Dataset Viewer (First 5GB)
Auto-converted to Parquet Duplicate
text
stringlengths
0
24.4k
author
stringclasses
342 values
title
stringlengths
2
88
audio
audioduration (s)
4.4
2.47k
¿En qué región del aire, por qué mares —oh latitud humana del tormento— tuvo el crimen tan claro yacimiento y la muerte más vivos hontanares? ¿En qué bosques las hachas seculares gozaron de tan largo valimiento? ¿Dónde tuvo el dolor mejor cimiento? ¿Dónde el llanto tan pródigos lagares? Labrador de la muerte que en mi ...
Adolfo Sánchez Vázquez
Tierra_de_dolor
Como río que pierde sus riberas mi corazón invades. Yo te siento en cuanto se repliega el pensamiento hacia sus más recónditas laderas. Quema tu paso, queman tus hogueras y la razón se queda sin sustento. El alma la modela el sentimiento y se exaltan las viejas primaveras. ¡Oh ciega fuente de melancolías que se lleva...
Adolfo Sánchez Vázquez
Nostalgia
Si el árbol de la sangre se secara y el corazón, ya seco y sin latido, fuera polvo total, norte abolido que nadie en este mundo recordara; si el alma sin soporte se quedara y la tierra, materia del olvido, de muertos se cubriera y lo podrido en un bosque de heridas germinara; si el crimen no tuviera más oficio que es...
Adolfo Sánchez Vázquez
Sentencia
Aquesta elegia pertany a Anna. Entre la cançó de París i la de Roissy, l’amor, “la veritat en un cos i en una ànima”. Sota el teu cos vaig cridar la mort de les meves trenes. Soscavares. Vaig cantar en ma sang la teva herència.
Agustí Bartra
Cinquena_elegia_
¿Qué puede vencer, dime, la distancia entre el sueño y las islas blanquísimas? El mastín de la noche dormirá entre jazmines. Mástil mitad del sol y mitad de la luna. Caen fardos de estrellas en las barcas. Aquel que anduvo sobre el agua y murió tan abierto cuelga como una lamparilla en el rincón de los murmullos. ¿No...
Agustí Bartra
Casi_un_canto_para_el_mar
Abolida la estrella al final de la aurora de falda forestal, abro al viento mi mano con huella de crisálida y digo la palabra más dulce de mi tiempo, la gran Sílaba que prolonga el rumor del olivo solar y brilla en el coral de los ojos de la paloma. Paz de labios de leche para el hombre mi hermano sellado por el rayo y...
Agustí Bartra
Cancion
Mientras dura el relámpago, ardemos lluviosos en su aroma que ilumina tu cama hasta volverla un bote, donde está la pasión tras el diluvio. Mientras dura el relámpago -cuyas águilas roen nuestro ayer-, somos bajo su lumbre el cuchillo y la fruta repitiendo un milagro en pos del alba. Mientras dura el relámpago, se de...
Agustín Labrada Aguilera
No_existe_mas_oasis_que_tu_cuerpo
He cruzado esta isla como fiesta de pobre y creo en sus prodigios, pero toda la angustia cae dormida a mis ojos y no llego a decir más que la noche. Cruzo otra vez la isla y trueco mi destino entre personas que mueren de su propio rencor cada mañana. Pero tropiezo con tus ojos que piden la eternidad de un dios sobre t...
Agustín Labrada Aguilera
El_poema_de_Norma
En casa esperaron las noticias del viaje. Mis cartas eran un falso testimonio cuando dejé escaparse el aguacero, sin retener sus gotas en los párpados. Entre duda y acción: toda la agonía, y en ella he tejido los fragmentos que una vez alegraron nuestro estar en el mundo. Este año es el Apocalipsis y la pesa declina h...
Agustín Labrada Aguilera
Tercer_poema_del_viaje
No pregunten mi nombre. No techen mi estatura. Nadie endurezca el brazo de mi angustia con el vicio del odio. Nadie me vuelque en grito y juramento con raudos empellones de trompetas. No juren con mi voz los numerados. Nadie llore la gracia de ser hombre. Nadie crea en el canto de la fuerza. Nadie se busque donde no ha...
