text
stringlengths
1
2.12k
En los hemocultivos crece un E. coli productor de b-lactamasas de espectro extendido<SPLIT>, sensible a Imipenem<SPLIT>.
Se realiza un nuevo TC abdómino-pélvico que únicamente evidencia cambios post-quirúrgicos<SPLIT>, descartándose la existencia de colecciones líquidas po-tencialmente causantes del cuadro séptico<SPLIT>.
El resto del postoperatorio transcurre sin incidencias<SPLIT>, retirándose inicialmente ambos drenajes y<SPLIT>, al 10º día<SPLIT>, la sonda uretro-vesical<SPLIT>.
Finalmente se decide el alta del paciente tras completar 10 días de antibioterapia intravenosa<SPLIT>.
Se sustituye por Ciprofloxacino 250 miligramos cada 12 horas vía oral<SPLIT>, según antibiograma previo<SPLIT>, hasta la retirada del catéter JJ<SPLIT>.
Al mes de la intervención el paciente acude de nuevo a nuestro servicio para realizar uretro-cistoscopia y retirada de catéter JJ<SPLIT>.
Se observa que la doble herida vesical está completamente cicatrizada<SPLIT>, con la sutura del plano mucoso reabsorbida casi por completo<SPLIT>.
El catéter JJ que tutorizaba la ureteroneocistostomía se retira endoscópicamente sin problemas<SPLIT>.
Actual-mente<SPLIT>, tres meses después de la intervención<SPLIT>, el paciente está asintomático desde el punto de vista urológico<SPLIT>.
Paciente varón de 74 años<SPLIT>, que ingresa para estudio por rectorragias<SPLIT>, estreñimiento y pérdida de peso<SPLIT>.
En la exploración inicial<SPLIT>, se aprecia en región malar derecha una lesión cutánea de 2 meses de evolución y 6 cm de diámetro<SPLIT>, sobreelevada<SPLIT>, circunferencial<SPLIT>, con cráter central<SPLIT>, a través del cual drena contenido purulento y rodeada de otros nódulos cutáneos ; también se palpa adenopatía láterocervical derecha de consistencia pétrea<SPLIT>.
La colonoscopia reveló una lesión úlcero-vegetante que estenosaba la luz<SPLIT>; se biopsió con resultado de adenocarcinoma de colon sigmoide infiltrante<SPLIT>.
La Tomografía Axial Computerizada (<SPLIT>TAC<SPLIT>) mostró una masa de 6,5 cm que ocluía el lóbulo inferior derecho contactando con la pared posterior de la aurícula izquierda<SPLIT>, acompañada de 3 nódulos milimétricos en lóbulo superior derecho<SPLIT>, junto a varias lesiones hipodensas hepáticas también sospechosas de metástasis<SPLIT>.
Ante este cuadro clínico<SPLIT>, se decide no realizar cirugía curativa abdominal<SPLIT>, por lo que se procede a colocación de endoprótesis paliativa a nivel de colon sigmoide<SPLIT>.
En cuanto a la lesión cutánea descrita y debido a su rápido crecimiento y evolución hacia la ulceración con exudado maloliente<SPLIT>, optamos por su extirpación quirúrgica<SPLIT>.
De forma programada y bajo anestesia general<SPLIT>, realizamos extirpación de la tumoración incluyendo lóbulo parotídeo superficial y masa adenopática de unos 3 cm de diámetro<SPLIT>, láterocervical derecha<SPLIT>.
La cobertura del defecto creado se hizo mediante colgajo submentoniano en isla de 9 x 3 cm<SPLIT>.
La zona donante del colgajo se cerró directamente<SPLIT>.
La intervención transcurrió sin incidencias<SPLIT>, con una duración total de 110 minutos<SPLIT>.
