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Yourcenar, Marguerite | Bélgica | 1903-1987 | La sombra de Marko | Cuento | Los mercaderes procedentes de Europa estaban sentados en el puente, de cara a la mar azul, en la sombra color índigo de las velas remendadas de retazos grises. El sol cambiaba constantemente de lugar entre los cordajes y, con el balanceo del barco, parecía estar saltando como una pelota que rebotara por encima de una r... |
Yourcenar, Marguerite | Bélgica | 1903-1987 | La tristeza de Cornelius Berg | Cuento | La larga fila beige y gris de turistas se extendía por la calle principal de Ragusa; las gorras tejidas, los ricos sacos bordados, se mecían con el viento a la entrada de las tiendas, encendían los ojos de los viajeros en busca de regalos baratos o disfraces para los bailes de a bordo. Hacía tanto calor como solo hace ... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | Al fin se paga todo | Cuento | El transatlántico flotaba suavemente sobre las aguas lisas como una medusa abandonada. Un avión hacía piruetas con el insoportable zumbido de un insecto irritado en el estrecho espacio de cielo encajonado entre las montañas. Apenas había transcurrido el primer tercio de una bella tarde de verano, y ya el sol había desa... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | Amar sólo por vencer | Cuento | Desde que había regresado a Ámsterdam, Cornelius Berg vivía en una posada. A menudo cambiaba de alojamiento, se mudaba cuando tenía que pagar el alquiler, aunque a veces pintaba pequeños retratos, cuadros de costumbres por encargo y fragmentos de desnudos, por aquí y por allá, para algún aficionado; y buscaba, a lo lar... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | Aventurarse perdiendo | Cuento | Estando la corte del católico rey don Felipe III en la rica ciudad de Valladolid, salió de una casa de conversación, a más de las doce, donde fue a entretener las largas y pesadas noches del mes de diciembre, un caballero de los más nobles hijos que tuvo la villa de Madrid.
Al atravesar por una de las principales calle... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El castigo de la miseria | Cuento | Cuando dio fin la música, ya la hermosa Matilde estaba prevenida para referir su desengaño, bien incierta de que luciese como los que ya quedaban dichos. Mas ella era tan linda y donairosa, que solas sus gracias bastaban a desengañar a cuantos la miraban, de que ninguno la merecía. Y así, cuando no fuera su desengaño d... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El desengaño amado | Cuento | El nombre, hermosísimas damas y nobles caballeros, de mi maravilla es Aventurarse perdiendo, porque en el discurso della veréis cómo para ser una mujer desdichada, cuando su estrella la inclina a serlo, no bastan exemplos ni escarmientos; si bien serviría el oírla de aviso para que no se arrojen al mar de sus desenfren... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El imposible vencido | Cuento | A servir a un grande desta Corte vino de un lugar de Navarra un hidalgo, tan alto de pensamientos como humilde de bienes de fortuna, pues no le concedió esta madrastra de nacidos más riqueza que una pobre cama, en la cual se recogía adormir y se sentaba a comer este mozo, a quien llamaremos don Marcos, y un padre viejo... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El jardín engañoso | Cuento | En la imperial ciudad de Toledo, silla de reyes, y corona de sus reinos, como lo publica su hermosa fundación, agradable sitio, nobles caballeros y hermosas damas, hubo no ha muchos años un caballero cuyo nombre será don Fernando.
Nació de padres nobles y medianamente ricos, y él por sí tan galán, alentado y valiente q... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El juez de su causa | Cuento | Salamanca, ciudad nobilísima, y la más bella y amena que en la Castilla se conoce, donde la nobleza compite con la hermosura, las letras con las armas, y cada una de por sí piensa aventajarse y dejar atrás a cuantas hay en España, fue madre y progenitora de don Rodrigo y doña Leonor, entrambos ricos y nobles.
