{"text": "Primera parte Punta Cangrejo Febrero de 1900 Capítulo 1", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000000.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Hay historias que permanecen escondidas durante siglos y merecen ser contadas. Historias de familias que se desvanecen con sus muertos, sepultadas bajo sus cenizas. La que empezó a forjarse tras los muros del pazo de Espíritu Santo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000001.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "es una de ellas hasta ahora nadie se había atrevido a escribirla aunque voló como gaviota de mar cuando los señores valdés terminaron de cenar", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000002.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "El olor de la ría entró en el comedor y los persiguió hasta la sala de la chimenea, donde doña Inés sintió el frío del parto. Llevaba varios días revuelta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000003.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Pero no lo esperaba tan pronto. El parto previsto era el de la Renata, casada con Domingo, matrimonio de guardeses y campesinos de las tierras del Pazo de Espíritu Santo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000004.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "La conjetura de que lo que iba a suceder en cuestión de horas también lo supiera don Gustavo Valdés se quedaría en eso, en una conjetura. En realidad, nadie podría confirmar lo que pasó después de aquella noche.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000005.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "lluviosa como todas las de febrero en Punta do Vico provincia de Pontevedra el viento del norte", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000006.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Zarandeaba los cristales y amenazaba con romperlos en una de sus furiosas embestidas. Don Gustavo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000007.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Azuzó los leños de la chimenea y se sumergió en la lectura de un artículo sobre el cultivo de la remolacha que, de un tiempo a esa parte, se había revelado como un tubérculo interesante de cara a su explotación azucarera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000008.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Doña Inés dijo que tenía contracciones, pero su marido no le prestó atención, ni reparó en el púrpura de la cuenca de sus ojos, ni en lo baja que tenía la tripa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000009.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "vencida hacia los muslos. Distantes como estaban, él en su orejero, ella en la butaca tapizada a juego. Tampoco pudo advertir que doña Inés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000010.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Ardía de fiebre. «No me encuentro bien, Gustavo», volvió a decir. El marido levantó la vista del periódico. «Acuéstate, mi amor. Ahora subo yo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000011.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Doña Inés miró a su marido y lo vio tan embebido en el faro que lo dejó estar. Salió de la sala y asomó la nariz en la cocina para pedir a Isabela, la criada,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000012.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "que le preparara una infusión bien caliente. Aunque no sé si llegaré a tomarla, me siento a morir. ¿Qué le pasa a mi señora? ¿Me duele aquí? Señaló con los dedos la zona baja de la barriga.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000013.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Como si me estuvieran rajando la tripa. Suba a su habitación y yo le llevo una manzanilla. —Manzanilla, no, Isabela. Tráigame una tila. —¿Una tila?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000014.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Sí, Isabela, una tila. ¿Jaime está dormido? Sí, señora. Como un ángel. No se preocupe por el niño. Suba, que enseguida llego yo. Tiene usted muy mala cara. ¿Y la Renata?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000015.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "La señora preguntó por la otra criada porque antes de acostarse le gustaba pasar revista a la intendencia. Se encerró en la casa a las seis de la tarde. ¿Y no ha vuelto a salir?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000016.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "«No, señora. ¿De domingo sabe algo?». «Andará en la cantina», contestó Isabela. Doña Inés sintió un pinchazo en la barriga que la dobló hasta el suelo. «¡Qué mala estoy! Para mí que nace hoy».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000017.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "«¡Ay, no, señora! ¡No diga eso! ¡Que es domingo!» Y no avisamos a la partera. «¿No le daría tiempo a llegar desde Vigo? ¡Es domingo!» repitió angustiada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000018.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "¿Estará despierto el doctor Cubedo? No puedo saberlo, señora, pero ya sabe que el doctor Cubedo no es de partos. Da igual, vaya a buscarlo, por favor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000019.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "¿Y dónde lo busco a estas horas? Estará en su casa o qué sé yo, contestó doña Inés. Sujetándose la barriga con las dos manos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000020.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "consiguió subir las escaleras que llevaban a la alcoba principal y fue tumbarse en la cama y empezar a sentir unas contracciones desconocidas no se parecían en nada", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000021.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "a las que anunciaron la llegada de su primer hijo, Jaime, el año anterior. Eran secas y punzantes. Se tocó bajo el vientre y sacó la mano ensangrentada. «¿Isabela?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000022.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "—¡Isabela! ¡No hay tiempo que perder! —¿La que grita así es la señora? —preguntó sobresaltado don Gustavo. Tiró el periódico al suelo y corrió escaleras arriba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000023.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Mientras Isabela, sin contestar a su señor, voló a buscar al doctor Cubedo. Lo encontró con el pijama puesto y a punto de torcer la barbilla hasta el día siguiente. «Doctor,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000024.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Tiene que venir al pazo de los señores Valdés. Doña Inés se ha puesto de parto. ¡Se nos muere! ¡Qué exagerada mujer! No exagero ni un poco. Dice que siente como si le estuvieran rajando la tripa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000025.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Aún no le tocaba, doctor. Dese prisa, por lo que más quiera. ¿Cuánto le faltaba? ¿Lo menos tres semanas? ¿Según tus cálculos? Sí, señor. ¿Según mis cálculos?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000026.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Fue tal la insistencia de la criada que el médico salió con lo puesto. Apenas le dio tiempo a echarse un abrigo por los hombros y a agarrar el maletín, olvidando el paraguas para la lluvia incesante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000027.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "El barro de los caminos les impedía correr, a riesgo de escurrirse en cualquier momento, y el doctor Cubedo no estaba para sustos. Los perros aullaron,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000028.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Y los gatos huyeron al oír el crujido de la verja del pazo. Subieron los peldaños de dos en dos, calados hasta los huesos y empapando la madera en cada zancada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000029.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "En la habitación de los señores Valdés, don Gustavo parecía un alma en pena a los pies de la cama donde doña Inés había empezado a parir sin parir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000030.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "«Por lo que más quiera, doctor Cubedo, salve a mi mujer», sollozó. «No me diga eso, don Gustavo, que no es más que un parto». «Este parto viene mal», sentenció el señor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000031.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Metido de vientre, que no había manera de engordar. —¿Dónde está el baño? Necesito lavarme las manos. Isabel la condujo al médico. —Escucha, muchacha, hierve agua y me la traes cuando esté templada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000033.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "le ordenó mientras se aseaba salió del lavabo con las manos aún goteando se acercó a doña inés y con la comisura de los labios comprobó que estaba ardiendo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000034.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "«Tenemos que desnudarla. Hay que bajar esta fiebre». Desnudaron a la señora entre don Gustavo y el doctor. Que mal que bien ayudó lo que pudo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000035.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "porque no había tiempo ni espacio para el recato. «Cúbrala con una sábana fina y pida ropa vieja a la criada». «Doctor, está sangrando», musitó don Gustavo al ver un reguero amarronado entre sus piernas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000036.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Cubedo pidió el auxilio de alguna criada más, pero el señor dijo que, por ser domingo, la Renata ya se había retirado. «Pero es una emergencia», replicó el médico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000037.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Porque a fin de cuentas, ella también era criada de ese pazo y no quería jugarse los cuartos. El doctor Cubedo se atropellaba dando órdenes a Isabela. «¿Trae aquí el agua?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000039.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Trae el alcohol para desinfectar, trae mi maletín, trae... Voy, doctor, voy. ¿No da tiempo a que venga la partera de Vigo? Preguntó el médico. No da tiempo, ¿no?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000040.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Se lamentó Isabela. Cubedo se sintió tan desasistido que la mandó al pazo de los señores de la sardina. «Su criada tiene mano en los partos», dijo. «De animales, doctor».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000041.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "«¡Qué demonios importa ahora! ¡Y es ciega!» Isabela no podía concebir que aquella criada fuera la solución. Don Gustavo negó tres veces con una furia que sólo él podía justificar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000042.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "No, no, no. Bajo ningún concepto. En esta casa no entrará nadie que venga de ese pazo. Señor Valdés, no hay más remedio. Necesito ayuda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000043.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "clamó el médico ciega tuerta o como sea don gustavo salió de la habitación pero a los pocos minutos volvió con los labios cosidos de su boca", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000044.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Solo salieron dos palabras. «Que venga». Isabela voló a buscarla ante la angustia del médico. Doña Inés tenía las pupilas dilatadas y hasta el cabello parecía haber encanecido de repente.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000045.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "La criada le había soltado el moño y el pelo le caía hasta los hombros. «¡Señora! ¡Respire! ¡Respire profundo!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000046.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Pero doña Inés solo podía gritar de dolor y morderse los nudillos para soportarlo. La tripa, dura como una piedra. «No me gusta que esta sangre haga espuma», dijo el médico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000047.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "«¿Qué quiere decir?» preguntó don Gustavo. «No es habitual, pero pasa». A don Gustavo no le importaba si era habitual. Solo quería saber qué rayos. Significaba que la sangre fuera espumosa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000048.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "¿Y si su mujer podía morir? «Doctor». El médico estaba preparando una inyección. «Doctor», insistió, «¿se va a morir?». Cúbedo levantó la cabeza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000049.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "y lo miró como si hubiera conjugado un verbo maldito no se le ocurra volver a hacerme esa pregunta don gustavo se acercó a la cama y su mujer", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000050.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Lo miró a los ojos con la tristeza que deja el infortunio. El Señor empezó a hilar los sucesos de su vida como si el tiempo se estuviera agotando, como si el futuro", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000051.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Fuera de una escasez sombría, como si haber faltado a su esposa tuviera esa penitencia insoportable. Su pecado había sido dejarse vencer por el instinto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000052.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Pero solo fue con Renata, solo con ella, rugió su conciencia. —¡Dame la mano, Gustavo! Hasta la voz de doña Inés le sonó desconocida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000053.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Se llevó los dedos a la boca para besarlos y recordó las primeras noches en esa misma alcoba, donde consumaron el amor con el que la vida los había bendecido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000054.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«¿Doña Inés? Voy a inyectarle un coagulante». El doctor Cubedo rompió el silencio impuesto en la habitación, pero don Gustavo había dejado de escuchar. Nunca sospechó que necesitaría redimir la culpa,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000055.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "ni que sentiría en vida la condena. No es que quisiera quitarle hierro al suceso, pero podía jurar por todos sus muertos de Cuba que nunca había dejado de querer a Inés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000056.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Desde el primer día que la vio con dieciséis años, fresca como un amanecer, el eco de la otra mujer, sus gritos de placer, los gemidos a escondidas, retumbaron contra las paredes del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000057.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Doña Inés, la hemorragia parece controlada. Voy a meter la mano para ver cómo viene el niño. Respire hondo. El doctor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000058.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Apenas tardó unos segundos en confirmar que el niño venía de nalgas. «¿Por qué demonios no llega la criada de la sardina?», gruñó. Había perdido la pulcritud y la elegancia con esa camisa gigantesca,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000059.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "remangada hasta los codos y las dos vueltas de la cinturilla del pantalón. En ese momento, Isabela entró en la habitación guiando a la partera de animales, empapadas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000060.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Las mujeres parecían dos fantasmas transparentes. El médico y el señor se asustaron al verlas como una funesta aparición. «¡Santo cielo! ¡Santo cielo!», gritó el médico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000061.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "¡Dais pavor! La partera, de nombre Mariña, se fue acercando hasta la cama y detuvo sus ojos níveos en doña Inés. Colocó la mano sobre su vientre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000062.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Fue escurriéndola hasta la entrepierna y en un gesto impropio de una criada apartó de un manotazo a Cubedo. «¡Déjeme a mí!» dijo. «La criatura viene de nalgas».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000063.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Repuso el médico. «¡No me diga! ¡Lo noto a la legua!» Mariña empezó a organizar a unos y a otros con una destreza insospechada. «¡Isabela, abre las ventanas!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000064.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "«¡Aquí hay concentración de demonios!», exclamó. «Doctor, masajé la barriga en el sentido de las agujas del reloj». La joven se quitó la ropa mojada, pidió un camisón o lo que tuvieran...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000065.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y se arrodilló a los pies de la cama. Tenía cara de niña pequeña, ni siquiera de adolescente, manos de topo, y esa mirada, siempre a oscuras, de quien nunca había visto la cara de la muerte.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000066.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Con unas artes entrenadas en los partos de vacas, ovejas y perras, agarró las nalgas de la criatura y fue tirando de ella hasta separarla para siempre de las entrañas de la madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000067.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Doña Inés nunca sabría qué profundo llegaría a ser el vacío. «Es una niña», exclamó al palparla. «¡Una niña!», repitió Isabela. «¡Una niña viva!».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000068.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "replicó la voz del doctor Cubedo. ¡Una niña! se oyó decir a don Gustavo. En aquel instante, el señor Valdés no supo qué sentir ni qué pensar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000069.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Era la primera niña que llevaría el apellido Valdés. Durante tres generaciones, las hembras se habían resistido como gato panza arriba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000070.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Doña Inés estaba blanca como la leche. Parecía haber perdido el sentido. Solo balbuceaba palabras que nadie entendía. «Señora, aguante, que ya está aquí su niña».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000071.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "La joven ató el ombligo con una seda y lo desinfectó con unas gotitas de alcohol. Justo entonces, la niña lloró. Isabela se la llevó corriendo al barreño,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000072.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Y mientras la limpiaba preguntó. «Don Gustavo, ¿cómo la llamamos?» «Dejémonos de nombres ahora, mujer», contestó el doctor Cubedo. La criada de Espíritu Santo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000073.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Se acercó al médico a una distancia poco prudente. «Perdone, doctor», dijo. «También es urgente pasar a esta niña por la Virgen. No vaya a ser». «¿No seas pájaro de mal agüero?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000074.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "«Ya está bien de malos augurios, carallo. ¡He dicho!» Isabela puso punto en boca, pero redicha e insistente como ella sola. A los dos segundos volvió sobre sus palabras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000075.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Usted será médico y yo criada, pero se la entrego a la Virgen con nombre como está mandado». Dicho esto, la envolvió en unas sábanas limpias.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000076.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Y echó a correr escaleras abajo. La noche repitió el eco de las palabras de la partera. «¿Isabela? ¿Se llamará Carolina?». Quien lo había decidido no lo supo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000077.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "La capilla del pazo, de granito robusto y tejado a dos aguas, quedaba a escasos veinte metros de la entrada principal. La criada abrió la puerta de madera", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000079.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Y arrodillada ante la figura de la Virgen del Carmen, pidió como las devotas de la parroquia por la pronta recuperación de doña Inés y el buen futuro de su hija. ¡Mire qué filla le traigo!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000080.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "«Se llama Catalina. Acoja a la señora Virgen del Carmen y cuide de la madre. Yo le prometo no faltar ni un domingo a misa». La acercó a los pies de la imagen y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000081.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Y la sostuvo unos minutos en alto. Cerró los ojos para rezar lo que se sabía de memoria. Y cuando los abrió, creyó ver a la Virgen llorando. —¡Dios mío, qué cruz!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000082.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "«¡Qué cruz!» exclamó Isabela con el miedo en el estómago. A don Gustavo también le dio por llorar. Besó a su mujer en la frente y se retiró al mirador de Cíes. No recordaba haber pasado tanto miedo en los días de su vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000083.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Ni cuando salió de Cuba. Ni cuando se jugó hasta el último real en el aserradero. Ni cuando recibió las noticias de las muertes de sus familiares.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000084.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Una detrás de otra. Nunca. «¡Don Gustavo!», gritó la partera mariña. «¡Don Gustavo! ¿Está usted aquí?», preguntó. Pero nada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000085.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Don Gustavo parecía haberse evaporado de este mundo. Desde el mirador tenía una panorámica perfecta de la finca en la que se alzaba el imponente pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000086.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "La capilla, el órreo, los hermosos jardines oscuros, como el horizonte a esas horas de la mala noche de puntado vico. Al fondo, lindando con las cuadras,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000087.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Y la palleira de los aperos del campo, la casa de los guardeses. Una luz tenue de candil, arrumbado en una esquina, iluminó la estancia de suelos de piedra, destartalada y sucia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000088.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "don gustavo pudo identificar el cuerpo retorcido de la renata en posición de parto como los animales de mariña la silueta dibujaba a una mujer que aullaba al aire", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000089.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "con gesto doliente, el pelo desordenado sobre la cara, las palmas de las manos abiertas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000090.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "cuerpo expulsar a la cría que llevaba dentro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000091.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "De apellido llevaría el de Domingo, Alonso, y de segundo, Comezaña, el de su madre, Clara Alonso, Comezaña. ¿Señor Valdés?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000092.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "—Estoy aquí, muchacha —musitó. Mariña seguió por la voz, se acercó a él y le tocó la espalda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000093.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Estaba temblando desde la nuca hasta los tobillos. «¿Le traigo agua?», volvió a preguntar la partera con preocupación. «No hace falta». «Vaya con su mujer, todo hombre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000094.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Por imponente que sea su fortuna, su fama o su linaje, acaba cometiendo un error. El señor Valdés se acercó a doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000095.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Y clavó los ojos en el vientre de su esposa. En la mirada llevaba prendido el peso de haberlo cometido. Capítulo 2", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000096.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "El silencio no volvió al pazo de los señores Valdés hasta entrada la madrugada, antes de despuntar el día y la primera tormenta de la mañana. El reloj", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000097.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "tocó las campanadas de las tres cuando doña Inés acabó por rendirse a los efectos de una sedación suave que el doctor Cubedo le fue administrando en un pañuelito regado con cloroformo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000098.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "que sacó de su maletín. Isabela cumplió las órdenes con obediencia. «Nada de molestar a la madre», le dijo. «Te plantas la niña al pecho».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000099.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Y que chupe, que chupe y que chupe. La criada protestó porque sus pechos estaban secos, pero el médico erre que erre hasta que la partera intervino. Doctor, también soy ama de cría.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000100.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "«Me vendrá bien esta niña para que no se me corte la leche». El médico se volvió hacia ella sorprendido por la revelación y le preguntó si estaba vacunada. La joven asintió con la cabeza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000101.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "«Que no se hable más. La chica amamantará a esta niña hasta que doña Inés se recupere. ¿Puedes valerte?» «Doctor, no haga de menos a una ciega. Que no por ciega es tonta». «Pues no se hable más».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000102.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Repitió Cubedo. «¿Cuándo despertará mi esposa?» Preguntó don Gustavo. «De momento, déjenla dormir tantas horas como quiera el cloroformo. ¿Y luego?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000103.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "insistió la nodriza luego le conceden un día más pero si la señora pide ver a la niña que la vea y se la ponga al pecho don gustavo hizo otro intento de protestar pero de la misma manera que claudicó la primera vez claudicó la segunda", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000104.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "El médico se acercó a doña Inés, la destapó, vio sus pechos inflamados, apretó uno de ellos y un líquido amarillo y espeso se vertió del pezón. Este calostro le aguantará.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000105.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Está llenita, la pobre, llenita de leche. A Isabela se le escaparon las lágrimas. Ella era de llorar mucho y adhesora cuando no tocaba. Tenía a la niña en los brazos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000106.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Enrollada en las sábanas, debía de pesar menos que un gato. «¿Y tú?», dijo el médico acercándose a ella, «haz una manzanilla y le das unas cucharaditas con azúcar para que haga caca».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000107.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "¿A la señora? No, hija, ¿a la niña? ¡Qué poca mollera, Dios mío! El doctor fue recogiendo todos los artilugios que habían quedado desperdigados en el suelo de la habitación,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000108.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Y los metió en su maletín. De un bolsillo sacó un bote a medias de tónico Koch para enriquecer la sangre. «Que lo tome al despertar», dijo dirigiéndose a quien lo estuviera escuchando. «Esto es para la madre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000109.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Precisó. Que hay que decirlo todo. Sentía el cansancio hasta en las pestañas. Antes de marcharse, se comprometió a volver mediada la tarde. Cuando me recupere de este sopor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000110.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Añadió.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000111.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "o al que se pusiera enfermo. Que lo mismo daba que fuera joven, viejo, hombre o mujer. Siempre estaba a la orden del naufragio de turno, con más vocación que un cura. Don Gustavo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000112.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Lo acompañó hasta el portalón de la entrada principal. «Señor Valdés, tendrá una niña preciosa. No tema. Y recuerde, Dios no se ceba con los buenos».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000113.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "«Sólo los acecha para hacer los mejores». El médico se refería a la buena fama de los señores. Todo puntado vico los tenía en alta consideración. Eran los mejores patrones.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000114.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Los más generosos y los únicos que no alardeaban de la inmensa fortuna de su pasado y de su presente. Pero, sobre todo, y desde tiempo A, los Valdés eran justos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000115.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Solo así se explicaba que durante décadas los lugareños hubieran explotado sus tierras sin robarles nada. O robándoles poco. Que es otra forma de honradez. No sé de qué me habla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000116.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Contestó el señor. Don Gustavo, aún aturdido por el parto de la renata, lo entendió por el lado de su pecado, y temió que Dios estuviera acechando a su familia a modo de advertencia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000117.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "O que el médico supiera algo y que se lo hubiera contado a don Castor, el cura, y que el cura, que era un poco lenguaraz, se lo hubiera comentado, así como quien no quiere la cosa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000118.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "a las señoras de la parroquia o a los señores de la sardina, y que, llegado el momento, ellos lo utilizaran para desestabilizar su matrimonio y hundir su buena reputación. «Ande y vaya a dormir».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000119.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Se quedó usted tamañito. Don Gustavo lo siguió con la mirada, hasta que el doctor Cubedo se perdió en la noche con su maletín y su ropa aún húmeda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000120.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Los perros de la finca se acercaron desorientados. No eran horas para el señor y le chuparon los tobillos. Cerró la puerta y al darse la vuelta,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000121.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Encontró a Mariña a los pies de las escaleras. Al lado, Isabela sostenía a su hija en los brazos. «Señor Valdés, la niña ya chupó y está tranquila, pero dentro de unas horas tendrá hambre de nuevo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000122.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "El ama de cría debería quedarse a dormir en el pazo. Si no es molestia... Sí, será lo mejor, admitió. Pero déjeme verla antes. Se aproximó a su hija y la besó en la frente.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000123.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Olía a hierro fundido y a semilla de almendra. Olía amarga, a sangre seca. Isabela, disponga de las habitaciones del fondo y vayan a descansar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000124.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Antes, abra las ventanas para que entre el limón del Bogue. Esta niña huele a rayos. Isabela se la acercó a la nariz. Olía a ella. De acuerdo, señor. Prepararé ahí la cuna.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000125.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Y dejemos descansar a la señora. A buen seguro que muy pronto podrá atender a su hija. Así haremos, señor. ¿Precisa algo? Don Gustavo se retiró sin contestar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000126.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Se descalzó antes de entrar en la habitación del matrimonio. Abrió la puerta con cuidado para no hacer ruido, aunque en realidad daba igual porque doña Inés seguía tal cual la habían dejado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000127.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "De pie, erguido frente a ella, dejó que las lágrimas se derramaran por su rostro sin molestarse en enjugarlas. De cerca, doña Inés tenía el gesto del dolor tatuado en los labios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000128.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "el pelo revuelto todavía apelmazado por el sudor los brazos escondidos bajo la sábana la retiró y sintió pudor al verla desnuda y vacía al menos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000129.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Estaba limpia de la sangre derramada. Encendió un cigarro que encontró en la mesita redonda del mirador, junto al puñado de periódicos que acostumbraba a leer antes de dormir. Si cerraba los ojos...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000130.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Aún podía oír a su abuelo don Jerónimo dictando su última sentencia con aquella voz ronca, de ron y puros. «Volveré a España y a mi provincia».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000131.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "y a ese mirador que diseñé hacia el atardecer de Cíes para morirme con el sol. No cumplió su deseo porque el viejo no volvió de Cuba, a donde había emigrado", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000132.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "tras la traición de los primeros señores vidal quiroga más conocidos como los señores de la sardina con su abuelo había empezado todo don jerónimo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000133.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Fue del primer Valdés que se hizo rico en la familia con los barcos de la sal que hacían la ruta desde las salinas de la bahía de Cádiz hasta los alfolíes gallegos. A principios del siglo XIX,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000134.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "La conserva de la sardina comenzó a demandar ingentes cantidades de sal y don Jerónimo olió el negocio antes que nadie. Los señores de la sardina, catalanes reubicados en la costa atlántica,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000135.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "se convirtieron en sus mejores clientes. También servía sal a otros locales, pero había que reconocer que los Vidal Quiroga lo hacían mejor. Pescaban con técnicas nuevas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000136.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "...y perfeccionaron la salazón y el prensado......eso les permitía conservar la pesca......más tiempo......y venderla a troche y moche......desde el sur de Francia hasta Levante......pasando por Barcelona...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000137.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "y cruzando el Mediterráneo hasta el litoral italiano. Los señores de la sardina necesitaban media fanega de sal para la salazón de un millar de sardinas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000138.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Eso permitió a don Jerónimo crecer y crecer e invertir en más flota para hacer más rutas. Llegó a transportar más de 30.000 metros cúbicos de sal,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000139.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "lo que suponía 100 desplazamientos al año. Todo se multiplicaba en la familia, las ropas, los caprichos, los libros que llegaban a la provincia, el arte,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000140.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "las alhajas para la abuela de gustavo doña sole guzmán las lámparas que adornaban la primera casona y acabaron luciendo en los salones del pazo porque fue por aquel entonces y fue por la sal", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000141.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Que los valdés originarios compraron el pazo de Punta do Vico a unos hidalgos arruinados, a los que don Jerónimo no les regateó ni un real, porque bastante tenían...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000142.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "con haberlo perdido todo. Todos lo conocían como el pazo del lugar de Espíritu Santo, porque se alzaba sobre la loma que llevaba ese nombre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000143.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Se accedía por un sencillo camino de Xabre, sombreado por castaños que le otorgaban una luminosa majestad. Don Jerónimo quedó fascinado por sus imponentes muros de granito,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000144.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "labrado en las canteras de Vincius. Con el paso de los inviernos, el musgo fue salpicando las zonas sombrías donde el sol raramente llegaba hasta acariciarlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000145.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Nada podía ir mal o esa impresión daba, pero las cosas se torcieron por culpa de las sucesivas guerras y los ataques de los corsarios franceses.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000146.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "que convirtieron el mar en un territorio peligroso hasta el punto de provocar la retirada de la flota portuguesa y comprometer seriamente a la española. En esa supervivencia de piratas estaba don Jerónimo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000147.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Cuando un vecino de la provincia, cuyo nombre no se puede pronunciar porque da gafe, pasó a ser de la noche a la mañana el mayor comerciante de sal del reino de España.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000148.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Promovió contratos leoninos con las salinas del puerto de Santa María que impidieron que alguien más metiera mano. Así que don Jerónimo se apresuró a vender su flota a buen precio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000149.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Pero descubrió que el vecino en cuestión iba a medias con los señores de la sardina, y aquello le hizo ácida la sangre. No por nada en especial, don Jerónimo ya era rico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000150.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "sino porque vio clara la jugada. Los señores de la sardina querían quedarse con todo, con la sardina y con la sal. Don Jerónimo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000151.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Se retiró a su mirador de CIES y pasó unos años dedicado en exclusiva a recibir a sus obreros. Parados unos y contratados otros por la nueva empresa, se quejaban de todo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000152.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Las esposas le contaban historietas y chismes de la señora de la sardina, pero él se tapaba los oídos y se entregaba al horizonte y a ver cómo los barcos llegaban a puerto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000153.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "preñaditos de la que tendría que haber sido su sal. También vio los naufragios y las penurias, que la marea baja desnudaba en la orilla. Así, hasta que un buen día,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000154.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Se hartó de guardar silencio, dejó su Galicia natal y se embarcó rumbo a Cuba con su esposa, doña Sole Guzmán, y sus dos hijos, Pedro y Venancio, ya criaditos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000155.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "A nadie le contó a dónde iba. Arregló las tierras con los campesinos y juró no subir las rentas durante el tiempo que estuviera fuera. Si la sal...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000156.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Le había dado fortuna, el azúcar le haría aún más rico. Sin darse cuenta, el amanecer asaltó a don Gustavo dando cabezadas en la butaca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000157.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Se había quedado dormido con el cigarro entre los dedos, consumido antes de quemárselos. Don Gustavo, don Gustavo, le susurró la voz de Isabela.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000158.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Sobresaltado, abrió los ojos. «Don Gustavo, ¿le subo el desayuno? Van a dar las ocho». «La señora», exclamó. «La señora aún duerme».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000159.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Precisó la criada. «¿Y la niña?» «La niña también está dormidita». La muchacha ya le dio su leche. «¿Y Jaime?» «Todos están dormidos, señor».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000160.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "«Debo ir a la fábrica. Es lunes», dijo estirando los brazos. La criada salió del dormitorio y don Gustavo se disponía a arreglarse cuando vio llegar a domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000161.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "El marido de la Renata. Iba como una cuba. Se retiró del mirador para que el guardés no lo viera, pero lo siguió con la mirada. No había terminado de abrir la puerta de la casa,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000162.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Cuando el hombre cayó redondo. «¡Maldita sea! Debí deshacerme de ellos», pensó contrariado. La Renata, con la criatura recién parida amarrada a su espalda y los pechos al aire,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000163.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Se agachó para abofetearlo hasta que el hombre recuperó la conciencia. Sobrecogido por la escena, don Gustavo abrió una rendija del ventanal y oyó cómo la mujer lo llamaba", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000164.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Malnacido, desgraciado y a saber cuántas cosas más. «Si te ve el señor, nos manda pa' casa a los dos», dijo antes de cerrar de un portazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000165.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Don Gustavo volvió a sentir que se le helaban los huesos. Lo siguiente que vio fue a la Renata correr hacia la entrada del pazo. Luego,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000166.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Oyó la puerta principal. Y después las voces de las dos criadas. Intentó aguzar el oído, pero nada. Solo le llegó un rumor lejano.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000167.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Un intercambio de palabras que no acertó al entender. Alguna más alta que otra en la voz de Isabela y el ruego de la Renata de que no la alzara. No vaya a ser que el Señor nos oiga.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000168.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Y otra vez la puerta, que se cerró de golpe. Y el silencio. Al poco, las pisadas de Isabela precedieron al desayuno caliente. —¡Señor!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000169.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Vino la Renata. ¿Y qué dijo? Que paría una niña. Y nada más, nada más. Que se tome el tiempo necesario para recuperarse.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000170.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Concluyó el señor evitando cruzarse con su mirada. Dijo que no, que no lo necesita. El señor dejó la taza sobre la mesa del mirador. Que no entre en esta casa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000171.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "«No entiendo». «No hay nada que entender, que no entre en esta casa», sentenció. Las palabras de don Gustavo asustaron tanto a Isabela que no se atrevió a preguntar si debía decírselo a ella,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000172.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "O a quién, si ahora o cuándo, y sobre todo, por qué. Se tragó sus dudas y se retiró a la cocina a preparar caldo de gallina para doña Inés,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000173.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "y a esperar a que el pequeño Jaime se despertara para entretenerse con él y no pensar en nada más. No sentía aprecio por la Renata. Quizá tenía celos de ella porque era hermosa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000174.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Y no había hombre que no apreciara su cuerpo. El señor siempre había sido amable y generoso con todos sus empleados, pero en especial con esa criada, a quien daba buenos aguinaldos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000175.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "o a la lectura de los libros que llegaban desde la capital podía entender que sintiera asco por domingo y que hubiera llegado a repudiarlo pero en realidad sus borracheras no eran nada nuevo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000177.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Y en su descargo, había que decir que sólo bebía el día que llevaba su nombre, como si quisiera homenajearse a sí mismo con el vino tinto de los pobres. Bastante cruz tiene la mujer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000178.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "El señor abandonó el pazo sin decir si volvería a comer, si estaría presente en la visita vespertina del doctor Cubedo, si quería que Isabela...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000179.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "avisar a don castor para que oficiara una misa por doña inés en la capilla a la criada no le dio tiempo a preguntárselo porque se esfumó como un espíritu camino de la fábrica", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000180.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Donde, como él había dicho, volvía a ser lunes. Sin embargo, algo ocurrió antes de que atravesara la verja que siempre chirriaba. La Renata lo estaba esperando.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000181.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "apoyada en los muros de piedra le puso la mano a la altura del hombro se acercó a su cuello y con lágrimas en los ojos le dijo cuatro cosas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000182.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Isabela nunca sabría qué, pero por si acaso, se santiguó varias veces para espantar los demonios que se habían alojado en ese pazo. Capítulo 3", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000183.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "El sol fue trepando en el cielo de nubes negras ancladas en Monteferro, ese monte de hierro que se adentraba en el mar frente a Punta de Obico y la Ensenada de Carreira. La tormenta pasó", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000184.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Y el pequeño Jaime pudo juguetear en los jardines con los perros y salir a pasear de la mano de Isabela, que le repetía el nombre de la hermana para ver si se lo aprendía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000185.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "La Renata, que la vio, esperó a perderla de vista por el camino que llevaba al puerto para salir de su casa con la hija recién nacida en brazos. Corrió hasta el pazo, se asomó a la ventana de la cocina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000186.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Y tocó el cristal con los nudillos. Mariña estaba sentada en el banco en el que las criadas se contaban sus penas y deseos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000187.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Los dolores de espalda, los sabañones y su escozor. Escucharse era el mejor de los remedios. «¿Quién es?», preguntó Mariña. «Soy Renata». «Pasa».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000188.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "«Pasa», contestó la nodriza. La renata abrió el portalón principal. Se sacudió el barro de las botas y preguntó. «¿Puedo quedarme?». Mariña contestó que sí, que Isabela había salido con Jaime y aún tardaría en llegar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000189.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "«Te dejó sola con la niña», volvió a preguntar. «Pero es una bendición, no da guerra», aseguró Mariña. Al ver al ama de cría con la hija de los señores colgada de un pecho...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000190.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "La Renata sintió un pellizco en el estómago. «No sabía que te llamaron», le dijo. «Doña Inés se puso muy mala. Cubedo no sabe de partos. Vi llegar al doctor».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000191.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "pero a ti no insistió la renata pues menos mal que vine porque la filla se había encajado venía mal la señora está bien dormida contestó mariña", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000192.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "«¿Cómo se llama?» La Renata se acercó para ver la cara de la cría. «Catalina». «Es un nombre bonito», dijo con una mirada que sólo ella sabía si escondía dolor. «¿Y cuánto?» «¿Y la tuya?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000193.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Preguntó Mariña. Oí que también había sido niña. Se llama Clara. También es bonito. La Renata se sentó a su lado y puso a la niña a mamar. ¿Te costó parirla? No.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000194.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Llegó rápido. ¿Te duele algo? Solo molestias. Mariña volvió sobre la hija de la señora. Tenía los ojos cerrados. Mamaba plácida y serena.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000195.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "La de la Renata, en cambio, miraba a su madre con ansiedad, como si el alimento no fuera suficiente. «Creo que no tengo leche. Que esta niña se queda con hambre», se lamentó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000196.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "«¿Podrías...» La Renata cayó de repente. Sabía que no podía pedírselo. Pero la nodriza lo entendió sin necesidad de explicaciones. «No sé si tengo para las dos».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000197.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "La Renata escondió la cara de su hija bajo su melena de pelo negro, se acercó a ella y algo le susurró que le cambió la mirada. De repente, agitada y bañada en sudor,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000198.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Empezó a dar vueltas por la cocina. Parecía un espíritu endemoniado. ¡Qué desgracia, Mariña! ¡Qué mala suerte la mía! ¡Renata, baja la voz! ¡Que nos pueden oír!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000199.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "El señor no está. Lo vi salir. Ya, pero podría volver en cualquier momento. Las muchachas se quedaron unos minutos en silencio, roto al fin por la guardesa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000200.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "«Si yo pudiera...» «¿Si tú pudieras qué?» preguntó el ama de cría. «Nada, nada, cosas mías. Sigue a lo tuyo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000201.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "La Renata observó la destreza de Mariña para estimular el pecho, de forma que la leche discurriera por sus laberintos, hasta llegar a la boca de la niña.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000202.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Desvió la mirada e hizo el ademán de servirse una taza del caldo recién cocinado por Isabela. «¿Puedo servirme caldo?». «Debes», contestó la nodriza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000203.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "«Si comes bien, te subirá la leche. ¡Dios te oiga!» Mariña se levantó del banco y dijo que tenía que asear a Catalina, que podía quedarse allí, pero que se anduviera con ojo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000204.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "No fuera a ser que volviera el Señor, o Isabela, o a saber. ¿Puedes hacer el baño tú sola? Claro, mujer, ¿o crees que es mi primera cría? La Renata no dijo nada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000205.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Y embebida en sus lamentos, miró a Clara a los ojos y maldijo su mala suerte y el error de haberse enamorado de quien nunca podría quererla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000206.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "En los años de entonces, la hermosura no era garantía de nada. Al revés, resultaba tan peligrosa que hasta su madre, que en paz descanse, le previno de los señores y de los ricos...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000207.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "«Que tienen la mano larga», le dijo. Aquellas palabras volvieron a ella y bombearon en su cabeza con el impulso que daba el paso del tiempo. «Nunca debí dejarle».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000208.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "—Nunca —repitió su pensamiento—. —¿Qué te creías? —inquirió su conciencia. —Que el señor no era de esos de manos ligeras, abusones a sabiendas —se contestó a sí misma.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000209.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Pero ahora, con esa cría en brazos y esos pechos vacíos, la terca realidad se imponía ante cualquier ensoñación. De repente, Mariña asomó la cabeza por la puerta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000210.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "La Renata se asustó al verla, con esos ojos espesos, de pupilas oscilantes, iris vacíos. Llevaba a Catalina envuelta en un arrullo de lana blanca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000211.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«¿Olvidaste algo?» preguntó la Renata. «No sé dónde puso Isabela los pañales», contestó Mariña. «Acompáñame, haz el favor. Dame a la niña».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000212.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "La Renata cogió a Catalina con el brazo que le quedaba libre y Mariña se agarró a su hombro hasta llegar al dormitorio. «Son dos gotas de agua», murmuró al observarlas de cerca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000213.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "La Renata sintió como el corazón aceleraba la circulación de su sangre. «¿Puedes con las dos?», preguntó la nodriza. La Renata sintió con un gesto que la muchacha no pudo ver.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000214.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "«¿Puedo con todo?», musitó dejando a las crías sobre la cama. En ese momento destapó a Catalina y bajo el arrullo descubrió que estaba desnuda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000215.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "La Renata soltó a Mariña, la dejó sola en medio de la habitación y sintió que tenía que hacerlo, que la vida solo le iba a dar esa oportunidad, que su hija no merecía pasar el hambre de sus pechos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000216.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Que el amor que sentía por esa criatura indefensa justificaría la locura que estaba a punto de cometer. «La vida solo da una oportunidad», repitió su pensamiento.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000217.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Sintió como Mariña avanzaba unos pasos y aguantó la respiración. En un movimiento rápido deshizo el pañal de Clara, le arrancó las ropas viejas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000218.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Las escondió entre las suyas y colocó a su hija desnuda en el arrullo de lana de Catalina. Todo sucedió a la velocidad de las maldiciones. Agradecerás esta vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000219.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "«Yo no me la merezco, pero tú sí, tú la mereces», susurró entre lágrimas. «Aunque yo me quede sin ti, aunque nunca me cure».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000220.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Aunque no sepa quién soy mañana, cuando amanezca, y ya no estés, le temblaban las manos y las rodillas. —¿Pasa algo, Renata? —No encuentro los pañales —contestó con la voz ahogada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000221.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "En ese momento, Mariña se acercó hasta donde su instinto supuso que estaba la Renata. «¿Estás llorando? ¿Por qué lloras ahora, mujer?» le preguntó con ternura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000222.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "La Renata miró a las recién nacidas y sintió el arañazo de la conciencia. «¿Qué has hecho, Renata? ¿Cómo has sido capaz?» La huella de la locura devoró su mirada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000223.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Por un segundo se arrepintió y a punto estuvo de rectificar el error. «¿Qué he hecho, Dios mío?». «Mariña», llamó al ama de cría en voz baja. «Dime, Renata».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000224.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "¿Pasa algo? Su mente se quedó en blanco. Se interrumpieron las palabras al intercambiar a las niñas. Se paralizó su corazón en el instante en el que la guardesa entregó a su hija", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000225.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Como si fuera la hija de los Valdés. No sé dónde están los pañales, Mariña. Toma a tu cría. Doña Inés despertó a media tarde de aquel lunes. En apariencia, había mejorado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000226.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Se habían difuminado sus ojeras, pero apenas pudo dar unos pasos por la habitación. Estaba débil y cuando llegó el doctor Cubedo, le sobrevino una llantina.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000227.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "El médico dijo que era por la tristeza del parto y que se pasaba con Tilas, de quitar la cría a Mariña, nada de nada. Que siga con ella un día más.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000228.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "ya en los jardines cuando el doctor se estaba despidiendo de isabela apareció la renata con su niña atada a suesa a la espalda la criada no había tenido valor de echarla del pazo ni de reproducir las palabras del señor valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000229.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Así que lo dejó estar. En realidad, no había incumplido la orden. El señor no le había prohibido pasear al aire libre. Isabela descubrió en ella una mirada distinta, como si el cansancio del parto", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000230.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Hubiera apagado el brillo natural de sus ojos. «¿Estás bien, Renata?», le preguntó. «Sí, estoy bien», contestó conteniendo las lágrimas. «Ven aquí, anda».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000231.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Dijo el doctor Cubedo. «Esas calenturas en la boca no me gustan nada». Se acercó a ella y observó unas heridas abiertas en la comisura del labio inferior.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000232.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "La Renata sabía que eran dentelladas de amargura y miedo, pero no lo dijo porque nunca podría justificarlas. «Me mordí, doctor, no es grave».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000233.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "«¡Límpiatelas bien! ¿Cómo fue el parto?» La Renata repitió lo que le había dicho a Mariña, que fue rápido, que no le dolió y que apenas sentía molestias. «¿Y la placenta?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000234.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Lo hice todo yo. ¿Y tu marido? No estaba, doctor. Parí sola de madrugada. ¿Por qué no me avisaste, mujer? Preguntó el médico. Porque doña Inés lo necesitaba más que yo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000235.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Le pidió que desamarrara a la niña de la espalda, pero la Renata contestó que no tenía dónde dejarla. Isabela respondió que doña Inés había preparado para ella una cuna idéntica sala de su hija,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000236.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "con el mismo colchón y todo y por qué no me la has dado preguntó porque no me la pediste no hubo más discusión la renata dio las gracias", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000237.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Y doña Inés fue informada del alumbramiento en cuanto dejó de llorar. Por suerte, no se alteró. «Algún día tenía que nacer», dijo. Esa noche, la hija de la criada...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000238.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Durmió sobre algodones y lana, la de la señora también. No había nada extraño en que don Gustavo volviera tarde del aserradero. Sus jornadas siempre se prolongaban", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000239.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Incluso más allá de la hora de la cena. Sin embargo, los que lo vieron aquel día lo encontraron taciturno y algo apagado. No celebró el lunes como en él era habitual.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000240.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Con esa fe ciega en el trabajo redentor. Tampoco dijo nada del nacimiento de su hija. Ni habló con nadie más que con Fermín, el capataz y administrador de sus fincas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000241.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Encerrado en su despacho, con vistas a sus propiedades, el señor Valdés se sumergió en su vida para encontrar alguna explicación a lo que había sucedido con la Renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000242.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "En pura descripción de hechos, don Gustavo no había hecho nada mal. Al contrario, salió de Cuba y se entregó a la fábrica de madera de Punta do Vico. Fue el primero que incorporó las sierras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000243.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Y trajo prosperidad a la comarca. Se había consagrado a doña Inés y a su hijo Jaime. Y ahora, la niña recién nacida, completaba el sentido de su vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000244.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Catalina, paladeó el nombre sin llegar a contrariarse. Por algo será, pensó, que se quedó con Catalina. No era supersticioso, no creía en las meigas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000245.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Pero era de los que no se la jugaban con los meigallos, y menos en Puntado Vico, donde las amenazas se cumplían. De repente volvió a sentir la inquietud.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000246.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "¿Y si alguien sabía más de la cuenta y quería chantajearle? ¿Pero quién, si el tuerto murió? Se preguntó en silencio. El tuerto siempre fue el envidioso de la comarca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000247.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Un tipo feo y amarillo, de formas afiladas, nariz larga, boca pequeña, labios finos de mala persona. Nunca soportó la buena suerte de don Gustavo, y desde que volvió de Cuba,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000248.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Casado con la hermosa doña Inés, pleiteó por tierras que decía que pertenecían a su familia. «Que si este prado es mío, que si aquél me lo has robado, que si no puedes plantar en esa linde».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000249.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "No había temporada que el tuerto no lo llevara al juzgado. Y siempre perdía, así que, ni corto ni perezoso, se tomó la justicia por su mano y envenenó cien árboles de don Gustavo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000250.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Ni se tomó la molestia de agacharse para pinchar el veneno en la raíz. Lo hizo a la altura del hombre y de su ojo vacío. Una muerte lenta, pero segura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000251.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Los árboles dejaron de dar madera. Don Gustavo juró por su vida que el asesino no los vería tronchados. Y aunque le restaban espacio para los vivos, ancló estacas al suelo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000252.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Y los mantuvo tiesos como un cruceiro, tantos años como tardó la negra en llevarse al tuerto. La pena fue que poco tiempo después, un golpe de mal viento atlántico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000253.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Aumentó el riesgo de que se cayeran y no merecía la pena jugarse la vida de los taladores. Así que don Gustavo ordenó sacarlos de cuajo. Total, el tuerto ya no estaba en este mundo para darse el gusto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000254.