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|---|---|---|---|
¿En qué región del aire, por qué mares
—oh latitud humana del tormento—
tuvo el crimen tan claro yacimiento
y la muerte más vivos hontanares?
¿En qué bosques las hachas seculares
gozaron de tan largo valimiento?
¿Dónde tuvo el dolor mejor cimiento?
¿Dónde el llanto tan pródigos lagares?
Labrador de la muerte que en mi ... | Adolfo Sánchez Vázquez | Tierra_de_dolor | |
Como río que pierde sus riberas
mi corazón invades. Yo te siento
en cuanto se repliega el pensamiento
hacia sus más recónditas laderas.
Quema tu paso, queman tus hogueras
y la razón se queda sin sustento.
El alma la modela el sentimiento
y se exaltan las viejas primaveras.
¡Oh ciega fuente de melancolías
que se lleva... | Adolfo Sánchez Vázquez | Nostalgia | |
Si el árbol de la sangre se secara
y el corazón, ya seco y sin latido,
fuera polvo total, norte abolido
que nadie en este mundo recordara;
si el alma sin soporte se quedara
y la tierra, materia del olvido,
de muertos se cubriera y lo podrido
en un bosque de heridas germinara;
si el crimen no tuviera más oficio
que es... | Adolfo Sánchez Vázquez | Sentencia | |
Aquesta elegia pertany a Anna.
Entre la cançó de París i la de Roissy, l’amor,
“la veritat en un cos i en una ànima”.
Sota el teu cos vaig cridar
la mort de les meves trenes.
Soscavares. Vaig cantar
en ma sang la teva herència. | Agustí Bartra | Cinquena_elegia_ | |
¿Qué puede vencer, dime, la distancia entre el sueño
y las islas blanquísimas?
El mastín de la noche dormirá entre jazmines.
Mástil mitad del sol y mitad de la luna.
Caen fardos de estrellas
en las barcas.
Aquel que anduvo sobre el agua
y murió tan abierto
cuelga como una lamparilla en el rincón de los murmullos.
¿No... | Agustí Bartra | Casi_un_canto_para_el_mar | |
Abolida la estrella al final de la aurora de falda forestal,
abro al viento mi mano con huella de crisálida
y digo la palabra más dulce de mi tiempo, la gran Sílaba
que prolonga el rumor del olivo solar
y brilla en el coral de los ojos de la paloma.
Paz de labios de leche para el hombre mi hermano sellado
por el rayo y... | Agustí Bartra | Cancion | |
Mientras dura el relámpago,
ardemos lluviosos en su aroma
que ilumina tu cama
hasta volverla un bote,
donde está la pasión tras el diluvio.
Mientras dura el relámpago
-cuyas águilas roen nuestro ayer-,
somos bajo su lumbre
el cuchillo y la fruta
repitiendo un milagro en pos del alba.
Mientras dura el relámpago,
se de... | Agustín Labrada Aguilera | No_existe_mas_oasis_que_tu_cuerpo | |
He cruzado esta isla como fiesta de pobre
y creo en sus prodigios,
pero toda la angustia cae dormida a mis ojos
y no llego a decir más que la noche.
Cruzo otra vez la isla y trueco mi destino
entre personas que mueren
de su propio rencor cada mañana.
Pero tropiezo con tus ojos que piden
la eternidad de un dios sobre t... | Agustín Labrada Aguilera | El_poema_de_Norma | |
En casa esperaron las noticias del viaje.
Mis cartas eran un falso testimonio
cuando dejé escaparse el aguacero,
sin retener sus gotas en los párpados.
Entre duda y acción: toda la agonía,
y en ella he tejido los fragmentos
que una vez alegraron nuestro estar en el mundo.
Este año es el Apocalipsis
y la pesa declina h... | Agustín Labrada Aguilera | Tercer_poema_del_viaje | |
No pregunten mi nombre. No techen
mi estatura. Nadie endurezca el brazo
de mi angustia con el vicio del odio.
Nadie me vuelque en grito y juramento
con raudos empellones de trompetas.
No juren con mi voz los numerados.
Nadie llore la gracia de ser hombre.
Nadie crea en el canto de la fuerza.
Nadie se busque donde no ha... | Agustín Pérez Pardella | Palabras_para_palabras_ | |
¡Muerte! préstame tus voces ya tan mías.
Préstame ¡aire! tu infinito heraldo.
Vengan a mí los ecos de la tierra.
Carga tus flautas ¡viento! en mis heridas
y muestra mi dolor a más hermanos.
