| Papá y mamá decidieron que necesitaban una segunda Luna de Miel para traer de nuevo el romance a su vida, por lo que me pidieron que cuidara de mi hermana mientras ellos estaban fuera. Heidi estaba acercándose a su 13 cumpleaños con estilo. Sus pechos eran todavía pequeños pero habían adquirido unas formas encantadoras. Y su pequeño y firme culito era una maravilla bajo la estrecha cintura. Compartía con su madre esa boquita de labios sensuales y la carita angelical de no haber roto nunca un plato. Sus largos cabellos rubios caían todo el camino hasta su culo. Y, como pronto iba a descubrí, también compartía con mamá un clítoris anormalmente grande. | |
| Cuando papá llevó a Heidi a mi apartamento, ella llevaba un vestido estampado por debajo de las rodillas, que le hacía parecer una niñita inocente. Pero después de irse él, ella salió de su habitación vistiendo su uniforme de animadora y diciendo que quería que la ayudara a practicar sus nuevas rutinas. El uniforme tenía una ajustada faldita que le cubría justo por debajo de las nalgas y una camiseta tan ceñida que no le cabía bien sobre los crecientes pecho, demasiado desarrollados ya para vestir aquello sin sujetador: se ajustaba como una segunda piel, de manera que toda la forma de los pezones y las protuberantes areolas se mostraban netamente. Cuando le hice un comentario acerca de esto, ella se sonrojó y dijo que era el último trimestre que usaba este uniforme, que luego le darían uno de una talla mayor. | |
| Entonces empezó a enseñarme sus rutinas, que consistían en alzar la pierna casi hasta el techo e inclinarse hacia delante o hacia atrás hasta tocar el suelo con los pompones. Esto me permitía dar una buena ojeada a su conejito y su culo apenas cubiertos, y mi miembro se puso en estado de atención dentro de mis pantalones de deporte, en anticipación de los placeres por venir. Sus escasas braguitas blancas no eran las típicas bragas de algodón que suelen vestir las niñas pequeñas; en lugar de eso estaban hechas de un casi transparente material sedoso, y se estaban incrustando entre sus nalgas y en medio de su vulva. | |
| Me daba la impresión de estar disfrutando de un show privado de streptease de alta clase, sentado allí en el sofá mirándola desarrollar sus ejercicios una y otra vez a petición mía, pretendiendo que no entendía lo que me pedía que hiciese. Ella perdió el equilibrio unas pocas veces, cayendo sobre mí y dándome la oportunidad de deslizar mis manos sobre su trasero y presionar su vulva contra mi raspante polla durante un par de minutos antes de que ella se levantara para continuar con sus rutinas. | |
| Entonces vino de nuevo sobre mí, colocándose con las piernas abiertas de par en par, la falda enrollada sobre la cintura, y tomó mi mano y la colocó en la cara interna de su muslo, justo al lado de su coñito. Tomó mi otra mano y la puso justo bajo sus pechos, instruyéndome para que la levantara y la hiciera girar por encima de mi cabeza. Traté de hacer justo eso, pero mi mano se resbaló en su suave piel y de improviso estaba cubriendo su vulva, con el dedo medio presionando entre los labios. Ella lanzó un sordo chillido mientras la levantaba por encima de mi cabeza y mi dedo se deslizaba bajo sus bragas, insertándose como una cuña entre los labios de su vulva con la punta extendida entre las nalgas y la yema del dedo rozando contra su aujero del culo. Mi otra mano estaba ahora estrujando sus tetitas mientras ella extendía brazos y piernas en posición de vuelo. | |
