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mineros del mundo más grandes y productores del zinc, el cobre, níquel, |
vanadio y zinc, con un negocio de metales de grupo platino creciente, |
exposiciones adicionales a oro, cobalto, plomo y plata, reciclando |
instalaciones y una suite de productos de tecnología globales, muchos |
de los cuales son líderes de industria. Las operaciones del Grupo y los |
proyectos atraviesan 19 países. En junio del 2006, la operación de cobre |
peruana Tintaya fue traída de la BHP Billiton por $811 millones. Stefan Indermühle Xstrata en Colombia 141 142 Transnacionales mineras en Colombia En los capítulos de Angloamerican (El Cerrejón) y de Glencore |
(Prodecco) están descritos unos impactos de la presencia de Xstrata en |
Colombia. En general se puede añadir que Xstrata está aplicando unas de |
las herramientas más importantes de la RSE, como los 10 principios del |
Pacto Mundial y el sistema de GRI (nivel G3 A1+) para su informe de |
sostenibilidad. Además son también miembros de las iniciativas ICMM y |
EITI, lo que significa que hacen parte de las empresas líderes en la RSE. |
Sin embargo, como |
las demás empresas |
transnacionales de |
minería presentes en Colombia, hay importantes debilidades en el |
enfoque de Xstrata: |
• No hay transparencia sobre las actividades y los planes de |
explotación |
• No hay evidencia de que las oblicaciones del licenciamiento |
ambiental se estén aplicado |
• No hay evidencia, de la aplicación de la consulta previa y el |
consentimiento previo libre e informado. |
• No hay una cooperación sistemática con la sociedad civil y |
ONG independientes. |
• No hay sistemas de control y de verificación independientemente |
en cooperación con la sociedad civil. |
Por consecuencia, Xstrata y otras las empresas dejan |
• El |
secretismo está creando desconfianza entre |
afectada. |
• En zonas de conflicto la minería es un factor promotor del |
conflicto. |
• Hay problemas importantes con contaminación y daño al |
ambiente. |
• Por la falta de comunicación se crean y amplían conflictos de |
intereses. |
• Los proyectos sociales fomentan el asistencialismo sobre el |
nivel local. la gente LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL EN LA PRACTICA INDEPAZ En la práctica las iniciativas de RS siguen percibiéndose desde las comunidades, sindicatos, centros |
académicos e incluso entes de control más como cambios de discurso que de enfoque de la relación |
empresas – sociedad. Los líderes sociales consultados en talleres realizados en 2009 y 2010 miran con |
escepticismo la publicidad sobre RSE que hacen las grandes empresas y predominan las percepciones |
criticas que ven pocos cambios desde los viejos patrones que combinan la respuesta a los requerimientos |
legales en materia ambiental, laboral, de compensación de daños y de impuestos con iniciativas de |
filantropía, publicidad y acciones en el entorno para manejar conflictos. |
Los nuevos desarrollos de la RSE pueden estudiarse a mayor profundidad siguiendo experiencias de las |
empresas líderes en esta materia y también en núcleos de convocatoria y sectores con mayor relación con |
instancias internacionales de seguimiento a compromisos en la materia. |
El Pacto Global ha logrado vincular en Colombia a empresas entre las cuales solo un 30% ha |
presentado los informes anuales. La capacidad autoregulatoria del Pacto Global es muy limitada pues las |
empresas logran el sello de estar comprometidas con una instancia internacional de referencia en derechos |
humanos sin que ello implique seguimiento alguno a cambios en la relación con el desarrollo sostenible |
o humano o en el cumplimiento de estándares internacionales que impliquen obligaciones e inversiones |
de sentido social por encima de lo legal. El contenido de los informes de progreso es en la mayoría de los |
casos una referencia elemental a realizaciones e impactos en cada uno de los diez compromisos de la |
declaración del 2000. No existen instancias de dialogo o de seguimiento de esos informes desde grupos |
de interés, ni mecanismos que presionen efectivamente a las empresas a ir más allá del cumplimiento de |
una formalidad. Incluso la metodología de reporte al Pacto Global con indicadores complejos, como la que |
se ha propuesto en España, tienen poca acogida en Colombia. |
En el sector minero energético, el auge de la actividad de exploración y explotación de la última década y la |
transformación del país en exportador de carbón y petróleo está acompañado de la ola de identificación de |
las empresas con el sello de RSE. Todas se han vinculado al Pacto Global y se comprometen a presentar |
informes anuales de sostenibilidad con la metodología GRI. Desde hace 5 años, las más importantes |
empresas del sector han integrado con el gobierno el Comité Minero energético con el objetivo de poner |
en marcha los Principios Voluntarios en Seguridad y Derechos Humanos promovidos inicialmente por |
los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña en asocio con algunas petroleras. Los Informes de |
sostenibilidad son poco conocidos y con algunas excepciones ofrecen poca información de soporte. Los |
temas de derechos humanos no tienen relevancia en esos informes y la vinculación de los grupos de |
interés – en particular comunidades, sindicatos y otras organizaciones sociales – es solo para encuestas |
o consultas aisladas realizadas por especialistas contratados para llenar la formalidad y darle circulación |
internacional. Incluso al interior de las empresas esos procesos relativos a Principios Voluntarios o |
Reportes de Sostenibilidad aparecen como asuntos de una dependencia y no hay real apropiación desde |
la dirección y en las áreas importantes. |
En el sector no extractivo se presentan iniciativas bajo los criterios de RSE particularmente desde |
multinacionales que tienen cobertura nacional y que desarrollan operaciones o redes de contratación o |
comercialización que incluyen zonas críticas. Los avances y modalidades son similares a los del sector |
extractivo pero cuentan con un mayor número de interlocutores y contrapartes desde sindicatos y |
organizaciones sociales. Estas circunstancias le dan mayor visibilidad a los conflictos pero también a sus |
compromisos con grupos de interés y a la rendición de cuentas sobre el impacto social de sus operaciones. |
