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En la ortopantomografía (<SPLIT>OPG<SPLIT>) se visualizan ambos terceros molares incluídos<SPLIT>, en posición mesioangular<SPLIT>, con sendos sacos foliculares<SPLIT>, el derecho de mayor tamaño<SPLIT>.
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Con la sospecha de posible infección de causa odontógena (<SPLIT>pericoronaritis<SPLIT>) se instaura tratamiento antibiótico<SPLIT>, con resolución completa del cuadro<SPLIT>.
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Se recomienda exodoncia de ambos cordales inferiores<SPLIT>.
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El estudio histológico confirmó la presencia de un saco folicular asociado al cordal<SPLIT>, formado por epitelio poliestratificado no queratinizado<SPLIT>.
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Tras la extracción del tercer molar inferior izquierdo el paciente no acude para completar el tratamiento<SPLIT>.
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A los 20 meses consulta de nuevo por presentar dolor a nivel del tercer molar inferior derecho<SPLIT>.
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En la OPG se aprecia una imagen radiolúcida de gran tamaño en torno a la corona del cordal inferior derecho<SPLIT>.
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Con la sospecha diagnóstica de quiste dentígero asociado a tercer molar se realiza intervención quirúrgica con exodoncia de la pieza y quistectomía<SPLIT>.
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El estudio anatomopatológico confirmó el diagnóstico de presunción<SPLIT>, como una lesión con pared de tejido conjuntivo revestido en su interior por un epitelio estratificado de células ciliares queratinizadas y células con abundante mucina<SPLIT>.
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En la revisión a los tres meses se verificó el adecuado proceso de osificación activa (<SPLIT>con formación de trabéculas óseas<SPLIT>) de la cavidad residual generada por el quiste<SPLIT>.
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Paciente mujer de 43 años tratada previamente por tumoración parotídea en lóbulo profundo de 26 mm de diámetro mayor y con PAAF previa diagnosticada de adenoma de células basales<SPLIT>.
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Se realizó una parotidectomía parcial conservadora y la histología definitiva demostró un carcinoma adenoide quístico pT2N0M0<SPLIT>, con un patrón histológico variable en su mayor parte tubular con áreas sólidas<SPLIT>, otras trabeculares y escasas cribiformes<SPLIT>, con focos de invasión perineural e intraneural<SPLIT>, contactando con el límite quirúrgico<SPLIT>.
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En el caso de afectación de márgenes quirúrgicos positivos o próximos en el carcinoma adenoide quístico tras la cirugía no existe una actitud estándar<SPLIT>; siendo válidas tanto la ampliación de márgenes como la radioterapia postoperatoria o la ampliación de márgenes seguida de radioterapia postoperatoria3<SPLIT>.
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Se realizó un PET-TAC observando un ligero incremento metabólico a nivel parotídeo sin poder descartar enfermedad maligna<SPLIT>.
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Se remitió al Servicio de Cirugía Maxilofacial y se realizó una parotidectomía total junto con exéresis de las ramas cigomática<SPLIT>, bucal y marginal del nervio facial que se encontraban englobadas en masa tumoral<SPLIT>.
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Se realizó una reconstrucción inmediata con injerto de nervio sural y relleno del defecto posparotidectomía con colgajo de fascia temporo-parietal<SPLIT>.
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Las biopsias intraoperatorias de los extremos nerviosos resecados resultaron negativas para neoplasia<SPLIT>, la anatomía patológica definitiva de la parotidectomía demostró invasión perineural e intraneural adyacente al tumor<SPLIT>.
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Se administró radioterapia postoperatoria por el patrón sólido histológico<SPLIT>, la invasión perineural y la afectación de márgenes en la primera cirugía<SPLIT>.
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Durante el seguimiento clínico se ha conseguido una buena función en reposo al cierre ocular y a la sonrisa<SPLIT>, con tan solo un leve déficit al soplido al año de la intervención<SPLIT>.
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Se realizó un estudio electroneurofisiológico a los 6 meses y al año de la intervención<SPLIT>, demostrándose en este último una restitución "<SPLIT>quasi ad integrum<SPLIT>"<SPLIT>.
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En el electroneurograma obtuvimos a los 6 meses una amplitud de 0,33 mV y una latencia de 5,52 ms<SPLIT>; y al año los valores fueron una amplitud de 1,6 mV y una latencia de 2,85 ms<SPLIT>.
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Respecto al electromiograma<SPLIT>, tanto del músculo orbicular de los ojos como el orbicular de los labios<SPLIT>, se observaron datos de denervación-reinervación con mayor número de unidades motoras polifásicas al año de la intervención<SPLIT>.
