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Se realiza un estudio histórico sobre la problemática interacción entre el hombre como pescador y los delfínidos en Galicia, con la consiguiente persecución de los cetáceos, a los cuales culpan de la escasez de pescado, como depredadores y ahuyentadores de los bancos de peces lejos de la costa, además de ocasionar destrozos en las redes.
Se presta especial atención a los aspectos más peculiares de su persecución, como la legislación, los consejos del ilustrado fray Martín Sarmiento, las corridas de arroaces en Pontevedra o las batidas por parte de las patrulleras de la Armada dentro de las rías.
Finalmente, tras haber aludido a las primeras tentativas de industrialización de las manadas de delfines desde el siglo XVIII, se analiza el proyecto más destacado en el siglo XX, intentando involucrar en el negocio a la industria ballenera gallega.
Todo ello sin obviar lo que acontece en el resto de España por su relación directa, como precedente del caso gallego o a modo comparativo.
Podrá sorprender a no pocos el tema objeto de estudio del presente artículo.
Cabe preguntarse, ¿es realmente importante ocupamos de una actividad pesquera ocasional y sin aparente repercusión económica?
Porque, efectivamente, no la tuvo como actividad estable y con proyección comercial más allá de lo local, aunque no fueron pocos y fracasados los intentos por conseguirlo.
La importancia del hecho radica en la interacción entre este cetáceo y el hombre como pescador, pues durante muchos siglos fue considerado un competidor directo que esquilmaba los bancos de peces y dañaba las redes -esto sí con fimdamento-al comerse el pescado enmallado.
No es de extrañar por esta razón la animadversión al delfín entre las gentes de mar que, hasta hace poco tiempo, estaba tan arraigada que incluso en el plano cultural dio pie a refranes y festejos populares como las corridas de arroaces de la ría de Pontevedra.
Así pues, en lo económico la importancia no radicaba en el beneficio directo que se podía obtener con la venta de su carne y aceite, ni en el hipotético e improbable aumento de las capturas de pescado que conllevaría su desaparición, sino en la disminución de un perjuicio económico al evitar la rotura de los aparejos y la consiguiente reducción del esfuerzo pesquero que ello representaba, al intermmpir el normal desarrollo de las faenas pesqueras (forzosa vuelta a tierra para reparar las redes).
En cambio, no debe sorprender que a lo largo del artículo superemos, en no pocas veces, la demarcación geográfica gallega pues todo estudio local que se precie requiere de la comparación con lo que acontece en otros lugares para, de este modo, encontrar precisamente la peculiaridad de lo local.
Ello nos permitirá comprobar que la interacción pesquera y persecución de los delfínidos fue generalizada en toda la costa española pero en Galicia no sólo fue así, sino que en ningún otro lugar como éste alcanzó tanta notoriedad, ni se desplegaron métodos de pesca parecidos.
La razón de ello la encontramos en la singular conformación geográfica del litoral gallego con sus amplias y abundantes rías, que incrementaban el grado de interacción entre las manadas de delfines y la intensa actividad pesquera que dentro de estas rías -hoy reconvertidas al cultivo del mejillón a falta de aquella riqueza piscícola-desarrollaban los pescadores.
Además nos parece absurdo obviar lo imbricado de la historia de las diferentes regiones que conforman España, como tendremos ocasión de comprobar a propósito de las reclamaciones que en Cantabria suscitaba la persecución de los arroaces en la ría de Vigo, los intentos desde Cataluña por fomentar una industria del delfín en colaboración con la industria ballenera gallega, aparte de ocupamos de la inevitable legislación común a todo el país, etc. Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Y por último, en cuanto al amplio espacio cronológico elegido, si las peculiaridades subyacen en la no estanqueidad del estudio en lo geográfico, en este caso hemos optado por no ceñimos a un período histórico en particular (p.e.
Edad Moderna o Contemporánea) siendo éste un estudio que pretende evidenciar las etapas o cambios en la interacción de un problema pesquero, que precisamente sólo se manifiestan a través de la larga duración (como son la introducción de las grandes artes de pesca en el s. XVI, los impulsos revitalizadores de las pesquerías en la segunda mitad del s. XVIII a cargo de los ilustrados, el incremento de la pesca de altura en detrimento de la de bajura en el s. XX, etc.).
Y no sólo eso, porque ¿cómo entender los problemas que las manadas de arroaces ocasionaban a los pescadores en los siglos XVII o XVIII, si ignoramos unas ñientes contemporáneas mucho más explícitas sobre un problema que, en esencia, seguía siendo el mismo? o ¿cómo ocupamos de las corridas de arroaces en Pontevedra en el siglo XIX, sin antes haber estudiado los precedentes con las recomendaciones del Padre Sarmiento el siglo anterior? y viceversa, etc.
LA PESCA DE DELFINES EN LA EDAD MEDIA Y EDAD MODERNA
-Primeros datos de captura en Galicia. -Animadversión en el Cantábrico.
-Primer intento de industrialización en la ría de Arousa. -La recomendación del Padre Sarmiento en Pontevedra como precedente de las corridas de arroaces. -Las corridas de arroaces en la ría de Pontevedra.
La pesca del arroaz -también llamado delfín mular-y otros delfínidos, además de la marsopa, fiíe antaño una tradición muy arraigada en Galicia y el Cantábrico.
Documentalmente dicha actividad pesquera se remonta al medievo y comprendió dos etapas en lo referente a los medios técnicos y métodos empleados para tal fin: en primer lugar la pesca tradicional hasta el siglo XIX caracterizada por el uso de aparejos (redes) y pertrechos (arpones) artesanales, la cual precedió a la etapa moderna durante el siglo XX con la proliferación de las armas de fuego a bordo de las embarcaciones pesqueras, aunque usos y costumbres se solaparon en el tiempo.
Es el delfín mular {Tursiops truncatus) de acusado instinto costero y fue, por esta razón, la especie que mayores problemas ocasionó a la actividad pesquera y, por tanto, la más perseguida.
Además de este delfín -que todos hemos visto alguna vez cerca de las playas, en la televisión o en los delfinarios-los otros pequeños cetáceos que fueron objeto de persecución cuando se aproximaban a la costa fue-Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ron el delfín común (Delphinus delphis) y la marsopa {Phocoena phocoend).
Ocasionalmente se debieron pescar -aunque no tenemos constancia documental de ello-otras especies de delfínidos de hábitos menos costeros como el delfín listado, el calderón, el delfín gris y quizás la orea.
Tempranamente, en el siglo XIII, ya encontramos a las tournas en los fueros municipales de Padrón en lo concerniente al pago del portazgo que recaía sobre los diferentes pescados:
«e del barquo de los congros, quer sean muchos, quer pocos, ha de aver el mayordomo un congro.
Et se fuere otro pescado grande que sean yuos o touinas o prasos, o otros peces grandes anse de avenir con el mayordomo sobre ello»\ Se trata del delfín común y no, como cabría pensar por una cuestión de similitud lingüística, de la marsopa que en el actual gallego normativo recibe el nombre de tonina, pues todavía en no pocos lugares de Galicia el delfín común es conocido entre los pescadores como touliña, toliña, telina o tolino y no con el nombre específico de golfiño, que han impuesto en el gallego actual en detrimento de estas otras denominaciones.
También conviene matizar que esta touliña es tanto el delfín común como el menos frecuente delfín listado -ambas especies muy parecidas en su morfología-, lo cual no significa que los marineros no supiesen distinguir entre una y otra, cuyo diferente colorido de la piel en los costados conocían, mientras que el mular o arroaz era también llamado golfiño.
Con lo cual tenemos servida cierta confusión en los actuales nombres del gallego normativo para referirse a los pequeños cetáceos.
Por un lado, las touliñas, tolinos, etc. (delfines común y listado) de los marineros que en el gallego actual serían sólo los golfines, mientras que no hay contradicción al denominar el delfín mular como arroás o arroaz, si bien desacertadamente en el gallego normativo se ha obviado que también era llamado golfin o golfiño, un término éste que podemos considerar tan genérico como el de delfin para aludir a todos los pequeños cetáceos costeros {touliñas, arroaces y marsopas).
Y ciertamente, las actuales denominaciones de golfiño común y golfiño riscado para referirse al delfín común y listado del castellano, que en realidad son las touliñas de los pescadores gallegos (también llamadas de forma menos específica, como el resto de pequeños cetáceos, golfins o delfins), nos parecen poco acertadas.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Una antigua denominación la de tolino, tonina, touliña o tolina, si nos atenemos a la afirmación de Enrique de Villena que, en su célebre tratado de gastronomía medieval (el Arte Cisoria del s. XV), alude a un nombre parecido, el tohoyno, para referirse al dalfin:
«elpez mular -es decir, el actual delfín mular o arroaz-e sobrayo se tajan asy menudo, que son grandes e duros pescados, e fray dos en plecas.
Eso mesmofazen del dalfin a que llaman en estas partes tohoyno.
E de los otros pescados, otro tal, que fueren bes tíñales e duros»^.
Vemos también como todavía se establece cierta diferencia entre Qlpez mular -hoy delfín mular-y los delfines, como el tohoyno, pues todavía en el XVIII no estaba muy claro que este pez mular perteneciese a la misma familia de los delfines tal como lo afirmaron Sarmiento («aún no sé si es delfín el arroaz») y Comide {«hasta ahora no está bien averiguado que este pez sea el delfín de los antiguos» y.
En cuanto a las tounias de Padrón se entiende que se trataría de cetáceos capturados en la ría de Arousa u otras cercanas y luego vendidos en Padrón, pues no remontaban los delfines el río Ulla hasta tal extremo.
Algo más al norte, a principios del siglo XVII, parecen relativamente comunes las capturas de delfines en las inmediaciones del puerto coruñés de la Pescadería, si nos atenemos a la información del cardenal compostelano Jerónimo del Hoyo quien afirma que «en este puerto se ven muchas diferencias de pescados como son cesial, congrio, besugos, atunes, delfines»'^.
Por tanto, se consideraba a los pequeños cetáceos entre los peces grandes junto a congrios, atunes, besugos y otros.
De las noticias de Padrón (lo que debía adeudar la carne de este cetáceo al entrar en la ciudad con el resto del pescado), de Enrique de Villena (como se cortaba la carne) y del puerto de la Pescadería (principal punto de venta de pescado en A Coruña), se deduce una captura con fines claramente alimenticios.
Pero desde el siglo XVII, tras el incremento de la actividad pesquera y el uso de las grandes artes de pesca se percibe en las fuentes documentales un odio, cada vez mayor y generalizado, hacia el delfín.
Nos encontramos ahora ante un aumento del consumo del pescado y el uso de redes de mayor 2 VILLENA, E.: Arte Cisoria, Editorial Humanitas, Barcelona, 1984, p.
107. ^ CORNIDE, J.: Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia, Edicións do Castro, 1983(1787), p.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tamaño como los cercos calados durante días^ además de la expansión de jeitos y trasmallos donde los delfines se comían los peces enmallados con el consiguiente destrozo de la red.
Desde entonces las noticias documentales o bibliográficas cambian de sesgo y ponen de manifiesto una captura en la que la venta o consumo de la carne es absolutamente secundario, porque de lo que se trata ahora es de exterminarlo o ahuyentarlo con el propósito de evitar los perjuicios que causaban: daños en el aparejo y escasez del pescado que supuestamente esquilman o alejan de la costa.
Sobre la ojeriza que empieza a despertar este cetáceo es bien significativo la leyenda del siglo XVII sobre Q\ pleito de los delfines y la curiosa escritura sobre el conjuro de los calderones en Asturias, de lo cual nos ocupamos brevemente como ilustrativo ejemplo de la enraizada animadversión del pescador por estos mamíferos marinos en el litoral cantábrico, ya sea el gallego o asturiano, como en este caso.
Poca o ninguna credibilidad cabe otorgar al cronista Gil González Dávila que en su Teatro Eclesiástico de la Santa Iglesia de Oviedo (1635) alude a dicho pleito entre los pescadores de varios puertos de la costa asturiana -con el cura de Candas al fi-ente-y los cetáceos -a los que incluso se impuso un abogado defensor-culpables de destrozar sus aparejos de pesca, razón por la que finalmente fueron condenados leyéndose la sentencia en alta mar.
Poco importa si se trata, como todo parece indicar, de una leyenda o cabe considerarlo como un suceso realmente insólito porque, ante todo, se trata de la temprana manifestación del conflicto pesquero que aquí nos ocupa y de la condición del delfín como chivo expiatorio de los problemas pesqueros.
Al igual que el conjuro de los calderones, en este caso verídico, del que tenemos noticia por una escritura fechada el 8 de septiembre de 1624 en la que se da cuenta del problema: ^ Según el Padre Sarmiento había en Pontevedra en el siglo XVII «12 cercos que costeaban y utilizaban los mareantes de aquella villa, y en el espacio del tiempo apto para echar los cercos, que era desde el día después de San Bartolomé hasta acabar el año, se cogían por lo regular 130 millones de sardinas.
Y porque pocos hacen idea de lo que es un millón, digo, para que todos la hagan, digo en grueso, que si estos 130 millones se hubiesen de portear en machos de maragatos, cargando cada uno con 12 arrobas de sardinas, eran precisos 32.000 machos para portearlas todas; y haciendo una sola fila o recua de tantos machos, aun yendo tan juntos unos con otros que se alternasen cola con cabeza y cabeza con cola, tendría de largo esa recua o fila 20 leguas de las comunes», en FERREIRA PRIEGUE, E.: «O desenvolvemento da actividade pesqueira desde a alta idade media ó século XVII», Historia da pesca en Galicia, USC, Santiago de Compostela, 1998, p.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es «que por cuanto en la mar y comarca de esta villa los vecinos circunes de ella no pueden entrar en ella con sus pesquerías por los grandes daños que les acen los peces bravos que llaman delfines dichos calderones, no solamente en las pesquerías sino a sus aparejos que de ordinario les agen notorios daños»^.
El documento en cuestión es el acuerdo suscrito entre los pescadores de Candas y los de Gijón para costear, a partes iguales, la contratación de un clérigo del Santo Oficio de la Inquisición del que se decía era capaz de ahuyentar a los animales salvajes y los peces dañinos (en este caso calderones).
No debe sorprendemos encontramos a un clérigo del Santo Oficio ocupado en semejantes menesteres ya que por aquel tiempo los animales como el lobo, los roedores, delfines, etc., se consideraban plagas demoníacas con las que mortificar a los cristianos y, de paso, perjudicar las ganaderías, cosechas y pesquerías que tan buenos réditos proporcionaban a la Iglesia a través del diezmo.
Así pues, demonizados los delfinidos, de entre todas las especies fue el arroaz debido a sus hábitos marcadamente costeros la que en mayor medida interfirió con la pesca de bajura y más odio suscitó entre los pescadores.
Por ello y por el hipotético beneficio que se podía obtener con la cocción de su grasa o consumo de la came, hubo en Galicia alguna propuesta de industrializar su pesca en la segunda mitad del siglo XVIII en la ría de Arousa, según el ictiólogo comñés José Comide Saavedra:
«Los arroaces entran en nuestras rías siguiendo la sardina en grandes bandadas, y caminando a saltos, con los que descubren fiiera del agua casi todo el cuerpo, los temen mucho los pescadores porque les ahuyentan la pesca, y les rompen las redes; y así por esta razón, como por la utilidad que se pudiera sacar de su grasa, se debiera fi)mentar su pesca, como lo han propuesto unos comerciantes de la ría de Arosa»^.
En la ría de Pontevedra, después de muchos años sin utilizarse, el Ministro de Marina de Pontevedra Francisco Javier Sarmiento restableció el cerco en 1749 con el cual se pescaron 14 millones de sardinas durante tres meses, lo que equivalía económicamente a la mejor almadraba del Mediterráneo según Sáñez Reguartl En ^ BUSTO, M.: «Pudiera no ser fabuloso el pleito de los delfines.
Esta basado en un hecho real y verdadero», Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, n° 102, Oviedo, 1981, pp. 367-372. ^ CORNIDE, J.: Ensayo de una historia de los peces..., p.
109. ^ SAÑEZ REGUART, Antonio: Diccionario histórico de los artes de la pesca nacional.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es este contexto de recuperación de las pesquerías su hermano, el ilustrado fray Martín Sarmiento -que precisamente en 1749 ya le había ayudado escribiendo seis pliegos sobre el cerco de sardinas en Pontevedra^-, le recomendó la matanza sistemática de los arroaces al modo que luego se hará, aunque intuye el rechazo que su propuesta suscitaría inicialmente:
«Los arroaces andan en tropa y sacan fuera el cuerpo.
Entonces confrancadas, dardos, arpones, escopetas, lanzas, etc. se les puede acometer de seguro.
Las redes podrán hacerse de juncos, de esparto, de mimbres, de gestas, etc. que cuesten poco y tengan las mallas muy anchas Pero reinando ahí la vulgaridad de que la sardina huye de la sangre del arroaz, es excusado pensar en arbitrio alguno.
Creíble es que el celo y huevas sean por primavera.
Si ahí se ríen de la batida diles que yo me río de sus quejas y me compadezco de las batidas que van a hacer de lobos a la Ponte-nova.
Las redes exteriores de los atunes son flojas y de esparto.
Dirán que no sabrán armar.
Acaso vendrían a las redes algunos atunes y era otro tanto Los temores que el Padre Sarmiento manifestó en la correspondencia a su hermano sobre el rechazo o escepticismo de los moureiros eran fundamentados y la propuesta no fue bien recibida, puesto que existía la creencia que la sangre del arroaz ahuyentaba la sardina de la costa.
No sólo la de éste, sino la de los cetáceos en general pues se trata de una creencia que también hemos podido documentar en los primeros años de la expansión de la actividad ballenera en el siglo XVI, cuando hubo una intensificación sin precedentes de esta otra pesca de cetáceos en la costa gallega^ ^ Se enten-^ GARCÍA TATO, I. y VALDÉS HANSEN, F. (éd.): Vida y obra del Reverendo Padre Maestro Fray Martin Sarmiento (1695-1772), CSIC-Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 2003, p.
10 FILGUEIRA VALVERDE, X. y FORTES ALEN, M. X.: Fr Martín Sarmiento.
11 Tesis doctoral inédita del autor.
El método de la red era una manera de intervenir en lo que hasta entonces era una costumbre ancestral como es el aprovechamiento de la carne y la grasa de los cetáceos varados en los arenales, pero ahora forzando este accidente natural en la vida de los delfines con el propósito de exterminarlos.
Y en cuanto a lo de la ceguera.
Sarmiento se fundamenta en ciertas lecturas científicas -todavía comprensiblemente desatinadas en algunos asuntos-que aseguraban que los delfines sufrían una pérdida de visión transitoria durante el mes de junio, momento propicio para acorralarlos y matarlos^^ El Padre Sarmiento, inmerso en su propósito, sigue recabando información para su hermano contando con algún testimonio que nos remite a las primeras matanzas documentadas de arroaces en la ría de Pontevedra, con ocasión del varamiento de una manada de doce ejemplares antes de 1758, reafirmando su convicción de persuadir a los pescas para llevar a cabo tal empresa:
«Roblándole de la ceguera de los arroaces, dijo que él había visto doce arroaces juntos que habían entrado en la boca de aquel riachuelo de Goyanes que desagua en la lengua de agua de la casa de los Camaños.
Que allí habían quedado, al bajar el mar, casi en seco y que a todos doce los mataron allí a palos y los utilizaron.
El ha sido testigo de vista.
Agrega este hecho al de venir al puente da Boa Vila arroaces y los dos a la ceguera de los arroaces en junio y julio, y mi conjetura, si entonces, como los atunes, tiene mosca marina que los hace rabiar y andar como perros tontos.
Al modo que como tales se metieron los 12 en la lengua de agua de Goyanes se podría amañar que andando ciegos, se les hiciese entrar en una ensenaditay matarlos allí apoca costa.
Ya ves que perfecto éste para los pescadores, si se entablase.
Así muele y remuele a esos marineros para que hagan la observación sobre los arroaces.
Supongo dirán, non señore, acá non facemos eso»^"^.
Insistentemente, desde su celda del monasterio de San Martín de Madrid, el Padre Sarmiento incoaba a su hermano para que verificase lo cierto o infundado de la ceguera de los arroaces en el mes de junio, dada la importancia del hecho de cara a su persecución:
«Con la observación de que los arroaces andan ciegos en mayo y junio propuse que si ahí se les observaba esa ceguera era fácil cogerlos a palos y a docenas.
Avisete que esparcieses la voz para la observación y no tuve respuesta.
Repito la instancia para que propongas a los péseos que cuando por junio vieren bandada de arroaces se observe si flotan como ciegos o perros tontos.
¿Qué les costará esto?»^\ La creencia de la ceguera no debe ser tomado como una ingenuidad científica de la época, ya que era una posible explicación a los varamientos de las manadas de cetáceos que, todavía hoy, se envuelven en un halo de cierto misterio.
Además se alude a un parásito -la mosca marina-como causa de esta anormalidad en su conducta, lo cual en la actualidad -nos referimos a ciertos parásitos internos que podrían motivar una desorientación-es una hipótesis de trabajo muy extendida entre los biólogos como una de las causas de los varamientos de cetáceos vivos^^ No sabemos cuánto tiempo tardó en implantarse esta costumbre pero lo cierto es que, a lo largo del siglo XIX, se hicieron muy populares en Pontevedra las corridas de arroaces durante las fiestas de la Peregrina.
En el transcurso de los festejos, el día señalado aprovechando la pleamar, los pescadores acosaban las manadas de arroaces remontando la ría y a la altura del barrio pesquero de la Moureira -en la orilla de las Corbaceiras-extendían una red de esparto hasta la otra orilla -la de Poio-, cortando la retirada de los cetáceos en su vuelta al mar.
Una vez allí eran acosados y arponeados -cuando no tiroteados y apedreados-por los moureiros, alentados desde la orilla por los lugareños y forasteros que acudían a presenciar el festejo.
Así lo atestigua en un largo poema (véase íntegro en el apéndice) el poeta local José Benito Amado, al cual citamos teniendo en cuenta que dichos versos, compuestos como oda de los festejos populares de Pontevedra y su gente, se convirtieron en la fuente de la que se sirvieron las descripciones posteriores que, sin embargo, han omitido la procedencia de la información.
Es la razón por la que las descripciones posteriores por parte de autores que no conocieron el festejo suelen incurrir con facilidad en la connotación aguerrida o heroica de la lucha entre hombre y cetáceo, no siendo así en el caso de algún autor que, como Cuveiro Pinol, fue testigo directo de lo relatado.
Y es que su descripción nos recuerda más a las crueles escenas que todavía se repiten hoy en algunos lugares como Japón o las islas Feroe que a una modesta evocación de la pesca de la ballena: los moureiros esperaban la bajamar para acometerlos limitando la agilidad de la manada de delfines que, con apenas agua para nadar y menos para zafarse de los pescadores, heridos o muertos varaban y eran arrastrados -incluso por los niñoshasta la orilla.
Comparemos brevemente una y otra:
José Benito Amdiáo'AiAl pasar, de una orilla a la otra la red se tiende, el paso atrás les veda, y crecen la ansiedad y la algazara sonando cien bocinas y trompetas.
Al conocer el pez con raro instinto la celada y peligros que le cercan, más espantado y rápido se agita para huir de aquel ruido que le aterra.
Seguro el cerco, ya el combate rudo y la corrida estrepitosa empieza.
Erizadas de arpones las chalupas a los delfines rápidas se acercan y la lucha se traba, los aceros la carne dura del delfín penetran, y enfurecido el monstruo se revuelve arrollando a su paso cuanto encuentra.
Así en juegos diversos y vistosos Pasan el tiempo mientras que en el mar mengua y convertido en un sangriento lago el sitio queda de tan rara pesca»^^.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Con el tiempo fue desapareciendo esta costumbre como consecuencia de la regresión de los arroaces en aquella y otras rías.
Prueba de ello es que el 13 de agosto de 1859 no se pudo celebrar el tradicional acontecimiento por no hallarse ninguna manada en toda la ría de Pontevedra:
«No hubo en cambio la corrida y pesca de golfines, que vale tanto como decir, primero que estos animaluchos no se dignaron realizar los deseos de la cofradía, segundo, que es mucho más fácil prometer que hacer»^^.
La red, muy deteriorada, se conservó hasta finales del siglo XIX en un almacén de la Moureira, antes de que un incendio la destruyese.
Ya entonces, según Prudencio Landín, habían desaparecido estas matanzas «porque delfines apenas asomaban en cantidad suficiente a la ría y, sobre todo, porque los pescadores no se mostraban muy propicios a repetirlo»^^.
Vemos pues, que el origen de estas matanzas está estrechamente vinculado al problema pesquero que aquí nos ocupa tras el restablecimiento del cerco y por ello, además del carácter lúdico (se celebraban en agosto coincidiendo con la festividad de la Peregrina), tenían una finalidad económica muy clara como era la reducción sistemática de las manadas de arroaces (además del aprovechamiento local de la grasa para el mantenimiento de la red y otros costos).
De este modo se eliminaba a un competidor indeseable, al tiempo que se minimizaban los daños que en las redes de los pescadores pontevedreses provocaban los arroaces.
En cuanto a los arpones cabe señalar que no son raros los que todavía se conservan en algunas localidades costeras, como personalmente hemos podido comprobar, siendo confundidos con frecuencia con aquellos otros -más antiguos y bien diferentes-empleados en Galicia y el Cantábrico para la pesca de los grandes cetáceos como la ballena franca.
Rodríguez Santamaría estimó en ¡más de quinientos! los que había en todo el litoral cantábrico a principios del siglo XX^^ Los había de muy diferentes tipos aunque respondían a un mismo patrón: un hierro con una acanaladura u oquedad en la base para enhiestar el asta de madera, acabado en punta simple de doble filo o articulada, la cual adoptaba una posición transversal ^^ La Perseverancia, año I, n° 47, 18 agosto 1859. ^^ LANDIN TOBIO, R: De mi viejo carnet.
Crónicas retrospectivas de Pontevedra y su provincia, Pontevedra, 1949, pp. 114-115. ^' RODRIGUEZ SANTAMARÍA, B.: Diccionario ilustrado, descriptivo, valorado, numérico y estadístico de los artes, aparejos e instrumentos que se usan para la pesca marítima en las costas del Norte y Noroeste de España, Madrid, 1996(1911), p.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es respecto al astil del arpón dentro del cuerpo del cetáceo para impedir que se desprendiese con las sacudidas del animal, especialmente en el caso de tener que soportar los tirones de un cordaje o estacha.
PERSECUCIÓN DE DELFINES EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA
-La propuesta de la Sociedad Económica de los Amigos del País de la Ciudad de Santiago para las rías de Arousa y Muros. -Legislación. -Protestas de los pescadores de las Rías Baixas e intervención de la Armada en la persecución de los arroaces. -Ineficacia del método y reclamaciones de los pósitos cántabros en relación con la persecución emprendida en las rías gallegas. teniendo en cuenta la abundancia de cetáceos y extensión de cada una de ellas.
En este contexto, reunidos en una asamblea en Vilagarcía todos los fomentadores y patrones de embarcaciones de la ría de Arousa y puertos cercanos, se acordó solicitar al Gobierno que dotase a los pescadores de «fusiles lanza arpones», lo cual nunca fue atendido^"^.
Y es que la legislación contemporánea sobre la protección de los delfines evidencia un claro desencuentro entre la Administración central y los pescadores o poderes locales (diputaciones y ayuntamientos).
Si por parte de los gobiernos locales -más condicionados a las reivindicaciones de sus pescadores que el despersonalizado cuerpo de la Administración estatal-las medidas fomentaban su persecución y exterminio sin cortapisas, por el contrario, las Reales órdenes del Gobierno se encaminaban hacia su conservación apelando a la gran ayuda que para los pescadores representaban, como involuntarios delatores de la presencia de los bancos de peces.
Una Real orden del año 1905 prohibía su persecución en base a ello y un año después a los pescadores de Vizcaya se les negó la autorización para llevar armas de fuego a bordo, con el fin de perseguir la marsopa (especie que el naturalista Ángel Cabrera consideró como muy abundante en el sur del Golfo de Vizcaya^^), al tiempo que ese mismo año se desestimaba la petición del alcalde de Mataró sobre la necesidad de dictar disposiciones encaminadas a la extinción de los delfines^^ En 1910 se prohibe el uso de carabinas o arpones a los de San Sebastián y es que el uso del arpón en los arrastreros para matar los delfines con los que alimentarse a bordo era una práctica muy arraigada en toda la costa española y sobre todo entre los vascos.
En 1913 se desestima la instancia de varios pescadores -no sabemos de dónde-que piden autorización para perseguir a los delfines con un barco dotado de tiradores^^.
En 1916 se considera que no procede modificar la legislación pesquera sobre la persecución de los delfines, dejándose sin efecto la decisión de la Diputación de Barcelona que premiaba con 500 pesetas a los primeros pescadores en matar doscientos delfines, mientras que en 1918 nuevamente fue necesario prohibir la utilización de armas en los pesqueros para tal fin^l 2^ BERNÁRDEZ, A.: «La pesca en Galicia», La Voz de Galicia, 18-7-1923, p.
25 CABRERA, A.: Fauna Ibérica.
2^ RODRÍGUEZ SANTAMARÍA, B.: Diccionario de las artes de pesca de España y sus posesiones, Madrid, 1923, p.
En esta aparente paradoja entre unos pescadores para los que el mejor delfín era sólo aquél que estaba bien muerto y una Administración que, ignorando dicha problemática, los protegía por considerarlos de gran utilidad para la pesca, hay que tener en cuenta que había unos pescadores más perjudicados que otros.
Nos referimos a los que faenaban con trasmallos o jeitos en los que quedaban enmallados los peces que los delfines rapiñaban con el consiguiente destrozo de la red de algodón; mientras que los artes de cerco, como la traíña, no sólo no resultaban tan perjudicados (la red no quedaba durante horas a la deriva o fondeada), sino que además uno de los modos de pescar con la traíña era el mansío -del que hablaremos más adelante-echando el cerco en el lugar en el que los delfines se habían estado alimentando previamente de un banco de peces.
Tampoco hay que descartar que detrás de las negativas de las autoridades de la Restauración se escondiese el razonable recelo a que se extendiese el uso indiscriminado de las armas de fuego, sobre todo, en aquellas partes del litoral proclives al contrabando.
Pero tocando a su fin el período de la Restauración se produce un cambio en este ámbito de la política pesquera y las reivindicaciones de los pescadores encontraron un mayor respaldo, una vez que se abordó el problema desde otra perspectiva.
En 1923, a ruego de las asociaciones de pescadores de varios puertos del litoral gallego, se formó una comisión técnica compuesta por un capitán de la Dirección general de Navegación y Pesca, un doctor en Ciencias y Benigno Rodríguez Santamaría, del Instituto Español de Oceanografía^^, del cual citamos un par de trabajos en el presente artículo.
Finalmente concluyó como necesario el uso de ametralladoras para su matanza pero poniendo en práctica esta mediday aquí radica la gran diferencia-única y exclusivamente a través de las lanchas cañoneras de la Armada, tal y como se había llevado a cabo con bastante éxito en Francia donde «muertos unos y ahuyentados otros, dejaron de ser una pesadilla de los pescadores y el mayor enemigo de su industria»^^.
Dicha comisión se constituyó, reunió e inició su cometido con una celeridad no correspondida tras el establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera en el mes de septiembre de 1923, pues fue solicitada el 4 de julio y el día 17 de ese mismo mes ya estaban en Vigo recogiendo información para estudiar éste y otros problemas que afectaban a los pescadores^^ Sin embargo, todavía en noviembre de 1924 ^^ BERNÁRDEZ, A.: «Los problemas de la pesca».
3« ANÓNIMO: «La sardina y los delfines».
La Voz de Galicia, 23-11-1924, p no se había hecho nada al respecto con las consiguientes quejas de los pescadores, los cuales se sentían desamparados ante la arribada de inmensos bancos de sardinas a las Rías Baixas, que atrajeron a numerosas manadas de delfines en tal forma «que los pescadores se ven casi imposibilitados de largar los aparejos, pues aquellos cetáceos se los destrozan materialmente, al ir a buscar el sabroso pez»^^.
Ante lo cual se demandaba a los poderes públicos «una rápida acción en el sentido indicado; esto es, una campaña de verdadera persecución de los delfines, por medio de ametralladoras, hecha por los cañoneros de la Armada nacionahy'^.
En España dicha resolución ya tenía un raro y esporádico precedente en una Real orden del año 1911, que permitía la persecución de arroaces por parte sólo de ciertos barcos dotados de armas portátiles y ametralladoras^"^.
Pero los ensayos realizados para la destrucción de los cetáceos hubo que abandonarlos por ineficaces y por ello en los años de 1925 y 1926 la Dirección general de Pesca desestimó sendas peticiones de los Gremios de Pescadores de los puertos del Cantábrico y la Unión de Conserveros de la Federación del Cantábrico:
«Vista la instancia de la Federación de todo el litoral Cantábrico que cursa V.S. a esta Dirección Gral de Pesca, he de manifestarle que habiéndose ensayado la medida de perseguir a los cetáceos por medio de cañoneros guardapescas, desde los cuales se disparaba sobre ellos, y no habiendo obtenido resultado he acordado de conformidad con lo informado por la sección I"" de esta Dirección Gral, desestimar la instancia referida y significarle a dicha Federación, que puede proponer para su debido estudio otro procedimiento para seguir y ahuyentar a dichos cetáceos que pueda considerarse más eficaz.
Dios guarde a V.S. muchos años.
Sin embargo, al año siguiente otra Real orden, de la que tenemos noticia por una carta del Ministerio de Marina remitida el 12 de noviembre de 1927 al Capitán General del Departamento Marítimo de Ferrol, ordena que se intensifique este método antes desestimado al persistir con especial incidencia en Galicia un problema al que no se le hallaba otra mejor solución: ^^ Ibidem.
Véase apéndice. ^^ Ibidem.
Véase apéndice. ^4 RODRÍGUEZ SANTAMARÍA, B.: Diccionario de las artes de pesca..., p.
103. ^^ Archivo General de Marina Alvaro de Bazán (Viso del Marqués, Ciudad Real), Fondo documental de Ferrol, leg.
Señor Capitán General del Departamento de Ferrol Excmo.
Señor A fin de evitar la destrucción de las redes y aniquilamiento de las especies por los arroaces, perturbando el ejercicio de la industria pesquera cuando aparecen en los lugares en que la pesca se realiza, S.M. el Rey (q.D.g.) ha tenido a bien disponer que por los cañoneros afectos a la vigilancia de la pesca se intensifique la persecución de las manadas de los referidos cetáceos en los lugares que los Comandantes de Marina indiquen como más perjudicados.
Lo que de Real orden lo digo a V.E. para su conocimiento y efectos.
Dios guarde a V.E. muchos años.
Ante lo cual, el 17 de noviembre de 1927, se manda desde Ferrol a los Comandantes de Marina de Pontevedra, Vilagarcía de Arousa y Vigo, indicasen a los Comandantes de las lanchas guarda-costas Gaviota y Dorado los lugares donde debían intensificar la persecución de las manadas de arroaces que les saliesen al paso durante sus cruceros de vigilancia.
Transcribimos a continuación los borradores de las órdenes dadas a dichos comandantes: «Previene que afin de evitar la destrucción de las redes y aniquilamiento de las especies por los arroaces se sirva indicar a los comandantes de los buques guarda-pescas los lugares más perjudicados, a fin de que por los mismos durante sus cruceros de vigilancia, se intensifique la persecución de las manadas de los referidos cetáceos a cuyo efecto con esta fecha se les dan las oportunas órdenes.
A los Comandante de Marina de Vigo, Pontevedra, Villagarcía»^^.
«Sres. comandante de los guarda pescas Dorado y Gaviota.
Sírvase V. en sus cruceros de vigilancia de la pesca intensificar la persecución de las manadas de arroaces en los lugares que los respectivos comandantes de marina indiquen como más perjudicados a fin de evitar la destrucción de las redes y aniquilamiento de las especies por los cetáceos de referencia.
Dios guarde a V. muchos años.
No es de extrañar que, enterados por la prensa de Vigo, el Pósito de Pescadores de Colindres, el Cabildo de Mareantes de San Martín de Laredo, el Pósito de Pescadores del Cabildo de San Andrés de Castro Urdiales y la Sociedad de Pescadores de Nuestra Señora del Puerto de Santoña, solicitasen al Capitán general del Departamento Marítimo del Ferrol un guarda-costas para la batida de las manadas de delfines.
Una petición que fue denegada a través de un despacho remitido desde Ferrol, el 17 de diciembre, al Comandante de Marina de Santander, en este caso alegando una escasez de medios al no hallarse ningún guarda-costas disponible ocupados como estaban cumpliendo su misión en las rías gallegas, al tiempo que -como medida apaciguadora ante una probable protesta-se adjuntaba el escrito ya conocido de la Dirección general de Pesca de 1926 sobre la dudosa eficacia de dicha medida^^.
Merece la pena detenemos brevemente en las quejas de las sociedades de pescadores de aquellas villas cántabras, ya que su voz en este asunto es el sentir de todos los pescadores.
Es interesante, por ejemplo, como reconocen que la pesca del besugo, chicharro y merluza, había desaparecido a lo largo de toda la costa pero no por culpa de los arroaces, sino por la acción devastadora de los barcos de arrastre.
Por ello los pescadores subsistían sólo con las capturas de anchoa y sardina, cuya pesca al cebo (pesca al galdeo) provocaba la aparición en las abras y playas de un «ejército inmenso de feroces y malditos arroaces», en tal proporción que provocaban estragos en los cercos y boliches, reducidos a «simples piltrafas» y causando pérdidas de 2.500 a 4.000 pesetas según el presidente del Cabildo de Mareantes de Laredo.
En Santoña habían «hecho aparición en estas playas los arroaces en tal proporción que en cuanto se intenta tirar las redes al mar para la captura de esta especie, como es plato exquisito para estos arroaces, intervienen en las redes destrozándolas, imposibilitando al momento cuantas redes se tiren al mar, teniendo que regresar a puerto sin haber podido dar captura a la sardina, que de no haber aparecido estos peces malos y en proporción tan considerable, el pescador habría podido llevar el pan a sus hijos que intranquilos le aguardan para poder quitar el hambre»^^.
Vemos pues, que se trata de una protesta muy similar a la de los pescadores de Vigo en noviembre de 1924, quienes también aducían que ni siquiera podían echar las redes porque inmediatamente eran destrozadas.
Mareantes de Santoña -del que incluso sabemos por el boletín del Instituto Español de Oceanografía que solicitó el uso de bombas lanzadas desde hidroaviones a semejanza de lo planteado en Francia-no fueron atendidas en base al consabido argumento de lo ineficaz del procedimiento'^^ Sin embargo, como ya señalamos, a pesar de tan amargas quejas de los cántabros era un problema que afectaba en mayor intensidad a las rías gallegas y, de hecho, los propios pescadores gallegos se percataron de ello cuando faenaban en un litoral diferente como el portugués.
Algo para lo que no se hallaba otra mejor explicación que un posible comportamiento distinto entre lo que se suponía eran especies diferentes de delfines en uno y otro lugar, según Ángel Bernárdez, periodista especializado en materia pesquera:
«oyendo decir a algunos pescadores de Cangas que los mismos cetáceos que en las rías gallegas les destruyen las redes no les causan este perjuicio en las costas de Portugal.
Puede ocurrir que esto sea obra de la casualidad...yy^^.
Lo que evidencia, además de ser Galicia el tramo costero de la Península Ibérica más conflictivo, que la causa de ello es la peculiar conformación del litoral recortado en grandes y numerosas rías de enorme riqueza ecológica, reclamo de pescadores y manadas de arroaces.
Y al margen de las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa y Muros, idéntico procedimiento de persecución con armas de fuego lo hemos podido documentar en otra ría antaño plagada de fábricas de salazón y redes de xeito para la sardina.
Es el caso de la de Ares, donde no fueron raras en los años treinta o cuarenta las batidas de delfines con lanchas de la Comandancia y tripulantes armados con rifles o escopetas, previa protesta también de los pescadores a la respectiva Comandancia'^^ "^^ «La aviación coopera a la destrucción de cetáceos», Boletín de Pescas, Instituto Español de Oceanografía, n° 119, julio 1926, pp. 203-204 Interesante ilustración publicada en la portada del Faro de Vigo del 21 de mayo de 1925, la cual denota la fuerte connotación negativa hacia el delfín, entre la gente de mar, como esquilmador de la pesca.
LOS INTENTOS DE INDUSTRIALIZACIÓN DE LOS DELFÍNIDOS
-El fracasado precedente del Estrecho de Gibraltar. -Infructuoso intento de un fomentador catalán en Galicia.
En los años posteriores perdura la misma percepción del problema -quizás algo aminorado-y en este contexto se suceden los intentos por establecer una industria sobre la base de la explotación de los pequeños cetáceos, orientada a la comercialización del aceite fundamentalmente.
En 1941 tenemos vaga noticia de la autorización a una empresa de un ensayo para la industrialización del delfín"^"^.
Luego, en 1954, la conservera de Ceuta Carranza intentó sin éxito establecer una industria basada en el aprovechamiento y comercialización de la carne y aceite del calderón del Estrecho de Gibraltar, donde tanto abunda esta especie^^ Para este propósito emplearon un pequeño pesquero de bajura tripulado por cuatro marineros pertrechados con un par de arpones de mano (de punta articulada)"^^.
No es difícil imaginar que esta precariedad de medios, unido a la complejidad de arponear estos cetáceos desde la proa de una inadecuada embarcación, desbaratase esta tentativa que no consiguió capturar ni un solo cetáceo.
Poco después, en 1956, desde Barcelona se plantea un nuevo intento que tiene a Galicia como hipotético centro productivo de aceite de delfín, contando con el concurso de una de las dos industrias balleneras gallegas.
La proposición parte de la firma de Hospitalet de Llobregat Brugarolas Sociedad Anónima que, fundada en 1885, se dedica a la producción de lubrificantes, detergentes, aceites, grasas, jabones industriales y otros productos similares.
Era una de las industrias de Cataluña que, aprovechando la desprotección arancelaria con la que se favorecía a los fabricantes de margarinas y aceites industriales españoles, podía abastecerse ocasionalmente con el aceite de cetáceo de producción nacional, en este caso de Industria Ballenera Sociedad Anónima (IBSA), a la cual presenta Santiago Brugarolas Canals ^^ Se trata de la Orden de 4 de febrero del Ministerio de Industria y Comercio por la que se concede a Antonio Pons y Ramírez y José Luis Estrada y Segalerva la exclusiva, a título de ensayo y durante dos años, de la industrialización del delfín en la costa comprendida entre Torre Guadalmesí y Cabo de Gata y desde Cabo Tortosa a Cabo Creus; Boletín Oficial del Estado, 14 de febrero de 1941, p.
Véase también AGUIRRE PANIQUE, L.: «España vuelve por sus fueros balleneros», Información comercial española, Madrid, 1952, pp. 336-342. ^^ Comunicación personal del ex-capitán de la flota ballenera gallega Miguel López Pérez y del ex-marinero -también de la flota ballenera-Juan Oliva Badillo, el cual además participó en esta esporádica empresa.
La contestación de IBSA, unos días después, no puede ser otra que recibir con interés y moderada expectación dicho proyecto aguardando, por su parte, mayor claridad expositiva a la que atenerse para dar cumplida respuesta:
comprenderá, todo cuanto afecte al mejor orden de esta Industria, nos interesa; pero no podemos decir las condiciones de tomar algún proyecto que no
El industrial catalán procede a corresponder a los gallegos elaborando un informe de cuatro folios -que incluimos en el apéndice-en el que pone de relieve lo que, a su juicio, son los inconvenientes de la industria ballenera (inactividad invernal, pesca de altura, rapidez en la putrefacción de los cadáveres), en contraste con las ventajas de la industria del delfín (actividad pesquera ininterrumpida y costera, con barcos de poco tonelaje, reducción del tiempo empleado en la manufactura gracias al menor tamaño del delfín y la consiguiente mejora en la calidad de la carne, del aceite y la harina).
Si bien, el tamaño -contrariamente a lo que pensaba Santiago Brugarolas-sumado a la innata rapidez y agilidad de todas las especies de delfines, lejos de ser una ventaja, representaba una importante dificultad a la hora de capturarlos en gran número y el menor tiempo posible, siempre que el método utilizado fuesen las batidas con arpones y no con red, una posibilidad en ningún momento sugerida^^.
Además de aportar una descripción biológica de las tres especies de delfines que serían objeto de explotación, compara la calidad de su aceite con el de la ballena, escualo y los aceites vegetales (oliva, ricino, linaza), destacando la calidad de este otro cuya producción quería fomentar, al considerarlo similar al de ballena^ ^ Aparte del supuesto incremento en el margen del beneficio que supondría la continuidad de la actividad pesquera a lo largo de todo el año al aumentar las ventas, realiza una estimación de la ganancia en tomo a las 600 pts. por cada 100 kg de delfín, estableciendo en 8 y 6 pts. el precio por kilogramo del aceite y la harina, respectivamente, y contando con una merma del 15% en el proceso de obtención del aceite.
Merma que en relación al peso medio -según éldel delfín (un 6% de 40 kg) equivaldría a un beneficio aproximado de 235 pts. por delfín^l El industrial catalán se hallaba convencido de la favorable acogida de su proyecto y el éxito del mismo en manos de los gallegos.
Sin embargo, ello acontece durante el parón invernal de la industria ballenera lo que, unido al desinterés de IBSA por el proyecto, demora la respuesta más de un mes -previa insistencia del catalán^^-rechazando el proyecto con el consiguiente resquemor del industrial catalán:
En esta aparente descortesía también pudo influir el hecho que, con anterioridad, ya se hubiese producido cierto desencuentro en la relación comercial entre ambas industrias, habiendo interrumpido la firma catalana, a principios de año, las adquisiciones de aceite alegando el fuerte frío reinante en aquella región que afectaba al normal ñmcionamiento de su producción de hidrógeno^^ Todo ello tras haberse producido las constantes reclamaciones -debidamente correspondidaspor el retraso y envío incompleto de una partida de bidones desde Galicia (faltaban 12 de un total de 112), las habituales diferencias en la graduación de la acidez del aceite y en el pesaje en el punto de origen y destino (158 kg de diferencia), reclamando que en el futuro les dispensasen toda su atención para evitar incómodas y violentas reclamaciones desde Barcelona^^.
Pero sin duda la falta de consistencia de un proyecto inviable técnica y económicamente para una industria especializada en la captura y procesamiento de enormes cetáceos fue la razón, junto a la coyuntura a la que se alude desde IBSA, de este desencuentro empresarial.
Téngase en cuenta, por ejemplo, que para igualar el peso de un solo rorcual común de tamaño medio (entre 30 y 80 tons.), no hablemos ya de un rorcual azul de 120 toneladas, habría que acabar con la vida de varias manadas de delfines comunes (con un peso cada uno entre 70-100 kg) hasta sumar varios cientos de ejemplares, siendo además su aceite de peor calidad.
De su informe se desprende que Santiago Brugarolas Canals no tenía en cuenta tales circunstancias, como lo poco apto de un barco ballenero para arponear delfines o que de llevarse a la práctica con un mínimo de profesionalidad supondría la extinción, en cuestión de poco tiempo de casi todas las manadas de delfines de la costa gallega y, por tanto, del recurso natural sobre el que se sustentaba la producción de dicha industria.
«Siento no les interese ese asunto, por la oportunidad que ahora tendría, en que las necesidades de aceites y grasas orgánicos son ya importantes y progresivas, hasta el punto de que en las conclusiones de la II ponencia en el reciente Congreso Nacional Oleícola celebrado en Jaén, se propone la importación de 1.500 toneladas de grasas aptas para hidrogenación y otras 2.500 toneladas de aceites de pescado para el mismo fin.
Todo esto y el interés que el Gobierno tiene ahora en estos asuntos, me hacía confiar en la aceptación de Vds. de esa cuestión, que sigo creyendo muy interesante»^^.
Se trataba, pues, de un negocio poco atractivo para los armadores coruñeses de IBSA puesto que, independientemente de si conocían o no las fracasados intentos en el pasado, tendrían cierta idea de la inviabilidad de esta industria.
Además, los intereses empresariales de la ballenera gallega en aquel momento -la coyuntura a la que se refieren-eran bien diferentes a los de Brugarolas, porque IBSA ya atravesaba suficientes dificultades en su proceso de consolidación tras el comienzo de su actividad en 1951, como para embarcarse en nuevas inversiones de alto riesgo cuando eran otras las prioridades.
Nos referimos, por ejemplo, al tener que afrontar una ampliación del capital social, sufragar la constante modernización y puesta a punto de la factoría de Caneliñas en Cee o la devolución de los créditos hipotecarios concedidos para la puesta en marcha de la industria ballenera, tanto inmobiliarios -las factorías-como navales con la adquisición de dos barcos balleneros^^ En aquel tiempo el interés de IBSA no era reconvertirse industrialmente, ni diversificar su actividad, sino -con buen criterio-expandirse en España para afrontar en una mejor situación su precariedad en medio de un mercado abastecido con miles de toneladas de aceite de importación^^.
Y en ello estaban inmersos cuando recibieron esta propuesta, puesto que habían adquirido en 1954 parte de la maquinaria y los dos barcos de Industrial Marítima S.A. (que cerró su factoría de Benzú en Ceuta), alquilando uno a la factoría de Getares (Algeciras) y destinando el otro al abastecimiento de la factoría de Balea (Cangas del Morrazo), tras la firma de un convenio comercial con la conservera Massó Hermanos SA, propietaria de esta otra factoría^^.
Por lo tanto, la industria ballenera de Galicia nunca se implicó en la pesca de pequeños cetáceos y el único dato al respecto que podemos aportar se refiere a la muerte de algún calderón practicando o comprobando en alta mar el cañón lanzaarpones (a veces incluso probando con algún gran escualo).
A lo largo de este artículo hemos podido comprobar cómo los delfines representaron un problema para la vulnerable actividad pesquera de bajura de antaño, al mismo tiempo que se convirtieron en el chivo expiatorio de la escasez de pescado, pero cometeríamos un error al considerar que ello fue siempre así o al menos en el caso de todas las artes de pesca.
La colaboración entre pescadores y delfines está documentada desde la antigüedad perviviendo todavía en aquellas comunidades de pescadores que han conservado el carácter más ancestral de la pesca, aunque en la mayor parte de los casos cabe considerarla como una relación oportunista por parte del hombre que se servía o sirve de los cetáceos para localizar y atrapar los bancos de peces, como la pesca al mansío o manjúa, muy frecuente antaño en las rías gallegas.
En este caso el pescador descubría los bancos de peces gracias a los delfines y empleando las embarcaciones más rápidas navegaban tras las touliñas o arroaces hasta que éstas se detenían en una zona alternando las inmersiones y salidas a respirar, señal de que allí estaba localizado el banco de peces que los pescadores rodeaban con el cerco llamado traífia^^ Xaquín Lorenzo alude a este método de pesca e incluso a ciertos lugares en la costa, en este caso un árbol, desde donde se avistaban los delfines que delataban la presencia de los peces: El marinero de antaño aprendió a interpretar el comportamiento de las manadas de delfínidos para descubrir el lugar donde se encontraban los bancos de peces, conocer el tamaño y dirección de estos cardúmenes, su proñindidad, además de la especie de pescado que allí podría capturar.
Es por ello que consideramos que antiguos modos de pescar tengan su origen en la imitación del comportamiento de las manadas de delfines, que acorralan los asustados bancos de peces contra la costa -un cantil o playa-agitando la superficie del agua al golpearla con sus aletas caudales y reiterados saltos del cuerpo.
Nos referimos, por ejemplo, a \?i pesca ó balo que consiste en embalar (de ahí el nombre de balo), es decir, asustar a los peces contra la red golpeando con los remos la superficie del mar^^ Pescar ó balo se realizaba a lo largo de toda la costa gallega -y todavía lo hacen no pocos marineros para impedir, por ejemplo, la salida de los peces al levantar un cerco-, aunque antaño fue un modo de pesca controvertido por el hecho de asustar el pescado temiendo no volviese.
Por esta razón en la Edad Media fue prohibido en Pontevedra^"^ y en la Edad Moderna era rechazado por los propietarios de los cercos, que acusa-^^ Comunicación personal del ex-capitán ballenero Miguel López Pérez. ^2 LORENZO FERNÁNDEZ, X.: Historia de Galicia (dirigida por Ramón Otero Pedrayo), volumen II, Akal, 1979, p.
^^ Comunicación personal del ex-capitán ballenero Miguel López Pérez. ^^ «El balo, alboroto que se armaba a base de golpes, gritos y agitación de las aguas para obligar a los peces a precipitarse en los trasmallos, fue prohibido por las ordenanzas de Pontevedra con la idea -equivocada-de que el pescado, asustado, no volvía más por aquel lugar Antes de su prohibición, el balo se empleaba en la Edad Media por lo menos en las rías de Aros a y Pontevedra, y todavía hace poco quedaban en la ría de Arosa los célebres baleiros, pescadores que, acotando un arco de playa con una red, balaban o azuzaban el pescado contra ella»; FERREIRA PRIEGUE, E.: Galicia en el comercio marítimo medieval.
142. ban a los jeiteiros de espantar la sardina fuera de las rías^^ Muy lejos de nuestro ámbito de estudio, como es la costa de Mauritania, existe un claro ejemplo de esta imitación del método de pesca de los delfines, que además colaboran con los hombres: desde la orilla con sus redes los pescadores golpean la superficie del agua aguardando la llegada de los delfines que, desde alta mar, hacen lo propio asustando el banco de peces contra las redes para ganancia de unos y otros^^.
Pero a medida que el mundo de la pesca se transformó y modernizó con la introducción de las grandes artes de pesca, escaseando cada vez más el pescado, los pequeños cetáceos se convirtieron en una alimaña marina y chivo expiatorio que había que eliminar de las aguas costeras.
La mortandad afectó en mayor medida al arroaz o delfín mular y menos al delfín común.
Así se deduce de las fiíentes documentales y bibliográficas que, además de delfines sin especificar, aluden principalmente a arroaces y en menor medida a delfines comunes con sus diferentes denominaciones {touliñas, etc.).
Todo lo cual coincide con lo que sabemos en la actualidad sobre la presencia de cetáceos costeros, pues es el arroaz el más abundante cerca de la costa alimentándose cerca de las playas, cantiles e internándose en las rías, mientras que el delfín común es menos costero pero también llega a entrar ocasionalmente dentro de las rías en grandes manadas, lo cual ya es más esporádico en el caso de las marsopas.
Por último, a lo largo de tanto tiempo cabe suponer capturas de otras especies, que desarrollan su actividad vital bastante más lejos del litoral como los delfines listados, los grises, los calderones y otros.
En Galicia esta pesca y persecución se realizó de manera individualizada (por cada pescador o pesquero), ocasionalmente (los delfines eran arponeados o tiroteados al aproximarse a la proa de los barcos) y accidentalmente (cetáceos ahogados al enmallarse en los aparejos de pesca).
Las campañas de exterminio cabe considerarlas como puntuales (las corridas de arroaces de Pontevedra) o ineficaces (la utilización de patrulleras de las comandancias).
En cuanto a las tentativas de industrialización que se remontan al siglo XVIII no pasaron de eso, meros intentos, siendo especialmente interesante el proyecto propuesto a IBSA por un fomentador catalán.
^^ «Desde últimos de dicho noviembre continuava la pesca del geito hasta fines de enero que cesava, no permitiéndose que durante el uso de las traíñas o cercos reales se pescase a él por la justa causa de que viniendo la sardina como viene de la mar alta apastar en las rías, los jesteyros la espantan con el baleo y otros arvitrios que toman para que vaya a embestir a sus redes dejeyto con cuyo motivo buelve a salir a la mar», ANÓNIMO: «Sucesos acaecidos sobre la pesca de la sardina desde el establecimiento de jávegas en Galicia, y reflexiones sobre este fruto y modos de cogerlo».
Pesquerías Tradicionales y conflictos ecológicos Fue la de Galicia la costa española donde se dio con mayor intensidad este problema pesquero y, por consiguiente, donde se libró la más importante persecución contra estos cetáceos, por lo ya explicado en relación a la peculiaridad geográfica de la costa gallega con sus grandes rías, que daban cobijo a delfines y a la industria de salazón más importante del país sobre la base de ingentes capturas de sardinas.
Es por ello que en ningún otro lugar de España se realizaron las corridas de arroaces o algo parecido, ni tampoco el problema fiíe en no pocas ocasiones objeto de tanta protesta y portada de periódicos.
Tampoco en ningún sitio como Galicia se involucró tan activamente a las lanchas de las comandancias o se enviaron desde Madrid comisiones técnicas, como la de 1923 en Vigo, encargadas de estudiar y proponer soluciones a un problema sobre el que ya se había preocupado el Padre Sarmiento en el siglo XVIII, que consideraba a los arroaces como el enemigo capital de la sardina^^.
Pero no fue ni mucho menos Galicia o España un lugar que podamos destacar por la matanza de delfínidos si lo comparamos con países como Japón (donde todavía hoy se pescan por miles para consumo de su carne), Perú, Islandia, las islas Feroe u otros que, como Francia y Canadá, incluso recurrieron a los bombardeos aéreos de las manadas de pequeños cetáceos^l Si el aumento del consumo de pescado y del tamaño de las artes de pesca en la Edad Moderna supuso un incremento de la persecución de lo delfines, después de la conflictiva década del 1920, la persecución disminuye sustancialmente llegando al ecuador del siglo XX, lo cual posiblemente guarde relación con la progresiva reconversión de la flota gallega y española a la pesca de altura o gran altura y de la industria de la salazón a la conserva.
Desde entonces las noticias (1941,1954,1956) se refieren a los intentos por industrializar los delfines costeros para sacar provecho comercial de ellos, al margen del problema pesquero de antaño al que ya no se alude.
Y es que el más que probable descenso del número de manadas de delfínidos en nuestras costas, la mejora de la calidad de vida de los pescadores con el aumento de los ingresos económicos (ampliando el margen de pérdidas asimilable), la expansión de la pesca de altura en detrimento de la actividad pesquera y salazonera ^^ SARMIENTO, M.: «De los atunes y de sus transmigraciones y conjeturas sobre la decadencia de las almadrabas; y sobre los medios para restaurarlas», Pesquerías Tradicionales y conflictos ecológicos http://estudiosgallegos.revistas.csic.es dentro de las rías, el cegamiento de éstas con los sucesivos depósitos aluviales de los ríos reduciendo dicha actividad y la presencia de cetáceos, la escasez de sardinas consecuencia de la sobrepesca y la mayor resistencia de las redes con el uso de fibras sintéticas reduciendo los daños, ha contribuido a disminuir este problema pesquero aquí tratado, si bien todavía no ha desaparecido.
En consecuencia su pesca o matanza deliberada no es una práctica erradicada en la costa gallega y resto de España, aunque cabe considerarla como esporádica o anecdótica en comparación a los tiempos pasados.
Ahora son otros -y mucho más graves-los problemas que afectan al hombre como pescador en la interacción con el medio marinola contaminación, la sobrepesca y en definitiva la destrucción del ecosistema marino-, con la salvedad que ahora no hay otro culpable o chivo expiatorio más que él mismo.
Pero esto podrá ser materia prima de historiadores en el fiaturo, como lo ha sido para nosotros el viejo problema pesquero del que nos hemos ocupado en el presente artículo.
Martín Sarmiento a su hermano Javier, Ministro de Marina en Pontevedra, sobre los problemas de la pesca en la ría de Pontevedra: la retirada de los privilegios y el modo de matar los arroaces.
Hermano Javier: Recibí tu carta y todos los papeles inclusos y siento que el privilegio al patrón de barco haya dado ya en el suelo.
Acuérdate que ya me lo temía ahí.
Mañana caerá en el suelo el privilegio de la sal fiada.
Llevará el diablo toda la pesquería y viva el valor español.
¿Y qué quieres que haga yo?
El Ministerio está inaccesible.
Cada día salen providencias encontradas.
Lo de Ferrol va por la posta.
Dicen que hay quintas y levas con que tendremos demasiado.
Con señalar en cada puerto 20 o 30 barcos no más y cuyos patrones sólo tuviesen fijo el privilegio y los demás, aunque tuviesen barcos, no gozasen de él hasta que hubiese Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es vacante, y por antigüedad de fábrica de barco, se quitaban los abusos y fraudes, se sostenía la pesca, no se aumentaba el número de libertados y la expectativa segura animaría a hacer más barcos.
Pero ya estoy cansado de experimentar, que si los arbitrios no son muy violentos, jamás se plantarán.
Así, ríete, que yo me río también de esa fantasma bien común y alivio de pobres.
No es eso del siglo, del año, del mes, ni del día.
El espantar los arroaces tiene mil arbitrios, pero como non é uso nen costume tentar alguno de ellos, es excusado gastar papel y dejar a estos cerrilísimos que recurran a los conjuros de los gurumantes, que están en Ons.
El modo de apurar los arroaces es el que ahí inventó la avaricia para apurar las ostras, ameixas, berberichos, tranchos, lenguados, rodaballos, etc. Si se apuran las semillas se apurarán esos géneros.
Y para apurar los arroaces, el modo es apurar su semilla.
Los ingleses apuraron los lobos de su isla, en virtud de batidas a tiempo.
¿Y por ahí no se debía entablar batida de arroaces?
Más útil traerá un arroaz por el saín, que un lobo.
Aún no sé si es delfín el arroaz.
Sé que es el marsovin francés (marsouin, maris-surllus, puerco de mar).
Por eso no sé si el arroaz tiene huevas o si pare hijos vivos como los cetáceos.
Sean ovíparos o vivíparos, se debe observar cuando están en huevas o están en celo.
Entonces se debe hacer la batida.
Los arroaces andan en tropa y sacan fuera el cuerpo.
Entonces con francadas, dardos, arpones, escopetas, lanzas, etc. se les puede acometer de seguro.
Las redes podrán hacerse de juncos, de esparto, de mimbres, de gestas, etc. que cuesten poco y tengan las mallas muy anchas.
Pero reinando ahí la vulgaridad de que la sardina huye de la sangre del arroaz, es excusado pensar en arbitrio alguno.
Creíble es que el celo y huevas sean por la primavera.
Si ahí se ríen de la batida diles que yo me río de sus quejas y me compadezco de las batidas que van a hacer de lobos en la Ponte-nova.
Las redes exteriores de los atunes son ñojas y de esparto.
Dirían que no sabrán armar.
Acaso vendrían a las redes algunos atunes y era otro tanto en oro.
Como no vi el arroaz vivo entero en tierra, no puedo regular su paso y figura.
El hecho es que huye de la candorca, o peixe espada.
Entablada la armadura para los arroaces, acaso serviría para las ballenas cuando una, no siendo tiempo de sardina, apuntare a la ría.
En lo demás no sé que te digo.
Sólo digo que deseo lo mismo que tú.
Pero, ¿qué he de hacer?
Rogar a Dios que se consiga y que te guarde muchos años.
Hermano Javier: Recibí tu carta y siento se haya desbaratado el casamiento del heredero de las Hachas con la hija de la Serra.
Si lo mucho que los señores de las Hachas han de gastar en venir, estar y volverse, se aplicase per modum datis, no habría resultado el embarazo.
Siento que se haya subido la sal, pero es menos violento arbitrio que el de repartir.
He leído por acaso que por el mes de junio se vuelven ciegos los arroaces y que andan desatinados corriendo de aquí para allí, sin ver gota en tanto mar.
Y que en el Norte ese es el tiempo en que los cogen a centenares, moliéndoles a palos, lo que no pueden ejecutar en otros meses, pues se les restituye su antigua vista.
Comunica esta útil noticia a todos los de esa ría y haz que observen si los arroaces al acabar el mayo, todo junio y principios de julio, tienen algunos movimientos desatinados que hagan creer que entonces andan ciegos en virtud de que en aquel tiempo les nace una membrana delante de los ojos que les estorban el ver.
Siendo esto así como no dudo de la veracidad del escritor moderno que aún creo que vive, se podrán idear ahí mil modos de matar arroaces y de conjurar a palos los guzumantes das illas, no espantándolos hacia el mar, sino hacia la costa, en donde se podrán con facilidad o coger o matar en aquel mes.
Ahora creo que aquellos arroaces que el famoso Jacobo vio en el puente, serían tales que con su ceguera desbarrarían hacia allí.
El hecho es que no venían siguiendo sardina hasta el puente.
Luego vinieron ciegos, sin ver por donde flotaban.
Si alguna vez vienen al puente o a los peiraos, nótese en que mes lo hacen y se sabrá ahí cuando tienen la membrana en los ojos y cuando no.
Supongo se reirán ahí de esta noticia y no habrá diablos que los disuadan de los guzumantes o nigromantes.
Pero tú no eches al trenzado esta noticia, pues podrá traer útilísimas resultas si se sabe aprovechar de ellas.
Alegróme que se hayan sembrado las semillas y ruego a Dios que peguen las más de ellas.
Tu hermano fray Martín.
Descripción en verso del poeta localJosé Benito Amado sobre las corridas de arroaces en Pontevedra.
Con motivo de los preparativos que se están haciendo para una corrida de delfines en la Peregrina, y habiéndose agotado la tirada que hemos hecho del número anterior, reproducimos hoy el siguiente fragmento tomado de una leyenda referente al siglo XIV, escrito hace algunos años por nuestro estimado y erudito colaborador Sr. Amado, y en el que se describe lo que era en antiguos tiempos este raro espectáculo.
Brillo risueño el más hermoso día cuando el sol por oriente salió al cielo, frescura, luz, aromas y alegría por todas partes respirando el suelo.
En su esplendor bellezas y armonía natura se ostentaba y de consuelo ese supremo manantial fecundo enamoraba en su concierto al mundo.
Las hojas en el árbol susurraban al blando soplo de una brisa pura, las fuentes a la luz reverberaban las flores prodigaban su hermosura, las aves en los árboles cantaban, el cauce murmuraba en su frescura, y respiraban vida, encanto, amores, aves, árboles, ñientes, cauce y flores.
Hora de regocijo y de alborozo, de contento solaz y alegre fiesta fue aquella en que se vieron terminadas los bélicos aprestos y faenas.
Costumbre por los tiempos consagrada de muy antiguo ha sido en esta tierra (en que el trabajo es la unidad más noble) coronar la más rústica tarea.
Un ramo de laurel, mirtos y flores y doradas naranjas, el emblema es el premio que obtiene útil trabajo; y al terminar contentos una empresa, con el ramo de la obra se corona, y con cantos y fiestas se celebra.
Surtas las naves en tranquilo puerto. al aire erguidas las cruzadas vergas ostentaban en medio de las aguas flámulas, gallardetes y banderas.
De gozo y de placer enajenados los marineros cantan, bullen, juegan, forman danzas de espadas, muy vistosas que sus costumbres bélicas demuestran, y otras mil caprichosas diversiones con que gozan, se esplayan y recrean.
Entre los varios juegos que aquel día regocijan del Lérez las riberas, una grande corrida de delfines con aparato y pompa se celebra.
Es este un espectáculo muy raro, mejor que el de los toros y otras fiestas, donde reina el bullicio y la alegría y se prueba también maña y destreza.
Un populoso barrio al pie de Helenes se estiende por la orilla que el mar besa, famoso por sus buenos pescadores, por su esplendor, su fausto y su riqueza.
Los marineros de este antiguo barrio, preparados de red de mallas gruesas de cuerdas bien seguras fabricada, la venida del mónstruo-pez acechan.
Fuertes arpones los robustos brazos cual lanzas de batalla unos blandean, otros de relucientes anchas dagas armada tienen la nervuda diestra.
Quien ostenta un rejón, quien una pica quien encintada y singular saeta Un Pueblo inmenso en la risueña orilla la plenitud del mar ansioso espera para ver el encierro de los monstruos y contemplar tan divertida fiesta.
Cien chalupas y góndolas las aguas cruzan, vienen y van de gentes llenas, y en la orilla, en la mar y en las alturas flamean mil pañuelos y bandera.
Hierve la gente en fiesta y rebullicio entre undulantes grasas oro y sedas un pintoresco cuadro presentado aquella multitud de gozo inquieta.
Los ojeadores la señal dirigen de que el marino monstruo ya se acerca, y todos callan, y la vista espacian por aquel mar que en su creciente reina.
Mas cuando todos descuidados miran la superficie sosegada y tersa súbito el grande pez raudo surgiendo con fiíerte resoplido se revuelca, y un rumor se levanta por la orilla de susto, de contento y de sorpresa.
Tras el primero vienen otro ciento que corren, saltan, se hunden y aletean resurgen agitados, y en mil giros cruzan a su placer dando mil vueltas, y veloces por medio de las aguas con rudo impulso y sorprendente fiíerza cortando la corriente impetuosos corren mas que un caballo a la carrera.
Ya paran, ya se grupan y respiran y de nuevo corriendo se atropellan, dando al aire violentos resoplidos que el agua a chorros en su tomo elevan.
Al pasar, de una orilla a la otra la red se tiende, el paso atrás les veda, y crecen la ansiedad y la algazara sonando cien bocinas y trompetas.
Al conocer el pez con raro instinto la celada y peligros que le cercan, más espantado y rápido se agita para huir de aquel ruido que le aterra, seguro el cerco, ya el combate rudo y la corrida estrepitosa empieza.
Erizadas de arpones las chalupas a los delfines rápidas se acercan y la lucha se traba, los aceros la carne dura del delfin penetran, y enfiírecido el monstruo se revuelve arrollando a su paso cuanto encuentra.
Aquí formado en esquadrón embiste y muchas armas en su triunfo quiebra, allí de la embestida una chalupa perdiendo el equilibrio en el mar vuelca, y envueltos marineros y delfines en las aguas rodando se atropellan.
Aquí al dar un marino el arponazo con recio brío y redoblada fuerza ligero el pez se ha deslizado al golpe, y no encontrando el arma resistencia, el agresor cediendo al propio empuge cae abrazando el agua en su torpeza, otro allá más certero el hierro clava con fortuna mejor, mas tan violenta tan veloz es la huída, que arma y hombre adheridos al pez al fondo ruedan.
Alguno haciendo alarde de prudente ata mañoso al arma recia cuerda dejando huir al pez con el acero, y detenerlo a su placer intenta; pero cuando el estremo osado y firme toda su fuerza en contenerlo emplea; avanza aquel y arrastra por trofeo al hombre por el agua en su carrera.
Un diestro al dar el golpe bien seguro deja la lanza con la vara enhiesta clavada en el delfín, y encima pone un turbante morisco con presteza, y el pez huyendo con divisa turca reír hace a la alegre concurrencia.
Otros palomas, cuervos y gaviotas con largas cintas dejan sujetas a las armas que clavan, y aunque oculto en las aguas el pez listo navega, su rumbo por el aire va marcando al ave a su pesar que inquieta vuela.
Allá otro en un monstruo cabalgado surca las aguas como una saeta, cual si fuera un centauro que surgiese de la mar en fantástica quimera Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ya se oculta en la líquida llanura, ya lejano aparece, corre, vuela; de nuevo se hunde, se alza en varios giros se revuelve, y el cetáceo en su firmeza despide de sus lomos el ginete que a nado busca presuroso tierra.
Así en juegos diversos y vistosos pasan el tiempo mientras que en el mar mengua y convertido en un sangriento lago el sitio queda de tan rara pesca.
Cuando el mar ha bajado, hacia la orilla, arrastran los cien peces que la llenan, pues hay alguno que a un robusto toro en peso y magnitud quizás le esceda.
Allí contemplan muchos la figura del vivíparo pez con sus aletas, su fina dentadura duplicada, su lisa piel lustrosa y cenicienta.
Y contentando los variados lances de cien suertes graciosas o grotescas a cual mas quedan todos satisfechos de tan alegre y divertida fiesta.
Informe de la Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago sobre la conveniencia deponer remedio a los perjuicios ocasionados por los delfines en las rías de Arousa y Muros.
Informe de la Sociedad Económica de Amigos del País de la ciudad de Santiago, Gaceta de Galicia, 1879.
De la lectura del informe se deduce una confusión terminológica, pues se considera incorrectamente que el nombre en castellano del arroaz es el de marsopa, término que utilizan constantemente a lo largo del informe y especie que describen en detrimento del arroaz o delfín mular.
Informe a la sociedad económica de amigos del país de la ciudad de Santiago evacuado por la comisión de la misma sociedad, encargada de estudiar y proponer el medio más conducente a evitar los perjuicios que a la Industria salazonera ocasionan los delfines en las rías de Arosa y Muros.
La comisión nombrada por esta Sociedad Económica «para estudiar y proponer medio más conducente a evitar los inmensos perjuicios que a la Industria Salazonera proporcionan los Delfines, con su presencia continuada en las rías de Arosa y Muros» ha procurado examinar con la detención que requiere asunto de tan vital importancia y de sus investigaciones deduce: Que la causa principal del estado de abatimiento y decadencia de la Industria de Salazón en aquellas rías, donde en otro tiempo se manifestaba tan rica y pujante, consiste, sin duda, en la imposibilidad de pescar la Sardina por los destrozos que ocasiona en las redes del jeito, un cetáceo voraz, conocido vulgarmente en nuestras costas con el nombre de arroaz, y que es el terror de los pescadores en aquellas comarcas.
Este animal al que la ciencia llama Delphinus phocoena y en castellano es conocido comunmente con el nombre de marsopa, pertenece al orden de los Cetáceos, familia de los Delfinideos.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es El nombre vulgar de marsouin, con que es conocido en Francia, procede del latino maris-sus (cerdo marino) llamado así, ya por su mucha grasa, ya por la especie de ruido o gruñido que produce, siendo quizás por esta última razón por la que los portugueses y gallegos la denominan arroaz, que se deriva del nombre roaz que en portugués vale tanto como murmurador o gruñidor.
Difiere el marsopa del Delfín común en que su cuerpo es a proporción más grueso y su hocico menos agudo.
Su tamaño es también diferente pues la longitud del marsopa rara vez pasa de metro y medio al paso que la del Delfín común se aproxima a tres metros; el número de dientes en el primero suele ser veintiuno y en el segundo llega a cuarenta y siete.
Esta Comisión no cree oportuno hacer una minuciosa descripción del marsopa, si bien juzga conveniente indicar algunas particularidades del mismo que, a su juicio, deben tenerse presentes al estudiar y escoger el medio más práctico de perseguirle.
Los marsopas se encuentran en todos los mares de Europa, lo mismo en el Occéano {sic) Atlántico que en el Mediterráneo, y entran en nuestras rías reunidos en numerosas manadas, siguiendo a la Sardina, y caminando a saltos sin sacar casi nunca a la superficie del agua más que la parte superior de su cuerpo, de modo que parece hacen en movimiento de rotación completo sobre sí mismos.
Suben los ríos cuando persiguen en camizadamente al pescado, pero en general no pasan de la línea en donde acaba la mezcla de las aguas saladas con las dulces.
El instinto de estos animales es verdaderamente prodigioso; así parece darlo a entender su cerebro que es ancho, convexo y formado de numerosas y profundas circunvalaciones.
La gestación de la hembra dura diez meses, y paren uno o dos hijuelos a los que lacta con cuidado y protege constantemente mientras son débiles.
El período de celo en los machos dura de Junio a Agosto, durante esta época en que se disputan con encarnizamiento las hembras, su pasión brutal los ofusca hasta el estremo de no hacer caso de peligro de ninguna clase; hay quien asegura que, como consecuecia de aquella excitación, sufren entonces una temporal ceguera.
La carne de los marsopas es dura y de un gusto poco delicado, la comen los habitantes de las costas del Norte, y por algunos se dice que en otra época tenía mucho consumo entre nosotros.
Su aceite es muy fino se parece al de la ballena y es muy apreciado en el comercio.
Por la utilidad que prestan estos animales, muchos pueblos, entre ellos los Islandeses, se dedican a su pesca que siempre ha sido accidental y bastante limitada, por ser de escaso tamaño y muy ágiles movimientos.
Estos son los detalles y cualidades culminantes de este cetáceo que, por los daños sin cuento que ocasionan en nuestras pintorescas rías, puede considerarse una verdadera plaga; como es la langosta en algunas provincias de España, y la Fhiloxera en los viñedos de Francia y Portugal.
Procede, pues, a juicio de esta comisión perseguir activamente a aquel destructor animal, y ahuyentarle a todo trance de las rías de Arosa y Muros, como único medio de evitar los perjuicios inmensos que ocasiona a su industria salazonera que constituye seguramente el principal elemento de riqueza en aquellas comarcas.
Examinemos los distintos medios conocidos de perseguirles.
La manera más usada por otros pueblos de pescar y perseguir el marsopa, es, lanzarles un arpón o dardo, que generalmente tiene un fuerte mango al cual está atada una cuerda que el pescador va soltando a medida que el marsopa herido se aleja.
Se ha observado que los demás vienen a saciarse en la sangre que sale con mucha abundancia de la herida de su compañero, al que no abandonan hasta que se lo han comido.
Este medio no lo cree aceptable la Comisión porque el poco volumen del cuerpo del marsopa y sus ágiles movimientos lo hacen muy difícil de arponar; y además con este sistema de persecución se obtendrían resultados tardíos, pero no inmediatos y eficaces como la gravedad del mal exige.
Los pescadores de Mont-Farville en Normandía se sirven para pescarles de redes de cuerda cuyas mallas tienen nueve pulgadas en cuadro y la red cerca de cinco o seis brazas de ancho y cuarenta o cincuenta de largo.
Cuando los pescadores desde alta mar perciben marsopas en la costa, en los pequeños brazos o canales que forman las puntas de las rocas, amarran un cabo de las redes y con una chalupa las llevan a lo ancho formando una especie de circuito y atan el otro cabo a distinta roca; de suerte que cuando la mar se retira, se encuentran las marsopas encerrados en la red y quedan en seco.
Los islandeses que echan sus redes en la época de celo, pescan considerable cantidad de ellos debido a la excitación y aturdimiento en que entonces se hallan.
Algunos han llegado a decir que si los islandeses cogían tan grande número de marsopas, consistía en que este animal por aquel tiempo se quedaba ciego por la formación de una pequeña membrana que le cubría el globo del ojo.
Este sistema de redes u otras parecidas pueden emplearse en nuestras rías, sobre todo en la de Arosa donde existen sitios muy apropósito para tenderlas, como en la entrada de la ría cerca de Sálvora, en la entrada de Rianjo, en la boca del río de Padrón y otros varios puntos.
Así, pues, esta Comisión cree oportuno llamar la atención de los fomentadores de Arosa para que individualmente o por medio de la asociación, se procuren redes de grandes mallas y distintos tamaños y conseguirán de esta suerte establecer, no sólo un medio permanente de perseguir aquel animal dañino; sino también una nueva industria que consistía en el aprovechamiento de sus ricas grasas, cuya producción superaría, a no dudarlo, a los gastos ocasionados por las redes.
Comprendiéndolo así unos comerciantes de la indicada ría de Arosa, en el pasado siglo, propusieron al Gobierno fomentar esta pesca; según nos dice Comide en su Ensayo sobre la Historia de los peces de las costas de Galicia.
Empero, este sistema de redes, como el de los arpones, tampoco puede aceptarse como principal medio de perseguir el marsopa en el momento presente, porque sus resultados lentos no responden a la necesidad inmediata que se siente de que desaparezcan en corto espacio de tiempo aquellos animales de las citadas rías so pena de ver completamente aniquilada su industria, y a sus pobladores sumidos en la más horrible miseria que, para librarse de ella, tendrían que acudir al triste recurso de la emigración.
Por todas estas razones creen los que sucriben que, para evitar estos males debe escogitarse un sistema de persecución, activa, continuada y de resultados inmediatos, y a su juicio esta sólo puede consistir en perseguirles a tiro con bala.
En efecto, valiéndose de Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
313-362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es lanchas de vapor tripuladas por buenos tiradores que con armas de precisión y alcance pudieran perseguir de cerca los marsopas y lanzarles fuera de la ría se conseguiría, sin duda, el objeto que nos proponemos.
A obtener este buen resultado contribuiría seguramente el grande instinto con que se halla dotado este animal que, al verse perseguido sin tregua y perdida la calma y sosiego que tanto apetece, huiría despavorido de aquellos mares en busca de otros en que pudiera morar con más tranquilidad.
La experiencia parece también confirmar esta aseveración, toda vez que en un pequeño ensayo que se hizo hace dos años por los fomentadores de Arosa para perseguirles a tiro, se observaba que en el sitio donde se les había tirado no volvían a aparecer en mucho tiempo.
Cumple a esta Comisión manifestar que este medio que propone como más ventajoso para perseguir el marsopa, es el indicado por la casi totalidad de fomentadores, al contestar a la carta circular que se les ha dirigido para que se sirviesen informar sobre «el mejor medio de perseguir el delfín sin ahuyentar la sardina».
Se les preguntaba, además, en aquel documento, si era necesaria la protección del Gobierno para poner en práctica el medio de persecución que se juzgase aceptable, a cuyo particular contestaron unánimes en sentido afirmativo, fiíndándose en el estado de abatimiento y miseria en que se hallaba el país, como consecuencia de las malas cosechas de estos últimos años.
Por todas las consideraciones anteriormente indicadas, se cree esta Comisión en el caso de proponer a fin de evitar los grandes daños que a la Industria de Salazón ocasionan los marsopas en las rías de Arosa y Muros, desterrarles de estas comarcas por medio de una persecución activa e incesante que debe hacerse con lanchas de vapor (tres para la ría de Arosa por ser más estensa que la de Muros y mayor a proporción el número de marsopas que la invaden, y una para la de Muros), tripuladas con hábiles tiradores que recorran las distintas ensenadas de estas rías, persiguiéndolos a tiro de bala hasta que consiga lanzarlos a la costa.
Estas lanchas de vapor no pueden costearlas el país por el estado precario en que se halla.
Debe, pues, proporcionarlas el Gobierno; y pueden utilizarse para este objeto las que existen en los arsenales procedentes de fragatas desarmadas.
Sus tripulantes o tiradores pueden ser marineros o soldados de la armada.
Los fomentadores facilitarán además, las embarcaciones tripuladas que sean necesarias.
Para conseguir del Gobierno de S.M. las lanchas de vapor y sus tripulantes se hace preciso que esta Sociedad Económica se dirija al Excmo.
Sr. Ministro de Marina, por medio de la exposición razonada, para que a la mayor brevedad se sirva destinar a nuestras rías de Arosa y Muros, las cuatro lanchas de vapor con sus correspondientes tiradores.
Esto es lo que estima procedente esta Comisión que antes de terminar su cometido, se va a permitir hacer una escitación a esta Sociedad para que se sirva transmitirla a los fomentadores de nuestras rías, a fin de que procuren estudiar detenidamente las ventajas e inconvenientes de los distintos aparejos de pescar conocidos, como el boliche, la traíña, la almadrava (sic), etc., y de estas investigaciones deduzcan si será o no ventajoso el remplazo del jeito por alguna de aquellas redes, no sólo porque en estas sea menor el daño que ocasione el marsopa; sino también por la mayor cantidad de pescado que puedan aprisionar; y las mejores condiciones en que se haga la pesca de la sardina, cuya circunstancia Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004, (Págs.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es puede influir de una manera notable en los precios, y en la mayor o menor facilidad de su venta en los mercados de consumo.
No obstante lo espuesto por esta Comisión, la Sociedad con su ilustrado criterio, acordará lo que estime más conveniente.
Santiago 29 de Junio de 1879. -José Antonio Parga y Sanjurjo. -Antonio Llamas. -Vicente González. -Francisco Poch y Jover. -Juan Goday.
Aprobado por la Sociedad en sesión ordinaria celebrada el 28 de Junio de 1879.
La exposición de que hace mención este dictamen se ha remitido al Excmo.
Sr. Ministro Marina el 9 de Julio del mismo año.
El VICE-SECRETARIO GENERAL, José Vázquez Quirós.
Artículo de Juan Cuveiro Pinol describiendo las corridas de arroaces en Pontevedra.
BERNÁRDEZ, A.: «Los problemas de la pesca», Faro de Vigo, 4-7-1923, p.l.
Ha cundido en muchos de nuestros puertos la idea de hacer una campaña colectiva para conseguir que los poderes públicos adopten medidas encaminadas al exterminio de los cetáceos que ahuyentan la pesca.
En el Ministerio de Marina, según en otra comisión hemos expuesto en las columnas de FARO DE VIGO, existen informes contradictorios acerca de este problema, sin duda debidos a que en las costas españolas sa da un mismo nombre a distintas variantes de aquella clase de animales.
Para que esta situación no continúe por más tiempo, se van a aunar todos los esfuerzos de los elementos directamente interesados con objeto de que sea enviada a estas costas con toda urgencia una comisión científica a fin de que estudie y resuelva este interesante asunto.
Con tal motivo se dirigirán estos días numerosos telegramas al ministro de Marina, inspirados muchos de ellos por los mismos pescadores que están viendo como, el gran banco de sardinas que arribó hace pocos días a estas costas y, que al parecer aún subsisteen ellas aunque profundizándose durante el día, es objeto de la persecución de los arroaces que en número infinito infestan las aguas.
LA PRESENCIA DE «ARROACES» AHUYENTA LA SARDINA Hoy estuvieron en Vigo comisiones de pescadores de diversos puertos para pedir a las autoridades que expongan al Gobierno su deseo de que envíe a las costas gallegas una comisión científica que se encargue de estudiar cuáles son los cetáceos cuya presencia ahuyenta la pesca, para procurar su exterminio.
Los pescadores creen que los «arroaces» hacen emigrar la sardina de estas rías y como en el Ministerio de Marina tienen datos respecto a este asunto que se contradicen, desean que este punto tan importante quede aclarado, pues la falta de sardina tiene en la miseria a multitud de familias.
Cuentan los pescadores que han visto estos días a varios «arroaces» de enorme tamaño perseguir ferozmente a un banco de sardina que había llegado a estas aguas.
El banco de sardina continúa aún en las cercanías de Vigo, pero comienza a alejarse huyendo de los infinitos «arroaces» que infestan esta costa. -Bernárdez.
Artículo de prensa de Angel Bernárdez sobre la comisión técnica encargada de estudiar y proponer en la ría de Vigo soluciones para resolver el problema pesquero con los delfines,
Desde ayer se halla en Vigo la comisión enviada a Galicia por el Ministerio de Marina, accediendo a los ruegos que le dirigieron las sociedades marineras de diversos puertos, para realizar una información sobre la conveniencia de perseguir a los arroaces por ser dañinos para la pesca.
Componen dicha comisión el capitán de corbeta, con cargo en la Dirección general de Navegación y Pesca, D. José María Lleó; el doctor en Ciencias, señor Alaejos, y el auxiliar del Instituto Oceanógrafico, D. Benigno Rodríguez.
La idea del exterminio de los cetáceos peligrosos para la gente que vive de la industria extractiva del mar, no sólo porque ahuyentan la pesca, sino también porque destruyen los aparejos, es muy antigua en Galicia.
Hace medio siglo, abogaron por ella, reunidos en asamblea en Villagarcía, todos los fomentadores y patrones de embarcaciones de la Ría de Arosa y otros puertos cercanos, quienes acordaron solicitar del Gobierno que dotase a los pescadores de fusiles lanzaarpones, para tal objeto, petición que dicho sea de paso, no fue atendida, sin que tampoco se hiciese cosa alguna para mitigar los perjuicios de que los navegantes se quejaban, ni menos para estudiar otra forma de evitarlos.
De aquella fecha para acá, muchísimas veces los marineros gallegos renovaron sus reclamaciones y siempre con el mismo negativo resultado.
Una de las más recientes la formuló en agosto del año pasado la Asociación General de Industrias Pesqueras de Galicia, la que, dando al Ministerio de Marina todas las facilidades posibles para que la atendiese, le ofreció uno o dos vapores para que, tripulados por marineros de la Armada, se emprendiese una activa persecución contra los cetáceos conocidos indistintamente en las costas de España con los nombres de arroaces, toninas, marsopas y delfines, aunque entre ellos existan algunas diferencias.
Aceptada en un principio la proposición, pronto se supo que la Dirección General de Navegación y Pesca no podía por el momento conceder lo que se solicitaba, por oponerse a ello varias disposiciones y Reales órdenes publicadas desde el año 1905, en que se celebró en Madrid una asamblea de industrias de la pesca, con motivo del famoso pleito del xeito y la traíña, en la que, entre otras conclusiones, se acordó que los mencionados cetáceos, lejos de ser perjudiciales para la pesca, son los auxiliares de los pescadores, toda vez que agrupan la sardina en grandes masas y facilitan su captura.
Tan a rajatabla se prestó cumplimiento de ese acuerdo que, según me ha informado un vocal de la Junta de Navegación y Pesca, fue prevenida la Diputación Provincial de Barcelona para que suspendiese la Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es adjudicación de premios en metálico que había ofrecido a quienes apresasen ejemplares de dichos cetáceos.
Nuevamente quedó paralizado este asunto hasta que hace quince días, según oportunamente comuniqué a los lectores de LA VOZ DE GALICIA, los pescadores de varios puertos solicitaron del ministro de Marina el urgente envío de una comisión científica con el encargo de estudiar el problema para resolverlo definitivamente.
La comisión está ya en Galicia, como queda dicho, y se propone realizar una información detenida, recogiendo todas cuantas opiniones se le comuniquen, de palabra o por escrito, para después ella informar a su vez y proponer lo que estime procedente.
La tarea no ha de ser muy fácil, pues aunque no surjan contradicciones tan grandes como la existente entre lo acordado en la Asamblea de 1905 y lo que desean los marineros gallegos, no faltarán algunas tan raras como las que el autor de estas líneas tuvo ocasión de notar estos días, oyendo decir a algunos pescadores de Cangas que los mismo cetáceos que en las rías gallegas les destruyen las redes no les causan este perjuicio en las costas de Portugal.
Puede ocurrir que esto sea obra de la casualidad, como acaso lo sea también el hecho de creer en unas partes de las costas españolas que los arroaces agrupan a las sardinas y en otras que las ahuyentan.
Lo natural es que las sardinas huyan en sentido opuesto al que las atacan sus enemigos, y si éstos vienen de la parte del mar, huirán aquéllas hacia tierra arremolinándose y facilitando su captura a los pescadores; mientras que si la agresión es por la parte de la costa, escaparán los mansíos dispersándose mar adentro y poniéndose a cada momento a mayor distancia de los barcos pesqueros.
Una versión más aceptable es que alguna clase de los delfínidos no es más audaz que las otras y no repara en lanzarse contra la red, aunque la vea, y la atraviese, destrozándola, cuando se lanza sobre las sardinas para devorarlas; mientras que otras variantes de la misma son más tímidas y se retiran al divisar las redes, del mismo modo que hay unos peces que al sentirse presos en el anzuelo se debaten con energía tratando de escapar, mientras que otros, acaso más corpulentos, se entregan desde el primer momento dejándose conducir sin resistencia desde el fondo del mar hasta flor de agua.
Lo que no ofrece duda es que existen cetáceos dañinos para la pesca de la sardina; y si no bastasen para demostrarlo las constantes reclamaciones de los marineros gallegos, podría agregarse a ellas el ejemplo de lo que ocurre en Francia, donde los buques guardapescas prestan el más estricto auxilio a los pescadores de sardinas, tan pronto comienza la costera, en las luchas contra aquella clase de enemigos.
La sardina y los delfines Nuestro estimado colega el «Faro de Vigo», publica un interesante artículo del que recogemos algunos párrafos, que van a continuación: «Según noticias que nos suministran elementos pesqueros, estos días existe una abundancia enorme de sardinas en estas costas.
Nos aseguran aquellos elementos, que el banco llega desde Finisterre hasta el cabo Estay, en nuestra bahía, y es tan espeso, que hay sitios en donde parece que hierve el mar, según la frase de los pescadores.
Esta noticia sería completamente satisfactoria, sobre todo aquí, donde casi todo está ligado con la industria de la pesca, si al mismo tiempo que la sardina, o mejor aún, atraído por la presencia de ella, no se observase la estancia en nuestras aguas de un número considerabilísimo de delfines, que causan daños incalculables.
En tal forma es dañina la presencia de los «arroaces» entre la sardina, que los pescadores se ven casi imposibilitados de largar los aparejos, pues aquellos cetáceos se los destrozan materialmente, al ir en busca del sabroso pez.
Hasta tal punto es esto ciertísimo, que anteayer, un vapor que largó el aparejo, tuvo que recogerlo rápidamente, pero no sin que los delfines le hubieran hecho en la red unos quinientos agujeros.
Y como además de la pérdida que esto supone hay que añadir que por los agujeros que hacen en el aparejo los «arroaces» se marchó la pesca que ya había sido capturada, es por lo que decimos que los pescadores se ven casi en la imposibilidad de largar las artes, ya que ello representa un perjuicio cierto sin resultado práctico alguno.
Ahora bien, hace tres años estuvo en Vigo una comisión técnica encargada de hacer estudios relacionados precisamente, con los delfines y con la manera de librar de este peligro a los pescadores.
Y parece que la conclusión de los estudios, o una de las conclusiones, fue la posibilidad de acabar con los arroaces persiguiéndolos con ametralladoras.
Y se recordaba, a ese respecto, que en Francia se empleó hace bastantes años el mismo procedimiento, y los arroaces, muertos unos y ahuyentados otros, dejaron de ser la pesadilla de los pescadores y el mayor enemigo de su industria.
Los cuantísimos intereses ligados con la industria de la pesca y la importancia que esta industria tiene para la economía nacional, muévennos a solicitar de los Poderes públicos una rápida acción en el sentido indicado; esto es, una campaña de verdadera persecución de los delfines, por medio de ametralladoras, hecha por los cañoneros de la Armada nacional».
Nos parece justa la pretensión y a ella nos atenemos, pues en estos tiempos de crisis de la industria pesquera deben intentarse todos los esfuerzos para favorecer y fomentar la arribazón de sardina a nuestras costas.
Recibí su atta. carta del 30 de Octubre ppdo., que paso a corresponder con la atención que merece.
Contando con el interés que para Vds. podía tener el estudio que hace tiempo me preocupa, creí conveniente ofrecerlo a Vds. aunque he de aclarar previamente que no se trata de ningún invento, sino de cómo aprovechar hasta el máximo todos los elementos de que disponen Vds.
Mi pregunta sobre condiciones, se limitaba a poder conocer si en algo podía ser correspondida esa colaboración mía.
Dejo ese asunto a su caballerosidad, para no sentar en principio dudas que no conducirían a nada práctico.
Expuesto todo esto, pasaré a plantear mis proyectos que yo no puedo explotar para no crear un nuevo negocio paralelo a los míos, que sobre todo en los momentos actuales, necesitan la mayor atención.
Teniendo en cuenta las dificultades que presenta la captura de la ballena y cachalote por largos viajes; determinados requisitos nacionales e internacionales; la inseguridad de la pesca, siempre temporal y los períodos de inactividad; urgencia de tratamiento para evitar su putrefacción, etc., me preocupé de buscar otros animales marinos que pudiendo dar buenos aceites de utilidad industrial, simplificaran o hasta cierto punto anularán los problemas que presenta la pesca de la ballena.
Esto puede resolverse, dedicándose durante las temporadas de paro o de una manera permanente, a la pesca del delfín vulgar.
Este pez abunda especialmente en el sur del Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico y en la amplia zona meridional marítima de todo el mundo.
Es mamífero como la ballena y su aceite es también bastante parecido al de aquella, como verán en hoja a parte.
En anterior ocasión pude apreciar la calidad del aceite de delfín, por una muestra que me remitieron desde Turquía, con la que pude conocer bien ese producto.
Es un pez carnívoro, que se encuentra desde muy cerca de la playa; los he visto aparecer a centenares entre Algeciras-Málaga.
Tiene un peso promedio de unos 35 kilos y de 1 a r5 metros de largo, lo que representa técnicamente una serie de ventajas, pues facilita extraordinariamente su pesca y su explotación industrial.
Esa tan posible rapidez de tratamiento, beneficia de manera considerable la calidad de la carne, del aceite y de la harina que de esos peces pueden obtenerse.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Estuve en contacto con el capitán de un vapor canario que me contó que, entre el estrecho de Gibraltar y Almería acostumbraban pescar algún delfín cuya carne (filetes) comían a bordo y la encontraban muy buena.
Aquel Sr. me expuso que, la carne de delfín que no podía comerse fi'esca, era suceptible (sic) de ser salada para otras ocasiones, algo así como los filetes de bacalao que se venden en cajas y que Vds. ya conocen.
El olor del aceite de delfin, si se trabaja en tiempo oportuno, es tan fino como el de ballena; su color es amarillo-limón-oro, suceptible (sic) de blanquear y de baja acidez.
El aceite obtenido de los residuos, es rojo-rubí.
De la cabeza, hígado y pulmones, se obtienen aceites de mejor calidad.
Prensada la carne y residuos debidamente, bajo los sistemas conocidos, se puede conseguir una grasa por expresión y, en la prensa una harina de calidad.
La parte de residuos, prácticamente inútil, puede servir como abono.
En realidad, sólo hay como pérdida la parte de agua, que se calcula en 10 p% la contenida en el cuerpo pero para no sufi*ir errores, lo consideraré como 15 p%.
Por lo tanto, si por cada 100 kgs. pescados se aprovechan 85 kgs. y el precio medio de venta fuese neto de 8'-pts. el aceite y 6'-pts. la harina (que mi hermano para su granja y procedente de Canarias la paga a 9'-pts.), resultaría por venta -en cifi-as redondas-600'-pts.
(85 x 7) con las que habría de atender los gastos y beneficios.
Partiendo de un peso medio por delfín de 40 kgs. el valor de venta (cuyos precios unitarios son bajos para poder prevenir cualquier gasto ahora imprevisible) sería de unas 235 pts. por animal pescado (40 x 15 = 6.
Tengo el íntimo convencimiento que este asunto en manos de Vds. es magnífico.
No solamente pondría la factoría de Vds. en constante actividad con la consiguiente reducción de gastos generales y un considerable aumento en la cifra de venta, sino que se ahorrarían muchas divisas que todavía deben invertirse para importar aceites de pescado.
Finalmente he de remarcar que para pescar delfines, no son menester viajes largos, ni buques de tonelaje ni tripulaciones numerosas; todo eso quedaría reducido a un mínimo.
Dejo ahora a la consideración de Vds. cuanto dejo expuesto y celebraré que el estudio por su parte, les lleve a considerar la importancia que esto tiene y que nadie ha explotado todavía, por lo menos de una manera adecuada a lo que esta cuestión necesita.
Queda nuevamente en la espera de sus gratas noticias, suyo atto. y s.s.
DELFÍN, cetáceo carnívoro; los hay hasta 3 metros de largo, con una abertura nasal encima de los hojos, por la que puede arrojar con fuerza el agua que traga.
Los animales incluidos en este género «Delphinus Cuv.» se caracterizan por las mandíbulas prolongadas bruscamente en forma de pico, formando con la frente un ángulo generalmente muy marcado y provistas las dos de numerosos dientes cónicos y la aleta dorsal bien desarrollada.
Las especies más conocidas, son: D. delphis^^ L., de 2 a 2'5 m. longitud, con el hocico medianamente largo y separada de la frente, las dos mandíbulas de igual longitud con 25 a 50 dientes.
Se encuentran en el' Se trata del delfín común o delphinus delphis.
313 -362) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es hemisferio Norte.
Vive reunido en bandas de 8, 10 o más individuos.
Se alimenta de peces y algunos crustáceos.
Generalmente, sigue a los buques por si algo puede aprovechar de los residuos del mismo.
Uno de los medios más usados para capturarlos, consiste en ahuyentarlos hacia la playa, hasta que varan en ella.
D. Tursto^^ Fabr. de 3 a 4,5 m. longitud, con la mandíbula inferior más íarga que la superior, con 42 a 48 dientes cada una; dorso negro pardo negruzco, vientre blanco.
También vive en bandadas.
Se encuentra en el Atlántico.
D. rostratus de unos 2'5 m., con el ángulo formado por el hocico y la frente no tan pronunciado como en las demás especies.
Dorso negro y el vientre blanco rojizo.
Vive también en el Atlántico y Meditarráneo, en bandadas.
Líquido de color amarillo, de olor a pescado y algo a cuero, bastante soluble en alcohol.
Por enfriamiento, deposita palmitato cetílico (parecido al cachalote).
Contiene triglicérido del ácido valeriánico y de 2 a 20 p% de insaponifícable.
El aceite de todo el cuerpo, presente:
El alcohol cetílico, se encuentra en el aceite de esperma de ballena y en menor proporción en los aceites de delfín.
En los aceites de esperma de ballena y de delfín, se encuentra el alcohol oleico en estado libre y en forma de ester de una pequeña parte de los ácidos grasos.
Martín Sarmiento a su hermano Javier, Ministro de Marina en Pontevedra, sobre el modo de matar los arroaces de la ría de Pontevedra aprovechando su ceguera. |
L a edición de fuentes fiscales medievales relativas a Galicia es una actividad necesaria aunque por lo general poco gratificante.
No es sencillo sacar conclusiones de conjunto a no ser que se disponga de datos seriados y homogéneos, y en este punto hay demasiadas lagunas.
En las páginas que siguen se edita una fuente de especial interés, el pedido de 1455, único de los conservados de aquel siglo para el conjunto de los reinos de la corona de Castilla, del que se ha sacado la información relativa al Reino de Galicia.
El momento histórico es interesante, porque marca el inicio del reinado de Enrique IV (1454-1474), un monarca estrechamente relacionado con las cuestiones más candentes de aquella Galicia convulsa.
Hace unos años Francisco Javier Aguado González publicó un avance de este importante documento y resaltó su importancia como fuente para el conocimiento de la toponimia fiscal y de la demografía^ Ahora ofrecemos el contenido pormenorizado de los lugares de Galicia sujetos al pago de aquella contribución, aunque conviene advertir que en realidad no sabemos si las cifras se refieren a cantidades ya recaudadas o por recaudar a cargo de la Hacienda real.
Los «pedidos» y «monedas» fueron uno de los principales ingresos extraordinarios votados por las Cortes^ durante la baja Edad Media.
En el siglo XV, después de la transformación de la alcabala en ingreso ordinario para la corona bajo Enrique III, fueron los únicos «servicios» que otorgaron los procuradores.
Galicia tuvo en ese siglo una peculiaridad muy especial, compartida con el Principado de Asturias: fue un territorio exento del pago de monedas y sólo pagó el pedido en muy contadas ocasiones.
Las Cortes debatieron mucho sobre la exención fiscal gallega durante los reinados de Juan II y Enrique IV, como ya se ha explicado en otro lugar^ Bastará recordar aquí que los procuradores de Cortes siempre consideraron esta situación como algo irregular que debía ser corregido e intentaron una y otra vez -al menos desde 1419-que Galicia volviese a contribuir junto con los restantes reinos, pero el empeño no fue posible, en parte por la resistencia generalizada que hubo en Galicia y también por culpa de la debilidad de las instituciones regias en el territorio gallego.
Desde 1425 las ciudades y villas gallegas justifica-' AGUADO GONZÁLEZ, F.J., «Fuentes para la geografía administrativa y distribución de la población en la Corona de Castilla en la segunda mitad del siglo XV: las relaciones de pueblos para el cobro del pedido», Anuario de Estudios Medievales, 16 (1986), pp. 465-480. ^ Sobre las circunstancias hacendísticas del cobro y gasto de los servicios de Cortes vid. LADERO QUESADA, M.A., La Hacienda real de Castilla en el siglo XV, La Laguna, 1973; del mismo, Fiscalidady poder real en Castilla (1252-1369), Madrid, 1993. ^ OLIVERA SERRANO, C, «La ausencia de Galicia en las Cortes del siglo XV», Galicia en la Edad Media, Madrid, 1990, pp. 315-322.
363 -374) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ron su absentismo fiscal alegando que la causa estaba en la pérdida del voto en Cortes, y hay que reconocer que este argumento tuvo un enorme éxito, pues perduró hasta el siglo XVI.
Los sucesivos intentos de «normalización» fiscal bajo Juan II se fueron arriconando en el olvido o la inoperancia hasta que, en 1454, con la subida al trono de Enrique IV, los oficiales reales hicieron un intento serio de resolver la cuestión.
De este momento data el documento que editamos.
Las Cortes de Córdoba de 1455 acometieron con brío algunas reformas estructurales y entre ellas figuraba la actualización de los servicios de Cortes ¿Utilizaron esos oficiales algún borrador anterior o realizaron uno nuevo?
De momento no hay respuesta clara, aunque en el arzobispado de Santiago se cita como modelo de referencia el pedido de 1439.
Hay constancia de que en 1440"^ y 1444^ se pusieron receptores del pedido en los obispados gallegos junto con las cuatro sacadas de Asturias.
A la luz de los escasos resultados disponibles podemos concluir que Galicia siguió sin aportar lo que debía: las Cortes de Madrid-Toledo de 1462 repitieron la vieja y conocida protesta al rey de que Galicia no pagaba.
En 1469, a raíz de las Cortes de Ocaña, se hizo una relación del pedido con las 18 monedas que se repartió en todos los partidos del reino^, en la que los obispados gallegos figuraban con unas cantidades teóricas, expresadas en maravedíes, algo diferentes a las del año 1455.
En el siguiente cuadro se recogen las cantidades que Galicia debería haber pagado en algunos años centrales del siglo XV; a pesar de la parquedad de los datos, se aprecian unas cifras relativamente constantes en cada otorgamiento de pedidos, salvo en 1440, donde sólo se observa la mitad de lo habitual, porque las Cortes de Valladolid sólo otorgaron un pedido sin monedase La cifra global para el conjunto del reino oscila en tomo a los 3 millones y medio de maravedíes, destacando por encima del resto el arzobispado de Santiago con el obispado de Tuy, que siempre forman una sola unidad contable.
De todas formas hay que tener en cuenta la depreciación del maravedí a lo largo del siglo respecto del oro y la platal hasta el punto de que en 1470 el descenso equivale a un 70% de lo que valía en 1429, de modo que la caída en picado del valor de la moneda de cuenta reducía mucho la carga fiscal de cada contribuyente.
Lo que sí destaca con claridad es el peso porcentual de las villas respecto de los señoríos, y en este punto hay que reconocer la razón de ser de las protestas concejiles en contra de la contribución, aspecto éste que reconocen monarcas como Enrique IV en 1462, al afirmar que se necesitaba hacer una nueva «iguala» para lograr el beneplácito de las villas gallegas^.
Los pedidos y monedas se arrendaban, igual que el resto de tributos, y la corona o las mismas Cortes nombraban a los recaudadores mayores.
Cuando este procedimiento ordinario no funcionaba correctamente -aquí estaría incluida Galicia-el rey nombraba receptores^^.
Por ejemplo, todos los partidos tributarios de Castilla en 1469 tienen una indicación al margen donde se indica si fueron arrendados o puestos por «receptoría»: los cuatro obispados gallegos tienen en blanco esta anotación, lo cual es señal clara de que no se arrendaron ni recaudaron.
La cuenta del pedido que ahora se edita no aporta pistas de ningún tipo sobre el sistema de recaudación previsto.
Tan sólo hay una referencia puntual al sistema de repartimiento impuesto en algunos lugares del arzobispado de Santiago, a cargo de sus vecinos.
Al margen de la cuestión del cobro, la cuenta del pedido sirve para tener una relación global de los lugares que estaban obligados a pagarlo, aunque tampoco podemos deducir el número de habitantes que había en cada uno porque no hay indicación de padrones o cifras de vecinos.
Únicamente se podría hacer una estimación económica del valor porcentual de cada lugar dentro de su correspondiente obispado, pero una información de esta naturaleza no puede aportar demasiadas conclusiones demográficas, entre otras razones porque tampoco tenemos noticia de los exentos.
208. ^^ En 1440 fue receptor de los pedidos y monedas de la ciudad de Orense y su obispado Rodrigo Alfonso de Zamora, vecino de Monterrey, cuyo fiador fue Diego López de Astorga; AGS, EMR, leg.
En definitiva, la mayor utilidad de esta fiíente está en relación con la toponimia.
Los obispados gallegos constituyen -como en otras rentas reales-la unidad general de los recaudadores, y dentro de cada uno de ellos, aparecen unidades fiscales de tipología muy variada: villas y ciudades con sus alfoces, sacadas, cotos laicos y eclesiásticos, lugares, tierras, valles, feligresías y encomiendas.
Salvo en el arzobispado de Santiago, donde aparecen referencias a sus sacadas, el resto de los obispados gallegos carecen de ordenación alguna que haga recordar la existencia de arciprestazgos.
En algunos casos se citan los cotos y feligresías de algunos nobles singulares, como Fernán Pérez de Andrade en la sacada de Trastámara, Pedro Alvarez de Sotomayor en la tierra de Sobroso, Fernán Díaz de Ribadeneira en el obispado de Lugo, Vasco Fernández de Párraga y Martín Vázquez de Vaamonde en el mismo obispado, pero no es una regla universal para el conjunto de Galicia.
Brillan por su ausencia los estados señoriales de la nobleza titulada.
Más frecuentes son las alusiones a los monasterios y sus cotos.
1, fol. 556-570v) Arçobispado de Santiago La sacada de Postomarcos con la çibdad de Santiago con las villas de Noya e Padrón e la sacada de entre amos puentes con Pontevedra e Vigo e Redondela e la sacada de Salas con caldas de Reyes e la sacada de deçà e con la villa de mellid e con la sacada de santa marta e con finibus terra e la villa de muro e con todas las otras villas e logares e tierras llanas e cotos e feligresías e encomyendas de las dichas sacadas syn malpica e su alfós e traua e sereja que pagan a su parte 757.030 e decontados dellos 2.730, que monta el pedido de [14] 3 9 es esto que la yglesia de santiago tiene de my por merced en cada año por juro de heredad por privilegio que son algunos dellos maestros de cantería e carpenteria e otros oficiales de la obra de la dicha yglesia que sean vesinos de la dicha çibdad a rrason de 70 cada, esto finca 754.300 e que los reparta un orne de cada uno de los dichos concejos qual vos escogieredes.
El concejo de la villa de la cruña syn los cotos de la dicha villa, 100.930.
Los concejos de los cotos de la dicha villa de la cruña con las encomiendas que son dentro en los dichos cotos 42.050 e que los reparta un orne de cada uno de los dichos concejos qual vos escogieredes, 42.050. el concejo de malpica e su alfós, 10.590. el concejo de sereja, 5.710 |
Se analizan las diferentes opciones que adoptó la socialdemocracia durante los años 90.
En un momento de cambios e incertidumbres con la pérdida de uno de los pivotes ideológicos en la izquierda tras el derrumbre del llamado «socialismo real», se intensificó el diálogo entre las diferentes izquierdas de ambos lados del atlántico.
Uno de los frutos de esa confluencia fue la «Tercera Vía» de Guiddens/Blair, quienes quisieron monopolizar las nuevas vías por las que déviera discurrir la socialdemocracia en un futuro.
El trabajo muestra la existencia de otras «Terceras vías» tanto en EE.UU como en Europa y esboza que la llegada de las ideas alterglobalizadoras fueron el verdadero revulsivo para la izquierda, que por fin supo asimiliar críticamente todo lo sucedido a finales de los 80 y supo plantear nuevas alternativas, que situaron en el mapa a una nueva socialdemocracia mucho más a la izquierda que lo que quisieran ver esas «Terceras Vías».
E l gran cambio que supuso la caída del Muro de Berlín y las llamadas «revo- luciones liberales» en los países del Este y la antigua URSS, y el posterior retomo de los ex-comunistas en muchos de estos países (bajo siglas socialdemócratas)^, estuvieron acompañadas por un cambio de contexto en el mundo anglosajón y europeo durante los años 90.
Ese cambio se produjo en Estados Unidos a partir del año 1992 con la llegada de Bill Clinton a la presidencia.
En Europa comenzó lentamente y cristalizó en 1998 con la victoria del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), y su líder Gerhard Schroeder, así como la confirmación del ex-comunista Massimo D'Alema como presidente italiano.
En ese momento todos los gobiernos de la Unión Europea eran socialistas, excepto Irlanda y España.
Asistíamos a un «momento progresista» al menos en apariencia.
Aunque se trataba de partidos socialistas, no todos tenían las mismas ideas ni los mismos objetivos.
Muchas de estos partidos continuaron con los presupuestos ultraliberales de la New Right de Reagan y Thatcher, pero abordando los problemas desde otras sensibilidades y posturas.
Las ideas neoliberales han mostrado una gran robustez hasta que durante los 90 se llegó a comprender el largo alcance que habían alcanzado (aumento de desigualdad, pobreza, etc.).
Esta comprensión fue aupada, en gran parte, por este contexto progresista, la revuelta de Chiapas y manifestaciones en 1995 en Francia, en un primer momento; y las manifestaciones de los grupos antiglobalización después, que han hecho surgir una nueva izquierda alternativa y han dejado en evidencia muchas de las «Terceras Vías» planteadas durante esos años.
El dominio republicano en Estados Unidos, del liberalismo en Gran Bretaña y en el continente habían dejado una profiínda impronta política, económica y social.
Ninguno de los nuevos partidos socialistas europeos coincidían con los esquemas de la vieja izquierda.
Un cierto espíritu «práctico» y renovador antecedía a cualquier principio^ El escenario había cambiado.
La batalla no era entre capitalismo y socialismo real, sino entre liberales y socialdemócratas dentro de la economía de libre mercado"^.
La larga hegemonía iniciada por Margaret Thatcher y Ronald ^ Evidentemente no es lo mismo la aplicación de políticas socialdemócratas por políticos excomunistas que por políticos social-liberales o socialdemócratas clásicos.
El punto de partida es diferente.
^ Se habían abandonado los principios de la «vieja izquierda», como la lucha de clases social y económica por parte de los trabajadores y los menos favorecidos, y la batalla por mayores libertades políticas y la afirmación y defensa de los derechos humanos.
Los socialistas han pasado, en palabras de William Pfaff, a una política de «resolución de los problemas».
PFAFF, William, «La nueva izquierda europea: el ejemplo francés».
^ Ver ESTEFANÍA, Joaquín, Contra el pensamiento único, Taurus, Madrid, 1997.
Reagan transformó casi completamente la «vieja izquierda» liberal, la del Partido Laborista británico (llamado ahora Nuevo Laborismo) y la del Partido Demócrata estadounidense.
Ambos partidos iniciaron, arrastrando a parte de la izquierda europea, un viaje hacia el centro que les llevó a aceptar premisas de la derecha, como la defensa del «menos gobierno»^ y la campaña contra el Estado de bienestar.
Ambos optaron por acercarse a políticas neoliberales pero mantuvieron un envoltorio progresista, pese a que continuaron las privatizaciones, liberalizaciones, desregulaciones, reducción de programas sociales, aumento de violencia, etc. Analizaremos en este trabajo el caso estadounidense y el europeo (con sus variantes y críticas), para, por último, establecer una conclusión.
William Jefferson «Bill» Clinton, antiguo gobernador de Arkansas, ganó a George Bush en las elecciones de 1992 interrumpiendo doce años consecutivos de presidencia republicana, encamando, entre otras cosas, la esperanza de retomar una ambiciosa política social^.
Pese a ello, Clinton durante sus dos mandatos ha tenido que convivir con un Congreso con mayoría republicana^.
Ha promovido el libre comercio internacional, la presentación de presupuestos equilibrados, y ha suprimido los subsidios públicos a los parados que demuestran ser capaces de trabajar.
El resultado de su gestión y de la coyuntura económica durante su mandato fue que Estados Unidos se encontró en un periodo de prosperidad económica de una duración sin precedentes, con un crecimiento y nivel de empleo en continua subida.
Recordando a Alvin Toffler, se pasó del eslogan «The economy, stupid»^ al ^ En palabras de SAID, Edward S., «Problemas del neoliberalismo», El País, 3 octubre de 2000. ^ Clinton prometió «acabar con el Bienestar tal como lo conocemos» pero no acometió esas reformas hasta que el Partido Republicano presentó en enero de 1995 unas reformas más radicales que las que Clinton había planteado, dando mayor autonomía a los estados para que formulen sus propias políticas.
El caso de New Jersey es estudiado por Ted Goertzei de la Universidad de Rutgers.
GOERTZEL, Ted, «La psicología política de la reforma de bienestar en los Estados Unidos.
El caso de New Jersey», Psicología Política, n° 10, 1995, pp. 7-24. ^ Clinton tuvo que plegar mucho de su programa a partir de 1994 cuando los republicanos lograron por primera vez la mayoría en el Senado y en la cámara de representantes desde 1952.
Los republicanos, encabezados por Newt Gengrich, defendían el equilibrio presupuestario a cambio de cortes drásticos en los gastos sociales; menos Estado y menos impuestos.
Ver FURET, François, «Los Estados Unidos de Clinton», Vuelta, xf 246, Mayo de 1997, pp. 8-12. ^ Contestación famosa que ha servido de comentario y título de muchos artículos desde ese momento.
Fue la respuesta a un publicitario que preguntó sobre la prioridad en la campaña de Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es «No se permite fumar»; de una economía dominada por los políticos a un nuevo estilo de vida centrado en la reducción de la burocracia y del papel de los Gobiernos, así como el debilitamiento de los partidos políticos en beneficio de las ONG's^.
El norteamericano medio percibía el último tramo de dominio republicano (el mandato de Bush) con una sensación de descenso de poder adquisitivo debido, entre otras razones, a la pérdida de competitividad de la industria americana.
El gobierno republicano logró insuflar a las ciudades un envoltorio de ansiedad y miedo ante la marginación y criminalidad, y agrietar considerablemente la distancia entre las clases cultas urbanas (más sofisticadas, más permisivas e imaginativas) frente a la tradicional y demográficamente dominante clase media de localidades medianas y pequeñas^^.
La clase media evolucionaba contra Bush por su escasa atención a la política interior y su dedicación a los asuntos mundiales (un serio aviso fiíeron los sucesos de Los Ángeles con cuarenta muertos en las calles y barrios enteros incendiados por los insurrectos).
Las minorías empezaron a revolverse con movimientos protesta en Washington, Boston, New York, atacándose entre sí (los suburbios negros, los asiáticos del Oeste, las bolsas de pobreza de los Grandes Lagos, etc).
Todo este escenario de descontento se recargaba más si se fondeaba en las calas del déficit presupuestario^^ y comercial.
Para salir al paso de esta caótica situación, Clinton propuso la idea del «contrato generacional»^^, que insistía en la conservadora idea de que existe un contrato entre generaciones que debe de ser respetado y según el cual las generaciones actuales deben fidelidad a las que ya pasaron, pero han de ser fieles a las que han de venir; y no sólo a los hijos, sino a los tataranietos.
Como buen «nuevo demócrata», se comprometió con los valores tradicionales de la familia y el trabajo^^ Clinton en 1992.
Ver, VALCÀRCEL, Darío, «La América de Clinton: peligros del aislamiento, riesgos del liderazgo».
8. ^ Ver TOFFLER, Alvin, La Tercera Ola, Plaza & Janes, Barcelona, 1990.
VALCARCEL, Darío, «La América de Clinton: peligros del aislamiento, riesgos del liderazgo», Política Exterior, Vol.
^^ 295.000 millones de dólares en el año 92 (muchos de ellos para financiar la carrera armamentística), aunque el último año de Bush dejaba la buena noticia de signos visibles de recuperación económica gracias a la estabilidad de precios, lucha contra la inflación y bajas tasas de interés.
Ver VALCARCEL, Darío, «La América de Clinton: peligros del aislamiento, riesgos del liderazgo», p.
^^ Ver VALCARCEL, Darío, «La América de Clinton: peligros del aislamiento, riesgos del liderazgo», p.
8. ^^ Ver GOERTZEL, Ted, «La psicología política de la reforma de bienestar en los Estados Unidos.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Clinton^'* proponía un saneamiento de la balanza comercial unido a un gran esfuerzo en la formación profesional y en investigación científica y desarrollo (I+D), además de la creación de empleo y recorte presupuestario ^^ Pero había otros obstáculos para la recuperación, como el problema educativo, el alza de la economía especulativa frente al esfuerzo productivo, la persecución del beneficio empresarial a corto plazo, la búsqueda del dividendo frente a la inversión y la austeridad, el auge de los bonos basura, los brotes de información privilegiada y tráfico de influencias, o la cultura del consumo frente al ahorro^^ Los dos primeros años de Clinton fueron decepcionantes.
Las promesas de profunda transformación del Estado no se llevaron a cabo^^.
Empezó a ganarse fama de hombre de poco carácter y caprichoso.
La idas y venidas en los nombramientos y la ineficacia en las decisiones en asuntos de política extema e intema, se sumaron a los escándalos y devaneos de juventud aireados por medios conservadores^I En 1994 Clinton dio un giro a su política tras la victoria republicana en el Congreso^^.
^"^ Su principal asesor y estratega ha sido durante todos los años de su mandato Sidney Blumenthal, quien ha sido el creador de una corriente surgida en Estados Unidos que se denominó New Democrats y que sacó de su estancamiento a los liberales en Estados Unidos y posteriormente ayudó a la formación de la «Tercera Vía», organizando congresos y reuniones entre sus máximos dirigentes.
Ver EL Mundo, 14 de enero de 2001, pp. 7-9.' ^ Aunque desde medios republicanos se dudaba desde un principio de su programa de equilibrio presupuestario sin reducción de tasas.
Un ejemplo se puede encontrar en William A. Niskanen and Stephen Moore, «May We Cut In, Mr. Clinton?
VALCARCEL, Darío, «La América de Clinton: peligros del aislamiento, riesgos del liderazgo», p.
9.' ^ Las leyes y transformaciones que lograron eran cuestiones menores, tales como la prohibición del uso de armas de asalto y la reducción de las armas cortas (Ley Brady); el aumento hasta 1.000 dólares del crédito fiscal para familias con ingresos menores de 23.500 dólares; el compromiso de vacunar a todos los niños de la nación menores de dos años; el compromiso de proporcionar préstamos de bajo interés a la clase media y estudiantes; el Programa de Servicio Nacional, para que los jóvenes sirvan en cometidos de interés público; el proyecto para llegar a una reducción de unos 100.000 funcionarios en los departamentos federales, etc. Ver PALOMARES, Gustavo, «La era de Clinton», Cuadernos del Mundo Actual, n°99.
^^ Especialmente las infidelidades del presidente y el escándalo Whitewater, un complejo entramado político-financiero en el que se vio envuelta la mujer de Clinton, Hillary, quien ñie acusada de intervenir en una operación especulativa en el periodo en que su marido era gobernador de Arkansas.
Ver: Ver PALOMARES, Gustavo, «La era de Clinton», p.
23.'^ Bajo el liderazgo del congresista georgiano Newt Gingrich, los republicanos recuperaron el control del Senado y se impusieron, tras cuarenta años, en la Cámara de Representantes.
A partir de ese momento, los demócratas han tenido que llegar a importantes acuerdos bipartidistas mediante la adopción de políticas del programa republicano.
15 y PALOMARES, Gustavo, «La era de Clinton», p.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Fue el momento en el que decidió la estrategia de ocupar claramente el centro político (presentó una Carta de derechos de la clase media), pero simultáneamente seguía una contrastpolitic^^ con los republicanos, tratando distanciarse de ellos en los asuntos de seguridad ciudadana, programas sociales y política exterior.
Utilizó dos estrategias que le han servido a lo largo de su mandato.
Por un lado se posicionó tomando distancia de los republicanos y demócratas del Congreso para definirse en referencia a ellos.
Y por otro lado, dentro de su partido, se distanció tanto de los «liberales» (en sentido norteamericano) como de los «nuevos demócratas» (centristas).
La estrategia era asumir objetivos de la oposición para desmotivarlos, lo que hizo que los republicanos también giraran hacia el centro y propusieran programas de política sociaP^ denunciando repetidamente que Clinton les había robado su programa.
El éxito de Clinton ha sido borrar las líneas de separación entre los dos partidos y distanciarse de ambos.
Empezó pidiendo más gobierno en forma de más gasto en su discurso sobre el estado de la Unión de 1993, para en su intervención en el estado de la Unión de 1996 señalar que «la era del gran gobierno había acabado», dando hilo a la cometa del equilibrio presupuestario mediante recortes en los gastos con nuevos controles sobre los programas sociales, pero con una simultanea reducción de im-puestos^^.
Esta estrategia de Clinton llevó a que los republicanos no tuvieran mucho que reprocharle.
Ha promovido el libre comercio internacional iniciando un proceso de globalización económico en expansión; ha conseguido la aprobación de una serie de presupuestos equilibrados (logrando el superávit presupuestario^^); y ha suprimido los subsidios públicos a los parados que demuestran ser capaces de trabajar.
El resultado es que EEUU se encuentra en un periodo de prosperidad económica de una duración sin precedentes, con un nivel de empleo y ritmo de crecimiento superiores a los de Europa^"^.
Apesar de estos datos favorecedores, hay algunos nubarrones que pueden hacer pinchar la enorme burbuja en la permanece la economía estadounidense, ya sea en un «aterrizaje suave» o mediante un colapso más brusco.
Los datos para la preocupación se centran en el inmenso déficit comercial con un alarmante aumento de exportaciones; el descenso del ahorro (durante el año 1999 se llegó al ahorro cero)^^; la creciente población carcelaria del país, que camufla, en parte, los datos de empleo puesto que no cuentan como desempleados; y la desigualdad, puesto que en algunas empresas en las que se han repartido stock options (opciones sobre la compra de acciones), la diferencia entre el emolumento más alto y el más bajo ha alcanzado la relación de 419 a uno^^.
Ante esto, los republicanos no tenían mucho que oponer a la política del presidente y optaron por desarrollar la iniciativa del ataque moral, centrada en la defensa de los valores familiares tradicionales, y exphcitada en los escándalos sexuales de Clinton^^ ha discutido la posibilidad de dedicar los remanentes económicos a comprar su propia deuda; ver El País, 5 de agosto de 1999, p.
^^ Estados Unidos ha batido el récord de crecimiento económico de su historia.
El consumo está muy alto y equivale a dos tercios de la economía; la inflación la tienen controlada; el paro está en el 4,1%) (pleno empleo), hasta el punto de que los empresarios están exigiendo un replanteamiento más generoso de las leyes de emigración y de la situación de la situación de los casi seis millones de trabajadores ilegales.
La productividad también ha subido un 2,9% en 1999 y han disminuido los costes laborales en 1,2%.
Ver ESTEFANÍA, «La más larga etapa de expansión».
^^ Aunque otros autores ven en el gasto de los consumidores como el factor que ha evitado la recesión en la economía de los Estados Unidos.
Ver SAMUELSON, Robert J., «La muerte del ahorro».
^^ Ver ESTEFANÍA, J., «La más larga etapa de expansión».
Para una lectura crítica de estos datos, consultar: NAVARRO, Vincenç, Neoliberalismo y Estado de bienestar, Ariel, Barcelona, 1997.
^^ Según Joseph Colomer, tres elementos institucionales explican el descarrío de la agenda pública hacia la vida personal del presidente Clinton desde enero de 1998.
1-La labor de la fiscalía especial, a la que se dotó de poderes ilimitados como reacción a los abusos de poder de Nixon durante el escándalo Watergate, y que ahora todos la consideran un error de diseño institucional; 2-La evolución de los medios de comunicación hacia el entretenimiento más que a la información; 3-La ausencia de liderazgo en el Partido Republicano, que ha sido dirigido desde fuera por grupos Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es (especialmente el caso Lewinsky^^).
Debido al descabezamiento republicano^^ el partido fue dirigido desde fuera.
Semana tras semana se podía ver como los congresistas republicanos seguían las consignas de las revistas American Spectator y Weekly Standard^^ y como la Coalición Cristiana y los neoconservadores ejercían una gran influencia en la estrategia política republicana.
Entre los neoconservadores, destacó la labor de la familia^ ^ de uno de sus fundadores, Irving KristoP^, quienes elaboraron una teoría intelectual que impulsó la campaña contra Clinton, y que tenía como eje la reflexión de que «los gobernantes deben ser elegidos entre las mejores personas en el aspecto moral y ser ejemplo y guía de conducta»^^ Pero no todo han sido parabienes y algunos autores han apuntado algunos «peros» a la situación de euforia que vive Estados Unidos: a) Paul Krugman ha señalado que ha habido una «racha favorable» en el ciclo económico ayudado por determinados factores temporales que han colabocomo la Coalición Cristiana o los neoconservadores.
Ver COLOMER, Joseph, «El legado 'liberalliberal' de Clinton», El País, 26 de febrero de 1999, p.
15. ^^ El tercer impeachment de la historia de los Estados Unidos se abrió el 19 de noviembre de 1998 en tomo a las relaciones de Bill Clinton con Monica Lewinsky, antigua becada de la casa blanca.
Clinton era acusado de perjurio cuando declaró ante el gran jurado sobre sus relaciones con la becaria y por obstrucción de la justicia.
Fue absuelto el 12 de febrero de 1999, lo que significó una gran derrota para los republicanos.
Tras ser absuelto, Clinton pidió perdón e invitó a la «reconciliación» (ver diario El País, 13 de febrero de 1999, p.
^^ Ford es considerado marginal, Reagan padece una enfermedad terminal, Bush está maniatado por las carreras políticas de sus hijos, y Newt Gingrich fracasó en las elecciones al Congreso en 1999 y dimitió.
^° Según Colomer: «dos revistillas con pocas páginas y escasa difusión fuera de Washington».
COLOMER, Joseph, «El legado' liberal-liberal' de Clinton», El País, 26 de febrero de 1999, p.
^^ Especialmente su hijo, un propagandista incansable en los medios de comunicación (COLOMER, Joseph, «El legado' liberal-liberal' de Clinton», El País, 26 de febrero de 1999, p.
15), y su mujer, la historiadora de los valores Victorianos, Gertrude Himmelfarb, autora de HIMMELFARB, G, On liberty and liberalism: the case of John Stuart Mill, ICS, San Francisco, 1990; HIMMELFARB, Matrimonio y moral en la época victoriana y otros ensayos.
Debate, Madrid, 1991; y en historiografía el muy comentado The new history and the old, Harvard University Press, Cambridge, 1987.
^^ Irving Kristol es el denominado «padrino del neoconservadurismo» y ha publicado en tomo al particular Neoconservatism: the autobiography of an idea, New York, The Free Press, 1995.
^^ Ver COLOMER, Joseph, «El legado' liberal-liberal' de Clinton», El Pais, 26 de febrero de 1999, p.l5.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es rado a conservar baja la inflación.
Paralelamente han contribuido los cambios en el mercado laboral, puesto que han reducido el poder reivindicativo de los trabajadores y han permitido un mayor empleo sin incrementar los salarios.
Todo esto, apostillado con el retraso que han experimentado las economías asiáticas y europeas^"^. b) La desigualdad.
El nivel de vida del 10% más pobre de familias estadounidenses es más bajo en la actualidad que hace una generación.
Las familias de estrato medio, en el mejor de los casos, poseen un nivel ligeramente más acomodado.
Sólo el 20% más opulento de los norteamericanos han conseguido un crecimiento de la renta a unas tasas como las que experimentaron casi todos entre los años cuarenta y primeros setenta.
Las rentas de las familias del estrato superior han aumentado extraordinariamente.
La reducción de los impuestos de las rentas más altas y los programas sociales para los perceptores de las rentas más bajas comenzó con Reagan, pero la mayor parte del crecimiento de la desigualdad se produjo en el mercado y en las rentas de las familias antes de pagar impuestos^^ El economista Luis de Sebastián recoge en su libro El rey desnudo^^ los datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos con relación a la pobreza.
Son consideradas pobres las personas que viven por debajo de la línea establecida en 16.400 dólares para una familia de cuatro personas.
Alcanzaban el 13,3%) de la población censada.
Y la tasa de pobreza es mayor que hace treinta años.
También son preocupantes los datos sobre las personas que no disfrutan de seguridad médica, en tomo a los 40 millones de personas (el 15,4%) de la población).
Entre los inmigrantes la pobreza se mantenía en 1997 en un 22,2%. c) La regresión cultural.
Enmanuel Todd^^ observa una regresión cultural en los Estados Unidos en el capítulo de licenciados.
Es un descenso que afecta ^^ TODD, Emmanuele, La ilusión económica.
Sobre el estancamiento de las sociedades desarrolladas, Taurus, Madrid, 1999.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es a todos los grupos étnicos y raciales que constituyen la sociedad americana.
Parece que se ha alcanzado un techo cultural y que no se podrá superar.
Podría pensarse que estos datos están compensados con una mayor calidad pero tampoco es así, y el nivel intelectual americano ha bajado considerablemente desde los años 50.
Esta explicación sirve para entender mejor los múltiples fenómenos regresivos que han tenido lugar en los Estados Unidos en las décadas 70, 80 y 90.
Las dificultades económicas, la provincialización intelectual y artística, el surgimiento de un cine de acción y violento, el desarrollo de ciencias sociales e históricas absurdas que ponen en el centro de sus preocupaciones el conflicto entre hombres y mujeres, la obsesión por el acoso sexual, la puesta en cuestión del aborto, el regreso de los creacionistas hostiles a Darwin y a la evolución de las especies, la degradación jurídica y represiva, con un número de individuos purgando sus penas en prisión o en otra parte, que pasó entre 1980 y 1993, de 1.840.400 a 4.879.600^1 A esto hay que añadir la pena de muerte.
La regresión cultural puede debilitar el progreso tecnológico.
Todd también analiza la baja productividad, la alta mortalidad infantil, el retroceso en la base industrial y el aumento del consumo, así como el «fraude sanitario», d) Otros autores, como es el caso de Fred Mosely^^, argumentan que Estados Unidos no está en una época de prosperidad, puesto que los beneficios han caído desde los años de posguera en un 30-40%, y los salarios lo han hecho en un 20% desde los años 70.
Moseley también sostiene que parte del crecimiento se ha debido al incremento de la circulación del capital extranjero (que provocó la recesión asiática).
Tampoco Clinton ha entregado en la asignatura de política exterior unas notas demasiado favorables.
No es cuestión, como argumentaba Martin Woolacott en agosto de 1998"^^, de que Estados Unidos sean los culpables de todo lo que pase sobre la tierra, pero en caso de que el presidente decidiera bajo la perspectiva del «largo plazo» y no buscando sólo el «provecho inmediato» y aplazando las cues- tiones difíciles'^^ pudiera haber sido el primero en percatarse del desastroso impacto de las reformas económicas occidentales en Rusia o de la debilidad real de las economías del sureste asiático.
También habría estado más ágil en las negociaciones para el desarme nuclear con el fin de evitar los ensayos atómicos de Pakistán, India y Francia.
Por no hablar del bloqueo sobre Cuba y las sanciones Irak y otros países islámicos.
Pero el caso más delicado al que se enfi*entó la Administración Clinton fue el los bombardeos sobre Yugoslavia, donde Estados Unidos exhibieron todo su poderío militar y su reafirmación imperialista.
«El castigo es un fin en sí mismo; bombardear para exhibir le poder de la OTAN es de por sí satisfactorio, especialmente cuando hay pocas probabilidades de sufrir represalias», asegura el profesor de la universidad de Columbia Edward Said"^^, quien continúa: «ninguna nación que sea atacada por el aire apoyará a los agresores.
En todo caso, el régimen de Milosevic ha sido reforzado.
Todos los serbios piensan que su país está siendo atacado injustamente, y la guerra cobarde que se libra contra ellos los hace sentirse perseguidos»'^^ Para el especialista en relaciones internacionales, Ignacio Ramonet, la guerra que enfrentó a la Organización del tratado del Atlántico Norte (OTAN) con la República Federal de Yugoslavia, abre una nueva etapa en la historia de las relaciones internacionales, al justificar mediante argumentos de orden humanitario la trasgresión de dos de los presupuestos capitales en la política internacional: la soberanía de los Estados y el estatus de la Organización de Naciones Unidas"^"^.
A juicio de Ramonet avanzamos desde un Estado-nación a un Estado-individuo.
Los bombardeos fueron decididos por la OTAN sin que ninguna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU las autorizara explícitamente.
Fue la primera vez que se marginó a las Naciones Unidas, «la única plataforma internacional para la resolución de los conflictos y el mantenimiento de la paz», asegura Ramonet.
^^ Sobre la política exterior, cabe reseñar que muchos estadounidenses expertos en política y, sobre todo, en derecho constitucional, han señalado más de una vez que el actual sistema de elecciones cada dos años a la Cámara de Representantes y al Senado (aunque la que se realiza al mitad del mandato determina sólo la mayoría de la Cámara y la composición del Senado), entorpecen la capacidad para la política internacional.
Cuando se empieza a trabajar ya hay que estar pensando en la siguiente elección.
Para profundizar en esta reflexión, consultar HABSBURGO, Otto, «El gigante debilitado», ABC, 3 de junio de 1998, p.
40 Para Ramonet, todo indica que Estados Unidos ya no se adapta a Naciones Unidas^^ en su situación de actual hegemonía.
«Estados Unidos no entiende por qué ha de compartir o limitar su hegemonía, cuando la puede ejercer plenamente sin que nadie (incluida Naciones Unidas) pueda cuestionarla», cerciora Ramonet"^^.
Por último, es necesario hacer mención de las protestas que ha tenido que soportar la Estados Unidos y en general los agentes de la globalización desde 1999 con las manifestaciones antiglobalización que se sucedieron en Seattle^^ Davos y Praga Seattle, Davos, Washington, Bangkok, Praga, Niza, Quebec, Gotemburgo, y Genova, y que tuvieron una serie de replicas en el juico al líder agrario Bové"^^ y en la asamblea del Banco Mundial y FMP^.
Estos movimientos, sobre todo el de Seattle, fueron un punto de inflexión.
En una década de cambio tecnológico y globalización se incrementaron la desigualdad, la pobreza y la exclusión social en la mayor parte del mundo.
Más de dos terceras partes de la humanidad no se benefician del nuevo modelo de crecimiento económico.
Internet llega a menos de un 3% de la población y los desequilibrios ecológicos se han agravado.
«Y esto es así porque, en lo esencial, el incremento del comercio internacional y el desarrollo de las nuevas tecnologías se ha regido prioritariamente por mecanismos de marcado», escribe Manuel Castells en un riguroso artículo^^.
«Lo que era la gran apuesta de Clinton para pasar a la historia en el cambio de milenio como el actor clave de "^^ Numerosos indicios registrados desde le comienzo de la década de los 90 indicaban que Estados Unidos no deseaba que la ONU cumpliese su papel: la no renovación de Butros Gali por un más sensible a las tesis de Washington, Kofi Annan; la firma de los Acuerdos de Dayton sobre Bosnia bajo la égida americana y no de la ONU; los acuerdos palestinos de Wye Plantation; o la decisión unilateral de bombardear Irak sin la decisión de la ONU.
Ver RAMONET, Ignacio «Nuevo orden global».
^^ RAMONET, Ignacio «Nuevo orden global».
No se trata sólo de una opinión.
En el diario El Mundo del miércoles 9 de diciembre de 1998, su corresponsal en Bruselas, Carlos Segovia, se hacía eco de unas manifestaciones de la secretaria de Estado estadounidense, donde planteaba formalmente crear una nueva OTAN que pudiera actuar sin permiso expreso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
"^^ Unos 50.000 manifestantes se hicieron escuchar en Seattle.
Una coalición de ONG's, ecologistas, fuerzas sindicales y grupos de presión agrícolas influyeron en el fracaso de la llamada «Ronda del Milenio» (que había organizado Clinton) para acelerar la liberalización del Comercio Mundial especialmente en los sectores servicios y agricultura e industrial.
Países ricos y pobres no se pusieron de acuerdo y aplazaron sine die la Ronda del Milenio.
Clinton ha sido el presidente que ha marcado la agenda ideológica internacional hacia la izquierda moderada durante su mandato, con los presupuestos de la llamada «Tercera vía», un intento de casar el liberalismo con la justicia social.
Alrededor de Clinton se ha tejido esa red de dirigentes progresistas que han intentado dar respuesta a la globalización.
También ha supuesto la intervención del Partido Demócrata en los debates de la izquierda^^
En cuanto a la situación al otro lado del atlántico, en la Europa de los 15 el «momento progresista», como se ha dicho más arriba, cristalizó en 1998 con las victorias de Schroeder en Alemania y D'Alema en Italia.
Sólo Irlanda y España quedaban como países no gobernados por los socialdemócratas.
A pesar de este dominio, algunos observadores^^ se preguntaban qué había cambiado en la política económica desde que los principales países europeos fueron gobernados por Jospin, Blair, Schroder o D'Alema.
Se notaba una cierta falta de reflejos en los cambios, especialmente para la construcción de una Europa social.
Se apreciaba una unidad en el diagnóstico del paro como el gran problema europeo, pero se pulsaba una gran división en las soluciones.
Cada país lo resolvió considerando sus problemas nacionales y sólo en Francia se llevó a cabo un tratamiento contundente con la propuesta de reducción de la semana laboral a 35 horas^^ Los demás partidos so-^' Siguiendo a Andrés Ortega.
Ver ORTEGA, Andrés, «Efectos ideológicos», El País, 6 de noviembre de 2000, p.
Ortega también señala que el gobierno español, encabezado por su presidente José María Aznar, ha intentado, sin éxito, integrarse en ese conjunto de gobiernos progresistas, puesto que es un «club» vetado a gobiernos socialdemócratas.
^^ Es el caso de Joaquín Estefanía en «socialconformismo».
^^ Se realizó bajo la coordinación de la ministra francesa de Empleo y Solidaridad, Martine Aubry.
La misma ministra visitó Madrid en marzo de 1998 para dictar una conferencia y allí dio esa impresión de desunión.
Al ser preguntada por si la medida de las 35 horas era aplicable a España, señaló que «no existen recetas universales y depende de la correlación de fuerzas en la sociedad española».
Declaraciones recogidas en: ESTEFANÍA, Joaquín, «Lecciones de Aubry», El País, 22 de marzo de 1998, p.
54. cialdemócratas se han mostrado divididos al respecto.
Jospin con unas formas y Blair y Schroder con otras, como se explícito cuando éstos firmaron el «manifiesto de la tercera vía», se han plegado a la coyuntura de sus países y cada uno intentó buscar sus soluciónese"^.
Más allá de las divisiones, Lionel Jospin y Tony Blair representan las caras del socialismo moderno europeo.
Este último ganó arrolladoramente las elecciones del Reino Unido en 1997 y ha sido el que se ha preocupado más por ofi-ecer un cuerpo ideológico a su programa de centro radical (también puede ser considerado una ampliación de las políticas neoliberales de los años 80), que se ha llamado «Tercera Vía»^^ y en el que fue asesorado por el director de la London School of Economics y sociólogo Anthony Giddens^^.
De repente «todo el mundo quería ser Blair».
Incluso en Le Monde se publicó una viñeta donde se veía a Chirac, Juppé y Jospin bajo el mismo epígrafe: «C' est moi.
Tony Blair»^^ Blair ha intentado conservar lo mejor de la etapa de Thatcher y Major^^ y, a la vez, ha intentado plantear los postulados de un laborismo reformado, basado en la existencia de un salario mínimo, la integración de Gran Bretaña en la Carta Social Europea, la autonomía económica del Banco de Inglaterra, la autonomía a Escocia ^"^ Para más profundización, léase: ESTEFANÍA, Joaquín, «socialconformismo».
^^ Incluso llegó a publicar un libro al respecto: BLAIR, Tony, La tercera vía.
Nueva política para un nuevo siglo.
La traducción española del libro incluía un prólogo de el, por aquel entonces, portavoz socialista en el Parlamento y candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE, José Borrell.
En aquellos meses tanto el PSOE como el PP, en la figura del presidente del Gobierno José María Aznar, se disputaban, siguiendo el ejemplo de casi toda Europa, el parentesco con la «Tercera Vía».
Así, Aznar presentó diversas propuestas en el Parlamento Europeo en compañía de Blair y es conocida su gran sintonía personal.
Ver ESTEFANÍA, Joaquín, «¿De quién es Blair?», El País, 15 de noviembre de 1998, p.
Un ejemplo práctico de colaboración se puede ver en el artículo: Tony Blair y José María Aznar, «El crecimiento, objetivo esencia para Europa», El Mundo, 13 de junio de 2000, pp. 4-5.
^^ Quién a partir de sus trabajos como Más allá de la izquierda y la derecha.
El futuro de las políticas radicales, cuajó intelectualmente esa «Tercera Vía», que ha paseado por todo el mundo Blair.
La expresó en papel unos meses después de que saliera a la venta el libro de Blair.
Sus señas son: GIDDENS, Anthony, La tercera vía.
La renovación de la socialdemocracia, Taurus, Madrid, 1999.
Después se ha seguido dedicando al tema y ha publicado GUIDDENS, Anthony, Un mundo desbocado.
Los efectos de la globalización en nuestras vidas, Taurus, Madrid, 2000. ^^ y Gales, la distancia crítica con los sindicatos, y con la novedad de la integración la Unión Europea y el euro.
Blair y los nuevos laboristas buscan el espacio intermedio entre el Estado y el mercado, insisten en que la globalización de la economía tiene muchas potencialidades, pero también peligros de incrementar la dualidad en las sociedades del Primer Mundo y de ampliar las desigualdades entre Primer y Tercer Mundo.
Defienden una profunda reforma del Estado de bienestar y defienden la dureza contra la delincuencia^^.
A nivel general, no dista demasiado de lo que se ha visto en el programa de Bill Clinton^^.
En este sentido una de las primeras medidas por las que optó Blair^^ siguiendo a Clinton, y a los que seguiría más tarde Jospin, fue dedicar unas partidas presupuestarias extras a enderezar la situación de la Sanidad y Educación, donde incidieron en la idea de una educación permanente y adecuada a las nuevas necesidades, con el objetivo de paliar los porcentajes de paro, y ayudar a eliminar la marginalidad y la pobreza, aunque se mantengan los objetivos de inflación, gasto público y privatizaciones del pasado^^.
Pero, ¿qué es la «Tercera Vía»?
Para su teórico, el sociólogo Anthony Giddens, el término no tiene «particular significación en sí mismo ni por sí mismo.
Ha sido utilizado anteriormente muchas veces en la historia de la socialdemocracia, y también por escritores y políticos de tendencias bastante diferentes»^^ Giddens hace uso de él para referirse a la renovación de la socialdemocracia, y asegura que la «Tercera Vía» ha acabado asociándose a la política de Tony Blair y al Nuevo Laborismo, que ha sido comparado frecuentemente con la retórica e influencias de los Nuevos Demócratas en Estados Unidos.
Guiddens explica que ha habido contactos frecuentes y que parte de la renovación que ha impulsado el Nuevo Laborismo se ha desarrollado de espaldas a la socialdemocracia continental.
«En lugar de simplemente apropiarse de pautas y nociones americanas, Gran Bretaña podría actuar de catalizador en la interacción creativa entre Estados Unidos y Europa Occidental»^"^, aclara Guiddens, quien es plenamente consciente que la «Tercera Vía» ha sido vista como un «neoliberalismo recalentado».
La intención es «tender puentes», en palabras de Tony Blair^^, entre la familia de los socialistas y los socialdemócratas europeos y el Partido Demócrata en Estados Unidos.
Aunque conviene advertir que esta iniciativa de la «Tercera Vía» se nutre de la relación especial histórica entre Londres y Washington, y que la «Tercera Vía» que propugna el actual primer ministro del Reino Unido es la respuesta británica del Nuevo Laborismo frente al viejo partido estatalista y ante el neoliberalismo thatcheriano.
Tony Blair, que ha llevado a la práctica la «Tercera Vía»^^, la define como «la mejor etiqueta para la nueva política que el centro-izquierda progresista está forjando en Gran Bretaña y en otras naciones.
La Tercera Vía aboga por una socialdemocracia modernizada, apasionada en su compromiso con la justicia social y con las metas del centro-izquierda, pero al mismo tiempo flexible, innovadora y con visión de futuro a la hora de conseguir estos objetivos.
La Tercera Vía se basa en los valores que han guiado a la política progresista durante más de un siglo: democracia, libertad, justicia, compromiso mutuo e internacionalismo.
Pero es una Tercera Vía porque trasciende a una vieja izquierda preocupada por el control del Estado, los elevados impuestos y los intereses de los productores; y a una nueva derecha que considera la inversión pública y, a menudo, el concepto de sociedad y de esfuerzo colectivo como males que hay que superar»^''.
Asimismo, Blair en su ^^ GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
Unas páginas más adelante añade que «la expresión parece haberse acuñado ya a finales del siglo pasado, y fue común entre los grupos de derechas en los años veinte.
Sin embargo ha sido utilizada mayormente por socialdemócratas y socialistas.
A comienzos del periodo de posguerra los socialdemócratas estaban convencidos de que estaban encontrando una vía distinta al capitalismo de mercado norteamericano y al comunismo soviético.
En el momento de su reftindación en 1951, la Internacional Socialista hablaba explícitamente de la tercera vía en este sentido.
Unos veinte años más tarde, tal y como fue usada por el economista checo Ota Sik y otros, se empleó para referirse al socialismo de mercado.
A finales de los ochenta los socialdemócratas suecos parecen haber hablado con más frecuencia de la tercera vía, para referirse a una importante renovación programática».
Ver El País, 8 de abril de 1998, pp. 10. ^^ Para una evaluación de lo que ha hecho en sus primeros meses de gobierno, ver: BRAY, Nicholas, «Tony Blair y el nuevo laborismo».
Hay diferentes artículos que resumen algunas de las ideas: BLAIR, Tony, «La Tercera Vía, una democracia social moderna».
4-5. breve opúsculo explica que la «Tercera Vía» no es un intento de señalar las diferencias entre derecha e izquierda^^ sino que se nutre de la unión de las dos grandes corrientes de pensamiento del centro-izquierda, el socialismo democrático y el liberalismo estadounidense.
Pretende ser una «Tercera Vía» dentro de la propia izquierda, al ser una «seria revaluación de la socialdemocracia que profundiza en los valores de la izquierda para desarrollar enfoques radicalmente nuevos»^^, en palabras de Blair.
Esta cuestión de derecha/izquierda la trata más ampliamente, como corresponde, Guiddens, quien considera que con la caída del socialismo como teoría de gestión económica «ha desaparecido una de las principales líneas divisorias entre izquierda y derecha, al menos para el futuro inmediato (...)
Nadie tiene ya alternativas al capitalismo (...)
Al haber mudado estas circunstancias, se ha puesto de relieve toda una gama de problemas y posibilidades nuevas que no están al alcance del esquema izquierda/derecha.
Estos incluyen cuestiones ecológicas, pero también asuntos que tienen que ver con la naturaleza cambiante de la familia, el trabajo y la identidad personal y cultural.
Por supuesto, los valores de justicia social y emancipación están conectados a ellos»^^.
Con esta reflexión pretende resituar a la izquierda alrededor de lo que denomina «centro radical», «centro izquierda» o «medio activo», dotando así de contenido el «centro»^^ La «Tercera Vía» aboga por un cambio en los valores.
Pretende diluir la idea de «igualdad» y sustituirla por las de «reparto equitativo de riqueza», «igualdad de oportunidades», «solidaridad» y, sobre todo, «responsabilidad», mediante la cual se pretende que el ciudadano no sólo tenga derechos respecto al Estado, sino también deberes.
Guiddens evoca la tradicional diferencia entre la derecha y la izquierda respecto a la «igualdad».
Mientras que la izquierda favorece una mayor igualdad, la derecha ve la sociedad innatamente jerárquica.
Pero piensa que esa «igualdad» o «justicia social» debe ser cambiada y definida en relación a creer en una política de la emancipación, es decir, la «igualdad» es relevante para las oportunidades vitales, el bienestar y la autoestima personal.
Lo que busca Guiddens es una nueva relación entre individuo y comunidad, una redefínición de derechos y ^^ Dando abono para el reflorecimiento de teorías como la del fin de las ideologías (Daniel Bell) o el aposentamiento de la de «el fin de la Historia» (Fukuyama). ^^ BLAIR, Tony, La Tercera Vía, El País/Aguilar, Madrid, 1998, pp. 56. ^^ GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
57. ^' De ahí que muchos llamen a la «Tercera Vía» la izquierda de «el fin de la Historia», puesto que acepta el triunfo del capitalismo, asume la globalización y la descohesión social internacional, pero se sitúa críticamente a la izquierda.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es obligaciones, lo que le lleva al lema principal de la «Tercera Vía»: «ningún derecho sin responsabilidad»^^.
Este planteamiento le ofrece las posibilidades suficientes para cambiar de vocabulario y redéfinir la «igualdad» como «inclusión» y la desigualdad como «exclusión», de tal modo que la «inclusión» estaría definida en ese marco de nuevas relaciones entre la «igualdad» y la «libertad» y se referiría a los derechos y deberes civiles y políticos de todos los miembros de una sociedad, las oportunidades y la integración en el espacio público, el trabajo y la educación.
Todo para integrar, efectivamente, lo que el llama «igualdad» con lo que los liberales estadounidenses denominan «igualdad de oportunidades» o «meritocracia».
Guiddens desarrolla otros puntos para guiar a los ciudadanos en las grandes revoluciones de nuestro tiempo: la globalización, las transformaciones de la vida personal y la relación con la naturaleza.
En especial conviene pararse en la globalización, de la que dice que no se debe identificar con un apoyo universal al libre comercio^^ y que la concibe como un proceso mucho más allá de lo económico, ya que «no es sólo, ni principalmente, interdependencia económica, sino la transformación del tiempo y del espacio en nuestras vidas»^"^.
Con esta definición, Guiddens se aparta de determinadas posturas de la izquierda que ven la globalización como un mito o una continuación de tendencias establecidas hace tiempo (la globalización sería un invento de los neoliberales), y también se desmarca de aquellos que proclaman que vivimos en un mundo sin fronteras donde el Estado-nación ha prácticamente desaparecido y los políticos han perdido todo poder efectivo.
Dejando a un lado aspectos concretos y a modo de síntesis, Guiddens piensa que los valores centrales de la «Tercera Vía» deben ser: igualdad, protección de los débiles, libertad como autonomía, ningún derecho sin responsabilidad, ninguna autoridad sin democracia, pluralismo cosmopolita y conservadurismo filosófico^^ En cuanto al programa político de la «Tercera Vía», Guiddens también es claro.
Los puntos claves son' ^^: el centro radical, el nuevo Estado democrático (el Estado ^^ GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
La renovación de la socialdemocracia, pp. 81. ^^ Concreta esta explicación diciendo que «el libre comercio puede ser un motor del desarrollo económico, pero dado el poder social y culturalmente destructivo de los mercados, sus consecuencias más generales han de ser siempre examinadas», ver GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
^"^ Se refiere a que acontecimientos lejanos, económicos o no, nos afectan más directa o indirectamente que nunca y las decisiones que tomamos como individuos tienen, con frecuencia, implicaciones globales.
Ver GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
^5 Ver GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
82 ^^ Consultar GUIDDENS, Anthony, La tercera vía.
86. sin enemigos), una sociedad civil activa, la familia democrática, la nueva economía mixta, igualdad como inclusión, bienestar positivo, el Estado social inversor, la nación cosmopolita y la democracia cosmopolita.
Esta serie de puntos claves, los ha expresado de una forma más pragmática Blair en su opúsculo sobre la «Tercera Vía»^^: 1-Una economía dinámica, basada en el conocimiento, edificada sobre la base de las oportunidades y el fortalecimiento individuales, en la que los gobiernos faciliten, no impongan, y en la que el poder del mercado sirva a los intereses públicos; 2-Una sociedad civil fuerte que asuma derechos y deberes, en la que el Gobierno y la ciudadanía colaboren estrechamente; 3-Un Gobierno moderno basado en la colaboración y la descentralización, que profundice en la democracia para adecuarla a los tiempos actuales; 4-Una política exterior basada en la cooperación internacional.
Ha surgido un enorme debate en tomo a la «Tercera Vía» y han surgido opiniones muy críticas a su respecto.
Alan Touraine la define como una sustitución de una política de protección por una política de iniciativas que suponga flexibilidad en la organización social, y el fomento de la capacidad de los individuos para tomar iniciativas^^ Para Touraine esta concepción política responde al agotamiento del Estado de bienestar.
La precariedad, que afecta entre un 20 y 25% de la población occidental, se alimenta tanto de las ayudas sociales propias del modelo francés, como del empleo a tiempo parcial y de duración determinada de modelo inglés y americano.
La «Tercera Vía» combina objetivos económicos y sociales pero, siguiendo a Touraine, adopta como eje el liberalismo que intenta corregir, por medio de políticas sociales.
Touraine sostiene que deben existir otras «terceras vías»^^ y propone una vía «dos y medio»^^.
^^ BLAIR, Tony, La Tercera Vía, El País/Aguilar, p.
80. ^^ TOURAESÍE, Alain, ¿Cómo salir del neoliberalismo?, Paidós, Barcelona, 1999, pp. 96-97. ^^ En la misma línea argumentai, aunque desde una perspectiva más política, se sitúa el gran damnificado de la «Tercera Vía» alemana, el ex ministro de finanzas de Schroeder, Oskar Lafontaine en su libro El corazón late a la izquierda, Paidós, Barcelona, 1999.
Otros autores, como Luis de Sebastián sostienen que habría que repensar el socialismo, ver: SEBASTIÁN, Luis de, «Repensar la segunda vía».
12 y SEBASTIÁN, Luis, El rey desnudo.
Cuatro verdades sobre el mercado.
^^ En sus palabras, una vía «intermedia entre la antigua socialdemocracia y la «Tercera Vía», que tendría como prioridades la creación de empleo, el desarrollo sostenible y la comunicación intercultural TOURAINE, Alain, ¿Cómo salir del neoliberalismo?, Paidós, Barcelona, 1999, pp. 97.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Para otros autores, como Ken Coates y Michael Barratt Brown, gran parte del discurso de la «Tercera Vía», está basado en los escritos del ex primer ministro conservador Harold MacMillan y en John Maynard Keynes, aunque estos pretendían básicamente ampliar la regulación del capitalismo, y Blair y Schroeder tratan de reducirla^ ^ Para Vicenç Navarro, la «Tercera Vía» incurrió en un defecto en su definición inicial, al posicionarse como alternativa entre el Partido laborista (que erróneamente se identificó con la socialdemocracia tradicional) y el neoliberalismo de Thatcher.
El error de Guiddens era extrapolar la situación británica al resto de la socialdemocracia en Europa, donde ya se habían experimentado muchas de las cuestiones que el proponía.
Guiddens aceptó esas críticas y en su libro Third Way and its critics^^, refiriéndose a Navarro, redefinió la «Tercera Vía» no como «una alternativa entre la socialdemocracia y el neoliberalismo, sino como la respuesta de la socialdemocracia a la globalización económica y revolución tecnológica, incluyendo como Tercera Vía desde las políticas desde las políticas desreguladores del mercado de trabajo del Gobierno neolaborista a la reducción de la semana laboral a 35 horas del Gobierno socialista francés»^^ Navarro señala que la «Tercera Vía» británica pese a que tiene componentes de la socialdemocracia tradicional (énfasis en políticas activas) se distancia de ella acercándose más a las tradiciones cristianodemócratas (sobrecargar la familia) y liberales (desregulación del mercado de trabajo)^"^.
Navarro deja claro que la «Tercera Vía» es un proyecto político de grupos profesiones y técnicos lo que explica su popularidad en los medios de información y centros financieros.
El politólogo Wolfgang Merkel encuentra tres cuestiones que no ha resuelto la «Tercera Vía».
1-El problema de los «pobres que trabajan».
El Reino Unido ha visto como su número ha aumentado hasta ser dos veces más alto que en Alemania; 2-La concesión de demasiado poder en asuntos internos al Primer Ministro, con lo que sería imposible su aplicación en Italia, Alemania o España; 3-Falta de interés en adoptar el marco de la Unión Europeo como espacio estratégico para las políticas socialdemócratas.
No hay planes para coordinar las políticas fiscales.
^^ Ken Coates y Michael Barratt Brown, «La Tercera Vía hacia el estado servil», JACQUES, Martin (ed.)
¿Tercera Vía o neoliberalismo?.
^^ Esto explicaría sus alianzas internacionales, por ejemplo con el presidente español José María Aznar.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es monetarias y sociales para estimular el crecimiento económico, el empleo y la justicias sociaP^ De todas formas, Blair ha sucumbido en determinados errores que ponen en tela de juicio todo su programa, como fue en su momento la guerra de la OTAN en la antigua Yugoslavian^, así como cierta intransigencia en asunto internos (como el caso de la alcaldía de Londres), y el abandono por los jóvenes y vanguardias de arte que le habían apoyado^^ Ha demostrado tener un gran instinto político y en la mitad de su mandato intentó modernizar su partido y girar más hacia la izquierda, intentando hablar más de objetivos sociales concretos, sobre todo la sanidad pública y la recuperación de la «igualdad», el concepto de «radicalismo» y una «agenda moral».
En ese marco, su frase: «la guerra de clases ha terminado.
Estamos ahora en una lucha por la igualdad, y ésta acaba de comenzar»^^ Unos meses después, el 7 de junio de 1999 publicó con Schroder^^ un manifiesto sobre la «Tercera Vía»^^, donde constataba cuatro tesis, que han sido razonadas críticamente por Sami Naír^^:
1-Apoyo mayoritario a las fuerzas del mercado.
Esto significaría la renuncia del Estado a regular la competitividad en la batalla entre empresas.
Las empresas más poderosas pueden aplastar a las más débiles y los mercados de trabajo deberán adaptarse (flexibilidad).
Sólo se contrata cuando se necesita.
Ninguna seguridad para el trabajo, toda la seguridad para los detentadores de riqueza.
La precariedad se convierte en el elemento estructural del sistema.
3-En el «centro del contrato social debe situarse la ideología individualista»^^.
En otras palabras, hay que aceptar la lucha, el riesgo y que gane el mejor.
4-Cuestionamiento de la protección social.
Lo social se ve reducido a una «red de seguridad».
Naír concluye con una crítica muy común a la «Tercera Vía», que es que pretende acabar con la idea de igualdad.
Para Naír lo que persigue es la clásica idea de la desigualdad como una condición del desarrollo económico liberal.
Ahondando en esta particularidad, el editor jefe de The Observer, Will Hutton, ha escrito que «el Nuevo Laborismo ha aceptado una jerarquía de valores muy conservadora: la libertad en primer lugar, la fraternidad en segundo lugar y, en un modesto tercer lugar, la igualdad.
El lenguaje de la lucha contra la desigualdad ha desaparecido por completo del discurso público».
Hutton achaca esta circunstancia a que el Nuevo Laborismo si quiere ganar las elecciones no se puede definir abiertamente por la igualdad, porque el electorado que se preocupa por esos temas disminuye^^ y porque las fuerzas que provocan la desigualdad (globalización, cambios de mercado laboral), parecen incuestionables^^.
Sobre esto mismo, otros autores como es el caso de Femando Vallespín señalan que los valores de libertad, igualdad y solidaridad deben de ser reajustadas a las nuevas circunstancias, haciendo una alabanza de la «Tercera Vía»^^ ^^ Ver NAÏR, Sami, «El liberalismo de izquierda», p.
16. ^^ El historiador Eric Hobsbawm ha señalado que los ideólogos del Nuevo Laborismo consideran que después de Thatcher las mayorías dependían de la obtención de votos de la clase media thatcherista.
HOBSBAWM, Eric, «La muerte del neoliberalismo», en JACQUES, Martin (éd.), ¿Tercera Vía o neoliberalismo?, p.
^"^ HUTTON, Will, «La desigualdad» en JACQUES, Martin (éd.), ¿Tercera Vía o neoliberalismo?, pp. 89.
Hutton no se queda simplemente en la crítica y propone nueve puntos para en los que habría que incidir para hacerle frente a la desigualdad: a) La dirección corporativa, las absorciones de empresas y el sistema financiero; b) Regulación y empresa publica; c) El acceso a la educación; d) Las pensiones de vejez; e) El Estado de bienestar universal; f) Los préstamos públicos y la iniciativa de financiación privada; g) La tributación; h) Medios de comunicación, deporte y cultura; i) La dimensión internacional.
^^ En un artículo de defensa de la «Tercera Vía», ver: VALLESPÍN, Femando, «Elogio del socialismo ligero».
En la misma línea se puede leer el artículo de ESÍNERARITY, Daniel, «La socialdemocracia liberal».
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Otro crítico, el sociólogo Stuart Hall define la «Tercera Vía» como una delicada estrategia para dar rodeos más que para tratar problemas.
Esa inexactitud semántica se manifiesta en la proliferación de equívocos adverbios como «entre», «encima» y «más allá» y en su intención de abarcarlo todo.
«Carece de enemigos, admite a todo el mundo.
El discurso de la Tercera Vía transmite el mensaje de que ya no quedan conflictos de intereses irreconciliables.
Por ello su perspectiva es de con una política sin adversarios.
Eso implica que, por algún transcendente milagro, unir los intereses representados, por ejemplo, por la prohibición sobre los anuncios de tabaco y los de Fórmula 1, una política exterior ética y la venta de armas a Indonesia, la diversidad de los medios de comunicación y la concentración del poder global del imperio de Rupert Murdoch...»^^.
El profesor Hall también se muestra crítico con las responsabilidades que le atribuye la «Tercera Vía» y las nulas que le otorga a los negocios y el mercado.
En este sentido, considera que el Nuevo Laborismo concibe la globalización en «términos muy simplistas, como un fenómeno único, coherente, unidireccional, con los mismos rasgos y los mismo resultados inevitables en todos los ámbitos»^'^, con capacidad de autoregulación y que no requiere ningún marco social, cultural, político o institucional determinado.
Esto, explica para Hall, la pasividad del gobierno de Blair en asuntos de política internacional, como la crisis de Asia, Rusia, etc.
El politólogo y director de la editorial Polity Press, David Held, recuerda que el Nuevo Laborismo ha adoptado una concepción de la globalización que domina desde la época de Thatcher y Reagan, que es la ortodoxia neoliberal, que entiende la globalización desde una perspectiva hiperglobista, donde la principal fuerza procede de la intemacionalización de los procesos económicos, y donde la competencia global es algo ineludible, dejando a los Estados una capacidad decreciente para regular sus economías.
Esto implica que los Estados ya no tienen instrumentos políticos necesarios para someterse al cambio económico global^l Held estudia ^^ HALL, Stuart, «El gran espectáculo hacia ninguna parte», en JACQUES, Martin (éd.), ¿Tercera Vía o neoliberalismo?, pp. 66.
Para Hall, una de las características que impregna el proyecto de Blair es anunciar grandes debates que luego no se producen.
En lugar de exponer clara y abiertamente las alternativas, se emprenden intensas relaciones públicas, con circunloquios y foros políticos, para hablar directamente a los miembros seleccionados del Gran Público Británico, fuera del alcance de los denostados «expertos y críticos».
^^ HALL, Stuart, «El gran espectáculo hacia ninguna parte», en JACQUES, Martin (ed.)
^^ Held argumenta que el Nuevo Laborismo se ha excedido al permitir con demasiada frecuencia que las ñaerzas del mercado internacional manejen a su antojo el poder estatal.
HELD, David, «La globalización», en JACQUES, Martin (ed.)
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es la globalización como un fenómeno multicausal, con su dimensión política, legislativa, militar, transnacional, y propone cinco puntos para su desarroUo^^: 1-Regulación de la volatilidad de los mercados financieros internacionales y su búsqueda especulativa de ganancias a corto plazo; 2-Nuevas formas de coordinación económica en las organizaciones como FMI, Banco Mundial, OECD, G7 o OMC; 3-Para restablecer los mercados es necesario ampliar la legislación para contrarrestar su indeterminación y los costes ambientales y sociales que genera; 4-Vinculación a medidas encaminadas a aliviar los casos más precarios de penurias económicas evitables (reducción de deuda en países en desarrollo, facilidades económicas en organizaciones transnacionales y creación de fondos de seguros crediticios) para fortalecer el capitalismo global; 5-Fomento de las formas democráticas y los procesos democráticos más allá de las fronteras territoriales.
Muy crítico con la «Tercera Vía» de Blair/Schróder se ha mostrado el primer ministro francés Lionel Jospin^^^, quien ha manifestado que si la «Tercera Vía» se encuentra entre el capitalismo y el comunismo, sólo es un nombre diferente para el socialismo británico.
Y si implica una posición equidistante de la socialdemocracia y el neoliberalismo «ése no es mi camino»^^^ Jospin ha desarrollado un estilo político sin perder de vista la paulatina adaptación socialdemócrata a la globalización económica y a la Unión Europea, pero sin descuidar los linderos políticos dentro de los cuales se sitúa y la realidad estatista francesa.
También ha intentado moderar las consecuencias del llamado pensamiento político y económico único^^^.
Reforzando la argumentación de la diferenciación del «proyecto francés», hay que notar que en este caso han tenido una gran importancia los movimientos sociales.
En palabras de Jospin: «Reconocemos la globalización.
Pero no consideramos su manifestación inevitable.
De aquí que tratemos de crear un sistema de regulación de la economía capitalista global.
Opinamos que a través de la acción conjunta europea se pueden reglamentar algunas áreas clave, como las finanzas, el comer-^^ HELD, David, «La globalización», en JACQUES, Martin (ed.)
^°° Líder de la llamada izquierda plural francesa compuesta por socialistas, comunistas, verdes y nacionalistas de izquierda, el llamado «Movimiento de los Republicanos», que lograron su victoria tras las dos vueltas de las elecciones francesas los días 25 de mayo y 1 de junio de 1997.
^°^ JOSPIN, Lionel, «La inútil tercera vía de Tony Blair», El País, 22 de noviembre de 1999, p.
16 CÍO O la informática», y añade, «no debemos rendimos al concepto fatalista de que el modelo capitalista neoliberal sea el único disponible.
Al contrario, debemos moldear el mundo según nuestros valores»^^^ Asimismo, Jospin sostiene que ser socialista significa tratar de reducir la desigualdad social, mantener el Estado de Bienestar, así como cuidar la educación, la cultura y la seguridad frente a la violencia y el crimen, y la igualdad frente a la vivienda, salud, información, ciudadanía y desigualdad entre sexos.
Ha cumplido con su promesa estrella de la semana de 35 horas de trabajo y el programa de empleo juvenil, bajo la dirección de la «figura más popular de la izquierda en el gobierno»^^'^, la ministra de Empleo y Solidaridad, Martine Aubry (hija de Jacques Delors).
Además de esos hechos puntuales, el columnista del International Herald Tribune, William Pfaff, descubre que «existe un método Jospin, consistente en consultas y discusiones constantes dentro del gobierno y una utilización considerable de estudios e informes hechos fuera de él por especialistas y personalidades universitarias»^^^ El fin de esta propuesta es introducir a la comunidad intelectual y políticas en las decisiones socialistas y hacer uso de su autoridad para conseguir el apoyo popular y movilizar la opinión de abajo hacia arriba y no instruirla, como hacía el gobierno anterior.
Al introducir una gran variedad de opiniones en el debate, cuando se toman las decisiones, permite a todas las partes sentir que se les ha escuchado.
Ésta es una nueva práctica en Francia, acostumbrada a un autoritarismo jacobino^^^.
Otras «Terceras Vías» las han sostenido, por ejemplo, el ex ministro alemán Oskar Lafontaine y su esposa Christa Müller^^^.
El libro de ambos ha sido editado en España con una acertada introdución de Juan Francisco Marín Seco^^l En el libro, los autores intentan integrar todo lo bueno que ofrece la globalización con el sostenimiento del Estado de Bienestar y los derechos de los ciudadanos.
El ensayo se refiere específicamente a Alemania, pero se puede aplicar a todos los países, debido a la similitud de las políticas en los diferentes países europeos.
Otros autores, como el citado más arriba, Wolfgang MerkeP^^ opina que la socialdemocracia será cada vez menos el partido de la clase obrera tradicional, anque eso no significa la renuncia a una sociedad más justa.
«En las sociedades industriales desarrolladas en las últimas décadas, la desigualdad social ya estaba cada vez menos vinculada a la dicotomía clase obrera contra el resto de la sociedad.
No obstante -añadealgunos de los viejos problemas, como los ciclos económicos, el paro y la desigualdad social, siguen existiendo y se reproducen constantemente.
Todas estas líneas de fractura delimitan intereses diferentes, conflictos y necesidades de regulación en el capitalismo corregido por el Estado social del futuro, garantizando la supervivencia de la socialdemocracia»^^^, explica Merkel.
John Roemer^^^ significa que el socialismo después de la caída del sistema comunista en la Unión Soviética y en la Europa del Este, sigue siendo un ideal que vale la pena perseguir.
Pero cree, al contrario de los ideólogos y adalides de la «Tercera Vía», en un socialismo como forma de igualitarismo y no como la realización de una determinada relación de propiedad.
También defiende que el capitalismo moderno proporciona varias experiencias fértiles para diseñar la nueva ola de experimentos socialistas, sobre todo en la relación entre el papel de la propiedad privada y de los mercados.
Por último, hay otras «Terceras Vías» como la que ha propuesto de manera de boceto para latinoamérica Ricardo Lagos, muy en la línea Blair^^^.
Más allá de enunciar algunas de las alternativas que han surgido durante los años 90 a la izquierda tradicional, lo cierto es que los socialdemócratas ganan en ^^^ MERKEL, Wolfgang, ¿Final de la socialdemocracia?
Recursos de poder y política de gobierno de los partidos socialdemócratas en Europa Occidental, Edicions Alfons el Magnànim, Valencia, 1995.
^^^ MERKEL, Wolfgang, ¿Final de la socialdemocracia?
Recursos de poder y política de gobierno de los partidos socialdemócratas en Europa Occidental, pp. 360-361.
^^^ En ROEMER, John E., Un futuro para el socialismo.
Crítica, Barcelona, 1995. ^^^ Ver LAGOS, Ricardo, «Hacia una Tercera Vía latinoamericana».
Para una mayor información sobre la «Tercera Vía» en América Latina, ver: MODONESI, Massimo, «La tercera Vía en América Latina y el Consenso de Buenos Aires», Rebelion.org, 12 de diciembre de 2000.
375 -403) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es estos momentos la partida^^^: gobiernan 10 de los 15 países comunitarios.
España, Austria y el Gran Ducado de Luxemburgo son las excepciones.
En los dos restantes.
Bélgica e Irlanda, la batuta la llevan los liberales.
Aunque la amplia dominación socialdemócrata comienza a resquebrajarse.
En Italia el populismo derechista de Berlusconi ya ha triunfado, en Alemania los democristianos le siguen de cerca al SPD.
Ninguno de los gobiernos socialdemócratas coincide con los viejos esquemas de la izquierda europea.
Todos ofrecen una perspectiva más pragmática que ideológica.
La política de la izquierda se orienta hoy más a la resolución de proble-mas^^"^, aunque esos problemas, como se ha explicado, se resuelven de una forma diferente.
Ha quedado claro que hay diferentes «Terceras Vías», que ninguna es la «Tercera Vía», «no hay una sola tercera vía en la socialdemocracia, sino tantas como situaciones de las que se parte», señala acertadamente Joaquín Estefanía^^^ Esto es lo que ha venido sucediendo en los últimos años y lo que se ha tratado de explicar aquí.
El socialismo europeo se ha polarizado en dos ejes, el socialismo más tradicional de Jospin y la «Tercera Vía» de Blair.
Pese a los intentos de síntesis y unidad, como el de el Congreso Mundial de la Organización de la Internacional Socialista celebrado en París en el año 99, se ha comprobado que no existe una visión única sobre la resolución de problemas ^^^.
Pese a las discrepancias, de ese Congreso salió el proyecto de Progreso Global establecido en la «Declaración de París»^^^ el 8 de noviembre de 1999, donde reclamaron genéricamente la «supremacía de la política sobre el mercado»^^^ Unos días después, en el seminario «El Reformismo en el siglo XXI», se volvieron a ver las diferencias entre las familias.
Así mientras Jospin abogaba por un Estado nacional, Clinton y Blair defendían una visión globalista^^^.
Se puede afirmar que dentro de las diferentes «Terceras Vías» que encaman los desafíos de la nueva socialdemocracia, hay tres que sobresalen del resto.
Por un lado, la tendencia socialista de francés Lionel Jospin, por otro la tendencia socialliberal del alemán Gerhard Schroder, y por último tendencia liberal de Tony Blair.
Aunque como bien señala el premio Nobel de Economía Gary S. Becker la política ha quedado aplastada por el interés propio de cada gobierno.
Así Schroeder ha reducido el impuesto sobre sociedades fomentando la creación de empresas y ha prometido exenciones fiscales para los planes de pensión privados.
Por su parte, Jospin ha liberalizado discretamente el mercado laboral francés impulsando los empleos a tiempo parcial y las privatizaciones, y fomentando un sistema financiero mundial más competitivo y con menos control estatal.
Cabe preguntarse pues, como apunta Becker, si la «Tercera vía» es en realidad una vía de derechas^^^.
Para los primeros de este nuevo siglo se anuncia otro cambio, al constatarse la pérdida de la presidencia de los Estados Unidos por parte de los demócratas conducidos por Al Gore en favor de George W. Bush Jr, el hijo del ex-presidente Bush, que ha reformulado la «New Right» denominándola «conservadurismo compasivo»^^^ Por su parte Blair ha triunfado recientemente en las elecciones del año 2001 con una propuesta más pragmática y europeista, donde ha desaparecido ya el término «Tercera Vía» (por el de «socialdemocracia renovada») por su propia crisis, sobre todo después de la guerra de la OTAN en Kosovo^^^.
Además esto ha venido apuntillado por los cambios que han surgido tras los acontecimientos de Chiapas y manifestaciones en Francia primero, y los movimientos antiglobalización a partir del año 1999 en Seattle, demostrando que aumenta la posibilidad que la globalización neoliberal haya sembrado la semilla de su propia destrucción, dando margen para que surja una nueva izquierda alternativa alrededor de estos grupos antiglobalización, los cuales han planteado sus propias propuestas para una globalización diferente, como ha sucedido en el Foro Social Mundial de Porto Alegre.
Con esto se puede afirmar que pese al enorme apoyo mediático de la «Tercera Vía» de Blair, ha resultado victoriosa la «Tercera Vía» de Jospin, quien ha convertido su propuesta en la auténtica alternativa socialdemócrata.
Además de sus éxitos sociales, ha llevado los indicadores macroeconómicos a unos índices impensables, contra toda previsión, y Francia puede alardear de un futuro económico prometedor.
Además, al igual que el «Olivo» italiano, se han comprometido con los movimientos antiglobalización.
De todas formas, las nuevas alternativas empiezan a venir de la izquierda alternativa.
Por un lado hay que reseñar los importantes resultados electorales para esa izquierda en Francia, Holanda^^^ Dinamarca e incluso España e Italia, y por otro lado la nueva izquierda que ha surgido dentro de los grupos antiglobalización.
Con lo cual se puede afirmar que la «Tercera Vía» como alternativa al neoliberalismo, si es que alguna vez lo intentó ser, ha fracasado, al mostrarse sólo como una continuación de las políticas ultraliberales de los años 80 (salvo, como se ha explicado, el caso de Francia). |
devoción y tiene tras de sí toda una leyenda en tomo a la imagen de la Virgen.
Luis Herosa es el encargado de pintar en 1786, el retablo mayor de la ermita que se divide en tres zonas destacando la imagen de María que aparece rodeada por el ciclo del Rosario (15 tondos), cuyo rezo se impone a finales del siglo XVIIL
En la orilla derecha del río UUa, ocupando un valle, se asienta la pequeña población de San Lorenzo de Pousada que pertenece al arciprestazgo de Ribadulla, diócesis de Santiago de Compostela y al ayuntamiento de Boqueixón (A Comña)^ En términos de la parroquia se encuentra enclavada una pequeña ermita dedicada a la Virgen del Rosario^, pero que se conoce como de Nuestra Señora de la Fuente.
Por aportaciones documentales^ sabemos que a mitad del siglo XVIII la ermita ya estaba edificada, puesto que la primera referencia escrita data de 1748: «Hermita de Nuestra Señora de la Fuente, hecha por devoción de este cura, de buena fábrica con crucero, es mui milagrosa esta soberana ymagen, hay en el marzo una procesión a la que concurren muchas parroquias con cruces y pendones...»^.
Este estudio se centra especialmente en el análisis de las pinturas^ que cubrían el muro de cabecera de la capilla, concebidas como un homenaje a María.
En 1786 se llevan a cabo obras de reparación en el santuario «prezisos p"" su mejor dezencia»^.
Los reparos afectan a la fábrica del edificio, pero de igual forma se lleva a cabo la obra del retablo mayor y escaparate de Nuestra Señora: «Mas dan y se le admiten en data veinte y cinco R' que asimismo pagó en su vida dho cura su thio a Dn Juan de Lamas y Lossada maesttro de esculttor por el escaparate p"" Nuestra Señora y más obra de su rettablo maior, composizión de lapuertta trabiesa de la capilla y ottros reparos nezesarios de que presentaron rezivo firmado del sittado maestrto de escultor»^ Ese mismo año, 1786, el pintor Luis Herosa se encarga de la pintura del camarín «...dan y se le admitten en datta duzientos R' vellón queygualmentepagó dho cura en su vida a D" Luis Herosa pinttor vez^ de lafr"" de Santta Euxenia de Fao por aver pintado el escaparatte o camarín de Nuestra Señora en el rettablo y alttar maior de su capilla de que manifesttaron rezivo firmado de dho pinttor»^.
Durante el barroco el culto a la Madre de Dios se impone^.
Los dominicos fueron introduciendo el culto a la Virgen del Rosario^^ y el rezo del mismo, que se concibe como el arma más poderosa para vencer a los enemigos de Dios y de las almas.
De igual manera el número de cofradías crece, alcanzando su punto culminante a finales del siglo XVIII, experimentando un crecimiento notable las de Ánimas, así como las de carácter mariano^^ Y de esta forma, en las últimas décadas del siglo, cuando ya están presentes los enunciados neoclásicos se mantiene vivo el culto a María que se populariza durante el anterior período.
La necesidad de engalanar el santuario de una manera conforme a esta advocación encuentra su razón de ser en este gran conjunto deliberadamente ubicado de manera que quien entre en el santuario medite y rece el rosario.
La idea consistía en un programa iconográfico amplio con un total de quince escenas que representan los quince Misterios del Rosario^^.
Las pinturas, lucirían en todo su esplendor ocupando el muro testero (Lámina 1).
Pero el afán rehabilitador de los últimos años hizo que se iniciaran una serie de reformas imprescindibles para la «buena salud» de la capilla, que tuvieron como consecuencia su traslado impidiendo su contemplación en el interior de la ermita y desconozco si se efectuará la conveniente restauración de las mismas o si volverán a su tradicional ubicación.
7 v^ 8 r^ ^ Precedo Lafuente, J.: «El culto mariano en Galicia».
114-125. ^^ González Lopo, D. L.: «Las devociones religiosas en la Edad Moderna», Galicia Terra Única, Galicia Renace.
Y Fernández Castiñeiras, E.: «El lenguaje pictórico mariano de la capilla mayor de la catedral de Mondoñedo» Adaxe, n"" 7, 1991.
^^ López, R.: «El ámbito religioso gallego durante la Edad Moderna».
DESCRIPCIÓN DE LA OBRA
Como si de un escenario se tratase, dos figuras angelicales abren el telón tras el cual contemplamos el aparatoso conjunto mural sobre tabla que presenta un esquema tripartito, el muro se «divide» en tres zonas perfectamente diferenciadas rodeando el camarín de Nuestra Señora: Sobre la cabeza de María se sitúan los Misterios Gozosos mientras los Dolorosos y Gloriosos se hallan a la derecha e izquierda respectivamente rodeando las imágenes de dos santos fundadores: San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán^^ Las escenas se distribuyen en pequeños medallones ovales que son sujetados por puttis.
Centra el muro de cabecera del templo el camarín de Nuestra Señora del Rosario, trazado como un edículo templario bajo el que se cobija la imagen de Nuestra Señora, flanqueado por dos de los cuatro ángeles que se mencionan en el inventario del año 1771: «Quatro ángeles de cuerpo, cada uno con su platillo que sirven p^ adorno de la peana del altar de Nuestra Señora de la Fuente, todo ello pintado de nuevo respectivam^^»^"^. de la estancia.
El artista interpreta el episodio religioso con toda su simplicidad centrando el interés en la dulzura de rostros y gestos de los dos protagonistas.
La Virgen se sitúa a la derecha vista de medio perfil, arrodillada, con actitud humilde ante el atril con un libro.
El ángel, de perfil, con su mano derecha extendida señalando el cielo, de donde proviene. ).
La figura del Salvador, a la derecha, descansa sobre un trono de nubes, detalle utilizado para indicar que Jesucristo tiene su trono sobre el cielo.
Llama la atención sin embargo, la omisión de los doctores, parte esencial de este episodio de la infancia de Jesús.
Para una narración lógica del rezo del rosario, debemos continuar con los Misterios Dolorosos cuya temática es la Pasión de Cristo^^.
Se ordenan en tomo a la imagen de San Francisco (Lámina 7), cobijado bajo una hornacina de medio punto con su iconografía tradicional: el hábito de color castaño con capa sobre los hombros, amplia tonsura y un crucifijo en la mano izquierda.
La narración de la Pasión y Muerte de Jesús se inicia con La Oración en el huerto^'^ (Lámina 8) que sigue fielmente el relato de Lucas con Jesús de rodillas, con las manos entrelazadas orando^^ mientras mira al cielo donde aparece el ángel que lo conforta.
A los pies de Cristo se puede ver a los tres discípulos dormidos -Pedro, Santiago y Juan-: «Saliendo, se fue, según costumbre, al monte de los Olivos, y le siguieron también sus discípulos.
Llegado allí, díjoles: Orad para que no entréis en tentación.
Se apartó de ellos como un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Se le apareció un ángel del cielo que le confortaba.
Lleno de angustia, oraba con más instancia y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra.
Levantándose de la oración, vino a los discípulos y encontrándolos adormilados por la tristeza, les dijo: ¿Por qué dormís?
Levantaos y orad para que no entréis en tentación».
^^ Díaz Fernández, J. M.: «Liturgia, devoción y representación de Jesucristo».
171-182. ^^ González García, M. A.: «Vida y Pasión de Cristo en el arte gallego renacentista y barroco».
184-185. ^^ Monterroso Montero, J. M.: «La pintura de los siglos XVII-XVIII» en La catedral de Ourense.
En un lugar indeterminado, Jesús se encuentra sentado en el instante en que los dos esbirros colocan sobre su cabeza la corona de espinas, con el torso desnudo, vestido únicamente con la túnica de color púrpura.
Llama la atención el contraste entre la violencia de los soldados al golpear la cabeza de Jesús y la figura de este que parece abatirse mientras su cuerpo adquiere una forma ondulante^^.
Muerte de Jesús en la cruz^^ (Lámina 10).
A los pies de la imagen de San
Francisco encontramos la crucifixión, tema que centra la Pasión de Cristo, si bien aquí no se representa con la tradicional imagen del «crucificado» sino en el instante en que es clavado a los maderos, recordando las palabras que el profeta David puso en labios de Jesús sobre su propia muerte: «...han taladrado mis manos y mis pies y puedo contar todos mis huesos»..
«Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí, y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
De nuevo llama la atención el contraste entre el guardián que golpea bruscamente el brazo de Jesús sobre el tablero, frente al rostro resignado de Cristo que asume su entrega a la voluntad del Padre sin rastros de violencia ni agonía.
^^ González García, M. A.: «Vida y Pasión de Cristo en el arte gallego renacentista y barroco» en Galicia Terra Unica-Galicia Renace, Santiago, 1997.
^^ González García, M. A.: «Vida y Pasión de Cristo en el arte gallego renacentista y barroco».
No podemos llevar a cabo el estudio de los dos misterios que completan el ciclo de la Pasión y Muerte de Jesús {Los azotes atado a la columna y Jesús con la cruz a cuestas) por hallarse ocultos tras el camarín con la imagen de Santa Lucía.
Vinculado al misterio de la cruz está el misterio de la Resurrección, el rezo del Santo Rosario se completa con los Misterios Gloriosos, que en el santuario ocupan el espacio situado a la izquierda del camarín de la Virgen, rodeando la efigie de Santo Domingo de Guzman (Lámina 11), que al igual que San Francisco aparece bajo una hornacina semicircular, vestido con el hábito blanco y manto con capuchón negro.
Lleva el rosario en la mano izquierda y apoya la derecha en el bordón.
La Resurrección del Señor (Lámina 12) ocupa el primer medallón.
En el primer Misterio, Cristo triunfa sobre la muerte, resucita bañado en luz, como emergiendo del sepulcro con su cuerpo todavía cubierto por la mortaja para cumplir las palabras que había dicho estando en Galilea «que el Hijo del hombre había de ser entregado en poder de pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día».
El pintor divide la escena en dos partes que se diferencian por la luz dorada que lo envuelve (Cielo) y el azulado de la zona inferior (Tierra).
FUENTES ICONOGRÁFICAS Y ANÁLISIS ESTILÍSTICO
Las fuentes iconográficas están perfectamente identificadas.
Se trata de textos Neotestamentarios (los cuatro Evangelios y Hechos de los Apóstoles), si bien hay episodios, como el de la Asunción o Coronación de María que no tienen rúbrica evangélica pero se incorporan a los programas iconográficos dedicados a la exaltación de María.
El pintor busca la orgánica distribución de las figuras, el contraste de colores y la claridad de composición.
Su propósito fiíe reconstruir las escenas bíblicas tan fielmente como resultara posible recuperando de este modo la tradicional finalidad didáctica del arte a través de un discurso que se distingue por su gran sencillez consiguiendo la correspondencia entre un episodio y el siguiente.
Tiende a la esquematización, claridad, y simplificación omamentaP^ Falta toda indicación de lugar, la superficie es plana sin complicados escorzos y los fondos son simples manchas sobre los que se disponen las figuras en las que el dibujo desaparece ante el cromatismo.
Los personajes, sin una proñinda caracterización de los rostros consiguen un acusado aspecto curvilíneo contorneando los perfiles. ^^ Limia Gardon, F. J.: «El culto mariano en el arte», Galicia Terra Única, Galicia Renace.
P. 133. ^^ López Vázquez, J. M.: «El Neoclasicismo y el siglo XIX».
Enciclopedia Temática de Galicia.
407 -431) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Consigue marcar la profundidad de plano trayendo al primer término los personajes principales de cada escena.
Son significativas las características estilísticas de los iconos de los dos santos (San Francisco y Santo Domingo), que a través de sus perfiles redondeados, silueta en S, composición piramidal y la presencia de la pierna exonerada nos acercan a recetas de la imaginería de los años finales del siglo XVIIP^ y en concreto a las efigies de los dos ángeles trompeteros que escoltan el camarín, realizados en 1771.
Por último, cabe destacar la gama cromática que se reduce a rojos, azules y oros que actúan como fondo para las representaciones acordes con los modelos bizantino y gótico excluyendo la profiandidad espacial.
^"^ Fernández Castiñeiras, E.: «La imaginería».
407 -431) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es |
Se recogen y analizan, dentro de su contexto histórico, las referencias del Padre Fray Martín Sarmiento (1695-1772) al megalitismo gallego.
A partir de ellas se estudia su aportación al conocimiento de este fenómeno y se comprueba cómo él inaugura la consideración de los monumentos como verdaderos documentos que informan sobre el pasado.
Finalmente, se presenta una tabla con sus alusiones más específicas a monumentos megalíticos que podría facilitar eventuales trabajos de prospección arqueológica.
INTRODUCCIÓN: LOS PRIMEROS LIBROS DE HISTORIA O EL MEGALITISMO IGNORADO
Nadie duda al reconocer en el Padre Fray Martín Sarmiento (1695-1772) a uno de los intelectuales más lúcidos y completos de la Historia de Galicia.
Son conocidas sus aportaciones en campos tan diversos como la Filología, la Botánica, la Historia, la Geografía... y sus indagaciones en cada una de esas ramas del saber han sido objeto de distintos análisis por parte de investigadores actuales.
Sin embargo, no todas las facetas de su erudición han sido convenientemente analizadas todavía, y así sucede con el tema que aquí nos ocupa.
En este artículo pretendemos argumentar la condición de pionero que tuvo este benedictino en el conocimiento del megalitismo gallego.
Ya Rodríguez Casal había señalado la atención prestada por el Padre Sarmiento a las mámoas del Barbanza y del Val do Saines (Rodríguez Casal, 1990: 23;1993: 56).
Ahora, examinando con más detalle su actitud y sus reflexiones ante el fenómeno megalítico, descubriremos globalmente otro ámbito de la cultura en el que fue capaz de adelantar a sus contemporáneos y, por tanto, otro campo en el que los especialistas deben empezar a reconocer su legado.
Para introducir nuestro trabajo debemos retrotraemos a los comienzos del siglo XVI, cuando aparecen en Galicia los primeros libros de Historia.
Si queremos valorar en su justa medida el avance que representa Sarmiento en la investigación sobre el fenómeno megalítico gallego debemos empezar por advertir que, antes de él, no encontramos referencias al megalitismo gallego en ninguna obra de temática histórica.
Desde el siglo XVI, la necesidad de legitimación de la nobleza gallega integrada en la Corte de Castilla, la lucha por el voto en Cortes, y la reacción contra la opinión popular y la literatura españolas, que hacían dibujos irrisorios de los gallegos, habían determinado el carácter marcadamente apologético de las primeras producciones históricas sobre Galicia (Barreiro, 1988).
Con ellas se pretendía defender la antigüedad de la población gallega y de sus «puros» linajes aristocráticos, así como convertir Santiago de Compostela en el centro de la cristiandad occidental, y para estos fínes no se dudaba en recurrir a la manipulación de etimologías, a la readaptación de pasajes bíblicos, al uso de falsos cronicones o a la más simple y pura fantasía.
Sin embargo, parece que a estos primeros historiadores no se les ocurre emplear los restos arqueológicos para recrear ese pasado fabuloso, y por eso no hay en sus obras lugar para el megalitismo^ No debemos suponer que la no inclusión de los monumentos megalíticos en los primeros libros de Historia fuese debida al desconocimiento.
Antes bien, nos inclinamos a pensar que los megalitos, tan repartidos por el suelo gallego, eran bien conocidos por casi todos los paisanos.
Posiblemente lo que ocurría era que estos monumentos y los relatos a ellos asociados estaban todavía integrados plenamente en el acervo de lo mítico: eran obras de mouras, lugares de encantos...
(Llinares, 1990; Alonso, 1998) y, en este sentido, no tenían cabida en unos libros que, aun bastante fantasiosos, pretendían guardar una apariencia de rigor.
En el siglo XVII, en el proceso judicial que protagonizará el Licenciado Vázquez de Orjas por la destrucción furtiva de cientos de túmulos en busca de tesoros, las mámoas aparecen ya consideradas como «tumbas de gentiles galigrecos», pero todo lo que interesa de estos antepasados son las riquezas que pudieron dejar, y todavía no se atiende en absoluto al papel que podrían haber desempeñado en la Historia de Galicia (Martinón-Torres, 2001b:80-120;2002).
Esta línea de desatención hacia el papel histórico y documental del monumento megalítico llegará hasta mediados del siglo XVIII.
EL CAMBIO DE ACTITUD: RACIONALISMO Y ENCICLOPEDISMO
El panorama empieza a cambiar a medida que llegan a Galicia los aires de la Ilustración.
Con la Ilustración llega el racionalismo y, con el racionalismo, la lucha contra la superstición.
En ese contexto, si liberamos al megalito del aura mítica que lo rodea, de la superstición, de la credulidad, de la fantasía... nos queda entonces un monumento desnudo, una construcción que no es más -ni menos-que un vestigio del pasado.
En un paseo típicamente ilustrado, el Padre Juan Sobreira, libre ya del apasionamiento mítico, tenía el cuidado de apuntar la existencia de restos arqueológicos en un lugar.
Estas anotaciones «redúcense á sinxela mención de tres castros e de varias mámoas nos termos xurisdiccionaes da parroquia de Santa María da Cápela» (López Cuevillas, 1933: 35), pero resultan indicativas de un cambio de mentalidad con respecto al vestigio prehistórico.
Ahora bien, será el Padre Sarmiento quien se encargue sistemáticamente de filtrar los megalitos por el tamiz de la razón.
Y sólo desde esta perspectiva podrá empezar a descubrirse el fenómeno megalítico en su dimensión informativa.
Pero aún hay otra virtud singular en Martín Sarmiento que facilitará este paso: nos referimos a su enciclopedismo.
Una extraordinaria voluntad de saber, en todos los campos, con independencia de que sus conocimientos pudiesen tener o no aplicación práctica, caracteriza a un Sarmiento que, de este modo, se desmarca del Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
435 -448) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es pragmatismo alguna vez definido como «característica común a los pensadores ilustrados gallegos» (Dopico, 1984: 234).
Así, dejando a un lado el mero pragmatismo utilitarista, el Padre Sarmiento podrá observar con detenimiento unos monumentos megalíticos que no por carecer de utilidad práctica directa carecían también de interés.
En suma, tenemos que, unidos en su persona, el racionalismo de su tiempo y este amplio enciclopedismo serán los factores que abran el camino para un conocimiento cabal de nuestro fenómeno megalítico.
EL MEGALITISMO GALLEGO EN LAS OBRAS DEL PADRE SARMIENTO
Para aproximarnos al conocimiento que tuvo Fray Martín Sarmiento del megalitismo debemos prescindir de la imagen que de él se nos transmite a veces, la de un monje con tendencia al aislamiento y al sedentarismo (p.e.
Tras una juventud azarosa y un tanto viajera.
Sarmiento pasó, entre 1728 y 1745, por una etapa de encierro y reposo, en la que se dedica a leer y a escribir.
Sin embargo, después de este período, se hace consciente de que la vida debe llenarse de experiencias y de que, para extraer el máximo rendimiento de ellas, conviene fiarse poco de la memoria propia y confiar los recuerdos e impresiones al papel escrito.
De este modo, a partir de entonces elaborará libros de viajes y obras de carácter geográfico-histórico que aquí nos interesan especialmente, pues es en ellas donde encontraremos sus ideas sobre el megalitismo.
Los Viajes a Galicia de 1747 y 1754-55 (publicados en 1975 y 1950, respectivamente) son ya trabajos de un hombre maduro y minucioso que nos lega riquísimos conocimientos de Botánica, Geografía, Etnografía, Filología, Historia... y también referencias y comentarios sobre monumentos megalíticos.
El Problema Chorográfico para describir Galicia con un nuevo método (publicado en 1997) surge como iniciativa privada del autor y es complemento de las obras anteriores, en la medida en que sus experiencias viajeras le servirán de ayuda.
La obra, escrita probablemente en 1762, nunca fue terminada, pero contamos con una edición de los textos escritos al respecto antes de su brusca interrupción.
Sabemos, además, que en 1741 había ideado un proyecto semejante para recorrer y describir América (Pensado, 1984: 83), y Villa-amil nos menciona un «Método de pasear y patear todo el Reyno de Galicia» que también suponemos precedente de este Problema Chorográfico (Villa-amil, 1875: 62).
El objetivo que se planteaba era «formar un grandísimo mapa de Galicia que no tenga igual en los libros, en Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
435 -448) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cuanto al exacto, cierto, universal, individual, sin que ningún sitio se coloque a bulto en el dicho mapa» (PC, 28v.)^.
Para llevar a cabo su ingente propósito, el Padre Sarmiento se proponía seguir un nuevo método ideado por él mismo: «andar todos los perfides o orillas de toda el agua dulce y salada que hay en todo el Reino de Galicia» (PC, 29v.).
La descripción, con admirables aspiraciones de exhaustividad, no sólo habrá de apuntar los datos más estrictamente geográficos o topográficos sino detenerse también en cada puente, casa, ermita, fortificación, castillo..., así como en inscripciones, sepulcros antiguos, letreyros y mámoas.
Finalmente, en nuestro rastreo por las obras de Sarmiento buscando megalitos, debemos paramos también en un Manuscrito cuyo original desconocemos, pero que aparece transcrito, un siglo más tarde, en la Historia de Martínez de Padín (1850).
Los datos e interpretaciones que nos ofi*ece, algunos de los cuales aparecerán ratificados en otras obras suyas, son también de un valor incuestionable.
Analizando el contenido de estas obras, comprobamos cómo el Padre Sarmiento personifica una nueva mentalidad, una nueva actitud intelectual que lleva a considerar los restos arqueológicos -incluidos los megalitos-como interesantes testimonios de nuestro pasado, liberándose de fábulas y de vanas aspiraciones de riqueza.
Con él se hace patente el inicio de la valoración arqueológica, ese papel de documento histórico que ahora comienza a otorgarse al megalito.
En primer lugar debemos aludir a su interés por describir las mámoas y sus hipótesis acerca del proceso constructivo de las mismas, pues nos revelan ya la consideración del objeto arqueológico/7er 5*^, como realidad que merece ser observada: «...
Unas piedras artificialmente puestas, o en círculo unas inclinadas a otras, y que en el centro se hallaban, cabando, unas ollas de barro con cenizas», (vi754, 24).
«Un montecillo artificial de tierra y de figura circular, de unos 15 o 20 pies de diámetro.
Vg. en un campo echo mucha tierra, y esta la reduzgo a la figura de una tarima redonda, que representa un montecillo, mámoa (o teta), que se eleve cuatro o seis pies; en el centro encaxo tres, cuatro o cinco losas de punta, que dexen espacio en el medio, y en el centro de ese espacio está enterrada la olla cineraria, y tierra por encima».
«También es natural que primero plantasen las losas verticales y después formasen alrededor la mámoa amontonando la tierra...»
Su observaciones son tan precisas que atienden, incluso, a la orientación de los monumentos:
«Noté que las mámoas que he visto miran al mar occidental, hacia donde los gentiles suponían estar los Campos Elysios».
Ante una serie de vestigios materiales de estas características.
Sarmiento, como es habitual en sus trabajos, comienza por buscar luz en los nombres de los objetos a estudiar, en lo que J. L. Pensado llama con acierto «etimología iluminadora» (Sarmiento 1975: 26):
«La voz mamoa es comunísima en Galicia, y tiene dos significaciones, una de cosa natural y otra de cosa artificial.
Del origen mamma, que significa teta se derivó mammilla y de manmula diminutivo, y en la media edad otro diminutivo menor mammulella mamolilla.
De la voz mámmula se formó a la castellana mamola y de mamolella mamolilla.
Así mamolas en castellano y mamoas en gallego, son unos montones naturales de tierra o de piedras que prepresentan la figura de una pirámide roma y redonda, y á los cuales llaman también los franceses mamelles».
«...Y porque alrededor de estos dichos sepulcros se amontonaba tierra en forma de mambla, de ahí vino el llamarlos mamoas o mámulas».
«Anta es 'peña derecha'».
También conservamos disquisiciones etimológicas de lo que pudieran ser menhires prehistóricos: «A todo llama Paraflta sin duda deperafltay esto depedra fita».
Pero el intelectual ilustrado debe ir más allá en el plano de la interpretación, y la interpretación rigurosa debe apartarse de la conjetura carente de fundamentos.
Para ello, el primer paso es una crítica lúcida contra cuantas ensoñaciones y mitos puedan obstruir nuestro conocimiento.
En diversos lugares se ha valorado que Sarmiento, en contraste con Feijoo, se preocupó más por recoger y documentar los usos y creencias populares que por erradicarlos (Pensado, 1984: 83; Barreiro, 1991: 323).
Sin embargo, esta afirmación debe matizarse ante la tajante censura ejercida por nuestro monje sobre las concepciones populares que, como vemos, rodeaban a las mámoas gallegas.
Bastante elocuente es su afirmación: «Moras encantadas en Galicia es la más fatua credulidad que se puede imaginar».
Y si no son personajes fantásticos quienes realizaron los túmulos, no podemos esperar, tampoco, encontrar tesoros encantados en su interior, cosa que hacen «los avarientos ignorantes y ociosos» (PC, 66v.): «Ycomo los embusteros no hallaron sino cascos de ollas j^ carbones, y tal cual vez piedras escritas, que ni saben leer ni sueñan apreciar, salen burlados y burlan a los demás...
Así se entiende el proverbio latino thesaurus carbones erant...
Pues los que en esos sepulcros busquen tesoros sólo hallarán carbones y cenizas».
El Padre Sarmiento es contundente en estos fragmentos reproducidos.
Como ilustrado, confía en el progreso, que puede perfeccionar la naturaleza humana sin modificarla, mediante una mera depuración de la ignorancia, la pasión y la superstición.
Este enfoque evolucionista y optimista del cambio cultural no se opone a la idea cristiana tradicional ni a la idea cartesiana de una naturaleza humana fija e inmutable.
Sarmiento, con una convicción tan propicia, no debe dejar de contribuir a ese progreso.
Y su firmeza es muestra del esfuerzo que supone su pionera actitud «científica», con vistas a evitar la intromisión de lo irracional en un conocimiento que debe ser racional.
Sarmiento ha dado ya dos pasos de científico: la observación objetiva y la refiítación de un conocimiento no contrastado.
Mas su labor sigue, ya que, si bien no merece la pena perder el tiempo buscando tesoros, sí «se podrán utilizar mucho estas mámoas, para averiguar antigüedades» (VI754, 26).
«Con ellos se podrá adelantar la geografía, la antigüedad y la historia, y suplir mucho que no consta de los autores antiguos que se conservan.
Y no hallo dificultad en decir que también se restaurarán muchas voces de la lengua latina que se han perdido».
Asimismo, otra idea que se desprende de su trabajo y que no debe dejar de mencionarse es su percepción del papel del megalito como marcador territorial, una utilidad práctica posiblemente heredada del Neolítico, constatada ya para la Edad Media, y que a la altura del siglo XVIII no se ha perdido (Martinón-Torres, 2001a).
Sarmiento señalaba ya la frecuencia de la utilización del término manmula en «término por donde pasa apeo, ó demarcación en los privilegios» (M, 73), refiriéndose a los documentos antiguos.
Pero, además, ya en su tiempo, reconoce: «Pedrafita... se llamará así por aquella peña fita, que parece 'marco' o 'marcan', y de hecho allí se dividen algunas feligresías».
Avalados por todos estos datos, no podemos dejar de insistir en la ruptura que supone la voz del Padre Sarmiento en la Galicia de su tiempo.
Podemos afirmar que con sus declaraciones queda definitivamente inaugurada una postura ante el vestigio prehistórico en la que, de un modo genérico, todavía nos enmarcamos los arqueólogos de doscientos cincuenta años después.
Sarmiento también se equivoca, cosa en absoluto sorprendente si se tiene en cuenta el nulo desarrollo de la investigación arqueológica en la Galicia de su tiempo.
Su confusión, como puede intuirse, se da en el último escalón de sus deducciones: ¿a quién atribuir la autoría de los megalitos?
Nuestro ilustrado cree que a los romanos.
En su opinión, los túmulos son sepulcros colectivos con las urnas cinerarias de los romanos, y así lo manifiesta en numerosas ocasiones.
Recogemos como muestra los siguientes párrafos, en los que elabora una hipótesis interpretativa de todo el proceso ritual:
«Así estas dichas mámoas, que si se buscan habrá infinitas, son del tiempo de los romanos, cuando aún se quemaban los cuerpos por razón de hallarse en ellos las urnas cinerarias».
«Estas mámoas no son otra cosa sino los antiguos sepulcros de los romanos, en cuyo centro colocaban las ollas o umas cinerarias.
Escogían un sitio retirado en el campo y que tubiese leña: allí quemaban los cuerpos, recogían sus cenizas y las metían en una olla, y esta la enterraban allí cerca.
Después, si había piedra, fijaban al rededor y verticalmente algunas largas piedras ó losas, y al rededor de estas amontonaban mucha tierra...
A la dicha tierra de la mamoa alude la deprecación sit tibi terra le vis, y esta misma leí yo en una lápida que se desenterró de una mamoa...»
Con respecto a este párrafo debemos subrayar también la confusión patente entre las losas de las cámaras megalíticas y las lápidas fimerarias verdaderamente romanas.
Quizás podría sugerirse una amplitud semántica del término mámoa, que abarcase toda estructura funeraria supuestamente romana.
Sin embargo, ya que hemos comprobado que el Padre Sarmiento es capaz de describir con precisión los túmulos que hoy reconocemos, no creemos que él mismo confundiese las mámoas con otros enterramientos; antes bien, pensamos que aquí se nos podría estar hablando de un hallazgo esporádico en el que nuestro fraile no estuvo presente, lo cual le lleva a la confusión.
Este error estaría propiciado por la atribución cronocultural que se hace de las mámoas.
Otra posibilidad sería que esa mámoa, en particular, sí que hubiese sido reutilizada por los romanos, como se documenta en algunos casos (p.e.
Por otro lado, merece atención, además, la curiosa explicación que ofrece Sarmiento a la aparentemente desigual distribución en el espacio de los túmulos: «...
Las guerras las habrán arrasado todas.
Y el haber tantas al norte de la ría de Padrón, y en especial hacia las costas, consiste en que hacia allí no ha habido guerras continuadas, ni disputas de príncipes sobre territorio».
Aunque es cierto que igual respeto merece la exactitud relativa de un texto histórico que la inexactitud relativa de un texto mítico, debemos reconocer al Padre Sarmiento una considerable labor de racionalización del conocimiento arqueológico.
Aunque el folklore pervive aún hoy como una dimensión rica y muchas veces instructiva de la cultura, la postura de Sarmiento nos ubica, al menos, en una perspectiva más académica y con más visos de acercamos a los retazos de verdad que hoy conocemos sobre las mámoas.
A través de su obra nos acercamos a una nueva concepción del monumento prehistórico, una valoración del mismo como resto arqueológico que aún tardará en cuajar.
Sabemos que, hacia el final del siglo XVIII, Fray Pablo Rodríguez preparaba una Disertación acerca de las antigüedades de Galicia (cfr.
Quizá esta obra suponía ya un paso más en la senda abierta por Sarmiento; tal vez en ella se analizaba el fenómeno megalítico gallego desde una perspectiva nueva.
Sin embargo, no sabemos siquiera si la obra llegó a terminarse y, lo que se llegó a escribir, se ha perdido.
Pero si queremos comprobar la trascendencia de las pioneras reflexiones de Sarmiento sobre el megalitismo gallego, basta hacer un recorrido sobre los principales libros de Historia que aparecerán en el siglo XIX (cfr.
Martinón-Torres 2000a): Verea y Aguiar (1838) presentará una definición de los monumentos megalíticos que no es más que un calco de la que nos había brindado Sarmiento; asimismo, partirá del rechazo de la superstición y de las indagaciones etimológicas para tratar de profundizar en el conocimiento de este fenómeno.
Más tarde, cuando Martínez de Padín (1849-50) quiera hablar de las mámoas, aportará ciertas reflexiones y una clasificación tipológica pero, sustancialmente, se limitará a transcribir, como ya indicamos, un manuscrito de nuestro benedictino.
Finalmente, el gran Murguía (1865Murguía (, 1888) ) también se remitirá a Sarmiento en muchos de sus pasajes (cfr.
La huella del Padre Sarmiento en el proceso de conocimiento del fenómeno megalítico gallego puede seguirse rastreando hasta la actualidad.
435 -448) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es imprecisiones han podido irse corrigiendo con el avance de la investigación, todos debemos a él una prístina voluntad de observar los monumentos desprovistos de fantasía y con vocación de historiadores.
La idea de que a partir del megalito se puede conocer mejor el pasado nace, para Galicia, en este momento.
Por la falta de investigaciones sobre el terreno, las hipótesis explicativas serán erróneas.
En estos trabajos hay sesgos «de improvisación, de apriorismos y, aunque parezca paradójico, de excesivo racionalismo» (Barreiro 1991: 347).
Pero esta disposición que parte de la razón y de la confianza en el progreso para explicar la realidad, sugiere el camino hacia la liberación del providencialismo divino y de la argumentación mítica para el conocimiento del pasado arqueológico.
En este sentido, no podemos dejar de reconocemos sus herederos.
Mas no es sólo este el mérito que se debe reconocer a Sarmiento desde la Arqueología.
El prehistoriador debe agradecerle también una nutrida serie de referencias a túmulos -entre otros restos arqueológicos-, muchos de ellos caracterizados con elementos geográficos y toponímicos que quizá nos permitan localizar, estudiar y conservar algunos de ellos.
En ciertos casos, su testimonio es tan explícito que, probablemente, si las mámoas no han sido arrasadas, su localización no ofrecerá dificultad en un trabajo de prospección sobre el terreno.
En el caso contrario, si estas mámoas no se conservan ya, constatar su existencia pretérita no deja de resultar de interés para reconstruir los paisajes prehistóricos:
Monumentos megalíticos en las obras del Padre Sarmiento. |
HARVEY, DAVID: Espacios de Esperanza.
David Harvey divide esta obra en catro partes.
Pero sobre todo hai que ter en conta que o espacio, e dentro del a cidade, está en constante proceso de transformación.
Na segunda parte céntrase mais na persona como axente inserido en procesos sociáis.
En base ó exposto en esta parte, o autor remata na cuarta cunha serie de propósitos para poder cambiar o mundo actal.
PÓRTELA SILVA, E.: Reyes privativos de Galicia: García II de Galicia.
Difícil resulta hacer una síntesis de la obra García II de Galicia.
El Rey y el Reino, del Prof. Dr. Ermelindo Pórtela Silva, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Santiago, debido a la complejidad del tema y a la cantidad de sombras que aún se ciernen sobre este reinado.
El autor, después de hacer un estudio muy documentado pero relativamente sucinto de la juventud del personaje, su educación en Galicia con el obispo de Santiago Cresconio, su posible boda, hijos, etc., pasa a hablar del testamento y muerte de Femando I de Castilla, padre de García, y a partir de entonces, se fija en los hasta ahora únicos seis documentos auténticos conservados que se refieren a la acción de García como rex y los estudia con gran detalle, con lo que a veces la narración resulta un tanto compleja y difícil de seguir para el historiador -al que el propio Doctor Pórtela se dirige-ya que abundan las citas en latín, las notas y los personajes, lo mismo que los comentarios del propio autor, siempre esclarecedores.
Analiza a continuación diversos testimonios historiográfícos que resaltan o ignoran Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
451 -459) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es el fracaso de García y el éxito de su hermano Alfonso.
El autor trata siempre de reconstruir las relaciones de poder en estos siglos medievales y considera que tales testimonios no siempre son definitivamente seguros, al contrario que los documentos estudiados.
Por citar algunas de las muchas crónicas que el autor maneja, sirva de ejemplo la Chronica Gothorum, De rebus Hispainae de Jiménez de Rada, la Historia Compostelana, el Chronicon Mundi de Lucas de Tuy, entre otros, fijándose especialmente en las discrepancias entre ellas, por ejemplo en lo que respecta a la prisión o prisiones de García, o incluso a su silencio, muchas veces esclarecedor.
Del estudio de la personalidad de García según historiadores decimonónicos como Vicetto y Murguía, y otros más cercanos en el tiempo como Reilly, nuevamente surgen discrepancias, aunque coincidan en mayor o menor medida en considerar a García como una figura no demasiado emblemática en la historia de Galicia, mientras que otros como Sánchez Albornoz, lo ignoran totalmente.
Esta visión distorsionada la considera el autor consecuencia del deseo de justificar la imagen negativa que crearon los historiógrafos del s. XIII.
El Prof. Pórtela hace, a continuación una historia retrospectiva de Galicia y su vinculación al reno astur leonés, pero dejando claras las muestras de su personalidad política; también analiza distintas posturas de historiadores como Emilio Sáez o Sánchez Albornoz que, sin embargo, sirven para reafirmar el papel complejo de Galicia en el reino a que pertenece, que se pone de manifiesto, por ejemplo, en los numerosos problemas entre los reyes y los nobles gallegos.
Todas estas ideas se estructuran en cuatro capítulos precedidos de una amplia introducción, terminando la obra con una serie de conclusiones del Prof. Pórtela entre Finalmente, debe trasladarse a estas líneas la reflexión fínal del Prof. Pórtela: «la certeza de que el conocimiento histórico es un poderoso antidoto contra la propaganda, contra toda propaganda, también la que, de uno u otro signo, se nos ofrece en ocasiones bajo la apariencia de historia».
Por ello hay que estudiar e investigar la Historia.
Y este libro es un buen ejemplo.
REY CASTELAO, OFELIA: Libros y lectura en Galicia, siglos XVI-XIX.
La primera publicación de Ofelia Rey en el ámbito temático que aborda su último libro, data de 1981, cuando en un artículo sobre el clero de fines del XVII hacía una primera aproximación a las bibliotecas de los canónigos compostelanos a través del estudio de sus inventarios post-mortem.
En esa y en posteriores incursiones sobre el ámbito del libro y de la lectura, no sólo fue ampliando el espectro social de los lectores -reales o potenciales-sino que fue abriendo nuevas vías de análisis que acabarían en la elaboración de la obra que comentamos.
Tal como la propia autora afirma, no pretende ser esta una historia del libro en Galicia, sino un estudio progresivo que se inicia a partir de la esencia misma del problema de la lectura, esto es, el cálculo de los niveles de alfabetización en la Galicia del período moderno para, de este modo, acceder a lo que ella misma denomina «la clientela potencial del libro», pasando a través del aprendizaje no regulado de la lectura y la escritura y por el formal u obtenido en la escuela y el proceso de escolarización, haciendo hincapié en cuestiones tan relevantes como las diferencias entre el mundo rural y el urbano o entre hombres y mujeres, y en la cuestión lingüística.
Fijados los límites que encierran al «lector potencial» -aquel que sabe leer-, la autora va cerrando ese círculo -ya de por sí estrecho en la Galicia de los siglos XVI al XIX, aunque cada vez más amplio-, procediendo a fijar en este segundo momento al círculo de los poseedores de libros, diferenciando de nuevo las ciudades y villas del ámbito rural y centrando la atención en varios elementos relacionados entre sí: la producción de impresos en Galicia, analizando las condiciones y características materiales de la producción impresa, el comercio de libros -libreros, mercaderes, transportistas-, hasta quedar perfilado otro círculo, el de un mercado pequeño y conservador en sus prácticas que tuvo que ser suministrado desde niera, pero que, precisamente por el alejamiento físico de Galicia, estaba poco vigilado y no file excesivamente molestado por la Inquisición.
La constatación esencial de esta primera parte de la obra radica precisamente en que la pobreza de la producción de libros en Gali-Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
451 -459) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cia -tanto en cantidad como en calidad-y la dependencia de la importación, bien del extranjero -en el siglo XVI-, bien de Salamanca y, cada vez más de Madrid, dificultaba y encarecía las posibilidades de leer; en realidad, se podrían fijar dos círculos que se tocan, el de los poseedores de libros -que podían leerlos o no-y el de los lectores potenciales que no tenían medios materiales o recursos de comunicación para leer lo que querían o necesitaban, esos estudiantes, opositores, profesores, clérigos, etc., en cuyos inventarios -cuando se localizan-no consta la presencia de libros o los hay en medidas modestas y que, por su profesión o su carrera, no podían dejar de leer.
La clave interpretativa para ambos círculos -más en el segundo que en el primerotenía que estar en las bibliotecas institucionales, como en efecto resultó suceder una vez comprobado que el clero regular permitía el acceso a las suyas, admitiendo lectores en la sala de lectura o prestando libros para casa, en especial en el siglo XVIII, cuando las autoridades de las órdenes religiosas, incitadas desde los gobiemos ilustrados, encontraron en esa vía una forma de servicio público; no digamos ya las instituciones civiles que, como la Universidad de Santiago o, mucho más tarde, el Real Consulado de A Coruña, tenían en ese servicio su principal sentido.
El análisis de esas bibliotecas es completo: composición, formas de adquisición y acumulación de libros, evolución de las existencias, modos de catalogación, personal y dotación, identidad e inclinaciones culturales de sus usuarios, y, sobre todo, características de los fondos librescos que a partir de una clasificación temática que se hizo -como informa la autora-a través de una compleja base de datos que incluye más de 55.000 títulos.
De este modo, las bibliotecas colectivas o institucionales, formadas año tras año, lentamente, a través de compras, donaciones o trueques, constituyen una parte esencial de la obra de Ofelia Rey, que desgrana esos grandes epígrafes de modo diferenciado, analizando las bibliotecas institucionales laicas ya mencionadas -Universidad, Consulado-y el papel clave que en su formación jugaron los ilustrados, las del clero secular, tomando como ejemplo el compostelano -las bibliotecas de los arzobispos.
Biblioteca Arzobispal y del Seminario de Confesores, del cabildo catedralicio-, y muy especialmente, las de monasterios y conventos, no en vano, como la autora afirma, constituían la única red bibliotecaria existente en Galicia a fines del Antiguo Régimen.
Las diferencias y diversidad de las bibliotecas de monjes y fi*ailes -dentro de un marco general de unidad-se observan a través de capítulos diferenciados entre las monásticas -verdaderos ahnacenes de tradición teológica, jurídica e histórica-y las conventuales -volcadas hacia la oratoria y la predicación-, y entre aquellas que se situaban en zonas rurales y las que tenían una ubicación urbana o semi-urbana, estudiando en cada caso las características específicas de cada orden religiosa, la dirección intelectual de los monasterios y conventos, las normas de creación y uso de las bibliotecas, el proceso de acumulación y formación, los caracteres internos a partir de catálogos e inventarios -en especial los de la Desamortización-, los libros prohibidos, las lecturas de los monjes, y el proceso desamortizador a través del cual estas acumulaciones de libros pasaron a la sociedad civil después de su expropiación.
Resulta así, de las numerosas páginas dedicadas a estas bibliotecas institucionales, que la progresiva acumulación de libros, sirvió para romper el enclaustramiento y las limitaciones de la lectura supeditada a las bibliotecas particulares, resolviendo, a través de su variedad temática y de procedencia, la innovación más o menos consciente y la accesibilidad, el problema de los lectores Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
451 -459) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es sin medios ni recursos para hacerse con libros que eran caros y difíciles de obtener, pero cuya lectura les interesaba por placer, por interés o por necesidad.
Una vez llegado ese punto, Ofelia Rey se plantea la cuestión más importante, que podemos resumir con sus propias palabras, esto es, que «si una minoría social sabía leer y dentro de esta, otras fi*acciones minoritarias tenían libros en su poder o podían acceder a los libros que los demás poseían, más reducido aún sería el círculo de quienes tenían una práctica lectora habitual, intensiva, basada en una densa y cotidiana familiaridad con unos cuantos textos básicos, o extensiva, facilitada por libros de referencias que no pasaban de dar el barniz superficial al que aspiraba la mayoría, más corto era el número de los que escribían textos, y aún más restringido el de quienes eran capaces -con la mediación de su inteligencia individual, de sus asunciones y de sus prácticas-de producir textos o el de los que tenían la oportunidad de que esos textos se publicasen».
En la última parte del libro se plantea nada menos que la conversión de los lectores en productores de textos, retomando para esto la producción impresa en Galicia, observada ahora en sus contenidos, y estos diferenciados en tres grandes rangos, el sector religioso -el más amplio y permanente-, el sector laico -€l de mayor crecimiento desde los años centrales del XVIII-y la prensa periódica -el sector más innovador a comienzos ya del XIX-.
Dado que no todos los autores gallegos que publicaban lo hacían en Galicia, ni todos los autores lograban publicar lo que escribían, por falta de medios o de oportunidades, Ofelia Rey se centra en un sector significativo y que, por razones obvias de proximidad, le permite un análisis más fino y mejor fundamentado, esto es, el de los historiadores y sus productos.
La originalidad de to provincial y periférico cuyos elementos clave -tasas de alfabetización, mercado de libros, producción impresa, dimensiones y caracteres de las bibliotecas privadas y colectivas-se comportaban y evolucionaban con un importante desfase respecto a lo que P. Burke ha denominado «sitios de conocimiento», es decir, los grandes centros productores de la cultura.
Ese desfase, preocupación constante desde las reflexiones de los ilustrados, tenía su explicación en el aislamiento, en el habitat disperso y en la falta de una red urbana en Galicia, en donde cualquier producto cultural era más caro por el coste añadido del transporte; la estructura social tradicional, la desarticulación de los poderes públicos y la desatención del poder central, no ayudaban a mejorar las cosas pero sí a que la autora encuentre en estas fallas estructurales las causas de las «bajas tasas de alfabetización, de la pobreza e irregularidad de la red educativa, dominada por el clero y desatendida por los sectores cualificados, de la estrechez y mediocridad del mercado del libro, con pocos y pobres impresores y libreros, y sin autores ni editores, y suministrado desde fixera, de la escasez y pobreza de las bibliotecas particulares y de la inexistencia de las públicas y del tradicionalismo de las institucionales».
La comparación constante con otras zonas peninsulares y francesas e italianas a través de la enorme y actualizada bibliografía empleada, la innovación metodológica que supone el diseño y formación de una gigantesca base de datos de los libros existentes en las bibliotecas institucionales de Galicia, la no menos innovadora vía de esa otra base de datos de obras y autores citados en los textos históricos, y, en fin, el seguimiento integral de un proceso histórico de la relevancia del que este libro se ocupa, hace que nos felicitemos por contar con este nuevo libro de Ofelia Rey Castelao.
Manuel Reyes García Hurtado
MARTÍN GARCÍA, ALFREDO: Una sociedad en cambio.
Ferrol afínales del Antiguo Régimen.
SANTALLA LÓPEZ, MANUELA: Las Reales Fábricas de Ferrol.
Gremios y barcos en el siglo XVIII.
Ferrol representa un caso especial e independiente de la evolución del movimiento ilustrado en Galicia al ser creada por decisión real como ciudad de nueva planta durante el siglo XVIIL Constituye un singular ejemplo tanto del racionalismo urbano, materializado en el barrio de la Magda-lena, como de modélica base naval, al construirse a partir de mediados de dicho siglo los Astilleros y el Arsenal de la Armada.
En los últimos años Ferrol trabaja en la tarea de dar a conocer las características de una ciudad clasicista nacida el Siglo de las Luces.
El concepto de Ciudad de la Ilustración, Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo LI, Fascículo 117, Santiago 2004.
451 -459) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es acuñado por la Fundación Ferrol Metrópoli como seña de identidad de la urbe, ha propiciado que varias entidades consideren este concepto como fundamental para promocionar la ciudad e impulsarla en el campo de la cultura, el ocio y el turismo.
Desde hace algún tiempo una serie de autores, en un continuado trabajo de investigación, han venido incidiendo en los aspectos materiales de Ferrol, estudiando la huella urbanística, arquitectónica y artística dejada por la Ilustración (caso de estudiosos como Alfredo Vigo, Juan A. Rodríguez-Villasante, Margarita Sánchez, Juan R. Soraluce).
Hoy en día, como continuación de lo anterior, empiezan a estudiarse y a ponerse en valor los valores culturales y los peculiares aspectos sociales y demográficos de la que fiíe ciudad más poblada de Galicia a fines del siglo XVIII y que, de alguna forma, complementan y explican los aspectos del patrimonio material.
La Editorial ferrolana Embora, dentro de su colección Biblioteca de Ferrolterra, lleva varios años implicada en una meritoria tarea de recuperar y dar a conocer la memoria histórica de la ciudad y su amplia comarca circundante, con una veintena de publicaciones sobre diferentes temas y tiempos históricos.
En esta labor de divulgación y estudio, acaba de publicar dos interesantes obras de autores locales sobre la incidencia del siglo XVIII en Ferrol, publicados ambos en Diciembre de 2003.
Ambos libros constituyen una aportación a la realidad social y a la cultura del trabajo surgida en una ciudad de aluvión, con el resultado de ayudamos a comprender sus especiales características sociológicas.
El primero de los libros citados es Una sociedad en cambio.
Ferrol a fínales del Antiguo Régimen, obra de Alfredo Martín García, licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago, donde se hace un estudio de las peculiaridades demográficas y sociales de Ferrol durante el siglo XVIII.
Para ello, el autor ha partido de una meticulosa búsqueda en un amplio espectro de fondos documentales: censos, padrones, actas municipales, libros parroquiales o expedientes de Hacienda.
Pero al realizar este vaciado de fuentes no se ha detenido en el frío y a veces farragoso aparato estadístico sino que, como historiador comprometido, ha hecho una interpretación sistematizada de los datos, logrando realizar una adecuada radiografía de la variada realidad social del tejido ciudadano de Ferrol del siglo XVIII.
Analizando la procedencia de la diversificada inmigración que llegó a Ferrol como consecuencia de las obras en la base naval y la construcción de una nueva ciudad, Alfredo Martín estudia los cambios que se verificaron en la estructura social ferrolana durante el siglo XVIII, con la formación de una sociedad estamental cuyas consecuencias persistieron muchos años y que sirven para explicar las peculiaridades y la realidad social de una ciudad que aún conserva reminiscencias de aquella época.
A lo largo de las 248 páginas de la publicación el autor explica la asimilación de los cambios en el entramado social por parte de los pobladores originales, tanto la élite de la villa como las clases populares; la llegada de los diferentes integrantes de la Armada y de los trabajadores de la construcción naval; el asentamiento de los nuevos comerciantes y artesanos, con su incidencia en la economía local; la incorporación de trabajadores forzados, tanto militares como vagos y presidiarios; la creación de clases marginales en la nueva ciudad; la procedencia de toda esta población; logrando con ello una obra sistemática y de necesaria consulta para el estudio de la historia de Ferrol en el siglo XVIII.
451 -459) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es La segunda de las publicaciones es Las Reaies Fábricas de FerroL Gremios y barcos en el siglo XVIII, obra de Manuela Santalla López, licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona.
En su trabajo realiza un detenido estudio de las diferentes corporaciones gremiales que formaron parte de la maestranza empleada en la construcción naval en los astilleros y arsenales de la Marina en Ferrol, con un interesante apoyo documental y un evidente sentido didáctico.
La autora, tras hacer una introducción sobre el proyecto económico y social de los Ilustrados con sus propuestas y contradicciones acerca de lo que debiera ser la industrialización de Galicia, fomentando el sector artesanal, dignificando los oficios productivos y evitando el excesivo corporativismo y falta de flexibilidad de los gremios, se centra luego en la construcción de buques en las Reales Fábricas de Ferrol (Reales Arsenales de Ferrol y A Grana y Real Astillero de Esteiro), en sus diferentes funciones industriales de construcción, armamento, carenado, mantenimiento y reparación.
En el trabajo se analiza la composición de la maestranza que trabaja en los arsenales, su distribución por oficios, tanto los que forman parte de gremios como los no agremiados, sus diferentes categorías (maestros, capataces, operarios y aprendices) y la evolución que sufrió a lo largo del siglo XVLIL Estudia igualmente la organización del trabajo, la jomada laboral, los problemas sociales y económicos, la llegada de trabajadores de diferentes lugares, en especial de Galicia, Santander y País Vasco, y la contratación de aprendices procedentes de las conocidas como «levas no honradas».
El estudio se apoya en unas ordenadas tabulaciones del personal empleado en los diversos trabajos que se llevaban a cabo en la Base Naval, incorporando un completo e interesante apéndice documental del Archivo General de Marina de El Viso del Marqués y del Archivo General de Simancas, que incluye diversas Ordenanzas de la Armada y los Arsenales, y una bibliografía corta pero ajustada, así como una serie de cincuenta y nueve ilustraciones de la época, obra del artista ferrolano Xoán Braxe.
Juan J. Burgoa Fernández
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Ourense en los inicios del siglo XX, aún siendo una sociedad eminentemente agraria y tradicional, vive y participa en todos los problemas del momento, a nivel social, político y eclesial.
El anticlericalismo brota por momentos y es aprovechado políticamente en hechos como el caso de Oseira, para atacar a la Iglesia en la persona del obispo.
Los inéditos fondos vaticanos ofrecen valiosa información para conocer las luces y las sombras del pontificado de mons. Ilundain y Esteban.
Su espíritu reformador del clero y de la grey lo sitúan como uno de los grandes obispos de Ourense y uno de los prelados más completos y cabales del conjunto del episcopado español del primer tercio del siglo XX.
Ilundain, liberalismo, anticlericalismo, reforma, clero, parroquias.
Ourense, a comienzos del siglo XX, se caracteriza por ser una sociedad eminentemente agraria y tradicional, que vive y participa en todos los problemas del momento, a nivel social, político y eclesial.
El fracaso político se traduce en olvido y falta de desarrollo para el mundo rural especialmente.
Los viejos foros, elementos del antiguo régimen, entran en conflicto con las nuevas leyes liberales en la Galicia rural, en la que el minifundismo y una agricultura atrasada y ruinosa no abrían puerta ninguna para salir de esa situación.
Tampoco cuando se produjo la desamortización en absoluto redundó ésta en beneficio de los campesinos, pues simplemente las rentas de esos bienes pasaron a manos de la burguesía urbana y a profesionales liberales 1.
La única salida a la pobreza y miseria es la emigración a América que debilita enormemente a Ourense, dándose los más altos saldos migratorios en las zonas de Carballiño y Celanova 2.
La inquietud social se manifiesta, en parte organizadamente, en el movimiento agrarista, en el que el cura Basilio Álvarez tuvo un papel destacado 3.
El anticlericalismo brota por momentos y es aprovechado políticamente en hechos como el caso de Oseira, tal como veremos, para atacar a la Iglesia en la persona del obispo.
A pesar de todos estos agravantes y condicionantes, don Eustaquio se convierte en uno de los grandes obispos de Ourense y uno de los prelados más completos y cabales del conjunto del episcopado español del primer tercio del siglo XX.
La principal fuente de estudio es la obra elaborada por el familiar del prelado, canónigo de la iglesia metropolitana de Sevilla, el Dr. D. Laureano Tovar González, testigo ocular por más de treinta y dos años del egregio purpurado, quien estando bien informado, nos ofrece una de las contadas monografías de carácter biográfico que se han escrito sobre cardenales españoles en nuestra era contemporánea.
Riguroso y exuberante en los datos que ofrece, adolece sin embargo de cierta crítica y objetividad, si se tiene en cuenta la familiaridad del biógrafo y el Cuadernos de Estudios Gallegos, LIII, N.o 119, enero-diciembre (2006), 337-377.
6r-30r, que recoge un legajo de correspondencia titulado: «Mons.
1. biografiado, además de la proximidad temporal entre la muerte del finado cardenal y la publicación de esta obra.
En un segundo lugar, también merecen señalarse otras dos síntesis biográficas, refiriéndose más la primera a su etapa como obispo auriense, y la segunda como arzobispo hispalense 5.
Ahora bien, si los arroyos son graciosos y cristalinos y el viajero se siente deliciosamente refrigerado cuando aproxima a ellos sus labios abrasados por el calor y el cansancio, ¿cuánto más bella y benéfica será la misma fuente de donde proceden?
Es decir, teniendo al alcance documentos inéditos y de primera mano, ¿cómo contentarnos con las impresiones pasadas por el tamiz del que biografía?
Siguiendo este raciocinio, me he animado a hilvanar la abundante documentación encontrada en los fondos de Nunciatura de Madrid, Secretaría de Estado y Congregación del Concilio del Archivio Segreto Vaticano, para dibujar desde otra perspectiva una nueva semblanza sobre la persona y actuación de tan meritorio prelado auriense.
Además, soy plenamente consciente de que las fuentes archivísticas sobre nuestro personaje son mucho más abundantes, incluso si nos atenemos a las que provienen de nuestra diócesis de As Burgas, custodiadas principalmente en los archivos capitular y diocesano.
Por mi parte, he tenido la oportunidad de ordenar e inventariar numerosos legajos de documentación administrativa y correspondencia varia que evidencian la trascendencia de su paso por nuestra diócesis.
En este sentido, basta aproximarnos a cualquier archivo parroquial de las setecientas feligresías que componen el mapa geográfico ourensano, para darnos cuenta de la incidencia y fecundidad de su ministerio episcopal.
Sin embargo, para la elaboración del presente artículo, acotaremos el objeto de estudio a la documentación vaticana que nos permita esbozar algunos aspectos de su pontificado: el complejo proceso de su elección episcopal, la reforma del clero mediante un sínodo diocesano, y el padecimiento de un liberalismo hostil en el ejercicio pastoral de su grey en algunas parroquias aurienses.
Ilundain nace en septiembre de 1862, en la ciudad de Pamplona en el seno de una familia de clase media desahogada y de hondas convicciones religiosas.
En 1873 acude a una preceptoría de latín llevada por un profesor seglar, ya que el seminario se encuentra cerrado a causa de la guerra carlista.
Al año siguiente ingresa en el noviciado de los carmelitas de Begoña (Bilbao), pero sale a los pocos meses.
Vuelve a Pamplona donde cursa los estudios eclesiásticos de gramática, filosofía y teología en el seminario de esa ciudad6, y el derecho canónico en el seminario de Santo Tomás de Aquino de Ciudad Real, destacando siempre con las máximas calificaciones.
En 1884, siendo estudiante de cuarto de Teología, es nombrado profesor pasante de teodicea, ética y derecho natural, además de catedrático de metafísica especial.
Desde entonces hasta su promoción al sacerdocio en 1886, se ejercita con celo e infatigable actividad en las tareas del sagrado ministerio.
Al año siguiente, pasa a Toledo para graduarse en Teología.
Sigue aprovechando las vacaciones para acercarse con frecuencia a predicar y confesar en varias parroquias rurales de su diócesis, instituyendo la pía asociación del Apostolado de la Oración.
También la funda en 1889 en el seminario de Pamplona, siendo su primer presidente.
En 1890 la Corona lo nombra canónigo magistral de Ciudad Real, y en su seminario el obispo prior le confía la cátedra de teología dogmática, materia que explica por espacio de doce años, llegando a ser rector del mismo en 1901.
También asume la dirección espiritual de comunidades religiosas y pías asociaciones 7.
Entonces compone un librito Curso espiritual del seminarista, obra muy apreciada, que tiene mucho éxito y cuenta con cuatro ediciones8.
En 1903 pasa a Segovia como arcipreste de la catedral y rector del seminario, tras el máximo interés mostrado por el obispo de esta diócesis castellana, don José Cadena y Eleta.
Misioneros, situada a las afueras de la ciudad de Segovia, para recibir ejercicios espirituales.
Mientras tanto, llega al Seminario Conciliar una carta con el sello de franquicia del Ministerio de Gracia y Justicia.
En la misma, el Sr. Ministro don Joaquín Sánchez de Toca le expresa la conveniencia de que la sede vacante de Canarias sea provista por su persona.
Esta propuesta es apoyada personalmente por el obispo de Segovia, quien no se guarda celosamente a este presbítero para su diócesis, sino que lo pone a disposición de un servicio eclesial, más universal.
Al respecto, emite el siguiente juicio que es parte del informe secreto enviado al nuncio apostólico de Madrid:
«creo que reune las condiciones de ciencia, prudencia y virtud y las dotes necesarias de gobierno para ser un buen Obispo.
Es Doctor en Sagrada Teología y tiene ademas la carrera de Cánones.
Le conozco hace ya muchos años y siempre ha merecido mi mayor aprecio por su virtud y excelentes cualidades.
Por eso y porque creí tener en él un poderoso auxiliar, como así ha sucedido, lo nombré Arcipreste de esta Catedral, Rector del Seminario diocesano y Director de la Asociación del Sagrado Corazón de Jesús, de cuyos nombramientos estoy cada día más satisfecho, y cuando me ausento de la Diócesis le confío el gobierno de la misma» 9.
Al respecto, es interesante ver la honda amistad y confianza que une a nuestro biografiado con el prelado segoviano, haciéndole saber que una vez conocida la referida propuesta, llegó a pasar una «noche nada tranquila» y que tras consultar este asunto in foro conscientiae con el Padre más grave de la casa donde hacía ejercicios, consideró que no era despropósito rehusar el cargo en cuestión y que acaso fuera temerario aceptarlo, decidiendo escribir al ministro y al nuncio la comunicación de su renuncia formal y definitiva 10.
10 Carta del presbítero Ilundain al nuncio apostólico de Madrid.
253r: «habiendo recibido ayer carta del Excmo.
Sr. Ministro de Gracia y Justicia, pidiendo de acuerdo con S. E. Rma. mi consentimiento para el caso en que S. M. tuviese á bien presentarme á S. S. para la Silla Episcopal de Canarias, he creido oportuno después de meditar seriamente en ello, contestar al Sr. Ministro rehusando dicha Dignidad.
No tengo palabras suficientes, Excmo.
Sr., para manifestar mi reconocimiento por la benevolencia con que caba de distinguirme la cual me obliga á amar mas y mas á la Santa Sede, de quien es V. E. dignísimo representante».
La correspondencia sobre su elección como obispo se encuen-También afirma que se le pide un acto heroico para el que no tiene fuerzas, a la vez que pide perdón por no haber complacido las intenciones de su obispo.
Asevera: «no ha sido por falta de cariño, que lo tengo grandísimo, sino porque charitas bene ordinata incipit a semetipso».
E incluso dice más en la posdata de esta carta, donde asoma su carácter personal: «matarme en un rincón antes que aceptar tal cosa.
Estoy pasando horrores, y como sé lo que soy no puedo tomar tal carga.
Digaselo al Sr. Nuncio.
Harto siento dar este disgusto, pero es preferible á otros que serían tardes y mas graves» 11.
Por su parte, el obispo de Segovia se dirige al nuncio apostólico de Madrid contándole como se acercó personalmente hasta la casa de los PP.
Misioneros con el objeto de convencer a su arcipreste para que aceptara el obispado ofertado, no pudiendo conseguirlo.
En esta carta también muestra su disgusto por la obstinación del electo al afirmar una y otra vez que él no sirve para obispo.
Finalmente, añade una minuta escrita por don Eustaquio en la que deja constancia de las razones para no aceptar la sede canaria: el peligro de una afección que padece a la vista desde hace doce años, la poca memoria especialmente para retener nombres propios, el escaso espíritu de abnegación y la gravísima responsabilidad que tal cargo supone ante Dios, la Iglesia y la sociedad.
Otras razones más son: la dificultad para comunicarse con personas de toda confianza en casos urgentes, la situación especial de las islas bajo el aspecto político-nacional, y la distancia de seis días de viaje desde su país 12.
La renuncia de mons. Cueto
Después de renunciar al obispado de Canarias, se vio obligado a aceptar el obispado de Ourense, tras el fallecimiento de mons. Carrascosa y Gabaldón (1895-1904) en Xunqueira de Ambía el 15 de mayo de 1904 13.
A esto también contribuyó que el piadoso obispo de Canarias, el dominico José Cueto Díez de la Maza, declinara su traslado a nuestra diócesis tras propuesta del Ministerio de Gracia y Justicia 14.
Entre los informes enviados a nunciatura hay uno de 26 de mayo de 1904 en que se hace una comparación sobre qué diócesis, Astorga u Ourense, sería más propicia para el prelado insular.
Dice al respecto: «el dialecto gallego no es obstáculo, pues el pueblo entiende el castellano, y en castellano se expiden los documentos oficiales tanto de la administración eclesiástica como civil, y en la Capital y pueblos importantes, al menos, se hace la predicación en castellano.
Ni tampoco creo que obispo alguno de la región gallega predique o haya predicado en gallego ni que la circunstancia de hablar ese dialecto haya sido considerada como importante para la designación de Prelados en el territorio de Galicia.
No tengo datos bastantes para comparar las dificultades de gobierno de las Diócesis de Orense y Astorga, pero me inclino a creer que el pueblo de Orense es más sencillo y dócil, y por tanto más fácil de gobernar que el de Astorga» 15.
Otras posibles combinaciones que se manejaron con relación al obispo de Canarias fueron aquélla de Badajoz, diócesis que lo hubiera acogido de buena gana 16, así como la de Salamanca, destino aconsejado por el cardenal Casañas, obispo de Barcelona.
Anota el nuncio en la parte superior de la carta de este último: «Confidencial.
José continúa cada vez más firme en su propósito de no cambiar de diócesis, aduciendo como principal dificultad su edad de 65 años.
Por otra parte, indica que «aquí me ha hecho el Señor la gracia de ser generalmente apreciado durante los trece años que van á cumplirse de mi pontificado, habiendo manifestado muchos de estos fieles que me quieren conservar entre ellos, y que parece hasta ingratitud dejarlos por otros» 18.
Estando así las cosas, al día siguiente, el cardenal Merry del Val emite un telegrama a las once de la mañana para que se suspenda todo acto y comunicación en relación con la referida tentativa de preconizarlo para la diócesis auriense.
Un día después, con la reseña de «confidentialle», se lo hará saber el auditor de nunciatura al ministro de Gracia y Justicia: 16 Carta del P. José Díaz, O. P., secretario de estudios del seminario, al nuncio apostólico de Madrid.
271r: «el ultimo de los fieles de la Iglesia, y el menor de los hijos de Santo Domingo, compañero y confidentes del Sr. Hevia -obispo anterior-suplico á V. E. que se apiade de esta Diócesis y envíe algún Obispo que siga el mismo espíritu para salvar las almas que tienen hambre de doctrina cristiana y deseos de ver moral práctica; y me atrevo á suplicar al representante de la Santa Sede en esta nación española que tenga piezas de esta posición del rebaño de Pedro que no tienen pasto ni pastores, y le pido ponga los ojos en el Ilmo.
Sr. Cueto, grande amigo del difunto, y por sus condiciones personales, muy apto para seguir el impulso dado».
El proceso que vincula esta diócesis gallega con don Eustaquio comienza con la carta que suscribe el canónigo papal de esta Iglesia Catedral, don Francisco Álvarez Novoa, quien, nombrado por el finado pontífice León XIII, se toma la libertad de manifestar que la mayor y más sana parte de los fieles de la diócesis auriense ha visto con disgusto que todas las vacantes de obispados hayan sido proveídas de pastores, menos la de Ourense, acaso la más necesitada, a juicio de esta dignidad.
Apunta que desde la muerte de mons. Carrascosa, «se ha constituido aquí un estado de cosas tan excepcional que, exige y reclama con prontitud un obispo digno, celoso y enérgico que venga á gobernarla» 20.
No entra en los detalles que motivan esta urgencia, pues para ello precisa que tendría que hacer relación de hechos que no cree prudente confiar al correo y que de permitírselo las circunstancias se lo explicaría verbalmente al nuncio.
Es tanta la urgencia que llega a afirmar que sería una gran desgracia para la diócesis que en el próximo consistorio no fuera preconizado el obispo de Ourense.
Tal vez, se refiera al expediente abierto por la diócesis auriense a los herederos del obispo finado, mons. Carrascosa, a fin de que se distinga el patrimonio personal de aquel diocesano, problemática que solucionará con acierto su sucesor 21.
Tal reclamo encuentra respuesta en el ministro de Gracia y Justicia quien remitiendo correspondencia a don Arístides Rinaldini, nuncio apostólico de Madrid, Cuadernos de Estudios Gallegos, LIII, N.o 119, enero-diciembre (2006), 337-377.
ISSN 0210-847 X JOSÉ RAMÓN HERNÁNDEZ FIGUEIREDO 342 aboga la propuesta del arcipreste de Segovia don Eustaquio Ilundain por la facilidad que supondría la elaboración de su proceso al haber sido incoado para la anterior combinación en la que no quiso aceptar mitra, pero que esperaba que aceptaría la de Ourense por la conveniencia de su rápida provisión así como por la proximidad geográfica de esta diócesis en relación con la suya natural 22.