La Corporación REINICIAR, dentro de su proceso de apoyo a la exigibilidad de los derechos de las víctimas de la Unión Patriótica, ha emprendido diversas iniciativas en beneficio de ellas, de la reivindicación de la vida y la recuperación de la memoria. Dentro de dichas iniciativas se encuentra el Acompañamiento Psicosocial, proceso emprendido hace ya varios años, con el compromiso de otras organizaciones e instituciones sociales como el Ministerio de Interior y de Justicia, la Corporación AVRE y la Fundación Dos Mundos. El presente documento es el resultado del primer año de trabajo del equipo psicosocial de REINICIAR, que trabajó conjuntamente con gran cantidad de personas afectadas, en especial mujeres madres, esposas, compañeras permanentes, hijas e hijos de víctimas; ya que son ellas y ellos quienes generalmente han tenido el reto de reconstruir la vida, de volver a tejer lazos, de volver a abrir caminos, enfrentando la realidad y sorteando las dificultades. Las voces y las historias de las víctimas de la Unión Patriótica necesitan y tienen el derecho de contar con un lugar en la sociedad; deben ser conocidas y reconocidas por Colombia y por el mundo entero; con el fin de dibujar un rostro a la verdad y recoger un homenaje a la memoria de esos hombres y mujeres con ideales democráticos de cambio; con la esperanza de aportar a que los hechos tan crueles e inhumanos que lamentablemente rodearon la historia del movimiento político Unión Patriótica no se sigan repitiendo. De este modo, la presente cartilla tiene el propósito de recoger con una perspectiva psicosocial algunas de las voces de las víctimas, sus familiares y amigos, quienes pese al sufrimiento causado por años de violencia se han atrevido a hablar, a romper ese penoso silencio y a compartir sus tragedias, sus opiniones y sus logros, sus aprendizajes y fortalezas, mostrando que por encima del estruendoso ruido de la balas se encuentra la armónica melodía de la vida. Por supuesto lo anterior no excluye la continuación del trabajo emprendido junto con otros y otras que también han jugando un papel esencial en esta historia. Así mismo, pretendemos hacer visible el camino recorrido por la Corporación REINICIAR en su trabajo de acompañamiento psicosocial a las víctimas, con el ánimo de facilitar una mayor comprensión del proceso del que han hecho parte, ofreciendo también algunos elementos conceptuales básicos que dan razón de “qué es”, “para qué” y “por qué” el acompañamiento psicosocial. |
ENTENDIENDO JUNTOS EL ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL |
A continuación presentaremos algunos elementos conceptuales para comprender lo que significa el acompañamiento psicosocial y a la vez contar a las víctimas, familiares, amigos y amigas y a la sociedad en general, sobre la brújula de trabajo que ha orientado al equipo psicosocial de la Corporación REINICIAR en el transcurso de este camino. La violencia como drama social La historia de la humanidad ha estado marcada por diversos hechos que han ocasionado situaciones de crisis. Estas crisis pueden presentarse a causa de factores naturales (como lo son los terremotos, los incendios, las inundaciones y muchos otros tipos de desastres naturales), pero también pueden darse por la acción directa de los seres humanos, por ejemplo en situaciones de guerra y violencia. Aunque en ambos casos existen consecuencias difíciles, ya que cambian nuestra vida, parecen acabar con nuestros sueños y en muchas ocasiones, se llevan a nuestros seres queridos; es importante tener en cuenta que las crisis desencadenadas por otros seres humanos tienen efectos y consecuencias profundas para las personas afectadas, así como para las posibilidades de desarrollo de las sociedades en las que suceden estos acontecimientos. El no reconocer a los otros como iguales; el no asumir que todos y todas tenemos los mismos derechos sin importar nuestra raza, condición socio-económica, nuestra inclinación o participación política; la negación de la vida, la libertad y la dignidad; la intencionalidad de hacer daño por parte de un ser humano a otro, resulta incomprensible, quebrantando todos los valores fundamentales para llevar una vida en comunidad. De esta forma, el daño que causa la violencia deja serios impactos y transformaciones en todas las dimensiones que constituyen al ser humano, dentro de las que se encuentran los aspectos físicos, sociales, políticos, culturales, económicos, psicológicos y espirituales. Bajo estas condiciones existe gran variedad de “lentes” para ver y comprender nuestra manera de actuar en la realidad, donde lo psicosocial constituye una mirada especial que no podríamos dejar de lado. ¿Qué es el acompañamiento psicosocial? Lo particular de estos “lentes” psicosociales es que permiten observar de qué manera nuestras acciones, pensamientos y sentimientos están unidos a las condiciones sociales que nos rodean, asumiendo que la sociedad hace a las personas y a la vez las personas hacen a la sociedad, no pudiendo entender lo uno sin lo otro. |
En este sentido, una perspectiva psicosocial busca entender a las personas en la relación que ellas tienen con su ambiente y cómo afecta el ambiente sus formas de pensar, de sentir y de actuar. Ahora bien, en aquellos lugares y personas que han sentido la violencia de manera prolongada y sistemática ¿Cuáles son los sentimientos que se albergan? ¿Qué es lo que ha generado esos sentimientos? ¿Cuáles son las historias, los pensamientos y los hechos que intentan explicar esa realidad? ¿Cómo ha reaccionado la sociedad ante tales acontecimientos? ¿Cómo han hecho frente todas estas personas a una realidad tan dolorosa? Estas preguntas nos llevan a comprender porqué es importante contar con una mirada psicosocial de la realidad. Estas preguntas nos llevan a mirar más allá de los listados y estadísticas sobre violencia, intentando escuchar una voz que refl eje los rostros y los sueños afectados. Bajo esta perspectiva, se entiende lo psicológico como algo en esencia colectivo, donde se hace necesario tomar en cuenta el contexto y la historia de las personas y las comunidades para poderlas entender y acompañar. De esta forma, el acompañamiento psicosocial promueve el desarrollo de herramientas para continuar con la vida; para exigir una vida digna; para construir alternativas que alivien el malestar emocional causado por la violencia. Así mismo, el acompañamiento psicosocial se propone el fortalecimiento de redes sociales, con el fin de favorecer acciones organizativas, jurídicas y políticas, que tengan como horizonte la reivindicación de los derechos vulnerados y la posible transformación de la sociedad en un escenario democrático. Para finalizar, la perspectiva psicosocial busca aportar elementos para el desarrollo integral del ser humano, rescatando sus particularidades, su contexto e historia. Pero para que el reconocimiento de la integralidad del ser humano sea una realidad, se requiere de una serie de condiciones que a muchos les han sido negadas, por lo que es importante continuar emprendiendo acciones que posibiliten lograrlas. |
¿Y qué nos puede decir una mirada psicosocial sobre la historia de la Unión Patriótica? Hablar de la historia de Colombia es hablar generalmente de guerras, violencia y confl ictos interminables; es hablar de “buenos y malos” o es hablar de cómo se ha ido “desarrollando” un país con base en los intereses de unos pocos. Siendo este el drama al que muchos de nuestros coterráneos se les ha llevado a vivir, poco a poco se ha venido confi gurando una realidad en la que hablar de la historia de Colombia es hablar de una historia de inequidad social e intolerancia política. 1 Condiciones que garanticen los derechos de acceso y posibilidad de uso digno de servicios de salud, educación, alimentación, trabajo, vivienda, entre otros. Pero a la vez es importante señalar que han existido numerosas y valiosas iniciativas, que por medio de vías democráticas y no violentas le han hecho frente a estas situaciones, mostrando esa otra cara de nuestra historia donde la resistencia y la lucha social por la vida y la dignidad también han tenido un papel fundamental en la construcción de país. Así, una de las iniciativas más importantes en ese sentido fue la ocurrida en la década de los 80’s, con la creación del movimiento político Unión Patriótica como alternativa política, que reunía personas de todos los sectores sociales, ex-combatientes de las FARC-EP y de diversos partidos políticos, que se unieron con el fin de emprender acciones que tendieran a encontrar la equidad y el desarrollo de los sectores más desfavorecidos. A través del tiempo, mientras la Unión Patriótica iba siendo rápidamente exterminada, a su vez comenzaba a contar con un apoyo generalizado de amplios sectores sociales, que veían representada en ella la esperanza de alcanzar la paz y materializar el ideal democrático. |