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Lo que el señor Valdés no consiguió sacarse del cuerpo fue el miedo. Cada vez que se le moría un árbol, buscaba la herida de la aguja. ¿Cuántos tuertos quedan en puntado vico?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000255.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Se volvió a preguntar en silencio. Fue de lo único de lo que su abuelo don Jerónimo no lo previno. De los malos, cuando se quiso dar cuenta, eran las tantas de la noche.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000256.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Los obreros se habían marchado. Fermín ya no estaba. Silencio en el aserradero. Pensó en doña Inés y en la niña. La ausencia de noticias durante todo el día...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000257.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "significaba que las cosas no habían ido a peor. Salió del despacho, recorrió las naves, aspiró el olor de la madera aún húmeda. Cerró la puerta de la fábrica,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000258.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "y echó a nandar entre sus tierras. El camino hasta el pazo discurría por una sinuosa corredoira, perfilada por castaños que ya debían de estar ahí,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000259.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "en tiempos de su abuelo don Jerónimo. Eran robustos, sólidos, sinceros, clementes con el caminante trasnochado, corteses en sus sombras veraniegas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000260.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Cómplices de casi todo. Aquella noche la vuelta se le hizo interminable. Oía sus pisadas en la tierra. Y a cada paso pensaba una cosa, y su contraria.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000261.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Valoró sincerarse con doña Inés, explicarle lo sucedido con la Renata, jurarle que nunca más volvería a ocurrir. Pero según la conversación,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000262.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Iba cogiendo forma, y las palabras brotaban con convicción y seguridad. Cambiaba de opinión, hasta que la imagen de la criada de San Lázaro, la criolla María Victoria,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000263.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Se hizo carne entre los árboles. Empezó a temblar. «¡Quítatela, Gustavo! ¡Quítatela de la cabeza!» gritó al aire, enajenado de miedo y de rabia por no poder controlar su pensamiento.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000264.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Había conseguido hacerlo al regresar de Cuba, pero ahora volvía a imponerse con ímpetu y arrogancia. «¡María Victoria! ¡La muy...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000265.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Se contuvo antes de maldecirla con insultos que no harían más que envenenarlo. «¡María Victoria, la muy... la muy puta!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000266.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "—Rugió al fin entre lágrimas, como si pronunciarlo fuera a sanar la herida. Su educación, acaso lo que había visto y vivido, le impedían asumir responsabilidad alguna,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000267.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "en los pecados de la carne. No iban con él ni con los suyos. A su entender, las ligeras habían sido siempre, las mujeres que merodearon a los hombres de su familia,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000268.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Como si ellos fueran meros hechizados. De los años en Cuba, don Gustavo recordaba casi todo, pero si había algo que nunca podría olvidar, serían las tres muertes consecutivas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000269.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "una detrás de otra, que tiñeron de sangre el ingenio principal de sus abuelos, levantado de la nada en la provincia cubana de San Lázaro, mediado el siglo XIX. Se llamaba", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000270.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Ingenio Diana. Tenía 200 hectáreas de cultivo y otras tantas de tierras para el ganado. La caña de azúcar crecía sin descanso en las plantaciones", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000271.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "que daba gusto admirar al caer el día, doradas por el sol. Y como quiera que las cosas le fueron saliendo bien, don Jerónimo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000272.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "invirtió todos sus ahorros en máquinas de vapor para mover los molinos que multiplicaban la energía que generaban los bueyes recuperó con creces el dinero y con las ganancias", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000273.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Mandó construir viviendas para sus hijos, Pedro y Venancio, que nació con tan pocas entendederas que no contaron con él para nada. Aún así, vivió en el ingenio a cuerpo de rey", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000274.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "sin dar problemas ni palo al agua. Dejaron que se casara con una criollita a la que acostumbraba a tumbar entre los matorrales y a la que acabó preñando. Nació un mestizo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000275.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Del que el abuelo nunca se fió, pero del que tampoco renegó. Y al final, bien que lo lloró cuando unas descomposiciones sanguinolentas que atribuyeron al agua de un río contaminado se llevó a toda la familia por delante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000276.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "venancio valdés estrenó el panteón del cementerio de san lázaro que llevaba su apellido el listo de los hermanos fue don pedro el padre de gustavo cuando llegó a la habana", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000277.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Ya leía con fruición y escribía sin faltas de ortografía. Don Jerónimo le enseñó a contar, restar y, sobre todo, a multiplicar. Hasta ahí todo iba bien.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000278.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "entre los maleantes españoles condenados por delitos contra la patria. A don Gustavo le dolía reconocerlo, pero su madre fue fea como un demonio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000280.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Siempre la recordaría decolorándose las patillas y el bigote con todo tipo de ungüentos. Valía más él que ella, pero el amor tiene estas cosas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000281.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Celebraron el casorio con abundancia de reses, sacrificadas para la ocasión, y bebieron licores hasta bien entrada la madrugada. Fue tal, la melopea,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000282.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Que ni oyeron los comentarios sobre la fealdad de ella y las buenas hechuras de él. En realidad, a don Pedro le daba igual lo que dijeran, porque doña Marta era lista y entretenida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000283.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Tenía genio y ternura. Tocaba el piano y, además de español, hablaba inglés y francés, lo cual resultaba muy útil para los negocios de los Valdés. Hasta ahí.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000284.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Todo seguía bien. El matrimonio se instaló en una de las casas del Ingenio. Nacieron Gustavo y Juan. Con el triunfo de los abolicionistas en 1880...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000285.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Cambiaron las formas y los tratos, pero la fortuna no dejó de crecer. Llegaron a tener 150 jornaleros a las órdenes de doña Marta. Ella se encargaba de elegirlos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000286.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "y de valorar sus cualidades. Los buscaba robustos de manos y brazos, ligeros de piernas y duros de mollera para que no salieran respondones. La mayoría...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000287.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Eran negros y mulatos. Los prefería jamaicanos porque eran mejores cortadores de caña que los africanos o los propios cubanos. Creó un ejército al servicio del ingenio Diana.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000288.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "...pero controlado por ella. Don Jerónimo......se vanagloriaba ante su hijo del buen negocio......que habían hecho con doña Marta. Sería más fea que un dolor de tripa......pero podían delegar en ella...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000289.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "los sinsabores de los trabajadores para concentrarse en lo importante. Además, doña Marta no desatendía ni su casa ni a sus hijos. Gustavo y Juan", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000290.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Tuvieron los mejores profesores de matemáticas, lengua e idiomas. Se codeaban con los hijos de los Peñalver o de los López, futuros marqueses de comillas. Su objetivo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000291.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Era formarlos para heredar y para casarse bien. Nada se podía torcer hasta que se torció por un error de cálculo de doña Marta que le costó la misma vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000292.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "El error fue María Victoria. Doña Marta tenía por norma no contratar mujeres porque siempre acababan preñadas y dejaban de trabajar, pero no de comer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000293.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Así que, a saber qué mosca le picó para emplear a la jovencita. Quizá se dejó engatusar por una estúpida apreciación en la que ella no había reparado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000294.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "El día que se conocieron, María Victoria quiso saber por qué no tenían postes en el patio. «¿Postes?», preguntó doña Marta. «¿Y para qué los iban a necesitar? ¿Para azotar a los esclavos?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000295.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "«Virgen Santísima», se santiguó la señora, «nunca he necesitado hacerlo. ¿Por qué tendría que azotarlos?» «Porque roban azúcar», dijo la criolla María Victoria.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000296.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "«Yo solo empleo a gente honrada», zanjó la señora. María Victoria alzó las cejas y negó con la cabeza. «En esta isla no queda gente honrada. Hágame caso. Sé de lo que hablo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000297.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Se hizo el silencio entre las dos mujeres. A doña Marta no le gustaba desconfiar de sus empleados y hasta entonces su buen ojo nunca la había traicionado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000298.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Si cree que puedo serle útil, le entregaré mi vida entera. Además, conozco un sistema que le permitirá saber quién roba. Pero si no tiene trabajo para mí, no se preocupe.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000299.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "«¿Seguiré buscando?». A punto estaba de marcharse cuando la curiosidad picó a doña Marta. «¿En qué consiste ese sistema?». «Es muy sencillo. Solo tiene que atar un cordel a cada puerta de los almacenes».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000300.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Esos cordeles irán amarrados a su vez a unas campanas. Si alguien abre a deshora, sonará la campana y usted sabrá que le están robando. Y como yo sé que ocurrirá,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000301.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Necesitará postes para azotarlos con las fustas de los caballos». «También puedo hacerlos con estas manos», le mostró a modo de prueba las palmas agrietadas. «¿Sólo aprenden así?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000302.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Nadie tiene derecho a robarle lo suyo. Doña Marta no podía creer lo que estaba escuchando. Pero al día siguiente, María Victoria estaba trabajando en el ingenio. Y lo primero que hizo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000303.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Fue pelar madera para los postes y colocar los cordeles en las puertas de los almacenes. Don Pedro, que lo vio, preguntó a doña Marta qué era todo aquello, y su esposa se deshizo en elogios hacia la criada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000304.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "«No nos viene mal, mi amor», le dijo. «Esa criada sabe de lo que habla, y a lo mejor he confiado demasiado en los trabajadores. La chica es cruel como ella sola, pero habla con una melodía suave,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000305.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Tiene música en el paladar y veneno en la mirada. Y un cuerpo de niña que a doña Marta se le escapó apreciar como un peligro real, peor que el robo de unas cuantas jícaras de azúcar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000306.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Así fue como don Pedro Valdés empezó a interesarse por la criollita. Hablaba con ella, intercambiaban más que un buenos días, buenas tardes, buenas noches.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000307.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "María Victoria, que también era chivata, iba y venía con chismes de otros ingenios y siempre resultaban ciertos. Además, jugaba con Gustavo y con Juan. Les construía columpios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000308.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Tostaba maíz al sol y les daba de su miel para las sobras del pan. Doña Marta la dejaba hacer, porque María Victoria cumplía con más eficacia que muchos de los hombres que trabajaban las mismas tierras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000309.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "lo que nunca supo es que a cambio pedía a sus hijos pastillas de jabón y toallas que sacaban de la casa grande de los abuelos sin que nadie se diera cuenta también", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000310.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Bragas de Doña Marta y camisones para dormir. A María Victoria nunca se le conoció negro con el que anduviera entretenida. Aunque, a decir verdad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000311.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "De las intimidades de esa muchacha nadie sabía nada, y mira que doña Marta preguntaba y preguntaba, pero ella no soltaba prenda. Alguna vez insinuó que su padre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000312.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Se cayó por un pozo de una mina de cobre, de la Consolidated Copper, y que nunca más se supo. De su madre jamás mencionó una sola palabra, como si la hubiera engendrado el demonio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000313.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Pasaron los años. Aparecieron los trenes de capital privado. Se empezó a hablar de libertad. Y de José Martí. Y de la actualidad de España, que siempre llegaba trasnochada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000314.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Los españoles de las colonias habían asistido al derrocamiento de Isabel II y la proclamación de Amadeo I de Saboya. Aún les quedaría por ver la Primera República,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000315.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Y la vuelta de los Borbones. A don Jerónimo le maltraían los encendidos debates y las tensiones revolucionarias que inundaron el ambiente de la isla y de la metrópoli gobernante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000316.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Pertenecía a la generación de poderosos hacendados del azúcar, el tabaco o el algodón que se enredaban en sesudas disquisiciones para concluir que ellos, los españoles,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000317.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "No necesitaban más reformas. En comparación con los Güell, don Jerónimo solo fue un pequeño terrateniente con suerte, pero le gustaba influir y sentar a su mesa a hombres con títulos de propiedad", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000318.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "de cientos de miles de hectáreas fértiles, en el norte del oriente cubano. Era habitual que se les fueran las horas siempre con un puro en la boca hasta el amanecer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000319.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Entre todos ayudaron a fundar el casino español. Apoyaron las tesis de Cánovas del Castillo, revuelto en su escaño de las Cortes de Madrid, contra los debates abolicionistas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000320.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Y los más viejos añoraban a la reina María Cristina. Pero al final, por mucho poder que tuvieran, por mucho que influyeran hasta en los precios del azúcar del mundo entero,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000321.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Solo fueron un puñado de ricos. Nadie los escuchó. Los juzgó la historia, a veces de manera injusta, porque otra cosa quizá no, pero don Jerónimo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000322.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Fue un buen patrón que construyó una enfermería para los empleados y una pequeña escuela para sus hijos. A todos los llamó por su nombre. Una noche de agosto de 1888.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000323.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Por primera vez sonó la campana de los robos de azúcar. Doña Marta se despertó malhumorada después de horas dando vueltas en la cama empapada en sudor por el calor asfixiante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000324.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Le había costado mucho conciliar el sueño. Alargó el brazo hacia don Pedro, palpó el colchón. No estaba. Saltó de la cama y bajó las escaleras sin importarle el ruido de sus pisadas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000325.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Pensó que seguiría enredado en la conversación posterior a una de las habituales y pantagruélicas cenas, pero al llegar al vestíbulo de la entrada comprobó que en el comedor no había nadie.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000326.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Agarró varias fustas del paragüero y una pistola que su suegro don Jerónimo les había regalado y que nunca hasta esa noche habían necesitado, y salió al patio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000327.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "«¿Quién anda ahí?» gritó a la oscuridad. Dos sombras salieron despavoridas en dirección a las plantaciones de azúcar. Corrían que se las pelaban.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000328.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Pero doña Marta también corría lo suyo con su camisón de seda y sus pies descalzos. De repente, las sombras desaparecieron. —¡Desgraciados! —aminoró el paso,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000329.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Y guardó silencio unos minutos. La luz de la luna iluminó unos bultos que resultaron ser los cuerpos casi desnudos de su marido, don Pedro Valdés, y la criada María Victoria.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000330.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Doña Marta no pudo contener la rabia. La cogió del pelo y la llevó a rastras hasta el patio. «¿Y tú?», advirtió a su marido encañonándolo con la pistola de su padre. «¡No te muevas!».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000331.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "«Porque te disparo hasta dejarte seco en tu propia tierra». Don Pedro no pudo hacer nada por evitar lo que luego pasó. Ante su mirada, doña Marta ató a María Victoria a uno de los postes", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000332.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "y la azotó hasta asegurarse de que la había matado sus dos hijos gustavo y juan con catorce y doce años lo vieron todo desde los balconcillos de sus habitaciones", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000333.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "La maté siguiendo sus propias indicaciones. Nadie tiene derecho a robarme lo mío. Si quieren libertad, tendrán que asumir sus límites. El juez la miró como si estuviera enjuiciando al propio Satanás.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000335.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "«Pero yo sé, señoría, que no podré volver a mirar a mis hijos a la cara ni podré vivir con el peso de la condena que usted me imponga. Así que...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000336.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "la pistola de don Jerónimo y se pegó un tiro en la frente. Doña Marta cayó a plomo. Varias semanas después, don Pedro también murió de un infarto fulminante. Gustavo y su hermano Juan", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000337.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Se habían quedado huérfanos. El señor Valdés se retiró las lágrimas de los ojos. Le pesaba su historia. Lo que más le agrietaba el alma era que tiempo después tuvo que reconocerse a sí mismo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000338.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Que aquella criada, María Victoria, fue la primera a la que él mismo miró con deseo. Tal era su belleza y la inteligencia que camuflaba su maldad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000339.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Aún así, nunca pudo perdonar a su padre. A lo lejos, vio iluminado el mirador de Cíes en el pazo de Espíritu Santo. Y alzando la mirada hacia el cielo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000340.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "¿Acaso buscando redención, juró que no volvería a derramarse sangre, ni en su nombre, ni en sus tierras? Capítulo 4", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000341.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Doña Inés estaba dormida cuando don Gustavo entró en la habitación, agitado e inquieto. Hubiera deseado verla despierta. La necesitaba viva para volver a escuchar el timbre de su voz,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000342.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "e intercambiar unas palabras, aunque fueran escasas y estuvieran vacías. Se aproximó a la cama y la miró de cerca. Parecía una virgen descolgada de un altar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000343.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Transparente y quieta. Su gesto temblaba en la comisura de los labios con cada respiración. Le tocó la frente. No tenía fiebre. «Es una mujer buena».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000344.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "«Muy buena», dijo balbuceando las palabras. «Merece vivir», repitió. «Nunca le había fallado». «Doña Inés...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000345.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Había cumplido siempre con sus obligaciones de esposa y asomaba a sus ojos el amor por don Gustavo. Además, era muy querida en punta do vico por lo que hacía por los pobres y por las señoras ricas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000346.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "A todas las escuchaba cuando necesitaban hablar de sus males de amores, de los dimes y los diretes de las queridas, siempre deslenguadas e inoportunas, o de las desavenencias con las cuñadas y las suegras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000347.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Era comprensiva, consejera audaz y tan curtida en el mundo que despertaba la admiración, no siempre sincera, de quien se acercaba a sus faldas. En puntado vico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000348.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Poca gente había oído hablar de Nueva York, y menos de Filadelfia. Así que cuando doña Inés se ponía, se ponía de verdad y hablaba de la Quinta Avenida y de las orillas del río Hudson.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000349.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Se recreaba en la mamapinta o en las criadas negras que secaban con algodón las copas de cristal de Murano en el ingenio de su familia. Todo lo que contaba había sido verdad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000350.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Y hasta las mentiras eran necesarias, con tal de hacer olvidar las penas a aquellas mujeres. Las señoras se relamían de envidia, pero no lo decían.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000351.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Porque doña Inés, además, se encargaba de adoctrinarlas en el arte de las virtudes morales. Señoras, ni envidias ni avaricias, la que aloja esos sentimientos en su cuerpo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000352.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Acaba carcomida por ellos. Hacen lo mismo que las polillas. ¿A que no envidiáis a los hombres? Les preguntaba. Pues a las mujeres tampoco. De repente...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000353.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Don Gustavo oyó la voz de Marta, su madre. Se hizo nítida en su memoria desde la tumba de San Lázaro. «Yo no voy a amamantar a nadie. Ustedes tienen que casarse con mujeres, que los ayuden a hacer más fortuna».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000354.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "«Sí, mamá, sí», decía Gustavo para no enfadarla. Un día, de buenas a primeras, su madre, la justiciera, le dijo que Inés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000355.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Hija de los Lazariego, le parecía buena esposa, y mejor nuera. Gustavo, aún joven y poco resuelto en las artes amatorias, se sacudió el entuerto de encima como si no fuera con él.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000356.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "No querrá vivir en Puntado Vico, contestó el muchacho. En realidad, aquella solo era una excusa, porque le daba miedo confesar a su madre que no tenía ni remota idea", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000357.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "de cómo seducirla, siendo Inés la niña más hermosa de San Lázaro, y a la que se rifaban los hijos de los españoles acaudalados que buscaban emparentar con otros ricos para ser más ricos. Doña Marta,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000358.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "No pasó por alto el comentario y a gritos preguntó qué demonios se le había perdido a él en puntado vico. En ese momento, el abuelo Jerónimo, que escuchaba entretenido la conversación,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000359.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "La reprendió sin temer las consecuencias. «Mi querida nuera, que alguno de tus hijos volverá a nuestra patria, a Galicia».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000360.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "es algo que ya tenía arreglado con mi hijo Pedro. Así que ve, haciéndote a la idea de que uno de los dos, Gustavo o Juan, tendrá que volver. Y visto lo visto,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000361.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "parece que a gustavito le apetece reconquistar las tierras españolas doña marta se torció y cortó por lo sano la conversación pero al menos don gustavo supo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000362.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Que de todas, Inés Lazariego era la preferida de su madre. El tiempo diría si vivirían en el Ingenio o en Puntado Vico, o vaya usted a saber qué destino los aguardaba en la siguiente esquina.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000363.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Lo cierto es que de las hijas de los Lazariego se decía de todo y siempre exagerado, que cada mechón de las niñas era un doblón de oro, que sus miradas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000364.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Eran del color del Caribe, que sus cuerpos eran inspiración escultórica, cosas así. Doña Marta y la señora Lora, madre de Doña Inés,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000365.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Siempre se entendieron bien, pero el incidente de María Victoria lo estropeó todo. Los lazos entre las familias se rompieron y tuvieron que pasar algunos años para que el apellido", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000366.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "qué mala era doña marta eso decían las cotorras fue un tiempo oscuro de despiadadas murmuraciones que llegó a su fin cuando las cotorras se callaron entonces", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000368.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Los Valdés recuperaron su reputación y Gustavo, ya huérfano de padre y madre, volvió a los bailes a los que acudían Inés y sus hermanas. Se fijaron el uno en el otro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000369.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "se miraron a los ojos intercambiaron palabras y llegaron las citas san lázaro fue el refugio donde con el recato de la época tradujeron sus sentimientos en promesas de futuro", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000370.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Si no hubiera sido porque don Jerónimo ya había decidido que Gustavo debía estudiar en Europa, se habrían casado en ese mismo instante. El abuelo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000371.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "que era un poco afrancesado y siempre había admirado el imperio, llegó a plantearse París como destino para su nieto, pero de nuevo le pudo la necesidad de que Gustavo se empapara de sus raíces,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000372.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Y Europa acabó siendo la Universidad de Compostela, que tampoco atravesaba uno, sus mejores momentos. No era solo cuestión de que se fuera. La cosa era que se fuera para algo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000373.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Por las mismas fechas, los lazariego mandaron a Inés a estudiar a Nueva York. Nunca sabremos el motivo exacto por el que la familia eligió esa ciudad. Aunque lo lógico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000374.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Sería pensar que lo hicieron porque eran dueños de una buena parte de la quinta avenida. Antes lo habían sido de medio Broadway, y antes aún, de unas finquitas donde se levantó Wall Street.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000375.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Fueron vendiendo y comprando, vendiendo y comprando, hasta construir un fortunón en edificios. Inés se instaló en Riverside Drive, al lado del Hudson,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000376.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "con unos tíos que tenían una hija soltera y sin apetito que se encargó de pulir su educación cubana. Con el tiempo Inés Lazariego entendió por qué su prima", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000377.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "A la que llamaban Tildita se había quedado para vestir santos. Pasaba todo el día mascando tabaco y escupiéndolo en una maceta que destilaba un olor nauseabundo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000378.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Solo hablaba con Inés y con Mama Pinta, el ama de llaves. A todos los demás los despreciaba con su aliento, y ellos lo agradecían. Al año,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000379.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Doña Inés se mudó a Eden Hall, Filadelfia, donde empezó a estudiar en un colegio de la Orden del Sagrado Corazón. Fue allí donde recuperó el contacto con Gustavo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000380.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "que averiguó con no pocas dificultades el destino de la muchacha con la que su madre había querido casarlo y con la que se casó. Se lo pidió por carta y ella dijo que sí, claro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000381.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Mañana mismo, si era preciso. Siempre había estado enamorada de Gustavo. Si no se lo dijo a nadie, fue por la matraca que metieron las cotorras con lo de doña Marta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000382.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Los jóvenes convinieron que en cuanto Gustavo acabara sus estudios, viajaría a la Habana para pedir la mano a doña Lora, que era la que realmente mandaba. Y así hicieron.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000383.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "En el verano de 1896, don Gustavo volvió a Cuba en el vapor de la bandera española, que salía cada quince días del puerto de La Coruña, y llegaba directo a San Lázaro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000384.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "La prensa recogía las noticias de los asesinatos a machetazo limpio. Pero el desastre no impidió la boda, que se ofició en el ingenio de los lazariego. Don Jerónimo vistió levita con chaleco", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000386.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Zapatos de charol, medias de seda blanca. Parecía un lord británico, pero era de punta do vico. Su abuela, doña Sole, llevó al nieto al altar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000387.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Aunque cuentan que esa misma mañana, antes del amanecer, Gustavo fue al cementerio de San Lázaro, donde su madre cumplía condena y pronunció las palabras que doña Marta necesitaba escuchar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000388.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Puedes estar tranquila. Nadie más que yo amamantará nuestra memoria. Y rescataré la tuya del averno si hace falta. A mí no me rozará la maldición de una criada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000389.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Estaba equivocado, pero entonces no lo sabía. Gustavo e Inés nunca más se separaron. Y nunca se echaron de más. Siempre se echaron de menos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000390.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Y así fue como los Valdés volvieron a Punta de Óbico. Todos esperaban al hijo de don Jerónimo, pero llegó el nieto, y en el pueblo pensaron que por algo sería.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000391.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Que los Valdés siempre fueron muy suyos y que si no contaban nada era porque escondían algún secreto inconfesable. Con el tiempo, el pueblo se enteraría de lo de Doña Marta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000392.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "No la conocieron, no sabían quién era, pero se dieron por satisfechos. A don Gustavo nunca le importó lo que dijeran los vecinos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000393.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "sólo quiso cumplir con el encargo de mantener el brillo de su apellido no me dio un juramento pero tampoco hizo falta en los arreglos con su abuelo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000394.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Estaba el compromiso de recuperar el pazo y habitarlo. El matrimonio tenía que alumbrar muchos hijos e instruirlos para que fueran personas de provecho y no vagos y maleantes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000395.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "No debían ser marinos, para esquivar la mala suerte de la mar, ni seres contemplativos, es decir, hombres entregados al estudio y poco más. En eso don Jerónimo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000396.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Era muy práctico. Decía que era cierto que el saber no ocupaba lugar, pero de ahí a que ocupara todo el tiempo. Don Gustavo fue cumpliendo con todo. Empezó por la restauración del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000397.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "que encontró en tan mal estado que ni se atrevió a comunicárselo a su abuelo. Lo único que la naturaleza había cuidado en esos años fueron los esplendorosos árboles que rodeaban la finca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000398.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "El cedro del Atlas, el ciprés de Monterrey, altivo y exuberante, el árbol imperial japonés, la catalpa, los manzanos alfombrados de frutos picoteados por los pájaros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000399.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "La bugambilla que trepaba por la fachada junto al quinquefolio, que se teñía de rojo en otoño. La visión de aquellas especies le permitió acariciar el milagro de la reconstrucción de Espíritu Santo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000400.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Contrató personal, pasó revista a las tierras, las puso a pleno rendimiento y se lanzó a invertir en el negocio de la madera que en aquella época no estaba bien visto en Puntado Vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000401.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Hasta don Castor, el cura, creyó ver en las sierras al mismísimo diablo. A don Gustavo le dio igual el guirigay que le montaron unos y otros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000402.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Y si alguna vez dudaba, doña Inés lo empujaba a seguir su instinto. Ella siempre interpretó las señales de las cotorras como un destino que se podía doblegar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000403.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Nada había escrito de antemano en este mundo de vivos y muertos. Don Gustavo se sirvió un vaso de agua de la jarra de plata que Isabela había dejado sobre la mesilla de noche.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000404.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Al lado de las gasas, los algodones, el aceite y el rosario. El agua lo serenó, se desnudó y dejó la ropa sobre el banco entelado, a los pies de la cama.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000405.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Se vistió con el pijama y se tumbó al lado de la esposa. No tardó mucho en quedarse dormido, pero no consiguió dar profundidad al sueño. Cada poco tiempo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000406.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Se despertaba agitado y se volvía hacia doña Inés para comprobar si respiraba. Y así, hasta que por fin, la noche se lo tragó, no sin antes levantarse medio aturdido...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000407.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "a apagar el quinqué que iluminaba el mirador de Cíes. La oscuridad se derramó sobre el pazo de los señores Valdés y Puntado Vico se convirtió en un mundo deshabitado, sin sombras en sus caminos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000408.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "ni en sus orillas, sin más reflejo que el del cuarto creciente sobre la marea amortiguada de la noche. Capítulo 5", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000409.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Amaneció en punta do vico como cada día sin que nadie se percatara de lo que había sucedido en el pazo de Espíritu Santo. Ni el ama de cría ciega que nunca vio a las crías.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000410.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Ni Isabela, que no había vuelto a acoger a la niña, entregada como estaba al pequeño Jaime y a la señora Valdés, ni don Gustavo, que sólo se había acercado a su hija unos segundos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000411.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Y menos doña Inés, que ni siquiera la había visto. Catalina, que no era Catalina, amaneció entre algodones y Mariña se la puso al pecho.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000412.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "La niña mamó hasta saciarse y con la leche aún goteando en su boca le sacó el aire del estómago. Eructó con ganas. Después la lavó, la roció con esencias naturales", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000413.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "La vistió con un faldón. Desde la cocina llegó el olor de un cocido gallego y el rumor de Isabela, que daba órdenes a Domingo, el guardés y marido de la Renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000414.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "A ver, Domingo, necesitamos leña. ¿No ves que no queda? Y hay que salir a por pescado. ¿No permitirás que vaya la renata recién parida? Más te vale cuidarla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000415.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "«¿Qué pescado quieres?» preguntó con desdén. «Lo que haya, domingo. Pareces nuevo», le afeo. «¿Qué hago primero, la leña o el pescado?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000416.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Isabela lo miró con desprecio, se secó las manos en un trapo y le dijo que hiciera lo que le viniera en gana, que ya estaba bien de perder el tiempo y que se marchara cuanto antes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000417.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«Oigo las botas de don Gustavo por las escaleras, arreando». «¡Isabela!», exclamó el señor Valdés, desde el distribuidor que conducía a la biblioteca. «¿Cómo está mi hija?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000418.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Está descansando con la nodriza. Esa mujer está en condiciones de... Dejó la pregunta a medias, sin entrar en detalles, que solo servirían para generarle más angustia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000419.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«Lo está, señor. No tema por la niña. Tendría que ver cómo se las apaña». «Es la mejor noticia. Tráigame un café, por favor», pidió antes de perderse entre las estancias. «Sí, señor».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000420.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Enseguida, contestó la criada, la biblioteca era el lugar preferido de don Gustavo, un templo de libros ordenados según su criterio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000421.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Los muebles habían permanecido intactos desde tiempos de su abuelo don Jerónimo, que no se llevó más que una colección de literatura del siglo XVIII de la que siempre presumía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000422.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Estos ejemplares vienen de la madre patria, decía a sus invitados, españoles la mayoría, que tocaban el lomo del libro como quien ponía un pie en España.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000423.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Isabela dejó la bandeja con el café y el tabaco de liar. Y se dedicó a doña Inés. La señora había recuperado el tono. Ya tenía color de viva. «Que me traigan a la niña».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000424.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Pidió nada más ver a su criada. «¿Quién la tiene?» «La criada de los señores de la sardina. Ha resultado ser una muchacha excelente, señora». «¿Mariña? ¿La ciega?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000425.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Preguntó doña Inés mientras se acariciaba los pechos. Notó los pezones erguidos y duros, los apretó y la leche brotó como un volcán en erupción. Isabela contestó que sí.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000426.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Que Mariña era tranquila y cariñosa y que daba gusto verla con la niña. La señora no mostró extrañeza alguna y eso alivió a la criada. No quería más disgustos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000427.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "«Quiero ponérmela ya al pecho, Isabela. Haga el favor de traerla para que la nodriza pueda volver a su casa». «Eso está hecho, señora», contestó resuelta Isabela. En pocos minutos...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000428.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Mariña entró en el dormitorio con Catalina en sus brazos. Doña Inés empezó a hipar de la emoción. «¡La tila! ¡Se me olvidó la tila! ¡Voy a por ella!» dijo Isabela. Antes acercó a Mariña hasta la cama y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000429.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "La ayudó a colocar a Catalina en el pecho de su señora y salió corriendo. «¡Qué bonita es, Dios mío!» exclamó empapándola con sus lágrimas. Era la primera vez que tenía a su hija en los brazos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000430.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Eso creía. Catalina empezó a removerse, como si estuviera rebelándose contra una piel desconocida. Tiesa abrió los ojos como un búho de noche.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000431.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Pero no supo dónde fijar la mirada. Comenzó a llorar con furia. «¿Qué te pasa, pequeñita? ¿Qué pasa, mi amor?» susurró doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000432.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "«Es normal, señora. Extraña mi olor», contestó Mariña. «Pero enseguida se hará el suyo». Catalina seguía llorando y peleando por despegarse de aquellos brazos que no reconocía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000433.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "como si fueran tierra hostil. «¡Acúnela, señora! ¡Muévala un poquito!», insistió la nodriza. Cuando Isabela volvió con la tila para las penas, doña Inés tenía el gesto desencajado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000434.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Preguntó si el señor seguía en la casa y la criada contestó que sí, que estaba en la biblioteca. «Dígale que suba». «Sí, señora», respondió la mujer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000435.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Mariña volvió a hablar, pero doña Inés se había sumergido en sus pensamientos. Es normal que extrañe, que Catalina se haya desubicado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000436.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "El comentario del ama de cría, deslizado sin mala intención, despertó en la señora Valdés un instinto de protección que no había sentido con su primer hijo. «No sé qué pasa».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000437.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "dudó al seguir hablando. «Apenas le dio de su leche un par de días. Debe hacerse a mí, que soy su madre». Mariña no supo qué contestar. Ella siempre sentía que las crías que amamantaba", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000438.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "También eran un poco suyas, y aunque se guardaba la pena de no poder verlas, nunca dejaba de interesarse por ellas. «Mariña, le agradezco su ayuda, pero me gustaría quedarme sola».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000439.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "«Siento si la he incomodado», dijo la nodriza. «No era mi intención». «En absoluto», repuso doña Inés. Doña Inés no volvió a abrir la boca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000440.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "No podía dejar de mirar a Catalina. Morenita de piel, de pelo rizado en la coronilla, patillas largas que le recortaría en cuanto tuviera fuerzas. Alumbrada en febrero,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000441.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Con la bendición de los invernales vientos del sudoeste, como doña Inés, que nació un día de enero de 1877. Me gusta Catalina, ¿sabes?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000442.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Solo Dios sabe por qué la Virgen te recibió con ese nombre. «¡Qué pequeñita eres!» le susurró. «No llores más». Don Gustavo entró en la habitación cuando Mariña estaba despidiéndose.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000443.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "«Ya me marcho». El padre reciente se deshizo en agradecimientos. Era lo único que podía hacer ante aquella mujer que había salvado la vida a su hija. «No sé cómo pagarle».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000444.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Estaremos en deuda con usted toda la vida. No se preocupe, por Dios, señor Valdés. Salude a sus señores con todo mi respeto. La acompaño. El señor Valdés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000445.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Nunca imaginó que pronunciaría esas palabras ni que estaría en deuda con la familia que traicionó a su abuelo. La agarró por un codo y la guió hasta la puerta principal del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000446.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Apoyada en la pared de piedra, descansaba la garrota de la muchacha, que don Gustavo puso en sus manos. «Vaya con Dios y siga haciendo el bien». «Ya en el dormitorio principal»,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000447.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Don Gustavo se aproximó a Doña Inés y la besó en la frente. «Volverás a demostrar que eres la mejor madre del mundo». Ella se recolocó sobre los almohadones,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000448.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "luchando contra la fragilidad de su cuerpo. Se sentía tan débil que hasta las palabras tiritaban en los labios. La niña no quería quedarse conmigo. «No, mi amor, no es eso».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000449.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "«No pasó nada, pero la niña...» volvió a decir doña Inés. «Quería irse con ella». «No digas tonterías». «No lo son, Gustavo. Ya está contigo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000451.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Eso es lo importante. Solo una madre lo puede saber. La niña no quería quedarse conmigo. Don Gustavo no le llevó la contraria para que no le subiera la fiebre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000452.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Y le acarició el cabello a un sucio, después de dos días encamada. «Estás preciosa», musitó. «¿Qué dolor más grande llevo aquí?», se señaló el corazón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000453.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "donde reposaba la cabeza de Catalina. «Pero lo importante es que tú estás preciosa, mi amor», repitió él para sacarla de su ensimismamiento. «¿Te has dado cuenta?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000454.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "¿De que por fin llegó una niña a esta familia? ¿La manda tu madre? Don Gustavo se detuvo en la mirada de su hija. Siquiera mencionara a doña Marta, le revolvía los intestinos y agitaba las sabandijas del estómago.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000455.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "No la nombres. ¿Y por qué no ibas a hacerlo, mi amor? Porque está muerta. Catalina no dejaba de gimotear. Inés, debo ir al aserradero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000456.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Quizá hoy pueda volver antes de que anochezca. Descansa. Comunicaré con San Lázaro y en todos los ingenios sabrán que ha llegado al mundo la primera niña de apellido Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000457.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "A doña Inés no le importaba lo más mínimo quién se enterara del alumbramiento. Había sido feliz allí, pero sólo un año después de que el matrimonio saliera de Cuba,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000458.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Las desgracias rodaron en su familia. Sus padres murieron y sus hermanas emigraron. Ya nada la unía a aquella tierra. «Ve sin prisa».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000459.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "—Aquí estaremos esperándote —le dijo. Se despidieron con un beso en la mejilla y doña Inés volvió sobre sus palabras. —A esta niñita la mandó tu madre, mi amor —susurró.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000460.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Don Gustavo respiró profundo antes de cerrar la puerta de la alcoba, donde su mujer se quedó acunando a la pequeña entre los brazos. «Te querré siempre», dijo mientras se destapaba y la colocaba en posición de mamar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000461.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "A Catalina le costó abrir la boca para engancharse al pecho hirviendo. Doña Inés nunca sabría ni cuánto, ni hasta dónde tendría que defenderse de esa niña,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000462.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Que no había parido, ni cuánto le dolería quererla hasta la muerte. Capítulo 6 La historia del hombre es la historia de sus amores.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000463.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Gustavo Valdés trajo la enseñanza de Cuba. Pero no aprendió que en los yerros del amor arden los dos, hombres y mujeres. Aquella mañana", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000464.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Cuando salió del pazo, no sin antes cerciorarse de que la Renata no merodeaba por los jardines, decidió que no iría al aserradero. Necesitaba sentir el músculo de sus plantaciones de robles y castaños.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000465.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Era un bosque de cuatro kilómetros de largo por tres de ancho, cercado en su perímetro desde que ocurrió lo del tuerto. Nadie había sido capaz de tejer tantas tierras", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000466.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Y en tan poco tiempo, comprando a unos y a otros, permutando a los vecinos, negociando con los extraños. Ahí estaba su obra maestra llena de vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000467.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "La tierra no tenía la magia del mar, pero sí sus reglas. No bramaba como la marea enfurecida, pero decía mucho desde su silencio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000468.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Caminó a paso ligero con el paraguas aún cerrado en la mano, marcando con su punta la zancada. Llevaba días revuelto, con la duda de si estaba enfermando o era sólo la consecuencia del miedo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000469.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "que la Renata le había metido en el cuerpo. Como las mareas de Punta do Vico que devolvían a la orilla a los muertos de los naufragios, don Gustavo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000470.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Recibía ahora la memoria de doña Marta en las palabras de su mujer. Temía que esa niña volviera a contagiar a su familia como el tifus, como la peste. Anduvo entre sus árboles.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000471.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Vio a sus obreros esmerarse en la poda, sintió el alivio de la fortuna. Sobre la marcha, dio cuatro órdenes con la autoridad, que le devolvió el hálito feudal.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000472.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Les deseó buen jornal y se dirigió al aserradero, esforzándose en caminar despacio para controlar los pensamientos, en los que serpentearon las formas de la renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000473.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Dios sabe que sólo fue un capricho. Un calambre lo estremeció de la cabeza a los pies. ¿Sólo un capricho? ¿Sólo un capricho? se contestó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000474.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Un fantasma de piernas desnudas, al aire, sin muda. Una forma de mujer ante la que se rindió a saber por qué. ¿Por qué? se preguntó. Tampoco tenía palabras para explicarlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000475.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Por primera vez en su vida, al borde del abismo, don Gustavo pudo entender la felonía de su padre. «Por lo mismo que pecó mi padre, pequeyó. Por eso lo hice».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000476.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Se contestó como si encontrar esa coartada lo eximiera de toda culpa. ¿Y por qué lo hizo el padre? ¡Ay! Porque los cuerpos son débiles, frágiles las voluntades.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000477.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Porque pecar es humano, porque el hombre no es santo. Aunque no tuvo el tiempo de preguntárselo, el infarto sobrevino demasiado pronto. Tampoco lo habría hecho.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000478.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Hay cosas que no se pueden preguntar a un padre. Quizá la respuesta solo estuvo en su débil voluntad, incapaz de contener el instinto, cualidad que le había dejado en herencia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000479.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Las mujeres despertaban su deseo. Si María Victoria sabía caminar entre las cañas de azúcar, contoneando la cadera. La Renata tenía en su mirada el imán,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000480.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "De las gatas negras, amarilla al sol, verdosa en la noche, de labios carnosos y pechos que asomaban entre las telas. Era habilidosa para aparecer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000481.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Una noche de primavera perfumada lo hizo. Si nunca pudo deshacerse del recuerdo, fue porque hay algunos que nunca se ahogan en el olvido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000483.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Las indomables ansias que hacen girar el mundo de los hombres le hicieron cometer un error que pagaría toda su vida. La penetró con el furor del que se había desentendido su matrimonio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000484.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Y recuperó dentro de ella la pasión desteñida por los años. Saboreó el peligro en cada beso, en cada embestida, en cada jadeo silenciado con sus manos para no ser descubiertos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000485.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Nunca amó a la Renata, pero pudo haberlo hecho porque su sensualidad lo destrozaba cuando se cruzaba con ella. La hubiera penetrado una y mil veces.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000486.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Cuando se enteró de que estaba embarazada, el señor Valdés no dudó. Sabía que el hijo era suyo, porque la Renata se quejaba de que Domingo no servía ni para cumplir con las obligaciones del matrimonio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000487.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Aunque no necesitaba que la guardesa lo confirmara, don Gustavo se estremeció al oírla. «Este hijo es nuestro», dijo la mujer mirándolo a los ojos, como si buscara clemencia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000488.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "O un gesto de compasión. «No lo será. Usted y yo no tendremos nada en común. Nunca». De la noche a la mañana, don Gustavo volvió a ser el patrón distante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000489.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "El señor de la mano larga, del que la Renata debió haber desconfiado. «Haga lo que esté en su mano para que ese hijo no nazca. No le faltará para comer ni a su marido para beber».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000490.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Le ofreceré un buen acuerdo, pero ningún bastardo manchará a esta familia. ¿Cómo puedes decirme eso, Gustavo? ¿Por qué de repente…? Él no la dejó terminar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000491.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Ni pudo soportar el tuteo de la criada con el que se trataban en la intimidad. «Volvamos a la corrección, por favor». «Todo lo que ha pasado ha sido un tremendo error». «No se lo repetiré. Ese niño no puede nacer».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000492.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Aquellas frases dolieron a la criada más que cien latigazos de San Lázaro. Perturbada por la rabia, la Renata rumió las palabras que nunca pronunció por miedo a las consecuencias.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000493.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Muy poco he de valer yo para cometer ese crimen. La mujer no sólo no interrumpió el embarazo, sino que lo protegió cuidándose de no cargar demasiado peso, leña,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000494.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Aperos del campo, lecheras llenas... Nadie pudo darse cuenta del esmero con el que se arrodillaba para limpiar los suelos o lo escrupulosa que empezó a ser con sus horas de descanso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000495.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "No se la vio en la cantina, ni en el puerto, ni en las fiestas comarcales. Nadie se dio cuenta, ni su marido Domingo. Sólo el señor Valdés,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000496.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Advirtió cómo le crecía la tripa. Si en ese tiempo la Renata imaginó lo que llegaría a hacer por su hija, nadie lo supo. Tampoco si lo planeó, perfeccionó,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000497.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Y esperó paciente a que llegara el día de ejecutarlo. Y en su descargo, la guardesa se lo advirtió a don Gustavo a las puertas del pazo cuando se encontraron la mañana siguiente al nacimiento de sus dos hijas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000498.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Tendrás que pagarlo, Figiño, y será en esta vida, no tengo otra». La tierra se heló bajo sus pies. Si la Renata tenía una virtud, era la perseverancia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000499.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "para lo bueno y para lo malo. Sería capaz de cualquier cosa, pero en aquel momento ni ella imaginaba hasta dónde podría llegar. Al entrar en el aserradero,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000500.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "El grito de Fermín lo sacó de los pensamientos en los que se había sumido. «¡Menos mal que vino! ¡Don Gustavo!» Estaba demudado. «¿Qué pasa, Fermín?» Llegó un telegrama de Cuba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000501.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "¿Un telegrama? A don Gustavo le sorprendió la noticia tanto como a su capataz. Los dos sabían que su hermano Juan, el único valdés que quedaba con vida en la isla,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000502.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Solo escribía para felicitar la Nochebuena y los cumpleaños. Poco después, descubriría que el telegrama no llevaba su firma, pero sí su nombre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000503.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Capítulo 7 Embarcaremos lo antes posible. Gustavo, por Dios, no podemos hacer eso. Aún no estoy recuperada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000504.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Y no sabemos que vamos a encontrarnos allí. Cuba ya no es nuestra patria. No hay más discusión. Isabela tendrá tiempo suficiente para hacer los equipajes. Gustavo, por favor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000505.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Volvió a suplicar ella. ¿Y el pazo? El pazo se quedará al cuidado de la Renata y de Domingo. ¿Y el aserradero? Fermín se hará cargo. ¡Oh, Dios mío!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000506.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "clamó doña Inés llevándose las manos al pecho. «Inés, te pido que no me lo pongas más difícil. Mi hermano ha muerto», rugió. «Él estaba solo, nunca se casó».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000507.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Se consagró al ingenio de nuestro abuelo. Ha llegado mi hora. No podemos abandonar el negocio. La noticia de la muerte de Juan Valdés corrió como la pólvora en el aserradero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000508.