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1
+ Érase una princesa que tenía un hijo y una hija; los dos eran sanos y
2
+ guapísimos. Un día vino a visitarla una vieja bruja, que se puso a alabar
3
+ a los niños, y al despedirse, dijo:
4
+
5
+ -Querida amiga mía: he aquí un anillo; ponlo en el dedo de tu hijo,
6
+ porque le traerá suerte y siempre será rico y feliz; pero que tenga
7
+ cuidado de no perderlo y de no casarse más que con la joven a la que el
8
+ anillo se le ajuste exactamente.
9
+
10
+ La princesa agradeció mucho el regalo, no sospechando la mala
11
+ intención de la bruja, y al llegar la hora de su muerte legó a su hijo el
12
+ anillo, obligándose a casarse con la joven a la cual éste se le ajustase
13
+ exactamente.
14
+
15
+ Así transcurrieron unos cuantos años, y el príncipe cada día era más
16
+ fuerte y guapo. Al fin llegó a la edad de casarse; púsose en busca de
17
+ novia. Primero le gustó una, luego se enamoró de otra; pero a ninguna le
18
+ venía bien el anillo; o era demasiado grande o demasiado pequeño.
19
+
20
+ Viajó de una ciudad a otra, de un pueblo a otro de su reino e hizo
21
+ ensayar el anillo a todas las jóvenes; pero no logró encontrar a su
22
+ prometida y volvió a casa triste y pensativo.
23
+
24
+ -¿En qué estás pensando, hermanito?¿Por qué estás tan triste? -le
25
+ preguntó su hermana.
26
+
27
+ Éste le contó su desgracia.
28
+
29
+ -Pero ¿cómo es ese anillo maravilloso que no hay joven a quien le
30
+ sirva? -exclamó la hermana-. Déjame ensayarlo.
31
+
32
+ Se lo puso, y le entró tan justamente como si hubiese sido hecho de
33
+ propósito para su manita.
34
+
35
+ El príncipe, viendo brillar el anillo en el dedo de su hermana,
36
+ exclamó con júbilo:
37
+
38
+ -¡Oh hermanita! ¡Tú eres mi prometida! Me casaré contigo.
39
+
40
+ -¿Has perdido el juicio? ¿Quién sería capaz de casarse con su propia
41
+ hermana? Dios te castigaría.
42
+
43
+ Pero el príncipe no hacía caso de estas palabras y, saltando de
44
+ alegría, le ordenó que se preparase para la boda.
45
+
46
+ La pobre joven salió de la habitación llorando desconsoladamente, se
47
+ sentó en el umbral de la puerta y sus lágrimas corrieron en abundancia.
48
+ Pasaban por allí dos ancianos, y la joven los invitó a entrar en palacio
49
+ para darles de comer. Ellos le preguntaron la causa de su desconsuelo y la
50
+ joven les contó la desgracia que le ocurría.
51
+
52
+ -No llores ni te entristezcas, hijita -le dijeron los ancianos-. Ve a
53
+ tu habitación, haz cuatro muñecas, ponlas en los cuatro rincones del
54
+ cuarto, y cuando tu hermano te llame para que vayas con él a la iglesia
55
+ contéstale así: «Voy en seguida; pero no te muevas.»
56
+
57
+ Los ancianos se marcharon y el príncipe, poniéndose su traje de gala,
58
+ llamó a su hermana para que fuese con él a casarse. Ella le contestó:
59
+
60
+ -¡Voy en seguida, hermanito! ¡Tengo que ponerme los zapatitos!
61
+
62
+ Y las muñecas, sentadas en los cuatro rincones de la habitación,
63
+ contestaron a coro:
64
+
65
+ -¡Cucú, príncipe Danilo! ¡Cucú, hermoso! El hermano quiere casarse
66
+ con la hermana. ¡Que se abra la tierra y se hunda la hermana!
67
+
68
+ La tierra empezó a abrirse y la joven empezó a hundirse poco a poco.