Fueron muchos los crímenes que se cometieron, los homicidios, las desapariciones forzadas, las masacres, las torturas, el desplazamiento forzado, las amenazas, los allanamientos, las detenciones arbitrarias y las persecuciones, que se convirtieron en el pan de cada día para cientos de líderes y liderezas, para miles de familias a lo largo y ancho de todo el país. Esta situación, enmarcada por la constante y sistemática violación a los derechos humanos y a las libertades políticas, compromete directamente al Estado, ya sea por acción directa o por faltar a su deber de garantizar que todos y todas podamos disfrutar de los derechos que tenemos como seres humanos, lo cual ocasiona un daño mayor, sembrando desesperanza, impotencia e impunidad. De esta forma, el genocidio perpetrado contra la Unión Patriótica, como crimen de lesa humanidad, deja una triste huella imborrable en la memoria de miles de familias, de comunidades y en el país entero. Los impactos y los daños que ha ocasionado este crimen no solo afectan la participación política, la convivencia ciudadana, los lazos sociales, los valores culturales, sino que también se ve comprometida cada persona en su individualidad. Es este el tamaño del reto que tiene el Estado y sociedad en general para reconstruir los proyectos de vida truncados y encontrar el camino a la verdad, la justicia y la reparación integral. De parte de las víctimas, es de resaltar que muchas aún frente al dolor y el miedo, han construido alternativas para superar la crisis emocional, relacional, económica y política que esta situación les ha dejado. Incluso es de resaltar que además lo han hecho en medio de un contexto social y político que generalmente les excluye y les estigmatiza, intentado abandonarlas al silencio. Efectivamente, las víctimas sobrevivientes de la UP y sus familiares han guardado silencio durante años como forma de protección, aún cundo a la vez esto ha difi cultado que sus historias sean reconocidas y que cuenten con la oportunidad de desahogar tanta tristeza. En este sentido, el riesgo en todo caso es que la sociedad vaya relegando al olvido una experiencia de la cual debería aprender, para asegurar que situaciones tan difíciles no vuelvan a ocurrir afectando a otras personas solamente por el hecho de perseguir sus sueños. Teniendo en cuenta lo anterior, el acompañamiento psicosocial a las víctimas y familiares del genocidio contra la UP es esencial, ya que ellas sienten la necesidad de relatar sus experiencias, comunicar sus emociones y sentimientos, buscando un reconocimiento y una validación social de su particular experiencia del dolor. Además se hace necesario emprender y apoyar acciones que tiendan a la reivindicación de los derechos vulnerados, a la reconstrucción de las redes sociales y de participación política, así como al rescate de la memoria histórica; ya que no solo es necesario hablar de lo ocurrido con la Unión Patriótica y sus miembros por el bienestar emocional de las víctimas y familiares, sino que además ese recordar y narrar es un derecho de importancia social, para impedir que estos hechos de barbarie y crueldad sigan ocurriendo contra un grupo o individuo. ¿Dónde está la “enfermedad”? La constitución política nos dice que Colombia es un Estado social y de derecho, lo que significa que este es un país regido por unas normas donde se reconoce que todos y todas somos iguales ante esa ley y que tenemos los mismos derechos y deberes. Además, como se trata de un Estado social, con esta misma constitución se buscaría que los intereses de las mayorías sean favorecidos sobre los de las minorías, beneficiando a las colectividades primero que a personas individuales. Más aún, se dice que Colombia es un Estado democrático, es decir que todos y todas tenemos el derecho a elegir a nuestros gobernantes y así mismo a ser elegidos para gobernar, con las garantías necesarias para ello. Todo esto nos debería favorecer a todos y todas por igual para desarrollarnos como seres humanos dignos, libres e iguales, sin embargo la realidad es otra muy diferente; en ocasiones nada de lo anteriormente dicho tiene cumplimiento, y una expresión clara de la negación de esto es la violencia política de la cual fue víctima la UP. La violencia política la podemos entender como todos aquellos hechos que atentan contra la vida, la integridad y la libertad personal y colectiva, producidos por el abuso de autoridad de agentes del Estado debido a motivaciones políticas. De esta forma, la violencia política representa un acontecimiento traumático para las personas y para la sociedad, debido entre otras cosas a: |
La constante vulneración a los derechos fundamentales. |
Las pocas garantías para el ejercicio pleno de los mismos. |
Los cambios en los valores de la cultura, por ejemplo, la pérdida del valor sagrado de la vida. Las formas en que se ven afectadas las relaciones entre las personas. Bajo estas condiciones se va presentando un ambiente generalizado de miedo, desconfianza e impotencia que afecta a todas las personas relacionadas con el hecho violento y que por lo tanto termina por influir en la manera como cada uno y cada una ve el mundo, como piensa, como actúa y como siente. De esta manera, estos cambios en cada una de las víctimas de la violencia socio-política son reacciones normales de los seres humanos ante cambios abruptos y violentos que se presentan en su alrededor. También es importante tener presente que cada cambio y cada reacción es única y específica para cada persona, pues no todos reaccionamos de la misma manera ante los momentos de crisis, dependiendo de la historia de vida de cada quien, del tipo de hecho violento, de las redes sociales que tengamos, de las condiciones socio-económicas con las que contamos, de las herramientas psicológicas de afrontamiento a la crisis, entre otros factores. En todo caso, las nuevas formas de pensar, sentir y actuar que desarrollamos ante situaciones de violencia cumplen varias funciones, algunas nos protegen en cierta medida, pero también otras de ellas van deteriorando nuestra salud física, emocional y social. Un ejemplo de esto es el miedo, en un principio nos pueden proteger, ya que nos mantiene alerta para la acción; pero también si este se convierte en algo diario y generalizado nos puede impedir el sano desarrollo de nuestra vida y el de nuestras familias (el miedo se convierte en terror). De esta forma, se comprende la importancia de entender las expresiones de malestar emocional que presentan las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica, dentro del entorno social y político y dentro de las historias de las víctimas. De lo contrario podría haber una comprensión equivocada que podría hacer más daño y causar mayores afectaciones de las ya existentes. Anteriormente, las reacciones de las personas en contextos de guerra y violencia sistemática eran entendidas como “enfermedades” y por lo tanto los tratamientos psicológicos se enfocaban en “curar” a las personas individualmente, dejando de lado su entorno social y político. Pero ahora, gracias al desarrollo de una mirada psicosocial más compleja para comprender la realidad, varias organizaciones sociales que intervienen