A mundo más ¡por Dios! A más hermanos.
Muéstrame a los ojos de otra parte:
donde el trigo crece sin custodia,
donde las aves vuel... | Agustín Pérez Pardella | Epitafio_para_la_muerte_de_un_europeo_desconocido | |
No dije nada
que te pudiera herir
y sin embargo
tuve que mentir
Tú no querías
oír la verdad
pero me pediste, sí, sí, sí, sí
sinceridad
Y yo sinceramente
tuve que mentir
y allí radica -tal vez- (tal vez)
el arte de vivir
¿Cuál es el arte de vivir?
Unas palabras
pueden cambiar
completamente
la realidad
Pero si quier... | Alberto Blanco | El_arte_de_vivir | |
Bajan de nueva cuenta hasta el jardín
bajan en grupo, solos, en parejas
en busca de semillas o de pan,
de agua fresca, de frutos o de insectos
pero los amilana una mirada.
Siguiendo loa atávicos auspicios
de su naturaleza, los gorriones
alzan el vuelo y tímidos se posan
en los cables de luz… como si fueran
las notas d... | Alberto Blanco | Los_gorriones | |
Detrás de cada nube, de cada monte
de cada copa, de cada rama
hay búhos en la noche.
Se esconden en el humo de las pipas.
Se alimentan de malentendidos
y estrellas de neón.
En la oscuridad se pueden confundir
lo mismo con esas cenizas
que con sus sombras.
Con los faros gemelos de sus ojos
recorren parsimoniosamente
... | Alberto Blanco | Los_buhos | |
El canto de los mirlos
compuesto en la quietud
es como un pensamiento.
Por momentos parece crecer
para luego concentrarse
en su puntual irradiación.
Si se le presta atención
cada pétalo de sonido
convoca a su contrario.
Se diría que este silbido
es tan sólo la mitad
de una canción inaudita.
Esta ignorancia nos deja... | Alberto Blanco | Los_mirlos | |
Lo sostiene el camino:
“El mundo está en llamas,
¡y tú estás riendo!”
Y la ceniza de la imagen
desciende lentamente
del agua del cielo.
En tiempos de la luna gris
se asoma a los espejos
de cola blanca y negra.
Su reflejo es una leyenda
que habla de otro tiempo:
de largos días sin sombra
y de jardines sin invierno.
... | Alberto Blanco | El_zenzontle | |
Hablan todo el día
y entrada la noche
a media voz discuten
con su propia sombra
y con el silencio.
Son como todo el mundo
─los pericos─
de día el cotorreo,
de noche malos sueños.
Con sus anillos de oro
en la mirada astuta,
las plumas brillantes
y el corazón inquieto
por el lenguaje…
Son como todo el mundo
... | Alberto Blanco | Los_pericos | |
Ella soñó
hace mucho tiempo
este mismo sueño musical.
Ahora lo traigo a la memoria.
El camino estaba bordeado de estrellas,
los lirios pesaban en plena noche
y ella me sugería la silueta
de un ciprés estremecido.
Del túnel vimos salir a la luna
seguida de otras máquinas brillantes.
Su cuerpo plateado recordaba a las ... | Alberto Blanco | El_ruisenor | |
Miras la ciudad dormida
bajo un halo de luz
no despierta todavía
porque no ha dormido aún
No ha dormido aún lo suficiente
no la vayas a molestar
pero un día como cualquier otro día
la ciudad va a despertar
va a despertar
Si pudieras ver en este instante
toda la ciudad
imponente, resplandeciente
transparente y más
No... | Alberto Blanco | La_ciudad_dormida | |
Los espejos no cantan como antaño
y el espacio no es más que una lágrima
corriendo desde los ojos hasta el sueño
cuando nos dan una mala noticia…
Como cuando se embarca la tristeza
en una discusión sin más razón de ser
que una súbita parvada de reflejos
a un cambio en la dirección del viento
llorando por una porción d... | Alberto Blanco | Los_azulejos | |
La alondra construye con su canto
topacios inalterados por el vuelo:
paisajes remotos en lo inmediato…
El sol en los viñedos de las colinas
y las últimas sombras en la tierra
bajo el cielo plateado más que azul.
Cristales nacidos de los 4 vientos:
memorias de viajeros que no aceptan
límites a su libertad de movimient... | Alberto Blanco | La_alondra | |
El natural cansancio del jilguero
rinde sus frutos en el crepúsculo:
se posa en un alero o en una rama
y entra temblando levemente al sueño.
