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Revista_Aragon_En_La_Edad_Media
El mercado cotidiano en una ciudad medieval. El textil a través de las obligaciones de deuda en la Valencia del siglo XV.: The Daily Market in a Medieval City. The Textile through Debt Obligations in 15th Century Valencia.
EL MERCADO COTIDIANO EN UNA CIUDAD MEDIEVAL. EL TEXTIL A TRAVÉS DE LAS OBLIGACIONES DE DEUDA EN LA VALENCIA DEL SIGLO XV. THE DAILY MARKET IN A MEDIEVAL CITY. THE TEXTILE THROUGH DEBT OBLIGATIONS IN 15th CENTURY VALENCIA. Miquel FONT SANCHO Universitat de València ORCID: 0000-0002-2931-3399 firstname.lastname@example.org. Resumen: El comercio de los tejidos gozaba de una gran vitalidad en la Valencia medieval. Para investigar el mercado textil cotidiano en el siglo XV en la ciudad contamos con una fuente excepcional: los libros de Obligacions i Condempnacions del Justícia de 300 sous, en el Archivo del Reino de Valencia. Éstos nos dan la oportunidad de ir radiografiando este mercado para saber cómo gastaban su dinero los ciudadanos relacionados con este comercio. Palabras clave: mercado, comercio textil, crédito, justicia, Valencia, siglo XV. Abstract: The textile trade enjoyed great vitality in medieval Valencia. To investigate the daily textile market in the fifteenth century in the city we have an exceptional source: the record books of Obligacions i Condempnacions del Justícia de 300 sous, in the Kingdom of Valencia's Archive. These give us a chance to depict that market, to find out how citizens related to this business spent their money. Keywords: market, textile trade, credit, justice, Valencia, $1 5 ^ { \mathrm { t h } }$ century. 1. El consumo cotidiano y el recurso al crédito en la Europa bajomedieval. Cuando se piensa en mercado y consumo en la Baja Edad Mediana es inevitable fijar la atención en los grandes mercaderes que controlaban los flujos del comercio internacional, con sus negocios millonarios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el resto de la población también consumía y a veces usaba el aplazamiento del pago para ello. El presente trabajo toma como punto de partida y fuente principal las obligaciones de deuda de mediados del siglo XV en los libros del Justícia de 300 sous, sitos en el Archivo del Reino de Valencia. Estos libros constituyen una forma de crédito poco conocida, pero no por ello menos importante, que explicaremos con detalle. El objetivo general del trabajo es aportar más información acerca de cómo consumían la mayor parte de habitantes de la ciudad de Valencia, no solo los más ricos, que cuentan con más referencias por escrito. Así mismo, se intentará extraer conclusiones de los protagonistas: quiénes eran, con sus respectivos oficios, patrones de consumo, etc. En todo caso, con el presente artículo trataremos de ofrecer un fragmento de una investigación todavía en curso, centrándonos en el caso de los artesanos textiles y sus manufacturas, cuya importancia en la historia de la ciudad es capital. El siglo XV constituyó un momento particularmente fecundo de la historia valenciana. En buena medida, los recursos humanos del país eran absorbidos por la ciudad de Valencia, que incrementó de forma espectacular el número de sus habitantes, hasta devenir al final de la centuria una de las capitales más pobladas de la península y una de las más grandes del continente (Furió, 1995: 159). Este aumento de la población implicó la participación en los intercambios comerciales de cada vez más personas, lo cual se vio reflejado en un incremento del consumo de todo tipo de bienes y servicios. El consumo se instituyó para la historiografía en uno de los indicadores más reveladores para mostrar la prosperidad bajomedieval. Tradicionalmente, se pensó que la famosa tijera de los precios y los salarios, que beneficiaba a estos últimos, había producido una sustancial mejora de las condiciones de vida de los asalariados. A pesar de esto, la demostración estadística se limita sobre todo a las ciudades del norte de Europa y no parece que en estas la oferta y la demanda de bienes de consumo estuviera tan mercantilizada como en el Mediterráneo (García Marsilla, Navarro Espinach, Vela Aulesa, 2015: 195). Más que en una mejora de la calidad de vida hay que pensar que hubo un mayor número de población implicada en la lógica mercantil debido a la posesión de más excedentes que en épocas anteriores. Siguiendo una línea similar, Petrowiste indica para Francia e Inglaterra que los datos extraídos de fuentes arqueológicas y escritas coinciden en mostrar un aumento de la alimentación cárnica y vegetal, así como de muebles y objetos de uso doméstico en los dos últimos siglos medievales (Petrowiste, 2018:1-14). Esto fue posible debido, una vez más, a las transformaciones en el mercado, que llevaron una gama más amplia de productos a sectores populares, fomentando nuevos gustos culinarios o nuevas modas en el vestir. Por otro lado, hay indicadores que pueden ser valorados para comprobar los aspectos contradictorios de este auge económico en amplias capas sociales como, por ejemplo, el endeudamiento público y privado. Historiadores como Paulino Iradiel (1996: 96-115) han visto el crédito como un factor de expansión del consumo. En nuestro caso, las compras a crédito nos permiten conocer mejor el mercado cotidiano y los modos de consumir del momento. Antes de entrar a hablar del mercado cotidiano bajomedieval es necesario un pequeño inciso: para comprender la manera de consumir e invertir a comienzos del siglo XV hace falta conocer de manera básica la realidad pecuniaria de la época. En Europa existían tres niveles monetarios caracterizados por tipos de moneda diferente: oro, plata y vellón. Cada clase de divisa tenía una función diferente. En el nivel superior existían las monedas de oro estatales en la mayor parte de Europa, aparte de las grandes monedas de oro internacionales de Florencia y Venecia. Para el consumo cotidiano las piezas de oro no se usaban: la mayoría de operaciones de valor mediano, como pago de salarios, rentas o impuestos se formalizaban con monedas de plata. Finalmente, en las ciudades existía una relativa oferta de moneda de vellón para las operaciones diarias como la compra de pequeñas cantidades de pan, carne, cerveza o vino. La habitual falta de moneda física, muchas veces presentada como un elemento disruptivo de la economía, permitía un buen funcionamiento del mercado al evitarse el acaparamiento de efectivo en pocas manos. En estos casos se recurría a la compra de bienes y servicios a crédito. La visión sobre las compras a crédito es en general positiva por parte de los historiadores especializados en esta materia. Según García Marsilla (2002), en su completo estudio sobre el desarrollo de los censales en la ciudad de Valencia, el descenso de los intereses permitió a los mercaderes y sus compañías comerciales gestionar sus inversiones de manera más eficiente, reduciendo los riesgos en las operaciones y engrasando así el funcionamiento de los mercados, cosa que afectó a su vez, de manera positiva, a las compras a crédito diarias. Por su parte, los rentistas —muchas veces hombres de negocios, pero también inversores de más bajo nivel económico—, encontraron en instrumentos crediticios un acicate muy importante para su nivel de vida (Laliena, 2015: 32-33). También se ha de tener presente que el crédito en general, incluyendo el referente al consumo diario, tenía sus contrapartidas. La deuda pública sin depreciación de la moneda y con la ligera deflación ocurrida en el siglo XV, produce un desplazamiento de la riqueza dentro de la sociedad en que se da (Piketty, 2014). En esta misma línea Le Goff apuntaba que a pesar de ser el siglo XV un período de apertura y globalización de la economía europea, las diferencias sociales y políticas se agravaron. Esto era debido a que el enriquecimiento de las familias y grupos sociales que participaban en los intercambios marginó a una parte de sus vecinos (Le Goff, 2003: 157). El consumo a crédito cotidiano a pequeña escala es poco conocido, dado que las transacciones pocas veces generaban documentos (Spufford, 1991: 401-436). Solo conocemos el crédito formal o formalizado por escrito, pero por debajo de esta pequeña parte de las deudas queda sumergido el crédito informal, que suponemos mucho más cuantioso (Furió, 2021). En el sur europeo, de tradición latina, la cultura escrita estaba mucho más firmemente arraigada y aconsejaba fijar sobre el papel la memoria de las deudas, aunque su ínfima entidad no justificara el pago a un notario. Debido a esto, por ejemplo, mercaderes y tenderos disponían de sus propios libros de cuentas, donde anotaban las ventas que habían hecho de fiado o los pequeños préstamos que habían efectuado a sus vecinos. Estos libros privados eran en algunos casos reconocidos como prueba ante un tribunal, como ocurrió en las Cortes de Valencia del 1271 para las deudas inferiores a cincuenta sueldos, aunque el 1329 Alfonso el Benigno derogó este fuero y obligó que las dichas cuentas fueran confirmadas por cartas notariales o por la presencia de testigos. Así, sobre todo desde el principio del siglo XIV, empiezan a abundar por todas partes los «libros de obrador», especialmente de pañeros, donde estos comerciantes anotaban, entre otras cosas, sus ventas a crédito. En Francia y en la propia ciudad de Barcelona también se han conservado algunos de este periodo, sobre todo de compañías comerciales (García Marsilla, 2007: 113-114). Con todo, el crecimiento del consumo a crédito en la Valencia del siglo XV no es un fenómeno extrapolable a toda Europa. En Inglaterra, por ejemplo, se experimentó un retroceso del mercado a crédito referenciado en las fuentes de justicia en esta centuria, por diferentes razones. Quizás, según Chris Briggs, las más importantes sean de carácter institucional. Los tribunales y cortes de justicia inglesa, pasaron en su mayoría de manos señoriales a manos eclesiásticas (Briggs, 2008: 1-24). Otras razones fueron de carácter económico. Pamela Nightingale apunta, por ejemplo, al estancamiento de precios y la contracción del comercio que se arrastraba desde las pestes del siglo XIV (Nightingale, 2021). Este declive también se hizo patente en el ámbito rural, donde hubo un descenso en el número de operaciones crediticias según Chris Dyer (Dyer, 1980: 264-269). En los territorios de Italia, en cambio, Luciano Palermo habla del dinámico mercado a crédito de las ciudades más activas económicamente, caracterizadas por ser ciudades estado autónomas en la zona centro-septentrional: Génova, Venecia y otras ciudades situadas en Lombardía o la Toscana. En estas urbes las actividades crediticias estaban notablemente desarrolladas. Las áreas circundantes por tanto pasaban a ser subsidiarias en lo referente a este tipo de actividades. Según Palermo, en la Baja Edad Media la mayoría de prácticas crediticias fueron inventadas y utilizadas en los territorios italianos y mediterráneos del sur europeo, creando una estructura jerárquica entre las diferentes economías del continente en lo que se refiere al flujo del crédito (Palermo, 2008). Si bien esto es aplicable en los grandes negocios, sería discutible su aplicación en el mercado a crédito cotidiano y local que nos incumbe, en el cual no ha incidido demasiado la historiografía italiana. La forma de consumir a crédito de manera cotidiana en estos territorios pasaba por los prestamistas judíos, que exigían tasas de interés bastante elevadas. Por otro lado, no podemos considerar los Monti di Pietà, como un instrumento útil en las compras a crédito diarias. Según Maria Giusepina Muzzarelli, una parte de la población media, podía acceder al crédito mediante el empeño de una pequeña propiedad, como podía ser un abrigo u otra pieza del vestuario cotidiano. No obstante, la población pobre, que no podía disponer de estas prendas, se vio excluida de este tipo de préstamo (Muzzarelli, 2018: 17-29). 2. Peculiaridades de nuestra fuente: las obligacions del Justícia de CCC sous. Para investigar el consumo a crédito diario en el siglo XV en la ciudad de Valencia contamos con los libros de Obligacions i Condempnacions del Justícia de 300 sous en el Archivo del Reino de Valencia. Estos constituyen una fuente excepcional. El Justícia de 300 sous, surge en el 1363 como una continuación al Justícia de 50 sous, que a su vez era heredero de una institución por debajo del Justícia (que no se desdoblaría entre Civil y Criminal hasta el 13211), que trataba conflictos por cantidades menores de treinta sueldos (Narbona, 1995: 55). Este Justícia para cantidades menores a 300 sueldos, a mitades del Cuatrocientos, formalizaba estas deudas sin necesidad de sufragar los honorarios de un notario, los cuales escapaban del poder adquisitivo de buena parte de los usuarios de este instrumento (García Marsilla, 2002: 76-77). La persona que quería hacer uso de esta herramienta crediticia por tener liquidez para hacer un pago podía pues ir, con su acreedor o sin él, a la Corte del Justícia para las sumas menores de 300 sueldos, y formalizar su deuda en papel, para tener constancia oficial de la misma. El procedimiento era muy sencillo, oral y sin promulgación de sentencia, excluyéndose la intervención de juristas, sin la posibilidad de recurso. El cargo de Justícia de 300 sueldos normalmente era asumido por un notario y jerárquicamente dependía del Justícia Civil (Graullera, 1994: 141-142). La producción de este tribunal se concretó en los mencionados libros, que contenían tanto las obligaciones de pago como las posteriores condempnacions. Por un lado, la obligación consistía en un reconocimiento de la deuda, o de venta a plazos, por el cual el deudor se obligaba ante el Justícia a pagar al acreedor el préstamo, o el precio de los bienes adquiridos, en un plazo concreto, presentando normalmente algún avalador. Si existía algún retraso este era denunciado y el juez daba un plazo de diez días al deudor. Si no pagaba en este tiempo incurría en la pena del quart, el pago de su deuda más una multa de una cuarta parte de la misma, y podía finalmente ver embargadas sus posesiones. Cuando, por el contrario, la deuda era satisfecha, una nota al pie del texto original daba por cancelada la operación. Estas operaciones eran a corto plazo: la mayoría de estas debían ser saldadas en un plazo de 10 días. Aunque los retrasos debían de ser frecuentes, es razonable pensar que muchas de estas operaciones crediticias con poca cantidad de dinero implicado se gestionaban de manera oral, sin necesidad de documentar la acción. Es posible que los acuerdos privados o las entregas fraccionadas de una parte de la deuda pudieran parar el proceso sancionador. Si no era así, se procedía a inventariar los bienes del moroso por un valor equivalente al de la suma debida. En última instancia, estas posesiones eran subastadas para indemnizar el acreedor. No siempre una obligación era un contrato original de crédito, sino que a veces se usaba para demorar un poco más el pago de una suma que había sido pactada anteriormente ante un notario. Esto ocurría en especial en los casos de sumas modestas, de las cuales como ya hemos señalado se hacía cargo a principios del siglo XIV el Justícia de 50 sous. La obligación se instituyó en la Valencia de este momento como el instrumento por excelencia del pequeño crédito al consumo y de las compras a plazo. Como ejemplo, entre abril y diciembre de 1333 este oficial validó 357 obligaciones por un importe global de 7.860 sueldos y 9 dineros (García Marsilla, 2007: 115). Por otro lado, junto con las obligaciones estos libros de Justícia registraban las condempnacions. Estas eran producto de deudas insatisfechas, pero partían de la reclamación o clam de los perjudicados y eran reflejo de la sentencia dictada por el oficial municipal. Aunque lo más frecuente era acudir directamente al Justícia para contratar una obligación, estas podían ser también registradas ante los notarios. No obstante, dado que cobraban unos honorarios que no todas las capas sociales se podían permitir, los consumidores se decantaban por la opción más barata que cubría la misma función. Por eso bajo la fórmula de la obligación que nos aparece en los libros judiciales, se engloban dos momentos diferentes del proceso de endeudamiento. Por un lado, unas operaciones tienen su origen en esta acta ante el Justícia, verdadero contrato de crédito. Por el otro, como acabamos de ver, otros se iniciaron ante un notario y en ellas la obligación no es más que un compromiso posterior del deudor de pagar en un breve plazo, casi siempre por problemas de solvencia en el momento pactado inicialmente por el pago. De aquí que se pueda encontrar una obligación tanto para dar forma jurídica a un préstamo, como para ofrecer una prórroga en el pago del alquiler de una casa o de un censo enfitéutico (García Marsilla, 2002: 76-77). Junto al préstamo a corto plazo o de los censales, las obligaciones representaban una forma de crédito a parte. Los estudios disponibles sobre la función de las obligaciones en la Edad Media valenciana no permiten considerarlas como un mecanismo de desposesión campesina o como una forma de crédito de carácter más «burgués» que los censales. Todo indica que la función principal de esta forma de crédito era facilitar una gran gama de intercambios en unas sociedades marcadas por la estacionalidad de la disponibilidad monetaria (Viciano 2013: 13-44). Además, se caracterizan por la posibilidad de contar con la presencia de un notario que podía representar a las personas implicadas en caso de no estar presentes, ser menores de edad o a veces mujeres. Desgraciadamente la consulta de la documentación relativa a estas operaciones se ve afectada por una serie de limitaciones. 