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Varón de 5 años de edad con antecedentes personales anodinos y con adecuado control pediátrico<SPLIT>.
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Los padres destacan únicamente que era un niño que no comía mucho<SPLIT>.
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Una semana antes de los hechos presenta un catarro de vías superiores sin fiebre u otros signos asociados<SPLIT>.
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Refieren los padres que presentaba<SPLIT>, además<SPLIT>, una molestia abdominal inespecífica<SPLIT>, acompañada de aumento de ruidos intestinales y sensación nauseosa sin vómitos<SPLIT>.
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Es valorado por su pediatra de zona<SPLIT>, quien no aprecia patología específica y le pauta dieta blanda<SPLIT>.
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A las 0 horas del día del óbito<SPLIT>, el niño se despierta con dolor abdominal no focalizado<SPLIT>.
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En el curso de las horas siguientes tiene sensación de nausea y varios episodios de vómito primero alimenticios y finalmente mucosos sin trazas hemáticas o biliosas<SPLIT>.
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A las 5.00 horas le notan débil y frío y le dan un baño caliente<SPLIT>, comprobando en el baño que no responde a estímulos<SPLIT>.
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Se solicita la asistencia de un equipo de emergencias que le encuentra en situación de parada cardiorrespiratoria e inicia maniobras de RCPA sin éxito<SPLIT>.
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Se practica la autopsia judicial<SPLIT>.
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Se trata de un niño varón normoconstituido de 1.17 mts de estatura<SPLIT>, sin signos de obesidad o malnutrición<SPLIT>, con palidez de piel y mucosas<SPLIT>.
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Se practica la autopsia completa con apertura de las tres cavidades y el plano cervical anterior<SPLIT>, siguiendo las recomendaciones del Consejo de Europa [<SPLIT>1<SPLIT>]<SPLIT>.
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No se aprecian alteraciones patológicas significativas o anomalías del desarrollo<SPLIT>.
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Destaca durante la autopsia en el examen de la cavidad abdominal una colección de líquido serohemático en cantidad aproximada de 0,5 litros<SPLIT>.
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El estómago presenta escasos restos alimenticios sin trazas hemáticas<SPLIT>, posos de café o restos biliosos<SPLIT>.
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El duodeno presenta paredes de aspecto conservado y contenido de papilla intestinal normal<SPLIT>.
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A unos 20 cms del ángulo duodeno-yeyunal<SPLIT>, el color de las paredes intestinales se torna rojo oscuro<SPLIT>, manteniendo este cambio de coloración hasta unos 5 cms de la válvula ileo-cecal<SPLIT>.
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Este último segmento del íleon se halla netamente estrechado con cambios fibrosos<SPLIT>.
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En el interior del segmento de intestino delgado con cambios parietales<SPLIT>, se encuentra contenido de aspecto hemático en cantidad aproximada de 1,5 litros<SPLIT>.
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La posición de las asas intestinales está alterada por la presencia de una anomalía en el cierre del mesenterio del ciego<SPLIT>.
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Este presenta un ojal de unos 3 cms de diámetro localizado inmediatamente junto al ciego<SPLIT>, por el que se aprecia el paso extenso de las asas del intestino delgado y de parte del colon descendente<SPLIT>, que se halla dilatado y lateralizado hacia la derecha e interrumpido en su trayecto por el paso a través del ojal<SPLIT>, prosiguiendo hacia el recto desde dicho ojal<SPLIT>.
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La causa de la muerte se estima debida a un shock hemorrágico secundario a obstrucción mecánica y necrosis del intestino delgado por hernia transmesocólica con herniación interna del intestino delgado y del intestino grueso<SPLIT>.
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Paciente de 76 años de edad intervenido de urgencia por tumor de ciego perforado que obstruía el íleon terminal<SPLIT>.
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Entre los antecedentes personales destacaba<SPLIT>: una cardiopatía isquémica con un IAM y un bypass aortocoronario hacía 13 y 6 años respectivamente<SPLIT>.
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Se le realizó una hemicolectomía derecha y resección de 15 cm de íleon con reconstrucción del tránsito mediante una anastomosis ileocólica<SPLIT>.
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Se observó la presencia de una metástasis hepática en el segmento 8 con un tamaño de 4 cm<SPLIT>.
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Precisó una segunda intervención a los 4 días por absceso intraabdominal<SPLIT>.
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El estudio anatomopatológico fue de adenocarcinoma bien diferenciado con 17 ganglios libres de infiltración tumoral (<SPLIT>T4N0M1<SPLIT>)<SPLIT>.