Agustín Pérez Pardella
Palabras_para_palabras_
¡Muerte! préstame tus voces ya tan mías. Préstame ¡aire! tu infinito heraldo. Vengan a mí los ecos de la tierra. Carga tus flautas ¡viento! en mis heridas y muestra mi dolor a más hermanos. A mundo más ¡por Dios! A más hermanos. Muéstrame a los ojos de otra parte: donde el trigo crece sin custodia, donde las aves vuel...
Agustín Pérez Pardella
Epitafio_para_la_muerte_de_un_europeo_desconocido
No dije nada que te pudiera herir y sin embargo tuve que mentir Tú no querías oír la verdad pero me pediste, sí, sí, sí, sí sinceridad Y yo sinceramente tuve que mentir y allí radica -tal vez- (tal vez) el arte de vivir ¿Cuál es el arte de vivir? Unas palabras pueden cambiar completamente la realidad Pero si quier...
Alberto Blanco
El_arte_de_vivir
Bajan de nueva cuenta hasta el jardín bajan en grupo, solos, en parejas en busca de semillas o de pan, de agua fresca, de frutos o de insectos pero los amilana una mirada. Siguiendo loa atávicos auspicios de su naturaleza, los gorriones alzan el vuelo y tímidos se posan en los cables de luz… como si fueran las notas d...
Alberto Blanco
Los_gorriones
Detrás de cada nube, de cada monte de cada copa, de cada rama hay búhos en la noche. Se esconden en el humo de las pipas. Se alimentan de malentendidos y estrellas de neón. En la oscuridad se pueden confundir lo mismo con esas cenizas que con sus sombras. Con los faros gemelos de sus ojos recorren parsimoniosamente ...
Alberto Blanco
Los_buhos
El canto de los mirlos compuesto en la quietud es como un pensamiento. Por momentos parece crecer para luego concentrarse en su puntual irradiación. Si se le presta atención cada pétalo de sonido convoca a su contrario. Se diría que este silbido es tan sólo la mitad de una canción inaudita. Esta ignorancia nos deja...
Alberto Blanco
Los_mirlos
Lo sostiene el camino: “El mundo está en llamas, ¡y tú estás riendo!” Y la ceniza de la imagen desciende lentamente del agua del cielo. En tiempos de la luna gris se asoma a los espejos de cola blanca y negra. Su reflejo es una leyenda que habla de otro tiempo: de largos días sin sombra y de jardines sin invierno. ...
Alberto Blanco
El_zenzontle
Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo ─los pericos─ de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el lenguaje… Son como todo el mundo ...
Alberto Blanco
Los_pericos
Ella soñó hace mucho tiempo este mismo sueño musical. Ahora lo traigo a la memoria. El camino estaba bordeado de estrellas, los lirios pesaban en plena noche y ella me sugería la silueta de un ciprés estremecido. Del túnel vimos salir a la luna seguida de otras máquinas brillantes. Su cuerpo plateado recordaba a las ...
Alberto Blanco
El_ruisenor
Miras la ciudad dormida bajo un halo de luz no despierta todavía porque no ha dormido aún No ha dormido aún lo suficiente no la vayas a molestar pero un día como cualquier otro día la ciudad va a despertar va a despertar Si pudieras ver en este instante toda la ciudad imponente, resplandeciente transparente y más No...
Alberto Blanco
La_ciudad_dormida
Los espejos no cantan como antaño y el espacio no es más que una lágrima corriendo desde los ojos hasta el sueño cuando nos dan una mala noticia… Como cuando se embarca la tristeza en una discusión sin más razón de ser que una súbita parvada de reflejos a un cambio en la dirección del viento llorando por una porción d...
Alberto Blanco
Los_azulejos
La alondra construye con su canto topacios inalterados por el vuelo: paisajes remotos en lo inmediato… El sol en los viñedos de las colinas y las últimas sombras en la tierra bajo el cielo plateado más que azul. Cristales nacidos de los 4 vientos: memorias de viajeros que no aceptan límites a su libertad de movimient...
Alberto Blanco
La_alondra
El natural cansancio del jilguero rinde sus frutos en el crepúsculo: se posa en un alero o en una rama y entra temblando levemente al sueño. Su cuerpo es tan sutil y delicado como la carne de los dioses pueriles o bien como las notas más sedosas que la viola es capaz de sostener… Mas cuando el viento gira furioso en ...
