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De allí se llevaron El mismo 7 de julio los paramilitares, retuvieron en un establecimiento público 3 Declaración de testigo de los hechos.4 Denuncia formulada el 30 de junio de 1996 ante el municipio de El Carmen de Viboral.
11 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad al pequeño y al campesino HERNANDO CASTAÑO CASTAÑO.
Otro grupo llegó al lugar donde se encontraba OCTAVIO DE JESUS GALLEGO HERNANDEZ y lo retuvo violentamente.
Testigos de los hechos reconocieron entre los captores a soldados que hacían presencia en la zona.
En el momento en que llevan retenidos a Hernando y al menor, los paramilitares se encontraron en el camino con ORLANDO DE JESÚS MUÑOZ CASTANO, a quien también desaparecieron forzadamente.
HERNANDO CASTAÑO y OCTAVIO GALLEGO HERNÁNDEZ habían sido testigos del operativo militar del 26 de junio de 1996, de la retención de Irene Gallego y de la forma como los soldados llevaban a FREDY encapuchado.
La Familia GALLEGO HERNANDEZ ha sufrido la detención desaparición de dos de sus hijos: JUAN CARLOS y OCTAVIO DE JESUS, de su sobrina IRENE DE JESUS GALLEGO QUINTERO y del cónyuge de una de sus hijas HERNANDO CATAÑO CASTAÑO.
El 27 de diciembre de 1996, siendo las seis de la tarde los paramilitares acompañados por FREEDY volvieron a incursiona en la Vereda La Esperanza, particularmente a las viviendas de de LEONIDAS CAR- DONA GIRALDO y ANDRES ANTONIO GALLEGO CASTAÑO de 65 años de edad, llevándoselos arbitrariamente y desconociéndose su paradero hasta el momento.
ANDRÉS GALLEGO CASTAÑO había declarado en el proceso por las desapariciones forzadas de los habitantes de la vereda.
En la noche del 26 de noviembre de 1996 el Personero del municipio de El Carmen de Viboral HELÍ GÓMEZ OSORIO fue 12 asesinado cuando caminaba por una de las calles del casco urbano de la municipalidad.
De los responsables del hecho, se supo que el jefe paramilitar Ramón Isaza Rango reconoció la autoría, y por su parte, el paramilitar Ricardo López Lora del grupo de Córdoba y Uraba también se atribuyó haber causado la muerte por orden de Vicente Castaño quien lo señaló de ser colaborador del ELN.
El Personero había denunciado ante los medios de comunicación a los grupos paramilitares y al personal del ejército nacional como responsables de las desapariciones forzadas ocurridas en el municipio, especialmente las de la Vereda La Esperanza, cuestionando que cuando se tenían identificados a los militares responsables de esta clase de hechos, su único castigo era el inminente traslado a otras guarniciones militares.
También puso en conocimiento de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Procuraduría, con sede en Medellín, la existencia de un grupo ilegalmente armado en el municipio de El Carmen de Viboral, las actuaciones irregulares de los Comandos del Ejército colombiano en esa zona del oriente antioqueño, resaltando que algunas de sus quejas ante la oficina permanente para la defensa de los derechos humanos, aparentemente habían sido filtradas a los organismos denunciados.
El Personero también denunció a los Batallones Granaderos y Barbacoas de la Cuarta Brigada del ejército por violaciones sistemáticas contra los campesinos de las veredas La Honda y Belén de Chaverra por hechos ocurridos en el transcurso de ese año de 1996.
Los Hechos 13 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad 4.
Caminando en la esperanza por justicia y dignidad Son 15 años de impunidad… La investigación penal que se adelanta por las desapariciones forzadas de la Vereda La Esperanza aun no arroja la identificación e individualización de todos los autores materiales y determinadores de los hechos.
El proceso se abrió en contra del jefe paramilitar de las autodefensas campesinas del Magdalena Medio, Ramón Isaza Arango y del Mayor del ejército Carlos Alberto Guzmán Lombana.
La Fiscalía, transcurridos quince años, aún no ha formulado acusación contra los dos investigados, y menos aun se ha avanzado a la etapa de juzgamiento.
No se ha profundizado en la responsabilidad penal de los militares que participaron en el operativo llevado a cabo en la vivienda de JUAN CARLOS GALLEGO HERNÁNDEZ el día 26 de junio de 1996, en el que fue conducido como guía FREDY detenido por paramilitares el 22 de junio de ese mismo año y que posteriormente fue incorporado al grupo paramilitar del Magdalena Medio al mando de Ramón Isaza Arango5.
