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"original_text_language": "es",
"source_topic": "Traumatismo craneoencefálico grave",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 27 años tuvo un accidente con su moto. No llevaba casco y se golpeó la cabeza. Fue él mismo al hospital con dolor de cabeza y sangre en la frente. Al llegar, perdió el conocimiento y tuvo convulsiones. Los médicos vieron que tenía una herida grave en la cabeza y sangraba mucho por dentro. Lo trasladaron a otro hospital mejor equipado. Le hicieron una operación y luego despertó bien. Ahora está estable, puede caminar y no tiene problemas importantes. Después de la operación, tuvo más convulsiones, pero le dieron medicina y mejoró."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 27 años que fumaba sufrió un accidente en moto sin llevar casco. Se presentó en el hospital por su cuenta, con dolor de cabeza y una herida sangrante en la frente. Luego perdió el conocimiento y tuvo dos convulsiones. Su estado al llegar era crítico, con hemorragia interna en el cráneo y midriasis bilateral. Fue estabilizado e intubado, recibió varios medicamentos para detener las convulsiones y prevenir infecciones. Fue trasladado a un hospital de mayor nivel donde se le realizó una tomografía que mostró múltiples lesiones cerebrales, incluyendo contusiones, hemorragias y fracturas. Fue operado con éxito y, al día siguiente, estaba consciente y caminaba. Durante el posoperatorio tuvo algunas convulsiones más, que fueron controladas con medicamentos."
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"hard": {
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 27 años, fumador, sufre traumatismo craneoencefálico severo tras caída en motocicleta sin casco. Se presenta consciente al hospital inicial con cefalea y herida frontal hemorrágica, pero posteriormente pierde el conocimiento y experimenta crisis convulsivas tónico-clónicas. Glasgow 6/15 con midriasis bilateral y compromiso hemodinámico. La evaluación identifica fractura craneal penetrante con hemorragia intracraneal profusa. Recibe estabilización inicial que incluye intubación orotraqueal, uso de manitol, barbitúricos, antibióticos de amplio espectro y transfusión de sangre. Es derivado a hospital terciario, donde se confirma mediante TAC edema bifrontal, contusión hemorrágica parenquimatosa, hematoma subdural, hernia subfalcina izquierda y fractura de C3 con compresión medular. Se realiza intervención neuroquirúrgica con desenlace quirúrgico exitoso. En el postoperatorio desarrolla convulsiones tratadas farmacológicamente con evolución clínica favorable."
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"original_text_language": "es",
"source_topic": "Inversión uterina crónica y tratamiento quirúrgico",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 54 años vino al hospital con un bulto en su vagina que tenía desde hace 3 años. El bulto fue creciendo poco a poco. Ella había tenido dos hijos y todos nacieron en casa. Hace un año el bulto dejó de sangrar, pero hace seis meses le salió una herida. Por eso, su familia la trajo al hospital. En el examen, los doctores vieron que la masa era una parte del útero (el fondo uterino) que había salido por la vagina. Tenía una herida en un lado. No había sangre ni pus. Después de hacerle varios exámenes, le dijeron que tenía una inversión uterina, una condición en la que el útero se voltea. Le hicieron una operación llamada histerectomía (le sacaron el útero). Aunque la cirugía fue difícil, los médicos la lograron hacer. Después de 10 días, salió del hospital y mejoró bien. Dos semanas después, fue al control y seguía bien."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria / Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una paciente de 54 años, de una zona rural, acudió al hospital con una masa vaginal que había notado hacía 3 años. Esta masa fue creciendo y presentaba sangrado y mal olor al inicio. Hace seis meses tuvo una laceración (herida) en la masa, lo que afectó su vida personal y social. No tenía otras enfermedades conocidas. En el examen, los doctores encontraron una masa que salía de la vagina, identificando como fondo uterino; la masa no sangraba, pero tenía una laceración de 5 cm. Los análisis de sangre y orina fueron normales. Con base en los hallazgos clínicos y estudios, se diagnosticó una inversión uterina crónica. Se decidió realizar una histerectomía abdominal. Durante la cirugía, el útero estaba distorsionado y hubo dificultad para identificar las estructuras internas; hubo una complicación: se lesionó el uréter derecho, y se realizó una reparación especial. La paciente fue dada de alta después de 10 días y, en su cita de control a las dos semanas, se encontraba estable y en buen estado general."
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"hard": {
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 54 años, procedente de zona rural, se presenta con queja de masa vaginal de evolución crónica (3 años). Refiere inicio con sangrado y secreción fétida, con resolución espontánea en el último año, aunque presentó laceraciones recientes en la superficie tumoral. Antecedentes obstétricos de dos partos domiciliarios, sin complicaciones reportadas. Exploración física revela masa rosada protruyendo aproximadamente 7 cm desde el anillo himenal, identificada como el fondo uterino, con laceración longitudinal de 5 cm en el flanco derecho. No se evidencian sangrado activo ni secreción. Estudios paraclínicos sin alteraciones relevantes. Ecografía muestra vejiga parcialmente llena, sin visualización uterina intraabdominal. Diagnóstico de inversión uterina crónica. Se realizó histerectomía abdominal, encontrándose tejido redundante y distorsionado, lo cual dificultó la anatomía quirúrgica. Se produjo lesión ureteral derecha intraoperatoria que fue resuelta con anastomosis término-terminal. Evolución favorable, alta médica al décimo día posoperatorio y seguimiento ambulatorio satisfactorio a las dos semanas."
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"id": 2,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Tuberculosis vertebral complicada con compromiso neurológico severo",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70–100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un joven de 20 años fue internado en el hospital con mucho dolor. Tenía tuberculosis y no había seguido bien su tratamiento. Estaba muy débil y delgado. Tenía bultos en la espalda que soltaban pus. Los doctores descubrieron que la bacteria de la tuberculosis seguía en su cuerpo. Además, su columna estaba muy dañada. Al inicio, le dieron medicinas y lo pusieron a descansar en cama con un collar especial. Antes de su operación, dejó de mover las piernas. Entonces, los médicos hicieron una cirugía urgente para ayudarlo. Más tarde, tuvo otras operaciones en el cuello y la espalda para fortalecer sus huesos. Con los tratamientos y ejercicios, el joven comenzó a moverse de nuevo. Estuvo cinco meses en el hospital. Al final, pudo caminar y seguir tomando sus medicinas en casa."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50–69",
"target_audience": "Secundaria / Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un joven de 20 años fue ingresado al hospital con tuberculosis mal tratada. Llegó con dolor en el hombro, debilidad general y bultos con pus en el cuerpo. Los análisis confirmaron que tenía tuberculosis activa. También se encontró daño en varias partes de su columna vertebral. Inició tratamiento con medicamentos y reposo. Usó un collar para proteger su cuello. Antes de una cirugía programada, perdió la movilidad en sus piernas. Lo operaron de urgencia para descomprimir la médula espinal. Más adelante, tuvo otras cirugías en el cuello y la espalda para alinear y fijar los huesos con tornillos. En esas operaciones encontraron más pus causado por la infección. Gracias al tratamiento completo y la rehabilitación, logró volver a caminar. Estuvo cinco meses internado, y fue dado de alta en buen estado, con indicación de seguir tomando sus medicamentos por 12 meses."
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"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0–49",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 20 años, HIV negativo, antecedente de tuberculosis pulmonar con tratamiento irregular (2020–2021), ingresa con síndrome de impregnación bacilar, dorsalgia, impotencia funcional del hombro derecho, caquexia y múltiples masas fistulizadas con secreción caseosa. GeneXpert positivo para Mycobacterium tuberculosis sensible a rifampicina. Imagenología (TC y RMN) evidenció compromiso óseo multisegmentario (C4-C6, D4-D6, D9-D12, L1-L3) con fracturas patológicas D6 y D10, colecciones pre y paraespinales y colapso de estructuras vertebrales. Inició tratamiento de primera línea. Ante riesgo inminente de deterioro neurológico, se indicó reposo absoluto en decúbito dorsal, uso de collar de Filadelfia, apoyo kinésico y cirugía cervical programada. Sin embargo, desarrolló paraplejía aguda con nivel D8 y retención urinaria, lo que motivó neurocirugía urgente con laminectomía descompresiva (D5–D7) y drenaje epidural. Mejoró progresivamente. Posteriormente, se realizó corporectomía cervical (C4–C7), artrodesis anterior (C3–D1) y estabilización cervicodorsal extendida hasta D12. Procedimientos revelaron materiales caseosos BAAR positivos; se realizaron lavados profusos. Evolución favorable bacteriológica, radiológica y funcional, con egreso tras 5 meses de internación. Completará 12 meses de esquema antituberculoso."
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"id": 3,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Distrofia muscular tipo Emery-Dreifuss con insuficiencia cardíaca severa",
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"fernandez_huerta_range": "70–100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un joven japonés de 23 años fue hospitalizado porque le costaba mucho respirar al hacer esfuerzo. Desde niño tenía una enfermedad muscular llamada EDMD. Su padre también la tuvo y murió joven. A los 19 años, su corazón empezó a fallar. Le pusieron un aparato especial en el pecho para ayudar con los latidos. Tomó muchas medicinas, pero seguía empeorando. Tenía los pies hinchados y le costaba mover sus músculos. A los 22 años, volvieron a internarlo y le cambiaron el aparato porque su corazón seguía débil. Le daban medicinas por las venas. Su riñón y su hígado comenzaron a fallar. Luego, le pusieron una máquina llamada ECMO para ayudar con la sangre y el oxígeno. Aunque al principio mejoró, luego su cuerpo ya no pudo más. Después de 100 días en el hospital, él falleció. En la autopsia vieron que su corazón, hígado y pulmones estaban muy dañados por la enfermedad y por la falta de oxígeno."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50–69",
"target_audience": "Secundaria / Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Este caso trata de un hombre japonés de 23 años con una enfermedad genética llamada distrofia muscular de Emery-Dreifuss (EDMD), que afectó su movimiento desde niño y que también dañó su corazón progresivamente. A los 19 años fue hospitalizado por insuficiencia cardíaca. A pesar del tratamiento con medicamentos, su corazón se debilitó aún más. Se le instaló un desfibrilador y más adelante se le cambió por un dispositivo más avanzado llamado terapia de resincronización cardíaca. También tuvo acumulación de líquidos, hinchazón de piernas y problemas respiratorios. Su función cardíaca y luego renal se deterioraron a pesar de los tratamientos. Más adelante, desarrolló insuficiencia hepática grave y fue conectado a una máquina ECMO. A pesar de todos los esfuerzos médicos, falleció por falla multiorgánica al día 100 de internación. En la autopsia encontraron fibrosis y daño severo en su corazón e hígado, resultado de su enfermedad de base."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0–49",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón japonés de 23 años con distrofia muscular de Emery-Dreifuss (EDMD) ligada a mutación LMNA (exón 1, Leu102Pro), admitido por disnea progresiva de esfuerzo. Antecedentes de rigidez articular desde la infancia y muerte súbita paterna a los 40 años. A los 19 años presentó insuficiencia cardíaca con predominio derecho e hiperbilirrubinemia (2,5 mg/dL), TAPSE: 5,7 mm, RVFAC: 19 %. Evolucionó a disfunción biventricular severa pese a tratamiento con carvedilol y enalapril. A los 22 años, por taquicardia ventricular no sostenida e historia familiar, se implantó un desfibrilador. Posteriormente se indicó terapia de resincronización (CRT) asociada al empeoramiento hemodinámico con FEVI ≤35 %, LVEF 30 %, RVFAC reducido (11 %), TAPSE 8 mm. RHC mostró IC = 2,0 L/min/m², PAWP = 22 mmHg, RVSWI = 1,36. Se instauró soporte inotrópico (dobutamina, milrinona), IABP, CRRT y finalmente ECMO VA. El paciente falleció por insuficiencia multiorgánica en el día 100. Autopsia: miopatía severa con fibrosis miocárdica avanzada, congestión hepática (hígado de shock, 2298 g), CID masiva, hemorragia alveolar significativa. Diagnóstico final: cardiomiopatía por EDMD con disfunción biventricular refractaria."
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"original_text_language": "es",
"source_topic": "Neuralgia del trigémino y glosofaríngeo con tratamiento quirúrgico",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 65 años empezó a sentir dolores muy fuertes en la cara en 2004. Los doctores dijeron que era un problema con un nervio llamado trigémino. Las medicinas no le quitaban el dolor. En 2021, también le dolía la lengua y la garganta del lado derecho, sobre todo cuando tragaba. Descubrieron que otro nervio, el glosofaríngeo, también tenía un problema. La operaron para separar los nervios de unas arterias que los apretaban. Después de la operación, el dolor de la cara se fue y el de la garganta mejoró mucho. Dos años después, casi no tiene dolor y toma menos medicina."
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"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 65 años comenzó a sufrir, en 2004, episodios de dolor intenso y punzante en la cara, relacionados con el nervio trigémino derecho. Los tratamientos con medicinas como carboxamidas y lamotrigina no fueron efectivos. En 2021, el dolor se extendió a otras áreas de la cara y aparecieron nuevos dolores al tragar, afectando también el nervio glosofaríngeo. Tras nuevas pruebas que revelaron presión de arterias sobre los nervios, los médicos decidieron hacer una cirugía para separar los vasos sanguíneos de los nervios. Durante la operación colocaron teflón para evitar el contacto directo. Después de operarse, la paciente mejoró notablemente: el dolor trigeminal desapareció y el del glosofaríngeo se redujo más del 50%. Dos años después, casi no presenta molestias y ya necesita menos medicina."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 65 años, sin antecedentes médicos relevantes, con inicio en 2004 de paroxismos lancinantes en las ramas V2 y V3 derechas, compatibles con neuralgia del trigémino derecho clásica. A pesar de tratamiento con carboxamidas, el control del dolor fue subóptimo. En 2021, presentó exacerbación con extensión a V1 y refractariedad al tratamiento farmacológico, incluyendo lamotrigina y clonacepam. Precisó perfusiones endovenosas de fenitoína/lidocaína en crisis agudas. De forma concomitante, desarrolló paroxismos dolorosos en localizaciones compatibles con la neuralgia del glosofaríngeo derecho. La RM cerebral con secuencia CISS evidenció conflicto neurovascular: contacto arterial significativo entre la A. cerebelosa superior derecha y el V par, y entre la AICA derecha y el conjunto de pares craneales bajos. Se realizó descompresión microvascular única mediante craniectomía retrosigmoidea derecha. Se identificaron contactos vasculonerviosos en ambos territorios, con colocación de teflón y sellante dural. Postoperatorio sin complicaciones, con resolución completa de la neuralgia trigeminal y mejoría clínica >50% en el glosofaríngeo. A los 24 meses, la paciente se mantiene asintomática del trigémino y presenta menos de un paroxismo mensual en el glosofaríngeo, con tratamiento farmacológico en retirada progresiva sin recurrencias."
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"id": 5,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de viruela símica (monkeypox)",
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"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 36 años fue al hospital porque tenía fiebre, dolor de garganta y en el cuello. Dijo que había ido a una fiesta y tuvo contacto con personas que no conocía. Después de varios días y sin mejorar con medicinas, lo internaron. Tenía granitos en la cara, el pene y el escroto. También le dolían unos ganglios del cuello. Le hicieron estudios y descubrieron que tenía viruela símica, un virus parecido al de la viruela común. Le salieron más heridas en varias partes del cuerpo, como la lengua, el glúteo y las manos. No necesitó operaciones y se sintió mejor después de algunos días en el hospital. Se fue a su casa cuando ya estaba mucho mejor."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 36 años, que estaba tomando medicamentos para prevenir el VIH, fue al médico tras presentar fiebre, dolor de garganta y cuello, diez días después de tener relaciones con personas desconocidas en un evento. A pesar de recibir antibióticos, los síntomas no mejoraron, por lo que fue internado. Tenía ganglios dolorosos en el cuello, granos en la cara, pene y escroto. Se le hicieron varios estudios, incluyendo una tomografía y análisis de laboratorio. El diagnóstico fue viruela símica, confirmado por PCR. El virus se relacionó con una cepa del oeste de África. Le aparecieron nuevas lesiones en distintas partes del cuerpo, como lengua, glúteos y manos. También presentaba ciertas alteraciones en las pruebas de laboratorio. No necesitó cirugías y fue dado de alta tras mejorar clínicamente. El paciente autorizó la publicación de su caso."
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"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 36 años, bisexual, en esquema de profilaxis preexposición (PrEP) al HIV, sin antecedentes de viaje, que refirió contacto sexual con múltiples parejas ocasionales en un evento reciente. Diez días post-exposición inició fiebre, odinofagia y cervicalgia, con ingreso hospitalario al séptimo día por persistencia sintomática pese a tratamiento antibiótico ambulatorio. Se constató exudado faríngeo, adenopatías cervicales bilaterales dolorosas y lesiones dérmicas: pápulas umbilicadas en escroto y pene, y pústulas faciales de cinco días de evolución. TC de cuello con contraste descartó colección; ecografía abdominal evidenció hepatoesplenomegalia leve. Se inició tratamiento empírico con ceftriaxona y azitromicina. Se enviaron muestras de exudado y escarificación de lesiones al INEI-ANLIS Dr. Carlos G. Malbrán, confirmándose Orthopoxvirus por PCR (positivo), consistente con viruela símica. Secuenciación genómica reveló alta homología con MPV clado África Occidental (GenBank ON800897). Evolucionó con úlcera lingual y lesiones asincrónicas en múltiples localizaciones cutáneas, totalizando ≤25. Laboratorio con elevación de transaminasas x2.2. A los 14 días, nueva TC cervical evidenció adenomegalias necróticas sin requerimiento quirúrgico. PCR en fauces y semen positiva el día 17. Alta clínica al día 19 con mejoría franca. Consentimiento informado otorgado para publicación del caso e imágenes."
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"id": 6,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de miocardiopatía hipertrófica y manejo con cirugía y CDI",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un joven de 23 años se desmayaba desde niño. Por eso, le pusieron un marcapaso para ayudar a su corazón. Con el tiempo se sintió más cansado, y el marcapaso ya no funcionaba bien. Le hicieron exámenes y vieron que una parte del corazón estaba muy gruesa y bloqueaba el paso de la sangre. Lo operaron para quitar esa parte y sacaron unos cables viejos del marcapaso. Después tuvo dos problemas graves con los latidos del corazón, así que le pusieron otro aparato especial (desfibrilador) para cuidarlo. También le revisaron su ADN y encontraron un problema del corazón que podía venir de su familia. Ahora él está bien, toma su medicina y también quieren revisar a sus familiares."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un joven de 23 años tenía desmayos desde pequeño y usaba un marcapaso. Después de varios años, empezó a sentirse más cansado al hacer actividades. Los estudios mostraron que una parte del corazón estaba muy engrosada y no dejaba pasar bien la sangre. Como tenía antecedentes en su familia y riesgo alto, decidieron operarlo para quitar esa parte. También le sacaron unos cables viejos del marcapaso. Luego de la cirugía, tuvo dos arritmias graves, así que le pusieron un desfibrilador moderno para protegerlo. Se recuperó bien. Un estudio genético mostró un problema hereditario en el corazón. Ahora está estable, toma su medicina y su familia también será evaluada."