Alberto Blanco
El_jilguero
Con la puesta del sol los colorines cantaron: de todos los puntos cardinales convergieron los petirrojos en la almendra. Paulatinamente llenaron con sus cuerpecitos las ramas duras y secas del otoño. Las jacarandas en tonos menores y las nubes sonrojadas después del primer acorde ensayaron el arte de la fuga. Justo ...
Alberto Blanco
Los_petirrojos
Sé que es diciembre en alguna parte y que saltan los astros en las copas blandas de los abetos recién nevados. Sé que hay una especie de cuervo que llega a encender su propia mecha y extiende lentas alas de humo a lo largo del cielo. Una tenue luz -mientras tanto- atraviesa las cortinas y dora el lomo cansado de mis ...
Alberto Blanco
El_cuervo
Un grajo entre las nubes salta como una mancha de tinta en un cuaderno, como un pozo sin fondo y sin cubeta donde el agua se queja mientras grazna. Sus plumas son carbón para aquel horno que de las pesadillas se alimenta y sus ojos un círculo de lumbre que deja las promesas sin cumplir. Las alas tenebrosamente abiert...
Alberto Blanco
El_grajo
Aquella larga noche mi sueño me llevó a la alberca de las luces profundas y los flamencos prendidos como rosas eléctricas en el interior de una aguamarina. Y en la soledad de aquel paraje comprendí ─dentro del sueño─ que eran otros pájaros los que soñaban minuciosamente a los flamencos encendidos. Vi también a aquell...
Alberto Blanco
Los_flamencos
Un salmo cadencioso peina el bosque De raya en medio: la luz solar sobre las hojas y el abrigo de la sombra en un costado. Hay un eco ancestral en la salmodia de los pinzones reales: el otoño tiene sus plumas propias y el color de los corazones que se despiden. Caen las hojas y se eleva el canto del pinzón como un ad...
Alberto Blanco
El_pinzon_real
No llores compañera, aún no, no llores, la brisa tarda, pero no estés triste, dame la mano, ven mira hacia el cielo, contemos las estrellas. Canta y cuenta. Di una palabra, una de aquellas que retiene la luz, clara en tus ojos y en tu vientre tierna. Un día llegará, un día alegre y entonces lloraremos; nuestra amargu...
Alberto Escobar
El_cielo_sera_otra_vez_azul_
Ustedes, todos han visto alguna vez cómo, súbitamente, un nido cae por tierra, abierta y rota la unidad con el árbol, y se vuelve barro: la materia prima de su nobleza degradándolo; así, la comprensión, fascinante Alegría en el vasto dominio de lo amargo, fascinante en las tentativas de comunidad, era en nos...
Alberto Girri
Poema_
Como precaria concesión Dios te otorga su poder, y tu rostro versátil que según antiguas normas por azar y por accidente debe excitar pasiones, absorber tinieblas y dar luz y vida activa a nuestro caos secreto, nada retendrá consigo dialogando con un libro que no lee, con una calavera, escuchando las brujas que anticip...
Alberto Girri
Retrato_de_un_actor_
para Luis Aguilar
Alberto Girri
Arte_de_la_poetica
El bostezo, el paseo circular, el prisionero, la majestad, como la más implacable de las formas. Diríase que combina en su derrota la reflexión de la mente con la mirada de sus antecesores, pero contemplándolo nuestra curiosidad es una derrota mayor porque no somos lo que aquéllos vieron, los excéntricos solitarios y ...
Alberto Girri
El_tigre
En la marea que empuja, en la niebla escurriéndose en los árboles, anuncia el próximo mandato, la profecía del retorno a su vientre, todos devueltos a él como las anguilas que viajan de regreso al lugar de apareamiento. Y besamos estos muros, nuestro haber, la ilusión de pisar aislados en cimientos y ladrillos; oh, no ...
Alberto Girri
Atlantico
Alguien que se dolió muchísimo de haber conocido la excitación de la impaciencia consigo mismo, que se arrojó una piedra desalentado por la sombra del cuerpo y su dependencia, que en la enfermedad incurable y la derrota pasó por alto, ignorándolo, el acoso del destino y esa nuestra manera de librar los días a lo decora...
Alberto Girri
Suicida
La lluvia pone paraguas sobre las cabezas de los ciudadanos. Las miradas se resbalan al suelo, ignorantes del equilibrio. Los hilos de las conversaciones se humedecen y quedan en las aceras sus ovillos mojados. El telégrafo sin hilo es inútil. La lluvia es un aparato Morse sobre los vidrios de las ventanas: tac, ta...
