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2.12k
Es alta 2 días después con una evolución satisfactoria<SPLIT>.
Presentamos el caso de un varón<SPLIT>, de 29 años (<SPLIT>165 cm<SPLIT>, 68 Kg<SPLIT>)<SPLIT>, afgano<SPLIT>, policía<SPLIT>, que durante un atentado sufrió un traumatismo abierto en codo derecho secundario al impacto de arma de fuego (<SPLIT>probablemente AK-74 de 7,62 mm<SPLIT>)<SPLIT>.
Tras el incidente<SPLIT>, se le colocó un torniquete a nivel humeral<SPLIT>, se le aplicó un hemostático granulado a nivel tópico (<SPLIT>Celox<SPLIT>® SAM Medical Products<SPLIT>, Newport<SPLIT>, Oregon<SPLIT>, EEUU<SPLIT>) y se administró ácido tranexámico (<SPLIT>1 g iv<SPLIT>)<SPLIT>.
Fue evacuado por medio de un helicóptero medicalizado hasta el Role 2<SPLIT>E español de Herat (<SPLIT>Afganistán<SPLIT>) llegando a la sala de triaje 70 minutos después de sufrir la lesión<SPLIT>.
En la valoración primaria<SPLIT>, el herido presentaba GCS 15 ptos<SPLIT>, SatO2 periférica de 98%<SPLIT>, frecuencia cardíaca de 110 lpm<SPLIT>, tensión arterial no invasiva de 130/80 mmHg y con buen control del dolor (<SPLIT>EVA 2/10<SPLIT>) tras administración de midazolam (<SPLIT>3 mg iv<SPLIT>) y ketamina (<SPLIT>30 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>.
Se confirmó la presencia de herida de arma de fuego con orificio de entrada en codo sin orificio de salida<SPLIT>.
En la radiografía se evidenció una fractura distal de húmero izquierdo<SPLIT>, una fractura proximal de cúbito izquierdo y fractura proximal de radio izquierdo<SPLIT>.
Se decidió intervención quirúrgica para desbridamiento<SPLIT>, limpieza<SPLIT>, extracción de las esquirlas óseas y colocación de un fijador externo en brazo izquierdo bajo anestesia general<SPLIT>.
Durante la realización del estudio preanestésico no se encontraron alteraciones de consideración en la analítica sanguínea<SPLIT>, en el ECG o la valoración de la vía aérea<SPLIT>.
El paciente no recordaba cuándo había sido su última ingesta y aceptó el consentimiento informado en presencia de un intérprete<SPLIT>.
En quirófano se utilizó una monitorización grado I (<SPLIT>SatO2 periférica<SPLIT>, frecuencia cardíaca<SPLIT>, tensión arterial no invasiva y capnografía<SPLIT>) incrementada con dispositivo de análisis biespectral (<SPLIT>BIS<SPLIT>®<SPLIT>)<SPLIT>, monitor continuo de hemoglobina (<SPLIT>Masimo<SPLIT>® Radical 7<SPLIT>) y termómetro orofaríngeo<SPLIT>.
Se premedicó al herido con midazolam (<SPLIT>1 mg iv<SPLIT>) y con ketamina (<SPLIT>20 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>.
Tras 3 minutos de desnitrogenización con FiO2 al 80% consiguiendo una SatO2 del 100%<SPLIT>, se procedió a la inducción de anestésica de secuencia rápida con fentanilo (<SPLIT>150 μg iv<SPLIT>)<SPLIT>, propofol (<SPLIT>130 mg iv<SPLIT>) y rocuronio (<SPLIT>30 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>.
Se realizó laringoscopia estándar (<SPLIT>Cormak II<SPLIT>)<SPLIT>, se aisló la vía aérea con tubo endotraqueal de 7,5 mm y se rellenó el balón de neumotaponamiento con aire (<SPLIT>8 ml<SPLIT>)<SPLIT>.
Tras seleccionar parámetros de ventilación protectiva (<SPLIT>VT 420 ml<SPLIT>, PEEP 7<SPLIT>, FiO2 45%<SPLIT>) no fue necesaria la realización de maniobras de reclutamiento alveolar<SPLIT>.
El mantenimiento anestésico se realizó con mezcla de O2<SPLIT>, aire y sevofluorano<SPLIT>.
Durante los 75 minutos del procedimiento quirúrgico el paciente se mantuvo con tendencia a la taquicardia<SPLIT>.