Tras regresar mons. Rinaldini a nunciatura el 4 de agosto después de una ausencia de varios días, y enterándose del contenido de la carta anterior del 23 de julio, así como de la aquiescencia mostrada por el Rey y el Gobierno con esta providencia a 4 de agosto, remite con inmediatez por telégrafo a la Santa Sede la propuesta del arcipreste de Segovia para la sede vacante de Ourense en estos términos: «Cardinale Segretario Stato.
Sólo dos días después, el cardenal Merry del Val expide un telegrama con remite de nunciatura de Madrid en que manifiesta la conformidad del Santo Padre con aquella propuesta para que comiencen los trámites relativos 24.
Finalmente, aceptará el obispado de Ourense, tal como se lo comunica mons. Rinaldini a don Joaquín Sánchez de Toca, al mismo tiempo que urge su tramitación en el Ministerio de Gracia y Justicia25.
Al nuncio apostólico de Madrid le costó lo suyo convencer al arcipreste de Segovia, cosa que sólo consiguió al exponerle que tal proposición era voluntad del Papa Pío X.
Proceso consistorial y entrada
En la positio que recoge el proceso elaborado en la Sagrada Congregación Consistorial, dicasterio encargado de dotar a la sede de Ourense de un nuevo pastor, se exponen las características de la diócesis vacante y las cualidades personales del candidato presentado por el monarca español Alfonso XIII.
Unido al proceso canónico compilado en la nunciatura apostólica de Madrid, aparece el decreto consistorial del 22 de septiembre de 1904, paso previo que ultima la preparación ulterior de los actos relativos a la preconización del citado sujeto, que deberá tener lugar en el Auria, ciudad y cabeza de provincia del mismo nombre en el reino de Galicia, aparece edificada a orillas del río Miño, contando con más de cinco mil habitantes.
La iglesia catedral de sólida estructura gótica, tiene como patrón titular a San Martín de Tours.
Esta diócesis, sufragánea de Santiago de Compostela, consta de cabildo compuesto por cinco dignidades, a saber: deán, arcipreste, archidiácono, lectoral y maestrescuela.
Además están el penitenciario y el doctoral, junto con una docena de capellanes beneficiados.
En la catedral no hay pila bautismal, al dejar de ser parroquia.
Pero, sí los oficios divinos propios, varios relicarios, órgano, campanario con campanas y cementerio extra urbe.
El palacio episcopal, bastante amplio y decente, se encuentra muy próximo a la catedral.
La mesa episcopal está tasada según los libros de Cámara en 1400 florines 27.
La superficie de la diócesis consta de casi 6000 kilómetros y el número de habitantes asciende hasta 360.000, casi todos católicos.
Hay 37 arciprestazgos, además de numerosas casas religiosas tanto masculinas como femeninas.
A grandes rasgos, éste es el estado de la diócesis auriense que se refleja en la positio consistorial y en la relación ad limina de 1917 28.
A esta silla episcopal es promovido don Eustaquio, de cuarenta y dos años de edad, de quien se hace una breve relación de méritos, en su mayoría ya aludidos más arriba.
El Sustituto del Consistorio, Scipio Tecchi, indica, por ejemplo, que «in functionibus obeundis ecclesiasticis sese laudabiliter exercuit.
Concluido el proceso consistorial, renuncia a su posición de arcipreste de la catedral castellana y hace profesión de fe ante mons. Cadena y Eleta, obispo de Segovia, tarea delegada por el nuncio apostólico de Madrid y arzobispo de Heraclea, don Arístides Rinaldini 29.
Preconizado el 14 de noviembre de 1904, fue consagrado en Pamplona el 13 de marzo del año siguiente, en la Capilla de Nuestra Señora del Camino.
Los prelados asistentes eran Fr.
José López Mendoza, obispo de Pamplona y don José Salvador y Barrera, obispo de Tarazona, mientras que el consagrante es su promotor don José Cadena y Eleta, obispo que fue de Segovia y a la sazón lo era de la diócesis de Vitoria 30 Hizo su entrada el 2 de abril, permaneciendo en la capital gallega por espacio de quince años.
Le acompañaban don Natalio Sarasa y Oteiza y don Demetrio Ripalda y Gelo, quienes ocuparían los cargos de vicario general y secretario de Cámara del Obispado, respectivamente.
El vicario capitular, don Tomás Sousa Castiñeiras 32, sería el encargado de presentar las autoridades y comisiones al nuevo obispo, a quien hizo subir a un landó descubierto para entrar en la ciudad desde la estación de As Caldas, donde había llegado a las cinco de la tarde el tren procedente de Monforte.
Le acompañaban el alcalde de la población, y los gobernadores civil y militar.
La entrada fue solemne, no faltando las manifestaciones externas de júbilo y adorno, así como la velada del seminario 33.
Fiel reflejo de este regocijo es la carta por la que mons. Ilundain y Esteban hace saber al nuncio apostólico en España y al secretario de Estado sobre el éxito de su entrada en estos términos: «hice el pasado domingo mi entrada solemne en Orense, recibiéndome el clero y pueblo, gracias á Dios, con el mayor respeto y entusiasmo.
Ayer puse mi despacho para el Sr. Srio. de Estado de S. S. el Papa anunciándole esto mismo» 34.
PREOCUPACIÓN Y CUIDADO DEL CLERO
Desde el primer momento, mons. Ilundain se entregó a su grey, siendo su actividad pastoral intensa.
El boletín del obispado publicaba el mismo día de su entrada en la diócesis su primera carta pastoral, y al poco tiempo comenzaba la visita pastoral.
Era joven don Eustaquio, y sólo así se hace creíble, si se tienen en cuenta los medios de movilización que entonces había, el que en cinco años visitase las casi seiscientas parroquias que componían la diócesis auriense en aquel momento 35.
Después de su primera visita pastoral, mons. Ilundain conocía su grey, se sentía padre de sus fieles, en especial de sus sacerdotes, por lo que acomete las primeras reformas que encontraban en el sínodo el cauce idóneo.
Dedicará una atención especial al Seminario36 y al clero, llegando a realizar tres visitas pastorales a toda la diócesis y la visita ad limina también por tres veces37.
Convocatoria y desarrollo del Sínodo diocesano
Hombre de iniciativa y tenacidad, quiere ser padre para todos.
Al mismo tiempo es gobernante, y se descubre como pastor entregado y autoritario.
Por otra parte, se muestra atento a las directrices de Roma, con lo que el sínodo diocesano de Ourense de 1908 responde al sentido universal de eclesialidad que el prelado convocante vive.
Su pretensión es aplicar en la diócesis lo que el Concilio Provincial Compostelano de 1887, ya veinte años antes, había ordenado, y así ponerlo en práctica más plenamente38.
Además las constituciones que estaban en vigor eran del sínodo de 1619, celebrado por don Pedro Ruiz de Valdivieso, resultando inaplicables por la transformación dada en la disciplina eclesiástica a raíz de los cambios acaecidos a lo largo de la convulsa centuria decimonónica, y por la influencia notoria de los errores del modernismo39.
Su contenido y estructura interna es muy similar a los de otros sínodos celebrados en esa época 40.
El 28 de marzo de 1908, el cardenal prefecto de la Sagrada Congregación del Concilio firma el rescripto de autorización de un sínodo en la diócesis de Ourense41.
Los responsables de la elaboración de su proyecto de constituciones fueron varios capitulares, arciprestes y eclesiásticos, todos ellos cualificados.
sesión extraordinaria celebrada el 4 de mayo de 1908, prestó su voto y conformidad para que las constituciones sinodales pudieran ser promulgadas, así como su felicitación por haber dado cima a un trabajo tan arduo y difícil, formando un cuerpo de leyes que vienen a llenar una de las primeras necesidades que se sentían en la diócesis 42.
Finalmente, mons. Ilundain y Esteban, en virtud de su autoridad ordinaria, convoca sínodo diocesano para los días 14, 15 y 16 de junio de 1908.
Fueron en total trescientos sesenta y ocho los asistentes y participantes en el Sínodo Diocesano.
El conjunto estaba distribuido de esta forma: el obispo convocante, don Eustaquio Ilundain; el provisor y vicario general, don Natalio Sarasa; la totalidad del clero de la catedral, que sumaban treinta y tres; nueve del clero del seminario; todo el clero de la ciudad que sumaban veinte; doscientos noventa y ocho del clero de los arciprestazgos; y seis representantes de los institutos religiosos masculinos 43.
¿Cómo se desarrolla el sínodo?
Lo que en él se hace sencillamente es proclamar las constituciones, que fueron previamente preparadas, leyéndolas en la asamblea sinodal reunida.
Así se explica que en tres días se pueda desarrollar un evento eclesial tan importante y de máxima relevancia para el devenir de toda la diócesis.
La trascendencia de lo que en el sínodo se hace es muy grande porque en él se dan las bases de todo un nuevo modo de actuar y regirse la diócesis, y de ahí la razón de que se convoque a tan gran número de clérigos para este acto.
Se puede decir que lo que se hace en los tres días, que dura el sínodo, es como la entrega solemne de las nuevas Constituciones Sinodales y la celebración litúrgica de este hecho.
El obispo, sólo él, es el que promulga las constituciones sinodales 44.
El sínodo auriense contiene trescientas cincuenta y tres constituciones, distribuidas en ocho títulos que a su vez están divididos en capítulos.
Esta división corresponde con aquélla del Concilio Provincial Compostelano de 1887 45 y que el sínodo de Santiago de 1891 también asume, aunque éste último añade un título más, que lleva el nombre de «las penas», con el número nueve.
He aquí los títulos: I. De la fe católica; II.
De los santos sacramentos; III.
De la vida y honestidad de los clérigos; V. De las personas eclesiástica; VI.
De los bienes de la Iglesia; VII.
De la curia eclesiástica diocesana; VIII.
Del pueblo cristiano 46.
En el apéndice XXIX a las Sinodales aparecen los nombres de todos y cada uno de los participantes en el Sínodo y a título de qué su participación.
44 El obispo auriense informa puntualmente de la convocatoria y desarrollo del sínodo al nuncio apostólico de Madrid 47, así como de su desenlace.
Al término de este evento eclesial singular, mons. Ilundain plasma en las siguientes palabras su sentir:
Mi venerado Sr. Nuncio: Es grandísima la satisfacción que siento en comunicar á V. E. que ayer terminaron con toda felicidad las sesiones del Sínodo Diocesano que se inauguró el día 14 en esta Ciudad. / Ha asistido á él la mitad del Clero de la Diócesis, al tenor del edicto de indicción, 368 sacerdotes. / Las Constituciones Sinodales promulgadas fueron recibidas, gracias á Dios, muy bien, haciendo todo augurar que la bendición Apostólica que nos envió el Padre Santo al terminar el Sínodo será augurio de feliz éxito y provechosos resultados. / Me apresuro á comunicar á V. E. estas noticias, expresando al mismo tiempo que mi Clero ha elevado á Su Santidad sentido homenaje de acatamiento y sumisión 48.
El sínodo de Ourense de 1908, pese a que en 1917 se publicó el Código de Derecho Canónico, fue instrumento legal que sirvió para la marcha de la diócesis y se mantuvo en esta función largo tiempo.
Fue medio de exigencia concreta y extensiva a todos, garantía de seguridad y pauta de referencia.
Marcó un antes y un después en la vida diocesana, sin que supusiera una ruptura.
Acogido con interés, las constituciones promulgadas han estado vigentes hasta el Concilio Vaticano II.
Sobre el clero en el Sínodo
Ciertamente la figura del sacerdote es central en la vida de la Iglesia viva, real y encarnada en las comunidades parroquiales.
Por eso, analizando el sínodo desde esta vertiente, se atisba una reducida, pero auténtica imagen de la iglesia diocesana, en este caso ourensana, que vivía a comienzos del siglo XX.
Como bien expone el licenciado Camilo Salgado, el sínodo diocesano de 1908 refiere parte de sus constituciones a los candidatos al sacerdocio, vida y honestidad de los clérigos, y actividad pastoral de los mismos en su triple función de enseñar, santificar y gobernar.
Este código legislativo está enraizado a su vez en la rica tradición de la Iglesia siendo prueba de la comunión de fe y vida que en ella es esencial 49.
Sobre los candidatos al sacerdocio 50 haremos una exposición aparte al referirnos al funcionamiento del Seminario Conciliar en un epígrafe propio.
En cuanto a la vida de los clérigos, el sínodo asevera que el sacerdote es el dispensador de la gracia y auxilios de Dios a través del santo ministerio que desempeña, por lo que está llamado a ser luz del mundo, por el mensaje que anuncia, y sal de la tierra, por la integridad de su vida, viviendo en castidad, obediencia y desprendimiento.
Insiste en los fundamentos de la vida sacerdotal, tanto en lo espiritual, que incluye la oración, la confesión, la misa y los ejercicios espirituales, como en lo humano, ya en la formación permanente, ya en el cuidado y presencia de su figura de pastor.
Esta figura ha de estar garantizada por el uso del hábito clerical y por su propia vida, incluso privada, conformada en la moderación y la prudencia.
La necesidad de este cuidado de la figura del sacerdote brota del influjo público especial que él tiene, tanto en la comunidad creyente como en la sociedad civil, y que está también protegido por la inmunidad eclesiástica con que se le rodea 51.
He aquí algunos puntos: oración vocal, meditación y oficio divino, confesión y santa misa, hábito y tonsura, ejercicios espirituales, conferencias morales y litúrgicas, diversiones prohibidas a los clérigos, servicio doméstico, inmunidad eclesiástica y avisos saludables para la vida más personal de los clérigos.
Sobre este último aspecto, el sínodo recomienda a los sacerdotes que aspiren a ordenar su vida según el modelo de vida del seminario, pero siempre subordinando eso a las necesidades de los fieles y gloria divina.
El sacerdote ha de tener tiempo para orar, meditar, oír confesiones, celebrar misa, rezar el oficio divino, estudiar, despachar asuntos parroquiales, visitar a los enfermos, descansar, recrearse, y siempre buscando que sus días estén llenos de la presencia de Dios 52.
La generosidad y la compasión con los pobres, en especial con los de la parroquia, han de distinguir al pastor, y los asilos y casas de caridad y misericordia han de contar en su preocupación.
Si poseen algún beneficio procurarán, según los cánones, darle destino al sobrante 53.
También exhorta a que otorguen testamento en tiempo oportuno, determinando los sufragios que han de celebrarse por su alma y las limosnas a los pobres que bendigan su memoria, sin esperar a estar enfermos de gravedad.
Que procuren no testar a favor de la sirvienta, dejar arregladas las cuentas de fábrica, las obligaciones de conciencia y el cumplimiento de misas.
Finalmente dice que no echen en olvido el seminario diocesano, y pide que funden becas en beneficio del mismo 54.
Por lo que se refiere a la labor docente, santificante y de gobierno de los sacerdotes, ésta es de máxima gravedad por lo que requiere un gran cuidado.
Son las distintas caras de la única misión que los sacerdotes han de desempeñar: la evangelización 55.
El sacerdote ha de enseñar las verdades fundamentales de la fe, poniendo especial atención ante el modernismo, el racionalismo, el liberalismo y el socialismo, como fuentes de equívocos.
Cuentan los sacerdotes con palestras especiales como son la predicación y la catequesis en esa tarea de enseñar, así como las escuelas 56.
Dentro de su intensa labor pastoral, mons. Ilundain impulsó la renovación catequética en conformidad con las orientaciones de Pío X en la encíclica Acerbo nimis, pudiendo apreciarse en la casi totalidad de las parroquias aurienses la fundación de las asociaciones denominadas de la Doctrina Cristiana 57.
Por lo tanto, se puede concluir que el sínodo diocesano está dirigido especialmente al clero, que es el que ha de ponerlo en práctica instruyendo, cuidando, velando y santificando a la comunidad.
En este sentido, se descubre una Iglesia sacramentalista y cultual, reivindicadora de sus derechos y con afán controlador de la sociedad.
Se deduce que se corresponde con el tipo de clero de la época.
Es el elemento configurador principal y determinante de la vida y marcha de la diócesis.
Se percibe sentido de clase en el mismo, situándose por encima del pueblo o separado de él.
Es como un cuerpo organizado y jerarquizado con escalafón y disciplina.
Prima esta visión sobre el sentido de comunión y hermandad, aunque sin descuidar esta dimensión fraterna.
Se cuida la formación permanente y todo está debidamente regulado para su vida y su misión pastoral.
Entre las excelencias del sínodo hay que indicar el cuidado que para con el clero tienen sus cánones, tratando de que todos sus miembros estén bien formados y sobre todo que lleven una vida acorde con su ministerio.
También resalto la organización que hay en los arciprestazgos exigiendo y facilitando que todo funcione según lo previsto, así como el cuidado del culto y el celo por sus fieles, que el sacerdote y pastor debe tener.
Ante el descuido, y a veces abandono, de la vida espiritual del clero mons. Ilundain y Esteban establece, al poco tiempo de llegar, que haya dos o tres tandas de ejercicios espirituales para sacerdotes, y se hace público un calendario de fechas para los mismos58, anticipándose así a lo que luego el CIC de 1917 legisló.
Asimismo en el campo moral se establece la celebración de conferencias morales mensualmente, en las que los sacerdotes se preparan mejor para su labor pastoral.
También la apariencia externa de los sacerdotes le preocupa y, en octubre del mismo año en que llega a Ourense, en una alocución pastoral al clero, en la que alude al Papa Pío V, al Concilio Tridentino y al Concilio Provincial Compostelano de 1887, ordena el uso del traje talar precisando exactamente como debe ser éste.
Dice en su alocución pastoral que el Papa Martín V reprobaba el mal vestir del clero -«quodque mente gerunt habitu confitentur»-y como la asamblea tridentina en el c.
6 de la sesión XIV señala penas de suspensión -«ab ordine, officio et beneficio»y hasta la privación del beneficio, contra los que no visten el hábito clerical al tenor de los mandatos de su obispo, y que pueden ser impuestas 59.
Repetidas veces en su ministerio instará a que se cumpla lo mandado, ordenando que los arciprestes velen por la disciplina.
En este contexto, se entiende la consulta que dirige mons. Ilundain al nuncio apostólico y éste a su vez al cardenal secretario de estado sobre cómo se ha de proceder jurídicamente con el clero rural que no acostumbra a vestir hábito talar al menos desde hace tres siglos al concurrir a las ferias por otra parte tan frecuentes en Galicia, y negociar expeditamente en la compra y venta de bestias, incluso examinando los animales en venta tal como lo haría un veterinario.
Y lo más grave es que algunos de estos sacerdotes no dudan en tomar parte de las funciones eclesiásticas con vestimenta secular 60.
El prelado auriense quiere suprimir tales abusos, para lo que ve necesario el acudir a las censuras.
En este sentido, no cree eficaz la censura ferendae sententiae, ya que en estas poblaciones es grande el respeto por el clero, no atreviéndose a descubrir tales excesos, por eso consulta si podría valerse de las censuras latae sen-Cuadernos de Estudios Gallegos, LIII, N.o 119, enero-diciembre (2006), 337-377.
Ante tal medida muestran connivencia algunos sacerdotes foráneos de la diócesis, mientras que los sacerdotes diocesanos la desaconsejan.
Deseoso mons. Ilundain de proceder con pie seguro, envía esta consulta al nuncio de Su Santidad en España, de tal manera que si aplicara la referida censura, le gustaría estar seguro de que no habría de temer la invalidación de tal medida en un probable recurso a la Santa Sede 61.
Secretaría de Estado remite una pronta respuesta al nuncio con el objeto de que la providencia que se adopte al respecto, se recoja en las constituciones que promulgue el sínodo a celebrarse en junio de 1908.
Un mes más tarde, el nuncio se encargará de remitir esta respuesta a mons. Ilundain a raíz de su consulta con tiempo suficiente para que se plasme esta providencia en las auguradas constituciones sinodales 63.
No pequeño problema es aquél de dotar las parroquias rurales a través de concurso, tal como era práctica corriente entonces.
En este sentido se entiende el lamento reflejado en una carta que dirige un grupo de curas párrocos de la diócesis de Ourense al nuncio de Su Santidad en España.
Tras la llegada de mons. Ilundain hacía ya cinco años, a los que había que sumar otros diez del pontificado de Carrascosa, en total ya eran quince los años durante los cuales no se había celebrado concurso en este obispado.
Con tal motivo se hallaba vacante la mayor parte de la diócesis, resultando por tal circunstancia que los mejores curatos y de mayor categoría, se encontraban ocupados por jóvenes entrantes sin servicios anteriores, y por lo tanto sin experiencia y sin haber sido probados en concurso.
Por el contrario, párrocos respetabilísimos y beneméritos por su virtud, ciencia y servicios, se hallaban encanecidos y sin esperanza de mayor fortuna, ocupando curatos de la más ínfima categoría, que le tocaron para prueba y mérito en su primera colocación de concurso general.
Agregan en este oficio su sentir de agravio y desolación: «decimos sin esperanza de mejor fortuna, porque admitida una omisión tan anticanónica, que trae en continuo movimiento de una parte para otra a los Señores Ecónomos como si fueran carabineros del reino, reputándose á cada paso los feligreses inciertos del Sr. Cura que los rige ó del que los regirá en breve» 64.
El sentir general es de un profundo descontento que engendra el odio y la más amarga censura en contra de su prelado.
Los primeros, porque ven sin recompensa servicios tan penosos y sacrificios tan inevitables en ministerio tan delicado y en lugares que solo la cristiana y sacerdotal obediencia puede obligar a habitar, durante tiempo tan prolongado; descontentos también los segundos, pues, aunque algunos de estos ocupan los mejores economatos, se hallan como los demás expuestos a traslados inesperados «por no llamar caprichosos, y privados todos de una gran parte de la dotación como ecónomos, durante tan duradera situación, siendo ya ella tan exigua y mermada, aunque muy necesaria, atendidas las circunstancias sociales» 65.
Por último también se sienten descontentos los feligreses o parroquias, porque se ven privados a cada paso del cura con que se encontraban de algún modo identificados; y gobernados por su sucesor, que aunque animado del mejor espíritu, tiende sin pensarlo a modificar y alterar los planes del primero, ocasionando frecuentemente desaliento en los fieles, descontento y menos fruto, con proyectadas reformas y novedades, vacilando sobre qué plan ha de seguirse.
A esto se agrega la desatención de las casas y huertos rectorales, lo mismo que la diligente atención de las iglesias y de los intereses de sus fábricas.
Porque, no reputándose permanentes, los señores ecónomos procuran vivir al día, sin tomar medidas y resoluciones estables, entorpeciéndose toda la economía parroquial.
Concluyen: «Esto y mucho mas que esto pasa y sucede Excmo.
Sr. con poca gloria de Dios, perjuicio de la iglesia y de las almas y desprecio del derecho que asiste á los Srs.
Sacerdotes. / Por lo tanto, los que suscriben después de lo expuesto, suplican á V. E. Y. con la mayor reverencia y confianza, y esperando la mayor reserva, se digne interponer su autoridad y altísimo valimiento para obligar á este Excmo. é Yllmo.
Prelado á la inmediata publicación del Concurso general para la pronta provisión de curatos en sus legítimos pastores, según santa y canónica obligación.
Así confían en el celo de todos conocido de V. E. Y. / Si no puede tener efecto por alguna circunstancia, la precedente suplica; nos veremos obligados á elevar á las futuras Cortes y Gobierno de su magestad; y no siendo oidos en este elevado centro, expondremos por ultimo nuestra queja á la prensa, rebelándonos como ultimo recurso. / Este es el estado de cosas de este Obispado.
Si V. E. Y. duda de nuestro aserto pida informes al clero del obispado, incluso al Yllmo.
Cabildo, que exceptuados unos pocos favoritos por el Prelado, le dirán á V. E. toda la verdad. / En representación de sus compañeros: Andrés Doria, Juan Santillana, Julio Trabancos, Pedro Pelaez»66.
ISSN 0210-847 X JOSÉ RAMÓN HERNÁNDEZ FIGUEIREDO 354 En este contexto reivindicativo, se entiende la carta que dirige con mucho tacto el nuncio al prelado auriense pocos días después sobre el estado de las tratativas entre la diócesis y el gobierno para un arreglo definitivo de las parroquias, al mismo tiempo que le insta a que si éstas han concluido, le remita la fecha en que mons. Ilundain cree poder proclamar el concurso para la provisión de las parroquias conforme a las reglas del derecho vigente 67.
De tres días después, data la respuesta del prelado auriense en que informa de que el arreglo parroquial de esta diócesis fue definitivamente aprobado por Su Majestad en julio del año 1893.
También expone que inmediatamente se planteó y algún tiempo después se celebró concurso general para la provisión de parroquias.
Por lo que se refiere a su pontificado, informa de la celebración de cuatro concursillos para provisión de parroquias de patronato laical, que son muchas en este obispado, y que el último año proyectó convocar concurso general de parroquias, pero que por las circunstancias especiales que el mismo nuncio tuvo la bondad de apreciar, demoró por algún tiempo la convocatoria.
Lo mismo le aconsejó el secretario de estado, Merry del Val, cuando tuvo la ocasión de visitarle en noviembre del año pasado de 1909 con motivo de la visita ad limina y su exposición sobre el estado de la diócesis.
Tal vez se refiera a los sucesos de Oseira.
Ahora bien, una vez que han variado las circunstancias, espera celebrar dicho concurso general en el próximo otoño.
Concluye que: «esto lo sabe el Clero, pues repetidas veces he manifestado á mis sacerdotes que aspiro á terminar la santa pastoral visita en el presente año, y sin más aplazamientos anunciar dicho concurso» 68.
Poco después, en verano de 1910, mons. Ilundain informará personalmente al nuncio de la celebración del concurso para la provisión de parroquias, remitiendo el adjunto edicto de convocatoria, el cual en breve se celebró para bien de esta diócesis 69.
Celoso también se muestra mons. Ilundain de salvaguardar la integridad del depósito de la fe.
De esta manera, se explica la satisfacción con que nuestro prelado pone en conocimiento del nuncio de Su Santidad en Madrid la noticia de que la totalidad del clero diocesano ha prestado el juramento prescrito en el Motu propio Sacrorum Antistitum, cuya obligación ha cumplido muy ex animo y abominando el modernismo 70 ponde su intención de poner cuanto antes tan grata noticia en conocimiento de Su Santidad el Papa Pío X 71.
Ese amor de pastor y padre no permite que nada quede para la improvisación y por eso, después de informarse bien sobre el tema, también pone en marcha la fundación de un montepío sacerdotal cuyo proyecto de reglamento se publica en 1906, siendo aprobado el 29 de enero de 1907.
El obispo antecesor, don Pascual Carrascosa, había empezado un edificio para asilo de sacerdotes, pero don Eustaquio desistió de continuar con el proyecto después de informarse sobre el asunto y ver que el sentir general era de que los sacerdotes mayores preferían ser atendidos en sus propias casas 72.
De esta forma esa preocupación por cada sacerdote en su integridad, desde lo espiritual hasta lo material, se traducía en acciones concretas como respuestas acertadas que por supuesto requerían esa sintonía y colaboración de los mismos sacerdotes.
En el capítulo VII de la visita ad limina de 1917, entre los artículos 63 y 81, que llevan por título De parochiis, earumque rectoribus, mons. Ilundain presenta una síntesis bastante exacta del estado actual de las parroquias de la diócesis auriense.
Según esta documentación, todas las parroquias tienen pastor propio, excepto cinco que son regidas por un párroco próximo, echándose en falta la presencia de vicarios parroquiales en algunas de ellas.
La provisión de las parroquias se realiza por concurso según el método de Benedicto XIV, tal como se expone en su bula Cum illud.
Por concurso general, el obispo Ilundain ha provisto de párroco más de trescientas.
Dos de estas parroquias tienen como rector a un sacerdote regular.
Corresponde a los examinadores sinodales el emitir un juicio sobre la piedad, la ciencia y las demás cualidades del candidato presentado a concurso.
Don Eustaquio lamenta los incidentes acaecidos a causa de la difícil tarea de equiparar las tasas oficiales del obispado con derechos existentes desde antiguo en algunas parroquias.
El beneficio respectivo de párrocos y coadjutores es tal como manda el Concordato de 1851 73, además de los emolumentos y derechos de estola vigentes.
Casi todas las parroquias están dotadas de rectorales con diestros y huertas bastante amplios y fructíferos.
Monseñor Ilundain y Esteban insiste en la obligación de cuidar diligentemente todos los libros parroquiales conforme a las leyes canónicas prescritas.
Asimismo, exhorta a la aplicación de la misa pro populo, al ministerio de la predicación, a la instrucción catequética de los niños, a la administración constante del sacramento de la penitencia para la recepción frecuente de la eucaristía, a la preparación de los sacramentos del bautismo y el matrimonio, y a la atención continua de los enfermos.
También han de ser atendidos convenientemente los distintos ejercicios de piedad como el rosario, el vía crucis en Cuaresma, el culto eucarístico, las novenas y el mes de junio en honor del Sagrado Corazón de Jesús.
Por otra parte, como obras sociales dignas de reseña están los 17 sindicatos agrícolas que atienden diferentes consiliarios designados por el obispo 74.
Fruto de su celo apostólico, fue la restauración con mejoras de alguna cuantía, de setenta iglesias parroquiales de la diócesis como la capilla mayor de la colegiata de Xunqueira de Ambía, así como la construcción de algunas iglesias como las de Mirallos, Louredo, Terroso Paradellas, Edrada, Refoxos, Barbantes, Dacón y muy particularmente la de Santiago de As Caldas, municipio hoy incorporado a Ourense 75.
Injustamente la mayor parte de la documentación encontrada en los fondos vaticanos refieren episodios grises e incluso virulentos del pontificado de mons. Ilundain en su relación con las parroquias.
Por esta razón, he querido exponer esquemáticamente en estos párrafos previos los logros pastorales de este obispo que son muchos, pero que no encuentran reflejo en la documentación de Nunciatura.
De todos modos, parece ser que tales esfuerzos y sacrificios no pasaron desapercibidos ante la Santa Sede al promocionarle a la sede arzobispal hispalense, y que parte de los mismos se explican únicamente en el contexto de una política liberal, hostil y anticlerical.
Los sucesos de Oseira a) Contextualización
Llevaba gobernando cuatro años la diócesis auriense el obispo Ilundain, y en tiempo tan breve su actividad fue tan intensa que, según el parecer de algunos contemporáneos, su pontificado habría de figurar como de los más fecundos del episcopologio ourensano.
He aquí una ligera enumeración de sus actos: reformas materiales de mucho coste y de mayor conveniencia en el Seminario conciliar; reorganización de estudios y prudente disciplina en el régimen interior; saludables disposiciones para dignificación del sacerdote, esplendor del culto, fomento de la piedad y santificación del clero y pueblo, con misiones, ejercicios, conferencias, asociaciones y frecuencia de Sacramentos, santa visita pastoral de la diócesis, tan difícil de recorrer; preparación y promulgación de sinodales; instalación de escuelas cristianas en la casa episcopal de Xunqueira de Ambía, Hermanos Maristas en Carballiño y Ourense, y monjas Adoratrices en la misma capital; generosa protección al Círculo Católico de Obreros, fomento de Sindicatos agrícolas, construcción de la iglesia de Mirallos y restauración de otras varias...
Tal es a grandes rasgos el cuadro de la actividad episcopal del Dr. Ilundain, un obispo de cuerpo entero, que se desvela por el prestigio de los sacerdotes, sus cooperadores, y la vida espiritual de sus diocesanos.
¿Por qué, entonces, sucesos virulentos como los de Oseira?
El Siglo Futuro responsabiliza de tales sucesos a los periódicos liberales de Madrid y de provincias, tomando por base la información de El Miño, que ha dado cuenta de éstos en la forma «apasionada, sectaria é injuriosa que tienen por costumbre, hasta el punto de engañar y sacar de sus casillas á viejos y cachazudos senadores; y como pudieran tan falsos relatos sorprender la buena fe y aun extraviar la opinión de las personas sensatas, conviene exponer los hechos una y otra vez, con claridad meridiana, para que resplandezca la verdad y caiga la vindicta pública sobre los verdaderos culpables» 77.
Todo comienza a raíz de las obras de restauración que acomete mons. Ilundain en las iglesias de Oseira y Xunqueira de Ambía.
Oseira es una parroquia del municipio de Cea, partido de Carballiño, provincia y diócesis de Ourense, donde hay un famoso monasterio de monjes Bernardos, que se llamó imperial por haberlo dotado en 1137 el emperador Alfonso VII.
Hasta hace poco, quien deseara conocer la historia de su fundación, antigüedad y progresos, tenía que leer la obra de Peralta (1677) 78.
Su extinción como tal monasterio, se debió a los liberales del siglo XIX, que siendo algunos amigos de las riquezas de los monasterios, sucedió que ciertos perdularios se improvisarían como ricos personajes.
Sufrió este monasterio, como casi todos, los golpes de la piqueta revolucionaria, conservándose intacta su monumental iglesia, cuya magnificencia y belleza no acababan de ponderar los que entendían de arte hasta hace poco.
Gracias a su sucesor, mons. Cerviño, volverán los monjes cistercienses a Oseira, celebrándose gozosamente en este año el 75 aniversario de su restauración.
Cubriendo el altar mayor de tan grandioso templo había un enorme baldaquino, pabellón, dosel, como se le quiera llamar, de estilo churrigueresco, que lo afeaba lastimosamente, en opinión de los arqueólogos, y además amenazaba ruina, según denuncia escrita del arquitecto diocesano, don Daniel Vázquez Gulías.
Girando el pasado año la visita pastoral, pudo cerciorarse mons. Ilundain del estado ruinoso y antiestética situación de aquel armatoste.
También quiso saber el parecer del ilustre arqueólogo don Marcelo Macías, vicepresidente de la Comisión de Monumentos, quien la dio por escrito, confirmando el ningún mérito artístico de aquella mole, con cuya desaparición ganaría mucho la perspectiva de los ábsides.
Lo mismo afirman el conocido arqueólogo señor Ferreiro y otros entendidos 79.
Con esto ordenó el prelado que se bajase el mentado baldaquino sin tardanza, para que los visitantes pudiesen admirar ya este año la prístina suntuosidad del templo.
¡Cuán lejos estaba de imaginar que restauración tan acertada y laudable pareciese a nadie mal, ni menos que pudiera acarrearle inmensas amarguras y ocasionar tremendas desgracias!
En Xunqueira de Ambía, parroquia del arciprestazgo de Allariz, hay también una iglesia que, aunque de menor suntuosidad, es de gran importancia artística, por datar del año 1164 y ser de estilo románico-gótico.
Allí también ocurría lo que en Oseira, la ventanería y arcaturas del ábside circular se hallaban malamente cegadas por un deteriorado retablo de estilo plateresco, labrado en 1537.
Se había pensado sustituirlo con un altar-templete de estilo románico, como la iglesia, habiendo merecido el proyecto la aprobación del prelado y de los arqueólogos Sres.
Por supuesto, el coste de las obras corría en gran parte a cargo del obispo Ilundain, contribuyendo también los feligreses con donativos voluntarios 80.
En este contexto, se sitúa la campaña orquestada por «El Miño» contra el prelado auriense.
Dice El Siglo Futuro, al respecto: «de tiempo atrás, pero con mayor descaro desde que hubo merma de suscripciones, á consecuencia de haber publicado un blasfemo discurso del impío Dicenta, que levantó protestas en toda la Diócesis, viene tratando al Prelado con incorrección, grosería y saña, dignas de cualquier papelucho rabiosamente anticlerical.
Y como anda á caza de ocasiones para molestar al Obispo, aprovechó la de las obras proyectadas en Junquera de Ambía y Osera, para zaherirle hipócritamente, á pretexto de defender monumentos arqueológicos» 81.
b) Relación de los hechos
Departiendo el prelado con el señor arquitecto diocesano sobre las bellezas de nuestros templos, recayó la conversación sobre el histórico de Oseira, lamentando amargamente que el baldaquino que cubre el altar mayor, impidiera la contemplación del artístico ábside, aparte de constituir además un grave peligro por amenazar ruina inminente.
Pasó el tiempo, sin volver a tratar este asunto, y el señor obispo hizo la visita pastoral a la parroquia de Oseira.
Al entrar en su monumental templo y disponerse a celebrar el Santo Sacrificio, los señores Ecónomo, Arcipreste y otros varios sacerdotes de aquella comarca que le acompañaban, le advirtieron que no lo hiciese en el altar mayor porque el baldaquino amenazaba desplomarse al peso de los años y a los constantes trabajos de la roedora polilla 82.
El prelado auriense, dispuesto a sacrificar su peculio hasta donde fuera preciso y tras conocer el dictamen de varios arquitectos, ordenó al ecónomo que diera comienzo a las obras para retirar el baldaquino a otro lugar del templo.
Tal proceder tiene lugar en aras del arte y de la seguridad pública.
El ecónomo cumpliendo aquella prescripción, inició las obras, sin protesta ni observación alguna de sus feligreses, hasta que a los tres o cuatro días se le presentó una comisión de éstos exigiendo que cesaran y no se le tocara al repetido balda- quino.
El asunto tomó tal sesgo que el ecónomo creyó prudente ausentarse de la parroquia, porque su seguridad personal peligraba 83.
En este estado vino a Ourense a conferenciar con el prelado, una comisión de los feligreses de Oseira, dirigida por don Agustín Sánchez, juez municipal de Punxín, para manifestar sus deseos contrarios a la traslación del baldaquino; pero el prelado les expuso tales razones de arte, de conveniencia, de utilidad, que, no sólo depusieron su actitud, sino que allí mismo y ante otras personas que presenciaban la entrevista manifestaron su conformidad con los proyectos del obispo a la vez que le testimoniaron su agradecimiento por sufragar dichas obras 84.
¿Por qué estos mismos vecinos, que allí se convencieron de la razón y buena voluntad del prelado, siguieron oponiéndose algunos días después a su proyecto?
Dice literalmente el manifiesto de varios católicos ourensanos: «¿Por que á sus rústicas inteligencias habían llevado con fines bastardos la creencia de que el Obispo les engañaba, de que se pretendía robarles el mejor tesoro que encerraba su monasterio y que debían defenderlo á toda costa?»
Entre los vecinos de Oseira había elementos perturbadores, alguno de ellos extraño a la parroquia, que con deliberados propósitos personales tenían empeño en sostener la agitación del pueblo y sus invenciones y alarmas para desprestigiar la autoridad del obispo y del gobernador, retadas en público por sus correligionarios y defensores en Ourense 85.
En las varias conferencias que las dos autoridades tuvieron sobre esta cuestión, y después de estudiar los informes y el estado de cosas, habían convenido que era necesario restablecer el orden y la tranquilidad en Oseira, y que incluso no haciendo ahora las obras seguirían los vecinos en completa desconfianza sostenida por los cabecillas.
Todo hacía suponer que el pueblo no haría oposición violenta a las obras, pues siendo sus temores que de allí se intentase sacar algún objeto, se limitaría a velar el trabajo de los operarios.
Al mismo tiempo se confiaba en que una vez realizadas las obras, y visto por el vecindario que todo lo prometido era verdad, renacería la calma en la parroquia y la confianza de los fieles en su cura se restablecería 86.
Por todos estos considerandos entendió el gobernador que se debían hacer las obras cuanto antes, tomando las debidas precauciones para que los cabecillas del 84 Al pueblo sensato de Orense.
La verdad en su punto, Orense: Imprenta El Eco de Orense, en ASV, Arch.
85 Laureano TOVAR GONZÁLEZ, Ensayo biográfico del Emmo.
Señor Cardenal Ilundain y Esteban, Obispo que fue de Orense y Arzobispo de Sevilla, o.c., pp. 92 y ss.
86 Carta del nuncio apostólico de Madrid al secretario de estado.
15r-29r. conflicto no intentasen alguna agresión contra los obreros.
Por otra parte, había manifestado repetidas veces el vecindario de Oseira, que contra la fuerza armada no harían nada, y las personas conocedoras de aquel país opinaron siempre que la sola presencia de la Guardia Civil evitaría los desmanes de los exaltados.
Sentadas estas bases y en la seguridad de que nada hacía temer desgracias personales, el obispo Ilundain dispuso que saliesen los obreros para Oseira, y pidió al gobernador que, por los medios que creyese oportunos, garantizase la seguridad personal de estos obreros en previsión de que pudiesen ser agredidos por aquellos interesados en dificultar la solución pacífica de la llamada cuestión de Oseira87.
¿Por qué resultaron fallidos los razonamientos de las autoridades?
¿Por qué los habitantes de Osera trataron de impedir a la fuerza la bajada del baldaquino?
¿Por qué se negaron a toda razón y, poseídos de una excitación loca, no respetaron consejos y se olvidaron de la conformidad, que en otras ocasiones habían demostrado?
¿Por qué los hombres estaban parapetados dentro del templo y encaramados en sus columnas con latas de petróleo, hoces, hachas y otras armas, y tenían a las mujeres y niños en el atrio y en las entradas para oponerse al paso de los obreros y la guardia civil?
¿Por qué aquellas pobres gentes, que defienden un baldaquino destartalado y sin mérito, intentaban quemarlo después?
¿Quién se encargó de borrar de sus ánimos los frutos que se habían obtenido en sus entrevistas con el obispo, con el gobernador y con las personas de buena voluntad, emisarias de las dos autoridades?
El destacamento de la Guardia Civil que al mando del teniente Salinas salió de Ourense custodiando a los carpinteros llegó a Cea a las cinco y media de la madrugada del día 22 de febrero de 1909.
Allí se detuvieron los expedicionarios, almorzando y cargando de vituallas y bebidas dos caballerías menores, que los acompañaron hasta Oseira.
Al llegar al monasterio se encontraron cerradas herméticamente las puertas del templo.
Franqueadas las puertas, la nave del templo apareció llena de mujeres y chiquillos que gritaban pidiendo que no les tocasen a su venerable altar.
El teniente Salinas -conforme a lo que se decía en su comunicación oficialdispuso una carga al arma blanca, desalojando el templo.
Los carpinteros comprendiendo cuán insensata era la tentativa de poner mano en aquel altar de tan conmovedora manera defendido por aquel pueblo profundamente religioso, manifestaron al teniente Salinas su propósito de retirarse.
Con los obreros desaparecía también la intervención del señor obispo88.
Los que allí quedaron sabrán dar la razón de las desgracias; pero lo cierto, es que el sangriento suceso, que se lloró entonces, se desarrolló cuando los vecinos habían visto regresar a los obreros, cuando sabían que el baldaquino no bajaba de su puesto.
A la marcha de los ocho obreros, la plaza que hay delante de la iglesia se hallaba ocupada por hombres, mujeres y niños, que se resistían a que nadie entrase en el templo.
Con esto, permanecían allí por un lado la fuerza pública, representante de la autoridad, y por otro, la gente, seducida y exaltada por infames embaucadores.
Parece ser que los grupos, envalentonados con promesas de impunidad y de que los guardias no dispararían, se propagaron a cometer desmanes, a sacar maderas de la iglesia y quemarlas a la puerta, desobedeciendo, insultando y, por último, amenazando y agrediendo a los guardias.
Parece ser que agotados los recursos de la paciencia y de la prudencia, no logrando intimidar a los revoltosos ni con toques de atención, ni con una descarga al aire, sino que por el contrario arreciaban en su temeraria e inconcebible agresión, el teniente mandó hacer fuego, quedando tendidos tres cadáveres y cinco heridos de muerte 89.
Aquel día mons. Ilundain terminó la visita pastoral en Parada do Sil, disponiéndose a regresar a Ourense.
Entonces se enteró de lo que había ocurrido, dándose cuenta de que El Miño «excitaba á una manifestación de desagrado contra el Prelado, á la que parece se unirían los Socialistas, y los impíos.
En vista de esto, varié de itinerario y vine á Allariz para dar tiempo á pensar qué debo hacer» 90.
El sangriento y lamentable suceso que se tenía que haber evitado a toda costa, con un poco de precaución o habiéndose retirado la guardia civil con los obreros al comprobar la actitud belicosa de los vecinos, fue aprovechado por los demagogos para atacar de una manera atroz al obispo de Ourense, inocente y ajeno a la desgracia.
Por otra parte, el baldaquino permaneció en su sitio hasta que años después, en 1925, fue definitivamente quitado por el peligro evidente de derrumbe 91.
El Miño, periódico de Ourense, publicó muchos sueltos y artículos contra el proyecto de retirar el baldaquino y contra la persona del obispo.
Debe advertirse que El Miño era un diario anticlerical, defensor del proyecto de Ley de Asociaciones, y amparador de una escuela laica que se había establecido en Ourense, teniendo por sistema socavar la autoridad de la Iglesia, aunque en el terreno especulativo aparentase respetarla.
En este contexto se entiende el manifiesto dirigido por varios católicos ourensanos que aúnan sus plumas para que, venciendo las tensiones y la demagogia generada a raíz de los sucesos de Oseira, se recupere la cordura y el crédito sobre la figura del obispo Ilundain.
He aquí su encabezamiento:
«Pasaron las primeras impresiones de la nunca bastante llorada jornada de Osera.
Hemos observado con ánimo sereno el movimiento de la opinión orensana, justamente alarmada por los trágicos sucesos.
Presenciamos con espíritu contristado los efectos que en la masa popular han producido las informaciones exageradas y subversivas que publicó un periódico.
No nos asombramos del extravío mental, que las falsedades históricas y los sofismas empleados con ruin terquedad por periodistas revolucionarios, aduladores de bajas pasiones, han causado en este pueblo de sensatez y cordura proverbiales; pero creemos llegado el momento de publicar la historia fiel y exacta del desarrollo de los acontecimientos, para que se juzgue imparcialmente, desprovisto el corazón de todo apasionamiento y con conocimiento de causa, la parte de culpa que alcanza á la alta personalidad, contra quien se dirigen los esfuerzos de los sectarios, ávidos siempre de desprestigiar á la autoridad eclesiástica y de sembrar en los ánimos de los fieles gérmenes de odio, que más tarde pudieran convertirse en faltas de acatamiento y respeto, y llevarlos á engrosar las filas de los enemigos del orden, de la moralidad y de la religión» 92.
c) En Nunciatura y Secretaría de Estado
Aquel tema fue llevado por los liberales al Parlamento, donde se prodigaron los discursos atacando al gobierno conservador y al obispo de Ourense, una víctima más de aquellos sucesos.
En defensa de mons. Ilundain salió el obispo de Madrid-Alcalá Salvador y Barrera, que lo hizo brillantemente en el mismo Parlamento 93.
Por otra parte, el nuncio apostólico de Madrid informó puntualmente a su eminencia Merry del Val del estado de ánimo del prelado auriense.
El baldaquino de Oseira no fue más que el pretexto para tales sucesos -opina el nuncio-, puesto que la verdadera causa de esta rebelión reside a su parecer en las urgentes reformas a las cuales el obispo mete mano en relación con el clero, en las conspiraciones política entre liberales y conservadores, así como en la índole de aquellos habitantes, los cuales si aprueban individualmente las disposiciones de la autoridad eclesiástica, se abstienen de aprobarlas en público, apenas se ven contradichas 94 del cabildo catedralicio corresponde a que el año anterior, por disposición del Sínodo Diocesano en conformidad con el derecho canónico, se dispuso que la paga por la ausencia de los canónigos del coro, se vertiera en la masa común.
Hoy el capítulo exige que se respete el uso vigente, y que aquella paga se distribuya inter presentes, como si el mismo capítulo no hubiera ya dado su aprobación a aquel Sínodo.
También precisa que por ahora ha suspendido la visita pastoral y otras medidas, puesto que el desafecto hacia su persona es grande en la mayor parte de la diócesis 95.
El interés del nuncio por el estado de ánimo del obispo Ilundain también se puede seguir a través de la correspondencia personal entre ambos.
Sin duda, la perspectiva de los sucesos de Oseira a través del principal implicado en todo aquel embrollo puede darnos cierta luz sobre algunos aspectos de máxima importancia que bien seguro se escaparían a la prensa y a las crónicas de comienzos de siglo, más pendientes de la desfiguración de los hechos que de la verdad de los mismos.
A poco tiempo de aquella tragedia, desde su residencia en la villa de Allariz, mons. Ilundain agradecía que fuera reaccionando la opinión sensata, que el clero se apresurara a testimoniar su adhesión al prelado y su protesta contra las difamaciones de que era objeto por la prensa impía.
También agradecía la visita del gobernador civil en compañía del alcalde de Ourense, quienes le aconsejaron que no regresara a la ciudad episcopal hasta pasado el 1 de mayo.
Desde esta especie de exilio temporal, don Eustaquio no dejó de preocuparse por las familias de las víctimas, y así envió a Ourense una circular para que fuera publicada en el Boletín Eclesiástico a fin de abrir una colecta que paliara las consecuencias negativas de esta desgracia.
La referida colecta la encabezó él mismo con la cantidad de cinco mil pesetas, además del encargo de varios sufragios.
Por otra parte, le tranquilizaba que hubiera terminado el debate en el Senado a la vez que se sentía confortado por el extenso telegrama que le había remitido el ministro de Gracia y Justicia en tan luctuosas circunstancias 96.
El 4 de mayo de 1909, casi tres meses después, el obispo Ilundain regresó a Ourense acompañado del alcalde de esta ciudad y de unos buenos amigos en cuyo automóvil hizo el viaje sin que nadie le molestase, no teniendo lugar ninguna demostración de desagrado contra su persona desde su venida.
En carta privada al nuncio, el prelado auriense sintetiza los hechos acaecidos por la feroz persecución contra él en datas pretéritas: «desahogar su veneno por haber pintado en mi Dióce-sis varias casas de HH. de las Escuelas Cristianas y Maristas; manifestar su disgusto contra mi Provisor que ha escrito algunos escritos en uno de los diarios de Orense, si bien desde hace bastante tiempo se abstuvo de ello por habérselo yo prohibido, á fin de que no comprometiese, con fines buenos si pero no indispensables, la libertad de mi acción pastoral si los impíos se sentían molestados con tales escritos; excitar á los sacerdotes que han recibido algun correctivo en una u otra ocasión de su Prelado; adquirir popularidad el Miño entre las gentes del pueblo y sumar votos en las elecciones populares» 97.
Otro testimonio de los incidentes acaecidos contra el obispo Ilundain, pocos días después de su venida, lo recoge escueta, pero contundentemente el telegrama que dirige al nuncio apostólico de Madrid el 6 de mayo de 1909.
He aquí su contenido: «anteayer noche durante mas de dos horas multitud no muy considerable recorrio la ciudad dando silbidos y gritos contra la religión y personas sagradas apedreando y causando destrozos palacio episcopal, seminario, casas religiosas y benéficas, círculo católico y se ensañaron principalmente en el colegio maristas.
Inmensa mayoria vecindario protesta y me visita.
Más adelante, el 21 de mayo de 1909, don Eustaquio se desahoga por escrito ante el nuncio apostólico por los sinsabores y ultrajes de que viene siendo víctima en esta temporada.
Manifiesta que muchos fieles, especialmente los de las clases populares y los campesinos «alucinados por la prensa y seducidos por la maledicencia, que ha clavado su diente venenoso en mi persona y aun en los autos de gobierno mas laudables realizados durante mi Pontificado, han participado de la atmósfera envenenada contra su Prelado».
La calma se va restableciendo, pero se necesitará mucho tiempo para que mons. Ilundain recobre el buen nombre y prestigio que tuvo hasta hace poco tiempo.
Al respecto, es ilustrativo el contenido de la posdata de esta carta: «P.D. Llevo veinte días encerrado en mi Palacio».
Trabaja en estos momentos para que se logre el silencio de El Miño e incluso que este periódico, que tiene muchos lectores en la diócesis, reintegre como sea factible el buen nombre del prelado.
Para conseguirlo se han dado muchos pasos por personas prestigiosas y en la espera de algún resultado favorable 99.
En este sentido, don Eustaquio ha tenido varias conferencias secretas con el Director de El Miño y el asunto parece ser que va por buen camino, ya que en esas conferencias le ha manifestado dicho señor que irá atenuando la oposición al procurar que la fama del obispo se venga restableciendo.
Hasta tal punto llega la ignominia que, después de los desaguisados referidos, mons. Ilundain comunica muy reservadamente al nuncio la siguiente manifestación: «dicho Director me ha formulado una aspiración que sería para él, si la viese lograda, un bien grandísimo.
Yo me he ofrecido á interesarme en su favor, porque lo he visto muy conforme á la caridad de un Prelado y muy conducente para restablecerse la tranquilidad.
Francisco Álvarez de Novoa, Director de El Miño de Orense desea ardientemente ser nombrado Cónsul de España en Rio Janeiro (Brasil) y si esto no es posible, en Santos.
El solicitante posee el español, portugués, italiano y francés y ha residido cinco años en Portugal, cuya legislación conoce.
Es hijo del coronel de la Guardia Civil (ya fallecido) D. Victor Álvarez de Novoa.
Tiene aprobados varios años de la Facultad de Derecho.
Me pide secreto sobre esta intervención mía en su pretensión.
Vea, mi venerado Sr. Nuncio, si puede V. E. conseguir para el solicitante Dn.
Yo ruego á V. E. con todo encarecimiento que interceda con el Sr. Ministro de Estado.
Yo escribiré mañana al Sr. Presidente del Consejo de Ministros con el mismo objeto.
La campaña contra mí ha sido hecha por dicho Director de El Miño: hoy está en buenas disposiciones para que cese dicha campaña; me ruega apoye su intención y parece ser esta solución muy pacificadora»100.
Voluntad de un traslado
Es de máximo interés el parecer del obispo Ilundain tras el paso de seis meses de los sucesos de Oseira.
En una carta que el propio prelado tilda de «confidencial y personal» describe su situación actual en la diócesis de Ourense.
Reconoce que el silencio de la prensa durante este verano, la mudanza de gobernador civil y el cansancio de la lucha antiepiscopal han producido alguna mejora en el espíritu público con relación a su persona.
En este sentido, ha podido salir a la calle y a las iglesias de la ciudad varias veces, sin que se hayan producido manifestaciones de hostilidad o desagrado, fuera de algunas descortesías de algunos jóvenes o sectarios.
No obstante lo que acaba de manifestar el obispo Ilundain, también hace saber al nuncio que si por el momento presente la situación ha mejorado algo respecto de su persona, esta mejora es más superficial que profunda, puesto que, tal como él mismo asevera, «tanto el ejercicio de mi ministerio, como mi libertad de acción pastoral y mi prestigio é influjo moral han recibido tal quebranto con la sabida persecución que clérigos y seglares fomentaron, que es dificilísimo poder recobrar aquella libertad de accion y el prestigio y ascendiente moral que antes poseía, los cuales son muy necesarios para regir diócesis tan vasta y en país gallego.
Posible es que mi misión aquí haya terminado»101.
Ilundain se funda para hacer estas afirmaciones en una serie de observaciones, que le sugieren su propia experiencia e indagación de persona sensata.
Por una parte, observa que una porción numerosa de sus sacerdotes tiene notable y evidente desafecto y prevención contra él, y contra su sistema de gobierno, por lo cual existe poca cordialidad con su prelado, resintiéndose el espíritu de reverencia y obediencia.
Por otra parte, los pueblos, que en su mayoría son rurales en esta diócesis, son muy tenaces en sus prejuicios y pasiones, y por consiguiente, después de la difamación producida y sostenida por los sucesos de Oseira, resulta casi imposible que dejen de juzgar a su obispo a través del prisma de aquellos prejuicios y apasionamientos, procurando aprovechar aquellas circunstancias, cuando les conviene al sentirse por poca cosa molestos con sus medidas pastorales.
La tragedia de Oseira fue explotada por la prensa liberal como arma política contra el gobierno de Maura-La Cierva.
Eugenio Montero Ríos instó a su jefe político en Ourense y dueño del periódico El Miño, don Vicente Pérez, a que no cesaran en la campaña contra el obispo y el gobernador.
Incluso medio año después, los elementos liberales y radicales dan muy pocas muestras de haber depuesto su animosidad; antes, al contrario, se vio precisado el gobernador civil a refrenar a los directores del movimiento hostil al prelado que intentaban realizar una manifestación pública de desagrado, tan pronto como éste regresó a Ourense hace dos semanas, siendo necesario aplacar al periódico El Miño que con malévolas insinuaciones comenzaba a renovar la campaña difamatoria.
Concluye el prelado en su carta que «todo lo mal hace fundadamente presumir que, cuando el Partido Conservador abandone el poder, quedaré á merced de los caprichos de mis adversarios, y estos evocando los sucesos de Osera y tergiversando y facilitando su explicación harán imposible mi ministerio, con la aquiescencia de no pocos Eclesiásticos»102.
En suma, la situación que se había creado era muy difícil, por lo que consideraba que su libertad de acción estaba embarazada, y el terreno muy minado, por lo que se veía impedido para resolver asuntos arduos de carácter general de gobierno.
Con motivo de las acusaciones dirigidas injustamente contra él, se hicieron gestiones para trasladarlo en 1914 a Palencia, hablándose también de Zamora, pero ambas propuestas quedaron sin efecto.
El nuncio le expone sus intenciones en los siguientes términos: «tengo el honor de manifestarle que es intención de la Santa Sede trasladarle à V. E. a otra Sede Obispal donde con mayor sosiego podrá ejercer su bien reconocido celo pastoral.
En principio se pensó en hacer la translación à la Diócesis de Palencia, que se quedará vacante; pero ahora parece mejor su promoción á la de Zamora» 103.
La respuesta del Dr. Ilundain es concluyente: «manifiesto á V. E. que con mucho agrado por mi parte estaré dispuesto a ser trasladado á la sede de Palencia (...).
Pero por lo que hace al Obispado de Zamora me creo en el deber de manifestar á V. E., despues de pensarlo deternidamente (...), y en el conocimiento que tengo de cosas y personas, y reciprocidad de relaciones de las provincias de Zamora y Orense, que son limítrofes entre sí, abrigo una conviccion firmísima de que nada se conseguirá en orden a los fines indicados por V. E. ni en bien mío, con mi traslado a Zamora. (...) que me permita le diga, abriendo mi corazon, que siento repugnancia racional insuperable para ocupar la Sede de Zamora» 104.
Por su parte, el obispo auriense informa al metropolitano de Burgos de su angustia por la marcha para Zamora, por lo que el arzobispo de Burgos aboga por su traslado para Palencia.
Sin embargo, a última hora tal posibilidad no será bien vista al asegurársele que «el Ylmo.
Sr. Iluldain no sería bien recibido en Palencia, y su ministerio pastoral encontraría muchas dificultades.
En vista de lo cual le había ofrecido la vacante Diócesis de Zamora, pero como él me escribe que no puede aceptar, creo que la solución por el momento será dejarle en Orense» 105.
Otros episodios: Marrubio y Lapela
La sombra de los sucesos de Oseira es alargada.
En este sentido, basta referir el caso de la protesta de una comisión de vecinos encabezada por el alcalde a favor de la parroquia de San Andrés de Marrubio.
La causa es el descontento con el nombramiento del nuevo párroco que goza de mala fama «por su desmedida aficción al alcohol embriagándose frecuentemente y otros vicios, que en respetuosa exposición que hemos elevado á nuestro R. Prelado en Marzo del mismo año hemos expuesto» 106.
Al ser infructuosa la primera exposición de los vecinos de Marrubio ante el obispo Ilundain, entregada en mano por una comisión de seis de los más respetables de esta parroquia a pesar de que distan de Ourense unos setenta kilómetros, se entregó a últimos de febrero de 1911 una denuncia formal y fundada en el Derecho Canónico en la Secretaría de Cámara para que pasase al Provisorato.
Poco después, se notificó una respuesta del prelado que decía «no parecer causas suficientes para la incoacion del referido expediente» 107.
Al efecto, se organizó en esta parroquia una manifestación de protesta contra dicho cura y el obispado.
Más de mil personas recorrían la parroquia en perfecta organización «dando vivas á la religión, al Papa y á los buenos Sacerdotes, y protestando contra la embriaguez, los malos curas y desafueros del Obispo».
Durante la misma repartieron pasquines, así como estandartes alusivos al acto, entre los que había uno que decía: «Recuerda lo de Osera» 108.
Los fondos vaticanos documentan otro episodio de cierta dificultad para el pontificado del obispo Ilundain al exigir la población de Lapela la segregación del anejo San Antón de Remoíño, ante lo que el coadjutor se opone 109.
El prelado auriense lamenta la obsesión con que se ha tratado este tema y que en verdad ha provocado ciertos excesos, calificados como «irrespetuosos», para con el nuncio apostólico de Madrid 110.
Por su parte, el nuncio se alegra de que el citado expediente haya pasado al fiscal eclesiástico de la diócesis auriense, lo que celebra augurando que el asunto se resuelva con satisfacción para todos 111.
En concreto los vecinos de Lapela llegaron a enviar una exposición impertinente y amenazadora en la que se le decía al nuncio que si la autoridad eclesiástica no accedía a sus deseos para el 15 de octubre, llamarían a Lapela un ministro protestante que se encargara de la capilla existente en el pueblo, y que a partir del primero del mismo mes ningún vecino habría de ir a misa a Remoíño.
Frente a estas imposiciones, el nuncio mons. Ragonesi acogió con cierto alivio la siguiente exposición de un tono más moderado.
Así, a su juicio, consideraría prudente el que se volviera a estudiar aquel asunto de tal manera que la población de Lapela se reintegrara a la iglesia matriz de Arnoia, poniendo fin a un pleito que había sido causa de disgustos para el prelado de Ourense y también de menoscabo para los intereses de la Iglesia112.
El problema en cuestión tenía su origen en el arreglo parroquial de 1893 del obispo Cesáreo al hacer depender esta población del anejo de San Antón de Remoíño y no de la parroquia matriz de San Salvador de Arnoia.
El finado mons. Carrascosa prometió resolver esta situación al girar la visita pastoral.
Por desgracia, esta visita nunca llegó a realizarse al fallecer el mentado prelado antes de venir a esta comarca 113.
La comunicación entre Lapela y la iglesia matriz no se había interrumpido como se afirmó.
Existía sobre el río Arnoia un pasaje de piedra de sillería de más de un metro de ancho, que incluso, en época de extraordinaria inundación, las aguas del río no lograban rebosar quedando siempre expedito el camino del puente para poder administrar los auxilios espirituales si fuere menester a algún enfermo.
También alegó que no se había informado convenientemente de que hacía tres años el puente de Arnoia, que amenazaba ruinas desde hace más de diez, se derrumbó incomunicando asi al pueblo de Remoiño con la iglesia matriz en cuyo atrio se daba sepultura a todos los cadáveres de la parroquia.
Esta incomunicación duró medio año, hasta que se tendió sobre las mismas ruinas un puente de madera de pino, que actualmente es un verdadero peligro.
Durante dicha incomunicación tuvieron que ser conducidos al cementerio parroquial dos cadáveres del pueblo de Remoiño por nuestro pasaje de piedra, única comunicación sólida existente en la actualidad 114.
Por otra parte, el informe técnico de las distancias que median entre Lapela y Remoíño, y de la iglesia matriz a Lapela, no es exacto.
Tal desajuste se explica fácilmente al haber sido tomadas tales medidas por el perito agrícola Sr. Reivelo, hermano del coadjutor de Remoiño.
Además, más corto o más largo uno u otro camino, este pueblo desea pertenecer, como siempre perteneció, a la iglesia matriz.
Aquella comisión atestigua que desde su pueblo escuchan perfectamente el sonido de sus campanas, a la vez que con cierto apresuramiento pueden llegar a tiempo a la hora en que se celebra la Santa Misa.
En cambio, entre Lapela y Remoiño se interpone una alta montaña que impide ver y escuchar el sonido de las campanas, y el camino que a dicho anejo conduce, es de lo peor que se conoce en la region, lleno de rocas escarpadas, tardando una hora.
Por tanto, se trata de un camino infranqueable para niños y ancianos.
Por otra parte, si el prelado concede el bau-tismo, el matrimonio y el precepto pascual, a cuantos lo deseen en la iglesia matriz, ¿por qué no el precepto dominical?
Además, sólo hay un sacerdote para Remoíño y Lapela, mientras que para el resto de la parroquia están el párroco, dos capellanes y tres sacerdotes más 115.
El canónigo secretario, don Jesús Gozalo, había empezado a tramitar este asunto en connivencia con el obispo Ilundain.
En este contexto, se entiende la exposición del 12 de junio de 1916 en que se hace una relación de todos los pasos dados hasta ahora.
He aquí su contenido: «1.o Que ya en 17 de Enero de 1906 decretamos haber lugar á acceder á la instancia análoga á la presente en que se Nos pedía la segregación del pueblo Lapela de la iglesia de Remoiño; respetando por causas razonables para Nos lo dispuesto no hace muchos años por nuestro V. antecesor Exmo.
Sr. Don Cesáreo Rodrigo muy conocedor de la diócesis cuyo arreglo parroquial hizo; y conformándonos asi tambien con lo decretado por nuestro V. Predecesor Don Pascual Carrascosa en este asunto.
2.o Que por sucesivos decretos hemos concedido á los vecinos de Lapela como ellos lo confiesan amplia facultad para que reciban los Sacramentos en la iglesia matriz de Arnoya, siempre que les plazca asistir á ella para comulgar, aun en tiempo pascual, y para llevar á sus niños á ser bautizados en la misma iglesia matriz de Arnoya, asi como para recibir sus vecinos el Santo Sacramento del matrimonio en ella cuando lo soliciten del Sr. Párroco de Arnoya en atención á ser matriz de Remoiño.
3.o Que con posterioridad á algunas de las instancias en que los mencionados vecinos de Lapela nos pidieron la segregación de la iglesia de Remoiños y su incorporación á Arnoya, se ha ensanchado notablemente el templo de Remoiño y se han hecho mejoras para el mejor servicio de los fieles de dicho anejo, cuyo Coadjutor está siempre á disposición de los vecinos de Lapela para todo servicio espiritual.
4.o Que aunque Nos no podemos imponer obligación á los Sacerdotes para que celebren santo sacrificio de la Misa en la Capilla situada en el pueblo de Lapela, no ignoran los vecinos de ese pueblo que jamás puede incoarse oposición alguna nuestra á que cuando los referidos fieles de Lapela lo deseen encarguen á cualquier sacerdote habil la celebración de Misa en su Capilla previo estipendio según sea usual en casos análogos.
5.o Que tenemos dadas ordenes privadas al Sr. Coadjutor de Remoiño á fin de que vaya algunas veces al pueblo de Lapela á instruir en la doctrina cristiana á los niños del pueblo para mayor comodidad y provecho»116.
A pesar de todos los argumentos referidos, los vecinos de Lapela siguieron arguyendo las razones arriba expuestas al prelado auriense, además de concluir que: «antes del arreglo parroquial pertenecimos siempre á la Yglesia matriz que atendió á este pueblo con gran cariño, y á la rivalidad existente entre Remoiño y nosotros, rivalidad que tuvo su origen desde la fecha del arreglo parroquial, haced que termine de una vez el estado actual de cosas, y dignaos decretar inmediatamente la segregación del Anejo de Remoiño, y por tanto, nuestra incorporación á la Yglesia parroquial de Arnoya, para todos los efectos del culto católico» 117.
Pocos meses después, tras la visita pastoral del obispo Ilundain y al no obtener respuesta alguna a sus demandas, los vecinos de Lapela se dirigieron a mons. Ragonesi confiando ser escuchados y dar cumplimiento a sus anhelos.
Sólo en este contexto, se entiende la siguiente aseveración: «Verdad que él es el Obispo de Orense, cuya intransigencia originó los sucesos de Osera; que por su causa se fusilaba en un sagrado recinto á hombres, mujeres y niños indefensos, y que nosotros no somos más que humildes hijos del pueblo que trabajan como los negros lo harian en las plantaciones de América en tiempos de la esclavitud, y que después de vaciar nuestros bolsillos para sostener á ese Prelado con un sueldo fabuloso, impropio de un ministro del Divino Jesús, apenas si nos queda un pedazo de pan que ofrecer á nuestros hijos.
Pero el tiempo de la esclavitud cedió el paso á la rebeldía, y rebeldes somos y rebeldes seremos hasta conseguir nuestros fines» 118.
Aquellos feligreses contrariados y prontos para la insumisión, también se mostraron dispuestos a acudir a la prensa liberal para que en sus columnas se señalara una vez más la terquedad de este obispo.
Incluso sospechaban que los párrocos de Refoxos, Merens y San Benito do Rabiño se hubieran encargado de suplicarle al prelado la denegación de esta petición de la población de Lapela, afirmando que al de San Benito sí le llegó a prometer que no la aceptaría.
La razón que han aducido es aquélla de que «en la parroquia que anteriormente regentó este sacerdote halló asilo seguro el actual Obispo de Orense después de los célebres y luctuosos sucesos de Osera, para librarse de las justas iras populares» 119.
Por tanto, los sucesos de Oseira constituyeron un verdadero drama, cuya sombra alargada minó la popularidad de este prelado, ciertamente autoritario, pero celoso y digno de elogio por tantos otros aciertos.
El obispo Ilundain y Esteban debe ser catalogado como una de las figuras más eminentes del episcopologio ourensano en su época más contemporánea.
Considero que estas páginas que revelan interesantes noticias inéditas sobre este personaje, ayudan a completar la visión que merece su fecundo y trabajado pontificado.
Las fuentes documentales vaticanas propician una lectura más preclara de la azarosa actividad episcopal del Dr. Ilundain que tuvo que hacer frente a una época no fácil en que las ideas partidistas generaban comportamientos que habrían de desembocar en la guerra fraticida española.
Junto a los temas aludidos, quedan otros muchos en el tintero que futuros estudios ulteriores podrán completar esta aportación a partir de la inédita documentación diocesana.
Así, por ejemplo, se manifiesta en más de una ocasión su preocupación social, puesto que ante la emigración pide que se forme bien en la fe a los niños que han de partir a otras tierras en procura de una mejor bonanza económica, a la vez que se fomenta el cooperativismo y la fundación de sindicatos agrícolas para evitar que la mano de obra ourensana se vea obligada a emigrar.
Por otra parte, su caridad fue grande y públicamente reconocida sobre todo después de su generoso y heroico comportamiento en la gravísima epidemia gripal de 1918, tras facilitar a sus expensas: albergue, cariño, alimentos, lecho y abrigo.
Para ello ni siquiera se reservó el edificio del Seminario, que lo convirtió en hospital 120.
Este rasgo, digno de eterna alabanza, indujo a la Excma.
Diputación Provincial a recoger la gratitud del pueblo ourensano, solicitando para él la Gran Cruz de Beneficencia por la abnegación y el desprendimiento mostrado en una situación tan extrema 121.
En 1920 es preconizado como arzobispo de Sevilla.
Su Majestad el Rey Alfonso XIII se sirve expedir con fecha del 18 de noviembre último el siguiente real decreto: «Atendiendo al celo religoso, virtud, ciencia y demás recomendables circunstancias de Don Eustaquio Ilundain y Esteban, Obispo de Orense, Vengo en nombrarle para la Iglesia y Arzobispado de Sevilla que ha de quedar vacante por traslación de Don Enrique Almaraz y Santos» 122.
Cinco años después recibe el capelo cardenalicio.
Fallecerá en Sevilla en 1937, a pesar de que fue designado para la archidiócesis de Toledo en 1927, la que rechazó por dos veces, aduciendo su falta de salud.
Fue sepultado a los pies de Nuestra Señora de la Antigua, en la catedal de Sevilla.
He aquí algunas consideraciones sobre su pontificado, a partir de la necrología publicada en el Boletín Eclesiástico de Sevilla: «el juicio de su pontificado se puede resumir diciendo que su paso por la diócesis de Sevilla deja una huella imborrable de ciencia divina, piedad eminente, celo prudentísimo y el más alto espíritu de justicia con que siempre vivió aureolado su nombre y actuación episcopal» 123. |
El objeto de este trabajo es establecer un mapa de los asentamientos costeros de la Galicia romana claramente vinculados con la explotación del mar, en particular las instalaciones salazoneras, ya que los últimos hallazgos arqueológicos permiten valorar mejor la importancia de esta producción en el noroeste peninsular.
Galicia romana, recursos marinos, salazón, factorías salazoneras, pescado, salinas.
* Este trabajo fue presentado en el encuentro «La economía y el mar en la Hispania
En los últimos años se ha producido, en general, un significativo aumento en el número de yacimientos romanos costeros^ vinculados, en algunos casos con claridad, a la explotación de los recursos marítimos, hecho que nos ha obligado a replanteamos el mapa litoral de la Galicia romana.
En particular, nuestro interés aquí se centra en las instalaciones de salazón que se han podido reconocer hasta el momento con mayor seguridad.
Tras sondeos previos, en 1995 una excavación saca a la luz interesantes restos en la playa de Carril, cerca de la punta conocida como O Fiunchal (Alcabre-Vigo, Pontevedra)^, que según todos los indicios pertenecerían a un asentamiento ex novo.
^ En la última catalogación publicada sobre la zona cantábrica se recogen 21 yacimientos confirmados en la provincia de A Coruña y 5 en la de Lugo.
FERNANDEZ OCHO A, C. y MORILLO CERDAN, A.: De Brigantium a Oiasso.
Una aproximación al estudio de los enclaves marítimos cantábricos en época romana, Madrid, 1994, p.
La lista se amplía hasta más de 180 yacimientos y restos romanos aislados de diverso tipo para toda la franja cantábrica, desde A Coruña hasta la desembocadura del Bidasoa (ibidem,p.
^ CASTRO CARRERA, J.C.: «Intervención arqueolóxica no xacemento romano de De entre las estructuras descubiertas se reconocen hasta tres tanques de salazón.
El más claro acota un espacio rectangular de medidas aproximadas de 1,60 X 2,70 m, que se compone de una superficie horizontal delimitada por un zócalo de sección semicircular, que apenas levanta 6 cm en alzado, y enlaza el pavimento con un enlucido del muro.
Pavimento, zócalo y enlucido están realizados a base de opus signinum.
Bajo el pavimento, y como preparación de éste, se suceden -en unos 40 cm-distintas capas de gravas y de piedras pequeñas y medianas hasta llegar, finalmente, al sustrato de arena.
Se trataría, por tanto, de una instalación de salazón, con una batería de tanques, dos estancias inmediatas y otra más al oeste que fiíncionarían como lugares de trabajo, que estarían cubiertas, a tenor del derrumbe registrado de tégulas e imbrices.
Lo delimitado del área excavada no permite a los arqueólogos determinar si estas instalaciones pudieron formar parte de una villa o bien constituir una factoría aislada.
A partir de los materiales del yacimiento, éste se puede adscribir a época tardorromana, entre los siglos III-V.
El yacimiento se localiza en un extremo de la Playa del Cocho (Alcabre-Vigo, Pontevedra), a tan sólo 500 m. al oeste de O Fiunchal.
Se practicó una pequeña excavación de urgencia en 1989, que puso al descubierto restos constructivos pertenecientes a la cimentación de una estructura para cuya realización se rebajó la roca base con el objeto de asentar mejor las piedras y dar mayor firmeza a la construcción.
También se constatan diversos muros que conforman diferentes estancias.
Al noroeste, a unos 4 m de la esquina de la construcción, una roca, más adentrada en el agua, presenta unos rebajes y un muro que le dan forma cuadrangular y una superficie plana; aún se observa parte del piso y el revestimiento lateral de opus signinum.
Hidalgo Cuñarro señala la posibilidad de que se trate de parte de una villa con un estanque o pileta de salazón; si esto se confirmase y de haber tenido más estanques, podría tratarse de una factoría salazonera o también podría haber ñmcionado como una v///a-factoría^ ^ HIDALGO CUÑARRO, J.M.: «Últimas excavaciones arqueológicas de urgencia en Vigo: castros y yacimientos romanos», Cástrelos, 3-4 (1990-91), pp. 191-215;195-196 Aunque el material recogido fue escaso, éste apunta una cronología de los siglos III-IV.
No hay información suficiente sobre este yacimiento y existen, por tanto, muchas dudas al respecto de que albergase una instalación salazonera"^.
Dentro del área del yacimiento de la calle Pontevedra/Areal, en el interior del actual núcleo urbano de Vigo, se localizan unas extensas sali-nas^ El emplazamiento se configura sobre el flanco de la pendiente natural que limitaba antaño con la zona de marisma intermareal.
El amplio yacimiento presenta varios niveles de ocupación (embarcadero, salinas, necrópolis y asentamiento), que abarcan un arco cronológico que podría ir desde el s. II a.
VI-VIL El más antiguo es un nivel de playa, en el que los datos -abundantes fragmentos de ánfora-apuntan a un uso portuario de la zona, desde el s. II a.
C. a inicios del I d.
C. A partir de entonces, el nivel del mar retrocede, y sobre la playa se instalan unas salinas cuya explotación abarcaría los siglos I-II/III.
El abandono de éstas coincide, o fue provocado, por una bajada del nivel del mar.
Posteriormente, el espacio se transforma en una necrópolis (III-VI).
"^ Como «establecimiento de salazón» figura en FILGUEIRA VALVERDE, J. y GARCÍA ALEN, A.: «Materiales para la Carta Arqueológica de la provincia de Pontevedra», Museo de Pontevedra, 8 (1954-56), pp. 18-241;p.
LOMBA, A.M.: «Contribución al estudio de la industria de salazón de época romana en el N. O. peninsular».
Lucerna, 2 (1987), lo considera un centro salazonero; NAVEIRO LÓPEZ, J.L. y PÉREZ LOSADA, R: «Un Finisterre atlántico en época romana: la costa galaica (NW de la península Ibérica)», en WOOD, M. y QUEIROGA, F.: Current Research on the Romanization of the Western Provinces, Londres, 1992, p.
12, lo cuestionan; y FERNÁNDEZ OCHOA, C. y MARTÍNEZ MAGANTO, J.: «Las industrias de salazón en el norte de la península Ibérica en época romana.
^ Las salinas ocupan varias parcelas que exigen diversos sondeos y excavaciones: parcelas n° 13 y 14 de la U. E. Rosalía de Castro; y n° 5 de la Calle Hospital.
Los sondeos practicados en 1995 y los nuevos trabajos arqueológicos de 1996^ permiten delimitar la superficie ocupada por las salinas, unos 400 m^, y la disposición de los estanques de decantación.
Los tanques serían espacios adosados, de planta rectangular, delimitados por lajas de piedras colocadas en hiladas y orientadas al noroeste-sureste.
Las piedras de los estanques están hincadas en un piso de arcilla.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
También se constata la presencia de un homo (ss.
I-II), asociado probablemente al nivel de las salinas.
Los trabajos arqueológicos practicados en una finca cercana en 1996 y 1997 ponen de relieve la continuidad de las salinas^.
Nuevos sondeos en el entorno muestran que éstas no están en la misma rasante, por lo que se puede hablar de una disposición escalonada de las cubetas^
A Igrexiña se sitúa en el extremo suroeste de la Península do Morrazo, en el lugar de Nerga (parroquia de San Andrés de Hío).
En la zona se constata la presencia de un yacimiento castreño en una colina, así como un pavimento de salinas, cuya producción abastecería las instalaciones de salazones romanas halladas al pie del castro.
^ ACUÑA PINEIRO, A.: «Informe valoración: Excavación arqueológica del solar rf 5 de la Calle Hospital, Vigo (Pontevedra)», Servicio de Arqueoloxía.
Dirección Xeral de Patrimonio, Xunta de Galicia, 1995; «Informe valoración II: Ampliación proyecto de sondeos y excavación arqueológica del solar n° 5 de la calle Hospital, Vigo», Servicio de Arqueoloxía.
^ PRIETO ROBLES, M^ S.: «Informe valorativo: Excavación arqueológica en área en la parcela n° 13 de la U. E. Rosalía de Castro 1, Vigo», Servicio de Arqueoloxía.
Durante la excavación de 1999 se sacan a la luz cubetas de diferentes dimensiones según los niveles; vid. CASTRO CARRERA, J.C: «Escavación arqueolóxica en área na parcela n'' 14 da U.E. 1-05 Rosalía de Castro 1, Vigo», Servicio de Arqueoloxía.
El tanque de salazón estudiado en 1999^ presenta planta cuadrangular de 2,90 X 2,40 m y una altura máxima de 1,15 m con unos 8 m^ de capacidad; sus paredes interiores, de esquinas redondeadas (cóncavas), y zócalo de sección convexa están recubiertas de una gruesa capa de opus caementicium.
Este tanque prolonga sus muros bajo la duna de arena, por lo que formaría parte de una de las cuatro cubetas, dispuestas en batería, cuya existencia se conoce por Massó^^.
Las instalaciones se caracterizan por el gran tamaño de los tanques, el opus caementicium que recubre sus paredes y el zócalo convexo que recorre el fondo del estanque.
Parece que se trataría, en origen, de un asentamiento castreño que se transforma a principios de era en una factoría conservera y es abandonado pacíficamente en la segunda mitad del s. IV.
Los circuitos comerciales vienen indicados por la presencia hegemónica de ánforas lusitanas y locales, en detrimento de producciones hispanas, norteafricanas o del Mediterráneo oriental.
La estructura de la fábrica de salazones sería la siguiente: cuatro tanques para salar pescado, un anexo y un muro paralelo por el este.
Superficie, volúmenes, recubrimiento y zócalo a «meia cana» son algunas de las características propias de factorías similares documentadas en el estuario del Tajo y litoral del Algarve, donde repiten dataciones que arrancan de mediados del s. L Acuña Pineiro plantea hipotéticas cuentas de producción de la factoría; partiendo de 8 m^ para volumen de tanque y aceptando la simetría de los otros tres, daría un volumen mínimo de 32 m^ de conserva de pescado, obtenidos en un promedio de 20 días de tratamiento.
Aceptando una actividad estacional que limitaría el acopio de materia prima (pescado y sal) a los tres meses estivales, arrojaría una producción de 140/150 m^ cuyos excedentes habrían de orientarse hacia una exportación atestiguada por las salazones portuguesas.
^ ACUÑA PINEIRO, A.: «Memoria técnica de intervención arqueológica.
Sondeos, protección y catalogación del yacimiento de A Igrexiña, Cangas (Pontevedra)», Servicio de Arqueoloxía.
^^ En 1963 Enrique Massó comunica al Museo de Pontevedra la aparición de abundante tégula, fragmentos de ánfora... y de cuatro tanques de salazón construidos en batería con fábrica de argamasa romana y de grandes dimensiones.
BOUZA BREY, R; ALVAREZ BLÁZQUEZ, J. y MASSÓ BOLÍBAR, E.: «Las aras del santuario galaicoromano de Donón (Hío-Cangas)», CEG, 26/78 (1971)
El municipio de Bueu se halla en el extremo noroccidental de la península del Morrazo, muy próximo a la línea de costa, al norte de la ría de Pontevedra.
La zona posee excelentes condiciones para la actividad pesquera.
En el barrio de Pescadoira se constata una fábrica de salazones de época romana datable hacia la segunda mitad del s. I y IL Los sondeos de 2000^^ descubrieron un interesante conjunto fabril de salazón (tanquetas, construcciones anejas, canales, etc.) y una industria alfarera (homo cerámico para la constmcción de ánforas para el transporte de productos y cerámica de uso común).
Todos estos restos aparecen, además, asociados a una residencia tipo villa, definida por los restos de muros de habitación dispuestos en tomo a un patio central porticado.
La excavación del solar^^ revela una batería de seis tanques, con una planta en L, dos piletas en un brazo y las cuatro restantes en el otro, ocupando una superficie de unos 50 m^.
La villa romana de Adro Vello se sitúa en San Vicente de O Grove, Pontevedra.
La campaña de 1988^^ descubre la existencia de una cubeta para producir salazón de pescado, en la que sobre el piso aparece una capa uniforme de unos 20 cm de espesor formada por escamas y piezas esqueléticas de pescado.
Este tanque muestra paredes de mampostería de unos 30 cm de espesor, revestidas en su interior por un cuidado revoco de cal y pequeños pedazos de piedra (en su mayor parte de cuarzo) y tejas o ladrillos.
Sus aristas cóncavas fueron trabajadas con mucho cuidado para facilitar su limpieza; el piso de la habitación sobre el cual se ubica el tanque es de opus signinum.
En su interior se constata la cimentación de un muro " VIÑAS CUE, R.A.: «Sondeos arqueológicos, manuales y mecánicos en el solar rf 7 de la Avenida Montero Ríos (Bueu, Pontevedra)», Servicio de Arqueoloxía.
^^ DÍAZ GARCÍA, R: «Excavación arqueológica en área en el solar n° 7 de la Avenida Montero Ríos (Bueu, Pontevedra)», Servicio de Arqueoloxía.
En opinión de Carro Otero^"^, si se tiene en cuenta que los ciclos de salmuera eran de, aproximadamente, veinte días daría la hipotética capacidad productiva máxima anual de 184,69 m^ Las piletas formarían parte de un yacimiento anterior a la villa tardía (siglos III-IV), cuyos restos se superponen a los de los cetaria.
Una identificación de urgencia apunta que las especies piscícolas integrantes de la última capa de salazón son sardinas y jureles, en función de los restos recuperados.
A partir de las obras realizadas en el puerto de Vilagarcía de Arousa, en 1921, aparecen unas piletas, dos de ellas completas, revestidas de mortero calizo con morrillo de cuarzo; en 1938 se descubren varios tanques cuya forma y características constructivas (revoco de opus signinum) parecen indicar su empleo para la salazón de pescado.
Estas cubetas podrían estar relacionadas con el cercano castro de Alobre, en cuyo caso se darían dos momentos distintos de uso: uno prerromano y otro romano, cuyo período final estaría en tomo al s. IV^^
Esta factoría de salazón fue descubierta por el desplome vertical del talud costero, debido en parte a las estructuras defensivas del s. XVIII que se le superponen.
Su situación, a la entrada de la ría de Ferrol, en la costa norte, cerca de Cabo Prioriño Chico, abrigada de los vientos de componente norte, ofrece muy buenas condiciones como fondeadero estival, época en la que predominan los vientos del nordeste coincidiendo, precisamente, con el momento en que las especies más empleadas para el salazón: bonito {sar- da saradd), sarda {scomber scombrus) y sardina {sardina pilchardus) se aproximan a la costa.
Según los restos que quedaron visibles, bajo el pavimento y entre las cimentaciones de las defensas costeras, se distinguen muros de mampostería que separan hasta siete tanques (seis de igual tamaño, 2 m de ancho, y uno menor, 1,15 m) y una edificación anexa a su derecha: un pequeño muro y un derrumbe de tégulas, que pudo formar parte de un pequeño anexo para alojamiento del personal, herramientas y materias primas^^.
Los tanques, aparte de los muros de mampostería de separación, conservan en sus fondos una especie de argamasa u opus signinum, muy alterado, del que prácticamente sólo queda una gruesa capa de grava de cuarzo que reforzaba la impermeabilización.
Estos siete tanques nos situarían ante una factoría de tamaño medio (Naveiro realiza una reconstrucción de la posible instalación salazonera^^), con una producción superior a las necesidades del consumo local, por lo que es posible suponer que ésta estaría destinada a la exportación.
La ausencia de materiales dificulta su encuadre cronológico, aunque las etapas tardías parecen las más probables.
Las obras del Paseo Marítimo (junio 1997)^^ afectaron a las salazones descubiertas por Federico Maciñeira a principios del s. XX.
Según este autor existían diez pilas revestidas con sucesivas capas de opus signinum', la estructura estaba formada por muros de pequeña mampostería asentada en barro^^.''
VÁZQUEZ GOMEZ, X.L. y SAN CALUDIO SANTA CRUZ, M.: «Unha factoría romana de salgadeira en Cariño (Ferrol)», Larouco, 2 (1996) A partir de esta información, durante las excavaciones del verano de 1987 en el Castro de Prados se comprueba la existencia de un muro de mamposteria perteneciente a uno de los silos citados por Maciñeira, en el talud del terreno donde éste situaba las salazones; en este talud se observan pedazos de cerámica romana, tégulas y conchas.
El cabo de Estaca de Bares es la punta más septentrional de la península Ibérica.
Pertenece a la comarca de Ortegal, en la zona nororiental de la provincia de A Coruña.
Maciñeira realizó trabajos de prospección y excavación en diversos lugares del ayuntamiento de Mañón, a principios del s. XX.
Este autor cita numerosos restos materiales hallados en la villa y puerto de Bares; además de los dos tanques cuadrangulares de esquinas redondeadas (de los que facilita croquis)^^, Maciñeira menciona una canalización de agua de barro cocido, realizada a base de piezas de sección rectangular y de 50 cm de largo ensambladas entre sí.
Esta canalización abastecería de agua la instalación, a partir de un arroyo próximo^^ Todo ello apuntaba la existencia de una importante área arqueológica en Bares, en concreto una posible villa romana con mosaico en el peñón de Eirexa-Vella, seguramente relacionada con la industria de salazón localizada en la carretera de acceso al puerto, y con los orígenes del puerto.
La confirmación de una villa a mare indicaría un importante desarrollo comercial, siendo el abrigo más septentrional de la Península Ibérica para la navegación atlántica.
No hay que olvidar que en los dos lados de la costa de Bares, en los vecinos puertos de Espasante y Viveiro, se conocen otras dos factorías de salazones romanas.
Pese a la reducida excavación^^, ésta parece corresponder a la parte residencial de una villa tardorromana; no hay información sobre la parte productiva, rústica, pero los abundantes datos arqueológicos que proporciona el puerto de Bares, muy relacionados con silos de salazón situados a escasa distancia de la villa con la misma cronología, pueden apuntar la hipótesis de la separación en el espacio entre la parte residencial y la productiva.
La observación en excavación de materiales, fundamentalmente cerámicas, que contextualizan la villa romana de Bares, y su mosaico, aproximan la cronología al siglo III con pervivencia hasta el V^^ Area La consideración de las ruinas de la Playa de Area como posible factoría de salazón plantea aún hoy ciertas dudas ante la imprecisión de los datos y la falta de excavaciones del yacimiento^"^.
En la playa de Area o de San Xulián (Viveiro, Lugo), bajo las dunas que delimitan la playa por el este, los temporales de fines del año 1951 sacaron a la luz unos hallazgos arqueológicos que en su día valoró, pero ^^ RAMIL GONZÁLEZ, E.: «Escavación arqueolóxica na villa romana de Bares» (Campaña de 1997), Servicio de Arqueoloxía.
Dirección Xeral de Patrimonio, Xunta de Galicia, 1999.'^^ Se puede seguir la historia del yacimiento en el trabajo de NOVO GUISAN, J.M.: «Las ruinas de la playa de Area (Viveiro, Lugo), historiografía y mitología de un posible yacimiento arqueológico», Estudios Mindonienses, 16 (2000), pp. 467-505.
NAVEIRO LÓPEZ, J.L.: El comercio antiguo..., p.
94, pone en duda la interpretación tradicional de los restos como parte de una factoría de salazones romana.
Por su parte, a Pérez Losada la presencia de paredes pintadas le lleva a interpretar las ruinas como parte de una villa; vid.
183). de modo impreciso, M. Vázquez Seijas.
Los restos de muros conservados, dispuestos perpendicularmente a la playa, alcanzaban unos 85 m^^ Una segunda galerna destapó ruinas en 1965, descubriéndose «edificaciones y canales»; según Chao Espina, los muros tenían traza de ser medievales pero en ellos reaprovechados había materiales más antiguos.
Este autor no duda en afirmar que en los muros medievales se reutilizan materiales romanos, que las piletas son también romanas y que una moneda de Gordiano confirma la misma cronología^^.
Las ruinas, pues, pertenecerían a un poblado romano dotado de una factoría pesquera.
En trabajos recientes, algunos autores mantienen la inclusión de este yacimiento dentro de las industrias de transformación de pescado^^.
LA PRODUCCIÓN DE SALAZONES
Desde la cultura castreña se conoce la explotación de los recursos marítimos de la costa gallega.
Pesca y marisqueo formaban parte de las actividades económicas de los habitantes de los castros y sus productos integraban la dieta alimentaria de sus poblaciones.
Así lo demuestran los abundantes 'concheiros' que almacenan numerosos restos de moluscos, así como anzuelos y pesas recogidos y que eran utilizados en actividades ^^ VÁZQUEZ SEIJAS, M.: «Factorías pesqueras en la playa de Area», BCPML, 5 (37/38, 1952), pp. 110-114.
Tras los temporales de fines de 1951 reconoce los restos como propios de «una factoría romana de pesquería, por la disposición de los muros y las características constructivas de varios bloques de mortero, coincidentes con los de otras factorías que han existido en la zona costera que va desde Foz a la Estaca de Bares.
Que esta edificación fue romana, lo acusan, a demás de los materiales empleados en la construcción (...) los pedazos subsistentes de tanques o pilos, hechos con el característico hormigón romano, denominado opus signium [sic]...
Uno de estos trozos, de más de un metro de largo, deforma ovalada, quedó encajado entre las piedra.
Conserva una parte del reborde con las aristas interiores redondeadas, al igual de los hallados en Bares...» (p.
Además más adelante indica que la dirección de los muros es perpendicular al litoral (p.
FERNÁNDEZ OCHOA, C: Una industria de salazones de época romana en la Plaza del Marqués.
Además, los estudios de materiales paleontológicos han confirmado la presencia de especies diversas de media y gran talla, en buena medida presentes también en las aguas costeras gallegas actuales^^ En la cultura castreña, el aprovechamiento de los mariscos lo realizarían exclusivamente los poblados situados en la propia costa con objeto de cubrir principalmente las necesidades de subsistencia.
En el período romano se observa un cambio progresivo de poblamiento: en la costa algunos castros se engrandecen, otros se abandonan y surgen nuevos tipos de asentamientos ligados al mar.
Así, no podemos definir un solo modelo que caracterice el aprovechamiento de los recursos marinos; ahora entra en juego la distinta funcionalidad de cada establecimiento.
Por otra parte, otra novedad derivada de la presencia romana será la intensificación de la explotación pesquera: aumenta el área de captación de mariscos y se perfeccionan las técnicas; básicamente asistimos a un aprovechamiento intensivo centrado en un reducido número de especies -sobre todo ostra-.
En el litoral hay mayor diversidad de especies, lo que puede indicar un doble recorrido de los recursos marinos recogidos, y mientras una parte constituiría un mayor o menor complemento de la dieta del poblado, la otra posiblemente se destinaría al abastecimiento de los centros del interior.
La presencia de productos de la pesca y marisqueo en el interior se documenta tanto en villae como en castros.
En cuanto al pescado, sabemos que los romanos fiaeron grandes degustadores de este alimento, tanto marítimo como fluvial, así como mariscos y crustáceos bajo multitud de preparaciones.
Las fuentes documentan en las mesas ricas, o cocina cortesana: túnidos, morena, lenguado, y rodaballo; en las pobres: anchoa, sardina, carpa, penca y trucha.
En la época era muy solicitado además el pulpo.
En Lugo, ante la ausencia total de restos de pescado, son relativamente abundantes los malacológicos.
Además tenemos el testimonio musivario: Cigarrosa y Parada de Outeiro, en Ourense; y la Piscina de Santamaría (enlosado de la Plaza Catedralicia) y Mosaico de Batitales en Lugo (en este último aparecen anguilas, rodaballos, lampreas, estrellas de mar y moluscos bivalvos).
Por otra paite, sí supone una innovación rotunda la aparición de instalaciones para la conserva mediante la técnica de la salazón; es decir^ se incorpora ya una industria de transformación de productos marinos.
La producción, comercialización y consumo de conservas de pescado es característica del mundo clásico y la riqueza derivada de sus actividades constituía un estímulo económico valiosísimo en todo el mundo mediterráneo.
Entre los romanos, la salazón del pescado llegó a constituir una industria muy desarrollada.
El pescado era destripado y cortado en grandes trozos triangulares o cúbicos con cortes para facilitar la penetración de la sal, y colocado en grandes cubas de mortero, donde era mezclado con una cantidad equivalente de sal.
Tras una maceración de veinte días se retiraba y encerraba en ánforas con tapones de barro, que se almacenaban para su posterior explotación.
Tradicionalmente se circunscribía la explotación de salazón de pescado en Híspanla a la costa andaluza, marroquí (litoral norte y occidental de Mauritania) y lusitana (hasta el estuario del Tajo), así como a la región levantina e insular de la provincia tarraconense.
No obstante, las investigaciones de los últimos años han permitido abrir este cuadro a nuevos territorios, ampliando la perspectiva; se incluyen ya la franja cantábrica o la Armórica francesa (bahía de Douamenez), así como el litoral gallego, que continúa de este modo las producciones del norte portugués.
De esta manera, el panorama que se vislumbra en la actualidad es más extenso y rico.
En la costa cantábrica sobresale la aparición de una factoría de salazón en Gijón, en la Plaza del Marqués^^; más dudas plantea el yacimiento de Bañugues (Gozón, Asturias).
En la costa vasco-francesa se halla la factoría de Guèthary (Laburdi), a pocos kilómetros de la frontera española.
Y, por último, en el norte portugués las factorías más septentrionales de Angueiras o Lama marcan la transición con las costas gallegas^^.
Por supuesto, las explotaciones del norte peninsular no presentan la misma intensidad ni las mismas dimensiones de otras regiones más destacadas.
Pero son igualmente significativas, porque, en muchos casos, su producción parece ser excedentaria, lo que implicaría salidas comerciales de mayor o menor alcance.
Por otra parte, las instalaciones salazoneras, además de con la actividad pesquera, se relacionan también con la producción alfarera de ánforas para el transporte (como se ve en Bueu) así como con la extracción de sal (caso de Vigo).
Todo ello indica, en última instancia, la importancia que cobra la explotación de los recursos marinos durante la dominación romana, también en Galicia La mayoría de las explotaciones salazoneras que encontramos en la costa gallega buscan lugares abrigados, acomodándose en las rías, en zonas que cuentan con agua dulce en abundancia, necesaria para el lavado del pescado, y sal.
Allí encontramos instalaciones muy similares, de tipo medio o pequeño, con piletas o tanques alineados, separados por muros de opus incertum e impermeabilizados en su interior mediante capas de opus signinum.
Existe cierta concentración de este tipo de factorías en las Rías Baixas y en el entorno de Viveiro.
El consumo de pescado que hacían las industrias de salazón era muy importante y para su abastecimiento se recurría a varios sistemas de captura; el más destacado era la pesca con red.
Todas las especies eran susceptibles de ser tratadas, pero se preferían sobre todo los esturiones y los atunes de diversas especies (escómbridos).
Conocida es la riqueza piscícola de la región.
No obstante, los escasos restos faunísticos que dejan estas factorías, debido al aprovechamiento exhaustivo que se practica las piezas, dificulta la investigación.
De hecho contamos con muy pocos estudios ictiológicos; pero, en cualquier caso, éstos revelan la presencia de especies de talla menor así como muestras también de especies mayores, como por ejemplo la caballa.
Si esta tendencia se confirmase podríamos asistir a una significativa variación en las capturas; de la pesca litoral, típica de las comunidades castreñas, a la de altura, gracias a los cambios que propicia la romanización del litoral.
En los trabajos realizados en Adro Vello, a partir de los restos escamo-osteológicos recuperados, entre las especies piscícolas se reconocen sardinas y jureles^^ Otro elemento necesario para el proceso de salazón, además del pescado, era obviamente la sal.
Las salinas de Vigo son la manifestación más rotunda de esta explotación.
En Galicia, los yacimientos salinos más destacados se sitúan en la ría de Arousa, próximos a los establecimientos de Vilagarcía y Adro Vello (O Grove).
Por otra parte, la toponimia de la región (Saines, Salga...) parece querer corroborar estos datos; y, finalmente, documentos tardomedievales sitúan salinas marinas en la comarca de Vilagarcía, costa norte de Lugo, cercanías de Pondeume y ría de Betanzos^^.
En cuanto a la «cronología» de estos yacimientos, la explotación salazonera de Adro Vello parece encuadrarse en los siglos I-II, así como la de Bueu y, quizá, las de Espasante y Bares; por otra parte, también las salinas de Vigo corresponden a esa época.
Por tanto, la implantación de este tipo de instalaciones podría iniciarse ya tímidamente en época altoimperial, pero se prolongaría e incrementaría en la etapa siguiente, sobre todo en los ss.
III y IV (como el ejemplo gijonés).
Sabemos que los grandes centros de salazón de la Península viven su auge durante el Alto Imperio (caso claro de los béticos), pero no hay que descartar la importancia de los mercados locales y regionales en el Bajo Imperio.
Así parecen indicarlo también algunas instalaciones lusitanas^^ La explotación de los recusos marinos sufre pues en época romana en el noroeste peninsular una transformación importante.
Se intensifica y diversifica la producción y aparecen nuevos asentamientos estrechamente vinculados a las actividades pesquera y marisquera.
La explotación del mar supera ya en muchos casos la mera satisfacción de las necesidades ^^ FERREIRA FRIEGUE, E.: Galicia en el comercio marítimo medieval, A Coruña, 1988, p.
La producción local era escasa y había que recurrir a las importaciones; aún así se constata la existencia de salinas concentradas en la ría de Arousa, especialmente en la península del Saines.
La actividad era tan característica de la comarca que ésta halla reflejo en su propio nombre: Territorium Saliniense.
^^ Los estuarios del Sado y Tajo y algunos complejos de la costa del Algarve tendrían una mayor presencia productiva en el marco imperial en el Bajo Imperio, según lo indica BUGALHO, J. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es locales de las poblaciones costeras para convertirse en una actividad que abastece de productos frescos, o ya elaborados, a una zona tal vez no despreciable del territorio, donde pudiese haber ya grupos sociales con mayor poder adquisitivo. |
Las fechas propuestas permiten observar el paso de la escritura visigótica a la Carolina.
Se incluye un apéndice con tablas de análisis diplomático y paleográfico, una muestra de las escrituras más representativas, índices onomástico y toponímico, y bibliografía.
La presencia de escrituras de Vilanova en el fondo de Oseira no debe atribuirse al desorden sufrido por el traslado de los documentos a Madrid cuando la desamortización: es posible que ambos monasterios tuviesen alguna relación, debido quizá a la coincidencia geográfica de sus bienes^, lo cual se demuestra con la presencia de diversas escrituras de Vilanova en el Repertorio de Oseira de finales del S. XVIP; asimismo, el hecho de que Guntroda Suárez, la fiítura fiíndadora del monasterio de Vilanova, figure en el año 1137 entre los confirmantes del documento fundacional de Oseira no hace más que abundar en las posibles relaciones existentes entre ambos monasterios^.
Otra prueba más sería el hecho de que el abad de Oseira don fray Suero de Oca (1485-1513) hubiera tomado en 1509 la encomienda del coto de Dozón con su monasterio^ Las instalaciones que compondrían el monasterio de San Pedro de Vilanova de Dozón no han llegado hasta nuestros dias: sólo pervive su bella iglesia románica, hoy la parroquial de Santa María de Dozón, antes denominada de San Pedro do Mosteiro^.
El recuerdo del edificio monástico se conserva, sin embargo, en la existencia del topónimo O ^ La mayordomía ursariense de «Lalín y Deza» es un ejemplo, pues sus bienes se extienden por toda la comarca del noreste pontevedrés; v. pp. 93-102 en PÓRTELA, M^ J.; GARRIDO, M.; ROMANI, M., Repertorio para las escripturas del Archivo Bajo.
Catálogo del Archivo Monacal de Oseira en 1629, [Santiago], Tórculo, D.L. 1993.-Además, los bienes del monasterio de Vilanova se entremezclaban con los de Oseira en otras zonas de las provincias de Orense y Pontevedra: v. a estos efectos la voz Vilanova de Dozón, monasterio de San Pedro de, en GRAN ENCICLOPEDIA GALLEGA, T. 30, p.
86, y también croquis cartográficos en ROMANÍ MARTÍNEZ, M., El monasterio cisterciense de Santa María de Oseira (Ourense): estudio histórico.
Santiago de Compostela, 1989. ^ En efecto, algunos de los documentos publicados por Duro Peña (v. nota 1) se contienen en extracto en el citado Repertorio (v. nota 4): así el doc. n° 1 de Duro se corresponde con la p.
93 Mosteiro^^, dentro de la misma parroquia, testimonio toponímico, esta vez sí acertado, del notabilísimo pasado medieval y monástico de este lugar.
El corpus documental de Vilanova es relevante, lo mismo que su dispersión: el Archivo Histórico Nacional en sus fondos de Oseira y Vilanpva, el Archivo Catedralicio de Orense, el Archivo Provincial de de la misma ciudad y el Archivo de San Pelayo de Antealtares custodian, como mínimo, cerca de 400 documentos contabilizados por el Sr. Fernández, entre documentos originales y copias en extracto.
La importancia de los 25 documentos que ahora se publican radica en que permiten un acercamiento a un espacio y a una sociedad rural, la Tierra de Deza, no muy sobrado en fuentes escritas para esta época.
Al mismo tiempo debe señalarse la abundancia de topónimos y microtopónimos mostrada, fundamentalmente, por la documentación de los siglos XI y XII que ha sido reiteradamente ignorada por los organismos y comisiones encargados de elaborar la toponimia oficial gallega^ ^ Los primeros datos de San Pedro de Vilanova se relacionan con su fimdadora, doña Guntroda Suárez, o más bien con su familia, como se deduce del aparato documental aquí transcrito^^.
De nuevo, tanto don Emilio Duro como el Sr. Fernández se han ocupado de esclarecer en mayor o menor medida los pasos precedentes a la fundación y su posterior abadologio.
Aquí no cabe más que considerar como fecha válida de fundación del monasterio la de 1154, pero sin ser esto óbice para que éste ya viniere funcionando como tal desde algunos años antes^^ Desde el punto de vista paleográfico, estos documentos ofrecen una interesante visión del campo paleográfico galaico: la tradicional escritura'^ Decreto 219/1998, do 2 de xullo, polo que se aproba o nomenclátor correspondente ás entidades de poboación da provincia de Pontevedra, Diario Oficial de Galicia, Santiago, 28 de Julio de 1998, p.
8541. ^' Puede comprobarse que en la documentación de los siglos referidos cualquier lugar, monte o accidente geográfico, por mínimo que sea, tiene su nombre: estas fuentes históricas deberían ser pieza clave para la recuperación rigurosa y, en algunas ocasiones, restablecimiento de la toponimia gallega.
^^ Pelagio Martínez, marido de doña Guntroda; su padre Suero Pérez y su madre Teresa Rodríguez; su hermano Pedro Suárez, son entre otros, los personajes más presentes en esta documentación.
^^ Véase como en el doc. núm. 13, de 1151, doña Guntroda ya es denominada «monasterii Sancti Petri de Villa Nova domine atque abbatisse».
Se desprende, pues, que antes de la fundación propiamente física del monasterio ya existía una comunidad que demandaba ese edificio. visigótica cursiva del antiguo reino astur-leonés se ve ya claramente influenciada y penetrada por la escritura llamada redonda o caligráfica castellana, no siempre bien entendida o asimilada por los amanuenses gallegos.
El fin definitivo del ciclo visigótico en la tierra dezana está representado por diez documentos realizados en la nueva escritura Carolina.
La transición a la nueva modalidad se percibe todavía en dos documentos que contienen reminiscencias gráficas visigóticas, tal como se expone en la tabla III del apéndice^^.
En el aspecto diplomático, sólo cabe destacar que la formulación de la mayoría de estos documentos muestra los últimos ejemplos de unos modelos arcaizantes de redacción caracterizados todavía por el uso de invocaciones, salutaciones, preámbulos, fórmulas de espontaneidad, introducción al dispositivo verbal mediante la partícula «ut», complejas frases de entrega y desposesión de los bienes cedidos, que con el tiempo se simplificarán hasta alcanzar a mediados del S. XIII la plena y característica formulación bajomedieval.
Se utilizan las normas habituales sobre abreviaturas y abreviaciones; además, debe tenerse en cuenta lo que sigue:
-Las invocaciones simbólicas se señalan en mayúsculas, seguidas de punto y guión: MAYÚSCULAS.--Los signos notariales se señalan en cursiva entre paréntesis (Signum), -El fin de renglón en el original se indica con « / «. -Las frases o palabras escritas entre renglones se transcriben en superindice en letra normal. -Las palabras tachadas se ponen entre paréntesis en la transcripción, en letra normal, seguidas de dos puntos y «tachado» en cursiva.' "^ Una excelente síntesis de las características gráficas de estos períodos escriptorios en LUCAS ALVAREZ, M., «Paleografía gallega.
Estado de la cuestión», Anuario de estudios medievales, 27, (1991) La edición de los documentos se complementa con un apéndice en el que, mediante tres tablas, se ofrece sintéticamente una aproximación diplomática (tabla I) y paleográfica (tablas II y III de letra visigótica y de letra Carolina, respectivamente) de los documentos aquí transcritos: de esta forma se evitan explicaciones pesadas y repetitivas y se posibilita la comparación de las diferentes características de las piezas documentales.
A continuación, siguen unas muestras en detalle de las escrituras más representativas, indicando el documento al que pertenece cada una.
El apéndice concluye con dos índices: el onomástico, que recoge a las personas susceptibles de interés, ya sea por su cargo, estado, profesión o filiación, y el toponímico, en el cual se exponen alfabéticamente los antiguos topónimos y, siempre que sea posible, su denominación actual.
Sirvan, pues, estas páginas para recuperar no sólo unas fuentes documentales, testigos de nuestra historia del medievo, sino también para sacar a la luz los antiguos nombres del espacio físico en el que nuestros antergos conocían sus dominios, hoy al alcance de todos nosotros.
Diego lohannes y su mujer Sancha Muniz venden a Juan Odarizy a su mujer Onega Vermuiz un casal en la villa de Quintana^ bajo el monte Mamuna de Cuñarro, en la parroquia de Santa María de Dozón, por 50 sueldos mergulieses y diversos artículos y animales.
Observaciones: Este doc. necesariamente tiene que ser copia, ya que presenta una letra Carolina muy perfecta: este tipo de escritura no se practica en Galicia, por lo menos, hasta el segundo tercio del siglo XII.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Pelayo Velásquiz vende a su hermano Martín Velásquizy a la mujer de éste, Odrocia Roderíquiz, dos quintas partes de unas heredades en la villa de Arcos.
Condo tivi ipsas villas in territorio Deza, conomento Grava, / suctus monte Agona, arogio Togia, per ubi divide con alias vilas; vindo ad vovis / ipsas IP V^ V^ pro que acipio de te in preciun cávalos IP' badios adpreciatos / in CLX solidos, tanto mici bene conplagui; ut de odie die vel tenpore de iuri meo / aberas et in vestro tradita.
Alosinda SusmascU bajo ciertas condiciones, dona Pelagio Martinz una heredad en la villa Toja junto al río del mismo nombre y bajo el monte Laro.
Onorico Froilaz y sus hermanos venden a Pelayo Martínez la tercera parte de un casai en la villa de Fonteboa por diez sueldos.
Pelagio Oduriz y Eilon Moniz venden a Logildo Luz y a su mujer Adosinda Martinz la tercera parte de una heredad en
Las hermanas Aragunta y Toda Fernández con Fernando, Pedro y Rodrigo Sanciiy hermanos, cambian con su «amita» doña Guntroda, abadesa de San Pedro de Vilanova, diversas heredades en tierra de Abeancos, recibiendo de la abadesa otras propiedades en las tierras de
María Pérez y sus hijos venden a doña Guntrodo Suárez la villa de Agiaz en la parroquia de San Julián, tierra de Ventosa, por un total de 30 sueldos.
Don Fernando Odarizy doña Guntroda Saurez litigan por la heredad de Rioseco en la villa de Santiago de Carracedo, tierra de Bubal.
Los jueces al efecto determinan que la disputa se resuelva mediante arbitrio de»hombres buenos», los cuales dictan el correspondiente laudo.
María Pérez dona a su hermana doña Tuda las heredades que tiene en Deza, Tabeirós, Bubal, Asma y otros lugares.
MADRID, AHN, 1510/9, perg., orig., latín, minúscula Carolina, pero con algunas letras todavía de trazado visigótico, 350 x 135 mm.
Observaciones: Las letras visigóticas se transcriben en cursiva.
Litigio sobre la mitad de la iglesia de Santa Eulalia de Canba y tres casales entre doña Toda, abadesa del monasterio de San Pedro de Vilanova de Dozon y Fernando Gutiérrez.
Por medio de hombres buenos, acuerdan que Fernando pague a la abadesa una renta y cumpla otras condiciones.
MADRID, AHN, 1511/6, perg., orig., latín, minúscula Carolina,185 Observaciones: El signo que precede a las dos X de la data, por su morfología recuerda a la «X horizontal» visigótica.
Aceptando que se trate de una X, la fecha resultante sería 1295; el día del mes no ofrece dudas.
Sin embargo, en la suscripción del notario se expresa que el rey es don F, pero en 1295 todavía reina Sancho IV (que no muere hasta abril del mismo año).
Por otra parte, la abadesa que se menciona no resultaría discordante en tal fecha.
Así pues, sólo cabe pensar que el notario, por razones desconocidas, hubiera cruzado la «s» de «Sancho» con un trazo horizontal, con virtiendo involuntariamente dicha «s» en una «f».
Finalmente, a falta de otra explicación, puede pensarse que el notario omitió una «I» al final de la data: de esta forma, la fecha se correspondería con el rey Femando IV, sin contradecir la cronología de la abadesa. «q'» y «q 's». «et» tironiano.
Sonegildo y su mujer Ledegundia donan a Pedro Osoriz, ahijado de ésta, varias heredades en San Pedro, en Bertosindi y en la villa de Todereo Elias.
El Conde don Rodrigo Ovéquiz y su mujer Toda Gunzálviz dan a Suero Pérez y a su mujer Teresa Rodríguez la villa de Castro por los servicios prestados.
Cenamir, bajo el monte Cerdo, cerca de la iglesia de de Santiago de Catasós, por diez sueldos.
Gudesteo y Pedro Veasquiz venden a Pedro Gudesteizy a su mujer el casal de Fregulfe en Vilamoure^ tierra de Abeancos, por cincuenta sueldos.
su hermana Elvira Munizy el marido de ésta, Pelayo SesnandiZf venden a Pedro Goeztezy a su mujer una heredad en Linares^ territorio deAbeancos, «iusta aulla Sancti lacobi».
El precio se paga en metálico y en especie.
Pedro Alfonsiz y su mujer Odrocia Cresconiz, juntamente con sus hijos, venden a Froila Arias y a su mujer Godina Arias una heredad en la villa de San Salvador de la O (Castro) en tierra de Dozon, por un caballo valorado en dos marcos de plata.
Eldara Crescóniz y Luzo Arias venden a Guntroda Suàrez una here- dad en la villa de Meitiriz, en la parroquia de San Miguel, al pie del monte Aurai y a orillas del rio Deza, por 30 sueldos.
Pedro Suárez cede a su hermana Guntrodo la heredad de Quintana en la parroquia de Santa María, en Tierra de Dozón, a cambio de otra heredad en Palacios de Monte, en Aguada.
Arias Luz pacta con Suero Pérez y su hija Guntrodo Suárez sobre unas heredades en San Esteban de Pórtela, Palacios, San Miguel de Luinosa y en San Fiz de Ribadulla.
Urraca Suárez vende a Guntrodo Suàrez la villa deAgrosagro en la parroquia de San Esteban, tierra de Camba, por 10 sueldos.
Relación de propiedades donadas por Pelayo Martínez y su mujer Doña Guntroda «Deo vota».
Teresa Arias dona a Urraca Gómez, abadesa de San Pedro Vilanova de Dozón las heredades que tiene en Barran, Paredes, Santiago de Amego y Santa María de Carballeda, y en otros lugares.
Petri de Garavelus cambia con sus sobrinos medio casal en Vilacova, por otro medio casal en Dozón, villa de Moi, parroquia de Santiago de Saa.
Pedro Martínez y su mujer doña Eximia venden a la abadesa de San Pedro de Vilanova de Dozón un casal en Munín, por 80 sueldos, reci- biendo aquellos dicho casal en usufructo.
Ruy Méndez vende a su hermano Juan lo que tiene en Carballo Longo y en Vilanovapor cien sueldos.
La abadesa de Vilanova de Dozon, doña Teresa Rodríguez, concede en foro a Fernán Díaz y a María Paa, su mujer, el casar deAlemparte, en San Miguel, por pago de dos cuarteros de pan, una regueif a j ciiaírí? gallinas. |
Este cambio de notaría aparece precisamente reflectido no documento do 1404.
Et non o leixedes de faser por rasón [ou]^^ enhargo que vos en eles da nosa parte foy posto, ca nos alçamos o dito enbargo en quanto tange a esta contía.
^^ Sobre la libertad délos caseros de la Yglesia ^^ Goncalo Prego de Montaos fue señor de la cassa de Montaos.
Juan Martínez d'Isoma, padre o tío del señor arcobispo don Álbaro de Ysoma, señor de la cassa de Rodeiro y Canba.
Bernardo Yánez do Canpo señor de la cassa de O Canpo.
Goncalo Zores de Ulloa F. de la Reportería acendiente de los condes de Monterrey.
Juan Barcia de Dubra señor de la cassa de Dubra [unió?] esposada en la de Montaos.
Citado por LÓPEZ FERREIRO, Antonio, Historia de la Santa..., tomo VII, p.
Nos el arçobispo de Santiago, capellán mayor de nuestro señor el rey et su notario mayor del reyno de León et oydor de la su abdiençia, por rrazón que a nos es dicho et fecho entender que lohán de Padrón, scripuano de la abdiençia de la nuestra igllesia de Santiago, se estendía et faze asentamjento público em dar et signar scripturas públicas dentro en la nuestra çibdat de Santiago como non deuja em grante perjudiçio de los notarios de la dicha nuestra çibdat a ynstançia de vna carta que He aujamos dado para em todo nuestro arçobispado de Santiago.
Por ende nos, considerando que vsando el dicho lohán de Padrón de lia dicha scripuanja, signando así como notario público dentro en la dicha nuestra çibdat, que seería grante perjudiçio a líos dichos notarios de la dicha nuestra çibdat et contra los sus priuilegios et libertades, por esta nuestra carta reuocamos et damos por ninguna la dicha carta que así lie damos de la dicha notaría pública del dicho nuestro arçobispado et queremos que non uala.
Et mandamos, so pena de la nuestra merced et de dos mili maravedís para la nuestra cámara, al dicho Juan de Padrón que non vse del dicho oficio de scripuano público em perjudiçio de los dichos notarios nin signe cartas njn scripturas públicas por rrazón del dicho oficio em ninguna manera em todo el dicho arçobispado.
Et por que él de todo esto non pueda pretender ygnorançia mandamos que He sea publicada esta nuestra carta reuocatoria Concertada porlo ouriginal scripto en papel e firmada do nome do dito señor arçibispo e selada en costa de seu selo posto en cera uermella.
^^ El Arcebispo don Lope a los arrendadores de los repartimientos reales, que no se comprehendan caseros de la Yglesia ^"^ nota Dom Lopo, porla graça de Dios et de la santa jglesia de Roma, arcobispo de Santiago, capelán mayor de nuestro señor el rey et su notario mayor del reyno de León et oydor de lia su abdiençia, a vos los recabdador o rrecabdadores o co^^jedor o co^^jedores arrendadores de lias monedas que agora noso señor el rey lancó en los sus reynos et que vos avedes de coger et recabdar en el nuestro arçebispado de Santiago et a cada vno de uós a quien esta nuestra carta fuer mostrada, salut et bendiçon.
Sepades qu'el cabildo et personas de la nuestra eglesia de Santiago nos^^ enviaron a dizer que vos \que/^^ demandades a los sus lauradores et caseros que moran en los ssus cotos et herdades que paguen dichas monedas et que los enprazades et prendades por ellas siendo ellos quitos et exsentos de pagar las dichas monedas por priuilegios que la dicha nuestra jglesia et nos tenemos de los reys donde nuestro señor el rey descende et confirmados por nuestro señor el rey, los quales fasta aquí fueron gardados et conplidos em todo et por todo.
Por que vos mandamos a vos et a cada vnos de uós a los que sodes christianos em vertude de santa obediencia et so pena de excomonión et a los judíos sub las penas contenjdas en los dichos priujlegios et vos amonestamos para ello primo, secundo, tercio dándonos dos días por cada vna monición, asj que del día que vos esta nuestra carta fuer mostrada fasta seys días luego^^ sigentes vos tomedes et fagades tomar a los lauradores et seruiçiales et casares del cabildo et personas beneficiados de Ha dicha nuestra jglesia que moran em sus cotos et herdades qualesquier prendas que por esta rrasón les avedes tomadas o lleuado^^.
Et dende em adeante non lies leuedes njn mandedes leuar d 'ellos lias dichas monedas njn los enprazedes sobr' ello et que lies gardedes los ditos priuilegos /"...7^^pasado el dicho térmjno em adelante, canónica moniçione premisa ponemos em vos los christianos sentencia de excomunión en estos escriptos et contra los judíos protestamos de líos seer demandadas las penas de los dichos^^priuilejos et sea proçidido contra ellos a las penas del dicho.
Et so las dichas penas mandamos a los jujzes et alcalldes et merynos et justicias que non prendem njn consintan prendar a los dichos labradores porlas dichas monedas pues que som exsentos por los priuillegios et por mandado de nuestro señor el rey.
Dada en la nuestra villa de Caldas, veynte días de nouenbro, anno dominj M^ CCCC^ sexto. |
Se realiza un estudio sobre el abastecimiento de la sal en los puertos de Coruña y Betanzos durante la segunda mitad del siglo XVI, prestando especial interés a los periodos de carestía (1574-75/1598-99) y sus consecuencias.
Igualmente se analiza todo lo relacionado con la gestión de los alfolíes en cada una de dichas ciudades a través de diversa documentación notarial y de los libros de cuentas de dichos alfolíes, a partir de los cuales también ha sido posible establecer las rutas marítimas del comercio de la sal entre ambos puertos y los de Portugal y Andalucía.
Sal, Abastecimiento y crisis, Coruña y Betanzos, Historia, Siglo XVI (segunda mitad).
gimiento de ciertos conflictos como los intentos de impedir o encarecer su compra a los foráneos que acudían a las pesquerías gallegas, siendo necesaria la intervención del rey Enrique II en las Cortes de Toro de 1371 confirmando a los vascos y cántabros el derecho de comprar sal con la que poder salar el pescado y la carne de las ballenas en la costa gallega^.
Los de Coruña y Betanzos (que tratamos conjuntamente dada su proximidad y vinculación) son dos de los veinte alfolíes que mediado el siglo XVI había en Galicia junto a los de Ribadeo, Viveiro, Ferrol, Pontedeume, Corcubión, Muros, Noia, Pobra do Deán, Padrón, Vilagarcía, Cambados, Pontevedra (dos), Redondela, Vigo, Baiona, A Guarda y Tui^ En el apéndice documental incluímos la transcripción de los libros de cuentas de ambos alfolíes correspondientes a los años de 1565 (Coruña) y 1570 (Betanzos) en los que se registraban las entradas y salidas de sal, además de los cargos y descargos de dinero de manera pormenorizada^.
Los receptores (administradores de los alfolíes) debían presentar dichas cuentas ante el administrador general de la sal del reino de Galicia.
Así lo hicieron, respectivamente en los meses de enero de 1566 y 1571, Antonio González de Cándame, del alfolí coruñés, ante Cristóbal de Barros^ y ^ «...que los de las villas de la marisma de Castiella e de Guypuzca e del Condado de Vizcaya que husaron e acostunbraron que algunos dellos llegavan en las villas de las marismas de Gallizia e de Asturias o en algunas délias, que pagando los nuestros derechos reales que conpran sal e pescados frescos menudos e granados e vallenas e cavalletes e que los salganvan por sí, e esto que se usara sienpre fasta agora de poco tienpo acá, et que agora los de las dichas villas de Gallizia e de Asturias o algunas délias quefezieran nuevamente posturas e confradías e quegelo nom queríam comsentir e que les embargavam el dicho uso e costumbre que dizem que siempre ovierom e acostumbrarom...»
Cortes de los antiguos reinos de León y Castilla, Real Academia de la Historia, vol. II, 1883-1903, pp. 213-214. ^ CASTIÑEIRA CASTRO, V. M: «El litoral gallego y el abastecimiento de sal a mediados del s. XVI», Obradoiro de Historia Moderna, n° 8, Santiago de Compostela, 1999, p.
"^ Archivo Municipal de Coruña (en adelante A.M.C.), Protocolos notariales, s. XVI, caja n° 2 y Protocolos notariales, caja n° 1, Juan López de Taibo, años 1570-1571.
^ Años más tarde encontramos en la década del 1570 a Cristóbal de Barros como secretario del rey encargado de cuestiones relacionadas con la organización de la Armada (construcción de barcos, censos de navios disponibles en el País Vasco, conservación de los bosques, etc.).
Quizás fue este cargo de administrador de la sal en Galicia uno de los primeros pasos que le permitió llegar a este otro de tanta relevancia en tiempos del reinado de Felipe II.
Andrés de Nebreda como receptor de Betanzos ante Pedro Ramos, administrador de los alfolíes de Galicia por aquel entonces^.
La información que aportan ambos libros de cuentas nos permite conocer aspectos propios de la administración de los alfolíes, además de otros asuntos poco o nada conocidos respecto al suministro de la sal en esta parte de la costa gallega durante el siglo XVI tales como las rutas, los barcos y los maestres de la sal.
Toda esta información se completa con los aportes documentales de los libros de actas del consistorio coruñés y otros documentos que nos han permitido conocer algo más de la crisis de la sal de 1574-75 y la existencia de otra, en 1598-99, coincidiendo con una epidemia de peste especialmente mortífera en Betanzos.
Se incluye además referencias a los primeros años del s. XVII en el caso coruñés, al guardar relación con lo expuesto para el periodo que aquí nos ocupa.
ENTRADAS DE SAL EN EL ALFOLÍ DE A CORUNA
Los registros del libro de cuentas permiten confirmar no sólo la irrupción en Galicia de la sal andaluza durante el siglo XVI, sino comprobar también que dichas importaciones se convirtieron en el principal suministro del alfolí coruñés.
La mayor parte de la sal procedía de las salinas andaluzas de Sanlúcar de Barrameda (3.018 fanegas y otras 106 de resalga), del Puerto de Santa María (2.220 fanegas) y de las portuguesas de Aveiro (2.595 fanegas)^.
Las remesas que llegaban desde estos puertos estaban muy por encima de las procedentes de otros lugares como Lisboa (234 ^ Por lo que respecta a los receptores sabemos de Antonio González de Cándame que, además de ser un importante mercader, era el mayordomo que cobraba las rentas de la ciudad y que debió ser un personaje que alcanzó bastante notoriedad, ya que aparece en otros documentos de compraventa o litigios de carácter comercial.
Mientras que Andrés de Nebreda años después fue también receptor del alfolí de Coruña.
Por este orden después de Cándame fueron receptores del alfolí coruñés durante estos años hasta principios del siglo XVII Gonzalo Hizquinio, Cristobal Román, Pedro de Lago, el ya mencionado Andrés de Nebreda, Juan López de Taibo, Bastían Pérez, Lope Alvarez de Baamonde y Rodrigo Alvarez de Baamonde.
Archivo del Reino de Galicia (en adelante A.R.G.), Fondo Real Audiencia, leg.
8.276,n° 12. ^ Dichas cantidades han sido calculadas a partir de la medida de sal utilizada en el alfolí que equivalía a tres fanegas de Ávila.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es fanegas y otras 63 de resalga) y el País Vasco (poco más de 21 fanegas), sal que en este último caso muy probablemente procedería de las salinas francesas^.
Aquel año no arribó ninguna nao francesa con un cargamento de sal pero dichas importaciones no eran raras, aunque se trataba de una sal de peor calidad dado que su precio de venta era inferior al de la sal andaluza y portuguesa^.
Sin embargo, en el año 1604 sí hay noticia de una urca francesa denominada «La Esperanza» del maestre Nicolás Dupis que dejó la ingente cantidad de 2.465 fanegas de sal.
Las salinas andaluzas de la costa atlántica (relativamente poco importantes durante la Edad Media por encontrarse a medio camino entre las salinas portuguesas y las del Mediterráneo) se convirtieron a partir del XVI en los centros productores que abastecieron el puerto coruñés en detrimento incluso de los portugueses como Aveiro, cuya mayor proximidad respecto a Galicia no fue un obstáculo para la competencia andaluza.
No es de extrañar, teniendo en cuenta que las importaciones andaluzas se veían favorecidas por las buenas relaciones entre los alfolineros gallegos y los salineros andaluces, los cuales incluso otorgaban su poder a los primeros para que tratasen todo lo concerniente al negocio de la sal en los puertos gallegos^^.
Sin embargo, paradójicamente el transporte de la sal andaluza estaba en manos de los «maestres de la sal» portugueses de importantes centros salineros como Leza o Tavira (buenos conocedores del oficio y transportistas especializados), siendo casi nula la presencia de los gallegos en dicho negocio.
Tan sólo tenemos noticia de la actividad de un vecino coruñés, Pedro de Abilles, que aprovechaba los tornaviajes a Lisboa para traer pequeñas partidas de sal, argumentándose para la Baja Edad Media que esta circunstancia vendría motivada por la falta de bar-^ Para la Baja Edad Media ya se ha señalado la posibilidad que la sal francesa llegase a Galicia a través de transportistas vascos.
ARMAS CASTRO, J: Pontevedra en los siglos XII a XV, Fundación Pedro Barrié de la Maza, La Coruña, 1992, p.
191 COS ocupados la mayor parte del año en el transporte de grandes cantidades de pescado ^^ En cuanto a las embarcaciones en las que se realizaba el transporte de la sal sabemos que con anterioridad al siglo XVI eran mayoritariamente utilizados los pequeños bajeles cuya tripulación era bastante numerosa.
El privilegio del que gozaban los marineros naturales del puerto que les permitía sacar cierta cantidad de sal libre de derechos y el nada costoso flete de estas embarcaciones hizo que se convirtiesen en los barcos preferidos para su transporte, pudiendo incluso de esta manera descargarse grandes cantidades de sal sin que el alfolí cobrase por ello derecho algu-no^^.
Pero entre los barcos que descargaron en este puerto no faltan los de gran porte como las naos a excepción de una pinaza vasca y el barco gallego que, a tenor de las cantidades de sal, no debiera ser muy grande (si es que esta remesa no iba acompañada de otras mercancías procedentes de Portugal).
Del libro de cuentas se desprende que las descargas de sal se realizaban a lo largo del año sin que se concentrasen claramente en un mes determinado, aunque cabe destacar que más de la mitad se corresponden con el último período del año, a partir del 31 de agosto, coincidiendo con la mayor actividad salazonera y pesquera desde el mes de septiembre.
Es también apreciable en dichos meses un ligero descenso del precio de la medida de sal, cuando era más abundante tras ser cosechada durante los meses calurosos del verano, aumentando su valor una vez que empezaba a escasear en el mercado.
INGRESOS Y GASTOS DE DINERO DEL ALFOLÍ DE A CORUÑA
El dinero con el que contaba el alfolí procedía de las arcas de la hacienda real y por medio del administrador de la sal y alfolíes de Galicia se confiaba a los receptores que debían dar cumplida cuenta a principios de cada año de los gastos (descargos) e ingresos (cargos).
Con dicho dinero. además de proveerse de sal, se debía costear también los sueldos de los trabajadores, el alquiler y mantenimiento de las lonjas donde se guardaba la sal, la adquisición, reparo y transporte de los instrumentos que fuesen necesarios (medidas, etc.) y otros gastos eventuales.
Aún así el margen de beneficio del receptor era bastante alto teniendo en cuenta que el precio de la «sal blanca» que compraba a los tratantes oscilaba entre los cuatro y cinco reales la medida, mientras que la llegaba a vender por quince reales.
Al igual que en el caso de la «sal de resalga» donde el beneficio era también considerable, ya que se adquiría a dos reales y su precio de venta alcanzaba los nueve reales aún tratándose de una sal que ya se había usado en la salazón.
Ésta se distinguía claramente por su color marrón y ello se debía a la grasa del pescado que había absorbido durante dicho proceso, sobre todo en aquellos meses en los que el pescado como la sardina tiene una mayor cantidad de grasa durante el verano, por lo que su calidad era ínfima y hasta hace poco tiempo se regalaba como abono para los campos de cultivo sin darle otra mayor utilidad^^ Aunque su comercio durante el siglo XVI puede indicamos otros usos similares a los de la «sal blanca» y venderse como sal de baja calidad entre los estratos más pobres de la sociedad o durante los períodos de carestía.
Para el alfolí trabajaban dos medidores, un escribano (que percibía el sueldo más elevado por registrar las entradas y salidas de sal o dinero) y los porteadores, aunque en ocasiones no era necesario recurrir a ellos si la venta se producía al pie del barco sin que la sal llegase al alfolí o a las lonjas.
Una cantidad menor del dinero se destinaba a los trabajadores indirectos que se beneficiaban del funcionamiento del alfolí, como los herreros y toneleros que elaboraban los utensilios de medición, los hombres y mujeres (las «mandaderas» de antaño) encargados de su transporte desde el lugar donde se realizaban dichos instrumentos o aquellos otros que lo abastecían de sacos, etc. *^ Comunicación personal de Arturo Romaní García, descendiente de una familia catalana dedicada en el pasado a la industria de la salazón en la ría de Muros y autor de varios libros relacionados con la actividad pesquera y la industria salazonera en Galicia entre los que cabe citar ROMANÍ GARCÍA, A: A revolución tecnolóxica na industria salgadeira de Galicia, Vigo, 1991.
ROMANI GARCÍA, A: Una industria salazonera catalana en Galicia, origen, apogeo y ocaso: la familia Romaní, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 1998.
Además de los gastos propios del alfolí el receptor debía hacer frente al pago de una serie de rentas como la que disfrutaban los «pobres lacerados», que regentaban el desaparecido lazareto o leprosería que se hallaba a extramuros de la ciudad en el arrabal de Santa Lucía, los cuales percibían el valor correspondiente a ocho fanegas de sal de cada descarga (en total 2.554 maravedís en 1565).
La primera noticia documentada es del año 1563^"^ pero dicho privilegio se remontaba a una merced real dada en tiempos de los reyes católicos, la cual se perdió junto a otros documentos por culpa del incendio que asoló dicho hospital durante el ataque de los ingleses en 1589^^ Para recibir dicha sal o su correspondiente valor en dinero los «pobres de San Lázaro» acudían abordo de cada nao o carabela en alguna de las barcas disponibles en la ribera del puerto^^.
Si bien a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI no hubo resistencias a su pago, ello cambió a principios del siglo XVII siendo Antonio Pereira administrador de la sal en Galicia y desde el año 1603 fueron frecuentes los impagos y las consiguientes protestas del mayordomo de la orden.
Nada se nos dice en el libro de cuentas sobre otras rentas como los cuarenta moyos de sal que correspondían al monasterio de Sobrado, desde que así lo estableciera María de Molina en el año 1300, convertidos' "^ El 21 de mayo de 1563 el mayordomo de la orden de San Lázaro, Vasco Doldao (o de Oldao), arrendó este beneficio durante diez años por nueve ducados anuales a Jácome de Sosa, vecino de Coruña.
Archivo Histórico de Protocolos del Colegio Notarial de La Coruña (en adelante A.H.R), Protocolos Notariales de Coruña, n'' 1, fol. 90r-91r.' ^ «...que si los dichos pobres tenían merced de pribilexio de su magestad o de los señores reys católicos el testigo no los a bisto, mas que si los tenían se les an quemado porque el enemigo inglés quando llebantó el cerco desta ciudad de La Coruña quemó la yglesia de Santa Lucía y a todas las casas de los pobres y enfermos de San Lázaro con toda la pobreça que en ellas tenían y hestubieron cautibos todo el tiempo que turó el dicho cerco y después por seren tales enfermos y no de probecho les dexaron por donde sabe el testigo que tenían algunos papeles se los quemaron...»
Sobre la concesión de esta merced por parte de los reyes católicos no hay duda alguna según el testimonio del procurador de los de San Lázaro en el año 1604: «...sobre la limosna y merced de los reyes católicos de gloriosa memoria les havían hecho en cada navio de sal que se descargasse en esta ciudad...», Ibíd. ^^ «...la qual dicha sal se les pagaba a bordo de cada nabío y el mayordomo de los dichos enfermos lo yba a cobrar en una barca, la primera que aliaba en la ribera de qualquiera vecino desta...», testimonio del mareante coruñés Pedro Manríquez «el viejo».
A.R.G.,Fondo Real Audiencia, leg.
Una cantidad similar, 31.000 maravedís, percibía anualmente la cofradía de mareantes de San Andrés a cuyos mayordomos y vicarios pagaba el receptor del alfolí en una o dos pagas^^ Por último, comentar que gracias a los descargos o gastos de dinero podemos saber que eran dos o tres los depósitos donde se guardaba la sal además del alfolí.
En primer lugar estaba la «lonja grande», cuyo alquiler pagaban al mayordomo del cabildo de la colegiata de Santa María del Campo y del que se descontaban los gastos derivados de reacondicionar el local para asegurar una buena conservación del producto.
Más pequeña debía ser la «lonja de peligro» donde se almacenaría la sal indispensable durante los períodos de carestía cuando se cortaba el normal suministro a causa de un conflicto bélico o baja producción de las salinas.
También podía recurrirse al bajo de alguna casa de la vecindad pagando el corres-j7 jgjj^jyf^jsíCY GASTÓN, Francisco: Apuntes para la historia comercial de La Coruña, 1900, p.
31.'^ «...pares ció presente el muy reverendo padre frai Bernaldo Díaz, cillero y procurador del monasterio de Santa María de Sobrado de la horden de San Vernaldo y por vertud del poder que tiene del abad, monjes y convento del dicho monasterio... conoció y confesó aver rescivido del señor Martín Aragonés, administrador general por su majestad de los alfolís de la sal desta ciudad quarenta mili maravedís de un año entero que feneció a veyntey tres de junio deste dicho año por otros tantos quel dicho monasterio tiene de juro en cada año...», A.H.P., Protocolos Notariales de Coruña, n° 35, fol. 103r.
^^ El 4 de enero de 1585 frai Martín Vitoria, prior del monasterio de Nuestra Señora de las Cascas, en nombre del abad del monasterio de Sobrado recibió 20.000 maravedís (renta de medio año) de mano del receptor del alfolí de Coruña Andrés de Nebreda.
Es de suponer que no figura esta renta en el libro de cuentas de 1565 por haberse realizado el pago directamente a través del administrador de la sal de Galicia (así fue en el año 1584) y no del receptor del alfolí como en el año 1585.
^^ La donación de la propietaria de dicho monasterio doña Urraca Bermúdez, hija de Bermudo Pérez de Traba, se realizó el 8 de septiembre de 1145.
A.H.R, Protocolos Notariales de Coruña,n° 29, fol. 66r;\f 30,n° 31, fol. pondiente alquiler por ello.
Vemos pues que la existencia de un alfolí no implicaba la centralización de todo lo concerniente a la sal o al menos de su depósito.
EL PROBLEMA DEL ABASTECIMIENTO
El derecho de almacenamiento y distribución de la sal fue concedido por Alfonso X a la ciudad de Coruña el 2 de diciembre de 1255 en detrimento de la ciudad de Betanzos.
Dicho privilegio fue confirmado posteriormente por Sancho IV en el año 1286 y, contrariamente a lo que se podría pensar, ello no garantizaba el abastecimiento del alfolí coruñés, fixndamentalmente por culpa de los intereses de los receptores que se convirtieron en un lastre para el desarrollo de la actividad pesquera.
Las nefastas consecuencias que se podían derivar de un deficiente abastecimiento de los alfolíes se trataban de evitar estableciendo duras penas al receptor que no cumpliese con sus obligaciones y suministrase toda la sal que los pescadores de la ciudad demandasen^^.
Ante esta situación, no es de extrañar que fuese una costumbre su comercio al margen del alfolí y en los momentos en que se intentaba atajar esta costumbre se producían las consiguientes quejas de los vecinos^^ hasta que en 1564 el nuevo monopolio establecido por Felipe II impuso la obligatoriedad de comprar sal solamente en los alfolíes.
Mediado el siglo XVI todavía no existían grandes dificultades por lo que respecta a su abastecimiento.
Prueba de ello, es que incluso en el año ^^ El 30 de agosto de 1569 el administrador de los alfolíes y de la sal del reino de Galicia Lope de Ramos instaba a Antonio González de Cándame, receptor del alfolí de Coruña, a que «...tenga quenta de la bender e beneficiar, venda e beneficie segund e como es obligado y le está mandado dándola abasto de ordinario a todas las personas que la fueren a conprar, sin que por defecto de no darla venderla e beneficiarla como es obligado los pescadores y otras personas que la ubieren de conprar resçivan daño ni agravio ni se les pierdan sus pequerías ni açienda, lo qual cumpla sopeña de dos mili ducados para la cámara de su magestad...», A.M.C., Protocolos notariales s. XVI, caja 3, fol. 134 r.
^^ En 1489 pidieron que se ordenase a los arrendadores del alfolí que les «...dejen alfolinar e traher a descargar en la dicha çibdad e salar sus pescados e se aprovechar délias segund syempre lo fisieron...», FERREIRA FRIEGUE, E: Galicia en el comercio...,^.
1557 en el puerto coruñés había una flotilla de dos carabelas portuguesas con sal, de las cuales se permitió la partida a una de ellas para que vendiese la sal que transportaba en el puerto que considerase oportuno (posiblemente Betanzos) por ser suficiente con la mercancía de la carabela de mayor porte^"^.
Hasta 1564 el precio del ferrado de la sal que se vendía al margen del alfolí (y que controlaba el concejo coruñés) es también revelador en este sentido, ya que con anterioridad a los períodos de carestía tendió a la baja^^ Pero en el año 1574 y 1575 no sólo la ciudad coruñesa, al igual que la de Betanzos, se vio afectada por la crisis de abastecimiento que afectó a toda la costa gallega, sino que además hubo un conflicto entre la justicia municipal y la Real Audiencia, dado el empecinamiento del receptor de seguir vendiendo sal a los mercaderes foráneos en detrimento de los vecinos a pesar de la carestía y de las consiguientes quejas del consistorio municipal.
Desde el concejo, en el mes de agosto de 1574, se trató de atajar estas «fugas de sal» poniendo cortapisas a dichas ventas y obligando a vender sal a los que recalaban en el puerto de la ciudad^^.
Aunque con anterioridad, en el mes de abril, una provisión real había sido expedida aconsejando al consistorio coruñés sobre la necesidad de dar prioridad a los barcos cargados de sal, reduciendo de esta manera en lo posible a los ^"^ «Luego en este regimiento los dichos señores mandaron que los portugueses que tienen las dos carabelas de sal en el puerto desta cibdad, déjenla una délias que sea la mayor e la hotra la llieben a donde quisieren...», A.M.C., Acuerdos del consistorio, caja 7, libro 11, fol. 88 r.
Y aunque en los años sucesivos fue aumentando su precio en 1564 todavía era inferior al de 1558 (24 mrs. la andaluza y portuguesa y medio real la francesa).
A.M.C., Acuerdos del consistorio, caja 7, libro 11, fols.
173 r, 273 v, 252 v-253 r, caja 8, libro 12, fol. 35 r. transportistas salineros los costos propios de la arribada y estiba, tratando así de incentivar su entrada en los puertos donde había escasez de dicho producto^^.
Pero, a pesar de todo, la carestía continuó y en 1575 la crisis alcanzó su momento más crítico con el enfrentamiento entre la justicia local y la Real Audiencia, tras el apresamiento y encarcelamiento del receptor por las razones anteriormente aludidas^^ A lo largo de aquellos años fueron frecuentes las quejas por los abusos de los receptores, la carestía y el elevado precio de la sal.
La visita realizada por un enviado del rey para conocer la situación de los alfolíes gallegos en 1566 evidenció que, ya desde entonces, Galicia estaba mal abastecida por culpa de los receptores.
Éstos entre otras artimañas mezclaban la sal de «resalga» con la «blanca» y la vendían al precio de esta última o se aprovechaban del sistema de medición desde que el receptor de Betanzos empezó a comprarla «pisada» y venderla «suelta» (ocupando un mayor volumen la misma cantidad de sal), obteniendo con ello una considerable ganancia a su favor con cada medida^^.
Durante este periodo fue especialmente grave el desinterés de los tesoreros de la sal por proveer a Galicia de este producto, ya que les resultaba más provechoso esperar la llegada de los barcos de fuera que hacerla traer desde los puertos salineros por su propia cuenta y riesgo.
Por todo ello, no es de extrañar los intentos del concejo coruñés de hacerse con el control del alfolí en 1576^^, incluso ^^ «...este reino estaría mas probeido de sal y en los nabíos que la trajesen a el fuesen preferidos a todos los demás en las cargas y fletes de todo genero de mercadurías que recargasen en este reino...», A. M. C, Acuerdos del consistorio, caja 9, libro 14, fol 54 V-55r. ^^ «...En este regimiento se trató como el señor oydor [...] benía a esta ciudad con cédula de su majestad a proceder contra este ayuntamiento y contra el licenciado Balcazar, theniente que fue desta ciudad, sobre dezir avían preso a Pedro de Lago, recetor del alfolí de la sal y otros sus criados y procedido contra ellos y meterse en lo tocante a la sal y porque este ayuntamiento y el dicho licenciado Balcazar, theniente que al presente era, bisto el gran deshorden que el dicho Pedro de Lago thenía en la benta del dicho sal y sus oficiales y personas que en ello asistían y que no lo quería dar a los vecinos desta ciudad, antes lo daban a forasteros y rescivían muchos coechos y sin [...] de lo que su magestad mandaba, haziendo en todo helio grandes esçesos y de tal manera que todo el pueblo padescía y estaba perdido y revuelto...», (25 febrero 1575), A.M.C., Acuerdos del consistorio, caja 9, libro 14, fol. 188r. actuando de forma conjunta con otras ciudades como Pontevedra en 1582^^ y tampoco debe extrañamos la aparición de otra crisis entre 1598 y 1599 en todo el reino de Galicia.
Aprovechándose de dicha carestía los tratantes que recalaban en Coruña, Betanzos y otros puertos del litoral gallego la vendían a un precio muy elevado y abusivo, lo cual se podía solucionar mediante un abastecimiento directo al margen de estos intermediarios que se aprovechaban de la crisis.
Pero el administrador de la sal no mostraba gran interés por abastecer los alfolíes por su propia cuenta, ya que cobraba a los tratantes de la sal un dinero por cada fanega desembarcada.
De ello informó, en el año 1599, el procurador de la ciudad de Coruña, Luis do Campo, a la Real Audiencia de Galicia para que a su vez se diese noticia de ello al rey y se tomasen las medidas oportunas para restablecer el normal suministro y precio de la fanega^^.
Un año antes mediante una real provisión, dada en Madrid el 6 de mayo de 1598, ya se había instado al administrador de la sal a que restituyese dicho precio tal y como había sido concertado al tomar posesión de su cargo, al tiempo que se relacionaba dicha carestía con la aparición de hambrunas y epidemias ante la imposibilidad de conservar el pescado o la carne en muchos lugares de la comarca de Santiago, Coruña y especialmente en la ciudad de Betanzos, donde el hambre y la enfermedad se cebó mortalmente con la población: «A vos Juan Pasqual, administrador de las salinas de Castilla, salud y gracia.
Sepades que por parte del governador y alcaldes mayores de la nuestra audiencia del reino de Galicia, nos a sido fecha relación que a venido a faltar la sal en aquel reyno, teniendo bos e obligación deproverla con abundancia a quatro reales la anega.
Y por descuido ^^ A. M. C, Acuerdos del consistorio, caja 10, Ilibro 16, fol. 138 r (2 agosto 1582). ^^ «...la falta de sal hes muy grande y se padece muy gran necesidad, porque no ay sal con que poder salar las carnes y pescados y demás cossas que hes necesario, y si alguna ay hes muy poca y se bende a muy grandes y ecesibos precios, porque del tesorero general de la sal ni a esta ciudad ni a otro ningún lugar deste reyno de que se tenga noticia no se a traído ninguna sal dende el mes de junio que a hecho su asiento y se entiende no la traerá porque le será de mas provecho el no traerla, llevando de cada anega dos reales de los que la trujieren que traerla el por su cuenta.
Todo lo qual resulta en gran daño y perjuycio de los naturales deste reyno y porque los que la traen la benden a ecesibos precios...», A.R.G., Fondo Real Audiencia, leg.
9.743, n° 11, fol. O malicia de bues tros ministros con gran dificultad se alia alguna y es aprecio tan exsesivo que pasa en algunos lugares de sesenta reales la anega de lo qualy de otras desordenes a resultado grandísimo daño y averse descubierto enfermedades contagiosas y pestilentes de nacidas y carbuncos en muchos lugares en la comarca de la ciudad de Santiago y en la de La Coruña, de que an muerto muchas personas y particularmente avía sido y era mayor el daño en la ciudad de Vetanços, tres legoas de la dicha ciudad de La Coruña, suplicándonos hos mandásemos que conpeliendo el asiento que tenéis hecho sobre la provisión de la sal, proveyesedes de toda la neszesaria en aquel reino al precio concertado en ellojy'^ Es evidente que por todo lo anteriormente referido el suministro de sal en Betanzos era igualmente muy precario, aunque también podía verse desabastecido por accidentes fortuitos como el acaecido en el año 1570 y del que hablaremos a continuación.
^^ «...Luego los dichos señores dixeron que atento que Martín Caballero, maestre francés, abía comprado en el alfolí desta çibdad la cantidad de sal y el alfolí quedaba desprobeido, abía muchos daños e los vecinos padescían, mandaron que el dicho Martín Cavallero de las dos partes de la sal quite aprecio de real e medio cada una y la una parte quede para él y ansy mandaron que lo susodicho fuese noteficado y para ello se conpela un bedor o el alguazil de la çibdad y ello se haga conforme al repartimiento que se le dará.
ENTRADAS DE SAL EN EL ALFOLÍ DE BETANZOS
En el caso de Betanzos, al contrario que en el libro de cuentas del alfolí coruñés, no hay registro alguno que nos informe sobre el origen de la sal y por tanto ninguna evidencia tenemos sobre su posible procedencia desde el Golfo de Cádiz, aunque como ya hemos visto el hecho de encontramos sólo a los tratantes portugueses no debe llevamos a descartar que en un principio ello sí pudiera ser así.
Ello es lógico teniendo en cuenta la menor importancia pesquera de este otro puerto y que además el de Coruña debía abastecer un tramo costero muy amplio y necesitado de sal (La Costa de la Muerte), desprovisto de alfolí alguno hasta el siglo XVII.
Allí se localizaban puertos como Caión y Malpica, en los cuales se desarrollaba una importante actividad pesquera de amplio espectro que incluía a las ballenas y otros grandes cetáceos^"^.
Si bien ya tenemos noticia del alfolí de Laxe en el año 1615, durante el tiempo que aquí nos ocupa el de Coruña era al norte el más próximo y el de Corcubión lo era al sur.
En Betanzos sí había un mes determinado para abastecer el alfolí (noviembre), que coincidía con la bajada del precio de la sal recién cosechada y con la costera o temporada de pesca de la sardina que se prolongaba desde el mes de septiembre hasta finales de diciembre, dado que durante este tiempo la sardina se encontraba en las mejores condiciones tanto para ser consumida en fresco como para ser conservada ahumada^^ El alfolí de Betanzos alcanzó una gran importancia que se mantuvo a lo largo del siglo XVI, ya que abastecía los obispados de Mondoñedo y Lugo, y no menos importante era que los proveedores contasen con ciertas ventajas de tipo económico respecto a otros alfolíes^^.
Es por ello que, a pesar del «privilegio de la sal» de 1255 otorgado por Alfonso X y confirmado por Sancho IV en el año 1286^^, a Betanzos seguían acudiendo barcos que vendían y descargaban la sal directamente allí haciendo caso ^^ Durante la segunda mitad del siglo XVI hemos podido comprobar como en el puerto de Malpica los mareantes acudían al alfolí coruñés para abastecerse de grandes remesas de sal en los días previos al inicio de una «armada de ballenas».
^^ «...por estar como está la dicha sardina en el dicho tiempo mas asazonada [...] ansi para que pueda mejor conserbarse y no podrirse y della se pueda aprovechar todo el reino como se aprovecha, como porque en aquel tiempo la dicha sardina está en su revory seer con mas pescado e gordura que en otro tiempo del año...», Ordenanzas de la pesca de Pontevedra de 1557.
La sardina con grasa no sirve para ahumar porque se derrite por completo con la acción del calor, mientras que durante este tiempo ya ha perdido la grasa siendo todavía gorda y no escuálida o espinosa como en los meses de enero a abril.
ROMANÍ GARCÍA, A: La pesca de bajura en Galicia, Edicións do Castro, 1981 http://estudiosgallegos.revistas.csic.es omiso a la prohibición que les obligaba a hacerlo previamente en el puerto coruñés.
Al no tener noticia de ninguna otra confirmación de dicho privilegio no parece que el mismo plantease un gran obstáculo al alfolí de Betanzos, dado que era impensable que el de Coruña pudiese abastecer también a este otro cuando no era capaz en ocasiones ni de garantizar su propio aprovisionamiento.
Aunque cabe la posibilidad que estas carabelas portuguesas llegasen a Betanzos previa parada, descarga y autorización en el puerto coruñés para arribar en otros puertos^^.
En 1570 desde Coruña únicamente llegó una partida de sal a Betanzos en dos volanteros y se trataba tan sólo de una parte del cargamento de una carabela que días antes había dejado en aquel otro puerto un total de 225 moyos.
Posiblemente se trataba de un «envío de urgencia» para abastecer el alfolí de Betanzos, mermado en sus existencias de forma imprevista al perderse gran parte del cargamento de la carabela portuguesa «Santo Antonio,» que, tras soltarse las amarras por culpa de un «gran diluvio y mareas», encalló en el puente de la villa averiando el casco y anegando la bodega^^.
No encontramos aquí los barcos de gran porte como las naos portuguesas que descargaban sal en el puerto coruñés y cuyo calado imposibilitaba cualquier intento de remontar la ría de Betanzos hasta el puente de la ciudad.
Posiblemente eran ya evidentes los problemas de cegamiento de la ría tras los sucesivos depósitos aluviales de los ríos Mendo y Mandeo, que la convertían en un lodazal difícilmente navegable al igual que sucedía en el resto de las rías gallegas.
Es por ello que aquí vemos las carabelas portuguesas, cuyo origen más reciente o desarrollo tardío se remonta precisamente a los problemas derivados del cegamiento de los estuarios portugueses del Douro, Lima y Miño durante el siglo XV^^.
Posiblemente ^^ Véase nota a pie de página n° 24. ^^ «...Esta caravela llevava tres millares de sal y con gran dullubio (sic) e mareas estando amarrada en la dicha ciudad de Betanzos dio al través en la puente donde se anegó toda la sal, eçeto las dichas veynte e cinco medidas...».
Apéndice documental II, fol. 77r.
^^ FERREIRA FRIEGUE, E: Galicia en el comercio...,^.
Según la misma autora a fines del siglo XV apenas se aventuraban hasta Betanzos pequeñas embarcaciones bretonas que compraban vino y que constituían prácticamente su único movimiento portuario (ibíd, p.
Aunque hay que contar también con la arribada de estas carabelas de la sal todavía en la segunda mitad del siglo XVI y muy posiblemente bien avanzado el siglo XVII. por ello con el paso del tiempo se aprecia una preferencia de los transportistas portugueses hacia este tipo de barco de pequeño porte, dado que a principios del siglo XVII eran carabelas todos los barcos que descargaron sal en el puerto de Coruña, mientras que en el año 1565 todavía hay constancia de al menos dos naos además de varios navios sin especificar^^ Estas carabelas, de un tamaño considerablemente menor, remontaban sin dificultad las rías que presentaban estos inconvenientes gracias a su versatilidad y a la resistencia del casco que permitía que las embarcaciones quedasen varadas una vez que bajaba la marea en los estuarios y las rías.
Al igual que los volanteros que eran unas embarcaciones pesqueras muy utilizadas para el transporte de mercancías en la costa gallega y cuyo uso para el transporte de sal hasta Betanzos también hemos documentado"^^.
Pero a pesar de todo seguía siendo un puerto incómodo requiriendo no en pocas ocasiones la asistencia de pilotos o prácticos del lugar (a cuenta del alfolí)^^ que pudiesen atracar las carabelas cargadas de sal sin inconveniente alguno y sin sufi-ir percances, como el anteriormente referido, que dejasen temporalmente desabastecido el alfolí.
Además de tener que soportar los abusos de los receptores del alfolí, que, como el de Betanzos, se aprovechaban del sistema de medición para "^^ Entre el 7-2-1603 y el 2-12-1604 entraron en el puerto de Coruña con sal las carabelas portuguesas nombradas «Cuerpo Santo» de Antonio Andrés, vecino de Vila do Conde, que dejó 862 fanegas y media, «Santo Antonio» de Bastían González, vecino de Azurara, que descargó 710 medidas, además de un navio sin especificar también portugués denominado «San Salvador» de Antonio Jorge Blanco de la localidad de Matosinhos con 1.348 fanegas y la urca «La Esperanza» del francés Nicolás Dupis con 2.465 fanegas, además de otras tantas carabelas presumiblemente portuguesas en su mayoría: «San Francisco», «San Roque», «Nuestra Señora del Buen Viaje», «San Juan Bautista» y «Nuestra Señora de la Ayuda».
Con anterioridad a todas ellas desde el 2 de noviembre de 1602 dejaron sal en Coruña los siguientes barcos sin que nada sepamos de ellos más que el nombre: «Santa Catalina», «La María», «La Madalena» (dos veces), «La Micaela», «Librel» (sic), «La Juliana» (dos veces), «La Salamandria» (sic), «La Uliba» (sic), «La Bendición de Dios», «La Luysa» (sic), «La Juana», «La Leona», «San Juan» y «Santo Antonio».
"^^ En cuanto a las características de estas embarcaciones desaparecidas desde principios del siglo XX, sabemos que eran semejantes a las «xeiteiras» aunque de un tamaño mayor y provistas de dos palos con velas de relinga, además de estar tripuladas por diez o doce hombres.
ROMANI GARCÍA, A: La pesca de bajura..., pp. 24-25. obtener una mayor ganancia en detrimento de los vecinos, no menos problemática fue la relación del concejo con los administradores de los alfolíes de Galicia como A. Fernández Delgado y su sucesor en el cargo Juan Martínez Aragonés.
Éstos trataron de privar al concejo de Betanzos del cobro del portazgo de la sal que salía de la ciudad, siendo necesaria la intervención de la Real Audiencia de Galicia en el año 1578 para defender los intereses del concejo"^"^.
Vemos pues que, tanto en Betanzos como en Coruña, durante este periodo fueron muy tensas las relaciones de ambos concejos con unos receptores y administradores en la mayoría de los casos corruptos o más preocupados por su enriquecimiento y ascenso personal que por el cumplimiento de su cometido.
Copia del libro de cuentas del alfolí de Coruña correspondiente al año 1565, presentado ante el administrador general de la sal y alfolíes del reino de Galicia.
"^^^^ En la ciudad de La Coruña a primero día del mes de henero año del señor de mili y quinientos y sesenta y seis años.
Ante el muy magnifico señor Christóbal de Barros, administrador de la sal y alfolíes deste reino de Galizia por su magestad y en presencia de my, Alvaro Alonsso Bailo, scrivano de su magestad y uno de los del número de la dicha ciudad por su magestad real y scrivano ansi mesmo nonbrado para la descarga de la sal del alfolí a su magestad pertenesçiente en la dicha ciudad.
Luego su merced hizo paresçer delante sí a Antonio Goncález de Cándame, recetor del dicho alfolí de la dicha ciudad por su magestad y a mí el dicho scrivano y paresçidos nos mando exibir y presentar los libros de las descargas de la sal que se han hecho para el dicho alfolí originalmente y de los demás cargos que por razón del dicho officio se an hecho al dicho recetor.
E visto por su merced y los descargos quel dicho Antonio Goncález da, hizo con el un tanteo de quenta dende veinte e siete días del mes de abrill del año pasado de mili e quinientos e sesenta y cinco años en que fue nonbrado por tal receptor en el dicho officio hasta postrero de dezembre del dicho año, para abisar a su magestad de la sal y dineros que ay en poder del dicho receptor el qual se hizo en la forma y manera que se sigue. por librança del dicho señor administrador de Diego Muñoz, vezino de Ogarrio, para que mejor pudiese prober de sal el dicho alfoly.
"^^^^ Mas se le haze cargo de tres mili reales que rescivió del dicho Diego Muñoz, por mano de Rodrigo de Miranes, por borden del dicho señor administrador y para el dicho befecto que balen ciento y dos mili maravedís.
Mas se le haze cargo de treinta y quatro mili y nueve cientos y treze reales, que balen un quento y ciento y ochenta y siete mili y quarenta y dos maravedís, por dos mili e doçientas e cinquenta y una medida y un tercio de sal blanca, que hendió contándole por cada una quinze reales que sale cada una de las de Abila por cinco reales y por ciento e veinte e siete medidas de sal de resalga, que hendió a precio de nueve reales cada medida que sale cada anega de Avila por tres reales.
La qual venta constó por su juramento y por su libro donde asienta la sal que bende y por la cantidad de sal que quedaba en su poder.
Por manera que suma el cargo de dinero que se haze al dicho receptor un quento y trecientas e cinquenta y siete mili y quarenta y dos maravedís, como consta por las tres partidas arriba contenidas de su cargo.
Margen izquierdo: Descargo de dinero.
Descargase al dicho receptor del dicho cargo doze mill e quinientos y noventa y siete maravedís que pago por setenta y ocho medidas de sal blanco, que conpró del nabio nonbrado Z"^^^' Nuestra Señora de la Umildad de que hera maestro Pedro de Abilles, vezino de La Coruña, que costo cada medida a precio de cinco reales menos quartillo, que se acabo de descargar a los diez e ocho e diez e nuebe días al mes de mayo del año de sesenta e cinco y la dicha sal hera de la ciudad de Lisbona {sic), reino de Portugal.
Descarganse mas al dicho recetor sesenta y quatro mili e quatro cientos y treinta maravedís que pago por trecientas y setenta e nueve medidas de sal blanco, que conpró de la carabela Sancto Espirito de que era maestro Fernán Rodrigues, portugués vezino de Tabila, que costó cada medida a precio de cinco reales cada una y hera de Sanlúcar de Barrameda en el Margen izquierdo: Resalga.
Mas se le descargan siete mili e doçientos e ocho maravedís que pago por ciento y seis medidas de sal de sal {sic) de resalga, que conpró al dicho Fernán Rodrigues, portugués, que costó cada medida dos reales y se acabó de descargar a los veinte seys días del dicho mes de mayo y del dicho año de sesenta e cinco.
^'^^"^ Yten se le descargan ciento y doze mill e quatrocientos e cinquenta e cinco maravedís que pagó por sietecientas e quarenta medidas de sal blanco, que conpró para el dicho alfolí de la nao portuguesa nonbrada La Concepción de que hera maestre Pedro Albarez, vezino de Leza, a precio de quatro reales y medio cada una y hera del Puerto de Sancta María en el reino de la Andaluzía y se acabó de descargar a los quinze del mes de junio del dicho año de sesenta y cinco y destas medidas no se le descargan cinco por que no las pago al portugués.
Mas se le descargan treinta y siete mili e quatrocientos maravedís que dio y pagó por librança del dicho señor adminystrador a Pedro Domínguez, vezino de la dicha ciudad de La Coruña, a buen {sic) quenta de lo que su magestad le mandase pagar por por {sic) las doçientas e veinte e seys medidas de sal blanco que se le tomó nesta dicha ciudad.
Descargansele mas cinquenta mili e quinientos e veinte e quatro maravedís que dio y pago por librança del dicho señor administrador a Juan Álbarez de Albreu, vezino del Puerto de Sancta María, a buena quenta de lo que su magestad le mandase pagar por las docientas e sesenta y ocho medidas de sal blanco que se le tomo en esta dicha ciudad.
Mas se le descargan mili e quatrocientos veinte e ocho maravedís que pagó por veinte e una medidas de sal de resalga, que conpró del nabío nonbrado Nuestra Señora de la Humildad de que era maestre Pedro de Abilles, vezino de la dicha ciudad de La Coruña, a precio de dos reales cada una y hera la dicha sal de la ciudad de Lisbona {sic) en el reino de Portogal {sic) y se acabó de descargar a primero de agosto del dicho año de sesenta e cinco.
Mas se le descargan del dicho cargo mill e docientos e quarenta y seis maravedís y medio y un cornado, que dio y pagó por siete medidas y un tercio de medida de sal blanco que conpró 1^^^' para el dicho alfolí de la pinaça vizcaína de que era maestro Juan de Según {sic), a precio de cinco reales cada medida la qual traya de Vizcaia que alia la avía conprado y se acabó de descargar a diez e siete del mes de agosto del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le descargan veinte e seis mili y ochocientos y setenta y siete maravedís que pagó por ciento e ochenta y seis medidas de sal blanco, que conpró del nabío portugués nonbrado El Cuerpo Sancto de que hera maestro Juan González, vezino de Leza, a precio de quatro reales y quartillo cada una y hera del puerto de Abeiro en el reino de Portogal {sic) y se acabó de descargar a treinta e un días del mes de agosto del dicho año de sesenta y cinco años.
Yten se le descargan ciento y un mili y docientos y sesenta maravedís y medio que pago por seiscientas y veinte y siete medidas de sal blanco, que conpró de la carabela portuguessa nonbrada La Bytoria de que hera maestro Manuel Alonso {sic), vezino del puerto de San Juan da Foz, a precio de quatro reales y tres quartillos cada una y hera la dicha sal del puerto de Sanlúcar de Barrameda en el reino de la Andaluzía y se acabó de descargar a seis días del mes de septiembre del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le descargan noventa y ocho mili e ciento e quinze maravedís y medio que pagó por seiscientas 1^'^'^"' y setenta y nueve medidas de sal blanco, que conpró de la nao portoguesa nonbrada La Trinidad de que hera maestre Gaspar Díaz, vezino de Abeiro, a precio de quatro reales y quartillo cada uno y hera del puerto de Abeiro en el reino de Portogal y se acabo de descargar a los siete días del mes de dezienbre del dicho año de sesenta y cinco'^^ ^^ La fecha correcta es el día 29 de noviembre, ya que la del mes de diciembre se corresponde en realidad con el siguiente descargo de dinero que no aparece consignado aquí.
Posiblemente se trate de un error del escribano que realizó el traslado por la similitud de nombres entre Gaspar Díaz y Nicolás Gaspar, que después del portugués vendió más de 42 medidas de sal en el alfolí (véase fol. 428 r-v).
Mas se le descargan tres mill e seiscientos y ochenta y un maravedís que paresçe aber dado y pagado a Juan de Linares, medidor del dicho alfolí, por aber medido dos mili e seiscientas y ochenta y una medidas de sal.
Mas se le descargan del dicho cargo sietecientos e veinte y dos maravedís que pagó a Bastían do Barrai, medidor que ahora hes del dicho alfolí, por sietecientas e veinte y dos medidas que medio de sal.
Yten se le descargan mas diez y seis mili e quinientos reales de plata que balen quinientas e sesenta y un mili maravedís, que pagó por librança del dicho señor administrador a Diego Muñoz, vezino de Ogarrio, para que acudiese con ellos por su borden y librança a la persona que hordenase para fabricar los nabyos.
Mas se le descargan sietecientas y quarenta y ocho maravedís que por librança del dicho señor adminystrador pagó a Jorje Promontoiro y a Pedro Domínguez, Z"^^^' vezinos de la dicha ciudad porque fueron a la ciudad de Sanctiago a dezir sus dichos y depusiciones en cierta caussa que tocó al servicio de su magestad en esta administración.
Mas se le descargan siete mili e quatroçientos y ochenta maravedís que por librança del dicho señor administrador pagó a Alvaro Alonsso Bailo, scrivano del dicho alfolí desta dicha ciudad a buena quenta del salaryo que a de aver de tal scrivano.
Mas se le descargan del dicho cargo cinco mili e trecientos y noventa y un maravedís que pagó por razón de mili e sietecientas y noventa y siete medidas de sal que descargó y los dichos maravedís se le dan por razón de la descarga dando por cada una medida tres maravedís conforme a la primera borden que en esto ubo.
Mas se le descargan dos mili y nuevecientos maravedís que pago a los que descargaron mili y quatroçientas e cinquenta medidas de sal, dando por cada una dos maravedís conforme a una provisyón mía en que generalmente se mandó no se diese más y no se le paga la descarga de ciento y treze medidas por que se hendieron a borde de la nao.
Mas se le descargan del dicho cargo ochenta y cinco maravedís que dio a unas mugeres que traxeron las medidas porque se hendiese la sal en esta ciudad dende Vetanços donde se fízieron.
^'^^"' Mas se descargan ciento y treinta y seis maravedís que pagó a un honbre que fue a Vetanços a hazer marcar las medidas por donde se mide la sal en lo qual se tubo quatro días.
Mas se le descargan ciento y noventa maravedís que pagó a Juan de Pariz, cerrajero por la herraje de las medidas de sal y de una rapa con que se mide en los nabyos.
Mas se le descargan sesenta y ocho maravedís que pagó por otra rapa dará {sic; para) medir la dicha sal.
Mas se le descargan ocho mili e çinquenta y ocho maravedís que pagó por ochenta sacos de olona {sic) que se le mandaron comprar por mi horden para la descarga de la sal.
Mas se le descargan trecientos maravedís que pagó a un peón de a pie por yr y benir a la ciudad de Santiago con lo que se detubo para traer dineros para conprar sal.
Mas se le descargan doçientos y quatro maravedís que pagó a Alonso Martínez, tonelero por hazer una medida grande para medir sal.
Mas se le descargan seiscientos y ochenta maravedís que pagó a Pedro Barcia, herrero por herrar la dicha medida grande que está ahora por Padrón en poder del conferidor de la ciudad.
426r Yten se le descargan ciento y treinta y seis maravedís que pago a maestre Luís, marcador de la ciudad por aber conferido las medidas que se conferieron segunda vez.
Descargansele mas quatroçientos y treinta y dos maravedís que pagó a los pobres lazerados desta ciudad, que se les devía por razón de ocho anegas de sal que se les manda dar en dinero a como costó a su magestad y hesto Mas se le descargan quatroçientos y cinquenta y dos maravedís que pagó a los dichos Lazerados por las ocho anegas que ubieron de aver del nabyo nonbrado Santo Espíritus de que hera maestro el dicho Fernán Rodrigues.
Mas se le descargan quatroçientos y diez maravedís que pagó ansi mesmo a los dichos Lazerados por las ocho anegas que ubieron de aver del nabío nonbrado La Concepción de que hera maestre Pedro Álbarez.
Descargansele mas quatroçientos y sesenta y quatro maravedís que pagó ansi mesmo a los dichos Lazerados por las ocho anegas que ubieron de aver del nabío nonbrado El Cuerpo Sancto de que hera maestro el dicho Juan Goncález.
Mas se le descargan quatroçientos y treinta y dos maravedís que ansi mesmo pagó a los dichos Lazerados por las ocho anegas que se ubieron de aver del nabyo nonbrado La Bictoria de que hera maestro el dicho Manuel Alonso (sic). ^'^^"' Mas se le descargan trecientos y sesenta y quatro maravedís que pagó ansi mesmo a los dichos Lazerados de las ocho anegas que ubieron de aver del nabío nonbrado La Trinidad de que hera maestre Gaspar Díaz.
Mas se le descargan quinentos e veinte e siete maravedís que pagó a Felipe Borgonon porque herró cinco medidas questan confíriéndose en poder de maestre Luís con que se a de medir la sal.
Mas se le descargan treze mili e nuevecientos e veynte y tres maravedís, los ocho mili e docientos y veynte y ocho maravedís que dio al mayordomo del cavildo de la colegial de la dicha ciudad, en derechos a buena quenta de lo que an de aber por el alquiler de la lonja donde esta la sal por el año de sesenta e cinco y sesenta y seis, y los cinco mili e seiscientos y noventa y cinco maravedís que a la dicha buena cuenta gasto en adobar la dicha lonja que se les a de descontar del sueldo que se les señalare.
Mas se le descargan dos mill y seiscientos y diez e ocho maravedís que por librança del dicho señor administrador pago a Dominga de Monelos por cinco meses que se le tubo ocupado la lonja de su cassa con sal.
Juanera que suma el descargo de dinero que da el dicho receptor un q"" y ciento y veinte y seis mili y trecientos y treinta y siete maravedís y medio y un cornado, como consta por las treinta y siete partidas arriba contenidas de su descargo, que sacados del un quento y trecientos y çinquenta mill y quarenta y dos maravedís que se le hizieron de cargo de dinero, resta debiendo docientas y treinta mili y sieteçientos y quatro maravedís y dos cornados de los quales se le haze cargo para el año de sesenta y seis.
Hazesele cargo al dicho Antonio Goncález, receptor susodicho, de setenta y ocho medidas de sal blanco que conpró al dicho Pedro de Abilles, vezino de La Coruña, maestre de su nabío, a precio de cinco reales menos quartillo cada una que se acabó de descargar a diez e ocho y diez e nueve días del mes de mayo del año de mili e quinientos y sesenta y cinco.
Mas se le cargan trecientas y setenta y nuebe medidas de sal que conpró para el dicho alfolí a Fernán Rodrigues, portogués vezino de Tabila, maestre de su carabela a precio de cinco reales cada una y se acabó de descargar a veinte e cinco de mayo del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le haze cargo de ciento y seis medidas de sal de resalga que conpró al dicho Fernán Z' ^^^'' Rodríguez, a precio de dos reales cada una y se acabó de descargar a veinte y seis días del dicho mes de mayo y del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le cargan sietecientas y quarenta medidas de sal blanco que conpró para el dicho alfolí a Pedro Albarez, vezino de Leza, maestre de su nabío, a precio de quatro reales y medyo cada una, la qual se acabó de descargar a quinze días del mes de junio del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le haze cargo de doçientas e veinte y seis medidas de sal blanco que rescivió para el dicho alfolí, las quales se tomaron a Pedro Domínguez, mercader vezino de la dicha ciudad, quando se tomó el dicho alfolí por su magestad y se acabaron de medir a los cinco días del mes de juUio del dicho año de sesenta y cinco.
Yten se le cargan mas docientas y sesenta y ocho medidas de sal blanco que rescivió ansi mesmo para el dicho alfolí y se tomaron a Juan Albarez de Albreu, vezino del puerto de Sancta María, al tiempo que se tomó el dicho alfolí por su magestad las quales se acabaron de medir a los nueve del mes de juUio del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le cargan veinte y una medidas de sal de resalga que conpró para el dicho alfolí al dicho Pedro de Abilles, vezino de la dicha ciudad, ñ'^^' a precio de dos reales cada una y se acabaron de descargar a primero día del mes de agosto del dicho año de sesenta y cinco.
Mas se le cargan siete medidas y un tercio de medida de sal blanca que conpró a Juan de Segura, vizcaíno maestre de su pinaça, a precio de cinco reales cada una y se descargó a diez e siete días del dicho mes de agosto y del dicho año de sesenta e cinco.
Mas se le cargan ciento e ochenta y seis medidas de sal blanco que conpró a Juan González, portogués vezino de Leza, maestre de su nabyo, a precio de quatro reales y q"" cada una y se acabaron de descargar al postrero del dicho mes de agosto del dicho año de sesenta e cinco.
Mas se le cargan seiscientas e veinte y siete medidas de sal blanco que conpró para el dicho alfolí a Manuel Afonso, vezino de San Juan de Foz, a precio de quatro reales y tres quartillos cada una y se acabaron de descargar a seis días del mes de setenbre del dicho año de sesenta e cinco.
Mas se le cargan seiscientas y setenta y nuebe medidas de sal blanco que conpró a Gaspar Díaz, portogués vezino de Abeiro, maestre de su nao, a precio de quatro reales y q** cada una y se acabó de descargar a veinte e nueve días del mes de noviembre del dicho año de sesenta e cinco.' ^^^' ^ Mas se le cargan quarenta y dos medidas y dos tercios de medida y media fanega de Ahila de sal blanco, que rescivió para el dicho alfolí y se tomó a Nicolao Xaspar, mercader vezino de la dicha ciudad al tienpo que por su megestad se tomó el dicho alfolí y se acabo de medir a seis días del mes de dezenbre del dicho año de sesenta e cinco años.
Por manera que monta el cargo de sal que se haze al dicho receptor tres mili e docientas y treinta y tres medidas de sal blanca de las grandes al pisar por donde se descargan y miden los nabíos y media fanega por la de Ahila que hes un sesmo de media y mas ciento e veinte e siete medidas de sal de resalga como consta por las doze partidas arriba contenidas de su cargo.
Descarganse al dicho recetor del dicho cargo dos mili e docientas e cinquenta y una medidas y un tercio de sal blanco que declaró aber hendido y del dinero délias se le ha hecho cargo en el cargo del dynero y ansi mesmo se le descargan ciento e veinte e siete medidas de sal de resalga, porque se le hizo cargo délias en el cargo del dinero por aberlas hendido que sacadas las dos mili e docientas e cinquenta e una e un tercio ñ^"^' de las tres mili y docientas y treinta y tres y un sesto de sal blanco de que se le hizo cargo.
Quedan en poder del dicho receptor nueveçientas y ochenta y dos medidas menos un sesto de las grandes de sal blanco que son por la anega de Avila dos mili y nuevecientos y quarenta y cinco fanegas y media y abiendo hendido y descargándosele ciento e veinte e siete medidas de sal de resalga y sacándolas de otras tantas que se le hizieron de cargo no queda en su poder sal de resalga alguna.
E después de lo susodicho estando en la villa de Ferrol, a veinte e ocho días del mes de agosto del año del señor de mili e quinientos y sesenta y seis años, estando antel muy magnifico Christóbal de Barros, administrador susodicho y estando presente el dicho Antonio Goncález de Cándame, receptor del alfoly a su magestad pertenesçiente en la dicha ciudad de La Coruña y en presencia de my el dicho scrivano, luego su merced tomó y rescivió juramento del dicho receptor y de mí el dicho scrivano en forma de vida e de derecho a Dios e a Santa María e a las palabras de los sanctos hebangelios a donde quiera que mas largamente están scrytos y sobre una señal de cruz en que pusymos nuestras manos derechas corporalmente que dixesemos y declarásemos la verdad de lo que supiésemos y porque fuésemos preguntados e que si la verdad dixesemos que Dios nuestro señor nos ayudase en este mundo a los cuerpos y en el otro a las animas donde mas abemos de l'^^'^" durar y si la verdad no dixesemos que a nos nuestro señor nos lo demandase mal y caramente como a malo christianos, que sabiendo la verdad juraban su sancto nonbre en baño y nos los dichos receptor y scrivano ausolbiendo la fiierça y confisión del dicho juramento cada uno de nos por sí dixo sí juro e amen e prometimos de dezir verdad de lo que supiésemos y porque fuésemos preguntados, so cargo del qual dicho juramento el dicho señor administrador nos mandó que digamos y declaremos sy nos o otro por nos o cada un de nos o otra persona alguna sepamos que aia fecho a su magestad fraude o engaño en el dicho alfolí y descargo de sal o en lo a él anexo o si sabemos de otra persona alguna que lo aia fecho y si en las dichas quentas de atrás a abido fraude o engaño a su magestad o si se a hendido mas sal del que se a dado por quenta y esta declarado.
A lo qual respondymos que no abíamos fecho fraude a la hazienda de su magestad, antes hemos fecho lo que somos obligados ni sabemos de otra persona alguna que lo aia fecho y que en las dichas quentas según dicho hes no a abido fraude ny engaño contra su magestad ni su real hazienda, antes son buenas y verdaderas que poco más o menos el dicho recetor dixo no a hendido mas sal de lo que esta declarado y se le a fecho cargo de dinero.
Y luego nos fue dicho y encargado e mandado por el dicho señor admynistrador, que si ahora o en algún tiempo a nuestra noticia biniese socargo del dicho juramento hecho que ubiese algún fraude o engaño en las dichas quentas o en otra cosa contra el dicho alfolí de la dicha ciudad de su magestad o otra alguna persona lo ubiese hecho lo declarásemos y manifestásemos al dicho administrador estando a ello presentes por testigo Juan de la Maza, scrivano y Francisco Maldonado y otros Christóbal de Barros, Antonio Goncález de Cándame.
^^^' E luego en continiente el dicho señor adminystrador hizo pregunta al dicho Antonio Gonçalez de Cándame, receptor susodicho y le dixo que bien save que al tiempo que le encargo el dicho officio en un capitulo de la ystrución que le dyo se contiene y hordena que tenga quenta en el entretanto que se he lo que a de aher por las mermas si las uhyere y tenga quenta con ver si sohra alguna sal al tiempo que lo [...] de [...]de lo que a rescivido y que por questo que [...] de ser por su magestad pues a acahado de hender la sal que estaha en la lonja de peligro y la que estaha en la lonja grande y la que estaha en la lonja de Dominga de Monelos y finalmente toda la sal de que se le a fecho cargo del año de sesenta y cinco, diga y declare so cargo del dicho juramento si le a sohrado alguno para hazerle dello cargo, el qual dixo que hera verdad que el ahía hendido toda la dicha sal eçepto cien fanegas de Ahila que no las acaho de hender pero que las medyo para saher la merma o sohra que avya y que vista su quenta alió de falta mili e ochocientos y setenta e ocho reales de toda la dicha sal y su [...] mando ansy sentar testigos los dichos Christóhal de Barros, Antonio Goncález de Cándame.
Paso ante mí Alvaro Alonso Bailo.
E yo el dicho Alvaro Alonso Bailo, escrihano de su magestad en la su corte, reinos e señoríos y uno de los del número de la ciudad de La Coruña, por su magestad real hien y fielmente fiz sacar y trasladar estas quentas del original que queda en mi poder de pedimiento de Antonio Goncález de Cándame y pongo aquí estos mi nomhre e signo que es a tal.
En testimonio (signo) de verdad.
Alvaro Alonso Bailo (rubricado).
Copia del libro de cuentas del alfolí de Betanzos correspondiente al año 1570, presentado ante el administrador general de la sal y alfolíes del reino de Galicia.
^^' Relación y quenta fecha en la ciudad de La Coruña a primero día del mes de henero año del señor de mili y quinientos y setenta y un años con Andres de Nehreda, recetor del alfolí de la ciudad de [tachado: La Coruña] Betanços, desde fin de otuhre del año pasado de qinientos y setenta hasta oy día de la fecha, así de la sal que ha reçivido y hendido en el dicho tiempo, la quai le fixe tomada por Jacobe de Agurto, administrador general de los naipes deste reyno de Galicia y principado de Asturias por su magestad e por comysión del señor Pedro Ramos, administrador general de los alfolís deste reyno por su magestad, se hizo la dicha quenta tocante a la dicha sal en la manera seguiente.
Hazesele cargo al dicho Andrés de Nebreda, recetor, de trezientas y setenta y una medidas de sal que conpró y rescivió en treze de noviembre de Bastían Goncález, vezino de Esposende, maestre de su carabela nonbrada Espíritu Sancto, a precio de quattro reales cada medida y pago por ellos çinquenta mill y quattroçientos y cinquenta y seis maravedís, los quales se le hazen buenos a su quenta de dinero.
Margen izquierdo: III mill CCCC°.
Mas se le haze cargo de veynte e cinco medidas de sal que conpró e rescivió en veynte e tres de novienbre de Bastían Goncález, vecino de Abero, maestre de su carabela nonbrada Santo Antonio, a precio de quattro reales cada medida y pagó por ellas cien reales.
Esta caravela Uevava tres millares de sal y con gran duUubio {sic) e mareas estando amarrada en la dicha ciudad de Betanzos dio al través en la puente donde se anegó toda la sal, eçeto las dichas veynte e cinco medidas y esto se aberiguó ser asy verdad.
Margen izquierdo: XLIII mili CCC LXXX^ IIIF.
Mas se le haze cargo de treszientas e diezenuebe medidas de sal que conpró e rescivió en veynte y tres de novienbre de Roque Luís, vecino de Abero, maestre de su carabela nonbrada San Marcos, a presçio de quattro reales cada medida e pago por ellas quarenta y tres mili e trezientos e ochenta y quattro maravedís.
Mas se le haze cargo de trezientas e diez e seis medidas de sal que conpró y rescivió de Manuel Gome {sic), vecino de Abero, maestre de su carabela nonbrada Sancta Cruz, a presçio de quattro reales cada medida que pago por ellas quarenta y dos mili nobeçientos y setenta y seis.
Margen izquierdo: V mili CC XXX VI.
Mas se le haze cargo de ciento y nobenta medidas de sal que se le ynbiaron desta ciudad de La Coruña en dos bolanteros, que se resçivieron de la carabela nonbrada Santo Antonio de ques maestre Salvador Perez, en que traya dozientos e veynte e cinco moyos.
E lo demás que traya la dicha carabela lo rescivió Christóbal Roman, recetor desta ciudad, e pago de fletes a los dichos bolanteros catorze ducados.
^^^ Margen derecho: III mili DC LX III.
Por manera que monta el cargo de sal que así se haze a dicho recetor como parece por las partidas arriva declaradas tres mili y seiscientas y sesenta y tres fanegas de sal.
Margen izquierdo: CCC LXXIII mili DXCII.
Resçivesele en quenta al dicho recetor dos mili y setecientas y cuarenta y siete fanegas de sal que da por hendido en la lonja, que contadas a razón de quatro reales la fanega balen trezientas y setenta y tres mili e quinientos y nobenta i dos maravedís.
Margen izquierdo: CII mili D CCC" XVI.
Mas se le resçiben en quenta setecientas y çinquenta e seis fanegas de sal que hendió en los navios de que no se debe merma, que contadas a razón de quattro reales la fanega valen ciento y dos mili e choçientos y diez e seis maravedís, los quales se le cargan a su quenta de dinero.
Hazesele cargo al dicho recetor de quattro çientas y setenta y seys mili e quatrozientas [tachado: e sesenta] y ocho maravedís por la sal, que hendió así de contado como a bordo como en las dos partidas avajo escritas e se contiene.
Margen derecho: XC III mili D. Mas se le haze cargo de dozientos e çinquenta ducados que rescivió de Martín de Salas que avía cobrado de Fernando de Lassa porque fue executado.
Margen derecho: C XL IX mill DC.
Mas se le haze cargo de ciento y quarenta e nuebe mill y seiscientos maravedís que quedó deviendo en la quenta pasada que se le tomo en Betanços a çinco días del mes de noviembre como por ella parece.'^' Margen derecho: V mill DCCCC^ LXIX.
Mas çinco mill e nobeçientos e sesenta e nuebe maravedís que pagó al pisador y carretos quitado el carreto de lo que se hendió a hordo y pisador de la sal que se ynhió desta ciudad.
Margen derecho: LXXIII mill XXXII.
Resçivesele en quenta dos mill e ciento y quarenta y ocho reales que pago a Jacove de Agurto a buena quenta en la quenta passada como por ella parece.
Margen derecho: LVI mili C. Mas se le resçibe en quenta çinquenta e seis mili e cien maravedís que pagó a Pedro Gato, por orden del señor administtrador como parece por su carta de pago que enttregó al dicho señor administtrador.
Margen derecho: XVI mili DCLXVI.
Mas se le resçive en quenta que pago a Pedro de Prol, mayordomo de la ciudad de Betanços, diez e seis mili y seiscientos y sesenta e seis maravedís por el primero e segundo tercero del juro que en cada un año tiene la dicha ciudad sobre el alfolí de que enttregó los recaudos al dicho señor administtrador.
Mas se le resçive en quenta tres mili e setecientos y nobenta y dos reales que parece aver prestado en quartos a Femando Darriba, Basco Lope, Gil Barcia y Suero de Bezerra, vecinos de Betanços, de que entregó las obligaciones de la dicha quantía al dicho señor administtrador con que se obliga si las dichas obligaciones no salieren ciertas sea a su cargo, eçeto la de Gil Barcia que dio por orden del dicho señor administrador y destos maravedís se le baxan trezientos y ochenta e nuebe reales que el dicho Nebreda cobró de ciertas condenaciones de Ruy de Pazos y Pedro de Rosende, vecinos de Betanços, en que líquidamente quedan ciento y quinze mill y setecientos y dos maravedís.
Margen derecho: XVI mili CCCC^ LVL Mas quarenta y quattro ducados que pagó a Alonso Conde, herrero, por ferrar treze medidas grandes y ottras de media anega e quartas anegas e chupines e rodos, de que mosttró carta de pago signada e firmada de Luís Méndez, escribano, donde mas largamente se contiene aver hecho la paga.
Margen derecho: CC XXXVIII.
Mas siete reales que pagó a Juan Méndez, conferidor, por conferir ciertas medidas e aderezar la medida grande de que mostró carta de pago.
Mas seis reales que pagó a un piloto por meter una caravela de sal que así fue concertado por Jacove de Agurto.'^^ Margen derecho: CXXV mili CCCC^.
Mas que pagó al dicho señor administrador oy día de la fecha dicha ciento e veynte e cinco mili e quattro cientos maravedís digo que los recivió los dichos ciento y beinte y cinco myll y quatrocientos maravedís el señor Pedro Ramos.
Margen derecho: DLV mili CCXIX.
Por manera que monta la dacta de dinero como en las partidas arriba declaradas pareze quinientas e çinquenta e cinco mili y duzientos e diez e nuebe maravedís, que rebatidos de las setecientas e diez e nuebe mili e quynientos [...] y ocho maravedís del dicho su cargo que de resto alcançado en conformidad en ciento y sesenta y quattro mili e duzientos e hochenta e nuebe maravedís.
La qual dicha quenta se hizo [...] con el dicho Andrés de Nebreda, recetor, en la manera susodicha el qual juro en forma de derecho que la ha hecho buena e felmente sin yncubrir cossa alguna e que si lo supiere e biniere asi notificado lo declarara e se obligó en forma de pagar e que pagará el |
El estudio de la documentación conservada en los archivos familiares privados y en los archivos nobiliarios ha merecido una especial atención en el contexto historiográfico europeo en los últimos años.
En el presente artículo nos hemos aproximado al libro de correspondencia del hidalgo gallego don Blas María Rubiños para el período histórico comprendido entre 1790 y 1807.
Así, hemos elaborado en primer lugar una reflexión sobre el estado actual en que se halla la investigación histórica gallega en relación con esta temática especíñca; además de una presentación breve del origen histórico de la casa de los Rubiños de Vilanova de Lourenzá.
Y, a continuación, hemos procedido a transcribir en su integridad dicho documento debido a la riqueza informativa de su contenido.
^ El presente artículo ha sido realizado gracias a la ñnanciación de una beca doctoral de Humanidades que la Fundación Caja Madrid ha concedido a quien lo suscribe.
Los archivos nobiliarios, también conocidos como archivos familiares o patrimoniales privados han despertado un notable interés en los últimos años entre la comunidad científica de historiadores gallegos^.
Debido al estudio del estamento nobiliario, fundamentalmente durante el Antiguo ^ Sobre todo, a raíz de la publicación en 1982 de la tesis de Ramón Villares Paz, en la que al abordar el estudio de la propiedad de la tierra en Galicia, procedió al estudio de la consolidación de los patrimonios hidalgos valiéndose de archivos privados.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo L, Fascículo 116, Santiago 2003. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Régimen y el siglo XIX, que a lo largo de los tres lustros comprendidos entre 1985 y 2000 ha experimentado un desarrollo notable, distintos investigadores históricos han ido accediendo a una parte nada desdeñable de esta tipología de fuentes documentales.
Principalmente depositados en instituciones públicas, tales como el Archivo Histórico Provincial de Ourense^ el Provincial de Lugo^, el del Reino de Galicia en A Coruña^ el Universitario de Santiago^ o en la Biblioteca del Museo Provincial de ^ Para una aproximación a los fondos privados depositados en dicho archivo en la sección Casas Particulares, vid. GALLEGO DOMÍNGUEZ, O.: Archivo Histórico Provincial de Orense.
Entre los archivos familiares privados depositados en dicha sección que ya han merecido un interés previo por parte de los historiadores, podríamos citar los del Pazo de San Damián, y las casas de Fontefiz, Lorenzana, Noceda y Outarelo.
FERRO COUSELO, J.: «'Gente llana con ventura'.
Los Boanes», Boletín Auriense, II (1972); GARCÍA TATO, I.: Vilanova, Outarelo y San Francisco Blanco.
Monografía histórica de una parroquia gallega.
Barco de Valdeorras, 1999; LEIRÓS DE LA PEÑA, R: La Casa de Fontefiz (Contribución al estudio de la hidalguía gallega), Santiago, 1986, memoria de licenciatura inédita; PRESEDO GARAZO, A.: Dueños y señores de casas, torres y pazos, 1500-1900 (Contribución al estudio de la fidalguía gallega), Santiago, 2001, tesis doctoral inédita; y QUIROGA BARRO, G y CARBALLO, M^.E.: «Catalogación y estudio de un fondo particular: la casa de Lorenzana», Boletín Auriense, XIV-XV (1986).
"^ Especial interés merecen los fondos del Conde de Pallares estudiados por X.R. Veiga Alonso.
Vid. sus obras Progreso, Prensa e Ferrocarril en Galicia.
^ En su sección Fondos Privados, dentro de los cuales merece ser destacado el archivo de la Casa de Montaos (estudiado por quien suscribe este trabajo en su tesis doctoral), así como una copia microfilmada de los fondos del Archivo Ducal de Medinaceli referidos a Galicia, estudiados por Gonzalo F. Fernández Suárez para la Edad Media (vid. La Casa de Ribadavia, Santiago, 1999, memoria de licenciatura inédita) y parcialmente para el Antiguo Régimen por M^.L. García Acuña (Vid.
Los juicios de residencia en el Estado de Ribadavia», Obradoiro de Historia Moderna, 5 (1996)).
Pontevedra^, ello no ha impedido que también se hayan analizado los contenidos de otros fondos -igualmente importantes, y en ocasiones de idéntico volumen informativo-todavía conservados en manos privadasl Nos interesa destacar estas investigaciones, porque poco a poco, con el estudio de dichos archivos familiares privados -y sobre todo con su crítica-, han ido profundizando en el conocimiento general que hasta el momento se tenía de ellos, mereciendo especial atención el análisis de los distintos fondos documentales que albergan, así como los evidentes obstáculos que presentan en conjunto.
Ya hemos tenido ocasión de referimos anteriormente a estas dos últimas cuestiones señaladas, al referimos a los archivos de las casas de Vilarxoán (Sarria), Fraga (Friol) y Regó do Pazo (Boimorto), tres modestas casas solariegas de la Galicia interior, cuya organización documental presentaba en sus orígenes un aspecto ciertamente caótico^ De hecho, ni siquiera la acertada propuesta de catalogación de fondos privados de Olga Gallego Domínguez ^^ había resultado eficaz a la hora de proceder al reordenamiento de la documentación, por lo que se hizo preciso decidirse por un ordenamiento cronológico por casas combinado con un fichero cronológico-temático.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Los archivos familiares privados, y sobre todo los procedentes de la hidalguía mral, se presentan pues como un complejo mundo al que el ^ Concretamente, merece especial interés la documentación perteneciente a la Casa de Soutomaior.
^ Entre los autores que se han decantado por esta línea investigadora, habría que destacar entre las obras más sobresalientes, a BARREIRO MALLÓN, B.: «El dominio de la familia Porras y la evolución de las rentas agrarias en la Tierra de Santiago», en W.AA.: Ohradoiro de Historia Moderna.
Homenaje al Prof. Antonio Eiras Roel, Santiago, 1990; DÍAZ-CASTRO VERDE LODEIRO, J.L.: El señorío de la casa de Sonán en su jurisdicción, gobierno y hacienda durante los siglos XVI al XX, Padrón, 1995; DOMÍNGUEZ CASTRO, L.: Vinos, viñas e xentes do Ribeiro.
XVI-XVIII), Santiago, 1997; y VILLARES PAZ, R.: La propiedad de la tierra..., Op. cit.
También resultan de gran interés, en este sentido, las apreciaciones de FERNANDEZ I TRABAL, J.: «Els arxius familiars i patrimonials.
Problemática, caracterizado i metodología», Lligall, 4 (1991). historiador debe acceder advertido por los evidentes inconvenientes que presentan estos completos y complejos fondos^^ No obstante, no es nuestra intención hacer una relación pormenorizada de los mismos en el presente trabajo, por ser ésta una cuestión fácilmente salvable con la consulta de los diversos estudios citados a pie de página, y porque además merecería de un tratamiento más específico que rebasa con creces los límites de los objetivos iniciales que nos hemos propuesto^^.
Nos interesa tener en cuenta estos fondos documentales privados, ahora, en la medida en que la riqueza de contenidos que presentan referidos a las mentalidades y las actitudes de los individuos que habitaron en el pasado nuestros pazos rurales, raramente es superable a través de otras tipologías documentales.
Y concretamente a un apartado temático, muy frecuente en los archivos nobiliarios, que ha suscitado un inusitado interés para el conocimiento de dichos aspectos señalados -mentalidades y actitudes individuales-, así como para el de la intimidad y la ideología: la correspondencia privada^^ ^' VILLARES PAZ, R.: «A agricultura galega no século XVIII.
Fontes para o seu estudio», en W.AA.: Fuentes para el estudio del siglo XVIII en Galicia.
21. ^^ Podemos señalar, brevemente, entre los obstáculos generales que presentan este tipo de fondos documentales, cinco que acostumbran a estar casi siempre presentes: 1°.
No se conserva toda la documentación que se especifica en los inventarios documentales elaborados en los siglos XVIII y XIX, por lo que nos hallamos ante archivos parcialmente completos.
La cronología documental de cada archivo no tiene por que coincidir con la que presente otro, por lo que siempre será preciso proceder a un análisis monográfico antes de estudiar las generalidades estamentales.
La documentación administrativa acostumbra a aparecer a partir de mediados del siglo XVIII, por lo que hay ciertos aspectos relacionados con la administración hacendística cuyo conocimiento resulta complejo para antes de 1700.
Siempre se trata de fondos muy heterogéneos y dispares.
Y 5°. en ocasiones no se conserva toda la documentación genealógica referida a la casa, por lo que es preciso acudir a otras ñientes -como los archivos parroquiales-para confeccionar las genealogías familiares.
^^ Sirvan como ejemplos representativos los siguientes trabajos en los que la correspondencia privada, junto con la documentación autobiográfica, aparecen como punto de partida para acometer la investigación histórica: GRASSI, M. Entendida como «una conversation écrite, spontenée, familière, ou como un produit pensé et elaboré alliant la préciosité à la coquetterie épistolaire, elle a ses codes et ses lois»^"^, el estudio de la documentación epistolar ha abierto un interesante campo de investigación, en el que el individuo, y en un sentido más amplio la individualidad, han pasado a suponer un nuevo y sugerente punto de vista para el análisis del pasado histórico.
Estos «ego-documentos»^^ de los cuales también forman parte las memorias y los diarios personales, se pueden agrupar siguiendo el criterio de la afinidad temática en lo que S.A. Tarrés ha decidido llamar «literatura personal», es decir, aquella documentación histórica que «nos conduce directamente por los caminos interiores de los hombres pretéritos, pues, muchas veces, no solamente aporta datos y hechos, sino que también presenta interpretaciones y estados de ánimo imposibles de percibir en los documentos ofíciales»^^.
El documento histórico cuya transcripción literal presentamos a continuación, se circunscribe, precisamente, a dichas coordenadas archivística y temática.
El Libro de cartas de correspondencia que tiene Blas Maria Rubiños fue compuesto por un hidalgo de la actual Marina Lucense, que vivió en la segunda mitad del siglo XVIII y murió en 1814.
Procede de un archivo familiar privado, el Archivo de la Casa de Mirapeixe (Rábade), y concretamente de la Sección Pardo Montenegro de Mondoñedo, en el que además existe una abundante riqueza documental referida a otras casas linajudas que asentaron sus solares en dicha comarca, así como en la Terra Cha^^.
Nos hallamos, luego, ante un individuo que, a tenor de nuestras pesquisas^^ encaja a la perfección en el modelo de hidalguía que el'' GRASS!, M.-C: art. cit., p.
174.' ^ Unas interesantes reflexiones en relación con estas fuentes en la recensión de SAAVEDRA FERNANDEZ, P.: «Anne Fillon, Louis Simon.
Villageois de l 'ancienne France», Obradoiro de Historia Moderna, 8 (1999) profesor Pegerto Saavedra definió en su día para el conjunto de dicha antigua provincia^^.
El origen histórico de la casa se remonta al último cuarto del siglo XVII, momento en que hemos localizado el matrimonio compuesto por Don Francisco González Maseda y Rubiños e Inés López Padriñán, bisabuelos de Don Blas María, y cuyo patrimonio vincular se consolida a partir de una serie de fiíndaciones vinculares que se suceden desde comienzos de la centuria dieciochesca hasta 1772, momento a partir del cual tanto el susodicho como su hermano, Don José Antonio Rubiños -asistente del obispo de Almería-, aparecen como los principales titulares del patrimonio familiar.
Los escasos ingresos que percibe la casa anualmente en concepto de renta territorial -sin alcanzar los 25 His. de renta en especie líquida de media para el período 1772-1810-, sitúa a los Rubiños dentro del extenso sector nobiliario conocido como hidalguía humilde -muy difundido por todo el antiguo reino-, que pese a sus limitados ingresos disfrutaba, no obstante, de una nada desdeñable cota de poder a nivel local.
Ello obliga, en parte, a que Don Blas ejerza de escribano de número en el concejo de Vilano va de Lourenzá, y que asimismo regente un ultramarinos en dicha villa coincidiendo con el momento en que se vive en el conjunto de la provincia mindoniense un auge de la protoindustria textiP^.
Finalmente, debido a su nutrida prole, compuesta por seis vastagos -dos varones y cuatro mujeres-, el principal cupo patrimonial le corresponderá a su hija Doña Josefa Antonia Rubiños (1788-1851), quien en su testamento beneficiará a su marido Don Lorenzo de Aenlle y Rocha, por lo que los antiguos bienes vinculares de los Rubiños se incorporarán finalmente a la Casa de Pividal -sita en el ayuntamiento de Trabada, en la frontera galaico-asturiana-^^ El Libro de cartas de correspondencia es, pues, un libro en el que Don Blas María Rubiños ha ido anotando algunas de las cartas más singulares, y cuyo contenido era importante retener, entre 1790 -año en que presumiblemente accede a la escribanía de número de Lourenzá-y 1807, justo un año antes de que se produjese la defunción de su hermano Don ^^ SAAVEDRA FERNÁNDEZ, R: Economía, Política y Sociedad en Galicia: La provincia de Mondoñedo, 1480-1830, Madrid, 1985, pp. 567 y ss.
20 Ibid., pp. 344 José Antonio en la ciudad de Granada, y de que, consecuentemente, regresase su hijo Don Vicente desde tierras andaluzas.
Más allá de la destacada información que ofrece para el estudio del seguimiento procesual en las instancias judiciales en el Antiguo Régimen gallego, el libro nos presenta a Don Blas como un individuo de su tiempo que se vale del género epistolar para resolver desde Vilanova de Lourenzá cuestiones que se le plantean en ciudades tan distintas y lejanas como lo son A Coruña, Mondoñedo, Madrid, Getafe, Almería o Granada.
Su singular concepción de cómo se han de entender las relaciones -de obligaciones y deberes-entre hombres de palabra que creen poseer honra, qué función debe cumplir el regalo u obsequio para afianzar las relaciones interpersonales en que es obvia la existencia de intereses mutuos, cómo ha de transcurrir la cotidianeidad en el seno de un hogar hidalgo, y sobre todo, qué papel desempeña cada quien dentro del complejo universo que supone la casa hidalga -cuya dinámica interna supedita a todos los miembros que la componen-; son, a no dudarlo, cuatro argumentos que justifican por sí solos la transcripción íntegra del documento histórico que presentamos a continuación.
EL LIBRO DE CORRESPONDENCIA DE DON BLAS MA-
RÍA RUBIÑOS: TRANSCRIPCIÓN ÍNTEGRA (Portada) Año de 1790.
Libro de cartas de correspondencia que tiene Blas Maria Rubiños, escribano de numero y ayuntamiento de Villanueva de Lorenzana.
MUÍ señor mío de mi mayor esttimazion, sin enbargo del transcurso de tiempo que ha no nos hemos conttrattado por no haberse ofrezido, suzede en la ora y maiormente a lo /a/delante por aliarme consttittuido escribano, uno de los del numero e insolidum del ayuntamiento de esta villa.
Pareze que estte correo su merced el señor merino de la villa remitte a Vuestra Merced un testtimonio que le ha dado inttegro de los auttos obrados a pedimiento de Don Josef Pardo y Cordido, conbezino, sobre preferenzia en la venta del bino del país a la de los Riberos, para con el informarse su (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es excelencia y sobre de este real acuerdo como la tienen mandado por dos reales auttos a insttanzia de dicho Pardo, y attentto estte reuso la paga de los derechos como de el constta, y aliarme descubiertto, y los de el prozeso, caso se dilatte la dizission de esos señores se sirba fazilittarme comisión para la paga, pues el costte que tenga se lo remittire con el que cargue a dicho merino, y asi lo confio de su attenzion anttigua y el que me mande seguro de mi fiel affecto.
Nuestro Señor guie y prospere su bida muchos años suia.
P.D.: La respuestta esttimare a Vuestra Merced me la remitta por el correo separada de la de el merino, y en todo de Vuestra merced astta tan[tto] cumpla mi obligazion para con Vuestra Merced.// (fol. Iv) En 19 de Agosto de 90 escribí a Don Joseph Antonio de Vega, de la Coruña, a su carta de 7 de Agosto de 90 sobre que le remiti 40 reales de los gastos alli, y 20 para el de gratificazion, que azen 60 reales remitidos a Don Ramon de Silva, procurador de Mondoñedo, como persona señalada para el depositto, en el particular de Francisco Antonio Loureiro y compañeros desta villa en ynstanzia de zapatos y curtido suszitada por Don Joseph Pardo.
MUÍ señor mió de mi mayor esttimazion, recivi la de Vuestra Merced de 11 del corriente que agradezco por su correspondencia la que yo ofrezco en todo lo que pueda, sientto en el alma la faltta del pliego que inttroduxe el dia tres de estte mes con asisttenzia del merino en el correo de Mondoñedo, presente Don Raphael Lopez, esttafettero como lo demuesttra el testtimonio o firmas de dicho juez y mia que incluio a Vuestra Merced, e intterin se dan por acá los pasos debidos, zerca de ello esttimare a Vuestra merced se sirba dar qüenta a ese real acuerdo y señores para que dicho juez no esperimente daños y gasttos, pues los que se orixinen de esta classe con su abiso serán efecttibos en su pode[r], y en todo efecttuaremos quantto nos hordene para el maior aziertto.
Villanueva, Agosto 21 de 1790. // Somos nottiziosos los intteresados a la herencia de mi padre Don Lorenzo Rubinos, que goze Dios, que su biuda muger Doña Juana Folgueira y Comide y su hijo señor Anttonio de Cora, inttenttan acabar de echar a perder no tan solamente la erencia de su difunto marido sino también la de su primera muger Doña Lorenza Gomez, mi madre y suegra respecttibe, con mottibo de asegurársenos aber muertto el fiador que ha dado la Doña Juana como deposittaria de los vienes de dicho mi padre los herederos de aquel (que fiíe un hermano de la Doña Juana, llamado Don Josef Teixeiro) aseguran aora que todos los vienes que ha puestto en la fianza los tenia ya sujettos, o quieren apresenttar no llegan para las quiebras que ha dejado en el mayorazgo que poseiya, y para saliremos [sic] de estta duda se haze preciso el que Vuestra Merced a nombre nuestro solizitte real probission para efectto de zittar a los expresados erederos del Teixeiro si azettan o repudian la erencia de su padre y si tienen que pedir o repettir conttra dicha fianza lo executten denttro de um brebe termino que se les señale para luego que subzeda alguna cosa en conttrario poder repettir conttra la propia Doña Juana de nuebas fianzas, o en defectto se pongan dichos vienes deposittados en poder de persona desintteresada a la erencia como es debido.
Vuestra Merced // (fol. 2v) lo sabe mejor que nosottros, abisando al mismo tiempo de su costte, como también de ottra alguna cosa que obcurra.
Que es lo que por aora se ofreze a estte su seguro serbidor.
RD.: Serbirase Vuestra Merced conttesttar a Mondoñedo bajo cubiertta para mi cuñado Don Lorenzo de Riba y Ottero poniendo los gasttos separados de ottros que estte pueda tener.
Sobrino y amigo, doy respuesta a la tuia por no poder executtarlo anttes de aora, por lo que te doy las debidas grazias por el cuidado que has tenido quanto al asumptto de mi amigo Pardillo, lo que nuebamente te encargo que de qualquier prettension que aga por medio de tu amo me habises sin perdida de correo.
Aora nuebamente te ago encargo que conttiene el poder adjuntto que te remitto que espuso mi ofizial y lo ha dado a signar al escribano mi vezino por aliarme a la sazón ausentte que fiie mottibo el dilatar la respuesta, esttimare lo to//mes (fol. 3r) a tu cuidado como cosa propia, pues me instta el serbir a los vezinos de mi jurisdicción y el que quanto anttes puedas me remittas el despacho que por medio de el se solisitta abisandome de todo el despacho que tenga, como también del portte de las carttas del correo pues no es justto se te harrime al bolsillo, que todo lo que fuese con tu abiso pondere [sic] en la persona que señalares.
Es quanto por aora obcurre y manda a estte tu afectuoso tio que desea servirtte.
Sobrino Don Josef Anttonio de Vega remittio la probission con fecha 9 de octubre de 890.
Su costte 43 reales vellón que enttregue a Don Ramon de Silba en 19 de dicho mes y año.
A fabor de los de Azebro.
Sobrino, a tiempo que he llegado de afuera de unas parttixas a estta tuia recivi 3 tuias, la primera de abertte abisado tu tio Silba se hallaban en su poder los 43 reales que se te adeudaban de el despacho que has remittido a fabor de los vezinos de el Azebo y las ottras dos consecuttibas, la una que en todabia no hablan parezido los vezinos de que el procurador Barros ya tenia presenttado poder y pedio bistta de auttos, y asi luego // (fol.3v) que se te de traslado me remittiras lo alegado por las conttrarias y para su conttradizion y que puedas adelanttar alguna cosa mas, te remitto el propio papel que oy dia se me enttrego para que de el saques lo faborable para conseguir el buen exsitto que espero lo executes, que quanto a lo mas no tengas cuidado que yo are que la grattificazion sea gusttosa (no perdiendo dicho papel pues no tengo ottro seguro astta aora) el que me lo bolberas a la primera que me escribas.
Es lo que por aora se ofreze a bisitarte y manda a estte tu affectuoso tio.
Sobrino y amigo, recivi la tuia con los ynserttos que le acompañaban, y echo cargo de uno y otro digo que sobre el conozimiento de la causa estribara sea la justizia real del Valle de Lorenzana donde ay escribano de numero, confinante y pegado a los términos de las contrarias, pues suzede pruevas y vistas oculares se azen a menos coste, pues em Mondoñedo con la sobrante leña que tienen ganaran las boluntades contra la justizia que asiste a los nuestros, espero no descuides [y anotar] que are se aga efecto.
Ynterin a Dios que te conserbe, que asi lo desea tu tio que besa tu mano.
Sobrino, doy respuestta a dos tuias, una de fecha de F del que corre y ottra de 16 del mesmo, lo que no pude executtar astta oy dia por aliarme ausentte de estta en cosas perttenecientes a mi ofizio, y te doy las debidas grazias por el mucho cuidado que astta aqui has tenido con la dependencia que te encargue quanto a los vezinos de el Azebo, pero se haze también preziso me enbies a dezir que dinero nezesittas aora al pronto para con tu abiso remittirttelo sin perdida de tiempo, pues no es razón esttes supliendo inttereses algunos como lo ejecuttas, y si gusttas inbiaras la qüenta para azer se me aprontten e io executtarlo a ti con el papel que te derixi con cartta 13 de noviembre de estte año en la que te exponían no perdieses dicho papel y me lo remittieses a bueltta de correo, pues astta aora que no tenia otro seguro.
Abisame también (estto es de tio a sobrino) si nezesittas para alguna merienda de esttos dias de fíesttas y de puntto alguna friolera de zezina o pemiles para ablarles me lo conduzcan también, que estto [s]aliendo com[o esjperamos en Dios con buen exsitto no impide el que después se expliquen con la grattificazion de dinero que bien conozco lo esttiman mas en esa los ofízios de plu//ma (fol. 4v) que ottra cosa alguna de Pasquas.
No te digo nada sino que las logres con todo regozijo y aumento de grazias.
A su señoría el señor físcal de lo zibil.
Señor, como su seguro servidor digo a Vuestra Señoría que en T del que rixe, asisttido del escribano de ayuntamiento se zelebro la juntta que Vuestra Señoría se dignara reconozer, y por la disformidad de elecciones de ofízios que han nombrado los bocales a vistta de lo mandado por la subperioridad, y que llegue a conozer mottibado de las reales hordenes que mande rexisttrase al zittado escribano con los mottibos berdaderos que tengo de obserbarlas y la buena admenisttarzion de justticia, por lo mismo me fue preziso hazer segunda juntta como en ellas se prebiene, y no siendo al gustto el escribano de numero Vemardo Valledor por no salir a su inttento como lo prettende según lo demuesttra lo obrado, pettizion presentada por estte y relazion de su conclusion, me hes preziso hazerlo presente a Vuestra Señoría para que se digne dar qüenta a su excelencia y señores de ese Real Tribunal y en su bistta mandarme lo que fuere de su maior agrado con la pronttittud que aclama el inttentto dándome Vuestra Señoría anttes nottizia de aber llegado // (fol. 5r) estta y testtimonio a sus manos para mi inttelixencia.
Beso su mano de Vuestra Señoría, su mendador Juan Anttonio Hermida.
En dicho dia eschribi a Don Josef Bega me exponga que dinero quiere que ponga en poder de su tio Silba para el caso de los Azebo que con su abiso se le enttregara.
Señor Don Phelipe Caveza Castañon.
Dueño y señor, por mis ocupaziones y aberseme muerto mi parienta, que goze de Dios, no pude hasta oi dia dar respuesta a la mui favorezida de Vuestra merced, su fecha 7 de diziembre del año retroprosimo pasado, agolo aora diziendo en primer lugar remito a Vuestra merced las dos reales probisiones con sus delixencias echas y practicadas al asunto según se sirvira reconocerlas, pues alio mucha controbersia en ellas, motivado del escribano que ha dado fee y perder el uno y costunbre del probervio antiguo de la patria, admas de la equibocazion que [es] de primera a segunda muger como lo demuestran las delixencias pr[a]cticadas, y para maior claridad yncluio el árbol que de sus notas conozera Vuestra Merced con claridad, lo resultante // (fol. 5v) de las prendas ynsertas en el prozeso, que mire en la madurez que acostumbra pidiendo en su birtud lo que alie combeniente a toda equidad, y si fuere nezesario alguna prueva de testigos para la mutazion de Cavallero a Cavaleiro, u otra alguna mas zircunstanzia, me abise sin perdida de tiempo.
E ynterin, siempre de Vuestra merced, este su amigo que su mano besa.
Sobrino, doy respuesta a dos tuias, una de fecha 29 de enero prosimo pasado por la que me aseguras que dabas para articular en la prueba que deben dar los vezinos de el Azebro por quienes hazes lo que te estimare despaches quanto antes puedas, motibo de que me han asegurado no poder este año cultibar monte alguno por no tener con quien zerrarlo, y quieren dar quanto antes la prueba.
En quanto al relator, se tiene dependencia para Mondoñedo Juan Cordido, ofizial que ha sido de el relator Herbella, si es que se pudiera entregarle la probanza, los estimara, pero como estos caballeros tienen tumo sera a quien le tocare a menos que se baliesen de el ofizial maior de el ofizio que a bezes también se entregan.
Y en quanto a encaminarle en derechura al Azebro y casa de Antonio Diaz, que alli no le faltara todo lo que zita tu carta, y si es que quiera benir por Mondoñedo abisandome el dia que llege [sic] le hire a buscar, y desde esta hiremos juntos asta yntroduzirlo en casa de el Diaz y dexarle en el auditorio cómodo que se nombre.
A la otra de fecha 5 del corriente digo no te falta razón a lo que en ella expones, pero también es preziso te baxes a refleusionar no poder tiempo como te aseguro a ley de amigo para comer muchas bezes como me subzedio estos tiempos por dibersas bezes // (fol. 6r) el uno por tanto como me da que hazer el ayuntamiento que mas me baliera no tenerlo (y ser solo escribano numerario) con tantas hordenes como a cada paso están llegando, otras de el numero de la Santa Misión que ay en el pueblo, y por ultimo otra dependenzia que me entregaro [sic] de ese Real Tribunal y de la sala de el crimen contra la justizia de Trabada, que esta fue la que pidió en el pronto mas motibo para no poderte escribir asta aora por andárseme escapando el juez y no poder cojerlo para dilexenziarlo, y como no llegase a esta fecha 19 de enero ya zitado, solo tube lugar de despachar a tu primo Pepe con los 140 reales para que se los llebase a Don Ramon de Silba, y te eschribiese de averíos recibido asta que yo lo pudiese executar.
Pero en quanto a lo mas que ella expresa no tienes que pensar tan lixero de mi, y el motibo de no haberse un hombre mostrado agradezido «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo L, Fascículo 116, Santiago 2003.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es fixe de los conductores que ay en la ya zitada de Mondoñedo para esa aberse marchado despues de tenerle abisado tenia un enredo que remitir para alla.
En fin, esta dispuesto para ti y para otro amigo mió que es el secretario de el real acuerdo Don Josef Casal y Várela, y no se presentando conductor antes de brebes dias are propio para que llege [sic] antes de Carnestolendas.
Abisa de qualquiera cosa que se te ofrezca y manda a este tu affectuoso tio seguro serbidor que tu mano besa.
Sobrino Don Josef Antonio de Vega.// (fol. 6v) Coruña.
A Don Josef Casal y Várela.
Dueño y mui señor mió, por Luis «el lenzero», trattantte en esa, remitto a Vuestra merced una pierna de baca zezinada aconpañada de dos pemiles, uno y ottro para ayuda de dos pucheros de los domésticos de esa mui suia.
Sirbiendose desimular la corttedad astta mejor ocasión y mandar en lo que conttenple pueda serbirlo, estte su affectuoso seguro serbidor y amigo que su mano besa.
Don Josef Anttonio de Bega.
Amigo, oy dia por mano de tu primo Pepe recivi la tuia su fecha 16 del corriente, y a su conttestto debo dezirtte que pocas o ninguna bezes te pondre responder a buelta de correo, mottibo que ya tengo mui anttes de aora explicado, y admas las partes que defiendes esttar desbiados de estta tuia tres leguas y no llegar el dia, a bezes para hir y benir al propio.
En fin, el dictamen que quieres te remita copia esta en poder de ellos, are por que benga a mis manos y de sacada te la remittire sin perder tiempo y me agan presente.
Por Luis «el lenzero» // (fol. 7r) te remitto dos pemiles y tres buelttas de longaniza para esttos dias de Camesttolendas puedas echar mas un trago, y por no duplicar carttas diras a nuestra Marica que su prima y tu tia Doña Josefa Moscoso le remitte por el mismo una libra de zierros olandeses del lino que se gastta en casa, y una bexiga de mantteca para las sopas de dos mañanas, perdonando uno y ottro la corttedad astta mexor ocasión.
Remitto la copia que me pides que a toda priesa mande buscar por propio seguro su orixinal para aber de sacarla, y me abisan no tienen que adberttir ni adelanttar mas nada para el artticulado, solo que la 4^ preguntta les pareze no podran acredicttar lo que ella conttiene, y en quanto a lo mas todo lo que zitta el dicttamen y asi mejor sera dexarla niera, es lo que obcure [sic] y manda a estte tu seguro serbidor.
Dueño y mui señor mio, despues de apettezer nottizias de su salud, prima y sobrina Doña Ysabel sirbe estta hazer presente a Vuestra merced el haber enttregado oy dia al maragato Anjel Fuerttes, vezino de el lugar de Quinttanilla, para que condud//ca (fol. 7v) a poder de Vuestra merced una pierna de baca trasera zezinada, un par de pemiles y dos lenguas, todo curado para ayuda de dos pucheros sirbiendose abisarme para mi gobierno de su enttrega, el portte ba pago como zitta la que lleba.
Sirbase ponemos a la obediencia de las dos referidas con expresiones de nuestra parte y mandamos en lo que conttenplen puedamos serbirles, de estta suia y suio, que su mano besa.
Por no tener respuesta le escribí en 23 de abril para que me habisase de el recivo de la anttezedente.
Sobrino, recivi la tuia con el dictamen y mas que expresa fecha 2 de el que rixe, y leido el ofrecimiento de la 4^ pregunta me admiro bastante por los ofrezimientos que de mis recomendados pueden ocurrirles, y asi dando de mano a nuestro deseo escrivi e yze propio de^de esta tuia y distanzia 2 leguas para que me contestasen lo claro de lo que se podia verificar, y se me contesto lo que consta de la carta que yncluio de la que sacaras a la 4^ pregunta lo luzido que la corresponda en su articulado, pues esta j ente no se rinden ni flaquean por ser la resistenzia contraria mas que ympia a conseqüenzia de dicha carta y mas expuesto, por lo que estimare como hasta aqui la biveza con aviso de todo.
El ymporte de la carta quarta sera efectiva donde dizes y mas que digas, ynterin manda a este seguro y fiel tio que te desea y mano besa.
Amigo Sobrino, estta bien artticules inmediattamente para la prueba de los vezinos del Azebro sin discuidartte en ello pidiendo recobracion de sattisfazion como promettes, abisandome el dia que podra llegar a Mondoñedo para esttar propio que le conduzca, al propio lugar del Azebro, y siendo el inttermedio se ofreziese algún partticular o nobedad me lo anunpziaras que es lo que por aora obcurre, y manda a estte.
Sobrino Don Josef Anttonio de Vega.
Señor Don Josef Casal y Barcia.
Se le respondió a su cartta de fecha 16 del corriente mes y año diziendo que el cargo de salmon siempre que subzeda aberlo para la Semana Santa se le remitta, pero por ser tan altta lo pongo en duda y aber poca fructta de el xenero, y abiendolo anttes de dicho tiempo si se le remittira o no. Y en el intterin y siempre, puede mandar en todo lo que se ofrezca.
Respuesta al ájente de La Coruña.
Recivi la tuia, su fecha 26 de pasado, acompañada del ynterrogatorio de preguntas echo a favor de los vezinos del Azebo, por que te di las devidas grazias abisandome a tiempo el dia que sale de esa el rezetor y si biene en derechura para aquella del Azebo o si tiene otro destino // (fol. 8v) antes de esta en que dia podera llegar a Mondoñedo o a aquella, y en el ynterin manda en lo que se te ofrezca a este tuio que tu mano besa.
Señor Don Joseph Antonio de Vega.
Amigo y sobrino, a la tuia de 3 del que rixe digo que el articulado me parezio bien, y de venido el rezetor se le entregara para nuestra prueva, si hes que la rezetoria no este despachada y entregada lo suspenderás hasta que llegue a esa Don Juan Cordido, rezetor mi amigo (que deseo venga), que luego me dijo se retiraba a los asuntos que trahia.
Tener cuidado y abisarme de lo que ocurra.
Y adiós y manda a este tuio que tu mano besa.
Sobrino, recivi la tuia aliándome en la ciudad de Mondoñedo, su fecha 12 del corriente, y sientto mucho dartte la respuesta que te boy a dar, pero me da mottibo el juzgares tan lixero de mi prozeder.
Como anttes de aora te tengo dicho que te basttaba si lo tubieras presente, y como no lo tienes y en esa te benttilan los ayres de la mar, me presumo sera el mottibo zittado que ottra cosa no lo attribuio ni pienso me pase por la maxinazion.
En el propio correo y con fecha 16 de el de arriba expresado eschribe Barros, procurador de las conttrarias, diziendo les remitte copia de lo que ha artticulado, y tan prontto se cargue, receptor les abisara.
Con//ttempla (fol. 9r) tu las fechas y lo eschritto de parte a parte, y en estte asumptto no te digo mas (que a buenos enttendedores pocas razones).
Basttantte me dio que pensar los dos artticulados que me has remittido, uno despues de el ottro, en que no hize tantto altto como aora me aze suxetar.
En fin, si quieres seguir como yo he presumido lo executtases, no perderás nada que admas de tu axenzia ya tengo dicho mi senttir, y en defectto con tu abiso hare se pague lo que se deba y después me pondre peor o mejor que anttes que fueses para esa, ya se como se corren los bolos, que aunque no lo supiera tantto alguna cosa mas tendería.
Por ulttimo, para que bengas en conozimiento de si sale de mi capricho lo que te adbiertto es te remitto un tantto de lo artticulado por dicho Barros que cojieron nuestras partes aconpañada de la cartta que he lehido, y no quisiera que la presumpzion que han echo de mi (sin saber malditta la cosa) la hubieran echo por 50 doblones, que bale mas mi creditto y pundonor que quanto dinero aiga, y ottro tantto hará qualesquiera que tenga pudor en su cara.
También me advirttieron y llegaron aberiguar que el abogado que tienen (sin animo de injuria) no es de los que han inbenttado la polbera, pues pareze ya esttubo un largo tiempo suspenso en el ofízio y tantto le lleben tantto firma a hojos zerrados, por lo que sera preziso mudarse a ottro.
Espero respuesta para dar sattisfazion y que todos quedemos con buena fama y opinion como quiera Dios lo permitta, a quien pido guarde tu bida muchos años, que te estima tu tio Rubiños.
Sobrino y amigo, salud y grazia, saberas de como nuestro amigo Don Josef Alfeiran, receptor hordinario, nuestra probanza en la que ban conformes 6 testigos, para domingo que T biene se prenzipia la prueba conttraria, y asi pedir despacho conpulsorio de el apeo que se hizo para el Real Monasterio de estta vila de lo pertteneziente al cotto del Azebro que prezedio el año de mill quinientos treinta y siette a testtimonio de Feman Sordo, y asi no discuidar la remesa del despacho, para ello que con la pronttittud puede se aorren maiores gasttos zittando y enplazando luego que lo rezibas al procurador conttrario Don Anttonio Barros, que aunque estte de por parte a las suias, ni por eso se les haze alguna delixencia después, según expuso el Don Josef Alfeiran.
De lo mas que obcurra te abisare, e Ínterin soy tuio y manda a este tu affectuoso tio que tu mano besa.
Notta: el apeo que ba zittado para en el archibo del Real Monastterio y se ha de delixenciar al Reverendísimo Padre Abad para que de lizenzia para abrirle, reconozer y sacar dicho conpulsorio. // (fol. lOr) Coruña, Junio 20 de 91.
A Don Josef Anttonio de Bega.
Sobrino, por el dador te remitto este testtimonio con el poder adjuntto que reconozeras mui por menor a efectto de hazer el pedimiento para conseguir lo conduzente para un buen exsitto y que de frusttado lo que quiere operar el merino y mi compañero Valledor, pues según soy nottizioso marcharon oy de estta villa ha ir rezibir la probanza de su inttentto sin borden ni forma de derecho, pues semejantte practtica nunca la he oydo ni bistto, discurro que dicho Valledor como directtor de todo quiere poner en estta villa practtica nueba.
Te remitto 50 reales para el giro de estto abisandome de su costte para mi gobierno.
En el dia 10 de Junio del corriente año enttregue al receptor Don Josef Alfeiran 200 reales para que estte lo hiziese a ti con cartta que les aconpañaba de que asta aora no tube nottizia.
Si es que aiga mucha dettenzion despacha el propio abisandome por cartta mano de estte es para Felix Lozano.
Se estta trabajando en el cunpulsorio a toda prisa para remettirte, que te sirba de adberttencia. (fol. lOv) Coruña, 28 de Junio de 1791.
Sobrino, ayer dia recivi la tuia aconpañada de el despacho adjunto de mi recomendado Felix Lozano, y luego que no hize mas que perzivirlo contesto y aliarse mui cerca de mi tu tio Don Ramon de Silva, pase en continente a entregarle los treinta y tres reales y ocho maravedis que zitava los propios que se hallan gorismados [sic] en dicho despacho, lo que es mui regular te abise es aunque es cierto me expresa no lo aria asta el siguiente correo y que el despacho, digo deposito, que tienes en su poder ba creciendo, de el recivo quando te avise me lo comunicaras para mi goviemo lo propio que executo.
Sobrino y amigo, por el adjuntto testtimonio y delixencias practticadas a conttinuazion de la probission que me as remittido de que ya tengo dado sattisfazion, reconozeras lo obrado por parte de Felix Lozano y el ningún cumplimiento del merino a lo justtamente mandado por esos señores dimanado de los influxos de Valledor y ottros, por lo qual te encargo esttes a la bista por si las conttrarias fomentan con sus tramólas al//gun (fol. llr) recurso, lo que conttradeziras en birttud de el poder, y considerando preziso nueba representtazion, con presenttazion de los papeles adjunttos c^nttra dicho merino la aras y consiguiras despacho faborable que el costte que digas sera efecttibo.
Con estta ocasión siempre tuyo, que tu mano besa.
Sin enbargo de que te adbertti en la anttezedente yba Balledor de adjuntto con el merino Azillero a rezibir la informazion según lo hizieron por antte Francisco Martinez, escribano de el numero de el calendario de San Cosme de Barreiros, no hizistte expression de estto, y en el dia conduze esforzar estte puntto mediante no me enttregaron la causa de que soy orixinario y me conpette en birttud de la real probision por Felix Lozano, por lo que se conoze una pura coligazion y progreso regular de la causa a que quando ba el señor Don Jil Sanchez, abogado asalareado del monasterio de estta villa, por los respecttos de complazer a los reos por medio de el padre provisor de dicho monastterio, por ser el Josef Garzia de Prado y su muger caseros suios y aber serbido en el de criados astta que se casaron, y la muger en la casa y homo de los molinos, por cuias fuerzas superiores no puede el Felix vindicar su honor, pues no ha//biendo (fol. llv) manifesttado concusión alguna conmigo, no tenian mottibo ni dere- cho para que el merino se aconpañase de escribano de afuera de la jurisdicción esttandole proibido por reales hordenes quai no quisiere y obrar con adjuntto, porque en estte caso debia recurrir para mejor aziertto y gobierno de la adjudicattura a Real Tribunal, como lo hizo el Felix.
Sobrino, doi respuesta a la tuia, su fecha 6 del corriente, aconpañada de la provision adjunta de Felix Lozano, su ynporte 31 reales, que remitiré en la hora a nuestro pariente Silva, cuio pleitto para que era su benida tranquilo su Señoría Ilustrusima el obispo de Mondoñedo, aliándose en esta aziendo visitta.
Adjunto a esta remito el conpulsorio sacado del archivo del real monasterio de esta villa a nombre de los vezinos del Azebro, por quien hazes, el que reconozeras con todo cuidado abisandome de lo que aiga de nuevo con advertenzia que el de los contrarios no se trabajo todabia nada en el.
En quanto a abogado se dexa a tu disposizion, pues bien conozes la defensa y bozes que nezesitta el que defienda, también te ago presente me abises si hes combeniente sacar conpulsorio de la carta de poblazion y foro que el monasterio desta villa hizo en la hera de 1327 que hes año de 1289 a 15 pobladores para que poblasen el monte de Monfrixie, que hoi dia llaman del Azebro, que paso ante Juan Perez, notario publico vezino que fue desta nominada villa, cuio ofizio también se alia en el archivo de dicho // (fol. 12r) monasterio, y dentro de las testadas que contiene se alia el monte y fraga de la disputa perteneziente al ya zittado de Monfrixide que hoi es el coto que nominan del Azebro, consultaras esto antes de presentar el ya zitado que remito, y aliándolo ser combeniente me remitirás nueva provision para ello a efecto de sacarlo y presentarlos juntos.
Hes lo que por aora se ofreze, y en lo que ocurra abisa a este tu afecttuoso que tu mano besa.
Copia de la carta escrita a Don Blas María Ramos.
Ahijado, ahi te remito este poder a efecto de que tomes a tu cuydado ese negocio lo propio que si fuera cosa mia o tuya que todo lo que se ymporte, admas de tu ajencia a donde quieras que se te ponga con tu aviso en la hora sin la mas lebe detenzion se hara.
Hazte cargo de el y si por acaso llegasen los autos al oficio que corresponde, que no te puedo decir qual es por las picardías con que usa mi companero, podras presentarlo y hacer correr el rumbo a que aspira, y en defecto que no lleguen a esa suspendras [sic] su giro hasta segundo aviso, bien entendido que el poder contrario creo es Couto, que te sirba de abiso.
Quiere la parte contraria y pretende composición, y pidió suspension por unos quatro u ocho dias, pero yo como se con quien se juega no me fundo, pues el citado mi companero no es de los mas // (fol. 12v) sanos para estas cosas, que si puede hacerla la usa y no se discuyda, pero con tu favor y de otros amigos hasta ahora a Dios gracias no las ha logrado conmigo, y por lo mismo siempre es bien andar adelantado y con tal que se presenten en este tribunal también yo tengo que salir al pleyto como lo podras reconocer, siempre que llegue a tus manos avísame del recibo y manda en lo que te pueda serbir a estte tu affectuoso padrino que bien te desea.
Ahijado Blas Maria Ramos.
Haijado, tendras presente que la conposizion que te dije en la antterior a estta no es ninguna, por lo que la parte contarla mando dezir a Balledor no remittiese los auttos por el correo, pues los a de Uebar por su mano propia, y asi esttaras hojo alertta sin pedir despacho alguno para que balan orixinales, y luego que lleguen ad lo debido, con adverttenzia que la inttenzion del amigo por quien me hallo intteresado no es mas que salir con la suia y con honor, al gasttar no tiembles tantto en regalos como en propinas pues se deja a mi arbittrio, e io lo dejo al tuio, abisandome en tiempo del dinero que nezesi//ttes (fol. 13r) pues en esa no sirben ottros regalos, como estoy bien sabedor de todo ello también se halla intteresado el padre procurador de la Relixion Bernarda por parte de dicha conttraria, pero lo que mas me alientta a mi para salir con todo garbo en el ser la primera benta de vienes que a echo el bendedor marcada de la zittada conttraria y con zittazion haber tomado posession de ellos el zittado mi amigo por quien me hallo intteresado, que es la mejor que tiene por el casttillo de forttaleza para su defensa.
Esttaba para salir para esa e hir a dartte una besitta de mi parte y lo mas que se agrega, pero como la copia de auttos aun subsistte en estta era el hir adeboluttum, como suelen dezir. como no ignoras le pribe el que lo executtase por el motibo de que en el partticular no azia nada, y asi en un todo lo deja el, e io a tu cuidado.
Y en lo que se ofreziere abisarme al insttantte por el correo sin perder tiempo alguno, pues el Juan Fernandez estta de marcha para Casttilla a las cobranzas de el lienzo que le esttan adeudando y compra de el lino de aquel pais, y se teme que en estte inttermedio se le aga alguna traizion o picardía, que todo ello tendras presente con lo mas que se obcurra habisandome también del recivo de estta y mas manda a este tu affectuoso padrino que te esttima.
Haijado Don Blas Maria Ramos. // (fol. 13v) El sobreeschritto de esttas carttas se pone a Don Blas Maria Ramos, nottario casttrense y ofizial maior de la escribanía de renttas reales y ajenzia fiscal del crimen de la Real Audiencia de estte Reino en Coruña.
Coruña, a Don Blas Maria Ramos.
Ahijado, doi respuesta a la tuya de fecha 15 de septiembre pasado de este corriente año, y por ella reconozco la equivocación que as padecido en escrivirme anticipado, supuesto no he echo la entrega de los trescientos y veinte reales que en ella citas a tu ermano asta el dia 22 del mismo mes de septiembre, de que te daria aviso juntamente con la que yo te e remitido, esto te lo digo para que te reconoscas que aunque estas en la fuente a veces se suele caer en un charco, acuérdate de otra que me has escrito no a muchos meses.
Adjunto te remito ese otro poder para que por el solicites la real provision que se pretende y de echo sin detención alguna me la remitas avisándome de su inporte, que are efeutivo en la ora.
Que te estima tu padrino Rubiños. // (fol. 14r) Coruña, a Don Juan Lopez Leitton.
Amigo Don Juan, por mano de su cuñada, muxer de su hermano Fernando, recibi de borden de Vuestra Merced media arroba de bacalao con que Vuestra merced se sirbio faborezemos, por lo que doy a Vuestra merced las mas debidas y atentas grazias pues no habia mérito por mi para tanto fabor.
Dicho su hermano Femando me apura mucho a fin de que haga saber a los colognos y llebadores de las piezas de heredad sueltas que no son de foro les haga saber nombren su perito yntelixente a fin de que junto con el que elixiere reconozcan las tieras y tasen lo que deben pagar aquellos anualmente a Vuestra merced, lo que no puedo executar por no tener facultades en la real probision para ello, pues esto se ha quedado en el tintero a su procurador el pedirlo, y solo lo hizo de la posesión, y que se hiziese saber a los auctuales colognos y llebadores que desde el dia de la notificación hagan y tengan por lexitimo dueño de la azienda que comprende la escritura de foro a Vuestra merced mismo, y concurran a combenirse (delante) sobre lo que subcesivamente deban pagarle, y a recibir nuebos arriendos, según asi se ha mandado, y que se yntimase el desanclo a los colognos y llebadores de la feligresía // (fol. 14v) de Masma y Villamor, lo que no se puede executar hasta el mes de enero primero que biene de nobenta y siete según lo contiene la borden comunicada al asumpto, pues los desaucios solo se puden hazer tanto el caso como el amo por dicho mes de cada año y no en otro.
Yo no puedo andar mas lijero aunque quiera, pues si lo pudiera hazer todo en un dia o dos hera mi gusto, pero no se acomoda, como el trato es con tan buena jente e ynducidos de aquel buen sujeto de Blas Perez y su hijo, como todo ello le consta a su hermano Femando.
Vuestra merced no se discuide en librar la probision en los modos que le tengo insignuado por la anterior a esta, y en ella también pedir lo que falto en esta otra, que es el que los llebadores y colognos de dichas piezas, fixera los de Masma y Villamor, siempre y quando quieran subsistir en la Uebanza de ellos a la orden nombren su perito yntelixente que junto con el que por Vuesta merced ñiere elixido tasen lo que deban pagar, y no siendo conformes que el executor lo nombre de ofizio, y accetando la tasa den la fianza suficiente para estar seguro la paga de lo que deban de hazer annualmente cada uno de ellos.
De este modo bino otra real probision para el monasterio de esta villa, la que he echo saber a algu//nos (fol. 15r) caseros y colognos de el lo que asi se debe executar, con la que remito pues la que tengo acá solo me las da para lo que Uebo espuesto que es lo que nuebamente tengo que dezir a Vuestra merced.
E ynterin y siempre mande a este su affectuoso y seguro serbidor que su mano besa.
Señor Don Juan Lopez Leyton.
Hermano, despues de (apettezer) digo deseartte perfectta salud, sirbe estta de enumpziartte aberse falleszido al amanezer el dia 23 de estte corriente mes y año a las tres de su mañana su Señoría Yllustrisima el Yllustrisimo Señor Don Francisco QuadriUero y Mota, Obbisppo y señor que fue de la ciudad de Mondoñedo y su obbisppado, no puedo explicartte en estte partticular ottra cosa alguna por no ser sabedor de mas nobedad.
Te ago presente haber enttregado en el dia de ayer al maragato Marcos de Ottero el lienzo de tu encargo, pero no Ueba la tela // (fol. 15v) mas que 45 varas, falttandole al conpletto de tu encargo cinco baras, es la mas blanca y fina y toda echa de lienzo gallego que luego que baia al agua se pondra como una tabla, ban en el medio de ella treze pares de calzettas enttre las que ban dos pares echas por mano de tus sobrinas Pepa y Marica, también de hilo gallego, no ban tan blancas como las ottras por no haber llebado después de echas mas que tan solamente dos coladas, pero ya se blanquearan, y me pareze serán las que an de durar mas, lleban por señal las de Pepa al prinzipio y al altto una borla de seda verde y encamada, y las de Marica azul y encamada, te suplican las pongas quanto anttes puedas y les mandes dezir también si te bienen bien a las piemas o no, pues quedan para azertte ottra dozena de pares iguales a ellas y con todo cuidado esttan blanqueando el hilo, la ottra tela de lienzo es la que remitte el padre maiordomo que ya tenia conprado el año pasado de que te tengo abisado, la que para ti ba Iligada // (fol. 16r) con tres Higas de hilo encarnado, una y ottra ban enbuelttas en 4 varas de esttopa, a costtado a zinco reales bara que te la pague el maiordomo de esa que le tiene para hazer dos costtales, el portte astta Madrid me ha costtado treinta reales.
En el dia de oy eschribo al señor Don Agustín Alonso Martinez de Casttro se sirba mandar recojer de la aduana de Madrid el faragante [sic] de los expresados lienzos y los derixa en derechura a ese palazio vajo la rottulatta que lleba puesto en su cubiertta.
Es quanto por aora tengo que abisartte y manda en todo quanto te pueda serbir, estte tu affectuoso hermano y toda su familia que esttamos pronttos a tu obediencia.
Que besa tu mano, tu hermano que desea bertte.
P.D.: No dejes de responderme a la que te remitti en 24 de fevrero pasado en respuesta a la tuia de fecha 26 de enero, una y ottra de estte corriente año de 97.
Hermano, habiendo llegado a es//tta (fol. 16v) tuia de fuera de ella bajo la borden que se a comunicado de la superioridad a todas las justtizias de estta probinzia con la estterilidad de fruto que se padeze por toda estta tierra y gran anbre, con la borden que me ha dado el señor merino me fue preziso pasar a la monttaña a hapremiar a los subdicttos de estta jurisdicción el que de las medas que tubiesen las maxasen con reserba de una solamente y que se conduziese el fruco [sic] para los mercados de la ciudad de Mondoñedo como por la borden se prebiene, y no hosttantte de ponerse algún fructto en los mercados aun se experimento y estta experimenttando el llegar la anega de zenteno a 118 reales, la de maiz a 136 y la de trigo a 144 reales, pues estte ulttimo juebes aun ha pagado tu cuñada y por gran amisttad la anega de zentteno a 10 reales, y no me llegan dos para la semana, que biene a salir por 200 reales el fructto semanariamente, que asonbra semexante caresttia, pues la libra de pan de trigo y no del mexor llega a dos reales, lo que nunca se a bistto ni se presumió subzediese por estta tierra, bien enttendido que estte año si no fuera la montana, los de los bales, Marinas y Astturias caherian muer//tos (fol. 17r) por los caminos como moscas, ya muchos se encuenttran muerttos en sus casas de hanbre con la miseria y bregüenza [sic] que les causa el pedir, maxime a mucha nobleza que ai por estta paraxe, y algunos robos y disgrazias subzeden pues por el dia y por el sol se ban a las casas de los que tienen (a la mia no tienen que benir porque el trabajo de toda la semana no me llega para tres ferrados de fructto), considera tu que sobras tendre al cabo de el año quanto mas para lo que se nezesitta.
Luego que he llegado a estte mui tuia, la expresada tu cuñada me ha enttregado dos tuias, la una de fecha cinco de maio y la ottra de veinte y nuebe del mismo, y al dia siguiente fuy a esttar con el padre maiordomo haziendolo presente el papelitto adjuntto de la P, a quien le pedi me diese el recivo para remittirtte supuesto no tenia dado razón alguna en esa, el que me expuso haberlo executtado, si es asi o no lo saberas mexor tu que no yo.
Al mismo tiempo te boy azer presente en primer lugar que con cartta que te he remettido en 21 de noviembre del año pasado de 95 le haconpañaba un recivo dado por el padre maiordomo Luna en los 28 de septiembre de el propio año /que su tenor a la lettra es el siguiente/ (de que tengo carrta tuia de aberlo recivido): «Recivi de Don Blas Maria Rubiños, vezino de Villanueva de Lorenzana dos mili settentta y un rea- les // (fol. 17v) y medio para paga de zientto nobenta y quattro baras de lienzo fmo que de horden del Señor Yllustrisimo de Almería se me encargaron, y para su resguardo doy el presente que firmo en el Monastterio de Lorenzana y septiembre 28 de 1796.
Y aora te remitto ese ottro dado hoy dia por el mismo de la canttidad de 1.714 reales y dos maravedís vellón a fin de que puedas perzebir de mano de ese señor maiordomo dicha canttidad, quedándome con el cuidado que luego que me resttittuia a estta nominada tuia de la comission con que me alio de hazer la qüenta xeneral que me pides para remittirtte, pues en el propio dia de oy buelbo a salir para la montaña supuesto conozes se aze preziso el trasporttar algunos inttereses que se puedan ganar a casa para manuttenzion de tantta boca como Dios fiíe serbido de darme, y grazias a el y a ti, que si no haríamos como muchos mas aun maiores que yo al doble, que es una lasttima el ber lo que pasa por esttas tierras, que los biejos que ai mui cerca de 100 años que conoze ese Señor Yllustrisima en estte curato de Villanueva esttan diziendo que el año de 10 y 69 no era pinttura para conparar al presente ni xamas se a oydo conparazion de ambre por quantas partes tienen andado sino el año 10, sin // (fol. 18r) nombrarse ottro.
Dios y su Santtisima Madre quiera que no nieve (que esttamos con el hixo), que si nieva pobres de los vibos que residimos en este valle de lagrimas.
Es lo que por aora tengo que dezirtte estte tu affectuoso hermano y to/da/ su familia, que tu mano besa.
Hermano Don Josef Anttonio Rubiños: «Recivi de Don Blas María Rubiños para satisfazion del lienzo que remitti a Almería, un mili siettezientos y cattorze reales y dos maravedís, de los que los mili doszientos onze reales y 20 maravedís son perttenezientes al lienzo esttrecho, y los resttanttes al lienzo fino, remittido ulttimamente.
Hermano, boy a dartte respuesta a las dos tulas según lo ofi*ezido en la antterior a estta, de fecha 18 del pasado, y al conttestto de ella como de ottra que me has remittido antteriormente sin fecha, te digo en primer lugar que el terzer párrafo que en ella se contiene, quanto a Benito Ramos no es horo lo pinttado o fenxido en la que te remittio, no // (fol. 18v) quiero proseguir, mas adelantte te poderas informar de tus amigos de Mondoñedo pues aun puede que tengas alguno, que baxando por aquella ciudad para estta tuia aun se me expresaron zierttos lanzes que abia echo con sus cuñados, los pobrezittos Mendres, que me ha causado muchísima lasttima, no esttube con ellos pues aun expero en Dios el abocarme.
Se halla en El Ferrol con su muxer y criada gasttando lo que ottro a ganado, mira en que tiempos esttamos y lo que dan de si los ofizios, pues por los modos se biene en conozimiento del rum-rum, unos se lleban la fama y otros cardan la lana, enttiendeme como quisieres, creer en Dios a pies junttos, pues aun lo que se be no se puede creer, que la bista engaña.
