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Con el diagnóstico de masa retroperitoneal sin filiar se practicó laparotomía exploradora encontrando lesión sobresaliente en hipocondrio izquierdo, dura a la palpación, con fijación a planos profundos y lesiones difusas repartidas por todo el peritoneo, siendo el informe anatomopatológico intraoperatorio de las mismas de grasa peritoneal infiltrada por tumor maligno de probable origen mesenquimal.
Se decide cierre de cavidad abdominal al tratarse de un proceso maligno diseminado.
El informe patológico definitivo es de liposarcoma pleomórfico, siendo las técnicas inmunohistoquímicas de: S100: positiva; Oil-Red: positiva; vimentina: positiva; PS 3: positiva; desmina: negativa.
El paciente es dado de alta al séptimo día de la intervención, falleciendo posteriormente a las dos semanas en su domicilio.
Paciente de 40 años que acude a consultas externas del Servicio de Digestivo para estudio de una elevación de las transaminasas en un análisis de sangre realizado de forma rutinaria.
En el estudio ecográfico abdominal se detectó una LOE en los segmentos 2 y 3 del hígado de 4 cm de tamaño máximo, de características sólidas compatible con el diagnóstico de hepatoma.
En la tomografía axial computadorizada (TAC) abdominal multicorte se apreció en los segmentos 2 y 3 una lesión focal de bordes lobulados que medía 4 cm de diámetro, que realzaba de forma intensa tras la inyección de contraste intravenoso en fase arterial; y con lavado en fase portal, hallazgos compatibles con el diagnóstico de hepatocarcinoma.
No evidencia de otras lesiones focales.
La vía biliar intrahepática no se encontraba dilatada y la vesícula biliar no presentaba imágenes litiásicas.
Se le realizó punción aspiración con aguja fina (PAAF) de la lesión bajo control ecográfico con resultado negativo para células malignas y con un CD 34 positivo en el estudio inmunohistoquímico.
El análisis sistemático de sangre fue normal, así como la función hepática, la determinación de inmunoglobulinas, anticuerpos y marcadores tumorales.
También los marcadores virales fueron negativos.
Ante el diagnóstico de probable hepatoma sobre hígado no cirrótico se decidió la resección quirúrgica.
Se realizó una resección del segmento 2 y 3 por laparoscopia, mediante dos puertos del nº 12, periumbilical y en hipocondrio derecho, y un puerto de gel en hipocondrio izquierdo.
En el estudio histológico intraoperatorio se diagnosticó de proliferación hepatocelular sin signos histológicos de malignidad quedando la lesión a 2 cm del borde de la resección quirúrgica.
En el estudio anatomopatológico, la formación nodular presentaba un tejido hepático con un patrón trabecular compacto de hasta 3 capas celulares, con proliferación de las grandes arterias musculares rodeadas por un estroma conectivo denso, en donde no se identificaban espacios porta conservados.
El diagnóstico anatomopatológico fue de hiperplasia nodular focal.
La evolución postoperatoria no presentó complicaciones y fue dado de alta al cuarto día del postoperatorio.
Una mujer de 60 años fue intervenida de nefrectomía radical laparoscópica izquierda de un tumor renal del polo inferior, de 9,7x7,5 cm.
En la intervención se encontraron adherencias peritumorales paraaórticas y al mesocolon, donde se ligaron o coagularon algunos vasos linfáticos gruesos, se hizo una disección cuidadosa del hilio y se clipó el uréter distal, sin incidencias intraoperatorias y con un sangrado menor de 100 ml.
El estudio anátomo-patológico demostró carcinoma renal de células claras, sólido y quístico, con áreas de sangrado intratumoral, grado 2-3 de Fuhrman, estadio pT2 pN0.
El postoperatorio cursó sin incidencias, se detectó un descenso de la hemoglobina de 1,5 g/dl (de 13,2 a 11,7), y fue alta hospitalaria a los cinco días.