en contextos de violencia reconocen que las causas del malestar no deberían tratarse “dentro” de las personas exclusivamente, sino que es necesario emprender y apoyar acciones para transformar los contextos e historias que agreden y mantienen el daño causado. En conclusión, lo extraño no es sentir miedo, rabia, dolor, tristeza, frustración, ni desesperanza; lo extraño es vivir en un medio donde la vida humana parece no tener ningún valor, donde la intolerancia política acabó con miles de sueños y expresiones solidaridad y responsabilidad; donde el interés de unos pocos acabó con la posibilidad de desarrollo de muchos; donde los encargados de cuidarnos y garantizar el cumplimiento de nuestros derechos tienen responsabilidad en la tragedia ocurrida contra la Unión Patriótica. El acompañamiento psicosocial es diferente a la terapia psicológica En la actualidad, la Corporación REINICIAR adelanta un proceso de acompañamiento psicosocial con las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica. En el marco de las diversas actividades llevadas a cabo, se han manifestado en varias oportunidades preguntas, dudas y confusiones de las víctimas entorno a: ¿Qué se puede esperar de este proceso de acompañamiento psicosocial?, ¿Asistir a las actividades psicosociales implica estar mal mentalmente o aceptar que tengo dificultades psicológicas?, ¿Solicitar un acompañamiento individual o familiar es aceptar que no puedo con mis dificultades? Frente a estos y a muchos otros interrogantes de las personas a quienes acompañamos, es indispensable para el equipo psicosocial de la Corporación REINICIAR brindar algunas respuestas. Hasta este momento se ha comentado la importancia de contar con un acompañamiento para las víctimas del exterminio contra la UP, y de qué forma se comprende la afectación de las personas, pero ¿Qué se puede esperar de este proceso? ¿Qué objetivos tiene? Las respuestas a estas preguntas tienen la finalidad de invitar a todas y todos los afectados por la violencia contra la UP a participar en los procesos que desarrolla la Corporación REINICIAR en varios niveles, para continuar construyendo proyectos, reconociendo la voz del silencio, dando forma a nuestros sueños y justicia a nuestra historia. De este modo, así suene simple, el acompañamiento psicosocial busca acompañar, es decir: “Estar al lado de…”. La violencia perpetrada contra la Unión Patriótica fue dejando una huella de soledad en las personas, familias y comunidades, de modo que este acompañamiento busca reunir a las víctimas y tejer de nuevo lazos de compañía, fraternidad, apoyo y amistad. De este modo por medio de De este modo por medio de una escucha activa, del apoyo una escucha activa, del apoyo humano y la presencia comhumano y la presencia comprometida, se busca brindar prometida, se busca brindar un sostén y el fortalecimiento un sostén y el fortalecimiento de las personas ante el sufrimiento de las personas ante el sufrimiento y el dolor causados. Para realizar este trabajo se hace necesario reconocer las diferentes dimensiones del ser humano, es decir sus espacios sus espacios individuales y colectivos, de modo que el acompañamiento busca abordar de alguna forma cada uno de estos. Estos niveles hacen referencia a los distintos procesos que ha emprendido la REINICIAR para acompañar a las víctimas , como la participación en las Coordinaciones Regionales de víctimas y familiares del genocidio contra la UP, los talleres de formación, la galería de Memoria Viva, los grupos de teatro, los talleres psicosociales, etc. |
A la vez se busca la generación de espacios de diálogo que permitan la expresión de sentimientos y emociones, desarrollando herramientas para mejorar su manejo, ubicando la relación que tienen con las historias y contextos de violencia en los que ha transcurrido el genocidio. También, estas actividades tienen la finalidad de prevenir que las respuestas emocionales normales de las personas ante estos hechos de violencia no continúen por caminos que generen aún mayores difi cultades y afectaciones, buscando así evitar el desarrollo de trastornos mentales que terminen deteriorando más el entorno familiar y social de las víctimas y su propia salud. Así mismo, el acompañamiento psicosocial en el nivel social intenta favorecer la reconstrucción de las redes personales y sociales, apoyar la organización de las víctimas para evitar la revictimización e impulsar el trabajo conjunto en el proceso de exigencia por la verdad, justicia y reparación integral para todos y todas las afectadas. Hasta el momento se hace evidente que el proceso de acompañamiento psicosocial es necesario para que los procesos de reivindicación de derechos sean integrales y adquieran fortaleza. Sin embargo se debe reconocer que este tipo de acompañamiento por si mismo no es suficiente para restablecer los daños graves que una persona ha sufrido en su dimensión psicológica. Para avanzar hacia ello, como parte de las medidas de reparación que deben ser exigidas y a las que tienen derecho las víctimas, es necesario adelantar procesos de rehabilitación, mediante tratamientos adecuados para el mejoramiento de la salud física y mental de las personas afectadas gravemente. Es dentro de este marco se hablaría de una terapia psicológica, la cual tiene el objetivo esencial de aliviar el sufrimiento psíquico, ya que se caracteriza por ser de un mayor alcance y profundidad. Esta requiere de tratamientos más especializados y específicos, con técnicas psicológicas y formas de trabajo distintas a las desarrolladas en el acompañamiento psicosocial. La terapia psicológica generalmente se centra en una sola persona y si es pertinente en su familia. Pero los procesos psicosociales más amplios, con más personas, no están contemplados dentro de la terapia, aún cuando son fundamentales, tal y como ya se ha mencionado. Los daños graves hacen referencia al impedimento para restablecer el proyecto de vida; dificultades para relacionarse de modo adecuado con su entorno; y un constante sufrimiento psíquico. |
En cualquier experiencia mirar hacia atrás y ver de nuevo el camino recorrido permite darnos cuenta de lo que hemos vivido, reconocer los aprendizajes de las acciones pasadas, hacer visibles los aciertos y tomar medidas para prevenir los desaciertos. Desde esta perspectiva, presentamos de modo corto las principales acciones que ha desarrollado la Corporación REINICIAR en el tema de acompañamiento psicosocial, con el fin de reconocer el trabajo mancomunado que se ha tejido a lo largo de varios años, para continuar desde allí construyendo y avanzando. ¿Qué se ha hecho y qué estamos haciendo a nivel psicosocial? Son ya casi seis años en los que la Corporación REINICIAR ha venido motivando procesos de atención psicosocial con las víctimas sobrevivientes del genocidio realizado contra la UP, a través de diferentes actividades, buscando la reconstrucción de nuestro tejido social, de nuestras historias, sueños y esperanzas, haciendo frente a los sentimientos de temor y desconfianza que nos habrían sembrado aquellos actos de violencia que vulneraron nuestra dignidad. Desde el principio, ante la necesidad de recuperar la historia de los hechos sufridos para encaminar el proceso de documentación y demanda jurídica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Corporación REINICIAR ha sido sensible al reconocer que cada experiencia, cada testimonio, está construido en buena parte desde intenso dolor, que debe ser abordado cuidadosamente