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Ángel terrible
(A Silvia Elena Regalado) Misterio de piel, Flor sin nombre, Oruga de fuego, Vértigo de voces. Un ángel peinándose a oscuras, Con ese punto de luz que habita En silencio las miradas. Las sábanas de sus alas Y el galope lento de su amor, No revelan secretos, ni caprichos. ¡Es ...
René Chacón Linares
DIOSES
Los dioses son estatuas de humo y viento que se tuercen, alargan, y se cambian de ser como cambian de blusa las muchachas. Alguna vez usaron cuernos, luego se envolvieron en carne de montaña, aprendieron a usar huesos de hombre y se vistieron una barba blanca. Una noche compraron zapatillas y perdieron sus prístina...
Jorge Debravo
Poema para ser leído y cantado
Sé que hay una persona que me busca en su mano, día y noche, encontrándome, a cada minuto, en su calzado. ¿Ignora que la noche está enterrada con espuelas detrás de la cocina? Sé que hay una persona compuesta de mis partes, a la que integro cuando va mi talle cabalgando en su exacta piedrecilla. ¿Ignora que a ...
César Vallejo
Horas alegres que pasáis volando
Horas alegres que pasáis volando porque a vueltas del bien mayor mal sienta; sabrosa noche que en tan dulce afrenta el triste despedir me vas mostrando; importuno reloj, que apresurando tu curso, mi dolor me representa; estrellas con quien nunca tuve cuenta, que mi partida vais acelerando; gallo que mi pesar has de...
Gutierre de Cetina
SUEÑO
Te llamé. Me llamaste. Brotamos como ríos. Alzáronse en el cielo los nombres confundidos. Te llamé. Me llamaste. Brotamos como ríos. Nuestros cuerpos quedaron frente a frente, vacíos. Te llamé. Me llamaste. Brotamos como ríos. Entre nuestros dos cuerpos, ¡qué inolvidable abismo!
Emilio Prados
CANTO DEL DESPERTAR
...y cuando salía por toda aquella vega ya cosa no sabía... SAN JUAN DE LA CRUZ El primer surco de hoy será mi cuerpo. Cuando la luz impulsa desde arriba despierta los oráculos del sueño y me camina, y antes que al paisaje va dándome figura. Así otra nueva mañana. Así ota vez y antes que nadie, aun que la brisa men...
Claudio Rodríguez
Por las rosas
Me voy a maquillar para morir. Por la luna sabrán si estaba loca. "Era llena de lluvia", contará quien cambia los amores de mi alcoba. Me voy a maquillar para morir. Por la luna sabrán si estaba loca. Jugando a que me muero, muero. Ay, camalote que en el río flota. Sabré yo entonces quiénes me han amado, no por llora...
Delfina Acosta
HUYENDO DEL DESTINO
En medio de este hueco redondo y transparente que me persigue siempre a través de la tierra retumban los hachazos que separan las ramas brotadas en el tronco de mármol patinado por el humo de pólvora y la luz de la luna filtrada entre los dedos de tus manos de nieve. Tus brazos recogían en sus siete colores la lluvi...
José María Hinojosa
El pistolero
Hay noticias que parecen versos: Un pistolero a sueldo asesina a una portera. El catedrático de química se bebe una probeta. El lingüista se atraganta en un fonema. Hay versos que parecen silogismos . Si llueve, diluvia. Se inundan los fonemas. Si se muere una portera, el pistolero recibe recompensa. Hay lingüistas ...
Justo Braga
CAMPOSANTO EN COLLIOURE
Aquí paz, y después gloria. Aquí, a orillas de Francia, en donde Cataluña no muere todavía y prolonga en carteles de «Toros à Ceret» y de «Flamenco's Show» esa curiosa España de las ganaderías de reses bravas y de juergas sórdidas, reposa un español bajo una losa: ...
Ángel González
Nadir
Amigo, hablemos de las cosas raras. ¿Tú crees en las ánimas, las sombras de los asesinados y suicidas que vagan? Los fantasmas hacen rondas en torno a un niño gris. Los perros vagos entonces mueven fiestas con la cola. ¡Nadir! ¡Nadir! Ayer soñé con ella. Hecha Dios Padre, espíritu y alondra me dijo mi Nadir que me soñ...
Delfina Acosta
PAISAJE OCULAR
Si tus miradas salen a vagar por las noches las mariposas negras huyen despavoridas tales son los terrores que tu belleza disemina en sus alas.