Alberto Hidalgo
Telegrafia_simplista
¿Dónde, santa amistad, tu pura llama anima a los mortales? ¿qué dichoso clima ilustra tu rayo generoso, o en cuál región tu fuego se derrama? ¿En qué pueblo el luciente Febo de cuantos dora de la remota aurora hasta do muere el día, oye aclamar tu nombre dulcemente en himnos de alegría? Tú del piadoso cielo fuiste da...
Alberto Lista
A_la_amistad
La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable. * Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces me lo explicas con las manos, tocándome. Dibuj...
Alberto Ruy Sánchez
Agua_nocturna
Estabas conmigo todavía y eras ausencia ya. Y venías en tu voz como un eco lejano, que llega desde el monte o desde el mar. Venías en tu mirada distante, en tu indolente ademán, en tu halo de cosas sin mañana, que era ya un poco muerte y un poco eternidad. Venías, sobre todo, en aquella ansiedad de los pobres viajero...
Alberto Ureta
Estabas_conmigo_todavia
Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra Pizarnik
La_carencia
Elles, les ámes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte-reméde; elles sont blessées et brisées et nul ne les panse. RUYSBROECK
Alejandra Pizarnik
Extraccion_de_la_piedra_de_locura_fragmento
Los ausentes soplan y la noche es densa. La noche tiene el color de los párpados del muerto. Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo. Palabra por palabra yo escribo la noche.
Alejandra Pizarnik
Linterna_sorda
Elles, les ámes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte-reméde; elles sont blessées et brisées et nul ne les panse. RUYSBROECK
Alejandra Pizarnik
Extraccion_de_la_piedra_de_locura
Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su espera en hogueras frías, su elemento místico, su ...
Alejandra Pizarnik
Dias_en_que_una_palabra
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida.
Alejandra Pizarnik
Vida_mi_vida
Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios. ...
Alejandra Pizarnik
A_la_espera_de_la_oscuridad
¿Y si nos vamos anticipando de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza? ¿Y qué? ¿Y qué me das a mí, a mí que he perdido mi nombre, el nombre que me era dulce sustancia en épocas remotas, cuando yo no era yo sino una niña engañada por su sangre? ¿A qué, a qué este deshacerme, este desangrarme, este desplumarme, e...
Alejandra Pizarnik
Mucho_mas_alla
En el eco de mis muertes aún hay miedo. ¿Sabes tú del miedo? Sé del miedo cuando digo mi nombre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labios muertos bebiendo mis deseos. Sí. En el eco de mis muertes aún hay miedo.
Alejandra Pizarnik
El_miedo
Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más formar fila para morir. He de partir Pero arremete ¡viajera!
Alejandra Pizarnik
La_ultima_inocencia
esta lúgubre manía de vivir esta recóndita humorada de vivir te arrastra Alejandra no lo niegues hoy te miraste en el espejo y te fuiste triste estabas sola y la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió enviarás mensajes sonreirás tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado oyes la demente sirena qu...
Alejandra Pizarnik
La_enamorada
Caballeros sentados en el éter cantaban espasmódicas salmodias y en el gusto y color de sus melodías dibujábanse gréculas de suéter, grequillas de zigzagues como el rayo, cenefas que entreveran masallases, columnatas, ribetes, antifaces, hojitas de septiembre, enero y mayo. Pensando entretener eternidades que de tan ...
Alejandro Aura
Los_doce_apostoles_mandan_por_Tamayo
el trapo empapa de su agua concentrada la trama entera de sus viejas historias a ver de dónde viene esa humedad de ardores densos con que pone la tela de mi ropa su envoltura acogedora a mojar mi piel ni modo que sea surtidor interno o medio o ejercicio soy otro soy uno acuático soy uno acompañado de agua soy una co...
Alejandro Aura
La_quincuagesima_segunda
En el espejo retrovisor se proyecta su boca besucona no veo sus ojos yo a solas desde acá soy alma de los dos y ambos allá somos la boca.