Al quartto párrafo que abla quanto a Gaioso, te expongo aberselo dado a leer a el mismo y echo cargo de su conttestto dixo que bien esttaba, que abia de seguir en su prettenssion, si lo hizo o no es mui regular te diese alguna nottizia.
Y dando respuesta a la tuia de fecha cinco del mes de maio pasado de el corriente año, te digo en primer lugar aber prenzipiado con tu borden a enttregar al señor Don Diego de la Bega y Montenegro, // (fol. 19r) que Dios goze, el inporte del productto de fructtos dezimales de la sincura o presttamo que obttienes en la feligresía de San Esteban de Balcarria, en la manera siguiente: En los quatro de Octubre de 87 le he enttregado a dicho señor Don Diego 2.000 reales; en 11 de Julio de 88 2.400 reales; en 17 de Noviembre de 89 2.001 reales y 6 maravedís; en 27 de Junio de nobentta 2.400 reales; y en los 27 de Junio de 91 de la misma suertte lo hize de ottros 2.400 reales; que junttas las cinco parttidas pareze conponen 11.201 reales y 6 maravedís.
En los siette de Julio de el año de 94 te habise aber pasado a la expuesta ciudad de Mondoñedo a esttar con el señor Don Diego aziendole enttrega de dos mili y ochozientos reales y que no me lo quisiera rezebir.
Y en los 7 de Agosto del zittado año te bolbi a eschribir lo mismo por no habérseme dado respuesta a la antterior de lo que en ella te significaba.
Y 28 de Septiembre de 95 entregue también de tu borden al Padre Maiordomo de el Real Monasterio de estta villa según recivo que te he remettido, 2.071 reales y 17 maravedís vellón.
De la propia suertte lo hize a nuestra sobrina, la muxer de Gaioso, en los 4 de Agosto de 96 de ottros 320 reales vellón, y en los 26 de el propio mes y año ottros 60 reales a la muxer de Anttonio Martinez, hixa de nuestra prima Anttonia Pedreira, muxer de Ramon Cabana.
También // (fol. 19v) lo hize al Padre Maiordomo ya expresado de ottros 1.1714 reales y dos maravedís según se conttienen en el recivo que te remitti de fecha 18 de Junio pasado del corriente año que aconpañaba la cartta que en dicho dia te he remettido.
El lienzo que te he remettido en los 26 de Marzo también (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es pasado de estte año conpuesto la tela de 45 varas, me ha costtado la bara a 13 y medio reales, y si me tubiera algunos dias mas azer la conpra subia a mucho mas, que se a puesto mui caro, como lo hizieron todas las cosas.
Las calzettas, que fueron seis pares hordinarias y cinco fínas, también me an costtado unas y ottras zientto noventa y quatro reales (y los dos pares resttanttes son las que an echo tus sobrinas Pepa y Marica, tienen echo ottros quattro pares pero asta tantto les enbies la razon si te bienen a las piernas o que defecto es el que tienen, les mande subspender y quedan aguardando tu borden).
De estopa en que fue enbueltta con la que ha ydo para ese palazio, an llebado 4 varas a razon de 5 reales cada una y treinta de portte que Uebo el maragato astta Madrid hazen zinqüenta reales.
Y lo mas resttantte inporte eche mano de el quando me eschribieras hiziese ropa a Pepe para remittirttelo, que ha sido una capa, chupa, calzones, camissas, calzettas, suspendiendo azer // (fol. 20r) lo demás por el abiso que segunda bed me as remettido, y con la estterilidad de el año pasado, el del presente de enfermedades de unos y ottros lo fuimos gasttando y también con el pleitto de la capilla de Vizente, pues se halla concluso, en difínittiba, para darse el autto, y lo tienen que azer el señor chanttre Villares y el señor Yebra, dean, señores probisores en bacantte, el provisor Casttro y el abogado que defiende me dan vuenas anumpzias, pero ni por eso dexe de balerme de amigos para que se intteresen con dichos señores por tu sobrino, bien que a lo que fuere de justticia no pienso que falten ni es de pensar, y mi ofizio da poco de si como ia te tengo abisado por no darme resoluzion a poder repettir el sittuado quanto al ayuntamiento, que me attrasa mucho en mis inttereses.
En fin, no tengas pesar por lo que te faltta, que mas bale deberttelo a ti y que nosottros a lo adelantte te lo sattisfagamos, que no torzer el brazo a ottro alguno de estta tierra que lo publicase, solo por el esttado en que su Debina Magestad te ha puesto y el bien que nos azes, pues subzediendo el que Maria Santísima de los Remedios permitta salga Vizente con la capilla como deseamos, después de sattisfechos algunos gastos del economatto que ubiere, esttara a tu disposizion como al presente estta quanto oy se ha//lla (fol. 20v) por nosottros.
En mi poder se hallan 2.800 reales que me an enttregado los llebadores de tu presttamo el dia veinte y quattro de Junio pasado de este corriente año, pertteneziente al año pasado 96.
Y es ziertto aun subsisttir en dicho mi poder del restto de los de el año pasado la canttidad de unos 400 a 420 reales, pero temóme el que no los gastte en fructto por no salir de lo que Dios nos ha dado.
En todos los partticulares que conttiene estta cartta haze la bolunttad de tu agrado como en las antteriores que te tengo eschrittas, solo te repitto por el anima de nuestros difunttos padres que repares soy tu hermano y que no tienes en el dia ottro.
Dios te con$erbe por muchos años para el serbizio suio, y azemos el bien que acostumbras.
Que besa tu mano tu haffectuoso hermano.
Hermano Don Josef Anttónio Rubiños.
Hermano, oy dia recivi dos tuias que me ha enttregado una vezina de estta villa, la primera de fecha 14 de Julio, y la segunda de 28, las que conozco attrasadas por sus fechas, pues aunque e mandado la criada a Mondoñedo y a la esttafe//ctta (fol. 21r) el correo anttes, a su llegada quando hizo el regreso a estta tuia me ha expresado le habia dicho el esttafecttero no abia cartta alguna para mi, y de reconozidas una y ottra, dando respuesta a la primera te digo que en el dia de mañana, Dios queriendo, pasare a la ciudad por ber si alio en el mercado alguna persona de Vibero que yo conozca y por ella abisare al señor cura de Balcarria disponga persona de su sattisfazion que benga a estta mui tuia ha perzibir de mi mano y en nombre tuio los doszienttos quarenta reales que me hordenas le remitta por persona segura o de mi sattisfazion, lo que no are por no haberla al presente en estte pais que transitte a haquella de Vibero, y siempre que subzeda haberla en dicha ciudad como tu lo dizes se los remittire, y en su defectto le remittire cartta para que executte lo que llebo relazionado para maior seguro de uno y ottros.
En quanto al papel adjuntto que conttiene ziertta adberttenzia de Benitto Ramos, marido de nuestra hermana Maria, ya te tengo propuestto mi senttir en la antterior a estta de fecha 7 de Julio pasado de este corriente año, solo si te adbiertto y te ago presente que algunos vezinos que ban de la nominada de Mondoñedo a la feria de El Ferrol // (fol. 21v) me an expresado se portta en aquella villa y su muxer como si fueran unas personas de ottro sexso echando mucho por ella, considera tu de donde podría benir el barro para hazer semexantes palazios a no ser las uñas largas, juntto con el proberbio anttiguo (para quien ganas ganador, para quien duerme y estta al sol).
Repararas los tiempos en que nos hallamos y que fructtos tan barattos Su Divina Majestad fue serbido damos por nuestras culpas y pecados para poder azer semejanttes gasttos cada uno fuera de su casa?.
O Don Diego de la Bega y Montenegro, tu anima permitta el Alttissimo estte gozando de su beattissima presenzia?
A esto nuebamente te digo que unos cardan la lana y ottros se lleban la fama, no fue el montañés pero en el dia se asegura fueron mas pronttos los ferroleses, ni tanpoco lo an sido nuestro sobrino Xabier y su hermana Bizenta, pobres menores que se hallan en posada y no se como lo pasan por haberlos echado de casa el domine Lucas, sin poder sin poder [sic] saber el porque mas que el lucrarlo todo y reirse de sus cunados?
Es buen pensamiento estte? (no por ziertto) sino de un honbre del tenor siguiente.
En quanto a la cosecha, esttubo un poco mejor en grano (según dizen los labradores) que no la antterior, pero menos paxa y como estta subzediendo la faltta de agua// (fol. 22r) para los maizes, abas, pattattas, bino y casttaña, los que cojieron algún zentteno, trigo y zebada, se dettienen con el presumiendo subzeda con la cosecha presente como con la pasada, y los pobres no pueden majar por echárseles tarde la sienbra de nabos con la expuesta escased de agua y no poder culttibar las tierras para ellos por esttar tan fuerttes de la seca, y por lo mismo aun se hallan los mercados falttosos, pero no con los prezios eszisibos como astta aqui, pues el trigo el juebes pasado se benefizio en la plaza de Mondoñedo a 24 reales ferrado, el zentteno a 18, y el maiz a 23, y puede que aun no baílese tantto si los labradores no esttendieran la labor, que la cosecha de maiz ya esttaba perdida por faltta de el agua que aunque biniese de prontto la amettad se fuera porque le pasara la sazón de la expiga, y en paraxes lo hiban dando al ganado porque les secaba.
Dios lo remedie que es el que puede, no se que prezios tendra mañana, dándome salud lo he de ber bien que astta tantto pobres y ricos maxinan xeneralmente subsisttiran los prezios, a no ser que Ilueba, que la faltta de maiz es la que da la caresttia en Galizia, que fue el mottibo de ella en la antterior cosecha, y también algún mottibo causaría el cordon, pero el peor fue el primero. // (fol. 22v) En quanto a lo mas que conttiene la T, yo no se como aga para dartte gustto en un todo pues a su conttestto anttes de aora en repettidas carttas que es regular subsisttan en tu poder, ya te tengo dado resoluzion, pero en fin are lo que pides quanto anttes pueda.
Tus sobrinas te suplican les agas el fabor de enbiarles a dezir si te biene bien o no los dos pares de calzettas que te an echo, o que faltta tienen, y quando menos que les remittas el grueso de panttorrilla y el de la canilla en un hilo o papel denttro de una cartta, pues las que tienen echas se ebidenttemente saldrán de buena dura supuesto las hizieron mui tupidas, y para hazer los resttanttes pares que les falttan quieren dichas medidas por ber por ellas si saldrán a gustto, pues me presumo las echas lo estten, quanto mas despues las que trabaxaren teniendo las presentes.
Es lo que por aora tengo de que abisartte, solo el aberle eschritto en el propio dia de oy a la donzella de el Señor Maxisttral que si por forttuna se aliase en aquella alguna persona conozida suia y de su primo el cura de Balcarria, pudiendo ser la dettubiese, que por la mañana del dia siguiente esttaria tenprano alia como espero ejecuttarlo, conserbandome Dios bida y salud.
Que tu mano besa, tu hermano Blas Maria Rubiños.
Hermano, en el dia de oy me hallo con cartta de el señor cura de Balcarria Don Francisco Anttonio Fernandez de Ortta, de fecha 20 de estte corriente mes y año, en que me espresa haber recivido las dos honzas de oro que de tu horden le he remittido por mano de su prima Doña Mariana Fernandez, donzella de el Señor Maxisttral de la cattedral de Mondoñedo, que en el dia 17 he dexado en su poder por no hallar ottra persona mas prontta y segura que los pudiese de rexir para enttregar en propia mano del nominado señor cura.
Es lo que por aora tengo de que abisartte, y en el intterin y siempre estta a tus hordenes estte tu affectuoso hermano que tu mano besa, Blas Maria Rubiños.
RD.: Es mui regular que tengas abiso de estto de parte de el cura.
En 12 de enero de 98 he eschritto a mi hermano Don Josef Rubiños la fúnebre nottizia de la muertte de nuestro primo Taibo, y que me abia dado parte su biuda muxer y mi cuñada que subzediera su falleszimiento en el dia 9 del propio mes y año, y como no me abia dado respuesta a ottra de fecha 27 de Agosto de 97 y ottra de 16 de Deziembre del mismo ano. // (fol. 23v en blanco) (fol. 24r) Coruña, Setiembre 22 de 97.
MUÍ señor mió y amigo sin embargo de no tener correspondencia con Vuestra merced, por las nuevas noticias y ajenzias que de todos tengo me alienta a remetirle la adjunta copia de poder y documentos que le acompañan para que con la maior eficazia y prontitud se sirba por medio de «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo L, Fascículo 116, Santiago 2003.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es abogado de su satisfazion formar la correspondiente queja contra Josef Rodriguez, escribano, para que la sala le castigue según corresponde, y todo luego que se presenten los autos sobre que recaio que no menos lleba el dador para que con vista de todo se me restituía mi onor que siempre tube, y tome con dignas probidencias contra aquel.
Cuio encargo como cosa mas principal que todos debemos apetezer en nuestros empleos reencargo a Vuestra merced y el coste que tubiese o el dinero que Vuestra merced me abise, pondre en manos de su hermano o su tio.
Nuestro Señor guarde a Vuestra merced muchos años que le desea su seguro servidor que su mano besa, Blas María Rubiños.
Señor Don Francisco Corujo y Somoza.
En 10 de Octubre de dicho le bolbi a eschribir y le remitti una probision con las delixencias pratticadas que era de [sic].
Reberendisimo Padre Don Francisco Manuel de Puga.
Mui señor y dueño mió, dias haze tengo en mi poder compuesto para remitir a Su Paternidad un fa//rangote (fol. 24v) compuesto de zien baras de lienzo fíno que tenia encargado el Padre Mayor Abad de este Real Monasterio Don Fray Benito Martinez, y de borden suia y de la señora María pase a la ciudad de Mondoñedo a comprar de ellas la pieza de sesenta baras y tercia, pues solo ba por las sesenta baras, y no pude aliar cosa de mi gusto mas que tan solamente un pieza por ser ya tarde para hazer dicha compra, es un poco mas moreno que el que tenia la señora María, que es la de quarenta baras que la acompaña, pero en quanto a la calidad me pareze no dejara de gustarle, y otra qualesquiera persona que lo reparen, pues uno y otro es todo gallego, y a tenor antes de haora la notizia ya lo solicitara tan blanco como el que he conprado para su Señoría el Señor Yllustrisimo de Almería y su probisor, mi hermano, y asi en este particular como en otro qualesquiera que a Su Paternidad se le ofrezca e yo pueda serbirle no tiene mas que noticiárselo a la espresada señora Maria, que se executara de pronto, desde cuio tiempo andube solicitando persona segura que quanto mas antes lo pudiese poner en su poder dexando encargado a halgunos amigos de aquella expuesta ciudad que siempre que ubiese alguno que fiíese para esa me diesen abiso, y como en el dia de hoy la tubiese, que el dador de esta que es uno de ellos, fuese en compañía de los señores «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo L, Fascículo 116, Santiago 2003.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es canónigos de la cathedral de la ya citada de Mondoñedo que ban a dar hesita de parte de el cabildo al Señor Yllustrisimo que se halla electo para dicha ciudad y su Obispado, pase a molestarle para que lo executase como asi // (fol. 25r) me lo ofrezio azer, bajo cuio supuesto también suplico a Su Paternidad que en lo que pueda lo ampare y proteje en su pretension, que a la bista espondra lo propio que también le suplica dicho Padre Mayor Abad por habérselo pedido yo, reserbado para Su Paternidad.
La señora Maria me espreso pusiese en su noticia que el Padre Carrio que haze de maiordomo que es lo mismo que antes era, y se la apurar que aun es peor que a no ser por el ya citado Padre Mayor Abad ya no estaba en el sitio, y que Su Paternidad le mandase preguntar a este como hiba con ella, esto es aziendose neutral de la adbertencia que ba espuesta por que no se agan cargo fue de acá semejante preposizion, y quando llegue a noticia de ella se halla Su Paternidad en casa de el señor su sobrino el señor cura de Mandra, que ha de hir a berle porque le tarda lo bastante y que en el ynterin reciba de su parte mili esprisiones, y que se sirva comunicarlas también al señor Roque.
De parte de mi partida y la mia hazemos la misma remesa quedando en el ynterin y siempre a los preceptos de Su Paternidad rogando a Dios comserbe su salud de Vuestra Paternidad por dilatados años de esta mui suia y suio que su mano besa, su maior serbidor y affectuoso de corazón.
Hermano, me hallo con la noticia de haver fallecido el dia 14 del pasado ese Señor tu Yllustrisimo, con cuia noticia se le ha hecho en este Real Monasterio tres funciones consecutivas en dias distintos por su anima, quedando de hacerle sus honrras con sermon según se me asegura, pero se están aguardando algunos apuntes de esta para haver de componerlo.
Dios permita este su anima en descanso, y las nuestras quando emprendamos igual jomada.
Conozco las grandes ocupaciones que podras haver tenido y tendras a la sazón, pues basta este a tu cargo el obispado entero, y por lo propio no me quejo de la falta de contestación a las mias que te tengo escrito, espero lo hagas quando tengas una horita de vagar, pues me tiene en cuidado, y a tu cuñada, maxime en esta ocasión para ver como te ba, avisándome si algo se te ofrece ahora que te hallas huérfano, para proceder con tu aviso a lo que me preceptúes, que siempre a ello estubo y esta pronto este tu mas apasionado hermano y seguro servidor que tu mano Villanueva, Marzo 20 de 1798.
Hermano, recivi la tuia de fecha 23 de febrero pasado de este corriente año, y por lo que de ella reconozco beo gozas perfecta salud de que queda sumo gusto a todos los de esta mui tuia.
En quanto al asistimiento de las funziones fúnebres que se han echo en este Real Monasterio por el anima de ese Señor Yllustrisimo Prelado que ha sido en esa diócesis, me pareze que seriamos todos, tanto yo como como mi familia, unos ydiotas a no executar el asistimiento personal de las tres funziones, y para que lo conozcan mas vien a la ultima de ellas también hize asistir a la criada de casa, pues todos gozamos de un mismo veneficio (y me parezia que esto de suyo se podia entender sin dártelo al eschrito).
En esta y ciudad de Mondoñedo se corrió que supuesto dicho Señor Yllustrisimo no tenia pieza alguna que adjudicar a su familia y que el prebisorato que has regentado en esa se te habia dado por la Cámara de Su Magestad (que Dios guarde) hera bitalizio, y lo propio la ajenzia de Roma, pero beo me anumpcias lo contrario.
En fin, abisame en tiempo si es que // (fol. 26v) agas la salida para Madrid u otra parte, de lo que quieras execute, pues si fuera tu gusto te remitiré para aquella de Madrid lo que mandes por los gallegos que salen para aquella tierra u otra qualquiera persona que sea segura.
En el dia catorze de este corriente mes entregue a nuestra sobrina María los doscientos reales que me dispones lo execute, pero dudo mucho sea para lo que contiene la carta que te ha eschrito como yo le dixe, mas regular sera para lo que acostumbra ella y su marido.
En quanto al balor de fructos asta haora en los mercados, el prezio de el trigo se alia el ferrado a 22 reales, el de zenteno a 15 y a 16, el de maiz a 18, habas a 20 siendo blancas y las pardas a 17 y 18 reales, bino de el Ribero siendo bueno a real quartillo, y el de la tierra por menor a 24 maravedis, carne en esta villa a real libra y en la ciudad a 10 quartos, pescado poco y caro, azeite, manteca, grasa y sebo muy carísimo por andar escaso todo, y cada bez mas con las malas noticias que corren // (fol. 27r) de los buenos franceses.
Que te estima y ber desea en vida sana y salud, tu hermano Blas María Rubiños.
Hermano Don Josef Antonio Rubiños.
En 31 de Julio de 98 eschribi a mi hermano dándole parte haberse muertto el chiquitto que ha quedado de Anttonio Cora y no quedar de estte ni de su madre, nuestra madasttra, eredero alguno, no poderle eschribir por el mottibo de los sortteos de melizias.
La muertte de Valledor y su pasaxe como habia sido, como despues de su muertte fue su hierno Santtiago solizittar el numero para el ottro hierno el astturiano.
Que se halla el inporte de frutos del presttamo caldos en el San Juan pasado, siendo fruttos de 97, y el resto de los de 96 que disponga a donde quiere se le ponga. // (fol. 27v) Gartta a Don Agusttin Martinez de Casttro a Madrid, sobre eschritto de ella a Don Francisco de Trabeso, thesorero de la reduzion de Vales.
Carrera de San Gerónimo.
Dueño y mui señor mió, no obstante de haber pasado largo tiempo que no he tenido noticia de su importante salud, no por eso he dejado de tenerla por su sobrino Don Manuel Antonio Trabeso a tiempo que venia de esa villa y corte de Madrid, a quien suplique escribiese a Vuestra merced a fín de que se sirbiese faborecerme en la suplica que contiene la adjunta del sobredicho, con otra igual que también yo le hago, para que de reconocido el despacho adjunto se sirba disponer su pronto cumplimiento, que todo lo que gaste con su abiso entregare a la persona que se sirba señalarme, sirbiendose disimular semexante atrebimiento, y man//darme (fol. 28r) en quanto comtemple pueda serbir a Vuestra merced este su seguro y obligado sierbo que su mano besa, Blas Maria Rubiños.
P.D.: En este testimonio escribo a Almería a mi ermano el Doctor Don Joseph Antonio Rubiños haciéndole presente la molestia que hago a Vuestra merced por esta.
Señor Agusttin Alonso Martinez de Castro.
Dueño y mui señor mió, recivi la mui faborezida de Vuestra merced aconpañada con el despacho requisittorio, delixencia practticada a su conttinuazion con Don Manuel Ruy Lopez de la Caenlle y mas que Por el recivo adjuntto conozera aber enttregado en el dia de ayer a su sobrino Don Manuel Anttonio Gonzales Trabeso los quarenta y dos rerales y veinte y dos maravedís vellón para que le diese a Vuestra merced con mas pronttualidad que yo la de sattisfazion, lo que he executtado por mano del sobredicho por no aberme señelado Vuestra merced en la suia persona alguna a quien debia azerlo como en la antterior a estta se los suplicaba, y en el intterin y siempre puede Vuestra merced // (fol. 28v) mandar a estte su fino afectto y seguro serbidor que su mano besa, Blas Maria Rubiños.
Copia de cartta eschritta a Vizente en respuesta de la suia eschritta de Madrid de fecha 23 de Maio de 806.
Hijo Don Vizente Rubiños.
Recivi la tuya con sumo gustto por saber de tu salud aunque lo basttantte tarde, pues me pareze lo que as echo conmigo es mui regular lo aigas echo con el señor tu tio de Almena no obsttantte de abertte abisado lo basttantte anttes de salir de estta, y lo propio en la villa de Meira, y as falttado a lo ofi'ezido, pues con dos lettras que expusiesen he llegado a estte lugar bueno o de tal suertte abia lo basttantte y no tenemos con el cuidado en que nos has tenido astta la ora presente.
Tu te pareze que por esas tierras es lo mismo que las de Santtiago, Tuy, Viso, etcetera, ten presente los abisos que te tengo dicho y no te bisttas de tu capricho que no as de salir mui luzido, ber, oir y callar, y no ay que conttradezir a cosa ninguna, que no esttas en tu pattria para echar por ella, y acuerdatte y ten siempre presente los apuntes que as Uebado, pues // (fol. 29r) la tuia no indica los tubieses presentes en todo el camino que as dejado attras, pues si Dios te conserba la salud para proseguir la jomada quanto lo /que/ aun te faltta para el conpletto de ella, aun es peor.
Faltta aora me expliques o expongas el porque no as eschritto astta aora, y si as echo lo propio con el señor tu tio pues de dos que tiene alia mias como a ti te constta de aberle abisado tu salida y viaxe, astta aora no tube resoluzion alguna y quien ha sido el mottibo el buen modo que as tenido de azer lo que te a mandado, y lo propio tu padre, y por estto mismo pienso ten bien lo que me abisas te subzedio con Don Agusttin, provisor, su sobrino. mexor que tu si lo podras hazer o no, ad lo mejor que te tubiere conbeniencia y toma resignuazion como es debido, suplicando a Su Divina Magestad te la de y a mi y mas para serbirle, estto es en primer lugar y a lo adelantte lo que fuere de su santísimo agrado, que aziendo lo conttario ya puedes conozer el exiptto que te puede sobrebenir, y a todos nosottros, pues ya no eres niño por seres maior de los veinte y cinco años.
En quanto a posada y comida, no pienso te faltte cosa alguna pues quien te a puesto en ella no a de dejar de cunplir con todo, te abiso nuebamente que no tienes desculpa alguna, no dejes de eschribirme todos los correos o a lo menos cada ocho dias, y lo mas tardar 15 para saber como te alias, y no te aflijas, pues Dios sobre todo, y cuidado con ello, no agas como asta ha//qui (fol. 29v), y si tienes alguna razón de dicho tu tio o no tanbien me lo aras presente sin perdida de tiempo para saber el mettodo que se pueda tomar a lo adelantte, pues enemigos y émulos no falttan por todas partes y a quien se puede echar la culpa esha [sic] mala madre (y estta general es) la enbidia.
Dicha tu cartta me l'a enttregado tu madre con ottra de tu tio el cura del Biso, quien se alegro mucho con tu biaxe y te esttaba aguardando bolbieses a Tuy para ordenartte de missa, y lo propio el amigo Don Gabriel y mas de quienes e tenido razón en tiempo para podertte poner en aquella ciudad, cuia me a sido enttregada ayer noche, siendo la ora 9 de ella, luego que hize el regreso a casa, y tantto tus hermanas como tu cuñada y sobrino Pepe ya sabian su conttesto por aber pasado abrirla dicha tu madre, y a tiempo de apearme de la muía me lo expuso dicho tu sobrino, y de una y ottros reciviras memorias que te debuelben, y que te alien con perfectta salud como cada uno la desea para si, aunque el muchacho Pepe no se alia bueno.
De mi parte no te digo nada, sino que Dios te conserbe con ella el tiempo que fuere de su santísimo agrado, quien bien te desea, tu afectuoso padre Blas Maria Rubiños. // (fol. 30r) Cartta para Vizente a Almena.
Hijo, a la hora de dos menos quartto de la tarde de oy dia recivi la mui apreziable tuia de fecha 27 de el mes pasado de Junio por la que reconozco as llegado con perfectta salud a pressencia de el señor tu tio (en la antterior de que es respuesta a estta), tu madre y hermanas e yo nos emos alegrado muchissimo pero al mismo tiempo nos queda el senttimiento de ber en la conformidad en que le as aliado, que jamas se a explicado como tu lo hazes Dios y Maria Santísima de los Remedios se lo de para bien de su aima, y lo propio a todos nosotros.
Expero en ella el pasar en el dia de mañana a bisittar su santa capilla dándole las grazias por tu llegada, y al siguiente dia, domingo, buscar sazerdotte que cantte a la Soberana Reina una missa por interzesion del dicho tu tio suplicándole le de el remedio y alibio que fuere de el agrado de su Santissimo Hijo en los achaques abittuales que se alia padeziendo.
En quanto al dinero ya enttregue de ellos al escribano Monttoutto mili reales que le esttaba adeudando, pero si no ubiere ottro remedio sera preziso salir de lo que ubiere para dar a dicho tu tio la sattisfazion que es debida, pues ellos ya se los esttaba adeudando de quando te as ordenado de epístola, y siempre admas de lo que io podia junttar como tu sabes era el único que en estta villa puede serbir de redenttor a qualquiera amigo, pues por el ofízio no se puede ganar para carne con // (fol. 30v) tantto trabajo como da el ayuntamiento y el Rei con tanttas ordenes y sortteos sin baler marabedi como tu lo as bisto y reconozido.
El que le eschribe desde estta a tu tio, ten de seguro es tu hermano, que las mismas palabras que consttan en la tuia que mis gasttos son /con/ poco onor y jentes de poco meritto, esttas palabras poco tiempo aze las echo en cara a tu madre, discurro que todo le deben y nada le pagan pues a si mismo se estta despreziando, no conoze el bien que le esttan aziendo que en el dia su manuttenzion, la de su hijo y dos perros no gasttan fructto alguno sin lo mas que se le da, y la buena de tu cuñada ottra buena lengua, que tanbien se por donde se alia lo que abla, pero yo ni a uno ni a otra le pedi ni pediré sattisfazion alguna.
Tenlo para conttigo que los dos si hieran tus hermanas como ellos tienen inttenzion no querían otra cosa, y lo propio a tus padres ban discubriendo buena ylaza, yo no se que gasttos fueron esttos de poco onor y jentte de poco meritto, pues en estta tu sabes bien no ai juegos ni banquettes que entre jenttes biles, y ba que esttos son los de poco meritto, pues si alguno come y bebe si no es por un tittulo es por ottro, pues ellos lo pagan bien porque unos con paja, ottros con leña, otros con enttrecosttos a costtillas, capones, camero y ottras frioleras que lo coman o beban es mucho, estto no es gasttar con poco onor y con jentte de poco meritto como se deja ber mui bien, y no abra ottra mala lengua como la suia que diga ottro tantto, pero si buelbo a dezir que todo ello sera mas // (fol. 3Ir) por enbidia que por caridad, y concluio en estte partticular, y no me dará cuidado si el propio tu tio te apuntta la expezie nuebamente que le hagas cargo de lo relazionado, y aun no lo explico todo que mas bale callar que mucho ablar.
Dicho tu hermano esta aguardando respuesta de la cartta que ha eschritto a tu tio según me lo significo que es en la que acaso fiíeron semexantes notizias para conseguir lo que le pide, yo no se si sera dinero u ottra cosa pero me pareze sera aquel.
Por lo que respectta a Silbesttre da Vila, enttrego quando fiíe Pepe buscar el pan los sesentta reales, quando bino le he pregunttado y me lo negó el expresado se lo abia de traer para el juebes siguiente y anttes de haverme expuso el chalanero le enttregara los zinqüenta reales por ti, por lo que esttas solbentte con el, quien me a dado muchas expresiones para ti para que te las mandase quando te eschribiese.
Quantto al barriendo a dicho tu hermano le he preguntado por el y me dio por respuesta aber esttado con el primo y pregunttandole por el expresara se le quedara por olbido en casa, que lo remitirla por primer ocasión de conducttor, que no se quando sera pues bien sabes quienes son.
En quantto a las lettras en el mismo dia que las recoji que fiíe el 23 del pasado, te las remitti a poder de el señor tu tio certtificadas por el correo de que ha de benir a mi mano recivo suio al pie del sobre eschritto, pues por ellas se reconoze no tube omission alguna en la axenzia como tu me significabas, las que conttenplo en tu poder desde el dia 5 del corriente, y lo // (fol. 31v) mas tardar el 7, de que me darás abiso para mi gobierno si es que no lo pueda hazer el mismo tu tio.
Ygual adbertenzia te digo que si te encargo alguna adberttenzia, como tu azes, la tengas para ti y no se la apunttes a tu tio, pues como estta tan malitto no se como lo tomara, y mas bale callar que mucho ablar.
Yo de Gaioso jamas le eschribi cosa alguna ni bueno ni malo si no es que me lo preguntte.
Rezibiras memorias de todos los de estta por no andar uno a uno, de casa de Monttoutto, Caracaba, Loureiro, y de tu amiga Juana que ya oy fiíe a segar a Rezemill con la mas jentte.
Tu padre que tus aumentos desea.
P.D.: Si puedes, no quisiera biese la cartta tu tio por lo que te apuntte, de estta puedes dezirle su conttesto si lo alias por conbeniente.
Hijo Don Vizente Rubiños y Moscosso. (fol. 32r) Xettafe.
Amigo Manuel de Santte, estta sirbe dezirtte si te hallas con tres mill reales vellón los podras poner de mi horden en poder y mano de el señor Don Agusttin Martinez de Casttro, tesorero de la Real Caxa de Redenzion de Bales Reales, tiene su casa de residenzia en la villa y cortte de Madrid, carrera de San Gerónimo, y anttes de azerlo me darás habiso sin perdida de tiempo para yo poderle eschribir, que con recivo que me remittas de dicho señor los enttregare ha tu madre o a tu tio Francisco a la bistta sin dettenzion alguna, y de estta suertte te libertto el que bengas con cuidado con ellos por el camino, y si tu bières que no los tienes, qualquiera ottro vezino que lo quiera hazer remittiendome recivo del Don Agusttin, los enttregare en estta a quien se disponga.
Tendras cuidado con la antterior a estta que ba firmada de Pepe quantto a tu hermano Juan, pues de 4 personas que tenéis alia, sera milagro el no cojer una de ellas para que dicho tu hermano quede libres [sic] por estta, que de ora en ora Dios mexora, y asi lo permita.
En la ora presente en tu casa no ay mas nobedad que la consabida, sino que tu madre se halla mui apesadumbrada por tu hermano Juan, y a la berdad, qualquiera de las // (fol. 32y) liebres attras expresadas al recivo de estta ya puede esttar segura, si es que los Candías no les ayan habisado por aberseles remittido la requisittoria para recojer qualquiera de ellos que fuese sufiziente para el real serbizio, pues uno de ellos soy nottizioso se halla en la siega en conpañia de aquellos que son los Candías, por que no te equiboques te lo pongo asi claro.
Responderás a todo estto sin perdida de tiempo tantto al dinero como al qüentto de tu hermano Juan por que acaso no le cojan al pobre en descubiertto, que por estta ya aremos por el todo lo que se pueda, a quien darás memorias de mi parte, buelbo a dezir si puedes executtaras la respuesta ha buelta de correo.
Tu affectuoso amigo Blas Maria Rubiños.
Sobre eschritto: A Manuel de Santte, residentte en casa de Don Manuel Tomos.
Vizente, recivi la tuia cosa de la una de la tarde de (de oy dia) por mano de el hijo del Cacaritto, que ha enttregado a tu hermana Pepa y estta ha mi, la que de reconozida no nos hemos hallado gusttosos con la nueba nobedad de la llegada a esa de Granada, Dios permitta que tantto tu tiyo [sic] como tu os resttablezais en la salud que cada uno para si desea lo que suplicamos a la Virgen de los Remedios y el Carmen hos la conzedan de Aquel, a la antterior tuia que recivi con fecha de 27 del pasado mes de Julio en derechura ha Almería que debia estar en tu mano el 26 primero como expones has salido de aquella para esa en 11 del propio mes, alli se estara quietta con ottra que he remittido a tu tiyo con fecha 22 del propio mes en que le expresaba haber llegado los de Balcarria con el inporte del presttamo y que de ellos se hallaban en mi poder cinqüenta doblones o tres mili reales que no quiso Azebedo librarlos en poder de Don Agusttin por no tener modo para ello, y que no sabia como le abia de poner 200 reales que tenia en su poder de dicho señor por mottibo de que anttes mandaba el dinero a Madrid y aora tiene borden de derixirlo al Ferrol para la tropa, y por eso e dado en acuerdo de eschribir al de La Senrra, a Xettafe co//mo (fol. 33v) constta de la copia de cartta adjuntta que aconpaña a estta de que también habise en la que enbie a dicho tu tio.
De lo mas que me preguntas te tengo dado razón por aquella y aora te digo que uno de estos dias me expuso tu hermano le habia remittido tu primo Pepe de Riottortto el arriendo que habia echo y paraba en su poder, al que le ha dicho me lo enttregase para juntarlo a los mas papeles, y expreso executarlo bien que astta haora no lo hizo, pero lo ara.
Le expuse me eschribieras y no se dio por conttentto porque aun no le as eschritto cartta alguna ni menos el tiyo despues que te has marchado, hizele presente apuraba por el dinero, a esto me respondió que nunca fuese lleno de el, que nunca Dios se lo diese, por cuio dicho conferir mexor fuese el que contiene la antterior a estta y asi tantto tu como tu tiyo podereis eschribir a Almería oi las remittan a esa si anttes de salir de casa no abéis dejado orden a Parrazia que lo executtase.
En quanto a los abittos, la sottana según me expuso tu madre y tu hermana Pepa estta en ser, pero el mantteo lo an desecho en manttillas para Anttonia y Pepa Anttonia.
Tanpoco me expones que mal tienes o si es la tierra que no te gustta, siendo estto, hallándose como se halla tan apurado con sus achaques tu tio, que dira el Mundo y quien lo posee el dexarlo y heñirse sin que primero prezediese resttaurarle Su Divina Magestad su salud o a el llamarlo para si, reparatte bien anttes que lo agas ni executtes semexante pensamiento, // (fol. 34r) ten presente el bien que te hizo y ara a lo subzesibo, bastta clamar tantto por tu persona para juntto a si y no por ottro sobrino ni sobrina alguna (pues basttanttes ay).
Y aunque tenga alguna inperttinenzia no la causa el, sino sus achaques y berse en tierras esttrañas sin pariente alguno, y aora que Dios fue serbido estares a su pressencia peor que peor cuidado.
Con estto desbia semexante pensamiento o locura de tu cabeza como te lo suplico (pues aora ya pasas de niño) tantto como tu padre, como por la passion y muertte de Nuestro Redenttor Xesucrisptto, no nos des a todos los de esta semexante senttimiento, que puede ser baian unos tras ottros, o delantte unos y despues los ottros.
No te digo mas, enttiendelo como debes pues no eres bobo y no puedo ablartte mas claro, bastta sea tu tio camal, y por el tantto yo como tu y mas de esta casa si somos alguna cosa es por su inteuzion y no por padres y abuelos, etcetera, mucho tenia que explicarte, lo omitto astta ottra ocasión, no dexes de ensignuarme todos los correos la salud del expresado tu tiyo que a faltarme me darás ottra enfermedad como la antterior, o acaso la muertte, ten presente el ser hijo de obedienzia que a no ser tus padres y primero tu tiyo no eras // (fol. 34v) sino un bil gusano de la tierra como tu no ignoras sino es que te agas un insinsatto.
Muchas mas cosas tenia que dezirtte, las omito por aora, repara tu esttudio y tenlo presente, y donde no alcanze tu enttendimiento no falttan por todas partes personas doucttas que desengañen lo que debe hazer siempre que se quiera buscar o solezittar, etcetera.
Por ulttimo no eres niño, ad lo que debes como hijo y sobrino de obedienzia pues bien sabes la conbenienzia a que Dios te ha llegado, no te digo mas que Aquel te conserbe la salud que fuere de su sagrado agrado, y no mas que te bastta, tu padre Blas Maria Rubiños.
Hijo Vizente Rubiños y Moscosso.
Se escribió a Don Agustín en 16 de Agosto de 86 para que reciviese de mano de Manuel de Sante 3.000 reales para entregar a mi hermano el Lizenciado Don José Antonio Rubiños.
Otra en dicho dia al expresado mi hermano avisándole de lo contenido de lo que cita la anterior.// (fol. 35r) Villanueva, Julio 11 de 1807.
Hermano, despues de deseartte la perfecta salud que cada uno de estta mui tuia desea para si, y lo propio a tu sobrino Vizente, te doy nottizia haberensem'enttregado en el dia 9 por su tarde los 4.000 reales renta pertteneziente ha los fructtos del año pasado de mili ochozientos seis, y en estte mismo dia eschribo a Manuel de Sante que teniendo dicha canttidad la ponga en poder y mano del Señor Don Agustín Martinez de Casttro, que con recivo de estte que se me remita los enttregare en estta a quipn me disponga, y lo propio ago al Señor Don Agusttin para que se sirba rezebirlos y los tenga en su poder a tu disposizion con adberttenzia que si dicho Manuel de Sante al prontto no se halla con ellos y los tenga ottro vezino, haga lo mismo que el debia de azer por que no se attrase el xiro de ellos.
Todos los de estta rogamos a la Virxen del Carmen, a la de los Remedios, y a la Pattrona de la de Valdeflores te conserbe su Dibina Magestad la salud que fuere de su agrado.
Es lo que ocurre a tu affectuoso hermano que tu salud desea y besa tu mano Tu hermano Blas. // (fol. 35v) Julio 11 de 1807.
Señor Don Agusttin Martinez de Castro.
Dueño y /mui/ señor mió, en este dia doy nottizia a mi hermano Don Josef Anttonio Rubiños, residentte en la ciudad de Granada, el haber dispuesto a Manuel de Santte, vezino de la parroquia de San Justto de Cabarcos, de la jurisdicción de estta expuesta villa, pusiese en manos de Vuestra merced la canttidad de quatro mili reales vellón, los que se sirbira rezibir para que quando gustte mi hermano use de ellos a su bolunttad, que con recivo de Vuestra merced abonare a dicho Santte en estta mui suia, sirbiendose desimular tantta molestia como le causamos, y mandar en lo que conttenple pueda serbir a Vuestra merced estte su affectuoso seguro servidor que su mano besa, Blas Maria Rubiños.
En estte mismo correo y en dicha fecha eschribi a Manuel de Santte pusiese el inporte de los 4.000 reales en poder del Don Agusttin, que con recivo de estte enttregaria en estta a quien dispusiese, y no los teniendo solizittase persona de estta que los pudiese enttregar a dicho señor, que yo aria lo propio exibiendome el recivo, y puestto ottro ha su conttinuazion para mi seguro remittiendolo el poder del maiorazgo y la obligazion del hermano de Marcos para su brebe cobranza. // (fol. 36r) Agosto 22 de 807.
Eschribi a mi hermano Don Josef Rubiños aberle eschritto en 11 de Julio pasado de estte corriente año hallarense en mi poder los 4. les perttenezientes a los fructtos de 806 de su presttamo y en el mismo dia haber eschritto a Manuel da Senrra que hallándose con dicha canttidad la pusiese en poder de /el señor/ Don Agusttin Martinez de Casttro, que con recivo de este que me remittiese los enttregaria en estta a quien aquel dispusiese habisando de igual forma a dicho señor para su recaudazion, y habiendo prezedido te lo comunicase para tu gobierno de que me hallo descubiertto de las respuestas de todos tres quando esttaba aguardando el recivo para la enttrega de dicho inporte, y lo peor que ha sido una obligazion que remitt[i] a Manuel de Sante de parttido de dinero para su cobranza de otro vezino suio que lo estaba adeudando a otro mió de acá, y si se perdió no se como ha de ser, y de todo, uno y otro, por no tener nottizia no estoy mui conttentto y nuebamente eschribo en estte correo al Sante y al señor Don Agustín para que aquel haga la enttrega a estte de dicha canttidad dando el recivo para su seguro, y enseguida sattisfazerlo en estta a quien el Santte disponga, que te sirba de /segundo/ abiso, pues aqui no ubo dettenzion en ello supuesto se de ciertto que tu sobrino Josef las echo por su mano en la balixa del conbentto.
Señor Don Austtin Marttinez de Casttro.
Con fecha 11 de Julio pasado de estte corriente año eschribi a Vuestra merced haber dado nottizia a mi hermano en dicho dia a la ciudad de Granada el haber dispuestto a Manuel de Santte, de estta vezindad, que se halla en Getafe, pusiese en poder de Vuestra merced la canttidad de 4.000 mili reales vellón a disposizion de aquel, que con recivo de Vuestra merced abonarla en estta a dicho Sante, de la que no tube conttesttazion ni menos de mi hermano ni del Sante, es mui regular que la faltta de todo ello consistta en la esttafectta de que me dará habiso sin perdida de tiempo.
Y en el propio dia de hoy buelbo avisar a mi hermano del subzeso como lo ago a Vuestra merced, y lo propio al Sante para que executte la enttrega de dicho inporte en su poder, sirbiendose disimular tantta molesttia como le ocasionamos los dos hermanos, y en el intterin y siempre queda a sus hordenes estte su menor serbidor, que su mano besa.
Dicho dia, mes y ano.
En el dia 11 de Julio pasado de estte corriente año te eschribi expresando que si te hallabas con quatro mili reales los pusieses en poder del señor Don Agusttin Martinez de Castro, residentte en Madrid, que con recivo de estte que me re//mittieses (fol. 37r) los pondría en poder de tu madre o de quien dispusieses, y no te aliando con ellos al prontto solo zittases persona que lo executtase, que a la respuesta de ella aria lo propio que Uebo dicho, en dicha cartta te remittio Pepe un poder de Salbattierra con una obligazion echa por uno de los hermanos de Marqueté para su cobranza supuesto jamas lo pudo conseguir en esta del sobredicho, de que de uno y otro no tube razón alguna ni menos de Don Agusttin ni de mi hermano, no se si traspapelarian las carttas en el correo pues el attraso puede de el, y de la nobedad que ubiere me la comunicaras para mi gobierno sin dejar de poner los quattro mili reales en poder de el señor Don Agusttin, a quien nuebamente le eschribo los recoja y tenga a disposizion de dicho mi hermano, y tu lo aras a mi, a quien debo enttregarlos en estta tuia, los de tu casa.
Por lo de aora quedan sin nobedad como los de estta y la de Pepe, los que te mandan memorias, etcetera. |
A fase de efectiva posta en marcha dende que se efectúa a concesión resulta dilatada e problemática.
"^ Polémica encol do transvase Texo-Segura, por exemplo. ^ Sobre as crónicas dificultades das facendas locáis en España, Salort, 1997.
No propio caso de A Coruña, como veremos, durante un tempo a concesión estivo en mans inglesas. ^ Antolín, 1991: 286-287.
^' Tina intereses en Fábricas Coruñesas de Gas y Electricidad, farase nos anos vinte coa Compañía de Tranvías de La Coruña, e creará en 1943 PENOSA, principal grupo eléctrico galego, monopolizando así os servicios públicos locáis.
Así as 2 pts. iniciáis de aluguer de contador pasaron a 1 peseta en 1907, a 0,75 pts. e consumo mínimo de 100 litros diarios en 1908 para vivendas con aluguer mensual inferior a 40 pts., colocación gratis do contador en 1909 (antes 3 pts.), 2 pts. mensuais por aluguer de contador e 100 litros diarios de consumo para vivendas de renda inferior a 20 pts. mensuais.
Hai que matizar, sen embargo, que a empresa cántabra empezara a funcionar en 1881.
A principios dos anos cincuenta esta enfermidade ten prácticamente desaparecido no conxunto de España.
A caída do ingreso real por abonado debeuse fundamentalmente ó estancamento das tarifas"^^ nun contexto fortemente inflacionista pero tamén puideron incidir as dificultades derivadas do conflicto bélico, que se reflectiron con certa intensidade na economía local, con forte peso da actividade portuaria.
Os gastos de conservación, que loxicamen-^"^ En pesetas correntes, o ingreso por abonado mantívose aproximadamente estábel e os custos de explotación decreceron lentamente até mediados da década dos vinte.
Os anos vinte son un período de intensa urbanización en España.
^^ Esta comparación baséase en que a meirande parte dos abonos corresponderon en todo momento a vivendas particulares.
A partir de 1918 a explotación entra nun período de madurez no que o crecemento sostido do número de abonados^^ permite aumenta-lo ingreso e a marxe de explotación (Fig. 8), tanto en termos absolutos como en termos unitarios para cada abonado e sempre a prezos constantes^^.
^^ Lamentabelmente, non temos información acerca da composición precisa de cada grupo de gastos.
(En miles de pesetas constantes de 1913) Se comparamos agora a evolución dos beneficios de varias sociedades de augas apreciamos cómo a tendencia é moi similar en todas elas (Fig. 14).
^^ A empresa solicitaba un aproveitamento de 100 litros por segundo procedente do río Mero, que confluiría no anterior do río Barcés, para dése modo eos 100 litros por segundo xa existentes acadar os 200 litros diarios por persoa que estipulaba a lexislación.
Ofrecía, asemade, o mantemento das tarifas.
Antecedentes del expediente sobre petición formulada por Aguas de La Coruña Sociedad Anónima de aprovechamiento de 100 litros por segundo del río Mero para ampliación de abastecimiento de agua. |
En este artículo se analizan los vínculos epistemológicos existentes entre el concepto braudeliano de «longue durée» y su particular interpretación de la historia de las civilizaciones.
El trabajo consta de tres epígrafes: «Continuidad y discontinuidad de las civilizaciones»; «Uniformidad y diversidad de las civilizaciones» (en donde se presta especial atención a las reflexiones de Femand Braudel en tomo a la civilización industrial, las civilizaciones nacionales o la civilización marxista) y «El triple mecanismo de la definición braudeliana de civilización: el área cultural, el préstamo y la repulsa».
En el balance final el autor del artículo asegura que el concepto de civilización oculta tras de sí una estructura catóptrica que hace que la imagen difusa del historiador aparezca siempre reflejada y que Braudel, en este sentido, no constituyó una excepción.
Teoría de la historia, Historiografía francesa, Femand Braudel, Civilización (concepto).
CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD DE LAS CIVILIZA-CIONES
Frente a las afirmaciones de filósofos de la historia como Oswald Spengler o Arnold J. Toynbee"^, Braudel afirma que las civilizaciones «no son 'mortales', sobre todo a escala de nuestra vida individual, a pesar de la fi-ase demasiado célebre de Paul Valéry.
Quiero decir que los accidentes mortales, si existen -y existen, claro está, e incluso son capaces de dislocar sus constelaciones fiíndamentales-, les afectan infinitamente menos de lo que con frecuencia se cree.
En muchos casos, se trata simplemente de letargos transitorios.
Por lo general, sólo son perecederas sus flores más exquisitas, sus éxitos más excepcionales; pero las raíces profiíndas subsisten a muchas rupturas, a muchos inviemos»^ 1.1.
La longevidad de las civilizaciones Las civilizaciones, realidades de larga, de inagotable duración, readaptadas sin fin a su destino, sobrepasarían en longevidad, pues, según Braudel, a todas las demás «realidades colectivas» y les sobrevivirían.
Del mismo modo que en el espacio rebasan los límites de las sociedades precisas (que se verían así sumidas en su mundo por lo general más amplio que ellas y que recibirían de él, sin ser conscientes de ello, un impulso o impulsos particulares), así en el tiempo se afirmaría a su favor un exceso, que les transmitiría extrañas herencias, incomprensibles para quien se contenta con observar, con conocer al «presente» en el sentido más reducido de la palabra.
Dicho de otra forma, «las civilizaciones sobreviven a las conmociones políticas, sociales, económicas y hasta ideológicas, que, por lo demás, son quienes las determinan insidiosa y hasta poderosamente a veces»^.
Tampoco acepta Braudel, en lo que a las civilizaciones se refiere, la existencia de rupturas o de catástrofes sociales irremediables.
No nos apresuremos, pues, a decir demasiado categóricamente... que la civiliza-"^ Sobre este tema, cf. J. R. Gobema Falque, Civilización.
^ F. Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones».
La Historia y las ciencias sociales, op. cit., p.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ción francesa es impensable sin una burguesía...
Y no obstante, al igual que las demás, la civilización francesa, puede, en último extremo, cambiar de soporte oficial o crearse uno nuevo.
Si pierde esta burguesía, es incluso plausible que se asista al nacimiento de otra.
Con este motivo, cambiaría todo de color en relación a sí misma, pero conservaría casi todos sus matices o peculiaridades con relación a otras civilizaciones; se mantendría, en suma, en la mayoría de sus 'virtudes' y de sus 'errores'.
O, por lo menos, así lo creo»^.
Sin embargo, sí que reconoce pequeñas rupturas en el tiempo presente, que tardan mucho tiempo en afirmarse: «Hay que precisar, en primer lugar, qué entendemos por tiempo presente.
No debemos juzgarlo a escala de nuestras vidas individuales, tomando como referencia esas fracciones cotidianas tan nimias, insignificantes y traslúcidas que constituyen nuestras existencias personales.
A escala de las civilizaciones, e incluso a escala de todo tipo de construcciones colectivas, hay que utilizar, para su comprensión y aprehensión, otras medidas.
El presente de la civilización de hoy está constituido por esa enorme masa de tiempo cuyo amanecer estaría señalado por el siglo XVIII y cuya noche no estaría aún próxima.
Hacia 1750, el mundo, con sus múltiples civilizaciones, se convirtió en objeto de una serie de conmociones y de catástrofes en cadena (que no constituyen únicamente el patrimonio de la civilización occidental).
En ella nos encontramos hoy»l Esta revolución, estas perturbaciones repetidas, estarían determinadas no sólo por la revolución industrial, sino también por una revolución científica y por una revolución biológica que ha provocado la superpoblación mundial.
«De atreverse uno a hablar de movimiento de la historia, nunca podrá hacerse con más propiedad que a propósito de estas mareas conjugadas y omnipresentes.
El poder material del hombre levanta al mundo y al hombre, lo arranca a sí mismo, lo empuja hacia una vida inédita.
Un historiador habituado a una época relativamente próxima -el siglo XVI, por ejemplo-tiene la sensación, a partir del siglo XVIII, de acceder a un planeta nuevo»^ Wp.cit.,p.
195 Por tanto, Braudel está convencido de que el tiempo presente rompe con los viejos ciclos y con las tradicionales costumbres del hombre.
Y es que la economía y el número de hombres tienen mucho que decir en la historia de las civilizaciones.
«Si me alzo tan vehementemente contra las ideas de Spengler y de Toynbee es porque hacen volver con obstinación a la humanidad a sus antiguos momentos caducados, a lo ya visto.
Cuando se acepta que las civilizaciones de hoy repiten el ciclo de la de los incas o de cualquier otra, hay que haber admitido previamente que ni la economía ni la demografía tienen nada que ver con las civilizaciones»^^.
De hecho, el hombre cambiaría el ritmo.
Como resultado de ello, la civilización, las civilizaciones (con todas particularidades materiales, espirituales e intelectuales) se ven afectadas.
«¿Quién puede prever lo que serán el día de mañana el trabajo humano y su extraño compañero, el ocio, y lo que será su religión, presa entre la tradición, la ideología y la razón?; ¿quién puede prever en qué se convertirán, más allá de las fórmulas actuales, las expUcaciones de la ciencia objetiva de mañana, el aspecto que revestirán las ciencias humanas, que todavía hoy se encuentran en la niñez?»^^ Braudel consigue liberarse, de este modo, de uno de los aspectos más falsamente científicos del conocimiento histórico, la capacidad de emitir previsiones de futuro, casi siempre en forma de especulaciones proféticas de apocalipsis inevitables.
Las civilizaciones son continuidades
Ninguna civilización actual, a juicio de Braudel, sería verdaderamente comprensible sin un conocimiento de los itinerarios ya recorridos, de los valores antiguos, de las experiencias vividas.
Una civilización es siempre un pasado, de este modo, un cierto pasado vivo.
Por consiguiente, la historia de una civilización no sería sino el intento de entresacar de sus coordenadas antiguas las que siguen siendo válidas para la actualidad.
«No se trata de exponer todo lo que se sabe de la civilización griega o de la Edad Media, sino todo lo que, de esta vida de antaño, continúa siendo eficaz y activo, hoy día, en la Europa occidental o en la China de Mao Tsé-Tung, respectivamente.
Todo lo que relaciona al pasado con el presente, con frecuencia a siglos y siglos de distancia»^^.
Cualquier civilización se presentaría, en primer lugar, como una serie de hechos de civilización fáciles de aprehender: una obra de teatro, una exposición de pintura, el éxito de un determinado libro, una filosofía, una indumentaria, un descubrimiento científico, una puesta a punto técnica..., todos ellos, acontecimientos aparentemente independientes los unos de los otros.
Estos hechos de civilización tienen siempre una existencia efímera.
Esta variabilidad se traduciría en la sucesión de las épocas literarias, artísticas o filosóficas, como el Renacimiento o el Romanticismo, que se reducirían a una serie de episodios cerrados en sí mismos.
«Cabe decir, aplicando la terminología de los economistas, que hay coyunturas culturales, lo mismo que hay coyunturas económicas, es decir, fluctuaciones más o menos largas o precipitadas, y que, en la mayoría de los casos, se suceden contraponiéndose violentamente»^^ La imagen predominante sería, pues, la de un continuo ir y venir.
La civilización braudeliana, lo mismo que una economía, tiene un ritmo propio.
La presenta como una historia interrumpida por eclipses, historia que fácilmente puede ser recortada en pedazos sucesivos, que prácticamente se desconocen los unos a los otros.
Y, de hecho, se habla del Siglo de Luis XIV o del Siglo de las Luces e, incluso, de «la civilización clásica» y de la «civilización del siglo XVIII».
Se trata de «civilizaciones de época».
Reconoce Braudel que esta terminología va en contra de la idea misma de civilización, idea que en Braudel supone una continuidad.
Sin embargo, siendo consciente de este grave problema, lo resuelve cómodamente, diciéndonos que «no discutiremos esta contradicción, ya que, por otra parte, unidad y diversidad tan pronto se enfrentan como conviven, y tenemos que admitirlo así»^"^.
Podemos comprobar que Braudel consigue salvar el concepto, a duras penas, gracias a una definición flotante de civilización.
A esta familia de problemas se añade otra: ¿cómo casa la continuidad histórica de la civilización con la evidente diversidad de la historia evenemencial?
Y es que, en la historia de las civilizaciones ciertos acon-^^F. Braudel, Las civilizaciones actuales, Madrid, Tecnos, 1966(París, 1963), p.
34. ^Wp. cit.,p. tecimientos o personajes excepcionales, ocupan un lugar aparte, privilegiado.
«En fin de cuentas, las civilizaciones están constituidas por los hombres, y, por lo tanto, por las gestiones, las acciones, los entusiasmos y los «compromisos» de los hombres, y también sus paradójicos cambios en la manera de actuar o de pensar»^^ Por ello, Braudel opta por realizar una selección: los acontecimientos o los hombres que señalan un «cambio», una fase nueva, destacan por sí mismos.
Cuanto más importante es la aportación, más necesaria es la señalización.
«Un gran acontecimiento (es decir, rico en consecuencias) fiíe el descubrimiento de la gravedad universal por Newton en 1687.
Pero la primera representación del Cid (1636) o de Hernani (1830) fueron acontecimientos significativos»^^.
De la misma manera, sobresalen una serie de hombres, en la medida en que su obra anuncia o resume una etapa histórica.
Pero los nombres que verdaderamente dominan la historia de las civilizaciones son los que franquean una serie de coyunturas.
«En la conjunción de amplios períodos destacan con frecuencia espíritus privilegiados en los que se encaman al mismo tiempo varias generaciones: Dante (1265-1321) al final de la Edad Media «latina»; Goethe (1749-1832), al terminar la primera modernidad europea; añadamos a Newton, en el umbral de la física clásica, o también, aunque agrandado por las dimensiones monstruosas de la ciencia contemporánea, al célebre Albert Einstein (1879-1955)»^^.
Pero a una categoría excepcional pertenecen los creadores de los grandes sistemas de pensamiento: «Sócrates o Platón, Confucio, Descartes o Carlos Marx dominan varios siglos a la vez.
Son los fundadores de la civilización, apenas menos importantes que los astros de primera magnitud, fundadores de las religiones: Buda, Cristo, Mahoma, todos ellos sumidos en una iluminación todavía viva»^^.
Sin embargo, habría unas terceras realidades de civilización que duran tanto tiempo que pueden parecer inmutables, aunque también varían lenta e imperceptiblemente.
Es el caso de las sujeciones por el medio geográfico, por las jerarquías sociales, por las «psiques» colectivas, por las necesidades económicas, «todas ellas fuerzas profundas y, sin embargo, difícilmente reconoscibles a primera vista, sobre todo para aquellos que viven al mismo tiempo, para quienes aparecen como naturales y sin problemas»^^.
En este mismo sentido, «es evidente que estas permanencias, estas selecciones heredadas o estas denegaciones con respecto a las otras civilizaciones son generalmente inconscientes para la mayoría de los hombres.
Y para destacarlas claramente conviene alejarse, por lo menos mentalmente, de la civilización en la que uno mismo se encuentra inmerso»^^ Braudel, sin embargo, al situarse, como tantos historiadores y filósofos, fuera del tiempo y del espacio, a modo de sujeto cognoscente, asegura poder reconocer estas realidades a las que el conocimiento del resto de los mortales no puede acceder.
Estas realidades las denomina Braudel con el término de «estructuras».
«A esa historia profunda la he llamado estructural, pero, por favor, entiéndase de una vez por todas que mi estructuralismo no tiene nada que ver con el estructuralismo (por otro lado pasado de moda) de los lingüistas.
Para mí es estructura todo lo que resiste al tiempo de la historia, lo que dura e incluso perdura -por tanto algo muy real, y no la abstracción de la relación o de la ecuación matemática»^^.
Llama la atención el énfasis que pone Braudel a la hora de desvincular su concepto de estructura de la de los estructuralistas franceses y el modo de ridiculizarlos (el apelativo más común es el de «pedantes»).
Quizá no se trate más que de una carrera de desprestigio hacia la única corriente que ha puesto en peligro la hegemonía annalista en el dominio de las ciencias humanas en Francia.
En todo caso, según Braudel, la búsqueda sistemática de estructuras, de aquello que se mantiene de hecho más allá de las tempestades del tiempo corto es el riesgo (necesario) en el que debe incurrir todo historiador.
«Lógicamente, en cuanto a mí se refiere, en esta búsqueda necesaria 2«(9p. c/Y.,p.
37. ^^F. Braudel, Escritos sobre la historia, Madrid, Alianza Universidad, 1991(París, 1990) de estructuras trataría de construir modelos, es decir, sistemas de explicaciones mutuamente relacionadas.
En primer lugar, para una determinada civilización.
Nada nos permite pensar de antemano que todas ellas admitan estructuras semejantes; o, lo que viene a ser lo mismo, que prosigan a lo largo de la historia encadenamientos idénticos.
Lo lógico sería más bien lo contrario»^^ El historiador no las captaría en seguida en su relato cronológico, demasiado precipitado.
Sólo sería posible seguir el rastro de estas realidades en su lentísima evolución si se recorren y se contemplan espacios de tiempo muy amplios.
Las coyunturas, los acontecimientos e incluso los hombres se borran, destacando entonces las grandes permanencias o semipermanencias, tanto conscientes como inconscientes.
«He aquí los 'fundamentos' o, mejor dicho,'las estructuras' de las civilizaciones: los sentimientos religiosos, por ejemplo, o bien el inmovilismo de las comunidades campesinas, o las diferentes actitudes ante la muerte, el trabajo, el placer o la vida familiar...»^'^.
Estas realidades, estas estructuras tendrían siempre rasgos distintivos y originales.
Serían las que caracterizan y crean a las civilizaciones.
Y éstas no las cambian porque las consideran valores insustituibles.
La función de la mujer, por ejemplo, es presentada por Braudel como «una estructura de la civilización, como un test, porque es, en cada civilización, una realidad de larga duración, resistente a los empujes exteriores, difícilmente modificable de un día para otro»^^ En resumen, y tras realizar una serie de incursiones a través de las resistencias, de las aquiescencias, de las permanencias, de las lentas deformaciones de las civilizaciones (de las que nos ocuparemos más adelante), Braudel formula una definición que devolvería a éstas su aspecto particular y único: «las civilizaciones son continuidades históricas»^^.
En este sentido, la civilización sería la más larga de las historias.
Pero el historiador no tendría acceso inmediato a esta verdad: sólo se abriría paso después de observaciones sucesivas, «de la misma manera que, al ascender, el alcance de la vista se va ampliando progresivamente». p.
Y es que esa propuesta metodológica se basa en los diferentes tiempos de la historia que, según Braudel, son inteligibles desde el campo del conocimiento histórico.
Se puede asegurar que, junto a la serie de estudios consecutivos a El Mediterráneo, su teoría de las temporalidades ha sido el aspecto teórico más comentado, seguido y criticado de todas las aportaciones de BraudeP^.
En su opinión, la historia trabaja en escalas, en unidades de medida muchas veces diferentes, ya sea día a día, año a año o por decenas de años a la vez, y hasta por siglos.
En cada caso, el paisaje varía según la medida adoptada.
Las contradicciones entre las realidades observadas, entre estos tiempos de diferente longitud, serían objeto de la dialéctica propia de la historia.
El historiador, en su praxis, trabajaría por lo menos en tres planos diferentes.
Un primer plano A, el de la historia tradicional, el del relato que enlaza acontecimiento con acontecimiento, como hacía el cronista y lo hace en la actualidad el periodista.
Sin embargo, esta historia, que se borraría tan pronto como ha sido leída, «nos deja muchas veces con hambre e incapaces de juzgar y de comprender»^^.
Un segundo plano B reflejaría los episodios considerados en bloque: el Romanticismo, la Revolución Francesa, la Revolución industrial, la Segunda Guerra Mundial.
La unidad de medida sería esta vez la decena, la veintena e incluso la cincuentena de años.
Y en razón de estos conjuntos -ya se les llame períodos, fases, episodios o coyunturas-serían relacionados e interpretados los hechos y ofrecidas una serie de explicaciones.
Se trataría ya de acontecimientos largos, libres de detalles superfinos.
Por último, un tercer plano C desbordaría estos acontecimientos largos y recoge sólo los movimientos seculares o pluriseculares.
Estudiaría una historia en la que todos los movimientos son lentos y ocupan grandes espacios de tiempo.
Desde este punto de vista, la Revolución Francesa sería sólo un momento, aunque esencial, de la historia del destino revolucionario liberal y violento de Occidente.
En este último grado, al que los soció-^^ Cientos de estudios y artículos han procurado desarrollar y comentar esta teoría de las temporalidades, presente a lo largo de toda la obra de Braudel, aunque expuesta de un modo más amplio en su artículo «La larga duración», en: La Historia y las ciencias sociales^ op. cit., pp. 60-106.
28 La razón es muy simple.
Si queremos liberar al conocimiento histórico de sus componentes irracionales, lo primero que debemos hacer es despsicologizarlo.
Y si afirmamos, en sentido estricto, que la economía rural posee una duración propia, lo que estamos haciendo es convertir una abstracción analítica (la noción de economía rural) en un sujeto dotado de una entidad psicológica suficiente como para crear su propio ritmo vital.
Pero, como dice Bermejo, «las abstracciones no tienen vida, sólo viven los hombres, los animales, las plantas.
Dar vida a lo que no la tiene es jugar a los dioses creadores, pero, como no somos dioses, cuando jugamos a la creación solemos fabricar a unos seres superiores a nosotros mismos a los que tendemos a divinizar»^^.
Deberíamos limitamos a analizar y a afirmar, de acuerdo con Braudel, aunque matizando su teoría, que el pasado en sentido unitario no existe.
Tampoco existen pasados, sino una serie de hechos y problemas, acontecidas en un tiempo cronológicamente anterior al actual, que sólo son
Continuidad histórica y progreso
A pesar de todas sus precauciones, la civilización braudeliana continúa oscilando vCntre sus acepciones descriptivas y normativas, ya que no logra librarse de su sentido de etapa ni sus sentidos de ascenso o progreso, y en este caso puede decirse que comparte una de las ideas (falsa idea, como aseguraba Lévi-Strauss) de los adeptos del evolucionismo, la consideración del progreso como algo necesario y continuo, cuando este en realidad, en todo caso, procede por saltos, por botes o, como dirían los biólogos, por mutación y que no sigue una dirección única^"^.
Como ejemplo paradigmático de los distintos grados de evolución de una civilización expone Braudel el caso de África: «Para un estudio de las civilizaciones, África Negra se presenta como un caso privilegiado...
África negra tiene la inmensa ventaja de presentarse como un mundo cultural en plena evolución.
Ofrece a nuestra observación todas las formas, desde las formas más arcaicas hasta las formas urbanas más progresivas, y todos los estadios de la «aculturación»^^ Y es que «las civilizaciones, por lo menos al principio de su destino, han sido todas ellas 'culturas' en el sentido dado a este término por los etnólogos, e incluso culturas primitivas.
Después han permanecido ence-"Op. cz7., p.
97 y s. ^^C. Lévi-Strauss, Raza e historia, Madrid, Cátedra, 1996(París, 1952) rradas, por más o menos tiempo y más o menos completamente, en un primer engranaje que es siempre de tipo religioso y mágico»^^.
Esta primera forma de civilización, transmitida oralmente durante siglos y siglos, constituiría QI folklore, «la civilización tradicional», cuyas innumerables realidades vendrían de la prehistoria y estarían vivas todavía en el siglo XX: si se la quiere reconocer, habría que dejar a un lado, en las civilizaciones modernas, todo lo que es aristocrático, todo lo que es obra de los especialistas de un trabajo intelectual, todo lo que ha sido enseñado por los educadores profesionales, todo lo que ha sido dado a conocer en letra escrita o impresa.
Lo que queda (las maneras de vivir, de pensar, de hablar y de actuar) tendría un carácter prodigiosamente vetusto.
Este stock de tradiciones arcaicas se habría conservado más en unas civilizaciones que en otras.
En Francia, y probablemente en todo el Occidente, esta tradición oral anterior a la escritura acabaría de desaparecer, en el siglo pasado, con los ferrocarriles, con la multiplicación de los medios de comunicación y de los desplazamientos y con la eficacia de la enseñanza primaria.
Esta desaparición progresiva es la clave de los conflictos internos de una civilización de los cuales ésta es más o menos consciente.
«Una civilización aristocrática, burguesa, urbana, técnica, racionalista, lleva a cabo una lucha sin fin contra la civilización tradicional, supervivencia de su antigua cultura y tan difícil de extirpar como la grama.
Puede vencerla poco a poco, pero nunca completamente»^^.
Las razones serían múltiples: en primer lugar, porque nunca sería por sí misma perfectamente urbana, aristocrática, burguesa y, sobre todo, racionalista.
Además, el pasado multiforme que se defiende frente a ella, fiíera de ella, conservaría también un lugar secreto el interior mismo de los espíritus llamados evolucionados, porque harían falta siglos para que este pasado sea definitivamente eliminado de los espíritus.
Pero el aspecto más rechazable del pensamiento braudeliano es, sin duda, la gran cantidad de juicios de valor que transmite a la hora de poner en tela de juicio a la civilización tradicional respecto a la civilización moderna.
Braudel se convierte en un apóstol de la modernización, en de- trimento de la civilización tradicional, que debe ser rechazada de plano del mismo modo que esos países que se encuentran en la actualidad deprimidos, económicamente hablando, esas «civilizaciones que se han mantenido en la felicidad, en el paraíso y la pesadilla de su infancia, y que se han visto obligadas a abandonarlos para incorporarse al universo de la ciencia modema»^l El conflicto cobra proporciones gigantescas, porque el pasado tradicional es todavía muy poderoso.
Veamos algunos ejemplos, para poder comprender mejor la intención de Braudel.
Comenzamos por el caso del Islam.
Ajuicio de Braudel, «pase lo que pase, el Islam debe modernizarse, adoptar un buen número de técnicas de Occidente, que se han convertido hoy día en las bases de la vida mundial: el porvenir dependerá de la aceptación o del rechazo de esta civilización mundial»^^.
La tradición, poderosa, quiere rechazarla.
Sin embargo, el Islam habría aceptado parte de este mundo moderno que le asalta, y podría, por tanto, asimilar más aún.
En el pasado, tampoco el cristianismo se habría adaptado fácilmente, pero finalmente, no habría perdido nada de su originalidad al hacer estas «concesiones necesarias».
De hecho, una serie de reformas habrían barrido gran parte de los pretendidos tabúes de la civilización musulmana.
En este sentido, el ejemplo más significativo que encuentra Braudel es el de la emancipación de la mujer, que estaría camino de afirmarse y más lentamente de realizarse.
La desaparición de la poligamia, las limitaciones impuestas al repudio unilateral del marido, la supresión del velo, el acceso a la Universidad y a la cultura, a los empleos, al derecho de votar serían los siguientes pasos a dar.
«Son testimonio de que el reformismo no es una causa perdida por anticipado, sino que exige abogados y promotores decididos.
La lucha que se inicia será múltiple»"^^.
Pero Braudel no se limita a aconsejar una modernización a la occidental del Islam, sino que además se permite el lujo de mostrar el camino, el método más adecuado, situándose una vez más a la altura de los sabios consejeros de los príncipes del pasado.
«El ideal es llevar a cabo las reformas por tumos y, en cada caso, escoger lo ñmdamental.
Pero la política no es una especulación cartesiana.
El progreso económico exigiría, por sí solo, en Islam y fuera de él, una política de preferencia, por no decir exclusiva.
Pero el mundo en el que hay que vivir obliga muchas veces a enfrentarse con las dificultades, tanto las viejas como las nuevas, en el orden en el que se presentan»^ ^
Por lo que a África se refiere, «las culturas y las religiones primitivas representan un obstáculo: todo el pasado tradicional está frenando el empuje general, y complicando o, por lo menos, retrasando las adaptaciones necesarias»"^^, sobre todo teniendo en cuenta que la mayor parte de las poblaciones de África negra (sobre todo en los medios rurales, que constituyen la enorme mayoría de sus territorios) estaría aún encerrada en culturas y religiones primitivas, en las que se basa todo el orden social.
En el caso del Extremo Oriente, su extraordinaria fidelidad para consigo mismo, su inmovilismo, se debería fundamentalmente a razones internas.
Explican, en parte, su retraso, que, por lo demás, sería muy relativo.
«En realidad, el Extremo Oriente nunca ha retrocedido; durante siglos y siglos, ha permanecido donde estaba, mientras que el resto del mundo iba progresando, distanciándose de él cada día más»'^^ Las razones del inmovilismo cultural oriental tendrían unos orígenes muy lejanos.
«Todo se decidió, sin duda, con anterioridad a la historia, en el mismo amanecer de las primeras civilizaciones.
Las civilizaciones del Extremo Oriente se presentan como conjuntos que hubieran alcanzado, muy precozmente, una asombrosa madurez, pero en un marco tal que ha hecho inmutables algunas de sus estructuras ñmdamentales.
De este hecho han sacado unas esenciales unidad y cohesión.
Pero también una extremada dificultad en transformarse por sí mismas, en querer y en poder evolucionar, como si se hubieran negado sistemáticamente al cambio y al progreso»"^"^.
Además de unas formas religiosas antiguas y vivas, habría que añadir unas estructuras sociales muy antiguas: el sistema indio de las castas, la jerarquía familiar y social china.
Se trataría en ambos casos de una perennidad religiosa, coexistente con una perennidad social y estrechamente relacionadas con ella.
«Este rango es característico de todas las culturas primitivas, en'' Ibid.'Wp. cit.,p.
132.'Wp. cit.,p. las que todas las formas de vida y pensamiento están total y directamente ajustadas a lo sobrenatural.
Pero esto resulta más desconcertante -y también más notable-en civilizaciones tan importantes, tan desarrolladas en todos los campos, como China y la India»'^^ No deja de ser sorprendente que un autor tan abierto a las lecciones del resto de las ciencias humanas, no se haya dejado influir por los desarrollos de la antropología de su época, que, al menos en parte, ya se había liberado de este tipo de juicios de valor al abandonar la asociación de estas poblaciones con el animismo, la magia o el pensamiento prelógico.
A la inversa que en Occidente, que separaría claramente lo humano de lo divino, el Extremo Oriente desconocería esta diferenciación: «Lo religioso se confiande con todas las formas de la vida humana: el Estado es religión, la filosofía es religión, la moral es religión, las relaciones sociales son religión.
Todas estas formas participan plenamente de lo sagrado.
Y probablemente toman de él su tendencia a la inmutabilidad y a la perpetuidad»^^.
Sin embargo, por muy lenta que haya sido la evolución de esta enorme realidad, es indudable que ha existido.
«Como todas las civilizaciones, la civilización china acumula sus experiencias, va haciendo una selección, renovada continuamente entre sus propias riquezas y tendencias; por último, contrariamente a las apariencias, no está cerrada al mundo exterior.
Aires extranjeros llegan hasta ella imponiéndole su presencia»"^^.
Y más adelante, nos dice: «después de una larga y penosa experiencia.
China se encuentra en uno de esos escasos momentos en que una civilización se renueva, después de haber roto consigo misma y de haber sacrificado algunas de sus estructuras que hasta ahora le eran imprescindibles.
Para China, la crisis es tanto más extraordinaria cuanto que las estructuras puestas en tela de juicio databan de varios miles de siglos.
Pero su destrucción no será, porque no puede serlo, total, y, en su trabajo de reconstrucción.
China permanecerá fiel a unas formas de pensamiento y de sensibilidad que le son propias.
Sin duda serán necesarios varios decenios para que se abra paso definitivamente la nueva civilización china, hoy día en período de gestación»'^^ ^^Op. cit.,p.
Pero el caso que más solivianta a Braudel es el de la India.
«Es un hecho establecido que el hinduismo constituye el obstáculo principal y la dificultad fundamental para cualquier tipo de evolución o de modernización serias»"*^.
La civilización hindú seguiría manteniendo a la masa de la población dentro de sus redes múltiples y rígidas.
Para liberarse de las castas y tener acceso a la revolución social constituida por la vida moderna, el hindú tendría que penetrar necesariamente en un universo que no es el suyo.
El aspecto más nocivo del hinduismo sería el sistema de las castas que encierra a la población en compartimentos múltiples y estancos.
Sin embargo, desde los años cincuenta o sesenta, «la India es consciente del obstáculo que supone para ella su tradición cultural»^^.
Esta toma de conciencia se habría operado en los tiempos de Gandhi.
El problema es que Gandhi se habría apoyado en todas las tradiciones espirituales de la India para impulsarla hacia el progreso tal como él lo concebía, y hacia el orgullo nacional, pero esta tradición, a la que intentaba dar nueva vida, suponía, en muchos puntos, a juicio de Braudel, la prohibición para la India de alcanzar un cierto modernismo: «Gandhi se veía fatalmente alejado de toda revolución social por sus mismos principios.
La revolución para él tenía que hacerse en los corazones.
No se trataba de trastocar el orden existente, sino de conseguir de los hombres, fuera cual fuera su riqueza y su influencia, que se dediquen al servicio de sus semejantes, que acepten, según las mismas palabras de Gandhi,'penetrarse del arte y de la belleza, de la abnegación y de la pobreza voluntarias; consagrarse a estas actividades que son el fundamento de una nación hilando y tejiendo con sus manos...; suprimir de su corazón todo prejuicio de casta en todas sus formas, haciendo campaña para la abstinencia total de las bebidas y de las drogas..., y de manera general cultivar la pureza del ser.
Estas son maneras de vivir a la escala del pobre', preferentemente en el cuadro tradicional de la vida rural»^^ Era volver a un espíritu trasnochado de patemalismo, inconscientemente reaccionario que «equivalía evitar el enfrentarse con la ruptura de la India con ciertos aspectos de su pasado, indispensable si quería triunfar del subdesarrollo y de la miseria de las masas»^^.
Braudel se inclina por Nehru. ^Wp. cit.,p.
UNIFORMIDAD Y DIVERSIDAD DE LAS CIVILIZACIONES
Según Braudel, las civilizaciones se ven forzadas a repartirse los bienes, los instrumentos y ciertos prejuicios comunes.
«Por todas partes, la civilización ofrece sus servicios, sus stocks, sus diferentes mercancías»^^ Sin embargo, aunque ofrezca estas mercancías, no siempre las da.
Braudel ve en este aspecto de la civilización un factor de desigualdad en el mundo, de diversidad.
Es más, «si tuviéramos ante los ojos un mapa de la distribución de las grandes fábricas, de los altos hornos, de las centrales eléctricas y, en un futuro próximo, de las fábricas atómicas, o también un mapa del consumo en el mundo de los productos esenciales, no nos sería difícil constatar que esas riquezas y estos instrumentos se encuentran muy desigualmente repartidos entre las diferentes regiones de la tierra»^"^.
Hay, por una parte, los países industrializados y, por otra, los subdesarrollados.
La civilización no está equitativamente repartida.
En suma, aunque efectivamente existe una inflación de la civilización, sería inoportuno, ajuicio de Braudel, considerar que, más allá de su triunfo, «elimine a las diferentes civilizaciones, verdaderos personajes, siempre vigentes y dotados de larga vida.
Son ellos quienes, a propósito del progreso, emprenden la carrera, cargan sobre sus espaldas el esfiíerzo a realizar, le confieren -o no-un sentido»^^ Ninguna civilización habría dicho que no al conjunto de estos bienes nuevos; pero cada una de ellas le confiere un significado particular.
Existe el contexto humano, social, político y hasta místico.
En este sentido, «la herramienta es muy importante, pero el obrero también lo es, así como la obra y el interés que en ella se pone o no se pone.
Habría que estar ciego para no sentir el peso de esta transformación masiva del mundo.
Pero no se trata de una transformación omnipresente; y allí donde se realiza, lo hace de forma y con una amplitud y una resonancia humanas rara vez semejantes»^^.
Por tanto, el triunfo de la civilización en singular no supondría el desastre de los plurales.
Plurales y singulares dialogan en Braudel, se agre-^^ F. Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones», en: La Historia y las ciencias sociales, op. cit.,p.
El problema, el gran problema, a nuestro entender, es que no queda lo suficientemente claro cómo se pasa de la civilización a las civilizaciones, cuál es el límite que las separa, en qué medida las diferencias no ponen en peligro la síntesis que supone en Braudel el concepto de civilización.
Frente a la imagen tradicional del pasado histórico diverso y la contemporaneidad invadida de semejanzas, F. Braudel asegura que ya ocurría en el pasado que la unidad y la heterogeneidad cohabitaran.
Reconoce que la diversidad del mundo de ayer obedecía a la inmensidad y a la dificultad de las distancias: montañas, desiertos, extensiones oceánicas y fajas de bosques constituían barreras reales.
En este universo de compartimentos estancos, la civilización suponía forzosamente diversidad.
Sin embargo, «si el historiador que se vuelve hacia esas edades caducadas extiende su mirada al mundo entero, percibe también, a miles de leguas de distancia, semejanzas asombrosas, ritmos muy análogos»^^.
¿Es la uniformización técnica la causa, el gran artífice de la uniformidad?
Braudel lo pone en duda.
La causa estaría en el hombre braudeliano: «El hombre, en realidad, sigue siendo prisionero de un límite del que no es capaz de evadirse.
Este límite es sensiblemente el mismo de un extremo a otro de la tierra; este límite es el que marca con un sello uniforme todas las experiencias humanas, cualquiera que sea la época considerada»^^.
Así, por ejemplo, en la Edad Media, e incluso en el siglo XVI, la mediocridad de las técnicas, de las herramientas y de las máquinas, así como la escasez de los animales domésticos, habrían impuesto que toda actividad se redujera al hombre mismo, a sus fiíerzas, a su trabajo; ahora bien, también el hombre escasearía, sería frágil, de vida endeble y corta.
Todas las actividades, todas las civilizaciones se extenderían, de este modo, en un campo reducido de posibilidades.
«Estas constricciones envuelven toda aventura, la restringen de antemano, le confieren en profundidad un aire de parentesco a través del espacio y del tiempo, ya que éste tardó en desplazar los lindes»^^.
¿Cuál es la novedad del siglo XX?
Por una vez, en Braudel una discontinuidad, una revolución: «la revolución, la conmoción esencial del tiempo presente, consiste precisamente en el estallido'Wp. cit.,p.
Nada escapa a esta conmoción.
Es la nueva civilización que pone a prueba a todas las civilizaciones»^^.
En la era contemporánea, una técnica industrial, inventada en Occidente, es exportada a través de todo el mundo.
Es posible que se llegue, al imponer por todas partes un aspecto común -edificios de hormigón, de cristal y de acero, aeropuertos, líneas de ferrocarril, y puede que esta técnica industrial llegue a unificar el mundo.
Todo esto es evidente.
Sin embargo, Braudel está convencido de que «la 'civilización industrial', exportada por Occidente, es sólo uno de los caracteres de la civilización occidental.
Al adaptarse a ella, el mundo está lejos de aceptar el conjunto de esta civilización»^ ^ La propia historia le sirve a Braudel de base a sus afirmaciones, ya que, en su opinión, el pasado de las civilizaciones se reduce a la historia de las continuas transferencias entre unas, a lo largo de los siglos, sin que por ello hayan perdido ni sus particularidades ni su originalidad.
Admite, sin embargo, que, «por primera vez, un aspecto decisivo de una civilización particular aparece como susceptible de ser asimilado por todas las civilizaciones del mundo y también que la rapidez de las comunicaciones modernas favorece su rápida y eficaz diñisión»^^.
Cada una de estas civilizaciones ha sido, es, o será conmovida en sus estructuras profiandas.
Esta conmoción no habría de suscitar por todas partes las mismas formas de aceptación o de repulsa.
De manera que, suponiendo que todas las civilizaciones del mundo lograsen en un plazo más o menos corto uniformar sus técnicas más usuales y a través de éstas algunos de sus modos de vida, «aun así, y por mucho tiempo todavía, nos encontraremos, en fin de cuentas, con una serie de civilizaciones muy diferenciadas.
Durante mucho tiempo todavía, la palabra 'civilización' conservará un singular y un plural.
Y el historiador no titubea en afirmar esto categóricamente»^^ Si se piensa, por ejemplo, en las naciones de Europa, se podría dudar del poder del maquinismo para unificar y dar uniformidad al universo.
Al ser partícipes de una misma civilización de conjunto, la del Occidente cristiano y humanista; al haber sido lanzadas casi al mismo tiempo, hace ya más de un siglo, en la misma aventura de la industrialización y dotadas de la misma técnica, de la misma ciencia, de instituciones análogas, de todas las formas sociales del maquinismo, estas civilizaciones europeas tendrían que haber perdido, según nos dice Braudel, hace tiempo, sus fiíertes particularidades que permiten distinguir una civilización francesa, otra alemana, inglesa, mediterránea...
«Por el contrario, un francés no tiene más que atravesar la Mancha, un inglés llegar al continente, un alemán ir a Italia, para convencerse, sin dificultad, de que maquinismo no supone forzosamente uniformidad»^"^.
La técnica, incapaz de destruir los particularismos regionales, «no puede aspirar a anular las poderosas personalidades que constituyen las grandes civilizaciones, basadas en religiones, filosofías, valores humanos y morales totalmente diferentes»^^
La cuestión a la que nos acabamos de referir tiende a la uniformidad de la civilización.
Ahora, trataremos el problema de las civilizaciones nacionales, es decir, la perseverancia de la diversidad, en particular en el interior de una misma civilización.
Ejemplo clásico de conjunción de una civilización común y unas civilizaciones nacionales diferenciadas lo constituyen, para Braudel, la civilización europea y sus civilizaciones particulares.
«Hemos descrito una Europa unitaria, comprometida en un mismo destino de conjunto por la religión, el pensamiento racionalista, la evolución de la ciencia y de la técnica, la búsqueda de la revolución y de la justicia social, y de las realizaciones imperiales.
Pero, en todo momento, es fácil sobrepasar esta 'armonía' de conjunto y topar con las diversidades nacionales subyacentes.
Estas abundan y son poderosas y necesarias.
No obstante, estas últimas tampoco son la negación de la realidad de Europa.
Cada Estado ha tendido siempre a formar un mundo cultural en sí.
El problema para Braudel consistiría en que se habría «considerado desde demasiado cerca las piezas de un mosaico que, visto desde arriba, revela los claros dibujos de conjunto.
¿Por qué habría que elegir, de una vez para siempre, entre el conjunto y el detalle?
Las dos verdades no se excluyen».
Bonita metáfora, pero descarada incapacidad teórica para explicar coherentemente la diversidad europea, nos da la impresión.
¿Cuáles son los puntos de contacto?
En primer lugar coloca Braudel las unidades brillantes: el arte y el espíritu.
«Entendemos por unidades brillantes los puntos de unión y de contacto que dan a la civilización, en el plano más elevado de la cultura, del gusto y del espíritu, un aspecto fraternal, casi uniforme, como si estuviera invadida por una única y misma luz».
Considerado en su conjunto, el espacio europeo formaría un área cultural bastante coherente y que, desde hace mucho, se habría afirmado como tal frente al mundo: El arte, la filosofía, la ciencia objetiva, las ciencias humanas, etc. son ejemplo de esta unidad.
La literatura representa la unidad más imperfecta.
Más que una literatura europea se debe hablar de literaturas nacionales entre las cuales existen numerosísimos puntos de contacto, pero también grandes discrepancias: «En este terreno, la unidad es mucho más imperfecta (sin duda, para mayor felicidad de todos) en la medida en que la literatura -ensayo, novela, teatro-se apoya en lo que las civilizaciones tienen de más original: el idioma, la vida cotidiana, la manera de reaccionar ante el placer, el dolor, la idea del amor, de la muerte y de la guerra; su manera de distraerse, de beber, de comer, de trabajar, de creer...
A través de la literatura, las naciones vuelven a ser personajes, individuos a los que se puede analizar, hasta psicoanalizar, gracias a este testimonio esencial»^^.
Además, desde hace mucho tiempo, Europa estaría inserta en las redes de una economía unitaria; en todas las épocas, su vida material habría girado en tomo de diferentes centros autoritarios y privilegiados.
«Europa constituyó en seguida un espacio material coherente, penetrado por una ágil economía monetaria, animado por una activa circulación»^^ Aunque esto no quiere decir que toda la vida europea avance a un mismo ritmo y se alinee al mismo nivel.
La política, por el contrario, se muestra reticente a la unidad.
«Tiene sus motivos para ello, motivos válidos, menos válidos y también falsos...
La realidad es que toda Europa está desde hace mucho integrada en un mismo juego político, al margen del cual no ha podido permanecer ningún Estado so pena de perderse»^^.
Pero este juego no tiende a la unidad política; por el contrario, divide a Europa en grupos cuyos componentes han variado con frecuencia, siendo regla dominante el impedir que una homogeneidad imponga su ley a toda la familia de Estados.
En todo caso, es evidente, para Braudel, que nos encontramos en presencia de «una continuidad de civilización.
De hecho, de una doble o triple continuidad, osmosis entre el Cercano Oriente y Grecia, de la misma manera que ha habido transferencias de Grecia a Roma.
Y, por último, desde el Occidente romanizado al Occidente medieval no se produjo, ni mucho menos, una ruptura catastrófica»^^.
En el caso del Islam, ¿existe aún, dentro de la inmensa desintegración de las nacionalidades y de las rivalidades políticas, una civilización musulmana, que todavía pueda ser reconocida?
¿Existe todavía una civilización musulmana?
Las divisiones políticas del Islam parecen excluir, por mucho tiempo todavía, la consecución de los sueños de los panislamistas.
«No obstante, el panislamismo existe lo mismo hoy que ayer, como hecho y realidad de civilización»^ ^ En la vida cotidiana se podrían encontrar síntomas de esta civilización, de un extremo a otro de su espacio.
En una similitud de creencias, de costumbres, de relaciones familiares, de gustos, de placeres, de juegos, de comportamientos y hasta de cocina...
El problema puede complicarse aún más porque cada civilización nacional puede dividirse en una serie de civilizaciones regionales o locales que difícilmente pueden hacer brillar sus colores sin negar los de su civilización nacional.
Para el estudio de esta cuestión vamos a seguir los análisis braudelianos respecto de la civilización francesa en La identidad de ^«Qp. czY., p.
«El actual espacio francés, el 'hexágono', no es la única medida a la que uno deba referirse: por debajo de ella hay inframedidas, hay regiones, provincias,'tierras', terruños que durante mucho tiempo conservaron y conservan aún una autonomía cierta; y por encima de ella está Europa y por encima de Europa está el mundo»^^.
Sin embargo, el diálogo con el mundo no implicaría que una nación quede expropiada o borre su propia historia.
Se trataría de una mezcla, no de una fusión.
Por motivos desconocidos, Braudel decide prescindir de la palabra que durante toda su vida, a lo largo de su monumental obra, había privilegiado: civilización.
Sin embargo, como enseguida comprobaremos, poco importan las palabras, sino el uso que se les da.
Y podemos asegurar que identidad es simplemente un sinónimo de la civilización braudeliana, caracterizado por su misma ambigüedad, su carácter meramente descriptivo y su pretendido valor explicativo dentro del campo de la historia.
«¿Qué debe entenderse por identidad de Francia?...
En suma, un residuo, una amalgama, un conjunto de agregados, de mezclas; un proceso, una pugna contra sí misma destinada a perpetuarse.
Si ese proceso se interrumpiera, todo se vendría abajo.
Una nación sólo puede ser al precio de buscarse ella misma sin cesar, de transformarse en el sentido de su evolución lógica, de oponerse a lo demás sin desfallecimientos, de identificarse con lo mejor, con lo esencial de sí misma, y en consecuencia de reconocerse a la vista de imágenes propias, de contraseñas conocidas por los iniciados (ya sean estos una elite, ya sea la masa entera del país, lo que no siempre es el caso).
Reconocerse en mil pruebas, creencias, discursos, coartadas, vasto inconsciente sin riberas, oscuras confluencias, ideologías, mitos, fantasías...»^^ Solamente desde una perspectiva irracional puede ser valorada esta definición como soporte de un discurso histórico.
Sin embargo, estas observaciones le permiten a Braudel preparar al lector para terminar aconsejándole que desconfíe de antemano de todo el lenguaje que sea demasiado simple: sería vano reducir Francia a un discurso, a una ecuación, a una fórmula, a una imagen, a un mito.
«No creo, lo repito, en una 'esencia' de Francia (ni por lo demás de España); no ^^F. Braudel, La identidad de Francia, Barcelona, Editorial Gedisa, 1993(París, 1986) creo en ninguna fórmula simple.
Tampoco creo en el valor de la palabra y del concepto de decadencia.
Me propongo tan sólo llevar a cabo una indagación razonable, ajena a todo apriorismo, y utilizar sucesivamente varios observatorios para procurar, partiendo de ellos, comprender cómo la larga historia de Francia se organiza en profundidad, se abandona a sus propias corrientes y a las corrientes del mundo».
Ante una observación preliminar la unidad de Francia se borra.
Cada ciudad, cada región, cada provincia tendría sus netas originalidades.
Y no se trataría tan sólo de las particularidades que señalan los paisajes y las marcas que el hombre les agregó, sino que «se trata también de una cultura vivida», «una manera de vivir y de morir, un conjunto de reglas que definen las relaciones humanas fimdamentales entre padres e hijos, entre hombres y mujeres, entre amigos y vecinos».
En el plano estrictamente cultural, si en el piso más elevado hay una «civilización» francesa una, elitista, que se consideraría brillo, esplendor, superestructura, dominación, no por eso dejaría de haber en Francia y enfrentadas desde hace siglos por lo menos dos grandes civilizaciones subyacentes, cada una de ellas con su reino lingüístico: la civilización del oïl que resultó victoriosa y la civilización del oc a la que el destino reservó la situación en general de una casi colonia.
El Norte la aplasta con su éxito material.
«Generalmente, lo que ocurre en el Norte no sucederá de la misma manera en el Sur y viceversa: la civilización (modo de nacer, de vivir, de amar, de casarse, de pensar, de creer, de reír, de alimentarse, de vestirse, de construir casas, de cultivar campos, de conducirse los unos respecto de los otros) no es casi nunca la misma civilización del sí nórdico y del sí meridional, del oïl y del oc.
Hubo, hay todavía y habrá siempre en el Sur 'otra' Francia».
¿Es acaso válido, para el desarrollo de un discurso histórico coherente, que abandone el uso de conceptos cargados de irracionalidad y de juicios de valor, el uso de un concepto meramente descriptivo, que se olvida de mostramos, en este caso concreto, las relaciones («no hay nada claro sino las relaciones», como aseguraba Wittgenstein), las vías que engarzan esta tipología diferenciada de civilizaciones, que flota, en definitiva, para no hundirse en su propia ambigüedad?
Volveremos sobre ello más adelante.
¿Constituye el marxismo una auténtica civilización?
El problema que se plantea Braudel es saber en qué medida la adopción de un sistema marxista podría uniformizar de alguna manera esta diversidad evidente de las civilizaciones.
En algunos casos, como por ejemplo el Islam, el asunto se complica ante la posibilidad de que se lance por ese camino, capaz de destruir uno de sus gérmenes de cohesión, es decir, la religión.
Sin embargo, «el marxismo no es, por sí solo, una civilización de sustitución; es una orientación social, un humanismo voluntario, una racionalización.
Si algún día se aplicara en el Islam, daría lugar, sin duda, a una coexistencia, a una diferenciación, como en los países soviéticos entre civilización rusa y marxismo, como en China entre civilización china y marxismo.
Aunque las ha influido y orientado poderosamente, el marxismo no ha terminado con ninguna de estas dos civilizaciones y su programa no consiste en esto»^"^.
Por lo que respecta a Europa y Rusia, a principios del siglo XX se encontrarían inmersas en la misma civilización.
«Y en el plano de las realidades de la civilización, cuarenta años significan muy poco.
A pesar de la fantástica conmoción de las estructuras sociales, la Rusia de 1965 sigue perteneciendo a la misma civilización que la Rusia de 1917, es decir, a la nuestra»^^ De modo que «en el futuro, podrá hablarse de una 'civilización soviética', pero no de momento»^^.
Por estas razones, Braudel ha evitado el empleo de esta expresión.
El comunismo constituiría una puesta en orden de una civilización que le es anterior, que soportaría un choque, pero deformaría sus cuadros.
Esta discusión remite a la definición braudeliana de civilización: la civilización es el más amplio de los movimientos de la historia.
No se puede confundir ni con las instituciones políticas, ni con la ideología, ni con las religiones o los órdenes sociales, todos ellos realidades que implica la misma civilización.
Resulta poco razonable contraponer, para Braudel, por ejemplo, «una civilización soviética» a una «civilización occidental» porque equivaldría a equivocarse sobre su concepto de civilización.
A estas alturas de nuestro estudio hemos puesto de relieve algunos de los vínculos entre los conceptos de civilización y de longue durée en la obra de Femand Braudel.
Sin embargo, en este epígrafe trataremos de hallar las claves reales de este concepto, ya que lo que ahora se plantea es directamente lo que él entiende por «civilización».
En este sentido Braudel no repara en reconocer sus deudas: la definición que propone Braudel se encuentra «bien en la enseñanza de este o aquel antropólogo, bien en determinado informe de M. Mauss, de quien la he tomado hace poco sin haber tenido que arrepentirme»^^.
La definición que Braudel ha tomado prestada apunta a un triple mecanismo: el área cultural, con sus fronteras; el préstamo; la repulsa.
De todo ello trataremos a continuación.
La adopción del concepto de área cultural tiene una importancia enorme, lógicamente, al hacer de él el primer pilar de su definición de civilización.
Aunque ha nacido a partir de las investigaciones antropológicas, «el área cultural pertenece... al dominio de la geografía en mucho mayor grado de lo que piensan los antropólogos»^^ Para los antropólogos, un área cultural es un espacio en el interior del cual predomina la asociación de ciertos rasgos culturales.
¿Qué relación tiene exactamente un área cultural con una civilización?
«Una civilización es, en primer lugar, un espacio, un 'área cultural', como dicen los antropólogos, un alojamiento.
Imagínese en el interior de una localización, más o menos amplia pero nunca reducida, una masa muy diversa de 'bienes', de rasgos culturales: tanto la forma, el material o los tejados de las casas como un determinado arte de emplumar las flechas, un dialecto o un grupo de dialectos, unas aficiones culinarias particulares, una técnica peculiar, una manera de creer, una forma de amar, o tam-^^ F. Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones», en: La Historia y las ciencias sociales, op. cit., p.
174.'^Ibid. bien la brújula, el papel, la prensa del impresor»^^.
O también, esta otra cita: «Así, por ejemplo, cuando se trata de pueblos primitivos, además del idioma, determinadas culturas de subsistencia, determinada ceremonia matrimonial, determinadas creencias, técnicas de alfarería, de flechas guarnecidas de plumas o de fabricación de tejidos...
Estas áreas, distinguidas por los antropólogos, definidas a partir de detalles precisos, son, por lo general, pequeñas.
Sin embargo, determinadas áreas culturales se agrupan en conjuntos más amplios, según ciertos rasgos comunes al grupo y que, entonces, las diferencian de otros amplios conjuntos.
Marcel Mauss creía que, en tomo al inmenso océano Pacífico, las culturas primitivas formaban, a pesar de las sensibles diferencias existentes entre ellas y de la enormidad de los espacios interpuestos, un único y coherente conjunto humano, cultural»^^.
El reagrupamiento regular, la frecuencia de ciertos rasgos y la ubicuidad de éstos en un área precisa constituyen los primeros síntomas de una coherencia cultural.
«Si a esta coherencia en el espacio se añade una permanencia en el tiempo, llamo civilización o cultura al conjunto, al 'total' del repertorio.
Este total constituye la forma de la civilización así reconocida»^ ^ Por tanto, siguiendo el ejemplo de los antropólogos, Braudel ha aceptado, a propósito de civilizaciones evolucionadas y complejas, el concepto de áreas culturales.
Lo que equivale a designar espacios susceptibles de ser desintegrados en una serie de distritos particulares.
Para Braudel, esta posible desintegración continúa siendo fundamental en el caso de las grandes civilizaciones que generalmente se disocian en unidades restringidas.
Así, la llamada civilización «occidental» está constituida tanto por la civilización de los Estados Unidos, la de América Latina, la de Rusia y la de Europa.
Europa misma comprende una serie de civilizaciones, la polaca, la alemana, la italiana, la inglesa, la francesa, etc. Sin contar con que estas civilizaciones nacionales se dividen a su vez en «civilizaciones» todavía más pequeñas: Escocia, Irlanda, Cataluña, Sicilia, País Vasco, etc..
«No hay que olvidar que estas divisiones, estos mosaicos de piezas de diferente color, son prácticamente rasgos permanentes»^^.
Este área, además, posee un centro, un «núcleo», unas fronteras y unos márgenes propios.
En el margen se encuentran precisamente, con la máxima frecuencia, los rasgos, los fenómenos o las tensiones más características.
A veces estas fronteras y el área que encierran son inmensas, de modo que un área reúne siempre varias sociedades o grupos sociales.
«De ahí la necesidad de prestar atención, en la medida de lo posible, a la más pequeña unidad cultural.
¿Qué espacio exige, en una u otra parte?, ¿cuántos hombres, cuántos grupos sociales diferentes?, ¿cuál es su mínimo vital?»^^
La difusión de los bienes culturales
El segundo pilar sobre el que articula Braudel su definición de civilización es la difusión de los bienes culturales.
«La irradiación, la exportación, no es una manifestación, entre tantas, de la vida de las civilizaciones.
Aunque es evidente que sólo son civilizaciones vivas las capaces de exportar sus bienes a distancia, de irradiar.
Sería inconcebible una civilización que no exportase con sus hombres sus maneras de pensar y de vivir»^^.
Braudel nos asegura que no hay ninguna sociedad, brillante o primitiva, que no sea afectada en todo su espesor por contagios e intrusiones culturales que, en realidad, no dejan nada fuera de sus dominios, ni los humildes detalles de la vida cotidiana, ni las cimas de la vida intelectual.
Toda sociedad es por tanto cultura, sea que consideremos la planta baja, sea que miremos los pisos superiores de la vida.
Y de modo paralelo, toda sociedad es civilización.
Los bienes culturales serían, en efecto, muy diversos, innumerables, materiales unos, inmateriales otros.
Y su característica común es su constante desplazamiento, su difusión ininterrumpida: técnicas, vestidos, palabras saltando de una lengua a otra, artes de vivir que se copian, pensamientos sutiles, formas políticas y sociales, creencias, desasosiegos religiosos, deriva sin réplica de ese sistema incansable de irradiación.
Todos estas transferencias demostrarían que no existen fronteras cerradas ni impermeables.
La mayor parte de las transferencias culturales se ^^ F. Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones», en: La historia y las ciencias sociales, op. cit., p.
^^ F. Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, México, Fondo de Cultura Económica, 1966,2^ éd., corregida y aumentada, (París, 1966) llevaron a cabo sin que conozcamos los vehículos.
Éstos son muy numerosos, unos más rápidos y otros lentos, y proceden en direcciones muy distintas, de modo que no siempre es posible localizarlos en esta inmensa «estación de mercancías» donde nada permanece en su sitio.
«Es relativamente fácil poner las cosas en orden cuando se trata de obras de arte...
Lo es también cuando se trata de bienes tangibles, como las palabras, sean del vocabulario o las de la geografía; en estos casos, el control es posible, aunque no siempre absolutamente seguro.
Pero cuando se trata de ideas, de sentimientos, incluso de técnicas, toda clase de errores son posibles»^^ Desconfiemos, por tanto, de quienes creen reconocer sin vacilar los equipajes o de quienes, reaccionando contra aquéllos, niegan en bloque todo empréstito de unas civilizaciones a otras, siendo así que todo se intercambia: hombres y pensamientos, artes de vivir, creencias y maneras de amar...
Estos intercambios son muy antiguos: los bienes culturales viajarían desde la Prehistoria: «Semejantes difiísiones son en realidad tan viejas como el mundo de la inventiva.
Y como el mundo de los hombres siempre fiíe inventivo, los inventos desde siempre recorrieron el planeta: piénsese en el hierro y en el bronce durante la Prehistoria, en la seda tanto tiempo codiciada que llegaba a Bizancio en los tiempos de Justiniano, en la pólvora de cañón que salía de China o, más cerca de nosotros, en el arte de los mineros o en el arte de la imprenta que los obreros alemanes llevaron a partir del siglo XV a toda Europa y muy pronto fiaera de Europa»^^.
De modo que el mundo moderno no tendría el monopolio de estas difiísiones.
Éstas, a veces, van en grupo: así se propagan el arte románico, el arte gótico, el arte del Renacimiento, el Barroco...
De este modo, los desplazamientos son a veces masivos, aunque muy lentos.
Así, por ejemplo, «las transfi)rmaciones de vestuario, en Francia, hacia 1340, ven así la sustitución, por la falda flotante de los cruzados, del jubón corto y ceñido de los hombres, completado por los calzones ajustados y las puntas alargadas de las polainas, novedades todas ellas procedentes de Cataluña junto con la perilla y el mostacho a la española del siglo XIV, pero salidas, en realidad, de mucho más lejos todavía, del Oriente que frecuentaban los catalanes...
Sin embargo, la ropa femenina.''Op.cit.,p.
149. ^^F. Braudel, La identidad de Francia, op. cit..
Ill, p. sobre todo el adorno de picos, proviene de la corte de los Lusignan de Chipre y, más allá, a través del espacio y el tiempo, de la China de los Tang (extinguida a principios del siglo X).
Porque con la irradiación incansable de las culturas ocurre a veces como con la luz de las estrellas lejanas, que nos llega cuando esas estrellas hace siglos o milenios que están apagadas...»^^.
Verdad de ayer y de antaño: «los bienes culturales llegaban por aquel entonces con cuentagotas, retardados por la lentitud de los viajes»^l Sin embargo, las cosas han cambiado, y «en la actualidad, la difusión de los bienes culturales se ha acelerado pavorosamente.
Dentro de poco no quedará en todo el mundo un sólo sitio que no esté 'contaminado' por la civilización industrial, nacida en Europa»^^.
Puede darse el caso de que esta difusión, en continua aceleración, haga saltar algún día las fronteras de las civilizaciones y esos límites, hasta entonces más o menos fijos, de la historia del mundo.
Pero sea cual sea la avidez de las civilizaciones en pedir prestados los avances de la vida «moderna», no estarían preparadas para asimilarlo todo indistintamente.
Por el contrario, se da el caso de que se obstinen en rehusar ciertos préstamos, lo que explicaría que consigan salvaguardar sus originalidades, amenazadas por todos los lados.
De manera que «las civilizaciones están incorporando continuamente bienes culturales de las civilizaciones vecinas, aunque luego los sometan a un 'reajuste' a fin de asimilarlos.
A primera vista, toda civilización puede ser comparada a una estación de mercancías que no cesa de recibir y de reexpedir cargamentos heterogéneos».
«Se ve, pues, hasta dónde llegaría mi confianza en la 'diñisión'»^^.
En este caso, Braudel tampoco es un autor original, y trata de recoger el análisis de Claude Lévi-Strauss, como el propio Braudel reconoce: «¿Acaso no fiíe él quien explicó, con ocasión de una polémica, que las civilizaciones constituían, a su modo de ver, otros tantos jugadores en tomo a una enorme masa, que dependía también, en cierta manera, de la teoría general de juegos?
Imagínese que los jugadores se ayuden mutuamente, se comuniquen sus cartas o sus intenciones: cuanto más en convivencia es-^^F. Braudel, Escritos sobre la historia, op. cit., p.
139. ^^F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
26. ^^F. Braudel, Escritos sobre la historia, op. cit., p.
139. ^^ F. Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones», en: La historia y las ciencias sociales, op. cit., p.
179. ten, más oportunidad tendrá uno de ellos de ganar»^^ Occidente se habría beneficiado, de este modo, entre otras cosas, de su posición de encrucijada de innumerables corrientes culturales.
A lo largo de los siglos, ha estado recibiendo, recogiendo lo que le llegaba de todas las direcciones, hasta de civilizaciones hoy difiisas, antes de ser capaz a su vez de dar, de irradiar.
A este respecto, Braudel cree que Francia todavía guarda sus privilegios: en la complicada trama de las transferencias e intercambios culturales, continúa siendo una encrucijada de elección, una especie de necesidad del mundo.
«Esta apertura en la encrucijada francesa constituye sin duda el rasgo dominante de nuestra civilización.
Es aún el origen de nuestra importancia y de nuestra gloria.
María Curie nació en Varsovia, en una pequeña casa de la ciudad vieja que la fidelidad polaca ha sabido reconstruir; Modigliani es originario de Livomo; Van Gogh, de Holanda; Picasso nos viene de España; Paul Valéry tenía antepasados genoveses»^^.
En el amplio presente todavía en «devenir», se estaría realizando, pues, una enorme «difusión».
Tal diñisión no sólo hace más intrincadas a las articulaciones antiguas y apacibles de las civilizaciones las unas con relación a las otras; complica también el mecanismo de cada una de ellas con relación a sí misma.
«Todavía llamamos a esta difusión, en nuestro orgullo de occidentales, irradiación de nuestra civilización sobre el resto del mundo.
Apenas puede exceptuarse de esta irradiación, a decir de un experto, a los indígenas del centro de Nueva Guinea o a los del este del Himalaya.
Pero esta difiísión en cadena, si ha sido alentada por Occidente, con toda evidencia se le escapa de ahora en adelante»^^ Esas revoluciones existirían hoy día al margen de nosotros.
Son la ola que engrosa desmesuradamente a la civilización de base del mundo.
El tiempo presente estaría constituido, ante todo, por esta inflación de la civilización y, al parecer, por la revancha, cuyo final no se vislumbra, del singular sobre el plural.
En realidad, tan sólo «parece ser.
Porque -ya lo he dicho e insisto en ello-esta nueva coacción o esta nueva liberación -en todo caso, este nuevo manantial de conflictos y esta necesidad de adaptaciones-, aunque''Ibid.'Wp.cit,p.
196 afectan al mundo entero provocan en él movimientos muy dispares.
No cuesta trabajo imaginar las conmociones a que esta brusca irrupción de la técnica y de todas las aceleraciones que provoca pueden dar lugar en el juego interno de cada civilización, en el interior de sus propios límites, materiales o espirituales.
Pero este mecanismo no es claro; varía con cada civilización, y cada civilización se encuentra colocada respecto a él, sin quererlo, en una posición particular, en virtud de realidades muy antiguas y resistentes, puesto que constituyen su misma estructura»^"^.
Cada pueblo construiría, de esta manera, diariamente su destino, su «actualidad», con el conflicto -o el acuerdo-entre actitudes antiguas y nuevas necesidades.
Un aspecto fundamental dentro del desarrollo del tema que estamos tratando es la importancia del factor técnico en los intercambios entre civilizaciones.
En principio, conviene aclarar qué es lo que entiende Braudel por técnica.
A este respecto, una vez más la ambigüedad es la norma: «todo es técnica: el esfuerzo violento, pero también el esfuerzo paciente y monótono de los hombres sobre el mundo exterior; esas fuertes mutaciones que nos apresuramos a llamar revoluciones (la pólvora de cañón, la navegación de altura, la imprenta, los molinos de agua y de viento, el primer maquinismo), pero también las lentas transformaciones introducidas en los procedimientos y en las herramientas y esos innumerables gestos, desprovistos, sin embargo, de importancia innovadora: el marinero que tiende las jarcias, el minero que caba su galería, el campesino detrás de su arado, el herrero en su yunque...
Todos esos gestos que son fruto de un saber acumulado.'Llamo técnica, decía Marcel Mauss, a un acto tradicional eficaz'; en suma, un acto que implica trabajo del hombre sobre el hombre, un aprendizaje emprendido, perpetuado desde el principio de los tiempos»^^ La técnica tendría en definitiva la propia amplitud de la historia y forzosamente su lentitud, sus ambigüedades; se explicaría a través de la historia y la explica a su vez, sin que esta correlación, en un sentido o en otro, satisfaga plenamente.
En este campo ampliado hasta los límites de la historia, no hay una acción, sino acciones y retrocesos múltiples, y''Op.cit.p.
197. ^^ F. Braudel, Civilización material, economía y capitalismo.
Siglos XV-XVIII, Madrid, 1984(París, 1979) La historia general y la sociedad tienen su parte de responsabilidad en un debate en el que la técnica nunca aparece aislada.
La sociedad es entendida aquí como una historia lenta, sorda, compleja; una memoria que repetiría obstinadamente soluciones ya conocidas y adquiridas, que evitaría la dificultad y el peligro de soñar con nuevas aspiraciones.
De modo que toda invención que intenta introducirse debe esperar años o incluso siglos para incorporarse a la vida real.
«Existe la inventio, y mucho más tarde la aplicación (usurpatio), de alcanzar la sociedad el grado necesario de receptividad.
Así sucedió con la guadaña»^^.
Lo que quiere decir, a juicio de Braudel, que la técnica es unas veces esa posibilidad que los hombres, por razones sobre todo económicas y sociales, pero también psicológicas, son incapaces de alcanzar y de utilizar a ft)ndo, y otras ese techo contra el que tropiezan material y «técnicamente» sus esfiíerzos.
En este último caso, bastaría que el techo se rompiese un buen día para que esa ruptura se convirtiese en el punto de partida de una fixerte aceleración.
En todo caso, el movimiento que derriba el obstáculo nunca es tan sólo el simple desarrollo interior de la técnica y de la ciencia mismas, al menos con anterioridad al siglo XIX.
La sociedad, otra vez, tiene algo que decir.
Concretamente, la artillería, la imprenta y la navegación de altura son, según Braudel, las mayores revoluciones técnicas entre los siglos XV y XVIIL Ninguna de ellas se habría realizado rápidamente.
Y sólo la última acabó por crear un desequilibrio, una «asimetría» del mundo.
Generalmente, a la larga, todo acaba difimdiéndose: los números arábigos, la pólvora de cañón, la brújula, el papel, el gusano de seda...
Lo que realmente nos interesa en relación con nuestro estudio es que «ninguna innovación se mantiene al servicio de un grupo, de un Estado o de una civilización; para que así fixera, haría falta que los demás no la necesitasen.
En su lugar de origen, las nuevas técnicas se imponen tan lentamente que el vecino tiene tiempo de asombrarse y de inft)rmarse»^^.
De entre todas las revoluciones técnicas, Braudel destaca una, porque fue la única que participó de lleno en el desequilibrio de las civilizaciones entre los siglos XV y XVIII.
Se trata de la conquista de alta mar, que confirió a Europa su supremacía universal.
En esta ocasión, la técnica (la navegación de altura) creó una «asimetría» a escala mundial, un privilegio.
La expansión de Europa por todos los mares del mundo le plantea, de hecho, a Braudel, un gran problema: ¿por qué, una vez demostrada la posibilidad de la navegación de altura, no participaron en ella todas las civilizaciones marítimas del mundo?
Todas, en principio, podían tomar parte en la competición.
Pero sólo Europa persistió en el empeño.
El hecho es muy sorprendente ya que las civilizaciones marítimas se conocen desde siempre y, todas juntas, atraviesan el Viejo Mundo con una línea continua desde el Atlántico europeo hasta el océano Indico, Insulindia y los mares próximos a las costas del océano Pacífico.
La explicación de Braudel combina causas económicas y evoluciones mentales.
A partir del siglo XIII, una tensión de «longue durée» habría conmovido la vida material europea y habría transformado toda la psicología del mundo occidental.
Lo que otros historiadores han llamado sed de oro, o una sed del mundo, o una sed de especias, se habría visto acompañada, en el campo de la técnica, por una búsqueda constante de novedades y de aplicaciones utilitarias, es decir, al servicio del hombre, para aliviar su esfuerzo y conferirle una mayor eficacia.
La acumulación de descubrimientos prácticos y reveladores de una voluntad consciente de dominar el mundo, el gran interés por todo lo que pudiera ser fuente de energía, habrían dado a Europa, mucho antes de su triunfo, su auténtica imagen y la promesa de su preeminencia.
Sin embargo, habiendo señalado los límites evidentes de la técnica, sobre todo en lo que se refiere a su estricta dependencia del consentimiento social para que se produzca su desarrollo, no es intención de Braudel subestimar su papel, que a su juicio es primordial.
De hecho, todo acaba, antes o después, por depender de ella, de su intervención, que se ha hecho necesaria.
«Mientras la vida cotidiana se mantiene por su propio impulso sin demasiada dificultad, en el marco de sus estructuras heredadas, mientras la sociedad se contenta con su rodaje, encontrándose a gusto en él, no hay motivación económica que incite al esfuerzo del cambio...
Cuando las cosas dejan de funcionar, cuando la sociedad choca con el límite de lo posible, se impone recurrir a la técnica, se despierta el interés por las numerosas invenciones entre las que habrá que escoger la mejor, la que rompa los obstáculos, la que abra un horizonte diferente»^^ Además, todas las reactivaciones del crecimiento económico habrían tenido siempre un soporte técnico.
En este sentido, la técnica sería el factor esencial, ya que es ella la que cambia el mundo.
Los rechazos de influencias
Una civilización se resiste, por lo general, a la incorporación de una aportación cultural que ponga en tela de juicio una de sus estructuras profundas.
Esta resistencia a nuevas incorporaciones son relativamente escasas, pero llevan generalmente al corazón de una civilización.
Como ya hemos indicado, Braudel cree que las civilizaciones están incorporando continuamente bienes culturales de las civilizaciones vecinas, aunque luego-los sometan a un «reajuste» a fin de asimilarlos.
A primera vista, toda civilización podría ser comparada a una estación de mercancías que no cesa de recibir y de reexpedir cargamentos heterogéneos.
Sin embargo, puede darse el caso de que una civilización rechace obstinadamente una determinada aportación exterior.
Para Braudel no cabe duda de que son también «grandes civilizaciones las que se niegan a tomar nada prestado y las que se oponen con vehemencia a marchar al paso, las que seleccionan cuidadosamente lo que los poderosos de fuera les proponen y les impondrían no pocas veces si no tropezaran con la vigilancia del destinatario, o simplemente con incompatibilidades de humor y de gusto.
Sólo los utopistas (algunos de ellos, en el siglo XVI, verdaderamente admirables, como Guillaume Postel, por ejemplo) sueñan con fundir las religiones, lo más personal, lo que más resistencia ofrece a todos los bienes, fuerzas y sistemas que integran cualquier civilización.
Es posible mezclarlas parcialmente, desplazar de una a otra tal o cual idea, un dogma, un rito; pero de eso a confiíndirlas, hay una distancia inmensa, infranqueable»^^.
Marcel Mauss había insistido en que no existe una civilización digna de este nombre que no tenga repugnancias y repulsas que le sean propias.
Pero, en cada caso, la repulsa aparece como la decisión con la que termi-''Op. cit.,I,p.
379 nan una larga serie de vacilaciones y, por lo tanto, tiene una importancia tanto mayor cuanto que ha sido meditada y decidida muy lentamente.
Expone, reiteradamente además, Braudel los casos de la Reforma, la toma de Constantinopla y el marxismo como ejemplos paradigmáticos de rechazo cultural: «Consideremos, por ejemplo, el caso de la Reforma, división profunda, decisiva de Europa.
Italia, España y Francia (ésta tras terribles vacilaciones) rechazan la Reforma, las Reformas...
Y se produce una tragedia de una amplitud y una profundidad inmensas.
Afecta a lo más hondo de las culturas europeas.
Otro ejemplo: en 1453, Constantinopla se niega a ser salvada por los latinos, esos hermanastros a los que detesta hasta tal punto que prefiere el dominio turco.
Y también en este caso se produce una tragedia».
O también: «Si queremos construir todo en tomo a los rechazos, no se puede negar que de ellos se trata en el caso dramático actual del marxismo militante.
El mundo anglosajón lo rechaza, en profundidad.
Francia, Italia y España no le son hostiles pero le oponen también resistencia.
Resistencia que afecta no sólo a los niveles económicos, a las estructuras sociales, al pasado reciente y a sus contingencias, sino también a las culturas»^^^.
Y esta otra cita: «Que la Cristiandad mediterránea -Italia, Francia, España-haya rechazado en el siglo XVI la Reforma, mientras que el Norte, donde va a desarrollarse el capitalismo, une la revuelta de Lutero a la de Calvino, supone una quiebra profunda en el seno de Europa, una quiebra que ya no puede desaparecer.
La Reforma pone al creyente frente al mismo Dios, terrible, dramático frente a frente, mientras que la Iglesia católica es protección tutelar, intermediaria entre Dios y el fiel...»^^^ En el caso de la toma de Constantinopla, la civilización griega habría demostrado que no había muerto todavía, y la prueba de ello sería que se sentía capaz de «rechazos» no menos categóricos, y no menos dramáticos.
«Moribunda, o por mejor decir, amenazada de muerte, en el siglo XV, rehusó unirse a la Iglesia latina.
El problema volvió a plantearse en el siglo XVI: nuevo rechazo, no menos enérgico...
¡Cuántas estúpidas veja-100 p Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones», en: La Historia y las ciencias sociales, p.
Y también, para los mismos ejemplos, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, op. cit.,II, Las civilizaciones actuales, op. cit.,p.
38 Esta labor de aceptación o de rechazo practicada por una civilización frente a otras exteriores, se realiza también lentamente en su interior.
«Casi siempre, la selección es poco consciente o prácticamente inconsciente, pero, poco a poco y gracias a esa selección, una civilización va transformándose,'separándose' de una parte de su propio pasado»^^^.
De entre la masa de bienes y de actitudes que su pasado y sus desarrollos le ofrecen, una civilización iría entresacando poco a poco, apartando y favoreciendo a unos sí y a otros no, hasta el momento en que adoptaría, por la selección hecha, un aspecto nunca enteramente nuevo, pero tampoco absolutamente igual.
«Estas repulsas internas pueden ser francas, mitigadas, duraderas o pasajeras.
Sólo los rechazos duraderos resultan esenciales en este terreno, progresivamente aclarado por los estudios de historia psicológica, cuando alcanzan las dimensiones de un país o de una civilización» ^^^ Recoge Braudel, por ejemplo, los dos trabajos pioneros de Alberto Tenenti, sobre la vida y la muerte de los siglos XV y XVI, o el estudio sobre La idea de felicidad en Francia en el siglo XVIII de R. Mauzi, o el libro de Michel Foucault sobre la Historia de la locura en la edad clásica.
«En los tres casos -nos dice Braudel-se trata de un trabajo de uno mismo sobre sí mismo, de una civilización sobre ella misma, trabajo que pocas veces se realiza a la luz del día.
Todo sigue una marcha tan lenta, que sólo excepcionalmente los contemporáneos son conscientes de ella.
En cada caso, las eliminaciones -con las añadiduras que a veces provocan-tardan siglos en realizarse a causa de los vetos y de los obstáculos que encuentran, de las difíciles cicatrizaciones, con frecuencia incompletas, pero siempre muy lentas»^^^.
Una vez más Braudel se decide por hacer un hueco en su pensamiento a los estudios e investigaciones que desde fuera de la disciplina estrictamente historiográfica se realizan y que puedan aportar algo de luz a los problemas con que se encuentra como historiador.
En este caso concreto, la ayuda proviene de un filósofo-historiador que no tardaría mucho en alcanzar altas cotas de popularidad en su país y en el mundo entero.
La Historia de la locura en la edad clásica, Michel Foucault estudia un caso particular: la separación entre razón y locura, entre locos y sensatos, separación desconocida en la Edad Media europea, en la que el loco, como cualquier otro hombre desdichado, era más o menos considerado como un enviado de Dios.
Sólo se encerrará por primera vez a los dementes, dura y brutalmente, en el siglo XVII, siglo enamorado del orden social, y que considera a los locos como unos seres molestos que deben ser expulsados del mundo, lo mismo que se rechaza a los delincuentes y a los vagabundos; después se les encierra con dulzura, incluso con un cierto cariño, durante el siglo XIX, que reconoce a los locos su calidad de enfermos.
Entre ambas actitudes, el problema central continúa siendo el mismo: desde la edad clásica hasta nuestros días, el Occidente ha «apartado» de sí a la locura, ha proscrito su lenguaje y ha rechazado su presencia.
De esta manera, el triunfo de la razón sigue en profiíndidad los pasos de una tempestad larga y silenciosa, de una gestión casi inconsciente y casi ignorada, y que es, sin embargo, en cierta manera la compañera de esta victoria que se ha obtenido a la luz del día, a saber: la conquista del racionalismo y de la ciencia clásica.
Foucault denomina en su terminología particular se partager, es decir, al hablar de una civilización, rechazar fuera de sus fronteras y de su vida Foucault-hacer una historia de los límites, de los gestos oscuros, necesariamente olvidados, en cuanto se han realizado, a través de los cuales una civilización rechaza algo que se convierte en su Exterior; y, en el curso de la historia, este vacío, este espacio en blanco por el que se ha aislado, representa a la civilización al igual que sus valores peculiares.
Porque estos valores los recibe y los mantiene en la continuidad histórica; pero en esta región de la que queremos hablar, realiza sus selecciones esenciales, realiza el reparto (somos nosotros los que subrayamos) que le confiere su aspecto positivo; es aquí donde se encuentra el espesor originario en el que se forma»^^^.
Ajuicio de Braudel, «este texto, tan bello, merece ser leído y releído.
Una civilización sólo alcanza su verdad personal al rechazar lo que la molesta en la oscuridad de las tierras limítrofes y ya extranjeras.
Su historia es la decantación, a lo largo de los siglos, de una personalidad colectiva, encajada, como toda personalidad individual, entre un destino consciente y claro y un destino oscuro e inconsciente, que sirve de base y de motivación al primero, aunque no siempre se da a conocer»^^^ Otro ejemplo de estas «separaciones» o «semiseparaciones» lo constituye, para Braudel, un libro de Alberto Tenenti^^^, que sigue minuciosamente el proceso por el cual Occidente se ha «separado» de la muerte cristiana tal como la había concebido la Edad Media, es decir, como un simple tránsito de la criatura, que está exiliada en la tierra, de la verdadera vida del más allá.
En el siglo XV, la muerte se va «humanizando», se convierte en la prueba suprema del hombre, dominado por el horror de la descomposición del cuerpo.
Pero, en esta concepción nueva de la muerte, el hombre encuentra una nueva concepción de la vida que, a sus ojos, recobra todo su precio y todo su valor humano.
En el siglo XVI, que al menos en sus principios es el siglo de la alegría de vivir, desaparece una cierta obsesión por la muerte.
^^^Cit. por R Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
108p Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
Si tuviésemos que escoger un pensamiento clave en la obra de Braudel, sin duda, sobre todo teniendo en cuenta la importancia concedida al concepto de «longue durée», sería este: «¿no limita acaso esa larga duración (no digo que suprima) a la vez la libertad y la responsabilidad de los hombres?
Pues los hombres no hacen en modo alguno la historia, sino que es la historia, sobre todo ella, la que hace a los hombres y, en consecuencia, los declara inocentes».
La sociedad braudeliana es conservadora, niega la capacidad del hombre para cambiar el curso de los acontecimientos, y, sobre todo destaca la inutilidad histórica de las revoluciones políticas y sociales ante la evidencia de que, después de todo, pase lo que pase, la desigualdad humana es una estructura de larga duración.
Propone Braudel participar en esta especie de selección de las especies en que se termina convirtiendo la historia.
Domina o te dominarán.
¿Pertenece usted a un grupo social o a una civilización dominada, con problemas?
¿Vive en una época crítica?
¿Comprueba usted que se está pecando de incomprensión hacia otras civilizaciones?
Y además, la incomprensión es mutua.
¿Que España expulsa a los judíos y a los moriscos?
Existían motivos económicos, se trataba de su destino y además estaba buscando su identidad.
¿Que fue injusta la colonización europea de África?
Sí, pero la aportación europea, a pesar de haber roto el equilibrío social de estos pueblos, fiíe más importante.
¿Que se llena Francia de inmigrantes?
Bueno, si son inmigrantes de calidad, pase.
Los otros, los desheredados, pueden traer a Francia guerras de religión, de las que los franceses no tienen necesidad^^^.
Además, sepa usted, por ejemplo, que el pueblo ruso es un pueblo tradicionalmente indolente^ ^^ que los australianos son jugadores y bebedores^^^, que no hay nadie que hable tan mal de su país como un francés^^^ ^^^ He publicado varios trabajos sobre todos estos aspectos.
J. R. Gobema Falque, «La cofradía de los historiadores.
Estudio de los mecanismos institucionales y sociales de la escuela de los 'Annales' durante la era Braudel», Historia y Crítica, IV, 1994, pp. 85-120; «El 'choque de civilizaciones' en la concepción braudeliana de la Historia», Minius, n° IX, 2001, pp. 197-214;y «Femand La pasión, esa pasión que Braudel pretendía mantener apartada en La Identidad de Francia, está presente a lo largo de toda su obra, por mucho que él intente evitarla: «Amo a Francia con la misma pasión, exigente y complicada, que sentía Jules Michelet; sin distinguir entre sus virtudes y sus defectos, entre lo que prefiero y lo que acepto menos fácilmente.
Pero esa pasión no tendrá cabida en las páginas de este libro.
La mantendré cuidadosamente apartada...
El oficio de historiador nos condena cada vez más a la sequedad, a la exclusión del corazón»^^'^.
Esta otra cita va en el mismo sentido: «Uno debe purgarse pues de sus pasiones, aquellas que proceden de nuestro ser, de nuestra posición social, de nuestras experiencias, de nuestras explosiones de indignación o de nuestros entusiasmos, de nuestras 'ecuaciones personales', del desarrollo mismo de nuestra vida, de las múltiples insinuaciones de nuestra época»^^^ Sin embargo, más tarde matiza esta afirmación: «¿cómo mantener apartada la moral?
La moral interviene espontáneamente, lógicamente, en el campo mismo de la observación.
En matemática, evidentemente no hay moral.
En física hay apenas algunas zonas peligrosas... aunque muy peligrosas.
En biología, la moral no cesa de gruñir y no ha terminado de hacerlo.
En las ciencias sociales es peor aún: la moral levanta el tono de la voz sobre todo si tiene uno la imprudencia de abordar lo actual o lo que pueda acontecer en el futuro.
La historia de antaño, ¡pase!
La historia de hoy o la de mañana es algo sobre lo que cada uno cree que tiene algo que decir.
La moral, nuestras morales, están pues presentes en el debate.
No lograré hacer que se larguen.
A lo sumo trataré de que se mantengan en su lugar»^^^.
En último caso, Braudel confiesa su debilidad: «No debía, y lo digo con toda sinceridad.
Pero tengo nostalgia de la grandeza de Francia»^^'^.
La escritura de la historia, y el uso de conceptos del discurso histórico, como el concepto de civilización, oculta tras de sí una estructura catóptrica en la que la imagen difusa del historiador se muestra reflejada.
Braudel no es más que un ejemplo.
^^"^F. Braudel, La Identidad de Francia, op. cit.. |
El escultor y entallador Juan de Villoldo, vinculado presumiblemente a una familia de artistas activa en Castilla en el último tercio del siglo XVI, se encarga, en 1586, de fabricar los retablos mayores de las iglesias parroquiales de Santiago de Catasós y San Xoán de Vilanova, pertenecientes al municipio pontevedrés de Lalín.
Para ello maneja un diseño que le habían solicitado los feligreses del primero de los curatos.
Dicha traza muestra el alzado de un retablo que aglutina buena parte de los distintivos de la corriente clasicista.
A través de ella se evidencia su impericia en la práctica del dibujo y su inadaptación a esta nueva tendencia estética, puesto que usa elementos arquitectónicos que, como la columna abalaustrada, ya no se emplean en los últimos decenios de la referida centuria.
El Archivo Histórico Provincial de Lugo guarda, entre su rica y variada documentación gráfica, uno de los escasos dibujos de retablos conservados en Galicia.
Se trata de un diseño de 1586 del escultor y entallador Juan de Villoldo, realizado para el altar mayor de la iglesia parroquial de Santiago de Catasós y luego tomado como referente para la de San Xoán de Vilanova, feligresías pertenecientes al municipio pontevedrés de Lalín.
La ausencia de trazas originales es común a todas las artes, pues lo habitual era que fuesen utilizadas en el transcurso de las obras por artistas y clientes y, con el uso, se deteriorasen y extraviasen una vez finalizadas.
Los ejemplares que han logrado sustraerse a tal práctica, y que han quedado al margen, en mayor o menor grado, de la humedad, la acción térmica y lumínica, los insectos y la rapiña, se custodian en los archivos y bibliotecas españolas, buena parte de ellos cosidos al correspondiente contrato^ ^ Acerca de las causas que motivaron la insuficiencia de dibujos españoles se recomienda la lectura del estudio clásico de A. Este es el caso del dibujo objeto de análisis, unido al oportuno instrumento público en la oficina del escribano de Lugo Juan Sanjurjo de Aguiar, siendo sólo una pequeña muestra de los que llegarían a dibujarse en España y Galicia en el último tercio del quinientos y buena parte del siglo XVIP.
Juan de Villoldo proviene, posiblemente, de una línea de artífices presente en tierras castellanas en el segundo tercio del quinientos, principalmente en Valladolid, Falencia, Ávila y Toledo, con alguna actuación aislada en Guadalajara y Sevilla.
A dicha estirpe pertenecen, aparte de otros miembros menos afamados, su homónimo Juan de Villoldo, reconocido pintor, y el escultor Isidro de Villoldo, ambos seguidores de Alonso Berruguetel Nuestro maestro, tal vez hijo y discípulo de Isidro, trabaja inexistencia de dibujos antiguos españoles».
Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, LVIII, 1954, 143-149. ^ La temática del dibujo en España ha sido abordada por A. E. PÉREZ SÁNCHEZ: Historia del dibujo en España.
Buena parte de los diseños de retablos españoles y gallegos de tal época se recogen y analizan en los trabajos, de obligatorio manejo, de E. M. SANTIAGO PAEZ: Dibujos de arquitectura y ornamentación de la Biblioteca Nacional.
Siglos XVI y XVII, Madrid, 1991 y M. TAÍN GUZMAN: Trazas, planos y proyectos del Archivo de la Catedral de Santiago, A Coruña, 1999.
^ Sobre estos dos maestros y su producción en las referidas ciudades véanse J. A. CEÁN BERMÚDEZ: Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, V, Madrid, 1800, 260-264; M. E. GÓMEZ MORENO: «Isidro de Villoldo, escultor».
Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, VIII, 1942, 139-150; E. GARCÍA CHICO: Documentos para el estudio del Arte en Castilla.
PARRADO DEL OLMO: «Testamento y otros datos de Juan de Villoldo», Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, 42, 1979, 133-152; J. M.^ PARRADO DEL OLMO: Los escultores seguidores de Berruguete en Patencia, Valladolid, 1981, 113, 175, 186' * Siendo vecino de la villa de Padrón, contrata con el entallador flamenco Aimon Pourselet, con fecha del 21 de mayo de 1576, el asiento de un retablo que le habían encargado para la iglesia de Santa María de Iria Flavia.
El 26 de junio del mismo año dejan sin efecto dicho acuerdo, siendo desconocidas las causas de tal decisión [Archivo de la Catedral de Santiago (A.C.S.), Varia, I, 52, Libro 713.
Sobre esta actuación véase M."
T RÍOS MIRAMONTES: «La colegiata de Santa María de Iria, de Padrón», Archivo Ibero-Americano, XLIII, 171-172, 1983, 364-380. ^ El 9 de julio de 1585, habitando en la villa de Redondela, llega a un acuerdo con el prior del convento de Santo Domingo de Lugo, fray Pedro de Salcedo, para que le pague por adelantado, a cuenta del precio de un retablo que se le había adjudicado para la iglesia de dicho cenobio, treinta ducados, pues «tenía necesidad de ir a buscar a su mujer y traer su familia» [Archivo Histórico Provincial de Lugo (A.H.P.L.), Distrito Notarial de Lugo, Pedro López de Luaces, 1585.
^ Para el retablo que se estaba ejecutando para el oratorio del Consistorio mindoniense labrará «tres ymágenes, en que a de aber un crucufijo y una Nuestra Señora y otra de San Sebastián de tres palmos y medio» [Archivo Histórico Municipal de Mondoñedo (A.H.M.M.), Actas Capitulares (1586-1595), fol. 24v.
^ En 1589 ajusta en 20 ducados la fábrica de un retablo con destino a la capilla de Ánimas de la basílica de Santa María la Grande de Pontevedra [Archivo Histórico Provincial de Pontevedra (A.H.P.P.), Protocolos Notariales, Distrito de Pontevedra, Bartolomé García, 1589.
^ Cuando se le confía la fabricación de los dos retablos de Lalín habitaba en Lugo.
P. PÉREZ COSTANTE Ob. cit., 570 y los documentos del apéndice adjunto. «en que a de auer su costodia cerrada en el pedestal y luego arriba una caxa con una ymajen de Nuestra Señora, y a los lados otras dos caxas para otras dos ymáxines, y arriba otra caxa con unaymaxen de Dios Padre que sea de medio bulto, con sufontespiz arriba y con sus serafines, que sean tres entre las molduras, y seis pilares y la más obra y moldura».
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Se fabricará y asentará en el plazo de seis meses, cuyo coste, remunerado en tres cuotas, será el que «tasaren dos personas, quel uno dellos a de ser el señor canónigo Robles, bisitador, y el otro a de ser el que nonbrare el cura y feligreses de la dicha yglesia».
En el precio pactado se incluye el importe y transporte de las maderas necesarias de castaño y nogal y el estipendio del maestro.
En cualquier caso, la cuantía de las dos primeras pagas es fija y asciende cada una a catorce ducados^.
Entre tanto, los parroquianos de Vilanova, curato inmediato a Catasós e incluido en la misma demarcación eclesiástica, deciden renovar el retablo de la testera del presbiterio de su iglesia, en el cual: «a de aber su custodia en el pedestal cerrada, y luego arriba una caxa con una ymajen de San Juan y a los lados otras dos caxas para otras dos ymáxines, y las ymáxines que le dixeren, que sea una de Nuestra Señora y la otra la que el mayordomo dixere, y arriba otra caxa con una ymajen de Dios Padre que sea de medio bulto, con su fontespiz arriba y con sus serafines, que sean tres entre las molduras y sus pilares, y la más obra y molduras».
Gregorio de Navallos, en representación de los habitantes de esta última feligresía, suscribe el contrato de ejecución con Villoldo el 30 de agosto del referido año.
En él se establece un intervalo de seis meses para su entrega y ensamblaje y un importe de cuarenta ducados, abonables en tres plazos, comprendiendo en el mismo el material leñoso, su traslado a la obra y la retribución del trabajo.
Ambas partes no tuvieron más que seguir como
El dibujo da a conocer un mueble contrarreformista^^ de planta lineal, pues sus columnas, sin apenas resalte, se sitúan en un mismo plano.
Su alzado consta de banco, cuerpo único dividido en tres calles y ático (Fig. 1).
La predela presenta cuatro netos con sus caras delanteras hundidas, entre los cuales se disponen tres entrepaños rectangulares.
El central, ligeramente más ancho que los laterales, se reserva para el sagrario, formado por dos columnillas abalaustradas sobre las que descansa un arco de f#^ medio punto recorrido por incisiones geométricas.
El cuerpo se articula por medio de cuatro soportes jónicos, cuyos fustes poseen una moldura de separación entre el tercio inferior y los superiores.
Una de las cañas muestra doble acanaladura, en otra se dibuja una única estría y las restantes son lisas.
Tal particularidad se debe, presumiblemente, a la falta de diligencia del tracista a la hora de ultimar el plan.
En las calles se abren tres cajas semicirculares, siendo la central algo más espaciosa.
Ésta, destinada a albergar una imagen de bulto de la Virgen, presenta un respaldo cóncavo y se cierra mediante un cascarón avenerado montado en consolas, en tanto que en las enjutas se esbozan los puntos centrales de dos florones inacabados.
En los nichos de los extremos se sustituye la vieira por cortinajes recogidos con cintas en el intradós de los arcos, delineándose en las enjutas florones completos.
El entablamento es desproporcionado e inexacto, ya que el arquitrabe es idéntico a la comisa.
Los salientes del friso, situados en línea con los soportes, son iguales a los netos del banco y dividen esta sección del entablamento en tres compartimentos, en los cuales se abocetan una cabeza de ángel con las alas desplegadas y dos tarjas.
El ático lo preside un nicho apaisado, sobre el cual se dispone un cornisamento sostenido por dos columnas abalaustradas.
En su interior se labrará, según la escritura de concierto, una figura relivaria de Dios Padre, coronada por un motivo decorativo consistente en una tarjeta flanqueada por dos volutas guarnecidas con roleos.
A ambos lados de dicha caja se emplazan pináculos y aletones con doble vuelta de caracol, ornamentados con perforaciones y hojarasca y acompañados de volutas cubiertas con escamas.
El retablo culmina con dos nuevas acróteras y un tambanillo curvo, asimismo agujereado, cuya parte superior se hunde, describiendo una rosca, para alojar el Globo del Mundo coronado por una cruz.
Al requerirse los servicios de Villoldo como tracista y constructor de ambos retablos queda demostrada una vez más la teoría de que el grueso de la actividad artística en la Galicia del quinientos recae en maestros foráneos, especialmente de origen castellano, flamenco y luso.
A esta monopolización no es ajena la rétabli stica, con representantes del calado de Comelis de Holanda, Maestro de Sobrado, Juan Bautista Celma, Juan de Angés el Mozo, Gregorio Español, Alonso Martínez Montánchez y Juan de Muniategui^^.
Buena parte de los artífices que trabajan en territorio galaico en el tercer tercio de dicha centuria, desde Celma hasta Muniategui, y entre los que se encuentra Villoldo, integran una generación que ha asimilado, y superado, los criterios estilísticos impuestos por Juan de Juni, que es tomado como modelo, adoptando el espíritu clasicista emanado de las producciones de Esteban Jordán^^ y Gaspar Becerra, encamado, por su valor de prototipo, en el retablo mayor de la Catedral de Astorga^"^.
Villoldo es, por otra parte, un maestro de segunda fila que nada tiene que ver con la calidad exhibida por alguno de sus hipotéticos parientes, pues utiliza fórmulas estilísticas arcaizantes ya en desuso, en concreto la columna abalaustrada.
Asimismo, demuestra su impericia en el ejercicio del dibujo, ya que maneja incorrectamente las proporciones, las líneas son muy elementales y carentes de equilibrio, persisten algunos trazos preparatorios y faltan otros de enorme relevancia.
Tales factores rebajan la traza, que se supone definitiva, a la categoría de mero bosquejo.
Contrato firmado entre Pedro López, como delegado del vecindario de Santiago de Catasós, y el escultor y entallador Juan de Villoldopara fabricar un retablo para el altar mayor de la iglesia parroquial.
En la ciudad de Lugo, a ueinte días del mes de agosto de mili e quinientos y ochenta y seis años, en presencia de mí scriuano e testigos de yuso hescritos paresçieron presentes Juan de Villoldo, entallador, residiente en esta ciudad, por sí, de la una parte, y Pedro López, uezino de la feligresía de Santiago de Catasós, que es en el arçedianazgo de Deza desta diócesis de Lugo, por sí y en nonbre de la dicha yglesia de Santiago de Catasós y uezinos y feligreses della, por quien se obligó y prestó caución de rato, açiendo como hizo de deuda axena suya propia, de la otra.
Y se concertaron en esta manera: quel dicho Juan de Villoldo a de azer un retablo para la dicha yglesia de Santiago de Catasós que sea del tamaño de la Capilla Mayor de la dicha yglesia y que corresponda con la dicha Capilla y Altar del tamaño y proporción de la mesma Capilla, en que a de auer su costodia cerrada en el pedestal y luego arriba una caxa con una ymajen de Nuestra Señora, y a los lados otras dos caxas para otras dos ymáxines, y arriba otra caxa con una ymaxen de Dios Padre que sea de medio bulto, con su fontespiz arriba y con sus serafines, que sean tres entre las molduras, y seis pilares y la más obra y moldura según hestá señalada en la traza, que queda firmada del dicho Juan de Billoldo en poder de my scriuano.
Y para ello el dicho Pedro López e más feligreses le an de dar la madera que sea nesçesaria puesta al pie de la obra, y se dixo que se entiende quel dicho Juan de Billoldo a de poner toda la madera 1^^^" que sea muy buena de castaño y nogal a su costa, y dar echo y asentado el dicho retablo e ymáxines buena y perfetamente dende oy día en seis meses primeros seguientes.
Por todo lo qual se le a de pagar lo que tasaren dos personas, quel uno dellos a de ser el señor canóni- go Robles, bisitador, y el otro a de ser el que nonbrare el cura y feligreses de la dicha yglesia, y se le a de pagar carreto y echura y madera y todo lo demás del dicho retablo en esta manera: catorce ducados luego dentro de quinze días, y otros catorce teniendo echo la mytad de la obra y lo más restante en que fuere tasada la dicha obra el día que la diere acabada y asentada la dicha obra, y se le an de dar los dichos marauedís de las dichas dos pagas primeras puestas en esta ciudad y lo más que fuere tasado en la dicha yglesia de Catasós el día que diere acabada y asentada la dicha obra.
Y el dicho Juan Billoldo se obligó con su persona y uienes, muebles e rayçes, auidos y por auer, de azer la dicha obra e ymágines buena y perfeta y darla puesta y asentada dentro del dicho término.
Y el dicho Pedro López se obligó con su persona e uienes, muebles y rayçes, auidos e por auer, de pagar los dichos marauedís de suso declarados a los dichos plaços, con las costas e daños que sobre ello se seguieren y recrecieren.
E para que lo cunplirán todas partes, cada uno por lo que le toca según dicho es dixeron que daban e dieron todo su poder cunplido a todas e qualesquiera justicias e jueces de los Reynos y Señoríos de Su Magestad, ante quien hesta carta paresçiere y dello fuere pedido cunplimyento de justicia /^^^' a la jurisdicción, de las quales y de cada una délias dixeron se sometían y sometieron con las dichas sus personas e uienes, renunciando como renunciaron su propio fuero, jurisdicción e domeçilio e la ley sid conbenerid de jurisditione onyum judicum para que las dichas justicias y cada una délias se lo agan cunplir bien y a tan cumplidamente como si esta carta y lo en ella contenido fuese sentencia difmytiua de juez conpetente, pasada en cosa juzgada, sobre lo qual renunciaron todas e qualesquier otras leis, fueros y derechos hescritos e no hescritos de que se puedan aprouechar, e la ley que dize que general renunciación de leis fecha no bala.
E otorgaron la presente carta ante my, scriuano, e testigos, y el dicho Juan de Billoldo lo fírmó de su nonbre y el dicho Pedro López por no sauer firmar rogó a Pedro Sanjurjo, hijo de mí, scriuano, firme por él de su nonbre, y estando presentes por testigos el dicho que firmó, e Juan de Castro, uezino de San Salbador de Ladra, e Lorenço Calbo, clérigo de Santa Marina de Cangas, e yo scriuano doy fe conozco al dicho Juan de Villoldo, e porque no conozco al dicho Pedro López real juramento del dicho Lorenço Calbo y Grauiel de Puga, scriuano, los queles juraron le conoscían y era él mismo.
Como testigo, don Pedro Sanjurjo.
Pasó ante my, Juan Sanjurjo, scriuano.
Contrato suscrito entre Gregorio de Navallos, en representación de los feligreses de San Xoán de Vilanova, y Juan de Villoldo para construir un retablo con destino al altar mayor del templo parroquial
En la ciudad de Lugo, a treynta días del mes de agosto de myll y quinientos y ochenta y seys, en preseçia de my el scribano y testigos de yuso scritos paresçieron presentes Juan de Billoldo, entallador, residiente en esta ciudad, por sí, de la una parte, y Gregorio de Naballos, vezino de la feligresía de San Juan de Villanoba, que es en tierra de Deçà, de la otra, por sí y en nonbre de la dicha yglesia de San Juan de Villanoba y de los vecinos y feligreses della, por quien se hobligó y prestó caución de rato, aziendo como hizo de deuda ajena suya propia.
Y se concertaron en esta manera: quel dicho Juan de Villoldo a de azer un retablo para la yglesia de San Juan de Villanoba que sea del tamaño de la Capilla Mayor de la dicha yglesia y que corresponda con la dicha capilla y altar del tamaño y proporción de la mysma capilla, en que a de aber su custodia en el pedestal cerrada, y luego arriba una caxa con una ymajen de San Juan y a los lados otras dos caxas para otras dos ymáxines, y las ymáxines que le dixeren, que sea una de Nuestra Señora y la otra la que el mayordomo dixere, y arriba otra caxa con una ymajen de Dios Padre que sea de medio bulto, con su fontespiz arriba y con sus serafines, que sean tres entre las molduras y sus pilares, y la más obra y molduras según hestá señalada en una traça, que está en poder de my scrivano, para la iglesia de Santiago de Catasós.
Y el dicho Juan de Billoldo a de poner toda la madera de castaño e nogal que sea nescesaria y dar echo e asentado el dicho retablo e ymáxines, buena y perfectamente, de oy día en seis meses primeros seguientes, con que se le a de pagar por ella asta en quenta de quarenta ducados, y que si el dicho Juan de Billoldo quisiere quitar algo de las molduras lo pueda hazer añadiendo o quitando atento que no se le a de pagar más de los quarenta ducados aunque sea tasada en más, lo qual an de tasar dos personas, quel uno dellos a de ser el señor canónigo Pedro de Robles, besitador general deste obispado, y el otro el que nonbrare el cura e feligreses de la dicha yglesia, y le a de pagar carreto y hechura e madera e todo lo demás de dicho retablo P^^'^ en esta manera: catorze ducados dentro de quinze días primeros seguientes, y otros catorze ducados dende a tres meses luego seguientes y lo más restante en que fuere tasada la dicha obra el día que la diere acabada y asentada.
Y le an de dar los maravedís de las dos pagas primeras puestas en esta ciudad a los dichos plazos y los más que fuere tasado en la dicha iglesia de San Juan de Bilanoba el día que diere acabada y asentada la dicha obra.
Y el dicho Juan de Billoldo se obligó con su persona e bienes muebles e raízes, abidos e por aber, de hazer la dicha obra e ymáxines, buena y perfeta, y darla puesta y asentada en la dicha iglesia dentro del dicho término.
Y el dicho Gregorio de Naballos se obligó con su persona e bienes muebles e raízes, abidos e por aber, de pagar los dichos maravedís de suso declarados a los dichos plazos con las costas e daños e daños que sobre la cobrança dellos se seguieren e recrecieren.
E para que lo cumplirán según dicho es todas partes e cada una por lo que le toca dixeron que daban e dieron todo su poder cunplido a todas e qualesquiera justicias e juezes de los reynos e señoríos de Su Magestad ante quien esta carta paresçiere e della fuere pedido cunplimiento de justicia a la jurisdición.
De las quales e de cada una délias dixeron se sometían e sometieron con las dichas sus personas e bienes, renunciando como renunciaron su propio fuero, jurisdición, e domicilio e la ley sid conbenerit juredisçioni oniun judicun, para que los dichos juezes se lo agan cunplir bien e tan cunplidamente como si esta carta e lo en ella contenido fuese sentencia difinitiva de juez conpetente, por ellos pedida e consentida e no apelada P^^' e pasada en cosa juzgada, sobre lo qual renunciaron todas e qualesquier otras leys, fueros e derechos, hescritos e no hescritos, de que se puedan aprobechar, e la ley que dize que general renunciación de leys fecha no bala.
E otorgaron la presente carta ante mí scrivano e testigos de yuso hescritos, y el dicho Juan de Billoldo lo firmó de su nonbre y el dicho Gregorio de Naballos por no saber firmar rogó a Lorenço Galbo, clérigo, cura de San Juan de Palmoy, firme por él de su nonbre, estando presentes por testigos el dicho Lorenço Galbo e Juan da Bila, vezino de Santa Maria de Donramiro, e Gregorio da Pena, vezino del monasterio de Bilar de Donas, e yo scrivano doy fe conozco al dicho Juan de Billoldo, e porque no conozco al dicho Gregorio de Naballos real juramento de los dichos Lorenço Galbo e Juan da Bila, los quales juraron le conocían e que hera el mismo aquí contenido.
Pasó ante mí, Juan Sanjurjo, scrivano. |
EL SANTUARIO DE SAN ANDRÉS DE TEIXIDO
En los agrestes acantilados de la costa atlántica que rodean por el Norte al municipio de Cedeira, dentro de una amplia hondonada a 140 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Santuario de San Andrés de Teixido, perteneciente a la parroquia de Santa María de Régoa.
Está rodeado por la sierra de A Capelada, espacio natural de impresionantes panorámicas y suelos de notable interés geológico con presencia de minerales como serpentinita y dunita, variada vegetación con endemismos florales y abundante fauna, destacando además la presencia de caballos cimarrones y de ganado vacuno en libertad.
Aunque la presencia humana en el lugar está atestiguada desde la Edad de Bronce, hay constancia documental de que en el siglo XII se levantaba allí un antiguo monasterio relacionado con la orden de San Juan de Jerusalén o de los Caballeros de Malta, aunque posiblemente hubiese presencia eremítica desde siglos atrás.
La devoción de este lugar se fue transmitiendo de generación en generación posibilitando que tan interesante romería de origen remoto llegase hasta nuestros días.
La actual iglesia de San Andrés es un pequeño templo de épocas posteriores, sin valor artístico especial.
De todas formas conserva interesantes elementos arquitectónicos del siglo XVI tales como una bonita puerta de arco conopial y los restos de unas pinturas al fresco en el testero, mientras su interior aparece lleno de velas y variados exvotos, un policromado retablo barroco con expresivas imágenes de sabor popular y una curiosa imagen-relicario de San Andrés de estilo manierista.
El interés del santuario radica también en la historia de sus antiguas romerías y peregrinaciones, donde se mezclan, como residuo de viejos cultos anteriores al Cristianismo, una serie de leyendas y devociones populares, tradiciones paganas, ritos etnográficos, romances y cantigas populares y relatos milenarios, todo ello enmarcado en un llamativo entorno de sugestivas características naturales.
LA LEYENDA DEL APÓSTOL SAN ANDRÉS
De la misma manera que, según diferentes leyendas, llegó a Galicia por mar el cadáver del Apóstol Santiago a Padrón y la Virgen María lo hizo a Muxía, San Andrés, pescador antes que apóstol, llega al lugar de Teixido en una barca que, según la tradición, luego vuelca y se petrifica.
En recuerdo de este hecho, el mayor de los rocosos islotes de las cercanas islas Gabeiras lleva el nombre de la Barca del Santo.
Más tarde, cuando Cristo en unión de San Pedro llega andando a Teixido, como la comida escaseaba, le piden ayuda a Dios que les mandó una manzana en la que se encontraba escondido San Andrés.
Al partir la fruta por la mitad San Andrés quedó libre y el Salvador pensó que el Señor se lo había mandado para que se quedase en Teixido.
Al ver un lugar tan solitario e inhóspito, San Andrés se queja amargamente de las pocas visitas que va a recibir en un santuario situado en aquel lugar tan lejano, motivo de que también fuese conocido como San Andrés de Lonxe, en comparación con el abundante número de peregrinos que iban a Compostela.
Compadecido, el Señor le promete una romería tan nombrada que sólo desaparecerá cuando el mundo se acabe, de tal manera que aquel que no haga el camino a Teixido de vivo, lo hará luego de muerto.
De ahí el ancestral respeto a los reptiles (serpientes y lagartos) que los peregrinos encuentran en su camino por tratarse de las ánimas de aquellos que no cumplieron en vida con el rito del peregrinaje.
Otra forma de ir a San Andrés después de muerto es hacerlo en espíritu, por medio de algún familiar que recoge el ánima de su tumba del cementerio y la acompaña en el camino a Teixido, incluso llevándole la comida que luego se entrega a alguno de los pobres de los que se encuentran en el camino.
De esta manera se va forjando a lo largo del tiempo una creciente peregrinación popular de la que ya hay noticias escritas el siglo XIV y que ya los siglos XVII y XVIII llega a registrar una mayor afluencia que la de Santiago de Compostela, constituyendo no sólo un recuerdo perenne en la memoria histórica de los habitantes de las comarcas de Ferrol y Ortegal sino también una cita inexcusable para el país gallego y una referencia obligada como santuario de amor y muerte dentro de la singular etnografía de esta Comunidad.
A las leyendas sobre San Andrés hay que añadir las innumerables y variadas coplas y cantigas referentes a su afamada romería, las canciones y foliadas así como algunos romances antiguos, de los que el más conocido es el de la Dama Gelda.
LAS PEREGRINACIONES A SAN ANDRES Y SUS RITOS TRA-DICIONALES
Pese a la nueva carretera que hoy prácticamente llega al lugar donde se levanta la iglesia, durante todo el año se registra una regular asistencia de peregrinos que se siguen trasladando a pie al santuario de San Andrés, en especial durante la temporada estival.
Aunque el día de San Andrés se celebra el 30 de Noviembre, el período de las romerías «grandes», como son conocidas las de mayor afluencia, es el comprendido entre el 16 de Agosto y el 9 de Septiembre.
La mayoría de los caminos a Teixido confluyen en el lugar de Porto de Cabo, lugar donde los romeros descansaban y reponían sus fuerzas con los tazones de caldo que les vendían a módico precio las caldupeiras, mujeres que lo preparaban al borde de la ruta.
En la romería se manifiesta una serie de ritos y prácticas de carácter supersticioso y pagano, entreverados con cultos de la liturgia cristiana.
Tal es el caso de la ancestral costumbre de formar a lo largo del camino una serie de amilladoiros, montones de pequeñas piedras depositadas en su viaje por los peregrinos con el objeto de desprenderse de sus pecados o como testimonio de sufragios por las ánimas del purgatorio.
Muchos de estos amilladoiros se encuentran hoy cubiertos por la vegetación especialmente en el lugar de Viriño, antes de llegar al Cristo de los Carrís.
Los peregrinos que acuden a San Andrés lo hacen a pie desde diferen- Hoy en día ya no portan los largos hábitos con que se vestían en tiempos pasados, tampoco suelen hacer de rodillas ya las empinadas bajadas penitenciales y han dejado de verse los ataúdes con que algunos de ellos se presentaban y que luego dejaban en la capilla.
El peregrino no suele abandonar el santuario sin previamente asistir a alguna misa, en especial la mayor o «misóte» y luego cumplir con el rito conocido con el nombre de poner el santo, es decir que le den a besar y le persignen con una pequeña imagen de San Andrés, mientras recita los apropiados ensalmos o fórmulas verbales.
Después de la visita a la capilla hay que bajar a la Fuente del Santo para empapar los pañuelos que aplican a sus partes enfermas o para beber de los tres caños de agua como paso previo a la petición de favores y las prácticas adivinatorias por medio de la miga de pan en la pileta de la fuente.
Luego hay que descender todavía más, casi hasta la orilla del mar, para que algunos puedan recoger la hierba de enamorar o clavel marino y otras hacerse con los afamados juncos de buen parir.
Después de la procesión, la posterior comida campestre, en la que no debe faltar la empanada, y los bailes al son de la gaita, llega el momento de la vuelta.
Para ello, ademas de adquirir las clásicas medallas y estampas, hay que cumplir otra de las tradiciones de la romería, la composición del tradicional ramo elaborado con una vara de avellano y unas ramitas de tejo (de cuyo nombre gallego de Teixo se hace derivar el topónimo del lugar).
Por último, el romero debe adornar su ramo con las típicas figuras de miga de pan sin fermentar, endurecidas al homo y pintadas de vivos colores, conocidas como «sanandreses» y que sustituyen a las antiguas figuras de cobre y latón que hoy ya no se encuentran.
LOS CAMINOS DE LOS ROMEROS
Tal como ocurre con las diversas rutas históricas de peregrinación a Santiago de Compostela y con los diferentes itinerarios que conducen a los romeros a los abundantes santuarios gallegos, son varios los caminos que a lo largo del tiempo se fiíeron estructurando y que fueron siguiendo los peregrinos que se dirigían al santuario de San Andrés.
Uno de estos históricos caminos a Teixido es el conocido como Camino Vello que lleva al santuario de San Andrés desde el monasterio de San Martiño de Xuvia en O Couto, tratándose realmente de un camino con diversas variantes dentro de una densa red viaria de comunicación entre aldeas, siendo también utilizada como ruta comercial por ganaderos y madereros.
Este itinerario al santuario de San Andrés fixe el que siguió el padre Martín Sarmiento en su conocido viaje a Galicia los años 1754 y 1755, desde su alojamiento en el monasterio de San Martiño do Couto en Xubia.
De los lugares recorridos en el camino de ida y la ligera variante que utilizó para su regreso dejó una relación escrita con interesantes comentarios de orden toponímico, biológico y etnográfico.
De una manera resumida los hitos y lugares más interesantes del Camino Vello son el monasterio de San Martiño do Couto, el molino das Aceñas, el castro de Sequeiro, el lugar de Pena de Embade con la piedra oscilante, el monte dos Nenos, el marco de Portonovo, la iglesia de San Pedro de Loira, la capilla da Fame en Liñeiro, la aldea de Porto do Cabo, el río das Mestas, el casal dos Freires, las fuentes das Virtudes y do Altar en Cándales, la ermita de San Roque de Reboredo, el Cristo dos Carrís, las bajadas da Costa Grande y da Costa Pequeña y, por último, el Santuario de San Andrés de Teixido, una parte importante de estos sitios sacralizados por el correspondiente crucero.
En diversos lugares de este Camino Vello confluyen otros caminos como es el caso del que seguían los romeros procedentes de la comarca de Ferrol donde visitaban las ermitas de San Cristóbal en A Grana y de Santa Comba en Cobas y el santuario de la Virgen de Chamorro en Serantes, y que se incorporaban a la ruta pasando por la parroquia naronesa de Santa María de O Val, cerca de la conocida ermita de Santa Margarida.
Además de esta ruta, la más concurrida y conocida, hay otros caminos de peregrinación entre los que se pueden citar:
-Camino de Cedeira, pasando por San Fiz dé Esteiro, siguiendo por la villa hacia Pontigas, Santa María de Régoa y As Barrosas. -Camino de Ortigueira por San Adrián de Veiga, ermitas del Socorro Novo en Biduido y Socorro Vello en Meizoso, y Chan da Armada. -Camino de Cariño, siguiendo la costa por la capilla de San Xiao de Trebo y Garita de Erbeira. -Camino de As Somozas, desde la iglesia de Santiago Seré, pasando por el santuario de San Roque do Camino, ermita de San Xiao dos Osos y Campo de Hospital.
Otro interesante itinerario de peregrinación fiíe el que siguieron el año 1929 los conocidos miembros del Seminario de Estudos Galegos, Ramón Otero Pedrayo, Vicente Risco y Ben-Cho-Sey.
Partiendo de Ourense y siguiendo por Viana do Bolo, Palas de Rei, Lugo y Vilalba llegando a As Pontes desde donde, por Ortigueira, llegaron a San Andrés.
Con sus vastos conocimientos de la geografía y la etnografía gallego.
Otero Pedrayo dejó escrita una circunstanciada relación del viaje con bonitas ilustraciones de Vicente Risco.
A lo largo de estas antiguas ruta de romeros se conservan interesantes y variados elementos patrimoniales (capillas, castros, cruceros, amilladoiros, fiíentes), además del propio camino, en diferente estado de conservación.
Para una adecuada protección y puesta en valor de estos bienes patrimoniales y del medio natural en que se inserta así como para la divulgación y conocimiento de tan antigua e histórica ruta es necesaria la pronta creación por parte de la Administración de uno de los novedosos Centros de Interpretación del Patrimonio, complementado con un Aula de la Naturaleza.
LOS CRUCEROS Y LA SACRALIDAD DE LOS CAMINOS
Estades ante o tempo.
Desde el origen de los tiempos, los caminos, en su sentido más amplio, añaden a la utilidad de su función como sitio de paso y nexo de unión entre lugares una gran significación dentro del mundo de la simbología y la sacralidad.
En particular, el paso del tiempo ha ido empapando a los diferentes y viejos caminos gallegos de un sentido mágico y una intencionalidad sagrada que ha ido quedando grabada de manera material, en especial en las abundante piedra del país gallego, o plasmada de manera inmaterial en forma de un conjunto de tradiciones, ritos y leyendas.
Remontándonos a los tiempos de la cultura castreña es en Galicia, la menos evolucionada de las comunidades indígenas peninsulares de aquella época, donde se manifiesta una mayor presencia de diferentes divinidades en los caminos y encrucijadas.
Estas divinidades persistirán en la posterior época de romanización y en un proceso de sincretismo surgen entonces los Lares Viales.
La cristianización producida a partir del siglo VI, en especial bajo el impulso de San Martiño de Dumio, no consiguió desterrar este sentido mágico, reverencial e incluso su significado de temor, por lo que persistieron una serie de creencias y consiguientes ritos en los caminos y especialmente en lugares singulares de los mismos, como es el caso de las siempre inciertas encrucijadas.
Dos muestras del arte religioso popular relacionadas con este mundo mágico de los caminos son los cruceros y los petos de ánimas, cristianizando antiguos cultos y protegiendo al caminante de los diversos males que pueden esperarle en su ruta, además, caso de los cruceros, de su utilidad material como señales o indicadores de la ruta ayudados de la alta columna que los hace visibles en la distancia y atrae hacia la altura los pensamientos devotos, y de suministro en sus gradas de un lugar de descanso al viajero y de rezo al peregrino.
LOS CAMINOS, LAS ESTACIONES Y LAS SEÑALES INDI-CADORAS
Desde el punto de vista de contemplación del camino en su concepción intrínseca de itinerario o ruta para desplazarse por el mismo y llegar a un destino, se pueden considerar como sus elementos materiales constitutivos a las propias vías o caminos, las estaciones o lugares de parada y descanso, y las señales o indicadores de la ruta, complementados por otros hitos o elementos auxiliares.
En lo que respecta al propio camino, que en el caso de las romerías y peregrinaciones es el resultado de una conjunción de antiguas vías romanas, calzadas de época medieval y caminos reales, si bien su trazado ha ido desapareciendo por el paso del tiempo, ayudado muchas veces de un progreso tan necesario como poco respetuoso con el entorno, no se ha perdido totalmente la memoria histórica del itinerario.
Además de las diferentes construcciones que todavía se conservan, de los restos que permanecen de otras y de la contribución de la cartografía antigua (que solamente a partir del siglo XIX aporta la debida precisión), en muchos casos quedan las crónicas de los peregrinos y viajeros que recorrieron la ruta y otras veces pervive una expresiva e indicativa toponimia de lugares a lo largo del itinerario.
Entre los pilares o hitos materiales de estos caminos de romería y de peregrinación, no siempre exclusivos de la ruta pero muchas veces ligados a la misma o nacidos con ella, están los puentes, los hospitales y albergues, las iglesias y capillas, los mercados, hospederías y mesones, las fuentes, los milladoiros, así como los cruceros, oratorios y petos de ánimas.
En este sentido, tanto las procesiones, limitadas a cortos recorridos, como las más largas romerías y peregrinaciones que transitan por los caminos históricos se inscriben en el territorio creando una atmósfera y un espacio sagrado que se manifiesta y refuerza por señales materiales específicas como son los cruceros y las cruces de los caminos.
De esa manera caminos y senderos, sin dejar de realizar su fiínción de favorecer una normal relación humana, se insertan dentro de una especie de reticulado sacral donde los cruceros, en una doble función, por una parte recuerdan al viajero la presencia de un Dios que conforta al peregrino y por otra parte valen de símbolo apotropaico, es decir que sirven para alejar las influencias de los seres malignos en las etapas más solitarias del recorrido.
Dentro de las diversas muestras encuadradas en el arte popular gallego, QI crucero constituye una de las obras más enraizadas entre las gentes de la tierra y la más vinculada a la religiosidad y costumbres tradicionales del pueblo, siendo posiblemente la obra más representativa y diferenciadora de la cultura popular, de la que constituye una de sus señas de identidad.
Entre las diferentes causas de levantamiento de los varios miles de cruceros quese conservan a lo largo de Galicia, está el hecho de su ñinción utilitaria de guía y señal de los caminos rurales y sus encrucijadas, donde además cumple la misión de ofrecer al viajero y al peregrino el descanso material de sus gradas para el reposo y la meditación, así como el socorro espiritual de su protección.
Una vez desaparecidos a partir de principios del siglo XIX las antiguas señales de término o de jurisdicción (en especial los conocidos rollos o picotas) y exceptuando algunos escasos petos de ánimas y amilladoiros o depósitos de piedras arrojadas por los propios peregrinos, los cruceros son los únicos hitos señalizadores de las rutas de romería y peregrinación que se conservan de tiempos anteriores en su función de guía, compañía y auxilio espiritual.
LOS CRUCEROS DE LOS CAMINOS A TEIXIDO
Las diversas rutas de romería al santuario de San Andrés no constituyen una excepción dentro de los caminos de peregrinación existentes en la Comunidad de Galicia y de la misma forma que ellos se encuentran jalonadas por diversos cruceros levantados en una serie de lugares singulares de los caminos ya citados que atraviesan diversos municipios de las comarcas de Ferrol y Ortegal.
Los cruceros elegidos para presentar en este trabajo son los del monasterio de San Martiño do Couto, lugar de Pena de Embade, ermita de la Virgen de Chamorro, iglesia de Santa María de O Val, capilla de Santa Margarita, cruce de San Pedro de Loira, iglesia de San Martiño de Vilarrube, ermita de San Roque do Camino, iglesia de Santiago Seré das Somozas, ermita de San Xiao dos Osos, cruce de San Xoán de Casares, iglesia de San Antonio de A Barqueira, iglesia de San Román de Montoxo, iglesia de San Fiz de Esteiro, Cristo de Rebórdelo, puente de Cedeira, ermita de San Antonio de Curbeiro, Cristo dos Cadrís, mirador de Garita de Herbeira y santuario de San Andrés de Teixido.
Una singularidad destacable que presenta una parte importante de estos cruceros, siguiendo la normal y sabia característica del arte popular de emplear materiales vernáculos o los más abundantes en la zona, es la de estar elaborados en la conocida piedra serpentina (localmente conocida como tóelo o granito de Moeche).
Este mineral es más dúctil a los útiles del cantero que la habitual piedra de granito, lo que permite un modelado más fácil de la misma con figuras de formas esmeradas a la vez que su composición veteada le presta unas bonitas tonalidades, variables con la luz solar, pero cuyas características también conducen a un mayor desgaste o erosión debidos al paso del tiempo y a la agresión de los agentes atmosféricos.
Iniciando el recorrido en el municipio de Narón, el primer crucero de la ruta se encuentra situado en el amplio campo de la fiesta contiguo a la hermosa iglesia románica del monasterio de San Martíño de O Couto en Xubia.
Es una obra con una inscripción poco legible del año 1787 en el pedestal, el único elemento que parece pertenecer al crucero original erigido en la época en que se construyó la torre barroca del templo.
Sobre la moldura toroidal de remate del pedestal se alza el varal de sección ochavada con biseles en punta de ñecha.
El capitel es de esquema neoclásico con salientes molduras de fílete y de bocel en escalón mien- tras que la vulgar cruz de remate, de forma latina y remates trebolados, está hecha de cemento, sustituyendo la primitiva cruz de bonitas formas.
Continuando el Camino Vello se encuentra el crucero de Pena de Embade, levantado en un cruce del histórico lugar de dicho nombre.
Se trata de una obra llamativamente instalada, de interés y de gran tamaño, pero prácticamente destrozada desde hace tiempo.
La alta plataforma escalonada de tres gradas de forma cuadrangular se alza sobre una roca, resto que queda del conjunto en que se encontraba la piedra oscilante que dio nombre al lugar.
Sigue un adomado pedestal de paramentos enmarcados con amplia moldura intermedia en escocia.
La columna, esbelta y adelgazada en altura, se inicia con un sobrepedestal cuadrangular, en el que aparecen grabados unos desgastados reheves de símbolos de la Pasión: martillo, clavos, corona de espinas, disciplinas y tenazas.
El artístico y deteriorado capitel es de orden compuesto decorado con hojas de acanto, amplias volutas esquinales y sonrientes cabezas de angelotes, habiendo perdido la cruz de remate.
El itinerario que se inicia en la ermita de Santa Comba, en la parroquia ferrolana de Cobas, pasa cerca del conocido santuario de la Virgen de Chamorro o Nordés, patrona de Ferrol asentada en lugar de viejos cultos, y donde se alza un interesante crucero del siglo XVII, mostrando formas clasicistas en sus imágenes.
La plataforma, de cinco escalones de buenos sillares, y el pedestal, corto y de forma trapezoidal, soportan una sólida columna octogonal con bonitos adornos a su inicio.
El capitel es de corta altura y forma cuadrangular, decorado con hojas de acanto y volutas.
La cruz, de forma casi griega y de sección ochavada remata sus extremos con semiesferas.
Las imágenes son las de Cristo con melena y corona de espinas, las manos semicerradas y cabeza caida a la derecha, mientras apoya sus pies en el capitel.
La Virgen de la Piedad del reverso está tallada en una composición triangular de amplios volúmenes y muestra al Hijo en su regazo.
Ya en la parroquia naronesa de Santa María de O Val se encuentra un airoso crucero situado en un extremo del atrio de la iglesia parroquial.
El crucero se levanta sobre un alto pedestal de dos cuerpos, el inferior de forma cuadrangular con sus caras enmarcadas y el superior de caras alabeadas y una alcancía metálica de limosnas al frente.
La espigada columna se inicia y remata de forma cuadrangular siendo de sección cilindrica en su tramo intermedio.
El capitel es elegante decorado con cabezas aladas de querubines y volutas esquinales.
Una cruz de palos lisos y de sección cuadrada porta dos imágenes de formas esbeltas y longilíneas.
Cristo aparece descolgado del madero con sus piernas flexionadas mientras que la Virgen de la Piedad aparece colocada de forma frontal y estática mostrando al Hijo de pequeño tamaño en sus brazos.
En un cercano desvío se encuentra la antigua capilla renacentista de Santa Margarita con puertas de arcos conopiales y escudos blasonados de los Andrade.
El crucero situado en su campo es una obra interesante y de formas arcaicas, elaborada de piedra serpentina, excepto la plataforma y pedestal, hechos de granito y que posiblemente pertenecieron a un crucero anterior.
La columna es relativamente corta, de sección ochavada con remates de bellota.
El capitel es de forma cuadrangular con molduras de caveto y bocel.
La cruz, de gruesa sección cuadrangular, remata sus extremos con semiesferas.
Las imágenes son las de Cristo bajo un gran letrero en pergamino de INRI, en mal estado faltándole las piernas, cabeza ladeada a la derecha, marcada anatomía y paño de pureza con un abultado bucle, y la de la Virgen, esculpida con menos bulto y más detalle, vestida con un amplio manto, en postura frontal de manos en actitud orante y colocada sobre una peana moldurada en forma de copa invertida.
Siguiendo por tierras del municipio de Valdoviño, el crucero de Loira está situado en el lugar de Calvario, en un cruce próximo a la antigua e interesante iglesia de San Pedro.
Es una obra de piedra serpentina mostrando las características típicas de los canteros de la escuela de Moeche que a fines del siglo XIX trabajaron en la comarca.
Está adosado al muro de una finca sobre un pedestal de caras alabeadas en el que lleva grabada una inscripción de erección.
La columna empieza de sección cuadrada, pasa pronto a forma cilindrica y remata con un doble collarín de la misma forma.
El capitel es el clásico de esquema jónico gallego decorado con volutas esquinales y cabezas aladas de querubines, de formas esquemáticas y de poco relieve.
La cruz de palos cilindricos lleva las imágenes de Cristo de buen canon, tallado separado de la cruz y con sus manos semicerradas, y de la Virgen en postura orante sobre peana de formas geométricas y cubierta con un largo manto desde la cabeza, ambas efigies de formas simples y con pocas concesiones a los detalles anatómicos.
El crucero parroquial de Villarrube está al borde de la carretera, dominando la iglesia de San Martiño.
Es una obra del año 1830, elaborada de granito y serpentina, muy desgastada en su conjunto.
La plataforma es de tres gradas y el pedestal de forma prismática se adorna con un rebaje mediacaña en su alrededor, llevando una leyenda ilegible del citado año.
La columna es de sección cuadrada en su tercio inferior y de sección octogonal el resto, mientras que el voluminoso capitel es de esquema corintio, con un cuerpo bajo de hojas vegetales de palmeta y un cuerpo alto decorado con cabezas aladas de querubines y volutas esquematizadas.
La cruz es de palos ochavados portando una imagen de Cristo muy erosionada, bajo cartela de ESÍRI, crucificado con manos cerradas, rostro de facciones borradas y amplio paño con nudo grande atado a la derecha, y una imagen de la Virgen de bulto redondo, colocada en posición frontal sobre el capitel, vestida de amplia capa y faldón y con los brazos colocados en aspa sobre el pecho.
Otro ejemplar interesante se yergue en el municipio de As Somozas, frente a la conocida capilla de San Roque do Camino, lugar de renombrada romería en honor de su patrón.
La capilla posee una curiosa fuente
dentro del lienzo de pared que hace de testero.
El chorro del agua nace de la boca de una figura con aspecto de mascarón, bendecido por una imagen de San Roque que fue colocada posteriormente.
El esbelto crucero se alza sobre una basa con molduras de baquetón y un alto pedestal, cuyo cuerpo bajo todavía conserva una deteriorada alcancía metálica de limosnas.
Una corta columna de sección ochavada y un capitel de formas clásicas, decorado con salientes bustos de angelotes orantes y las clásicas volutas, sirven de soporte a una fina cruz latina de palos cilindricos con imágenes de Cristo, coronado de espinas y esculpido descolgado de la cruz, y de la Virgen de Dolores, vestida con túnica y manto de pliegues verticales y representada en postura orante de manos juntas.
Muy cerca, se encuentra la capital municipal donde la iglesia de Santiago Seré das Somozas presenta en su fachada una policromada imagen del Apóstol y una airosa torre barroca.
En su atrio, rodeado de una serie de cruces pétreas de Viacrucis, se levanta el crucero parroquial, como el anterior elaborado de piedra serpentina, colocado sobre una amplia basada de sillares encintados El amplio pedestal, de esquema toscano con molduras boceladas y de media caña, sirve de soporte a una corta columna de marcados biseles en punta de flecha y un capitel de formas similares al del anterior crucero.
De igual manera la cruz de forma latina y sección circular se adorna con semejantes imágenes de formas suaves y talla esmerada de Cristo crucificado bajo letrero de INRI, con su anatomía bien marcada, y de la Virgen Dolorosa vestida de manto desde la cabeza y colocada sobre una peana de forma acopada.
Entrando en el municipio de Moeche el camino pasa por la ancestral ermita de San Xiao dos Osos en Labacengos, modesto templo que ya era conocido el siglo XIII.
Sobre la pared posterior se conserva el escudo de Oseira, mientras que a la puerta de la ermita se encuentran dos sarcófagos antropoides.
En un campo cercano, apenas protegido por un tosco armazón de madera, se encuentra el crucero.
Obra incompleta y en mal estado, revestida de liqúenes, rústica y de cierto encanto, en su corta columna muestra tallada al frente una mutilada figura de formas genuinas de San Antonio.
Un estrecho capitel de molduras rectas recibe una sólida cruz de sección cuadrangular con imágenes arcaicas y deterioradas de Cristo, de formas amplias, clavado con manos abiertas y con un paño de pureza de grueso nudo, y de la Virgen en una labra de poco detalle y escaso relieve.
La ruta atraviesa el municipio de Cerdido donde se encuentra la iglesia parroquial de San Xoán de Os Casas.
En un alto talud cercano se levanta un curioso crucero sobre un amplio pedestal de dos cuerpos, el inferior con doble moldura de escocia y el superior de la clásica forma de la zona con caras alabeadas y una alcancía de limosnas.
La columna es de muy poca altura con sus aristas biseladas.
Lleva un aparatoso capitel decorado con mediorrelieves de bustos de ángeles alados.
La cruz de forma latina y palos cuadrados lleva al frente buenas imágenes de Cristo bajo letrero de INRI, de anatomía marcada con manos abiertas y pies clavados tradicionalmente, y de la Virgen de Dolores, vestida de túnica y manto hasta los pies, de menor tamaño.
Sin dejar el municipio de Cerdido se encuentra la iglesia de San Antonio de A Barqueira.
Su crucero parroquial, situado dentro del estrecho atrio del templo, lleva el habitual pedestal de forma tronco-prismática con caras alabeadas, mientras que la columna es de sección ochavada con biseles en punta de flecha.
El bonito capitel de forma cuadrangular y esquema jónico en su variante gallega, se decora con cabezas aladas de querubines en las caras y con volutas en las esquinas, y remata de un abaco curvilíneo.
La cruz es de forma latina y los palos son cilindricos con remates cortados a bisel.
Las habituales imágenes de Cristo y de la Virgen de Dolores están talladas con cierto primor, el Cristo coronado de espinas y separado de la cruz, y la Virgen, vestida de túnica de pliegues y manto volado, colocada en posición frontal de manos juntas y actitud hierática.
En el municipio de Cedeira un nuevo crucero se yergue frente a la iglesia parroquial de San Román de Montoxo.
Colocado sobre una basada cuadrangular de cemento, está elaborado de piedra serpentinita como los anteriores, dotado de un típico pedestal tronco-prismático y una columna de sección ochavada con marcados biseles.
El capitel de forma cuadrangular se adorna con las clásicas volutas esquinales y en cada una de sus caras aparecen tres mediorrelieves de pequeños ángeles representados de rodillas.
La cruz es de forma latina con palos cuadrangulares y las acostumbradas imágenes de Cristo y la Virgen son de talla corta y formas esquemáticas, con efigies poco resaltadas y de poco detalle, esculpidas pegadas al madero.
Cercano se encuentra el crucero de Esteiro, situado en el elevado atrio de la iglesia de San Fiz.
Se trata de una obra igualmente realizada en serpentinita o piedra de Moeche, modelo y prototipo de la escuela del cantero Antonio Rodríguez de Moeche.
Su amplio pedestal es de forma tronco-prismática con caras alabeadas y está colocado sobre los muros del atrio con una inscripción de patrocinado y hecho a devoción de seis donantes el año 1902.
La columna es de típica sección cuadrada-ochavada-cuadrada y el capitel es de formas escuetas, decorado con volutas en las esquinas y cabezas de ángeles en las caras, rematado de abaco curvilíneo.
Se corona con una cruz de sección circular y remates biselados oblicuos que lleva imá- genes bien trabajadas de Cristo bajo letrero de INRI, esculpido separado del madero, y de la Virgen en actitud orante y de formas tradicionales, representada con menor altura y preeminencia que la efigie del anverso.
La entrada en la villa por el puente sobre el río Condomiñas se adorna con un crucero moderno y de buen tamaño colocada en un campillo lateral.
Se trata de un ejemplar poco tradicional, tanto por los materiales empleados, granito muy fino para la parte inferior y cemento para el remate, como por sus características formales.
Obra de carácter modernista sin abandonar la tradición, está colocada sobre una plataforma de tres gradas y un pedestal cuadrangular.
La sólida columna cilindrica se inicia con un sobrepedestal moldurado en forma de basa ática y termina con un collarín de bolas.
El capitel circular se decora con una corona de espinas alrededor y se remata con un abaco de pivotes cúbicos.
La cruz de sección rectangular y forma recrucetada porta unas imágenes de Cristo con la cabeza mirando al cielo, de marcada anatomía y con sus pies sobre un supedáneo, y de la Virgen de formas movidas y vestida de ropaje suelto, ambas de buenas proporciones y ponderado naturalismo.
Dentro del casco antiguo de Cedeira se encuentra el conocido y entrañable crucero conocido como Cristo de Rebórdelo, obra del siglo XVIII.
Situado hoy en la Rúa da Cruz posiblemente estuvo adosado originalmente a la desaparecida puerta de la que tomó su nombre.
El hecho de mostrar únicamente imágenes al frente abunda en esa posible ubicación.
Realizado en piedra serpentina muy veteada, se asienta sobre una basta plataforma cuadrangular con una corta y gruesa columna biselada de remates de bellotas.
Sobre el sencillo capitel de molduras rectas se apoya una Virgen en postura orante, vestida de túnica de pliegues, con formas rechonchas y marcado carácter popular.
En la grande y sencilla cruz de palos cuadrangulares aparece una imagen de Cristo de manos abiertas, tapado con amplio perizoma y bajo cartela de INRI, de formas arcaicas y de amplio desgaste.
Dominando una magnífica panorámica, camino de los impresionantes paisajes de Punta Candieira, se encuentra la ermita de San Antón de Corveiro, lugar de devoción popular y de concurrida romería.
En su extenso campo está colocado desde hace algunos años un histórico, sólido y Ua- La amplia plataforma de tres gradas y el pedestal de caras alabeadas son de nueva elaboración a base dé granito de piedra blanquecina.
La columna presenta un suave ochavado con remates en bellota y el capitel es grande y trabajado, a base de varias molduras rectas y de bocel escalonadas.
Las imágenes de Cristo, esculpido musculado y pegado a la cruz con larga melena bajo amplio letrero curvilíneo de INRI, y de la Virgen, tocada de amplio manto y faldón de pliegues verticales del que asoman los pies, son de calidad y de figuración arcaica.
El siguiente crucero de la ruta es el tradicional Cristo dos Carrís, situado en pleno Camino de los Romeros, muy cerca ya del Santuario de San Andrés.
Se trata de una obra de corte popular, la más conocida del camino de peregrinación, y en cuyas proximidades se levanta uno de los amilladoiros o montones de piedras dejadas por los romeros.
El Cristo dos Carrís se alza sobre una dominante plataforma de cinco escalones, hecha de mampostería de pizarra.
El pedestal, de forma tronco prismática y caras lisas, y la columna, de sección cuadrada-ochavada- Cedeira.
Mirador de la Garita de Herbeira. cuadrada, son de piedra serpentina.
El capitel es un buen y artístico ejemplar de granito, posible obra de un crucero anterior, y se decora con conchas barrocas y cabezas orladas de angelotes.
De nuevo la cruz de palos circulares y las imágenes de figuración realista, modelación esbelta y formas clásicas de Cristo y la Virgen de Dolores son de piedra serpentina.
Antes de bajar al santuario de San Andrés de Teixido un desvío lleva al espectacular mirador de la Garita de Herbeira, donde se levanta un crucero sobre las altas rocas del promontorio.
Es una obra reciente, de piedra granítica y estilo moderno, estando emplazado de manera visible y llamativa.
La plataforma de dos escalones está colocada a continuación de la escalera de subida y sobre ella va el pedestal de forma prismática con los bordes altos rebajados.
La columna es de sección cuadrangular con ligeros biseles en sus aristas.
El capitel, de forma cúbica, lleva una decoración clásica con mofletudos angelotes, sobresalientes volutas y decoración vegetal.
La cruz, de palos cuadrados y lisos, es muy sencilla y desmerece el conjunto.
Ya en el campo frente al santuario de San Andrés se erige el último de los cruceros de esta ruta, un ejemplar sencillo y de formas tradicionales que se levanta sobre una plataforma mixta de gradas de granito y de pizarra.
El resto de los elementos del crucero son de piedra de granito.
El pedestal de forma cuadrangular con caras lisas y aristas en chaflán mientras que la columna es de sección ochavada.
El capitel, de forma tronco-prismática invertida se adorna con volutas altas y una hilera de hojas de acanto.
La cruz, lisa y de palos cuadrados, muestra la única imagen de un Cristo de buenas proporciones y detallada anatomía, crucificado con las manos cerradas y coronado de espinas bajo un pergamino de Wm. |
En este trabajo muestro los «pactos» que se realizan en los procesos de curación donde se establece un diálogo con nuestro mundo de creencias.
Las acciones rituales encaminadas a la curación abarcan el conjunto del rito propiamente dicho, en él se dinamiza el eje signo=enfermedad/ símbolo=lugar donde se deposita la misma.
La estructura del diálogo se muestra en el estudio intergeneracional aquí analizado, el cual nos permite constatar aquellos elementos de transmisión que siguen vigentes así como los cambios que aquí mostramos.
La enfermedad es una señal de alarma en la que nuestro cuerpo físico muestra su vulnerabilidad activando en nosotros la fínitud del tiempo de nuestra corporeidad.
Este trabajo se va a centrar en los «pactos» que se realizan en los procesos de curación.
Tanto la enfermedad como la muerte dinamizan al colectivo social, comenzando por el grupo doméstico.
A este respecto el antropólogo Rafael BRIONES GÓMEZ Restablece la existencia de un itinerario terapéutico en el que se hallan implicados los grupos primarios que rodean al paciente.
En un momento u otro aparece un recurso a lo religioso, bien sea en la medicina popular o en la medicina científica.
Esta es la realidad constatada por el autor, en este trabajo me baso en los procesos curativos tradicionales; en ellos, el elemento de la fe, que lleva a la creencia de que se va a producir la curación y su ritual correspondiente, forman los dos elementos que constituyen de forma unitaria la resolución del estado de enfermedad a la salud.
^ Artículo publicado en Medicina popular e antropología da saúde.
Simposio internacional en homenaxe a A. Fraguas Fraguas.
Santiago, 1997 Título del artículo: «El recurso a lo religioso en el itinerario terapéutico» ( 1997 Como principio metodológico parto de los relatos biográficos, trabajados en el contexto cultural gallego, durante los años 1998-1999, centrado básicamente en dos parroquias coruñesas: la de Olveira y la de Corrubedo, en las que se da una forma de curación donde la enfermedad sale del cuerpo.
En el proceso curativo veremos sobre todo el simbolismo representado simplemente, o bien este junto con la acción simbólica donde se encuentra la palabra, pero también se da el simbolismo figurado.
Tanto el simbolismo representado como el simbolismo figurado los expresa el antropólogo Louis VINCENT-THOMAS en los siguientes términos:
La expresión simbólica puede aprehenderse en dos planos: el símbolo representado y el símbolo figurado.
VINCENT-THOMAS, Louis (1993): 548 Ambos simbolismos constituyen los elementos constitutivos de la curación.
Para ello el elemento de la fe es decisivo en la misma.
Comenzaremos señalando la percepción de la enfermedad guiados de la mano del Maestro humanista Michel de MONTAIGNE (1533/1592) en su obra Essais livre III, (1965).
Esta profimda reflexión, que nos muestra cómo se percibe la enfermedad en función de la salud, es de suma importancia, puesto que es un elemento estructural de nuestra especie, en la que la dualidad existe en función de la unidad.
Y para el antropólogo Claude LÉVI-STRAUSS, el binarismo constituye uno de los ejes más fundamentales del pensamiento antropológico y atraviesa diagonalmente toda su obra.
Una se percibe en función de la otra.
Pero a su vez ambas no constituyen dos elementos opuestos, sino como bien señala el autor, de una a otra se pasa de forma correlativa.
También apunta que ambas existen en una unidad.
Es así como sucede en la transposición de un signo a un símbolo, insertados en la realidad binaria salud/enfermedad, que en este estudio se realizará sacando la enfermedad del cuerpo.
Partiendo de este principio el antropólogo Joxemartin APALETEGI BEGIRISTAIN amplía el binarismo de LEVI-STRAUSS, expuesto en los mitos y lo explicita en la tradición oral de los kontuzaharrak = cuentos viejos de la comunidad rural gipuzkoana de Ataun.
En mi exposición, el análisis ritual se halla en la oralidad de los relatos biográficos de mis informantes, vividos por ellos mismos y recogidos en un momento actual de cambio en las comunidades rurales.
Estas acciones rituales caminan hacia la oralidad narrada sin la vivencia ritual de los mismos.
Lo que a continuación expongo, en el momento de realizar esta investigación, ha pasado de ser una acción comunitaria a realizarse en situaciones individuales excepcionales.
Los rituales de curación se pueden producir en dos niveles.
Primer nivel: realizando una transposición binaria de un signo, lugar donde se ubica la enfermedad, a un símbolo que es el lugar donde se traslada la enfermedad.
Esta sale, por lo tanto, del cuerpo y se soluciona la situación.
Segundo nivel: también se realiza la transposición binaria, pero con esta variante: en este caso el paso del signo al símbolo precisa estar enmarcado en un rito determinado, junto a la acción de la Palabra.
Ésta puede ser esotérica o exotérica.
Existen dos tipos de transmisión de la Palabra en los rituales de mis contextos por mí estudiados y claramente diferenciados: las palabras rituales esotéricas y las palabras rituales exotéricas.
Ambos conceptos los voy a exponer tal y como los recoge María MOLINER EN El Diccionario de uso del español 1994. -a.
(Gr. «esoterikós», de «eso», adentro; v. «exotérico».) ^Oculto o "^secreto: no a la vista de todos o no asequible a todos, sino sólo a los iniciados.
Las palabras que se pronuncian en el ritual y que son esotéricas son transmitidas generalmente en el seno de los grupos domésticos.
En el caso de quitar o aire pertenece el ritual al ámbito femenino, se transmite de madre a hija siempre que ésta tenga «el don», es decir, que pueda recibir realmente las palabras y para ello lie ten que dar a alma SL SU madre.
En caso de que la hija no las pueda recibir, se las transmitirá bien a la siguiente generación o incluso pueden ser dadas a un miembro que no sea del grupo doméstico propio.
Pero es muy importante que la persona que las reciba esté realmente capacitada para ello, puesto que, de lo contrario, las palabras perden a virtud y la persona que las recibe las olvida inmediatamente.
En la parroquia de Olveira, (Coruña), más concretamente en la aldea de Bretal, la casa de Montemuiño va a ser el lugar de referencia para sacar o aire durante todo este siglo veinte.
Y esto lo harán la abuela, la madre y las hijas.
La transmisión queda en la nieta, que vive actualmente en la Coruña.
Respecto a este ritual constato únicamente casos de mujeres sanadoras.
El hecho de transmitirlo es un acto que tiene que ser previamente reflexionado por la persona que lo da, puesto que no se puede estar dando las palabras de forma aleatoria.
Pues de ese modo se perdería la virtud de la palabra, es decir, su poder.
Dichas palabras no deben ser escritas, solo se deben mantener en la oralidad.
Tía Juanita: Nos temos aquilo.
No se pueden decir más que una vez a una persona.
Si las palabras hacen eco en ella y son retenidas, significa que ha cogido la transmisión.
Como esotérico en mis contextos estudiados, se consideran las palabras correspondientes al ritual de quitar o aire, bien sea de animal, mujer o difunto, así como levantar a paletilla.
Es así como lo realizan en Bretal, aldea perteneciente a la parroquia de Olveira (Coruña).
No obstante, el antropólogo Xosé Ramón MARESÍO FERRO en su libro La medicina popular interpretada II, 1986, ofrece un amplio estudio donde va indicando las palabras rituales recogidas en distintos puntos de la geografía gallega, y relacionados con levantar a paletilla.
En mi contexto doy testimonio de que dichas palabras rituales, en ambos aspectos, solamente pertenecen al ámbito esotérico.
En segundo lugar están los rituales exotéricos, cuyas palabras se dicen en voz alta, y circulan entre los miembros de la aldea.
El término de exotérico lo expongo según el Diccionario de Uso del español 1992 de Maria MOLINER:
(Formado con «exo», paralelamente y a imitación de «esotérico» -véase-.)
Asequible a la generalidad de la gente.
En mis contextos, los rituales cuyas palabras sean exotéricas, son los correspondientes a quitar as beloiñas.
Partiendo del binomio salud/enfermedad realizamos la transposición de un signo, lugar donde va a estar situada la enfermedad, a un símbolo opuesto que se halla en la salud.
El trasfondo de la relación ritual es binaria y la significación del mismo se halla en la acción ritual junto con la creencia en la misma.
L En la parroquia de Olveira -Coruña-Casa de Montemuiño
En la parroquia de Olveira es la casa de Montemuiño, de la aldea de Bretal, el lugar de referencia para quitar o aire, si bien existe otra casa en la que también se sacará el aire, expondré ambas con sus diferencias rituales.
En primer lugar, voy a establecer los elementos estructurantes respecto a quitar o aire, los cuales no necesariamente se presentan en todas las acciones simbólicas del ritual.
Incluso, constato dos actos en los que se va a dar un único elemento estructrurante del mismo: uno de ellos desarrollado en el punto 1.1.3. y el segundo lo desarrollo en el punto 1.1.4.
A continuación enumero los siguientes elementos rituales estructurantes:
Delimitar un TIEMPO ritual mediante un número.
Puede ser el nueve o el tres.
Sacralizar un ESPACIO durante el tiempo ritual: la casa, la encrucijada.
En los rituales que expongo a continuación, la delimitación de los mismos en un tiempo/espacio es un elemento estructurante que abarca a todo tipo de rituales.
Sin embargo, la expresión de las palabras puede darse de forma aleatoria.
Síntomas fisiológicos para acudir a «quitar o aire» Antes de proceder a quitar o aire del niño, éste debe presentar unos síntomas.
Sigo las propias palabras de tía Juanita de Montemuiño, de setenta y siete años, que es la mujer que quita o aire en la parroquia de Olveira, y que están recogidas en el documento etnográfico Casa dAgra 1999.07.22,4-10:10.
Transcripción da grabación realizada o miércoles 1999.07.21,3.15 Mientras un símbolo está vivo es la expresión de una cosa que no cabe designar de mejor manera que con él El símbolo sólo está vivo mientras se halla preñado de significado.
Pero si el símbolo ha dado a luz su sentido, esto es, si ha sido encontrada la expresión que formula mejor que el símbolo usado hasta ese momento la cosa buscada, aguardada o presentida, entonces el símbolo muere, es decir ya no tendrá más que un significado histórico.
Va a ser la última generación de la casa de Montemuiño quien confiera a toda la simbología del ritual «un significado histórico» de carácter junguiano.
A continuación, lo expondré con su propio testimonio.
La Transmisión de «quitar o aire» y en la generación nacida en la década de los años mil novecientos cincuenta
Isabel de Montemuiño nace a mediados de los años cincuenta.
Tanto su madre como su abuela y su tía socaban o aire de los niños.
Actualmente vive en Coruña, si bien conserva la casa de su madre en Bretal.
Voy a señalar cómo ve ella el hecho de ter o aire.
Miña abuela cando estaba de mal xenio non era nada sociable, eu recordó que unha familia a votou afume de carozo por-^ RUCHADIÑO: sinónimo de «consumido» término utilizado de forma metafórica dentro de los giros lingüístico de la aldea de Bretal, signiñca delgadez enfermiza. po social que éste ya no cree de forma mayoritaria en este tipo de ritual.
Con ello se cumple el tercer punto que señala Lévi-Strauss con relación a los procesos curativos: la necesidad de la creencia del ritual en el colectivo social El denominador común intergeneracional para declarar que un niño tiene o aire es su extrema delgadez.
Lo que cambia es la interpretación que se hace de esa delgadez.
Diagnóstico para conocer el tipo de aire He aquí las características que he encontrado en mi análisis del diagnóstico para conocer el tipo de aire:
En la parte del proceso ritual de quitar o aire que se realiza en la casa, va a ser en la bola de borralla^ donde se va a posibilitar una doble función: la de ser a la vez elemento diagnóstico y curativo en caso de que «el aire» sea de mujer o de animal, pero no será curativo en caso de que «el aire» sea de difunto.
Reforzarmiento del ritual, pasando el niño por debajo de San Migueliño (santo que se encuentra en la iglesia parroquial de Xuño-Coruña, a unos quince kms. de la parroquia de Olveira).
En caso de que el niño, además de tener «o aire» «esté atado», tendrá que ir a una encrucijada de caminos a las doce de la noche.
Desarrollo ritual de «Quitar o aire» en casa
Recogido en el documento arriba indicado.
Narrado por tía Juanita de Montemuiño, que es la persona que «saca o aire».
Elaboración «das borrallas» y diagnóstico de las mismas.
En este contexto ritual, la bola de borralla es el resultado de la cocción de la ceniza, lo expongo detalladamente más adelante.
Tía Juanita: Os carozos.
Eu: ¿Uns carozos de millo?
Eu: ¿Podía ser tanto de día como de noite?.
Tía Juanita: Non podía ser de noite, tina que ser de día, non lie decías nada a ninguén, e podía ser a hora que ti quixeras...a borralla barutadiña botaba sete días.
Eu: ¿Haina que votar cando ferva a auga?.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Esta exposición recoge todo el proceso de elaboración de la borralla antes de proceder a la aplicación de la misma sobre la persona.
Previa a la elaboración de la borralla, la lareira (el hogar) ha de estar barrida y limpia.
Para la elaboración de la borralla se pueden utilizar únicamente las bridas blancas o negras de la viña y si ya quedan pocas bridas se puede elaborar también la borralla con los carozos del maíz.
Insistencia en que las cenizas estén completamente apagadas.
La ceniza puede durar un máximo de siete días.
Para hacer la bola hay que echar la ceniza en agua hirviendo, removiéndola hasta que quede una masa espesa.
Luego se retira una bola de la misma colando el agua de la ceniza.
• Procedimiento sobre la persona: En todo este proceso o aire que produce la enfermedad en la persona es un signo, el cual, si es de mujer o animal hembra, pasará a la «bola de borralla», que es un símbolo.
Dicho paso, del signo al símbolo, se realiza mediante una acción simbólica, estando todo ello incluido en un acto ritual.
Establezco una auténtica Unidad entre el símbolo y la acción simbólica.
Ambos tienen el mismo potencial de activación para que el aire salga realmente del signo, que es la persona, a la «bola de borralla».
El aire no puede salir sin la acción ritual, puesto que, además del simbolismo externo, se encuentra un simbolismo interno en las palabras que son nombradas.
Estas no pueden decirse en voz alta puesto que son esotéricas y «perderían la virtud».
He aquí las propias palabras de tía Juanita de Montemuiño: Esta exposición de tía Juanita de Montemuiño nos muestra la doble vertiente ritual: la diagnóstica, en la que se detecta «la clasificación del aire», y el elemento curativo ya que la enfermedad «sale» a la bola de borralla.
El ritual de quitar o aire en la casa solamente se puede realizar durante las horas del día.
Una vez que se pone el sol ya no se puede hacer.
La criatura se coloca en posición de decúbito prono, desnuda, sobre una toalla encima de las piernas de la sanadora.
Se comienza aplicando el agua con la «borralla» desde los pies, partiendo de sus extremos al centro y se va subiendo por las piernas y la espalda hasta la nuca.
No se pasa por los brazos.
El agua con la borralla templada va cayendo a una palangana, mientras la sanadora va removiendo el agua de la olla con un «carozo» de maíz.
Realizar nueve veces el procedimiento. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 6.
A continuación, se viste a la criatura y se procede a colar el agua con la borralla que ha pasado por su cuerpo.
De este modo obtenemos una bola de borralla, que hay que abrir.
En ella comprobaremos: si el aire se lo ha echado un animal encontraremos pelos de animal.
Si ha sido una mujer, los pelos de la mujer.
El aire de la criatura ya ha pasado en este caso de su cuerpo a la bola de borralla.
Sin embargo, si el aire fuera de difunto no pasa a la bola de borralla, sino que ella misma nos indicará que es de difunto por unos bultos que aparecen en lugar de pelos.
Y en este caso habrá que acudir al cementerio para que sea el propio difunto quien saque el aire.
Esa bola se quema en el fuego y el agua se tira.
El fuego es el elemento purificador que hace desaparecer definitivamente la enfermedad, que en este caso ha quedado en la bola de borralla.
Tanto el número tres como el número nueve son importantes en los procedimientos curativos.
Estos números constituyen la delimitación tanto del procedimiento ritual como de la invocación del mismo.
En este ritual se da la doble vertiente: la exotérica, que es todo €l proceso ritual exterior y la esotérica, que consiste en la invocación de las palabras durante el mismo, y que no son audibles.'
El autor Xesús TABOADA CHIVITE, en su libro Ritos y Creencias gallegas 1982, realiza un extenso estudio sobre los cruceiros, que a continuación paso a señalar.
La naturaleza mágica y brujeril de las encrucijadas pervive en las creencias actuales.
La encrucijada es lugar apropiado para curar muchas enfermedades a base del recitado de un ensalmo o de la realización de determinados ritos.
En dicho espacio van a ser los propios informantes quienes nos muestren sus vivencias, así como el cambio que se opera a partir de la década de los años sesenta.
La informante, Rosa, quitó «o aire atado» a su hijo y tuvo que ir al cruceiro a las doce de la noche.
No he recogido ningún relato en el que se acuda al cruceiro para «desatar ao minino», a las doce del mediodía.
En el cruceiro existen toda una serie de rituales.
Voy a referirme a continuación al propio testimonio de la informante, Rosa, de sesenta años, que pertenece a la parroquia de Olveira.
Recogido en el documento A-Casa d'Agra 1999.07.21,3-10: El testimonio que acabo de exponer, nos indica el reforzamiento del ritual de quitar o aire en el cruceiro a causa de que no es suficiente el ritual realizado en la casa, ya que el niño además de «tener el aire» está «atado».
Se le atan al niño los pies y las manos con una cuerda.
Se espera a la primera persona que pase delante de ellos.
Si en lugar de una persona pasa un animal, ya no se puede seguir adelante con el ritual.
A la primera persona que pasa se le dice: «Que se llefai a unpreso»^.
Tiene que responder: Séivase^.
La mujer, que está con la criatura en sus brazos, entregará unas tijeras a esa persona y le dirá: Libérame a este miniño\ 7.
Cortan las cuerdas y el niño queda liberado del aire al que estaba atado.
^ Traducción: qué se le hace a un preso. ^ SÉIVASE: se le suelta (expresión la aldea de Bretal).
La hermana de Rosa, que está en la cama, tiene unos sesenta y un años.
A ella le sacaron el aire y José Antonio, su hijo, tiene unos treinta años en el momento de realizar esta investigación.
El ritual transcurre en la década de los años setenta.
Indico las edades para situar en el tiempo las acciones del mismo.
Con relación al ritual en el cruceiro, Xesús TABOADE CHIVITE, en su libro arriba mencionado, señala:
Sin embargo, el fondo mágico del ritual como he dicho en otro lugar, se advierte, aparte de su valor apantomántico, en el simbolismo que entraña las cuerdas con que atan al niño y las trabas que constriñen su desarrollo normal: función simpatética en que la rotura de aquellas produce la de éstas.
Las narrativas están llenas de picaresca, de variada significación, en todo este asunto, como la de ir echando monedas de poco valor, pero que hacían ruido, para que el cura fuera diciendo más responsos por el difunto en todas las encrucijadas del recorrido fúnebre, desde la casa hasta la iglesia.
De este modo se iban ganando indulgencias para el difunto y se le ayudaba en su recorrido hacia el más allá.
Estamos ante los últimos relatos que hablan de completar el rito de «sacar o aire» en los cruceiros.
Y yo apunto como un hecho muy importante el cambio físico que se opera en estos espacios con el tránsito de los automóviles y la aparición del alumbrado y, así mismo, la negativa de los clérigos, ya desde la década de los sesenta a realizar los responsos en dichos lugares.
Señalo estos elementos que contribuyen a la desacralización de los cruceiros, no obstante los propios actores sociales actualmente nos pueden mostrar matices de diálogo en los mismos.
En la parroquia de Olveira -Bretal-tía Angelita de Alboreda
Tía Angelita de Alboreda, que tenía 89 años en 1998, actualmente vive sola en su casa, si bien su hija acude todos los días a verla, lo mismo que su nuera y demás vecinos cercanos.
Ella está muy activa y todavía planta sus verduras y patatas y acude a las romerías.
Es todo un personaje en Bretal, es vidente, ya que ve la Santa compaña^, y cuenta sus experien- cías a sus vecinos.
A mi me narrará sus experiencias porque voy con mi madre.
Ella «saca o aire», si bien en casos excepcionales.
Pero el hecho está ahí, del mismo modo que con tía Juanita de Montemuiño: «ei de sacarllo un día destes a unha minina da Puebla^^».
• Tía Angelita saca «o aire», pero en lugar de hacerlo «de pies a nuca» lo hace «de nuca a pies» Recogido en el mismo documento arriba indicado.
En este relato y respecto a sacar el aire surgen más casas en Bretal que ya lo hacían.
Si bien el procedimiento y la técnica son los mismos, existe una variante que tía Angelita considera de gran importancia y que consiste en el hecho de que al ir de los pies a la nuca, el aire, para tía Angelita, se va para la cabeza y, al contrario, el aire sale por los pies.
Tía Angelita lo completa con San Miguel, pasando a la criatura debajo del santo y repitiendo otra vez la acción el mismo número de veces, es decir, nueve veces, invocando a San Miguel para que saque el aire al niño.
En el caso de Tía Angelita es ella la que hace la simbiosis entre sus conocimientos curativos y la religiosidad popular.
Con San Miguel volverá a establecer el numero nueve, junto con la rogativa.
Estamos en la misma aldea y con variantes en los rituales.
A este respecto, Mary DOUGLAS, en su libro Símbolos naturales Exploraciones en cosmología 1988, (título original Natural Symbols -Exploration in Cosmology, 1970^, afirma:
Es imposible la existencia de un esquema de símbolos interculturales.
Primero, porque todo sistema simbólico se desarrolla deforma autónoma y de acuerdo con sus propias normas; segundo, porque los condicionamientos culturales ahondan las diferencias entre ellos, y tercero, porque las estructuras sociales añaden un elemento más de divers ificación.
Para la autora, es imposible un esquema de símbolos interculturales.
Añado, además, que incluso dentro de una misma cultura y ante una acción simbólica que persigue un mismo fin, las variantes en sus esquemas simbólicos son múltiples.
En ellos se dan manifestaciones que conservan ciertos elementos de la estructura simbólica, como puede ser pasar nueve veces el agua con la borralla por encima de la criatura, junto con las palabras correspondientes.
Pero también se puede dar, en un mismo contexto cultural, una acción simbólica con un único elemento estructurante, tal y como expongo a continuación.
Así, encontramos ante la situación de «quitar o aire do minino» una acción simbólica realizada en la aldea de Goyanes, Boiro, (Coruña), en la cual solo se da un único elemento estructurante de la misma, el número nueve, ya que van a ser nueve los días que cierren el ritual.
En Goyanes, Boiro -Coruña-«quitar o aire aos mininos» envueltos «na folla do aire»
Aclaracions de tía Manuela a Tata: Para tía Manuela, el nombre de la hoja, era «afolla do aire», pero nada más.
Era importante el tiempo de exposición ritual: eran nueve días los que había que mantener la hoja en contacto con el cuerpo, para que o aire del niño quedara en la hoja.
No se me narra ninguna jaculatoria ni el hecho de ir al cruceiro.
Se trata de un recuerdo de infancia de la informante.
A continuación mostraré otro caso en el cual, al igual que en el anterior, se da un único elemento estructurante ritual.
En este caso se trata de ir a la encrucijada a las doce de la noche.
En la Puebla del Caramiñal -Coruña-introducen a los niños en el cajón de los ornamentos litúrgicos
El niño, en contacto con las ropas sagradas del sacerdote, entra en la primera fase de purificación, que será completada en el cruceiro a las doce de la noche.
Seguimos en la transposición binaria del paso de una situación fisiológica impura en la que «ten o aire» a una situación fisiológica pura de resolución de la enfermedad.
En la Puebla del Caramiñal, población situada a unos quince kilómetros de mis parroquias de estudio, las madres, con objeto de «sacar o aire» de los niños, los depositaban, con el permiso del sacristán, en el cajón de los ornamentos litúrgicos para que, de este modo, ante el contacto con lo puro, lo sagrado, el aire de los niños, impuro, entrara en la primera fase de translación del ritual, culminándolo en el cruceiro a las doce de la noche.
Esta realidad me es dada a conocer en los relatos biográficos de tía Manuela a Tata.
Eu: ¿O cura deixaba facer eso?.
Purificación del animal para que no contamine con su aire al niño o personas enfermas.
La purificación del animal se realiza con el humo del laurel.
Utilizando el símbolo del círculo y el número tres.
Es decir, haciendo girar en círculo al animal durante tres veces encima del humo.
El animal tiene que ser hembra, en este caso es una gata, que bien estuviera recién parida o en celo.
Tras este ritual la gata ya queda purificada, su «aire» deja de ser contaminante y de producir la enfermedad.
La contaminación a través del aire se produce por el hecho de pasar, bien por encima de la ropa que está tendida, bien por encima del niño o persona enferma.
La informante afirma que una vez que se introducía la plancha, ésta, con el calor, también purificaba la ropa.
Los fluidos de la gata son transgresores, ya que producen la enfermedad en los niños, al dejarles «el aire» de dichos fluidos.
El fluido es, por lo tanto, un signo.
Dicho signo va a ser purificado mediante una acción simbólica en la que se utilizan una serie de símbolos que, en este caso, van a ser los siguientes: el humo del laurel y la realización de tres círculos con el cuerpo del animal.
El número tres es el que realiza el cierre del ritual, pero para ello, el animal tiene que estar inmerso en los símbolos, para que se produzca su transformación, es decir, que su «aire» deje de ser contaminante, impuro y potencial transgresor es decir causante de una enfermedad.
El animal pasa a ser puro, realizado ya el ritual.
Sus fluidos ya no producen enfermedades.
1.2.-«LEVANTAR A PALETILLA» Antes de comenzar a desarrollar este ritual, voy a nombrar al autor MARINO FERRO, Xosé Ramón, en su obra Medicina Popular II (^1986) ya que tiene un extenso trabajo realizado respecto al mismo.
En Golda (Pontevedra) se atribuye la causa de la enfermedad a la caída de tres bultos «desde la articulación del codo hasta la de la muñeca».
En algunas zonas de Ourense se habla, en general, de cuerpo caído.
En Porto do Son (Coruña) el curandero recita este ensalmo: El autor ofrece una definición sobre qué es la enfermedad.
Además, muestra las palabras que llevan a la curación de la misma.
Dichas palabras, en el contexto estudiado por mi, (en este caso en la parroquia de Olveira) pertenecen al ámbito esotérico.
Solo pueden ser transmitidas oralmente y no se deben escribir, para que de este modo no pierdan «la virtud».
No obstante, tengo el testimonio directo del antropólogo Don Xosé Manuel González Reboredo quien me refiere que en el trabajo de investigación también existe otra actitud diferente del informante que posee un ritual esotérico.
El autor me lo testimonia del siguiente modo: «Mantiene el esoterismo de dicho ritual con la persona que acude a su curación, sin embargo, para el «extraño», en este caso el etnógrafo, le transmite las palabras previamente asentando el principio de confianza».
En mi posicionamiento científico me baso en el principio de realizar el análisis partiendo tanto de la simbolización como de la significación que los propios autores sociales confieren a las acciones rituales que a continuación sigo exponiendo.
La acción de levantar a paletilla, puede ser realizada tanto por hombres como por mujeres.
De hecho, tía Juanita de Montemuiño se la transmitió a uno de sus hijos.
Qué es tener «a paletilla no chan»
Las explicaciones son muy variadas, sobre todo entre la gente de la aldea y pueden oscilar desde decir que se les ha caído un hueso, hasta decir que se trata de una depresión.
La propia tía Juanita de Montemuiño dirá que es una situación de «perder o solaz», es decir, que físicamente no ocurre nada aparente.
Sin embargo la persona se encuentra muy cansada, con ganas de estar acostada.
A continuación va a ser una informante quien narre cómo entiende ella ese «ter a paletilla no chan» en el mismo documento arriba indicado.
Para esta informante el hecho de «ter a paletilla no chan» está relacionado tanto a un exceso de trabajo y cansancio, como a una depresión.
Ambas variables son válidas.
Comprobación de que la persona tiene «a paletilla no chan»
La comprobación de que la persona tiene «a paletilla no chan» la he visto realizar a tía Encamación de Montemuiño en Olveira, (hermana de tía Juanita de Montemuiño), y yo he fotografíado todos los pasos.
Esta técnica yo la he aprendido y he grabado sus pasos en fotografías, que aquí no las expongo a causa de la extensión de este artículo.
En primer lugar, la curandera mira a la persona y le tiene que «dar a alma», es decir que intuitivamente puede proceder «levantar la paletilla».
Se cogen ambos brazos de la persona sentada en el suelo.
Se elevan hacia arriba y se comprueba que los dedos índices están parejos.
Cuando uno está más arriba que otro, significa que la paletilla está caída.
Levantar «a paletilla» con la persona presente
Este punto es continuación del anterior.
La persona se sienta en el suelo con las piernas juntas.
Se coloca detrás de ella la persona que realiza la técnica.
Coge los brazos de la persona y los extiende en cruz, haciendo un movimiento hacia arriba y hacia abajo tres veces.
Coloca ambas manos, una encima de otra, encima de su propia cabeza.
Hay que dar tres golpes en la cabeza diciendo la frase que se ha transmitido.
Tía Juanita y tía Encarnación ambas pertenecientes a la casa de Montemuiño y son hermanas, me han advertido que si no se saben «a^ palabras», aunque se realice la técnica correctamente, ésta no sirve para nada.
Es decir, cualquier persona puede aprender a hacerlo incluso viéndolo hacer, pero sin las palabras no tiene efecto.
Al igual que para constatar que la paletilla estaba caída se hizo el ejercicio de elevar ambos brazos y juntar los dos dedos índices, del mismo modo se realiza la comprobación del remedio y si se ha levantado la paletilla, ambos dedos índices tienen que estar a la par.
En caso de que no lo estén, esto significaría que no se ha solucionado el problema y hay que volver a repetir todo el proceso.
Levantar «a paletilla» a distancia
En este caso de curación a distancia es imprescindible nombrar a la persona que necesita que se le levante la paletilla.
Se nombra a la persona.
Es importante decir el nombre y los dos apellidos.
A continuación se dicen las palabras rituales.
Esta acción hay que realizarla tres veces.
Sabes si la persona se ha curado porque así lo comunican posteriormente.
A continuación voy a escribir lo que me fue narrado por tía Juanita de Montemuiño.
A Nora: A miña nai tamén lia levantou à miña sogra desde aquí», GALIZA INFORMANTES 1999:26 La palabra también tiene poder a distancia, confluyendo dos elementos muy importantes: el hecho de nombrar a la persona a la que va dirigida la oración y el decir la oración correspondiente.
Estamos ante una acción ritual que corresponde al simbolismo figurado por excelencia, ya que la persona a la que hay que curar no está físicamente con la sanadora.
Este ritual curativo lo tengo recogido tanto en la parroquia de Olveiera, Bretal, como en la de Boiro, Goyanes.
En ambos contextos las palabras que son nombradas corresponden al ámbito exotérico, tal y como se refleja en el relato biográfico de tía Manuela a Tata^^ correspondiente a la aldea de Goyanes, Boiro.
Recogido en el documento etnográfico Pablo-Enea 1999,10,06,3-10:00-12:30, trasncripción de la grabación 1999.10.06,3-13:38 Quitabas o gran e o botábalo no vaso de auga, así esta xaculatoria con cada gran; a la gloriosa santa Lucía, tres agujas de oro tenía con una cosía con otra bordaba con otra quitaba las beloiñas de los ojos a quien las tenía un padre nuestro y un ave maria a la gloriosa santa Lucía.
Facendo a sinal da cruz cada vez no olio, desde a celia así con nove grans e nove días.
Tía Manuela: Cada día tíralo e auga fresca e grans novos, así nove días e os nove días desaparece, non sei si era a fe ou era o que era, desaparecía e xa non andaban nin en médicos nin en nada.
En esta exposición ritual se halla el procedimiento del mismo, así como el elemento de la creencia tal y como la misma informante le dota de significado.
En este relato existen unas palabras, la «jaculatoria», que dice tía Manuela a Tata.
Pero a diferencia de las palabras de sacar o aire o levantar a paletilla, éstas pertenecen al ámbito público, exotérico, se dicen en voz alta y su poder no radica en las cualidades especiales que se confieren tanto a la persona portadora de la jaculatoria como a la jaculatoria en sí, sino en toda la acción ritual.
En la jaculatoria está Santa Lucía, patrona de las costureras, de ahí su mención de las agujas en la jaculatoria, confiriéndole a una de ellas el poder de quitar las beloiñas.
Formular la jaculatoria durante un periodo de tiempo ritual que se cierra en nueve días y nueve veces cada día.
Realizar, además, la señal de la cruz con el grano de trigo encima del ojo, sin tocarlo.
La enfermedad pasa al grano de trigo.
En él es donde se queda la beloiña.
Estamos ante un denominador común en todos los ritos de curación gallega: la enfermedad queda ñiera del cuerpo, en otro objeto, pasando de este modo del signo al símbolo.
Tía Manuela reñexiona diciendo que no necesitaba ir al médico y no sabe qué producía la curación: «la fe o era o que era».
En su biografía son de señalar estos dos importantes aspectos: primero, su infancia y primera juventud transcurren en su casa con un bisabuelo curandero, donde la palabra y la fe curaban a muchas personas, y en segundo lugar pasará luego a vivir bajo la influencia de la tecnología médica actual.
En tía Manuela se dan esas dos formas de relacionarse las personas con el propio cuerpo enfermo:
A nivel de tradición.
Utilizando el poder de la palabra y la fe, se «invita» a la enfermedad a que abandone el cuerpo, que salga fuera.
Se aborda la enfermedad tratándola desde el mismo cuerpo enfermo.
En Olveira, parroquia de Bretal
La distancia geográñca entre Boiro y la parroquia de Olveira es de aproximadamente unos treinta kilómetros y, sin embargo, para la misma enfermedad ocular va a variar la técnica de realización del rito de un lugar a otro.
Francisco Pego^^, de Bretal, tiene ochenta y tres años en el momento de recoger sus relatos biográficos.
En su infancia recuerda haber visto a su abuela sacar beloiñas y él mismo narra la técnica que ella utilizaba.
Recogido en el documento Casa d'Agra 1999.07.20,2-17:20 Franciso: Eu non sei, antes se botábase na vista como a cabeza dun alfinete que se chamaban beloiñas.
E decía as palabras chorando, decíaas de corazón con sentimento, parece que estouna oíndo.
Eu: E as decía en voz alta.
A diferencia del relato anterior el informante narra el ritual de «quitar as beloiñas», tal y como lo conserva él en su memoria, puesto que ha visto la vivencia de su abuela realizándolo, sin embargo tía Manuela a Tata, en su testimonio es ella quien ha sacado beloiñas.
En este texto la oración que se dice es igual a la que dicen en la zona de tía Manuela a Tata, en Boiro.
También es igual el hecho de decirlo en voz alta.
En Boiro se cierra el ritual en el número nueve.
En la parroquia de Olveira en el número tres.
En Boiro se pasa el grano de trigo haciendo la señal de la cruz encima del ojo, sin tocarlo.
La Curación de la beloiña me será ampliada al día siguiente, tal y como se recoge en el documento Continuación da transcripción realizada o miércoles día 21 de xullo de 1999.
Cada vez que se va a pasar la aguja por encima del ojo hay que introducirla previamente en agua bendita, para reforzar de este modo sus propiedades curativas.
En la parroquia de Olveira la aguja es de oro y con ella se toca el cristalino del ojo.
Con los elementos simbólicos señalados, es decir, el material noble del oro, y el agua bendita, se realiza la acción curativa uniendo ambos elementos a la acción de la palabra.
De este modo la enfermedad sale del signo al símbolo.
En los relatos biográficos de tia Manuela a Tata se encuentra una forma de curación en la que el mal es depositado en un objeto cuya evolución condiciona la curación de dicho mal.
Esto se da en la romería de San Benitiño en Serans (Coruña).
Al pasar el pañuelo con el aceite por la zona donde se encuentra la enfermedad.
Más tarde, este pañuelo es depositado en un lugar sagrado: el muro de la ermita o la fuente de la misma.
En este caso el objeto también es colocado en un lugar sagrado, dentro del hogar gallego: la lareira.
En ella, además de las actividades culinarias, también se hacen unos preparados especiales para elaborar la borralla de quitar o aire.
En la lareira se quema el laurel para que con su humo se le quite o aire al animal.
También en ella se cuelgan dos trozos de abeneiro para que, al secarse éste, desaparezca la enfermedad.
Sigo en todo esto las propias palabras de tía Manuela a Tata, que tiene sesenta y ocho años.
La curación transcurre en la infancia de ésta última que transcurre en la década de los años treinta.
Relato recogido en el documento A-Pablo-Enea 1999.
09.26,7-10:33 El hecho afecta a la propia informante y, en efecto, así es como ella se cura del problema de los parásitos intestinales.
No toma ninguna medicación específica, ni por vía oral ni rectal, pero es conocedora de la acción ritual que se está realizando para su curación.
Esta consiste en que la rama de abeneiro colgada encima de la lareira tiene que ir secándose.
En la medida que esa rama, que representa a las lombrices, va perdiendo su frescura, las lombrices van desapareciendo poco a poco de su cuerpo.
Y, en efecto, así ocurre con esta niña.
Estamos ante la proyección extema a nivel físico de una enfermedad.
Somos hijos de toda esta tradición, que en este fin de siglo, en el que la tecnología médica es cada vez más elaborada, vemos que va desapareciendo rápidamente.
Ya solo nos queda firmar actas de defunción respecto a estos tradicionales procesos curativos.
No obstante en estos últimos años estamos presenciando en todo este primer mundo «desarrollado», imbuido de las nuevas tecnologías médicas en los procesos curativos, un fenómeno de vuelta a la creencia en la mente y su poder curativo ilimitado, de ahí que se está dando la multiplicación de los anuncios de cursos de Reiki, Sanación, etc.
¿No estamos volviendo a nuestra profunda estmctura tradicional enumerada en este trabajo?.
El caso que narro a continuación es vivido por el informante, que cuenta con unos treinta y cinco años en el momento de realizar este documento.
Este caso se enmarca en un contexto intercultural.
Eu: Perdón, ¿o anaco de carne que tina sangre púxoo encima da verruga?.
Home: Non tapei nada, e cando espertei ó outro día xa non tina nada, foi un andaluz en Cádiz, era mi jefe, yo estaba haciendo la mili y era mi jefe en el trabajo mío que yo tenía.
Se bendice la carne que se coloca encima de la verruga, y debido a que es la misma carne la que coge el mal del cuerpo, hay que protegerla y enterrarla.
El perro y el gato son dos animales a los que se les confiere la prohibición de comer dicha carne.
La verruga desaparece al día siguiente.
CASO C-SÍMBOLO EXTERNO AGUA DE AMORTAJAR
El hecho que narro a continuación se va a realizar en Goyanes, Boiro, con la hermana de tía Manuela a Tata, que está allí presente.
Testimonio recogido en sus relatos biográficos y que transcurre a finales de los años mil novecientos treinta.
Eu: ¿Vostede cantos anos tina entón?.
El relato corresponde a la infancia de la informante, ella insiste en la veracidad del mismo por dos motivos, lo ha visto realizar y ha presenciado en su propia hermana el proceso curativo del mismo.
Estamos ante una persona que acaba de morir.
Entra entonces en un primer estadio de Separación, siguiendo la clasificación de Amol VAN GENNEP, en su obra Les Rites de Passage (1909).
En este estadio se confiere al difixnto una acción curativa.
Sin embargo, en el estadio de Margen, o aire del difimto es «transgresor» y puede producir una enfermendad 2.
Entre las características de la persona que acaba de morir es importante que se trate de un anciano y que su muerte no haya sido producida por una enfermedad contagiosa.
Los elementos curativos que realizan la función de símbolo, con el consiguiente trasvase al mismo de la enfermedad, van a ser: el agua de amortajar y la mano del difunto.
Insiste tía Manuela que cuando la enfermedad sale del cuerpo queda ya olvidada.
El siguiente paso es el de reconocer que ha desaparecido la enfermedad.
EN LA PARROQUIA DE OLVEIRA, «A PEDRA DA PESOA» SOLUCIONA PICADURAS DE VÍBORA Las picaduras de víbora son mortales en caso de no actuar rápidamente.
Durante este siglo veinte ha existido un método para que el veneno de la víbora, inoculado mediante mordedura en la persona, no circule ni por el torrente sanguíneo ni linfático y salga al exterior.
Voy a exponerlo a continuación.
Este hecho se sitúa en Bretal, aldea de la parroquia de Olveira.
Recogido en los relatos biográficos de Francisco Pego, de 83 años.
E méteno para lie sacar o veneno en leite queda todo azul o leite, ese veneno soltase nun cacharro de leite, hai que darlle ó dono a pedra limpa.
En el testimonio de Francisco Pego, al igual que el anterior de Tía Manuela a Tata, ellos han visto como se realizaban estos procesos curativos y la efectividad de los mismos, desde sus vecinos hasta los miembros de sus propias casas.
La piedra, que pertenece a la comunidad y es utilizada por todos sus miembros, desaparece en un momento determinado.
El hecho de la desaparición de la piedra es un gesto en el que la responsabilidad de la curación, que es comunitaria, pasa a ser individual.
Estos procesos de cambio son los más importantes a lo largo de este siglo XX.
La acción comunitaria deja paso al individuo que, en el contexto gallego, se repliega en la casa.
Esto ocurre, al igual que con la piedra de la Pessoa, con todo el proceso relacionado con el amortajamiento, en el que era la comunidad la que se responsabilizaba, siendo actualmente la casa individual quien paga a la fiíneraria.
El veneno es atraído por la piedra, con lo cual se le impide que ejerza su efecto sobre la fisiología de la persona.
Una vez más estamos ante un hecho de transposición del signo, que es el veneno, al símbolo que es la piedra.
En este caso no se produce la enfermedad en el signo, sino que «sale» al símbolo sin afectar a la fisiología de la persona.
El número nueve en la curación vuelve a aparecer: a los nueve días es cuando ya se suelta la piedra de la herida.
Se ha cumplido el ciclo de tiempo establecido culturalmente como curativo.
La leche, elemento purificador de la piedra, absorbe el veneno, haciéndolo desaparecer.
Desde niña, oía yo los relatos de los mayores en la aldea de Bretal, diciendo que a las culebras les gustaba la leche y por ello iban a los niños, que olían a leche y también iban a las cuadras a mamar las ubres de las vacas.
Estos relatos, que forman parte de.la memoria colectiva, confieren a la leche propiedades purificativas sobre la piedra.
Ésta última ha estado absorbiendo el veneno de la víbora y, a su vez, el veneno se traslada fuera de la piedra a través de la leche, que tan apetitosa es para la víbora.
LA GALLINA ES A LA MUJER LO QUE EL GALLO AL HOMBRE
Comenzaré citando a LEACH, Edmund, en su libro Cultura y comunicación.
La lógica de la conexión de los símbolos 1993, (título original: Culture and communication.
The logic by wich symbols are connected, primera edición 1976).
El gallo ha sido una metáfora del pene humano en todas las regiones de Europa, al menos desde la Grecia clásica, de manera que las imágenes visuales de la pelea de gallos y de los gallos y las gallinas están muy cargadas de implicación sexual.
LEACH, Edmund: 24-25 A continuación, al igual que indica Leach, voy a exponer cómo el simbolismo de la gallina es a la mujer lo que gallo es al hombre.
En el contexto cultural gallego esto ocurre en la curación del postparto.
Siguiendo los mismos relatos biográficos de Tía Manuela a Tata, vemos cómo la gallina es indispensable para la curación de la matriz después de cada parto.
Y no solamente el caldo de la gallina sino también su carne, a lo que había que añadir el vino de la casa.
Pero en caso de no querer tener más hijos, la mujer que acababa de dar a luz tenía que comerse un gallo entero, que es un símbolo de masculinidad y de pérdida de feminidad.
Como símbolo de masculinidad, he observado en la romería de San Benito de Serans en junio de 1999 a un grupo de hombres, tocarse unos a otros los genitales durante una subasta de gallos, mientras decían: «ahora o galo».
Este gesto esta lleno de significado respecto a los atributos culturales que se le dota al gallo: Su posición jerárquica en el gallinero, un gallo para varias gallinas...por ello tanto en el comportamiento de los hombres en la romería como en el de tía Manuela a Tata respecto a sus partos y cese de los mismos, en ambas situaciones se hallan representadas profundos modelos de comportamientos culturales.
En él se manifiesta la relación que tiene tanto la gallina como el gallo en la acción fisiológica de la informante.
A Tata: Catro galiñas cada parideiro (risas colectivas de todo el vagón).
Lola: Están oíndo todos.
Eran as ^ete semanas de curación que había que sandar a nai.
El texto tiene las siguientes características:
La importancia de la ingestión del caldo de gallina asociado a la curación uterina como importante elemento cicatrizante.
El gallo como elemento simbóHco masculino asociado a la pérdida de la fecundidad.
Los casos de curación aquí expuestos se realizan con símbolos representados, exceptuando el caso de «levantar a paletilla» a distancia, que corresponde a un símbolo ñgurado.
En ambos tipos de simbolismo se dan dos grandes situaciones de transposición binaria de la enfermedad a la salud:
Mediante la acción ritual en la que la palabra tiene su manifestación en un gesto esotérico o bien la acción de la misma en el exoterismo.
La según la situación es la transposición binaria de enfermedad a salud sin la acción de la palabra.
En todos los casos de curación es indispensable la fe o creencia de que realmente la enfermedà4 sale del cuerpo.
Los elementos rituales para una misma curación son muy variables, incluso en una misma aldea.
En toda curación constato tres elementos estructurantes en la misma, los cuales son universales a todas las culturas: la persona, el tiempo y el espacio.
Siendo la persona quien unifica los otros dos elementos que son el tiempo y el espacio.
A ambos se les confiere una sacralidad específica dentro de una acción ritual determinada, y cuyo espacio puede variar desde su realización en la casa hasta en los cruceiros, girando la acción ritual en tomo a símbolos representados.
Pero en este trabajo también queda reflejada la acción ritual en tomo a los símbolos figurados, siendo en la propia persona sanadora donde se ubica el tiempo y el espacio, realizando ésta la curación a distancia.
Ambas acciones simbólicas, tanto la representada como la figurada, me llevan a la reflexión de que somos seres simbólicos por excelencia y nuestra capacidad de representar y proyectar, mediante la fe, partiendo de la persona, permite la creación de realidades en las que, como aquí describo, se transmuta en el cuerpo físico el paso de la enfermedad a la salud, sin «entrar» en la enfermedad, sino «invitándola» a salir del cuerpo.
TRANSPOSICIÓN BINARIA DEL SIGNO AL SÍMBOLO MEDIANTE LA ACCIÓN RITUAL EN LA QUE SE INCLUYE LA PALABRA En:30:.1.2.2.
Cambio intergeneracional en la concepción de «Qué é o aire» |
Os pais de Constanza dotaríana con diversos bens na parroquia de San Pedro de Pígara 11.
Casou con Ana Rodríguez do Monte de Reigosa, con quen tivo varios fillos, falescendo denantes do 1665 13. • O Lic.
Bartolomé López de Vaamonde e Parga, clérigo, veciño de Santiago de Illán. • O Lic.
V. LUGO, Archivo de Gaibor, Inventario de Escrituras del Archivo de Gaibor, Leg.
Coma se deduce pola información contida no Apéndice Documental, Gaspar López non se conformou cos bens herdados ó redor da Casa Torre de Trobo 19, sinón que os incrementaría mercando novas herdades, sobor de todo nista parroquia de Trobo, e nas limítrofes de Santiago de Felmil e San Xiao de Gaibor, e en menor medida, en San Pedro de Pígara e San Martiño de Pacios.
Para maior seguridade da devolución do préstamo, noméanse ademáis unhos fiadores, que o serán Juan Vázquez da Pena, escribán 30, e Pedro Tenreiro de Lago, pai de Antonio López de Vaamonde, que «... para mayor seguridad de dicha obligación que hacen de dichas sus personas y vienes, el dicho Pedro Tenreiro de Lago, además de los vienes ypotecados en esta escritura, ypotecaba e ypotecó el lugar de Trobo, con su torre y cassas, y todo lo más a él anexo y perteneciente, sito en la feligresía de Santa María de Trobo, en que al presente vibe Bartholomé Villete, por que le pagan de rrenta doçe fanegas de pan y seis capones...».
ISSN 0210-847 X PABLO S. OTERO PIÑEYRO MASEDA -XOSÉ ANTÓN GARCÍA GONZÁLEZ-LEDO 384 Antonio de Vaamonde e Parga, que do seu matrimonio con dona Elena Pardo Ribadeneira tivo a dona Mariana de Vaamonde Ribadeneira, que casaría con don Juan Varela, dono da Casa do Souto, en Cerdeiras.
28 LUGO, Archivo de Gaibor, leg.
29 Constitúiese por elo a favor do dito coengo un «censo redimible» (pensión) de sete ducados e medio anuais, hipotecando como garantía do pago diversas rendas que xeneran distintos bens raíces de propriedade do dito Antonio López.
As lumieiras, xambas, e esquinais son de granito, e o resto da obra de mampostería de pizarra.
A maior parte dos documentos proceden do «Índice de Escrituras del Archivo de Souto», que contén os regestos da documentación que se custodiaba no pazo do Souto.
Juan da Pena, de Carral, vendió a Pedro López de Bamonde el quiñón del veneficio patrimonial sin cura que a su madre pertenecía en el veneficio de Santa María de Trobo, que llebaba el Gaspar53, en renta anual de 6 celimines centeno en 77 reales de plata.
Testamento de Constanza Vázquez de Parga, muger de Gaspar López de Baamonde.
CERDEIRAS, Archivo del Pazo de Souto, Índice de Escrituras del Archivo de Souto, n.o 1270, extr.
Aportación y confirmación de partijas de la fincabilidad de Gaspar de Baamonde y su mujer. |
Esta obra, fruto de la premiada tesis doctoral del autor, dirigida por el
tencia todavía de una barrera deñnida entre ellas, sobre todo a nivel patrimonial.
Un aspecto que subraya el autor es la importante presencia de los linajes nobiliarios en el control de los patrimonios eclesiásticos a través, fundamentalmente, de las fundaciones monacales (no olvidemos que el conde Suero Vermúdez y su esposa Enderquina Gutiérrez son los fundadores del monasterio de San Salvador de Comellana -Asturias) y el posterior patronazgo establecido sobre estas entidades (por ejemplo, el hecho de que el conde fuera, en virtud de sus vínculos familiares, co-patrón del monasterio de San Salvador de Vilanova de Lourenzá -Lugo).
Pero todo lo anterior no podría llevarse a cabo sin el aspecto políticopúblico que va a intentar arrogarse esta nobleza en sus relaciones con la monarquía (elemento indispensable en el desarrollo de estos linajes nobiliarios altomedievales), realizando una más que correcta radiografía a este intento por convertirse en verdaderos centros de decisión local dentro de las estructuras de poder del reino de León.
En definitiva, esta obra supone un nuevo punto de luz en el estudio, no ya del conde Suero Vermúdez y de su poderosa familia, sino de un período, los siglos XI y XII, y un territorio, el reino leonés, todavía no suficientemente bien conocidos.
José Carlos Bermejo Barrera es un historiador un tanto peculiar.
Siendo como es catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela, resulta que, rara avis, ha mostrado además desde sus inicios como investigador y como docente un extraño interés hacia la teoría de la historia.
Motivo más que suficiente, al parecer, para que se le sitúe en los márgenes de una profesión y de una corporación especialmente alérgica a este tipo de preocupaciones, y de ahí que el desconocimiento de la obra de Bermejo entre sus colegas de profesión sea prácticamente absoluto, aunque existan algunas excepciones^ Teniendo en cuenta la calidad, la profiíndidad y el carácter radicalmente novedoso de sus trabajos teóricos, más sorprendente que este desconocimiento resulta el tremendo desinterés con el que son acogidas en el mundo académico de los historiadores profesionales cada una de las obras de este historiador que, pese a todo, sigue su senda con admirable destreza, rigor, coherencia y dedicación.
^ En España, José C. Bermejo es bastante conocido y seguido en las universidades de Madrid, Cádiz, Murcia o Valladolid.
En esta última universidad, se ha llegado a hablar de la aparición de una «subcomunidad académica emergente» cuyo guru sería precisamente este profesor.
En el ámbito anglosajón la obra de Bermejo ha tenido cierta acogida.
La revista History and Theory, por poner un ejemplo de repercursión de la obra de Bermejo allende nuestras fronteras, ha publicado hasta la fecha dos artículos suyos, «Explicating the Past: In Praise of History», History and Theory 32 (febrero, 1993), pp. 14-24; y más recientemente, «Making History, Talking about History», History and Theory 40 (mayo, 2001), pp. 190-205, así como una reseña: «José Carlos Bermejo Barrera, Entre Historia y Filosofía and Javier Muguerza, Desde la perplejidad» (Jorge García-Gómez, mayo de 1998), única recensión publicada por esta revista de libros escritos en castellano al día de hoy.
Desde 1982, fecha de publicación de su primer libro sobre teoría de la historia, hasta hoy.
Bermejo ha ido concibiendo, elaborando y depurando su «historia teórica»^ en una serie de ensayos que constituyen, desde mi particular punto de vista, uno de los más hermosos recorridos intelectuales que se hayan realizado nunca en nuestro país.
Y sin lugar a dudas, considero su Fundamentación lógica de la Historia como una obra de referencia imprescindible en la historia de la historiografía española.
Es difícil etiquetar a Bermejo.
Hay quien prefiere llamarle -no sin cierta soma-«filósofo de la historia».
Recientemente ñie publicada una reseña en la que se referían a él llamándole «ilustrado postmodemo».
Más ilustrado que postmodemo, en cualquier caso.
«Teórico de la historia», o «historiador crítico» quizás sean, de ser necesario hacerlo, las maneras más adecuadas de encerrar a este historiador en la cárcel de las definiciones cortas y contundentes.
Bermejo se sitúa siempre, y de buen grado, en un terreno de fronteras poco nítidas que académicamente abarca a esos dos grandes saberes que son la historia y la filosofía, osadía que le ha costado injustificables desprecios y absurdos menosprecios.
Bermejo estmctura su Pensa-la historia.
Ensaios de historia teórica en quince ensayos agmpados en cuatro partes independientes, correspondientes teóricamente a otros tantos bloques temáticos^ Sin embargo, no ^ Los principales títulos en los que José C. Bermejo desarrolla su teoría de la historia son: Psicoanálise do coñecemento histórico, Sada, Edicións do Castro, 1982(versión en castellano: Madrid, Akal, 1983); O Final da Historia: ensaio de historia teórica, Vigo, Edicións Xerais de Galicia, 1986(versión en castellano: Madrid, Akal, 1987); Replanteamiento de la Historia: ensayos de historia teórica II, Madrid, Akal, 1989; Fundamentación lógica de la Historia: introducción a la historia teórica, Madrid, Akal, 1991; Entre Historia y Filosofía, Madrid, Akal, 1994; Genealogía de la Historia: ensayos de historia teórica III (en colaboración con Pedro A. Piedras Monroy), Madrid, Akal, 1999.
Bermejo ha realizado una síntesis de su teoría de la historia en un artículo titulado «¿Qué es la Historia Teórica», publicado en la revista Memoria y civilización, 3, 2000, pp. 209-235.
Por otro lado, Pedro A. Piedras Monroy es autor de una tesis de licenciatura titulada El discurso histórico y el final de la historia.
Los análisis historiográficos y las propuestas teóricas de José Carlos Bermejo Barrera, leída en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid en septiembre de 1996 (inédita).
^ Los quince ensayos están distribuidos del siguiente modo: Primera parte: 1.-«Historia universal: crise dunha idea» (pp. nos aclara en ningún momento el porqué de esta división.
Los distintos bloques no aparecen ni siquiera encabezados por un título que pudiese damos una clave, de modo que será el propio lector quien en el transcurso de la lectura tenga que buscar su justificación argumentai.
En realidad, las tres primeras partes tratan temas bastante próximos.
Bermejo analiza allí una serie de problemas y reflexiona en tomo a las relaciones entre historia, memoria y olvido; el tratamiento del mal, el silencio y su justificación; la «historia teórica» como alternativa al cognitivismo y el narrativismo; la dimensión crítica de la historia; las relaciones entre historia y teoría; la trascendental cuestión de la «realidad histórica»; la reivindicación de los derechos humanos y de los valores éticos ideales; el papel y la utilidad de la Historia en la actualidad y en el ñituro, etc. etc. Temas que van y vienen, se enlazan y se deslizan a lo largo y ancho de los doce primeros ensayos del libro.
La última parte, referida fiíndamentalmente a la revisión de los principales mitos fijndadores de la identidad gallega, presenta sin embargo una acusada autonomía respecto al resto del libro.
Bermejo elige los verbos «explicar» y «narrar» para describir con dos palabras el dilema que en la actualidad se presenta en la teoría de la historia, ya que en su opinión estos verbos pueden simbolizar el contraste entre el punto de vista cognitivista, hasta ahora dominante, con el enfoque narrativista, que se implantaría progresivamente a partir de 1973, fecha en la que Hayden White publica su famosa Metahistory^.
En efecto, frente a la tradición cognitivista que destacaba el papel de la observación en la elaboración del discurso histórico, al insistir en los hechos y en la co- rroboración de los mismos partiendo del estudio de los documentos, la corriente narrativista privilegia la organización de los hechos y la expresión de los mismos, que sería a su vez su explicación.
El cognitivismo, como la filosofía moderna, pretendía poder enunciar la realidad, y el narrativismo, al denunciarlo, ponía de manifiesto cómo esa realidad enunciada no era más que un efecto retórico, el «efecto de lo real», y cómo era posible construir realidades alternativas.
Dichas realidades son básicamente macrorrelatos en los que lo que se busca es un determinado sentido, es decir, una concepción del mundo concreta que permita hacer inteligible el orden social y justificar de paso la conducta de los individuos.
De este modo, «o narrativismo amplía o horizonte da historia ó historizar radicalmente a realidade histórica e apropia actividade historiográfica, que o cognitivismo concebía en termos absolutos»^.
Bermejo intenta convencemos de que hay una salida posible de las cárceles del cognitivismo y del narrativismo.
Se trata de un método, la historia teórica, cuya fimción sería básicamente «pensar a historia»^.
Bermejo propone mantener abierto un espacio en el que sea posible la construcción de un corpus de saberes, poniendo fin al hermetismo que en la actualidad mantienen entre sí los campos de la filosofía, la historia y las ciencias sociales.
Este espacio abierto supondría, a su juicio, un enriquecimiento, ya que en estos saberes la existencia de unas fronteras fluidas y el constante proceso de constitución y aniquilación de los objetos dejaría expedita la posibilidad de «pensar», algo que el desarrollo del conocimiento tiende a anular, en tanto que implica una normalización de los métodos y una reificación de los objetos.
Pensar la historia significaría, por tanto, considerar abierto el proceso de construcción de sus objetos, buscar sistemáticamente nuevos métodos y mantenerla en comunicación constante con el resto de las ciencias sociales y de las ciencias humanas.
Significa, consecuentemente, situarse en contra de su propio proceso de institucionalización: «Pensa-la historia é perde-lo fogar, renunciar a posuír un lugar propio co que poidamos identificarnos, xa que, ó fin e ó cabo, ó habítalo situaríamonos nun saber que se identifica (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es con nos mesmos.