| La hice girar alrededor un par de veces antes de bajarla sobre mi regazo, de espaldas a mí. Ella mantenía una pose con la cabeza echada hacia atrás, el cabello ondulando sobre sus espaldas. Estaba desnuda de la cintura para abajo, excepto por la minúscula tira de tela a que habían quedado reducidas sus bragas. Y sus erectos pezones eran bien visibles bajo la fina camiseta. La cabeza de mi polla estaba rozándose casi contra su desnuda vulva, todavía desprovista de vello, y mi mano acariciaba la cara interna de su muslo tan cerca de su coño que yo podía sentir el calor de su proximidad. Mi otra mano se paseó con gentileza sobre su pecho, acariciando sus pezones con la palma mientras la mantenía inclinada hacia delante. Lentamente desplacé sus braguitas hacia un lado, exponiendo por completo su hermoso conejito, al mismo tiempo que mi glande se escapaba por la pata del pantalón. Decidí ayudarla a salir de su encierro y, con sus buenos treinta centímetros de longitud, se extendió como un trípode entre sus piernas rozando con la punta entre sus labios del coño. | |
| Cuando pincé sus pezones ella cerró los muslos alrededor de mi miembro y yo sentí los labios de su conejito abrazándose por si mismos alrededor de mi polla. Aunque no tuviera ni pies ni cabeza, ella proseguía con sus ejercicios, moviendo su coñito a lo largo de la cara superior del bálano y yo sentía jugos destilando fuera de ella. La abracé con fuerza contra mí, hundiendo mi cara contra su cuello y empecé a mordisquearla cariñosamente la nuca mientras estiraba de sus pezones con un movimiento de ordeño. Entonces separé bien mis piernas, dejando que las suyas se colaran entre mis muslos mientras ella jugaba al caballito sobre mi enorme cipote. | |
| Heidi engarzo sus pies tras los míos y dejó su cuerpo caer hacia delante para intentar coger algo de la mesita. En el proceso arrastró su sexo sobre mi polla hasta que la cabeza de esta estuvo posicionada en medio de su vulva y entonces perdió el equilibrio y hubo de sostenerse con las manos sobre el suelo. En esta postura estaba completamente a mi merced. Puse mis manos en sus caderas para mantenerla en posición mientras deslizaba mi glande arriba y abajo sobre su joven y virginal, húmeda y estrecha rajita. Mi propio fluido seminal estaba aflorando de mi miembro y se mezclaba con su afluentes jugos perfumados, haciendo fácil que mi glande se deslizara en su interior unos centímetros hasta encontrarse con su himen. | |
| Ella empezó a hacer lujuriosos sonidos cuando agarré sus desnudas nalgas y estiré de ellas separándolas, exponiendo su rosado ano mientras empezaba a mover con cuidado mi polla en su coñito estrechado al límite. Tiraba con fuerza de las cachas de su culo, forzando el ano a estirarse en el proceso, mientras sentía los juveniles músculos de su vagina estrujarme el glande cada vez que éste presionaba contra su himen. Entonces ella empezó a menearse adelante y atrás, dándome la oportunidad de disfrutar del espectáculo de mi monstruosa polla deslizándose dentro y fuera de los dilatados labios de su coño. Consideré la posibilidad de tomar su virginidad justo en ese momento, pero decidí aplazarlo mientras sentía la temperatura subiendo dentro de su conejito y mi semen hirviendo en las pelotas. Saqué mi polla fuera y presioné la punta contra su ano justo cuando empezaba a disparar mi leche. Mi semen era inyectado con gran fuerza en su aujero del culo sólo para ser devuelto en seguida, gorgoteando como un géiser, expelido por las contracciones de su recto, deslizándose por la raja de su culo y sobre su coñito para acabar descolgándose al suelo. | |
| Tras un par de minutos de descanso, me incliné, puse mis brazos alrededor de Heidi, copando sus deliciosos senos, y la levanté hasta una posición sentada sobre mi regazo. Su nalgas, coñito y la cara interna de sus muslos estaban tan lubricadas con mi corrida que ella no cesaba de deslizarse hacia abajo sobre mis piernas (y a lo largo de mi polla) hasta que yo la empujaba de nuevo hacia arriba. Ella se estaba divirtiendo, porque se le escapaban risitas tontas mientras su conejito se deslizaba a lo largo de mi polla y y me aprovechaba presionándola hacia abajo para incrementar la fricción entre su deslizante coño caliente y mi gigantesco manubrio. Entre tanto, mis manos estaban estrujando sus tetas con fuerza y le pregunte: | |