a la hora de consultar a las víctimas. En efecto, aún cuando el objetivo de REINICIAR ha sido reconstruir la memoria de nuestros seres queridos recordándolos vivos, como mujeres y hombres excepcionales, nada lograríamos si negáramos u ocultáramos nuestro natural sufrimiento, ante unas situaciones de injusticia que son muestras de una sociedad que no ha logrado comprometerse con el respeto a los derechos humanos. Ante esta realidad, la Corporación REINICIAR ha promovido la atención a los efectos psicosociales del genocidio, a través de diferentes proyectos que contribuyen a la mejoría emocional de los y las sobrevivientes, avivando sus capacidades de expresión y empoderamiento, generando vías abiertas para su participación organizada en el proceso de demanda y exigencia de derechos. A continuación presentamos un recuento de los principales proyectos adelantados por la corporación en materia de atención psicosocial, con el propósito de dar a conocer lo que se ha hecho y lo que se está haciendo en este campo: Atención psicosocial en la búsqueda de una mejoría emocional El primer acercamiento de la Corporación REINICIAR hacia la búsqueda de una mejoría emocional de las víctimas se realizó durante el año 2001, cuando contrató con la Corporación AVRE un espacio de atención psicológica y psiquiátrica especializada, para la consulta individual de las personas afectadas. Este espacio fue valorado de muy buena forma por las víctimas-sobrevivientes, dado que se trató de un programa de atención profesional, en confidencialidad y con una organización reconocida en los servicios de salud mental. Sin embargo, ante un número tan grande de víctimas, y ante la necesidad de restablecer nuestro tejido social como víctimas de un genocidio político, pronto se procuró planear otra estrategia de acompañamiento colectivo. Es así como desde el año 2004 hasta el año 2006, REINICIAR convocó la participación de la Fundación Dos Mundos para realizar una serie de talleres psicosociales y consultas terapéuticas, con el ánimo de generar un acompañamiento más amplio que además se encontrara integrado a los procesos de exigibilidad y promoción de los derechos de las víctimas. Con esta perspectiva la corporación logra articular el tema de la salud mental en un proceso coordinado con las demás modalidades de atención que ofrece a las personas vulneradas, asociando los procesos jurídicos, de documentación e incidencia, con los de atención psicosocial, formación en derechos humanos, Reconstrucción de la memoria y organización social. Durante el periodo de trabajo con la Fundación Dos Mundos se realizó un acompañamiento psicosocial directo con más 25 de 400 personas, en las regiones de Cundinamarca-Bogotá, Santander, Magdalena Medio, Meta, Tolima, Caquetá, Huila, Guaviare, Valle de Cauca, Eje Cafetero y Antioquia, logrando un acercamiento inicial con algunas de las víctimas del caso y sus propios contextos. En este proceso fue posible reconocer y poner en común aquellas experiencias que soportábamos en soledad, permitiendo que afl orara la verdad que por mucho tiempo había permanecido en la oscuridad y el silencio: La verdad de las historias de las víctimas sobrevivientes del genocidio perpetrado contra la UP. A través de diversos talleres y conversatorios terapéuticos se inició la posibilidad de acompañar a varias de las personas vulneradas, proporcionando herramientas para la expresión y comprensión de aquellas emociones que como el miedo, la tristeza, la rabia o la impotencia, frecuentemente creíamos que éramos los únicos/as en padecer, desconociendo en ocasiones la magnitud del impacto que sufrió la Unión Patriótica en todo el país. De esta manera, el reconocimiento de las propias emociones jugó un papel central en estos talleres, donde a través de la palabra, los testimonios y la lúdica, fue posible compartir aquellos sentimientos que teníamos encerrados, y sobre todo comprender con claridad de conciencia que sentir todas estas emociones es apenas algo natural, una vez se ha atravesado por una situación tan complicada como la vivida por las víctimas sobrevivientes del genocidio. La consigna visible en este tipo de encuentros que han privilegiado el reconocimiento sobre nuestro propio estado emocional es la siguiente: Esta reflexión nos permite reconciliarnos con nuestro propio ser, pues nosotros no somos “culpables” por no haber logrado frenar a tiempo toda esta tragedia, ni tampoco estamos “enfermos” por el hecho de sufrir ante una realidad tan dolorosa. Al contrario, debemos reconocer y denunciar que la responsabilidad se encuentra en una situación social injusta, que en el caso del genocidio contra la UP consistió en la ejecución de planes sistemáticos de exterminio contra los/las militantes de este movimiento político, sus familiares y simpatizantes, de mano de los grupos paramilitares con aquiescencia del estado. Ahora bien, además del desahogo logrado a través de todas estas actividades, el silencio y ocultamiento en el que vive la mayor parte de las víctimas fue transformado en expresión y denuncia, al menos en los espacios generados por la atención psicosocial. Como recuerda una de nuestras compañeras del taller del Huila, quien resiste la desaparición forzada de su esposo: |
Adicionalmente, la posibilidad de comenzar a reconstruir el tejido social fracturado por los hechos de violencia, fue otro más de los grandes aportes que dejaron estos valiosos encuentros, organizados para la refl exión, la recreación, el disfrute y el reencuentro. “Después de vivir la soledad por el desplazamiento forzado, allí [en los talleres psicosociales] se pudo volver a hacer amigos” (Mujer Medellín). De esta manera, el espacio de acompañamiento psicosocial se convirtió en un lugar donde las historias de cada uno/a fueron acogidas y valoradas, facilitando la expresión de sentimientos de difícil manejo, permitiendo a las personas afectadas “llevar el dolor de una manera menos traumática y tener la facilidad de hablar de lo ocurrido de un modo más calmado” (Mujer Florencia). Como se ve, el camino recorrido con el acompañamiento psicosocial ha sido un camino de base sensible y frágil, de paso lento pero seguro, donde la mejoría emocional ha requerido de mucho esfuerzo y motivación de espíritu. La conversación y comprensión de lo que hemos vivido ha facilitado reconstruir unos nuevos sentidos, unos nuevos horizontes, que nos permiten descansar la vista y contemplar el camino que deseamos recorrer. Pero, obviamente, sabemos que la tarea no concluye aquí. Entre las enseñanzas que nos deja la experiencia con la Fundación Dos Mundos, es importante reconocer que no es sencillo conversar sobre las experiencias que nos hacen daño, mucho menos cuando se trata de los efectos que ha dejado en nosotros/as la violencia sistemática ejercida contra la UP, pues aún encontramos un ambiente social hostil 28 en el que persisten dudas y señalamientos con respecto a lo que hemos vivido. En este contexto, no es de extrañar que buena parte de las víctimas sobrevivientes continúen encerrándose en sus propios cuerpos, comprimiendo su dolor y su angustia, con la ilusión de que nadie, ojalá ni ellas/ellos mismas, se enteren de su propio malestar. Sin embargo, no es posible escapar de nosotros mismos, y antes que desfallecer es necesario volver a habitar el alma y nuestros propios corazones. Esta ha sido la claridad que ha impulsado otro importante proyecto motivado desde la Corporación REINICIAR: La conformación de grupos