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "«¿El señor se marcha?» «Los valdés, emigran», se preguntaban. Hasta las ratas se asustaron al ver a las obreras moquear entre las sierras y a los hombres llevarse las manos a la cabeza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000509.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Como si les hubieran anunciado el fin del mundo. Todos esperaban la voz del patrón que les asegurara el pan de mañana, pero el señor Valdés se marchó de la fábrica sin abrir la boca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000510.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "En ese momento no supo cómo enfrentarse a sus empleados, cómo mirarlos a la cara para decirles la verdad que también había ocultado a doña Inés. No tenía ni la más remota idea", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000511.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "¿De cuándo volverían, ni qué se encontrarían en el ingenio de Ana, si ruina o prosperidad? Después de hablar con su esposa, se encerró en la biblioteca del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000512.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "A veces se lo oía carraspear. Era su única muestra de vida. Doña Inés no podía dejar de llorar. Decía que la recién nacida estaba aún débil y dudaba del alimento de sus pechos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000513.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "que mantenía a la cría inquieta. Isabela tampoco acertaba con el equipaje y solo profería lamentos. «Señora, ¿qué hago con los vestidos largos?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000514.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "¿Los protejo con sábanas o los cargo en los baúles? ¿Y los trajes del señor? ¿Los necesitará allí? No sé qué decirle, Isabela. Todo ha ocurrido tan rápido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000515.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«¡Tan rápido! ¿Y mis niños? ¿Qué será de ellos?» El pequeño Jaime, de un año, manoseaba a la hermana, ajeno al nuevo viaje. «No se preocupe de los niños».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000516.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Ellos serán felices en cualquier lado. Debería despedirme de las señoras de Punta do Vico. No podemos irnos así, de cualquier manera, como si fuéramos fugitivos que huyen de su tierra.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000517.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "«Señora, céntrese ahora en el equipaje. Dígame, por Dios, ¿qué hago con todo esto?» La criada señaló los armarios llenos de ropajes,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000518.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "de las mejores casas de costura. Sombreros, guantes, zapatos, bolsos... Doña Inés los miró con la desesperación de quien no podía dar una respuesta a una pregunta tan sencilla. «Isabela, usted me ha vestido los últimos años de mi vida».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000519.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Sabe lo que uso y lo que no. Lo que elija estará bien. Prometo no poner pega alguna cuando lleguemos a Cuba. Doña Inés conservaba buenos recuerdos de su vida allí.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000520.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Pero ya se había acostumbrado a puntado vico. Lejos quedaban la pena de la distancia. La añoranza de los lametazos de sol o los paseos hasta la dársena del puerto", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000521.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "desde la que veía partir los buques con rumbo al otro mundo. En alguna ocasión sintió la tentación de subirse a uno de ellos y escapar con los suyos, pero los suyos se murieron.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000522.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Y entendió que su familia estaba en el pazo de Espíritu Santo. Ella era una valdés. Ahora, con los baúles desordenados sobre el suelo de su alcoba,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000523.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Sabía que no tenía más remedio que aceptar los acontecimientos con resignación de mujer. Doña Inés ya había llorado lo suyo leyendo las noticias que llegaban por telégrafo a los periódicos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000524.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Tras la guerra perdida, la renuncia a la soberanía sobre Cuba y las entregas de Puerto Rico y Filipinas, España había dejado de ser un imperio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000525.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Y doña Inés temía encontrarse con un país hostil en el que ya no fueran los señores del azúcar, sino los perdedores de la historia. Sin embargo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000526.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "No se atrevía a hablar con el señor Valdés de esos temores, porque su opinión nunca le había importado a nadie. En realidad, la opinión de las mujeres", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000527.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Importaba poco a los hombres, pero mucho al resto de las señoras. Por eso doña Inés saciaba sus intereses en la prensa, que llegaba al pazo, o en los libros con los que se entretenía cuando don Gustavo estaba en el aserradero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000528.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Se sentaba en la alfombra de la biblioteca y podía pasar horas leyendo a la pardo Bazán o los poemarios de Rosalía de Castro. Lo que aprendía", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000529.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Los soltaba en las meriendas de las señoras y les indicaba lo que tenían que pedir a sus esposos. «Pidanles libros, que duran tanto como las joyas», les decía. Si calaba en alguna,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000530.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Eso que había ganado la humanidad. Lo mismo hacía con las obreras del aserradero, aunque el discurso era distinto. Les decía que, si ellas no querían,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000531.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "No se dejaran manosear por sus maridos. Que no permitieran que ningún hombre les levantara la mano. Que los insultos estaban prohibidos y que rebajaran el vino con agua para evitar borracheras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000532.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Todo aquello contradecía las homilías dominicales de don Castor, pero a doña Inés le daba igual. Si el cura decía que la mujer estaba al servicio del hombre,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000533.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "La señora Valdés se revolvía en el banco y miraba al Cristo de la Cruz exigiéndole explicaciones. Pero allí no contestaba nadie. La voz imperante era la de don Castor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000534.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Y punto. Así que, al acabar la misa, doña Inés corría al pazo. Escribía las palabras del sacerdote para que no se le olvidara ni una, y aprovechaba las reuniones para hacer la réplica.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000535.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "mediado el día sin haber comido y con un humor de perros don gustavo salió de su encierro y preguntó cómo iban los trabajos de embalaje doña inés contestó que bien", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000536.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Y a punto estuvo de interrogarlo por los planes venideros, cuando saldrían, en qué buque, si tenían ya los billetes. Pero no se atrevió y lo dejó marchar con sus demonios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000537.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Sonó el portazo y un remolino de viento se coló por las ventanas abiertas para airear. «¿Y a dónde fue?», preguntó Isabela con cierta indiscreción. «Me supongo que a la fábrica».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000538.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "«Este hombre me preocupa. No nos dice nada. No sabemos cuándo partimos». Miró hacia la ventana y hacia la criada. «¿Llevaba mala cara o fue sólo mi impresión?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000539.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Llevaba mala cara, señora. Doña Inés enmudeció de repente. Comprendía el mal trago que estaba pasando su marido, pero se sentía más sola que nunca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000540.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Sobre la marcha decidió escribir una carta de despedida a todas las señoras de Punta do Vico. Apenas serían unas líneas que la Renata entregaría en mano en los pazos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000541.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Se sentó a la mesa redonda del mirador de Cies, desenfundó la pluma y cogió una cuartilla. No sabía bien qué decir. Las ideas, los sentimientos...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000542.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Los pensamientos atravesados se agolpaban en su cabeza como una corriente eléctrica que no la dejaba pensar. Hablaba para sí misma. «Diles que las llevarás siempre contigo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000543.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Que tu corazón se queda aquí, en Punta do Vico, que vuelves a la patria de tu infancia, pero que tus hijos son de esta tierra, que te llevas a Jaime y a tu niña querida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000544.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "La linda Catalina, que crecerá con el sonido de otro mar, que aquí dejas el pazo, como señal inequívoca, de que volveréis, pase lo que pase.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000545.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Doña Inés fue escribiendo al hilo de aquellas palabras y según las pasaba a tinta se fue envenenando de incertidumbre y nostalgia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000546.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Pase lo que pase, volveremos. Así rubricó cada uno de sus textos, estampó su firma y añadió una frase más. En mi ausencia, no se olviden de leer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000547.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Metió las cuartillas en los sobres, los cerró y bajó corriendo a buscar a la Renata, que andaba entretenida en la cocina. «¡Ay, señora!» exclamó nada más verla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000548.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "«¡Qué buena cara tiene!» «¿Y cómo está su niña, Renata?» «Ni tiempo tuve de preguntarle», contestó doña Inés con una sonrisa franca. «¿Le dieron la cunita para ella?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000549.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "«Sí, señora, y duerme como un ángel. ¿Cómo se llama?» «Clara, se llama Clara», repitió la Renata. «Me gustaría verla antes de irnos».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000550.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "—¿Y a dónde van, pues? ¿No habló el señor con ustedes? —Conmigo, desde luego no lo hizo. No sé si habló con Domingo. La Renata se secó las manos en un trapo de cocina.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000551.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Y con la mirada llena de inquietud volvió a preguntar. «¿Y a dónde van?». «No diga que yo se lo dije, pero nos vamos a Cuba». «¿Murió el hermano del Señor?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000552.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "De golpe volvió a ella la imagen de las dos niñas. El movimiento rápido, su hija Clara, bajo el arrullo de Catalina. «¿Por qué lo hice, Dios mío?» gimió para sus adentros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000554.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "El arrepentimiento se convirtió en dolor al ser consciente de que iba a perder a su hija. Si no para siempre, sí durante el tiempo que durara el viaje de sus señores.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000555.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "«¿Estás segura de la decisión?», preguntó la Renata conteniendo las lágrimas. «Da igual lo que yo quiera. No llore, Renata. Volveremos». Doña Inés se acercó a ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000556.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "La abrazó y acarició su pelo lacio, largo, negro. «Ustedes se quedan. No les faltará el sustento para su hija», dijo doña Inés. «¿Aquí en el pazo?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000557.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Naturalmente, Renata. La criada dejó el trapo sobre la piedra del lavadero, pero no fue capaz de corresponder al abrazo. Entiendo que esté sorprendida, pero todo irá bien.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000558.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Susurró la señora. «Usted cuide de su niña para que crezca sana. Y hágame un favor, guarde estos sobres y cuando nos hayamos ido, los lleva a los pazos y se los entrega en mano a las señoras».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000559.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "¿De acuerdo? Sí, señora. De acuerdo. Y ahora, ayúdeme a cubrir los muebles con sábanas. Isabela está ocupada con el equipaje. No tenemos tiempo que perder.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000560.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "La despedida en el aserradero se produjo sin ceremonia. Don Gustavo llamó a Fermín y le comunicó sus planes. Le dijo que se quedaría al frente de la fábrica, que lo necesitaba más que nunca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000561.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "y que lo más importante era que se hiciera valer. Fermín estaba sumido en una congoja que le había achicado hasta los ojos. Y ahora, finalizó don Gustavo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000562.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Voy a reunir a mis hombres. Fermín no pudo controlar las lágrimas, que empaparon sus mejillas y las manos con las que se tapó, para que los trabajadores no lo vieran llorar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000563.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Todos tenían el frío en la mirada y el cansancio perfilaba las arrugas de sus rostros, profundas en los más viejos, incipientes en las frentes de los jóvenes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000564.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Las barbas abandonadas y los callos en las palmas de las manos eran el síntoma común de quienes trataban la madera congelada en invierno, seca en verano. Dejaba en ellos un rastro que los igualaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000565.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Ocurría lo mismo con la indumentaria de las mujeres. Se cubrían el cabello con pañuelos negros. Negro era también el uniforme de faena sobre las gruesas medias tejidas a mano", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000566.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Con lana de oveja. Los zuecos hacían sonoras sus zancadas. «¿Y la señora Valdés también marcha para Cuba?», preguntó una de ellas. Tan extraña resultó la pregunta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000567.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Planteada así, de repente, en aquel momento de gravedad, que don Gustavo proyectó la mirada en la nave hasta identificar a la obrera, y contestó sin titubear. En efecto...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000568.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "La señora se viene con su marido y sus dos hijos. Y no se hable más, le faltó decir. En realidad, resultaba absurdo imaginar que doña Inés pudiera quedarse en el pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000569.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Pero era tal la consideración que tenían por ella, que lo que planteó la obrera era más un deseo que una pregunta. Y las que en realidad necesitaban respuesta, se quedaron sin ella porque nadie más se atrevió a abrir la boca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000570.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Luego, las mujeres de la Serradero Valdés se reunieron en los barracones del desayuno y engulleron las conjeturas de su imaginación. Que si la familia se había arruinado, que si una plaga había invadido las tierras de Cuba...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000571.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Que si don Juan, el hermano soltero de don Gustavo, había sido asesinado en extrañas circunstancias. Que si... Las cosas sucedieron así, la víspera de la marcha de los señores Valdés a Cuba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000572.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Y todo lo demás habla Durías. Fue mucho peor despedirse del personal del pazo. Don Gustavo eligió las palabras en el camino de vuelta, pero cada vez que pensaba en la Renata...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000573.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Le entraban ganas de vomitar. Y vomitó. Vomitó con la cabeza apoyada en los muros traseros del pazo, escondido entre matorrales para que nadie lo viera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000574.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "De su boca salieron bilis amarillas y jugos llenos de sufrimiento, rabia y miedo. Cuando se recuperó, llamó uno a uno al salón y habló para ellos abstrayéndose de quiénes eran.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000575.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Como si nunca los hubiera visto, como si fueran extraños a los que se dirigía por primera vez. Le causó mucha impresión ver los muebles del salón cubiertos por sábanas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000576.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "los cuadros descolgados el retrato de don jerónimo volteado contra la pared pero hizo de tripas corazón lo que les dijo no distaba mucho de las explicaciones ofrecidas a los obreros del aserradero", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000577.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Solo se dirigió a Domingo. A la Renata no la miró ni un segundo. Mandó al guardés a informar a don Castor, el cura, y al doctor Cubedo. También le pidió que pasara por casa de los señores de la Sardina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000578.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "para comunicarles la decisión, pero al instante se desdijo. —No, mejor no. No vaya a ser que se alegren. La Renata se retiró arrastrando los pies. —¡Isabela!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000579.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "—Se dirigió don Gustavo a la criada. —He pensado que usted debe embarcarse con nosotros. La señora la necesita. —Pero, señor —balbuceó ella—, ¿prefiere quedarse aquí?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000580.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "¿Muerta de frío? No, señor. Pues no se hable más. Cierre el equipaje. Nos marcharemos a primera hora de la mañana. Y así fue como los señores Valdés, don Gustavo y doña Inés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000581.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Su hijo Jaime, la niña Catalina y la criada Isabela salieron hacia el puerto un miércoles de febrero repartidos en varios carros cargados de bultos. En total,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000582.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "siete baúles que contenían los ropajes de todos ellos la vajilla de la señora que ya había viajado de ida y ahora volvía a cuba las sábanas de la noche de boda", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000583.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "y las toallas de algodón que envolvieron las joyas junto a los sombreros de doña Inés y una talla de madera de Santiago Apóstol. Los perros aullaron de pena y Domingo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000584.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Tuvo que amarrarlos a la verja de hierro para que no corrieran detrás de sus amos. A las puertas del pazo quedó Renata con Clara entre los brazos, mamando de su pecho con las hambres de la pobreza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000585.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Fue la primera vez que doña Inés vio a su hija, y sin saber por qué, nunca olvidaría aquella imagen. De los labios de la guardesa brotaron otra vez las palabras para don Gustavo. ¡Chao!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000586.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "En ese momento, Clara empezó a llorar. La Renata la miró a los ojos y se empapó con sus lágrimas, ignorando si podría quererla como a una hija. Capítulo 8", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000588.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Habían pasado algunas horas desde que el buque de la línea de vapores de Arrotegui había zarpado del puerto rumbo a la isla de Cuba. Doña Inés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000589.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "No se había movido del camarote de primera clase asignado a la familia. Llevaba el frío metido en los huesos. No tuvo ganas ni de contemplar cómo se alejaban la tierra y el pazo en la colina de Espíritu Santo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000590.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Y los adioses madrugadores de don Castor y el doctor Cubedo, que pasó a echar un ojo a la recién nacida, le habían dejado un sabor amargo entre las muelas. La criada con su hija en brazos le produjo envidia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000592.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "A ella, que no tenía nada que envidiar, que lo tenía todo, que se sabía afortunada y, sin embargo, envidia porque se quedaba en España.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000593.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Mientras ella partía hacia lo desconocido, con esa cría suya desconfiada y temerosa de su propia madre. Mientras colocaba a Jaime en el camastro y hacía lo imposible por dormir a Catalina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000594.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "El marido se entretuvo con los señores y con el capitán. Hablaban de la pérdida de las colonias, del desastre español, de la monarquía salvada...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000595.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "A doña Inés también le interesaban aquellas conversaciones, pero a ella nunca le daban vela en el entierro. Isabela parecía inquieta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000596.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Recostada sobre el respaldo de su asiento, se miraba las manos como si hubiera empezado a contar los días hasta alcanzar el morro de la Habana. Le faltaban dedos para echar las cuentas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000597.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Venían semanas difíciles. Doña Inés lo sabía. Conservaba el peor de los recuerdos del viaje de ida. Quizá porque navegaron el Atlántico en unos camarotes que olían a gallina y a puerro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000598.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Deseaba que el sol estuviera bien alto para salir a pasear por la cubierta, donde los hombres soplaban las gaitas y las mujeres cantaban muñeiras y rezaban el rosario.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000599.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "La idea de volver a Cuba no había estado ni en sus planes más remotos. Tampoco lo fue instalarse en España. Pero el amor por don Gustavo le permitió vencer las resistencias de abandonar la isla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000600.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "dejar a su familia y las comodidades de aquel fabuloso ingenio en el que convivió con sus hermanas, las deseadas lazariegas. Cada una de ellas, tres en total,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000601.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Había partido con rumbo a un destino marcado por la diáspora del amor. La pequeña se casó con un cafetero dominicano y la mayor con un comandante de la Marina Británica que la llevó a Liverpool.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000602.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Ella, que era la del medio, fue la única que emparentó con sus orígenes, pero de poco valía ahora. Volvía a Cuba por tiempo impreciso y con el orballo de la nostalgia calándola hasta los huesos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000603.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Tenía la rabia congelada en las venas. Trató de disimularla con amor, pero no le salía. Miraba a Catalina y sentía por ella compasión.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000604.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Miraba a Jaime y lo mismo. Dejó que sus ojos se perdieran en la inmensidad del océano y se quedó dormida sin preocuparse de nada más. Isabela...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000605.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "También cayó rendida, y los niños se amodorraron antes de que cuajara su llanto. Al cabo de las horas se despertó acalorada y con dolor de muelas por culpa de una pesadilla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000606.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Respiraba con agitación. Se había clavado las uñas en la palma de la mano. Estaba baldada. Se recompuso como pudo. Se arregló el pelo, se estiró el vestido,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000607.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Se maquilló las mejillas con polvos. Arregló a sus hijos. Pidió a la criada Isabela que la acompañara a la cubierta. Necesitaba respirar aire fresco.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000608.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Almorzaron en uno de los salones, pese a que el hambre había desaparecido. Tampoco tenían sed, pero Isabela dijo que debían acumular reservas por lo que pudiera pasar. «Tienes razón».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000609.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Admitió doña Inés. Vaya a buscar a mi esposo. Haga el favor. Sí, señora, contestó Isabela. Don Gustavo se unió a ellas y comieron y bebieron ante la mirada de los pasajeros,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000610.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "que se detenían a observar a la niña recién nacida y al pequeño Jaime. La procesión de marineros era constante. El ajetreo resultaba entretenido para cualquier viajero, sobre todo en las horas estipuladas para los controles de los emigrantes,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000611.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "que viajaban a Cuba en busca de futuro. Como si el futuro fuera oro, azúcar o café. En la primera travesía hacia España...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000612.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Había oído que en los camarotes de tercera clase era costumbre beber aguardiente para soportar los mareos, y que si se les iba la mano, se liaba la de San Quintín.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000613.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "a voces entre ellos y contra todo. En ocasiones era por hambre, en otras por sed, en otras por el frío, pero la mayoría se rebelaba contra la humedad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000614.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "que los iba comiendo desde los pies hasta la coronilla. Los días fueron cayendo sin que nadie fuera consciente de cuántos habían pasado. Los había buenos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000615.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "De buenas a primeras, Isabela, que tanto había penado porque su señora no comía, perdió el apetito y el habla. Se sumió en una especie de letargo, apoyada en el ojo de buey con vistas a la eternidad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000617.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "de un océano salvaje sin tierra que rompiera la monotonía y del letargo pasaba a una actividad frenética recolocaba ropas entraba y salía del camarote", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000618.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Hablaba con los marineros. El mejor entretenimiento era el paseo al caer la tarde. Los señores Valdés y sus dos hijos se arreglaban de domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000619.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Doña Inés se tocaba el cabello con algún ornamento que improvisaba, y bajo el abrigo de paño siempre lucía vestidos holgados que le cubrían hasta los zapatos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000620.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Apenas se adivinaban signos del embarazo en su cuerpo. La enfermedad del parto la había dejado espigada como en sus años mozos. Pese a los temores,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000621.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Sus pechos seguían suministrando el alimento necesario para Catalina. Los vaivenes del mar hacían que la niña y su hermano Jaime durmieran la noche entera, sin despertarse.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000622.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "A eso de las tres de la madrugada, doña Inés se levantaba para amamantar a Catalina. Así, todos los días, cada uno con su marea. Con el silencio pesado que caía sobre la familia,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000623.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Cuando volvían del paseo o de los salones, donde los hijos de los Valdés eran la atracción de las señoras, siempre tan bien vestidos, tan blanquitos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000624.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Tan suave la piel de la recién nacida, que algún día podría contar que cumplió su primer mes de vida a bordo de un vapor, rumbo a la isla perdida. Don Gustavo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000625.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Solo se esforzaba en público por disimular la zozobra infranqueable de su alma. El resto del tiempo era una sombra sin voz, un hombre absorto en el oleaje.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000626.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Parecía buscar respuestas en el horizonte, en algún lugar impreciso, que sólo él podía identificar con su mirada o con su cabeza llena de turbulencias. «¡Ya empezaches! ¡A pagar!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000627.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "«Filliño, ¿qué demonios quiso decir la Renata, Dios mío? ¿Qué más tengo que pagar, si ya estoy pagando el sufrimiento, de saber que esa hija que dejé en Galicia es mía?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000628.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "que esa niña lleva mi sangre y habitará este mismo mundo que habito yo. Lo peor era que sus pensamientos, las reflexiones más íntimas que no podría compartir jamás con nadie,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000629.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "acabarían convirtiéndolo en un lobo de árida estepa, un ser solitario, tentado por el suicidio, consumido por un exilio personal que lo apartaría de los márgenes de su destino.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000630.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "«Fillinho...» La manera en la que la mujer se había dirigido a él, mitad guasona, mitad perversa, medio insulto revestido de ternura, le llevaba a los demonios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000631.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Empezó a repasar lo que había quedado en el pazo que pudiera ser mal utilizado por la guardesa. Facturas, correspondencia, cartas de los obreros que sabían escribir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000632.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Las cuentas del aserradero, de los arrendamientos de las tierras, la documentación de los pleitos con el tuerto. Nada podía interesarle a aquella mujer. Si le diera por rebuscar en la biblioteca,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000633.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Encontraría algunas fotografías de don Gustavo de niño. Podría robarlas, pero poco más. Podría robarlas, sí, repitió de nuevo, para comprobar el parecido de su hija.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000634.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "para saber si tenía más del padre o de ella durante los últimos días de la travesía sobrevinieron tormentas que parecían interminables el océano embravecido", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000635.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Golpeaba el casco del buque, el oleaje barría las cubiertas y en cada embestida los valdés contenían el aliento. Cinco días duró la furia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000636.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Cinco días sin tregua, en los que el pasaje se encomendó a la pericia del capitán, que ordenó que nadie saliera de los camarotes más que en las horas estipuladas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000637.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "sugirió ayunos que los pasajeros de los camarotes de primera ni se plantearon y quedaron prohibidos los paseos ante la insistencia de las señoras", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000638.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "El capitán se vio obligado a mantener abierto el salón de té. Los rayos del horizonte iluminaban el camarote. Del miedo que tenía, Isabela se recogió entre los brazos con las rodillas pegadas al pecho.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000639.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Y contaba. Diez. Nueve. Ocho. Siete. Así hasta llegar al cero. Y vuelta a empezar. Ya, mi Catalina. Ya.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000640.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "«Mi niña bonita, ya pasa la tormenta», susurraba doña Inés. Cuando la cría paraba de llorar al pecho de la señora, era Jaime el que gemía aterrado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000641.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Entonces doña Inés lo rodeaba con el brazo que le quedaba libre. «Ya, mi niño, ya pasa. Solo es una tormenta. Pronto, muy pronto llegaremos a Cuba».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000642.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Las horas se detuvieron. Doña Inés observó a don Gustavo sin reclamarle una palabra de consuelo. Una caricia de sus manos. Una mirada que la protegiera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000643.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Desde que embarcaron, ella se percató de su ausencia. El viaje estaba alejándolo de sí mismo y sintió que algo había cambiado para siempre. Don Gustavo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000644.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Era divertido y hablador hasta en las circunstancias más adversas. Siempre veía el lado bueno de las peores situaciones. De hecho, sólo recordaba haberlo visto furioso", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000645.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Cuando ocurrió lo del tuerto. Ahora, aunque parecía un hombre empequeñecido, seguía enamorada de él como la primera vez que se reencontraron. Recordó aquel día.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000646.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "¿Cómo olvidarlo si fue el más feliz de su vida? Veintidós años él. Diecinueve ella. Él vestía un traje de lino que parecía cosido a la medida de sus hombros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000647.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Entonces, ya no contaba con volver a verlo. Tal era la inquina de doña Lora contra los Valdés por el asesinato de la criada María Victoria. No podemos olvidar que se la contagió hasta a las cotorras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000648.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "a las que la joven Inés pensó en asesinar con veneno para las plagas. Al final, le dieron pena. Sonrió al recordar lo ridículas que eran las reuniones familiares", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000649.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "con el ruido de fondo de las pajarracas. Nunca se lo había confesado a su marido por miedo a remover aquellos años oscuros de su vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000650.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "los negocios de don Jerónimo. Pero perdonar, lo que se dice perdonar, nunca perdonaron. Laura Lazariego se había tomado muy a pecho lo de los latigazos y siempre pensó", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000652.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Que la familia estaba endemoniada y que alguien que azotaba a una criada, por muy criada que fuera, tenía que llevar dentro un espíritu maligno, es decir, el demonio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000653.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Doña Inés se apiadó de todos los muertos que había dejado en Cuba y con los que ahora se reencontraría. Sobre todo de don Jerónimo, que nunca hizo nada malo. Al revés, el viejo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000654.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Murió sin pena ni gloria. Alzó la vista y se vio reflejada en el espejo, con marco de latón que quedaba justo enfrente de su mirada. También ella seguía siendo hermosa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000655.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "No era la niña de entonces, pero después de dos embarazos, conservaba la piel tersa, la mirada luminosa y el pelo abundante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000656.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Desvió los ojos hacia los pechos consumidos por Catalina y casi susurrando para no molestar le habló. Yo te daré lo que no tuve. Alas para volar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000657.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "La besó en las mejillas húmedas por la leche. «¿Y algún día heredarás la tierra?» Sintió que se estremecía al pronunciar aquellas palabras en presencia de su hijo mayor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000658.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Pero si algo había deseado en su vida, había sido parir una hembra para rebelarse contra la pose de las señoritas. Una hembra que se sentara a la misma mesa que los varones.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000659.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Que leyera libros para ser libre, que... La imaginación de su porvenir la entretuvo toda la noche mientras el sueño fue consumiendo al resto de la familia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000660.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Las descargas eléctricas acabaron pasando de largo. La travesía tenía esa liturgia. Atrás quedaban los días, las noches, las tormentas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000661.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Las penas que escuchaban los unos de los otros. Las primeras nostalgias. Los últimos suspiros de un agotamiento indisimulado en los rostros de los pasajeros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000662.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Capítulo 9 Dorita, la criolla que había trabajado a las órdenes de doña Laura Lazariego,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000663.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Esperaba paciente en el atracadero del puerto de la Habana la llegada de un buque regular con inmigración de Jamaica para sus nuevos patrones, los señores Brighton.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000664.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "No era a doña Inés a quien tenía previsto recibir, pero fue verla y saltó de alegría como si se le hubiera aparecido la mismísima Virgen María. Se abrazaron y se besuquearon las mejillas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000665.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "«¿Qué haces aquí, Dorita?», exclamó la señora. «¿Sabías que llegábamos?». Dorita negó con la cabeza y explicó a doña Inés que las cosas se habían torcido desde que ellos se marcharon.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000666.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "y sus padres murieron de la peste que diezmó familias y cosechas enteras. También dijo que los británicos y los americanos eran ahora los que mandaban, que resultaron ser amables", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000667.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Y considerados con los criados, pero que echaba de menos a los españoles. Saludó a don Gustavo y le dio el pésame. Había tenido noticia de la muerte de su hermano Juan.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000668.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "En realidad, no había nadie en San Lázaro que no lo supiera. «¿Vienen ustedes a reflotar el ingenio?», preguntó con curiosidad. Ni doña Inés ni don Gustavo supieron qué contestar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000669.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "El señor respiró profundo y sus pulmones se llenaron de angustia. No era el sitio ni el momento de dar explicaciones. En medio del ajetreo del puerto,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000670.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Ante la mirada de los marineros que se despedían desde la cubierta, de los emigrantes maltrechos que caían desvalidos sobre el polvo de la tierra, por fin conquistada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000671.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Los parientes de cubanos y los que tenían dinero no encontraban problemas. Pero a los pobres los subían en botes tripulados por negros para llevarlos a Triscornia, en lo alto de una loma,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000672.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "donde hacían cuarentena. Dorita estrujó el moflete de Jaime, acarició la cabeza de la recién nacida antes de la despedida y como un aguacero,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000673.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Les sobrevino la imagen de los señores Lazariego. Se murieron en sus brazos. Primero doña Lora y después don Daniel, que se marchó de este mundo sin restos de peste, pero con diagnóstico de pena crónica.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000674.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Dorita dijo que para eso no había remedio, porque de pena no sana nadie. Ella misma los enterró en San Lázaro y mandó un telégrafo a la dirección de cada una de sus hijas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000675.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "que naturalmente no pudieron hacer nada por llegar a tiempo de colocarles una flor blanca sobre el pecho. Así pasaba la vida de entonces. Y así empezó la nueva vida de los señores Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000676.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Dejaron atrás el control de la Comisión de Inmigración. Anduvieron unos metros hasta abandonar el puerto, y el ruido de las chimeneas de los buques se convirtió en un rumor lejano.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000677.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Conocían al dedillo la ciudad de la Habana, pero ni don Gustavo ni doña Inés fueron capaces de reconocer las calles, la plaza de los mercaderes, los vendedores de semillas. Nada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000678.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Tampoco la bandera que ondeaba en el morro desde el primero de enero de 1899, día en el que el general español Adolfo Jiménez Castellanos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000679.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "entregó cuba al mayor del ejército de eeuu john r brooke ahora ellos eran los emigrantes y de repente sintieron que de nada servía el origen", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000680.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "ni los años de colonia. Dejaron las maletas en el suelo, se retiraron el sudor de la frente. Catalina empezó a llorar. El señor se dirigió a un grupo de hombres", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000681.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "vestidos con elegantes trajes, y les preguntó cómo viajar a San Lázaro. «¡San Lázaro!», repitió. «We need to go to San Lázaro». Uno de ellos dijo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000682.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Espere con la mano. Wait, sir. Pocos minutos después apareció un mulato, con un carro tirado por un buey en el que cargaron los baúles y pusieron rumbo a San Lázaro. Al ingenio Diana.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000683.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "—Precisó don Gustavo. El mulato no tenía ni remota idea de qué era el ingenio Diana, pero sí sabía dónde estaba San Lázaro. —Nos llevará un día llegar, señor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000684.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "de una punta a otra de la propiedad. También lo usaban los aguadores, que llegaban hasta la misma puerta de la residencia familiar, con enormes bidones de madera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000686.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Recorrieron el malecón y atravesaron vedado con sus imponentes mansiones. La misma bandera yanqui que ondeaba en la bahía saludaba al viajero desde balcones y ventanas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000687.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Salieron de la ciudad y el paisaje se tornó en una acuarela sombría de caminos de polvo. Las matas crecían en los márgenes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000688.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Y la vista era incapaz de adivinar tierras fértiles. El señor Valdés no lo recordaba así. Su mirada infantil estaba preñada de vergeles y plantaciones fecundas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000689.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Pronto, el camino se convirtió en un sendero a prueba del equilibrio de la bestia por el que recorrieron kilómetros y kilómetros en una línea recta interminable. El mulato,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000690.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Les preguntó quiénes eran y de dónde venían. Don Gustavo no tenía ganas de darle explicaciones, pero sabía que estaba en sus manos, así que decidió ser amable.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000691.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Le contó que era nieto de gallegos, que estaban de vuelta en la isla porque su hermano había muerto y no podían abandonar sin ton ni son el negocio que fundó el primer valdés que llegó a Cuba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000692.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Que de la isla conservaba hermosos recuerdos, pero que ahora era incapaz de reconocerlos. Que se sentía tan extraño que incluso tenía ganas de llorar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000693.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "El mulato lo miró de reojo para ver si lloraba de verdad. «Hemos sido muy felices en esta tierra», intervino doña Inés para aflojar las emociones. Le faltó decir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000694.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "«Si usted supiera...» «Yo soy la zariega. El señor y yo nos enamoramos antes del desastre. Y nos casamos aquí. Ya ve usted qué cosas».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000695.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Ahora volvemos con dos criaturas que aprenderán a leer y a escribir con este acento. «¿Hasta cuándo se quedan, señora?», preguntó el hombre. «¡Ay, es pronto para saberlo!».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000696.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Tardaron menos en llegar a San Lázaro de lo que predijo el mulato, y eso que, a mitad de la noche, se vieron obligados a parar en un cobertizo de adobe que encontraron a mitad de camino.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000697.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "La impaciencia se apoderó de los hijos de los señores Valdés y tuvieron que organizar un descanso. Jaime tenía hambre y doña Inés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000698.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "necesitaba estirar las piernas para que no se le cortase la leche. Isabela llevaba envueltos en trapos pan y tortas de anís que el pequeño devoró en cuestión de segundos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000699.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Invitaron al mulato y también comió con ansia. Cuando el sol despuntaba en el horizonte, llegaron a San Lázaro. El paso del buey", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000700.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Era el único sonido que rompía el silencio. No había nadie por las calles, pero don Gustavo reconoció la entrada al pueblo, donde las casas de madera,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000701.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Habían sustituido a los barracones con tejados de paja. El mulato dijo que habían sido invento de los estadounidenses. Cuando divisaron la verja del ingenio,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000702.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Una especie de euforia se apoderó de los señores Valdés. «¡Tire, tire recto hacia allí! ¿Ve aquella verja de hierro, donde el camino tuerce a la izquierda?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000703.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "El mulato azuzó al buey con una caña y chascó la lengua entre las muelas para avivar su paso. Tres gatos negros con pintas blancas en el lomo se cruzaron aullando.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000704.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Uno de ellos iba malherido y cojo. «Ahí murió mi familia. Y ahí volvemos», musitó don Gustavo para sí mismo, con la voz arrasada de emociones y un nudo en el estómago,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000705.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "que no lo dejaba respirar. Al llegar a la cancela, saltó del carro. Nunca pensó que volvería a abrirla para hacer un inventario de miserias. La casa principal aún quedaba lejos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000706.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "—Yo los llevo, señor. Esos niños y estas mujeres no pueden hacerlo a pie. Si hemos llegado hasta aquí... Una manada de perros salvajes salió a recibirlos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000707.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Estaban escuálidos y tenían en la mirada la impronta del hambre. Enseñaron los colmillos y Jaime empezó a llorar de miedo. El mulato los apartó a golpes de vara", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000708.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Y los animales salieron corriendo detrás de un conejo, o de una culebra, o a saber qué demonios llamó su atención. La imagen resultó desoladora para don Gustavo y doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000709.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "que habían conocido el ingenio Diana en su máximo esplendor, lleno de vida y de bullicio por los invitados a las fiestas, los hombres de negocios y los políticos de la época,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000710.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "que metían las narices hasta la cocina en busca de comisiones. Don Gustavo pagó al mulato con varios billetes, que casi lo sonrojan. Pero el señor", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000711.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Le dijo que se fuera con la conciencia tranquila, el bolsillo lleno y el buey cansado. La casa de los señores parecía una boca desdentada, sin ventanas y con el tejado hundido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000712.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "El agua de las tormentas se había estancado en una de las habitaciones provocando una pequeña balsa que amenazaba el techo de la planta baja. El polvo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000713.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Cubría los muebles, los cuadros, las lámparas, los adornos, los fogones de la cocina. También la mesa grande del comedor, los respaldos entelados de las sillas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000714.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Los sofás y las butacas, las alfombras. El polvo lo cubría todo. Lo peor fue descubrir un conejo muerto en el hueco de la chimenea, sobre una montaña de cenizas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000715.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Tenía los ojos abiertos y el vientre mordido. Doña Inés no se atrevió a entrar y se entretuvo con Jaime en el patio donde doña Marta había matado a latigazos a la criada María Victoria.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000716.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Tal era la fama del abuelo Valdés. Que qué chasco, decía la criada, que de saberlo ni a rastras la sacan de punta do vico. Y que qué suerte había tenido la Renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000718.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "que se quedó en el pazo. Doña Inés volvió a sentir la envidia, pero como para los demás tenía sabios consejos, le pidió paciencia y consideración.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000719.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Se concentró en Catalina y tras amamantarla la puso en los brazos de la criada y se fue a llorar. Atravesó las cuadras de los bueyes, los gallineros,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000720.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "y los barracones de los empleados. En el molino se advertían las huellas de los asaltantes y las plagas habían arrasado las plantaciones. Estaban secas como la boca del pobre,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000721.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "como su propia boca, agrietada en las comisuras. Pasó la lengua y notó una lija en los labios. Se sentó sobre un pedrusco y agarrándose las sienes,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000722.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Recordó a la santera que le leyó las dos manos cuando era una niña de catorce o quince años. Su madre, doña Lora, la llevó hasta ella para que le dijera si desposaría pronto o tarde", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000723.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Y si pariría en la isla. La santera le dijo a todo que sí, que vería a su hija casada y que quedaría encinta. Pero no precisó más. Se llamaba Antonina Vargas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000724.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Era joven, aún seguirá viva, pensó doña Inés. Y viva estaba, pero cuando la visitara, no interpretaría las líneas que serpenteaban sus manos. Le diría la verdad que cayó entonces.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000725.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Capítulo 10 La familia Valdés pasó su primera noche en el ingenio en jergones sucios, que rescataron de las habitaciones.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000726.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Abrieron las ventanas para que entrara la brisa fresca. Se sacudieron los bichos y cayeron rendidos uno detrás de otro. Todos, menos don Gustavo, que aprovechó la luz de la luna...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000727.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "para prender fuego en medio del patio y conjurar a los malos espíritus. Arrastró una butaca de rejilla desvencijada y se sentó frente a las llamas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000728.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Pidió perdón por los pecados, propios y ajenos. Buscó la expiación divina y ofreció la miseria como moneda de pago, como deuda saldada. Sus tierras devastadas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000729.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "No podían ser más que una penitencia cumplida. «¿Qué más? Dios mío, ¿qué más tengo que pagar?» se preguntó. «¿Entrada la madrugada?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000730.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Empezó a Nardafo andar por la recta del ingenio que desembocaba en el cementerio de San Lázaro. Le pesaban los pies y le ardía la cabeza. Caminó, enloquecido de rabia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000731.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Palpitaban las venas de sus brazos, el cuello abultado, el miedo marcando cada paso. «¿A dónde vas, Gustavo?», le inquirió su conciencia. «¿A dónde vas, muchacho?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000732.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "—Le preguntó el viejo don Jerónimo. —No te metas en ese cementerio que solo trae mala suerte. El abuelo lo odiaba. Y eso que el arquitecto que recibió el encargo de su construcción...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000733.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Era amigo de la familia, el bueno de don Francisco Aguado, que ideó un sistema de campanadas para anunciar la llegada de un muerto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000734.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Cuatro toques de campana grande si el cadáver era de adulto y si el difunto era un niño, los mismos cuatro más un quinto con la campana chica. La muerte en San Lázaro era así.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000735.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Recreó las que arrastraban su apellido, Venancio, el tío tonto, que murió el primero, su padre Pedro y su madre Marta, muertos en 1888.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000736.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Y el hermano Juan, el último de ultramar, el que parecía inmortal y acabó muriendo con sólo 24 años. La isla era el cementerio de los Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000738.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "¿Qué pasará cuando yo no esté? se preguntó a media voz. Sólo, como un alma errante sin más asidero que su presente, vagó hasta la lápida de mármol.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000739.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "en la que leyó, uno a uno, los nombres de los caídos en San Lázaro. Faltaban la criolla que se casó con Venancio y su hijito, pero recordó que su familia los reclamó", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000740.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Y el abuelo no se negó a entregar sus cuerpos. También advirtió que no había lápida alguna con el nombre de su hermano. Habló con cada uno de sus muertos. A don Jerónimo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000741.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "No tenía nada que reprocharle, ni a su abuela Sole, que había sido la mujer más santa de su familia. Habló con su padre y a él sí que le cantó las cuarenta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000742.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Escupió todo lo que llevaba dentro. Le confesó que tenía una hija en España, engendrada en el vientre de una criada, y lo culpó de ello. «¿Es la maldición de tu sangre?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000743.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Acabara teñida de sangre y mala reputación. «¡Por tu culpa!» gritó. Las ánimas se revolvieron en las tumbas al oírlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000745.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "A Venancio no le dijo nada y a su madre le reservó la llantina final. Le contó que había sido padre de dos hijos. —Y ya habrás oído que en España dejó otra niña.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000746.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Dijo aspirando las palabras hacia el corazón, en un suspiro que precedió a la calma. Cayó rendido y se golpeó la cabeza, sin haber conseguido una sola señal que le devolviera la fe.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000747.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Al amanecer, los guardianes del cementerio lo encontraron tirado sobre la lápida de sus antepasados. Trataron de despertarlo, lo abofetearon, lo empaparon con agua.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000748.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Y nada. Don Gustavo era un pedazo de carne inerte. Sobre la marcha decidieron cargarlo en un carro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000749.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Hicieron conjeturas. Nadie yace sobre muertos que no son suyos. Así que supusieron que era un valdés del ingenio Diana. Y hasta allí lo llevaron a una hora temprana,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000750.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "que sólo había despertado a Isabela. «¡Es mi señor!» gritó al verlo. Entre los tres lo bajaron del carro y lo colocaron en uno de los sofás del salón. «¡Yo me hago cargo!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000751.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Dijo la criada resoplando de miedo. «Tiene pulso», confirmó uno de los hombres antes de marcharse. Isabela limpió las heridas a don Gustavo y le dio unas palmadas en la cara para ver si despertaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000752.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Nunca había visto a un hombre vivo que diera señales de muerto. Le abrió el cuello de la camisa y le desabrochó los botones hasta la mitad del pecho.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000753.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Las moscas volaron a chuparle la sangre de las manos. Isabela dio una palmada al aire y huyeron despavoridas del festín de aquel cuerpo que olía a rata y a sudor de días.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000754.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Estaba desnuda, pero no recordaba haberse quitado la ropa. Se cubrió con una camisa y una falda y bajó las escaleras entre la confusión y el miedo a no saber que iba a encontrarse.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000756.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "—¡Isabela! —gritó. —¿Hay alguien aquí? Por las ventanas abiertas se colaban las melodías de los pájaros recién desperezados. Recorrió la cocina y el vestíbulo de la entrada hasta llegar al salón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000757.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Donde por poco cae redonda al ver a su marido en ese estado, propio de un bandolero cualquiera. Isabela la agarró al vuelo, la apoyó en el reposabrazos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000758.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "se quitó el mandil y empezó a abanicarla hasta que recuperó el aliento lo trajeron unos hombres pero no se más señora qué le ha pasado con quién se ha pegado", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000759.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Que los hombres dijeron que aún tiene pulso. Doña Inés se miró de arriba abajo y le importó tres rábanos parecer una pordiosera. «¡Hasta aquí!», exclamó, y sin dar explicaciones,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000761.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "salió corriendo de la casa con la ropa vieja y sin arreglarse el pelo en busca de la santera vargas ocúpese de los niños gritó al aire notó los pechos rebosantes de leche pero le dio igual que le chorreara", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000762.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "y que su hija se despertara con hambre. La santera ya no vivía en aquel refugio que doña Inés recordaba con fascinación infantil. El pasado tiende a Toulouse a endulzar hasta los restos de la cochambre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000763.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Antonina Vargas se había casado con un viejo rico y propietario de una fábrica de rapé, feo como un búfalo, gordo, renegrido de tanto fumar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000764.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Había pasado de ser una mujer odiosa y odiada a la mandamás de San Lázaro. Era la dueña de la fábrica y de una casa colosal con tres balcones en la planta superior.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000765.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "En tiempos, solo doña Lora la tenía en consideración y la defendía cuando la ponían a escurrir por sus exorcismos. La llamaban de todo, hija del diablo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000766.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Satanita, endemoniada, bruja. A doña Inés no le costó mucho confirmar dónde vivía. El primer vecino con el que se cruzó señaló con el dedo la casona colonial.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000767.