Óscar Hahn
Insomnio
Noche más allá de la noche, cuando las palabras no escriben el poema, y el poema sin palabras es el poema infinito.
Ángeles Carbajal
AL PINTOR QUE ME HA DE RETRATAR
Discípulo de Apeles, si tu pincel hermoso empleas por capricho en este feo rostro, no me pongas ceñudo, con iracundos ojos, en la diestra el estoque de Toledo famoso, y en la siniestra el freno de algún bélico monstruo, ardiente como el rayo, ligero como el soplo; ni en el pecho la insignia que en los siglos glorioso...
José Cadalso
BARAJANDO RECUERDOS
Barajando recuerdos me encontré con el tuyo. No dolía. Lo saqué de su estuche, sacudí sus raíces en el viento, lo puse a contraluz: Era un cristal pulido reflejando peces de colores, una flor sin espinas que no ardía. Lo a...
Claribel Alegría
PIERRE DRIEU LA ROCHELLE DIVAGA
Al final pienso que tenía razón —todo el absurdo tinglado del poder, el cuchillo implacable de la inteligencia, las sórdidas, políticas palabras, los arañados proyectos imposibles—, sí, tenía razón ese día. Me acuerdo bien cuando pensé, echado junto a ella, que lo único real era una buena puta, una piel cálida, unos ...
Juan Luis Panero
DE LA ESPERANZA
Sople rabiosamente conjurado Contra mi leño el Austro embravecido, Que me ha de hallar el último gemido, En vez de tabla, al áncora abrazado. ¿Qué mucho, si del mármol desatado Deidad no ingrata la esperanza ha sido En templo que de velas hoy vestido Se venera, de mástiles besado? Los dos lucientes ya del cisne pol...
Luis de Góngora
El viejo Clochard
"...innumerables cuerpos hermanados por una herida fresca en todo el pecho" (Virgilio Garsaball) Grenoble era entonces la ciudad de los suicidas, pero nunca se supo, nadie dijo por qué extraña razón de parentesco los perros ladraban a la luna y el viejo clocha...
Ángel García Aller
En ti la tierra
PEQUEÑA rosa, rosa pequeña, a veces, diminuta y desnuda, parece que en una mano mía cabes, que así voy a cerrarte y a llevarte a mi boca, pero de pronto mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios, has crecido, suben tus hombros como dos colinas, tus pechos se pasean por mi pecho, mi brazo alcanza apenas a rodear la d...
Pablo Neruda
A LA CIUDAD DE PUSHKIN
1 ¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron, ¡Qué encuentro más cruel que el separarse! Aquí hubo un surtidor, allá alamedas, más a lo lejos verdecía el parque... La aurora más rosada que ella misma fue aquél abril. Olor a húmeda tierra, a primer beso... 2 Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron, para br...
Anna Ajmátova
GLOSA EN CÁNTICO TRISTE
A la muerte de Luis Palés Matos En pedestal de ola el mar levanta el canto: ... ... «¿hacia dónde tú, si no hay... ... espacio donde puedas contenerte?» Incansable viajero sin navío rumbo de ala tendida hacia un país de imaginaria geografía donde tan quieto estás... ... ...
Nimia Vicéns
Sombras
La noche es movimiento de penumbras luchando para ser eternas, río de manos en los cuerpos que divaga sobre el influjo de la sangre dulce. Silenciosos, los ángeles nos aman como aman los caimanes, con la furia de un sexo desmedido, con lujuria. La noche es la simiente de los pasos que aniquilan las luces de los lecho...
Teresa Domingo Català
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 20
20 poemas de amor y una canción desesperada Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella ...
Pablo Neruda
ÍDOLO
Alfarero sobre el tapiz de los días, ¿con qué barro modelé tu garganta de ídolo y tus piernas que se tuercen como arroyos? Mi pulgar afinó tu vientre más liso que la piel de los tambores nupciales. He puesto cuerdas al arco nuevo de tu sonrisa y engarcé dos noches en el sitio de tus ojos... ¡Ídolo de los alfareros!...
Leopoldo Marechal
RECONOCIMIENTO DE LA VANIDAD DEL MUNDO
En fin, en fin, tras tanto andar muriendo, tras tanto varïar vida y destino, tras tanto de uno en otro desatino, pensar todo apretar, nada cogiendo; tras tanto acá y allá, yendo y viniendo cual sin aliento, inútil peregrino; ¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino yo mismo de mi mal ministro siendo, hallo, en f...