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"hard": {
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 23 años, oriundo de Itagüí (Colombia), con antecedente de muerte súbita en abuelo paterno a los 50 años. Diagnóstico de disfunción sintomática del nodo sinusal desde la infancia en seguimiento, con implante de marcapaso bicameral. En 2012, presentó infección de bolsillo posoperatoria requiriendo explante del generador y abandono de electrodo ventricular. Se reimplanta nuevo sistema contralateral sin eventos sincopales por 10 años. Seis meses previo al ingreso presentó progresivo deterioro funcional (NYHA III). Examen físico con soplo sistólico aórtico II/VI; ecocardiograma mostró hipertrofia septal media severa (26 mm), gradiente intracavitario pico 117 mmHg y SAM con insuficiencia mitral leve. Ante contraindicación para RM cardíaca por marcapaso no compatible, se realizó TC y fue evaluado por Heart Team, decidiéndose miectomía medio-ventricular por vía transapical con resección septal extendida y retiro de electrodos adheridos al velo septal tricuspídeo. En el posoperatorio, presentó dos episodios de TV sostenida con repercusión hemodinámica, requiriendo implante de CDI MRI compatible (St. Jude). Sin nuevas arritmias en seguimiento. Estudio genético reveló variante probablemente patogénica en heterocigosis en FLNC c.4636G>A, compatible con miocardiopatía hipertrófica tipo 26 autosómica dominante. Actualmente en clase funcional I sin recurrencia de TV y tratamiento de mantenimiento con bisoprolol. Estudio genético familiar iniciado, limitado por dificultades de acceso al sistema de salud."
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"id": 7,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de sífilis primaria y detección de Neisseria meningitidis en paciente con VIH",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 32 años fue al médico porque tenía una llaga en el pene y un poco de secreción por la uretra. También tenía un ganglio inflamado en la ingle que dolía al tocarlo. No tenía fiebre ni otros síntomas. Él tiene VIH, pero está controlado con medicamentos. Contó que tuvo relaciones sexuales sin condón con varios hombres. Los doctores pensaron que podía tener sífilis, una enfermedad que se transmite por contacto sexual. Le hicieron exámenes y le dieron antibióticos. Las pruebas confirmaron que tenía sífilis. También encontraron una bacteria llamada Neisseria meningitidis en una muestra del ano. Después del tratamiento, el hombre mejoró: la llaga desapareció y ya no tenía secreción. Se llamó a su última pareja sexual para que también se hiciera los estudios, pero esa persona no tenía síntomas ni infecciones en las pruebas."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 32 años, con VIH controlado y antecedentes de consumo de drogas, acudió a una unidad de salud sexual por presentar secreción por la uretra y una úlcera dolorosa en el pene de dos semanas de evolución. También tenía un ganglio inflamado en la ingle. En total, había tenido 20 parejas sexuales hombres durante el último año, con uso ocasional de preservativo. No tenía fiebre ni otros síntomas generales. Los médicos sospecharon sífilis primaria y le realizaron varios exámenes, incluyendo muestras de sangre y cultivos. Mientras tanto, se le administró tratamiento antibiótico según las normas del país. Los análisis confirmaron sífilis y también detectaron la presencia de la bacteria Neisseria meningitidis en una muestra anorrectal. El paciente mejoró completamente tras el tratamiento. Se contactó a su última pareja sexual para su evaluación, pero no se detectaron infecciones en sus análisis."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 32 años con antecedente de infección por VIH en tratamiento antirretroviral (carga viral indetectable, 454 CD4 céls/mm³) y consumo de sustancias psicoactivas, consultó por cuadro de dos semanas de evolución consistente en uretritis mucosa leve, acompañada de úlcera genital indurada, eritematosa y dolorosa de 1,5 cm en el surco balanoprepucial, sin fiebre ni síntomas sistémicos. Al examen físico se evidenció adenopatía inguinal izquierda palpable, dolorosa y móvil. Refería múltiples parejas sexuales masculinas en el último año, con uso ocasional de preservativo. Se presuncionó sífilis primaria con uretritis, indicándose tratamiento empírico con penicilina benzatina (3 dosis IM semanales), ceftriaxona IM única dosis y azitromicina VO. Estudios confirmaron sífilis (VDRL 1:2 y MHA-TP reactivo). Cultivos de secreción uretral fueron negativos, mientras que el hisopado anorrectal evidenció diplococos gramnegativos escasos y cultivo con desarrollo abundante de *Neisseria meningitidis* (identificación vía MALDI-TOF MS). El paciente evolucionó favorablemente con resolución de lesiones y cultivos de control negativos. Se contactó al último compañero sexual, quien se encontraba asintomático y con cultivos negativos."
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"id": 8,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Edema pulmonar cardiogénico hipertensivo en paciente con comorbilidades crónicas",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 63 años fue al hospital porque de repente le costaba mucho respirar, tenía palpitaciones y sudaba mucho. Antes se sentía bien. Tenía problemas del corazón, presión alta, diabetes y riñones. Usaba varios medicamentos. Cuando llegó, tenía la presión muy alta, respiraba rápido y tenía el corazón acelerado. No podía hablar bien y tenía los pulmones llenos de líquido. Los doctores le pusieron oxígeno, lo acostaron sentado y le dieron una medicina por la vena llamada nitroglicerina. Esto ayudó a bajarle la presión y a que respirara mejor. Luego le dieron otras medicinas para ayudar al corazón. Los exámenes mostraron que su corazón estaba muy débil. Después de mejorar, fue internado y luego dado de alta del hospital en buen estado. Le cambiaron algunos medicamentos y lo revisó su cardiólogo cada semana. No volvió a tener problemas en los siguientes dos meses."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
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"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 63 años llegó a urgencias con dificultad para respirar, palpitaciones y sudoración. Hasta poco antes se encontraba bien. Tenía antecedentes de hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección del 35%, enfermedad del corazón y problemas renales. Al examen tenía la presión muy alta, baja oxigenación y signos de líquido en los pulmones. Se descartó neumonía y se diagnosticó edema pulmonar cardiogénico por hipertensión. Se le administró oxígeno y nitroglicerina por vena, lo que ayudó a bajar la presión y mejorar su respiración. Luego se agregaron enalapril y furosemida. También tomó otras medicinas para ayudar al corazón. Los exámenes mostraron un corazón sobrecargado, pero sin signos de ataque cardíaco ni embolia pulmonar. Después de estabilizarse, fue internado y dado de alta en 48 horas con tratamiento optimizado. Tuvo controles semanales y no necesitó volver al hospital en los siguientes 60 días."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente varón hispanohablante de 63 años, con antecedentes de hipertensión arterial de 20 años, diabetes mellitus tipo 2 de 15 años, enfermedad coronaria con colocación previa de stent, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección del 35% (NYHA II) y enfermedad renal crónica estadio 3B, se presentó en servicios de urgencia con disnea súbita severa, palpitaciones y diaforesis. A su llegada, presentaba hipertensión severa (205/110 mmHg), taquicardia e hipoxemia (SpO2 82%). La exploración reveló signos claros de edema pulmonar, crepitantes bilaterales, galope S3, soplo sistólico y elevación de la presión venosa yugular. El EKG mostró hipertrofia ventricular izquierda, taquicardia sinusal y depresión del ST. La radiografía indicó cardiomegalia y edema intersticial. Se inició tratamiento inmediato con nitroglicerina IV en dosis tituladas progresivas, alcanzando 120 mcg/min, logrando disminución de la TA y mejora clínica rápida. Se añadieron enalapril y furosemida IV. Luego se cambió a nitrato oral (isosorbida). Los gases arteriales confirmaron hipoxia severa (pO2 57 mmHg, SatO2 84%). El BNP estaba elevado (3,452 pg/ml), sin elevación de troponina. Se descartó TEP y disfunción tiroidea. Fue ingresado con diagnóstico de edema pulmonar cardiogénico hipertensivo, con estabilización clínica completa en 48 horas. Al alta, se ajustó tratamiento con furosemida, carvedilol, sacubitrilo/valsartán, espironolactona e isosorbida. Evolución ambulatoria sin eventos en los siguientes 60 días."
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"id": 9,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Rinosporidiosis conjuntival en un niño",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un niño de 12 años fue al hospital porque tenía una bolita rosada que salía del párpado derecho y que le molestaba como si tuviera algo en el ojo. La bolita fue creciendo durante un mes. Su vista era buena y no tenía heridas ni golpes. Los doctores pensaron que podía ser un tipo de papiloma, así que le hicieron una cirugía para quitar la bolita y analizarla. Al mirar el tejido con el microscopio, vieron signos de una infección rara llamada rinosporidiosis, que afecta la parte interna del ojo. Después de la operación, el niño se recuperó bien y en los siguientes 7 meses no tuvo más problemas ni volvió a salirle la bolita."
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"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un niño de 12 años llegó al hospital con una masa rosada y blanda en el párpado derecho que había crecido durante un mes y le causaba sensación de tener algo en el ojo. No presentaba pérdida de visión ni antecedentes de trauma. Se le diagnosticó inicialmente un papiloma escamoso pedunculado y se decidió realizar una cirugía para extraer la lesión y analizarla. En el estudio microscópico, los médicos encontraron inflamación con muchas células del sistema inmune, además de estructuras grandes llamadas esporangios, típicas de una infección llamada rinosporidiosis. Esta enfermedad es poco frecuente y afecta la mucosa, en este caso, la conjuntiva. A los 7 meses del procedimiento, el paciente seguía sin signos de que la infección hubiera regresado."
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"hard": {
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 12 años con historia de un mes de sensación de cuerpo extraño ocular y masa conjuntival pedunculada de crecimiento progresivo en conjuntiva palpebral derecha. Sin antecedentes traumáticos ni lesiones similares contralaterales. Al examen oftalmológico se evidenció masa rosácea de 15 mm, con agudeza visual conservada. Se realizó escisión quirúrgica diagnóstica por sospecha de papiloma escamoso pedunculado. Macroscópicamente se recibió lesión ovoide, firme, blanquecina, de 1,5 × 1 cm. En el análisis histopatológico se observó lesión poliopóidea hiperplásica con múltiples quistes submucosos, infiltrado inflamatorio mixto (linfocitos, células plasmáticas, neutrófilos) y abundantes esporangios con endosporas, algunas de las cuales se liberaban por rotura de esporangios maduros. Diagnóstico concluyente de rinosporidiosis conjuntival. No se evidenció recurrencia ni afectación sistémica durante el seguimiento de 7 meses posteriores a la cirugía."
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"id": 10,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Hernia interna a través del hiato de Winslow en adolescente",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un joven de 15 años fue al hospital porque tenía dolor en el estómago y muchos vómitos por varios días. Al principio pensaron que era una infección del estómago, pero no mejoraba. Le hicieron exámenes y vieron que algo bloqueaba su intestino. Le hicieron una operación y descubrieron que una parte del intestino estaba atrapada en un pequeño espacio del abdomen llamado hiato de Winslow. Lo sacaron de ahí y lo colocaron en su lugar. Después de la operación, el joven tardó unos días en volver a comer, pero se recuperó bien. Estuvo diez días en el hospital y ahora lo siguen controlando en consultas externas."
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"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un adolescente de 15 años acudió a urgencias por vómitos biliosos y dolor abdominal en la parte alta del abdomen durante cuatro días. Al no mejorar con el tratamiento inicial para gastroenteritis, se le realizaron estudios que mostraron signos de obstrucción intestinal. En una tomografía se sospechó una hernia interna a través del hiato de Winslow. Fue operado de urgencia. Primero se intentó una cirugía por laparoscopia, pero debido a la mala visibilidad por la distensión intestinal, se realizó una laparotomía. Se encontró un segmento de intestino delgado herniado a través del hiato, que fue recolocado. No se hizo ninguna técnica para evitar que volviera a ocurrir porque el orificio era normal. Tras la cirugía, tuvo recuperación lenta con un íleo paralítico y una colección pélvica que se trató con antibióticos. Fue dado de alta tras diez días, en buen estado general."
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 15 años, sin antecedentes personales, consultó por cuadro de vómitos biliosos y dolor abdominal epigástrico de 4 días de evolución, afebril. Exploración física con distensión abdominal, ruidos hidroaéreos disminuidos y signos leves de deshidratación. Analítica sin hallazgos relevantes. Radiografía abdominal sugestiva de obstrucción intestinal; TC urgente evidenció ascitis y dilatación de intestino delgado con sospecha de herniación a través del hiato de Winslow. Se realizó laparoscopia exploradora donde se observaron asas de delgado dilatadas, con ciego e íleon terminal en hipocondrio derecho sin adherencias. Dificultad en la identificación del punto de obstrucción motivó conversión a laparotomía. Se descubrió segmento de íleon (~5 cm) herniado a través del hiato de Winslow a ~40 cm de la válvula ileocecal, con impronta congestiva en ambos extremos. El hiato presentaba calibre normal, por lo que no se realizó cierre profiláctico. Postoperatorio complicado con íleo paralítico y colección pélvica manejada conservadoramente. Alta hospitalaria al décimo día en buen estado general y actualmente en seguimiento ambulatorio por cirugía pediátrica."
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"id": 11,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Trombectomía mecánica en lactante con miocardiopatía restrictiva y asistencia ventricular",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un niño de casi 2 años tenía una enfermedad del corazón desde que nació y estaba esperando un trasplante. Mientras tanto, usaba una máquina para ayudar a su corazón. Como tenía riesgo de que se le formaran coágulos, tomaba varias medicinas para evitarlos. Un día, el niño se desconectó y no podía mover bien su lado derecho. Le hicieron una tomografía y vieron que tenía un coágulo en una arteria del cerebro. No podían darle medicinas para disolverlo, así que los doctores usaron un pequeño tubo por la pierna para llegar al cerebro y sacar el coágulo. Lo hicieron en un solo intento. Aunque dañaron una arteria, no le causó problemas. Un mes después, el niño recibió su nuevo corazón. Después del problema en el cerebro, solo le quedó un poco de rigidez en el brazo derecho."
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"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un niño de 23 meses tenía una enfermedad del corazón y estaba esperando un trasplante. Usaba un dispositivo externo que ayudaba a su corazón a bombear sangre y tomaba medicinas para evitar coágulos. Un día dejó de reaccionar y no podía mover el lado derecho del cuerpo. Una tomografía mostró que una arteria del cerebro estaba tapada por un coágulo. Como no podía recibir medicinas para disolverlo, los médicos hicieron una trombectomía: entraron por la pierna con un tubo especial y sacaron el coágulo del cerebro. Lo lograron en un solo intento. Aunque hubo una pequeña lesión en una arteria, no causó problemas. Un mes después, recibió el trasplante de corazón. Lo único que le quedó como secuela fue cierta rigidez en el brazo derecho."
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 23 meses con antecedentes de encefalopatía hipóxico-isquémica leve, desarrollo psicomotor normal y miocardiopatía restrictiva avanzada en lista de espera para trasplante cardíaco. Portador de asistencia biventricular externa tipo Berlin Heart, con anticoagulación plena (heparina) y doble antiagregación. Presentó cuadro agudo de hemiparesia derecha y desconexión. TC craneal evidenció ACM izquierda hiperdensa e infarto antiguo parietotemporal derecho. La trombólisis IV fue contraindicación absoluta, por lo que se condujo trombectomía mecánica intraarterial bajo anestesia general. Se accedió por arteria femoral derecha con catéter vertebral 4F, confirmando oclusión de M1. Se utilizó stentriever Trevo XP Pro Vue 3x20 mm con microcatéter Rapid Transit, logrando recanalización completa en una pasada. Se observó disección iatrogénica de carótida interna izquierda sin repercusión clínica gracias al flujo compensador por la comunicante anterior. Posteriormente, se realizó exitosamente el trasplante cardiaco. A largo plazo, el único déficit neurológico observado fue espasticidad en miembro superior derecho."
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"id": 12,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Intoxicación aguda por herbicida 2,4-D en paciente joven",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 23 años llegó al hospital después de desmayarse. Tenía mucha saliva en la boca y no respondía. Tres días antes, había tomado un veneno usado en plantas, llamado 2,4-D, porque tenía problemas de dinero. No tenía otras enfermedades conocidas. Al llegar, su presión y respiración eran normales, pero no estaba despierta. Le pusieron una sonda para ayudarla a respirar y la trasladaron a cuidados intensivos. Le hicieron pruebas que mostraron daño en los riñones y en los músculos. Le dieron medicinas para subir la presión, pero su cuerpo no respondió bien. Después de tres días, su corazón y su circulación dejaron de funcionar y murió."
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"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 23 años fue llevada al hospital después de perder el conocimiento y tener mucha saliva en la boca. No tenía fiebre ni vómitos. Antes había sido tratada por posible intoxicación con pesticida, pero luego se supo que tomó unos 30 ml de un herbicida llamado 2,4-D, en un intento de suicidio motivado por dificultades económicas. No tenía enfermedades previas ni problemas de salud mental conocidos. Al ingresar, estaba inconsciente, con pupilas reactivas y reflejos aumentados. Fue llevada a cuidados intensivos donde empezó a mostrar daño en los riñones y músculos (rabdomiolisis). A pesar del tratamiento con líquidos y medicinas para subirle la presión, su salud empeoró rápidamente. Murió al tercer día en terapia intensiva por falla circulatoria."
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 23 años presentó pérdida de conciencia y sialorrea 2 horas post-ingestión de sustancia tóxica inicialmente no especificada. Recibió tratamiento por presunta intoxicación por organofosforados con atropina y cimetidina durante 3 días en centro primario. Posteriormente, se confirma ingestión intencional de ~30 ml de herbicida 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D), motivada por factores socioeconómicos. Sin antecedentes psiquiátricos, neurológicos ni cardiovasculares. A su llegada, GCS 6/15, reflejos exaltados y plantares ascendentes. Exámenes iniciales de laboratorio no revelaron alteraciones, salvo estudio cardíaco con taquicardia sinusal. Sin disponibilidad local para estudios toxicológicos ni gases arteriales. En UCI, se inició diuresis alcalina y soporte avanzado. Evolucionó con fallo renal agudo (Cr: 3.1 mg/dL, BUN: 133 mg/dL) y rabdomiolisis severa (CPK: 1330 µg/L). Se instauró soporte con vasopresores tras hipotensión refractaria. El desenlace fue fatal por colapso circulatorio en el tercer día de internación. La intoxicación por 2,4-D puede inducir miotoxicidad severa, acidosis metabólica, y falla multiorgánica sin antídoto específico disponible."
