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Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El tesoro dorado | Cuento infantil | La mujer del tambor fue a la iglesia. Vio el nuevo altar con los cuadros pintados y los ángeles de talla. Todos eran preciosos, tanto los de las telas, con sus colores y aureolas, como los esculpidos en madera, pintados y dorados además. Su cabellera resplandecía, como el oro, como la luz del sol; era una maravilla. Pe... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El titiritero | Cuento infantil | A bordo del vapor se hallaba un hombre de edad ya avanzada y con cara de Pascuas, tan de Pascuas que, si no engañaba, debía de ser el hombre más feliz del mundo. Y, efectivamente, lo era, según él; se lo oí de su boca. Era danés, compatriota mío y director de teatro ambulante. Llevaba consigo a todo su personal, en una... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El torrero Ole | Cuento infantil | -¡En el mundo todo es subir y bajar, y bajar y subir! Yo no puedo subir ya más arriba -dijo el torrero Ole-. Arriba y abajo, abajo y arriba; la mayoría han de pasar por ello. A fin de cuentas, todos acabamos siendo torreros, para ver desde lo alto la vida y las cosas.
Así hablaba Ole en su torre, mi amigo el viejo vigí... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El traje nuevo del Emperador | Cuento infantil | Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.
No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El tullido | Cuento infantil | Érase una antigua casa señorial, habitada por gente joven y apuesta. Ricos en bienes y dinero, querían divertirse y hacer el bien. Querían hacer feliz a todo el mundo, como lo eran ellos.
Por Nochebuena instalaron un abeto magníficamente adornado en el antiguo salón de Palacio. Ardía el fuego en la chimenea y ramas de... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El último día | Cuento infantil | De todos los días de nuestra vida, el más santo es aquel en que morimos; es el último día, el grande y sagrado día de nuestra transformación. ¿Te has detenido alguna vez a pensar seriamente en esa hora suprema, la última de tu existencia terrena?
Hubo una vez un hombre, un creyente a machamartillo, según decían, un cam... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El viejo farol | Cuento infantil | ¿Has oído la historia del viejo farol de la calle? No es muy alegre por cierto; sin embargo, vale la pena oírla.
Era un buen farol que había estado alumbrando la calle durante muchos años. Lo dieron de baja, y aquélla era la última noche que, desde lo alto de su poste, debía enviar su luz a la calle. Por eso su estado ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El yesquero | Cuento infantil | Por la carretera marchaba un soldado marcando el paso. ¡Un, dos, un, dos! Llevaba la mochila al hombro y un sable al costado, pues venía de la guerra, y ahora iba a su pueblo.
Mas he aquí que se encontró en el camino con una vieja bruja. ¡Uf!, ¡qué espantajo!, con aquel labio inferior que le colgaba hasta el pecho.
-¡B... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | En el corral | Cuento infantil | Había llegado un pato de Portugal; algunos sostenían que de España, pero da lo mismo, el caso es que lo llamaban «El portugués». Era hembra: puso huevos, lo mataron y lo asaron. Ésta fue su historia. Todos los polluelos que salieron de sus huevos heredaron el nombre de portugueses, con lo cual se ponía bien en claro su... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | En el cuarto de los niños | Cuento infantil |
Papá, mamá y todos los hermanitos habían ido a ver la comedia; Anita y su padrino quedaron solos en casa.
-También nosotros tendremos nuestra comedia -dijo el padrino-. Manos a la obra.
-Pero no tenemos teatro -replicó la pequeña Anita-, ni nadie que haga de cómico. Mi vieja muñeca es demasiado fea, y no quiero que se... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | En el mar remoto | Cuento infantil | Varios grandes barcos habían sido enviados a las regiones del Polo Norte para descubrir los límites más septentrionales entre la tierra y el mar, e investigar hasta dónde podían avanzar los hombres en aquellos parajes. Llevaban ya mucho tiempo abriéndose paso por entre la niebla y los hielos, y sus tripulaciones habían... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Es la pura verdad | Cuento infantil | -¡Es un caso espantoso! -exclamó una gallina del extremo opuesto del pueblo, donde el hecho no había sucedido-. ¡Ha pasado algo espantoso en el gallinero de allá! Lo que es esta noche, no duermo sola. Menos mal que somos tantas.
Y les contó el caso, y a las demás gallinas se les erizaron las plumas, y al gallo se le ca... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Guardado en el corazón, y no olvidado | Cuento infantil | Érase una vez un viejo castillo, con su foso pantanoso y su puente levadizo, el cual estaba más veces levantado que bajado, pues no todas las visitas son deseables. Había troneras bajo el tejado, y mirillas a lo largo de los muros; por ellos podía dispararse al exterior o arrojar agua hirviendo o plomo derretido sobre ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Historia de una madre | Cuento infantil | Estaba una madre sentada junto a la cuna de su hijito, muy afligida y angustiada, pues temía que el pequeño se muriera. Este, en efecto, estaba pálido como la cera, tenía los ojitos medio cerrados y respiraba casi imperceptiblemente, de vez en cuando con una aspiración profunda, como un suspiro. La tristeza de la madre... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Historias del sol | Cuento infantil | -¡Ahora voy a contar yo! -dijo el Viento.