Menos aún se ha investigado la connivencia entre la fuerza pública y los paramilitares, la cual se acredita por la permanencia de la presencia de personal militar de la Fuerza de Tarea Águila en cercanía de los lugares donde ocurrieron las desapariciones forzadas, que evidencia su participación en los crímenes.
5 Video del noticiero AM.PM realizado en marzo de 1997, que recoge entrevista con el Jefe Paramilitar Ramón Isaza Arango y declaración de Juan Carlos Gallego Hernández rendida ante la Personería Municipal de Cocorná el día 30 de junio de 1996, éste fue detenido desaparecido en la Vereda La Esperanza el 7 de julio de 1996 14 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad Pasados tantos años no se ha establecido el paradero de las víctimas ya se encuentren con vida, o hayan sido ejecutadas extrajudicialmente, tal como lo ha sostenido en sus versiones libres el jefe paramilitar Ramón Isaza Arango, quien manifiesta que aunque no tuvo participación directa en los hechos, su hijo Omar Isaza le comentó la suerte corrida por las víctimas de la Vereda La Esperanza.
El proceso penal… La investigación penal que se ha adelantado para el esclarecimiento de los hechos y la sanción de los responsables ha vivido un sin número de obstáculos y variantes.
En efecto, en estado preliminar permaneció hasta el 2 de mayo de 2000 cuando la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía decretó la apertura de la investigación contra el jefe paramilitar Ramón Isaza Arango y al Mayor del ejército Carlos Alberto Guzmán Lombana.
Si bien se profirió orden de captura contra el primero ésta nunca se hizo efectiva como tampoco otra que tenía vigente desde el 15 de enero de 1998, ordenada por la Fiscalía Regional de Medellín.
El 30 de abril de 2003 la Fiscalía profirió medida de aseguramiento de detención preventiva por los delitos de homicidio y secuestro en contra del Jefe Paramilitar Ramón María Isaza Arango y reactivó las correspondientes órdenes de captura en su contra, estas no se cumplieron y solo fue privado de la libertad en virtud del proceso de justicia y paz.
Contra el mayor Guzmán Lombana no se dictó medida de aseguramiento.
A raíz de las negociaciones entre el gobierno nacional y los grupos paramilitares, el día 7 de febrero de 2006, el bloque del Magdalena Medio se desmovilizó en ceremonia colectiva.
Luego de ese acto, el citado comandante paramilitar se reincorporó a su lugar de residencia en el Corregimiento de las Mercedes del municipio de Puerto Triunfo, Antioquia.
Ante medios de comunicación Isaza Arango ha reconocido su responsabilidad en condición de jefe de la estructura paramilitar, pero ha negado haber concurrido en la planeación y ejecución de las desapariciones forzadas atribuyéndole la autoría penal a su hijo Omar Isaza, al general del ejército Alfonso Manosalva Flórez y al mayor Hernández, todos ellos fallecidos.
Ley de justicia y paz o ley de impunidad… Los desmovilizados de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio fueron 990 integrantes, de los cuales a 786 se les aplicaron las medidas establecidas en el decreto 128 de 2003, que no exigía el esclarecimiento de los hechos para la obtención de beneficios jurídicos.
Se postularon para el procedimiento de la Ley 975 de 2005 o llamada Ley de justicia y paz 204 personas, de las cuales sólo 17 han rendido versión libre de conformidad con el procedimiento aplicado en dicho instrumento jurídico.
No se han realizado las audiencias, por varias razones: porque aún no han sido programadas por el Fiscal de Justicia y Paz y porque los postulados no se presentan a la audiencia en las fechas señaladas, ya que la inmensa mayoría 15 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad están en libertad, y la Fiscalía ni siquiera conoce el lugar donde se encuentran.En cuanto al jefe paramilitar Ramón Isaza Arango, éste se encuentra privado de la libertad y después de rendir varias versiones libres en Justicia y Paz, la Fiscalía presentó escrito de acusación y se está a la espera de la diligencia de legalización de cargos.
Posteriormente puede ser sentenciado y condenado a una pena entre cinco a ocho años de prisión que ya cumplió, sin que se haya esclarecida de manera veraz y completa a este crimen contra los campesino, no haya indicado el lugar donde se encuentran las víctimas y no haya profundizado en el compromiso de los integrantes de la fuerza pública que operaban en la zona.
El camino recorrido por las víctimas del conflicto armado y las violaciones de los derechos humanos CASTAÑO CASTAÑO y ANDRÉS ANTONIO GALLEGO CASTAÑO.