2 En general la conservación de los libros de Justícia de 300 sous no es demasiado buena y los escribanos no tenían una voluntad de hacer un trabajo pulcro, sino exclusivamente de hacer constar las informaciones de manera rápida y pragmática, sin aparente voluntad de darles una importancia más allá de dejar por escrito todas estas operaciones. Las obligaciones de deuda no son un instrumento original o exclusivo de tierras valencianas. Podemos encontrar formas de crédito similares en otros territorios ibéricos, así como cierta continuidad en las fuentes judiciales en el área de influencia catalana (Furió, 2006: 19-53). En los otros territorios del Occidente bajomedieval existen documentos parecidos. En Inglaterra se han estudiado en profundidad los debt plaints o reclamos de deuda inscritos tanto en las Cortes de Justicia señoriales como eclesiásticas. Las courts permitían a los prestamistas locales estar cubiertos ante el eventual impago de las deudas, ya que la institución imponía penas a los morosos. Los estudios de Briggs (Briggs, 2006: 519-558) sobre estas nos muestran una cierta semejanza con la Corte del Justícia Civil de Valencia, aunque en ellos no se explica si el proceso de inscripción de las deudas era gratuito como pasaba en el caso valenciano, ni si había un límite máximo de dinero en las mismas. La peculiaridad de la Corte del Justícia de 300 sous es precisamente el límite de dinero que habían de tener las operaciones que en ella se consignaban. Este límite no se encuentra en otras instituciones similares europeas. En la zona germánica, en la que la presencia del oficio notarial era escasa, la judicialización de las deudas estaba presente, pero más bien como una manera de formalizar por escrito ciertos derechos señoriales respecto a la tierra que para favorecer el consumo a crédito, al menos en el caso de la región de Nüremberg (Franconia) en el siglo XV (Demade, 2006: 69-119). En los territorios franceses, Julie Claustre habla del recurso generalizado a los notarios para la obtención de crédito para el consumo, que significaría un tercio de los documentos realizados por los mismos en la Baja Edad Media (Claustre, 2013: 567-596). Este recurso estaría más desarrollado en la zona occitana que en la parte norte del reino, ya que París es calificada como una ciudad poco especializada, en cuanto a instrumentos crediticios se refiere, en el siglo XV. No obstante, en la ciudad hay restos de fuentes judiciales, sobre todo en los archivos de Châtelet y Parlement, donde se puede radiografiar los diferentes estadios de las deudas, desde la inscripción de la obligación de deuda hasta el embargo de los bienes del deudor. Estas fuentes serían equiparables a las del Justícia Civil de Valencia, pero no a los libros del Justícia de 300 sous, puesto que el crédito al consumo constituía solo una pequeña parte de las obligaciones, siendo de naturaleza más cuantiosa por lo general. En el caso de la ciudad de Orleans, donde sí que hay más documentos de notarios reales en los cuales se especifican compras cotidianas a crédito (Fianu, 2006: 135-150), estos podrían ser considerados similares a una corte judicial valenciana, ya que eran funcionarios reales y por ende públicos. No obstante, el Justícia de 300 sous dependía del municipio, no del rey. También hay constancia de compras cotidianas a crédito en el ducado de Normandía, pero están registradas en actas notariales privadas (Arnoux, Renault, 2006: 151-167). De forma similar, en Italia, al menos en territorio lombardo, el recurso a las instituciones judiciales públicas solo se producía para imponer castigos a los morosos, no para inscribir compras a crédito. Hay que tener presente que la mayoría de fuentes en la zona para este asunto son de carácter eclesiástico y no civil (Grillo, 2006: 169-185). La peculiaridad de la fuente que hemos estudiado frente a los protocolos notariales radica en los gastos de escrituración de los segundos, que en muchos casos podrían superar el montante de las deudas, por lo general de poco calado. Para la comarca del Empordà, en Cataluña, a principios del siglo XIV los precios notariales variaban entre los 2 denarios y los 5 sueldos (Saura Nadal, 2021: 67-85). Siendo estos datos de cien años antes y obtenidos en un pueblo pequeño, es de suponer precios generalmente superiores en Valencia para mitades del Cuatrocientos. Contando que el salario diario de un campesino rondaba los 3 sueldos, este instrumento no estaba al alcance de todos. En algunos casos la redacción de un testamento podía costar hasta 500 sueldos en la oficina notarial (Furió, 2006: 19-53). La inscripción de las deudas en la Corte del Justícia de 300 sous era totalmente gratuita. En cierto modo la puesta por escrito de estas obligaciones hace recordar a un libro de contabilidad, como los que se podían encontrar en los comercios como «cuadernos de tienda» para inscribir las deudas a favor y en contra. Según Concepción Villanueva Morte, en la Zaragoza de la segunda mitad del s. XV, la compra y la venta a crédito era un recurso habitual en muchos comercios para llevar un control de los ingresos y prescindir del uso constante de la moneda (Villanueva, 2018: 69-87). El uso de la Corte del Justícia de 300 sous se podría considerar un instrumento muy cercano a este, pero con el arbitrio de una institución pública, que hacía respetar los derechos de los participantes en las operaciones de compra a crédito. Esta institución judicial garantizaba el buen funcionamiento de las compras a crédito, vigilando el cumplimiento de las leyes y costumbres relativas a la usura, endeudamiento, crédito y procedimientos judiciales recogidas en los Furs valencianos, el código legal del país (Furió, 2006: 19-53). En cuanto a la estructura de este tipo de documentos, en el caso de las obligaciones es bastante rígida. Por un lado, se indica el deudor, del cual se especifica el oficio, así como si está presente o no. Por otro el acreedor, referenciado de la misma manera. La ausencia del primero o del segundo comportará la presencia de un tercero: el procurador, que representa una de las dos partes. La deuda puede estar reconocida en moneda o mercancías, y a veces el pago de esta comporta la restitución de prendas. Un ejemplo de la estructura de una de las obligaciones que hemos podido consultar sería: /die sabbati prima marcii dicti anny3 /. En Galceran Fuster voluntàriament se obliga en donar e pagar en Mateu Corona, present, XV sous deguts per resta de roba que de aquell comprà e rebé a X dies sots pena del quart.4. Las condenaciones, por otro lado, tienen una estructura mucho más heterogénea. En muchos casos son idénticas a las obligaciones, menos por el cambio de la fórmula voluntàriament se obliga en donar e pagar por la de fon condempnat en donar e pagar. Pero, en otras muchas ocasiones se nos explica toda la historia o hechos que originaron la deuda que ha provocó una condena por parte del Justícia. Como muestra de las condempnacions que hemos encontrado a nuestro trabajo: El mercado cotidiano en una ciudad medieval. El textil en la Valencia del siglo XV /die lune III marcii dicti anny5 /. En Esperandeu Salvador, en nom de procurador de Joan Salvador, fill seu, etcètera fon condepnat en donar e pagar en Francesch Cerdà, present, XXX sous VI diners deguts per resta de una cota de dona que de aquell comprà e rebé a X dies sots pena del quart. /die jovys XIII marcii dicti anny lo dit Esperandeu Salvador feu reclam de la dita quantitat/.6. En algunos casos interviene personalmente el Justícia, el cual manda hacer un albarán para dejar constancia de la deuda, como en el ejemplo: Nos Narcís Bru, notari, Justícia Civil de la ciutat de València tro en suma de CCC sous per amistat de la qual usam confessam e en veritat reconeixem a vos honorable Micer Joan Cornellà, en nom de tudor e mercader dels fills e hereus del honorable Micer Ramon de Monçó, quòndam, mestre en medecina, que per forces destret no sia haurets donat e pagat an Joan Guerau, specier, sis lliures cinch sous per la compra de hun mas e mitja del loguer de un alberch de la dicta tutela e cura lo qual lo dit Joan Guerau tenya logat per hun any per loguer de L lliures, lo qual loguer començà lo primer dia de novembre del any M CCCC XXXX VI e mo stech en lo dit alberch sino fins a XV de març del any M CCCC XXXX VII per causa del foch que fon en lo mercat de València, en axí que de les XXV lliures que havia pagades per la primera mitja anyada qui finirà lo primer dia de maig del dit any M CCCC XXXX VII resta hun mes e mig, lo qual a la dita rahó, sis lliures cinch sous e en les quals dites sis lliures cinch sous vos en lo dit nom sots scrit e segons quest libre de compdempnacions de la nostra cort es contengut. En testimoni,(...) manda vos lo present albarà testimonial, segeladora ab lo segel de nostre ofici, qual havets pagat als scrivans de la cort huit dies date Valencie XI marcii anno a nativitate domini millesimo CCCC XXXX VIIII. 7 3. Los bienes textiles consumidos cotidianamente en la Valencia bajomedieval. Las ciudades medievales eran puntos de encuentro para la exhibición de las nuevas modas textiles, lugares donde ver y dejarse ver. En especial en las que, como Valencia, se habían convertido en centros de poder, donde acudían gran número de personas. A todo esto, hay que añadir otro factor importante, el de la preocupación por la imagen. En un mercado donde se posponían los pagos de las compras diarias era importante ofrecer una imagen decente y pulcra, ya que la confianza en un pago futuro era la causa principal de la existencia de las deudas. Los 317 contratos de deuda sobre bienes textiles que recogemos tan solo representan cerca del $1 5 \%$ de todas las obligaciones de deuda encontradas hasta la fecha en la fuente anteriormente explicada, es decir, alrededor de una quinta parte. Se han encontrado operaciones sobre mercancías de gran variedad: desde materias primas industriales hasta alimentos cotidianos, pasando por el pago de salarios, censos, arrendamientos, compra de herramientas, de armas y un largo etcétera. En el mercado textil se movían sumas considerables de dinero si nos atenemos a los datos que nos ofrecen las obligaciones de deuda sobre este tipo de mercancías en el libro del Justícia de 300 sous para el año 1449: Tabla 1. Naturaleza de las obligaciones sobre bienes textiles ante el ‘Justícia de 300 sous’ (1449)8 <table><tr><td rowspan=1 colspan=1></td><td rowspan=1 colspan=1>N° contratos</td><td rowspan=1 colspan=1>Capital en sueldos|Media de gasto por</td><td rowspan=1 colspan=1>Capital en sueldos|Media de gasto por contrato en sueldos</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Ropas acabadas</td><td rowspan=1 colspan=1>142</td><td rowspan=1 colspan=1>3.213</td><td rowspan=1 colspan=1>22,6</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Materias primas</td><td rowspan=1 colspan=1>98</td><td rowspan=1 colspan=1>5.168</td><td rowspan=1 colspan=1>52,7</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Panos</td><td rowspan=1 colspan=1>77</td><td rowspan=1 colspan=1>3.152,5</td><td rowspan=1 colspan=1>41</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>TOTAL</td><td rowspan=1 colspan=1>317</td><td rowspan=1 colspan=1>11.533,5</td><td rowspan=1 colspan=1>36,4</td></tr></table>. La Tabla 1 muestra la importancia de los gastos en ropas y paños que hemos señalado en este periodo. A pesar de esto, la cantidad total de 11.533,5 sueldos contenidos en las operaciones de bienes textiles sigue siendo relativamente baja si la ponemos en el contexto económico de la época. Por ejemplo, en el mismo curso 1448-1449 el municipio de Valencia gastó 47.498 sueldos en salarios de sus magistrados y trabajadores. 9 Se ha hecho una división entre las ropas que están acabadas —o sea, listas para ser utilizadas—, los paños o telas que aún precisan de un trabajo de costura para ser vestidas y las materias primas destinadas a la confección de tejidos. A través de la documentación analizada se ha abierto un gran abanico de operaciones que hacen mención a todo tipo de vestimentas, complementos y calzado, de toda calidad y precio. Como ejemplo de una obligación sobre bienes textiles: /die marti IIII marcii dicti anny $^ { 1 0 } /$. En Miquel Texidor, sedacer, voluntàriament se obliga en donar e pagar a la dona na Ysabel muller de Lorenç Loriguer, teixidor de teles, sinch reals de argent (...) de teles que li ha texit a X dies sots pena del quart. /die mercury XVIIII marcii en Pere Draga notari procurador de la dita na Ysabel fon reclam de la dita pena/. 11. Para desglosar de forma específica el cómputo total referido en la tabla anterior, lo hemos sistematizado de la siguiente manera: Tabla 2. Tipología de paños y ropas acabadas en las obligaciones de deuda del libro del Justícia de 300 sous de $1 4 4 \bar { 9 } ^ { 1 2 }$ <table><tr><td rowspan=1 colspan=1>Parte superior del cuerpo</td><td rowspan=1 colspan=1>N.° de contratos</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos13</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Jubones</td><td rowspan=1 colspan=1>48</td><td rowspan=1 colspan=1>18,7</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Ropas</td><td rowspan=1 colspan=1>27</td><td rowspan=1 colspan=1>19,7</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Gonelas</td><td rowspan=1 colspan=1>5</td><td rowspan=1 colspan=1>16,3</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Camisas</td><td rowspan=1 colspan=1>4</td><td rowspan=1 colspan=1>7</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Sayas</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td><td rowspan=1 colspan=1>10</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Cotas de mujer</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>20</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Gabanes</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>10,5</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Velos</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>8</td></tr></table> <table><tr><td rowspan=1 colspan=1> Parte inferior del cuerpo</td><td rowspan=1 colspan=1>N.° de contratos</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Calzas</td><td rowspan=1 colspan=1>19</td><td rowspan=1 colspan=1>15,7</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Zapatos</td><td rowspan=1 colspan=1>5</td><td rowspan=1 colspan=1>10,8</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tapines</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td><td rowspan=1 colspan=1>11,3</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Botas</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>15</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Ropa de cama</td><td rowspan=1 colspan=1> N.° de contratos</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Sabanas</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td><td rowspan=1 colspan=1>10,5</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Frazadas</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>36</td></tr><tr><td></td><td rowspan=1 colspan=1></td><td></td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Otros</td><td rowspan=1 colspan=1>N.° de contratos</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Panos</td><td rowspan=1 colspan=1>74</td><td rowspan=1 colspan=1>914</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Cuero</td><td rowspan=1 colspan=1>32</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Lana</td><td rowspan=1 colspan=1>21</td><td rowspan=1 colspan=1>134,515</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Seda</td><td rowspan=1 colspan=1>20</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tintes</td><td rowspan=1 colspan=1>12</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Pieles</td><td rowspan=1 colspan=1>11</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Telas</td><td rowspan=1 colspan=1>7</td><td rowspan=1 colspan=1>16,5</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Cuerdas de cuero</td><td rowspan=1 colspan=1>4</td><td rowspan=1 colspan=1>1,3</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Algod6n</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>1116</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Sacas</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>10,6</td></tr></table>. Miquel FONT SANCHO <table><tr><td rowspan=1 colspan=1>Otros (cont.)</td><td rowspan=1 colspan=1>N.° de contratos</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Lienzos</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Bolsas</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>15</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Cotoninas</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>22</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Algodon hilado</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>:</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Correas</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>60</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Toallas</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>:</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Parches</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>18</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Abanicos</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Total operaciones</td><td rowspan=1 colspan=1>317</td><td rowspan=1 colspan=1>36,4</td></tr></table>. Las prendas que corresponderían en la Tabla 2 con las ropas acabadas de la Tabla 1 son todas aquellas preparadas para un uso inmediato, tanto las que pertenecen a las diferentes partes del cuerpo como las sacas, cuerdas, lienzos, bolsas, cotoninas, correas, toallas, parches y abanicos. Las restantes tipologías de prenda contenidas en la Tabla 2 corresponden a la categoría de paños (paños, telas, sedas y algodón hilado) y a las materias primas (cuero, lana, seda, tintes, pieles y algodón) de la Tabla 1. En cuanto a las prendas de la parte superior del cuerpo de la Tabla 2, destacamos la presencia de ropas en 27 de las obligaciones. Éstas nos aparecen como razón principal, sin más especificación. Debemos entender pues que se trata de telas de origen vegetal o animal las cuales se pueden usar de muchas maneras, desde fabricar camisas o ropa interior hasta manteles o sábanas. Dejando aparte la presencia menor de cotas, gabanes o velos, las obligaciones de pago sobre jubones aparecen en 48 ocasiones. Los jubones, eran una pieza ajustada al busto y que solía ser rellenada de algodón o de lino. De dónde provienen, es una cuestión todavía discutida. Hoy en día hay autores que lo explican como una expresión de la individualidad ligada a los albores del humanismo. En aquel tiempo los clérigos repudiaban esta ropa por su componente sexual, y trataban de atribuir a sus vecinos europeos su difusión, como una fuente de pecados (García Marsilla, 2017a: 81- 82). Lo que queda fuera de toda duda, viendo el gran número de operaciones que los refieren, es que los jubones entraron con mucha fuerza en la moda de esos momentos, siendo una prenda imprescindible en todo vestuario que se preciara. Pese a ello, solo se menciona el color en dos casos. En uno se hace referencia a unas mangas de terciopelo moradas en un jubón de damasquino y en otro se hace referencia a un jubón tenat, o sea amoratado o color vinoso. En el caso de las gonelas —prenda que cubría la parte superior del cuerpo y acababa en una falda—, aparecen en 5 ocasiones y tan solo en dos nos especifica su color, una verde y otra roja. Pasando a la parte inferior del cuerpo, las calzas, ligadas a la moda del jubón, son en 19 ocasiones la razón de una obligación de deuda. Solían ser dos piezas separadas que cubrían los pies y piernas, siendo atadas alrededor de la cintura. De manera frecuente se hacían de lana, aunque las moriscas o judías eran de lino o tela, y las empleaban tanto hombres como mujeres. En dos casos encontramos la especificación de calces flandesques y solo en uno se referencia el color, en ese caso rojo. Las calzas, según denunciaba Francesc Eiximenis, eran a veces demasiado explícitas, y cada año se llevaban de una manera: de dos colores, de tela brillante, por dentro de los zapatos, por fuera, etc. (García Marsilla 2015a: 234-237). Cabría destacar la distinción entre las 5 referencias que se hacen a zapatos y las 3 consignadas a tapines. La cuestión del calzado no es menor, ya que estuvo sujeto a cierta polémica. A principios del Cuatrocientos los zapatos con punta enroscada estaban empezando a considerarse una moda pasada, dejando paso a los tapines, llamados en algunos sitios chapines. Éstos podrían describirse como una especie de sandalia sobre una gran plataforma (García Marsilla, 2015a: 234-237). Como se puede ver en la parte inferior de la Tabla 2, que se refiere a otro tipo de materiales textiles, en 74 de las obligaciones de deuda consultadas la razón de las mismas son los paños o draps. En algunos casos podemos encontrar descripciones más específicas de los paños en cuestión. Se nos habla de paños de lino, de terciopelo, o de ciertos tamaños, expresados en alnas y palmos. No se aprecia gran variedad de modelos, dado que los que están descritos con bordados son una minoría y tan solo en una operación — un paño gris— se especifica el color. Aun así, podemos ver un consumo basado en la variedad de materiales con el que se fabrican los tejidos. Para el caso florentino, a finales del siglo XV el perfeccionamiento de las ropas de lujo hizo que aquellos bienes textiles de menor calidad elevaran así mismo sus estándares (Orlandi, 2018: 31-45). De esta manera, los paños de buena calidad y durables eran asequibles para las clases populares. Este fenómeno podría ser extrapolable a la Valencia coetánea, donde la oferta, la calidad y la variedad eran mucho más elevadas que en las villas de su región. Las telas, sin más descripción, nos aparecen en 7 operaciones. En el siglo XV penetraron en Valencia los tonos alegres y llamativos, aunque las preferencias habituales seguían siendo las tinturas de gamas oscuras de azules, morados o verdes (Igual, 2018: 91-109). A través de los mercaderes sederos y terciopeleros genoveses se fue poniendo de moda el color negro, que dejo su uso exclusivo en el luto para pasar a significar distinción social. En un caso nos encontramos una tela de color granado. Desgraciadamente no se especifican los colores de las prendas y materiales referidos en las Tablas 1 y 2 salvo en los pocos casos señalados. En las operaciones referentes a tintes se nos especifica el color en la mitad de ocasiones y en todas coincide con que se trata de pastel, un tinte herbáceo que proporcionaba el color azul a las prendas. Por tanto, podemos suponer que ese año en Valencia esta tonalidad estaba de moda o al menos era bastante usual. Las restantes piezas de ropa indicadas en la Tabla 2 están referenciadas en pocas obligaciones de deuda, con lo que su representación es poco significativa. En cuanto a las materias primas textiles habría que destacar las 32 operaciones sobre cuero, 21 sobre lana, 20 sobre seda, 12 sobre tintes y 11 sobre pieles, siendo el algodón minoritario, con solo 2 operaciones. Viendo la media de gasto por operación, superior a la de las prendas y paños, es de suponer que los que las compraban lo hacían en grandes cantidades para su uso industrial en la confección de prendas acabadas y telas. En definitiva, lo interesante de los libros de Justícia de 300 sous es que nos permiten profundizar en el uso de las obligaciones por parte de capas mucho amplias de la sociedad valenciana. Ello se debe a las características intrínsecas a esta forma de crédito, que no estaba estrictamente reservado a un estrato social determinado. De tal forma que, aunque a priori lo asociaríamos a las capas populares, encontramos individuos de toda clase, oficio y posición, lo cual permite hacer un análisis más esmerado del consumo cotidiano de la ciudad de Valencia, en este caso del ámbito del textil. 