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| "id": "multiclinsum_gs_es_143.txt", |
| "original_text_language": "es", |
| "source_topic": "Neuropatía motora multifocal (NMM) y tratamiento con inmunoglobulina", |
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| "readability_level": "easy", |
| "fernandez_huerta_range": "73-100", |
| "target_audience": "Estudiantes de primaria/media (5º a 7º grado)", |
| "text": "Una mujer de 36 años tenía las manos débiles y con calambres desde hace seis años. Los doctores vieron que sus músculos estaban más pequeños y que caminaba con dificultad. Le dieron un medicamento especial por vena, y al principio mejoró un poco. Luego, usaron otro medicamento por debajo de la piel, pero si reducían la cantidad, se sentía peor. Con el tiempo, sus manos se debilitaron mucho y no podía hacer cosas como vestirse o comer sola. Probaron otros tratamientos, pero no funcionaron. Finalmente, le dieron una dosis muy alta del medicamento por vena, y poco a poco pudo moverse mejor, trabajar y cuidar de su hija. Lo único malo fue que le dolía la cabeza a veces." |
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| "fernandez_huerta_range": "50-67", |
| "target_audience": "Secundaria/Bachillerato (8º a 12º grado)", |
| "text": "Una mujer de 36 años consultó por debilidad progresiva en las manos, calambres y pérdida muscular, notada hace seis años. El examen mostró problemas al caminar (steppage derecho) y debilidad muscular (INCAT: 4, MRC: 58), pero sin pérdida de sensibilidad. Los estudios confirmaron un problema en los nervios de las manos y brazos, y un análisis de sangre mostró anticuerpos anti-GM1, diagnosticando neuropatía motora multifocal (NMM). Recibió inmunoglobulina (Ig) intravenosa, mejorando inicialmente (INCAT: 2). Luego, pasó a Ig subcutánea, pero reducir la dosis causaba empeoramiento. Cinco años después, la debilidad en sus manos empeoró mucho (INCAT: 5, MRC: 40), afectando tareas diarias como vestirse o comer. Otros tratamientos, como prednisona y rituximab, no funcionaron. Finalmente, se usó Ig intravenosa en dosis ultraaltas (4-5 g/kg/mes), logrando mejoría significativa (MRC: 54, INCAT: 3), recuperando independencia y volviendo al trabajo, con cefalea como único efecto secundario." |
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| "readability_level": "hard", |
| "fernandez_huerta_range": "0-45", |
| "target_audience": "Profesionales / Universidad o posgrado", |
| "text": "Una paciente de 36 años presentó debilidad asimétrica progresiva en manos, asociada a calambres y atrofia muscular, de seis años de evolución. El examen clínico reveló steppage derecho, sensibilidad preservada (INCAT: 4, MRC: 58), bloqueo de conducción en nervio mediano izquierdo (8 cm proximal a muñeca) y cubital bilateral (distal al codo), con anticuerpos anti-GM1 positivos, confirmando neuropatía motora multifocal (NMM). Inicialmente tratada con inmunoglobulina intravenosa (IgIV) 2 g/kg/mes (100 g) durante dos meses, mostró mejoría (INCAT: 2), pasando a Ig subcutánea (2 g/kg/mes). La reducción de dosis provocó recaídas. A los cinco años, desarrolló debilidad severa en manos (INCAT: 5, MRC: 40, Handgrip Martin Vigorimeter: 0 kPa bilateral, Rasch-built Overall Disability Scale: 16), con dependencia completa para actividades diarias. La reintroducción de IgIV (2 g/kg/mes), prednisona (1 mg/kg/día, 6 semanas) y rituximab (375 mg/m², 4 semanas) no mostraron eficacia. Basados en evidencia reciente, se inició IgIV en dosis ultraaltas (4 g/kg/mes, luego 5 g/kg/mes, fraccionado cada 15 días, máximo 35 g/día). La paciente presentó mejoría progresiva (MRC: 54, Handgrip izquierdo: 5 kPa, derecho: 30 kPa, Rasch-built: 41, INCAT: 3), recuperando independencia funcional y retomando actividades laborales. La cefalea fue el único evento adverso reportado. El riesgo cardiovascular (QRISK2: 6%) permaneció bajo." |
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