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"id": 13,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Carcinoma de origen primario desconocido con diseminación sistémica en paciente joven",
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"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 35 años fue al hospital porque le costaba respirar, tenía dolor en el pecho, tos con sangre, fiebre y vómitos. También dijo que estaba débil, sin apetito y bajando de peso. Vivía en una zona rural y no tenía enfermedades conocidas. Los exámenes mostraron líquido alrededor del corazón y los pulmones, y una infección en los pulmones. También tenía un coágulo en los pulmones y una hinchazón en el brazo por un nuevo coágulo de sangre. Se encontraron células de cáncer en el líquido del corazón y los pulmones, además de lesiones en el hígado. Le hicieron una cirugía para quitar el líquido, se le dio medicina para los coágulos, antibióticos y se le inició quimioterapia. Mejoró en el hospital, pero no pudo continuar con el tratamiento por falta de dinero. Murió en su casa cuatro meses después."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 35 años acudió a urgencias con dificultad respiratoria, dolor de pecho, tos con sangre, fiebre y vómitos. También sufría debilidad, pérdida de apetito y bajó de peso en los últimos meses. No tenía enfermedades previas ni hábitos de riesgo. Los exámenes mostraron líquido en el corazón y en los pulmones, signos de infección pulmonar, y coágulos de sangre en los pulmones y en un brazo. El análisis del líquido reveló células malignas, y estudios posteriores mostraron que el hígado tenía metástasis. No se encontró el origen del cáncer. La paciente fue tratada con antibióticos, anticoagulantes, drenaje del líquido y quimioterapia. Se le dio de alta tras 14 días con mejoría, pero perdió el seguimiento por razones económicas, y murió en casa cuatro meses después."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente etíope de 35 años sin antecedentes clínicos relevantes presentó disnea en reposo, ortopnea, DPN, hemoptisis, vómitos, fiebre alta, edema generalizado y pérdida ponderal progresiva. A la evaluación mostró hipoxemia (SpO2 70%), taquicardia, signos de derrame pleural y pericárdico con compromiso hemodinámico. TC de tórax y abdomen revelaron neumonía multifocal, derrames pleural y pericárdico, embolismo pulmonar bilateral, hepatoesplenomegalia y múltiples lesiones hepáticas sugestivas de metástasis. Exámenes del líquido pleural y pericárdico confirmaron células malignas atípicas. Biopsia hepática compatible con adenocarcinoma metastásico con origen primario desconocido (CUP). EC transthorácico evidenció taponamiento cardiaco, tratado con pericardiocentesis e instauración de ventana pericárdica. Se instauró anticoagulación con enoxaparina y posteriormente warfarina; antibióticos por neumonía; frusemida IV por sobrecarga de volumen; y de forma paliativa, carboplatino-paclitaxel. Fue dada de alta tras 14 días en mejoría clínica, pero falleció 4 meses después sin seguimiento oncológico debido a barreras económicas."
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{
"id": 14,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Tormenta tiroidea en paciente con enfermedad de Graves tratada con yodo radiactivo y anestesia multimodal",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una chica de 17 años tenía una enfermedad en la tiroides llamada Graves. Durante varios meses, perdió peso, se sentía nerviosa, tenía palpitaciones, diarrea, fiebre leve y dolor de estómago. Su cuello empezó a crecer por un bulto. Le dieron medicina, pero una le causó problemas en la sangre y la otra no ayudó. Luego le dieron un tratamiento con yodo. Como estaba en riesgo de una crisis grave de tiroides, la operaron con cuidados especiales. Le pusieron anestesia y medicinas para el dolor. Todo salió bien en la cirugía. Después, tuvo buen control del dolor y solo necesitó una medicina más. Quedó un poco ronca, pero sin dolor al tragar."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una joven de 17 años con enfermedad de Graves presentaba síntomas como pérdida de peso, palpitaciones, ansiedad, fiebre leve, diarrea y crecimiento del cuello por agrandamiento de la tiroides. Primero recibió tiamazol, pero tuvo que dejarlo por efectos secundarios graves. Luego tomó lugol y propranolol, pero no mejoró. Le aplicaron yodo radiactivo y, debido a signos de tormenta tiroidea, fue operada con anestesia especial. La cirugía fue estable y sin problemas. Después, estuvo bien controlada del dolor por 12 horas y solo necesitó una medicina más. Lo único que presentó fue ronquera, pero sin dolor al tragar."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 17 años con diagnóstico confirmado de enfermedad de Graves con bocio difuso, en evolución de 6 meses con síntomas de hipertiroidismo severo y signos compatibles con tormenta tiroidea. Presentó agranulocitosis secundaria al uso de tiamazol, por lo que fue manejada con lugol y propranolol sin respuesta adecuada. Se indicó ablación con radioyodo (I-131, dosis 10 mCi). A su ingreso, obtuvo una puntuación de 40 en la escala de Burch-Wartofsky, lo que indicó alta probabilidad de tormenta tiroidea. Se realizó manejo anestésico multimodal, incluyendo inducción endovenosa con fentanilo, propofol, midazolam y cisatracurio, videolaringoscopia GlideScope sin complicaciones, mantenimiento con sevoflurano, dexmedetomidina, lidocaína y monitoreo invasivo. Se realizó bloqueo cervical superficial bilateral guiado por ecografía. Se administraron múltiples adyuvantes analgésicos y antiinflamatorios. El procedimiento fue hemodinámicamente estable; el postoperatorio cursó con analgesia adecuada por 12 horas, único rescate con metamizol, y como única complicación persistente, disfonía sin odinofagia."
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"id": 15,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Lesión ureteral y complicaciones postoperatorias tras cesárea de emergencia",
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"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 30 años tuvo una cesárea de emergencia porque el parto fue difícil y hubo mucho sangrado. Su bebé murió a los pocos minutos de nacer. Después de la operación, la mujer tuvo fiebre y dolor. Descubrieron que uno de los tubos que llevan la orina (uréter) se había cerrado y que había orina dentro del abdomen. Le hicieron una cirugía para arreglarlo. Más tarde, tuvo otra operación porque parte del intestino se rompió. Los doctores le quitaron el útero, pusieron una salida para la orina en la piel y una bolsita para las heces. Se enfermó, pero fue mejorando con medicinas y cuidados. Unos meses después, los doctores le volvieron a operar para cerrar las salidas temporales. Después de dos años, la mujer estaba bien y sin problemas."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 30 años tuvo una cesárea de emergencia por complicaciones en el parto y mucha pérdida de sangre. Su bebé murió poco después. Días después, la mujer empezó con fiebre, dolor y problemas para orinar. Los exámenes mostraron que uno de sus uréteres estaba dañado y que había orina en el abdomen. La operaron para arreglarlo. Luego tuvo una infección abdominal por ruptura de una parte del intestino y hubo que hacerle varias cirugías: le quitaron el útero, hicieron una abertura para orinar y otra para defecar. Tuvo infecciones y heridas, pero mejoró con tratamiento. Meses después, le realizaron otra cirugía para cerrar esas aberturas. Dos años después, seguía sin molestias y en buen estado de salud."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 30 años, G3P3, sin atención prenatal, ingresó para cesárea de emergencia por sufrimiento fetal y trabajo de parto prolongado, con desenlace neonatal fatal. Intraoperatoriamente se identificaron adherencias pélvicas severas y sangrado estimado de 1500 cc. Evolucionó con oliguria, fiebre y dolor en flanco izquierdo. Hidronefrosis izquierda severa con urinoma intraabdominal confirmada por US y creatinina elevada en líquido aspirado. Se detectó obstrucción completa del uréter izquierdo; se realizó ureteroneocistostomía con stent doble J. Posteriormente, presentó perforación de colon, peritonitis, dehiscencia de anastomosis ureteral e infección severa; se practicaron histerectomía, colostomía izquierda y ureterostomía izquierda en contexto multidisciplinario. Complicaciones posteriores incluyeron retracción de colostomía, infección de herida quirúrgica, y desnutrición. Fue tratada con cirugía correctiva, antibioterapia escalonada y soporte nutricional. Se realizó cierre de colostomía y reconstrucción ureteral mediante colgajo vesical tipo Boari con adecuada evolución. Seguimiento ecográfico y cistográfico durante 2 años mostró función urinaria y digestiva normal sin recurrencias."
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"id": 16,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Vólvulo cecal con malrotación y adherencias en mujer con antecedente quirúrgico",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 43 años fue al hospital con dolor en la parte baja del abdomen, náuseas y vómitos. También dejó de ir al baño y de expulsar gases. Los doctores pensaron que podía tener el intestino torcido. En los exámenes vieron que el colon izquierdo estaba muy dilatado. Durante la cirugía, encontraron que una parte del intestino (el ciego) estaba doblada por una banda interna. Le quitaron esa banda, el apéndice y fijaron el ciego en su lugar. La paciente se recuperó bien, empezó a evacuar normalmente y siguió en control sin problemas."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 43 años llegó al hospital con dolor abdominal tipo cólico, vómitos y dificultad para evacuar y eliminar gases. En los estudios se observó dilatación del colon izquierdo, y la tomografía mostró una imagen típica de vólvulo (torsión del intestino). En la cirugía encontraron que el ciego estaba doblado hacia adelante por una banda de adherencias sin estar correctamente fijado al retroperitoneo. Se liberó la banda, se hizo descompresión a través del apéndice, se retiró el apéndice y se fijó el ciego a la pared abdominal (cecopexia). Después de la operación, la paciente mejoró, volvió a evacuar normalmente y en el seguimiento no tuvo más síntomas."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 43 años con antecedentes de hipertensión arterial controlada, dos cesáreas previas y oclusión tubaria bilateral, ingresó con cuadro de 24 h de evolución con dolor cólico en hipogastrio irradiado a FII, náuseas, vómito y posteriormente ausencia de evacuaciones y eliminación de gases. Exploración con distensión abdominal predominante en flanco izquierdo, timpanismo en mesogastrio y FII, y peristalsis abolida en esas zonas. Laboratorio mostró leucocitosis con neutrofilia y PCR levemente elevada. Radiografía de abdomen con dilatación del colon izquierdo y niveles hidroaéreos; TAC con imagen en “grano de café” sugerente de vólvulo. Se realizó laparotomía exploradora urgente. Se identificó ciego con movilidad aumentada y flexión anterior provocada por una brida sobre colon ascendente. Se liberó la adherencia, se realizó apendicectomía con descompresión cecal por base apendicular y posterior cecopexia. No se evidenció isquemia ni perforación. Evolución postoperatoria favorable con reanudación del tránsito intestinal y controles ambulatorios sin complicaciones clínicas."
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"id": 17,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de tiroiditis autoinmune y síndrome nefrótico en una niña de 10 años",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una niña de 10 años no tenía familia con problemas de tiroides. A los 9 años le encontraron un bocio, que es cuando la tiroides se hincha. Un examen mostró que tenía tiroiditis crónica, una inflamación de la tiroides. Tenía anticuerpos que atacan la tiroides. No tomaba medicinas cuando entró al hospital. Vino porque su orina salía con espuma desde hace 5 días. También tenía dolor de barriga, vómitos y diarrea. Luego le salieron hinchazones en los ojos y las piernas. Orinaba menos, se sentía débil y tuvo fiebre de 38 grados el día antes de entrar. En la urgencia, vieron que tenía hinchazón en los ojos y en las piernas. Tenía el bocio visible, pero no dolía ni tenía bultos. Escucharon un ruido en el corazón, como un soplo. Lo demás estaba bien. Su presión era 120/78, que es alta para su edad. Temperatura 38,1 grados. Pesaba 33,9 kilos, medía 131,5 cm y su IMC era 19,8. En los exámenes, la orina tenía mucha proteína, pero no bacterias. El índice de proteína era 2. Las proteínas en sangre eran bajas, 3,8 g/dL, albúmina 2,1. Colesterol alto, 416, triglicéridos 127. Creatinina 0,46. Los gases y la sangre normal. Inmunoglobulinas: A 181, M 131, G 208 baja. C3 y C4 normales. Ecografía de riñones normal. La ingresaron con síndrome nefrótico y tiroiditis autoinmune. Le dieron prednisona, 60 mg por metro cuadrado al día. Mejoró, se le fue la hinchazón y la proteína en orina bajó a normal en 6 días. Para la tiroides, TSH 4,4 alta, T4 libre 0,80 baja. Anticuerpos anti TPO 120, anti Tg 82. Le dieron levotiroxina 25 mcg al día. Ecografía de tiroides normal, con más sangre pero sin lesiones. Otros exámenes negativos. A los 6 días salió bien, con prednisona y levotiroxina. A los 12 meses estaba sin síntomas, tiroides controlada con TSH 1,11. No volvió el síndrome nefrótico."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Paciente femenina de 10 años, sin antecedentes familiares de patología tiroidea, diagnosticada con bocio a los 9 años mediante ecografía que mostró signos de tiroiditis crónica, y con anticuerpos antitiroideos positivos. No recibía tratamiento al ingreso. Consultó por orina espumosa de 5 días de evolución, acompañada de dolor abdominal, vómitos abundantes y diarrea. Evolucionó con edema en párpados y extremidades, oliguria, astenia y fiebre de 38°C el día previo. En urgencias, se observó edema palpebral bilateral y pretibial, bocio evidente sin dolor ni nódulos, y soplo sistólico eyectivo IV/VI en foco pulmonar sin irradiación. Examen físico restante normal. Presión arterial 120/78 mmHg (percentil 95), temperatura 38,1°C, peso 33,9 kg, talla 131,5 cm (p7), IMC 19,8 (p83). Exámenes de ingreso: orina con proteinuria +++, sin bacterias ni nitritos, leucocitos 7 cel/µL (VN 0-10), eritrocitos 4 cel/µL (VN 0-15), IPC 2 mg/mg, proteínas totales 3,8 g/dL, albúmina 2,1 g/dL, colesterol 416 mg/dL, triglicéridos 127 mg/dL, creatinina 0,46 mg/dL (aclaramiento por Schwartz: 125 ml/min/1,73 m²). Gases venosos, electrolitos y hemograma normales. Estudio inmunológico: IgA 181 mg/dL (VN 45-236), IgM 131 mg/dL (VN 52-242), IgG 208 mg/dL (VN 608-1572), C3 125 mg/dL (VN 80-150), C4 37,3 mg/dL (VN 12-36). Ecografía renal normal. Diagnosticada con síndrome nefrótico (SN) y tiroiditis autoinmune, se inició prednisona 60 mg/m²/día, con respuesta favorable: resolución de edema y proteinuria normal (IPC 0,09) a los 6 días. Función tiroidea: TSH 4,4 UI/ml (VN 0,67-4,16), T4 libre 0,80 ng/dL (VN 0,86-1,4), anti-TPO 120 U/ml (VN 0-60), anti-Tg 82 U/ml (VN 0-60). Iniciada levotiroxina 25 mcg/día. Ecografía tiroidea: tamaño normal, aumento vascular difuso al Doppler, sin lesiones, sugestivo de tiroiditis. Resto de estudios negativos (PCR SARS-CoV-2, ANCA, ANA, anti-DNA, ASLO, anticardiolipinas, anti-MPO, anti-PR3). Alta a los 6 días con prednisona 60 mg/día y levotiroxina 25 mcg/día. Seguimiento a 12 meses: asintomática, tiroides controlada (TSH 1,11 UI/ml), sin recaídas de SN (orina sin proteinuria, creatinina 0,44 mg/dL)."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente pediátrica de género femenino, 10 años de edad, ausente de anamnesis familiar de endocrinopatía tiroidea, portadora de bocio eutiroideo diagnosticado a los 9 años mediante ultrasonografía tiroidea que evidenció patrones ecográficos compatibles con tiroiditis linfocítica crónica, concomitantemente con positividad para autoanticuerpos antitiroideos. Ausencia de terapia farmacológica al momento de la hospitalización. Motivo de consulta: hematuria espumosa de 5 días de progresión, asociada a cólico abdominal, emesis profusa y evacuaciones diarreicas. Evolución clínica caracterizada por edema periorbitario y en miembros inferiores, oligoanuria, astenia marcada y episodio febril de 38°C en las 24 horas precedentes al ingreso. Evaluación en servicio de emergencias reveló paciente con edema bipalpebral simétrico y pretibial, estruma palpable indoloro sin nodularidad, y presencia de soplo sistólico eyectivo grado IV/VI en foco pulmonar sin propagación. Exploración física remanente sin hallazgos patológicos relevantes. Tensión arterial 120/78 mmHg (percentil 95 para edad y estatura), temperatura axilar 38,1°C, masa corporal 33,9 kg, estatura 131,5 cm (percentil 7), índice de masa corporal 19,8 (percentil 83). Paraclínicos de ingreso destacaron: uroanálisis con proteinuria cualitativa +++ , ausente de bacteriuria y nitrituria, leucocituria 7 células/µL (valor normal: 0-10), eritrocituria 4 células/µL (valor normal: 0-15), ratio proteinuria/creatininuria 2 mg/mg, proteinemia total 3,8 g/dL, hipoalbuminemia severa 2,1 g/dL, hipercolesterolemia 416 mg/dL, hipertrigliceridemia moderada 127 mg/dL, creatininemia 0,46 mg/dL (filtrado glomerular estimado por ecuación de Schwartz: 125 ml/min/1,73 m²). Gasometría venosa, ionograma plasmático y hemoleucograma dentro de límites fisiológicos. Perfil inmunológico: inmunoglobulina A sérica 181 mg/dL (rango normal 45-236), inmunoglobulina M 131 mg/dL (rango normal 52-242), inmunoglobulina G 208 mg/dL (rango normal 608-1572) denotando hipogammaglobulinemia selectiva, complemento C3 125 mg/dL (rango normal 80-150), C4 37,3 mg/dL (rango normal 12-36). Ecografía renal sin alteraciones morfológicas. Ingreso hospitalario bajo diagnóstico de síndrome nefrótico idiopático y tiroiditis autoinmune crónica. Institución terapéutica con corticosteroides orales (prednisona 60 mg/m²/día), evolutivamente favorable con resolución edematosa y remisión progresiva de la proteinuria hasta normoalbuminuria pre-alta (ratio proteinuria/creatininuria 0,09 mg/mg al día 6). Evaluación tireoidea: hormona tirotropina (TSH) 4,4 µUI/ml (rango normal 0,67-4,16), tiroxina libre (FT4) 0,80 ng/dL (rango normal 0,86-1,4), autoanticuerpos anti-tiroperoxidasa 120 U/ml (rango normal 0-60), anti-tiroglobulina 82 U/ml (rango normal 0-60), configurando hipotiroidismo subclínico. Inicio de reposición hormonal con levotiroxina sódica 25 µg/día. Ultrasonido tiroideo: glándula de volumen preservado con hipervascularización difusa en modo Doppler color, ausente de focos sólidos o quísticos, hallazgos sugestivos de proceso inflamatorio autoinmune. Estudios complementarios negativos: reacción en cadena de la polimerasa para SARS-CoV-2, anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos, anticuerpos antinucleares, anti-ADN bicatenario, anti-estreptolisina O, anticardiolipinas, anti-mieloperoxidasa y anti-proteinasa 3. Egreso hospitalario al día 6 en condiciones hemodinámicas estables, prescribiendo prednisona 60 mg/día y levotiroxina 25 µg/día. Control ambulatorio a 12 meses: asintomatología completa, eutiroidismo farmacológico (TSH 1,11 µUI/ml), ausencia de recidivas nefróticas (uroanálisis sin proteinuria, creatininemia 0,44 mg/dL)."