También asesinaron a GABRIEL CARDONA HERNÁNDEZ una de las personas de la Vereda que con mayor ánimo y valentía emprendió la labor de motivación de los familiares para no que no se quedaran callados y buscaran a sus seres queridos.
Los familiares han actuado en el proceso penal ordinario seguido por la Unidad Nacional de derechos humanos de la Fiscalía; cuestionaron al jefe paramilitar Ramón Isaza cuando en versión libre ante la Fiscalía de Justicia y Paz acusó a sus seres queridos de guerrilleros, porque con su mentira cierra las puertas a la verdad y a la justicia y no facilita la recuperación de los cuerpos de sus víctimas6.
También presentaron demanda de reparación ante la justicia contenciosa administrativa y ante la Comisión Interamericana de derechos humanos donde el trámite internacional se encuentra en etapa de fondo.
6 Victimas de La Esperanza… sin esperanza en la ley de justicia y paz.
Movimiento de víctimas de crimenes de estado capitulo antioquia.
Octubre 20 del 2008.
www.cjlibertad.org Desde la primera desaparición forzada los familiares acudieron a la Inspección de Policía de la Vereda, a las Personerías de El Carmen de Viboral y de Cocorná, al Juzgado de este municipio, a la Fiscalía, a la Oficina de Investigaciones Especiales de la Procuraduría, a la Defensoría y a organismos de derechos humanos.
Cada uno fue entregando su testimonio y aportando elementos de investigación que daban cuenta de la acción conjunta entre el ejército y los paramilitares.
Pero, varios de quienes denunciaron fueron desaparecidos posteriormente: JUAN CARLOS GALLEGO HERNÁNDEZ, HERNANDO DE JESÚS 16 Participaron en una audiencia ciudadana por la Verdad convocada por el Congreso de la República donde clamaron por la superación de la impunidad en la que se encuentra el proceso penal, que con el paso de años aún no ha juzgado a ninguno de los responsables materiales y determinadores, y rechazaron de la Procuraduría el letargo en la investigación disciplinaria.
El 16 de noviembre de 1996 se hizo el primer acto público de denuncia y de exigibilidad del regreso de los campesinos desaparecidos que se llamó “RECUPERAR LA ESPERANZA PARA LA ESPE- RANZA”.
Se buscó contacto con el Comité Internacional de la Cruz Roja y con la Diócesis de Sonsón Rionegro para que mediaran en la búsqueda de los familiares.
La periodista Marisol Gómez Giraldo se entrevistó con el jefe paramilitar Ramón Isaza7 y éste le reconoció “la realización de varios operativos por parte de sus hombres en la Esperanza para capturar a los subversivos que habían secuestrado temporalmente a un integrante de las autodefensas, en la autopista Medellín – Bogotá8” En marzo de 1997, Hollman Morris para esa época periodista del noticiero AM–PM entrevistó nuevamente al paramilitar Ramón Isaza y éste le aseguró que los campesinos de la vereda La Esperanza habían sido asesinados.
Ante esa noticia, emprendió una comunicación previa con las familias de las víctimas y luego transmitió la noticia públicamente.
A raíz de lo anterior, en mayo de 1997 Monseñor Flavio Calle celebró una eucaristía en la 7 Periódico El Tiempo.
Septiembre 15 de 19968 Periódico El Tiempo.
Mayo 7 de 1997.
Caminando en la esperanza por justicia y dignidad Parroquia de Santa Cruz en la cual pidió resignación a los familiares.
Ante estos anuncios, la comunidad y los familiares le enviaron una comunicación en la que le expresaban que “la resignación frente a los lamentables y dolorosos hechos ocurridos, la cual acogimos en dicho momento, no calma la angustia, ansiedad e incertidumbre ante la imposibilidad de recuperar sus cuerpos, pues todo parece indicar que fueron asesinados” Y le solicitaron “apoyo, a través de esta carta, para recuperar los cuerpos de nuestros padres, esposos, hijos, nuestros hermanos para enterrarlos como Dios manda y brille para ellos por fin el sol de la vida eterna”.
Ante la insistencia de los familiares, Monseñor Flavio Calle Zapata realizó “en compañía de una comisión interinstitucional una entrevista con el Sr.
Ramón Isaza que para 17 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad consuelo de las familias informara sobre el paradero de los cadáveres de los desaparecidos en la Esperanza cuya muerte él se había atribuido en una entrevista por televisión; él nos respondió que la prensa lo había malinterpretado, y que, además él no era el único responsable, pues habían muerto en combate con hombres de su grupo, de los cuales también habían resultado muertos, y no sabía sobre sus cadáveres.