-No, perdone -replicó la Lluvia-. Bastante tiempo ha pasado usted en la esquina de la calle, aullando con todas sus fuerzas.
-¿Éstas son las gracias -protestó el Viento- que me da por haber vuelto en su obsequio varios paraguas, y aún haberlos roto, cuando la gente nada quería ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Holger el danés | Cuento infantil | Hay en Dinamarca un viejo castillo llamado Kronborg. Está junto al Öresund, estrecho que cruzan diariamente centenares de grandes barcos, lo mismo ingleses que rusos y prusianos, saludando al viejo castillo con salvas de artillería, ¡bum!, y él contesta con sus cañones: ¡bum! Pues de esta forma los cañones dicen «¡Buen... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Ib y Cristinita | Cuento infantil | No lejos de Gudenaa, en la selva de Silkeborg, se levanta, semejante a un gran muro, una loma llamada Aasen, a cuyo pie, del lado de Poniente, había, y sigue habiendo aún, un pequeño cortijo, rodeado por una tierra tan árida, que la arena brilla por entre las escuálidas mieses de centeno y cebada.
Desde entonces han tr... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La aguja de zurcir | Cuento infantil | Érase una vez una aguja de zurcir tan fina y puntiaguda, que se creía ser una aguja de coser.
-Fíjense en lo que hacen y manéjenme con cuidado -decía a los dedos que la manejaban-. No me dejen caer, que si voy al suelo, las pasarán negras para encontrarme. ¡Soy tan fina!
-¡Vamos, vamos, que no hay para tanto! -dijeron... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La campana | Cuento infantil | A la caída de la tarde, cuando se pone el sol, y las nubes brillan como si fuesen de oro por entre las chimeneas, en las estrechas calles de la gran ciudad solía oírse un sonido singular, como el tañido de una campana; pero se percibía sólo por un momento, pues el estrépito del tránsito rodado y el griterío eran demasi... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La casa vieja | Cuento infantil | Había en una callejuela una casa muy vieja, muy vieja; tenía casi trescientos años, según podía leerse en las vigas, en las que estaba escrito el año, en cifras talladas sobre una guirnalda de tulipanes y hojas de lúpulo. Había también versos escritos en el estilo de los tiempos pasados, y sobre cada una de las ventana... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La dríade | Cuento infantil | Estamos de camino hacia París, para ver la Exposición. Ya llegamos. ¡Vaya viaje! Fue volar sin arte de magia. Nos impulsó el vapor, lo mismo por mar que por tierra.
Sí, nos ha tocado vivir en la época de los cuentos de hadas.
Nos hallamos en el corazón de París, en un gran hotel. Flores adornan las paredes de la escale... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La espinosa senda del honor | Cuento infantil | Circula todavía por ahí un viejo cuento titulado: «La espinosa senda del honor, de un cazador llamado Bryde, que llegó a obtener grandes honores y dignidades, pero sólo a costa de muchas contrariedades y vicisitudes en el curso de su existencia». Es probable que algunos de ustedes lo hayan oído contar de niños, y tal v... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La familia de Hühnergrete | Cuento infantil | Hühnergrete era la única persona que vivía en la espléndida casa que en el cortijo se había construido para habitación de los pollos y patos. Se alzaba en el lugar que antaño ocupara el viejo castillo con sus torres, hastiales, fosos y puente levadizo. Junto a ella había una verdadera selva de árboles y arbustos; allí ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La familia feliz | Cuento infantil | La hoja verde más grande de nuestra tierra es seguramente la del lampazo. Si te la pones delante de la barriga, parece todo un delantal, y si en tiempo lluvioso te la colocas sobre la cabeza, es casi tan útil como un paraguas; ya ves si es enorme. Un lampazo nunca crece solo. Donde hay uno, seguro que hay muchos más. E... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La gota de agua | Cuento infantil | Seguramente sabes lo que es un cristal de aumento, una lente circular que hace las cosas cien veces mayores de lo que son. Cuando se coge y se coloca delante de los ojos, y se contempla a su través una gota de agua de la balsa de allá fuera, se ven más de mil animales maravillosos que, de otro modo, pasan inadvertidos;... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La gran serpiente de mar | Cuento infantil | Érase un pececillo marino de buena familia, cuyo nombre no recuerdo; pero esto te lo dirán los sabios. El pez tenía mil ochocientos hermanos, todos de la misma edad. No conocían a su padre ni a su madre, y desde un principio tuvieron que gobernárselas solos, nadando de un lado para otro, lo cual era muy divertido. Agua... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La hija del rey del pantano | Cuento infantil | Las cigüeñas cuentan muchísimas leyendas a sus pequeños, y todas ellas suceden en el pantano o el cenagal. Generalmente son historias adaptadas a su edad y a la capacidad de su inteligencia. Las crías más pequeñas se extasían cuando se les dice: «¡Cribel, crabel, plurremurre!». Lo encuentran divertidísimo, pero las que... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La historia del año | Cuento infantil | Pasaron días y semanas; poco a poco fue dejándose sentir el calor con intensidad creciente; oleadas ardorosas corrían por las mieses, cada día más amarillas. El loto blanco del Norte desplegaba sus grandes hojas verdes en la superficie de los lagos del bosque, y los peces buscaban la sombra debajo de ellas, y en la par... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La hoya de la campana | Cuento infantil | ¡Ding, dang, ding, dang!, se oyó el tañido de la campana procedente del fondo de la selva cruzada por el río de Odense. ¿Qué río es ése? Todos los niños de la ciudad de Odense lo conocen; corre abajo, rodeando los jardines, desde la esclusa hasta el molino, pasando el puente de madera. Crecen en él amarillos «botones d... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La hucha | Cuento infantil | El cuarto de los niños estaba lleno de juguetes. En lo más alto del armario estaba la hucha; era de arcilla y tenía figura de cerdo, con una rendija en la espalda, naturalmente, rendija que habían agrandado con un cuchillo para que pudiesen introducirse escudos de plata; y contenía ya dos de ellos, amén de muchos cheli... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La llave de la casa | Cuento infantil | Todas las llaves tienen su historia, y ¡hay tantas! Llaves de gentilhombre, llaves de reloj, las llaves de San Pedro… Podríamos contar cosas de todas, pero nos limitaremos a hacerlo de la llave de la casa del señor Consejero.
Aunque salió de una cerrajería, cualquiera hubiese creído que había venido de una orfebrería, ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La margarita | Cuento infantil | Oigan bien lo que les voy a contar: Allá en la campaña, junto al camino, hay una casa de campo, que de seguro han visto alguna vez. Delante tiene un jardincito con flores y una cerca pintada. Allí cerca, en el foso, en medio del bello y verde césped, crecía una pequeña margarita, a la que el sol enviaba sus confortante... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La mariposa | Cuento infantil | La mariposa iba en busca de novia, y, naturalmente, pensaba en una linda florecilla. Las estuvo examinando. Todas permanecían calladas y discretas en su tallo, como es propio de las doncellas no prometidas. Pero había tantas, que la elección resultaba difícil, y no sabiendo la mariposa qué partido tomar, voló hacia la ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La más feliz | Cuento infantil | -¡Qué rosas tan bellas! -dijo el Sol-. Y todas las yemas se abrirán, y serán tan hermosas como ellas. ¡Son hijas mías! Yo les he dado el beso de la vida.
-Son hijas mías -dijo a su vez el rocío-. Les he dado a beber mis lágrimas.
-Pues yo diría que su madre soy yo -exclamó el rosal-. Ustedes no son sino los padrinos, q... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La Musa del nuevo siglo | Cuento infantil | ¿Cuándo se revelará la Musa del nuevo siglo, tal como la conocerán los hijos de nuestros nietos, o quizá la generación que les siga, pero no nosotros? ¿Qué aspecto tendrá? ¿Qué cantará? ¿Qué cuerdas del alma hará vibrar? ¿A qué altura levantará su época?
Cuántas preguntas en nuestro atareado tiempo, en que la Poesía es... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La niña de los fósforos | Cuento infantil | ¡Qué frío hacía! Nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatilla... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La niña judía | Cuento infantil | Asistía a la escuela de pobres, entre otros niños, una muchachita judía, despierta y buena, la más lista del colegio. No podía tomar parte en una de las lecciones, la de Religión, pues la escuela era cristiana.
Durante la clase de Religión le permitían estudiar su libro de Geografía o resolver sus ejercicios de Matemát... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La niña que pisoteó el pan | Cuento infantil | Seguramente habrás oído hablar de la niña que pisoteó el pan para no ensuciarse los zapatos, y de lo mal que lo pasó. La historia está escrita y anda por ahí impresa.
Era una niña hija de padres pobres, pero orgullosa y altanera; tenía mal fondo, como suele decirse. Ya de muy pequeña se divertía cazando moscas, arrancá... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La pareja de enamorados | Cuento infantil | Un trompo y una pelota yacían juntos en una caja, entre otros diversos juguetes, y el trompo dijo a la pelota:
-¿Por qué no nos hacemos novios, puesto que vivimos juntos en la caja?