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "La puerta era de madera robusta y tenía un llamador de hierro en el medio. Lo agarró con la mano y lo golpeó hasta que un criado abrió una rendija, sorprendido por las horas tempranas de la visita.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000768.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "«Deseo ver a la señora Vargas», contestó doña Inés cuando le preguntaron qué se le ofrecía. «¿Quién la manda? Yo me mando».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000769.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "El criado, vestido de blanco desde la camisa hasta los zapatos, la dejó pasar a un patio interior decorado con hermosas plantas de flores rojas y violáceas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000770.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Doña Inés miró hacia la balaustrada superior, en la que correteaban unos niños blanquitos como la leche. Una mucama también vestida de blanco con mandil bordado reprendía su mal comportamiento.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000771.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Y una cotorra amarilla y verde canturreaba en una pajarera que doña Inés descubrió al fondo del patio, entre las enredaderas que escalaban las paredes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000772.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "No necesitó más que mirarla de cerca para saber que era una hembra, como aquellas que tuvo su madre, doña Lora. Se dio media vuelta, se recolocó el ropaje sucio...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000773.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Y esperó a Antonina Vargas. Los minutos se hicieron interminables hasta que la santera hizo acto de presencia, precedida por el criado. No parecía la misma que doña Inés había conocido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000774.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Cojeaba del pie derecho y un parche cubría uno de sus ojos. Contrariada por el vocerío de los niños, Antonina Vargas se detuvo en medio del patio y gritó a la mucama que no eran horas de andar con ese jaleo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000775.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Que el señor estaba durmiendo y ella tenía visita. Extendió la mano a doña Inés y le pidió disculpas por el mal comportamiento de quienes dijo que eran sus nietos. «¿Qué le pasó ahí?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000776.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Preguntó la señora Valdés, señalando el parche con el único propósito de ser amable. «¿Un mal de ojo?». Doña Inés se asustó, pero la santera Vargas contestó sin miramientos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000777.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "No se preocupe, lo pagó. Bien que lo pagó. De su cuello colgaba una imagen del tamaño de una castaña pilonga de Yemanjá, diosa orisha del mar y símbolo de maternidad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000778.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Doña Inés lo reconoció enseguida y podría jurar sobre una Biblia que también lo llevaba cuando la vio por primera vez. «¿Y bien?», preguntó la santera. «¿Qué la trae por aquí?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000779.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "«Necesito que me lea las manos, señora Vargas». «Ya no me dedico a eso». «Oh, no puede ser», se lamentó doña Inés. «Le ruego que lo haga por mí».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000780.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "«Lo necesito más que nunca. Usted me las leyó cuando yo era una niña», dijo mostrándose las boca arriba. «Mírelas». Antonina Vargas le hizo una señal con el dedo para que la siguiera hasta un cuarto oscuro como boca de lobo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000781.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Los grandes ventanales estaban cerrados a cal y canto, y protegidos de la luz por unos cortinones gruesos que descansaban sobre la baldosa. Olía a incienso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000782.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "La santera encendió una vela y se sentó a una mesa cubierta por un pedazo de tela del mismo tejido de las cortinas. Invitó a doña Inés a ocupar una silla frente a ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000783.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Y mirándola a los ojos, le advirtió. «No tengo tiempo que perder, mijita. Debo atender a mi marido en cuanto se despierte». Doña Inés notó la sed en la boca...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000784.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "y pidió permiso para servirse agua de una jarra, en la que flotaban gajos de limón. «¿No le robaré mucho tiempo?». La señora empezó por el principio, tratando de agitar la memoria de la santera,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000785.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "que sin mover una pestaña del ojo descubierto escuchaba con atención le contó quién era ella y quién fue su familia insistió en que recordara a doña lora casada con lazariego", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000786.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "—¿No nos recuerda? —preguntó. Antonina Vargas siguió sin inmutarse. —¡Siga! ¡Usted siga, mi hijita! —ordenó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000787.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Doña Inés continuó hablando sin orden ni concierto, mezclando fechas, familias y desgracias. Le habló del destino de sus hermanas, cada una casada con un hombre de patria distinta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000788.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Le habló de su padre, que Dios le tuviera en su gloria, y hasta le habló de las cotorras, que eran portadoras de malas noticias. Habló también de doña Marta, y que si esto, que si lo otro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000789.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "¿Ha mencionado usted a doña Marta? Sí, señora. ¿La asesina de criados? Bueno, en realidad... Ha pronunciado un nombre prohibido en esta casa. Me voy haciendo una idea de quién es usted.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000790.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "¿A qué se refiere, Antonina? ¿Dije algo inoportuno? ¡Sigue! Ordenó, tuteándola por primera vez. Doña Inés le habló de su boda con don Gustavo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000791.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "de su viaje a españa de su vida en puntado vico del negocio del aserradero del pazo reconstruido de la belleza de aquella tierra a la que invitó a conocer le habló de su hijo jaime", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000792.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "y de que por fin había llegado la niña. «Gustavo, ¿qué más?» «¿Qué más quieres saber?» preguntó doña Inés. «Su apellido», contestó Rotunda. «Valdés».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000793.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Gustavo Valdés. ¿Cómo es que no se lo dije, señora Vargas, si le he contado mi vida entera? En eso la santera dio un respingo que hizo tambalear la vela. ¡Márchate!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000794.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "¡Márchate de aquí! ¡Antonina, por Dios! Doña Inés, asustada, se puso en pie. No quiero verte en mi casa, gritó la santera fuera de sí. Se levantó de su silla profiriendo gritos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000795.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Como si el alma se le hubiera endemoniado. «¡Márchate! Y dile a tu marido que se guarde de la ruina en los años venideros. ¿Qué está diciendo, mujer?» Doña Inés empezó a temblar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000796.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Gustavo Valdés va a pagar lo que su familia hizo con mi hija María Victoria. Por fin, me llegó la hora de quitarme esta espina que llevo dentro. Doña Inés no podía creer lo que estaba escuchando.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000797.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "—¡Mi hija se avergonzaba de mí por culpa de ustedes, los ricos de los ingenios, que me llamaban bruja y endemoniada! —Mi madre nunca la llamó así, señora Vargas. La tenía en alta estima.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000798.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Tu madre fue la única que me respetó. Fue una buena mujer. Nada tengo contra ella. Por eso no le dije lo que llevas escrito en las palmas de tus manos. Pero a ti sí te lo voy a decir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000799.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "«¡No me lo diga, se lo ruego, no quiero saber!», contestó doña Inés entre lágrimas. «Tienes una hija, pero tardarás en conocerla». «¡Cállate, maldita!», rugió doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000800.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "«Ya la has parido, pero aún no sabes quién es». Doña Inés huyó despavorida de la casa de Antonina Vargas, envuelta en el llanto y sosteniendo el temblor de todo su cuerpo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000801.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Corrió hasta el ingenio Diana con un dolor en el pecho, que bien podría haberle parado el corazón. Corrió levantando el polvo del camino, manchándose hasta las rodillas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000802.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Un criado negro se había presentado en la casa principal, sin pedir permiso a nadie, para contarle al señor Valdés por qué la lápida del cementerio de San Lázaro no llevaba el nombre de su hermano.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000804.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Se lo explicó todo de corrido, sin puntos ni comas. Habló con precipitación y sin pausa, y dijo que don Juan quiso morir,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000805.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Después de ver cómo había quedado el ingenio tras el huracán Malpico, que zarandeó la provincia durante tres días con sus noches a oscuras. Que los vientos lo remataron.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000806.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Pero ya llevaba meses sumido en la tristeza, por culpa de una plaga que había secado la hacienda entera. Que el bicho empezó por la tapia del cementerio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000807.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Siguió por la linde del oeste, tiró por la línea del medio y acabó con todo. Y que no sabía cómo decírselo, pero que don Juan se colgó de ahí.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000808.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "De ese poste que aún tiene el cordel deshilachado, dijo señalándolo con el dedo. Lo bajaron entre tres mulatos. Y no se crea nada de lo que le digan en San Lázaro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000809.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Que los suyos lo dejaron solo. Que si esto o que si lo otro. Todo es mentira, señor Valdés. Los únicos que lo abandonaron fueron sus animales, que se esfumaron en fila.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000810.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Uno detrás de otro, hacia el río, y nunca más se supo. Y como si las palabras no fueran suficientes para explicar lo ocurrido, el negro le entregó dos cartas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000811.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "«Esta», dijo al darle uno de los sobres, «estaba dirigida a nosotros». La escribió don Juan de su puño y letra con las indicaciones de su entierro. En una caja de madera,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000812.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Vestido con su ropa de campo, con una foto de su difunto abuelo y el rosario de madera de olivo que llevaba entrelazado en las manos cuando se quitó la vida. Hizo una pausa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000813.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "También dejo este otro sobre a su nombre. No lo hemos abierto. Su hermano sabía que usted volvería a Diana y lo leería.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000814.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "El criado se lo dio a don Gustavo y ahí paró de hablar ante la mirada de Isabela, que no dejó de llorar ni un segundo, y eso que no conocía a don Juan, nunca lo había visto y había renegado,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000815.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "de la porquería de su última morada. «¿Dónde está enterrado mi hermano?» pudo preguntar al fin. «¡Yo le llevo!» Anduvieron en dirección norte hasta un promontorio de arena,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000816.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "donde alguien había clavado una cruz de madera construida con estacas y con el nombre de Juan Valdés escrito a mano. Eligió su tierra y en su tierra está.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000817.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Capítulo 11 Doña Inés pasó semanas enteras envuelta en el delirio de una fiebre altísima que no había manera de bajar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000818.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "A nadie le contó lo que había sucedido con la santera Vargas, ni nadie le contó a ella la conversación de su marido con el criado negro. Así, hasta que recuperó el pulso de los días. Y cuando lo hizo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000819.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Le dolía tanto la cabeza que no se creyó nada del relato. Durante esos días, el esposo se ocupó de desenterrar a su hermano y trasladarlo al panteón de la familia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000820.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Encargó las letras con su nombre y rezó por su alma en la soledad más absoluta. Ni Isabela hizo por acompañar al Señor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000821.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Bastante tenía ella con ocuparse del niño y de la recién nacida. Los mismos guardianes del cementerio que lo rescataron medio muerto le hicieron el servicio de vuelta al ingenio Diana con mejor cara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000822.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Eso sí, y mediando una generosa propina. El sobre que le entregó el criado contenía varios papeles escritos por don Juan llenos de detalles de dónde estaba el dinero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000823.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "en qué lo había invertido y qué debían hacer para recuperarlo. También indicaba dónde había guardado las joyas de doña Marta y la abuela Sole. Además,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000824.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Dejó los nombres de varios hacendados que, que en su momento, se interesaron por el ingenio por si tuviera a bien venderlo. De forma muy somera, escribió sobre el huracán y sobre la plaga.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000825.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "No quiso concederles ninguna importancia para no despertar el desasosiego en Gustavo. En cambio, a él sí le dedicó unas líneas, como si algún espíritu", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000826.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "le hubiera soplado que volvería a la isla a echar el cierre al imperio. Las palabras de su hermano pequeño estaban cargadas de tanto amor que lo removieron hasta ese límite", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000827.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "impreciso de las emociones, que nadie sabe dónde está. Nunca se casó, nunca conoció mujer, ni más inspiración que la Tierra y los libros que coleccionó con dedicación y esmero,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000828.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Y que el viento del huracán y las lluvias acabaron arrasando como si nunca hubieran existido. A partir de entonces, don Gustavo hizo lo que tenía que hacer sin importarle nada más.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000829.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Echó las cuentas cubanas y las españolas y se entregó en cuerpo y alma al ingenio Diana. Doña Inés dudaba de que invertir todo el dinero que les llegaba de España", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000830.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Fuera la mejor solución, pero su marido nunca le pidió opinión. No volvió a sentarse a la mesa con ella ni con sus hijos. Desayunaba, almorzaba y cenaba solo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000831.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Sobre la piedra de la cocina, con las ventanas siempre abiertas, porque decía que no había que dar calor a los malos espíritus. Se afanó en reconstruir hasta el último conducto de agua.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000832.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Contrató a trabajadores de San Lázaro. Los recibía antes del amanecer. Se corrió la voz de que el último Valdés pagaba bien. Trabajó de igual a igual con la cuadrilla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000833.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Paraba solo para beber agua. Le creció la barba, las arrugas surcaron su cara. Arrancó con sus manos las malas hierbas y dejó las tierras en barbecho, con la esperanza de que algún día quedaran preñadas de nuevo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000834.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "A un océano de distancia, como cada día, en puntado vico empezaba a anochecer. La Renata encerró el ganado en las cuadras, candó la payeira,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000835.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "y ató a los perros. Domingo llevaba varios días sin dar señales de vida. Se fue a la bodega y no volvió. A saber si de la borrachera", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000836.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Se había quedado medio moribundo en alguna playa o en la cama de una mujer. A la Renata no le importaba demasiado lo que pasara con su marido. En realidad, no le importaba nada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000837.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Es más, pedía a los santos en los que ella creía que le trajeran su cadáver hasta la puerta del pazo. Lloraría y haría espavientos de pena. Luego lo enterraría y ya.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000838.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Una vez a la semana, Fermín, el capataz del aserradero, pasaba a saludar. La Renata sabía que quería fisgar, así que le dejaba ver a la pequeña Clara, que crecía entre mugre, orines de perros,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000839.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "y lluvia gallega. «Dios da hijos a quien no debe», pensaba el hombre, mientras se apiadaba de la criatura y rezaba para que no enfermara. Además de Fermín,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000840.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Mariña se dejaba caer por el pazo con huesos para los perros. Y el doctor Cubedo, de cuando en cuando, también asomaba la nariz. Había cogido cariño a la cría.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000841.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Las noches de luna llena, la Renata la sacaba en un canasto de mimbre y la dejaba en medio de la finca, siempre mirando al escudo de la familia. Para que se fuera acostumbrando al viento del norte,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000842.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Y al paso del tiempo. «Te corresponde pasar frío, filla. Tienes que hacerte a estos temporales. Lo hago por ti». La niña lloraba, pero nadie la oía a esas horas vacías. La Renata salía poco, pero cuando lo hacía...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000843.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Paseaba por las ferias de ganado y compraba patatas y castañas para asar. Saludaba con la cabeza al vecindario para que supieran que estaba viva y la dejaran en paz hasta más ver.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000844.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Se abandonó a la suerte del porvenir. Desapareció el brillo de sus ojos y su mirada se hizo oscura, como si ella también hubiera empezado a pagar en esta vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000845.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "No tenía otra, lo que había hecho. A veces, bajaba a la playa y esperaba que alguno de los barcos que regresaban del otro mundo le devolviera a su hija.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000846.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Cerraba los párpados y al abrirlos creía verla en la cubierta, crecida por los años, aunque idéntica como la recordaba. Pero no ocurrió.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000847.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Y poco a poco su cordura empezó a menguar. Era un malestar que tenía el nombre de su fechoría sin remedio ni solución. Un buen día recibió una carta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000848.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "En cuyo reverso la criada, que leía a duras penas, identificó el nombre de doña Inés. Le temblaron las dos manos, le sudaron las palmas y sintió que se encogía por dentro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000849.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Rasgó el sobre, sacó el folio escrito a mano y buscó el nombre de Catalina. Pasó los ojos por las líneas y lo encontró mediada la página. También,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000850.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Leyó el de Clara. «¡Clarita!», escribió la señora. La criada salió de la casa. Llovía como siempre. El cielo estaba gris y encapotado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000851.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Apenas asomaba la luz del sol. Echó a correr en dirección a la parroquia. Sólo don Castor podría descifrar el enigma de aquellas letras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000852.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Sus pasos eran trancos de yegua bajo el barro de los caminos. Le faltaba el aire y el corazón empujaba contra el pecho. El cura, que la vio llegar en ese estado, pensó que corría porque llegaba tarde a misa,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000853.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Y se apresuró a calmarla con palabras que nada importaban a la Renata. «No, don Castor, vengo a que me lea esta carta de doña Inés». El cura se colocó las gafas de ver de cerca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000854.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Se sentó en el banco de piedra que quedaba al fondo de la nave central y empezó a leer con su voz de sermón. Queridos Renata y Domingo, aquí los señores Valdés desde San Lázaro, provincia del Oriente Cubano.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000855.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Llegamos a la isla en perfectas condiciones, después de una travesía plagada de tormentas y sacudidas del mar. Por suerte, el viaje se completó con éxito,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000856.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Y ya estamos instalados en el ingenio Diana. La pequeña Catalina se cría con fuerza. Jaime sigue siendo el niño amoroso que ustedes conocieron. E Isabela se ha adaptado al clima húmedo y caluroso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000857.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Deseamos establecer una comunicación estable con ustedes para que nos informen de las nuevas del Pazo y, sobre todo, Renata, hágame saber cómo está su linda hija Clarita.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000858.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Recuerden que Fermín, el capataz de la Serradero, les ofrecerá toda la ayuda que precisen en caso de necesidad. Reciban un cordial saludo, Doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000859.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "El cura terminó de leer la carta, dobló el folio por dos mitades, lo introdujo en el sobre y se lo devolvió a la criada. «¡Qué suerte tenéis de haber dado con unos señores que se preocupan por vosotros!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000860.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Dijo rematando la conversación. «Tu marido ya podría tenerlo más presente». «Pues sí», admitió la criada. «¿Quieres que te escriba la carta de vuelta?» «Sí», repitió la criada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000861.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Ya veremos cuándo, añadió. Capítulo 12 Pasaron los primeros dos años con sus estaciones. El verano, la primavera,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000862.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Pasaron los otoños y los inviernos. Y nada. La tierra del ingenio no daba de sí. Don Gustavo se descubrió luchando contra gigantes norteamericanos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000863.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "que ganada la guerra del 98 y consumado el desastre español que tanto había traumatizado a su pueblo ilustrado, empezaron a fundar enormes centrales azucareras", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000864.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "contra las que Diana nunca podría competir. Doña Inés tenía razón. Los españoles ya no pintaban nada en la Cuba de la United Fruit Company. Un día de mayo de 1902,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000865.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Se firmó la independencia definitiva de España. Las salvas se oyeron en toda la isla. Las fiestas populares detuvieron el país durante varios días y, salvo para los españoles y los descreídos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000866.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Todo fue una fiesta. Quedaba inaugurada la República de Cuba. «Ya no hay nada que hacer aquí», dijo doña Inés. «¿Y qué quieres que hagamos?», preguntó el marido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000867.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«¿Volverá a España? Aún no. Nos haremos viejos y pobres. Aquí están nuestros muertos, Inés. Pero ningún vivo», concluyó la señora con un nudo en la garganta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000868.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "No se volvió a hablar del asunto. Cada noche, doña Inés se sentaba en el porche a ver anochecer con sus hijos Jaime y Catalina. Recostados sobre su regazo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000869.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Con una mano acariciaba al niño. Con la otra alisaba el pelo de la niña, negro como el tizón. Catalina ya había cumplido dos años. Andaba sola.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000870.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Y corría que se las pelaba entre el polvo y la hojarasca de Diana. De pocas caricias, se limpiaba la mejilla con la mano cuando alguien le daba un beso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000871.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Y doña Inés no se quitaba de la cabeza los malos ratos que le había hecho pasar. Entonces se aparecía el espíritu de Antonina Vargas y empezaba a hablar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000872.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "La señora Valdés se tapaba los oídos para no oírla, pero la santera subía el tono hasta repetir las malditas palabras. «Tienes una hija, pero tardarás en conocerla».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000873.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "También le recordaba que don Gustavo tendría que pagar lo que doña Marta había hecho con María Victoria, y ella se encogía de miedo solo de pensarlo. Doña Inés seguía al marido a escondidas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000874.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Lo escuchaba detrás de la puerta. Rebuscaba en los bolsillos de sus chaquetas evidencias de un mal de ojo. A veces encontraba tarjetas de visita de señores americanos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000875.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Anotaciones que no daban pistas fiables. Monedas que quedaban flotando en los bolsillos. Interrogaba a los trabajadores con preguntas sibilinas, pero los hombres contestaban con monosílabos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000876.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "«Sí, no, bien, mal». Cuando don Gustavo se acercaba, todos callaban. «¿Por qué demonios tuvimos que embarcarnos?», se preguntaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000877.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Habría sido más sencillo establecer comunicación con la isla para certificar el desastre y plegar velas sin conceder al pasado demasiadas contemplaciones. Miraba al cielo con descrédito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000878.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Esperaba noticias de la Renata que le hablaran de Galicia, de Punta do Vico, del Pazo de Espíritu Santo. También quería saber de Clarita. Quería saberlo todo de ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000880.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Como si así fuera acta a apaciguar la envidia que nunca dejó de latir. La primera respuesta de la guardesa tardó tanto en llegar que doña Inés ya no contaba con ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000881.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "A decir verdad, fueron unas líneas en las que sólo se interesaba por Catalina y en las que contaba algunos detalles de Clara, pero sin demasiado detenimiento. Clara come como una lima.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000882.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y el doctor Cubedo la viene a ver de cuando en cuando. ¿Cómo está Catalina? Me acuerdo mucho de ella. Y desearía volver a verla algún día cuando los señores vuelvan a su casa de puntado vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000883.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Cuide de su familia. Así acababa el escrito. Tampoco hizo mención alguna a las señoras de Punta Dobico, que poco a poco...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000884.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Se fueron olvidando de doña Inés. Algunas se hicieron envidiosas, otras dejaron de leer. Pese a todo, aquella carta fue la primera de una costumbre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000885.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "que se mantendría durante años sin que don Gustavo tuviera conocimiento alguno de lo cerca que volvía a estar la guardesa. Doña Inés se concentró en la educación de sus dos hijos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000886.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "y decidió buscar una maestra que pudiera formarlos en el propio ingenio. En vez de una, encontró a dos maestras de Luisiana que se habían instalado en la Habana siguiendo a sus maridos, también profesores.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000887.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Contrataron a una nueva mujer de servicio llamada María Elena. Llegó de la mano de Dorita cuando doña Inés ya no esperaba volver a verla. Y eso que pensaba en ella cada día, y se lamentaba de que estuviera empleada en otra casa,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000889.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "de la que no tenía más información que aquella que le dio el día que se encontraron de manera fortuita en el puerto de la Habana. Dorita se presentó un buen día a la hora de la siesta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000890.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Mientras doña Inés reposaba la comida. La vio llegar a lo lejos y creyó que era efecto de la comilona y la pesada digestión. Pero no. La criada, de cuerpo menudo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000891.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Y edad considerable, había caminado hasta el ingenio Diana con María Elena. La muchacha buscaba casa para trabajar y patrones buenos a los que servir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000892.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Ofrecía su experiencia en una residencia de españoles. Sabía cocinar, planchar, ilustrar baldosas, pero para doña Inés lo importante era el aval de Dorita.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000893.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Las tres mujeres pasaron unas horas deliciosas hablando de los cambios de la isla, de los nuevos acentos, de los norteamericanos que habían engatusado a los cubanos con sus promesas de modernidad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000894.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Bebieron limonada con azúcar y comieron galletas de cereales hasta que Jaime y Catalina se despertaron de su sueño vespertino. La niña se encaprichó con María Elena nada más verla,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000895.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Para disgusto de Isabela, que la miraba desde el quicio de la puerta con cara de pocos amigos. El gesto enterneció a doña Inés. La niña por fin daba muestras de cariño.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000896.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«¡Pero qué morena es! ¡Se parece al padre! ¡Y qué grande! ¡Ya alcanza al niño! ¡Sí que creció en estos años!» «Sí», dijo Dorita sin saber cómo continuar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000897.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Tenía tan poco de doña Inés que prefirió callarse. «Es una valdés pura», dijo la señora para quitar hierro al asunto. «Siempre he creído que esta niña...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000898.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "La mandó mi suegra para resarcir el sufrimiento de mi esposo. Es la primera mujer que llevará su apellido. Isabela pensó que vaya lástima no haber conocido a más Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000899.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "para confirmar que Catalina había salido a ellos. Así quedaron las cosas. María Elena pasó a encargarse de las labores domésticas para las que Isabela", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000900.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "No tenía tiempo porque siempre estaba enfrascada en algún quehacer de los niños. Era mulata, hija de esclavos, nieta de esclavos, entrada en carnes...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000901.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Doña Inés se fijó en sus enormes muñecas, sus caderas redondas, sus muslos oscilantes y sus rodillas almohadilladas. En cambio, era de tobillos y dedos finos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000902.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "María Elena tenía un pelo largo que se cepillaba al amanecer y recogía en un moño que despejaba su nuca, siempre perfumada con agua de pétalos de rosa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000903.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Y jamás se le ocurría meterse en conversación ajena. Era tan cuidadosa que cuando anidaban los pajarillos en el techo del porche, descolgaba los nidos sin que se cayera ni una hoja.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000905.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Tenía remedios para todos los males, para los herpes, para las escrófulas que precedían a la tuberculosis, para la tos, que no se quitaba con nada más que con los milagros,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000906.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "que María Elena preparaba en frasquitos y que suministraba en gotas tres veces al día. Enseguida comprobaron su buen hacer en la cocina. Asaba reses, hervía sopas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000907.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Freía frijoles con banana y hacía deliciosas compotas para los desayunos. Escrupulosa con los olores, en cuanto cogió confianza, tiró las especias de Isabela.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000908.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Aquello no pudo enfurecer más a la criada española. Tanto que, a partir de entonces, se le torció el gesto y se enfadó con la vida. Aunque en realidad, lo que pasó...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000909.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "es que se le encendieron los celos como ya le había ocurrido con la renata y ponía pegas a todo lo que hacía maría elena tan es así que no perdió oportunidad de criticarla", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000910.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "cuando descubrieron su único defecto. María Elena bebía una media de doce tacitas de café para no quedarse dormida durante las horas de sol. El sueño podía cazarla en cualquier lugar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000911.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Sobre la encimera de la cocina, en el lavabo mientras hacía sus cosas y hasta de pie con el trapo de limpiar en una mano y la pastilla de jabón en la otra. Un día...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000912.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "A solas con su señora y los niños, Isabel aprovechó para bombardear sin piedad. Que si se ha dormido en una silla del comedor, que si se ha quedado frita en el balancín de mimbre,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000913.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "que si cualquier día nos incendia la casa como le arree el sueño con el fuego encendido doña Inés hizo oídos sordos pero Jaime tomó nota de todo y esa misma noche", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000914.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Preguntó a la pobre mujer por qué se dormía a todas horas. María Elena se ruborizó tanto que se escondió debajo de la mesa de la cocina, con el miedo a verse de patitas en la calle,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000915.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "por su narcolepsia no diagnosticada. El miedo del esclavo no se había abolido ni entendía de leyes ni supo de normas. María Elena lo llevaba en la sangre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000916.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Y si presenciaba alguna reprimenda de don Gustavo a los jornaleros, escapaba a su habitación y se encerraba con llave, con el trasero contra la puerta. A veces se la oía llorar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000917.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "y no se le pasaba hasta que doña Inés hablaba con ella como lo hacía con sus hijos cuando les daba una pataleta. Pasados los meses", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000918.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "María Elena dejó de tener miedo a don Gustavo, pero ya era demasiado tarde. La decisión de vender Diana estaba tomada, cerrada y pendiente solo de estampar la firma en los documentos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000919.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Capítulo 13", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000920.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Y el acuerdo es bueno. ¿Con quién has arreglado la venta? Preguntó la esposa. Diana se incorpora a la matogilla. El señor Abadía Vizcay necesita crecer hacia el río.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000921.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Nosotros tenemos el mejor acceso al agua para sus reses y para su explotación. Don Gustavo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000922.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Explicó a su esposa las inversiones de su hermano Juan y que confiaba en sus contactos con la burguesía de la Habana. «¿Surgirán nuevas oportunidades de negocio?», añadió. «¿No pareces un valdés?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000923.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Dijo doña Inés en voz baja, mirando sus labios en el espejo del tocador. La noche había caído sobre el ingenio. La señora se desanudó el moño y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000924.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "recogido a la altura del cuello y el pelo osciló hasta sus hombros qué has dicho nada tonterías contestó y dónde viviremos juan compró una casa en un bonito edificio del centro de la habana", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000925.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Lleva vacía algunos años. Fui a verla. Tiene cuatro habitaciones más el dormitorio del servicio, dos salones, otros tantos baños y la cocina es amplia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000926.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "¿Te gustará? ¿Sigues creyendo que la decisión no es meditada? ¿Que me precipito? Pregunto. Doña Inés asistía en silencio a la perorata de su marido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000927.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Fuiste tú quien insistió hasta el hartazgo en que nos marcháramos de aquí. En eso el marido tenía razón. Doña Inés asintió con el gesto, se desnudó,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000928.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Y se vistió con el camisón de dormir. «Pero yo quiero irme a España», musitó ahogando el llanto. «Quiero irme de este país. No quiero mudarme a la ciudad. No quiero empezar de cero».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000929.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "No quiero que ahora te obsesione otro negocio. Que te olvides de nosotros. Que tus hijos crezcan sin su padre. Apenas los conoces y desde que llegamos a Cuba, yo tampoco te reconozco.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000930.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "«¿En qué te he fallado?», preguntó él. Doña Inés no le contestó. Se deslizó entre las sábanas de esa cama de matrimonio, en la que había perdido la cuenta de las lunas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000931.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Sin sentir el cuerpo de su marido, y se preguntó en silencio cuándo fue la última vez. ¿Acaso cuando se quedó embarazada de Catalina? El señor Valdés parecía devorado por su propia derrota.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000932.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "«Inés», dijo, «el paso del tiempo también habla. Nos está echando de aquí. ¿No lo ves? Cuando no falla el agua, falla la calidad de la semilla».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000933.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Y cuando no, se rompe la acequia o se troncha el conducto que viene del río. Pero hay algo peor que no puedo arreglar con mis manos. ¿Qué es Gustavo? Alguien me echó mal de ojo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000934.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«¿Qué estás diciendo?», preguntó la esposa con inquietud, recordando a su Antonina Vargas. «Mal de ojo de mujer». «No digas sandeces», exclamó ella. «No son sandeces».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000935.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Insistió él sin atreverse a pronunciar el nombre de la Renata. La señora Valdés, en cambio, concluyó sobre la marcha que el destino le estaba dando una oportunidad", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000936.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "de ponerle distancia a la santera. Había llorado esas tierras. Había conseguido que la suciedad no se quedara pegada hasta en los bajos de los vestidos. Había creado un hogar para sus hijos. Pero la santera...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000937.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Vivía demasiado cerca de su familia como para dormir tranquila. «Está bien, Gustavo. Nos iremos de aquí». No tardaron en mudarse a la capital.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000938.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "La cuadrilla de trabajadores recibió su jornal y un adiós con abrazo. Don Gustavo quiso que tuvieran su último almuerzo, así que mandó a María Elena servirles agua fresca", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000939.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "y cocinar tortas de harina de arroz y judías en revuelto de huevos. Ellos fueron los últimos de Diana, los desconsolados que se marcharon por el camino de polvo rumbo a San Lázaro,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000940.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "a buscar nuevo patrón cafetal o plantación de azúcar que les quitara el hambre. Las mujeres de la casa hicieron las maletas, empacaron los ropajes, los muebles que la señora deseaba llevarse a la ciudad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000941.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "y los pocos recuerdos que quería conservar del ingenio. Capítulo catorce Los señores Valdés, sus dos hijos, Isabela,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000942.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "y la nueva criada María Elena se instalaron en la residencia de don Juan Bien entrada la noche de aquel día que doblaba la semana en dos, miércoles, del mes de marzo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000943.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "del año 1904. Llegaron sucios, sedientos, con hambre. Y eso que hicieron la segunda parte del viaje en uno de los nuevos trenes que unían el oriente cubano con la capital.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000944.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "La casa de la Olavana estaba situada en la calle Aguiar, a una cuadra del Parque Cervantes. Nada más llegar, abrieron las ventanas y el aire dulzón de la noche se pegó a sus cuerpos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000946.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Doña Inés empezó a dar órdenes a diestro y siniestro. A Isabela la puso a fregar suelos y a María Elena a hacer camas. Arañó las sobras de la cesta que habían preparado para el viaje,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000947.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "alimentó a sus hijos y como una más del servicio comenzó a organizar las habitaciones. Aquí dormirá mi hija, aquí mi hijo. A ir en el dormitorio principal", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000948.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "y dispongan las ropas en los armarios dijo a las mujeres que trabajaban a destajo para no dar pesar a su señora ante la mirada atónita del marido que como un saco de grano", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000949.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "de que desde que salió del ingenio de sus padres para casarse con Gustavo Valdés, había corrido contra el tiempo, contra sí misma y contra su felicidad. En realidad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000951.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Nunca había sido feliz del todo, ni siquiera cuando nació Jaime, porque enseguida quedó preñada otra vez. Y llegó esa niña. —¡Esa niña! —repitió recordando el parto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000952.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Y la dureza de su gesto el primer día que se la puso al pecho. Su llanto desconsolado, su mirada desconfiada y el rechazo la recorrían cada vez que la criatura respondía con desdén ante sus besos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000953.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Se guardaría para siempre aquellas escenas. Como no se fiaba de nada ni de nadie, doña Inés también mandó colocar cristos por toda la casa y vírgenes negras,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000954.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "blancas, con Jesús en los brazos o con las manos abiertas. Y ajos, racimos enteros, que Isabela, que era la única que no les hacía ascos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000955.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Pinchó con un clavo encima de las puertas y debajo de las camas. El olor tardaría poco en hacerse insoportable. Doña Inés abrió el grifo de la cocina", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000956.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "y antes de dar un sorbo largo para humedecer la boca seca, derramó un poco en la palma de la mano y la tocó con la punta de la lengua, no fuera a ser que tuviera veneno. Despuntaba el alba en el horizonte habanero", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000957.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Cuando la señora se dejó llevar por el agotamiento. La casa por fin estaba en orden. Las calles se desperezaban. Los gatos recorrían las basuras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000958.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Los perros callejeros transitaban sobre los adoquines, marcando con las uñas la cadencia de sus pasos. La Habana era una arruga en el alma, un aguacero de nostalgia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000959.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Banderas que ondeaban la pena. La Habana ya no era ni la sombra de lo que fue durante los años de la colonia. Solo algunas familias se habían resistido a hacer las maletas...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000960.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Cuando los capitanes generales y el resto de los militares plegaron las velas de la rendición. Si algunos se quedaron, fue porque Cuba era tan patria como España.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000961.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "La isla dejó viudas, hijos ricos y otros arruinados, viejos nostálgicos, que no se irían, que no claudicarían, que no aceptarían una derrota como conclusión de toda una vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000962.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Doña Inés dio vueltas por la casa hasta agotarse de sí misma. «¿Qué futuro nos espera si este hombre es otra forma de derrota?», pensó al mirar a don Gustavo. «Allí estaba».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000963.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "entregado a la suerte de su destino en ese sillón del que no se movió en toda la noche y donde el sol de la mañana lo descubriría empapado en sudor de pesadillas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000964.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "y atormentado por las cavilaciones. Cumplieron el primer mes en la Tawana. Don Gustavo nunca se dio cuenta de que su casa parecía un santuario. A los ajos y las vírgenes", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000965.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Sumaron lacitos de tela roja en los pomos de las puertas, trozos de azabache bajo las almohadas y herraduras en los alféizares de las ventanas. A él le daba lo mismo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000966.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Porque durante todo este tiempo se dedicó a gestionar las desgracias, envuelto en un gesto taciturno que tardaría en borrarse. Daba tanto que hacer a Isabela", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000967.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Y a María Elena, que tuvieron que contratar a una nueva muchacha. Se llamaba Limita, y entre sus atributos estaba depurar los malos espíritus con cascarillas. «No hay dos sin tres».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000968.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«No hay dos sin tres», acertaba decir el señor Valdés. Doña Inés, en cambio, decidió que había llegado el momento de buscar su felicidad, de hacer de tripas corazón y capear con la vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000969.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "O lo correcto sería decir que se dispuso a desafiar a su destino. Como si eso fuera posible, en sus paseos por las calles empezó a apreciar la belleza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000970.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Le pareció delicioso el murmullo incesante de la metrópoli, tan caprichosa como los jerifaltes que la habían gobernado, a ratos, unos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000971.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "A ratos, otros. Reino de reyes de ultramar. Territorio de guerrillas. La urbe de acento azucarero, que quería ser libre aunque las guarachas cantaran las verdades.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000972.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "El extranjero nos acaricia. Barre las calles, que es un primor. Pero se lleva todo el dinero de las aduanas a Nueva York. Doña Inés actualizó las señas de la nueva residencia de la familia Valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000973.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "en una carta que remitió al pazo de Punta do Vico. No contó detalles de su nueva vida. Fue escueta, pero volvió a dedicar unas líneas a la hija de la criada", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000974.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "en las que le deseaba aventura. Era su manera de exorcizar la envidia de imaginarlas en Espíritu Santo, disfrutando de sus propiedades sin más obligación que la de sobrevivir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000975.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Estalló la primavera. Don Gustavo ató algunos flecos por si las cosas seguían dorciéndose. Confirmó que las reservas de oro estaban en el banco, tal y como había indicado su hermano.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000976.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Sacó una parte y lo colocó a buen precio en el mercado. Además, seguían llegando suculentas mesadas y pocas noticias de Fermín, lo cual solo podía ser buena señal.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000977.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Hecho cuentas, aunque todo saliera mal, tendrían dinero hasta que Jaime y Catalina aprendieran las tablas de multiplicar. Poco le importaba lo que pasara con la hija de España,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000978.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "porque se concentró en olvidarla. Los niños empezaron a ir al colegio. La casa se quedó vacía durante las horas de sol. El silencio", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000979.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Era lo que peor llevaba doña Inés. Así que se introdujo en los círculos de las señoras que fue conociendo. Todas esposas de empresarios españoles, cubanos y yanquis que aprendieron español,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000980.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Leyendo el Fígaro. Se entregó a ellas y a sus causas. Ayudaba a los pobres y atendía a las mujeres desahuciadas por sus pecados de carne. A todas las comprendía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000981.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Por todas sentía compasión y para todas tenía un remedio que apaciguaba su espíritu. Doña Inés nunca se detuvo a pensar de dónde brotaba esa vena benefactora.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000982.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "que ni vio en su madre ni aplaudía a su marido. Es más, el señor prohibió la entrada en la casa a cualquier persona que no fuera de la familia o del servicio. Doña Inés no puso pegas a la prohibición.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000983.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Discutir era la peor de las soluciones porque, en realidad, no solucionaba nada y, al final, ella se tragaba el disgusto con el riesgo de acabar padeciendo acidez de estómago.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000984.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Se reunían en la trastienda de una librería de la calle O'Reilly, donde estuvo la primera agencia de periódicos extranjeros que recibía cabeceras de medio mundo. Sobre todo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000985.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Las de Pulitzer y Hearst, que encontraron un filón con la guerra española y no dejaron de colorear de amarillo la isla. Se les hacía de noche, hablando de lo humano y lo divino.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000986.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Materia que, hasta que se murió, siempre interesó a la señora Valdés. Hablaban de milagros y de literatura. También de la crianza de los hijos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000987.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Ella nunca tuvo la valentía de confesar que su hija Catalina se había convertido en un tormento que no sabía cómo encauzar. La niña no aprendía ni a tiros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000988.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Se rebelaba contra todo. No le gustaban ni sus ropas ni sus amistades. Contestaba mal. Dos veces la expulsaron del colegio por arrojar por la ventana los juguetes de otras niñas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000989.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Vomitaba sin motivo de enfermedad y hasta Isabela acabó tirando la toalla. «Esta niña no es de aquí», sentenció. Doña Inés, que lo oyó,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000990.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Casi le suelta un bofetón, pero se contuvo porque se acordaba de los latigazos de doña Marta, y no estaban las cosas para andar tentando al pasado. Sin embargo, la sentencia de la criada no iba desencaminada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000991.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Aunque no pudiera ponerle palabras, Catalina sentía que no era de allí, que aquella no era su familia, que la habían colocado a la fuerza. Una extraña en su propio cuerpo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000992.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "desubicada en el mundo. Con ella no había día pacífico, pero don Gustavo se hacía el sordo cuando su hija entraba en cólera o le daba por patalear contra las paredes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000993.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Su hermano Jaime, que era tranquilo y amable, refinado en las formas y estudiante aplicado, hacía cuanto estaba en su mano por calmar a la hermana, pero un día...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000994.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Con voz clara y pausada, como en él era habitual, le dijo a su madre que esa niña no podía llevar su sangre. Doña Inés, que ni podía imaginar el suceso de Punta Dobico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000995.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Lo cogió por los pelos y le sacudió cuatro azotes que le quitaron para siempre las ganas de volver a abrir la boca. Escondida bajo los faldones de la mesa, camilla del salón,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000996.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Catalina escuchó toda la conversación. «¿No me queréis?», se la oyó decir entre lágrimas. Doña Inés la abrazó con todas sus fuerzas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000997.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Pero no fue suficiente. Catalina, abstraída en su tristeza, apretó las muelas para contener su sufrimiento. Ni en todos los días de su vida esa madre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000998.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Habría imaginado semejante tormento. Y dudaba de si algún día conseguiría saber quién era su hija, por qué se sentía de esa manera, qué demonio se había alojado dentro de ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_000999.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "La santera de San Lázaro tenía razón. Capítulo 15. Las hijas de don Gustavo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001000.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Cumplieron siete años en febrero de 1907. Antonio Maura gobernaba España, reinaba Alfonso XIII y el himno gallego de Pondal", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001001.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Se oyó en la Habana. La isla recién estrenaba una nueva intervención de Estados Unidos, tras las revueltas contra el gobierno de Estrada Palma.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001002.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Incapaz de contenerlas y preso de su carácter y poco acierto político, se vio obligado a dimitir en septiembre de 1906.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001003.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Al día siguiente, dos mil hombres de Roosevelt desembarcaron en la ciudad. Estaban en juego 200 millones de dólares americanos invertidos en propiedades.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001004.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Las guarachas habían acertado. No eran tiempos pacíficos, pero la vida ordinaria siguió su curso y los cumpleaños de las hijas de don Gustavo se celebraron.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001005.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "ajenos al devenir de la historia. Catalina lo celebró con tartas de manzanas, dulces de coco y refrescos de limón y chirimoya que María Elena, Isabela y Limita,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001006.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Cargaron en cestas de mimbre hasta la plaza de Alvear, donde, a la sombra de los árboles centenarios, la niña abrió sus regalos. Al otro lado del Atlántico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001007.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Clarita sopló sus velas sin tarta. Sólo ella se acordó de que era su cumpleaños. La Renata había perdido la cuenta de los días, los meses, los años...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001008.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Consumida en una locura que nunca podría explicar. Clara prendió la punta de siete astillas, las clavó en la tierra mojada y pidió un deseo. Aprender a leer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001009.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "y poder escribir. Aquella noche, después de la celebración, el señor Valdés entró en la habitación del matrimonio a la hora en la que doña Inés se preparaba la piel", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001010.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Y el cabello para dormir. «Te sigo queriendo», dijo acercándose a ella. Doña Inés no supo qué contestar. Se había acostumbrado a vivir sin escuchar esas palabras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001011.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "sin que asomaran sus labios para besarla, sin sentir el calor de sus manos. La ausencia de cariño durante tiempo prolongado provoca modorra en los cuerpos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001012.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Y araña el alma, abre heridas que cicatrizan mal. Pero se dejó hacer. Se recuperaron en la cama, empapados en su sudor y en sus caricias.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001013.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "A partir de entonces, todos los gestos de don Gustavo fueron los de un hombre entregado de nuevo a su esposa y a sus hijos, y dispuesto a volver a sus cabales desde ese lugar recóndito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001014.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "al que lo habían condenado los avatares de su vida y los sucesos incontrolables del destino. Retomaron la hermosa rutina de desayunar juntos. Y de cuando en cuando,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001015.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Don Gustavo aparecía por la casa sin avisar para robarle un beso. A veces cogía una flor de los jardines de la ciudad y se la prendía en el cuello del vestido. La señora Valdés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001016.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Nunca le preguntó a qué se había debido ese cambio de humor. Entendió que aguantar las veleidades del varón formaba parte del compromiso del matrimonio. Para ella,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001017.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Fue suficiente con detectar las demostraciones de amor y el vientre fecundado que les empezó a moldear su figura. La noticia del embarazo se recibió con ilusión por parte de don Gustavo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001018.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Alborozo en las criadas, inocente desconocimiento en Jaime y nulo interés en Catalina, que nunca preguntó a su madre por qué sus pechos se abultaban, sus caderas se redondeaban,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001019.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Y su tripa crecía y crecía. La madre se afanaba en explicarle que los recién nacidos sólo traían felicidad a las familias. Pero que ella siempre sería única, porque había sido la primera niña.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001020.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Y eso le daba categoría. «A ti te voy a querer más que a nadie porque eres mi primera niña», le decía Doña Inés. Catalina fingía que no escuchaba. O si lo hacía...