La intervención realizada fue reducción abierta bajo control de escopia<SPLIT>, osteosíntesis transarticular mediante implantación de fijador externo Hoffmann II Stryker en configuración multiplanar<SPLIT>, lavado pulsátil de la herida y desbridaje del tejido necrótico que implicaba al extesor carpi ulnaris<SPLIT>, flexor carpi ulnaris y tendón tricipital<SPLIT>.
Se administró profilaxis antitetánica<SPLIT>, antibiótica (<SPLIT>cefazolina 2 g iv y metronidazol 500 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>, gastroprotectora (<SPLIT>omeprazol 40 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>, antiemética (<SPLIT>granisetron 3 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>, antiinflamatoria (<SPLIT>desketoprofeno 50 mg iv<SPLIT>)<SPLIT>, ocular (<SPLIT>pomada oculos-epitelizante junto con cierre palpebral forzado<SPLIT>)<SPLIT>, ortopédica (<SPLIT>protección articular<SPLIT>) y térmica (<SPLIT>regulación de la temperatura del quirófano<SPLIT>, calentador de fluidos y manta de aire caliente<SPLIT>)<SPLIT>.
Para mejorar el control del dolor<SPLIT>, además de realizar una analgesia multimodal (<SPLIT>metamizol 2 g iv<SPLIT>, paracetamol 1 g iv<SPLIT>, ketamina 30 mg iv y fentanilo 150 μg iv<SPLIT>) se utilizó un bloqueo nervioso periférico ecoguiado a nivel interescalénico empleando 37 mg de bupivacaína 0,25%<SPLIT>.
La educción se realizó sin incidencias y no fue necesaria la antagonización de opiáceos ni la reversión del relajante muscular<SPLIT>.
El paciente ingresó estable y con buen control del dolor en la unidad de cuidados intensivos y posteriormente pasó a sala de hospitalización<SPLIT>.
Fue dado de alta del Role 2<SPLIT>E a las 72 horas de sufrir el atentando<SPLIT>, siendo evacuado a un hospital militar afgano para su curación de partes blandes y futura osteosíntesis<SPLIT>.
Paciente de 68 años de edad<SPLIT>, con antecedentes de retraso mental grave y sordomudez secundaria a meningitis en la infancia<SPLIT>.
Consultó en nuestro servicio de urgencias por cuadro de dolor e inflamación en el hemiescroto izquierdo de más de 3 semanas de evolución<SPLIT>, que no cedía a pesar de tratamiento antibiótico y antiinflamatorio<SPLIT>.
A la exploración<SPLIT>, se objetivó un aumento generalizado del contenido escrotal<SPLIT>, más marcado en lado izquierdo<SPLIT>, con testículo doloroso a la palpación<SPLIT>, de consistencia firme<SPLIT>, superficie lisa y epidídimo engrosado<SPLIT>.
El testículo derecho fue normal<SPLIT>.
El sedimento de orina reveló la presencia de piuria<SPLIT>.
Por ecografía se objetivó un teste izquierdo aumentado de tamaño<SPLIT>, heterogéneo<SPLIT>, con una zona en situación medial con múltiples cavidades quísticas<SPLIT>, algunas de ellas hipoecogénicas<SPLIT>.
Diagnosticado de orquitis evolucionada<SPLIT>, se dio de alta al paciente con tratamiento analgésico-antiinflamatorio<SPLIT>.
A los 8 días acudió a revisión en la consulta de urología<SPLIT>, donde a la palpación se delimitaba claramente un nódulo<SPLIT>, que planteaba diagnóstico diferencial con neoplasia testicular<SPLIT>.
Se realizó una orquiectomía radical izquierda<SPLIT>, previa determinación de marcadores tumorales (<SPLIT>b-HCG<SPLIT>, alfa-fetoproteína y LDH<SPLIT>)<SPLIT>, que fueron normales<SPLIT>.
Macroscópicamente<SPLIT>, la superficie de sección de la pieza de orquiectomía mostró un engrosamiento de la túnica albugínea<SPLIT>, con zonas hemorrágicas<SPLIT>.
El parénquima testicular estaba aumentado de consistencia<SPLIT>, con presencia al corte de tractos fibrosos blanquecinos y placas amarillentas<SPLIT>.
El examen microscópico reveló la existencia de una hipoespermatogénesis marcada con hialinización de los túbulos seminíferos<SPLIT>, así como un proceso inflamatorio crónico<SPLIT>, constituido por histiocitos<SPLIT>, abundantes células plasmáticas y células gigantes<SPLIT>.