| - ¿Dónde conseguiste esas preciosas braguitas? | |
| - Papi me las compró. | |
| Esta respuesta atrajo mi atención y añadió una pulgada a mi erección. Moví mi polla con mayor rapidez a lo largo de su rajita . | |
| - ¿Te las pones para papá? | |
| - Si, hare contigo las cosas que hago con el quieres? | |
| Tras unos pocos minutos ella volvió con unos ajustados | |
| Y un minúsculo top que fracasaba por completo en la tarea de ocultar sus tetas. Yo estaba sentado ante mi ordenador trabajando cuando ella empezó a darme la lata acerca de jugar un juego en mi ordenador. Cuando me negué Heidi vino detrás de mi, puso sus brazos alrededor de mi cuello y me suplicó que le dejara jugar. Al sentir las puntas de sus pezones frotando contra mi espalda y su cálida respiración al lado de mi oreja, mi polla empezó a crecer en mis pantalones. Después ella se movió y se sentó en mi regazo de cara a mí con sus piernas a cada lado de mí y sus brazos alrededor de mi espalda, lo que puso mi miembro en contacto directo con su conejito, separados sólo por la fina tela. Mientras me miraba con sus profundos ojos azules y su carita angelical y me suplicaba, yo empece a balancearla sobre mi regazo al tiempo que mi polla palpitaba contra sus cálidas nalgas. Ella cooperó frotando cariñosamente su coñito a lo largo de mi dura polla. | |
| Puse mis manos sobre sus nalgas, las estrujé bien y dije: | |
| - Si no dejas de molestarme voy a darte una buena azotaina en este pequeño culito tuyo. | |
| Ella sacó sus pechitos hacia delante desafiante. | |
| - No puedes azotarme. Ya soy una chica mayor. | |
| Amasé sus nalgas con más fuerza causando que ella frotara su coño a lo largo de mi miembro. | |
| -¿Cuándo fue la última vez que te di una buena azotaina? | |
| Se abrazó bien apretada a mí mientras yo empezaba a ponerme de pie. | |
| Fue hace dos años cuando me pillaste fumando. He crecido desde entonces. | |
| - Ya lo veo. Especialmente las tetitas. | |
| Yo estaba ahora en pie, con ella colgando de mi cuello parcialmente soportada por mis manos en su trasero. | |
| - Hablas como los chicos de la escuela. Todo lo que ellos quieren es tocarme ahí. | |
| Moví mis dedos entre sus piernas y empecé a frotar los labios de su vulva y pregunté: | |
| -¿Aquí? | |
| - Sí | |
| Me replicó con la voz baja y ronca. Ella podía sin duda sentir que mi polla había escapado de los confines de mis pantalones y estaba extendida entre sus piernas como una viga, intentando soportar su peso. Caminé hacia su habitación con ella colgada así de mí hasta que alcancé su cama. Entonces la alcé en mis brazos y la tumbé en la cama sobre su estómago. Le separé las piernas, me subí a la cama entre ellas y le di unos pocos cachetes juguetones en su lindo trasero. | |
| Mientras ella trataba, riéndose, de escapar de mí, yo enganche la cintura de sus pantaloncitos desnudando sus nalgas en el proceso. Me incliné hacia delante, acuñando mi polla en el acogedor valle entre las mejillas de su culo, deslizando mis manos a lo largo de su cintura y bajo el top. Empecé a mover mi miembro a los largo de su rajita mientras pinzaba sus pezones duro y le susurraba en la oreja: | |
| ¿Vas a ser una buena chica o debo darte algo más? | |
| Mi larga polla se deslizó bajo su estómago y ella presionó con su culo hacia atrás y susurró en respuesta: | |
| -¡Oooooh, Danny. Lo prometo! | |
| Su coño estaba empapado a estas alturas. Sentí sus jugos corriendo a los largo de mi falo mientras ella continuaba moviendo su culo, frotando su dura clítoris a los largo de mi polla, mientras yo mordisqueaba en sus orejas y le mordía la nuca. Ella era definitivamente tan caliente como su madre. | |