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001021.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Las palabras seguían sin surtir el efecto que perseguía doña Inés. La criatura en ciernes no dio ni una patada, ni provocó una mala náusea, ni acidez de estómago.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001022.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Doña Inés pasó el embarazo sin apenas darse cuenta. Embelleció como en los tiempos lozanos de la juventud, que recordaba feliz y algo lejana, por más que acabara de superar los treinta años.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001023.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Y en efecto, recuperó la felicidad. Se olvidó de la santera mentirosa hasta convertirla en un recuerdo trasnochado que rara vez asomaba al cu...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001024.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "a la penumbra de su pensamiento. «Señora, tiene cara de traer un niño», le decía Limita. «Está guapa, a rabiar». Doña Inés sabía que la criada acertaba,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001025.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Y rezó y mandó rezar para que no fuera una niña que pudiera despertar los celos de Catalina. «¿Se llamará Leopoldo?» dijo una mañana a la hora del desayuno. Los niños...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001026.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Ya se habían marchado al colegio. Don Gustavo y ella estaban solos. —¿Como el rey? —preguntó él. —¿Como el escritor? —replicó rotunda ella. —La regenta...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001027.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "había sido el último libro que había llegado a la isla en una edición de dos volúmenes editados en barcelona en el año 1884 las señoras de la trastienda de o'railly", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001028.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Lo devoraron y se lo pasaron de mano en mano. —¿Y si es una niña? —preguntó don Gustavo. —¿Será un varón? Fue la primera vez que ella se atrevió a aseverar", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001029.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "lo que entonces sólo era un deseo. Don Gustavo no abrió la boca, así que Doña Inés entendió que era una aceptación del bautismo bajo ese nombre. En realidad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001030.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "El señor Valdés había dejado de poner pegas a todo. Su cambio de humor siguió siendo una extrañeza porque no hubo ningún acontecimiento reseñable en ese tiempo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001031.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Al revés, doña Inés sabía que el fracaso del ingenio Diana lo había devastado hasta hacer de él un hombre timorato para los nuevos negocios. Iba y venía a reuniones,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001032.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Y volvía con las manos vacías. Iba a banquetes y volvía pasado de ron. Así hasta que ella, pese a su avanzado estado de gestación,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001033.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Decidió asistir a las cenas para ver si su marido se había convertido en un fantoche. O por el contrario, mantenía intactas sus visiones de negocio. Solían celebrarse en las mejores casas de la Habana.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001034.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Las mujeres siempre estaban a lo suyo, pero doña Inés tenía una oreja en la conversación de las señoras y otra en la de los hombres. Por suerte,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001035.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "comprobó que don gustavo seguía siendo un hombre espabilado aún así tuvo que ser ella quien lo empujara a pubuta a invertir algo de dinero en el negocio del alabastro que promovía el heredero de los aguirre y pombo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001036.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "oriundos de Santoña y de quienes recuperaron la pista en una de esas comilonas. Tenía tantas opciones de ser una ruina como de convertirse en un nuevo maná", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001037.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Para recuperar el dineral que se había quedado Diana. Si doña Inés insistió, no fue porque las finanzas de su marido dieran muestras de escasez. Al revés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001038.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Nunca le faltó un peso para sus vestidos, sombreros, zapatos, libros, polvos, cremas y otros ungüentos. Lo hizo para terminar de vengarse de los presagios de la santera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001039.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "así que las cosas empezaron de nuevo a marchar en línea recta en el último tramo del embarazo la tripa le pesaba tanto que con todo el dolor de su corazón", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001040.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "No tuvo más remedio que suspender temporalmente los encuentros con las señoras. Le costaba adiós y ayuda a salir de casa. Cuando no era el calor, era el agotamiento lo que le impedía moverse de la mecedora de mimbre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001041.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Las horas se le iban cosiendo el ajuar de su nuevo hijo. Baberos, patucos, pañales de algodón... Temía que en vez de un niño, viniera una niña.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001042.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "y que de nada sirvieran las iniciales bordadas a mano con hilo azul. Para sacudirse el pensamiento, tocaba los ajos, besaba a las vírgenes...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001043.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Y pedía a cualquiera de sus criadas que le pasara una herradura por la espalda. La habitación del recién nacido no iba a ser la mejor. Sus vistas daban a un patio interior donde...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001044.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "De cuando en cuando se armaba la marimorena, pero era la única que quedaba libre. Doña Inés colocó la cuna, un silloncito bajo para amamantar al bebé y la cuba del baño.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001045.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "No necesitaba más que esperar el parto. La vida aflojaba haciendo bueno el dicho de «Dios aprieta, pero no ahoga». O eso creía doña Inés en los días previos al parto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001046.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Sin embargo, la paz de la casa de Aguiar se vio alterada por un hecho absolutamente imprevisto. Todo empezó cuando doña Inés percibió ruidos extraños en el techo del salón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001047.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "No les concedió importancia. Pensó que serían pajarillos que habrían anidado, inocentes criaturas vivas que buscaban protegerse. Pero pasaron los días,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001048.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y esos ruidos se convirtieron en auténticas carreras, que descartados los pájaros, bien podían ser de felinos recién nacidos o de ratas que hubieran entrado por alguno de los conductos que utilizaban para desaguar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001049.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Nadie parecía haberse percatado, ni las criadas ni don Gustavo, que caído el ocaso, seguía buscando a doña Inés para saciar su ímpetu amatorio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001050.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«¿No oyes?», preguntó a su marido una noche. «¿A quién?», contestó el distraído. «Son ratas, Gustavo». Al día siguiente, las ratas rasgaron los falsos techos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001051.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Y tomaron la vivienda como los guerrilleros tomaban selvas enteras. Eran ratas blancas, grises, pardas. También las había negras como el carbón. Doña Inés las vio correr por el salón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001052.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Mear las alfombras, escalar los muebles de la cocina, husmear en los platos, chupar los restos, mordisquear las servilletas… Emitían un gritito agudo que tardaría tiempo en olvidar porque lo último que recordó…", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001053.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Antes de caer desmayada y empapada en los líquidos de sus entrañas, fue la imagen de la invasión de los roedores. Así nació Leopoldo. El mismo día del alumbramiento,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001054.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "La familia desalojó la residencia de la calle Aguiar y se alojó en el Hotel Inglaterra, en el Paseo del Prado, esquina San Rafael. Las sirvientas intentaron convencer a su señora", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001055.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "De que no había sido más que una visión, un delirio, que nunca hubo ratas y que los despertares en el hotel eran un regalo de don Gustavo para que se repusiera de los esfuerzos del parto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001056.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Naturalmente, doña Inés no las creyó y tan pronto como abandonaron la lujosa habitación de la Inglaterra, con agua corriente, teléfono y sábanas de hilo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001057.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "confirmó que el olor que desprendían las paredes de Aguiar era el del veneno. Una cuadrilla de mulatos había desinfectado la vivienda, empezando por los tejados y acabando por las tuberías.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001058.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Se llevaron por delante todo cuanto encontraron a su paso. También el ajuar de Leopoldito, que nadie cayó en la cuenta de recoger a tiempo. El episodio fue...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001059.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "La comidilla habanera durante algunas semanas. Tantas como doña Inés tardó en reponerse del disgusto. Cuando lo hizo, esperó a que don Gustavo entrara por la puerta del dormitorio para decirle...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001060.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Me voy de aquí. Vuelvo a España. Tú decides. ¿Me acompañas o no? Segunda parte. Punta cangrejo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001061.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "1915, capítulo 16. Si no puedes soportar la respuesta, no hagas la pregunta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001062.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Doña Inés se lo escuchó tantas veces a su madre, doña Lora, que nunca olvidaría que fue ella la primera que lo dijo. Se quedó con ganas de preguntarle. «¿Por qué dices eso, madre?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001063.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "¿Acaso hay respuestas que no podrías soportar? Pero doña Lora murió. No hubo tiempo. Se quedó sin vida. Doña Inés entrelazó los dedos para engañar a las manos vacías,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001064.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Cuando Zacarías, el cartero, le confirmó que no había sobre consello de Cuba. «Estará al caer», dijo la señora. Impostó la sonrisa para no dar ni una sola señal de desespero, preocupación o angustia,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001065.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "que pudiera difundirse en Punta Dobico. El cartero era un hombre prudente y discreto. Tenía la mejor de las opiniones de doña Inés, porque en cada víspera de fiesta de guardar,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001066.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Lo invitabas a un chato de vino, y el hombre, que rara vez se entretenía con los vecinos, lo aceptaba con agrado. Ese día se alejó compungido por la pena de la señora Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001067.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Aunque la disimulara, él mejor que nadie sabía que el tiempo pasaba sin carta ni nada. Hasta que la correspondencia se interrumpió de manera abrupta en 1915,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001068.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Don Gustavo acostumbraba hasta escribir una carta al mes a su esposa y a sus hijos. Se preocupaba por ellos, preguntaba por el negocio de la serradero y los informaba de la marcha de la isla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001069.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Siempre envuelta en algún lío político o militar. Pero las cosas dejaron de ser así, y doña Inés llevaba cinco meses sin noticias del marido, salvo por las conferencias que establecía con Fermín y que la mujer oía de lejos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001070.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Desde el despacho que siempre había ocupado don Gustavo y que ahora era territorio conquistado por el capataz. Los oía hablar de ella. Fermín contó a su patrón", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001071.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Que la señora había empezado a interesarse por el negocio y que, siempre que se lo permitían sus obligaciones, acudía a supervisar los trabajos de la fábrica.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001072.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "También le oyó decir que las obreras sentían devoción por ella, porque les regalaba libros. Lo que contestaba el señor Valdés nunca lo sabría. «¿Por qué no me escribe?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001073.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Volvió a preguntarse. Cerró la verja de hierro y las peores suposiciones alteraron su paz. Lo imaginó agarrado del talle de otra mujer. Lo vio besándola en alguna de las plazas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001074.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "tantas veces recorridas de su mano lo vio en la cama que había sido la de su matrimonio enredado en brazos ajenos sintió la cuchillada de la infidelidad", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001075.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Sin tener siquiera la posibilidad de confirmarla. Respiró profundo. Se retiró las lágrimas de los ojos. Se obligó a levantar la cara. «Bien alta. Inés».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001076.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "para seguir viviendo en aquel pazo que ya era más suyo que de la familia de su marido. También sentía como propio el aserradero. No mentía Fermín,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001077.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "cuando hablaba de su interés por el negocio, que sería la herencia de sus hijos. Poco después de que estallara la guerra de 1914, esa que todos llamaban «la Gran Guerra»,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001078.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Empezó a dejarse ver por allí y a asumir algunas atribuciones sin pedir permiso a nadie. Naturalmente, se encontró con las reticencias del capataz, que se había erigido en amo y señor de la fábrica,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001079.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "y ejercía de don Gustavo sin serlo. Con el tiempo, Fermín no tuvo más remedio que asumir que la señora Valdés tenía derecho a hacer y a deshacer a su antojo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001080.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "La historia se puede escribir del derecho y del revés, pero lo cierto y verdad es que doña Inés tenía ojo para los negocios. Sin carta con la que consolarse, doña Inés volvió a sus quehaceres.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001081.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "La puerta principal del pazo estaba cerrada. La maltraía que se incumpliera la orden que había dado a las criadas. «Quiero la puerta siempre abierta, aunque entre la lluvia, el frío o el viento...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001082.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "¿Cuántas veces tengo que repetirlo, Isabela? Es que los perros lo ensucian todo. Trató de justificarse la mujer. Ni perros ni pamplinas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001083.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Doña Inés quería que sus hijos entraran y salieran y que los perros corrieran removiendo con sus patas las alfombras. Quería vida. Pero sobre todo, quería que la hija de la criada no tuviera que llamar para entrar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001084.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Y así se lo había transmitido a Isabela. «Me gusta que esa niña entre en mi casa», le dijo. «Es una pordiosera. ¿No la ves siempre zarrapastrosa y sucia? En absoluto».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001085.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "La reprendió doña Inés. «Esa mocita es bien inteligente». «Si usted lo dice...» masculló la criada. «Lo digo yo, efectivamente, Isabela. No se hable más».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001086.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Isabela, la primera criada del pazo, se había ajado y su carácter, ocho años después del regreso a España, había empeorado tanto que nadie quería hablar con ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001087.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Ni Limita ni María Elena le dirigían la palabra porque se habían hartado de llevarse de vuelta un grito, un insulto, una mala cara. Isabela las llamaba las negras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001088.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Las culpaba de las cosas mal hechas y malmetía contra ellas a la mínima oportunidad que se presentaba. Pero doña Inés, que lo sabía, nunca la reprendía porque...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001089.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Pese a todo, necesitaba oír el acento de Cuba para apaciguar el profundo dolor de haber dejado de hacerlo. Ese no fue el único cambio que introdujo al poco de volver.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001090.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "También quiso que el pazo se llenara de música y compró un gramófono. Resultó milagroso para calmar el llanto nocturno de Leopoldito, a quien le costó horrores", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001091.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Adaptarse a aquella tierra de tormentas que lo despertaban por las noches. Le asustaban los vientos y los rayos que iluminaban la habitación que la madre decoró con primor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001092.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Sabedora ella de que nunca más volvería a engendrar un hijo. Jamás pensó en si don Gustavo estaría o no de acuerdo con alguna de sus decisiones.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001093.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Doña Inés las ejecutó porque a esas alturas de su vida ya solo le interesaba que sus hijos tuvieran estudios y que no emigraran a Cuba. Aquello también le preocupaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001094.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Y por eso hizo lo imposible por no despertar en ellos la nostalgia por la isla lejana. Prohibió a las criadas que hablaran de las leyendas de los ingenios y rara vez", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001095.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Les recordaba al padre ausente. A lo sumo, contestaba las preguntas que le hacía Jaime, el más apegado a don Gustavo y el que conservaba recuerdos de la ciudad de la Habana. Algún día, quizá,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001096.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Le contara a su hijo toda la verdad de lo que pasó la noche en la que decidió marcharse de Cuba y en la que su padre resolvió el asunto con tres contestaciones a tres preguntas de la esposa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001097.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«Me quedo», le dijo a su mujer. «Yo no puedo ir a Galicia». «¿Por qué?», preguntó ella. «Porque me reclaman mis obligaciones». «¿Es por el alabastro?», volvió a preguntar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001098.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "«Sí, no puedo abandonarlo todo otra vez», contestó él. «¿Y tus hijos? ¿Con quién estarán mejor que contigo?», concluyó don Gustavo. No volvieron a hablar del asunto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001099.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Aquella madrugada, del 8 al 9 de diciembre de 1907, después de asumir que volvería sola a España, la señora Valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001100.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Marchó hacia el malecón de la Habana, se sentó frente a la bahía y empezó a llorar. Ante ella, observando los barcos que zarpaban y los que arribaban a la isla,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001101.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Comprobó que la felicidad solo había sido un espejismo. «¿Para qué tanto?», se preguntó. «¿Tanto esperar, tanto rezar, tanto darse a aquel hombre?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001102.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Que por ley siempre sería su marido y padre de sus hijos, según las partidas de nacimiento. «¿Para qué, Dios mío?», clamó al horizonte negro de la noche.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001103.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Las ratas volvieron a su cabeza, la sed del ingenio, el polvo del camino. Cada suceso había sido una señal. ¿Y ahora?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001104.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Dijo retirándose las lágrimas que recorrían sus mejillas. Ha llegado el momento de comprender. Apenas hicieron falta unas cuantas órdenes precisas a las sirvientas para poner en marcha la Vuelta a España.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001105.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Se fueron con lo puesto, no necesitaban más. Pocos días antes de que atracara en el puerto de Vigo, el buque en el que viajaron la señora Valdés,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001106.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Sus hijos y sus criadas, la Renata se enteró del alumbramiento de Leopoldito. La noticia la llevó Fermín, que se lo contó al doctor Cubedo, y este a don Castor, el cura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001107.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Y el cura lo comentó a la salida de misa, y algún correveidile que lo escuchó fue con el cuento a la guardesa. ¿Sabes qué, Din? Que tu señora vuelve a España y trae una nueva criatura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001108.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Preguntó con curiosidad. ¿Estás segura? Es Odín, respondió la cotilla. A la Renata se le cortó la respiración. Habían pasado siete años desde que entregó a su hija un destino distinto al suyo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001110.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "y la cotilla tampoco para ella se quedó la rabia de imaginar a don gustavo yaciendo sobre la señora y engendrándola de vida por supuesto nadie contó y puntado vico", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001112.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Nunca sabría que doña Inés parió entre ratas. Faltaban dos días para la Nochebuena de 1907. La oscuridad había caído sobre la comarca cuando doña Inés y sus hijos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001113.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "atravesaron la colina y bordearon las fincas de don gustavo habían cambiado los vallados pero eso no le impidió reconocer los límites de las propiedades", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001114.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Las sombras de los árboles se abalanzaron sobre ellos. Doña Inés sintió la congoja en medio del pecho. «¿Qué te pasa, madre?» preguntó Jaime.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001115.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "«Nada, hijo mío. Es la alegría de volver a casa. Que me conmueve», mintió. «¿Estamos cerca?», volvió a preguntar. «Muy cerca, hijo. Muy cerca».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001116.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Repitió cuando enfilaron la cuesta empinada que desembocaba en el pazo del lugar de Espíritu Santo. Llevaba el corazón hecho pedazos cuando el coche paró en seco en el portón de entrada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001117.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "«¡La familia ha llegado!» gritó el conductor al bajarse. Catalina y Jaime saltaron del vehículo como potros desbocados. «Niños, esperad a vuestra madre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001118.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Ordenó doña Inés con el pequeño Leopoldo entre los brazos, envuelto en mantas para protegerlo del frío. La señora esperaba que la Renata saliera a recibirlos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001119.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "¿Qué has hecho, mujer? Mírate ahora, sola y sin tu marido. Tendrás que soportarlo todo sin más ayuda que la de estas mujeres que te acompañan. La conciencia rugió como una bestia ante su presa indefensa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001121.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Miró a María Elena y a Limita y se apiadó de ellas al verlas temblar como velas encendidas. Miró a Isabela y le suplicó con la mirada que abriera la verja", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001122.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Que entrara en el pazo, que pusiera un pie sobre la tierra. Doña Inés sintió que no era capaz de hacerlo y que inauguraba un luto que no sabía cuándo acabaría.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001123.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "A lo lejos, como el eco de un ahogado, se oyó a la Renata. «¿Quién viene? ¿Quién anda ahí?», se la oyó decir. Salió con un palo en la mano.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001124.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "—¡Renata! —exclamó la señora. Doña Inés apenas pudo reconocerla. Tal era el abandono de su piel, de su cuerpo, de sus vestimentas negras. La Renata no era ni una pincelada de lo que había sido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001125.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Despeinada, había ganado peso y había perdido toda su belleza. Hasta su voz era distinta. Sólo la criada sabía qué sufrimientos la pura habían convertido en otra mujer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001126.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "—¡Renata! La criada tiró el palo al suelo y se plantó ante la familia impostando la sorpresa de volver a verla. —Pero, ¿y luego? ¡Qué alegría!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001127.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Doña Inés no se atrevió ni a abrazarla. «Volvimos de Cuba, Renata. ¿Nadie la avisó?», preguntó la señora para sacudirse la impresión. «Nadie me dijo nada».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001128.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "«Mintió la criada. De haberlo sabido, habría prendido unos leños y preparado las camas. Traiga aquí esas maletas, que yo me encargo. ¿Y ese neno que lleva en los brazos?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001129.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«Es Leopoldo», contestó Jaime, escondido junto a Catalina en las faldas de su madre. «¿Y la niña?», preguntó la criada. «¡Catalina, sal de ahí, hija mía!».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001130.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "La niña se deshizo de la tela y se plantó frente a su madre con los brazos caídos, los dedos encogidos de frío, la mirada fija en la tierra húmeda, los labios apretados,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001131.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "de los que no salió palabra alguna ni devolvieron el beso de la criada qué riquiña dijo la renata pasándole la mano congelada por el pelo se agachó para mirarla a los ojos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001132.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Iluminados por el resplandor de la luna, y no pudo contener las lágrimas en los suyos, se las retiró de un manotazo, para no ser descubierta, e hirguió su cuerpo mientras el aire se le atravesaba en el pecho.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001133.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Es muy bonita, señora», susurró. «Muy bonita». «¿Y su hija, Renata?». «Duerme ya», contestó tajante. «¿Y domingo? Me gustaría saludarlo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001134.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "No cambió, dijo sin dar más explicaciones para no tener que contar que andaba de taberna en taberna. Aquella primera noche, doña Inés no durmió. No hubo manera de calentar las habitaciones,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001135.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Después de tantos años vacías, los colchones sin sábanas, las baldosas heladas, rezó en silencio, lloró contra la almohada y cada vez que Leopoldito gemía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001136.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Lo abrazaba contra ella y buscaba el olor del salitre habanero en su piel. Oyó las pisadas de las criadas atientas sobre la madera del suelo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001137.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Se despertaron tantas veces a por agua, a por pan, a por mantas, que perdió la cuenta. Desvelada, prendió el quinqué, descorrió las cortinas del mirador de Cíes,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001138.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Y vio que el faro encendido centelleaba a lo lejos tal y como lo recordaba, iluminando los perfiles de la tierra. Solo entonces se sintió a salvo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001139.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "El día siguiente amaneció hermoso y lleno de luz. El extraño sol de diciembre iluminó el cielo despejado y las mujeres del pazo de Espíritu Santo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001140.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Movieron muebles, retiraron las sábanas de los sofás, airearon los salones y la biblioteca. Prendieron leña en el fogón de la cocina y en la chimenea principal.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001141.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "caldearon el hogar y los primeros olores se fueron tamizando hasta desaparecer doña inés se arregló con la ropa que había dejado colgada en los armarios antes de partir a cuba", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001142.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "y cuando se disponía a salir a la plaza mayor de puntado vico para informar con su presencia de la llegada de la familia divisó a una niña que colgaba la colada", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001143.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "en un tendedero levantado con alambres y palos de madera. Se acercó a ella. «¿Eres Clara?», preguntó la señora. «Sí, señora. ¿Y usted es doña Inés?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001144.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Contestó sin dudar. ¿Cómo lo sabes? Porque oí muchas veces hablar de usted. ¿Y quién te habló de mí? Las mujeres del aserradero. ¿Conóces el aserradero?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001145.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Se sorprendió. «¿Todo el mundo lo conoce, doña Inés?». «No me llames doña Inés. No es necesario», añadió. La niña Clara nunca dejaría de hacerlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001146.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "«Tenía ganas de conocerte». «Y yo», dijo la niña, «desde que te vi en brazos de tu madre cuando nos marchamos a Cuba», continuó diciéndole, «nunca he dejado de preocuparme por ti».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001147.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "«¿Por qué?», preguntó Clara. «Eso quisiera yo saber». Doña Inés no tenía respuesta para esa pregunta. «Tienes unos ojos preciosos», añadió para desviar la conversación.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001148.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "«Son azules. Azules como el cielo». «Mi madre tenía los ojos azules». «Era una mujer hermosa», exclamó doña Inés. «Como usted».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001149.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Contestó la niña. Clara se desenredó el pelo con los dedos y se lo recogió en una cola de caballo que descubrió su piel de porcelana y esos ojos azules.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001150.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "idénticos a los de doña Lora, que en paz descansaba en San Lázaro y que desde el cielo estaría señalando con el dedo la escena de puntado vico. Así fue como sucedió el primer encuentro", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001151.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "De doña Inés y su hija. No hizo falta nada más para que en ella se despertara un sentimiento de protección que no había sentido ni por Catalina, ni por Jaime, ni por Leopoldo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001152.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Por ello sintió algo distinto, pero no lo mismo. Le sorprendió que supiese leer, siendo tan pequeña y sin haber pisado jamás la escuela de Punta do Vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001153.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Que escribiera, con algunas faltas de ortografía, pero con impecable letra. Que identificara países europeos con rapidez y sin la más mínima duda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001154.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Se anduvo con mucho ojo de no despertar los celos de la Renata. Aunque para el caso que le hacía, bien pudo ahorrarse la preocupación. Las mismas mujeres que hablaron de la señora Valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001155.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "A Clara le contaron a ella que desde bien pequeña Clara deambulaba por las calles. Iba y venía. Por ellas también supo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001156.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Le enseñó a leer. Murió de fiebre alta y dolor de tripa. Una pena porque a doña Inés le hubiera gustado conocerla. Clarita bajaba al puerto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001158.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "y practicaba lo aprendido leyendo los nombres de los barcos. Así, hasta que aquellas letras se le hicieron escasas. Entonces, descubrió la ventana de la biblioteca", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001159.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "que los señores dejaron abierta por un error evidente y nadie cerró. Clara se colaba y se sentaba a leer en los atardeceres del pazo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001160.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "hasta que las noches devoraban a los días. De ahí el desorden que a nadie sorprendió, porque don Gustavo siempre fue de dejar todo manga por hombro. Los libros abiertos sobre las alfombras", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001161.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "o en el reposabrazos del sofá. Las mujeres de la fábrica recrearon para doña Inés un episodio que ella nunca pudo confirmar, por miedo a que la Renata se revolviera de rabia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001162.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Al parecer, cuando Clara tenía cinco años, Domingo desapareció un año entero. Nadie sabe a dónde fue. Unos decían que llegó a Madrid caminando.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001163.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Otros que cruzó a Portugal. Incluso hubo quien aseguró con rotundidad que lo vieron embarcarse en un buque que hacía ruta hasta las costas británicas. El caso...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001164.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Es que 365 días después, sin previo aviso, apareció en la cama de la Renata, que del susto casi se muere. «¿Padre?», preguntó la pequeña Clara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001165.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«No es tu padre», dijo tajante la guardesa. «¡Manda carallo! A ver quién te la puso dentro», contestó Domingo volteándose en el jergón. La niña no lo conocía más.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001166.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "que de verlo de cuando en cuando por el pazo, siempre vagueando, tomando el sol sobre la hierba en verano,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001167.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "o bebiendo vino en las fogatas que prendía en los jardines. Así que Clarita creció medio huérfana y entre suciedad, y acabó mendigando el cariño de Punta Dobico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001168.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Que nadie le negó, porque todos quedaban prendados de sus hermosos ojos azules. Tanto que la invitaban a helados o a pasteles de merengue, solo por verlos de cerca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001169.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "En su mirada llevaba prendido un imán que la salvó del desamparo. El mismo que sintió doña Inés el día que la conoció y que nunca las separaría.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001170.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Ocho años después del primer encuentro con su hija, la señora Valdés seguía sin atreverse a preguntarle, «¿Quién eres tú?». De la misma manera que no se atrevía a preguntar a don Gustavo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001171.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "¿Cuándo vuelves, amor? Capítulo 17 ¿Quieres trabajar conmigo? deslizó doña Inés a Clarita, sin darle demasiada importancia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001172.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "«Ya tienes quince años. Sabes leer y escribir. Y también sé hacer cuentas, doña Inés». Volvían paseando desde el colegio de Puntado Vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001173.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "donde estudiaban Jaime, Catalina y Leopoldo. —¡Eso sí que es un avance importante! —¿Entonces, te apetece? La joven no titubeó al contestar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001174.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Nada me haría más feliz. «¡Qué ilusión escucharte!» exclamó la señora Valdés. «¿Cree usted que mis padres me darán permiso? Déjalo en mis manos, pero tienes que prometerme...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001175.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Que no te olvidarás de aprender cosas nuevas y que todo lo que ganes se lo darás a tus padres. Se lo prometo, dijo la muchacha.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001176.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Esa misma noche, doña Inés habló con la Renata. La guardesa andaba barriendo su casa cuando la señora llamó a la puerta. Domingo y Clara estaban cenando las sobras del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001177.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Nada más verla, la niña no disimuló su alegría, pero doña Inés retiró la mirada enseguida y apenas le dirigió la palabra para no incomodar a los padres.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001178.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Saludó con educación al guardés y se llevó a la Renata para consultar los planes que tenía para su hija. Dada su inteligencia natural, tendrá un futuro prometedor. ¿Y cómo sabe que tiene esa inteligencia?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001179.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "—Preguntó la Renata. —Se la ve, mujer. No me diga que usted no lo advirtió. —Es lista como el hambre. —Como el hambre, sí —repitió la criada. —Como el hambre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001180.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "«Piénsenlo. Si quiere, háblelo con su esposo», sugirió doña Inés. «¿Ese qué va a saber?» «Renata, no sea usted así. Es el padre de la niña».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001181.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "La renata clavó sus ojos en la fachada del pazo y todas las mareas del océano se revolvieron en su vientre. Las fuerzas de la naturaleza sacudieron sus entrañas. «Llévesela».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001182.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Dijo súbitamente. ¿Sí? Preguntó sorprendida la señora Valdés. Sí, contestó. No se hable más. Se dio media vuelta y desapareció como un alma negra.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001183.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Doña Inés sintió el vaivén de las emociones dentro de ella. Sonrió sin llegar a enseñar los dientes, saboreando la satisfacción de sacar a esa niña", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001184.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "de una casa donde sólo encontraría la mala vida, de las botellas de vino vacías y los ronquidos de las resacas. Ninguno de los hijos de doña Inés se inmutó cuando su madre les contó la noticia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001185.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Solo Jaime, pasados los días, preguntó si es que la niña necesitaba dinero. «No ha tenido la suerte de nacer en una familia como la nuestra, hijo mío. A vosotros,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001186.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "«No os faltará nunca de nada y hay que ayudar al prójimo. Si esa niña no trabaja, acabará siendo criada como su madre». «Catalina tiene celos», dijo Jaime como sin darle importancia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001187.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "¿De quién? De Clara. Dice que te ocupas de ella más que de nosotros. ¡Menuda tontería! ¿Tú piensas igual? Yo no, madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001188.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Doña Inés sintió que ese comentario no había sido pronunciado porque sí y que contenía detalles que a ella se le habían escapado de manera inconsciente. Tenía amor para cada uno de sus hijos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001189.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Aunque en sus momentos de intimidad, llevara años pensando que Catalina no se lo devolvía. Su comportamiento había ido a peor. Contestaba mal a sus hermanos, a las criadas y a ella misma.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001190.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Los años en Punta Dobico, el colegio de recta educación y el tiempo dedicado a ella no habían servido de nada. El último desplante fue, precisamente, por su quince cumpleaños.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001191.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Cuando doña Inés le entregó un vestido para su puesta de largo y la niña se lo tiró con desprecio. Al tiempo que le gritaba, «¡Yo no me he visto con esto!».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001192.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Doña Inés lo achacó a los cambios de la pubertad. Incluso pensó que podía haberse enamorado de algún chico que la hubiera plantado y que por eso despreciaba a los demás como moneda de cambio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001193.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Aquel domingo, a la hora de la siesta, después de la misa y la comida que los reunía a todos en la mesa del salón, a los pies de la chimenea,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001194.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Intentó sonsacarle por dónde le apretaba la vida, pero Catalina levantó el dedo índice. «¡Tú, a lo tuyo! ¡No te metas en mi vida!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001195.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "La muchacha salió del salón, dejando a doña Inés con el regusto amargo del lazo deshecho con su hija. Un sabor a rabia en el paladar y las ganas de escribir al padre ausente...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001196.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "para quejarse de la orfandad a la que los había condenado. También tuvo ganas de llorar, de abofetear y abrazar al mismo tiempo a su hija.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001197.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "De todo eso tuvo ganas, pero se lo tragó en un suspiro y buscó a Catalina por todas las estancias del pazo hasta dar con ella en el torreón de la última planta en el que nadie entraba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001198.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Don Gustavo conservaba allí la vida empaquetada de sus abuelos. Los enseres personales que habían dejado cuando se embarcaron rumbo a Cuba y que prometió conservar como parte de la memoria de su familia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001199.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "La mayoría eran trastos cubiertos con sábanas llenas de polvo, maletas cerradas, vacías la mayoría, pero también otras con ropajes, zapatos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001200.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Abrigos para el frío, toquillas de lana. Apenas había luz. Solo los rayos del sol de las primeras horas de la tarde asomaban por el ventanuco desde el que se divisaba la frondosa vegetación de los jardines del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001201.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "«Quiero que sepas… No voy a escucharte». La oyó llorar, acurrucada en un rincón polvoriento, con las rodillas recogidas entre los brazos. «Estás llorando».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001203.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "«A ti eso te da igual». «¿Cómo me va a dar igual?», se indignó ella. «Sólo te importa la hija de la criada». «En absoluto, Catalina».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001204.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Doña Inés se sentó a su lado y le acarició el pelo con las manos. Pasó los dedos por sus mejillas empapadas de lágrimas y le dijo todo eso que brota de las entrañas de una madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001205.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Se vació de palabras para convencerla de que lo primero en su vida siempre serían sus hijos y que no había condena más cruel que sentir indiferencia, desamor y distancia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001206.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Le dijo que nada la haría más feliz que tenerla también a ella en el aserradero los fines de semana, porque ella, y sólo ella, heredaría el negocio familiar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001207.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Aquel ofrecimiento terminó de agitar los demonios de la chiquilla. Se puso en pie y, mirando a doña Inés con los ojos de la rabia, le dijo, «Yo no quiero trabajar».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001208.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "—¡Eso es de pobres! Salió del torreón llevándose con ella la insolencia de sus palabras. En ese momento, doña Inés sintió que se había levantado un muro invisible,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001209.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "que las separaría para siempre y comenzó a remendar los dolores que dejan en el alma los hijos ingratos. Cuando Clara empezó a trabajar en el aserradero,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001210.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Ya había terminado de perfilar su belleza. Era alta y espigada. Los pechos recién brotados se apreciaban bajo la camisa", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001211.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "O el suéter a la caja, que combinaba con faldas por debajo de la rodilla de color marrón o verde oscuro. Sus ojos azules compensaban la humildad de su indumentaria.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001212.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Cuando doña Inés la veía con aquellos atuendos tan pobretones, tenía la tentación de regalarle las ropas que Catalina despreciaba. Si se contuvo, fue para no herir ni a su hija ni a la Renata,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001213.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "a quien se le iba vinagrando más y más el blanco de los ojos. Quizá también fue por celos. A ella nunca le ofrecieron trabajar de obrera en el aserradero con sueldo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001214.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Horario y días libres. Desde que doña Inés estaba encima del negocio, las condiciones de los trabajadores habían cambiado. No es que antes fueran malas, pero Fermín,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001215.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "El capataz no se detenía en las necesidades de las mujeres. La señora Valdés fue la primera en la comarca que estableció horas de descanso para las madres recién paridas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001216.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Organizó una especie de guardería donde los niños dormitaban en unos sacos cosidos con lana bajo la supervisión y el cuidado de las jubiladas que no querían quedarse en sus casas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001217.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Se obsesionó con la limpieza y peleó en el ayuntamiento hasta que consiguió que los residuos no acabaran en el mar. Ideó un sistema de recogida de basura que al poco", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001218.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "copiaron otras industrias de la zona donde siempre habían mandado hombres desde el principio fue consciente de las resistencias que encontraría pero venía de cuba así que en punta do vico", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001219.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "No podría perder más de lo que ya había perdido España. A los señores de las empresas vecinas les costó asimilar los cambios. Y más si venían de una mujer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001220.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Ellos sólo querían hablar de la guerra europea, y el resto les importaba lo justo. España no contaba bajas en la contienda, pero su neutralidad no acalló el murmullo de la escasez.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001221.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Las obreras hacían milagros en la cocina. Con una docena de huevos, que costaba tres pesetas, comían las familias que no tenían gallinas, engañando el plato con los grelos que cultivaban en las traseras de las casas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001222.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "La verdad sea dicha, en el pazo nadie pasaba hambre, y eso se notaba en el lustre de las criadas y en la propia Clara, que el primer día de faena llegó vestida con sus ropas sin brillo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001223.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "pero limpia de cara manos y pelo recogido detrás de las orejas con unas horquillas negras fermín salió a recibirlas todos sabían que era la hija de la criada de los valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001224.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "pero nunca la habían visto de la mano de la señora y eso la sacó de cuajo de su escala el capataz debió ahorrarse la deferencia el gesto cayó mal empezaron a decir", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001225.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Que más que la hija de una criada, parecía la hijada de la señora. Que venía limpia y se notaba que había desayunado caliente, detalle que sólo advierte el que pasa hambre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001226.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "De una a otra fue corriendo el bulo de que Clara no venía a cortar maderas con sus manos, sino a poner la oreja entre las obreras para saber que maquinaban.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001227.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "«¡Anda que la señora trae a su hija!», decían. Clara quedó bajo la guardia de una tal Regina Gans, una mujer de muñecas anchas y dedos deformados por la artrosis prematura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001228.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "porque las viejas obreras que le enseñaron a leer sólo le habían mostrado el comedor donde se sentaban a almorzar pan envuelto en papeles de periódicos que clarita recogía de la basura", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001230.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Para practicar la lectura y aprender ortografía. Descubrió que las mujeres trabajaban en un ala de la fábrica y los hombres en otra. Pero no se atrevió a preguntar por qué.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001231.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Tampoco se percató de cómo la miraron los obreros, con esa curiosidad que despierta el deseo. Ella estaba concentrada en su porvenir y en que no lo podía dejar escapar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001232.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Pensaba que bendita su suerte de haber nacido en el pazo de los Valdés con una señora como doña Inés. Conocía otras casas y a otras señoras, conocía a otras hijas de criadas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001233.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "que acabaron vendiéndose en los puertos por un poco de pescado. Y a veces, una moneda. Y ahora que conoces todo el aserradero, dime, ¿dónde te gustaría trabajar?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001234.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Le preguntó Regina Gans, sacándola de sus pensamientos. Clara, como es natural, no supo qué contestar, y repitió lo que había escuchado a su señora.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001235.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "que tenía que ayudar a sus padres pero que en realidad ella no sabía hacer nada que sólo sabía leer y hacer cuentas de dos pisos la obrera", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001236.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "No entendió qué era eso de las cuentas de dos pisos, así que corrió a buscar a Fermín para que decidiera por ellas. El capataz, que de tonto no tenía un pelo, lo vio claro y de inmediato", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001237.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "La puso a medir maderas y a sumar tablones hasta hacer lotes de cien kilos. A Clara todo le pareció bien. La primera enseñanza en el aserradero fue saber quién mandaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001238.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Descontados Fermín y Doña Inés, pronto descubrió que la que llevaba la voz cantante era la santiaguinha. La llamaban así porque parecía que perdonaba la vida a los débiles.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001239.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Llevaba la melena recogida en un moño por encima de las orejas y bigotes de hombre, era viuda del mar, madre de cuatro hijos varones. Una justiciera de tomo y lomo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001240.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "que tardó pocas semanas en intimar con Clara para sonsacarle la verdad de don Gustavo, de cuya ausencia nadie había dado una explicación convincente.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001241.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Enseguida descubrió que la niña no tenía idea de nada. Ni siquiera lo había conocido, ni había oído hablar de él, ni sabía por qué se había quedado en Cuba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001242.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Ni cuándo volvería. De todo esto que te he preguntado, ni palabra a la señora, ¿eh? le advirtió la santiaguinha con esa mirada de gata que intimidaba con el simple pestañeo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001243.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "clara nunca falló y la santiaguíña dejó que se sentara en el banco corrido en el que todas almorzaban rozándose los codos y discutiendo de los males de la guerra", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001244.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Los estómagos vacíos rugían en los talleres, en las fábricas, en las dársenas. Clara grababa a fuego todo lo que escuchaba y, de vuelta al pazo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001245.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Remoloneaba en el puerto para poner oreja y confirmar que lo que contaban aquellas mujeres era verdad. España se había convertido en la despensa de Europa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001246.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Allí donde había alimento, las mujeres de las fábricas ponían el ojo y se organizaban para hacer robos de legumbres, carbón, azúcar y harina que estaba por las nubes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001247.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Nunca las habían pillado. Lo que Clara no reveló nunca fue que la santiaguinha y otras cuatro obreras de la Serradero asaltarían el local y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001248.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "de uno de los acaparadores más poderosos de la comarca. Un tipo sin escrúpulos que hacía acopio de todo lo que escaseaba y lo colocaba en los trenes que viajaban a Madrid", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001249.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "para que la capital comiera mientras en Punta Dobico y sus alrededores se morían de hambre. La muchacha conoció de primera mano los planes de las trabajadoras, pero los bendijo en silencio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001250.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Le pareció que era de justicia y comprendió que no debía decir ni mu. El plan se perpetró en la madrugada del 6 de mayo de 1917.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001251.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "El grupo se dirigió a un almacén de ultramarinos. Descerrajaron la puerta y se llevaron todo lo que les cabía en las manos y en las carretillas. Iban armadas con palos y sachos. Por suerte,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001252.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "No tuvieron que usarlos, porque si no, las consecuencias habrían sido peores. Las cinco del comando acabaron detenidas y esposadas con el cinturón del comisario.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001253.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "La noticia salió hasta en el periódico porque ese mismo día las revueltas se habían multiplicado en distintas provincias. En Orense, los asaltantes pararon la ciudad", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001254.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Y la dejaron sin comercio, sin transporte y sin periódicos. A doña Inés la despertaron en cuanto asomó la luz de CIES y ya en comisaría les echó una buena reprimenda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001255.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "De regreso a casa desde la comisaría, doña Inés fue dándole vueltas al asunto y así Clarita lo sabía o no, y si lo sabía, ¿por qué no se lo había dicho? Al llegar a Espíritu Santo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001256.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "La sentó hasta que la criatura confesó. Para sorpresa de su señora, la niña estaba cargada de argumentos. Llevaba tanto tiempo escuchándolos que los soltó de principio a fin", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001257.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "sin coger aire siquiera para hacer las debidas pausas. Y debió de resultar tan convincente que ese mismo día la señora Valdés dio una orden al capataz que no pudo ser rebatida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001258.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Hasta que acabe la guerra, ganaremos menos para que estas mujeres coman más. Y así fue como los obreros del aserradero de Punta Dobico empezaron a ganar cinco pesetas a la hora.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001259.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Doña Inés se dirigió a ellos a viva voz para que no perdieran detalle de cuanto quería decirles, enfatizando su discurso cuando se refirió a los hombres.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001260.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "A vosotros os pido que no os bebáis este aumento de salario en la cantina. Y a vosotras, mujeres, que no dejéis que se lo beban. Si descubro a alguno pasado de vino, quedará congelada la subida del jornal.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001261.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Con el tiempo, doña Inés descubrió que los maridos hacían lo que les venía en gana y que las mujeres no podían con ellos, así que se hacía la sorda cuando alguien iba a contarle que a tal esposo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001262.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "O tal otro lo habían visto de madrugada ebrio como una cuba. Al chivato de turno siempre le decía lo mismo. «Dígale de mi parte que si lo pillo, lo mato».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001263.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Bien sabía ella que no mataría ni una mosca, pero daba miedo verla enfurecida. La santiaguinha y el resto de las asaltantes nunca volvieron al aserradero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001264.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Cumplieron un tiempo de cárcel que las dejó hundidas de vientre y arrugadas de cara. La gran guerra terminaría porque no hay guerra que cien años dure.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001265.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "pero sí hay amores que atraviesan toda una vida. Los años no pasaron en balde en la Habana. La ciudad seguía resoplando ese aire dulzón", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001266.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Tan distinto a la brisa de punta do vico que acariciaba a don Gustavo a la hora del desayuno. Aquel día tenía en sus manos el montón de cartas de doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001267.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Todas las había contestado a su debido tiempo. Pidió a la criada Mercedes que le trajera los papeles en blanco y la pluma de firmar documentos. «Mi querida esposa».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001268.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "En este momento que me siento a escribir, he recibido tu nueva carta con alborozo para mi corazón. Cada día pienso en que nos encontraremos de nuevo. La Habana", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001269.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Cambia el ritmo de los acontecimientos políticos. El presidente Menocal ha traído al país algunas cosas buenas, como un sistema que coloca el dólar y el peso cubano al mismo nivel.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001270.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Seguimos recibiendo inmigrantes, muchos peones haitianos que emplea la United Fruit Company. También llegan gallegos, flacos y encorvados, que se protegen del sol cubano con sombreros de pajilla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001271.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Cuentan por aquí que las compañías norteamericanas pagan a contratistas, ganchos los llaman, para convencer a nuestros compatriotas de que emigren. Está claro que la falta de pan hace al emigrante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001272.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Mi querida Inés, he de informarte de algo importante. El negocio del alabastro se ha ido al traste por motivos demasiado habituales entre los hombres. No fue mi culpa. La culpa,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001273.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Fue de una administración desleal del gerente. Sus vicios de juego, alcohol y mulatas arrasaron las cuentas comunes. Gastaba de donde no debía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001274.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Pero he vuelto a invertir en el negocio del azúcar con unos hacendados de Oviedo a los que acaricia la prosperidad. La fertilidad de estas tierras no tiene límites. Lo dice la prensa. Si las cosas siguen así...