Pensar la historia, en definitiva, es asumir una búsqueda sin término, en la que se relativiza todo lo que estos saberes pueden aportar al desarrollo del conocimiento humano.
Bermejo realiza una labor de asunción de la dimensión teórica de la historia, labor que a su juicio no sólo puede ser considerada como algo conveniente y útil para mejorar la calidad de las producciones historiográficas, sino que también podría ser un imperativo, con el fin de evitar que la historiografía se cosifique y cumpla únicamente una fiínción ideológica, que es la que las sociedades contemporáneas le han asignado tradicionalmente.
Bermejo asegura que si partimos de una concepción democrática de la vida política, el ciudadano, además de tener un conjunto de deberes que lo definen como subdito, al servicio de su patria en la paz y en la guerra, por medios económicos o con servicios personales, también debería poseer unos derechos que tendrían que ser salvaguardados por el poder político.
Por lo tanto, tenemos que para Bermejo la labor del historiador, además de desarrollarse en el ámbito ideológico y reificador, debería asumir un componente crítico o deconstructivo, que permitiría a los ciudadanos analizar y juzgar críticamente la realidad social y política en la que viven.
Para que todo esto sea posible, el historiador debería tener en cuenta en primer lugar que no existen certezas ni sistemas de verdades en historia totalmente asentadas ni indiscutibles.
De facto, toda verdad y toda teoría debería ser revisada y discutida, y dentro de ese proceso sería necesario saber distinguir los argumentos de autoridad, que provienen del sentido común de las comunidades científicas de los historiadores, de las eviden- cías racionales.
En este sentido, el análisis de esas comunidades sería labor obligada por parte de los historiadores, pues ellas, en cierto modo, serían los instrumentos de observación que condicionan la percepción de la realidad.
Pero a esa formulación crítica, unida al análisis institucional de la corporación de los historiadores, deberá añadírsele una nueva axiología: la historia que propone Bermejo no se limitaría a reproducir y exaltar los valores de una sociedad determinada, como ha sucedido siempre, sino que trabajaría a partir de una nueva perspectiva ética, una perspectiva enraizada en los valores morales de validez universal, en la que se pensaría que «o ben e o mal están por igual presentes no devir histórico fe] na que o ben non debe ser considerado como o natural no home e na historia, senón como un logro, como unha conquista fráxil e nunca ou case nunca acumulativa»^.
En efecto, Bermejo considera que sólo hay un terreno en el que se pueden establecer verdades de validez universal: el terreno de la ética.
En él, las verdades no se refieren a los hechos, como las supuestas verdades históricas, sino a los valores, al mundo del deber ser.
Es a partir de él como podremos desarrollar una fimdamentación de la historia que no necesite presupuestos ontológicos, pero que tampoco caiga en el relativismo.
Si queremos percibir el mal, asegura Bermejo, tendremos que poder distinguirlo del bien, y por tanto disponer de un criterio que nos permita discriminarlos.
Ese criterio será un criterio ético, que es el que le da sentido a la labor del historiador, ya sea para reafirmar los valores morales de la sociedad en la que vive, o bien para poder confrontarlos con otros sistemas de valores históricamente constituidos y con un posible sistema de valores morales de carácter universal.
Frente al relativismo, que, según Bermejo, podría dar origen a determinadas concepciones de raíz fascista, habría que alzar un dique de contención mediante la asunción de ese conjunto de valores, y de ese mínimo de derechos, innegociables, de ese mínimo ético común sobre el que se puede y se debe converger desde las posiciones diversas de un pluralismo razonable.
De lo que se trata es de trazar con nitidez la línea de separación entre el prejuicio y ese juicio de valor válido que Bermejo asegura que, en determinados casos, no hay que dejar de hacer ante ciertas pautas culturales.
Precisamente esas pautas respecto a las cuales tenemos motivos, y argumentos, para pensar que son, desde una perspectiva universalista, deshumanizantes, esto es, que implican una barbarie inhumana, destructiva para los humanos y disolutoria de toda pretensión justificable del sentido de sus existencias.
Bermejo reivindica explícitamente la concepción rortyana de la defensa de los valores básicos de la democracia y de la asunción del sistema de los derechos humanos^ ^ Solamente partiendo de una determinada opción moral y política es posible el conocimiento histórico.
Esto no quiere decir, a juicio de Bermejo, que el conocimiento histórico sea esclavo de las morales o de las opciones políticas, sino que sin una postura política previa el conocimiento histórico no sería posible.
Bermejo nos pone un par de ejemplos: sin una decidida postura moral en favor de los oprimidos y de los explotados, el marxismo como filosofía política y el materialismo histórico como disciplina no tendrían sentido, como tampoco lo tendría la historia nacional sin estar basada en una ética patriótica.
Hasta ahora, en la mayoría de los casos, se esperaba de la historia que diese coartadas para justificar determinadas morales, desempeñando un importante papel ideológico.
De lo que se trataría de ahora en adelante más bien sería de «desmontar esas coartadas, de indicar que a historia pode xustificalo ^^ El influjo de la obra de Richard Rorty en Pensa-la Historia es evidente, y ésta quizás sea una de las novedades respecto a anteriores obras de Bermejo, en donde su presencia era visiblemente menos importante.
Bermejo sigue sólo parcialmente sus postulados, y desde luego, su obra carece del «etnocentrismo liberal» que, al parecer, podría caracterizar a Rorty.
En este sentido, cf. Elena Nájera, «Imaginación y relativismo.
La apuesta narrativa de R. Rorty», en: Joan B. Llinares y Nicolás Sánchez Dura (eds.).
Filosofía de la Cultura, Valencia, SHAF, 2001, pp. 447 El historiador normalmente se enfrenta a tres sistemas morales a un tiempo.
En primer lugar al de su propia cultura, en segundo lugar al de la cultura que estudia y en tercer lugar al sistema de ideas morales y de los valores humanos, que como tal nunca llegará a realizarse, pero al que debe aspirar como meta.
Lo que no deberá hacer el historiador, ajuicio de Bermejo, es rechazar un sistema moral que le es ajeno, ni asimilarlo forzosamente al suyo, como hacía en el caso de los imaginarios sociales, sino valorar y tratar de comprender el sistema que estudia, confrontado con el suyo propio, pero teniendo siempre como referencia ese otro sistema ideal.
Se trata de proporcionar una serie de conocimientos, pero también de desarrollar una capacidad para criticarlos, no en sus fundamentos teóricos, lo que normalmente será difícil, sino en un sentido moral, valorando lo que ya Nietzsche llamó la utilidad y el prejuicio para la vida de los estudios históricos.
En ella la historia es el saber de lo relativo, y no sólo porque toda la realidad histórica sea contingente, sino también porque el conocimiento de otras culturas y el conocimiento del pasado sirven para mostramos el carácter absolutamente contingente de nuestros valores.
La historia ya no será así un discurso de reafirmación de nuestros valores, que se asocia estrechamente al intento de imposición de esos mismos valores sobre los demás pueblos y sobre todo en el caso de la historia europea, sino que sabrá apreciar otros valores, y enseñaremos a respetarlos, a aprender de ellos, y a confrontar los nuestros y los otros con los únicos que nos pueden servir de referencia: los valores éticos ideales.
La capacidad relativizadora de la historia será pues algo que se debería valorar enormemente.
El trabajo de investigación y enseñanza de la historia puede así cumplir un papel moral de importancia fundamental para la sociedad del momento presente.
De ahí que Bermejo afirme, categóricamente, que «la historia se debe seguir a investigar e ensinar malia todo»^^.
Afortunadamente, en la tarea dialógica, moralmente responsable y políticamente comprometida en la que la historia teórica bermejiana se juega su razón de ser, ya contamos con un trecho ya andado, a pesar de las amplias zonas de sombra que presenta el trayecto.
Los que vamos reconociendo como «derechos humanos universales» nos aportan el horizonte de ese punto de vista moral que necesitamos y la concreción jurídica suficiente para hacerlos cada vez más eficaces en el plano político.
La «historia teórica» hace bien si toma en serio la emergente cultura de los derechos humanos, continuando la batalla contra los prejuicios occidentalistas que lastran ideológicamente las políticas de derechos humanos que se deben acometer, y radicalizando esa cultura que es fuente de salud democrática y plataforma de confluencia universalista en cuanto a pretensiones de vida digna para todos.
La «historia teórica», en cuanto a esos derechos humanos, puede convertirse en uno de los portavoces de los «derechos del otro» a cuya salvaguarda nos hallamos todos convocados -y cuya reivindicación ha de preceder a los derechos propios como fuente de su legitimidad-y de la prioridad de los derechos de los individuos, irreductibles a cualquier totalidad, de los que sólo derivadamente y en función de ellos se puede hablar de derechos colectivos o de derechos de las culturas.
Resta ahora la tarea de traducir en fórmulas operativas esa «historia» democrática, plural, abierta y ética que nos propone Bermejo, historia que resulta a todas luces menos fácil de realizar que de proclamar.
A pesar de estas dificultades, el esfuerzo teórico de Bermejo habrá merecido la pena.
Pensa-la Historia es una muestra más de la implacable indepen- dencia crítica de su autor, que reúne en este libro una serie de atractivos, audaces y sugerentes textos que bien podrían servimos de ejemplos de la función liberadora del intelectual comprometido con su tiempo, empeñado en la defensa de los derechos humanos, la tolerancia y la crítica radical.
La lectura de Pensa-la Historia será un placer para cualquier lector con curiosidad intelectual. |
En ocasiones, las fuentes antiguas han sido abordadas con el afán de identificar los lugares y accidentes geográficos que mencionan con los que conocemos en la actualidad.
Ello puede conducir a interpretaciones erróneas, como en el caso de la Ora maritima, un texto complejo y lleno de incógnitas atribuido a Rufo Festo Avieno.
A continuación planteamos una propuesta de interpretación de los versos que tradicionalmente se vinculan con el territorio del Noroeste peninsular (w.
Durante mucho tiempo, las fuentes antiguas han sido abordadas con el afán de reconocer los lugares que se mencionan identificándolos con los territorios que nos son familiares.
Es decir, se ha tendido a la identificación inmediata de sitios y accidentes geográficos o se ha tratado de buscar en los pueblos citados los ancestros de los pobladores actuales.
En ocasiones, este acercamiento puede ser correcto, pero en otras, en cambio, nos conduce a interpretaciones erróneas, fruto más de la influencia de nuestro conocimiento presente que de la información que nos aporta la fiíente clásica.
Este es, en buena medida, el caso de la obra que aquí nos ocupa, la Ora marítima, atribuida a Rufo Festo Avieno.
En esta obra de 700 versos, Avieno describe las costas del sur de Francia y de la Península Ibérica, al tiempo que alude a pueblos desconocidos (estrimnios, sefes, dráganos).
Hay que recordar que los navegantes antiguos realizaban anotaciones de sus viajes aportando información sobre accidentes geográficos costeros, distancias, duración de las rutas, así como sobre los pueblos que visitaban.
A partir de aquí surgieron géneros literarios como la periégesis y el periplo.
La periégesis incluía descripciones de elementos geográficos de la costa y de las regiones del interior, junto con aspectos de tipo etnográfico o mítico; el periplo, más ligado en su origen a los manuales náuticos, recogía datos relativos a la experiencia práctica del navegante.
La Ora marítima podría contener las referencias más antiguas a estas tierras de occidente (s. VI a.
Se trata, en cualquier caso, de un texto complejo, lleno de incógnitas, que ha suscitado un intenso debate historiográfico.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 2.
Tanto la obra como la figura de Avieno siguen abiertas a la polémica y muchos son los interrogantes que permanecen sin respuesta, a pesar de los numerosos estudios que se han realizado al respecto.
Sobre su vida y familia la principal reconstrucción corresponde a J. Matthew^ Así, suponemos que sería originario de Volsinii (Etruria) y habría emigrado a Roma con su familia (por ser ésta la mejor vía para la promoción social y política).
Sabemos que era de rango senatorial y que viviría en Roma en el s. IV, pudiendo ser considerado un buen ejemplo de senador pagano culto, deseoso de mantener, o mejor aún, de resucitar las viejas tradiciones paganas.
A este autor se le han atribuido de forma errónea algunas obras, pero aquellas que corresponde considerar como propias son: la traducción de los Phaenomena de Arato, la Descriptio Orbis Terrae (equivalente a una traducción libre de la obra de Dionisio Periegeta, del s. II) y la Ora maritima, la más importante para toda aquella información relativa a la Península Ibérica.
Una aportación clave al estudio de la Ora maritima fue el trabajo de A. Schulten^, quien dedicó tres años de su vida (1914)(1915)(1916) a la investigación de la misma.
Para ello utilizó mapas costeros de la Península, llegando él mismo a recorrer en barco sus costas.
Este autor concluye que, teniendo en cuenta que la Descriptio Orbis Terrae y los Phaenomena son traducciones del griego de autores anteriores, la Ora maritima debe ser, de igual modo, la traducción de alguna obra precedente.
Defendió, por tanto, la existencia de un único periplo originario, es decir, un paleoperiplo, idea que, con modificaciones, secundaron otros muchos investigadores^ Hay que anotar, sin embargo, que ninguna fuente ni el propio Avieno corroboran esta tesis.
Aun aceptando muchos la teoría de que la Ora maritima tiene su fundamento en algún periplo anterior, surge la polémica a la hora de discer-^ «Continuity in Roman family: the Rufi Festi of Volsinii», Historia, 16 (1967), pp. 490-493. ^ Fontes Hispaniae Antiquae I, Avieno,'Ora Maritima', 1922(Barcelona 1955) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es nir qué obra u obras estarían en su base.
Schulten cree que su autor partió de elementos del periplo de Eutímenes de Marsella (s. VI a.
C), del que tampoco conservamos más que contadas referencias.
A su juicio, Avieno se habría limitado a traducir al latín a un autor griego, un maestro del s. I. a.
C, que, a su vez, se habría servido de fuentes anteriores como el Periplo Marsellés y otros trabajos.
Por su parte, M. Schanz"^ propuso la existencia de dos periplos, uno que abarcaba desde Britania hasta las Columnas de Hércules -siglo II a.
C-y otro, del siglo IV a.
C, que describía las costas de Cádiz hacia el este.
En este caso, un autor posterior, de época augústea, habría sido el responsable de ensamblar ambos textos.
Para A. Blázquez^ Avieno habría partido del periplo del cartaginés Himilcón (siglo VIA^ a.
C), obra que no ha llegado hasta nosotros.
En contra de la existencia de un paleoperiplo se sitúa el trabajo de A. Berthelot^, que alcanza conclusiones muy distintas a las de sus colegas anteriores.
Rechaza la idea de que la Ora maritima sea copia de un antiguo periplo al contener datos tanto sobre la costa como sobre el interior.
A su juicio se trataría, más bien, de un trabajo fruto de la combinación de gran variedad de fuentes y autores, de épocas diversas^ unidos por la mano de Avieno según los gustos arcaizantes de la época.
Estas afirmaciones han tenido un gran seguimiento por parte de los investigadores posteriores^ En suma, permanece pues sin resolverse la cuestión de las fuentes aquí empleadas.
Si bien muy pocos sostienen ya la tesis de Schulten, sí se reconoce la presencia de datos de indudable antigüedad^.
C.) como fuente de; a similares conclusiones cronológicas llega D. ^XichiQnoXh: Rufus Festus Avienus.
Périple Ora Maritima, Barcelona, 1986) niega la existencia de un paleoperiplo y se inclina por considerar la Ora maritima como una síntesis fruto de la elaboración propia de su autor.
Se puede seguir la evolución de esta polémica de forma condensada en J. Mangas y D. Plácido: Testimonia Hispaniae Antigua.
^ Como es el caso, entre otros muchos, de L. Antonelli: / Greci oltre Gibilterra, Roma, 1997, p.
Ante estas dificultades, en los últimos años el interés de los estudiosos se ha ido encaminando hacia la propia literatura coetánea de Avieno, con el fin de comprender mejor el ambiente cultural del siglo IV.
En este sentido, hoy se acentúa la inclinación por resaltar el gusto predominante de la época, arcaizante y proclive a la imitación y a la vuelta a los autores clásicos.
Tengamos presente que la recuperación del pasado era entonces la vía más adecuada para alcanzar la renovación del presente: el pasado romano no cristiano se había convertido entonces en un arma ideológica de primera magnitud, así como en un refiígio para los sectores de las oligarquías senatoriales paganas.
Por todo ello, en la actualidad existe una tendencia proclive a abordar la cuestión atendiendo, ante todo, a sus conceptos filológicos, buscando la interpretación de la Ora maritima a la luz de la tradición literaria e ideológica de su propio tiempo.
González Ponce^^, por ejemplo, incide en el gusto arcaizante de la obra, presente en nombres de ciudades y pueblos (muestra de qué manera se prefieren formas antiguas, ya en desuso, fi*ente a los nombres coetáneos más conocidos).
En conclusión, los estudios más recientes parecen indicamos la conveniencia de acercamos a la figura de Avieno, y a su Ora maritima, partiendo de la base de entenderlo como un escritor del siglo IV, que emplea fuentes diversas para fabricar su composición.
Estos planteamientos nos invitan además a desistir de discemir, por su imposibilidad, qué periplo o periplos utiliza en cada momento.
Por todo ello, se aconseja leer su obra desde la pmdencia y la precaución, huyendo de la tentación, que muchos rechazan^ ^, de identificar en cada verso y topónimo la referencia a un lugar reconocible hoy en nuestra realidad geográfica. ^^ F. J. González Ponce: Avieno y el periplo, Écija, 1995.
Por su parte, A. Balboa Salgado propone un replanteamiento de las formas del estudio tradicional de la obra, relativizando bastante el valor cartográfico de la misma («Rufo Festo Avieno y su Ora Maritima: Consideraciones acerca de un objeto y un sujeto», Gallaecia 13 (1992), pp. 369-398; La Ora Maritima de Rufo Festo Avieno: Problemas textuales y metodológicos, Santiago, 1997).''
Vid., por ejemplo, el trabajo de A. Balboa Salgado: La Ora Maritima de Rufo Festo Avieno..., donde cuestiona la necesidad de buscar correspondencias entre los elementos espaciales citados y la realidad geográfica presente (pp. 11-12).
No obstante, por este camino podemos llegar a caer en el riesgo de anular todo valor histórico al poema y reducirlo únicamente a la categoría literaria^^.
Como veremos muchas son, y en ocasiones muy lejanas, las posibilidades de interpretación de cada accidente geográfico.
A pesar de todo, es difícil que el historiador renuncie a intentar buscar aproximaciones a espacios geográficos hoy conocidos e, incluso, se atreva a realizar algunas identificaciones.
En algunos casos puede sorprendemos la facilidad con la que cada autor quiere acercar a su propio mundo físico el relato, como una forma de apropiación inconsciente de la fuente.
En última instancia, esta postura nos permite analizar otros muchos elementos que acompañan el relato y que tienen un indudable valor histórico, cuyo estudio debemos afrontar.
Aun siendo conscientes del riesgo y de los errores que entraña, algunos trabajos de recopilación y estudio de fuentes antiguas, publicados en los últimos años, han intentado eludir los aspectos más controvertidos del tema con fortuna desigual ^^ A continuación recogemos una propuesta de lectura de los versos que podrían hacer referencia al territorio del noroeste peninsular (vv.
El texto alude con gran imprecisión a las tierras Estrímnicas (vv.
90-98) lo que ha dificultado en extremo la identificación de sus parajes.
Por esta razón no es de extrañar que, según el autor o la corriente historiográfica, se hayan situado en Galicia, la región de Bretaña, las Is-'^ Como parecen preferir F. J. González Ponce (Avieno y elperiplo...) o P. Villalba i Vameda (Ruf Fest Avié.
También F. J. Gómez Espelosín reconoce recientemente la escasa utilidad de la obra en cuanto a su valor geográñco ya que, en su opinión, los datos que contiene se han ido convirtiendo con el paso del tiempo en tópicos, ajenos a la realidad y, en algunos casos, en meros recursos retóricos o literarios (El descubrimiento del mundo.
^^ Como las publicaciones de la T.I.R. o la reedición de las Fontes Hispaniae Antiquae de Schulten en el proyecto de Testimonia Hispaniae Antigua, dedicado en su primer volumen a la obra de Avieno.
^"^ De forma general se puede seguir el trabajo de J. Mangas y D. Plácido: Testimonia..., en cuya redacción colaboramos. las Británicas, o incluso, en una interpretación mucho más meridional, en tierras andaluzas ^^ En su momento halló un amplio seguimiento la tendencia de identificar los párrafos referidos a la Oestrymnia y a Ophiusa con el territorio de Galicia.
Esta práctica fiíe seguida, ante todo, por autores gallegos^^, siendo quizá López Cuevillas uno de sus máximos defensores^^ También existen investigadores que se inclinan por Bretaña y las Islas Británicas^^ Entre los más destacados se encuentran K. Müllenhoff ^ y A. Schulten.
Para ellos, el cabo Oestrymnis (v.
91) correspondería al Ouessant, la Punta de S. Mathieu, el cabo Penmarch o la Punta de Raz, según los autores; el golfo Estrímnico (v.
95) se hallaría en la zona situada entre Brest y Douamenez; las islas Estrímnidas (v.
96) se corresponderían con las pequeñas islas del este de Ouessant o del suroeste de Gran Bretaña^^; la isla Sagrada (v.
108) parece ser Irlanda, habitada por los Hibemos y, finalmente, la isla de los Albiones (v.
112) se identificaría con Gran Bretaña.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
^^ La indefinición de los datos ha llevado a diferentes autores a ubicar esta descripción en la costa andaluza: A. Blázquez y Delgado Aguilera: El periplo de Himilco, Madrid, 1909; y, posteriormente, F. Wattenberg: «Saltes, la isla de la Atlántida y Tartessos», B. S. A. A. 32 (1966), pp. 125-205.'^ Sirvan como muestra estas palabras de M. Murguía: «Así lo expresa Festo Avieno, si por las islas y tierras Oestrymnicas, se ha de entender como quieren algunos la región gallega, y como parece desprenderse de aquel interesante, pero obscuro texto, cuyas indicaciones no permiten dudar un momento que el poeta geógrafo se refería en esta ocasión a nuestro país» {Historia de Galicia, La Coruña, 1901, p.
«Aparte de ciertas inexactitudes o exageraciones, propias de la poesía, siquiera sean didácticas, no se puede dudar que el poeta latino refirió a Galicia y sus gentes, cuando habló de las Oestrynindas» {ibidem, p.
Y fuera de Galicia, podemos señalar a F. Los habitantes de la región emplean unos barcos de piel (v.
106) que aparecerán también mencionados en otras fuentes^^ Estas embarcaciones utilizaban como armazón un entramado de mimbre que revestían, en su parte extema, con pieles cosidas para evitar el paso del agua.
La flexibilidad del material dotaría a estas naves de una gran capacidad de adaptación al mar, necesaria para surcar el océano^^.
El dato de que tartesios y gaditanos comerciaban en los límites de las Estrímnidas (v.
113-116) no supone ninguna ayuda a la hora de determinar el emplazamiento concreto de estas tierras.
La presencia de estaño o la existencia de contactos comerciales con el mundo tartésico no es exclusiva de ninguna de las regiones apuntadas.
El esquema comercial de Tartesos incluía en sus viajes de intercambio o aprovisionamiento no sólo el litoral gallego, sino también las costas de Bretaña.
Tras anotar la situación del Golfo de Vizcaya (golfo de Ofiusa, vv.
147-148), el relato parece adentrarse definitivamente en tierras hispanas.
152), del griego ô(|)iç, literalmente 'tierra de serpientes', se entiende el conjunto de Hispania.
Esta designación, dada probablemente por los masaliotas, engloba el territorio que sigue inmediatamente al Golfo de Vizcaya y, por extensión, a su parte septentrional y occidental.
Ofiusa fue llamada también Oestrymnis (v.
154), denominación anterior a las fuentes griegas, que recoge, posiblemente, noticias de origen cartaginés.
Allí habitaban los Estrímnicos (v.
155) quienes, al parecer, serían los pueblos megalíticos artífices de la cultura del Bronce Atlántico en el Noroeste (con estrechas vinculaciones con Irlanda y Gran Bretaña), supuestamente expulsados o sometidos por grupos celtas.
Este pasaje, en el que se refiere cómo los Estrímnicos fueron expulsados por una multitud de serpientes (vv.
^^ Vid. al respecto J. Alvar Ezquerra: La navegación prerromana en la Península Ibérica; colonizadores e indígenas, Madrid, 1981, pp. 228-229. ^^ Seguimos la revisión del pasaje planteada por J. C. Bemejo Barrera, «Un país devastado por la plaga», en J. C. Bermejo (ed.)
De igual modo lo interpreta A. Balboa Salgado: La Ora Maritima de Rufo Festo..., pp. 24-25.
Schulten, ante la imposibilidad de admitir una invasión real de serpientes, asoció en su día el término griego arj Tueç (sQvpiQnté) con el grupo de población de los sefes^"^.
Se narraría entonces, según dicho autor, la invasión de un pueblo celta que en su desplazamiento habría expulsado al grupo de los Estrímnicos.
Esta solución fue asumida ampliamente y completada, entre otros, por López Cuevillas y Bouza Brey, quienes hicieron de la serpiente el animal totémico del pueblo invasor.
Estos autores utilizaron como argumento la pervivencia de dicho culto en el folklore contemporáneo de la serpiente en Galicia^^
No obstante, hoy se cree que la interpretación del texto pasa por comprender su naturaleza mítica.
En este sentido, en diferentes culturas se reconoce el tema mítico, de carácter apocalíptico, de plagas de animales que asolan territorios remotos.
Este mito se encuentra en la propia historiografía griega: la mitología helénica situaba a monstruos serpentiformes en parajes alejados de la civilización.
La construcción mitológica permite afrontar la descripción de una región prácticamente desconocida, como a la que aquí nos traslada Avieno, y que se imagina, por esa razón, plagada de animales fantásticos o nocivos, como las serpientes.
Continúa el relato con la descripción geográfica de la orla marítima de norte a sur.
El litoral es descrito, de forma detallada, respondiendo a las anotaciones que podría haber hecho un navegante en una singladura por la costa.
160)^^ se identifica con el cabo Ortegal, el extremo más occidental de la costa norte de la Península, y, justamente por ello, de referencia casi obligada en las fiíentes^^.
Para L. Monteagudo se trataría exactamente de la Punta dos Aguillóns^^ ^"^ A. Schulten: Avieno,'Ora Marítima'..., p.
90. ^^ F. López Cuevillas y F. Bouza Brey: «Os Oestrimnios, os saefes e a ofiolatría na Galiza»..., pp. 29-193.
Carece de fiíndamento establecer relaciones entre las formas míticas de serpientes, supuestamente vinculadas a antiguas culturas del N. O., con las formas míticas que adoptan en la actualidad en el folklore gallego.
Los mitos asociados con ciertos restos arqueológicos de la Antigüedad sólo nos ilustran, como tales, sobre la propia sociedad que los cuenta, pero no sobre aquella que construyó el objeto que sirve de soporte al mito.
F. Criado Boado: «Serpientes gallegas; madres contra rameras», en J. C. Bermejo Barrera (éd.): Mitología y mitos....
Entrando en el litoral portugués, la isla consagrada a Saturno (v.
165) correspondería a la isla Berlenga, ubicada frente al cabo Carboeiro.
El periplo parece referirse al oleaje intenso que azotaba la isla, al estar rodeada de escollos (vv.
171-172) se identifica con el cabo de Roca, punto más occidental de toda la Península^^, que antecede al estuario del Tajo.
Se detiene Avieno en la descripción del estuario, el golfo de Lisboa (vv.
174-177), muy abierto, al que el navegante accede beneficiándose primero del viento norte y después del sur^^ A continuación, se halla el cabo Ceprésico, o Cémpsico (vv.
De acuerdo con la lectura geográfica que estamos siguiendo, coincidiría con el actual cabo EspicheP^.
Avieno relataría el fenómeno que produce el río Sado al desembocar en el mar, enturbiando con su limo las aguas (vv.
184-194)^^ Parece que aquí se da por finalizado el territorio de Ofiusa, ya que se procede a enumerar los pueblos que la habitan.
La narración abandona por ello la costa y se adentra en el interior.
Se mencionan pueblos cuyos nombres no volverán a aparecer en las fiíentes y cuya localización e identificación, muy problemáticas, han abordado numerosos filólogos y arqueólogos^"^.
hipótesis que sitúan el cabo en una posición más meridional: la desembocadura del Miño (Martins Sarmentó: Rufo Festo Avieno, Ora Marítima..., p.
42), el cabo Silleiro, en la entrada de la ría de Vigo (Berthelot: Fes tus Avienus.Ora Maritima..., p.
67) o la desembocadura del río Vouga (J. Alvar: «El comercio del estaño atlántico durante el período orientalizante», Memorias de Historia Antigua 4 (1980), p.
46). ^^ A. Schulten, Avieno,'Ora Maritima'...,p.
93. ^^ El estuario del Tajo sufrió una profunda transformación morfológica debido a la acumulación de sedimentos de origen fluvial, depositados a lo largo del tiempo, que provocaron la anexión de muchas de sus islas a tierra firme.
^"^ La interpretación del poema ha de ser en este punto, al igual que al tratar de los Estrímnicos, muy cautelosa, rechazando anteriores intentos de ver en el texto una guía literal para conocer a los antiguos pobladores del N. O. peninsular.
Vid. de forma orientativa, A. J. Orrio: «Los celtas en el Noroeste», en Los celtas en la Península Ibérica.
195) podrían definirse como tribus indoeuropeas, introductoras de la metalurgia del hierro, asentadas desde el s. VI a.
C. en los valles del Duero y Tajo (sefes) y en el Alto Alentejo (cempsos).
Se trata de grupos que dejarán sentir su influencia sobre el sustrato cultural anterior, perteneciente a la Edad del Bronce.
En la expresión 'rápido luso' {pernix lucís, v.
196) se puede rastrear una referencia, en su caso sería la más antigua, a los antepasados de los lusitanos, que habrían ocupado el territorio situado al norte del Tajo y la cuenca inferior del Duero^^.
Estrabón (3,3,6) quizá confirme esta identi-ficación^^.
197)^^, prácticamente desconocida, podríamos calificarla como tribu precelta, que ocuparía la región septentrional de la Península^^, asiento posteriormente de astures, cántabros y galaicos.
El relato retoma la línea costera alcanzando la isla de Petanion (v.
199), situada en las proximidades de la orilla norte del estuario del río Sado.
En la actualidad se halla integrada en la península de Sta.
Catarina, ubicada frente a la ciudad de Setúbal, debido a un fenómeno de deposición de arenas fluviales"^^.
Aceptando esta localización, el'puerto ex-^^ Dionisio Periegeta v.
393. ^^ La lectura original, que aquí se mantiene, pernix lucís, fue alterada por Shrader, quien prefirió la fórmula pernix ligus.
Ello dio lugar a la aparición de una teoría sobre la presencia ligur en el poblamiento peninsular (A. Schulten: Avieno,'Ora Maritima'...,p.
94, entre otros autores), hoy completamente desechada.
En contra de esta lectura reaccionó en su día Berthelot (Fesíus Avienus.
70) y, con posterioridad P. Vilalba y Vameda: «El text critic de l 'Ora Marítima d' Avie», Faventia ll\ (1983), p.
39. ^'^ Estrabón (3, 3, 6) coincide a la hora de caracterizar a los lusitanos como ágiles (ó^eíc) y Hgeros (Koi)(t)ouç).
^^ El nombre podría tener también relación con el mundo mítico de la serpiente, derivando del griego ôpdcKOV.
^^ La falta de datos sobre este grupo lleva a Schulten {Avieno,'Ora Maritima'..., p.
94) a calificarlo de pueblo ligur, o a la consideración de tribu imaginaria por parte de Berthelot.
^^ La descripción geográfica de dicho estuario no correspondería exactamente con su aspecto actual; habría que tener presente la evolución morfológica sufrida por el mismo (E. Prescott Vicente: «A foz do Sado e os territorios dos Cinetas..., p.
También se ha apuntado una identificación más meridional para la isla de Petanion: la isla de Pessegueiro (Alentejo, 15 km. al sur de Sines); |
Por JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ
En BROWN, R, El cuerpo y la sociedad.
Los hombres, las mujeres y la renuncia sexual en el cristianismo primitivo, Barcelona, 1993, p. ción"^, seguidas desde as curias episcopais, coa intención clara de contrólalas e supedítalas ao bispo: «(...)
Manda a todos los clérigos que no reciban en sus iglesias a ningún religioso a predicar, salvo aquel que for presentado según deve e con letra del sennor arçobispo (...)»^.
Mentres no sínodo de 1289 de Santiago requiríase para a primeira tonsura que os aspirantes soubesen cantar, 1er e dicir as Horas, a risco de perder o beneficio^ no sínodo mindoniense do 1547, as esixencias aumentaran considerabelmente, solicitándose que os cregos soubesen 1er en latín e romance, estivesen principiados en gramática e tivesen un bo do-^ Actividade para a que, fixándonos no caso estudiado da Pontevedra medieval, estarían mellor preparados.
En ARMAS CASTRO, Pontevedra en los siglos XII al XV.
Configuración y desarrollo de una villa marinera en la Galicia medieval, Santiago de Compostela, 1990, tese de doutoramento, p.
^ Constitución 4^ do sínodo do arcebispo López de Mendoza no 1431, en GARCÍA y GARCÍA, A. Synodicon Hispanum.
^ TELLECHEA, I., El Obispo ideal en el siglo de la Reforma, Roma, 1963, p.
Problema que se volverá constatar no 1528, polo que no sínodo se decidirá crear a cátedra de gramática e canto, para facilitar a aprendizaxe^^ ^ «(...)
Para prima tonsura, ha de saber leer muy bien romance, e latin, e ser algo principiado en gramática, y sepa muy bien la doctrina Christiana (...)», en Ibid., p.
E antes de que sean hordenados de horden sacerdotal (...) saben rezar las Horas canónicas e regirlas por sy, e saben el oficio de bautizar e que lo lean despachadamente, e el oficio de velar los novios.
E la sacra que la sepan quasi de coro, que la lean despachadamente, syn duda en ella, pausada e licteradámente, e el oficio de la extremaunción (...)». en Ibid, p.
82. ^^ «(...) las quales /7or la grand ynorançia que fallamos la mayor parte de los clérigos de nuestro obispado por no saber nin entender latin, mandamos escrivir e poner en vulgar, porque todos las entiendan (...)», en Ibid., p.
Esforzó que se mantería no s. XVII.
En BARREIRO MALLÓN, B, «El clero de la diócesis de Santiago: estructura y comportamientos (siglos XVI-XIX)», en Compostellanum, vol. XXXIII num.
82. ^^ Asi fai A. Ricquoi nun artigo, analizando o aumento da circulación de libros eclesiásticos e a multiplicación de centros de estudio.
154), Binz resalta coma a maioria dos cregos saben 1er, xa no s. XV, co que o nivel básico de cultura estaría garantido (BINZ, L., op.cit., 1973, p.
355 Non nos situaríamos, pois, nun problema de conductas incorrectas, senón de valores non aceptados, de modelos eclesiásticos diferentes.
2^ MARCOS MARTÍN, A«Religión «predicada» y religión «vivida».
Constituciones sinodiales y visitas pastorales: ¿un elemento de contraste?», en La Religiosidad Popular, t II: Vida y muerte: La Imaginación religiosa, Barcelona., 1989, p.
Despois, claro está, de conseguir asegurar que o sacerdote, polo menos, proclamase a palabra^^, e a partir de ai expor os fundamentos da doutrina^^ ata chegar a algo semellante do que hoxe entendemos por catequese^^. ^^ «(...) que los rectores de las yglesias enseñen a los sus feligreses el Pater noster e Credo in Deum e el Avemaria e los artículos de la fee e los dyez mandamientos de la ley (...)».
^^ Neste sentido, no sínodo de Tui no 1526 dictaminábase: «(...)
Otrosy que cada cura, o su teniente, sea obligado a declarar y declare cada hun domyngo todo el año, el hevangelio a sus parroquianos (...)», en Ibid, p.
Otrosi que se pongan tablas en las yglesias, que contengan los artículos de la fe, y diez mandamientos, y siete sacramentos, y obras de misericordia, y los siete pecados mortales, y las virtudes, y los sentidos, y los dones del Spiritu Santo.
Otrosi que se de aponer el Ave Maria, Pater Noster, Credo, Salve Regina, en latin y en romance; y se aya tablas dello en cada yglesia, enclavada frontero de la entrada como por todos se vea, y se lea por los curas en los domingos como adelante se dira (...)», en Synodicon, p.
^^ Sínodos ourensáns do 1544-1545: «(...) que todos los curas, capellanes o sacristanes, después del primero dia de Quaresma hasta el Miércoles de la Tinieblas, digan la Salve a la hora de vísperas tarde, e después de dicha enseñen a los niños e niñas de la parrochia signarse e santiguarse, seyendo menores de doze años, e los artículos de la fe y los mandamientos de Construíuse no plano lexislativo un esquema de predicación que tentaba chegar a todas as capas da poboación.
O sacerdote ergueríase coma o director de toda esta acción catequética e quen velaría por que o nivel dos laicos fose o mais óptimo posíbel.
Como xa observamos antes, a principal diferencia entre a formación mínima que se He pedían aos cregos para chegar a sacerdotes entre o s. XIII eos.
II2: La Iglesia en la España de los Siglos VIII al XIV, Madrid, 1979, pp. 292-293. ^^ RAPP, F. La Iglesia y la vida religiosa en Occidente a fines de la Edad Media, Barcelona, 1973, p. día^^, xa CO apremio que se efectúe con anterioridades^.
Porque respondía a un modelo eclesiástico determinado, que pretendía constituir aos eclesiásticos coma un grupo A aplicación deste sacramento volve limitar grandemente o parentesco espiritual.
En resumo, as normas volven ser tardías (múltiplicanse a partir dos Reis Católicos), mais as esixencias son claras.
As dificultades para a consolidación sacramental na Idade Media irán así, unidas inexorabelmente, á mínima implantación deste modelo oficial antes do Concilio de Trento.
E que tañendo a la missa mayor, todos los que tienen tiendas de qualquier mercaderia las cierren; e que los taverneros ni mesoneros
Xa dentro da misa, o propiamente rito eucarístíco, coa comuñón.
Dende os sínodos se regulou a obrigatoriedade e as veces que os fiéis deberían comungar, con normas numerosas e variadas^^, que se acompañaron doutras disposicións que indicaban a idade mínima para poder exercela^^, que quedou fixadanos sínodos de Ourense do 1543-1544, onde se indica: «(...) estatuymosy mandamos sopeña de descomunión que desde aquí adelante para siempre jamas todas e qualesquier personas, hombres e mugeres (...) e los de diez e ocho arriba se confiessen e reciban el Santo Sacramento (...)>P^.
Como fin a este apartado chamemos a atención sobre un aspecto que, se seguisemos únicamente a lexislación sinodal, non conseguriamos captar en proñmdidade.
En NEIRA PÉREZ, X.M. As confrarías dos clérígos da Concepción na diócese de Santiago, Noia, 1999.
O esforzó lexislativo no ámbito matrimonial estendeuse alen do enlace.
En DUBY, G, El caballero, la mujer y el cura.
El matrimonio en la Francia feudal, Madrid, 1982, p.
63. ^^ PALLARES, M.C., e PÓRTELA, E., «La iglesia en la historia», en Las religiones en la historia de Galicia (GARCÍA, M (ed)), Santiago, 1996, p.
121 Mais sabemos das dificultades que existiron para que arraigase este sacramento^^.
Recóllese no Recuento de las Casas Antiguas del Reino de Caliza, de Vasco de Aponte, coma «(...)
Carçia Martiz de Barbeyra (...) asta tanto el arçobispo se concertó con él de le hacer feudo de Cira, con más que le dio la pertigueria -no diré ^^ TABBAGH, V., «Croyances et comportaments du clergé paroissal en France du Nord à la fin du Moyen Age», en Le clergé délinquant (XIIF-XVIIF siècle), Dijon, p.
Mandamos que los curas tengan gran dilixencia en que ninguno se muera sin recibir este sacramento; y si hallaren que el clérigo ha estado con el dicho fligres, teniéndolo de la mano, sin que le aia administrado el dicho sacramento, que pague un florin (...)»^^^.
Otrosí encargamos a los dichos curas o sus tenientes amonesten a sus parrochanos en sus yglesias, y a los enfermos, que en sus testamentos se acuerden desta su madre yglesia de le hazer la manda de sétima acostumbrada (...)»^^^.
Tomo II: Galicia en la época Medieval, A Coruña,1991, p.
XII-XIII, comportou a necesaria consolidación do modelo oficial para que esta se levase a cabo.
Muerte y sociedad en Castilla durante la Baja Edad Media, Toledo, 1996, pp. 129-130. ^^^ GARCÍA ORO, J., Cisneros y la reforma del clero español en tiempo de los Reyes Católicos, Madrid, 1971, p. tal, non so na realización do acto, senón no control das persoas que se encaminaban a el.
246. ^^^ A confesión anual, a comuñón pascual: «(...) |
La tasa más importante que pesa sobre el clero gallego es la décima, entregada inicialmente en beneficio del pontificado y más tarde al tesoro real, dando lugar al canon que en el siglo XV se conoce como «décima y subsidio del clero».
El pago que el representante diocesano hace al recaudador pontificio o real es el punto final de un proceso cuyos pormenores son aquí descritos para el caso de las diócesis gallegas.Este gravamen, que afecta a todo los beneficios diocesanos, dio lugar al nacimiento de un tipo documental específico conocido como tasación en el que se establece la cantidad que cada contribuyente debe aportar y que es de gran interés para el acercamiento a la geografía diocesana bajomedieval.
O no) que existieron en cada diócesis, cuáles fueron sus rentas, quienes y cuántos eran los clérigos que los servían, cuándo y de qué modo se aplicó a esta red beneficial la estructura de arciprestazgos y arcedianatos o cuántos y cuales beneficios fiíeron usufructuados por otras entidades y personas religiosas.
Con estas carencias, el investigador tiende a tomar como referencia la geografía administrativa reciente a la que aplica criterios correctores tales como obviar las parroquias de nueva creación o reformular los límites de los actuales arciprestazgos.
Una lectura atenta de las visitas diocesanas más completas procedentes del XVI y de textos como las Memorias del arzobispado de Santiago de Jerónimo del Hoyo proyectan una imagen del espacio diocesano que es más clara y completa pero, sobre todo muy diferente, al incorporar, por ejemplo, noticia de advocaciones, circunscripciones parroquiales y oratorios hoy desaparecidos.
Es necesario, sin embargo, intentar retrotraer las noticias sobre la cuestión.
Por ello, la documentación relacionada con el cobro de las tasa denominada décima o subsidio del clero, que afectó a la casi totalidad de las personas e instituciones eclesiásticas, constituye una herramienta de gran interés y utilidad para subsanar estas deficiencias.
Especialmente importantes resultan para el acercamiento a las diócesis gallegas hasta bien entrada la Edad Moderna -cuando comenzamos a disponer ya de las primeras visitas episcopales o arcedianales de cierta envergadura^
EL SUBSIDIO Y LA DECIMA
Las rentas procedentes de los bienes y derechos propiedad de las distintas instituciones eclesiásticas estuvieron sujetas, sobre todo a partir del siglo XIV, a tributación fiscal inicialmente y de modo esporádico e individual en beneficio de la Cámara Apostólica y más tarde de manera casi general y obligatoria también del tesoro real.
En un proceso lento pero de creciente alcance se van ampliando el número de contribuyentes, las razones de tributación y la complejidad de los procesos y personas ^ Las visitas pastorales en el ministerio del obispo y archivos de la Iglesia, Asociación de Archiveros de la Iglesia en España, Madrid, 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es implicadas.
De los gravámenes a que están sujetas las distintas entidades religiosas, el estudio de la décima y subsidio presenta gran interés pues supone un acercamiento a la relación de las iglesias diocesanas con la curia pontificia, ejemplifica de qué modo incide la creciente centralización aviñonense en las sedes y muestra cómo la hacienda real de Castilla fiíe, progresivamente, desviando las aportaciones gallegas -en realidad, de las de todas las iglesias del reino-en su beneficio.
Ya a principios del siglo XI, la administración fiscal del pontificado recibe el nombre de Cámara Apostólica; es también en este momento cuando se tienen las primeras noticias precisas sobre ingresos más o menos estables procedentes de diócesis ñiera de Italia; desde el siglo siguiente, esta instancia centralizará todos los asuntos relativos a las finanzas de la sede pontificia^.
A partir de este momento, los afanes de esta dependencia se volcarán en racionalizar la gestión y acrecentar las vías de ingresos; la maduración definitiva tiene lugar durante el período aviñonés cuando los acontecimientos ponen en serias dificultades al tesoro papal.
Es entonces cuando se introducen nuevas tasas que son, además, de mayor alcance y cuando se maduran organigramas y procedimientos que incrementan considerablemente la eficacia de la recaudación.
Las tasas más antiguas son los servitia (communia y minuta), los pagos relacionados con el cumplimiento de la visita ad limina apostolorum y la porción de los bienes de los prelados difuntos que percibe el Papa {ius spolii).
A ellos se unirá, porteriormente, la annata devengada por los "^ A pesar de su antigüedad, siguen siendo básicos para el estudio de esta cuestión los estudios de FAVIER, J., Les finances pontificales a l 'époque du Grand Schisme d' Occident (1378-1409), Paris, 1966; LUNT, W.E., Papal Revenues in the Middle Ages, New York, 1934; SAMARAN, C. & MOLLAT, G, La fiscalité pontificale en France auXIVe siècle, Paris, 1905.
Para el reino castellano v.
FERNÁNDEZ CONDE, J. & OLIVER, A., «La corte pontificia de Aviñón y la Iglesia española», en Historia de la Iglesia en España (siglos VIII-XIV) (Madrid, 1981); GOÑI GAZTAMBIDE, J., «El físcalismo pontificio en España en tiempo de Juan XXII», Anthologica Annua 14 (1966): pp. 65-69; ZUNZUNEGUI, J., «La Cámara apostólica y el Reino de Castilla durante el Pontificado de Inocencio IV (1352-1362)», Anthologica Annua 1 (1953): pp. 154-184; asi como las páginas dedicadas por T. de AZCONA a este tema en AZCONA, T., «Reforma del episcopado y del clero en España en tiempo de los Reyes Católicos y de Carlos V (1475-1558)», en Historia de la Iglesia en España (Madrid, 1979), v.
Sobre este tema se expondrán sólo los aspectos más generales puesto que ya ha merecido un buen número de estudios. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es beneficios de colación pontificia^ Todos -eclesiásticos y laicos-deben además realizar desembolsos de costo variable en concepto de tasas de cancillería o derechos por indulgencias^, tributos que se vuelven más gravosos durante el siglo XV cuando el valor de aquellos anteriormente más significativos (como los servicios) es rebajado.
El tributo de mayor alcance -sobre todo a medio plazo-son los subsidios solicitados por los papas a algunos prelados y diócesis con motivo de necesidades especiales de la Iglesia y pueden llegar a afectar directa o indirectamente a todo el clero diocesano^.
Pueden ser solicitados al obispo o a los clérigos, aunque parece ser frecuente que los primeros acaben repercutiendo total o parcialmente el pago en los segundos.
Suelen presentarse como dádivas caritativas -tanto el abonado al Papa como el entregado por la clerecía a su prelado-y las cantidades pagadas suelen ser proporcionales a las rentas globales del beneficio.
Existen noticias sobre desembolsos de este tipo realizadas por arzobispos de Santiago: en 1326, Berenguel de Landoira -como responsable de la colecta en su provincia eclesiástica-abonó una importante cantidad para la lucha de la Iglesia contra los herejes milanesesl Con carácter en principio extraordinario, los papas comenzaron a cargar las rentas de los beneficios eclesiásticos con una tasa equivalente al 10% de los rendimientos.
Es el tributo conocido como decima, inicialmente aplicado al auxilio de Tierra Santa y, más tarde, a las necesidades generales de la Iglesia^.
Las primeras exigencias de este tipo tienen como finalidad financiar las Cruzadas y la primera solicitud de carácter general emana del IV Concilio de Letrán, gravando a todos los beneficios con un ^ V. nota supra. ^ LUNT, Papal revenues; pp. 103-134. ^ Ibid.; pp. 77-81.
Según Samaran y Mollat (SAMARAN & MOLLAT, La fiscalité', p.
56), los papas se limitaron a aprovechar una costumbre ya establecida por los obispos en sus diócesis al recaudar para necesidades puntuales aportaciones del clero diocesano; y en efecto, este tipo de peticiones -bajo la denominación de subsidio caritativo-son mencionadas en la documentación incluso en el siglo XV (GARCÍA Y GARCÍA, A., Synodicon hispanum.
I, Galicia, Madrid, 1981; sínodos de Mondoñedo 1498sínodos de Mondoñedo y 1502;;Santiago, 1435, c.4) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 20% de sus rendimientos durante tres años.
En adelante, con una duración variable y con una tasa de exacción también diferente serán otorgadas por papas o concilios para auxiliar a las necesidades de la guerra contra el infiel o para cubrir el déficit del tesoro pontificio.
Se beneficiarán de ella de un modo creciente algunas haciendas reales, especialmente los reinos hispánicos que la reclamarán como ayuda indispensable para continuar la guerra contra los musulmanes de la Península.
El interés conjunto de la Cámara Apostólica y de los Reyes por hacer de esta tasa un item estable e interesante de sus ingresos provocará una cierta modificación en la forma y en los modos de recaudación de la décima, que acabará cristalizando en el denominado subsidio^^.
A efectos prácticos, algunos de los impuestos ya mencionados presentan ciertas dificultades pues no se trata de cobrar una cantidad fija y predeterminada a un número de personas y entidades previamente conocidas sino que es preciso calcular en el momento de cada recaudación quienes son objeto de tributación y qué cuantía debe reclamarse a cada uno.
Para resolver este inconveniente la Cámara Apostólica desarrolla un procedimiento -la taxatio o tasación-, crea una figura administrativa que la supervisa y organiza el cobro -el colector o colectores-y divide la Cristiandad en demarcaciones -las colectorías-.
Todo este sistema existe ya a finales del siglo XIII y gana considerable eficacia en el XIV: los colectores generales designan a una o varias personas que en cada diócesis se informan de los beneficios y sus rendimientos bajo el juramento que realizan sus poseedores y determinan la cantidad a pagar; esta estimación es revisada por el colector quien valorará la existencia o no de fraude u ocultación^ ^ La relación resultante -verdadera guía de la geografía económica y fiscal de cada diócesis-es utilizada en la recaudación de ítems de valor proporcional al montante de los ingresos.
Respecto a la décima -sin duda el canon con más contribuyentes-Gregorio VII y Bonifacio VIII establecen de modo preciso el cauce de una tributación a la que están sujetos todos los que disfrutan de algún tipo de patrimonio eclesiástico.
Existen, no obstante, exenciones: los hospita-^^ Sobre los pormenores de la derivación de esta tasa hacia el tesoro real castellano y los procesos relacionados véase infra.
1^ (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es les y casas para pobres y enfermos (incluyendo a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén), religiosos que viven de la limosna y la predicación (órdenes mendicantes) y los clérigos seculares cuyos ingresos son inferiores a 7 florines anuales.
En 1301 el papa Bonifacio otorga un edicto sobre el tema en el que con precisión y detalle se desglosa el modo en que se realiza el cálculo y el tipo de ingresos que se computan (por ejemplo, cómo deben valorarse los procedentes de las pesquerías o los prados) y cuáles no han de ser tenidos en cuenta (como lo gastado en el sustento de la comunidad monástica o en la reparación de iglesias y ciertas edificaciones).
Dispone también que el pago debe realizarse en dinero contante de la moneda común de la tierra, cuáles son las penas en que incurrirán quienes se resistan o cometan fraude y cómo ha de conducirse el colector a la hora de ejecutarlas^^.
Establece, asimismo, dos vías para deducir la cantidad a pagar en cada beneficio -que una vez elegida no podrá modificarse-: a priori sobre una estimación de los ingresos anuales o bien a posteriori sobre el valor real de lo percibido^^ La actividad de los colectores apostólicos en el reino castellano es conocida, sobre todo, a partir del período de Aviñón, cuando todo este engranaje administrativo comenzó a tomar cuerpo y a ganar en eficacia aunque, según todos los indicios, su experiencia distó mucho de ser satis-factoria^"^.
Las diócesis gallegas quedaron quedaron incluidas en la colectoría del norte del reino, la de Burgos.
En el proceso de formación de los estados bajomedievales -y a través de ellos los modernos-, la creación de administraciones hacendísticas y la consolidación de las bases financieras son dos fenómenos de gran inte-'^ Recogido en la legislación canónica en Extravagantes Comunes, lib. 3, tit.
^^ Esta última circunstancia, unida a posibles maniobras de ocultación y resistencia, contribuye a alargar los procesos de recaudación llevados a cabo en cada diócesis.
^^ La evolución general, datos concretos y documentación relacionada en FERNANDEZ ALONSO, J., «Los enviados pontificios y la colectoría de España de 1466 a 1475», Anthologica Annua 2 (1954) res.
En el caso castellano, los ingresos del clero aparecen desde muy pronto como objeto de apetencia de los oficiales de la Corona.
Si bien existen noticias anteriores, según Nieto Soria, este proceso de fiscalización de los ingresos eclesiásticos por la Corona tiene lugar entre 1252 y 1369, momento en el cual el modelo impositivo está plenamente configurado.
Las figuras hacendísticas más importantes son las tercias reales, las décimas y subsidios y, sobre todo a partir de finales del siglo XV, la Cruza-da^^ El primer precedente claro de esta desviación en beneficio de las arcas regias es la concesión de Inocencio IV a Femando III de la sexta parte de las rentas decimales percibidas en el reino.
Son las llamadas tercias reales que acabarán siendo renovadas anualmente y serán un ingreso estable de la hacienda reaP^.
La décima, tasa esporádica equivalente a la décima parte de los ingresos eclesiásticos destinada a sufragar los gastos pontificios generados por la guerra en Tierra Santa, acabará siendo un ingreso corriente y estable del tesoro real castellano.
La causa general esgrimida por el pontificado para su imposición (la lucha contra el infiel) es aducida por los sucesivos monarcas que consideran inapropiado desviar estas cantidades hacia otros frentes de guerra siendo que en su reino existe una cruzada propia contra los musulmanes^^.
Con la intención clara de fiscalizar las rentas eclesiásticas y financiar las campañas andaluzas, la Corona castellana busca y encuentra -cada vez con mayor frencuencia-privilegios pontificios que le permiten disfiutar del diezmo del clero.
La historia de la décima es algo más compleja que la de las otras formas impositivas del tesoro real.
Es siempre fiuto de un privilegio pontificio, las más de las veces nacido tras una dificultosa negociación entre el pontificado y los embajadores castellanos^^ Puede concederse por un año o por un período de ellos, pero es siempre fruto de una concesión graciosa del'' NIETO SORIA, Iglesia; pp. 312-313.
GOÑI GAZTAMBIDE, J., Historia de la bula de cruzada, Vitoria, 1958.
1^ LADERO QUESADA, M.A., El siglo XV en Castilla.
Fuentes de renta y política fiscal, Barcelona, 1982; pp. 32-35, 50 y 190-191; NIETO SORIA, Iglesia; pp. 317-321. ^^ Habría que tener en cuenta también otras consideraciones tales como que la insistente actividad de los colectores pontificios tiene como consecuencia la salida del reino de importantes cantidades de moneda acuñada en oro.'^ NIETO SORIA, Iglesia; pp. 324-337; GOÑI GAZTAMBIDE, Bula de cruzada; loe. cit. Papa que, en principio, se resiste a que los reyes disfruten en exclusiva de estas ganancias; por ello, y hasta el tiempo de los Reyes Católicos, una parte de lo localmente recaudado es recibido por los colectores pontificios^^.
En ocasiones, la concesión pontifical se relaciona con una imposición reclamada en toda la Cristiandad otras veces, en cambio, se trata de décimas específicas limitadas al reino castellano.
Desde 1309 y aún más allá de la toma de Granada tributa el clero castellano en beneficio de las empresas guerreras de sus reyes.
El pontificado aún a regañadientes debió encontrar positiva esta evolución pues, al parecer, la recaudación de este tributo decimal resultó siempre dificultosa y encontró importantes resistencias que parecían salvables con la intervención de la autoridad regia^^.
Las expansivas necesidades financieras de la Hacienda real hacen inevitable el recurso a los ingresos beneficíales por la vía de los préstamos y pedidos especiales pero esta creciente presión acaba generando malestar entre el estamento eclesiástico del reino que, como respuesta, se junta cada vez con mayor fi-ecuencia en reuniones y asambleas en las que la tributación parece ser punto importante.
Estas asambleas o congregaciones del clero -a las que se convocan y acuden obispos y representantes de los cabildos castellanos-se erigirán como interlocutor válido y mediador imprescindible para la colecta de esta tasa.
Son ellas las encargadas de negociar el monto final que debe aportar el estado eclesiástico a las arcas papales y reales^ ^ ^^ Los Reyes Católicos conseguirán eliminar este requisito al ofrecer durante la negociación un importante donativo a la Cámara Apostólica a modo de compensación.
Quizás debería considerarse como un factor decisivo en la nueva postura pontificia el creciente intervencionismo de la Corona en el nombramiento de obispos y altos dignatarios que -al participar plenamente en los asuntos políticos del reino-quizás se mostraron más inclinados a comprender y compartir las intenciones y necesidades del tesoro real (sobre esta cuestión v., además de la ya mencionada obra del Prof Nieto Soria, AZCONA, T., La elección y reforma del episcopado español en tiempos de los Reyes Católicos, Madrid, 1960).
2^ AZCONA, T., «Las asambleas del clero de Castilla en el otoño de la Edad Media», en Miscelánea José Zunzúnegui (1911-1974) (Vitoria, 1975) Asi, lo que inicialmente fue un gravamen sobre las rentas generadas por cada beneficio cuyo monto final en cada diócesis y en todo el reino no puede calcularse a priori acaba convirtiéndose para cada contribuyente en una obligación de abonar una parte de una cantidad final predeterminada para todo el reino.
Es decir, la cantidad a pagar no está en fiínción de los ingresos beneficíales sino de la suma total que las iglesias del reino deben reunir y que previamente han pactado^^.
De ahí el nombre con el que los contemporáneos pasarán a designar a esta tasa: el subsidio.
El estudio del tributo décimal en cualquier diócesis ha de abordarse desde unos presupuestos distintos a los planteados para el acercamiento a los restantes items debidos a la Cámara Apostólica.
Ello es así por la amplitud del grupo de contribuyentes, por el modo en que se organiza la recaudación y valoración de las cantidades, por su cada vez mayor ñ*ecuencia y, finalmente, porque este impuesto suñ*e a lo largo de su historia una importante modificación tanto en sus aspectos económicos y organizativos como en el del nombre por el que se conoce.
Y, aunque la parte que lleva el rey de lo recaudado es cada vez mayor, los agentes ^^ La más conocida de estas negociaciones es, sin duda, la llevada a cabo con Rodrigo Borja (GOÑI GAZTAMBIDE, Bula de cruzada; pp. 423-427; FERNÁNDEZ ALONSO, J.
^^ Lo cierto es que los ritmos de imposición distan mucho de estar claros.
Datos aproximados y noticias pueden encontrarse en las ya citadas obras de Nieto Soria y Ladero Quesada, asi como en CASADO ALONSO, H., «La contribución de la diócesis de Burgos a la Hacienda Real en el siglo XV», en Historia de la Hacienda Española (épocas antigua y medieval).
Homenaje al Prof García de Valdeavellano (Madrid, 1982), pp. 175-191. ^"^ Datos tomados de las obras citadas en la nota anterior.
La llegada a las distintas diócesis del documento que solicita la cuota diocesana pone en marcha un complejo proceso de tasación y recaudación una de cuyas fases más interesantes -a nuestros efectos-es la puesta al día de la información relativa al número y valor de los beneficios.
La décima y el subsidio en las diócesis gallegas
Son muy escasas las noticias sobre recaudaciones en tierras gallegas y se nos remite a órdenes directas dadas a prelados o personas puntuales para que lleven a cabo ciertos cometidos en nombre de la curia romana como la que originó la actuación del arzobispo D. Berenguel de Landoira como ejecutor del cobro de la parte pontificia del espolio de los bienes de Simón, obispo de Tui^^; la fiscalización de los del compostelano por el bracarense^^ o la intervención conjunta de los prelados compostelano y auriense -en 1354 por orden de Inocencio IV-sobre los bienes de D. Alvaro de Biedma (fallecido en 1351)^^.
Informaciones incompletas -ya sea por no referir los conceptos de cobro o por no desglosar las diócesis ^^ No ocurre asi, por ejemplo, con las tercias reales (las 2/9 partes del ingreso decimal que son dadas al rey).
Este ingreso es recaudado directamente por los agentes de la real hacienda.
^^ Por ejemplo, véase la relación publicada en LINEHAN, P., «The Church, the economy and the reconquista in the early fourteenth-century Castile», Revista española de teología 43 (1983) La primera noticia clara sobre el cobro de la décima es de 1278, cuando Nicolás III en carta dirigida al obispo de Oviedo y recaudador de la décima -concedida al rey-en el reino de Castilla le conmina a no exigirla a los clérigos de los arciprestazgos de Xanrozo y Abegondo de la archidiócesis de Santiago pues no alcanzan ese año sus ingresos las 7 libras mínimas requeridas^ ^ Consta, por evidencias precisas, la resistencia compostelana a entregar las décimas promulgadas en las primeras décadas del siglo XIV y que en 1312 Ramón de Montrés -recaudador pontificio-hubo de personarse en Santiago para obligar al pago^^; también que las estimaciones realizadas sobre el valor de los beneficios no siempre suscitan unanimidad: en 1318, el sucesor de Montrés, Raimundo de Siena, se ve impelido a aceptar una recaudación sobre la base de los documentos se le presentan y cuya veracidad pone en duda^l No se conocen problemas en referencia a un pago realizado por este concepto en 1329^"^.
La responsabilidad de las autoridades locales y la permanente dificultad de la recaudación se ve confirmada en 1336 cuando Benedicto XII manda al arzobispo que devuelva las cantidades tomadas a ciertas personas eclesiásticas para la décima en beneficio de Tierra Santa^^ Hasta final de siglo, apenas hay información disponible para el estudio de esta tasa aunque nos consta la recaudación de varias décimas en Castilla, la mayor parte de las cuales beneficia a la'' NIETO SORIA, Iglesia; p.
El período más conocido es la segunda mitad del siglo XV cuando disponemos incluso de pormenorizados relatos sobre los avatares de la recaudación de estos agentes en Galicia (FERNANDEZ ALONSO, J., Legaciones y nunciaturas en españa de 1466 a 1521: v. / (1466-1486), Roma, 1963).''
Debe tenerse en cuenta al valorar estos acontecimientos la delicada situación de la Iglesia y tierra de Santiago hasta la llegada de D. Berenguel de Landoira.
Serra -una de cuyas misiones es revisar la gestión de su predecesor-hace constar que ha desaparecido buena parte de la documentación local justificativa (las tasaciones y recibos).
^^ Archivo de la Catedral de Santiago (ACS), Tumbillo de Concordias: f 300r-300v.
De modo que hasta la segunda mitad del siglo XV, cuando la décima ha pasado a convertirse plenamente en un subsidio la mayor parte de las veces en beneficio de las arcas reales, no es posible encontrar noticias muy consistentes y esclarecedoras para el estudio de esta cuestión.
En efecto, son mejor conocidas las actuaciones de los colectores de este período^^ sobre todo la de Leonoro de Leonori (desarrollada a partir de 1465) de la que disponemos de un interesante número de documentos que nos permiten reconstruir la actividad tipo de uno de estos agentes puesto que recibió entregas correspondientes a las tasas habituales debidas al pontificado, a las resultantes de la predicación de la bula de Cruza-da^^ y al subsidio del clero.
Este nuncio y colector acude al reino castellano provisto de escritos que acreditan su condición, entre ellos cartas de presentación y credenciales dirigidas a los más importantes prelados y personajes de la corte.
En este caso concreto, recibe también instrucciones precisas un tema espinoso: conseguir la liberación de los prelados de Santiago^^, Cuenca y Osma.
Dispone también de licencias que le permiten designar a los subcolectores, notarios y otros agentes con los que llevar a cabo su cometido e instrucciones precisas de cómo realizarlo.
Leonori dispone de capacidad para fiscalizar la actividad de otros subcolectores como, por ejemplo, a Femando Basanta, canónigo de Santiago que actuó como colector y nuncio en Galicia y Asturias en años anteriores"^^.
Y pue-^^ Sobre la historia de la décima en Castilla y su relación con la hacienda regia v.
GOÑI GAZTAMBIDE, Bula de cruzada; pp. 323-470; LADERO QUESADA, El siglo XV; pp. 191-212; LADERO QUESADA, M.A., La hacienda real de Castilla en el siglo XV, La Laguna, 1973; pp. 234-238; LADERO QUESADA, M.A., Fiscalidad y poder real en Castilla (1252-1369), Madrid, 1993; pp. 191-216 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de y debe conminar a aquellos que se resisten al pago de los items debidos a la Cámara.
Tenemos también el documento contable que presenta como justificación de sus actividades durante los años 1471-76"^^: entre mayo y octubre de 1473 recibe de Diego Tamayo, deán de Santiago, los 150 ducados áureos que debe abonar a la Cámara; a lo largo de 1474 recibe de manos de Lucas García -recaudador en Galicia-importantes cantidades procedentes de la predicación de la bula de Cruzada en Asturias, Santiago y Ourense"^^ y al año siguiente 132.560 mrs resultantes de la venta de diversos bienes y objetos que corresponden al Papado"^^; interesantes son también las relaciones de gasto o pérdida dadas por Leonori, que se hacen eco de los pormenores e inconvenientes de la recaudación en Galicia'*'^.
Los detalles de la recaudación del subsidio y la décima en el territorio diocesano son conocidos sólo de modo superficial.
Tanto si acuden representantes capitulares a las asambleas del clero como si no, la noticia con lo que debe aportarse es recibida en cada sede, junto con los detalles y cualquier otra instrucción relacionada con el tema'^^ Las cantidades concretas que en cada reparto corresponden a esta diócesis se deciden en estas congregaciones -si bien en el reparto local se ven incrementadas con lo necesario para gastos: Las noticias locales hasta bien entrada la Edad Moderna son también escasas.
La más antigua -recogida en el sínodo mindoniense de 1350-se hace eco de las resistencias al pago y de la denuncia de excomunión que promulgó el recaudador diocesano contra los clérigos rebeldes^^ Sabemos que al año siguiente se concertó en esta diócesis un acuerdo entre el obispo y el abad del monasterio de Lourenzá que se resistía a contribuir como el resto de la clerecía'^^ hay noticia también de varios pagos realizados en 1410 al subcolector diocesano no sabemos en qué concepto'^^y de que, en 1474, se dictó excomunión contra el cabildo catedralicio por no entregar su parte en el plazo fijado^^ asi como de una reclamación hecha en 1476 por el provisor para que se le den garantías por valor de los 2.100 mrs que prestó al cabildo para el pago del subsidio^^; en 1478, se promulgó una sentencia que puso fín a las diferencias existentes respecto al pago del monasterio de Santa María de Montefaro^^.
En Ourense, tiene lugar en 1373 una información acerca de cómo ha de realizarse el reparto de la contribución, pues se ha perdido la tasación escrita^^ conservamos dos tasaciones realizadas en los años 1424 y 1439^"^, asi como el alzamiento de una excomunión fulminada contra el cabildo por no abonar el subsidio^^.
En 1441, los estatutos sinodales publican severas amenazas contra los clérigos que se resisten al pago del subsidio pontifício^^.
No sólo se documentan incidentes relacionados con el impago de los contribuyentes sino también conflictos acerca del esta-' ^^ GARCÍA Y GARCÍA, Synodicon; sin. mindoniense de 1350, canon un. "^^ El documento está muy deteriorado de modo que el contenido del acuerdo no ha podio ser establecido (AHN, Clero, Carp.
Ibid.;doc. 145 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es blecimiento de la cuota, es decir, sobre la derrama: en 1445 cl juez episcopal zanja la cuestión establecida entre el clero diocesano y algunas abadías compostelanas acerca del reparto^^ El pago en sí y quien debe hacerlo en caso de fallecimiento del beneficiado fiíe también objeto de la legislación sinodaPl La documentación capitular de Santiago registra el pago de importantes cantidades de dinero a colectores apostólicos quizás como fruto de esta tasa entre 1391 y 1393^^; y casi 15.000 mrs se entregan en 1398 al enviado regio que se presenta en Santiago a recibir la parte que le corresponde en la décima de 1397^^.
En esta diócesis, la recaudación parece estar en manos del obispo y cabildo, que no siempre consiguen llevar a cabo pacíficamente su cometido^ ^ Las informaciones referentes a Tui son más bien escuetas y se refieren a un acuerdo entre obispo, cabildo, abades y clerecía sobre cómo realizar el reparto del subsidio otorgado al rey por Eugenio IV (1440)^^ y a la recepción en cabildo de una petición del colector Leonoro de Leonori y el pago de la cantidad correspondiente a esta institución (1460)^^ No hay informaciones procedentes de la iglesia lucense.
En la década de los años 1480, actuó en Galicia como recaudador en Galicia Pedro de Altamirano, canónigo de Toledo y protonotario apostólico, quien ejerció su cometido con una eficiencia ciertamente expeditiva.
Las informaciones de su actividad en la diócesis compostelana lo retratan como colector celoso que no duda en embargar los ingresos arzobispales^^ y acometer una reforma en profundidad de los documentos de tasación.
En efecto, lleva a cabo -al menos en Santiago y Mondoñedo-procesos de (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es información cuya finalidad más evidente es el establecimiento de un nuevo arancel contributivo que, a todas luces, parece más ventajoso para la Corona^^ No es posible saber, en estos momentos, si este tipo de investigaciones se llevaron a cabo en las demás diócesis gallegas.
De todo este cúmulo de informaciones se deduce, sobre todo, la importancia concedida al proceso de tasación pues del establecimiento del reparto depende en buena medida la correcta recaudación del tributo ya que puede minimizar las reclamaciones y resistencias al pago.
Una estimación realista permitirá a la administración real conocer mejor los límites tributarios de su clero y constituirá una herramienta fundamental a la hora de entablar una negociación sobre la cantidad a solicitar al Papado o al clero.
Asi pues, para llevar a cabo la recaudación de la décima o subsidio, en cada diócesis debe decidirse quienes son los contribuyentes y cuánto ha de pagar cada uno.
El resultado final de esta investigación es un escrito que contiene la relación de beneficios sujetos a contribución y la cantidad que cada uno debe aportar.
Es el punto final de un largo proceso informativo en el que intervienen diversas instancias y personas; a su vez, es el inicio e instrumento ñindamental de otra operación (la recaudatoria), que incluye la actualización del padrón y la ejecución del cobro.
Disponemos para ello de 4 piezas documentales elaboradas en Ourense (2), Santiago y Mondoñedo^^ ^^ El clero compostelano protestó fuertemente la valoración hecha por Altamirano pues, al parecer, la tasa individual resultó más alta que las anteriormente establecidas; esta opinión fue, al menos en cierta medida, compartida por el protonotario {le costava, porque avia fecho pesquisa de los valores de los beneficios e rentas de todo este arçobispado e rentas del cabildo e clerizia pertenesçentes, ellos aver sido mucho agraviados e los agráveos en su apelación expremidos seer verdaderos e justos (ACS, Actas Capitulares II, f 93r-94r).
La estimación realizada en Mondoñedo fue también protestada (CAL PARDO, E., Colección diplomática medieval do arquivo da catedral de Mondoñedo, Santiago, 1999; doc. 206).
^^ VAQUERO DÍAZ, Celanova, doc.
Según se deduce de la documentación conservada, la confección de este arancel fiscal se rige en cada diócesis por una costumbre propia que, no obstante, debe tener como referencia la legislación pontificia al respecto.
Es evidente que Santiago, Mondofiedo, Ourense y Tui -iglesias cuyos documentos permiten reconstruir este aspecto-siguen procedimientos distintos.
En Santiago, la derrama es llevada a cabo por arzobispo y cabildo, que designan conjuntamente a los subcolectores diocesanos.
Según parece cabe a estos personajes realizar el cálculo detallado de lo que ha de pagar cada contribuyente^^, llevar a cabo la recaudación y hacer frente a posibles imprevistos y reclamaciones.
En Ourense, en cambio, existe una tasación antigua, posiblemente fruto de un acuerdo, que divide a los contribuyentes en tres grupos, cada uno de los cuales debe hacer frente a un tercio de la cantidad total a pagar: abadías exentas (de la diócesis y de ñiera de ella pero con granjas en el territorio diocesano^^), abadías no exentas y, finalmente, obispo, cabildo y clero diocesano^^; los dos escritos conservados del siglo XV son testimonios notariales del pacto alcanzado por instituciones, obispo, cabildo y clero.
Ambos son, en realidad, una actualización y puesta por escrito del acuerdo inicial entre los diversos sectores de cotización.
Con motivo de la décima de 1440, en la iglesia tudense se establece un nuevo sistema que supone que obispo y cabildo pasarán a formar parte del grupo de contribuyentes y que, como todos los demás, lo harán en función de su renta; todo el clero cotizará según los valores establecidos por una asamblea a la que se convocarán a los abades y a los arciprestes'^^; ^^ ACS, Actas Capitulares I, f 210v-212r y Actas Capitulares II, f" 116r. ^^ El interés de la iglesia ourensana por incluir a estas instituciones extemas tiene su origen sin duda en la entidad de sus propiedades, dada la gran cantidad de tierras vinícolas en este territorio y la fuerte implantación de los monasterios de toda Galicia en estas zonas, sobre todo el Ribeiro del Avia y del Miño.''
Parece difícil admitir que obispo y cabildo no hayan cotizado hasta este momento por lo que debemos pensar que o bien dejaron de hacerlo temporalmente -quizás a causa de una acusada merma de ingresos tras el Cisma o los conflictos con los caballeros de la diócesis-o bien que lo hacían de un modo distinto que fue considerado insatisfactorio por el resto de la clerecía.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es es también un testimonio notarial de lo estipulado.
Quizás en las demás iglesias existieron negociaciones en este sentido (incluso en Santiago), sobre todo para fijar la participación de las grandes instituciones en la derrama diocesana^ ^ Caso distinto son las tasaciones confeccionadas por orden de Pedro de Altamirano en Santiago y Mondoñedo; tal y como consta en los testimonios con ellas relacionados, son fixito de la actividad del protonotario que llevó a cabo una información previa sobre los beneficios, revisó el instrumento resultante y lo reforzó con su autoridad y validación.
Recopilación y elaboración de la información
En cualquier caso, parece evidente que este reparto se realiza teniendo como referencia inevitable el número y valor anual de los beneficios, pues la tasa parece establecerse en todos los casos según a renda e cantidade de cada huun beneficio.
Para realizar la tasación es necesario, por lo tanto, establecer el padrón de contribuyentes y fijar la cuota de cada uno, previo conocimiento de su renta anual (lo que hoy llamaríamos base imponible).
La procedencia de estas informaciones nos es, por el momento, desconocida aunque cabe pensar que existen a disposición de aquellos que realizan la derrama instrumentos que les ayudaron en esta tarea.
En primer lugar, la presencia -al menos en algunas de las diócesis-de una nutrida representación del clero regular y secular en el otorgamiento de las tasaciones y/o acuerdos de reparto debe tener su causa en la necesidad no sólo de llegar a un acuerdo sino de establecer valoraciones veraces -puesto que todos han de contribuir, cada uno de los cotizantes realizaría una función de control respecto a los demás^^-.
Los refentes informativos más importantes ñieron muy posiblemente un nutrido grupo de documentos procedentes de la administración episcopal.
Los escasos escritos de uso interno de estas oficinas que se han conservado incluyen algunas relaciones con el valor de rentas beneficíales, ya porque pertenecen total o parcialmente al prelado, ya ^' En este sentido habría que interpretar, quizás, el acuerdo del obispo de Mondoñedo con el monasterio de Lourenzá.
"^^ Por ejemplo, cada arcipreste tendría especial interés en reducir la aportación de su distrito -una parte de la cual sale de sus ingresos-en detrimento de los demás, que intentarían la misma maniobra. porque están en disputa^l La información de primera mano procede, seguramente, de los datos aportados por las visitas arcedianales y episcopales, que registran escrupulosamente el número de beneficios de cada parroquia (incluidos las capellanías y hospitales), quien los sirve y a quien pertenece la colación; en estos escritos, el valor anual de los beneficios es un item incontestable y es constantemente actualizado -entre otras cosas porque un porcentaje repercute en el arcediano y en el prelado-^"^.
En Santiago, en 1395, existe noticia precisa de la existencia de un libro do arcediano, cuya misión es organizar y registrar estos datos básicos^^ Los datos procedentes de estos tipos documentales necesitan una sistematización que implica el establecimiento del censo de contribuyentes y la tasa que corresponde a cada uno.
Dado que el impuesto no Qsper capita -no lo paga cada clérigo^^-sino por beneficio, cabe pensar que el censo o relación de beneficios es prácticamente estable y que únicamente se modificaría tras la erección de una nueva entidad, hecho por otra parte no muy frecuente desde mediados del siglo XIV.
Esta información se encuentra ya disponible en los repartimientos realizados por diferentes motivos entre la clerecía local.
Estas derramas tienen, a tenor de nuestras ñientes, dos causas fundamentales: afrontar pro-"^^ Aunque conservamos algunos ejemplos, conocemos su existencia, sobre todo, por su inclusión en los diferentes inventarios de los archivos episcopales GARCÍA ORO, J.;VÁZQUEZ BERTOMEU, M.; & RODRÍGUEZ SUÁREZ, M.R, «El obispo fray Antonio de Guevara y la documentación mindoniense».
Los pedidos episcopales son objeto de un buen número de noticias documentales ya sea porque el sínodo aprueba su concesión -generalmente negociada-, porque se ejecutan impagos o porque se deja constancia escrita de disconformidades con la tasa o la decisión prelacial.
Existen, incluso, dos noticias muy precisas sobre este tema.
En Santiago, existe -al menos desde 1435-unpadron rotulo en el que constan todos los beneficios con su cuota, que debe ser expuesto para que cada uno sepa cual es la cantidad máxima que debe pagar^^ Conservamos un documento de este tipo otorgado por el clero de Ourense en 1425^1 Ambas noticias inducen a pensar que son estos documentos de reparto del pedido episcopal el referente informativo más importante a la hora de confeccionar las relaciones del subsidio.
No obstante, el padrón-rótulo compostelano y el repartimiento orensano, son tipológicamente documentos que ilustran dos momentos diferentes.
Mientras que el primero parece establecer la tasa máxima a cotizar por cada contribuyente (una tasación propiamente dicha), el segundo contiene la relación efectiva de lo que cada uno paga en un momento dado (un padrón de tributación)^^.
Media entre ambos una serie de procesos de cálculo que suponen una adaptación de la base imponible a la cantidad global a recaudar.
Las diligencias que conducen de uno a otro son las siguientes: establecido el censo y aclarados los ingresos anuales de cada unidad de tributación, se calcula cuál es la tasa máxima a pagar que permanecería más o menos estable al menos durante algún tiempo^^ y, de este modo, se obtiene la tasación.
A la hora de llevar a cabo la recaudación -si se utiliza una tasación anterior-debe realizarse un nuevo cóm-'' Sínod.
4 (ed. en GARCÍA Y GARCÍA, Synodicon).'^ VAQUERO DÍAZ, Celanova, doc. n° 265. ^^ Sobre los tipos documentales, si bien aplicados al ámbito local ver ROMERO MARTINEZ, A., Los papeles del fisco.
Estudio diplomático de la documentación fiscal castellana bajomedieval.
Granada, 1998; pp. 152-184. ^^ O, como ocurre durante un largo período durante el reinado de los RRCC y en adelante, cuando la cantidad solicitada por la Corona sea la misma, y no se producen grandes cambios en la geografía diocesana.
A tenor de nuestras informaciones, este esquema sólo puede aplicarse claramente a partir de la intervención del protonotario Altamirano cuyas tasaciones -según él mismo dispone y la documentación atestigua-son actualizadas y tomadas como referencia en posteriores recaudaciones^ ^ No es posible, por el momento, establecer si este era el procedimiento seguido con anterioridad, aunque cabe pensar que al menos en los primeros tiempos -cuando la elaboración de la tasación estaba en manos de los agentes pontificios-fue asi; quizás que incluso que durante largo tiempo -sobre todo mientras el gravamen era decimal-la tasación permaneció durante largos períodos como instrumento de referencia, pues tendría la ventaja de la virtual congelación de la tasa al no actualizarse los valores.
No ha sido posible establecer en ninguno de los casos cómo se llevan a cabo los distintos cálculos y operaciones matemáticas que necesitan para concretar el canon que cada beneficio debe pagar.
Es necesario para obtener el valor unitario, computar en moneda las distintas rentas percibidas en especie; sobre esta cantidad calcular el valor de tasación (inicialmente un 10% pero después entre un 5 ó un 8%^^); y, cuando fiíese necesario, actualizar todos estos valores.
El documento conservado procedente de Mondoñedo es, a este efecto, singular pues los datos que nos proporciona se refieren al valor íntegro de los beneficios pero también a su tasa, lo que nos permite conocer con exactitud -al menos para este caso-que el cálculo aplicado es la decimación^^
Diplomáticamente, las tasaciones y repartimientos conservados presentan características muy semejantes, puesto que en realidad lo único que las diferencia es su valor temporal -cabe pensar incluso que los ^^ ACS, Actas Capitulares III, f 230r; Actas Capitulares V, f 57r.
Del documento mindoniense se elaboró un segundo ejemplar -posiblemente para ser usado en una recaudación.
« repartimientos fuesen usados posteriormente como instrumentos de referencia.
Salvo las elaboradas por orden del protonotario Altamirano en Santiago^'* (que introducen directamente la tasación), presentan forma de testimonio notarial de un acuerdo de reparto.
En un breve protocolo inicial exponen las razones y contenido del documento.
Sigue a continuación la relación de contribuyentes, cada nombre seguido de una cantidad, con la expresión de la moneda.
Es un escrito concebido con un carácter eminentemente utilitario que se refleja en la disposición de la página y en la ordenación del texto.
Los items se agrupan por grupos o entidades similares (monasterios, dignidades, arciprestadgos de cada arcedianato, beneñcios de cada arciprestadgo,...) en dos columnas -una para los contribuyentes, otra para la cantidad que les corresponde-.
Las tasaciones de Altamirano -Mondoñedo y Santiago-han sido elaboradas con vocación de permanencia y uso futuro, están firmadas por notario y separan de modo claro los distritos grupos de tributación, presentan una escritura más esmerada -que en el caso de Santiago podría calificarse como ornamental dado el uso de diferentes tintas y los módulos de los diferentes títulos.
Toman forma de libro -de pergamino en Santiago, de papel en Mondoñedo-y están autorizadas en pública forma.
Los repartimientos de Ourense, a pesar de compartir la intención de claridad expositiva en el ordenamiento de la página, se nos presentan como escritos simples, carentes de suscripción notarial -lo que denotaría su uso como instrumento preparatorio, de validez temporal o de carácter interno.
Existen noticias, no obstante de la existencia en diferentes diócesis de Libros de subsidio, que posiblemente contendrían las tasaciones, que sirvieron como referencia de estos repartimientos^^
El único original auténtico es el documento elaborado por orden de Pedro de Altamirano en Mondofiedo -del que se conserva, también una (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es copia^^.
El de Santiago es una copia autorizada elaborada a petición del cabildo, a causa del deficiente estado de conservación del original de Altamirano, y se optó por pasarlo a pergamino en busca de una mayor perdurabilidad del documento.
Los repartimientos de Ourense son documentos simples, quizás no copias sino originales no autorizados por notario -lo que denotaría un fiíerte carácter temporal, interno y utilitario.
Las tasaciones aqui descritas -tanto las hoy conservadas como aquellas conocidas sólo a través de los repartimientos-estuvieron en vigor durante un largo período, puesto que fiíeron la referencia inexcusable de las recaudaciones posteriores, cuya guía fundamental fueron.
La veracidad de los datos que aportan es algo que, por el momento, es dificil de establecer.
Cabe pensar, no obstante, que las quejas y la revisión que sufrieron las realizadas por Altamirano son un síntoma de que se revisó el padrón de contribuyentes en profundidad, buscando este personaje una optimización de la recaudación a través de una nueva tasación basada quizás en criterios más objetivos que los hasta entonces utilizados.
La utilidad de estos documentos como fuente histórica es innegable puesto que nos proporcionan datos objetivos no sólo sobre la composición beneficial de cada diócesis, sino elementos que permiten cuantificar los ingresos de esos beneficios y del conjunto diocesano, percibir las diferencias locales, valorar las cuantías -si quiera relativas-de los beneficios, a pesar de la existencia de posibles ocultaciones.
Se trata, al menos para el caso gallego, de los primeros documentos de carácter estadístico de los que disponemos y constituyen el inicio de una serie documental que bajo el nombre «subsidio y décima» o «subsidio y excusado» se mantiene en los archivos catedralicios durante toda la Edad Moderna lo que permitiría -de desearlo-llevar a cabo estudios comparativos durante un largo período. |
Presentamos aquí una documentación inédita sobre la reforma llevada a cabo por el prior de San Benito de Valladolid, Fray Rodrigo de Valencia, entre 1498 y 1499, como reformador general de la Orden de San Benito en Galicia, por encargo del Papa Alejandro VI y comisión de los Reyes Católicos, de los monasterios de monjas benedictinas de San Pedro de Lobas o Lobanes^ San Pedro de Dozón^ y San Pedro de AnsemiP.
El primero estaba situado en O Carballiño, dentro de la provincia y diócesis de Ourense; el segundo en Vilanova de Dozón y el tercero en Silleda, ambos dentro de la actual provincia de Pontevedra y, entonces, diócesis de Lugo.
Se trata de los procesos hechos contra Doña.
Inés de Sanabria, abadesa de Lobaes"^ y contra Dña.
Isabel de UUoa, abadesa de los monasterios de Dozón y de AnsemiF, juntamente con las actas de visita y tomas de posesión de estos tres monasterios, que finalmente fiíeron unidos al de San Payo de Antealtares^.
Según esta documentación, el 16 de octubre de 1498 el prior reformador citó a la abadesa de Lobas para que compareciese personalmente ante él en Santiago para responder de las acusaciones que le hacía el fiscal de la orden benedictina en Galicia, Femando de Estrada^.
En su ausencia -pues había huido por miedo al reformador-la citación le fue notificada tres días después por el notario Juan Rodríguez, clérigo, que la fijó en las puertas de la iglesia monasterial.
Pero como no compareció la abadesa, ésta fue declarada rebelde los días 20, 22 y 24 del mismo mes, ante el notario Ochoa Ibáfiez de Estella.
El 17 de noviembre del mismo año el visitador delegado, fray Juan de Manzaneda, abad de Bergondo, visitó el monasterio de Lobas y tras dejar ^ Cf.
ID., «El monasterio de San Pedro de Vilanova de Dozón», en Archivos Leoneses, núm. 43 (1968) (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ciertas disposiciones para organizar la vida de comunidad^ el 19 emplazó a la abadesa para que acudiese a Santiago ante el reformador^.
Pero como no compareció, el fiscal pidió al reformador que la declarara en rebeldía y la privase de su abadía, por tenerla desde hacía diez o doce años sin título legítimo y por haber vivido disolutamente, sin guardar la regla, ni vivir en comunidad, amancebada públicamente con clérigos y seglares, de los que había tenido hijos, y haber disipado los bienes del monasterio^^.
Fue citada de nuevo el 3 de diciembre siguiente^^ cuya notificación fue puesta en las puertas de la iglesia del monasterio de Lobas el 14 del mismo mes.
Mas, como no compareció, fue declarada rebelde los días 18, 20 y 22 siguientes^^.
En efecto, el 20 de diciembre, Diego Alonso, procurador de la abadesa, presentó un alegato en que recusaba al reformador como juez, por no tener -decía-jurisdicción sobre las monjas, por no poder pedir a dicha abadesa que abandonase su monasterio y compareciese personalmente, además que ella estaba enferma y tenía miedo de que la encerrase en San Payo, como había hecho con otras monjas.
Y que si no aceptaba su alegato, apelaba al Papa^^ Pero el reformador el día 22 renovó su mandato para que la dicha abadesa compareciera personalmente ante él, y así se lo notificó dos días después a dicho procurador.
El 29 del mismo mes, el reformador se pronunció como juez apostólico competente, denegó la apelación de Diego Alonso, pero le dio tres días para presentar el testimonio de la enfermedad de dicha abadesa^"^.
Esta no compareció, y así se dio por concluido el pleito ^^ Por su parte.
Femando de Estrada nombró fiscal delegado a Pedro de Villarroel, vecino de Sahagún, en San Salvador de Chantada, el 7 de junio de 1499.
El reformador, ante la ausencia de la abadesa del monasterio de Lobas, mandó al notario Gonzalo de Nájera notificarle por última vez la citación, clavándola en las puertas de la iglesia de dicho monasterio.
En ella declaraba que si no acudía la juzgaría en rebeldía.
Fueron testigos de dicha citación, los benedictinos observantes fray Pedro de Zamora y fray Rodrigo de Peñafiel, el licenciado Alonso de Pomareda, corregidor de Sarria y Diego Velón, merino de Samos, Femando Mourín, Luis de Ribadeo, Juan de Frejo, Lope Osorio y Alfonso Vázquez, criados de Fernando de Camba y otros^^.
El reformador visitó personalmente el monasterio de Lobas el 8 de junio, donde una vez más emplazó para dentro de tres días a la abadesa, que había huido del monasterio llevando consigo muchas cosas del mismo.
Visitó la iglesia y sus altares, ornamentos y libros -cuyo catálogo detalla-y el monasterio, casi desprovisto de todo^^ Todavía el día 10 del mismo mes emplazó a las partes para que compareciesen ante él dentro de nueve días^^.
En el mismo día, el fiscal substituto presentó copia de las bulas de Inocencio VIII, Quanta in Dei Ecclesia (ll-XII-1487)^^ y de Alejandro VI, Alias felicis recordationis (26-III-1494)^^, y mandó tomar declaración a cinco testigos moradores del coto de Lobas, por el interrogatorio de nueve preguntas, sobre la vita et moribus de la dicha abadesa y sus monjas.
Los cinco se ratificaron en lo que anteriormente habían dicho ante el notario Femando Martínez de Sta.
Gadea^^ cuyo testimonio no hemos podido hallar.
A continuación, dicho fiscal substituto, solicitó copia de la pesquisa hecha en el monasterio de Sobrado de Trives, donde había profesado Dña.
Inés de Sanabria, para incorporarla al proceso -pero por descuido no se incorporó en él-.
10. ^^ Además de la copia existente en el AHN, Clero, Leg.
249v-256v, publicada por J. GARCÍA ORO, en La reforma de los religiosos españoles en tiempos de los Reyes Católicos, Valladolid, 1969, p.
49-53. ^^ De esta bula, además de la copia del AHN, Clero, Leg.
7706, hay otras copias en Archivo General de Simancas, Patronato Real, Lib.
34, ff 15r-20r, publicada por E. ZARAGOZA en Los generales de la Congregación de San Benito de Valladolid, I, Silos, 1973, p.
Por SU parte el reiormador dio a la dicha abadesa otros quince días de plazo para que compareciera ante él en San Martín de Santiago, clavando la citación en las puertas de la iglesia del monasterio.
En este mismo día 10 de junio depusieron dos testigos más, que tras ratificarse en lo que con anterioridad tenía declarado, preguntados por el reformador, dijeron que efectivamente la abadesa se había ausentado voluntariamente, y que había oído decir que se había llevado cuanto había de valor en el monasterio.
Y uno de ellos añadió, que la dicha abadesa había sido puesta por Don Femando de Camba, cuando la anterior, llamada Sancha Rodríguez, habiendo perdido el juicio, abandonó el monasterio para refugiarse en casa de su madre y parientes^^.
Así que el 24 fue declarada en rebeldía, el 25 se publicó, el 27 se dio por acabado el proceso y el 28 la citó de nuevo en Santiago para oír la sentencia definitiva.
Esta citación fue clavada en las puertas del monasterio el 4 de julio ante el notario Alfonso de Villarablo, clérigo, y los testigos Juan y Alonso de Sotodavilla, moradores en el coto de Lobas y otros^^ La sentencia definitiva la dio el reformador el 8 de julio, privándola de la abadía y mandándole recluirse en San Payo dentro de 20 días, de donde no podría salir sin licencia del reformador, so pena de ser habida por apóstata y excomulgada, la condenó al pago de costas de dicho proceso^"^, y al día siguiente mandó ejecutar la sentencia y tomar posesión del monasterio en nombre de la Orden y para la Observancia^^ El 19 del mismo mes, Diego Alonso apeló de la sentencia^^, pero el 23, el reformador denególe la apelación, por no haber comparecido personalmente dicha abadesa, por no haberle hecho él a ella agravio alguno y por haber sido presentada fuera de tiempo, siendo testigos principales fray Gonzalo de San Vivencio y fray Jácome de Santiago, antiguos abades de los monasterios de Sta.
María de Mezonzo y San Antonino de Toques.
Y con esto se acabó el pleito.
El 4 de diciembre de 1498 el reformador había citado en Santiago a Dña.
Isabel de Ulloa, abadesa de los monasterios de Dozón y Ansemil para responder de las acusaciones que le hacía el fiscal, de no guardar la regla ni las constituciones, y de cometer «muchos delictos e excessos dignos de gran pugnaçion e castigo en grand offensa de Dios nuestro señor e en gran ynfamia e en muy mal exiemplo de todas las otras religiosas de la dicha borden», y además de dilapidar y enajenar los bienes del monasterio.
Esta citación le fue notificada el 20 del mismo mes en el monasterio de Ansemil, por el notario Francisco de Rojas, siendo testigos el capellán Juan Rodríguez, Guillermo de Ansemil, Pedro de Candanedo y otros.
Mas como la abadesa no se presentó ni envió procurador en su lugar, fue declarada en rebeldía los días 23, 24 y 29 de diciembre.
Y el 3 de enero de 1499 el procurador dio el proceso por concluido^^.
La muerte de la abadesa, que sucedió poco después, facilitó al reformador la toma de posesión del monasterio de Dozón, que se hizo el 11 de junio, con el ceremonial acostumbrado y en presencia de la priora Aldara Sánchez o López, que le dio la obediencia, y tras ordenar a los vasallos, feligreses, foreros y renteros que acudieran con sus rentas sólo a él o a quien su poder tuviere, visitó los altares, ornamentos, objetos y libros litúrgicos, dejó como moradora hasta nueva orden a la dicha priora y como capellán al clérigo Bemal Fernández para que administrara los sacramentos a los feligreses^^ El 13 del mismo mes, el reformador tomó posesión del monasterio de Ansemil, levantó el secuestro de los bienes que tenía Martín Alvares por encargo del corregidor de Sarria, Alonso de Pomareda, y finalmente visitó la iglesia del monasterit), haciendo relación de sus altares, ornamentos, libros y cálices^^.
Esta es la información fundamental que nos proporcionan los 20 documentos inéditos que aquí publicamos, conservados en el Archivo Histórico Nacional de Madrid (=AHN), Sec. de Clero secular y regular, entre la documentación perteneciente al archivo del monasterio de San Benito de Valladolid, adonde la llevarían los reformadores o sus acompañantes.
En SU transcrición hemos respetado siempre el texto en todas y cada una de sus partes, así como la variable ortografía.
Únicamente hemos puesto la puntuación y acentos ortográficos para hacer más fácil su lectura.
Esperamos que esta documentación arroje un poco más de luz sobre la reforma benedictina en Galicia en el siglo XV.
Citación del reformador a la abadesa de Lobanes para que comparezca ante él a responder de los cargos que le hace el fiscal
Nos fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de Valladolid, general reformador de la orden de Sant Benito en los reynos de Castilla e Galizia con la provincia del Bierzo, dado e deputado por el nuestro muy sancto padre Alexandro Sesto, moderno, a suplicación de los reyes nuestros señores, e con poderes, abtoridad e mandado fazemos saber a vos doña Ynés de Sanabria, abadesa del monesterio de Sant Pedro de Lobanes, que es de la orden de nuestro padre Sant Benito, de la diócesi de Orense, que ante nos paresció Femando de Estarda, vecino de la cibdad de Sanctiago, promotor fiscal de la dicha orden, e presentó e denunció ante nos ciertas querellas e denunciaciones contra vos la dicha abadesa, e nos pidió nuestra carta citatoria contra vos sobre la dicha razón, e nos veyendo que nos pedía justicia, mandamos se la dar en la forma siguiente.
Porque vos mandamos en virtud de obediencia e so pena de excomunión mayor latae sententiae trina canónica monitione premisa, auctoritate appostolica de que en esta parte usamos, parezcáys ante de nos personalmente a responder las dichas querellas, denunciaciones e a alegar de vuestra justicia, desde el día que esta nuestra carta vos fuere leyda e notificada en vuestra persona, podiendo ser ávida, y sy non ante las puertas de vuestro monesterio o morada faziéndolo saber a vuestros criados o parientes o vezinos más cercanos, de manera que venga a vuestra noticia e dello no podays pretender ignorancia, fasta seys días prostrimeros syguientes, los quales vos damos e asynamos por tres plazos e por tres canónicas moniciones, dándovos los dos días primeros por primera monición, e los dos días segundos por segunda monición e los otros tres días por tercera monición e término perentorio, e os apercibimos que nos faremos, que si dentro del dicho término de seys días paresçedes oyrvos somos e en todo vos guardaremos cumplidamente vuestra justicia.
En otra manera, sin vos más llamar ni carta ni para ello atender no paresçiendo, el dicho término pasado, en vuestra absençia e rebeldía procederemos en todo lo quel dicho fiscal entra vos la dicha abadesa del dicho monesterio de Santa María (sic) de Lobanes dezir e alegar quisiere, lo qual vos mandamos que asy fagáys e cumpláys so la dicha pena de excomunión, por virtud de los poderes apostólicos e reales que para la reformación tenemos, los quales poderes, como son muy públicos e notorios en todo este dicho reyno, non mandamos aquí enxerir por su grande prolixidad, pero mandamos dar copia e treslado dellos a quien los quisyere del presente escrivano, pagándole su justo e devido salario.
Dada en el nuestro monesterio de Sant Martín desta cibdad de Sanctiago, a diez y seys días de octubre, año del Señor de mili e quatro cientos e noventa e ocho años.
Por mandado de su reberencia.
Acta de visita del monasterio de San Pedro de Lobanes.
En el monesterio de Sant Pedro de Lobanes, a diez e siete días del mes de noviembre, año de mili e quatroçientos e noventa e ocho años, en las casas que se mandaron hazer a la señora doña Ynés de Syabria (sic), abbadesa del dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes e a sus religiosas por el reverendo padre fray lohan de Mançaneda, abbad de Bergundo, vysitador e reformador por el reverendo señor e padre don fray Rodrigo de Valencia, prior de Sant Benito de la villa de Valladolid, general reformador en este reyno de Galizia, allende de lo también ser en los reynos de Castilla en los monesterios de la borden de Sant Benito, son los siguientes:
Primeramente, que quando rezaren las horas, la madre abbadesa e monjas asy de día como de noche, que las no rezen syn tener lumbre ni la lámpara ni candela de cera.
Yten, se manda a la señora abbadesa e monjas, que alómenos cada mes una vez dispongan a confesar e comulgar como buenas religiosas.
Yten, se manda a la dicha señora abbadesa que non tenga a Alonso Fernández, capellán que agora tiene en casa, desde dya de Nabidad primera que viene del presente año en adelante, e desde allí que cate otro capellán, que pase de quarenta o cinquenta años, onesto, para que sea capellán en el dicho monesterio, ni enseñe moco ni moca a leer, salvo sy fuera moca para monja.
Yten, se manda a la señora abbadesa, que ningún hombre ni muger entre dentro del dicho monesterio, cámaras e offícinas del, salvo que quando el señor Femando de Camba, viniere a ver su fíja, que entre dentro solo, con tal condición que non coma ni beba ni duerma dentro, e esomesmo los oficiales que obieren de labrar o trabajar en las obras, que puedan entrar dentro e comer e beber, mas no dormir.
Yten, se manda a la madre abbadesa e monjas non salgan de la clausura de su monesterio, salvo que puedan salir las monjas a la huerta junto con las paredes del monesterio sy la señora abbadesa les mandare o diere licencia o con la madre abbadesa a fazer la huerta, ni fablen con algund onbre ni muger, salvo en presencia de la abbadesa o con su licencia.
Yten, se manda a la madre abbadesa que dentro de un mes primero siguiente faga poner dos fechaduras con sus llaves e herrojos, la una a la puerta que está a la entrada del monesterio, donde llaman los que vienen, e otra a la puerta de la huerta; e dentro del dicho término se manda a la madre abbadesa mande cerrar de pared la entrada que está abierta para obaçellar nuevo (sic) fasta lo más alto de la otra pared e más encima media braca e que faga cerrar la nesçesaria fasta arriba, e poner una ventana recia en la obertura que está en la sala enfrente de la filarera.
Yten, se manda a la madre abbadesa, que dentro de tres messes próximos que vienen mande levantar el muro que está en la puerta de la huerta. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es entre la casa del homo e la otra casa de la bodega, quanto una braca e otro tanto las otras paredes que están todo enderredor donde está la canal del agua.
Yten, se manda a la madre abbadesa e religiosas, que de noche ni de día fablen en la iglesia abaxo, ni en el choro de arriba, salvo lo que rezaren o sy la madre abbadesa corrigiere a alguna monja quando rezare.
Yten, se manda a la madre abbadesa, que dentro de dos meses primeros syguientes faga quitar la escalera que desciende del choro a la iglesia, e cierre encima por donde está puesta la escalera sobredicha.
Yten, se da logar a la madre abbadesa que sy alguna religiosa estoviere enferma en cama, que pueda resçebir físyco para que la cure o esomeso clérigo o frayre anciano e honesto para que la oya de confessyón e penitencia.
Yten, se manda a la dicha madre abbadesa que faga cerrar los dos tercios de la ventana que está en la sala donde comen, dexando contra la parte de encima un tercio por cerrar e aun menos, por donde entre alguna claridad en la dicha sala, e haga esomesmo cerrar la ventana que sale del fomo a la mano ysquierda contra la huerta.
Danse para esto término de dos meses primeros que vienen.
Yten, se permite e da logar a la dicha madre abbadesa e religiosas que puedan tener dentro consigo una muger o dos de servicio e para ser porteras, contando que las tales mugeres o mocas sean tales, que se non pueda aver alguna mala suspeción.
Yten, se manda a la madre abbadesa, que dentro de los tres meses primeros syguientes, mande çerarr de piedra e barro la ventana de la capilla mayor, que está a la mano yzquierda e haga poner una cruz de hierro en el espejo de la mesma capilla, e otra barra de hierro fasya en la otra ventana que está a la mano derecha, bien fuertemente, todo esto con pico e plomo, porque por ellas non pueda entrar onbre ni muger.
Yten, se manda a la madre abbadesa non permita de aquí en adelante entrar puercos ni criarlos dentro de la clausura del dicho monesterio.
Yten, se manda a la madre abbadesa que dentro de ocho meses primeros que vienen, faga conprar paño honesto lo más negro que fallare e de poco precio, para que se fagan cogullas asy para ella como para las otras religiosas, las quales sean sin capilla con sus mangas anchas.
Yten, se manda a la madre abbadesa que de aquí adelante ni ella ni sus religiosas non traygan ropa clara ni blanca ni de otra color, salvo parda o negra.
E que puedan continuamente traher la que agora tienen fasta que se rasgue.
Yten, se manda a los vasallos del dicho monesterio que con los cuerpos e con las fasyendas ayuden e syrvan a la señora abbadesa para fazer todo lo que arriba se manda fazer o otras qualesquier cosas que sean nesçesarias al dicho monesterio, so pena de excomunión e más las penas tenporales que la señora abbadesa moderadamente les posyere.
Todo lo sobredicho fue e pasó dentro en el dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes, a diez e syete días del mes de noviembre, año de mili e quatroçientos e noventa e ocho años.
Por mandado de dicho reverendo padre abbad de Bergundo, fray Juan de Mançaneda, visitador e reformador susodicho, a la dicha abbadesa de Lobanes doña Ynés de Senabria e a sus monjas en sus personas fue mandado lo guardasen e cunpliesen en virtud de santa obediencia e so pena de excomunión, e esomesmo a la señora abbadesa, allende de las sobredichas penas, de privación de su dignidad e abbadía, e lo pedía por testimonio a mí el dicho notario e rogava a los presentes fuesen testigos; e la dicha abbadesa dixo que como fija de obediencia obedescía el dicho mandamiento e regla e reformación susodicha, e que protestava de cunplir lo mejor que ella pudiese, non perjudicando sy alguna cosa a que tenía Sant Benito.
Esto fue e pasó en el dicho día, mes e año susodicho, en el dicho monesterio de Lobanes, estando presentes por testigos Femando Rodríguez, vecino e regidor de la cibdad de Sanctiago e Alberte Femandes e Alvaro de More e Estevan Rodríguez e otros.
Yo Alvaro Janero, notario público jurado por la abtoridad apostolical, a todo lo que dicho es e fue mandado por el dicho abad de Vergondo a la dicha abadesa de Lobanes, en uno con los dichos testigos presente fuy e segund que ante mí pasó e fiíe, mandó, bien y fielmente lo fize escrivir, e por ende por mandado del reverendo padre prior de Sant Benito fize aquí este mi signo e nonbre, que tal es, en testimonio de verdad; la qual dicha visitación yo notario dexé a la dicha abadesa de Lobanes signada de mi signo e firmada de dicho padre abad de Vergondo.
Alvaro Janero, notario apostólico.
Citación del visitador para que la abadesa de Lobanes compareciera a declaran ante él
En el monesterio de Sant Pedro de Lobanes, día lunes, diez e nueve dyas del mes de nobiembre de noventa e ocho años, mandó el dicho abbad de Vergundo, visytador, a la señora doña Ynés de Senabria, abbadesa de Lobanes, que dentro de nueve dyas primeros syguientes paresçiese delante del reverendo padre prior de Sant Benito de Valladolid, al qual acudiese donde estava e estoviese por santa obediencia e sopeña de excomunión en propria persona a responder de la demanda que le poma el fiscal de la borden.
Testigos que la vieron emplazar: Fernando Ruiz, vecino de Sanctiago e Lope Osorio, escudero, criado de Femando de Coba, e Alonso Femández, capellán, e Alverte Femández, vecino de Sanctiago.
Santiago Petición del fiscal al reformador de que la abadesa de Lobanes sea condenada en rebeldía por no haber comparecido en el plazo señalado.
Muy reverendo señor e devoto padre: Femando de Estrada, promotor fiscal de la borden de nuestro padre Sant Benito beso las manos a vuestra merced, ante la qual en la mejor forma e manera que puedo y con derecho devo, me querello de doña Ynés de Senabria, abbadesa que dise ser del monesterio de Sant Pedro de Lobanes, ques de la dicha borden de Sant Benito, e digo que puede aver dies o dose años poco más o menos que la dicha doña Ynés syn tener título ni ynstitución canónica de la dicha abbadía, ni seyendo elegida en la forma que de derecho se requiere, ni por personas que toviessen poder ni juredición, se entrometió a entrar e entró en el dicho monesterio, e le ha tenido e tiene yntruso y ocupado des del dicho tienpo acá, en perjuyzio de la dicha borden, y lo que peor es, después que asy se dixo e nonbró abbadesa del dicho monesterio, ha bivido muy disolutamente, non guardando la regla ni borden de nuestro padre Sant Benito ni ha bibido en comunidad ni guardando ninguna de las otras cosas que de derecho e segund la dicha regla devía guardar, ni tanpoco ha guardado castidad, antes ha seydo muy yncontinente de su cuerpo, y a seydo públicamente amancebada assy con clérigos como con personas legas, aviendo fijos dellos en grand deservicio de Dios e obprobio de la dicha religión e en muy mal exienplo de las otras religiosas; e demás desto, ha disipado e destruydo los bienes del dicho monesterio, enagenándolos en casos prohibidos e non reparando el dicho monesterio, ni trayendo el abito como devía segund la regla de la dicha borden, bibiendo e traspasando en todo contra la dicha regla.
Por ende, a vuestra merced pido que como juez apostólico e reformador breve e sumariamente me faga cerca de lo susodicho entero cunplimiento de justicia, condenando a la dicha doña Ynés de Senabria a pena de pribación de la dicha abbadía en caso que aquélla se falle ser abbadesa, declarando por los dichos excesos e delictos e quebrantamientos de la dicha regla e constituciones de aquélla dever ser privada de la dicha abbadía, e más le condepne en las otras penas que de derecho e segund en las dichas constituciones fallare que aquella meresçe executándolas en su personas por que a ella sea castigo e enxienplo a las otras religiosas, e para ello su oficio ynploro e pido cunplimiento de justicia e las costas.
Alegato del procurador de la abadesa de Lobanes, Diego Alonso.
Reverendo señor don fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de Valladoid, yo Diego Alonso, en nonbre de doña Ynés de Sanabria, abadesa del monesterio de Lovanes, con protestación que hago de no dar avuestra reverencia más jurediçion de la que de derecho tyene, me presento ante vos e digo que es venido a mi noticia cómo a pedimiento de Fernando Destrada, vuestra reberençia mandó dar e dio una carta de enplazo de citación personal contra la dicha mi parte, en que le mandó que paresçiese personalmente en esta cibdad de Santiago so ciertas penas en la dicha carta contenidas, la qual dicha carta e citación a la dicha mi parte fecha, digo ser ninguna o de alguna que la dicha mi parte fecha muy ynjusta e agraviada por las razones seguientes, como porque vuestra reberençia non tyene ninguna jurediçion para hazer lo que faze, a sy algund poder y facultad tyene de nuestro sancto padre éste sería tan solamente para la reformación de los monesterios de los monjes de la borden de Sant Venito deste reyno e no de las monjas ni avadesas, porque destas en el dicho poder e breve no se faze cuento, y en caso que vuestra reberençia poder y facultad tenga, pido que me mande dar treslado del poder y facultad de nuestro muy sancto padre, por do dize tener la dicha jurediçion, tyene; a lo otro, porque en caso que juez desto dicho, alguna hallase dicho, digo que sy en dicha mi parte con vuestra reberençia tyene de litigar ella teme sea muy agraviada y sospecha e recela que non le ha de hazer justicia, ansy porque en la manera del proceder que hasta aquí aveys procedido en la reformación de los priores y abadesas deste reyno ha seydo executado y de fecho, como porque quiere la renta de los monesterios de las dichas avadesas especialmente para su monesterio de Sant Benito de Valladolid, y disolver y deshazer el monesterio de la dicha mi parte segund que se a fecho a otros monesterios deste reyno; e demás desto, porque vuestra reberençia a dicho públicamente que a todas las abadesas deste reyno ha de pribar de sus monesterios, especialmente a la dicha mi parte, y las he de fazer quanto mal pueda fasta que salgan de los dichos monesterios y estén en el monesterio de Sant Payo, porque no es su voluntad que aya otros monesterios de monjas en este reyno, salvo éste; y demás desto, vuestra reberençia ha dicho públicamente a la dicha mi parte que renuncie e resyne su monesterio, e sy no lo renuncia, que aunque la vida le cueste se ha de llevar este negocio al cabo, y asymismo porque Femando Destrada, el fiscal y el que acusa a la dicha mi parte, es criado e continuo comensal de vuestra reberençia, de manera que por estas razones e por otras, yo en nonbre de la dicha mi parte tengo a vuestra reberençia por muy odioso e sospechoso, e por questo me consta e la parte litigante antel juez de quien sospecha o teme que no hará justicia desde agora segund que mejor puedo e de derecho devo, recuso y he a vuestra reberençia por sospechoso, la qual sospecha juro a Dios que no la pongo maliciosamente, salvo por lo que dicho tengo, e pido ante todas cosas traslado a este artículo del, caso que vuestra reberençia juez se fallare faga lo que derecho ha de hazer, porque la dicha mi parte está presta e aparejada de nonbrar y fazer las diligencias que de ve y es obligada; e protesto la nulidad de lo que pretermiso en este artículo se fisyere e lo otro, porque en caso que todo esto logar non oviese, dygo que vuestra reberençia no pudo mandar a la dicha mi parte paresçer ante sy personalmente, ansy por la honestidad de su persona, como porque sería y es enferma y enpedida, mayormente que a las religiosas y monjas como ella es, no le sería lícito ni honesto salir fuera de su monesterio a litigar, andando entre personas legas, quanto más que la venida e acceso a esta dicha cibdad no lo sería en hestado seguro, antes se teme e recela que vuestra reberençia la mandaría prender e prendería, como ha fecho a otras monjas que agora están en Sant Payo, y como a ella oviera fecho sy oviera podido.
Por ende, a vuestra reberençia pido e requiero, que después de pronunciado sobre el artículo de la jusrisdición, en caso que juez se hallare, e pronunciado primeramente sobre la recusación o a lo menos entretanto me aya por presentado a la citación que a la dicha mi parte se faze, e la resçiba por procurador, pues que su venida e acceso no es tuto ni seguro, e sy ansy no lo quisyere fazer, salvo proceder en este dicho negocio segund lo tyene començado syn más la dicha mi parte ser oyda, desde agora para entonces tanquam abillat.et somient.? gravaminibus apelo de vuestra reberençia y de todo lo que fasta aquí ha fecho y mandado, y de lo que de aquí adelante fesyere o mandare, por ante nuestro muy sancto padre Alexandro Sexto o para ante sus subcesores de todo fago apelación, o para ante quien desta dicha cabsa pueda y deva conosçer, so cuya proteción e amparo pongo a la dicha avadesa mi parte y a su monesterio, y segund que mejor puedo y de derecho devo pido respuesta y apostólos, e sy negado me fuere pídolo por testimonio, e a los presentes que dello me sean testigos.
Respuesta del reformador a la recusación hecha por el procurador de la abadesa de Lobanes.
En la cibdad de Santiago en veynte y nueve días del dicho mes de diziembre del dicho año del Nasçimiento de Nuestro Señor Ihesuchristo de mili y quatroçientos y noventa y nueve, dentro del monesterio de Sant Martin, visto por el dicho señor prior este dicho proçesso por ante mí el dicho escrivano y testigos de yusoescriptos, dixo: Que la recusación puesta por el digno Diego Alonso en el dicho nonbre no procedía asu por aver mandado que paresçiese personalmente la dicha abbadesa, como porque las causas de la dicha recusación y sospecha em notoriamente falsas y no eran tales que de derecho devían ser resçibidas, especialmente en causa de visitación e reformación y declarava no aver lugar la tal recusación y que sy nesçesario era se pronunçiava e pronunció por juez conpetente deste dicho negocio y mandava yr por el dicho proceso adelante, y más dixo, que la apelación ynterpuesta por el dicho Diego Alonso en el dicho nonbre no avía lugar, ni al dicho señor prior le constava de su poder y aunque lo toviera, que no le avía de resçivir si personalmente no parescía la dicha abbadessa; y que fasta agora no le avía hecho agravio alguno, y que le denegava y denegó la dicha apelación y le dava por respuesta los apostólos refutatorios y que mandava se siguiese el proceso en rebeldía fasta tanto que la dicha abbadessa parezca personalmente y a mayor habondamiento mandava que notifícase al dicho Diego Alonso que hiziese saber a la dicha su parte que si quería paresçer personalmente, que dende agora la asegurava que durante el pleyto no la prendería ni le haría mal ni dapno alguno, salvo que se quería ynformar della de algunas cosas conplideras a su consçiençia y al bien de su monasterio, y a la visitación y reformación de aquél, y para tomar su dicho en las cosas contenidas en dicha querella contra ella dada por el dicho físcal y que estava presto de resçibir los testigos e ynformación de su enfermedad e ynpedimento, como quier que le constava lo contrario, pero por más convención mandava que (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es dentro de tercero día la presentase, y que haría lo que fuese justicia, y que estava presto por quitar toda sospecha de no sentenciar en este negocio sin acuerdo de personas de letras y de recta consçiençia, asy en presencia como en rebeldía de la dicha abbadessa.
Y que esto dava por respuesta a la dicha recusación y apelación denegándola como dicho es, y que mostrándose parte el dicho Diego Alonso le mandava y mandó dar los treslados de los poderes que el dicho señor prior tiene sin costa alguna.
Testigos que estavan presentes, el bachiller Francisco de Proaño y Pedro de Villarroel y Pero de Sanz, clérigo de la diócesi de Túy.
Respuesta de Sebastián Serrano, en quien delegó Diego Alonso su procuración, a la decisión del reformador del 29 de diciembre de 1498, que le había sido notificada el 1 de enero de 1499.
El dicho Sebastián Serrano en nonbre de la avadesa de Lovanes, respondiendo a este auto a él notificado dixo: que no se apartando de la dicha su apelación, que todo lo por el dicho señor prior fecho e mandado era en sí ninguno de derecho, e contra la dicha avadesa su parte muy injusto e agraviado, asy porque su reverencia se pronunciaba por juez no le aviendo notificado ni mostrado el poder que de nuestro muy sancto padre tenía, como por le aver denegado la recusación por él ya interpuesta e pronunciado no aver logar, y tanbién por mandar paresçer ante sy personalmente a la dicha avadesa su parte, lo qual de derecho no podía mandar por ser como hera monja e persona que no puede ser conpelida paresçer personalmente, y tanbién porque el dicho señor prior estava e está descomulgado, de manera que todo lo por él mandado e sentenciado es en sy ninguno.
Por ende, juntando agravio con agravio, pues que no le quería resçibir por procurador, teniendo presentado poder bastante, que agora como de nuevo apelava e apeló para dónde e ante quién apelado tenía, e que lo pedía por testimonio.
Y ansymesmo pedio que por quanto ante Jácome Yanes, notario, y ante Ochoa Ybáfies avían pasado ciertas peticiones, y ambas que las pasasen ante el dicho notario e las posyese en el proceso.
Petición del fiscal al reformador para que diese por concluido el pleito contra la abadesa de Lobanes, declarándola en rebeldía.
Rdo. señor y devoto padre: Femando de Estrada, promotor fiscal de la dicha borden de Sant Benito, paresco ante vuestra merced e digo que bien sabe el pleito e cabsa que yo en el dicho nonbre he e tracto en rebeldía con doña Ynés de Senabria, abbadesa de Sant Pedro de Lobanes, la qual nunca ha paresçido ni paresçe personalmente segund le fue mandado y por mí le fueron acusadas las rebeldías y después han seydo pasados muchos términos y todavía no ha paresçido personalmente segund dicho es.
Por ende, pido e suplico a vuestra reverencia que en su absençia e rebeldía aya este dicho pleito por concluso, para lo qual su noble oficio ynploro e las costas pido e protesto.
Acta de visita y reforma del monasterio de Lobanes, hecha por el reformador el 8 de junio de 1499.
En el monesterio de Sant Pedro de Lobanes, del orden de Sant Benito, sito en la diócesi de Orense, a ocho días del mes de junio, año del Nasçimiento de Nuestro Señor Salvador Ihesuchristo de mili e quatroçientos y noventa y nueve años, en presencia de mí el notario público y testigos ynfraescriptos, el reverendo señor don fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de Valladolid, juez apostólico y reformador general de la dicha orden de Sant Benito en los reynos de Castilla e Galizia e probinçia del Bierzo, visitando personalmente el dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes y entendiendo en la visitación y reformación del, y estando ausente doña Ynés de Sanabria, abbadesa de dicho monesterio, ante todas las cosas presentó e notificó las bullas e poderes appostólicos que del nuestro muy sancto padre tenía.
Asy presentados e notificados dixo: que por quanto a pedimiento del procurador e síndico general de la dicha orden de Sant Benito y promotor fiscal della avía procedido contra la dicha doña Ynés de Sanabria, abbadesa del dicho monesterio, e hazía su processo hordinario en forma, por los excesos e delictos que el dicho syndico dixo ella aver cometido, e sobre las otras causa e razones en el dicho processo del dicho pleyto contenidas, que non anullando el dicho proceso ni perjudicando a los autos de aquél, antes en confirmación e aprobación suya e para más sustancia e validación de aquél, y para mejor cumplir lo a él cometido e mandado a él por el nuestro muy sancto padre por sus bullas e breves apostólicos en que le mandava hazer la dicha visitación e que viniese personalmente a las casas e monesterios de la dicha orden de Sant Benito, que el venía como vino personalmente en presencia de mí el dicho escrivano a la dicha casa e monesterio de Sant Pedro de Lobanes para la visitar e reformar e inquirir in capitibus et in membris segund el thenor y forma de los dichos poderes y de lo al él contenido y mandado, y que las cosas que en la dicha visitación e ynquisición hallase meresçedoras de enmendación, pugnación e castigo, que las proveería conforme a justicia e a la regla de señor Sant Benito al tenor de lo a él cometido e mandado.
E que por quanto para la dicha visitación, reformación e ynquisición que así entendía de hazer, él avía mandado aperçivir a la dicha abbadessa e a todos los abbades e abbadessas e priores de la dicha orden de Sant Benito deste reyno de Galizia, e les avía asegurado por su carta de seguro y de los señores oydores e alcaldes mayores de sus altezas que en el dicho reyno de Galizia residen, e por quanto en el dicho monesterio no estava la dicha abbadessa ni otra monja alguna, y se avía ausentado e huydo del y no se podía hallar ni sabía casa ni morada cierta donde la dicha abbadesa estoviese, que mandaba e man- do el dicho notario, que en rebeldía de la dicha abbadessa notifícase a las puertas de yglesia e monesterio cómo él era venido personalmente para hazer la dicha visitación e ynquisición e que so las penas de excomunión e pribación que estavan puestas, le mandava e mandó que paresçiese ante él personalmente en el dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes para la dicha visitación, reformación e ynquisición e para le tomar su dicho, juramento e declaración e para la visitar e ynquirir al thenor y forma de los dichos poderes apostólicos, los quales asymesmo le mandava e mandó notificar a las dichas puertas de la dicha yglesia, e que sy para la dicha visitación e ynquisición que asy avía de hazer menester fuese citación alguna en principio della o susçesive, e para todos los otros autos que en ella se oviesen de hazer fasta la sentencia o sentencias, provisión o provisiones e mandamientos que se oviesen de dar o de hazer, que mandava e mandó que fuese citada la dicha abbadessa en la manera que dicha es, e que desde agora la emplaçava e çitava para todo ello.
E le mandava e mandó que de oy en tercio día a la ora de la tercia paresçiese ante él personalmente en el dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes, segund dicho es, para lo susodicho, el qual dicho término le señalava easeñaló por perentorio, con apercibimiento que le hazía, que paresçiendo al dicho término segund dicho es la oyría e guardaría su justicia, en otra manera el dicho término pasado, en su rebeldía e contumacia procedería a recepción de testigos e a todos los otros auctos de visitación e ynquisición fasta la sentencia definitiva ynclusive y execución della, para los quales auctos e cada uno dellos desde agora la çitava y emplazava e mandava citar y emplazar, segund dicho es, perentoriamente, e le aseñalava y aseñaló el dicho monesterio donde le fuesen fechos e notificados, y que como quiera que de derecho por virtud de la dicha visitación e ynformación podiese dar sentencia alguna, que protestava e protestó que no parase perjuizio al dicho proceso hordinario, antes que todo ello o cada uno por sí valiese e fuese para efecto de reformar el dicho monesterio e abbadessa, e la pugnyr, enmendar e castigar e protegir e provar si menester fuese, y que esto mandava dezía e hazía en la mejor forma e manera que podía e con derecho debía, e que sy algún themor o recelo la dicha abbadessa tenía de paresçer ante él personalmente, que como quiera que antes de agora la tenía segurada segund dicho es, porque a mayor habundamiento e por más justificación le asegurava e aseguró que contra razón e derecho no sería presa ni detenida ni hecho otro mal dapno alguno en su persona e (Firmado:) Gonçalo de Nájera, notario.
E después de lo susodicho yncontinente el dicho señor prior reformador visitó las cosas syguientes: Altares Primeramente, visitó el altar mayor, cuya vocación es Sant Pedro.
Estava en él uan ara con unos corporales e cinco sábanas e una cmz de metal con unas piedras de vidrio.
Visitó el altar de la mano derecha, cuya vocación es (en blanco).
Visitó el altar de la mano siniestra, cuya vocación es de Santa Catherina.
Visitó las vestimentas, en que halló quatro vestimentas de lienço con sus aparejos.
Dos sábanas razonables y otras sábanas viejas.
Visitó los libros y halló los siguientes: Un ofiçiero dominical de pergamino.
Un racionero de pergamino.
Un evangelistero y epistolero de pergamino, en un volumen todo.
Dos leçionarios de pergamino.
Un evangelistero e un libro de exorcismos.
Halló unas vinajeras de estaño y un ençensario de cobre.
Visitó el choro y no halló syllas en él ni las avía.
Visitó más dos camarillas y no avía en ellas cosa alguna, salvo una cama de madera con paja, en la una.
Halló en otra cámara una arca e dos pallizos de echar pan e un domo (sic) e una cubeta e una artesa en una casa del homo.
E de cómo asy lo halló todo y visitó y halló ausentada a la dicha abbadessa y llevado lo que tenía, el dicho señor prior lo pidió por testimonio.
En el pleyto y causa que ante nos pende entre el procurador y promotor fiscal de la horden de Sant Benito de la una parte e doña Ynés de Sanabria, abbadesa del monesterio de Sant Pedro de Lobanes en su absençia e rebeldía de la otra, sobre las causas e razones en el proceso del dicho pleito contenidas: Fallamos, que para más clara y mejor expedición deste dicho pleito e cabsa que devemos resçibir e resçibimos a amas las dichas partes conjuntamente a la prueva e a cada una délias de todo lo por ellas ante nos dicho e alegado, e a todo aquello que provar devan e provado les aprovechara, salvo jure ynpertinentium et non amittendose (sic) para la qual prueva fazerla traer e presentar ante nos, les mandamos e asygnamos término de nueve días primeros siguientes, los quales corran e se cuenten con oy, día de la data desta nuestra sentencia.
E este mesmo plazo damos e asygnamos a amas las dichas partes e a cada una délias para que parescan ante nos a ver, presentar, jurar e conosçer los testigos e provanças e escripturas que la una parte presentare contra la otra e la otra contra la otra sy quisyere, e para hacer juramento de calupnia.
Asy nuestra carta de receptoría oviere visto, nonbrando los lugares mandárgela hemos dar aquélla que con derecho devamos y por esta nuestra sentencia asy lo pronunciamos, setençiamos y mandamos en estos escriptos e por ellos.
( E lo que los dichos testigos e cada uno dellos depusieron y declararon secreta y apartadamente cada uno por sí en presencia del dicho señor prior y por ante mí el dicho notario, es lo que adelante del ynterrogatorio que el dicho procurador fiscal sustituto presentó por donde el dicho señor prior les preguntó se sygue:
Las preguntas por donde han de ser preguntados los testigos por mí Pedro de Villarroel, procurador e promotor fiscal sustituto de la horden de Sant Benito que son e fiíeren presentados en el pleito e cabsa que en el dicho nonbre he e tracto con doña Ynés de Senabria, abadesa del monesterio de Lobanes, son las syguientes e por cada una délias:
Sy conosçen e han noticia de la dicha Ynés de Senabria, abbadesa del dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes, e sy es monja profesa de la dicha horden de Sant Benito, e sy saben quel dicho monesterio es de la dicha horden de Sant Benito.
Yten, sy saben que vieron o oyeron dezir de qué forma e manera e con qué título la dicha Ynés de Senabria ovo la dicha abbadía o porqué cabsa, razón o derecho ha thenido e posseydo el dicho monesterio e abbadía.
Yten, sy saben e conocen que la dicha abbadesa aya tenido e tenga amigos e rufianes pública o secretamente, asy en el dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes, como en otras partes e logares fuera de dicho monesterio, clérigos o casados, e dellos tenga fijos o fijas; digan e declaren lo que cerca desto saben, que lo vieron o oyeron dezir.
Yten, sy saben e conosçen que la dicha abbadesa es muger ydiota syn letras, e que sabe muy poco de lo que al oficio divino pertenesçe, y para regir e administrar el dicho monesterio.
Yten, sy saben e conosçen que la dicha abbadesa aya muchas vezes ydo a boddas e a batisterios e ferias e misas nuevas, deshonesta- 6^.
Yten, sy saben e conosçen que la dicha abbadesa aya seydo e es muy lapidadora e gastadora de los bienes e rentas del dicho monesterio, e los aya gastado con sus amigos e rufianes e con los fijos e fijas e criados que tenía y no los gastava en reparos y provechos del dicho monesterio, enagenándolos e aforándolos malamente, en grand engaño e fraude del dicho monesterio.
T. Yten, sy saben e conosçen que la dicha abbadesa e monjas que con ella estavan non guardavan la regla de Sant Benito, ni se confesavan, ni rescibían los sacramentos, como eran obligadas, a sus tiempos, e que comían carne e vestían lienço e dormían en sávanas, e non guardavan sylençio, ni rezavan ni hazyan el oficio divino, como eran obligadas, mas antes estavan de continuo fuera de dicho monesterio por los lugares, plaças e mercados, deshonestamente.
Yten, sy saben e conosçen que la dicha abbadesa e monjas andavan a caca con los dichos sus amigos por los montes, a pie e a cavallo, con perros e galgos e aves, muy disolutamente.
Yten, sy saben e conosçen que de todo lo susodicho e de cada una cosa e parte dello sea e es asy pública boz e fama, en el dicho monesterio e su cotto e comarca.
Yten, de oficio de vuestra reverencia el qual para ello ynploro le pido e suplico en el dicho nonbre les mande fazer e faga las otras preguntas al caso tocantes e pertenesçientes.
Deposición de los testigos Pedro Geadalván y Arias Mosquera.
El dicho Pero Geadalván, testigo susodicho jurado y preguntado por el dicho señor prior por las preguntas del dicho ynterrogatorio y por cada una délias dixo queya otra vez le avía tomado juramento sobre este «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLIX, Fascículo 115, Santiago 2002.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mismo negocio y avía depuesto e declarado lo que cerca dello sabía por ante Femando Martínez de Sancta Gadea, notario, y que agora aquello mesmo dezía y se retificava e retificó e se afirmava e afirmó en ello, e que sy nesçesario era lo dezía e dixo de nuevo una y dos y más vezes, segund y de forma y manera que por ante el dicho notario lo avía dicho y declarado.
Fue preguntado por el dicho señor prior sy sabía que la dicha abbadessa se avía ausentado del dicho monesterio por no ser visitada ni reformada y si llevó todo lo que en el dicho monesterio estava.
Dixo que lo que desto sabe es que vio ausentarse la dicha abbadessa del dicho monesterio, y que oyó dezir que avía llevado todo quanto en el dicho monesterio la dicha abbadessa tenía y que esto es lo que sabe del dicho negocio, y lo dize una y dos y más vezes quantas nesçesarias fueren, y firmólo de su nonbre.
El dicho Aries Mosquera, testigo jurado y preguntado por el dicho señor prior por las preguntas del dicho ynterrogatorio dixo que ya otra vez le avía tomado juramento por ante Femando Martínez de Sancta Gadea, notario, sobre este mismo negocio, y avía dicho y declarado lo que cerca dello sabía, que agora aquello mismo dezía e se retificava e retificó e afirmó en ello, y sy nesçesario era lo dezía e se retificara e retificó e afirmó en ello, y sy nesçesario era lo dezía e dixo de nuevo una y dos y más vezes y quantas nesçesarias fuesen segund y de manera que por ante el dicho notario lo avía depuesto y declarado.
Fue preguntado más por el dicho señor prior si sabía por qué la dicha abbadessa se avía ausentado del dicho monesterio por no ser visitada ni reformada y avía llevado todo lo que en el dicho monesterio tenía, dixo: que lo que sabe es que oyó dezir que la dicha abbadesa se avía ausentado del dicho monesterio con lo que tenía por no esperar al dicho señor prior de Sant Benito y que después éste que depone fue en persona al dicho monesterio y no la halló allí, e que es asy pública voz e fama en dicha tierra e comarca del dicho monesterio.
Fue preguntado más, sy sabía de qué manera fue puesta por abbadessa del dicho monesterio la dicha doña Ynés de Sanabria.
Dixo que sabe que Sancha Rodríguez, abbadesa que fue del dicho monesterio se salió del por su propia voluntad como muger de mal seso y mal gobemada de juizio, y se fue a casa de su madre y sus parientes e que dexó asy solo el dicho monesterio syn monja ni otra persona alguna, e que después Femando de Canba traxo a la dicha Ynés de Sanabria al dicho monesterio por abbadessa.
E que oyó dezir que le avía hecho título délia.
Preguntado sy sabía que se avía hecho algún proceso contra la dicha Sancha Rodríguez, por donde fuese privada e quitada de la dicha abbadía dixo que no lo sabe ni lo oyó dezir, e que eso es lo que sabe sobre el dicho negocio.
Citación de la abadesa de Lobanes para que comparezca personalmente a oir la sentencia del pleito hecho contra ella.
Nos, don fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de Valladolid, juez apostólico y reformador general de la dicha orden de Sant Benito, en los reynos de Castilla e Galizia e provincia del Vierzo, hazemos saber a vos doña Ynés de Sanabria, abbadessa que os dezís del monesterio de Sant Pedro de Lobanes, como bien sabéis el pleito y causa que el procurador y promotor fiscal de la dicha orden de Sant Benito en el dicho nonbre ante nos con vos tracta sobre el dicho monesterio e sobre las otras causas e razones en el dicho proceso contenudas e asimesmo el proceso de visitación e ynquisición que de nuestro oficio por virtud de los dichos poderes apostólicos contra voz hezimos quando personalmente fuimos a visitar el dicho monesterio, en los quales dichos procesos fuistes citada e mandada citar antes que al dicho monesterio fuésemos, y después que a él fuimos asy por en el dicho proceso del dicho fiscal como por el de visitación e ynquisición susodicha, para que en el dicho monesterio de Lobanes paresçiésedes personalmente y vos nunca paresçistes, antes vos ausentastes del dicho monesterio e andáys fuera del fecha apóstata y descomulgada fuera de vuestra orden e religión, e después que del dicho monesterio partimos asimesmo vos citamos que viniésedes en seguimiento del dciho negocio e pleyto del dicho fiscal e de visitación e ynquisición ante nos en el monesterio de Sant Martín de la cibdad de Sanctiago, donde al presente estamos e residimos entendiendo en cosas tocantes a la dicha reformación e vos dimos harto término en que pudiésedes paresçer y vos citamos para todos los autos del dicho pleyto fasta la sentencia definitiva, segund que más largamente pasó por el notario de la causa y vos todavía no pareçistes, aunque vos ovimos asegurado, y en vuestra ausencia y rebeldía e que viudos por contumaz e rebelde ovimos el dicho pleyto por concluso.
E comoquier que como dicho es fuistes citada para todos los auctos de los dichos procesos y de la dicha causa, y para la sentencia definitiva, y vos fue aseñalado el dicho monesterio de Sant Martín para todos ellos, y pudiéramos dar e pronunciar la dicha sentencia definitiva, pues los dichos procesos teníamos vistos y estavan conclusos, la qual por el dicho fiscal nos fue pedido pronunciásemos y diésemos segund que por el derecho y por la dicha regla de Sant Benito hallásemos, pero a mayor habundamiento e para más convención e justificación de los dichos procesos, acordamos de vos citar otra vez para oyr la dicha sentencia definitiva.
E mandamos dar e dimos esta nuestra carta citación y enplazo para vos en la forma siguiente, por la qual en vitud de santa ovediençia y so pena de excomunión mayor vos mandamos y exortamos primero, segundo, tercio e perentorio, asy que del día que esta nuestra carta vos fuere notificada en vuestra persona pudiendo ser ávida, sy no ante las puertas del dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes, la qual notificación mandamos agora asy como sy en vuestra persona fuese notificada, por quanto estamos ynformado e nos consta por la dicha visitación e ynquisición que andáys hecha apóstata y fuera del dicho monesterio, e porque no sabemos lugar cierto ni morada donde estays y residís para vos poder notificar en vuestra persona, fasta quatro días primeros siguientes, los quales vos damos e asygnamos por término perentorio, y en el postrimero dellos a la ora de las vísperas, no syendo día feriado, y sy lo fuere, para otro día siguiente que feriado no sea a la ora de vísperas, parezcáis ante nos personalmente en el dicho monesterio de Sant Martín, donde primero ñiistes citada, para oyr la dicha sentencia definitiva que por virtud de los dichos procesos diéremos y pronunciáremos; para la qual oyr desde agora para entonces vos citamos, llamamos y emplazamos perentoriamente e vos aseñalamos este dicho monesterio de Sant Martín donde vos sea notificada, con apercebimiento que vos fazemos, que si no paresçierdes como dicho es, que en vuestra absençia y rebeldía no enbargante, ávida por presencia. la daremos e pronunciaremos, segund que hallaremos por derecho y por la dicha regla de Sant Benito, y la mandaremos executar y llebar a debido efecto sin vos más citar ni llamar ni atender para ello, e sin vos la notificar.
E porque más seguramente podáys venir a oyr la dicha sentencia al dicho monesterio para el dicho día, como quiera que ya por muchas vezes vos hemos asegurado, pero para mayor habundamiento y por más justificación, por el thenor de la presente vos aseguramos que por fiierça ni contra razón e derecho no seréys presa ni detenida, ni vos será fecho otro mal y dapno en vuestra persona e bienes.
En testimonio de lo qual la mandamos dar e dimos firmada de nuestro nonbre e sellada con nuestro sello e firmada del notario ynfraescripto.
Dada en el dicho monesterio de Sant Martín de Sanctiago, a veynte e ocho días del mes de junio de mili y quatroçientos y noventa y nueve años.
Por madado del dicho señor prior reformador.
Gonçalo de Nájera, notario.
Sentencia definitiva contra la abadesa de Lobanes, dada por el reformador y juez apostólico.
Por nos, don fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de la villa de Valldolid, juez apostólico y general reformador de toda la borden de Sant Benito en los reynos de Castilla e Galizia por auctoridad de nuestro muy sancto padre Alexandro Sexto, moderno, e vista cierta denunciación e querella dada por el procurador y promotor fiscal e syndico general de la dicha borden contra doña Ynés de Senabria, abbadessa que se dize del monesterio de Sant Pedro de Lobanes, e vistas las probancas ante nos por el dicho fiscal presentadas sobre sus delictos y excessos, e sobre su ynabilidad e ignorancia de la regla e modo de vivir, e vista la visytación e ynquisición por nos fecha contra la dicha doña Ynés de Sanabria, e vista la appostasía e rebelión della e visto cómo la dicha abbadessa no tiene título alguno a la dicha abbadía de Lobanes, e sobre las otras causas e razones en los dichos procesos del dicho fiscal e de visytación e ynquisición contenidos, ávido sobre todo nuestro acuerdo e deliberación e puestos aquel eterno Dios ante nuestros ojos:
Fallamos, que atentos los auctos e deméritso de los dichos processos, que la dicha doña Ynés de Senabria no tiene título ni derecho alguno a la dicha abbadía e monesterio e que por tal devemos pronunciar e pronunciamos e que sy algund título o derecho ha tenido o tiene, que ella ha quebrantado la castidad y obediencia que son de esencia de nuestra regla e religión, e que ha vivido muy dissolutamente non guardando la dicha regla, e que ha seydo destruydora e dilapidadora de los bienes e rentas del dicho monesterio de Sant Pedro de Lobanes, e que ha cometido otros crímenes y exçessos dignos de grand pugnición e castigo, por lo qual la dicha doña Ynés de Senabria es digna de privación de qualquier derecho, propiedad o possession que a la dicha abbadía e monesterio tenga, e de otras penas en derecho e en la dicha regla de Sant Benito establesçidas.
Por ende, que devemos privar, amover e quitar, privamos, amovemos e quitamos a la dicha doña Ynés de Senabria de qualquier derecho, propiedad e possession que al dicho monesterio e abbadía tenga, e quel dicho monesterio e la dicha doña Ynés de Senabria deven ser reduzidos e puestos en verdadera observancia.
E mandamos a la dicha doña Ynés de Senabria, en virtud de santa obediencia y so pena de excomunión mayor, que se vaya al monesterio de Sant Payo de Antealtares de la dicha cibdad de Sanctiago dentro de los veynte días primeros syguientes del día de la data desta nuestra sentencia, que es monesterio reformado, donde esté e syrva a Dios y guarde la dicha regla, adonde le mandaremos proveer de todas las cosas a ella nesçessarias, y que non salga del dicho monesterio de Sant Payo, so pena de ser ávida por apóstata y descomulgada, y condenámosla más en las costas derechamente fechas en la prosecución desta cabsa, la tasación de las quales en nos reservamos y por esta nuestra sentencia diffinitiva juzgado, asy lo pronunciamos, sentenciamos, mandamos pro tribunali sedendo en estos escriptos y por ellos.
(Firmado:) F.R.S.B. prior et apostolicus reformator.
Dada, rezada e pronunciada fiíe esta dicha sentencia por el dicho señor prior reformador, que la firmó de su nonbre, dentro del monesterio de Sant Martín de la cibdad de Sanctiago, a ocho días del mes de jullio de (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mili e quatroçientos e noventa y nueve años, a la hora de vísperas, sedendo pro tribunali.
Testigos que estavan presentes: fray Pedro de Maçuelo, presidente del monesterio de Sant Pedro de Eslonça, e fray Gonçalo de Peñalva, prior que fue del monesterio de Sant Pedro de Foras e Alyaro Jenero, notario e Alfonso del Riego, azavachero, vezinos de dicha cibdad, e Gómez de Laguna, capellán del monesterio de Ponbeyro, e Alvaro de la Trinidad, y presente el dicho Fernando de Estrada, fiscal.
E luego yncontinente, yo, el dicho notario, la notifiqué en rebeldía de la dicha doña Ynés de Sanabria en el dicho lugar donde fue dada y pronunciada, y donde fue citada, y aseñalado lugar para la dar e oyr, e para donde le fuese notificada, en presencia de los dichos testigos.
A petición del fiscal, el reformador manda ejecutar la sentencia dada contra la abadesa de Lobanes y tomar posesión de este su monasterio.
E después de lo susodicho, en el dicho monesterio de Sant Martín, a nueve días del dicho mes e año sobredichos ante el dicho señor prior, el dicho Femando de Estrada, fiscal, en el dicho nonbre, dixo: que por quanto su reverencia avía dado e pronunciado la dicha sentencia en favor de la dicha orden e observancia e suyo en su nonbre, e avía seydo notificada en rebeldía de la dicha doña Ynés de Sanabria en el lugar aseñalado para la oyr donde estava citada, la qual por ella ni por otro en su nonbre no avía seydo apelada, y puesto que la apelara, que no avía lugar a apelación, asy porque avía seydo justamente dada e ser sobre correpción, e porque sus delictos eran muy notorios, como por virtud de la clausura oppositione remota en la dicha bulla e vreve appostólico contenida, que el dicho señor prior tenía, por donde procedía que pedía e pidió al dicho señor prior le mandase dar su carta fuese llevada a pura e devida execución y con effecto, y le mandase en el dicho nonbre po-«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLIX, Fascículo 115, Santiago 2002.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ner y apoderar en la posesión real e actual seu quasi del dicho monesterio con todo lo a él anexo y pertenesçiente, y acudir con todos los fructos y rentas y eclesyásticas derechuras, y otros qualesquier cosas a él devidas y pertenesçientes, para que por su reverencia fuese reformado dicho monesterio y puesto y reduzido en observancia regular al thenor y forma de sus poderes.
El dicho señor prior dixo que lo oya e que mandava e mandó dar su carta executoria para ello en forma debida.
Testigos que estavan presentes fray Pedro de Maçuelo e fray Vemaldino de la Torre e fray Pedro de Çamora, monjes profesos de la dicha orden, e Luys de Ribadeo, e otros.
Apelación de la dicha sentencia por parte del procurador de la abadesa de Lobanes.
se podiese dar e pronunciar; lo otro porque cuanto a la dicha mi parte ni a mí en su nonbre constó del poder que vuestra reverencia tobiese para proceder tan exarato como fasta aquí ha procedido; lo otro porque presentándome yo en nonbre de la dicha mi parte e pidiendo copia e treslado del proceso que contra ella se fazía, vuestra reverencia me déviera de oyr e non fazer proceso en reveldía contra ella, pues que seyendo como es monja non podía ser conpelida a paresçer personalmente en juizio.
Lo otro, porque pues vuestra reverencia estava recusado en este dicho pleito e negocio, non havya de dar sentencia fasta tanto que la dicha suspetha primeramente se conosçiese en forma de derecho, o alómenos non executar, antes otorgar a la dicha mi parte la apelación que avía fecho.
Lo otro, porque sy vuestra reverencia para privar e condenar a la dicha mi parte ubo consideración a que ella no estuvo en su monesterio al tienpo que la yba a vysitar, digo que sy ella se absentó fue por justo themor que de vos tenía, porque no la prendiésedes como a otras abadesas e monjas que en Sant Payo están aveys fecho.
Lo otro, porque puesto que la dicha mi parte fuera sentenciada non devya vuestra reverencia mandar executarla fasta tanto que se le guardaran sus términos, que apelaría e seguir su apelación por las quales razones e por cada una délias e por todas las por mí dichas e alegadas, e por las que entiendo dezir e alegar en prosecución desta cabsa, apelo de la dicha sentencia e de su efecto e de la dicha carta executoria, e de todo lo por vuestra reverencia en este dicho negocio mandado e executado, por antel nuestro muy sancto padre Alexandro Sesto e por ante sus abdytores de Rota e Sacro Palacio o por ante quien desta dicha cabsa pueda e deva conosçer, so cuya protección e amparo pongo a la dicha abadesa mi parte e a su monesterio e bienes, pido resposta a apelos sepe sepius sepissimae instanter instançius instantisime y tantas quantas vezes puedo e de derecho devo protesto de no renunciar a esta dicha mi apelación por abto o abtos que ante vuestra reverencia fagan o digan, antes la seguyr e proseguir ante quién y cómo devo, e pídolo por testimonio, y a los presentes que dello sean testigos.
Citación del reformador a la abadesa de Dozón y Ansemilpara que comparezca a responder de las acusaciones presentadas por el fiscal de la Orden de San Benito en Galicia.
destruydora e dissipadora de los bienes e rentas de los dichos monesterios de Sant Pedro de Doçon e de Ansemil, dándolos e enagenándolos en cosas profanas, hasyendo dellos fueros a quien queríades e por bien teníades en casos prohibidos, e que demás desto, vos, la dicha abbadesa, juntamente con las otras religiosas de los dichos monesterios contra la dicha regla de nuestro padre Sant Benito e contra las constituciones della, continuamente avéys comido carne e vestido camisas de lino, e asymesmo echado en vuestras camas sávanas de lienço, e que asymesmo salíades de los dichos monesterios para hablar con quantos queríades e non bibíades en clausura e comunidad por lo qual dixo que érades meresçedora de grandes penas, e nos pidió, que aviendo la relación por él susofecha por verdadera o tanta parte della que baste para fundamento de su intención, le hizyésemos cerca dello entero cunplimiento de justicia e condepnásemos a vos, la dicha abbadesa, en las mayores penas que por derecho e por las constituciones e regla de dicho nuestro padre Sant Benito hallásemos que merescíades, e vos condepnásemos más a privación de las dichas abbdías e de la asministración de aquéllas, e procediésemos contra vos por todo rigor de derecho, de manera que a vos fuese castigo e a las otras religiosas enxienplo, segund que esto e otras cosas más largamente se contiene en la dicha su querella e pedimento, e para en prueva de su yntención presentó ante nos cierta perquisa e ynformación de testigos, lo qual todo por nos visto, como quiera que pudiéramos proceder por todo rigor de derecho e censura eclesyástica, pero por más convenceros e por mayor justificación, mandámosle dar e dimos esta carta para vos en la manera syguiente.
Por la qual en virtud de sancta obediencia e so pena de excomunión mayor auctoritate appostolica de que en esta parte usamos, trina canónica monitione prévis a, vos eshortamos, requerimos e mandamos que del día que esta nuestra carta vos fuere notificada, pudiendo ser ávida, synon ante las puertas de qualquiera de los dichos monesterios de Sant Pedro de Docón o de Ansemil, seyendo en ellas fixo su treslado, firmado e sygnado de escrivano público, disyéndolo e fasyéndolo saber a algunos de vuestros criados sy los avedes, o vecinos o religiosas o vasallos de qualquiera de los dichos monesterios o en otra qualquier manera que se presuma e vea venir a vuestra noticia e dello non podades pretender nin alegar ygnorançia, fasta seys días próximos syguientes, los quales vos damos e asygnamos por tres plazos, dándovos los quatro días primeros por primero plazo e el otro día segundo por segundo plazo, e el otro día postrimero por postrimero plazo e término perentorio acabado, parescades ante nos por vos o por vuestro procurador suficiente con vuestro poder bastante, bien ynstructo e bien ynformado, en este dicho nuestro monesterio de Sant Martín desta dicha cibdad de Sanctiago, donde nos al presente resydimos e estamos entendiendo en la dicha reformación, a tomar treslado de la dicha querella e a responder a ella en guarda de vuestro derecho, e a oyr e ser presente a todos los auctos deste dicho pleyto, principales e accesorios, ynçidentes e dependientes, suscintamente uno en pos de otro fasta la sentencia deffinitia ynclusive, para la qual oyr e para ver jurar e tasar costas sy las oviere, egualmente para todos los otros auctos e cada uno dellos a que derecho devéys ser citada e enplazada e especial citación se requiera, vos citamos e llamamos e enplazamos e ponemos plazo perentoriamente por esta nuestra carta con apercibimiento que vos fazemos, que sy paresciéredes como dicho es, vos ayremos e en todo vuestra justicia guardaremos, en otra manera lo contrario faziendo, en vuestra absençia e rebeldía, non enbargante aquélla, ávida por presencia, oyremos al dicho fiscal todo lo que dezyr e alegar quysiere, e libraremos e determinaremos en el dicho negocio lo que fallaremos por justicia, syn vos más citar ni llamar ni enplazar ni attender para ello.
E so la dicha pena de excomunión mayor mandamos a qualquier escrivano público que para esto fuere llamado, que dé testimonio de lo que le fuere pedido e de cómo se vos notifica esta nuestra carta.
En testimonio de lo qual mandamos dar e dymos esta nuestra carta, firmada de nuestro nonbre e sellada con nuestro sello, e firmada del notario ynfraescripto.
Dada en el dicho nuestro monesterio de Sant Martín, a quatro días del mes de diziembre, año del Señor, de mili quatrocientos e noventa e ocho años.
Petición del fiscal para que el reformador dé por concluso el pleito contra la abadesa de Dozón^ que no había comparecido a declarar.
Rdo. señor e devoto padre: Femando de Estrada, promotor fiscal de la dicha borden de Sant Benito me encomiendo a vuestra merced, la qual bien sabe la querella e acusación que yo en el dicho nonbre di de doña Ysabel de Ulloa, abbadesa de los monesterios de Sant Pedro de Docón e Ansemil, e por vuestra reverencia fiíe mandada dar sentencia de citación e enplazamiento en forma para la dicha abbadesa, que paresçiese por sy o por su procurador, la qual fiíe notificada segund por ella paresçe e a vuestra reverencia consta, e por mí le han seydo acusadas las rebeldías.
Por ende, pido e suplico a vuestra reverencia mande aver e aya este pleito por concluso, pues no ha paresçido ni presentado alguno en su nonbre, para lo qual su noble oficio ynploro e las costas pido e protesto, e sobre todo pido serme fecho cunplimiento de justicia.
Dozón por parte del reformador.
Año del nasçimiento de nuestro señor Ihesuchristo de mili e quatroçientos e noventa e nueve años, a honze días del mes de junio del dicho año, este dicho día, estando dentro en el monesterio de Sant Pedro de Doçon, de la borden de Sant Benito, syto en la diócesi de Lugo e estando presente Aldara Sánches, priora de dicho monesterio, por ante mí, el notario público e testigos ynfraescriptos paresció presente el reverendo señor don fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de Valladolid, juez appostólico y reformador general de toda la borden de Sant Benito en los reynos de Castilla e Galizia, e dixo que por quanto el dicho monesterio de Sant Pedro de Docón estava vacuo por fyn y muerte de doña Isabel de Ulloa, abbadessa que fixe de dicho monesterio, última posseedora que del fue, y porque a él como superior e prelado de la dicha borden e reformador della convenía proveer de la dicha abbadía e monesterio e avía ynbiado a tomar la possession del en nonbre de la dicha borden e observancia, que no se apartando de la dicha primera prossessión ni de otra qualquier que en nonbre de la dicha borden de dicho monesterio fuese tomada, porque a mayor ahondamiento como mejor podía e de derecho devía, pedía e requería, pidió e requirió a la dicha priora de dicho monesterio le diese la possession real, actual seu quasy del, con todo lo a él anexo, devido e pertenesçiente, para la dicha borden e observancia, e luego la dicha priora dixo que ella estava e está (presta) de ge le dar, e de le poner e apoderar en ella.
E luego, yncontinente, la dicha Aldara López (sic), priora, dio al dicho señor prior un cáliz e un libro e una vestimenta e la cuerta de una canpana con que tañese en señal de dicha possession.
E luego el dicho señor prior, resçebidas las dichas cosas en su mano, tañó la dicha canpana e echó fuera a los que dentro de dicha yglesia estavan e cerró las puertas e después las tomó a abrir, e dixo que non se apartando de la dicha primera possession que antes avía tomado, segund dicho avía, que desde agora se dava e dio por puesto e apoderado en la dicha possession, real, actual seu quasy de dicho monesterio con todo lo a él anexo, devido e pertenesçiente, en nonbre de la dicha borden e para la dicha observancia, e pidió a mí, el dicho notario, que ge lo diese asy por testimonio.
Testigos que fueron presentes: Bemal Fernández, clérigo e capellán de dicho monesterio de Docón, e Ochoa Yváñez de Estella, notario, e Diego Velón, merino de Samos, e Lope de Sant Fines, morador en Docón, e Ruy Fernández Noguerol e otros.
E después de lo susodicho, yncontinente, el dicho señor prior dixo que mandava e mandó en virtud de santa obediencia e so pena de excomunión mayor a todos los vasallos, feligreses, foreros e renteros, desmeros de dicho monesterio, que de aquí adelante non acudiesen con los fructos e rentas e otras eclesyásticas derechuras al dicho monesterio devidas e pertenesçientes e persona alguna, salvo a él o a la persona o personas quel E luego, yncontinente, por ante mí, el dicho notario, la dicha Aldara López, priora, dio la obediencia al dicho señor prior reformador e a sus suscesores estando la dicha Aldara López fincada de rodillas e alçadas las manos e puestas entre las del dicho señor prior reformador y diziéndole el dicho señor prior: Promitis obedientiam et reverenciam michi et suscessoribus meis tres vezes, e respondiendo la dicha priora a cada vez: Promito.
Y el dicho señor prior y ella lo pidieron asy por testimonio.
E después de lo susodicho, el dicho señor prior, continuando en el dicho nonbre la dicha posesión, yncontinente vysytó las cosas siguientes:
Primeramente, visitó el altar mayor, cuya vocación es Sant Pedro.
Estavan en él quatro sábanas, un frontal de lienço pintado de figuras.
Visitó la plata y halló un cáliz de plata con su patena e otro de plomo e una cruz de plata pequeña metida en una caxa.
Visitó asymesmo las vestimentas e halló las siguientes: Una vestimenta de haumelote de seda listada, vieja con su apareja; un frontal de locaza negro aforrado en lienço colorado; dos vestimentas de lienço con su aparejo; otras dos dixo el dicho capellán que tenía en su casa; dos capas viejas de çemore? e una vestimenta de lienço vieja con su aparejo; seys sábanas de lienço.
Visitó dos libros misales en un sanctoral e un leçionario, que estavan en el dicho monesterio, enel qual asymesmo avía otros libros viejos.
E asymesmo, el mesmo dicho señor prior dixo, que porque el dicho monesterio no quedase desierto y syn servyr, que mandava e mandó a la dicha priora que estoviese e residiese en el dicho monesterio para le servir tanto quanto su voluntad fiíese, e por él fuese proveydo otra cosa en contrario.
Otrosí, dexó por capellán del dicho monesterio para que le sirviese y administrase los sacramentos a los parrochianos y feligreses del dicho monesterio al dicho Bemal Fernández, clérigo, y le entregó e dio la dicha cruz de plata y el dicho cáliz de plata con que se sirviese el dicho monesterio e lo diese y entregase cada y quando que él mandase, a la persona que él nonbrase o su poder oviese e non a otra persona alguna, e el dicho capellán lo rescibió e juró en forma devida de derecho de lo tener e guardar e acudir con ello al dicho señor prior e a quien mandase e su poder oviese. y para ello obligó a sy e a sus bienes spirituales y tenporales, etc., y otorgó obligación forte e fírme, con renunciación de leys, y poder a las justicias, e carta que paresciee signada de mi sygno.
Lo qual todo lo que dicho es fue e pasó ansy en el dicho monesterio, día, mes e año sobredicho e testigos los dichos.
Ansemil por parte del reformador.
Año del nasçimiento de nuestro señor Ihesuchristo de mili e quatroçientos e noventa e nueve años, a treze días del mes de junio del dicho año, este dicho día, estando dentro en el monesterio de San Pedro de Ansemil, syto en la diócesi de Lugo, de la borden de Sant Benito, por ante mí, el dicho notario público e testigos de ynfraescriptos, paresció presente el reverendo señor don fray Rodrigo de Valencia, prior del monesterio de Sant Benito de Valladolid, juez appostólico y reformador general de toda la borden de Sant Benito en los reynos de Castilla e Galizia, e dixo que por quanto el dicho monesterio de Sant Pedro de Ansemil estava vacuo por fyn y muerte de doña Isabel de Ulloa, abbadessa que fue de dicho monesterio, última poseedora que del fue, y él avía ynbiado a tomar la posesyón de dicho monesterio en nonbre de la dicha borden, que él no se apartando de la dicha possessyón ni de otra qualquier que en nonbre de la dicha borden del dicho monesterio fuese tomada, e agora como mejor podía e de derecho devía asy como superior y prelado de la dicha borden de Sant Benito y como reformador della a quien pertenescía resçebir, aprehendía e tomava, aprehendió, rescibió e tomó la posesyón real, actual, seu quasy del dicho monesterio con todo lo a él anexo, devido e pertenesçiente en qualquier manera en nonbre de la dicha borden e para la dicha observancia, e que para en señal de la dicha posesyón tomava e tomó una vestimenta e un cáliz e un libro e hizo tañer la canpana de dicho monesterio, e hizo cerrar las puertas del e echar fuera a todos los que dentro estavan e después las abrió y dixo que él se dava e dio por puesto e apoderado en la dicha posesyón real, actual, seu quasy del dicho monesterio, con todo lo a él anexo, devido e pertenesçiente en nonbre de la dicha borden e para la dicha observancia.
E pidió a mí, el dicho notario, lo diese por testimonio, segund que mejor e más cunplidamente lo podiese dar e hordenar a consejo de letrado, e a los presentes rogó que fuesen dello testigos.
Testigos que fueron presentes: Ruy Gómez de Sevil, merino de tierra de Deçà, e Martino Alvares, su hijo, e Lope Conde, vesyno de Mellide, e Diego Velón, vesyno e merino de Samos, e Femando de Estrada, Pedro de Villarroel, escuderos, e fray Pedro de Maçuelo e fray Pedro de Çamora, prior del monesterio de Sant Benito de Çamora, e fray Rodrigo de Peñafiel, monjes profesos de la dicha borden de Sant Benito e otros.
E después de los susodicho, luego yncontinente, el dicho señor prior dixo que mandava e mandó en virtud de santa obediencia, so pena de excomunión mayor, a todos los vasallos e feligreses, foreros e renteros que fuesen del dicho monesterio, que non acudiesen con los fructos y rentas y eclesyásticas derechuras al dicho monesterio devidos e pertenesçientes, salvo a él o a la persona o personas que por su mandado en el dicho monesterio estoviesen o su poder toviesen en nonbre de la dicha borden de Sant Benito, y que asymesmo mandava e mandó a todos e qualesquier personas, asy eclesyásticas como seglares de qualquier estado o condición que fuesen deste dicho reyno, so la dicha pena de excomunión mayor e de perdimiento de sus bienes, por virtud de las provisyones que de sus altezas tenía, que non fuesen osados de se entrometer a parturbar ni molestar la dicha posesyón quel asy avía tomado y aprehendido en nonbre de la dicha borden e para la observancia, e pidiólo por testimonio.
E después de lo susodicho, en el dicho monesterio de Sant Pedro de Ansemil en el dicho día, mes y año sobredichos, por ante mí el dicho notario e testigos sobredichos, el dicho señor prior dixo que por quanto después de aver asy tomado la dicha posesyón del dicho monesterio el licenciado Alonso de Pomareda, corregidor de la villa de Sarria e logarteniente para las cosas de la dicha reformación por el señor licenciado Alonso Maldonado, del Consejo del rey y reyna, nuestros señores e su alcalde mayor deste dicho reyno de Galizia, ponía en el dicho monesterio en nonbre de sus altezas, lo toviere de secresto e de manifiesto al dicho Martino Alvarez, no lo podiendo ni deviendo fazer asy por él aver ya tomado la dicha posesyón como dicho es, como por quel dicho corregidor non tenía poder para ello syno para desencastellar y hazer llanos todos los monesterios e casas de la dicha horden que estoviesen encastelladas para que libremente los podiese visytar e reformar al thenor de sus poderes que presentava y presentó, que todo lo quel dicho corregidor fasya o fesyese contra la dicha su possession y el secresto que posiese fuese en sy ninguno e de ningund valor e effecto, e que non parase prejuisyo a la dicha su posesyón, quel en nonbre de la dichahorden de Sant Benito avía tomado.
E asymesmo protestava e protestó que cayese e yncurriese en las censuras y penas que arriba tenía puestas por yr contra la dicha su posesyón e contra los dichos sus mandamientos y poderes, e demás de aver e de cobrar del e de sus bienes todos los gastos, dapnos y menoscabos que el dicho monesterio de Sant Pedro de Ansemil e a sus fructos y rentas y a la dicha horden de Sant Benito en su nonbre viniesen e se les recresçiesen.
Y pidiólo por testimonio.
E el dicho corregidor dixo que él daría su respuesta.
E después de los susodicho, en el dicho monesterio de Sant Pedro de Ansemil, en el dicho día, mes e año sobredichos, por ante mí, el dicho notario y testigos de yusoescriptos el dicho señor prior dixo al dicho señor licenciado Alonso Maldonado, que estava presente, que por quanto él viniendo personalmente a visytar e reformar el dicho monesterio, segund e por el nuestro muy sancto padre e por sus altezas le hera cometido e mandado e él lo avía hallado encastillado con gente armada y le avía seydo resistida la entrada en él, y que después el dicho corregidor lo avía desencastillado, y asy desencastillado oy dicho día él avía tomado la posesyón del dicho monesterio arriba contenida y segund y por ante mí el dicho notario avía pasado.
Y que después de asy tomada la dicha possesyón, el dicho corregidor, que asymesmo estava presente, lo avía puesto de secresto e de manifiesto en manos e poder de Martino Alvarez, que también estava presente, lo qual avía fecho ynjusta e non devidamente non teniendo poder nin facultad para ello, especialmente seyendo como era y es el dicho monesterio de la dicha horden de Sant Benito, y que para ello le presentava y le presentó luego cierta ynformación y pesquisa de cómo el dicho monesterio de Ansemil era e es de la dicha horden de San Benito, que pedía e requería, pidió e requirió al dicho señor licenciado Maldonado e por virtud de los dichos poderes appostólicos e reales, le mandava e «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLIX, Fascículo 115, Santiago 2002.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mandó que le amparase e defensiese, e mandase amparar y defender en la dicha su posesyon que en el dicho nonbre avía tomado, e alçase luego el dicho secresto que el dicho corregidor avía puesto, e lo diese todo por ninguno, e mandase a todas las justicias e a otras personas qualesquier destse reyno que no le perturbasen ni molestasen en la dicha su posesyón, mas antes mandase que le amparasen e defendiesen en ella e le mandase acudir con los frustos e rentas y otras eclesyásticas derechuras al dicho monesterio e a él en su nonbre devidas e pertenesçientes, e pidiólo por testimonio.
E luego el dicho señor licenciado Maldonado dixo que él avia venido de la cibdad de Sanctiago por ynvocación e auxilio del braco real, que por parte del dicho señor prior le fue notificado e pedido, e porque asymesmo avía sido requerido por su parte con ciertas provisyiones de sus altezas para que viniese a desencastillar e fazer llano el dicho monesterio, para que lo podiese visytar e reformar al thenor de sus poderes, por quanto le avian dicho que estava encastillado e le constava por testimonio sygnado de escribano público.
Y que pues ello avía hallado desencastillado y el dicho señor prior avía tomado la dicha posesyón del dicho monesterio, el qual por la dicha ynformación e pesquisa le constava e constó ser de la dicha borden de Sant Benito, que él como mejor podía e devía de parte de sus altezas amparava e defendía, amparó e defendió al dicho señor prior en nonbre de la dicha borden de Sant Benito o a quien su poder toviese en la dicha posesyón del dicho monesterio con todo lo a él anexo e pertenesçiente, e que alçava e alcó el secresto por el dicho corregidor puesto en el dicho monesterio en los fructos e rentas del, e que lo dava e dio por ninguno e de ningund valor e effecto, e que asymesmo alçava e alcó qualquier pleyto, omenaje e juramento que el dicho Martino Albares sobrello oviese fecho, para quel dicho señor prior libremente podiese continuar la dicha su posesyón y visita, y reformar el dicho monesterio, e fazer del e en él todo lo que por el nuestro muy sancto padre e por sus altezas le hera cometido e mandado, bien e asy e tan cumplidamente y como mejor lo podía fazer, seyendo viva la dicha abbadesa como después de fallesçida e tomada la dicha posesyón.
E que mandava e mandó a todos los feligreses e perrochianos, diezmeros e renteros e redituarlos del dicho monesterio que acudiesen con todos los fructos e rentas e otras eclesyásticas derechuras al dicho señor prior o a quien su poder toviese, bien e tan cumplidamente como lo pagavan e acudían a la dicha abbadesa e eran obligados, so pena de diez mili maravedís para la cámara e fisco de SUS altezas.
E que asymesmo mandava e mandó a todas e qualesquier personas, asy ecclesyásticas como seglares de qualquier estado o condición que fuesen, que non perturbasen ni molestasen ni ynquietasen al dicho señor prior o a quien su poder toviese en la dicha posesyón, so pena a las personas legas de perdimiento de todos sus bienes, e a las eclesiásticas so pena de perder qualesquier tenporalidades que toviesen en estos reynos, e de ser ávido por ágenos e estraños dellos, e de proceder contra ellos a las penas en que tanbién yncurren aquellos que por su propia aubtoridad se entrometen a perturbar lo susodicho.
E que asymesmo mandava e mandó a todas las justicias deste dicho reyno que anparasen e defendiesen al dicho señor prior e a la dicha horden de Sant Benito o a quien su poder toviese en la dicha posesyón, e non consyntiesen ni diesen logar que por alguna ni algunas personas della fuese amovido e quitado, perturbado ni molestado fasta tanto que sobrello fuese oydo e vencido por fuero e por derecho ante quién e cómo deviese.
E por quanto desya que los freyles de la horden de Sant Bernardo tenían algún derecho al dicho monesterio, que él les reservava e reservó su derecho a salvo para que lo pudiesen pedir e demandar ante quién e cómo con derecho deviesen.
E luego el dicho Martino Alvares dixo que obedescía e obedesció lo que por el dicho señor licenciado Maldonado mandado, e que entregava e entregó al dicho señor prior el dicho monesterio e le dio luego un cálice de plata que tenía, e dixo que estava presto de dar e entregar todo lo que avía resçebido de mano del dicho señor corregidor, el qual asymesmo luego alcó el juramento e pleito, omenaje al dicho Martino Alvarez, que le tenía fecho e tomado e el dicho señor prior lo tomó por testimonio.
Testigos que estavan presentes: Pedro de Gayoso, vecino de la cibdad de Lugo, e Lope de Meyro e Luys Bermúdez, escuderos, e Femando de Estrada e Diego Velón, merino de Samos,e Ochoa Yváñez Destella, notario, e Vasco López de Reçelle, vecino de Reçelle, e Gonzalo de Bandes e Juan de Canta, vecinos del coto del dicho monesterio de Ansemil, e Pero Sánchez, procurador que se dixo de la orden de Sant Bernardo e otros muchos.
E después de lo susodicho, yncontinente, el dicho señor prior continuando la dicha posesyón del dicho monesterio de Ansemil, visytó las cosas siguientes:
Primeramente visytó el altar mayor, cuya vocación es San Pedro Apóstol.
Estavan en él dos sávanas de lienço, e la una labrada de hilo de colores, e una ara con sus corporales, e dos emees de metal.
Visyto un altar de la capilla a la mano derecha, que se llama Santa Anna.
Estavan en él dos sávanas e un frontal negro de hilo e una ara.
Visyto asymesmo las vestimentas y halló las syguientes: Tres vestimentas de lienço, con sus cruces, petos y sus aparejos.
Una casulla de zarzahán de seda con sus leones blancos, vieja, con su aparejo.
Tres alvas viejas e una sávana pequeña e outra casulla de lienço e otra de zarzahán de hilo.
Visytó los libros e halló los siguientes: Un misal de pergamino nuevo, bueno; un evangelistero e un ofiçiero (sic); un epistolero; un responsorio dominical, todos de pergamino, con otros librillos viejos.
Otrosy, visytó otros dos altares, uno vocación de Sant Benito, e el otro de Santa María Magdalena.
Yten, falló un caliñe de plata con su patena, dorado el bevedero con la copa del.
A lo qual fueron presentes por testigos, los devotos padres fray Pedro de Maçuelo e fray Pedro de Çamora e fray Rodrigo de Peñafiel, monjes profesos de la dicha borden, e el dicho licenciado Alonso de Pomareda, e el dicho Martino Alvares, e Gonzalo de Vandes e Juan de Canba e Juan de Castro, vasallos de dicho monesterio e otros. |
Los veinticuatro impresos que describimos, fechados entre 1702 y 1704, giran en tomo al advenimiento de Felipe V al trono de España y a los sucesos militares y políticos, tanto nacionales como internacionales,
en un sencillo atado protegido, a modo de menguada cubierta, por el papel de un embalaje de libros enviados desde Argentina, manuscribiendo a bolígrafo en el lomo las fechas límites de los documentos que precariamente protegía: 1700-1704.
Una somera revisión revela que la unidad cronológica que apuntan las fechas manuscritas en el lomo se opone a la heterogeneidad tipológica de su contenido; intercalados entre los ejemplares de la Gaceta de Madrid aparecen noticiarios, opúsculos políticos, relaciones de sucesos y traslados de órdenes, vinculados por un nexo temático: la Guerra de Sucesión.
La vertebración de esta colección de documentos en tomo al conflicto provocado por el fallecimiento sin descendencia de Carlos II se pone de manifiesto en un hecho casual pero que parece premonitorio: el primer ejemplar de la Gaceta que se conserva en este legajo, fechado el 2 de noviembre de 1700, refiere la agonía y el fallecimiento del último monarca español de la estirpe de los Austrias, suceso que dará lugar a un enfrentamiento -antes internacional que nacional-, que marcará la historia europea del Siglo de la Revolución, y cuyos vagidos se pueden percibir en los documentos que componen el legajo que nos ocupa.
Materialmente, el contenido del atado está formado por los restos de tres volúmenes de la Gaceta de Madrid (años 1700-1701, 1702 y 1704), entre cuyos números se intercalaron impresos y manuscritos.
El contenido actual (abril de 2002) de cada uno de los volúmenes es el siguiente:
A.-Años 1700-1701: El primer bloque de impresos está compuesto por 24 números de la Gaceta de Madrid, desde el n"" 44 de 1700 (2 de noviembre) hasta el n*" 15 de 1701 (12 de abril); esta serie, prácticamente correlativa (falta el número 13 de 1701, correspondiente al 29 de marzo), evidencia la pérdida del principio y el final del volumen, que estaría formado, al menos, por los 104 números correspondientes a dos años de esta publicación (además de un número indeterminado de impresos intercalados, cuya existencia podemos presuponer a la vista de los otros dos volúmenes).
^ Indicamos el número y, entre paréntesis, la fecha de publicación, que en todos los casos corresponde a un martes.
Conserva íntegra la colección de Gacetas de 1702 y, presumiblemente, todos los impresos que se encuadernaron interpolados, además de las dos hojas de guarda posteriores.
Los cantos tintados en rojo ponen de manifiesto su carácter de volumen independiente respecto al resto de documentos del legajo.
La serie que se conserva, incluyendo las interpolaciones, es la siguiente:
Desgajada en varios cuadernillos y parcialmente mutilada, está formada por 33 de las 59 Gacetas publicadas durante el año 1704 (faltan las correspondientes a enero, mayo, julio y agosto).
Aunque el día de publicación de la Gaceta era el martes, hay un ejemplar (n° 27) «Del Sábado 14 de Junio de 1704» intercalado entre los números 26 (martes, 10 de junio) y 28 (martes, 17 de junio); éste y otros extraordinarios semejantes explicarían los 59 números (en lugar de 52) publicados en el año 1704.
La serie que se conserva es la siguiente:
Los ejemplares de la Gaceta de Madrid áéi período 1700-1704 constituyen el eje vertebral de esta colección que, a primera vista y dado su estado de conservación, semeja el vestigio de un naufragio librarlo.
La homogeneidad de sus encuademaciones anuales o bianuales sólo se ve interrumpida por la presencia de otros documentos, impresos o manuscritos, que se intercalaron entre las Gacetas en el momento de su publicación, ofreciéndonos la imagen de un cuidadoso coleccionista de periódicos y folletos que utiliza, como criterio de ordenación de los ejemplares, el orden de recepción.
La (relativa) diversidad tipológica de los documentos del legajo permite establecer la siguiente clasificación:
A.-Un semanario: Gaceta de Madrid A comienzos del siglo XVIII, la Gaceta de Madrid tenía un pasado cuarentón marcado por la irregularidad.
Desde su aparición en 1661, auspiciada por D.Juan José de Austria y bajo la dirección de D. Francisco Fabro Bremundan e inspirada por las gacetas que surtían los mercados de París, Venecia, Roma, Amberes y otras capitales europeas, la historia de la Gaceta había experimentado altibajos e incluso la experiencia de una desaparición temporal como consecuencia de una Orden del Consejo de Castilla, dictada el 8 de abril de 1680, por la que se prohibía la impresión «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLIX, Fascículo 115, Santiago 2002.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es y circulación de gacetas.
Reapareció en 1683, pero aún tendrían que transcurrir dos exangües sexenios hasta que, en 1696, don Juan de Goyeneche adquirió el Privilegio de impresión de gacetas que poseía el Hospital General de Madrid e impulsó su explotación comercial.
En 1697 consolidó su encabezamiento como Gaceta de Madrid^ y adquirió una regularidad que hasta entonces había fluctuado tanto como el éxito comercial: veía la luz todos los martes en la librería madrileña de Antonio Bizarrón y constaba de dos hojas en cuarto, con paginación y signatura tipográfica correlativa para todo el año, los correspondientes reclamos y, si el espacio lo permitía, el colofón o un reclamo publicitario al final de cada ejemplar.
Precisamente esos pies de página final nos desvelan dos aspectos que consideramos interesante señalar:
• Como colofón aparece esta leyenda: «Con Privilegio: Madrid.
El nombre de Antonio Bizarrón, además de en las Gacetas, aparece frecuentemente en los colofones de noticieros y relaciones de sucesos de los primeros años del siglo XVIII, y sin duda fiíe impresor además de librero y editor.
Aunque se omite su nombre en el repertorio de impresores de la Gaceta [Centenario.
GdM\ 15], Delgado Casado señala que «es posible que tuviera imprenta activa en el siglo XVIII, pues está mencionado por Cruickshank como utilizador de tipos de Pedro Disses desde el año 1700 hasta 1707» [Delgado, Diccionario rf 79]; también Gutiérrez del Caño [Gutiérrez, Ensayo: 83] y M^ Pilar Cuesta [Cuesta, Romances, n° 4] citan a Antonio Bizarrón como impresor madrileño durante el período 1701-1710. • En algunos números de la Gaceta, el espacio habitualmente destinado al colofón se utiliza para otro tipo de mensaje que, en perjuicio de la constatación del Privilegio y del nombre del impresor, anticipa el recurso a la inserción de anuncios como vía de financiación, sistema que se consolidaría en la prensa decimonónica hasta desembocar en los actuales anuncios a dos planas completas que lastran (por el aumento de papel y por la ^ La cabecera, presidida por un cristus, consignaba el número de orden anual, el título y la fecha de publicación.
173/ Gaceta de Madrid I Del Martes 2 de Noviembre de 1700». http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mengua de información) y financian en buena medida la prensa escrita de nuestros tiempos.
El vaciado sistemático de la publicidad que la Gaceta de Madrid insertaba en algunos de sus números podría aportar nuevos datos sobre títulos, autores, fechas de publicación, editores o precios a la historia de la imprenta, la lectura y la edición en la España de comienzos del siglo XVIII; nosotros nos limitaremos a recoger los anuncios localizados en el manojo de Gacetas que manejamos, y a tratar de identificar la obra a la que hacen referencia: Don Juan de Goyeneche fue director de la Gaceta en los primeros años del siglo XVIII, en los que, como señala Margarita Torrioni [Crónica: 18], servía como redactor Juan de las Hebas asistido por José Antonio de Avellaneda y, en la traducción de noticias, Juan Isidro Fajardo.
El interés informativo de la Gaceta en los años iniciales del Siglo de las Luces se centraba en la información política o parapolítica inherente a la sucesión de Carlos II (información que los avatares de la Historia pronto transformarían en bélico-política), aunque sin desdeñar noticias de otros asuntos: necrológicas^, sociedad^, actos públicos^ avances tecnológicos^, e incluso notas de promoción personal de los redactores de la Gaceta^^.
La edición ordinaria de la Gaceta recogía las noticias de las principales capitales europeas y ultramar dispuestas en orden inverso a su proximidad geográfica, comenzando por las más lejanas hasta finalizar con las últimas noticias de Madrid.
Como muestra recogemos el orden de los epígrafes contenidos en la Gaceta del 30 de noviembre de 1700: Varsovia, 23 de octubre; Hamburgo, 25 de octubre; Viena, 26 de octubre; Venecia, 26 de octubre; La Haya, 28 de octubre; Cádiz, 22 de noviembre y Madrid, 30 de noviembre.
El primer número de la Gaceta de Madrid (año 1661) se abre con un preámbulo que justifica su edición^ ^: «Supuesto que en las más populosas ciudades de la Italia, Flandes, Francia y Alemania se imprimen cada semana (demás de las Relaciones de sucessos particulares) otras con título de Gazetas, en que se da noticia de las cosas más notables, assí políticas como militares, que han sucedido en la mayor parte del Orbe, será razón que se introduzga este género de impressiones, ya que no cada semana, por lo menos cada mes».
Esta introducción pone de manifiesto la conciencia de su autor acerca de la diferencia existente entre las relaciones de sucesos particulares y las gacetas, diferencia que nosotros suscribimos^^: ^ P. ej. la noticia de la llegada a la bahía de Cádiz de un pingue procedente de Tortosa, cargado con noventa troncos de gran tamaño para utilizar como arboladuras de navios «aviándose conducido de los Pirineos de Navarra, por inclusas o diques, a los ríos Esca, Aragón y Ebro hasta los Alfaques de Tortosa» [GdM, 30 de noviembre de 1700].
^^ Así, al relatar la erección de un túmulo en memoria de Carlos II en la Capilla de las Descalzas de Madrid, se puntualiza: «y predicó el doctor don Juan de las Hebas» [GdM, 28 de diciembre de 1700].' ^ Titulada: Numero I. Relación o Gazeta de algunos casos particulares, assípoliticos, como militares, sucedidos en la mayor parte del mundo hasta fin de diziembre de 1660.
Puede verse una buena reproducción de la primera plana en el Suplemento extraordinario dedicado a la Gaceta por el BOE de 28 de febrero de 1961 [Centenario.
GdM: 3], reproducción de donde tomamos la cita.
^^ No todos los catálogos (los catalogadores) de literatura efímera de carácter informativo están de acuerdo con tal diferenciación; o, si lo están, optan por incorporar a sus catálogos sujetos de una y otra especie aduciendo (no sin razón) que lo que las diferencias separan lo aproximan las semejanzas.
A pesar de que las preocupaciones taxonómicas en tomo a la literatura efímera de carácter informativo se ponen de manifiesto una y otra • Las relaciones de sucesos particulares son monotemáticas^^y no periódicas, sino ocurrentes: surgen a partir de un suceso, del cual dependen, y su edición es consecuencia (y por lo tanto posterior) al hecho relacionado: se escriben (y se editan) para relatar un suceso, y existen en función de ese suceso. • Los noticieros periódicos y gacetas^^ tienen carácter misceláneo y recurrente: concebidos como publicaciones periódicas son (en potencia) previas a las noticias que recogen, se surten de sucesos pero no se editan como consecuencia de esos sucesos.
El carácter serial de estos noticieros periódicos se pone de manifiesto tanto en los aspectos formales como en los contenidos.
Siete (A-G, correspondientes al período enero-octubre de 1702) de los nueve ejemplares que se conservan en el legajo son prácticamente idénticos: encabezados por el título con composición epigráfica y en mayúsculas «Noticias extraordinarias y singulares del estado presente de la Europa» seguido. vez en artículos, congresos, actas, etc., todavía se manifiestan las diferencias conceptuales, tanto, que casi es un tópico el hecho de que cada catálogo de piezas de esta literatura se encabece con la exposición del catalogador acerca de su concepto de relación (cronología, impresas vr. manuscritas, etc.).
Por nuestra parte nos hacemos eco de la diferenciación que señala el profesor Ettinghausen: «Existían dos modelos fiíndamentales de folleto informativo.
El primero [...] llevaba a menudo el título gaceta se parecía a un diario moderno en cuanto que se publicaba normalmente con regularidad (cada mes, cada semana, o, más raramente, cada día) y llevaba resúmenes provenientes de diversos lugares y países, con la pretensión de ofrecer un panorama de la actualidad.
En concreto, solía poner el énfasis en sucesos políticos y militares ocurridos en el extranjero pero que podrían afectar indirectamente a sus probables lectores).
El segundo modelo [...] se conocía en toda Europa bajo la denominación de relación.
Redactadas muchas veces en forma epistolar [...] se dedicaba por extenso a un solo suceso» [Ettinghausen,.
^^ Entendida esta monotematicidad en sentido laxo: no necesariamente se limitan a un suceso, pero cuando no es así existe algún vínculo entre los casos relatados.
Sirva como ejemplo la relación titulada Triunfo glorioso, intercession piadosa y eficacia del S.Rosario de nuestra Señora para con un hombre en 9 de febrero y para con una mujer en 8 de marco de 1679...
Escríbelos el muy reverendo Padre Maestro Fray Diego Carli, impresa en Barcelona por Rafael Figueró, seguramente en 1679, año al que se refieren los sucesos [Santos, Tormentas].
^"^ Por supuesto incluimos en este grupo la Gaceta de Madrid que, si aparece diferenciada en el apartado anterior, es sólo como consecuencia de su función axial respecto a esta colección de informativos. en minúsculas, por el mes al que corresponden las noticias^^y la fecha de publicación Estos noticieros constan de 4 hojas en 4"", paginadas (1-8) y con signatura tipográfica (A^) independiente para cada número (a diferencias de la Gaceta, con paginación y signatura tipográfica correlativas para todo el año).
El colofón, común a todos los ejemplares, indica el Privilegio de impresión, el lugar (Madrid) y el impresor (Antonio Bizarrón), aunque soslaya el año, quizá por la evidencia de la fecha que aparecía en el subtítulo.
Rompen con la uniformidad formal dos ejemplares: el catalogado con la letra H (noviembre de 1702), que altera el orden de los epítetos del título: singulares y extraordinarias, en el que se combinan mayúsculas y minúsculas, y en el que no aparece la fecha de publicación; y el ejemplar I (abril de 1704) que troca «extraordinarias» en «ordinarias» y en el que no figura el mes al que corresponde, sino sólo la fecha de su publicación.
Además carece de colofón y de datos de impresión, y consta de dos hojas (en lugar de las cuatro habituales), lo que altera tanto la paginación (1)(2)(3)(4) como la signatura tipográfica (A^).
Respecto a la inserción de las rúbricas, los ejemplares que aquí comentamos mantienen un orden constante, alterado únicamente por la ausencia de algunas corresponsalías^^: Norte, Alemania, (Colonia: A), (Viena: A), Inglaterra, Holanda, (Flandes: A y C), Italia y Francia.
Intercaladas entre los ejemplares de la Gaceta se conservan quince relaciones de sucesos de los años 1702 y 1704^^, catorce de ellas vinculadas por un nexo temático: el conflicto político-militar provocado por la muerte sin descendencia de Carlos II.
^^ La referencia al mes falta en A. Generalmente, el día de puesta a la venta de estos noticieros era el martes, aunque en algunos ejemplares (A y C) aparezca el sábado.
Aunque sólo una de las relaciones consigna la fecha de edición (número 10), participamos de la tesis expuesta por María Remedios Moralejo según la cual «la fecha de impresión [...] aunque no está indicada, como suele ocurrir en este tipo de impresos, habitualmente coincide con la de los hechos relatados» [Moralejo, Zaragozanas: 490]; corrobora esta posibilidad, en el caso de las relaciones que nos ocupan, su inclusión en volúmenes anuales.
El 2 de octubre de 1700, Carlos II firmaba en Madrid un testamento por el que dejaba como heredero de la Corona de España a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV.
Con esta decisión, el último de los Habsburgo de la monarquía española trataba de garantizar la unidad de todos los reinos ^^ y la independencia respecto a las coronas fi-ancesa y austríaca; pero cuando el duque de Abrantes abrazó al embajador de Austria, conde de Harrach, diciéndole: «Sire, es un placer; es un gran honor para toda mi vida.
Sire, despedirme de la ilustrísima casa de Austria» [Kamen, GdS\ 15] los diplomáticos y gobernantes europeos intuyeron que el advenimiento de Felipe de Anjou a la corona española rompía el endeble equilibrio europeo, dejando a los Borbones, abuelo y nieto, en una situación de manifiesta hegemonía.
El sucesor de Carlos II llegaba a Irún el 22 de enero de 1701, con sólo diecisiete años de edad y la consideración, por parte de austríacos, holandeses e ingleses, de que se trataba de una marioneta en manos de Luis XIV, quien parecía querer ratificarlo con decisiones como la de concertar, sin previa consulta, la boda de su nieto con María Luisa Gabriela de Saboya^^.
El matrimonio se celebró en septiembre de 1701, unos días después de que Inglaterra, Austria y las Provincias Unidas de Holanda firmaran la Gran Alianza.
El juego de interés había comenzado: Inglaterra y Holanda trataban de asegurar y controlar el comercio con las Indias y el tráfico con América, Austria se negaba a aceptar el final de su dinastía en España, y Portugal, que se uniría a la Gran Alianza en 1703, pretendía terminar con la preponderancia política de Castilla en la Península.
Las tensiones en las plazas españolas del norte de Italia, ocupadas por Luis XIV en nombre de su nieto, y las revueltas en Ñapóles, aconsejaban un viaje de Felipe V a Italia: embarcó en abril de'^ Unos meses antes del fallecimiento de Carlos II, Luis XIV y Guillermo II de Inglaterra habían suscrito un tratado de partición de los reinos de España que adjudicaba Ñapóles, Sicilia, Toscana, el Milanesado y Guipúzcoa al delfín de Francia, y Castilla, Navarra, Aragón, Flandes, las Indias y Filipinas al rey de Inglaterra.
Este reparto no era una novedad: ya en 1668, Leopoldo I de Austria había firmado un tratado con el rey de Francia para estipular la división de los territorios españoles entre ambas coronas si Carlos II moría sin descendencia.'^ María Luisa Gabriela de Saboya era hija de Víctor Amadeo II de Saboya, uno de los primeros soberanos que reconocieron a Felipe V, y de Ana María de Orleans.
Tenía sólo trece años en septiembre de 1701, cuando se celebró su boda por poderes con Felipe V, aunque los esposos no se conocieron personalmente hasta el mes de noviembre.
1702 hacia Ñapóles y, desde este reino, se trasladó a Milán.
Entretanto, el 15 de mayo de 1702, la Gran Alianza había declarado la guerra a Luis XIV, y se iniciaba, defacto, la Guerra de Sucesión española.
Semejantes antecedentes justifican que el clima político de los primeros años del siglo XVIII en Europa, y particularmente en España, estuviera marcado por la inestabilidad, las tensiones políticas y, como culminación, el confiicto bélico.
El clima de crisis y la aparición de dos facciones enfi-entadas supuso una intensificación de la actividad impresora que se manifiesto en el «incremento excepcional de la publicación de folletos [...], las dos legitimidades en pugna luchan con la espada y con la pluma, en el campo de batalla y en el campo del pensamiento» [Pérez Picazo, Publicística: 22], y, añadimos nosotros, en el de la propaganda.
La Guerra de Sucesión, conflicto internacional y guerra civil al mismo tiempo, dará lugar a un período especialmente fecundo de la literatura informativo-propagandística: publicaciones recurrentes y ocurrentes se suceden para dar cuenta de los motivos y las consecuencias de cada acción política o militar, y se multiplican los memoriales, las cartas, los romances^^, las relaciones y los comentarios (serios o jocosos, en prosa o en verso, favorables a uno u otro de los contendientes), entretejiendo una red de impresos y manuscritos pendientes todavía (creemos) de un análisis conjunto.
A pesar de que la voluntad informativa de sus redactores se subordine al propósito propagandístico, su interés como documentos históricos no mengua un ápice: son el reflejo de la manipulación ideológica y del control de las mentalidades en una época de crisis que combina los derechos sucesorios, la teología providencialista, la genealogía real y las profanaciones inherentes a pravedad herética (herejes desde la perspectiva de cualquiera de las dos facciones en conflicto), para justificar un conflicto dinástico que, amparándose en Borbones o Habsburgos, respondía a un enfrentamiento «por el dominio de Europa y por los mercados europeos de ultramar» [Kamen, Felipe V: 44].
En este ambiente se desarrollan las quince relaciones que catalogamos: catorce, directamente relacionadas con la Guerra de Sucesión, refieren o comentan, siempre desde la perspectiva de los defensores de la legi-^^ Acerca de los romances de circunstancias escritos con motivo de la Guerra de Sucesión resulta muy interesante un reciente artículo en el que M* Pilar Cuesta cataloga 75 de estas composiciones, impresas entre 1701 y 1715 [Cuesta, Romances]. timidad de Felipe V, las decisiones políticas y las acciones militares.
Solamente una relación, la número 6, es ajena al conflicto sucesorio, aunque su pertenencia al subgénero de las relaciones de redenciones de cautivos no la desvincula por completo de las connotaciones áulicas favorables al Monarca, representadas en este caso por la participación de la reina María Luisa de Saboya en la procesión de acción de gracias.
Giuseppina Ledda ha señalado de que los autores de relaciones bélicas: «ponen en práctica una evidente labor de selección de los acontecimientos, engarzándolos del mejor modo posible para afirmar y defender el mito del imperio, dejando en la sombra todo aquello que pudiera desdibujar este cuadro» [Ledda, Informar,202].
La literatura de información bélica se convierte frecuentemente en literatura de propaganda de los ideales, de las banderas o de los promotores de esas acciones militares: sirve para animar a los combatientes y a la población que los sustenta, sobrevalorando los triunfos y minimizando (o convirtiendo en triunfos morales) las derrotas^ ^ Aunque la mayor parte de las relaciones de género bélico refieran victorias de la bandera bajo la cual se escribe^^ {vid. números 1, 7, 8 y 9), los resultados inciertos o las derrotas, convenientemente manipuladas, pueden servir como acicates ante una próxima batalla, o como instrumentos para poner de manifiesto la superioridad combativa, el valor o la protección divina de una de las facciones en conflicto; así en la relación número 14, en la que no hay una armada victoriosa, se interpreta el resultado final como un éxito haciendo hincapié en la inferioridad numérica y armamentística y en que el viento era favorable al enemigo.
^^ Al respecto escribe Henry Ettinghausen, al referirse a las relaciones bélicas fruto de la Guerra de Secesión catalana, que «en Cataluña solamente se divulgaron (por lo menos de forma impresa) noticias de victorias ganadas por los franceses y de derrotas sufridas por los españoles» [Ettinghausen, Prensa: 343], aunque no es necesario ir tantos siglos atrás en el tiempo: basta hojear la prensa publicada por ambos bandos durante la Guerra Civil, las informaciones que proporcionaban los diferentes estados mayores durante la II Guerra Mundial, las noticias de Argelia, de Vietnan, de las Malvinas, de la Guerra del Golfo o, estos últimos meses (escribimos en abril de 2002), las informaciones de los bombardeos sobre Afganistán y del conflicto palestino-israelí.
Hasta un derrota total puede trastocarse en victoria moral si se incide en el valor de los propios combatientes (subrayado por la narración de acciones heroicas) y en la disparidad de fuerzas en combate (siempre, claro está, favorables al enemigo); incluso la casualidad o la suerte, expresiones que la ortodoxia religiosa trastocaría en ayuda divina, puede menguar el peso de las derrotas convirtiéndolas en (parciales) victorias postmortem^^.
2.-«Horden para las nuebas Compañías de Guardias de el Rey nuestro Señor en Junio de 1704».
Copia simple de una Orden de Felipe V dando instrucciones a su guardia personal.
Escrita sobre un folio doblado en dos hojas en cuarto, manuscritas ambas por anverso y reverso.
CRITERIOS DE TRANSCRIPCIÓN Y CATALOGACIÓN
Los títulos de los ejemplares catalogados se transcriben con la mayor exactitud posible: ortografía, puntuación, distribución por líneas y utilización de mayúsculas y minúsculas; unificamos en la grafía s tanto la s alta, como la s baja.
Para facilitar la lectura, los títulos y las citas entresacadas de textos antiguos se aligeran de la exactitud descriptiva, acentuando y puntuando de acuerdo a las actuales normas ortográficas.
Modelo de ficha catalográfica:
• Número de documento.
• Autor, en el caso de las atribuciones el nombre figura entre corchetes. ^"^ Las atribuciones figuran entre corchetes.
Un asterisco volado (*) significa que los datos tipográficos no constan de manera explícita, sino que se deducen del contenido del texto.
Consideramos que la fecha de impresión, aunque no esté indicada, coincide generalmente (a excepción de las reimpresiones), con la de los hechos narrados [Moralejo, Zaragozanas: 490].
Dado que al legajo carece de foliación, situamos cada ejemplar a partir del que lo precede y el que lo sigue. e) Otros ejemplares idénticos: Recogemos en este apartado sólo aquellos ejemplares que hemos podido cotejar y de cuya identidad con el catalogado podemos dar fe. f) Otros ejemplares.
Ejemplares aparentemente idénticos que no hemos podido cotejar. • Observaciones: estructura, sinopsis argumentai, dataciones, etc. Suponemos ésta una variante de estado de las Noticias extraordinarias y singulares del estado presente de la Europa.
Publicadas el Sábado 28. de Enero de 1702., puesto que tanto la composición como el contenido de ambas es idéntico, difiriendo únicamente en la fecha: «22» y «28» respectivamente.
Sin duda el ejemplar que catalogamos corresponde al primer estado de la edición; advertido el notable error que podía implicar un descenso de las ventas al anunciar noticias atrasadas, se detendría la impresión para efectuar la sustitución del tipo «2» por el «8», dando lugar al segundo estado de esta edición, con la fecha correcta, de la que se conserva un ejemplar en la BUS, con signatura: Foll.303-26 [Bustamante, CBU-XVIII rf [57VFn° 33506213].
Pormenorizada relación del fallido intento imperial de tomar la ciudad de Cremona durante la noche del 31 de enero de 1702^^.
Posibilitó la acción un eclesiástico llamado Cuceli, párroco de Santa María la Nueva, al franquear la entrada en la ciudad a través de su casa a una avanzadilla de las tropas imperiales que, aprovechando la oscuridad, abrieron las puertas de Cremona para dar paso a tres mil corazas, tres mil granaderos y quinientos húsares bajo el mando del príncipe Eugenio y el conde Comerci.
CATALOGO DE LAS NOTICIAS EXTRAORDINARIAS
Convocados los principales ciudadanos de Cremona por el príncipe Eugenio, se les propuso que juraran fidelidad al Emperador, a lo que los cremoneses, representados por el conde Esquizi Quinquineli, se negaron ^^ Tanto el marqués de Ribas [Ubilla,, contemporáneo de los sucesos y secretario del Despacho Universal de Felipe V, como el marqués de San Felipe [Bacallar,, ofrecen una minuciosa narración de la toma de Cremona. alegando haber jurado fidelidad a Felipe V: «y ellos querían más perder sus casas, libertad y haziendas, que infamar su nombre» [URL].
Entretanto, los soldados que guardaban la guarnición, repuestos de la sorpresa, emprendieron la contraofensiva en la que murió el gobernador de la Plaza, don Diego de la Concha, y resultó gravemente herido monsieur de Crenant.
A pesar de lo encarnizado del combate, que cubrió la calles de Cremona de sangre, agonizantes y cadáveres, el relator se detiene en la descripción de algunos episodios jocosos -si se despojan de la crueldad de la situación-que sirven para contraponer la ingenuidad del enemigo al ingenio de los soldados borbónicos; así, el anónimo cronista relata como el príncipe Eugenio envió un oficial para que persuadiese a los irlandeses que defendían el cuerpo de guardia a rendirse «con la promessa de mantenerles su sueldo y hazer a cada uno particular merced.
Pero ellos respondieron al oficial que se acercasse más, que no lo oían, y él, creyendo la propuesta, se acercó tanto que lo cogieron prisionero de guerra, y con más fuego dieron la última respuesta a los imperiales» (h.2r).
Paulatinamente, y a pesar de los pésimos augurios de los primeros momentos de la batalla, la victoria va decantándose a favor de las tropas establecidas en Cremona.
En este sentido resulta decisiva la acción de un grupo de soldados franceses que cortaron las cuerdas del puente sobre el Po imposibilitando a las tropas imperiales, asentadas al otro lado del río, el envío de refuerzos a los imperiales.
El príncipe Eugenio, en vista de la férrea defensa ejercida por el ejército borbónico con la colaboración de los cremoneses, consciente de la imposibilidad de que los refuerzos establecidos en la ribera opuesta del Po llegaran en su auxilio, y advirtiendo la inminente derrota, ordenó la retirada después de once horas de combate.
Concluye la relación con el balance de las bajas, aproximadamente dos mil muertos, además de un millar de heridos y medio millar de prisioneros de las tropas imperiales, frente a los cuatrocientos muertos y otros tantos heridos de los defensores.
El relator agradece a los cremoneses su fidelidad a Felipe V y la caridad que demostraron al socorrer a la guarnición con víveres y otras provisiones.
En la Gaceta de Madrid de fecha 7 de marzo de 1702 (pp.39-40) se recoge una noticia fechada en Cremona el 6 de febrero del mismo año que relata esta acción en términos semejantes, aunque de manera más escueta.
Así mismo, en las Noticias extraordinarias... fechadas el 29 de abril se vuelve a hacer referencia a esta batalla, poniéndose de manifiesto la im- Relación de las ceremonias celebradas en Bruselas el día 21 de febrero de 1702, en las que el marqués de Bedmar juró, en nombre de Felipe V y como duque de Lothier, de Brabante, de Limbourg y marqués del Santo Imperio, las constituciones, leyes, privilegios y prerrogativas de las Provincias.
Las ceremonias de juramento comenzaron a las diez de la mañana del día 21, cuando los representantes de los Estados^^ acompañaron al Marqués a la iglesia de Santa Gudula donde, ante un altar erigido para la ocasión, celebró una misa solemne el obispo de Amberes.
Acabada la ^^ Se trata de los diputados de los estados de Limbourg y de Ultra-Moso, los recibidores, los diputados de Amberes, Bruselas y Lovaina, los nobles y los abades.
En la Relación se ofrece el nombre de cada uno de ellos. misa, el marqués de Bedmar juró en nombre de Felipe V y ante el arzobispo de Malinas conservar los derechos de las iglesias de las Provincias.
Posteriormente la comitiva se dirigió al Palacio, donde el marqués de Bedmar juro, de nuevo ante el arzobispo de Malinas, mantener todos los privilegios, franquezas y derechos antiguos y, a continuación, los estados juraron fidelidad, obediencia y vasallaje al Rey, finalizando con las acostumbradas exclamaciones que «el pueblo repitió diferentes vezes con demostraciones de regocijo extraordinario y muestras singulares del amor que el pueblo tiene a su nuevo monarca, redoblándose estas aclamaciones al tiempo que los diputados de la Cámara de Cuentas de Brabante echaron una gran cantidad de piezas de oro y plata representando de una parte el retrato del Rey y de la otra un Sol oriente» (pp. [3][4]; no se cuida el relator de ocultar el motivo monetario del regocijo popular.
Acabadas estas ceremonias se celebró un banquete y, por la noche, un baile al que asistió toda la nobleza; para el común, las luminarias, los fuegos, las salvas de mosquete de las cinco compañías de burgueses de la ciudad, el son de la campana grande y la artillería de las murallas, acompañado todo ello de «tres fiíentes de vino en la Plena del Parque» (p.4) subrayaron el carácter festivo de la jomada.
Las ceremonias del día siguiente volvieron a abrirse con una misa en la iglesia de Santa Gudula y se reprodujeron los festines gastronómicos y las celebraciones en las calles.
Añade el relator que esta fimción se repitió, con la misma solemnidad y alborozo, en las demás provincias de estos países «excepto en la provincia de Flandes, adonde es menester vaya Su Excelencia en persona, para cuya función se están haziendo las disposiciones necessarias» (p.4).
Como cierre de la relación se estampó la leyenda^^: PHILIPPVS QYINTVS HISPANLAE MONARCHA INAYGYRATVN / DUX BRABANTIAE.
Copia de la amenazadora carta que el marqués de Torcy, por orden de Luis XIV, escribió a los representantes de los titulados de Holanda.
Comienza la misiva dando un ultimátum a los estados de Holanda: «antes que el Rey [Luis XIV] se vea obligado a empezar alguna operación militar con los numerosos exércitos que tiene juntos» [URL].
En la carta se presenta a Luis XIV como un monarca complaciente y comprensivo con Holanda «un Estado que Su Magestad mira todavía con cariño» [URL], preocupado por salvaguardar la tranquilidad de sus ciudadanos y por fomentar sus actividades comerciales; pero «los tratados hechos con los enemigos del rey de España, contra él y su nieto [...], los actos de hostilidad [...], averse negado a examinar los derechos de entrada y salida del rey de España y los de las Provincias Unidas [...], las empressas hechas contra los aliados de Su Magestad y [...] los socorros dados públicamente para atacarlos» [URL] han trastocado la amistosa situación anterior.
A pesar de todo ello, el rey Sol se brinda a olvidar esta conducta de los estados de Holanda y, renovando la antigua amistad, asegurar el comercio holandés y los privilegios y ventajas que sus ciudadanos han gozado siempre, tanto en Francia como en España, ofreciendo la confirmación de los tratados de Nimega, Riservik y Munster a cam-^^ Aprovecho esta nota para agradecer a Nieves Pena Sueiro sus amables indicaciones en tomo al universo de las Relaciones de sucesos, en el que es una destacada especialista, entre ellas la información epistolar que me ha proporcionado acerca de este ejemplar, el número 129 de su tesis [ Afirma el marqués de Torcy que si los estados holandeses aceptan sus condiciones, la seguridad de las provincias está asegurada y la paz y la libertad volverán juntas:
Aora depende sólo de vuestras señorías [...], o la quietud y libertad, o la guerra y la ruina de su comercio, sacrificándole a extraños intereses.
El tiempo de empezar la campaña se acerca; los exércitos de Su Magestad están promptos y en aptitud de entrar en operación.
La prudencia de vuestras señorías les dictará [...] quál partido deben elegir para el bien de la patria y para la inmortal gracia de vuestras señorías.
En febrero de 2002 adquirimos en la Librería Anticuaría de Oviedo un ejemplar de este impreso que responde exactamente a las características de los dos que se guardan en la BUS, difiriendo sólo en la ausencia de colofón de nuestro ejemplar.
Que los tres ejemplares proceden de la misma prensa es evidente, ya que se repiten hasta los más pequeños detalles (p. ej. la deficiente impresión de la «g» de «Magestad» [URL]., línea 13) o de la última «a» de «-picándolas» [URL]., línea 1), por lo que podemos considerar ésta una variante de estado de la edición.
Otro ejemplar, sin colofón, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia [BNF rf 31957535].
Breve relación del viaje de Felipe V a Ñapóles, salpicada con detalles de los avatares propios de la navegación que partió de Barcelona a las seis de la tarde del sábado 8 de abril de 1702, avistando Mallorca el día 10, y la isla de Cerdeña dos días después, 12 de abril, víspera de Jueves Santo.
Se detallan los oficios del Viernes Santo, predicados en fi*ancés por el padre confesor, y la dieta de pescado que los componentes de la expedición realizaron de ese día.
A las seis de la tarde del domingo, día 16, arribó el navio real al puerto de la bahía, distante dos leguas de la ciudad de Ñapóles; los lugareños recibieron entusiasmados a la comitiva y la ciudad de Puzol envió a sus comisarios a besar la mano de Felipe V. En la tarde del 17 de abriP^ desembarcó en Ñapóles la comitiva real, desde donde se envió un despacho a la reina María Luisa que se hallaba en Zaragoza.
La noticia de la llegada de Felipe V a Ñapóles, recibida en la capital aragonesa el 29 de abril, provocó «grandes demonstraciones de alegría» (h.2v), y humaniza la imagen de una Reina que, desasosegada ante el largo viaje por mar de su marido, queda «singularmente gustosa por aver salido del cuidado» (h.2v) al recibir la noticia.
A partir de este momento pasa a ser la Reina el centro de atención de la relación: se refiere «el juramento en la Iglesia del Asseo» (h.2v) que hizo María Luisa de Saboya el día 26 de abril y la posibilidad de que se cierren las Cortes aragonesas sin que se nombre presidente.
El último párrafo del impreso recoge dos noticias de carácter divergente: la primera, acerca del comienzo de una novena en el Pilar, contrasta con la mundanal secularidad de la segunda: «Ha salido la reforma del trage de las señoras, saliendo ya las damas con la nueva moda» (h.2v).
^^ Difieren las fechas que proporciona esta relación de las del marqués de San Felipe [Bacallar, Comentarios: 39]; según éste, Felipe V embarcó en Barcelona el día 1 de mayo y entró en Ñapóles el 29 del mismo mes.
La más prolija narración (que conocemos) del viaje de Felipe V a Ñapóles puede verse en las pp. 881-438 de Succession de el rey D.Phelipe V, publicada en Madrid, por Juan García Infanzón, en 1704 y en la que su autor, Antonio de Ubilla y Medina, secretario del Despacho Universal del Rey, recoge la actividad diaria de Felipe V desde el fallecimiento de Carlos II hasta el regreso a Madrid al final de la campaña italiana del Monarca.
Además de la minuciosa narración de los hechos, ofrece la transcripción de documentos y cartas y una serie de espléndidos grabados comentados que ilustran los acontecimientos más destacados.
En relación con el viaje napolitano, dos calcografías de gran tamaño (65 x 49 cm) diseñadas en 1703 por Philippo Pallota^^ grabadas por J.B.Berterham e impresas en Bruselas por E.H.Fritx, recogen el «Embarco del Rey N.S. en el muelle de Barcelona para passar a Ytalia... el día ocho del mes de abril de este año de MDCCII» y el «Desembarco del Rey N.S. delante de la Baya de Ñapóles».
Pormenorizada relación del desfile con el que la ciudad de Ñapóles celebró la presencia del rey Felipe V, el sábado 20 de mayo de 1702^^, que el áulico relator, pródigo en superlativos, refiere deslumbrador Día de anotarse en las historias más dichosas de aquel felicíssimo Reyno, y sólo digno de contarse con piedra blanca, como escrivirse con caracteres de estrellas en los anales de la eternidad.
Festejávase mutuo el pueblo al tiempo de executarse su solemne ingresso en aquella gentilíssima metrópoli [...] el más glorioso y afortunado monarcha, don Felipe V, que viniendo desde la Esperia donde se oculta el Sol, sale como otro nuevo a llover diluvias de lucidíssimos rayos, y benigníssimas gracias sobre sus obsequiosíssimos vassallos [...]
Rayó el alva felicíssima, y el Sol más de lo acostumbrado se dexó ver, radiante y resplandeciente, por obsequiar la inmortal gloria de el ínclito Monarcha que impera en el uno y otro mundo, a quien él, en su liminosa carrera, con su claríssima luz le dora.
El tono encomiástico de este prólogo se mantiene a lo largo de toda la relación, combinando los halagos hacia Felipe V con la descripción del aparato festivo y una cuidadosa ennumeración de los nobles y personas principales que participaron en la cabalgata, su fiínción y sus galas.
Si no resultase anacrónico, podría emparentarse esta relación con los más edulcorados reportajes del registro rosa de la prensa del corazón en los primeros años del siglo XXI: en un marco incomparable y con la complicidad de los astros, que colaboraron para realzar y proporcionar mayor brillantez al acto, tiene lugar un desfile celebrado en un clima de gene-^^ Aunque la llegada de Felipe V a Ñapóles se produjo el 17 de abril (vid rf 4), la entrada formal del Rey a la ciudad se postergó hasta el día 20 de mayo.
Entretanto, el Monarca asistió a diversos actos organizados en su honor, entre ellos un concierto a cargo de Alejandro Scarlatti [Kamen, Felipe V: 33]; pudo, asimismo, presenciar la célebre licuación de la sangre de S.Genaro en la Catedral napolitana, interpretada como una buena señal para el nuevo rey.
Mientras esto ocurría en Ñapóles, concretamente el 15 de mayo, la Alianza de Inglaterra, Austria y las Provincias Unidas declaraban la guerra a Luis XIV, iniciándose así la Guerra de Sucesión.
Una detallada descripción de la ceremonia de entrada de Felipe V en Ñapóles y de las arquitecturas festivas que para tal ocasión se prepararon puede verse en ralizada felicidad en el que destaca, por supuesto y por méritos propios, Felipe V rodeado por una pléyade de nobles, cortesanos y gentes principales de Ñapóles, a cuyas vestiduras, joyas y corceles se dedica el grueso de la relación.
Los criados y lacayos son sólo figurantes en una celebración que los necesita como elemento ornamental, parejo a la del «numeroso pueblo que desde las ventanas y calles admiraba tanta grandeza» (h.2r), aunque no quede muy claro si por la propia magestuosidad del acto o porque «el Real y General Tesorero Mayor de el Reyno [...] assistido sólo de sus porteros, con quatro grandes bolsas de terciopelo carmesí guarnecidas de galón de oro y llenas de cantidad de varias monedas de plata [...], las arrojava con larga mano al innumerable pueblo que, suspirando entre lo denso de la turba, aturdía el ayre entre el incansable repetir de ¡Viva, viva! y los aplausos que hazía a nuestro glorioso éroe Felipe V» (h.2r).
Como anexo a la relación se proporciona, a dos columnas, un «índice de los títulos y cavalleros napolitanos y romanos y varones del Reyno que fueron en la fixnción» (h.4r-v) que inventaría alfabéticamente los títulos de los príncipes, duques, marqueses, condes y caballeros que participaron en el desfile.
6 + / RELACIÓN VERDADERA, Y PUNTVAL, / que un Cortesano, hijo de la Coronada, y siempre / Real Villa de Madrid, haze a un amigo suyo, / refiriendo los sucessos, y triunfos con que hizo, y / celebró la Redención la Celeste, Esclarecida, y / Real Religion de Nuestra Señora de la Merced, / este año de 1702. en la Ciudad de Argel, por las / Prouincias de Castilla, y Andalucía, desde la sa-/lida que hizieron desta Corte los Reuerendissi-/mos Padres Redentores, hasta su feliz entrada / en ella.
Relación de la redención de cristianos cautivos en Argel realizada por los mercedarios de las provincias de Castilla y Andalucía durante los primeros meses de 1702.
Se abre la relación refiriendo como el 9 de febrero de 1702, el Padre General de la Orden de la Merced hizo pública la intención de su congregación de llevar a cabo una nueva redención de cristianos cautivos en Argel, que dio comienzo cuatro días después con la salida, desde la iglesia de la Merced de Madrid y en dirección a Cádiz, de tres ñ*ailes mercedarios: Fr.
Francisco Estevan Sotelo, Fr.
Sebastián Agustín y Fr.Gaspar de San Agustín; a ellos se sumaron, en Cádiz, otros tantos fi-ailes pertenecientes a la provincia de Andalucía: Fr.
Bartolomé de Figueroa, Fr.Rafael de Ayala y Fr.
Juan de la Ascensión.
Juntos embarcaron en la tarde del 13 de abril, arribando al puerto de Argel tres días después.
El martes, 17 de abril de 1702, llegaron los mercedarios a «aquella ciudad bárbara, nefanda Sodoma, pyrata y escándalo de las almas de Dios [...], torpe y codiciosa» (p.3) provocando la alegría tanto de los cautivos como de sus raptores.
Alegría generalizada pues, aunque por diferentes motivos: la de los primeros, porque la presencia de los frailes de la Merced reedificaba la esperanza de quienes no habían sido rescatados en anteriores redenciones (tres en los últimos ocho meses); la de los segundos, porque con el pago de los rescates «llegava la ocasión de saciar su infernal codicia» (p.3).
En pocos días de negociación rescataron los mercedarios a 482 esclavos cristianos (entre ellos tres frailes, un sacerdote y un importante número de oficiales y soldados), aun a fiíerza de «muchos trabajos, baldones, afrentas y singulares tyranías contra el santo caudal de la santa Redención, obligándoles a rescatar en siete mil pesos sólo dos cautivos pobres, y muchíssimos por el precio de seiscientos y quinientos» (p.4); asimismo tuvieron ocasión de rescatar a dos cautivos cristianos que llevaban camino de la horca: Fr.Sebastián de San Agustín «arrojado a los pies obscenos y bárbaros del Govemador [de Argel], le suplicó y pidió las vidas de aquellos pobres cautivos» (p.4), a lo que el Gobernador accedió conmovido por la acción del fraile.
Redentores y redimidos embarcaron el 6 de mayo hacia Mallorca, fondeando en el puerto de Palma dos días después, pero aún tendrían que pasar todos ellos dieciocho días de cuarentena antes de acceder a la ciudad, en la que entraron en procesión acompañados por las ordenes reli- glosas y «tan crecido número de gente que parecía se avía despoblado la ciudad, a no aver hallado el mismo concurso por las calles [...].
Con razón es llamada ciudad de las Palmas, pues lleva la palma a todas en honrar y favorecer» (p.5).
Pareja fue la expectación y el entusiasmo que los redimidos y sus redentores despertaron en Alicante, a cuyo puerto arribaron, desde el de la Palma, el 9 de junio.
Diecisiete días empleó la comitiva en recorrer los caminos entre Alicante y Madrid: saliendo de la ciudad levantina el 10 de junio, llegaron a la Corte en la tarde del 27 del mismo mes, siendo recibidos «con tan general aplauso y con ansia tan Christiana, que no huvo señor ni cavallero que no solicitasse ser el primero que llegasse a la huerta que llaman de Casani, para recibir en su coche a los redentores y redimidos [...], formando desde el campo hasta el Hospital General, y desde éste toda la hermosa quanto vistosa calle de Atocha, Plaça Mayor y calle de Toledo, tan numeroso quanto nunca vistoso concurso» (pp.8-9).
En las puertas del convento de la Merced los recibió el Padre General que esperaba a los redimidos y a los redentores, a los que cuatro meses antes «expuso con ánimo generoso a la esclavitud y al cuchillo» (p.9) enviándolos a negociar con los argelinos.
La procesión general hubo de retrasarse hasta el regreso de la Reina a la Corte^^ Celebrada el primer día de junio, se describe, abundando en superlativos e hipérboles, en términos semejantes a las de Palma y Alicante: los clarines, pífanos y cajas preceden a las fílas de cautivos rescatados que marchan en pos del estandarte de la Orden; alrededor de la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes «tan adereçada y ricamente vestida que el arte, el asseo y la riqueza fue la admiración de la Corte» (p.l2), los miembros de la Orden de la Merced recibían «en premio de su trabajo, zelo y desvelo, los parabienes de todos por aver sacado de las tinieblas de la esclavitud a puerto de claridad tanto número de fieles» (p.l2).
Al día siguiente, domingo, se celebró una misa en la que confesaron y comulgaron todos los rescatados, asistiendo al sermón pronunciado por Fr.
Mateo Antonio de Tebar, predicador real.
A continuación se celebró una comida en el refectorio del convento mercedario servida, entre otros, por el Padre Maestro^"^ de la Orden.
Terminada la comida, finaliza la relación: «Despidiéndose los redentores de sus amados redimidos, se partieron el siguiente día cada uno a su patria y casa para gozar la felicidad de su deseada libertad, que ruego a Dios se la conceda, libres de la esclavitud de la culpa y de las tinieblas y horror del pecado.
Amen.» (p.l4 Relación de la batalla entablada en el lugar de Victoria^^ entre las tropas imperiales del príncipe Eugenio y el ejército hispanofrancés que había salido de Cremona el día 20 con intención de tomar Casal Mayor.
La defensa establecida por el príncipe Eugenio para asegurar la llegada de ^"^ En el impreso figura sólo «Padre Maestro».
Un cristus, a tinta, remite a una nota marginal manuscrita con letra de época en la que se lee: «General».
Nos parece poco probable que esa precisión haya salido de la mano de un lector (un receptor tan puntilloso debería haber realizado otras muchas apostillas a lo largo de cada plana) y quizá se pueda atribuir a una corrección realizada en la misma imprenta.
^^ En, puede verse una minuciosa descripción de esta batalla ilustrada con un grabado calcográfico de 65 x 49 cm., diseñado por Philippo Pallota, que representa la disposición de los ejércitos. víveres fue inútil: Felipe V llegó a Castel Novo, que halló desierto de habitantes pero repleto de provisiones; desde ese lugar salió en socorro del duque de Vendóme, entablándose una nueva batalla que finalizó con la fuga de los imperiales.
Los esfiíerzos por parte de los mandos del ejército imperial para recomponer sus tropas no dieron el fruto deseado, y la victoria, en la que participó Felipe V «espada en mano» (h.2r), fue rotunda: 700 muertos y 400 ahogados en el río y otros tantos prisioneros de las filas imperiales por sólo 120 bajas, entre muertos y heridos, en las tropas borbónicas.
El resultado está claro: «Quedan las tropas de Su Magestad señores de aquel país» (h.2v).
Concluye la relación con la mención de los jefes y oficiales que más destacaron en la acción y, como falda, la noticia de un nuevo triunfo: la derrota infringida a 400 caballeros alemanes, en el campo de Ribalta, por las tropas aliadas al mando del príncipe de Baudemont.
La Gazeta de Madrid del martes 15 de agosto de 1702 (pp. 129-130) refiere esta batalla en términos semejantes, incluida la magnificación de los éxitos propios llegando a descripciones hiperbólicas que contribuían a animar a los lectores y a reforzar su confianza en una victoria aún muy lejana.
Así se narra como en esta batalla los imperiales, incapaces de resistir el empuje aliado del duque de Vendóme y el señor Albergoti, huían y se arrojaban al río Tasson: «donde fueron tantos los que cayeron y se ahogaron, que passaron veinte hombres de frente como cosa de ducientos passos sobre los hombres [ahogados del ejercito imperial] y sobre los cavallos sin mojarse los pies» (pp. 129-130).
Entre los impresos que adquirimos en el mes de febrero de 2002 en la Librería Anticuaría hay una variante de esta edición (que denominaremos V) que difiere en el texto y en la composición de algunos párrafos respecto a la edición que aquí comentamos (y que denominaremos BUS).
Tanto la cabecera como el texto de la h.lr son idénticas, al igual que el colofón y los reclamos, de manera que, aparentemente, parecen dos ejemplares del mismo impreso.
Las diferencias que hemos localizado son las siguientes:
Reducción de la sangría de inicio de párrafo (de 8 a 5 mm) en BUS que altera la composición de las líneas 19-22: C-h.2v.
El ejemplar de BUS añade, al final del tercer párrafo, la relación de los oficiales que más se destacaron en el combate y una nota acerca de las intenciones del ejercito borbónico de enfrentarse nuevamente a los enemigos, con la que se cierra la relación.
El ejemplar V omite la relación de oficiales más destacados sustituyéndola por una ampliación de la información acerca de las intenciones del ejercito borbónico para los próximos días.
Aunque la composición de la mitad inferior de la plana difiere de un ejemplar a otro (y la información se modifica) el número de líneas se mantiene constante: 35 en ambos ejemplares.
Como se deduce de las últimas líneas, hay al menos tres días de diferencia en la redacción de ambos ejemplares, siendo el texto V («hay orden ya para el 27 de julio...») anterior al texto BUS («El día 27 se encaminava el exercito...»).
Bajo éste mismo título, Aguilar Piñal [BAE-9 n° 2901] menciona dos ejemplares de la Biblioteca Nacional de Madrid (signaturas: V.E.690 [76] y V.E.818 [33]); dado que no hemos podido verlos y por lo tanto no hemos podido comprobar si corresponden a BUS o a V, hemos optado por no incluirlos en el apartado f.
Acerca de esta batalla hay una relación sevillana titulada Feliz reencuentro de las dos naciones con los imperiales, disputando la entrada del Modenès en el día 26 de julio de 1702de, 1702, Sevilla, s.i, Sevilla, s.i Relación de la toma de Ulma, capital de la Suevia, por las tropas de su Alteza Electa de Baviera al mandó del señor Peckman, el 8 de septiembre de 1702.
Comienza la relación explicando el motivo del asalto: Su Alteza Electoral de Baviera había sido invitado por los círculos de Franconia y Suevia a mantenerse al margen de la guerra, distanciándola de sus fronteras, pero los Círculos de Franconia y Suevia, mudando su decisión inicial, entraron en guerra en apoyo del Archiduque.
Su Alteza Electoral de Baviera, para forzar al Círculo de Suevia a apartarse de la guerra y proteger la frontera bávara, decidió asaltar su capital, Ulma, situada a orillas del Danubio.
Para ello envió al lugarteniente general de sus guardias, el señor Pekman que, valiéndose de una estratagema, entró en la villa buscando los puntos más desprotegidos de sus defensas para realizar una ofensiva, y vistió a medio centenar de sus oficiales de paisanos, «a los más mozos de mugeres» [URL], que esconderían sus armas bajç los aparejos propios de su condición: telas para vender, espuertas, corderos y aperos de labranza.
Estos oficiales camuflados se introdujeron en la villa por la puerta de los Gansos, un portillo débilmente defendido que servía a las aldeas circundantes, al mismo tiempo que seiscientos dragones del regimiento del conde de Fels se emboscaban en una arboleda próxima dispuestos como punta de lanza para la toma de Ulma.
A una señal convenida, los oficiales camuflados sorprendieron al cuerpo de guardia de la puerta de los Gansos y dieron paso a los dragones del conde de Fels; aunque la guarnición de la villa comenzó una contraofensiva apoyada por los burgueses organizados en escuadras «y hasta las mugeres de la villa corrieron como enfiírecidas, tomando las armas que pudieron aver a las manos» (h.2r), la llegada de las tropas de retaguardia inclinó la balanza de la victoria a favor del ejército de Su Alteza Electoral.
Tomada la villa, se entregó una carta al Magistrado de la ciudad asegurando el respeto de los bienes y derechos de sus ciudadanos, y explicando que el motivo del asalto era proteger la frontera bávara y reducir a Franconia y Suevia «a los primeros principios de su associación, establecer la paz y la quietud pública apartando la guerra del Rhin en la qual no tiene ningún interés el Imperio y que, según la situación presente de la Europa, no podía traer más que la total ruina de las círculos» (h.2r)
Al ser informado del suceso, su Alteza Electoral envió a Ulma las tropas que campeaban en Lichtemberg y Rain y envió correos a los principales directores de los círculos de Franconia y Suevia para informarles de sus intenciones y «exortarlos se aparten de la guerra y reduzgan todas las cosas a los primeros términos y principios de la associación» (h. rá Su Alteza Electoral el partido como juzgare más conveniente para responder delante de Dios y de los hombres y como fuere más útil para el bien y conservación de sus estados y pueblos» (h.2v).
Finaliza la misiva confirmando el fallecimiento del señor Pekman, que fue herido al comienzo de la acción, «con gran sentimiento de Su Alteza Electoral por aver perdido en él un excelente oficial» (h.2v).
El redactor de la noticia de la toma de Ulma, fechada en «Straburgo» el 22 de septiembre de 1702 y publicada en la Gazeta de Madrid del martes 17 de octubre del mismo año, se limitó a resumir esta Copia de carta escrita de Munich transcribiendo literalmente algunos párrafos.
En el mismo número de la Gazeta, y como noticia fechada en Viena el 12 de septiembre de 1702, se dice: «Ha causado gran sentimiento la sorpresa de Ulma por el duque de Baviera, por aver cortado los designios que se avían formado para las asistencias de Italia» (p.l63). del príncipe Luis de Badén y que, a pesar de la inferioridad numérica, supuso un nuevo triunfo para las tropas borbónicas.
Después de la toma de Neoburgo en la noche del 12 al 13 de octubre por el ejercito hispanofrancés, el victorioso marqués de Villars fue informado de ciertos movimientos de las tropas imperiales con intención de recuperar la plaza.
Para contrarrestar esta ofensiva, el Marqués propició un nuevo encuentro bélico en las proximidades del fuerte de Friedlingen y, a pesar de la superioridad numérica del ejército imperial, la pericia y el arrojo dieron la victoria a las tropas de las dos Coronas.
La relación continúa destacando los méritos de los victoriosos combatientes: «para nombrar los que se han distinguido basta ver el orden de batalla» (h.2r) aunque, como es habitual en estos documentos, se menciona el nombre de los mandos: el señor de Villars, el señor de Dausiac, el señor de Masembal, el príncipe de Taranta, etc. Se cierra la descripción de la batalla refiriendo las bajas imperiales: más de 3.000 muertos, entre ellos el general Stausemburg y el conde de Fustemberg, prisioneros, y cuantiosas pérdidas materiales, que contrastan con las escasas bajas hispanofrancesas donde «no se ha perdido una bandera, estandarte ni timbal» (h.2v).
Como colofón, en letra cursiva y de cuerpo más pequeño se añade: «Estas noticias del campo de Feydeylinque, con fecha de 15 de octubre, las recibió la Reyna nuestra Señora con expresso de París el jueves 26, y se esperan las demás particularidades y los efectos favorables que se han de seguir a esta grande acción» (h.2v).
La narración de esta batalla, de sus preliminares y consecuencias, se recoge en términos semejantes en la Gazeta de Madrid del martes 31 de octubre de 1702, de manera que el texto de la Gaceta parece un resumen de la Breve relación.
Respuesta al alegato «[que] han hechado los Imperiales por el mundo [en] varios papeles para fundar su derecho a la succession universal de España, en quienes se halla buen latín pero poca razón, palabras que alagan pero engaños que desbían» (p.I).
El relator pone de manifiesto el respeto que siente hacia la casa de Austria (aun sin aceptar sus métodos y sus aspiraciones), apoyándose en la devoción que sienten todos los españoles hacia la dinastía de los Habsburgo, a pesar de que «al principio costó mucho quererla» (p.II), refiriéndose, sin duda, a la fría acogida que Castilla dispensó al joven Carlos I y a su séquito flamenco.
Reparados los agravios y errores cometidos por un rey demasiado joven y ajeno a los usos hispanos, y después de casi dos siglos de relación, el autor de esta Demonstración desea los mayores éxitos a la casa de Austria: «No ay español que no dessee al señor Emperador muchas victorias contra sus enemigos, pero no han de ser en perjuizio nuestro, que sobrados enemigos tiene para llenarse de trofeos» (p.I), aunque éstas victorias deberán buscarse en otro pagos, lejos de la Península Ibérica, y luchando contra los enemigos comunes que son los enemigos de la Cristiandad: «Y el señor Emperador sea tan dichoso que ponga sus águilas en Constantinopla, y vea en sus nietos reynos poderosos de la Asia, campo dilatado para sus conquistas.» (p.VIII).
Por lo que se desprende de este opúsculo, las alegaciones imperiales reclamando el trono español se asentaban en un heterogéneo abanico de «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLIX, Fascículo 115, Santiago 2002.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es motivos: el afecto de los españoles hacia los Habsburgo, el opuesto carácter de españoles y franceses que haría inviable la convivencia bajo una corona común, los antiguos derechos hereditarios favorables a los mxstúdicos, las peligrosas aspiraciones francesas a una Monarquía Universal, la incompatibilidad de la sucesión al trono francés y al español, la amenaza de excomunión pontificia, etc. El anónimo autor de esta Demonstración refuta, una por una, las alegaciones imperiales utilizándolas para reivindicar al duque de Anjou como heredero natural del Carlos II; así, a la referencia al cariño que los españoles sienten hacia los Austrias, responde el relator que este sentimiento es evidente puesto que «el señor Philipo Quinto es austríaco, y en él se renueban todas las estimaciones a esta gran Casa» (p.I); ante los «derechos sucesorios antiguos» alegados por los imperiales, contesta el relator que «el señor Carlos Segundo consultó esta herencia con universidades, prelados, jurisconsultos y otros hombres de letras y virtud, y aprobaron su resolución y, sobre todo, lo dexó assí dispuesto» (p.II); etc.
A lo largo del texto se aprecia un tono laudatorio hacia Felipe V que se pone abiertamente de manifiesto en las líneas finales: Edición de la carta enviada por Luis XIV a Clemente XI, fechada en Versalles el 13 de enero de 1704, en la que el monarca francés expone al Pontífice los motivos que han provocado la guerra contra Saboya, que se sumó a la causa imperial el 8 de noviembre de 1703 a pesar de ser la reina de España hija del duque Víctor Amadeo de Saboya.
Luis XIV comienza su carta explicando que la ruptura de relaciones y el abierto enfrentamiento con Saboya no debe achacarse a un afán expansionista de la corona francesa; al contrario, declara que su pretensión desde el tratado de Ryswick fue conservar el reposo y la tranquilidad en Europa y «parecióme prevenirla con el tratado de la partición; en ésta negociación tuve muy presentes los intéresses del duque de Saboya [...], quería con toda sinceridad contribuir a su engrandecimiento, si aquellos mismos a quienes después ha mirado como a sus más fieles ^^ Uno de los ejemplares de este impreso, catalogado por Bustamante en 1956 [Bustamante, CBU-XVIII n"" 11788], ha desaparecido de los fondos de la BUS.
A lo largo de la carta, Luis XIV da cuenta de sus relaciones con el duque de Saboya, permanentemente oscilantes entre el acuerdo y el enfrentamiento debido al irregular cumplimiento de los tratados por parte de Víctor Amadeo de Saboya.
Luis XIV salvaguarda su papel en estas quebradizas relaciones asegurando que siempre trató de colaborar con el Duque, como puso de manifiesto vinculando las coronas de Francia y de Saboya al casar a su nieto -y sucesor legítimo de Carlos II-, con María Luisa de Saboya.
A pesar de todo, y de los acuerdos que firmaron los representantes de Francia y Saboya, Víctor Amadeo traicionó una y otra vez la confianza que sobre él depositaron tanto el rey fi-ancés como su nieto y sucesor de la corona de España; tampoco a los aliados, partidarios del pretendiente austríaco, les ofirecía demasiada seguridad el habitual comportamiento de Víctor Amadeo y desconfiaban «assí en Londres como en Viena [...] de su facilidad en romper los tratados» (p.5).
Tanto lo que se insinúa como lo que se afirma en esta carta acerca del carácter, los modos y la fidelidad a la palabra dada del duque Víctor Amadeo de Saboya compone un retrato que no sólo explica la ruptura de relaciones con la alianza hispanofrancesa sino la consideración que el Duque les merece a los imperiales, sus nuevos aliados: «¿La princesa de Dinamarca se ha gloriado, en la arenga que hizo al Parlamento de Inglaterra, de aver enlazado al duque de Saboya en los intereses de la Liga?»
La respuesta negativa a esta interrogación retórica sirve al autor de la carta para poner en entredicho al duque de Saboya e, indirectamente, como vehículo propagandístico contra de la Liga favorable al pretendiente austríaco.
Relación de la batalla naval desarrollada el 22 de marzo de 1704 a la altura del Cabo de San Vicente, como consecuencia del ataque de una escuadra anglo-holandesa, bajo el mando del almirante sir George Rooke, a dos galeones españoles que, a las órdenes del almirante don Diego Asensio de Vicuña, navegaban desde el puerto de Pasajes hacia Cádiz.
La relación transcribe (aparentemente) dos cartas enviada por don Diego a sus superiores.
La primera carta (p.l) está fechada a las once de la mañana del 22 de marzo de 1704 en el galeón Nuestra Señora de Portaceli, a treinta y ocho leguas al sur del Cabo de San Vicente, y firmada por el Almirante y otros oficiales.
Refiere como al declinar el día anterior se avistaron nueve velas en el horizonte sin poder reconocerse su bandera ni su porte debido a la falta de luz; a la mañana siguiente y previendo que se tratase de naves enemigas, aunque las velas habían desaparecido de la vista, se convocó una reunión de la oficialidad de ambos galeones en la que se decidió una aproximación a la costa de Berbería para, al amparo de la noche, tomar los puertos de Cádiz o Gibraltar.
La segunda carta (pp. del navio inglés Sufolk, anclado en la ría de Lisboa; se trata de una información pormenorizada de los antecedentes, el combate y sus consecuencias, relatada por el máximo responsable de los galeones españoles desde su confinamiento en el Sufolk.
Refiere don Diego la navegación desde la salida del puerto de Pasajes, dificultada por los estragos causados por los temporales del Atlántico en las arboladuras de ambos galeones, daños que repercutirían negativamente en su capacidad de maniobra frente a la escuadra anglo-holandesa, avistada por primera vez el 21 de marzo (como se recoge en la primera carta).
A mediodía del 22 de marzo se desató un fuerte temporal que obligó a modificar el rumbo a ambos galeones, ocasionándoles graves desperfectos; aprovechando esta situación se produjo el ataque enemigo: una nave holandesa de cuarenta y seis cañones, y cinco navios ingleses (de los doce que componían la escuadra enemiga), entablaron combate contra los dos maltrechos galeones, que ofrecieron resistencia durante siete horas hasta que el Santa Teresa, desarbolado, con graves daños en el casco y sin gobierno, tuvo que rendirse.
Entre la mayor parte de la tripulación del Nuestra Señora de Portoceli, sin velas y sin mastelero, cundió el desánimo, y pidieron a Asensio que se rindiera; éste hizo reconocer las bodegas y, a la vista de que no había peligro de hundirse, trató de animar a la tripulación para que prosiguiesen combatiendo aunque, en vista de que «no surtía ningún efecto este medio [las palabras], recurrí al del castigo, descalabrando al más inmediato» (p.6).
El almirante, dispuesto a sofocar el amotinamiento de la tripulación, abocó un cañón a la bodega «y luego me abancó la muchedumbre por detrás y me llevaron a la cámara, haziéndome el cargo de que por qué los quería bolar estando indefensos y aviéndome assistido hasta que huvo alguna esperança de poder salvar» (p.6).
Aprovechando la confiísión provocada por esta rebelión, los enemigos abordaron el Nuestra Señora de Portoceli, hicieron prisionero a Asensio y a los oficiales, y los pasaron al Sufolk, donde estaban también prisioneros el capitán Arreyzaga y el resto de oficiales del Santa Teresa.
El sábado 5 de abril arribó la escuadra a la ría de Lisboa, en la que se hundió el Santa Teresa, pereciendo doscientos de sus tripulantes.
Como tanto el embajador de Francia como el cónsul de España habían abandonado la corte portuguesa, Asensio tuvo que recurrir al cónsul francés en Lisboa para enviar ésta información Concluye la información: Esta excusatio por la pérdida de los dos galeones fue atendida y entendida por el Felipe V y su Consejo que, según se recoge en la Gaceta de Madrid del 29 de abril de 1704 (p.72), nombraron a don Diego Asensio: «Almirante General, con la primera encomienda que vacare y dos mil doblones de ayuda de costa para asistir a la gente», en reconocimiento del valor que demostró en este combate.
En la misma noticia de la Gaceta se recoge una referencia a este impreso: «Premiar el valor con que llenó [5/c] toda su obligación don Diego Assensio de Vicuña en la refriega que tuvo con la esquadra de los enemigos (cuya puntual Relación, como también la noticia de averse ido a pique en la Barra de Lisboa uno de los dos baxeles con toda la carga y la gente enemiga que passó a él, anda impressa en carta suya escrita al Consejo)» (p.72).
El redactor de éste suelto reescribe lo escrito por don Diego, que no es más que su interpretación de los hechos, de forma que el lector de la Gaceta recibe una información de cuarta mano (P. lo que ocurre.
2^ lo que percibe don Diego.
T Lo que escribe don Diego.
4^ La síntesis que hace el redactor del suelto), despojada de la información sustancial, la pérdida de dos barcos, para centrarse en lo accesorio, el hundimiento del Santa Teresa con la carga y los enemigos que pasaron al galeón.
El propio don Diego omite una cuantificación de las propias pérdidas humanas y materiales subrayando que, al llegar al Sufolk, pudo comprobar los importantes destrozos que había sufrido la nave enemiga y que, supone, se pueden hacer extensivos al resto de la escuadra anglo-holandesa.
En la Bibliothèque Nationale de France se conserva un ejemplar de este impreso con el colofón «Madrid.
Larga carta, fechada el 14 de junio de 1703, que sirve a su autor para responder, en veintiún apartados, al manifiesto en que Pedro II de Portugal explicaba las causas que lo movieron a declarar la guerra a la alianza hispanofi-ancesa.
La datación de este impreso plantea un problema: es frecuente que en las relaciones de sucesos no se explicite el año de impresión, pero generalmente esa fecha coincide con la de los hechos narrados (lo que, en el legajo que nos ocupa, suele ratificar la perfecta ubicación de la relaciones entre las correspondientes Gacetas); en el caso de cartas, la data puede servir como orientación respecto al año de impresión.
Esta Respuesta breve es una excepción: la carta está fechada el 14 de junio de 1703 pero, en el ejemplar que manejamos, se corrigió la fecha a tinta, manuscribiendo un ^^ No hemos podido averiguar a quién corresponde el seudónimo «El español professor de Minerva», aunque sí localizamos la referencia bibliográñca de un folleto de 2 hs. en 4"^, fechado en Granada en 1704, de (aparentemente) la misma autoría: El reynante Belerophon Hyspano contra la enemiga chimera.
Respuesta de un español proffesor de Minerva a Monsieur N., académico parisiense.
Ni el texto de la Respuesta breve ni el contexto histórico arrojan luz alguna para datar esta carta, al contrario, aumentan la confusión: el 16 de mayo de 1703 el rey Pedro II de Portugal, rompiendo la neutralidad, que hasta entonces había mantenido en la cuestión sucesoria, cede a las presiones imperiales y se une a la Gran Alianza mediante la firma del tratado de Methuen; esta Respuesta breve podría ser la réplica de los partidarios de Felipe V a la adscripción de Portugal a las fuerzas enemigas.
Hasta aquí la datación parece sencilla: en 1703, una quincena después de la defección portuguesa, se publica esta Respuesta a los motivos alegados por Pedro II para tomar partido por el archiduque Carlos^^ ¿A qué se debe la rectificación manuscrita de la fecha de la Respuesta y su perfecta ubicación en el volumen correspondiente a 1704 (entre la Gaceta del 14 y la del 17 de junio)?
Aunque arriesgada, cabe una explicación que desde ahora mismo aceptamos como refutable (pero también posible): el 6 de mayo de 1704 el archiduque Carlos de Austria desembarca en Lisboa para hacer valer sus derechos a la corona española; casi al mismo tiempo Felipe V y el duque de Berwick salen de Madrid al frente de 24.000 hombres para tomar Lisboa y acabar con la amenaza militar que, desde Portugal, se cernía sobre el Reino.
Es posible que las primeras acciones bélicas en la Península, que tienen lugar en Extremadura, y el carácter de guerra civil que comenzaba a tomar el conflicto, provocaran la puesta en circulación de los ejemplares sobrantes de la Respuesta breve (actualizándolos mediante el sencillo sistema de manuscribir a tinta un 4 sobre el 3 de la fecha original) o de una segunda edición de la misma para refrescar la memoria (y orientar la elección) de los españoles que se verían pronto abocados a tomar partido por Felipe V o por Carlos III.
El valor propagandístico de esta Respuesta breve nos parece perfectamente válido para la situación peninsular de la primavera de 1704.
Comienza la carta con una excusa retórica: alguien, a quien el autor se dirige como «Señor mío», sin más especificaciones, le ha pedido su opinión acerca de las explicaciones dadas por el Rey de Portugal para declarar la guerra.
Es la excusa ideal para extractar párrafos de la carta del monarca portugués y, apostillándolos, negar toda validez moral a la declaración de guerra y poner en tela de juicio tanto el comportamiento de Pedro II como, incluso, su amor por Portugal: «1.
Vuestra Merced me manda en la de este correo le refiera y diga lo que me parece en las expressiones con que se ha manifestado al teatro del mundo el rey don Pedro de Portugal, queriendo hazer justificados los motivos que tuvo para romper la guerra a las Dos Coronas y tomar el partido chimérico de la Grande Aliança» (p.l).
A continuación la consabida captatio benevolentiae del autor, manifestando que escribe sin ser «magistrado ni hombre de público empleo en la República» (p.l), guiado sólo por su amor a Felipe V y la obediencia que le debe al destinatario de la carta, y el ánimo «con que essa Tertulia ha dado en fomentar mis discursos, sin tener de buenos más que el único y especioso adorno de sus favores» (p.l).
A partir de aquí, y a lo largo de 20 apartados, el relator entresaca y apostilla párrafos de la carta de Pedro II para criticar al rey portugués.
La primera alegación es de tipo formal: se basa en que Pedro II antepone en el orden de cita a los nobles e incluso al estado llano, posponiendo a los eclesiásticos que, como representantes de Dios en la tierra, deberían mencionarse en primer lugar.
Otra critica le merece los motivos de la declaración de guerra a España: Punto por punto, el Profesor de Minerva refuta las aseveraciones del monarca luso contenidas en lo que comentarista entiende no es más que un «papelón».
Así, donde el rey portugués aprecia sometimiento de España al poder naval francés: «Que las vanderas de la Armada Real de España se mandaron ceder en sus mares a las de Francia», en palabras de Pedro II, responde el relator «Si dixera que la Armada eran las galeras, y que a quien cedieron fue al Almirante General de la Armada Real de España, que lo era el conde de Etre qué se avía de llenar el papelón si no se valiera el autor [Pedro II] de supuestos de esta calidad?» (p.lO).
Poniendo en duda tanto la veracidad de las manifestaciones del monarca lusitano, como su capacidad intelectual (que hace extensivos a todos los portugueses), el Profesor de Minerva sube el tono descalifícador en algunas respuestas y llega a insultar tanto a los naturales del vecino país como a sus aliados imperiales: «¿Y esto quién lo podrá dudar? (que no sea un entendimiento portugués o la barbaridad de un alemán)» (p.5), y calificando de «arrogancia portuguesa» (p.l4) las aseveraciones de Pedro II acerca del embelesamiento de las promesas francesas.
El relator se crece a lo largo de la Respuesta y se atreve a augurar «una tempestad de victorias [de Felipe V] cuyos tropheos hagan morir de embidia a las mismas cenizas de Alexandro» (p.l4).
Amallo Huarte y Echenique, en el Suplemento bibliográfico a los «Papeles festivos del reinado de Felipe V» cataloga un ejemplar con el mismo título, en 4° y de 16 pp., cuyo contenido resume: «Son consideraciones histórico-políticas acerca del manifiesto: su autor reconoce el derecho de Felipe V a ocupar la corona de España» [Huarte, Papeles: 386 Relación que el conde de Toulouse remite a Felipe V para informarle de la batalla naval librada entre la armada hispano francesa, al mando del relator, y la aliada, a las órdenes del almirante Rooke, que tuvo lugar el día 24 de agosto de 1704 frente a la costa de Málaga.
Refiere el Conde como al mediodía del 22 de agosto, hallándose la armada hispanofrancesa en la costa de Vélez Málaga para hacer aguada, dieron aviso las fragatas de guardia de que se aproximaba la escuadra enemiga, por lo que comenzaron los preparativos para el combate y la toma de posiciones de batalla de los navios, operación que se demoró debido al escaso viento.
Al amanecer del día 24 se avistaron ambos ejércitos a unas tres leguas de distancia.
La batalla comenzó a las diez de la mañana: la vanguardia hispanofrancesa del marqués de Villete trató de desordenar las líneas enemigas interponiéndose entre la vanguardia y el cuerpo de batalla aliados, intentando dejar a la escuadra de Schovel entre dos fiíegos; viéndolo, el almirante Rooke hizo señal de empezar el combate.
A partir de este momento el conde de Toulouse se limita a referir lo que ocurrió en su línea, ya que la violencia del combate, el fuego y el humo, impedían ver lo que ocurría en otras posiciones.
La narración del conde de Toulouse, aun sin ser triunfalista^^, manifiesta su subjetividad: algunos navios enemigos se hunden mientras que los de la armada hispanofrancesa sólo han de retirarse de la línea para ser reparados; la fuerzas no están equilibradas sino que favorecen al enemigo, tanto en cantidad como en armamento, y los combates individuales reflejan esta disparidad de fuerzas: «Monsieur de Rochallard, el mayor que peleó con su navio de sesenta cañones contra el de Schowel, que tenía uno de noventa» (h.3r); incluso, según el relator, el viento era favo- rabie al enemigo"^^.
El combate duró aproximadamente cinco horas en vanguardia, aunque la retaguardia aliada seguía cañoneando al llegar la noche'^^ Finalizada la narración de la batalla, de incierto resultado^^, comienza el balance del encuentro: el comportamiento de los combatientes se califica de ejemplar y, aunque el número de bajas ha sido elevado, los oficiales muertos o heridos fiíeron sabiamente sustituidos por otros oficiales: «Monsieur de Relingieux [...] perdió una pierna, y monsieur de Rocalard, el cadete que por este accidente se hallava comandante de su baxel, se mantuvo muy bien en su puesto y hizo un gran fiíego tan a tiempo que no echamos [de] menos la falta de monsieur de Relingieux» (h.4r).