El examen anatomopatológico de la pieza quirúrgica resecada de la mejilla derecha<SPLIT>, describió una metástasis de adenocarcinoma en 6 nódulos cutáneos<SPLIT>, el mayor de ellos de 6 cm de diámetro<SPLIT>, a 1 mm del borde profundo<SPLIT>, respetándolo<SPLIT>; restos de glándula salivar no infiltrados por tumor<SPLIT>; ganglio linfático periglandular sin evidencia de metástasis<SPLIT>.
El estudio de las adenopatías cervicales resultó positivo para metástasis de adenocarcinoma en 1 de 5 ganglios linfáticos<SPLIT>, el cual queda anulado completamente por el tumor infiltrando la cápsula y el tejido circundante<SPLIT>.
El postoperatorio inmediato fue satisfactorio sin ningún tipo de incidencia y buen resultado estético<SPLIT>.
El paciente falleció en su domicilio a los 36 días del alta hospitalaria<SPLIT>, debido a la diseminación a distancia de su enfermedad primaria<SPLIT>.
Varón de 26 años de edad deportista profesional (<SPLIT>jugador de fútbol<SPLIT>) sin otros antecedentes personales de interés para el caso que nos ocupa<SPLIT>.
Sufre una caída durante la práctica deportiva desde su propia altura<SPLIT>, apoyando la muñeca izquierda y produciéndose una hiperextensión de ésta<SPLIT>.
A consecuencia del trauma presenta dolor<SPLIT>, deformidad e impotencia funcional<SPLIT>, con exploración neurovascular distal normal<SPLIT>.
Las radiografías anteroposterior y lateral de la muñeca muestran una fractura de la apófisis estiloides radial<SPLIT>, una fractura del hueso semilunar y una luxación a través del trazo de fractura del semilunar<SPLIT>.
El fragmento dorsal del semilunar se encuentra unido a los huesos del carpo y desplazados dorsalmente<SPLIT>, mientras que el fragmento volar se encuentra en su posición anatómica<SPLIT>.
Ante esta imagen diagnosticamos fractura-luxación transestiloidesradial-transemilunar<SPLIT>.
Procedimos de urgencia a reducción cerrada de la luxación mediante tracción e inmovilización<SPLIT>, comprobando la inestabilidad de la lesión<SPLIT>.
También practicamos tomografía computarizada postreducción<SPLIT>, observando que el trazo de fractura del hueso semilunar era coronal-oblicuo y conminuto<SPLIT>.
A las 72 horas del traumatismo<SPLIT>, y previa realización de un bloqueo supraclavicular<SPLIT>, el paciente fue intervenido quirúrgicamente realizando un abordaje dorsal con apertura del retináculo dorsal a nivel de la tercera corredera y capsulotomía según técnica de Berger (<SPLIT>8<SPLIT>)<SPLIT>.
Después<SPLIT>, procedimos a la reducción de la fractura del semilunar estabilizándolo con un minitornillo de 2 mm de diámetro<SPLIT>, y a la reparación del ligamento escafolunar con un arpón en el semilunar<SPLIT>.
El tiempo total de isquemia del miembro fue de 74 minutos<SPLIT>.
Tras 6 semanas de inmovilización con yeso<SPLIT>, el paciente fue remitido a rehabilitación hasta la estabilización del cuadro con una limitación funcional<SPLIT>: flexión 35<SPLIT>o<SPLIT>, extensión 25<SPLIT>o<SPLIT>, prono-supinación completa<SPLIT>, y sin inestabilidad radiocarpiana ni mediocarpiana<SPLIT>, lo que le permitió la vuelta a su actividad deportiva previa a los 5 meses del traumatismo<SPLIT>.
En la revisión al año<SPLIT>, el proceso está estabilizado<SPLIT>, sin empeoramiento<SPLIT>.
Paciente varón de 53 años de edad que acude a la consulta de urología por masa testicular izquierda<SPLIT>.
En la exploración física destaca la palpación de una lesión en polo superior de testículo izquierdo<SPLIT>, de consistencia firme y no dolorosa<SPLIT>.