Pero la pelota, que estaba cubierta de un bello tafilete y presumía como una encopetada señorita, ni se dignó contestarle.
Al día siguient... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La pastora y el deshollinador | Cuento infantil | ¿Has visto alguna vez uno de estos armarios muy viejos, ennegrecidos por los años, adornados con tallas de volutas y follaje? Pues uno así había en una sala; era una herencia de la bisabuela, y de arriba abajo estaba adornado con tallas de rosas y tulipanes. Presentaba los arabescos más raros que quepa imaginar, y entr... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La piedra filosofal | Cuento infantil | Sin duda conoces la historia de Holger Danske. No te la voy a contar, y sólo te preguntaré si recuerdas que «Holger Danske conquistó la vasta tierra de la India Oriental, hasta el término del mundo, hasta aquel árbol que llaman árbol del Sol», según narra Christen Pedersen. ¿Sabes quién es Christen Pedersen? No importa... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La princesa del guisante | Cuento infantil | Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que fuese una princesa de verdad. En su busca recorrió todo el mundo, mas siempre había algún pero. Princesas había muchas, mas nunca lograba asegurarse de que lo fueran de veras; cada vez encontraba algo que le parecía sospechoso. Así regresó a su cas... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La princesa y el frijol | Cuento infantil | Había una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que no se contentaba sino con una princesa de verdad. De modo que se dedicó a buscarla por el mundo entero, aunque inútilmente, ya que a todas las que le presentaban les hallaba algún defecto. Princesas había muchas, pero nunca podía estar seguro de qu... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La pulga y el profesor | Cuento infantil | Érase una vez un aeronauta que terminó malamente. Estalló su globo, cayó el hombre y se hizo pedazos. Dos minutos antes había enviado a su ayudante a tierra en paracaídas; fue una suerte para el ayudante, pues no sólo salió indemne de la aventura, sino que además se encontró en posesión de valiosos conocimientos sobre ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La rosa más bella del mundo | Cuento infantil | Érase una reina muy poderosa, en cuyo jardín lucían las flores más hermosas de cada estación del año. Ella prefería las rosas por encima de todas; por eso las tenía de todas las variedades, desde el escaramujo de hojas verdes y olor de manzana hasta la más magnífica rosa de Provenza. Crecían pegadas al muro del palacio... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La Sirenita | Cuento infantil | En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón que tenía una abundante barba blanca. Vivía en esta espléndida mansión de coral multicolor y de conchas preciosas, junto a sus hijas, cinco bellísimas sirenas.
La Sirenita, la más joven, ade... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La sombra | Cuento | En los países cálidos, ¡allí sí que calienta el sol! La gente llega a parecer de caoba; tanto, que en los países tórridos se convierten en negros. Y precisamente a los países cálidos fue adonde marchó un sabio de los países fríos, creyendo que en ellos podía vagabundear, como hacía en su tierra, aunque pronto se acostu... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La suerte puede estar en un palito | Cuento infantil | Ahora les voy a contar un cuento sobre la suerte.
Todos conocemos la suerte; algunos la ven durante todo el año, otros sólo ciertos años y en un único día; incluso hay personas que no la ven más que una vez en su vida; pero todos la vemos alguna vez.
No necesito decir, pues todo el mundo lo sabe, que Dios envía al niñi... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La tempestad cambia los rótulos | Cuento infantil | En días remotos, cuando el abuelito era todavía un niño y llevaba pantaloncito encarnado y chaqueta de igual color, cinturón alrededor del cuerpo y una pluma en la gorra -pues así vestían los pequeños cuando iban endomingados-, muchas cosas eran completamente distintas de como son ahora. Eran frecuentes las procesiones... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La tetera | Cuento infantil | Érase una vez una tetera muy arrogante; estaba orgullosa de su porcelana, de su largo pitón, de su ancha asa; tenía algo delante y algo detrás: el pitón delante, y detrás el asa, y se complacía en hacerlo notar. Pero nunca hablaba de su tapadera, que estaba rota y encolada; o sea, que era defectuosa, y a nadie le gusta... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La tía | Cuento infantil | Tendrías que haber conocido a mi tía. Era encantadora. No quiero decir encantadora en el sentido que se suele dar a la palabra, sino buena y cariñosa, divertida a su modo, dispuesta siempre a charlar sobre sí misma, cuando uno tenía ganas de charlar y reírse a propósito de alguien. Sin dificultad te la imaginabas en un... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La última perla | Cuento infantil | Era una casa rica, una casa feliz; todos, señores, criados e incluso los amigos eran dichosos y alegres, pues acababa de nacer un heredero, un hijo, y tanto la madre como el niño estaban perfectamente.