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001276.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Sembraremos caña hasta en los patios de nuestras casas. Son años de buenas zafras, porque la guerra europea ha arrasado las siembras de remolacha allá en el continente imperial, y los campesinos han abandonado las tierras para servir a sus ejércitos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001277.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Dependen del azúcar cubano. Un año después del estallido, el negocio ha generado más de 200.000 dólares y seguirá creciendo. Quiero volver a intentarlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001278.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Espero que puedas entenderme. Siempre tuyo, Gustavo. Sabía que doña Inés pondría el grito en el cielo, o que incluso enfermaría de fatiga,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001279.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "De solo imaginarlo en una central azucarera. Pero la guerra le había dado una nueva oportunidad. Y no podía desaprovecharla. Cerró el sobre y pidió a Mercedes más café.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001280.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Capítulo 18 A finales de agosto del año 1918, una corriente de toses y estornudos sacudió puntado vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001281.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "De la noche a la mañana, según acabaron las romerías del buen Jesús de la Paciencia, un puñado de vecinos cayó enfermo sin explicación alguna. En sólo una semana,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001282.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Familias enteras se contagiaron de un virus que el doctor Cubedo bautizó como catarro ruso. En Madrid lo llamaban el soldado de Nápoles y la gran sorpresa fue descubrir que para el mundo entero", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001283.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Se trataba de la gripe española. «Siempre nos llevamos las culpas», decía don Castor. «Eso nos pasa por reconocer tanto muerto, padre», replicaba el doctor Cubedo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001284.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Que casi siempre tenía razón. España, neutral en la Gran Guerra, cometió el error de informar de sus muertes, mientras que en el campo de batalla se camuflaron en las bajas de los ejércitos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001285.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Nadie cayó en la cuenta de que no morían con metralla en los huesos sino de gripe. El alcalde de Punta Dobico, ante la impotencia de todo el pueblo, decía que lo traían los marineros que habían estado en el frente,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001286.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Y el gobernador civil prohibió el paso en la frontera de Portugal, porque el Correo de Galicia había acusado a los obreros portugueses de ser los causantes de la epidemia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001287.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Las culpas. La prensa se llenó de las noticias de la calamidad que recorría España. Las esquelas ocupaban páginas y páginas. Los anuncios por palabras", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001288.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Promocionaban colutorios, pastillas, sueros y otros remedios que había que comprar en las farmacias de Vigo o de Pontevedra porque apuntado Vico no llegaban.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001289.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "y confiscar los vehículos para facilitar los desplazamientos de los enfermos a los hospitales. La señora Valdés puso el suyo a disposición sin chistar. La gripe", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001291.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Dejó cadáveres por el puerto como raspas de pescado después del festín de los gatos callejeros. No entendía de clases sociales. Los pobres no salían en el periódico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001292.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Pero tenían el consuelo de leer que los ricos también enfermaban. El rey Alfonso XIII y el jefe del gobierno, el liberal y muy accidentado Manuel García Prieto,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001293.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Cayeron malos. Y murió el hijo de los marqueses de Riestra, Santiago, sin remedio, pena ni gloria. Aquello sobrecogió tanto a doña Inés que todas las noches se arrodillaba en la capilla del pazo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001294.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "y pedía a la Virgen que ninguno de los suyos se infectara. Pero la santa tenía mucho que hacer y se olvidó de la señora porque ya la había salvado de una. Enfermó Isabela.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001295.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Al principio, la mujer solo se quejó del frío que le recorría la espalda como una corriente eléctrica que no era capaz de sacudirse por más que se abrigara con pañuelos, toquillas y mantas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001296.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Del frío pasó a una tos venenosa que le hacía esputar flemas verdes en la escupidera de la cocina para espanto de las criadas que se tapaban la boca con la mano para no vomitar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001297.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Y por último, tuvo fiebres altísimas que no bajaban ni con friegas de aguas helada. El pánico ocupó todos los rincones del pazo. La señora", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001298.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "que estaba al tanto de los síntomas porque leía varios periódicos al día mandó desinfectar la casa con Zotal y tomar 15 gotas de tintura de yodo en un vaso de leche", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001299.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "después de cada comida. Aislaron a Isabela en su habitación tantos días como le alcanzó la vida. Limita y María Elena, que de epidemias sabían mucho,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001300.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Y no se creían que matara tanto como decía la prensa. Quedaron encargadas de atenderla mañana, tarde y noche. Doña Inés solo se acercaba a la puerta de la habitación...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001301.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Y hablaba con ella a voces porque la gripe también había dejado a Isabela sorda de otitis. Le dijo que no entraba, porque ella era la única que no se podía morir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001302.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "que tenía a su cargo a tres hijos, cincuenta y dos obreros, cuatro criados y su descendencia. Y un marido en Cuba, Isabela, que a saber si tendré que ir a buscar vivo o muerto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001303.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Isabela sólo se quedó con el detalle de los criados. Los nombró en voz baja. —Limita, María Elena, Renata y Domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001304.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Y al darse cuenta de que ya no contaba con ella, se dejó morir lentamente, restando los minutos de la despedida, entre tos y tos y pinchazos en el pecho,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001305.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "que ella entendió que era como dolía el corazón cuando se acerca la muerte. Para que luego digan que el corazón no duele. Fue lo último que dijo porque a Isabela...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001306.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Se le cayeron los dientes de tanto apretarlos y dejó de hablar. No volvió a dar señales de vida. Limita y María Elena...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001307.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Abrían las ventanas de par en par para que entrara el aire de la mañana, le cantaban cancioncillas cubanas y le acariciaban los pies. Volvieron a quererla pese a los malos ratos que les había hecho pasar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001308.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Las criadas cubanas reportaban a doña Inés sin que los niños lo oyeran para no preocuparlos. Isabela murió una noche del verano tardío de Punta do Vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001309.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Limita la encontró de madrugada, tiesa como un ancla, girada hacia la ventana. Olía a currucho y a tierra, como si la muerte hubiera querido recordarle de dónde venía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001310.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "La sacaron con los pies por delante, envuelta en unas sábanas viejas y con la cara tapada porque el doctor Cubedo decía que los muertos también contagiaban el virus. Doña Inés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001311.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Arregló los trámites del entierro después de horas esperando en la ventanilla específica que el ayuntamiento habilitó para expedir los partes de defunción. No daban abasto", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001312.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Con tanto muerto por aquí y por allá. «Se me murió la criada», le dijo al cura con cara de pena y voz de compungida. No impostó el sentimiento.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001313.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Lo sintió en lo más profundo de su corazón. La señora Valdés pensó que Isabela debía reposar en el panteón que llevaba el apellido de don Gustavo, esculpido en la piedra.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001314.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Tenía capacidad para diez cuerpos. Ellos nunca lo llenarían e Isabela también era familia. En realidad, Isabela había muerto dos veces. La primera,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001315.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Ocurrió cuando salió de su aldea y nadie más se acordó de ella. La mujer nunca se habló de sus padres ni mencionó hermanos, tíos, primos...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001316.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Y bien que doña Inés le preguntó. «¿A alguien dejarías en el pueblo, mujer?» le decía. «¿A nadie, señora?» contestaba la pobre sin ninguna pena. Con el tiempo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001317.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Doña Inés concluyó que esa fue la razón fundamental de su entrega a los señores Valdés. Nunca reclamó ni fue reclamada por familia alguna que quisiera saber de ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001318.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Y ahora, en la muerte definitiva, su señora no tenía ni unas tristes señas a donde enviar la esquelita desteñida que mandó publicar en todos los periódicos gallegos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001319.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Por si alguien tenía a bien darse por enterado. No ocurrió nada. Al revés. Había muerto las ya olvidada. Todos los del pazo acudieron al sepelio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001320.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "menos la renata domingo y clara a la que su madre no dejó salir de casa en todo el día con la excusa de que podía infectarse el féretro llegó al cementerio en el carro funerario del ayuntamiento", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001321.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Tirado por dos caballos cansados de hacer el mismo viaje tantas veces al día, la señora Valdés y sus hijos iban de negro de la cabeza a los pies.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001322.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Llovía fino, pero calaba hasta los huesos. Desde que empezó la sucesión de entierros, las campanas no tocaban a muerto para no asustar a los vecinos. Y los vecinos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001323.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "No acompañaban a las familias porque estaba prohibido en todo el país, salvo en Zamora, donde su obispo desafió a la epidemia y siguió celebrando misas en la catedral como si nada. El entierro", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001324.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Apenas duró media hora. Los mozos del cementerio abrieron y cerraron la piedra con una rapidez que apretó el estómago de los presentes. «¡Vive para esto!» suspiró doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001325.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Para sus tres hijos, la de Isabela fue la primera muerte a la que asistieron. «¡Qué tristeza, hijos míos! ¡Depende!», susurró Catalina en el camino de vuelta a casa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001326.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Con el cuerpo de la pobre criada aún caliente. ¿De qué depende Catalina? No todas las muertes dan tristeza. Hay quienes merecen morir con alfileres en el estómago.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001327.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "«¿Qué estás diciendo, hija mía?» Jaime le pegó una colleja en la nuca. «¿Llevas el demonio dentro?» «Hijos, hijos, por favor». «No es el día, Catalina».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001328.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "«Haz el favor de guardar una mínima compostura», la regañó doña Inés. «En esta familia no tenemos enemigos a los que deseamos esa muerte tan horrible», gritó Jaime. «¿Eso lo dirás por ti?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001329.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Contestó Catalina con desprecio y arrogancia. Si Clara se muere, viviremos más tranquilos. Y si me muero yo, os alegraréis. Doña Inés se santiguó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001330.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "y miró al cielo con los ojos llenos de lágrimas. «¿Cómo eres? ¿Cómo eres capaz de decir eso?» Se preguntó sin poder siquiera reprender a su hija, porque el demonio se quedaba corto", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001331.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "para explicar los sentimientos de aquella criatura a la que había querido tanto. Se secó las mejillas con un pañuelo de hilo que sacó del bolsillo del abrigo e hizo como que no lo había oído.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001332.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "No tenía respuesta, ni correctivo, ni ganas de corregirla. Esa noche, cuando las almas se cobijaron en el silencio de los sueños,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001333.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Jaime, ejerciendo el papel de hombre de la casa que le correspondía a sus 19 años, buscó a su madre para decirle que debían encontrar una solución, que Catalina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001334.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Nunca se enmendaría porque tenía veneno en la sangre y que quizá fuera el momento de que se marchara de casa a algún internado para jovencitas. Que él mismo había intentado que se apiadara de la pobre Clara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001335.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Pero que no había manera de que entrara en razón. Y que la odiaba, eso también lo dijo. La odia con toda su alma. ¿Y tú, hijo? Yo no, madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001336.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "«Ella no tiene la culpa. Clara es buena y hermosa. Por eso mi hermana la odia con toda su alma», repitió. La madre volvió a llorar sin consuelo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001337.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Las palabras de Jaime no cayeron en saco roto, y años después habría de recordar esta conversación. En las semanas posteriores a que todo esto ocurriera, doña Inés se embebía en sus pensamientos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001338.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Y nada lograba sacarla de ahí. El luto se impuso en el pazo. En realidad, se había impuesto en todo Puntado Vico. Nadie salía de sus casas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001339.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Se oía las gaviotas y los perros callejeros andaban escuálidos como la vida en aquellos años de fiebres. El aserradero, como otros negocios, cerró. Las farmacias se quedaron sin aspirinas y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001340.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "y Barcelona sin ataúdes. Por segunda vez desde que volvió de Cuba, doña Inés sintió la intransigencia de la vida. Intentaba arrancarse el puñal de la soledad recurriendo a los recuerdos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001341.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "pero el vacío de los ausentes era demasiado profundo el de Isabela se notaba cada mañana ya nadie daba la voz del desayuno doña Inés se guarecía en la biblioteca del pazo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001342.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "para huir de las constantes discusiones con su hija. Cuando Clara veía luz, corría a encontrarse con ella como si entre las dos existiera un imán que las atraía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001343.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "y que ninguna podía explicar con palabras. La señora Valdés buscaba en la joven el cariño no correspondido de Catalina y quizá Clara", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001344.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Sintiera en ella a la madre que le hubiera gustado tener. Así que, a última hora del día, después de las cenas, las dos se sentaban a hablar o a leer un libro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001345.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Doña Inés nunca le preguntó cómo conseguía entrar o si su madre sabía que no estaba en casa. No lo hizo porque, en realidad, deseaba tanto como ella encontrarla allí.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001346.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "A veces se quedaban en silencio, se miraban de reojo, se buscaban como si en ellas habitara el consuelo mutuo que necesitaban para seguir viviendo. Me hubiera gustado despedir a Isabela.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001347.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Le dijo Clara una de esas noches. En realidad, nadie pudo despedirse. Habría ido al cementerio, pero mi madre no me dejó. Dijo cosas horribles de ella».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001348.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "¿Qué dijo? ¿Que Isabela siempre la envidió porque ella fue hermosa de joven? Lo fue, contestó doña Inés. Yo siempre la he visto triste, abandonada y enfadada con el mundo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001349.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Se encogió de hombros en un gesto leve, como disculpándola. «Sus razones tendrá…» «Las tendrá, claro», suspiró doña Inés sin saber qué decirle. «Los pobres somos estúpidos».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001350.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "—Por eso somos pobres. —¿Por qué dices eso? —prunció el ceño. —Nos matamos entre nosotros, en vez de ayudarnos a vivir mejor. —¿Usted? —doña Inés volvió a reprenderla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001351.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Como siempre hacía, cuando la niña la llamaba de usted. «¿Usted?», insistió Clara, «es una buena mujer que ayuda a sus obreros. Yo lo he visto en el aserradero».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001352.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Nadie me lo tiene que contar. Y sin embargo... Sin embargo... ¿Qué? Cuando arrestaron a las santiaguinas, las mujeres anduvieron metiendo cizaña. Que si usted pudo hacer más para evitarles la cárcel...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001353.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "«Que si esto, que si lo otro... A mí me dolió mucho porque sé que ha ido a visitarlas al penal más que sus propias familias. Ellas no saben qué es que nadie te quiera. Yo sí».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001354.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "«¡Ven aquí, filla mía!» Doña Inés la recogió entre los brazos y la apretó contra su pecho, mientras se revolvía de pena. Nunca había oído a nadie expresar de esa manera", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001355.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "La falta de amor. «Yo te quiero», susurró Doña Inés. «Gracias, señora. Nunca des las gracias a quien te quiera, porque entonces no merecerá que lo haga».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001356.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Las mujeres desenlazaron sus brazos. Y cuando Clara recuperó el aliento, doña Inés volvió sobre las quejas de las obreras. Las sintió como una puñalada en la carne porque, en efecto...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001357.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Los visitó enfermos, les dio consuelo, calor y comida cuando los vio pasar hambre. No he hecho otra cosa más que cuidar de ellos. Doña Inés, Doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001359.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Suplicó Clara. «Me he explicado mal. A usted no hay quien la quiera mal. Al revés. Solo dijeron eso de las santiaguñas. No te preocupes, que sé bien lo que dices».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001360.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "«En mi conciencia está que hice cuanto estuvo en mi mano, pero no tengo poderes sobre el juez que dictó sentencia». «¿Doña Inés?», dijo la joven de repente. «¡Dime!». «¡Nada!».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001361.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "—Nada —se arrepintió la joven. —Dime, filliña, ¿hay algo más que tengas que decirme? ¿Usted ha pensado alguna vez en invertir en el negocio del mar? ¿Por qué dices eso?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001362.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Porque deja mucho dinero en Puntado Vico. ¿Cómo sabes tú eso? Se lo oigo a las obreras. Algunas tienen maridos trabajando en las conserveras y ganan buenos cuartos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001363.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "«El mar es muy duro, Clara». «Eso dicen también, pero... ¿ha visto usted los barcos de los marineros? Llegan todos los días cargados de sardinas. Las fábricas de la conserva no paran».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001364.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "«Ahora le toca a usted». «No es mala idea», rumió pensativa la señora Valdés. «Yo la ayudaré en todo lo que me encargue». Doña Inés sonrió y se levantó de su sofacito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001365.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "«La llamaremos la deslumbrante», dijo a media voz con la mirada perdida. Clara ignoraba que aquellas palabras cambiarían para siempre el signo de la historia de la familia Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001366.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Doña Inés se despidió de Clara y se marchó envuelta en un mar de pensamientos cruzados. Lo que dijo esa niña, que ya no era una niña, era algo que ella ya había empezado a pensar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001367.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "cuando los giros bancarios disminuyeron al ritmo del tráfico marítimo. Muchas familias que vivían de los negocios de ultramar vieron sus cuentas en los huesos mientras que los conserveros", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001368.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "multiplicaban sus ingresos casi en idéntica proporción. Fue el caso de los señores de la segunda generación de la sardina, o los Ruiseñor Montero, o los Barba Peláez,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001369.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "que poseían fábrica y barcos. Doña Inés los admiraba, no por lo que tenían, sino porque habían conseguido perpetuar los negocios y dejarlos en herencia. Eso la obsesionaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001370.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Aunque nunca se lo hubiera confesado a nadie, porque a nadie tenía de confesor. Y no terminaba de fiarse de don Castor, por si iba con el chisme a don Gustavo. Llegados a este punto...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001371.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Le hubiera gustado tener cerca a su esposo, que era el que sabía de esas cosas. A fin de cuentas, la primera fortuna de la familia había venido del mar. Ahora pensó...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001372.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Ese mar volvía a ofrecerle claves importantes, y don Gustavo reapareció en su memoria con el ímpetu propio de los amores retorcidos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001373.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Su único consuelo era que seguía vivo. No había tenido noticia de que la gripe mortal hubiera llegado a Cuba en un carguero o en un buque de emigrantes, así que su marido", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001374.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "estaba a salvo de morir de neumonía solo y abandonado si es que estaba solo y abandonado con frecuencia doña Inés hacía su particular acto de contrición", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001375.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "por haberse marchado dejándolo allí. Se sentía culpable. Amar en silencio no era forma de querer, pero estaba dispuesta a seguir haciéndolo porque no había querido a nadie más que a aquel hombre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001376.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "al que escuchaba en el mirador de Cíes cada noche desierta a quien esperaba por si llegaba de madrugada a quien veía aparecer por las escaleras de madera con una rosa en la mano", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001377.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Y un beso en los labios. Aquella noche en la que por primera vez doña Inés valoró en serio cerrar el aserradero, Clara se quedó sola en la biblioteca. Sola e inquieta por lo que le había chivado a su señora, pero feliz de compartir aquellos momentos con ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001378.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Eran los más hermosos de su vida. Deseaba colarse en el pazo, casi siempre con la aquiescencia de María Elena y Limita, que hacían la vista gorda", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001379.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "porque sabían cuánto disfrutaba Clarita entre los libros. Ellas no podían entenderlo, pero les gustaba ver que la hija de una criada podía leer, escribir y echar las cuentas de los jornales.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001380.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "La joven se acercó a la estantería y cogió un libro de Eduardo Pondal. El libro era una hermosa edición de Queixumes dos pinos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001381.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Editada por la Torre y Martínez en 1886. De repente, un trozo de papel descolorido por el tiempo, doblado en varias mitades y ocultado a conciencia en las solapas de ese libro,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001382.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "cayó al suelo zigzagueando en el aire como un pétalo de amapola clara lo recogió del suelo lo desdobló con cuidado y leyó el nombre de la mujer", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001383.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "a la que estaban dirigidas aquellas letras con forma de carta. Renata. Clara sintió cómo el estómago le daba la vuelta al cuerpo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001384.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Y salió corriendo del pazo hasta la casucha de sus padres. Escondió el papel bien escondido, sin saber que algún día necesitaría volver a leerlo, con la mirada que deja la vida al recorrer los años.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001385.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Capítulo 19 Nadie sabía cuándo acabaría la gripe española, pero antes acabó la guerra. La firma del armisticio en un tren,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001386.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "En el bosque de Compiègne, el 11 de noviembre de 1918, trajo la paz a todo el continente y con el nuevo año, Puntado Vico recuperó algo de su vida ordinaria.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001387.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Aún quedaban muchos meses de epidemia, pero el signo más evidente del fin de las desgracias fue la llegada de unos hojalateros que vendían milagros a voz en grito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001388.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "También canastos, candelas, sartenes y todo tipo de artilugios muy apreciados en la zona y entre los conserveros. Decían que eran andaluces, pero por el acento supieron que de andaluces", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001389.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Nada. Eran portugueses o extremeños de la frontera. Ya fueran de un sitio o de otro, lo cierto es que trajeron algo de alegría a Punta Dobico y la mala sombra del doctor Cubedo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001390.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "a quien la epidemia había hecho envejecer cien años. Tardó poco en advertir de los peligros de alojar a aquellas gentes de malvivir que podían portar cualquier enfermedad. ¡Mienten!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001391.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "—¡Vienen de Rumanía! ¡Van a traer lo peor! —Y bastante tenemos con lo nuestro —decía Cubedo. Pero en las calles de Punta do Vico ya los habían recibido como a la Virgen en Romería.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001392.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "«Hagan lo que les venga en gana. Luego vendrán las madres mías», refunfuñó el médico. «Y ándense con ojo. No vaya a ser que les virlen el bolso».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001393.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Concluyó dando por perdida la batalla. No se hablaba de otra cosa. Los hojalateros eran negruzcos de piel, tenían las uñas largas y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001394.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Y miraban para adentro a las señoras que se acercaban desafiando todas las recomendaciones de Cubedo. Además, eran simpáticos y divertidos, como pocas veces habían visto en Puntado Vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001395.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Y eso que a su puerto llegaban hombres de todo pelaje. Las mujeres que los acompañaban eran exóticas y danzarinas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001396.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "A nada que se animara el ambiente, sacaban un cajón de madera y ponían las palmas a bailar. Los recién llegados se quedaron en puntado vico, seducidos por el dinero que manejaban los vecinos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001397.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "En el interior del carromato escondían telas de Portugal y sedas de Oriente. Las señoras caían rendidas ante las piezas que cortaban a navaja.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001398.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "y que sólo dejaban tocar si antes soltaban las perras en la hojalata. Y así, toqueteando el género de los hojalateros, fue como Clara conoció a un muchacho de 21 años recién cumplidos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001399.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "que acompañaba a uno de los señores del mar, interesado en contratar a aquellos hombres para hacer latas en su fábrica. Siempre recordaría su mirada, clavada como un alfiler,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001400.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Diría pasado el tiempo. Era la manera de mirar de los hombres del mar. «¿Tú sabes qué hay después de la Tierra?» preguntó a Clara mientras se entretenía en las herramientas que colgaban del tenderete.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001401.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Ella se sorprendió con la pregunta y a punto estuvo de no contestarle, pero cambió de opinión. «El mar». «¿Y después del amor?», volvió a preguntar el joven. «Eso quisiera yo saber».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001402.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Contestó Clara desviando la mirada hacia las señoras que, como doña Inés, rebuscaban entre las baratijas. Aquel día, Catalina había acompañado a su madre. Tenía el día de buen humor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001403.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Y la señora Valdés se deshizo en caprichos, en un intento vano por recuperar la confianza de su hija. A una distancia prudente, el chico siguió a lo suyo, erre que erre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001404.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "«Me llamo Celso, soy marinero de la conserva. Y yo sí sé qué hay después del amor», le dijo a Clara al oído. Doña Inés terminó de pagar las cuatro cosas que había comprado para ella y para su hija.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001405.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Y cuando ya estaban a punto de irse, las mujeres insistieron en que viera las telas. La señora Valdés no tenía ganas, pero Catalina se empeñó y dejó que les enseñaran un par de metros de lino", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001406.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "que lo mismo servían para hacer manteles que cintas para los sombreros de primavera. Apenas fueron unos minutos que Celso aprovechó para llevarse a Clara detrás del carromato.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001407.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "No soy de aquí. Vine a trabajar y sueño con embarcarme en un buque grande que cruce el océano. Pero no me iré hasta que te dé un beso. Clara buscó a doña Inés y a Catalina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001408.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Con la premura del apuro que a punto estuvo de sonrojarla. «¿Quién es?», le preguntó doña Inés cuando ya se despedían. «Nadie, señora. Vámonos. Mi madre me estará esperando para comer».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001409.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Doña Inés miró el reloj de pulsera y comprobó que aún estaban en hora. «Filliña, te vi hablando con él». «Te miraba mucho», añadió Catalina.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001410.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Solo me preguntó si yo sabía que hay después de la Tierra. «¿Eso te preguntó? ¡Menuda tontería!» exclamó Catalina. «Sí», contestó Clara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001411.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Hacía tiempo que las dos jóvenes no coincidían ni intercambiaban palabra. Doña Inés procuraba que así fuera para no encender los celos de su hija. «¿Y qué le dijiste?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001412.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Que después de la tierra está el mar. Y más allá del horizonte de Punta de Obico está Cuba, ¿no, doña Inés? Así es. Eres una repipi, dijo Catalina de mala gana.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001413.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "«No empecemos, por favor», rogó doña Inés. «¿Cómo se llama ese chico?», preguntó Catalina con interés. «Creo que me dijo que se llama Celso. ¿Lo crees o lo sabes?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001414.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "«Lo sé. Se llama Celso», afirmó Rotunda. «Es guapo», concluyó Catalina. Y así quedó la cosa. La señora Valdés y las dos jóvenes volvieron al pazo casi en silencio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001415.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Apenas abrieron la boca, salvo para saludar a los vecinos con los que se cruzaron por la corredo ira de leza. Al llegar a la casa, Clara se apresuró para ayudar a la Renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001416.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Pesaba sobre su conciencia haber salido al pueblo más tiempo del permitido. Se preparaba ya para una buena reprimenda cuando oyó la voz de Catalina. «¡Eh, Clara!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001417.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Se dio la vuelta con miedo a que la hija de la señora le gritara un improperio. «Lo vi todo. ¿Qué te crees? ¿Qué viste? ¿Cómo te miraba ese tal Celso y, sobre todo...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001418.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "¿Cómo lo mirabas tú? No soy tonta. No sé a qué te refieres. Te tocó la mano y tú no se la retiraste. Se lo diré a mi madre para que sepa de verdad quién eres. Una cualquiera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001419.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Clara le dio la espalda y echó a correr sin mirar atrás. Cada vez que se cruzaban sus miradas, se le revolvían las tripas, pero ese día, lo que se le revolvió fue la sangre en las venas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001420.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Clara no durmió aquella noche. No consiguió pegar ojo más que en intervalos de 15 o 20 minutos. Se despertaba acalorada, llena de miedos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001421.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "azotada por las pesadillas en las que personajes desconocidos se la llevaban del pazo de Espíritu Santo y la zarandeaban contra las paredes de piedra hasta matarla.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001422.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Cuando confirmaba que todo había sido un mal sueño, intentaba volver a conciliarlo, pero no era posible. Las horas pasaron lentas. Se concentró en controlar el pulso de su corazón", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001423.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "ahogando la respiración contra la almohada para no despertar a la Renata. Pensó en su madre. En realidad, lo desconocía todo de su vida. Nunca se habían detenido a hablar de su infancia,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001424.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "De su adolescencia, de cómo conoció a Domingo, de por qué se enamoró de él, si es que lo hizo. Dónde se casaron, cuándo y por qué empezaron a trabajar para el señor Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001425.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Fue pronunciar su nombre y los ojos chorrearon un reguero de lágrimas al recordar la carta que don Gustavo había dirigido a su madre. Buscó el papel con la mano bajo el jergón", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001426.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "para comprobar que seguía allí. No quiso volver a leerlo. Oyó a los animales corretear por los jardines, a las ratas, a los conejos despistados,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001427.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "y el ulular agudo de los búhos. Y ya de madrugada oyó a su padre abrir la puerta de la casa. Lo oyó entrar. Y oyó cómo se caía en la inconsciencia del vino sobre el suelo de la cocina", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001428.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "donde, a la mañana siguiente, la Renata lo molería a palos por vago y maleante. Clara se mordió hasta los huesos de los nudillos, temblorosa y llena de impulsos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001429.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "En enero de ese año acababa de cumplir 19 años, pero no eran los suficientes para tomar decisiones. Alguna vez había pensado viajar a Madrid o a Santiago de Compostela,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001430.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "para buscar un trabajo bien remunerado que le permitiera estudiar en la Escuela de Artes y Oficios. Enseguida desechaba la idea porque no podía abandonar a su madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001431.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "por quien no sentía amor sólo miedo reconocerlo le dolía más que cien latigazos pero aceptarlo aunque le costó lo suyo la hacía libre por su padre domingo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001432.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "No sentía nada. A última hora, y antes de que la luz naciente se colara por los ventanucos de la casa, Clara consiguió apaciguar los pensamientos en una secuencia en la que aparecía doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001433.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Como una sombra en la noche, vestida con una bata de seda blanca. Se sentaba su vera y le preguntaba por lo sucedido con aquel chico del que sólo sabía tres cosas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001434.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "que se llamaba Celso, que quería ser marinero de barcos grandes y que decía saber lo que había después del amor. Nunca hasta entonces me lo he preguntado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001435.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "«Porque nunca hasta ahora he sido amada», dijo Clara. «Deja que él lo haga», contestó doña Inés en el sueño. La señora se evaporó como un fantasma, pero aquella visión fue suficiente.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001436.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "para agitar más aún la urgencia del amor que Clara había empezado a sentir. Ese ímpetu fue suficiente para que, al día siguiente,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001437.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Agotada como si hubiera trabajado tres jornadas sin descanso en el aserradero, la joven se ofreciera a la Renata para hacer recados. La criada se frotó las manos por no tener que hacerlos ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001438.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Al contrario que otros días, Clara ni pasó por el pazo a saludar a María Elena y a Limita. Tampoco a la señora Valdés. Ni a Jaime ni a Leopoldito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001439.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "que a sus doce años para trece correteaba por el jardín detrás de los perros. La única razón fue no encontrarse con Catalina o con el eco de su voz. Feliz como pocas veces,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001440.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Bordeó el sendero habitual para llegar al puerto. Aunque la epidemia aún no se había dado por extinguida, lo peor había pasado y la mañana soleada", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001441.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Había invitado a los vecinos a sentarse en los muros del muelle, donde adivinó la presencia de algunas obreras de la fábrica de doña Inés, que apuraban los últimos días de asueto,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001442.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "antes de la reapertura tras la gripe a todas las saludó y entabló una conversación ligera pese al empeño de las mujeres por sonsacarle información sobre la señora valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001443.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "y sus planes de futuro. Vio zarpar un buque y a los marineros que regresaban de faenar con sus pescados frescos. Vio cómo los niños ayudaban a los padres con las redes y los remos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001444.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "y a los abuelos que contemplaban el último galeón barrigudo de los industriales de la sardina y el atún clara se entretuvo con cada uno de ellos sin quitar ojo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001445.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "a los barcos del señor para el que celso trabajaba sentía la impaciencia dentro del pecho los minutos se le hicieron eternos hasta que consciente de que no tenía nada que hacer", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001446.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Ni nadie más con quien hablar, decidió reemprender el camino de sus mandados, sin esconderse, pero sin que su presencia resultara un reclamo excesivo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001447.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Tan discretos fueron sus andares que Celso apenas la distinguió entre la gente cuando estaba a punto de doblar el muelle en dirección a la carnicería y a la botica de remedios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001448.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Al identificar su figura, confió en verla de vuelta. Pero la joven no volvió. No por falta de interés, sino por la íntima convicción de que las cosas debían salir a la primera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001449.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Con la casquería envuelta en papel y los colutorios que recogió donde remedios, Clara regresó al pazo, sabiendo que volvería a intentarlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001450.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "pero inquieta por no tener ni remota idea de cuándo surgiría la nueva oportunidad. Sus ganas de que fuera esa misma tarde", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001451.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "o al día siguiente a más tardar saltaron por los aires cuando doña Inés la llamó a la biblioteca poco antes de la hora del almuerzo. Sentadas en sus sillones habituales", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001452.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Le comunicó que la actividad volvía al aserradero. «Reabrimos la fábrica de madera. No podemos seguir con el negocio empantanado». Clara asintió con la cabeza. «La señora tenía razón».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001453.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Su fábrica era la única de puntado vico que seguía cerrada, y cada día que pasaba acumulaba pérdidas. «Y estoy madurando la idea de la conservera. Lo tengo todo aquí».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001454.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Dijo en voz baja, acercándose a ella y señalándose la frente. «Pero tú ni Mu, que luego todo se sabe. No lo dudes, señora. No diré nada a nadie. Tampoco tengo a quién».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001455.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Esa misma tarde, los obreros recibieron la noticia de que volvían al trabajo. La mayoría, de mala gana. Clara, en cambio,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001456.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "No le concedió ni un segundo porque lo único que le importaba de verdad era saber cómo y dónde se encontraría con Celso. Y para no dejar que el tiempo pasara en balde, esa misma noche...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001457.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Cuando las luces se apagaron y solo se oía regurgitar al mar, la joven salió de la casa sin hacer ruido, rumbo a ninguna parte porque no sabía dónde vivía el chico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001458.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Llegó al puerto en menos tiempo que un perro con hambre, se escondió entre las barcazas del muelle y esperó. Un grupo de marineros cenaba alrededor de una fogata. Aguzó la vista", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001459.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Y le dio la impresión de que Celso era uno de ellos. Parecía ausente, tendido en el suelo, mirando el cielo negro. No había ni una estrella. Solo la luna de cuarto creciente allá.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001460.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "lejos de la tierra. En ese momento, Clara sintió que era entonces o no sería nunca. Y con la voz cogida por los nervios,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001461.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Intentó gritar su nombre, pero solo le salió un chasquido de lengua contra el paladar que se oyó en todo puntado vico. «¿Qué ha sido eso?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001462.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "preguntó uno de los marineros. «¿Habrá sido un gato?» contestó otro. «A ver si va a ser el alcalde», sugirió un tercero. Todos rieron y siguieron a lo suyo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001463.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Clara salió de su escondite y se dejó ver sin disimulo. Se sentó en la popa de la barcaza como una sirena en tierra. La oscuridad disimulaba sus temblores.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001464.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "«Si está de Dios, está de Dios», susurró. De repente, vio cómo Celso se levantaba y desaparecía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001465.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Clara lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista. Guiada por el presentimiento de que volvería al calor de la fogata de los marineros, esperó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001466.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Contrariada y de mal humor, eso sí. Rogó a Dios que la tuviera en sus rezos para que Celso apareciera otra vez. Se acomodó en la barca. Pensó en el amor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001467.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Pensó en el de sus padres, pero enseguida apartó el pensamiento de un manotazo. Pensó en el amor de don Gustavo hacia doña Inés, e imaginó que la habría querido sin límites.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001468.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "toda vez que ella seguía esperándolo. Pensó que habría pasado si Renata hubiera encontrado un hombre como el señor Valdés. Lo recreó en su imaginación con tanta intensidad", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001469.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "que incluso sintió que ya se habían encontrado. Se acordó de la carta dirigida a ella y se le revolvieron los líquidos del estómago. Aún era demasiado pronto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001470.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "y Clara demasiado joven para saber que la verdad siempre vence a la mentira, aunque haya quien empeñe su vida en ocultarla. Siguió pensando, y pensó, en si Limita y María Elena", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001471.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "a las que nunca había oído hablar de hombres, habían conocido el amor. Supuso que por su condición de criadas, sólo podrían dar con hombres como su padre Domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001472.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Era lo que les tocaba sin remedio ni posibilidad de torcer al destino. Las desgraciadas llamaban a las desgracias como «el dinero llamaba al dinero». Al final,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001473.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Cansada de tanto pensar, concluyó que ninguna de ellas tendría respuesta para la pregunta de Celso. ¿Acaso los jóvenes Valdés? Jaime, Catalina y Leopoldo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001474.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Jaime era un mozo de buen ver, ya con veinte años. De hecho, alguna vez lo había estudiado de arriba abajo y había admirado su elegancia, pero lo achacó a las buenas telas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001475.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "con las que confeccionaban sus trajes a medida y no le dio más importancia. En esos pensamientos se entretuvo mientras pasaron los minutos, o quizá fueron horas enteras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001476.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Agotada por el sueño y cuando ya solo tenía ganas de mandar todo al carajo, Celso reapareció entre las sombras del alumbrado municipal del brazo de una señoritinga con aspecto de profesional.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001477.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Clara empezó a temblar. Zoha. Maldijo su suerte y a la damita, y recordó la primera vez que se vieron y las veces que ella había imaginado un encuentro en la playa de las barcas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001478.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Y un beso en una de las gamelas que aguardaban el turno de pesca. No tuvo ni fuerzas para moverse de allí hasta que despuntó el sol en Cies.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001479.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Entonces, se puso en pie y creyendo que no podría querer a nadie en todos los días de su vida, volvió al pazo, sacudida por la pena. Aquel día,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001480.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Aprendió que los hombres tienen la carne débil y que el amor nunca puede ejercerse como un oficio. La luz del amanecer que guió sus pasos también iluminó la vomitona del mar", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001481.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "que dejó la orilla llena de algas marrones y verdes que impregnaron el aire de un olor amargo parecido al sabor de su boca la pila de cartas que conservaba don gustavo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001482.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Ocupaba todo el escritorio. Una a una. Las fue colocando por fechas para ordenarlas. Aquí estas, aquí las otras. No todas se habían escrito en la casa de Aguiar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001483.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Recordaba haber tenido brotes de nostalgia, haber pedido papel y pluma y haber escrito en la cafetería del Hotel Alcázar o en la Plaza de Armas o en la de la Catedral.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001484.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Donde los cafés de sus terrazas invitaban a templar la nostalgia con letras. Sacó del sobre las más recientes y empezó a leer. «¿Cómo ha sido posible, Inés?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001485.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Leo en los periódicos las cifras de muertos por la gripe española y se me hiela la sangre. Cuidaos mucho, cuida de los niños, protégelos, y si las cosas se complican en exceso,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001486.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "«Veníos a la Habana. Siempre seréis bienvenidos», sacó otra. «Tantas veces pienso en volver. Pero aquí estoy yo y allí estás tú, guardiana de la herencia de nuestros hijos».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001487.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "No tendré vida para agradecer tu entrega y la educación esmerada que sé que están recibiendo. Aún queda mucho por hacer en Cuba. Pese a la crisis bancaria que se avecina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001488.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Pero es mi obligación de padre y esposo cumplir con vosotros. Don Gustavo no mentía. Seis nuevos ingenios, entre ellos el enorme de vertientes, en la provincia de Camagüey,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001490.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Inaugurarían la década moliendo caña cubana por primera vez. La noche me consumió en otros brazos, Inés. Brazos lacios, inconsistentes. Brazos que sólo buscaban apaciguar la soledad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001491.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Apartar de mí la dentellada constante de la distancia. Fue un descuido, no más, no más que un descuido, Inés. Ni siquiera se consumó el abrazo. Don Gustavo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001492.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Que no era hombre de dejarse vencer por las emociones, se retorció como un cien pies. Entre la confusión, asomó el arrepentimiento y la renata con las faldas en la cadera. «¡Solo soy un hombre!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001493.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Rugió aspirando las palabras en una bocanada de humo. Un hombre que vivía ahora en la gabbana del gaitero José Posada. La ciudad de los jardines, de los banquetes excesivos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001494.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "la del teatro tacón la de los bailes de domingo en las sociedades gallegas sólo un hombre se repitió como si su condición de mortal justificara la infidelidad de hacía ya dos décadas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001495.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "que no tuvo valor de confesar a su esposa. Capítulo 20 Pasaron las semanas sin Celso. Clara no dejó de pensar en él ni un solo día.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001496.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "en cuyo recuerdo se ofreció una misa. Nunca se cubrieron sus puestos. El capataz tenía candidatos para sustituirlos a todos, pero la señora Valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001498.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Se negó en redondo sin dar más explicaciones porque Fee en realidad aún no podía dárselas. Las cuentas de la fábrica estaban bajo mínimos, pero ya no reflotaría el negocio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001499.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "La madera dejó de interesarle de manera súbita y sólo pensaba en la conservera, pero no se lo dijo ni a Fermín ni a nadie. Lo consultó con la Virgen de la Capilla", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001500.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y ya, en aquel batiburrillo de planes y proyectos que no sabía cómo llevar a cabo, doña Inés encontró el ánimo para organizar una de las pomposas cenas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001501.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "que reunían a los pudientes de Punta Dobico en torno a los manjares de la tierra y el mar. Sería la primera fiesta después de los peores estragos de la gripe y de la guerra.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001502.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Ella misma se ocupó de cursar la invitación en persona a todos sus invitados. No faltó nadie. Todos tenían ganas de recuperar las viejas costumbres.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001503.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "El día señalado, primavera del año 1919, el pazo amaneció con la agitación propia. Y ya olvidada de los tiempos en los que este tipo de fiestas eran rutina.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001504.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Doña Inés agradeció al cielo la tregua de sol que acariciaba los tejados y los jardines. Sacó los mejores manteles, las vajillas de loza fina, la cristalería,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001505.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Los candelabros de plata. Aquellos menesteres los delegaba en Isabela. Pero como Isabela ya no estaba, ella misma se encargó de todo. Y sólo ordenó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001506.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "A María Elena y a Limita que no perdieran detalle de cómo montar las mesas, decorarlas con flores naturales, colocar los cubiertos, las copas, los vasos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001507.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "las botellas de vino, las jarras con agua. A media tarde, la Renata y Domingo trajeron el marisco de la lonja. Percebes, cigalas, navajas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001508.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Centollos que hirvieron en enormes ollas con sal y laurel. Todo estaba listo cuando llegaron los invitados. Algunos lo hicieron a pie, otros en coches de última generación que despertaron la curiosidad de Jaime y de Leopoldito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001509.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Vestidos ambos con las mejores ropas para recibir junto a doña Inés en la puerta principal del pazo. «¿Y Catalina?», preguntó la señora. Nadie contestó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001510.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Y era tal el murmullo de las conversaciones y las atenciones que debía dispensar a unos y a otros que pronto se olvidó de la joven. Las señoras de los conserveros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001511.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Enfajadas para disimular los vientres redondeados, hicieron gala de sus vestidos de talle alto y sus zapatos con adornos que asomaban bajo los remates de las telas. Punta do vico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001512.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Tenía la solera de sus gentes. No es que fuera el lugar más distinguido de la comarca, pero con el tiempo se había convertido en un pueblo respetado por la burguesía de la ciudad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001513.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "que en verano se dejaba ver en sus playas. Doña Inés tenía tanto de que ocuparse que no se sentía observada por las esposas de los señores, que cuchicheaban como era posible", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001514.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Que mantuviera el aserradero en pie, si no se le conocía práctica previa en los negocios. Las más enrevesadas eran Adelina e Isabel, las que tenían edad de dolor de huesos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001515.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Adelina se creía la reina María Cristina sólo porque su padre había fundado el Banco Español de la Habana, que luego sería el banco hispano colonial de la isla de Cuba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001516.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "y porque era esposa de Barba Peláez, uno de los principales empresarios de la zona. Por su parte, Isabel siempre tenía la última palabra, hablar a con quien hablara, ya fuera la panadera,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001517.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "El pescadero o el lechero de Monteferro. Así era con todos menos con su marido. Habían adoptado a María Teresa, la última en llegar, casada con don Agustín,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001518.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Único hijo varón de los señores de la sardina. Era la más joven y aún no había aprendido a criticar. Aquella noche, las señoras tenían mucho que contarse.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001519.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Habían pasado demasiado tiempo en sus casonas sin intercambiar bulos. Miraban a doña Inés con malos ojos porque ellas no departían con sus maridos y menos hablaban de negocios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001520.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "«Fijaos cómo Inés guarda la compostura, pero seguro que echa de menos a don Gustavo», dijo Adelina. «A lo mejor se buscó un amante y le llora las penas», replicó Isabel.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001521.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "«A saber, ¿ya nos da a leer libros?», preguntó Adelina. María Teresa se interesó por eso de las lecturas. «¿Inés, os hablaba de libros?». «Antes de irse a Cuba, sí».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001522.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "de reunir a las señoras de Puntadovico en torno a la última novedad literaria. Le faltaban tiempo y ganas después de haber descubierto", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001524.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "El poco efecto que sus enseñanzas tuvieron en aquellas mujeres. Se habían dejado consumir por las envidias y las que más tenían, más querían.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001525.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Inés siempre tuvo aires de grandeza porque estuvo en América, continuó hablando Adelaida. Nos hacía creer que todas éramos estúpidas, que ella era la más lista y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001526.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "—Y fíjate ahora, sola con tres hijos... —A mí me parece una buena mujer —repuso María Teresa. —A ratos —contestó la otra antes de dar un sorbo de vino. De repente...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001527.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "catalina apareció en el salón se acercó a su madre y algo le dijo al oído que cambió el gesto de la señora valdés la joven desairada por la contestación", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001528.