Se realiza ecografía testicular donde se describe un área de 2 x 2 cms<SPLIT>, de ecogenicidad heterogénea<SPLIT>, con múltiples zonas quísticas<SPLIT>, sugerente de posible neoplasia<SPLIT>.
Los marcadores tumorales son negativos<SPLIT>.
Ante la alta sospecha de tumor testicular<SPLIT>, decidimos realización de orquiectomía radical izquierda<SPLIT>.
En el estudio histológico de la pieza quirúrgica<SPLIT>, macroscópicamente se describe una tumoración bien delimitada<SPLIT>, de 1.8 cms<SPLIT>.
de diámetro<SPLIT>, color amarillento y consistencia pétrea<SPLIT>.
Microscópicamente se encuentra constituido por escamas córneas y nidos de epitelio escamoso en el que se reconocen las células epiteliales "<SPLIT>en sombra<SPLIT>"<SPLIT>.
La mayor parte de este material se encuentra calcificado y osificado<SPLIT>, observándose alrededor de la lesión<SPLIT>, reacción fibrosa que determina la formación de una pseudocápsula que delimita el tumor<SPLIT>.
En esta pseudocápsula fibrosa se identifican focalmente haces de músculo liso<SPLIT>.
El parénquima testicular muestra un moderado edema intersticial<SPLIT>.
El epidídimo y el cordón espermático no presentan alteraciones histológicas relevantes<SPLIT>.
El diagnóstico anatomo-patológico informa de quiste dermoide testicular (<SPLIT>teratoma maduro testicular<SPLIT>)<SPLIT>, variante pseudopilomatrixoma<SPLIT>.
Tras la orquiectomía se realiza estudio de extensión mediante radiografía de tórax y TAC abdominopélvico<SPLIT>, sin evidenciarse extensión sistémica de la enfermedad<SPLIT>.
Los marcadores tumorales testiculares (<SPLIT>alfa-fetoproteína<SPLIT>, beta-HCG y LDH<SPLIT>) son negativos<SPLIT>.
El paciente se encuentra asintomático y libre de enfermedad en la actualidad tras 6 meses de seguimiento<SPLIT>.
Varón de 34 años<SPLIT>, diagnosticado de síndrome de Klinefelter<SPLIT>, que acude a Urgencias por pérdida de agudeza visual del ojo izquierdo (<SPLIT>OI<SPLIT>) de 2 días de evolución<SPLIT>.
La agudeza visual en ojo derecho (<SPLIT>OD<SPLIT>) era de 1 y en OI 0,2<SPLIT>.
El polo anterior no mostraba alteraciones y el ángulo era abierto grado IV 360<SPLIT>o poco pigmentado<SPLIT>.
La presión intraocular (<SPLIT>PIO<SPLIT>) del OD era de 34<SPLIT>mmHg y la del OI de 30<SPLIT>mmHg<SPLIT>.
El grosor corneal central en OD era de 516 micras y en OI de 520 micras<SPLIT>.
El examen fundoscópico objetivó un aumento marcado de la excavación papilar en ambos ojos con un cociente excavación<SPLIT>/<SPLIT>disco vertical de 0,8<SPLIT>.
En el OI se apreciaba una depresión oval correspondiente a una foseta congénita del nervio óptico en el sector temporal con una zona de atrofia peripapilar asociada a un desprendimiento seroso macular<SPLIT>.
El estudio de la capa de fibras nerviosas de la retina mediante tomografía de coherencia óptica (<SPLIT>OCT<SPLIT>) (<SPLIT>Stratus OCT Carl Zeiss Ophthalmic Systems<SPLIT>, Inc<SPLIT>) mostraba un importante adelgazamiento en ambos ojos<SPLIT>, más marcado en el OD aunque hay que tener en cuenta que el grosor real de la capa de fibras del nervio óptico izquierdo puede verse incrementado por el desprendimiento seroso macular<SPLIT>.
La campimetría computarizada (<SPLIT>Humphrey 24-2<SPLIT>) mostraba un defecto arciforme superior en el OD y un defecto central en el OI por la maculopatía<SPLIT>.
