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Interpretación
fácil de la
bioestadística
Somos afortunados por vivir en una época en la cual los increíbles avances científicos
y tecnológicos permiten alargar la vida humana más que nunca. El uso apropiado de
estos avances ha tenido un impacto asombroso en la condición humana. Debido a la
adecuada asistencia médica, la esperanza de vida casi se ha doblado en el siglo pasado.
Además de vivir más años, la gente también es más productiva debido a su mejor es-
tado de salud general.
Los profesionales sanitarios proporcionan los medios para que estos avances
puedan aplicarse a la población. A través de la investigación, de la atención individua-
lizada del paciente y de las políticas sanitarias, intentamos proporcionar la mejor
asistencia al mayor número de personas. Hay dos motivos por los cuales los profe-
sionales sanitarios hacemos lo que hacemos: ayudar a la gente a vivir más tiempo y
ayudarla a vivir mejor. Cualquier intervención que recomendamos o realizamos,
desde la simple aspirina diaria hasta el trasplante de células madre, debería estar
justificada por la contribución realizada en al menos uno de estos dos propósitos.
Éste es el objetivo común de los profesionales médicos.
Cuando recomendamos una intervención, lo hacemos con la intención de obtener
una buena respuesta en un individuo concreto. Es decir, queremos que el individuo
viva más tiempo, se sienta mejor, o ambas cosas. Sin embargo, una cierta proporción
de individuos tendrá complicaciones debidas a la intervención, aun cuando el cri-
bado se realice excluyendo a aquellos que probablemente obtendrán un resultado
adverso. ¿Significa esto que se debe abandonar la intervención? No si podemos de-
mostrar que la mayoría de los pacientes sometidos a la intervención tendrán una
mejoría en su estado que compensa el riesgo de acontecimientos adversos. De esta
manera, vivir más tiempo y vivir mejor requieren una dedicación completa porque
el beneficio de la mayor parte de la población tiene prioridad sobre los acontecimien-
tos adversos de unos pocos.
Mi hijo Alex y yo reflexionábamos recientemente sobre los grandes descubrimientos
de los últimos siglos. Él pensaba que el automóvil era la mayor contribución, ya que
proporcionaba una vida mejor a muchas personas. A causa del empleo masivo en fábri-
cas, hubo un cambio en la población de las ciudades donde los recursos comunes,
como el agua, el alcantarillado y la energía podían concentrarse. Los trabajadores dis-
frutaron de salarios sustanciales estables y podían permitirse más servicios. La limi-
tación de la jornada laboral proporcionó más tiempo para el entretenimiento. En
su tiempo de ocio, podían relacionarse más aprovechando el transporte disponible. La
industria de la automoción también era indirectamente responsable de la asistencia
médica de alta calidad, a través del poder negociador de sus sindicatos. Tuve que estar
de acuerdo con Alex. Es una verdad indudable que el automóvil tenía (y todavía tiene)
un impacto enorme en la calidad de vida de muchas personas.
Hay muchos otros inventos que han contribuido en beneficio de la especie hu-
mana. Estoy seguro de que el lector puede nombrar algunos. Personalmente, mi favo-
rito es el mando a distancia. (Hay un placer regocijante en hacer que algo ocurra sin
levantarse. ¡Y no es necesario pedirlo amablemente!) En el contexto global, sin em-
bargo, mantengo un profundo respeto por el desarrollo de la ciencia bioestadística y
su aplicación a la medicina.
La bioestadística nos permite cuantificar el hecho de vivir más tiempo y vivir
mejor. Éste es el sistema a través del cual verificamos que las intervenciones que
recomendamos, que consumen nuestro valioso tiempo, nuestra energía y nuestros
xi
xil Prefacio
recursos, son realmente la mejor opción para la mayor parte de las personas. Mi-
diendo respuestas con valores matemáticos podemos ponderar el beneficio de una
intervención sobre otra, o comparar una intervención con no hacer nada. El resultado
final es nuestra verificación de por qué hacemos lo que hacemos. La aplicación de
esta ciencia se refleja en el incremento de vida útil y la gran calidad de vida de que
disfrutamos actualmente.
Así pues, las ventajas de esta ciencia aplicada no se deben subestimar. La bioes-
tadística proporciona el sistema de trabajo a todos los tipos de investigación médica.
Y nos permite convertir este conocimiento en prácticas que mejoren nuestras condi-
ciones. Esto ha mejorado nuestra capacidad de vivir más y sentirnos mejor. En un
nivel filosófico, sin embargo, la bioestadística aplicada tiene una justificación aún
más noble.
Actualmente, existen diversas teorías sobre cómo medir la inteligencia. Hay algún
desacuerdo sobre la definición exacta de la palabra inteligencia, especialmente según
los distintos lugares del planeta. Las culturas orientales tienden a enfatizar el autocono-
cimiento y las relaciones interpersonales, mientras que en Occidente la identifican con
el aprendizaje de habilidades! A pesar de las diferencias en creencias filosóficas, no
obstante, hay un consenso general acerca de que la inteligencia implica algo más que
memorizar y repetir la información, como un animal que realiza trucos circenses. Está
comúnmente aceptado que la inteligencia incluye la capacidad de razonar y hacer va-
loraciones. Los seres más inteligentes no sólo asimilan la información, sino que tam-
bién la procesan y la emplean en su provecho. Algunos psicólogos miden la inteligencia
por la capacidad de una criatura para comunicarse, como podrían hacer los lobos entre
sí mientras cazan una presa; otros mantienen que es un indicador de cómo los animales
usan sus medios para interactuar con el entorno en su propio beneficio, como una
nutria marina que usa una roca para abrir una almeja y poder comerla.
Otra manifestación propuesta de inteligencia es la capacidad para procesar la
información, del pasado y del presente, y elegir la opción que con menos probabilidad
vaya a causarnos la muerte o algún perjuicio (¿recuerda lo de vivir más tiempo y vivir
mejor?). Esta teoría declara que las especies más inteligentes son aquellas que recono-
cen y utilizan el hecho que pueda afectar a su propio devenir reaccionando en una
situación dada. Cuando encuentran una nueva situación, analizan las circunstancias e
integran la información que aprendieron en el pasado para decidir la mejor actuación.
La bioestadística nos permite recoger y utilizar lógicamente los datos para incremen-
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