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En la TAC postoperatoria se observó una lesión nodular de carácter sólido de 3,5 cm en el segmento 8 del hígado<SPLIT>.
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Se le realizó QM postoperatoria con FOLFOX con una disminución del tamaño de la lesión a 2,5 cm<SPLIT>.
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A los 6 meses de la intervención del tumor primario se decidió realizar una RF por laparoscopia de la metástasis hepática<SPLIT>, dado el alto riesgo quirúrgico del paciente<SPLIT>.
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El procedimiento se realizó bajo anestesia general y con el paciente en decúbito supino<SPLIT>.
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El trócar de acceso a la cavidad abdominal y para la óptica se situó a nivel de epigastrio<SPLIT>.
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Se utilizó un trócar de 11 mm que se sitúo por debajo del reborde costal<SPLIT>.
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El transductor de ultrasonido laparoscópico portátil de 7,5 Mhz se colocó a través del trócar de 11 mm<SPLIT>.
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En la ecografía intraoperatoria no se observó ninguna otra lesión metastásica<SPLIT>.
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Bajo control ecográfico y laparoscópico se procedió a la inserción del electrodo en el centro de la lesión y a la ablación de la misma con una temperatura objetivo 105 ºC<SPLIT>, un tiempo de tratamiento de 6 minutos<SPLIT>, una potencia alcanzada de 150 W y una ablación correcta del trayecto intrahepático<SPLIT>.
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El electrodo de RF utilizado tenía 25 cm de longitud y un diámetro de ablación de 4 cm<SPLIT>.
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La lesión se volvió hiperecogénica tras la ablación y no se apreció lesión residual<SPLIT>.
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No hubo ninguna complicación postoperatoria y la estancia hospitalaria fue de un día<SPLIT>.
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Al mes del tratamiento con RF se le realizó una TC helicoidal observándose una lesión hipodensa con ausencia de captación<SPLIT>, compatible con necrosis completa de la lesión tumoral<SPLIT>.
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Paciente de 42 años remitido al Instituto Colombiano del Dolor (<SPLIT>INCODOL<SPLIT>) con 11 meses de dolor neuropático calificado en la escala visual análoga (<SPLIT>EVA<SPLIT>) 10/10 y alodinia en la ingle izquierda<SPLIT>, posterior a una herniorrafia inguinal ipsilateral<SPLIT>, irradiación al testículo y muslo<SPLIT>, manejado con acetaminofén<SPLIT>.
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Se inicia tratamiento farmacológico escalonado y multimodal con antiepilépticos<SPLIT>, opioides<SPLIT>, parches de lidocaína<SPLIT>, antidepresivos tricíclicos y duales<SPLIT>, en dosis y esquemas adecuados<SPLIT>, sin mejoría de al menos un 50 % a los dos meses de seguimiento<SPLIT>, decidiéndose realizar un bloqueo guiado por ecografía de los nervios ilioinguinal<SPLIT>, iliohipogástrico y genitofemoral izquierdos con anestésico local asociado a esteroide<SPLIT>.
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Cuatro meses después califica el dolor 8/10<SPLIT>, con agudización al movimiento<SPLIT>, hipersensibilidad en región inguinoescrotal izquierda<SPLIT>, reflejo cremastérico positivo<SPLIT>, percusión sobre espina iliaca anterosuperior negativa<SPLIT>, practicándose un nuevo bloqueo<SPLIT>, con el cual el paciente refiere una mejoría mayor al 50 %<SPLIT>.
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Ante esta evolución se decide realizar una radiofrecuencia pulsada con cánula con punta activa de 10 mm en los nervio ilioinguinal<SPLIT>, iliohipogástrico y genitofemoral izquierdos<SPLIT>, previa prueba sensitiva a 0,2 mV positiva<SPLIT>, con los siguientes parámetros<SPLIT>: 2 Hz<SPLIT>, fase activa de 20 milisegundos<SPLIT>, control de temperatura < 42<SPLIT>oC<SPLIT>, durante 10 minutos<SPLIT>, aplicándose además anestésico local y esteroide en cada nervio<SPLIT>.
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A la semana califica el dolor 2/10<SPLIT>; al mes es calificado con 1/10<SPLIT>, sin efectos adversos<SPLIT>, reintegrándose a su actividad laboral y familiar<SPLIT>.
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Mejoría sostenida en los controles a los 6 y 9 meses (<SPLIT>EVA 2-3/10<SPLIT>)<SPLIT>.