4. Los trabajadores del textil y otros oficios que recurrían a la corte del Justícia de 300 sous. Ante todo, hay que precisar que en el total de 348 apariciones de deudores con oficios textiles en las operaciones estudiadas solo en 132 ocasiones la razón de la deuda eran materiales textiles. Así mismo encontramos 156 acreedores con un trabajo relativo al mundo textil y solo en 87 casos intervienen en contratos sobre materiales textiles. En las obligaciones de deuda se podían encontrar personas en tres situaciones diferentes: deudoras, acreedoras o procuradoras. Su clase social o los oficios eran muy similares por regla general. En el caso de los procuradores, estos entraban en las operaciones cuando las personas deudoras o acreedoras no estaban presentes. La gran mayoría eran notarios, y algunos intervenían en operaciones en nombre de deudores y acreedores diferentes. En las condempnacions los aspectos anteriormente comentados se reproducen de la misma forma. La transversalidad del instrumento crediticio la podemos observar en el hecho que, por ejemplo, el labrador Antoni Martí es la persona que más obligaciones de deuda tiene en el año 1449, ya qué se encuentra presente en 8 operaciones. Sin embargo, la suma de ellas no supera los 120 sueldos, una cantidad no muy alta. En la otra cara de la moneda podemos observar cómo Jaume Solanes, sedero, solo interviene en 3 operaciones, pero el valor de estas asciende a 474 sueldos. Viendo las grandes cantidades de deuda amasadas por parte de algunos de estos hombres podemos tender a pensar que era debido a su pobreza, pero por contra, las personas con más deuda seguramente serían las más ricas puesto que, en el mundo del consumo a crédito, la confianza o fiducia (como dicen los italianos) era un elemento capital, de ahí la preocupación por la imagen personal. Estos hombres debían de haber demostrado repetidas veces su solvencia. Por tanto, los otros no tenían problemas al fiarles moneda, bienes de consumo o mercancías a crédito puesto que confiaban en su restitución en un plazo determinado. Si alguien era conocido por no ser de fiar, o no pagar sus deudas, lo seguro es que nadie se arriesgase a invertir en él y, por tanto, sería muy difícil ver a alguna de estas personas con unas deudas tan cuantiosas. Volviendo a la composición de los participantes, los oficios que intervenían en estas operaciones anteriores no siempre estaban relacionados con el mundo textil. Para sustentarlo, mostramos la relación entre las prendas y materiales que aparecen en las operaciones y los oficios de las personas que las compran: Tabla 3. Relación de oficios según las prendas y materiales textiles adquiridos en las obligaciones de deuda en el libro del ‘Justícia de 300 sous’ de $\bar { I } 4 4 9 ^ { 1 7 }$ <table><tr><td>Parte superior del cuerpo Jubones</td><td>Valor medio en sueldos18</td><td>Personas deudoras</td><td>Personas acreedoras</td></tr><tr><td></td><td>18,7</td><td>7 agricultores 4 tejedores 3 pelaires 2 notarios 2 carpinteros 2 porteros 2 albaniles 2 juboneros 1 ciudadano 1 barquero 1 cordero 1 barbero 1 curtidor</td><td>11 juboneros 3 sastres 1 albanil</td></tr><tr><td>Ropas</td><td>19,7</td><td>1 cerrajero 1 coracero 4 agricultores 2 notarios 2 sastres 2 tejedores 2 sederos 1 herrero 1 jubonero 1 cofrero</td><td>3 peleteros 2 agricultores 2 sastres 1 tendero 1 mercader</td></tr><tr><td>Gonelas</td><td>16,3</td><td>1 mujer 2 sastres 1 espuelero 1 picapedrero</td><td>1 jubonero 1 peletero</td></tr><tr><td>Camisas Sayas</td><td>7 10</td><td>1 tejedor 1 jubonero</td><td>- 1 musulman</td></tr><tr><td></td><td></td><td>i pelaire 1 corredor 1 sastre</td><td>1 donzel</td></tr><tr><td>Cotas de mujer</td><td>20</td><td>1 jubonero 1 mensajero de la Corte</td><td>1 musulman</td></tr><tr><td>Gabanes Velos</td><td>10.5 8</td><td>-</td><td>1 1</td></tr></table>. Miquel FONT SANCHO <table><tr><td rowspan=1 colspan=1>Parte inferior delcuerpo</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos</td><td rowspan=1 colspan=1>Personas deudoras</td><td rowspan=1 colspan=1>Personas acreedoras</td></tr><tr><td rowspan=3 colspan=1>Calzas</td><td rowspan=1 colspan=1>15,7</td><td rowspan=1 colspan=1>4 sastres</td><td rowspan=3 colspan=1>8 calceteros2 sastres</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1></td><td rowspan=1 colspan=1>2 pelaires</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1></td><td rowspan=1 colspan=1>2 notarios1 espadero1 vidriero1 platero1 apuntador1 carpintero1 escrivano1 jubonero</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Zapatos</td><td rowspan=1 colspan=1>10,8</td><td rowspan=1 colspan=1>1 mercader1 jubonero</td><td rowspan=1 colspan=1>2 zapateros</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tapines</td><td rowspan=1 colspan=1>11,3</td><td rowspan=1 colspan=1>1 espartero1 especiero</td><td rowspan=1 colspan=1>1 tapinero</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Botas</td><td rowspan=1 colspan=1>15</td><td rowspan=1 colspan=1>-</td><td rowspan=1 colspan=1></td></tr></table> <table><tr><td rowspan=1 colspan=1>Ropa de cama</td><td rowspan=1 colspan=1>Valor medio en sueldos</td><td rowspan=1 colspan=1>Personas deudoras</td><td rowspan=1 colspan=1>Personas acreedoras</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Sabanas</td><td rowspan=1 colspan=1>10,5</td><td rowspan=1 colspan=1>1 agricultor1 pocero1 corredor d&x27;orella</td><td rowspan=1 colspan=1>1 barbero</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Frazadas</td><td rowspan=1 colspan=1>36</td><td rowspan=1 colspan=1>1 frazadero</td><td rowspan=1 colspan=1>1 paraire</td></tr></table> <table><tr><td>Otros</td><td>Valor medio en sueldos 919</td><td>Personas deudoras</td><td>Personas acreedoras</td></tr><tr><td>Panos</td><td></td><td>16 sastres 9 pelaires 2 curtidores 1 panero 1 notario 1 albardero 1 ciudadano 1 tejedor 1 botero 1 hostalero 1 especiero 1 tornero 1 cerrajero 1 bancalero 1 barbero 1 platero 1 jubonero 1 maestro de escuela</td><td>10 paneros 5 pelaires 2 tejedores 2 tundidores 2 mercaderes 1 tintorero 1 sedero 1 ciudadano 1 sastre 1 carnicero</td></tr></table>. El mercado cotidiano en una ciudad medieval. El textil en la Valencia del siglo XV <table><tr><td>Otros (cont.)</td><td>Valor medio en sueldos</td><td> Personas deudoras</td><td> Personas acreedoras</td></tr><tr><td>Cuero</td><td>-</td><td>9 curtidores 6 zapateros 1 batifulla 1 vainero 1 floreador</td><td>10 curtidores 1 carnicero 1 mujer</td></tr><tr><td>Lana</td><td>134,520</td><td>1 ropero 10 pelaires 1 tejedor</td><td>1 mercader 1 aludero 1 musulman</td></tr><tr><td>Seda Tintes</td><td></td><td>3 sastres 1 sedero 1 tundidor 1 corredor de coll 1 platero 1 tejedor 6 pelaires 1 tintorero 1 mercader</td><td>1 juez 1 mercader 1 sedero 1 zapatero 1 tendero 2 tintoreros 1 mercader 1 mercader lombardo</td></tr><tr><td>Pieles</td><td></td><td>1 espadero 1 tejedor 4 peleteros 1 tejedor</td><td>3 peleteros 1 zapatero</td></tr><tr><td>Telas</td><td>16,5</td><td>1 pelaire 2 zapateros 1 cirujano 1 agricultor</td><td>1 mujer 1 tendero 1 notario</td></tr><tr><td>Cuerdas de cuero</td><td>1,3 1121</td><td>1 taconero 1 calzatero</td><td></td></tr><tr><td>Algod6n</td><td></td><td>1 tintorero 1 algodonero 1 sastre</td><td>■</td></tr><tr><td>Sacas Lienzos</td><td>10,6 1</td><td>1 pelaire 1 tintorero</td><td>= -</td></tr><tr><td>Bolsas</td><td>15</td><td>1 curtidor</td><td>-</td></tr><tr><td>Cotoninas</td><td>22</td><td>-</td><td>1 batifulla</td></tr><tr><td>Algodon hilado</td><td>1</td><td>1 especiero</td><td>1 mercader</td></tr><tr><td>Correas</td><td>60</td><td>-</td><td>■</td></tr><tr><td>Toallas</td><td>-</td><td>-</td><td>1 ciudadano</td></tr><tr><td>Parches</td><td>18</td><td></td><td></td></tr><tr><td></td><td></td><td>-</td><td>1</td></tr><tr><td>Abanicos</td><td></td><td></td><td></td></tr><tr><td></td><td>1</td><td>-</td><td>1</td></tr></table>. En la Tabla 3 la relación entre número de personas con oficio determinado no coincide con el número de operaciones totales por material y prenda, puesto que en muchos casos no se especifica la dedicación laboral de los deudores o acreedores. Para relacionar los precios medios de las prendas y materiales textiles aparecidos en la segunda columna de la Tabla 3 con el poder adquisitivo de la población cabe mencionar los salarios diarios de algunos oficios en la Valencia del 1449. Un trabajador no cualificado cobraba 2 sueldos diarios, sueldo parecido al de un agricultor, que cobraba de 2 a 3. Un peón de albañilería o artesanía percibía sobre 2 sueldos y medio diarios, un oficial llegaba a los 3 y un maestro superaba los $_ { 4 \mathrm { ~ e ~ } }$ incluso los 5 en el caso de los carpinteros. Los tejedores cobraban 5 sueldos y medio por alna tejida. Un notario podía cobrar de 3 a 6 sueldos y medio diarios, dependiendo de su trabajo y posición (Hamilton, 1936: 276). Según estos precios y salarios podríamos establecer que un jubón le costaba a un agricultor, a un trabajador sin formación o a un peón artesano más de 7 días de trabajo y unas calzas más de 6 jornadas laborales. Sin embargo, esto no impide que los agricultores sean los deudores más numerosos en las operaciones de deuda sobre jubones, con siete participaciones, y sobre ropas, con cuatro. Oficios tan variados como albañiles, picapedreros, cirujanos, barberos, artesanos, notarios, poceros y maestros adquieren prendas de ropa y paños mediante las obligaciones de deuda ante el Justícia de 300 sous, prometiendo una cantidad considerable de sus ingresos, mostrando una preocupación por la vestimenta. En cuanto a los acreedores referidos en la tabla anterior, estos coinciden en muchos casos con los productos que venden. Los calceteros son acreedores mayoritarios en las operaciones sobre calzas, al mismo tiempo que lo son los juboneros sobre los jubones, los pañeros sobre los paños o los curtidores sobre el cuero. Esto indica que en el día a día del mercado textil valenciano esta herramienta jurídica facilitaba un buen número de ventas y ganancias para estos artesanos, erigiéndose además como un pilar fundamental para el sustento de este tipo de comercio. No obstante, salta a la vista que en algunos casos los acreedores no procedían del mundo del textil: encontramos un barbero vendiendo una sábana o dos labradores vendiendo jubones, por citar dos ejemplos. Es muy probable que en casos como éstos las prendas o telas sean de segunda mano, aunque no podemos tener una certeza total debido a que la fuente no lo especifica. De igual manera, en las operaciones donde intervienen corredores, ya sean de coll o d’orella —que se ocupaban de intermediar entre las operaciones de compra y venta en mercados y subastas—, podemos tener alguna sospecha de que las mercancías sean de segunda mano. Con los datos obtenidos en este estudio no se observa un recurso sistemático a productos de bajo coste por parte de la población con oficios más modestos, sino más bien parece que estos se endeudan para comprar productos que representan un gasto considerable en sus economías. Cierto es que la fuente no nos proporciona la categoría laboral de ningún deudor dentro de su oficio, y no cobraba lo mismo un peón que un oficial o un maestro. Las operaciones donde se denota una presencia exclusiva de los artesanos del textil como deudores son las concernientes a materias primas. En el caso de la lana, la presencia de pelaires es abrumadora, con 10 deudores, siendo el restante deudor con oficio conocido tejedor, otra especialización relacionada con esta industria. En el caso del cuero encontramos en su mayoría a curtidores y zapateros, en el de la seda a sastres, en el de las pieles a peleteros y en el de los tintes otra vez a los pelaires junto los tintoreros. La inversión industrial de estos artesanos mediante el instrumento de la Corte del Justicia es, por tanto, un hecho innegable. Además, en muchos casos las compras y las ventas se realizaban entre miembros del mismo gremio, como podemos comprobar en la Tabla 3. Por ejemplo, muchos curtidores venden cuero a otros curtidores, o pelaires venden paños a otros pelaires. Es interesante también hacer una aproximación a la representatividad de cada oficio del mundo textil en el conjunto de operaciones analizado. Solo centrándonos en los deudores y acreedores, aunque la operación no siempre sea sobre cuestiones derivadas de su trabajo, se han encontrado los oficios que se muestran en la Tabla 4. Tabla 4. Artesanos del textil en obligaciones de deuda del libro del Justícia de 300 sous, $I 4 4 9 ^ { 2 2 }$ <table><tr><td rowspan=1 colspan=1> Artesanos</td><td rowspan=1 colspan=1>Como deudores</td><td rowspan=1 colspan=1>Como acreedores</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Pelaires</td><td rowspan=1 colspan=1>81</td><td rowspan=1 colspan=1>21</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Sastres</td><td rowspan=1 colspan=1>76</td><td rowspan=1 colspan=1>25</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tejedores</td><td rowspan=1 colspan=1>43</td><td rowspan=1 colspan=1>10</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Curtidores</td><td rowspan=1 colspan=1>24</td><td rowspan=1 colspan=1>8</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1> Juboneros</td><td rowspan=1 colspan=1>21</td><td rowspan=1 colspan=1>24</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1> Zapateros</td><td rowspan=1 colspan=1>14</td><td rowspan=1 colspan=1>8</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tintoreros</td><td rowspan=1 colspan=1>12</td><td rowspan=1 colspan=1>7</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Peleteros</td><td rowspan=1 colspan=1>11</td><td rowspan=1 colspan=1>12</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Sederos</td><td rowspan=1 colspan=1>9</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Corderos</td><td rowspan=1 colspan=1>9</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Bancaleros</td><td rowspan=1 colspan=1>7</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Calceteros</td><td rowspan=1 colspan=1>6</td><td rowspan=1 colspan=1>10</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Aluderos</td><td rowspan=1 colspan=1>6</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tapineros</td><td rowspan=1 colspan=1>5</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Esparteros</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Apuntadores</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Taconeros</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Cardadores</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Frazaderos</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Algodoneros</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Bruneters</td><td rowspan=1 colspan=1>2</td><td rowspan=1 colspan=1>4</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Bordadores</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Terciopeleros</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Camiseros</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Correeros</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Tundidores</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>3</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Paneros</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>11</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Ropero</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>0</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1>Hilanderos</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td><td rowspan=1 colspan=1>1</td></tr><tr><td rowspan=1 colspan=1> TOTAL</td><td rowspan=1 colspan=1>349</td><td rowspan=1 colspan=1>156</td></tr></table>. Quienes más abundan son los paraires o pelaires, los que se dedican a preparar la lana para ser tejida: a peinarla, creparla y percharla. Además, en la última fase del proceso textil controlaban los acabados de las prendas. Éstos aparecen en 81 obligaciones como deudores y 21 como acreedores. Después encontramos con más frecuencia sastres, que aparecen en 76 como deudores y 25 como acreedores, seguidos de los tejedores los cuales intervienen en 43 como deudores y 10 como acreedores. Dentro de este último grupo, en 6 casos se especifica que son tejedores de lino, en 2 tejedores de paño de lana y en 1 tejedor de fustam o fustán, tela afelpada para prendas de abrigo. La elevada presencia de paraires indica la gran utilización de la lana en las vestimentas de esta época, por lo que huelga decir que las operaciones los referencian como los que más compras de esta materia prima realizan. Ellos daban la materia textil en un estado adecuado para que otros artesanos pudieran darle la forma y la apariencia correcta para los cánones de vestimenta de la época. Luego, les eran devueltas para que las estiraran y dieran un acabado óptimo. Incluso puede que dieran color a las prendas, dada su alta participación en operaciones de compra sobre tintes. Por ello, no es sorprendente que los tejidos de lana de buena calidad llegasen a contarse entre las manufacturas más apreciadas del mercado valenciano, e incluso a exportarse fuera de Europa a cambio de especias, sedas y metales preciosos. Pero fue el mercado interno el principal destinatario de estos tejidos, la difusión y consumo de los cuales estuvo en la base de la economía bajomedieval, caracterizada por integrar en el mercado a segmentos cada vez más amplios de la población. Es importante entender que, antes de la industrialización y de la producción en cadena, la obtención de estándares de buena calidad fue complicada. En esta época el buen acabado de una tela (de lana o de otro material) constituía una de las formas principales de distinción a través de la indumentaria (García Marsilla, 2017a: 74-75). Volviendo a la Tabla 4, encontramos una diferencia sustancial entre los tres primeros oficios contenidos en ella y el resto. El trabajo de los pelaires al igual que el de los sastres y los tejedores no podía ser realizado de manera industrial o a gran escala, lo cual explica que haya más presencia de estos oficios que de otros, ya que se necesitaban más artesanos para mantener la oferta de materias textiles a la altura de la demanda. Por ejemplo, un tintorero podía teñir cinco telas a la vez, pero un pelaire debía prepararlas una a una. Si bien algunos pelaires se convirtieron en auténticos empresarios de éxito, ya que monitorizaban la producción de vestimentas en la ciudad, esto no es aplicable a todos ellos. 