Su cuerpo es tan sutil y delicado
como la carne de los dioses pueriles
o bien como las notas más sedosas
que la viola es capaz de sostener…
Mas cuando el viento gira furioso
en ... | Alberto Blanco | El_jilguero | |
Con la puesta del sol los colorines cantaron:
de todos los puntos cardinales
convergieron los petirrojos en la almendra.
Paulatinamente llenaron con sus cuerpecitos
las ramas duras y secas del otoño.
Las jacarandas en tonos menores
y las nubes sonrojadas después del primer acorde
ensayaron el arte de la fuga.
Justo ... | Alberto Blanco | Los_petirrojos | |
Sé que es diciembre en alguna parte
y que saltan los astros
en las copas blandas
de los abetos recién nevados.
Sé que hay una especie de cuervo
que llega a encender su propia mecha
y extiende lentas alas de humo
a lo largo del cielo.
Una tenue luz -mientras tanto-
atraviesa las cortinas
y dora el lomo cansado de mis ... | Alberto Blanco | El_cuervo | |
Un grajo entre las nubes salta
como una mancha de tinta en un cuaderno,
como un pozo sin fondo y sin cubeta
donde el agua se queja mientras grazna.
Sus plumas son carbón para aquel horno
que de las pesadillas se alimenta
y sus ojos un círculo de lumbre
que deja las promesas sin cumplir.
Las alas tenebrosamente abiert... | Alberto Blanco | El_grajo | |
Aquella larga noche
mi sueño me llevó a la alberca
de las luces profundas y los flamencos
prendidos como rosas eléctricas
en el interior de una aguamarina.
Y en la soledad de aquel paraje
comprendí ─dentro del sueño─
que eran otros pájaros
los que soñaban minuciosamente
a los flamencos encendidos.
Vi también a aquell... | Alberto Blanco | Los_flamencos | |
Un salmo cadencioso peina el bosque
De raya en medio: la luz solar
sobre las hojas y el abrigo
de la sombra en un costado.
Hay un eco ancestral en la salmodia
de los pinzones reales: el otoño
tiene sus plumas propias y el color
de los corazones que se despiden.
Caen las hojas y se eleva el canto
del pinzón como un ad... | Alberto Blanco | El_pinzon_real | |
No llores compañera,
aún no, no llores,
la brisa tarda,
pero no estés triste,
dame la mano,
ven
mira hacia el cielo,
contemos las estrellas.
Canta y cuenta.
Di una palabra, una
de aquellas que retiene
la luz,
clara en tus ojos
y en tu vientre tierna.
Un día llegará, un día alegre
y entonces lloraremos;
nuestra amargu... | Alberto Escobar | El_cielo_sera_otra_vez_azul_ | |
Ustedes, todos
han visto alguna vez
cómo, súbitamente,
un nido cae por tierra,
abierta y rota
la unidad con el árbol,
y se vuelve barro:
la materia prima de su nobleza
degradándolo;
así,
la comprensión,
fascinante Alegría
en el vasto dominio de lo amargo,
fascinante
en las tentativas de comunidad,
era en nos... | Alberto Girri | Poema_ | |
Como precaria concesión
Dios te otorga su poder,
y tu rostro versátil
que según antiguas normas
por azar y por accidente
debe excitar pasiones,
absorber tinieblas
y dar luz y vida activa
a nuestro caos secreto,
nada retendrá consigo
dialogando con un libro que no lee,
con una calavera, escuchando
las brujas que anticip... | Alberto Girri | Retrato_de_un_actor_ | |
para Luis Aguilar | Alberto Girri | Arte_de_la_poetica | |
El bostezo, el paseo circular,
el prisionero, la majestad,
como la más implacable de las formas.
Diríase que combina en su derrota
la reflexión de la mente
con la mirada de sus antecesores,
pero contemplándolo
nuestra curiosidad es una derrota mayor
porque no somos lo que aquéllos vieron,
los excéntricos solitarios y ... | Alberto Girri | El_tigre | |
En la marea que empuja,
en la niebla
escurriéndose en los árboles,
anuncia el próximo mandato,
la profecía del retorno a su vientre,
todos devueltos a él como las anguilas
que viajan de regreso
al lugar de apareamiento.
Y besamos estos muros,
nuestro haber, la ilusión de pisar
aislados en cimientos y ladrillos;
oh, no ... | Alberto Girri | Atlantico | |
Alguien
que se dolió muchísimo
de haber conocido
la excitación de la impaciencia
consigo mismo,
que se arrojó una piedra
desalentado
por la sombra del cuerpo
y su dependencia,
que en la enfermedad incurable
y la derrota
pasó por alto, ignorándolo,
el acoso del destino
y esa nuestra manera de librar
los días a lo decora... | Alberto Girri | Suicida | |
La lluvia pone paraguas
sobre las cabezas de los ciudadanos.