En el interior de algunas de estas células<SPLIT>, se reconocieron los característicos cuerpos de Michaelis-Gutmann con aspecto en "<SPLIT>ojo de búho<SPLIT>"<SPLIT>, que dieron positivo para la tinción de Von Kossa<SPLIT>, demostrando su composición de calcio y sugiriendo así el diagnóstico de MLP<SPLIT>.
Estas alteraciones inflamatorias también afectaban al epidídimo de forma parcial<SPLIT>.
Con el diagnóstico de MLP testicular y epididimaria<SPLIT>, se completó el tratamiento con una pauta de fluoroquinolonas durante 3 meses<SPLIT>, tras lo cual la evolución es satisfactoria y el paciente se encuentra asintomático<SPLIT>.
Se trató de un varón de 77 años con antecedentes de fibrilación auricular crónica que sufrió una isquemia intestinal masiva con resección de yeyuno<SPLIT>, ileon<SPLIT>, colon ascendente y mitad de transverso realizándose una anastomosis yeyuno-cólica<SPLIT>.
Tras una estancia hospitalaria de dos meses se envío a su domicilio con NPD siete días a la semana<SPLIT>, infundiéndose a lo largo de 10 horas<SPLIT>.
Su cuidadora habitual era su esposa de 72 años de edad<SPLIT>, afecta de una enfermedad de Parkinson incipiente<SPLIT>.
Además disponía de una familia cercana muy involucrada<SPLIT>.
La NPD se mantuvo durante 11 años<SPLIT>, siendo suspendida a raíz del deterioro clínico causado por una neumonía de la comunidad<SPLIT>.
La duración total fue de 3.940 días<SPLIT>.
Durante este periodo tuvo 5 infecciones asociadas a catéter (<SPLIT>tasa de infección<SPLIT>: 1,3 episodios por cada 1.000 días de NPD<SPLIT>) y 1 salida accidental de catéter<SPLIT>.
Precisó recambiar el catéter en 4 ocasiones (<SPLIT>vida media del catéter<SPLIT>: 788 días<SPLIT>)<SPLIT>.
Presentó desde los dos años del inicio de la NPD una esteatosis hepática leve<SPLIT>, no progresiva<SPLIT>.
Fue hospitalizado en cuatro ocasiones por complicaciones de la técnica<SPLIT>.
La situación funcional al inicio de la NPD era de vida activa independiente y pasó a vida sedentaria pero autónoma al final de la misma<SPLIT>.
Durante los primeros ocho años de NPD se desplazaba una o dos veces al año para disfrutar de unos días de vacaciones en la playa<SPLIT>.
Varón de 43 años<SPLIT>, previamente sano y asintomático<SPLIT>, que acude al servicio de Cirugía Torácica al objeto de completar el estudio de una tumoración de mediastino medio identificada en un estudio rutinario<SPLIT>.
En el estudio faringo-esofágico<SPLIT>, tras la administración de contraste baritado<SPLIT>, se aprecia una estenosis de unos 3 cm de longitud en el tercio medio del esófago de contornos bien definidos y que reduce la luz esofágica en un 50%<SPLIT>.
Estos hallazgos son compatibles con un proceso compresivo extrínseco<SPLIT>.
Se efectúa videotoracoscopia derecha por tres vías<SPLIT>.
Se identifica la presencia de una tumoración en mediastino medio a nivel de la vena ácigos (<SPLIT>cefálica a dicha vena<SPLIT>)<SPLIT>, móvil<SPLIT>, dura<SPLIT>, sin adherencias a las estructuras anexas<SPLIT>.
Se inicia la disección efectuando apertura de la pleura mediastínica y separando la tumoración de lo que parecen fibras musculares del esófago (<SPLIT>esto último se realiza mediante gancho de videotoracoscopia y bisturí eléctrico<SPLIT>)<SPLIT>.
De esta manera se enuclea la tumoración que mide aproximadamente unos 3 cm de diámetro<SPLIT>.
En su borde profundo se identifica la mucosa esofágica en la que se efectúa comprobación de la estanqueidad de la misma<SPLIT>.
La evolución postoperatoria transcurrió sin incidencias<SPLIT>, siendo dado de alta al paciente a las 48 horas<SPLIT>.