Francisco de Aldana
SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR
Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color? La piedra desnuda de tristeza ¡dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta lleno de ilusiones? ¿Ninguno desea ver tras los...
Baldomero Fernández Moreno
SOLEDAD SEGUNDA
Que a recibillo con sediento paso De su roca natal se precipita, Y mucha sal no sólo en poco vaso, Mas en su ruina bebe, Y a su fin, cristalina mariposa —No alada, sino undosa—, En el farol de Tetis solicita. Muros desmantelando, pues, de arena, Centauro ya espumoso el océano —Medio mar, medio ría— Dos veces huella l...
Luis de Góngora
Pido silencio
AHORA me dejen tranquilo. Ahora se acostumbren sin mí. Yo voy a cerrar los ojos Y sólo quiero cinco cosas, cinco raices preferidas. Una es el amor sin fin. Lo segundo es ver el otoño. No puedo ser sin que las hojas vuelen y vuelvan a la tierra. Lo tercero es el grave invierno, la lluvia que amé, la caricia del fue...
Pablo Neruda
ALEJAMIENTO
Resultará forzoso el cruel alejamiento y habrá que decidirse, como lo inevitable, lo mismo que aceptamos la violencia del viento, el rugido del mar o el tiempo inexorable. Habrá que tener ánimo en el fatal momento para abdicar de todo lo que nos fue agradable, y saber resignarnos en el recogimiento con el gesto tran...
Marilina Rébora
EN LAS TINIEBLAS HÚMEDAS
En las alas oscuras de la racha cortante me das, al mismo tiempo, una pena y un goce: algo como la helada virtud de un seno blando, algo en que se confunden el cordial refrigerio y el glacial desamparo de un lecho de doncella. He aquí que en la impensada tiniebla de la muda ciudad, eres un lampo ante las fauces lóbr...
Ramón López Velarde
Belchite
El árbol se levanta sobre la tapia hundida. El viejo campanario –la paloma que había huyó bajo la guerra- está desierto: Todo es la sombra. El monte desolado invade el patio, el pozo seco, el niño destrozado por la yedra. Alguien recuerda –Antes estuve aquí, hoy ya no vuelvo- por los muros de adoba calcinados: ¿Quién...
José Antonio Labordeta
LA ASCENSIÓN Y LA ASUNCIÓN
Vive conmigo no sé qué mujer invisible y perfecta, que me encumbra en cada anochecer y amanecer. Sobre caricaturas y parodias, enlazado mi cuerpo con el suyo, suben al cielo como dos custodias... Dogma recíproco del corazón: ¡ser, por virtud ajena y virtud propia, a un tiempo la Ascención y la Asunción! Su corazón...
Ramón López Velarde
No dejes, pues, sin destilar tu savia
No dejes, pues, sin destilar tu savia, que la mano invernal tu estío borre: aroma un frasco y antes que se esfume enriquece un lugar con tu belleza. No ha de ser una usura prohibida la que alegra a quien paga de buen grado; y tú debes dar vida a otro tú mismo, feliz diez veces, si son diez por uno. Más que ahora feli...
William Shakespeare
A UNA DAMA QUE CONOCIÓ NIÑA
Si Amor entre las plumas de su nido Prendió mi libertad, ¿qué hará ahora, Que en tus ojos, dulcísima señora, Armado vuela, ya que no vestido? Entre las vïoletas fui herido Del áspid que hoy entre los lilios mora; Igual fuerza tenías siendo aurora, Que ya como sol tienes bien nacido. Saludaré tu luz con voz doliente...
Luis de Góngora
Presagio
Sobre la sombra del viento, sangre, sangre, sangre. Fotografías de Macbeth y Lady Macbeth en las ventanas del castillo. Con la sonrisa comida por los buitres. En sus hombros, el tiempo resbala suavemente, sobre los excrementos de los pájaros. El viento se arrastra como la serpiente que vuela y ataca sin piedad entre la...
Antonio Fernández Lera
Talantes
Un hombre alegre es uno más en el coro de hombres alegres un hombre triste no se parece a ningún otro hombre triste
Mario Benedetti
Si el hombre pudiera decir lo que ama
Si el hombre pudiera decir lo que ama, si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo como una nube en la luz; si como muros que se derrumban, para saludar la verdad erguida en medio, pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor, la verdad de sí mismo, que no se llama gloria, fortuna o ambici...