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{
"id": 18,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de parálisis supranuclear progresiva (PSP)",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una doctora revisó a una paciente y notó que su cara se veía diferente. Sus ojos estaban muy abiertos, su frente arrugada y su boca no se movía mucho. La paciente caminaba con dificultad, como si se quedara pegada al empezar a caminar. Necesitaba ayuda para moverse. Cuando caminaba, sus pasos eran cortos y lentos, y a veces arrastraba los pies. No podía girar bien ni levantarse fácilmente de una silla. También le costaba moverse en la cama. No tenía problemas para controlar la orina ni mostraba cambios raros en su forma de pensar, pero parecía estar muy apagada y sin ánimos. Sus ojos no se movían bien hacia arriba o abajo, y a veces hacía movimientos extraños con ellos. Un examen del cerebro mostró que una parte estaba más pequeña y había espacios más grandes de lo normal. Los doctores vieron señales claras en las imágenes, como formas que llamaron 'colibrí' y 'gloria de la mañana'. Al final, le diagnosticaron una enfermedad llamada parálisis supranuclear progresiva."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "La evaluación neurológica mostró que la paciente tenía una expresión facial peculiar: ojos muy abiertos, frente arrugada (signo del procerus) y la parte inferior de la cara rígida. Presentaba movimientos lentos y rigidez, especialmente en el tronco y el cuello, con una postura inclinada hacia atrás. Al caminar, tenía problemas para empezar, necesitando apoyo de objetos o personas cercanas. Aunque mejoraba un poco al avanzar, al intentar girar volvía a tener dificultades. Sus pasos eran cortos, con congelación, base amplia, desequilibrio, movimientos lentos en las piernas, arrastre de pies y falta de fluidez en el cuerpo. Los reflejos que ayudan a mantener el equilibrio estaban alterados. Le costaba levantarse de una silla y girarse en la cama. No mostraba signos como rigidez paratónica, reflejos de prensión, incontinencia urinaria ni problemas cognitivos graves, salvo un estado de apatía que empeoraba. Los movimientos de sus ojos hacia arriba y abajo estaban limitados, con movimientos horizontales normales, pero con sacadas de onda cuadrada y oftalmoplejía supranuclear. La resonancia magnética mostró atrofia en el mesencéfalo, dilatación del acueducto de Silvio y del tercer ventrículo, y atrofia en los lóbulos frontales, con signos característicos como el del colibrí y la gloria de la mañana. Fue diagnosticada con parálisis supranuclear progresiva (PSP) probable."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "La exploración neurológica exhaustiva reveló un fenotipo facial distintivo: facies de mirada fija con marcada midriasis bilateral, contracción persistente del músculo procerus (signo del procerus) y rigidez de la musculatura facial inferior. Se constató hipocinesia con rigidez simétrica de predominio axial, acompañado de una postura retrocólica del tronco y el cuello. La evaluación de la deambulación evidenció un patrón de marcha de nivel superior, caracterizado por una notable vacilación inicial que requería soporte físico externo. Tras la iniciación de la marcha, se observaba una relativa mejoría en la cadencia, aunque con recidiva de ineficiencia al intentar giros corporales. La paciente presentaba pasos cortos, episodios de congelación, base de sustentación ensanchada, inestabilidad postural, bradiquinesia de miembros inferiores, arrastre podal y pérdida de la fluidez cinética troncoapendicular. Los reflejos posturales estaban significativamente comprometidos. Asimismo, se documentó una severa dificultad para la transición de sedestación a bipedestación y para la rotación en decúbito. No se constataron signos de liberación frontal, como rigidez paratónica, reflejos de prensión, incontinencia urinaria o déficits cognitivos frontales (alteraciones disejecutivas, cambios de personalidad o impulsividad), salvo una apatía progresiva de intensidad moderada. Los movimientos sacádicos verticales mostraban marcada restricción, con amplitudes horizontales preservadas, acompañados de sacadas de onda cuadrada y oftalmoplejía supranuclear confirmada. La resonancia magnética cerebral reveló atrofia mesencefálica, dilatación del acueducto de Silvio y del tercer ventrículo, así como atrofia frontocortical, con signos radiológicos patognomónicos del colibrí y de la gloria de la mañana. El diagnóstico final fue de parálisis supranuclear progresiva (PSP) probable."
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{
"id": 19,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de miocarditis y shock cardiogénico tras picadura de insecto",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 36 años, que estaba sana, fue picada por un insecto en la mano. Se le hinchó y se puso roja. A las pocas horas tuvo fiebre. Fue a una clínica y le dieron medicinas para la inflamación y antibióticos. Tres días después, fue al hospital porque seguía con fiebre. Tenía la temperatura alta (38,9°C), el corazón muy rápido y la presión baja. Un examen mostró que su corazón latía mal y estaba débil. Los análisis de sangre mostraron problemas en el corazón, pero no infección. Una ecografía mostró que el corazón no bombeaba bien. En el hospital, intentaron ayudarla con máquinas para el corazón, pero tuvo un paro cardíaco. Lograron salvarla con una máquina especial. Al día siguiente, el corazón estaba peor y tenía coágulos. También tuvo problemas en los riñones y necesitó otra máquina para limpiarle la sangre. Los pulmones también se enfermaron, y usaron otra máquina para ayudarla a respirar. Un examen del corazón mostró inflamación. Cambiaron las máquinas para ayudar más al corazón. La mujer tuvo sangrados y otras complicaciones, pero la estabilizaron. La pusieron en lista para un trasplante de corazón. Después de 49 días, le hicieron el trasplante. Tuvo más problemas, como infecciones, pero se mejoró. La dieron de alta después de 101 días y estaba bien tres meses después."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 36 años, sin problemas de salud previos, fue picada por un insecto en la mano derecha, lo que le causó hinchazón y enrojecimiento. A las 6 horas tuvo fiebre, aunque la marca de la picadura desapareció. En una clínica le dieron prednisolona (20 mg/día) y antibióticos. Tres días después, llegó a urgencias con fiebre intermitente, temperatura de 38,9°C, corazón acelerado y presión baja (80/52 mmHg). Un electrocardiograma mostró que el corazón latía de forma irregular y con problemas. La radiografía de tórax estaba normal. Los análisis de sangre mostraron daño cardíaco (CK-MB 96 ng/mL, troponina I 8 ng/mL), pero no infección. Una ecografía mostró que el corazón bombeaba mal (fracción de eyección 30,6%). Un examen de las arterias del corazón no encontró bloqueos. Usaron una máquina para ayudar al corazón, pero tuvo un paro cardíaco. Tras 25 minutos, una máquina especial (PCPS) la estabilizó. Las pruebas de infecciones fueron negativas. Al día 2, los marcadores de daño cardíaco subieron más. La ecografía mostró coágulos en el corazón y función aún peor. Al día 3, tuvo fallo en varios órganos y necesitó hemodiálisis por problemas renales. Al día 4, el lado derecho del corazón también falló, y usaron máquinas para ambos lados del corazón. Los pulmones se complicaron, requiriendo una máquina para oxigenar la sangre. Un examen del corazón mostró inflamación. Cambiaron a máquinas más fuertes el día 13. La paciente tuvo un trasplante de corazón el día 49. Hubo sangrados e infecciones, pero se controlaron con cirugía y medicinas. La dieron de alta el día 101, y estaba estable a los 3 meses."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Mujer de 36 años, previamente sana, sufrió una única picadura por un insecto Hymenoptera no identificado en el dorso de la mano derecha, desencadenando edema localizado y eritema. A las 6 horas se manifestó fiebre punzante, con resolución progresiva del sitio de la picadura. Atendida en un centro local, se le prescribió prednisolona oral (20 mg/día) y antibioticoterapia empírica. A los 3 días, ingresó al servicio de urgencias por fiebre intermitente, presentando temperatura de 38,9°C, taquicardia sinusal e hipotensión severa (80/52 mmHg). La electrocardiografía evidenció fibrilación auricular con respuesta ventricular rápida (130 lpm) y elevación difusa del segmento ST. La radiografía torácica mostró relación cardiotorácica normal, sin infiltrados ni congestión. El hemograma descartó eosinofilia, leucocitosis, leucopenia o desviación izquierda. Los biomarcadores cardíacos revelaron CK-MB de 96,0 ng/mL, troponina I de 8,0 ng/mL, proteína C reactiva de 10,5 mg/L, procalcitonina de 0,32 ng/mL y NT-proBNP de 20 700 pg/mL. La ecocardiografía transtorácica demostró hipocinesia global del ventrículo izquierdo (fracción de eyección 30,6%) sin derrame pericárdico. El cateterismo cardíaco urgente descartó obstrucciones coronarias o vasospasmo. Se implantó un balón de contrapulsación intraaórtico ante shock cardiogénico, pero la paciente progresó a taquicardia ventricular, fibrilación ventricular y paro cardíaco intrahospitalario. La reanimación cardiopulmonar manual fue ineficaz tras 25 minutos, requiriendo soporte cardiopulmonar percutáneo (PCPS, CAPIOX®). La circulación espontánea se restableció tras 25 minutos, con recuperación neurológica completa. Las pruebas microbiológicas (antígeno de influenza, cultivos de esputo y sangre, serologías virales) resultaron negativas. Al día 2, CK-MB y troponina I alcanzaron picos de >303 ng/mL y >81 ng/mL, respectivamente. La ecocardiografía de control mostró deterioro de la función ventricular izquierda, trombos intracardiacos en aurícula y ventrículo izquierdos, y cierre persistente de válvulas aórticas. Al día 3, se instauró fallo multiorgánico, requiriendo hemodiálisis venovenosa continua por acidosis metabólica y oliguria. Al día 4, la disfunción ventricular derecha se agravó, con pérdida progresiva de actividad eléctrica cardíaca, requiriendo transición a soporte mecánico biventricular (cánulas en aurícula derecha, tronco pulmonar, ápex ventricular izquierdo y aorta ascendente, utilizando bombas centrífugas MEDTRONIC Affinity CP). La hemorragia pulmonar con consolidación bilateral severa obligó al uso de un oxigenador de membrana, manteniendo un flujo de 3,5 L/min y presión arterial media de 65 mmHg. La biopsia endomiocárdica reveló inflamación linfocítica predominante con eosinófilos y necrosis miocárdica focal. Los ajustes ventilatorios priorizaron protección pulmonar (presión de conducción 15 cmH2O, meseta 30 cmH2O), con broncoscopias repetidas para desobstrucción traqueobronquial. En el día 13, ante ausencia de actividad eléctrica, se migró a dispositivos Levitronix Centri-Mag. La paciente fue transferida a un centro de trasplantes, recibiendo trasplante cardíaco ortotópico el día 49. La evolución postrasplante incluyó hemorragias mediastínicas y vaginales, infecciones de herida esternal, úlceras de presión e hiperbilirrubinemia, estabilizadas mediante desbridamiento, hemostasia y antibioticoterapia intensiva. Cinco sesiones de plasmaféresis previnieron rechazo humoral. La ECMO venoarterial se mantuvo hasta el día 58 por insuficiencia cardíaca postoperatoria. La biopsia postrasplante descartó rechazo celular o humoral. Un episodio de shock séptico llevó a laparoscopia exploratoria y apendicectomía el día 93. La extubación ocurrió el día 96, con alta hospitalaria el día 101. A los 3 meses de seguimiento, la paciente permanecía clínicamente estable."
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"id": 20,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de insuficiencia cardíaca en un paciente con síndrome de Marfan",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre joven de 24 años tenía una enfermedad llamada síndrome de Marfan, que daña el corazón. Fue al hospital tres veces entre 2014 y 2017 porque su corazón no trabajaba bien. También tenía presión alta y otros problemas de salud. En 2010, le operaron para arreglar un problema en un vaso grande del corazón y le pusieron una válvula nueva. Durante esa cirugía, tuvo un problema grave en el corazón y necesitó otra operación. En 2014, le pusieron otra pieza en el corazón, pero la cirugía le causó parálisis en las piernas. Su corazón estaba muy débil. Le dieron medicinas y una máquina para ayudar al corazón. En 2017, tuvo más problemas cardíacos y una infección después de otra cirugía. Estaba muy cansado, con las piernas hinchadas y le costaba respirar. Le dieron medicinas fuertes y una máquina para ayudarlo. Con un nuevo medicamento, mejoró y no tuvo más problemas graves en 9 meses."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 24 años con síndrome de Marfan (MFS) fue internado por tres episodios de insuficiencia cardíaca entre 2014 y 2017. Tenía presión alta, colesterol alto, problemas de tiroides, una alergia grave a un medicamento y antes fumaba. En 2010, le diagnosticaron MFS tras un problema grave en la aorta, con antecedentes familiares. Le operaron para poner una válvula y aorta artificiales, pero tuvo un infarto durante la cirugía, tratado con otra operación. En 2014, le pusieron otra prótesis en la aorta por un aneurisma, pero la cirugía causó parálisis en las piernas y problemas para ir al baño. Su corazón estaba muy débil (fracción de eyección 20%). Le dieron medicinas y un desfibrilador. En 2017, tuvo otro episodio cardíaco y una infección tras una cirugía para arreglar válvulas del corazón. Tenía hinchazón en las piernas, líquido en el abdomen y problemas para respirar. Los exámenes mostraron el corazón débil y una infección. Lo trataron con diuréticos, antibióticos y un nuevo medicamento (sacubitril/valsartan). En un mes, mejoró, y a los 9 meses, su corazón estaba más fuerte (fracción de eyección 42%) sin más problemas."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 24 años con síndrome de Marfan (MFS) ingresó al departamento de medicina interna por tres episodios consecutivos de insuficiencia cardíaca aguda descompensada con fracción de eyección reducida (ADHFrEF) entre 2014 y 2017. Antecedentes: hipertensión arterial, dislipidemia, hipertiroidismo, anafilaxia por flecainida y tabaquismo previo. El diagnóstico de MFS se estableció en 2010 tras disección aórtica aguda tipo A, con antecedentes familiares (padres y tres hermanos con MFS). Se realizó reemplazo de aorta ascendente y válvula aórtica con prótesis mecánica, complicado intraoperatoriamente por síndrome coronario agudo inferior, tratado con injerto de derivación coronaria. En mayo de 2014, se implantó prótesis mecánica en aorta descendente y arco aórtico por aneurisma disecante crónico, resultando en hematoma periaórtico, isquemia medular, paraplejia, hipoestesia térmica, dolor neuropático e incontinencia rectal. Durante el primer episodio de ADHFrEF (2014), se documentó NT-proBNP de 12,000 pg/mL y ecocardiograma transtorácico con dilatación bicameral izquierda, insuficiencia mitral y tricuspídea moderada, hipertrofia ventricular izquierda, acinesia inferior, discinesia septal, hipocinesia global y fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI) del 20%. Se instauró tratamiento con diuréticos intravenosos, implante de desfibrilador (St. Jude Ellipse DR, modo DDD) y terapia médica optimizada (furosemida, carvedilol, ramipril, espironolactona, digoxina, amlodipina). En agosto de 2017, nuevo episodio de ADHFrEF mostró NT-proBNP de 2,719 pg/mL, MR-proADM de 1.61 nmol/L, FEVI de 35%, regurgitación tricuspídea severa y ruptura de cuerdas tendinosas mitraales, tratado con diuréticos y terapia médica. En noviembre de 2017, reingresó por ADHFrEF y acumulación de líquido mediastinal infectado post-corrección quirúrgica de insuficiencia valvular (prótesis mitral 31 mm St. Jude y anuloplastia tricuspídea De Vega). Examen físico: presión arterial 120/80 mmHg, pulso 82 lpm, frecuencia respiratoria 26 apm, saturación de oxígeno 87% en aire ambiente, ortopnea, habitus marfanoide (147 kg, 2.2 m), ascitis, edema periférico, crepitaciones pulmonares y disminución de sonidos respiratorios. Laboratorio: NT-proBNP 10,132 pg/mL, MR-proADM 2.36 nmol/L, hipoxemia grave (pO2 46 mmHg), alcalosis mixta (pH 7.56, pCO2 24.8 mmHg, HCO3− 21.9 mmol/L). Electrocardiograma: fibrilación auricular (80 lpm), hipertrofia ventricular izquierda, isquemia subepicárdica. Ecocardiograma: FEVI 30%, fuga paravalvular mitral (gradiente medio 9 mmHg), insuficiencia tricuspídea leve. Radiografía y TAC torácica: congestión hilar, cardiomegalia, consolidación pulmonar y líquido mediastinal infectado. Tratamiento: furosemida 250 mg/día IV, canrenona 100 mg/día, piperacilina/tazobactam 4.5 g/6h, teicoplanina 12 mg/kg/día, seguido de sacubitril/valsartan 49/51 mg/día, carvedilol 3.125 mg/día, espironolactona 100 mg/día, digoxina 0.25 mg/día. A los 9 días, estabilización hemodinámica permitió escalar sacubitril/valsartan a 97/103 mg b.i.d. Seguimiento a 9 meses: FEVI 42%, reducción de NT-proBNP, mejora ecocardiográfica (diámetros y masa ventricular) y calidad de vida sin nuevos episodios de ADHFrEF."