Las miradas se resbalan al suelo,
ignorantes del equilibrio.
Los hilos de las conversaciones se humedecen
y quedan en las aceras sus ovillos mojados.
El telégrafo sin hilo es inútil.
La lluvia es un aparato Morse
sobre los vidrios de las ventanas:
tac, ta... | Alberto Hidalgo | Telegrafia_simplista | |
¿Dónde, santa amistad, tu pura llama
anima a los mortales? ¿qué dichoso
clima ilustra tu rayo generoso,
o en cuál región tu fuego se derrama?
¿En qué pueblo el luciente
Febo de cuantos dora
de la remota aurora
hasta do muere el día,
oye aclamar tu nombre dulcemente
en himnos de alegría?
Tú del piadoso cielo fuiste da... | Alberto Lista | A_la_amistad | |
La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable.
*
Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces me lo explicas con las manos, tocándome. Dibuj... | Alberto Ruy Sánchez | Agua_nocturna | |
Estabas conmigo todavía
y eras ausencia ya.
Y venías en tu voz como un eco lejano,
que llega desde el monte o desde el mar.
Venías en tu mirada distante,
en tu indolente ademán,
en tu halo de cosas sin mañana,
que era ya un poco muerte y un poco eternidad.
Venías, sobre todo,
en aquella ansiedad
de los pobres viajero... | Alberto Ureta | Estabas_conmigo_todavia | |
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas. | Alejandra Pizarnik | La_carencia | |
Elles, les ámes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur
porte-reméde; elles sont blessées et brisées et nul ne les panse.
RUYSBROECK | Alejandra Pizarnik | Extraccion_de_la_piedra_de_locura_fragmento | |
Los ausentes soplan y la noche es densa. La noche
tiene el color de los párpados del muerto.
Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo.
Palabra por palabra yo escribo la noche. | Alejandra Pizarnik | Linterna_sorda | |
Elles, les ámes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur
porte-reméde; elles sont blessées et brisées et nul ne les panse.
RUYSBROECK | Alejandra Pizarnik | Extraccion_de_la_piedra_de_locura | |
Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su espera en hogueras frías, su elemento místico, su ... | Alejandra Pizarnik | Dias_en_que_una_palabra | |
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida. | Alejandra Pizarnik | Vida_mi_vida | |
Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
... | Alejandra Pizarnik | A_la_espera_de_la_oscuridad | |
¿Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?
¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?
¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, e... | Alejandra Pizarnik | Mucho_mas_alla | |
En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo. | Alejandra Pizarnik | El_miedo | |
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera! | Alejandra Pizarnik | La_ultima_inocencia | |
esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues
hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena qu... | Alejandra Pizarnik | La_enamorada | |
Caballeros sentados en el éter
cantaban espasmódicas salmodias
y en el gusto y color de sus melodías
dibujábanse gréculas de suéter,
grequillas de zigzagues como el rayo,
cenefas que entreveran masallases,
columnatas, ribetes, antifaces,
hojitas de septiembre, enero y mayo.
Pensando entretener eternidades
que de tan ... | Alejandro Aura | Los_doce_apostoles_mandan_por_Tamayo | |
el trapo empapa de su agua concentrada
la trama
entera de sus viejas historias
a ver
de dónde viene esa humedad de ardores densos
con que pone
la tela de mi ropa
su envoltura acogedora
a mojar mi piel
ni modo que sea surtidor interno o medio o ejercicio
soy otro
soy uno acuático
soy uno acompañado de agua
soy una co... | Alejandro Aura | La_quincuagesima_segunda | |
En el espejo retrovisor
se proyecta su boca
besucona
no veo sus ojos
yo
a solas desde acá
soy alma de los dos y
ambos
allá
somos la boca. | Alejandro Aura | Transmutacion | |
IV
Me arde la piel,
soy más hachón
que hombre
un metro
setentaiséis centímetros
de lumbre
con la cresta blanqueando
enrojecida:
ya no tengo remedio;
ardo
en la Ciudad de México.
V
Eran líquidos mis pies
y eran líquidas mis manos
y todo de agua me vi.