Luis Cernuda
Lluvia
Ha comenzado a llover, calladamente, como si diciembre amenazase con perdurar por siempre entre nosotros. Las calles se han salpicado de nombres propios, de recuerdos que discurren, como el agua, recuerdo abajo. Tal vez por eso, hoy he rememorado mi infancia, las páginas repetidas del pasado, una noche frente al fogón,...
Toni García Arias
CUERPO DE MUJER
... Tántalo en fugitiva fuente de oro. F. DE QUEVEDO Cuerpo de la mujer, río de oro donde, hundidos los brazos, recibimos un relámpago azul, unos racimos de luz rasgada en un frondor de oro. Cuerpo de la mujer o mar de oro donde, amando las manos, no sabemos, si los senos son olas, si son remos los brazos, si son ...
Blas de Otero
EL ANTIGUO JARDÍN
Quedó abrazada al muro, amante, la glicina, y grávido de frutos de oro, el limonero; la cola de tijera mostró una golondrina y el gorrión revolando, de píos mensajero. Debajo de los árboles era la hierba fina que peinara —amoroso, a diario— el jardinero; la estrella federal sangraba en cada esquina y, cual si fuera ...
Marilina Rébora
El niño en el espejo
Dura ha de ser la vida hasta el instante en que veles tu memoria en este espejo: tus labios fríos no tendrán ya refugio y en tus manos vacías abrazarás la muerte. J. L. Panero I I ¿A qué hora, en cuál de estos espejos, recuperar la imagen de aquel niño? No la imagen del niño que se peina para ir a la escuela, sino e...
Pelayo Fueyo
Que el clavel y la rosa
Que el clavel y la rosa, ¿cuál era más hermosa? El clavel, lindo en color, y la rosa todo amor; el jazmín de honesto olor, la azucena religiosa, ¿Cuál es la más hermosa? La violeta enamorada, la retama encaramada, la madreselva mezclada, la flor de lino celosa. ¿Cuál es la más hermosa? Que el clavel y la rosa, ¿cu...
Tirso de Molina
Síndrome
Todavía tengo casi todos mis dientes casi todos mis cabellos y poquísimas canas puedo hacer y deshacer el amor trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del ómnibus o sea que no debería sentirme viejo pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles.
Mario Benedetti
Empero
Cierro los ojos para disuadirme. Ahora no es, no puede ser la muerte. Está el escarabajo a tropezones, mi sed de ti, la baja tarde inmóvil. De veras está todo como antes: el cielo tan inerme, la misma soledad tan maciza, la luz que se devora y no comprende. Todo está como antes de tu rostro sin nubes, todo aguarda co...
Mario Benedetti
ODA XIX - A TODOS LOS SANTOS
¿Qué santo o qué gloriosa virtud, qué deidad que el cielo admira, oh Musa poderosa en la cristiana lira, diremos entretanto que retira el sol con presto vuelo el rayo fugitivo en este día, que hace alarde el cielo de su caballería? ¿qué nombre entre estas breñas a porfía repetirá sonando la imagen de la voz, en la ...
Fray Luis de León
Lamentación amorosa y...
No me aflige morir; no he rehusado acabar de vivir, ni he pretendido alargar esta muerte que ha nacido a un tiempo con la vida y el cuidado. Siento haber de dejar deshabitado cuerpo que amante espíritu ha ceñido; desierto un corazón siempre encendido, donde todo el Amor reinó hospedado. Señas me da mi ardor de...
Francisco de Quevedo
Apuntes esenciales
a Agnes Hazenbosch Llevo contando el cierzo, el aire, el suelo, la bruma, los geranios y el rocío. Sumo la hierba, el sol, la sombra nueva de la cosecha convertida en trigo. Anoto auroras, tallos, ramas, fuego, crepúsculos, maderos y navíos. Procuro no olvidar ningún silencio, ninguna media voz, ningún testigo. Y aho...
Delfina Acosta
ODA XVII - EN UNA ESPERANZA QUE SALIÓ VANA
Huid, contentos, de mi triste pecho; ¿qué engaño os vuelve a do nunca pudistes tener reposo ni hacer provecho? Tened en la memoria cuando fuistes con público pregón, ¡ay!, desterrados de toda mi comarca y reinos tristes, a do ya no veréis sino nublados, y viento, y torbellino, y lluvia fiera, suspiros encendidos y ...