Se había velado la luz de la lámpara que iluminaba el recogido dormitorio, ante cuyas ventanas colgaban pesadas cortin... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La vela de sebo | Cuento infantil | Hervía y bullía mientras el fuego llameaba bajo de la olla, era la cuna de la vela de sebo, y de aquella cálida cuna brotó la vela entera, esbelta, de una sola pieza y un blanco deslumbrante, con una forma que hizo que todos quienes la veían pensaran que prometía un futuro luminoso y deslumbrante; y que esas promesas q... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La vieja losa sepulcral | Cuento infantil | En una pequeña ciudad, toda una familia se hallaba reunida, un atardecer de la estación en que se dice que «las veladas se hacen más largas», en casa del propietario de una granja. El tiempo era todavía templado y tibio; habían encendido la lámpara, las largas cortinas colgaban delante de las ventanas, donde se veían g... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | La Virgen de los Ventisqueros | Cuento infantil | 1. El pequeño Rudi
Los voy a llevar a Suiza. Vean estas magníficas montañas, con los sombríos bosques que se encaraman por las abruptas laderas; suban a los deslumbrantes campos de nieve y bajen a las verdes praderas, cruzadas por impetuosos torrentes, que corren raudos como si temiesen no llegar a tiempo para desapare... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Las aventuras del cardo | Cuento infantil | Ante una rica quinta señorial se extendía un hermoso y bien cuidado jardín, plantado de árboles y flores raras. Todos los que visitaban la finca expresaban su admiración por él. La gente de la comarca, tanto del campo como de las ciudades, acudían los días de fiesta y pedían permiso para visitar el parque; incluso escu... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Las cigüeñas | Cuento infantil | Sobre el tejado de la casa más apartada de una aldea había un nido de cigüeñas. La cigüeña madre estaba posada en él, junto a sus cuatro polluelos, que asomaban las cabezas con sus piquitos negros, pues no se habían teñido aún de rojo. A poca distancia, sobre el vértice del tejado, permanecía el padre, erguido y tieso;... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Las flores de la pequeña Ida | Cuento infantil | -¡Mis flores se han marchitado! -exclamó la pequeña Ida.
-Tan hermosas como estaban anoche, y ahora todas sus hojas cuelgan mustias. ¿Por qué será esto? -preguntó al estudiante, que estaba sentado en el sofá. Le tenía mucho cariño, pues sabía las historias más preciosas y divertidas, y era muy hábil además en recortar ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Las habichuelas mágicas | Cuento infantil | Periquín vivía con su madre, que era viuda, en una cabaña del bosque. Como con el tiempo fue empeorando la situación familiar, la madre determinó mandar a Periquín a la ciudad, para que allí intentase vender la única vaca que poseían. El niño se puso en camino, llevando atado con una cuerda al animal, y se encontró con... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Las velas | Cuento infantil | Érase una vez una gran vela de cera, consciente de su alto rango y muy pagada de sí misma.
-Estoy hecha de cera, y me fundieron y dieron forma en un molde -decía-. Alumbro mejor y ardo más tiempo que las otras luces; mi sitio está en una araña o en un candelabro de plata.
-Debe ser una vida bien agradable la suya -obse... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Lo más increíble | Cuento infantil | Quien fuese capaz de hacer lo más increíble, se casaría con la hija del Rey y se convertiría en dueño de la mitad del reino.
Los jóvenes -y también los viejos- pusieron a contribución toda su inteligencia, sus nervios y sus músculos. Dos se hartaron hasta reventar, y uno se mató a fuerza de beber, y lo hicieron para re... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Lo que contaba la vieja Juana | Cuento infantil | Silba el viento entre las ramas del viejo sauce.
Se diría que se oye una canción; el viento la canta, el árbol la recita. Si no la comprendes, pregunta a la vieja Juana, la del asilo; ella sabe de esto, pues nació en esta parroquia.
Hace muchos años, cuando aún pasaba por aquí el camino real, el árbol era ya alto y cor... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Lo que dijo toda la familia | Cuento infantil | ¿Qué dijo toda la familia? Escucha primeramente lo que dijo Marujita.
Era su cumpleaños, el día más hermoso de todos, según ella. Vinieron a jugar todos sus amiguitos y amiguitas. Llevaba su mejor vestido, regalo de abuelita, que descansaba ya en Dios. Abuelita lo había cortado y cosido con sus propias manos, antes de ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Lo que el viento cuenta de Valdemar Daae y de sus hijas | Cuento infantil | Cuando el viento pasa veloz por las praderas, la hierba ondea como una cinta; si corre entre las mieses, las agita como un mar. Es la danza del viento. Pero escúchale contar sus historias: ¡cómo alza y modula su voz! Es muy distinto su modo de sonar cuando pasa entre los árboles del bosque o cuando se introduce por los... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Lo que hace el padre bien hecho está | Cuento infantil | Voy a contaros ahora una historia que oí cuando era muy niño, y cada vez que me acuerdo de ella me parece más bonita. Con las historias ocurre lo que con ciertas personas: embellecen a medida que pasan los años, y esto es muy alentador.