Desesperado una vez
—que sed, señores hermanos—
toda el agua me ... | Alejandro Aura | Cate_de_mi_corazon | |
1
Huele a muchacha el aire de mediodía,
huele a muchacha natural,
y está tan cargado de olor a muchacha
el aire de mediodía
que estoy a punto de gritar
que el aire de mediodía huele a muchacha.
2
Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis zapatos;
en el claro día relucen mis cabellos limpios
y el viento suave qu... | Alejandro Aura | Un_muchacho_que_puede_amar | |
II
Si te he de perder un día
que no sea entre semana
ni en domingo
ni en sábado
ni en nada.
VIII
Ah mi pequeño capulín,
qué manera de hablar tiene tus ojo;
me platican historias de amor que no conozco,
me platican la rosa entera de los vientos;
en el puro silencio me levantan,
me hago la cúpula más alta
para tos oj... | Alejandro Aura | Pausa | |
La fruta
Dame ese racimo
de uvas negras,
niña,
dame ese racimo.
El antojo
Una chiquita en pantalón vaquero,
su boquita en francés;
al sur del Ecuador la verdad es al revés.
Las piernas largas, la cadera angosta,
su nalguita alzada;
en el Perú yo no soy nada.
Con sus ojitos fríos me descubre,
de frente se le ve el ... | Alejandro Aura | Haz_el_amor_conmigo | |
Allá hace un pájaro sus ruidos
siempre lejos
y cerca del oído
allá debe de estar
de allá viene el sonido
hacia allá va toda
la alegría
de esta pájara mía.
De: Causa de vida | Alejandro Aura | Alma | |
Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado;
a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá por nuestra retirada, hendía el prepotente sol
y nos tocaba con indiferencia las fibras aquellas que mueven de un lado para otro nuestros... | Alejandro Aura | Carta_a_mis_amigos_pintores | |
Poner un pie en la tierra
me llevaría sin duda al fin del mundo;
un pasito tras otro, conectando el alma al alma,
como cuando no podía entrar a la escuela
y me echaba a caminar embelesado.
Me parece sin embargo
que es mía la última hora de esta tarde.
La transparencia de estos aires
me deja ver los montes
que siempre ... | Alejandro Aura | Vagar_vagar | |
Entre la noche y el día
¡qué misterio, carajo, qué misterio!
Urna cerrada de la luz, ábreme las compuertas.
Vengo del huracán,
hollado por los escombros:
partes de coche, conservas, esqueletos tranquilos, ramas,
callejones oscuros para que dos se presenten al espacio,
costales de pan, perplejidades.
Ya no t... | Alejandro Aura | Entre_la_noche_y_el_dia | |
La primera
a duras penas se acerca el de la voz al pozo
se asoma
se abisma
el alma pierde pie
y cae como un idiota
la ley clama sus fueros
y esa no materia que hablaba se alebresta
le da envidia que el sol salga tan recio
haya música
tengan pieles tan lindas las mujeres
sean los ... | Alejandro Aura | Fuentes | |
No encuentro dónde poner el grito, ni bote donde líquido echarlo,
ni cajón, ni hoyo de topo, ni capullo, ni bolsillo, ni confesonario;
abro una máscara atrevida que ni vista de cerca ni de lejos es serena;
doy un paso tras otro conteniendo la respiración a duras penas.
Me está ocurriendo todo, la vida y la muerte me su... | Alejandro Aura | Inopinado_vasallaje | |
a las nueve
a las ocho
a las siete
me levanto
y es entonces
que el día
se remonta
tanto
los pájaros
mis hijos
el mercado
el canto
y a las cinco
a las tres
a la una
el desencanto
de saber que
estoy vivo
apenas
mientras tanto
De: Causa de vida | Alejandro Aura | Mientras_tanto | |
¡Malhayan el desprestigio y el prestigio!