23 Había de distinto nivel, precio y calidad. Aún con esto, estos oficios se localizaban en la parte final de la cadena de producción textil. Pese a que la mayor cantidad de operaciones consignadas a estos tres oficios muestran la necesidad de inversión productiva o crédito a la producción, se revela a su vez que el mercado tenía la capacidad de amortizar y generar beneficios a estos trabajadores dada la demanda de ropas, que hemos de suponer elevada. La gran presencia de pelaires puede ser explicada también por ser los encargados de acabar las ropas, no sólo de la ciudad, sino también de las villas de los alrededores (García Marsilla, 2010: 48). Otro de los grupos del cual encontramos gran presencia es el de los sastres. Hoy en día se ha perdido la conciencia popular sobre el trabajo desarrollado por ellos, debido al consumo de ropas por tallas, puesto que casi nadie consume prendas hechas a medida. Estos hombres se dedicaban a ir a las casas particulares a tomar las medidas para coser su ropa y, si no podían ir ellos personalmente, el cliente también se podía desplazar a la casa o la tienda del sastre. Esto implicaba un rato en el cual el sastre y el cliente estaban hablando, y podían tener cierta confianza, ya que normalmente si un sastre satisfacía los intereses de un grupo familiar, este no tenía por qué cambiar de persona para estos servicios. Había, por tanto, cierta fidelidad. El sastre podía conocer de primera mano la situación económica de sus clientes, al visitar sus casas, y saber quién necesitaba ropa a crédito o préstamo de moneda en un momento dado. Se convertía así, no solo en alguien que fabricaba ropas, sino en un comerciante en todos los sentidos. Por lo tanto, se puede decir que cada sastre tenía su clientela fiel y había espacio suficiente para todos, debido a la alta demanda de la urbe valenciana. En este sentido, dentro de la categoría de sastres podríamos incluir también a los juponers o juboneros —que confeccionaban jubones—, que intervienen en 21 obligaciones como deudores y 24 como acreedores, y a los calceters o calceteros, que lo hacen en 6 como deudores y en 10 como acreedores. Estos últimos se dedicaban al cubrimiento de la parte inferior del cuerpo con las ya mencionadas calzas. Por esta lógica, aumentaríamos la presencia de sastres de 81 a 108 operaciones como deudores y de 21 a 34 como acreedores, siendo el oficio textil más numeroso en las obligaciones. La especialización en estas dos piezas de ropa se hizo necesaria debido a la necesidad de abastecer un mercado de la moda dinámico. En otras villas de menor tamaño no existía tal especialización, debido a que los sastres convencionales tenían la capacidad de fabricar jubones y calzas suficientes para la demanda existente. Puesto que en Valencia la importancia de la imagen era más elevada, en consecuencia, se debía cubrir este mercado. Estas dos prendas eran además complementarias: el jubón que cubría la parte superior del cuerpo, resaltaba más si la parte inferior solamente se cubría con unas calzas, ya que el contraste de volumen entre las dos partes era mayor. El número de estos dos últimos oficios creció durante la primera mitad del siglo XV ya que en los mismos libros de Justícia de 300 sous para los años que van de 1409 a 1412 se notifica gran presencia de sastres, pero no se encuentran con tanta facilidad juboneros o calceteros (García Marsilla, 2010: 49). En cuanto a otros oficios de la Tabla 4, hay que señalar que los curtidores —con 24 operaciones como deudores y 8 como acreedores—, muestran la gran importancia del cuero en la fabricación de prendas de vestir, sobre todo cordeles, cinturones y zapatos. Ellos preparaban las pieles hasta que tenían la suficiente flexibilidad para su uso. En algunos casos sus clientes eran zapateros en busca de material para confeccionar calzado. Estos, por su parte, intervienen en 14 operaciones como deudores y 8 como acreedores. Observamos asimismo a los tintoreros —los que tintaban materias textiles o paños— que aparecen en 12 obligaciones como deudores y en 7 como acreedores, o a los sederos, que aparecen en 9 y 2 respectivamente. Los tintoreros tenían una función muy importante en la sociedad de la época. En los últimos siglos de la Edad Media uno de los principales criterios para determinar la calidad de una tela era sin duda su color. Un paño de fina lana podía perder todo su valor si presentaba un colorido desigual, apagado o sin luminosidad. Por eso no sorprende la importancia que se le asignó al proceso de la tintura, uno de los peldaños finales en la compleja cadena de la manufactura textil y uno de los más difíciles, dado que el uso de las materias naturales de poder colorante limitado, y el proceso de tinte en grandes cisternas en ebullición nunca pudo garantizar la uniformidad de los resultados. Hasta el siglo XVIII, la coloración de los tejidos no dejó de estar rodeada de misterio, y ni el tintorero más mañoso podía asegurar con total certeza a sus clientes la máxima calidad en el acabado de sus telas (García Marsilla, 2017: 283). Los representantes de los otros oficios del mundo del textil no aparecen en más de 11 operaciones como deudores, como es el caso de los peleteros, presentes en otras 12 como acreedores. Los bancaleros, los cuales tejían bancales —piezas de tela pintada de figuras que servían para cubrir bancos o mesas—, están referenciados en 7 operaciones. Con menor representatividad encontramos a los esparteros y a los cardadores. Estos últimos eran artesanos que estaban especializados en utilizar las cardas, instrumentos con los que peinaban la lana o el algodón e iban separando la borra del estambre para facilitar la hilatura. Aparecen en 2 obligaciones como deudores los algodoneros, quienes elaboraban el algodón y los bruneters o fabricantes de bruneta, una ropa de lana teñida generalmente de color oscuro. Finalmente encontramos a los bordadores —que hacían bordados—, y los hiladores. Estos últimos fabricaban hilados, un conjunto de hilos gruesos o cordeles entrelazados y separados por mallas más o menos anchas que servía para cazar, pescar, transportar cosas o protegerse contra moscas y otros insectos. También encontramos a los velluters, que trabajaban el terciopelo. Todos los oficios que encontramos con pocas operaciones en su haber están en una posición cronológicamente anterior a los sastres, pelaires y tejedores en la cadena de producción. Ello nos sugiere que solamente actuaban por encargo de estos para satisfacer su demanda, cosa que podemos ver muy clara en el caso de los cardadores respecto a los pelaires. Es interesante destacar la función de las tiendas (en este caso de los artesanos textiles) en la Baja Edad Media, diferente a hoy en día, como punto de encuentro de múltiples experiencias, no solo técnicas, sino también políticas y religiosas. No constituían solo centros de elaboración y perfeccionamiento de conocimientos, que se concretaban inmediatamente en los productos ofrecidos a los clientes, sino también reflejaban en cierto modo aspectos sociales de la época, como la jerarquía entre los diferentes estadios laborales (Muzzarelli, 1999: 150). Toda esta gran especialización en los oficios textiles nos muestra la vitalidad de este comercio en la Valencia de mitad del siglo XV. No obstante, estas personas solo representan una tercera parte de todas las que se han visto referenciadas como deudoras en las operaciones tratadas a estas alturas, hecho que revela toda la riqueza que nos pueden ofrecer los libros de Justícia de 300 sous. En cuanto al análisis geográfico del conjunto de operaciones, cabe destacar que la gran mayoría de las personas intervinientes en esta fuente vivían en Valencia. En la mayoría de los casos esta es la ciudad de los deudores de las obligaciones sobre bienes textiles, salvo en dos, en que proceden del camino de Quart y Alboraia respectivamente, enclaves muy próximos a la ciudad desde los cuales se podía ir y volver en el mismo día a pie o a lomos de una montura. En el primer caso, Joan Llarí, labrador, compra a Bartomeu Batalla, otro labrador, una ropa por 13 sueldos y en el segundo Bernat Negre, también campesino, compra a Pere Mercader, notario, una tela bordada con granadas. En el caso de los acreedores en operaciones sobre bienes textiles hay uno procedente de Quart y otro de Vila-real, situada unos 60 kilómetros al norte de la capital. En el primer caso Joan Llorenç, del que no consta oficio, cobra 10 sueldos por un gabán y en el segundo un tal Bartomeu, también sin oficio cobra 37 sueldos y 8 dineros por una saca de lana. Así mismo aparece un mercader «lombardo»24 llamado Stefano de Ravi, que vende pastel por valor de 64 sueldos al corredor d’orella Miquel Sánchez, pero todos los demás deudores o acreedores son de la ciudad. Por otro lado, tampoco hemos encontrado ningún deudor ni acreedor de oficio textil de fuera de la ciudad. No es fácil determinar hasta donde llegaba el poder de la urbe, porque más que un término municipal en el sentido actual, en esta época existían círculos concéntricos que se superponían y sobre los que los derechos de los habitantes de la ciudad y de sus gobernantes variaban. En este espacio existían unos 90 lugares poblados de los cuales más de 50 pertenecían a señores particulares, tanto laicos como eclesiásticos. Este era un ámbito rural en el que regían las ordenanzas dictadas por el Consell de la ciudad (García Marsilla, 2015b: 75). Para finalizar, cabe destacar que en el caso de las mujeres intervinientes en el libro del Justícia, en general, se nos especifica siempre quién es su marido en los casos en que lo había. No obstante, esta coletilla era la habitual para los documentos de cualquier tipología de este periodo y posteriores. Además, aunque en algunos casos no aparece un marido, sí que se nombra la figura del procurador. Este tipo de expresiones tan sólo son la muestra de la visión de la sociedad de la época, de las mujeres como eternas menores de edad, siempre dependientes de los hombres más próximos a ellas para su vida en el ámbito público. La literatura sobre microfinanzas hace hincapié en el papel vital que podían jugar las mujeres en el desarrollo económico del momento si se les ofrecían las oportunidades adecuadas, como por ejemplo el acceso al capital. Según Van Zanden, una característica sorprendente de las fuentes estudiadas para los siglos XV y XVI a los Países Bajos, es el gran número de hogares dirigidos por mujeres y su fuerte posición económica. Durante el siglo XVI, casi el $30 \%$ de todos los hogares eran dirigidos por ellas. En aproximadamente el $20 \%$ de estos casos, se podrían identificar como viudas (Van Zanden et alii, 2012: 3-22). Dentro de la muestra analizada, buena parte de operaciones con intervención femenina las llevan a cabo viudas. En algunos casos están casadas, como el de Centrándonos en el caso de las mujeres aparecidas en operaciones relacionadas con el mundo del textil solo hemos encontrado un ejemplo como deudoras y dos ejemplos como acreedoras. Como deudora, Caterina, identificada como mujer de Domingo Llarí, compró a crédito una ropa por 20 sueldos. En esta operación en concreto, ningún procurador actúa en nombre de la mujer. Tampoco su marido parece estar difunto en el momento de inscripción de la deuda, puesto que no aparece la partícula quondam como es habitual en estos casos. Es ella, por tanto, la que lleva a cabo la operación en nombre propio. Como deudoras encontramos a Vicenta, mujer de Guillem, mercader, que vendió cuero por valor de 40 sueldos y a Llúcia, mujer de Joan d’Orgas que vendió pieles por valor de 80. En el primer caso no actuó ningún procurador, en el segundo sí. Con todo, la escasa representatividad de las mujeres en las operaciones de índole textil contenidas en el libro del Justícia de 300 sous de 1449 nos impiden hacen un análisis detallado de su participación en este campo. 5. Conclusiones: una manera genuina de descubrir el mercado cotidiano medieval. El mercado del crédito en el Cuatrocientos valenciano revela un dinamismo y una vitalidad que muestran el gran desarrollo que la sociedad de la capital del reino llegó a tener. La gran mayoría de las capas sociales se encuentran representadas en este mercado según sus posibilidades económicas. Los libros del Justícia de 300 sous nos permiten indagar en las pautas de consumo de los valencianos de la época al tener una gran cantidad de entradas en las que se especifican las razones de deudas de personas concretas, con sus nombres, apellidos y oficios. En el libro que hemos investigado hasta ahora han aparecido 1.549 obligaciones de deuda y 872 condemnacions, de las cuales solo hemos mostrado el $1 5 \%$ . El elenco de investigaciones que pueden partir de esta base es notable. Por lo pronto, en lo referente al consumo textil de la Valencia de mediados del siglo XV podemos llegar a varias conclusiones. En primer lugar, la preocupación por la vestimenta no es exclusiva de las clases más elevadas. Es una obviedad que los sectores privilegiados y dirigentes debían mostrar un aspecto lujoso, refinado, ostentoso y acorde con su poder adquisitivo, pero eso no quita que las clases medias y bajas no puedan imitar estos comportamientos. La compra a crédito de jubones, paños y calzas de materiales de alta calidad indica la voluntad de cuidar la imagen mediante la vestimenta, para ofrecer fiabilidad en un mundo donde la confianza en las inversiones era primordial. También satisfacía la humana necesidad de aparentar. De esta manera, las clases medias y bajas de la urbe encontraban una herramienta no solo para paliar sus necesidades de subsistencia, sino también para entrar en el mundo de los negocios. En segundo lugar, la gran variedad de materiales y oficios textiles nos indican que la capital valenciana era un centro muy importante de comercio textil a nivel europeo. Podemos encontrar casi todas las especialidades laborales y procesos por los que debía pasar una tela, ropa o paño en esta época. Si bien buena parte de esta tela podía ser exportada mediante las redes de comercio internacional lo que nos muestran las obligaciones del Justícia de 300 sous es que el comercio interior era sobradamente abastecido y no se precisaba de muchas importaciones, al menos para las clases menos pudientes. A la luz de las últimas investigaciones, esta tendencia valdría para el conjunto de la población. Pocos valencianos poseían telas importadas, y si las tenían era en pequeña cantidad. Nueve de cada diez paños de lana procedían de la industria local, cosa que vuelve a demostrar su gran desarrollo (García Marsilla, 2023). En tercer lugar, el proceso productivo del textil valenciano se financiaba en buena medida mediante la gestión de las deudas contraídas por parte de los artesanos y consumidores. La flexibilidad de este instrumento, para disponer a crédito de materiales necesarios para la producción, hacía posible el mantenimiento de la misma a un alto ritmo. En otras palabras, sin la existencia de las obligaciones de deuda en la corte del Justícia de 300 sous, sería imposible haber sostenido el proceso productivo del textil a esos niveles en la urbe. Finalmente, el consumo a crédito de materiales textiles, nos ratifica el crecimiento económico de la Valencia bajomedieval. En una sociedad en la cual se pasasen hambres y carestías generalizadas no se podría mostrar una vitalidad tan notable en la compra de materiales no esenciales desde el punto de vista alimentario o defensivo. La ciudad gozaba a mitades del siglo XV de vacas gordas, y el consumo así lo refrenda. El consumo diario bajomedieval explicado en la introducción de este artículo está bien estudiado a nivel europeo e hispánico. En este caso consideraríamos las obligaciones de deuda en los libros del Justícia de 300 sous como una muestra de crédito cotidiano o consumo habitual. Estos volúmenes son la mejor manera posible de estudiar el consumo diario si nos referimos a la capital valenciana, ya que los libros de Justícia Civil muestran pleitos por cuantías más elevadas y las deudas contenidas en los protocolos notariales también, ya que los honorarios del notario superan muchas veces las deudas que hemos observado en Justícia de 300 sous. Por tanto, nos encontramos ante una fuente acreditada a escala europea para estudiar las transacciones crediticias, o sea, el consumo más popular del que se tiene constancia por escrito. En el ámbito valenciano se han estudiado las obligaciones de deuda de libros de Justícia de otras villas como Castelló de la Plana por parte de Pau Viciano (2013: 13-44) o Joaquín Aparici (2017: 241-258). Para el caso catalán podemos encontrar estudios como los de Carme Muntaner (2010: 155-168), donde se explican los mecanismos de inscripción de deuda popular en la villa de Sitges. Pese a tener similitudes con los libros de Justícia de 300 sous, no son fuentes idénticas ya que el filtro de sueldos que puede contener una operación permite que afloren operaciones de tan poca cantidad que en otros contextos no serían tenidas en cuenta de la misma manera. En el contexto europeo, ni los protocolos notariales, ni los Monti di Pietà italianos, ni las fuentes judiciales inglesas o francesas pueden llegar a tener una especialización en crédito al consumo tan importante como los libros de Justícia de 300 sous. El tope de sueldos por obligación de deuda de este instrumento crediticio es, una vez más, el hecho diferencial que hay que destacar de esta fuente frente a las demás. Por lo tanto, si se quiere hacer una relación de la cesta de la compra de las capas sociales menos favorecidas en Valencia, el recurso a esta fuente es indispensable y nos puede dar muchas más respuestas, dada la riqueza de la misma, que en otras localizaciones del viejo continente. En definitiva, la mayoría de investigaciones que se pueden encontrar a día de hoy sobre crédito en esta época nos hablan de los grandes mercaderes, de las tablas de cambio y de la gran banca italiana o alemana.25 Si bien el volumen económico de solo una de estas operaciones bancarias a gran escala ya supera en muchos casos el conjunto de las operaciones a crédito contenidas en los libros de Justícia de los 300 sous por un año entero, no son representativas de la situación de la gran mayoría de la población, ya que solo involucran grandes fortunas, que están en la cúspide de la pirámide social, es decir, menos del $1 \%$ de la población. No obstante, al haber muchas más fuentes disponibles para este tipo de grandes operaciones, es mucho más fácil conocer la situación económica de la élite que de la gran mayoría del pueblo. Mediante los libros de Justícia de los 300 sous —una fuente con una gran riqueza de información—, y otras de las muchas fuentes conservadas para la Baja Edad Media al País Valenciano y otros territorios, es posible saber en qué cosas gastaba el dinero que tenía (y el que no tenía) la mayoría de la población valenciana. 6. Referencias bibliográficas. APARICI MARTÍ, Joaquín (2017), «Acudir ante el Justícia para formalizar contratos. Los mercados rurales del Reino de Valencia (siglo XV)». En Germán Navarro Espinach y Concepción Villanueva Morte coords., Industrias y mercados rurales en los reinos hispánicos (siglos XIII-XV), Murcia, Sociedad Española de Estudios Medievales: 241-258. ARNAUX, Mathieu, RENAULT, Laetitia (2006), «Enguerran Martel et ses clients: Quelques remarques sur crédit et justice en Normandie à la fin du Moyen Âge». En Julie Claustre dir., La dette et le juge. Paris, Publications de la Sorbonne: 151-167. 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25,531
Revista_Aragon_En_La_Edad_Media
Los discursos en torno a la muerte de Felipe el Atrevido de Francia y Pedro el Grande de Aragón en la cruzada de 1285.: The Discourses about the Death of Philip the Bold of France And Peter the Great of Aragon in the Crusade of 1285