Continúa el relator explicando como en la mañana del día 25 ambas armadas, distanciadas aproximadamente una legua, se dirigieron a la costa para recomponerse; ese mismo día y los siguientes tuvo la armada enemiga ocasión de reanudar el combate pero, a pesar de su superioridad numérica, optó por derrotar hacia las costas de Berbería, rehuyendo el enfi-entamiento y dirigiéndose quizá (aventura el Conde de Toulouse) en dirección al Estrecho, con lo que queda la armada hispanofi-ancesa como dueña del campo de batalla a pesar de las evidentes ventajas de que disponían los aliados antes de comenzar la batalla.
Otra edición de esta Relación se imprimió en Sevilla, por los Herederos de Tomás López de Haro, en 1704 (4^ 8 pp.)
^^ El marqués de San Felipe reduce la importancia que en esta relación se atribuye al viento como factor favorable a los ingleses, puesto que resultaba propicio para la estrategia del conde de Toulouse: «Trabajaron mucho los pilotos en mantener la línea, y mucho más los ingleses, porque el mismo favor del viento los echaba sobre la de los enemigos, y como era esto lo que el conde de Tolosa deseaba para llegar a las armas blancas, se mantenía a la capa» [Bacallar, Comentarios: 75].
^^ Las trece horas que duró el combate hicieron reconocer al almirante sir George Rooke que aquel había sido «el día de servicio más duro que jamás haya visto» [cf. Kamen,.
^'^ No podía el relator ofrecer un resultado de la batalla, puesto que las bajas y los daños eran semejantes en ambas flotas.
El marqués de San Felipe declina la posibilidad de apuntar un vencedor cuando escribe: «Muchas cuestiones se levantaron sobre esta indecisa victoria, y ni aun leyendo lo que se escribió sobre esto nos atrevemos a definirlo.»
75 Pronóstico realizado a base de hilvanar episodios de la historia de Portugal que sirven al relator para augurar la recuperación del trono portugués por Felipe V como respuesta a la defección de Pedro II, que comenzó apoyando los intereses del duque de Anjou para aliarse a continuación con los imperiales.
La relación, sustentada por la creencia de que la Historia se repite y favorece a los justos, utiliza cinco episodios de la historia de Portugal con desenlaces desfavorables para los monarcas lusitanos como castigo a sus desmanes: el comportamiento inadecuado de un monarca, atentando de una u otra manera contra las leyes divinas, provoca una situación de desorden que se resuelve (el Cielo se presenta como factor de esa solución) con la ruptura de la línea sucesoria natural (ya no es el hijo quien sucede al padre en la Corona sino otro miembro de la estirpe) pasando a otra rama genealógica que, eso sí, sigue entroncada en el árbol sucesorio.
No hay, pues, ruptura dinástica sino reforma en un asunto que deja al margen a la plebe y que se resuelve en la cúspide de la pirámide social por intervención de esa otra cúspide, ya universal, que es la Trinidad representada por un triángulo equilátero: la corona perderá el código genético del mal monarca pero mantendrá la pureza sanguí- nea que le es connatural.
El rey que no respeta las leyes divinas no puede ser padre de rey, y la línea sucesoria se modifica ligeramente (sólo ligeramente): su prole queda apartada de la sucesión, aunque no por ello se rompe la línea sucesoria puesto que otro miembro de la progenie vendrá a sustituirlo.
La naturaleza corrige sus mínimos errores, y siempre hay un miembro justo de la familia real para sustituir al infame que no respeta la Ley natural (la católica).
El relator, espigando en la historia portuguesa, encuentra algunos ejemplos que apuntalan su pronóstico (y que, como reconocerá al final de la relación, restan cualquier mérito a su augurio).
Hace referencia, por ejemplo, al conflicto que se plantea cuando un apuntalamiento económico se sustenta en los enemigos de la cristiandad: cuando los judíos fueron expulsados de España, don Juan de Portugal les dio paso por su reino a cambio de grandes dádivas «pues de ofrecimientos de infieles no pueden resultar favorables los efectos [...] y Portugal passó a otra suce.ssión que no fue la del rey don Juan» (h.2r).
El relator advierte una situación simétrica entre aquellos hechos de los últimos años del siglo XV y el conflicto hispanoluso de 1704, y previene a Pedro II respecto a los efectos que pueden suponer sus conciliábulos con las herejes monarquías inglesa y holandesa, beneficiosos quizá en aspectos económicos o políticos, pero gravemente perjudiciales para el catolicismo: «si dar passo a los judíos para huir de los católicos produxo aquellos efectos, ¿qué sería el dar passo a los hereges para conquistar a los christianos?» (h.2v)
La lectura de la Historia que hace el relator a lo largo de los cinco episodios augura wn final feliz para Felipe V y, en consecuencia (y aunque el relator no lo explicite), para España.
El impropio comportamiento del monarca portugués supondrá la ruptura de su línea sucesoria y será sustituido por un descendiente emparentado con los anteriores reyes portugueses: «en todos estos exemplares sucedió en Portugal, fuera de la línea del posseedor, un descendiente de aquellos antecessores reyes de Portugal» (h.2v).
El desenlace es un ejemplo propagandístico en manos del relator que maneja con destreza los hilos del árbol genealógico lusitano para concluir que el sucesor natural «es nuestro glorioso y animoso Filipo [...] descendiente de don Dionisio el Fabricador, sexto rey de Portugal» (h2v).
El autor de la relación reservaba para las últimas líneas la sorpresa y la traca final; hilvanando diversos acontecimientos de la historia portu- guesa surge el velado que, ex machina, se convierte en protagonista de la historia y de la Historia: Felipe V, a quien no se había mencionado, el joven aprendiz de rey, está llamado a ceñir sobre sus animosas sienes la corona española y la lusitana, tan añorada ésta por algunos de los hijos de quienes habían visto, sesenta años antes, la independencia de Portugal y con ella una de las señales de la decadencia de la monarquía hispana que ahora, en la persona de un «animoso» Borbón volvía a dar señales de aliento.
Aguilar Piñal catalogó dos ediciones del Pronóstico basándose en sendos ejemplares depositados en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla:
a) Signatura 109-39 (8): sin datos tipográficos, consta de 2 hs. y presenta, respecto al ejemplar de la BUS, ciertas diferencias en el título título («Prognóstico», «para quien le lea» y «sucesso»).
Aguilar Piñal [BAE-9 rf 4954] apunta como posible fecha de impresión el año 1703. b) Signatura: 111-18 (26): titulado Prognóstico sacado de los reyes de Portugal para que quien le lea o oyga haga el juizio que se inferirá de los sucessos passados para los presentes, y con colofón «En Sevilla, por Francisco de Leefdael, en la Vallestilla, año de 1704» [Aguilar Pinar, BAE-9 rf 4954].
Cotejando una fotocopia de este ejemplar con la edición de la BUS hemos comprobado que ambos textos son prácticamente idénticos (salvo mínimas variantes ortográficas o achacables a la copia [p.ej: Rompiofe vr Rompióle]).
La diferencia más importante radica en la utilización de tipos de mayor tamaño en la edición de la Universidad de Sevilla que, aunque respeta la división de párrafos, modifica considerablemente la composición de las planas y duplica el número de hojas (de 2 a 4).
El margen inferior del ejemplar sevillano está guillotinado, de manera que se ha mutilado tanto la signatura tipográfica como los reclamos.
«Hallarase en la mesma casa el Testamento del Rey nuestro Señor (que está en Gloria), o en la imprenta de Juan García Infancón, en la calle de Calatraba» en GdM n° 46 (16 de no- viembre de
«Donde estas relaciones se hallará la primera del viaje del Rey nuestro Señor» en GdM n° 51 (21 de diciembre de
«Adonde estas Relaciones se hallará el Árbol Genealógico del Rey nuestro Señor Felipe V» en GdM n** 52 (28 de diciembre de 1700).
«Donde estas relaciones se hallará el Gran Piscator de Sarrabal de Milán» en GrfM n" 2 (11 de enero de 1701
Adonde estas relaciones se hallará la llegada del Rey nuestro Señor a España» en GdMu^ 5 (1 de febrero de 1701
«En toda esta semana saldrá el célebre Pronóstico del Piscator de Sarrabal» en GdM n** 2 (10 de enero de 1702).
«Donde estas relaciones se hallará el Gran Piscator de Sarrabal de MUán» en GdM n« 3 (17 de enero de 1702).
«Donde estas relaciones se hallará un libro nuevo intitulado Compendio anual de todos los sucessos principales acaecidos en la Europa el año passado de 1701» en GdM n"" 17 (25 de abril de 1702).
«Adonde estas relaciones se hallará un libro nuevo intitulado Synopsis de la historia de España, tomo segundo, por Don Juan de Ferreras, cura de San Andrés» en GdM n** 28 (11 de julio de 1702).
«Adonde estas relaciones se hallarán las Ordenanzas milita- res para la formación de las milicias del Reyno» en GdM n*" 8 (19 de febrero de 1704
«Donde esas relaciones se hallará el Nuevo Mapa del Reyno de Portugal, con la Discrepción Geográfica de las Plazas» en GdM n** 27 (14 de junio de 1704
«Donde estas relaciones se hallará el libro nuevo Commentaria in Scripturae Tautológicas.
Su autor, el padre maestro Fr.Manuel de Villarroel, del Orden de San Benito» en GdM n"* 52 (11 de noviembre de 1704
Donde estas relaciones se hallarán los Concilios del señor car- denal Aguirre, impressos en Roma en quatro tomos de a fo- lio» en GdM n** 57 (16 de diciembre de 1704).
«Donde estas noticias se hallará un libro intitulado: Retrato del verdadero sacerdote y Manual de sus obligaciones, com- puesto por el padre Fr.Félix de Alamín, predicador apostólico capuchino» en Noticias singulares y ordinarias del estado pre- sente de la Europa del 12 de abril de
DE LA CARTA DE EL / Rey Christianissimo a nuestro Santo Padre Cle-/mente Vndezimo, tocante a los motivos de la guer-/ ra de Saboya.
Asensio de Vicuña, Diego: 12.
Español Profesor de Minerva, El: 13.
Torcy, marqués de: 3.
-Cristóbal de Requena: 10.
-Herederos de Tomás López de Haro: 14.
-Motivos de la guerra: 13.
-Relaciones internacionales: 3, 11.
Redención de cautivos: 6.
-Noticias extraordinarias y singulares: A, B, C, D, E, F, G.
-Noticias singulares y extraordinarias: H.
-Noticias singulares y ordinarias: I.
-Puntual y sincera relación: 5.
-Relación verdadera y puntual: 6. |
Muy Sr. mío: Tengo el gusto de manifestarle a V.S. que al recibir la exposición que para las Cortes la Excma.
Corporación de su digna presidencia, remitió pidiendo el restablecimiento de varias enseñanzas en esa Universidad ya la Comisión de presupuestos, con el beneplácito de los Sres.
Ministro de Fomento y de Hacienda habían incluido en el de Fomento la partida necesaria para completar la enseñanza en la sección de Ciencias Físico-Químicas de la Facultad de Ciencias hasta la Licenciatura y para establecer una ESCUELA DE VETERINA-RIA.
En este presupuesto no ha sido posible obtener mayor desarrollo de la enseñanza en ese puesto, pero confiamos que ya en el próximo habrá de conseguirse algo más.
A tan satisfactorio resultado han contribuido todos los señores diputados y senadores de las cuatro provincias de Galicia, gestionando con el senador por esa Universidad y conmigo los autos, en representación de todos ellos una Comisión compuesta de los Sres.
Romero-Ortiz, Alvarez Bugallal, Linares Rivas, Martínez, Orense, Pardo Montenegro, Quiroga, Urzáiz y Medina Vítores, los cuales con el más vivo celo han contribuido muy eficazmente al éxito obtenido.
Ruego a VS. que al poner en conocimiento de la Excma.
Corporación las noticias que le comunico, se sirva ofrecerle también el testimonio de mi profundo respecto y de mi deseo de emplearme siempre en su servicio y de su Ilustre ciudad. (...^.
Traía caída do Sexenio democrático.
Pero este retraemento político de Montero Ríos durou pouco tempo en realidae e como el mesmo dixo, (...) restaurados los Bortones, requerimientos determinados y mi amor a la democracia, me tornaron a la lucha, aceptando lealmentey con la misma decisión con que había servido a la de Saboya, a la dinastía restaurada. {La Voz de Galicia, 13.05.1914).
Nunha primeira R.O. do 2 de septembro de 1898 aprobouse o proxecto de construcción do edificio cun presuposto de 982.324,05 pesetas e o Concello en sesión extraordinaria do día 5 de septembro acordou (...) consignarse en acta el agradecimiento de la Corporación hacia el Gobierno de S.M. y muy especialmente al Excmo.
Sr. D. Eugenio Montero Ríos, autor de esta idea y de su desarrollo^^.
Las Cortes, en su alta previsión y en su espíritu de prudencia, juzgarán una grave, inmotivada y fuera de todo cálculo y razón es la ofensa que a la ciudad de Santiago se infiere.
Sucumbiremos ante la fuerza y ante la amenaza, pero protestando ante Dios, y ante la Historia de lo que puede llegar a ser un atentado contra los derechos sagrados de un pueblo, sumiso y disciplinado, que solo enarboló sus pendones para defender la santa unidad e integridad de la gran patria española.
Evidentemente, o proxecto de supresión deixou muy mal parados ós rexionalistas, que foran os que apoiaran a candidatura de Hinojosa, polo que tentaron soluciar a cuestión liderando o movemento de protesta popular, de ahí que fose Alfredo Brañas o encargado de redactar a exposición que se remitiu ás Cortes.
Ministro de Fomento participó esta mañana al Sr. Don Eugenio propondrá a la Comisión de Presupuestos el restablecimiento de los créditos para la continuación de la Facultad de Derecho y Escuela de Veterinaria.
La Comisión acaba de aprobarlos.
Una vez más ha demostrado su inmenso cariño por Santiago Don Eugenio a quien débese feliz resultado que me apresuro a participarle^^.
(...)Yonohe hecho en la vida más que cumplir con mi deber, aparte de que en varias ocasiones, como todo hijo de Adán haya faltado a él Aquí he nacido, aquí adquirí mis primeras lecciones, (...) aquí he aprendido lo que sé, con lo cual he procurado contribuir a la prosperidad y al bienestar de mi Patria; y con esto no he hecho más que cumplir con el deber más elemental que tenemos todos los ciudadanos (...). {Gaceta de Galicia, 25.03.1903). (...)
Laboremos todos para conseguir que donde vaya un gallego vaya un hombre ilustrado (...). {La Voz de Galicia, 27.03.1903).
Cen anos de hostelería en Compostela, Consorcio de Santiago, 1999.
49-51.'^ E. Montero Ríos fora o presidente da Comisión española que viaxara a París para asinar o fin da loita con EEUU a propósito da independencia de Cuba e Filipinas.
Ver BARRAL MARTÍNEZ, M. e GARCÍA LÓPEZ, E., Discursos parlamentarios de Montero Ríos na Restauración borbónica (1874-1923) Soy demócrata y soy liberal amosando tamén que as únicas ideas que profesa son las del partido liberal en que milito (...).
Ese programa, que supongo todos conocéis, no es patrimonio mío, es del Partido Liberal.
El Partido Liberal no aspira a entrar en la esfera religiosa, esa corresponde a la Iglesia exclusivamente (...).
En cuanto a las aspiraciones respecto al orden social (...) todo lo que sea compatible con el respeto que se debe al derecho sagrado de los demócratas, entiende el Partido Liberal que debe hacer el Estado en pro de las clases desheredadas.
Debemos, pues, consagrarnos a su educación, a su instrucción, a elevar su nivel intelectual y a mejorar su situación económica, reconociendo bien las necesidades de la nueva vida (...).
Franquear los caminos a todos para que puedan llegar a ser propietarios, contribuir también por los medios lícitos a que su trabajo sea dignamente recompensado, y esto sin emplear violencia que a nada ventajoso pueda conducir, es otra de las aspiraciones del Partido Liberal (..).
El sufragio universal se impone en la vida moderna, no hay más remedio que admitirlo, que ejercitarlo, que amoldar a él todas las instituciones de la vida social y política (...).
Ahora queremos gobernarnos a nosotros mismos, tenemos perfecto derecho para ello (...).
El cuartel es una gran escuela de disciplina y de obediencia, y el Partido Liberal aspira al servicio y ala instrucción militar obligatorios.
Hagamos votos, sí, para que la flamígera espada que hay que empuñar, sea igual a la que Santiago llevaba en Clavijo cuando huían las huestes sarracenas, pues si aquellos cristianos peleaban por la reconquista de su pueblo, nosotros luchamos ahora con otras turbas más terribles que son las del caciquismo, que guerreando en semicírculo como los hijos del Koran, quiera hacernos tributarios de sus ambiciones {Gaceta de Galicia, 27.03.1903).
(...) de lo que me enorgullezco y entiendo que ha de ser un título legítimo para que mis hijos se enorgullezcan también, es de haber ido a París a representar a mi querida Patria, que se halla sumida en la amargura, a hacer míos sus dolores y a salvar de aquel naufragio los restos que me fuera posible con mi entusiasmo, con mi voluntad y con mi decisión.
Yo no había sido partidario de la guerra, (...) yo había sido partidario de la autonomía (que non independencia) de nuestras colonias (...)
La religión guió los primeros pasos de mi infancia, que a ella debo los sentimientos que he tenido siempre y a la moral cristiana a la cual habré faltado como todos los hijos de Adán, pero que siempre ha sido la Estrella polar de mi conducta, después me entregaron a la Universidad y entonces conocí cuales son las dos grandes verdades, de las que una está más allá del sepulcro: la fe y la ciencia.
Y no concibo que pueda haber antagonismo entre ellas (...).
Soy profundamente católico pero como hombre soy progresivo (...).
Nosotros, los que vivimos en estos tiempos, los que nos inspiramos en la verdad eterna, creemos que nuestra insignia está escrita hace 1903 años, en aquellas santas palabras: discite á me finit nulis sum et humilis corde, palabras de amor a nuestros semejantes; palabras de amor al desgraciado y al humilde (...).
Concluyo rogando a todos ustedes que me consideren como el más humilde pero el más entusiasta español, gallego y santiagués^^. dun intre a outro.
Según amosa a prensa local, a impresión que Montero levaba dos acontecementos desenvolvidos en Santiago entre o día 22 e o 25 de marzo reflectiuno o procer nunha soa verba: Archicontento, dixo, de mis paisanos y de mi inolvidable pueblo, y si encuentra usted otra palabra más expresiva, esa es la que quise emplear. {La Voz de Santiago, 28.03.1903).
No piso baixo ten dez cortes, con sitio para 44 cabezas; seis cuartos destinados a anfiteatro anatómico, consulta clínica, sala de operacions, botiquín, departamento de hidroterapia, leitería e preparación de alimentos; e cuartos para o conserxe, para o porteiro e para os alumnos internos.
no Colexio de San Clemente^. |
Las relaciones disciplinares en el seno de las llamadas ciencias sociales no han sido nunca idílicas, más bien todo lo contrario.
Las luchas por el predominio institucional han sido constantes, y los historiadores han tenido en ellas un protagonismo decisivo al pretender convertir en múltiples ocasiones al resto de las ciencias sociales en meras ciencias auxiliares de la Historia.
En este artículo veremos cómo Femand Braudel optó por mantener una política de diálogo con cada una de las grandes ramas de las ciencias sociales con unos fines claramente estratégico-corporativos.
Teoría de la Historia, Historiografía fi-ancesa, Femand Braudel, Epistemología de las ciencias sociales.
El estudio de los mecanismos institucionales y sociales de la escuela de los Annales durante el periodo en el que ejerció su magisterio e influencia Femand Braudel pone de manifiesto en qué medida se fomentó un cierto espíritu imperialista por parte de la corporación de los historiadores franceses, que no dejaron de reivindicar el estatuto privilegiado de la historia, haciendo de ella una especie de encrucijada necesaria para el conjunto de las ciencias sociales^ François Dosse lo corroboró al afirmar que «para Braudel la sexta sección {Vie Section de I Ecole Pratique des Hautes Études, germen de la actual École des Hautes Études en Sciences Sociales) fiie un instrumento decisivo en un proceso más amplio de ingestión de las ciencias sociales en beneficio del historiador; en su estrategia no dejó de haber cierto canibalismo»^.
De este modo, poco antes de morir, Braudel aseguraba: «Hay que comprender lo que es la lección de Annales, de la escuela de Annales (...), que todas las ciencias humanas sean incorporadas a la historia y se conviertan en ciencias auxiliares»^ Para conseguirlo, como veremos en este artículo, Braudel utilizó la táctica del diálogo.
^ Sobre este tema véase mi artículo «La cofradía de los historiadores.
Estudio de los mecanismos institucionales y sociales de la escuela de los Annales durante la era Braudel», Historia y Critica, IV, 1994, pp. 85-120. ^ F. Dosse, La Historia en migajas.
En primer lugar, con la geografía: «El espacio de las civilizaciones constituye algo muy diferente de un accidente; si supone un reto, es un reto repetido, de larga duración»"^.
Es deudor Braudel, en esta perspectiva, de su maestro y valedor académico Lucien Febvre, quien insistía en subrayar en el fondo de cada civilización los vínculos vitales e inñnitamente repetidos con el medio que crean unas relaciones elementales, y en cierta manera todavía primarias, con los diferentes tipos de suelo, los vegetales, las poblaciones animales, las endemias...
Las civilizaciones son espaciosa Esa es una de las máximas más repetidas y paradigmáticas del pensamiento de Braudel.
La civilización «se aferra a un espacio determinado, que es uno de los indispensables componentes de su realidad.
Antes de llegar a ser esa unidad en las manifestaciones del arte, en las que Nietzsche veía su verdad más importante (quizá porque, de acuerdo con su época, consideraba el arte como sinónimo de la calidad), una civilización es, en su base, un espacio trabajado, organizado por los hombres y por la historia.
Por eso hay límites culturales, espacios culturales, de una extraordinaria perennidad; nada pueden contra ellos todas las confusiones y mezclas del mundo»^.
Según nos dice Braudel, siempre es posible localizar las civilizaciones en un mapa, sea cual sea su tamaño, tanto a las civilizaciones ricas como a las pobres.
Un aspecto esencial de su realidad dependería, por tanto, de las sujeciones o ventajas determinadas por su medio geográfico: «Está claro que este medio ha sido transformado por el hombre desde hace siglos, casi ^ F. Braudel, «Aportación de la historia de las civilizaciones», en La Historia y las ciencias sociales, Madrid, Alianza Editorial, 1968(París, 1969), p.
180. ^ F. Braudel, Las civilizaciones actuales.
23. ^ F. Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, México, Fondo de Cultura Económica, 1966 (2^ éd., corregida y aumentada), (T éd., París, 1953), p.
Y también tenemos esta otra cita: «¿Qué hemos de todo esto, sino que la primera realidad de una civilización es el espacio que le impone su crecimiento vegetativo y, a veces, con gran rigor, sus límites?
Las civilizaciones son, ante todo, espacios, zonas y no solamente en el sentido en el que lo entienden los etnógrafos cuando nos hablan de la zona del hacha de dos filos o de la fecha emplumada, sino, digamos, de los espacios que constriñen al hombre a quien nutren y que son interminablemente trabajados por él», op. cit., p.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es podría decirse que desde hace milenios.
En todos los paisajes quedan huellas de este trabajo continuo, que se va perfeccionando con cada nueva generación.
Se va, en suma, capitalizando»^.
Al hablar de civilizaciones, Braudel nos habla de espacios, de tierras, de relieves, de climas, de vegetaciones, de especies animales, de prerrogativas dadas o adquiridas.
Y de todas las consecuencias que esto tiene para el hombre: agricultura, ganadería, alimentos, casas, trajes, comunicaciones, industria...
El escenario en el que tienen lugar estas interminables obras de teatro condiciona en parte su desarrollo, explica sus peculiaridades; los hombres pasan, pero el medio permanece relativamente igual a sí mismo^ Braudel cree que el medio natural y transformado por el hombre no es el único factor de condicionamientos, que de antemano lo encierra todo en un rígido determinismo: «Aun siendo un factor importante, bajo la forma de ventajas, tanto dadas como adquiridas, no todo lo explica el medio»^.
Y es que, en efecto, como tantos otros historiadores, Braudel se plantea muy a menudo, a lo largo de su vasta obra, el problema del determinismo geográfico^^.
Para los geógrafos contemporáneos de Braudel, el elemento decisivo era, no la tierra, la naturaleza o el medio, sino la historia, es decir, el hombre, el hombre prisionero de sí mismo, en defmi-Ubid. ^ Sin embargo, a nuestro modo de ver, adoptando el punto de vista de José Carlos Bermejo, el posicionamiento teórico de Braudel es algo discutible.
Dentro del conjunto del pensamiento filosófico europeo había quedado muy claro a partir de Kant que la noción de espacio es simplemente una «intuición pura a priori», una noción que fiíe creada intelectualmente con el fin de poder analizar y comprender una realidad determinada.
Sin embargo, «la mayor parte de los historiadores, influidos quizá por los elementos que llevó consigo el sistema de la mecánica newtoniana, siguen disfi-utando, imaginándose que el espacio existe, que es una sustancia y que, como dice Femand Braudel, «las civilizaciones son espacios»».
Un enfoque más completo del estudio del espacio en el conocimiento histórico lo constituye su artículo «Sobre las dimensiones significativas del espacio», en W. AA., Concepcións espaciáis e estratexias territoriais na historia de Galicia, Santiago de Compostela, Tórculo Edicións, 1992, pp. 5-22. ^F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
24. ^^ La definición de determinismo de Braudel es, como todas sus definiciones, cómoda y ambigua: «El determinismo es que un cierto número de causas arrastra un cierto número de consecuencias», F. Braudel, Una lección de Historia de Femand Braudel, México, Fondo de Cultura Económica, 1989(París, 1986) tiva, pues es el heredero y el continuador de actos, de hechos y acciones, de técnicas y tradiciones de quienes lo precedieron en su propia tierra y de quienes modelaron su paisaje comprometiéndolo de antemano a una serie de determinismos retrospectivos de los cuales ese hombre raramente tiene conciencia.
Braudel, sin embargo, siempre estuvo convencido y espantado del enorme peso que tienen los remotos orígenes.
Esos orígenes nos aplastan, nos dice.
Pero si bien, en su opinión, eso es cierto, ello no implica que tengamos que atribuirlo todo al pasado.
Esto significaría ni más ni menos divorciarla de su geografía, de su espacio; significaría «desespacializarla»^^ y esto sería absurdo para Braudel: «Francia ha surgido de una prodigiosa acumulación de historia, es verdad, pero esa acumulación se realizó en un determinado lugar, no en otro.
La posición particular, curiosa, que ocupa Francia en las coyunturas de Europa, el hecho de que Europa la envuelva, todo eso desempeñó su papel»'^.
En este sentido, Braudel es deudor de las enseñanzas de la geografía de Pierre Vidal de la Blache, el más ilustre representante de la escuela geográfica fi*ancesa de principios del siglo XX, para quien «la historia de un pueblo es inseparable de la comarca en que vive ese pueblo.
Hay que partir de esta idea, la idea de que una comarca es un depósito en el que están dormidas energías cuyo germen ha depositado la naturaleza pero cuyo empleo depende del hombre»^^ Pero además, Braudel tiene otro maestro, y no duda en reconocerlo abiertamente.
Este no es otro que Lucien Febvre.
En efecto, el tema del determinismo geográfico sitúa a Braudel en la línea del «posibilismo», término que el propio Febvre había forjado para definir el pensamiento de Vidal de la Blache: «Una Francia posible, varias Franelas posibles, éstas son fórmulas que no me desagradan»^"^.
El Lucien Febvre de La Tierra y la evolución humana no había llegado hasta ^^ «Muchos geógrafos [consideran] que el espacio contiene una experiencia humana muy variable.
Entonces, retiran la experiencia humana y se olvidan del espacio.
Los acuso de desespacializar la historia.
Poniendo las cosas en su lugar, tengo el sentimiento de devolver a la geografía sus antiguos derechos, se llame o no determinismo», F. Braudel, Una lección de Historia de Fernand Braudel, op. cit.,p.
255. ^^F. Braudel, La identidad de Francia, I, Barcelona, Editorial Gedisa, 1993(París, 1986) Bajo el signo de ventajas naturales, toda civilización sería consecuencia de los privilegios inmediatos pronto aprovechados por el hombre.
Así, las civilizaciones fluviales del Viejo Mundo florecieron a lo largo del río Amarillo (que dio lugar a la civilización china); del Nilo (que hizo lo propio con la civilización egipcia), etc. De la misma manera, florecieron las civilizaciones thalassocráticas, consecuencia directa del mar: Fenicia, Grecia, Roma, las civilizaciones del Norte de Europa, en tomo al Báltico y al Mar del Norte, etc. De hecho, estos ejemplos demuestran la primacía de los medios de comunicación.
Ninguna civilización, según Braudel, puede vivir sin movimiento propio, enriqueciéndose cada una de ellas con los intercambios y con los contactos a los que se ve obligada por una próspera vecindad.
Pero al enumerar estos éxitos culturales son sobrepasadas ya las condiciones naturales favorables, inmediatas, supuestos orígenes de la civilización.
Vencer la hostilidad de los desiertos y las violentas cóleras del Mediterráneo, utilizar los vientos regulares del océano índico, poner diques a un río supondrían, según Braudel, otros tantos esfuerzos humanos, otras tantas ventajas adquiridas, o mejor dicho conquistadas.
El problema, entonces, es saber por qué han sido capaces de la feliz consecución de estas empresas unos hombres sí y otros no, en unos determinados territorios y no en otros, y esto a lo largo de muchas generaciones.
Braudel recoge la teoría del challenge and response de Arnold Toynbee, por la que para la consecución de todo éxito humano es necesario un reto y una réplica a este reto, es necesario que la naturaleza se le presente al hombre como una dificultad a vencer; si el hombre acepta el reto, su réplica pone los cimientos de la civilización.
Sería, sin embargo, necesario concluir, si se lleva esta teoría hasta sus últimas consecuencias, que cuanto más fuerte sea el reto de la naturaleza mayor será la réplica del hombre.
Esto parece dudoso, y por ello el propio Braudel reconoce los límites de esta teoría.
El hombre civilizado del siglo XX ha aceptado el reto insolente de los desiertos, de las regiones polares y ecuatoriales.
Y sin embargo, a pesar de que en ellos existen intereses indudables (como es el caso del oro o del petróleo), los hombres no han conseguido hasta ahora multiplicarse en estos espacios y crear en ellos verdaderas civilizaciones.
Por lo tanto, es verdad que hay reto de la naturaleza, es verdad que hay réplica del hombre, pero no es forzoso que en consecuencia surja una civilización.
Por lo menos, hasta que se hayan encontrado técnicas y réplicas mejores, asegura Braudel.
Por consiguiente, cada civilización está sujeta a un ámbito y a unos límites más o menos estables; de ahí que cada una de ellas tenga una geografía particular, la suya, que implica toda una serie de posibilidades, de sujeciones dadas, algunas prácticamente permanentes, que nunca son las mismas para más de una civilización.
Como resultado, tenemos una abigarrada superficie del mundo, en la que los mapas indican, a voluntad, zonas de casas de madera, de adobe, de bambú y de papel, de ladrillos o de piedras; zonas de diferentes fibras textiles: lana, algodón, seda; zonas de grandes cultivos de base: arroz, maíz, trigo...; los retos varían, y de la misma manera varían las respuestas que se les dan.
La civilización occidental es la del trigo con todas las sujeciones que esto supone, ya qué sabemos que el trigo es un cultivo muy exigente.
Es un cultivo, en efecto, que exige una rotación anual y que se deje en reposo unas veces cada dos años y otras todos los años la tierra en donde ha sido cultivado.
De la misma manera, el arrozal inundado, progresivamente extendido a las tierras bajas del Extremo Oriente, implica, también, muchas sujeciones.
Por lo tanto, «las réplicas del hombre, al tiempo que le liberan del medio que le rodea, le van esclavizando a las soluciones que ha imaginado.
Se libera de un determinismo para caer en otro»^^.
Pero pasemos por un momento al análisis concreto que hace Braudel de ciertos accidentes geográficos para ver en qué medida exacta el peso de los condicionamientos geográficos es significativo a la hora de establecer el carácter peculiar de una civilización.
Para ello nos serviremos de uno de los más clásicos estudios de Femand Braudel, que no es otro que el capítulo dedicado a La influencia del medio ambiente en su obra magna, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe IL Al hablar de las «características físicas y humanas» en «las montañas», Braudel asegura que la población montañesa resulta insignificante en comparación con los vastos espacios, de difícil tránsito, que la circundan.
Son centros de población «sumergidos en un espacio superabundante y en gran parte estéril u hostil, y carentes, por tanto, de contactos e intercambios, sin los cuales nunca puede renovarse la civilización»^''.
Se puede hablar, por tanto, de una población montañesa diluida, y más exactamente aún de una civilización incompleta, truncada, insuficiente, efecto de la escasez de población humana.
Y es que, por lo general, la montaña es un mundo adusto, marginal, «situado a extramuros de las civilizaciones, que son producto de las ciudades y de las tierras llanas.
Su historia consiste en no tenerla, en permanecer casi siempre al margen de las grandes corrientes civilizadoras, que discurren lentamente, pasando de largo ante el mundo de la montaña.
Capaces de extenderse ampliamente en sentido horizontal, estas corrientes parecen impotentes para ascender en sentido vertical»^^ Por todas partes, tanto en lo espiritual como en los demás aspectos de la civilización, encontraríamos desajuste, extraordinario rezagamiento de la vida montañesa.
Una prueba de ello la tendríamos en la facilidad con que, al amparo de circunstancias propicias, las nuevas religiones logran en las regiones altas conquistas masivas, aunque inestables.
De modo que «extensas y virulentas epidemias diabólicas se extienden de un extremo a otro entre las antiguas poblaciones europeas, aterrándolas, sobre todo en las zonas altas, cuyo aislamiento las mantiene en estadios muy primitivos.
Brujos, hechicerías, prácticas mágicas primitivas, misas negras: floración de un antiguo subconsciente cultural del que la civilización de Occidente no consigue liberarse.
Las montañas son el refugio por excelencia de estas culturas aberrantes, surgidas de la noche de los tiempos»^^.
^'^ F. Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, op. cit.,I,p.
O también, esta otra afirmación: «no es de extrañar que el folklore de estas altas regiones revele una credulidad totalmente primitiva.
La magia y la superstición llenan aquí la vida de todos los días, propiciando conjuntamente los arrebatos místicos y las peores supercherías», op. cit..
La conquista de la planicie habría significado, desde siempre, ante todo, triunfar sobre el agua malsana y acabar con la malaria, y después, utilizar de nuevo el agua viva, corriente, para el riego: «El hombre es el elemento operante de esta larga historia.
Si drena el agua, si conquista la planicie para los cultivos, extrayendo de ella la mayor parte de sus alimentos, el paludismo retrocede...
Si, por el contrario, descuida la construcción de los canales de drenaje y las acequias de riego, si a su lado se desbordan las torrenteras de la montaña, cegando las vías de circulación del agua; si, por una u otra razón, la población de la llanura disminuye y se relaja el dominio que sobre ella ejerce el campesino, la malaria se extiende sin remedio y todo lo paraliza.
No tarda en hundir de nuevo la planicie en su primitiva condición de desierto y de marisma; el proceso es automático»^^.
Otros accidentes geográficos que han provocado cierto determinismo de civilización son las islas.
Todas estas islas, pequeñas o grandes, cualquiera que sea su forma o situación, constituirían «un medio humano coherente, en la medida en que pesan sobre ellas limitaciones análogas que las colocan a la par muy en retraso y muy adelantadas con relación a la historia general del mar; que las sitúan, siempre, de modo brutal, entro esos dos polos opuestos: el arcaísmo y la novedad»^^ Y rodeando a esas islas, el mar.
El mar también sería, y lo habría sido durante largo tiempo, una separación, un obstáculo, barrera que ha sido preciso franquear: «Y esta victoria no es de las que se obtienen de una vez y para siempre; ha representado y sigue representado un esfuerzo continuo, una hazaña sin cesar renovada...
Hubo de ser construido, entiéndase bien, y construido por la mano del hombre»^^.
A lo largo de la obra de Braudel, por tanto, encontramos continuamente referencias a la dialéctica entre el hombre y la naturaleza: «vale la pena repetirlo: la historia no la hacen los espacios geográficos, sino los hom-^' Op. cit.,Ip.Sl. ^^ Op. cit.,I,p.
Y es que, cuando las islas entran en contacto con el mundo exterior lo hacen de un modo brusco, «entran entonces de golpe y porrazo en un nuevo tipo de vida y de civilización, las costumbres, las modas, incluso la lengua, que han sido capaces de almacenar y conservar intactas durante largos siglos, quedan en pie como el testimonio vivo de revoluciones abolidas.
Y es que el 'aislamiento de las islas' es una verdad muy relativa», op. cit..
197. ^Wp. czY Sólo al final de su vida, en La Identidad de Francia, termina Braudel por decantarse.
Escribe Braudel en este libro que «el rasgo principal, que constituye una obsesión de la vida campesina, es su lucha sin fin contra las fuerzas incontrolables de la naturaleza»^^ Contra esas fuerzas y a lo largo de los siglos, el campesino acumuló sus trabajos, a la vez destrucciones y construcciones.
Según esta perspectiva, nada parece más simple que admitir, según una tradición bien establecida, afirma Braudel, «la antítesis de historia y naturaleza».
En realidad, el hombre mismo forma parte del mundo natural, está en la tierra, en el clima, mezclado con la vegetación, la cual se le escapa como tal pero le obedece con la condición de que el hombre comience por aceptar sus exigencias.
El hombre vive en medio de la población de los animales domésticos y salvajes, depende del agua, de la energía solar.
De manera que «el hombre vive de la naturaleza, lo cual significa que la naturaleza es su cuerpo, con el cual el hombre ^^ Op. cit..
«La impresión que se va imponiendo, sea justa o errada -pero que yo sospecho justa-, de que el determinismo ocasionado por la sucesión de las estaciones, evidente cuando se trata de la vida rural, se ve continuamente contrarrestado por la voluntad del hombre, particularmente en las ciudades.
El invierno en el mar es un obstáculo, pero las barcas lo superan en las distancias cortas, y los grandes veleros en los viajes largos...
No hay duda de que el invierno en las montañas era un obstáculo..., pese a ello, se las franquea regularmente», op. cit..
Este punto de vista lo vuelve a reiterar, un poco más adelante, cuando afirma: «De modo que intervienen múltiples excepciones: la vida humana responde a los dictados del medio, pero intenta a la vez evadirse de ellos y controlarlos», op. cit..
^"^ F. Braudel, El Mediterráneo.
El espacio y la historia, México, Fondo de Cultura Económica, 1989(París, 1977-1978) debe permanecer unido, y debe mantener constantes relaciones con la naturaleza para no morir»^^, recogiendo esta imagen de Marx, que constituye una verdadera perspectiva de la historia.
Sin embargo, hace mucho tiempo que el hombre tiene la ilusión de haberla dominado.
Reconoce Braudel que hoy día no se encuentra ningún paisaje agrícola que sea «natural».
Enteramente reconstruido, el paisaje es el fruto de una evolución multisecular que disimula la naturaleza misma como una vestimenta que se le hubiera echado encima.
Pero, ¿podemos pretender por eso que el hombre domina a su enemiga?
Braudel expone los casos de las sequías, los fríos, los ciclones, etc. Evidentemente esta dictadura se ablanda, se domestica, se utiliza.
No rige toda la economía rural pero la envuelve, le impone sus ritmos, organiza sus articulaciones: «No hagamos, pues, con demasiada prisa un balance satisfactorio»^^.
En último caso, por tanto, termina primando el aspecto negativo, la imposibilidad de vencer a la naturaleza, su impresionante presencia.
Y es que, al fín y al cabo, «en este terreno de las profundidades, resulta irrisorio decir que el hombre hace la historia: la sufre»^l En el fondo, «somos herederos de un agua profunda sobre la que navegamos mal, a ciegas.
Esa superficie de historia nos es propicia, sin duda: nos creemos libres en ella y la libertad es, en esencia, la ilusión feliz de ser libre, de pensar que «el hombre hace la historia», cuando la recíproca -«la historia hace al hombre»-es por desgracia más verdadera»^^.
Esta perspectiva es decididamente conservadora, pues niega al hombre su capacidad de acción política, privilegia tanto el peso de los condicionantes de larga duración (en este caso, de los condicionantes geográficos) que hace inútil cualquier esfuerzo por luchar contra ellos.
De modo que, aunque el estado del mundo no sea el ideal, tampoco puede el hombre hacer gran cosa por mejorarlo.
¿Es tan sólo una postura pesimista?
Las sociedades, en el pensamiento braudeliano, son las que sustentan a las civilizaciones y las animan con sus tensiones y sus progresos.
Sin embargo, Braudel se pregunta si era necesario crear el término de civilización, e incluso promoverlo en el plano científico, en el caso de que fixese un sinónimo de sociedad.
Arnold Toynbee emplea constantemente la palabra society en lugar de civilization.
Y Marcel Mauss juzga al «concepto de civilización como mucho más confiíso que el de sociedad, al que, por otra parte ese concepto supone»^^.
La conclusión de Braudel no deja lugar a la duda: «es imposible separar a la sociedad de la civilización (y recíprocamente): ambos conceptos se refieren a una misma realidad»^^ El concepto de sociedad supone un contenido extremadamente amplio, lo mismo que el de civilización, al que Braudel se aproxima muy a menudo.
De esta manera, la civilización occidental depende de la «sociedad industrial» que es la que la da vida.
Es más, «sería fácil describirla, analizando esta misma sociedad, sus grupos, sus tensiones, sus valores intelectuales y morales, sus ideales, sus regularidades, sus gustos, etc. En pocas palabras, describiendo a los hombres portadores de esta civilización, y transmisores de ella»^^, y siempre se llegaría a la misma conclusión: cuando la sociedad subyacente se mueve o se transforma, la civilización se transforma y se mueve a su vez^^ Recoge Braudel las tesis de ^°M. Mauss, «Les civilisations.
Eléments et formes», en VV.
Sobre toda esta problemática, cf. Juan R. Gobema Falque, Civilización.
^' F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit.,p.
Una vez más, Femand Braudel reconoce sus deudas con Claude Lévi-Strauss, para quien «no corresponden a objetos distintos, sino a dos perspectivas complementarias de un mismo objeto que es descrito adecuadamente, tanto por uno de los dos términos, como por el otro, según el punto de vista que se adopte», ibid.
27. ^^ Esto es lo que vendría a decir el libro de Lucien Goldmann, Le Dieu Caché (París, 1955), que estudia la Francia del Siglo de Oro.
Según él, las características fundamentales de una civilización están determinadas por «la visión del mundo» que adopta.
En cada caso, la visión del mundo se reduce a la transcripción y a la consecuencia de las tensiones sociales dominantes.
La civilización, a manera de un espejo, sería la máquina que refleja estas tensiones y estos esfuerzos.
Claude Lévi-Strauss sobre la diferenciación entre sociedades primitivas y sociedades modernas, entre culturas y civilizaciones (tal como las distinguen los antropólogos), que se basan en una identificación entre sociedades y culturas.
A las culturas corresponderían sociedades «que crean poco desorden, lo que los físicos llaman 'entropía', y que tienen tendencia a mantenerse indefinidamente en su estado inicial, lo que explica, por otra parte, que se presenten como sociedades sin historia y sin progreso.
Mientras que nuestras sociedades (las que corresponden a las civilizaciones modernas)... utilizan para su fiíncionamiento una diferencia de potencial que se encuentra realizada en diversas formas de jerarquía social...
Son estas sociedades las que han llegado a provocar en su seno un desequilibrio social que emplean, por un lado, para producir mucho más orden -entre ellas están las sociedades del maquinismo-y, por otra parte, mucho más desorden, mucha menos entropía en el plano mismo de las relaciones humanas»^'*.
Las culturas primitivas, por lo tanto, serían producto de sociedades igualitarias en las que las relaciones entre los grupos están reglamentadas de una vez para siempre y se repiten invariablemente, mientras que las civilizaciones se fundarían sobre sociedades con relaciones jerarquizadas, con fuertes diferencias entre los grupos y, por lo tanto, serían objeto de cambios de tensiones, de conflictos sociales, de luchas políticas y de una perpetua evolución.
La señal exterior más importante de estas distinciones entre «culturas» y «civilizaciones» sería, sin duda alguna, ajuicio de Braudel, la presencia o ausencia de ciudades.
En este caso Braudel tampoco abre una vía original en su concepción de civilización, ya que esta relación civilización versus urbanidad ya había sido iniciada años antes por Gordon Childe en Man makes himself y en What happened in history, así como por Robert Redfield en Peasant society and culture^^: «Otro rasgo común a todas las entonces debe incluirse en el activo de la alta burguesía parlamentaria, enfrentada con la Monarquía y defraudada por ella: su trágica suerte, el tomar conciencia de ello, su ascendencia intelectual le permiten poner una impronta al Gran Siglo francés, la suya.
^"^ Citado por F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
28. ^^ Los dos obras de Childe están traducidas al castellano: Gordon Childe, Los orígenes de la civilización, México, Fondo de Cultura Económica, 1980(Londres, 1936); Qué sucedió en la historia, Barcelona, Planeta-Agostini, 1985(Londres, 1954) ciudades y que, sin embargo, se encuentra en el origen de sus profundas diferencias de fisonomía, es que éstas son siempre producto de sus civilizaciones.
Para cada una de ellas existe un prototipo»^^.
Aunque toda ciudad se aparta «algo», por supuesto, de este esquema.
En el nivel de las civilizaciones, las ciudades proliferarían mientras que apenas están esbozadas en el nivel de las culturas.
De todos modos, entre una categoría y otra hay jalones intermedios^^.
Sin embargo, las civilizaciones, las sociedades más flamantes, englobarían, dentro de sus propios límites, culturas y sociedades elementales.
A este respecto, se refiere Braudel a la relación dialéctica entre las ciudades y el campo^l En una sociedad, el desarrollo nunca habría alcanzado por igual a todas las regiones, a todas las capas de la población: «Es fi' ecuente que queden islotes de subdesarrollo (zonas montañosas demasiado pobres, o apartadas de las redes de comunicación), verdaderas sociedades primitivas, verdaderas 'culturas' en medio de una civilización»^^.
Braudel consigue establecer una geografia diferencial a partir de esta relación dialéctica.
El éxito principal de Occidente radicaría, en este sentido, en la captación, llevada a cabo por las ciudades, del campo, de sus «culturas» campesinas"^^.
En el Islam, la dualidad habría permanecido más ^^ F. Braudel, Civilización material, economía y capitalismo.
De esta manera, «no hay duda de que existe en todo el Islam, desde Gibraltar a las islas de la Sonda, un tipo de ciudad islámica y este único ejemplo puede bastamos como expresión de las evidentes relaciones entre ciudades y civilizaciones», ibid.
^^ Así, por ejemplo, «el Africa negra está constituida por un grupo de sociedades tradicionales de culturas empeñadas en el proceso difícil y a veces cruel, de una civilización naciente y de una urbanización moderna.
Sus ciudades, atentas a lo que viene de fuera, a lo que desemboca en la vida unitaria del mundo, son como islas en medio del estancamiento del resto del país.
Anuncian la sociedad y la civilización futuras», F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
^^ «Entre la ciudad y el campo hay, pues, una relación dialéctica, relación tan vieja como el mundo: es la relación de las civilizaciones superiores con las culturas inferiores», F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
135.'''Ibid. "^^En este sentido, «Occidente ha sido desde bastante pronto una especie de lujo del mundo.
Las ciudades alcanzaron una importancia que no se encuentra en ningún otro sitio.
Configuraron la grandeza del reducido continente, pero este problema, aunque muy conocido, no es sencillo».
Sin embargo, Braudel reconoce que precisar una superioridad es evocar una inferioridad, o la medida en relación a la cual se constituye dicha superio- sensible que en Occidente, las ciudades son instaladas más de prisa, se convierten antes en ciudades que en Europa, mientras que el campo conserva un mayor grado de nomadismo.
En el Extremo Oriente, la desconexión campo-ciudad continuaría siendo reglamentaria: las culturas habrían permanecido muy al margen, viviendo de ellas mismas y por sí mismas.
Intercalándose entre las ciudades más importantes, el campo viviría en una economía prácticamente cerrada, a veces salvaje.
Por otra parte, y dada la estrecha relación existente entre civilización y sociedad, cree Braudel conveniente plantearse en términos sociológicos la historia larga de las civilizaciones.
Pero no se atreve a continuar por esa senda que pusiese lo más mínimo en cuestión el estatuto de la historia, y enseguida se coloca en una situación defensiva: «puesto que somos historiadores, no podemos confundir sociedades y civilizaciones»'^^ ¿En qué consiste, a juicio de Braudel, la diferencia?
Por supuesto, en el plano de la duración, ya que la civilización comprendería, supondría espacios cronológicos bastante más amplios que una realidad social dada.
La larga duración y civilización son órdenes preferenciales en el método historiográfico de Femand Braudel, pero requieren junto a ellos la clasificación suplementaria inherente a las sociedades, también omnipresentes: «Todo es orden social, lo cual, para un historiador o un sociólogo, no es más que una reflexión digna de Perogrullo.
Pero las verdades banales tienen su peso.
A lo largo de muchas páginas he hablado de ricos y pobres, de lujo y miseria, de las dos caras de la vida.
Sin embargo, esto no es suficiente.
Más que de sociedades (la palabra es muy vaga, según Braudel), habría que hablar de socioeconomías: «Marx tenía razón: ¿quién posee los medios de producción, la tierra, los barcos, las materias primas, los productos elaborados, así como los puestos dominantes?».
Sigue siendo evidente, sin embargo, ridad: «supone proceder, antes o después, a una confrontación difícil y decepcionante con el resto del mundo.
Ya se trate de trajes, monedas, ciudades o capitalismo, es imposible, siguiendo a Max Weber, librarse de comparaciones, pues Europa se explica 'en relación con los otros continentes'», F. para Braudel, que estas dos coordenadas: sociedad y economía, no bastan por sí solas: «el Estado multiforme, causa y consecuencia a la vez, impone su presencia, trastorna las relaciones, las modela, voluntaria o involuntariamente, desempeña un papel, a menudo muy determinante, en esas arquitecturas que pueden reagruparse a través de una especie de tipología de las diversas socioeconomías del mundo, unas de esclavos, otras de siervos y señores, y otras de hombres de negocios y precapitalistas...
El problema sigue siendo el de una clasificación, el de una jerarquía bien elaborada de las sociedades»'^^ Hasta tal punto es primordial en la obra de Braudel la búsqueda de la totalidad.
Pero, ¿cómo se relacionan los distintos pisos de la casa de la historia que pretende construir Braudel?
Desgraciadamente, no nos lo explica.
Y es que es muy difícil, demasiado complicado: «el hecho de que tales problemas -el largo plazo, la civilización, la sociedad, la economía, el Estado, las jerarquías de valores 'sociales'-se impongan en ese plano de realidades modestas de la vida material, prueba por sí solo que la historia se presenta ya aquí con sus enigmas, sus dificultades...
El hombre no se reduce nunca a un personaje que quepa en una simplificación aceptable...
Apenas entendido en su aspecto más sencillo, el hombre se reafirma en su habitual complejidad»^^.
Braudel nos ofi-ece, en cambio, otra de sus definiciones cómodas y ambiguas: «Me he acostumbrado a hablar de la sociedad como un conjunto de conjuntos, como la suma integral de todos los hechos que los historiadores abordamos en las diversas ramas de nuestra investigación.
Esto supone tomar de los matemáticos un concepto muy cómodo del que ellos mismos desconfian.
Y quizás emplear una gran palabra para subrayar una verdad trivial, a saber que todo lo que es, no puede ser más que social.
Pero el interés de una definición consiste en que suministra una problemática previa, reglas para una primera observación.
Si esta observación se facilita, en sus comienzos y su desarrollo, si hay después una clasificación aceptable de los hechos y a continuación se va más allá, la definición es útil y se justifica»'^^ Después, esta globalidad debe dividirse prácticamente en conjuntos más restringidos, más accesibles a la observación.
No hay historiador, no hay economista o sociólogo que no proceda a efectuar divisiones de este género, aunque todas sean, en primera instancia, artificiales, tanto la de Marx (infraestructura, superestructura) como la tripartición sobre la que Braudel ha construido su Civilización material, economía y capitalismo.
Siempre se trataría de procedimientos de explicación, aunque reconoce Braudel que queda por saber si permiten o no una comprensión eficaz de los problemas importantes: «Es, pues, una división banal distinguir... en el interior de este gran conjunto que es la sociedad, varios conjuntos y de los mejor conocidos: lo económico, evidentemente, en buen lugar; la jerarquía social o el marco social (por no decir la sociedad que, para mí, es el conjunto de los conjuntos); lo político; lo cultural.
Cada uno de estos conjuntos se descompone a su vez en subconjuntos, y así sucesivamente.
En este esquema, la historia global (o mejor, globalizante, es decir con pretensiones de totalidad, que tiende a serlo, pero no puede serlo nunca de forma plena), es el estudio de al menos cuatro 'sistemas' en sí mismos; luego en sus relaciones, sus dependencias, sus procesiones, sus múltiples correlaciones, sin sacrificarse a priori las variables propias de cada grupo a las intervariables, y a la inversa»"^^.
Como propósito, es loable, pero lo que no puede hacer Braudel es llevar a la práctica sus objetivos: «El ideal imposible sería presentarlo todo sobre un plano y con un solo movimiento.
La práctica recomendable es, al dividirlo, conservar el espíritu de una visión globalizante»'*^.
En Europa la economía en rápido desarrollo habría adquirido a menudo preferencia sobre los demás sectores a partir de los siglos XI o XII, o con más seguridad aún a partir del siglo XVI; los ha obligado a definirse con relación a ella, y «nadie duda de que esta primacía que se afirma no sea una de las raíces de la modernidad precoz del estrecho continente»'^^ Pero sería en vano, a juicio de Braudel, pensar que, con anterioridad a estos siglos de despegue, la economía no contaba apenas como lo sería pensar que, frente a la fiíerza ascendente de la economía, repleta de múl-^^Op. czY.,II, p.
399. tiples mutaciones revolucionarias, los otros sectores, la sociedad entera, no hayan desempeñado su papel, constituido por aceleradores, más a menudo por barreras, contrafuertes y frenos que se han mantenido y han actuado durante siglos: «Toda sociedad está atravesada por corrientes, erizada de obstáculos, de supervivencias obstinadas que obstruyen los caminos, de estructuras lentas cuya permanencia es, a los ojos del historiador, la característica reveladora.
Estas estructuras históricas son visibles, reveladoras, en cierto modo mensurables: su duración es medida»'*^.
A menudo, los análisis sociológicos de Braudel traslucen una serie de ideas políticas conservadoras.
Por ejemplo, cuando subraya la importancia histórica de las jerarquías sociales: «En singular o en plural, jerarquía social viene a designar el contenido banal, pero esencial, de la palabra sociedad, promovido aquí, para la comodidad de nuestra exposición, a un rango superior».
Jerarquía se aplicaría por sí misma, sin demasiadas dificultades, a la historia entera de las sociedades de población densa: ninguna de esas sociedades se desarrolla en un plano horizontal, en un plano de igualdad.
Todas están abiertamente jerarquizadas.
No hay sociedad sin osamenta, sin estructura: «si se mira desde arriba el conjunto de la sociedad, no son estas subcategorías lo que salta primero a la vista, sino más bien la desigualdad fundamental que divide a la masa, desde la cumbre hasta la base, según la escala de la riqueza y del poder.
Toda observación revela esta desigualdad visceral que es la ley continua de las sociedades.
Como lo reconocen los sociólogos, es una ley estructural, sin excepción»^^.
De hecho, y aunque Jean-Paul Sartre sea capaz de soñar con una sociedad donde la desigualdad desaparezca, donde no habría ya una dominación de un hombre sobre otro, ninguna sociedad del mundo actual habría renunciado, nos dice Braudel, todavía, a la tradición y al uso del privilegio.
Para obtener esa renuncia, sería necesario derribar todas las jerarquías sociales, y no solamente las del dinero, ni solamente las del Estado, ni solamente los privilegios sociales, sino también el peso desmesurado del pasado y de la cultura.
El ejemplo de los países socialistas probaría, según Braudel, que la desaparición de una sola jerarquía (la económica) plantea montañas de dificultades y no bastaría para establecer la igualdad, la libertad, ni siquiera la abundancia: «Una revolución lúcida -pero, ¿puede haberla? y si la hubiese, las circunstancias, siempre tan pesadas, ¿le permitirían conservar por mucho tiempo semejante privilegio?-tal revolución, hallaría muchas dificultades para demoler todo lo que es necesario demoler y conservar lo que importase conservar: una libertad básica, una cultura independiente, una economía de mercado sin artimañas, más un poco de fraternidad.
Es mucho pedir»^^ La metáfora de la escalera le sirve a Braudel para sintetizar una situación social jerarquizada.
Es más, «sea lo que fuere lo que nos prometa el futuro, siempre encontraremos la permanencia de la escalera, la afirmación de la jerarquía»^^.
¿Que solución nos propone, sobre todo ahora, que estamos en tiempos de crisis?
En primer lugar, paciencia: «ningún gobierno es el responsable de la crisis, como tampoco somos responsables de las depresiones de los ciclones que atraviesan, una tras otra, el Mediterráneo invernal.
Predicaría paciencia, afirmaría que no hay remedio milagroso que proponer»^^.
Es decir, nada de revoluciones, nada de protestas.
Y luego, apuesta por el egoísmo individualista, que, por supuesto, no importa que se refiera a una lucha desigual (al ser, evidentemente, desigual el punto de partida): «Hay que esperar, volver la espalda, adaptarse al mal tiempo, tratar individualmente de labrarse el propio camino.
En beneficio de todos, porque la experiencia del pasado dice que, en tiempos de crisis, el individuo, el grupo pequeño, se manifiestan a menudo más inventivos que las pesadas unidades de la economía, o de la sociedad»^"^.
El hombre de Braudel es sumamente egoísta.
La sociedad de Braudel termina por legitimar la desigualdad social.
Las civilizaciones de Braudel se mantienen, y tienen su razón de ser, en la dinámica del enfrentamiento, y debemos estar preparados para la lucha «porque no se fiorece, no se es brillante, sino a condición de explotar a los demás»^^ En esta lucha hay que estar muy activos porque «explotamos, nos enriquecemos, dormimos, tenemos la necesidad
TERCER DIÁLOGO: HISTORIA ADVERSUS ECONOMÍA
En el concierto de la historia braudeliana, también la economía desempeñó un papel a menudo determinante.
La sociedad no sería nada sin la explotación que la equilibra, y sin ella los estados serían cuerpos inertes.
Por lo demás, si las civilizaciones duran y florecen, sería gracias a ella: «Las floraciones son gastos, despilfarros.
Apenas surgen crisis económicas un poco serias, y la cantería de Santa Maria del Fiore en Florencia detiene sus trabajos, y la catedral de Bolonia o la de Siena quedan para siempre inconclusas»^^.
Y es que el concepto de civilización braudeliano es, en efecto, por lo menos doble.
Se refiere tanto a los valores morales como a los materiales.
Karl Marx distinguió las infraestructuras (materiales) de las superestructuras (espirituales), éstas en estrecha dependencia de aquéllas.
Charles Seignobos decía que «la civilización consiste en las carreteras, en los puertos y en los muelles», lo que es una manera de decir que al hablar de civilización no se trata únicamente del espíritu.
Marcel Mauss definió la civilización «como todo lo adquirido por el hombre», y el historiador Eugène Cavaignac ha dicho: «Es un mínimo de ciencia, de arte, de orden y de virtudes...».
Por lo tanto, la civilización se daría, como mínimo, en dos niveles, lo que explicaría, ajuicio de Braudel, que muchos autores no hayan reparado en distinguir entre cultura y civilización, cargando al primer término con la dignidad de lo espiritual y al segundo con la trivialidad de lo materiaP^ ^^Op. cit.,p.
69. ^^F. Braudel, El Mediterráneo.
El espacio y la historia, op. cit., p.
159. ^^ «Es, en efecto, utópico pretender, a la manera alemana, aislar a la cultura de su base, que estaría constituida por la civilización.
Tan absurdo es tratar con negligencia a la superestructura como a la infraestructura, cosa que tantas veces se ha hecho.
Las civilizaciones tienen los pies en el suelo.
Para arriesgar una fórmula rápida, nos es necesario, valga lo que valga, obligar a marchar con un mismo paso tanto a Toynbee o a Lucien Febvre, por un lado, como, por otro, a los sociólogos, a los antropólogos, a los economistas, a los mismos marxistas.
De manera que toda sociedad, toda civilización estaría condicionada por unos datos económicos, técnicos, biológicos, demográficos: «Las condiciones materiales y biológicas son siempre un factor importante en el destino de las civilizaciones.
El aumento o la disminución de la población, la salud o la decrepitud físicas, el auge o la decadencia económica o técnica repercuten tanto en el edificio cultural como en el social»^^.
En este saco que significa, para Braudel, la economía, incluye a la demografía^^, de manera que privilegia la importancia del número de hombres: «durante mucho tiempo el hombre fiae el único instrumento, el único motor al servicio del hombre, por consiguiente el único artesano de la civilización material.
Ha construido esta civilización con la fiíerza de sus brazos y de sus manos»^^ En principio, toda expansión geográfica habría favorecido el auge de las civilizaciones.
Así ocurrió en Europa en los siglos XIII, XVI, XVIII y en los siglos XIX y XX.
Regularmente también, la excesiva abundancia de hombres, beneficiosa en un principio, un día se volvería nociva, cuando el aumento de la población excede al crecimiento económico.
Esto sería, probablemente, lo que ocurrió en Europa, antes de terminar el siglo XVI.
Y lo mismo ocurriría en la actualidad en la mayoría de los países subdesarroUados.
En el mundo entero se habrían producido, en consecuencia, períodos de hambre, disminución del salario real, revueltas populares, épocas siniestras de retroceso.
Hasta el momento en el que las epidemias venían a sumarse al hambre, clareando así las filas demasiado densas de hombres.
Después de estas catástrofes biológicas (como por ejemplo, la de la segunda mitad del siglo XIV europeo, con la peste negra y las epidemias subsiguientes, o la que se precisa en el siglo XVIII), los supervivientes vivirían de momento con más soltu-Marx en todo este descarrío idealista a que la mayoría de las veces se reduce el estudio de las civilizaciones!», R Braudel, «Aportación de la historia de la civilización», La historia y las ciencias sociales, op. cit., p.
29. ^^«Se impone un diálogo del mismo tipo con los demógrafos: la civilización es hija del número.
¿Cómo es posible que Toynbee no se preocupe de ello más que accidentalmente?
Un empuje demográfico puede provocar, y de hecho provoca, rupturas, mutaciones.
Una civilización está por debajo o por encima de su carga normal de hombres.
Todo rebasamiento tiende a producir esas amplias e insistentes migraciones», en: F. Braudel, «Aportación de la historia de la civilización».
La Historia y las ciencias sociales, op. cit., pp. ra y el movimiento de expansión volvería a empezar y a acelerarse hasta un nuevo frenazo.
Sin embargo, la industrialización habría roto, a finales del siglo XVIII, y en el siglo XIX, este círculo vicioso y que habría devuelto al hombre, incluso en casos de superpoblación, su valor y la posibilidad de trabajar y de vivir.
Así lo demostraría la historia de Europa: este valor creciente del hombre, planteándose la necesidad de economizar sobre su empleo, habría determinado el auge de las maquinas y de los motores^^.
En el primer tomo de su Civilización material, economía y capitalismo, Braudel consigue elaborar un modelo a partir de las densidades de poblamiento y los niveles de civilización.
Para lograrlo, realizó una serie de cálculos: teniendo en cuenta que la superficie de las tierras emergidas es de 150 millones de km^, la densidad media del globo, con sus 4.000 millones de hombres, es de 26,7 habitantes por km^ (1979).
Calcula después la superficie actual de las zonas más pobladas (200 habitantes y más por km^)y obtiene, de este modo, la superficie ñindamental de las civilizaciones densas de hoy, es decir, 11 millones de km^.
En esta estrecha banda se concentra el 70% de los seres vivos (casi 3.000 millones de hombres): «El hombre deja vacías las nueve décimas partes del globo, a menudo a la ñierza, por negligencia también y porque la historia, interminable cadena de esñierzos, así lo ha decidido»^^ En su ^^ «A pesar de su alto nivel intelectual la antigüedad greco-romana no contó con las máquinas adecuadas a su inteligencia.
En realidad, no hizo ningún intento serio para conseguirlas, puesto que, en sustitución, tenía esclavos.
La China clásica, constituida mucho antes del siglo XII, tan inteligente ella también y en particular en lo que se refiere a las técnicas, tuvo, desgraciadamente, una superabundancia de hombres.
El hombre no cuesta nada; realiza cualquier tarea con la mayor economía, mayor incluso que la del animal doméstico...».
China, que durante largo tiempo habría sido progresiva en el plano científico, no fi*anquearía el umbral de la ciencia moderna.
A Europa le correspondería, según Braudel, este privilegio, este beneficio.
F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
30. ^^ F. Braudel, Civilización material, economía y capitalismo.
Siglos XV-XVIII, I, p.
Recoge, particularmente, la siguiente cita de Vidal de la Blache: «Los hombres no se han extendido sobre la tierra como una mancha de aceite, se han agrupado primitivamente como los corales, es decir, superponiéndose en «capas sucesivas» sobre «ciertos puntos de los bancos de poblaciones humanas»», P. Vidal de la Blache, Principes de géographie humaine, 1922, pp. 10-11. primer momento se tendería a pensar, por la gran debilidad de las densidades, que no existieron en ninguna parte, entre 1400 y 1800, esas humanidades verdaderamente densas que crean civilizaciones.
Sin embargo, de hecho, la misma separación, la misma asimetría divide al mundo entre zonas muy pobladas y zonas amplias y vacías, con pocos hombres.
Una vez más se impone, a juicio de Braudel, interpretar las cifras a su escala.
Conocemos el emplazamiento aproximadamente exacto de las civilizaciones, de las culturas evolucionadas, de las culturas primitivas en todo el mundo, asegura Braudel, hacia 1500, gracias a los documentos de la época, los relatos posteriores y las investigaciones de los etnógrafos.
El mapa del universo, hacia el año 1500, elaborado por un etnógrafo, Gordon W. Hewes^"^, que Braudel reproduce, distingue 76 pequeñas casillas de formas y de superficies diversas, que se reparten los 150 millones de km^ de tierras emergidas.
Estas 76 piezas del puzzle esbozan una clasificación desde la casilla número 1, la de Tasmania, hasta la número 76 y última, la de Japón.
La clasificación se lee de abajo a arriba: en primer lugar, del número 1 al número 27 están ordenados los pueblos primitivos, recolectores, pescadores; en segundo lugar, del número 28 al número 44, los nómadas y ganaderos; en tercer lugar, del número 45 al número 63, los pueblos de agricultura todavía deficiente, ante todo los campesinos de azada; y por último, del número 64 al número 76, «las civilizaciones, poblaciones relativamente densas, en posesión de múltiples medios y ventajas: animales domésticos, arados, la tracción sobre ruedas, y sobre todo las ciudades...»^^ Es inútil insistir, opina Braudel, en que son precisamente estas 13 últimas las que forman los países «desarrollados», el universo denso de los hombres.
Discute nuestro autor esta clasificación en algunos puntos: «¿Habría que colocar con pleno derecho, en este lugar, los números 61 y 62, es decir, la civilización azteca o mexicana, y la civilización inca o peruana?
Es evidente que sí, si se trata de su calidad, de su brillantez, de sus artes, de sus mentalidades originales; la respuesta también será afirmativa si se consideran las maravillas de cálculo de los antiguos mayas; sí de nuevo si ^"^Este estudio había sido publicado bajo el título «A Conspectus of the World' s Cultures in 1500 A.D.», en: University of Colorado Studies, n°4, 1954, pp. 1-22. ^^F. Braudel, Civilización material, economía y capitalismo.
33. se piensa en su longevidad: sobrevivieron al espantoso choque de la conquista de los blancos.
Habría que contestar, por el contrario, que no, si se constata que no utilizaban más que la azada y el bastón cavador; que no conocían (salvo la llama, la alpaca y la vicuña) ningún animal doméstico grande; que ignoraban la rueda, la bóveda, el carro, la metalurgia del hierro, esta última conocida desde hacía siglos, e incluso milenios, por las culturas, sin embargo, modestas del Áfi*ica negra.
En suma, es evidente que la respuesta es negativa, de acuerdo con nuestros criterios de la vida material.
Surgen la misma vacilación y la misma reticencia en lo que se refiere a la casilla 63, es decir al grupo finlandés, que apenas comienza entonces a dejarse influir por las civilizaciones vecinas»^^.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Las 13 civilizaciones restantes forman, a escala mundial, una larga y estrecha franja en el conjunto del Viejo Mundo: «Allí donde el hombre civilizado se encontraba en 1500, se encontraba ya en 1400, y se encontrará en 1800 y aún hoy»^^.
Se hace el balance rápidamente: Japón, Corea, China, Indochina, Insulindia, la India, el Islam filiforme, las cuatro diferentes Europas (la latinidad mediterránea, la griega, la nórdica y la rusolapona), las civilizaciones del Cáucaso y civilización abisinia.
Con esto tenemos, en total, unos 10 millones de km^, un espacio mínimo, un huso de altas densidades individualizado, reconocible, mutatis mutandis, en la geografia actual del mundo (donde sobre un total de 11 millones de km^ vive el 70% de los hombres).
Si aceptáramos esta proporción actual de la masa humana, nos dice Braudel, de las civilizaciones con relación al conjunto (70% del total), la densidad kilométrica de estas zonas privilegiadas ascendería, entre 1300 y 1800, teniendo en cuenta nuestros puntos de referencia extremos, de 24,5 (mínimo) a 63,6 (máximo).
Es decir, un umbral importante: si el poderío de Europa exige entonces por lo menos 17 millones de habitantes, en el mundo, el umbral de concentración por encima del cual vive y prospera una civilización, es de unos treinta habitantes por km^.
A esta dudosa, cuando menos, conclusión, llega Braudel, con la cual ya tiene vía libre para esbozar una geografía diferencial más «objetiva», de manera que sólo los Países Bajos y Francia superan ese,40; Francia,34; Alemania,28; la Península Ibérica,17; Polonia y Prusia, 14; Suecia, Noruega y Finlandia, alrededor de 1,5 (pero víctimas de una Edad Media primitiva y prolongada, se encontraban marginadas respecto a Europa, y no participaban en la vida de ésta más que a través de exiguas regiones de su territorio).
En cuanto a China, la China de las 17 provincias (la 18^ el Kansu, pertenecía entonces al Turquestán chino), tenía una densidad apenas superior a 20 (1578)»^l Braudel extrae otras sugerencias del mapa de Gordon W. Hewes: a saber, «la gran estabilidad del asentamiento de las 'culturas' (primeros éxitos) y de las 'civilizaciones' (segundos éxitos de los hombres)»^^; la puesta en relieve de que, antes del triunfo de Europa, el mundo entero había sido aprehendido por el hombre desde hacía siglos o milenios (la humanidad sólo se habría detenido ante los obstáculos mayores: las inmensidades marinas, las montañas, las masas forestales, los desiertos); y, última observación, las estrechas zonas de población densa no habrían sido siempre homogéneas, ya que al lado de regiones sólidamente ocupadas (Europa occidental, Japón, Corea, China) habría otras de población muy dispersa.
Diálogo también con la estadística: «Que me perdone Lucien Febvre el declararme a favor de Alfredo Nicéforo, incluso si sus índices constituyen unas malas medidas de civilizaciones: no existen las medidas perfectas.
Me declaro también a favor de las 'aproximaciones' de Georges Gurvitch respecto de las 'sociedades globales', ese cuerpo -si tengo derecho a emplear a mi vez el término-de las civilizaciones.
Y aunque estas 'aproximaciones' continúen siendo demasiado tímidas para mi gusto, parecen ya cercar lo real si se las compara con e alegre idealismo de P. Sorokin»^^.
Además, se debería reemprender un debate para decidir las relaciones que median entre civilizaciones y estructuras o clases sociales: «Sostengo, por último que no existe civilización sin un sólido andamiaje económico, social y político, que determina, por lo demás, su vida moral e intelectual (en el buen o en el mal sentido) y hasta su vida religiosa»^^ Un factor de gran influencia en el desarrollo de civilización braudeliana es la incidencia de las fluctuaciones económicas en la vida real de las civilizaciones.
De hecho, la vida económica estaría continuamente oscilando en fluctuaciones, las unas cortas, las otras largas: «Así se suceden, a lo largo de los años, los momentos de buen tiempo y de mal tiempo económicos, y, en cada caso, las sociedades y las civilizaciones acusan las consecuencias, sobre todo cuando se trata de movimientos prolongados»^^.
De este modo, el pesimismo y la inquietud del final del siglo XV corresponderían a un claro repliegue de la economía de Occidente^^ Igualmente, más tarde, el Romanticismo europeo coincidiría con un retroceso económico de larga duración, entre 1817 y 1852.
Las expansiones económicas de la segunda parte del siglo XVIII (a partir de 1733) serían objeto de algunos frenazos (como el que precedió a la Revolución Francesa), pero, en su conjunto, su aceleración situaría el auge intelectual del «Siglo de las Luces» en un contexto de bienestar, de comercio activo, de expansión industrial y de aumento de la población.
Por otra parte, la vida económica sería casi siempre creadora de excedentes, sea cual sea el sentido de la fluctuación.
Ahora bien, el gasto, el despilfarro de estos excedentes han sido una de las condiciones indispensables para el lujo de las civilizaciones, para ciertas formas del arte: «Al admirar, hoy en día, esta arquitectura, aquella escultura o aquel retrato.''Op. cit.,p.
181.''^F. Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit.,p.
30. ^^ «No es exactamente esto lo que ha hecho J. Huizinga, en un libro célebre y sin duda magnífico sobre el fin, el 'otoño' de la Edad Media occidental, una 'agonía' de la civilización, como dijo más tarde.
De hecho, la agonía -si agonía hubiere-no sería irremediable: personalmente, me parece una etapa, un nombre de la civilización occidental.
Pero lo que más reprocho a Huizinga es haber mantenido la mirada tan arriba, hasta el punto de no considerar obstinadamente más que el último piso del espectáculo, lo alto de la hoguera.
Es una desgracia que no haya podido disponer de los estudios demográficos y económicos, hoy día clásicos, sobre el poderoso retroceso de Occidente en el siglo XV: le habrían proporcionado los cimientos que le faltan a su libro.
Porque, insisto en ello, los grandes sentimientos, por lo demás tanto los más elevados como los más bajos, nunca pueden tener una vida independiente», F. Braudel, «Aportación de la historia de la civilización», en: La Historia y las ciencias sociales, op. cit., pp. 183-184. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es contemplamos también, sin ser siempre conscientes de ello, el tranquilo orgullo de una ciudad, o la vanidosa locura de un príncipe, o la riqueza recién estrenada de un comerciante banquero»^"^.
En Europa, desde el siglo XVI (y probablemente desde antes), la civilización en su último grado estaría bajo el signo del dinero y del capitalismo.
La civilización se encontraría así en función de una cierta redistribución del dinero: «Las civilizaciones se particularizan en su cumbre y, más tarde, en su masa, según el mecanismo de redistribución que les es propio, según los mecanismos sociales y económicos que reserva en los circuitos del dinero la parte destinada al lujo, al arte, a la cultura.
En el siglo XVII, en los años económicamente muy duros del reinado de Luis XIV, en la Corte no hay más que mecenas.
Toda la vida literaria y artística se centra en este estrecho círculo.
Con la riqueza y las facilidades económicas del siglo XVIII, tanto la aristocracia como la burguesía, toman parte activa, al lado de la Monarquía, en la difusión de la cultura, de la ciencia, de la filosofía... »^^ Pero, en esta época, el lujo continuaría siendo el privilegio de una minoría social.
La civilización subyacente, la de la vida cotidiana y pobre no tendría participación alguna.
Ahora bien, «la capa más baja de una civilización es la que determina su grado de verdad.
¿Qué es, entonces, la libertad?
¿Qué es la cultura del individuo, cuando un mínimo vital está fuera de su alcance?»^^.
Desde este punto de vista, ajuicio de Braudel, el tan denigrado siglo XIX europeo, el siglo XIX de los nuevos ricos y del «empuje burgués», el tan aburrido siglo XIX sería el que anuncie ya, aunque no lo realice aún, un nuevo destino para las civilizaciones y para la persona humana.
Al tiempo que aumenta el número de hombres, éstos empezarían, cada vez en un número mayor, a participar en una cierta civilización colectiva: «Sin ninguna duda, el precio de semejante transformación -que, por otra parte, fue inconsciente-ha sido, socialmente, muy gravoso.
Pero se ve contrarrestado con creces: el desarrollo de la enseñanza, el acceso a la cultura, a las Universidades, la movilidad social, son conquistas, ricas en consecuencias, del ya rico siglo XIX»^^.
Tanto en la actualidad como en el futuro, el problema estaría en crear una civilización que fuese al mismo tiempo cualitativamente rica y civilización de masas, tremendamente cara, inconcebible, nos dice Braudel, si no se pone una cantidad importante de excedentes al servicio de la sociedad, inconcebible, también, sin los momentos de ocio que el maquinismo puede y debe proporcionar: «En los países industrializados, este futuro está previsto para un plazo de tiempo relativamente corto.
Pero el problema es mucho más complejo a escala mundial.
Porque las desigualdades en el acceso a la civilización que la vida económica ha hecho surgir entre las diferentes clases sociales, también las ha creado entre los diversos países del mundo»^l Una gran parte de éste constituiría lo que Toynbee calificó de «proletariado exterior», lo que comúnmente se llama Tercer Mundo, portador de una inmensa masa de hombres para quienes el acceso a un mínimo vital se plantea bastante antes que el acceso a la civilización de su propio país.
Introducimos en este momento en nuestro estudio el análisis de la economía-mundo, otra de las expresiones de Femand Braudel que obtuvieron un gran éxito dentro del campo del conocimiento histórico, sobre todo en la historiografía francesa de la años sesenta.
El espacio como fuente de explicación hace intervenir otra vez a todas las «realidades» de la historia, todas las partes importantes de la extensión: los Estados, las sociedades, las culturas, las economías...
Y, según se elija uno u otro de estos conjuntos, la significación y el papel del espacio se modifican: «La economía-mundo (expresión inesperada y poco oportuna a nuestra lengua que forjé antaño, a falta de otra mejor y sin demasiada lógica, para traducir un uso particular de la palabra alemana Weltwirtschaft) sólo se refiere a un fragmento del universo, a un trozo del planeta económicamente autónomo, capaz en lo esencial de bastarse a sí mismo y al cual sus vínculos e intercambios interiores confieren cierta unidad orgánica»'^^.
De manera que una economía-mundo sería una suma de espacios individuales, económicos y no económicos, reagrupados por ella; que abarcaría una superficie enorme (en principio, es la más vasta zona de coherencia. en tal o cual época, en una parte determinada del globo); que traspasaría, de ordinario, los límites de los otros agrupamientos masivos de la historia.
Además, siempre habría habido economías-mundo, lo mismo que desde siempre hubo sociedades, civilizaciones, Estados e Imperios.
El tiempo vivido nos propone, ajuicio de Braudel, una serie de ejemplos de economías-mundo.
No serían muy numerosos, pero suficientes para permitir las comparaciones.
Además, como cada economía-mundo ha sido de larga duración, habría evolucionado, se habría transformado en el lugar con respecto a sí misma y a sus épocas; sus estados sucesivos también sugerirían comparaciones.
La materia sería bastante rica para autorizar una especie de tipología de las economías-mundo.
La primera tarea para explicar cualquier economía-mundo consiste en delimitar el espacio que ocupa.
Por lo común, sus límites son fáciles de establecer porque se modifican lentamente.
La zona que engloba se presenta como la primera condición de su existencia.
No hay economía-mundo que no tenga un espacio propio.
Ya tenemos la primera regla: «un espacio que varía lentamente»^".
Los límites de una economía-mundo se situarían allí donde comienza otra economía del mismo tipo, a lo largo de una zona que, tanto de un lado como del otro, no es ventajoso atravesar, económicamente hablando, más que en casos excepcionales.
Sería conveniente tomar, una vez más, la medida de esas distancias hostiles.
Se necesita vencer el espacio para dominarlo, y el espacio no cesaría de vengarse, imponiendo la reanudación de sus esfuerzos.
Por otra parte, propone Braudel una «segunda regla: el centro, una ciudad dominante»^^ En efecto, las primacías urbanas se suceden de modo que las ciudades dominantes no lo son in oeternum: se reemplazan.
La tercera regla, por su parte, se refiere a que las diversas zonas están jerarquizadas.
Las diversas zonas de una economía-mundo miran hacia un mismo punto, el centro: «polarizadas», forman ya un conjunto de múltiples coherencias: «Toda economíamundo es un encaje, una yuxtaposición, de zonas ligadas unas con otras, pero a niveles diferentes.
En concreto, se delinean, al menos, tres 'áreas', tres categorías: un centro estrecho, regiones segundas bastante desarrolladas y, por último, enormes márgenes exteriores.
Y, necesariamente, las cualidades y características de la sociedad, la economía, la técnica, la cultura y el orden político cambian según nos desplazamos de una zona a otra»^^.
Sin embargo, las zonas atrasadas no estarían distribuidas exclusivamente en las verdaderas periferias.
En realidad, salpican las mismas regiones centrales con múltiples manchas regionales.
Así, todas las economías avanzadas estarían como perforadas por innumerables pozos fuera del tiempo del mundo: «Esta es una forma indirecta de hablar de regiones que hoy llamaríamos 'subdesarrolladas', donde la vida sigue su estilo tradicional, donde sus campesinos tienen a su disposición los recursos de una caza abundante, de salmones y truchas que pululan en los ríos.
En cuanto a los hombres, habría que hablar de salvajismo...
Estos hombres primitivos lucharán ferozmente para preservar su vida, atacando a los ingenieros y a los terraplenadores, destruyendo los diques y asesinando a los obreros malditos.
Tales conflictos, de la modernización contra el arcaísmo, se producen todavía ante nuestros ojos...
No obstante, estas violencias son relativamente raras.
Por lo general, la 'civilización', cuando lo necesita, tiene mil medios para seducir a, y penetrar en, las regiones que antes había abandonado durante largo tiempo a sí mismas.
Pero, ¿es tan diferente el resultado?»^^ Pero, ¿qué relación existe entre el concepto de economía-mundo y el de civilización?
Nos lo explica Braudel en el epígrafe «El orden cultural» de su Civilización material, economía y capitalismo'.
«Las culturas (o las civilizaciones, pues ambas palabras pueden emplearse una en lugar de otra, en la mayoría de los casos) son también un orden organizador del espacio, tanto como las economías.
Si bien aquéllas coinciden con éstas (en particular, porque el conjunto de una economía-mundo, en toda su extensión, tiende a compartir una misma cultura, o al menos ciertos elementos de una misma cultura, en oposición a las economías-mundo vecinas), también se diferencian de ellas: los mapas culturales y los mapas económicos no se superponen sin más, y esto es bastante lógico, aunque sólo sea por el hecho de que la cultura procede de una interminable duración que supera, con mucho, la longevidad, sin embargo impresionante.
Utiliza aquí Braudel una concepción evolucionista de civilización, en el sentido de ideal a alcanzar, por una parte, y de etapa en la que las diferencias no serían de esencia sino de grado de evolución o de progreso. de las economías-mundo»^"^.
La civilización, por tanto, sería el personaje más antiguo de la historia de los hombres: las economías se reemplazan, las instituciones políticas se rompen y las sociedades se suceden, pero la civilización continúa su camino^^ En el corazón de toda civilización, se afirmarían los valores religiosos.
Es una realidad que vendría de muy lejos.
Si la Iglesia, en la Edad Media y más tarde, lucha contra la usura y el advenimiento del dinero, es, a juicio de Braudel, porque representa a una época pasada, muy anterior al capitalismo, que no soporta las novedades: «Pero la realidad religiosa no es por sí sola la cultura entera; ésta también es espíritu, estilo de vida, en todos los sentidos de la expresión, literatura, arte, ideología, tomas de conciencia, etc. La cultura está hecha de una multitud de bienes, materiales y espirituales»^^.
Y para que todo sea más complicado aún, ella sería, a un tiempo, sociedad, política y expansión económica.
Lo que la sociedad no logra, la cultura lo consigue; la cultura limita la posibilidad de lo que la economía haría por sí misma, y así sucesivamente.
Además, no hay ningún límite cultural reconocible que no sea la prueba de una multitud de procesos ocurridos^^.
Forzosamente, una civilización-mundo y una economía-mundo pueden unirse y hasta apoyarse mutuamente: «La conquista del Nuevo ^'Op. c//., III, p.
45. ^^ Así, por ejemplo, «Roma se derrumba en el siglo V después de Jesucristo, pero la Iglesia Romana la continúa hasta nuestros días.
El hinduismo, al erguirse contra el Islam en el siglo XVIII, abre un abismo por donde se desliza la conquista inglesa, pero la lucha entre las dos civilizaciones sigue ante nuestros ojos, con todas sus consecuencias, mientras el Imperio Inglés de la India ya no existe desde hace un tercio de siglo.
La civilización es el anciano, el patriarca, de la historia del mundo».
^'Ibid. ^^ «La frontera del Rin y del Danubio es una frontera cultural por excelencia: de un lado, la vieja Europa cristiana, del otro, una 'periferia cristiana', conquistada en época más reciente.
Ahora bien, cuando surge la Reforma, es... la línea de ruptura a lo largo de la cual se estabiliza la desunión cristiana: protestantes de un lado, católicos del otro.
Y es también, evidentemente, el antiguo límite, el limes del Imperio Romano.
Muchos otros ejemplos nos hablarían de un lenguaje análogo, aunque no sea más que la expansión del arte románico y del arte gótico, que, uno y otro, confirmando la regla las excepciones, dan testimonio de una creciente unidad cultural de Occidente: es, en verdad, una culturamundo, una civilización-mundo».
Mundo fue también la expansión de la civilización europea en todas sus formas, y esta expansión sostuvo y protegió la expansión colonial.
En la misma Europa, la unidad cultural favorece los intercambios económicos, y recíprocamente.
La aparición del gótico en Italia, en la ciudad de Siena, fue una importación directa de los grandes mercaderes sieneses que frecuentaban las ferias de Champaña»^l Así, la letra de cambio circula casi exclusivamente en los límites de la cristiandad, todavía en el siglo XVIII, sin franquearlos en dirección al Islam, Moscovia o el Extremo Oriente.
Sin embargo, no se trata, según Braudel, de un obstáculo técnico, sino de una repugnancia cultural, puesto que existen fuera de Occidente circuitos densos y eficaces de letras de cambio, en beneficio de comerciantes musulmanes, armenios o indios.
Estos circuitos también se detienen en los límites de las culturas respectivas.
En cambio, en el interior de toda economía-mundo, las cartografías de la cultura y de la economía pueden diferir mucho, y hasta oponerse a veces.
En los siglos XIII, XIV y XV, no son Venecia ni Genova son las que imponen su ley a la civilización de Occidente.
Sería Florencia la que llevaría la voz cantante.
En el siglo XVII, Amsterdam triunfa, pero el centro del barroco que invade a Europa es esta vez Roma, o si acaso Madrid.
En el siglo XVIII, tampoco Londres se apodera del cetro cultural.
De igual modo, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, Francia, que va a la cola de Europa económicamente, sería el centro indudable de la literatura y la pintura de Occidente; y todavía hoy, el avance económico de Estados Unidos no los habría puesto a la cabeza del universo artístico y literario.
Sin embargo, y desde siempre, la técnica, la ciencia, se desarrollarían de manera privilegiada en las zonas dominadoras del mundo económico.
El Arsenal de Venecia es el centro de la técnica, todavía en el siglo XVI.
Holanda y luego Inglaterra heredan por tumo ese doble privilegio.
Este pertenece hoy a los Estados Unidos: «Pero la técnica no puede ser más que el cuerpo, no el alma, de las civilizaciones.
Es lógico que sea favorecida por las actividades industriales y los altos salarios de las zonas más avanzadas de la economía.
Hoy, lo dudo»^^, nos dice Braudel.
Aunque sea un terreno en el que se mueva con poca pericia e interés, el ansia de totalidad en el método histórico de Braudel le lleva a introducir, junto con las explicaciones socioeconómicas, otras serie de explicaciones que a partir de los años sesenta en Francia se reúnen bajo la etiqueta de la historia de las mentalidades.
Una vez más, Lucien Fevbre vuelve a cobrar en este aspecto un particular interés, porque, si bien es cierto que Braudel no constituye stricto sensu un discípulo suyo (su obra historiográfica está enfocada más bien a los aspectos materiales), al menos se dedica a difundir cada vez que se le presenta la ocasión ese libro fundacional que supone para los historiadores de las mentalidades El problema de la Incredulidad en el siglo XVI.
La Religión de Rabelais^^: «Doy la bienvenida a la admirable tercera parte de la última gran obra de Lucien Febvre, La religión de Rabelais, en la que se esfuerza en poner de relieve todo lo que ha constituido el 'utillaje mental' de la época misma de Rabelais, el repertorio de términos, conceptos, razonamientos y sensibilidades a su alcance.
Se trata en este caso de un corte en horizontal.
Pero esta lección representa el resultado de una larga vida de trabajo, ya en su ocaso (1942).
Lucien Febvre siempre pensó que algún día podría completarla, conferirle su plena 'dignidad'.
Le faltaba, en efecto, distinguir tal corte, tal puesta a punto, del caso interesante pero en sí restringido de Rabelais; le quedaba por ver si, en suma, más tarde o más temprano, el mismo nivel había sido, o no, la norma; y, por último, le quedaba por estudiar cuándo, por qué, dónde, en qué medida se habían producido modificaciones»^^ Lucien Febvre recogía en este libro las teorías de Lucien Lévy-Bruhl, quien aseguraba que los primitivos piensan de forma prelógica, que no utilizan racionalmente las categorías básicas del entendimiento como las del espacio, tiempo, objeto y causa, ni son capaces de aplicar el principio de contradicción, y que en resumen poseen una mentalidad prelógica.
Febvre se limitaba a aplicar estas teorías a los hombres del siglo XVI.
Sin embargo, sucedió que esta teoría se vino abajo al ser abandonada por su ^° L. Febvre, El problema de la Incredulidad en el siglo XVI.
^^ F. Braudel, «Aportación de la historia de la civilización», en: La historia y las ciencias sociales, op. cit., p.
184. propio autor en la última etapa de su vida, en la que se dio cuenta de que su visión del primitivo formaba, en bastante proporción, parte de la ideología colonial europea, y al desarrollarse el conocimiento y cambiar los planteamientos antropológicos.
Pero no por ello Braudel deja de reproducir el pensamiento de Febvre, aunque dándole un matiz materialista: «aunque estoy de acuerdo en que la inteligencia es, sin duda, portadora de sus propias explicaciones, de sus propios encadenamientos, me parece que, como lo sugiere el total de la obra de Lucien Febvre, también es aclarable por las inercias de la vida social y de la vida económica -por esas inercias particulares, de larga duración, tan características de las civilizaciones mismas-en el siglo XVI, sobre el que gravitan con un enorme peso, inconcebible a priori, tantos elementos antiguos».
¿Qué nos puede aportar, de cara al estudio de las civilizaciones, el análisis de las mentalidades?
A decir de Braudel, mucho: «a cada época corresponde una determinada concepción del mundo y de las cosas, una mentalidad colectiva predominante que anima y penetra a la masa global de la sociedad.
Esta mentalidad que determina las actitudes y las decisiones, arraiga los prejuicios, influye en un sentido o en otro los movimientos de una sociedad, es eminentemente un factor de civilización.
Con mayor justifícación que los accidentes o las circunstancias históricas y sociales de una época, es producto de antiguas herencias, de creencias, de temores, de viejas inquietudes, muchas veces inconscientes, en realidad, producto de una inmensa contaminación, cuyos gérmenes están perdidos en el pasado y transmitidos a través de generaciones y generaciones humanas»^^.
Las reacciones de una sociedad, frente a los acontecimientos del momento, frente a las presiones que se ejercen sobre ella, y a las decisiones que se le exigen, obedecerían menos a la lógica e incluso al interés egoísta, que a este imperativo no formulado, muchas veces informulable, que nacería del inconsciente colectivo.
Es más, «lo más incomunicable que tienen las civilizaciones entre sí, lo que las aisla y las distingue mejor, es este conjunto de valores fundamentales de estructuras psicológicas.
Y estas mentalidades son, igualmente, poco sensible al paso del tiempo.
Varían con lentitud, sólo se transforman tras largas incubaciones, de las que también son poco conscientes»^^ A este respecto, la religión sería el rasgo predominante en el corazón de las civilizaciones, a la vez su pasado y su presente^"^.
Y, sobre todo, claro está, en el corazón de las civilizaciones no europeas.
En la India, por ejemplo, todos los actos cobrarían forma y justificación a partir de la vida religiosa, no de la racional.
Por contra, parece que Occidente habría olvidado sus orígenes religiosos: «Pero más que de una ruptura operada por el racionalismo entre lo religioso y lo cultural, habría que hablar, de hecho, de una coexistencia entre laicismo, ciencia y religión, o, mejor dicho, de una serie de diálogos dramáticos o esperanzados, pero nunca interrumpidos, a pesar de las apariencias»^^ El Cristianismo se afirmaría como una realidad esencial de la vida occidental, y a veces dejaría su huella en los ateos, aunque estos no siempre sean conscientes de ello.
Así, por ejemplo, las reglas éticas, las actitudes ante la vida la vida y la muerte, el concepto de trabajo, el valor del esfixerzo, el papel desempeñado por las mujeres y los niños, serían otros tantos comportamientos que, aunque aparentemente no tienen nada que ver con el sentimiento cristiano, derivarían de él.
De modo que «el cristianismo occidental ha sido, y continúa siendo, el componente más importante del pensamiento europeo, comprendido el pensamiento racionalista que se constituyó contra él, pero también a partir de él.
A través de toda la historia de Occidente permanece en el centro de una civilización, a la que da vida incluso cuando se deja vencer o defi)rmar por ella, y a la que engloba incluso cuando ésta se esfiíerza en librarse de él...
Un europeo ateo continúa siendo prisionero de una ética, de un comportamiento psíquico, poderosamente arraigados en una tradición cristiana»^^.
Sin embargo, el mito de la carrera hacia el racionalismo, con el que la filosofía europea desde Descartes y Kant convirtió al hombre culto europeo en cogito, sujeto transcendente (o en último caso, en un nuevo Dios), ^^ Aunque reconoce que «la realidad religiosa no es por sí sola la cultura entera; ésta también es espíritu, estilo de vida, en todos los sentidos de la expresión, literatura, arte, ideología, tomas de conciencia, etc».
Braudel continúa, por lo tanto, reñriéndose a la cultura (sinónimo de civilización) como la suma de una serie de bienes materiales y espirituales.''Ibid. ^^R Braudel, Las civilizaciones actuales, op. cit., p.
292. es recogido por Femand Braudel, como tantos otros historiadores, y sobre él sienta una de las bases de la originalidad (y en el fondo, de la superioridad) occidental: «la tendencia de la civilización occidental, desde el desarrollo del pensamiento griego, es la de un continuo hacia el racionalismo, y, por lo tanto, un igualmente continuo alejamiento de la vida religiosa.
De ahí, su originalidad...
Salvo contadas excepciones (ciertos sofistas chinos, ciertos filósofos árabes del siglo XII), estos alejamientos se han producido con más claridad en Occidente que en el resto del mundo.
Casi todas las civilizaciones están invadidas, sumergidas en lo religioso, lo sobrenatural y lo mágico; viven en ellos desde siempre y de ello sacan las motivaciones más poderosas de su psiquismo particular.
Tendremos ocasión de repetirlo más de una vez»^''.
Sin duda, Braudel está en deuda con esa etnografía y antropología europeas del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, que había nacido con la clara finalidad de ensalzar los valores de la cultura europea, depositaría y legítima heredera del legado de la Razón, dejado por los griegos, a través de su contraposición con los pueblos primitivos y las civilizaciones inferiores.
Al ser catalogadas estas poblaciones como animistas, mágicas o prelógicas, salían derrotadas en su imaginario encuentro con la Razón -celebrado en las mentes y los libros de los antropólogos o en las aulas de las Universidades-del mismo modo que habían sido conquistadas a nivel real.
¡Dejemos de hacer de una vez este tipo de distinciones!
¿Es que no es evidente que la distinción entre los hombres no está en su interior, en sus mentes, sino en el exterior, en las condiciones materiales, ecológicas, económicas y sociales de su existencia?
Como la propia civilización, las mentalidades no permanecen estáticas en el pensamiento de Femad Braudel.
Por lo general, avanzan de la mano.
Sin embargo, a veces se producen inexplicables desequilibrios.
Es el caso, por ejemplo, de la religión cartaginesa, en relación con su economía: «Los sacrificios humanos -acusación frecuentemente repetida por los latinos-son por lo demás reales: el topher, el santuario de Salambó, ha devuelto miles de vasijas que contienen osamentas de niños calcinados.
Cuando Cartago quería conjurar un peligro, inmolaba a los hijos de sus ciudadanos más distinguidos para sus dioses...
¿Manchó la sangre de Justifica, en cierta medida, esta relación, porque «no hay nada más natural que en 1904 Max Weber y Wemer Sombart en 1912 tengan la impresión de estar, en Europa, en el centro necesario del mundo de la ciencia, de la razón, de la lógica»^^^.
Un último apunte, referido a la evolución mental humana: en este caso, sincronía y diacronía son conjugadas para elaborar un modelo evolutivo, en absoluto original, que serviría para poner en relación tres presuntas realidades de civilización: a saber, las creencias primitivas, la religión y la ideología, tres pasos en el trayecto hacia el racionalismo: «toda civilización se presenta a nosotros mediante capas superpuestas, vivientes y hostiles unas a otras.
En profiíndidad, las creencias y supersticiones primitivas llevan una dura vida.
Por encima de ellas las religiones organizadas, coherentes, que desde muy pronto se convirtieron en superestructuras conquistadoras, imperiosas, tenaces: en Francia, el druidismo, el paganismo, el cristianismo triunfante...
La ideología, en el sentido más amplio, se desarrolla más tarde».
Habría que observar esas realidades amontonadas en la vertical.
En todo momento habría superposición abajo arriba: civilizaciones primitivas, religiones, ideologías.
Estas realidades lucharían y se reemplazarían con una gran lentitud.
Sin embargo, de hecho, se trata de un combate estructural (en el sentido braudeliano de la palabra).
Estas realidades «se entregan a un combate perpetuo, el del hombre frente a sus esperanzas y a sus angustias.
De una forma o de otra, ¿no son de igual naturaleza?»^^^ La fórmula «Dios ha muerto», le parece absurda a Braudel: «Dios no puede morir.
O mejor dicho, el hombre no puede vivir sin su imagen, sin el inmenso espejo en que proyecta sus esperanzas, sus incertidumbres, sus ignorancias crueles.
Los hombres del año 2000 serán todavía supersticiosos, todavía creyentes, todavía partidarios del pensamiento libre.
Porque no dejarán de ser hombres»^^^.
No deja de ser curioso que Braudel tan materialista, por lo general, a lo largo de su obra, introduzca, al final de sus días (la cita es de 1983) esta nota espiritualista, de tipo toynbeeano de las que él tanto se mofaba. |
El bello e inusual emplazamiento del monasterio de Oia a orillas del Atlántico y la asimilación de tres estilos artísticos en su fase más pura y austera le convierten en un monumento emblemático.
La autora realiza un estudio de conjunto, que facilitará el trabajo de restauración y conservación del monumento.
También se publican varios epígrafes inéditos de la fábrica barroca.
Monasterio cisterciense, arquitectura, historia, restauración.
* Este estudio histórico-artístico ha sido elaborado por encargo de la Empresa SAITE, del Grupo Banco Pastor, y entregado por la autora el 22 de septiembre de 1999.
Fue incluido en el proyecto presentado por el Grupo Banco Pastor a la Xunta de Galicia para rehabilitar el monasterio de Santa María de Oia y reconvertirlo en un Gran Hotel.
Además de revisar el texto original, he realizado algunas ampliaciones para esta publicación.
Todo ello ha sido posible gracias a la generosidad del Dr.
Antonio de O Rosal, que todavía se conserva, además de otras muchas propiedades ^ Como ya señaló Ávila y la Cueva en el siglo pasado, el nombre de Oía se relaciona con su emplazamiento.
En efecto, «por tener su asiento a orillas de la mar, en una grande profundidad mirada, con respecto a las elevadas sierras que tiene por el oriente, la nombraron Oya, derivado de 'Oyó'» (Fig. If.
La fachada de su templo y las dependencias monasteriales del costado occidental se sitúan al borde del mar.
Una robusta muralla y una estrecha carretera, que desemboca en la principal, la separan de la cala, en donde rompen las olas sobre las rocas.
Se conservan los restos de un espolón o malecón a pocos metros de la orilla -muy apreciable en bajamar-, cuyos muros se abren en la parte central de la cala y organizaban un pequeño pasadizo con saliente y entrante para los barcos de pesca, que se podía tapar «con una red o empalizada de madera».
Se empleaba como sistema de pesca, al quedar allí capturados los peces que habían entrado con la compuerta abierta en pleamar^ El recinto portuario, denominado «camboa», protegía las embarcaciones y también amainaba la fuerza y el batir de las olas contra los muros del monasterio.
Pese a ello, en los días de fuerte oleaje, el agua salada, arrastrada por el viento, ha causado daños en la sillería, especialmente en la de la fachada del templo y en algunas partes del monasterio.
En la orilla del mar embravecido se deposita una gran cantidad de algas pardas -sargazos-, que desde antaño se recogían y todavía se siguen recogiendo con el clamoeiro para el abono de los campos.
Al sur, a pocos metros del monasterio, se emplaza el arrabal de la pequeña villa de labradores y pescadores (Fig. 2).
Según un cronista cisterciense de la Congregación de Castilla, el cenobio de Oia es el único de la Orden que se levanta a orillas del Atlántico.
Todos los demás se localizan en el interior, en valles y cañadas.
Los monjes buscaban lugares tranquilos y desiertos que les permitiesen concentrarse en su vida espiritual y en el trabajo agrícola e intelectual, cumplien-do las disposiciones del capítulo general de la Orden de 1134"^.
Por su estratégico emplazamiento, los monjes de Oía se tuvieron que ocupar igualmente de la defensa de la costa durante varios siglos, de ahí su denominación de «monjes artilleros» (Figs.
A la profunda serenidad que se respira en su entorno contribuyen la preciosa panorámica de la costa, la belleza de la vegetación del recinto -huertas, prado y jardines de sus patios-, el clasicismo y la sobriedad de las dependencias monacales y de la fachada de su templo, renovados en diversos estilos, y también la austeridad del interior del templo, que sigue el modelo más puro y prestigioso del Cister: el creado por su fundador San Bernardo.
Ilustres personajes visitaron el monasterio a lo largo de los tiempos.
Uno de las más entrañables acaso sea el pintor pontevedrés Enrique Campo Sobrino en 1909, que pasó allí unas horas dejando un precioso testimonio: la acuarela del conjunto monasterial, realizada desde un alto del costado sur, y sus impresiones sobre el viaje y estancia en el resumen de su diario: «Pasamos en La Guardia la noche y la mañana siguiente; después de ver todo y comer, salimos en un cesto para Oya; trayecto muy solitario pero precioso: llegamos a Oya a las 6 y î^, vimos todo el convento e iglesia, hicimos allí noche (bastante malamente).
Sobre Oya dicen que hay los restos de un castillo, en un pico muy alto que llaman O Monte do Gástelo.
A las diez de la mañana del día siguiente salimos en el coche de línea para Bayona»^
Los orígenes de Santa María de Oía no están muy claros.
Algunos autores del siglo XVII lo suponen fundado por San Martín Dumiense en 569.
Para otros fue San Fructuoso de Braga en la primera mitad del siglo VIL Pero ambos relatos legendarios carecen de fundamento histórico y así también lo indicó el autor del llamado tumbo pequeño, escrito en 1739, que remonta su existencia al primer tercio siglo XII y la vincula con va-rios privilegios otorgados por el monarca Alfonso VII, aunque algunos autores (Rassow y Sánchez Belda) han sospechado de la falsedad de estos pergaminos, conservados en el Archivo Histórico Nacional^.
De las dos leyendas y de los documentos reales se ocupa extensamente el mencionado tumbo en el primer capítulo, que dedica a la «fundación y principios del monasterio».
Allí se atribuye al monarca Alfonso VII, basándose en los citados privilegios reales^ Esta tradición dejó asimismo huella en un epígrafe pintado al fresco, que todavía se conserva, muy deteriorado, en el arco triunfal de la iglesia y reza así: «El Emperador don Alonso, Rey de España y Fundador de este Monasterio.
Don Sancho el Deseado, fundador de Calatrava y bienhechor de esta Casa».
De esta misma tradición sobre su fundación a mediados del siglo XII se hacen eco fray Prudencio de Sandoval (1610)^ y el R Enrique Flórez (1767)^, que también mencionan algunos documentos de Alfonso VIL El primer indicio de la existencia de Oia se halla, pues, en un privilegio (Tui, 26-VI-1137) otorgado por el monarca Alfonso VII, en el que dona al monasterio de Oia y a su abad don Pedro la mitad de las iglesias de Erizana (Baiona) y A Guardia, y todas las de Mogaes, Pedornes, Burgueira, Loureza y O Rosal.
Al día siguiente concedía la villa de Erizana a la iglesia de San Cosme y San Damián y a su prior don Pelayo y a sus ermitaños.
Por otro documento, muy dudoso por su fecha, otorgado en Zamora el 27 de junio de 1130 (1140, según el tumbo pequeño y entre 1135-38 según Sánchez Belda), el Rey otorgaba a don Pedro, «abad de Oia», y a sus monjes lo que pertenecía al poder Real en tierra de Toroño: la ermita de San Cosme con sus cotos y las villas de Erizana y Varedo, con los términos y derechos que se indican.
En un cuarto privilegio (Sahagún, 17-IV-1139), el monarca donaba a Oia el monasterio de San Mamede de Loureza, con sus términos y dos villas^^.
En el de don Pelayo, obispo de Tui (19-IV-1145), se cede al abad Pedro y a sus monjes los derechos episcopales del monasterio de San Mamede de Loureza; en él se 6 SANCHEZ BELDA, 1953, pp. 110-111 (con la cita de Rasow).'
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cita a Oia como una villa propiedad de ese monasterio, lo que indica la prioridad de Lourenzá sobre Oia.
Además no se menciona la existencia de monjes ni del supuesto monasterio o eremitorio de Oia, lo cual plantea más problemas sobre sus orígenes.
Del contenido de estos privilegios, de cuya autenticidad se viene dudando, aunque su posible falsificación parece sugerir que entonces ya hubiese monjes en Oia^^ y de acuerdo con el autor del mencionado tumbo pequeño, cabe pensar en la existencia de tres comunidades diferentes: la de Oia con su abad Pedro, la de San Cosme y San Damián, cerca de Baiona, con su prior Pelayo y sus ermitaños, y la de San Mamede de Loureza, en la cabecera del valle de O Rosal, con sus monjes negros.
Todos ellos, que seguían la regla de San Benito, se reunían en Oia los días de fiesta para «reconciliarse y conferenciar de las virtudes y aprovechamiento en la vida espiritual», además de informar al abad don Pedro de lo que ocurría en sus respectivas comunidades^^.
Antes de 1149, las tres se habían fusionado en el monasterio de Oia, bajo la observancia de la Regla de San Benito.
En efecto, el 23 de abril del mencionado año, el monarca Alfonso VII concedía a su abad Pedro y a los monjes de Oia todo lo perteneciente al poder real en Mougás, Viladesuso y Pedomes.
Este proceso fimdacional, a partir de la unión de varias comunidades o grupos eremíticos en una sola de monjes benedictinos bajo la Regla de San Benito, supone una evolución hacia el monaquismo, muy frecuente por estos años en la Península Ibérica^^ Los cuatro primeros abades, con don Pedro Inicio a la cabeza, fiíeron benedictinos, pero en 1185, según ha señalado el P. Manrique y al que siguen todos los historiadores, el monasterio se incorporó a la Orden del Císter, integrándose en la filiación de Clairvaux, el cenobio borgoñón fundado por San Bernardo, al que también se afiliaron los demás gallegos^"^.
El tumbo de 1739 también se ocupa «del lugar o sitio de Oia antes de la fundación del Monasterio y de las causas de éste».
Interesa sobre todo por el contenido de algunos relatos, como el de la higuera con frutos maduros, que todavía mantiene vivos la tradición.
Al parecer, el lugar de Oía fue «castillo o fortaleza que ocuparon algún tiempo los moros».
Cuando éstos se fortificaron en el monte de Santa Tecla, los cristianos, que se defendían en el castillo de Oia, hicieron una tregua con ellos, a causa del invierno, y acordaron que cuando brotasen los higos nuevos, los moros les entregarían la plaza o lucharían por ella.
Éstos esperaban la llegada de refuerzos de África.
Pero, a mediados de febrero, una higuera, que crecía «en el foso del castillo de Oia», dio frutos maduros.
Los cristianos llevaron un ramo a los moros y éstos, asombrados, cumplieron su pacto, entregando el castillo y trasladándose a Portugal'^ Al parecer, el tumbo grande, iniciado hacia 1700 y con ampliaciones hasta 1832, habla de una ermita de Nuestra Señora, que levantarían los cristianos para celebrar su triunfo, y ésta sería «la primera habitación de los monjes de Oia»^^.
Allí se reunirían las tres comunidades antes de su fiísión, y quizás en ese mismo lugar se levantase el nuevo monasterio.
Pero el autor del tumbo pequeño (1739) supone que este emplazamiento no era «acomodado ni apto para fortaleza o castillo», habiendo en sus alrededores lugares más elevados, como el que supone el más idóneo: «el montecillo que hay inmediato y enfrente de la entrada y puerta del soto o bosque, en cuya cima se ve una pequeña llanura, y en toda su circunferencia, al resbalar, vestigios de muralla o pared gruesa, que entonces se llamaba el Castriño o Castillo»^\ Sobre los restos del castillo en el mismo lugar tenemos el testimonio más reciente de Enrique Campo en el diario de la mencionada excursión (1909)^1
Con estos relatos se relaciona el escudo de armas del monasterio de Santa María de Oia, cuartelado, del que se conservan varios ejemplares esculpidos y pintados.
El más antiguo de los esculpidos, del siglo XVI, se localiza en la enjuta izquierda del arco que soporta el coro alto de la nave de la iglesia.
Otros tres, del siglo XVIII, también cuartelados, pero timbrados con Corona Real, se localizan en la fachada de la misma iglesia, en una lápida de una capilla de la iglesia parroquial de San Mamede de Pedomes, que perteneció al monasterio de Oia, con el epígrafe: «Esta capilla es de el R. Pr.^ de Hoia.
El tercero se halla en la capilla del antiguo priorato y granja de San Antonio de O Rosal, hoy cementerio parroquiaP^.
Hay además constancia de la existencia de dos candelabros de madera dorada con las armas del monasterio, cuyo paradero desconozco, y seguramente se trate de una pintura^^ De la misma época se conservan otras piezas heráldicas, pintadas en los lienzos murales de la capilla mayor de la iglesia y en un libro manuscrito de privilegios reales^^.
El báculo abacial con mitra del primer cuartel alude a su unión a la Orden cisterciense, que se halla vuelto hacia ñiera, refíeriéndose a su jurisdicción temporal y espiritual.
Según el tumbo grande, la letra «A» -repetida nueve veces-del segundo cuartel recuerda «a los nueve Reyes Alfonso que ayudaron a sus fundaciones, dotaciones y uniones», pero el autor del tumbo de 1739 no alcanza a entender el significado de este cuartel.
El ramo de higuera con frutos maduros del tercer cuartel rememora el milagro de la higuera del foso de Oia -en el jardín del monasterio todavía se conservan varias higueras-.
El castillo del cuarto cuartel alude a la fortaleza o también a la batería, «que siempre ha habido y persevera hasta el presente tiempo, al frente y dentro de la portería y clausura del Monasterio»^^ Las donaciones reales fueron cuantiosas durante siglos, siguiendo la tradición de su fundador Alfonso VIL Incluso en una de Alfonso XI se le recuerda como el primero que concedió «heredades» al monasterio.
Todas ellas contribuyeron a incrementar su importante dominio, uno de los más importantes de la Orden en España, que se extendía por la región del Bajo Miño, atravesando la frontera portuguesa hasta Lisboa.
Así los monarcas de Portugal concedieron al monasterio otros privilegios.
Los autores de los tumbos, muy celosos de administrar la hacienda del cenobio, se ocuparon de registrar su contenido a lo largo de los siglos, a partir de los originales conservados en su archivo.
Lo mismo hicieron con las bulas y los documentos privados (testamentos, foros, cartas de donación y de compra).
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es con interesantes anotaciones sobre el ofício de archivero y granjero, y la forma de hacer los foros^^; el tumbo grande (ca.
1700), con dos abadologios y un amplio registro del dominio monástico^^ y el tumbo pequeño (1739), más centrado en los orígenes y en la historia del cenobio^^.
El dominio monástico medieval ha sido analizado por varios autores a partir de los numerosos pergaminos conservados en el Archivo Histórico NacionaP'^.
Además de la sucesiva confirmación de privilegios reales por parte de los monarcas, cabe citar, entre los más interesantes para el desarrollo histórico del cenobio, la concesión del realengo de Saa y la iglesia de Erizana (11-IV-1201), eximiendo de tributo a los barcos del monasterio que llegasen al puerto de Erizana.
A cambio de ello, el monasterio cedía el coto de Erizana para su repoblación.
En 1228 reciben la isla de San Martín, una de las Cíes, con la obligación de celebrar en su ermita misas y honras fúnebres por el monarca, indicio de que el monasterio poseía embarcaciones, como también lo confirma el privilegio anterior^l En relación con la flota del monasterio y la actividad pesquera para incrementar su mantenimiento, en 1286 Sancho IV les concedió veinte pescadores que habitasen cerca del cenobio.
Al año siguiente, a petición del abad, que argumentaba que la costa de Oia era «escabrosa y brava» y los pescadores no podían mantenerse, se autorizó su traslado al coto de Malvas (Malves de Jusaos) para aprovechar el rendimiento de la pesca fluviaP^.
En 1554 hay constancia en Malvas de unos «pescadores con siete pinazas, que pescaban para el monasterio de Oya»^^.
Otra importante actividad desarrollada por los monjes cistercienses, y citada en el privilegio de Alfonso IX (Tui, 14-IV-1201), es la cría de caballos salvajes en los montes del monasterio de Oia, origen de los «curros», que todavía se celebran en Mougás y sus alrededores^ ^ 2^ AHN, Clero, libro 10.181..
25 AHN, Códice 60 B. 2^ Banco Pastor, publicado por Ameal González.
El Cisma de la Iglesia, con la escisión de las obediencias aviñonesa y romana, que abrazan los reinos de Castilla y Portugal, lo sufren los monjes de Oia en su propia casa, con la huida de su abad fray Gonzalo de Silva a la granja de Silva (Valença de Miño), que pertenecía al dominio del monasterio.
El nuevo abad fray Rodrigo de Figueroa, temiendo represalias del reino vecino, porque su antecesor era cismático y apoyaba al monarca portugués, solicitó el apoyo real para que les tutelasen los oficiales de Baiona^^.
Desde mediados del siglo XV, los monasterios gallegos sufren una aguda crisis debido a la actuación de los abadades comendatarios, que se ausentaban de los monasterios y se preocupaban más de administrar las rentas que de la observancia religiosa.
Además, la nobleza se había apoderado de buena parte de sus bienes.
Los monasterios se hallaban en mal estado por falta de medios para acometer nuevas empresas o reparaciones.
Ello trajo consigo la intervención de los Reyes Católicos y del papa Inocencio VIII.
Su sucesor Alejandro VI encargó la reforma de los monasterios cistercienses gallegos a fray Martín de Vargas a través de la Congregación de Castilla.
Acibeiro y Peñamaior se incorporaron de inmediato en 1505.
Pero Oia opuso resistencia durante años, pese a las intervenciones de la Corte, siendo el último de los gallegos.
El abad perpetuo fray Gregorio Nieto huyó de los reformistas a Portugal, con todo el pan y vino del monasterio y se encerró en la mencionada granja de Silva.
Los monjes pasaron unos años muy difíciles hasta su incorporación a la observancia del Cister en octubre de 1547, por cesión del clérigo sevillano Alonso Moran, «que la tenía en encomienda»^^ Todos los monasterios cistercienses se beneficiaron de la reforma y pudieron emprender importantes obras de reconstrucción y ampliación en sus cenobios^"^.
El emplazamiento del monasterio de Oia obligó a los monjes a desarrollar labores defensivas en su coto y monasterio.
A la fortaleza y a la artillería del monasterio dedica un capítulo el tumbo de 1739^^ Cabe suponer que desde los primeros años ya existiese una «tropa reglada».
Así lo sugiere el documento de Alfonso XI (1337), que eximía a los vasallos ^2 GARCIA ORO y PÓRTELA SILVA, 1995, p.
En 1351, Pedro I volvía a conceder la misma gracia a los vasallos del monasterio, que habían sido reclamados para trabajar en la reparación de otro castillo.
Se desconoce, sin embargo, cuando se formó la compañía de soldados, a la que se ha relacionado con el primitivo castillo.
Se componía de capitán, alférez, oficiales y los vecinos de la jurisdicción de Oia, que hacían guardia permanente en el arrabal, puerto de Brandariz, río de Oxos y en otros lugares cercanos vigilando el horizonte marítimo.
La compañía de soldados del coto de Oia se documenta por primera vez en una Real Provisión de 1580, por la que se dispone que los vasallos del reino de Galicia estén abastecidos de armas.
Las de la jurisdicción de Oia: 41 arcabuces y 136 picas vinieron de Vizcaya y Guipúzcoa, y el abad del monasterio se encargó de abonar su importe y de los gastos de su traslado.
Desde entonces hay constancia documental, en varios inventarios del siglo XVII, de que las armas se depositaban en el monasterio y los vasallos las utilizaban para impedir el desembarco de corsarios.
El abad, con rango de general, convocaba a los vecinos de la jurisdicción cuando se avecinaba el peligro en la costa.
La artillería, dispuesta en los muros de la plaza de Armas del monasterio, parece que se remonta al 1618 (Fig. 2).
Ese año, el abad soHcitó al capitán general del reino de Galicia dos piezas de batería para su defensa.
Por orden Real se le entregaron algunas de la fortaleza de Baiona.
Los propios monjes se encargaban de su reparación, mantenimiento y de la preparación de pólvora.
En 1621 había siete piezas de artillería en la plaza de Armas, que el monarca había concedido al monasterio.
En el llamado Libro de Unión se cuentan muchos detalles sobre el deseo de los monjes de eludir «el entretenimiento de la batería, pero siempre se insistió por la Corte que era obligación del monasterio»^^.
Los cistercienses de Oia protagonizaron muchos acontecimientos históricos, defendiendo la cala y disparando las piezas de artillería que se alzaban sobre la cerca monacal.
El 14 de marzo de 1624 lucharon contra unos corsarios turcos que atacaban a dos barcos, uno francés y otro inglés.
El 20 de abril del mismo año ayudaron a dos naves portuguesas y una francesa, que intentaban 36 Tumbo pequeño, en AMEAL GONZÁLEZ, 1952, p. desembarcar en la cala del monasterio cuando eran perseguidas por cinco naves turcas.
Ambos sucesos están muy documentados, y por su valerosa actuación se les conoció desde entonces como los monjes artilleros.
Para su defensa contaban con siete piezas de artillería, once mosquetes, balas y pólvora, que se mencionan en el inventario de 18 de julio de \62y\ El rey Felipe IV le concedió a su templo el título de Santa María la Real de Oia y le confirmó el de Imperial y Real monasterio que ya disfrutaban^ En el siglo XVIII, los monjes continuaron realizando las mismas tareas.
El abad fray Carlos Suárez (1741-1744) reforzó la defensa en la plaza de Armas, comprando cuatro cañones con sus cureñas y ordenó la limpieza de las tres que ya había.
En 1761, la batería se incrementó con otros dos cañones, los mayores que tuvo el monasterio, que fueron regalados por el capitán de un barco inglés, al que se había dado asilo en el monasterio.
Otros abades se encargaron de su mantenimiento; así fray Bernardo Sánchez (1787-1791) compuso las cureñas de los mismos cañones.
Durante el abadologio de fray Joaquín Maclas (1807-1812), el monasterio sufrió los daños de la invasión francesa, aunque se desconoce el alcance de los mismos.
Los monjes fueron expulsados de los monasterios.
Sus sucesores se ocuparon de la restauración de los edificios.
En el período constitucional, con la nueva expulsión de los monjes entre 1820-1823, el edificio del monasterio fue desmantelado y sufrió daños considerables.
Algunas obras de restauración fueron acometidas por el abad fray Felipe Fernández (1824Fernández ( -1828)).
La exclaustración y la desamortización (1835) obligaron a los monjes de Oia a abandonar el monasterio y desde entonces se fueron dispersando sus bienes.
En 1838, la iglesia, bajo el título de Santa María de Oia, se constituyó en parroquial.
Hasta esta fecha la villa de Oia había pertenecido a la feligresía de San Mamede de Pedomes.
El monasterio y sus propiedades pasaron a subasta.
El remate del edificio se llevó a cabo el 15 de abril de 1844 en las Casas Consistoriales de Pontevedra.
«Por hallarse sumamente deteriorado y en estado de ruina, sin servicio para fábrica, por falta de agua, ni ventajosa demolición, por hallarse a bastante distancia de poblaciones, lo regularon los peritos en 16.600 reales».
3« SÁ BRAVO, 1972, pp. 316-318 se decidió arrendar por dos años a Lorenzo de Cuenca, pero se presentó otro candidato: José María López, representando a Femando Fernández Casariego, vecino de Madrid, que ofreció 200.000 reales para pagar al contado en papel de deuda^^.
Femando Femández Casariego lo vendió a Joaquín Alonso, natural de A Guardia, que rehusó a su marquesado y mayorazgo.
Éste tuvo problemas con los antiguos foreros, que se negaron a pagar su importe y provocaron un incendio en el monasterio, que pudo ser atajado a tiempo.
En 1912, el pleito del foro salió a favor del propietario, pero como los vecinos se negaron nuevamente a pagar, los foros quedaron abolidos^^.
En una fotografía de hacia 1910 se puede ver el lamentable estado del monasterio, quizá después del incendio, pues falta toda la cubierta del edificio que da a la plaza de Armas'^^ Ese año se alquiló a los jesuítas portugueses.
Allí establecieron un prestigioso colegio y realizaron diversas obras para acondicionar el edificio.
Emplearon la capillita que había constmido su propietario en el costado oriental que da al patio de los Naranjos.
En la portada se conservan las siglas -IHS-de la Orden.
Durante la República, los jesuítas tuvieron que abandonar España (1932).
El Estado incautó el monasterio, pensando que era propiedad de la Compañía.
El alcalde de Oia quedó al cargo de su administración.
El monumento sufrió entonces daños considerables.
Al parecer los vecinos se llevaron muchas piezas y materiales de su alzado para la constmcción de algunas casas del pueblo: «sillares, puertas, ventanas, vigas y herrajes»"^^.
Los años de la guerra civil continuaron siendo infructuosos para la conservación del monasterio.
De su empleo como prisión quedan algunos testimonios escritos de presos catalanes, en los muros de la mencionada capilla de la Compañía en el costado oriental, que da al Patio de los Naranjos.
Superada esta durísima etapa, el monasterio comienza otra más beneficiosa para la recuperación de su conjunto.
Por herencia de los descendientes de Joaquín Alonso, la propiedad pasó a manos del sacerdote Javier Bouso Arias, que realizó valiosas obras para su recuperación, según ^^ Archivo Histórico Provincial de Pontevedra, G 8071.
Este manuscrito, adquirido por los actuales propietarios, le fue prestado por el citado sacerdote para elaborar su trabajo'^l Al parecer a Javier Bouso «se debe la restauración de la antigua portada abacial, en parte; el hermoseamiento de dependencias interiores; el retejado de sus largas techumbres, que manos enemigas incendiaran en distintas épocas; la limpieza de tránsitos y salas que, durante la pasada guerra, sirvieron momentáneamente de prisión; el adecentamiento de salas, que todo ello da el aspecto de una sana renovación total, presagio de ulteriores y necesarios designios»'^'*.
Por entonces, la Orden del Císter había contactado con el sacerdote para establecer en el monasterio una comunidad de monjas cistercienses, pero no se llegó a ningún acuerdo.
Su hermano Daniel Bouso y su esposa recibieron en herencia la parte llamada «El Bosque», situada al otro lado de la carretera general, que hoy pertenece a sus descendientes.
En una de las habitaciones del tercer piso que da al Patio de Oficinas, entrando por la escalera principal, se conserva un vaciado de yeso con el diseño de la «finca El Bosque», firmado por Antonio Crespo en Tui (1918).
El resto de la propiedad del monasterio fiíe adquirida por José García, el penúltimo propietario, que habitó las habitaciones de la Huerta y del patio de Armas.
En estas últimas, al parecer organizó un Museo de animales disecados.
Sus hijos lo vendieron a la familia Masaveu.
A finales de 1999 ñie adquirido por el Grupo Banco Pastor.
Un ambicioso proyecto de restauración y rehabilitación del edificio permitirá su recuperación total.
Su nuevo destino como Gran Hotel augura el comienzo de una nueva etapa brillante y explendorosa en los primeros años del siglo XXI.
ANÁLISIS HISTORICO-ARTISTICO: ESTILOS Y ETAPAS CONSTRUCTIVAS
La iglesia presenta planta de cruz latina de tres naves, de doble anchura la central.
AMEAL GONZÁLEZ, 1949, p. rectangulares y escalonadas en sus cabeceras a partir de la mayor, ésta de doble profundidad.
Se inspira en la llamada «planta bemarda», la más pura de las cistercienses.
Pero el escalonamiento de sus capillas menores difiere de su prototipo -que cierran en un mismo muro recto a oriente-al igual que el empleo de dos ábsides por brazo.
Este rasgo es singular dentro del panorama europeo, pues constituye el único ejemplo conservado y probablemente se haya inspirado en un modelo borgoñón (Fig. 3b).
El alzado del interior, de los más austeros y sencillos, es el que mejor responde a los ideales de la primera arquitectura cisterciense.
Pilares y pilastras, de sección rectangular, soportan las bóvedas de cañón apuntadas en la cabecera, tramo del crucero y nave central en sentido longitudinal a su eje, y las mismas, pero en disposición perpendicular, en los tramos de las naves laterales y brazos del transepto.
Los arcos fajones de la nave central apean en ménsulas escalonadas.
Los demás lo hacen sobre sencillas pilastras impostadas.
Ventanas con arco de medio punto y rosetones iluminan el interior.
Algunos han sido tapiados o eliminados, al practicarse algunas reformas en el testero de la capilla mayor -adición de una sacristía en el siglo XVIII-y al renovarse la fachada a principios del siglo XVIII.
Los dos últimos tramos también fueron reformados, cuando se levantó el coro alto en el último tercio del siglo XVI.
Otras alteraciones sufrió el testero norte del transepto en los vanos de acceso a la sacristía y a la torre durante los mencionados siglos.
La fábrica medieval sigue en su conjunto el modelo supervisado por San Bernardo en Clairvaux II (1135II ( -1145)).
Datos legendarios, tomados de una historia manuscrita de Oia, vinculan la fábrica a un maestro foráneo llamado Bernardo, que dirigió un equipo de canteros familiarizados con las fórmulas de la mencionada abacial borgoñona.
En opinión de Valle Pérez, el relato tendría un fondo de verdad, en el sentido de desplazarse los maestros de la Orden de la casa madre de Clairvaux, para dar las trazas de las fundaciones de su misma filiación.
Así se explica el impactante «exotismo de su planta y alzado», que luego se difunde en la iglesia colegiata de Baiona, en cuya fachada (1278), de aspecto defensivo, tenemos una muestra de lo que pudo ser la de la abacial de Oia.
De la misma manera que en la maqueta que porta San Bernardo en una pintura del retablo de la capilla mayor (ca.
Las dependencias del monasterio se abren en el costado sur de la iglesia.
A partir de la incorporación de Santa María de Oia a la Congregación de Castilla de la Orden Cisterciense (1547) se inició una fructífera actividad constructiva, que trajo consigo la renovación total de la fábrica medieval de su monasterio.
No menos destacable fue la ampliación y reedificación de importantes estancias durante los siglos XVII y XVIII, de las que permanecen buenos testimonios en las galerías que se abren a ambos costados del patio de los Naranjos y en la torre, entre las más significativas, y que apenas han sido estudiadas.
El descubrimiento de este precioso monumento renacentista y barroco, dentro de una línea de clasicismo sereno, y el trabajo de campo realizado en su interior ha sido una experiencia muy grata.
Cabe lamentar el estado de las cubiertas, excepto la del segundo piso del claustro, restaurada recientemente, y el de los pavimentos de madera.
En algunas zonas, los muros se hallan dañados por la humedad, las materias orgánicas y la erosión.
Gracias a los testimonios documentales y epigráficos, algunos inéditos, y al conjunto conservado, se puede escribir la historia constructiva del monasterio cisterciense, que sólo había sido analizada en el conjunto de la arquitectura monacal renacentista y barroca (Fig. 3a).
La fábrica medieval de las dependencias monásticas fue prácticamente renovada a partir de mediados y del último tercio del siglo XVI.
Sin embargo se mantienen algunas estancias que comunicaban con la iglesia, como la sacristía y otra contigua a ella, y algunos elementos en la parte inferior e intermedia de la actual torre barroca; aunque todas ellas sufrieron algunas alteraciones en época moderna.
Permanece también parte del alzado de una edificación que enlaza con la muralla en el costado norte (Figs.
Con el cenobio medieval cabría vincular a algunos maestros de obra, que figuran en pergaminos como otorgantes o testigos entre 1246 y 1290;'' VALLE PÉREZ, 1982, pp. 285-288;1998, pp. Del conjunto de esta fábrica medieval fueron reutilizados muchos sillares y algunos lienzos de su alzado en la nueva campaña renacentista.
Así, los signos lapidarios o marcas de cantero labradas en varios sillares del segundo piso del claustro de las Procesiones, en el muro oeste que comunica con las celdas; en el interior de éstas hay también algunos sillares medievales con los mismos signos.
En los lienzos murales del espacioso tramo donde se alza la escalera barroca permanecen muchas huellas de la fábrica medieval.
En el costado oriental que comunica con la puerta de entrada al claustro bajo y en su frontera sur, que da acceso a la planta intermedia de celdas, se localizan muchos signos lapidarios, algunos muy repetidos.
En este último lienzo hay además marcas rehundidas -rectangulares y cuadradas-, en sendas hiladas de sillares, que sugieren la existencia de una posible cubierta en esta zona, aunque en el lienzo frontero no se perciben las mismas huellas.
Los muros están muy retocados y en algunas partes se ha reemplazado la sillería, de buen aparejo, por mampostería.
Precisamente sobre la portada de acceso al claustro bajo hay claros indicios del dovelaje de un arco ojival, de sección prismática, a la altura de la cubierta abovedada de la galería del claustro, y que podría pertenecer a la bóveda de aquella estancia (Figs.
En el lienzo norte, que comunica el claustro procesional con el patio de los Naranjos, al parecer se localiza un sillar con roseta inscrita en un círculo, del segundo y tercer cuarto del siglo XIII, con paralelos en la colegiata de Baiona'^^ Otras muchas marcas de cantero sin duda aparecerán cuando se limpien las capas de cal y cemento, y la vegetación que cubren algunas partes del edificio.
En el Museo formado por los anteriores propietarios se conservaba un capitel vegetal del siglo XIII, reutilizado como pila^^.
4 lia en paradero desconocido y es de esperar que aparezca al limpiar las habitaciones inferiores que comunican con el Patio de los Naranjos, donde se almacenan muchas piezas sueltas de granito: sillares labrados con molduras, fragmentos de una fuente barroca, etc.
En el interior de la iglesia se perciben vanos tapiados que daban acceso al monasterio medieval.
Así, la puerta de los conversos en el último tramo de la nave norte, de sencillo arco de medio puntos la puerta de maitines en el transepto norte, que daba acceso al dormitorio común de los monjes, de arco ojival, y la ventana tapiada del mismo transepto que iluminaba la iglesia desde las dependencias monacales.
A la sacristía medieval se accede desde el mismo lugar, por medio de una portada adintelada del siglo XVIII, que reemplaza a la primitiva.
Se conserva sólo el tramo occidental con bóveda de cañón.
Para Valle Pérez el segundo tramo se prolongaría hacia el este en línea con el testero de las capillas, ocupando el actual espacio de la torre barroca.
Junto al tramo de sacristía conservado se halla otra estancia en comunicación con ella, algo más alta, que el mencionado autor identifica con el lugar donde se situaba la escalera de subida al dormitorio medieval, y en su lienzo sur se abría la puerta de maitines^^.
La actual bóveda de crucería con terceletes y cinco claves con rostetas, en mi opinión es anterior a la campaña del último tercio del XVI, que ahora veremos, y cabe situarla hacia finales del siglo XV o principios del siglo XVI (Fig. 3a).
En el segundo piso del costado oriental, encima de la sacristía y en el tramo de subida de la torre, se conservan dos arcos ojivales y huellas de arcos tapiados.
Lo más probable es que en este lugar se localizase el dormitorio medieval.
De la fábrica medieval también permanece parte del alzado inferior de un edificio de planta rectangular, hoy compartimentado en varias estancias y muy arruinado, que comunica con el patio de Oficinas por el lado sur y con el regato, foso y Prado por el lado norte.
En su extremo oriental enlaza con la nueva galería norte del patio de los Naranjos levantada durante el primer cuarto del siglo XVIII.
En su extremo occidental comunica con la plaza de Armas y sus muros forman parte de la muralla del monasterio.
Por el costado sur se une a la línea de habitaciones que se abren al patio de Oficinas y al claustro Procesional.
Los cuatro contrafuertes prismáticos con remate escalonado, que refuerzan los muros del costado norte, responden a la misma tipología empleada en el templo medieval.
El aparejo de estos estribos es de buena sillería, a diferencia del de mampostería empleado en los lienzos murales.
En estos se practicaron vanos rectangulares modernos, que acusan retoques más recientes de ladrillo.
Hacia el primer tercio del siglo XX se añadió el último cuerpo de ladrillo y cemento, con una capa de cal y numerosos ventanales; hoy está arruinado (Fig. 12).
Es muy difícil evaluar el sótano de esta construcción, debido a la vegetación que le cubre hasta el nivel del jardín.
Tampoco se puede practicar su acceso desde el regato y foso, debido a la misma circunstancia.
Una frondosa higuera ha cubierto el primitivo paso de entrada al recinto monasterial, a través de un puente con arco de medio punto, que termina en el muro del edifício junto a uno de los contrafuertes.
Cabe pensar que éste fuese uno de los accesos al monasterio, quizás el empleado por la compañía defensiva.
Aquí podría emplazarse el cuerpo de guardia, el depósito para el armamento e incluso también la enfermería de la compañía.
La limpieza de esta zona sin duda facilitará un análisis más detallado del edificio.
Lo que sí parece probable es que estuvo aislado de la estancia contigua por el costado sur y de la galería del Naranjal por el costado este.
La primera se levantaría al terminar la campaña documentada en el último cuarto del siglo XVI y la segunda al iniciarse la galería norte del Naranjal en el siglo XVIII (Fig. 5).
Esta hipótesis en mi opinión, explicaría el cambio de aparejo tan acusado que se aprecia, desde sus cimientos, en el lienzo mural del costado occidental de la galería, separado por una línea vertical, que sería la de la esquina del alzado.
El costado correspondiente a la estancia primitiva ofrece obra de mampostería y la estancia supuestamente adosada, sillería de buena calidad.
La línea llega hasta el segundo piso, lo cual sugiere que al menos este tramo medieval alcanzase esta altura, el doble que la contigua del oriente.
A partir del remate de sus contrafuertes, el segundo piso se cubriría con armadura de madera.
Sus esquinas han sido reforzadas con sillares de la obra del XVIII y sus vanos rectangulares responden a la misma tipología.
Desde el punto de vista artístico, la reforma de los monasterios gallegos fue muy beneficiosa, en la medida en que se restauraron las depen- dencias arruinadas y sobre todo se transformó la configuración de sus estancias para adecuarlas a la nueva vida monástica.
Se incrementa el número de religiosos y el dormitorio común se transforma en celdas independientes.
La vida monástica se desarrolla en tomo al claustro Reglar o de las Procesiones, en dos pisos, y a él se abren las principales habitaciones del cenobio: sacristía, sala capitular, biblioteca, refectorio, cocina, celdas, auditorio, etc. Un segundo claustro, el de la Hospedería se destina a los peregrinos y en él se desarrolla la actividad administrativa y agrícola del monasterio.
En algunos se levantó otro claustro mayor, al que se abrían las celdas de los monjes.
Como ya señaló Vila Jato, a lo largo del siglo XVI y la primera mitad del XVII en estos monasterios cistercienses trabajan activamente varios talleres de aparejadores, maestros de obras y canteros, que interpretan las trazas de un arquitecto relevante y difunden su estilo por Galicia, empleando fórmulas muy parecidas.
Su estilo deriva del arte salmantino y de la obra de Rodrigo Gil de Hontañón.
Un taller localizado en Ourense y Santiago bajo la dirección de Juan de Herrera de Grajano difunde el estilo en los monasterios cistercienses de Sobrado y Monfero.
Un segundo taller desarrolla su actividad hasta principios del XVII, bajo la dirección del arquitecto Juan de Cerecedo el Viejo, que trabaja en Montederramo, San Clodio, Meira y Oia.
Se cita en un documento de su viuda (1570), dado a conocer por García Cuetos, en el que reclama el pago de la obra que Cerecedo había emprendido en estos cenobios.
En otro de 1571 se indica el traspaso de las obras a los maestros designados por los abades.
A Pedro del Campo, vecino de Baiona, que fue aparejador del citado arquitecto, se le cedió la de Oia^^ En su testamento (Santiago, 9-II-1581) tenemos noticia de su intervención.
En efecto había rematado «la obra de los cuartos de los claustros», por un importe de 150 ducados, del que había recibido una cantidad.
Además ya estaba contratada la obra del refectorio, conforme a una traza «de bóveda con sus ventanas» (Fig. 7).
De ella había ejecutado hasta los «jarjamentos» y para terminarla tenía mucha piedra labrada, pero el abad le despidió con sus oficiales.
Al parecer no pudo terminar la obra principal porque el abad le había encomendado otra, que desconocemos^^.
52 PÉREZ COSTANTI, 1930, pp. posible que interviniese en la construcción del pozo y canalización de las aguas, que vendrían de la parte alta del bosque, quizá del depósito que allí se conserva.
Varias piezas de sillería sueltas -«caños de piedra» rectangulares-conservadas en el claustro bajo pertenecen a esta canalización.
De la experiencia de Pedro del Campo en esta empresa hay noticia en la obra del pozo de Monterreal en Baiona (1579-1580) dé bella factura arquitectónica, con escaleras y arcos^^ A otro maestro, Bartolomé de Hermosa, que también trabajó con Cerecedo, se le viene atribuyendo el remate de la fábrica del monasterio y las bóvedas del coro alto a los pies del templo.
La campaña renacentista se inicia en el claustro Procesional, que se alza junto a la nave norte del templo, con cuatro arquerías en este costado y en el frontero, y cinco en el oriental y occidental, asentadas sobre un poyo corrido.
Las galerías se cubren con bóvedas de crucería, con terceletes y ligaduras, que voltean en ménsulas gallonadas; los nervios organizan un rombo central, que cobija la clave mayor con florón; las demás claves salientes se ornan con rosetas y molduras de elegante diseño.
Este sistema se inspira en el claustro renacentista de la catedral de Santiago y es similar al de otros claustros cistercienses levantados por los talleres de Herrera de Grajano.
Los robustos contrafuertes del patio central, que soportan los empujes de las bóvedas, rematan en el arranque del piso superior en imposta saliente con pequeños pináculos.
Sobre la comisa del primer cuerpo se alza un muro corrido, a modo de mirador, que se une a la parte inferior del fuste de una galería adintelada.
Las columnas, dos por cada tramo del cuerpo inferior, de fuste liso y capitel dórico, soportan bellas zapatas, con variados motivos ornamentales, sobre las que apean un friso casetonado y la comisa.
Algunas zapatas, al igual que los fustes, acusan daños de erosión (Fig. 6).
Su organización es similar a las de otros claustros levantados por los talleres de Herrera de Grajano (San Clodio, Ribas de Sil, etc.).
Como ya señalaron Bonet Correa^'^y Vila Jato^^ las columnas con zapatas, de origen castellano, fueron introducidas en Galicia por Gil de Hontañón.
Se inspiran en las de la galería occidental del claustro de la catedral de Santiago, que sigue la traza del mencionado arquitecto.
192 El costado norte de la galería superior ofrece una organización diferente: ha sido cerrada y compartimentada con pilastras toscanas de fuste cajeado, cuatro vanos -dos rectangulares y dos lobulados-, y un balcón central con puerta de arco carpanel.
Quizá forme parte de la misma campaña, pues bajo la plataforma volada del balcón, el remate de los contrafuertes ofrece un perfil cóncavo, y los mismos pináculos, para adecuarse al ritmo de líneas cóncavas de aquella.
Seguramente se ha querido levantar una fachada más noble, contigua a la sala y celda abacial.
La galería se cubre con artesonado liso -restaurado recientemente-y se mantienen las zapatas de madera, con molduras y remates en voluta, que la sujetan.
Además de levantarla, enmaderarla y tejarla, «hizo guardapolvos para resguardo de las medias naranjas» en las esquinas^^.
El acceso al claustro bajo desde el patio de Armas se realiza desde el costado noroccidental, por medio de una puerta de arco de medio punto moldurado, muy similar a los arcos de las galerías (Fig. 4).
Otra bella portada monumental de estilo renacentista, la de maitines, en el costado sureste, da acceso a la iglesia.
Consta de arco de medio punto, con el intradós y extrados cajeados, pilares de fuste también cajeado y medallones en las enjutas.
El arco se halla enmarcado por columnas jónicas de fuste estriado, que soportan el entablamento.
Sobre él se dispone una hornacina de medio punto gallonada.
Estrías, gallones y medallones, que ornan la portada, responden al estilo clasicista del taller, al igual que su organización en arco triunfal, inspirada en los diseños de los tratados de arquitectura.
Se relaciona con otras portadas monumentales de los monasterios cistercienses gallegos, como la de la sacristía de Oseira.
Las estrías e incisiones se hallan también en el dintel de la portada de la galería este del piso superior, que da acceso a la torre.
La sala capitular, hoy empleada como sacristía del templo parroquial, se abría a la galería este del claustro.
De su portada con arco de medio punto -cegado-hay vestigios en el muro y sobre ella se practicó un vano rectangular.
En el interior se conservó el arco, con el intradós y extrados cajeados, y en el derrame de sus pilares se construyó una alacena con puertas de madera, que todavía se mantiene.
Esta obra está documentada entre 1741-1742, al igual que la apertura de dos puertas -costados norte y sur (?)-y una ventana^^.
Se pretendía así asegurar la bóveda de terceletes y combados, muy plana y de bella traza, que cubre todo el tramo rectangular (Fig. 3a).
A la fábrica renacentista también pertenecen dos vanos semicirculares con derrame, abiertos en el costado oriental, que reciben luz del patio de los Naranjos, y otros cuatro, dos a cada lado de la portada cegada, en el lienzo mural del claustro.
Los arcos, casetonados como la comisa del segundo piso de éste, y las pilastras, de fuste cajeado, apean en una repisa corrida con tres ménsulas onduladas.
Próximas a ellos se hallan dos vanos rectangulares -uno con pila gallonada-, que dan luz a la estancia contigua de salida a la iglesia.
En su interior las ventanas se proyectan en derrame; una de ellas, de medio punto, corresponde a una campaña anterior.
Contigua a la sala capitular se encuentra otra dependencia con bóveda de terceletes -auditorio (?)-, con acceso desde el claustro a través de una portada de arco carpanel y pilares de fiíste cajeado.
En su lienzo oriental se practicó, ya en la siguiente campaña de ampliación del monasterio, otro vano de comunicación con el patio de los Naranjos.
Su tipología de medio punto con grueso dovelaje de sección prismática, responde a esa etapa.
Así se transformaba esta estancia en un zaguán o pasadizo de comunicación (Fig. 3a).
Por su costado norte se accede a una habitación, cuya cubierta, con bóveda de cañón, se prolonga a las otras dos habitaciones de ese mismo lado.
Tanto la bóveda de cañón corrida como los dos tabiques de compartimentación han de corresponder a la fábrica de ampliación barroca.
En efecto, los contrafuertes prismáticos conservados al exterior del patio de los Naranjos y otro frontero en el patio de Oficinas sugieren la existencia de tres bóvedas de crucería -con terceletes y quizá también con combados, de los tipos empleados en la campaña del siglo XVI-.
Con estos tres tramos se rematarían las habitaciones del costado oriental del claustro, quedando así independiente el edificio supuestamente medieval, que enlaza con la muralla por el regato y foso del Prado (Fig. 5).
El interior de la primera estancia contigua al mencionado zaguán abovedado, acusa muchas reformas de diversas épocas en el pavimento -compartimentado con un muro bajo de sillería transversal a la cubierta-'' Ibidem, f.
808v. y en los lienzos murales, incluso con material de ladrillo.
Al parecer se utilizó como prisión durante la guerra civil.
En el lienzo que da al patio de los Naranjos hay huellas de un vano rectangular -puerta-tapiado.
En el ángulo que comunica con el claustro se practicó otro pequeño vano de medio punto, en todo el grosor del muro, que sería el pasa platos de la cocina.
Lo más probable es que en estas tres estancias se hallasen la cocina, la bodega, la panera y la despensa, al menos en el siglo XVI, por su proximidad al refectorio, aunque por esta misma circunstancia, también cabría situarla en el otro costado -noroeste-.
La primera hipótesis podría confirmarse por una cita documental: la contrucción de la puerta y arco desde la cocina al Naranjal (1750-1753), que en mi opinión se identifica con la misma puerta y arco que sigue comunicando ambos patios.
De todas formas la cocina debió de ser renovada en varias ocasiones, hasta que se levantó el nuevo refectorio (1789) con su cocina en la galería sur del patio de los Naranjos.
Así, entre 1644-1648 se documenta la construcción de la llamada «cocina vieja», que quizá reemplazase a la del siglo XVI, y se llama así porque el autor de la noticia escribe el abadologio en el siglo XIX y termina diciendo que luego la deshizo el abad Sebastián Caballero (1704-1707) para hacer un «cuarto nuevo, el servicio para el refectorio y la despensa»^^ Otras muchas dependencias, especialmente las de los servicios del monasterio, ñieron renovadas y trasladadas de lugar a lo largo de los siglos, lo cual dificulta, en la actualidad, la identificación de la mayoría de ellas.
El refectorio se sitúa, a lo largo de tres tramos, junto a la galería norte del claustro.
Cabe pensar que tuviese una comunicación más directa por la cocina, al menos un pasa platos, como el que hoy se abre desde la supuesta cocina a la galería del claustro.
Se cubre con tres bóvedas de crucería, con terceletes, combados y cinco claves, con motivos vegetales y cabezas de angelotes, que voltean sobre ménsulas con molduras (Figs.
Su acceso se realiza desde otro tramo abierto en el costado sur (calefactorio?), con bóveda de terceletes y combados y nueve claves.
Otro acceso al refectorio se halla sobre un pequeño arco, practicado en ángulo sobre las dos caras de uno de los contrafuertes y parte del costado suroeste.
En el lienzo mural norte de esta estancia se abren tres vanos de medio punto, con derrame al interior y exterior, que responden a la tipología de la fábrica del XVI, al igual que los contrafuertes que soportan los empujes de la bóveda.
Parte de esta obra, hasta el arranque de las bóvedas, fue ejecutada por Pedro del Campo y luego terminada por otros maestros, siguiendo su traza y posiblemente con el material que aquel tenía labrado en 1581.
A mitad de la altura de las ventanas hay huellas de una moldura de imposta que recorría el lienzo mural y el perímetro de los contrafuertes en retallo, disminuyendo su grosor, al menos en los tres tramos del refectorío.
El costado norte de las habitaciones del claustro se completa con otras dos estancias, cuya fábrica ha sufrido reformas importantes en los siglos XVII y XVIII, como las demás del patio de Oficinas y de la plaza de Armas.
Pese a ello quedan algunos indicios de la obra original.
En ellas cabría ubicar quizá la cillería, a cargo del cillero o mayordomo, que administraba la economía del monasterio y alguna estancia destinada a la compañía de soldados o puesto de guardia.
Otras dependencias de servicios podrían emplazarse en esta zona o en la del patio de Armas junto a la portería: la hospedería, la enfermería de la compañía, caballeriza, etc. Su localización es problemática, pues con la ampliación del siglo XVIII hacia el Naranjal, la mayoría fueron renovadas y trasladadas a otros lugares del monasterio.
La primera habitación, con el lienzo norte abierto y bóveda de cañón, actúa de zaguán comunicando con el claustro y las habitaciones superiores.
Su primitivo contrafuerte ha sufrido daños al practicarse el mencionado arco, y en esta zona se rellenó con mampostería.
Cabe pensar que su primitiva cubierta fuese de crucería.
Por el costado occidental comunica con la estancia de la esquina, también reformada con bóveda de cañón, pero conserva un contrafuerte en el frente occidental y un refuerzo de planta cilindrica en el ángulo nordeste, la llamada «Torre de Vela», que sugieren el mismo tipo de bóveda de crucería para su primitiva cubierta.
A ella también se accede por la plaza de Armas.
La fachada de las habitaciones de la plaza de Armas ha sufrido igualmente alteraciones.
De la fábrica del siglo XVI permanecen cinco contrafuertes y la mencionada torre (Figs.
Tres de ellos, los más próximos a ésta rematan en la comisa en bisel.
Posiblemente este espacio se llegase a cubrir con cinco bóvedas de crucería en la planta baja, incluyendo la de la esquina de la referida torre.
La dos supuestas bóvedas más próximas a la entrada del monasterio, las de mayores di- mensiones, quizás ocupasen dos habitaciones.
Más difícil es precisar qué estancias albergaban las otras tres bóvedas.
Una parte de las supuestas tercera y cuarta bóvedas hoy se halla ocupada por la escalera barroca que sube al claustro.
Sobre la puerta de acceso a ésta hay huella de un arco ojival -ya citado-que posiblemente pertenezca a la primitiva cubierta abovedada.
Como ya lo indiqué, aquí permanecen vestigios de sillares medievales, y posiblemente una parte de su primitivo alzado, reutilizado en la obra del siglo XVI (Fig. 4).
La torrecilla cilindrica, que ningún autor ha comentado, salvo Sá Bravo que la llama «torre de Vela», carece de acceso y es muy estrecha para identificarse con una garita con saeteras -torre vigía-(Fig. 2).
En mi opinión se alza en un lugar estratégico y seguramente se trata de un rollo: insignia del señorío jurisdiccional del monasterio de Oía, cuya altura facilitaba su visión desde el mar.
También actúa como borje-contrañierte, reforzando los lienzos murales de los ángulos.
Sobre su alzado intermedio y superior corren sendas líneas de imposta, que se prolongan sobre los lienzos murales y se interrumpe, quizá debido a las reformas posteriores -algunas ventanas-allí practicadas.
El supuesto rollo remata en un friso de líneas rehundidas, como las que vimos en las portadas del claustro, y se cubre con «chapitel» o media naranja, ornado con escamas y pináculo.
Su estilo clasicista le vincula con la misma campaña.
En la parte inferior, junto a esta torrecilla, se alza una columna de granito con remate en bola (1,80 m de altura).
Es probable que se trate de una pico-ta^^.
Se localizaban en plazuelas o lugares públicos, donde se exponía públicamente a los culpables, «a fin de obtener la ejemplaridad de las penas», y solían tener garfios y argoUas^^.
La de Oía, en la plaza de Armas, estaría cerca de la cárcel del monasterio (Fig. 8).
Así, pues, con esta fachada se completaba la fábrica iniciada en el claustro de las Procesiones.
Veamos ahora las habitaciones del piso superior de la misma fábrica renacentista.
Desde la escalera de maitines en el costado este del claustro, los monjes subían a las celdas del dormitorio, que ocupaban el costado occidental ^^ Algunos rollos también se empleaban como picotas.
Para Portugal es muy valioso el catálogo de Chaves (1930).
Otro acceso más directo a las celdas se halla en la puerta del coro alto, abierta en el costado sur del claustro.
El interior de estas habitaciones se halla muy alterado, incluso compartimentado con mucha tabiquería de ladrillo, como ocurre con toda la galería del costado oriental.
Aquí cabe identificar parte de las celdas y quizá otras habitaciones cuyo destino se desconoce.
Permanece la capilla de los jesuítas (ca.
1910), muy arruinada, con muros de estuco, imitando jaspeados de mármoles de colores y diseños geométricos.
Aquí estuvieron los presos catalanes y en sus paredes dejaron escritas algunas notas.
En el costado occidental se localiza otro grupo de celdas; la de mayores dimensiones, con balcón, podría corresponder a la del prior, que sustituía al abad en sus fimciones; y en el extremo sur, acaso estuviese la enfermería de los monjes.
La sala y celda abacial posiblemente llegasen a ocupar todo o gran parte del costado norte.
De su mobiliario, que también es indicativo de la capacidad de las dos estancias, nos informa un inventario de 1623: una mesa francesa, un bufete de nogal y otras tres mesas.
Nueve sillas francesas, más de veinte lienzos, un escritorio de nogal, dos arcas grandes, un arquetón y dos baúles, unos estantes con ciento treinta y siete cuerpos de libros, una escribanía de nogal y, para adorno de las paredes, «estiras» y cortinas^ ^ En el mismo inventario figuran «catorce celdas de religiosos», contiguas a las dos galerías -este y oeste-del claustro.
En ellas permanecen las ventanas abocinadas con pequeño banco corrido para la lectura y meditación de los monjes.
Al exterior proyectan sencillas ventanas rectangulares con dintel y alguna puerta-balcón.
En la fachada del Patio de Armas hay indicios de una balconada, que apoya sobre los dos contrafiíertes, y de su posible cubierta quedan huellas de enganches bajo la comisa.
La plataforma del balcón apoya en los mencionados contrafuertes y en canes de granito, labrados con motivos vegetales y perfiles de voluta en su remate superior, que recuerdan a las zapatas que sujetan la cubierta del claustro.
El remate inferior de algunos canes ofrece una figura humana y animal; su perfil y tipología parecen medievales, lo que sugiere su reutilización en la fábrica del XVI.
Seguramente se han empotrado, pues AHN, Libro 10.220, s. f., Libro de inventario de Hoya.
Cuando se retire la vegetación y se elimine la materia orgánica se podrá confirmar esta hipótesis.
La documentación menciona pocas obras emprendidas en este siglo.
Pero las empresas más significativas se centraron en la fortificación del recinto.
En esta época, los «monjes artilleros» se hacen célebres por sus victorias.
Desde el primer cuarto de siglo, el capitán y el alférez de la compañía defensiva habitaban en el monasterio, al igual que el médico y el boticario, contratados por los monjes.
La enfermería de éstos y la de la compañía fue adquiriendo importancia al igual que la botica, que en un inventario de 1820 se localiza en una de las estancias de la planta baja de la plaza de Armas^^.
La altura de su abertura o tronera ha sido elevada unos centímetros en época reciente (Fig. 2).
La misma muralla se prolonga unos metros hacia el pueblo.
Otra frontera lo hace desde la fachada de la iglesia y sigue la línea de la carretera que baja al pueblo hasta enlazar con la principal.
Otras cercas pequeñas se conservan en la zona pública frente a la iglesia (Fig. 9).
En el Libro de inventario de 1632 se citan «doce tiros de yerro colado», tres pequeños y nueve grandes con sus carros^"^.
Es posible que los grandes, con sus cureñas, estuviesen en las cañoneras del remate de la muralla de la plaza de Armas, y los pequeños en tres aspilleras o saeteras ^2 SA BRAVO, 1983, p.
El acceso a estas últimas, situadas a diferentes niveles, se realiza desde el jardín de la plaza de Armas a través de una sencilla escalinata practicada en el nivel del suelo.
Un primer tramo, al frente, comunica con la primera; un segundo tramo, a la izquierda, desemboca en la segunda y una pequeña rampa conduce a la tercera.
El acceso se halla bordeado y protegido por una cerca de sillería, de planta cuadrada, con cuatro pequeños pilares en sus esquinas, que sobresalen unos centímetros del bloque horizontal que los une.
En esta misma etapa cabría situar otra pequeña cerca de sillería, de poca altura, con piezas verticales salientes a modo de merlones, que bordea el edificio desde la puerta de entrada hasta el patio de Oficinas, a partir de la línea frontal de los contrafuertes, y a su paso por las portadas se cierra en ángulo recto.
En este espacio acotado quizás estuviese ubicado al menos una parte del jardín botánico.
La documentación, dada a conocer por Sá Bravo, proporciona datos interesantes sobre las plantas cultivadas para dar servicio a la botica, los gastos de ésta, la identidad de algunos boticarios, etc^^ El muro de la portada de acceso al monasterio acusa desperfectos en su remate y retoques modernos.
La puerta, con arco de medio punto y dintel de descarga, al igual que las almenas colocadas sobre la clave del arco y en las zonas próximas a él, pertenecen a una reconstrucción moderna.
En efecto, en una fotografía del conjunto de hacia 1910 sólo figura una puerta de madera, con la parte superior del supuesto arco caída, y en el remate del muro no se aprecian las almenas^^.
Las que vemos: de una sola pieza con incisiones imitando el aparejo de sillería, nada tienen que ver con las medievales de remate triangular, que ofrecen varias piezas de sillería conjuntas, como las que conservan la catedral de Tui y la colegiata de Santa María y la fortaleza de Monte Real en Baiona.
De todas formas, si la cerca hubiese sido modificada en el siglo XVII, habría que pensar en merlones, como los que también se alzan en Monte Real.
Para la reconstrucción de la portada es muy valioso un arranque de arco conservado cerca del muro, que sugiere la existencia de un arco de medio punto con bóveda de cañón, a modo de soportal, que daba paso a la puerta 65 SA BRAVO, 1983, pp. 131-134.
66 de acceso propiamente dicha (Fig. 9).
Esta estructura de soportal quizá tuviese algún parecido con la de Felipe IV de Monte Real (Baiona).
El tipo de portada de la cerca del monasterio de Melón, enmarcada por sendas garitas y arco de medio punto con frontón, tampoco se puede descartar, sobre todo si la de Oia perteneció a la fábrica renacentista.
Durante el siglo XVIII se emprende una nueva campaña de ampliación del monasterio hacia la Huerta y el Naranjal -así se llama en la documentación-.
La epigrafía y los libros manuscritos del Archivo conventual, especialmente el tumbo grande, y el análisis estilístico facilitan el estudio de la nueva fábrica.
El proyecto del patio de los Naranjos, con dos galerías norte y sur hacia el oriente, seguramente se inició hacia el primer tercio de siglo por la galería norte.
La desviación de ambas galerías ha de relacionarse con la orientación nordeste de la cabecera del templo y con el mismo desvío de su nave y claustro contiguo, que parecen seguir el curso del regato (Fig. 3a).
En el alzado inferior, la galería del norte ofrece tres ventanales rectangulares, de lisa guarnición acodada, y sendas portadas rectangulares, con guarnición acodada más resaltada.
Por ellas se accede a una sola habitación cubierta con bóveda de cañón -actual granero-, que corre en sentido longitudinal -hacia oriente-y se halla compartimentada por siete arcos fajones y vanos rectangulares abocinados en el interior.
En la fachada que da al Prado, la organización del alzado se proyecta en dos pisos, compartimentados horizontalmente por un friso liso de escaso resalte, que recorre su perímetro y además se prolonga en vertical actuando como descarga de los arcos fajones del interior.
En sus tramos alternan ventanas rectangulares de lisa guarnición acodada con muros ciegos.
En el cuerpo superior se abren ventanas rectangulares más sencillas, con una ñna moldura en el dintel y en el marco, alternando dos tamaños, salvo en las dos últimas (Fig. 12).
En el lienzo mural occidental del interior de la habitación se halla una línea vertical, que delimita dos fábricas, la de mampostería, que quizá corresponda a la estancia supuestamente medieval, y la de sillería, que probablemente se levantó para cerrar las habitaciones del claustro del XVI y comunicarlas, en el segundo piso, con la galería norte del Naranjal.
A ésta se accede, desde aquellas, por medio de una portada de arco de medio punto.
Un tabique de excelente sillería, con las juntas perfectamente dispuestas, compartimenta longitudinalmente casi toda la galería en un pasillo, que mira al Naranjal, y en el amplio espacio del dormitorio.
A oriente, otro tabique de la misma sillería, en sentido transversal, organiza una estancia en el remate del alzado.
El piso superior de esta galería norte figura en la documentación como la «obra del dormitorio nuevo que cae al río».
En efecto, el abad fray José de Moldes (1733-1738), natural de Oía, la prosiguió «desde comenzar las ventanas asta cerrar toda la bóveda del piso» -se refiere al remate de la bóveda inferior y a la galería de ventanas que se abre al patio de los Naranjos-; «y la pared a oriente la hizo enteramente desde sus cimientos».
Además «compuso las celdas del dormitorio, componiendo tabiques, rebocándoles y blanqueándoles, y lo mismo hizo con los techos de dicho dormitorio, entablándolos y también el del lugar común» -la última habitación-.
Para la cubierta «dejó comprada[s] y pagada[s] las vigas, quartones y tablado, y más madera necesaria para dicha obra del dormitorio nuevo, y otros materiales para dicho efecto».
Asimismo «rebajó la torre del dormitorio e hizo las secretas y la librería, y lebantó, desde el zimiento, la parez que dibide las secretas de el dormitorio».
También «hizo las puertas de el dormitorio»^^.
Estas valiosas noticias nos permiten reconstruir las habitaciones de la galería superior: el dormitorio con las celdas y otras estancias comunes de los monjes: las secretas o letrinas, quizás al fondo de la galería, que todavía permanecen en buen estado, al menos su alzado de sillería, las portadas y los ventanales.
Un epígrafe, inédito, labrado y pintado sobre el duodécimo arco del exterior: «AÑO DE 1739», confirma igualmente el remate de ambas galerías.
Sus dos fachadas norte y sur al patio de los Naranjos ofrecen, en el cuerpo superior, sendos frisos con catorce arcos de medio punto, ligeramente rebajados y compartimentados por pilastras de fiíste retundido, que se prolongan sobre el arco y sustentan un friso liso y ligeramente saliente en el que apoya la comisa.
Las pilastras apean en ménsulas, de rollo ondulado con cimacios, separadas por una línea de imposta moldurada.
En el interior de los arcos de la galería sur se alternan macizos y ventanas rectangulares, con marco, dintel y peana; excepto en dos arcos que ofrecen dos ventanas seguidas.
En el interior de los arcos de la galería norte se practican ventanas en todos los arcos, alternando los vanos rectangulares con los de medio punto, excepto en dos arcos, que ofrecen vanos rectangulares seguidos para armonizar el ritmo con sus fronteros 13).
La galería sur está adosada al ábside menor del extremo norte del templo, a las dependencias de la torre y a las habitaciones del costado oriental del claustro, en donde se practicó su acceso desde la planta superior.
Desde el patio de los Naranjos se abren a la galería sur de la planta baja seis habitaciones con puertas adinteladas y de arco carpanel, y dos vanos rectangulares en el tramo de la torre (Fig. 13).
Todas ellas se cubren con bóveda de cañón en sentido longitudinal al eje de la puerta y sus ventanales reciben luz desde la Huerta.
La del último tramo -homo?-, está compartimentada en dos estancias: la interior se cubre con la misma bóveda, pero en sentido transversal al eje de la entrada.
Una escalera de dos tramos, adosada al muro, comunicaba con el piso superior.
Su acceso al pasillo de la galería, donde hay huellas en el pavimento reformado, ha sido tapiado.
En el lienzo mural oriental se halla una puerta muy abocinada, hoy tapiada con piezas de granito.
Al parecer daba acceso a un pasadizo, que seguramente comunicaba con la finca llamada «El Bosque», que perteneció al monasterio (Fig. 14).
En la segunda habitación se halla la bodega, con un lagar para elaborar el vino.
Las otras dos habitaciones, al otro lado del zaguán de paso a la Huerta y próximas a la torre, estarían destinadas a diversos servicios del monasterio.
En los costados orientales de las dos galerías hay indicios de un proyecto para cerrar el Patio de los Naranjos con una galería transversal, que no se llegó a ejecutar (Fig. 15).
En su lugar se levantó una cerca de mampostería con remate en merlones, distribuidos de forma irregular.
Por su extremo sur se construyó una escalera, que comunica el Naranjal con la Huerta.
Por el norte se practicó una puerta de salida al Prado (Fig. 11).
Seguramente esta obra se realizó hacia mediados de siglo, cuando también se documenta la construcción de «la puerta y arco desde la cocina al Naranjal» -la que comunica con el patio de Oficinas-«y el puente del Prado», que es el que da paso a éste desde la cerca del Naranjal por el costado norte (1750-1753)^^ Este puente, con arco de medio punto, es similar al que da acceso al Prado desde el patio de Oficinas (Fig. 3a).
Con el mencionado proyecto de cierre del Naranjal cabe relacionar al abad fi*ay Manuel Troncoso (1753-1756), natural de Oia, que «comenzó el lienzo del Vendaval del claustro nuevo y le azimentó todo»^^.
Veamos lo que hoy permanece del mismo.
En el extremo oriental de la galería norte asoman los ensambles de dientes de los sillares, desde los cimientos hasta la comisa.
La última pilastra de la galería de arcos carece de fuste cajeado y la imposta se prolonga unos centímetros en ángulo recto para el supuesto cierre.
Entre esa pilastra y el remate del muro se abren una ventana rectangular y una puerta-balcón (Fig. 11).
En el extremo oriental de la galería sur se reconocen más huellas del proyecto de cerramiento.
Además de la prolongación en ángulo recto de la imposta en el último arco, el muro contiguo desde la altura de esta imposta hasta la comisa se prolonga en rectángulo -casi con la misma distancia que dos arcos de galería-con material de relleno y mampostería (Fig. 13).
El resto de este muro, del mismo alzado superior, se cubre con aparejo de sillería.
El alzado inferior, entre las dos puertas de acceso a las estancias abovedadas, conserva el arranque de un gmeso arco de medio punto, transversal al eje de las dos galerías, que seguramente comunicaría con la galería de cierre.
Otro arco similar en el costado opuesto daría entonces paso a la Huerta.
Sobre el arranque conservado de aquel arco, una parte del muro es de mampostería.
Pero cerca de la portada de medio punto -la que da acceso a la última habitación de la galería sur-hay unas hiladas de sillería, con huellas de una probable cubierta -bóveda de cañón-para el piso inferior de la nueva galería de cerramiento, posiblemente similar a la del norte.
Por otro lado, en el interior de la galería sur del piso superior, junto a la última ventana, hay claros indicios del proyecto de cerramiento: una viga de madera longitudinal y varios maderos transversales y en zig-zag con material de relleno (piedra, arenilla y cal) de unos cinco centímetros y medio de ancho, que sería el espacio destinado a la galería de cierre por este piso.
La falta de recursos económicos, o en todo caso la necesidad de realizar otras empresas más urgentes, de las que tenemos noticia en la documentación, y que luego veremos, explicarían la interrupción de la obra de la galería de cierre, quizás en el mismo estado en que hoy se halla.
Las obras de ampliación debieron de continuar en la galería sur por la zona de la Huerta, que se extiende por detrás de la cabecera de la iglesia.
Este costado presenta una parte más elevada en los tres tramos más próximos a los ábsides del templo.
Un camino, con empedrado desde la cerca monasterial, conduce a la portada de entrada, abierta en la parte central de la galería.
Presenta un vano adintelado con pilastras y frontón partido con remates en voluta, que luego se cierra en la clave rematando con una bola y una cruz.
Este tipo recuerda a otras portadas de la región tudense como las dos laterales de la capilla de Santa Liberata de Baiona, muy vinculada con los monjes de Oía.
La puerta da paso a un amplio zaguán con bóveda de cañón; otro vano, con arco de medio punto en su interior, se abre al patio de los Naranjos (Fig. 16).
Desde la portada de la Huerta hacia el costado sureste se localiza un epígrafe, cuyos caracteres romanos se hallan labrados y distribuidos en los dinteles de dos portadas y de cuatro ventanas, tres de ellas situadas en el muro oriental de la galería sur.
El texto reza así: «A° / D(E) / DCC / LX / V / III» (Fig. 17).
Dos patines o escaleras exteriores de granito de un solo tramo -una de ellas con una galería moderna encalada-dan acceso directo a la cocina y a la galería que se abre al patio de los Naranjos (Fig. 3a).
En el extremo oriental hay una pequeña balconada con balaustres de hierro; los canes y la plataforma se alzan sobre cuatro columnas dóricas.
En el extremo del balcón sobresale una estancia hueca, antigua letrina.
En el jardín se conserva un pozo de canteria y una pequeña fuente.
Este rincón es una preciosa muestra de arquitectura popular o doméstica, pues sus estancias estaban destinadas a la zona de servicios del monasterio.
El jardín fue embellecido con plantas y árboles por sus antiguos propietarios -la familia García-, que residían en esta parte del monasterio durante el inviemo.
La planta superior de esta galería sur, desde su acceso por el claustro alto, ofrece un amplio corredor con nueve ventanales al patio de los Naranjos, y se prolonga en L hasta la salida hacia la Huerta, dando acceso al refectorio, a la cocina y a otra habitación que comunica con ellas.
En el remate oriental hay tres estancias modernas -servicios-y la mencionada letrina (Fig. 13).
El emplazamiento del mencionado epígrafe en la fachada de la Huerta permite fechar estas habitaciones en 1768, que corresponden a una segunda campaña constructiva emprendida en la galería sur.
Además de la ampliación del monasterio en el patio de los Naranjos, durante el siglo XVIII se emprendieron otras obras importantes.
Así, la renovación de la fachada del templo medieval por la suntuosa fábrica, en la que domina la corriente clasicista, que ya vimos en las galerías del patio de los Naranjos, en contraste con el barroquismo característico de otras zonas de Galicia como la fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago, iniciada en 1738 (Fig. 18).
Para Bonet Correa, la de Oía se inspira en la del Gesú de Roma, aunque se alteran sus proporciones: el primer cuerpo grandioso y el segundo más corto^^.
Desde Torres Balbás se viene señalando que la fachada «se levantó en 1740, según inscripción que en ella existe»^^ Esta inscripción fue localizada por Bonet Correa «en su frontispicio» y señala que está «muy desgastada por la erosión»^^.
Folgar de la Calle, que la localiza «en dos de los sillares que flanquean la hornacina de la Virgen» y reconoce las dificultades que ofrece «su notable erosión», plantea otra posible lectura: «Se hizo» -primer sillar-y «año 1700» -segundo sillar-, en lugar de 1740.
Una u otra se refieren a «alguna remodelación y no a la totalidad de la fachada».
Además de admitir los paralelos estilísticos con la portada de la capilla de Santa Liberata en Baiona (1695-1701) apuntada por Bonet Correa, la mencionada autora reconoce que algunos elementos del cuerpo superior -pilastras acanaladas enmarcando el escudo y el tipo de pilastras-responden a un estilo anterior al empleado en el primer cuerpo, con enormes pilastras de fuste retundido^^ El epígrafe, en caracteres incisos, y actualmente muy erosionado por el viento y el salitre, se localiza en el lugar indicado por Folgar de la Calle.
En mi opinión, en el sillar del lado izquierdo podría leerse «se pintó» (?) y en el del lado derecho «año de 1799».
En este caso aludiría a una obra de policromía practicada en la hornacina y en la imagen de la Inmaculada (Fig. 19).
La repetida fecha de 1740, leída por Torres Balbás sin indicar su emplazamiento, quizá corresponda a la que se halla en un sillar cerca de la comisa en el penúltimo tramo del costado sur del templo, en donde se practicaron algunas reformas sobre el alzado medieval (Fig. 21).
La documentación del siglo XVIII sobre la fachada de la iglesia, que hasta ahora no ha sido manejada para realizar su estudio artístico, ayuda a resolver algunas cuestiones.
Es probable, pues, que años más tarde, quizás en 1740, se practicasen algunas reformas en la fachada, especialmente en el cuerpo inferior.
Así, entre otras, la ventana de la calle central, superpuesta, con un marco excesivamente ajustado, entre la comisa y el frontón de la homacina.
Del primer tercio del XVIII data la nueva sacristía, contigua a la capilla mayor, de la que hay indicios en el testero exterior de ésta: una línea de arco de medio punto sugiere que se cubriese con bóveda de medio cañón -muy empleada por estos años en el cenobio-; además del muro que todavía conserva.
La fábrica de la bella torre barroca, contigua al transepto norte de la iglesia y a la galería sur del Naranjal, data de mediados del siglo XVIII.
Al parecer, el abad Carlos Suárez acometió esta empresa y fray Manuel Troncoso (1753-1756) hubo de reformarla, pues «el aire auía derriuado la espadaña, veleta y coronazión»^^ Su remate superior, con entablamento muy moldurado, pináculos y cúpula gallonada, pilastras de fuste retundido, enmarcadas por arcos de medio punto para el campanario, bella balaustrada y ménsulas de refuerzo con recortes placados, fue ejecutado en 1784 por el maestro Juan Lomba, vecino de A Guardia (Fig. 13)^^.
El refectorio de la galería sur, levantado ese mismo año, según la inscripción («1784») que lleva el escudo de la cubierta con las armas de Galicia, parece reemplazar a una obra anterior, probablemente otro dormitorio, pues la documentación, desde el primer tercio y mediados de siglo, menciona la torre del dormitorio.
Es muy probable que una parte de la citada empresa de fray Sebastián de Santalla (1738-1741) en el dormitorio de la galería norte, corresponda al dormitorio de ésta del sur.
Con ella cabe también identificar «un pedazo de dormitorio pegado a la torre y huerta», que hizo el abad fray Roberto Labandera (1756-1759), y «otro pedazo de dormitorio» a cargo de fray Atilano Sastre (1759-1763)^^.
El refectorio ofrece un excelente estado de conservación.
Un vano -pasa platos-comunica con la cocina y dos portadas lo hacen con la galería y otra estancia contigua a la cocina.
Se cubre con bóveda de lunetos, con arcos fajones que voltean en ménsulas.
Una línea de imposta lisa -hilada de sillares-recorre dos de los lienzos murales.
En el costado que comunica con la Huerta se abren cuatro ventanas rectangulares abocinadas.
El aparejo de sillería de la cubierta contrasta con el de mampostería, que cubre los cuatro lienzos.
Al fondo hay una puerta adintelada con un tramo de escaleras interrumpidas y cegadas con material de relleno, que probablemente daba acceso a un pulpito.
La portada de acceso desde la galería es adintelada y se decora con orejones y placas (Fig. 22).
En el pavimento de granito del pasillo se conserva el dibujo de un arco con su dovelaje y al fondo una pila de agua para el servicio del refectorio, que responde al mismo estilo y época.
De la cocina permanece el rincón de la «lareira» de sillería, con «cambota» y chimenea para la salida de humos, también de sillería, que asoma desde el tejado.
En el siglo XVIII se practicaron muchas reformas en las ventanas y portadas de las habitaciones que dan a los patíos de Oficinas y de Armas.
Así, el abad José de Moldes (1733-1738) «hizo los dos balcones de la celda y sala abacial desde los pisos, pintándolos de verde»^l Seguramente estaban unidos y cabría identificarlos en la fachada del patio de Oficinas, entre la torrecilla y los dos contrafuertes, que hoy sustentan un mirador moderno.
De ellos permanecen los canes, de perfiles moldurados, que soportaban la plataforma (Fig. 2).
En el alzado inferior se transformaron asimismo las dos habitaciones con bóvedas de medio cañón y arcos de medio punto con buen dovelaje.
Con el mismo tipo de cubierta y vano se abrió la comunicación hacia el Naranjal, en el costado oriental del mismo patio de Oficinas (1750-1753).
Desde el punto de vista artístico, las obras más grandiosas se emprendieron en la escalera de acceso al claustro (1753-1756) y en la que sube a la torre desde el transepto norte de la iglesia (1759-1763).
La de subida al claustro comunica en el primer tramo con un piso de seis celdas intermedias, con ventanas al patio de Armas, que datan de esta época.
El último tramo de la escalera da acceso directo a la supuesta celda abacial y a la galería alta del claustro.
Se trata de una escalera señorial, de tres tiros con dos mesetas quebradas, que se apoya en los muros, con balaustrada de granito y pilastras prismáticas -con volutas y remate en pináculos-en cada uno de sus tramos -alguno de ellos restaurado-.
Recuerda a la arquitectura de los pazos barrocos gallegos y a la de otros monasterios, como el benedictino de San Clodio (Figs.
Señorial es también la otra escalera de acceso a la torre, de dos tramos con meseta quebrantada, balaustres metálicos, machón de arranque con voluta muy desarrollada y el frente de las escaleras labrado con almohadillado (Figs.
Otras pequeñas construcciones de arquitectura doméstica se realizaron en el mismo siglo.
Los dos palomares, que todavía se conservan, uno cuadrangular «frente a la Huerta», y el otro redondo, que se alza en el Prado, fueron levantados por el abad fray Roberto Labandera (1756-1759)^^.
Sobre el dintel de la portada del palomar circular reza el siguiente epígrafe: «Año de 1756», que confirma su construcción ese año.
Es posible que entonces se reformase la solana, bajo el alero, donde se hallan los orificios para la entrada y salida de las palomas.
En el patio de Armas hay una rueda de granito, que formaría parte de un molino de rodicio, aunque, al parecer, ésta no perteneció al monasterio.
Otro molino, con una construcción de planta rectangular, sin cubierta y una rueda similar, se halla al otro lado de la carretera general, junto al recinto de «El Bosque».
En este cenobio de Santa María de Oía se desarrollaron tres estilos artísticos en su fase más pura y clásica: el cisterciense más austero, inspirado en los ideales de su fundador San Bernardo.
El renacentista, con http://estudiosgallegos.revistas.csic.es pervivencia de las estructuras góticas en soportes y cubiertas, pero combinado con el lenguaje herreriano en algunas portadas, soportes y elementos decorativos.
El barroco del siglo XVIII, vinculado a una corriente clasicista, que prescinde de los motivos ornamentales para valorar los elementos geométricos, la superposición de planos, las líneas molduradas, las comisas voladas y la combinación de vanos con muros lisos y la compartimentación de éstos con pilastras y molduras de imposta.
El resultado es un monumento grandioso que se realza y resplandece con la belleza de su paisaje y con la serenidad que también se respira en su entorno.
ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (AHN) (Madrid): Clero.
Pergaminos (Privilegios reales, bulas y escrituras de donación y foros.
Libros (110 libros, de los siglos XVI-XIX, la mayoría de rentas y administración del cenobio y un tumbo del siglo XVII). |
Se constata un cambio en el discurso médico oficial, muy favorable en un primer momento a una amplia utilización del vino como agente terapéutico, hasta que en el transcurso del siglo XX adopta un criterio mucho más cauto.
Los tradicionales «regímenes sanitarios» y los higienistas del siglo XIX encontraban virtudes positivas en el vino, en lo que concierne a la preservación de la salud.
Pero tomaban en consideración las diferentes clases de vinos para determinar cuales era los más adecuados en cada caso concreto, reparando en el «temperamento» del paciente, el sexo e incluso su actividad laboral.
La medicina popular ha empleado el vino como vehículo de sanación, enmarcando esta utilización en un sistema de creencias tradicionales.
llevar al monasterio beneficiándose de exenciones fiscales, como el pago de la sisa, que permitía que lo obtuviesen a muy buen precio.
Si consideramos que su extracción social era esencialmente hidalga, podemos razoablemente pensar que también la hidalguía participaba del criterio que expresa el clérigo en el documento que a continuación se cita.
Un visitador de la orden de San Benito dejó ordenado en un libro de visita del convento de san Paio, en 1650, algo que revela la amplitud que alcanzó la idea-fuerza del vino con propiedades salutíferas; de este modo, señalaba que para que: «se ayude al regalo y mayor salud de las Sras. religiosas encargamos al P. vicario compre el vino mejor que conviniere y al traerlo por los daños que se experimentan y engaños que hacen los que lo traen venga con ello»^.
Cuesta trabajo encontrar a alguien que se apartase entonces de este denominador común en el orden de las mentalidades: constituye un hábito de vida sano ingerir vino, pero con el requisito de hacerlo con la debida moderación.
Existía un paradigma de morigeración en el imaginario popular de ingesta de vino, cohonestada con el «buen sentido» del sistema de valores que inspira el refranero, tanto español, según nuestra propia constatación, como el francés, según han observado en Francia, François Loux y Philippe Richard: Sagesses du corps.
En consonancia con ello, un refrán recopilado en el siglo XVI recuerda: «Pan ha hartura, / y vino ha mesura»"^.
La prudente ingestión del vino era un paradigma firmemente inscrito en la mentalidad • popular, y era también por supuesto un firme criterio sustentado por las capas altas de la sociedad.
Ello estaba en plena coincidencia con la opinión de la ciencia médica.
Ya la preceptiva de la Escuela de Salerno, de honda influencia entre los médicos españoles, enfatizaba el ideal de mo-^ BURGO LÓPEZ, C: «El consumo alimenticio del clero regular femenino en el Antiguo Régimen: El ejemplo de San Payo de Antealtares», en Studia Histórica, Vol.V., 1987, p.
La santé et la Maladie dans les proverbes français, G.P. Maisonneuve et Larose, Paris, 1978.' ^ Recopilados por el Comendador Hernán Núñez (1555) y reproducidos por Juan Sorapán de Rieros: Medicina española contenida en Proverbios vulgares de nuestra lengua.
Cit. por Juan Cruz Cruz: Dietética medieval.
Este refrán existe también en gallego: «Pan, con hartura, / y vino, con mesura».
Cástrelos, Vigo, 1968, p. deración en la bebida: es necesario beber poco para disfrutar de salud cabal y perfecta: «Parum bibere ut recte vivas»^ Ahora bien, las dosis que se consideraban moderadas antaño, o incluso hace cuatro décadas, no son exactamente las mismas que hogaño.
En los años 60, un manual dedicado a las amas de casa urbanas^, señalaba que tomado en pequeñas cantidades resultaba beneficioso; y la razón que invocaba hacía hincapié en el hecho de que el vino proporcionaba un gran número de calorías al cuerpo.
Precisaba M^ del Pilar Comín, en su «Enciclopedia del Hogar Feliz», que cada gramo de alcohol suministraba 5,6 calorías al corpo, de manera que solo resultaba nocivo cuando se tomaba en una proporción superior a un gramo por cada kilogramo de peso.
Consiguientemente, una persona que pesase 65 kilogramos podía tomar diariamente, sin perjudicarse, uns 650 gramos de vino tinto corriente.
Estaba bien, pues, beber algo más de medio litro diario.
Vayamos con la tesis de la medicina oficial.
La Escuela de Salerno consideraba que el mejor vino engendra buenos humores^.
Los médicos tenían al vino por muy sana bebida, con tal de que se hiciese un uso moderado de ella.
El doctor Monlau, maestro de higienistas cuya obra ejerció una notable influencia llegando incluso a ser traducida la francés, lo consideraba de este modo^ pero con algunas cautelas y salvedades, a las que nos habremos de referir más adelante.
ítem más: el higienismo de las postrimerías del siglo diecinueve sostenía que de todas las bebidas alcohólicas fermentadas la más sana era el vino^.
El médico municipal del Ferrol y vocal de la «Junta Local de ^ ClX.-Parum Bibere ut Recte Vivas.
Cito por la edición de Pedro Felipe Monlau: Elementos de higiene privada ó arte de conservar la salud del individuo, Imprenta de Rivadeneyra, Madrid, 1870, p.
^ COMÍN, M.P.: Enciclopedia del Hogar Feliz, Editorial de Gassó Hermanos, Barcelona, 1962, p.
Cito por la edición de Pedro Felipe Monlau: op. cit., p.
^ MONLAU, P.F.: Elementos de Higiene privada ó arte de conservar la salud del individuo, op. cit., pp. 228-229. ^ SUROS, A.: Lecciones de higiene y economía doméstica, 1892 (Reed.
Plaza y Janes, Barcelona, 1998) Sanidad», Pastor Nieto, declaraba en un informe oficial fechado en 1894, que para el trabajador el vino era un «tónico reparador a la par que digestivo»^^.
La publicación especializada en cuestiones agrícolas.
Prácticas modernas», sintetizaba en 1908, los argumentos que tópicamente se solían esgrimir a la sazón, en tomo a esta cuestión: «El vino, lo consideran los médicos en su aspecto higiénico como una bebida de cualidades beneficiosas.
Su acción la refieren á los órganos de la digestión, al sistema nervioso, á su influencia en las grandes secreciones y á la nutrición.
Ingerido en cantidades moderadas, la ligera excitación nerviosa que provoca, sobre todo en el sistema nervioso central, es altamente beneficiosa, como igualmente su influencia en las grandes secreciones, por sus efectos diuréticos y sudoríflcos»^^ En una obra literaria publicada en 1888, se recogía la prescripción de un médico que recomendaba el vino como bebida saludable, pero con la consabida moderación en la dosis: «A quien flaquear se sienta, / Dice, el doctor don José: / De vino de buena pinta / Un vasito se consienta / Que muy buen amparo es»^^.
Claro que esta prescripción médica -recogida por el etnógrafo Pérez Ballesteros-debía practicarse con moderación para que no sucediese lo que señalaba la siguiente estrofa de esta poesía jocosa: «¡Es una broma Jacinta / Eso del amparo ¡doy fe! / Y ¡no habrá quien me desmienta! / Pues...ya bebí...más...de treinta / Y...no...puedo tenerme e pié»^^ Al viejo espíritu de comprensión y amical confratemización con los fieles del dios Baco sobrevino después una etapa de reserva, cuando no de hostilidad manifiesta, en la que la clase médica -influida seguramente por el puritanismo calvinista de la medicina anglosajona frunció el ceño para amonestar con conveniente gravedad a los bebedores que en su criterio de entonces, jugaban irresponsablemente con la salud exponiéndose a ^^ NIETO RODRIGUEZ, R: Memoria acerca de las condiciones higiénicas y estado sanitario de El Ferrol, Imprenta de El Departamento, El Ferrol, 1895, p.
18 contraer graves dolencias, cardíacas, hepáticas y algunas otras más.
Sin embargo, desde hace unos pocos años, parece haberse modificado un tanto este intransigente criterio.
Con un sentido más ponderado de la cuestión, la indulgencia médica llega hasta considerar casi recomendable tomar un vasito diario de vino tinto con la comida, para disipar el estrés y activar el sistema circulatorio, por ejemplo.
Se tenía por especialmente sano el vino elaborado en la bodega propia, con uvas suyas.
A. Vicenti, en sus «Perfiles gallegos», empleaba el adjetivo «saludable»^^para calificar al vino «de la casa» que se elaboraba, cumpliendo estos requisitos, en la comarca de A Ulla, en la que había dado en ir a parar.
Xosé Posada estima que el agricultor gallego no cultivaba ningún otro producto con tanto cariño como sus viñas.
El vino que elabora él mismo en su lagar y con sus propias uvas, tenía que ser el mejor del mundo.
Era un producto sin mediaciones, el espíritu de la casa de labranza, el jugo de la tierra en toda su pureza^^ ¿Cómo no habría de considerarlo sano?
Desde luego, los campesinos parece que se esforzaban más en hacer mejor vino, menos adulterado y, por tanto, más sano, cuando se destinaba al consumo doméstico.
Posada advirtió que los viñateros que elaboraban el vino fiíndamentalmente para ellos y sus familias lo «sacaban» mejor que cuando lo hacían sobre todo para vender^^ Y esto no es contradictorio, aunque a primera vista podría parecerlo, con el hecho de que en general los viticultores que vivían en mucha o buena parte de la venta de su vino, debieran reservar el mejor de la cosecha para el mercado, por ser el que más pingüe benefició permitía obtener, y quedarse con el más corriente para el consumo casero.
Ahora bien, en relación con el vino de la casa cabe hacer alguna matización.
El paisano consideraba que el vino era especialmente sano si se elaboraba con todo escrúpulo y sin añadirle «química».
Solían decir: «es ^"^ VICENTI, A.: A orillas del Ulla (Perfiles gallegos), en J. A. Duran: Aldeas, aldeanos y labriegos en la Galicia tradicional.
Instituto de Estudios Agrarios, Pesqueros y Alimentarios (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), Madrid, 1984, pp. 43-44.' ^ POSADA, X. natural de la uva, nosotros no le echamos nada»^^.
Es bien conocido un refrán que proclama que: «No hay mejor vino que el de la viña»^l Cierto es que los técnicos y connaisseurs en vinos sostienen que tal cosa es un mito, puesto que la fermentación y el proceso general de la vinificación es en sí mismo considerado un conjunto de reacciones físico-químicas, y que el problema no reside tanto en el recurso o no al arsenal de recursos de la química y procedimientos enológicos, que se tiene por indispensable, como en el acierto en las cantidades y la pericia en el manejo y gobierno de los procesos.
Pero la opinión popular ha venido siendo obstinadamente dispareja: idealiza lo «natural» y execra «lo que tiene química», y no digamos ya si tiene «mucha química».
Existe el orgullo de hacer un producto casero, natural y sano.
En la parroquia estradense de Couso, en la década de 1940, la gente se sentía muy satisfecha por hacer el vino «natural de todo», puesto que no le echaban metabisulfito ni ninguna otra cosa^^.
También un bodeguero, de Cela (Bueu), Celso Estévez, se jactaba de hacer un vino completamente natural.
Influía mucho en él el prestigio que tenía hacer el vino sin química y la dificultad práctica en que se encontraba para determinar las dosis correctas que convenía echarle de ese producto.
En el valle de Cela, donde se elaboran caldos de tradición artesanal y el vino que se comercializa, casi exclusivamente en la zona, se embotellaba sin etiqueta, el cosechero que le añadía bisulfito tenía buen cuidado de no decirlo, porque se solía considerar como algo impropio^^.
Pensaban que incurrían en una suerte de deshonestidad los que le «echaban el producto».
Equivalía casi, o sin casi, a hacer trampa.
También ciertas élites minoritarias, con ideología marcada por recia fibra casticista, cultivaban una suerte de mitificación casticista {«enxe- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es brista») que daba en enaltecer la pureza del «vino de la tierra» frente a la manipulación farmacológica.
En la pieza teatral «A Lagarada», Otero Pedrayo le hace decir a «una pipa de roble» (porque eso es capaz de hacer la magia literaria de este autor), con tono minusvaloratorio que: «En la actualidad el bisulfito impera por las bodegas»^^ de la comarca del Ribeiro.
Existían también discrepancias sobre lo que se debía entender como vino natural.
A comienzos del siglo XX estaba muy arraigada en el seno del pueblo la creencia en que los vinos corregidos, «es decir, los que no están exclusivamente preparados con uva»^^, resultaban perjudiciales para la salud.
Ahora bien, el director del Laboratorio Municipal de Ourense aducía que esto era una suposición errónea puesto que los vinos para su elaboración y crianza requerían alguna enmienda^^ Por otra parte, el vino de la casa era conocido y por lo tanto fiable.
No se puede decir otro tanto acerca del que se adquiría, que generalmente se comercializaba a granel.
Tradicionalmente la adulteración del vino traficado en España alcanzó cotas extremadamente elevadas, como se puede apreciar en la investigación realizada por Pan-Montojo^^, o en las respuestas al cuestionario de la «Crisis agrícola y pecuaria»^^ publicado en 1887.
Beber tales vinos constituía un riesgo serio para la salud.
Lo advertía en 1838 un informe da Sociedad Económica de Amigos del País, radicada en Santiago, que daba cuenta de las adulteraciones que se cometían con el vino del Ribeiro, y consideraba que tales manipulaciones resultaban nocivas para el consumidor.
Estaban tan geralizadas que la docta institución recomendaba a las persoas que quisieran preservar su salud recurrir al vino de cosecha propia^^ 21 OTERO PEDRAYO, R.: A Lagarada, Galaxia, Vigo, 1998, p.
72 El médico Monlau hacía la siguiente observación al promediar el siglo XIX: «El vino puro y natural es, puede decirse, un artículo raro: ¡tanta es, y tan generalizada está, la codicia de los especuladores para falsificarlo»^^.
En la literatura vemos reflejada la estela de este problema.
Un hidalgo perfilado literariamente por Otero Pedrayo, de precaria salud, abandonó su residencia en la costa «por no sentar bien a mi pobre cuerpo el vino de los maragatos»^^ Se resolvió a trasladarse así a una parroquia del Ribeiro, donde podía tomar con todas las garantías el que allí se producía, ya que el que se comercializaba no le inspiraba confianza.
Se tenía por tan saludable al vino casero que ni siquiera se le consideraba virtualmente capaz de provocar «borrascas»; es decir, esas leves contrariedades para el cuerpo que representan las borracheras.
Todavía recientemente el psiquiatra Emilio Gonzalez se hizo eco de la costumbre de los paisanos de considerar que su vino, el que ellos hacían, non podía sentar mal: «Es de casa, no hace daño», acostumbraban a decir algunos de sus pacientes.
Ni siquiera se admitía que puediese provocar el daño de menor porte, si no se auto-infligía con mucha frecuencia, de causar el extravío transitorio de la razón.
En efecto, se pensaba que: «Nadie se emborracha con el vino de su casa»^^, como tajantemente negaba un proverbio popular.
Verdad es que esos vinos solían tener pocos grados, pero no lo es menos -y en ello no se solía reparar-que a base de porfiar e insistir en el trago...
No solo acontecía en España que el vino fuese una bebida frecuentemente más saludable que el agua.
O que cuando menos se la tuviese por tal.
A mediados del siglo XIX, en Francia, el vino aparecía como un complemento sano, en la medida en que venía a reforzar un régimen alimenticio deficiente y también porque reemplazaba al agua polucionada que la mayoría de la gente estaba obligada a beber^^.
Constituye un hecho esca- sámente difundido que existía una contaminación importante que afectaba a las aguas potables ya antes de la era industrial.
Y no digamos ya al adentramos en ella.
El vino parecía no ser tan peligroso como el agua.
En España, una geografía médica, un poco anterior a 1917, señalaba un aspecto que se puede generalizar a buena parte del conjunto de las aglomeraciones rurales del país: «los muladares y estercoleros, se establecen en las inmediaciones del poblado»^^ En algunas granjas incluso se acumulaban tales inmundicias a la vera de las casas que ocasionaban infiltraciones que afectaban a los pozos de agua.
Además no se cuidaban las aguas potables para evitar contaminaciones «y en los tiempos lluviosos hácese imposible su uso»^^.
La situación de las fuentes públicas distaba de ser satisfactoria en términos generales.
Una forma de contaminación que les afectaba en las ciudades y villas era la que se producía como consecuencia del lavado de muebles y ropa en ellas (incluida la de los enfermos contagiosos).
Ordenanzas y bandos de Policía Urbana^^ tuvieron que reiterar la prohibición de esta practica como también la de arrojar en las fuentes el polvo de las viviendas.
Aparecen reverberaciones de estos fenómenos en diversas manifestaciones de la cultura popular.
Un cantar del ayuntamiento de Trabada, todavía vivo en las últimas décadas, aportado por un informante que lo recordaba/?ar coeur, expresaba lo siguiente: «Agua pura de la fiíente madre de ranas y sapos, donde vos lavais los trapos ¿queréis que la beba yo? -No.
Vino puro y a menudo de ese que beben los reyes, el auga para los bueyes que tienen el cuello duro»^"^.
También una copla de la comarca de la Limia Baixa, anotada con anterioridad a 1932, proclamaba lo siguiente: «Dadme vino, dadme vino, que agua no puedo beber; cayó un bicho en la fuente, tengo miedo de morir»^^ En la prensa y en la literatura también se encuentran ecos referidos a esta cuestión.
El autor del artículo publicado en un periódico de 1876 (probablemente Lamas Carvajal), comentaba refiriéndose a la ciudad de Ourense, que en cierta ocasión quiso tomar un neto de vino, pero su cuba estaba vacía, «y tuve que beber agua, de la fuente de la Plaza do Ferro, que a fe mía viene muy sucia»^^.
Marcial Valladares en su obra: «Maxina o la hija espúrea» («Maxina ou afilia espúrea») presenta dos mujeres de viso en la romería del Pico Sacro, que se celebraba el 27 de maio de 1866.
Se encuentran con dos peregrinos que les piden prestado un vaso para beber en la fuente que allí había.
Una de ellas les advierte que: «-Quizá que haga daño el agua (...)
Vino será mejor y hay también aquí».
Y en razón partida de higiene y cortesía, la dama les ofrece gentilmente vino: «¿Quiere el señor probarle?
¿Quieren probarle entrambos?»^^ Mencionaremos dos testimonios más que abundan en la extendida consideración del vino como bebida más higiénica que el agua, conforme lo expresa un proverbio, del que hay noticia de que ha sido recopilado en el siglo XIX: «Vino sine aqua, corpore triaca; aqua sine vino, corpore venino»^^ En latín macarrónico el refrán parece dar a entender que el vino puro es un gran remedio.
En cambio el agua sin sanear con vino, es un veneno.
Monlau lo da por atinado.
Por lo demás, fuere pretexto para El primero de los testimonios proviene del relato del Proto-Médico encargado de investigar una epidemia de fiebre tifoidea que se declaró en la ciudad de Vigo y sus aledaños, en el año 1793.
Su informe revela que imposibilitada la gente del sólito recurso del vino, calificado como «digestivo antipútrido» que obraría como barrera frente a las infestaciones, hubo de recurrir al agua contaminada.
En efecto, en la época anterior a la proclamación de la epidemia le faltó a los habitantes de la localidad: «(...) el digestivo antipútrido, por lo que usaron más de sus aguas impregnadas de la expresada podredumbre»"^^.
El segundo hecho se sitúa hacia el ecuador del siglo XX.
En efecto, hacia el año 1950 estaban prohibidas por el reglamento del Seminario de Santiago de Compostela las bebidas alcohólicas en las comidas.
Los seminaristas -muchos de ellos de proveniencia campesina y habituados a servirse de la bebida fermentada-reclamaban sin éxito que se sirviese vino a la hora de comer y de cenar.
Pero un buen día vieron el cielo abierto.
La oportunidad vino dada con ocasión de una indigestión padecida por un seminarista, cuando el médico que efectuó el reconocimiento, el doctor Davina -según le parece recordar al informante que fue testigo del suceso-observó que la indisposición había sido provocada por beber agua en vez de vino.
A la vista de lo cual, el rector del seminario, que se apellidaba Capón, decidió que en adelante se sirviese vino en la hora de la comida, al parecer blanco, con excepción de los viernes de Cuaresma'^^ Llegados a este punto es, pues, de saber que la ciencia médica -en concertado compás con el criterio popular, en muchos casos-tomaba en consideración cierto número de factores para conceptualizar como saludable el vino, además de los ya referidos atinentes a la indispensable cualidad de su pureza y a la inexorable parquedad en su ingesta.
^^ FELIPE MONLAU, P.: «La higiene en los refranes castellanos», op. cit., p.
676. ^^ MEIJIDE PARDO, A.: «Noticia de un brote epidémico ocurrido en la comarca viguesa en 1793», Medicina Galaica, n°.
"^^ Entrevista realizada por Xavier Castro a Xosé Ramón Barreiro Fernández, catedrático de Historia Contemporánea y en la actualidad presidente de la Real Academia Galega.
Complementariamente a lo ya apuntado sobre la requerida depuración inmaculada se tenía por conveniente que, como precisaba el higienista Monlau, «Toda mezcla de vinos es, por regla general, anti-higiénica».
La única combinación que no le merecía apenas reparos era la de los vinos muy alcohólicos con los flacos o ligeros"^^.
Tampoco veían mal los higienistas la amalgama de vino y agua; incluso lo tenían por más higiénico.
A mi entender, no era este un criterio compartido por los aficionados al vino ni por la opinión popular en general.
Pero los médicos del siglo XIX parecían tenerlo muy claro; Monlau señalaba que: «El vino puro apaga mal la sed, ó la apaga por poco tiempo; pero mezclado con mucho agua la apaga bien, y es á la par un buen disolvente de los alimentos»'^^ Por cierto, que la Escuela de Salerno consideraba que el vino aguado era necesario dejar que se mezclara bien, porque bebido demasiado pronto, podía engendrar la lepra^"^.
Por lo demás, para que el vino se considerase sano debería cumplir ciertos resquisitos intrínsecos y poseer determinadas cualidades organolépticas.
En primer lugar se apreciaba su claridad y limpieza, cuestión obviamente muy relacionada con la preocupación por la pureza del mosto.
1470), preconizaba que el vino, «en su calidad, sea claro y delicado»'^^ Atendiendo a la densidad y transparencia del vino, Monlau pensaba que los mostos claros y limpios eran preferibles a los turbios o espesos, por considerar que contienen en general muchas impurezas y son de digestión laboriosa"^^.
Tropezaba esta visión con la extendida creencia po- El color era otro aspecto relevante.
En efecto, la Escuela de Salerno, que comenzó a darse a conocer a partir del siglo X, consideraba que el vino blanco es suave y nutritivo"^^.
En lo concerniente al vino tinto (vinum rubeum), sostenía que bebido con algún exceso, constriñe el vientre y pone la voz ronca'^l Y aún discernía el vino entre el vinum rubens, rojo, y el niger, o negro.
Del vino niger decía que embriagaba con más rapidez"^^, provoca estreñimiento de vientre, irrita y daña las entrañas^^.
Y además, «empereza» el cuerpo^ ^ lo que viene a significar que le produce un efecto de torpor.
En la centuria decimonónica se pensaba que el vino tinto era menos digerible que el blanco.
Así, el doctor Monlau, consideraba en el siglo XIX que los vinos blancos y claretes resultaban por lo general más digeribles que los tintos^^.
Y su acción resultaba además más excitante, en el sentido de que contribuían además a activar la digestión de los alimentos.
Esto se debería a que al tener los vinos blancos mayor graduación alcohólica excitarían, término que parece ser empleado en el sentido de activarían, más fácilmente la función digestiva del estómago.
De este modo, según Monlau, los vinos amarillos o pajizos, y secos, se empleaban por esta cualidad excitante, como condimentos «para solicitar la acción del estómago»^^ Y sin dejarse llevar por mentalidad chauvinista alguna, anota, que los menos excitantes de todos son los del Vemos repetido este argumento en un tratado popular de medicina de la década de 1930, redactado por un cuerpo de reputados médicos e higienistas, bajo la dirección del doctor Saimbraum, señalaba que el vino blanco era más excitante que el tinto por tener mayor riqueza alcohólica^^ Pero la acción excitante de los vinos blancos no convenía a todas las personas.
Una profesora de la Escuela de Magisterio de Pontevedra, se hacía eco en 1929, de la consideración de los vinos blancos, más abundantes por lo común que los tintos, en tartrato, ácido de potasio y calcio, como perjudiciales para los dispépticos^^, es decir para las personas que padecían la enfermedad crónica caracterizada por la digestión laboriosa e imperfecta.
A los vinos tintos y blancos se les atribuían asimismo otras cualidades diferenciales en lo que a la salud se refiere.
El tratado del doctor Saimbraum, señalaba que los vinos tintos predisponen al estreñimiento, en tanto que los blancos, más ácidos, «provocan más bien la diarrea»^^ En lo que concierne a los vinos tintos, era el tanino el agente que comunicaba a los vino su estipticidad y aspereza, actuando -se decía-como una potencia astringente^^ En la cualidad del sabor no se insistía tanto.
Quizá porque la Escuela de Salerno no concedía importancia al sabor a la hora de apreciar un potu fermentado, a no ser que entendamos como tal el requisito de «frígida».
Mayor énfasis se ponía en el requisito de la edad de vino.
La Escuela de Salerno consideraba que el vino nuevo da mayor calor al pecho, es diurético y se sube pronto a la cabeza^^ Monlau sostenía que la distinta edad del vino ejercía de distinta manera sobre la salud.
El vino nuevo le parecía ingrato al paladar, de digestión penosa, «y causa acedías e irritaciones gastro-intestinales».
En su opinión, «El vino higiénicamente potable debe tener por lo menos un año»^^.
Precisando más esto, señalaba que: De un modo general, «Los vinos de uno o dos años, claros, ligeros y poco alcohólicos, son los verdaderos vinos usuales, ó los que deber ser preferidos para el uso habitual, pero siempre mesurado»^^ Particularmente nocivos y detestables parecían a los médicos y a las autoridades municipales (encargadas de la supervisión y control de los vinos en el ámbito territorial del ayuntamiento) los vinos verdes o inmaduros.
El representante más cualificado del higienismo español señalaba que: «Los vinos hechos con uvas inmaturas (vinos verdes) son ásperos, acerbos, carecen de perfiíme, y son tan malsanos como los vinos nuevos o recién preparados»^"^.
Daba también Monlau una receta para mejorarlos: «La aspereza del vino puede obviarse dejando evaporar el zumo de la uva, si es demaisado acuoso, y echando en él un poco de azúcar en bruto para reemplazar la materia sacarina que falta»^^ Monlau y los restantes higienistas tenían por saludables a los vinos añejos, siempre que estuviesen bien elaborados.
Sostenía, en efecto, este autor que los vinos añejos o bien rancios, eran más claros, «más sápidos y más digeribles, más perfumados, y por todo estilo superiores á los nuevos»^^.
Aunque se encarecía suma moderación en su uso.
Tenían también otra ventaja: la embriaguez ocasionada por la ingesta excesiva de vinos añejos no va tan frecuentemente acompañada de indigestión, como sucede con la producían los nuevos^^ Importaba mucho también el nivel de acidez que tuviesen.
En efecto, los vinos ácidos eran criticados por los higienistas, por entender que esta clase de vinos, <maturalmente ácidos o agrillos», como el chacolí y otros, son picantes y «muchas veces» producen cólicos, particularmente a las personas que no están acostumbradas a su uso.
Entendía Monlau que la Autoridad debía prohibir severamente la expedición de los vinos acedados^l El higienista Juan Giné y Partagás, en su obra «Curso elemental de higiene privada y pública», (publicada en 1871) indicaba que el ácido acético puede neutralizar los álcalis del tubo digestivo que son indispensables para la elaboración de los elementos: de ahí que los vinos ácidos fuesen perniciosos, puesto que causaban irritaciones gastro-intestinales y dispépsias^^.
No se desatendía tampoco la cuestión del nivel de azúcar, según el cual se agrupaban los vinos en dulces o secos.
El «Regimen Sanitatis», de la Escuela napolitana de Salemo^^, que recogió la tradición anterior de la medicina y tuvo una perdurable inflencia posterior, señala que «Los mostos dulces y suaves mueven la orina, inflan y sueltan el vientre», en tanto que los secos y austeros suprimen la orina, provocan flato, y además obstruyen el hígado y engendran concreciones y cálculos^^ En opinión de un médico en 1839, Ignacio Pusalgas, autor de «Compendió de higiene», los vinos dulces de España (como también los de este tipo de Francia, Italia, Grecia, Hungría, etc.) cuando estaban «bien fermentados y nada sofisticados» convenían mucho a los convalecientes y personas de débil constitución.
Debían tomarse en parca dosis y de esta guisa «son muy buenos como medio medicatriz»^^.
Este criterio parece haber sido revisado después.
Por de pronto Monlau ofrece una visión más ponderada.
Señala, en efecto, Monlau que «los vinos dulces contienen un principio nutritivo que no se halla en los vinos secos; se detienen más que éstos en el estómago; no estimulan tanto esta viscera; empalagan en cierto modo, y empachan ó quitan el apetito.
Los vinos dulces no convienen á los estómagos que digieren con lentitud.
Como encierran partes todavía fermentescibles, pueden causar acedías.
La embriaguez que provocan va acompañada de indigestiones».
Destacan en este apartado los moscateles y malvasías^^ Grecia, Italia y España son los países donde se cosechan los principales vinos dulces.
Abundando más en ello, Monlau sostenía que la glucosa obra como un alimento respiratorio, y necesita, para ser digerido, gastar una parte de las fiíerzas del estómago é intestinos.
Por esta razón los vinos dulces suelen ser pesados e indigestóse"^.
Añade que los «vinos cocidos» se hallan con muy corta diferencia en el mismo caso que los dulces.
En lo atinente a la graduación alcohólica, el médico Amaldo de Vilanova recomendaba que se prefiriese el vino más «flojo» posible, «que menos puede sufrir mezcla de agua»^^ Este era el criterio general de la medicina en relación con los vinos ordinarios (dejando a un lado los denominados «mendicamentosos», de Málaga, hechos con quinina, etc.): la preferencia por los vinos ligeros y de poca graduación alcohólica.
La fragancia del vino, su aroma, se consideraba un índice revelador del nivel de excelencia de un vino.
Según la Escuela de Salerno la «fragran- El frescor era un requisito sine que non para que un vino fuera conceptuado como bueno y por tanto saludable.
Es conveniente recordar que, conforme al criterio de la Escuela de Salemo, para que un vino fuese considerado plausible debería cumplir cinco requisitos, que comienzan por F: «Fortia, Formosa, Fragrantia, Frígida, Frisca»^^.
Es decir: Fuerte, Fermoso, Fragante, Fresco y Frisco (prisco o añejo).
Pues bien, el «regimine sanitatis» de la Scholae Salernitanae consideraba que el vino rancio era perjudicial, por cuanto «reseca y quema», y además fomenta la bilis y ocasiona estreñimiento.
Pero apuntaba una posible solución para remediar este problema: añadiéndole una dosis moderada de auga se convertía en saludable^^.
El higienismo decimonónico consideraba relevante la temperatura del vino por sus efectos sobre la salud: el vino caliente, bien solo, bien con azúcar, y más o menos cargado de sustancias aromáticas, resultaba: «más excitante y peligroso que el vino á la temperatura natural»^^ Señalaba Monlau que en los países septentrionales estaba mucho más generalizado que en España el uso del vino caliente, a veces con azúcar y en ocasiones también con especias^^.
Habría que matizar que en España también se Era un remedio popular del que se solía echar mano en el invierno.
Por lo tanto, la mentalidad popular no tenía la misma prevención que la que mostraba el eminente higienista.
La preocupación por la salubridad del vino se hacía extensiva también al caso de que el vino pudiese estar provisto de gas carbónico.
Los vinos espumosos, como el champagne {Champaña), le parecían a Monlau muy estimulantes, propiedad en mucha parte debida, según su parecer, a la acción del gas carbónico^^ Parece inferirse que la estimulación se refiere a la digestión, lo que el higienista suele contemplar positivamente.
Por su parte, Juan Giné y Partagás sostenía un criterio coincidente: el gas carbónico eestimula la mucosa del estómago y activa la digestión.
Añade además, que dicho elemento pasa a la sangre, aumentando su fluidez, e incita poderosamente los centros nerviosos.
Pero no dejaba de advertir que su uso continuado podía ocasionar temblor^"^.
Por otra parte, médicos e higienistas consignaban un repertorio de factores y circunstancias que influían en la condición saludable del vino, pero que no dependían de sus cualidades inherentes.
Jugaba un papel la estación del año, según fuese invierno o verano.
El médico catalán Amaldo de Vilanova recomendaba a comienzos del siglo XIV que el vino que habría de tomarse en el verano debería ser blanco o clarete y en el invierno «tinto o bermejo»^^ Parecía fundamental la hora del día en que se tomara el vino y en especial si se hacía en ayunas o bien como acompañamiento de algún alimento.
La medicina del siglo XIX sostenía que los efectos del vino sobre la salud no eran iguales si se ingería a unas horas u otras.
El vino tomado en ayunas parecía a los higienistas infinitamente más peligroso y perjudicial ^^ FELIPE MONLAU, R: Elementos de Higiene privada ó arte de conservar la salud del individuo, op. cit., p.
^^ GINÉ Y PARTAGÁS, J.: Curso elemental de higiene privada y pública, Tomo Primero, Higiene Privada, T éd., Barcelona, Imprenta de Narciso Ramirez y Compañia, Barcelona, 1871, pp. 221 que bebido a las horas de comer^^.
Sostenía, en efecto, Monlau que con las comidas y, siempre en dosis moderadas, las bebidas fermentadas resultan positivas para el organismo, pues excitan el estómago, aumentando sus secreciones y activando en él la circulación.
En síntesis: «ayudan y aceleran la digestión»^^ En cambio, fuera de las horas de comer, al estar el estómago desocupado, producen un efecto todavía más estimulante, de todo punto inútil, y por lo mismo «altamente perjudicial».
En este mismo sentido, un estudio de Gustavo Garrido recoge la creencia popular en la conveniencia de evitar la ingesta de vino con el estómago vacío^^.
Se constata también en la practica tradicional del consumo del vino por parte de la gente del pueblo que cuando se tomaba fuera de las comidas, se procuraba hacer lo posible para acompañarlo bien fuera con un trozo de pan o bien con alguna otra cosa dt picar (lo que se denomina un pincho o tapa).
La Medicina tomaba también en consideración las características e idiosincrasia del bebedor para juzgar qué tipo de vino y en que dosis resultaría aconsejable para su salud.
Para ello tenía muy en cuenta el temperamento de la persona.
La fisiología medieval estimaba que el cuerpo contenía cuatro fluidos o humores que determinaban el temperamento de cada hombre, según su relativo predominio.
Reparaba además en que los órganos que segregaban tales humores se hallaban sometidos al influjo de los planetas, motivo por el cual el carácter del hombre estaba escrito en sus astros^^.
Esta visión persistió en las centurias posteriores.
Así, en el siglo XVII se contemplaban cuatro temperamentos humanos, cuatro «humores» que se alojan en el cuerpo del hombre^^: la flema (o pituita), la sangre, la bilis (cólera) y la melancolía (bilis negra) que hallaban su precisa correspon- dencia en los cuatro elementos constitutivos del universo, a tenor de la tradición griega: el agua, el aire, el fuego y la tierra.
De este modo, la preponderancia de uno u otro «humor» determinaba un temperamento flemático, sanguíneo, colérico o melancólico.
Pues bien, en opinión de Flandrin^^ esta cuádruple división de los temperamentos humanos había que ponerla en correlación con las cuatro grandes categorías de vinos: blancos, negros, tintos y claretes, que se diferenciaban no solo por su color sino también por su naturaleza física y sus diferentes propiedades medicinales^^, oponiéndose el blanco y el negro por todos los conceptos^^ En efecto, el vino blanco, pese a su mayor graduación alcohólica, se conceptuaba como de tenue sustancia y «poco caluroso»^^.
En tanto que elemento «ligero» representaba el aire.
En la medida en que es inmaterial, el vino blanco consigue disolver los humores crasos que embarrassent el organismo y posee una virtud «aperitiva», en el sentido etimológico latino de «aperire», abrir una via, y acelera la digestión y las excreciones.
El alcohol, que se denomina «espíritu del vino», lo posee en mayor medida el blanco; esto es lo que hace que el blanco se suba a la cabeza, enturbie la vista y «réjouit les esprits».
Como contraposición, el vino negro sería la tierra^^ Colmado de materia cenagosa, el vino negro, confiere pesantez a la persona, causa obstrucciones y deposita materias inasimilables que entorpecen la digestión.
Ahora bien, la correspondencia era de naturaleza compleja puesto que influía diversa suerte de factores y contingencias experienciales que aparecían entreverados.
En la versión ofrecida por el paradigma de la medicina del siglo XIX, se mencionaban tres «temperamentos» primordiales, apellidados a veces de manera más positivista como «tejidos»^^: el vascular, el nervioso y el muscular.
Pero como quiera que el sistema vascular se subdividía en sanguíneo y linfático, resultaban en último análisis cuatro temperamentos simples: sanguíneo, linfático, nervioso y muscular.
Ahora bien, la teoría se completaba con el concepto de temperamento parcial, que proviene del predominio de alguno de los mencionados tejidos cardinales en algún órgano visceral de primera importancia, o en alguna determinada región del cuerpo.
Y también se complicaba habida cuenta de que se consideraba raro que fuese uno solo el sistema predominante, por lo que el temperamento simple pocas veces se daba.
Por lo regular preponderaban en un mismo individuo dos o más sistemas sobre los demás, dando lugar a un temperamento mixto^^ Otros médicos tendían a emplear un enfoque más simplificado.
En la obra de Antonio Surós, «Lecciones de higiene y economía doméstica»^^, cuya parte higiénica fue revisada por «distinguidos médicos» y logró la aprobación oficial del gobierno como texto para las escuelas en 1880, y recibió a la postre un premio pedagógico, se aceptaba la teoría de los tres sistemas nerviosos: nevioso, sanguíneo y linfático.
Según la cual, el temperamento de una persona depende del predominio de uno de ellos: en el nervioso prevalece la irritabilidad de los nervios; en el sanguíneo, impera el humor de la sangre, en tanto que en el linfático es hegemónica la linfa y las materias grasas.
Teniendo presente esta división, convenía administrar a cada cual un régimen dietético particular y unas bebidas diferentes.
Esta triple partición simplificada la encontramos también en un manual de divulgación higiénica, del año 1909^^, de la autoría de dos maestros pertenecientes a la escuela pública de Barcelona, Juan Ruíz y M^ de los Angeles Muncunill: Breves nociones de higiene y fisiología humana.
Vayamos con las recomendaciones alcohólicas apropiadas para cada uno de estos «tipos» humanos.
^^ GESÍÉ Y PARTAGÁS, J.: Curso elemental de higiene privada y pública, op. cit., pp. 299-300.
^^ GrNÉ Y PARTAGÁS, J.: Curso elemental de higiene privada y pública, op. cit., p.
^^ SUROS, A.: Lecciones de higiene y economía doméstica, op. cit., p.
38 y nota 1. ^^ RUÍZ, J.; MUNCUNILL, M.A.: Breves nociones de higiene y fisiología humana, Ruíz y Felíu, 3^ ed. Barcelona, 1909, p.
El médico catalán Amaldo de Vilanova apuntaba a comienzos del siglo XIV que: «Para los cuerpos templados sanguíneos y coléricos, mejor les es beber el vino débil de su naturaleza, echando en él un poco de agua, que vino fuerte con mucha»^^^.
A comienzos del siglo XVII, Le Thrésor de santé^^^ sostenía que los vinos blancos, por aportar escaso calor y nutrimiento, resultaban saludables para las personas sanguíneas, al desobstaculizar sus canales sanguíneos obstruidos por la bilis, y coléricas o por demás ardientes {chauds) puesto que esta clase de vino no engendraba mucha sangre^^^.
Y además, estos «temperamentos» deberían abstenerse de tomar vinos rojos o negros limitándose todo lo más a catar algún caldo de suave tintura aleonada (fauve) o rojiza (rougeâtre)^^^ El doctor Monlau, se refiere a esta cuestión pero combinándola con otros factores complementarios: la edad, la actividad y la estación del año.
Sostenía que el vino, y las restantes bebidas alcohólicas fermentadas, pueden ser útiles en parca dosis, de igual modo que lo son los condimentos estimulantes, para los linfáticos, los de estómago perezoso, los viejos, los que ejercitan mucho sus fiíerzas físicas, en tiempo de invierno o por el contrario en época de calores muy extraordinarios y enervantes, o bien cuando se han ingerido alimentos muy refractarios a la acción gástrica, etc. En cambio, resutarán muy perjudiciales para los biliosos y sanguíneos, como también para los jóvenes de estómago robusto, o a quienes lleven una vida sedentaria, o en la primavera, etc^^"^.
Sostenía además que a las personas nerviosas convenía mejor el vino tinto en razón de resultar menos excitante que el blanco ^^^ En opinión del higienista Giné y Partagás, difundida en la segunda parte del siglo XIX, los temperamentos «sanguíneos» debían servirse de las bebidas alcohólicas con suma moderación^^^.
En cambio, a los «linfáticos» las bebidas alcohólicas y las amargas les convenían para activar el lánguido movimiento de la sangre.
Los «nerviosos» podían favorecer su digestión recurriendo al vino puro en corta cantidad.
Por lo que hace al temperamento «muscular» o «atlético» se recomendaba el agua y las bebidas acídulas para templar el vigor excedente de sus cames.
Por lo demás, reparaban también los médicos en la edad del bebedor, el sexo e incluso su actividad laboral: si esta era de índole manual y requería un esfuerzo físico importante o bien se trataba de una actividad sedentaria. ^ Flandrin ha apuntado que antaño era muy común en Francia atribuir la grossièreté a los vinos tintos (y negros) y la délicatesse a, los blancos y claretes ^^^.
Esta conceptualización tenía desde luego implicaciones médicas pero se hacían extensivas además al terreno de las opiniones gastronómicas y de las consideraciones referidas al estatus social.
Se reputaban los vinos blancos como refinados y delicados.
Así, Olivier de Serres, los calificaba en su Théâtre d'agriculture^^^ como «délicats et savoureux», «excellents», «exquis», y «précieux».
Pues bien, en el siglo XVII, en Francia, los vinos delicados eran conceptuados como idóneos para aquellos que vivían delicadamente.
Le Thrésor de santé sostenía que los vinos blancos y claretes resultaban adecuados «par les gens de repos»^^^.
Esta sensibilidad parece resultar cercana a la de Alvaro Cunqueiro, quien confesaba su particular devoción por la Treixadura a la que atribuía determinadas virtualidades intelectuales y espirituales: «Yo gusto de los blancos que llevan más de una mitad.de treixadura: son los vinos para aperitivo de estudiosos, del Padre Feijóo o del maestro Otero Pedrayo, y al caer la tarde, preparan el alma para la contemplación de las brillantes estrellas»^^^.
No parece que fuese infrecuente en España que las personas dedicadas a los menesteres intelectuales tuviesen debilidad por el vino blanco de baja graduación.
Un ejemplo lo constituye Santiago Ramón y Cajal, el premio Nobel español, quien ya de anciano pero activo intelectualmente todavía, se inclinaba por los caldos blancos: «En cuanto al vino, bebo medio vaso pequeño de un vinillo blanco, imitación del Sauternes y casi exento de alcohol»^^^
EL VINO COMO AGENTE TERAPÉUTICO BAJO EL PRIS-MA DE LA MEDICINA OFICIAL
Atribuir al vino propiedades no solo salutíferas sino además terapéuticas, parece formar parte del paradigma cultural occidental ya desde los tiempos bíblicos, en la medida en que en la simbología tradicional el vino y la uva representan la sangre de Cristo.
Marino Ferro reproduce un expresivo ensalmo en el que se citan las siguientes y clarificadoras palabras de Jesucristo: «Toma mi pan para que comas mi sangre para que bebas; con esto, hermano mío ya te puedes hallar bueno»^^^.
Carson I. A. Ritchie nos recuerda en su libro «Comiday civilización»^^^ la figura del buen samaritano que curó las heridas de un maltrecho viajero con vino y aceite, del mismo modo que siguen haciendo hoy en día los ^' « CUNQUEIRO, A.: A cocina galega.
158 Eran, por consiguiente, abundantes las referencias que se podían tomar de las Sagradas Escrituras para que quedara bien afincada y fiíndamentada esta teoría.
Basándose en ellas, en los tiempos medievales primordialmente, pero también en épocas más próximas, se le atribuyó al vino propiedades medicinales.
Para el período medieval y los dos siglos posteriores contamos con un haz de trabajos entre los que cabe destacar el estudio de Juan Cruz Cruz^^"^, que puede servir como conveniente libro de bitácora para la navegación por las procelosas aguas, surcadas por diferentes corrientes, de la dietética y terapética de la época.
Estos estudios ponen en evidencia que los diversos Regimina sanitatis editados en el medievo y el Renacimiento, de tradición hipocrática o galénicas, contemplan un mismo enfoque terapéutico del vino.
Y así ha venido sucediendo después.
En efecto, la medicina oficial, no solo la popular, consideró antaño el vino como un recurso terapéutico.
Tomemos un ejemplo, aportado por Delfín García Guerra, que puede expresar el criterio sostenido por la clase médica del Antiguo Régimen: en el capítulo de gastos del Hospital compostelano, al promediar el siglo dieciocho, sobresalía «el vino que se consume anualmente en las raziones de enfermos y Ministros, curación de unos y otros», que rondaba los 20.000 reales de vellón anuales, superando netamente los apartados de cereales e incluso el de la came^^^.
Esta dosis de alcohol (sumada a la de aguardiente, y tal vez un poco de anís) representaba 109,30 calorías, que suponían el 4,67% de las calorías totales^^^.
Por lo demás, la utilización de vino en los hospitales europeos parece haber sido una practica habitual, como lo pone de manifiesto Andrés Laguna haciendo referencia a los siglos XVI y posteriores^^^.'''
^^^ Estimaciones realizadas por Antonio Eiras Roel y Enríquez Morales; cit. por Delfín García Guerra, op. cit., pp. 174-175.
^^^ Así sucedía, por ejemplo en Italia, donde a veces para economizar lo mezclaban con auga.
Andrés Laguna: Viaje de Turquía, cit. por Delfín García Guerra: op. cit., pp. 173 y 232.
Escogeremos un testimonio producido en la ciudad de Pontevedra, en la década de 1920, que nos muestra que en la dieta de los enfermos se solían incluir «vinos muy puros y de poca graduación»^^I Conviene corroborar las prescripciones teóricas del protomedicato con la praxis, es decir, el protocolo habitual de los médicos corrientes.
Es posible verificar que no eran únicamente los tratados de higiene, terapéutica, medicina clínica y bromatología.
Los médicos de a pie administraban la dulce medicina no pocas veces con criterio liberal.
Son abundantes los testimonios referidos a médicos que recetaban a los enfermos una cierta ingesta vínica.
Por lo demás, la publicación «O Tio Marcos d 'a Pórtela» refería unha anécdota que merece la pena reproducir: en la ciudad de A Coruña un grupo de personas se encontraron con un paisano, en 1837, y como lo hallaron cansado y con el semblante demudado, pensaron que tal vez hubiese caminado mucho y que por eso llegaba sudando -en realidad si situación se debía a una pequeña estafa que había padecido-; en base a tal suposición, con vistas a que se recobrase, le hicieron una recomendación que dice mucho acerca de lo que solían recetar los doctores: «Tome, tome, buen hombre / tome, tome, eche un trago /que este le es de aquella clase / que le llaman del Condado, /ya cualquiera que enferme / mandan los médicos dárselo»^^^.
Señalaremos a continuación algunas de las propiedades terapéuticas que se le atribuían al vino.
Antonio Surós señalaba en sus «Lecciones de higiene y economía doméstica», publicadas en 1892, que el vino: «En pequeñas dosis favorece la digestión y estimula el apetito, y por esta razón se preceptúa á las personas débiles de estómago y degestión tardía, y á los ancianos»^^^.
Pasado el equinoccio del siglo XIX, el higienista Felipe Monlau, aunque se mostraba cauto con respecto a las bebidas excitantes y fementadas, no dejaba de reconocer que podían servir para «remediar la languidez del estómago»^^^ ^' ^ SAZ Y ALVAREZ, F.R.: Apuntes de economía doméstica para uso de las Escuelas Normales, op. cit.,p.
234 Como ya hemos tenido ocasión de mostrar, Monlau admitía el benéfico efecto digestivo que se le suponía al vino^^^.
Por lo demás, el «Tratado popular de medicina», del Doctor Saimbraum (1935) indicaba que el vino mezclado con otros elementos resultaba recomendable para la «lavativa alimenticia» intestinaP^^ También se valoraban los efectos diuréticos de algunas clases de vinos o bien astringentes, de otras especies, señaladamente aquellas provistas de notable provisión de tanino.
Ya hemos mencionado la extendida creencia en las propiedades antipútridas o antisépticas del vino en el siglo XIX.
También los tratados de terapéutica le atribuían al vino propiedades antisépticas.
Una profesora de la Escuela de Magisterio de Pontevedra, reflejaba la extendida opinión, en el año 1929, de que el vino poseía una acción preventiva o curativa en presencia de procesos infecciosos; aunque en verdad tenía para sí que no era tan grande como se solía considerar -matizaba con escrúpulo-, ya que al diluirse en el cuerpo las perdía, y no era recomendable valerse de él en grandes dosis, puesto que en tal caso: «(...) sería tan perjudicial para los microbios como para las células»^^^.
Se mencionaba también la virtualidad de combatir los vómitos que poseían los vinos espumosos.
En efecto, apuntaba una autora, que tales vinos, al contener azúcar y ácido carbónico, ejercían una acción antiemética^^^ El vino ha gozado tradicionalmente de la consideración de ser un reconstituyente excepcionaP^^.
En el siglo XIX, los médicos de los hospitales, como hacían en el de Santiago de Compostela, emplegaban el vino tinto para contribuir al restablecimiento de los enfermos después de las operaciones^^^.
No podemos olvidar tampoco el empleo médico con fines reconstituyentes, en personas débiles o convalecientes de una enfermedad, de los vinos de alta graduación, tenidos por medicamentosos, quinados, de Málaga, Jerez, etc.
Era común recurrir al vino (o más frecuentemente a una bebida más fuertemente alcohólica, generalmente destilada) para la desinfección de las heridas, o tras el parto como elemento higiénico con el que practicar lavados y evitar infecciones que ocasionaban numerosas defunciones.
En efecto, en la fase de sobreparto o puerperio, tras la expulsión de las secundinas, Monlau recomendaba el emplego de vino, con una peculiar función que podría tener algo de desinfectante; decía: «Inmediatamente se limpiarán bien la vulva y las demás partes adyacentes, con una esponja ó con un paño fino y agua tibia simple, ó con añadidura de un poco de vino si las partes se hallan demasiado flojas o relajadas».
También entendía el doctor Monlau que resultaba imprescindible practicar el lavado de los genitales, que en algunos pueblos acostumaban a sutituir por un cocimiento emoliente a base de paños embebidos de clara de huevo o aceite, mantequilla, etc. O también por lociones con vino zucarado.
No solo el vino parecía un agente curativo para las dolencias de los hombres.
También se consideraba adecuado para las de los animales como se puede comprobar en el «Compendio de albeytería» publicado por Fernando Sande y Lago, en 1729.
El vino, tanto blanco como tinto, era así un ingrediente infaltable en los antiguos tratados de albeiteria.
Tenía en tales obras un valor intrínseco, estimándose su esencia condensada.
Se estipulaba, de este modo, que se debería poner a cocer en compañía de otros ingredientes «hasta que la humedad del vino se consuma» ^^^ En algunas ocasiones se prescribía su utilización sin sufrir ninguna alteración; por ejemplo, para combatir la gangrena, se debería rociar el preparado: «con el espíritu de vino»^^^.
También conviene consignar la utilización del vino blanco por los antiguos veterinarios para ahogar en él las «cochinillas» y las lombrices, con vistas a ponerlas seguidamente a secar al sol y pulverizarlas despues.
Cabe resaltar asismismo el empleo de vino, en lugar del auga, como vehículo para transportar ciertos preparados medicamentosos.
Por ejemplo, los que habrían de ser ingeridos principalmente por los caballos^^^.
Así, el hígado de buey, pulverizada y quemado, debía ser dado a beber con vino tinto, siguiendo la preceptiva de Plinio^^^ La ciencia médica de nuestros días no acepta que se pueda caracterizar epistemológicamente al vino como una medicina, como ha venido considerando de algún modo la sociedad campesina, sino como un «alimento bueno y saludable».
Los dictámenes médicos aceptan, sin embargo, que puede tener efectos beneficiosos e incluso una cierta virtualidad terapéutica.
Empleado con moderación, pues es bien conocida la insistencia de los galenos en que una misma sustancia tanto puede obrar como remedio o como veneno; es una simple cuestión de dosis, de grado, de oportunidad, y de que resulte adecuada a la idiosincrasia del paciente; de «temperamento», como dirían sus colegas de antaño.
La prognosis médica advierte que los efectos benéficos del vino solo se obtienen en situaciones de ingesta prudente, ya que de producirse en un grado elevado, se generarían transformaciones en las vías de metabolización del alcohol que anularían las virtualidades positivas del vino, permaneciendo en cambio si las indeseables.
En suma, la medicina reciente mantiene una actitud de «prudente vinofilia», que supera otra posición bien distinta inmediatamente anterior más radical y reticente contra el vino, cuando el alcoholismo despertaba mayor alarma social.
La medicina, de algún modo parece apostar por el epicureismo de la razón y la morigeración de los placeres.
Los estudios más recientes en el campo de las Ciencias de la Salud le atribuyen al vino una serie de efectos beneficiosos.
Seguimos aquí primordialmente a José Serrano Cuadrillo, quien supo compendiar con ajustada capacidad de síntesis los principales ^^^.
Una primera propiedad biosaludable del vino es la acción antienvejecimiento.
Antes de nada rejuvenece los tejidos: técnicamente, las sustan- cias vínicas captan los radicales libres oxigenados impidiendo sus efectos negativos ejercidos sobre las membranas celulares por oxidación de sus lípidos.
Además, contribuye a incrementar el nivel de vitamina E en la sangre, que es la molécula con mayores efectos antioxidantes en el organismo.
Por cierto que, como consecuencia de lo anterior, se le adjudica un cierto efecto preventivo de la demencia senil y de la temible enfermedad de Alzheimer^ ^^ Algo muy importante es el papel que se le atribuye al vino como reductor frente a la tendencia que presentan muchos organismos a la acumulación de lipoproteínas en la sangre.
También flexibiliza las paredes de los vasos y capilares sanguíneos.
Esto representa una protección cardiovascular, ya que la vasoconstricción y la concentración de lipotroteínas son claros factores de riesgo de las dolencias cardíacas^^'^.
Estudios recientes insisten en que la ingesta moderada de vino ejerce una función terapéutica en presencia de enfermedades cardíacas y cardiovasculares, previene incluso el infarto y resulta apropiado tras un episodio de este tipo.
E incluso no parece mal que se tome algo más que una sola y triste copa.
Como la cuestión cordial no puede menos que resultar cardinal, valdrá la pena que nos remontemos a la década de 1950, en que se pudo constatar epidemiológicamente la diferente incidencia de la mortalidad gerenada por accidentes cardiovasculares entre los países consumidores de vino y los que no lo eran.
Esta comparación resultaba muy ventajosa para las sociedades situadas bajo la égida de Baco, como podía ser Francia, por ser en ellas sensiblemente menor el índice de defunciones por infarto de miocardio.
Como quiera que la ingestión de grasas animales era muy similar entre los distintos países resultaba que el elemento primordial de diferenciación en la dieta era el vino (no el alcohol, puesto que los estados considerados -Dinamarca, Alemania, Reino Unido-lo consumían si bien sub altera specie).
Esta constación recibió la denominación de «Paradoja Francesa»^^^ Hacia el año 1982, Masquelier, determinó cuales eran las sustancias contenidas en el vino que revestían propiedades cardioprotectoras: los compuestos fenólicos constituyentes de los taninos (catequinas y procianidinas).
ítem más: se estima que posée efectos antiinflamatorios, bactericidas y antivíricos^^^e incluso también desarrolla una acción protectora frente a determinados tipos de canceres, merced a que contiene una sustancia llamada «Resveratrol», con virtualidad antioxidante y antimutágeno.
Viene esto a significar que inhibe la proliferación de células tumorales^^^.
Y una buena nueva para quienes amen el placer a veces contraindicado por la medicocracia: el vino actúa como protector contra las radiaciones solares y las ionizantes ^^^
EL VINO CONSIDERADO COMO AGENTE TERAPÉUTICO POR LA MEDICINA Y LA PRACTICA POPULAR
Filgueira Valverde glosa el carácter curativo y preventivo que se le atribuía al mosto en la Baja Edad Media.
En la cantiga mariai 351 aparece una referencia a un vino milagrero que sanó a los enfermos y los hizo «mui saos seer».
El prodigio lo obró la Virgen haciendo que se colmase de vino una cuba que estaba a punto de agotarse en una romería, cosa inadmisible; y en ese momento: «E os que antes choravan / começaron de ryir e beveron daquel vino / e juraron, sen mentir, que nunca atal beveran; / e os enfermos guarir foron, quantos del beveron / e pois mui saos seer»^^^.
En el sistema de creencias tradicionales, el vino ha jugado un rol terapéutico indudable desde el más remoto pasado.
Es posible constatar esto en los proverbios que tratan sobre cuestiones de medicina e higiene.
Precisemos al propio tiempo que estas formulaciones son creaciones populares, que proceden generlamente de la observación directa, pero distan de ser algo químicamente puro.
Muchos de ellos provienen de reglas oídas a médicos de renombre y conectan con los aforismos hipocráticos, las sentencias galénicas y las prescripciones avicénicas^"^^.
Pues bien, algunos refranes evidencian con nitidez, como decíamos, las propiedades medicinales que el vulgo le atribuía al vino.
Existe uno que hace hincapié en los productos biosaludables, en cierto modo en calidad de medicina preventiva, entre los que desde luego se encontraba el vino: «No hay mejor cirujano / Que el buen pan, la buena carne y el buen trago»^'^^ Este otro es más específico: «El aceite de las cepas cura muchas enfermedades»^"^^.
Algunos proverbios castellanos son asimismo muy elocuentes a este respecto: «Vino de lUana (Guadalajara), todo mal me sana»^'^\ y también: «Vino de Madrigal (Avila), me quita todo mal»^"^"^.
Se propalan por plazas y caminos de la Galicia rural, villega y también periurbana relatos alusivos al efecto sanador del vino, por lo común tinto, como el del siguiente tenor que cualquiera puede escuchar todavía en la actualidad.
Una persona de clase media, con aficiones artísticas, residente en Coiro (Cangas), refería un caso reciente, expresivo de la confianza popular en las benéficas virtudes del vino: una señora estaba internada en un hospital en Zurich, en estado de agonía o preagónico; el hijo, valiéndose del ingenio ideó un procedimiento con el que consiguió burlar la estricta vigilancia del personal sanitario, e introdujo en el recinto unha botella de vino «tinta femia», que le fue dando a beber a quepeños sorbos a SU madre, sin que esta le hiciera ascos.
Al cabo de poco tiempo empezó a reanimarse, revivió en una cierta medida «y aún tiró así meses» ^"^^ Por lo demás, Ricardo, el relojero de Goián, en O Rosal, cantaba una expresiva canción popular que daba cuenta de la confianza en las virtualidades terapéuticas del vino: «Es el vino del Rosal, del Rosal; es el vino de Goián,/ de Goián,/ es la cura radical,/ radical,/ cura todo mal»^^^.
Alguien tan ilustrado como el Padre Feijóo, y tan obstinadamente empeñado en combatir las milagrerías y supercherías vulgares, acredita beatamente en las propiedades curativas del vino, dándonos idea de hasta que punto estaba arraigada tal creencia en el imaginario colectivo del dieciocho.
Así, en sus cartas eruditas y curiosas comenta un caso muy sintomático: «Sé de tres sujetos de mi Religión retirados del umbral de la muerte dándoles a beber bastante porción de vino, por el cual durante toda la dolencia habían suspirado»^'^^.
La cuestión nos recuerda una chanza que gustaba contar en sus clases el profesor Moreno Báez cando hablaba de unos fi*ailes que ayunaban y se permitían solo tomar vino.
Se mantenían de «vitiminas», ironizaba el catedrático.
Se concedía crédito a la fiíerza «catártica» del vino: tanto en el plano físico, como agente purifícador de los virus o partículas nocivas que pudiese albergar el organismo, o que pudiesen introducirse en él, así como también en el de la psique.
De una tal manera lo debió percibir Otero Pedrayo para decidirse a atribuir a Freí Don Veremundo de Rebordechán, prior de los sanjuaistas de Beade en su obra «O desengaño doprioiro», la creencia «en la fuerza catártica»^"^^ del vino.
Este autor le atribuye incluso al zumo de la vid, por su virtud purificativa y depuratoria, una cierta capacidad de servir de antídoto contra las sustancias o elixires tóxicos.
En la obra teatral antes citada cobra vida un personaje, el Rei Don Sancho, del que nos dice que era: «El de la manzana emponzoñada, según las Crónicas».
Y añade seguidamente que: «Si hubiera zampado un par de tintos despues -¡bien se ve que no había nacido en el Ribeiro!-hubiera quedado el veneno destituido de su poder»^"^^.
Víctor Lis Quibén señala en La medicina popular en Galicia^^^ ojaQ para la curación de las enfermedades en general había por toda Galicia «brujos» que hacían una cocción a base de hierbas diversas, vino y también aguardiente.
Recoge la receta de un curandero de Santiso (A Coruña), conocido por Pepe do Boi, quien hacía hervir por espacio de varias horas un preparado a base de hierbas: pulitaina, herbamoura, carbueira y rateira.
Le añadía miel, grasa de cerdo, mierda de gallina, chofre, canela e higos, aguardiente y cuatro netos de vino.
Cuando se había reducido a la tercera parte se dejaba enfriar y se administraba al enfermo este brebaje, trago a trago «hasta que reviente o sane».
Se empleaba el vino en enfermedades de sintomatología diversa, con frecuentes trastornos digestivos y etiología compleja, que oscilaba entre lo psíquico y lo somático, aspectos ambos frecuentemente interrelacionados en el imaginario popular vinculado con las cuestiones de la salud.
Las lombrices se solían combatir con un preparado vermicida en el que intervenía el aguardiente.
Pero también se le atribuían al vino propiedades vermífugas: se expulsaban las lombrices con una infusión de herba lombriguera hecha en vino.
Los curanderos («menciñeiros») tenían que habérselas con dolencias proteicas, caracterizadas por debilidad del organismo, malestar general, o bien por perturbaciones digestivas y a veces también se manifestaban bajo la apariencia de afecciones de la piel.
Se denominaba este conjunto de síntomas, trastornos y dolencias con la expresión de «mal del aire», influjo negativo que procede de un astro, emana de un determinado lugar, o bien de una persona o un animal, tanto vivo como muerto^^^ Para remediarlo, en muchas partes de Galicia, se recurría a fórmulas terapéuticas en las que estaba presente el vino, aunque en general no era preciso ingerirlo.
Lo que no era óbice para que muchas veces se pusiera énfasis en la calidad del vino, que convenía fuese del Ribeiro.
En efecto, tanto Víctor'"^^ OTERO PEDRAYO, R.: O desengaño do prioiro, op. cit., pp. 114-115.
1^^ LIS QUIBÉN, v.: La medicina popular en Galicia, Akal, Madrid, 1980, p.
Lis Quibén^^^, como X. R. Marino Ferro {«La medicina popular interpretada»), aluden al procedimiento de curación del «mal del aire» que se aplicaba en Forcarei, donde disciplinaban la parte enferma azotándola en modo leve con tres ramitos de hinojo, mientras recitaban el ensalmo: «Te bendigo, te disciplino / con tres ramitos de hinojo / y vino tinto del Ribeiro. / Por la gracia de Deus...»^^^ La misma exigencia con la procedencia del vino se constata en Bearíz y Lalín.
Menos escrupulosos con la calidad del mosto parecían ser en cambio en Padrenda (ayuntamiento de Meaño) y Baiona^^"^.
Y también en Redondela donde el hisopo vegetal con que salpicaban el vino tinto se confeccionaba con hinojo y una rama de ajo.
Por lo común había que dar ligeros golpecitos con estas ramas una vez al día, durante nueve seguidos, antes o bien después de la salida o puesta del soP^^ En un plano más específico, el de los resfriados, catarros y gripes, se constata esto mismo: «Al catarro / dale con el jarro»^^^, prescribía un proverbio.
El etnólogo Taboada Chivite menciona, por su parte, el empleo del vino para combatir los catarros^^^.
El vino con grasa de cerdo servía para hacer frente tanto a los catarros como a los dolores de muelas.
Por lo demás, las practicas de tomar vino caliente, o más recios alcoholes vehiculados con leche, han menudeado siempre.
Un testigo que recuerda la terrible epidemia gripal que se declaró en la segunda década del siglo XX, nacido en la localidad de Ares en 1895, subraya que el vino desempeñó un importante papel en el repertorio de recursos populares empleados para combatir el mal.
Señalaba este relator que: «El vino es muy buena cosa.
En la epidemia del dieciocho se curaba la gente con alcohol.
Mi tío vino enfermo y le dio el médico medicina, pero no la tomó y bebió y transpiró mucho, y al día siguiente estaba mejor y el médico le dijo que siguiese con la misma medicina»^^^ |
Losón, sacando os casares de Devesa de Susso, que eran de Oseira.
No 1305 mercou a Constanza Gómez, filla de Gonzalo Rodríguez de Rodeiro e de dona Teresa Gómez, a sexta parte do lugar de Rolán, na freguesía de Losón, entre outros bens 5.
6 Arquivo do pazo de Don Freán, Relación de lugares defesos de Deza.
En orla, arredor do escudo, o epígrafe: TAVOADAS I CHVRVCHA-NOS.
14 Arquivo Histórico Universitario de Santiago (AHUS), protocolos, Gómez de Barral, 1512.
In dei nomyne amen sepan quantos esta carta de manda e testamiento última e postrimera boluntad vieren como yo Gonzalo Taboada vecino de Santa Eulalia de Losón que soy presente estando sano de juizio natural y enfermo de henfermedad que nuestro senor fue servido de me dar e reçelandome de la muerte que es cosa natural hago y hordeno esta mi manda e testamiento a loor y alabança de mi señor Jesucristo padre hijo y hespiritu santo tres personas e un solo dios verdadero para que despues de mi falescimiento mis bienes y cosas quedan bien hordenadas primeramente mando mi anima a mi señor Jesucristo que la compró e redemió por su santa sangre preçiosa en la árbol de la vera cruz por nosotros pecadores salbar y tomo por abogada a nuestra senora Santa Maria para que ruege a su hijo bendito me quiera perdonar mis pecados (...).
Arquivo Histórico Provincial de Pontevedra (AHPP), protocolos, Amaro Fernández de Santomé, 1711.
Fidalguías de Santa Baia de Palio».
Anuario de Estudios e Investigación Descubrindo, n.o 6 [55-86].