Si sólo venimos a morir sobre la tierra,
sobre la flor,
sobre las flores de la tierra,
déjenme arder
auque sea
en la realidad olímpica y eterna de los sueños. | Alejandro Aura | Antiquisimo | |
No describo la cosa cuando nombro
y en rombos de sonido en espirales en volutas digo
pues la cosa es pastel
muchacha
zanahoria
y así la cosa dicha me provoca en la boca
una humedad un charco un chorro
y tal viene a quedar la cosa ya descrita
con la sola apetitosa forma de la cosa verbal que palabreo
De: Causa de vi... | Alejandro Aura | Sal_y_pimienta | |
de dónde nace el fuego
vasta luz
basta candente luz déjame pensar de dónde
cómo he de sacar en claro nada entre tanta claridad
de la rajada primera del oculto corte del medio de la carne
de mujer
ya sé de dónde
de un ojo que puede construir
lo que no ve
perdona que pregunte pero quién pueda tragars... | Alejandro Aura | La_septuagesima_sexta | |
La golondrina es animal corriente,
es obvia su semejanza con el torso de una mujer flaca
aullando en la cama de los árboles; tocan sus plumas
más ocultas las ramas con el viento;
es obvia su semejanza
con sus piernas, sus caderas (la línea),
quizás un velo para tapar honestamente,
aladamente,
el pubis de la golondrina.... | Alejandro Aura | Cancion_para_la_golondrina | |
Un día
abandonaremos
la ciudad de México;
la dejaremos en pie y desierta
para que
las conjeturas
crezcan,
y nos iremos a fundar
en otra parte
nuestras maravillas.
2
El jueves en la mañana
despertamos alegres,
llenos de sueños.
Desayunamos dorados panes
y jugos de las frutas;
bañamos en agua tibia
nuestros cuerpos se... | Alejandro Aura | Volver_a_casa | |
4
Ya entiendo:
la ciudad vivirá más que yo
que la he amado.
Allá ella,
abandonada.
Su corazón será
un inmenso cacto,
cubierto de primores
y de muertos.
5
Sin embargo me iré a hacer otras ciudades;
por un leve tiempo dejarás de importarme;
aunque me vaya te estaré haciendo falta.
Olvidaré por completo
tus complicado... | Alejandro Aura | Alla_ella_abandonada | |
La primera noche que pasé fuera de casa me quedé leyendo
hasta ver fantasmas
entre ellos estaba el fantasma del amor
los años pasan comedidos y azarosos y se van descontando como uvas del racimo
de modo que el esqueleto del tiempo sarmentoso y seco
poco a poco y sin querer se va volviendo basura.
En la nevada Provide... | Alejandro Aura | El_fantasma_del_amor | |
He vuelto al bosque de mi penosa adolescencia
bajo cuya fronda entonces loca mis penas sacudía
para que las llevaran los pájaros
a donde se guarda el llanto de los hijos tristes
y no, ya no es como antes, ya nada es como era
y mis ojos que ahora ven de otra manera
—heridos y distantes— ven otra realidad más plena,
con... | Alejandro Aura | Primera_llamada | |
Y de qué vivió, preguntan asombrados:
vivió de vida natural,
vivió de encantamiento, de un fuerte golpe,
de un pulmón que le salió magnífico.
Tenía horas y horas para volar, para bailar,
para morirse de la risa.
Daba cosa mirarlo tan contento
como si no esperara nada.
Tenía unos pies estupendos
con los que se paseó ... | Alejandro Aura | Vida_subita | |
Querida Ninón Sevilla:
quiero decirte que después de todo no ha sido tan difícil vivir
como me parecía en aquellas tardes de domingo en el cine Lux;
claro que mi abuela no me enseñó a quererte
sino todo lo contrario
pero mi educación fue tan tonta que mejor sigo puesto en tus trajes de rumba
y en esa especie de turbant... | Alejandro Aura | Ninon_Sevilla | |
El gato no se sube a la mesa,
ni menos a las siete de la tarde
cuando en julio comienza a oscurecer.
Ronda por toda la casa, inquieto,
buscando el paso entre el día y la noche,
asuntos diferentes de tratar.
Ha comido, ha bebido, ha dormido
su porción de reposo de las horas de luz
y ahora se prepara para cumplir
su pr... | Alejandro Aura | Gato_en_la_noche | |
pues todo hacia un limitado fin
se encamina
la cabra la piedra la estrella el paso decidido todo
un fin próximo y sabido
al migajón
a la pulga
al agua
¿al agua dije?
¿se acabarán el agua el fuego el viento y la
tierra?
mucho más pronto que la sorpresa de imaginarlo
el libro el beso
la sonrisa
la marca de los labios y ... | Alejandro Aura | La_septuagesima_septima | |
No es el mar menor que esta ola
escapada del grupo en que venía,
tenía espuma, vuelo, asunto,
y se detuvo donde menos aprecio y duración
tendría.
¿A mis pies una ola?
¿Qué tengo yo que que mi amistad procura?