Era don R... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El prevenido engañado | Cuento | No ha muchos años que en la hermosísima y noble ciudad de Zaragoza, divino milagro de la naturaleza y glorioso trofeo del Reino de Aragón, vivía un caballero noble y rico, y él por sus partes merecedor de tener por mujer una gallarda dama, igual en todo a sus virtudes y nobleza, que este es el más rico don que se puede... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El traidor contra su sangre | Cuento | Tuvo entre sus grandezas la nobilísima ciudad de Valencia, por nueva y milagrosa maravilla de tan celebrado asiento, la sin par belleza de Estela, dama ilustre, rica y de tantas prendas, gracias y virtudes que, cuando no tuviera otra cosa de qué preciarse sino de tenerla por hija, pudiera alabarse entre todas las ciuda... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | El verdugo de su esposa | Cuento | Tuvo la ilustre ciudad de Granada (milagroso asombro de las grandezas de la Andalucía) por hijo a don Fadrique, cuyo apellido y linaje no será justo que se diga, por los nobles deudos que en ella tiene; solo se dice que su nobleza y riqueza corrían parejas con su talle, siendo en lo uno y lo otro el de más nombre, no s... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | Estragos que causa el vicio | Cuento | En tanto que duró la música, que todos escucharon con gran gusto, oyendo en este romance trovados los últimos versos de uno que hizo aquel príncipe del Parnaso, Lope de Vega Carpio, cuya memoria no morirá mientras el mundo no tuviere fin, habían trocado asientos doña Luisa y doña Francisca, su hermana, que era a quien ... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | La burlada Aminta | Cuento | A los últimos dejos del estribillo se levantó la hermosa Nise de su asiento, y haciendo una cortés reverencia, se pasó al del desengaño, y con mucho donaire y despejo dijo:
—Por decreto de la hermosa y discreta Lisis, me toca esta noche el tercero desengaño. Y aunque pudiera esta audiencia cerrarse con los referidos, p... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | La esclava de su amante | Cuento | Ya cuando doña Isabel acabó de cantar, estaba la divina Lisis sentada en el asiento del desengaño, habiéndola honrado todos cuantos había en la sala, damas y caballeros, como a presidente del sarao, con ponerse en pie, haciéndola cortés reverencia, hasta que se sentó. Y todo lo merecía su hermosura, su entendimiento y ... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | La fuerza del amor | Cuento | Fue el capitán don Pedro (cuyo apellido por justos respetos se calla) natural de la ciudad de Vitoria, una de las principales de Vizcaya, por su amenidad, grandeza y nobleza que en sí cría.
Desde sus tiernos años se inclinó a las armas, ejercicio usado entre nobles. Gastó la flor de su mocedad en la guerra, si se puede... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | La inocencia castigada | Cuento | Mi nombre es doña Isabel Fajardo, no Zelima, ni mora, como pensáis, sino cristiana, y hija de padres católicos, y de los más principales de la ciudad de Murcia; que estos hierros que veis en mi rostro no son sino sombras de los que ha puesto en mi calidad y fama la ingratitud de un hombre; y para que deis más crédito, ... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | La más infame venganza | Cuento | En Nápoles, insigne y famosa ciudad de Italia por su riqueza, hermosura y agradable sitio, nobles ciudadanos y gallardos edificios, coronados de jardines y adornados de cristalinas fuentes, hermosas damas y gallardos caballeros, nació Laura, peregrino y nuevo milagro de naturaleza, tanto que entre las más gallardas y h... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | La perseguida triunfante | Cuento | En una ciudad cerca de la gran Sevilla, que no quiero nombrarla, porque aún viven hoy deudos muy cercanos de don Francisco, caballero principal y rico, casado con una dama su igual hasta en la condición. Este tenía una hermana de las hermosas mujeres que en toda la Andalucía se hallaba, cuya edad aún no llegaba a diez ... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | Mal presagio casar lejos | Cuento | Acabada la música, ocupó la hermosa Lisarda el asiento situado para las que habían de desengañar, temerosa de haber de mostrarse apasionada contra los hombres, estando su amado don Juan presente; mas, pidiéndole licencia con los hermosos ojos, como si dijera: «Más por cumplir con la obligación que por ofenderte hago es... |
Zayas, María de | España | 1590-1661 | Tarde llega el desengaño | Cuento | En Hungría, por muerte del rey Ladislao, entró a gozar la corona un hijo suyo, llamado asimismo Ladislao como el padre (que entonces venía el reino de padres a hijos, no como ahora, por votos de los potentados). Era Ladislao príncipe generoso, gallardo, de afable condición y bien entendido, y de todas maneras amable. Y... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Angéline o la casa encantada | Cuento | Cuando la hermosa doña Isabel acabó de cantar, ya doña Luisa tenía ocupado el asiento del desengaño, y con mucha gracia dijo así:
—Por mi vida, que no sé qué mayor desengaño, hermosas damas, queréis oír, que este soneto que la hermosa doña Isabel acabó ahora de decir, pues en él ha dicho el Hombre que sólo hay que no e... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | El ataque al molino | Cuento largo | Acabada la música, ocupó la hermosa Filis el asiento que había ya dejado desembarazado, bien temerosa de salir del empeño tan airosa como las demás que habían desengañado. Y congojada de esto, cubriendo el hermoso rostro de nuevas y alejandrinas rosas que el ahogo le causaron, dijo:
—Cierto, hermosas damas y discretos ... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | El ayuno | Cuento | Hace cerca de dos años, iba en bicicleta por un camino desierto del lado de Orgeval, más allá de Poissy, cuando la brusca aparición de una vivienda a orillas del camino me sorprendió de tal forma que salté de la bicicleta para contemplarla mejor. Se trataba, bajo el cielo gris de noviembre y el viento frío que barría l... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | La muerte de Olivier Becaille | Cuento largo | I
En el molino de Merlier, durante una hermosa velada veraniega, se estaba celebrando una gran fiesta. Se habían colocado en el patio, una tras otra, tres mesas que esperaban a los invitados. Toda la comarca tenía conocimiento de que se celebraba el compromiso de Françoise, la hija de Merlier, con Dominique, un chico ... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Las fresas | Cuento | I
Cuando el vicario subió al púlpito con su amplio sobrepelliz de blancura angelical, la pequeña baronesa estaba beatíficamente sentada en su sitio habitual, cerca de una salida de calor, delante de la capilla de los Santos Ángeles.