Algunas veces habrás salido a la campiña y habrás visto una casa de campo, con un t... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Lo que se puede inventar | Cuento infantil | Érase una vez un joven que estudiaba para poeta. Quería serlo ya para Pascua, casarse y vivir de la poesía, que, como él sabía muy bien, se reduce a inventar algo, sólo que a él nada se le ocurría. Había venido al mundo demasiado tarde; todo había sido ya ideado antes de llegar él; se había escrito y poetizado sobre to... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los campeones de salto | Cuento infantil | La pulga, el saltamontes y el huesecillo saltarín apostaron una vez a quién saltaba más alto, e invitaron a cuantos quisieran presenciar aquel campeonato. Hay que convenir que se trataba de tres grandes saltadores.
-¡Daré mi hija al que salte más alto! -dijo el Rey-, pues sería muy triste que las personas tuviesen que ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los chanclos de la suerte | Cuento infantil | 1. – Cómo empezó la cosa
En una casa de Copenhague, en la calle del Este, no lejos del Nuevo Mercado Real, se celebraba una gran reunión, a la que asistían muchos invitados. No hay más remedio que hacerlo alguna vez que otra, pues lo exige la vida de sociedad, y así otro día lo invitan a uno. La mitad de los contertuli... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los cisnes salvajes | Cuento infantil | Lejos de nuestras tierras, allá adonde van las golondrinas cuando el invierno llega a nosotros, vivía un rey que tenía once hijos y una hija llamada Elisa. Los once hermanos eran príncipes; llevaban una estrella en el pecho y sable al cinto para ir a la escuela; escribían con pizarrín de diamante sobre pizarras de oro,... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los corredores | Cuento infantil | Se había concedido un premio o, mejor dicho, dos premios: uno, pequeño, y otro, mayor, para los corredores que fueran más veloces; pero no en una sola carrera, sino en el transcurso de todo un año.
-Yo he ganado el primer premio -dijo la liebre-. Es natural que se imponga la justicia, cuando en el jurado hay parientes ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los días de la semana | Cuento infantil | Una vez los días de la semana quisieron divertirse y celebrar un banquete todos juntos. Sólo que los días estaban tan ocupados, que en todo el año no disponían de un momento de libertad; hubieron de buscarse una ocasión especial, en que les quedara una jornada entera disponible, y vieron que esto ocurría cada cuatro añ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los fuegos fatuos están en la ciudad, dijo la Reina del Pantano | Cuento infantil | Érase un hombre que había sabido muchos cuentos nuevos, pero se le habían escapado, según él decía. El cuento, que antes se le presentaba por propia iniciativa, había dejado de llamar a su puerta. ¿Y por qué no venía? Cierto es que el hombre llevaba muchísimo tiempo sin pensar en él, sin esperar que se presentara y lla... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los trapos viejos | Cuento infantil | Frente a la fábrica había un montón de balas de harapos, procedentes de los más diversos lugares. Cada trapo tenía su historia, y cada uno hablaba su propio lenguaje, pero no nos sería posible escucharlos a todos. Algunos de los harapos venían del interior, otros de tierras extranjeras. Un andrajo danés yacía junto a o... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los vecinos | Cuento infantil | Cualquiera habría dicho que algo importante ocurría en la balsa del pueblo, y, sin embargo, no pasaba nada. Todos los patos, tanto los que se mecían en el agua como los que se habían puesto de cabeza -pues saben hacerlo-, de pronto se pusieron a nadar precipitadamente hacia la orilla; en el suelo cenagoso quedaron bien... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los verdezuelos | Cuento infantil | Había un rosal en la ventana. Hasta hace poco estaba verde y lozano, mas ahora tenía un aspecto enfermizo; algo debía ocurrirle.
Lo que le pasaba es que habían llegado soldados y tenía que alojarlos. Los recién llegados se lo comían vivo, a pesar de tratarse de una tropa muy respetable, en uniforme verde.
Hablé con uno... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Los zapatos rojos | Cuento infantil | Hubo una vez una niñita que era muy pequeña y delicada, pero que a pesar de todo tenía que andar siempre descalza, al menos en verano, por su extraña pobreza. Para el invierno sólo tenía un par de zuecos que le dejaban los tobillos terriblemente lastimados.