69
+ El príncipe llamó por segunda vez:
70
+
71
+ -¡Hermana, vamos a casarnos!
72
+
73
+ -¡En seguida, hermanito! Estoy atándome la faja.
74
+
75
+ Las muñecas cantaron otra vez:
76
+
77
+ -¡Cucú, príncipe Danilo! ¡Cucú, hermoso! El hermano quiere casarse
78
+ con la hermana. ¡Que se abra la tierra y se hunda la hermana!
79
+
80
+ La joven seguía hundiéndose y ya sólo se le veía la cabeza. El
81
+ príncipe llamó por tercera vez:
82
+
83
+ -¡Hermana, vamos a casarnos!
84
+
85
+ -En seguida, hermanito. Estoy poniéndome los pendientes.
86
+
87
+ Las muñecas siguieron cantando hasta que la joven desapareció en las
88
+ profundidades de la tierra.
89
+
90
+ El príncipe llamó aún con más insistencia; pero viendo que no le
91
+ contestaban se enfadó, dio un empujón a la puerta, que se abrió con
92
+ estrépito, y entrando en la habitación vio que su hermana había
93
+ desaparecido. En los cuatro rincones del cuarto estaban sentadas las
94
+ cuatro muñecas, que seguían cantando:
95
+
96
+ -¡Que se abra la tierra y se hunda la hermana!
97
+
98
+ Entonces Danilo, cogiendo un hacha, les cortó las cabezas y las echó
99
+ al horno.
100
+
101
+ Entretanto, la joven princesa se encontró en un país subterráneo;
102
+ siguió un camino, y después de andar un largo rato llegó frente a una
103
+ cabaña, puesta sobre patas de gallina, que giraba continuamente.
104
+
105
+ -¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte con la espalda hacia el bosque y con la
106
+ entrada hacia mí! -exclamó la joven.
107
+
108
+ La cabaña se paró y la puerta se abrió. En el interior estaba sentada
109
+ una joven hermosísima que bordaba, con oro y plata, unos dibujos
110
+ admirables en una preciosa toalla. Al ver a la inesperada visitante la
111
+ acogió cariñosamente y luego le dijo suspirando:
112
+
113
+ -¿Por qué has venido aquí, corazoncito mío? Aquí vive la terrible
114
+ bruja Baba-Yaga, que tiene las piernas de madera; en este momento no está
115
+ en casa, pero cuando venga ¡pobre de ti!
116
+
117
+ La joven princesa se asustó mucho al oír tales palabras; pero como no
118
+ sabía dónde ir, se sentaron las dos a bordar en la toalla, hablando entre
119
+ sí mientras trabajaban.
120
+
121
+ De repente oyeron un tremendo ruido, y comprendiendo que era
122
+ Baba-Yaga que volvía a casa, la hermosa bordadora transformó a la joven
123
+ princesa en una aguja, la escondió en la escoba y puso ésta en un rincón.
124
+ Apenas había tenido tiempo de acabar estas operaciones cuando la bruja
125
+ apareció en la puerta.
126
+
127
+ -¡Qué asco! -exclamó husmeando el aire-. ¡Aquí huele a carne humana!
128
+
129
+ -Nada de extraño tiene, abuelita -le contestó la joven bordadora-.
130
+ Hace poco pasaron por aquí unos transeúntes y entraron a beber agua.
131
+
132
+ -¿Por qué no los has invitado a quedarse aquí?
133
+
134
+ -Es que eran ya viejos, abuela; no estaban para tus dientes.
135
+
136
+ -Bueno; pero en adelante no te olvides de invitar a todos a entrar en
137
+ casa y no dejar que ninguno se marche -dijo Baba-Yaga, y se marchó al
138
+ bosque.
139
+
140
+ Las jóvenes se volvieron a sentar a bordar en la toalla, charlando y
141
+ riendo. De pronto la bruja apareció otra vez, y fue tan rápida su llegada,
142
+ que la joven princesa apenas tuvo tiempo de esconderse en la escoba.