| Notaba algo extraño y decidí investigar. Me senté sobre mis talones, puse mis manos sobre sus nalgas y las separé bien exponiendo su empapado conejito y rosado ano. ¿Su erecto clítoris era incluso mayor que él de su madre! Casi era tan grande como la polla de un bebé. Un fenómeno de la naturaleza, como mi polla. Puse un dedo dentro de su vagina y empecé a probar alrededor buscando su himen y ¡seguro!... allí estaba. ¡La pequeña putita era aún virgen! Continué follando su coñito y frotándole el clítoris con una mano mientras sacudía mi monstruosa polla con la otra hasta aproximarme al orgasmo. Ella levantó la cabeza y miró hacia atrás a mi rampante monstruo de un solo ojo. | |
| -Wooow. ¡Es enorme! | |
| Me moví hacia delante sobre mis rodillas hasta que mi polla se puso a nivel con su cara y empecé a frotarla contra sus mejillas, bajo su barbilla y a lo largo de sus abultados labios, dejando un rastro de baba sobre su cara. Entonces le mandé tumbarse sobre su espalda y empecé a abofetear su angelical cara con mi larga y gruesa manguera. | |
| Empecé a alimentarla con mi polla y ella la chupaba como un bebe chupa la teta materna. | |
| - Chúpala como si estuvieras comiendo un helado. ¡Aaaah! | |
| Era una buena estudiante. Su boca era estrecha, por lo que yo tenía problemas en forzar la cabezota dentro, pero después de conseguirlo empecé una lenta follada de su boca. Ella presentaba una visión obscena con su cara iluminada por la lujuria y sus labios de rubí estirados al límite alrededor de mi grueso poste. Y yo empecé a descargar. Pronto su boca estaba llena con mi leche. Saqué mi polla y empece a disparar todo por sobre sus mejillas, su cuello y su pelo, mientras ella se atragantaba tratando de engullir tan abundante bocado. Cuando consiguió tragárselo, acerqué mi polla a su boca y se la llene de nuevo con mi leche caliente. Ella estaba tragando tan rápido como podía y yo use la punta de mi miembro para esparcir semen por toda su carita de putita. | |
| -¿Te gusta, mi pequeña zorrita? | |
| - Tiene un sabor divertido, como el pescado crudo de los restaurantes japoneses. Ya sabes. | |
| Ronroneaba como el gato que acaba de comerse el canario. | |
| - Bien. Límpiate. Vamos a comernos una pizza. | |
| * * * | |
| Mientras conducía de vuelta a casa, llevaba mi mano entre sus piernas, dentro de sus bragas, masajeando su grueso clítoris. Pronto ella estaba gimiendo y agitándose como un pez fuera del agua, escupiendo sus jugos sobre mi mano, empapando sus bragas y dejando una mancha de humedad en el asiento. Su cara se puso brillante por el sudor, sus labios de fresa se mantenían abiertos y y su pecho se agitaba con la fuerza de su respiración. Cuando llegamos al apartamento, Heidi era como una muñeca rota y tuve que ayudarla a salir del coche y casi llevarla en brazos al piso. Una vez dentro, la llevé a su cama, la desvestí completamente y la tumbé con la espalda sobre la cama, con el culo en el borde. Entonces me desvestí yo mismo, me arrodillé entre su piernas y toqué su aún duro clítoris con mi lengua. Sus estremecimientos eran fieros cuando chupé fuerte sobre su clítoris y empecé a mordisquearlo. | |
| -¡Aaaaah, oooooooh, Dioooos, no puedo respirar! | |
| Gritaba cerrando sus juveniles muslos sobre mi cabeza, hundiendo mi cara en su conejito. Hundí mi lengua en su coño mientras frotaba la nariz contra su clítoris. Hinqué mis manos en sus nalgas, separándolas bien y empujando la punta de un dedo en su culo. Eso la puso salvaje y empezó a gritar en éxtasis. Sus flujos vaginales se desbordaban fuera y corrían hacia abajo por la hendidura entre sus nalgas, lubricando mi dedo, haciendo que este se deslizara mas fácilmente en su muy estrecho ano. Ella corcoveaba follando su culo en mi dedo y su coño en mi lengua. | |
