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y exudación densa de vyadhighataka y del fruto de la jambu. Lo mismo que si
se une a una mujer que se bañó en polvo sacado de estercoleros, menta y
hormigas, con suero de búfala aguado.
Hacen desafortunado al amor el ungüento o las coronas preparadas con
flores de nipa, amrataka y jambu. Un bálsamo de kokilaksa hace que se
contraiga una noche una mujer elefante. Polvos de loto, loto azul, kadamba,
sarjaka y sugandba, majados en miel, dan un ungüento que dilata a la mujer
cierva.
Los frutos de amalaka en zumo de euforbio, soma, arka y ftutos de
avalguja tienen el poder de blanquear el pelo. Un baño con raíces de jazmín
silvestre, de kutajaka, añjanika, girikarnika y slaksnaparni devuelve al pelo su
color. Si se echa en el pelo aceite cocido con estos ingredientes se pone negro,
luego queda como antes. Se blanquean los labios pintados con laca empapada
en sudor de los testículos de un caballo blanco. El jazmín silvestre y otros
ingredientes ya enunciados los devuelven a su color natural.
Al hombre que toca un caramillo empapado en menta, kustha, tagara,
talisa, deodara y euforbio, se le somete la mujer que oye esa música. Si se
toma una bebida con frutos de datura, se vuelve loco; la melaza o la digestión
le devuelven a la normalidad. Si extiende en la mano heces de un pavo real
que ha comido arsénico amarillo o rojo, los objetos que coca se hacen
invisibles.
Agua con cenizas de carbón y de hierbas y con aceite se pone tan blanca
como la leche. La vajilla de hierro cubierta de sravana y priyanguka majados
en baritaka y amrataka toma el color del cobre. Cuando encendemos una
lámpara de aceite de sravana y de priyanguka, con una mecha de seda y una
camisa de serpiente, si se ponen cerca trocitos de madera, se consigue que
éstos parezcan serpientes. Beber leche de una vaca blanca que tiene un ternero
blanco produce gloria y larga vida; to mismo que la bendición de los
brahmanes venerables.
Examinados los tratados anteriores
y cumplidas sus prescripciones,
con gran esfuerzo y de forma concisa
he expuesto este Kamasutra.
Quien sabe sus doctrinas
entiende la Ley Sagrada, lo Útil y el Amor,
tiene confianza, conoce el mundo
y no obra sólo según su pasión.
Las formas extrañas de encender la pasión
perfectamente argumentadas en el tratado,
inmediatamente después, en estas mismas páginas,
han sido expresamente prohibidas.
Cuando no existe un tratado,
sólo se contempla la práctica;
conviene saber que la teoría comprende todo,
mientras que las aplicaciones se refieren sólo a una parte.
Vatsyayana ha escrito este Kamasutra
teniendo en cuenta todos los cánones,
después de analizado y sometido a examen
el contenido del ensayo de Babhravya.
Esta obra ha sido redactada
en castidad y con una concentración extrema,
para que sirva para la vida cotidiana:
no ha sido compuesta fijándose sólo en la pasión.
Vence los sentidos el que conoce a fondo
el mensaje de este tratado,
mientras concede a la Ley, a lo Útil y al Amor
el puesto que tienen en el mundo.
Por este motivo el sabio experto en este libro,
que respeta la Ley y lo Útil,
sin ser esclavo de la pasión ciega,
tiene éxito, si se adecúa a él cuando ama.
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