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"id": 21,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de politraumatismo y complicaciones por fractura subtrocanteriana",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 41 años tuvo un accidente de auto en 2016. Se lastimó las piernas, el pecho, el abdomen y la cabeza, pero la cabeza no mucho. Los rayos X mostraron que se rompió un hueso de la pierna izquierda y otro en la cadera derecha. Los doctores le pusieron un clavo en el hueso de la cadera y un aparato en la rodilla para ayudar a sanar. Dos semanas después, arreglaron el hueso de la pierna izquierda. Todo iba bien. Entre 2016 y 2019, a veces le dolía la cadera, pero se le quitaba con medicinas. En 2020, el dolor empeoró y no podía moverse bien. Los rayos X mostraron que el clavo se rompió y el hueso no sanó. Intentaron sacarle el clavo, pero no pudieron. En nuestra clínica, en febrero de 2020, le quitaron el clavo roto, limpiaron el hueso y encontraron una infección. Le dieron medicinas fuertes por 10 días. Luego, limpiaron otra vez y pusieron un nuevo clavo con un pedazo de hueso de su cuerpo. En marzo, la infección volvió, así que limpiaron varias veces y dieron más medicinas. En mayo, quitaron el clavo, pusieron otro con antibióticos y después usaron un hueso de su pierna para arreglar la cadera con una placa. Cerraron la herida bien. Ahora, el hombre está bien, sin dolor, la infección se fue y el hueso sanó."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 41 años ingresó en 2016 a urgencias tras un accidente de tránsito con múltiples lesiones: fractura de platillos tibiales izquierdos, fractura subtrocanteriana derecha, trauma toracoabdominal y trauma craneoencefálico leve. Le realizaron cirugía para colocar un clavo cefalomedular en el fémur derecho y un tutor externo en la rodilla izquierda como medida temporal. A los 15 días, arreglaron la fractura tibial con cirugía definitiva, con buena recuperación. Entre 2016 y 2019, tuvo dolores ocasionales en la cadera derecha que mejoraban con analgésicos y antiinflamatorios, pero los rayos X mostraban problemas en el clavo y dudas sobre la unión del hueso. En 2020, el dolor aumentó, limitando su movimiento. Los rayos X confirmaron que el clavo se rompió y el hueso no había sanado. En otro hospital intentaron sin éxito retirar el clavo. En febrero de 2020, en nuestra institución, le quitaron el clavo, limpiaron el hueso y encontraron una infección por Klebsiella pneumoniae, tratada con meropenem por 10 días. Luego, hicieron otro lavado quirúrgico y colocaron un nuevo clavo con injerto óseo de sus crestas iliacas. En marzo, la infección volvió, con una nueva bacteria (Enterobacter), tratada con vancomicina y meropenem tras varias limpiezas quirúrgicas. En abril, terminó el tratamiento y salió estable. En mayo, por persistencia de la infección, retiraron el clavo, pusieron uno con antibióticos (gentamicina) y luego usaron un hueso de su peroné con una placa para fijar la fractura. Usaron un sistema para cerrar la herida. La infección desapareció, el hueso sanó y el paciente recuperó la movilidad sin dolor."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 41 años ingresó en 2016 al servicio de urgencias por politraumatismo secundario a colisión vehicular, presentando fractura de platillos tibiales izquierdos, fractura subtrocanteriana derecha, trauma toracoabdominal y traumatismo craneoencefálico leve. La radiografía inicial confirmó las fracturas. Se realizó osteosíntesis de fémur derecho con clavo cefalomedular largo a foco cerrado y colocación de tutor externo transarticular de rodilla como control de daño provisional. A los 15 días, se procedió a osteosíntesis definitiva de platillos tibiales, con evolución radiológica y clínica favorable. Entre 2016 y 2019, refirió episodios intermitentes de dolor coxofemoral derecho, controlados con antiinflamatorios no esteroideos y analgésicos, sin limitación funcional significativa; las radiografías seriadas sugerían fatiga de los bloqueos distales y cuestionable consolidación ósea. En 2020, el dolor coxofemoral se exacerbó, acompañado de limitación funcional. La radiografía de control evidenció fractura del clavo cefalomedular en su tercio proximal y pseudoartrosis subtrocanteriana. Un intento extrainstitucional de extracción del material de osteosíntesis fue infructuoso, derivando al paciente a nuestra institución. El 8 de febrero de 2020, se realizó extracción del material, curetaje del foco de no unión y toma de cultivo, que resultó positivo para Klebsiella pneumoniae, tratado con meropenem intravenoso durante 10 días. El 20 de febrero, tras lavado quirúrgico y drenaje de hematoma, se procedió a nueva osteosíntesis con clavo cefalomedular y autoinjerto óseo de crestas iliacas. En marzo de 2020, se reactivó la infección, requiriendo cinco intervenciones de desbridamiento y lavado quirúrgico, identificándose Enterobacter spp., manejado con vancomicina y meropenem. A finales de abril, completó el tratamiento antibiótico con estabilidad clínica. En mayo, ante persistencia infecciosa, se retiró el material de osteosíntesis, colocando un clavo TENS endomedular recubierto de cemento con gentamicina. Tras dos lavados quirúrgicos adicionales, se procedió a resección de bordes óseos hasta tejido viable, injerto óseo autólogo peroneal no vascularizado (10 cm) y fijación con placa condílea de fémur distal. Se empleó un sistema de cierre asistido por vacío (VAC), con cierre definitivo el 28 de mayo. La evolución postoperatoria fue favorable, con cicatrización completa, remisión de la infección, consolidación radiológica confirmada y preservación funcional de la extremidad, manteniendo al paciente asintomático."
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"id": 22,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de síndrome de espalda recta en una adolescente",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una chica de 17 años fue al doctor porque le dolía el pecho y la espalda. El dolor empezó hace dos meses y se sentía unos días por semana. También sentía el corazón rápido y le faltaba el aire. El dolor no era muy fuerte y no cambiaba si hacía ejercicio o descansaba. Estaba sana, pero tenía migrañas que controlaba con pastillas. Un doctor ya le había hecho pruebas del corazón y todo estaba bien. En la clínica, su presión y pulso estaban normales. Era alta, delgada y no tenía ruidos raros en el corazón ni pulmones. Las pruebas de sangre y corazón salieron bien. Una radiografía mostró que su espalda estaba muy recta, sin la curva normal. Los doctores dijeron que tenía síndrome de espalda recta. Le recomendaron ejercicios con un especialista para arreglar la espalda. Un mes después, casi no tenía dolor ni otros problemas. Una prueba mostró un pequeño problema en el corazón, pero no era grave. Le explicaron que no era peligroso y debía seguir los ejercicios. No volvió a tener problemas en un año."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una adolescente de 17 años visitó la clínica por dolor en el pecho izquierdo y en la espalda (a nivel de T7) durante dos meses. También sentía palpitaciones y dificultad para respirar algunos días. El dolor, que era leve (2-6/10), aparecía tanto en reposo como con ejercicio. Estaba sana, salvo por migrañas controladas con medicamentos (lomerizina, loxoprofen, naratriptan). Un mes antes, un médico hizo pruebas de corazón que salieron normales. No tenía antecedentes de lesiones ni enfermedades autoinmunes. En el examen, su presión era 107/60 mmHg, pulso 62 lpm, altura 162 cm, peso 43 kg (IMC 16,4). El corazón y los pulmones estaban normales, y el dolor no aumentaba al tocar el pecho. Las pruebas de sangre y corazón fueron normales. Las radiografías mostraron que su espalda estaba recta, sin la curva normal. Se sospechó síndrome de espalda recta y le indicaron ejercicios quiroprácticos para mejorar la curva de la espalda. Un mes después, el dolor y los síntomas casi desaparecieron. Una ecografía mostró un leve problema en una válvula del corazón, pero no era grave. Le confirmaron que tenía síndrome de espalda recta, le explicaron que no era peligroso y le recomendaron seguir los ejercicios. No tuvo más problemas ni visitó el hospital en un año."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Adolescente femenina de 17 años consultó por un cuadro de dos meses de evolución caracterizado por dolor torácico izquierdo y una semana de dolor dorsal a nivel de T7. El dolor torácico se asociaba a palpitaciones y disnea episódica (3-4 días/semana). Una semana previa a la consulta, la frecuencia de palpitaciones y disnea disminuyó, pero persistía un dolor sordo intermitente en hemitórax izquierdo y región dorsal media, sin irradiación, con intensidad fluctuante (2-6/10, promedio 4/10), independiente de la actividad física o el reposo, sin factores desencadenantes ni atenuantes. La paciente, por lo demás sana, presentaba antecedentes de migraña controlada con lomerizina, loxoprofen y naratriptan, sin ataques recientes. Un mes antes, un médico local realizó electrocardiograma y monitoreo Holter, con resultados dentro de rangos normales. Negaba traumatismos, intervenciones quirúrgicas o antecedentes familiares de patologías autoinmunes/inflamatorias. Al examen físico: presión arterial 107/60 mmHg, frecuencia cardíaca 62 lpm, estatura 162 cm, peso 43 kg (IMC 16,4 kg/m²). La auscultación cardiopulmonar no reveló soplos, arritmias ni ruidos patológicos. La palpación torácica mostró dolor localizado no reproducible en articulaciones esternocostales inferiores; las maniobras de tracción de brazo horizontal y del gallo cantando fueron negativas. No se detectó hiperestesia musculoesquelética. Los estudios paraclínicos, incluyendo función tiroidea, fueron normales. La radiografía torácica evidenció rectificación de la columna torácica superior con pérdida de la cifosis fisiológica, sin fracturas costales ni neumotórax. Se sospechó síndrome de espalda recta, corroborado por criterios diagnósticos de Davies et al. y DeLeon et al., con una distancia T8-línea T4-T12 de 0,91 cm, diámetro anteroposterior de 74 cm y transversal de 243,2 cm. Se indicó terapia quiropráctica para restaurar la cifosis torácica y seguimiento ambulatorio por un mes. Postconsulta, los síntomas (dolor torácico/dorsal, palpitaciones, disnea) remitieron progresivamente, desapareciendo a las tres semanas. En el control al mes, la ecocardiografía reveló regurgitación mitral trivial sin prolapso valvular. Se confirmó el diagnóstico de síndrome de espalda recta, se reaseguró a la paciente sobre su carácter benigno y se recomendó continuar la terapia quiropráctica. No se reportaron recaídas ni consultas hospitalarias en el año posterior."
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{
"id": 23,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de urolitiasis bilateral complicada con pielonefritis obstructiva y hemorragia post-nefrostomía",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 59 años fue al hospital con dolor en el lado derecho, fiebre y cansancio. Tenía piedras en los riñones y un tubo en el riñón derecho desde hace un año, pero no lo revisaron. También tenía problemas de corazón y diabetes. Estaba un poco confundida, con fiebre y dolor al tocar el lado derecho. Orinaba poco. Los exámenes mostraron que sus riñones no funcionaban bien y tenía inflamación. Una tomografía mostró el riñón derecho hinchado, el tubo bloqueado y una piedra grande. El riñón izquierdo tenía una piedra pequeña. Le pusieron tubos en los riñones para ayudar a la orina, y mejoró. Días después, tuvo una convulsión y problemas para hablar. Una prueba mostró un problema en el cerebro. Le dieron medicinas para evitar más problemas. Luego, se puso pálida, con el corazón rápido y sangre en la orina. Le dieron líquidos y sangre. Encontraron una hemorragia en el riñón derecho y la arreglaron con un procedimiento. En la UCI, mejoró. Luego, usaron un láser para romper la piedra y el tubo bloqueado, y pusieron otro tubo. Querían hacer otro procedimiento, pero su salud empeoró por el corazón y la diabetes, y no pudieron terminar."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 59 años con piedras en ambos riñones llegó al hospital con dolor en el flanco derecho, fiebre (38,3°C) y fatiga. Tenía un stent doble J en el riñón derecho desde hace un año sin seguimiento, además de insuficiencia cardíaca, diabetes tipo 2 mal controlada y enfermedad renal crónica. Estaba estable, pero un poco confundida (Glasgow 14/15), con dolor en el flanco y orina de 800 cc/día. Los exámenes mostraron daño renal (creatinina 107 mg/L, urea 3 g/L), inflamación (proteína C reactiva 300 mg/L, glóbulos blancos 17,000/mm³), anemia (hemoglobina 7.6 g/dL) y potasio alto (5.4 mEq/L). No había infección en la orina. Una tomografía mostró hinchazón en el riñón derecho, un stent calcificado y una piedra de 35x28 mm, y en el riñón izquierdo, una piedra de 12x7 mm. Le pusieron tubos (nefrostomía) en ambos riñones, mejorando los síntomas y los exámenes. Tres días después, tuvo una convulsión y dificultad para hablar. Una tomografía cerebral mostró un derrame cerebral, y le dieron enoxaparina y Kardegic. Cuatro días después, tuvo palidez, taquicardia (110 lpm), presión baja (80/50 mmHg) y sangre en la orina. Su hemoglobina cayó a 4.4 g/dL. Le dieron líquidos, vasopresores y transfusiones. Una tomografía encontró una hemorragia en el riñón derecho. En un procedimiento, cerraron un vaso que sangraba con éxito. En la UCI, se estabilizó y reiniciaron las medicinas para el cerebro con cuidado. Luego, rompieron parte del stent calcificado con láser y pusieron otro tubo. Planearon otro procedimiento para quitar el stent y la piedra, pero su salud empeoró por el corazón, la diabetes y los riñones, retrasando el tratamiento."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Mujer de 59 años con antecedentes de urolitiasis bilateral recurrente presentó dolor en flanco derecho, fiebre (38,3°C) y astenia. Portadora de stent doble J derecho colocado un año antes por litiasis pélvica sintomática, sin seguimiento. Comorbilidades: insuficiencia cardíaca derecha, diabetes mellitus tipo 2 mal controlada y enfermedad renal crónica (creatinina nadir 18 mg/L). Clínicamente estable, con escala de Glasgow 14/15 (respuesta verbal levemente alterada), sensibilidad en flanco derecho y diuresis de 800 cc/24h. Laboratorio: lesión renal aguda (creatinina sérica 107 mg/L, normal 6-12 mg/L; urea 3 g/L, normal 0.15-0.45 g/L), marcadores inflamatorios elevados (PCR 300 mg/L, normal <5 mg/L; leucocitos 17,000/mm³, normal 4000-10,000/mm³), anemia normocítica (hemoglobina 7.6 g/dL, normal 12-16 g/dL) e hiperkalemia leve (potasio 5.4 mEq/L, normal 3.5-5.1 mEq/L). Uroanálisis y urocultivo negativos para infección bacteriana. Tomografía abdominopélvica sin contraste: hidronefrosis derecha, stent doble J calcificado en ambos extremos, litiasis pélvica derecha (35x28 mm, 588 UH); riñón izquierdo atrófico con hidronefrosis y litiasis pélvica (12x7 mm, 531 UH). Ante pielonefritis obstructiva severa por stent incrustado, se realizó nefrostomía percutánea bilateral, con mejoría clínica y normalización de marcadores inflamatorios y función renal. A los tres días, presentó convulsión generalizada con disartria; tomografía cerebral urgente reveló lesiones isquémicas en lóbulos occipital izquierdo y frontal derecho, sugestivas de accidente cerebrovascular embólico. Inició enoxaparina (0.4 cc/día) y ácido acetilsalicílico (160 mg/día). Cuatro días después, desarrolló palidez mucocutánea, taquicardia (110 lpm), hipotensión (80/50 mmHg) y hematuria macroscópica por catéter urinario, con caída de hemoglobina (7.5 a 4.4 g/dL), sugiriendo hemorragia activa. Se administró fluidoterapia, vasopresores y transfusiones, estabilizando para angiografía por TAC. Esta mostró colección polar media heterogénea (17 mm) con extravasación de contraste en fases arterial y portal, indicando hemorragia activa de arterias polares superior y media, con coágulos intraluminales en pelvis renal y vejiga, diagnosticándose fístula arteriovenosa (FAV) post-nefrostomía, exacerbada por anticoagulación. Arteriografía renal urgente vía femoral derecha con catéter 5F reveló FAV en polo inferior renal con drenaje venoso temprano a vena cava inferior y pseudoaneurisma. Embolización superselectiva con microespirales (3-5 mm) y partículas de Gelfoam logró oclusión completa, confirmada por inyección de contraste. En UCI, la hemodinámica se estabilizó; se reintrodujo anticoagulación con monitorización de INR. La hematuria cesó y la función renal se normalizó. La primera etapa del tratamiento incluyó litotripsia endoscópica láser del bucle inferior calcificado del stent, inserción de un segundo stent doble J y extracción de nefrostomía. La segunda etapa, planificada a las seis semanas, incluyó ureteroscopia flexible derecha para liberar el bucle superior calcificado, fragmentación de litiasis pélvica y extracción del stent incrustado. Sin embargo, la deterioración por insuficiencia cardíaca, diabetes descontrolada, enfermedad renal crónica y accidente cerebrovascular previo impidió completar la segunda etapa."
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"id": 24,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de insuficiencia cardíaca derecha por insuficiencia de válvula pulmonar en paciente con tetralogía de Fallot corregida",
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"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 52 años fue al hospital porque su corazón latía muy rápido y estaba cansado. Los doctores arreglaron su corazón con un choque eléctrico. Hace muchos años, le operaron el corazón por un problema desde que nació, pero no fue a revisiones después. En la clínica, vieron que una válvula del corazón no funcionaba y una parte del corazón estaba muy grande. Las pruebas confirmaron el problema. Le operaron para cambiar la válvula, y después se sintió mucho mejor."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 52 años llegó al hospital por palpitaciones y cansancio. Un examen mostró que su corazón latía muy rápido (180 lpm). Lo estabilizaron con un choque eléctrico y lo enviaron a nuestra clínica. A los 5 años, le operaron por tetralogía de Fallot, pero no tuvo seguimiento. Su presión era 116/70 mmHg, pulso 80 lpm y oxígeno 99%. Los doctores notaron venas del cuello hinchadas y ruidos extraños en el corazón, indicando que una válvula no funcionaba y el corazón estaba agrandado. Los rayos X y una ecografía confirmaron que la válvula pulmonar estaba dañada, causando problemas en el corazón derecho. Un examen especial mostró que el corazón no bombeaba bien. Le cambiaron la válvula pulmonar en una cirugía, y los ruidos del corazón se fueron. El paciente mejoró."