Outorgou testamento ante o escribán Gregorio García, o 6 de xaneiro do 1637, incluíndose nel a seguinte cláusula: «Yten digo que por quanto yo soy Patron de la mas y mayor parte de presentacion de este beneficio de Santa Eulalia de Losón y su anejo San Fagundo de Busto y del de San Juan de Tuiriz y otras partes, San Martino de Prado, San Miguel de Bendoiro, Santa María de Oirós y anejos, Santa María de Espiñeira y Santa María de Zobra, Santiago de Leboçan y otros más, quiero y es mi voluntad que en todas estas presentaciones y padronazgos subceda siempre un heredero solo, que sea después de mis días mi hijo Antonio Taboada Monteagudo, y despues del su hixo maior; e lo mismo lo que sucedieren en la mejora de tercio y quinto que io le hize de este lugar y de todos mis vienes la cual dicha mejora confirmo y apruebo segun pasó por delante de Gonzalo Rodríguez Taboada escribano difunto; con las condiciones y grabamenes en ella contenidos y las mas que yo le quisiere poner...» 28.
Represéntase en actitude orante, de xeonllos, ves- 28 Arquivo do autor.
Xa dixemos anteriormente que era sobriña do Chantre Vasco Rebellón, filla de Antonio Rodríguez de Monteagudo e de Antonia de Rebellón, naturais de Santiago e veciños que foron de San Miguel de Moreira (A Estrada), posiblemente do lugar das Casas dos Raros.
Era neta materna de Ares Méndez e de Isabel Dorada.
En CRESPO POZO, José Santiago, Blasones y Linajes de Galicia.
Na citada información de nobreza afirman as testemuñas «[...] que los padres e abuelos del dicho bachiller Gonzalo Taboada descendían de la casa de Ulloa por matrimonio que ubiera entre la casa
Boletín de Estudios de genealogía, heráldica y nobiliaria de Galicia, n.o 2 [13-30].
Pontevedra, Asociación de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia, 2003.
42 DE LA PEÑA VIDAL, C., Los Gil Taboada de Deza, páx.
46 Casou con don José Fernández de Negreiros, patrón de San Cristovo de Martixe (fillo de don Agustín Fernández de Negreiros, patrón de San Cristovo de Martixe e de Juana García, herdeira da casa de Martixe, como filla de Bernabé García e de Catalina de la Iglesia).
Esta dona era filla de don Antonio Francisco de Ulloa Pardo e Ribadeneira e de dona Juana Rosa de Losada Montenegro e Cadórniga, donos do pazo de Pedroso, en Santa María de Oirós.
María Nicola- sa Mondragón e Bermúdez de Sangro, que |
2.-A TRADUCCIÓN DE ASTÉRIX
3.-ANALISE ORIENTADA NO TEXTO DE PARTIDA DA TRA-DUCCIÓN GALEGA DE ASTÉRIX EN HISPANIA
Na análise orientada no texto de partida da traducción galega de Astérix en Hispania, atopamos poneos elementos que merecen ser criticados.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Unha traducción adecuada desde o punto de vista fiancional non necesita conservar todo o contido do senso nin tódalas peculiaridades estilísticas do texto orixinal, pero si debe transmitir correctamente a principal función comunicativa da traducción (Korotov 1994: 48).
4.3.-Relación de signos verbais e nonverbais
O traductor, definitivamente, orientouse na versión castelá («Tomaré este»).
A construcción francesa «Si on en achetait, pour changer?» (páx.
8), sobrando o posesivo na traducción galega.
A frase (9) «¡Ti es repugnante!» (páx.
19), o que resulta pouco espontáneo en semellante situación en galego, pois sería de esperar un berro como «¿Quen foi?» como na versión castelá: «¿Quién ha sido?».
O traductor galego, aquí, queda moi preto da estructura francesa: «Qui a fait ça?».
4.4.2.-Outros tipos de falta de idiomaticidade
41), traducción do francés «Demain nous quittons mon cher Surlepondavignon y Danson».
O correcto sería, por tanto, «Debín quedar durmido».
Hai abundantes exemplos de tales castelanismos.
4.5.3.-Erras de ortografía e tipografía
5.1.2.-¿Compensación de per das na traducción?
Refírome ós elementos inseridos que fan referencia a acontecementos importantes para o desenvolvemento económico de España como a Exposición Universal de Sevilla en 1992 (mencionada como EXPO: ( 53 esperades aquí todos vos? -¡E por causa dos lexionarios romanos que vixían a fronteira...! |
Con éste son ya tres los volúmenes de una colección documental que se consolida como una de las más importantes del medievalismo gallego contemporáneo (primero fue el reinado de Alfonso VII, en 1998, y después, en el año 2000, el de Femando II).
Es muy de agradecer la presente edición, dada su extraordinaria utilidad para la investigación histórica de uno de los períodos más apasionantes de la historia de Galicia.
La obra incluye la transcripción de 59 documentos, algunos de los cuales no aparecían en otras colecciones documentales anteriores, como la de Monterde Albiac o Reilly.
En su mayoría son diplomas reales de la cancillería de la reina, y proceden sobre todo de fondos eclesiásticos.
La colección documental completa de los tres reinados está disponible para los usuarios en la red [URL], aunque la numeración de ésta última no coincide del todo con la que ahora ve la luz.
El libro incluye una breve introducción histórica del profesor Recuero sobre las grandes líneas maestras del reinado, especialmente la cuestión sucesoria y, al fínal, la bibliografía consultada, una reseña de las fuentes que se han vaciado y los correspondientes índices de personas y lugares, así como un pequeño apéndice de ilustraciones de algunos diplomas significativos.
La colección documental de la reina doña Urraca culmina una trilogía del siglo XII gallego que pasará a ser, sin lugar a dudas, un hito historiográfico importante.
Los estudiosos de otros ámbitos también se
beneficiarán, y mucho, de su contenido.
A la felicitación que merecen sus autores por los resultados de su trabajo, cabe añadir un aliento para que este empeño prosiga en los años venideros con otros reinados igualmente importantes.
El antecedente de esta obra se encuentra en la tesis doctoral de su autor, E. Pardo de Guevara, quien la hizo madurar durante quince años hasta que la entregó a la imprenta en el año 2000.
Por tanto, nos hallamos ante el fruto de una trayectoria investigadora dilatada en el que se condensan numerosos estudios realizados por su autor.
El hilo conductor de esta obra son las biografías de los señores de la tierra de Lemos, por delegación regia o autoridad propia, durante un período de tiempo que se extiende desde el siglo XII al XV.
Se completa con un segundo volumen integrado por diversos materiales tales como árboles genealógicos, un registro documental -en el que se reúnen 243 documentos, entre reseñados y transcritos-, elenco de fuentes y bibliografía e índices antroponímicos y toponímicos.
Historiográfícamente se inserta en una tradición secular, atenta a los sujetos de la historia -nobles laicos y eclesiásticos-y a la determinación minuciosa de los hechos (A. López Ferreiro, C. Vaamonde Lores, J. Villaamil y Castro, J. García Oro, etc) y, al propio tiempo, debe contextualizarse en el marco del auge del análisis de la nobleza medieval que tiene lugar en el ámbito universitario en España desde finales de los años 60.
Por otra parte, esta obra resulta novedosa por cuanto constituye la primera monografía de su género de gran envergadura realizada en Galicia tanto por la personalidad de los personajes biografíados como por el dilatado ámbito cronológico abordado.
Los grandes protagonistas del libro son hombres oriundos de otras tierras que los reyes heredan en Galicia, que son su fechura y que pertenecen al círculo cortesano.
Su perfil hace que se integren en los bandos que se articulan en la Corte y por esta razón son extremadamente sensibles a los movimientos de recomposición de poderes: vg. postergamiento de don Femando de Castro que muere en el exilio inglés en 1375 a raíz del triunfo de Enrique II; «instalación» de don Pedro en Galicia por este monarca en tomo a 1372 y caída en desgracia alrededor de 1383-84 en el contexto de la guerra luso-castellana; cénit de don Fadrique en 1423, secuela de su apoyo a don Alvaro de Luna, y ocaso en 1430, acompañado de confiscación de su patrimonio y muerte en oscuras circunstancias.
A su vez, estos personajes influyen notablemente en la configuración del mapa geopolítico gallego.
De ahí que sean muy importantes todas las alusiones realizadas en la obra sobre mercedes a los señores del área y, como reverso de la moneda, las rivalidades mantenidas con ellos.
En definitiva, E. Pardo de Guevara filtra la historia de la Corona de Castilla y del reino de Galicia a través de los avatares de estos poderosos nobles, a modo de summa de saberes acumulados durante una centuria por los sabios gallegos y por el propio autor a lo largo de años de trabajo.
La dificultad que entraña este cmce de perspectivas -general y particularhizo escribir a Femand Braudel en las páginas de la revista Annales que la biografía constituía el género más difícil de la historia.
Esta obra llena con creces un vacío de conocimientos realmente importante y sienta las bases para responder en erñituro a muchos interrogantes como el estudio de las fuentes y mecanismos de poder de la elite señorial, tan complejos en Galicia, o la articulación de estados pues no en vano estos personajes junto con los arzobispos de Santiago contaron con el organigrama administrativo más complejo y temprano que se conoce en la región.
En el año 2002 vio la luz el estudio de G.F. Fernández Suárez sobre la estirpe de los Sarmiento en el período comprendido entre la segunda mitad del siglo XIV y el primer cuarto del siglo XVI.
Constituye la primera parte de la tesis doctoral de este joven investigador, siendo dirigida por el Dr. J. García Oro y defendida en el año 2001 en la Universidad de Santiago de Compostela.
Su lectura evoca la obra de su maestro La nobleza gallega en la Baja Edad Media.
Las casas nobles y sus relaciones estamentales (1981), síntesis de los avatares de varios linajes nobiliarios bajomedievales, entre los que se encuentra el de los Sarmiento.
En estas apretadas páginas se halla el embrión del estudio aquí recensionado, tanto por lo que se refiere al planteamiento como al estilo.
La espina dorsal de libro de G.F. Fernández Suárez son las vidas de Diego Pérez Sarmiento (11466) y sus sucesores hasta 1522, año de la muerte de don Bernardino Pérez Sarmiento, I conde de Ribadavia.
Las biografías se completan con un apéndice documental que reúne cincuenta y seis documentos inéditos (en páginas equivale al estudio), índices toponímico y antroponímico, diez mapas y varios árboles genealógicos.
Las fuentes utilizadas merecen una mención especial pues esta obra se sustenta fundamentalmente en los documentos de la rica sección de Ribadavia, del Archivo Ducal de Medinaceli.
En las páginas iniciales, G.F. Fernández Suárez realiza una declaración de principios, casi obligada para todo historiador de la nobleza bajomedieval: discernir si la dinastía de los Sarmiento forma parte de los cuadros de la «nobleza vieja» o de la «nobleza nueva» aunque esta dicotomía se halla ya un tanto superada.
Según este historiador, estamos ante un modesto linaje asentado en la Meseta Norte castellana en los inicios del reinado de Pedro I -lo califica como «estirpe de pequeños caballeros» (p.
64)-que se convierte en integrante de la «nobleza nueva» (pp. 77-78) a raíz de la promoción de Pedro Ruiz Sarmiento por Enrique II (los hitos de este ascenso serían el nombramiento como adelantado mayor del reino de Galicia en 1370; la merced del Burgo de Faro en 1372, Ortigueira y Ribadavia en 1375 y de la tierra de Avión y coto de Añilo).
A partir de entonces la trayectoria de los jefes del linaje se vincula estrechamente a Galicia.
En esta etapa inicial, el papel asignado por Enrique II a Pedro Ruiz Sarmiento y las mercedes territoriales que le dispensa se encuentran estrechamente relacionadas: es el brazo armado de la Corona y, en consonancia con ello, el monarca lo ubica en lugares delicados: obispado de Ourense (ofi*eciendo un frente a las tropas portuguesas y petristas) y costa septentrional (punto de arribo de naos lusas e inglesas).
Esta área inicial de poder constituirá la plataforma de expansión e influencia de la estirpe y determinará la rivalidad con los Sotomayor y Ulloa, vg. el enfrentamiento de comienzos de los años 50 del siglo XV en el que se vieron implicados los principales señores del arzobispado de Santiago.
Después de la biografía de Pedro Ruiz Sarmiento, siguen las de los adelantados mayores del reino de Galicia Diego Pérez Sarmiento (11405) y García Fernández Sarmiento (11427), del I conde de Santa Marta don Diego Pérez Sarmiento (11466) y del I conde de Ribadavia, don Bernardino Pérez Sarmiento (11522).
De entre todos estos personajes sobresale por su trayectoria la figura de don Diego Pérez Sarmiento, agraciado con el título condal de Santa Marta de Ortigueira por Juan II.
Como elemento de jerarquización intranobiliaria, la merced de este título colocó a la estirpe dentro de la elite nobiliaria del reino.
Por último, destaca en el libro de F.G. Fernández Suárez un capítulo dedicado al análisis de las cuentas de la casa de los años 1477-78 y otro dedicado al aparato administrativo en el siglo XV, ambos novedosos en el ámbito de la historiografía sobre la nobleza gallega.
Recientemente se ha publicado, con el número XVIII de los «Anexos» de Cuadernos de Estudios Gallegos el «Episcopologio Mindoniense» de D. Enrique Cal Pardo, deán y archivero de la S.I.C de Mondoñedo.
En esta ocasión y con esta edición, el Instituto de Estudios Gallegos «P. Sarmiento», se apunta un nuevo tanto en su tradicional trabajo a favor de la cultura e historia gallegas y, más concretamente, de la historia diocesana mindoniense, una de las más antiguas de las galaicas.
En sus 1252 páginas realiza un repaso histórico, diacrónico y sistemático de los prelados que ocuparon la cátedra mindoniense desde el año 864, fecha a la que retrasa el pontificado del cuestionado obispo Don Savarico I, hasta el episcopado de Don Juan José Soils y Fernández, sin olvidarse de los cuatro obispos «britonienses» cuyo recuerdo se pierde en los siglos VI y VII de nuestra Era, de los que los mindonienses serían sus herederos y continuadores.
No se trata de una obra realmente «nueva» en el sentido estricto del término ya que lo aquí aparece compilado en un sólo volumen, ha aparecido, sistemática y fi-agmentariamente en los últimos años en la revista Estudios Mindonienses, editada por el Centro de Estudios Histórico-Teológicos de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol y dedicada a la investigación, divulgación y puesta en valor del gran legado histórico, cultural y espiritual de esta sede episcopal.
La verdadera innovación de esta edición se encuentra en los siguientes aspectos: a) se presenta en un sólo volumen; b) presenta unos interesantes «Prólogo» a cargo de D. Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, Director del Instituto de Estudios Gallegos «P. Sarmiento» y «Presentación» de D. Segundo L. Pérez López, Director de Estudios Mindonienses y c) introduce unos muy necesarios y agradecidos índices que, sin duda, facilitarán el trabajo de los investigadores y la lectura de los entusiastas e interesados en el discurrir histórico de esta diócesis.
Esta obra podemos enmarcarla dentro de un conjunto de trabajos desenvueltos en la diócesis mindoniense que tenían por fín la profundización en la historia de la Iglesia diocesana con una doble función: el conocimiento de lo propio y el avance en el conocimiento de lo común, es decir, de la Iglesia gallega convertida en objeto de investigación.
Algunos hitos, de mayor o menor calidad científica pero siempre interesantes, de esta tradición historiográfíca son: el «Theatro eclesiástico de la Santa Iglesia de Mondoñedo y relación histórica de sus Obispos» (1715) de Varona; el «Manifiesto histórico del Obispo de Mondoñedo, que refiere los varios estados de su Iglesia desde la primera fiíndación antes de la perdición de España» [1728-1751] del prelado Fr.
Antonio Alexandro Sarmiento y Sotomayor; las «Memorias para la historia de la Santa Iglesia de Mondoñedo» (1763) del prior Villaamil y Saavedra; el Tomo XVIII de la España Sagrada (1789) del P. Enrique Flórez; Los Obispos de Mondoñedo (1854) de Ramón Sanjurjo y Pardo o «Del Obispado de Mondoñedo» (1915) de Eduardo Lence-Santar y Guitián.
Con todo, la actual obra de D. Enrique Cal Pardo se caracteriza no por ser la obra de un erudito local o de un estudioso aficionado más o menos sistemático, sino por ser una obra metódica y ordenada, la obra de un hombre caracterizado por su sólida formación académica, por la indudable calidad de sus investigaciones y por su conocido y reconocido amor por una tierra, la mindoniense, que estudia desde hace más de cincuenta años desde su despacho del Archivo Catedralicio.
Sin lugar a duda, se trata de una obra loable, tanto cualitativa como cuantitativamente, digna de alcanzar el grado de relevancia e importancia que debe tener dentro de la reciente historiografia eclesiástica gallega.
Este libro se presentó recientemente en la ciudad de Mondoñedo con motivo de la celebración de las «Bodas de Oro» sacerdotales de Mons.
Gea Escolano, actual obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol.
Esta obra, a lo largo de sus 749 páginas, realiza un viaje a lo largo de diez siglos de historia de la Diócesis mindoniense, tomando como hilo conductor las vidas y obras de un total de 36 hombres y mujeres que materializaron en su recorrido y acción vital el mandato evangélico de propagación del mensaje cristiano a través de su pensamiento, de su palabra y de su obra, cumpliéndose en ellos las palabras del Maestro que tan bien recogió San Juan: <OEn verdad os digo, que el que cree en mi, hará también las cosas que yo hago, y cosas todavía más grandes,,..»
Se trata pues de un libro de sujeto y objeto coral, es decir, se construye a través de la aproximación de estudios concretos realizados por una pluralidad de autores sobre un conjunto de personas, eclesiásticas o laicas, comprometidas en la propagación del mensaje de Cristo.
Internamente se divide en cuatro apartados situados bajo los epígrafes de «Obispos», «Presbíteros», «Consagrados/as» y «Laicos/as» donde se desenvuelve un importante trabajo de prospección biográfica y donde se rescata, en cierta forma, el modelo hagiográfico de exaltación de figuras que destacaron por su especial amor a Dios y a los hombres, buscando convertirlas en modelos de vida cristiana.
En el apartado de autores destacan, entre otros tantos nombres, Mons.
Araújo Iglesias, Enrique Cal Pardo, José M^ Díaz Fernández, Félix Villares Entre los referenciados biográficamente aparecen personajes tan conocidos como San Rosendo, patrón de la Diócesis; San Gonzalo, el mítico prelado que consiguió con su fe, manifestada en la oración, destruir una flota normanda frente a las costas cantábrico-lucenses; Don Manuel Fernández de Castro, conocido popularmente como el «Obispo Santo»; el conde Osorio Gutiérrez, fiíndador del monasterio de San Salvador y Santa María de Vilanova de Lourenzá (Lugo) o la Beata Constanza de Castro, piadosa dama y peregrina a Tierra Santa que vivió en el Viveiro (Lugo) del siglo XV.
A estas figuras se suman los ejemplos vitales de personas, tal vez no tan conocidas, pero de un interés indiscutible.
Se trata de mujeres como Sor María Luisa del Sagrado Corazón (1893Corazón ( -1985)), verdadero ejemplo de entrega a la comunidad aún detrás de los muros del Convento de las Concepcionistas de Mondoñedo, y de hombres como Misael Prieto García, un hombre que concentró su trabajo pastoral en la defensa de los más necesitados en el profiíndo rural gallego que él conoció.
Podríamos decir que se trata tanto de una obra que responde a las pautas de divulgación histórico-biográfíca, como de una obra que se enmarca en la tradición medieval de exaltación de lo propio como medio de, por un lado, la constitución de verdaderos «exempla vitae» y, por el otro, de iconos de presentación para la atracción de fieles, en el sentido de buscar una re-reconversión de los diocesanos de ésta y de otras diócesis en un momento en el que este tipo de ejercicios de re-evangelización se hacen tan necesarios como se puede apreciar tanto en la Introducción como en la Presentación de esta obra.
Para finalizar esta recensión indicar, frente a lo que su título puede hacer sospechar, que se trata de una obra de fácil y amena lectura por su propia naturaleza coral y que está recomendada para todos aquellas personas que tengan interés en conocer la historia de una diócesis, la de Mondoñedo-Ferrol, a través de una serie de protagonistas que nunca pensaron en serlo. |
problemas con los que nos hemos encontrado para la aplicación práctica de esta herramienta en dicho contexto.
Por 10 que respecta al primer punto, creemos que la mayor novedad reside en que la CTO no se considera como un útil meramente descriptivo de hechos tecnológicos sino que se intenta relacionar estos hechos con el contexto social en el que se producen.
Por esta razón hemos dividido la CTO en tres aspectos profundamente imbricados: los aspectos técnicos, considerados en la cadena técnica, los aspectos sociales, comprendidos en la cadena conceptual y, finalmente, el resultado de esos dos procesos, el producto final, que constituye el último eslabón de dicha cadena.
Por 10 que hace al segundo punto, existen grandes problemas para conocer los aspectos tecnológicos, puesto que se necesita del concurso de
El planteamiento teórico del cual partimos es el de la Arqueología del Paisaje^, según el cual las entidades arqueológicas no existen aisladas sino que están determinadas por todas las instancias sociales que construyeron este registro.
Esto quiere decir que las entidades arqueológicas son entidades espaciales, formas producidas por la acción social, relacionadas con un contexto socio-cultural y comprensibles dentro de él.
En coherencia con esto, la cultura material se entiende como objetificación del ser social, tal y como proponen Shanks y Tilley (1987:130, citado por Criado 1993b: 41)^, es decir, como producto de una determinada sociedad que responde a unas pautas culturales concretas, por lo cual la cultura material «debe ser interpretada en términos de coherencia con el sistema cultural total» (Rivera 1990: 24), ya que todo el proceso seguido en la elaboración de la misma, desde la propia obtención de la materia prima hasta la consecución del producto fínal, está condicionado, intencional o no intencionalmente, por las circunstancias sociales en las que ésta se inscribe, convirtiéndose de este modo en reflejo y parte activa del contexto social en el que éste fue producido^ El modo de estudio que proponemos es el que hemos llamado Análisis Formad (Fig. 1), consistente en la deconstrucción de las características de ^ Los principios básicos de este enfoque teórico han sido expuestos por Felipe Criado Boado en diversos artículos [URL].: 1993a, 1993b, 1999).
^ Lo que se propone en definitiva es un estudio de la cultura material como «objeto situado en el mundo social como objeto» (Boast 1995).
^ Lo que aquí presentamos es únicamente un pequeño resumen de una línea de investigación sobre cultura material cerámica prehistórica y protohistórica que se ha ido desarrollando desde 1993 hasta la actualidad dentro del Gabinete de Cultura Material perteneciente al Laboratorio de Arqueología y Formas Culturales de la Universidad de Santiago de Compostela dirigido por Felipe Criado.
^ En el estudio de los mitos realizado desde la Antropología Estructural se dice que una de las finalidades de la descripción es «identificar e inventariar tipos, analizar sus partes constitutivas, establecer entre ellos correlaciones.
Sin este trabajo preliminar (... los objetos mediante un proceso descriptivo y la posterior reconstrucción de las mismas a través de un proceso interpretativo.
Este estudio se realiza a través de tres fases sucesivas que van abordando progresivamente mayores grados de subjetividad e interpretación: En primer lugar se lleva a cabo la descripción de los objetos, consistente en un proceso de carácter previo sobre el que se asienta todo el desarrollo posterior del trabajo, en el que se intentan reconocer las características físicas de los objetos^ A continuación se realiza la clasificación de los objetos, esto es, la reordenación de las relaciones formales (Criado 1993b: 53) y el reconocimiento de los rasgos formales que permiten definir tendencias y variantes, o lo que es lo mismo, tipos y subtipos dentro del conjunto material estudiado y, por último, se aborda la interpretación, en la que se lleva a cabo la elaboración de los datos obtenidos en los pasos anteriores, intentando relacionarlos con un patrón de racionalidad común, mediante la contrastación de los datos de la cultura material con otros relativos a esa cultura y, en los casos en los que sea posible, mediante la relación de esos datos con una teoría antropológica (Fig. 2).
En resumen, el objetivo del estudio es reconstruir los patrones de regularidad existentes entre los objetos con el objetivo de caracterizar estilos^.
LA CADENA OPERATIVA En relación con lo expuesto anteriormente, creemos que la cadena operativa es el instrumento que reúne de modo más manifiesto todos los principios sobre los cuales se fundamenta nuestra propuesta para el estudio del material, ya que en ella se conjugan aspectos de carácter descripción se vuelve ilegítima porque aproxima cosas que no son comparables» (Lévi-Strauss 1987: 29), nosotros compartimos esta definición y creemos que es perfectamente aplicable a los estudios cerámicos.
^ Entendemos el concepto de Estilo en un sentido amplio, «como uno de los mecanismos del discurso de poder según éste se refleja en los productos formales de la sociedad, esto es, el estilo sería la formalización extema del poder, entendiendo poder en sentido foucaultiano» (Prieto 1999: 75) (Fig. 4). tivo, analítico e interpretativo para plasmar gráficamente los patrones formales de regularidad y las diferencias en la cultura material a lo largo del proceso tecnológico completo, en la medida que lo permiten los restos arqueológicos, para poder caracterizar el contexto de las sociedades primitivas pasadas, a través de la comparación en múltiples niveles de complejidad.
Descriptivo, toda vez que se realiza a partir de los datos obtenidos en la primera parte del trabajo.
Analítico por cuanto tiene en cuenta las distintas fases de elaboración del material en un conjunto material dado.
Interpretativo, puesto que constituye un intento hipotético de acceder no únicamente al modo cómo se realizó el cacharro, si no a los condicionantes y circunstancias que se ocultan bajo ese proceso de fabricación^
Revisión historiográfíca del uso de la cadena técnica
Al hablar de cadena técnica inevitablemente debemos hacer referencia al origen de este concepto en el contexto de estudio de la industria lítica, a pesar de que para su aplicación al estudio del material cerámico no se ha hecho una transposición directa del término tal y como éste se utilizó en los primeros momentos, como útil descriptivo, desde la Arqueología Histórico-Cultural (Léroi-Gourhan 1965) y posteriormente también como útil analítico, sobre todo desde una perspectiva fiíncionalista (Binford 1989), sino más bien en relación con los desarrollos que este concepto ha adquirido en los últimos tiempos, básicamente desde la Antropología de la Tecnología (Lemonnier 1986, 1991a, 1991b, Gosselain 1992), en los que se explora su potencial interpretativo^
El concepto de cadena técnica desde la Arqueología del Paisaje
La principal diferencia que creemos que se incorpora desde la Arqueología del Paisaje en la aplicación del concepto de cadena técnica a los estudios cerámicos radica en que no sólo se pretende reconstruir una se-^ Estos tres principios se oponen estructuralmente a los conceptos de tipo y tipología, nociones que han marcado desde los inicios de la literatura arqueológica los estudios de cultura material utilizando la tipología como instrumento metodológico clave y la definiciones del tipo objetivo final del estudio (Fig. 3).
^ Ver un estudio historiográfico reciente sobre este tema en Martinón (2002).
« cuencia física de gestos seguidos hasta la obtención de un producto acabado (Julieu 1992: 176-79) sino que se presta especial importancia a los aspectos conceptuales implicados en esa secuencia de ges^tos y al modo como el producto acabado se relaciona con el contexto social.
Por esta razón, en lugar de utilizar el término cadena operativa, nos inclinamos por utilizar el concepto cadena tecnológica-operativa, pues creemos que el término tecnología, entendido como «un saber que perrñite hacer cosas» (Criado 1996: 26), se ajusta mejor a la realidad estudiada en la que no sólo es importante la capacidad física de llevar a cabo un producto sino la posesión de un conocimiento simbólico acorde con el contexto social en el que este producto se realiza.
Entendemos el concepto de cadena tecnológica-operativa como un útil analítico que permite la descripción ordenada de las instancias y circunstancias que determinan el proceso de elaboración de los elementos cerámicos.
Estas instancias se pueden ordenar esencialmente en tres grupos: los aspectos técnicos en sentido estricto, considerados en lo que podría denominarse propiamente la cadena técnica, los aspectos referidos a las instancias sociales en las que se combina tanto el grupo social como el individuo y el contexto histórico, que denominamos cadena conceptual y, fínalmente, el resultado de esos dos procesos, defínido como producto final.
No obstante, se trata de una división únicamente desde el punto de vista práctico, ya que todos ellos se encuentran interrelacionados.
A continuación explicamos con mayor detalle cada uno de estos aspectos (Fig. 5).
Dentro de ella realizamos una diferenciación entre las fases de elaboración, entendiendo por ello la sucesión de ciclos que se suceden en la producción de un objeto cerámico, y los procesos de elaboración, referidos a los modos de actuación y trabajo o tareas concretas en cada una de esas fases, como entidades menores que posibilitan el desarrollo de cada uno de los ciclos.
Se tienen en cuenta los condicionantes de orden económico, territorial, social, imaginario, que confluyen y señalan todo el proceso de fabricación de la cadena técnica.
La manera de elaborar un cacharro, desde la primera hasta la última fase, forma parte de una intención social, integrada en undi práctica discursiva concreta, que está relacionada con la manera de hacer de un grupo social dado, y que por encima de diferencias o matices en muchas de las fases de producción, permite reconocerlo dentro de un marco social más amplio que indicará la identidad de estilo.
Es la voluntad de saber-poder de cada grupo el que determina las diferentes prácticas discursivas que se desarrollan en su propio seno^ y, por tanto, la que marcará el tipo de uso social al que irá destinado el producto.
Por lo tanto, no consideramos que sea posible establecer cadenas tecnológico-operativas válidas universalmente tomando como única referencia los aspectos técnicos ya que, tal y como señala Perlés (1991: 9), la cadena tecnológica-operativa «no es un sistema inferencial desde lo concreto hasta lo abstracto del esquema conceptual y de conocimiento, sino que se inscribe también en ^ Siguiendo la idea de voluntad de saber-poder de Foucault (1984).
Creemos que esta noción se puede aplicar, aunque por supuesto no de forma directa, a las sociedades prehistóricas (Criado Boado, 1989: 78 y Méndez Fernández, 1994: 79); por lo tanto, el concepto de poder no debe entenderse en un sentido estricto ya que Foucault lo aplica a las sociedades modernas occidentales.
Las hipótesis que plantea en tomo a la noción de poder puede verse en Poderes y estrategias (Foucault, 1980: un tiempo y en un espacio».
No existe una relación directa entre sociedad y cultura material tomados como conceptos generales e inmutables, si no que existe un elemento intermedio o tercer factor (Criado 1984-85), constituido por el conjunto histórico individual, que lo condiciona y hace característico.
El resultado de todo este proceso será el producto final.
Con ello volvemos a la definición que dábamos al principio de este texto, puesto que entendemos Q\ producto como um, forma, plasmación formal o conjunto de características formales adquiridas como resultado de la «mediación gestual del hombre sobre la materia» (Delgado 1988) determinada por instancias sociales, que debido a esa determinación social se inscribe dentro de un patrón de regularidad formal estipulado coherente con otros códigos y, en última instancia, reflejo del patrón de racionalidad en el que se inscribe.
De este modo, la cultura material adquiere un valor no sólo funcional (real) sino también simbólico (imaginario), como elemento a través del cual se reflejan las pautas culturales de la sociedad en la que se produce, sirviendo así como transmisor de su sistema de valores y creencias, «aunque eso no implique que en la realidad cotidiana actúen siempre de acuerdo a esos valores» (Rivera 1990: 24 y 25).
Este producto final entrará a formar parte de la cadena o proceso social, que constituirá el contexto original de la pieza^^.
Posteriormente, sobre el producto final y una vez que éste ha llegado al final de su etapa útil, se sucederán una serie de procesos postdeposicionales^^y, finalmente, irrumpirá el arqueólogo que intentará acercarse al conocimiento de todo ello desde un contexto radicalmente diferente^^.
^^ Lo que Boast denomina la biografía útil de la cerámica (Boast 1995: 70).' * Denominado por Boast biografía de deposición (Boast 1995: 70). ^^ El mayor problema en el proceso de reconstrucción del significado de la pieza es que a la propia subjetividad del arqueólogo se suma el inconveniente, no siempre tenido suficientemente en cuenta, de que dicha reconstrucción ha de hacerse contando únicamente con la biografía de deposición.
Por ello, son importantes los trabajos que están empezando a desarrollarse sobre el modo como los materiales se integran en el registro arqueológico y la relación entre su estado actual y sus posibles características originales (Evans y Millet 1992, Hill 1995b, Maltby 1985) que, aunque orientadas bajo un marco teórico diferente, siguen líneas ya comenzadas anteriormente (Schiffer 1976), y llaman la atención sobre los peligros derivados de la realización de una lectura directa sobre el material cerámico.
Bajo este enfoque, el planteamiento de trabajo que realizamos para la cerámica intenta evitar tanto la concepción del cacharro únicamente como objeto museable, como el tratamiento de la cerámica «como personas» (Boast 1995)^^ Antes bien, estudiamos la cultura material como un código producido por una cultura, que refleja mediante sus características formales, y por tanto visibles y susceptibles de ser descritas, el patrón de racionalidad subyacente a la misma.
POSIBILIDADES Y LIMITACIONES DEL USO DE LA CTO
El uso de la cadena tecnológica-operativa ofrece importantes novedades en el estudio de la cultura material cerámica y sobre todo en la definición de los estilos, ya que, frente al concepto de estilo habitual, basado únicamente en los aspectos más materiales, evidentes y susceptibles a los cambios (Lemonnier 1986), esto es la morfología y la decoración, representados en el objeto acabado^^, se estudia toda la variedad de elecciones a lo largo de la cadena tecnológica-operativa que se producen dentro de una serie de opciones igualmente viables, destacando el rol activo del objeto en las sociedades pretéritas y la elección culturad variablQ para cada sociedad (elecciones tecnológicas socialmente pertinentes según Lemonnier 1986: 153)^^.
Al incorporar el concepto de cadena tecnológica-operativa se incorpora el aspecto tecnológico como un nuevo parámetro de estilo haciendo que al seguir los procesos tecnológicos podamos acce-*^ Encontramos una idea similar en otros autores como Gruber 1986 y Sackett 1983, que intentan evitar la identificación directa entre cerámica y culturas que prevalecen en los estudios de tipo evolucionista o difiísionista.' "^ Tal y como se refleja en la definición de estilo como el «conocimiento formal de los modos particulares en los que los diferentes artefactos presentan similitudes entre ellos» (Davis 1986).
^^ Estas elecciones se pueden ver en dos niveles: un nivel particular donde se pueden obtener diferentes combinaciones para la elaboración de un mismo código de cultura material, o a un nivel particular, donde se pueden contrastar elecciones y combinaciones para la producción de objetos de cultura material de diversa índole.'^ Este concepto presenta rasgos en común con la propuesta de Gosselain (1992), que toma como punto de partida la definición de estilo de Sackett (1990) y la reconvierte a través de su inmersión en la línea de trabajo de la Antropología de la Tecnología desarrollada sobre todo por Pierre Lemonnier [URL].
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es der a criterios menos susceptibles a los cambios y que ofrecen una idea más precisa de las sociedades del pasado (Gosselain 1992).
El empleo del concepto de cadena operativa tiene varias implicaciones tanto metodológicas como interpretativas.
La más inmediata, respondiendo a una orientación metodológica, supone ampliar los ámbitos de estudio ya que existen fases dentro de la cadena operativa que no pueden ser reconstruidos mediante la arqueología, especialmente los referidos a los factores sociales que influyen en ella, para lo cual se necesitaría el recurso a la etnología mediante analogías débiles, o lo referente a los procesos tecnológicos, para cuya identiñcación no basta con una observación visual sino que es preciso realizar análisis físico-químicos.
Desde el punto de vista interpretativo.
Debemos ser conscientes de que, mientras es posible tener acceso a la cadena técnica y los procesos que se desarrollan para la realización de un producto a través del registro arqueológico, la consideración de los factores culturales nos llevan a un terreno más hipotético, ya que los condicionantes que marcan el proceso de fabricación (tales como la tradición oral o la mitología de esas sociedades) no se pueden documentar de forma directa, y casi ni siquiera de forma indirecta, en el registro arqueológico^^.
A partir de la identificación de elecciones culturales no llegamos directamente a los esquemas conceptuales subyacentes a ellas ya que las características de la cultura material deberían contrastarse con las implicaciones sobre la naturaleza y el funcionamiento de una determinada sociedad para, a través de esa contrastación, acercamos al patrón de racionalidad que vincula ambas esferas (cfr.: Rivera 1990).
El problema reside en la imposibilidad de conocer los esquemas sociales al tratarse de sociedades desaparecidas y dotadas de nociones organizativas diferentes a las nuestras, por lo que las dificultades ya existentes para captar todos los matices de la construcción de un cacharro en el marco de las socieda-^'^ La mitología legitima el origen de operaciones técnicas particulares (Lemonnier, 1993: 19), por ejemplo en África entre los Bafia son las mujeres las que fabrican cerámica pero la invención se le atribuye a los hombres (Gosselain, 1992), también existen tabúes en relación con algunas de las secuencias tecnológicas, quizás las menos controladas por el propio alfarero a nivel tecnológico.
En América el arte de la alfarería es también objeto de cuidados, de prescripciones y de prohibiciones múltiples (Lévi-Strauss, 1986). des actuales (García Alen 1984: 58) se multiplican cuando intentamos acceder a la comprensión del material producido por una sociedad desaparecida y diferente a la nuestra^^ya que, desconocemos los significados subyacentes bajo la actuación sobre el material y estos todavía quedan más ocultos cuando sobre esas sociedades intentamos aplicar directamente nuestros propios patrones de racionalidad distorsionando su significado originad ^.
En resumen, el tipo de análisis que intentamos plantear presenta la contrariedad de añadir un componente de subjetividad en el estudio cerámico pero, una vez aceptado que dicho componente es inherente a la práctica arqueológica, lo que intentamos es evitar caer en una subjetividad incontrolada y abusiva, sino crear una metodología y un enfoque teórico determinados, y bajo el supuesto de que los diferentes códigos producidos por una misma cultura como respuesta a unas mismas pautas culturales pueden responder a patrones de regularidad similares (Lévi-Strauss 1986: 237 y ss.), intentar un aproximación a la realidad pretérita a través de su cultura material y concretamente el material cerámico.
Bajo estos fiíndamentos se defiende el recurso a la línea estructural aplicada al estudio de sociedades actuales ya que, como señala Criado (1993b: 53), aunque el hecho de no trabajar con sociedades actuales y no poder acceder a su lenguaje sea la causa fundamental de que en arqueología no pueda realizarse un análisis estructural tal y como lo plantea Lévi-Strauss, esto no impide que existan postulados y formas de proceder que pueden ser muy útiles desde el punto de vista metodológico.
Formación económico-social y cultura.
México: Ediciones Cultura Popular.
^^ Ejemplos de estudio de la cerámica en sociedades actuales como complemento de las sociedades pretéritas son los realizados por Várela (1990) o Delneuf (1991). |
El presente trabajo se enmarca dentro de una reflexión general sobre el fenómeno, común a otros territorios de la Península Ibérica, de la llamada recepción del Derecho Común, centrado por razones obvias en Galicia.
Nuestra región no fue una excepción a este proceso que se desarrolla con plenitud a partir de los siglos XII y XIII.
A través de las páginas de esta colaboración se estudian las condiciones que favorecieron la llegada de las primeras manifestaciones de esta nueva concepción del Derecho (la llamada propiamente «penetración») que sentará las bases para una posterior «recepción».
Estudiamos la progresiva asimilación del derecho común mediante el examen de diferentes documentos que muestran la práctica jurídica (testamentos, contratos, sentencias, etc.). * Trabajo que ha podido realizarse gracias a una Beca de Investigación de la Excma.
rácter general-que el derecho español (o los derechos españoles), sobre todo en el campo privado, es el resultado de la peculiar evolución del derecho romano en el ambiente hispánico.
Con ello no se quiere afirmar, ni mucho menos, que el derecho español o la pluralidad de los derechos hoy llamados especiales o ferales, sean sin más la mera transposición del derecho romano en su respectivo ámbito territorial.
Hay que distinguir en la afirmación que precede un punto de partida y un punto de llegada que no se pueden identificar en ningún caso.
El sustrato del que nace nuestro ordenamiento jurídico hunde sus raíces en Roma.
Pero el ordenamiento que conocemos en la actualidad es el resultado de la participación e influencia de muy diversos factores en el campo social, económico y político, que han marcado el ritmo y el desarrollo de ese derecho romano que se halla en la base de nuestra ciencia jurídica y de nuestro derecho positivo.
Finalidad, por tanto, de la Historia del Derecho es mostrar cómo se ha producido esa evolución y cuáles han sido las influencias que jalonan el periplo vital de nuestros ordenamientos jurídicos, desde esa herencia romana, común a otros pueblos mediterráneos, hasta los modernos ordenamientos que nacen al amparo de la codificación.
La historicidad del derecho como proceso cultural requiere, pues, el nada, 1976, pp. 61 ss.; PÉREZ-PRENDES, J. M., Curso de Historia del Derecho español Volumen I. Universidad Complutense.
Servicio de Publicaciones, Madrid, 1989, pp. 637 ss.; GARCÍA-GALLO, A., Manual de Historia del Derecho español Tomo I. El origen y la evolución del derecho.
Artes Gráficas y Ediciones, S.A., Madrid, 1982, pp. 80 ss.; GACTO FERNÁNDEZ, E., ALEJANDRE GARCÍA, J. A. y GARCÍA MARÍN, J. M., El Derecho histórico de los pueblos de España.
Universidad Complutense, Madrid, 1982, pp. 265 ss.; LALINDE ABADÍA, J., Iniciación histórica al Derecho español.
Ariel Derecho, Barcelona, 1983, pp. 125 ss.; FERNÁNDEZ ESPINAR, R., Las fuentes del Derecho histórico español.
Centro de Estudios Universitarios Ramón Areces, Madrid, 1985, pp. 303 ss.; y Manual de Historia del Derecho español I. Las fuentes.
Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 1990, pp. 343 ss.; PÉREZ-BUSTAMANTE, R., Historia del Derecho español Las fuentes del derecho.
Editorial Dykinson, Madrid, 1994, pp. 83 ss.; SÁNCHEZ-ARCILLA BERNAL, J., Historia del Derecho.
Instituciones políticas y administrativas.
Cálamo Producciones Editoriales, Barcelona, 2001, pp. 171 ss.; IGLE-SIA FERREIRÓS, A., La creación del derecho.
Una historia de la formación de un derecho estatal.
Marcial Pons Ediciones Jurídicas y Sociales, Madrid, 1996.
Tomo II, pp. 9 ss.; y TOMÁS Y VALIENTE, F., Manual de Historia del Derecho español.
Editorial Tecnos, Madrid, 1997, pp. 180 estudio en detalle de los factores que inciden de manera determinante en su lenta, pero constante evolución, similar a la que se produce en otros campos de la vida humana.
La llegada del derecho romano, arranque necesario de nuestro periplo, se produce en dos momentos históricos precisos.
Tras la conquista e incorporación de la Península al naciente Imperio, Híspanla queda convertida en un conjunto de provincias sujetas al mando romano con mayor o menor intensidad lo que determina una permeabilidad diferente al proceso de romanización, entendido como el paulatino camino de asimilación del modo de vida romano^ Como resultado de este proceso militar y político, el ordenamiento jurídico del conquistador fue poco a poco aplicándose y extendiéndose por los mecanismos usuales que Roma estilaba hasta concluir con la famosa constitución de Caracalla del año 212 por la que se otorgaba la ciudadanía romana a la totalidad de los habitantes del Imperio.
Antes se había ido sucediendo unas primeras tímidas medidas que otorgaron la ciudadanía de manera particularizada a las que siguió la famosa concesión de latinidad en tiempos de Vespasiano.
Culminada la romanización jurídica y como consecuencia de la misma, podemos deducir que el derecho romano se aplicó en Híspanla, a pesar de la carencia de testimonios materiales y directos al respecto.
Esa extensión personal a todos los habitantes del Imperio de la ciudadanía romana no supuso la aplicabilidad directa del derecho clásico.
Tras la constitución de Caracalla, se consolidaría el proceso de vulgarización de la tradición romana.
Es decir, nos hallamos ante un territorio en el que se procede a la aplicación del derecho romano, pero sin olvidar el enorme protagonismo que pudieron tener las antiguas prácticas prerromanas de los pueblos ibéricos, la lejanía con respecto a Roma, la falta de publicidad de las principales disposiciones normativas, el desconocimiento generalizado de las obras de los juristas que recogían el derecho antiguo, la propia formación y escasez de las autoridades encargadas de efectuar la aplicación judicial o extrajudicial del derecho, entre otros muchos factores, que han coadyuvado a la formación de ese extraño y ambiguo concepto que se ha ^ Una exposición clara sobre la romanización jurídica puede consultarse en ALE-JANDRE GARCÍA, J. A., Temas de Historia del Derecho: Derecho primitivo y romanización jurídica.
Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 1977, pp. 39 denominado, desde Heinrich Brunner, el «derecho romano vulgar», acaso una actitud intelectual en cuanto al modo de concebir, expresar e interpretar el derecho, tal como propugnó en su día Franz Wieacker, resultado del conocimiento fragmentario y dificultoso que se tenía del derecho oficial"^.
Derecho corrompido, mal conocido, pragmático o hecho pragmático por medio de interpretaciones forzadas o dirigidas desde el poder, pero derecho útil, vivo, práctico, al servicio de la colectividad que había contribuido a su distorsión.
Esta finalidad no la perderá en los momentos sucesivos.
La formación de ese derecho vulgar no se interrumpe con la caída del Imperio romano, sino que subsiste.
Es evidente que una comunidad que se había logrado identificar con el derecho, con su derecho, como la gran creación debida al genio romano, no podía olvidar de un día para otro ese conjunto de disposiciones que, corrompidas o malinterpretadas, seguían siendo el elemento necesario para la convivencia social.
De esta manera, los textos visigodos son deudores de las soluciones romano-vulgares, siguen de cerca sus técnicas normativas, sus reflexiones jurídicas, sus modos de pensar, textos que además conservarán su vigencia avanzada la Alta Edad Media.
Esta época ha sido conceptuada como de «Derecho Común visigodo»^ por la persistencia del Liber, completada por el surgimiento de una gama de derechos especiales, ya de corte señorial, ya de tipo municipal, condensados en los fueros.
La persistencia de ese derecho romano vulgar marca una primera etapa de cierta unidad juridica bajo la apariencia de una auténtica dispersión: el derecho visigodo se erige en la pauta jurídica que otorga cierta uniformidad al mosaico de reinos hispánicos, pero tras su lagunas y obsolescencias se empieza a dibujar cada vez con mayor intensidad la divergencia, la pluralidad, la fragmentación, que conducirán a la generación de un anhelo de unidad consolidado en siglos posteriores.
Pero el derecho romano va a experimentar una segunda vida, un renacimiento en el que pasa a ocupar ese lugar de primacía de antaño, no obstante haber desaparecido el Imperio que le servía de sustento^.
El se-^ Vid. la síntesis sobre esta polémica recogida en MONTANOS FERRÍN, E. y SÁNCHEZ-ARCILLA BERNAL, J., Historia del Derecho y de las Instituciones.
Tomo I, pp. 337-341. ^ Vid. infra las referencias a esta etapa de nuestra Historia jurídica. ^ Vid.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es gundo momento, fijado tradicionalmente en el entorno de los siglos XII y XIII, coincide con el proceso de recuperación de la obra del emperador Justiniano y tiene como punto de arranque la labor de los juristas boloñeses, quienes proceden a trabajar con los materiales originales e íntegros que habían constituido la legislación justinianea a partir de las nuevas formas de razonamiento aristotélico-tomistas que se han recuperado, arrinconando el agustinismo militante que singularizó los primeros siglos medievales.
Con anterioridad a esas centurias, el conocimiento del derecho romano fiíe parcial, restringido, limitado a ciertas selecciones o extractos de obras jurídicas que no gozaban de una autenticidad comprobable.
El proceso de vulgarización, el empobrecimiento cultural y el aislamiento que vive la Europa de los primeros siglos medievales coadyuvan a que se produzca esta especie de parálisis a la que contribuyen diferentes factores.
Uno de los que no debe olvidarse es la ruptura de la unidad política y comercial mediterránea, la cual dificultará los contactos con Bizancio o con los territorios más influidos por aquél.
Pero se debe hablar asimismo de la ruralización de Europa, de la desaparición de las ciudades y de las más relevantes rutas de comercio, de la extensión del feudalismo con sus componentes asociados, del descenso demográfico, de la autarquía en la que vivían señores, príncipes y reyes, etc. El resultado es el triste panorama jurídico que se respira en Europa antes del siglo XII: pocas o ninguna escuela de derecho relevante (cuando existen, se orientan a formas prácticos, no teóricos); escasos juristas de prestigio -la mayor parte anónimos-; obras jurídicas rudimentarias y elementales, pensadas para la práctica judicial o extrajudicial, desprovistas de cualquier atisbo de genio creativo, de originalidad.
Esas obras emplean de manera arbitraria, fragmentaria y selectiva los textos justinianeos, contribuyendo a su oscurecimiento y, por ende, a su desconocimiento^.
Todo cambio a partir del siglo XII.
Es este segundo período el que ahora nos interesa puesto que será el que marque el camino evolutivo de los diferentes derechos peninsulares^ ^ Para el período anterior al renacimiento del derecho romano, vid. C ANN ATA, C. A., Historia de la Ciencia Jurídica europea.
Editorial Tecnos, S.A., Madrid, 1996, pp. 130-141. ^ Así ha señalado Paolo Grossi que el fenómeno de la recuperación del derecho romano no supone afirmar que con anterioridad a las centurias citadas no se aplicase o no se conociese el derecho romano.
Lo que realmente implica la labor de los juristas boloñeses «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2001.
El proceso de la recepción, surgido en la Italia fragmentada del Medievo y en donde tiene una implantación más generalizada y pura, se extiende por la Europa medieval a partir del siglo XII y de una manera casi inmediata en las centurias siguientes^, apoyada en varios factores que contribuyen a superar el triste panorama de la época inmediatamente anterior, como el renacimiento urbano, la recuperación de las primitivas rutas comerciales o, sobre todo, la aparición de las universidades que se extienden por doquier, conformando el necesario aparato intelectual y educativo que será el que se encargue de formar el importante estamento de letrados y juristas, llamados a ocupar los altos puesto directivos en las cortes europeas^^.
La práctica totalidad de los reinos y principados occidentales tienen algún estudiante en Italia o en Francia, primeros territorios donde experimenta un auge claro e incomparable el fenómeno universitario, quien, a su vuelta y completada su formación, procede a extender la práctica totalidad de los conocimientos adquiridos.
No es extraño, pues, afirmar que el Derecho Común fue, sobre todo, un derecho de juristas antes que un derecho impulsado por el poder.
Los reyes europeos tuviees, al margen de los nuevos presupuestos metodológicos sobre los que elaborarán sus glosas, la recuperación del trabajo sobre materiales íntegros (no, por tanto, copias mutiladas, extractadas o epitomadas), sobre materiales cuya autenticidad estaba contrastada (frente a las posibles falsificaciones de épocas anteriores) y sobre materiales que salen de su reducto meramente teórico para convertirse en normas operativas y aplicables.
GROSSI, P., El orden jurídico medieval.
Marcial Pons Ediciones Jurídicas y Sociales, S.A., Madrid, 1996, pp. 162-163: «Y comenzamos por una comprobación previa: el redescubrimiento es relativo.
De hecho, durante todo el primer medioevo ha permanecido un filón jurídico de algún modo romano -elemental, rudimentario, alejadísimo de los refinados cultismos del Digesto-, sobre todo en algunos territorios, al tiempo que la Iglesia se había nutrido siempre de Derecho romano.
Si ahí hubo un redescubrimiento, fiíe el de un Derecho romano auténtico y de textos auténticos, filológicamente exactos, en conformidad a una difiíndida exigencia -y no solamente eclesiástica-de la edad gregoriana; si hubo allí redescubrimiento, fue el del Digesto como instrumento operativo, y los historiadores del Derecho romano señalan enfáticamente como relevante una fecha y una circunstancia, el 1076, y el llamado dictamen de Márturi, una asamblea judicial celebrada en Toscana en el monasterio-castillo de Márturi, fecha y circunstancia en que se propone al Digesto como material utilizado y utilizable en la práctica jurídica».
GARCÍA Y GARCÍA, A., «El renacimiento de la teoría y la práctica jurídicas.
Siglo XII», en el volumen En el entorno del Derecho Común, ^^ Una síntesis sobre dicho proceso de expansión en FERNÁNDEZ BARREIRO, A. y PARICIO, J., Historia del Derecho Romano y su recepción europea.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ron que adaptarse al impulso incontrolable dado por el pensamiento de los letrados y plegarse a sus prácticas, costumbres y actitudes.
Pero no fue en vano, ni gratuitamente.
El caudal político que se esconde detrás de los textos romanos seduce de inmediato a los principales monarcas, quienes ven en aquél, en sus construcciones políticas y en su indudable prestigio el arsenal ideológico que permita consolidar su poder superior a nivel extemo (con relación al papado o al emperador) e interno (señoríos, nobleza, municipios u otros poderes autónomos)^^ Surge así un Derecho llamado Común^^, esto es, de general, preferente y absoluta aplicación en la totalidad de los reinos europeos, ya como derecho principal, ya subsidiario, colocándose en una situación de superioridad respecto a los diferentes derechos locales, estatutarios o particulares, por su palmaria calidad técnica no comparable, los cuales acaban siendo observados, glosados y estudiados a la luz de aquél, es decir, de acuerdo con su lenguaje y su terminología.
Ese carácter general se explica por la decidida vocación universal del derecho romano, así como por los apoyos prácticos recibidos en su periplo medieval.
De esa forma, por la vía pacífica y personal, sin imposiciones, el derecho romano se va erigiendo paulatinamente en Derecho Común, junto con el canónico y el lombardo-feudaP\ en el sustrato general y básico de todos los ordenamientos jurídicos europeos continentales sin excepción alguna.
La extensión de este proceso fue asimismo general a todos los reinos hispánicos, aunque el alcance fmal tuviera un impacto desigual.
No había competidor posible puesto que la obra de Justiniano aparecía conceptuada como la obra jurídica racional por excelencia, la misma razón encamada.
Frente al tradicionalismo del período medieval, con su dependencia consuetudinaria, que conducía a un derecho inseguro y debilitado, al arbitrio de los poderosos, el Corpus era un derecho escrito, racional, con unos postulados y reglas fíjas, claras y perfectamente determinadas.
Pero no debe entenderse que los juristas boloñeses y europeos en general procediesen sin más a aplicar ese derecho.
Como hombres de su tiempo y conocedores, por tanto, de la realidad que el mundo jurídico debía regular, los Imerio, Azzo, Accursio y compañía hallaron en el derecho romano, antes que nada, un caudal que les proporcionaría un modo concreto de razonar en lo jurídico, con unos principios, categorías y conceptos que procedieron de inmediato a asimilar, aplicar y extender.
Creemos que en esto consistió exactamente la llamada recepción: más que un cuerpo normativo directamente aplicable, los juristas vieron en esos textos el armazón jurídico que deberían volcar sobre la sociedad de su tiempo, resultado de lo cual es la síntesis entre realidad y normatividad que singulariza todo este proceso.
La recepción no supuso la simple recuperación del derecho romano, sino la adaptación del derecho romano conocido a la sociedad medieval del momento, produciendo un resultado diferenciado de los componentes que constituían su punto de partida.
No era un derecho romano en sentido estricto, ni un derecho medieval puro: era el fmto de la combinación de ambos factores y es precisamente esa capacidad de adapdeutschen Rechtsgeschichte.
Tomo I, col. 1.506-1.510 tación lo que permitió la persistencia en el tiempo del sistema jurídico del Derecho Común, su maleabilidad, su perfecto ensamblaje con el instante que debía ser subsumido por la regla jurídica, y la diversidad de evoluciones que se produjeron a partir de la existencia de unos moldes comunes.
La forma específica en que dicha recepción se materializó en la Península Ibérica nos permite observar unas diferencias sustanciales de las que se extraen diversas intensidades en el proceso y las consecuencias distintas en orden a la consolidación final del Derecho Común como derecho insertado en cada uno de los reinos.
Se ha hablado de territorios en donde sí se produjo una verdadera recepción (el Derecho Común es expresamente recibido y pasa a formar parte inherente del ordenamiento jurídico del reino), como en Cataluña o en Mallorca; territorios donde hay penetración y no recepción propiamente dicha, como Valencia, en los que no se da un impulso oficial, sino un comportamiento de las instancias jurídicas en el sentido de admitirlo, a pesar de no contar con el refi-endo de las autoridades superiores; y, en fin, de territorios en los que se produjo una fuerte resistencia y rechazo, caso de Aragón^^.
Ello simplemente quiere poner de manifiesto la existencia de posturas marcadamente diferenciadas respecto a las relaciones entre el lus Proprium y el derecho foráneo a la hora de disciplinar el sistema de integración de cada ordenamiento jurídico.
Habrá, pues, reinos o territorios en los que la facilidad para la asimilación de las soluciones romano-canónicas sea total y esa facilidad esté auspiciada por el propio poder político y por el estamento de letrados y prácticos del derecho en general, frente a otros en los que los obstáculos son continuados.
En ambos casos, por una u otra vía, la solución final conducirá a un triunfo sin paliativos del nuevo derecho surgido en los siglos centrales del Medievo.
Estos diferentes ensayos jurídicos son los que permiten distinguir entre lo que se ha llamado propiamente «recepción» y lo que fiíe la «penetración».
La primera, como ya hemos expuesto, supone un marcado proceso en el cual se procede a la instauración de un novedoso orden jurídico, que reemplaza o pasa a coexistir con el anterior para ir paulatinamente arrinconándolo.
Mientras, por su parte, la «penetración», presupuesto http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cronológico de la posterior recepción, aludiría a aquellas actuaciones espontáneas, privadas y anónimas en la mayor parte de los casos, mediante las cuales se da pie a la inserción tímida de ciertos comportamientos o instituciones del nuevo orden jurídico que suponen colocar el derecho en la senda de una nueva formulación, camino de otras direcciones distintas de las tradicionales.
Este movimiento supone una combinación o mezcla entre las tradiciones jurídicas que se proyectan de forma conflictual, tomando aspectos de una y de otra.
La «penetración» es, si se permite la expresión, el ensayo, la preparación, el prolegómeno, que luego acabará desembocando en la recepción como proceso culminante y complejo de esta lucha jurídica, momento en el cual los ensayos anteriores pasan de su timidez e indolencia inicial a convertirse en pautas decididas, en modelos claros que marcan el camino a seguir en la nueva ordenación jurídica que se extiende sin paliativos y se impone sobre la anterior: ahora todo responde en su formulación a los caracteres, conceptos y expresiones del nuevo derecho que se está implantando.
Uno es la potencia; el otro, el acto pleno y lleno de sentido jurídico.
Uno el esbozo; el otro, la culminación.
Al glosar las diferencias en orden a la creación del derecho que se detectan entre la España nuclear (Castilla y Vascongadas) y la España periférica (Corona de Aragón), el profesor Lalinde Abadía había subrayado las diferentes posturas adoptadas respecto al Derecho Común que en ningún caso se presentaban bajo el prisma de unidad.
Mientras que en el caso castellano se puede hablar de un verdadero intento de «nacionalización» por medio de las Partidas, al que sigue todo el esplendor del derecho romano en época moderna merced a la labor de tribunales y juristas^^ en la Corona aragonesa hay posiciones radicales en relación con el lus Commune, que van desde su asimilación más completa hasta su rechazo mas absoluto^^.
De esta forma, se pueden atisbar comportamientos previos en relación al Derecho Común que van a condicionar de modo claro y preciso el proceso de asunción de las soluciones jurídicas que este ordenamiento racional y culto comportaba: fuertemente condicionados por esos derechos justinianeo y canónico, Cataluña y Mallorca se convierten ^^ Cfr.
LALINDE ABADÍA, J., «La creación del Derecho entre los españoles», en Anuario de Historia del Derecho Español, XXXVI (1966) en paradigmas de la adaptación plena del lus Commune a los efectos de integrar las posibles lagunas existentes en el derecho tradicional, por medio del recurso a las fuentes romanas.
Valencia permite observar una matización que conduce, no obstante, a resultados parecidos, por cuanto que no hay una remisión expresa al mundo romano-canónico, sino a su trasunto, de acuerdo con la idea defendida por los juristas medievales: las lagunas legales se integrarán acudiendo, dice el prefacio de los Furs, a la razón natural y a la equidad^^ Ambas potencias racionales, obvia decirlo, se hallaban plasmadas por escrito en los textos romanos y canónicos, y lo mismo sucedía en el caso aragonés a tenor de lo que sancionaba la compilación elaborada por Jaime I, conocida como Código de Huesca^l Como se ha visto, el Derecho Común se constituyó en parte integrante del ordenamiento jurídico por decisión propia del poder político, esto es, pasó a formar parte del sistema de fuentes de forma oficial, mientras que en otras regiones la penetración de aquél tuvo lugar aprovechando aquellos resquicios que permitía o toleraba el propio ordenamiento, sin que ello implicase una decisión pública al respecto en sentido positivo o negativo, antes bien motivó opiniones y decisiones públicas en contrario.
Ejemplo de lo primero: Cataluña^^, *^ ForiAntiqui Valentiae.
Edición crítica de Manuel Dualde Serrano.
Edición, introducción y notas al manuscrito por M^. de los Desamparados Cabanes Pecour, Asunción Blasco Martínez y Pilar Pueyo Colomina.
Prólogo, pp. 17-18: «Ont por esto en la virtud de la nuestra fe a todos los bailles, justicias, çalmedinas, jurados, juges, alcaldes, juncteros et officiales, et todos aqueillos que officio de conocer et de judgar pleitos es liurado et comendado, et otrosí a todos los nuestros fieles mandamos que aquestos fueros tant solament usen en todas las cosas et en todos los pleitos et en ais determinaciones daqueillos; mas empero aillí do los devanaditos fileros no abastaran, al natural seso et memoria sea recorrido (...)».
IGLESIA FERREIRÓS, A., «La creación del Derecho en Cataluña», en Anuario de Historia del Derecho Español, XLVII (1977), pp. 99-423; «¿El primer testimonio de la recepción del derecho romano en Cataluña?», en Revista Jurídica de Cataluña, 2 (abril-junio 1978), pp. 281-311; «La Cataluña altomedieval y el Código de Justiniano», en Revista Jurídica de Cataluña.
Año LXXXII, 3 (1983) Mallorca^^ O Valencia^^ donde la presencia de derecho romano es mucho más intensa que en otros territorios.
De lo segundo, pueden dar buena muestra Aragón^^, Navarra^^ o la Corona de Castilla^^, y, para el caso concreto que nos ocupa, Galicia^^ en donde la recepción, aun dándose, se manifiesta de una forma solapada, más difiísa.
El fenómeno de la recepción pone sobre la mesa de debate dos cuestiones esenciales que marcan el tránsito hacia una nueva experiencia jurídica, entendida en el sentido que le dio Capograssi: el modo de vivir, sentir y reflejar el derecho por una comunidad determinada^^.
Primeramente, el cambio en la concepción misma de la esencia del derecho, de su sustancialidad y sus fundamentos.
Se trata de una cuestión de corte filosófico, teórico, llena de consideraciones dogmáticas: se ha 2^ Algunas reflexiones sobre el caso gallego en IGLESIA FERREIRÓS, A., «Breviario, recepción y Fuero Real: tres notas», en Estudios jurídicos.
Homenaje al profesor Alfonso Otero.
CAPOGRASSI, G, «II problema de la scienza del diritto», en Opere.
Tomo II, pp. 415 producido, por el juego del nuevo derecho romano, una mutación radical en cuanto a los elementos que caracterizan el orden jurídico y forman su esencia y sus caracteres más íntimos.
Influidos por el pensamiento aristotélico y con el deseo de efectuar una tímida secularización de lo jurídico, los juristas medievales se lanzan a la explicación novedosa de los conceptos básicos que se hallan en las primeras páginas de la obra justinianea.
La influencia de Santo Tomás es también relevante puesto que el Aquinatense había expresado la idea de que la justicia era el objeto principal del derecho.
Ni Dios, ni la tradición, ni ningún otro componente ultraterreno aparecían en estas nuevas visiones.
Eran el hombre y sus propias aspiraciones quienes reformulaban lo jurídico y lo hacían con arreglo a unos criterios moderadamente racionales.
El profesor García-Pelayo se refería a ese tránsito, marcando las notas más relevantes de la evolución operada: frente a un derecho altomedieval consuetudinario, de raíz teológica, basado en el privilegio, garante de la paz y de escaso nivel técnico, se opone un nuevo derecho, de tipo iuscéntrico, apoyado en una suerte de justicia secularizada, que descansa en la ley como norma escrita básica, con tendencias igualitarias, general en el sentido de un derecho que tiende a superar los localismos a los que estaba abocado por el peso de la costumbre, profundamente científico y de alto nivel conceptual y técnico^^.
De un sistema consuetudinario, amparado en un rey más juez que legislador, se pasa a un sistema legalista, en el que el monarca recupera el monopolio creador del derecho al asimilarse los principios políticos y legislativos dimanantes de los textos romanos^^.
GARCÍA-PELAYO, M., «La idea medieval del derecho», en Obras Completas.
Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1991.
Sobre la concepción altomedieval del derecho, deben consultarse además el clásico título de KERN, F., Derechos del rey y derechos del pueblo.
Ediciones Rialp, S.A., Madrid, 1955, pp. 124-139; y la más reciente aportación de GURIÉVICH, A., Las categorías de la cultura medieval.
Taurus Humanidades, Madrid, 1992, pp. 181-239. ^^ Idea que ha expuesto el profesor Pacheco Caballero, al contraponer los caracteres que presenta la creación del derecho en la Alta y en la Baja Edad Media.
PACHECO CABALLERO, F. L., «Ley, costumbre y uso en la experiencia jurídica peninsular bajomedieval y moderna», en El Dret Comú i Catalunya.
Actes del IV Simposi Internacional.
Associació Catalana d 'Historia del Dret Jaume de Montju' íc, Barcelona, 1995, pp. 75-146; El segundo aspecto al que nos referíamos alude al juego de la vigencia de las propias normas del ordenamiento jurídico y su extensión.
Si el período altomedieval ha sido caracterizado con razón como sistema de «Derecho Común visigodo» como expuse anteriormente, el proceso que se inicia a partir del siglo XII-XIII sienta las estructuras de un nuevo sistema de Derecho Común, esta vez romano-canónico, que reemplazará al anterior.
La persistencia del derecho visigodo, encarnado en el Liber ludiciorum, es idea antigua ya defendida por el padre de nuestra moderna Historia del Derecho, Francisco Martínez Marina^^.
Ese texto constituiría el derecho general de los antiguos territorios del Regnum Gothorum, al que se le van añadiendo y completando, por la propia dinámica social y la obsolescencia de algunas de sus disposiciones, nuevas normas materializadas en costumbres, usos, prácticas judiciales, cartas de población y, como fase final de la evolución, en los fueros.
Constituyen la manifestación escrita de un derecho complementario, nacido para auxiliar o suplir, según los casos, la legislación gótica.
Y por ese mismo motivo, su aparición está ligada íntimamente a una pluralidad o disparidad de soluciones que conducen irremisiblemente al localismo, a la existencia de soluciones puntuales y precisas con las que cuales atender a las necesidades o exigencias concretas de tal localidad, comarca, villa o ciudad.
La fuente última de este derecho especial será la decisión de los señores o la aprobación efectuada por los municipios, por lo que se habla de un derecho de tipo señorial o municipal, según los casos, en función de la autoridad que ratifique esas supuestas emanaciones populares.
El derecho heredado de la Alta Edad Media será un del VSimposi Internacional.
Fundació http://estudiosgallegos.revistas.csic.es conglomerado de privilegios, exenciones, inmunidades, libertades y franquicias, a las que se trata de poner fin mediante una tendencia a la unificación jurídica, que tendrá como adalid a Alfonso X el Sabio para el caso castellano, quien, lejos de apoyarse en el derecho de corte tradicional, tomará como elemento unificador el derecho romano justinianeo y el derecho canónico^^.
La finalidad de estas breves líneas, nacidas con ánimo de orientar más que de agotar la compleja problemática que el tema acotado pudiera suscitar, caminará en la dirección indicada y tratará de responder a las siguientes cuestiones: ¿Fue Galicia un territorio en el que se produjo un proceso análogo de penetración al de otros reinos hispánicos?
En caso afirmativo, ¿cuáles fueron las vías y cuáles los motivos que auspiciaron esa inserción en el universo del Derecho Común?.
En segundo lugar, ¿cómo operó en la práctica ese proceso de recepción? ¿cuáles fiíeron sus manifestaciones institucionales concretas?^^ Bajo estos dos parámetros se ha intentado formular coherentemente una especie de pequeña historia de la penetración/recepción en Galicia y de la indiscutible trascendencia que el Derecho Común tuvo a la hora de disciplinar u orientar la formación de la conciencia jurídica de un territorio que, por circunstancias históricas que ahora no conviene relatar, se convirtió en titular de esa condición de ^« Sobre la obra alfonsina, vid. la síntesis de SÁNCHEZ-ARCILLA BERNAL, J., «La obra legislativa de Alfonso X el Sabio.
Historia de una polémica», en El scriptorium alfonsí: de los libros de astrología a las Cantigas de Santa María.
Editorial Complutense, Madrid, 1999, pp. 17-81. ^' A falta de un trabajo que aborde en profundidad la Historia jurídica de Galicia, escrito desde la óptica de la Historia del Derecho, pueden consultarse como referencias generales, sin grandes precisiones al respecto, las siguientes obras de RODRÍGUEZ ENNES, L., «Proceso histórico de formación del Derecho Civil gallego», en Dereito.
Revista Xurídica da Universidade de Santiago de Compostela, vol. 5, 2 (1996) «territorio forai» que nació al amparo de todo el proceso codificador decimonónico.
Conocer esta etapa histórica sirve para verificar si dicha calificación como territorio foral es o no acertada, incluso en el marco del actual ordenamiento constitucional 2.-EL CASO GALLEGO: FACTORES QUE IMPULSARON LA RECEPCIÓN La incorporación de Galicia al reino de Asturias, después de León, y posteriormente Corona de Castilla, se produce en fecha temprana (entre los siglos VIII y IX) y supuso la inserción del antiguo reino dentro de los esquemas político-constitucionales de la monarquía leonesa, aún conservando de manera meramente simbólica y formal el calificativo de reino, incluso hasta la Edad Moderna.
Derivado de esa imbricación plena, Galicia careció de las instituciones administrativas mediante las cuales se articuló el derecho propio y adecuado a su realidad, a diferencia de lo que aconteció en otros territorios peninsulares.
Asimismo no se dieron peculiaridades político-administrativas significativas: no hubo Cortes y no hubo posibilidad de incidir en las decisiones normativas de los monarcas a través de un cauce institucionalizado.
Ello supone que Galicia se adecuó con mayor o menor fidelidad al sistema normativo del reino castellanoleonés y a su esquema de fuentes.
Galicia ñie un reino medieval, pero un reino desprovisto de las singularidades que caracterizaron a sus coetáneos y sobre el que se proyectaron las ansias expansionistas de sus vecinos castellanos, leoneses y portugueses^^.
^^ Para un panorama general del período estudiado, vid. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A., «A época medieval», en Historia de Galicia.
Tomo I, pp. 107-200 La dependencia respecto al vecino reino leonés se detecta desde los primeros siglos medievales.
La repoblación de un territorio que nunca estuvo totalmente despoblado provocó la consolidación de las estructuras de poder señoriales^^ Galicia se convirtió en un territorio fuertemente dominado por estirpes laicas o instituciones religiosas gracias a la munificencia de los monarcas que premiaron con abundantes tierras a los nobles, quienes se convertían en excelentes suministradores de ejércitos y tropas para las labores militares de reconquista.
Basta recordar el enorme poderío del que gozaron los obispos gallegos, titulares de extensos dominios y que señoreaban además las principales ciudades del reino, o de los monasterios, cuyos cotos constituían auténticos reinos en miniatura donde los abades ejercían las principales funciones de gobierno y de justicia.
La presencia regia era más simbólica que efectiva: los agentes reales, cargos que normalmente recaían en alguno de los poderosos, extendían sus funciones a lo largo de un territorio dividido en múltiples zonas exentas o inmunes.
A todo ello debemos sumar un componente muy marcado de mralización.
Conforme a los datos proporcionados por Manuel Rubén García Alvarez, la densidad de población de Galicia sería elevada, si se compara con las de otras regiones peninsulares, mas se hallaba mal repartida y, sobre todo, concentrada en los campos, lejos de las ciudades, si es que en esas centurias se podía calificar así a los principales núcleos urba-nos^"^.
Todo ello comporta unas correlativas notas de conservadurismo y tradición, de parálisis, que se ponen de manifiesto en la pervivencia de una estructura social fuertemente jerarquizada con figuras jurídicas erradicadas de otros territorios como los colonos o los tributarios, antiguos pequeños propietarios que por mor de las precarias circunstancias económicas tuvieron que adscribirse a las tierras que anteriormente culti-Cañada Editor, Santiago de Compostela, 1979.
Tomo XXVHI, pp. 124-154; W. AA., Poder y sociedad en la Galicia medieval.
Tórculo Edicóns, Santiago de Compostela, 1992; y GARCÍA ORO, J., Galicia en la Baja Edad Media.
Iglesia, señorío y nobleza.
SÁNCHEZ-ALBORNOZ, C, «Despoblación y repoblación de las tierras galaico portuguesas», en Estudios sobre Galicia en la temprana Edad Media.
Edición preparada por el Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos, La Coruña, 1981, pp. 185-222, destacando vaban y renunciar a la propiedad de las mismas^^ El carácter conservador de Galicia, inherente a toda sociedad de tipo rural y de economía de subsistencia de tipo agrícola y ganadero, detectado en la pervivencia de numerosas instituciones como el tributo cuadragesimal de raigambre romana, sirve para explicar a la perfección esa continuidad que se puede atisbar en el campo del derecho.
Asimismo se ha dicho que Galicia es el último territorio peninsular en que se abandona el uso de la letra gótica, sustituida por la minúscula Carolina, prueba una vez más de ese apego de tintes estáticos al pasado^^.
En todos los estratos de su cultura, Galicia aparecía apegada firmemente a lo pretérito.
Ese carácter permitió la continuidad de la vida jurídica sin grandes sobresaltos.
De esa forma, se admite sin dificultad la vigencia del Liber ludiciorum, como se puede colegir de la presencia de abundantes manuscritos o noticias de los mismos, así como textos en los que se alude expresamente a la aplicación de la ley gótica.
Como acontecía en el resto de los reinos, la obsolescencia del derecho visigodo se vio completada por la aparición de costumbres, usos y prácticas recogidas posteriormente en los fileros, o bien por la extensión de los de otras localidades.
En el caso gallego, es constatable la vigencia del orden visigodo, que se vería reforzado por la famosa restauración atribuida a Alfonso II de Asturias quien recuperó el orden gótico en el palacio y en la iglesia, a tenor del testimonio recogido en la Crónica de Albelda.
La presencia de numerosos códices en los que se han reproducido copias del Liber, frecuentes en monasterios y en catedrales, pone de manifiesto la pervivencia del texto jurídico visigodo, si bien la pervivencia apuntada no indica la inmutabilidad de aquél, ni la uniformidad de las copias existentes, ni un idéntico grado de aplicación y de conocimiento^^.
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Un ensayo de reinterpretación», en Anuario de Historia del Derecho Español, XLVI (1976), pp. 163-224; y Códices visigóticos en la monarquía leonesa.
B., Libros y bibliotecas en la España medieval: una bibliografía de fuentes impresas.
Grant & Cutler, Londres, 1987, pp. 137-144; y RODIÑO CARAMÉS, C, «A lex gótica e o liber iudicum no reino de León», en Cuadernos de Estudios Gallegos, tomo XLIV, 109 (1997), pp. 9-52. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es época de escasa presencia de la cultura escrita, solamente se copiaba aquello que tenía un interés fundamental para el desarrollo de la vida cotidiana y el derecho recogido en el texto mencionado servía de forma absoluta para regular la mayor parte de las actuaciones diarias de los habitantes del reino.
Ello no impide, como resulta obvio, la existencia de incorrecciones, omisiones y demás defectos en las copias conservadas, en consonancia con las limitaciones culturales del momento, y que tales deficiencias pudiesen tener después su correlativo aplicación en la práctica contribuyendo a distorsionar así el derecho oficial o pretendidamente oficial.
Al lado del Liber, hemos de repetirlo, van apareciendo toda una pléyade de normas auxiliares de diversa procedencia, condensadas en los textos forales, generalmente de reducido ámbito y extensión, que completan o suplen la anterior normativa, provocando un evidente estado de pluralidad jurídica.
Ese material jurídico dispar fructifica con la redacción hacia el siglo XII de los primeros textos forales típicamente gallegos, de tipo breve y de escasa originalidad: son, en su mayoría, derivados de los fueros de la ciudad de León, de los de Sahagún y de los de Benavente, los de mayor fama y relevancia en el reino, a la vez que los que mejor se adaptaban a las necesidades que los reyes trataban de hacer frente (repoblación interior y costera, esencialmente).
A veces, se trataba de efectuar simples extensiones de aquellos a otras localidades a los efectos de mejorar el estatuto de sus habitantes o evitar la despoblación de ciertos lugares^l Paulatinamente comienza a desarrollarse una importante vida urbana con algunos enclaves de gran relevancia^^.
Los cambios sociales, políticos.
^^ Sin ánimo exhaustivo, los principales textos forales son producto de las labores de repoblación desarrolladas a partir del reinado de Alfonso VI y sus sucesores (Femando II y Alfonso IX).
Enumeramos los más importantes: Lugo, Santiago de Compostela y su Tierra, Monforte, Sarria, Allariz, Orense y Bonoburgo de Caldelas.
En la repoblación costera, se generaron textos forales de gran importancia coincidiendo con la fundación de nuevos enclaves urbanos: Tuy, Bayona, Ribadeo, Vivero, La Coruña y Mondoñedo, entre otras, tuvieron su propio texto foral. económicos y de otra naturaleza provocan la creación de un caldo de cultivo óptimo para que se pasase una transición hacia un nuevo modelo jurídico, de raíces opuestas al que hasta entonces se había estilado.
El cambio en la sociedad, entendido en un sentido amplio que abarcaría todas sus manifestaciones, tenía que acabar desembocando en un cambio jurídico.
De la misma manera, en la época de tránsito hacia la nueva experiencia jurídica bajomedieval, los síntomas y tendencias detectados para el caso castellano se dejarán ver en el territorio gallego: la conexión con el fenómeno de la recepción se producirá asimismo en Galicia, pero interesan destacar los mecanismos concretos a través de los que operó ese proceso, las posibles causas que lo impulsaron y los efectos puntuales que de él se derivaron.
Apuntamos, siguiendo a Gibert, los dos principales motivos que propiciaron la penetración"^".
Por un lado, la sólida organización y presencia eclesiástica, de lo que darán buena prueba las bibliotecas y escuelas donde se enseñan las principales artes del momento, fruto de una riqueza y de una instalación perfecta del estamento religioso en prácticamente todos sus niveles.
Por otro, el papel esencial del camino de Santiago, como vía espiritual que permitió el tránsito libre de personas, mercancías e ideas: los tres elementos influyeron decisivamente en la consolidación del cambio jurídico que se estaba operando, en la traslación de esquemas, libros, reflexiones, a lo largo y ancho de la vía jacobea'^^ Como bien había señalado el profesor Pérez Martín, siguiendo a Van Caenegen, el Derecho Común tiene en esencia dos vías para extenderse: los hombres y los libros, el componente humano y el componente material, los juristas o letrados y sus correspondientes obras intelectuales"^^.
En eso, Galicia no fue la excepción.
El camino hacia el Nuevo Derecho, constituido sobre todo por el romano y el canónico, ha dejado una primera huella de tipo bibliográfico, un primer factor que se ha de seguir rastreando las creaciones intelectua-^« Cfr.
GIBERT SANCHEZ DE LA VEGA, R., «Enseñanza del derecho en Hispania durante los siglos VI a XI», en lus Romanum Medii Aevi.
LACARRA, J. M., URÍA, J. y VÁZQUEZ DE PARGA, L., Las peregrinaciones a Santiago de Compostela.
3 les del mundo jurídico del momento.
Antes hemos destacado cómo el derecho altomedieval era en esencia un derecho de origen popular, consuetudinario, amparado en la tradición, por lo que su nivel técnico-científico era muy bajo, por no decir nulo.
Tanto la formulación de las normas jurídicas como los pocos tratados de derecho que se conservan brillan por la ausencia de construcciones dogmáticas o doctrinas sobre las diferentes instituciones.
Al contrario, se trata de un derecho eminentemente práctico, desprovisto de cualquier concesión a lo que no fuese la pura y simple aplicación del derecho.
Por esta razón, la bibliotecas altomedievales destacan por la carencia de textos de derecho, con la sola excepción del Liber, de la colección canónica Hispana, algún penitencial o en contadas ocasiones algún otro texto canónico como el Decreto de Buchardo de Worms'^^ Predominan, antes bien, los libros de tipo litúrgico, las copias de las Sagradas Escrituras y tratados de corte espiritual o místico.
El saber laico apenas aparece representado por las Etimologías de San Isidoro de Sevilla y las Institutiones de Casiodoro.
Al mismo tiempo, esa carencia de material jurídico obedecía a la concepción que sobre el mismo se tenía en ese período anterior a la aparición de la Escuela de Bolonia.
El derecho no se entendía en aquel entonces como un saber especializado: no existían escuelas dedicadas a la formación de juristas, salvo las de notarios en el reino aragonés"^"^, y se carecía de una conciencia científica de que el derecho constituyese un saber diferenciado de la Dialéctica (ciencia en la que se hallaba integrado y que ^^ Vid.
SÁNCHEZ-ALBORNOZ, C, «Notas sobre los libros leídos en el reino de León hace mil años», en Cuadernos de Historia de España, I (1944), pp. 222-238; GARCÍA-ALVAREZ, M. R., «Los libros en la documentación gallega de la Alta Edad Media», en Cuadernos de Estudios Gallegos, tomo XX, 62 (1965), pp. 292-329; DÍAZ Y DIAZ, M. C, Códices visigóticos en la monarquía leonesa.
Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, León, 1983, pp. 149-246; y «Bibliotecas en los reinos hispánicos en el siglo XII», en // Curso de Cultura Medieval Alfonso VIIIy su época.
Centro de Estudios del Románico, Madrid, 1992, pp. 61-69; y RUÍZ ASENCIO, J. M., «Escribas y bibliotecas altomedievales hispanos», en La enseñanza en la Edad Media.
X Semana de Estudios Medievales.
GIBERT SÁNCHEZ DE LA VEGA, R., «Enseñanza del derecho en Hispania durante los siglos VI a XI», en lus Romanum MediiAevi.
Giuffrè, Milán, 1967, pp. 24-54; y GARCÍA Y GARCÍA, A., «De las escuelas visigóticas a las bajomedievales.
Punto de vista histórico-jurídico», en La enseñanza en la Edad Media, ed. cit., pp. 39-59. junto con la Gramática y la Retórica, formaban el Trivium, primer paso en la formación del estudiantado medieval que luego se completaría con el Quadrivium).
Sin embargo, el panorama muda radicalmente desde el preciso instante en que se comienzan a detectar los primeros síntomas de la presencia del Nuevo Derecho.
Desde el resurgir de los ordenamientos jurídicos que forman el lus Commune, momento en que se tiene conciencia de la aplicación del derecho justinianeo y del derecho canónico, los obispos y abades hacen los esfuerzos económicos precisos para dotar a los fondos bibliográficos de sus respectivas instituciones de todo aquel material literario que sea de aplicación al nuevo momento jurídico.
Las bibliotecas de las principales catedrales y monasterios se poblarán, amén de algunas copias de manuscritos de textos del derecho pro-,pio castellano, de un nutrido volumen de textos jurídicos romanos y canónicos, así como de los principales aparatos de glosas y comentarios a los mismos.
Los testimonios de Villa-Amil y Castro siguen siendo de indiscutible valor a los efectos de precisar la composición de esas bibliotecas que alumbran en su interior el conocimiento de una nueva ciencia, de un nuevo saber especializado y culto'^^ La labor de forma-^^ Cfr.
VILLA-AMIL Y CASTRO, J., Los códices de las iglesias de Galicia en la Edad Media.
El estudio del polígrafo gallego se ha centrado, sobre todo, en las bibliotecas de las catedrales de Santiago y de Lugo, a lo largo de los siglos XIII y XIV.
Es lícito pensar que el resto de las catedrales gallegas dispusiesen de una riqueza bibliográfica análoga y que lo mismo acontecería con aquellos monasterios dotados de mayor riqueza.
Entre los textos que cita Villa-Amil, han de mencionarse los siguientes: por lo que respecta al derecho civil, el Digesto Viejo, con y sin apparatum, las Instituciones de Justiniano con la Glosa Ordinaria de Accursio, y el Código, con y sin el aparato glosador.
En el campo del derecho canónico, aparecerán las dos obras más relevantes del derecho de la Iglesia: el Decreto de Graciano y las Decretales de Gregorio IX con los comentarios de Juan Andrés.
Entre las obras doctrinales, se citan las que siguen: el Apparatus Bernardi, sobre las Decretales, obra de Bernardo Compostelano; la Summa de Bonaguide Aretino; el tratado Casus Priorum Decretalium, atribuido a Bernardo; las Caullationes de Juan de Deo; varias obras de Egidio de Fuscoris; las Quaestiones de Bartolomé de Brescia; las Quaestiones de Rofredo Butiense; la Summa Damasi super Decretalibus; la Summa de Godofredo de Trani; y la Summa Magistri Johannes super Decreto, atribuida a Juan de Semaca.
Mayor información sobre el particular, vid. GARCÍA Y GARCÍA, A., «El derecho común medieval en las bibliotecas de Galicia», en Glossae.
Revista de Historia del Derecho Europeo, 1 (1988) ción de esos santuarios del saber jurídico se completaría con las donaciones y legados de los canónigos a las catedrales de nuevos libros de su propiedad'*^.
Numerosos testamentos de los siglos XIII y XIV hacen precisas referencias a esta ingente cantidad de libros jurídicos que se traslada desde los canónigos a las sedes catedralicias"^^ y no solamente Santiago de Compostela parece ser la destinataria de tales documentos y Pero la presencia de todo este caudal bibliográfico, que se extiende hasta la finalización de la Baja Edad Media^^, obedece a un proceso edu-"^^ Por ejemplo, la catedral de Mondoñedo es asimismo depositaría de algunos manuscritos de incalculable valor.
CAL PARDO, E., Catálogo de los documentos medievales escritos en pergamino del Archivo de la Catedral de Mondoñedo (871-1492).
Diputación Provincial de Lugo, Lugo, 1990, doc. n°.
276 estaban en Salamanca, en el plazo de un año, a partir de 8 de septiembre, o a dar, en su lugar, 800 maravedís, de a diez dineros novees cada uno.
Las Decretales de referencia estaban en poder de Gonzalo Vermues, sobrino de dicho Lopo Meendez, las cuales prestó Juan de Sayoane, que las tenía recibidas del Cabildo».
DURO PEÑA, E., «Los códices de la catedral de Orense», en Hispania Sacra.
De entre los manuscritos más importantes, datados ahededor de los siglos XIII y XIV, deben destacarse las Compilaciones antiguas, con la sola excepción de la quinta, con todo su aparato de glosas (la I con las glosas de Alano, Lorenzo, Vicente y Tancredo; la II con las de Tancredo, Lorenzo y Alberto; la III con las de Juan Teutónico, Vicente y Lorenzo; y la IV con las de Juan Teutónico) y las colecciones de Decretales de Gregorio IX y Bonifacio VIII, así como el Speculum ludiciale y la Summa de Monaldo, ambos del siglo XTV.
Fragmentos de códices de las mismas centurias nos refieren la existencia en la catedral orensana de más manuscritos de las Decretales, las Compilaciones antiguas, las Partidas e incluso de la Hispana.
LÓPEZ FERREIRO, A., Galicia en el último tercio del siglo XV.
Tomo II, pp. 211-241; y ESCOLAR SOBRINO, H., «Libros y bibliotecas en la Baja Edad Media», en La enseñanza en la Edad Media, ed. cit., pp. 269-302.
Ya en la época moderna es destacable la presencia de librerías bastante completas en relación al mundo del derecho.
Un ejemplo puede ser la de Geraldo del Sol, librero de la ciudad de Santiago, cuyo inventarío data del año 1553, en LÓPEZ FERREIRO, A. (din).
Evidentemente, la aparición de esas bibliotecas viene motivada por la existencia de una serie de personas, generalmente eclesiásticos, que necesitan esos libros y los van a emplear de forma usual en sus actividades cotidianas.
Eclesiásticos que en buena parte se han formado en universidades europeas y que de vuelta a sus patrias han servido como vehículos transmisores de la nueva cultura jurídica que se está forjando desde Italia hacia el resto del Occidente europeo, ya como docentes, ya como operadores jurídicos (jueces, escribanos, abogados, etc.).
Nos estamos refiriendo a juristas de la talla de Martín Arias, Bernardo Compostelano Antiguo, Bernardo Compostelano el Joven o Juan Hispano^^ Esos estudios, en fin, han de obedecer a una cultura y a unos conocimientos previamente asimilados, que nos ponen sobre la pista de, acaso, uno de los más importantes centros de estudios de todo el Alto Medievo español: la Escuela Catedralicia de Santiago de Compostela.
De hecho, Eduardo de Hinojosa llega a calificar a Santiago de Compostela como la «ciudad que durante los siglos XII y XIII fiíe el principal emporio de erudición civil y canónica en nuestra península»^^, si bien no parece que fuera el único centro relevante de Galicia^^ La idea de Koschaker de que el Derecho Común era un derecho de juristas, esto es, de especialistas formados plenamente en el conocimiento de todos los resquicios de la ciencia jurídica, determina el papel relevante que las escuelas, prima-^' Vid. sobre estos juristas de origen gallego y de otros autores de procedencia hispana, GARCÍA Y GARCÍA, A., «La canonística ibérica (1150-1250) en la investigación reciente», en El Derecho Común en España.
Los juristas y sus obras.
Universidad de Murcia, Murcia, 1991, pp. Al-11 La existencia de esa escuela catedralicia nos pone sobre la pista clara de una institución erigida por y para la Iglesia, cuyo objetivo fundamental sería la formación de los propios clérigos y canónigos^^ Diferentes pasajes de la conocida Historia Compostelana aluden de forma velada a la posible educación de estos y al papel capital que desempeñó el principal artífice de aquella crónica, Diego Gelmírez^^.
La situación que presentaba la educación de los clérigos compostelanos, descrita con palabras bastante críticas en la Historia, explica el proceso de reforma docente que impulsa el prelado jacobeo^^, quien empleando el arado de la disciplina convirtió a los antiguos clérigos en personajes relevantes y'^ Vid.
RABADE OBRADO, M. R, Las universidades en la Edad Media.
Sobre las escuelas de derecho, vid. GARCÍA Y GARCÍA, A., «Las facultades de leyes» y «La enseñanza del derecho en la Universidad medieval», ambos artículos recogidos en el volumen En el entorno del Derecho Común, pp. 73-92 y pp. 93-117, respectivamente.
^^ Estudiada por DÍAZ Y DÍAZ, M. C, «Problemas de la cultura en los siglos XI-XIL La escuela episcopal de Santiago», en Compostellanum, vol. XIV, 1-4 (1971), pp. 187-200; y «La escuela episcopal de Santiago en los siglos XI-XII», en Liceo Franciscano.
Año XXVIII, 82-84 (enero-diciembre, 1975), pp. 183-188; y SANTIAGO-OTE-RO, H., «La Escuela Catedralicia de Santiago de Compostela, siglos XI-XII», en MENDES ALMEIDA, J. y PINTO REMA, H. (eds.), Fraternidade e abnegaçâo.
^^ Él mismo poseedor de una destacada biblioteca con algunos textos jurídicos de relevancia, siguiendo la opinión de GARCÍA Y GARCÍA, A.
«Del derecho canónico visigodo al derecho común medieval», en Iglesia, Sociedad y Derecho.
Estudios, 74, Salamanca, 1985, pp. 32-34 cultivados^^ como acontece con Hugo o con Munio, ascendidos a importantes episcopados, de los cuales se destaca el hecho de que fueran educados en el seno de la Escuela compostelana: «Quoniam B. Jacobo Ecclesie suae filios exaltari placuit, duo Canonicis, quos supradictus Episcopus educaverant»^^.
La presencia de maestros extranjeros formando parte de la comitiva del prelado que acude al concilio de Auvemia^^ o incluso la marcha de algún familiar a estudiar en los estudios generales de otros reinos^^ se convierten en manifestaciones sintomáticas de los nuevos aires que se expanden por el Occidente peninsular, en concordancia con lo que acontecía en el resto de Europa.
Gelmírez reorganiza, pues, la formación del cabildo, dándole nuevos bríos y nueva orientación^^. forma nacerán importantes figuras de la canonistica medieval hispana, porque había un importante sustrato educativo, y se formará una escuela donde se eduquen los que luego ejercerán los principales cargos y oficios de tipo jurídico, como notarios o jueces.
De hecho, el mismo texto manejado nos proporciona mayores datos sobre la presencia en la sede compostelana de noticias reveladoras de la auténtica vigorización cultural que el pontificado de Gelmírez supuso.
Los concilios provinciales celebrados en Compostela en los año 1060 y 1063, ordenaban que toda iglesia estableciera escuelas.
Sin embargo y a pesar de tales indicaciones, parece que la enseñanza estaba reducida a unos rudimentos de cuestiones religiosas y a la Gramática.
Gelmírez, conforme al testimonio de la Historia Compostelana, completa la escuela episcopal jacobea con un maestro de Lógica y Oratoria^^, incorporando asimismo a un médico de Salerno, llamado Roberto^"^.
Siguiendo la opinión de López Ferreiro, ese maestro de Lógica y Oratoria bien pudo ser Raucelino, citado entre los miembros de la comitiva que acompaña al prelado a Francia^^ o bien Giraldo, uno de los redactores de la propia Historia Compostelana^^.
Conforme a otro testimonio del mismo López Ferreiro, es más que factible la presencia en la ciudad jacobea del maestro Rainerio de Pistoya, llamado por el prelado para ocupar la dignidad de Maestrescuela y a quien el mismo autor que seguimos atribuye la redacción de los últimos capítu- ^^ Liber Sancti Jacobi.
Codex Calixtinus, ed. cit. Libro V, Capítulo IX, pp. 556-557: «De los pórticos.
Esta iglesia tiene tres pórticos principales y siete pequeños (...) y el séptimo de la Escuela de Gramáticos que también ofrece acceso al palacio arzobispal».'"
LÓPEZ FERREIRO, A., Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela.
La semilla plantada por el prelado da sus frutos en los años siguientes, cuando nos encontramos ante un detallado estatuto del cabildo catedralicio pensado para aquellos de sus miembros que se dedicasen al estudio, del año 1169, que lleva la rúbrica del arzobispo Pedro II.
Se trata de un elenco de medidas económicas dirigidas a proporcionar el sustento necesario con el fin de impedir que alguno de los beneficiados catedralicios pudiese dejar los estudios que hubiera iniciado, incluso los que los cursasen fuera de Galicia, por causa de pobreza^^.
En una constitución del año siguiente. causarum pro temporis euentu actiones succrescunt, sic sub titulis unicuique congruentia capitula auctorum tempore perspecto plurima connexui, et octo librorum distinctionibus uolumini compendióse fmem imposui.
Atque hoc solummodo de mansionariis nostris qui nobiscum portare soient pondus diei et estus dum pro facto isto nec ecclesiae uel nobis detrimentum ñeque quod modicum omnibus uitandum est cum emerserit scandalum sub hac prouida et salubri se detallan las funciones que debía desarrollar el Maestrescuela catedralicio^^ síntoma de la consolidación de la institución académica, quien además de fijar la duración y calidad de las lecciones de Maitines, ha de buscar y establecer en la ciudad un maestro de Gramática, el cual tendrá como misiones principales enseñar a los clérigos adscritos a la catedral y a los niños que sirviesen en aquélla, además de a todos los que lo deseen de la ciudad o de la misma diócesis, y, por otro lado, observar cómo se desarrollan las lecturas en el coro, corregir la pronunciación y la entonación, y redactar las cartas latinas del cabildo^^. contemplatione decemimus obseruandum.
^^ Cuyas funciones se referían, más que a la educación directa de los canónigos, a la búsqueda y selección de los maestros de los futuros miembros del coro catedralicio, de acuerdo con el parecer de PÉREZ RODRÍGUEZ, F. J., La Iglesia de Santiago de Compostela en la Edad Media: el Cabildo Catedralicio (1110-1400).
Aparece, pues, más como un buscador y un corrector, pero sin una intervención directa clara y decidida en la educación.
^^ Casi un siglo después, el protagonismo creciente de lo jurídico halla su mejor ejemplo en la biblioteca del arzobispo Bernardo II: su contenido es esencialmente litúrgico y teológico, en la línea de las clásicas bibliotecas medievales.
Sin embargo, se puede apreciar la presencia de los más señeros textos legales del derecho romano y del derecho canónico, así como las glosas y comentarios de los más relevantes juristas del momento.
El prelado muere en 1240, pero el inventario es de 1236: figuran allí los tres Digestos, el Código, las Sumas de Azzo, Decreto de Graciano, textos de Huguccio de Pisa, la tercera y la cuarta de las «Compilaciones Antiguas», entre otras muchas'^^ destinauerit pro comuni utilitate Ecclesie non deferat sigillare et sic in omnibus alus negociis que utilitatem Ecclesie sortiantur non obstante contraditione etiam alicuius seu aliquomm qui circa talia quandoque maliciam seu uoluntatem potius quam utilitatem Ecclesie amplectuntur.
A partir de todo este caldo de cultivo educativo, era lógico pensar en que las manifestaciones del nuevo derecho no tardarían en aflorar.
Y era lógico además que aquel texto castellano en el que se fue insertando el Derecho Común, las Partidas atribuidas a Alfonso X, enciclopedia jurídica que combina algunos aspectos del derecho del reino con lo más granado de la tradición romano-canónica, a nivel legal y doctrinal, tuviese su reflejo en la lengua vernácula de la propia región gallega.
Insistimos así en una línea de pensamiento ya esbozada cuando se habló de las versiones y referencias al derecho visigodo: en una época de cultura tan poco dinámica y tan poco comunicada, solamente se copia y se traduce lo que se necesita, lo que se emplea o interesa que se emplee.
Las versiones en gallego de las Partidas, desgraciadamente hoy perdidas, dan buena prueba de ese proceso y permiten deducir la necesidad de esos textos para efectuar una cabal aplicación del derecho por parte de los principales operadores jurídicos, además de acercarlo a la lengua que el pueblo comenzaba a hablar^^^.
Con todo este arsenal jurídico, el Derecho Común fue calando en la práctica cotidiana y fueron, sobre todo, los escribanos quienes a través de una paciente labor de redacción de distintos documentos, inspirándose para ello en modelos procedentes de otras áreas peninsulares o incluso de la misma Italia, fueron introduciendo el Derecho Común^^.
Es muy factible pensar que el verdadero desencadenante de la penetración y aparición de las primeras manifestaciones del Nuevo Derecho fuesen, más que los textos y obras doctrinales, los trabajos desarrollados por los escribanos públicos con sus formularios inspirados en el derecho romano justinianeo.
MARTINEZ S ALAZAR, A., «Fragmento de un nuevo códice gallego de las Partidas», en Boletín de la Real Academia Gallega, 31 (diciembre, 1909) fueron los campos en los que se pudo observar esta primera penetración de las prácticas romanas.
3.-ALGUNAS MANIFESTACIONES PUNTUALES DEL FENÓ-MENO DE LA RECEPCIÓN: EXAMEN DE DOCUMENTOS DE APLICACIÓN DEL DERECHO
La mejor manera de descubrir el modo auténtico y específico mediante el cual operó la paulatina inserción del Derecho Común en el ámbito gallego se puede estudiar a través de la consulta y examen detallado de los documentos de aplicación del derecho, con el cotejo de los cuales se pondrá de relieve la asimilación de los derechos romano y canónico.
Cierto es que deben diferenciarse dos categorías de documentos en su modo de operar respecto a la herencia romana.
Por un lado, se hallarán aquellos textos en los que se hace mención a algún tipo de cláusula, máxima o sentencia jurídica de antaño, que constituye una novedosa inserción acaso debida a la formación del notariado y a los inicios de ese progresivo proceso de asimilación de las soluciones jurídicas de aquel derecho.
Probablemente, se puedan situar tales menciones entorno a los siglos XII y XIII, auténticas avanzadillas del proceso receptor, pero que en ningún instante presuponen el desconocimiento o el rechazo del derecho tradicional anterior, sino la mezcla o combinación de ambas corrientes jurídicas.
A partir del siglo XIII y, sobre todo, ya en los siglo XIV y XV, la educación y las bibliotecas demuestran una presencia constante del Derecho Común y consecuentemente las menciones y referencias al mismo no se circunscribirán a meras citas, sino que, en efecto, los diferentes actos y negocios jurídicos serán redactados y conformados con arreglo a los principios y categorías conceptuales del Nuevo Derecho.
Se trata nuevamente de la distinción entre una primera «penetración» inicial, preliminar, que sienta las bases de una posterior «recepción» en el sentido de asimilar ya como forma jurídica el conjunto de nuevas soluciones que proporciona el nuevo derecho triunfante.
Los documentos de aplicación del derecho serán los que nos muestren los ejemplos más palmarios de ese avance constante e imparable del Derecho Común con ánimo de reemplazar el viejo orden jurídico existente.
Allí será decisiva la intervención de los escribanos o notarios (clérigos en su mayor parte) como auténticos artífices del cambio, como ya hemos indicado^^Veremos a continuación cuestiones referidas a la aparición de renuncias relativas a la leyes romanas, al derecho hereditario, al precio justo en la compraventa, la evolución de la institución del foro, concluyendo con una interesante sentencia de mediados del siglo XIII que puso de relieve la dualidad jurídica enfrentada.
Debemos advertir que este trabajo tiene simplemente una finalidad indicativa, por lo que no hemos agotado la totalidad de recursos archivísticos y bibliográficos existentes sobre el particular.
Hemos consultado aquellas colecciones diplomáticas y cartularios que nos parecen más representativos de las diversas regiones de Galicia y a partir de ahí seleccionamos los documentos que mejor se prestasen a la finalidad de estas líneas, sin, desde luego, ánimo alguno de concluir todas las reflexiones que esta materia tan compleja puede ir sugiriendo.
1.-La renuncia a las leyes romanas
El derecho altomedieval había supuesto un auténtico retroceso en cuanto a las modalidades existentes para la garantía y aseguramiento de los derechos adquiridos en las distintas relaciones jurídicas que los individuos concertaban.
La ausencia en las primeras centurias medievales de un auténtico aparato político y de una poderosa maquinaria administrativa y jurisdiccional que permitiese el efectivo cumplimiento del derecho y la tutela del orden y de la paz social, provocó el florecimiento de toda una gama de instituciones que, de alguna forma, tendían a suplir el papel que ^^ Vid.
BONO, J., Historia del Derecho Notarial español.
Junta de Decanos de los Colegios Notariales de España, Madrid, 1979.
Tomo I, pp. 165 ss., en donde se describe el paso del notario altomedieval, esencialmente escritor o redactor, al bajomedieval, que actúa ya como fedatario público.
Para cumplir su misión es esencial el empleo de formularios y el desarrollo del ars dictandi, esto es, la corrección en la redacción de los textos y en la formulación de los negocios jurídicos (pp. 199 ss.).
Acabará desembocando en el conocido ars notariae, cuyas figuras más representativas aparecen en la segunda mitad del siglo XIII: Rainero de Perugia, Salatiel y Rolandino Passegeri.
Para el caso gallego, vid. BOUZAÁLVAREZ, E., «Orígenes de la notaría.
La falta de potestad en los jueces y en los condes en su vertiente práctica determinó la aparición de mecanismos con arreglo a los cuales se trataría de fomentar la defensa de lo propio y regularizar un modo armónico con el que se cumpliesen las obligaciones varias contraídas.
A estos motivos, obedecen, entre otras muchas instituciones, la figura de la prenda y la fianza extrajudiciaP^, modos todos ellos mediante los que se tratan de concordar las necesidades dimanantes de una precaria organización política y la estricta protección de los individuos y de sus situaciones jurídicas.
Junto a ambas modalidades, desde la época visigoda, se fue desarrollando la prenda en su significación más próxima a lo que acontecía en la época romana, pero esta prenda contractual también fue evolucionando hacia soluciones jurídicas más complejas atendiendo a los intereses que se pretendían resolver.
La prenda contractual medieval oculta en su seno una pluralidad de negocios jurídicos que se apartan de los precedentes góticos para caminar hacia la llamada prenda de usufructo.
La intervención en esos negocios de monedas, a pesar del carácter escasamente monetario de la economía del período, fuerza a que aparezcan las primeras menciones a leyes romanas relacionadas con la institución.
A este respecto destacaba el profesor Iglesia Ferreirós que, prescindiendo de la aparición de formas de transición de la prenda que advierten el nacimiento de la hipoteca, de compleja evolución, el surgimiento de renuncias, típicamente referidas a cláusulas y a construcciones romanas, puede situarse a finales del siglo XIP°.
Concretamente, en relación a los contratos de prenda, la primera renuncia a la exceptio non numerata pecunia está datada en el año 1196 en la zona catalana^^ Coetáneamente, ^^ Vid.
ORLANDIS ROVIRA, J., «La prenda como procedimiento coactivo en nuestro derecho medieval (Notas para su estudio)», en Anuario de Historia del Derecho Español, XIV (1942-1943) las mujeres contratantes prometen no ir contra la prenda establecida «per racionem sponsalicii siue per aliquam legem uel artem aut etiam per ullam aliam uocem»^^, renuncia que con el paso del tiempo adquirirá caracteres más explícitos y llegará a mencionar el rechazo a ampararse en el senadoconsulto Veleyano^^ con lo que la romanización comenzaba a tomar visos de materializarse de forma plena.
La aparición de la palabra «hipoteca» también tiene en Cataluña su primera región de expansión^"^.
La conversión detectada de la prenda en usufructo en una prenda sin transmisión del inmueble tiene su temprana aparición en documentos gallegos procedentes de Santiago de Compostela^^ Y es en relación con estos numerosos contratos pignoraticios donde se observa la plácida y lenta inserción del derecho romano, expresado por medio de renuncias a las leyes de la non numerata pecunia y análogas.
Hay que destacar, y de nuevo coincidimos con el profesor Iglesia Ferreirós, que las renuncias no renuncia a la exceptio non numerata pecunia, en 1200 el fideiussor promete pagar la deuda omni remota exceptione, mientras en 1209, los fiadores, quienes prometen unusquisque per totum al acreedor mantenerle en la pacífica posesión y disfiaite de la prenda y le harán hoc pliuium pro pignore et expletis et auere, renuncia, salvo uno de ellos, el arzobispo, al privilegio de la epístola Adriani (...)».
^^ Cláusula que aparece por primera vez en un documento de 13 de abril de 1193, de acuerdo con IGLESIA FERREIRÓS, A., Las garantías reales en el derecho histórico español, pp. 347-348.
LALINDE ABADÍA, J., «La recepción española del senadoconsultoVelleyano», en Anuario de Historia del Derecho Español, XLI (1971), pp. 335-371.
Un ejemplo gallego, del siglo XV, en MARTÍNEZ S ALAZAR, A., Documentos gallegos de los siglos XIII al XVI.
Imprenta de la Casa de Misericordia, La Coruña, 1911, doc. n°.
Donación de Catalina Domínguez al monasterio de Caaveiro: «Sobre lo cual renuncio et parto de mi toda ley et todo dereyto asi canónico como ceuil et aley de Valiano que he en auda das molieres et aley que diz que geeral renunciaçon non valla et todas las outras boas razoes et defensoes que por mi pódese dizer et alegar en contrario desto que dito he et en esta carta se conten».
Es aceptado sin paliativos en las Costums de Lérida y en la legislación de Jaime L A mayores, vid. pp. 373-374. en el caso gallego, la primera referencia data del año 1265, conforme al testimonio de MARTÍNEZ S ALAZAR, A., Documentos gallegos de los siglos XIII al XIV, ed. cit.,doc. n°.
42, aunque deben ser contempladas como las manifestaciones palmarias del triunfo sin paliativos del Derecho Común y de su consecuente aplicación, sino más bien cLresultado del choque entre dos sistemas jurídicos de los cuales solamente uno podría subsistir.
Como bien expresa el autor al que seguimos, «las renuncias -y en este sentido la renuncia a la hipoteca a favor de la dote de la mujer sobre los bienes del marido-no serían así el reconocimiento de la aplicación del derecho de la Recepción, sino el intento de protegerse ante la aceptación del mismo», siendo la posición social de las partes, la educación de los jueces y asesores la que determine el triunfo de una u otra solución jurídica^^.
Algunos cartularios gallegos dan cumplida cuenta de la inserción, por la voluntad y sapiencia del escribano de tumo, de algunas renuncias en las que se está haciendo referencia expresa a la legislación romana, cosa sorprendente en la centuria a la que pertenecen.
El caso más usual es la presencia la exceptio non numerata pecunia, de raigambre romana, inspirada en una constitución de Antonino Pío, del año 215.
En virtud de la misma, el demandado la podía oponer en el caso de estipulación documentada y cuando no se hubiera hecho entrega de la cantidad reclamada, invirtiendo la carga de la prueba: era el acreedor quien debía probar la relación en que se fundaba el pago, la causa de la estipulación^^.
Ni qué decir tiene que las fuentes visigodas y altomedievales guardan silencio al respecto.
Pero la situación sufre una mutación en el siglo XII.
299: «La enemiga campesina contra la Recepción resulta así clara: no va dirigida contra un derecho que no entienden, para defender su derecho tradicional, su derecho de toda la vida, sino que es el desesperado intento de defender los propios intereses.
Frente a la invocación de la mayor justicia del derecho de la Recepción se trata de mantener, en último término, el principio de que las situaciones jurídicas establecidas de acuerdo con un determinado sistema jurídico deben ser resueltas de acuerdo con el mismo y no por medio de los principios de otro sistema jurídico, que responden a otros presupuestos, aunque se pretenda presentarlo como mucho más justo, como expresión de la razón natural».
GARCÍA GARRIDO, M. J., voz «Exceptio non numeratae pecuniae», en Diccionario de Jusriprudencia romana.
Más tarde se concede además una querella, con la que el deudor podía accionar contra el acreedor para obtener la anulación de la estipulación.
Justiniano fijó un plazo de dos años para ejercitar la acción o interponer la excepción, transcurrido el cual se atribuye carácter constitutivo al documento escrito.
El testimonio más antiguo data del año 1165: es el caso de una venta realizada entre el arzobispo de Santiago y un matrimonio, actuando como mediador un porcionero de la catedral.
Los vendedores renuncian «exceptioni dictorum denariorum nobis non numeratorum et non traditorum»^^ A partir de ese instante, deviene una cláusula usual en compraventas, trueques o permutas, y en donaciones, como se infiere de diferentes cartularios y colecciones diplomáticas^^ En los documentos pertenecientes al monasterio de Oseira, podemos leer en una compraventa de 1273:
En la colección diplomática del monasterio de Ferreira de Pantón, podemos ver la existencia en el siglo XV de esta cláusula perfectamente asimilada: en una venta celebrada entre el notario de Lugo, Gómez Fernández, y Xoán Rodríguez, en el año 1409, se dice «et renuncio a exçepçon do aver non contado nen visto nen ávido nen reçebido, et a outra exçepçon de engarnio et dereito que en contrario do que sobredito he por min ouvese et pódese aver dizer nen alegar en juycio nen fora del «« EXTREMADOURO FIGUEROA, M. M., La colección diplomática del Tumbo C. Parte Primera.
Facultad de Filosofía y Letras, Santiago de Compostela, 1967, doc. n^ en nihua nen algua maneira»^^ En otro documento similar, de fecha 1412, se expresa «et obrigo min e todos meus bees ávidos e por aver de voz fazer de pao a dita vençon a todo tempo, pera o qual todo e cerca délo renuncio a exçepçon de numerata pecunya e todo o outro dereito que en meu ajuda seeria pera yr conta esta dita vençon»^^.
Otra venta de 1417 dice: «et renuncio sobre elo á ley e exsepcón da innumerata pecunia»^^ Sucede de modo idéntico en el caso del monasterio de Santo Domingo de Ribadavia, en dos documentos que traemos a colación ya en una época posterior: una venta celebrada en el año 1436 demuestra la perfecta imbricación del sistema romano al decirse que «que uso arrecevi de que uso outorgo por ven entrego e pago renuncio meu direito e a ley e a prematica de numerata pecunia»^"^.
En una donación posterior, se expresa lo siguiente:
«E sobre esto renuncio e parto de min e miñas vos es a todoas las leis e foros e dereitos canónicos e cevis escritos o non escritos e todas las outras boas raçoes eixeiçoes e a ley que diz que general renunciación non valla e a ley de emperadores que fala en çinpleza das molieres»^^.
En otro documento de 1447 se indica: «Et obrigo mi et todos meus bees ávidos et por auer de uoz fazer de paz adita vençon todo tempo et quito et renuncio alei do auer non contado ne rreçibido ne visto do notario et aquela ley que diz que en tempo de dous años deue conprador demostrar en como feço apaga ao vendedor en dineyros ou en outra cousa que os valla et rençio aquela ley eycepçon que diz que gérai renunciaçon non valla et todas las outras leyes et foros et dereytos que en contrario da dita'' FERNANDEZ DE VIANA Y VIEITES, J. L, Colección diplomática del monasterio de Santa María de Ferreira de Pantón.
Diputación Provincial de Lugo, Lugo, 1994, doc. n°.
110, pp. 131-132. ^2 FERNÁNDEZ DE VIANA Y VIEITES, J. L, Colección diplomática del monasterio de Santa María de Ferreira de Pantón, ed. cit, doc. n°.
FERNÁNDEZ DE VIANA Y VIEITES, J. L, Colección diplomática del monasterio de Santa María de Ferreira de Pantón, ed. cit.,doc. n°.
158. ^"^ ENRIQUEZ PARADELA, M. C, Colección diplomática del monasterio y convento de Santo Domingo de Ribadavia., ed. cit., doc. n°.
Año 1436. ^^ ENRIQUEZ PARADELA, M. C, Colección diplomática del monasterio y convento de Santo Domingo de Ribadavia, ed. cit.,doc,n^.
16, La práctica de estas renuncias por medio de la cuales la parte firmante rechaza algunos derechos subjetivos que lo asisten a consecuencia de la relación jurídica contenida en el documento será cada vez más fi*ecuente en el sistema de Derecho Común consolidado en las siguientes centurias^l
2.-Documentos referidos al derecho hereditario
Es en el campo de los documentos referidos al derecho hereditario donde se puede observar una clara y más intensa recuperación de los esquemas romanos.
Si el testamento en su concepción latina había sido abandonado en el período altomedieval, apareciendo en su lugar una serie de figuras que desempeñaban fiínciones análogas (donaciones por causa de muerte, donaciones con reserva de usufincto, donaciones a favor del alma, las mandas entre parientes, etc.), lo cierto es que a lo largo del siglo XIII se hallan numerosos ejemplos de testamentos elaborados more romano, o, lo que es lo mismo, con la presencia de una cláusula en la que se recoge una creación de esas raíces como es la institución del heredero.
Los documentos son abundantes en tal sentido y casi se puede afirmar la existencia de un estilo notarial, procedente con toda probabilidad de algún Ars Notariae llegado a Galicia junto con otros volúmenes de Corpus luris, o de algún escribano formado con arreglo a los estilos romanos que plasma después en sus escrituras todos los conocimientos adquiridos.
Frente a los testamentos altomedievales en los cuales no se hace referencia alguna a la figura del heredero y el modo en que opera la sucesión ^^ MARTÍNEZ S ALAZAR, A., Documentos gallegos de los siglos XIII al XVI, ed. cit.,doc. n°.
PÉREZ-PRENDES, J. M., «General renunciación non vala.
Sobre doctrina y práctica en tiempo del lus Commune», en Glossae.
Revista de Historia del Derecho Europeo, 5-6 (1993Europeo, 5-6 ( -1994)) hereditaria se aproxima más bien a una donación que a un auténtico testamento, los documentos que ahora pasamos a mencionar dan muestras cumphdas de la existencia de una nueva manera de configurar este negocio hereditario por medio de la referencia expresa a la institución del heredero, desconocida con anterioridad a esa fecha^^.
Junto a esas referencias, no deja de sorprender la aparición al mismo tiempo de otras instituciones típicamente romanas y desconocidas en el período medieval que se estaba cerrando.
Obvia decirlo: son todas instituciones notoriamente alejadas de los parámetros entre los que se movía el derecho hereditario altomedieval y responden, por ende, a toda una nueva gama de influencias atribuibles a las circunstancias ya reseñadas y conocidas.
El testamento altomedieval es, antes que nada, una disposición por razón de muerte a través de la cual el testador procede a la distribución de sus bienes sin seguir unos criterios legales perfectamente definidos.
Hay una absoluta libertad para disponer de los bienes y una absoluta libertad en cuanto a la forma jurídica que se va a emplear para hacerlo, sin sujeción a los estrictos formahsmos del derecho romano^^^.
Ni en la legislación visigoda, ni en el Fuero Real, primer intento de romanización juridica reseñable en el ^^ Elemento indispensable, sin embargo, en el testamento romano, de acuerdo con D'ORS, A., Derecho Privado Romano.
GARCÍA-GALLO, A., «El problema de la sucesión mortis causa en la Alta Edad Media española», en Anales de la Academia Matritense del Notariado, tomo X (1959), pp. 2248-276; y «Del testamento romano al medieval.
Las líneas de su evolución en España», en Anuario de Historia del Derecho Español, XLVII (1977), pp. 425-497 (Ambos recogidos en sus Estudios de Historia del Derecho Privado.
Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 1982, por donde citamos).
Más en profundidad, ARVIZU Y GALARRAGA, F., La disposición mortis causa en el Derecho español de la Alta Edad Media.
EUNSA, Pamplona, 1977, pp. 129 ss., quien habla de la decadencia del testamento romano y visigodo (salvo zonas específicas), que pasa a ser una declaración solemne y firme, de contenido muy diverso que deviene un instrumento genérico del derecho, en vez de ser una figura típica perfectamente delimitada: «La evolución del Derecho altomedieval tiende hacia una nueva fórmula hereditaria, donde, por las circunstancias especiales en las que la vida se desenvuelve, la comunidad familiar en tomo a la tierra adquiere una excepcional importancia.
En este contexto, la sucesión voluntaria era algo carente de sentido, y el recurso al testamento, innecesario.
La sucesión legítima -la única sucesión-es la que se produce a la muerte del causante.
Las disposiciones que con diversa eficacia haya podido establecer el muerto son actos por los que los herederos no tienen más remedio que estar y pasar.
Ahora bien, en el caso de morir una persona sin hijos, el planteamiento es distinto, y las soluciones varían según lo prueban los distintos «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2001.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es derecho castellano, se contempla la necesidad de instituir heredero para que los testamentos fuese plenamente válidos.
Como expresa García-Gallo, el heredero en el mundo romano era el que recibía la herencia a la muerte del causante y el serlo presuponía el fallecimiento de éste.
Sin embargo, en la Alta Edad Media, herederos «son, aun en vida del titular, los que a su muerte pueden adquirir sus bienes, aunque acaso no lleguen a recibirlos si el propietario dispone de ellos»^^^ La penetración del derecho romano permite atisbar cambios en este sentido.
Algunos ejemplos ponen esto de manifiesto, ejemplos que son bastante tempranos en comparación con otras zonas de la Península Ibérica.
Es el caso del testamento de Egidio, prior de San Martín de Santiago, en el que instituye heredero a Pedro Petriz, datado el 31 de enero de 1164, en el que se expresa lo siguiente: «Instituo mihi heredes mei in omnibus bonis meis (...) et ipse compleat missiones meas tanquam heres meus legitimus sine dapno». para referirse más adelante al mismo como «ipsi heredi et fratri meo»*^^.
Algunos documentos son híbridos entre el sistema altomedieval y el del Derecho Común, entre la carta de donación y el testamento romano^^^ En otro documento del año 1190, se alude a la institución del heredero y al codicilo^^"^. ordenamientos.
El hecho de que disponga de todos sus bienes en el caso en que pueda hacerlo, no quita para que no se acuda a la figura del testamento, por otra parte desconocida en casi toda la Península», en ob. cit., p.
El testamento es reemplazado por otras figuras como las donacionespra anima entregadas en vida del donante, las donaciones post obitum, las donaciones con reserva de Xisufiaicto, ordinationes, mandas, etc. ^^^ Cfi:.
GARCÍA-GALLO, A., «El problema de la sucesión mortis causa en la Alta Edad Media española», en Estudios de Historia del Derecho Privado, p.
^^^ El texto en FERNÁNDEZ VILLAMIL, E., «Documentos medievales del Museo de Pontevedra.
Siglos Xll-Xm», en El Museo de Pontevedra, 2 (1943) En el siglo XIII, las imprecisiones de antaño han dado paso a la aceptación plena de las fórmulas romanas ^^^ En el testamento del arcediano compostelano don Abel Fernández, del año 1232, se dice expresamente: «Insuper super omnia bona tam habita quam habenda mobilia et inmobilia constituo heredem meum ipsum alfíonsum petri iam superius nominatum consanguineum meum, filium Petri pelagii patruy mei qui bene etfideliter compleat omnia que mando»^^^.
Idea que se reitera en documentos de fechas próximas, todos pertenecientes al siglo XIII, recogidos en el mismo catálogo documentaP^^, en En esa centuria aparece el primer documento hereditario redactado plenamente en romance: el testamento de Vasco López de Ulloa, del año 1262, con idénticas referencias implícitas al derecho romano en cuanto a la designación del heredero ^^^ y a la revocación de toda anterior declara-,ción de voluntad^^^.
En fechas posteriores, se comienza a usar de forma usual el romance para la redacción de los correspondientes documentos.
Así se puede leer en el testamento del arcediano de Reina don Ñuño González de Bendaña, del año 1348: illius immobilium deuolatur et si procédât usque ad ultimum quo defuncto bona omnia immobilia qua ad ipsos heredes ratione huius institutionis peruenerunt»; doc. n*'.
Testamento del canónigo de Santiago don Alonso Pérez.
Testamento de don Alfonso Ruiz de Bendaña.
^^^ LÓPEZ FERREIRO, A. (dir. ), Colección diplomática de Galicia Histórica, éd. cit., doc. n°.
Colección diplomática de Galicia Histórica, éd. cit., doc. n°.
Colección diplomática de Galicia Histórica, éd. cit., doc. n''.
E esta seya para semper y dedeyra».
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS.)»^'^^,
Pero no sólo es en sede de institución hereditaria donde se detectan algunas innovaciones desconocidas en el período altomedieval procedentes de la recuperación del derecho romano.
En algunos textos se puede observar la existencia de nuevas inserciones de figuras típicamente romanas, ausentes en los cartularios y en la documentación de centurias anteriores, como pueden ser los casos de las sustituciones hereditarias^^^, la presencia de codicilos^^^ o la inserción de la llamada cláusula de salvaguarda por medio de la cual se hacía valer como simple codicilo el testamento que no reuniese todos los requisitos exigidos para su plena eficacia^^'^.
En algunos casos, falta en el testamento la correspondiente institución del heredero, apareciendo en su lugar legados y no mandas como en la época altomedieval ^^ ^^^ LÓPEZ FERREIRO, A. (dir.), Colección diplomática de Galicia Histórica, ed. cit., doc. n°.
^' ^ LÓPEZ FERREIRO, A. (dir.), Colección diplomática de Galicia Histórica, ed. cit., doc. n°.
Colección diplomática de Galicia Histórica, ed.
3.-El justo precio en la compraventa
Siguiendo la autorizadísima opinión del profesor Iglesia Ferreirós, otro de los aspectos en los que se puede observar la iniciación del tránsito hacia el nuevo sistema del Derecho Común es en sede de compraventa, a propósito concretamente de la cuestión referida al «justo precio» y su correlativa consecuencia referida a la rescisión por lesión enorme^^^.
En el derecho romano justinianeo, se admitió para la venta de inmuebles la posibilidad de rescisión del contrato por la existencia de precio injusto, esto es, cuando fuese inferior a la mitad del valor verdadero del bien^^^.
La influencia del cristianismo fue evidente para que Justiniano redactase las correspondientes constituciones que admitieran esta posibilidad en donde aparecían a modo de justificación consideraciones de tipo moral o ético, en consonancia con lo que era el ambiente jurídico del momento con una fuerte presencia de la religión y sus valores.
A pesar de tales indicaciones, el derecho visigodo siguió las directrices marcadas por el derecho anterior y, por lo tanto, no admitió el nuevo sistema impuesto por Justiniano.
No obstante, varias leyes del Liber ludiciorum se refieren al precio justo, aunque su significación no encaje en los moldes justinianeos.
Así se puede ver en Liber 5, 4, 6, donde se dice: «Si in contractu venditionis minus pretium datum fuerit, et per fraudem, aut etiam contra volúntate venditoris amplius datum pretium supradicto festo (...)
De acuerdo con ARVIZU Y GALARRAGA, F., quien sigue a Paulo Merêa, La disposición mortis causa en el Derecho español de la Alta Edad Media, éd. cit, pp. 222-223, la palabra «manda» expresaba originariamente las recomendaciones hechas en testamentos o disposiciones análogas, para pasar a designar con posterioridad una donación singular atribuida en otro documento de contenido más amplio, equiparándose con testamento.'1^ Cfr.
IGLESIA FERREIRÓS, A., «Breviario, recepción.
D'ORS, A., Derecho Privado Romano, ed. cit., p.
544: «Esta rescisión por lesión enorme fue interpretada entre los comentaristas y legisladores medievales como una exigencia de la moral contractual y, en consecuencia, fue extendida a la venta de muebles y aun a favor del comprador, cuando se consideraba éste lesionado por haber pagado por encima de una mitad más del verdadero valor de la cosa comprada».
Los textos sobre esta modificación pueden consultarse en C. Just.
GUTIÉRREZ ALVIZ, F., «Laesio enormis (Revisión de conjunto con una nota sobre la legislación histórica española)», en Boletín de la Universidad de Granada, vol. XVII, 80 (1945) nuncietur, quatum de iusto pretio fraudatum est, tantum duplum emptor restituât venditori»^^^.
Como expresa claramente el profesor D'Ors, la idea de precio justo que opera en la legislación visigoda no presenta conexión alguna con la teoría de la lesión enorme, sino que «precio justo» se refiere al convenido y debido por el mismo contrato, esto es, al precio pactado^^^.
Toda venta firme deviene, pues, inatacable, no rescindible, desde el momento en que se cumplen los requisitos mínimos exigidos por la legislación.
Los documentos altomedievales harán cumplida referencia al precio pactado por las partes, dirán que se tienen por bien pagados, sin ninguna deuda subsistente, y, en consecuencia, la venta desprenderá todos sus efectos^^^.
Año 905: «Et in tuo iuri vel dominio sint traditas atque confirmatas»; doc. n°.
Año 922: «Et accepimus de uos precium, que nobis bene complacuit (...) et de ipso precio nichil remansit in debitum»; Tomo II, doc. rf.
Año 970: «Pro que accepimus de uos precio in Villi modios in cibaria et res que mihi bene complacuit, et de ipso precio apud uos nichil remansit indebito».
Pronunciamientos similares en Tomo II, doc. rf.
Año 987; y LUCAS ALVAREZ, M., La colección diplomática del monasterio de San Lorenzo de Carboeiro.
Año 1110: «Porque accepimus de uso precio, hic est, solidos VIII, de genarios de rexelos VI, de çevaria modios II, tantum nobis bene complacui, et apu uso michil remansit in deuito, ut de eas tu et omnis posteritas uestras»; y doc. n''.
Por tanto, frente a la conservación de los esquemas jurídicos romanovulgares, tal y como han demostrado los estudios de Ramón Fernández Espinar^^^ y de Jean Bastier^^^, es sorprendente la aparición y consolidación de fórmulas jurídicas en la zona galaico-asturiana en la que se hace referencia de manera clara y contundente a esa doctrina de la lesión y consecuente rescisión por precio injusto.
Se puede ver en los siguientes documentos extraídos del área asturiana.
El primero de los que vamos a mencionar se refiere a una venta concertada entre Domingo Citiz, mujer e hijos, que venden a García Suárez y esposa una tierra en el valle de Teberga, en el cual se dice expresamente al tratar la cuestión del precio: «Vendimus ea ex integra, et accepimus de vos in pretio qrs duos in pretio, que a nobis et a vobis bene conplacuit, et de ipso pretio apud vos nicil remansi; ita ut de odie die et tempore ipsa terra de nostro iure abstersa et in vestro iure sit tradita atque confírmata»^^^ En otro documento inmediatamente posterior, se expresa la fórmula llamada a tener más éxito en el futuro: «Et si super est créditas quod precium, dimitimus cum», reproducida prácticamente en todos los contratos de compraventa de los siglos XI y XlV^"^.
Un documento del Tumbo de So-^^^ Vid.
FERNÁNDEZ ESPINAR, R., «La compraventa en el derecho medieval español», en Anuario de Historia del Derecho Español, XXV (1955), pp. 293-528, para quien no se halla en todo el derecho medieval tradicional referencias a la lesión enorme que es introducida oficialmente por el Fuero Real.
BASTIER, J., «La vente dans les Asturies du IX° au XIF siècle: droit et économie», en Revue Historique de Droit Français et Étranger, vol. 57, 4 (octubrediciembre, 1979), pp. 569-609, quien habla de una cierta fijación en las fórmulas jurídicas que puede desesperar al investigador, pero que demuestra de forma clara y concluyente el carácter vivaz de los arcaísmos, la perennidad de ciertas reglas del derecho visigodo, desde los siglos VI (fecha del Código de Eurico) al XIV, en p.
583, con la consecuente ausencia de manifestaciones notorias de la penetración del derecho justinianeo.
Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1929, doc. n''.
95, pp. 103 brado, referido a un pleito entre los monjes del mencionado monasterio y unos tales Juan Petri y Pedro Petri, alude a que los «fratres dicebant quod emerant a predictis hominis suo iusto pretio supradictam hereditatem et homines dicebant quod non erat uendita sed supignorata», con alusiones a términos de indudable raíz romana como «cyrographarum»^^^ En un contrato celebrado entre Ciz Ordoniz y su mujer Sancha con el presbítero Martín Iones, con fecha de 24 de abril de 1129, se vende una heredad en el valle de Sariego con pago en especie: La proximidad asturiana nos hace pensar en la similitud de las soluciones dadas en Galicia a los mismos problemas y la consecuente extensión de la cláusula referida a la rescisión por precio injusto en los términos ya examinados, aunque no hemos hallado en los diversos cartularios consultados remisiones expresas a esta posibilidad.
Por ejemplo, en el caso del Tumbo de Sobrado, acaso por la ausencia de renovación en los propios cuadros monásticos y en su formación, prácticamente todas las escrituras de venta de bienes, desde el siglo X en adelante, contienen una cláusula de contenido similar en la que alu-^^^ Tumbos del monasterio de Sobrado de los Monjes.
Edición de Pilar Loscertales de García de Valdeavellano.
Sin fecha, pero probablemente de los siglos XII-XIII.
126 FERNÁNDEZ CONDE, F. J., TORRENTE FERNÁNDEZ, I., y DE LA NOVAL MENÉNDEZ, G, El monasterio de San Pelayo de Oviedo.
8, pp. 32-33 de al placet dado por el comprador al precio, lo que puede damos a entender de forma implícita, su conformidad con el mismo en el sentido expuesto por la legislación visigoda de precio convenido, pactado^^^ Lo mismo para el caso del monasterio de San Julián de Jubia en donde se recoge la misma cláusula^^^ El cartulario del monasterio de San Pedro de Rocas nos permite ver la evolución a lo largo de tres siglos.
Un primer documento recoge una venta hecha la monasterio de una heredad en Esgos, donde se dice «quia iam totum pretium nobis in pace persolvistis, sicut nobis et vobis bene complacuit»^^^ en el mejor estilo altomedieval, a pesar de corresponder a la segunda mitad del siglo XIII.
En una venta de la primera mitad del siglo XIV, concretamente del año 1326, contiene la misma fórmula en romance: «ca outorgo e conosco que reçeby do prior sobre dito en nome do dito moesteiro por esto en prezo que aprouvo a min e a él»^^^.
Otra venta de 1333 habla ya del «husso froyto das árvores que agora y están» y de la aceptación del precio «que recebí ia de vos compridamente todo o preço que a min e a vos aprouvo de me por elo dardes (...) e outórgome délies por bem pagada»^^^ La referencia al «buen pago» o al hecho de sentirse bien pagado, entendemos, que alude implícitamente a la justicia ^^^ Tumbos del Monasterio de Sobrado de los Monjes, ed. cit. Tomo I, doc. n°.
Año 1171: «Damus uobis et concedimos et accepimus de uobis precium quod nobis bene complacuit, et de ipso precio apud uso nichil remansit (...)»; doc. n°.
^^^ La colección diplomática de San Martín de Jubia.
Edición de Santiago Montero Díaz.
Tipografía El Eco Franciscano, Santiago, 1935, doc. n*'.
10, pp. 63 En este ámbito, pues, la penetración es más lenta, aunque se pueden hallar auténticos textos elaborados por especialistas en derecho romano.
Podemos leer así en un contrato de venta del siglo XIV una presencia más profunda de cláusulas romanas: «(...)
En algunos casos, se intenta superar los inconvenientes derivados del precio injusto o abusivo con el recurso a otra cláusula que salva la aplicación de las medidas sancionadoras: se acude a la ficción de donar el bien en la cuantía excedida en función de ciertos comportamientos previos del que recibe el objeto^^^ Con el tiempo, los notarios acentúan su dependencia del romanismo militante que se está imponiendo.
Podemos leer en una venta del año 1422 que el vendedor otorga al comprador «de feyto et de dereyto et por ende todo jur señorío posison propiedade dereyto boz et abçon que eu ey et auer deuo», para añadir a continuación que se trasfiere «meto et apodero ena rrayal corporal posy son delà para quea ajades liuremente para sempre por jur de uosa propia herdade sen embargo de min et de miña uoz», para acabar con las correspondientes renuncias, una de las cuales alude a la del justo precio, como no podía ser de otra manera:
4.-La evolución del foro gallego Uno de los campos en los que mejor se puede apreciar el tránsito de la experiencia altomedieval a la etapa del Renacimiento jurídico es el de los derechos reales.
Tanto el derecho de propiedad como la variada gama de instituciones tradicionalmente englobadas bajo la rúbrica de «contratos agrarios» sufren en el tránsito a la nueva época jurídica una mutación de su percepción.
No hay un cambio en su naturaleza jurídica, ni una nueva formulación de sus aspectos esenciales, poderes o límites.
La labor de los juristas boloñeses consistirá precisamente en un proceso de catalogación O subsunción de las figuras más relevantes de la experiencia altomedieval conforme a los principios, categorías y conceptos típicos de las fuentes romanas.
El resultado es una realidad que se aparta tanto del precedente romano como del precedente inmediato del Medievo: basta citar la doctrina del dominio útil y directo como un ejemplo claro de ese proceso de construcción, amparado en el derecho justinianeo, pero proyectado magistralmente sobre aquellas instituciones típicas del momento feudo-señorial en que se vivía.
Un nuevo derecho, por tanto, aparece, resultado de la amalgama entre el caudal conceptual que aporta el elemento romano, el naturalismo que impregna las instituciones típicamente medievales y el esfuerzo de adaptación de los elementos anteriores al mundo profundamente señorial en el que vive la Europa del momento, creación ésta donde se muestra el genio de los juristas boloñeses en su vertiente teórica y práctica^^^ El ejemplo que más conviene a Galicia sobre la cuestión es el del foro.
Conforme a la idea que he defendido en mi tesis doctoral, en vías de publicación^^^ sobre la naturaleza jurídica de esta institución, deben rechazarse las posturas que veían en aquél una supervivencia de la antigua propiedad celta^^^ o una institución típicamente medievaP"^^.
El foro es una evolución -peculiar, eso sí-de la antigua enfiteusis romana y en su periplo vital deben señalarse dos momentos decisivos, marcados por el tránsito hacia la plenitud del Derecho Común.
Hasta los siglos XII-XIII, el foro se inserta en la propia dinámica de los contratos agrarios medievales y en la propia dogmática (si es que se puede emplear esta expresión) del derecho altomedieval, con las notas que le son inherentes.
Al esquema jurídico básico del foro, se le suman una serie de aditamentos, configurados esencialmente por gravámenes y prestaciones señoriales, que tienden a desaparecer a medida que la institución va evolucionando.
En las centurias citadas, se produce, sin embargo, un proceso de subsunción del foro en el mundo conceptual romano: el foro es insertado en la dogmática justinianea y es calificado a todos los efectos como una auténtica enfiteusis, sin perjuicio de ciertas matizaciones o peculiaridades que van a servir para singularizarlo dentro del mundo de los censos^'^^ Teniendo necesariamente como punto de partida el predominio señorial en la Europa medieval, debemos poner de relieve cómo aquellos señoríos eran unidades económicas que tenían que ser explotadas en provecho de los respectivos titulares.
En su seno aparecen singulares creaciones normativas, generadas por y para provecho directo de los intereses económicos de los propios señores.
Admitida la persistencia del ordenamiento jurídico visigodo, según opinión ya indicada y comúnmente aceptada por la doctrina (sin entrar a valorar las influencias que hacen nacer la dispersión jurídica que caracteriza las primeras centurias medievales), no debe soslayarse el hecho indicativo de que esa persistencia en ningún momento, como ya hemos indicado, supuso la inalterabilidad del legado normativo gótico, ni una idéntica aplicación práctica del mismo en todos los territorios cristianos o donde habitasen una mayoritaria población cristiana, ni siquiera la aplicación íntegra de todas y cada una de sus normas.
Incluso se puede añrmar, siguiendo a la mejor doctrina, que el mantenimiento del derecho visigodo no se realizó bajo los parámetros del propio sistema político que lo había generado, es decir, la vigencia de aquél se produjo no en consideración a su calidad de obra legislativa de un monarca, sino en su condición de ordenamiento profundamente enraizado en la colectividad, como derecho vivido y aceptado sin contradicción por las comunidades políticas, como derecho tradicional.
Pero el derecho visigodo necesitaba nuevas formulaciones, nuevas normas, nuevos creadores de las mismas.
Aquí es donde comienza a cobrar un claro protagonismo el poder de los señores.
Bajo la consideración de prestaciones señoriales o de contratos concertados entre aquellos y los cultivadores de sus tierras, se oculta toda una amplia gama de imposiciones unilaterales de los propios señores, revestidas de la consideración de derecho tradicional o consuetudinario.
Es el origen del llamado derecho señorial, cuyo contenido estará orientado, sobre todo, a regular las relaciones de sujeción política y económica entre los poderosos y sus subordinados.
El carácter de célula económica que presentan los dominios señoriales exige la correlativa organización para la obtención de los correspondientes recursos que permitiesen garantizar la autosubsistencia con una forma de explotación medianamente racional.
Por ese motivo, se generalizan a nivel europeo y a nivel peninsular, una tradicional división de las tierras señoriales en dos grandes bloques: la reserva, trabajada directamente por el señor, y las tierras dependientes, divididas en unidades de producción de diferente nombre (manso es la expresión más extendida), entregadas a cultivadores libres empleando las más diversas fórmulas jurídicas.
En relación a éstas, se produce la conjunción de dos factores: la influencia romana con la persistencia de las soluciones heredadas de Roma (enfíteusis, precario) y el nacimiento de nuevas modalidades de aprovechamiento nacidas de las propias necesidades medievales (la complantación, las cartas pueblas).
Todos estos contratos agrarios, denominación formulada por el profesor Paolo Grossi, presentarían tres notas, a saber, su carácter mejoraticio, su larga duración y la concesión de un elenco amplio de facultades a los cultivadores, convertidos en propietarios fácticos.
De esa herencia romana procede la enfíteusis, base del foro, puesto que permitía realizar a la perfección los intereses de los señores y de los cultivadores.
He ahí la razón de su gran extensión por toda la Península Ibérica, aunque con denominaciones variadas.
En la existencia del foro, se pueden diferenciar, pues, dos grandes períodos que tienen como punto de inflexión el proceso de recepción del Derecho Común alrededor de los siglos XII y XIII.
Durante los primeros siglos medievales, el foro aparece como un clásico contrato agrario con las notas arriba indicadas, a las que se van sumando una serie de aditamentos procedentes de la sola voluntad de los señores.
A los elementos que servían para disciplinar las relaciones agrícolas se le van a añadir otra suerte de elementos metajurídicos: prestaciones señoriales típicas como hacerse vasallos del señor, la luctuosa, la abadía, el yantar, los guantes o entradas.
Es un auténtico complejo señorial.
La introducción y el empleo del foro no tiene tampoco secretos: fue impulsado por los señoríos monásticos y eclesiásticos que repueblan Galicia, los cuales beben de las fuentes de explotación consagradas en la legislación justinianea de las Novelas (concretamente, las Novelas 7 y 120), dedicadas precisamente a los bienes de las iglesias.
Sin embargo, esa enfíteusis justinianea, arranque del foro, no se transpone en su integridad.
El foro no es pura y simplemente una enfíteusis, puesto que en el sistema jurídico del momento no se podía dar esa equiparación jurídica.
Hereda algunos aspectos de la misma, recuerda vagamente a aquélla, recibe por medio de las costumbres canónicas algunos de sus rasgos, pero no se puede identifícar totalmente.
Se impone el naturalismo que caracteriza al derecho medieval.
Sin embargo, la recepción del Derecho Común cambia este planteamiento.
El desarrollo de este proceso provocará un efecto que se puede calificar como clave en la historia del foro.
Los estudiosos del Derecho Común, glosadores y comentaristas, procedieron a la reformulación de las instituciones medievales con arreglo a las categorías jurídicas existentes en el nuevo orden jurídico redescubierto.
El foro no cambia, no se modifica su naturaleza jurídica.
No se inveñtauña nueva naturaleza.
Simplemente, el reciente clima jurídico que se respira fuerza a los juristas a aplicar las categorías que conocían (las del derecho romano y las del derecho canónico) a aquellas realidades jurídicas precedentes, en principio alejadas de esos mismos postulados teóricos.
Se trataba de conseguir la armonización plena y perfecta entre las necesidades sociales, los elementos naturalistas del derecho medieval y los^onceptos y categorías intelectuales del nuevo derecho recuperado.
El foro se vacía en el molde de la enfiteusis eclesiástico-justinianea y cóndilo se equipara a la misma^"^^.
No hay, repito, un cambio en la institución.
Hay un cambio en la perspectiva desde la cual se observa, califica y estudia la misma.
Ello obedeció a una suma de intereses complejos, dentro de los cuales debe destacarse un nada despreciable intento de obtener la seguridad jurídica que el etéreo derecho consuetudinario anterior no podía proporcionar.
De la mencionada seguridad jurídica derivaría una seguridad económica en la percepción de las rentas y un instrumento de control social de indudable trascendencia.
Se abandonaron los reductos consuetudinarios y se depositó el foro' "' ^ De todos modos, la equiparación no es total y absoluta.
Como he demostrado en mi tesis, hay, al menos, tres diferencias básicas entre la enfiteusis y el foro que simplemente apunto: la duración, el régimen de la destrucción de la cosa, y el tratamiento de las mejoras y de los perfectos realizados en los bienes forales. en brazos de un derecho de tipo legal y racional, totalmente fijado por escrito (el derecho de las Partidas y de los textos romanos).
La coincidencia de la mayor parte de las cláusulas de los contratos forales con los preceptos recogidos en las Partidas deja constancia fehaciente de esta equiparación que alcanzará su culminación en la época moderna.
Veamos un comparación entre tres textos, relacionados entre sí, para ver el paralelismo e influencia recíprocas que se puede respirar: la versión castellana de Lo Codf^^, un contrato foral del año 1213, procedente del monasterio de Oseira^^"^, y textos de las Partidas^'^^ El primer texto, datado en el siglo XII, fue una de los que más decididamente fomentó el conocimiento del derecho romano en la Península y en él se inspiraron las Partidas en sede de enfiteusis^"^^.
Se trata, como se sabe, de un resumen del Código de Justiniano.
El foro gallego, anterior al texto alfonsino, toma elementos de Lo Codi, por lo que no es extraño suponer que se tuviese conocimiento de aquella obra en la región gallega.
Finalmente, los redactores de las Partidas tomarán aquella obra como uno de los elementos básicos para la composición del código alfonsino pues les permitía disponer del texto justinianeo en una forma abreviada.
En concreto, los textos transcritos se refieren a los derechos de tanteo a favor del dominio directo y a la prohibición de transmitir a «persona prohibida» el censo constituido.
En ellos, las semejanzas son incuestionables, sin perjuicio de las diferencias de estilo, fruto de la diversa formación de sus autores, más elevada en Partidas y Código, más pragmática, directa en el caso del contrato: Merecen citarse para concluir esta consideración sobre el foro aquellas hermosas palabras que formulara en su día José Reino Caamaño reflexionando sobre su periplo histórico: «Hijo de la costumbre, fue llevado por los juristas al templo de la ley, bautizándolo los Tribunales en la pila del censo enfitéutico, derramando sobre él principios y doctrinas en los Códigos establecidas para la enfiteusis»^"^^.
Acaso el documento que marca de una forma más concluyente ese proceso lento y continuado de implantación de los esquemas romanos en detrimento del derecho de corte popular y privilegiado que hasta entonces había regido el territorio gallego, se puede observar en una sentencia pronunciada por Alfonso X el Sabio en Sevilla a los efectos poner fin a uno de los múltiples conflictos que protagonizaron la Iglesia de Santiago y el concejo de la misma ciudad en sus luchas por el poder.
Resultado paradójico el que contiene el pronunciamiento por proceder del monarca gracias al cual el Derecho Común tomó carta de naturaleza en el reino castellano-leonés.
Pero también es cierto que nos encontramos todavía en los inicios del reinado alfonsino y que muchos de sus proyectos políticos y jurídicos no habían adquirido por entonces la consistencia y la madurez que harían entrar al mismo monarca en nuestra Historia jurídica.
El documento à que nos estamos refiriendo pone sobre la mesa la existencia de una inserción generalizada en Galicia del derecho romano y del derecho canónico, a lo cual se van a oponer aquellos estamentos que se entendían lesionados o perjudicados por el contenido de las nuevas normas.
La presencia de eclesiásticos entre los jueces de la ciudad explica en buena medida la orientación jurídica de las decisiones adoptadas y la posterior intervención regia^"^^.
La sentencia aparece fechada el día 8 de septiembre del año 1253 y es dada en la ciudad de Sevilla.
Se dirige al arzobispo compostelano Juan Arias.
Han intervenido, de acuerdo con los datos que proporciona el encabezamiento, el maestro Femando y Pedro Martiz, ambos clérigos, en representación del prelado, y Arias Yáñez, Vidal Eanes y Jacobo Eanes, como personeros del concejo de Santiago^"^^.
Independientemente de otras cuestiones que se abordan en el largo pleito, dos son los pronunciamientos especialmente relevantes y que nos informan del avance imparable del Derecho Común.
Primeramente, la cuestión rf.
2 lleva por rúbrica «In quibus causis et qualiter clerici debent esse aduocati».
Se refiere a un primer argumento del concejo según el cual los clérigos actuaban como abogados y en dichas intervenciones obviaban el derecho tradicional del reino y el privilegiado de la ciudad, invocando normas del derecho romano.
Se muestra, por tanto, un primer camino de penetración del derecho romano derivado de la actividad consultiva y de asesoramiento que estos clérigos desempeñaban, clérigos que, evidentemente, se habían educado en los textos romanos y canónicos.
Alfonso X ordena finalmente la aplicación obligatoria del derecho tradicional, conformado por el Fuero Juzgo y por los usos y costumbres locales, y prohibe el ejercicio de la abogacía a los clérigos:
«OtrossU querelaron los personeros sobredichos del conceio e Santiago que en la Eglesia de Santiago ha bonos clérigos et bien leterados, et guando los uecinos della uilla ham pleytos ante losjuizes clérigos, entram los clérigos por avogados et demoran ó derecho por tres anos o por quatro; de guisa que non poden auer derecho con ellos; et por sus sotellezas et por leyes Romanas, que son contra el liuro de león et ^^^ Cfr.
LÓPEZ FERREIRO, A., Fueros municipales de Santiago y de su Tierra.
251: «Don Alfonso, por la gracia de Dios, Rey de castella, de tolledo, de león, de Galliza, de Seuilla, de cordoua, de murça, de Jahen, á uso Johan arias, por la gracia de dios arçobispo de Santiago, salud, assy como á aquél que amo et en que fío.
Sepades que meestre femando uosso canónigo, et Pero martiz, su clérigo, cun nuestra carta de pesonaría et Aras perez poquitino et Vidal eans et Jacob eans pesoneros del Conceyo de Santiago cun su carta de pesonería uenieron ante mí (...
Pero la referencia expresa a esta cuestión no se detiene en esta sede.
El primer problema, parece ser, el que suscitan los abogados eclesiásticos que aplican y defienden la aplicación del Derecho Común en toda clase de pleitos, retardando su solución y perjudicando de forma continuada los intereses del concejo.
La complejidad del litigio se extiende asimismo a los cargos judiciales, copados, como no podía ser de otra forma, por miembros de la carrera eclesiástica, cercanos al arzobispo como señor que era de la ciudad.
10 se refiere ya expresamente a la prohibición de que los jueces juzguen por las leyes romanas y por las canónicas, sino que han de aplicar en todo caso el derecho del reino (el Liber) y el derecho especial de la ciudad.
La propia rúbrica de la cuestión es toda una declaración de intenciones: «Quod judices non judicent per leges romanas et decreta, set per librum legionensem et per bonas consuetudines».
La discusión se ha centrado en la aplicación en primera instancia del Derecho Común y en el rechazo a las apelaciones que a las mismas se efectúan.
El argumento que el maestre Femando esgrime se ampara en la tradicional actuación en otro sentido de los jueces compostelanos, desde la época de Femando III y aún de Alfonso IX de León, dice, se viene efectuando la aplicación del derecho en el sentido que ahora demanda el concejo.
Alfonso X reitera su anterior decisión: ha de aplicar en primer lugar el derecho propio de la ciudad y, en su defecto, el Libro de León, sin acudir en ningún caso a ordenamientos ajenos.
Ello, eso sí, hasta que el rey determine con exactitud el contenido de los usos y costumbres de la ciudad.
«Otrosy, querelaronse os pesoneros sobredichos del conceyo de santiago que losjuizes non quieren judgar segunduso et custunbre de su uila, et judgan por sus leyes romanas; et pero (aunque) sobresté agrauamiento appellan pora ante mi, non les quieren recebir la appellacion.-Resposo maestre Fernando, uuestro pesonero sobredicho, et dixo, que non judgan seno como judgaron en tiempo del Rey don Alfonso et del Rey don femando por fuero de león et por custunbres derechas et por razones guisadas et por el libro judgo.
De las appellaciones resposo como de suso es dicho.
A esto tengo yo por derecho que judgen por los sus usos et por los custunbres que usaron et que ouieron en tenpo del Rey don Alfonso myo auolo et de myo padre sen leyes de Roma et sen derecho et sen decretales; et hofalieren los custumbres et los usos, que judgen por lo libro de judgo.
Et esto mando yo que sea assy fasta que yo sapa los usos et los custumbres et mande como sea»^^\ Una decisión que vagamente recuerda a la que adoptó Jaime I para Cataluña dos años antes y que marcó un punto de inflexión en las relaciones entre los derechos tradicionales de los reinos y el nuevo Derecho Común.
Pero el ascenso de este último era ya imparable como bien se pudo demostrar en las siguientes centurias.
Hemos intentado, pues, con estas breves y modestas líneas trazar un panorama lo más acertado posible que permita comprender cómo era la vida jurídica de Galicia en los años centrales de la Edad Media, con el objeto de examinar la llegada imparable del nuevo Derecho Común.
Repetimos que nuestra finalidad era describir brevemente las causas, los efectos y las primeras manifestaciones de este peculiar fenómeno.
En cuanto a las primeras, nos hemos centrado en el aspecto intelectual: la educación clerical, la presencia de escuelas catedralicias, las importantes bibliotecas de los centros religiosos, son los factores que crean el caldo de cultivo para que aflorase la nueva civilización jurídica del Derecho Común, auspiciada por el papel incuestionable del Camino de Santiago' ^^ Cfr.
A., Fueros municipales de Santiago y de su Tierra, ed. cit., p.
Esta sentencia y otra de 1261, han sido estudiadas por BERMEJO CABRE-RO, J.L., En torno a la aplicación de los Partidos» en «Hispania».
En cuanto a los efectos, hemos manejado un elenco amplio de documentos desde el siglo X hasta el siglo XV, en los cuales se ha podido contemplar el paulatino proceso de inserción del derecho romano en la práctica usual a través de varias instituciones como las renuncias, las declaraciones de herederos, codicilos o el foro, para concluir en esa ejemplar sentencia de Alfonso X que demuestra el conflicto subyacente en toda esta dinámica entre el derecho tradicional propio y el Derecho Común.
Recuperando aquellas preguntas que nos formulábamos al comenzar este estudio, debemos concluir que en Galicia sí se dio de forma coetánea al resto de los territorios peninsulares (en especial, los castellano-leoneses por motivos obvios) un primer proceso de penetración del Derecho Común que más adelante acabó deviniendo en una plena recepción.
Los siglos XII y XIII marcan también para Galicia el camino hacia ese nuevo sistema jurídico traído de Italia y extendido a toda Europa.
El viejo reino gallego no fue una excepción a esta tendencia desarrollada de manera plena, aunque el ritmo fue diverso.
Las primeras manifestaciones de esa penetración, como se ha podido observar en la documentación manejada, se dan alrededor del siglo XII, de manera similar a lo que acontecía en los territorios peninsulares más avanzados como Cataluña, pero la consolidación y empleo usual de fórmulas romanas no cristaliza-hasta el siglo XIV.
Desde ese momento, el proceso ya no sufriría ninguna interrupción y en las centurias siguientes se asisitirá al ascenso del Derecho Común, auspiciado por la «nacionalización» del mismo que se produce a través de las Partidas de Alfonso X el Sabio, las cuales constituían el derecho oficial del reino desde el año 1348, aunque ya con anterioridad habían venido siendo aplicadas por los tribunales y jueces del rey.
Con ellas y a través de una interpretación auspiciada por los juristas castellanos más relevantes, se dio pasó al triunfo del lus Commune, al menos hasta la llegada de los nuevos aires de renovación jurídica que trajo consigo el siglo XVIII. |
Las fortalezas y pueblas tienen en común la terminación del nombre, en la que se alude claramente a su condición de realengo.
Al sur de la provincia de Orense y muy cerca de la raya de Portugal encontramos un grupo de villas y fortalezas que tienen rasgos idénticos en el nombre, o si se prefiere, una filiación clara con el realengo: Viladerrey, Canderrey, Monterrey y Flor de Rey.
La primera de la serie fue, como indica su nombre, una villa o puebla real que se encuentra enclavada en el mismo puerto de las Estivadas, en la carretera que comunica el valle de Monterrey con la llanura de La Limia.
En cuanto a la segunda, la fortaleza de Canderrey, hoy desaparecida por completo, cabe decir que se encontraba en las cercanías de Viladerrey, probablemente en el alto denominado O Castelo, dominando las alturas del mismo puerto ya citado.
La «puebla» y fortaleza de Monterrey se alza encima del antiguo castro de Verín, de Varoncelli o Baruncelle, nombre antiguo que se utilizó hasta el siglo XIII y, por último, la «puebla» de Flor de Rey, en el actual término municipal de Vilardevós, lugar bastante separado de la carretera nacional que circula en las proximidades de La Gudiña, en pleno paso de las tierras orensanas a las de Zamora.
^ Este artículo se ha realizado dentro del proyecto de investigación del Instituto de Estudios Gallegos «Padre Sarmiento», titulado «Inventario gráfico y documental de las fortalezas medievales de Galicia: la Además del nombre o apellido común (-de Rey), estos enclaves compartieron algo digno de mención: su alineamiento en tomo a la antigua Vía de la Plata, a modo de eslabones defensivos que, de paso, custodiaban la línea fronteriza con Portugal.
No parece que tantos puntos en común obedezcan al azar, sino más bien a una iniciativa colonizadora de la monarquía en la segunda mitad del siglo XIII, especialmente bajo Alfonso X y Sancho IV, una época dominada por las tensiones luso-castellanas por la frontera que culminó en la firma del tratado de Alcañices de 1297, durante la minoría de Femando IV No estaríamos aquí, por tanto, dentro de la labor repobladora que la monarquía leonesa hizo bajo Femando II y Alfonso IX de zonas costeras e interiores de Galicia, que en su día explicó y resumió el profesor Salvador de Moxó^, sino más bien ante la fortificación de la frontera con Portugal que en parte ya puso de manifiesto el profesor Julio González en su estudio sobre Alfonso IX, aunque sólo lo hizo en relación con el caso de Verín^ Por consiguiente, las circunstancias que explican el desarrollo de estas villas y fortalezas se entienden mejor si se tiene en cuenta la complicada situación luso-castellana anterior y posterior al tratado de Alcañices"^.
De ser cierta esta iniciativa, tendría que contemplarse en relación con las tareas de definición fronteriza que llevaron al otro lado de la raya monarcas como Alfonso III en relación con Chaves, a la que dota de murallas en 1253^ y también Dinís P con su conocida política de fortificación en todo el perímetro fronterizo de Portugal.
Las villas y fortalezas «del rey» no fiíeron ni mucho menos las únicas del realengo orensano de la segunda mitad del siglo XIII, pero estuvieron ^ MOXO, S. de.
249. "^ Vid. algunas ponencias del congreso sobre el tratado de Alcañices; BAQUERO MORENO, H., «As relaçôes de fronteira no século de Alcañices (1250-1350): a tratado de Alcañices», IV Jornadas Luso-Espanholas de Historia Medieval As relaçôes de fronteira no século de Alcañices, I, Porto, 1998, pp. 641-653.
LADERO QUESADA, M.A., «Reconquista y definiciones de frontera», IV Jornadas Luso-Espanholas, I, pp. 654-691.
^ BARROCA, M. J., «D. Dinis e a arquitectura militar portuguesa», IV Jornadas Luso-Espanholas, I, pp. 801-824. en un sector geográfico muy disputado en tomo a la raya de Portugal y de ahí deriva el interés por conocer un poco mejor sus crcunstancias históricas y, en especial, las épocas en que aparecieron o edificaron, o los tenientes que las custodiaron en nombre del rey, además del ulterior destino que llegaron a tener todas ellas.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Queda todavía bastante por hacer en este campo de las fortalezas en zonas de frontera, pero los datos que han ido saliendo al hilo de la investigación son lo bastante explícitos como para advertir una coherencia política en las iniciativas de los monarcas a los que hemos hecho alusión.
Las villas y fortalezas del rey formaron una cierta unidad bajo el mando de algunos vasallos reales, como por ejemplo Pay Méndez de Canderrey, o de grandes personajes como Femando de Castro, que saldrán a lo largo de las páginas siguientes.
Todos los indicios apuntan a que el primero fue el responsable de la denominación común de estos enclaves o, en todo caso, el responsable de unos puntos defensivos que vinieron a llamarse de un modo semejante merced a la iniciativa regia que hizo posible su despegue.
Expondremos la información de cada villa o fortaleza a la luz de la documentación disponible hasta este momento, señalando de manera breve los rasgos más característicos de cada caso.
Por desgracia, no quedan hoy día restos visibles de estas fortalezas, a excepción de Monterrey, cuyas espléndidas constmcciones datan, por cierto, de épocas muy posteriores a las aquí tratadas.
Pero a pesar de esa ausencia física importa mucho conocer la localización de unos puntos defensivos que, por otra parte, se situaron deliberadamente en antiguos castros, lo cual complica bastante las cosas a la hora de datar los yacimientos; falta aún la labor de prospección arqueológica que, probablemente, resolverá bastantes dudas que hoy siguen pendientes de solución.
La primera mención toponímica de Canderrey data del año 1037, aunque no se habla de un castillo, sino de un castro, «Castro Kenderedi», próximo a una «villa Kenderedi»\ probablemente Viladerrey; la referen-cia es demasiado escueta para saber si ya existía en ese momento algún tipo de fortificación.
A comienzos del siglo XII encontramos la primera alusión explícita que habla de la existencia de una fortaleza o castillo: se trata de una donación otorgada el 10 de octubre de 1100 por Onega Fernández a favor del abad Pedro de Celanova, por la que le entrega su heredad de «Marci», en Limia, delimitada por diversos lugares, entre los que destaca el «castello Kenderedi»: «[dono] hereditate mea propria quam habeo de avorum et parentum meorum in Limia, vocabulo verbo dicent Marci, subtus castello Kenderedi, vocabulo ecclesie Sancto lohanne, et déterminât per Sautelo et Trasmires, et de alia parte per Causo et idem per Scomoboves»l Algunos topónimos que aparecen en este documento, como Sautelo, Trasmires y Scomaboves (actuales Soutelo, Trasmiras y Escomabois) permiten indentificar con bastante exactitud el castello Kenderedi, que se correspondería con el castillo de Canderrey, en al alto denominado hoy día de O Castelo, en Viladerrey.
Un documento de finales del siglo XII nos informa de tres cosas importantes; primero, que la denominación es ya la de Canderrey o Candrei; que, además, era efectivamente un castillo, no un simple castro; y que formaba parte del realengo: el 8 de diciembre de 1198, desde Palencia, Alfonso IX de León entrega a la reina Berenguela 30 castillos de Asturias, León y Galicia, algunos de la comarca de Limia, entre los que está el de Candrei: «[...]Et si in aliquo castellorum istorum uilla uel habitatores fixerint, ipsi habitatores et moradores eiusdem castelli faciant hominium illi militi qui illud tenuerit de regina domna Berengaria quod sint uasalli fidelis regine domne Berengaria et omnes directos suos ei in pace persoluant, scilicet in Galléela Sanctum Pelagium de Lodo, Aguilar de Mola, Alba de Bunel [sic, por Buval], Candrei, Aguilar de Pedraio [...]»^ ^ ANDRADE, J., Tumbo de Celanova, doc. n° 284.'
GONZÁLEZ, J., Alfonso IX, II, Madrid, 1944, doc. n° La fortaleza de Canderrey es el primer caso de denominación alusiva al realengo y vuelve a ser citada dentro de un conjunto de fortalezas reales del sur de Galicia en otra dote matrimonial: se trata de un documento del mismo monarca leonés, Alfonso IX, otorgado el 6 de junio de 1217 desde Castel Rodrigo, a favor de sus hijas Sancha y Dulce, donde ahora se emplea, por cierto, el vocablo «castra»: «[...] do, concedo et confirmo filiabus meis donne Santie te donne Dulcie ista castra, scilicet, Cabreiram de Baroncelli, Lobarcanam, Canderei, Portelam de Santio lohannis, Riberam, Celme, Asperelo, Araugio, Sanctam Crucem, Burgum de Ripa Avie, Sanctum lohannem de la Barra, Alleriz, Milmandam et quantum aliud ad me pertinet in tota Limia, exceptis Aguilar de Moa et Aguilar de Pedraio.
Trece años má tarde, el 11 de diciembre de 1230, desde Benavente, el nuevo rey.
Femando III, llega a un acuerdo con sus hermanas Sancha y Dul-cCj por el que les asigna la tenencia en régimen de fieldad de ciertas fortalezas, que en Galicia ascienden a un total de siete, para que así puedan percibir una série de ingresos; las fortalezas gallegas son Lobarcana (Lobarzana), Cabrera (¿Cabreiroá?), Candrex (Canderrey), Allariz, Santa Cruz, San 10 GONZÁLEZ, J., Alfonso IX, II, doc. n° 342.
Documento citado por CID RUMBAO, A., Historia de Allariz: villa y corte románica, Ourense, 1984, p.
46 De los datos anteriores se deduce que desde fines del siglo XII Canderrey ñie una fortaleza de realengo y probablemente por eso mismo su denominación cristalizó en la forma definitiva.
Conservó además esa condición a lo largo del siglo XIII, hasta que en el reinado de Sancho IV (1284-1295) se adjudicó a Pay Méndez de Canderrey.
En las cuentas de 1290 se dice que el «castiello de Canderey, con la tierra e con los derechos dende»^^, que hasta ese momento había tenido asignados en concepto de «tierra» Esteban Fernández, pasaban a ser ahora de Pay Méndez de Canderey, en virtud de una carta expedida en Burgos el 8 de marzo de 1290, por la que el monarca le asignaba a éste último un juro de 100 maravedíes en las rentas y derechos de la feligresía de «San Martín de Vamdes» (sic, por Abavides), en la tierra de Canderrey.
En la Colección Salazar y Castro se conserva una copia de este último documento^"^, aunque con fecha de 1289, no de 1290: ^^ GONZÁLEZ, J., Reinado y diplomas de Fernando III, vol. II, Córdoba, 1983, n° «[...] por hacer bien y merced a Pay Méndez de Canderey nuestro vasallo, y por servicio que nos fizo y faze damosle el nuestro señorío que nos havemos y devemos haver en la fortaleza de S. Martino de Avavides y cotamosle esta feligresía sobredicha que le non entre y alcaide ni merino ni juez ni otro que ande por nos para fazer y justizia ni la faga sino el o aquellos que él y pusiere, salvo si se ficieren y mal fechos e se cogieren y malfechores y él no quisiere facer en ellos justicia que lo fronten aquellos que oviere por nos a fazer la justicia, y si él no la quisiere facer desde que le frontaren, que entren y facerla.
E por hi entrar a facerla una begada que lo non tomen por uso ni entren y otra vegada por esta razón fasta que lo fronten por notario cada vegada que acaesciere.
E por le facer mas bien y mas merced damosle todos derechos que solían haver desta fortaleza aquellos que tuvieron la tierra de Canderey por nos, fasta en quantia de cien maravedís de la moneda de la guerra y sí mas vale y lo tenemos la para nos.
Y todas estas cosas sobredichas le damos que lo aya por juro de heredad para sienpre jamas él e sus fíjos e sus nietos e quantos del vinieren que lo suio ovieren de heredar para vender e dar y enagenar».
La fortaleza de Canderrey y la tierra de Abavides quedaron unidas hasta el siglo XVI como elementos de una sola unidad.
Lo interesante del caso es que en Abavides el rey tenía otra fortaleza que, como veremos pronto, también será encomendada a Pay Méndez de Canderrey.
Las cuentas de Sancho IV de 1292 completan los datos anteriores^^ y añaden que los 1.800 maravedíes anuales que le pertenecían al rey del «castiello de Canderey, con la tierra e con los derechos dende», quedaban puestos a favor de Pay Méndez de Candrey.
Este Pay Méndez de Candrey o Canderrey, sin duda un teniente o alcaide, será premiado en 1295 con otra donación regia, la feligresía de San Salvador de Río Frejo^^ en Sarreaus; merced que fue confirmada al año siguiente durante la minoría regia de Femando IV^^ de modo que al co- menzar el siglo XIV, Pay Méndez de Candrey poseía un pequeño señorío en las tierras de La Limia (Canderrey, Abavides, Sarreaus) conseguido gracias a la generosidad de Sancho IV y Femando IV La corona aún conservaba por entonces algunos derechos en Canderrey que finalmente entregó a otras personas: el 20 de marzo de 1303, desde Toledo, Femando IV hacía donación a Lope López de Ribera, su vasallo, la feligresía de San Pedro de Leiroa, cerca de Canderrey^l Sin embargo los descendientes de Pay Méndez de Canderrey no pudieron consolidar la posesión de este territorio por falta de sucesión masculina.
Sus hijas vendieron en una fecha algo anterior al año 1333 la fortaleza de Abavides y sus derechos a Ruy Páez de Biedma, un personaje en pleno ascenso social en la comarca; por lo que parece, no hubo descendencia masculina del teniente regio.
Efectivamente, desde 1333 los Biedma aparecen como señores de las tierras de Canderrey a lo largo de varias generaciones que se prolongan hasta el siglo XV^^.
Durante más de un siglo los miembros del nuevo linaje obtendrán nuevas mercedes reales en territorios próximos a Canderrey, de modo que la fortaleza pierde relevancia al perderse dentro de un conjunto territorial mayor, en el que tiende a tener mayor importancia la posesión de Monterrey, en plena expansión.
Todavía a fines del siglo XVIII la tierra de Canderrey estaba integrada dentro del término de Viladerrey: en la descripción que hace González de Ulloa de los estados de Monterrey en 1777 se dice que «Era antiguamente Villa de Rey capital de unos más de cuarenta lugares, que se nombraban los alfoces de Can de Rey»^^.
Pero pasemos a decir algo de la fortaleza de Abavides, también perteneciente en origen al realengo, que acabó en manos de Pay Méndez de Canderrey.
Bajando el puerto de Estivadas en dirección a Xinzo de Limia, y continuando por la antigua Vía de la Plata, se encuentra a seis kilómetros la parroquia de Abavides, o San Martiño de Abavides, perteneciente al actual ayuntamiento de Trasmiras, en donde existió una fortaleza hoy desaparecida.
Aún era visible en 1777 cuando González de Ulloa hizo la descripción de los estados de Monterrey^^ pero ya no debía de serlo en 1845, porque el Diccionario de Madoz omite su existencia.
Probablemente no fue una fortaleza demasiado importante.
Sin embargo las fuentes documentales cubren con seguridad un corto período cronológico que comienza en 1289 y que se prolonga hasta 1333.
La mención la encontramos, como acabamos de ver hace un momento, en la carta de Sancho IV fechada desde Burgos el 8 de marzo de 1289, por la que hace donación del señorío de la fortaleza de San Martiño de Abavides a Pay Mendey de Canderrey^^, lo cual demuestra que en esa fecha tanto la fortaleza como su señorío ya existían y además pertenecían al realengo.
El destino final de esta fortaleza es semejante a la de Canderrey: acaba pasando al linaje de los Biedma por culpa de la extinción de la varonía de Pay Méndez.
El 28 de febrero de 1333, desde Valladolid, Alfonso XI hace donación de Abavides a Ruy Páez de Biedma, merino mayor de las merindades de Galicia y mayordomo mayor de Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos^^
MONTERREY Y LA PUEBLA DE FLOR DE REY
Los orígenes más remotos de la fortaleza realenga de Monterrey datan del primer tercio del siglo XIII, al menos de una manera segura, aunque en ocasiones se ha dicho que bien pudo haber con anterioridad algún tipo de fortificación, tal vez por el hecho de que está enclavada en el antiguo castro Baroncelli, Baruncelle o Varoncelli, o simplemente Castro de Verín.
Su posición estratégica en el valle del Támega, vía natural de acceso hacia la comarca de Chaves, hacían de este enclave un lugar ideal para situar una fortaleza, a cuyos pies se encuentran las poblaciones de Verín y Pazos.
Fray Benito de la Cueva, en su Historia de los prioratos de Celanova^^, obra escrita a mediados del XVII, ya advertía que el nombre de Monterrey era relativamente moderno, datable en el primera tercio del siglo XIII.
También glosaba con bastante exactitud todos los detalles relacionados con la propiedad del castro, parte integrante del patrimonio de Celanova desde el siglo X, al igual que sus alrededores, todos ellos dentro del territorio de Varonceli.
Las colecciones documentales publicadas en estos últimos años corroboran sus asertos.
La documentación gallega de Alfonso VII, por ejemplo, reafirma la propiedad que Celanova tenía sobre Verín y valle de Varoncelli; en carta de 4 de febrero de 1155 el emperador restituye al citado cenobio todas las posesiones que había tenido en tiempos de Alfonso VI (1065-1109) y que había perdido durante el reinado de Urraca (1109-1126), entre las cuales se citan expresamente las iglesias de «...mitra de Varoncelli, Sánete Marie de Berin cum sua uilla de Moxous»^^, además de otras iglesias en La Limia.
El mismo monarca confirma al monasterio de Celanova el lugar de «Moxios» (o Moxous, actual Mixós), en territorio de Varoncelli^^.
No hay todavía referencia una explícita a fortificaciones.
Sin embargo en 1170 Verín ya es cabeza de una circunscripción territorial o mandación, a cuyo frente figura un tal Femandus Roderici^^, que aparece como confirmante en una donación del monarca a favor de Urraca González en ese año; señales ciertas de que Monterrey estaba empezando a convertirse en un punto importante de delimitación fronteriza ante el recién nacido Portugal, ya que es esa época seguía habiendo tenentes por el rey en La Limia.
Durante el reinado de Alfonso IX de León (1188-1230) se realizaron en el castro los primeros intentos de poblamiento organizado, lo que provocó la protesta del monasterio de Celanova.
El monarca decidió finalmente ceder ante las demandas del cenobio y ordenó, el 3 de marzo de 1223 (desde AUariz), deshacer todo lo que se había construido en el castro hasta ese momento: «... ego Adephonsus, Dei gratia rex Legionis et Galléele et Asturiarum, intuiti pietatis et misericordie et ad preces abbatis et conuentus monasterii Cellenoue, quia intellexi et perpendi maximum dampnum et graue detrimentum inminere ipsi monasterio Cellenoue per populationem illam que fiebat in Castro de Berim, in terra de Barunceli, mando et precipio ipsam populacionem statim destruí, et concedo e confirmo quod numquam ego nec aliquis de successoribus meis faciat ibi populacionem fieri»^l Entre los confirmantes de esta orden regia figura «Domno Martirio Sancii, signífero domini regís, tenente Limiam et Toronium et Sarriam et Baruncelím», lo cual demuestra que la tenencia de Baronceli seguía siendo, a pesar del desmantelamiento, una circunscripción regia importante.
Julio González^^ enmarca este intento fallido de poblar el castro de Verín dentro del conjunto de repoblaciones del sur de Galicia y la frontera portuguesa, como Salvatierra (1228), Burgo de Caldelas (1228), Mellid (1213), o incluso Monforte de Lemos (1199).
El abad de Celanova se tomó la molestia de acudir a la curia romana para reafirmar sus derechos y así obtuvo de Honorio III, el 10 de abril de 1225, una sanción canónica que ratificaba las disposiciones de Alfonso 28 GONZALEZ, J., Alfonso IX, voL II, doc. 429, pp. 544-545.
SÁNCHEZ BELDA, Documentos reales de la Edad Media referentes a Galicia, Madrid, 1953, n° IX sobre el desmantelamiento del castro ya que pertenecía al monaste-rio^^.
Alfonso IX reiteró otra vez al monasterio de Celanova en marzo de 1226 la promesa de que el castro de Verín no sería repoblado^ ^ A lo largo de las décadas siguientes los abades de Celanova obtuvieron confirmaciones de una y otra carta: de la del rey, que prohibía la población de Verín, hubo confirmaciones de Femando III en 1232^^, de Alfonso X en 1255^^ de Femando IV en ISOO^^ y ¿^ Alfonso XI en 1316^^ De la Curia romana se obtuvo confirmación del Papa Clemente IV en 1266^^.
Pero a pesar de todas estas confirmaciones hubo poblamiento organizado en el castro durante la segunda mitad del siglo XIII y, además, por iniciativa personal de Alfonso X. Lo demuestra una carta del rey Sabio, fechada en 1274, en la que hace donación al monasterio de Celanova de la mitad de la iglesia de Monterrey que él mismo había mandado levantar: «Les do la meatade de la egleia que agora nuevamente mande fazer en la mi Pmeba de Monte de [Rey]»^^.
Efectivamente, Monterrey se estaba convirtiendo en puebla de realengo a pesar del disgusto del monasterio de Celanova, que ya poseía Verín y las tierras comarcanas del valle de Varonceli.
Fray Benito de la Cueva opina, apoyándose en este texto, que en este momento ya se habrían iniciado las labores de construcción del castillo, pero en realidad el documento en cuestión sólo habla de la iglesia del castro, no de la fortaleza^l Sin embargo parece lógico suponer que la repoblación del castro tendría sentido precisamente por su valor defensivo y que bien pudo haber algún tipo de fortificación.
Además de Alfonso X, el responsable indirecto de la fundación de la «puebla» de Monterrey fiíe el adelantado de Galicia Andrés Fernández de Castro, que tenía este cargo al menos desde 1265^^, aunque su nombre figura entre los conspiradores que se coaligaron contra el rey en 1273, entre otras cosas, por haber ordenado la fiíndación de pueblos nuevos en León y Galicia"^^.
Consta claramente que Esteban Fernández de Castro deslindó los terrenos de la nueva puebla con los de Verín: así lo prueba la documentación de un pleito que se desarrolló, durante el reinado de Sancho IV, entre el monasterio de Celanova, por una parte, y el concejo de Moneterrey, por otra.
El rey Bravo ordenó en mayo de 1293, a la vista de las pruebas, que se hiciera un nuevo deslinde; entre esas pruebas, el abad de Celanova afirma que Esteban Fernández puso marcas y divisiones entre Monterrey y los cotos pertenecientes a Celanova, cumpliendo instrucciones de Alfonso X' ^^ Sancho IV impulsó la repoblación del castro a través de su agente en la zona, Pay Méndez de Canderrey, que tuvo la tenencia de las pueblas de Monterrey, Viladerrrey y «Friol de Rey» (sic, por Flor de Rey) a fines del siglo XIII y comienzos del XIV En estos años se impone definitivamente el nombre de Monterrey frente a la antigua denominación de Varoncelli.
Pay Méndez de Canderrey fiíe el responsable de las obras de construcción del cercano castillo de Lobarzana, situado cerca de Villaza, probablemente en el castro que hoy se llama de Lobarzán.
Este teniente obligó a los vasallos de la zona, sujetos a Celanova, a que trabajasen en las obras de ese castillo, y por eso el cenobio protestó ante el rey.
Finalmente, en 1292, Sancho IV ordenó a su oficial que no volviera a molestar a los vecinos de los cotos de Pazos, Verín y Moixós, argumentando que nunca habían estado sujetos a tales obligaciones"^^.
¿Se estaban haciendo también obras en el castillo de Monterrey?
No lo sabemos por ahora, pero no sería de extrañar que las obras de construcción del cercano castillo de Lobarzana obedeciesen a las dificultades puestas una y otra vez por los monjes de Celanova sobre el castro de Verín.
Las cuentas de Sancho IV de los años 1290 y 1292 revelan que el rey tenía en «La puebla de Monterrey, con val de Varonçella (o Baronçelle)» 6.000 maravedíes anuales, que estaban puestos a favor de Juan Fernández de Limia, uno de los grandes señores de Galicia.
Las cuentas no hablan para nada de posibles rentas de un castillo en Monterrey, a diferencia de lo que sucedía con el cercano Canderrey, que estaba en manos de Pay Méndez de Canderrey, y que generaba una renta propia del castillo.
Pero durante su reinado, siendo Pay Gomes adelantado mayor de Galicia, prosiguió el pleito entre Celanova y la puebla de Monterrey sobre el deslinde de términos que ya hemos citado, aunque la documentación no aclara la posible existencia de una fortaleza^^ Queda por descifrar el enigma de la puebla de Flor de Rey, en el término del actual Vilardevós, donde se encuentra un castro al que siempre se le ha supuesto una historia prerromana; la referencia de 1292 indica claramente que había allí una «puebla» encomendada a Pay Méndez, pero no se dice nada de un castillo"^^.
Desgraciadamente este topónimo no aparece entre los lugares entregados o donados a los Biedma en el primer tercio del siglo XIV, bien por donación regia, bien por las compras que se hicieron a las hijas de Pay Méndez: ¿estamos tal vez ante un caso de repoblación fracasada?
La incógnita sigue a la espera de una respuesta. |
La sociedad bajomedieval gallega es básicamente diglósica, superponiéndose al gallego el latín y el castellano empleado por ciertas autoridades y grupos culturales y religiosos; a estas lenguas es preciso añadir en ciertas zonas y entornos el portugués (o, al menos, la variante del gallegoportugués empleada al sur del río Miño).
Tomando como ejemplo el archivo de la catedral de Santiago donde se elaboraron y utilizaron escritos en todos estos idiomas, se estudia brevemente la posible relación entre la lengua documental y el tipo de escritura.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Xungido a esta forzada diversidade idiomática, dase un fenómeno de interese: a existencia de varios repertorios gráficos segundo a lingua que se empregue.
^ CARMONA, S.: Antropología de la escritura, Barcelona, 1994, p.
O PROCESO DIGLÓSICO NA TERRA DE SANTIAGO
Noutras palabras, dase un bilingüismo pasivo.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es castelán neste ámbito exclusivamente, e nestas circunstancias poderla pensarse que se ía manter estable durante moito tempo.
Por outra parte, o profesor Z. Muljacic concibe como dinámicos os factores distancia e elaboración que poden cambiar a través de determinados procesos sociolingüísticos.
-gusto polo trazo groso.
-deseño descuidado das letras.
A variedade de tipos paleográficos documentais do XV, sempre dentro das características expostas, iniciase con modelos que poderían denominarse precortesáns.
Polo contrario, nos códices a escritura permanece fortemente influenciada polos modelos góticos.
OUTROS REPERTORIOS GRÁFICOS: A DIFERENCIACIÓN
-No territorio da Terra de Santiago tomado como base deste estudio poderla existir un centro difusor destes procesos. |
La villa de Ferrol experimentó, en la segunda mitad del siglo XVIII, un importante crecimiento demográfico, merced a la erección en su puerto de los nuevos arsenales de la Corona.
Las expectativas abiertas por esta novedosa situación, provocaron la llegada de un importante número de extranjeros, destacando la aportación británica, francesa, italiana y portuguesa.
De entre ellos, los británicos adquirieron un notable papel en el organigrama de los arsenales y los franceses, ocuparon una posición privilegiada en el comercio de la villa.
Ferrol, inmigración extranjera, siglo XVIII, arsenales, comercio.
EL PESO DE LA COLECTIVIDAD EXTRANJERA EN EL PRO-CESO MIGRATORIO FERROLANO^
La conversión de la villa de Ferrol e mediados del siglo XVIII en un centro urbano de entidad en el contexto gallego, vino de la mano de la construcción en su rada de las imponentes instalaciones bélico-industriales auspiciadas por la Corona en el marco de su política de reactivación naval.
A partir de ese momento, la localidad gallega será el punto de llegada de un denso flujo migratorio que la alimentará constantemente hasta finales de la centuria, momento en el que la crisis de la monarquía derivará en un importante recorte de las inversiones públicas en la capital departamental y, por ende, en el comienzo de una larga crisis de la que no saldrá prácticamente hasta mediados del siglo XIX.
El proceso migratorio hacia Ferrol procede mayoritariamente del propio reino de Galicia y más concretamente de las feligresías rurales más próximas al nuevo enclave, si bien el aporte de la Galicia urbana es también porcentualmente destacable^.
Como ya se ha demostrado en trabajos anteriores, el peso de la colectividad extranjera en el contexto general de las procedencias del proceso migratorio ferrolano no va a ser nunca comparable, ni con el de la gallega, que es el auténtico dominador, ni tampoco con el del resto de regiones españolas^ pero su importancia radica en la posición que algunos de los miembros de este grupo conseguirán en la sociedad de acogida, así como en el monopolio que llevarán adelante en algunas profesiones.
Esa escasez numérica de la colonia extranjera en Ferrol queda fielmente reflejada en los padrones de extranjeros custodiados en el Archivo Municipal de Ferrol.
Mandados elaborar al concejo ferrolano por el Consejo de Guerra con el fin de tener perfectamente controlados a los extranjeros residentes en una plaza de la importancia estratégica de la gallega, así como para presionar su conversión en subditos de la Corona Católica, se convertirán en una interesante fuente para el conocimiento de esa minoría de hombres que jugó un papel destacado tanto en el esquema socio-laboral de las instalaciones bélico-industriales gallegas, como en otras actividades económicas más o menos ajenas al mundo castrense.
Desde el primer padrón, que data de 1765, al último, fechado en 1792, hay un número considerable de recuentos, algunos de ellos exhaustivos y repletos de datos -como el de 179P-y otros muy poco fiables -como los de 1766, 1781 o 1792^-, que a pesar de sus deficiencias nos servirán para marcar la evolución de la procedencia extranjera en la real villa y el peso de las diferentes colectividades.
Los datos obtenidos de los recuentos a nuestro juicio más fiables son los siguientes:' MARTIN,A.,Opus cit.,p.
200. "* A.M.F., Padrones de extranjeros.
Agradecemos públicamente al profesor Baudilio Barreiro la deferencia que ha tenido hacia nosotros al damos a conocer esta fuente y, sobre todo, la infinita generosidad demostrada al cedemos su vaciado cuando él ya había comenzado con esa labor.
^ El padrón de 1791 ofrece sistemáticamente no sólo el lugar de naturaleza de cada extranjero, sino también su edad, profesión, tiempo de residencia en la villa, estado civil -indicando incluso, en el caso de estar casado, si lo está con una española o una extranjera-, e incluso se puede hacer un análisis del nivel de firmas de la colonia extranjera.
^ El recuento de 1766 es mandado repetir por el capitán general de Galicia por sus manifiestas incoherencias con respecto al del año anterior.
A pesar de ello, el recuento saliente de ese retoque estadístico ofrece datos muy poco fiables con respecto a los padrones anteriores y posteriores.
Los padrones nos hablan en primer lugar de la importancia secundaria del elemento extranjero en el contexto general ferrolano.
Por poner dos claros ejemplos: el recuento de vecinos de la villa de Ferrol del año 1767^ arroja un total de 950, ese mismo año el de extranjeros nos localiza a 98 integrantes de esa colectividad residiendo en Ferrol.
En 1791, el padrón de extranjeros señala un número de 191 individuos, seis años más tarde el padrón de la villa habla de 4.100 vecinos^.
Parece pues evidente que numéricamente el grupo de los extranjeros presenta unas dimensiones reducidas, máxime si pensamos que no todos los señalados en sus respectivos padrones eran vecinos de la población.
Asimismo, parece observarse un paulatino crecimiento de la colectividad extranjera en Ferrol durante la segunda mitad del siglo XVIII, pasándose de 91 integrantes en 1765 a exactamente cien más en 1791.
Pero, aún a pesar de ese considerable aumento de efectivos, las cifras globales nos siguen hablando de un sector minoritario en el conjunto general de la población ferrolana.
En cuanto a las procedencias de este grupo de inmigrantes, la colonia francesa se presenta como la auténtica dominadora del proceso a lo largo de todo el período, suponiendo su número siempre más de la mitad del conjunto de extranjeros residentes en Ferrol.
Sin embargo, esa preponderancia gala parece que va remitiendo a medida que nos acercamos al final de la centuria, produciéndose en la década de los noventa una reducción tanto numérica como porcentual de su presencia.
Las causas pueden estar por un lado en el comienzo de la crisis socioeconómica de la localidad que motiva la marcha de aquellos inmigrantes que ya no ven tan interesantes los márgenes de beneficio que obtienen en ella, pero sobre todo habría que achacarla a las difíciles relaciones que viven la Corona española y la Francia revolucionaria por aquellas fechas.
La segunda colectividad en importancia es la italiana que, al contrario que la francesa, obtiene sus mejores cifras en el último recuento del XVIII, pasando de 15 integrantes en 1765 a 48 en 1791.
Por su parte la colonia británica deja entrever un paulatino retroceso de su presencia a medida que nos acercamos a los últimos años del siglo XVIII, pasando de un 15'4% del total de procedencias foráneas al exiguo r6% de 1791.
Es evidente que ambos elementos derivan de las especiales condiciones del movimiento migratorio británico, que aparece de repente a finales de la década de los cuarenta, tras las gestiones de los agentes de la Corona Católica en Gran Bretaña, y que no se realimentará con nuevas adquisiciones humanas tras la caída en desgracia del método inglés de construcción naval frente al francés, que se convertirá en el preferido por el gobierno borbónico desde la década de los sesenta.
En lo que respecta al resto de colectividades extranjeras su presencia es meramente testimonial; tan sólo llama la atención la repentina aparición en el último tercio de siglo de inmigrantes portugueses que hasta aquel momento no habían sido mencionados por los padrones.
Si bien es cierto que -como acabamos de observar en los padrones de extranjeros del concejo ferrolano-la colectividad británica no es, ni mucho menos, la de mayor importancia numérica, su singularidad le hace ocupar la primera parte de nuestro estudio, por ser el suyo un proceso migratorio bajo contrata auspiciado por la Corona^^.
Las relaciones entre ^ La documentación de Simancas incluye a los subditos de Gran Bretaña con el gene-, rico nombre de «ingleses», incluyendo en el término a los trabajadores irlandeses.
^^ Podríamos citar un importante número de casos de ese tipo ocurridos tanto en tiempos de los Austrias como de los propios Borbones.
Por ejemplo, conocida es por todos la presencia en tiempos de Felipe II de expertos en variadas materias procedentes de los territorios no peninsulares de la monarquía (ingenieros militares italianos, jardine-«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2001.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es las Islas Británicas y Ferrol, desde la creación de las instalaciones navales en el siglo XVIII hasta comienzos del siglo XX, han sido de gran importancia, quizás no desde el punto de vista cuantitativo pero desde luego sí desde el cualitativo.
La ubicación en la rada gallega de los principales astilleros de la Península y el status de Gran Bretaña como la nación puntera desde el punto de vista tecnológico en el campo de la construcción naval, hicieron que no fueran pocos los técnicos ingleses que recalaron en las instalaciones ferrolanas para desplegar sus conocimientos a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, en aquellos momentos de especial dinamismo en la actividad constructiva de los astilleros gallegos.
El inicio de esta fecunda relación comenzó prácticamente con la creación en Esteiro de los importantes astilleros que servían como punta de lanza a la ambiciosa política de reconstrucción naval ideada por el marqués de la Ensenada.
De hecho, se podría decir que antes de estar finalizadas las obras de acondicionamiento del monte Esteiro se habían comenzado ya los contactos en Gran Bretaña para atraer a las nuevas instalaciones a un selecto grupo de especialistas en el campo de la construcción naval que vendrían a desarrollar sus actividades a los astilleros reales^^ Acompañados, en la mayoría de los casos, por sus propias famiros flamencos, etc.).
De la misma manera, hubo en el reinado de Felipe IV notables intentos por potenciar las manufacturas castellanas con la contratación de técnicos extranjeros, flamencos fundamentalmente, labor continuada en el reinado de Carlos II por la Junta de Comercio que atrajo hacia la península un destacado contingente de especialistas foráneos, fundamentalmente también flamencos, en diversos campos de las manufacturas -lana, vidrio, seda...-. La Casa de Borbón continuó con esa ya secular costumbre de conseguir una rápida modernización tecnológica de su industria a través de la importación de técnicos y maquinaria extranjera, actuando sus embajadas en los países más desarrollados como auténticos centros de espionaje industrial; Ver ELLIOT, J.H., El conde-duque de Olivares, Barcelona 1998, p.;KAMEN, H., La España de Carlos II, Barcelona 1987, p.
193. ^^ Si bien antes de la creación del astillero de Esteiro ya se habían construido en las gradas de A Grana un pequeño número de embarcaciones, lo cierto es que el despegue de Ferrol como principal centro de la construcción naval española no se producirá hasta la erección de esas nuevas instalaciones.
El profesor Vigo Trasancos ha demostrado en su momento que las obras del enclave se desarrollaron entre 1749 y 1753, por lo que es evidente que las contrataciones de los expertos británicos se produjeron cuando éstas estaban en sus comienzos.
Ver VIGO, A., Arquitectura y urbanismo en el Ferrol del siglo XVIII, Vigo 1985, p. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es lias y con un contrato de por medio -que les garantizaba una envidiable posición económica e incluso jerárquica dentro de la pirámide laboral del departamento-los ingleses desarrollaron un papel destacado en la dinámica actividad de las instalaciones ferrolanas en la década de los cincuenta, para pasar luego a un segundo plano tras el cambio de preferencias por parte del gobierno español del sistema inglés, personificado en el todopoderoso constructor Rooth, al francés, liderado por el no menos influyente Gautier.
Precisamente, Ricardo Rooth un inglés católico de origen irlandés será el emblema de las contrataciones borbónicas en la Gran Bretaña.
La incontestable hegemonía británica en los mares durante el siglo XVIII derivó en la corte de Femando VI en un acentuado prestigio de todo lo inglés a lo que, por supuesto, no quedó indiferente el propio marqués de la Ensenada, visiblemente interesado en hallar el secreto del éxito de la potencia rival.
Así, el gobierno borbónico decidió llevar adelante una política de atracción hacia España de miembros altamente cualificados en el campo de la construcción naval, en donde se creía radicaba precisamente la base del poderío marítimo inglés^^.
Para lograr un objetivo tan difícil y delicado -se requería la absoluta ignorancia del gobierno británico-se preparó sigilosamente un viaje de un agente de la Corona a la cuenca del Támesis para tantear el terreno y tentar a aquellos individuos que fueran más apetecibles por sus habilidades para llevar adelante el ambicioso proyecto de reconstrucción naval ideado por el ministro.
Ensenada designó para la misión a un hombre de toda su confianza, el marino y experto en materia de construcción naval, Jorge Juan.
Su estancia en Inglaterra, de riguroso incógnito^^ duró aproximadamente un año, período en el que consiguió cierta amistad con constructores de la zona londinense, aunque pronto se percató de que las posibilidades de lograr atraer a España a los más diestros eran harto discretas, por lo que habría que conformarse con hombres de valía menos contrastada.
Efectivamente, cuando en la Pascua de 1749 el espía español entre en contacto en Londres con dos constructores ingleses, Mr. Bith («sin contradicción el mejor que tiene la Inglaterra») y Mr. Rooth («muy buen cathólico sin embargo de ser hijo de esta ciudad») ^' ^, desechará por completo la posibilidad de contratar al primero de ellos, el hombre ideal para los planes de Ensenada, ante la holgada situación económica que disfrutaba ya en su tierra: «a Mr. Birth no lo podemos conseguir, siendo hombre de muchos millares de libras esterlinas de caudal, hallándose con varios diques propios y fabricando muchos navios de su cuenta »^^.
Será pues el segundo el objetivo prioritario del marino español, seguramente más que por su pericia, por la imposibilidad de encontrar a otro que decidiese marcharse de su patria, aún a pesar de las excelentes condiciones económicas ofertadas y de los engaños con los que el marino intentaba atraerlos, como el de actuar de agente para las colonias inglesas en América^^.
Los resultados cosechados en las negociaciones de Jorge Juan dejaban a Rooth como la única salida posible: «... la qual tengo por cierto es la sola (persona) que puede sacarle de su patria: pues haviendo solicitado otros maestros, tanto de su profesión como de fábrica de jarcia con el disfraz de que les pedían de la Nueva Inglaterra, con partidos aún más ventajosos que los que he hecho a Rooth, todos reusan el abandonar su patria: de tal suerte que por lo presente aún no veo apariencia de poder prometer a VE. otros maestros constructores que lleguen a la habilidad de Rooth, no obstante no pierdo las esperanzas, pues algunos días más nos pueden ofrecer algo»^^.
^' ^ A.G.S., Secretaría de Marina, Leg.
^^ A.G.S., Secretaría de Marina, Leg.
^^ En junio de 1749 Jorge Juan informaba a Ensenada de la toma de contacto con otro maestro de construcción, D. Alexandro French, «que se hallaba algo disgustado» en su país, pero a pesar de los engaños con los que fue el marino español, proponiéndole una hipotética marcha a Nueva Inglaterra, el inglés rechazó tajantemente la oferta «sin embargo de haver bevido antes un poco».
A. Así pues, el constructor de origen irlandés se convertirá en la pieza fundamental de las contrataciones españolas en Gran Bretaña, una vez pasado el, al menos en apariencia, riguroso examen de sus habilidades que Jorge Juan le impuso a petición del propio Ensenada^^.
No se quería correr ningún riesgo, el ministro exigía que el hombre que se habría de encargar de la dirección de las obras en los astilleros de la Corona fuera un individuo no sólo con un importante bagaje teórico, sino también con experiencia contrastada en la construcción de bajeles; había que evitar errores en un punto tan crucial para el futuro de la Armada, errores que se habían cometido con demasiada frecuencia, según Ensenada, por parte de la administración española^^y que los propios portugueses habían sufrido recientemente, confiando en la palabra dada por un inglés sobre sus habilidades en el campo de la construcción naval y que terminó en la mayor de las decepciones cuando ya en Lisboa se comprobó que «no havia jamás construido ni la menor lancha»^^.
Si Rooth demostraba ser el hombre que la Corona necesitaba, ésta no repararía en gastos para hacerse con sus servicios.
Y a este respecto, las conclusiones de Jorge Juan no podían ser más favorables al constructor inglés; Rooth había convencido al marino español tanto en el campo teórico como en el práctico y se hacía merecedor de los favores de España: «pues además de estar instruido de lo mejor que he visto en la fábrica de planos y theórica, saca los más hermosos navios del río, que los prácticos aseguran son de muy buenas propiedades en el mar Esto practica 14 años ha: por ello se halla tan adelantado que tiene astillero y dique propio, y mucho en que trabajar, sin embargo de la mancha de ser cathólico que es tal en este país»^\'^ Jorge Juan una vez visto el interés mostrado por Rooth a su oferta le pidió la realización de un plano de un navio y otro de una fragata para conocer sus habilidades teóricas.
^^ «porque la experiencia nos ha enseñado con no pequeño gasto y perjuicio del servicio que en vez de útiles, hemos admitido sobre su palabra extrangeros innútiles que nada han hecho de quanto avian ofrecido»^ A.G.M., Secretaría de Marina, Leg.
^^ AGS., Secretaría de Marina, Leg.
La decisión estaba pues tomada: aún reconociendo la imposibilidad de sacar de Gran Bretaña a las cabezas más visibles de la construcción naval de aquel país, parecía que la contratación de Rooth iba a resultar de gran utilidad a la Corona, por lo que ésta accedió sin apenas oposición a las condiciones impuestas por el inglés, que exigía para desplazarse a España con su familia un sueldo de una libra esterlina diaria, más entre 50 y 60 para el viaje, además de la contratación -con un sueldo de unas cien libras anuales y algo para los gastos de desplazamiento-de sus oficiales de confianza junto a un carpintero de lo menudo «que es trabajo separado de el de constructor en este país y muy preciso que aprendan los nuestros, porque de él depende la hermosura del navio»^^.
Las condiciones económicas, muy gravosas, no representaban ningún problema para una monarquía que con tanto empuje se había lanzando a la reconstrucción de la marina de guerra, y en cuanto a la contratación de ayudantes, más que un obstáculo era un punto a favor, dadas las imperiosas necesidades de mano de obra especializada para los arsenales de la Corona.
Ni siquiera la condición de Rooth más cuestionable que consistía en «ser expótico en su departamento y que no ha de haver otro que le supedite»^^, es decir, en asumir el mando completo de los trabajos en los astilleros sin intromisiones de ningún tipo, fue cuestionada por Ensenada.
La contratación del constructor de origen irlandés sería complementada con la adquisición de oficiales primeros de construcción, mucho más fáciles de conseguir que los maestros y según Jorge Juan tan hábiles como ellos.
Sin duda alguna, Ricardo Rooth era la pieza clave del entramado de contrataciones españolas en Gran Bretaña pero, por supuesto, no fue la única.
Otro de los objetivos del marino español en Inglaterra era la localización de un buen maestro de lonas, lo que se consiguió mediante la contratación de Patricio Lahey, «irlandés católico, hombre de mucha razón y habilidad».
Con ella se lograba a todas luces el deseo de Jorge Juan de conseguir precisamente los servicios de un irlandés, dada la fama que tenían los operarios de ese país en la confección de lonas.
Las condiciones económicas eran también en este caso ciertamente intere- santés, acompañándole además en su periplo su mujer y dos operarios cualificados, además de varios telares y un número importante de instrumental.
A partir de estos dos hombres y de sus operarios se irá configurando el programa de recluta de técnicos ingleses para los astilleros españoles^"^.
Para la marcha de todos ellos y sus familias a España se habían de tomar las máximas precauciones.
No era recomendable ni agruparlos a todos en una misma embarcación, por las sospechas que ello podía generar ante las autoridades británicas, ni contratar los servicios de una embarcación inglesa, sobre todo tras el conocidísimo incidente del Metcafe^^ Por ello se dispuso su salida a cuentagotas, así Rooth y los suyos no se marcharían de su hogar hasta concluir con la construcción del barco que estaban realizando; para tal fin, Jorge Juan había localizado una fi*agata vizcaína que los alojaría «a corta ventaja que se le de», llevándolos hasta Bilbao, desde donde el corregidor les daría transporte hasta Ferrol.
Por su parte, los ayudantes y demás operarios serían embarcados en diferentes navios, ya ñiera con destino a Bilbao o incluso a Oporto, con el fin de disimular aún más si cabe el verdadero: la ciudad departamental.
Aún a pesar de todas estas prevenciones, el propio Jorge Juan, junto con los últimos integrantes de las contrataciones españolas en Gran Bretaña estuvieron a punto de acabar con sus huesos en la cárcel cuando las autoridades británicas descubrieron las actividades de los agentes de la Corona española, lo que obligó al marino a hacerse pasar por marinero y embarcarse en un buque de Santoña con el que logró escapar a Boulogne junto con la última remesa de técnicos^^.
^"^ Merino Navarro localiza en los papeles de Simancas un total de 69 ingleses e irlandeses contratados por Jorge Juan para venir a España: 5 maestros de construcción, 6 contramaestres de construcción, 3 escultores, 7 maestros de armar y aparejar, 2 motoneros, 2 barreneros, 17 carpinteros de ribera, 12 carpinteros de blanco, 2 caldereros, 8 aserradores, 2 herreros, 2 intérpretes y 2 criadas irlandesas que vienen a Ferrol con Rooth.
Un número al que habría que incrementar los familiares que sabemos se desplazaron con la mayoría de ellos.
^^ Aquella tensa situación vivida motivó la renuncia por parte de Jorge Juan a volver a contratar un barco inglés, «porque bastará que uno de los marineros sea infiel a su capitán para que se haga declaración de ello», A.G.S., Secretaría de Marina, Leg.
Indudablemente, el principal aliciente para la marcha de estos técnicos a España era el económico, aunque no había duda que podía haber determinadas circunstancias que en algunos casos facilitaban esa marcha; por ejemplo, en el caso del propio Rooth encontramos motivaciones relacionadas con su credo religioso.
De hecho, antes de conocer las verdaderas intenciones de Jorge Juan ya le había comentado <do disgustado que estaba del trato que le dieron en la entrada del Pretendiente, y el gusto con que recibiría passar a otro reyno, como lo hiciessen algún partido acomodado»^\ De todas maneras, tales circunstancias no puede obviar lo evidente: los ingleses que llegan a Ferrol lo hacen principalmente por unas condiciones económicas muy beneficiosas y esa es la causa principal de este movimiento humano, sin ella dicho desplazamiento no se produciría.
La gran mayoría de los ellos estipularon las condiciones de su venida con los agentes de la Corona de manera oral, a excepción de Eduardo Bryant, otro de los constructores contratados, y su compañero Guillermo Richards, maestro de lo menudo, que quizás temiendo algún tipo de engaño o simplemente para tener un aval en caso de problemas, redactaron de acuerdo con Jorge Juan una convención que, de hecho, ejemplifica de manera palpable las condiciones con las que viajaron todos^l El acuerdo, que comenzaba con la promesa de realizar su trabajo en el astillero en donde fiíera asignado «según el mexory más nuevo méthodo que se practica en Inglaterra», se componía de nueve capítulos.
En ellos se estipulaba el sueldo -en este caso 300 libras esterlinas mensuales^^-, comprometiéndose además la Corona a proporcionar al contratado una casa en el mismo astillero <dibre de todas imposiciones» para él y su familia, amén de los privilegios de criados y demás que gozaban los constructores en los astilleros británicos.
Asimismo, las autoridades españolas se comprometían al pago de los gastos del viaje tanto de él como de su familia hasta su definitiva colocación en el astillero a determinar y a surtir a los suyos del dinero necesario para sobrevivir en Inglaterra hasta su partida a España, saliendo estos últimos fondos del propio sueldo de Bryant. ^^ A.G.S., Secretaría de Marina, Leg.
233. ^^ Cuando Jorge Juan envía a Ensenada la copia del contrato señala que «estas mismas comhenciones son las que contraté con todos los demás, con sola la diferencia que éstos las han querido poner por escripto y los otros se contentaron con la palabra».
^^ En el caso de Richards el sueldo era de 150 libras esterlinas al año.
Sin duda un capítulo importante era el sexto, pues deja a las claras lo beneficioso del acuerdo para los técnicos ingleses que no sólo gozaban de un sueldo elevado sino que podían disfrutar de él de por vida^^.
De la misma manera, había otras cláusulas por las que el constructor inglés se aseguraba ciertos márgenes de libertad; por ejemplo el capítulo séptimo, remarcaba la imposibilidad de ser destinado a alguno de los dominios de la Corona Católica fuera de la Península «sin que preceda su libre consentimiento».
En la misma línea estaría el octavo que les daba absoluta libertad para regresar a Inglaterra o a cualquiera de los dominios de su rey «sin que ninguno de los vasallos de S.M. Cathólica les ponga el menor impedimento en ello».
Por último, el capítulo noveno preservaba la libertad de culto de los ingleses «sin ser por esto o qualquier otra cosa maltratado por ninguno de los vasallos de S.M. Cathólica ni estrangeros».
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Ferrol fiíe el punto geográfico acordado por Jorge Juan y Ensenada para reunir a todos los trabajadores^\ con el fin de, una vez llegado todos y superado su examen de habilidades, procederse a su repartición por todos los astilleros españoles.
Rooth -el más cualificado de todos los maestros de construcción-se quedó en el Real de Esteiro mientras Eduardo Briant era destinado a Cartagena, Matheo Mullin a Cádiz, David Howel a Guamizo y Almond Hill a la academia de guardia marinas.
El hecho es que los mejores y más diestros especialistas contratados en Gran Bretaña se quedaron en las instalaciones gallegas.
A partir de ese repartimiento de técnicos entre los astilleros peninsulares comenzará la verdadera labor de los ingleses en las instalaciones, gozando de una gran autonomía en sus actividades.
Entre 1758 y 1760 trabajaban en las obras de Ferrol un total ^^ «Que el dicho Eduardo Bryant tendrá la livertad de gozar de dicho empleo de constructor y de su sueldo con todos los privilegios que le son anexos y gozan en el Reyno de España los constructores por toda su vida, o por todo el tiempo que el dicho Bryant gustase».
^^ La llegada de todos los ingleses a Ferrol y las diñcultades de las autoridades gallegas para alojarlos convenientemente motivó su protesta, e incluso su desconfianza ante las promesas de la Corona, algarabía que aprovecharon algunos para intentar conseguir mayores prerrogativas, como en el caso de Rooth que exigió privilegios no convenidos con Jorge Juan.
Ensenada, en carta fechada en Aranjuez el 19 de mayo de 1750, autorizará a Cosme Alvarez a «agasaxar a esa gente y si fuere menester gastar algún dinero en contentarla», pero subrayándole que en ningún caso aceptase más privilegios de los ya acordados con anterioridad.
A.G.S., Secretaría de Marina, Leg. de 15 ingleses, entre ellos el propio Rooth que recibía un 94 reales y 29 maravedíes desde el primero de septiembre de 1749 en el que ocupó el puesto de maestro constructor en el departamento^^.
La importancia jugada por Rooth en los planes navales de la Corona se manifestaron asimismo en su designación desde 1752, en el puesto de capitán de la maestranza, cobrando ambos sueldos a pesar de ir contra las ordenanzas, amén de gozar de otros privilegios como el de poseer cuatro criados para el servicio de su casa y huerta^^ Además de Rooth trabajaba en el astillero otro maestro de construcción, David Howell, que había estado anteriormente sirviendo en Guamizo y que no contaba con la confianza de las autoridades de marina ni por su pericia en la construcción de bajeles, ni por su forma de ser.
Junto a ellos, había dos ayudantes de construcción -Guillermo Turner y Tomás Hewet-, y un contramaestre de construcción, Tomás Willians, que había venido de Guamizo junto a Howell y del que el intendente Perca desconfiaba en sumo grado acusándolo de ser «caviloso con inquietud y disimulo y dictador de las inconsequencias del constructor Howell»'\ Tenemos también constancia documental del número y estado laboral de los británicos tres años más tarde cuando por vía reservada de Marina, Arriaga -Madrid, 22 de diciembre de 1762-pida a los intendentes de los tres departamentos peninsulares que le facilitasen un listado de trabajadores ingleses, haciendo distinción de los irlandeses, con un dictamen sobre su habilidad, así como del grado de confianza del que gozaban, atendiendo a las circunstancias bélicas del momento.
El objetivo era despedir a aquellos no necesarios o de los que pudiera haber sospecha de escasa lealtad a la monarquía.
En el caso de las instalaciones ferrolanas, la respuesta vendría firmada por el intendente Francisco Nuñez Ibáñez el 2 de enero de 1763, aunque, eso sí, movido por los remordimientos de poder dañar a algún inglés inocente por sus sospechas, suplicaba al ministro que aquellos tachados por él de poco fiables no recibieran por ello ningún perjuicio más que el de retirarse, mientras se mantuviese el conflicto armado, del puerto ferrolano^^ En ese momento se encontraban trabajando en el Real de Esteiro un total 21 trabajadores de aquella procedencia, 14 irlandeses y 7 ingleses.
Del total de irlandeses aparece tan sólo uno del que el intendente desconfiaba, Jaime Pepper, carpintero de blanco, ya que, según palabras de Nuñez, era «saturnino y de corazón inglés»^^.
Asimismo otro, D. Sebastián Creagh, que era médico no se desconfiaba de él a pesar de ser también de «corazón inglés» y se subrayaba la importancia de no perder sus servicios dada su habilidad.
Había por otro lado cuatro de ellos cuya aportación a los trabajos en los astilleros no se consideraban necesaria.
Más dificil era la integración de los operarios ingleses; de los siete que disñntaban de pagas del rey en Ferrol había dos, David Howell -constructor-y Tomás Willians -contramaestre de construcción-que mantenían sus creencias heréticas.
Tales eran, por cierto, los dignos de mayor desconfianza por parte del intendente ferrolano.
El primero porque aún mantenía a su familia en Inglaterra además de ser «digno de notar su empeño de no aprender una palabra española», y el segundo porque no sólo no había renegado de su fe, sino que persuadía a sus compatriotas para que no abjurasen.
Asimismo, se citaba a Doña Juana Rooth, la viuda de Ricardo Rooth la cual, explicaba el intendente, sería conveniente mandarla a vivir a otro lugar «por que de ordinario hayyngleses en su casa»^\ Por su parte, otros tres se habían catequizado en Ferrol y otro ya era católico antes de llegar a la sede de los arsenales.
La Corona, una vez analizado el informe de Nuñez, decidió despedir a ocho de esos operarios -entre ingleses e irlandeses-, un deseo que en la mayoría de los casos chocaba con los ventajosos contratos firmados con ^^ «... me es indispensable suplicar a VE. que mi dictamen de ningún modo se encamina sino a que algunos de ellos por los corrillos que suelen formar para celebrar las cosas de su nación o otras señales que hayan dado, passen a otros departamentos sin que recivan perjuicio de esta Providencia que la miro precisa para la seguridad del puerto».
A.G.S., Secretaria de Marina, Leg. los susodichos y que imposibilitaban la acción de la Corona sin la anuencia de los propios afectados.
Por ello las autoridades de marina iniciaron conversaciones con aquellos operarios no necesarios con el fin de llegar a un acuerdo monetario para rescindir el contrato.
De esta manera, poco a poco, la presencia británica se irá diluyendo a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII, como confirman los padrones de extranjeros, de 16 en el de 1767 a tan sólo 3 en 1792^^ no volviéndose a producir un fenómeno de estas características hasta la década de los cincuenta del siglo XIX en la que aparecen un número considerable de técnicos británicos trabajando en las instalaciones.
Así pues, la característica fundamental del proceso migratorio británico hacia Ferrol, vino dada por su íntima relación con los planes borbónicos de reconstrucción naval.
Fue un proceso un tanto particular en el contexto general del movimiento migratorio hacia Ferrol durante el siglo XVIII y se inició por unas gestiones secretas de agentes de la Corona en la cuenca del Támesis que posibilitó un movimiento, en la mayoría de los casos familiar, y bajo unas condiciones económicas y laborales muy ventajosas.
Cuando los gustos del gobierno se desviaron hacia el modo de construcción francés, los «ingleses» comenzaron a perder peso en el organigrama laboral de los astilleros de la Corona y ello motivó la paulatina desaparición de la colonia británica en Ferrol, bien porque tras negociaciones con ésta, alguno optaron por su regreso a las Islas Británicas, bien porque al no haber nuevas incorporaciones, los descendientes de británicos quedaron ya diñiminados entre la masa de trabajadores nacionales.
Tan sólo hay un caso diametralmente opuesto a esta generalización realizada; se trata del vicecónsul británico en Ferrol, D. Luis Meagher O'Brien, un irlandés que vivirá junto con su familia en la capital de Departamento alrededor de treinta años.
En este excepcional caso, la razón de la venida del inmigrante es también económica, pero muy alejada de los intereses del resto de sus compatriotas.
Como él mismo explicará a la ^^ De los 16 de 1767, 15 dependían del erario público, mientras que en 1792 aparecen una irlandesa que ha jurado fidelidad al rey de España, D^ Marcelina Ansel, y dos subditos de su Graciosa Majestad que mantienen su fidelidad a la Corona británica: el también irlandés D. Luis Meages O'Brien -teniente cónsul de Gran Bretaña en Ferrol-y el inglés Tomás Willians, maestro fundidor en la Real Fábrica de cobre de Jubia.
A.M.F., Padrones de extranjeros.
Sala de Gobierno del Consejo de Castilla en septiembre de 1793, su decisión de instalarse en la década de los sesenta en la Real Villa vino dada porque pensaba que «este pueblo ofrecía por su comercio algunas ventajas que le proporcionasen en él su establecimiento a perpetuidad»^^.
Era pues, O'Brien un comerciante ávido de enriquecerse con las posibilidades que ofrecía una nueva y populosa población necesitada de un sin fin de productos que no le podía ofrecer su pobre hinterland; y parece que sus negocios no le fueron del todo mal, al menos antes de que la localidad entrase en la aguda crisis finisecular que precipitaría una larga decadencia de casi medio siglo.
En ese momento, el comerciante británico optará por marcharse a otra localidad con mayores expectativas de fiíturo"^^.
Como ya señalamos anteriormente, la colectividad francesa es la más importante de todas las extranjeras afincadas en Ferrol durante la segunda mitad del siglo XVIII; su preeminencia en los padrones va desde el primero de 1765 hasta el último de 1792, y en todos ellos supera el 50% del total de la colonia extranjera en la capital departamental, observándose, eso sí, a medida que nos acercamos al final del siglo, una paulatina pérdida porcentual con respecto al resto de colectividades.
Al contrario de lo sucedido con los británicos, en los que es relativamente fácil estudiar los orígenes, las motivaciones e incluso los grados de permeabilidad de los recién llegados con respecto a la sociedad receptora, el francés es un movimiento mucho menos homogéneo y, sin lugar a dudas, de una excepcionalidad menor.
Cierto es que también podemos encontrar en Ferrol franceses que vienen a trabajar a las instalaciones navales en calidad de técnicos especializados, como es el caso del todopoderoso constructor ^9 A.H.N., Consejos, Leg.
27. "^^ D. Luis Meagher O'Brien pedirá desde Ferrol el 18 de septiembre de 1793 al Consejo de Castilla que le permitan realizar la rifa de una espaciosa casa con sus almacenes y huerta situada en la calle de Dolores y tasada en 246.030 reales de vellón, para pagar a sus acreedores y saldar sus cuentas en Ferrol antes de partir a su nuevo destino en Santander, ya que si no, se vería obligado a venderla a un valor mucho menor del real.
El Consejo responderá el 28 de noviembre con la denegación de tal propuesta.
Gautier, que llegará a la capital departamental en junio de 1769 con unas atribuciones similares o incluso superiores a las de Rooth, o el ingeniero militar José Petit de la Croix, personaje que gozará de una singular importancia durante la década de los cincuenta en el trazado de la nueva ciudad'^^ Asimismo, no parece descabellado calificar de migración por contrata la realizada desde la provincia de Beame por parte de un pequeño grupo de herreros que acabarán residiendo en la capital departamental tras un breve impas en Guamizo.
De todas maneras, en el caso francés no estamos ante una política tan definida como la que la Corona había desarrollado con los británicos, siendo esos ejemplos más una excepción que una regla genérica aplicable al conjunto de la colectividad gala.
Atendiendo a los datos que nos ofrecen los diferentes padrones de extranjeros del concejo ferrolano, podríamos dividir a la colonia francesa en tres grupos; por un lado los grandes comerciantes que se instalan en Ferrol con el objetivo de aprovecharse de las innegables ventajas que ofrecía la localidad como ciudad de nuevo cuño, nacida prácticamente de la nada y con unas ingentes necesidades de toda clase de productos ante la pobreza de su comarca circundante.
En este grupo estarían englobados hombres de la importancia en el contexto socioeconómico departamental de Santiago Beaujardin o de Juan Lestache.
Por otro lado, nos encontramos con un destacado número de hombres que desempeñan su labor en las instalaciones militares, mayoritariamente como miembros de la maestranza.
Finalmente, existe también un sector de inmigrantes galos desarrollando actividades ligadas al comercio al por menor o al artesano, llegando incluso casi a monopolizar determinadas actividades como, por ejemplo, la fabricación del pan, labor esta, por cierto, muy vinculada a los franceses en toda Galicia^^.
Es innegable la importancia jugada por los grandes comerciantes franceses en el Ferrol del siglo XVIII.
A las dificultades inherentes a todo centro urbano del Antiguo Régimen a la hora de asegurarse el abasteci-"^^ En el recuento de trabajadores de la Contaduría Principal de Marina del departamento de 1760 aparece con el grado de ingeniero segundo y un sueldo de 1.370 reales.
139 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es miento de los productos de primera necesidad -y de entre ellos fundamentalmente el pan-como elemento capital para afianzar la calma social, Ferrol unía sus peculiaridades geográficas, la pobreza agrícola de su comarca -incapaz de abastecer un centro urbano de las dimensiones del departamental-y las nefastas comunicaciones terrestres, lo que la convertían en una localidad muy necesitada del comercio marítimo extemo para su correcto abastecimiento y, por ende, constituía un centro urbano mucho más expuesto a una crisis de subsistencias que el resto de localidades del reino.
Además, la importancia estratégica del enclave empeoraba aún más si cabe la situación, al ser objeto en momentos de guerra de estrechos bloqueos navales que impedían la llegada de los necesarios acopios de cereal, provocando importantes subidas en los precios e incluso el certero peligro de una situación insostenible.
Por si fuera poco, la pobreza de las tierras del entorno motivaba que los campesinos de los alrededores también se dirigieran a la ciudad con el fin de contrarrestar su déficit de cereal con la compra de éste en el mercado departamental.
Buena parte de esas relaciones comerciales vinculadas con la materia prima para la fabricación del pan van a ser monopolizadas por los grandes comerciantes franceses asentados en la localidad gallega^^ unos comerciantes que con frecuencia fletarán embarcaciones para atraer hacia Ferrol el tan preciado alimento, surtiéndose fundamentalmente del trigo francés, embarcado en el puerto galo de Bayona, al menos hasta el enfriamiento de relaciones entra España y Francia, que los llevará a intensificar las importaciones desde las excolonias británicas de Norteamérica -en especial Filadelfia-así como desde la meseta castellana a través de los puertos cántabros.
Los comerciantes franceses^"^, sabedores de los proble-"^^ Ello no es óbice para que existan también comerciantes españoles en el sector, como Miguel Regueras, D. José Gasso, Juan Bautista Pol, Tomás Meléndez, Félix Grau o D. Jacobo de la Fuente, o incluso de otras nacionalidades como el británico ya citado Luis Meagher O'Brien, que entre otros negocios también se dedicará a la importación de grano o harina a la ciudad.
"^"^ Nombres como Juan Dufós, Michel Douband, Juan Lestache, D. Pedro Michel, Juan Lembeie o Dugarder introdujeron importantes remesas de trigo y maíz en el Ferrol de 1769, en un momento de especial escasez de estos frutos en la localidad.
A.M.F., Libros de actas, n° 8, fols.
De manera similar actuará Santiago Beaujardin en marzo de 1788, momento de nuevo de escasez en la capital departamental, por lo que pedirá licencia al Consejo de Castilla para extraer de 8 a 12.000 fanegas de trigo de la meseta castellana.
A.M.F., Libro de actas, n° 16, fol. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mas de abastecimiento que asolaban la ciudad, depositaban en sus almacenes los barriles de harina y esperaban el momento más propicio para sacarlos al mercado, exprimiendo los mejores rendimientos posibles^^ Asimismo, algunos de ellos invirtieron grandes sumas de capital en la construcción en la comarca ferrolana de importantes infraestructuras de transformación del cereal que abarataran los costos de desplazamiento y posibilitaran un enriquecimiento mayor y un marco geográfico de acción más amplio.
Sin duda el ejemplo más conocido es el de los molinos levantados en Jubia por Juan Lestache y su socio Francisco Bucan, calificados por Larruga como «una construcción ventajosa»^^.
Se molían en sus cuatro ruedas de piedra pedernal de Francia unas 70.000 fanegas de trigo anuales, la mitad de harina flor y la otra mitad de segunda calidad y buena parte de esa producción era enviada a América y a otros lugares de la geografía española, siempre que las necesidades de Ferrol no obligasen a su requisa por parte de las autoridades locales.
Se surtía la fábrica de cereales de Galicia, Castilla, Holanda, Rusia, Francia y Filadelfia^^.
Pero si el comercio del trigo era un elemento capital en las inversiones francesas en Ferrol, sin duda la localidad presentaba también otras posibilidades como, por ejemplo, los asientos de la Corona para los arsenales.
"^^ A este respecto son muchas las disposiciones del concejo ferrolano para obligar a todos los comerciantes de grano al por mayor a abrir sus depósitos y vender sus mercancías a un precio justo.
"^^ LARRUGA, E., Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fizbricasyminas de España, Vol.
"^^ A.M.F., Estadística sobre industrias.
Sin duda, los molinos de Jubia se convirtieron en el estandarte de las actividades económicas desarrolladas por los franceses en la comarca ferrolana, aunque hubo otros intentos por parte de comerciantes galos para crear instalaciones similares.
Por ejemplo, el 4 de marzo de 1801, Juan Segofin, panadero y vecino de la villa de Ferrol, solicitaba al Consejo de Castilla permiso para cerrar 20 varas de mar en A Malata con el fin de construir unos molinos harineros «cuio tan preciso requisito es mui necesario en toda esta comarca para de esta suerte no carecer de pan en todos tiempos la enunciada casería, como los más naturales (aún caso que acaezca entrar en dicho puerto el enemigo) cuia tan piadosa obra es mui urgente, y no tan solamente esto, sino la de obligarse por si propio y a su riesgo mandar concurrir de dibersas partes partidas crecidas de trigos, a efecto de con mexor comodidad abastecer con más abundancia a la mencionada cesería y juntamente a los vezinos(...) cuia obra después de fabricada será una ermosura el verla».
Todo quedará, sin embargo, en un mero proyecto. con los cuales se podía conseguir el monopolio ya sobre productos de primera necesidad, ya sobre materiales indispensables para la construcción naval.
Ese era el caso de Juan Obertin, que compaginaba en 1759 su labor como maestro herrero en la maestranza ferrolana con la de asentista «en la obra de su oficio»^^, algo que sería a todas luces incompatible en nuestros días.
Asimismo, los franceses aparecen a lo largo de la segunda mitad de la centuria desempeñando la representación comercial de diferentes países, por ejemplo, en el padrón de 1765 encontramos a dos ejerciendo ese papel: Pedro Villanueva, apoderado de la nación holandesa y Juan Lamaigniere, representante de la francesa, puesto éste que ocupará a finales de la centuria Santiago Beaujardin.
El grupo de franceses trabajando en actividades artesanales o de venta al por menor era cuantitativamente hablando el más importante"^^, suponía en 1778 -año cumbre de la presencia gala en la localidad gallega-el 43'4% del total de asentados en la villa^^.
De entre todos los oficios eran los relacionados con el calzado -maestros zapateros, oficiales, maestros de obra prima, etc.-los que aglutinaban un mayor número de inmigrantes^^.
Les seguían aquellos vinculados a la fabricación del pan, labor como ya dijimos muy relacionada con los franceses en la época.
Sin embargo, esta relación con la fabricación del pan no implicaba en la mayoría de los casos una posición superior en la pirámide laboral del sector.
Había un número destacado de franceses trabajando en los hornos ferrolanos, pero pocos de ellos poseían sus propias instalaciones, el resto eran horneros, aprendices o panaderos asalariados en hornos ajenos, tanto de españoles como de compatriotas^^.
Más atrás aparecen otras labores como la de la 4^ A.G.M., Sección Ferrol, Leg.
^^ De los 106 franceses registrados, 46 desempeñaban estos oficios. ^^ En el padrón de extranjeros de 1778 aparecen 18 fi'anceses trabajando en el sector. ^^ En el recuento de 1778 aparecían un total de 11 franceses trabajando en la elaboración del pan, los mismos que en 1791, sin embargo el número de propietarios de homo era mucho menor.
El 8 de enero de 1790 el ayuntamiento ferrolano repartía entre todos los panaderos de la Real Villa 8.000 ferrados de trigo procedente de A Corufia.
De los 9 fabricantes de pan indicados en el repartimiento, 2 (Juan Lavat y Francisco Estripot) eran franceses y ocupaban un lugar preeminente en cuanto a las cantidades de trigo recibidas, siendo tan sólo superados por Juan de Sanmartín que adquiría 3.000 ferrados frente a los 1.700 de Lavat y 800 de Estripot.
A.M.F., Libros de actas, n° 18, fol. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es confección -maestros sastres, oficiales y aprendices-, el pequeño comercio, sobre todo de quincalla, o la regencia de una taberna o un billar.
Había, asimismo, algunos oficios de una consideración mayor, aunque eran casos muy puntuales, por ejemplo el librero y encuadernador normando Luis Lainé, o el relojero Pedro Valier, natural de Lyon.
Otro de los sectores en donde desarrollaban sus actividades los franceses era en el «público», sin duda el principal motor del desarrollo económico y demográfico de la localidad.
Dejando a un lado los casos un tanto excepcionales de Gautier o de La Croix, en este sector los franceses se distribuían en dos grupos: aquellos que desarrollaban sus actividades como miembros de la maestranza, y aquellos otros que estaban vinculados a la carrera de las armas, ya sea como oficiales, ya sea como simples soldados.
En lo que respecta a los trabajadores de la maestranza, su número era muy pequeño en comparación al volumen humano encuadrado en los trabajos del arsenal y los astilleros.
Por poner un ejemplo, en el recuento de 1778 de los 106 franceses registrados, 38 trabajaban para el rey, seis años más tarde el número de trabajadores de la maestranza ferrolana era de 3.343 hombres^^ es decir, los franceses constituían un exiguo ri% del total de operarios.
Casi la mitad de ellos se encontraban trabajando como herreros en las instalaciones militares y procedían casi exclusivamente de la provincia de Beame.
Junto a ellos encontramos también carpinteros de ribera, calafates, carpinteros de blanco o faroleros, con una distribución geográfica más dispersa.
Asimismo habría que subrayar dentro de este grupo a algunos individuos con un estatus mayor en el panorama laboral con respecto a sus compatriotas, por un lado Francisco Belloq que desempeñaba el cargo de escultor en los astilleros de Esteiro y por otra Juan Marland que era maestro de lenguas en la academia de guardias marinas.
En cuanto a los franceses sirviendo al rey como militares, desgraciadamente quedan fuera de los padrones de extranjeros confeccionados por el concejo ferrolano.
Sin embargo tenemos noticias indirectas que nos hablan de su presencia en este campo profesional; por ejemplo, la destacada participación/gala en los regimientos de extranjeros que sirvieron de guarnición para la real villa e incluso de mano de obra barata en los traba- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es jos de las reales obras.
En los listados de tropa de regimientos como el de Ibemia, Milán, Bruselas, Irlanda o incluso de los batallones de marina, aparecen abundante número de apellidos franceses que delatan esa relación.
Algunos de estos militares de tropa decidirán una vez cumplidas sus obligaciones con el rey asentarse en la capital departamental, a veces empleándose en las reales obras merced a un oficio aprendido en su periplo castrense y otras abriendo una tienda o una taberna, si no la tenían ya abierta antes de su licénciamiento.
A este respecto el padrón de extranjeros de 1791, sin duda el más rico en información de todos, indica que 12 de los 96 franceses registrados en Ferrol en aquellas fechas habían llegado a la localidad sirviendo en algunos de esos regimientos o en la Armada ReaP"^.
De la oficialidad francesa al servicio de la Corona española, los datos que poseemos son todavía más escuetos.
Sabemos que tras la revolución en el país vecino miembros de la marina gala entraron a servir en la Armada Real y algunos de ellos se encontraban destinados en la base gallega cuando las tropas francesas la sitiaron a comienzos de 1809.
Por ese motivo, la Junta de Defensa ferrolana en una de las peticiones de su capitulación ante el mariscal Soult, solicitaban que no se tomase contra ellos ninguna represalia por parte de las tropas invasoras^^.
De la misma manera que a Ferrol llegaron militares franceses huyendo del furor revolucionario, también arribaron a la real villa diez clérigos -nueve seculares y un capuchino^^-huyendo de la nueva situación establecida en Francia.
El ^"^ A.M.F., Padrones de extranjeros.
1016. ^^ «También existen en ella dos o tres oficiales franceses al servicio de la marina real de España, y uno de la real hacienda de la misma marina, que manifestaron no poder tomar las armas contra la Francia, por estar comprometidos al efecto, y se respetó su promesa en términos de que no han hecho, ni se han expuesto a hacer la menor hostilidad».
MONTERO, J., Historia y descripción de El Ferrol, Pontedeume 1972 origen de este desplazamiento humano vino dado por la aprobación en la Asamblea Nacional francesa el 12 de julio de 1790 de la Constitución Civil del Clero, sancionada el 24 de agosto del mismo año por Luis XVI sin esperar la ratificación de Roma.
La nueva situación se completó con el decreto del 27 de septiembre por el que la Asamblea obligaba al clero francés a prestar juramento de fidelidad a la nación, a la ley y al rey, así como al nuevo documento.
A partir de ese momento comenzará un proceso de fragmentación en el seno de la Iglesia francesa entre juramentados y refractarios que llevará a los segundos, sobre todo tras la caída del poder real, a una insostenible situación de persecución que en muchos casos significará su salida del país^^.
En el caso que nos ocupa, apenas sabemos nada más de ellos que su número y procedencia, si bien al no mencionárseles en las capitulaciones de 1809 no parece descabellado pensar que ya no se encontrarían en la localidad por aquellas fechas, la explicación más coherente puede ser el retomo a su tierra una vez normalizadas las relaciones entre París y Roma en 1799.
A pesar de que el padrón de 1778 es que el que registra un mayor número de franceses residiendo en Ferrol, los datos sobre el lugar de origen de los inmigrantes son poco aprovechables, al mezclar el escribano sin ningún tipo de rubor obispados con provincias, o incluso con simples lugares, lo que hace muy dificil realizar un estudio medianamente coherente.
Por el contrario, el recuento de 1791 es mucho más aceptable, al emplear sistemáticamente la región francesa de procedencia.
Según este padrón parece evidente que es la Francia suroccidental la que suministra un mayor número de inmigrantes; concretamente las regiones de Gascuña, Beame y el Languedoc aportan más de la mitad de los franceses residentes en la localidad^^ quedando otras regiones de fuerte tradición migratoria, como es el caso de Auvemia, en un discreto segundo plano^^.
De la prime-^^ DE JUANA, J., «Clérigos franceses emigrados a Galicia durante la Revolución Francesa», pp. 7-56, en, DE JUANA, J. y CASTRO, X. (Dirs.), VlIIXornadas de Historia de Galicia, Ourense 1995, p.
Para una mayor información sobre este proceso en el ámbito gallego se puede consultar junto al referido artículo de Jesús de Juana el libro de M^.
Ver, MEUIDE, M.L., Sacerdotes franceses emigrados durante la revolución a Galicia, Sada 1991.
^^ De los 96 franceses registrados ese año 53 proceden de una de estas tres regiones. ^^ Ver, REY, O., «Gallegos y franceses en un espacio común», pp. 171-194, en, Obradoiro de Historia Moderna, n° 7, Santiago 1998. ra habría que destacar a la ciudad de Bayona como principal centro suministrador de hombres para Ferrol, una localidad, como dijimos ya, muy relacionada con la capital departamental, al proceder de allí buena parte del trigo consumido en ella a lo largo del siglo XVIII.
Es pues constatable el contacto entre los centros urbanos y, por ello, comprensible ese aporte.
En cuanto a la contribución humana de Beame es muy significativa, circunscribiéndose prácticamente a un par de localidades: Pau y Olorón, que aportan mayoritariamente herreros a las Reales Obras.
Esta concentración en unos pocos centros poblacionales de un número importante de inmigrantes con una dedicación laboral similar parece remitimos o bien a una contratación en bloque por parte de la Corona, como había sucedido con los británicos, o bien a un típico ejemplo de cadena migratoria.
Nosotros nos inclinamos más por la primera opción, ya que desde el primer padrón de 1765 ya aparecen todos ellos asentados en la villa, además de coincidir en prácticamente todos los casos su paso previo por los astilleros santanderinos de Guamizo.
En cuanto al aporte del Languedoc, prácticamente se concentra en el entomo de Tolosa y en las tierras más próximas a la cadena pirenaica.
Precisamente, haciendo un estudio de las procedencias no por regiones sino por departamentos, observamos como el principal foco emisor se reduciría territorialmente a los Bajos y Altos Pirineos, Gers y el Alto Garona^^.
El padrón de 1791 presenta además otro tipo de información de gran interés, ya que en él las autoridades preguntan el tiempo de estancia tanto en España en general como en Ferrol en particular.
En algunos casos, el inmigrante no sólo contesta eso, sino que incluso indica en qué otras localidades había residido antes que en Ferrol, desgraciadamente esta información aparece solamente en 42 de los 96 franceses registrados, aún así nos servirá para trazar aunque sea someramente los comportamientos de este movimiento migratorio.
Lo primero a destacar es la importancia jugada en este proceso por el carácter militar de la población de acogida; efectivamente, en 12 casos es evidente que las razones del asentamiento se deben al destino por parte de las autoridades militares en la plaza gallega.
Hay 5 franceses que llegan a Ferrol merced a su puesto en la Armada Real y 7 que lo hacen formando parte de los regimientos de extranjeros que protegían la capital departamental.
Asimismo, de los 42 casos hay 9 en los que se indica que la última plataforma del proceso migratorio escalonado hacia Ferrol eran las provincias vascas, destacando especialmente la ciudad de San Sebastián.
Tal información encaja perfectamente con las características del movimiento humano francés, concentrado precisamente en los territorios limítrofes a aquellas provincias, con quien tenían en común -en el caso de los procedentes del País Vasco francés o de la Navarra francesa-unas costumbres e incluso una lengua.
Otra vía de llegada a Ferrol con 5 casos es Cádiz, otra de las sedes de los arsenales de la Corona, con unas relaciones militares e incluso humanas ciertamente intensas durante el siglo XVIII.
Por último habría que destacar también Guamizo con los mismos casos localizados y que corresponden a una parte de los herreros de Beame que antes de llegar a Ferrol ocupan un puesto en la maestranza santanderina durante un breve período de tiempo.
El comienzo del declive de la presencia francesa en Ferrol vino de la mano de la tensa situación internacional vivida por Europa a finales del siglo XVIII.
Las insostenibles relaciones entre la Corona española y la Francia revolucionaria tras la ejecución de Luis XVI se manifestaron en los territorios de la monarquía católica en una dura persecución de todo lo francés, actitud que no se debe entender solamente como una mera represalia de tiempos de guerra, sino también como un auténtico pánico a la posible extensión del proceso revolucionario del país vecino al propio reino, elemento este ya perceptible desde sus mismos albores.
De esta manera, el Consejo de Castilla ordenó el 5 de marzo de 1793 «extrañar de los dominios de España a todos los franceses que no se hallen domiciliados en sus respectivos pueblos con oficios u ocupaciones»^^.
En el caso ferrolano, el encargado de hacer cumplir las directrices del Consejo fiíe su alcalde mayor D. Antonio Francisco Freiré que manifestará a lo largo del proceso un sospechoso exceso de celo para con miembros destacados de la colectividad francesa en la Real Villa.
Existen casos especialmente sangrantes como el del tendero Lorenzo Estripot, hijo de un panadero francés del mismo nombre que lo había traído a Ferrol desde muy niño en donde se crió, sirviendo incluso al rey en su adolescencia como paje en un navio de guerra y en donde formó una familia.
A pesar de las súplicas del francés y de sus razonables alegaciones, el alcalde mayor lo expulsará sin contemplaciones de la localidad embargándole asimismo todos sus bienes, desde la tienda con todos sus productos hasta una casa que poseía en la barrio de Esteiro.
Del mismo modo se actúa con dos de los más destacados miembros de la colectividad francesa en la capital departamental: D. Santiago Beaujardin y D. Juan Lembeye.
Ambos poseían a medias los famosos molinos y almacenes de Jubia, valorados en más de 400.000 reales, así como otros bienes y negocios que los convertían en hombres con un capital económico más que considerable.
Freiré actuará con ellos de manera implacable, expulsándolos de la localidad y embargándoles los molinos, a pesar de las airadas protestas de ambos y de estar tramitando un recurso de amparo ante el propio Consejo de Castilla.
Tampoco en este caso las razones esgrimidas por los afectados fueron atendidas por el magistrado^^.
Sin embargo, el tiempo demostrará que las medidas de Freiré estuvieron fuera de lugar y en los tres casos el Consejo de Castilla dará la razón a los expulsados.
Aún así, las medidas tomadas contra esta colectividad dejarán su huella: si en 1791 residían en Ferrol 96 franceses, en abril de 1793 tan sólo quedaban 51, el resto se habían tenido que marchar, a excepción de 7 operarios de la maestranza apartados momentáneamente de la localidad, posiblemente por la poca confianza que inspiraban a las autoridades de marina.
Prácticamente todos los que quedaron superaban los veinte años de estancia en España y una abrumadora mayoría de ellos habían formado una familia casándose con una española.
^^ Santiago Beaujardin alegaba estar casado con española, perteneciéndole en la partija de sus suegros 170.000 reales de vellón, poseer junto a Lembeye los tan beneficiosos para la ciudad molinos de Jubia y aunque reconocía el no haber jurado fidelidad al rey de España ello se debía a que era teniente cónsul de Francia, mas «se sujetó a berificarlo siempre que S.M. se sirbiese determinarlo».
Por su parte, Lembeye afirmaba llevar 30 años en la localidad y estar casado con española, haber sido director nato de la Compañía Marítima -de la que poseía 50 acciones de 1000 reales de vellón-«con facultad de concurrir a la corte principalmente a las Juntas Generales que celebra la misma compañía para su mejor govierno» y que no había jurado fidelidad al monarca porque pensaba que ya estaba naturalizado al detentar tal cargo.
ITALIANOS, PORTUGUESES Y OTRAS COLECTIVIDADES EXTRANJERAS EN FERROL
La colectividad italiana era la segunda en importancia en el contexto general extranjero, tan sólo en el padrón de 1767 cede esa posición a la británica.
La presencia transalpina en Ferrol alcanza su mayor expresión a finales de siglo, llegando a suponer el 25% del total de la colonia extranjera.
Los italianos que vienen a trabajar a Ferrol proceden mayoritariamente de las regiones norteñas; así, en el recuento de 1791 de los 48 registrados 33 procedían de Genova, Milán, el Piamonte y Venecia^^ Asimismo, el principal motor que les empujó a instalarse en la localidad gallega fiíe el servicio a la Corona, al menos eso indican las referencias que el padrón de 1791 nos ofrece: de los 18 registros útiles, 10 nos hablan de la llegada a la plaza como miembros de diferentes regimientos, tanto de extranjeros -Regimientos de Milán, Bruselas o Ibemia-, como regulares -Regimiento de Navarra o Batallones de Marina-.
Asimismo aparecen 2 individuos que arribaron a la ría departamental como miembros de la marinería de la Real Armada.
Parece pues la vía militar el principal canal de alimentación de esta colectividad.
En cuanto a su dedicación profesional prima la diversificación, si bien parece que son el comercio al por menor con tienda abierta, sobre todo de quincallería, y la venta ambulante las actividades preferentes -10 de los 48 casos-.
También aparecen profesiones, concretamente 6, ligadas a las labores en las instalaciones reales aunque no encontramos, como habíamos observado en el caso francés, una ocupación específica en el sector, sino que más bien se trata de soldados licenciados de los Batallones que realizan actividades muy diversas en el esquema laboral castrense -rondines, miembros de la maestranza, capataces de presidiarios...-. El único ejemplo reconocible de proceso migratorio en cadena en el caso italiano es el de la familia genovesa de los Garibaldo que monopolizaron la fabricación de pasta durante buena parte del siglo tanto para los regimientos que guamecían la plaza como para los propios habitantes de ella.
En 1778 sólo se encontraban residiendo en la villa Antonio y Félix Maria, trece años después hay seis fideleros todos de esa familia, aunque algunos como Sebastián Garibaldo, mantenían el estatus de transeúnte e incluso se disponían por aquellas fechas a retomar a su lugar de origen.
Otro caso especialmente singular es el de Nicolás Setaro, empresario de óperas que residía en Ferrol a comienzos de la década de los setenta y que desarrolló su labor no sólo en la capital departamental, sino también en otros centros urbanos del reino de Galicia, como por ejemplo A Coruña.
En lo qué respecta a la presencia portuguesa en Ferrol, ésta se circunscribe al último tercio del siglo XVIII, llegando a alcanzar en 1791 el 12'6% del total de extranjeros.
Es evidente que existe para los recuentos de la década de los sesenta cierto grado de ocultación, como de hecho pasaría con los italianos, ya que los padrones no reflejan a aquellos que gozaban de fiíero militar, y está perfectamente constatada la presencia lusa en los regimientos de extranjeros e incluso en los batallones de marina de la sede departamental.
Más de la mitad de estos portugueses que aparecen reflejados en el padrón de 1791 proceden del norte del reino, destacando el entomo de Braga y entre las actividades desarrolladas por esta colectividad habria que destacar tres; por un lado la fabricación de sombreros, por otro la elaboración de calzado y, por último, la realización de objetos de orfebreria.
El resto de colectividades tenían en la práctica una presencia meramente testimonial; la gran mayoría de los inmigrantes de Centro Europa eran licenciados de los regimientos asentados en la plaza a lo largo del período y se ocupaban en oficios de baja cualificación.
Tan sólo los bohemios desempeñaron labores de entidad en el campo económico como comerciantes al por mayor o representantes de compañías con sede en otras localidades, A Coruña fundamentalmente^^^.
La presencia extranjera en Ferrol durante el siglo XVIII carece de relevancia cuantitativamente hablando si la comparamos con las dimensiones globales del movimiento migratorio hacia la localidad.
Sin embargo, la singularidad de algunos de sus casos y la importante relevancia jugada por parte de sus miembros en la esfera económica de la plaza hacía de especial interés su estudio.
De entre todas las colectividades, la francesa la que destacaba en cuanto a aporte, desempeñando además un importante papel en ciertas actividades comerciales relacionadas con la introducción en la villa de los tan necesarios acopios de cereales.
La zona emisora se situaba, en este caso, en el sudoeste del país vecino, destacando sobre todo el País Vasco y la Navarra francesa.
La colonia británica no fue en ningún momento importante numéricamente hablando pero suscita un especial interés al representar un caso un tanto singular en el panorama migratorio ferrolano por ser un claro ejemplo de migración bajo contrata auspiciada por la Corona en el contexto de la política de recuperación naval abanderada por el marqués de la Ensenada.
Por lo que respecta a los italianos y portugueses, los primeros procedían mayoritariamente del norte de la Península Itálica y llegaron a Ferrol como integrantes bien de los regimientos de tierra, bien de la Real Armada.
Los lusos por su parte procedían en su mayoría del norte de su país, destacando el entorno de ciudad de Braga.
Las demás colectividades poseían una representación meramente testimonial, siendo la carrera de armas la principal vía de llegada. |
La clásica visión de un clero gallego comprometido masivamente con la causa absolutista no debe en modo alguno ocultar la existencia de un reducido, aunque activo grupo que además de profesar un liberalismo sin complejos, desempeñará un papel fundamental en la difusión de los nuevos planteamientos.
Ateniéndonos al clero diocesano de Santiago, este hecho, aparte de informamos sobre una cierta diversificación ideológica, resulta un valioso testimonio para constatar el impacto de las nuevas ideas sobre sus miembros.
Posiblemente el temor a las represalias haya impedido una participación más numerosa o una actividad más intensa por su parte, a la vez que explica que sea durante los períodos de mayor libertad, como los años de las Cortes de Cádiz o el Trienio, cuando aprovechen para salir a la luz y hacer públicas sus ideas.
El propósito de estas líneas es dar a conocer un aspecto fundamental dentro de un tema tan controvertido como son las actitudes y los comportamientos políticos del clero gallego decimonónico.
Tomando como eje el clero liberal de la diócesis compostelana, se intentará por un lado resaltar la labor desplegada por los eclesiásticos que más contribuyeron en el desarrollo y difusión de los nuevos planteamientos; pero además se tratará de rescatar del anonimato a aquellos clérigos que pese a no figurar en primera línea tampoco dudaron en apoyar abiertamente el liberalismo.
Asimismo, en las conclusiones, junto al establecimiento de unas tipologías o pautas comunes, se intentará avanzar una hipótesis explicativa que contribuya a la interpretación de este fenómeno y que al mismo tiempo, en aras de una trascendencia histórica más amplia, pueda ser aplicable a otros contextos.
Ya en los primeros años de diñisión de las nuevas corrientes revolucionarias, el estamento clerical jugó un importante papel.
Concretamente, algunos elementos pertenecientes al clero de la ciudad de Santiago tuvieron una importancia destacada en la génesis del primer liberalismo «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2001.
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A comienzos del siglo XIX existía una tertulia de carácter liberal que se reunía en el Colegio de San Jerónimo, de la cual formaban parte algunos clérigos, como el catedrático de la Universidad Bazán de Mendoza^ el profesor de la Universidad Regueiro Vázquez, y probablemente los canónigos D. Ignacio Baquero Malvar y su primo D. Manuel Acuña y Malvar.