de teatro. El teatro y otros artes: expresión de vida y resistencia A la par con las actividades de acompañamiento psicosocial que realizaba Dos Mundos, la Corporación REINICIAR desde el año 2004 ha impulsado otro proyecto donde el eje de trabajo ha sido el fortalecimiento emocional, para desarrollar nuestras habilidades de expresión y recuperar nuestro cuerpo como herramienta de goce y crecimiento personal, a través de la expresión artística. Con la participación en los talleres de teatro -comenta uno de sus directores- las personas se reafirman en sus propios cuerpos, sus voces se templan y su ilusión de alcanzar justicia se fortalece y se consolida. El arte, al convertir las historias de lo trágico silenciado en memoria viva de la sociedad, no solo alivia a quien lo hace sino que también nos permite comprender lo que sucedió, aspirar a la justicia y luchar por ella, comunicando esos hechos terribles y desconocidos por gran parte de la sociedad. A través de la danza, el canto y el teatro, las mismas víctimas sobrevivientes del genocidio cuentan y presentan lo que han vivido, elaborando estéticamente su memoria del horror. Aún cuando buena parte de las personas afectadas, antes de hacer parte del trabajo teatral mencionan que “no son artistas”, que “no tienen las habilidades”, que “no pueden o no saben hacerlo”, lo que ha mostrado la experiencia es que poco a poco, con el apoyo del grupo, las personas se descubren y se reafi rmar en sí mismas, exploran nuevas capacidades y se conocen más afondo, logrando vencer ciertos temores y vergüenzas. |
Adicionalmente, a través de la presentación pública, los grupos de teatro contribuyen a la sensibilización de una sociedad que desconoce, o conoce de manera distorsionada, lo que ha ocurrido con nosotros mismos/as, con nuestros familiares y con todo el movimiento de la Unión Patriótica. Aquí encontramos un espacio para contar y expresar nuestras historias, recobrar el poder de nuestra voz y comenzar a hacer visibles las experiencias de las cuales somos protagonistas. En realidad, en ningún momento estamos haciendo una representación, lo cierto es que estamos presentando al público lo que efectivamente hemos vivido. A partir de esta experiencia los y las participantes dan cuenta de cómo el teatro podría jugar un papel central en la reivindicación de sus derechos, en especial en la reparación, ya que este trabajo brinda posibilidades de mejoría emocional actuando sobre el daño psicológico; favorece acciones de denuncia, de reconstrucción de la memoria y visibilidad de los hechos en espacios sociales; potencia el crecimiento personal mediante la formación y desarrollo de distintas habilidades artísticas. También puede contribuir a reparar daños psicosociales mediante el acercamiento y restablecimiento de lazos sociales y redes de apoyo; rompe el silencio y el aislamiento; fomentando así la integración social. Durante el tiempo que lleva este proyecto se han llegado a conformar tres grupos de teatro con las Coordinaciones de Cundinamarca-Bogotá, Tolima, Medellín y Urabá de Antioquia. Actualmente, el grupo de teatro Generaciones, en la ciudad de Bogotá, está conformado por personas de distintas edades, en su mayoría mujeres, quienes han llegado a hacer del trabajo con el arte un proyecto de vida. De manera semejante, el grupo La esperanza de un pueblo, en la ciudad de Medellín, ha llevado al escenario teatral sus testimonios de vida, permeando con historias de resistencia sus creaciones artísticas. Según expresan los y las integrantes de los distintos grupos, a través de esta experiencia se han venido dando pasos hacia la consecución de los siguientes objetivos, entre otros: • Preservar la memoria y reivindicarnos. • Formarnos para multiplicar el trabajo. • Valorar el arte como mecanismo de reparación. • Recuperar la memoria y hacer una denuncia pública. |
• Expresar y liberar sentimientos de difícil manejo. |
• Contribuir a la consecución de una vida digna. • Construir colectivamente procesos organizados desde las víctimas. Junto con esto se logra conformar un nuevo sentido al rededor de las experiencias y los impactos emocionales, permitiendo interpretar y asumir el recuerdo de una manera más saludable. Una de las mujeres víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica lo expresa así: “nuestro sufrimiento lo hemos vivido como si fuera un piano; al principio tenemos que cargar con él como un gran peso que llevamos a nuestra espalda; luego se reconoce que ese peso está ahí y que ahí va a continuar, y nos encontramos con ese piano cada vez que pasamos por la sala de nuestra casa, así no lo queramos ver; pero con el tiempo ese peso se vuelve fuente de vida, y comenzamos a usar nuestro dolor para crear, como si decidiéramos tomar ese piano y en vez de considerarlo un estorbo comenzáramos a utilizarlo para expresar nuestra melodía”. Para la realización de todo este trabajo, los y las participantes de los grupos de teatro han recurrido a una serie de herramientas como la música, el vídeo, la fotografía, la escenografía, el vestuario, la danza, entre otros, logrando combinar todos estos elementos con el fin de expresar hechos, sentimientos y situaciones que no han sido posibles de expresar por otros medios. “Más allá de aspirar a una reparación económica -comentan varias de las mujeres del grupo teatral de Medellín- lo que nos interesa es que se sepa la verdad y que se logre justicia”. Cabe mencionar que así como el acompañamiento psicosocial realizado a través de talleres y consultas terapéuticas ha estado articulado a los procesos de documentación y reconstrucción de redes sociales, el trabajo de los grupos de teatro se ha venido articulando a distintos procesos de sensibilización cultural y recuperación de la memoria histórica de lo que hemos vivido. En este sentido, consideramos importante reconocer el trabajo de los grupos de teatro en relación con el proyecto Memoria Viva, especialmente por su acompañamiento a la presentación de la galería de la memoria realizada por la Corporación REINICIAR, así como por su participación en documentales, conmemoraciones y manifestaciones públicas. Mejoría emocional, participación y exigencia Como se ha mostrado anteriormente, el trabajo de acompañamiento psicosocial ha sido un componente de gran importancia en la labor que adelanta REINICIAR con las víctimas y familiares sobrevivientes del genocidio perpetrado contra la UP; en tanto ha promovido la mejoría emocional de las víctimas, la reconstrucción del tejido social, la reconstrucción de la memoria histórica y la divulgación de nuestra verdad. Sin embargo, sabemos con claridad que continúa siendo indispensable adelantar este trabajo a una escala mayor y con mayor profundidad, pues por un lado lo realizado hasta el momento es apenas un trabajo inicial, y por otro, el camino por la exigibilidad de los derechos de las víctimas ha sido un camino extenso y agotador que pone a prueba nuestra resistencia tanto física como mental. Con esta conciencia, en el año 2008 la Corporación REINICIAR ha convocado a un equipo de profesionales para conformar un área de acompañamiento psicosocial, que funcione al interior mismo de nuestra organización, apoyando las distintas iniciativas que promovemos en favor de las víctimas. En este sentido, podemos afirmar que el trabajo psicosocial no hace parte de un proyecto paralelo o independiente ofrecido por la corporación, sino que se encuentra integrado fuertemente a las estrategias de trabajo jurídico, formativo, cultural y documental que adelantamos de la mano con las víctimas. Ahora bien, en esta ocasión queremos resaltar la manera como hemos venido integrando nuestra perspectiva psicosocial al trabajo que venimos realizando |