Fray Luis de León
CARTA DE LLUVIA
Si atraviesas las estaciones conservando en tus manos hechas cántaro la lluvia de la infancia que debíamos compartir, nos reuniremos en el lugar en donde los sueños corren jubilosos como ovejas liberadas del corral y en donde brillará sobre nosotros la estrella que nos fuera prometida. Pero ahora te envío est...
Jorge Teillier
FELIPE IV
A Antonio de Zayas Nadie más cortesano ni pulido que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso, ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo ...
Manuel Machado
EL CAMBIO
Lo terreno, por ti, se hizo gustoso celeste. Luego, lo celeste, por mí, contento se hizo humano.
Juan Ramón Jiménez
Canción de jinete
En la luna negra de los bandoleros, cantan las espuelas. Caballito negro. ¿Dónde llevas tu jinete muerto? ...Las duras espuelas del bandido inmóvil que perdió las riendas. Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo! En la luna negra, sangraba el costado de Sierra Morena. Caballito negro. ¿Dónde lle...
Federico García Lorca
Miedo
Yo no quiero que a mi niña golondrina me la vuelvan; se hunde volando en el Cielo y no baja hasta mi estera; en el alero hace el nido y mis manos no la peinan. Yo no quiero que a mi niña golondrina me la vuelvan. Yo no quiero que a mi niña la vayan a hacer princesa. Con zapatitos de oro ¿cómo juega en las p...
Gabriela Mistral
Imperfectos creadores
A partir de nada comienzan el vuelo Luego desnudos Inician la acción imaginaria. Como los autorretratos que inventan alas a sus ángeles Como la guillotina que hipnotizó a Cagliostro Como el piano que entró en dos patas a la musicoterapia Como el norte que imantó a los presidentes de madera Como los maravillas de la re...
Alfredo Lavergne
DEL TRANSCURSO
Miro hacia atrás, hacia los años, lejos, Y se me ahonda tanta perspectiva Que del confín apenas sigue viva La vaga imagen sobre mis espejos. Aun vuelan, sin embargo, los vencejos En torno de unas torres, y allá arriba Persiste mi niñez contemplativa. Ya son buen vino mis viñedos viejos. Fortuna adversa o próspera n...
Jorge Guillén
EN LA MUERTE DE UNA DAMA PORTUGUESA EN SANTARÉN
Aljófares risueños de Albïela Al blanco alterno pie fue vuestra risa, En cuantos ya tejió coros Belisa, Undosa de cristal, dulce vihuela; Instrumento hoy de lágrimas, no os duela Su epiciclo, de donde nos avisa Que rayos ciñe, que zafiros pisa, Que sin moverse, en plumas de oro vuela. Pastor os duela amante, que si...
Luis de Góngora
SONETO CXXIX
Garcilaso, que al bien siempre aspiraste y siempre con tal fuerza le seguiste, que a pocos pasos que tras él corriste, en todo enteramente le alcanzaste, dime: ¿por qué tras ti no me llevaste cuando de esta mortal tierra partiste?, ¿por qué, al subir a lo alto que subiste, acá en esta bajeza me dejaste? Bien pienso...
Juan Boscán
PARÁBOLA
El sol se pierde —moneda de fuego en su ciega alcancía. Duerme el tesoro, luego, en el pleno sosiego, hasta que lo descubre, de pronto, en el hondón, el picapedrero del día. (Tal le pasa al maduro corazón).
David Escobar Galindo
La fuente del tiempo
A la espalda, el ocaso, en los labios, estío, la renuncia en los ojos, y en las manos, el frío. Una sed de infinito, de infinitos instantes donde ya no haya noches, ni mañanas, ni antes. En la fuente del tiempo los recuerdos cantaban: los deseos no mueren, las pasiones se acaban. Caracola ocarina de susurros remoto...
Antonia Álvarez Álvarez
HISTORIAS...
«En tiempos de las hadas y de la hechicería... cuando la reina cruel consultaba su espejo... el duende Trasgolisto su sábana extendía y los siete enanitos pasaban en cortejo... »Cuando la Cenicienta perdía su zapato... cuando Caperucita visitaba a la abuela... cuando las botas mágicas calzábase el Gato... y, al par ...
Marilina Rébora
Grandes, más que elefantes y que abadas
Grandes, más que elefantes y que abadas, Títulos liberales como rocas, Gentiles hombres, sólo de sus bocas, Illustri cavaglier, llaves doradas; Hábitos, capas digo remendadas, Damas de haz y envés, viudas sin tocas, Carrozas de ocho bestias, y aun son pocas Con las que tiran y que son tiradas; Catarriberas, ánimas ...
