{ "id": "multiclinsum_gs_es_153.txt", "original_text_language": "es", "source_topic": "Tormenta tiroidea en enfermedad de Graves tratada con yodo radiactivo y anestesia multimodal", "readability_versions": { "easy": { "readability_level": "easy", "fernandez_huerta_range": "70-100", "target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)", "text": "Una joven de 17 años tenía una enfermedad llamada Graves, que causa que la tiroides funcione demasiado. Durante varios meses tuvo síntomas como pérdida de peso, palpitaciones, ansiedad, fiebre leve y diarrea. Más tarde, su cuello empezó a crecer porque la tiroides se hizo más grande. Intentaron tratarla con medicamentos, pero uno le causó problemas en la sangre y el otro no le funcionó bien. Le dieron un tratamiento especial con yodo radiactivo. Durante el procedimiento, los doctores usaron anestesia combinada y monitoreo cuidadoso. La cirugía duró más de tres horas. Después del procedimiento, la paciente tuvo buen control del dolor y estuvo estable, aunque tuvo un poco de ronquera en la voz." }, "intermediate": { "readability_level": "intermediate", "fernandez_huerta_range": "50-70", "target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)", "text": "Una paciente de 17 años con diagnóstico de enfermedad de Graves con bocio difuso presentó varios síntomas durante seis meses, incluyendo pérdida de peso, fiebre leve, palpitaciones, ansiedad y diarrea. Al tercer mes se agregó crecimiento de cuello y taquicardia. Inicialmente fue tratada con tiamazol, pero se suspendió por agranulocitosis. Posteriormente recibió lugol y propranolol, sin mejoría clínica. Se decidió administrar yodo radiactivo (I-131) como tratamiento definitivo. Debido a un puntaje elevado en la escala de Burch-Wartofsky, que sugería riesgo de tormenta tiroidea, se utilizó anestesia multimodal para el procedimiento. Este incluyó bloqueo cervical con anestésicos locales, uso de fármacos sedantes y monitoreo invasivo. La paciente se mantuvo estable durante la cirugía, que duró 215 minutos. En el postoperatorio se controló adecuadamente el dolor y, como efecto secundario, presentó disfonía persistente sin odinofagia." }, "hard": { "readability_level": "hard", "fernandez_huerta_range": "0-50", "target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado", "text": "Adolescente femenina de 17 años con diagnóstico previo de enfermedad de Graves asociada a bocio difuso, quien presentó un síndrome tirotóxico de evolución progresiva durante seis meses, caracterizado por pérdida de peso no intencionada, hipertermia subfebril, síntomas autonómicos (palpitaciones, ansiedad, diarrea intermitente) y crecimiento cervical anterior. Fue tratada inicialmente con tiamazol, el cual se discontinuó por desarrollo de agranulocitosis, cambiando a solución de lugol y propranolol, sin respuesta satisfactoria. Se indicó administración de yodo radioactivo I-131 (10 mcU). Al obtener 40 puntos en escala de Burch-Wartofsky, se implementó anestesia general multimodal como medida preventiva ante riesgo de tormenta tiroidea. La técnica anestésica incluyó inducción con midazolam, fentanilo, cisatracurio y propofol, intubación mediante videolaringoscopía GlideScope, y mantenimiento con sevoflurano, dexmedetomidina y lidocaína intravenosa. Se completó con bloqueo superficial cervical bilateral guiado por ecografía con ropivacaína. Se realizó analgesia multimodal intraoperatoria y monitoreo invasivo continuo. El transoperatorio fue hemodinámicamente estable y sin complicaciones. Postoperatoriamente presentó analgesia efectiva por 12 h y disfonía persistente sin signos de odinofagia." } } }