desde hace más de quince años, pues más allá de introducir una estrategia de acompañamiento “nueva”, nuestra propuesta ha consistido en reconocer tanto el camino recorrido por la Corporación REINICIAR como los esfuerzos y capacidades de las víctimas para continuar resistiendo. En primer lugar, para comenzar a pensarnos una estrategia de acompañamiento psicosocial, decidimos elaborar un trabajo diagnóstico junto con víctimas sobrevivientes del genocidio contra la UP, residentes en diez regiones del país, quienes ya tenían algún conocimiento sobre el tema, pues hicieron parte del trabajo adelantado por la Fundación Dos Mundos entre los años 2004 y 2006, así como también nos reunimos con quienes hacen parte de los Grupos de Teatro. Efectivamente, a principios de 2008 visitamos Huila, Caquetá, Magdalena Medio, Santander, Antioquia, Meta, Tolima, Valle del Cauca, Eje Cafetero y Bogotá-Cundinamarca, donde estuvimos conversando con aproximadamente 140 de las víctimas, quienes nos comentaron sobre la experiencia de acompañamiento psicosocial realizado en años anteriores, y formularon propuestas a partir del análisis de las características y necesidades de cada región. Sobre este trabajo la Corporación REINICIAR elaboró un Informe Diagnóstico de Acompañamiento Psicosocial, el cual fue socializado con las coordinaciones regionales de víctimas y familiares de la UP enunciadas. 3535 De esta manera, desde el principio hemos considerado que la participación de las víctimas sobrevivientes es un componente fundamental a la hora de planear una estrategia de acompañamiento psicosocial, pues son ellas mismas quienes han vivido los impactos de la violencia socio-política que se practica en Colombia, y son ellas mismas a quienes interesa verse beneficiadas con el desarrollo de las propuestas. En segundo lugar, nuestro nuevo equipo psicosocial ha venido liderando la realización de talleres en distintos sectores del país, con los objetivos centrales de identifi car los daños psicosociales sufridos a causa del genocidio, promoviendo a la vez la participación de las víctimas para la elaboración de propuestas y la recopilación de imaginarios de exigencia de reparación psicosocial, teniendo en cuenta la particularidad de la experiencia de los hijos e hijas, mujeres madres y esposas (o compañeras permanentes), y otros rasgos específicos de las víctimas afectadas en cada región. Desde esta perspectiva, siendo conscientes de que el proceso de exigencia de nuestros derechos es una tarea ardua en la que debemos persistir, desde la realización de estos talleres REINICIAR ha promovido el fortalecimiento de nuestro tejido social y la participación de las víctimas, en la definición de los parámetros con los cuales ellas mismas consideran que los impactos psicosociales podrían ser reivindicados desde una perspectiva integral. De esta manera, gracias a la importante colaboración de la Coordinación Nacional de Víctimas y Familiares del Genocidio Perpetrado Contra la Unión Patriótica, durante los años 2008 y 2009 hemos venido consolidando un perfil de afectación psicosocial y una serie de propuestas para la reparación de estos daños, como forma de fortalecer y aportar elementos a los procesos de exigibilidad de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación integral. En este sentido, en lo que insistimos es en que “nosotros con una reparación no exigimos solamente que nos reparen económicamente, también se exige que nos reparen psicológicamente, socialmente y laboralmente (…) que nosotros no exigimos solamente que nos den cierta cantidad de plata, sino que se sepa que nosotros también sentimos dolor”. Una vez perdimos a nuestros seres queridos “de lo que se trata todo esto es de que ellos recuperen su dignidad y de que nosotros como familiares también la recuperemos” (Grupo de hijos e hijas del departamento del Meta). En tercer lugar, el proceso de acompañamiento psicosocial que se ha venido realizando desde el año 2008, ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a la atención de víctimas en consultas psicoterapéuticas de tipo individual y familiar. Desde esta alternativa de atención, más de medio centenar de personas han encontrado una voz de aliento sincero y una escucha respetuosa que ha procurado cultivar tranquilidad, en los espíritus de aquellas personas que por su interés de superación, han buscado orientación y alivio para continuar enfrentando sus vidas. Ahora bien, conocemos de sobra la necesidad de llegar a un mayor número de personas, especialmente en las regiones apartadas de la capital, y echando mano de los recursos con los que contamos, hemos procurado dedicar espacios para ofrecer este tipo de atención en las visitas que realizamos a las distintas regiones, con ocasión de los talleres de acompañamiento. Lo importante en este punto del proceso es sembrar lazos de apoyo y de confi anza, que más allá de enmarcarse en la relación psicólogo/a – paciente, nos recuerden que no estamos solos, pues sobrevivimos, resistimos y hacemos parte de la Coordinación Nacional de Víctimas y Familiares del Genocidio Perpetrado Contra la UP y de la Corporación REINICIAR. Por último, a manera de resumen queremos resaltar otros ámbitos en los que el equipo psicosocial de REINICIAR abre caminos para acompañar los procesos de exigencia por los que todos y todas luchamos. Con la conformación de este espacio de acompañamiento hemos logrado apoyar y hacer presencia en distintos escenarios de interés para contribuir a nuestros objetivos. Puntualmente, llamamos la atención en esta ocasión sobre la posibilidad de sumar esfuerzos con la Coordinación Nacional, para la planeación y ejecución de los talleres de formación, que promueven la reflexión y el conocimiento sobre nuestros propios derechos. 5 Actualmente, el equipo psicosocial de REINICIAR hace parte de distintas coaliciones y mesas de trabajo que convocan distintas organizaciones de Derechos Humanos.. Así mismo, participamos en la planeación y realización de distintas campañas que promueven el reconocimiento y el apoyo a las víctimas. También, recuperamos en este contexto el hecho de hacer parte de distintas iniciativas de incidencia, que en coordinación con otras organizaciones, exigimos la creación de políticas públicas que garanticen verdad, justicia y reparación integral, por los impactos que hemos vivido. En este sentido, con el propósito de dar a conocer lo que se ha hecho y lo que estamos haciendo a nivel psicosocial, nos interesa que nuestros lectores/as tengan una idea más clara de lo que implica esta modalidad de acompañamiento, al percatarse de que lo psicosocial no solo implica una atención personalizada, sino que involucra además una coordinación de esfuerzos que busca tener eco y promover nuestros objetivos a nivel político y social. |