Luis de Góngora
La Niña a quien dijo el Ángel
La Niña a quien dijo el Ángel que estaba de gracia llena, cuando de ser de Dios madre le trujo tan altas nuevas, ya le mira en un pesebre, llorando lágrimas tiernas, que obligándose a ser hombre, también se obliga a sus penas. ¿Qué tenéis, dulce Jesús?, le dice la Niña bella; ¿tan presto sentís mis ojos el dolor de...
Lope de Vega
ELEGÍA DE SEPTIEMBRE
¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas por testigos de esta realidad tremenda: He vivido. Main Cordero tranquilo, cordero que paces tu grama y ajustas tu ser a la eterna armonía: hundiendo en el lodo las plantas fugaces huí de mis campos feraces un día... Ruiseño...
Porfirio Barba Jacob
Allá darás, rayo
Allá darás, rayo, En cas de Tamayo. De hospedar a gente extraña, O Flamenca o Ginovés, Si el huésped overo es Y la huéspeda castaña, Según la raza de España, Sale luego el potro bayo. Allá darás, rayo, En cas de Tamayo. De muy grave la viudita Llama padre al Capellán Con quien sus hijos están, Y Amor que la solic...
Luis de Góngora
LEYENDO A SILVA
Vestía traje suelto de recamado biso en voluptuosos pliegues de un color indeciso, y en el diván tendida, de rojo terciopelo, sus manos, como vivas parásitas de hielo, sostenían un libro de corte fino y largo, un libro de poemas delicioso y amargo. De aquellos dedos pálidos la tibia yema blanda rozaba tenuemente con...
Guillermo Valencia
Vincent 1993
a Vicente Huidobro El gran poeta de las vanidades se mira al espejo y dice no hay otro mejor que yo no hay otro más hermoso y delicado más burlón, paradojal e irresistible Y cuando voy por las calles me persiguen y me piden autógrafos se aglutinan en torno mío o se desmayan porque soy más inmortal que las agujas y en ...
Mario Meléndez
A LAS PROVINCIANAS MÁRTIRES
Me enluto por ti, Mireya, y te rezo esta epopeya. Mis entrañables provincianas mías: no sospeché alabar vuestro suicidio en las facinerosas tropelías. Antes de sucumbir al bandolero se amortizaron las sonoras alas que aleteaban en el fiel alero. Cúspide del teatro pueblerino: en un martirologio de palomas tú las v...
Ramón López Velarde
OVILLEJOS
¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! Y ¿quién aumenta mis duelos? ¡Los celos! Y ¿quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio se alcanza, pues me matan la esperanza, desdenes, celos y ausencia. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! Y ¿quién mi gloria repuna? ...
Miguel de Cervantes y Saavedra
SI AMADA QUIERES SER
Si amada quieres ser, Lícoris, ama; que quien desobligando lo pretende, o las leyes de amor no comprehende, o a la naturaleza misma infama. Afectuoso el olmo a la vid llama, con ansias de que el néctar le encomiende, y ella lo abraza y sus racimos tiende en la favorecida ajena rama. ¿Querrás tú que a los senos natu...
Bartolomé Leonardo de Argensola
Unión
Lo peor de estar sin ti no es que tú no estés aquí, a mi lado, llenando mi espacio con tus huellas; lo peor de estar sin ti es no saber si en este preciso instante, estás pensando en mí como yo pienso, te está doliendo este dolor como a mí me duele.
Toni García Arias
Abrazo
Un simple abrazo nos enternece el corazón; nos da la bienvenida y nos hace más llevadera la vida. Un abrazo es una forma de compartir alegrías así como también los momentos tristes que se nos presentan. Es tan solo una manera de decir a nuestros amigos que los queremos y que nos preocupamos uno por el otro porque los ...
amistad
Oda a las cosas
AMO las cosas loca, locamente. Me gustan las tenazas, las tijeras, adoro las tazas, las argollas, las soperas, sin hablar, por supuesto, del sombrero. Amo todas las cosas, no sólo las supremas, sino las infinita- mente chicas, el dedal, las espuelas, los platos, los floreros. Ay, alma mía, hermoso es el planeta, llen...
Pablo Neruda
En la noche
En la noche, la música lejana, La amistad silenciosa de los astros, La sensación de estar en otro mundo, El mundo del poema.