De forma característica la angiografía fluoresceínica mostraba una hipofluorescencia inicial de la foseta<SPLIT>.
La OCT sobre la mácula revelaba la separación de las capas internas de la retina en comunicación con la foseta y un desprendimiento neurosensorial macular sin conexión con la misma<SPLIT>.
También vemos un agujero macular lamelar en las capas externas de la retina<SPLIT>.
Paciente de 46 años histerectomizada por leiomiomas que acude a Urgencias por intenso dolor en fosa renal izquierda<SPLIT>, malestar general y episodios repetidos de hematuria<SPLIT>.
Varios estudios citológicos de orina fueron negativos para células neoplásicas<SPLIT>.
Estudios de imagen determinaron la intervención quirúrgica de la paciente observándose un riñón izquierdo atrófico así como una gran '<SPLIT>masa tumoral<SPLIT>' que englobaba la salida teórica de la arteria iliaca interna izquierda<SPLIT>, uréter izquierdo<SPLIT>, saco de Douglas<SPLIT>, recto y cara lateral peritoneal<SPLIT>.
Debido a las dificultades técnicas que entrañaba la enucleación de tal lesión se tomó una muestra ureteral que fue remitida para diagnóstico histopatológico con la sospecha de carcinoma ureteral<SPLIT>.
El estudio macroscópico del material remitido demostró un tejido irregular blanquecino de consistencia elástica-firme y aspecto fibroso que a los cortes seriados mostraba un fino punteado rojizo difícil de apreciar<SPLIT>.
El estudio histológico permitió observar un segmento ureteral con presencia de múltilples estructuras glandulares dilatadas intramusculares tapizadas por epitelio endometrial cuya tinción inmunohistoquímica fue intensamente positiva para citoqueratinas<SPLIT>, receptores de estrógenos y receptores de progesterona<SPLIT>.
Envolviendo la pared ureteral se observó abundante tejido fibroso desordenado con signos de hemorragia<SPLIT>.
Con todos estos datos se emitió el diagnóstico de endometriosis ureteral intrínseca si bien la intensa respuesta tisular extraureteral y los claros signos de hemorragia que la acompañaban nos hicieron pensar en un componente extrínseco acompañante aunque no se identificaron estructuras glandulares a dicho nivel<SPLIT>.
Se trata de un paciente masculino de 70 años<SPLIT>, quien ingresó en el servicio de urgencias del Hospital Pablo Tobón Uribe<SPLIT>, con cuadro de aproximadamente una hora de evolución consistente en opresión torácica<SPLIT>, malestar general<SPLIT>, astenia y diaforesis<SPLIT>; que iniciaron después de haber ingerido 100 mg de sildenafil<SPLIT>, niega ingesta de otro estimulante sexual o cocaína y sin relación sexual después de su consumo<SPLIT>.
El paciente como único antecedente clínico sufría de hipertensión arterial<SPLIT>, controlada farmacológicamente y niega episodios previos de angina o consumo de nitratos<SPLIT>.
El examen clínico y sus signos vitales eran normales<SPLIT>; sin embargo<SPLIT>, después de la valoración inicial presenta paro cardiorrespiratorio secundario a fibrilación ventricular con respuesta a una única desfibrilación de 200 joules<SPLIT>.
El electrocardiograma inicial demostró elevación del segmento ST en las derivadas de la cara inferior (<SPLIT>II<SPLIT>, III y aVF<SPLIT>) y de la cara anterior (<SPLIT>V2-V4<SPLIT>) con cambios recíprocos en aVL<SPLIT>, sin demostrarse extensión electrocardiográfica a ventrículo derecho<SPLIT>.
Las enzimas cardíacas al ingreso revelaron una creatinfosfokinasa (<SPLIT>CK<SPLIT>) de170 y una creatinfosfokinasa fracción MB (<SPLIT>CK-MB<SPLIT>) de 6<SPLIT>.
Los electrolitos<SPLIT>, las pruebas de coagulación y los conteos de células sanguíneas fueron normales<SPLIT>.