LOS DISCURSOS EN TORNO A LA MUERTE DE FELIPE III EL ATREVIDO DE FRANCIA Y PEDRO III EL GRANDE DE ARAGÓN EN LA CRUZADA DE 1285. THE DISCOURSES ABOUT THE DEATH OF PHILIP III THE BOLD OF FRANCE AND PETER III THE GREAT OF ARAGON IN THE CRUSADE OF 1285. Guifré COLOMER PÉREZ Investigador independiente ORCID: 0000-0002-0384-3092 email@example.com. Resumen: El objetivo de esta investigación es comparar las diferentes crónicas que relataron sobre la muerte del rey francés Felipe el Atrevido y el rey aragonés Pedro el Grande, ya que ambos se enfrentaron en Cataluña en 1285. Las crónicas contemporáneas o posteriores a ese enfrentamiento se clasifican en antifrancesas y propapales. En estas se proponían unos argumentos para enaltecer o detractar a los monarcas, dependiendo de su ideología política. En este análisis se sugiere examinar los objetivos de los cronistas en los relatos de las muertes, cuya finalidad, principalmente, era demostrar que el monarca a quien defendían había muerto con honorabilidad o que el rey a quien atacaban había fallecido derrotado. A partir de estos argumentos se desarrolló una discusión dialéctica entre los cronistas. Palabras clave: Pedro III de Aragón, Felipe III de Francia, Corona de Aragón, crónicas, cruzada de 1285. Abstract: The aim of this research is to compare the different chronicles that were related about the death of the French King Philip the Bold and the Aragonese King Peter the Great, since both fought in Catalonia in 1285. The contemporary or later chronicles of that confrontation can be divided between the anti-French and the propapacy. In these chronicles, some arguments were proposed to exalt or detract the monarchs, depending on their political ideology. In this analysis it is proposed to examine the chroniclers’ writings about the deaths. Mainly, they tried to prove that the monarch they defended had died honourably or that the king they were attacking had died defeated. From these arguments, a dialectical discussion developed among the chroniclers. Keywords: Peter III of Aragon, Philip III of France, Crown of Aragon, chronicles, crusade of 1285. Guifré COLOMER PÉREZ 1. Introducción1. En este estudio se propone analizar los relatos cronísticos en torno a la muerte del rey Felipe el Atrevido de Francia y el rey Pedro el Grande de Aragón. En estos escritos los autores, agentes o representantes políticos de sus respectivas ideologías, exponían los hechos a fin de promulgar sus ideas, convencer al lector y esparcir su propaganda. Estos textos se escribieron en el contexto de las denominadas Vísperas sicilianas, una guerra que estalló en 1282 a raíz de la revuelta en Palermo contra el rey Carlos de Anjou, y en la que Pedro el Grande de Aragón intervino en favor de una restauración de la dinastía Staufen, en nombre de su esposa, la reina Constanza y sus infantes herederos. Este conflicto, que empezó en el reino de Sicilia, llegó al este de Aragón en 1283 y en el norte de Cataluña en 1285. Los territorios peninsulares de la Corona de Aragón fueron atacados por el aliado principal del rey Carlos de Sicilia, es decir, el rey francés Felipe el Atrevido, quien tenía el beneplácito del papado, puesto que había convertido esa contienda en una cruzada contra el monarca aragonés. En este contexto de cruzada y de intento de invasión de Cataluña, los dos monarcas protagonistas de la pugna, el rey Felipe y el rey Pedro, perecieron con pocas semanas de diferencia. Durante el conflicto y, especialmente, después de la guerra, se escribieron numerosas crónicas que pretendían difundir sus ideas. Así, pues, el fallecimiento de estos dos monarcas planteó una gran oportunidad para los cronistas, ya que podía convertirse en un episodio de gran relevancia política. Estos autores eran representantes de sus respectivas ideologías, y se pueden dividir en dos facciones: los partidarios del papado, de la Iglesia, del rey angevino y del rey francés, es decir, los güelfos, y, por otro lado, los antiangevinos: catalanes, aragoneses y sicilianos que apoyaban la soberanía regia del rey Pedro sin la intervención del pontífice. Aunque dentro de estos dos grupos se pueden encontrar matices que hace diferenciar el pensamiento entre los cronistas, en los asuntos en torno a la cruzada y la muerte de los reyes, mostraron cierto entendimiento entre ellos. En este contexto de disputa, los cronistas, dependiendo de su pensamiento político, plantearon la muerte de cada uno de los monarcas de forma muy distinta. Para los autores güelfos, el rey Pedro moría derrotado a causa de las heridas de guerra; y, en los relatos, la muerte del rey francés era presentada con pocos detalles, casi como si se quisiese ocultar la derrota en Cataluña. En cambio, para los antiangevinos, el rey Pedro moría no solo como el victorioso indiscutible, sino que además se había librado de la excomunión; y el rey Felipe sucumbía derrotado, huyendo y enfermo a causa de la peste surgida en el sitio de Girona. 2. La retórica sobre el óbito del monarca francés en las crónicas güelfas. El rey Felipe el Atrevido murió en Perpiñán cuando huía de Cataluña, el día 5 de octubre a causa de la epidemia causada durante el asedio en Girona (Abulafia 2017:111). Este fallecimiento fue más destacado en las crónicas que la del papa Martín IV, pero con menos referencias que la del rey Carlos de Anjou o el rey Pedro. Su muerte era mencionada por los cronistas más cercanos —tanto ideológica como geográficamente— pero no se compuso como un gran relato, sino que el resultado fueron escritos breves. En primer lugar, destaca el escrito de Guillermo de Nangis que informaba que, a raíz del asedio de Girona, el rey enfermó, murió en Perpiñán y fue enterrado en Saint-Denis. 2 Era un pasaje ciertamente corto, si se tiene en cuenta que fue un cronista capaz de formular grandes argumentos. Hay que considerar que el contexto de la derrota y la muerte por la enfermedad causada durante la cruzada, haría que el autor mencionase rápidamente la muerte del soberano para evitar ensalzar la gesta del enemigo catalán. Sin embargo, otras dos crónicas cercanas a los círculos franceses —pero no francesas propiamente— destacaron un poco más la derrota que el autor de Saint-Denis. Se trata de la crónica de Montpellier3 y la Cronaca del Templare de Tiro4 que situaban el deceso del rey en Girona y formulaban un relato sobre la capitulación francesa. Sin citar grandes detalles, tampoco evitaban mencionar la derrota de la hueste gala. Así mismo, despuntan los autores güelfos itálicos, como Salimbene (1905: 594) o Pipino (1726: 693), que describieron la situación de forma lacónica. En cambio, Sanudo hacía un relato de alabanza donde remarcaba el «gran coraggio» del rey y recordaba tanto sus orígenes como sus hazañas.5. Es de suponer, sin embargo, que, efectivamente, el rey murió como consecuencia de la epidemia surgida en Girona durante el cerco. Aun así, cuando los cronistas relataban sobre su muerte, no relacionaban la epidemia con la enfermedad del monarca, y parece que intentaron separar la derrota del fallecimiento, como si fuesen dos hechos aislados entre sí, o fuera algo meramente circunstancial. Guifré COLOMER PÉREZ 3. La muerte del rey Felipe en las narraciones catalanas. Esta consideración de la muerte del rey francés era cambiada completamente en la crónica de Desclot. Si bien este relato también afirma que el monarca murió de enfermedad, ello quedaba enmarcado en un relato donde se enfatizaba el fracaso francés en Cataluña.6 Además, señalaba que había sido infectado en la batalla de Girona cuando el autor escribía que: «morí lo rei de França de la malaltia que havia guanyada en Catalunya». 7 Para el cronista, la dolencia no fue una mera circunstancia azarosa, sino que había sido causada por la derrota, algo que, desde el punto de vista del catalán, era absolutamente esencial. Por último, informaba que había muerto en Perpiñán, y desmentía la noticia de otras versiones que no consideraba válidas. En este sentido, los Gesta Comitum apoyaban la versión de Desclot y perseveraban en el hecho de insistir en que falleció a causa de la plaga gerundense en Perpiñán. 8. Muntaner, como Desclot, realizó un relato largo al respecto, precisamente para enaltecer la derrota del enemigo. En el caso concreto de Muntaner, primero reiteró la capitulación francesa y el bloqueo del paso de Panissars, en el Nordeste del Pirineo catalán. 9 En este contexto, con el ejército francés casi vencido, recalcó que el rey francés estaba muriendo y escribió: «Què us diré? Que el rei de França fou tan dolent, que ab la malautia que havia lo mal li entuixà» (Muntaner 2011: 247-278). Para el cronista, la causa del agravamiento de la enfermedad fue la maldad del monarca. Este argumento se puede relacionar con la venganza divina contra los enemigos del rey Pedro que, según propone el autor, el monarca tenía que llevar a cabo. En este último episodio, Muntaner aprovechaba para incriminar a los responsables de la guerra. Primero hizo hablar al infante Felipe, hijo del rey francés, quien afirmaba con rotundidad ante su padre que «tanta bona gent qui en colpa nostra és morta e morrà». Después, el rey pedía a su hijo que no culpara a su hermano Carlos ya que, según decía, «ben sabets vós que ell no hi ha colpa, que la colpa fo tota de nós e de nostre avoncle, lo rei Carles» (Muntaner 2011: 278). De este modo, el cronista de Peralada metía en boca del soberano francés sus propias opiniones. Esto constituía una gran propaganda hacia el lector, porque conseguía que el rey adversario confesara sus delitos. Para recalcar aún más su transgresión y librar de culpa a los dos hermanos implicados, añadía que «no sots mas dos frares d’una mare qui eixí del millor casal de reis del món e qui són los millors cavallers.»10 Este recuerdo iba dirigido a la hermana del rey Pedro el Grande, la reina consorte de Francia, Isabel de Aragón, que a menudo era olvidada por los cronistas. Este relato demostraba una vez más la devoción que profesaba Muntaner hacia la casa de Aragón, hasta el punto de que si un miembro de la familia real se había enfrentado al rey Pedro, como era el caso, podía disfrutar de cierta redención en la crónica, como los dos infantes franceses. Por último, el rey pedía que Felipe, como futuro monarca, procurase la paz entre las dos coronas y que se esforzara en liberar a su primo, Carlos de Salerno, encarcelado primero en Sicilia y luego en Siurana. Con estas dos peticiones, Muntaner anticipaba los hechos al lector y los presentaba como el resultado de la derrota francesa —ya que eran pronunciadas por el rey tras el fracaso en Cataluña—, como si la paz y la liberación del heredero angevino hubieran sido forzadas a raíz de la victoria catalana. Finalmente, Muntaner daba su propia versión del sitio de la muerte del rey. Según el cronista, el monarca falleció en el albergue de En Sord de Vilanova de la Muga, justo al lado de Peralada11, villa natal del autor. Ello contradecía las otras versiones en las que se decía que había muerto en Perpiñán. Ahora bien, hay que considerar la posibilidad de que fuera una versión de aquella región y le diera veracidad para dar protagonismo a su zona. En el caso de las narrativas sicilianas no se daba tanto eco a esta muerte, aunque se planteaban premisas similares a las catalanas. Concretamente, en el relato de Neocastro también se relacionaba directamente la pestilencia gerundense con la muerte del monarca. 12 En cuanto al relato de Speciale, la muerte del rey Felipe se mencionaba brevemente entre las críticas de la invasión en Cataluña.13 4. El fallecimiento del rey Pedro el Grande en la crónica de Desclot. El rey Pedro el Grande murió el 10 o el 11 de noviembre de 1285 en Vilafranca del Penedès. De acuerdo con su último testamento fechado el 3 de junio de 1282 y firmado en Port Fangós, el monarca fue enterrado en el monasterio de Santes Creus. 14 El primer cronista que mencionaremos es Desclot, quien concluyó su crónica con la muerte del rey. Desde su perspectiva, y como cronista próximo al rey, terminaba una etapa, y este último escrito tenía que servir como el reclamo concluyente de las proezas del rey, con la intención de proteger la imagen del monarca frente a sus detractores. Desclot, antes de mencionar los detalles de la muerte, hacía saber en su relato que la última voluntad del rey era ocupar Mallorca, con el objetivo de poner fin al conflicto con su hermano, el rey Jaime II. Es decir, había que mantener la imagen del rey como soldado hasta el último suspiro. Aun así, el soberano no pudo concluir el viaje. Habiendo salido de Barcelona se «sentí’s tan fort agreujat de sa malaltia [...] e fort afeblit». Primero se detuvo en «l’Espital d’En Guerau de Cervelló»15 y de ahí lo llevaron a su palacio de Vilafranca del Penedès (Desclot 2008: 380). A partir de este hecho, Desclot ofrece un relato lleno de detallismo, siendo uno de los capítulos más extensos de su obra. El objetivo era acabar de potenciar la imagen del rey e informar al lector de cómo se concluyeron aquellos asuntos que pudieran afectar tras su muerte. En este escrito se muestra un rey piadoso que perdonaba a su hermano Jaime, «e a tothom qui mal volgués» (Desclot 2008: 380), y eso le abría las puertas a la concordia con Roma y los otros reinos. De hecho, el perdón era lo que se suponía que tenía que hacer un rey cristiano en su última hora. Ahora bien, al mismo tiempo, ordenaba al infante Alfonso que viajara hasta Mallorca para solucionar el asunto (Desclot 2008: 381). Es decir, Desclot proponía que, incluso en las postrimerías de su vida, el rey era piadoso pero dispuesto a hacer la guerra, características propias del caballero medieval. 4.1. La solución a la excomunión del rey Pedro, según Desclot. En este relato, el cronista catalán abordó uno de los asuntos que más problemáticas había conllevado a lo largo de toda la guerra y que había sido expuesto en todas las crónicas: la sentencia de excomunión. Según Desclot, fue ante el arzobispo de Tarragona Bernat d’Olivella, 16 el obispo de Valencia Jaspert de Botonac17 y el obispo de Huesca Jaume Sarroca18 cuando el rey, en su lecho de muerte, mostraba conocer la existencia de esa bula papal y expresaba su desacuerdo. Era la primera vez que el asunto se mencionaba en la crónica. El soberano afirmaba que no había conquistado Sicilia por «deshonor ni en perjudici de l’Església de Roma», sino que únicamente se había ocupado de «son dret» (Desclot 2008, 382). Este fue el argumento largamente repetido por todos los antiangevinos, aunque una vez más, a la hora de su muerte, había que reivindicar. Desclot añadió que la «sentència de son pastor, justa o no justa, deu esser servada»19 (Desclot 2008, 382). El hecho es que no se negaba la validez del documento, sino que se exigía la absolución. Se pedía, «molt humilment», que el arzobispo de Tarragona absolviera al rey de aquel juicio y, a cambio, juraría mandamiento a la Iglesia20. Para Desclot este era un acto de humildad, a pesar de haber sido uno de los «ardits cavallers del món». En consecuencia, el rey tomó el sacramento de estar bajo el amparo de la Iglesia y el arzobispo «absolvé’l d’aquella sentència» (Desclot 2008:383). De este modo, el rey podía morir sin estar excomulgado, un requisito que, en el universo mental cristiano medieval, era condición sine qua non para la salvación del alma. Desde la perspectiva del cronista, la absolución significaba reconocer la autoridad del rey sobre el territorio y, paralelamente, se denunciaba el intento de usurpación del trono por parte del monarca francés con el beneplácito papal. Sin duda, desde el punto de vista del cronista, no había mejor manera de finalizar el relato de las hazañas del rey. De este modo, para Desclot y sus lectores, el monarca no murió excomulgado. Así, desde la óptica religiosa, el rey enmendaba sus errores con la Sede pontificia. Esto significaba que podía tomar parte del sacramento y que ya no era considerado un rey depuesto por el pontífice. Sin embargo, esto solo sucedía a ojos de los lectores de Desclot, ya que para la Santa Sede siguió estando excomulgado (Ullmann, 1974: 81). Ahora bien, parece ser que, para escribir este fragmento, Desclot se basó en un documento cuestionado en su veracidad. Se trata de los codicilos de los días 3 y 4 de noviembre de $1 2 8 5 ^ { 2 1 }$ donde, tal y como detectó Cingolani, hay fuertes coincidencias con el relato del cronista. 22 En el documento del día 3 el rey habría prometido devolver Sicilia a la Iglesia y ponerse bajo el amparo papal. Sin duda, no tenía coherencia ideológica con las actuaciones del rey y, de hecho, esto habría supuesto un fuerte estremecimiento por todo el movimiento gibelino, que había liderado durante los últimos años el monarca aragonés. No obstante, si se tiene en cuenta que el documento queda bajo sospecha de haber sido falsificado, abre las puertas a un debate que está lejos de concluir. El primero en desconfiar del codicilo fue Amari (1843:155). Bofarull también sospechó de su falsedad dado que el documento estaba tachado con una gran cruz. Sin embargo, Carini desmintió esta versión porque muchos otros escritos también estaban tachados y no eran falsos23. No fue hasta la publicación del trabajo de La Mantia (1918: 249-253) cuando se volvió a poner de relieve este asunto. El diplomatista fue contundente y se mostró convencido de que se trataba de un documento falso. Por otra parte, y contradiciendo la primera hipótesis, Soldevila sugirió que el documento era auténtico y que el juramento se habría arrancado al rey en sus últimos momentos bajo presión del confesor (Soldevila 1963: 259-261). Después, el documento se habría mantenido en secreto y considerado no válido. Sin embargo, algunas décadas después, Sobrequés observaba las mismas contradicciones que La Mantia. Ambos ponían en duda el codicilo, precisamente, porque el mismo día el infante Alfonso había firmado la renuncia de Sicilia en favor del infante Jaime. 24 El historiador siciliano, además, añadía que la forma del documento era totalmente anómala y que el documento no tendría ningún valor para la cancillería regia. Por ello, suponía que el documento falso tenía un origen eclesiástico, ya que los religiosos serían los principales interesados recibiendo donaciones, limosnas y tomando decisiones sobre tierras eclesiásticas que habían sido requisadas por casos de traición. Es decir, todas las sospechas recayeron sobre los principales beneficiarios. Uno de los últimos autores que investigó sobre este asunto fue Cingolani, quien se mostró completamente de acuerdo con los últimos análisis y añadió una prueba más de la falsedad documental. En el codicilo, supuestamente, el rey pedía ser enterrado en Santes Creus, algo, sin embargo, que ya había ordenado en su testamento de Port Fangós. Es decir, el monarca no tenía que elegir, sino, en todo caso, confirmar. El redactor no conocía o no recordaba el testamento y, sin duda, esta repetición serviría para justificar las donaciones al cenobio. Concluye que, aunque no se puede saber con exactitud, el documento estaría pensado para beneficiarse económicamente y fundamentar las bases de paz con el pontífice. Los testigos, Hug de Mataplana, preboste de Marsella, Ponç de Solsona y Bertran de Vilafranca, podrían ser los ejecutores del escrito. Cingolani también sugería que el abad de Santes Creus y el obispo de Valencia podían estar implicados. Así, pues, la conclusión a la que llega Cingolani es que Desclot había utilizado este documento para reproducir la escena de la muerte del rey. Y esto explicaría los cambios que hace Desclot del texto original, ya que no estaba de acuerdo. El historiador italiano también defendió que el relato sobre los últimos días era falso en un alto grado y tampoco eran fidedignos los posibles testigos oculares como Jaspert de Botonac o Gener, el abad de Santes Creus (Cingolani 2006: 666-676). 25. Hay que estimar, pues, que ante los argumentos que se han aportado, se comparten las opiniones de los investigadores que han precedido este presente análisis. Sin embargo, es necesario aportar hipótesis del porqué Desclot utilizó un documento marcadamente güelfo para finalizar su obra. El documento en sí constituía un atentado contra la política del rey Pedro ejercida durante todo el reinado, y hay que valorar que estaba en las antípodas del pensamiento que Desclot había mostrado durante toda su narración. Por lo tanto, además de las razones antes señaladas por los otros autores, se ha de considerar falso porque no corresponde a la ideología gibelina del monarca. Parece lógico pensar que habrían sido los círculos eclesiásticos dispuestos a forzar la situación para beneficio propio y del papado. Podría tratarse, pues, de un golpe de estado fallido. Ahora bien, si esto había sido conocido por el rey Alfonso ¿no se habrían producido ejecuciones, destituciones o exilios? Es posible que, precisamente para evitar esto, se tomase cuidado de guardar en secreto el documento y hay que considerarlo un intento fracasado de los partidarios de la Sede apostólica. Ciertamente, algunos eclesiásticos habían sido colaboracionistas de los franceses.26 Asimismo, habría que añadir posibles enemistades personales con el rey. Por ejemplo, el obispo de Huesca había sido expropiado de bienes que pertenecían al difunto rey Jaime, y que Pedro el Grande consideró que no le correspondían (Martínez 1962: 49-60). Además, hay que plantear que tal vez fuese partidario de la emergente unión aragonesa. También, los otros eclesiásticos podían considerar que no eran lo suficientemente protagonistas en la política regia: puesto que la presencia güelfa dentro de la Corona estaba formada por eclesiásticos de alto rango y ellos carecían de poder para lograr sus objetivos, habrían formulado el falso documento. En todo caso, el ideario güelfo reflejado en este documento se vería satisfecho con la actuación de Jaime II cuando, tras el pacto de Anagni, entregó Sicilia al papado. Este hecho supuso un terremoto político en la isla y, como respuesta, se coronó al rey Federico. 27. Ahora bien, después de todas estas hipótesis, solo queda averiguar por qué Desclot utilizó este documento sabiendo que era contrario a la política del rey y que nunca se llevó a cabo. Hay que tener en cuenta que el cronista apostaba por la absolución de la sentencia papal, pero no mencionaba el regreso de Sicilia en manos pontificales, algo que seguramente le parecía del todo desproporcionado. El documento falso lo empleó para relatar la nulidad de la bula de excomunión. La utilización de este documento explicaría por qué daba protagonismo a tantos eclesiásticos en este pasaje, cuando durante todo su relato no lo había hecho. Esto, le servía para argumentar la absolución28. Sin duda, teniendo en cuenta las dotes intelectuales del cronista catalán, sabía que el documento falso en el que se basó era una profunda contradicción ideológica, pero lo usaba porque, al menos en su relato, el monarca no muriera excomulgado. Esta premisa era absolutamente esencial para la tranquilidad del lector cristiano y partidario del rey. En otras palabras, para la mentalidad medieval de Desclot, pese a que el rey fuera líder del gibelinismo y jefe de la revuelta contra el papado que provocó en Sicilia y tierras itálicas, no podía permitir que muriera condenado. En este sentido, a la hora de la muerte, pesaba más la religiosidad que los actos de coherencia ideológica. Aun así, desde las posiciones gibelinas no se cuestionaba el poder religioso del pontífice, sino la falta de autoridad sobre los asuntos temporales y, por tanto, el relato de Desclot, no suponía una contradicción en sí misma. Desclot concedió la importancia de que, al menos en su escrito, el monarca no muriera sin estar dentro del amparo eclesiástico. Era una manera de ocultar la realidad al público catalán para asegurarse el éxito de su propaganda, ya que, efectivamente, el monarca murió excomulgado. Sin embargo, hay que añadir una última hipótesis. Uno de los objetivos de la crónica de Desclot fue la sacralización del rey. Y la absolución de la sentencia papal constituía un modo de culminar esta premisa. Es decir, sin la supuesta absolución, el concepto de sacralización del monarca hubiera sido mucho más difícil de aceptar para la corte del rey y los lectores de la crónica. Por ello, hay que considerar que Desclot utilizó el documento falso y lo manipuló en favor de sus propios argumentos, sin que ello significara una contradicción con su propio pensamiento o con la ideología regia. 