Vicente García
Bestia
¡Ay! ¡Ay! Somos una gran bestia salvaje que vive de miles de millones de células: se llaman hombres. A veces -¡Ay! ¡Ay!- a miles los contrae, manda a veintidós de ellos al campo y coloca a los otros alrededor en amplio óvalo. Con vehementes contracciones la ola recorre las células y tras mucha batahola la bestia en h...
Fa Claes
TRANSTIERRO
I Miro el aire en el aire, pasarán estos años cuántos de viento sucio debajo del párpado cuántos del exilio, II comeré tierra de la Tierra bajo las tablas del cemento, me haré ojo, oleaje me haré. III parado en la roca de la identidad, este hueso y no otro me haré, esta música mía c...
Gonzalo Rojas
SOL Y ROSA
Rosa completa en olor. Sol terminante en ardor. Serenidad de lo uno. (Rompevida del amor). Tú queriendo y sin poder. Yo pudiendo y sin querer. ¡Pobre rosa con el hombre! ¡Triste sol con la mujer!
Juan Ramón Jiménez
Si fuera todo mar...
¡Si fuera todo mar, para nunca salirme de tu senda! ¡Si Dios me hiciera viento, para siempre encontrarme por tus velas! ¡Si el universo acelerara el paso, para romper los ecos de esta ausencia! Cuando regreses, rodará en mi rostro la enternecida claridad que sueñas. Para mirarte, amado, en mis ojos hay público de estr...
Julia de Burgos
ETERNIDAD
No quiero, si es posible que mi beneficio desaparezca, sino que viva y dure toda la vida de mi amigo. Séneca En mi jardín hay rosas: Yo no te quiero dar las rosas que mañana... Mañana no tendrás. En mi jardín hay pájaros con cantos de cristal: No te los doy, que tienen alas para volar... En mi jardín abejas labra...
Dulce María Loynaz
Fantasmas
Hoy he dejado abierta la nostalgia a los fantasmas, mis seres más queridos, por si en mitad de la noche deciden regresar a enturbiar mis recuerdos, o a desvelarme el sueño con preguntas que ya no sé responder, que ya no importan. Han entrado con sigilo y han desempolvado el rostro de mi infancia, el camino aquel que nu...
Toni García Arias
Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ?¡Ay! ?pensé?; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz...
Gustavo Adolfo Bécquer
Farewell
1 Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira. Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas. Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías. Por sus ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día. 2 Yo no lo quiero,...
Pablo Neruda
Amor prohibido
Subes centelleante de labios y de ojeras! Por tus venas subo, como un can herido que busca el refugio de blandas aceras. Amor, en el mundo tú eres un pecado! Mi beso en la punta chispeante del cuerno del diablo; mi beso que es credo sagrado! Espíritu en el horópter que pasa ¡puro en su blasfemia! ¡el corazón que engen...
César Vallejo
Encuentro
Ni tú ni yo estamos en disposición de encontrarnos. Tú... por lo que ya sabes. ¡Yo la he querido tanto! Sigue esa veredita. En las manos tengo los agujeros de los clavos. ¿No ves cómo me estoy desangrando? No mires nunca atrás, vete despacio y reza como yo a San Cayetano, que ni tú ni yo estamos en dis...
Federico García Lorca
ÉRASE UNA VEZ
Cuentan que la Bella Durmiente nunca despertó de su sueño.
Leopoldo María Panero
ESPERANZA
¿Quién dijo que se agotan la curva el oro el deseo el legítimo sonido de la luna sobre el mármol y el perfecto plisado de los élitros del cine cuando ejerce su tierno protectorado? Registrad mi bolsillo Encontraréis en él plumas en virtud de pájaro migas en busca de pan dioses apolillados palabras de amor eterno sin...
Gerardo Diego
Golondrinas
Las dulces mensajeras de la tristeza son... son avecillas negras, negras como la noche. ¡Negras como el dolor! ¡Las dulces golondrinas que en invierno se van y que dejan el nido abandonado y solo para cruzar el mar! Cada vez que las veo siento un frío sutil... ¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas amante...
Alfonsina Storni
LA VOZ DE LAS COSAS
¡Si os encerrara yo en mis estrofas, frágiles cosas que sonreís pálido lirio que te deshojas rayo de luna sobre el tapiz de húmedas flores, y verdes hojas que al tibio soplo de mayo abrís, si os encerrara yo en mis estrofas, pálidas cosas que sonreís! ¡Si aprisionaros pudiera el verso fantasmas grises, cuando pasáis...