¡Queremos crear la capacidad de perder el miedo, queremos crear conciencia en la sociedad y en nuestros hijos! Mujer sobreviviente en Antioquia Conocemos una historia oficial, la cual ha excluido de sus contenidos las voces de miles de mujeres y hombres que tendrían algo diferente y esencial por contar, quizás para el mejoramiento de nuestra sociedad pero sobretodo para sincerarnos con nuestra existencia. Este apartado se centrará en las voces e historias compartidas dignamente por parte de varias de las víctimas del genocidio contra la UP que nos acompañaron en los talleres psicosociales realizados en el año 2008 y parte de 2009, mostrándonos algo de lo que existe tras las listas y cifras de las violaciones que han vivido. A continuación se hace un llamado a escuchar fragmentos de historias de vida, con sufrimientos profundos pero también con sueños y fortalezas extraordinarias, reivindicando la denuncia como un derecho esencial para hacer visible la magnitud de los acontecimientos. ¿Que si nos duele lo de este genocidio? “Buenos días, mi nombre es Olga. Como no escribo, ni leo, quiero aportarles algo personalmente, de verdad. Todas hablaban del trauma, bueno de la psicología, todo eso. Sabemos todas y todos que eso nos ha afectado demasiado. Yo como persona, como madre de dos hijos que me asesinaron, yo salí y llegué a la ciudad fue traumatizada, yo no encontraba un camino, no encontraba una salida”. “Yo personalmente no solo perdí mis hijos sino que perdí el trabajo de treinta y cinco años, que fue mi finca, mis animales… Mi nuera quedó con siete muchachitos ¿Y qué hizo mi nuera acá en la ciudad? aguantar hambre, pedir limosna, a mí me duele en alma recordar todo eso”. “Tengo once nietos y llegan a mi casa y me dicen: “mamita danos comida” y yo llego y les pongo el platico de comida. ¿Y qué me dice uno de ellos? “abuelita tengo más hambre”, y yo le digo “papi usted por qué come tanto”, y me dice: “ay mami, porque es que en mi casa me dan comida y yo quedo con hambre”. Para uno como abuela o como madre: ¡Qué dolor tan dañino que le da a uno! como que a uno se le destroza el corazón”. “Porque díganme ustedes, si yo tengo once nietos huérfanos y todos me arriman, todos me piden zapatos, me piden comida, y yo ya de dónde les voy a dar a todos. En cambio teniendo un papá… aunque zapatos baratos y comidita, como pobres se las daba. Por eso les digo ahora que el daño estuvo muy grande, estuvo muy perjudicial, porque no solo los perdimos a ellos, sino que nos quedó la herida en nuestros nietos, lastimándonos”. La violencia dañó… dañó la comunidad y el liderazgo “Buenos días. Gracias por invitarme a participar. Y claro que el genocidio afectó a las comunidades ¿y en qué sentido las afectó? en el sentido que ya los dirigentes que hacíamos posiciones en la orientación de las organizaciones como el resguardo, o como la junta comunal, ya no podemos tener el mismo liderazgo”. “Cuando llegaron los paramilitares amenazando y acabando con nosotros se perdió esa capacidad y ya los que quedaron no fueron capaces de liderar las cosas, de gestionar los recursos, los proyectos, los beneficios de la comunidad. Ya se perdió eso porque a unos los mataron y otros fueron partiendo del sector”. “Por ese estilo, después se descoordinaron todas esas cosas. Quedaron los resguardos tirados, sin comunicación, sin coordinación. Los resguardos, los gobernadores, los directivos de los resguardos, no pudimos seguir con nuestro trabajo”. “Y para encimar, como decía hace un rato la señora Elvira, nos sentimos afectados porque nos quitaron el sueño de estar con nuestros compañeros, con los que nos rodeaban y con los que estábamos trabajando. No pudimos seguir con nuestros proyectos… y acá el proyecto se refi ere a la comunidad porqué habíamos crecido con ella”. “Si, así es –dice doña Elvira- a mí en lo personal, yo de verdad lo digo, yo amé y amaré y seguiré amando la Unión Patriótica, porque fuimos un grupo unido, colaboradores entre todos. Y a veces me preguntan ¿pero bueno, ustedes con qué se ayudaban? Y yo digo ¿con qué? con nuestro sudor, porque cada uno con sus parcelitas, cada uno ayudaba al otro, yo aportaba a aquella, aquella me aportaba a mí, aquel me aportaba a mí, entre todos hacíamos lo que ayudaba a la comunidad”. ¿Pero cómo se pudo ejecutar un plan para exterminar al grupo político? ¡Pido la palabra! Permítanme brevemente yo les voy a contar: Resulta que aquellos que nos han visto como sus enemigos, aquellos que han mantenido el poder en el Estado toda la vida, que han manipulado, que han manejado el Estado, vieron en la Unión Patriótica el peligro más grande para sus intereses. Y es que después de doscientos años que han estado organizados en el poder ¿cómo no van a poder manejar las cosas, cierto? Pues resulta que ellos vieron que políticamente la Unión Patriótica estaba bien desarrollada, que cada día atraía al pueblo como el imán, que crecía y crecía cada vez más. Entonces ellos sintieron esa amenaza y se pusieron a ver políticamente cuáles eran los cuadros que más representaban peligro para ellos, que influían para ganar espacios políticos y que por eso podrían llegar a pasos agigantados hacia el poder. Fue ahí cuando toda esa maquinaria de terror empezó a seleccionar y a atacar a los cuadros más honestos, los más transparentes, aquellos que representaban un proyecto político para el pueblo con un sentido de esperanza, de solucionar los problemas económicos, políticos, sociales, ¿cierto?, entonces comenzaron inmediatamente a asesinar senadores, representantes, los más importantes; inclusive a los líderes de base, a los líderes sociales, a los líderes que orientaban e influían también en las masas campesinas, en las masas sociales de los pueblos. ® Fotografía talleres Reiniciar ¿Y hay algo que le quisieran decir a las autoridades ahora? Miren, pues la verdad, nosotros y nosotras les quisiéramos decir muchas cosas. Pero por ahora y para no extendernos en cada situación tan solo dejemos que hoy nos presenten sus exigencias esta joven y esta mamá que nos han venido acompañando: Ana: Señores del tribunal, este es mi padre, fue desaparecido, se llamaba Cristóbal Vargas, yo quiero que me digan dónde está, llevamos muchos años buscándolo, y no lo hemos encontrado, dizque está en el río Magdalena, que ha sido picado con motosierra, que vamos a encontrarlo, pero entonces cómo armarlo, yo quiero a mi padre señores, yo quiero que me digan dónde está, yo necesito, yo quiero que me digan dónde está, yo quiero enterrarlo, él merece ser enterrado, yo quiero que me digan dónde está, quiero a mi padre. Yo estoy sola, yo llevo este dolor sola… María: Señores del tribunal, también yo vengo a denunciar la desaparición de mi hijo, yo sé que en este tribunal se encuentran fi scales, senadores, jueces, y espero que me digan ¿qué hicieron con mi hijo?, dónde está mi hijo, (¿?), se hacen en verdad que no saben, quieren que nosotros consigamos toso, pero aunque les pese, la memoria crece, y seguiremos buscando lo que nos pertenece, la gente que a mí me mira y que me ve sonreír, no saben que mi existir está lleno de tristezas, no saben que en mi alma llevo la huella de aquel pasado, él no se quería ir pero siempre se lo llevaron, él no sé quería ir y siempre se lo llevaron”. Aún nos queda esperanza, fuerza y perseverancia, para continuar apoyando este proceso, para avanzar juntos y resistir los obstáculos que día a día afrontamos. A pesar de tantas pérdidas hoy no nos encontramos solos ni solas, estamos unidos y caminamos juntos, organizados, animando a las personas que como nosotros y nosotras se han visto afectadas. Motivándonos a reiniciar, si no siempre se puede con dinero, sí con ilusión y afecto. Aún cuando se quedan muchas cosas por decir, afortunadamente, al igual que Olga, no nos callamos tras esta portada, continuamos hablando, exigiendo, aportando. Hasta un próximo encuentro. |
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