4.2 La inminencia de la muerte del monarca desde la óptica de Desclot. Siguiendo con el análisis del relato, Desclot mostró un rey consciente de su muerte inminente y hizo retórica basándose en el memento mori. El monarca pedía consejo al obispo de Valencia, no como rey, sino «com a hom mort» (Desclot 2008: 383-384). Este relato de Desclot constituye una simbiosis entre la presentación de la valentía del rey y la preparación del lector para la muerte del monarca. El autor reprodujo el discurso del obispo y puso en su boca que el rey Pedro, como sus ancestros, «foren bons cristians e amics de nostre Senyor, especialment vostre pare». El eclesiástico añadía que era menester que el rey perdonara a «tot hom que mal vos haja fet». 29 Para cumplir esta propuesta ordenó liberar a todos los prisioneros, salvo al príncipe Carlos de Salerno. 30. Además, el cronista reprodujo el momento de la confesión que el rey hizo en presencia de Galceran de Tous, monje de Santes Creus —quien también habría escrito una crónica— y el guardián de los frailes menores de Vilafranca. Tal y como cabía esperar en tal situación, el rey reconocía «haver estat molt pecador» y haber «fallit molt contra Déu», añadiendo «mas he fet e esperança en Déu que ell m’haja mercè». Ahora bien, el rey mostraba su desconfianza ante la posibilidad de no ser digno por «reebre lo cors de Jesucrist» (Desclot 2008: 385-386). Por ello, la crónica señala que pidió al guardián de los frailes menores que rezara a su monasterio para probar si esto podía ser cierto. Sin embargo, no hubo ninguna señal «visible o no visible» que indicara que el rey no pudiera tomar el cuerpo de Jesucristo. En consecuencia, el rey obtuvo el sacramento, se arrodilló sobre un colchón, oró y recibió el «cors molt humilment». 31 La intención de este relato era mostrar al monarca extremadamente humilde en sus últimas horas. Ello también constituía un recurso literario con el que enaltecer más la figura del rey. Así mismo, Desclot relató los últimos síntomas de la enfermedad regia: debilidad, sordera y ceguera. Y apunta que el monarca murió la «vespra de sant Martí» del año 1285, es decir, el 10 de noviembre (Desclot 2008: 386). Hay cierta confusión al respecto porque, como se menciona después, algunos autores sugerían que fue el 11 y no el 10. En todo caso, el rey Pedro fue enterrado en Santes Creus tal como había dispuesto en el testamento firmado en Port Fangós en 1282. En Vilafranca, los monjes de Santes Creus prepararon el cuerpo del monarca para la sepultura; primero lo bañaron y luego lo vistieron con el hábito cisterciense. Seguidamente, depositaron sus restos en una caja, probablemente de madera, que se forró por dentro y fuera de «bell preset vermell». Después, el cuerpo del rey fue trasladado al monasterio, donde recibió sepultura ante el altar mayor; el séquito estuvo dos días «en fort dol e plant». 32 Posiblemente, la ubicación de esta primera tumba, en una posición cercana al altar mayor, pudo ser muy similar a la del sepulcro actual, promocionado por su hijo Jaime II y construido a partir de 1291. 33 Finalmente, Desclot cerró su crónica con la muerte del soberano. 34. En conclusión, hay que destacar que es muy relevante que Desclot insistiese en la patología del rey, algo que resaltaba por negar las versiones güelfas donde se sugería que murió de las heridas sufridas en la batalla. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que Desclot explicó los acontecimientos con mucho detalle y no se puede descartar la posibilidad de que estuviera presente en Vilafranca; 35 si no estuvo allí presencialmente, pudo contar con otros testigos oculares, como el abad Gener de Santes Creus, tío de Bernat Escrivà, quien, según Coll, sería el propio Desclot (Coll 1949: 225-237). 5. La muerte del monarca aragonés en los otros relatos catalanoaragoneses. En el caso de Muntaner, el relato sobre la muerte del rey es más breve y pone énfasis en asuntos que Desclot casi no menciona, como por ejemplo el testamento del rey. Dado que el cronista escribió décadas después de que tuvieran lugar los acontecimientos narrados, ello le permitió ofrecer una mayor distancia temporal y emocional y, por ello, añadió información que en los tiempos de Muntaner fue esencial, como el reparto del territorio. En primer lugar, Muntaner coincide con Desclot cuando informa de que el rey, justo al salir de Barcelona, enfermó y se «refredà» y «venc-li cremoreta de febre». Según el cronista, se detuvieron primero en Sant Climent36 —y no en el Hospital de Cervelló, como aseguraba Desclot— y seguidamente se trasladaron a Vilafranca (Muntaner 2011: 256). De entre todos los médicos, Muntaner destacó a Arnau de Vilanova, algo que Desclot no mencionó y, por tanto, hay que considerar que Muntaner conoció otros documentos al respecto. Quizás, en tiempo del cronista de Peralada, el médico era más conocido que en los años de Desclot. En segundo lugar, Muntaner no recreó igual que Desclot los momentos de confesión del rey, sino que se limitó a mencionar que «se confessà moltes vegades» ante los obispos y el abad de Santes Creus. También añadió que recibía «tots lo sagraments de la Santa Esglèia ab gran devoció e ab gran contricció de sos pecats». 37 Había que mencionar que el rey Pedro murió habiéndose confesado, pero evitaba hacer una lamentación como la que hacía Desclot. Se puede considerar que el motivo de esta diferencia se debe a que el primer autor catalán era más susceptible a las opiniones güelfas y, por ello, había que reivindicar la honorabilidad del rey hasta el último instante. Para Muntaner esto no era tan conveniente porque ya se había realizado una defensa durante toda la crónica. Además, la distancia temporal —respecto a Desclot y a los cronistas güelfos más importantes como Malaspina—, había hecho perder peso a los primeros argumentos propapales y, quizá, ya no se requería una respuesta tan contundente. En cambio, lo que para Muntaner fue más relevante era la herencia terrenal dejada. Las consecuencias de aquel reparto fue lo que vivió el cronista y sobre lo que se basó el resto de su narración. Así, después de mencionar las órdenes del infante Alfonso para ocupar Mallorca (Muntaner 2011: 257), el cronista detalló la herencia regia. En tercer lugar, el autor relata el modo en que se leyó el testamento en presencia del rey y otros prohombres de alto rango, como el arzobispo de Tarragona, otros ocho obispos y el abad de Santes Creus. Esta lectura se hizo de manera pública para evitar que hubiera disconformidades y Muntaner la exponía como un hecho esencial en la política de la Corona. En su crónica dio igual o más importancia al testamento que a la muerte en sí. El autor recordaba que el infante Alfonso debía ser el heredero de Aragón, Valencia y Cataluña. El infante Pedro, el hermano menor, estaba obligado a «donar consell e ajuda»; y la infanta Violante debía casarse con algún rey. 38 Y, por último, el infante Jaime recibiría Sicilia. También mencionó la cláusula según la cual, si Alfonso moría sin descendencia, Jaime se ocuparía de todos los territorios de la Corona. En cambio, si Jaime fallecía, sería el infante Federico quien recibiría Sicilia. 39 Estas últimas premisas fueron esenciales para las siguientes décadas y las causas principales del conflicto en Sicilia. Precisamente, es palpable la diferencia con Desclot porque Muntaner avanzó los eventos que tendrían lugar en años posteriores, algo que Desclot o bien desconocía, o bien le fueron irrelevantes, ya que la muerte del rey ocupó toda su atención narrativa. Finalmente, Muntaner escribió sobre el momento de la muerte del rey que, según el cronista, se produjo el día de San Martín, 11 de noviembre, algo que contradecía la versión de Desclot. En aquella jornada Muntaner señaló que moría «lo millor cavaller del món e el pus savi e el pus graciós de totes gents». 40 Según el autor, cuando se supo la noticia, las gentes de «tota la terra» se movilizaron: más de 20.000 personas de Barcelona, y 5.000 de Tarragona y el Penedès se personaron en Vilafranca. 41 Una cifra que, sin lugar a dudas, es exagerada. Después, llevaron el cuerpo al monasterio de Santes Creus donde el autor apunta que se hizo el oficio con toda solemnidad, «per ço con ell era absolt, que havia jurat manament de santa Esgleia.»42 Del mismo modo que hizo Desclot, el cronista de Peralada debía resaltar que había sido perdonado, aunque sin entrar en detalle, y, por ello, no quedaba fuera de los ritos eclesiásticos, ni tampoco podía ser considerado un rey depuesto. Como el primer cronista, Muntaner reforzaba la idea de la sacralización regia al resaltar la absolución de su exvcomunión. Ahora bien, la diferencia entre Desclot y Muntaner en el tratamiento de la muerte del rey se hace evidente. Para el primero, la crónica no tenía motivos para continuar. En cambio, para Muntaner, terminaba una etapa y representaba un corte en el relato histórico, pero ello no era motivo para cerrar la crónica. Los Gesta Comitum también destacaban extensamente la defunción del rey Pedro, ya que —como no podía ser de otra manera—, el monarca había sido el protagonista de la narrativa durante sus años de reinado. Como las versiones anteriores, este relato sostuvo que Pedro III había muerto de enfermedad, dada la fiebre que había sufrido. Paralelamente, el autor destacó la conquista de Mallorca por el infante Alfonso y puso énfasis en el carácter bélico del rey a pesar de la patología. Como todos los relatos catalanes, la narración apunta que el rey se había reconciliado con la Iglesia y que antes de fallecer había sido penitente y se había confesado. El autor de los Gesta seguía la fecha del deceso regio sugerida por Desclot, la víspera del día de San Martín, el 10 de noviembre. Por último, mencionaba el reparto de los reinos entre los herederos y el entierro en Santes Creus.43. La Crónica de San Juan de la Peña, que posiblemente tomó como referencia Muntaner, primero menciona el testamento del rey. 44 Sobre el óbito del monarca el texto acentúa que, antes de morir, Pedro III se había «penedido et confessado con grant contriccion de sus peccados». 45 Otra vez, se repite el mismo paradigma. Por un lado, se destaca el reparto de los reinos, algo que en los tiempos de la escritura de esta crónica — como la de Muntaner— era esencial y uno de los asuntos que ocupaba la política del momento. Y, por otra parte, se señalaba que el rey había muerto confesado y no excomulgado. 6. La muerte del rey desde las ópticas sicilianas. En el ámbito siciliano destaca el relato de Neocastro, que únicamente hizo un breve pasaje sobre la muerte del rey. Al igual que los autores catalanes, este texto reafirma que el monarca falleció de enfermedad el día 11 de noviembre (como Muntaner). Ciertamente, es una mención muy fugaz, sobre todo si se compara con las narrativas catalanas. Uno de los motivos que puede explicar esto es que, a pesar de que había muerto el rey siciliano, la crónica no se detenía y tampoco quería suponer una conmoción para el lector, como sí buscaron Desclot y Muntaner. Así, el autor de Messina demostró en este episodio, por un lado, una menor estima hacia el rey Pedro que los cronistas catalanes y, por otro, una necesidad de centrarse en asuntos únicamente sicilianos y con el nuevo rey Jaime al frente, de forma que la muerte del rey Pedro pasó a ser una cuestión menor. Ahora bien, hay que decir que, en el fondo, el óbito del monarca supuso para la crónica un antes y un después, tanto en la exposición de argumentos como en el relato de los hechos. Sobre la sucesión aragonesa únicamente mencionó la coronación de Alfonso en Zaragoza, como un hecho casi meramente anecdótico. 46 En cambio, lógicamente, sobre la coronación del rey Jaime como monarca siciliano, dedicó extensas líneas (Neocastro, 1921: 81). Precisamente, a partir de la muerte del rey Pedro, la narrativa catalana y siciliana tomaron caminos diferentes, con enaltecimientos de dos monarcas distintos e, incluso, más adelante, con argumentarios políticos desiguales. 47. También Speciale hizo un breve relato y, como Muntaner, dio mucho énfasis al testamento. Los motivos fueron similares en ambos casos, ya que los dos cronistas son contemporáneos. Al igual que para el autor de Peralada, Speciale valoró que el reparto de la herencia debía ser el punto primordial para relatar, dado que fuee este asunto el que tuvo más impacto en los tiempos del cronista. En este caso, solo mencionó la situación de los tres infantes que se convirtieron en reyes: Alfonso, Jaime y Federico (Speciale 1727: 951). Como en el escrito de Neocastro, la muerte del rey no fue narrada para ser entendida como un infortunio, sino como un hecho más que llevaba a una nueva situación. No había necesidad de hacer una lamentación como hizo Desclot, sino que era primordial centrarse con los asuntos del nuevo soberano y el fallecimiento del rey Pedro únicamente abría las puertas a ese escenario. Sin embargo, aunque no se hizo un gran relato al respecto, el óbito del monarca permitió la exposición de nuevos argumentos y otros relatos más centrados en Sicilia. La versión más reducida sobre la muerte del rey Pedro en una narración siciliana la constituye la recogida en la Cronica Sicilie. Según el autor anónimo, el rey murió de una fractura de tibia, lo que aporta una versión diferente de la dada por los otros autores antiangevinos. 48 Como en el caso de Neocastro y Speciale, la muerte del monarca constituía un relato necesario que permitía centrar la crónica a partir de ese momebto en la figura del nuevo rey y en los asuntos sicilianos. 7. El fallecimiento del rey Pedro en los relatos güelfos. Las narrativas güelfas no ofrecieron tanto interés por el deceso del rey Pedro como las catalanas y sicilianas; y algunas como la de Malaspina habían finalizado su recorrido histórico antes de estos acontecimientos. Aun así, destaca un breve relato sobre la muerte del rey Pedro escrito por Salimbene, que también situó el óbito real en la víspera de San Martín, el día 10 de noviembre. Este autor se limitó a mencionar que se informó al papa Honorio IV y a los descendientes del monarca, entre ellos, los hijos del rey Felipe el Atrevido, los sobrinos del rey Pedro49. Como cronista que se ocupaba de la escena europea, daba énfasis a quien recibió esta información. También destacan cronistas como Guillermo de Nangis, quien aseguró que el rey había muerto por las heridas causadas por los franceses en la batalla de Santa María, en Girona. 50 Sin duda, esta fue la premisa central en los relatos güelfos sobre el fallecimiento del monarca. Este argumento sirvió para demostrar que el rey había sido derrotado y que había muerto por las heridas francesas, y no por enfermedad, como sugerían los siculocatalanes. Además, hay que resaltar el escrito de Sanudo, donde se relató que en la batalla el rey fue descabalgado y herido con una espada; después enfermó y murió. 51 Es decir, remarcaba la versión de la defunción por las heridas y, por tanto, reafirmaba la idea del rey vencido. Es también interesante el escrito de Villani, autor a quien en otras ocasiones se podría conceder el beneficio de la duda, pero, en este caso, conociendo la documentación catalana sobre el deceso del rey, el autor florentino relató falsedades a fin de agrandar la propaganda güelfa; según su relato, fue en la batalla de Santa María donde el rey fue herido en la cara por una lanza y fue «ritenuto e presó per le redine di suo caballo»; 52 después de ser herido, habría huido, refugiándose en Vilafranca. De este modo, el cronista introdujo dos premisas contra el rey: la derrota que mostraban las heridas y la cobardía por huir. Además, el florentino añadió que el monarca no tuvo buen cuidado del corte y que «giacque carnalment con una donna non essendo salda né guarida la piaga» (Villani 1991: lib. 8, 467-468). Es decir, quiso mostrar la imagen de un rey absolutamente pecaminoso y con poca astucia para cuidar la lesión, precisamente todo lo contrario de lo que se propuso Desclot. Para concluir, añadió que Pedro III murió el 9 de noviembre y fue enterrado en Barcelona, afirmaciones que demuestran su desinformación, o bien, su invención. 8. Conclusiones. En conclusión, en torno a los discursos sobre las muertes de los monarcas se realizaron unas disertaciones con la intención de enaltecerlos o injuriarlos. Para los cronistas enemigos del rey francés fue un momento trascendental para reivindicar su victoria. Estos escritos enfatizaron el relato del fallecimiento del monarca francés y lo relacionaron directamente con la epidemia de Girona. Era una de las maneras más lógicas —desde la perspectiva catalanosícula— de recalcar no solo la derrota del enemigo, sino también que el rey había perdido la vida. Es decir, para estas narrativas, la enfermedad equivaldría a las heridas de batalla, y la defunción por la peste sería semejante a una muerte debido a la guerra. En cambio, los cronistas güelfos evitaron plantearse que el rey Felipe, además de perder la guerra, también perdiera la vida en la contienda, un argumento que sería del todo desolador para el lector francés y que es, precisamente, el que utilizaron los narradores catalanes. A raíz de la muerte del rey aragonés, los cronistas güelfos injuriaron su figura, la despreciaron y dieron por hecho que había muerto por las heridas de la batalla y excomulgado; era una manera de reivindicar su supuesta victoria. En cambio, para los cronistas catalanes, la hora de la muerte del rey Pedro fue el momento para reivindicarlo como legítimo soberano del trono aragonés y para resolver cualquier duda sobre su alma excomulgada. Desclot escribió un texto de lamentación por el óbito del rey que debía servir para contestar a los argumentos güelfos hasta el último suspiro. Para el cronista resultaba esencial que el rey no muriera excomulgado, ni quedase fuera de la Iglesia, ni se identificase como un enemigo de Roma. Su relato de la absolución sirvió como respuesta al adversario para que el rey no fuera considerado un monarca depuesto. De esta manera, el lector cristiano podía estar satisfecho con la actuación del monarca. Al mismo tiempo, la crónica de Desclot —y también la de Muntaner— abría las puertas a una sacralización completa del rey, sin problemáticas con el pontífice. En cambio, para los cronistas sicilianos la muerte del rey Pedro fue circunstancial y no vieron necesidad de hacer una gran lamentación como hicieron los escritores catalanes. Para entender este hecho hay que considerar que, para ellos, el auténtico heredero era Jaime, pues pertenecía a la estirpe de la casa real siciliana y Staufen. Además, el rey Pedro tampoco disfrutó del protagonismo absoluto de las crónicas sículas. Si bien su fallecimiento significó un cambio de período, no constituyó un motivo para hacer un escrito de lamento, sino que había que focalizar la mirada en el nuevo monarca. El óbito de estos reyes sirvió, a menudo, en las crónicas más relevantes, para concluir las narraciones sobre la guerra que había iniciado el rey Pedro. Así, pues, constituyó un momento trascendental al ser uno de los últimos relatos que servirían para convencer al lector de sus razones políticas. La muerte de ambos soberanos se empleó para desarrollar una discusión dialéctica entre los cronistas que querían difundir sus ideas y propaganda política entre sus lectores. 9. Referencias 1. Fuentes primarias. ADAM, Salimbene de (1905), «Cronica Fratris Salimbene de Adam, Ordinis Minorum.» En Monumenta Germania Historica, vol. 32. Hannover: Impensis Bibliopolii Hahniani. CARINI, Isidoro (1884), Gli Archivi e le biblioteche di Spagna in rapporto allà storia d’Italia in generale e di Sicilia in particolare. Vol. 2. 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The ALIA Cultural Heritage Corpus is an open-access data resource that compiles and organizes a large-scale collection of cultural heritage documents in Spanish. It integrates heritage inventories, specialized journals, archival records, institutional publications, and descriptive resources about tangible and intangible heritage.