Alejandro Aura
Transmutacion
IV Me arde la piel, soy más hachón que hombre un metro setentaiséis centímetros de lumbre con la cresta blanqueando enrojecida: ya no tengo remedio; ardo en la Ciudad de México. V Eran líquidos mis pies y eran líquidas mis manos y todo de agua me vi. Desesperado una vez —que sed, señores hermanos— toda el agua me ...
Alejandro Aura
Cate_de_mi_corazon
1 Huele a muchacha el aire de mediodía, huele a muchacha natural, y está tan cargado de olor a muchacha el aire de mediodía que estoy a punto de gritar que el aire de mediodía huele a muchacha. 2 Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis zapatos; en el claro día relucen mis cabellos limpios y el viento suave qu...
Alejandro Aura
Un_muchacho_que_puede_amar
II Si te he de perder un día que no sea entre semana ni en domingo ni en sábado ni en nada. VIII Ah mi pequeño capulín, qué manera de hablar tiene tus ojo; me platican historias de amor que no conozco, me platican la rosa entera de los vientos; en el puro silencio me levantan, me hago la cúpula más alta para tos oj...
Alejandro Aura
Pausa
La fruta Dame ese racimo de uvas negras, niña, dame ese racimo. El antojo Una chiquita en pantalón vaquero, su boquita en francés; al sur del Ecuador la verdad es al revés. Las piernas largas, la cadera angosta, su nalguita alzada; en el Perú yo no soy nada. Con sus ojitos fríos me descubre, de frente se le ve el ...
Alejandro Aura
Haz_el_amor_conmigo
Allá hace un pájaro sus ruidos siempre lejos y cerca del oído allá debe de estar de allá viene el sonido hacia allá va toda la alegría de esta pájara mía. De: Causa de vida
Alejandro Aura
Alma
Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado; a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá por nuestra retirada, hendía el prepotente sol y nos tocaba con indiferencia las fibras aquellas que mueven de un lado para otro nuestros...
Alejandro Aura
Carta_a_mis_amigos_pintores
Poner un pie en la tierra me llevaría sin duda al fin del mundo; un pasito tras otro, conectando el alma al alma, como cuando no podía entrar a la escuela y me echaba a caminar embelesado. Me parece sin embargo que es mía la última hora de esta tarde. La transparencia de estos aires me deja ver los montes que siempre ...
Alejandro Aura
Vagar_vagar
Entre la noche y el día ¡qué misterio, carajo, qué misterio! Urna cerrada de la luz, ábreme las compuertas. Vengo del huracán, hollado por los escombros: partes de coche, conservas, esqueletos tranquilos, ramas, callejones oscuros para que dos se presenten al espacio, costales de pan, perplejidades. Ya no t...
Alejandro Aura
Entre_la_noche_y_el_dia
La primera a duras penas se acerca el de la voz al pozo se asoma se abisma el alma pierde pie y cae como un idiota la ley clama sus fueros y esa no materia que hablaba se alebresta le da envidia que el sol salga tan recio haya música tengan pieles tan lindas las mujeres sean los ...
Alejandro Aura
Fuentes
No encuentro dónde poner el grito, ni bote donde líquido echarlo, ni cajón, ni hoyo de topo, ni capullo, ni bolsillo, ni confesonario; abro una máscara atrevida que ni vista de cerca ni de lejos es serena; doy un paso tras otro conteniendo la respiración a duras penas. Me está ocurriendo todo, la vida y la muerte me su...
Alejandro Aura
Inopinado_vasallaje
a las nueve a las ocho a las siete me levanto y es entonces que el día se remonta tanto los pájaros mis hijos el mercado el canto y a las cinco a las tres a la una el desencanto de saber que estoy vivo apenas mientras tanto De: Causa de vida
Alejandro Aura
Mientras_tanto
¡Malhayan el desprestigio y el prestigio! Si sólo venimos a morir sobre la tierra, sobre la flor, sobre las flores de la tierra, déjenme arder auque sea en la realidad olímpica y eterna de los sueños.
Alejandro Aura
Antiquisimo
No describo la cosa cuando nombro y en rombos de sonido en espirales en volutas digo pues la cosa es pastel muchacha zanahoria y así la cosa dicha me provoca en la boca una humedad un charco un chorro y tal viene a quedar la cosa ya descrita con la sola apetitosa forma de la cosa verbal que palabreo De: Causa de vi...