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"hard": {
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 52 años ingresó por palpitaciones súbitas y astenia generalizada. La electrocardiografía inicial reveló taquicardia ventricular sostenida (180 lpm), revertida a ritmo sinusal mediante cardioversión eléctrica inmediata. Fue derivado a nuestra institución para evaluación exhaustiva. Antecedentes: corrección quirúrgica de tetralogía de Fallot (TOF) a los 5 años con reconstrucción del tracto de salida del ventrículo derecho (VD) mediante injerto homólogo y cierre de defecto septal ventricular, sin seguimiento posterior. Al ingreso, presentaba presión arterial 116/70 mmHg, frecuencia cardíaca 80 lpm y saturación de oxígeno 99% en aire ambiente. La inspección de pulsos yugulares mostró onda a prominente y descenso profundo, sugestivos de elevada presión de llenado del VD y compensación por hipercontracción auricular derecha. La auscultación identificó un murmullo diastólico regurgitante agudo en el tercer espacio intercostal izquierdo, primer sonido cardíaco (S1) ampliamente dividido, segundo sonido (S2) único y tercer sonido (S3) derecho en el cuarto borde paraesternal, compatibles con dilatación severa del VD secundaria a insuficiencia pulmonar (PR) libre por disfunción valvular. El electrocardiograma evidenció bloqueo completo de rama derecha (QRS 200 ms). La radiografía torácica mostró cardiomegalia con dilatación de arterias pulmonares bilaterales. La ecocardiografía transtorácica confirmó regresión completa de la válvula pulmonar, PR libre y dilatación significativa del VD. La resonancia magnética cardíaca cuantificó un volumen diastólico final del VD de 428 ml (índice 240 ml/m²), fracción de eyección del VD del 36% y fracción de regurgitación pulmonar del 74%. La tomografía computarizada multidetector corroboró la ausencia funcional de la válvula pulmonar del injerto homólogo. La cateterización cardíaca reveló una onda de presión auricular derecha con morfología característica (onda a prominente, descenso y asociado a S4 y S3 en fonocardiograma) y presiones diastólicas finales pulmonar y del VD prácticamente idénticas debido a PR libre. La evaluación multimodal confirmó insuficiencia cardíaca derecha severa por dilatación significativa del VD secundaria a regresión valvular pulmonar. Tras reemplazo valvular pulmonar, el «quinteto de sonidos cardíacos» (murmullo diastólico, S1 dividido, S2 único, S3 y S4 derechos) se resolvió completamente, con mejoría clínica significativa."
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"id": 25,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de obstrucción intestinal post-trasplante cardíaco por línea motriz de dispositivo de asistencia ventricular",
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"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 62 años con problemas de corazón tuvo un trasplante. Días después, su barriga se hinchó y le dolía. No podía ir al baño, aunque le dieron medicinas. Una prueba mostró que su intestino estaba bloqueado. Lo operaron y encontraron un cable de una máquina vieja del corazón que apretaba el intestino. Quitaron el cable, arreglaron el intestino y cerraron la barriga. Después, el hombre se sintió mejor."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 62 años con insuficiencia cardíaca, tras usar una máquina para ayudar a su corazón, recibió un trasplante de corazón. Seis días después, en la UCI, tuvo hinchazón abdominal, dolor y fiebre. No evacuaba ni expulsaba gases, y las medicinas no ayudaron. Una tomografía mostró un bloqueo en el intestino delgado. Lo operaron y encontraron un cable de la máquina cardíaca atrapando el intestino. Liberaron el intestino, quitaron el cable y repararon una pequeña herida. Cerraron la barriga, y el paciente mejoró."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 62 años con antecedentes de cardiopatía no isquémica evolucionada a insuficiencia cardíaca, portador de dispositivo de asistencia ventricular izquierda (LVAD), fue sometido a trasplante cardíaco ortotópico. A los 6 días postoperatorios, en la UCI quirúrgica, desarrolló distensión abdominal progresiva, sensibilidad y leucocitosis, motivando evaluación por cirugía general. El paciente no presentaba evacuaciones ni eliminación de gases, sin respuesta a enemas ni metoclopramida oral, inicialmente atribuido a íleo postoperatorio. La tomografía computarizada abdominopélvica reveló múltiples asas intestinales dilatadas con niveles hidroaéreos y un punto de transición en el intestino delgado proximal en el cuadrante superior izquierdo, sugiriendo obstrucción mecánica. Dado que no había antecedentes de cirugías abdominales que justificaran adherencias, se procedió a laparotomía exploratoria. Intraoperatoriamente, se observó dilatación difusa del intestino delgado sin isquemia. Una porción del intestino delgado estaba adherida a la pared abdominal anterior en el cuadrante superior izquierdo, estrangulada por una línea motriz de LVAD retenida, tunelizada en la cavidad peritoneal. Se liberó la línea motriz, se extrajo y se desadhirió el asa intestinal, que resultó viable tras reperfusión. La exploración completa del intestino delgado, desde el ligamento de Treitz hasta el ciego, confirmó dilatación sin otras anomalías. Se reparó un desgarro seroso menor en el punto de adhesión y se restituyó el intestino a la cavidad abdominal, cerrando la fascia con suturas corrientes y la piel con grapas. La evolución postoperatoria fue favorable, con resolución de la obstrucción y mejoría clínica."
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"id": 26,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de enfermedad de Castleman en un adolescente",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un chico de 13 años fue al hospital porque sintió un bulto en la ingle izquierda. Hace 6 años, tuvo un accidente y una operación en la espalda que le hizo perder el movimiento y la sensibilidad en las piernas. Como estuvo mucho tiempo en cama, le salió una llaga en el pie. En el examen, los doctores encontraron un bulto que se movía, pero no dolía ni estaba rojo. Un análisis de sangre mostró algo de inflamación, pero otras pruebas salieron normales. Una tomografía mostró ganglios grandes en la ingle, pero no en otras partes. Para saber qué era, operaron al chico y quitaron los ganglios. Los examinaron y encontraron que tenía una enfermedad rara llamada enfermedad de Castleman. Le dieron pastillas para la inflamación y salió del hospital después de 14 días. Lo revisaron cada 3 meses con pruebas y tomografías, y durante un año no tuvo más bultos ni problemas."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un adolescente de 13 años ingresó al hospital por un bulto en la ingle izquierda. Tenía antecedentes de una cirugía en la columna hace 6 años por un accidente, lo que le causó parálisis en las piernas. Por estar mucho tiempo en cama, desarrolló una úlcera en el pie izquierdo. El examen mostró una masa móvil en la ingle, sin dolor ni inflamación. Los análisis de sangre indicaron inflamación (ESR 119 mm/h), pero otras pruebas (sangre, hígado, riñones) fueron normales. Una tomografía de abdomen, tórax y pelvis mostró ganglios agrandados en la ingle (el mayor de 3,5x2,4 cm), sin otros hallazgos. Para descartar enfermedades graves como linfoma, operaron al paciente bajo anestesia general, extirpando los ganglios para biopsia. El análisis mostró enfermedad de Castleman tipo células plasmáticas. Le dieron prednisolona oral y salió del hospital a los 14 días. Lo revisaron cada 3 meses con tomografías, exámenes clínicos y pruebas de sangre. Durante un año, no tuvo más bultos ni síntomas."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Adolescente masculino de 13 años ingresó al Hospital de Niños de Damasco por una masa palpable en la región inguinal izquierda. Antecedentes: cirugía vertebral 6 años atrás por traumatismo, resultando en paraplejia y pérdida sensorial en extremidades inferiores. La inmovilización prolongada derivó en úlceras de decúbito en el pie izquierdo. El examen clínico reveló una masa inguinal izquierda móvil, no dolorosa, sin signos inflamatorios locales. Laboratorio: velocidad de sedimentación globular elevada (119 mm/h); hemograma completo, función hepática, electrolitos, urea, creatinina y LDH dentro de rangos normales, descartando enfermedades sistémicas. No se justificaron pruebas adicionales (VIH, antiglobulina directa) ante la ausencia de signos de inmunodeficiencia o trastornos sistémicos. La tomografía computarizada abdominotorácica-pélvica mostró adenopatías infralinguinales, la mayor de 3,5x2,4 cm, sin compromiso de otros órganos o ganglios. Para descartar diagnósticos diferenciales (linfoma, leucemia), se realizó escisión quirúrgica de los ganglios afectados bajo anestesia general, enviándose a estudio histopatológico. La biopsia reveló hiperplasia ganglionar con proliferación de histiocitos, células plasmáticas y vascularización, compatible con enfermedad de Castleman, subtipo de células plasmáticas. El paciente fue dado de alta a los 14 días con prednisolona oral. Se instauró seguimiento trimestral con tomografía de cuerpo entero, examen clínico exhaustivo y pruebas de laboratorio (hemograma, VSG, proteína C reactiva, función hepática y renal). Tras 12 meses, no se reportaron síntomas nuevos, adenopatías ni alteraciones clínicas o de laboratorio, indicando remisión."
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{
"id": 27,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de cardiomiopatía dilatada con hipocalcemia e hipoparatiroidismo",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 55 años fue al hospital porque le costaba respirar al hacer ejercicio y orinaba poco. Tenía un problema en el corazón desde hace 6 meses, pero no tomaba sus medicinas como debía. También sentía pesadez en el pecho, tos con flema espumosa y las piernas hinchadas. Los doctores vieron que estaba pálido, con presión baja y respiración rápida. Su corazón y pulmones no sonaban bien. Las pruebas mostraron que su corazón estaba débil, con poco calcio en la sangre y anemia. También tenía líquido en los pulmones. Le dieron medicinas para el corazón y calcio por vena. Mejoró mucho y le dieron pastillas para el calcio y el corazón. También le pusieron inyecciones para la anemia. Tres meses después, estaba mucho mejor, con el corazón más fuerte."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 55 años con cardiomiopatía dilatada (DCMP), que no seguía bien su tratamiento, llegó al hospital con dificultad para respirar al hacer ejercicio (NYHA grado IV), menos orina y tos con flema espumosa. También tenía hinchazón en las piernas y hormigueo en manos y pies. Seis meses antes había sido tratado por DCMP. En el examen, tenía presión baja (90/60 mmHg), pulso rápido (110 lpm), respiración acelerada (28/min), palidez y edema en las piernas. Mostró signos de hipocalcemia (Chvostek y Trousseau positivos). Las pruebas revelaron anemia (hemoglobina 5,8 g/dL), calcio bajo (4,3 mg/dL), fosfato alto (7,1 mg/dL), y niveles bajos de hormona paratiroidea. Una ecografía mostró un corazón débil (fracción de eyección 15%) y líquido en los pulmones. Le dieron dobutamina y furosemida, pero no mejoró hasta que recibió calcio intravenoso. Fue dado de alta con pastillas de calcio, calcitriol y medicinas para el corazón, además de inyecciones para la anemia. A los 3 meses, su corazón mejoró (fracción de eyección 25%) y los niveles de calcio y hemoglobina subieron."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón asiático de 55 años con antecedentes de cardiomiopatía dilatada (DCMP) y adherencia irregular al tratamiento durante 6 meses presentó disnea de esfuerzo (progresión de NYHA II a IV), oliguria de 2 días, tos con expectoración espumosa, edema bilateral en extremidades inferiores y parestesias en manos/pies durante 1 mes. Antecedente de episodio similar tratado conservadoramente 6 meses atrás y cirugía de cataratas 15 años antes. Examen físico: consciente, orientado, afebril, presión arterial 90/60 mmHg, pulso 110 lpm (bajo volumen), frecuencia respiratoria 28/min, palidez, edema pedal bilateral, presión venosa yugular elevada. Signos de Chvostek y Trousseau positivos (hipocalcemia). Cardiovascular: latido apical hiperdinámico en sexto espacio intercostal izquierdo, S1 y S2 normales. Respiratorio: hipoventilación basal bilateral con crepitaciones finas inspiratorias. Laboratorio: hemoglobina 58 g/L (dimórfica), VCM 110 fL, HCM 34 pg/mL, CHCM 36,2 g/dL, vitamina B12 135 pg/mL, ácido fólico 5,4 ng/mL, urea 53 mg/dL, creatinina 0,8 mg/dL, calcio sérico 4,3 mg/dL, fosfato 7,1 mg/dL, albúmina 3,06 g/dL, hormona paratiroidea <0,23 ng/mL, magnesio 2,0 mg/dL. Gasometría arterial: acidosis metabólica leve. ECG: bloqueo completo de rama izquierda, QT prolongado. Radiografía torácica: derrame pleural bilateral. Ecocardiografía: ventrículo izquierdo dilatado, fracción de eyección 15%, compatible con DCMP severa. Tomografía cerebral sin contraste: calcificaciones simétricas bilaterales en cerebelo, ganglios basales y regiones fronto-parieto-occipitales. Tratamiento inicial: dobutamina (6 µg/kg) y furosemida (20 mg IV BID) sin mejoría significativa. Ante hipocalcemia, hiperfosfatemia y hipoparatiroidismo, se diagnosticó cardiomiopatía hipocalcémica; se administró gluconato de calcio IV (1 g inicial, seguido de infusión 37,5 mg/h) con mejoría notable. Alta con calcio oral (3 g/día), calcitriol (0,5 µg/día), benzotiazida/triamtereno (25/50 mg OD), ramipril (5 mg OD), carvedilol (3,125 mg BID) y cianocobalamina para anemia megaloblástica. A los 3 meses: calcio sérico 7,7 mg/dL, fosfato 6,0 mg/dL, hemoglobina 10,1 g/dL, fracción de eyección 25%. Biopsia endomiocárdica planificada, rechazada por el paciente."
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{
"id": 28,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de hematoma perirrenal y adenoma papilar en paciente con glomeruloesclerosis segmentaria focal",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 54 años fue al hospital con mucho dolor en la espalda izquierda, náuseas y vómitos. Sus riñones no funcionaban bien, por lo que estaba en diálisis. Días antes, tuvo anemia y sangre en las heces, y le quitaron un pólipo en el colon. En urgencias, su barriga estaba hinchada y le dolía mucho. Las pruebas mostraron anemia. Una tomografía encontró sangre y un quiste grande en el riñón izquierdo. Le pusieron un tubo para ayudar al riñón, pero necesitó sangre porque la anemia empeoró. La operaron para quitar el riñón izquierdo, donde hallaron un hematoma y una pequeña masa no peligrosa. Después de la cirugía, siguió en diálisis y se recuperó bien, sin más sangrado."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 54 años, en hemodiálisis por una enfermedad renal, llegó a urgencias con dolor lumbar izquierdo, náuseas y vómitos tras su diálisis. Tenía antecedentes de una operación para quitar glándulas paratiroides y, días antes, anemia y sangrado rectal. Le habían removido un pólipo en el colon. En urgencias, tenía presión 112/65 mmHg, pulso 96 lpm, abdomen hinchado y dolor al tocarlo. Los exámenes mostraron hemoglobina baja (9,0 g/dL) y creatinina alta (6,06 mg/dL). Una tomografía encontró un hematoma grande y un quiste en el riñón izquierdo, con obstrucción. Le pusieron un stent ureteral, pero la hemoglobina cayó a 6,1 g/dL, necesitando transfusión. La operaron, quitando el riñón izquierdo, donde hallaron un hematoma y una pequeña masa benigna. Tras diálisis y transfusiones, se recuperó sin más sangrado y sigue en diálisis."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Mujer libanesa de 54 años, en hemodiálisis (HD) de mantenimiento tres veces por semana por glomeruloesclerosis segmentaria focal (GSF), ingresó a urgencias tras HD por dolor lumbar izquierdo agudo, náuseas y vómitos de inicio súbito 12 horas antes. Antecedentes: hiperparatiroidismo secundario severo con calcificación vascular cutánea, tratado sin éxito con cinacalcet durante 3 años, requiriendo paratiroidectomía (hiperplasia de cuatro glándulas) 8 meses previos. Cinco días antes, ingresó por anemia severa y rectorragia; ultrasonido renal mostró riñones pequeños con quistes (hasta 3 cm) y calcificaciones sin hidronefrosis. Cuatro días antes, colonoscopia reveló un pólipo de 7 mm en colon descendente izquierdo, resecado por mucosectomía (adenoma tubular sésil con displasia de bajo grado). Sin fiebre ni traumatismos previos, negaba uso de antiplaquetarios. En urgencias: presión arterial 112/65 mmHg, pulso 96 lpm, temperatura 36,8°C, abdomen distendido con dolor severo en ángulo costovertebral izquierdo. Laboratorio: hemoglobina 9,0 g/dL, hematocrito 29,7%, leucocitos 12,2 x 1000/µL, creatinina 6,06 mg/dL, proteína C reactiva 6 mg/L, TP 83%, INR 1,13. Tomografía multifásica toracoabdominopélvica mostró hematoma perirrenal izquierdo (9x4 cm), colección subcapsular (1,8 cm), quiste grande, hidronefrosis izquierda y calcificaciones hiliares. Se colocó stent ureteral doble J retrógrado, identificando un coágulo ureteral; cultivos y citología de orina negativos. Radiografía abdominal confirmó correcta colocación del stent. Persistió caída de hemoglobina (6,1 g/dL), requiriendo transfusión de eritrocitos leucodepleados. Ante sospecha de hematoma perirrenal subagudo y para descartar malignidad, se realizó nefrectomía radical izquierda tras HD sin heparina, hallando un hematoma (9x9x7 cm) que reemplazaba el parénquima renal y una masa papilar de 2 mm (adenoma papilar en histopatología). Recibió 2 unidades adicionales de eritrocitos intraoperatoriamente. Postoperatorio sin complicaciones, con hemoglobina estabilizada en 10 g/dL tras HD y transfusión adicional. La paciente se recuperó sin evidencia de sangrado, manteniéndose asintomática en HD regular."
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{
"id": 29,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Caso clínico de uveítis anterior hipertensiva asociada a virus varicela-zóster (VZV) y accidente cerebrovascular",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 30 años fue al hospital porque le dolía el ojo derecho y veía menos. También tenía problemas en las articulaciones, el estómago y había perdido mucho peso. Dos semanas antes, dejó de tomar una medicina que ayudaba con la inflamación. Los doctores vieron que su ojo derecho estaba muy inflamado y tenía mucha presión (como si estuviera muy apretado). Las pruebas mostraron que tenía un virus llamado varicela-zóster en el ojo. Le dieron pastillas y gotas para bajar la inflamación y la presión. Mejoró un poco, pero luego tuvo un problema en el cerebro (un derrame). Estuvo dos semanas en el hospital y su ojo mejoró. Sin embargo, dos meses después, el dolor y la mala visión volvieron. La operaron para poner un tubo en el ojo y controlar la presión. Durante la cirugía, tomaron un líquido del ojo y encontraron sustancias que mostraban inflamación. La operación ayudó, y la paciente siguió en tratamiento."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 30 años llegó al hospital con dolor y pérdida de visión en el ojo derecho durante dos meses. Tenía antecedentes de artritis, problemas gastrointestinales y pérdida de 20 libras. Había reducido la prednisona, un medicamento para la inflamación, antes de los síntomas. El examen mostró visión de 20/40 en el ojo derecho, presión ocular alta (65 mmHg) y signos de inflamación. Las pruebas confirmaron el virus varicela-zóster (VZV) en el ojo. Le dieron acetazolamida, gotas para la presión ocular y valaciclovir. Después, tuvo un accidente cerebrovascular (ACV) por el virus, estuvo hospitalizada dos semanas y mejoró. Dos meses después, el dolor y la visión empeoraron (20/100, presión 39 mmHg). Cambiaron el tratamiento, pero no mejoró mucho, así que le pusieron un tubo (derivación de Ahmed) en el ojo para controlar la presión. Durante la cirugía, analizaron el líquido del ojo y encontraron niveles altos de sustancias inflamatorias como IL-1RA, IP-10 y MCP-1. La cirugía ayudó, y siguió en tratamiento."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Mujer de 30 años con antecedentes de artritis inflamatoria, síntomas gastrointestinales sugestivos de enfermedad inflamatoria intestinal y pérdida de peso de 20 libras presentó dolor ocular derecho progresivo y disminución visual de dos meses. Dos semanas antes, redujo prednisona para síntomas inflamatorios sistémicos. Examen oftalmológico: agudeza visual corregida 20/40 OD, 20/20 OS; pupilas 9 mm akinéticas OD, 5 mm reactivas OS; presión intraocular 65 mmHg OD, 21 mmHg OS. Lámpara de hendidura: precipitados queráticos granulomatosos, 3+ células en cámara anterior, atrofia iridiana difusa, ectropion uvea OD; OS normal. Gonioscopia: 3+ células pigmentadas en ángulo inferior OD. Fondo de ojo normal bilateral. Paracentesis anterior: ADN de VZV positivo por PCR; serología IgG VZV positiva. Diagnóstico: uveítis anterior hipertensiva asociada a VZV. Tratamiento: acetazolamida oral, timolol, dorzolamida, brimonidina oftálmicos, valaciclovir 1 g TID, prednisolona 1% cada 2 horas. Posteriormente, presentó accidente cerebrovascular (ACV) por vasculopatía del SNC asociada a VZV, requiriendo hospitalización de 2 semanas con mejoría ocular. A los dos meses, recrudescencia de dolor y visión (BCVA 20/100, PIO 39 mmHg OD), con inyección ciliar 1+ y 3+ células en cámara anterior. Cambio a difluprednato con mínima mejoría. Persistencia de hipertensión ocular llevó a cirugía de filtración con derivación de Ahmed. Durante el procedimiento, se obtuvo humor acuoso para análisis de 22 citoquinas/quimiocinas mediante inmunoensayo de perlas múltiplex, detectando niveles elevados de IL-1RA (1000 pg/mL), IP-10, MCP-1 (150-200 pg/mL), IL-18, MIP-1b (10-20 pg/mL), IL-6 e IL-8 (<10 pg/mL). La intervención quirúrgica estabilizó la presión intraocular, y la paciente continuó en tratamiento."