Tras el recogimiento habitual, el vicario pasó delicadamente por sus labios un fino pañ... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Los hombros de la marquesa | Cuento | I
Fue un sábado, a las seis de la mañana cuando morí tras tres días de enfermedad. Mi pobre esposa miraba desde hacía un instante en el baúl, donde buscaba ropa. Cuando se incorporó y me vio rígido, con los ojos abiertos y sin aliento, acudió corriendo creyendo que se trataba de un desmayo, tocándome las manos, incliná... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Mi vecino Jacques | Cuento | I
Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido una fuerte tormenta. El cielo parecía como nuevo, de un azul tierno, lavado por el chaparrón hasta en sus más pequeños rincones. Los tejados, los árboles cuyas altas ramas percibía por entre las chimen... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Por una noche de amor | Cuento largo | I
La marquesa duerme en su gran lecho, bajo el ancho dosel de satén amarillo. A las doce, al escuchar el sonido claro del reloj de pared, se decide a abrir los ojos. La habitación está tibia. Las alfombras, las colgaduras de puertas y ventanas la convierten en un nido mullido donde el frío no penetra. Fluyen calores y ... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Simplicio | Cuento | I
Yo vivía entonces en la calle Gracieuse, en la buhardilla de mis veinte años. La calle Gracieuse es una calleja escarpada que baja de la colina Saint-Victor, por detrás del Jardin des Plantes. Subía las dos plantas -las casas son bajas en esa zona- ayudándome con una cuerda para no resbalar en los escalones desgastad... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | ¡Sin trabajo! | Cuento | I
La pequeña ciudad de P… se yergue sobre una colina. Al pie de las antiguas murallas corre un riachuelo estrecho y profundo, el Chanteclair, llamado así sin duda por el ruido cristalino de sus aguas límpidas. Cuando se llega al pueblo por la carretera de Versalles, hay que cruzar el Chanteclair en la puerta sur, por u... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Una casita en el campo | Cuento | Había en otros tiempos -no olvides, Ninón, que yo debo este relato a un viejo pastor-, había en otros tiempos, en una isla que más tarde el mar devoró, un rey y una reina que tenían un hijo. El rey era un gran rey: su copa era la mayor del reino, su espada la más larga, bebía y mataba soberanamente. La reina era una he... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Una jaula de fieras | Cuento | Por la mañana, cuando los obreros llegan al taller, encuéntranlo frío, como oscurecido con la tristeza que se desprende de una ruina. En el fondo de la sala principal, la máquina está silenciosa, con sus brazos delgados, sus ruedas inmóviles; y ella, cuyo soplo y movimiento animan habitualmente toda la casa, con los la... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Una víctima de la publicidad | Cuento | La tienda del sombrerero Gobichon está pintada de color amarillo claro; es una especie de pasillo oscuro, guarnecido a derecha e izquierda por estanterías que exhalan un vago olor a moho; al fondo, en una oscuridad y un silencio solemnes, se encuentra el mostrador. La luz del día y el ruido de la vida se niegan a entra... |
Zola, Émile | Francia | 1840-1902 | Viaje circular | Cuento | I
Una mañana, un león y una hiena del Jardin des Plantes lograron abrir la puerta de su jaula cerrada con negligencia. La mañana era blanca y un claro sol lucía alegremente al borde del cielo pálido. Bajo los grandes castaños había un frescor penetrante, el tibio frescor de la incipiente primavera. Los dos honrados ani... |
Zorrilla, José | España | 1817-1893 | La mujer negra o una antigua capilla de templario | Cuento | Conocí a un chico, fallecido el año pasado, cuya vida fue un prolongado martirio. Desde que tuvo uso de razón, Claude se había hecho este razonamiento: «El plan de mi existencia está trazado. No tengo más que aceptar las ventajas de mi tiempo. Para marchar con el progreso y vivir totalmente feliz, me bastará con leer l... |
Zorrilla, José | España | 1817-1893 | ¿Y aquel entierro que pasa? | Minicuento | I
Hace ocho días que Luciano Bérard y Hortensia Larivière están casados. La madre de la novia, viuda del señor Larivière, que posee, desde hace treinta años, un comercio de juguetes y bisutería en la calle de la Chaussée d’Antin, es una mujer seca y angulosa, de carácter despótico, que no pudo negar la mano de su hija ... |
Zweig, Stefan | Austria | 1881-1942 | La estrella sobre el bosque | Cuento | Uno de los templos que se ven hoy en Castilla la Vieja es el de Torquemada, villa situada a pocas leguas de Valladolid, entre esta ciudad y la de Burgos. Antes que este se edificara, servía de iglesia una capilla que llaman de Santa Cruz. Ahora está a pocos pasos del pueblo, y sigue sirviendo de templo secundario. Fue ... |
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