En el centro de la aldea vivía una anciana zapatera que hizo ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | ¡No era buena para nada! | Cuento infantil | El alcalde estaba de pie ante la ventana abierta; lucía camisa de puños planchados y un alfiler en la pechera, y estaba recién afeitado. Lo había hecho con su propia mano, y se había producido una pequeña herida; pero la había tapado con un trocito de papel de periódico.
-¡Oye, chaval! -gritó.
El chaval era el hijo de ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Pedro, Perico y Pedrín | Cuento infantil | ¡Es asombroso lo que saben los niños hoy en día! Uno ya casi no sabe qué es lo que ellos no saben. Eso de que la cigüeña los sacó muy pequeños del pozo o de la balsa del molino y los llevó a sus padres, es una historia tan anticuada, que ya ninguno la cree, a pesar de que es la verdad pura.
Pero, ¿cómo van a parar los ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Pluma y tintero | Cuento infantil | En el despacho de un escritor, alguien dijo un día, al considerar su tintero sobre la mesa:
-Es sorprendente lo que puede salir de un tintero. ¿Qué va a darnos la próxima vez? Es bien extraño.
-Lo es, ciertamente -respondió el tintero-. Incomprensible. Es lo que yo digo -añadió, dirigiéndose a la pluma y demás objetos ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Psiquis | Cuento infantil | En el rosado horizonte del crepúsculo matutino brilla una gran estrella, la más clara de la mañana. Sus rayos tiemblan sobre el blanco muro, como si en él quisieran escribir lo que en miles de años ha visto en las diversas latitudes de nuestra inquieta Tierra.
Escucha una de sus historias:
-No hace mucho- para una estr... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Pulgarcita | Cuento infantil | Érase una mujer que anhelaba tener un niño, pero no sabía dónde irlo a buscar. Al fin se decidió a acudir a una vieja bruja y le dijo:
-Me gustaría mucho tener un niño; dime cómo lo he de hacer.
-Sí, será muy fácil -respondió la bruja-. Ahí tienes un grano de cebada; no es como la que crece en el campo del labriego, ni... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | ¡Qué hermosa! | Cuento infantil | El escultor Alfredo -seguramente lo conoces, pues todos lo conocemos- ganó la medalla de oro, hizo un viaje a Italia y regresó luego a su patria. Entonces era joven, y, aunque lo es todavía, siempre tiene unos años más que en aquella época.
A su regreso fue a visitar una pequeña ciudad de Zelanda. Toda la población sab... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Rompenieves | Cuento infantil | Era invierno, el aire frío, el viento cortante, pero en el hogar se estaba caliente y a gusto, y la flor yacía en su casita, encerrada en su bulbo, bajo la tierra y la nieve.
Un día llovió, las gotas atravesaron la capa de nieve y penetraron en la tierra, tocaron el bulbo y le hablaron del luminoso mundo de allá arriba... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Sopa de palillo de morcilla | Cuento infantil | 1. – Sopa de palillo de morcilla
-¡Vaya comida la de ayer! -comentaba una vieja dama de la familia ratonil dirigiéndose a otra que no había participado en el banquete-. Yo ocupé el puesto vigésimo-primero empezando a contar por el anciano rey de los ratones, lo cual no es poco honor. En cuanto a los platos, puedo asegu... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Tía Dolor de Muelas | Cuento infantil | ¿Qué de dónde hemos sacado esta historia? ¿Quieres saberlo?
Pues la hemos sacado del barril que contiene el papel viejo.
Más de un libro bueno y raro ha ido a parar a la mantequería y a la abacería, no precisamente para ser leído, sino como articulo utilitario. Lo emplean para liar cucuruchos de almidón y café o para e... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Tiene que haber diferencias | Cuento infantil | Era el mes de mayo. Soplaba aún un viento fresco, pero la primavera había llegado; así lo proclamaban las plantas y los árboles, el campo y el prado. Era una orgía de flores, que se esparcían hasta por debajo de los verdes setos; y justamente allí la primavera llevaba a cabo su obra, manifestándose desde un diminuto ma... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Un tramo de la sarta de perlas | Cuento infantil | I
El ferrocarril va de Copenhague hasta Korsör. Es un tramo de la sarta de perlas que hacen la riqueza de Europa; las más preciosas son París, Londres, Viena, Nápoles. Pero hay quien no tiene a estas grandes ciudades como las perlas más hermosas, sino una pequeña ciudad casi desconocida, que es su pequeña patria natal,... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Una historia | Cuento infantil | En el jardín florecían todos los manzanos; se habían apresurado a echar flores antes de tener hojas verdes; todos los patitos estaban en la era, y el gato con ellos, relamiéndose el resplandor del sol, relamiéndoselo de su propia pata. Y si uno dirigía la mirada a los campos, veía lucir el trigo con un verde precioso, ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Una historia de las dunas | Cuento infantil | Es ésta una historia de las dunas de Jutlandia, pero no comienza allí, no, sino muy lejos de ellas, mucho más al Sur; en España. El mar es un gran camino para ir de un país a otro. Trasládate, pues, con la imaginación, a España. Es una tierra espléndida, inundada de sol; el aire es tibio y del suelo brotan las flores d... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Una hoja del cielo | Cuento infantil | A gran altura, en el aire límpido, volaba un ángel que llevaba en la mano una flor del jardín del Paraíso, y al darle un beso, de sus labios cayó una minúscula hojita, que, al tocar el suelo, en medio del bosque, arraigó en seguida y dio nacimiento a una nueva planta, entre las muchas que crecían en el lugar.