En la revisión realizada a los 6 meses de la cirugía<SPLIT>, el paciente se encontraba asintomático realizando una vida totalmente normal<SPLIT>, sin disfagia ni clínica de reflujo gastroesofágico<SPLIT>, afebril y con pruebas de función respiratorias normales<SPLIT>.
El informe anatomopatológico del fragmento fue diagnosticado como leiomioma esofágico<SPLIT>.
Macroscópicamente presentaba un tamaño de 5 cm<SPLIT>, forma irregular<SPLIT>, superficie polilobulada<SPLIT>, y con una cierta tendencia a formar remolinos<SPLIT>.
Al microscopio<SPLIT>, se observa la tumoración constituida por haces de fibras musculares lisas fuertemente positivas con anti-actina<SPLIT>, de disposición multidireccional<SPLIT>, sin atipias celulares ni mitosis<SPLIT>.
De vez en cuando aparece material amorfo hialino<SPLIT>, en forma de gotas irregularmente distribuidas<SPLIT>.
Paciente varón de 60 años de edad<SPLIT>, sin antecedentes patológicos de interés<SPLIT>, que acude a urgencias por cuadro de hemorragia digestiva en forma de hematoquecia<SPLIT>, sin hematemesis<SPLIT>, con estabilidad hemodinámica (<SPLIT>presión arterial 101/61 mmHg<SPLIT>, frecuencia cardiaca 83 lat.<SPLIT>/<SPLIT>min<SPLIT>, temperatura 36,8 ºC<SPLIT>) y exploración física normal<SPLIT>.
Analítica al ingreso<SPLIT>: Hb 11,3 g<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, Hto 33,1%<SPLIT>, VCM 89 fL<SPLIT>, urea 11 mmol<SPLIT>/<SPLIT>L y creatinina 67 µmol<SPLIT>/<SPLIT>L. Inicialmente se practica una fibrogastroscopia y colonoscopia<SPLIT>, sin objetivar lesión responsable del sangrado<SPLIT>.
Durante el ingreso el paciente presenta anemización progresiva (<SPLIT>hasta Hb 7 g<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>)<SPLIT>, requiriendo transfusión de 5 concentrados de hematíes<SPLIT>.
El cuarto día de ingreso presenta varios episodios de hematoquecia con inestabilidad hemodinámica transitoria<SPLIT>.
Se realiza nueva fibrogastroscopia y colonoscopia<SPLIT>, sin localizar la causa de la hemorragia<SPLIT>.
Dada la persistencia del sangrado (<SPLIT>que precisó expansión de volumen con cristaloides y transfusión de 11 concentrados de hematíes adicionales<SPLIT>)<SPLIT>, se practica arteriografía vía transfemoral de tronco celiaco y arteria mesentérica superior e inferior<SPLIT>, objetivando extravasación intraluminal de contraste dependiente de una arteria yeyunal proximal<SPLIT>.
Se realiza cateterización y embolización selectiva con microcoils y se mantiene in situ el microcatéter supraselectivo (<SPLIT>2.7 Fr<SPLIT>) para una posterior identificación del segmento yeyunal patológico mediante la administración intraoperatoria de azul de metileno a través del mismo<SPLIT>.
Se practica una laparotomía exploradora urgente que objetiva múltiples divertículos yeyunales<SPLIT>.
Se administra azul de metileno (<SPLIT>0,5 ml<SPLIT>) a través del microcatéter<SPLIT>, identificando un segmento de yeyuno teñido de azul a 1 metro del ángulo de Treitz que incluye la lesión responsable de la hemorragia (<SPLIT>divertículo yeyunal<SPLIT>)<SPLIT>.
Se practica resección intestinal segmentaria de 20 centímetros de yeyuno y anastomosis latero-lateral<SPLIT>.
Una radiografía simple de la pieza quirúrgica evidenció la presencia de diverticulosis múltiple y microcoils próximos al divertículo responsable del sangrado<SPLIT>.
El paciente presenta un cuadro de distrés respiratorio en el postoperatorio inmediato (<SPLIT>secundario a la politransfusión y el estado de shock hipovolémico<SPLIT>)<SPLIT>, permaneciendo en la Unidad de Cuidados Intensivos durante 10 días<SPLIT>.
Curso posterior sin incidencias<SPLIT>, recibiendo el alta hospitalaria 17 días más tarde<SPLIT>.
La anatomía patológica confirma el diagnóstico de diverticulosis yeyunal con ulceración focal<SPLIT>.