The corpus was designed to provide a homogeneous and reusable textual base for researchers in digital humanities, cultural institutions, archivists, historians, linguists, and AI practitioners. Its breadth supports both documentary exploration and computational workflows such as semantic retrieval, topic discovery, terminology extraction, and language model adaptation.

The processed version of the corpus currently includes 236,399 instances and 946,467,028 tokens, distributed across 102 source datasets. This scale and heterogeneity make it an important resource for building and evaluating NLP systems focused on cultural heritage narratives, historical discourse, and institutional documentation in Spanish.

  • Curated by: SINAI Research Group (Intelligent Systems for Information Access) - Universidad de Jaen, through CEATIC.
  • Funded by: Ministerio para la Transformacion Digital y de la Funcion Publica - Funded by EU - NextGenerationEU, within the framework of the project Desarrollo de Modelos ALIA.
  • Language(s) (NLP): es (Spanish)
  • License: CC BY-SA 4.0

Dataset Sources

  • Paper: [N/A]

Uses

The primary purpose of this corpus is to support training and evaluation of language technologies specialized in Spanish cultural heritage, including:

  • Training large language models (LLMs) specialized in cultural heritage text.
  • Heritage-oriented information retrieval systems.
  • Question-answering systems over cultural and historical documentation.
  • NLP research in digital humanities and institutional heritage archives.