Eso fue todo lo que logramos del Sr.
Ramón Isaza, por lo que no pudimos dar información a sus familias9”.
Las familias de las víctimas impulsaron de forma espontánea, por la fuerza de sus convicciones en la lucha por la verdad, la justicia y la reparación, un proceso organizativo en el cual han compartido encuentros de recuperación de la memo- 9 Carta de Monseñor Flavio Calle Zapata del 16 marzo de 2001 18 ria, de apoyo psicosocial y de formación con organizaciones de derechos humanos como el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, Hijos e Hijas por la memoria y contra la impunidad, la Corporación AVRE, el Colectivo de derechos humanos Semillas de Libertad, la Asociación de Víctimas a Ciudadanos y Ciudadanas – Aproviaci, el Programa por la Paz del Cinep y la Corporación Jurídica Libertad, además artistas como los Grupos musicales Pasajeros, Nuestro Tiempo, poetas, teatreros, entre otras expresiones sociales y organizativas que se han solidarizado y acompañado la resistencia de los familiares a nivel nacional e internacional.
“RESISTIR EN LA ESPERANZA TRAS UNA DÉCADA DE IMPUNIDAD” fue el segundo acto público realizado el 12 de agosto de 2006 en la Vereda La Esperanza, en homenaje a las víctimas.
Se elaboró la galería de la memoria en la que participaron los hijos e hijas, las esposas, madres, hermanos y hermanas tejiendo las Caminando en la esperanza por justicia y dignidad historias de vida y dignificando sus nombres y se construyó un monumento en los alrededores de la capilla de Santa Cruz que fue destruido en el año 2009 y que no se ha podido reconstruir por impedimentos legales por la futura ampliación de la autopista Medellín – Bogotá.
En noviembre 4 de 2008 se conmemoraron los 12 años en un acto simbólico en el río Cocorná que evocaba el más profundo anhelo de encontrar a los seres queridos, que según el paramilitar Ramón Isaza fueron arrojados a los ríos Samaná, Calderas y Magdalena.En el año 2006 los familiares de las víctimas tuvieron reunión con el Grupo de Trabajo sobre desapariciones forzadas e involuntarias de Naciones Unidas cuando visitó Colombia y presentaron el caso ante ese organismo internacional.
En el año 2008 visitó la Vereda La Esperanza la Comisión Ética para la Verdad y la Justicia que promueve el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, la cual estuvo integrada por representantes de di- ferentes países como España, Argentina y Estados Unidos.
Ante ellos, los familiares recogieron la historia, las prendas y enseres más preciados de las víctimas para que sirvieran como símbolo de la memoria.
Cada año, sin falta, unidos los familiares conmemoran y recuerdan a sus víctimas.
El día 26 de noviembre del 2011 se conmemoraron 15 años de resistencia con un acto denominado “CAMINANDO EN LA ESPERANZA POR JUSTICIA Y DIGNIDAD.
Este acto recogió un proceso de valoración de los daños causados con las desapariciones forzadas, las transformaciones familiares y sociales y los impactos del conflicto armado para proponer una agenda de reparación integral.
La solidaridad local, nacional e internacional se vio reflejada con el acompañamiento de cientos de personas y familiares de víctimas del holocausto del Palacio de Justicia y las Madres de la Plaza de Mayo Línea Fundadora de Argentina.
19 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad 5.
El daño al proyecto de vida La Corte Interamericana de Derechos Humanos al hablar del daño causado por graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad ha introducido el concepto del daño al proyecto de vida, para referirse a todas las consecuencias que genera en los sobrevivientes, las familias y las comunidades este tipo de crímenes, ampliando así mismo el concepto de reparación integral, ligándolo a medidas que propicien el restablecimiento o acercamiento a la reconstrucción de dicho proyecto.
El daño al proyecto de vida se entiende como aquella situación “más grave que se puede causar a la persona en tanto sus consecuencias inciden en la frustración o menoscabo del destino que se ha trazado, de la manera de vida que ha escogido, de lo que ha decidido “ser” y “hacer” con su existencia.
De ahí que sea un daño radical, en cuanto afecta en su raíz la libertad del ser humano”.10 El daño al proyecto de vida toma en cuenta cuatro elementos esenciales: 1.
El ser humano tiene como uno de sus derechos fundamentales la libertad, el cual le permite garantizar su autonomía y las decisiones, entre otras de su futuro.
2.
La coexistencialidad, supuesto existencial del proyecto de vida: “sólo existo en la medida que existo para otros”11.
3.