Pero también por estos mismos años existía en esta ciudad un foco formado por varios profesores y catedráticos de la Universidad, como el propio Bazán de Mendoza, el catedrático D. Joaquín Patino, González Várela o el bibliotecario D. Francisco Pedrosa.
Se reunían en la Biblioteca de la Universidad, en el cuarto de los libros prohibidos.
En estas tertulias se leían y comentaban las obras de Locke, Voltaire, Smith, Rousseau, etc. Además de Patino o Bazán de Mendoza, también acudían ocasionalmente otros eclesiásticos como D. Martín Ordaz cura de Salomé o el párroco de Sar y contador de la Inquisición, D. Andrés Maquieira, quien ya había tenido sus problemas con el Santo Oficio a propósito de ciertos documentos procedentes de Francia y que conservaba en su archivo, entre ellos, debates de la Asamblea revolucionaria así como el discurso de un párroco francés invitando a sus feligreses a aceptar la Revolución.
Contra este segundo foco, el Santo Tribunal actuó de inmediato, obligando a cerrar una de las puertas de dicho cuarto y entregando dos llaves para poder abrir la otra puerta.
La Universidad se opuso a semejante intromisión, demostrando que los libros prohibidos habían sido comprados con licencia.
En esta ocasión el Tribunal no pudo llevar a cabo sus propósitos, pero no se olvidó de los implicados, que algunos años más tarde serían censurados y perseguidos^.
^ En opinión de López Ferreiro, «persona de gran ilustración, si bien de ideas completamente pervertidas y volterianas».
Lo cierto es que D. Pedro Bazán de Mendoza pasaría a la historia como el afrancesado más notorio de Galicia.
Por manifestarse defensor de una solución afrancesada para España, sería encarcelado y desposeído de su cátedra, siéndole devuelta en 1809 con la llegada de los franceses.
Con la instauración del nuevo régimen alcanzaría la cumbre del poder.
Desempeñó importantes cargos al servicio de los invasores, siendo nombrado Director General de Policía de Santiago y su provincia.
Al producirse la retirada de las tropas francesas, se vio obligado a abandonar Galicia (X. R. La oportunidad para los liberales llegaría en plena lucha contra los franceses, favorecida con medidas como la libertad de imprenta (1810) o la supresión de la Inquisición en 1813.
En la difusión del liberalismo durante estos años hubo dos eclesiásticos que se distinguieron particularmente, alcanzando una cierta notoriedad.
Son el catedrático y bibliotecario de la Universidad D. Joaquín Patino y el canónigo y Arcediano de Saines D. Manuel Acuña y Malvar.
No obstante, al tratarse de dos casos relativamente conocidos y debido al interés por dar cabida el mayor número posible de individuos, únicamente mencionaré algunos datos fundamentales de estos dos personajes.
D. Joaquín Patino era hombre de reflexión y lectura más que de acción; en cambio.
Acuña era en muchos aspectos el reverso de la medalla.
De escasa formación y pocos estudios (era bachiller por más que en algunos escritos se hubiese adornado con el pretencioso título de licenciado) destacó sobre todo por sus polémicas y escritos mordaces, perfilándose en este sentido como un personaje claramente orientado a la acción.
Patino había realizado sus estudios en la Universidad de Santiago, culminándolos brillantemente con la obtención de los doctorados en Filosofía y Teología, obteniendo a continuación la cátedra de Teología.
La vida académica parece ser su tarea principal hasta que, ya en guerra contra los franceses, obtiene el cargo de Bibliotecario Mayor.
Aprovechando la coyuntura favorable, comenzaría en 1813 a usar su cátedra para manifestar y defender públicamente sus ideas.
Sus opiniones políticas coincidían con los postulados clásicos del liberalismo, tal como se desprende de sus propias palabras: «mi opinión en cuanto a la Soberanía (...) es que la tal Soberanía reside en la Nación, y no en el Rey ni en ninguna otra persona, y aunque los serviles dicen que los liberales no quieren ser mártires de su doctrina, no estoy pronto a serlo por la mía si se ofreciese}?.
Pero la disidencia de Patino también se manifestaba en otros detalles.
Así, todos los testigos concuerdan en afirmar que jamás se le había visto con ropa talar, alzacuello o corona abierta, dando la impresión, según declaraba D. Manuel Freiré Castrillón, de que se avergonzaba y trataba de ocultar a todos su estado «de modo que muchos no quieren creer que sea sacerdote».
Tampoco celebraba, y en palabras del propio Freiré Castrillón, «no se puede decir más de un hombre que siendo sacerdote hay muchos años, no haya dicho, según pública fama más que las dos primeras misas»"^.
D. José Nogueira, bibliotecario segundo de la Universidad, va más lejos asegurando que nunca le había visto rezar el oficio divino, ni el breviario «de manera que aunque es clérigo no lo parecía, sino otro cualquier secular»^.
En estas afirmaciones concuerdan todos los demás testigos.
Ninguno le había visto celebrar o rezar el oficio divino, ni se sabía que tuviese ningún breviario en el cuarto de su mansión que como bibliotecario era el de los libros prohibidos, si bien, según el presbítero D. Bernardo Hernández, siempre cabía la posibilidad de que lo rezase en su casa o en cualquier otra parte.
Por otra parte, Patino acudía con asiduidad a las tertulias y reuniones que tenían lugar en el aposento de los libros prohibidos.
A este hecho se refieren constamente los testigos de la causa abierta contra él, siendo numerosas las referencias a la aficción que sentía por la lectura de esta clase de libros.
No en vano, sus lecturas «heterodoxas» salían a relucir frecuentemente tanto en sus escritos como en los comentarios que hacía durante las clases o en las numerosas discusiones que protagonizaba.
Por su parte, D. Manuel Acuña junto con la dignidad de Arcediano de Saines ostentaba el cargo de administrador del Hospital de San Roque.
Precisamente, ciertas irregularidades en el desempeño de este último cargo provocaron su proceso y posterior encarcelamiento^.
Tras salir de su Ballesteros».
Declaración de D. Hipólito Rodriguez.
Declaración de D. Manuel Freiré. ^ ídem.
Declaración de D. José Nogueira. ^ Se trata de un asunto poco claro.
Sin que sepamos en base a qué acusaciones, el caso es que D. Rafael de Múzquiz, que había tomado posesión de la sede en 1801, obligó a D. Manuel Acuña a salir de Santiago a la vez que le abría un expediente.
El prelado se verá olDligado a trasladarse a la Corte, logrando que el 4 de noviembre de 1.804, a los diez meses de haber llegado, el Arcediano de Saines fuese condenado a ser internado en «CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2001.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es encierro en 1808, regresó a Santiago.
Se hicieron célebres entonces sus disputas con el arzobispo Múzquiz, al tiempo que también dirigía sus ataques contra las autoridades civiles y militares de signo absolutista.
Igualmente puso especial interés en que el decreto de abolición de la Inquisición se aplicase puntualmente en Galicia y denunció a los eclesiásticos que se oponían a los decretos emanados de las Cortes.
No obstante, en su enfi-entamiento con el prelado aparecen otras motivaciones aparte de las estrictamente políticas.
La práctica del arzobispo Múzquiz de beneficiar a sus sobrinos y familiares con prebendas catedralicias, en un momento en que las Cortes habían decidido suspender esta clase de beneficios, provocó que el Arcediano dirigiese contra él un escrito especialmente mordaz y agresivo.
D. Manuel Acuña no se mordía la lengua al denunciar la forma ilegal por medio de la cual el Cabildo en marzo de 1813 había otorgado cuatro canonjías por mandato expreso del Arzobispo.
En este escrito, el prelado aparecía como un personaje prepotente y sin escrúpulos, mientras que sus compañeros de Cabildo le merecían el siguiente juicio: «A mi no se me oculta que debo distinguir en este cabildo dos géneros de personas; á saber, los satélites materiales de Júpiter tonante, y los borriquitos de carga: á estos, por un género de compasión sólo se les debe aplicar azotes, que no brincan los asnos sin garrotes, mas á los primeros (...) debe además entregárseles gratis y a cada uno una cartilla natural y política del ciudadano español, encargádoles la lean y estudien cuidadosamente»^.
En esta ocasión, los móviles de su reclusión no parecen obedecer a causas ideológicas o políticas; antes, por el contrario, la denuncia contra el Arcediano parece estar motivada más bien por su conducta irregular, concretamente con la administración fraudulenta del Hospital de San Roque (José M^ Amado López, El pontificado compostelano de D. Rafael de Múzquiz y Aldunate.
^ «La Constitución violada y mala fé guardada: ó bien sea la punible, injusta, despótica, tumultuaria, grosera, escandalosa, temeraria, ratera, atrevida, extravagante, cismática, ridicula, provincialista, quixotesca, intempestiva, zafia, degradante, farolera, clandestina, godoyana, anti-politica, anti-religiosa, anti-constitucional, anti-canónica, antipatriótica, y En esta misma fuente también figuran algunas alusiones al liberalismo político del Arcediano de Saines.
Aparte de la descripción que D. Manuel Acuña nos hace de sí mismo como «patriota, franco, liberal, amante de lo justo, firme de espíritu y clarito como el agua»^, a la hora de referirse a los miembros del Cabildo, que en respuesta a sus reiteradas protestas y desacatos habían decidido proceder contra él, lo hace en unos términos que difícilmente dejarán lugar a interpretaciones equívocas, pues «sin duda que estos angelitos patudos, naranjos (sic), y animales viejos pretenden desentenderse de que los españoles ya somos libres.
¿Habéis leído nuestra Constitución?
¡Pero que digo Constitución!
Si no la quieren, porque con eso hay libertad para obrar como se quiera»^.
En el mismo escrito y continuando con sus expresiones descompuestas, aseguraba que el oficio que había pasado al jefe político para que pusiese en ejecución los decretos de Cortes sobre la abolición «de la non santa» y para que contuviese a los predicadores que promovían la desobediencia al gobierno «los ha puesto frenéticos á estas alimañas rancias».
Pese a todo, también se le acusaba de profesar un liberalismo de interés y de proceder por pura motivación personal.
Así, López Ferreiro afirmaba que los ataques del Arcediano contra el arzobispo estaban motivados por pura venganza personal, pues «desde que el Sr Múzquiz lo trató cual exigían sus méritos, lo aborrecía de corazón, y no perdía ocasión de vengarse a su manera»^^.
Lo cierto es que pese a que con los años se convirtió en el mayor detractor del arzobispo, y en activista político de primer orden y liberal destacado, antes de su destierro en 1804 nunca se había significado políticamente.
En 1814, con la restauración del absolutismo, D. Manuel Acuña fue desterrado y recluido en el convento de Herbón, en donde estuvo preso hasta 1820, en que fiíe liberado por las tropas revolucionarias.
Esta vez sí que sería condenado por razones político-ideológicas^^ Igualmente, podemos incluir a D. José Francisco Regueiro Vázquez, presbítero y profesor de la Universidad, colaborador habitual en La Gaceta Marcial y Política de Santiago, periódico liberal compostelano dirigido por el Dr. D. Juan Caamiña, amigo de Patino y donde también escribía, entre otros, D. Manuel Acuña.
En este diario, al decir de López Ferreiro, se hallaba vaciado todo cuanto de impío, soez, sacrilego y herético aparecía en los demás periódicos liberales^I También será en estos años cuando un joven clérigo, D. Andrés Fernández, inicie sus primeros pasos para más tarde incorporarse plenamente al movimiento liberaP"^.
El caso del canónigo D. Ignacio Santiago Baquero y Malvar, primo de D. Manuel Acuña, es más problemático.
Contra él actuará sin contemplaciones el arzobispo Múzquiz, dando cuenta el 8 de marzo de 1804 al Cabildo que había decidido recluirlo en el convento de San Agustín en Santiago por bien espiritual y corporal de dicho canónigo así como «cortar sin estrépito los escándalos y desórdenes demasiado conocidos á VE.».
Por las expresiones y el tono de los oficios no parece tratarse de una reclusión tanto por motivos políticos como por la comisión de faltas graves.
A ello hay que sumar el trato de enfermo que se le otorga en todo momento, si bien nada se nos dice del carácter de su enfermedad.
Lo cierto es que no tardaría en fallecer, pues consta que el 19 de agosto de 1809, por muerte de D. Santiago Baquero, pasaba a ocupar su canonjía D. En 1817 la Universidad de Santiago abrirá expediente contra D. Francisco Mosquera Villamarín, profesor de Cánones, acusado de franc-mason.
Concretamente se le achacaba su pertenencia a la «Venerable Hermandad», una de las logias masónicas que habían proliferado en Galicia tras la invasión napoleónica^^.
En la ciudad de La Coruña destacó por su liberalismo D. Manuel Pardo de Andrade, antiguo monje agustino y más tarde párroco en dicha ciudad y capellán del ejército.
En un documento de 1814 {«Lista de los enemigos más furiosos de la Religión y del Rey que hay en La Coruña») figura el nombre de Pardo de Andrade «impío y demócrata en sumo grado; autor de los folletos: Os rogos do Gallego, y el Pueblo Gallego no quiere la Inquisición, declarados de impíos y heréticos por el arzobispo de Santiago»^\ Como consecuencia de sus actividades, en 1815 se verá obligado a exiliarse a Francia.
En 1820, con el alzamiento liberal, regresará a La Coruña; pero en 1823, con la vuelta al absolutismo, tuvo que volver a Francia, donde fallecerá^I
Si bien he procurado reflejar un número de casos significativo, lo cierto es que el estudio del clero liberal durante los años de las Cortes se había centrado básicamente en los más destacados; unas carencias estrechamente relacionadas con el tipo de fiíentes que he tenido que emplear hasta ahora.
Para este período se utilizará un nuevo enfoque, más cuantitativo, lo que permitirá un seguimiento más detallado.
Será posible gracias a dos fuentes especialmente valiosas para el comportamiento moral y político de la totalidad del clero diocesano.
Depositadas en el Archivo Como datos generales, en el libro de amonestados figuran 45 clérigos acusados expresamente de liberalismo político, frente a un total de 956 indidivuos denunciados, lo cual supone el 47% de las faltas.
Estos datos se refieren básicamente al clero secular^^.
Por su parte, la estadística del clero, también limitada a los seculares, constata para 1825 la existencia de 27 clérigos liberales en el Arzobispado, de los cuales 9 eran vecinos de Santiago^^.
Un dato a tener en cuenta es que los nombres de una y otra fuente no coinciden en absoluto, con lo cual ya podemos contar con un número mínimo de 72 individuos^^ También es importante destacar el gran número de clérigos secularizados que aparecen en este momento; la mayoría habían abandonado el estado eclesiástico precisamente durante los años del Trienio.
Tras este recuento general, el estudio de los casos que viene a continuación no pretende ser exhaustivo, limitándose a los más dignos de mención.
Aquí se hace necesaria una primera clasificación, pues es evidente ^^ Teniendo en cuenta que en la década de 1820 el número de clérigos seculares del Arzobispado rondaba los 9.000 individuos, ateniéndonos a los datos de esta fuente podemos suponer que los clérigos convictos de liberalismo podían andar en tomo al O'5% del total.
Se trata de una proporción relativamente fiable por cuanto la totalidad de las denuncias por liberalismo se refieren al corto período 1825-1828.
^^ Parece una cifi*a excesivamente baja (O'3% del clero del arzobispado).
Pero aquí posiblemente tenga mucho que ver la propia naturaleza de la fiíente.
Ya al principio, se nos advierte que faltan los datos de varios arciprestazgos.
Esto en primer lugar.
Por otra parte, los informes sobre la conducta de los clérigos eran emitidos por los párrocos, al tiempo que la de los párrocos se dejaba en manos de sus respectivos arciprestes.
Tal vez los informes sean excesivamente benignos, a lo que en ocasiones se suma el desconocimiento de los informantes respecto al clero que tienen a su cargo.
^' En este caso, la proporción se elevaría al O'8% del total de eclesiásticos de la diócesis.
Una posible explicación es que en el libro de amonestados figuran los casos más graves y notorios, mientras que la estadística se centra en individuos con un pasado «sospechoso» pero que actualmente llamaban poco la atención. que no todos tuvieron el mismo grado de participación ni llegaron a alcanzar la misma importancia en el plano político.
Así, debemos destacar en primer lugar a dos eclesiásticos de Santiago, D. Vicente Rey, Doctor en Teología por la Universidad de Santiago, y D. Domingo Cortés, Doctor en Cánones y catedrático de la misma.
Ambos fueron elegidos diputados a Cortes durante el Trienio.
De D. Vicente Rey se afirma que fixe nombrado diputado a Cortes en 1822 por su adhesión al sistema constitucional, pues «suporte en aquellas circunstancias fue mui notado de liberal»^^.
Pero los desarreglos en su conducta no se limitaban únicamente a sus opciones políticas, ya que su vida privada «fue bien notada por tratar con una joven nada honesta y, según dicen, lo acompañó a Madrid», y además rara vez usaba el hábito clerical «y sí siempre de capa azul y sombrero redondo y botas>P. Pero en este inft)rme también se advierte que en el momento de emitirse (1825), D. Vicente Rey había cortado sus relaciones tanto con esta joven como con cualquier otra persona, viviendo recogido en una posada^"^.
Por su parte, D. Domingo Cortés González había ocupado por oposición la cátedra de Cánones en 1818, desempeñando asimismo los cargos de decano y rector de la Universidad^^ A principios de 1824 los Gobernadores del Arzobispado se incautaron de parte de sus libros y documentos, concretamente de 13 libros que ft)rmaban parte de su biblioteca, la mayoría de los cuales habían sido expurgados, siendo incautados tras el pertinente examen llevado a cabo por el Dr. D. Diego Mosquera.
Muchos estaban relacionados con su labor de diputado; así tenemos La Constitución, 9 tomos con los decretos de las Cortes así como un gran número de diarios y dictámenes de dichas Cortes^^.
«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
No menos importante fiíe el caso del Dr. D. Pedro Losada Rodríguez, catedrático de la Universidad y rector en varias ocasiones.
Sus ideas libe- rales le ocasionaron varios tropiezos con las autoridades académicas y gubernativas, siendo separado de su cátedra en 1823^^.
Por su parte, el párroco de San Benito afirmaba en 1825 que su conducta política fuera muy notada por un sermón que había predicado en la Universidad en favor del gobierno revolucionario, así como por ciertos encargos y comisiones que de ellos había aceptado de buen grado.
Como premio, los liberales le habían nombrado Subcolector de Expolios del Arzobispado, «cuyo destino desempeñó con bastante pureza y honradez»^^.
Su conducta moral dejaba mucho que desear por el trato frecuente con la hija del sacristán de San Miguel, «de que resultó prole».
Sin embargo, junto con su honradez no duda el informante en reconocer la gran calidad humana de este eclesiástico, pues «me han informado que pasa de año que ha dejado esta comunicación viviendo recogido en su casa, ocupado únicamente en educar y cuy dar a unos jóvenes que viven en su compañía y con el producto de la enseñanza mantiene á su madre y tres hermanos que carecen totalmente de bienes de fortuna; pues si él faltase se verían en la más grave necesidad»^^.
Del Dr. D. Manuel Raña, Rector de la Universidad durante el Trienio, circulaban sospechas y comentarios que afirmaban su liberalismo, «mas yo no tengo antecedente para poder asegurarlo»^^.
Además, durante sus años de rector, lejos de comprometer a la corporación, «dio pruebas de que sus ideas eran sanas, e igualmente sus intenciones».
Más claro es el caso de D. Rufo Fernández, también catedrático de la Universidad, quien en 1826 solicitó permiso para salir a estudiar al extranjero, pero se le negó por sus ideas políticas y por declararse partidario del gobierno revo-lucionario^ ^ Fuera del ámbito universitario, a D. Félix Navarro, racionero de la Catedral, en 1823 le formó una causa el obispo de Calahorra también por ^^ Gran Enciclopedia Gallega.
Pese a perder su cátedra, en 1825 continuaba ejerciendo la enseñanza, tal como puede constatarse en los informes de su párroco.
28 Dejando de lado la ciudad de Santiago, destaca igualmente el caso de dos párrocos de las afueras^^ Uno de ellos era el Dr. D. Mariano Espiñeira, cura de Santa Cristina de Nemenzo, quien había sido notado de adicto al sistema constitucional.
Además, había sido miembro «de la llamada Diputación Provincial establecida en La Coruña en tiempo del sistema constitucional y generalmente era tenido por adicto de ella»^"^.
El otro, D. José Faustino Vidal, cura de San Cristóbal de Eixo, durante el Trienio era tenido por adicto al orden constitucional, «en razón del frecuente trato que en este Pueblo de Santiago tenía con algunas Personas notadas de adictos», si bien «creo que en la actualidad su porte sea algo distinto».
En la ciudad de La Coruña aparecen noticias sobre otro sacerdote, D. Gregorio Moreno del Molino, al decir del párroco de San Jorge de dicha ciudad, «el constitucional más exaltado que se conoció en el tiempo de la Constitución, pero tiene la habilidad de mudar la Piel, como y quando se le acomoda; antes de la constitución en el exterior exemplar después del 27 de febrero del año de 20 mudó de tono tanto, que en la Iglesia dominica de Quaresma de aquel año predicó bien, pero en (otra iglesia) predicó todo al rebés; animó a todas las logias que huvo en La Coruña (...), anduvo por las calles predicando y exortando a todos en fabor del diablo y recogiendo firmas contra el Rey (...) finalmente no hay más que ver los diarios de aquel tiempo de La Coruña y aún la Gaceta de Madrid.
Predicó en la Catedral de Santiago un sermón y, aunque elExcmo.
Sr. Múzquiz le encargó y mandó que no tocase nada de la Constitución, apestó a todo el auditorio con la maldita Constitución.
Por todos estos méritos y muchos más que se omiten, los Sres.
Rivadeneira y Méndez le sacaron las Licencias, pero luego el Sr. Cantero y Rivera, a fuerza de empeños, porque es capaz de rebolber el infierno, se los concedieron nuebamente»^^.
El liberalismo clerical es un fenómeno básicamente urbano, por lo cual no sorprende que los casos más destacados se registren en las ciudades.
Pero también en las parroquias del medio rural podemos destacar algunos ejemplos:
Así, en una parroquia del Arciprestazgo de Juan Rozo, el párroco D. Pablo Antonio del Muro llevaba ocho años en Valencia, «aseguran que arrestado y procesado por las opiniones y partidos»^^.
D. José María Francisco Martínez, presbítero residente en una parroquia cercana a Puentedeume, fue denunciado varias veces, suspenso de licencias y penitenciado a ejercicios espirituales por su exaltación del gobierno revolucionario, llegando a tomar las armas en su defensa.
Fue hecho prisionero por las tropas francesas (los Cien Mil Hijos de San Luis) y conducido a Francia, «como capellán de la llamada Milicia Nacional»^^.
Por su parte, D. Patricio Suárez, capellán tonsurado de Noya, en enero de 1828 fue enviado a ejercicios por cantar canciones subversivas con vivas a la Constitución en julio de 1827^1 En el Arciprestazgo de Cotobad, D. Ramón Gómez, patrimonialista de 27 años, se ausentó de su parroquia, dirigiéndose al obispado de Orense en 1822; la razón de su marcha no era otra que colaborar con su padre, un conocido liberal, en la tarea de defender al nuevo gobierno y hacer propaganda del liberalismo.
Igualmente destacado fue el caso del párroco de Santiago de Barallobre (Arciprestazgo de Bezoucos) D. Juan Francisco Saavedra, quien había sido comisionado del Crédito Público durante el gobierno liberal y se trataba mucho con personas notadas por su adhesión al sistema revolucionario^^, o el de D. José Várela González, clérigo natural de Mondoñedo y residente en el arzobispado, que en 1828 había solicitado testimoniales de su obispo, las cuales le fueron negadas por haber sido Voluntario Nacional"^^.
De entre los casos restantes, podemos destacar los siguientes:
^^A.H.D.S. Série General.. ^^ Sus pocos años podrían explicar tal imprudencia.
Pero aún así es de destacar la valentía de este clérigo, en un momento en que la mayoría de los antiguos liberales habían optado por llamar la atención lo menos posible. -De D. Antonio Campelo, presbítero, vecino de San Julián de Almeiras, se tomaron informes en febrero de 1826 respecto a su conducta a actitudes por parte del cura de Ama.
De ellos resultó ser afecto al gobierno revolucionario. -El cura de Santa María de Iría en marzo de 1826 fue denunciado de comunicación ilícita con la criada mayor, «de quien se dice haber tenido prole», y de ser adicto al gobierno revolucionario. -D.
Bernardo Pineiro, presbítero de San Martín de Bueu, fue denunciado de sospechoso en opiniones religiosas, traficante y adicto al dicho gobierno revolucionario. -D.
Campio Manuel Naveira, tonsurado, vecino de Betanzos, en mayo de 1828 solicitó testimoniales y se le negaron, porque de los informes que se tomaron, resulta haber sido nacional exaltado y no ser de la mejor conducta para el estado eclesiástico.
Aún así, se le dio posesión de un curato. -A D. Miguel Gómez Gil y Salgado, según parte del Alcalde Mayor de La Coruña, en 1826 se le formó causa por aquel tribunal y también por el Tribunal Eclesiástico por su conducta inmoral y por su exaltación del gobierno revolucionario. -D.
Juan Rodríguez, presbítero patrimonial en Tabeirós, solicitó en 1828 un economato y se le negó, por resultar de los informes haber sido adicto a la Constitución. -D.
Juan María David, presbítero secularizado residente en Pontevedra, «capellán que fue de dicho provincial en tiempo del gobierno revolucionario», fue denunciado en junio de 1825 por ser muy afecto a dicho gobierno, «por cuyo motivo no merece el mejor concepto», -A D. Sebastián Giménez, capellán de Pontevedra, se refiere el Patriarca de las Indias en un oficio redactado en Madrid el 8 de enero de 1827, como persona de conducta sospechosa, por la correspondencia que mantuvo con un cabo de la Guardia Real de Artillería, a quien se había formado causa en Madrid por conspirar en favor del liberalismo'^^ -Volviendo a la ciudad de Santiago, D. José Juncal, presbítero residente en la parroquia de Salomé, se declaró partidario del sistema constitucional; con la vuelta al absolutismo en 1824 fue reconvenido por los gobernadores del Arzobispado y recluido en un convento.
Concluido el tiempo de su condena, volvió a su parroquia donde sigue actualmente «sin que me conste cosa particular en suporte».
Del subdiácono D. Pedro Carballeda afirmaba el párroco de San Miguel que «en tiempo de la Constitución creo que usó el Lebita de Nacional, no sé si voluntario o forzoso»^^.
Vecino de Santiago también era D. Sebastián de Souto, quien en 1828 fue sumariado por la justicia civil por los escándalos que causaba con sus comentarios y escritos subversivos, siendo condenado a ocho años de reclusión en distintos conventos señalados por el gobierno.
Estando en el de Acebeiro, se dio a la fiíga^l Pero en ocasiones las denuncias podían estar motivadas por resentimientos o venganzas personales.
Así, D. José Silvestre Golpe, el 14 de noviembre de 1828 fue denunciado por constitucional exaltado y por haber proferido expresiones injuriosas a la religión y al rey.
Sin embargo, los informes recibidos no confirmaban la denuncia; mientras que D. Francisco Andrés Calo, cura de Aro, también fue denunciado en 1825 de haber sido afecto a la Constitución, interviniendo en los asuntos del Ayuntamiento de Barcala en aquellos años, mas los informes lo desmentían"^"^.
Las fuentes manejadas revelan que las acusaciones y denuncias contra clérigos liberales se limitan al período comprendido entre los años 1824 y 1828, no apareciendo ninguna referencia en los años siguientes.
Está claro que la reacción y persecución contra el liberalismo se concentra en los años inmediatamente posteriores a la reposición del monarca en la plenitud de su poder.
A partir de 1832, con el pacto entre la regente María Cristina y el liberalismo moderado, la situación será completamente distinta.
Significará la instauración definitiva del régimen liberal en España.
En consecuencia, ser liberal ya no se considerará un delito, por lo que la Iglesia ya no podrá seguir contando con el auxilio del brazo secular para cortar el avance de una ideología que ahora se abría paso de la mano del mismo Estado que unos años antes la había combatido encarnizadamente.
Fracasada la vía armada contra el liberalismo, la Iglesia optará por la moderación y, aprovechando la llegada al poder de los conservadores en la década de 1840, pactará con los nuevos detentadores del poder.
El análisis del clero liberal en la diócesis de Santiago muestra que se trata de un fenómeno predominantemente urbano.
Aparte de la elevada proporción que representan sus miembros, lo cual no deja de ser significativo en una zona donde la población rural representa una abrumadora mayoría, también es muy elocuente que los cuadros dirigentes y los que más se significaron en su defensa y promoción pertenezcan al clero urbano.
A esto hay que añadir un nivel cultural notablemente más elevado, no sólo con respecto al clero rural de posibles tendencias liberales, sino sobre todo comparado con lo que era normal en el conjunto del clero diocesano.
Algo lógico si se tiene en cuenta que en Galicia el liberalismo había dado sus primeros pasos de la mano de una minoría culta e instruida.
Con respecto a este último punto, es necesario señalar un aspecto fundamental: tanto en las Cortes como durante el Trienio una gran parte de los clérigos liberales pertenecían a los cuadros docentes de la Universidad.
Esta vinculación entre clero liberal y profesores universitarios nos introduce en otra cuestión no menos importante: con el paso de los años se irá hacia una mayor homogeneización en los comportamientos políticos del clero compostelano y en este proceso tendrá una importancia capital la erección del Seminario Conciliar en 1829.
Estas desviaciones de la línea oficial, presentes en muchos eclesiásticos dedicados a la enseñanza universitaria, serían impensables entre sus colegas del Seminario, donde merced a un estricto control se logró un profesorado obediente y sumiso a los dictámentes de sus superiores.
No en vano los eclesiásticos del Seminario Conciliar derrocharán sus mejores talentos en obras apologéticas donde, en sintonía con los prelados, abogarán por la defensa de la unidad católica o el poder temporal del papado.
En estas circunstancias, no deben sorprender los recelos de los prelados (Múzquiz y Vélez) frente a una Universidad que ante sus ojos se estaba convirtiendo rápidamente en un semillero de ideas anticatólicas; por consiguiente, se trataba de un lugar cada vez menos apropiado para asegurar una sana formación a los futuros sacerdotes.
De este modo, el Seminario, además de contribuir a la elevación del nivel cultural y moral de la generalidad del clero, cumplirá también un doble objetivo: lograr unas pautas comunes por medio del control de las ideas y procurar que el clero mejor formado pudiese ejercer la docencia en un lugar a salvo de posibles contaminaciones ideológicas.
La siguiente conclusión tiene que ver con un problema de más amplio calado.
En un principio, este trabajo pretendía introducir una nota de complejidad, matizando la clásica visión de un clero masivamente comprometido con el absolutismo.
Se trataba de demostrar que, al menos durante la primera mitad del siglo XIX, el clero gallego había distado mucho de comportarse como una milicia compacta e ideológicamente disciplinada.
No obstante, a la vista de los datos, no tengo más remedio que reafirmar que la inmensa mayoría del clero de esta diócesis se había decantado por el bando absolutista o, al menos, había optado por no inmiscuirse en política.
El O'5%, o si se prefiere el O'8%, constatado durante el Trienio, es un dato revelador a este respecto.
Naturalmente que hubo clérigos liberales, pero refiriéndonos a las generalidades (el terreno propio del historiador a fin de cuentas) una proporción tan pequeña no basta para echar por tierra la concepción del clero gallego, como uno de los principales soportes del Antiguo Régimen.
Aún siendo válida esta concepción, no conviene olvidar a esa gran masa apolítica que probablemente prefirió mantenerse al margen.
Ni tampoco que entre las filas del liberalismo se encontraba una parte de la élite intelectual del clero.
Por último, este trabajo quedaría incompleto si no tratase de aproximarse, siquiera superficialmente, a las posibles motivaciones que impulsaron a estos individuos.
La cuestión es más compleja de lo que en un principio cabría esperar: ¿Por qué unos eclesiásticos que aparentemente deberían haber optado por el absolutismo, el verdadero intérprete de sus intereses'^^ habían decidido adherirse al bando liberal?
Se trata de un problema en modo alguno intrascendente, por cuanto se trata de casos anómalos, auténticas excepciones a la regla.
De todos modos, la diversidad parece ser la respuesta más adecuada.
Así, en algunos casos resulta difícil saber hasta qué punto la militancia liberal no estaría encubriendo resentimientos y enfrentamientos personales.
Este bien podría ser el caso de D. Manuel Acuña.
¿Era su enemistad con el arzobispo Múzquiz producto de los compromisos políticos del Arcediano o, por el contrario, el liberalismo de Acuña era un pretexto para cargar las tintas contra un prelado, que había provocado su encarcelamiento años atrás y no precisamente por cuestiones políticas?
Cierto que también pudiera tratarse de dos cuestiones inconexas.
Pero lo que sí resulta llamativa es la actitud de Acuña en lo referente al Santo Oficio.
No resulta fácil entender su labor en favor de la abolición del Tribunal, cuando él mismo pocos años atrás había intentado sin éxito obtener plaza de inquisidor"^^.
Otro posible móvil podría ser el oportunismo o, dicho vulgarmente, el deseo de subirse al carro.
Este afán por contemporizar con el poder establecido es más probable que se haya manifestado durante los años del Trienio.
La escasa simpatía que encontraban los clérigos liberales entre sus compañeros y superiores o el riesgo de que un vuelco en la situación política los convirtiese en perseguidos tenía como contrapartida las generosas recompensas de que podían ser objeto por parte de un gobierno que sabría reconocer su fidelidad.
No en vano, algunos de estos eclesiásticos'^^ Representación que Don José Pizarro Racionero Prebendado de la Santa Apostólica Iglesia de Santiago, presentó al Excelentísimo Señor Marqués de Campo Sagrado, comandante general de las armas del reyno de Galicia, satisfaciendo á los agravios hechos á S.E., gefes militares, y mas que comprehende, por D. Manuel Acuña Arcediano de Saines, y canónigo de la misma Santa Iglesia en su llamado oficio de 31 de marzo de este año de 1813.
En la Imprenta de los Dos Amigos.
En su escrito, este racionero también afirma que su impaciencia en ver publicado el decreto de abolición de la Inquisición se debía únicamente al deseo de ver abochornado a algún inquisidor por cierto delito de perjurio en que entendió.
También podría haber influido su resentimiento por no obtener la plaza deseada.
Pero su deseo de hacerse inquisidor también podría estar relacionado con la inmunidad de que gozaban los oficiales del Tribunal, una inmunidad que el Arcediano se encargaría de usar como protección contra las posibles represalias del arzobispo. fixeron diputados a Cortes, otros lograron introducirse en la política local o bien consiguieron importantes cargos o lograron escalar puestos dentro del escalafón eclesiástico.
De todos modos, la obtención de cargos y favores no excluye en modo alguno un auténtico compromiso con el liberalismo.
Pero es un factor muy a tener en cuenta; a más de uno podría haberle servido perfectamente para estimular un liberalismo que de otro modo hubiese brillado por su ausencia.
Finalmente, estaban los de convicción, los auténticamente liberales.
Su mérito se agranda por su situación minoritaria y por asumir el incómodo papel de disidentes dentro de la institución a la que pertenecían, además del riesgo personal que muchas veces conllevaba.
Más aún, por cuanto en principio el clero, ateniéndose a sus intereses de clase, debería haber abrazado el absolutismo sin defección alguna.
En sus orígenes, el liberalismo político es un fenómeno que afecta sobre todo a las élites culturales.
Por eso, sería entre los estratos más cultos del clero donde las inquietudes intelectuales (fruto muchas veces de la lectura de libros prohibidos) llevarían a algunos hacia las nuevas corrientes.
La caducidad de las ideas y la decadencia de las instituciones imperantes haría el resto.
Este podría haber sido el caso de D. Joaquín Patino, hombre de lectura y de reflexión, y de otros profesores universitarios.
Del mismo modo, algunos de los ideales propugnados por el liberalismo, más teóricos que reales, como la igualdad o la soberanía nacional o incluso la libertad de conciencia, podían ser juzgados más acordes con los valores cristianos que los privilegios y la desigualdad de la sociedad estamental del Antiguo Régimen o la intransigencia de una iglesia nobiliaria y tridentina.
Por otra parte, el natural deseo de novedades, favorecido por ese clima de decadencia, jugaba en favor de una ideología que se presentaba como revolucionaria.
Incluso, abordando el problema desde la perspectiva de la moderna psicología, para algunos el liberalismo podría ser una forma de reafirmación personal, un modo de exteriorizar su espíritu de rebeldía frente al orden establecido. |
El objetivo de este trabajo es analizar el concepto de Historia en la investigación protohistórica gallega, poniéndolo en relación con la evolución del concepto celta.
El marco cronológico de estudio abarca desde el s. XIX hasta el presente.
La Historia se concibe aquí en su sentido de elaboración historiográfíca sobre el hecho histórico.
Desde el s. XIX hasta el presente, se ha producido un paulatino decrecimiento del nivel de aceptación de la subjetividad y la utilidad social inherentes al concepto de Historia, que han sido retomados por el postprocesualismo en los últimos años.
La Historia ha pasado de ser considerada una herramienta social y políticamente productiva en el s. XIX a enfatizar su especialización científica y aislamiento respecto a la vida social que la rodea.
Esto se corresponde con cambios en sus esferas de difiísión, tanto más reducidas cuanto mayor ha sido su nivel de profesionalización.
Las ideologías dominantes en cada época, en el contexto de cada historiador, modelan las interpretaciones que se hacen a partir del registro arqueológico.
Desde una postura relativista, es posible afirmar que tanto algunos temas de estudio como la orientación final que se da a las interpretaciones basculan hacia la afirmación de las asunciones ideológicas.
En otras palabras, las interpretaciones históricas desde la Arqueología son coherentes, siempre, con la ideología del autor.
Pero, ¿se adaptan las interpretaciones al contexto ideológico, o es éste el que va modelando y orientando, consciente o inconscientemente, los temas de estudio y sus interpretaciones?
El punto de inflexión en este trabajo será la valoración del grado de consciencia de esta orientación ideológica en diferentes investigadores sobre la Protohistoria del territorio que actualmente ocupa Galicia.
De una manera diacrónica, se pretende analizar cómo ha ido evolucionando el concepto que los diferentes historiadores de la Cultura Castreña del Noroeste de la Península Ibérica tenían de la elaboración historiográfica. del proceso de investigación y análisis histórico, sobre todo respecto al celtismo y la identidad gallega.
La Historia será entendida aquí como elaboración historiográfíca, y no como la realidad ontológica de lo histórico (Aróstegui 1995).
Mantendré esta denominación, aunque incorrecta (Ibíd.), ya que supone una aproximación constante más fácil a lo largo de todo el texto, y puesto que no trataré las bases históricas reales sobre las que se sustentan las interpretaciones de los autores aquí analizados.
LA BÚSQUEDA DE UN DESTINO: LOS ROMÁNTICOS
En el siglo XIX existía una conciencia de la utilidad social e ideológica de las ciencias, sobre todo de las ciencias humanas.
La historia no se concebía como un saber independiente, desconectado de la vida social.
Por el contrario, se entendía como un instrumento de cohesión social, como algo útil, tal como están haciendo los postprocesuales o los marxistas (Bate 1998) en estos momentos.
Es común encontrar en las introducciones de las numerosas Historias de Galicia que se escriben, ya desde principios del s. XIX, una declaración de las intenciones del autor cuando escribe su historia.
No se concibe la investigación histórica o prehistórica si no conlleva un objetivo social o ideológico.
En primer lugar, el tema de estudio, las culturas de Galicia a lo largo de toda su historia, establecieron un marco geográfico unitario.
Los límites de la región del s. XIX se trasladaron al pasado.
Este marco geográfico se establecía por el autor consciente y arbitrariamente en el presente, de modo que su proyección en el pasado era subjetiva y artificial.
El establecimiento de este trazado casi lineal, a partir del cual la frontera de la identidad del presente se retrotraía al pasado, es explicable a partir del concepto de historia del s. XIX.
Así, Verea y Aguiar, en su Historia de Galicia (1838), dice que su obra es hija del «patriotismo y del amor a la verdad histórica».
La Historia tenía que ser la parte más instructiva, la más útil y agradable de la literatura, y al mismo tiempo «luz de la verdad y maestra del vivir» (op. cit., pg.
Junto al afán de objetividad, el autor afirma con esto que la historia tiene la finalidad práctica de dotar de sentido a la patria, encontrando dos razones de peso para escribir una Historia específica de Galicia: una la del maltrato que los historiadores españoles habían infligido a esta región, y la otra sus excelencias naturales, tan poco valoradas.
Según este autor, la elaboración de la Historia General de una Nación es la «historia del hombre y de la naturaleza de ese país», una geografía descriptiva esquematizada en un armazón cronológico (op. cit., pg.
Benito Vicetto dice, en el prólogo de su Historia de Galicia (1865), que quiere «dotar a mi país de una historia, propiamente dicha, ya que no tiene ninguna».
La elaboración de las primeras Historias de Galicia fue una respuesta a la estrategia de dominio que desde una perspectiva centralista se ejercía mediante la negación del pasado (Mansilla 1997), en este caso del pasado de las diferentes regiones con nacionalismos periféricos.
La suya es una historia del pueblo, al que va dirigida y al que debe hacer ver su propia especificidad, entendida como una narración correlativa y cronológica de los sucesos prósperos o adversos que constituyeron su vida.
Y, continúa, <da historia de Galicia, tal y como la concibo, por las tradiciones y los textos de los autores que me han precedido, no es la historia mísera y estéril de una localidad, de una provincia, de una nación sin influencia en el desenvolvimiento político, moral y religioso de la humanidad.
La historia de Galicia es, por el contrario, la historia del primer pueblo de Europa, pues desde sus últimos ventisqueros surgió la raza más dominante y en sus últimos ventisqueros se consolidó la doctrina social más humanamente divina» (Vicetto 1865, pg.VII).
Vicetto, con su estilo y su concepción narrativista de la Historia (curiosamente muy en boga entre los postprocesuales en la actualidad), quiere hacer un cuerpo de Historia para el pueblo gallego de su presente.
Son los límites geográficos y culturales de ese pueblo gallego los que Vicetto traslada hacia el pasado, sin tener en cuenta las variaciones diacrónicas de la extensión y carácter de la cultura.
La Historia de Vicetto, es una historia narrativa (Rojo Salgado 1997) frente a las analíticas de su época.
Se diferencia de Verea, o de Martínez Padín, en que él no se considera una «superioridad intelectual», en posesión de una verdad objetiva.
Mientras sus contemporáneos disfrazan su instrumentalización de la historia a través del positivismo, Vicetto admite la subjetividad de sus afirmaciones, siendo un precursor del relativismo postprocesual (Hernando 1992; Trigger 1992).
Vicetto hace una Historia moral y filosófica de una manera intencionada, mientras que sus contemporáneos se suben al caballo del positivismo historicista y de la aceptación de una verdad objetiva.
Lo que todos ellos tenían en común, era la asunción de la orientación práctica y ^sobre todo moral de la Historia.
Todos ellos llegan al mismo fin por el mismo medio: la elaboración de una Historia nacional y nacionalista, la demostración de los orígenes históricos y culturales de su identidad y sus límites geográficos desde el pasado.
Es el primer paso hacia la búsqueda de la identidad nacional: la búsqueda de una identidad cultural eterna e inmutable, histórica y, por lo tanto, científica.
Amparado también en el historicismo, Martínez Murguía (1888) expresa en el Discurso preliminar y sus Consideraciones, la búsqueda del Galleguismo en toda su obra.
Dentro de este contexto ideológico, el autor inserta su propia elaboración histórica.
Son numerosos sus análisis del concepto de nación, y la importancia que tienen las tradiciones, como la forma más visible de pervivencia histórica de la cultura y la identidad, lo mismo que Vicetto (op. cit.,pg.
Pero Murguía no se detiene tanto como Vicetto o Verea en analizar el concepto de Historia, porque considera evidente la existencia de una verdad objetiva, como expresa en fi*ases a lo largo de su obra: «la verdad es superior a los sistemas (de la vida contemporánea)» (op. cit., pg.
Un aspecto destacable es que Murguía diferencia entre la identidad del pueblo, su demostración histórica y posteriormente la creación de la identidad nacional.
Tal como actualmente mantiene Gellner (1983(, en Eriksen 1993: 99): 99) Murguía distinguía entre la identidad cultural y nacional, y el nacionalismo entendiendo a éste como aquella teoría que sostiene que el fin último de la identidad y de la nación es la cristalización de éstas en una estructura política.
Y finalmente, tampoco Leandro Saralegui y Medina (1894) expone el concepto de Historia que subyace en su obra, ya que se sobreentiende que es una verdad objetiva, erudita.
Para todos estos historiadores del s. XIX, Galicia es, como dice Don José Villa-amil y Castro, «el antiguo reino en que habitualmente resido» (1873: 1-66).
El Celtismo de todos estos autores decimonónicos formaba parte de un discurso histórico de carácter práctico conscientemente asumido y explicitado por todos ellos tanto en sus introducciones como a lo largo de todas sus obras.
Al igual que en el resto de Europa, empezaban a surgir orientaciones biológicas para la explicación de las diferencias culturales.
La aproximación científica al estudio de las distintas «razas» de seres humanos era una explicación y una realidad metodológica en términos históricos y biológicos (Eriksen 1993: 61).
Es la época del evolucionismo, del historicismo y el positivismo más exacerbado (salvo en Vicetto), pero también del nacimiento de la Prehistoria como disciplina histórica, y de la Arqueología (Pereira González 1996y 1997).
Los investigadores y eruditos gallegos están dentro de las corrientes de investigación europeas, y empiezan a aparecer en sus obras las citas de los autores que han leído y en que se fundamentan, al mismo tiempo que el conocimiento de los datos de la cultura material pasa de una concepción mítica a una descripción arqueológica.
Así, por ejemplo, Saralegui y Medina, opta por no creer en el evolucionismo de Cuvier para explicar al hombre «primitivo», y sí en los descubrimientos de Boucher de Perthes y de Lartet.
Mientras, mantiene discursos míticos en cuanto al megalitismo, al que sigue considerando como restos de los arios celtas que habitaban la Galicia Protohistórica (1894, pg.
Estamos en los albores de la Arqueología Prehistórica, donde se confunden y entremezclan explicaciones que van quedando obsoletas y otras que las van sustituyendo.
La Arqueología como disciplina se encontraba por estas fechas en fase de profesionalización, tanto en Galicia como en el resto de España (Pasamar y Peiró, 1989/90).
De manera que, dentro de los discursos históricos que se elaboraban, ahora más directamente controlados por el Estado, se planteaba el conflicto de cuáles eran los antepasados de cada nación y de cada región.
Es el momento de enfatizar la relación directa entre el presente y una cultura determinada del pasado como origen de la identidad nacional y cultural.
El proceso de selección es, en definitiva, arbitrario y coyuntural, y determinado en última instancia por la oposición y la validación cientifista de una frente al resto de las culturas nacionales contemporáneas y sus originarias del pasado, que pasan a ser inferiores (ColUs, 1996; Díaz-Andreu 1997a).
Según M. Díaz Andreu (1997: 407) el Rexionalismo gallego sólo tardíamente llega a dar lugar en el s. XX a un movimiento semejante a los observados en Cataluña y el País Vasco.
Esto tendría lugar, según ella, con la creación de XdiXeración Nos.
Sin embargo, el proceso de selección de una época y una determinada cultura por parte de una elite intelectual, en general una elite burguesa, tuvo lugar en Galicia ya a finales del s. XIX, o apurando un poco, ya con Verea y Aguiar (1838).
Desde la Historia de Galicia de Verea y Aguiar de 1838, hasta la Edade do ferro na Galiza de Florentino López Cuevillas en 1925, el carácter diferencial gallego (es decir, la identidad étnica o como pueblo de los gallegos -ver Eriksen 1993 para los procesos de creación de identidades étnicas en el presente) se identifica a partir de modelos teóricos historicistas, en un primer momento particularistas y difiísionistas, derivando posteriormente en un positivismo de carácter más histórico cultural.
Este Historicismo mantenía en los historiadores del s. XIX como objetivo teleológico la creación de una nación gallega, a través de la demostración de la existencia de la identidad gallega y de sus raíces históricas Por el contrario, durante la primera mitad del s. XX y parte de la segunda, el particularismo histórico cultural enfatizaba, al igual que lo sigue haciendo en el presente, el carácter histórico, real y objetivo de los hechos diferenciales de la identidad a la que responde, abandonando la orientación teleológica nacionalista pero justificando igualmente el presente a través del pasado.
Con su concepción narrativista del discurso histórico, Vicetto será la única excepción.
Otro aspecto común a todos estos autores del s. XIX, es su preocupación por el carácter educacional y divulgativo que sus obras debían tener.
No se trataba tan sólo de enfrentarse a un público erudito, sino de divulgar a todos los niveles sociales que la realidad histórica de la identidad del pueblo gallego había existido desde la más remota Prehistoria.
Con este fin, gran número de conferencias sobre historia y prehistoria se leen en los Juegos Florales de Vigo, de Ferrol... junto a obras políticamente importantes, como las de Alfredo Brañas (1889 y 1889a) o Maclas y García (1892).
Lengua gallega, historia gallega, política gallega, se entremezclan en estos actos de exaltación y difusión de la identidad y la nación gallega.
Manuel Martínez Murguía fiíe siempre un asiduo participante y promotor de este tipo de actividades (1888, prólogo; Máiz Juárez 1984y 1997); y todas las demás Historias de Galicia de los autores gallegos que escriben en el s. XIX responden al fin predeterminado de dar al pueblo gallego una conciencia histórica de su identidad cultural y nacional, de la que hasta el momento no se había dado cuenta y que por tanto permanecía dormida en su seno.
Todos estos procesos se encuentran estructuralmente integrados en una intensa vida cultural, con un afán dinamizador y de divulgación de la identidad gallega.
No sólo en actos públicos se sustentaba este afán, sino que alcanzó a la prensa, sobre todo a la prensa local (Murguía 1888, prólogo; Villares Paz, R., 1984/85) del s. XIX imponía la necesidad práctica de la divulgación de ciertas «verdades históricas», entre ellas la veracidad pre-histórica de la identidad gallega.
Hasta estos momentos, estas cuestiones eran de orden intelectual, es decir, propias de una elite que tenía acceso a la cultura.
La gran masa social gallega, el campesinado, permanecía ausente de estas cuestiones, ya que el grado de alfabetización era casi nulo.
El problema era hacer ver al pueblo gallego que era diferente al resto de España, que era mejor porque sus raíces eran las más antiguas y su raza la más ilustre.
Los historiadores del s. XIX establecen por primera vez una conexión directa entre el campesino (base de la sociedad gallega) y las elites intelectuales a través de la Historia, mediante la demostración de las pervivencias históricas de un pasado celta en el campesinado actual gallego.
Esta relación directa entre pueblo gallego y su origen prehistórico y celta a través del campesino se convirtió en un argumento fácil de asumir por todas las clases sociales, sobre todo por las más bajas y menos alfabetizadas.
El celtismo como pervivencia folklórica y racial es un argumento que permanece asumido casi inconscientemente por la mayor parte de la población gallega e incluso por alguna parte de sus investigadores (B. García Fernández-Albalat 1997), a pesar de las controversias intelectuales y académicas que todavía está planteando (Femández-Posse 1998).
El celtismo del Noroeste Peninsular es, para gran parte de los investigadores contemporáneos, una reminiscencia de teorías raciales, más que un tema paleoetnológico.
El concepto de «celta» o «céltico» lleva el poso de esta carga ideológica que los autores del XIX le asignaron.
Separar el término histórico y paleoetnológico de las cargas ideológicas actuales es un proceso necesario de deconstrucción del término (Ruíz Zapatero 1993,2001), hasta vaciarlo de contenido ideológico.
El Seminario de Estudos Galegos institucionaliza, con su creación en 1923, el saber histórico en todo lo relacionado con la región gallega.
Toda la actividad cultural e intelectual, que antes era sobrellevada por los que Martínez Murguía denominó los «precursores» (1886), queda institucionalizada y regulada a través del Seminario, Los trabajos de esta institución son publicados a través de la Revista Nos, asociada a su vez a la Xer ación Nos.
Es decir, lo que antes eran aportaciones individuales de eruditos y aficionados, se canalizan a través de un Seminario cuya voz pública y medio de divulgación es una publicación cuyas orientaciones regionalistas eran evidentes.
El positivismo de los historiadores es tan evidente que ahora todas las alusiones a la intención práctica de elaborar una identidad nacional a partir de sus obras desaparecen, eludiendo cualquier alusión al subjetivismo en el proceso de investigación.
La Historia se concibe, desde la aparición de Seminario, como una verdad objetiva, carente de una funcionalidad social y política.
Se abandonan los ideales románticos sobre el carácter práctico de la Historia y, sobre todo, el carácter divulgativo popular que había orientado la labor de estos primeros historiadores.
La especialización científica de la Arqueología y la Prehistoria empiezan a resultar en un cuerpo profesional que demanda una literatura específica, especializada, e inaccesible tanto fisica como intelectualmente a la gran masa de la población.
Comienza un proceso de escisión entre la comunidad que investiga, que escribe la Historia, y las capas con menor acceso a la educación de la población, que tendrá su máxima expresión en el presente.
El conocimiento histórico empieza ahora a circular en los cerrados niveles del mundo intelectual y académico, y el pueblo se queda con la visión del celtismo que los precursores y durante algún tiempo más la Cova Céltica irán difiíndiendo.
Esto dará lugar a que, incluso hoy, exista una visión popular del celtismo, que responde a la visión del s. XIX, y una visión académica del mismo (en realidad, varias visiones dialécticas, como veremos), y que ambas esferas permanezcan prácticamente impermeables la una a la otra.
Como mencioné más arriba, no existe incoherencia entre la elaboración e interpretaciones históricas y la ideología de los autores.
El particularismo histórico y los estudios raciales se desarrollaron, ligados normalmente al celtismo, pero desprovistos parcialmente de la profunda carga práctica que los «precursores» explicitaban en sus obras.
Aunque invisible, esa carga existía ahora ocasionalmente en el marco de estudio (Galicia), y el positivismo como modelo teórico imperante (Hernando 1992; Trigger 1992), además de permanecer sobre todo en la ideología y la filosofia de la institución que la publicaba.
El celtismo empezaba a flaquear sobre todo por las críticas a su uso político que se hacían desde Madrid y por la incipiente decadencia de las teorías y metodologías raciales (Pereira González 1997; Eriksen 1993).
El Galleguismo necesitaba de algo menos criticable que la asunción de la pertenencia a una raza desde tiempos prehistóricos.
El uso de los datos arqueológicos, ya muy evolucionado (Pereira Gonzalez 1996), hizo que las metodologías del siglo pasado se superasen a través de un positivismo de carácter más normativista.
La Historia ya no era un bloque homogéneo, sino que, ya desde Villa-amil y Martínez Padin (Pereira González, 1997) empezó a subdividirse.
Existían etapas concretas con características concretas, tanto espacial como cronológicamente, que estaban definidas a través de una cultura material concreta.
Galicia se sumó a la corriente teórica de la época, y adoptó una metodología más descriptiva para estudiar el pasado.
Además, la cultura material de las etapas prehistóricas y protohistóricas gallegas tiene para muchos una idiosincrasia particular, que la diferencia del resto de las culturas peninsulares, ahora materialmente además de históricamente.
Pero sigue siendo el pasado de Galicia, y siguen buscándose líneas que unan ese pasado con el presente.
El marco geográfico y la existencia de una misma identidad geográficamente definible en el presente y en la prehistoria son algunas.
Las tradiciones folklóricas de V. Risco o los rasgos culturales que la particular fisionomía del territorio gallego impone son otras.
Cuevillas se convierte en el principal impulsor del celtismo en Galicia.
Pero su trabajo no se puede entender separado de los trabajos de Geografía, Etnografía o Historia que el Seminario (1934) apoya y subvenciona, y que la Revista Nos se encarga de divulgar entre los intelectuales gallegos y quizá en menor medida hacia el pueblo.
Como dice Femández-Posse, el celtismo terminó de arraigar en estas capas populares de Galicia convirtiéndose en un símbolo de la nacionalidad y de la identidad gallega.
De esta labor de afíanzamiento del celtismo se encargaba un aparato intelectual, el Seminario de Estudos Galegos, que daba una cohesión y una determinada orientación galleguista a las investigaciones que se elaboraban, y un apoyo institucional como medio de divulgación, la Revista Nos, que se encontraba proñindamente vinculada a la vida cultural de la época.
El Seminario da un cuerpo institucional a la investigación histórica.
La Historia que se hace con él ya no se considera un instrumento, sino que empieza a considerarse políticamente aséptica.
Esto, sumado a la aparente objetividad de los modelos teóricos positivistas de la época, y al soporte académico (ya que la Arqueología empieza a reconocerse en la Universidad) hace que la intención galleguista o regionalista se traslade de la Historia a la Institución.
La Historia que se hace en el Seminario de Estudos Galegos es objetiva, pero sigue demostrando, ahora con mayor cientificidad que en el s. XIX, que Galicia tiene una serie de características que la han diferenciado de Castilla y España, que como afirman Rojo Salgado (1989), Máiz Suárez (1984, 1997) y Renales Cortés (1996) es siempre el elemento diferenciador por oposición a lo gallego durante toda la Historia.
El Seminario, al orientar todas las investigaciones hacia el territorio gallego y sus características, toma el relevo del regionaUsmo del XIX.
Porque siguen presentes los mismos temas: Galicia, sus características diferenciales en cualquier aspecto de la Ciencia.
La única diferencia con la Historia que se hacía en el s. XIX es el cambio de modelo teórico: del narrativismo y el historicismo clásico al predominio de los Círculos Culturales.
El auge del conocimiento arqueológico fue dando tintes de normativismo a numerosas investigaciones, manteniéndose como centro de estudio lo que interesa al Galleguismo.
El Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, encabeza el primer volumen de sus Cuadernos de Estudios Gallegos (1944/45) con el retrato ecuestre del Generalísimo Franco, pintado por Sotomayor.
La política vuelve a imponerse sobre el conocimiento histórico.
En su introducción se declara que lo que se intenta es recoger todos aquellos trabajos e investigaciones que han quedado sin rumbo desde 1936.
Algunas obras que habían sido comenzadas por el Seminario de Estudos Galegos son retomadas, como la elaboración de Bibliografías actualizadas y generales sobre Galicia, cuya última actualización fiíe en 1976/77.
Esto es así a la hora de afirmar una identidad cultural y nacional gallega abiertamente. bargo, tras realizar un vaciado bibliográfico de los Cuadernos (Díaz Santana, inédito^ y 2002), no es sorprendente ver que las analogías etnográficas entre el campesinado actual y las comunidades prehistóricas, aún tenidas por célticas por muchos de estos autores incluso a mediados de los cincuenta (Cuevillas 1956), siguen siendo publicadas.
No sólo continúan apareciendo en los Cuadernos obras de Cuevillas, que se convierte en el epígono de la visión más clásica del celtismo, sino que incluso autores españoles publican visiones particulares sobre el carácter celta de la cultura material de la Edad del Hierro del NO.
Por ejemplo, en 1946/47 García y Bellido publica un pequeño artículo que establece analogías entre algunas viviendas campesinas gallegas actuales y las prehistóricas, sin establecer la permanencia de la misma identidad cultural, pero dando por supuesto que la cultura es similar, tema que ya había mantenido en su publicación con Obermaier (1932); en el mismo número Jorge Días defiende un celtismo a ultranza en cuanto a las construcciones circulares.
Aunque en el título de su artículo no habla de Galicia, durante su desarrollo sigue los mismo argumentos del s. XIX: cultura celta que pervive en las comunidades campesinas actuales.
Es significativo que la palabra «Galicia» desaparece de los títulos de las colaboraciones, siendo sustituida por «Noroeste» hispánico o de la Península Ibérica, mucho más aséptico y menos comprometedor a la hora de la superar la censura, e históricamente más correcto.
Sin embargo, el contenido de algunos de estos artículos sigue aludiendo al celtismo, y a ciertas pervivencias en la cultura material campesina contemporánea de algunos elementos celtas prehistóricos, como por ejemplo la arquitectura castreña (teoría que parece seguir vigente, a tenor de lo publicado en la revista National Geographic, Vol.
Pero esto no suponía en todos los casos la pervivencia de las connotaciones nacionalistas que el concepto celta había adquirido en el s. XIX.
El celtismo como interpretación empezaba a intentar deshacerse de su marbete nacionalista.
Esta aceptación del celtismo como interpretación estrictamente histórica ha sido recientemente demostrada en la producción de Carlos Alonso del Real (Armada 1999), tradicionalmente considerado el ejemplo más claro de anti-celtismo.
La Edad del Hierro, no bien delimitada cronológicamente, siguió siendo el período que más atención recibía.
Los límites geográficos, como en el s. XIX, siguieron siendo los de la región gallega.
La última publicación que defienda abiertamente el celtismo en Galicia, parece ser la de Luengo Martínez (1971).
De entonces en adelante el celtismo desaparece de los Cuadernos, aunque pervive en otras publicaciones (Bermejo 1978).
Otro tema que se sigue tratando es el estudio de la relación del A^oroeste Peninsular con el resto de comunidades atlánticas, como Bretaña, Gran Bretaña y sobre todo Portugal, ya sea a través del comercio (Cuevillas 1949), de la analogía de sus construcciones (Cuevillas y Lorenzo 1946/ 47; Jorge Días 1946) o de cualquier aspecto de la cultura material (Cuevillas 1950a; Bouza Brey 1950).
Las cuestiones sobre etnicidad siguen vigentes en todos estos trabajos que se publican en los Cuadernos de Estudios Gallegos justo después de la Guerra Civil.
Bajo títulos bastante asépticos, siguen tratándose los viejos temas, aunque la cuestión de la identidad cultural y nacional del pueblo gallego no se trata explícitamente.
Está inmersa en la propia realidad de tratar de una historia propia de Galicia y del pueblo gallego, en determinados estudios que no siempre adoptan interpretaciones desde el celtismo.
Los Cuadernos de Estudios Gallegos no acaban tan radicalmente como se ha supuesto con la vida cultural gallega, ni suponen un retroceso en la línea de investigación que se venía haciendo desde el s. XIX, al contrario de lo que afirman la mayoría de los autores.
Sino que los autores gallegos y galleguistas superan la censura eliminando la asociación explícita entre pasado y presente.
En mi opinión, la vinculación nacionalismo = celtismo se enfatizó desde la propia producción historiográfica gallega, ya que al eliminar a posteriori el celtismo como interpretación se pretendía eliminar también toda posible acusación de nacionalismo por parte del resto de la comunidad investigadora peninsular.
Pero el poso dejado en el s. XIX otorgó a la historia y la prehistoria de Galicia un carácter galUeguista y autóctono, de lo galaico fi*ente a lo castellano, incluso en la propia idiosincrasia galaica de la cultura material del NO. tan defendida por los investigadores más normativistas incluso en la actualidad^ Que el pueblo gallego es distinto es algo que está implícito en el objeto de su investigación, ya que es la asunción apriorística de esta diferencia la que orienta tanto el objeto de estudio como sus conclusiones.
Esta identificación radical del concepto celta con uno de sus significados, el celtismo como ideología nacionalista, y la reivindicación de una mayor veracidad y objetividad mediante su rechazo explícito permanece en algunos sectores de la producción historiográfica gallega contemporánea sobre la Cultura Castreña (de la Peña 1997: 144).
Al mismo tiempo el celtismo y las alusiones a la realidad paleoetnológica del Noroeste peninsular van desapareciendo.
¿Por qué, cuando el objeto de investigación es el mismo: la cultura castreña o Edad del Hierro?
El celtismo había constituido la principal arma ideológica del galleguismo del s. XIX y de los primeros años del s. XX (del Seminario de Estudos Galegos, la famosa Cova Céltica).
Como tal, no sólo fiíe atacado por la censura, sino que las alusiones al celtismo, aún presentes en los Cuadernos, fiíeron perdiendo credibilidad.
Este proceso ya se había iniciado en el s. XIX, cuando desde Madrid se criticaba el celtismo de ciertos autores galleguistas (los precursores).
Daba igual el modelo teórico o interpretativo, o la orientación ideológica real del trabajo.
En un proceso metonímico, el galleguismo se asoció al celtismo, y a medida que tras la II Guerra Mundial las nuevas teorías normativistas empezaron a sustituir definitivamente al historicismo y los modelos histórico culturales, quedó un vacío que era necesario cubrir metodológicamente.
Los autores y autoras gallegos dejaron de escribir sobre Galicia, para hacerlo sobre el Noroeste Peninsular, pero conservaron a grandes rasgos los límites geográficos anteriores.
La cronología fiíe afinada a través de métodos de datación más exactos, y la realidad material sustituyó a las definiciones étnicas.
Los datos materiales propios de culturas pasadas sobre nuestro suelo escribieron la letra de la nueva historia de Galicia, y constituyeron sus más viejas raíces.
Pero no sólo había que sustituir al celtismo como elemento identificador de la identidad gallega, sino que se convirtió en un anatema propio de la investigación de los autores gallegos.
El recuerdo de la ecuación «celtis- mo -nacionalismo-teorías no científicas» constituyó un desprestigio para la investigación, como muy bien expresa A. de la Peña cuando afirma que éste se convirtió en una lacra historiográfica (1992 y 1995).
Había que luchar contra la asunción por parte de la vida académica centralista de que la investigación que se realizaba en Galicia era poco científica ya que estaba orientada hacia el nacionalismo, y en mi opinión esto se hizo rechazando desde dentro la manifestación más característica del mito nacionalista: el celtismo.
Desde mediados de los setenta el celtismo que aún pervivía en algunos autores desde una nueva perspectiva antropológica (Bermejo 1978) se sustituyó por un autoctonismo más que exacerbado, con un interés desmedido por establecer unos límites geográficos casi matemáticos para la cultura castreña, interés que aún permanece en el presente (Calo 1997; de la Peña 1992de la Peña, 1995de la Peña, 1997;;de la Peña y Vázquez 1996; Esparza 1993; Pereira Menant 1997; Vázquez y Cano 1997).
En estos momentos las preocupaciones de los arqueólogos son la descripción y la clasificación tipológica.
El Normativismo es lo que define lo galaico, a través del estudio de la cultura material sin afán interpretativo.
Eso sí, siempre una cultura material con su propia idiosincrasia, netamente galaica y por tanto, como reivindica Calo (1993Calo ( y 1997)), aprehensible únicamente a través del idioma autonómico actual.
Dentro de esta postura teórica, la definición del concepto de etnia y su adscripción a culturas pasadas es erradicado de la literatura científica porque se considera inalcanzable.
Lo mismo sucede cuando se adoptan metodologías procesuales.
Al igual que en el resto de Europa, los intentos por cualquier historiador y arqueólogo de aproximarse al estudio de las etnias del pasado, presuponía una ecuación directa entre cultura material y etnia, o pueblo y raza, con todas las fatales consecuencias que ello supuso durante la Segunda Guerra Mundial.
Este sentido peyorativo del término etnia, que se asociaba conceptualmente al de raza y al de genocidio, era paralelo al de celta, que se asociaba a su vez con galleguismo y nacionalismo.
Son sobre todo los autores gallegos los que rechazan los estudios etnológicos, mientras otros autores peninsulares, M. Almagro-Gorbea, A. actualidad, estudian aspectos del mundo celta desde fuera de Galicia.
Lo celta, entendido desde el poso histórico de la historiografía gallega, ha perdido toda credibilidad científica, y se ha convertido en un término manipulado política y culturalmente y por tanto carente para muchos de validez histórica, como parece haber sucedido en otras partes de Europa.
VINO VIEJO EN ODRES NUEVOS
Sin embargo el celtismo (como algo más que el hecho lingüístico) ha resurgido en los últimos años en algunas investigaciones gallegas y europeas al mismo tiempo que el nacionalismo lo ha hecho en la política gallega, española y europea.
Esto explica el surgimiento en los últimos años de dos corrientes de celtismo en Galicia.
La primera de ellas es la que tiene como objeto de estudio la cultura celta prerromana, es decir, la que entiende que existe una homogeneidad cultural en la Europa Atlántica, relacionable con el mundo Celta que describen las fuentes clásicas y que ha dejado reminiscencias en la Edad Media.
La otra versión del celtismo gallego actual es la que retoma la línea del galleguismo, y convierte lo celta en un elemento de identidad cultural actual que pervive desde la prehistoria.
Se podría afirmar que es el resultado del desarrollo del celtismo en la mentalidad popular, aunque también se mantiene desde algunas investigaciones.
Femández-Posse (1998) afirma que el celtismo permanece en Galicia únicamente como reminiscencias decimonónicas, convertido un cajón de sastre donde caben todas las características que definen lo gallego y lo atlántico, como también dice J. Collis (1996): música celta, arte celta... un conglomerado de rasgos culturales prerromanos, medievales y modernos que se transforman en un nuevo concepto de celta (Ruíz Zapatero 2001).
Este concepto ha sido creado en la actualidad por un colectivo social que desea fundamentar históricamente su propia identidad.
Como en el s. XIX, lo celta se retoma como representación de una identidad cultural y/o nacional.
Este sentido del concepto celta, so- cialme'nte hablando, ha sido creado culturalmente en el presente, y sólo se puede entender y explicar desde este punto de vista.
No es posible asociarlo al concepto de celta que se maneja dentro de la historiografía, ya que aquél es una creación cultural actual, y éste es la aplicación de un término histórico, por cuanto responde, según los escritores clásicos, a una realidad histórica prerromana.
El problema es que ambos conceptos se entremezclan a menudo, pues ambos usan como medio de comunicación los mismos recursos.
El ostracismo académico, raramente superado (Pena 1993), obliga a todo el que quiera publicar algo a entrar en el mundo social de lo celta.
Así, congresos como los de Ferrol, con títulos ambiguos como Os Celtas da Europa Atlántica.
II Congreso Internacional sobre a Cultura Celta, entremezclados con festivales náuticos de las comunidades atlánticas, célticas, junto a los cuales permanecen representaciones de asociaciones nacionalistas con la Liga Céltiga Galaica', o ediciones de música celta junto con trabajos sobre la «Cultura Celta de los Castros», como el de Felipe Arias, para C.O.D.A. Music S.A. (Edita Sons de Caliza).
Lo sociológico y contemporáneo se entremezcla con lo histórico, obligado por un mundo universitario reacio a todo lo que recuerde a la vieja Cova Céltica, de la que paradójicamente está bastante orgulloso por sus ideales políticos.
Es la misma dinámica cultural del s. XIX, salvo que los Juegos Florales se han convertido en Congresos y Festivales, y en la actualidad esta identidad gallega se reivindica desde el celtismo y desde la celtofobia.
De este modo, es imposible que el estudio de lo celta como interpretación histórica supere la lacra que supuso su manipulación en el s. XIX, cuando usa los mismos medios que entonces y al mismo tiempo debe superar los prejuicios frente a todo lo celta de la investigación gallega y española.
Existe en la actualidad otra línea de galleguismo que utiliza como definición lo galaico prerromano o los primeros momentos de la ocupación romana, y la negación de todo elemento celta.
El autoctonismo de autores como de la Peña, Calo Lourido o Pereira Menant expresa con diferentes palabras el mismo deseo de resaltar lo galaico frente a lo español.
Dentro de un discurso que utiliza el pasado en el proceso de creación de la identidad gallega, lo galaico, tradicionalmente aislado del resto de la Península Ibérica y de la Europa Atlántica, como demuestra para estos autores el autoctonismo del proceso de formación de la Cultura Castreña (en el caso de Calo 1993de Calo y 1997, y, y ción social castreña en la romanización (en el caso de Pereira Menant 1997), se convierten junto con la idiosincrasia de la cultura material protohistórica en un hecho diferencial galaico, y por extensión gallego, a través de la historia.
Los celtas han sido sustituidos por galaicos, tal cpmo ha señalado M. D. Femández-Posse (1998), pero estos siguen siendo los primeros gallegos del Noroeste de la Península Ibérica.
El celtismo como corriente interpretativa en las investigaciones protohistóricas gallegas sigue asociado a una vida social que utiliza el concepto celta como término de identidad gallega.
El escaso apoyo institucional (tanto político como universitario) y por tanto bibliográfico (revistas, editoriales...) obliga a estos autores a vincularse, aunque sea sólo nominalmente, a este movimiento ideológico.
El concepto histórico de celta sigue asociado al político y sociológico a través de la vida cultural gallega.
Algunas editoriales, como A Nosa Terra, mantienen la misma filosofía que en su tiempo tuvo el Seminario de Estudos Galegos: con una vinculación nacionalista explícita, edita y subvenciona investigaciones de autores celtistas y anticeltistas (A Nosa Historia, 6, Ed.
El sentido de esta contradicción es buscar una dialéctica propia a Galicia, independiente de las españolas, las peninsulares e incluso las europeas: las fronteras culturales de los estudios que se editan no rebasan las de la Comunidad Autónoma.
La Universidad se sostiene, en cuanto a soporte bibliográfico, a sí misma.
Un examen de las publicaciones {Gallaecia, Cuadernos de Estudios Gallegos) sigue demostrando la ausencia del celtismo como interpretación, superada en parte por un resurgir de los modelos trifiíncionales de Dumézil (Parcero 1995(Parcero, 1997)).
Pero en este sentido, lo indoeuropeo, menos manipulado políticamente en Galicia, tiene más aceptación que lo celta, cuya manipulación ha hecho de esta palabra algo inservible (Parcero 1997: 38).
A lo largo de la producción historiográfica gallega, el concepto de Historia, entendido como el proceso de investigación y de elaboración historiográfica del hecho histórico, ha ido asumiendo diferentes connotaciones y acepciones.
Sin entrar a discutir aspectos epistemológicos del concepto, he pretendido abordar un estudio diacrónico del mismo.
El carácter de la Historia dentro de la vida social de la época de cada autor ha cambiado radicalmente desde el s. XIX hasta el presente.
La producción Historiográfica gallega asumía conscientemente que la Historia tenía una razón de ser sobre todo práctica.
Se ha asumido que, en estos primeros momentos de la historiografía, la Historia era una ocupación de las clases más altas de la sociedad (Jensen 1997).
Esto es así en el caso gallego, ya que los primeros en elaborar Historias de Galicia pertenecían sobre todo a clases burguesas, y constituían una elite intelectual.
Aquí resalta la asunción explícita del carácter sobre todo divulgativo de su labor.
A través de actividades sociales en las que estos autores participaban, se pretendía extender el conocimiento histórico, o parte de él, entre toda la masa social.
Esto respondía al objetivo de concienciar a todo el pueblo gallego, independientemente de su clase social, de la existencia de una identidad gallega.
Esta identidad, en el s. XIX, se fundamentó en la existencia de continuidades raciales, etnográñcas y culturales, es decir, en la existencia de una misma identidad desde la prehistoria, en concreto desde la Cultura Castreña.
El carácter celta de la Cultura Castreña, y la pervivencia del carácter celta de la identidad gallega a lo largo de la Historia constituyeron su mito nacionalista.
La Historia como conocimiento fue institucionalizada en Galicia con el Seminario de Estudos Galegos, que dio una homogeneidad ideológica y filosófica a los estudios llevados a cabo por sus miembros y una difusión del conocimiento sobre la Cultura Gallega a través de la Revista Nos.
En Galicia como en el resto de España la institucionalización del conocimiento histórico y la profesionalización de la Arqueología y la Historia llevaron consigo una escisión entre éste y la masa social.
En el caso gallego, la divulgación del conocimiento histórico se seguía produciendo a través del Seminario, pero en cuanto al concepto de Historia, ya no tenía el sentido práctico del s. XIX, su finalidad ya no era justificar la nación gallega.
El conocimiento histórico se entendía como una verdad objetiva, alcanzable a través de la investigación, y sin connotaciones de tipo subjetivo o práctico alguno.
Todo aquello demostrado por la Historia se consideraba una verdad científica irrefutable.
La orientación ideológica se trasladó del concepto de Historia como herramienta política al de la institución que aglutinaba y coordinaba los estudios realizados, en este caso el Seminario.
La transmisión de este conocimiento a todas las clases sociales dejó de ser el objetivo primordial de la Historia.
Esta tendencia ha continuado hasta el presente, en que los resultados de la investigación se mueven entre círculos especializados (el mundo académico, publicaciones especializadas) y se ha abandonado todo intento de difusión popular.
El celtismo como teoría histórica y política es un buen ejemplo de esto.
El afán dinamizador y de difiísión cultural del s. XIX unlversalizó en el pueblo gallego, o por lo menos lo intentó con las capas más bajas, la existencia de una realidad celta en la Prehistoria cuya identidad habría permanecido inmutable hasta el presente.
En estos primeros momentos, el celtismo como teoría estrictamente histórica (como en el resto de Europa) estaba estructuralmente integrado en un concepto de Historia instrumental.Esta identidad históricamente demostrada, sería la esencia de la identidad gallega, sobre todo en el mundo campesino, y el objetivo era difundir la existencia de la identidad gallega, junto con una explicación histórica de su origen.
El conocimiento histórico, salvo en el caso de Vicetto, se entendía de una manera positivista.
Es decir, las interpretaciones históricas se consideraban verdades absolutas.
Ahora bien, era el concepto en sí de Historia, y no las interpretaciones realizadas, el que llevaba en sí el poso nacionalista.
Cualquiera que fuese la interpretación histórica ésta significaba en todo momento que era una historia exclusivamente gallega y anticentralista.
En el caso gallego, el celtismo como interpretación respondió a este concepto de Historia.
Y por ejemplo, en el caso portugués, el anticeltismo de F. Martins Sarmentó respondió a la creación de su identidad contemporánea tanto desde el celtismo, en un primer momento, como desde el anticeltismo en sus últimos trabajos (González-Pardo 1983).
Sin embargo, la orientación ideológica nacionalista o galleguista se identificó totalmente con el celtismo, de manera que su rechazo supuso una mayor consideración hacia las investigaciones realizadas por autores gallegos por la comunidad científica.
Este proceso ha continuado hasta el presente.
El rechazo del celtismo no ha invalidado las connotaciones ideológicas de la disciplina, y de sus investigaciones.
En este sentido, mantengo la postura marxista de la historiografía de O. W. Jensen (1997), y asumida por la mayoría de los autores para la historiografía del s. XIX, definiendo la Arqueología y/o la Prehistoria como una labor sobre todo de la clase burguesa cuyo principal objetivo es la justificación de su identidad.
En el caso gallego, esto se lleva a cabo en el presente desde diversas teorías interpretativas, como son el celtismo, el autoctonismo o el normativismo.
La coherencia entre estos modelos teóricos y metodológicos y la orientación identitaria galleguista se produce en el momento en que se identifica un rasgo del pasado -ya sea lo celta, la idiosincrasia de la cultura material, social, etc.-y se reifica en el presente convirtiéndolo en un elemento histórico de la identidad gallega actual.
Sin embargo, la escisión entre la comunidad investigadora y el resto de la población a través de la especialización y la profesionalización, y la absoluta impermeabilidad entre ambas en el presente, han evitado la difiísión de las controversias y dialécticas historiográficas en tomo al tema del celtismo. |
La caída del muro de Berlín supuso un cambio histórico, político, intelectual y teórico importante.
La famosa tesis de Fukuyama sobre el «fín de la Historia» anticipó el derrumbe del llamado «socialismo real» y sirvió como uno de los «marcos intelectuales» para que se desarrollaran diferentes fenómenos desde 1989 hasta la actualidad.
A saber, a) La globalización o mundialización; b) El pensamiento único; c) La nueva economía.
Estos fenómenos, junto con la evolución de la historia de los acontecimientos han influido definitivamente en el desarrollo del «ciclo económico estadounidense» que se ha desenvuelto desde 1991 y que ha roto la teoría clásica de los ciclos económicos.
La tesis de «el fin de la Historia» ha dado muestras de debilidad, la globalización es teorizada por algunos como una «nueva forma» de imperialismo y otros ya hablan de una crisis del capitalismo global.
¿Influirán estos nuevos factores en el ciclo económico estadounidense?
Aunque parece que la economía estadounidense puede estar comenzando lo que se ha denominado un «aterrizaje suave», debido, como comentan los analistas, al brusco descenso del PIB en el tercer trimestre del año 2000 y la posterior decisión del responsable de la reserva federal de bajar medio punto el precio del dinero^, parece que Estados Unidos se enfrenta a un frenazo económico tras diez años de prosperidad, que parecía ilimitada^ Dentro de este marco este trabajo analiza la influencia intelectual de la teoría de «el final de la Historia» en la historia y economía diarias de Estados Unidos y al mismo tiempo trata de esbozar la posible influencia de determinadas situaciones de la historia y economía diarias en la reflexión intelectual^.
Para ello se esbozará sumariamente la evolución de la tesis de Fukuyama^ sobre «el fin de la Historia» y se repasará la evolución del ciclo económico estadounidense desde 1991, al cual le ha servido de marco intelectual la tesis del estadounidense.
También se enumerarán algunas novedades surgidas a raíz de la interacción de un clima intelectual con elementos históricos y económicos.
Al final se citarán algunos hechos que pueden hacer variar sensiblemente la evolución del ciclo estadounidense y por lo tanto la tesis de Fukuyama, valorando la posibilidad de que lo histórico y económico cotidiano influya en lo teórico (en este caso el ciclo estadounidense y la tesis de Fukuyama)^.
^ Ver suplemento «Nueva Economía», El Mundo, 3 de diciembre de 2000, p.
18. ^ En este contexto parece que se encuadran las primeras medidas que tomará el recién elegido presidente George Bush Jr, quien ha dicho que bajará los impuestos de la clases medias para aliviarlo de presión fiscal y puedan tener más nivel adquisitivo.
"^ Tomando como referencias los artículos de Carlos Barros: BARROS, C, «La historia que viene», en Actas I Congreso Internacional Historia a Debate, Santiago, 1995, pp. 95-117; BARROS, C, «Hacia un nuevo paradigma historiográfico», Memoria y Civilización n° 2, pp. 223-242.
^ Para más información sobre Fukuyama, ver: SANMARTÍN, Israel, «¿Quién es Francis Fukuyama?», Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo XLVI, Fascículo 111,1999, pp. 193-206. ^ Han sido estudiados otros casos: BARROS, Carlos, «Chiapas e a escritura da historia», A Trabe de Ouro, Tomo II, Ano X, 1999, pp. 233-246.
BARROS, Carlos, «El retomo del sujeto social en la historiografía española».
Cuadernos del Sur-Historia, n° 28, pp.
La teoría de «el fin de la Historia» nació en el año 1989 como una conferencia.
Unos meses más tarde se convirtió en el artículo «The end of History?»^ por encargo de los editores de la revista neoconservadora de relaciones internacionales The National Interest.
El artículo tenía como uno de sus principales atractivos que adelantaba los acontecimientos de 1989, con la caída del muro y de la desintegración de los países del denominado «socialismo real».
Su anticipación, sumada a un efecto propagandístico digno de un gran lanzamiento cinematográfico así como la pertenencia a la Administración Bush de Fukuyama, hicieron que fuese inmediatamente perejil de todos los guisos intelectuales del momento.
Tanto ñie así que el propio autor unos meses más tarde tuvo que contestar a sus críticos en el artículo «A reply to my critics»^.
Desde una intencionalidad política neoconservadora que está presente en todos los escritos hasta hoy en día, en los dos primeros artículos el autor hace una glosa del triunfo de Occidente, anunciando la superioridad y globalización del liberalismo económico y del liberalismo político, proponiendo la democracia liberal occidental como forma final de gobierno.
Todos los países deberían de alcanzar el liberalismo político previo paso por el liberalismo económico.
Pero no se estaba refiriendo a la historia con «h» minúscula, es decir, a la historia de los acontecimientos; y sí a la Historia con »H» mayúscula (la evolución ideológica de la humanidad; la Historia Universal).
Este concepto, junto con el de «el fin de la Historia» es original de Marx, Hegel y Kojève.
En este último se basa esencialmente Fukuyama, principalmente en tres cuestiones: 1-el deseo de reconocimiento, 2-la dialéctica ^ Aquí se hará un repaso somero en muchos aspectos, para una mayor profundización ver SANMARTÍN, Israel, La Historia según Francis Fukuyama, 1989-1996, Tesis de Licenciatura, Santiago de Compostela, 1996; SANMARTÍN, Israel, «Evolución de la teoría del fm de la Historia de Francis Fukuyama», Memoria y Civilización, n° 11, 1998, pp. 233-245. ^ FUKUYAMA, Francis, «The end of History?», The National Interest, n'' 116, summer 1989, pp. 3-18.
Existe una polémica traducción en castellano: FUKUYAMA, Francis, «¿El fm de la Historia?», Claves de Razón Práctica, n° 11, abril 1990, pp. 85-96. ^ FUKUYAMA, Francis, «A reply to my critics». del amo y del esclavo y 3-el dominio de la naturaleza.
Kojève^^ ofrece una lectura antropológica y violenta de Hegel.
Asimismo, siempre habla en un plural mayestático, identificando el <mosotros» con Estados Unidos.
En 1992 publica el libro The end of History and the last man^\ donde Fukuyama desarrolla con parsimonia y claridad todas las ideas avanzadas en sus dos primeros artículos.
Así, sostiene que la democracia liberal constituye el punto final de la evolución ideológica de la humanidad, que marca el fin de la Historia.
Cree, en definitiva, en una historia direccional y coherente.
Trata de desarrollar una Historia universal en dos momentos o dos Historias universales.
Pese a todo, su concepto de Historia universal resulta demasiado occidental y no tiene en cuenta los agentes naturales y animales de la tierra.
Las dos Historias universales o la Historia universal en dos momentos, son:
Una Historia universal apoyada en la Ciencia como actividad acumulativa y orientadora.
El ejemplo práctico que pone es la tecnología, que ha provocado una homogeneización de todas las sociedades humanas, creando un estado centralizado y fomentando una educación universal.
Fukuyama llama a esto una Historia universal extraída de Marx, pero no encuentra ninguna relación entre el bienestar económico y la industrialización avanzada con la democracia liberal.
Por eso acude a una segunda Historia universal, o un segundo momento de la Historia universal.
Una Historia universal que trata de recuperar el hombre entero y no sólo su aspecto económico, recobrando el concepto de la interpretación hegeliana no materialista de la historia (vía Kojève), basada en la «lucha por el reconocimiento».
Esta «lucha por el reconocimiento» indica que el hombre necesita que se le reconozca como ser humano; las emociones de ira, vergüenza y orgullo, constituyen partes de la personalidad humana críticas para la vida política.
Este valor se relaciona en la voluntad de arriesgar la vida por el mero prestigio.
Para Kojèvç (y Fukuyama) esto mueve el proceso histórico.
Fukuyama continuó remodelando su teoría aprovechando la ocasión que le brindó el politólogo Timothy Bums en su libro After History?^^ y escribió un artículo titulado «Reflections on the end of History, five years later»^^ Es un nuevo recorrido sobre lo ya expuesto y hablado, pero retomado con cierto desengaño y perspectiva (cinco años).
En el artículo menosprecia a todos los críticos que se refirieron a la historia como sucesión de acontecimientos e incluso ataca a los historiadores, de quienes opina que sostienen un empirismo intolerante.
Más allá de estas consideraciones, repetía que la democracia liberal y el libre mercado son el mejor régimen y la mejor forma de organización de las sociedades humanas.
Por otro lado, desarrolla un importante «aclarado de ideas» respecto al libro The end of History and the last man.
Reformula sus dos historias universales y les atribuye diferente nombre.
A la Historia universal cimentada en la modernización económica y la ciencia, la denomina ahora «argumento empírico».
A la Historia Universal fiíndamentada en la »lucha por el reconocimiento», la designa cinco años después como «argumento normativo».
Sobre el «argumento empírico» reconoce que se pueden colapsar en caso de que sucedieran cualquiera de las siguientes eventualidades: 1-que se colapsen las democracias liberales, 2-que triunfe un sistema político económico diferente (apostaba por el sistema autoritario débil asiático), 3-si se pierde algún principio fundamental como el de voto.
Acerca del «argumento normativo», reconoce que su visión hegeliana es totalmente deudora de Kojève.
Realza la importancia del famoso debate sobre la modernidad a través de las cartas entre Leo Strauss y Alexandre Kojève y admite que su libro The end of History and the last man era un ataque al reduccionismo económico del marxismo.'^ BURNS, Timothy (éd.), After History?
También reproducido en History and Theory, vol. 34, 1995, pp. 27-43 Con todo, la verdadera aportación del artículo descansa en la relación entre los argumentos normativo y empírico.
Afirmaba que «el fin de la Historia» no dependía del avance o retroceso de la democracia en 1994; sino que lo empírico sólo puede dar un mayor o menor grado de esperanza de la veracidad de lo normativo.
Aquí demuestra que no tiene en cuenta lo empírico y que sólo piensa en aplicar su teoría, aunque no encaje.
Lo histórico influye en lo teórico y viceversa.
Si la evolución de lo empírico no influye en lo teórico, entonces es mejor que desaparezca.
Y así sólo existiría lo teórico.
En 1995, Fukuyama gira en su línea de investigación y profundiza en las relaciones entre la cultura y la economía (recordando a Adam Smith) en su libro Trust: the social virtues and the creation ofprosperity^^.
Constata una asombrosa convergencia entre instituciones políticas y económicas ya que la tecnología moderna asienta las economías nacionales y las enlaza en una amplia economía global.
Insiste en que las economías avanzadas sólo pueden aspirar al capitalismo democrático como modelo de organización económica, puesto que, a su parecer, la ingeniería social no es capaz de mejorar las sociedades postindustriales.
Subraya que las instituciones políticas y económicas liberales dependen de una sociedad civil sana y dinámica, defendiendo el arte de asociarse y crear comunidad.
De todas formas, profundiza en que la economía constituye uno de los campos fundamentales y más dinámicos de la sociabilidad humana.
Así, según Fukuyama, la «lucha por el reconocimiento» se ha desplazado del campo militar al económico, donde el único objetivo es generar riqueza.
En el libro se pueden apreciar algunas contradicciones: A) existe un desacuerdo con el aspecto económico de «el fin de la Historia».
Confiaba plenamente en el «autoritarismo débil» como alternativa económica al liberalismo económico; B) se opone a un orden puramente liberal y defiende un orden sintético entre tradicional y comunitario.
La democracia y el liberalismo funcionan mejor cuando surgen de fuentes no liberales (religiosas, culturales, familiares, ética de trabajo y asociacionismo).
Sostiene, en último término, que la modernidad y la tradición pueden coexistir durante largos períodos de tiempo.
La situación política mundial había cambiado.
El ascenso de Clinton al poder y los acontecimientos políticos internacionales hicieron a Fukuyama matizar en algún sentido su argumentación original.
En 1995 aprobaba una cierta intervención estatal y una cierta importancia de la cultura y las tradiciones.
En otras palabras, la historia adquiría un nuevo papel en las visiones políticas y económicas de Fukuyama.
En otro sentido, el giro temático en sus investigaciones se enfatiza con trabajos como «Confiícianism and democracy»^^ sobre las relaciones entre la democracia y el conñicionismo.
También se dedica a investigar el papel de las mujeres en las relaciones internacionales^^ y los cambios sociales, centrados en el comportamiento familiar^^.
Sobre esto último dictó tres conferencias en Oxford en el año 1997, de título «The great disruption», «Technology, hierarchy and networks» y «The origin of order».
Posteriormente, como se indica en las notas, estas conferencias conformaron el libro The end of order.
Sobre las tres conferencias contenidas en The end of order, analiza la ruptura de la familia nuclear en Estados Unidos y Europa, que, a su juicio se produjo en el arco que abarca desde 1960 hasta 1967.
La ilegitimidad, el crimen, el alcoholismo, las drogas y los abusos de menores son las causas que han provocado esa «gran ruptura», pero también hay dos grandes cambios que la explican: el control de la natalidad y la incorporación de la mujer al mercado de trabajo.
La argumentación en ningún momento está realizada desde un punto de vista machista, sino que está perfectamente documentada y desarrollada; después se puede o no estar de acuerdo con las conclusiones^^.
Así, el creador de la teoría reconoció, según dos conocidos diarios norteamericanos, que podría estar equivocado en sus predicciones.
La información apareció el 30 de agosto en el The New York Times^^.
Fukuyama al ser preguntado en una entrevista telefónica por los últimos acontecimientos políticos mundiales, respondió de la siguiente forma: «los últimos meses ha sido la primera vez desde el principio de la década que considero que realmente podría ser probado que estaba equivocado en el argumento que diseñé en El fin de la Historia».
«Pienso que hay dos cosas en el horizonte que son preocupantes: que la crisis asiática podría convertirse en una depresión global, algo que las apuestas parecen descartar; y esencialmente que Rusia podría fracasar en su intento de occidentalizarse y volver hacia atrás seriamente.
Ambas posibilidades podrían producirse», añadió el politólogo.
Esas mismas palabras eran recogidas en la columna de Michael Kelly^^ en el diario capitalino The Washington Post.
Con este reconocimiento, Fukuyama ponía en entredicho su propia teoría y era la primera vez que dudaba de su famosa aseveración sobre «El fin de la Historia».
En 1999, Fukuyama es requerido de nuevo por la revista The National Interest para revisitar sus pensamientos sobre el «fin de la Historia»^^ El artículo lo tituló «Second thoughts.
The last man in a bottle» y se publicó acompañado de la respuesta de seis críticos, a la manera de hace diez años el artículo «The end of History?».
Harvey Mansfield, E. O. Wilson, Gertrude Himmelfarb (quien repite dos lustros después), Robin Fox, Robert J. Samuelson y Joseph S. Nye^^ fueron los escogidos por Owen Harries e Irving Kristol para replicar a Fukuyama.
Cierra la celebración del décimo aniversario de «The end of History?» una curiosa disertación de George Orwell en una charla en la BBC durante el año 1942 sobre la vuelta a la historia^^ El artículo trataba de reavivar el debate, un debate que nunca se había extinguido y que ha empezado otro episodio.
El nuevo trabajo de Fukuyama^"^ comienza reafirmándose en que la democracia liberal y la economía de mercado son las únicas opciones válidas para las sociedades modemas^^ Esa afirmación le sirve para recopilar los pilares arguméntales de su tesis.
Añade, como novedad, una dimensión práctica de sus argumentos para la política exterior estadounidense, constatando la gran dimensión política de su artículo.
Esa dimensión práctica se centra en tres aspectos:
Las democracias liberales tienden a no luchar unas con las otras, creando una zona de paz^^.
La mejor forma de promover la idea de «democracia» es a través del desarrollo económico.
La correlación entre el nivel de desarrollo económico y la democracia estable es la segunda generalización que se puede hacer sobre la política mundiaP'^.
El modo más adecuado para promover el crecimiento económico es integrar el país en los negocios capitalistas y un régimen de inversión.
«Los países crecerían más rápido bajando las tarifas de aduanas, acabando con los subsidios, privatizando industrias públicas, abriendo sus mercados internos de capital a flujos de capitales extemos»^^.
Después de reconocer la utilidad política de su tesis para la política exterior estadounidense, Fukuyama pasa de puntillas por su polémica con Huntington y su libro The Clash of Civilizations^^, aduciendo lacónicamente ^^ «And a word form George», The National Interest, n° 156, Summer 1999, pp. 44. ^"^ Se ha publicado en España una versión reducida del artículo: FUKUYAMA, F., «Pensando sobre el fin de la historia diez años después».
Y también han surgido algunas respuestas: KLAPPENBACH, Augusto, «¿Otra vez el fin de la historia?».
^^ Volviendo a su postura inicial y desdiciéndose, o no reafirmando, su declaración a The New York Times.
The last man in a bottle», p. que no estima lo suficiente el poder de las fuerzas de la modernización económica y el cambio tecnológico^^.
A continuación resume su opinión sobre la crisis rusa y la «gripe» económica asiática.
Reconoce que ambos sucesos crearon una gran inestabilidad pero se reafirma en que «el fin de la Historia» triunfará.
Cambiando de tercio, el autor defiende el concepto de globalización y sus implicaciones de igualdad y progreso^ ^ Y continúa con las lecciones que se pueden aprender de estos diez años de política global.
Son, a su juicio, tres:
Los políticos americanos se confiíndieron al defender excesivamente a los economistas y olvidaron la prioridad de la política el gobierno y las instituciones^^.
Los políticos americanos subestimaron los obstáculos culturales al desarrollo^^ 3.
Un conjunto final de lecciones corresponden a los mercados de capital y los proyectos generales de liberalizar las economías de los países en transición o en vías de desarrollo.
Se ha abierto un gran debate entre economistas como Jeffrey Sachs y Martin Feldstein contra Larry Summers y Paul Krugman, sobre la complicidad de las instituciones internacionales occidentales (como el FMI) en la crisis económica asiática.
De todas formas, Fukuyama considera que esto no representa ninguna «crisis del capitalismo», como ha dicho George Soros^"^.'
20. ^* En esto se equivoca el columnista de The Washington Post (que se pueden leer en España en el diario El Mundo), cuando dice que el término globalización «está ausente en su primer ensayo y que domina el segundo» ( SAMUELSON, Robert J., «Response to Fukuyama», p.
Fukuyama adelanta, en muchos aspectos, contenidos del concepto de globalización, que en 1989 todavía no estaba asignado y conceptualizado.
En su último artículo «Un reto para la izquierda», se puede constatar; ver FUKUYAMA, F., «Un reto para la izquierda», El País, 19 de diciembre de 1999.
Pero el punto principal del artículo recae en el reconocimiento de que «The end of History?» estaba equivocado, reconociéndolo por primera vez en diez años.
Así, la Historia no puede terminar porque las ciencias de la naturaleza no tienen fin y éstas alcanzarán nuevos logros científicos que abolirán la humanidad como taP^ La biotecnología es la ciencia con el potencial necesario para cambiar la naturaleza humana en sí misma mediante la manipulación genética etc. Resalta el ejemplo del cambio de actitud que han provocado medicamentos como el «Ritalin» en los hombres, al transformarlos en seres menos ansiosos y violentos; y el «Prozac» en las mujeres, que les influye en un carácter menos depresivo y más sólido.
Fukuyama concluye subrayando las dos revoluciones que, a su juicio se están desarrollando: 1-La revolución de la tecnología de la información y 2-La revolución en biología.
Y finaliza, como en su artículo de 1989, con un párrafo enigmático: «El carácter abierto de la Ciencia Natural Moderna sugiere que en las dos siguientes generaciones tendremos conocimientos y tecnología que nos llevarán a alcanzar lo que los ingenieros sociales del pasado fracasaron en hacer.
En ese punto, tendremos definitivamente finalizada la historia humana porque habremos abolido los seres humanos como tales.
Y entonces, una nueva, historia posthumana comenzará»^^.
Paralelamente, aparece en las librerías estadounidenses una enorme profiíndización sobre su libro The end of order que lleva por título The great disruption.
Human nature an the reconstruction of social order^^, donde indaga en las «condiciones de deterioro social en la mayoría del mundo industrializado desde mitad de los años 60 hasta los primeros 90, gracias (entre otras cosas) al crimen, divorcio, nacimientos ilegítimos y declinación de la fertilidad»^^ 35 FUKUYAMA, F., «Second thoughts.
Ya hay traducción al castellano: FUKUYAMA, F., La gran ruptura.
LA ECONOMÍA ESTADOUNIDENSE EN LOS AÑOS 90
La situación de los EE.
UU de los años noventa es el fruto del paso definitivo de una sociedad industrial a una sociedad de la información^^.
Este proceso ha sido favorecido por el hundimiento de los países del «socialismo real» y por la globalización del liberalismo político y económico.
En los años 80 Estados Unidos estaba en una situación delicada debido a un déficit fiscal descontrolado y la pérdida continua de competitividad de sus productos en los mercados mundiales.
La reducción de plantillas y la reestructuración deprimieron a todo el mundo pero fueron claves para dar el salto hacia esa sociedad nueva de la información.
UU perdió unos 44 millones de puestos de trabajo en el proceso de reajuste de su economía, pero creó 73 millones de nuevos empleos, lo que supone un saldo positivo de 29 millones de empleos desde 1980"^^.
Los índices de desempleo han bajado hasta el 4,1% (Ver gráfico 6) y el crecimiento del PIB (ver gráfico 11) está en cifras muy destacadas.
En el pasado, esas cifras hubieran supuesto un aumento de la inflación.
En la actualidad, la inflación está en el punto más bajo de los últimos treinta años, e igual que el desempleo, sigue cayendo.
Esto contradice la experiencia histórica de la fase final de un ciclo económico tradicional, en el que el crecimiento acelerado suele ir paralelo a un aumento de la inflación.
Una inflación baja implica tipos de interés bajos, mayor inversión de capital, aumento de productividad y crecimiento más elevado.
Un círculo que parece no tener fin en la actual situación.
El déficit de su balanza comercial tampoco parece preocuparles (ver gráfico 2).
Sus exportaciones están diversificadas alrededor del mundo y consisten en artículos con marca que incorporan avanzada tecnología y capital intelectual y que no tienen que competir sólo en el precio.
Semiconductores avanzados, servidores de redes de ordenadores, ordenadores personales, software y servios, ocio, finanzas y telecomunicaciones (ver gráfico 10).
Además domina el mundo de Internet e invierte más que sus competidores en el I+D de esas áreas.
En definitiva, PIB (ver gráfico 11), inversiones de capital, ingresos, bolsa (ver gráfico 11), empleo (ver gráfico 6) y la confianza de los consumidores (ver gráfico 3) y empresas (ver gráfico 4), crecen.
Desempleo, inflación y tipos de interés, bajan.
El índice Dow Jones crece sin techo y el índice NASDAQ de Nueva York sigue sorprendiendo.
Exportaciones/ Importaciones mercancías 1998 (en miles de millones de dólares)
En cuanto a los últimos datos sobre EEUU, el producto interior bruto (PIB) aumentó un 7,3% en el último trimestre de 1999, la cifra más elevada de los últimos 16 años (ver gráfico 11).
El ritmo de crecimiento confirma que el país se expande con la nueva era que llega con Internet y el entusiasmo consumista de los estadounidenses.
La reducción del déficit comercial también contribuyó a que EE UU cerrara su tercer año consecutivo con un crecimiento económico superior al 4%"^^.
El salto del tercer trimestre es el mayor registrado desde el 9%o del primer trimestre de 1984.
El resultado marca un decenio de expansión constante y sin precedentes desde el periodo de 1961 a 1969, cuando la economía de Estados Unidos batió récords similares.
El último año fue, además, el tercero consecutivo en que el PIB supera el 4%.
Los estadounidenses no dejan de consumir (ver gráfico 1), confiados en la baja inflación (3,9%) y en una tasa de desempleo del 4,1%), la menor en tres décadas.
Incluso gastan a pesar del aumento de los precios de las.
El consumo, que representa dos tercios del PIB estadounidense, subió un 5,9%) en el último trimestre del año pasado.
La bonanza económica de EE UU se vive a todos los niveles.
Los fabricantes de coches vendieron 17 millones de vehículos el año pasado, un millón más que el récord de 1986.
El país está experimentando en estos últimos años un auge en el negocio inmobiliario (ver gráfico 9) y de los precios de las viviendas.
En su informe, el Departamento de Comercio también subrayó el aumento continuo de los ingresos de las empresas (ver gráfico 10).
Estos han subido un 8,8%, 12,7 puntos más que el año anterior, cuando registró una bajada del 2,9%.
El 21 de marzo de 1999, la Reserva Federal decidió subir los tipos de interés al 6%, para atajar posibles presiones inflacionistas.
Fue la quinta subida desde el mes de junio.
Ahora, el dato revisado del PIB parece confirmar lo que los analistas llevan anunciando desde principios de año: que la Reserva Federal mantendrá su política de prevención de la inflación cuando vuelva a reunirse en mayo próximo.
Todos estos datos hacen desatar entre muchos especialistas y no especialistas una exagerada euforia.
Algunos autores han empezado a poner los primeros «peros» a este supuesto «fin de la economía». a.
Paul Krugman señala que ha habido una «racha favorable» en el ciclo económico ayudado por determinados factores temporales que han colaborado a conservar baja la inflación.
Paralelamente, han contribuido los cambios en el mercado laboral que han reducido el poder reivindicativo de los trabajadores y han permitido un mayor empleo sin incrementar los salarios.
El economista norteamericano también valora como un elemento favorable al despegue estadounidense el retraso que han experimentado las economías asiáticas y europea'^^ Por otro lado, está el tema de la desigualdad.
En nivel de vida del 10 por 100 más pobre de familias estadounidenses es más bajo en la actualidad que hace una generación.
Las familias de estrato medio, en el mejor de los casos, poseen un nivel ligeramente más acomodado.
Sólo el 20% más opulento de los norteamericanos han conseguido un crecimiento de la renta a unas tasas como las que experimentaron casi todos entre los años cuarenta y los primeros setenta.
Las rentas de las. familias del estrato superior ha aumentado extraordinariamente.
La reducción de los impuestos de las ren- tas más altas y los programas sociales para los perceptores de las rentas más bajas comenzó con Ronald Reagan.
Pero la mayor parte del crecimiento de la desigualdad se produjo en el mercado, en las rentas de las familias antes de pagar impuestos"^"^.
Luis de Sebastián recoge en su libro El rey desnudo"^^ los datos de la Oficina del Censo de los estados Unidos con relación a la pobreza.
Son consideradas pobres las personas que viven por debajo de la línea establecida en 16.400 dólares para una familia de cuatro personas.
Alcanzan el 13.3% de la población censada^^.
Y la tasa de pobreza es mayor que hace treinta años.
También son preocupantes los datos sobre las personas que no disfrutan de ningún tipo de seguridad médica, en tomo a los 40 millones de personas (el 15.4% de la población).
Emmanuel Todd"^^ observa una regresión cultural en los Estados Unidos en el capítulo de licenciados.
Es un descenso que afecta a todos los grupos étnicos y raciales que constituyen la sociedad americana.
Parece que se ha alcanzado un techo cultural y que no se podrá superar.
Podría pensarse que estos datos están compensados con una mayor calidad pero tampoco es así y el nivel intelectual anjericano ha bajado considerablemente desde los años 50^^^.
Esta explicación sirve para entender mejor los múltiples fenómenos regresivos que han tenido lugar en los Estados Unidos en las décadas 70, 80 y 90.
Las dificultades económicas, la provincialización intelectual y artística, el surgimiento de un cine de acción y violento, el desarrollo de ciencias sociales e históricas absurdas que ponen en el centro de sus preocupaciones el conflicto entre hombres y mujeres, la obsesión por el acoso sexual, la puesta en cuestión del aborto, el regreso de los creacionistas hostiles a Darwin y a la evolución de las especies, la degradación jurídica y represiva, con un número de individuos purgando sus penas en prisión o en otra parte, que pasa, entre 1980 y 1993, de 1.840.400 a 4.879.600.
A esto hay que añadir la pena de muerte.
La regresión cultural puede debilitar deñnitivamente el progreso tecnológico.
Todd también analiza la baja productividad, la alta mortalidad infantil, retroceso en la base industrial y aumento del consumo, así como el «fraude sanitario» son vistos como nuevos problemas en USA. c.
Otros autores, como es el caso de Fred Moseley^^, argumentan que Estados Unidos no está en una época de prosperidad, debido a que los beneñcios han caído desde los años de posguerra en un 30-40% y por la reducción de un 20% de los salarios desde los años 70.
También reseña que parte del crecimiento de EEUU desde 1995 se ha debido al incremento de circulación del capital extranjero (que provocó la recesión asiática).
EL «FIN DE LA HISTORIA» Y LA ECONOMÍA
Hasta ahora se ha desarrollado en este trabajo un breve resumen del pensamiento de Fukuyama y la evolución del ciclo económico estadounidense desde el año 1991.
Pese a su rechazo generalizado, la tesis de Fukuyama ha servido como uno de los marcos intelectuales para teorizar la globalización política y económica, ha servido como uno de los puntos clave para desarrollar el denominado «pensamiento único» y ha sido uno de los referentes para la puesta en marcha definitiva de la «nueva economía».
Fukuyama habla del fin de la disputa ideológica con el triunfo de la «democracia liberal» y también hace referencia a un «fin de los ciclos» cuando argumenta que el liberalismo económico y la economía de mercado serán el sistema económico definitivo.
Esas ideas, aunque conscientemente no se creyeran, han generado una postura «inconsciente» generalizada a su favor, arropado por el pensamiento de que «no hay una alternativa posible» en este momento.
Este marco teórico unido inevitablemente a la marcha extraordinaria de la economía estadounidense en los años 90 ha sido definitivo en el paso de una sociedad industrial a una sociedad de la información.
Este proceso se ha visto favorecido, sin duda, por la desintegración del antiguo bloque del denominado «socialismo real».
Se han adelantado en el punto b del trabajo algunos elementos preocupantes que algunos analistas empiezan a ver en este nuevo ciclo económico.
Incluso el propio Fukuyama ha visto determinados síntomas de preocupación, como la desintegración de la sociedad civil norteamericana o el preocupante camino que lleva la familia estadounidense^^.
Pero, ¿qué han creado ese marco intelectual proporcionado por Fukuyama y esa poderosa economía americana «sin techo»?
Seguramente multitud de ideas, situaciones y reflexiones.
Aquí se hará referencia a tres.
La Globalización, la «nueva economía» y el pensamiento único.
La globalización^^ ha sido la principal característica del poscapitalismo.
Su aparición se debe a tres causas: 1-acelaración de inter-^^ Esta es precisamente la preocupación en su último libro, FUKUYAMA, R, La gran ruptura.
^^ «La globalización económica es aquel proceso por el cual las economías nacionales se integran progresivamente en el marco de la economía internacional, de modo que su evolución dependerá cada vez más de los mercados internacionales y menos de las políticas económicas gubernamentales», Ver ESTEFANÍA, Joaquín, La nueva economía.
En esa misma página Estefanía, a través de Alain Touraine distingue entre mundialización (elemento continuador de las tendencias aperturistas que se aceleran en la segunda parte del siglo XX) y globalización (fenómeno rupturista con el pasado para ceder el poder sobre sus economías y sus sociedades a fuerzas globales y antidemocráticas, como los mercados, las agencias de calificación de deuda, etcétera).
Alain Touraine niega las transformaciones a las que estamos asistiendo formen un conjunto coherente que se pueda denominar globalización.
Piensa que hay cambios pero débilmente relacionados entre sí. cambios, 2-liberalización de mercados y 3-revolución de comuni-caciones^"^.
La base teórica de la globalización arranca de la revolución conservadora de los años 80 con epicentro en Estados Unidos y el Reino Unido en los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher respectivamente.
La Globalización existe sin un poder económico y político hegemónico y sin un Estado ni gobierno mundiales.
Estas circunstancias hacen aflorar los diferentes problemas que acarrea la globalización, como la exclusión, el paro, la educación, la cooperación internacional o la fijación de nuevos objetivos políticos, económicos y culturales.
«En realidad, la globalización, el triunfo de los mercados, la invocación mágica al librecambio integral, la omnipotencia multimediática, el retroceso continuado de los político, todo esto participa con seguridad de un proyecto que hay que denominar ideológico: el de un ultraliberalismo desbocado, abandonado a sus propias fuerzas, portador de desigualdades nuevas y de opresiones específicas»^^ asegura Ignacio Ramonet, quien continua su crítica a la globalización prediciendo que vivimos «un desmantelamiento progresivo de las conquistas democráticas, un abandono del contrato social europeo, un retomo al capitalismo primitivo del siglo XIX»^^.
Aunque todavía son más radicales Hans-Peter Martin y Harald Schumann, quienes diagnostican que la globalización tiende a unir el mundo, pero al mismo tiempo lo disgrega.
«Los políticos actúan como si sólo pensaran en dar carta blanca a las fuerzas económicas más brutales, renunciando a toda regulación.
La consigna es restringir gastos y aligerar al máximo los costes de personal.
Vamos hacia un mundo de guetos prólogo del libro, ESTEFANÍA, Joaquín, Contra el pensamiento único, Taurus, Madrid, 1997, p.
Hay otras lecturas de los dos términos.
Emmanuel Todd describe la mundialización como la globalización de los anglosajones, con lo cual, para él son palabras sinónimas.
TODD, Emmanuel, La ilusión económica, p.
Una postura diferente a la aquí expuesta en se puede encontrar en BECK, Ulrich, ) Qué es la globalización?
Falacias del globalismo, respuestas a la globalización, Paidós, Barcelona, 1998 para ricos y enormes ciudades para los pobres»^^.
En este sentido, es reseñable el esfuerzo que está realizando la Asociación por una Tasa Tobin de Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC) para potenciar el debate sobre la regulación de los movimientos de capitales.
Se trata de recuperar la idea del premio Nobel de Economía de 1972, James Tobin, que consiste en gravar de manera módica todas las transacciones económicas sobre los mercados de cambio, con el fín de estabilizarlos y, simultáneamente, propiciar ingresos a la comunidad intemacionaP^ Por último, es necesario apuntar que el poder de la economía es una ilusión.
El descenso de las tasas de crecimiento, el aumento de las desigualdades y las evoluciones monetarias son fenómenos económicos.
Pero reflejan y enmascaran determinantes culturales y antropológicos más profundos, como el descenso del nivel cultural americano y del número de ingenieros y científicos, el problema de las generaciones poco pobladas del mundo desarrollado y una nuevas estratificación cultural.
Estos elementos forman, como se ha señalado más arriba, lo que Emmanuel Todd llama «crisis de civilización»^^.
El mundo globalizado es un mundo en desorden, estancado y en regresión^^.
El «Pensamiento Único»^^ La idea de partida responde a la máxima de que «las ideas tienen consecuencias» y algunos de sus prin-^^ Hans-Peter Martin y Harald Schumann, La trampa de la globalización.
El ataque contra la democracia y el bienestar, Taurus, Madrid, 1998.
^^ Esta iniciativa fue creada en el año 1998 a instancias de Le Monde Diplomatique.
Ver, ESTEFANÍA, Joaquín, «La Tobin tax de nuevo», El País, 4 de julio de 1999, p.
^^ TODD, Emmanuel, La ilusión económica, p.
267. ^^ TODD, Emmanuel, La ilusión económica, p.
268-269. ^^ «El pensamiento único es la traducción en términos ideológicos y con pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en particular las del capital internacional.
Sus principales fuentes son las grandes instituciones económicas y monetarias (Banco Mundial, FMI, OCDE, Organización Mundial del Comercio, Comisión Europea etc) que mediante su financiación enrolan al servicio de sus ideas a través de todo el planeta a numerosos centros de investigación, universidades y fundaciones, las cuales, a su vez, perfilan y difunden la buena nueva.
Ésta es retomada y reproducida por los principales órganos de información económica, y especialmente por las «biblias» de los inversores y los bolsistas {The Wall Street Journal, The Financial Times, The Economist, Far Eastern Economic Review, etc.)».
Ver RAMONET, Ignacio, Un mundo sin rumbo.
111. cipios son: lo económico prima sobre lo político; la importancia de la mano invisible del mercado; la potenciación de la competencia y competitividad; el libre intercambio sin límites; la mundialización manofacturera y de flujos financieros; la división internacional del trabajo; la moneda ñierte; la desreglamentación, privatización y liberalización; el estrangulamiento del Estado y la indiferencia ecológica^^.
En resumen, dos nuevas ideas estructuran una nueva forma de pensar.
La primera es la idea de «comunicación» que viene a sustituir a la de «progreso».
Ahora lo importante y fiíndamental es comunicar y se deja de lado el papel fiíndamental que ha tenido la idea de «progreso» en los avances sociales, públicos y, en general, en favor de la igualdad.
La segunda idea es la de «mercado», que sucede a las leyes de la mecánica, de la historia y del movimiento de las sociedades.
Además divide a los individuos en solventes e insolventes, es decir, en los que se pueden integrar en el mercado y los que no^^ 3.
Debido a la «estanflación»^"^ los economistas que estudiaban el ciclo económico se dividieron en facciones rivales.
Unos optaron por reformular el keynesinismo y otros lo rechazaron completamente.
Surgieron así la teoría neokeynesiana o la política de demanda (esta corriente de pensamiento sostiene que la demanda es la causa principal de las fluctuaciones económicas) y la teoría de los «ciclos reales de los negocios» o la política de oferta (la oferta es la causa principal de las fluctuaciones económicas).
Debido al comportamiento peculiar de la economía estadounidense en los años 90, muchos autores han coincidido en el nacimiento de una nueva doctrina denominada «nuevo paradigma»^^ que equivale a la afirmación de que nuevas ñierzas, tales como la globalización y el cambio tecnológico han suprimido todas las viejas reglas, que los antiguos límites ^^ Ver ESTEFANÍA, J., La nueva economía.
La globalización, pp. 36-48. ^^ Para un desarrollo de estas ideas ver, RAMONET, I., Un mundo sin rumbo.
^^ Acotada de esa forma por la combinación de inflación y paro que se desarrolló en los años 70. de velocidad en el crecimiento han sido vencidos y que posiblemente el ciclo económico en sí mismo haya desaparecido^^.
Tangencialmente a estas afirmaciones, el «nuevo paradigma» equivaldría también a una mayor sensibilización de los gobiernos nacionales hacia los efectos perversos de la utilización indiscriminada de políticas de demanda para estabilizar la economía^^.
La «nueva economía» es, por lo tanto, la aplicación de ese «nuevo paradigma» en la actual situación que atraviesa la economía de los Estados Unidos, donde ya no tienen cabida los límites tradicionales de la expansión económica.
Estados Unidos se habría convertido en el país número uno y el resto debe adoptar sus valores e imitar sus instituciones para competir.
Paul Krugman y otros han mostrado que el optimismo no debe ser desmesurado y que Estados Unidos puede estar próximo a que se «pinche» la «burbuja económica»^^
LA INFLUENCIA DE LA HISTORIA
A lo largo del trabajo se ha visto como el marco intelectual ha tenido influencia en la historia de todos los días, en la economía y en la forma de pensar^^.
Se ha estudiado la tesis sobre el «fin de la Historia», se ha esbozado someramente una aproximación a la situación económica estadounidense y se han enumerado tres consecuencias de la interacción de las ideas en combinación con la economía e historia de todos los días.
Ahora se enumerarán algunos acontecimientos históricos o situaciones que pueden hacer variar la economía estadounidense y afectar por lo tanto a la tesis de «el final de la Historia»^^ y por lo tanto al ciclo económico estadounidense.
Se puede considerar como una inversión metodológica.
Has-^^ En afirmaciones como esta se puede ver más que en ninguna otra. ^^ Juan E. Iranzo y Greogorio Izquierdo, «EL cambio de rumbo de la política económica: de la estabilización a la estabilidad», Revista del Instituto de Estudios Económicos, n"" A, 1999, p.
83 Después de este análisis general de la situación económica estadounidense se pueden pensar para el futuro tres posibilidades^^ A) Que la economía seguirá creciendo a no ser que se gestione erróneamente.
Esta es la postura de los defensores de la «nueva economía», quienes piensan que la mayor desregulación del mercado laboral, la competencia, liberación comercial después de la Ronda de Uruguay y el aumento de productividad debido a las nuevas tecnologías, provocarán un crecimiento sin límite de la economía norteamericana.
B) Que se reproducirá el crack del 29 debido a los desequilibrios financieros que están acompañando a la expansión, especialmente la «burbuja» de la bolsa.
Si los valores de la bolsa cayeran, se produciría una contracción del gasto de las familias y un aumento del ahorro (en situación bajo mínimos en este año).
Exteriormente, la mejora del resto de la economía mundial podría provocar una dificultad para financiar la economía americana, presionando al alza los tipos de interés y favoreciendo la recesión.
Los favorables a esta posición son críticos respecto a Alan Greenspan (presidente de la reserva Federal-FED) y lo consideran responsable de la actual situación de «burbuja».
C) Los partidarios de un «aterrizaje suave».
No creen que la «nueva economía» suponga el fin de los ciclos económicos y que no sea necesario ajustar los desequilibrios.
Piensan que el éxito americano se explica por una mejora de la productividad y de empleo y las horas de trabajo, pero ese aumento tendrá un límite y el aumento de la producción descansará más en el aumento de la productividad, con lo que el crecimiento será menor.
También subrayan los partidarios de esta postura que el entorno internacional ha sido favorable (crisis rusa, asiática) y que ha incrementado la confianza en EEUU.
Estas posturas ofrecen un abanico de posibles diagnósticos con diversos elementos que pueden influir en una u otra dirección.
A continuación se enumerarán algunos elementos que han hecho variar ya y podrán seguir modificando la validez teórica de «el fin de la Historia» y por consiguiente el ciclo económico.
La propia situación de los déficits de la sociedad estadounidense.
Situación cultural, de sanidad y violencia, reflejados en los diferentes gráficos y comentarios que se han ido señalando a lo largo del trabajo.
El fracaso de la tercera reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) celebrada en Seattle ha puesto de manifiesto la falta de una estructura de poder, con una cúpula legitimada para representar y capacitada para ejecutar. después de muchos años dedicados a prepararse.
Douglas Coupland ha denominado esa situación «crisis de los veinticinco años»'^^.
Incluso esa situación de crisis ha sido objeto de proliferación de numerosas obras literarias por parte de jóvenes escritores^^.
Douglas Coupland ha calificado a esta cohorte generacional^^ con el signo «X».
Muchos de ellos se consideran ajenos a los enredos del sistema, al afán de logro.
«No se identifican por la adscripción a un uniforme como los punky, ni a una comunidad como los hippies; tampoco forman parte de un grupo consumidor, tipo Nike o Armani, ni se mueven por himnos o al impulso de ritmos o líderes.
Recuerdan, por su aire pacifista, a los hippies de los sesenta pero las afinidades terminan enseguida.
Son más complejos y sutiles, mejor provistos de aparato crítico para juzgar la contemporaneidad»^^.
Existe una crisis del «Estado-Nación», fagocitado tanto por la globalización y las instituciones supranacionales como por las diferentes tensiones nacionales dentro del «Estado Nación».
Se contrapone lo local a lo global sin contar con lo que queda en medio.
La mundialización ha matado al mercado nacional, uno de los fundamentos del Estado-nación^^, y, a su vez, ha quedado desprovisto para frenar los flujos de capitales.
Frente a esta situación de crisis los gobiemos necesitan restablecer la idea de «nación» y de «igualdad» y para ello se debería estudiar la posibilidad de un «proteccionismo inteligente»^"^ no sólo en economía, sino en la cultura, socie-^^ Que la define como «período de hundimiento mental que se produce después de los veinte años, normalmente provocado por la incapacidad para vivir fuera del mundo de la enseñanza o de los ambientes estructurados, acompañado del descubrimiento de la propia soledad en el mundo».
Ver COUPLAND, Douglas, Generación X, Ediciones B, Barcelona, 1993 dad etc. La crisis del «Estado-nación» podría convulsionar totalmente el orden económico, político y social actual.
Las condiciones que alentaron la creación de los «Estados-nación» se están alterando y ese cambio debe de conllevar una reformulación del mismo, que debe ir pareja a una transformación de la idea de de-mocracia^^ 8.
Podríamos diagnosticar la situación actual como una crisis general del capitalismo^^ centrada en tres puntos: 1-Deficiencias del sistema bancario internacional (la crisis rusa ha sido claro ejemplo); 2-Muchos países han abandonado el sistema capitalismo global, como Indonesia o Rusia, aislando el país del mundo exterior; 3-Incapacidad del sistema capitalista global para mantenerlo unido mediante sus instituciones (FMI, G7), esto hace que el capital vaya de periferia a centro^^.
Se debe añadir un cuarto punto que es la excesiva concentración empresarial focalizada en grandes alianzas mundiales en una carrera sin fín por reducir costes y mostrar una competitividad mundial.
Otros autores como Lester C. Thurow^^ piensan que el problema del capitalismo puede estar no en el colapso sino en el estancamiento «Los problemas intrínsecos del capitalismo en sus orígenes (inestabilidad, aumento de las desigualdades, un proletariado lumpen) todavía están ahí esperando que sean solucionados, pero eso también sucede con un nuevo conjunto de problemas que derivan de la creciente dependencia del capital humano y de las industrias de brainpower creadas por el hombre»^^.
Thurow propone que se inicien nuevas soluciones y se arriesgue para salir de ese estancamiento.
David Schwickart ha propuesto una alternativa al capitalismo, que, a su juicio, provoca crisis financieras, genera un aumento espectacular de la desigualdad social y agrede al medio ambiente.
Su alternativa la denomina «democracia económica» y está presente la huella de Marx.
Muy genéricamente consiste en llevar los métodos democráticos a las empresas y conservar a toda costa el mercado de bienes y servicios^^.
Los ciclos pueden cambiar si se logra una nueva «visión» general sobre los conceptos sociales y políticos sobre los que depende, en última instancia, la economía.
Así Robert Heilbroner^^ sostiene que están colapsadas las teorías keynesianas, que han dominado el pensamiento económico y que sólo, siguiendo a Carlos Barros^^ (y Tomas Kuhn), un paradigma será sustituido por otro cuando el alternativo esté perfectamente construido y dispuesto a tomar el relevo.''
SCHWEICKART, David, Más allá del capitalismo.
Sal Terrae, 1997. ^^ Robert Heilbroner y William Milberg, La crisis de visión en el pensamiento económico moderno, Paidós, Barcelona, 1999.
^^ Tesis 1,2 y 4 de «La historia que viene», ver BARROS, C, «La historia que viene», en Actas I Congreso Internacional Historia a Debate, Santiago, 1995, pp. 106-107. |
Acaba de salir este nuevo libro de la Profesora de la Universidad de Vigo María Beatriz Vaquero Díaz, un año después de que lo hubiera hecho su magnífica Colección Diplomática do mosteiro de San Salvador de Celanova (S. XIII-XV), publicación centrada en su tesis doctoral, dirigida por el Profesor compostelano Dr. Miguel Romaní Martínez.
De nuevo edita la Prof.a Vaquero el estudio y la transcripción de una fuente imprescindible para conocer mejor el medievo gallego en general y la vida del Orense medieval en particular: el llamado «Libro das Posesións do Cabido da Igrexa de Ourense».
En palabras tomadas de la «Introducción» de la autora, se explica que este libro del Archivo de la Catedral de Orense es de tipo «censal», a modo de inventario de las propiedades del cabildo catedralicio y de las rentas en metálico que esos bienes generan.
Es un verdadero libro de administración y no un apeo de bienes.
En él se suceden noticias sobre personas, cargos e instituciones que participan como beneficiados, arrendadores o explotadores directos de las propiedades capitulares, siendo a juicio de la autora personas pertenecientes en su mayor parte al ámbito urbano.
La Prof.a Vaquero continúa argumentando que estos aspectos administrativos y las relaciones sociales que se tejen alrededor de la explotación del patrimonio no son los únicos de interés, ya que también se pueden entresacar desde informaciones urbanísticas hasta los aspectos meramente económicos como precios, rentas, equivalencias monetarias...
La rareza de este tipo de fuentes, o más bien su casi nula publicación, hace todavía más imprescindible su manejo, citando la autora, como única obra parangonable el «Libre Tenencie de Horreo», estudiado por Antonio López Ferreiro.
El capítulo dedicado al «Estudo do manuscrito» menciona que el libro está escrito sobre papel, en letra gótica documental con influencias cortesanas.
La Prof.a Vaquero señala que este libro administrativo se hace bajo la dirección del canónigo García Fernández de Berlanga, siendo desconocido el amanuense; sin embargo, hay algunas notas marginales que pertenecen al referido canónigo.
Vaquero llega a la conclusión de que la redacción del «Libro das posesións» debe enten- En lo que la autora denomina «Estructura interna e tipoloxía», señala que el eje del libro estudiado no son las distintas «tenencias», sino las personas que reciben del cabildo los bienes, es decir, los que tienen que pagar por ellos al cabildo.
La propia organización del manuscrito, que reserva el margen izquierdo a los nombres de los llevadores, es muestra de ello.
Se trata, por tanto, de un inventario realizado en el archivo catedralicio tomando como base de información libros de rentas, informes u otros documentos como foros, arrendamientos...
La ordenación de los usufrutuarios en este inventario no puede explicarse ni por el número ni por la importancia de los bienes que recibe una persona, ni siquiera por su condición social.
La autora concluye que su orden es facticio, sin que pueda darse otra explicación más convincente.
El otro capítulo del estudio introductorio se titula «O patrimonio capitular».
Es el más interesante, pero también el más confuso, ya que aquí es fundamental saber exáctamente de lo que se está hablando: «rendas» (= rentas), «tenzas» (= tenencias); «propiedades non incluídas en rendas» (= propiedades sueltas); «censos» (= pensiones, gravámenes); o «mordomo» (= mayordomo).
De un análisis tipológico de las propiedades del cabildo mencionadas en el Libro distingue dos clases fundamentales: por un lado las «rendas», y por otro las propiedades y censos eclesiásticos no incluídos en aquellas, que con el tiempo formarán una «tenza» que saldrá a pública subasta («poxa») para arrendarla.
Considera que las «rendas» nacen en Orense como lotes de bienes que tienen la obligación de satisfacer las distribuciones cotidianas de la mesa capitular durante un mes: cereales para cocer pan, vino...
Debido a este sistema de abastecimiento, que ya viene del S. XII, las «tenzas» reciben el nombre de «renda do mes de...».
Y con el paso del tiempo, estas rentas de los meses pierden el nombre del mes para tomar otro geográfico, en un primer momento sin perder su antigua significación de abastecimiento mensual, si bien poco a poco este proceso va transformando la primera significación temporal por la territorial, llegando a la situación paradógica, pero también excepcional, de que en 1766 se mencione el «término de Mayo» como referencia espacial, puesto que la regla será que las «rendas» del cabildo tomen como nombre definitivo el del núcleo geográfico o territorial sobre el que se concentran la mayor parte de los bienes del cabildo.
La autora concluye que la suma de las «rendas» formarán la «Terra do Cabildo» o «Vicariato».
Respecto a las propiedades no incluídas en las «rendas», y que por tanto no forman ni se incluyen en otras «tenzas», distingue entre las rurales (poco significativas, situadas tanto en el «Vicariato» como en el arcedianato de Búbal), las urbanas (pertenecientes a la ciudad de Orense y alrededores, como pueden ser casas o viñedos), y los «aniversarios», que pesan tanto sobre bienes que pueden llegar a ser del Cabildo (donaciones) o sobre otro tipo de propiedades que se gravan con determinados sufragios.
A continuación la autora se detiene en explicar que el «modelo de xestión» del cabildo orensano se centra en la cesión en régimen de arrendamiento de las «tenzas» que aglutinan, como se vio, la mayor parte de su patrimonio: se pone a subasta «poxa» una «renda»; religiosos o seglares pujan a la puerta de la catedral, y el mayor postor se lleva la «tenza».
¿Y cuándo se comienza una subasta?
O bien por muerte de un tenente-racionero, o por renuncia, o bien porque alguien ofrece al cabildo más de lo pagado hasta el momento.
El proceso finaliza con el otorgamiento del consabido contrato de arrendamiento, normalmente vitalicio, entre el vicario y el aspirante a tenente.
Vaquero precisa las condiciones más corrientes en tales contratos de arrendamiento, que van desde el pago en tres plazos anuales de una renta en metálico, la presentación de dos fiadores que tributen en caso de incumplimiento del tenente, hasta incluso la visita a los bienes de la «renda» y la redacción de un memorial que dé cuenta del estado de esas propiedades.
Esto hace pensar en una administración eficaz, controlada y generadora de una documentación interesantísima, aunque la autora no precisa si todo este proceso se llevaba realmente a cabo o si se conservan algunos de esos tipos documentales teóricamente producidos.
Además de lo dicho, las «tenzas» arrendadas podían ser objeto de renuncias o «demitiçoens», traspasos, nombramiento de nuevos fiadores, avenencias, pleitos entre capitulares y tenentes, entre éstos y foreros... lo que explica y contextualiza claramente muchos documentos guardados en distintos archivos que, sueltos y por sí solos, desorientan al investigador en numerosas ocasiones.
Otro dato importante que advierte la autora es que, contrariamente a lo que sucedía en el S. XIII, el cabildo se reserva el derecho de aforar los bienes que pertenecían a cada «renda», lo que hace pensar en tenentes-racioneros con menor capacidad de maniobra; capacidad que ahora ganan los miembros del cabildo.
En lo que respecta al resto de las propiedades capitulares no incluídas en las «rendas», ya sean urbanas o rurales, el foro es el contrato utilizado para su explotación, pero con la especial característica -«significativa» en palabras de la autora-de que el total de su renta se paga en metálico, y no en especie, lo que constituye una novedad en Galicia, especialmente en los contratos de ámbito rural.
Esto se explica bien con la figura del «mordomo», el verdadero gestor, que sería la persona encar-gada de cobrar las rentas de la mesa capitular y, según la autora, quien posiblemente distribuiría los ingresos entre las diversas partidas de gasto, como las raciones de los beneficiados, los gastos habituales de la propia mesa, el pago de aniversarios...
Y por todo lo dicho deduce de la transcripción que edita, que no sólo sería en metálico el pago de las rentas que los tenentes se asignan una vez ganada la subasta, sino también lo que pagarían los foreros de las propiedades sueltas.
La autora no precisa si el «mordomo» tendría que ser miembro del cabildo o no: en el caso que estudia, García Fernández de Berlanga sí que lo es, lo que hace sospechar que sí lo tendría que ser, dada la relevancia del puesto y estrecha relación con el cabildo.
Por todo lo dicho, que sigue más o menos al pie de la letra lo que escribe la Prof.a Vaquero, no extraña que ella misma considere el «Libro das posesións» como un punto de partida para futuras investigaciones por la valiosísima información que ofrece para el estudio del patrimonio capitular y del modelo administrativo que utiliza para su gestión.
Al investigador-lector, con una lectura minuciosa, le queda claro un modelo administrativo muy distinto al contemporáneo, que le permitirá ubicar y contextualizar una serie de escrituras, siempre presentes en numerosos fondos documentales, que por sí mismos le desconciertan.
Se deduce, entonces, un sistema administrativo eclesiástico bien organizado, lejos de la visión caótica que a veces nos imaginamos por la fragmentación de las fuentes que llegan a nosotros.
Si ésta lo es así, por qué no van a serlo también las monacales o, quizá, las señoriales.
Las normas de transcripción pocas objeciones pueden tener; pero los índices toponímicos, onomástico y socio-profesional son modélicos: en los primeros destaca la localización actual de los topónimos mencionados, cuando es posible, resaltando especialmente los referidos a las antiguas rúas orensanas; en los segundos se encuentran fácilmente personas de linajes distinguidos (Aguiares, Cadórnigas, Vilariños...), escuderos, regidores, notarios, carniceros, zapateros... incluso algún judío.
La autora edita el «Libro das posesións» y en su estudio lo contrasta con otras fuentes, publicadas o no. Maneja bien la documenta-ción y la explica atinadamente.
Es de imprescindible lectura para cualquier historiador en general, y diplomatista-paleógrafo en particular.
Por ello está avalada por dos reconocidos expertos del Área de las CC. y TT.
Historiográficas: el Dr. Carlos Sáez, de la Universidad de Alcalá, recientemente fallecido, y el Dr. Romaní, de la de Santiago de Compostela. |
constituyen el mejor conjunto defensivo de los siglos XIV-XV existentes en Galicia.
Todavía se conservan sus principales puertas de acceso además de la torre del homenaje de su castillo.
Todo ello digno de ser conservado y restaurado por ser la esencia y origen del propio nombre de la hoy ciudad.
Se acompaña de un breve estudio gliptográfico, heráldico y del antiguo palacio condal.
Muralla, estudio gliptográfico, heráldico y palacio condal de Monforte de Lemos.
Siguiendo a la mayoría de los historiadores monfortinos, el nacimiento de la actual ciudad se remonta al año 1047, en que fuera fundada por Froila Díaz, Conde de Astorga, del Bierzo y de Sarria, y por su mujer Doña Estefanía Sánchez sobre unos terrenos que eran del Monasterio de San Vicente del Pino^ Sin embargo estos orígenes parecen remontarse a épocas anteriores.
El Castro Dactonio, en donde ya desde el siglo IX consta la existencia del Monasterio de San Vicente^, parece indicamos la presencia de un antiguo castro, cuya habitabilidad se prolongaría en las épocas romana y sueva, con una relativa continuidad hasta el año 1074 que, como vemos, algunos autores consideran como la de su refundación.
Según Vázquez Seijas^ la principal población se hizo por los años 1104, cuando los Reyes Don Alfonso VII y Doña Constanza, el conde Don Ramón y la Infanta Doña Urraca les conceden el Señorío de la Tierra de Lemos a los referidos Don Froila y doña Estefanía, manteniéndolo hasta el año 1111.
De estos primitivos tiempos, desgraciadamente, nada se conserva, tan solo los restos de la primitiva iglesia románica monasterial de San Vicente"^, consistentes en una pila bautismal, trozos de dovelas con el clásico ajedrezado que se encuentran como material de apeo, reempleadas en los muros del templo y en el cierre de la huerta, inmediato a la torre norte del castillo.
Otro de los posibles restos pertenecientes a esta época, finales del s. XII, corresponderían a ciertos sillares pertenecientes a una antigua puerta junto a la actual Cárcel Vieja.
En el XIII y XIV se construiría y perfeccionaría la muralla y el castillo en su parte superior, habiéndose llevado a cabo una gran restauración total, después de la invasión y consiguiente destrucción «irmandiña», obra que realizaría la tercera Condesa de Lemos Doña Beatriz de Castro en el Siglo XVI.
La presencia de los Castro en Monforte de Lemos parece remontarse a finales del siglo XIII en la persona de Gutierre Ruíz «El Escalabrado» y su hijo Fernán Gutiérrez de Castro, de los cuales descenderían los posteriores Condes de Lemos, que elevarían su palacio condal y perfeccionarían la fortaleza y defensas de la villa^ El traslado de la nobleza condal hacia la corte madrileña, con el consiguiente abandono de sus posesiones monfortinas, repercutiría en la desatención de las fortificaciones y su posterior abandono, situación que perduraría hasta nuestros días.
Gran cantidad de piedras de la parte sudoeste de la muralla se emplearían en las casas que a principios de siglo se construyeron adosadas a sus muros o en sus inmediaciones.
Otras se construirian también en el lado de Santo Domingo.
Sin embargo, a pesar de tantos avatares, la muralla monfortina se conserva casi intacta en su parte esencial y trazado.
Todavía están en pié sus principales puertas, muchos torreones y su fortificación o castillo en la parte alta del monte.
Los elementos destruidos, tal como veremos, son de fácil recuperación y restauración.
^ IGLESIAS ALMEIDA, E. Iglesia Monasterial de San Vicente del Pino.
Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Lugo, Tomo X, Números 87-90, págs. 77-82.
Fundación Barrié de la Maza.
Sobre la genealogía de los Castros Mofortinos véase también la obra del mismo autor Z)6>« Pedro Fernández de Castro VII Conde de Lemos, (1576Lemos, ( -1622)).
La circunstancia que permitió esta relativa conservación sería propiciada por el progresivo abandono de la antigua población intramuros en las faldas del monte en beneficio del llano, en donde desde tiempos remotos existió un pequeño núcleo de población, como un lugar más cómodo y propicio para el desarrollo de la vida urbana.
La última nota negativa que hemos encontrado en estos últimos años, los ejemplos son evidentes, es la progresiva destrucción de diversos elementos y casas que van de mano con la elevación exagerada de la nueva arquitectura.
Lejos están ya las vistas del Monforte de nuestros años jóvenes, todavía visibles en las fotografías, con una construcción en armonía con el hermoso paisaje de la típica visión del antiguo castro monfortino.
Son raras las noticias publicadas con referencia a la muralla y castillo Monfortinos, consecuencia probable de la falta de documentación original.
La primera referencia concreta sobre la existencia del castillo aparece en Crónica de Femando IV, de finales del siglo XIIP.
La primitiva obra de la cerca y torres, según se deduce de Edward Cooper^, se remontaría a los tiempos del conde D. Pedro Alvarez Osorio y su esposa D^ María de Bazán, hacia el año 1476.
De muy interesante podríamos conceptuar los datos que nos proporcionan las declaraciones efectuadas por varios testigos del proceso de los Arzobispos de Santiago Tabera-Fonseca de 1526^, ya insinuados por Vázquez Seijas^en donde indican con bastante exactitud los estragos realizados por los «Irmandiños» durante su famosa revuelta.
Un grupo de monfortinos: Pedro de Reemberde el Viejo; Juan de Carude, zapatero; Juan das Eiras, regidor de la villa; Pedro Paxariño y otros hasta un total de ocho, testigos que fiíeran de la invasión irmandiña en Monforte, contestaron a las preguntas del interrogatorio.
Coincidentes en lo esencial de sus declaraciones se deduce que las hermandades, tal como se conceptúan en el proceso, habían llegado contra la villa de Monforte, juntándose unos cinco o seis mil hombres donde estaba hecho el nuevo convento de San Antonio, y desde allí habían tomado la fortaleza y murallas de la villa.
Teniéndolas en su poder acordaron derribar la mitad de la fortaleza (torre del homenaje) alquilando para ello los servicios de un tal Alonso de Souto, de Caldelas y otro compañero.
Después continuaron también con las murallas, habiendo derribado todo lo que en aquel momento se veía hecho de nuevo.
Una vez derrotados los «Irmandiños», el Conde de Lemos, a la sazón don Pedro Alvarez Osorio, ordenó a los vasallos de todos los cotos del condado para que contribuyesen de nuevo a levantar todo lo que había sido derribado con la revuelta, trayendo carretos, piedra, cal, arena y hacer las excavaciones necesarias para la obra, todo ello sin darles de comer ni otra cosa alguna.
Además organizó un repartimento o impuesto que recargó con dos reales cada casa para pagar los oficiales y maestros vizcaínos, al parecer dirigidos por un tal Diego de Pontones, Maestro de la obra, que se ocuparían de realizar los trabajos de cantería y que estos durarían de doce a quince años.
Añadían igualmente que García Mera, Luis Vázquez, Gonzalo Saco y Pedro Balado eran los pertigueiros de la dicha obra por mandato del conde, que se encargaban de cobrar y apremiar a las personas los referidos dineros para la obra.
Finalmente declaraban todos los testigos que la obra había quedado mejor que estaba antes de ser derrocada.
El sistema defensivo de las Murallas Monfortinas responde en lo fundamental a supervivencias de las disposiciones corrientes en la arquitectura defensiva bizantina que habían introducido los árabes en la conquista de la península ibérica.
En síntesis se trata de una alta cerca o muro defensivo en tramos por salientes torres rectangulares, cuyo paseo de ronda circula por su parte posterior de manera ininterrumpida.
Rampas de escaleras, situadas en la misma parte posterior de las torres, que se encuentran en un plano superior al almenado de la muralla.
Una barbacana estaría situada en avance El sistema y material empleado en su construcción sería la mampostería, realizada con la piedra local, de que está formado el mismo monte, piedra de tipo pizarroso, además de los grandes seixos o cantos rodados procedentes del río Cabe.
Los sillares de granito, regularmente trabajados, serían para reforzar los ángulos de las torres, perfiles de vanos tales como puertas, ventanas y saeteras, también en los perfiles del almenado, lo que permitiría el simétrico y regular perfil de las mismas.
En resumen, se trata en lo fiíndamental de un económico material local.
La cantería de granito tendría que traerse de zonas mucho más distantes.
La Puerta de la Alcazaba Situada en la parte Sur de la muralla, ponía en comunicación la zona del puente viejo con la subida de la antigua rúa «da Calexa» y Santo Domingo.
Se compone ésta de un arco apuntado de clara tendencia gótica con dovelaje de cantería de granito.
Su paso interior está cubierto por una bóveda de medio cañón, realizado con la típica piedra pizarrosa arenisca, bóveda que por sus características demuestra una respetable antigüedad, pudiendo remontar al primer tercio del siglo XIIL Una torre poligonal, realizada con sillarejo pizarroso como el resto de la puerta, defiende el ángulo exterior, adaptándose a las desigualdades del terreno.
En el lado opuesto conecta con la muralla en una pequeña curva sobresaliente, también realizada con el mismo material.
Desconocemos las características del almenado de su coronamiento por no conservarse aparentemente ningún resto (Fig. 1 y 2).
La Puerta de la Cárcel Vieja
Sería la más inmediata al núcleo poblado que estaba en tomo a la primitiva iglesia de la Régoa, la actual Plaza de España.
El problema que presenta la existencia visible de esta antigua puerta es ciertamente interesante.
Según podemos apreciar (Fig. 3), originalmente existió una puerta de la que todavía se conserva el arranque de su arco y los goznes correspon- dientes al mismo lado que por los signos lapidarios de sus sillares corresponderían a finales del siglo XII, sin duda los restos más antiguos de la muralla.
Durante los siglos XII-XIV, sin saber porqué, se efectúa una ampliación en el perímetro inferior de esta parte de la muralla, formando un ángulo.
La primitiva puerta queda inutilizada y se abre otra nueva, centímetros más abajo en esta referida ampliación, de cuya puerta está todavía visible el perfil de su arco gótico en la ventana inferior del actual edificio de la Cárcel Vieja (Fig. 4).
Cuando en el siglo XVII, fecha probable de la edificación de la mencionada Cárcel Vieja, se tapia la puerta transformándola en ventana, se rompe el muro y se restablece de nuevo el primitivo paso o puerta que había sido inutilizada.
Posteriormente, parte de la ampliación se emplea en la construcción de una modesta casa todavía existente (Fig. 5).
Siguiendo el trazado de la muralla, metros más arriba, encontramos los restos de un antiguo postigo en donde todavía se conservan los sillares del derrame interior de la misma.
Pensamos que se trataría de un simple acceso para las personas procedentes del arrabal de «Os Chaos», lugar donde existía una capilla dedicada a San Juan Bautista, la cual consta su existencia en el año 1713^^.
Es significativo el nombre actual de esta puerta que daba salida hacia el Campo de la Virgen, en donde existía una capilla dedicada a Santa Eufemia, la cual figura todavía en el plano de Coello bajo el nombre de Nuestra Señora del Campo.
Correspondía esta puerta a la rúa principal intramuros que tenía su comienzo en la puerta de la Alcazaba.
Tal como su nombre indica sería la más moderna de las existentes y, con toda probabilidad, reedificada en 1476, cuando la restauración llevada a cabo por el Conde Don Pedro Alvarez de Osorio.
Se compone de dos gruesos cubos de forma irregular que forman un estrecho paso hacia su puerta, compuesta de un arco de medio punto sobre el cual campean los escudos de los Condes de Lemos.
Un gran arco, del que todavía se conservan sus arranques (Figs.
6 a 9), comunicaba ambas torres en su parte delantera, haciendo más fijncional la defensa en caso de ataque.
Todo el conjunto que forma esta Puerta Nueva se encuentra en una lamentable situación de abandono.
Alguna de las dovelas del arco de la puerta se encuentran desencajadas con el consiguiente peligro de derrumbe de todo el arco.
La parte superior del coronamiento desmontado y roto, por todo lo cual urge su completa restauración.
Comenzando por el lado de Santo Domingo, bajando del castillo, encontramos los sillares inferiores, restos de una torre, que forman hoy los muros de cierre de una huerta.
Ya inmediato a la Puerta de la Alcazaba, en los muros de la referida huerta, se encuentra dos restos de muros de arranque de lo que parece pertenecer a una antigua torre hoy desaparecida.
Torre de Santo Domingo
Es una de las mejor conservadas, con una respetable altura defiende esta parte de la muralla.
Por el tipo de arquitectura, particularmente en lo que se refiere a su puerta de entrada, similar a las de otras puertas ya existentes, formada por un arco de medio punto compuesto de grandes dovelas y chaflán en los bordes de la entrada; corresponde por su estilo al ya referido año 1476, en que se llevaría a cabo la restauración (Fig. 10).
Encontramos en este conjunto que actualmente forma la Cárcel Vieja, dos torres pegadas, la primera de pequeñas dimensiones, quizás los apuntados restos de una primitiva torre de la antigua muralla; la segunda, de mayores dimensiones, sólo original en su parte inferior, sobre la cual se erigiría posteriormente el edificio de la Cárcel, tal como se puede apreciar en la diferencia del material empleado y en el retranqueo del muro.
Siguiendo el trazado Sudeste de la Muralla, muy abatida en esta zona, en las inmediaciones de los restos de un antiguo postigo, encontramos los restos bien visibles de la parte inferior de una torre (Fig. 11).
Dada la gran distancia entre esta torre y las de la Cárcel vieja, sería lógico el suponer la existencia de otra torre que defendiese este largo espacio.
Se conserva todavía casi en su totalidad, no pudiéndose decir lo mismo del arco que la unía a la casa que se encontraba inmediata, derribada hace pocos años (Figs.
Es de similares características a la Torre de Santo Domingo, con la puerta formada también de grandes dovelas en medio punto y chaflán en las aristas de la entrada, todo ello, como las anteriores descritas, parece ser obra del siglo XV.
Se encuentra hoy en día incorporada a la huerta del Monasterio de San Vicente del Pino.
Es de similares características a las ya descritas, perteneciendo por lo tanto a la gran reforma del siglo XV.
Su puerta también de grandes dovelas ostenta en su clave, lo mismo que la de Santo Domingo, la T que vemos en otras partes de la Fortaleza (Figs.
Siguiendo el mismo recorrido que hemos empleado para las torres, comenzaremos por el de Santo Domingo, bajando desde el castillo, en donde se conserva el trazado original sirviendo de base al muro de la finca allí existente.
Ya en las inmediaciones de la Puerta de la Alcazaba, en el muro de la referida finca, encontramos ciertos trozos originales entre los que aparece, con bastante claridad, el arranque de los muros laterales de una torre.
El muro que sigue desde esta última puerta hasta la torre de Santo Domingo se encuentra en bastante buenas condiciones, incluso en su parte superior donde se conserva todavía el almenado original que podía servir como modelo en una posible restauración general de la misma.
De manera general el material empleado en la construcción de la muralla es el sillarejo o mampostería de piedra en gran parte arenisca de la extraída del propio monte.
Los sillares de granito se emplearían solamente en los esquinales, bordes de ventanas y vanos, también en las almenas para ofrecer una mayor resistencia de la obra muerta en caso de ataque.
El tramo comprendido entre esta torre de Santo Domingo y la Cárcel Vieja se encuentra también en, relativamente, buen estado de conservación; un grupo de casas se encuentran adosadas a la misma impidiendo su visión.
El último pedazo de este tramo, ya inmediato a la cárcel, fue construido recientemente, formándose un jardincillo en el lugar de la huerta que allí se encontraba.
Un primer trozo del siguiente tramo después de la Cárcel Vieja se encuentra también detrás de un grupo de casas en ruinas; desconocemos el estado exacto del mismo por su difícil acceso.
Desde este trozo hasta los restos del antiguo postigo deben ser los más estropeados de toda la muralla; por su también difícil acceso desconocemos su estado exacto de conservación.
Pensamos, gracias a fotografías aéreas, que en general se conserva el trazado de sus cimientos, siendo fácil localizar su situación en aquellos sitios donde se note su total desaparición.
El tramo en donde se encuentra la torre del arco también es de fácil reconstrucción en aquellas partes en donde se encuentra derribada.
Lo mismo se podría decir de los tramos inmediatos a la Puerta Nueva hasta la Torre de los Monjes, en donde se encuentra totalmente derribada.
Desde esta última mencionada torre hasta y el castillo, la muralla se encuentra en bastante buen estado de conservación, con sus todavía existentes paseos de ronda, almenado, saeteras y demás elementos correspondientes a la misma, que nos darían una idea real de cómo se realizaba su defensa y al mismo tiempo serviría como modelo para el caso de una restauración integral y total de la misma.
Son numerosas estas enigmáticas marcas dejadas por los canteros en los sillares de las diferentes partes del Castillo y murallas ya puestas en evidencia y parcialmente reproducidas por Vázquez Seijas.
Eludiremos el complicado problema que suscitan estos signos lapidarios del que los estudiosos y expertos en el tema glipcológico no llegan a concordar.
A nuestro entender, las que pudiéramos denominar marcas de cantero, corresponderían a gente que había realizado un aprendizaje o maestría dentro de un gremio, lo que denotaría una profesionalidad y corporativismo por parte de las personas que lo empleaban.
En este amplio repertorio de signos monfortinos había que distinguir las diferentes épocas en que fueron grabados.
El más antiguo, un pequeño grupo de tres o cuatro signos (Fig. 16) los encontramos en los restos del muro perteneciente a la antigua puerta de la hoy denominada Cárcel Vieja.
Hemos encontrado un paralelismo claro entre estos signos y los encontrados en la Catedral de Tui^^ paralelismo que luego veremos, también hemos encontrado en los de la Torre del Homenaje del Castillo.
Con referencia a esta mencionada Torre del Homenaje, hemos localizado unos 25 signos diferentes situados en las partes más antiguas, las que han resistido los embates de la furia «irmandiña», el lado Este con la media parte de la Norte y un esquinal de la Sur.
De estos signos (Fig. 17) el que más abunda es el que representa a la Estrella de Salomón.
Por los estudios comparativos de los mismos podríamos datarlos como de finales del siglo XIII o principios del XIV, la época en que fue erguida esta Torre del Homenaje.
Sería precisamente en estos tiempos en que fueron erigidas las dos torres almenadas de la fachada de la catedral de Tui, en donde también se ha encontrado el mismo signo de la estrella de David.
Algunos de estos signos son también visibles en algunos sillares de la torre pequeña del ángulo Norte del Castillo.
En su origen también edificada en estas épocas y posteriormente adaptada a la reconstrucción del siglo XV Finalmente existe otro grupo de signos reproducidos en parte por Vázquez Seijas que por si grafia podríamos atribuir a una época bastante reciente como vamos a exponer.
Se trata de pequeñas frases grabadas con tipo de letra humanística cursiva, pensamos, realizadas por canteros en plan anecdótico-jocoso tal:'~u: J 4-..;.;' i i i'
T^í i i i como podemos ver en las reproducciones (Figs.
17) en donde aparece la frase «tonto tú» y otras por el estilo, muchas veces con un contenido no muy claro.
Este tipo de inscripciones aparecen en varias partes de las torres y Puerta Nueva, paro también en muchos edificios religiosos y civiles con más de un siglo de existencia en la ciudad.
Así los vemos en la fachada del Monasterio de San Vicente del Pino que, según inscripción de la misma, data del siglo XVII.
También en el convento de las Clarisas, casas en la parte alta de la Plaza de España, capilla de San Lázaro, calle del Cardenal y en la plazuela del Conde en cuya parte superior, bajo la comisa, figura la fecha 1804.
De este grupo de signos desearíamos resaltar una constante que aparece en todos ellos, se trata del vocablo ESO, ESPI, ESPINI, que figura en los diversos edificios arriba mencionados y que a veces vemos acompañado de un número, lo que no deja de aumentar el claro enigma existente en las mencionadas inscripciones.
El castillo constituía el último reducto para la defensa de la villa ocupando la parte más escarpada y estratégica del monte dominando, a modo de atalaya, todo el ámbito inmediato del que forma parte hoy la ciudad, y aún el más lejano de otras parroquias que forman el conjunto del municipio.
Si la impresionante mole de la torre del homenaje cumple ampliamente con esos requisitos, constituiría también una marca de prestigio pregonando a los cuatro vientos el poderío y la nobleza da la casa de Lemos, y aún hoy en día representa el símbolo más representativo de la ciudad Monfortina, la esencia de su propio nombre «Monte-Forte».
Lo hoy en día conservado: la torre del homenaje, la torre Norte y los muros de los lados Norte y Este que formaban parte del conjunto defensivo, es sólo una parte, sin duda la principal, de lo que fiíe en el pasado.
En el lado Oeste debió existir otra torre similar a la del lado Norte y en el ángulo formado por los lados Sur Este, donde estaría su principal entrada, constituiría también alguna obra defensiva.
De este modo tendrían entonces sentido los sonetos que Góngora le dedicara al Conde de Lemos: «Llegué a este Monte-fuerte, coronado de torres convecinas a los cielos».
La torre del homenaje representa lo más antiguo conservado en la partes que quedaron indemnes tras el asalto Irmandiño: partes inferiores hasta una altura de ocho a diez metros; el lado Este hasta la altura de los matacanes; pequeño esquinal al Sur y otro más amplio, cogiendo la puerta de entrada al Norte, conjunto que, tal como hemos visto en los signos lapidarios, podrían datar de finales del siglo XIII o principios del XIV.
Esta primitiva parte es fácilmente apreciable en el alzado Sur por la diferencia de unión en las juntas de los sillares y de encaje en las dos partes.
Diferencia apreciable por la existencia de los mencionados signos lapidarios sólo existentes en la parte antigua.
La torre del homenaje forma un cuadrado de unos 30 metros de altura por unos 13,20 metros de ancho.
Los espesos muros sobrepasan los dos metros de grosor.
La parte superior está cubierta por una bóveda de cañón apuntada, de la que penden algunas argollas, desconociendo la forma de la que hace el piso de entrada que cubre la parte inferior que constituirían las mazmorras y se accede por una pequeña trampilla en el piso.
Según el citado Vázquez Seijas, en este local existe al centro una piedra con argolla que cierra la entrada de un subterráneo que conduciría a una mina de agua, quizá el inmediato pozo del palacio, que surtiría a la guarnición en caso de asedio.
A la torre se accede por una escalera exterior en dos tramos, situada en el lado Norte donde se encuentre la puerta de entrada y también el ajimez gótico, con poyos laterales de asiento en su interior que iluminaría el piso principal de la misma en donde existe también una chimenea.
Su interior está dividido en cuatro pisos marcados por unas salientes impostas donde se apoyarían las vigas de los mismos.
Tiene también una ventana cuadrada con poyos de asiento laterales y reja en el piso superior al lado Este.
Otra ventana adintelada sobre ménsulas hacia el lado Oeste, bajo los matacanes, está inmediata a las escaleras de acceso a la azotea.
Las otras únicas aberturas lo constituyen dos saeteras con gran derrame interior orientadas a los lados Sur y Oeste.
La inmediata Torre Norte es de menores dimensiones y se divide en su interior en tres pisos.
Tiene una ventana cuadrada con reja en el piso superior del lado Oeste y con dintel trebolado en el lado Norte.
En el mismo piso superior y lado Norte existe una chimenea, y en el lado opuesto una puerta que da acceso a la azotea mediante dos tramos de escaleras embebidas en los muros.
En la muralla de cierre del lado Norte, junto a la torre existe, una poterna, que ponía en comunicación con la parte más agreste del monte, dos ventanas adinteladas con poyos de asientos laterales en el interior, pareciendo indicar que en alguna época existiría una edificación adosada.
La muralla del lado Este tiene un par de saeteras y un paseo de ronda en la parte superior.
La parte colindante, actual puerta de acceso e el lado Sur son cierres de época posterior correspondiendo a partes hoy en día desaparecidas.
Dispersos por la geografía urbana Monfortina se encuentra un grupo de escudos con unas características comunes que indican una única procedencia, el antiguo palacio de los Condes de Lemos, inmediato a la iglesia monasterial de San Vicente del Pino.
Se trata de cuatro escudos realizados en el ya conocido mármol de Incio, piedra noble en la que debió estar construido el mencionado palacio, tal como habían sido construidos otros antiguos monumentos monfortinos, hoy en día desaparecidos, tales como la referida Iglesia de la Régoa o la conventual de San Antonio según se puede apreciar por los restos conservados de ellas.
La otra característica corresponde a su factura o estilo, donde aparecen ángeles tenantes.
Todos ellos pueden datarse como obras del siglo XV, época en que debió edificarse el palacio, como luego veremos.
El primero de los escudos (Fig. 18) se encuentra colocado sobre la puerta principal del Convento de las Clarisas, dentro del patio de acceso en donde se encuentra el tomo.
Presenta un escudo cuartelado, con ángel tenante, con las armas de los Enríquez, representa-Fig.
El segundo de los escudos (Fig. 19) se encuentra también en el convento de las Clarisas, sobre la puerta exterior del mencionado patio ya en la plazuela.
Un ángel tenante sostiene dos lobos pasantes (de ambos sexos) armas pertenecientes al apellido Osorio, propio de Pedro Alvarez Osorio, primer Conde hereditario de Lemos (1456), Señor de Cabrera y Ribera de la Casa de Valcárcel, del Coto de Balboa, hijo de Rodrigo Alvarez Osorio, y de su primera esposa Aldonza Enríquez.
Esta señora era hija de Alfonso Enríquez, Almirante de Castilla y señor de Medina de Rioseco, hermano del Condestable Pedro Enríquez, Conde de Trastámara y de Lemos.
Este personaje era de descendencia real, tataranieto materno del Rey Don Alfonso 1X^4 Los escudos (Fig. 20) se encuentran situados sobre la puerta principal del palacio en San Vicente formando parte de las dovelas del arco escarzano de la misma.
El primero presenta las ya mencionadas armas de los Osorio; el segundo ocupando el primer y segundo cuartel, la también mencionadas de los Enríquez; en la parte inferior los seis róeles de los Castro.
Corresponden estas armas a los Condes Beatriz Enríquez de Castro, Señora de Lemos y de Villafmaca, mujer del también mencionado Pedro Alvarez Osorio.
Estas mismas armas (Fig. 21) figuran sobre «A Porta Nova» de la muralla Monfortina y también en el lado Este de la torre del homenaje.
Finalmente un escudo con los seis róeles de los Castro figuran también sobre la puerta de acceso de la misma torre del homenaje.
Otros escudos que salen ya de los límite de este estudio son los existentes en el Convento de Nuestra Señora de la Antigua, propios del Cardenal Arzobispo de Sevilla Don Rodrigo de Castro, fundador del mismo.
Otras armas también pertenecientes al Cardenal y de época anterior a los mencionados, son las que figuran dentro de la Iglesia de las Clarisas presidiendo el actual panteón de los Condes, realizadas en mármol de Incio y procedentes del desaparecido Convento de San Antonio que se encontraba en las inmediaciones.
El escudo formaría parte de alguna ampliación del convento tal como se deduce del contrato realizado por el Maestro de cantería ourensano Antonio Díaz realizado en 1583^^
Sobre el alto del monte, en San Vicente, todavía se conservan los restos de lo que fuera el palacio de los Condes de Lemos.
Lo actualmente conservado se remonta al siglo XVII, manteniéndose en su interior restos de sus artesonados y unas pinturas murales de época posterior, siglo XIX, que decoran una de sus habitaciones.
Tal como hemos visto, el primitivo palacio se remontaría a los tiempos de D. Fadrique, primera mitad del siglo XV, ocupando el lugar en donde se erige el actual.
En las obras de restauración que se están realizando han aparecido unas fuertes columnas apilastradas con alguna decoración en sus remates, entre ellas una concha de bieira, que sostenían una especie de solana.
Igualmente tenemos noticia de las cimentaciones de unos fuertes muros, como de una torre, que han aparecido en una prospección hecha en el patio con motivo de las referidas obras de restauración.
Todo ello nos hace pensar que la representación del palacio que figura en el grabado de Don Pedro Fernández de Castro, VII Conde de Lemos, dibujado por J. Maca y grabado por N. Besanzón^^, podía muy bien representar el primitivo palacio condal de los Castro en Monforte de Lemos (Fig. 22).
A este primitivo palacio podrían pertenecer los escudos que figuran a la entrada del convento de las Clarisas de Monforte (Figs.
También otra pieza empleada como material de apeo, que en la actualidad sirve de dintel a una pequeña puerta que se abre en la primera de las edificaciones adosada al palacio, hoy en día terraplenada con el camino que bajaba frente al mismo, al construir la nueva plaza.
Es una interesante pieza, también de mármol de Incio, con las molduras correspondientes a la parte superior de un ajimez gótico.
De estos primitivos tiempos es la actual puerta del palacio, también realizada en el mismo mármol de Incio, compuesta por un gran arco escarzano formado de grandes dovelas, ostentados los ya referidos escudos en las dos superiores.
En los tiempos de la Condesa Dña.
Beatriz y D. Pedro Osorio, principios del siglo XVI, se hizo reconocimiento de el suelo de los palacios nuevos que era del Monasterio de San Vicente^^.
Tal como hemos dicho, el actual palacio data del siglo XVII.
Hermida Balado^^ hace una interesante reseña de los festejos que se habían celebrado y de las obras de arte que contenía, particularmente pinturas de grandes maestros entre los que se encontraban El Greco, Tiziano, Rafael e incluso dibujos de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.
En 1685 el mayordomo de los condes, por orden de los mismos, se encarga de la reedificación de la parte arruinada por un incendio, correspondiente a la fachada que daba hacia el castillo.
Para ello contrata, el 11 de mayo del mismo año, con el maestro de arquitectura Pedro de la Vega, residente en el coto de Sober^^, la referida obra.
En el documento se indica que: «desde la puerta principal del palacio y con la misma altura que aquella fachada, se hará una pared maestra, de grueso hasta el primer piso de tres pies y desde allí hasta el segundo de tres pies.
A la parte del norte que cae del castillo ha de demoler aquella fachada y hacerla desde sus cimientos».
Además de las correspondientes puertas y ventanas haría «una escalera de ocho pies de ancho con sus pasamanos de cantería a la parte de San Vicente, y a de tener sus pedestales y bolas en las partes que (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es le tocare».
Se le habían de poner los materiales a pie de obra, por lo cual le pagarían 6.600 reales, debiendo darla terminada para fm de septiembre del referido año.
Sería interesante poder realizar un estudio más completo de este antiguo palacio de los Condes de Lemos que está pidiendo, como el resto de los demás monumentos de San Vicente, Iglesia, murallas, etc., una urgente restauración. |
La Parroquia de San Salvador de Leirado, perteneciente al municipio de Salvaterra en la provincia de Pontevedra, es tierra de orígenes muy antiguos.
En el lugar donde hoy se erige la Iglesia parroquial, según Ávila y La Cueva^ existió un monasterio de monjes Templarios; cuya denominación, como tal monasterio, todavía se usa en la Visita Pastoral de 1528^ que realiza el Visitador General Dr. Antonio de Cascante en nombre del Obispo D. Diego de Avellaneda, siendo Rector y Cura del mismo, Juan Rodríguez Nobás.
Al mismo tiempo también visita la Capilla de Nuestra Señora que estaba dentro del Monasterio, de la cual se describen sus bienes y rentas, siendo en esta época perteneciente al Obispo de Tui.
Esta capilla, que vemos dedicada a Ntra.
Sra. de la Antigua, pasará a manos de los Sres. de Teans hacia 1592 en que aparece como fundador de la misma D. Femando Ozores Sotomayor.
En el arreglo parroquial de 1854 se dice que formaba cuerpo con la iglesia, separada por el medianil del Norte, que estaba inútil y sin retablo destinada a guardar los enseres de la iglesia, y que contenía varias sepulturas de los antepasados de los Marqueses de Camarasa, Señores de Teans que decían ser sus propietarios y patronos.
Esta capilla fue derribaba al realizar la reconstrucción de la iglesia a principios del siglo XIX, la cual todavía podemos ver en los planos de la primitiva iglesia (Fig. 1).
Procedente de esta capilla probablemente sean los escudos (Fig. 2) con las armas antiguas de los Ozores, actualmente empotrado en una de las paredes de la nueva casa rectoral.
El otro (Fig. 3), depositado en el cementerio parroquial, lleva las armas de los Pallares de Portugal y Pereira de Castro, siendo visibles éstos últimos en otra parte del tempo.
La presentación de esta capilla lo mismo que del beneficio curado de San Salvador de Leirado, como luego veremos, pertenecía por dos veces consecutivas a la Casa de Teans y luego una a la inmediata de Alcabra, que era del mismo origen de los Ozores.
Así vemos en 1721'^a D. Diego Sarmiento de Sotomaior Sotelo Prego de Montaos y Ozores, dueño de las jurisdicciones de Petan y Deva, de las Achas, etc. Señor de las Casas de Alcabra y Patrono insolidum del Convento de Ntra.
Sra. de la Purificación de la villa de Redondela, como presentador de esta capilla, nombrando como capellán a D. Antonio Blanco de Puga, clérigo de menores, natural de Barcela y vecino de Valladolid por fallecimiento de D. Pedro Ventura Arias Conde y Ulloa, su último capellán.
En 1765 figura como patrono D. Francisco Miguel Gayoso Arcas Ozores López de Lemos, Conde de Amarante y Señor de la Casa de Teans, presenta a D. Carlos Reguera, clérigo de menores vec. de la Diócesis de Compostela^ Ya en 1815 figura como tal Patrono D. Joaquín María Sarmiento de Mendoza, Marqués de Camarasa, residente en Madrid^.
La presentación del Beneficio curado de San Salvador de Leirado pertenecía, desde muy antiguo, a estas dos casas de los Ozores, la de Teans y ^ Fondo Curia, caxón 32, núm. Alcabra, siendo dicha presentación, lo mismo que en la Capilla de Ntra.
Sra. de la Antigua, dos veces consecutivas por la casa de Teans y una por la de Alcabra.
De esta antigüedad nos hablan los escudos existentes en los contrafiíertes exteriores de la capilla mayor (Figs.
4,5,6) y el que figura en la clave de la bóveda (Fig. 7) que lleva en su exterior la inscripción latina de su lema «LA FORTUNA NO SABE ESTARSE QUIETA» o «ES VOLU-BLE», con la representación del león de los Ozores con la espada fuera del campo, como representación arcaica de este apellido, que en este caso se remonta al año 1550, fecha inscripta en una de las claves menores de la referida bóveda.
Ya en una época muy posterior, principios del siglo XIX, son las armas representadas en los extremos superiores del retablo mayor de la iglesia (Figs.
8 y 9): escudo partido, en campo de plata un león rampante de gules coronado de oro, una espada desnuda atravesando al león en banda, teniendo el león asida la guarnición de la espada con las garras, de los Ozores; tres fajas ajedrezadas de oro y gules en dos, tres y cuatro órdenes, separadas cada una con un ceñidor de plata, otros las traen de sable, de los Sotomayor.
El otro escudo: en campo de plata una banda de sable, que toca con sus extremos los del escudo y por orla, una cadena de oro, de los Zúñiga.
Ambos escudos se encuentran bajo una corona marquesal como ya pertenecientes a los Marqueses de Camarasa.
La primera noticia que hemos encontrado sobre estos presentadores data del 28 de octubre de 1592, en un testamento de Doña Isabel Ozores y Sotomayor, Sra. de la Fortaleza de Teans, la cual se manda enterrar a su fallecimiento en la Capilla Mayor, delante del altar donde se encontraba su hija Doña Francisca, bajo una piedra con sus armas, y que se le dijese una misa semanaria por su alma^.
En 1721 aparece como presentador D. Andrés Gayoso Mendoza Ozores de Sotomayor, Señor de la Casa de Oca, Alférez Mayor de la ciudad de Ourense, marido de la Sra.
Doña Constanza Arias Ozores, López de Lemos, Señora de las Casas de Ferreira y Sober, Amarante y Teans, Condesa de Amarante, Patrona in solidum de dos vacantes sobre tres del Beneficio de Leirado, residente en la ciudad de Santiago.
Cons-^ Fondo Curia, caxón 32, núm. tanza, nacida en Lugo en 1669, había heredado esta casa de Teans de su hermano D. Pedro Arias Ozores, VI Conde de Amarante, fallecido sin sucesión.
En la vacante de 1776 aparece como presentador D. Domingo Francisco Miguel Gayoso Arias Ozores, Conde de Amarante, Alférez Mayor de Ourense y Regidor perpetuo de las ciudades de Ourense y Santiago.
En la vacante de 1844 aparece como presentador D. Joaquín María Gayoso Bermúdez de Castro, Sarmiento, Sotomayor, Arias, Ozores entre otros apellidos.
Marqués de Camarasa, Conde de Amarante y Sr. de la casa de Teans.
Teans en 1544 l.q.t.p.h. a D. Garcia Ozores, que sería el primer Señor de Teans; D. Alvaro Ozores, fundador del Monasterio de las Benedictinas de A Guarda; D. Hernán Yáñez de Sotomayor, Sr. de la casa de Salcidos del que descienden los Condes de Friegue.
D. García Ozores I, casado en primeras nupcias con Dña.
Aldonza de Sotomayor y t.p. a D. Femando Ozores de Sotomayor, fundador de la Capelanía de Ntra.
Sra. de la Antigua de Leirado y ce.
Antonia de Silva y Meneses, l.q.t.p.h. a D. García Ozores II q.c.c.
Inés de Camba Ozores, que de viuda ingresó como monja agustina en el Convento de Vista Alegre de Villagarcía, l.q.t.p.h. a Femando Ozores ce.
Constanza de Lemos y Acuña, hermana del 2° Conde de Amarante y heredera del título al morir él mismo sin sucesión, los q.t.p.h. a D. García Ozores II, Conde de Amarante y Sr. de Teans, que ce Dña.
Catalina Sarmiento y, al no tener sucesión, hereda su prima Dña.
Tal como hemos visto en la presentación del Beneficio curado de Leirado de 1844, esta casa de Teans pasa a los Marqueses de Camarasa en cuyas manos continúa hasta el año 1877, en que aparece como propietario de la misma D. Alejandro Mon y Landa, vecino de Pontevedra.
Se hallaba situada en la parroquia de Oleiros, lindante con la de Salvaterra a cuyo municipio pertenece.
Poco o nada conserva de su primitiva arquitectura la actual casa de Teans, cuya reconstmcción debe datar de principios del siglo XIX.
Hoy tan solamente podemos admirar en sus jardines posteriores la artística capilla dedicada a Ntra.
Sra. de la Concepción (Fig. 10), obra del famoso arquitecto Pedro de Monteagudo^.
Fue edificada por D. García Ozores López de Lemos, Conde de Amarante en el año 1695, quién contrata con el referido arquitecto el 2 de Abril de 1695.
Es precisamente sobre su portada que se encuentra el único escudo conservado en la casa (Fig. 11), en donde se puede apreciar el león de los Ozores.
El Padre Crespo, en el apellido Ozores, nos propone otro árbol genealógico para la misma casa de Teans, que en realidad pertenece a esta de Alcabra que debía tener un mismo origen.
Esta casa de Alcabra, de la que no se conserva ningún resto, estaba situada en la misma parroquia de Oleiros, al extremo opuesto de la de Teans y hacia la orilla del río.
El primer personaje que nos propone el P. Crestpo es D. Femando Yanes Ozores, Colegial mayor de Salamanca, Oidor y Regente en Sevilla, de la Orden de Alcántara, hijo segundo de esta casa de Teans que ce.
María Méndez y t.p.h. a D. Antonio Ozores de Sotomayor que nosotros vemos en 1598, fundando una capilla dedicada a su santo patrono San Antonio junto a su casa de Alcabra^^.
«Ejecutoria de Nigrán y Leirado 1729 -Real carta executoria titulada Sebastián Cortinas y su mujer Dña.
Manuela Pereira sobre paga de dote.
-Copia de la fundación de las casas de Nigrán y Leirado por el Capitán D. Manuel Pereira Andrade de Castro y Moscoso, y su mujer Dña.
María Josefa de Leyes Bermúdez contra D. Juan Antonio Patino como marido de Dña.
María Francisca de Arias y Saavedra, sobre los bienes de que hicieron vínculo D. Manuel Pereira y Dña.
-Copia de escritura otorgada por Dña.
María Ozores Correa y Sotomayor, mujer del Capitán D. Alonso Pereira de Moscoso, haciendo una donación a su hija Dña.
Francisca Ozores Correa y Sotomayor.
-Copia de escritura de dote de Dña.
María Juana de Araujo para casarse, otorgada en Nigrán el 28 de diciembre de 1606.
-Reí Provisión de 1655 del Capitán General de Galicia solicitada por Dña.
Angela Pereira de Moscoso. -Dña.
Esta capilla de San Tomé o Santo Tomás, sin duda propia del Pazo de Arriba e inmediata al mismo, figura en el arreglo parroquial de 1854 como inútil y como sirviendo de abrigo a personas y ganados sin rastro de los que había sido, tal como se redacta en el mencionado arreglo.
Inmediata a la Capilla de San Roque, en el cruce de carreteras de la parroquia de Leirado, en un lateral de un portalón encontramos el escudo (Fig. 14), muy rústico y de forma irregular representando las armas de los ^^ Fondo Curia, caxón 24, núm. Pereira de Castro Ozores, ocupando la espada, que acompaña al león de la parte superior, toda la parte central del escudo.
Esta casa debió pertenecer a la ya estudiada de Alcabra de Oleiros.
Relacionada con la misma vemos un foro de 1598 hecho por D. Gómez Correa Ozores de Sotomayor, Abad de Leirado, a Fernán Rodríguez y María Rodríguez, su mujer, de un pedazo de viña «blancella» en San Roque, y la dotación de 1604 hecha por el mismo D. Gómez Correa Ozores de la referida viña para reparos de la ermita de San Roque, que de nuevo había fundado y construido en su propio territorio ^' ^.
IGLESIA DE SANTA MARIA DE OLEIROS
Tenemos constancia de la existencia de una capilla dedicada a San Mauro inclusa en esta iglesia parroquial de Oleiros, en cuyo muro exterior figura el escudo (Fig. 15), timbrado de un yelmo adornado con pena-^"^ Fondo Curia, caxón 32, núm. |
Por MIGUEL ANXO SARTAL LORENZO!
Nacen, entón, sen ser esperados, nun terreo que non se preparou para iso, de xeito natural, en contraposición a aquelas arbores e plantas mansas, domésticas, culturáis.
Familia e casa aparecen moi misturados.
Porque, ó igual que parece ser en Andalucía, a nobreza, honradez e vergoña van asociadas mais a familias enteiras que a individuos (Brandes, 1991: 70).
^ «La influencia cultural determina el repertorio afectivo de una sociedad.
Proporciona un repertorio de significados, expectativas, metas, intereses y valores.
Cada cultura describe un mundo peculiar, que es el resultado de sus preferencias, e intenta que cada uno de sus miembros se amolde afectivamente al paisaje construido.
«La cultura nos influye desde el momento en que nacemos.
Nuestos primeros movimientos corporales están asociados a la lengua de nuestros padres y vecinos.
A creación do xénero en Poio» ^ Unha das causas pode estar en que «En los comienzos de la institucionalización de la carrera médica, la persecución de las brujas (las tradicionales curanderas de las área rurales) no se basaba en la presunta ineficacia de sus actuaciones, sino al contrario, en el hecho de que sus «poderes» escapaban del control institucional (Menéndez, 1980).
El médico no apoyaba su prestigio ante el campesino en el hecho de curar más enfermos que el «sanador» tradicional, sino en la circunstancia de que habla estudiado y estaba formalmente autorizado para desempeñar su misión.
Esa relación antes era mais estricta que agora.
A cea de fin de ano cambiou bastante, influido polas modas urbanas.
«O día deAninovo a comida tradicional era empanada de bacallao, e din que non facían nada especial, estaban na casa» (Aparicio, 1992: 119).
Co augardenteiro creábase un ambiente de «festa», un lugar de reunión e diversión; sobre todo antes, cando «viña todo o mundo».
Asábanse castañas, facíanse bromas, probábase a augardente e opinábase sobre ela: se estaba feita, se era boa, para saber que lume lie había que poner, etc.
A cocina era o lugar de reunión.
Eses cambios na cocina fíxeron déla un símbolo de progreso, do capitalismo e do consumismo.
Nela cocínase na temporada de verán.
Por iso a cocina debe ser un espacio ampio, que teña sitio.
Noutras casas prefíren cocinas pequeñas, porque so comen ai.
«La privacidad está intimamente asociada a la desnudez del cuerpo y ala sexualidad de la pareja, como también que esta es incompatible con la relacionada con el mundo exterior» (Sánchez Pérez, 1990: 61).
Detalles que denotan que «más que para su uso, esta habitación está destinada a mostrar el rango de la casa a través de esos objetos que han formado parte de los ajuares de varias generaciones» (Sánchez Pérez, 1990: 62), ou que se compraron de novos.
Eses espacios son os de transición entre o mundo social e familiar (Sánchez Pérez, 1990: 65).
A limpeza e a orde significan decencia e honradez, conceptos ligados á identidade moral feminina, a quen se He atribúe o espacio da casa; «es así que el mayor o menor orden de la casa emite mensajes relativos al grado de honradez de la mujer» (Sánchez Pérez, 1990: 90).
«Unha vella dixo a outra mireiche polo ferrollo polo burato da porta no cacharro de mexar métete na túa vida tinas bacalao de molió» que a miña nada che importa» ^ «Por un lado la dicotomía dentro/fuera ordena y califica los distintos ámbitos: los dormitorios y el cuarto de aseo se configuran como espacio interior frente a la zona común de la casa, que es exterior; pero ésta estará revestida de significados relativos al interior cuando se pone en relación con la calle, que a su vez, estará significada como interior, frente a. los bares y las afueras del pueblo...
La contigüidad territorial es, como hemos visto, una constante en la simbolización del espacio, siendo la posición relativa entre la mujer y el varón la que define las distintas territorialidades» (Sánchez Pérez, 1990: 108-109).
Aspectos semellantes os doutras zonas de Galicia onde «las razones aducidas para no invitar a subir al «piso» son el que esté desordenado, sin limpiar y con las camas sin hacer» (Fernández de Rota, 1984: 94-95).
Agora ben, hai un espacio que quizáis sexa masculino: o da bodega.
A pesar de que van a menos pola transformación social que está a haber; como o crecente individualismo.
Los más comunes son una cruz en cada lado; el significado que nos dio el Sr Manuel, de 77 años, natural de la Escusa, fue: «que por alí entraba el fruto, que se lo daba Dios a los campesinos y lo seguía guardando y conservando durante todo el año»» (López Solís et alii, 1974: 251).
Antes vivíase mal, non había un pataco».
Momentos en que había tempo para falar mentres se traballaba: un espacio de socialización que tina o seu culmen na merenda.
Hai que intentar que non che bote ningún líquido ó espíchalo, senón despois hai que afumarse, para evitar que che faga mal ese líquido.
Isto lévame a pensar se iso se saberla antigamente, e por iso tería relación co de poñelo ñas viñas, para que non lie viñera ningún mal.
«La escoucha do millo «en conxunto» o común sigue siendo normal por las aldeas de los Ayuntamientos de Alfoz, (...), Bayona, Poyo y Sangenjo» (Lisón, 1974: 129).
Eses cambios consecuentemente fan que se perdan antigos traballos e costumes e se adopten outros.
«No monte todo era toxo, non había eucaliptos,» e non había tantas arbores.
O monte sufriu uha forte e drástica transformación desde a década dos 40 (Rico Boquete, 1995).
«' Van a pedir por las casas; entretienen a la xente e quitan cosas de la cocina a las mulleres' (Escusa, Poyo)» (Lisón, 1974: 149).
^^ «El Carnaval medieval, (...), cumplía una misión liberadora, catártica, como celebración capaz de exorcisar, de neutralizar siquiera simbólicamente, una sociedad presidida por el hambre (frente a la derrama grotesca de alimentos del Carnaval, pero específicamente de la carne, escasa en la dieta), la represión (sociedad teológica, que sin embargo consentía en algunas fechas controladas -además de las Carnestolendas, Algo semellante pasaba na noite de San Xoán.
«En Poyo comen junto a la hoguera «xurelos e sardinas e vino; e a bailare».
Fiesta, comensalidad, canto, baile, colaboración y espíritu vecinal, a nivel lugar, aparecen, pues, en conjunto, una vez más. (...).
La altura y potencia de las llamas, en sitio bien visible, es un reto competidor que se lanza a las aldeas vecinas y, por tanto, una expresión de solidez interna y auto afirmación frente al exterior.
Otros lugares preferidos para la fogueira, los caminos y encrucijadas, remachan la misma idea» (Lisón, 1974: 156).
el día de San Juan, por ejemplo-cualquier comportamiento fuera de la moral del uso) y unas prácticas sociales férreamente jerarquizadas (orden social que el disfraz alteraba, siquiera por unos días).
Permisividad sexual, abundancia de comida y liberación de las relaciones sociales son, pues, los tres componentes propios al Carnaval tradicional. (...) otra cuarta componente del Carnaval, ésta sin duda atemporal: como en todo juego, en el Carnaval también está presente una liberación de ese mundo de los deseos y pulsiones subyacentes que los buenos usos sociales reprimen» (Martín, 1999: 7-8).
E aquí en Poio «puertas, carros y cancelas aparecen a la mañana siguiente junto a la iglesia, en los caminos, en el río e incluso colgados de árboles» (Lisón, 1974: 160).
A aldea, deste xeito, era o espacio aglutinador desde o cal se organizaba o espacio agrario.
As novas casas soen ser grandes, con estéticas que se desmarcaban das tradicionais, remarcando a posición económica que se estaba a vivir.
Isto é o que está a pasar aquí co cambio de vida que está habendo. facéndose polo tanto necesario «planificar una estrategia que promueva un mayor equilibrio entre los distintos sectores productivos, permitiendo la complementariedad entre actividades y protegiendo al medio de nuevas agresiones» (Somoza, 1997: 560-561).
A evolución do solo vén marcada polas vías de comunicación e as estradas, polas resistencias que os procesos urbanísticos atopan a causa do minifundismo (símbolo da resistencia rural frente ó urbanismo), producíndose grande cantidade de residencias secundarias (Patino, 1997: 497-502).
Observamos aquí un cambio na percepción da aldea.
Entroncamos así outra vez co monte, antes tan limpo e na actualidade con escasos coidados.
«Toda a merda que haipor ai toda venen a botar por aquí».
Nun espacio rural no que cada vez ten mais importancia a residencia de costas ó traballos agrícola. |
El presente artículo, recoge a través de las Circulares y de las Visitas Pastorales hechas a diferentes parroquias de la comarca del Ribeiro la aplicación de una normativa de la iglesia oficial, desde mediados del siglo XVI, con el objetivo de moralizar y de domesticar los comportamientos religiosos y profanos del paisano gallego, mediante el control por parte de la iglesia de las fiestas, de las romerías y de los trabajos comunitarios, como eran las fiadas, las muiñadas, los velatorios, las comidas fúnebres y la participación en cofradías de pitanzas.
Podemos afirmar que a pesar de las imposiciones clericales la cuaresma o la represión no triunfó nunca plenamente sobre las diversiones, sobre el carnaval.
2.2.-Comportamientos de los feligreses en la iglesia
Manda que todos los feligreses estén en silencio cuando oyen misa y cuando asistan a algún misterio divino y en caso que no lo hagan el abad o cura por la primera y la segunda vez les condene en lo que justo fuere y llegando a la tercera les heche fuera de la iglesia y no les admita en ella hasta que cumplan la penitencia que por ellos les fuere impuesta y paguen la pena doblada^^ Manda el visitador que asistan todas las personas a misa los días de fiesta en su iglesia y no hablen en la iglesia si no es preciso y necesario y esto sea con modestia y lo cumplan bajo la misma pena^^ Manda el visitador que todos los feligreses estén en silencio cuando estuvieren en la misa y con la devoción que en tales actos se requiere y no lo ejecutando así el abad o cura multe a cada uno por la primera vez en dos reales, por la segunda en cuatro y la tercera en seis aplicados para la cera y la lumbre de la fábrica del Santísimo^^.
Por cuanto le consta al visitador que los feligreses están con poca devoción mientras se dice la misa manda que el vicario multe a los que hablan por la primera y segunda vez en un real y a la tercera dará parte al Provisor^^.
Por cuanto en la iglesia como casa de oración debe observarse la mayor compostura, silencio y modestia manda que ninguna persona hable dentro de ella y en caso de contravención se tomen las providencias a que haya lugar, sobre lo cual celen tanto los párrocos con el mayor cuidado, siendo ellos y los demás sacerdotes los primeros en dar buen ejemplo y respetar el lugar sagrado^^ Manda que los feligreses de esta parroquia no hablen ni conversen dentro de la iglesia ni con otros bajo pena de incurrir en la indignación de Dios Nuestro Señor y de que en caso de contravención se tomarán las providencias que haya lugar lo cual celará el abad con el mayor cuida-do^^.
Ninguno entre en la iglesia con pelo atado y así lo cumpla bajo pena de una libra de cera por cada uno que venga y el abad lo haga cumplir y ejecutar sobre lo que carga su conciencia y lo aplique a la fábrica^^ Por cuanto el hablar e inquietar en la iglesia es suma irreverencia a S. Majestad Sacramentado que realmente allí se halla.
Al presente encarga muchísimo S. lima, a todas las personas así hombres como mujeres estén con la mayor devoción que le fuere posible y manda al padre cura que si alguna persona hablare o causare alguna inquietud le multe en un real por cada vez la cual multa efectuará irremediablemente sobre lo que cargamos su concienciad"^.
Manda que ninguna persona coma ni beba dentro de la iglesia según está mandado por Inocencio XI ni injurie a otro de palabra sino que debe estar con la reverencia que se debe tener en la casa de Dios y en presencia de S. Divina Majestad^^ Manda el visitador que el abad no permita que en su iglesia se lean y publiquen cualesquier despachos y órdenes de justicias seculares ni que se pujen ni arrienden rentas ni se den voces ni levanten ruido dentro de ella por deber estar en la casa de Dios con toda quietud, humildad y reverencia y en caso que sus vecinos tengan alguna cosa que proponer en bien espiritual y utilidad de las almas y de la dicha iglesia nombren con todo sosiego cuatro personas timoratas y de inteligencia para acierto de lo que propusieren^^.
2.3.-Trabajo en días festivos
S. lima, se halla informado de que algunos vecinos de esta feligresía no guardan como es su obligación los días festivos ejercitándose y trabajando en todas las labores según y de manera que lo hacen en los días de la semana sin ninguna excepción con carretos, y otras cosas mayores.
Para que se evite todo escándalo y pernicioso abuso S. lima, manda que el abad y cura de dicha feligresía vele y tenga todo cuidado para que ningún feligrés trabaje en días festivos en sus labores y al que no lo hiciere por la primera vez le sacará de multa dos reales, por la segunda cuatro que aplicará S. lima, para aceite de la lámpara del Santísimo Sacramento y por la tercera vez no eje-(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cutado lo ordenado en este mandato dará cuenta a S. lima, para que castigue y apremie a los que fueren rebeldes y contumaces para cuyo fin así mismo manda S. lima, que el abad o cura de dicha feligresía nombre fiscales en ella que sean personas de conciencia y entereza y velen si sus feligreses trabajan en dichos días festivos y ejecutándolo le den cuenta para que les saque dichas multas y proceda contra ellos a lo más que se expresa en este mandato cargándole sobre ello la conciencia.
Lo cual cumpla dicho abad y de no hacerlo se le hará cargo en la primera visita acerca de lo referido^^.
Cele el abad que sus feligreses no trabajen los domingos y más días festivos que no estén dispensados y que los santifiquen empleándose en oir misa, rezar el rosario y andar el viacrucis y ejercitándose en otras obras de virtud a que les animará y exortará con toda eficacia^^ Manda a todos los feligreses de la dicha iglesia que guarden los domingos y fiestas no trabajando en ellas sino oyendo misa entera hasta acabar el evangelio postrero y haciendo les condene conforme a un real y no bastando dé cuenta al fiscal para que los rebeldes sean castigados con todo rigor^^.
2.4.-Educación de los hijos
Por cuanto se halla informado de la grave omisión que tienen los padres en la educación de los hijos y familiares así en doctrina cristiana como en buenas costumbres de lo que se originan tantas minas espirituales como temporales y como la esperanza tiene enseñado, por tanto corrigiendo S. lima, al remedio en cuanto es de su parte exorta y manda a dichos padres y más que tengan hijos y familiares de menor edad aunque no hayan cumplido los 7 años procuren presentarlos al párroco en los días de fiesta a fin de que les instruya en la doctrina cristiana y en todo lo demás que tienen obligación de saber cuando lleguen a tener uso de razón, sobre lo que les carga S. lima, la conciencia y pone presente la terrible cuenta que les espera por su descuido y omisión en ello^^.
Noté con sentimiento que por la incuria de los padres de familia o por la distancia de que está la escuela o descuido de algunos maestros no hay mucha asistencia de los niños a la escuela a lo que es preciso poner remedio.
Para ello los señores párrocos visitarán las escuelas y en todo están obligados por sí mismos o por su teniente o coadjutores si los hubiere a enseñar la doctrina cristiana a los niños especialmente los domingos y festivos y en la cuaresma y en el adviento a ser posible bien persuadidos como deben estar los señores párrocos de la necesidad de cumplir con una obligación tan principaP^
2.5.-Mujeres en la iglesia
Manda que las mujeres no se mezclen en la iglesia con los hombres ni pasen de la puerta traviesa arriba^^.
Por cuanto algunas mujeres solteras de este partido se separan de las casas y compañía de sus padres y tíos de lo que se han seguido y experimentado graves ofensas, pecados y escándalos para que esto se evite exorta S. lima, a todas las mujeres solteras de esta feligresía que no vivan solas ni separadas de sus padres, tíos y tutores y encarga S. lima, a dicho abad y cura que tenga todo cuidado de que se ejecute todo lo contenido en este mandato y contraveniéndolo alguna mujer soltera dicho abad dará cuenta a S. lima, para mandarles compeler y castigar a las que fueren rebeldes y contumaces^^ A falta de padres, parientes, tutores y curadores les manda que se pongan a servir donde pudieren^"^.
Atendiendo a que algunas mujeres solteras viven solas y otras se emplean de la misma suerte vendiendo vino por menor en tabernas públicas expuestas de esta forma a muchos (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es peligros y desórdenes especialmente por hallarse las casas de los moradores de este país dispersas y algunas en montes despoblados como es costumbre, y deseando remediar en cuanto pueda los daños que de ello se siguen y que tengan cumplimiento las reales órdenes manda que los párrocos hagan amonestaciones sobre que las tales mujeres así solteras como viudas sin hijos que no sean de edad mayor vivan en compañía de sus padres o deudos próximos o con uno de los vecinos con quien mejor se les acomode y sea de cristianas costumbres y hallando que no surten efecto dichas amonestaciones pasarán sus oficios a las respectivas justicias para que pongan en ejecución dichas Reales Órdenes^^
Manda que los traficantes en vino no pongan en las tabernas para beneficiarlo al por menor a mujeres solteras y así lo cumplan bajo pena de incurrir ipso facto en la pena de excomunión mayor late sentencie y la multa de 4 ducados que para dicha fábrica exigirá el dicho abad y bajo la misma pena manda que ninguna mujer soltera viva sola a cuya ejecución procederá por censuras y absuelta de ellas habiéndolo cumplido^^.
Por cuanto ha llegado a nuestra noticia que algunas personas de dicha feligresía y de su contomo van y concurren a alguna tabema donde con notable escándalo están a jugar casi toda la noche de lo que se sigue haber muchas bullas, y chismeras en ellas unos con los otros como en sus casas con sus propias mujeres y con sus familias causando con este motivo muchos menoscabos y atrasos en su hacienda.
Para evitar tan graves inconvenientes manda y encarga a S. lima, el abad y cura de dicha feligresía que procure con el mayor cuidado no haya dichos juegos en dichas tabemas para que de este modo poder evitar el que haya dichas bullas y quimeras así en las referidas tabernas como con sus propias mujeres y familia y apaciguar el escándalo que ocasionan entre los vecinos con los dichos juegos, pecados y ofensas que de ellos se originan contra Nuestro Señor^^.
2.9.-Escándalo y pecados públicos
Manda que el cura procure con mucho cuidado el que se eviten pecados escandalosos en su feligresía y no queriendo enmendarse los delincuentes nos den aviso a nuestro provisor para que se remedie y no se dé mal ejemplo a los demás vecinos^l
Ordena y manda S. lima, que el dicho abad o teniente cura procure con el mayor cuidado desarraigar de sus feligreses la perniciosa costumbre de maldecir y hechar plagas poniéndoles presente la grave ofensa que hacen a Dios con ello, el mal ejemplo que dan a sus familias y a los mismos que los oyen^^.
Por cuanto el visitador tiene noticias de que hay pleitos y encuentros entre el vecindario y los feligreses manda S. lima, al abad que se lleve bien con ellos, con suavidad y blandura particularmente en la iglesia y haciendo de su parte lo que se le mande en las visitas tocante a los dichos feligreses no obstante dé cuenta a S. lima, o a su fiscal para que se procede con todo rigor de derecho^^. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 2.12.-Bailes y danzas de seglares Manda S. lima, que dicho abad no permita en las fiestas que hay en las feligresías se baile y dance después del toque de la oración en adelante y que tampoco se hagan seranes juntándose de noche hombres y mujeres yéndose a las casa o a los molinos y a los que esto contravenieren les multe dicho abad en 4 ducados aplicados a la fábrica de dicha iglesia^^ Para cuya exación le da condición necesaria con facultad de proceder a ello por censuras absolviéndoles de ellas habiendo cumplido^^.
Manda el abad que no permita que de aquí en adelante en las misas funciones y procesiones de su iglesia parroquial, capillas y santuarios de su districto se toque gaita alguna conforme S. lima, lo tiene prevenido en su carta circular expedida y en caso de que alguna persona se entrometa a tocar al tiempo de andar las procesiones estas se retiren a la iglesia, lo que cumpla dicho abad bajo pena de 50 ducados y con aperci-bimiento^^ Manda S. lima, a los gaiteros que vienen a las festividades de las cofradías que hay en esta parroquia y más que se celebren en ella no toquen dadas que sean las oraciones por los muchos inconvenientes que de hacerlo se siguen lo que así en el día y en las vísperas de la festividad cumplan y si alguno ejecutare lo contrario siendo amonestado la primera y segunda vez el abad no le pague salario ni se admita en cuenta a los mayordomos además de dar cuenta a S. lima, para la mejor diligenciad^*.
Hallándose informado de los muchos excesos y daños espirituales y temporales que se originan especialmente entre gentes mozas en las romerías y santuarios a que suelen ir con frecuencia abusando del santo fin para el cual fiíeron erigidos aconseja y ordena a S. lima, que con su pastoral celo exorte a todos los subditos que procuren dirigirse a ellos con la moderación y la piedad que corresponde a buenos cristianos y se acomoden más bien a hacer cumplir y cumplan sus votos y ofertas en la iglesia parroquial en la que como casa más propia de oración serán más fructuosos y agradables a Dios^^ Manda S. lima, que los vecinos de esta feligresía no permitan ni consientan que sus hijos y familias salgan de noche a las romerías de santuarios ni se queden a dormir dentro de ellos a las romerías de santuarios ni se queden a dormir dentro de ellos ni vuelvan ni anden de noche por las muchas ofensas que con estas ocasiones se cometen contra Nuestro Señor y siendo alguno omiso en lo referido el abad y cura le multe en dos reales la primera vez, por la segunda en cuatro y por la tercera dé cuenta a S. lima, para mandarle castigar rigurosamente cuyas multas aplicará S. lima, para el aceite de la lámpara del Santísimo^^.
Prohibe con particular encargo los seranes y festines de noche entre hombres y mujeres por los muchos desórdenes e inconvenientes que la experiencia tiene acreditado acerca de lo que celarán los párrocos dichos encuentros cuanto sea posible exortando y amonestando a sus feligreses que no permitan por ningún pretexto semejantes festines y juntas nocturnas en sus casas y molinos con pretexto de hiladas ni por otro motivo alguno.
A los padres, amos y señores les manda que cuiden como corresponde a su obligación de que sus hijos y criados no salgan de su casa a deshora de la noche por los graves inconvenientes y perjuicios que se siguen.
Lo uno y lo otro teniendo presente la rigurosa cuenta que les espe- ra en caso de contravención y para que consiga por todos los medios el mayor servicio y honra de Dios, exorte igualmente a los justicias ordinarias cooperen de su parte como deben a que tenga cumplimiento lo aquí prevenido^^.
Por cuanto está mandado por nuestros predecesores no se hagan juntas nocturnas de noche así de hombres como de mujeres lo que llaman seranes y empallegadas por las muchas ofensas que se cometen contra Nuestro Señor.
Para que se evite tan pernicioso vicio manda que los que consintieren de noche en sus casas o en sus molinos los tales festejos tocando y danzando el abad les multe a cada uno que consintiere lo referido en 10 ducados y a los padres de los hijos e hijas que se hallaren en tales molinos y seranes tocando y danzando les multará por la primera vez en cuatro reales, por la segunda en ocho y por la tercera dará cuenta a S. lima, para mandarles castigar rigurosamente, cuyas multas aplicará a la fábrica de esta feligresía^^ Renueva expresamente los mandatos en que se prohiben con particular encargo los seranes y festines nocturnos entre hombres y mujeres por los desórdenes e inconvenientes que se experimentan lo cual celarán los párrocos exortando y amonestando a sus feligreses no permitan por ningún acontecimiento semejantes festines de noche en sus casas y molinos con pretexto de hiladas o de otro alguno y a los padres y amos sobre que cuiden como deben de que sus hijos y criados no salgan de noche de sus casas teniendo presente la obligación que le incumbe y la rigurosa cuenta que les espera en caso de omisión o contravención.
Para que se consiga el mayor servicio de Dios exorta igualmente a los justicias ordinarias a que cooperen de su parte como corresponde a que tenga cumplimiento este mandato^^.
Manda que los vecinos de la feligresía no permitan a sus hijos y familia salgan de noche a romerías de santuarios ni que duerman en ellos ni que vuelvan a sus casas de noche por las muchas ofensas y pecados que en semejantes ocasiones se cometen contra Dios Nuestro Señor y en caso que quieran ir a dichos santuarios sea la ida y la vuelta por el día claro y no de noche como va referido.
Le consta al abad que algunos vecinos no ejecutan lo que se les manda.
Por la primera vez le sacará de multa dos reales y por la segunda cuatro^^^.
Por cuanto el visitador está informado de las muchas necesidades que padecen los pobres quienes los viernes del año no tienen aceite para hacer los caldos para sustentarse por ello ordena y manda que puedan usar de manteca de puerco o unto según estilo de la tierra menos en cuaresma y en ello no haga escrúpulo alguno mediante la dispensa de S. lima.
Así mismo los sábados del año no coman carne ni menudos solo lo que nuestra madre iglesia les permita y el abad repetidamente les explique de lo que lícitamente pueden usar^^^
Manda que los desposados solamente no cohabiten juntos ni asistan en partes sospechosas de lo que se siguen escándalos o peligro de pecar mortalmente y así mismo manda a los casados que no se velaron se velen dentro de los dos meses que manda el santo concilio y así los unos como los otros lo cumplan bajo pena de una libra de cera aplicada a la fábrica y el cura lo ejecute y de dichas penas se haga cargo el mayordomo de la fábrica poniéndolas por escrito para que de ellas le conste a S. lima, el visitador^ ^^.
Los señores eclesiásticos se abstengan de tomar parte activa o directa en elecciones de diputados a cortes o provinciales a no ser que por las circunstancias de las personas o por intereses de la iglesia convenga intervenir para cuyo efecto consultarán al prelado.
En las elecciones municipales que interesan directamente al pueblo si por conocimiento de las personas resulta que es indiferente la elección de uno u otro candidato se abstendrán de intervenir al menos directamente, si por el contrario se esperasen fundamentalmente favores de uno u otro o protección de la iglesia y bien por la moralidad del pueblo y de otros se temiese que por su conducta había de servir de escándalo en estos casos consultando con el prelado pueden emplear su legítima influencia en favor de uno o en contra de otro si bien absteniéndose de tomar encargos de presidente o secretario electoral o de otros análogos^^^
2.19.-Elección de electores en las cofradías
Deseando S. flma. también cortar las disputas, disensiones y desavenencias que pueden ocurrir con motivo y de la elección que se previene en las cofradías y hermandades ordena y manda que el abad en el año que corresponda hacer la elección avise al juez o mayordomo de la parroquia para que este lo haga o mande hacer al vecindario a fin de que en uno de los días de pascua o natividad se junten en el atrio de la iglesia o donde lo tengan de costumbre y procedan a nombrar doce electores de entre ellos a pluralidad de votos los que verificado su nombramiento conferenciarán y acordarán con dicho abad el de los expresados consiliarios^^^.
Al ermitaño de Nuestra Señora del Rosario de Carballeda se le manda que no haga lumbre dentro de la ermita mayor de dicho oratorio por ser cosa indecente al culto divino, ni dentro de ella admita cosa indecente y que componga el techo del coro de dicha ermita^ ^^ Que componga la casa que está contigua a la dicha ermita y en ella viva y esto lo haga dentro de 6 meses bajo pena de excomunión mayor y de apercibimiento^^^.
Por cuanto S. flma. está informado de que varios negociantes ingleses suelen concurrir a este Ribero a la compra de vino y que algunos sacerdo- tes del partido acostumbran a acompañarlos de bodega en bodega sirviéndoles de factores y apreciadores por sus propios intereses y fínes particulares todo ello con indecencia de su estado hasta en el modo de acompañarlos llevándolos a la mano derecha y otras gestiones muy impropias manda S. lima, a todos los eclesiásticos de este Ribero y más de su obispado se abstengan de todo lo expresado en este capítulo y de otras inteligencias perjudiciales a su conciencia y al bien común.
Todo ello en virtud de santa obediencia bajo pena de excomunión mayor y de aprecibimiento de suspensión y de proceder a lo más a que haya lugar lo que el abad de esta parroquia hará noticioso a sus feligreses^^^.
2.22.-Trato de los ornamentos sagrados
Se da el abuso de que en las festividades de Villar de Condes algunos mayordomos de las cofradías se llevan a sus casas la cruz y el pendón de la iglesia en las vísperas y en el día de la festividad y las vuelvan traer a dicha parroquia llegando a ella con notable indecencia casi a las 12 del día.
Para evitar tan intolerable abuso manda que desde aquí en adelante el abad no permita ni consienta se lleve la cruz, imágenes y pendones a la casa de dichos mayordomos bajo pena de cuatro ducados^^l
Manda el visitador que todas las personas que de catorce años a esta parte estuvieren sin dar cuentas de los alcances de las cofradías el abad dentro de 15 días las den bajo pena de excomunión mayor^^^.
Por hallarse informado de la omisión que tienen los padres y los amos en la educación de los hijos y familiares se originan tantas ruinas espiri- tuales y temporales como la providencia tiene enseñado por ello para poner remedio en cuanto esté de su parte exorta y manda a dichos padres y amos que tengan hijos y familiares de menor edad aunque no hayan cumplido 7 años procuren personarlos al párroco en todos los días de fiesta a fin de que este les instruya en doctrina cristiana y en todo lo demás que tienen obligación de saber cuando lleguen a tener uso de razón.
Ante esto les carga la conciencia y pone presente la terrible cuenta que les espera por su descuido y omisión en ello^^^.
Deseando promover la piadosa y tierna devoción de la salutación angélica que con mucho consuelo ha visto se observa y practica en esta parroquia concede 40 días de indulgencias por cada vez que lo ejecutaren.
La persona que por devoción quisiera encargarse de tocar en los tres tiempos acostumbrados, a saber, por la mañana, al mediodía y al anochecer como también a las benditas ánimas que será algún tiempo después del último toque del avemaria y otros 40 a cada una de las personas que las rezaren y lo mismo a los que también rezaren un padre nuestro y un avemaria por las ánimas cuando se toque a ellas^^^ Manda que en esta parroquia se observe la práctica y la piadosa costumbre de la salutación angélica tocando al efecto la campana por la mañana, al mediodía y al anochecer del modo que se hace en otras parroquias de la diócesis ordena y manda que así se ejecute todos los días de hoy en adelante dando para ello la señal con la campana en los tres tiempos señalados y deseando también que los fieles difuntos no carezcan de todos aquellos sufragios que los vivos pueden y deben aplicarles aún desde sus mismas casas u otro cualquier parte donde se hallaren ordena y manda que después de haber tocado a las oraciones al anochecer se toque también a las benditas ánimas y después de una breve pausa dando nueve campanadas en tres tiempos y de tres en tres en cada uno para que las encomienden a Dios^^^.
Manda que el luminario prosiga en las oraciones del avemaria a boca de la noche y después del toque de las ánimas S. lima, concede 40 días de indulgencias a todos los fíeles que recen de rodillas la oración angélica y así mismo concede otros 40 días de indulgencias a los que con devoción rezaren el Pater-Noster, avemaria o por las ánimas de sus difuntos^^l
Manda S. lima, que el dicho abad exorte a sus feligreses a acompañar a S.D. Majestad cuando se lleve por modo de viático a los enfermos y para que más bien se animen a ello por cada vez que lo ejecuten les concede S. lima.
40 días de indulgencias^^"^.
Ha sido informado el visitador que ha habido y hay descuido en algunas personas en acompañar el Santísimo Sacramento que es el verdadero cuerpo del Señor y Redentor Jesucristo.
Encargamos a los dichos feligreses de la feligresía tangán particular cuidado y devoción y en oyendo la campana que diere la señal de que sale el Stmo.
Smto. de la iglesia para salir acompañándolo hasta que vuelva a ella demás de la obra meritoria que es que se hace agradable a Dios visitando los enfermos ganan 100 días de perdón los que le acompañen^^^ Manda que toda persona que viere llevar fuera de la iglesia el Santísimo Sacramento hinque las rodillas para hacer la reverencia y luego lo acompañe hasta que vuelva a la iglesia y no lo haciendo no teniendo impedimento legítimo que le pueda excusar le multe el vicario por la primera vez en medio real, por la segunda en dos y por la tercera de parte a S. Señoría o a su provisor para que se prevea el remedio^^^.
Tiene S. lima, noticia de que en los reinos de Andalucía y Castilla han muerto muchas personas de esta feligresía así casadas como solteras, como también hijos de familias que han muerto aquí y no les quieren tener los funerales según su calidad y como es costumbre y obligación precisa de los padres y de los herederos.
Por tanto S. lima, manda que todos los referidos cumplan los funerales de sus hijos padres o hermanos que hayan muerto fuera del reino^^^.
Por cuanto es cosa saludable hacer oración por las almas de los difuntos, por las constituciones sinodales y sínodos de este obispado está mandado a todos los abades y curas que hagan tañer a las ánimas todas las noches, manda al dicho vicario tenga cuidado de que después de las oraciones se haga señal por las ánimas del purgatorio para que todos las encomienden a Dios y nieguen que las libre de las penas que padecen y concedió a todas las personas que rezaren un padrenuestro y un avemaria por las ánimas de sus padres, madres, hermano, pariente u otra persona de su obligación o por las que más necesidad tuvieren de sus oraciones en dichas penas 40 días de indulgencias y de perdón^^^.
Son pocos los feligreses que han dejado de cumplir con el precepto pascual y por las exortaciones que dirijí después de la visita del templo podrán los señores párrocos conocer mis deseos para que continúen amonestándoles que los reciban en cualquier tiempo que vengan con las debidas disposiciones y que entre tanto no les admitan por padrinos en los bautismos y si llegado el año que viene continuasen en su pertinacia ni les bendigan sus casas a excepción de que fuesen casados y el otro cónyuge hubiese cumplido, ni lo admita a la sepultura eclesiástica, además les excluirán de cualquier cofradía o hermandad a la que perteneciesen^^^.
A través de los sínodos de las Circulares y de las visitas pastorales la «Iglesia Oficial» hace una campaña dirigida a la «sacralización» de la figura del sacerdote y de la sociedad laica, pone de relieve el papel de la iglesia en la domesticación de las costumbres del clero y en la moralización de las del pueblo.
Los objetivos perseguidos por la «Iglesia Oficial» como puede verse siguiendo las visitas pastorales son:
La moralización o domesticación del clero haciendo que sus miembros cuiden su figura y su porte exterior como es el vestido, el cabello y su conducta como es la asistencia a fiestas, bailes, y ferias, a bodegas, mercados, fiestas y lugares de reunión de seglares.
También dieron normas prohibiendo el trato del clero con mujeres, y a desterrar de sus casas las mancebas y las barraganas.
De esta forma las autoridades eclesiásticas emprendieron una campaña dirigida a sacralizar la figura del sacerdote y sus funciones y a la moralización de sus costumbres.
La moralización y domesticación del pueblo mediante el control por parte de la iglesia de las fiestas, de las romerías, de los trabajos comunitarios como eran las fiadas, las muiñadas, los velatorios, las comidas fúnebres y la participación en cofradías de pitanzas.
Todo esto cae dentro de una campaña que tiene como objetivo la clericalización de las costumbres, la sacralización de la figura del sacerdote y la búsqueda de la diferenciación entre lo sagrado y lo profano.
El papel protagonista de la represión del clero y del pueblo gallego lo tuvo y lo sigue teniendo en sus manos la «iglesia oficial».
Al verse impotente la «iglesia oficial» apeló siempre a la colaboración de los padres y de los cabezas de familia quienes deben cuidar la educación religiosa y moral de sus hijos.
Muchas veces la «iglesia oficial» hizo esto a través de una acción represiva con la ayuda del brazo secular aunque el papel de las autoridades laicas en este terreno nos consta que fue menor que el de los miembros de la «iglesia oficial» quienes han ejercicio una acción absorvente sobre la sociabilidad y la moralidad del pueblo gallego como lo demuestran las actas dictadas por las Reales Ordenanzas a cerca de las hiladas, muiñadas, las fiestas de carnavales, las celebraciones de ferias en domingos, las visitas a molinos y los pecados públicos como el amancebamiento y los juegos.
La represión en el ámbito cultural la ejerció siempre la «iglesia oficial» secundada por las autoridades civiles quienes nun-«CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2001.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ca extremaron su acción sobre el control de las formas de sociabilidad campesina y cuando lo hacen es a instancias de las autoridades eclesiásticas.
Debemos recordar en este terreno los actos dictados por Reales Acuerdos contra las hiladas, las muiñadas, las celebraciones festivas en domingos, los carnavales, las reuniones en molinos y los dictados para controlar los pecados públicos como son el amancebamiento, la usura, los juegos de adivinación y las blasfemias.
En el mundo rural gallego y aun en villas y ciudades el proceso de clericalización y domesticación de las costumbres del campesinado tuvo siempre como objetivo la sacralización y santificación del espacio profano y la erradicación de múltiples formas de sociabilidad popular.
La «iglesia oficial» como dejamos dicho muchas veces tuvo que pedir ayuda a las autoridades laicas sobre todo para castigar los pecados públicos como eran el amancebamiento, las hiladas, las pandeiradas, las muiñadas y las fiestas.
La «iglesia oficial» en los mandatos de las visitas pastorales delimita el sentido religioso de las festividades, frente a las múltiples «supersticiones», delimita también el espacio sagrado y el profano y lucha contra ciertas prácticas religiosas mal llamadas supersticiones.
Todas estas medidas van encaminadas a acreditar su autoridad, su prestigio y su ejemplaridad.
Con todas estas medidas y otras semejantes se consuma la sacralización de la figura del sacerdote iniciada en el Concilio de Trento.
La campaña de clericalización tiene como objetivo lograr un estamento eclesiástico de vida edificante en su porte extemo e interno dotándolo de una mejor formación intelectual y de una ejemplaridad de costumbres.
Dicha campaña cae dentro de las medidas preventivas que figuran en los sínodos, las circulares y las visitas pastorales, donde se le propone al clero un ideal de vida basado en el recogimiento, en el celo pastoral y en una forma de vida que distinga a los clérigos de los miembros del resto de la sociedad por la vivencia de la castidad, por el ejercicio de ciertas virtudes y el cuidado de su porte extremo y de signos de comportamiento como son: el vestido, el corte del pelo y la no asistencia a actos festivos o profanos como bailes y la entrada en tabernas.
La disociación que se pretende es a la vez espiritual y social, con el fin de «sacralizar» debidamente una sociedad que a menudo confunde lo sagrado y lo profano y la actuación del clero.
Mediante las constituciones sinodales, las circulares y las visitas pastorales la autoridad diocesana emprende una campaña de «sacralización» de la figura y de la fiínción del sacerdote y de la moralización de sus costumbres.
La clericalización se entiende como una condición previa a la cristianización del campesinado.
La familiaridad con lo sagrado y la confusión entre lo sagrado y lo profano exige una acción de la que resulte una nueva pedagogía en el tiempo y en el espacio conforme al modelo cristiano.
La sacralización de la figura y de la función del sacerdote tiene una contrapartida en un proceso de diferenciación y de separación tajante entre lo sagrado y lo profana ante su confusión en la religiosidad popular y ante la excesiva familiaridad con lo sagrado que presentan al menos algunas formas de vida campesina.
Desde los inicios de la época moderna en las visitas pastorales se insiste en la diferenciación de los espacios sagrado y profano en los cuales discurre la vida del hombre con normas y reglas bien diferenciadas.
El lugar sagrado está caracterizado por su decoro extemo y por ello los tamplos deben estar cerrados con la llave, compuestos y limpios para que allí no encierren animales inmundos y sucios así como cabras, ovejas, vacas y puercos ensuciando el suelo.
También mandan los visitadores erradicar de estos lugares ciertas actividades profanas que tienen como marco el recinto eclesial, la iglesia y el atrio.
Entre las prohibiciones más importantes están las referentes a la celebración de comidas y banquetes en los días de todos los santos y de difuntos con ocasión de mortuorios y de honras fúnebres, la celebración de ferias y mercados dentro de la iglesia y de reuniones para tener negocios seculares o para meter en los lugares sagrados gentes, armas y bestias.
La conciencia de hallarse en lugar sagrado debe esteriorizarse en la compostura y en el recogimiento.
Por ello las visitas recomiendan a los feligreses que no hablen en las iglesias.
En las visitas aparecen como objetivos claros por una parte sacralizar los espacios profanos, controlarlos y santificarlos como son las tabernas, los molinos, erradicar o depurar determinadas formas de sociabilidad popular como romerías, ferias, hiladas, muiñadas y comidas de cofradías.
La conclusión que podemos sacar de los datos extraídos de las visitas es que a pesar de la imposición clerical la cuaresma o cuarentena tridentina léase represión no triunfó nunca plenamente sobre el carnaval y las diversiones dado que el divertirse en las fiestas y el servir y alabar a Dios no son modos incompatibles sino simplemente dos caras de la vida profundamente religiosa del campesino gallego quien también es vitalmente sociable y profano sin disociar nunca los dos aspectos el religioso y el lúdicorecreativo por ser uno y el mismo, el hombre, el sujeto de ambos.'' |
Nos hemos propuesto realizar un estudio de las referencias que encontramos en los escritos de Fr.
Martín Sarmiento a propósito de la Antigüedad grecolatina y en particular de la Mitología.
Esas referencias se hallan especialmente en relación con las reflexiones de Fray Martín sobre cuestiones lingüísticas (etimológicas en buena parte), literarias, históricas, pedagógicas, botánicas y sociopolíticas, y aparecen tanto en sus obras eruditas como en sus epístolas.
Con frecuencia esas alusiones se refieren a sus comentarios a propósito de la historia antigua, la lengua y las costumbres de Galicia.
Entre los hombres que sin duda merecieron el título de sabios en el siglo XVIII español, el benedictino Fray Martín Sarmiento (nacido en Villafranca del Bierzo en 1695 y muerto en Madrid en 1772) ocupa un lugar especiad.
Pasó la mayor parte de su vida en el madrileño convento de San Martín, y en su celda estableció una espléndida biblioteca particular (su colección de autores griegos apenas tuvo rivales en la España de su siglo) y su celda fue también lugar habitual de reunión de los más destacados intelectuales de su tiempo.
Pero Sarmiento fue también un hombre contradictorio.
Lector y escritor incansable, dejó inédita casi toda su excepcional obra, alegando: «yo sólo escribo para mi instrucción y para complacer a cuatro amigos...
España no está para imprimir, ni aún para saber, sino cada uno para sí mismo...
El mayor peligro de la tranquilidad humana es decir lo que se piensa^; decir lo contrario de lo que se piensa es ignominia de la racionalidad y de la sociedad humana.
Pues ^ Sobre su figura, véase J.L. ALBORG, Historia de la literatura española.
«Guía bibliográfica para el estudio de Fray Martín Sarmiento», Cuadernos de Estudios Gallegos 27 (1972), pp. 369-379. ^ Al hacer tal afirmación, probablemente tuviera en mente Sarmiento las polémicas que suscitaban los escritos de su buen amigo Feijoo.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ¿qué remedio?
El que yo he escogido.
Es vivir retirado en un rincón; abstenerme de todo comercio mundano, político, literario y epistolar; y vivir sólo para Dios, para mí y para los amigos».
Curiosa contradicción entre esta postura «egoísta» de renuncia al magisterio y la profundidad de las preocupaciones sociales y pedagógicas que manifiestan constantemente sus escritos. / Esta vida voluntariamente retirada que llevó Sarmiento no impidió que fuera saludado por el propio Feijoo como el hombre más sabio de su tiempo: «Mi religión tiene un sujeto que en edad de 35 años es un milagro de erudición...
En cualquier materia que se toque da tan prontas, tan individuadas las noticias, que no parece que se oyen de su boca, sino que se leen en los mismos autores de donde las bebió».
Y más de siglo y medio después Azorín (Alma castellana, 1600-1800, publicada en 1900), que apenas pudo haber leído unas pocas obras suyas, lo considera «la figura más vigorosa de su tiempo», y califica su Discurso sobre el método que debía guardarse en la educación de la primera juventud como «una de las más geniales obras de nuestra literatura»^ Sarmiento, como hijo de su tiempo, fue hombre de una curiosidad intelectual insaciable, que no conocía límites ni especializaciones, y de una enorme capacidad de trabajo, cualidades ambas que lo llevaron a interesarse por las más variadas disciplinas'*; pero hay tres campos del saber que cultivó especialmente y acerca de los cuales nos dejó algunas obras magistrales, donde se exponen ideas que en ocasiones se adelantan en varias décadas, e incluso en un siglo, a su tiempo.
En primer lugar, las ciencias naturales y en especial la Botánica.
En segundo lugar, la educación^; ^ Cf.
J.L. PENSADO, Fray Martín Sarmiento, testigo de su siglo, p.
11. "* Son muy ilustrativos al respecto los volúmenes colectivos Estudos adicados a Fr Martín Sarmiento: artigos tirados dos Cuadernos de estudios gallegos por supuesto.
Sarmiento concibe el atraso español como un problema de incultura que sólo la educación puede remediar; por otro lado, sus ideas pedagógicas, modernísimas, se anticipan a Rousseau en diez años y en tres décadas a Pestalozzi; y en lo que al mundo de la Antigüedad clásica se refiere.
Fray Martín propuso el primer plan de restauración oficial de la lengua gallega^, en el marco del cual pedía la creación de catedráticos de latín y griego en cada villa de Galicia «que enseñen [en gallego] la gramática y la lengua latina con un nuevo método, singular, fácil, breve y científico...en Galicia una sola escuela de aldea es más útil que una universidad».
Y en tercer lugar, la Filología, una de sus grandes pasiones; sobre la importancia de sus trabajos en este terreno, baste un solo botón de muestra: «Sarmiento -comenta el romanista José Luis Pensado^-se adelanta en muchos años a los grandes creadores de la Filología Románica...
Es triste pensar que la lección de este maestro no haya sido aprovechada.
Un discípulo fiel... hubiera dado a España la gloria de haber creado la ciencia que profesamos,... [sin haber tenido que] esperar a que la ciencia germánica nos volviera a poner en la senda correcta».
Puesto que, según comentamos más arriba.
Sarmiento afirmaba escribir principalmente para sí mismo, no es de extrañar que su estilo carezca de grandes pretensiones literarias, puesto que quería «escribir como hablo».
Eso explica que, a pesar de su extraordinario conocimiento del mundo antiguo, las alusiones mitológicas sean relativamente escasas en sus obras (no así las citas de autores antiguos, que son frecuentísimas y oportunas).
En concreto en sus escritos filológicos y también a menudo en su epistolario esas referencias mitológicas suelen revestir un carácter erudito, para explicar el origen de algún uso o la etimología de alguna palabra.
La etimología es, en efecto, una de las grandes pasiones de nuestro sabio, a partir de la idea, de clara raigambre clásica, de que es imposible el conocimiento preciso de las cosas sin penetrar en el origen de las palabras que las designan y conocer su significado original y las modificaciones que éste ha experimentado.
De toda su correspondencia publicada^ la carta que mayor número de alusiones mitológicas contiene es la carta n"^ 137, datada en Pontevedra el 3 de Junio de 1754 y dirigida a su amigo el Duque de Medina Sidonia.
Comienza su epístola Sarmiento aludiendo a la reciente estancia del Duque en Aranjuez, y ello le da pie para comentar la etimología de ese topónimo, que los lingüistas consideran de origen prerromano, en concreto en relación con la voz aranz «espino» (que encontramos también en Aránzazu).
Sarmiento observa, efectivamente, el parentesco existente entre Aranjuez y otros topónimos similares del País Vasco, pero establece para todos ellos un mismo origen latino, que él encuentra en la expresión ad aram lovis («junto al altar de Júpiter»), y añade: «si allí... hubo en tiempos de los romanos un ara o altar dedicado a Júpiter, sería a Júpiter Tonante o a Júpiter Pluvio, para que no fulminase rayos ni despidiese truenos y tempestades, atendiendo a lo que el país está expuesto a esos terribles meteoros».
Como caso excepcional en sus escritos, en esta epístola el Padre Sarmiento va engarzando alusiones mitológicas una tras otra por analogía, y así la mención de Júpiter Pluvio nos conduce al mito de Dánae, que nuestro autor, con sus buenas dosis de socarronería erudita, propone hipotéticamente relacionar con el origen que cree que tiene el nombre de Aranjuez.
Sarmiento sabía de sobra que luppiter Pluvius o Pluvialis es el dios que envía la lluvia (como es evidente por ejemplo en Tibulo 1.7.26), pero en el texto que comentamos acepta otra explicación que se adecúa mejor a su broma erudita: «Bien sé que Júpiter no tanto se dijo Pluvio por las lluvias, cuanto por la estratagema que usó para visitar a Dánae, insinuándose por el tejado de la torre transformado en lluvia de oro.
¿Y qué sé yo si se tendría presente que el Tajo arranca con sus aguas de las minas comarcanas las arenas de oro que lleva?
Sea por lo que fuere, y sea o haya sido el Júpiter que se quisiere, allí se veneraba a Júpiter como en otras muchas partes».
Toda la epístola rebosa de este fino y erudito humor de nuestro buen fraile, que dice haber bautizado con el nombre de Tempe su estancia pontevedresa por ser «un sitio tan delicioso que parece le tuvo presente Eliano cuando pintó el de Tesalia»^, y, puestos ya a establecer lazos de unión entre su Galicia y la antigua Grecia, sugiere con buen humor que tal vez la huidiza Dafne fuera gallega, por la abundancia de laureles que crecen en el país y lo esquivas que parecen ser las buenas mozas gallegas: «Sabe V.E. que Daphne significa laurel por la fábula de que la desdeñosa Daphne se transformó en laurel allá en tiempo de marras...
¿Y qué sé yo si en vista de la infinidad de laureles monstruosos que naturalmente nacen por este país sería gallega de coram vobis la dicha Daphne?
Lo cierto es que siempre ha habido rollizas damas gallegas y espantadizas, que se esquivarían con el mismo Apolo aun siendo éste tan hermoso».
En fin, para concluir con las referencias mitológicas en la carta n° 137, tampoco faltan éstas en relación con otra de las grandes pasiones del Padre Sarmiento, la Botánica, ciencia y afición que cultivó a lo largo de toda su vida, sobre la que mucho escribió y que consideraba incluso fiíndamental para la educación, puesto que insistía en una de las ideas básicas de su sistema pedagógico, a saber, que todo lo que el niño ha de aprender en su temprana edad debe proceder de la observación directa del natural y ha de entrarle por los sentidos extemos.
Al final de la epístola que comentamos y en respuesta a una pregunta formulada por su destinatario.
Sarmiento identifica «el árbol que Mariana llama Gerión» con el «dragón», «cuya lágrima o goma llaman sangre de dragón, por ser en todo de color de sangre, y esta droga es muy medicinal...Nace en América, en África, en Canarias, etc., y dicen que le hay en Ceuta.
Así, no es inverosímil que le hubiese en Cádiz^^ en tiempos antiguos».
En otra epístola (la n° 171) también dirigida al Duque de Medina Sidonia y fechada el 22 de Mayo de 1765, volvemos a encontrar vinculadas mitología y etimología, en este caso no en relación con el mundo de las plantas sino con el mundo de los animales, en concreto con las voces zura, zurana, zurita o zorita, que designan variedades de palomas silvestres y al respecto de las cuales comenta nuestro autor: «El origen de la voz es dificil.
No será desatino afirmar que quedó en España el nombre ^ En efecto, ELIANO, en Historias variadas 3.1, describe el valle de Tempe, en Tesalia, como un delicioso locus amoenus, y de hecho es un tópico de la literatura antigua, que ha pasado a la tradición literaria occidental (cf. E.R. CURTIUS, Literatura europea y Edad Media latina, Méjico-Madrid-Buenos Aires 1955,1 284-285).
•° La patria del mítico Gerión.
De las epístolas personales pasamos a una obra excepcional, que sólo se publicó postumamente, en 1775, las Memorias para la historia de la poesía y poetas españoles^^, que hacen del Padre Sarmiento, como indica José Luis Pensado, un medievalista de primer orden.
Este extenso tratado refleja no sólo la ingente cantidad y calidad de sus lecturas (literarias y eruditas, de obras editadas y de otras aún inéditas en los manuscritos de las bibliotecas), sino también su extraordinaria inteligencia y agudeza; la obra abarca desde los orígenes de la poesía española (y de la poesía en general) hasta los poetas del siglo XV, y está repleta de atinadísimas reflexiones filológicas e históricas ^^ sobre el origen y evolución de las lenguas y las literaturas de los pueblos que han habitado la península.
Centrémonos en las referencias mitológicas que se encuentran en el tratado, todas las cuales tienen carácter erudito.
En primer lugar, en su disertación sobre la gran variedad de pueblos que han visitado y se han establecido en la Península Ibérica (54-56), alude Sarmiento a una tradición afiricana que nuestro autor conoce por la Guerra de Yugurta de Salustio (18.3) y que no documentan otras fuentes, según la cual Hércules murió en tierras de Hispania y a su muerte se dispersó el ejército que había traído consigo y que formaban soldados de muy diversas procedencias, entre los cuales medos, persas y armenios se ^' Alude Sarmiento a continuación a la paloma cuja, «que es la columba cipria o de Chipre, aludiendo a Paphos», donde se ubicaba un célebre santuario de Afrodita.
Recuérdese que la paloma es animal consagrado a esta diosa y que una de las etimologías que se ha propuesto para la palabra que en griego antiguo y moderno designa a la paloma doméstica, peristerá, la hace derivar del preverbio peri-y del nombre de la diosa mesopotámica identificable con Afrodita: «la que está alrededor de Istar»; la etimología más probable, sin embargo, es la que relaciona la palabra peristerá, con disimilación, con péleia «paloma salvaje», a partir de su color gris, que es lo que significa la raíz.
^^ Hemos utilizado la edición publicada en Buenos Aires 1942. ^^ Al respecto, añádase a la bibliografía citada el libro de X. FILGUEIRA, Ideas y sistema de la Historia en Fray Martín Sarmiento, Madrid 1981. trasladaron al norte de África; y se refiere igualmente Sarmiento a la dispersión de los griegos tras la toma de Troya, algunos de los cuales, según consta ya en los autores antiguos, llegaron a tierras de Iberia^^.
Sobre ello volveremos luego.
En otros pasajes de su tratado (38 y 76 ss.) nuestro autor discute extensamente sobre el origen de la poesía y afirma (38) que «de ningunos pueblos de España ha quedado tanta memoria de ser dados a la poesía como de los Turdetanos y Gallegos».
Sobre los Turdetanos del sur de la península Sarmiento refiere el testimonio de Estrabón (3.1.6)^^ quien afirma que tenían antiquísimas leyes puestas en verso, y al respecto Sarmiento cita (131), además de costumbres semejantes en pueblos americanos, un texto de los Problemas de Aristóteles (19.28) en el que se comenta la misma práctica entre los agatirsos, «pueblos de la Thracia o de la Sarmacia Europea, que tomaron su nombre de Agathyrso hijo de Hércules», polemizando de paso, con razón, contra quienes han malinterpretado el pasaje.
Más extensa, y más pertinente a nuestros efectos, es la sección que Fray Martín dedica a la ancestral vocación musical de los gallegos.
Para ello parte también de un texto clásico, en concreto de un pasaje del libro tercero de La Guerra Púnica de Silio Itálico, en el cual se habla de los pueblos hispanos que acompañaron a Aníbal en su expedición a Italia.
En los VV.334 ss., en efecto, Silio Itálico nos dice que «la rica Galicia envió su juventud experta en interpretar las fibras de las víctimas, el vuelo de las aves y los fiiegos del cielo; unas veces en sus lenguas nativas gritan canciones bárbaras, otras golpean alternativamente la tierra con sus pies y se complacen en hacer resonar rítmicamente sus sonoros escudos» {ad numerum resonas gaudentem plaudere caetras).
Esta última palabra es la que más interesa a Sarmiento y aquélla de la que parte la discusión erudita que le lleva al mundo del mito.
El escudo pequeño que designa la palabra caetra y que parece ser que usaban los gallegos como instrumento de percusión para acompañar sus cantos y bailes, recuerda a nuestro autor el armonioso empleo que hacían los míticos y también muy musicales Curetés de las armas de bronce que había inventado su madre Combe, apodada ^^ Nuestro autor admite la existencia de asentamientos griegos incluso al sur de Galicia en su opúsculo Sobre el origen de la lengua gallega, al que nos referiremos más adelante.
^^ La cita se da en traducción latina, pero el comentario de los problemas textuales del pasaje demuestra que Sarmiento se basa para su discusión en el original griego. por ello Caléis («Broncínea»).
Sarmiento se hace eco de la hipótesis del erudito francés Fourmont, quien sostenía que precisamente los Curetés (Kourêtes) habían tomado su nombre a partir de este gusto por aporrear objetos metálicos, «pues -dice Fray Martín-el verbo curo en lengua céltica significa lo mismo que el verbo griego kroúo («golpear»)», y a la misma raíz pertenecerían caetra e incluso el nombre de la isla de Creta, uno de los emplazamientos míticos de los Curetés.
Digamos nosotros (más de dos siglos después) que los especialistas actuales en la materia consideran el verbo galo curo como un préstamo del latín curare («preocuparse de»>»corregir»>»golpear»), mientras que el nombre de los Curetés se relaciona con el griego koûros «muchacho».
Volviendo a la línea argumentai principal, si los hábitos bélico-musicales de los gallegos coinciden con los que practicaban los míticos Curetés, ¿cómo se produjo el contacto entre unos y otros?, ¿qué tienen que ver, en definitiva, los gallegos con los Curetés cretenses?
Dos posibles explicaciones se le ocurren a nuestro buen fi-aile.
En primer lugar, una explicación que parte del supuesto origen ibérico tanto de la palabra caetra (una posibilidad que admiten también los filólogos modernos) como de los míticos Curetés, a quienes Justino (en el libro 44 de su Epítome de las 'Historias Filípicas' de Pompeyo Trogo) ubica en Híspanla: «los bosques de los Tartesios, en los cuales se dice que los Titanes hicieron la guerra contra los dioses, los habitaron los Curetes»^^.
Nuestro autor añade incluso (84) que «hasta hace poco eran todavía frecuentes en Madrid las procesiones con danzas muy parecidas a las de los Curetés, según los pinta Pezron».
Fray Martín Sarmiento es, sin embargo, partidario del origen egipcio, no ibérico, de los Curetés, de manera que propone otro itinerario para explicar la llegada de sus músicas y danzas a tierras gallegas.
En su opinión, estaban ligadas al culto a Isis, que pasó de Egipto a Creta y al corazón del continente europeo, donde ñie adoptado por germanos y celtas^^.
^^ Sarmiento, por cierto, siempre muy atento a las cuestiones de crítica textual, comenta la propuesta de Gerardo Juan Vossius de leer en lugar de Curetés el nombre del pueblo de los Cuñetes, habitantes del sudoeste peninsular, aunque argumenta que la mención de los Titanes habla en favor de la lección de los manuscritos.' ^ Cita al respecto un pasaje de la Germania de Tácito (9.2), donde se afirma que/>ar5 Suevorum Isidi sacrificat.
Tácito también se inclina por suponer que este culto tan extendido en Germania es importado, e identificado con el culto a la diosa germánica Nertho. los cuales lo trajeron a su vez a la Península Ibérica «cuando la inundaron, y finalmente a los gallegos más boreales, en donde hicieron término de su transmigración».
Por cierto que en el texto de Justino antes citado podría haber hallado Fray Martín un camino más corto para explicar la presencia en Galicia de costumbres documentadas también en la antigua Grecia, ya que en 44.3 leemos lo siguiente: «Por otra parte, los galaicos pretenden para sí un origen griego, ya que, después de terminada la guerra de Troya, dicen que Teucro, odioso a su padre Telamón por la muerte de su hermano Ayante, al no ser admitido en su reino, se retiró a Chipre y allí fundó la ciudad de Salamina, por el nombre de su antigua patria; de allí, después de conocer la noticia de la muerte de su padre, se encaminó a su patria, pero cuando Eurísaces, hijo de Ayante, le impidió la entrada, arribó a las costas de Hispania y ocupó el lugar donde está ahora Cartago Nova, y después pasó a Galicia, donde se estableció y dio nombre a aquel pueblo».
Teucro es mencionado por Sarmiento en otra obra, su Catálogo de voces vulgares y en especial de voces gallegas de diferentes vegetables'^, cuando identifica la planta seixebra (n^ 1567), la saxífi-aga castellana, con el teucrium del botánico financés Toumefort, así llamada por haber sido empleada por Teucro en un sacrificio.
Las referencias mitológicas al servicio de la etimología en las Memorias para la historia de la poesía española y poetas españoles no se agotan con Curetés y gallegos.
Algo más adelante (en el parágrafo 128) nuestro autor se hace eco del mito a partir del cual se interpreta el nombre de la isla griega de Délos como «la visible, la manifiesta», que conocemos sobre todo por el Himno a Délos de Calimaco; y una nueva explicación tomada de la mitología grecolatina se propone (527 ss.) para el nombre del protagonista del largo Romance del moro Calaínos, Calaínos es en el poema un capitán árabe que, por complacer a su dama, la hija de su señor Almanzor, marcha a Francia a combatir nada menos que contra los Pares de Francia, Oliveros, Reinaldos de Montalbán y Roldan, con la lógica consecuencia de que acaba muriendo «por manos del esforzado, el buen paladín Roldan».
El romance parece que no era muy del agrado de Fray Martín, que lo tacha, creo que en esta ocasión injustamente, de «viejas y chabacanas coplas», y además tampoco parece muy complacido con que un árabe se llame Calaínos: «Y a la verdad, el nombre Calaínos dudo que sea arábigo; y me parece más verisímil sea griego, o tomado de Calais hermano de Zethes y entrambos hijos de Bóreas y caballeros andantes, o acaso del héroe amoroso Calais» (al que conoce por una cita tomada de la Bibliotheca Graeca de Fabricius, según la cual Praxila de Sición dedicó a un tal Calais un poema quejándose de la inconstancia de su amor).
En todo caso, creo que el propio Sarmiento tampoco debía de tenerlas todas consigo cuando añade que «esto sólo se apunta para que, no sabiéndose el verdadero origen, quede lugar a la conjetura».
Finalmente, frecuentes observaciones sobre etimologías se encuentran también en la obra Catálogo de voces y frases de la lengua gallega^^, y de cuando en cuando nos tropezamos con hechos y personajes del mundo mítico y del panteón grecolatino.
Así, Fray Martín identifica el árbol denominado lamagueiro (134v) con el «loto de Homero» (en los diccionarios que hemos consultado se le hace equivalente al chopo o al almez); Corpo Santo (129v-130r) llaman en Portugal al Fuego de San Telmo, también denominado ya desde la Antigüedad Castor y Pólux; en Orense llaman a la Santa Compaña As Xans (163), una denominación que nuestro autor pone en relación con la palabra xanas con la que «designan en Asturias a las moras encantadas de las fuentes», y sugiere su origen etimológico en el nombre del dios Jano o de Fauno^^; ya mucha mayor imaginación se necesita para admitir la relación etimológica entre el Tereo del mito griego, que acabó transformado en abubilla, y la denominación Dona Theresa con que el ave era al parecer designada en algunas comarcas gallegas (182).
Por último, en su glosa de la palabra barcal (artesa en la que se ponen las vasijas de medir el vino para recoger el que se cae) recuerda Sarmiento que la muy rara voz latina bacar, -aris, que designa un tipo de vaso y en especial un orinal, ya es puesta en relación en las Etimologías de San Isidoro (20.5.4) con el nombre del dios Baco, una etimología que, nos dice Sarmiento, defiende Gerardo Juan Vossius en su Etymologicon Linguae Latinae, ya que el bacar servía para vino^^ 1^ Edición y estudio de J.L. PENSADO, Salamanca 1973. ^^ Xana deriva en realidad del nombre latino de otra divinidad pagana, Diana, la diosa de la naturaleza salvaje.
^^ Esta etimología ha sido también defendida por J. ALVAREZ DELGADO, «Purpura Gaetulica», Emérita 14 ( 1946 Frente al uso «filológico» que hemos considerado hasta aquí, el empleo que podríamos denominar «literario» de la mitología grecolatina es más escaso en la obra de Fray Martín Sarmiento y se concentra especialmente en su epistolario (aunque tampoco falta en otros escritos).
Con frecuencia este tipo de alusiones a personajes míticos se encuentra también en discusiones eruditas como ilustración de los argumentos de nuestro autor o de los problemas con los que se tropieza quien lleva a cabo una investigación científica.
Así, en su opúsculo Sobre el origen de la lengua gallega (repleto, por cierto, de sensatísimas observaciones metodológicas y de pormenor)^^ recurre a la historia mítica de Teseo y Ariadna para ilustrar el intrincado laberinto con el que se topa quien se dispone a abordar el estudio del problema que da título a la obra (p.
19): «No se puede hablar del origen de la lengua gallega sin enredarse en el origen de las otras lenguas o en el laberinto non creditorum, que es más enredoso e inextricable, por no haberse hallado hasta ahora ninguna Ariadne que les comunicase el hilo».
Y enseguida vuelve a servirse del mito para arremeter contra quienes, por chauvinismo nacionalista al hablar de las lenguas, dicen unos disparates más que medianos: «He notado que quienes quieren apurar el origen de alguna lengua, hacen lo que algunos genealogistas alquilados, que quieren apurar hasta el huevo de Leda el origen de alguna familia conocidamente noble.
Y de lo que finalmente unos y otros persuaden a los que sólo buscan la verdad, es de que han dado con los huevos en la ceniza de la nada y que todo es una ficción bien o mal parada»; y continúa: «A sostener esos disparates de la fantasía concurren muchas cosas.
Para ensalzar el origen de ésta o de la otra lengua ha concurrido la nimia pasión nacional... como la del P. Pezron y otros franceses por la céltica...
Toda la lengua gallega vulgar y la que consta en los manuscritos antiguos... es una varia inflexión de las voces latinas, y es eiror creerla dialecto de la lengua castellana, ni antigua ni moderna».
Sobre el mismo tema vuelve nuestro autor en otra obrita muy interesante.
Origen y formación de las lenguas barbaras^^, donde comenta las ^^ Edición de J.L. PENSADO en Opúsculos lingüísticos gallegos del siglo XVIII, Vigo 1974, pp. 17-41.
23 Boletín de la RAE 16, 1929, pp. 244 pintorescas ideas (visionario y fanático son los calificativos que dedica Fray Martín a su autor) expuestas en el libro Antropoglottogonia de Juan Pedro Erico, publicado en Venecia en 1697.
Sostenía Erico que todas las lenguas tienen su origen en la lengua griega y que Adán fue el primero en pronunciar la omega, Eva la ípsilon, Caín la epsilon y Abel la iota, «y así forma en el paraíso las vocales, como principios de la lengua humana» (claro que más descaminado aún iba Juan Goropio Becano, que «llegó al desatino de afirmar que su lengua flamenca era la primera de todas»).
En su crítica de esta peculiar hipótesis.
Sarmiento recurre al mito, esta vez utilizado como argumento histórico, alegando lo siguiente: «Entonces [cuando se produjo el diluvio de tiempos de Deucalion, que se data en 1529 a.C] se inundó toda Grecia, y toda se redujo a solas dos personas, Deucalion y Pyrrha, marido y mujer.
¿En dónde estaba entonces la lengua griega?
Entre la confiísión y el diluvio de Ogiges mediaron cuatrocientos y treinta y ocho años, tiempo sobrado para formar muchas lenguas naturales y bárbaras, según mi sistema...
En tiempo de Deucalión^'^ya consta de la Escritura que los egipcios eran doctos en todo género de sabiduría.
Esto no pudo ser sin que los egipcios hubiesen pasado por una lengua natural, por una lengua artificial y por una lengua culta y pulida después que los descendientes de Cam se esparcieron por Egipto.
Mil años después del diluvio de Deucalion ya la Grecia estaba civilizada y, no obstante, los egipcios aún miraban a los griegos como a niños y rapaces en las ciencias».
Durante la flustración los sabios se apasionaron con el proyecto de crear una lengua universal que sirviese de vía de comunicación para la Humanidad toda.
El Padre Sarmiento no dejó naturalmente de sentirse atraído por esta idea, a la que dedicó su opúsculo Tentativa para una lengua general, compuesto hacia 1760^^ No obstante, sus conocimientos filológicos, en especial la claridad de sus ideas a propósito de la evolución de las lenguas y de las características fonéticas de cada una, lo llevó a considerar una quimera el intento de crear una lengua única, y a proponer, en consecuencia, un proyecto menos ambicioso y más realista: «Es quimera que todas las naciones del mundo puedan concordar en pronunciar tales y tales letras de un mismo modo; aun dentro de una nación ^"^ Se le hace contemporáneo de Moisés. ^' Boletín de la RAE 16, 1929, pp. 366-382 sucede esto entre diferentes territorios.
A diez leguas que disten entre sí estos países, aun usando de la misma lengua, no concuerdan en la pronunciación, no sólo de una dicción, pero de tal y tal letras, ni del acento o tonillo [p.
No ya pienso en lengua universal, sino en una lengua general que abrace las cosas que Dios ha criado, dejando las cosas que el capricho humano o fabricó o fingió [p.
Lo que propone Sarmiento es, pues, un proyecto menos ambicioso y más realista, no ya la creación de una utópica lengua universal, sino de una nomenclatura de validez universal para los objetos reales («en especial para la historia natural en sus tres reinos», precisa nuestro autor, aludiendo a lo que es su propósito principal, la creación de una lengua única que sirva de comunicación universal para los estudios científicos), dotándola además de unas características fonéticas tales que las palabras puedan ser pronunciadas por gentes de todas las naciones.
Sarmiento (siguiendo ideas anticipadas por autores anteriores, especialmente por el sabio jesuíta alemán Athanasius Kirchner) concibe la organización de esa lengua general como una especie de cadena en la que las cosas naturales se ordenan de manera similar a la serie natural de los números «en la jerarquía y gradación en que Dios las ha colocado, desde los ángeles hasta la más mínima zurrapa de la materia.