Ya ni siquiera olor la identifica,
ya sólo es humedad agónica en la playa
que no ocupa recuerdo ni esperanza.... | Alejandro Aura | Las_olas_del_mar | |
Si tuviera un riachuelo
te lo daba
si tuviera una cascada mansa
te la diera también
si tuviera un estanque
igual te lo daría
el día es un pasar
de sombras
y la noche
un griterío de brillos escondidos
No tengo nada
no tengo nada | Alejandro Aura | La_mano_abierta | |
para la oreja el ruido
perro
un dardo certero en el centro del ojo del ruido ha dado
y éste ruge
o ay ay ay
quien lo ha dañado así
por qué en parte vital tan importante por qué a ver
reflexionemos en las causas
un dios se ha enojado con el ruido
claro
los dioses montan en cólera contra las abstracciones
cuando no los ... | Alejandro Aura | La_septuagesima_quinta | |
Las palabras no son aire
ni se las lleva el aire.
Las palabras, cuando caen,
se filtran en la tierra,
se escurren por las eras geológicas,
por las cavernas subterráneas
y llegan al fin a un gran depósito
que ha ido creciendo con los siglos
de donde parte la sustancia
que genera las plantas
y los árboles
dadores de los ... | Alejandro Aura | De_piedritas_el_buche | |
que está desnudo
que anda a saltos
que ruge
gime
brama
las órbitas de sus ojos
se han abierto hacia atrás hasta fundirse
que ha sido espejo de dones y crisol de fantasías
el cabello le nace como una fuente negra y hosca
que tira al derredor palabras sucias
y en horas que los demás duermen
él
con las uñas crecidas
ra... | Alejandro Aura | La_sexagesima_segunda | |
Yo tenía un hermano mayor;
era siempre cinco años más amable y más sereno;
quería un escritorio y un caballo
y una manera nueva de contar los sueños
y una mina de azúcar, de seguro.
Le gustaba leer y razonaba,
a veces era tierno con las cosas
pero yo nunca vi que fuera un niño.
Era un hermano mayor con todo su traje az... | Alejandro Aura | Mi_hermano_mayor | |
hacia dónde las cosas
se dirigen
no la vida y no los grandes temas
el objeto
la cosa material
lo natural ajeno y cierto
y todo lo que hacemos
como el poliuretano y el vinyl el
aluminio el nailon
sus juegos de moléculas abren ante mí los ojos asombrados
desmenuzan su intriga candorosas y bailan
... | Alejandro Aura | La_sexagesima_septima | |
He causado la ruina de los demás pájaros
y las palomas me tienen pavor;
he aquí por qué se dice que hay que pensar bien las cosas.
Antes de que yo me eligiera fui señalado para el vuelo,
no tuve la oportunidad del mamífero ni del reptil
ni se me permitió escoger el agua
en cualquiera de las tumultuosas formas que la h... | Alejandro Aura | El_halcon | |
Junto las manos, formo en ellas un hueco, soplo
y puedo hacer como cantan las palomas.
Una desde un árbol me saluda. Hace su doble
ruido, hondo y suave y espera hasta que yo contesto.
Hablamos (cantamos) breve y luego vuela.
Tal vez yo desciendo de una vieja familia de palomas
De: Causa de vida | Alejandro Aura | Junto_las_manos | |
Tres:
Alguien dejó una flor de papel sobre mi mesa,
es linda y morada y verde, gracias.
Esperé una flor toda la vida,
y hoy, martes raspado de melancolía,
no sé de dónde, me ha llegado.
Pinche florecita de papel,
te quiero.
Cuatro:
De las horas más muertas que tenía
tú me sacaste al mundo
y me pusiste a cantar.
Cin... | Alejandro Aura | Cinco_veces_la_flor | |
2
La última calle de la ciudad no existe,
en las orillas a todas horas nacen calles
bajo los pies de los que pasan,
y transitan muchos más sueños
de los que el gobierno se imagina;
por eso no es posible contarlas,
no es posible manejar a la ciudad
con una tabla aritmética;
en realidad nadie sabe qué ocurre,
nacen call... | Alejandro Aura | Pasan_las_estaciones_del_ano_pasan_y_no_entran | |
El colibrí
El colibrí que vuela en la huerta de mi amiga,
como sobreviviente de la belleza, va a morir.
Pero alguien se para frente al árbol padre y
aprieta el click que dejará vivos sus ojos.
El colibrí ni gana ni pierde; se detiene por
fin en la quietud de la copa, maravillado de sí mismo;
cierra los ojos y se pone... | Alejandro Aura | Ronda_de_amor | |
1
El dueño de la ciudad vendrá algún día
con su claro rostro iluminado;
el que la dejó para ir a conocer otros vistosos sitios;
el que vestía con riqueza
y llenaba de júbilo los corazones de quienes le oían.