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Desapareció con malos modos sin saludar siquiera a los invitados. «¡Queridas, queridas!», exclamó Adelina, dirigiéndose a las señoras que se arremolinaban en torno a una de las mesas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001529.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "«Venid aquí». Las mujeres se aproximaron. «¿Habéis visto a la hija de Inés?». Todas asintieron. «Bien. Ahora decidme si conocéis a la hija de la Renata, la guardesa del pazo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001530.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "«¿La de los ojos azules?», preguntó Isabel. «¿Esa misma?», contestó Adelina. «¿Sabéis a quién se me parecen las dos?». Las señoras se relamieron de curiosidad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001531.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Con matices, ¿eh? Con matices. Porque Catalina salió grandona. Tú dirás, Adelina. Siempre aciertas. La halagó Isabel. Las dos tienen el corte de la cara de Gustavo Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001532.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Sentenció rotunda. El rumorcillo de su voz tornó en una exclamación que incluso llamó la atención de los señores que conversaban entre ellos. «¡Señoras! ¿Qué estarán tramando?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001533.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Preguntó don Pedro. Las mujeres revolotearon entretenidas. «¡Cosas nuestras, querido!» contestó Adelina. Los señores volvieron al vino de sus copas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001534.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "y al marisco de las bandejas a doña inés sólo le preocupaba que no les faltara de nada iba y venía de una estancia a otra del pazo cruzando los dedos para que nadie le preguntara por don gustavo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001535.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Pero si alguien lo hacía, pronunciaría la respuesta que llevaba años ensayando. La esposa sin esposo lucía hermosa con su traje anudado a la nuca y hablaba con los señores de los asuntos que más les preocupaban.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001536.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "La epidemia seguía ocupando el primer lugar, pero también lo que había traído consigo el fin de la guerra. Se nos acabó el negocio con los franceses, Inés, pero bendita paz.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001537.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "«¡Exclamó el señor Barba Peláez! Sin duda, no hay mejor negocio que la paz. Hicisteis dinero con la guerra, ¿verdad?», se interesó ella. «En grandes cantidades».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001538.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "«¿Qué?», contestó el señor con petulancia. «Quisiera hacerte una pregunta». «Por supuesto, querida Inés. He tenido noticia de que se vende el almacén de sal que fue del abuelo de mi marido».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001539.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "«Don Jerónimo, ¿es cierto?» «Es cierto, sí. ¿Por qué?» «¿Te interesa?» «Mucho. Llegas tarde. ¿Lo quieres tú?» Trató de no sonar decepcionada por la noticia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001540.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "No, mujer. Yo tengo mi fábrica y mis barcos. ¿Entonces? El negocio se acabó. Ya te lo he dicho. El ejército francés se ha alimentado de sardinas gallegas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001541.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Pero como sabes, la guerra ha terminado para todos. Antonio Barbapeláez era el dueño de la mayor conservera de Punta Dobico, socio de unos franceses que se instalaron en Galicia", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001542.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Cuando las costas de Francia se quedaron sin sardina a finales del siglo XIX. Nadie supo con precisión qué pasó, pero lo cierto es que el mar francés se vació de pesca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001543.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "y las fábricas se fueron al traste. Aquella circunstancia motivó varios viajes del príncipe Alberto I de Mónaco a las aguas gallegas de Vigo, Pontevedra y Coruña.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001544.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Siempre que podía, Barba Peláez alardeaba de que su padre, amigo del monarca desde los 17 años, cuando coincidieron en la Escuela Naval de Cádiz,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001545.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Lo recibió en el puerto de Punta do Vico, a bordo del hirondel, el vapor que el monarca utilizaba en sus expediciones científicas. En aquellos años de finales del XIX,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001546.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Galicia vendió a Francia millones de kilos de sardinas y no fueron pocos los industriales de la zona que se asociaron con empresarios franceses que conocían al dedillo la técnica de la conservación en aceite de oliva", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001547.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "y la producción en latas. Doña Inés se incomodó ante el comentario de Barba Peláez, pero no estaba dispuesta a dar por zanjada la conversación. «Yo no creo que el negocio se haya acabado. Al revés».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001548.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "«¡Ay, la inocencia de las mujeres! Si Gustavo estuviera aquí!», contestó Barba Peláez con media sonrisa. Ella hizo como que no había oído el comentario.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001549.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "«Estoy pensando en invertir mi fortuna». Él rió de una manera tan sonora que todos los invitados se giraron hacia ellos. Las señoras hisearon maldades,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001551.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Y los hombres aguzaron el oído para no perder detalle de la conversación. «¿Qué estás diciendo, mujer? ¿No tuviste bastante con la ruina de los Valdés?» preguntó el empresario inclinándose hacia su cuello, como si fuese a compartirle un secreto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001552.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Doña Inés se alejó de él, sin importarle que todos la oyeran. «Don Jerónimo, que Dios lo tenga en su gloria, no se arruinó». Barba Peláez,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001553.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Volvió a reírse a carcajada limpia. Me temo que ya sé lo que está pasando esta noche. Te manda tu marido, ¿no es así? El muy cobarde querrá saber cómo hemos multiplicado nuestra fortuna.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001554.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Mientras que él sigue en Cuba, vendiendo ingenios de azúcar, después de arruinarlos, naturalmente. «¿Has llamado cobarde a mi marido?» le preguntó doña Inés con gesto serio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001555.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Don Antonio tenía un bigote largo, de puntas finas que se tocaba de forma compulsiva con la mano izquierda, mientras que con la derecha sujetaba la copa de vino y", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001556.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "que ordenó rellenar a una de las criadas. «¡Eso he dicho! ¡Sí!» afirmó sin pudor. Un silencio insoportable invadió el salón del pazo. «¡Fuera de mi casa!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001557.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "—Exclamó doña Inés sin calibrar las consecuencias de esas palabras. En ese momento, la buena de Adelina intervino para socorrer a su marido. —¿Estás echándonos de tu casa, Inés?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001558.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "«A tu esposo sí. Si lo echas a él, nos echas a todos». La anfitriona repasó las miradas de cada uno de sus invitados, buscando complicidad en alguna.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001559.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "¿Acaso un gesto de compasión que nunca había reclamado a nadie? De repente, descubrió que Jaime estaba allí.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001560.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "escuchándolo todo, sin apenas pestañear por la afrenta que estaba sufriendo su propia madre y ante la que ella no podía permanecer impasible. A conciencia, desvió sus ojos de los del hijo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001561.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "«No puedo consentir que se difame a mi esposo en su propia casa», dijo con solemnidad. «¿Y menos?» Adelina no la dejó terminar y con su voz de flauta siguió emponzoñando el ambiente.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001562.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Mi marido ha hablado por todos. ¿O crees que es el único que piensa así? ¿Qué quieres decir? Que todos en Puntado Vico sabemos que tu marido es un cobarde.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001563.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Que te abandonó y que por eso no volvió de Cuba. Es más, creemos que tú deberías vestir de negro. A lo mejor eres viuda y ni lo sabes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001564.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "añadió con una rabia despiadada. «Señoras, señoras, por favor», interrumpió don Agustín, «¿no os dais cuenta del espectáculo tan bochornoso que estáis dando?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001565.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "¿Yo? Doña Inés se llevó la mano al pecho. ¿Vas a culparme a mí? Por favor, Inés, te lo ruego. No hagamos de un comentario sin importancia un cisma entre nosotros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001566.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "«No tendrá importancia para ti, querido. Para mí sí la tiene», exclamó doña Inés fuera de sí. «¿Habéis acusado a mi marido de cobarde y de abandonar a su familia? Y no puedo tolerarlo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001567.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Os ruego que os marchéis de esta casa que es la suya y siempre lo será. Los señores se revolvieron incómodos. Barba Peláez agarró a su esposa Adelina por el codo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001568.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "«¡Vámonos!» dijo con voz grave. El resto de las señoras siguieron a sus maridos, murmurando para el cuello de sus vestidos. En fila, un matrimonio detrás de otro,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001569.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Abandonó el pazo, sin saber si alegrarse o lamentar que la señora Valdés hubiera perdido la cabeza para siempre. Eso fue lo que la llamaron. Loca, rabiosa, desnortada...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001570.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Los últimos en marcharse fueron don Agustín y María Teresa, que se hicieron los remolones, pese a la insistencia de Adelina. A doña Inés le entró una llorera que no hubo forma de consolar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001571.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Se cerró en banda y resultó imposible que entrara en razón. La ofensa a don Gustavo, delante de su hijo, no tenía cura ni tendría perdón. Y así se lo dijo al joven matrimonio,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001572.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "que a regañadientes se llevó a la anfitriona a los jardines para ver si así se serenaba. Llovía fino, pero a ninguno le importó mojarse. Hacía frío,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001573.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Y doña Inés recibió sobre los hombros el abrigo de don Agustín en un gesto que aún la hizo llorar más. «Sé que don Jerónimo tuvo lo suyo con tu familia, cuando el negocio de la sal, querido Agustín».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001574.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Me lo contó Gustavo, pero agua pasada no mueve molinos. Y ten por seguro que yo no olvidaré que sois los únicos que me estáis acompañando. Inés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001575.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "musitó María Teresa. Déjame terminar. Barba Peláez sí tiene razón en una cosa. El ser humano es cobarde. Alzó el dedo índice hacia el cielo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001576.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Por eso es tan difícil encontrar a alguien que se plante ante el enemigo. ¿Vosotros lo habéis hecho? Los terceros señores de la sardina...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001577.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "para limpiar la herida de sus vecinos, inundar los caminos, desbordar los mares y hundir los dolores de doña Inés, señora de Gustavo Valdés. En los días posteriores,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001579.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Una voz llevó a todos los vecinos la noticia de lo ocurrido en el pazo de Espíritu Santo. A nadie le importó si la voz mentía o contaba la verdad, ni si la realidad se ajustaba a putrir a aquel relato,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001580.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "que entre murmullos traían y llevaban de un lado a otro hasta no dejar rincón sin eco de lo sucedido. Entre medias, Adelina se encargó de difundir", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001581.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "que el brote de doña Inés tenía un motivo bien justificado. Din, que la hija de la Renata es también hija de su marido y ha enloquecido. Shadixemos que aquel parto", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001582.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "era causa de meigas sólo don castor dio algo de credibilidad al chisme él también tenía la mosca detrás de la oreja pero como era muy pío no se había atrevido a verbalizarlo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001583.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "más que ante el Cristo del altar mayor de la parroquia y de rodillas. Aún así, no quiso darle más pábulo y llamó a capítulo a Adelina para reprenderla. «¡No vaya con ese cuento por el pueblo!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001584.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "No sea que en Punta do Vico haya más hijos que no son de su padre. La señora se marchó de la parroquia muy airada y con penitencia de un Padre Nuestro, por chismosa,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001585.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "y por sembrar con falsas sospechas la honra de los Valdés. El párroco dejó que las cosas se enfriaran y cuando constató que el rumor había quedado del todo disuelto, decidió visitar a doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001586.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Más interesado en saber si había enloquecido, como decían las malas lenguas, que en conocer la verdad. Ella lo invitó a tomar una infusión de raíces con miel y culantrillo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001587.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Se sentaron en el salón principal, presidido por el retrato de don Jerónimo Valdés, que siempre miraba a los ojos. Dialogaron sobre cuestiones insustanciales, sobre la marcha del aserradero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001588.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Sobre los planes de doña Inés para sus hijos, bendecidos por el cura, que siempre decía que la mejor herencia era la educación y no los cuartos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001589.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Hablaron también de los últimos muertos de la gripe y los últimos oficios de don Castor, que en realidad no terminaban de serlo, porque él se resistía a pasar el testigo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001590.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Al joven sacerdote recién consagrado en Roma que lo ayudaba en la parroquia. Y cuando habían pasado revista a todos los asuntos divinos y humanos, el hombre se armó de valor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001591.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "¿Sabe lo que andan diciendo de usted, Inés? preguntó con cautela. Que me volví loca, supongo, contestó ella sin darle importancia. El cura sorbió de la taza,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001592.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Y cogió uno de los dulces que preparaba Limita, siguiendo una receta cubana. Lo paladeó dentro de la boca e hizo el tiempo necesario para resolver la duda entre decirle la verdad", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001593.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "o callársela para siempre. Por ahí van los tiros. Ya sabía yo. Yo la aprecio, Inés. La aprecio mucho. Usted siempre ha sido boa gente. Nunca recibí queja de sus trabajadores,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001594.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Sus obreros la valoran, las mulleres de su fábrica la estiman. Don Castor, no se ande por las ramas. ¿Qué vino a decirme? Que debe arreglar las cosas con el señor Barba Peláez.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001595.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Contestó sin atreverse a mencionar los rumores sobre su hija y la hija de la criada. ¿Qué le contó? Todo el mundo sabe lo que pasó y no le trae a cuenta esa enemistad. ¿Y por qué no?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001596.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "«Porque quiere usted abrir una conservera, ¿no es así?» «¿Eso también se lo dijeron?» «No es cierto que se interesó por el almacén de sal del abuelo de su marido». «Cierto es».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001597.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "¿Y qué se interesó por el negocio de la conserva? Me interesé, sí. Pues entonces yo tengo razón. No le interesa una enemistad con don Antonio. Hágame caso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001598.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "«Aquí hay mar para todos. No le quito ni esto de razón», dijo el cura colocando el dedo gordo de su mano sobre el dedo índice. «Es más, hay cientos de mujeres a las que yo emplearé».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001599.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«A las que daré la vida que merecen», exclamó. «Mis obreras de la Serradero son felices. Busque usted a un patrón que les dé lo mismo y venga a contármelo».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001600.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Se levantó del sillón con un ímpetu que asustó a don Castor. «Los señores del mar tendrán que aceptar que si la conserva es obra de las mujeres, ya es hora de que tengan a su patrona».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001601.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Sentenció mientras paseaba por el salón, arrebujándose el faldón de lino. El cura no fue capaz de articular palabra. La señora Valdés hablaba...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001602.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Y hablaba, sin apenas coger aire, recordando sus orígenes, a su madre, doña Lora, a esa abuela que no conoció, pero a quien siempre tenía en sus oraciones.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001603.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "A su padre, respetado militar. A sus hijos criados con esfuerzo y soledad. Por eso, Inés, es por eso que usted acaba de decir, no quisiera verla más sola de lo que ya está.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001604.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Insistió el sacerdote. Doña Inés dejó la taza con la infusión sobre la mesa. «¿Por qué cree que estoy sola?» preguntó ella. «No hay más que verla».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001605.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "«¡No!» dijo el cura con la voz temerosa, por si soliviantaba los ánimos de la señora. «Se equivoca, padre. Tengo una familia maravillosa que me acompañará siempre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001606.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Mis hijos estudiarán en Compostela, como me llamo Inés, pero, Dios mediante, volverán para heredar los negocios de su familia y hacerlos crecer. Pero su marido...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001607.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Intervino el cura. De mi marido solo hablo yo, oído, y callaré todas las bocas que andan diciendo que me abandonó. Contuvo el llanto y tragó saliva antes de continuar hablando.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001608.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Y además, tengo de mi lado a la rapaza más lista de la comarca. Nadie lo podría haber apreciado. Creen que descienden de la pata del Cid y por eso jamás se acercarían a la hija de una criada».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001609.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Pero yo la adopté como si fuera mía. El cura abrió mucho los ojos y dejó de pestañear. No me mire así, padre. La hija de la Renata tiene una inteligencia fuera de lo normal.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001610.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "¿Se refiere a Clara? A Clara me refiero, sí. Ahora es una mujer hecha y derecha. Yo la he visto crecer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001611.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "«Devora los libros de esa biblioteca», señaló Las Baldas con un gesto de barbilla. «Es una lástima que no pueda enviarla a la universidad como a mis hijos. ¿Y por qué no lo hace? Su madre no lo permitiría, y su padre prefiere beberse los cuartos que la muchacha gana en la fábrica».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001612.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Pero Clara sabe más que todos nosotros. ¿Y sabe por qué? ¿Por qué? Preguntó atónito el cura. Porque no ha tenido infancia y ha comido mierda toda su vida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001613.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Doña Inés se arrepintió de haber pronunciado esa palabra malsonante. «Perdone, don Castor». El cura ni se había alterado, esperando que llegara la revelación que buscaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001614.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Quiero decir que esa jovencita ha pasado mucha hambre y sólo por eso hará lo que esté en su mano para luchar contra su destino. No quiere ser como su madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001615.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Ni siquiera querrá ser una obrera más. Ha crecido buscando el mejor modo de aprender. Lo hizo sola, continuó diciendo. ¿Y sabe otra cosa? Dígame.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001616.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "«Dígame, señora. Clara está conmigo. Trabajará para mí y nunca me fallará». Don Castor no se atrevió a abrir la boca para no echar más leña al fuego.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001617.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Por descontado que no dijo nada de lo que decían de Clara, ni siquiera para atribuirse haber cortado de cuajo el rumor antes de que llegara a oídos de sus hijos o de la propia Clara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001618.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Acabadas las infusiones, la perorata y hasta la última miga de los pastelitos de limita, doña Inés acompañó al cura a la puerta del pazo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001619.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Y besó el falso anillo de oro que el sacerdote siempre llevaba puesto, y que, según decía, venía de Roma por sus buenas obras y mejores oficios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001620.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Cuando lo vio alejarse por el camino de las despedidas, la señora Valdés gritó. «¡Padre, que hablen! ¡Déjelos que hablen!». El cura de Puntado Vico rumió entre las muelas un ave María rápido y aceleró el paso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001621.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Así fue como el asunto quedó zanjado. Si no para siempre, si mientras tanto. En un arrebato de valentía, doña Inés cogió las cuartillas del cajón de la mesita redonda", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001622.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Del mirador de Ciest. Y esa misma noche, cuando el pazo se quedó a oscuras, sin hijos despiertos ni criadas con frío, de su puño y letra empezó a escribir a don Gustavo una carta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001623.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Que, a diferencia de otras veces, envió a la ciudad de La Habana sin miedo a no tener respuesta. Capítulo 21", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001624.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Lo que doña Inés escribió bien pudo entenderse como un testamento en vida del que ella disponía porque se sentía tan dueña como su marido de todas y cada una de las propiedades de Punta do Vico que había heredado de don Jerónimo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001625.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Las enumeró y fue explicando a don Gustavo lo que haría con ellas. Venderé la finca de árboles, las dos fincas de hierba y el aserradero. Si no invertimos en maquinaria,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001626.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "El negocio se irá a piqué, mientras que el mar sigue siendo inagotable. Sardina, pulpo, mejillón… Compraré el almacén de sal de tu abuelo y montaré una fábrica de conservas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001627.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "La llamaré la deslumbrante. No había un ápice de pena en la narración de sus planes de futuro, ni en los que había diseñado para los hijos mayores, que como bien adelantó a don Castor,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001628.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "pasaban por la universidad de compostela no tenía ninguna duda de que era lo mejor para ellos bastante tiempo habían perdido el incidente con barba peláez y el resto de los vecinos fue determinante para tomar la decisión de apartarlos durante un tiempo de puntado vico", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001629.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Evitó contarle que Catalina se había convertido en una impertinente porque no quería preocupar al padre y además no sabía si le interesaba lo más mínimo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001630.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Ensalzó en cambio al pequeño Leopoldito, y aunque dudó lo suyo, acabó refiriéndose a Clara. Se ha convertido en una rapaciña llena de vida e inteligencia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001631.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Si la vieras, Gustavo. Trabaja con eficacia en el aserradero y es ella la que más me anima a reconvertir el negocio. Es una lástima", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001632.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Que no tenga las mismas oportunidades que nuestros hijos. Si Clara pudiera estudiar, es hermosa y esbelta. Sus ojos azules me recuerdan tanto a los de mi madre...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001633.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Cuando regreses a España, donde te seguimos esperando, tendrás la oportunidad de confirmar que lo que digo es verdad. Doña Inés nunca sabría lo que su esposo sintió al leer aquellas líneas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001634.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Allende el océano inmenso, en la tierra de los ingenios arruinados, en la ciudad de la despedida. Pero don Gustavo se llevaría hasta el precipicio de su muerte", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001635.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "El escalofrío que le rajó el corazón en dos mitades al saber de su hija Clara. La señora Valdés se quedó con ganas de preguntarle por Cuba y por sus negocios,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001636.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Y de contarle cómo pasaron la gripe, cómo contaron sus muertos, cómo enterraron a Isabela. No lo hizo, porque cualquier lamento podría entenderse como una muestra de debilidad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001637.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Y si algo había aprendido doña Inés, desde que volvió de Cuba, era que podía ser más fuerte que una legión de gigantes, y que por sus venas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001638.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Solo podía recurrir a ella a través de los recuerdos de su madre, que siempre la nombraba y a ella atribuía las enseñanzas que doña Lora nunca dejó de susurrar al oído de su hija.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001640.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Muerta y enterrada, quizá convertida en barro, la vieja guiaba a doña Inés por el camino del acierto, que siempre es el del corazón. Y su corazón", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001641.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Dictó sentencia el día que oyó a la hija de la criada hablar del negocio del mar como si lo conociera. Como si supiera cómo manejarse en él. Como si lo hubiera mamado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001642.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Aquella noche, con las islas de testigo, juró que no flaquearía. Al revés. Conservas, la deslumbrante. Musitó al meterse bajo las sábanas de la cama", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001643.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "primorosamente preparada por una de sus criadas cubanas con flores frescas sobre la almohada. Antes de abandonarse al sueño y agitada por la fuerza extraña que removía sus entrañas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001644.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Juró también que nunca abandonaría a la hija de la criada, porque en ella sentía colmados todos sus afectos maternales. A la mañana siguiente madrugó más que nunca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001645.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Se echó al bolso una brújula náutica, que en tiempos había sido de don Jerónimo, y antes de que sus hijos se despertaran, metió la carta en el sobre, pasó la lengua por su perfil,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001646.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Lo cerró y lo llevó a la oficina postal en un giro urgente para que llegara cuanto antes a la ciudad de La Habana. Por primera vez en su vida, doña Inés tenía prisa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001647.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Después se personó en el almacén de sal e hizo una oferta de compra que corrió como la pólvora en Punta Dobico y que desencadenó una tormenta de embustes que ya ni siquiera se preocupó de desmentir.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001648.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Todo cambió aquel verano de 1919. Doña Inés arregló los estudios de Jaime y Catalina en la Universidad de Compostela y no permitió a la joven", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001649.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Ni chistar. «Catalina, no se hable más. No te quedarás en puntado vico sin estudiar. Da gracias a Dios de que tienes una madre que se preocupa por tu formación».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001650.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "En las semanas previas a la marcha, antes de inaugurar septiembre, comunicó con Eugenio de Sousiña, un fotógrafo portugués con tienda en la calle del Príncipe de Vigo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001652.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "y la mejor fama como retratista para que la inmortalizara con sus tres hijos en el salón principal del pazo bajo el retrato de don jerónimo también sacó tiempo para sermonear a catalina", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001653.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Sobre los riesgos de enamorarse de los charlatanes que sólo la engatusarían para heredar su fortuna. Pero la joven no prestaba la mínima atención porque estaba harta de escuchar siempre lo mismo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001654.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "y porque ya había tratado con hombres de toda casta y condición hijos de ricos marineros pobres obreritos jóvenes del aserradero sabía que nunca abrirían la boca porque se jugaban el pellejo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001655.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Y mientras tanto ella, a quien no le interesaba la matraca del amor, disfrutaba engañándolos con promesas que no cumpliría. Doña Inés nunca se enteró de la debilidad de su hija con los hombres.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001656.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "De haberlo sabido, la habría encerrado en el pazo hasta más ver. Escuchando el rumor de las peroratas de doña Inés, Clara sintió por primera vez en su vida que a ella nunca la engañarían por los cuartiños.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001657.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Y solo por eso pensó que quizá algún día podría volver a darle una oportunidad al amor de Celso. O al amor a secas. El domingo previo a la partida.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001658.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Doña Inés organizó la ceremonia de despedida con un oficio corto en la capilla del pazo. Asistieron todos los que estaban, menos la Renata. A domingo nadie lo esperaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001659.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Así que nadie le dedicó siquiera el reproche de la ausencia. Al terminar, don Castor volvió a anunciar que aquel sería su último sermón, esperando que los presentes le dijeran", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001660.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "¡Qué buena gana tenía de dejar el ministerio! ¡Que no hubo cura mejor que él! ¡Que si esto, que si lo otro! El hombre se prestaba a los elogios, sobre todo de las criadas cubanas...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001661.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Que Dios os proteja y os aguarde la prosperidad en esta tierra. Los jóvenes no supieron bien qué decir, pero no se les notó demasiado, sobre todo a Catalina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001663.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Jaime se entretuvo con los perros y Catalina llamó a Clara con un. Ven, que quiero hablar contigo. Las hermanas, que no sabían que lo eran, se miraron con desconfianza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001665.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Temor en las pupilas de Clara, arrogancia en las de Catalina. La agarró por el hombro y le dijo, «Ten cuidado con el marinerito, que no es de fiar». Clara se deshizo de la mano de la joven.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001666.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Y bajando la mirada a la hierba, contestó en voz baja que no sabía nada de él desde hacía mucho tiempo. «Desde que lo viste con una ramera, ¿no?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001667.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "Continuó Catalina. «No sé de qué hablas. Te vi en el puerto. ¿Qué te crees? ¿Y qué hacías tú en el puerto? Ver cómo te engañaba». «Yo no lo vi con nadie», insistió Clara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001668.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Además de mendigarle a mi madre los cuartos, eres una mentirosa. Clara no pudo seguir escuchando. De mala gana se marchó con la respiración agitada y las lágrimas contenidas para no darle el gusto a la señorita Valdés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001669.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Entró en su casa y cerró de un portazo que zarandeó los ajos colgados en las paredes y las sartenes de latón. —¿Qué hablabas con la hija de los señores? —le preguntó la Renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001670.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Clara se asustó al oír la voz de su madre. Ni siquiera se había percatado de su presencia. «¿Qué importa?», contestó Clara. «Te vi ponerle mala cara. No le puse mala cara».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001671.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "«¡Grábatelo a fuego, rapaza!», contestó la Renata golpeando con el nudillo la frente de Clara. La joven sintió que la lengua se hacía pegajosa, pesada y espesa dentro de la boca. Y esa fue la suerte que evitó que aquel día, Clara y la Renata,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001673.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Se enzarzaran en una discusión sin límites, llena de reproches y rabias acumuladas durante años. Las dos se dieron media vuelta y el aire removió el olor a podrido del pescado del día anterior,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001674.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "abandonado en cajas de madera en un rincón de la cocina. También olía a leña quemada y a troncos húmedos. Al fondo aguardaba una pila de ropa de cama.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001675.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Esta tarde harás la colada. Clara no contestó. ¿Oíste? ¿Te oí? La Renata se frotó las manos en el mandil y observó a doña Inés hasta que desapareció tras los muros del pazo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001676.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Las hijas de don Gustavo no volverían a cruzar palabra durante los años que me dio la universidad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001677.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "El día que Jaime y Catalina partieron hacia Compostela, tronaba sobre Punta do Vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001678.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Las olas se rompían entre ellas. Llovía con furia y un viento despiadado azotaba los árboles y los tejados. Doña Inés estaba convencida de que la decisión era la mejor para sus hijos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001679.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Y que su marido, aunque no se hubiera manifestado, estaría de acuerdo con ella. Reunió a los tres. Cuando volváis de Santiago, la conservera ya será una realidad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001680.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "«¡Vuelta la burra al trigo!» refunfuñó la hija. «¡Catalina, hija, solo trato de compartir con vosotros!» «No sé por qué lo vas a hacer», la interrumpió ella. «¡Por vosotros!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001681.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Contestó la madre. «Nosotros tenemos suficiente», zanjó Catalina. La madre no se detuvo y, dirigiéndose solo a Jaime, volvió a explicar los beneficios de la industria del mar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001682.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "No era la primera vez que lo hacía, pero quiso refrendar sus intenciones mientras la muchacha seguía replicándole y echándole en cara el tiempo que había dedicado a la fábrica de madera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001683.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Siempre has estado ocupada, le dijo, salvo para la hija de esa guardesa, que no deja de ser nuestra criada. Para ella sí has tenido tiempo. Todo el mundo lo sabe. Que ella es tu ojito derecho.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001684.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Leopoldo, el pequeño, no entendía ni una palabra y Jaime naufragó en la pelea de sus pensamientos. Catalina, se acabó. En realidad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001685.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "«Es una decisión que no te concierne», exclamó doña Inés cansada de discutir. «Siento haberla compartido con vosotros», rumió para sus adentros. No volvieron a hablar del asunto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001686.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Jaime y Catalina se despidieron con sus maletas de cuero y hebillas de bronce en la puerta del pazo de Espíritu Santo. Doña Inés sintió un desgarro similar al de la Habana.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001687.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "Que por Jaime sintió algo, que no se despertó al despedir a Catalina, solo sería capaz de reconocerlo con el tiempo. Jaime se fue y ella supo que estaba entregándoselo al futuro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001688.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "como quien abre la jaula de un pájaro. Debía dejarlo ir como quien deja ir a un amor. Llevaba toda su vida preparándose para ese momento, como el que se arrodilla", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001689.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "ante lo inevitable de la vida. En la misma puerta despidió a Catalina. La besó en las mejillas, suavemente maquilladas con polvos de arroz,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001690.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Descubrió el frío de su piel y sonó dentro de ella la maldición de la bruja de San Lázaro. «Parirás una hija a la que tardarás en conocer». El alma helada azotó su corazón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001691.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "En ese momento, Catalina giró la cara hacia la casa de los caseros e identificó la silueta de la Renata tras el visillo de una de las ventanas. «¡Renata! ¡Adiós!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001692.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Gritó Catalina levantando la mano al aire. La Renata enseguida corrió la cortina para no ver a su hija. Por segunda vez iba a separarse de ella. Durante todos esos años...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001693.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Se había conformado con saber que estaba allí, que habitaba en el mismo pazo, con darle las buenas noches mirando hacia las piedras de la fachada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001694.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Su único consuelo había sido comprobar que todo el sufrimiento que acarreó la decisión de intercambiar a su hija por la hija de la señora mereció la pena. Nunca te vi llorar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001695.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Dijo Clarita bordeando la escena. La Renata no contestó, pero Clara también vio que además estaba temblando. Esa noche, mientras las criadas recogían la cena de doña Inés...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001696.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y del pequeño Leopoldo, que no dejó de hacer preguntas sobre sus hermanos, la Renata se coló en el salón del pazo. Se acercó a doña Inés y le dijo algo que la señora Valdés nunca olvidaría.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001697.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Una madre no debe dejar ir a su hija. ¿Qué ha dicho Renata? Que no debió dejar a su afilla. ¿Cómo se atreve a decirme esto? Solo le di mi opinión.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001698.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Nadie se la pidió. A partir de entonces, la relación entre ellas se torció para siempre. Doña Inés sintió la ingratitud de la guardesa, por quien se había desvivido", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001699.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "y a cuya hija Clara había adoptado sin llegar a adoptarla sólo para que tuviera mejor vida que ella. La marcha de Jaime y Catalina y la determinación de doña Inés para llevar a cabo sus planes", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001700.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Cambiaron su mirada. Solo lo advirtieron los que antes se habían detenido a observarla de cerca. Pese a todo, enrolló la pena de las ausencias y venció todo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001701.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Todas las resistencias imaginables. Desde las de Fermín, el capataz, a quien le prometió un puesto de responsabilidad en la conservera para que remara a favor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001702.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "hasta las del alcalde de Punta de Vico o el notario de Vigo. Tal fue su obstinación que perdió las ganas de comer, y el doctor Cubedo le diagnosticó neurosis, angustia,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001703.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "y a saber cuántas cosas más. «¿Tiene usted la palidez del abandono?», le dijo. «¿Qué tendrá que ver?», replicó doña Inés. Le recetó Píldoras Pink, que la señora compró donde remedios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001704.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "a cuatro pesetas la caja por si al médico se le ocurría preguntar pero según salió de la farmacia las tiró al monte y se arrepintió de haberle consultado sus males con todo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001705.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Lo peor fue recordar durante muchas noches la voz de su hijo mayor que en el beso de despedida le metió en los huesos el miedo a la ruina. «Confío en ti, madre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001706.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "«Haz lo que tengas que hacer, pero no lo estropees». Aquellas palabras bien pudieron detener a doña Inés, pero no lo hicieron. Bastante tenía con las malas lenguas de los señores del mar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001707.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "que sólo callaron el día que inauguró la conservera bajo el nombre prometido de conservas la deslumbrante entre fuegos artificiales y salvas de cañón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001708.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Empezó a trabajar sin descanso. En el almacén de sal, todo estaba patas arriba. Durante la epidemia de gripe, se usó para estabular el ganado que podía estar contagiado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001709.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Y olía a mil diablos juntos. Puso a Clara a barrer y a limpiar las boñigas acumuladas durante tanto tiempo que ni las moscas se acercaban. Y a Fermín le encargó la liquidación del aserradero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001710.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "No tardaría en venderlo a don Benito de Aquilán, un armador de la zona interesado en tener su propia madera para los barcos. La señora Valdés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001711.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Tuvo el buen ojo de quedarse con el sobrante para construir las primeras mesas corridas que ocuparon la nave de punta a punta. Aún sobraron miles de kilos de troncos que se aprovecharon para los fogones", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001712.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "en los que hervirían el mejillón y librarían a los marineros de subir al monte a por leña y bajar deslomados por las corredoiras. En cuestión de semanas, la planta quedó limpia como la patena", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001713.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "y doña Inés publicó en el periódico un anuncio donde ofrecía trabajo femenino con conocimientos en la conserva. Pronto se personaron decenas de mujeres. Sabían más que ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001714.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Pero no le importó. Al revés, de todas aprendió algo. También llegaron niñas, algunas sin la edad de trabajar, pero no les puso pega porque aquellas meniñas necesitaban llevar el jornal a casa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001715.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Las empleó de auxiliares, pinches, barredoras y limpiadoras de mesas y suelos. Con la seca, las mandaba a por almejas y berberechos, y ellas subían con los cubos a rebosar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001716.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "A veces los marineros se ofrecían para tender el pulpo en unos cordeles atados a la fachada de la fábrica. Había tarea para todos. Fermín pasó a ser don Fermín, porque las obreras que venían de otras fábricas...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001717.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Tenían la costumbre de ponerle el don al encargado, así que las del antiguo aserradero las imitaron y ya no hubo quien le quitara el título. Clara bromeaba con él.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001718.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Pero enseguida se puso a sus órdenes. Trabajaba más que el resto. Era la primera en llegar a la fábrica y la última en irse. Ayudaba con las cuentas, observaba cómo faenaban los marinos de otras conserveras", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001719.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Se lo contaba todo a doña Inés. Don Castor, pese a todo y contra todos, se puso de su lado y cada mañana se dejaba caer por la deslumbrante,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001720.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "para echar un vistazo a sus progresos. «¿Vay, Ben, señora Valdés?» «Vay, padre, vai», contestaba doña Inés. Un buen día, el cura le preguntó si tenía arreglado el pescado", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001721.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "¿Y a quién pensaba comprárselo? Doña Inés le contestó que había recibido varias ofertas de marineros de Punta Dobico, pero que aún no lo tenía decidido. «No me deben de tener por loca»,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001722.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "«¿Cuándo quieren trabajar para mí?» «Se lo dije, déjelos ladrar». El sacerdote tosió incómodo, porque no quería volver sobre las cuitas de la señora. «¿Me dijo Padín?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001723.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "que arregló con él la almeja, el berberecho y el mejillón. Así es, don Castor. Veo que sabe usted más que yo. ¿Y la sardina? Pregunta usted mucho, padre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001724.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Su buen amigo Barba Peláez no se lo va a poner fácil. Anduvo malmetiendo con los armadores de la zona. Lo suponía, pero no me importa. Yo tengo la solución.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001725.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Doña Inés dejó el quehacer de ese momento y lo escuchó con atención. «Verá, la semana pasada enterramos en Mondoñedo al señor Castro de Mínguez. ¿Sabe quién le digo?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001726.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "«¿El armador?», preguntó doña Inés. Vi la esquela en el periódico. El sacerdote asintió con la cabeza. «Ese mismo», añadió. «Nadie faltó al sepelio».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001727.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Ni el alcalde ni el obispo, Solís Fernández. El señor obispo, querido castor, no se pierde una, intervino doña Inés. Señora, la corrigió el cura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001728.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "«A las fiestas vamos, pero a los entierros nos llaman». Los dos rieron y siguieron hablando de la desgracia de la muerte, que dejaba una flota de cuatro barcos de pesca en manos de tres viudas y hermanas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001729.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Las conocían como las hermanas de Pontevedra. Y, en efecto, habían quedado viudas, una detrás de otra, en los últimos tres años. Total.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001730.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Que ahora ellas tendrán que encargarse de los barcos. Están pez, nunca mejor dicho. Y andan buscando con Cervera para colocar su sardina. ¿Cómo llego a ellas? Preguntó doña Inés sin detenerse en más detalles.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001731.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Mañana quedaron en pasar por la parroquia a dejar la voluntad por mis servicios de auxiliar en el entierro del difunto. Si quiere, yo las traigo aquí y ustedes hablan.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001732.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Así hicieron. Al día siguiente, las tres viudas de Pontevedra, Moncha, Emilia y Asunción, se personaron de riguroso luto en la deslumbrante...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001733.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Y arreglaron el acuerdo sin mendigarse ni un cuarto. Sus marineros traerían sardinas, soubas y parrocha. «No se hable más, doña Inés. Las sardinas de San Juan serán para usted».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001734.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Dijo Moncha, la menos afectada por el dolor de la muerte, ya que había sido la primera en enviudar. No hizo falta que mediara papel alguno ni documento que lo certificara.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001735.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Se apretaron las manos y se marcharon por donde vinieron, guiadas por el sacerdote. Y así fue como para San Juan de 1920.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001736.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "La deslumbrante ya estaba funcionando a pleno pulmón. Faltaban cosas aquí y allá, pero aquel verano salieron de la fábrica las primeras latas. No tenían adornos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001737.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Pero sabían a Gloria, a decir de las obreras, que recibieron como regalo una a cada una y abrieron otras tantas para celebrar aquella primera vez que doña Inés siempre recordaría.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001738.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Corrieron las tazas de vino, los panes de maíz y la alegría, y la patrona se olvidó por unos segundos de su tenaz soledad, del dolor del abandono, del ronroneo de los cotilleos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001739.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "y de las moscas negras. «¡Por Sanchoán, a sardiña, moya o pan!» gritaban las obreras. «¡Por la señora Valdés!» exclamó don Fermín con la lengua pasada de vino.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001740.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "¡Viva! respaldaron las mujeres a una sola voz. Fue el día más feliz de su vida. A media tarde, las criadas llevaron a Leopoldito a la deslumbrante.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001741.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "El niño, que de aquella estaba a punto de cumplir trece años, siempre recordaría el consejo que su madre le susurró al oído. No te acostumbres a la felicidad, hijo mío.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001742.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Porque es una rareza en esta vida. La temporada de aquel año y el arranque de la siguiente fueron buenas, quizá no tan bollantes como las anteriores, pero nunca faltaron peces.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001743.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Los barcos llegaban hasta la deslumbrante, las avisadoras llamaban a la faena, y en cuestión de minutos, las mujeres estaban en sus puestos, con las manos limpias", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001744.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "y el pelo recogido bajo sus pañoletas negras. Doña Inés solo les impuso la obligación de vestir unos mandiles enteros que anudaban al cuello sobre sus ropas, casi siempre raspadas por la pobreza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001745.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "A pie de playa, el ejército de la deslumbrante llenaba cestos de sardinas que cargaban sobre sus cabezas. A la mayoría, las organizaron según la escala laboral", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001746.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "que la señora Valdés quiso cumplir a rajatabla. Las maestras enseñaban y supervisaban el trabajo, mientras que las oficialas se encargaban del resto. Limpieza del pescado, empaque...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001747.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Aceitado y último revisado antes del pechado final, que en aquellos inicios era la única parte del proceso que se hacía con una máquina específica en la que doña Inés,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001748.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Invirtió una parte del dinero de la venta del aserradero. El resto se hacía a mano o en otras fábricas de la zona con las que cerró tratos puntuales hasta que la deslumbrante...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001749.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "creció tanto que dejaron de hacerle falta fue previsora y no derrochó ni una peseta por miedo a que se cumpliera la advertencia de su hijo jaime después de la sardina", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001750.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Llegó la temporada de la anchoa, que era muy laboriosa, porque había que quitarle la piel y la espina. Llegó también el primer invierno,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001751.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "a la deslumbrante y hacía tanto frío que doña Inés mandaba a Clara a hervir grelos en enormes caldeiros y dejaba que las obreras descansaran quince minutos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001752.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "para que se entonaran el cuerpo y se calentaran las manos. Todas trabajaron a destajo, sin decir esta boca es mía, porque sentían que su patrona se dejaba la piel como ellas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001753.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Pronto se difundió entre las parroquias que la señora Valdés tenía fortaleza de hombre, sensibilidad de abuela y no estaba loca.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001754.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Durante aquellos primeros meses de actividad frenética en la deslumbrante, Clarita se convirtió en una mujer solitaria, encerrada en sí misma,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001755.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Agotada por los cuatro costados, deslomada como el resto. Aunque todas las mujeres sabían de su estrecha relación con doña Inés, nunca la utilizó para librarse de las tareas más duras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001756.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Allí donde faltaba una mano, estaba la suya. Limpiando, cargando tinas de sal, carbón o bidones de aceite. De cuando en cuando, pillaba a toda alguna oficiala", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001757.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "llevándose a la boca una sardina, pero no decía nada porque ella sabía lo que era el hambre. El recuerdo de Celso se fue diluyendo, pero nunca desapareció.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001758.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "Lo había idealizado tanto, con esa necesidad suya de querer y de que la quisieran, que acabó convirtiéndose en un dolor de pecho que iba y venía. Lo consultó con el doctor Cubedo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001759.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Pero el hombre no le dio importancia. Le preguntó si estaba enamorada, y ella dijo que no. «¿Seguro?», insistió el médico. «Seguro no, doctor, pero el amor no duele».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001760.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«¡No!» replicó la joven. «Duele y mata, hija mía». En un gesto cariñoso le pasó la mano por el pelo. «¿Has conocido a algún mozo? A Clara se le subieron los colores».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001761.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Y se le abrieron mucho las pupilas hasta ocupar casi todo su iris azul. No le contó ni palabra, por si iba con el cuento a la Renata o a la señora Valdés,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001762.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "que enseguida sabría quién era el muchacho. Daba por descontado que se lo desaconsejaría y aunque tenía curiosidad por saber", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001763.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "¿Qué tipo de amor le recomendaría a la hija de una criada? Prefirió tragársela. Se propuso no volver a pensar en Celso, ni conceder un solo segundo a la imagen que le devolvían las mareas,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001764.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Y las noches de luna llena. Si rompía la promesa, se castigaba a sí misma con abstinencias de comida y agua durante doce horas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001765.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Capítulo 22 Las mujeres caminaban entre las leiras embarradas por las lluvias, de vuelta al pazo, cargadas de latas para la mesa d'afán.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001766.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Ya desde lejos vieron la fila de mendigos de todas las parroquias que aguardaban la llegada de doña Inés. Cada primer lunes de mes entregaba conservas a los más necesitados.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001767.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Colocaba las latas encima de una mesa rectangular de piedra a las puertas de Espíritu Santo, y cada uno cogía una o dos, dependiendo de las necesidades.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001768.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Como muestra de agradecimiento, los hombres prometían rezar por la señora. «¡Venga, venga! No me vengáis con cuentos chinos. Si pedís, pedid para que el de ahí arriba...»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001769.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Les decía dirigiendo la mirada al cielo. «¿Me reserve los aciertos?». «Sí, señora, sí», contestaban los mugrientos con las latas de sardinas en las manos. «Vuelvan en cuatro lunes».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001770.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Y así cada mes les hubiera pedido un rezo por el carácter de Catalina, otro por el futuro de Jaime y un tercero para que Leopoldito siguiera creciendo sano y manso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001771.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Y si no fuera a abusar de los pobres, también les habría pedido una señal de don Gustavo en forma de carta o telegrama o lo que les viniera en gana. Doña Inés quería ser paciente consigo misma.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001772.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Pero cada día que pasaba, sentía que estaba perdiendo esa paciencia. Con tanto trabajo, tantas preocupaciones, tantas bocas que alimentar, tanto papeleo a fin de mes...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001773.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Con tanto, no podría precisar la fecha exacta. Pero hubo un día en el que al despertar sintió que la ausencia del esposo se había hecho liviana o crónica, como una enfermedad sin cura.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001774.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "A nada que se lo propusiera podría olvidarse de él. Si no lo hacía, era porque, en el fondo, quería darse el gusto de recibirlo en puntado vico.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001775.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "henchida de orgullo por haberse convertido en la primera señora del mar de toda la provincia. Por aquella época doña Inés se quitó la faja", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001776.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "y fue la primera en vestir trajes de chaqueta y vestidos de cintura baja comprados en las boutiques de la ciudad de Vigo empezó a beber licor de hierbas después del almuerzo y de cuando en cuando", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001777.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Se fumaba un pitillo con una boquilla muy sofisticada. No era mujer de pretensiones ni entregada a la ostentación, pero se dio varios caprichos para compensar el agotamiento.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001778.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Uno fue un abrigo largo de piel, que estrenó para ir a misa y que lució en Compostela en una de las visitas que hizo a sus hijos. El segundo era un placer compartido con Leopoldo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001779.