| Me puse en pie, levantando sus piernas al techo, empujándolas después contra su pecho y coloqué mi largo cipote entre su piernas sobre su estómago. Se resbalaba a lo largo de su piel sudorosa, a lo largo de su vientre con el glande descansando justo entre sus senos. Ella fue en mi búsqueda y corrió sus pequeñas manos sobre mi polla, la izquierda deslizándose arriba y abajo a lo largo del fuste mientras la otra trataba de cerrarse alrededor de la bulbosa cabeza. Empujé sus piernas abiertas de par en par e hice retroceder mi polla hasta que el glande estaba frotándose contra su enorme clítoris. Ella friccionó mi glande contra su clítoris hasta que yo le ordené que lo frotara en medio de los labios de su coñito. Siguió mis órdenes mientras protestaba: | |
| -¡Ooooh, Danny! ¡Es tan grande! ¿Cabrá aquí? | |
| Empujé el champiñón dentro de su coño y repliqué: | |
| - Ahora eres una chica mayor. Seguro que puedes tomarla. | |
| Sentí los jóvenes músculos de su vagina estrecharse alrededor de mi polla mientras presionaba contra su virginidad. | |
| -¡Aaaaaah, hmmmmm hmmmmmm, aaaah! ¡Vas a desgarrarme el coñito! - gritaba gimiente mientras yo sentí su himen romperse y un tercio de mi carne desaparecía en el interior de su conejito, todavía casi desprovisto por completo de vello. | |
| Agarré sus pechos en mis manos y los estrujé con violencia mientras me mantenía quieto para dar a su sexo una oportunidad de acomodarse a mi miembro gigantesco. Nuestros labios se juntaron en un beso que se volvió enseguida húmedo, nuestras lenguas enroscándose. Pronto Heidi empezó a ondular sus caderas engullendo más de mi polla en su coño y al poco mi miembro estaba bien sumergido en su vientre. | |
| -Aaaaah, creo que voy a morirme -gritaba, arañándome la espada con la uñas, cerrando las piernas alrededor de mi cintura. | |
| Miré entre nuestros cuerpos a mi picha mientras ella follaba su coño contra ella. Cada vez que empujaba hacia fuera de mi fuste, éste salía cubierto con sus rosadas membranas internas. Sentí que su estrecha vagina estaba lubricada suficiente para que yo pudiera empezar lentamente a follarla, y lo hice. Saqué mi miembro todo el camino hasta el borde y lo presioné hacia dentro. Miraba como mi hermana se mordía el labio por la lujuria y la agonía mientras la cabeza de mi miembro, del tamaño de un puño pequeño, pistoneaba dentro de su coño hasta que no pudo llegar más lejos. Empecé un movimiento de vaivén mientras mantenía la presión contra su vientre conduciéndola a un éxtasis salvaje y su joven y apretado coñito se contraía violentamente alrededor de mi polla mientras se corría sin cesar. | |
| -¿Te gusta mi polla jodiendo tu coñito? -le pregunté mientras más de mi polla desaparecía en su interior. | |
| -¡Ooooh, Daaaanny! Es taaaan gigantesca y yo soy tan estrecha, Aaaaaah, yaaaaah, Creo que voy a desmayarme. | |
| Jadeó de nuevo roncamente mientras apretaba los músculos de su vagina en torno a mi enorme polla. | |
| - Dime que quieres que te joda duro -le susurré. | |
| -Oooooh, jódeme fuerte. Por favoooor, jódeme. Aaaaah. Tu polla se siente tan bien. | |
| Ella ya había tomado a estas alturas diez pulgadas de mi polla y yo quería que tomara aún más, por lo que sujeté sus nalgas con mis manos y las empujé aparte y hacia mí haciendo que gritara de dolor y éxtasis mientras un poco más de mi miembro desaparecía en su vientre. Entonces puse mis dedos corazón cerca del ano y lo ataqué, cuidadosamente al principio. Su ojete estaba tan húmedo con los jugos que fluían de su coño que uno de mis dedos se deslizó en su estrecho aujero, causando que ella empujara su culo hacia arriba, tomando de esta forma más de mi polla. NO PODíA CREéRMELO. La pequeña putita ahora había engullido todos mis 30 centímetros y estaba suplicando por más. | |