143
+ Baba-Yaga husmeó el aire de la cabaña y exclamó:
144
+
145
+ -Me parece percibir olor de carne humana.
146
+
147
+ -Sí, abuela. Han entrado aquí unos ancianos para calentarse un
148
+ ratito; les supliqué que se quedasen más tiempo, pero no quisieron.
149
+
150
+ La bruja, que tenía mucha hambre, se enfadó, regañó a la joven y se
151
+ fue gruñendo. La princesa salió de la escoba y ambas se pusieron a bordar
152
+ la toalla, y mientras trabajaban buscaban un medio de librarse de la
153
+ bruja, huyendo de la cabaña. No tuvieron tiempo de decidir nada porque, de
154
+ repente, Baba-Yaga apareció delante de ellas, sorprendiéndolas de
155
+ improviso.
156
+
157
+ -¡Qué asco! Huele a carne humana -exclamó furiosa.
158
+
159
+ -Pues, abuelita, aquí te están esperando.
160
+
161
+ La joven princesa levantó los ojos, y al ver a la espantosa
162
+ Baba-Yaga, con sus piernas de madera y su nariz que más bien parecía una
163
+ trompa, se quedó como petrificada.
164
+
165
+ -¿Por qué no trabajáis? -gritó a las jóvenes, y les ordenó traer leña
166
+ y encender el horno.
167
+
168
+ Ellas trajeron leña de roble y de arce y encendieron el horno, que
169
+ pronto estuvo ardiendo.
170
+
171
+ Entonces la bruja, cogiendo una gran pala, dijo a la joven princesa.
172
+
173
+ -Siéntate, hermosa, en la pala.
174
+
175
+ La joven se sentó y la bruja intentó meterla en el horno; pero la
176
+ princesa puso un pie en la boca y el otro en la estufa.
177
+
178
+ -¿Cómo es eso, joven? ¿No sabes cómo debes estar sentada? ¡Siéntate
179
+ como es menester!
180
+
181
+ La princesa se sentó bien, y la bruja quiso meterla en el horno; pero
182
+ ella volvió a poner un pie en la boca y el otro en la estufa. La bruja se
183
+ enfadó, le hizo bajar de la pala, gritándole:
184
+
185
+ -¿Estás divirtiéndote, hermosa? Hay que estarse quieta; mira cómo me
186
+ siento yo.
187
+
188
+ Se sentó en la paleta, estrechó sus piernas, y las jóvenes, cogiendo
189
+ la pala, la metieron rápidamente en el horno, cerraron la puerta
190
+ atrancándola con unos troncos, taparon bien todas las junturas, y hecho
191
+ esto huyeron de la maldita cabaña, llevándose consigo la toalla bordada,
192
+ un cepillo y un peine.
193
+
194
+ Corrieron, corrieron; pero cuando miraron atrás vieron que la bruja
195
+ las perseguía silbando:
196
+
197
+ -¡Hola!¡Ahora no os escaparéis!
198
+
199
+ Tiraron el cepillo y creció un juncal tan espesísimo que ni a una
200
+ culebra le hubiese sido posible atravesarlo. La bruja, sin embargo, cavó
201
+ con sus uñas, hizo una veredita y echó a correr tras las fugitivas.
202
+
203
+ ¿Dónde esconderse? Tiraron el peine y creció un bosque frondoso y
204
+ espesísimo; ni siquiera una mosca hubiera podido atravesarlo. La bruja
205
+ afiló sus dientes y se puso a arrancar de la tierra los árboles con sus
206
+ raíces, lanzándolos por todas partes; pronto se abrió un camino y continuó
207
+ la persecución.
208
+
209
+ Ya estaba cerca, muy cerca; a las pobres muchachas, de tanto correr,
210
+ les faltaba el aliento. Entonces tiraron la toalla bordada de oro y se
211
+ formó un ..