Dataset Structure

Data Instances

Each instance in the corpus follows this structure:

{
  'id': '19467',
  'text': 'El "Castillo de Jaén" es, en realidad, un conjunto de tres castillos o fortalezas que conforman un gran recinto, que ocupa casi toda la alargada cima del Cerro de Santa Catalina, situado, en su parte sur-occidental, junto a la ciudad española de Jaén, comunidad autónoma de Andalucía...',
  'source_id': 'Wikipedia_Cultura_España',
  'metadata': '{}',
  'tokens': 1399
}

Data Fields

  • id (string): Document identifier extracted from the source (in many sources it corresponds to the document title or record identifier).
  • text (string): Cleaned textual content of the document.
  • source_id (string): Source dataset of origin.
  • metadata (string): Additional serialized metadata associated with the document when available.
  • tokens (int): Token count for the document after processing.

Data Splits

The complete dataset contains the following source datasets with their statistics, sorted by number of tokens:

Dataset Num Tokens Num Instances Tokens Percentage Instances Percentage Source
Revistas_Culturales_Biblioteca_Virtual_Prensa_Historica 262,539,044 3,079 27.7388% 1.3025% Link
Wikipedia_Cultura_España 109,529,621 92,044 11.5725% 38.9359% Link
Revistas_CSIC 80,141,134 5,086 8.4674% 2.1514% Link
Revista_Hidalguia 34,552,535 347 3.6507% 0.1468% Link
Revistas_Instituto_Andaluz_Patrimonio_Historico 26,463,170 4,427 2.7960% 1.8727% Link
Repositorio_Activos_Digitales_Andalucia 25,072,951 1,470 2.6491% 0.6218% Link
Revista_Folklore 20,532,402 408 2.1694% 0.1726% Link
Tabula 19,345,563 1,826 2.0440% 0.7724% Link
Revista_Memoria_Ecclesiae 16,257,174 81 1.7177% 0.0343% Link
Guia_Digital_Patrimonio_Andalucia_Patrimonio_Mueble 13,558,785 78,148 1.4326% 33.0577% Link
Revista_En_La_España_Medieval 13,095,998 742 1.3837% 0.3139% Link
Revista_Complutum 12,871,996 708 1.3600% 0.2995% Link
Revista_Signa 12,727,638 1,230 1.3448% 0.5203% Link
Revista_Baetica 12,691,369 1,030 1.3409% 0.4357% Link
Guia_Digital_Patrimonio_Andalucia_Patrimonio_Inmueble 12,156,307 18,287 1.2844% 7.7357% Link
Revista_Arte_Individuo_Y_Sociedad 12,009,920 1,168 1.2689% 0.4941% Link
Libros_Instituto_Geografico_Nacional 11,046,546 82 1.1671% 0.0347% Link
Revista_Hipogrifo 10,902,761 1,082 1.1519% 0.4577% Link
Revista_Cuadernos_De_Ilustracion_Y_Romanticismo 10,651,320 798 1.1254% 0.3376% Link
Revista_Cuadernos_De_Historia_Moderna 10,003,156 876 1.0569% 0.3706% Link
Revista_Ilu 8,293,223 773 0.8762% 0.3270% Link
Revista_Lucentum 8,063,553 389 0.8520% 0.1646% Link
Revista_Cuadernos_De_Historia_Contemporanea 8,029,086 834 0.8483% 0.3528% Link
Revistas_Cultura_Jaume_I 7,792,816 631 0.8234% 0.2669% Link
Publicaciones_Patrimonio_Subdireccion_Defensa 7,569,501 77 0.7998% 0.0326% Link
Revista_Saguntum 7,390,053 539 0.7808% 0.2280% Link
Patrimonio_Anales_De_Historia_Del_Arte 7,350,468 716 0.7766% 0.3029% Link
Revista_Cuadernos_De_Prehistoria_Y_Arqueologia 7,088,588 429 0.7490% 0.1815% Link
Revista_Investigaciones_De_Historia_Economica 7,078,046 814 0.7478% 0.3443% Link
Patrimonio_Arqueologia_Y_Territorio_Medieval 6,861,392 373 0.7249% 0.1578% Link
BOE_Patrimonio 6,703,747 8 0.7083% 0.0034% Link
Revista_El_Futuro_Del_Pasado 6,247,979 14 0.6601% 0.0059% Link
Revista_Investigaciones_Historicas_Epoca_Moderna_Y_Contemporanea 5,578,182 478 0.5894% 0.2022% Link
Patrimonio_Boletin_De_Literatura_Oral 5,328,499 266 0.5630% 0.1125% Link
Tesis_Palacios 5,141,310 10 0.5432% 0.0042% Link
Revista_Castilla 5,020,526 578 0.5304% 0.2445% Link
Revista_Studia_Aurea 5,005,694 335 0.5289% 0.1417% Link
Guia_Digital_Patrimonio_Andalucia_Patrimonio_Inmaterial 4,902,654 1,845 0.5180% 0.7805% Link
Revista_Estudios_Romanicos 4,806,804 515 0.5079% 0.2179% Link
Revista_Pasavento 4,594,416 453 0.4854% 0.1916% Link
Revista_Paleohispanica 4,331,377 333 0.4576% 0.1409% Link
Revista_Acotaciones 4,261,752 504 0.4503% 0.2132% Link
Revista_Cauriensia 4,079,146 367 0.4310% 0.1552% Link
Revista_Anuario_Lope_De_Vega 3,967,112 409 0.4192% 0.1730% Link
Revista_Panta_Rei 3,606,096 281 0.3810% 0.1189% Link
Revista_Janus 3,486,313 218 0.3684% 0.0922% Link
Revista_Rubrica_Contemporanea 3,380,441 232 0.3572% 0.0981% Link
Revista_Quiroga 3,252,848 379 0.3437% 0.1603% Link
Revista_Brumal 3,191,857 181 0.3372% 0.0766% Link
Revista_Edad_Media 2,908,244 319 0.3073% 0.1349% Link
Revista_Saitabi 2,760,118 189 0.2916% 0.0799% Link
Revista_Anales_De_Arqueologia_Cordobesa 2,741,395 170 0.2896% 0.0719% Link
Revista_Anuario_Calderoniano 2,477,230 267 0.2617% 0.1129% Link
Publicaciones_Patrimonio_Cultural_Madrid 2,464,665 43 0.2604% 0.0182% Link
Revista_Edad_De_Oro 2,323,803 237 0.2455% 0.1003% Link
Revista_Aragon_En_La_Edad_Media 2,282,252 120 0.2411% 0.0508% Link
Revista_Santander_Estudios_Patrimonio 2,151,563 134 0.2273% 0.0567% Link
Revista_Molinum 2,150,286 24 0.2272% 0.0102% Link
Revista_Electronica_Complutense_De_Investigacion_En_Educacion_Musical 2,129,571 158 0.2250% 0.0668% Link
Revista_Escritura_Imagen 2,007,655 218 0.2121% 0.0922% Link
Patrimonio_Cuadernos_De_Arte_Prehistorico 1,934,449 127 0.2044% 0.0537% Link
Revista_MuseosEs 1,737,966 8 0.1836% 0.0034% Link
Revista_Potestas 1,668,484 129 0.1763% 0.0546% Link
Revista_Eikon 1,639,156 136 0.1732% 0.0575% Link
Revista_UcoArte 1,638,460 140 0.1731% 0.0592% Link
Revista_De_Medio_Aevo 1,506,558 115 0.1592% 0.0486% Link
Revista_Imago 1,437,216 175 0.1519% 0.0740% Link
Revista_Pygmalion 1,385,374 230 0.1464% 0.0973% Link
Revista_Historia_Social_Y_De_La_Educacion 1,381,186 113 0.1459% 0.0478% Link
Revista_Amaltea 1,260,417 126 0.1332% 0.0533% Link
Patrimonio_Castilla_Y_Leon 1,189,827 1,049 0.1257% 0.4437% Link
Revista_ReVisiones 1,172,930 150 0.1239% 0.0635% Link
Actas_De_Arquitectura_Religiosa_Contemporanea 1,147,371 145 0.1212% 0.0613% Link
Revista_Estudis 1,127,559 105 0.1191% 0.0444% Link
Revista_ASRI 1,118,663 102 0.1182% 0.0431% Link
Revista_El_Pajaro_De_Benin 929,162 69 0.0982% 0.0292% Link
Revista_Ad_Limina 878,163 7 0.0928% 0.0030% Link
Revista_Andelma 858,942 168 0.0908% 0.0711% Link
Revista_AusArt 841,225 107 0.0889% 0.0453% Link
Revista_Otarq 797,772 4 0.0843% 0.0017% Link
Mineralogia_Topologia_Iberica_Lamparas 712,411 6 0.0753% 0.0025% Link
Mineralogia_Topologia_Iberica_Acopios 664,062 13 0.0702% 0.0055% Link
Mineralogia_Topologia_Iberica_Hastial 654,350 10 0.0691% 0.0042% Link
Revista_Sarmental 538,358 42 0.0569% 0.0178% Link
Ministerio_De_Cultura_Patrimonio_Filmoteca_Española 506,171 3,177 0.0535% 1.3439% Link
Bienes_Culturales_Castilla_LaMancha 440,081 628 0.0465% 0.2657% Link
Revista_Riparia 406,607 44 0.0430% 0.0186% Link
Mineralogia_Topologia_Iberica_Amalgama 318,606 45 0.0337% 0.0190% Link
Patrimonio_Cultural_Inmaterial_Comunidades_Autonomas 259,436 168 0.0274% 0.0711% Link
Revista_Buñueliana 241,062 27 0.0255% 0.0114% Link
Revista_Crater 210,400 20 0.0222% 0.0085% Link
Patrimonio_Cataluña 140,534 331 0.0148% 0.1400% Link
Obras_Singulares_Museos_Andalucia 140,268 368 0.0148% 0.1557% Link
Guia_Digital_Patrimonio_Andalucia_Paisaje_Cultural 109,668 116 0.0116% 0.0491% Link
Ministerio_De_Cultura_Patrimonio_Audiovisual_Cine_Español 25,115 167 0.0027% 0.0706% Link
UNESCO 17,011 70 0.0018% 0.0296% Link
Somos_Patrimonio 9,318 48 0.0010% 0.0203% Link
Adquisiciones_Archivo_Historico 9,236 25 0.0010% 0.0106% Link
Fiestas_Patrimoniales 8,755 19 0.0009% 0.0080% Link
Patrimonio_Cultural_Inmaterial_España 6,519 13 0.0007% 0.0055% Link
Patrimonio_Cultural_Inmaterial_UNESCO 652 1 0.0001% 0.0004% Link
TOTAL 946,467,028 236,399 100.0000% 100.0000% - -

Example Usage

To load the dataset:

from datasets import load_dataset

# Load the complete dataset
data = load_dataset("SINAI/ALIA-cultural-heritage", trust_remote_code=True)

# Load with streaming
stream_data = load_dataset("SINAI/ALIA-cultural-heritage", trust_remote_code=True, streaming=True)

Example of data access:

example = data["train"][0]
print(f"ID: {example['id']}")
print(f"Source: {example['source_id']}")
print(f"Tokens: {example['tokens']}")
print(f"Text: {example['text'][:200]}...")

Dataset Creation

Curation Rationale

This corpus was created to address the need for large, structured, and legally reusable linguistic resources in the cultural heritage domain in Spanish. It supports the ALIA initiative by providing a curated documentary foundation for training AI models and conducting computational analysis of cultural assets, historical publications, and institutional heritage records.

Source Data

The corpus integrates documentation from multiple publicly accessible repositories, including:

Heritage Inventories and Catalogs

  • Regional and national heritage inventories (e.g., Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña).
  • Digital guides of Andalusian property heritage (movable, immovable, intangible heritage, and cultural landscapes).
  • Intangible cultural heritage portals (national, autonomous communities, and UNESCO-oriented records).

Institutional and Public Heritage Repositories

  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) repositories and publications.
  • Public digital publications on heritage and culture (including Ministry of Defense heritage publications).
  • Specialized resources such as archival works and acquisitions.

Academic Journals and Humanities Publications

  • Broad collections of peer-reviewed journals and historical/cultural periodicals (e.g., Revistas CSIC, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica cultural magazines, archaeology and history journals).
  • Thematic journals covering art history, archaeology, medieval studies, folklore, philology, cultural studies, and conservation.

Audiovisual and Documentary Heritage

  • Spanish audiovisual heritage records (ICAA catalog resources and Filmoteca Española-related material).
  • Documentary and bibliographic heritage references from institutional collections.

Open Knowledge and Reference Resources

  • Cultural heritage content from Spanish Wikipedia and complementary reference repositories.
  • UNESCO-related and dissemination-oriented heritage resources.

All data come from official, institutional, academic, or publicly accessible sources.

Data Collection and Processing

The current corpus version corresponds to a processed and enriched parquet release. The pipeline includes:

Step 1: Source consolidation and normalization

  • Integration of heterogeneous source formats into a unified schema.
  • Normalization of identifiers and source tags.

Step 2: Language and quality filtering

  • Selection and preservation of Spanish textual content.
  • Basic quality checks to remove malformed records.

Step 3: Deduplication and cleaning

  • Reduction of repeated or highly similar content.
  • Text cleaning and standardization for downstream NLP usage.

Step 4: Quality filters and final cleaning

  • Application of multiple specialized filters
  • Correction of encoding errors
  • Removal of sensitive or identifiable information

Token counting was performed using tiktoken.

Final corpus size in the latest parquet release:

  • Tokens: 946,467,028
  • Instances: 236,399
  • Sources: 102

Annotations

The dataset does not provide task-specific manual annotations. It contains structural metadata fields generated during collection and preprocessing.

Personal and Sensitive Information

The corpus is assembled from public sources and has undergone processing steps oriented to large-scale textual reuse. Some documents may still contain personal names or role references appearing in public institutional or academic official contexts. Users are advised to apply additional controls depending on the specific use of the corpus.

Citation

SINAI Research Group - Universidad de Jaen. ALIA Cultural Heritage Corpus, version 1.0. 2026. https://huggingface.co/datasets/SINAI/ALIA-cultural-heritage

@misc{alia-cultural-heritage,
  title={ALIA Cultural Heritage},
  author={SINAI Research Group},
  year={2026},
  publisher={HuggingFace},
  howpublished={\url{https://huggingface.co/datasets/SINAI/ALIA-cultural-heritage}}
}

Considerations for Using the Data

Social Impact of Dataset

This corpus contributes to democratizing access to cultural heritage documentation in Spanish. It can support AI systems for heritage dissemination, documentation support, educational access, and research acceleration in humanities and social sciences.

Discussion of Biases

Potential biases include:

  • Institutional register bias: The corpus is dominated by formal and academic language, not colloquial speech.
  • Source concentration bias: A reduced number of high-volume sources contributes a substantial share of total tokens.
  • Regional representation bias: Coverage depends on digitization and publication practices across institutions and territories.
  • Historical and editorial bias: Heritage narratives may reflect dominant historiographic, institutional, or curatorial perspectives.

Other Known Limitations

  • Source OCR and digitization quality may vary across collections.
  • Temporal coverage is uneven across source datasets.
  • Some records include highly structured or catalog-like text that may differ from narrative prose.
  • Token and source statistics are specific to the current enriched parquet release and may change in future updates.

Contact: ALIA Project - SINAI Research Group - Universidad de Jaen

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