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{
"id": 30,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Complicaciones neonatales y manejo de fasciotomía",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un bebé nació antes de tiempo, a las 35 semanas, porque los doctores vieron que se movía poco en el vientre. La mamá tenía algunos problemas de salud, como obesidad y un rasgo en la sangre llamado células falciformes. Durante el embarazo, la bolsa de agua tenía poca cantidad de líquido y el bebé tenía la vejiga y el estómago hinchados. Al nacer, el bebé tuvo problemas para respirar y necesitó oxígeno y tubos para ayudarlo. También tenía el brazo izquierdo muy morado y con ampollas. Los doctores vieron que no se movía y no respondía con ese brazo. Decidieron hacerle una cirugía llamada fasciotomía para liberar la presión en el brazo y salvarlo. Con los días, el brazo mejoró de color y circulación. Las heridas fueron sanando poco a poco y no hubo infecciones. A los 4 meses, las heridas estaban cerradas, y aunque el bebé aún movía poco la mano, podía mover el hombro y el codo. Sigue con terapias y cuidados para mejorar sus movimientos."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un bebé nació a las 35 semanas por cesárea porque se movía poco en el vientre y tenía un puntaje bajo en los estudios de control. La madre tenía obesidad, era mayor y presentaba un rasgo de células falciformes. Durante el embarazo se encontró poco líquido amniótico y señales de que la orina del bebé no salía bien. Al nacer, el bebé tuvo problemas para respirar y necesitó intubación y oxígeno. Su brazo izquierdo estaba muy morado, con ampollas y sin movimiento. Los doctores pensaron en un síndrome compartimental, causado por la presión dentro del útero. A las 6 horas de vida, se realizó una cirugía llamada fasciotomía para liberar la presión del brazo y la mano. Con los días, la circulación y el color del brazo mejoraron. Las heridas sanaron bien y no hubo infecciones. Al cumplir 4 meses, el bebé tenía buena movilidad en el hombro y el codo, pero movimientos limitados en la mano. Sigue en tratamiento con terapias y controles médicos para recuperar la función."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Se reporta el caso de un neonato masculino de 2021 g, nacido a las 35+3 semanas por cesárea repetida debido a disminución de movimientos fetales y perfil biofísico anómalo. Antecedentes maternos: rasgo falciforme, obesidad y edad materna avanzada. Durante la gestación se documentó oligohidramnios con ecografía que mostró distensión vesical, hidroceles bilaterales, dilatación uretral y ascitis, hallazgos sugestivos de obstrucción del tracto urinario inferior con posible ruptura vesical. Al nacimiento, el neonato cursó con dificultad respiratoria, precisando intubación y ventilación asistida. Se evidenció compromiso vascular severo del miembro superior izquierdo: cianosis distal, flictenas dorsales, descamación y ausencia de respuesta motora espontánea o a estímulos. El Doppler reveló flujo arterial en fosa antecubital sin pulsos radiales o cubitales, compatible con síndrome compartimental neonatal secundario a compresión intrauterina por oligohidramnios. Tras evaluación multidisciplinaria, se efectuó fasciotomía descompresiva de antebrazo, mano y túnel carpiano a las 6 horas de vida. Evolutivamente, la extremidad mostró reperfusión progresiva, con pulsos Doppler mantenidos hasta el nivel digital. Las heridas cicatrizaron por segunda intención, sin complicaciones infecciosas, con uso de férula en posición funcional. A las 6 semanas, cicatrización completa; al seguimiento a 4 meses, movilidad pasiva completa de muñeca y dedos, movilidad activa limitada de la mano pero preservada en hombro y codo. Se mantiene terapia ocupacional intensiva y vigilancia por equipos de ortopedia, cirugía plástica y neonatología para prevenir contracturas y optimizar la recuperación funcional."
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{
"id": 31,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Quiste suprarrenal gigante retroperitoneal",
"readability_versions": {
"easy": {
"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 38 años fue al hospital porque tenía la barriga cada vez más hinchada durante cinco meses. También sentía dolor leve y se llenaba rápido al comer. Los doctores vieron que estaba un poco pálida y con un tono amarillo en los ojos. Al revisarla, notaron una gran masa en el abdomen. Los análisis de sangre mostraron anemia y bilirrubina alta. En los estudios de imagen, como la ecografía y la tomografía, encontraron un quiste gigante cerca de la glándula suprarrenal, que medía más de 30 cm y tenía 8 litros de líquido. El quiste empujaba órganos como el riñón, hígado e intestinos. Por el tamaño, los médicos decidieron operarla. Le hicieron una cirugía en la barriga, abrieron el quiste y sacaron 8 litros de líquido marrón. Después retiraron la pared del quiste y la mandaron a analizar. La paciente se recuperó bien y salió del hospital a la semana. En los controles de 6 y 12 meses no hubo complicaciones ni regreso del quiste. El análisis mostró que no era cáncer, sino un quiste gigante sin causa clara."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 38 años ingresó en cirugía en 2022 por una hinchazón abdominal progresiva de cinco meses, con dolor leve y sensación de llenura rápida. No tenía otros síntomas generales. En el examen se encontró un abdomen muy distendido y una gran masa abdominal, con leve palidez e ictericia en los ojos. Los análisis mostraron anemia y bilirrubina elevada, pero el resto de los valores eran normales. La ecografía y la tomografía revelaron un quiste gigante de la glándula suprarrenal derecha, de más de 30 cm y con un volumen aproximado de 8 litros, que desplazaba órganos vecinos como el riñón, hígado, páncreas e intestinos. Se decidió realizar cirugía abierta. Durante la operación se abrió el abdomen y se encontró un enorme quiste retroperitoneal, del cual se extrajeron 8 litros de líquido marrón. Luego se retiró la pared del quiste para su análisis. La paciente evolucionó sin complicaciones y fue dada de alta al séptimo día. En los seguimientos a 6 y 12 meses no hubo recurrencia. El estudio histológico confirmó que no había malignidad y que se trataba de un quiste gigante retroperitoneal idiopático."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 38 años ingresó en noviembre de 2022 con antecedente de distensión abdominal progresiva de 5 meses, asociada a dolor abdominal leve y saciedad precoz, sin síntomas sistémicos. El examen físico mostró buen estado nutricional, abdomen severamente distendido, palidez leve e ictericia escleral. Se palpó una gran masa abdominal no dolorosa que ocupaba la totalidad del hemiabdomen inferior con extensión superior. Laboratorios: Hb 9,8 g/dl, leucocitos 5,7×10^9/l, plaquetas 393×10^9/l, bilirrubina 103 mg/dl, enzimas hepáticas normales, creatinina 53 μmol/l, VSG 80 mm/h. Ultrasonido: quiste abdominal complejo con órganos renales e hígado normales. TC contrastada abdomen-pelvis: quiste suprarrenal derecho de paredes finas de 23,5×20,3×32,2 cm (~8 l), desplazando riñón derecho inferomedialmente y comprimiendo hígado, vesícula, páncreas e intestinos. Se realizó laparotomía exploradora bajo anestesia general, hallándose un quiste retroperitoneal gigante. Se practicó aspiración de ~8 l de líquido marrón y cistectomía. Postoperatorio sin complicaciones, egreso a los 7 días. Seguimientos a 6 y 12 meses sin recurrencia. Citología: material amorfo sin atipia. Histología: pared quística con tejido suprarrenal, infiltrado inflamatorio mononuclear, sin revestimiento epitelial reconocible. Con base en los hallazgos, se diagnosticó quiste retroperitoneal suprarrenal idiopático gigante."
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"id": 32,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de un paciente con diabetes, enfermedad de Chagas y enfermedad coronaria",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre mayor con diabetes y una enfermedad llamada Chagas perdió mucho peso. Los médicos encontraron un problema en su esófago que le dificultaba comer. Le hicieron un tratamiento con un balón para abrir el esófago y ayudarlo a comer mejor. También tenía dolor en el pecho al hacer esfuerzo. Los doctores revisaron su corazón y vieron que las arterias estaban bloqueadas. Le hicieron un procedimiento para abrir las arterias del corazón con pequeños tubos llamados stents. Todo salió bien, y el hombre se recuperó en el hospital. Después de unos días, estaba mucho mejor y pudo volver a casa."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 71 años con diabetes y enfermedad de Chagas había perdido 60 kg recientemente. Los médicos descubrieron que tenía un megaesófago, un problema que bloqueaba el paso de la comida por el esófago. Le realizaron una dilatación con un balón para solucionar este problema, lo que mejoró su digestión. Además, el hombre sentía dolor torácico al hacer pequeños esfuerzos. Exámenes previos mostraron que tenía arterias coronarias con calcificaciones y bloqueos. En un procedimiento, los médicos colocaron stents en varias arterias del corazón para mejorar el flujo de sangre. Un mes después, realizaron otro procedimiento para tratar otras arterias. Todo salió bien, aunque hubo una complicación menor que se corrigió rápidamente. El paciente se recuperó en pocos días y fue dado de alta en buen estado."
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"hard": {
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 71 años con antecedentes de diabetes mellitus y enfermedad de Chagas presentó una pérdida de peso significativa (60 kg). La evaluación clínica reveló megaesófago secundario a obstrucción cardial, tratado mediante dilatación esofágica con balón, logrando restablecer el tránsito digestivo. Concomitantemente, el paciente refirió angina de esfuerzo mínima. Una angiografía por tomografía computarizada coronaria previa (2013) evidenció enfermedad coronaria multivascular calcificada, sin intervenciones previas. El cateterismo cardíaco (16/02/2016) mostró: RCA con calcificación severa y lesión del 50% en el tercio medio; PDA y RPLA con lesiones calcificadas del 80% y 70%, respectivamente; LM con estenosis del 80% en el tercio distal; LAD con estenosis del 90% y calcificación significativa; DG1 y DG2 con lesiones del 70% y 80%; y LCx ocluida con colaterales grado II. Con una puntuación STS de 15,8% y EuroSCORE II de 4,67%, se optó por una intervención coronaria percutánea (ICP) en dos etapas: la primera (19/02/2016) abordó LM, LAD, DG1 y DG2 con aterectomía rotacional (RA) y stents liberadores de fármacos (DES), logrando flujo TIMI 3. La segunda (22/03/2016) incluyó RA en PDA y RPLA, con implantación de DES adicionales. Una disección en RCA, secundaria a manipulación del catéter, fue corregida con un DES de 4,0 mm x 32 mm. El paciente, tras 48 horas en UCI con elevación leve de CK-MB, fue dado de alta al tercer día con función ventricular preservada."
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"id": 33,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de una paciente con quiste hidatídico renal",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 29 años sentía dolor en el lado derecho de su cuerpo. A veces le ardía al orinar. Los doctores encontraron una bolsa grande con líquido en su riñón derecho. Como había estado cerca de ovejas, pensaron que un parásito causó el problema. Le dieron medicinas por tres meses y luego le quitaron el riñón derecho en una operación. También sacaron un pedacito de su hígado. Después, la mujer se sintió bien y volvió a su vida normal."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 29 años fue al hospital porque tenía dolor en el lado derecho por un año y a veces sentía ardor al orinar. No tenía fiebre ni pérdida de peso, y nunca la habían operado, pero había estado cerca de ovejas. Los exámenes mostraron que tenía un parásito. Un ultrasonido y una tomografía encontraron un quiste grande en su riñón derecho. Los médicos le dieron albendazol por tres meses y luego hicieron una cirugía para quitar el riñón y un poco del hígado. Todo salió bien, y la paciente se recuperó rápido, volviendo a sus actividades normales."
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Mujer de 29 años acudió al servicio de urología con dolor intermitente en el flanco derecho de un año de evolución y disuria ocasional sin hematuria. Su estado general era estable, sin fiebre, pérdida de peso ni antecedentes quirúrgicos, pero con exposición recurrente a ovinos. Los análisis de laboratorio fueron normales, salvo un resultado positivo para anticuerpos anti-equinococos. El ultrasonido abdominal identificó una lesión quística de 63 mm en el riñón derecho, con paredes gruesas y ausencia de flujo Doppler. La tomografía computarizada con contraste confirmó una masa quística con septos, pared gruesa realzada y compromiso del sistema colector, clasificada como Bosniak 4, con contacto hepático en vistas coronales. La radiografía torácica descartó quistes pulmonares. Tras un tratamiento de tres meses con albendazol (400 mg bid), se realizó una nefrectomía derecha y resección hepática parcial mediante incisión subcostal de Kocher, debido a adherencias. El espécimen (372 g, 13 × 8 × 6 cm) reveló un quiste hidatídico con membrana desprendida, afectando cálices y pelvis renales, acompañado de pielonefritis crónica. Postoperatoriamente, los parámetros de laboratorio fueron normales, con diuresis adecuada (2 L/día). El catéter urinario se retiró a las 24 horas, y el drenaje renal tras tres días (200 ml, 100 ml, 0 ml). La paciente reanudó actividades normales sin complicaciones."
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"id": 34,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de una paciente con insuficiencia cardíaca y tratamiento con modulación por contractilidad cardíaca",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 46 años llegó al hospital porque sentía presión en el pecho y le faltaba el aire. Los doctores descubrieron que su corazón no funcionaba bien. Le dieron medicinas, pero no mejoró mucho. Su corazón latía normal, pero tenía las piernas hinchadas. Los exámenes mostraron que su corazón estaba débil y más grande de lo normal. Los médicos decidieron ponerle un dispositivo especial, como un marcapasos, para ayudar a su corazón a trabajar mejor. La operación salió bien, y después la mujer se sintió mucho mejor, sin presión en el pecho y con más energía para moverse."
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"readability_level": "intermediate",
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"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 46 años ingresó al hospital por sentir opresión en el pecho y dificultad para respirar durante más de un mes. Había tenido una cirugía parcial de tiroides, pero no fumaba ni bebía alcohol. Tomaba medicamentos para la insuficiencia cardíaca, pero no mejoraba mucho. Los exámenes mostraron que su corazón estaba débil, con una fracción de eyección baja (28%), y tenía las piernas hinchadas. Un ultrasonido mostró que su corazón estaba agrandado. Los médicos le diagnosticaron insuficiencia cardíaca clase III y decidieron implantarle un dispositivo de modulación por contractilidad cardíaca (CCM), similar a un marcapasos. La operación fue exitosa, y la paciente mejoró, con menos síntomas y mejor calidad de vida."
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"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina de 46 años ingresó por disnea y opresión torácica de más de un mes de evolución. Antecedente de tiroidectomía parcial, sin tabaquismo ni etilismo. Tratada con metoprolol de liberación prolongada, sacubitril/valsartán, espironolactona y dapagliflozina para insuficiencia cardíaca (IC), con respuesta subóptima. Al examen físico: consciente, FC 68 lpm, PA 150/98 mm Hg, FR 20 rpm, sin ictericia ni distensión yugular, roncus húmedos en bases pulmonares, edema bilateral en extremidades inferiores. Laboratorio: TSH 7,19 uIU/mL, triglicéridos 0,81 mmol/L, LDL-C 2,61 mmol/L, lipoproteína (a) 435 mg/L, NT-proBNP 6245 pg/mL. ECG: bradicardia sinusal, anomalías T-U, QRS 90 ms. Ecocardiograma transtorácico: diámetro auricular izquierdo 41 mm, ventricular izquierdo 54 mm, IVSD 9 mm, LVPWd 9 mm, FEVI 28%, FS 13%, presión arterial pulmonar 29 mm Hg. Angiografía coronaria computarizada sin lesiones significativas. Diagnóstico: cardiomiopatía dilatada, IC NYHA clase III con FEVI reducida. Se implantó un dispositivo de modulación por contractilidad cardíaca (CCM) mediante punción de vena subclavia izquierda, con dos cables de estimulación ventricular (Medtronic 3830-69) anclados en el tabique ventricular derecho (umbral 0,5 V, onda R >10 mV, impedancia 1080 Ω y 900 Ω). Postoperatoriamente, ECG confirmó entrega normal de impulsos CCM. Seguimiento con Doppler cardíaco, NT-proBNP, prueba de caminata de 6 minutos y cuestionario MLHFQ mostró mejoría en síntomas, tolerancia al ejercicio y calidad de vida, con normalización de E/e′ a los tres meses, indicando mejora en la función diastólica."