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Los domingos que no había previsión de pesca, se vestían de punta en blanco y se iban a comer a la fama en la calle Velázquez Moreno de Vigo y a merendar al Café Colón.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001780.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Alguna vez incluso fueron al Cine Royalty y concedió a su hijo el placer de ver al Real Club Celta de Vigo en el campo de Coya. Clara siempre estaba invitada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001781.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Pero nunca fue con ellos con la excusa de quedarse de guardia por si pasaba algo en la deslumbrante. Doña Inés y Leopoldo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001782.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Paseaban juntos por el puerto de arriba abajo y tuvieron la fortuna de ver de cerca el Siboney, el trasatlántico estadounidense embarrancado en Punta Borneira, a 150 metros de la costa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001783.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "No hubo que lamentar muertos, pero fue tal la fascinación que el naufragio despertó en la ciudad que llegaron incluso a organizar excursiones. Aquella circunstancia", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001784.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Permitió a doña Inés explicar a Leopoldo algunas historias de su familia que se habían quedado a medias. Le contó que ellos también emigraron en un buque parecido. Que Catalina acababa de nacer.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001785.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "y que Jaime tenía solo un año. Le contó también que la familia de su padre, Gustavo, tuvo ingenios de azúcar. Nunca he sabido que es un ingenio. Una plantación muy grande.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001786.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "«Tu padre heredó de su abuelo don Jerónimo el ingenio de San Lázaro, que se llamaba Diana». «Es el señor del cuadro del salón», deslizó el niño. «El mismo», contestó la madre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001787.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Leopoldo pidió a su madre que siguiera contándole historias y doña Inés le fue narrando aquellas de las que se acordaba. Sin adornar demasiado el relato, le habló de los milagros cubanos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001789.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "del sol perpetuo de la colonia española y de su padre militar también le habló de doña lora de sus cotorras y de alguna cosa más madre", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001790.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "¿Por qué hacemos conservas? preguntó el niño de repente. Porque fue el mejor acierto de Napoleón. Madre e hijo rieron. Algún día, Jaime, Catalina y tú", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001791.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Heredaréis el negocio. Por eso es importante estudiar, leer y saber mucho. Como Clara, que se lo sabe todo y nunca ha ido al colegio,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001792.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "«¿Ella también podrá heredar?» «Nambereya no». «¿Por qué?», volvió a preguntar el niño. «Porque solo hereda la sangre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001793.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "En ese momento, doña Inés pensó en la injusticia del destino. Durante aquellos largos paseos por la ciudad de Vigo, doña Inés descubrió las inquietudes de Leopoldo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001794.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Todo le interesaba y, como leía el periódico cada día, sabía de las consecuencias de la Gran Guerra, del hambre de Europa y del estallido de la década que llegaba cargada de promesas de libertad.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001795.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "y prosperidad. Seguía las noticias del rey Alfonso XIII y decía que él quería estudiar en Madrid para conocer a escritores, dramaturgos, pintores...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001796.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "Como en su momento le ocurrió con Clarita, a doña Inés le fascinaba que supiera dónde estaba Nueva York, Roma o París, que manejara los nombres de las personalidades que se asomaban a las páginas del diario en blanco y negro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001797.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Según avanzaran los años, preguntaría con asombro quién era primo de Rivera, Mussolini o Hitler. Gozaron cada tarde de domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001798.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "La madre nunca había disfrutado así de Jaime y Catalina. Quizá por eso, sus hijos mayores le afeaban las ausencias. Aunque para echar en falta, ya estaba su padre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001799.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "a quien jamás se las reprocharían. Hizo cuentas. Ya habían pasado la friolera de trece años desde que ella volvió de Cuba. La vida entera de Leopoldito.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001800.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Había volado, y sólo entonces fue consciente de todo lo que había bregado, y de cuánto había conseguido sin su esposo cerca, sin conocimientos, sin más aliada que la hija de una guardesa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001801.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "en una de las industrias más prósperas del sur de Europa, en competencia con las fábricas de los señores del mar. Y todo, sin ofender a nadie, empezando por sus obreros,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001803.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "a los que nunca les faltó que llevarse a la boca. Ni una medicina, ni un anticipo sobre el jornal si venían maldadas. Cobraban regularmente y si enfermaban,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001804.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Los atendía en la fábrica el pupilo del doctor Cubedo, un joven médico con carrera universitaria de nombre Celestino. Si el que enfermaba era un pariente, también.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001805.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Con el tiempo, construiría unos galpones para las recién paridas que no querían volver a casa porque allí solo les esperaba más tajo y más frío. Nada ocurrió de repente. Al revés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001806.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000482.wav"} {"text": "Tardaría años en levantar el imperio y solo con su capital no habría bastado. La deslumbrante se iba a llevar sus días enteros, sus noches en vela, sus veranos sin tregua.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001807.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Nadie lo supo mejor que las criadas del pazo, que la veían llegar a medianoche. Y Clara, que aprendió tres cosas. Que no hay gloria sin dolor. Que no hay fortuna sin sufrimiento.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001808.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Ni tiempo para el amor. Esta última enseñanza quedaría desmentida en diciembre de 1920, la víspera de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001809.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "En el muelle de descarga, a la hora de la llegada del pescado, sucedió algo extraordinario que Clara ya había dejado de imaginar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001810.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Pasó como pasan las cosas que uno nunca espera. El destino quiso que ella estuviera haciendo el turno de la avisadora que aquel día había cogido frío en la garganta", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001811.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "Estaba afónica y no podía gritar. De repente, desde la cubierta del primer barco que empezó la descarga, uno de los hombres gritó. «Si yo oyera esa voz,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001812.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "También acudiría a la velocidad de un rayo. Clara se dio la vuelta con el corazón revuelto bajo el mandil. ¿Ya te has olvidado de mí? preguntó Celso con una amplia sonrisa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001813.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "«¡Soy Celso!» precisó, por si no era capaz de reconocerlo, bajo las ropas de marinero, empapado hasta el pelo que cubría con un gorro de lana. «¿Qué haces aquí?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001814.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "«¿Qué pasa?» preguntó la joven con sorpresa y conteniendo la emoción. «Me empleé de marinero en la flota de las hermanas. ¿Tengo trabajo, Celso?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001815.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Clara señaló a las mujeres que, sin pausa, cargaban los cestos de peces. En efecto, la actividad era frenética y debía hacerse con rapidez, diligencia,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001816.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "y sin cometer errores que dieran al traste con el género recién pescado. «Yo te miro», contestó Celso, sin darle importancia al rubor de la joven. Saltó del barco,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001817.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "prendió un fósforo contra la piedra y encendió un pitillo. Sin apenas mirarlo a la cara y mientras ordenaba la descarga, Clara le dijo que ya era casualidad, que se hubiera empleado en esa flota", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001818.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Y no en otra. «Con la de conserveras, ¿qué hay?», exclamó. «Las casualidades no existen, Clara». A Clara se le revolvieron las emociones del estómago al comprobar que se acordaba de su nombre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001819.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Y confirmó que el dolor del pecho que el doctor Cubedo no había querido diagnosticar como mal, de amores no tenía otra razón de ser. «Te dejo trabajar, mujer».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001820.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "«No, espera», añadió ella disimulando, para que las trabajadoras del muelle no se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo. «¿A qué hora acabas?», le preguntó Celso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001821.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "Aquí no hay horas. ¿Duermes en la fábrica o qué? Clara sonrió con la mirada. Depende. El capitán del barco tocó la sirena para que los marineros volvieran a bordo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001822.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "«Ahora, sí, me tengo que ir». Clara se acercó a él y con un hilo de voz le dijo «Te espero en la playa de las barcas cuando la luna asome por los cinco pinicos».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001823.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Celso no tenía ni idea de qué era cinco pinicos, ni a qué hora asomaba la luna por allí, pero supo que no faltaría a la cita porque, a pesar de los caprichos que le había dado a su cuerpo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001824.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "No había dejado de pensar en aquella muchacha de ojos azules y cuerpo de bailarina. Clara no pudo concentrarse en las horas que fue descontando del reloj de pared.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001825.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "que presidía la nave principal y que servía para saber si era de día o de noche. Si la pesca era abundante y llegaba por la mañana, podían pasar el día entero dentro de la fábrica", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001826.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Sin ver la luz ni respirar el aire más que por las ventanas que doña Inés mandó abrir en la fachada. Sentía un hormigueo en el estómago, un nudo en la garganta,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001827.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "y llevaba una expresión en la cara que le contagió hasta los andares iba ligera entre las mesas de limpieza y colocaba con tanto brío las parrillas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001828.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "que las obreras tuvieron que rogarle que fuera más despacio. Clara no hizo caso, creyendo que cuanto antes acabaran, antes saldría la luna. El día había amanecido oscuro,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001829.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000760.wav"} {"text": "Y así se mantuvo hasta la noche. El Atlántico, gruñía bravo cuando Clara cerró la compuerta de la nave principal. «¿A qué vuelo?», preguntó a la última obrera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001830.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "rezagada que colgaba el mandil después de barrer los suelos. Le contestó que a lo de siempre y se quedó tan pancha como si el olor a pez", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001831.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "fuera un signo irremediable de sus vidas. Clara volvió al grifo de la pila y con lo que quedaba de una pastilla de jabón se frotó el cuello, las mejillas y las muñecas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001832.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "«¿Ahora mejor?», dijo arrimándose de nuevo a ella. «Ahora hueles a la deslumbrante». Clara salió corriendo de la fábrica en dirección a la playa de las barcas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001833.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "temblorosa a partes iguales por la urgencia del encuentro y porque por primera vez en su vida no llegaría a casa a la hora prevista no le importó ni la reprimenda de la renata", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001834.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "ni que pudiera alertar a doña Inés que de enterarse movería Roma con Santiago hasta dar con ella la playa estaba desierta a la hora concertada por los enamorados la luna de los cinco pinicos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001835.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Asomaba sin brillo entre las nubes espesas. «¡Shh!», chistó una voz a lo lejos. «¿Eres tú?», susurró Clara. «¿Quién si no?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001836.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "La joven se acercó con las manos entrelazadas a la altura del vientre, en el que sintió las mismas turbulencias que agitaban el mar. «Acompáñame». Clara siguió sus pasos hasta una barca aún mojada por la faena.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001837.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Celso se quitó el jersey y secó la madera. «¿Sabes una cosa?», le preguntó. «No», contestó Clara con timidez, temiendo que volviera a preguntarle por el amor y sus reglas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001838.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Te conozco desde el día que te vi por primera vez y ya entonces supe quién eras. «No sabes quién soy», dijo la joven. «¿Te equivocas, Clara?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001839.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001664.wav"} {"text": "no se atrevió a darle la réplica porque tendría que contarle que ella también sabía quién era él que lo vio con aquella mujer de alterne una desconocida en punta do vico", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001840.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Sin fama ni honra, sin sustento, y por supuesto, si usaba las palabras más sinceras, tendría que confesarle sus ayunos, sus penitencias por el pecado del recuerdo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001841.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Sus lágrimas y sus desvelos. Prefirió callarse y en el silencio de la noche sólo se oyó el roce de sus ropas cuando Celso", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001842.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Cogió su mano helada y se la llevó a los labios con una ternura desconocida para la joven. Después, sin que ella se diera cuenta de cómo sucedió, la besó en los labios.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001843.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Y la marea atlántica se llevó el suspiro de Clara con la emoción de saberse amada por primera vez en su vida. La oscuridad ocultó sus miradas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001844.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Pero a nada que las nubes hubieran dado una tregua, la luna habría descubierto los ojos húmedos de ella y el brillo de los de aquel hombre que, recostado sobre su regazo,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001845.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Dejó que el amanecer devorara la noche. Los enamorados se despidieron cuando el sol despuntaba por el este de la montaña.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001846.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Allá a lo lejos donde sus miradas no alcanzaban a ver más que el destello de un nuevo día y la promesa del reencuentro. Capítulo 23", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001847.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Los encuentros se repitieron todos los días a la misma hora y en la misma playa. Cuando acababa la faena, Clara se enjabonaba en la pila y salía escopetada de la fábrica.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001848.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Siempre se le hacía tarde, y la Renata no tardó en afearle que hubiera descuidado las tareas de la casa. Clara mintió cuando le dijo que la deslumbrante", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001849.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Requería su presencia más horas de las previstas y que no podía dejar sola a la señora Valdés. «¿Alguna vez debes pensar en ti?» contestó la guardesa con ese gesto de amargura que los años le habían tatuado en la cara. «Pienso en mí, madre».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001850.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "«No, solo en la señora Valdés. No nos hizo nada malo». La Renata se quedó en silencio meditando la respuesta. En realidad, doña Inés no había hecho nada malo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001851.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Al revés, siempre la cuidó, cuidó de su hija, la protegió de Domingo. Y sin embargo, desde que había mandado a Catalina a estudiar a Compostela, la Renata la había colocado en el centro de la diana de su rabia", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001852.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Como si la señora tuviera alguna responsabilidad en su error. «Ya me gustaría que tú me hubieras cuidado igual que ella». Después de tantos años esquivándose...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001853.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "La hija de la criada se enfrentaba por primera vez a esa mujer, que solo era una madre impuesta por la fatalidad del destino. «¡Ven aquí!» gritó la Renata.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001854.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Una furia desconocida agitó la comisura de sus labios. Clara se acercó sin miedo. La Renata levantó la mano derecha y le pegó una bofetada que le marcó la mejilla. La joven no hizo nada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001855.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Se quedó allí, frente a ella, sosteniéndole la mirada como haría un condenado a muerte con su verdugo en el pelotón de fusilamiento. «¡Pégame otra vez!» la retó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001856.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "La Renata se agarró la mano del guantazo con la otra para contenerse. «Eres tan terca como tu padre», escupió al fin por esa boca agotada, de la que habían desaparecido,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001857.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "un par de muelas y algunos dientes clara se encerró en su habitación y le entró una llantina tan abundante como las lluvias que traía el viento del sur cuando soplaba desde la trasera de la colina de espíritu santo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001858.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "hundió la cara contra el jergón su cabeza era un ir y venir de pensamientos sin sentido de insultos contra nadie y contra todos de presagios fúnebres", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001859.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "de deseos que lamentó alojar dentro de ella. «¡Maldita sea mi vida!» gritó contra la lana. «¡Maldito mi horizonte!» En ese momento se acordó de la carta que encontró en el libro de Eduardo Pondal.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001860.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Había hecho lo imposible por olvidarla, y lo había conseguido, pero invadida por los nervios, levantó el colchón y la buscó entre los alambres. La había escondido en una de las esquinas de la cama.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001861.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "doblada en muchas mitades y convertida en un trozo de papel del tamaño de una piedra de río. La desdobló con las manos hirviendo de urgencia y volvió a leerla", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001862.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Como si la grafía temblorosa de aquel hombre, que no firmó la carta, pero sí dejó, a modo de rúbrica, las iniciales de su nombre y su apellido, contuviera una verdad que le pertenecía.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001863.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Punta do Vico, septiembre de 1899. Renata. Si procede según lo acordado, les dejaré en propiedad las tierras que trabaja Domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001864.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "No volveré a repetírselo. No me haga forzar las cosas. Haga lo que le he dicho, y todo saldrá bien. Empeñaré mi vida para que no ensucie mi honra.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001865.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "gustavo valdes la leyó una y mil veces en voz alta y al tono del susurro la leyó hasta empaparla de lágrimas volvió sobre cada línea", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001866.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Tratando de entender por qué le había hecho esa propuesta. ¿Qué habían hablado entre ellos? ¿Por qué conservó la carta? ¿Por qué no la rompió en mil pedazos?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001867.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "En un arrebato impropio de su prudencia natural, salió de su habitación como un alma endemoniada y corrió hacia la escalinata principal del pazo. «¡Doña Inés!», gritó.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001868.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Limita abrió la puerta sorprendida por los gritos de Clara, que nunca tenía una palabra más alta que la otra. «¿Qué le pasó, mi niña?» preguntó. «Buscó a doña Inés».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001869.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«Tengo que hablar con ella». «Anda arreglándose para volver a la fábrica. Espérela aquí y váyanse juntas», contestó la criadita. «Dame agua, anda», pidió la joven. «Claro, mi niña».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001870.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "«Pase pa' dentro», dijo Limita con su dulce acento. Le dio de beber mientras observaba el gesto cruzado de la muchacha. «Algo le sucedió», insistió. «No es nada, Limita».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001871.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "«Sólo que discutí en casa y ahora tengo ganas de llorar». La criada, que nunca la había visto en ese aprieto, la abrazó contra su pecho. «¡Ay, mi niña! ¿No será por un hombre por lo que discutió con su madre?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001872.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "clarita no pudo ni contestar y sólo acertó a balbucear palabras incomprensibles qué pasa aquí la voz de doña inés inundó el espacio de la cocina puedo hablar con usted preguntó clara secándose las lágrimas", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001873.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "—Hablaremos de camino a la fábrica. La señora dio las órdenes precisas para organizar la recogida de Leopoldo del colegio y su cena. —Dígale que sea obediente y que no me espere despierto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001874.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "—Llegaré tarde. Tengo que cuadrar cuentas. —Así será, señora —repuso Limita agachando levemente la cabeza como gesto de respeto. Las mujeres marcharon por el camino a paso ligero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001875.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "Clara seguía hipando por el disgusto y doña Inés dejó que se tranquilizara. «¿Debo preocuparme, Clara?», preguntó. «No, señora. Yo nunca le daría un disgusto».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001876.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "«Llegado el caso», dijo la señora Valdés. «Espero de ti que también me lo cuentes, aunque me cueste un berrinche. Doña Inés, he discutido con mi madre, me ha abofeteado».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001877.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "—¿Cómo que te ha abofeteado? —exclamó con preocupación. —¡Déjame verte! Se detuvo en seco, echó la mano a la barbilla de la muchacha y giró la cara hacia ella.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001878.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "No me hizo mucho daño. No se preocupe por eso. ¿Por qué discutisteis? Dice que llego tarde y que tengo desatendida la casa. ¿Y por qué llegas tarde?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001879.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Clara respiró hondo antes de contarle que se veía con Celso cuando acababa en la fábrica. En vez de contrariarse, doña Inés se alegró tanto por la joven que empezó a hacerle preguntas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001880.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "Una detrás de otra, hasta arrancarle una sonrisa. «Así que andas con el marinero. Lo recuerdo. Sé quién es. Se le ve buen muchacho». «Sí, señora».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001881.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000945.wav"} {"text": "Y ya tiene veintidós años. —Una edad perfecta, filla. ¿Te besó? —Solo aquí —se señaló la mejilla con un dedo. —¡Cuéntame más! Doña Inés parecía entusiasmada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001882.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Así que Clara, eludiendo los besos que ya se habían dado, repasó los encuentros que habían tenido, de lo que hablaban, de sus sueños de enrolarse en un buque grande que hiciera travesías largas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001883.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Hablaron también de su manera de quererla, suave y entregada, del abrazo que le dio en la gamela de las barcas y de sus miedos por ignorar las convenciones básicas del amor.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001884.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "«El amor no tiene normas. Al amor hay que dejarlo crecer y cuidarlo como una porcelana». Doña Inés se emocionó al pronunciar aquellas palabras,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001885.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "que la situaron en los años felices al lado de don Gustavo Valdés. Clara escuchó atenta el relato de su señora mientras las iniciales del esposo volvían una y otra vez a su cabeza.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001886.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "No hubo estrategia en nuestro enamoramiento, ni cálculo, ni previsión. Caímos rendidos el uno por el otro, sin saber qué destino nos había reservado la vida. «¡Siga, señora!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001887.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "Me gusta escucharla. No hay más, filla. Mi matrimonio fue muy feliz. ¿Aún quiere a don Gustavo? Aún lo quiero, asintió. Quizá no como el primer día.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001888.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "pero sí de la manera en la que lo he recreado durante todos estos años de distancia. Lo llevo en mi corazón,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001889.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Y espero que la vida se encargue de todo lo demás. La vida es rígida como el hierro, no se deja torcer con facilidad. Y rara vez podemos cambiar nuestro destino, salvo con tu más obstinación.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001890.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Aquel último pensamiento no lo pronunció porque Clarita no iba a tosta entenderlo. Pero te diré algo. Eres una joven con el futuro a tus pies.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001891.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Podrás ser lo que te propongas. No encontrarás más obstáculos que los que conlleva la propia existencia. Deja que el amor crezca. Hazme caso. Nunca te arrepentirás de haber amado.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001892.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Las mujeres siguieron caminando por la corredoira de Leza, suspendidas de un silencio que acalló las palabras. En el fondo del bolsillo de la zamarra, Clara tocó con la yema de los dedos el papelujo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001893.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "que don Gustavo había escrito a su madre y decidió no enseñárselo a la señora. Doña Inés no se lo merecía. Como tampoco se merecía el tormento,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001894.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "de querer saber por qué su esposo había dirigido esas líneas a una criada. ¿Cuándo? ¿Dónde se sentó a escribirlas? ¿Qué demonios se alojó en su cabeza? Sobre la marcha,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001895.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Tomó la decisión de no hacer más daño a doña Inés. La salvaría de su pira, pero buscaría la manera de establecer contacto con don Gustavo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001896.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Las lágrimas se vertieron de sus ojos azules, teñidos de repente del color del mar en sus horas plateadas, antes del atardecer. Grises y oscurecidos como si quisieran hablar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001897.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "«Ya se me pasa, señora», dijo Clara. «Vamos a trabajar». Algún día, Clara comprendería que, aunque haya quien se empeñe en ocultarla, la verdad siempre vence a la mentira.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001898.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "y ella haría todo cuanto estuviera en su mano por averiguarla. Esa noche, a la hora convenida, Clara y Celso se reencontraron en las barcas. La marea baja,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001899.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Había desnudado la playa, dejando al aire las rocas cubiertas de algas de invierno. Olía a salitre y a almeja. Y las ranas...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001900.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "croaban a lo lejos se vieron se fundieron en un abrazo largo y se besuquearon con intensidad agarrados el uno al otro pasearon por la orilla desabrigada", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001901.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "Y hablaron largo y tendido sobre su día en el mar y su jornada de fábrica. «Mira lo que traje», dijo Clara con una amplia sonrisa. «¿Qué es?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001902.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "«¿Una lata de la deslumbrante? No creas que la robé, ¿eh?» Pechó mal y quedó de sobrante para las oficialas. Pero yo estuve más rápida que ninguna. Se sentaron en la arena.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001903.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001109.wav"} {"text": "Abrieron la lata de mejillones y se los llevaron a la boca. Clara le advirtió de que debía volver pronto a casa, obviando el incidente con la Renata porque no merecía la pena", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001904.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "perder ni un segundo del poco tiempo que tenían para estar juntos. Celso era curioso por naturaleza, preguntaba por todo y se interesaba por los detalles más insignificantes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001905.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "«Cuéntame dónde vives. ¿Cómo es el pazo de la señora Valdés? Cuéntame quién es tu madre, tu padre. ¿Por qué no tuviste hermanos?» Así se podían pasar horas. Él preguntaba.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001906.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Ella contestaba lo que estaba dispuesta a compartir, que no era todo, era, en realidad, muy poco. La señora Valdés despertaba en él fascinación.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001907.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Había oído todo tipo de rumores que Clara desmentía renglón seguido, deshaciéndose en elogios hasta que, aquella noche, Celso la interrumpió. «¡Menos flores!»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001908.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "«Si un día se cansa de ti, te mandará pa'l carajo. Así son los patrones». Clara negó con la cabeza, le cogió la mano. «Es más que una patrona. Ojalá algún día puedas conocerla».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001909.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "«Nada me gustaría más», contestó él. «En Año Nuevo», exclamó ella. «En la deslumbrante lo celebramos con vino y latas y también invitamos a los marineros que trabajan para nosotros».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001910.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "«¿Este año podrás venir?» «De eso quería hablarte, Clara». «¿De qué?» «No estaré aquí en Año Nuevo». «¿Por qué?» se dolió ella. «¿Me llamaron para trabajar en el Santa Isabel?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001911.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Uno de los fogueiros de las calderas tendrá que desembarcar en la coruña y yo lo voy a sustituir. Clara se quedó paralizada, clavó la mirada en la arena húmeda y un nudo ató su garganta.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001912.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000717.wav"} {"text": "«¿No dices nada?», le preguntó Celso. «¿Qué quieres que diga?». «Rapaciña, no tengas pena, que volveré y nos casaremos. Nada deseo más que tus besos y tu piel».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001913.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "A Clara se le revolvió el estómago. Se acordó de todo lo que habían vivido, que era poco pero intenso, y se acordó también de la ramera del puerto. Creyó que Celso", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001914.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000367.wav"} {"text": "Necesitaba pronunciar aquellas palabras para sacudirse la responsabilidad de dejarla sola en esa tierra que ya era de los dos. Seguro que se lo dices a todas. Te confundes.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001915.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000553.wav"} {"text": "sólo a ti. El Santa Isabel era un vapor de la Compañía Trasatlántica Española, presidida por el Marqués de Comillas, construido en los astilleros gaditanos de Matagorda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001916.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Había empezado a navegar el 21 de octubre de 1916. Llevaba cuatro años surcando el Atlántico hasta Fernando Pú,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001917.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "comparada en Cádiz y en las Canarias, y como destino final, Argentina. Entre los hombres del mar, el Santa Isabel era un buque admirado. Tenía casi 90 metros de eslora,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001918.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "12 de manga y una capacidad para 400 pasajeros y 80 marineros de tripulación. Podía navegar a más de 10 nudos. Había costado 6 millones de pesetas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001919.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Y eso lo convertía en uno de los vapores más caros del momento. Con dos hélices, cuatro palas, ocho botes salvavidas, camarotes de primera clase, de segunda y de tercera...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001920.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001578.wav"} {"text": "Y lujosos salones en los que se servían comidas y cenas en manteles de hilo y vajilla fina. «¿Es un sueño trabajar con esa tripulación?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001921.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "«Hazme caso, nunca te arrepentirás de haber amado». Empezó a correr en dirección a la colina de Espíritu Santo, trastabillando por el camino y sin mirar atrás. Y a voz en grito, Clara exclamó. «¿Y qué hacemos con este amor?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001922.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "sólo el viento oyó las palabras de celso capítulo 24 el cartero zacarías llegó a espíritu santo jadeando por la fatiga", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001923.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "A lomos de aquel caballo brioso sobre cuyos flancos colgaban las sacas de cartas que repartía una vez por semana, generalmente los martes. La verja de hierro del pazo estaba cerrada. Los perros corrieron a recibirlo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001924.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "con los dientes al aire y las babas chorreando. «¡Socorro! ¡Auxilio!», gritó al comprobar que no había nadie a la vista.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001925.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "El hombre estaba apurado porque había encontrado un muerto tirado en la corredoira de la trasera del pazo. La primera que se percató de su presencia fue doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001926.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000450.wav"} {"text": "que a esa hora temprana, como cada martes, esperaba en el mirador de Cíes la llegada de la correspondencia. Estaba haciendo algo de tiempo cuando lo vio tan desesperado", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001927.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "que corrió escaleras abajo con la esperanza de que trajera noticias de Cuba. Doña Inés llegó asfixiada por la carrera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001928.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y solo pudo fijarse en los ojos desencajados del cartero. «¿Y qué pasó, pues, Zacarías? Un muerto, señora. Hay un muerto detrás del muro, y para mí, ¿qué es de esta casa? ¿Qué está diciendo, por Dios?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001929.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "—¿Se ha vuelto loco? —No, señora, venga conmigo. Doña Inés abrió la verja con la enorme llave hueca, que siempre escondían en una de las llagas de la piedra. Los perros salieron corriendo a husmear al caballo, que de un golpe seco de cola se los quitó de encima. La señora y el cartero", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001930.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "A paso ligero recorrieron los 200 metros de muro de piedra tosca que delimitaba el terreno del pazo hasta llegar al camino donde, en efecto,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001931.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "Había un muerto entre los castaños deshojados. El cuerpo estaba boca abajo con la cara en un montón ortigas. Ella lo identificó nada más verlo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001932.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Es domingo. Se lo dije, señora. Ya sabía yo que el muerto era de esta casa». «No sabemos si está muerto», lo reprendió doña Inés. Se agachó para tocarlo y comprobó que aún estaba caliente.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001933.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "¡Ay, Domingo! ¡Ay, Domingo! ¡Las malas costumbres! Se lamentó mientras se santiguaba, por si acaso. Vaya a la consulta del doctor Cubedo y avíselo. ¡Corra!", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001934.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "No hay tiempo que perder. El cartero volvió sobre sus pasos, saltó sobre la montura, y a un galope que levantó una polvareda de padre y muy señor mío, voló hasta el consultorio de Cubedo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001935.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "donde sólo encontró a su pupilo celestino entretenido con unos bichitos en el microscopio. Apartó los ojos de las lentes", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001936.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Y escuchó el relato con tanto susto que incluso le dio miedo asistir la urgencia. Nunca vi un cadáver.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001937.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "«Pues ya va siendo hora», replicó el cartero. Mientras tanto, doña Inés había hecho de tripas corazón, había volteado el cuerpo y había confirmado que Domingo ya no respiraba. En ese momento,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001938.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Concluyó que, como no había nada que hacer por él, lo mejor era avisar a la Renata y a Clara. Se armó de valor,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001939.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000744.wav"} {"text": "Y llamó a la puerta de la casa con tres toques de nudillo. Y esperó. Lamentaba tener que ser ella la que les diera la noticia. «Murió Domingo», dijo a bocajarro.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001940.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "cuando las dos mujeres asomaron por la puerta. Fue la primera vez que doña Inés comunicaba una muerte y la segunda que se producía en ese pazo después de la de Isabela, la pobre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001941.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Con los ojos muy abiertos y las muelas apretadas, ninguna abrió la boca. Las tres salieron del pazo, una detrás de otra, la Renata, Clara y doña Inés.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001942.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001672.wav"} {"text": "Al llegar al lugar del cuerpo, Clara por fin lloró. Nunca sabría si lo hizo por pena o por la impresión de ver a Domingo con la cara arañada y llena de abones. Los ojos en blanco.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001943.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Olía a lo de siempre. Aguardiente, vino, tabaco. «¡Morreu!» dijo la muchacha. «¡Fay tempo que o busca!» dijo la Renata rozándolo con la punta del zapato. El cartero", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001944.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Y el ayudante de Cubedo no tardaron en llegar, como tampoco tardaron en enterarse los vecinos, y don Castor, que no terminaba de retirarse de los oficios y tan pronto como confirmó que era vecino de su parroquia, tocó a muerto.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001945.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "A domingo lo enterraron en el cementerio de Punta do Vico, en un nicho a ras de hierba, ni cerca ni lejos del panteón de los señores Valdés, en una hilera que quedaba justo en el medio.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001946.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Doña Inés se ocupó de todo, hasta de publicar una esquela en el periódico, donde quedaría para siempre el nombre de Clara, la hija que no era suya,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001947.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "y el ruego de una oración por el alma del guardés del Pazo de Espíritu Santo, al que todos siguieron sin echar de menos. Clara sólo habló una vez más de domingo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001948.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Y fue para contárselo a Celso, sin abandonarse a los lamentos. Enseguida cambió de asunto. E hizo como si no quisiera volver sobre lo vivido porque... Me trae penas que no quisiera recordar, dijo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001949.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "«Sólo me interesa saber cuándo partirás. ¿Qué día? ¿A qué hora?», añadió Clara. «¿Cuántos días tenemos por delante para estar juntos? Y sobre todo...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001950.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000032.wav"} {"text": "¿Cuándo volveré a verte? Al calor de una fogata que prendieron en la playa con unos leños y un montón de hojas, Celso le explicó que el Santa Isabel,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001951.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000279.wav"} {"text": "Estaba a punto de iniciar su navegación en el puerto de Cádiz con destino a pasajes. En su ruta de vuelta, pararía en La Coruña. La fecha prevista para que se sumara a la tripulación", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001952.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Era el día primero de enero del nuevo año, 1921. Pero tengo que estar un día antes, el 31 de diciembre, y antes... ¿Antes qué?", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001953.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001788.wav"} {"text": "Quiero visitar a mis padres. Celso era de Tomiño, un pueblo a orillas del río y frente a Portugal. Allí vivían sus padres, sus tres hermanas, sus cuatro abuelos y una tía soltera.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001954.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Rara vez hablaba de su familia, pero cuando lo hacía, siempre había nostalgia en sus palabras. Era el pequeño de los cuatro hijos, el consentido, el guapiño que se marchó porque sólo quería navegar.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001955.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Mi madre sufrió mucho y ahora puedo darle el gusto de que sepa que me han empleado en un buque como el Santa Isabel. Clara aceptó que tenía que ser así.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001956.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000904.wav"} {"text": "Tan irremediable como la muerte de Domingo, pero más dolorosa. Para tamizar esa pena que oscurecía el azul de sus ojos, Celso insistió en lo de la boda.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001957.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "y en que ganaría más dinero que en toda una temporada de la sardina. Lo decía con entusiasmo, pero Clara no quería hacerse ilusiones porque disparaba su imaginación y el deseo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001958.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "cada vez más intenso, de marcharse del lado de la Renata, a quien la muerte de Domingo, lejos de apaciguar, la había amargado más. Y eso que para todos fue un descanso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001959.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000591.wav"} {"text": "Madre e hija no volvieron a hablar de él ni para preguntarse qué debían hacer con las cuatro cosas que había dejado. Clara dejó de ver sus pantalones raídos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001960.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000755.wav"} {"text": "Sus dos jerseys de quita y pon, sus botas. Supuso que la Renata lo quemó todo o lo arrojó al vertedero de punta do vico, sin miramiento alguno.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001961.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "y por supuesto sin consultar. Cada una lo enterró a su manera. Clara lo hizo en cuanto el sepulturero encajonó el ataúd en el nicho. En ese momento", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001962.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001358.wav"} {"text": "Se evaporó la rabia que había sentido por ese señor al que durante veinte años tomó por padre y del que jamás recibió un gesto de cariño que compensara las malas noches y las borracheras.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001963.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "Naturalmente, la Renata también se había llevado lo suyo en vida. Palos, desplantes, gritos de madrugada, aliento aguardentoso en su cuello cuando volvía de la cantina con ganas.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001964.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Esa mujer nunca sabría lo que era querer y sólo por eso, Clara la había justificado todos estos años. Hasta que le propinó la bofetada. Ahora...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001965.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000803.wav"} {"text": "En los brazos de Celso, ella se consentía a acariciar la posibilidad del matrimonio, aunque solo fuera a ratos. Se entregó a los sueños que de niña había descuidado", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001966.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "porque desconfiaba de la felicidad y porque no podía siquiera imaginar que hasta los pobres también tenían derecho a ella. Aquella noche,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001967.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001651.wav"} {"text": "Y las noches siguientes, Celso y Clara convirtieron sus encuentros en un ritual de despedida. Los enamorados sabían que cada día era un día menos y que no había modo de detener el tiempo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001968.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "Las horas se les escapaban de las manos como un puñado de arena. Restaban besos y caricias mientras jugueteaban con el futuro, haciendo planes en el aire y soñando que algún día...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001969.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000888.wav"} {"text": "Ellos dos surcarían ese mar que los contemplaba. Invocaban a la luna y se abrazaban a los árboles para que la fortuna se pusiera de su lado. No les importó mojarse bajo la lluvia.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001970.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Que Celso nunca se atrevió a desabrochar. Aunque jamás se lo dijo por miedo a que ese amor tan frágil se evaporara para siempre. Clara", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001972.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000685.wav"} {"text": "Lo estaba despidiendo como a un marido. Tenía muy vistas a las mujeres de los marineros, que no sabían si sus hombres volverían de las largas travesías a América.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001973.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Punta Dobico estaba lleno de viudas de muertos y de vivos que un día partieron de un muelle como el que se identificaba a lo lejos, a los pies de la colina,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001974.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001802.wav"} {"text": "y frente a las fábricas de conservas las que no pudieron hacer entierro acabaron locas de tristeza o de atar clara se sacudía esos pensamientos", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001975.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "Y lamentaba el tiempo que había perdido en su empeño de olvidarse de Celso. De otro modo, pensaba, quizá ya se hubieran desposado en una ceremonia sencilla,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001976.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000879.wav"} {"text": "que ella imaginaba en la capilla de Espíritu Santo, decorada con hortensias blancas y con la presencia reducida de los del pazo. Se veía con su traje de novia a maestrenar para la ocasión cosido por limita,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001977.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "que para eso sabía coser, y con un ramo de flores frescas. En esas escenas, doña Inés aparecía engalanada como si estuviera casando a una hija, más que a la hija de una criada.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001978.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Clara y Celso se dijeron tantas cosas que, cada noche, ella necesitaba pasarlas a limpio para no olvidarse de ninguna. Las escribía en un papel", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001979.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Y las dejaba reposar para leerlas al día siguiente. No perdió ni uno de aquellos escritos a Mina, que acabaron convertidos en un diario de amor que conservó toda su vida junto a la carta de G.B.,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001980.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000737.wav"} {"text": "Y el resto de las vicisitudes de las que también necesitaría dejar constancia. Escribía con la urgencia de saber que pronto amanecería y tendría que volver a la fábrica.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001981.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Era tan exigente con ella misma que nunca se habría perdonado quedarse dormida. Doña Inés le preguntaba regularmente por Celso, y aunque ella le contaba de la misa a la mitad,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001982.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "No tardó en confesarle la decisión del joven. «Doña Inés, va a embarcarse». «¿Dónde?». «¿No tiene suficiente con los barcos en los que navega?». «Nanverell».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001983.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "«No. ¿Embarcará en el Santa Isabel de la Compañía Trasatlántica?». «¿Qué tontería es esa?», exclamó doña Inés. «Su sueño es navegar, señora, no pescar».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001984.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Hablaré yo misma con él. Pero si no se conocen, déjelo estar, se lo ruego, imploró Clara. Doña Inés montó en cólera. Si no hubiera sido por el empeño de Clara...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001985.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "En que no lo hiciera, lo habría cogido por las solapas hasta convencerlo de que debía quedarse en puntado vico. ¿Y cuándo vuelve? Cuando Dios quiera, pero en cuanto vuelva nos casaremos.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001986.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "«¿Eso te dijo?» «Sí, señora». «Y yo lo creo porque Celso no miente». «¿Te ha pedido que te cases con él?» insistió doña Inés. «Sí, señora».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001987.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Ni Clara ni la señora Valdés ocultaron la emoción. Doña Inés la abrazó con fuerza y le dijo que tendría la boda más bonita del mundo, que sería la primera del pazo de Espíritu Santo", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001988.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Y que la llevaría a Vigo para arreglar el vestido. Nada me hace más ilusión, Clara. Tienes razón. Las deudas y los sacrificios, tarde o temprano, salen a flote.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001989.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "«Así es, señora. No puedo pedirle que se quede. Es su decisión. Debo apoyarlo, aunque me agarre una pena aquí», dijo apretando la mano contra su pecho. Así se quedaron las cosas...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001990.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "hasta que llegó el día señalado para la partida de Celso a Tomiño primero y a La Coruña, después donde embarcaría por fin en el Santa Isabel. Doña Inés", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001991.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "Había sido puntualmente informada para que no se preocupara cuando no viera a Clara en la deslumbrante", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001992.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "A primera hora de la mañana. Clara pasó la noche despierta escribiendo en el diario de amor todos los pensamientos que asaltaron su cabeza en vela. Quería que quedaran en el papel para siempre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001993.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Como un secreto íntimo que no compartiría con nadie. Fue entonces cuando descubrió que ya estaba en disposición de dar respuesta a la pregunta que Celso le había hecho el día que se conocieron.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001994.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Después del amor, escribió, solo hay palabras. Y sin embargo, resultaban suficientes porque no tenía nada más.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001995.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001157.wav"} {"text": "Quedaron en verse al amanecer, en el cruce de caminos que se encontraba entre Espíritu Santo y la deslumbrante. En el lugar de la fuente de piedra, donde el ganado sorbía a la metazos,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001996.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "El agua que venía del riachuelo. Celso lo organizó como quiso, y Clara no puso pegas porque sólo deseaba darle gusto, que se fuera complacido y con ganas de volver.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001997.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000078.wav"} {"text": "Apenas hablaron, todo lo que tenían que decirse ya se lo habían dicho. Cualquier añadido solo podría empeorar el dolor de pecho", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001998.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001523.wav"} {"text": "que Clara volvió a sentir como algo irremediable, que ya no necesitaría consultar con ningún médico, porque no tenía curación. «Marcho», dijo Celso. Clara se había propuesto no llorar,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_001999.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000334.wav"} {"text": "Porque no quería que él la recordara con lágrimas, así que lo dejó marchar camino arriba, con su saco de marinero, en el que Clarita metió un par de latas de la deslumbrante, para que no pasara hambre.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002000.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "No se llevó nada más que pudiera recordarle a ella, sólo su memoria. Clara, en cambio, tenía el diario de amor, que siguió escribiendo cada día con letras que dolían lo suyo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002001.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Y cuando estaba a punto de doblar la esquina en la que lo perdería de vista, se dio la vuelta y gritó. «Recuerda que volveré para hacerte el amor cuando ya seas mi mujer». Clara sonrió.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002002.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000385.wav"} {"text": "Soplaba viento del noroeste que dejaría sol y un mar de fondo negro. Capítulo 25 En la ciudad de La Coruña,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002003.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "Acababa de celebrarse la misa que bendecía la entrada en el año 1921. Pasaban 15 minutos de las 10 de la mañana y el capellán del Santa Isabel", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002004.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001639.wav"} {"text": "Antonio Pescador, sacerdote joven, saludaba al pasaje en las horas previas a que zarpara del puerto rumbo a Cádiz. Antes, haría una parada en Villagarcía de Arosa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002005.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001290.wav"} {"text": "Imponente, amarrado en el dique de viajeros, el cielo plomizo deslucía el brillo de su casco. Celso lo vio de lejos como una tierra prometida, en la que deseaba arrodillarse.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002006.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"} {"text": "Quedaron su madre, envuelta en lágrimas, sus hermanas, ya crecidas, sus abuelos, viejos, y el padre, escéptico,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002008.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001202.wav"} {"text": "que lo miró por última vez con esos ojos pálidos de quien nunca se ha permitido soñar. «Buena mar, hijo», le deseó. Celso se acercó para observar las maniobras de carga.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002009.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001229.wav"} {"text": "Vio cómo embarcaban tres cajas de gran tamaño que contenían las piezas de un altar que un feligrés mandaba a los reverendos de Santa Isabel de Fernando Pú. Después llegó el turno de los pasajeros. Esperó paciente a que el oficial concluyera la revisión de los billetes y los documentos. Había de todo.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002010.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001489.wav"} {"text": "Hombres y mujeres, ancianos, que viajaban a saber a dónde a esa edad que ya debía sortear el ansia del emigrante. Niños, que contagiaban la alegría. Un joven que acariciaba su acordeón. Todos, salvo cuatro viajeros de cámara,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002011.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000651.wav"} {"text": "Iban en tercera clase. Oyó que algunos trasbordarían en Cádiz al trasatlántico Reina Victoria Eugenia con rumbo a Argentina. «¿El fogonero?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002012.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001497.wav"} {"text": "—¡El mismo! —contestó Celso, con indisimulado entusiasmo cuando llegó su momento. —¡Bienvenido! —el marinero desplegó una amplia sonrisa. —Gracias. Me llamo Balbino Sierra.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002013.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_002007.wav"} {"text": "«Celso Domínguez», contestó él. «No hay tiempo que perder. Si se nos da todo bien, el capitán quiere adelantar la salida. Está prevista a las cuatro, ¿no?».", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002014.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000587.wav"} {"text": "—Preguntó Celso. —Pero hay previsión de tormentas. Y quiere zarpar a la una. El pasaje ya está a bordo. —¿Bordo? Celso se sintió dichoso al lado de aquel marinero.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002015.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "de impecable uniforme de la compañía trasatlántica, de paño azul con cuello a la caja y doble botonadura dorada. ¡Qué suerte tuve! Susurró para sus adentros.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002016.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000038.wav"} {"text": "¿Tienes experiencia en calderas? ¿Alguna? Contestó con miedo a confesar que, en realidad, no había visto una sala de máquinas de un buque en su vida. Que sabía lo que sabía,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002017.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Por lo que había escuchado a Valentín, uno de los marineros de los barcos de las hermanas viudas, que estuvo enrolado diez años hasta que se cansó de pasar tantos meses fuera de casa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002018.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001111.wav"} {"text": "Recorrieron las cubiertas a paso ligero. Apenas le dio tiempo a regodearse en el lujo del interior. Era cierto todo lo que decían. La compañía...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002019.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001120.wav"} {"text": "Había invertido muchas pesetas en maderas caras, en mobiliario de lujo para los salones que él nunca pisaría, pero que pudo observar desde las ventanas de primera clase. Piano, vajillas de plata colocadas en las alacenas...", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002020.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001550.wav"} {"text": "Mesas ya vestidas con manteles y sillas grabadas con las iniciales de la trasatlántica. El marinero Balvino Sierra iba saludando a tripulantes y pasajeros. «Sebastián, ¿tienes resaca?»", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002021.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000616.wav"} {"text": "Preguntó entre risas al mayordomo, que como un pincel esperaba a sus viajeros en la puerta del comedor. «¿Alguna tengo? Ayer celebramos el Año Nuevo y la tripulación ha trasnochado», le explicó a Celso.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002022.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001662.wav"} {"text": "«¡Balbino!», interrumpió una voz de mujer. «Dígame, Carmen, ¿zarparemos antes? Si Dios quiere. Dios y el capitán», sonrió ella. «En efecto», contestó Balbino.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002023.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000950.wav"} {"text": "«Carmen, mire de ayudar a aquella mujer», añadió señalando con el dedo a una señora que, acurrucada en un rincón de la cubierta,", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002024.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001275.wav"} {"text": "Trataba de calmar a cuatro niños mientras amamantaba al quinto. «¡Ya mismo!» «¿Y allá qué fue?» «Cármen es una bendición», dijo Balbino. «Es la única mujer tripulante, camarera del comedor de primera». Las zonas de descanso de la tripulación estaban situadas en la popa y la proa.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002025.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_001971.wav"} {"text": "Nada más llegar, el marinero balbino hizo las presentaciones y Celso saludó con la mirada y un hola tímido.", "audio": "pu/s4/audio/pu_s4_002026.wav", "voice_prompts": "pu/s4/audio/pu_s4_000176.wav"}