Alejandro Aura
Sal_y_pimienta
de dónde nace el fuego vasta luz basta candente luz déjame pensar de dónde cómo he de sacar en claro nada entre tanta claridad de la rajada primera del oculto corte del medio de la carne de mujer ya sé de dónde de un ojo que puede construir lo que no ve perdona que pregunte pero quién pueda tragars...
Alejandro Aura
La_septuagesima_sexta
La golondrina es animal corriente, es obvia su semejanza con el torso de una mujer flaca aullando en la cama de los árboles; tocan sus plumas más ocultas las ramas con el viento; es obvia su semejanza con sus piernas, sus caderas (la línea), quizás un velo para tapar honestamente, aladamente, el pubis de la golondrina....
Alejandro Aura
Cancion_para_la_golondrina
Un día abandonaremos la ciudad de México; la dejaremos en pie y desierta para que las conjeturas crezcan, y nos iremos a fundar en otra parte nuestras maravillas. 2 El jueves en la mañana despertamos alegres, llenos de sueños. Desayunamos dorados panes y jugos de las frutas; bañamos en agua tibia nuestros cuerpos se...
Alejandro Aura
Volver_a_casa
4 Ya entiendo: la ciudad vivirá más que yo que la he amado. Allá ella, abandonada. Su corazón será un inmenso cacto, cubierto de primores y de muertos. 5 Sin embargo me iré a hacer otras ciudades; por un leve tiempo dejarás de importarme; aunque me vaya te estaré haciendo falta. Olvidaré por completo tus complicado...
Alejandro Aura
Alla_ella_abandonada
La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo hasta ver fantasmas entre ellos estaba el fantasma del amor los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso y seco poco a poco y sin querer se va volviendo basura. En la nevada Provide...
Alejandro Aura
El_fantasma_del_amor
He vuelto al bosque de mi penosa adolescencia bajo cuya fronda entonces loca mis penas sacudía para que las llevaran los pájaros a donde se guarda el llanto de los hijos tristes y no, ya no es como antes, ya nada es como era y mis ojos que ahora ven de otra manera —heridos y distantes— ven otra realidad más plena, con...
Alejandro Aura
Primera_llamada
Y de qué vivió, preguntan asombrados: vivió de vida natural, vivió de encantamiento, de un fuerte golpe, de un pulmón que le salió magnífico. Tenía horas y horas para volar, para bailar, para morirse de la risa. Daba cosa mirarlo tan contento como si no esperara nada. Tenía unos pies estupendos con los que se paseó ...
Alejandro Aura
Vida_subita
Querida Ninón Sevilla: quiero decirte que después de todo no ha sido tan difícil vivir como me parecía en aquellas tardes de domingo en el cine Lux; claro que mi abuela no me enseñó a quererte sino todo lo contrario pero mi educación fue tan tonta que mejor sigo puesto en tus trajes de rumba y en esa especie de turbant...
Alejandro Aura
Ninon_Sevilla
El gato no se sube a la mesa, ni menos a las siete de la tarde cuando en julio comienza a oscurecer. Ronda por toda la casa, inquieto, buscando el paso entre el día y la noche, asuntos diferentes de tratar. Ha comido, ha bebido, ha dormido su porción de reposo de las horas de luz y ahora se prepara para cumplir su pr...
Alejandro Aura
Gato_en_la_noche
pues todo hacia un limitado fin se encamina la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo un fin próximo y sabido al migajón a la pulga al agua ¿al agua dije? ¿se acabarán el agua el fuego el viento y la tierra? mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo el libro el beso la sonrisa la marca de los labios y ...
Alejandro Aura
La_septuagesima_septima
No es el mar menor que esta ola escapada del grupo en que venía, tenía espuma, vuelo, asunto, y se detuvo donde menos aprecio y duración tendría. ¿A mis pies una ola? ¿Qué tengo yo que que mi amistad procura? Ya ni siquiera olor la identifica, ya sólo es humedad agónica en la playa que no ocupa recuerdo ni esperanza....
Alejandro Aura
Las_olas_del_mar
Si tuviera un riachuelo te lo daba si tuviera una cascada mansa te la diera también si tuviera un estanque igual te lo daría el día es un pasar de sombras y la noche un griterío de brillos escondidos No tengo nada no tengo nada
Alejandro Aura
La_mano_abierta
para la oreja el ruido perro un dardo certero en el centro del ojo del ruido ha dado y éste ruge o ay ay ay quien lo ha dañado así por qué en parte vital tan importante por qué a ver reflexionemos en las causas un dios se ha enojado con el ruido claro los dioses montan en cólera contra las abstracciones cuando no los ...