Un mes después del alta, consulta por aumento del perimetro abdominal que le causa disnea y disconfort y en los estudios de imagen se encuentra ascitis de distribución difusa, sugestiva de ser ascitis quilosa.
Los análisis mostraron Hb de 11,1 g/dl, fórmula leucocitaria y recuento de linfocitos normal, función renal y hepática normal e hipo-proteinemia leve -albúmina de 2,9 g/dl (N: 3,4-5), proteinas totales de 5,8 g/dl (N: 6,4-8,2).
Fue tratada de manera conservadora, sin realizar paracentesis diagnóstica o evacuadora, con dieta baja en sal y lípidos, suplementos de proteinas y espironolactona 50 mg/día, con mejoria sintomática y del perímetro abdominal, alta hospitalaria a los seis dias, y con curación completa comprobada mediante ecografía de abdomen un mes después.
Seis meses después no tiene síntomas ni signos de recidiva, y la ecografía abdominal es normal.
Paciente varón de 74 años consulta por cuadros recurrentes de ojo rojo doloroso en OI, asociados a una pérdida progresiva de visión de varios meses de evolución.
No refiere antecedentes personales sistémicos relevantes.
Como antecedentes oftálmicos destaca la exposición accidental a un producto de limpieza 15 años antes.
En la exploración oftalmológica se objetivó una agudeza visual (AV) de 8/10 en ojo derecho (OD) y 1/10 en ojo izquierdo (OI).
En la exploración biomicroscópica destacaba en OI la existencia de un área de aproximadamente 210º de conjuntivalización corneal que afectaba el eje visual, con vascularización superficial e hiperemia mixta.
Existía un sector de limbo de aproximadamente 5 horas de extensión que conservaba la arquitectura normal de las empalizadas de Vogt y una ausencia de tinción con colorantes.
El resto de la exploración no mostraba hallazgos relevantes.
Con el diagnóstico clínico de IL parcial con afectación del eje visual se practicó una ECS del tejido fibrovascular que invadía la superficie corneal, incluyendo la zona limbar afecta, y respetando el sector de limbo nasal de características normales.
En la zona denudada se colocó un injerto de membrana amniótica (MA) que se suturó con el epitelio hacia arriba y posteriormente otro fragmento circular de MA de 15 mm de diámetro que se suturó como parche, con el epitelio hacia abajo.
Durante el seguimiento se produjo una reepitelización progresiva con un epitelio de características corneales sobre el injerto de MA que quedó integrado bajo el mismo.
A las 3 semanas de la cirugía existía una superficie corneal epitelial lisa y regular y una importante reducción de la hiperemia mixta asociada.
La AV del OI mejoró hasta 4/10.
Con un seguimiento de 8 meses no se han observado recidivas.
Una mujer de 35 años consultó por goteo terminal o "micción babeante", dispareunia e infecciones urinarias de repetición.
En la urografía intravenosa y en la cistografía miccional se encontraron hallazgos compatibles con divertículo uretral.
La paciente aquejaba frecuencia urinaria y nicturia de 3 a 4 veces.
Ocasionalmente había tenido episodios aislados de incontinencia urinaria de estrés por lo que usaba una compresa diaria de protección.
Presentaba urgencia urinaria e incontinencia de urgencia ocasional.
No presentaba micción entrecortada, ni sensación de presión vesical o de vaciamiento incompleto.
No presentaba hematuria ni síntomas ni signos de cáncer genitourinario.
Ritmo intestinal normal.
No disfunción sexual femenina previa hasta la presente dispareunia que afecta a su vida sexual.
No antecedentes patológicos neurológicos.
Antecedentes médicos y quirúrgicos: Hipertensión arterial.
Asma en la infancia.
Dolor lumbosacro ocasional.
Colecistectomía laparoscópica hace 2 años.
Dos cesáreas, la última hace 12 años.
En tratamiento antihipertensivo con atenolol, chlortalidona y amlodipino.
No alergias conocidas.
No diabetes.
No fuma ni bebe.