José Asunción Silva
Madrid (1936)
MADRID sola y solemne, julio te sorprendió con tu alegría de panal pobre: clara era tu calle, claro era tu sueno. Un hipo negro de generales, una ola de sotanas rabiosas rompió entre tus rodillas sus cenagales aguas, sus ríos de gargajo. Con los ojos heridos todavía de sueño, con escopeta y ...
Pablo Neruda
HOMENAJE A SAN JUAN DE LA CRUZ
(Vía purgativa, iluminativa y unitiva) Sólo quien se entrega recibe. Huele, quien renuncia al olfato, un olor prodigioso. ¡Vive, misterïoso desacato! Y así de pronto asciende ya de las rosas de primavera fragancias de lo que será en la cima de lo que era. Y el alma, desde ese momento, puede, en la variedad del mund...
Carlos Bousoño
POEMA PARA EL PADRE
Y fue entonces que con la lengua muerta y fría en la boca cantó la canción que le dejaron cantar en este mundo de jardines obscenos y de sombras que venían a deshora a recordarle cantos de su tiempo de muchacho en el que no podía cantar la canción que quería can...
Alejandra Pizarnik
Oda a los poetas populares
POETAS naturales de la tierra, escondidos en surcos, cantando en las esquinas, ciegos de callejón, oh trovadores de las praderas y los almacenes, si al agua comprendiéramos tal vez corno vosotros hablaría, si las piedras dijeran su lamento o su silencio, con vuestra voz, hermanos, hablarían. Numerosos sois, como las ra...
Pablo Neruda
La diosa de la guerra
Hay ángeles caídos allí donde tú miras Fernando Pessoa Negro temblor de orquídeas en la noche Viento del este Quieto relámpago que parte en dos el cielo que lo anonada y rasga ...
Víctor Botas
El verdadero mundo
Recuerdo el viento claro de otras tardes. Tocando castañuelas prodigiosas le daba larga cuerda a mi niñez. Yo le pasaba alegre mis cabellos, mi falda, y él, jugando, se los daba al perro que ladraba tras de mí. Correr, reír, morir de golpe sobre el liso pasto, la colina aquella, el verdadero mundo a la intemperie en d...
Delfina Acosta
PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS
Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido: es un vano artificio del cuidado; es u...
Sor Juana Inés de la Cruz
Qué ruido tan triste
Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman, parece como el viento que se mece en otoño sobre adolescentes mutilados, mientras las manos llueven, manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas, cataratas de manos que fueron un día flores en el jardín de un diminuto bolsillo. Las flores son arena...
Luis Cernuda
SATISFACCIONES DE CELOS
Si entré, si vi, si hablé, señora mía, ni tuve pensamiento de mudarme, máteme un necio a puro visitarme, y escuche malos versos todo un día. Cuando de hacerlos tenga fantasía, dispuesto el genio, para no faltarme cerca de donde suelo retirarme, un menestril se enseñe a chirimía. Cerquen los ojos que os están mirand...
Lope de Vega
TANTAN YO
Con mi yo y mil un yo y un yo con mi yo en mí yo mínimo larva llama lacra ávida alga de algo mi yo antropoco solo y mi yo tumbo a tumbo canto rodado en sangre yo abismillo yo dédalo posyo del mico ancestro semirefluido en vilo ya lívido de líbido yo tantan yo panyo yo ralo yo voz mito pulpo yo en mudo nudo d...
Oliverio Girondo
El niño solo
Como escuchase un llanto, me paré en el repecho y me acerqué a la puerta del rancho del camino. Un niño de ojos dulces me miró desde el lecho. ¡Y una ternura inmensa me embriagó como un vino! La madre se tardó, curvada en el barbecho; el niño, al despertar, buscó el pezón de la rosa y rompió en llanto... Yo lo e...
Gabriela Mistral
ELEGÍA POSIBLE
Yo solo me embarqué, adónde llegaré? Si el globo se perdiera, caería, en qué tierra? Si el barco naufragara, me hundiría, en qué agua? Yo solo me embarqué, nadie sabe porqué. ¡Pero yo sí lo sé!
José María Hinojosa
Las rosas de Babilonia
No me preguntes cómo pasa el tiempo Li Kiu Ling No me preguntes cómo pasa el tiempo. El caso es que ya estoy un poco sordo y el pelo me blanquea. Sin embargo, aún siento un no sé qué, algo muy tenue (como un temblor de luna en un estanque), aquí, justo en la boca del estómago, cada vez que te miro. Qué curioso, qué c...
Víctor Botas