-¡Qué hie... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Una rosa de la tumba de Homero | Cuento infantil | En todos los cantos de Oriente suena el amor del ruiseñor por la rosa; en las noches silenciosas y cuajadas de estrellas, el alado cantor dedica una serenata a la fragante reina de las flores.
No lejos de Esmirna, bajo los altos plátanos adonde el mercader guía sus cargados camellos, que levantan altivos el largo cuell... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Vänö y Glänö | Cuento infantil | Había en otros tiempos, junto a la costa de Seeland, frente a Holsteinborg, dos islas cubiertas de bosque: Vänö y Glänö; tenían un pueblo con iglesia y diversas granjas, todas cerca de la orilla y a muy poca distancia unas de otras. Hoy sólo hay una isla.
Una noche estalló una espantosa tempestad. El mar subió como no ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Visión del baluarte | Cuento infantil | Es otoño. Estamos en lo alto del baluarte contemplando el mar, surcado por numerosos barcos, y, a lo lejos, la costa sueca, que se destaca, altiva, a la luz del sol poniente. A nuestra espalda desciende, abrupto, el bosque, y nos rodean árboles magníficos, cuyo amarillo follaje va desprendiéndose de las ramas. Al fondo... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | Ahí está ella, bañándose | Cuento | Otro día sin hacer nada en el trabajo. Es para volverse loco. Esta mañana he ido a la oficina como de costumbre y esta noche he llegado a casa a la hora habitual. Mi mujer y yo vivimos en un apartamento del Bronx, en Nueva York, y no tenemos hijos. Soy diez años mayor que ella. Nuestro apartamento está en un segundo pi... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | Aventura | Cuento | Alice Hindman, una mujer de veintisiete años cuando George Willard era sólo un muchacho, había vivido en Winesburg toda su vida. Era dependienta en la mercería Winney y vivía con su madre, que se había casado por segunda vez.
El padrastro de Alice pintaba coches y era alcohólico. Su historia es extraña. Valdrá la pena ... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | Bebida | Cuento | Tom Foster llegó a Winesburg, procedente de Cincinnati, cuando era todavía muy joven y podía aprender cosas nuevas. Su abuela se había criado en una granja cerca del pueblo y de niña había asistido allí a la escuela, cuando Winesburg era una aldea de doce o quince casas apiñadas en torno a un almacén en Trunion Pike.
¡... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | De la nada hacia la nada | Cuento | I
Rosalind Wescott, una mujer grande y fuerte de veintisiete años, caminaba por una vía férrea cerca de la ciudad de Willow Springs, estado de Iowa. Eran alrededor de las cuatro de la tarde de un día de agosto. A su ciudad natal había llegado hacía tres días desde Chicago, donde trabajaba.
En aquella época, Willow Spr... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | Devoción | Cuento | I
Siempre había tres o cuatro ancianos sentados en el porche principal de la casa o haraganeando por el jardín de la granja Bentley. Tres de ellos eran mujeres y hermanas de Jesse. Formaban un grupo discreto y anodino. El cuarto, un hombre muy callado de finos cabellos blancos, era el tío de Jesse.
La granja era de ma... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | El filósofo | Cuento | El doctor Parcival era un hombretón de boca fláccida cubierta por un bigote amarillento. Siempre vestía un mugriento chaleco blanco de cuyos bolsillos asomaban varios cigarros de ésos conocidos como tagarninas. Tenía los dientes irregulares y ennegrecidos y había algo raro en su mirada. Padecía un tic en el párpado izq... |
Anderson, Sherwood | Estados Unidos | 1876-1941 | El hombre del abrigo marrón | Cuento | Estoy escribiendo una historia. Escribo sobre los actos que realizan los hombres. Aunque todavía soy joven, ya he escrito tres historias de este tipo. Ya llevo escritas unas trescientas, cuatrocientas mil palabras.
Mi mujer está en algún lugar de esta casa en la que llevo horas sentado escribiendo. Es una mujer alta de... |
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