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"id": 35,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de una paciente con psoriasis y depresión relacionada con L-metilfolato",
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"readability_level": "easy",
"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una mujer de 61 años tenía depresión y psoriasis, una enfermedad que causa manchas en la piel. Durante muchos años, no tuvo problemas con la piel. Tomaba medicinas para la depresión que le ayudaban a sentirse mejor. En 2019, los doctores le dieron una nueva medicina llamada L-metilfolato. Pero, en pocos días, le salieron manchas en la piel otra vez. Cuando dejó de tomar esa medicina, las manchas desaparecieron en unas semanas. Desde entonces, no ha tenido más problemas con la piel."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una mujer de 61 años, con antecedentes de depresión y psoriasis desde los 20 años, no había tenido brotes de psoriasis desde los 41. Tomaba venlafaxina, lamotrigina y quetiapina para tratar su depresión, lo que mejoró su estado de ánimo y calidad de vida. En 2019, tras detectar una mutación en un gen, le recetaron L-metilfolato. A los pocos días de empezar este medicamento,出现了 lesiones psoriáticas que no había tenido en 20 años. Al suspender el L-metilfolato, las lesiones comenzaron a desaparecer en 4 días y se resolvieron completamente en unas semanas. No tuvo más brotes hasta 2020."
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente femenina, caucásica, de 61 años, con antecedentes de depresión y psoriasis desde los 20 años, sin recidivas psoriáticas desde los 41. Tratada previamente con venlafaxina 225 mg/día desde 2000, con mejoría significativa del cuadro depresivo. En 2016, se adicionaron lamotrigina 100 mg/día para estabilización del estado de ánimo y quetiapina 50 mg/día para insomnio, con buena respuesta y sin efectos adversos relevantes. En enero de 2019, se identificó un polimorfismo heterozigótico C677T en el gen MTHFR, iniciándose L-metilfolato 15 mg/día como coadyuvante. A los pocos días, la paciente presentó recrudecimiento de lesiones psoriáticas, ausentes por 20 años. Tras notificar al psiquiatra, se suspendió el L-metilfolato, observando remisión inicial de las lesiones a los 4 días y resolución completa en semanas. No se registraron nuevas manifestaciones psoriáticas hasta inicios de 2020."
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"id": 36,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de un paciente con osteoartritis y artritis séptica bilateral de cadera",
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"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 61 años tenía dolor fuerte en las dos caderas. Después de una inyección se enfermó con fiebre e infección. Los doctores limpiaron las caderas y pusieron piezas temporales con medicina. Más tarde le colocaron prótesis nuevas cubiertas de plata para evitar infecciones. Usó muletas por un tiempo y luego volvió a caminar. Tres años después seguía bien y sin problemas."
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"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 61 años con dolor en las caderas por osteoartritis, tratado con medicinas para artritis reumatoide, llegó al hospital con fiebre y mucho dolor. Los rayos X mostraron que sus caderas estaban muy dañadas. Los médicos encontraron una infección y operaron para limpiar las articulaciones, poniendo piezas con antibióticos. Más tarde, le colocaron prótesis de cadera con un recubrimiento especial para evitar infecciones. Tomó antibióticos por semanas y usó muletas. A las siete semanas, caminaba sin ayuda. Tres años después, sus caderas estaban bien y no tuvo más infecciones."
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"hard": {
"readability_level": "hard",
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 61 años, con osteoartritis bilateral de cadera y tratamiento con corticosteroides por artritis reumatoide, presentó fiebre, deterioro general y dolor incapacitante en ambas caderas doce semanas tras inyección intraarticular de ácido hialurónico. Radiografías pélvicas revelaron osteólisis extensa, subluxación y defecto acetabular izquierdo. La aspiración articular confirmó artritis séptica bilateral por E. coli, iniciándose vancomicina y ampicilina IV, ajustándose a meropenem tras cultivos. Se realizó resección bilateral de cabezas femorales, desbridamiento y colocación de espaciadores de PMMA con antibióticos vía enfoque anterolateral mínimamente invasivo, con dos recambios posteriores por drenaje persistente. A las 12 semanas, se implantó una artroplastia total de cadera derecha con copa (Allofit®) y vástago femoral (Avenir®) sin cemento, recubiertos con plata (HyProtect®). A las 18 semanas, la cadera izquierda recibió una jaula de refuerzo (Burch-Schneider®) para defecto acetabular tipo IIB de Paprosky y vástago femoral sin cemento, ambos recubiertos de plata. Se administró ertapenem IV (1 g/día) por 18 semanas. La carga parcial con muletas se indicó por 6 semanas. A las 7 semanas, el paciente logró carga total. A tres años, la evaluación clínica (puntuación WOMAC 6) y radiológica mostró prótesis bien integradas, marcha normal, leucocitos 7,29/nl y PCR 12,4 mg/l (elevada por artritis reumatoide), sin signos de infección protésica ni argiria."
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{
"id": 36,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de un paciente con osteoartritis y artritis séptica bilateral de cadera",
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"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 61 años sentía dolor en las caderas. Tomaba medicinas para otra enfermedad, pero luego tuvo fiebre y más dolor. Los doctores vieron que sus caderas tenían una infección. Lo operaron para limpiarlas y pusieron piezas con medicinas. Después, le pusieron caderas nuevas para evitar más infecciones. Tomó medicinas y usó muletas por un tiempo. Luego, pudo caminar bien y se sintió mucho mejor."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
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"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 61 años con osteoartritis en ambas caderas, tratado con medicinas para artritis reumatoide, llegó al hospital con fiebre y dolor fuerte. Los rayos X mostraron daño en las articulaciones de las caderas. Los médicos hallaron una infección y operaron para limpiarlas, colocando piezas con antibióticos. Luego, le pusieron prótesis de cadera con un recubrimiento especial para evitar infecciones. Tomó antibióticos por varias semanas y usó muletas. Siete semanas después, caminaba sin ayuda. Tres años después, sus caderas estaban bien y no tuvo más infecciones."
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 61 años, con osteoartritis bilateral de cadera y tratamiento con corticosteroides por artritis reumatoide, presentó fiebre, deterioro general y dolor incapacitante en ambas caderas doce semanas tras inyección intraarticular de ácido hialurónico. Radiografías pélvicas evidenciaron osteólisis extensa, subluxación y defecto acetabular izquierdo. La aspiración articular confirmó artritis séptica bilateral por E. coli, iniciándose vancomicina y ampicilina IV, ajustándose a meropenem tras cultivos. Se realizó resección bilateral de cabezas femorales, desbridamiento y colocación de espaciadores de PMMA con antibióticos vía enfoque anterolateral mínimamente invasivo, con dos recambios posteriores por drenaje persistente. A las 12 semanas, se implantó una artroplastia total de cadera derecha con copa (Allofit®) y vástago femoral (Avenir®) sin cemento, recubiertos con plata (HyProtect®). A las 18 semanas, la cadera izquierda recibió una jaula de refuerzo (Burch-Schneider®) para defecto acetabular tipo IIB de Paprosky y vástago femoral sin cemento, ambos recubiertos de plata. Se administró ertapenem IV (1 g/día) por 18 semanas. La carga parcial con muletas se indicó por 6 semanas. A las 7 semanas, el paciente logró carga total. A tres años, la evaluación clínica (puntuación WOMAC 6) y radiológica mostró prótesis bien integradas, marcha normal, leucocitos 7,29/nl y PCR 12,4 mg/l (elevada por artritis reumatoide), sin signos de infección protésica ni argiria."
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"id": 37,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de una neonata con síndrome femoro-facial",
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"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una bebé nació muy pequeña y antes de tiempo. Le costaba respirar y tenía la cabeza pequeña y un labio abierto. Sus piernas no estaban bien formadas. Los doctores le ayudaron a respirar y le dieron medicinas para infecciones. Planearon una operación para su labio más adelante. Pero la bebé murió por una infección fuerte."
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"intermediate": {
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"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una bebé nació a las 32 semanas pesando 1000 gramos y fue llevada a cuidados intensivos por problemas respiratorios y anomalías físicas. Su madre, de 32 años, tuvo un problema en el embarazo y no tomó ácido fólico. La bebé tenía la cabeza pequeña, labio y paladar hendido, y las piernas mal formadas. Los exámenes mostraron que los huesos de sus piernas no estaban bien y tenía un pequeño problema en el corazón. Los médicos diagnosticaron síndrome femoro-facial. Le dieron ayuda para respirar y antibióticos, y planearon una cirugía para el labio. Sin embargo, la bebé falleció al mes por una infección grave."
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Neonata de raza negra, nacida a las 32 semanas de gestación con 1000 g, derivada a la unidad de cuidados intensivos neonatales por distress respiratorio moderado y múltiples anomalías congénitas. La madre, de 32 años, en matrimonio no consanguíneo, presentó desprendimiento placentario en el tercer trimestre, con oligohidramnios severo detectado en el primer ultrasonido prenatal, sin suplementación de ácido fólico ni diabetes materna (glucosa 5.1 mmol/L). La paciente exhibía microcefalia (circunferencia occipitofrontal <10%), occipucio prominente, orejas bajas, paladar y labio hendido derecho, micrognatia, contracturas bilaterales de codos y extremidades inferiores acortadas. La radiografía esquelética reveló aplanamiento costal, aplasia del fémur derecho e hipoplasia del fémur izquierdo. Los análisis de laboratorio (hemograma, PCR, creatinina, urea, electrolitos) fueron normales; la ecografía craneal no mostró alteraciones, pero la ecocardiografía identificó un conducto arterioso permeable. El diagnóstico de síndrome femoro-facial se estableció por aplasia femoral bilateral y facies dismórficas, diferenciándose del síndrome de regresión caudal por la presencia de defectos craneofaciales. Se instauró soporte respiratorio y antibioticoterapia empírica, con participación de ortopedia, otorrinolaringología y fisioterapia, planificando reparación del paladar hendido a los 6 meses. La paciente falleció al mes por sepsis neonatal tardía grave."
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"id": 38,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de un paciente con Neurofibromatosis tipo 1",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un joven de 18 años tiene una enfermedad llamada Neurofibromatosis tipo 1 desde que era bebé. Tiene manchas en la piel y algunos bultos. También le costaba hablar y moverse bien cuando era pequeño, pero lo ayudaron con terapias. En la escuela, a veces le costaba concentrarse, pero tomó medicinas para eso. Sus ojos también tienen problemas desde pequeño. Hace poco, notó una nueva mancha en la pierna y unos bultos en la cabeza y la muñeca. Los doctores revisaron y confirmaron que todo es parte de su enfermedad. Sigue en control con los médicos."
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"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un joven de 18 años con Neurofibromatosis tipo 1, diagnosticada desde su primer año, consultó por una nueva mancha en la pierna y bultos en la muñeca, cabeza y ceja. Desde niño tuvo retrasos en el habla y el movimiento, tratados con terapias de lenguaje, kinesioterapia y terapia ocupacional. En la adolescencia le diagnosticaron déficit de atención e hiperactividad, tratado con metilfenidato, logrando un rendimiento escolar regular. También tiene problemas en los ojos desde los 4 años. Una resonancia magnética reciente no mostró problemas graves, pero sí cambios en la columna. Los exámenes de piel confirmaron que las manchas y bultos son parte de la enfermedad. Sigue en control médico regular."
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"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Paciente masculino de 18 años con diagnóstico de Neurofibromatosis tipo 1 (NF1) desde el primer año de vida, sin antecedentes familiares de manchas café con leche, en matrimonio no consanguíneo. Presentó retraso psicomotor fino y grueso en la infancia, trastorno expresivo del lenguaje con alteraciones fonológicas y semánticas, manejado con fonoaudiología, kinesioterapia y terapia ocupacional. En la adolescencia se diagnosticó TDAH, tratado con metilfenidato, con rendimiento escolar regular. Oftalmológicamente, nódulos de Lisch desde los 4 años, euriblefaron y astigmatismo. Resonancia magnética cerebral reciente sin hallazgos patológicos; en columna, discopatía L5-S1 y realce perifacetario T11-L1. Estudio genético a los 16 años confirmó deleción de exones 5-47 del gen NF1. A los 18 años, consultó en Dermatología por una placa asintomática de 25 mm en muslo izquierdo (1 año de evolución) y nódulos subcutáneos en muñeca derecha, supraciliar derecha y occipital. Examen físico: macrocefalia (CC 60 cm), múltiples manchas café con leche, efélides axilares, nódulos subcutáneos (0,5 cm) y máculas rojo-azuladas (<5 mm) en zona lumbar y pectoral. Biopsias cutáneas y ecografía confirmaron NF superficial subcutáneo nodular (supraciliar, occipital, muñeca), NF superficial cutáneo pseudoatrófico (muslo) y NF superficial cutáneo rojo-azulado (lumbar, pectoral), según clasificación de García-Martínez et al. Se mantiene en seguimiento multidisciplinario."
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"id": 39,
"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de un paciente con infarto de miocardio secundario a traumatismo torácico",
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"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Un hombre de 38 años tuvo un accidente en el trabajo cuando un objeto lo golpeó en el pecho. Se desmayó, pero despertó rápido. En el hospital, le encontraron líquido en los pulmones y huesos rotos. Le pusieron un tubo para ayudar a respirar y lo mandaron a casa. Meses después, seguía con dificultad para respirar y dolor. Los doctores descubrieron que había tenido un problema en el corazón. Le dieron medicinas y más tarde una operación para abrir una arteria. Con el tiempo, se sintió mejor, pero aún tiene algo de dificultad para respirar después de trabajar."
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"intermediate": {
"readability_level": "intermediate",
"fernandez_huerta_range": "50-70",
"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Un hombre de 38 años ingresó al hospital tras un golpe fuerte en el pecho por un tornillo en una fábrica. Perdió el conocimiento brevemente y sintió dolor torácico y dificultad para respirar. Una tomografía mostró líquido en los pulmones y fracturas en el esternón y costillas. Le colocaron un tubo torácico y fue dado de alta. Tres meses después, seguía con opresión torácica y falta de aire. Exámenes mostraron que había tenido un infarto de miocardio antiguo. Le dieron medicinas y, meses después, una intervención para abrir una arteria del corazón. Su estado mejoró, aunque aún tiene síntomas leves tras esfuerzo físico."
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"readability_level": "hard",
"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Varón de 38 años, previamente sano, ingresó por traumatismo torácico contundente tras impacto de un tornillo de 6 cm en una fábrica, proyectándolo 4 metros. Perdió el conocimiento transitoriamente, recuperándolo minutos después. En urgencias, con escala de coma de Glasgow 15, refirió dolor torácico severo, opresión y disnea. La TC torácica reveló derrame pleural bilateral y fracturas esternal y costales, requiriendo drenaje torácico. Fue dado de alta sin evaluación cardiovascular. A los tres meses, en seguimiento, persistían disnea, opresión y disnea paroxística nocturna. Signos vitales: FC 98 lpm, PA 110/70 mmHg, FR 20 rpm. Examen físico: disminución de murmullo pulmonar derecho, sin estertores ni soplos. ECG: elevación ST, inversión de onda T (I, aVL, V2-V5), bloqueo de rama anterior izquierda. Troponina-I negativa, NT-proBNP 706 pg/ml. Ecocardiograma: aurícula izquierda 26,4 mm, ventrículo izquierdo 51,8 mm, FEVI 32%, adelgazamiento de pared anterior y septum (6,6 mm). Sin placas ateroscleróticas en carótidas ni arterias periféricas. Diagnóstico: infarto de miocardio antiguo (OMI). Tratado con diuréticos, betabloqueantes, estatinas y estimulantes cardíacos, mejoró parcialmente. La TC coronaria mostró estenosis moderada en LAD proximal; la angiografía (CAG) confirmó estenosis del 70%. Sin IVUS por costos, optó por manejo conservador. A los 4 meses, nueva CAG mostró estenosis del 60%; IVUS reveló placa de bajo eco (55,9%) sin isquemia significativa. A los 4 años, persistía disnea de esfuerzo leve, con FEVI 41%, agrandamiento ventricular y adelgazamiento parietal. Se optimizó tratamiento con metoprolol 23,75 mg, benazepril 2,5 mg, espironolactona 20 mg y coenzima, debido a adherencia irregular previa."
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"original_text_language": "es",
"source_topic": "Reporte médico de una neonata con coagulación intravascular diseminada y mutación MECOM",
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"fernandez_huerta_range": "70-100",
"target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)",
"text": "Una bebé nació antes de tiempo, muy pequeña y débil. Estaba pálida, con moretones y sangrados. Le costaba respirar, así que los doctores la ayudaron con máquinas y le dieron sangre y medicinas. Descubrieron que tenía un problema grave de coagulación y sangrados en el cerebro y el estómago. Aunque intentaron salvarla, la bebé murió a los tres días. Los doctores encontraron un cambio en un gen que causó su enfermedad, algo que no tenían sus padres ni su hermano."
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"target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)",
"text": "Una bebé nació a las 36 semanas con 2650 g por cesárea de urgencia debido a sufrimiento fetal. Mostró palidez, moretones, sangrado y problemas para respirar. La llevaron a cuidados intensivos, donde diagnosticaron un problema grave de coagulación en la sangre. Le dieron ventilación mecánica, transfusiones de sangre y medicinas para infecciones. Los exámenes mostraron sangrados en el cerebro y el estómago. A pesar del tratamiento, murió a los tres días por fallos en varios órganos. Un estudio genético encontró una mutación en un gen, no presente en sus padres ni hermano, que causó su enfermedad."
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"fernandez_huerta_range": "0-50",
"target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado",
"text": "Neonata de etnia Han, nacida a las 36 semanas (2650 g) vía cesárea de urgencia por distress fetal, con Apgar 6 y 6 a 1 y 5 minutos, presentó palidez, equimosis, sangrado mucosal, insuficiencia respiratoria y hemorragia en sitios de punción. Análisis inicial: hematocrito 0.08, hemoglobina 23 g/L, plaquetas 12 × 109/L, leucocitos 1.11 × 109/L. Requirió intubación y ventilación mecánica. En la UCIN, se diagnosticó coagulación intravascular diseminada (TTPA 73,10 s, TP 25,4 s, INR 2,26, fibrinógeno 1,01 g/L, dímero D >20 mg/L). Se administraron transfusiones de plasma fresco congelado, glóbulos rojos, plaquetas, antiinfecciosos, cardiotónicos y vasopresores, sin normalización de hemoglobina (106 g/L) ni plaquetas (11 × 109/L). Ecocardiograma: conducto arterioso patente, foramen oval permeable, hipertensión pulmonar. Ultrasonido craneal: hemorragia intracraneal grave; abdominal: hemorragia gastrointestinal. Electroencefalograma: bajo voltaje. Frotis periférico: reticulocitos 1,5%, Coombs negativa. Sin evidencia de sepsis neonatal ni infecciones TORCH, hepatitis o sífilis. Falleció al tercer día por falla multiorgánica y hemorragia intracraneal masiva. Padres no consanguíneos, ambos con talasemia; madre con anemia leve gestacional (hemoglobina 97 g/L). Secuenciamiento de Sanger identificó una mutación heterocigótica de desplazamiento de marco en MECOM [NM_001105078: c.157_158del (p.Met53Glyfs*2)], no presente en padres ni hermano, clasificada como patogénica (ACMG). Modelos SWISS-MODEL confirmaron alteración estructural proteica por terminación temprana, no reportada en HGMD ni Clinvar."
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