¿Dónde están mis edificios
y mis amplias calzadas –preguntará
estupefacto–; dónde están mis jardines
en los qu... | Alejandro Aura | El_dueno_de_la_ciudad | |
Éste que sale del baño no soy
el que entré en la regadera.
Era otro. Tenía un topacio en cada ojo.
Venía de ver la verdad escueta
y la trenzada hilatura de los sueños.
Era un yo mismo mucho más potente,
capaz de salir de sí, de su piyama
y ponerse en la tierra de los otros,
con la mirada interna del que sueña
extend... | Alejandro Aura | Desayuno_de_trabajo | |
Te tomaré descalza
en día domingo,
te santificaré,
te haré feliz.
Andaremos rodando
por la casa
—le pondremos alfombras—
y correremos las cortinas
para que entre el sol.
Tomaremos cerveza
y nos bañaremos.
A la hora de comer
encenderemos el radio
y con las noticias
de Inglaterra
y de Beirut
te besaré en la boca.
Te ... | Alejandro Aura | Dia_domingo | |
en mucho estima el agua su condición
quién no
si yo fuera agua
apenas una infinitesimal desviación
mis moléculas no hubieran hecho esta complicada bestia
ay teoría de achaques y de sueños
imposible de explicar
de solventar
de fluir
si yo fuera agua
y nadie escapa según parece cuando se distribuye el ser
tú esto tú a... | Alejandro Aura | La_septuagesima_segunda | |
Que la ciudad sea principio y fin
porque no hay soplo
que la hurte de su sitio;
cimiento la sangre de quienes la habitaron
modulando su espeso fundamento.
Óyeme decir que no me iré.
Que parta el solitario
y se hunda en el viento
entre los pájaros perdidos;
que parta el hombre común de cara lisa
que todavía cree en la s... | Alejandro Aura | Hacer_ciudades | |
Es fácil aprender a morir.
Es como aprender a anochecer.
El día lo sabe, lo saben la flor, la abeja, el agua clara.
Lo sabe el niño.
Es como aprender a amanecer.
Lo saben el alba, el viento, la nodriza.
Lo saben el musgo, el arroyuelo, el ánade.
Es como aprender a sollozar.
¿Quién no lo sabe? Solloza la paloma,
solloza... | Alejandro Carrión | Leccion | |
Aquella pobre niña
que aún no tenía senos...
Y la niña lloraba:
—Yo quiero tener senos.
—Señor, haz un milagro:
un milagro pequeño.
Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos...
Y cogió dos palomas,
se las puso en el pecho...
Pero las dos palomas
levantaron el vuelo.
Y cogió dos estrellas,
se la puso en el pecho..... | Alejandro Casona | El_milagro_pequeno | |
Alejandro Romualdo | El_movimiento_y_el_sueno | ||
Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o los buenos días
del sol sobre la tierra,
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.
Si me quitaran las palabras,
o la lengua,
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.
Si m... | Alejandro Romualdo | Si_me_quitaran_totalmente_todo | |
Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,
un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
y ruge cuando está sobre los mares
y duerme dulcemente en una grieta.
A... | Alfonsina Storni | Alma_desnuda | |
Cuando mueran las rosas, cuando mueran,
En una tarde gris, tarde de frío,
Entre mis manos temblarán sus pétalos
Y poco a poco moriré de hastío.
Cuando mueran las rosas, no habrá sol,
Una neblina cubrirá el jardín
Y flotará sobre las cosas todas
La dulce nebulosa del esplín.
Cuando mueran las rosas, cuando mueran,
Mi ... | Alfonsina Storni | Las_rosas | |
También sedosos pétalos abría
y eran cinco. Crecido su rosado
entre los dedos reposaba blanda
casi dormida ya en el sueño fuerte.
Sombreaba los canales diminutos
de la mano, sepulcro de sus horas,
y como un cuerno alzaba un petalillo
más allá de los otros resignados.
¡Cuán gemelos sus pálidos perfiles!
Y ésa, sin hue... | Alfonsina Storni | Flor_en_una_mano | |
I
Tú como yo, viajero, en un día cualquiera
Llegamos al camino sin elegir acera.
Nos pusimos un traje como el que llevan todos
Y adquirimos su aspecto, sus costumbres, sus modos.
Hemos andado mucho, sujetados por riendas
Invisibles, los ojos fatigados de vendas.
Tenemos en las manos un poco de cicuta,
Perdimos de la ... | Alfonsina Storni | Si_la_muerte_quisiera |
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