| Eché sus piernas a un lado y la levanté por la cintura, girándola alrededor de mi poste, todavía dentro de ella. Entonces la coloqué sobre las rodillas, inclinándome sobre ella, deslizando mis manos bajo sus tetas, abrazando su cuerpo estrecho contra mí, y embestí con mi polla todo dentro de ella. Heidi se agitaba ahora bajo mí como sis sus caderas estuvieran conectadas a un motor eléctrico y su respiración salía en largas exhalaciones silbantes mientras su vientre succionaba mi miembro tratando de aspirar mi leche fuera. La mantuve empalada en mi rabo de esta manera mientras hacía lentos movimientos en espiral coordinados con sus embites de caderas incrementando de esta forma su placer y ella empezó a correrse de nuevo, su coñito actuando como una poderosa ordeñadora, casi succionando mis pelotas a su interior. | |
| Como si la temperatura dentro de su coño estuviera alcanzando increíbles valores, mi pelotas empezaron a hervir y saqué mi polla lentamente de ella para no correrme en el interior de su fértil vientre. El glande salió de su glotona cavidad con un plob y yo bajé una mano para guiarlo hacia su virgen ano. Mientras frotaba la punta con cuidado alrededor de su húmedo aujero, el esperma empezó a chorrear. En mi delirio eché las precauciones al viento y empujé con fuerzo contra su reluctante aujero. Entonces ambos gritamos con gran dolor, ella a causa de mi polla penetrando su virginal ano y yo a causa de que ella cerró los músculos de su ano como si fuera una trampa, tan estrecho que me pareció que me cercenaba el glande para quedárselo en su interior. ¡Nunca hubiera pensado que un esfínter podían tener tanta fuerza! | |
| -¡Aaaaaaah! -gritamos al unísono. | |
| Ella estaba ahora tratando de salir de debajo de mí, pero yo la mantuve apretada y mordí el lado de su cuello con fuerza. Esto consiguió que relajara los músculos de su ano momentáneamente y yo me impulsé más adentro de su recto. | |
| -Oooooooh, Daaaaan. Por favor, sácamela. ¡Ayyyyyyy! Me hace mucho daño. Creo que me está desgarrando -gemía con una voz suplicante. | |
| -No digas tonterías -susurré a su oído-. Empuja como si estuvieras haciendo caca y el dolor se irá. | |
| Mientras ella trataba de expeler mi polla con contracciones de su intestinos, yo empujé con más fuerza dentro de ella hasta que my rígido falo estuvo metido hasta la mitad en su recto. Heidi no estaba ya tratando de escaparse de mí más y tomé ventaja de esto moviendo una mano bajo ella para tomar y acariciar su grueso clítoris. Pronto, después de sentir como su culo se volvía más lubricado con mi semen y sus propios fluidos, ella empezó a ondular sus cadera tomando más de mis doce pulgadas dentro de su recto. Entonces inserté dos dedos en su coñito mientras continuaba frotándole el clítoris con mi pulgar causando que gritara de éxtasis. Su sexo se contraía en torno a mis dedos y su recto estaba masajeando mi gruesa polla mientras ella empezaba una nueva serie de multiorgasmos. Su corridas pronto se intensificaron y se encabritaba como un potro salvaje mientras yo introducía mis dedos más a fondo de su coño y mi polla toda entera en su culo. Mordí su cuello más y más fuerte hasta que pude probar su sangre en mi boca y jodí su aujero del culo con abandono. No me preocupaba más de si le hacía daño o no, justo buscaba satisfacer mi lujuria en su sangrante culito virgen. Ella yacía bajo mí sudando profusamente y gimiendo en su agonía sexual. | |