Alejandro Aura
La_septuagesima_quinta
Las palabras no son aire ni se las lleva el aire. Las palabras, cuando caen, se filtran en la tierra, se escurren por las eras geológicas, por las cavernas subterráneas y llegan al fin a un gran depósito que ha ido creciendo con los siglos de donde parte la sustancia que genera las plantas y los árboles dadores de los ...
Alejandro Aura
De_piedritas_el_buche
que está desnudo que anda a saltos que ruge gime brama las órbitas de sus ojos se han abierto hacia atrás hasta fundirse que ha sido espejo de dones y crisol de fantasías el cabello le nace como una fuente negra y hosca que tira al derredor palabras sucias y en horas que los demás duermen él con las uñas crecidas ra...
Alejandro Aura
La_sexagesima_segunda
Yo tenía un hermano mayor; era siempre cinco años más amable y más sereno; quería un escritorio y un caballo y una manera nueva de contar los sueños y una mina de azúcar, de seguro. Le gustaba leer y razonaba, a veces era tierno con las cosas pero yo nunca vi que fuera un niño. Era un hermano mayor con todo su traje az...
Alejandro Aura
Mi_hermano_mayor
hacia dónde las cosas se dirigen no la vida y no los grandes temas el objeto la cosa material lo natural ajeno y cierto y todo lo que hacemos como el poliuretano y el vinyl el aluminio el nailon sus juegos de moléculas abren ante mí los ojos asombrados desmenuzan su intriga candorosas y bailan ...
Alejandro Aura
La_sexagesima_septima
He causado la ruina de los demás pájaros y las palomas me tienen pavor; he aquí por qué se dice que hay que pensar bien las cosas. Antes de que yo me eligiera fui señalado para el vuelo, no tuve la oportunidad del mamífero ni del reptil ni se me permitió escoger el agua en cualquiera de las tumultuosas formas que la h...
Alejandro Aura
El_halcon
Junto las manos, formo en ellas un hueco, soplo y puedo hacer como cantan las palomas. Una desde un árbol me saluda. Hace su doble ruido, hondo y suave y espera hasta que yo contesto. Hablamos (cantamos) breve y luego vuela. Tal vez yo desciendo de una vieja familia de palomas De: Causa de vida
Alejandro Aura
Junto_las_manos
Tres: Alguien dejó una flor de papel sobre mi mesa, es linda y morada y verde, gracias. Esperé una flor toda la vida, y hoy, martes raspado de melancolía, no sé de dónde, me ha llegado. Pinche florecita de papel, te quiero. Cuatro: De las horas más muertas que tenía tú me sacaste al mundo y me pusiste a cantar. Cin...
Alejandro Aura
Cinco_veces_la_flor
2 La última calle de la ciudad no existe, en las orillas a todas horas nacen calles bajo los pies de los que pasan, y transitan muchos más sueños de los que el gobierno se imagina; por eso no es posible contarlas, no es posible manejar a la ciudad con una tabla aritmética; en realidad nadie sabe qué ocurre, nacen call...
Alejandro Aura
Pasan_las_estaciones_del_ano_pasan_y_no_entran
El colibrí El colibrí que vuela en la huerta de mi amiga, como sobreviviente de la belleza, va a morir. Pero alguien se para frente al árbol padre y aprieta el click que dejará vivos sus ojos. El colibrí ni gana ni pierde; se detiene por fin en la quietud de la copa, maravillado de sí mismo; cierra los ojos y se pone...
Alejandro Aura
Ronda_de_amor
1 El dueño de la ciudad vendrá algún día con su claro rostro iluminado; el que la dejó para ir a conocer otros vistosos sitios; el que vestía con riqueza y llenaba de júbilo los corazones de quienes le oían. ¿Dónde están mis edificios y mis amplias calzadas –preguntará estupefacto–; dónde están mis jardines en los qu...
Alejandro Aura
El_dueno_de_la_ciudad
Éste que sale del baño no soy el que entré en la regadera. Era otro. Tenía un topacio en cada ojo. Venía de ver la verdad escueta y la trenzada hilatura de los sueños. Era un yo mismo mucho más potente, capaz de salir de sí, de su piyama y ponerse en la tierra de los otros, con la mirada interna del que sueña extend...