Presentamos el caso de una paciente de 75 años<SPLIT>, con Alzheimer moderado que acudió por dolor abdominal de tres días de evolución<SPLIT>, con fiebre<SPLIT>.
A la exploración presenta dolor abdominal difuso y peritonismo<SPLIT>.
Se solicitó una tomografía computerizada (<SPLIT>CT<SPLIT>) que informó de presencia de líquido libre<SPLIT>, neumoperitoneo<SPLIT>, con infiltración y engrosamiento de toda la pared del colon con presencia de heces calcificadas en su interior<SPLIT>.
No se visualizó la localización de la perforación (<SPLIT>imagen<SPLIT>)<SPLIT>.
Se decidió intervenir la paciente de manera urgente hallándose una peritonitis fecaloidea difusa con salida de fecalomas pétreos por perforación a nivel de sigma<SPLIT>.
Se realizó una intervención de Hartmann<SPLIT>, con una hemicolectomía izquierda por hallar una nueva perforación a nivel del ángulo esplénico del colon<SPLIT>.
Mujer de 47 años de edad<SPLIT>, sin antecedentes de interés<SPLIT>, que consulta por un cuadro de dolor persistente en fosa iliaca derecha tras la realización de un estudio esofagogastroduodenal con bario un año antes por sintomatología de reflujo gastroesofágico<SPLIT>.
La analítica es rigurosamente normal<SPLIT>.
Aporta una colonoscopia que alcanza hasta íleon terminal<SPLIT>, con una mucosa y calibre normal<SPLIT>; una radiografía y ecografía abdominal realizadas a los nueve meses del estudio baritado objetivan la presencia de bario en el interior del apéndice<SPLIT>, sin datos de apendicitis aguda<SPLIT>.
Debido a la persistencia de la sintomatología se realizó una laparoscopia exploradora donde se encontró<SPLIT>, como único hallazgo<SPLIT>, un apéndice de tamaño normal y ligeramente congestivo en su superficie<SPLIT>, por lo que se realizó la apendicectomía<SPLIT>.
La paciente evolucionó de forma satisfactoria con desaparición de la sintomatología<SPLIT>.
El estudio anatomopatológico mostró un apéndice de seis centímetros de longitud con una superficie congestiva y un material hiperdenso en su interior (<SPLIT>bario<SPLIT>)<SPLIT>.
Al microscopio se observó una hiperplasia linfoide de la submucosa con fibrosis de la mucosa y submucosa<SPLIT>, todo ello compatible con una apendicitis crónica fibrosa<SPLIT>.
Mujer de 46 años con dispepsia de varios años de evolución que no mejora con tratamiento médico-dietético<SPLIT>.
La endoscopia revela una lesión submucosa de 1 cm de diámetro<SPLIT>, localizada en cara posterior de antro gástrico sin signos de ulceración<SPLIT>.
La biopsia es sugestiva de congestión moderada y edema focal de lámina propia<SPLIT>.
A nivel antral<SPLIT>, en el tránsito gastrointestinal (<SPLIT>TGI<SPLIT>) y en la tomografía computerizada (<SPLIT>TAC<SPLIT>)<SPLIT>, se objetiva un defecto de repleción con pérdida de pliegues mucosos compatibles con tumoración previamente descrita<SPLIT>.
Durante el seguimiento<SPLIT>, se realizan diversas eco-endoscopias (<SPLIT>EE<SPLIT>)<SPLIT>, visualizándose una lesión hipoecoica<SPLIT>, homogénea<SPLIT>, de bordes regulares<SPLIT>, que parece depender de la capa muscular propia<SPLIT>, de 2 x 1,6 cm de consistencia blanda<SPLIT>, compatible con tumor del estroma tipo leiomioma<SPLIT>, sin signos ecográficos que sugieran malignidad<SPLIT>.
No adenopatías significativas<SPLIT>.
PAAF<SPLIT>: celulariad epitelial sin malignidad<SPLIT>.
El aumento de tamaño de la lesión<SPLIT>, la persistencia de los síntomas<SPLIT>, la ausencia de un diagnóstico definitivo y la imposibilidad para descartar malignidad nos hizo plantearnos su extirpación quirúrgica<SPLIT>.
La extirpación se realiza por vía laparoscópica<SPLIT>, identificando la lesión gracias a una endoscopia intraoperatoria y a la tinción con tinta china previa a la cirugía<SPLIT>.