| Me levanté sobre mis rodillas detrás de ella, la sujeté por la cintura y la posicioné con las rodillas abiertas de par en par, ofreciéndome una gran vista de mi falo extendiéndose fuera de su aujero del culo. ¡Qué obscena visión! Su ano estaba dilatado más llá de sus límites por mi ariete y podía ver restos de su sangre sobre mi polla y alrededor de su esfínter. Yo nunca había visto mi polla tan gruesa antes. Se veía como tres pulgadas de grueso y aún expandiéndose. Deslicé mi miembro fuera hasta que sólo el champiñón permanecía dentro, entonces me mantuve así mientras cerraba mis manos alrededor de su cintura y la impulsé fuerte hacia atrás contra mi polla. Continué usando su culo para masturbar mi polla hasta que sentí mi orgasmo próximo, acelerado por las contracciones de su recto. Entonces bombeé mi falo todo entero dentro y me tumbé encima de ella, ceñido contra su espalda, haciéndola tumbarse sobre su estómago mientras empezábamos a corrernos al unísono. | |
| -Oooooh. Puedo sentirla en mi estómago -deliraba Heidi. | |
| Me mantuvo inmóvil sobre ella con mi miembro aún duro empalado completamente en su culo hasta que la oí decir: | |
| -Oooooh. Aaah. Estoy sedienta. Necesita algo de beber. | |
| Entonces la sujeté bien apretado contra mí y me levanté con ella empalado sobre mi polla y la llevé a cuestas hasta la cocina. Ella tomó una coca del frigorífico y nos sentamos a la mesa a beber. Mientras, yo jugaba con su clítoris y y ella removía su aujero del culo contra la base de mi polla. Entonces la levanté hasta que sólo mi glande estaba dentro de su culo y la dejé ir, contemplando como se hundía por su propio peso, empalándose lentamente sobre mi enorme polla. Las últimas pulgadas eran tan gruesas que tuve que tomarla por los hombros y empujarla hacia abajo con fuerza para completar la penetración. Repetí esto unas pocas veces hasta que ella empezó a correrse y entonces la llevé al salón, donde la coloqué sobre manos y rodillas en el soba y la sodomicé con largos y duros embites. | |
| Su recto estaba ahora tan lubricado que yo podía fácilmente empujar mi polla afuera (produciendo un sonoro ¡pop!) y mirar directamente dentro del abismo de su aujero del culo. éste se mantenía abierto de par en par, tan ancho como mi polla es gruesa, con su rosado anillo dando entrada a las oscuras profundidades de su intestino. Entonces empezaba lentamente a cerrarse e intentar recuperar su antigua forma. Pero antes de que lo consiguiera, yo agarraba mi ariete y lo embutía en su vientre, sumergiéndolo en su casi totalidad antes de empujarlo fuera de nuevo y contemplar esta obscena y erótica visión de su aujero enormemente abierto. Ella se estaba volviendo loca, gimiendo y agitándose, recomenzando su inacabable serie de orgasmos múltiples. Su coño y culo estaban enfangado con sus jugos y yo sentía su temperatura incrementándose dentro de su recto. Sentía mi propia corrida hirviendo dentro de mis pelotas y empujé mi polla dentro hasta el fondo, tumbándome sobre ella y cogiéndole los pechos con fuerza y buscando su boca. Ella volvió la cabeza instintivamente y la besé con fuerza, impulsando mi lengua profundamente dentro de ella mientras la sodomizaba con cortos y poderosos golpes hasta que mi leche empezó a fluir. Clavé mis uñas en sus tetas, removí la base de mi polla en torno a su ano y dejé escapar un salvaje grito de éxtasis. Ella también estaba gritando al viento su placer mientras sentía mi caliente leche dispararse como por una manguera dentro de ella y respondía empujando hacia atrás con su culo, como si buscase engullir aún más de mí dentro de ella por detrás. | |
| Parecía que fuera un orgasmo sin fin. Como si litros de mi leche fueran vomitados por mi expandida y pulsante polla, estimulada por su esfínter cerrado y ajustado a la base de mi miembro, haciendo crecer la presión en el interior de mis pelotas para luego relajar su presa y dejar mi semen surgir con fuerza como un géiser. | |
| Aunque esta era su primera enculada, se adaptó a ella como pez en el agua y yo ya estaba pensando en cuando papa volviera y nos metiéramos los dos con ella en la misma cama, como hacíamos con su madre. | |