Exploración física: Obesidad mórbida.
Buen estado de salud general.
Exploración de cabeza, cuello y cardio-pulmonar sin hallazgos patológicos.
Tensión arterial: 140/100.
Abdomen blando, obeso, no doloroso, no hepatoesplenomegalia.
Examen pélvico en posición de litotomía dorsal: Introito vaginal relativamente angosto; abultamiento en el área suburetral cerca del cuello vesical y de la uretra media de aproximadamente 2,5 cm de diámetro, fluctuante, compatible con un divertículo uretral.
No se obtuvo pus al presionarlo.
No se observó incontinencia de estrés.
Se realizó una resonancia magnética nuclear (RMN) de la pelvis en las secuencias T1 axial, T2 axial, T2 graso en imágenes en ambos lados derecho e izquierdo.
Se encontraron dos formaciones líquidas en la pelvis.
La más grande medía 3,4 cm en su eje longitudinal, en el área parasagital derecha, la segunda colección medía 1 cm en su eje longitudinal.
La formación de un cm de diámetro era de las mismas características y estaba entre la zona parasagital y sagital media.
No se pudo documentar una relación con la uretra en las otras secuencias.
La impresión fue de un gran divertículo uretral, de al menos 3,5 x 2,5 cm, sin embargo, no se pudo descartar que la colección más pequeña fuera un quiste de la glándula de Bartolino.
En la cistouretroscopia flexible bajo anestesia se encontró un gran divertículo uretral a 10 mm del cuello vesical.
A la compresión, no hubo drenaje por la uretra.
En la cistouretroscopia con ópticas de 12 y 70 grados se encontraron dos ostium en la uretra media a las 7 del horario cistoscópico.
Los ostium estaban a pocos milímetros uno del otro.
El resto de la uretra no presentaba alteraciones.
Macroscópicamente, el divertículo no comprometía al cuello vesical, ni deformaba el trígono.
La cistoscopia mostró ambos orificios ureterales normales y ortotópicos.
No se encontraron alteraciones en el resto de la vejiga.
La impresión diagnóstica fue de divertículo uretral complejo con dos ostium a las 7 del horario cistoscópico en la uretra media.
Se indicó una diverticulectomía uretral.
Previamente se le informó a la paciente de los riesgos del procedimiento, incluidos fístula uretrovaginal, estenosis uretral, incontinencia urinaria y posible cirugía reconstructiva posteriores.
Procedimiento Anestesia general.
Posición de litotomía.
Esterilización y preparación del campo de los genitales externos de la forma habitual.
Puntos fijadores de seda en los labios menores para exponer la pared vaginal anterior.
Colocación anterógrada de un tubo de cistostomía suprapúbica de 16 French utilizando el retractor de Lowsley.
El globo de este catéter se infló 7 ml de agua estéril y se dejó como drenaje a gravedad durante toda la operación.
Colocación de un catéter uretral de Foley de 16 Fr en la vejiga urinaria.
Se realizó cistoscopia confirmando el diagnóstico preoperatorio.
Se infiltró la pared vaginal anterior con un total de 15 ml de solución salina que contenía lidocaína y epinefrina.
Se realizó una incisión en U invertida y se disecó un colgajo de la pared vaginal anterior, hasta quedar expuesta la fascia periuretral.
Se realizó una incisión horizontal en la fascia periuretral y se disecó cuidadosamente un plano entre el divertículo uretral y la fascia periuretral.
A señalar que la pared del divertículo era muy gruesa e indurada.
Se disecó el divertículo hasta el nivel de su cuello propio.
Se seccionó el cuello diverticular justo al ras de la uretra, exponiendo el catéter uretral de Foley colocado previamente.
Se aproximaron los bordes de la uretra suturando la mucosa uretral de forma continua con Vycril de 3-0.
En el plano horizontal se reaproximó la fascia periuretral con puntos sueltos de Vicryl.
Como capa última se utilizó el colgajo vaginal anterior.