La temporalidad que le permite a los seres humanos relacionarse entre sí en el presente, construir relaciones en una sociedad y un tiempo específico.
4.
El proyecto o plan, que detemina el destino de cada ser humano sin importar su condición económica o intelectual.
10 FERNANDEZ SESSAREGO, Carlos.
El daño al “proyecto de vida” en la doctrina y la jurisprudencia contemporáneas, Revista Jurídica del Peru, No.
100, año 2009, Lima, junio 2009, p.
22.11 JASPERS, Karl, La fe filosófica, Losada, Buenos Aires, 1968, pág.
60.
20 El daño al proyecto de vida “…los daños principales es que ya no somos la misma gente, ya la vida se cambió totalmente, ya no somos los mismos que éramos 15 años atrás, porque es un pensamiento que no se borra nunca, no se sale de nosotros el pensamiento de aquella gente no, nunca se nos borra, ni siquiera un minuto del pensamiento, de la mente de nosotros.
Eso hace mucho daño…”12 “Reparar a la comunidad es difícil.
La gente ya no confía en la seguridad que ofrece el Estado.
Todavía se siente el temor, no volvimos a ser como antes, porque quedaron muchos traumas.
Como no enterramos a nuestros familiares, no hemos asimilado que están muertos, eso sicológicamente nos afecta, no estamos bien”13.
Es decir que el daño ocasionado a las víctimas desencadena en una multiplicidad de dimensiones de un ser humano, sobre las cuales impactan las graves violaciones a los derechos humanos, los crímenes de guerra y de lesa humanidad, como son: La dimensión individual y emocional.La dimensión colectiva y culturalLa dimensión políticaLa dimensión económica y materialLa dimensión históricaLa dimensión físicaLa dimensión ontológica 12 Testimonio de familiar desaparecido (los nombres de omiten por razones de seguridad)13 Ibid.
21 Caminando en la esperanza por justicia y dignidad Cuando hablamos de la desaparición forzada, los asesinatos, el desplazamiento forzado y demás crímenes que se han cometido en contra de los campesinos de la vereda La Esperanza, reconocemos todas estas dimensiones del daño en cada uno de ellos y en la comunidad.
Esto se evidencia en los familiares de las víctimas de desaparición forzada que después de 15 años de los hechos siguen expresando señales de afectación tanto individual como colectiva: “Seguimos sintiendo mucha tristeza, seguimos recordando, aunque a veces tampoco queremos hacerlo, queremos olvidar esos recuerdos porque vemos que no ha pasado nada.
Por ejemplo, mi hijo no quiere participar en nada porque aún sufre mucho por lo que le paso a su papá, por eso no participa en las actividades.
No le gusta recordar y le da dolor de cabeza, se enferma, entonces él prefiere no asistir a nada, es preferible que se quede en casa”14.
En las entrevistas y testimonios de los familiares se evidencia la paradoja de una historia de lucha, memoria y resistencia, acompañada de un dolor que sólo parece cesar cuando las personas mueren: “Pues sí, imagínate que Brigidita todavía no, no acepta, ella todavía sufre.
A ella le da mucha nostalgia y cada ratico llora, cada rato, cada que nos hacen las reuniones, o que se trata del tema, ella, siempre le da mucha tristeza”.
Y el papá… no pues, imagínate, el papá si sufrió hartísimo, además que debido a eso también ya se murió ese pobre viejito, esperando, esperando, él se desesperaba, casi se enloquece”.
14 Testimonio de familiar de la vereda La Esperanza.
22 Es un dolor que se mantiene, incluso en los jóvenes, que eran niños y niñas cuando sus padres fueron desaparecidos, evidenciando lo complejo que se hace la elaboración del duelo en familiares de víctimas de desaparición forzada, que deben enfrentar el desafío de la pérdida de humanidad a la que son sometidos sus seres queridos.
Los ritos asociados a la relación vida y muerte se ven particularmente afectados no sólo por la imposibilidad de elaborar el duelo, sino la dificultad para desarrollar procesos de memoria y ritos colectivos, impidiendo la generación de mecanismos que permitan entender lo sucedido y así asimilarlo como una realidad en sus vidas.
“…entre nosotros existe una creencia de que los muertos son de enterrar, y nosotros ya sabemos que dándole cristiana sepultura, así sea a los restos, sería pues, digamos una reparación y es un consuelo para toda la familia, yo creo eso”15.
La desaparición forzada tiene intencionalidades perversas y un cálculo del daño que desea provocar, pues tiene la característica de ser selectivo16 y está generalmente relacionado a otros tipos de crímenes como la tortura y el asesinato.