El manejo inicial se realizó con aspirina 100 mg<SPLIT>, lovastatina 40 mg cada día<SPLIT>, metoprolol 25 mg cada 12 horas<SPLIT>, enoxaparina 60 mg cada 12 horas<SPLIT>, oxígeno a 3 lt<SPLIT>/<SPLIT>min y estreptoquinasa 1<SPLIT>´<SPLIT>500.000 unidades administradas en 30 minutos<SPLIT>.
No se demostraron cambios secundarios a reperfusión<SPLIT>.
El paciente fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos<SPLIT>, donde se documentaron durante las primeras horas de evolución<SPLIT>, episodios de bloqueo A-V completo con resolución espontánea<SPLIT>.
El EKG tomado a las 24 horas de evolución reveló QS en cara inferior y una progresión tardía de la onda R en la cara anterior<SPLIT>.
El seguimiento enzimático demostró aumento de CK y de la fracción MB a las 6 horas (<SPLIT>4476 y 165<SPLIT>) y a las 12 horas (<SPLIT>3839 y 136<SPLIT>)<SPLIT>.
Al día siguiente se realizó una coronariografía que mostró enfermedad difusa de la arteria descendente anterior con lesión en el tercio distal del 50% y lesión del 40% en el tercio proximal de la primera rama diagonal<SPLIT>.
La arteria circunfleja tenía una lesión del 50% en el tercio medio y enfermedad difusa de sus ramas obtusas marginales<SPLIT>.
La arteria coronaria derecha presentaba una lesión irregular sugestiva de trombo parcialmente resuelto produciendo estenosis máxima del 50%<SPLIT>; distalmente la arteria descendente posterior presentaba dos lesiones del 40%<SPLIT>.
El paciente evolucionó satisfactoriamente sin complicaciones posteriores y libre de dolor<SPLIT>.
Fue dado de alta para seguimiento ambulatorio<SPLIT>.
Mujer de 61 años de edad con antecedentes patológicos de hipertensión arterial controlada farmacológicamente y dos episodios de sinusitis maxilar derecha tratados médicamente cuatro y dos años previos al problema actual<SPLIT>.
Sin alergias conocidas y sin intervenciones quirúrgicas previas<SPLIT>.
Presenta en abril 1999 tumoración subcutánea laterocervical derecha a nivel del ángulo de la mandíbula<SPLIT>, que inicialmente se relaciona con un cuadro de otitis aguda ocurrido dos meses antes<SPLIT>.
Desde la aparición del bultoma<SPLIT>, refiere dolor cervical moderado que se acentúa con movimientos de rotación<SPLIT>.
En junio del mismo año refiere disestesias en hombro y extremidad superior derecha asociados a dolor cervical<SPLIT>, así como neuralgia de C2 ipsilateral<SPLIT>.
Exploración<SPLIT>: se aprecia una tumoración de características gomosas bien definida en el ángulo mandibular derecho adherida a planos profundos y moderadamente dolorosa a la palpación<SPLIT>.
No existe alteración de vías largas y los pares craneales están conservados bilateralmente<SPLIT>.
Investigaciones<SPLIT>: una analítica completa no revela ninguna anormalidad<SPLIT>.
Se procede a la práctica de una RMN cervical apreciándose una lesión ocupante de espacio<SPLIT>, que ocupa el foramen de conjunción derecho de C2-C3 con ampliación del mismo y erosión de la masa lateral del axis<SPLIT>, así como de la articulación interapofisaria posterior derecha<SPLIT>.
Se observa ocupación del receso anterolateral del canal raquídeo pero sin distorsión del cordón medular<SPLIT>.
Anteriormente distorsiona<SPLIT>, desplaza y colapsa la arteria vertebral derecha y contacta con la bifurcación carotídea y la vena yugular interna sin afectarlas<SPLIT>.
También distorsiona la musculatura laterocervical<SPLIT>, pero sin infiltrarla<SPLIT>.