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Una mujer caucásica de 56 años fue remitida a la consulta de cirugía oral y maxilofacial presentando disfagia progresiva de 6 meses de evolución<SPLIT>.
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Asimismo refiere sensación de cuerpo extraño acentuada en el momento de la deglución<SPLIT>.
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Entre sus antecedentes personales destacan retraso psicomotor con situación límite del cociente intelectual y limitación funcional en miembro inferior derecho<SPLIT>.
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Presenta talla baja e hipotiroidismo nunca valorado<SPLIT>.
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En la exploración intraoral se objetiva vagamente una tumoración violácea<SPLIT>, vascularizada<SPLIT>, dura y no dolorosa a la palpación en línea media lingual tras el foramen caecum<SPLIT>.
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La superficie tumoral visible no presenta ulceraciones<SPLIT>.
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No se palpan adenopatías cervicales<SPLIT>.
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Se solicita RM donde se objetiva una masa uniforme en base de lengua de aproximadamente 5 x 4 cm compatible con tiroides lingual con obstrucción severa de la línea aérea<SPLIT>.
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Se completa el estudio con una gammagrafía isotópica con Tc99 donde se distingue acentuada captación en base de lengua sin captación en la posición prelaríngea habitual hioidea<SPLIT>.
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Se remite al endocrinólogo para control de su función tiroidea y con el diagnóstico de presunción de tiroides lingual se decide intervención quirúrgica dada la progresiva disfagia obstructiva<SPLIT>.
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Bajo anestesia general se realiza inicialmente una traqueostomía que asegure adecuadamente la vía aérea dado el importante tamaño y localización posterior tumoral en la base lingual<SPLIT>.
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Se practica una cervicotomía media suprahioidea combinada con desperiostización de la tabla lingual mandibular y posterior pull-through lingual que amplía el control quirúrgico en el momento de la resección<SPLIT>.
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Dada la situación posterior y profunda tumoral es precisa la realización de una glosotomía media exangüe que permite la exéresis tumoral completa bajo control directo sin lesión asociada de estructuras adyacentes vitales<SPLIT>.
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Finalmente se cierran por planos las vías de abordaje<SPLIT>.
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La paciente presenta una evolución excelente siendo decanulada en el postoperatorio inmediato<SPLIT>.
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La anatomía patológica confirma el diagnóstico de tiroides lingual<SPLIT>.
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La RM de control objetiva ausencia de tejido tiroideo lingual<SPLIT>.
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Es seguida en revisiones periódicas por nuestra parte y por el endocrinólogo con control de su hipotiroidismo basal<SPLIT>.
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Paciente de 70 años de edad, minero jubilado, sin alergias medicamentosas conocidas, que presenta como antecedentes personales: accidente laboral antiguo con fracturas vertebrales y costales; intervenido de enfermedad de Dupuytren en mano derecha y by-pass iliofemoral izquierdo; Diabetes Mellitus tipo II, hipercolesterolemia e hiperuricemia; enolismo activo, fumador de 20 cigarrillos / día.
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Es derivado desde Atención Primaria por presentar hematuria macroscópica postmiccional en una ocasión y microhematuria persistente posteriormente, con micciones normales.
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En la exploración física presenta un buen estado general, con abdomen y genitales normales; tacto rectal compatible con adenoma de próstata grado I/IV.
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En la analítica de orina destaca la existencia de 4 hematíes/ campo y 0-5 leucocitos/campo; resto de sedimento normal.
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Hemograma normal; en la bioquímica destaca una glucemia de 169 mg/dl y triglicéridos de 456 mg/dl; función hepática y renal normal.
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PSA de 1.16 ng/ml.
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Las citologías de orina son repetidamente sospechosas de malignidad.
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En la placa simple de abdomen se valoran cambios degenerativos en columna lumbar y calcificaciones vasculares en ambos hipocondrios y en pelvis.
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La ecografía urológica pone de manifiesto la existencia de quistes corticales simples en riñón derecho, vejiga sin alteraciones con buena capacidad y próstata con un peso de 30 g.
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En la UIV se observa normofuncionalismo renal bilateral, calcificaciones sobre silueta renal derecha y uréteres arrosariados con imágenes de adición en el tercio superior de ambos uréteres, en relación a pseudodiverticulosis ureteral.
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El cistograma demuestra una vejiga con buena capacidad, pero paredes trabeculadas en relación a vejiga de esfuerzo.
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La TC abdominal es normal.
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La cistoscopia descubre la existencia de pequeñas tumoraciones vesicales, realizándose resección transuretral con el resultado anatomopatológico de carcinoma urotelial superficial de vejiga.
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Subsets and Splits
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