Alejandro Aura
Desayuno_de_trabajo
Te tomaré descalza en día domingo, te santificaré, te haré feliz. Andaremos rodando por la casa —le pondremos alfombras— y correremos las cortinas para que entre el sol. Tomaremos cerveza y nos bañaremos. A la hora de comer encenderemos el radio y con las noticias de Inglaterra y de Beirut te besaré en la boca. Te ...
Alejandro Aura
Dia_domingo
en mucho estima el agua su condición quién no si yo fuera agua apenas una infinitesimal desviación mis moléculas no hubieran hecho esta complicada bestia ay teoría de achaques y de sueños imposible de explicar de solventar de fluir si yo fuera agua y nadie escapa según parece cuando se distribuye el ser tú esto tú a...
Alejandro Aura
La_septuagesima_segunda
Que la ciudad sea principio y fin porque no hay soplo que la hurte de su sitio; cimiento la sangre de quienes la habitaron modulando su espeso fundamento. Óyeme decir que no me iré. Que parta el solitario y se hunda en el viento entre los pájaros perdidos; que parta el hombre común de cara lisa que todavía cree en la s...
Alejandro Aura
Hacer_ciudades
Es fácil aprender a morir. Es como aprender a anochecer. El día lo sabe, lo saben la flor, la abeja, el agua clara. Lo sabe el niño. Es como aprender a amanecer. Lo saben el alba, el viento, la nodriza. Lo saben el musgo, el arroyuelo, el ánade. Es como aprender a sollozar. ¿Quién no lo sabe? Solloza la paloma, solloza...
Alejandro Carrión
Leccion
Aquella pobre niña que aún no tenía senos... Y la niña lloraba: —Yo quiero tener senos. —Señor, haz un milagro: un milagro pequeño. Pero Dios no la oía, allá arriba, tan lejos... Y cogió dos palomas, se las puso en el pecho... Pero las dos palomas levantaron el vuelo. Y cogió dos estrellas, se la puso en el pecho.....
Alejandro Casona
El_milagro_pequeno
Alejandro Romualdo
El_movimiento_y_el_sueno
Si me quitaran totalmente todo si, por ejemplo, me quitaran el saludo de los pájaros, o los buenos días del sol sobre la tierra, me quedaría aún una palabra. Aún me quedaría una palabra donde apoyar la voz. Si me quitaran las palabras, o la lengua, hablaría con el corazón en la mano, o con las manos en el corazón. Si m...
Alejandro Romualdo
Si_me_quitaran_totalmente_todo
Soy un alma desnuda en estos versos, alma desnuda que angustiada y sola va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, que puede ser un lirio, una violeta, un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta y ruge cuando está sobre los mares y duerme dulcemente en una grieta. A...
Alfonsina Storni
Alma_desnuda
Cuando mueran las rosas, cuando mueran, En una tarde gris, tarde de frío, Entre mis manos temblarán sus pétalos Y poco a poco moriré de hastío. Cuando mueran las rosas, no habrá sol, Una neblina cubrirá el jardín Y flotará sobre las cosas todas La dulce nebulosa del esplín. Cuando mueran las rosas, cuando mueran, Mi ...
Alfonsina Storni
Las_rosas
También sedosos pétalos abría y eran cinco. Crecido su rosado entre los dedos reposaba blanda casi dormida ya en el sueño fuerte. Sombreaba los canales diminutos de la mano, sepulcro de sus horas, y como un cuerno alzaba un petalillo más allá de los otros resignados. ¡Cuán gemelos sus pálidos perfiles! Y ésa, sin hue...
Alfonsina Storni
Flor_en_una_mano
I Tú como yo, viajero, en un día cualquiera Llegamos al camino sin elegir acera. Nos pusimos un traje como el que llevan todos Y adquirimos su aspecto, sus costumbres, sus modos. Hemos andado mucho, sujetados por riendas Invisibles, los ojos fatigados de vendas. Tenemos en las manos un poco de cicuta, Perdimos de la ...
Alfonsina Storni
Si_la_muerte_quisiera
End of preview. Expand in Data Studio
README.md exists but content is empty.
Downloads last month
93