Y esta serie se podrá considerar como una cadena comenzando de Dios hasta la materia, o desde la materia hasta Dios...
Cualquier erudito podrá escoger y numerar a su modo los eslabones u objetos que se han de engarzar en esta cadena o como rosario».
Y en este punto volvemos a encontramos con el mito griego, en este caso recogiendo las interpretaciones alegóricas de los poemas homéricos, frecuentes desde la Antigüedad misma: «Acaso Homero, en nombre de los antiguos, aludió a esta cadena cuando fingió que Júpiter había suspendido a Juno en el aire o éter, colgada en una cadena de oro con dos yunques en los pies y atadas las manos con unas vendas de oro^^, o cuando el mismo Homero fingió que desde Júpiter hasta la tierra pendía una cadena de oro, y que tirando de ella todos los dioses y diosas con todas sus fiíerzas, jamás pudieron mover a Júpiter^^.
Esa cadena representaría la concatenación de las cosas que Dios había criado con número, peso y medida».
No sólo en lo referente a las cuestiones filológicas, sino en muchos otros ámbitos del saber.
Fray Martín Sarmiento siguió siempre con gran atención los nuevos avances científicos, emitiendo sobre ellos un juicio generalmente atinado, aunque por supuesto no faltaron ocasiones en las que no acertó a vislumbrar la importancia de los nuevos descubrimientos.
Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la epístola n"" 135 (escrita en Madrid el 22 de Junio de 1752 y dirigida al Duque de Medina Sidonia).
En ella considera con escepticismo y comenta con su punto de ironía las investigaciones de un bostoniano llamado Benjamín Franklin, que decía haber ideado un artilugio para evitar que los rayos destrozaran casas y barcos, consistente en unas barras de hierro terminadas en punta y unidas entre sí y con la tierra o con el agua por medio de conductores metálicos (a pesar de su escepticismo, nuestro autor demuestra conocer bien el mecanismo del invento).
Sarmiento recurre (con una cita virgiliana, de Eneida 6.586) al mito de Salmoneo, que quiso imitar el aparato eléctrico de Zeus construyendo un camino con pavimento de bronce y lanzándose por él sobre un carro con ruedas metálicas del que arrastraban cadenas, mientras arrojaba a diestro y siniestro antorchas encendidas que pretendían ridiculamente ser rayos; Fray Martín se expresa en los siguientes términos: «Yo me temo que los ingleses, según van, han de venir a parar en lo que Salmoneo, hijo de Eolo, que por querer imitar los truenos y los rayos de Júpiter, dum flammas lovis, sonitus imitatur Olympí^^, lo mató Júpiter con un rayo y le precipitó en los infiernos.
Mañana saldrá otro diciendo que todo el infierno es una máquina eléctrica y que, agitado el fiíego central, resultarán acá arriba por la electricidad relámpagos, truenos, rayos, sapos y culebras...y cátate que ya el Etna y el Vesubio son dos máquinas eléctricas que siempre están con la boca abierta».
Sobre el tema de los rayos vuelve Sarmiento en la epístola n° 142, casi cuatro años posterior, y también en este caso recurre a la cita de un pasaje de la Eneida (2.684) en el que se describe el prodigioso rayo de luz que apareció sobre la cabeza de Julo: «De aquella luz o niego fatuo que Virgilio finge que se apareció sobre la mollera de Julo, hijo de Eneas, dice que se vio lamberé flamma comas et circum témpora pasci^h>.
Ya no Virgilio, sino Ovidio, es la fuente explícita de otras dos referencias mitológicas de las epístolas de Sarmiento.
En la n*' 175 (dirigida desde Madrid al Duque de Medina Sidonia el 13 de Septiembre de 1765) se lamenta del abandono del campo español, que considera una de las causas del atraso económico del país.
Se remonta a la terrible peste que asoló Europa y Asia en 1348 y que dejó España despoblada, de manera que «en muchas parroquias sólo quedaron las torres y las que llaman iglesias rurales.
Esas iglesias o, al menos, esas torres, están voceando lo que Aeaco dijo en Ovidio^^ a su padre Júpiter: aut mihi redde meos, aut me quoque conde sepulcro^\ Había aniquilado una peste todos los vecinos de su isla y sólo había quedado el dicho Aeaco.
Por eso apostrofó a Júpiter a que o le restituyese a sus vasallos, o que a él mismo lo sepultase con ellos...
Eso mismo están clamando las iglesias y torres rurales: o restituyansenos nuestros parroquianos o mándese que nos sepulten y abismen con ellos, para que no quede memoria de la peste ni de la desidia en no haber repoblado esas parroquias.
La peste duró algunos años, pero la desidia ya pasa de 400 años que dura».
También citas ovidianas acompañan dos referencias al mito de Aracne.
En la carta n° 157 (18 de Octubre de 1759) se parafrasea un pasaje de las Metamorfosis (6.5 ss.) a propósito del comentario de Sarmiento a un erudito estudio en el que Monsieur Reaumur demostraba la poca productividad que tendría la cría de arañas para la industria textil, ya que para obtener una libra de seda sería preciso alimentar 55.296 arañas gordas o 663.552 si son de las pequeñas.
Aracne, junto a una de las Parcas, Láquesis, reaparece en la carta rf 174 (7 de Septiembre de 1765), donde nuestro ya anciano fraile afirma que su salud es buena «acaso porque no me muevo de mi rincón, en donde, como la araña, o estoy papando moscas o estoy tejiendo y tirando líneas, o estoy meditando en que todas las felicidades humanas están pendientes de un hilo.
Eso ya lo había dicho Ovidio^^: omnia sunt hominum tenui pendentiafilo». |
Como indica no seu traballo Iglesias Gil, «el sistema viario romano representa el esqueleto de la organización política, social y económica del mayor estado de la Antigüedad».
Progresamos cara ó norte de Híspanla para descubrir con Iglesias Gil as dificultades que presentan as comunicacións terrestres ñas áreas de montaña; non podemos esquecer neste punto a preponderancia da comunicación por vía marítima, rodeando a Península, cara a Roma.
A revista complétase con outros tres apartados, de menor envergadura, pero non faltos de interese.
Finalmente, en «Teima no noso» cítanse os traballos que están a coidalo patrimonio galaico, no caso dos miliarios e as vías en xeral, a través do proxecto de compilación dos miliari imperii romani, ou sobre o estado de conservación do Mapamundi rural románico, no eremitorio de San Pedro de Rocas (Esgos, Ourense).
El monasterio benedictino de San Martín Pinario es, sin duda alguna, una de las más importantes abadías de Galicia y ello se debe no sólo a que tiene su sede en Santiago sino también a su antigüedad y a una proyección -merced a un rico patrimonio y a una siempre nutrida comunidad monástica-que excede las fronteras compostelanas y gallegas.
A pesar de esta circunstancia y de la relevancia que el conocimiento de su historia tiene para los períodos medieval y moderno, ha sido objeto de investigaciones parciales y puntuales pero no de un estudio de conjunto, muy posiblemente porque el corpus documental alcanza proporciones considerables y se encuentra disperso en diversos archivos.
La obra del Prof Lucas Alvarez sobre el archivo de esta institución viene a paliar en cierta medida esta carencia de la historiografía gallega.
Al retomar el que fue el tema de su tesis doctoral -cuyo contenido inicial seguramente se ha visto enriquecido por su posterior experiencia en los archivos gallegos-el autor ofrece una inestimable herramienta para el estudio de este establecimiento.
El título -que podría resultar un tanto equívoco al evocar la idea de un mero inventario-sintetiza muy claramente la intención de esta publicación: la historia de este archivo institucional, los azares de su implementación y conservación, los perso- najes a él vinculados, la identificación de sus instrumentos y la localización de aquello que aún se conserva.
Este objetivo en si es loable, pero lo es más si su autor (como es éste el caso) concibe los términos «archivo» e «institución» como algo complejo y en constante evolución.
El producto es, sencillamente, abrumador pues individualiza y describe la historia y avatares del archivo monástico, la organización y estructura de sus fondos, proporciona un breve pero preciso análisis diplomático de los instrumentos de descripción creados sobre todo durante la Edad Moderna para manejar el corpus documental y de las series y unidades archivísticas de las que hoy disponemos.
Los resultados colman plenamente las expectativas expuestas por el autor en su breve introducción y ponen sobre la mesa la necesidad de prestar más atención al estudio de los archivos en sí, a su propia historia y evolución pues como bien afirma el Prof. Lucas, los archivos son la memoria permanente de las Instituciones,
Como fruto y consecuencia inevitable de este esfiíerzo, registra más de 6.000 piezas documentales del período medieval que pertenecen no sólo a Pinario sino también a todos los monasterios menores que le fueron progresivamente anexados (S. Pedro de Fóra y S. Paio de Antealtares en Santiago, S. Cristovo de Dormeá, S. Martiño de Canduas, S. Salvador de Bergondo, S. Cibrao de Brives, S. Lourenzo de Carboeiro, S. Salvador y S. Nicolás de Cinis, Sta.
María de Mezonzo, S. Xiao de Moraime, S. Pedro de Soandres y S. Antoiño de Toques).
Dado que no se trata de un inventario de un fondo actual sino de una reconstrucción de lo que pudo haber sido la totalidad del archivo monástico, el recuento incluye los escritos que se han conservado y noticias sacadas de instrumentos de descripción modernos.
Cada uno de los asientos incluye un regesto del documento, al que siguen las noticias sobre la tradición y materialidad documental, posibles ediciones y referencias en la historiografía contemporánea y observaciones críticas de carácter diplomático.
Los documentos pertenecientes a Pinario encabezan la relación que continúan los monasterios anexados, citándose en cada caso los testimonios conservados y las noticias.
El estudio dedicado dos años después a los monasterios de Antealtares, Soandes y Toques, parece, en cierta medida, una continuación natural del esfuerzo realizado en la reconstrucción del archivo de San Martiño, si bien el enfoque es diferente.
No se pretende la descripción de los fondos de estas instituciones -objetivo conseguido en la obra anterior-sino sa-«CUADERNO DE ESTUDIOS GALLEGOS», Tomo XLVIII, Fascículo 114, Santiago 2003.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es car a la luz con mayor detalle los documentos que a juicio del autor son más interesantes, de modo que se alternan transcripciones y regestos de cierta amplitud.
La edición va precedida de una serie de pequeñas monografías dedicadas a cada entidad que, siguiendo el modelo ya planteado por el autor en publicaciones anteriores, se interesan por la configuración y evolución institucional y patrimonial y en las que los datos sobre el corpus documental son precisos pero breves pues ya han sido expuestos en otra parte.
Dos objeciones deben hacerse a estas útiles e interesantes publicaciones.
Por un lado, la carencia de índices -al menos toponímico y onomástico-y, por otro, la falta en cada página de un encabezado o indicación que recuerde a qué monasterio pertenecen los escritos que en ella se mencionan (que facilitaría la localización y cita de los documentos).
Estos inconvenientes no restan en modo alguno validez y utilidad a las obras, pero sí dificultan en cierta medida su manejo.
En cualquier caso, la experiencia contrastada de su autor y su indiscutible autoridad en el estudio y edición de los documentos gallegos del período medieval confieren a ambas obras la solidez y solvencia que hacen de ellas un ejemplo a seguir y que invita al lector a esperar y animar la aparición de nuevos volúmenes sobre este corpus documental.
El polígrafo I. García Tato brindó en el año 2001 una nueva obra salida de su activa pluma, en esta ocasión sobre las villas de O Bolo y Viana do Bolo en los siglos medievales y modernos.
En su trayectoria personal significa la profundización en el estudio de las comarcas surorientales de la provincia de Ourense a lo largo de la historia (véase, por ejemplo, su monumental estudio sobre Valdeorras) y, en el plano historiográfico, constituye uno de los numerosísimos frutos del cultivo de los análisis históricos de ámbito local, de fiíerte tradición en Galicia y que han sido impulsados briosamente por las instituciones (Xunta de Galicia, diputaciones, concellos, fundaciones, etc.) especialmente desde los años 80.
La espina dorsal de este libro es la clarificación de la titularidad de las villas de O Bolo y Viana do Bolo a lo largo de los siglos medievales y modernos -cuestión que se presenta bastante espinosa en ciertos momentos-y, como telón de fondo, se examina la conflictividad entre los señores y fiscales reales y los vecinos de estos dos lugares.
La obra se organiza en un estudio de seis capítulos, precedidos de una útil introducción y culminados con una breve conclusión, y un extenso apéndice documental.
Respecto a la titularidad de ambas villas, habría que comenzar por decir que su presencia pasa de puntillas en las fuentes hasta la guerra civil que enfrentó a Pedro I y Enrique II y sus partidarios; ello no es casual debido a su ubicación fronteriza y a que ambas cayeron en la órbita de don Pedro, conde de Trastámara, Lemos y Sarria, brazo armado en Galicia del rey triunfante.
De este modo, inicialmente, entre 1371 y 1430 aproximadamente, estuvieron sujetas al señorío de don Pedro y de su hijo don Fadrique, como dos lugares más de sus extensísimos dominios.
A partir de la caída en desgracia, confiscación de los bienes de éste último y ulterior muerte (+1431) sin descendientes directos, su patrimonio siguió un camino difícil de reconstruir en muchos casos y en el que nos ocupa así fue.
Sea como fuere, los derroteros de Viana do Bolo y de O Bolo se escindieron a partir de entonces, especialmente desde el siglo XVI.
Viana pasó sucesivamente por las manos de don Pedro Enríquez (entre 1444 y 1474) y del almirante don Alonso Enríquez (entre 1474 y 1478) para acabar finalmente en las de don Rodrigo Alfonso Pimentel, IV conde de Benavente y sus descendientes.
Un nieto de este personaje, un segundogénito del V conde benaventano, llamado don Pedro Pimentel obtendrá de Carlos V o Felipe II el título de marqués de Viana, vigente al menos hasta finales del siglo XVIII y que periódicamente irá revirtiendo en los condes de Benavente.
O Bolo recaló ya de entrada en las manos de los Pimentel.
El hecho más sobresaliente al respecto es que el III conde de Benavente instaló a su segundogénito don Juan Pimentel -hermano del don Rodrigo Alfonso Pimentel mencionado anteriormente-en el área suroriental de Galicia en los años 40 del siglo XV, proporcionándole un señorío de notable entidad en el que se incluían villas como Milmanda, Allariz y O Bolo y que fueron amayorazgadas por este personaje en 1498.
Estos bienes revirtieron finalmente en su sobrino don Alonso Pimentel, V conde de Benavente y sucesores, aunque por poco tiempo.
O Bolo se convirtió en villa realenga en fecha indeterminada, estimando I. García Tato que pudo haber sido en los años 60 del siglo XVI.
En conclusión, estamos ante dos villas dependientes de don Pedro y don Fadrique entre 1371 y 1430 aproximadamente que pasaron a depender de los condes de Benavente y de sus parientes en momentos diferentes.
Mientras que Viana do Bolo permaneció en manos de la dinastía de los Pimentel desde 1478 (sea en la rama que haya sido), O Bolo devino villa de realengo en los siglos modernos, hasta la disolución de los señoríos.
A destacar las páginas que I. García Tato dedica a aclarar el régimen municipal de esta última.
Por tanto, esta historia local cobra todo su sentido en su inserción en coordenadas más amplias, vgr. mapa señorial gallego o vinculación a los Grandes del reino -don Pedro, su hijo don Fadrique y los Pimentel-.
El segundo gran tema del libro son los enfrentamientos entre los señores de ambas villas y los fiscales del rey con sus vecinos.
La conflictividad parece arrancar de una merced realizada por Enrique II en 1372 relativa a la exención de cualquier pecho de los vecinos del Bollo para agradecerles su colaboración.
Tomando como base este privilegio, los vecinos incluso se señalan como hidalgos (O Bolo, 1487) o como vasallos que se autoencomiendan por voluntad propia (Viana, 1533).
No puede decirse que el libro concluya con un apéndice documental porque constituye una parte sobresaliente del mismo que reúne 31 piezas cuyas fechas extremas están situadas entre 1150 y 1807 y que supone más del 50% de las páginas totales.
En suma, esta obra sobre las villas de Viana do Bolo y O Bolo destaca la entidad histórica de ambos lugares y arroja luz sobre el mapa señorial gallego en las comarcas surorientales de la región en los siglos medievales y modernos, respondiendo así al estímulo que guía al autor en todas sus pesquisas: la búsqueda de la verdad. |
Se presenta el estudio de los significados y fijnciones de los petroglifos de armas al aire libre.
Estas son puñales y alabardas, que a veces aparecen acompañadas de un tema cuya naturaleza exacta se desconoce y que convencionalmente se viene denominando escutiforme.
A pesar de la estilización de las representaciones, por sus características tipológicas, se puede considerar que abundan los puñales de espigo y las alabardas del tipo Garrapatas, que por aparecer asociados con cierta frecuencia pueden corresponder al inicio de la Edad del Bronce.
Para mayor seguridad y teniendo en cuenta la vida de cada uno de estos tipos y las dificultades de lectura de las figuras se puede establecer un margen de confianza para su datación en un período que abarca desde el final del Calcolítico hasta la mitad de la Edad del Bronce.
Muy posiblemente un buen número de representaciones de armas pueden atribuirse al comienzo de la Edad del Bronce (COSTAS, 1997), (VÁZQUEZ, 1999).
La información actual de los motivos presentes en las diferentes estaciones (COSTAS, 1997) se resume en la tabla siguiente: Con anterioridad se han clasificado las estaciones de armas de un modo hipotético en dos grupos, Ay B (VÁZQUEZ, 1990(VÁZQUEZ,, 1999)):
El tipo A (VÁZQUEZ VÁRELA, 1990), se caracteriza por la presencia de un buen número de grabados, a menudo con cierta ordenación o afán compositivo, sobre una cara plana con cierta inclinación en una piedra de grandes dimensiones que goza de buena visibilidad, próxima a alguna vía de comunicación natural y delante de la cual se puede desplegar un colectivo humano numeroso.
Dentro de los yacimientos con las características señaladas es posible hacer dos subtipos:
El primero está compuesto por aquellos donde las armas, por su factura muy similar en todas ellas, en cuanto a estilo, técnica y detalles, tales como las dimensiones y proporciones, y por su disposición ordenada, equidistantes y alineadas en la misma dirección, dan la imagen de un conjunto grabado de una sola vez, o bien en un corto número de ocasiones, poco distantes en el tiempo, respetando un plan general de composición.
El segundo subtipo está integrado por aquellas estaciones donde faltan algunas de las características citadas.
Por ejemplo, que no exista un programa definido, que las piezas estén representadas de distintas formas, las distancias entre ellas sean irregulares, y las direcciones variables, o al menos sin una orientación claramente preferente, con lo que se consigue una sensación de desorden.
A este conjunto pertenecen las rocas con grabados del Castriño de Conxo en las inmediaciones de Santiago de Compostela y la de Monte da Pena en Leiro, Rianxo (VÁZQUEZ, 1999).
El tipo B está representado por grabados con un carácter poco narrativo situados sobre una cara horizontal o subhorizontal de una roca de menor tamaño, visibilidad y disponibilidad de espacio en su entorno para un colectivo humano menor que las del grupo anteriormente descrito.
Se encuentran ejemplos en Campo Lameiro y O Morrazo, Pontevedra.
A partir del análisis de los yacimientos en su contexto, y del contraste de diferentes hipótesis interpretativas derivadas de los paralelos históricos y etnológicos, en especial de las sociedades indoeuropeas, se realizan varias lecturas sobre las posibles funciones y significados de los grabados de armas.
A. El prestigio de lo representado: El metal y los tipos de armas
Un primer paso del análisis de los grabados de armas permite ver que se han representado objetos rnetálicos, y dentro de éstos unos tipos muy concretos, aquellos que se puede considerar con seguridad que han podido servir como armas y herramientas a un tiempo, o solamente como armas.
Esta selección, de un número muy reducido y concreto de objetos para ser representados de entre todos los posibles, merece unas reflexiones que pueden permitir entender la lógica de la elección de lo que merece o tiene el interés suficiente para ser objeto de la acción del grabador.
En principio se aprecian varios niveles de selección que se detallan en grado creciente desde la más general hasta la más específica: de materiales, de grupos de artefactos y de tipos concretos.
1° Selección de materiales La comparación de los objetos representados en los grabados con los que aparecen realmente en el resto del registro arqueológico, y de aquellos cuya existencia se puede inferir en función de éstos, permite precisar que del conjunto de artefactos conocidos de piedra, tallada y pulimentada, de cerámica y de metal, y de aquellos cuya existencia se puede suponer con fundamento de causa, como los hechos de materia orgánica tales como madera, hueso, cuero, piel, tendones, pelo, etc, sólo aparecen representados los de tipo metálico.
2° De grupos de artefactos Visto que el primer nivel de selección es el del metal, y antes de considerar sus implicaciones, es posible apreciar, mediante la comparación de los objetos metálicos representados con los conocidos en el resto del registro arqueológico, que no aparecen grabados todos los tipos existentes sino que de los varios grupos en que se clasifican éstos tales como herramientas, herramientas-armas, armas y objetos suntuarios sólo aparecen representados dos conjuntos, los denominados herramientas-armas y armas, puñales y alabardas respectivamente, con exclusión de los restantes.
Un tercer nivel de selección viene dado por el hecho de que dentro de los dos conjuntos anteriormente citados, el de las herramientas-armas y el de las armas no aparecen todos los tipos existentes, sino que sólo aparecen dos muy concretos: arma y herramienta-arma, alabarda y puñal respectivamente.
De los diferentes tipos adscribibles a los grupos citados presentes en el registro arqueológico en sus diferentes manifestaciones tales como habitats, tumbas, hallazgos descontextualizados, depósitos, etc., sólo algunos muy concretos, los dos citados, se graban en las rocas.
4° De proporciones entre los tipos Aún es posible detectar otro nivel más de selección, y es el que viene dado por la desproporción numérica entre los tipos concretos representados y su abundancia o escasez real en el resto del registro arqueológico.
Así pues, aún dentro de los tipos escogidos como convenientes para grabar, algunos están muy representados y otros no, y la proporción de los tipos grabados puede no coincidir con la que existe entre los tipos reales, e incluso en ocasiones se llega a la situación extrema de una inversión de los representados frente a los reales, dándose el caso de que el elemento más escaso en la realidad es muy frecuente en el grabado (VÁZQUEZ, 1999).
Estos principios de selección indican que el realizador de los petroglifos tomó de la realidad de la cultura a la que pertenecía una serie de temas muy seleccionados en función de sus valores.
Por tanto la indagación sobre la naturaleza de lo seleccionado y su posible funcionalidad y significado puede ayudar a descubrir los citados valores, ideas y creencias del autor y de la sociedad a la que pertenecía.
En relación al primer principio de selección citado se puede considerar que los objetos de metal, de acuerdo con los datos del contexto arqueológico de sus hallazgos, son un elemento escaso y apreciado.
Esta escasez de artefactos metálicos frente a la abundancia de los de piedra o de cerámica viene dada por la poca abundancia de los recursos minerales, su concentración en zonas puntuales, y la mayor complejidad de la cadena técnica que implica el proceso de elaboración, que abarca desde la exploración en busca de las minas hasta la conclusión del útil.
Los factores expuestos implican un mayor empleo de tiempo, energía, esfuerzo económico y social para proveerse de un bien escaso y a menudo distante y la existencia de un saber muy especializado que muy probablemente, al menos en algunos casos estuvo en manos de un reducido grupo de especialistas.
Esto también llevaría implícito el desarrollo de un excedente para negociar con el metal por parte de aquellas comunidades que no disponían de él, o de los conocimientos para trabajarlo, lo cual a su vez lleva al desarrollo de una mayor complejidad económica.
Por lo expuesto se puede considerar que en muchas áreas la posesión de un objeto metálico era algo poco frecuente por su valor, lo cual podía ser tomado en el código de comportamiento social del área como un indicativo de estatus con ciertas posibilidades, al menos las de disfrutar de un objeto que no estaba al alcance de todos.
De todos modos conviene siempre valorar en la medida de lo posible el valor concreto del metal frente a otras manifestaciones en cada área, pues resulta evidente que no cuesta tanto esfuerzo conseguirlo en un territorio donde abunda que en otros donde escasea.
También resulta de interés estudiar las huellas de uso de los artefactos metálicos para saber su función concreta, si fueron útiles de la vida cotidiana, en este caso en que se empleaban, o si eran herramientas-armas con la doble función, o bien sólo armas o si se trata exclusivamente de objetos indicadores de estatus.
En el caso que nos ocupa la escasez de conocimientos sobre la práctica de la minería en la época, y de estudios sobre las huellas de uso de los artefactos, impiden pronunciarse con el rigor necesario sobre el tema.
En todo caso, se puede indicar que en varias zonas de la región hay la posibilidad de las fuentes locales de cobre y oro a no mucha distancia de las rocas con grabados de armas, y que el análisis de algunos artefactos metálicos de cobre señala la posibilidad de que hayan sido hechos con menas locales.
El resto de la información arqueológica apunta a que el metal era un bien escaso y preciado en la sociedad de la época.
Muchos autores, con los que estamos al menos parcialmente de acuerdo, consideran la presencia del metal como un indicativo de estatus de cierto rango por parte del usuario, propietario, o difunto al que acompañan estos bienes.
Por todo ello se puede suponer que seleccionaron para representar objetos socialmente estimados, cuya posesión o uso indicaba un cierto estatus social.
Un segundo nivel interpretativo puede leerse en el sentido de que se han escogido aquellos tipos que, bien con cierta ambigüedad, como las herramientas-armas que han podido servir para dos fines distintos, como los propios de la vida cotidiana o como instrumento ofensivo, o bien específicamente ofensivos como las armas, son claramente expresivos para indicar la vinculación de lo grabado con el mundo de las armas y por tanto de lo bélico.
En este caso al tratarse de armas metálicas hay que valorar que por estar hechas en un bien escaso y preciado indica, además del gusto por la novedad técnica prestigiosa, la idea de prestigiar y valorar el arma y lo que ella conlleva.
Esta se vincula con el mundo de la guerra y el del varón en general, y con el del guerrero en particular.
De hecho los datos arqueológicos indican que cuando es posible establecer el sexo de los hallazgos antropológicos asociados a las armas en las tumbas, aquellas en la mayoría de los casos suelen estar asociadas con varones.
Los datos históricos y etnográficos apuntan en la misma dirección con un reducido número de excepciones.
Por todo ello puede entenderse que las representaciones de armas metálicas hacen referencia al mundo de la guerra, del varón en general y del guerrero.
En este caso con la representación de armas valiosas quizás se quiera destacar al tiempo la importancia de la actividad bélica en general, o en particular la de la persona representada.
El tercer nivel de selección parece apuntar a la existencia de un código de expresión en el que se valoran de un modo peculiar ciertos instrumentos, que parecen tener mayor valor expresivo e identificativo de la actividad bélica, de su importancia y de la del individuo que porta los citados elementos.
Así las puntas de proyectil del tipo Pálmela, que aparecen en algunas tumbas sobrepasando en ellas sobradamente el número de puñales, en especial en la Meseta norte, parecen tener menos valor por este hecho, su abundancia, menor tamaño y complejidad técnica, y no son grabadas.
Un puñal puede tener un mayor valor real, por la acumulación de cobre que supone y los mayores problemas técnicos que encierra su elaboración, por ello dentro de una economía de recursos expresivos se ha optado por aquellos elementos que con más fuerza indican las ideas anteriores.
Por otra parte la mayor visibilidad del puñal también apoya esta idea de que la selección de los tipos a este nivel opera en el sentido de emplear aquellos recursos más expresivos del valor del arma metálica y de las actividades y personas vinculadas con su uso.
En todo caso cabe destacar que al lado de esta explicación caben otras como la pura moda imitativa de otras áreas, o la creación de un artista singular que alcanzó prestigio y fue copiado, sin que haya que recurrir a argumentos un tanto economicistas o deterministas, pues la realidad de la moda es algo muy complejo en la que interviene a menudo el espíritu creador secundado por el iríiitador.
El cuarto nivel es en cierto modo reiterativo del anterior, pues es muy posible que la selección de ciertos útiles refleje aquellos que por diferentes razones gozan de especial prestigio social, y por ello la representación de objetos escasos vendría a destacar con un nuevo elemento expresivo la importancia de lo representado y del contexto en el que se halla la representación.
El caso de las alabardas es paradigmático pues si bien en el registro arqueológico los ejemplares seguros son particularmente escasos, en los grabados tienen cierta presencia.
En algunos casos la idea anterior se ve reforzada por la enorme diferencia entre los porcentajes de representación de los diferentes tipos de objetos grabados y de los referentes metálicos reales.
Este es el caso de las alabardas que mientras guardan en los grabados un cierto equilibrio con los puñales, en la realidad el número de éstos es francamente superior al de aquellas.
De lo anterior puede deducirse que las representaciones de armas metálicas están aludiendo al mundo del varón, de la guerra, de lo prestigioso y de la jerarquía expresada a través de útiles bélicos.
Esta interpretación se ve apoyada por los datos del resto del registro arqueológico, como se comprueba de un modo más claro en las características de los ajuares de las tumbas y de los depósitos.
Los grabados de armas pueden leerse como una alusión metafórica al mundo de la agresión armada y al varón, que es en la mayoría de las sociedades documentadas en los registros etnográficos e históricos el que se encarga de estas actividades.
Por otra parte el hecho de que se representen exclusivamente objetos metálicos puede considerarse indicativo del prestigio del metal en estas sociedades, donde muy posiblemente su uso marca el estatus del que lo ejerce.
En ocasiones como se documenta en los ajuares de las tumbas de esta época en diferentes lugares de Europa (LULL, 1992) los tipos, la calidad y la cantidad, de los objetos metálicos en general y/o de las armas en particular, señalan el estatus del enterrado con las peculiaridades de edad, sexo, función y posición social.
B. La aportación de la etología humana
El análisis dé los grabados desde la perspectiva de la etología humana también resulta provechoso, al menos, para generar hipótesis interpretativas a contrastar por otras ciencias sociales (VÁZQUEZ, 1995).
Este tipo de lectura puede aplicarse a los grabados aislados, o bien, y de un modo especial y más efectivo, a los conjuntos de armas en algunas rocas singulares donde aparecen conjuntos de ellas con un cierto grado de organización.
Si han sido grabadas de una vez o en un período de tiempo muy corto puede representar un conjunto de guerreros en un rito de agregación agresivo, con las armas hacia arriba, en posición de mensaje coercitivo de amenaza que al tiempo recuerda rituales de saludo al extraño que llega a un territorio ajeno.
Encierra un mensaje doble, ambiguo, en el que se exhiben señales de amistad al tiempo que de afirmación del poderío del grupo relacionadas con el control sobre el propio territorio (EIB-EIBESFELDT, 1993).
Desde esta perspectiva, podrían estar marcando el límite del territorio de una comunidad, o de un grupo concreto, lo cual en algún caso se ve apoyado por su proximidad a las vías de comunicación tradicionales de la zona.
C. Los grupos de guerreros
Las investigaciones clásicas sobre los pueblos indoeuropeos han descubierto desde un momento temprano de la investigación la existencia de grupos o cofradías de guerreros (DUMEZIL, 1952(DUMEZIL,, 1985)).
Recientes estudios particulares sobre el tema han puesto en evidencia instituciones sociales de este tipo en territorios poco estudiados desde esta perspectiva, como el Noroeste de la Península Ibérica, especialmente Galicia y Norte de Portugal, que encajan muy bien con las propias del mundo céltico continental e insular y con los pueblos indoeuropeos en general (GARCÍA, 1991).
Sus rasgos generales son los siguientes:
Se trata de grupos de guerreros autónomos o integrados en la tribu que a menudo tienen un carácter marginal y practican la caza y la guerra.
Esta suele ser de pillaje y de ostentación para adquirir estatus.
Están vinculados con una divinidad guerrera a la que ofrecen sacrificios, a veces en lugares sagrados específicos, como grandes rocas en zonas marginales, en la tierra de nadie, en los límites de comunidades, donde se celebran asambleas, fiestas religiosas, ritos iniciáticos y a veces reuniones sociales, administrativas, jurídicas y económicas.
Hay grupos que viven gran parte del año en los lugares marginales donde hacen la guerra, cazan y celebran ritos iniciáticos y otros, y a veces se integran en los poblados bajo la autoridad superior.
Algunos colectivos tienen carácter marginal y antisocial.
Así, por ejemplo, en la literatura irlandesa Fión recibe una educación marginal e iniciática, vive al aire libre en la montaña donde caza y lleva un tipo de vida en la que lo bélico se une con lo heroico y lo mágico (GARCÍA, 1991).
Aunque estos rasgos de guerrero se detectan durante la Edad del Hierro en Europa Occidental y bastantes de ellos son comunes a las comunidades de guerreros indoeuropeos, no se puede extrapolar la existencia de este conjunto de rasgos con toda seguridad al final del Calcolítico y comienzo de la Edad del Bronce del territorio que nos ocupa, pero sí es posible usarlos como hipótesis de trabajo para analizar las rocas con grabados de armas y ver hasta que punto pueden reflejarse en ellas algunas de las características citadas.
En algunas rocas se observan un conjunto de atributos que parecen reflejar bien el modelo descrito de comportamiento de los guerreros:
1.-Roca de buen tamaño con grabados de un conjunto de armas que parecen reflejar, de un modo metafórico, mediante la metonimia de la parte por el todo, una reunión de guerreros.
2.-Su posición en una zona marginal con relación a las tierras más aptas para la producción de alimentos que desde la montaña se divisan.
3.-Su posición en un lugar de comunicación, la vía de paso natural del valle a lo más montañoso, marginal e improductivo del territorio.
4.-Zona con posibilidades para la caza y la ganadería.
5.-Un área de montaña que puede servir como límite entre las comunidades que se asientan en el fondo de los valles que se divisan desde allí.
Este conjunto de atributos encaja bien con el escenario y las prácticas de las cofradías de guerreros indoeuropeos prerromanos, con el modelo irlandés, en el que incluso se graban temas simbólicos en las rocas, que constituyen lo esencial de los lugares sagrados (GARCÍA, 1991) y con el modelo indoeuropeo en general (DUMEZIL, 1952(DUMEZIL,,1985)).
Por ésto se puede considerar que algunas rocas con grabados de armas han podido servir de lugar de reunión de grupos de guerreros como los aludidos.
Teniendo en cuenta lo expuesto y aunque los grabados no estuviesen hechos por gentes de cultura indoeuropea, al menos algunas de sus características generales podrían ser coincidentes con las de ellos.
D. Los grabados de armas y los diferentes tipos de poder
El análisis de los temas representados y del estilo empleado por los grabadores permite percibir en general a través de los grabados de armas y sobre todo de algunas estaciones en particular al menos cuatro tipos de poder:
1) El de los autores de los grabados Muchos de los grabados y en especial de las estaciones singulares muestran un cierto grado de desarrollo, que indica que son el resultado de una cierta experiencia en la expresión de imágenes.
A los diversos recursos estilísticos empleados se une la idea de la conceptualización del espacio natural de la piedra, que implica su elección con una forma y en un lugar concreto y la articulación cuidadosa de los temas, de modo que el conjunto da la idea de una exposición narrativa global integradora de las imágenes.
Desde el punto de vista de la sociología del arte resulta de interés tratar de determinar el papel de los grabadores.
La abundancia de recursos estilísticos y su acertada aplicación, que dan como resultado un conjunto altamente expresivo logrado con un mínimo de recursos técnicos y conceptuales, implica que quienes lo hicieron era gente con oficio, experiencia, destreza y conocimiento, no sólo técnico sino también del valor simbólico de las representaciones.
El grado de buen oficio que exige habilidad, un don personal que se puede cultivar sólo en parte, y experiencia, que sí se puede obtener a base de trabajo, implican que el grabado de calidad muy probablemente estuvo al alcance de un número reducido de personas, quienes lo ejercían con cierta continuidad.
Estos atributos suelen ser propios de especialistas, sin que ello implique que tipo de dedicación deben de tener al tema.
En numerosas comunidades etnográficas el artista es una persona práctica en este menester, al que se dedica de un modo parcial, y que comparte con el resto de los miembros de su comunidad otros quehaceres más cotidianos, como la producción de alimentos y otros bienes.
En varias culturas etnográficas e históricas, quienes realizan las manifestaciones artísticas de temas simbólicos son personas que de un modo u otro están relacionadas con este mundo, tales como magos, curanderos, chamanes, sacerdotes, etc., lo cual plantea la posibilidad de que los grabadores hayan tenido un estatus de este tipo, especialistas no sólo en el aspecto artístico sino en el religioso, estando los dos estrechamente unidos.
Esta hipótesis que atribuye la autoría de los grabados a este tipo de especialistas refuerza la interpretación tradicional del carácter simbólico, muchas veces religioso, de gran parte de los petroglifos.
Si bien esta teoría es algo tautológica, ya que se fundamenta parcialmente en la hipótesis previa de que los grabados son de tipo simbólico, sí tiene cierto valor por cuanto parece fuera de toda duda que las armas también son expresión de una ideología que en algún caso puede ser de tipo religioso.
Existe un cierto número de testimonios de que en diferentes culturas las armas pueden tener una vinculación con el mundo de lo religioso (DUFRENNE, 1997), por lo que ya se ha abordado esta posibilidad para los petroglifos del Noroeste de la Península Ibérica señalándose la posibilidad de que sean exvotos simbólicos o símbolos relacionados con alguna figura religiosa vinculada de algún modo con la guerra.
La propuesta aquí defendida, la existencia de especialistas religiosos que en el transcurso de un rito graban, tiene paralelos etnográficos abundantes y puede ser apoyada por el posible carácter ritual al que estaban vinculados estos grabados.
El poder de los especialistas en el arte les viene de su relación con el dominio de lo religioso que tratan en beneficio propio y de la comunidad.
Esto les da gran fuerza pues en los ritos y en los mitos se explica y mantienen el orden cósmico y social y el experto en religión puede hacer, mantener, rehacer y cambiar el orden social influyendo profundamente en la sociedad y en el dominio de lo político.
Su fuerza puede ser enorme pues sus propuestas vienen apoyadas o legitimadas por el más grande de los poderes: el religioso.
2) El mundo del varón Las armas y las escenas de su exhibición representadas en la roca son muy posiblemente una referencia a la guerra, la cual es propia de los varones en un porcentaje altísimo de sociedades, si bien en algunas de ellas la mujer puede tener un papel de relevancia en la guerra (ALONSO DEL REAL, 1967), (JACOBSON, 1993) o en la caza, aunque casi únicamente de animales menores.
Por ello, es muy probable que estas actividades hayan estado en manos de varones, al igual que en otras partes de la Europa del momento, tal como se documenta a través del arte rupestre y los ajuares de las tumbas.
La plasmación de la ideología del varón en la roca puede proclamar, hacer propaganda y legitimar aspectos del orden social en el que se manifiesta su poder de un modo singular (VÁZQUEZ, 1995) 3) El mundo del guerrero Como un tipo especial de poder, que quizás no alcance a todos los varones, está el del guerrero.
La presencia de armas y joyas en algunas tumbas permite pensar que existía algún tipo de jerarquización social vinculada con la guerra en una sociedad donde ésta tenía posiblemente cierto papel.
Este modo de legitimar el poder, a través de las armas, está ampliamente extendido en la Europa de la época (LULL, 1992).
De acuerdo con lo anterior en algunas rocas, se exhibiría, independientemente de su función concreta, el poder de los grupos de guerreros.
4) El poder de la comunidad Los grabados permiten interpretar que en ellos hay mensajes sobre aspectos económicos, sociales, políticos, ideológicos y religiosos de quienes los hicieron.
La comunidad que disfruta el territorio proclama en los grabados su identidad y quizás legitima sus derechos sobre él mediante el complejo discurso de sus grabados, en un momento en el que aumentan los requerimientos de terreno apto para las faenas agrícolas y ganaderas (VÁZQUEZ, 1999).
Es obvio que en los grabados sólo se manifiestan, o más bien, sólo hemos sido capaces de leer, algunos tipos de poder, y que muchos otros, tales como los vinculados con algunos aspectos de la producción y de la reproducción, están excluidos aquí y en gran medida en el resto de los petroglifos de Europa.
Están ausentes, por ejemplo, indirectamente los mineros y artesanos, pues aunque ellos no estén presentes sí están sus obras, las armas metálicas, y directamente las mujeres.
Este sesgo puede explicarse en función de los intereses de los grupos que grabaron la roca que proclaman sus poderes ocultando los de otros, quizás en un intento de legitimar su posición en un mundo cambiante, como lo fue el del Calcolítico y el comienzo de la Edad del Bronce en el que las diferentes fuerzas en colisión pueden haber negociado posiciones usando varios discursos entre ellos como, en este caso, el del arte en el que las armas pueden ser indicativas de su uso para solucionar los conflictos o solamente tener una función disuasoria y negociadora.
Esta lectura ha de ser contrastada con datos que procedan de nuevos trabajos de campo sobre petroglifos, tumbas y habitats.
Si aceptamos que estos grabados tenían un valor simbólico se trata de saber la intención con la que se hicieron públicos, en una roca muy escogida, y el conjunto de creencias y valores que expresan los temas.
Para interpretar la función exponemos una serie de hipótesis que tienen en cuenta el significado de los temas representados: Escenario de varios tipos de ritos, los iniciáticos relacionados con el mundo del varón y los de agregación vinculados con guerreros.
Quizás hayan podido servir, mediante la alusión metafórica a ellos, como indicador de valores asociados al territorio donde se encuentra la estación.
La idea fundamental es la de que la roca ha sido el soporte para transmitir por sí sola, o bien como escenario o fondo de actividades sociales, iniciáticas y de agregación en sentido amplio, un conjunto de valores y creencias relacionados con las armas y el mundo del varón.
Este conjunto de valores y creencias coincide con el que se suele transmitir en los ritos iniciáticos, para pasar de adolescentes a adultos.
Es allí donde se comunican conocimientos religiosos y saberes simbólicos y prácticos relacionados con el nuevo estatus al que se va a acceder.
Los temas grabados, han podido actuar como símbolos o como instrumentos nemotécnicos para reforzar la idea y apoyar la memoria.
Su explicación serviría a la hora de exponer estos valores a la comunidad de iniciados.
Esta hipótesis se ve avalada por el hecho de que en las rocas se contiene la ideología del varón y del guerrero, y porque algunas por su posición geográfica en un emplazamiento de buena visibilidad que domina un espacio relativamente llano, donde puede acomodarse con holgura un colectivo más o menos numeroso sin perder de vista los temas grabados, disponen de un escenario apto para rituales de agregación.
Hay abundante información etnográfica e histórica sobre la celebración de ritos iniciáticos y de agregación de guerreros en lugares marginales, lejos de los puntos más frecuentados en la vida cotidiana.
En este caso la situación de los grabados en un área alejada de los campos de cultivo en el monte, reúne las características de algunos de los lugares de iniciación, distantes del ager, el lugar de la zona donde se hace palpable la cultura a simple vista y se instala en el saltus, el dominio de la naturaleza, de lo salvaje, el espacio tan usual en las manifestaciones religiosas (GARCÍA, 1991).
De acuerdo con estos datos y consideraciones y en el estado actual de la investigación, cabe señalar que no se pueden dar por seguras algunas de las características de los lugares de iniciación y de agregación de guerreros, pero también es claro que sí aparecen otras.
Así pues se puede considerar como una hipótesis probable el que algunas rocas hayan sido en algún momento de su historia testigo de la celebración de rituales iniciáticos y de agregación de los guerreros.
Es posible que la función anterior se complementase con la de límite del territorio, e indicativa de alguna restricción para el acceso o uso de los recursos de la zona a determinados grupos de gente.
Posiblemente en las rocas con grabados de armas metálicas se expresa la ideología de la guerra, legitimadora, de algún tipo de poder, y de la comunidad de guerreros, que en ellas pueden celebrar rituales de iniciación y de agregación, posiblemente con mayor valor religioso que secular.
Metafóricamente, pueden representar a toda la comunidad a la que pertenecen los guerreros, y servir como señal de la identidad del grupo, y de marco de referencia sobre los límites de uso del territorio.
En los grabados se percibe la existencia de poderes vinculados con la religión, el mundo del varón, el de los guerreros y la comunidad.
Si bien representa valores característicos del comienzo de la Edad del Bronce, ampliamente documentados en otras áreas de Europa en el arte y el registro arqueológico, tales como el mundo del varón y de la guerra, puede que éstos no sean una novedad por haber existido ya en el período inmediatamente anterior.
En este caso lo realmente novedoso sería la expresión de estas ideas mediante los grabados de armas metálicas al aire libre.
Sólo la labor de prospección intensiva de las comarcas, a las que pertenecen los grabados, para localizar los yacimientos arqueológicos sincrónicos con ellos, y su posterior excavación permitirá situarlos en un contexto definido, sin el cual las ideas aquí expuestas no dejaran de ser hipótesis a la espera de poder ser contrastadas.
Urge por ello continuar la labor de contextualización histórica del arte rupestre para lograr un mayor grado de comprensión de sus funciones y significados. |
Salida a luz felizmente, esta vez, la segunda edición át Aquae Flaviae L Fontes Epigráficas\ quiero agradecer tanto la cortés felicitación de amigos y colegas como sus observaciones puntuales sobre interpretaciones que pudieran ser discutibles, ya que en epigrafía no abundan las verdades absolutas.
Muy recientemente, sin embargo, he tenido conocimiento de una singular y larguísima recensión, en la que, pese a su desproporcionada amplitud, solamente se abordan los epígrafes en que el autor se ve corregido^, por supuesto, y lamentablemente, con una imparcialidad de criterio y una elegancia en las formas dignas de peor causa.
Por eso, huyendo de cualquier polémica de tipo personalista y consciente de lo clarificadoras que pueden resultar cara a los lectores algunas precisiones científicas acerca de epígrafes bastante discutidos, alguno de ellos iluminado recientemente con nuevas fuentes de información, todavía no dadas a conocer, intentaré reexplicar pacientemente a mi principal
interlocutor las razones que me han movido a corregir algunas de sus lecturas, en tanto que, como él bien sabe, he aceptado otras sin reticencia alguna.
Pero lo haré, a diferencia de mi oponente, con la representación del documento delante para no confundir al entendido, que de esta manera siempre tendrá ante sus ojos una referencia segura, que pueda permitirle la formación de opiniones, hasta donde ello sea posible, válidas.
Ara de San Vicenzo, Mugares (Aquae Flaviae..., n** 37) (Fig. 1) El descubridor de este altar afirma y reafirma que es dúplice, por cuanto posee dohlQfoculus y está dedicado a Júpiter y las Madres, y que las siglas finales han de interpretarse/fac/e/7íiwmj p(osuit).
Sin embargo, el ara sólo tiene de dúplice la división insinuada del campo epigráfico.
Lo que determinaría esa duplicidad votiva sería, como en el caso de las estelas, la plasmación de sendos textos independientes en cada uno de los dos sectores.
Pero como esto no se hace y, además, no hay manera de leer en dativo matris^, clarísimo genitivo complemento determinativo de voto, es por lo que se trata de una vulgar ara unitaria a Júpiter, con paralelos de fórmula de dedicación no demasiado lejanos"^.
Igual de inviable resulta interpretar/facze/7í/wmj p(osuit), puesto que se trata de fórmulas mutuamente excluyentes cuando se atribuyen a un mismo agente: o se dicQ p(osuit) of(aciendum) c(uravit).
Interpretar dichas siglas como F(lavianus) P(aternus), Fortunatusp(osuit) etc. sería lo más lógico.
También, en correlación con el contQxto,f(ilius) p(osuit), pero con la contrapartida de permanecer tácito el dedicante.
Habrá de transcribirse, por tanto: I(ovi) O(ptimo) Max(imo)/ex voto/matr4s/F(ortunatus)?
P(osuit)?, «Fortunato? cumplió el voto que su madre había hecho a Júpiter óptimo Máximo», así de simple.
^ Nos permitimos recordar a J.C. Rivas que el dativo plural de mater es, salvo rarísimas excepciones, matribus, no matris, como parece creer, no sólo por el presente testimonio, sino también por otro derivado de un trabajo suyo anterior {Bol Aun, 1989) y recomentado también en la presente ocasión, Bol.
Aur., XXVII, 1998, pág. 258, al comienzo: «... y luego también ara votiva atribuida a la Civitas Limicorum y a las Matris(sic) Civitatis».
^ El más próximo y uno de los más evidentes en la misma provincia de Ourense.
Véase n° 77 bis de Aquae Flaviae..., pág. 107: Cosc(onius) Fl(avinus)/Tutel/(ae) exs/ vot(o) pat (ris).
Ara de Ponte Bibei (Aquae Flaviae..., n^ 10) (Fig. 2) El problema reside en las dos primeras líneas.
Los autores antiguos leen lovi La/dico; Tranoy: lov.
O. M /Digo; Rivas: I(ovi) Oud++/digo, afirmando que existen repicados al final del primer renglón; Caamaño: lovo La/dico; yo mismo, en la versión última: /ov-/(nexo v-i)0{ptimo) La/dico, señalando que la 1 de Ladico es bifida en la base, que los repicados de Rivas en la primera línea son imaginarios y que la omisión de uno de los dos acostumbrados atributos de la "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es divinidad capitoiina, en esta caso máximo, no es infrecuente.
Y ahora, ante el fotograma y el calco, cada cual puede extraer sus propias conclusiones.
Ara de Trasariz (Aquae Flaviae...^ n"" 23) (Fig. 3) Rivas, el primero en intentar corregir la versión de las IRQ IV, interpretó en un primer momento, y con un peculiar tratamiento de las concordancias: lovi Op(timo) Ma/x(imo) ex(actor) de(pulsor) s(olutor) sacrum/ M(arcus) Philippus m(onumentum) a(ram)/posuit.
Le Roux-Tranoy, y tras el encabezamiento, que no ofrece problemas:...ex de(creto) s(uo)/sacrum/M(arcus) Philippus Ma(ximus)/posuit, corrigiendo el que suscribe, posteriormente, ex Jfcre^o^ por ex d(evotione).
Rivas está de acuerdo, es la única vez y con reticencias, con las correcciones que se le hacen y me atribuye a mi el mérito, que le devuelvo porque, en justicia, es de los franceses.
También en este caso la dificultad radica en el segmento del teónimo.
Rivas afirma que en el texto se lee Bandu/a Lansb/ricae; Tranoy opina genéricamente, y sin transcribir el texto en detalle, que se trata de una dedicatoria a Bandua Lanobriga y yo mismo, de acuerdo parcialmente con Tranoy, leo, atendiendo a la declinación de los componentes del teónimo, Bandv-e/Alaniob/ricae (nexos v-e en el primer elemento y n-i en el segundo).
El nexo v-e lo había detectado personalmente en un examen del epígrafe efectuado para la primera edición de Aquae Flaviae, examen que. por razones que desconozco, no me fue permitido por parte del propietario para la segunda.
Rivas ironiza con mi creencia de que en este caso se trata de una Bandua femenina (existe, por otra parte, en Extremadura una representación plástica de esta diosa) sin darse cuenta de que Alaniobrigae, para él Lansbricae, no es un topónimo en genitivo, como se deduce de lo que Rivas parece creer, sino un epíteto en dativo concertado con Bandua, que por esta precisa razón tiene que leerse Bandu-(a)e, no Bandua, con nexo v-e o con e apocopado en la íoxínd.Bandu(e), si bien personalmente estoy convencido de lo primero ya que en la foto misma se vislumbra dicho nexo.
Esta es, por otra parte, la función y concordancia que se advierte en los paralelos conocidos; por citar sólo los más próximos, en Bandue Verubrico, Bandue Cadaego, Bandu-e Vei-gebreaego (nótese el nexo v-e) y Bandu-e Vordeaeco (también con el mismo nexo).
En todo caso, la gran S, clarísima para Rivas, de Lansbricae, se convierte en una O suficientemente nítida para Tranoy y para mi.
No he podido examinar la pieza por no haberla encontrado en donde Rivas la situaba.
Al parecer, había sido adquirida por su mediación y no se hallaba todavía expuesta en el Museo Provincial en el momento de redactar este estudio.
La fotografía del epígrafe, con letras indebidamente repintadas, no cabe dudar que por su descubridor, así como el diseño facsímil de los que nos hemos valido, son reproducción de los publicados por Rivas en su trabajo.
Ello, sin embargo, no alterará, en lo esencial, nuestras conclusiones.
Interpretación del epígrafe Rivas: Alefcivs (?).
Colmenero, y sólo en la hipótesis de interpretar V. por Vicus, lo cual parece probable, aunque no probado, tres posibilidades: -En el caso de que sólo fuese posible iQQrNemetobrica, como quiere Rivas, y no Nemetobricae:
«El poblado de Nemetóbriga hace esta dedicatoria aAlecio, hijo de Bíbalo, pese a que no está enterrado aquí.
La objeción posible es que, mientras se conoce la fórmula h(ic) c(ubat), no está constatada, al menos que yo sepa, la fórmula/z(7c) n(on) c(ubat), que vendría a expresar lo contrario, y también lo contrario de h(ic) s(itus) s(est)\ por eso cabría la posibilidad de un epitafio «in absentia», práctica sobradamente conocida en la epigrafía del Imperio.
-Si pudiese leerse Nemetogrica-e (nexo a-é), como sospecho, habrían de ser los v(icani) Nemetobrigae los dedicantes, lo que resulta más usual.
En ambos casos, y al tratarse de una dedicatoria colectiva, el vicus Nemetóbriga habría de localizarse, casi necesariamente, en las inmediaciones del lugar de la dedicatoria y, por tanto, dentro del ámbito de la civitas de los Limici.
~Alec[io B]ibalif(ilio)/v(icano) NemetobrigaeiydXQ también el ablativo) H?N?C? (siglas del o los dedicantes) SU t(ibi) t(erra) [l(evis)].,
«H?N?C? (dedicantes) hace, o hacen, esta dedicatoria aAlecio, hijo de Bíbalo, oriundo de Nemetobriga.
En este caso, sí que \di Nemetobriga de la inscripción podría corresponder a la mansión viaria tibura.
Que existan núcleos urbanos con el mismo nombre, aún poseyendo distinta categoría, es lo más normal, sin necesidad de «clonarlos», como, con poca fortuna, quiere ironizar Rivas.
Por ejemplo, entre los Astures existen dos poblaciones llamadas Interamnium y dos Talábrigas, de condición jurídica diferente, en la franja occidental: la civitas lusitana y la unidad precedida de c invertida de los Límicos, precisamente.
En contrapartida, ¿por que considero poco viable la transcripción de Rivas?
Razones obvias me llevan a ello ya que, aún leyendo vf/coj Nemetobriga, en ablativo, como lugar de procedencia, y no en nominativo, como él hace, volviendo así imposible la interpretación del conjunto, sobraría ese innecesario vico a la hora de designar la, en este caso, mal llamada or/go y habría que atribuir las funciones de sujeto a la hipotética//z^pa^/a Nova Citerior (Antoniniana), que ni el texto (se escribiría, en tal caso P(rovincia) H(ispania) N(ova) C(iterior)A(toniniana) oH(ispania) N(ova) C(iterior) A(ntomniana)\ ni la práctica epigráfica a la hora de señalar la procedencia de un emigrado (aún forzando las cosas se recurriría, por encima del vicus, a la civitas, pero jamás a la provincia), ni el mismo contexto histórico, sumamente problemático, en que se inserta esa, más desconcertante que efímera, provincia sobre la que existen novedades de última hora que en breve Va a dar a conocer G Alfôldy^, aconsejan.
¿Es posible identificar el presente epígrafe con el ara a Bandua descubierta por Barros Sivelo en las cercanías de la iglesia de
Tras el hallazgo de la inscripción que acabamos de comentar, Rivas ha querido ver en ella la que Barros dio a conocer mediada la segunda mitad de la pasada centuria ya que, razón esencial, la procedencia es practicamente la misma.
Esto le llevó a publicar un artículo bastante extenso, enfáticamente titulado «Un error epigráfico histórico: el supuesto dios galaico-romano Bandueaetobrigus» (CEG, XXIX, 104, 1991, 35 ss.), negando que tal divinidad, tan traída y llevada por los estudiosos de las religiones antiguas, hubiese existido en otro lugar que no fixese la defectuosa transcripción efectuada por Barros y casi simultáneamente maquillada por Hübner para incluirla en su CIL, IL Pese a que contrasta ambos textos, en realidad en muy pocas cosas parecidos, halla fácil explicación para las discrepancias y, como no, concluye sancionando tal identificación.
En lo que a mi respecta, en absoluto me convencieron nunca las razones de Rivas y manifesté mi punto de vista en contra en un trabajo posterior {Aquae Flaviae..., 1997, 144).
Me parecían irreductibles las diferencias existentes entre ambas leyendas, aún concediendo que Barros pudiese haber leído mal.
Esta opinión no pareció sentar bien a nuestro oponente y trató de fustigarla, con más pasión que razón, en el intento de recensión antes mentado.
Por nuestra parte, contamos para la presente ocasión con datos definitivos que pueden contribuir a zanjar la cuestión, entre ellos el diseño original del cipo votivo ejecutado por Barros, que mostramos al lado del boceto que Rivas hace de la placa por él descubierta (Figuras 6 y 7), y pasajes poco conocidos de la memoria que Barros adjunta a su plano de la vía XVIII (Figuras 8 a 11).
Del contraste entre ambas inscripciones, podemos deducir las siguientes sustanciales diferencias: -Las siluetas de ambos objetos difieren totalmente, contando el diseño de Barros con una contramarca angular en el centro inferior, que en modo alguno se descubre en el otro, enmarcado entre gruesos verdugones verticales; y ello sin tener en cuenta que las zonas erosionadas del inicio se hallan en lugares contrapuestos.
-Los textos se asemejan exclusivamente, y sólo en parte, en la cuarta línea.
Por el contrario, la quinta los define, a uno como inscripción votiva y al otro como funeraria.
-No es verdad que Hübner alterase tanto la transcripción de Barros; lo que hizo, al menos en su versión definitiva^, según puede com-^ Porque lo que no puede ignorar nuestro interlocutor es que Hübner, a requerimiento de los miembros de la Academia, de la que formaba parte como Correspondiente, dio primero la versión c. mae CIVS/CoVTI.
AE/TOBRICO/V. L. A. P., interpretando Marcus Maecius Bandua, Couti filius, votum libens animo solvit Aetobrico (GAYANGOS et allii, «Sobre los trabajos de Fray Pedro Cid y del Señor don Ramón Barros Sibelo para ilustrar el segundo camino de Braga aAstorga», BRAH, I, 1877, 179 ss.
(Fig. 8), aunque en el manuscrito del informe de Gayangos y Compañía no constaba el nombre de tan ilustre intérprete y constan, por el contrario, muchos más comentarios sobre Barros que los que refleja el informe publicado) si bien posteriormente (CIL, II 2515) recogió velas y se ciñó estrictamente a lo que Barros transcribió, interpretando esta vez Bandvae Aetobrico como teónimo compuesto (Fig. 9). probarse, es volverla interpretable (Fig. 8), ciñéndose estrictamente a los rasgos transmitidos por Barros, cuyo diseño también él conocía.
Barros, por su parte, prendido de la lectura del último renglón, para él VÍAS, en vez de V(otum) L(ibens) A(nimo) S(olvit), había aventurado una traducción ciertamente disparatada, aunque no exenta de lógica en algunos segmentos^ Sin embargo, la fidelidad de su transcripción la remarca en el segundo párrafo a pie de diseño, que también ofrecemos al lector Fig. 7).
^ Barros traduce la C. de la segunda línea por cónsul y VII por un numeral, señal de que lo vio así, puesto que corrobora la fidelidad del texto al afirmar: «... las (letras) que expongo las tiene muy claras.
Eso intuí yo también en ocasiones anteriores al leer [lejglonis) VII F(elicis), válido para ese segmento de haber estado más confuso el inicio».
Tras el rescate del diseño original ya no sé que pensar. -Rivas dice haber extraído su inscripción de las paredes de una construcción sin techo; Barros, por el contrario, afirma (pág. 4 de la respuesta a los requerimientos de la Academia) que «... si bien no tan clara, tenemos otra en la Limia levantada en mi último viaje, cual es la que señalo con el número 4» (o sea, la que mostramos en el texto facsímil).
Por tanto, levantó de la tierra su lápida, poniéndola de pie, como, fi'ecuentemente, dice que hacía con los miliarios de la vía.
5.4, ítem más, la inscripción de Barros no fue hallada en Codesedo, aunque se nos ocultan las razones que le movieron a afirmar esa procedencia
Ya nos extrañaba que Hübner, que tuvo acceso directo a su plano y comentarios, prescindiese de lo afirmado por Barros en ^us Antigüedades, y atribuyera el epígrafe a «Ginzo de Limia» y no a Codesedo; y que bastantes años después, Fita mismo tampoco se refiriese a Codesedo como lugar del hallazgo y diga, en cambio, que fue encontrada en el «Campo de Limia»^.
Y es que lo de Codesedo no lo afirmó Barros nunca antes de su tardía publicación de IdíS Antigüedades de Galicia.
Acabamos de ver en el párrafo transcrito en la Figura 10, y que ofrecemos en facsímil, que dice haberla encontrado en La Limia, pese a contestar al apremiante requerimiento de laAcademia para que concrete el lugar de sus hallazgos, auténtico talón de Aquiles de su proceder, que le estarán reprochando continuamente.
Y añade en la página 11, al contestar a la quinta pregunta de la encuesta a la que se ve sometido, «que desde la aldea de Zadagós la vía mencionada según mis investigaciones se dirige a Baños de Molgas (Gemina).
No ha duda de que el puente de Arnuiz es obra Romana, pero no perteneciente a la vía de que se trata, que es la que comunicaba los pueblos de la margen izquierda del Lago (los Lémicos) con ella confluyendo en el Monte del Medo.
Comprueba esta idea no sólo la situación topográfica sino una lápida encontrada en esta zona de camino y que descubrí el año pasado y que señalo con el número 4» (vide facsímil Fig. 11).
Más ^ F. FITA, «Lápidas romanas de Mosteiro de Ribeira, feligresía de Ginzo de Limia en la provincia de Orense», BRAH, LXVIII, 388 ss.
Sin embargo, la interpretación que Fita realiza de la inscripción supera negativamente a la que Barros ofrece, no comprendiéndose cómo este insigne epigrafista la considera dedicada a Ceres. claro, imposible.
Pero ¿por qué oculta Barros la verdad?
No lo sabemos, mas pudieran barajarse dos hipótesis.
Primera, que al escribir sus Antigüedades de Galicia sufriese un lapsus y confundiese Codesedo, a más de quince kilómetros al sur del decurso de la vía, en donde a Barros no se le perdía nada con respecto a su estudio, con Sobrádelo, ubicado precisamente en ese tramo descrito en último lugar.
Segunda que, consciente del aluvión de críticas negativas que en la Academia habían surgido ante la impresentable traducción que había realizado del epígrafe, pretendiese ocultar su verdadera ubicación para no sufrir nuevos ataques del Sr. Fernández Guerra (la tensión entre ambos se percibe en la lectura de todo el proceso), a la sazón responsable de trabajos geográficos muy próximos a la zona de estudio de Barros y que, junto con Saavedra, aprovechó los datos suministrados por el monumental mapa del autor coruñés para fijar bien y definitivaitiente las mansiones de la vía desde Bracara hasta Salientibus, ubicando, por primera vez correctamente, la mansión á^Aquis Querquernis.
Tras lo dicho, no existe razón para borrar del mapa teonímico a Bandua Aetobrigus, como Rivas ha hecho, o, por lo menos, antes de que sean alegadas razones convincentes; ni siquiera existen argumentos definitivos para no poder transcribir en la segunda línea [lejg(ionis) VII F(elicis), tanto más cuanto que Barros transcribió el VII, en su peculiar versión, como un numeral, según puede observarse en la Fig. 7.
De todas maneras, y aún no siendo un soldado el dedicante, la relación de Bandua con la actividad bélica vendría sugerida, en primer lugar, por la dedicatoria de Marcus Silonius Silanus, un signifer, a Bandua en Rairiz de Veiga y, en segundo término, por la perdida inscripción de Deo Vexillorum/Martis Socio/Banduae, sintácticamente correcta, transmitida por todos los autores antiguos y que no se puede dar por falsa, a menos que se den por falsas todas las que fueron transmitidas del mismo modo.
En todo caso, la concordancia temática, signifer, de la inscripción conocida, y vexillorum, de la hoy perdida, atribuidas a un mismo lugar de procedencia, hablan de la protección que esta divinidad dispensaba a los colectivos militares cobijados bajo los VQspQCtiYOS signa y vexilla, divinidad que, lógicamente, los soldados romanos asimilarían a su dios de la guerra.
Que la pieza tiene forma de estela bifi-onte, al parecer el gran descubrimiento de Rivas, nadie lo duda ni lo han dudado los que le precedieron aunque, a veces, no lo digan con las mismas palabras, como, por el contrario, nadie duda de que el epitafio delulius Rufinus Leontius, del Museo de Lugo, se ha plasmado sobre un ara, en principio monumento votivo.
Pero ¿qué es lo que define el carácter votivo o fianerario del monumento?, el texto mismo.
Y en descifi^ar ese texto, ciertamente difícil, pero recuperable, nos hemos afanado bastantes investigadores, intentando hipótesis verosímiles, después superadas por otras más ajustadas.
Así avanza la investigación epigráfica, que ha de estar siempre desligada de argumentos de autoridad y dogmas preestablecidos.
Tratando de ahorrar disquisiciones inútiles, ya avanzadas en trabajos anteriores, y a la vista de lo que se percibe en los fotogramas de anverso y reverso que ofrecemos, propongo personalmente la siguiente lectura:
Tacio y Tapila ofi*ecen este altar a las Madres de la civitas (de los Limicos) por la salud de Ámaca Avita.
Tapila y Tacio cumplieron su voto con ánimo complacido.
Rivas, sin embargo, se siente molesto e incomprendido porque algunos rehusamos adherirnos a su parecer, y tacha a Tranoy, con una versión también diferente, de orgulloso o algo así y a mi poco menos que de iluso {CEG, XXXIX, 104, pág. 44, nota 23).
Como alternativa, y aunque protesta de que los rasgos son borrosos y poco descifrables, y siempre partiendo del axioma de que áe trata de una inscripción funeraria, propone, no como ahora afirma «exclusivamente a modo ideográfico, sin pretender leer el texto realmente grabado» (Puntualizaciones, 258), sino como «una de las redacciones posibles» (Sobre la identidad..., pág. 92), «o sea que (rmi). f(ilius).
Aur[ien/sis. a-n(norum) LXI.J La(bicio).
Como puede observarse, en esta versión no falta casi nada, más bien sobra.
Lo único que sugeriría al Sr. Rivas es que, ya que algunos nos declaramos impotentes para acometer tal empresa, busque quien se la traduzca coherentemente tal como está (constituye un excelente rompecabezas para iniciados), haciéndonoslo saber cuando lo consiga^^ 7.
Ara a Júpiter de la basílica visigótica de Santa Comba de Bande {Aquae Flaviae,.., n" 22) Rivas repite ad nauseam {Puntualizaciones...,251, nota 1 ) que se trata de la misma que mencionan una retahila de autores antiguos de todos conocidos y que dan como dedicada a los Lares Viales, con un texto para nosotros correcto y convincente (vide Fig. 14).
Sin embargo, y contradictoriamente, añade que la actual de Sta.
Comba no está dedicada a los'° Digo «coherentemente» porque, tal como Rivas estructura su texto latino, habría que traducir: «Quinto Labicio Tangino, hijo de Macrino, natural de Ourense, de 61 años de edad a Labicio; Ovinius a su hijo de 41 años y Tito Venusto a su hijo, de 26 años.
La madre y para la esposa carísima.
Que la tierra te sea leve.
De esta manera, los años se le adjudicarían al vivo y no al muerto en el primer caso, no se conocerían los nombres del segundo y tercer difuntos, pero sí, curiosamente, sus edades, no se sabe que pintan en el lugar una madre (¿de quién?) y una esposa y, al fmal, con tantos individuos muertos, solamente aparecería uno enterrado, eso sí, bien enterrado a juzgar por la redundancia de las fórmulas.
Por otra parte, y aún desde el punto de vista escultórico, la reconstrucción «ideográfica y conjetural» que Rivas hace de la parte superior de la estela (Fig. 13) resulta inverosímil, ya que uno no se explica, si se fracturó accidentalmente, porque ofrece un perfil tan regular y rectilíneo, con dos cabezas asomando, simétricamente dispuestas, y si fue recortada intencionadamente para readaptarla a un lienzo de muro, por ejemplo, por qué se respetaron esas mismas cabezas descollantes.
Tales objeciones hacen suponer que la parte superior de la estela votiva siempre fue así, por lo que las idealizaciones de Rivas resultan poco creíbles.
Lares Viales, pese a que es la misma^^ Nos gustaría que se aclarase antes de imputamos la publicación doble de un mismo texto, que, en absoluto se ha hecho en esta ocasión.
En todo caso, lo esencial es la lectura de una inscripción, hoy existente en el interior de la basílica de Santa Comba, que presentamos con foto y calco (Fig. 15) y que Rivas da como ininteligible.
Partiendo del hecho cierto de que la tercera letra de la primera línea, una F, posee su primera barra cruzada por una hendidura transversal accidental, lo que inicialmente genera una cierta confusión, ningún epigrafista que se precie de tal podrá dejar de leer, al menos,/ov/ en el primer renglón, Optum(o) en el segundo, M-ax(ímo) en el tQXQQTO, Asiat(icus) en el qmnto y P(osuit) V(otum) L(ibens) en el sexto.
Si Rivas no llega a tanto es su problema.
Y llegados a este punto, no hay mucho más que añadir porque el especialista ya se habrá formado una idea aproximada de la credibilidad que cada cual merece y seguir discutiendo sobre el texto de unos miliarios CBL, II, 2518 Por cerca defta Iglcfia paíTa vna de las vias mi litares que fa Icn de Braga, quc va à LobioSjy Oréfcjay en ella algunas Columnas de Romanos, vnapequcóa quadrada, altor de vna vara, fírueaora de pila de Uagua bendita cnciTemplo, dc que tracamos, conticnc el Ictício figuientc.
Una razón complementaria por la que no puede ser la misma es que Castellá Ferrer, el primero en darla a conocer (Fig. 14), afirma que servía de pila de agua bendita y la que ahora ofrecemos (Fig. 15) no presenta vaciado para tal fin, según puede comprobarse «in situ».
Vide texto que acompañaba al ara y que ha sido tomado de la obra de Castellá en la Figura 14. que, por la peculiar ordinatio circular de su texto, no resultan comprobables a no ser mediante un derroche de fotografías, resulta totalmente estéril.
Sólo puntualizaré a nuestro interlocutor, antes de concluir, que, con respecto al ara de Moreiras {Aquae Flaviae, rf 141), esas cuatro vocales seguidas del epíteto Proeneiaeco «imposibles e inadmisibles» en latín, para Rivas, se ven superadas en número, pongo por caso, por las cinco seguidas del verbo eieiulare ¿lo conoce nuestro oponente?; que seguir empeñándose en leer al final del primer renglón de la dedicatoria de Asadur vec(tigalium) II(viro) equivale a saber muy poco de la naturaleza de los vectigalia, de la función de los duoviri y de \2iS pares rationes conseguidas del fiscus imperial, que en la inscripción se mencionan; y, finalmente, que los muy rudimentarios medios para la medición empleados por el que suscribe en las lejanas datas de 1972 para el tramo viario de Pórtela d'Home sirvieron para establecer, por primera vez, una longitud de milla de 1.666 m. (+-) que, al menos para aquel tramo, ha sido refrendada posteriormente por Caamaño y recientemente por Santiago Ferrer.
Cuando estaba a punto de salir de imprenta el presente número de Cuadernos nos fue comunicado, por el Arqueólogo Provincial de la Delegación de Cultura de Ourense, don Alfredo Seara, que había sido descubierta en Codesedo, al derrumbarse un muro, el ara dedicada a Bandua, de la que hemos hablado extensamente al abordar la inscripción número cinco, siendo don J. Carlos Rivas mismo quien puso sobreaviso a las autoridades competentes.
Se comprenderá que la oportunidad del hallazgo me haya obligado a añadir esta nota, agradeciendo al director del Museo de Ourense las facilidades ofrecidas para fotografiar el epígrafe.
Se trata de la misma inscripción a Bandua que Barros Sibelo había dado a conocer, y casi como él la había dado a conocer.
Las diferencias consisten en la sustitución de C seguida de punto, por una A, en el inicio del segundo renglón, y la de VÍAS (caminos, para Barros), en la línea final, por la conocida fórmula V(otum) S(olvit) L(ibens) M(erito), que ya Hübner había recompuesto en su momento.
El sector inferior, sin embargo, se muestra menos completo que cuando Barros lo describió.
Por otra parte, el epíteto de la divinidad es algo parecido SíAediobrigo (sea^iu otra |
Por lo que respecta a la red viaria, la ciudad de Lugo constituye una verdadera encrucijada de vías romanas: la vía XIX dQ\ Itinerario deAntonino (hacia el Sureste y el Oeste), la vía XX (hacia el Noroeste), la vía que se dirigía desde Lugo hacia el Noreste y, finalmente, otras dos vías en dirección hacia el Sur y el Suroeste.
EL POBLAMIENTO RURAL EN TORNO A LUGO EN LA TRANSICIÓN DE LA ANTIGUEDAD AL FEUDALISMO (ss.
Por MÓNICA R. LOVELLE -JORGE L. QUIROGA
INTRODUCCIÓN: EL MARCO GEOGRÁFICO y LA RED VIARIA
La microregión entorno a Lugo ocupa una posición central en la Galicia interior (la denominada «Terra Chá» o meseta interior), delimitada al Este por la Cordillera Cantábrica y al Oeste por la cadena de montañas conocida como la Dorsal gallega.
Este territorio se caracteriza por la presencia de dos conjuntos geográficos bien diferenciados: por una parte, el río Miño, que atraviesa este espacio de Norte a Sur y, por lo tanto, toda la zona del valle, cuya altitud media se sitúa por debajo de los 500 m y que se extiende en sentido Noroeste-Sureste; por otra parte, las zonas montañosas, por encima de los 500 m. de altitud, y que se sitúan a los lados del valle (al Este: la Sierra de Monciro, el Monte Cabana, el «Outeiro Maior», y el «Monte das Madorras»; al Oeste: el «Monte de Porriño», el «Cordal da Pena do Rei», la «Peña de Acevedo», «la Peña de Fomos» y el «Monte do Picato»).
Por lo que respecta a la red viaria, la ciudad de Lugo constituye una verdadera encrucijada de vías romanas: la vía XIX delItinerario deAntonino (hacia el Sureste y el Oeste), la vía XX (hacia el Noroeste), la vía que se dirigía desde Lugo hacia el Noreste y, finalmente, otras dos vías en dirección hacia el Sur y el Suroeste.
EL POBLAMIENTO RURAL EN TORNO A LUGO EN ÉPOCA ROMANA
Haremos aquí simplemente una breve presentación, desde la perspectiva del análisis espacial de los vestigios arqueológicos y de los lugares de época romana en esta microregión, como punto de partida imprescindible, en nuestra opinión, para el estudio del poblamiento y del territorio en el período denominado de transición al mundo medieval, es decir, entre los siglos V y X.
El mapa de dispersión de hallazgos de época pre-romana y romana, nos muestra la gran densidad de castros\ sobre todo en las zonas montañosas que se sitúan a los lados del valle^, que estaban habitados en gran parte por el pueblo pre-romano de los Coporí^.
Entre estos castras debemos de hacer referencia a parte al de Viladonga (Castro de Rei-Lugo)"^, puesto que se trata de un castro muy romanizado y que tendrá una ocupación en época sueva.
Tras la fundación de Lucus Augusti, esta ciudad ha servido de polo organizador de los castros que se sitúan en su entorno^ Además de la propia ciudad de Lugo, existen otros núcleos en torno a ella que constituyen a su vez verdaderos polos de romanización en esta micro-Situación del territorio en torno a Lugo en relación al espacio general.
región: el eje Viladonga-Doncide^-Andión^-Santa Eulalia de Bóveda^-Guntín^.
Todos estos núcleos^^, están situados aproximadamente sobre la ^ Lugar perteneciente a Silva, en Pol, municipio de Lugo y donde se han hallado los vestigios de un hipocausto romano y un mosaico, datados de la segunda mitad del s. IIL Tabula Imperii Romani (Hoja K-29), Instituto Geográfico Nacional, Madrid, 1991, p.5L'^ Lugar también perteneciente a Silva, Pol, municipo de Lugo.
Aquí, según F. Arias Vilas, habría un castro romanizado.
Este mismo autor señala la presencia de una probable villa romana enVila de Arcas (Ansemar, Castro de Rei, Lugo).
R ARIAS VILAS -M.C. DURAN FUENTES, Museo do castro de Viladonga...,op. cit, ^ Donde se habla de la probable presencia de un ninfeo romano.
95. ^ Lugar conocido con el nombre de Aquae Quintiae, ya que se trata de una mansio correspondiente a una vía secundaria.
23.'° Además de otros vestigios, bien sean de culto (es decir, aras o inscripciones votivas romanas), como en Sinoga (Outeiro de Rei, Lugo), en «A Senra» (Lousada, Guntín, Lugo), en la «Casa do Corgo» (Monte de Meda, Guntín, Lugo): Tabula Imperii Romani..., op. cit., p.
98, 97 y 39 respectivamente, y también en Bouzoá (Arcos, Pol, Lugo): F. PÉREZ LOSADA, Aproximación al poblamiento rural romano del conventus lucensis: las villae.
Memoria de Licenciatura inédita, Universidad de Santiago de Compostela, 1986; F. ARIAS VILAS -M.C. DURAN FUENTES, Museo do castro de Viladonga...,op. cit.,p.
50; o bien se trtate de vestigios de tipo funerario: como en Pontegaos (Piugos, Lugo), donde han sido halladas dos inscripciones funerarias romanas {Tabula Imperii Romani...,op. cit.,p.
87), F. Arias Vilas menciona además la existencia de una necrópolis romana cerca de Duarría (Castro de Rei-Lugo): F. ARIAS VILAS -M.C. DURAN FUENTES, Museo do castro de Viladonga..., op. cit., p.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es línea de 500 m. y en relación con el recorrido de una vía romana.
Además, debemos de tener en cuenta la presencia de minas romanas de oro muy cerca del eje Viladonga-Doncide-Andión^^ lo que explicaría la relativa concentración de núcleos de poblamiento de época romana en esta EL POBLAMIENTO RURAL EN TORNO A LUGO DURANTE LA ANTIGÜEDAD TARDÍA (SS.
V-VII) Debemos diferenciar en este período dos momentos diferentes: a) De principios del s. V a finales del VI Para este momento, hay tres núcleos romanos principales: en el centro del territorio, la ciudad de Lugo {intramuros y extramuros), al Oeste Santa Eulalia de Bóveda y al Noreste el castro de Viladonga.
El primer cambio o transformación que se observa con claridad es el debido al proceso " Sobre las minas de época romana en el noroeste: C. DOMERGUE, Catalogue des mines et des fonderies antiques de la Péninsule Ibérique, (Publications de la Casa de Velazquez, Série Archéologie, VIII), 2 vol., Madrid, 1987;/M Les Mines de la Péninsule Ibérique dans l'Antiquité romaine (Collection de l'Ecole Française de Rome, 127), Roma, 1990; Ibd.
Contribución a su investigación histórica.
151-193; F. SÁNCHEZ -FA-LENCIA RAMOS, «Las explotaciones auríferas y la ocupación romana en el Noroeste de la península Ibérica «II Seminario de Arqueología del Noroeste, Madrid, 1983, p.
227-246.' ^ «...Asimismo, las explotaciones mineras auríferas de esta época debieron de jugar un importante papel en el contexto arqueológico e histórico de Viladonga, hasta el punto de explicar, por lo menos parcialmente, la organización del territorio y la ocupación de muchos yacimientos.
Los restos de minería romana del oro se señalan, por ejemplo, en Corral-Toxeiros Vellos (Castro de Rei, sobre el río Azumara, llamado «o río do Ouro» en su curso alto...), en Moncelos (Abadín), en el Montefurado del Eo y el Rodil (Ribeira de Piquín), quizás en Arcos (Pol) y en otros lugares del contorno...»
La relación directa entre establecimientos de época romana y explotación minera es observada también en Asturias: M. FERNANDEZ MIER, Génesis del Territorio en la Edad Media.
Arqueología del Paisaje y evolución histórica en dos concejos de la montaña asturiana: Miranda y Somiéu, Tesis doctoral inédita.
Universidad de Oviedo, 2 vol., 1995. de cristianización (tanto en el ámbito urbano como rural).
En efecto, los primeros edificios de culto cristiano aparecen entre los siglos IV y V en la propia ciudad de Lugo intra^' y extramuros^^, la capital del antiguo conventus lucense, y en Santa Eulalia de Bóveda, donde el ninfeo romano mencionado es ahora reutilizado como edificio de culto paleocristiano con un importantísimo conjunto de pinturas murales y una piscina central reutilizada a su vez como posible baptisterio^^ En el momento de la orga-' ^ Bajo la plaza de Santa Maria (inmediata a la Catedral), se hallaron en 1960 un sarcófago antropomorfo en granito, una piscina de tipo paleocristiano y de forma rectangular revestida de mosaico y varias inhumaciones de lajas de pizarra.
Todo ello se interpreta (en consonancia con los textos) como un edificio de culto paleocristiano (tipo baptisterio) con una necrópolis asociada, datado de los siglos IV-V: H. SCHLUNK, «Los monumentos paleocristianos de la 'Gallaecia' especialmente los de la provincia de Lugo», Coloquio Internacional sobre el Bimilenario de Lugo, 1977, p.
193-235; F.ACUNA CASTRO VIEJO, Mosaicos romanos de la España Citerior Conventus Lucense (Studia Arqueológica), 1973, p.
36; J.TRAPERO PARDO, «Hallazgos en la obras de la plaza».
Plaza de Santa María de Lugo», Boletín de la Comisión de Monumentos de Lugo, VII (1960-64), p.
^^ Como el en actual barrio de San Roque (al exterior de las murallas), donde se ha excavado una gran necrópolis que se prolonga, por lo menos, hasta principios del siglo V, con hallazgos de cerámica común del IV-V y un horno datable en los siglos VI-VIL En la capilla de San Roque se encontró un relieve con decoración típicamente visigoda.
En el lugar de Saamasas (mencionado como monasterio en el año 926), se halló un conjunto de 9 piezas de época visigoda: H. SCHLUNK, «Los monumentos paleocristianos...», op. cit., p.
257-269; M. NÚÑEZ RODRÍGUEZ «Aproximación al estudio de las formas ornamentales en Galicia durante la época visigoda».
A necrópole de inhumación de San Roque», Lucus Augusti, Urbs romana.
29-31; M. CHAMOSO LAMAS «Sobre el origen del monumento soterrado de Santa Eulalia de Bóveda (Lugo)», Cuaderno de Estudios Gallegos, XXII (1925), p.
230-251; H. SCHLUNK «Spatromische und germanische Kunst in Galizien», Primera reunión gallega de estudios clásicos, 1981, p.
277-317; A. RODRIGUEZ COL-MENERO -J.M. VÁZQUEZ VÁRELA, Arte pehistórico y romano (Galicia Arte.
Obra completa, IX), A Corufía, 1993; Ibd -M.C. CARREÑO GASCON, Lucus Augusti...,op. cit.,133. nización de la red parroquial en la segunda mitad del s. VI (que conocemos a partir de laDivisio Theodomiri o «parroquial suevo»'^), la diócesis de Lugo presentaba un pequeño número de «parroquias», entre las cuales se hacia referencia en primer lugar a «la Iglesia de Lugo y su territorio»'^ en referencia clara a la noción conocida de la ciudad y su territorio'^ típica de época romana y plenamente vigente y operativa en este período'^.
Por otra parte, es necesario relacionar la ocupación del castro de Viladonga en este momento, con los acontecimientos políticos que narra Hidacio en su crónica.
En efecto, los antiguos castros, han sido utilizados por parte de la población galaico-romana como lugar de refugio frente a los Suevos, poco después de la marcha de los Vándalos^^.
Es lo que Hidacio denomina los castella tutiora, lugares fortificados (tipo castra o castella) desde donde los galaico-romanos se enfrentaron a los Suevos en los numerosos conflictos que tuvieron lugar durante la primera mitad del s. V^'.
Además, el establecimiento de una base territorial sueva alrededor de Lugo durante la «guerra civil» (poco después del 455)^^, nos indica que el terri- Aix-en-Provence, 1995), Paris, 1998, p.
RODRÍGUEZ LOVELLE, «De los Vándalos a los Suevos en Galicia: Una visión crítica sobre su instalación y organización territorial en el noroeste de la península Ibérica en el siglo V», Studia Histórica.
130-131, voL II, § 91, p. torio en torno a Lugo, y más concretamente el castro de Viladonga, ha de ser interpretado como un importante lugar fortificado durante este perío-do^^ No olvidemos que Viladonga presenta una gran cantidad de material tardío y una clara fase de ocupación sobre la parte más elevada del castro, que se prolonga, al menos, hasta el s.VL Para Arias Vilas, se trata de un castro principal, a causa de la probable concentración en Viladonga de ^^ Lugar fortificado en el sentido señalado por R.Revuelta Carbajo, con el que coincidimos totalmente en la interpretación a partir de las fuentes de lo que es un castra o un castella en el período tardoantiguo: R. REVUELTA CARBAJO: La ordenación del territorio en Hispania..., op. cit.; J. LÓPEZ QUIROGA-M.
RODRÍGUEZ LOVELLE «De los Vándalos a los Suevos en Galicia...», op. cit. p.
«De los Romanos a los Bárbaros...», op. cit.\ Ibd.
«Castra-Castella de época sueva en el noroeste de la Península Ibérica: ensayo de inventario tipológico», Hispania Antigua, XXXIII, 1998, en prensa. población proveniente de otros castros próximos y más pequeños desde el s. IIP"^.
Viladonga constituye, por lo tanto, uno de los más claros ejemplos de castella tutiora mencionados por Hidacio en su crónica^^ Por otra parte, la persistencia e incluso la intensificación de la presencia de castros romanizados en el noroeste, parece caracterizar no solamente el período del Bajo-Imperio^^, sino todo el período que consideramos como Antigüedad tardía (ss.
V-VII), sobre todo en la parte interior del antiguo conventus lucense^^.
En este sentido, debemos señalar la existencia de toda una serie de castros alrededor de Santa Eulalia de Bóveda^^ a proximidad de los cuales se documentan pequeños cementerios de tumbas antropomorfas excavadas en la roca.
La continuidad de los castros romanizados en tanto que forma de hábitat^^ (sobre todo, e insistimos en ello, en las zonas montañosas del interior^^) y la progresiva cristianización de los núcleos ^"^ «...Incluso es posible que el Castro de Viladonga «absorbiese» y concentrase a partir del s. III la población de otros castritos cercanos más pequeños (como A Rodela de Valmonte o el Cástrelo de Viladonga) o que éstos quedasen como simples enclaves defensivos estratégicos, existiendo así, hipotéticamente, una especie de «estratigrafía» o sucesión horizontal entre yacimientos...», E ARIAS VILAS -M.C. DURAN FUENTES, Museo do castro de Viladonga..., op. cit, p.l30.
^^ Idea en la que coincide también F. Arias Vilas: cfr. supra, nota 24. ^^ A.TRANOY, La Galice romaine..., op. cit. Debemos de subrayar que la mayor parte de los castros poseen un nivel arqueológico de época tardo-romana en la parte más elevada del asentamiento.
Para P. Paolol, podemos hablar de castros romanizados, más que de una población propiamente romana.
P. PALOL «Problema ciudad-campo en el bajo-imperio en relación a la ciudad de Lugo...», op. cit., p.
^^ Como sucede en el territorio en torno al monasterio de Samos: J. LÓPEZ QUIRO-GA -M.
121-140 La ciudad de Lugo, durante este período, ha sido objeto de una fase de expansión en las zonas extramuros, con la construcción de nuevos edificios de culto-^^ y, al mismo tiempo, todo ello enmarcado en un proceso bizantinización como consecuencia de la integración de este territorio en el reino visigodo de Toledo^^.
Fenómenos similares se observan igualmente en lo que respecta al mundo rural, en lo que es el territorio en torno a Lugo.
Por una parte, se observa la expansión del proceso de cristianización desde la ciudad al campo: así encontramos vestigios de culto enmarcables entre finales del VI y finales del s.VII, en Ferreira de Pallares^"^, en'^ Como A. TRANOY defiende para el período del Bajo-Imperio.
Este período que analizamos, entre el V y fínales del VI, se presenta como una «continuidad» respecto al anterior.
Nos referimos, evidentemente, a las líneas generales de evolución del poblamiento, sin negar que haya «rupturas» y, sobre todo, transformaciones.
Es por ello, que la imagen que nos ofrece el mapa del poblamiento entre el V y el VII, debe de ser completada con la del poblamiento en época romana.'"• J. LÓPEZ QUIROGA -M.
RODRÍGUEZ LOVELLE «El mundo urbano en la 'Gallaecia' (Conventus Lucense -Conventus Bracarense) entre la antigüedad tardía y la alta edad media (siglos IV-X)», Actas del IV Congreso de Arqueología Medieval Española.
«Reflexiones en torno al concepto de 'urbs' entre la Antgüedad tardía y la alta edad media», Los orígenes de la ciudad en el noroeste hispánico (Actas del Congreso Internacional celebrado en Lugo, Mayo de 1996), Lugo, en prensa.
RODRÍGUEZ LOVELLE, «Reflexiones en torno al concepto de 'urbs'...», op. cit.', L.A. GARCÍA MORENO, Historia de España visigoda, Madrid, 1989.
^^ Se trata de dos fragmentos de plaqueta de época visigoda.
Este lugar está, sin duda, en relación con la mansio de época romana de Aquae Quintiae (Guntín, Lugo).
F. VÁZ-QUEZ SACO «La Iglesia parroquial de Santa María de Ferreira de Pallares», Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Lugo, IV (1950), p.
37-44; J. GUERRA «Algunos restos visigótico-mozárabes de la provincia de Lugo», Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Lugo, IX (1971-72), p.
17 San Juan da Pena^^ en Santa Maria de Bóveda^^, en Santa María de Mos-teiro^^, y en Pousada^^ El proceso de cristianización rural se desarrolla por lo tanto notablemente tras la integración de este espacio en el reino visigodo (y, sin duda, con la influencia de la acción evangelizadora de San Martín de Braga).
Por otra parte, existe el problema del habitat fortificado en este período.
¿Qué ha pasado con el castro de Viladonga a partir de finales del s.VI?
En primer lugar, debemos insistir sobre la presencia en Viladonga de una serie de materiales con una fiíerte influencia bizantina, lo que constituye una característica para este período en el noroeste^^.
¿Se trata de la última etapa de la romanización del castro de Viladonga?
El problema fundamental, en nuestra opinión, es la ausencia de materiales y, por lo tanto, de elementos de datación precisos más allá del siglo VF^, pero, en nuestra opinión, se trata más bien de una dificultad intrínseca a la investigación arqueológica sobre este período y a un desconocimiento total del mismo.
Así, en este sentido, algunos «curiosos» hallazgos de Viladonga nos parecen dignos de ser señalados:
^^ Se trata de un capitel con hojas de acanto, típico de época visigoda.
R. LÓPEZ PACHO «Vestigios del período pre-románico en la provincia de Lugo», XV Congreso Nacional de Arqueología, Lugo, 1979Lugo,, p.
1221Lugo, -1228 -un gran edificio alargado, sin material arqueológico asociado, que presenta numerosos huecos de poste excavados en el suelo^^ -una gran abundancia de agujeros excavados en el substrato rocoso, localizados en el sector más elevado del castro, tratándose en su mayor parte, de huecos de poste"^^.
Además, Viladonga ha podido jugar un papel de puesto de control o de vigilancia en época visigoda dada su proximidad y posición privilegiada respecto a Lugo (posible capital ducal de la Gailaecia desde la segunda mitad del siglo VIP^), y cerca de una antigua vía romana hacia Asturias"^"^.
De todo ello, podemos deducir la continuidad del habitat fortificado de altura tipo castro (y su coexistencia con el habitat de llanura tipo villae) durante este período'*^ EL POBLAMIENTO RURAL EN TORNO A LUGO EN EL PE-RÍODO DE LA MONARQUÍA ASTURIANA (SS.
VIII-X) Para este período, y en lo que a fuentes de información se refiere, debemos diferenciar por una parte los vestigios de edificios de culto"^^, vestigios de necrópolis (bien sean tumbas antropomorfas excavadas en la roca"^^, sarcófagos'^^ u otro tipo de inhumaciones"*^) y huellas de habitat cion del territorio en Hispania..., op. cit.; J. LOPEZ QUIROGA -M.
RODRIGUEZ LOVELLE «Poblamiento rural en el noroeste de la península Ibérica (ss.V-XI): una introducción al estudio del poblamiento rural entre la antigüedad tardía y la alta edad media a través de un análisis micro-regional>>, Boletín de Arqueología Medieval, 7 (1993), p.
"^^ En Soutomerille (Castroverde, Lugo), donde se halló una ventana de tipo mozárabe con arcos de herradura; en San Salvador de Toirán (Láncara, Lugo), se encontró un capitel pre-románico reutilizado posteriormente; en San Juan da Pena (Lugo), la antigua iglesia pre-románica posee un ábside de arco de herradura excavado en la roca, juntamente con una basa de columna y un sillar con decoración pre-románicas; en el lugar de «Agro do Santo», en Conturiz (San Andrés de Castro, Lugo), donde ha sido identificado recientemente un edificio de tipo pre-románico; en Santa Eulalia de Bóveda (Lugo), se observan reformas en el edificio de culto paleocristiano datables de época asturiana, como lo muestran los capiteles y modillones enmarcables en ese período; y, finalmente, en la propia catedral de Lugo, con vestigios contructivos también de época asturiana.
"^^ Como en Recesende (Castroverde, Lugo); en Queizán d' Abaixo (Santa María de Queizán, Corgo, Lugo); en Santa María de Cabreiros (Corgo, Lugo); en el «Monte Couso» (San Vicente do Burgo, Lugo); en San Matías (San Vicente de Veral, Lugo); en Pena Linar (San Julián de Vilachá de Mera, Lugo); en el «Monte Cúbelo», en el lugar de Facoi (San Julián de Vilachá de Mera, Lugo); cerca de la capilla de Nuestra Señora del Rosario, en Bravos (San Pedro de Villalvite, Friol, Lugo); y, naturalmente, en la propia ciudad de Lugo, en el n° 13 de la calle «Carril dos Loureiros y n° 185-186 de la «Ronda da Muralla».'^^ Como en Santa Eulalia de Bolaño (Castroverde, Lugo); en Rebordaos (Castroverde, Lugo); en Outeirín (San Ciprián de Recesende, Castroverde, Lugo); en Santa María do Monte (Castroverde, Lugo); en San Esteban de Paderne (Castroverde, Lugo); en Vidueiros (San Ciprián de Montecubeiro, Castroverde, Lugo); en ZoUe (Guntín, Lugo); en San Salvador de Outeiro (Lugo).'^^ Como inscripciones funerarias en Santa Comba de Orizón (Castro de Rei, Lugo); en San Juan de Tirimol (Lugo); en Rábade (Lugo); en Armental (Santiago de Gomelle, Guntin, Lugo); en Soutomerille (Castroverde, Lugo); en Arxemil (Corgo, Lugo); en San Cristóbal de Chamoso (Corgo, Lugo). fortificado^^, en lo que respecta a las fuentes arqueológicas; por otra parte, tenemos varias menciones dQvillas^\ de ecclesia^^, y de monaste-rios^^ en lo que respecta a la información documental.
Debemos diferenciar, como hemos hecho para el período anterior, dos momentos:
-un primer momento, después de la invasión árabe.
Como observamos en el mapa correspondiente a este período, contamos con ocho lugares situados alrededor de Lugo en donde han sido hallados pequeños ^° Como en la cumbre del monte «do Gástelo» en Labio (Lugo), donde se halló el derrumbe de una torre medieval; lugar, por otra parte, mencionado en la documentación como castellum en 998-999, y concedida por el rey Bermudo III a la sede episcopal lucense en 1032.
Se trata de un lugar de gran valor estratégico.
FERRER SIERRA, Catalogación de yacimientos del concello de Lugo..., op. cit. (n° 81 del catálogo).
^^ Como en San Julián de Mos (Castro de Rei) mencionada en 875 y 906; en San Esteban de Benade mencionada en 747 y 897; en Santa Eulalia de Mazoi mencionada en 712; en San Juan de Parada (Outeiro de Rei) mencionada en 747 y 897; en San Julián de Bocamaos mencionada en 760; en Santiago de Meilán mencionada en 712; en Santa Eulalia de Bóveda mencionada en 747; en Santa Eulalia y San Martín de Bolaño (Castroverde) mencionada en 897; en Santa María de Lámela (Guntin) mencionada en 897; en San Pedro de Farnadeiros (Corgo) menciondad en 747; en Santa Eulalia de Quinte (Corgo) mencionada en 897; en Santiago de Laxosa (Corgo) mencionada en 900; en San Miguel de Lapio (Corgo) mencionada en 747.
La primera observación a efectuar es la de su topografía elevada, generalmente sobre montes o pequeñas elevaciones naturales y, a menudo, muy cerca de castros.
Además, estos lugares se sitúan, en general, sobre la curva de nivel de 500 m.
Se trata, por lo tanto, de zonas de montaña.
Esta ocupación sistemática debe de ponerse en relación con los acontecimientos sociopolíticos del momento: la invasión árabe (y, concretamente, con la llegada de Mousa a Lugo en el 714 y el posible ataque musulmán en el 716)^^ la probable instalación de guarniciones musulmanas en Lugo, la precipitada salida de los Musulmanes entre el 741 y el 759, y, naturalmente, las campañas militares de Alfonso I hacia estas mismas fechas (741-754), siendo Lugo uno de los centros urbanos «arrasados» por este rey^^ La desorganización del territorio en torno a Lugo,(la capital política y religiosa), parece haber tenido un reflejo en la evolución del poblamiento.
En este sentido, la crónica mozárabe del 754 nos da informaciones relativamente precisas.
Así, después de la invasión del 711, las gentes huyeron hacia las montañas, donde murieron por hambre y por otras causas^^.
El caso preciso de Santa Eulalia de Bóveda podría ayudarnos a esclarecer estos hechos.
Ya hemos señalado que Santa Eulalia era un importante lugar de época romana próximo a Lugo, rodeado de castras y en relación con el paso de una importante vía romana.
En época suevo-visigoda, el ninfeo romano es reutilizado como edificio de culto paleocristiano con un bap-tisterio^^.
Posteriormente encontramos una serie de lugares en torno a Santa ^"^ C. SÁNCHEZ ALBORNOZ «Itinerario de la Conquista de España por los musulmanes», Cuadernos de Historia de España, VII (1947), p.
RODRÍGUEZ LOVELLE «La invasión árabe y el inicio de la 'Reconquista' en el noroeste de la Península Ibérica (93-251/711 -865)», Across the Mediterranean Frontiers.
Netton) Eulalia de Bóveda donde hay pequeños cementerios de tumbas antropomorfas excavadas en la roca situadas a proximidad inmediata de un conjunto de castros.
Más concretamente, uno de estos sitios (el más próximo a Santa Eulalia) se localiza sobre la pendiente de un monte llamado «Cúbelo».
Todo esto, en nuestra opinión, debe de ser explicado en el contexto político de la fuerte oposición de esta zona nororiental de Galicia a la integración política en el reino asturiano^^ De esta forma, el contacto entre la «desorganizada» sociedad de la parte nororiental de la actual Galicia y la expansión de la monarquía astur, ha dado lugar a confrontaciones y a una fiaerte resistencia de las élites y poblaciones locales.
En las fuentes cronísticas, como es lógico dado su carácter y procedencia, se habla de una «rebelión de los gallegos»^^, a continuación se hace referencia a una fuerte oposición por parte, de algunos magnates locales tras el asesinato del rey Fruela I, la «rebelión» de época de Aurelio (768-774) ha también podido afectar a nuestro territorio y, finalmente, y de especial interés para nosotros, las crónicas nos hablan de la definitiva derrota de los jefes locales «gallegos» por el rey Silo (774-783)^^.
En este último episodio político-militar, es importante subrayar que el pueblo «gallego», al mismo tiempo que mostraba su oposició al rey astur, librará una importante batalla en un monte cerca de Lugo denominado precisamente Cuperio^^ («...
Populos Gallaeciae contre se rebellantes in monte Cuperio bello superauit et suo 60 Ibidem 6' La identificación entre el monte Cuperio y el actual monte Cúbelo (cerca de Santa Eulalia de Bóveda) nos parece perfectamente posible.
Sin embargo, el monte Cuperio ha sido anteriormente identificado por C. Sánchez Albornoz con el actual monte «Cubeiro» (Castroverde, Lugo) muy cerca de Lugo (también una zona montañosa alrededor de Lugo, no lejos de otros lugares con cementerios de tumbas antropomorfas excavadas en la roca, lo que de todas formas reforzaría igualmente nuestra interpretación). http://estudiosgallegos.revistas.csic.es imperio subiugauit...»y^.
La ocupación de las zonas montañosas en torno a Lugo (como la de Santa Eulalia) por poblaciones locales ya instaladas en esos lugares, parece algo más que probable para este momento.
-un segundo momento, después de la integración de este territorio en la órbita de la monarquía asturiana, en el cual tendrá lugar la restauración y la reorganización del antiguo poblamiento de época romana y tardo-romana.
Ciertas reformas son efectuadas en este momento en el edificio de Santa Eulalia de Bóveda: capiteles, modillones, y otros elementos son ahora añadidos^^ En la documentación de época asturiana, el lugar de Santa Eulalia es mencionado como ecclesia en los ss.
El objetivo sería el de intentar fijar una población alrededor de un centro de culto antiguo (y, en este caso, en torno a una iglesia «restaurada»).
Otro lugar (algo más al sur-oeste de esta zona), merece también una especial atención en el contexto de la restauración y la reorganización del poblamiento efectuadas por la monarquía astur.
Se trata de Santa María de Moreda, que es mencionada en la documentación como villa y ecclesia en 747, en 861 y en 897.
Aquí nos encontramos con una iglesia (la de Santa María) que es fundada en una villa (la de Moreda) por gentes foráneas desde mediados del siglo VIII (si tomamos como válida la fecha del documento)^^ Además de estas referencias documentales, la información ^^ Según la versión «Ovetense» de la crónica de Alfonso HI.
Según la versión «Rotense»: «...Gallaeciam sibi revellantem, inito certamine in monte Cuperio...»
A. UBIE-TO ARTETA, Crónica de Alfonso III, Valencia, 1971, p.
40-41. ^^ M. NÚÑEZ RODRÍGUEZ, Arquitecturapre-románica..., op. cit., p.
En nuestra opinión, sería necesario reinterpretar algunas inscripciones y relieves de Santa Eulalia en el contexto de las restauraciones de época asturiana y, quizás, plantearse la pregunta sobre la posibilidad de una conmemoración de la victoria del rey Silo frente al «pueblo gallego» en este lugar (como sería el caso de San Xés de Francelos en el curso medio del Miño).
^ Concretamente en el controvertido testamento del obispo Odoario en el 747 y en una confirmación de Alfonso El en el 897. ^^ «...ego arqueológica nos ofrece una información complementaria fundamental para intentar trazar una secuencia lógica de la evolución del poblamiento.
En este sentido, la referencia al castro de Moreda (situado a proximidad inmediata de Santa María de Moreda) nos parece capital para comprender la secuencia de ocupación de este lugar antes y después de la «reorganización» territorial efectuada por la monarquía asturiana.
Así, es muy significativo el hecho de que dos tumbas antropomorfas hayan sido excavadas sobre los roquedos que están junto al muro del recinto del castro de Mo-reda^^.
Podemos intuir, por lo tanto, como el proceso de «reorganización» territorial que lleva a cabo la monarquía asturiana tiene por objetivo, desde el punto de vista de la evolución del poblamiento, el de fijar la población en la llanura, en una villa, alrededor de una ecclesia.
En líneas precedentes hemos visto como la ocupación de las zonas de montaña parece haberse generalizado después de la invasión árabe, ya que la mayor parte de los lugares mencionados están situados sobre la línea de 500 m. de altitud.
La generalización de este tipo de habitat en altura ha debido de tener lugar en este momento, incluso si este fenómeno debe de remontarse a época tardo-romana^^.
Sin embargo, es después de la incorporación de este territorio a la monarquía astur, cuando las zonas de llanura (por debajo de la línea de 500 m.) parecen continuar el desarrollo iniciado en época romana.
En efecto, la mayor parte de los lugares mencionados en la documentación escrita y los vestigios arqueológicos considerados como típicamente de época asturiana, son localizados hacia la zona del valle del Miño (por debajo de los 500 m.).
En este mismo contexto de la «reorganización» territorial efectuada por la monarquía asturiana debemos de señalar el caso de Santa Comba de Chamoso.
Este lugar es mencionado como ecclesia en la documenta- ^^ El lugar de Santa Comba de Chamoso no ha podido ser localizado con total precisión y, por esta razón, no figura en la documentación gráfica que acompaña este trabajo.
Existen, no obstante, en la actualidad tres parroquias con el nombre de «Chanoso»: la de San Cristobal ( donde fue hallada una inscripción pre-románica ), la de San Bartolomé y, finalmente, la de San Andrés. ^^ «... ego Otros documentos del denominado «ciclo de Odoario» podrían ser también reinterpretados en esta dirección.
Por ejemplo, el documento de la fundación de la iglesia de Meilán hacia mediados del viIF^ lugar en el que Avezano, co-partícipe con el obispo Odoario en la «repoblación» de Lugo y su entorno, declara haber comprado algunas tierras en el momento de su instalación («...ítem terris que pro iusto precio emimus...yp^.
Sin embargo, estas tierras no habrían podido ser vendidas si no hubiese una población en el momento de la llegada de lospressores.
La existencia de una población local parece desprenderse pues con claridad («...Omnes habitantes in istris dextris et per illorum términos que in dotem resonat...»^^.
La pregunta que se plantea, a partir de la relectura de la documentación, es la siguiente: ¿dónde habitaba esta población?
Este mismo documento nos da (como hemos constatado) indicios en este sentido.
Así, por ejemplo, en la descripción de los límites de la iglesia de Meilán, son numerosas las menciones de castros («...de portu Agari per caral antiqua que iacetper mediam villam de Marcelle etperget iusta illo castro usque ferit in via antiqua que discurrit de civitate pro ad illo castro de Bagasios, postea vadit ad illa vereda que venit de Roverapro ad villam de Castro et feret...»^^.
Otro documento menciona un «...castrum integrum cum edificiis...» entre las posesiones de la iglesia de Santa María de Lugo^^.
Por lo tanto, esta población local preexistente ha debido estar vinculada con toda probabilidad a un tipo de habitat de altura en castros, que parecen constituir un elemento capital del poblamiento anterior a la «reorganización» astur.
Finalmente, haremos algunas consideraciones sobre el conocido relato de la restauración de Lugo y el «repoblamiento» de su territorio por el Obispo Odoario.
Como sabemos por dicho documento^^ el mencionado obispo establece hacia mediados del s. VIII a siete miembros de su «fami-lia» sobre siete lugares diferentes, tomando estos lugares el nombre de sus «fundadores», con el objetivo de «repoblar» el territorio entorno a Lugo^^.
¿Cuál es el verdadero significado de este relato novelesco y al mismo tiempo simbólico?, ¿qué quiere decir todo esto desde el punto de vista de la evolución y de la organización del poblamiento?
Está claro que se trata de un relato figurado que debe de ser reinterpretado en el contexto de la reinstalación de un nuevo poder político sobre este territorio^^, reorganizando el poblamiento preexistente.
El objetivo sería doble: por una parte, intentar fijar la población sobre lo que serán las unidades básicas del poblamiento, las villas, organizadas en fijnción de una iglesia; por otra parte, reorganizar el poblamiento preexistente (mayoritariamente en lugares de altura, sean castros o simples montes) hacia los lugares de llanura.
Una progresiva restauración de las antiguas estructuras de poblamiento (las villae de época romana) y un relanzamiento del proceso de cristianización rural, interrumpido por los acontecimientos de principios y mediados del s. VIII (antiguas iglesias son restauradas de nuevo más que «construidas»)^^ son dos procesos que parecen haberse producido al mismo tiempo que la creación de nuevas villae y ecclesias.
Habría, por lo tanto, una reestructuración del poblamiento a partir del antiguo substrato de época tardo-romana.
Para finalizar, haremos algunas observaciones sobre la evolución del poblamiento en esta microregión.
Una zona de gran densidad de castros, sobre la que se QXQ2íex-nuovo una ciudad comoLucusAugusti (capital del conventus Lucensé), que sirve de polo central para los castros de la zona.
A partir de este núcleo central la vertebración y la organización del territorio en época romana se realiza a partir de la red viaria y la existencia de una serie de establecimientos rurales tipo villae.
La romanización de este espacio parece producirse, sin embargo, no en época alto-imperial sino tardo-romana y continúa durante el período que denominamos antigüedad tardía con la cristianización de los núcleos romanos más importantes.
Los acontecimientos políticos del comienzos del s. VIII parecen dar un golpe fatal a este tipo de organización territorial y a la estructura del poblamiento típicamente romanas, con una acentuación del habitat de altura, que pasa a jugar un papel fundamental.
Fenómeno que debe de relacionarse con el resurgir del substrato pre-romano hacia finales del s.VlP^.
En todo caso, esta ocupación sistemática de las zonas de montaña (sean montes o antiguos castros) parece generalizarse en el s.VIII, no sólo en relación con la invasión árabe, sino también con las sucesivas campañas militares de los reyes asturianos contra las poblaciones locales preexistentes que, encaramadas en lo alto de los montes, resistirían tenazmente a la integración política y territorial en la monarquía astur^^ Tras esta integración, la reorganización del poblamiento tiene lugar bajo forma de restau-raciones^"^ y, sin duda, nuevas creaciones.
La reorganización así efectuada intenta retomar y, en cierta medida, continuar la acción iniciada por Roma, a partir de dos elementos básicos: las villae y las ecclesias. |
La «Sentencia Arbitral» de 1494 es un interesante documento inédito cuyo conocimiento ha sido posible gracias a la amabilidad de D. Alejandro Martínez Adán y de D. Manuel Puga Pereira, quienes lo rescataron y preservaron tras haber formado parte, al parecer, de un grupo documental (seguramente de época medieval) contenido en un baúl perteneciente a la iglesia de Redondela.
Tal documentación, tras largo tiempo en manos de particulares y quizá debido al desconocimiento de su valor y a su posible deterioro, terminó por ser desgraciadamente destruida, quedando dicho documento casi como único testimonio.
El manuscrito que aquí se presenta viene a ser la posterior copia y recopilación de los varios o el total de los documentos que compusieron el pleito y sentencia que se derivó del conflicto planteado por los vecinos de Redondela, Reboreda y Vigo a causa de algunos derechos que debían satisfacer a los rectores de las iglesias de sus respectivas feligresías.
Los escritos forman entre todos dos partes diferenciadas cronológicamente: La primera, compuesta por un grupo de siete documentos fechados entre Julio y Agosto de 1494, y la segunda, constituida por un último documento, el octavo, datado en Abril de 1516.
Este conjunto documental está compuesto por siete hojas sin foliar escritas por ambas caras en letra humanística, probablemente de finales "
del s. XVI o principios del XVIF, época en que se hizo la copia.
Para facilitar su lectura se han eliminado los enlaces innecesarios entre palabras y se ha modificado parcialmente la algo confusa puntuación.
También se han individualizado cada uno de los documentos que integran el conjunto (en el original separados tan solo por dos puntos y aparte el primero y por un signo = los restantes), colocándolos después de punto y aparte y doble espacio de margen.
Por lo demás, se ha respetado la estructura del texto y la forma original de las palabras.
Como peculiaridad, el texto está escrito en gallego o castellano según las partes, salvo el pequeño anexo de 1516, escrito íntegramente en castellano.
Dentro de la unidad que constituye este conjunto, podemos dividirlo, a efectos de una más fácil comprensión y un mejor análisis, en ocho secciones, correspondientes a casi otros tantos documentos, que se pueden sintetizar así: a) 1494, Agosto, 24.
Reunión y presentación de las partes litigantes: la eclesiástica y la de los vecinos de Redondela y Vigo, representados por sus procuradores. b) 1494, Agosto, 19.
Carta de Poder y Procuración del rector de la iglesia de Santiago de Redondela, Pai Gomes de Soto, al canónigo Morgued Juan, Provisor y Vicario del Obispo de Tuy D. Pedro Beltrán y rector del Beneficio de Santa María de Reboreda. c) 1494, Agosto, 20.
Carta de Poder y Procuración dada por Jacome Perez, rector de la iglesia de Santa María de Vigo, a Rodrigo Afonso, clérigo y criado suyo. d) 1494, Julio, 27.
Carta de Poder y Procuración que los mareantes, vecinos y moradores de la Villa de Vigo, dan a Afonso de Pomelos, vecino de la misma. e) 1494, Julio, 20.
Carta de Poder y Procuración de los vecinos y moradores de la Villa de Redondela a Juan Cremenco, igualmente vecino de la villa. f) Compromiso de todas las partes implicadas de aceptar el arbitrio y la sentencia del Obispo de Tuy en todo cuanto él disponga.
g) Sentencia del Obispo aboliendo el pago de los panos e camas (una especie de luctuosa), que los vecinos debían pagar a sus abades y causa del conflicto, pero reafirmando la obligación del pago de los diezmos (y otros derechos en su caso) en la forma y cuantía que se determinan. h) 1516, Abril, 26.
Reclamación presentada por Payo Gomez de Sotomayor, Arcediano de Minor y rector de las tres cuartas partes «con cura»^ de la iglesia de Redondela, ante el juez, regidores, procuradores, vecinos y mareantes de la villa (reunidos en el templo, asistiendo a la Misa Mayor), exigiendo que se cumpla la sentencia dada veintidós años atrás.
(Anexo cronológicamente posterior, pero unido al conjunto textual y escrito con la misma letra).
Esta última parte viene a ser como un epílogo de la sentencia, ya que nos descubre la poca voluntad de los mareantes redondelanos a la hora de cumplir el veredicto, aunque éste fue acatado a la postre, ya que todavía seguía vigente en el siglo XVIIP.
El conflicto se plantea, por tanto, debido a la resistencia de los vecinos de las villas de Vigo, Redondela y feligresía de Reboreda, a satisfacer el pago de los llamados panos e camas, rroupas de bestir o rroupa de cama, e paño de menefesto, los cuales avia e tenia de costumbre de dar a las Yglessias assi hombres como mugeres, al tiempo de su falecimento onde heran Parrochianos y a la necesidad de establecer claramente el dizimo de pescado, e del pan, vino, e primicias e dizimos personales e otras derechuras que los dichos conzejos efreigreses, de las dichas villas de Vigo, e Redondela, heran obligados de pagar epagavan a las dichas Yglessias e rectores délas, e a la Yglessia de Tuy assi de derecho Divino como de costumbre en cada un ano...
Las ropas de cama, los paños de luto e incluso la ropa de vestir de los difuntos se llevaban y pagaban a algunas iglesias en concepto de reconocimiento del señorío eclesiástico y también en razón de la confesión sacramental o menefesto (manifiesto).
Suponían una renta suficientemente gravosa para los feligreses, que debían hacer frente a tal gravamen en un momento especialmente delicado por la pérdida de un ser querido, de ahí la denominación de «luctuosa».
Se obligaba así a los feligreses a desprenderse de unos bienes susceptibles de reutilización y que, en cualquier caso, resultaban necesarios y costosos de reemplazar.
La luctuosa era un impuesto señorial, de clara raíz feudal, ligado al reconocimiento del señorío jurisdicional, o sea, del dominio directo que un señor ejercía sobre los habitantes de un territorio.
Aunque no es este el caso, los campesinos dependientes lo pagaban a través de los foros, relación contractual que les obligaba a satisfacer una serie de tributos y prestaciones además de la renta estipulada por el uso de la tierra.
En este ámbito, la luctuosa gravaba el derecho de transmisión a los sucesores de los bienes aforados cada vez que se producía el fallecimiento de sus titulares, e igualmente simbolizaba el reconocimiento del señorío por parte del heredero y nuevo titular.
Solía exigirse el mejor animal que se tuviera o un pago en metálico, y si bien esta exacción la percibían los señores únicamente de sus vasallos, es decir, aquellos campesinos sujetos a su señorío jurisdicional, se llegó a exigir también en algunos contratos de foro o subarriendo realizados a foreros que no tenían esa condición.
Esto era debido a que muchas veces los señores, tanto laicos como eclesiásticos, trataban de mezclar el señorío territorial (dominio sobre la tierra) con el jurisdicional (dominio sobre los hombres) -siempre apetecido-, aún cuando no les correspondiera este derecho.
La luctuosa era un práctica de la que no se libraban ni los propios clérigos (incluidos los canónigos de la Catedral), ordenándose que se llevara y pagara de cada uno el objeto, ropa o animal lo mejor que toviere"^.
Los Monasterios también percibían la luctuosa, tanto de sus campesinos (e incluso de clérigos foreros), como de los clérigos fallecidos de las iglesias situadas bajo su jurisdicción.
Según las Constituciones de Don Pedro Beltrán, redactadas seguramente antes de 1497 (no se sabe la fecha con exactitud), en unas feligresías se pagaba, luitosa e cama e panno de la Yglesia, mientras que en otras solo Q\ panno e cama\ caso de las feligresías de Redondela y Vigo.
Esto parece dar a entender que el pago de dichos paños y camas no excluía en algunos lugares otro tipo de pago en concepto de luctuosa^.
El Diezmo, en cambio, era un pago universal e ineludible -salvo especiales excepciones-cuyo origen se encuentra en la Alta Edad Media^.
Era un verdadero impuesto religioso que todos los cristianos, independientemente de su situación social o jurídica, debían a Dios mediante las iglesias de las que eran feligreses, contribuyendo al mantenimiento del culto y de sus servidores.'
Tomo I (Galicia), dirigido por A. GARCIA GARCIA.
Biblioteca de Autores Cristianos.
Aunque están sin fecha, estas Constituciones parecen anteriores a las de 1497, pero son posteriores a 1487, año en que D. Pedro Beltrán comienza su pontificado.
6 Así opina también SÁNCHEZ CARRERA, M.C.: El Bajo Miño en el siglo XV.
El espacio y los hombres.
Fundación Pedro Barrié de la Maza.
^ Su origen remoto se encuentra en las prescripciones bíblicas y la religión judaica.
En el mundo cristiano, tras ciertos titubeos en los que tan solo se recomienda el pago diezmal, este se hace obligatorio en la segunda mitad del siglo VI, a partir del Concilio Turonense II (año 567) y el Masticonense II (585), que lo impone bajo pena de excomunión.
El Concilio IV de Toledo (633) habla también de esta práctica.
Más tarde, el mundo musulmán aportó otro ejemplo favorable con el diezmo o «zakal», que la comunidad islámica percibía de los frutos de las cosechas, ganados y mercancías.
La generalización del diezmo universal y obligatorio como ley civil en los reinos castellanos fue obra de Alfonso X el sabio en sus Códigos del Fuero Real (1255) y las Partidas (1265).
Estas disposiciones del monarca se explican por el uso político que el rey hizo de estos recursos, que en parte convirtió en un elemento importante del fisco regio y en un ingreso ordinario de la Hacienda Real.
Acerca de este y otros aspectos sobre el diezmo, BARREIRO SOMOZA, J. y EIRAS ROEL, A.; voz «Diezmos» en Gran Enciclopedia Gallega.
Tomo IX (1974) Como su nombre indica, gravaba en torno al 10% de todos los productos y ganancias obtenidas durante un año, cualquiera que fuera su procedencia agraria, ganadera, industrial o comercial.
En los ámbitos pesqueros, tanto en los puertos señoriales como en los de realengo, se traducía en una porción de los frutos del mar extraídos por los mareantes, pescadores y mariscadores, o bien su equivalente en dinero.
Los llamados diezmos prediales recaían sobre los productos agrícolas (tanto de las tierras cultivadas desde antiguo como de las de roturación reciente) y sobre el ganado.
El derecho canónico, a través de las Constituciones diocesanas, establecía que debían pagarse en la parroquia en la que dichos predios o heredades estaban situados^ El diezmo sobre el ganado debía repartirse, en el caso de que pastara en parajes diversos en las diferente^ estaciones, entre las distintas parroquias en cuyos límites soliese pacer, pero no en los lugares de tránsito.
Cuando no era así, lo normal era que del ganado que naciese o apacentase fuera de su parroquia se pagase la mitad en la parroquia donde había nacido y la otra mitad en la del lugar donde vivía o pastaba^.
Si bien las actividades económicas de la villa de Redondela eran, en general, de tipo urbano, algunos vecinos -al igual que en las otras villas y ciudades-se dedicaban al laboreo de la tierra o complementaban sus tareas artesanales, pesqueras, e incluso administrativas, con las agrícolas, mediante las explotaciones que poseían o aforaban en el espacio circundante.
Estos vecinos, lo mismo que el resto de los campesinos, estaban obligados a pagar los dizimos de pan e vino, e ganado, lino, lana; e otras cosas de la tierra que so dizimos prediales, en la lógica proporción de diez uno, como siempre pagaron.
Sin embargo, se establecía una distinción entre los habitantes del área rural y los vecinos de la villa, ya que todos debían pagar dicha proporción salvo los Freigueses defuera de la Villa de Redondela, de las dichas Yglessias de Santa María de Revoreda e de Santiago de Redondela, porque quasi todos son labradores que estes paguen con el dizimo predial la primicia de quarenta uno del pan.
^ Otrosí ordenamos y mandamos que los diezmos personales se paguen en las parrochas donde se ganaren, y los pedriales (sic) donde se cogen y están en las heredades, aunque se lleve a otro lugar a mallar, si no uviere concordia en contrario.
La primicia (o más bien las primicias) era otra de las prestaciones debidas a la Iglesia que solía acompañar al diezmo, cuyo origen compartía, gravando los mismos productos.
Como su nombre indica, consistía en la entrega de los frutos primeros de la tierra o las primeras crías de los animales.
Podía estipularse en metálico, aunque generalmente se pagaba en especie, sobre todo en el caso áúpan o cereal.
Para evitar fraudes, se ordenaba que los productos no se llevasen de los campos sin avisar previamente al cura, para que éste o su mayordomo o cogedor de los mismos los pudiesen ver partir y diezmar.
Es más, si se hallaban ausentes, el feligrés debía intentar localizarlos haciendo tañer y repicar la campana de la iglesia.
Si aún así no acudiesen, estaba obligado a llamar a dos hombres buenos para que, como testigos, lo viesen diezmar^^.
En la feligresía Reboreda, alrededor de esos años (sobre 1506) y muy cerca de la villa de Redondela, existía un lugar llamado Fonte dos dizimos, donde posiblemente se hacía entrega de los productos diezmados de la zona'^ Los dizimos personales e ganadios se establecían sobre las utilidades de la industria y la mano de obra (negocios e industrias, sueldos y salarios, abogacía y procuración, canteras, minas, molinos, etc.).
Como en los demás casos, se debían también a la condición de ser miembro de una determinada feligresía y de recibir los sacramentos en ella.
Habían de pagarse al párroco aunque el feligrés se hubiera visto obligado a ausentarse.
No obstante, las Constituciones de la diócesis tudense ordenaban que estos diezmos gananciales se pagasen en la parroquia donde se ganaran'^.
Los diezmos personales eran más difíciles de controlar y cuantificar, se encontraban más sujetos a la «buena voluntad» del feligrés; por eso, en la sentencia, se ordena que todos unos e los otros, paguen como siempre pagaron sub cargo de suas conciencias; assi os de Vigo como os de?.
Puertos gallegos según un portulano del siglo XV.
En este caso el período de pago era semestral y no anual, ya que se hacía por dos términos, Uno por natal e outropor San JuanBautista.
Es decir, en Diciembre y en Junio.
Al igual que el resto de los sectores sociales, los clérigos también tenían que pagar el diezmo, el derecho eclesiástico obligaba a los clérigos beneficiados a pagar el diezmo por la renta de su beneficio, fijera «curado» o «sinecura», al propio obispo.
Tampoco estaban exentos los nobles, príncipes y reyes.
Los judíos e infieles tenían que pagar los diezmos prediales cuando adquirían tierras que previamente se diezmaban, pero no estaban obligados a satisfacer los diezmospersonales^^.
La sentencia del obispo Don Pedro Beltrán eximía a los parroquianos de las villas de Vigo y Redondela del pago de los referidos paños y camas a los rectores de las iglesias de Santa María de Vigo, Santiago de Redondela y Santa María de Reboreda, aunque no parece que esa exención afectase a los parroquianos que vivían en el área rural de esas feligresías.
Por la contra, los mareantes feligreses y parroquianos de las iglesias antes citadas, en conflicto con sus respectivos abades por el diezmo del pescado fresco, tendrían que pagar por éste en la proporción de una pieza por cada quince capturadas, cualquiera que fuera su especie, artes empleadas o lugar donde se hubiera pescado y/o desembarcado.
Previamente, el pesoheiro de cada barco debía jurar anualmente en el día de San Juan y ante el altar de su iglesia que diezmaría de buena fe.
Del pescado que se desembarcaba en los puertos, una parte se vendía directamente para el consumo inmediato, pero otra parte se elaboraba para ser exportado o conservado para su consumo a más largo plazo.
Este era el pescado que se salaba, ahumaba o secaba y del cual -según el documento-los mareantes pagaban el diezmo.
Sin embargo, el pescado fresco que se vendía y consumía en el día era mucho más difícil de controlar, al venderse o repartirse en el momento de la descarga.
La dificultad aumentaba si la descarga se hacía en un puerto diferente al de origen.
Razón por la cual, las autoridades eclesiásticas procuraron dejar muy clara la forma y manera en que debía pagarse el diezmo en estos casos.
El pescado del que se hace mención en el documento es variado: congrios, pescadas, polvos, sardinas, vesugos, sardas, turases, melcas, bodios, mello as, olios moles, cabras, tainas, lagos tas..., al Las artes que se empleaban en las actividades pesqueras eran de red y liña, trasmallo y sacada.
Las liñas y cordeles con anzuelos se emplearon en todo tiempo para la pesca de congrios, merluzas, cabras (escarapotes), pulpos y otras especies de fondo.
Muchos pescadores, sobre todo tramalleiros y jeiteiros, llevaban consigo cordeles y liñas con las que, en los tiempos de espera, pescaban dichas especies'"^.
La creciente demanda de pescado a finales del siglo XV y principios del XVI introdujo en algunas rías un aparejo más evolucionado: lacuerda o espinel, especie de palangre con muchos anzuelos, que se extendía en los fondos^^ Los hespineles de picas, que ya habían sido conflictivos en 1501, se prohibieron en la ría de Vigo en 1573 y en la de Pontevedra en 1577^^
Los trasmallos (de tres mallos o mallas) eran redes fijas formadas por tres paños superpuestos: los dos exteriores iguales y el del medio de malla más pequeña.
Se utilizaban para trabajar en aguas costeras pudiéndose lanzar desde un bote o desde tierra.
Era un arte tradicional, conocido en toda Europa, y el favorito de los pescadores modestos, ya que necesitaba poca gente -tres o cuatro hombres para largar y recoger-y ni siquiera exigía la propiedad del bote.
Se pescaban con él langostas y los peces sin valor en el comercio a larga distancia: los «peces de roca», que se vendían frescos en el mercado, como budiones, barbos, robalizas, fanecas, maragotas, pintas, bogas, etc, y algunos otros de más categoría como los besugos, entonces no lejos de la costa^^.
El trasmallo era la principal de las llamadas «artes fijas menores».
La sacada correspondía a un tipo de arte más evolucionada o «mayor».
Se utilizaba sobre todo para la pesca de la sardina.
Consistía en una red barredera compuesta por varias piezas unidas que le daban una forma rectangular.
Sus extremos más largos eran convexos, de forma que, al cobrarla, formaba en el centro una especie de bolsa en la que quedaban atrapadas las sardinas y que -una vez cerrada-formaba un corral o «parque» del que se iba sacando el pescado con calma a lo largo de varios días^^ La red se arrastraba con dornas y pinazas (embarcaciones pequeñas y ligeras) y también desde tierra, a fuerza de brazos o tirando de ella con animales.
Había dos tipos de sacada: la alta {do alto, en el documento) y la baja {do baixo), que se empleaban respectivamente en invierno y en verano.
La primera duraba, probablemente, desde Enero hasta San Juan (Junio) y la segunda el resto del año'^.
En las rías de Vigo, Redondela y Cangas, las Ordenanzas del siglo XVI solo autorizaban IsiS sacadas bajas, debido a la competencia que estas representaban para los cercos^^, que eran el sistema más importante de pesca en ese momento y al que seguían en el número de capturas que proporcionaba.
La sacada era una técnica muy eficaz (y sus piezas muy caras, al parecer) en la captura de la sardina, movilizando a gran cantidad de gente en la época de mayor actividad^^ El documento no nombra artes tan importantes como el cerco y QÏjeito que ya se utilizaban en la ría y están perfectamente documentadas para los siglos XV y XVI.
Quizá el uso del cerco había sido menos frecuente hasta el momento debido al despliegue material y humano que requería.
De todas formas, las cláusulas de la Sentencia preveían el pago del diezmo del pescado en qualquer maneira quépase do mar en terra.
El cerco, más o menos contemporáneo áoijeito, estaba formado por un grupo numeroso de personas cuya participación se realizaba mediante «quiñones», constituidos por barcos, redes y trabajo -elementos materiales del aparejo-, repartiéndose los beneficios obtenidos de manera proporcional a cada aportación.
Constaba de una gran red (compuesta de muchos «quiñones») y un barco mayor -el trincado-, para el transporte y tendido de la red, que se iba haciendo con la ayuda de un bote auxiliar, formando así un «corral» que luego se arrastraba a tierra.
Cuando se hacían a la mar, los atalieiros (armadores de los cercos) oteaban la ría desde la proa de los barcos, dando la voz de alarma cuando descubrían un banco de sardinas, lo cual suponía su posesión y el que ningún otro cerco pudiera acercarse^^.
Este sistema era el que proporcionaba las capturas más numerosas, por lo que era el preferido de los mareantes en esta época.
El jeito, arte de deriva, era el más frecuente y antiguo entre los pequeños pescadores y aquellos mareantes que no entraban en los cercos.
Su aparejo consistía en una red formada por varias piezas unidas que se lanzaba desde un bote, manteniéndose a flote y creando una barrera contra la que tropezaban las manadas de sardinas, que quedaban enganchadas por las agallas o la cabeza, evitando que la carne se «mazara».
Al recuperar la red las sardinas se desenganchaban a mano, una a una, constituyendo una variedad muy apreciada^^ Era un procedimiento muy eficaz y flexible, aunque no tan rentable como \?i sacada y el cerco, las grandes artes barrederas.
En cualquier caso, el jeito representaba también una competencia para los cercos, cuyos mareantes lo consideraban una técnica muy dañosa que llegaron a prohibir durante la época en que estos faenaban^"^.
La villa de Redondela desarrollaba actividades pesqueras cuando menos desde el siglo XIIP^ Los redondelanos estaban además, al parecer, en posesión de pescar con sus cercos en la ría desde las Islas de XdísHervederas (Erbedosas) hasta las Cíes^^, y debían guardar las normas que, en cuestiones de pesca (sobre calendarios y artes), dictaban los vicarios de la cofradía de mareantes do Corpo Santo de Pontevedra^^.
24SAMPEDRO YFOLGAR, «Ordenanzas...», op. cit. ^^ En esa época el monasterio de Melón recibía y centralizaba allí parte de sus rentas en pescado, sobre todo sardinas, merluzas y besugos, con que se pagaban las heredades aforadas.
(PÓRTELA SILVA, E.: La Región del Obispado de Tuy en los siglos XII a XV.
En el siglo XV continuaban haciéndose estos pagos, tanto en pescado fresco como salado.
(SÁNCHEZ CARRERA, op. cit., En Febrero de 1467, D. Enrique IV confirmó los Privilegios anteriores concedidos a los arzobispos para el cobro en la población de diversas rentas y servicios, como los cambos (nombre, al parecer, de una medida para el pescado, el cambó), que en 1592, tras pleitos y discusiones sobre su pago, el juez arzobispal de Redondela estableció en un millar de sardinas por barco y la mitad por dorna desde Noviembre hasta Enero^^ Desde antes de 1438 la villa disponía de un alfolí (estanco o almacén autorizado) de la saP^, que necesitaba para la conservación del pescado, especialmente sardinas, de cuyas importantes capturas exportaba parte al Mediterráneo junto con algunos otros productos, a través de una pequeña flota^^ Como antiguo puerto de marea, presente en casi todos los mapas portulanos desde el siglo XIV, comenzaba a sufrir los efectos del progresivo levantamiento de la costa^^ y -sobre todo-de su encenagamiento, debido al lento pero inexorable proceso de sedimentación de los depósitos aluviales, arrastrados por los dos pequeños ríos que confluían en el apéndice (1310/02/20.
Ambos documentos transcritos por GONZÁLEZ B ALASCH, M.T.: El Tumbo B de la Catedral de Santiago.
Las diezmas o diezmos de la mar consistían en un gravamen sobre la importación y exportación de productos a través de los puertos marítimos y no deben confundirse con los diezmos del pescado, a veces también llamados de la mar ^^ Si durante ese tiempo no pescasen sardina o se dedicaran a otra especie deberían pagar cuatro reales por Barco y dos por Dorna.
Además, habían de pagar por cada carga de sardina que se exportase por tierra un maravedí, y siendo pescado seco o fresco dos mrs. y medio, y cada Barco un real.
No obstante, los pleitos continuarían en el siglo XVIL (VÁZQUEZ LIJO, J. M.: «Aproximación a la fiscalidad sobre la pesca en el Barbanza del Antiguo Régimen.
El Diezmo de Mar y otras cargas».
Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago, 1999, pág. 89 (Apéndice Documental), y GARCÍA BRAÑA, JUEGA PUIQ DE LA PEÑA SANTOS: Pontevedra, Planteamiento Histórico y Urbanístico.
Pedro Cruu y Gonçalvo de Camoens arriendan los alfolíes de Pontevedra, Vigo, Redondela y sus Rías por un período de 5 años.
(Museo de Pontevedra, col. Sampedro, caja 4/6, fol. 2 v.).
El alfolí de Redondela proveía, en los años 50 del siglo XV, incluso a los arrieros de A Limia y Ourense cuando estos tenían dificultades para abastecerse en Valença do Minho.
La sal era necesaria también para conservar los cueros, que se exportaban sin curtir.
O brazo de mar (hoy prácticamente desaparecido) al que se asomaba la villa y que, junto con la ensenada del Ulló o de San Simón (la concha que se dibuja desde el estrecho de Rande hacia el interior de la ría y su prolongación), formaba la ría de Redondela.
Este fenómeno, al que se añadía la acumulación del lastre arrojado por los barcos, se vio agravado a lo largo del siglo XVI, a pesar de que se intentaron algunas medidas para paliar sus efectos, tratando de construir un muelle seguro y de mantener limpio y desembozado el puerto^^.
El problema se vería acentuado desde el último tercio de ese siglo y en la siguiente centuria a causa de la deforestación de los montes circundantes, sumada a los efectos de un período de enfriamiento y de lluvias intensas^^ que acelerarían el proceso de erosión y sedimentación.
Probablemente, estas circunstancias unidas a la realización de faenas pesqueras en algunos caladeros situados cerca de los otros puertos de la ría, con más profundidad y mejor acceso para las embarcaciones mayores, y en los que también había una gran demanda y una rápida venta del pescado fresco para su posterior elaborado y exportación, motivarían seguramente que, en ocasiones (a las devegadas), las cuantiosas capturas de los mareantes redondelanos^^ pasaran a engrosar el volumen de la pesca que se desembarcaba en los puçrtos de Cangas, Bayona, Vigo, e en outras partes.
Las actividades pesqueras de Redondela se concentraban a lo largo de la rua da Riveira, extramuros de la villa.
Allí se realizaba la descarga y venta del pescado y se verificaba el pago del diezmo.
También era el lugar adonde se trasladaría más tarde el alfolí de la sal"^^, y donde seguramente se llevaban a cabo otras actividades comerciales y fiscales.
En un extremo de la Riveira hacia la ría, y como prolongación del puerto, se hallaba el cabo dos Fumeiros, en clara alusión a las casetas donde se ahumaban las sardinas'^^ Hacia el lado contrario, en un espacio inmediato que comunicaba con el interior y la parte alta de la villa, se encontraba el estaleiro (astillero)"^^ "^^ Parece que hasta el siglo XVIII la Casa vieja Alfolí estuvo ubicada en la Rua do Ribeiro, intramuros de la villa y cerca de la Ribeira, construyéndose en su lugar la Casa Consistorial en 1788 (A.H.D.PO.
1911), pero ya bastante antes de esta última fecha se encontraba en la dicha rua da Riveira (donde también se hallaba la Praza dopeixe), y aún hasta mediados del s. XX los depósitos de la sal estaban situados en esa misma calle, concretamente donde hoy es el edificio llamado de Pedales.
"*' El Fumeiro era una caseta sin chimenea que dejaba entrar por los intersticios del tejado el oxígeno indispensable para la combustión, allí se colocaban las sardinas ensartadas por las agallas en unas cañas, después de recibir un baño de salmuera y un ligero prensado.
El fuego se hacía con ramas verdes de laurel, roble, pino, hiedra y cualquier otra leña que despidiese mucho humo y las aromatizase.
El proceso podía durar una o dos semanas; el momento de retirarlas del fuego era a discreción de la persona que las vigilaba y era fundamental para su calidad.
Las sardinas ahumadas o arencadas, correctamente envasadas, podían durar hasta un año o año y medio sin peligro de estropearse.
Hacia 1671 había unpeirao en el Cabo (o los Cabos) dos Fumeiros, extramuros de la Villa, entre otros varios de su espacio costero urbano (M. F. Col.
El Cabo dos Fumeiros desapareció hace años de la toponimia de Redondela debido a los sucesivos rellenos que han cubierto la zona de la ría a la que se asomaba la villa, incluyendo este pequeño cabo, hoy una curva, punto de unión entre las calles Xeneral Rubín y Santa Marina.
La Justicia y Regimiento de Redondela y los Mayordomos del hospital de pobres de la misma villa aforan a Pedro da Boza \mfumero en el estalero de la ribera.
En 1531, Juan Peres, marinero de Matosinhos, vende a Sebastian de León, mercader de Pontevedra, la tercera parte del navio San Antonio, que se está construyendo en Redondela.
Este espacio pasó a llamarse sucesivamente/?raz<2 do Estaleiro o Asteleiro, do mercado y, más tarde, praza da Constitución.
(Sobre toponimia y calles redondelanas véase SOTO LÓPEZ, A.: «Toponimia urbana de Redondela».
Boletín del Seminario de Estudios Fontan-Sarmiento.
Año 3, núm. 1 (Oct-Dic, 1980), págs. 8-11). -hoy convertido en una plaza-, y no muy lejos de allí el Campo das redes^^, donde se extendían las mallas para su reparación.
Redondela aún mantendría mucho tiempo su importancia pesquera, basada -en gran medida-en la pesca de sardina y el escabeche de la ostra"^"^ y, más tarde, a través de una importante flota de bajura, hoy con base en la parroquia de Cesantes^^; participando también del tráfico comercial que propiciaba su situación en el eje viario que comunicaba Galicia de Norte a Sur y con el Norte de Portugal.
Sin embargo, los problemas antes aludidos de su fondeadero, la cercanía del poderoso puerto de Pontevedra y posteriormente el desarrollo del magnífico puerto vigués, todo ello unido a los sucesivos saqueos y destrucciones a los que se vio sometida"^^, condicionarían en gran parte su desenvolvimiento y evolución.
Juan Milleiro y Gonzalo de Lantaño, mayordomos del hospital de pobres de Redondela, aforan una heredad situada en el Campo das redes.
A.H.RPO. Hospital de Redondela.
12) ^^ Sardina y ostra son el mantenimiento principal de la dicha villa.
«Ordenanzas hechas por las villas de Redondela y Villavieja».
Citadas por GARCÍA ORO, J. y PÓRTELA SILVA, M.J.: Bayona y el espacio urbano tudense..., op. cit. pág. 207).
En Redondela existía un Gremio de Toneleros (Cofradía de S. Sebastián), compuesto por carpinteros especializados en la fabricación de unos barriles adecuados para el escabeche de la ostra.
Sampedro, C. 91.21, y LÓPEZ CAPONT: «Austrias y Borbones consumían ostras gallegas en escabeche...»
También había banasteros, cuyas cestas o banastas servían para la exportación del pescado.
"^^ La pesca en Redondela sigue siendo importante, y su puerto, hoy ubicado en Cesantes, es uno de los diez primeros dentro de la clasificación gallega, con una flota esencialmente de bajura caracterizada por la captura de pescado de baja cotización como la sardina y el jurel, siendo también muy relevante el marisqueo de moluscos bivalvos, especialmente en la Ensenada de San Simón.
Hoy en día, gran parte de las descargas del pescado suelen hacerse en el puerto de Vigo.
"^^ Aparte de los efectos causados por la guerra con Portugal en la 2^ mitad del siglo XVII, Redondela fue ocupada por los anglo-holandeses durante los días posteriores a la batalla naval de Rande en 1702, siendo saqueada a conciencia en tres ocasiones (dos de ellas por españoles).
En 1719 fue de nuevo ocupada por los ingleses, quienes la saquearon e incendiaron; pero el momento más grave fue en 1809, cuando tropas francesas, furiosas por haber sido hostigadas por la guerrilla, atacaron inesperadamente la villa, diezmando violenta e indiscriminadamente a sus indefensos habitantes y pegando fuego a sus edificios, perdiéndose también los libros y papeles de Redondela.
(Las flechas señalan las zonas de A Ladeira y O Berbés).
Por su parte, la villa de Vigo se había ido conformando como tal desde principios del siglo XV.
Hasta entonces su población se había ido agrupando lentamente alrededor de varias feligresías, muy especialmente en torno a las de Santa María de Vigo y Santiago de Vigo en la Terra de Fragoso, que pertenecían al Cabildo y Obispo de Tuy.
Sobre este territorio, los monarcas Alfonso VII y Fernando II realizaron una serie de concesiones al monasterio cisterciense de Santa María de Melón que, añadidas a la donación de la heredad de Condomiñas (o de Vigo) realizada por la condesa doña Fruila Fernandez, culminarían con la concesión al cenobio, en octubre de 1176, del regalengum de Vigo con todos sus derechos y jurisdicciones in litore maris^\ Este espacio, que andando el tiempo se llamaría o Berbés, era al principio una playa sin infraestructura portuaria, donde se realizarían las primeras actividades pesqueras, limitadas a la pesca de bajura practicada por sus habitantes marineros-campesinos como complemento de la dieta alimenticia y para el pago de sus obligaciones señoriales como foreros, dentro de un ámbito todavía rural^^ En el siglo XIII (1234), probablemente basándose en privilegios más antiguos, el Arzobispo de Santiago Don Laurencio disputó y obtuvo el señorío jurisdicional sobre el lugar frente a los abades de Melón, pasando Vigo a depender de la Mitra compostelana pero salvando los derechos del monasterio sobre sus cotos, granjas y heredades"^^.
A principios del siglo XIV, el puerto de Vigo se encontraba entre aquellos de cuyas diezmas de la mar había cedido el rey Fernando IV la mitad al Arzobispo de Santiago^^, aunque sus actividades portuarias, y por ende tales diezmas, se producían con un carácter esporádico y con cierta dependencia respecto del puerto de Redondela^^ y sin que tampoco hubiese llegado a consolidarse un verdadero núcleo urbano. ^° Véase supra nota 32. ^' Estos son los moravedis quel arçobispo ha en Redondela e eso mismo los derechos que ha: primeyramenté: la meytad de los diesmos del porto de Redondela e de Vigo, quando sefaze.
(A.H.D.S. Libro Registro de Bienes y Rentas de la Mitra, fol. 31.
Esta parte del códice, hasta el fol. 59 v°, fue redactado seguramente entre 1398 y 1405, aunque recoge testimonios anteriores).
En 1450 se registra una comanda para Vigo hecha desde Barcelona (unos cuantos paños y chales), a través de un mercader y navio de Redondela, que acaba cancelándose.
(FERREIRA FRIEGUE, op. cit. pág. 101).
Esta autora, basándose en el fragmento citado (Libro Reg., fol. 31), afirma en su magnífico estudio que el puerto de Vigo estaba en esa época más o menos subordinado al de Redondela (pág. 136).
Sin embargo, atribuye a este texto el año de 1435, fecha de la compilación del códice, compuesto por tres partes de distinta cronología.
Igual año apunta cuando se refiere (págs. 100, 382, 398...) a lo que se dice sobre los puertos de la diócesi de Santiago (fol. 66 v°, en el que también se mencionan las medias diezmas del Rey en Vigo), que corresponde a la parte escrita entre los años 1331-1338, donde se incluyen documentos de fecha más antigua (fol. 74, 74 v°, regengo de Çedeira, 1322).
Según Méndez Silva, la villa fiíe poblada hacia 1440, en época de Juan IP^, quizá para compensar el efecto de las epidemias de peste^^ Es posible que ello significara una carta de poblamiento que diese un nuevo impulso al tímido crecimiento de su puerto, que en esas fechas ya contaba con alfolí^"^.
Con todo, hasta el último tercio del siglo XV se hallaba con poca población, comenzando a crecer entonces más rápidamente^^ y continuando esta tendencia en el siglo XVI.
En ese momento, la zona del Berbés seguía siendo propiedad del Cabildo de Tuy y del Monasterio de Melón, ambas instituciones concedían allí foros y tenían explotaciones agrícolas.
Al primero pertenecía la llamada heredad e veiga que se chama do Ber-dez^^, y al segundo lo que estaba hacia laRibera^'^, aunque el señorío de la villa seguía ejerciéndolo el Arzobispo compostelano.
análisis y las interesantes conclusiones respecto a esta fuente y su cronología en GON-ZÁLEZ VÁZQUEZ, Marta: El Arzobispo de Santiago: Una instancia de poder en la Edad Media (1150Media ( -1400)).
(El «Libro Registro de Bienes y Rentas de la Mitra» ha sido ya transcrito y editado, gracias al excelente trabajo de Don Ángel Rodríguez González, con el título de «O Tumbo vermello de Don Lope de Mendoza».
^^ Además de en el Berbés, en cuyas casas asignadas por los dizimeiros se pagaba el diezmo del pescado, los pescadores vigueses habitaban también en a Ladeira, la parte que iba desde la ladera del Castro hasta el mar.
Allí estaban sus casas y allí se diezmaba igualmente el pescado que llegaba a su ribera {a riveira da Ladeira), que se correspondería con el espacio situado entre la Fuente de Vigo y La Piedra (hoy la zona de la avenida de Cánovas del Castillo a la altura de la estación marítima), no muy lejos del Berbés.
Según algunos autores, que se remiten a la tradición, el origen de este asentamiento pesquero, así como el del mismo Berbés (e incluso el de Bouzas), partiría de unos refugios construidos por los pescadores redondelanos cuando salían a faenar a lo largo de la ría^^ Sea o no acertada esta hipótesis -que implica reconocer la antigüedad de las actividades pesqueras del puerto de Redondela-, tal conjetura refuerza la idea de que debió existir una estrecha relación entre los pescadores redondelanos y los del litoral vigués. ^^...consta por tradición que las primeras casas de este pueblo consistían en unas pequeñas barracas, situadas en el sitio que llaman Ladeira (desde la Fuente de Vigo hasta la Piedra) construidas por los marineros de Redondela, en que se albergaban y pasaban algunas temporadas, cuando salían a la pesca, y por eso dicen se titulaba «Vigo de Redondela».
(TABOADA Y LEAL, Nicolás: Descripción topográfico -Histórica de la Ciudad de Vigo, su ría y alrededores.
Imprenta de la Viuda e Hijos de Compañel.
El subrayado es del autor).... es un hecho evidente que en la época a que nos referimos [la E. Media] el puerto de Vigo, lejano ya el esplendor que sin duda alcanzó durante la época romana, se hallaba muy postergado, hasta el extremo de que apenas hacían uso de él los pescadores locales, así como los de Redondela, que tenían en Guixar y en el Arenal sus puntos de refugio...
Para oíros, el lugar [El Berbés]/we un refugio de los pescadores redondelanos que navegaban con la proa dirigida a las Cíes.
El lugar era tan adecuado, entre dos promontorios pétreos, A Laxe y San Francisco, que daba seguridad a sus frágiles embarcaciones.
(PABLOS: «El Berbés, cuna de la ciudad» Fúrro de Vigo.
11-XI-96)....se asegura por tradición constante del país que viene de unos en otros haberla fundado [la villa de Bouzas] gente de la mar vecina de Redondela por la mejor comodidad que ofrecía el sitio para salir á pescar; pero no espresan el tiempo en que se hizo esto mas convienen en que ha sido mucho antes de poblarse Vigo,.
Desde el siglo XVI el puerto de Vigo continuaría su desarrollo pesquero y comercial, que lo llevaría a competir con la realenga Bayona y, más tarde, tras múltiples altibajos, a convertirse definitivamente en el gran puerto atlántico que hoy conocemos.
Es de notar como en este conflicto, y junto a las iglesias de Redondela y Vigo, entra la iglesia de Reboreda, parroquia documentada desde mediados del siglo XIII, que tenía como anejo la iglesia de San Martín de Ventosela^^.
En el siglo XV dicha iglesia era de presentación de legos, derecho que ostentaba el linaje de los Prego de Montaos, probado ya en 1443, año en que presenta doña Constanza Prego y, más tarde, en 1493, cuando lo hace su nieto y heredero D. Alvaro de Barcia (o Barcia), el mismo que había sido algún tiempo atrás Castillero del Arzobispo Fonseca en la fortaleza de Cas trican cuando fuera tomada por D. Pedro Madruga.
María de Reboreda, y así continuó hasta 1786, en que se erigió como parroquia independiente junto con los dos lugares inmediatos, Vilardemato y Castiñeira, a instancias del obispo D. Domingo Fernández Ángulo.
(AVILA Y LA CUEVA, op. cit., fol. 456).
Hay un Auto previo sobre la desmembración de este anejo de su matriz, Sta.
María de Reboreda, firmada por el mismo obispo dos años antes, en 1784.
(ALVAREZ FERNÁNDEZ, Dolores: «Documentos sobre tres iglesias barrocas del Arciprestazgo de Redondela».
Los Prego de Montaos mantuvieron siempre este patronazgo (no sin enfrentarse a continuos pleitos por su posesión), excepto en una ocasión, por permuta temporal con el Cardenal de Santiago D. Juan de Mondragón, que pudo usar de este derecho desde 1512 y llevó a cabo la primera ampliación de la iglesia^^.
No obstante, en el momento de la presente sentencia (1494) era Rector del Beneficio de Santa María de Reboreda el Canónigo Morgued Juan, quien había obtenido el beneficio por presentación realizada el año anterior y participaba en el pleito como titular y como procurador del cura de Redondela.
Esta parroquia, que limita con la villa de Redondela formando hoy parte de su municipio, estaba íntimamente ligada a ella, hasta tal punto, que buena parte del espacio urbano de la villa se encontraba bajo su jurisdicción eclesiástica.
En 1904 se produjo una nueva ordenación parroquial que agregó a la iglesia de Santiago de la Vilanova de Redondela aquellas calles del área urbana que anteriormente pertenecían a la feligresía de Reboreda^ ^ Ello explicaría el interés del rector de esta feligresía en el tema, ya que a pesar de no ser en apariencia una parroquia marítima, bajo su jurisdic-^° Según otros testimonios, el patronazgo habría pasado también, por merced real, a la Casa de Soutomayor, aunque por poco tiempo, puesto que este derecho le sería confiscado -según esos mismos testimonios-a D. Pedro de Soutomayor, nieto de Pedro Madruga, probablemente al ser condenado en 1518 como inductor al asesinato de su madre Doña Inés de Monroy.
Sin embargo, no hay prueba alguna que confirme tal posesión y presentación por los Soutomayor.
Además, por esos años era Don Juan de Mondragón quien detentaba ese derecho. ción eclesiástica vivían pescadores y mareantes que, en realidad, eran vecinos de la villa de Redondela, casi todos residentes en la rua do Ribei-ro^^.
Aún a mediados del siglo XVIII, según el Padre Sarmiento, aparecían censados en la Subdelegación Marítima de Redondela diecisiete marineros y seis embarcaciones de Reboreda^\ por lo que también debían dar a su iglesia la parte correspondiente al diezmo del pescado.
Reboreda y las villas de Redondela y Vigo son los lugares protagonistas de la cuestión, pero no parecen ser los únicos.
El documento muestra la participación -de forma generalizada-de otras feligresías de la diócesis, ampliando la dimensión espacial y la transcendencia del problema.
Tal participación se expresa cuando los vecinos de Redondela dan poder a su procurador Juan Cremenco para que en unión del procurador vigués e con os outros procuradores dos Vales, efreiguessias deste obispado, se encargue de concertar e ygoalar con sua señoría el obispo, de manera que puedan llegar a un acuerdo en clpleíto e debate, que hera e se esperava ser ao díante, y que se llevaría a cabo con sua señoría e con todos los Clérigos beneficiados do dicto obispado de Tuy, por la disputa surgida ^oère la rroupa da cama, epano de menefesto e sobre outra qualquer coussa que entre ellos e os clérigos do dicto obispado y el abad de Redondela se encontraban movidas e demandadas, así como también ^-obre los dizímos e dereíturas que se han de pagar a nosos Abades, como se debe pagar, e en que maneira....
Sin embargo, estas otras feligresías y sus procuradores no aparecen mencionadas en el resto del pleito ni en la resolución y sentencia final del mismo, seguramente por haber sido tratadas de forma individual o colectiva en otros documentos.
A finales del siglo XV y principios del XVI en Galicia se opera un resurgir económico en el que se consolida una importante recuperación agrícola y demográfica.
Este resurgir no fue ajeno, probablemente, a la finalización de las luchas internas que asolaron la región y que habían provocado una inseguridad perjudicial para las actividades comerciales^"^.
La recuperación afecta también a las poblaciones costeras, especialmente las del litoral occidental y las rías bajas, que registran a lo largo del siglo XVI las mayores concentraciones de población^^ Es, pues, un momento de intensa actividad económica en el que hay una creciente demanda de pescado para la exportación, que genera riqueza y que provoca conflictos y tensiones entre los sectores sociales implicados^^.
Por una parte, se va a producir una mayor competencia por los caladeros y los derechos de pesca entre las diferentes comunidades pesqueras de las rías, que devendrán en abiertos conflictos solo parcialmente resueltos por las ordenanzas y acuerdos sobre el tema.
Por otra, la nobleza y la Iglesia intensifican sus esfuerzos -aunque esta tendencia ya es anteriorpara controlar algunos núcleos, al tiempo que tratan de fundar y potenciar pequeños puertos situados bajo su directa jurisdicción (como el de Bouzas, auspiciado por el Obispo y el Cabildo de Tuy) para participar así de los beneficiosa'^.
El mismo obispo de Tuy, D. Pedro Beltrán, y su Cabildo deciden en 1501 dar libertades y franquicias a todos los que viniesen a poblar el lugar llamado de Bouças (Bouzas) con sus redes y barcos o a ejercer sus oficios en tierra.
La concesión incluía privilegio de carga y descarga y la creación de un alfolí de la sal.
Probablemente con esta población se trataba de contrarrestar la influencia que el Arzobispo de Santiago tenía sobre las villas y el litoral de Vigo y Redondela, beneficiándose asimismo de las rentas que se derivarían de la potenciación de este asentamiento, ejerciendo la jurisdición directa sobre un puerto pesquero bien situado y en expansión.
Además, se eximía a sus habitantes de todas las luytosas panos e camas de manifesto en las mismas condiciones que a Vigo y a Redondela, debiendo pagar igualmente el diezmo de pescado en la proporción de quince -uno.
Es en este contexto, que los titulares de algunas feligresías costeras en auge ven, posiblemente, la oportunidad de actualizar los ingresos que obtenían por diezmos y otras rentas y derechuras.
Estas, debido a su carácter proporcional, suponían unos beneficios en crecimiento, que en muchos casos se habrían mantenido disminuidos por falta de atención o por no hallarse claramente establecidas dichas rentas, y por la resistencia de los parroquianos a satisfacer unos gravámenes onerosos y a veces de origen confuso.
De este modo, se intenta evitar esa dejadez e inconcreción, exigiéndose con fuerza y poniendo en claro aquellos derechos que los rectores eclesiásticos consideraban les eran debidos, dando lugar a que en ocasiones surgieran disputas sobre la tributación eclesiástica y también señorial.
Con frecuencia, ésta pertenecía a varios señores, como en el caso de la villa de Muros por ejemplo, que en 1500 mantenía una querella con el Cabildo de'Santiago acerca de los diezmos del pescado correspondientes al beneficio de San Pedro, que detentaba D. Fernando Bermúdez de Castro^^ Y es que este litigio no es un fenómeno aislado.
Se promueve en algunas feligresías del Obispado de Tuy, principalmente en dos importantes villas de la orilla sur de la ría de Vigo, pero se manifiesta también, de forma muy parecida (por no decir prácticamente igual), y con muy pocos años de diferencia, en la orilla norte de la misma ría, ya en territorio de la Archidiócesis Compostelana.
Allí, son los vecinos del puerto y bahía de Cangas los que se enfrentan a los titulares de la parroquia de Santa María de Darbo, a la cual pertenecían después de haber sido anexado a la Mitra Compostelana.
Conocemos este caso por las referencias y el resumen que sobre él publicó D. Manuel Rodal, historiador local cangués, en un diario de Vigo^^. historia».
La creación de este puerto provocaría graves tensiones con Vigo, que vio amenazados sus intereses pesqueros y de salazón.
^^ GARCÍA ORO, J.: Diego de Muros IIIy la cultura gallega del siglo XV.
(Incluso en la Diócesis tudense, en 1528, el Arcediano de Minor entabla un litigio por las Luctuosas de la Colegiata de Bayona, sentenciando contra él y a favor de la Dignidad Episcopal el Provisor Alonso de Peñaranda.
FLOREZ, op. cit., tomo XXIII, pág. 23).
^^ RODAL, Manuel: «El puerto pesquero de Cangas en el siglo XV.
Los vecinos ya se negaban por entonces a pagar los diezmos del mar».
Alrededor de 1490, Alonso de Fonseca III, Arcediano de Cornado^^ (futuro arzobispo de Santiago) y clérigo de la parte «sin cura» de Santa María de Darbo, dio poder a Alonso González, cardenal, clérigo de la parte «con cura», para que solucionase el conflicto surgido con los feligreses.
Según Rodal, los vecinos del puerto y bahía de Cangas poco contribuían con los diezmos del mar a su parroquia, hecho imputable -según el autor-a la lejanía entre la parroquia y los feligreses.
Sin embargo, sus rectores, viendo que cada día abundaban más los forasteros y mercaderes, y las constantes exportaciones que los mareantes realizaban a Valencia, Barcelona, Aveiro... etc., decidieron dialogar y llegar aun acuerdo con los moradores, vecinos y feligreses sobre el cobro de los diezmos, tratando de agruparlos en su parroquia.
Esta actitud -continua Rodal-provocó la inmediata protesta tanto de los fieles de Cangas como de Darbo, que se ^° La fecha de 1490 es la única que el Sr. Rodal menciona en su artículo, pero D. Alonso de Fonseca-según otras fuentes-fue nombrado Arcediano de Cornado en 1496.
En cualquier caso, se constata la coincidencia de fechas y la similitud del conflicto cangués con el que se produce en las villas de Redondela y Vigo.
Después de un tiempo se llegó a un acuerdo basado en los siguientes puntos:
1) Los diezmos no se pagarían con una unidad de cada diez, sino con una de cada catorce unidades.
2) Si aceptaban los diezmos, quedarían exentos de los paños hitos.
3) Los congrios que se pescasen se dispondrían en «tranderas» (trandeira, madero o pescante en el que se colgaban?) divididos en tres partes: grandes, medianos y pequeños, y de cada parte se cogerían uno de cada catorce.
4) Las sardinas de los cercos se pondrían en la ribera y allí los clérigos irían a por ellas.
Lo mismo harían con el pescado de los trasmallos.
5) Si la venta del pescado fresco se hiciese en otros lugares no controlados por los clérigos el pago habría de hacerse en dinero, en la misma proporción del diezmo, una vez llegados a puerto, y el «maestro» o señor del barco debía responsabilizarse de ello.
6) Si anduviesen al oficio del xeito y regresasen de noche con poca captura que no diera para hacer un «quiñón» de catorce-uno, los mareantes podrían tomarla para sí.
Además, si tuvieran pleitos con los portugueses, se les prestaría asistencia para resolverlos.
El funcionamiento del puerto y bahía de Cangas estaba estructurado por las pesquerías del cerco, lanchas del cerco, dornas del congrio y del pulpo, juntamente con los grupos de pescadores y gentes de tierra^^ Era un puerto dinámico que se había desarrollado a lo largo de todo el siglo XV, alcanzando un buen nivel de capturas y también de exportaciones, que realizaba operando en colaboración con Pontevedra.
Paralelamente, sus pescadores se caracterizaron por su belicosidad, numerosas veces enfrentados a los de otros puertos de la ría y de la vecina ría de Pontevedra, en constante pugna por ampliar los caladeros^^.
A pesar de que el extracto publicado por el Sr. Rodal no es del todo completo y su redacción es algo imprecisa, pueden observarse las muchas coincidencias con el pleito objeto de nuestro estudio, coincidencias que ponen en evidencia el común rechazo de los marineros de los distintos puertos hacia este tipo de exacciones; no hay que olvidar que ya en 1406 los mareantes de Pontevedra habían solicitado del monarca D. Juan II la exención del diezmo a todo pescado'^^ y mantuvieron durante el siglo XVI algunas actitudes de incumplimiento y retrasos en los pagos.
Por ello, este tipo de «arreglos» a los que asistimos debieron producirse de manera similar en otras partes, manteniéndose casi inalterados por lo menos hasta finales del siglo XVIII.
Fue en este siglo cuando la aparición de los fomentadores catalanes transformó los sistemas gremiales de trabajo y las relaciones económicosociales de los mareantes y pescadores, determinando un cambio de posición frente a la obligación del pago del diezmo.
Los pescadores se negarían a satisfacerlo alegando su condición de asalariados, no propietarios del pescado ni de los barcos y aparejos.
Los catalanes -a quienes reclamó entonces la Iglesia-acabarían resistiéndose también, puesto que, según argumentaban estos fomentadores, sus actividades eran de transformación (salazón y comercialización) por medio de operarios y no de extracción directa de los frutos del mar.
Estos y otros argumentos presentados por los catalanes y contestados por la Iglesia llevarían a un conflicto que no terminaría hasta la extinción del diezmo del mar en 1828^"^.
El litigio se enmarcaría también dentro de un conflicto más amplio que ya venía produciéndose desde antes de mediados del siglo XV.
^^ Ibidem FILGUEIRA VALVERDE, pág. 155.
Lucas Labrada cita una Real Cédula del mismo D. Juan II, expedida en 1408, según la cual la pesca que se hacía en los puertos del Arzobispado de Santiago, y aún la que se internaba desde ellos, estaba exenta del derecho de diezmo.
(LUCAS LABRADA, José: Descripción económica del Reino de Galicia.
No tenemos, sin embargo, confirmación ni indicios de que tal Cédula llegara a aplicarse.
De esta época es el llamado pleito de los arríanos o labradores, los cuales se enfrentaron al Cabildo y clero de la diócesis tudense durante años, al parecer debido principalmente a las dificultades que aquellos ponían para satisfacer los derechos de luctuosa, manifestados primordialmente sobre las camas e pannos postomeros^^.
Las noticias sobre este pleito, que debió adquirir gran extensión y afectar a la mayoría de los campesinos, pertenecen a los años 1434 a 1464.
En él acabarían implicándose de forma decidida algunas villas del Obispado, como Bayona y A Guarda y, de manera más cautelosa, la propia ciudad de Tuy, que fueron sometidas a «entredicho»^^.
El entredicho, que en un principio se extendió a todo el obispado, fue quitado en 1462 de la ciudad de Tuy, limitándose a las villas, feligresías y lugares recalcitrantes.
Finalmente, parece que entre 1463 y 1464 los arrianos obtuvieron la absolución de las censuras eclesiásticas a que habían sido condenados, desapareciendo en ese último año las noticias documentales sobre el tema.
Previamente, los arríanos habían recurrido al rey, de quien obtuvieron cartas favorables, por lo que el Cabildo hizo también apelación a la corte, al tiempo que se mantenía receloso de la actitud del Obispo D. Luis de Pimentel.
El prelado, refugiado en Astorga desde 1451 debido a las presiones ejercidas por Alvaro Paez de Soutomayor, no había satisfecho la cuantía que le correspondía en el repartimiento general que se había hecho entre todo el clero de la diócesis para la ajuda de se defenderé dos árlanos y se negaba a contestar las cartas del Cabildo.
Este, por su parte, llegó a amenazar al obispo, caso de no ponerse a su favor, de nunca lie darem luitosa de ninguna persona nem canónico que entre elles sefiínase e que se el fase contra elles que tambem seerian contra el ^^.
Las Constituciones del Obispo Don Pedro Beltrán, ya citadas, redactadas a finales del siglo XV, insisten en la obligación del pago de las luctuosas.
En dichas Constituciones se manda a los titulares de las iglesias que a aquellos feligreses que denieguen tales derechos no les fagan oficio nin beneficio de la madre Santa Iglesia, ni los entierren en Sagrado..., como ^^ Acerca de este pleito véase la interesante información suministrada por GALINDO ROMEO, Pascual: Tuy en la Baja Edad Media.
^^ Sobre su significado véase infra nota 82. así lo mandan las Bulas de Paulo II («Cum in omnibus») y Sixto IV («Et si universis») de los años 1465 y 1474 respectivamente, y bajo pena de excomunión para los mismos clérigos^^ La gravedad de las penas que se imponen y el testimonio que representan el pleito y sentencia que aquí se transcribe, demuestran que aun no se había resuelto totalmente la disputa de las luctuosas, ¿o fue quizás este pleito una consecuencia de la Constitución citada?.
En cualquier caso, los núcleos urbanos parecen recibir un tratamiento más benévolo en la solución del conflicto, seguramente por su mayor capacidad de organización y de respuesta frente a los poderosos por parte de sus habitantes, con los que la Iglesia prefería ser un poco más cauta.
Además, la propia Iglesia tudense estaba realizando en este momento un esfuerzo de reorganización, tratando de recuperar bienes y rentas antes enajenadas de manera forzosa, en general, debido a la coacción desplegada por señores y escuderos -en especial la poderosa familia de los Soutomayor-que se habían adueñado del territorio.
Fueron casi cuarenta años de confusión durante los cuales, con certeza, se produjo una cierta relajación de las obligaciones económicas de los feligreses para con su Iglesia, la cual se encontró impotente para enfrentarse al expolio a que fueron sometidos sus monasterios, sus parroquias y el propio señorío temporal de los Obispos, a lo que cabría añadir la ignorancia y los abusos introducidos en la vida del clero y del pueblo^^.
La desaparición, a partir de 1486, de D. Pedro Alvarez de Soutomayor («Pedro Madruga») de la escena del poder, y la nueva coyuntura política de pacificación propiciada por los Reyes Católicos, va a permitir unos años de estabilidad en la diócesis, aprovechados por su nuevo titular para tratar de volver a traer las aguas a su cauce.
El nuevo obispo pudo así cuidarse de recuperar algunos de los bienes eclesiásticos irregularmente enajenados y gestionar otras cesiones, sin olvidarse de atender la fábrica de la Catedral y de reorganizar el clero de la Colegiata de Bayona.
Como complemento a las reformas disciplinares y pastorales que D. Diego de Muros había promulgado en el Sínodo de 78 SYNODICON HISPANUM, op. cit., pág. 387.
1482, estableció algunas constituciones sobre testamentos, luctuosas, protocolos notariales, canongías y diezmos.
Asimismo, en una Asamblea eclesiástica celebrada en Vigo organizó su iglesia, haciéndola Colegiata, al tiempo que en otra constitución condenaba a un antiguo y peligroso enemigo del anterior obispo^°.
Todas estas medidas -al igual que las del Sínodo de 1482-iban dirigidas tanto a los fieles como al mismo clero, y estaban dictadas por la necesidad de restablecer el orden eclesiástico y destinadas también a fijar con claridad cuales eran sus obligaciones.
Sin embargo, se intentó llegar a un situación de equilibrio, que permitiera un consenso mínimamente beneficioso para ambas partes.
En el anexo de 1516, Payo Gomez de Soutomayor exige el cumplimiento de esta sentencia a los vecinos de Redondela.
Han pasado más de veinte años.
A lo largo de este intermedio se ha producido la muerte del obispo en 1505 y, seguidamente, una delicada situación de «Sede Vacante» continuada hasta 1514, provocada por la obstinación de los monarcas hispanos en defender su derecho de patronazgo ante la curia romana, cuestión que afectó a diversas diócesis, entre ellas la tudense.
El Papa Julio II había proveído la Sede, al poco de vacar, en la persona de D. Juan de Sepúlveda, nombramiento que el rey D. Fernando no aceptó.
En 1513 el Papa León X instó de nuevo al monarca para que D. Juan de Sepúlveda tomara, por fin, posesión de la diócesis, pero el monarca seguía negándose a darle el «placet»^^ Durante esta etapa, los capitulares tudenses vivieron tiempos de entredicho, afectando, parece ser, al cabildo y clero de la ciudad de Tuy (lo cual repercutía obviamente en los fieles) y solo en el recinto de la Catedral, aunque no tenemos noticia documental acerca de las condiciones concretas de tal entredicho^^.
Finalmente, en 1514, se nombraría Obispo en la persona de D. Martín Zurbano de Azpeitia, quien, al parecer, ya había estado en expectativa de ser nombrado Obispo de Tuy en 1506 y, aunque no llegó a nombrársele, era el que el Cabildo de Tuy esperaba^^ El nuevo Obispo tomó posesión de la diócesis en 1515, y es precisamente a partir de este momento, casi sin haber transcurrido un año, cuando D. Payo Gomez presenta su reclamación ante los vecinos de Redondela reunidos en su iglesia.
A ello contribuyó, seguramente, la estabilidad que el fin de la anómala situación de «Sede Vacante» prometía, y el respaldo que podía suponer la presencia efectiva del nuevo prelado.
Las circunstancias se mostraban así favorables para que el rector de la iglesia de Redondela, y ya Arcediano de Minor, pudiera efectuar la demanda.
Sin embargo, el citado Obispo moriría en Madrid tan solo cinco meses después de presentada la reclamación, siendo nombrado para sucederle el italiano D. Luis Marliano, quien gobernó la diócesis por medio de procuradores desde su permanente ausencia en la Corte^"^.
Según este autor, el «entredicho» o «interdicto» es una censura o sanción eclasiástica en virtud de la cual se prohibe el uso (activo o pasivo) de las cosas sagradas, tales como la celebración del Oficio divino, la Eucaristía y demás Sacramentos y la sepultura eclesiástica, por parte de la persona, personas o entidad sobre las que se haya impuesto el entredicho.
El decreto de imposición deberá determinar, en cada caso, si la prohibición es de carácter «personal» o «local», así como el carácter «particular» o «general» de cualquiera de ambas hipótesis.
En 1510, los representantes del preconizado obispo de Tuy, Juan de Sepúlveda, pronunciaron (¿un nuevo?) entredicho en el obispado por desacato al nuevo prelado.
El regidor Juan da Voça y el procurador Pero Veloso recabaron del oficial espiscopal la anulación de esta grave censura eclesiástica que carecía de todo fundamento, pues no habían sido notificadas al cabildo las bulas de provisión del citado prelado.
La reclamación se hizo en la catedral de Tuy, el 13 de Diciembre de 1510, decretando después el Vicario General, Lopo Rodríguez, nulo el entredicho.
Citado por GARCÍA ORO, J. y PÓRTELA SILVA, M.J.: Bayona y el espacio urbano tudense en el siglo XVI, op. cit., Detalle de la villa de Redondela sobre el brazo de mar o entrante de la ría, según plano de la misma del s. XVIII.
Los personajes que intervienen en el documento son bastante numerosos.
Por un lado, los mareantes vecinos y moradores de las Villas, representados por sus procuradores; por otro, los rectores de las respectivas iglesias junto con la jerarquía eclesiástica de la Catedral de Tuy presidida por su Obispo.
Dada la cantidad de participantes y la transcendencia económica del resultado, no hay duda de la importancia de este litigio para ambas partes.
Conocemos el nombre de bastantes de los vecinos de las villas (cuarenta y cinco de Redondela y quince de Vigo) y el de sus procuradores: Juan Cremenco (o Clemente) por los Redondelanos, y Afonso de Fornelos por los Vigueses, ambos vecinos de las villas que representaban.
Por la parte eclesiástica intervienen los rectores de las iglesias de Redondela, Vigo y Reboreda: Pai Gomes, Jacome Perez y Morgued Juan respectivamente.
Pai Gomes de Soto (o de Sotomayor), rector de las 3/4 partes «con cura» de la iglesia de Santiago de la Vilanova de Redondela, era un miembro segundón del linaje de los Soutomayor de la Casa de Lantaño.
Aunque su nombre se presta a confusión, por haberlo llevado varios personajes de este linaje, sabemos que era hijo de Joan do Souto (o de Soutomayor) Por parte materna, Pai Gomes estaba emparentado con la familia Prego de Montaos de Redondela, familia de las más principales de la villa, existiendo muchos vínculos de parentesco entre los Soutomayor y los Prego de Montaos ya desde antiguo.
Una de sus hermanas se llamaba Constanza Prego, casada con D. Juan Marino.
Otra hermana de Pai Gomez era María Sánchez de Soutomayor, casada a su vez con Loys Soga de Lobeira^^.
También era miembro destacado de esta familia el Arcediano de Cerveira D. García Prego de Montaos el Viejo, fundador del convento de la Purísima o de San Lorenzo Justiniano en la Vilavella de Redondela y capitular del Cabildo Tudense al mismo tiempo que Pai Gomes.
No tenemos noticia de cuando éste obtuvo el Curato de Redondela.
Con el título de Clérigo cureiro aparece también en una «Avenencia» de 1496^^ En este documento se dice también que Tristan de Montenegro (juez, regidor y alcalde de Pontevedra), ya fallecido, había sido tutor de Pai Gomez y sus hermanas; lo cual podría haber influido en el nombramiento, dadas las buenas relaciones habidas entre su tutor y el Arzobispo Fonseca II, a quien correspondería la provisión de las tres cuartas partes de la «con cura» de Redondela.
Avenencia entre el convento de Santa Clara de Pontevedra y los herederos de Diego Alvarez de Soutomayor sobre bienes de éste.
Archivo de Santa Clara.
(En 1416 el Arzobispo de Santiago dispensó a Diego Alvarez a fin de que pudiese obtener beneficios eclesiásticos.
^^ Véase VASCO DE APONTE: Recuento de las Casas Antiguas del Reino de Galicia.
Introducción y edición crítica con notas de Manuel C. DÍAZ Y DÍAZ y equipo.
Santiago de Compostela, 1986, págs. 111-113, espec. nota En Junio de 1509, (en unión con Jacome González, Thesorero Vicario del Dean, ambos como Vicarios generales en todo el obispado de Tuyy el Cavildo), proveyó la Merindad de A Guarda, vacante por ausencia permanente en Valladolid de Juan Brandon, su anterior Merino^°.
Ese mismo año, en el mes de Julio, fue protagonista, como encausado, de una ceremonia de absolución (no sabemos de que delito jurídico, pero no parece que tuviera que ver con el entredicho), aunque no conocemos el objeto del pleito ni el tenor de la sentencia, recibiendo dicha absolución en sesión capitular por parte del tesorero del propio Cabildo, el ya citado Jacome Gonzalez^'.
Payo Gomez permaneció como Vicario «Sede Vacante» hasta 1511, año en que desde Redondela envió los sellos del Obispo de Tuy a los nuevos Vicarios S.V, el Maestrescuela Morgued Juan y el Racionero de la Iglesia de Tuy Lope Rodríguez^^, este igualmente vecino de Redondela, quien también había sido el portador de la sentencia absolutoria antes citada en nombre del Obispo dcBritonoro (Bertinoro, en Italia), Nuncio y Colector Apostólico en el Reino de Castilla.
Durante su curato, en 1511, se dio poder a dos personas residentes en Roma para que, con el permiso de feligreses y patronos, gestionasen que la iglesia de Redondela pudiera erigirse en Colegiata, agregándosele el Beneficio de Reboreda en cuanto vacase; sin embargo, tal fundación nunca llegaría a efectuarse^^ Finalmente, en 1516, como ya sabemos, reclamó ante los vecinos y autoridades de la Villa de Redondela, que se encontraban reunidos en la iglesia de Santiago celebrando la Misa Mayor del Domingo, el cumplimiento de la sentencia dada en 1494.
No sabemos si tal reclamación tuvo algún resultado inmediato, aunque sí sabemos que el veredicto continuaba acatándose en 1789.
Jacome Perez, Clérigo Abad da Feligresía de Sta.
María de Vigo, llevaba ya bastante tiempo como titular de la iglesia viguesa, pues como tal ya había asistido en 1482 al Sínodo convocado por D. Diego de Muros en la sede tudense^"^.
Tres años después de la presente sentencia, en 1497, se produce la elevación a Colegiata de, su iglesia, al tiempo de celebrarse en Vigo la Asamblea Eclesiástica (y no Sínodo), que estuvo abierta a clérigos y laicos^^ Según una de las Constituciones promulgadas en esa Asamblea, aquella que establecía la Colegiata, Jacome Pérez era Abad de la tercia parte con cura de dicha iglesia^^, perteneciéndole por entero sus rentas y obvenciones.
Sin embargo, debido al señalado aumento de población de la villa (e, indudablemente, también de sus rentas), el obispo decidía, personalmente y sin perjuizio del dicho Jacome Peres, suprimir y extinguir la abadía, ordenando y estableciendo en la mencionada iglesia un prior y ^3 A.H.D.T., copia del Pleito Impreso (1736 -1745), op. cit. ^' SYNODICON HISPANUM, pág. 385. ^^ Ibidem, 388.
Las constituciones se leyeron en una función abierta a todos los que quisieran asistir, tanto clérigos como laicos, emanando tales constituciones de solo el Obispo, de ahí que tal función no pueda considerarse un sínodo ni las constituciones como sinodales, aunque después, en otros sínodos, fueran retomadas como tales.
^^ No obstante, en la sentencia que comentamos, Jacome Perez aparece como Abad da feligresia 'çencura' o como Clérigo Rector de la Yglessia parte 'çencura' de Santa Maria de Vigo, y los canónigos de Tuy se presentan en nome da dita sua Yglesia e mesa Capitular, e tenencia de Vigo, duas partes 'sencura'.
Si las tres palabras entrecomilladas se interpretan como «sin cura», se contradice lo que expresa la dicha Constitución sobre la Colegiata, según la cual Jacome Peres es Abad de la tercia parte con cura de la dicha iglesia, cuyas rentas y obvenciones pertenesçian al dicho su tercio todo por entero, incorporando el obispo, al nuevo priorazgo, la dicha iglesia e beneficio tercia parte concura de la dicha Yglesia de Vigo. seis racioneros, incorporándola al priorazgo junto con el beneficio de la tercia parte «con cura».
Su primer prior sería el ya conocido Jacome Gonzales de Pedroso, en ese momento canónigo de la catedral de Tuy y por la santa Authoridad Apostólica e hordinaria publico notario.
Entre los seis racioneros se encontraba también el clérigo Alvaro Vaasques, seguramente el mismo que figura aquí como uno de los testigos de Jacome Peres, y también Alvaro Mallo, hasta entonces (y desde 1469) párroco de Sta.
Jacome Peres otorgó su consentimiento a todo lo dispuesto por el obispo y siguió, muy posiblemente, disfi-utando de una parte de las rentas y participando en el culto de su iglesia hasta su muerte, ya que los racioneros solo podrían decir la Misa cantada a los Domingos mientras él viviese (y debía ser ya anciano), después deberían continuadamente cantar las oras, e mis sas, segund que se rege e esta ordenada la iglesia de Bayona,...
Morgued Juan (llamado también Morguet ó Morguete) es un personaje de nombre peculiar que aparece durante el episcopado de D. Pedro Beltrán y en los años posteriores en que estuvo vacante la sede.
Es posible que llegara a Tuy con el prelado como su hombre de confianza, tal vez fijera mallorquín como D. Pedro.
El caso es que desde el momento en que el nuevo obispo toma posesión de la sede, Morgued Juan actúa ya como Provisor, cargo de confianza que comparte con el propio hermano del obispo D. Guillermo Beltrán^^ Morgued Juan continuaba como Provisor en 1488, y en el momento de la sentencia se intitulaba como Canónigo, Provisor y Vicario general por el Obispo.
Igualmente, en este año (1494), era ya Rector del Beneficio de la iglesia de Santa María de Reboreda (de la que, seguramente, siempre estuvo ausente) y Procurador de Payo Gomez.
Sin embargo, según Flórez, Morgued Juan recibió del prelado, en 1497, la Maestrescuelía de Tuy con el Beneficio de Redondela y su anejo^^.
Ávila y La Cueva, por su parte, aclara que debe leerse aquí en lugar de Redondela, Reboreda y su anejo, que es positivo le obtuvo, y no Redon-ÁVILA Y LA CUEVA, op. cit., T. IV, fol. 78.
FLÓREZ, op. cit., T. XXIII, pág. 2.
En realidad, Morgued Juan obtuvo el beneficio en Enero de 1493, el día 2, fecha en que D. Pedro Beltrán despachó el título de dicho beneficio y su anexo a su Provisor, por presentación de Alvaro Barcia y otros Compatronos en número de sesenta y dos, tras el fallecimiento de su anterior titular Alvaro González.
El nuevo rector tomó posesión el 3 de Enero de dicho mo^^K En 1512 Morgued Juan permutó su beneficio con Juan de Mondragón, Canónigo de la Catedral de Santiago, que poseía el de San Salvador de Coiro (Arciprestazgo de Morrazo), para lo cual obtuvieron Bula del Papa (que derogó temporalmente el patronato de legos de los Prego de Montaos), entrando el canónigo compostelano en posesión del beneficio de Reboreda en j unió de 1514.
Durante los años 1498 a 1501, Morgued Juan mantenía los cargos anteriormente mencionados y, posteriormente a la muerte de D. Pedro Beltrán, seguía apareciendo (en 1507 y 1509) como Maestrescuela entre los Canónigos del Cabildo.
En 1511 fue nombrado Vicario «Sede Vacante» junto con Lopo Rodríguez, sustituyendo a Jacome Gonzalez de Pedroso y a Payo Gomez de Soutomayor.
Con toda probabilidad, permaneció en el cargo hasta 1514, año en que por fin fue cubierta la vacante al nombrarse Obispo en la persona de D. Martín Zurbano (1514-1516), continuando como Maestrescuela, dignidad que conservó durante el mandato de este obispo y aún después, designándosele, al fallecer Zurbano, Collector Apostólico^^^. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es D. Pedro Beltrán, obispo de Tuy de 1487 a 1505 y Arcediano de Mendos en la Catedral Compostelana, nació en la villa de Llucmajor, en la isla de Mallorca.
Comenzó su carrera eclesiástica alcanzando una canonjía en la Catedral de Palma, época en la que también vacó y obtuvo la rectoría de la iglesia de su pueblo natal.
De canónigo en Mallorca pasó a Oidor de la Real Audiencia de los Reyes Católicos, siendo promovido desde ese puesto al episcopado de la diócesis tudense^^^ Nada más llegar a su sede nombró Provisores a Morgued Juan y a Guillermo Beltrán, su hermano, a quien también nombró su Vicario general, aunque éste ya llevaba varios años como Dean de Santiago y era además Protonotario Apostólico.
Durante su episcopado reorganizó la diócesis y resolvió una serie de contenciosos, algunos de los cuales habían quedado pendientes desde el accidentado pontificado dé su predecesor D. Diego de Muros.
El 29 de Octubre de 1491 redujo el Cabildo de la Colegiata de Bayo-na^^"^ (instituida por D. Diego de Muros en 1482), dejándola con dos abades y doce racioneros de los catorce que tenía, confirmando el Papa InocencioVIII dicha reforma y rango de Colegiata mediante Bula expedida en Roma el 9 de Abril de 1492^^^
En 1494, luego de volver de un viaje a Castilla, actúa como}UQZ.
Arbitro Arbitrador e Amigable conponedor, en el pleito que nos ocupa, dando sentencia para resolver el conflicto aquí analizado.
Encontrándose en la Asamblea Eclesiástica de Vigo, celebrada en el mes de Junio de 1497, elevó a rango de Colegiata la iglesia de Sta.
María, en atención al aumento del número de feligreses.
Dos años más tarde, en Octubre 1499, concluyó la obra de la Capilla mayor y las capillas de Santiago y San Pedro en la Catedral de Tuy.
En Febrero de 1501, en unión con el Cabildo Catedralicio, dio libertades y franquezas a todos aquellos que decidiesen ir a poblar el lugar de Bouzas, potenciando así su puerto y creando una nueva villa litoral' ^^ Sobre este obispo y su pontificado en general, véase: FLÓREZ, op. cit., T. XXIII, págs. 2-6, y ÁVILA Y LA CUEVA, op. cit., T. IV, fols.
81-108.' 0^ Da esta fecha, MÉNDEZ CRUCES, Plácido: «Heráldica de la catedral deTui.
Boletín del Seminario de Estudios Fontan-Sarmiento n° 13 (1992), pág. (en parte para contrarrestar la influencia del Arzobispo de Santiago en la ría de Vigo y beneficiarse asimismo del floreciente tráfico pesquero y comercial que otras poblaciones disfrutaban), la cual pronto entraría en competencia y grave conflicto con la vecina villa de Vigo^^^.
En 1504 D. Pedro Beltrán comunicó al Cabildo que partía de viaje hacia la Corte de Roma, donde al parecer murió al año siguiente, habiendo constancia de la vacante desde el mes de Abril de 1505^^^.
Algunos otros personajes, especialmente los eclesiásticos, aparecen en otros documentos anteriores y posteriores a la sentencia, pudiéndose apreciar, a veces, la evolución de su carrera.
Interesante es el caso del anciano Arcediano de Minor, D. Lopo Martiz, quien recuerda de forma expresiva en 1502 como aproximadamente unos veintisiete años atrás hubo de enfrentarse con el temible Pedro Madruga, el cual le había amenazado con graves castigos si no le firmaba un poder que permitiría al Conde vender una elevada cuantía de bienes eclesiásticos, cediendo finalmente el Arcediano, y con gran susto, a las coacciones delnoble'^l En total son 90 las personas citadas en el texto, llegándose casi a las 100 si se suman las del anexo de 1516, y muchas más que no se citan (para una visión más clara del conjunto de los personajes citados en el documento obsérvese el apéndice II).
El conocimiento de sus nombres y apellidos tiene el valor añadido de permitirnos descubrir incluso la procedencia geográfica de algunos vecinos y su profesión.
Finalmente, este litigio nos muestra también, una vez más, como las sociedades urbanas no estaban exentas de tensiones ante el ejercicio del poder señorial tanto laico como eclesiástico, al que de una u otra forma se hallaban sometidas, y con el que mantenían una disparidad de intereses que daba lugar a conflictos que ponían a prueba su capacidad de respuesta.
El obispo de Tuy, tras el compromiso y la presentación de las cartas de poder y procuración de las partes, da sentencia en el litigio suscitado entre los vecinos y feligreses de Redondela, Vigo y Reboreda con los abades de sus respectivas iglesias a causa del pago de la luctuosa, el diezmo y otras derechuras.
Colección particular de D. Alejandro Martínez Adán.
Copia de finales del s. XVI ó principios del s. XVII.
Ano do nacimento de noso señor Jesuchristo de mili e quatrocentos e noventa e a quatro anos, vinte e a quatro dias do mes de Agosto: Sepan quantos este publico ynstrumento de compromiso viren que os venerables e circunspectos señores Lopo Martiz, Arcidiano de Minor, Vicario do Dean, don Pedro Martiz de Montes; Pedro Gonzales de Fuentes chantre; Juan de Santo Domingo, Thesorero; Basco de Marzoo, Arcidiano de Montes; Morgued Juan; Gonzalo Perez; Pedro Gonzales; Lopo de Cepeda; personas e canónigos da Yglesia de Tuy; e[n] nome da dita sua Yglesia e mesa Capitular, e tenencia de Vigo, duas partes sencura, e estando juntos ena claustra da dicta Yglesia, en seu lugar acustumado Capitularmente ajuntados por son de Canpana tagida según que o an de seu boo uso e costume, e o dicto señor Morgued Juan, Canónigo, como rector do beneficio de Santa Maria de Revoreda, da Vila de Redondela, e eso mismo como procurador de Paigomes, rector de Santiago de Redondela, por virtud de un poder que logo presentou; ê Rodrigo Afonso Clérigo, e[n] nome e como procurador de Jacome Peres, Clérigo Abad da Feligresía Çencura de Santa Maria de Vigo, e Afonso de Fornelos, por si e en nome dos vecinos e moradores da Vila de Vigo, e Juan Cremente, esso mesmo e[n] nume e como procurador dos vecinos e moradores da Vila de Redondela, os quaes poderes logo eno dicto Cavildo presentaron, cuiu tenor uno en pos de otro de palabra a palabra es este que se sigue: Sepan quantos esta carta de poder e procuración viren como yo Pai Gomes de Soto, Clérigo Rector de la Yglesia de Santiago de Redondela, por mi, e en nombre de la dicha mi Yglesia, otorgo e conosco por esta carta que do todo mi poder cumplido, llenero, bastante, assi como lo yo he e tengo, e en la mejor manera e forma que puedo e devo délo otorgar de derecho al venerable señor Morgued Juan, canónigo en la Yglesia Cathedral de Tuy, Provisor oficial e vicario General en la dicha Yglesia e en todo el obispado de Tuy por el muy reverendo en Christo, Padre e señor do Pedro Beltran, por la Gracia de Dios e de la Santa Yglesia de Roma obispo del dicho obispado de Tuy, ausente assi como se fose presente, para que por mi e en mi no[m]bre pueda parecer e paresca antel dicto muy Reverendo señor obispo azerca del debate e castion e demanda que eu trahia e trago con os freigueses de la dicha mi Yglesia de Santiago de Redondela, sobre los diezmos, e panos, e camas de la dicha mi Yglesia, y todas las otras cosas a ella pertenecientes e para que zerca dello pueda concordar e facer concordia con los dichos Freigueses o su procurador en su nombre e para consentir en todo lo que el dicho señor obispo sentenciar e ordenar azerca dello, e de lo a ello anejo e conejo e dependente e envargante con todas sus ynsidensias e dependencias, e para facer zerca dello todo quanto yo faria e diría, Razonaría, concordarla, consentirla e outorgaria presente siendo, e quan cumplido e vastante poder como he e tengo, para todo lo que dicho es, e para cada cosa e parte dello, tal e tan conplido lo do e otorgo por mi e e[n]no[m]bre de la dicha mi yglesia al dicho señor Morgued Juan, Provisor, e todo quanto por el dicho mi procurador fuer fecho, dicho.
Razonado, concordado, consentido e ordenado, eu lo he e avere por firme e estabel e valedero, para agora e para todo tiempo, so obligación de todos los vienes de la dicha mi Yglesia, que para ello obligo, y prometo de no hir ni venir contra ello ni contra parte dello agora ni en algún tiempo; relevando como relevo al dicho señor Morgued Juan, Provisor, mi procurador, de toda carga e satisdación e fiadoria, so aquella clausula que es dicha en latin, Yudicium sistiyudicatum solví* con todas sus clausulas acostumbradas e oportunas, e porque esto seja firme, e no venga en duda, otorgue esta carta de poder e procuración antel ynfrascripto notario, al qual ruego que la faga ô mande fazer, e la signe de su signo e a los presentes que sean dello testigos, fecha e otorgada fue esta carta en la Ciudad de Tuy, dentro de los Palacios obispales a dez e nueve dias del mes de Agosto; ano del nacimento de nuestro señor Jesuchristo de mili e quatrocentos e noventa e a quatro anos.
Testigos que foron presentes llamados e rrogados Fernán Perez Alguacil del dicho señor obispo, e Afonsso Lopez (sobre línea: por?)
Presbítero e Gonzalo Afonso, e Gregorio do Barreiro Criados del dicho señor obispo, e otros: E eu Tacóme Gonzales de Pedroso, Canónigo en laYglesia Cathedral deTuy, por la santa Authoridad Apostólica e hordinaria publico notario a lo que dicho es, e al otorgamento del dicho poder en uno juntamente con los dichos testigos presente fui, e este publico ynstrumento de poder e procuración, según que por ante mi paso e fué otorgado por mi mano, o scrivi y sobre a escrivi, e signe, e firme de mi signo e no[m]bre acostubrados: En testimonio de Verdad Rogado e requerido Jacobus Gundisalvi de Pedroso, notario:
Sepan quantos esta carta de poder e procuración viren como eu Tacóme Perez, Abad y Cura e rector de la Yglesia de santa Maria de Vigo, Conozco e outorgo que dou todo meu poder cumplido e a bastante, e que fazo por meu procurador, según que o eu mellor poso, e con derecho devo, a vos Rodrigo Afonso Clérigo, meu criado que presente estades (para que por mi en meu nome os posades presentar e presentedes)** personalmente con este dicto poder antel muy reverendo señor do Pedro Beltran, obispo de la Yglesia Ciudad e obispado de Tuy, e vos assi presentado posades estar e negociar, e procurar, e concertar todas e qualesquier cousas e cada una délas que fecere, procurare e negociare Los señores Dean e Cavildo e las otras personas e beneficiados de la dicha Yglesia de Tuy con sua señoría e con Afonso de Tórnelos, Procurador desta dicha Villa de Vigo, e facer todos e qualesquier autos e diligencias que a o caso convena de facer, ben assi e tan cumplidamente como se eu mesmo o fecese e procurase, aunque sejan tales e de tal calidad que para elo aja menester mais especial mandado e de derecto lio rrequeran, e para que podades estar a la sentencia e sentencias que por sua señoría foren dadas e pronunciadas e consentir en todo que los ditos señores Dean e Cavildo consentiré e outor-Interpolación colocada a pie de página señalada con gare, para o quai todo que sobre dito he e para qualquier cousa e parte délo vos dou e outorgo o dito poder cumplido e a bastante con todas sus ynsidencias, nigencias, e dependencias, anexidades e conexidades, relevado a vos, o dicto meu procurador, de toda Carga de satisdación e fiadoria, e avedo por firme e rrato todo o por vos feito, dicto, Tratado, procurado e negociado, consentido e outorgado su aquela clausula dicta en latin, Yudicium sistiyudicatum solví, con todas sus clausulas acostumbradas; en fe do qual ôutorguei esta carta de poder e procuración por ante el notario e testigos de yuso escriptos, feita e outorgada ena dicta vila de Vigo, a vinte dias do mes de Agosto do ano del señor de mili e quatrocentos e noventa e quatro anos; Testigos que foron presentes Pedro Collazo, Afonso Fernandez, Rodrigo do Souto e Alvaro Vasquez, Clérigos e outros, e eu Juan de Pumar escrivano e notario publico del Rey e de la Reyna nuestros señores, e notario de la Villa de Vigo e su jurdicion por el muy Reverendissimo señor Arzobispo e Yglesia de Santiago, que a isto que sobre dito es con los testigos presente fui, e esta carta de poder escrivi ben e fielmente según que por ante mi pasou, e aqui meu nume e signo fiz que tal es: En testimonio de Verdad Juan de Pumar notario.
Ano do nacimento de noso señor Jesuchristo de mili e quatro centos e noventa e quatro anos, a vinte e sete dias do mes de Jullio; sabrán todos como nos Afonso do Outeiro, e Juan Solteiro, e Pedro Solteiro; e Afonso de Guodaran, e Juan Franco, Jacome de Bicedo; e Pedro Ribeiro; Juan Calvo da Ladeira, e Juan Gonzales Codeso, e Fernando de Bincios, e Seveiro Nuñez, e Juan de Villela, e Juan de Morrazo, e Juan Garcia, e Juan de Bouzas, fazentes por nos e por los outros mariantes vecinos e moradores en esta villa de Vigo, non rrevocando nosos procuradores que hasta aqui havemos feitos, e[n] nosos pleitos e qualquier délos, e en especial non rrenovando de noso procurador Afonso de Fornelos, outrosi Vecino e morador en esta dicta vila de Vigo, noso procurador, eno pleito e contenda que temos con el señor Pedro Beltran, obispo de Tuy, e con el Dean e señores del Cavildo e clerecía del, antes rretificando e avendo por firme e estabel todo quanto hasta aqui por lo dicto Afonso de Fornelos noso procurador foi feito, dicto, tratado, rrazonado, pedido e procurado por nos e en nosos numes, eno dicto negocio e pleito, e para que outrosi el dito noso procurador possa por nos e en nosos numes facer e faga concierto e yguala con el dicto señor obispo, Dean e cavildo e clerecía, sobre rrazon das "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es camas e rroupas de bestir, que en esta dicta vila de Vigo soia a levar aos difuntos, e mais para que posa concertar e concerte con el dicho señor obispo, Dean e cavildo e clerecia, e Abad de Santa Maria de Vigo, para que nos, los dictos mareantes vecinos e moradores en esta Villa de Vigo, lies paguemos os dizimos de todos los pescados e sardina fresco en la Rivera, e para esto Terremos e compliremos e agardaremos, outorgamos esta Carta de poder ante o notario e Testigos a yuso scriptos so obligación de Todos nosos bees mobles, e rraizes, que para ello obligamos e facemos e outorgamos por noso, cierto, a bastante e suficiente procurador ao sobredicto Afonso de Fornelos, e damoslle e outorgamosUe todo noso libre e cumplido poder e especial mandado para que el por nos e en nosos nomes en General ou en especial possa concertar e negociar e Arbitrar as dictas camas e panos de manifesto, e esso mesmo os dicimos dos pescados e sardinas frescos en la Riveira, e eso mesmo lie damos noso poder ao dicto Afonso de Fornelos, noso procurador, para que posa sobre esto que dicto he e sobre cada cousa délo frontar e protestar e estimar, conocer, negar, e tomar testimonio, e testimonios, protestación e protestacioos, e facer, dicir e rrazoar todas las cousas e cada una délas que nos fariamos, diriamos e procuraríamos, e trataríamos siendo nos a todo elo (sobre línea: mismos) presentes, con todas Clausulas e solegnidades que os derectos a elo ponen.
E todo quanto sobre esto que dito he, e sobre qualquier parte délo por lo dito noso procurador Afonso de Fornelos feito for procurado ou outorgado, todo lo avemos e averemos por firme e estabel para siempre, e prometemos e outorgamos no hir contra elo so obligación de todos nosos bees que para elo obligamos e para estar ao juicio e cumplir e pagar ho que contra nos for Juzgado; que foi feita e outorgada a dicta Cartta de poder ena dicta villa de Vigo, año, e mes, e dia, sobredictos.
E eu Afonso do Porto, notario e escrivano publico del Rey e Reyna, nuestros señores, enas suas Cortes e en todos los seus Reynos e señoríos, a esto que dicto he, con os dictos testigos presente fui, e a pedimento dos sobredictos este poder fige e firmei de meu nume, que tal he; Afonso do Porto, notario.
Nogueira; Vecinos e moradores ena Villa de Redondela; por aquellas mellores vias, forma, maneira, que nos podemos e con dereito devemos, Damos e outorgamos todo noso bastante conplido poder â Juan Cremenco, Vecino desta (sobre línea: dicta) Villa, Levador da presente, para que por nos e en nosos numes e de cada uno de nos, se possa presentar e presente antel Reverendissimo señor don Pedro Beltran, obispo de la Santa Yglessia e obispado de Tuy, con Afonso de Fornelos vecino de Vigo, procurador deste obispado de Tuy, e con os outros procuradores dos Vales, e freiguessias deste obispado, â concertar e ygoalar con sua señoría Uno pleito e debate, que hera e se esperava ser ao diante con sua señoría e con todos los Clérigos beneficiados do dicto obispado de Tuy, sobre la rroupa da cama, e paño de menefesto, e sobre outra qualquer coussa que entre nos e os clérigos do dicto obispado e noso Abad esta[n] movidas e demandadas para que o dicto noso Procurador posa con sua señoría ou con quen a sua señoría mandar, facer concerto, avenía, ygoala sobre estas cousas sobre dictas; e assi mesmo sobre los dizimos e dereituras que se han de pagar a nosos Abades, como se deve pagar, e en que maneira, para que o dicto noso Procurador possa zerca délo e de qualquer cousa e parte délo, facer, dicir, alegar, consentir, pedir e demandar, e para todo o que ansi en noso nume e de cada uno de nos con su señoría concertar e sentar posa obligar a nos e a todos nosos bees e de cada uno de nos, que nos teremos e gardaremos todo e quaesquer concerto, avenía ygoala que por lo de este noso procurador for feita, consentida, otorgada, o qual dicto poder He damos "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es con todas suas enxidencias, pendencias, enigencias, nexidades e conexidades anexas e dependencias a ellas, e con todas las outras Clausulas que a este poder de dereito so menester, posto que aqui no van expresas ni declaradas, nos has damos e outorgamos assi por escriptas e declaradas; e todo quanto por lo dicto noso procurador eno que dicto he, e en qualquer cousa e parte délo, por feito, outorgado, sentado, consentido en qualquer maneira nos outorgamos e damos por firme, estabel e valedeiro para sempre so obligación de todos nosos bees e de cada uno de nos que para elo obligamos de o todo traer, cumplir e agardar, outrosi que rrelevamos ao dicto noso procurador de toda carga de satisdación obligación, e fiaduria, su aquela clausula que diz en latin Yudicio sisti yudicato solví, con todas suas clausulas acustumadas, que foi feita e outorgada ena Villa de Redondela, aos vinte dias do mes de Jullio do ano do nacimento de noso señor Jesuchristo de mili e quatro centos e noventa e quatro anos.
E eu Basco de Bouzas, notario publico da Villa de Redondela e de todos sus términos e de San Payo de Lodo por lo Reverendissimo señor, meu señor Arzobispo e Yglessia de Santiago, e notario enaVglesia e obispado deTuy por lo Reverendissimo señor obispo e por la dicta sua Yglesia, que a todo ô que sobre dito he en uno â as ditas testimoiñas presente fui; e con miña mao o escrivi; en fee do qual aqui meu nume e signo puge en testimonio de Verdad que tal he.
E por todos assi os (sobre línea: dictos) poderes logo los dictos Lopo Martiz Arcidiano do Minor, Vicario do Dean e Cavildo, e Morgued Juan, por si e en nome do dicto Pai Gomes e sus Yglesias; e Rodrigo Afonso en nome do dicto Abad de Vigo, Jacome Perez; e Afonsso de Pomelos, en nome dos vecinos e moradores da villa de Vigo, e Juan Crimenzo en nome dos Vecinos e moradores da Villa de Redondela.
Gustas e danos, e de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es dictos pleitos, causas, demandas, debates, contendas e questiones, e odios, e recores, e disiciones, e males que por o caso délo entre ellos verissimilmente podia sofrecer e sobrevir, e vir a boo amorio tranquilidad e paz e concordia, que ellos justamente conprometian e conprometieron eno Reverendo e manifico señor do Pedro Beltran, por la gracia de Deus obispo de Tuy, que presente estava assi como en seu juis e hombre bueno.
Arbitro Arbitrador, e amigable conponedor; para que el Vistos, examinados o que assi decia da una parte e da outra, e quaesquer outros movimentos documentos, e quaesquer outras cousas que por las dictas partes ante el foren presentadas en qualquer maneira que o dicto Reverendo señor obispo seu home boo, arbitro arbitrador e amigable conponedor, conjuntamente ou divissa e apartadamente, assi todo se decidir fenecer, determinar e simplemente e de plano, sin estrepitu e figura de juicio, solafacti veritate ynspecta ovalias^**'', según borden de direito, ou como el quisiere ou por ben tubere por sentencia ou sentencias difmitiva ou difmitivas Juzgase e mandase, sendo ou estando en dia feriado ou non feriado, as dictas partes presentes ou non presentes; ou hua délas presente e outra ausente, guardadas as rreglas de dereito canónico e civil, ou non gardadas a ius, teniendo as dilazaos e términos, e cuartando as malicias e sufugios e savendo a verdad dos feitos por quantas vias pódese e que pódese citar as dictas partes para quaesquer autos dos dictos pleitos bien e assi como se fose Juez hordinario deles, e de cada uno deles, multando e poendo pena ou penas pecuniarias a parte revelde e contumas, como e quantas veces lie prover e fose ben visto, e que da sentesa ou sentenzas ynterlocutorias ou difmitivas, Julgos, Laudos e mandos que el sobre los dichos pleitos causas, contendas, debates e questiones cada una délas pronunciase, descedise e dése, que eles as dictas partes e cada una délas pronuncia e outorgava, prometeron e outorgaron de non apelar, ne suplicar, ne se chamar sobre elo ni parte délo Arvitrio de boo varón, nen de outro Juiz algún, antes que prometía e outorgava prometer e outorgaron de ter cumplir e aguardar todo o que por el dito reverendo señor obispo, seu JuizArbitro Arbitrador e Amigable componedor, e qualquer cousa e parte délo fore Julgado, descedido, declarado e determinado, e que prometían e prometeeron outorgavan e outorgaron de non vir contra elo, ni contra parte délo, enjuicio ne fora del, so obligación de sus bees, que para elo expecialmente obligaron, e so pena de mill ducados de ouro, que pagase a parte delo que esto suso dicto, ou parte delo no quisese assi ter Cumplir e agardar, a metade para la cámara e fisco de sus Altezas e la otra mitad a la parte agardante e cómprente, so pena e postura convencional que cada uno délos assi ponia e puso sobre ssi, e que a dicta pena pagada ou non pagada que este dicto compromiso e sentenza e sentensas e Julgos, Arbitros e mandos que por vigor del dicho señor obispo, su hombre bueno, sobre ello en qualquier maneira dése, ficase firmes, estables e valedeiras para sempre, e que davan e deron seu cumplido poder ao dicto Reverendo señor obispo, Arvitro, su juiz, que lo pódese ynterpretar e declarar, modificar e enmendar a sentenza ou sentenzas, Julgos e mandos que por el en qualquera manera sobre elo ou parte delo foren dadas, aynda que sobre elo as dictas partes yn juizo la betigase***** e concédese, zerca do qual todo e cada cousa delo outorgaron o mais forte compromiso e mais firme que de dereito se poder sobre elo notar e ordenar, con consello de letrados, no mudando la sustancia de la Verdad das cousas suso dictas e cada una délas quando quer, e quantas veces necesario fose ou complise para firmeza e validaçon do dicto compromiso; en testimonio do qual outorgaron ende este ynstrumento de compromiso ante mi ho notario publico e testigos a yuso scriptos que foy feito e outorgado, lugar, ano, dia e mes suso dichos, e fecho el dicho Compromiso por las dichas partes, el dicho señor obispo, que presente estava, dijo que el avia bien oido todo lo que las dichas partes avian dicho e visto todos los Poderes que presentavan, e que por tirar a las dichas partes de contenda acettava el dicho Arbitramento e causa, e en la azetando dio Luego yncontinenti hua sentencia ynscriptis, cuyo thenor, de palabra a palabra, es este que se sigue.
Yn Dei nome Amen: por nos do Pedro Beltran por la gracia de Dios e de la Santa Yglessia de Roma obispo deTuy, Juiz Arbitro Arbitrador avenidor e Amigable componedor en las causas e negocios, pleitos e contendas ávidos ante los honorables e zircunspectos señores, el Dean e cavildo de la Yglessia de Tuy, e Jacome Perez, Clérigo Rector de la Yglessia, parte çencura de Santa Maria de Vigo, e Morgued Juan, Provisor, Rector da Yglessia de Santa Maria de Revoreda, e Pai Gomez, Rector de laYglesia de Santiago da dicta Vila de Redondela, da una parte, e os concellos e hombres buenos de las Villas de Vigo, e Redondela, e freigueses, e Parrochianos de las dichas Yglessias, e sus procuradores en sus nombres dellos, sobre e por Razón de los panos, e camas de los finados, que avia e tenia de costumbre de dar a las Yglessias assi hombres como mugeres, al tiempo de su falecimento onde heran Parrochianos; e esso mesmo sobre el dizimo del pescado, e del pan, vino, e primicias e dizimos personales e otras derechuras que los dichos conzejos e freigueses, de las dichas villas de Vigo e Redondela, heran obligados de pagar e pagavan a las dichas Yglessias e rectores délas e a la Yglessia de Tuy assi de derecho Divino como de costumbre en cada un ano: e Visto los Poderes e authoridad de las dichas partes a nos dada, según en el compromiso entre eles dichas partes, questiones, contendas e debates zelebrado, con jeito e ante publico notario por elas partes outorgado mais largo se conten, al qual nos referimos; e visto sumariamente todas las Ynformaciones scriptas, procesos que ante nos las dichas partes para corroboración de su justicia cada uno dellos dar e presentar quisese, e las otras alegaciones e palabras dichas e alegadas de la una parte e de la otra, dejado la via e sutileza del derecho, e tomada e eligida la Ygualdad e Razón natural, e por ben de paz, amor, tranquilidad, e concordia de los dichos señores Dean, e cavildo, e Abades de Santa Maria de Vigo, e de Santa Maria de Revoreda, e de Santiago de Redondela, que agora son e serán daqui adelante, e concejos de las dichas villas de Vigo e Redondela, e vecinos e moradores délas e outros qualesquier en los dichos Lugares cohavitantes e estantes por esta nuestra sentencia difinitiva.
Arbitrando, aveniendo co acordado e amigablemente entre las dichas partes contenido, mandamos, decernimos, Arvitramos, e por ben tenemos a la dicha Yglessia de Tuy, e las Yglessias, de Vigo, e Redondela, e Revoreda, e los rectores délias que agora son e serán, para sempre deijen libremente a los Parrochianos de las Villas de Vigo e Redondela, los dichos Paños, e camas, para que dellos agora e para sempre jamais no paguen cosa Alguna a las dichas Yglessias e rectores délias ni a otras personas alguas en sus no[m]bres, e que los dichos hombres buenos, Freigreses e Parrochianos de las dichas Yglessias, e Parrochianos de Vigo, e Redondela, e Revoreda, por quanto pagava el pescado seco, e no lo pagava fresco, en la Rivera, e avia sobre ello asas divisiones e contendas entrellos e los Abades, se pagavan ben el dizimo o no, que de aqui adelante fora del, so obligación de sus bees, que para elo expecialmente obligaron, e so pena de mill ducados de ouro, que pagase a parte delo que esto suso dicto, ou parte delo no quisese assi ter Cumplir e agardar, a metade para la cámara e fisco de sus Altezas e la otra mitad a la parte agardante e cómprente, so pena e postura convencional que cada uno délos assi ponia e puso sobre ssi, e que a dicta pena pagada ou non pagada que este dicto compromiso e sentenza e sentensas e Julgos, Arbitros e mandos que por vigor del dicho señor obispo, su hombre bueno, sobre ello en qualquier maneira dése, ficase firmes, estables e valedeiras para sempre, e que davan e deron seu cumplido poder ao dicto Reverendo señor obispo, Arvitro, su juiz, que lo pódese ynterpretar e declarar, modificar e enmendar a sentenza ou sentenzas, Julgos e mandos que por el en qualquera manera sobre elo ou parte delo foren dadas, aynda que sobre elo as dictas partes yn juizo la betigase***** e concédese, ze'rca do qual todo e cada cousa delo outorgaron o mais forte compromiso e mais firme que de dereito se poder sobre elo notar e ordenar, con consello de letrados, no mudando la sustancia de la Verdad das cousas suso dictas e cada una délas quando quer, e quantas veces necesario fose ou complise para firmeza e validaçon do dicto compromiso; en testimonio do qual outorgaron ende este ynstrumento de compromiso ante mi ho notario publico e testigos a yuso scriptos que foy feito e outorgado, lugar, ano, dia e mes suso dichos, e fecho el dicho Compromiso por las dichas partes, el dicho señor obispo, que presente estava, dijo que el avia bien oido todo lo que las dichas partes avian dicho e visto todos los Poderes que presentavan, e que por tirar a las dichas partes de contenda acettava el dicho Arbitramento e causa, e en la azetando dio Luego yncontinenti hua sentencia ynscriptis, cuyo thenor, de palabra a palabra, es este que se sigue.
Yn Dei nome Amen: por nos do Pedro Beltran por la gracia de Dios e de la Santa Yglessia de Roma obispo deTuy, Juiz Arbitro Arbitrador avenidor e Amigable componedor en las causas e negocios, pleitos e contendas ávidos ante los honorables e zircunspectos señores, el Dean e cavildo de la Yglessia de Tuy, e Jacome Perez, Clérigo Rector de la Yglessia, parte çencura de Santa Maria de Vigo, e Morgued Juan, Provisor, Rector (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tiago de Redondela, porque quasi todos son Labradores, que estes paguen con el dizimo predial la primicia de quarenta uno del pan: E quanto a los dizimos personales e Ganadlos, que todos unos e los otros, paguen como sempre pagaron sub cargo de suas conciencias; assi os de Vigo como os de Redondela, por dos términos, Uno por natal e outro por San Juan Bautista; e mandamos que se non demanden mais huns aos outros, e non facemos condenación de Costas por alguas cousas que nos a elo moveron, salvo que cada uno sussiva las que fechas tiene; e que nos el dicho obispo Juez susodicho, por Vigor e poderlo del dicho Compromiso e so las penas en el contenidas.
Las quales mandamos que peche a la parte que contra lo por nos aqui mandado es e fuere, a la otra parte obediente que lo toviere e cumpliere; e se entre las dichas partes algua duda fuere sobre esto aquí declarado, mandado, Julgado, reservamos que quede en nos que nos lo podamos ynterpretar e declarar, e moderar, e despois de nos nosos sobcesores; e assi lo Juzgamos e mandamos e declaramos, todo assi para todo sobre en estos escriptos: E por eles: P: Ep; Tudens.
E eu Fernán Perez, Canónigo en a dicta Yglesia de Tuy, notario publico Jurado da Ciudad e obispado de Tuy, e notario por quen pasan os autos Capitulares do dicto Cavildo, que a todo o suso dicto en uno co hos dictos testigos presente fui, e este ynstrumento de Compromiso e concordia e sentencia, según que por ante mi pasou, por miña maa propia escrivi e aqui meu nume e signal puge, según que por o dicto señor obispo a firmou de seu nume e sinal acustumado; en testimonio de Verdad que tal he, rogado e requerido=En testimonio de Verdad: Fernán Perez, notario.
Payo Gomez de Sotomayor, rector de la iglesia de Redondela y Arcediano de Minor, reclama ante los vecinos de la villa de Redondela el cumplimiento de la Sentencia de 1494, En la Villa de Redondela, dia Domingo, Veinte e seis dias del mes de Abrill de quinientos e dez e seis anos, este dicho dia estando dentro de la Yglesia de Santiago de la dicha Villa de Redondela, estando a la ofrenda, estando ende el Señor Payo Sorrede, Juiz hordinario de la dicha Villa (sobre línea: e SU juzgado) por el Reverendissimo e muy magnifico Don Alonso de Fonseca, Arzobispo de Santiago, nuestro señor, e Gonzalo da Verea, e Juan de Cadaval, Rexidorqs de la dicha Villa; e Pedro Gonzales, e Afonso de Santabaia, Procuradores Generales, muchos vecinos e mareantes de dicha Villa de Redondela, en presencia de mi notario e testigos de yuso scriptos pareció presente el Reverendo señor Payo Gomez de Sotomayor, Arcediano de minor en la Yglesia de Tuy, rector de las tres quartas partes concura de la dicha Yglesia, en nombre de la dicha su Yglesia dio e presento esta sentencia desta otra parte contenida, con un mandamiento del muy noble señor Asistente firmado, e con la dicha sentencia e mandamiento pedio e rrequirio al dicho Juez e rexidores mandase que los dichos vecinos e mareantes de la dicha villa, que presentes estavan, e a los otros ausentes, guardasen e cumpliesen en todo e por todo según e como en ella se contenia; so las penas en la dicha sentencia e compromiso mandamiento fuesen contenidas, e pediólo por testimonio a mi el dicho notario, estando presentes por testigos Bartholome Gonzales Capellán de la dicha Villa, e Alvaro Daval vecino de la dicha Villa, e otros: Fabian Gorvalan notario publico:
es Carta náutica de la Ría de Vigo.
Se detallan las villas de Redondela, Vigo y Bayona.
la existencia en este siglo de propiedades de la Mitra en el área de Redondela, donde ya aparecen pertigueros (jueces especiales del señorío arzobispal) en los años 1258-60, y el hallarse expresada como villa o puerto del arzobispo en los primeros
POR PARTE DE LAS VILLAS
MAREANTES, VECINOS Y MORADORES DE LA VILLA DE VIGO:
• Fernando de Bincios. • Pedro Solteiro.
• Juan de Villela. • Juan Franco.
• Juan de Morrazo. • Jacome de Bicedo.
• Juan García. • Pedro Ribeiro. |
GARCÍA ORO, José y PORTELA SILVA, María José, La Iglesia en Canarias durante el Renacimiento: de la misión a la diócesis.
Estudio Histórico y colección diplomática, Puerto del Rosario, Servicio de Publicaciones del Cabildo de Fuerteventura, 2005, 334 págs.
El subtítulo de la obra, «Estudio Histórico y Colección Diplomática», complemento del título «La Iglesia en Canarias durante el Renacimiento», responde fielmente al contenido del libro, realizado en conjunto por dos profesores de la Universidad compostelana del Área de CC y TT Historiográficas, Dr. José García Oro y Dra.
María José Portela Silva, recientemente fallecida.
Si hubiera que resumir la obra en dos palabras, se me ocurre que podrían ser claridad y rigurosidad; claridad porque a lo largo de más de cien páginas, los autores van pasando revista a la iglesia canaria desde el modelo de misión atlántica hasta la organización en dos diócesis, siguiendo el modelo peninsular; rigurosidad porque, aparte de la importante colección diplomática que ocupa la totalidad de la segunda parte, los autores refuerzan sus tesis con abundantes notas y bibliografía, además de la transcripción de otros documentos concretos, cuando el tema lo requiere.
La primera parte consta de tres grandes capítulos, los dos primeros que narran las vicisi-tudes de la iglesia canaria naciente después de la conquista hasta el final del siglo XV; y el tercero dedicado a pormenorizar el paulatino alcance de la madurez, ocupando la mayor parte del siglo XVI.
Como cada capítulo cuenta con numerosos epígrafes, todos ellos titulados gráficamente, el lector ya sabe de antemano qué aspectos se van a tratar, por ello la comprensión es mucho más fácil, aparte de que el lenguaje utilizado es sencillo y familiar para el lector que gusta de estos temas especializados.
No se trata, pues, de una obra de divulgación, sino un estudio científico pensado y elaborado.
Quisiera subrayar la importancia que han tenido para la organización de la futura iglesia canaria los frailes franciscanos, verdaderos misioneros allá, en principio naturales de Castilla y de Portugal, con el tiempo tambien nativos.
Su misión fue evangelizadora pero también organizativa, pues llegaron a ocupar algunas vicarías; en este sentido cabe destacar la personalidad de Fray Juan de Baeza, primer Vicario General de Canarias o Fray Alfonso de Bolaño, creador de una nueva vicaría, de mayor radio de acción, Pero quienes dan un nuevo rumbo a la iglesia canaria, mirándose en el espejo de la peninsular, son tres grandes obispos.
Uno es Fray Juan de Frías, que prepara su campo de acción desde Sevilla, dirigido especialmente a la organización económica de la Iglesia Canaria.
Otro es el gallego Diego de Muros, tan conocido en la iglesia compostelana, que ve en Canarias el cambio del siglo XV al XVI y que va a tener que solucionar muchos problemas en los ámbitos más diveros; también el obispo Fernando Vázquez de Arce, amigo y colaborador del Cardenal Cisneros, que si bien no consta su presencia real en Canarias, su espíritu está latente, tanto en el aspecto eclesiástico como en el político.
Los autores dedican atención a analizar aspectos concretos de la organización de la Iglesia en Canarias, por ejemplo la regularización de su financiación hasta lograr su autonomía, o la defensa de sus privilegios; y acaban haciendo un resumen de cómo está organizada al final del siglo XVI.
Es, como aparece expuesto en la «Presentación» del libro, la respuesta a un nuevo reto eclesial: la aparición de los nuevos cristianos indígenas del espacio atlántico, y luego, en un nuevo continente que se llamará América.
Al principio de cada apartado, precedido de su correspondiente título, trazan las líneas maestras de los aspectos a tratar, de forma que el lector ya entra en la materia conociendo de antemano el terreno a analizar, de modo que encuentra muchas menos dificultades en su comprensión.
Después de la colección diplomática sigue una importante bibliografía en la que se intenta recoger los más variados aspectos relacionados con la historia de las Islas Canarias e incluso su geografía.
Finalmente, sigue un índice de las abreviaturas utilizadas y su correspondiente significado.
Una obra, en fin, que si bien no aborda ningún tema gallego, sí que se mencionan personalidades gallegas; aporta muchas novedades a los temas históricos selectivos, tratados, como he expuesto anteriormente, con rigurosidad y al mismo tiempo utilizando un lenguaje comprensible que la hacen asequible a cualquier lector, aunque, eso sí, con un cierto nivel de conocimientos históricos, como es de esperar en una obra de carácter científico. |
Con constancia y regularidad insólitas para una época de publicaciones efímeras, esta revista difundió durante seis años actitudes que son una aportación temprana al problema de España antes de la crisis finisecular.
Significativo es su nacimiento en La Coruña, cuyo dinamismo y desarrollo rivalizaban con el poderoso legado histórico de Santiago y la convertían en guía de la Galicia moderna.
La revista se propone combatir los prejuicios que hacían de Galicia la imagen de la esterilidad y la rudeza y para ello muestra los gérmenes de vitalidad existentes a despecho del aislamiento del país y de la desastrosa coyuntura.
Ansiosa de demostrar al mundo su riqueza de talentos, instituciones culturales, bellezas naturales y artísticas, historia, arte y letras, convoca a propios y extraños con el ambicioso objetivo de lograr un retrato verídico del país más olvidado.
La meditación sobre las causas del atraso de Galicia llega al hilo del momento histórico en que la homogeneidad territorial, social y lingüística impuesta por el liberalismo triunfante no genera el esplendor material previsto.
Si en 1812 la igualdad jurídica de regiones e individuos había representado un avance, cincuenta años después decepciona y parece allanamiento insensato el centralismo que mide por el mismo rasero realidades peninsulares muy diversas.
Además de someter las culturas periféricas a la dominante, la aplicación de aquella lógica dieciochesca redujo more
geométrico los límites geográficos del Antiguo Reino de Galicia y alteró su estructura.
Desgobierno, malas cosechas y efectos de la Desamortización acabaron de herirlo de muerte sin que nada atenuase la degradación ni el miserable vegetar de aquel país dejado de la mano de Dios.
En tanto, su omnipresente proletariado hacía de él «la imbécil China de España», «el Senegal de Europa que surte los mercados que bañan las ondas del Plata»^ No extraña que la percepción de la existencia local adquiriera por entonces rasgos emotivos peculiares -que perpetúan en la expresión común las connotaciones insultantes del epíteto ga//^go-, con momentos de altísima tensión e incluso amagos insurreccionales.
Al mediar el siglo se enciende la esperanza de conjurar tanta desgracia y de ponerse al paso con la modernidad.
Son los hombres de letras quienes se niegan a aceptar como fatalidades las servidumbres creadas por la sociedad y quienes se aplican a borrar aquel marchamo de inferioridad material y moraP.
Ellos elaboran un programa regenerador para el mundo marginado en que vivían y en sus reflexiones desentierran una cultura galaica con señas de identidad propias, merecedora de respeto y dignidad.
Enfervorizados con un patriotismo de nuevo cuño emprenden una tarea que descubre valores alternativos en todas las manifestaciones de la vida local y les comunica protagonismo inusitado convirtiéndolas en mucho más que objeto de ejercicio estético puro y simple.
Tanto como para deducir de allí un nuevo código ético cara al futuro.
La fórmula publicística de esta revista recoge y perfecciona incitaciones que quince años antes habían movilizado a la juventud santiaguesa contra la imagen denigrante de su patria.
En aquel momento la lección de Ramón de la Sagra y de Lamennais impregnaba la prensa con ansias de regeneración social preparando la sublevación contra el sistema fiscal que atenazaba a Galicia y contra la oligarquía que lo aplicaban La condena del físcalismo foráneo trajo a primer plano la exaltación de la «excentralización», con su poder decisorio local.
Y como aquel «provincialismo» suponía ya un grado más elevado de organización que el mero ejercicio de la publicística cultural, su fracaso, además de un doloroso escarmiento, produjo una cautela que en lo sucesivo iría disfrazada de apoliticismo.
De los periódicos de entonces interesa «La Aurora de Galicia», disconforme pero no extremista, donde se estrenó en 1845 el futuro director de «Galicia» (=GRUR), y la «Revista de Galicia», de 1850, donde maduraron sus intereses galaicos"^.
La desazón persistente sigue siendo sentida reflexión que enlaza a escritores comprometidos en el primer renacimiento cultural con los de la generación siguiente: las firmas de los Camino, José María Gil, Díaz de Robles, Anón, Vicetto, Ramón de la!^agra, Neyra de Mosquera, presentes en GRUR, evocan el clima en que se había gestado el descubrimiento de Galicia como problema.
Y la percepción dolorosa de la ruina del país, «tinieblas horribles de una noche sin luz y sin estrellas»^ impulsa a afrontar una vez más el atraso de Galicia, escandaloso dadas sus posibilidades geofísicas, con argumentos que evidencian cómo insignificancia cultural 3 Cfr.
Xosé Ramón BARREIRO FERNÁNDEZ, El levantamiento de 1846 y el nacimiento del galleguismo.
Pico Sacro, Santiago de Compostela, 1977, pp. 83-97; Ascensión CAMBRÓN INFANTE, El socialismo racional de Ramón de la Sagra, Diputación Provincial de La Coruña, 1989, pp. 123-128. "^ Las líneas generales de esta última revista se plantean con energía a partir de la primera entrega: mientras Europa presencia un desarrollo incomparable desde principios del XIX «España no tuvo tiempo ni para conocer[lo]» por lo que urge crear periódicos que lo promuevan, diferentes para cada parte del país; «En varias provincias aparecieron ya publicaciones que están prestando inmensas utilidades, y la nuestra, que es la que más las requiere, carece de ellas hasta ahora»; el deber de los hijos de este país tan hermoso como desconocido es mostrarle los caminos a seguir, educar y revisar la legislación para favorecer intereses agrícolas e industriales; la agricultura, su primera riqueza, debe abastecer al mercado español y extranjero una vez que el labrador haya sido adoctrinado; la historia de Galicia no existe, hay que «sacar del polvo manuscritos, arrancar a los viejos castillos la capa de hiedra que los asfixia, reconstruir tradiciones y recuerdos, levantar monumento en gloria de la patria»; «Tales son las materias de que debe tratar un periódico en Galicia»: José M^ GIL, Introducción, en «Revista de Galicia.
En adelante se suprimen las siglas; el número romano remite al año de la revista. y aislamiento son causa y efecto a la vez de la marginación.
Pero en contraste con los revolucionarios de antaño, nueva es la propensión a adjudicarle el Estado la consecución de las metas frustradas en 1846.
Una gran esperanza en su intervención induce a exhibir ante España entera los méritos de una tierra que por sí solos habrían de desmentir cualquier prejuicio.
Al renovar el proceso de concienciación varias veces detenido la nueva revista se convierte en hogar espiritual para todos los que sentían el dolor de Galicia y en unión con los gallegos de Ultramar pretendían alumbrar una nueva identidad gallega.
Su empeño no es propiamente político aunque ambicione constituir un estado de opinión y en parte lo logre gracias a su larga duración.
Aun manteniéndose fuera del juego del poder supo hacer de los problemas locales un tema de atención urgente en el ámbito de las preocupaciones nacionales^, dio hondura y sistema a las cavilaciones sobre aquel «país dejado de la mano de Dios»^ y comunicó al mundo provincial conciencia de sí sacándolo de su letargo.
Todo en sus páginas se ha de leer por eso no como la historia de un resentimiento sino más bien como la crónica de un despertar, contribución positiva al proceso de creación de la cultura colectiva que define lo español.
Si lo característico de la prensa anterior había sido el uso exclusivo del castellano, se tiende ahora a institucionalizar la lengua local.
Por más que en el planteamiento general sobreviva el referente ilustrado^, muy viva es ^ Antonio Santiago Somoza a F. de la Iglesia, Madrid, 8.XII.1861, anuncia el interés hacia la revista de Ramón de la Sagra y la Avellaneda: RAQ Donación de la Iglesia, Caja 97.
Las conexiones con el «Diario de la Marina» aseguraban un amplio auditorio antillano.
^ El castillo de la Rocha, VI, IMV.
108; A. de la IGLESIA, Puente Don Alonso y monasterio de San Justo, IV, 1°.X.1863, n° 19, pp. 220-221. ^ V. como ejemplo la circular a los maestros rurales: «Señor Maestro de / Muy Señor mío y amigo: Por el correo recibirá V algunos prospectos como el adjunto de la publicación que acabo de fundar con el título de «Galicia».
A cada una de las entregas tengo pensado acompañar un suplemento en que, por un precio módico, se enteren los maestros suscritores de los asuntos que más les conciernen en el ramo de la enseñanza.
Reconociendo el amor que tanto V. como los demás maestros del distrito, profesan al país, no dudo que acogerán esta publicación no sólo como suscritores, sino que pondrán enjuego sus relaciones particulares, a fin de que la suscrición se propague todo lo posible; a cuyo efecto deseo que hable V. en mi nombre a los compañeros, que tendrán la presente como si fuese a ellos dirigida, y nombro a V. desde luego encargado de la comisión de suscriciones del distrito, y en tal concepto irán remitidas a V. todas las entregas de los suscritores que ahí se reúnan con lo cual se ahorran gastos a los mismos, cuidando V. de que en "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es la herencia romántica, que no se limita -según el famoso paradigma de «El Artista»-a despertar conciencias adormecidas o a avivar el gusto por las bellas artes con la simple descripción de monumentos, biografías de grandes hombres o amena literatura sino que especifica su misión en proyectos de reforma moral y material que atañen a una sociedad entera y no sólo a sus clases elevadas^.
Poco o mal conocidos, al igual que tantos personajes de esta época, urge una biografía moderna que defina su trayectoria intelectual y su profundo engagements^.
Antonio da sus primeros pasos como becario de la Diputación coruñesa en la recién creada Escuela Normal Central de Madrid, estimable logro educativo de los liberales en el poder según los ideales de Gil y Zarate y de Pablo Montesino, que de la emigración habían traído una saludable apertura hacia inspiraciones modernas.
De la creación de seminarios de maestros al estilo de los países desarrollados se esperaba la resolución del penoso retraso cultural seguida las reciban ellos en propia mano. / Al mismo tiempo, ruego a VV. todos, me envíen una relación de las cosas notables que cada uno tenga en su distrito escolar, como son ferias, romerías, santuarios, ermitas, iglesias parroquiales con lo más digno de atención que contengan ya por su antigüedad, ya por su mérito artístico.
También conviene en la relación lo de baños, aguas minerales, producciones de la tierra, clases de árboles, arbustos, yerbas y plantas, modo de cultivar, montes y ríos principales, número de casas y habitantes de cada aldea, etc, etc y las industrias que se conozcan.
Los Sres. párrocos y caballeros que haya, auxiliarán con inteligencia en esos datos y VV. en mi nombre les ofrecerán las columnas del periódico para cuanto se sirvan suministrar en honor del país. / Esto me presenta la gustosa oportunidad de ofrecerme de V. y compañeros afectísimo y S.S.Q.B.S.M. / Coruña 1° de Setiembre de 1860» (Archivo de la A.).
La revista publicaba un suplemento de instrucción pública: v.
SOTO FREIRÉ, La imprenta en Galicia, El Círculo de las Artes, Lugo, 1982, a cargo de X. R. de España^', y aunque la penuria de recursos aplazó su establecimiento, cinco años más tarde la inauguración de la Escuela Normal Central prometía la equiparación con Europa'^.
De la primera promoción de esa institución renovadora sale Antonio para regresar a su provincia en 1844 con el encargo de hacer fructificar aquella semilla fundando la Escuela Normal local.
Preparación profesional aparte, la estancia en la Corte le revela novedades que nunca habría conocido en su tierra natal.
Y no sólo desde el punto de vista cultural, porque en Madrid descubre también con toda crudeza la consideración tercermundista en que eran tenidos los gallegos.
La sorpresa de descubrirse como un ser de excepción en un ambiente dominado por prejuicios es experiencia poco grata que marcará su conciencia local y que enriquece el sentido de toda su actividad'^ Mientras estudia y frecuenta tertulias de paisanos afincados en la Corte -los Gil, por ejemplo, colaboradores de «El Arpa del Creyente»'"^-, " La formulación de ese pensamiento se encuentra en el decreto de 31.' ^ Cfr. la confesión autobiográfica Hoja de un diario, «La Aurora de Galicia», 16.
16; reproducida en SAURÍN DE LA IGLESIA, yíp^wto..., cit., p.
61).' ^ Sus desahogos epistolares tras el regreso a Santiago deA.de la I. revelan el talante y malestar de la juventud engagé: «¡Pobre Galicia!
Has visto caer a los golpes del hacha de la revolución tus sombrías e inmensas robledas; el huracán político ha llevado tus riquezas al suelo estranjero como leves pajillas; tus puertos fueron traidoramente abiertos a los algodones de allende los mares y a los lienzos que la astuta Albion miente tuyos; tus mejores hijos, cansados de servir de escala a mezquinas ambiciones, o despreciados por envidiosos compatriotas, huyeron lejos de ti abandonándote a tu desventura; tus patricios han enmudecido en el Congreso y en el Senado, o si hablaron fue sólo para tu daño y para su provecho; Galicia ¿qué va a ser de ti?
Y si ahora, ciega a lo que pasa en el mundo, desoyendo la voz de la Europa, te lanzas loca en brazos de nuevas sediciones, para que te engrandezcan los que claman ¡igualdad! y te respeten los que gritan ¡libertad! no mereces con justicia verte hundida en el seco polvo que levantan en las llanuras cien y cien mil caballos, y ver manchada tu frente con la asquerosa sangre de las batallas; y tu manto de verde terciopelo matizado de flores, todo enlodado y hecho trizas, y tu corona fabricada con el purísimo oro del Sil y realzada con los topacios nacidos entre el granito de tus montañas y las perlas habidas en el abrigados senos de tus mares, conver-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es presencia la efervescencia de la prensa y asimila los fundamentos del movimiento historiográfico moderno.
Es decir, aprende a encuadrar las aspiraciones nacientes del prenacionalismo gallego en las coordenadas europeas de su tiempo.
Aunque el estado actual de la investigación no permita precisar más, ese periodo de estudios hubo de revelarle ideas sobre la regeneración de España a través de la educación que flotaban en el ambiente y que llegarían a su auge con el krausismo.
No es de este lugar reconstruir los contactos con personas y métodos comprometidos en aquella misión pedagógica total pero convendrá recordar cómo ese caldo de cultivo, además de producir una hornada de buenos educadores y forjadores de hombres, originó también la revalorización de la mujer que aspiraba a sacarla del medio tradicional y a dotarla de una profe-sión^^ Una vez en su tierra Antonio interviene en la prensa de perfil literario haciendo sus primeras armas en «La Aurora de Galicia», dentro de un confesionalismo tradicional sin extremismos políticos, y en 1850 en la «Revista de Galicia».
En adelante alternará constantemente sus tareas docentes y de inspección escolar con el periodismo cultural, compartiendo ese itinerario, ya en La Coruña, con su hermano Francisco.
Significativo es que se asocie desde el momento fundacional al Circo de Artesanos de La Coruña con su lema recreación e ilustración y su intenso empeño asociativo'^.
Las bases sentadas en aquellas primicias publicísticas fueron inspiración indudable para GRUR, donde se transparenta un entramado análogo'^.
La obra sucesiva, ligada siempre a la prensa, es cientificamente tida en una corona de abrojos que punze dolorosamente la más hermosa de las cabezas españolas.
¡Quien pudiera presentarte los que crees órganos de opinión pública!
Eso sólo bastaría para que no buscases en la política los caminos de tu prosperidad!»: José María Gil a Antonio de la Iglesia, Madrid, 4.III.1844, f.
3 heterogénea pero no por eso menos válida.
Tenaz y fecundo aunque asistemático se revela, por ejemplo, el esfuerzo historiográfico de GRUR, alegato a favor de un nuevo modo de hacer historia.
Si hasta aquel momento no había habido una historia de Galicia ahora se la hace surgir de las nieblas de la ignorancia.
La larga vida de la revista permitió ir modelando la conciencia local a través de un relato histórico concerniente a todo lo que afectase al pasado y al ser de los gallegos.
Dada la ambición de cambiar el insatisfactorio presente en vista de un futuro mejor, bajo esa luz se plantean toda clase de cuestiones relacionadas con la existencia no sólo de los gallegos, sino de la colectividad española'^ Se abre así un capítulo importante en la génesis del concepto contemporáneo de España, proyectado hacia el futuro a partir del horizonte histórico del momento.
El aprendizaje del arte de enseñar preparó a Antonio, entre otras cosas, para sacar partido de la observación de su tierra.
Continuos desplazamientos como inspector de enseñanza primaria lo obligaron a múltiples contactos con distintas comarcas gallegas inspirando unas crónicas llenas de vida.
Observando con ojos críticos un estado de cosas sumamente insatisfactorio no se resigna a la atonía generaP^.
Igual que otros jóvenes inquietos de toda España llega, como Costa, a la convicción de que la mitad del problema de España dependía de la pobreza, generadora de incultura.
Su formación lo lleva a abordar el problema como educador, no como político.
Cuando rastreando las señales de una dignidad remota y deseable las documenta desde el Medioevo, no formula teorías sobre el carácter gallego ni achaca las desdichas presentes a conflicto alguno de culturas; simplemente brinda a sus lectores esos estímulos aleccionadores que inspiran respeto hacia la patria y esperanzas de mejoría.
Habiendo iniciado su carrera entre el gobierno moderado y la Unión liberal huelga encarecer su circunspección.
Una colección de «El Pensamiento de la Nación» existente en su biblioteca sugiere una mediación' ^ Cfr.
Introducción cit.' ^ V. su temprano planteamiento del problema de España como un problema de cultura en Discurso del Profesor D. A. de la L, Director de la Escuela Normal provincial de La Coruña y Catedrático de Retórica y Poética y de Historia en el Colegio de segunda enseñanza de la capital, en la inauguración solemne y primera apertura de estudios de este último establecimiento, el año 1847: III, 15.VIII.1862, n° 20, pp. 305-308. nada insignificante en la asunción del nuevo nacionalismo: Balmes era el divulgador e intérprete más atendible entonces de la justificación de los derechos de los pueblos y la valoración hecha por él de la unidad de Italia, su elogio de Pío IX y de O'Connell representaban una garantía para los bienpensantes^^.
Igual aprecio debió merecerle la obra de Cantú, con sus fervorosas incitaciones a un patriotismo liberal de nuevo cuño^^ Pero como contrapartida no deja de llamar la atención en tan decidido defensor de los derechos de los pueblos la repetida invocación poética a la beligerancia en Marruecos.
Para explicar esa contradicción cabe conjeturar posibles presiones del Ministerio sobre funcionarios siempre en un tris de quedar cesantes a cada cambio de gobierno, como acabó por sucederle a él mismo con la Restauración, a pesar de su meritoria labor de alfabetización rural.
No hay que descartar la instrumentación política de las dotes poéticas, siguiendo convicciones ilustradas^^.
La trayectoria de Francisco, el segundo de los hermanos de la Iglesia, revela una formación profesional análoga, conseguida en la recién creada Escuela Normal de La Coruña^^ también como becario de la Diputación.
Iniciada su carrera de maestro en La Coruña, con ella emparejó enseguida una intensa participación en la prensa local con la que consigue labrarse cierta reputación de poeta.
Aunque carecemos de estudios actuales sobre esa actividad incansable en periódicos de perfil literario^"* consta que en 1856 colaboraba con Timoteo Pombo y Antonio San Martín en «El Defensor de Galicia» ^^ y que en 1857 redactaba junto con Antonio y otros amigos entusiastas «El Fomento de Galicia.
Periódico destinado exclusivamente al desarrollo de los intereses materiales del país».
A partir del año siguiente dirige el «Diario de La Coruña.
Periódico literario, científico e industrial» con su hermano Antonio como redactor^^.
El punto más alto de estos intereses lo señala la creación de GRUR, lo que no excluye que entre tanto sigan los dos hermanos escribiendo en «El Anunciador.
Periódico consagrado al comercio, a la industria y a las artes»^^.
Una regular fama rodeó a los de la Iglesia que lograron la consagración oficial a la manera de los poetas románticos, más que a través del libro con la lectura pública de sus obras y con la presencia constante en la prensa^^ A pesar del apreció de los contemporáneos, la abundante producción de ambos hermanos sigue hoy dispersa y sin estudiar^^.
Bastaría, a decir verdad, volver a poner en circulación esta revista para recobrar, junto a una parte importante de la obra de los dos hermanos, lo más granado del renacimiento cultural gallego.
Sus páginas patentizan la lección y los ideales de la temperie romántica en que se formaron aquellos hombres aunque el tono general y los métodos seguidos deban mucho a la supervivencia de la concepción ilustrada del saber.
Por eso la erudición y la prosa científica conviven con la creación literaria, especialmente poética, y con el recién descubierto folklore.
Al fondo, constantemente, el poder milagroso del pensamiento racional.
Para demostrar que Galicia no era ningún erial bastaba convocar a los talentos del país y a sus simpatizantes.
Al llamamiento respondieron en legión los escritores más heterogéneos de Galicia y de la diaspora, unidos por un mismo talante: la salvación colectiva.
Bajo la batuta de los dos hermanos y en pos del universalismo anunciado en el título, se dieron cita poetas y literatos, científicos, marinos y juristas, vivos o desaparecidos, decididos a mostrar al mundo las glorias de la patria.
Muchos practicaban el periodismo cultural alternándolo a una profesión liberal, prueba de que a esas alturas del siglo XIX el ejercicio de las letras en la prensa militante, no siempre lucrativo, daba la seguridad de ser escuchado.
Algunos procedían de instituciones modernas y prestigiosas, como la Normal Central o la Escuela Superior de Diplomática, y disponían de un bagaje cultural considerable y de una erudición de ley^^; otros son figuras de la ciencia médica y de la docencia universitaria^^; hay simpatizantes forasteros, como ^° Tal es el caso de historiadores como Villaamil: cfr.
Historiografía, en Gran Enciclopedia Gallega, S. Cañada, Gijón, 1974. ^' Várela de Montes, José María Gil, Díaz de Robles y López de la Vega, eran médicos; José Pardo Bazán, Vicente Turnes y Paz Novoa, juristas; catedráticos Planellas y García Mosquera; científicos Vázquez Queipo, Saavedra Meneses, Casiano de Prado, Martínez Servida y López Seoane; arquitectos Manuel de Prado y Faustino Domínguez; junto a ellos, músicos como Várela Silvari y miembros de la Marina de distinto, grado y función como Saralegui y García Boado, simple «maestre de víveres» de la Armada; bien conocidos los más, postergado alguno por razones políticas, como Casiano de Prado, geólogo más conocido en Paris y Londres que en su propia tierra: v.
Gran Enciclopedia Gallega, cit., XXV, pp.205-206, que hace hincapié en el olvido a que lo condenó su patria; X.A. FRAGA VÁZQUEZ, Víctor López Seoane, «Revista del Instituto J. Cornide de Estudios Coruñeses», 1992.
Ruiz Aguilera, F. de P. Madrazo o Navarro Villoslada; y, last but not least, poetisas y narradoras bien convencidas de la importancia de su acción en la sociedad por más que sus nombres, exceptuado el de Rosalía, nada digan al público de hoy.
Esta era la ocasión para anunciar al mundo no sólo la obra individual sino la plétora de capacidades que la cenicienta de España encerraba en su seno.
La osmosis entre generaciones lleva a reproducir originales de otras publicaciones y de otros tiempos, practicándose también a menudo el préstamo por coincidencia de intereses.
Este frente de colaboradores, miembros del grupo social surgido de la revolución burguesa, se muestra pronto a dirigir la escena desde el punto de vista de unos valores culturales en alza si bien marginado coyunturalmente por carecer del prestigio que comunicaba el dinero.
Enamorados de las letras, a pesar de la insignificancia del estatuto del intelectual en una sociedad sometida al primado económico, se erigen en intérpretes de la situación con conciencia de su papel rector.
Y, como hombres nuevos, adscritos a las clases medias urbanas si bien cordialmente próximos al mundo semirrural que los rodeaba, se atreven a disentir de la inoperancia y ceguedad generales y a presentar batalla con ilimitada confianza en el poder de la prensa.
Su lema es la «santa unión» de los periodistas^^.
De la generación romántica adoptan la entrega total a una misión civilizadora en cuyo éxito confían y transmitiendo sus saberes por medio de la letra impresa trazan un nuevo «retrato de la patria» que consigne al mundo «los títulos en que funda su civilización»-^^ Sin pertenecer a una única escuela ni a una sola generación, su cemento de unión es la fe en la cultura.
Coinciden en atribuir poderes carismáticos a la instrucción generalizada y esperan milagros de la penetración del maestro a todos los niveles sociales.
Por cultura no entienden sólo lo que se aprende en las aulas sino el fermento vivo de la realidad de cada día.
Así, supliendo la impotencia del Estado en materia educativa, crean un concepto alternativo de cultura que descubre en los niveles más bajos de la sociedad valores vivos e inéditos.
No es posible definir a los escritores que en este momento histórico se hacen intérpretes del renacimiento de su tierra sin recordar su origen, casi siempre ajeno a la hidalguía (o entroncado, si acaso, con su arruinada rama rural) o a la clase social de rentistas salida de la desamortización y dependiente de esa fuente de ingresos.
Los doctos suelen estar desligados de las rentas capitalistas: viven de una carrera, sin más bienes de fortuna que su cultura, su sensibilidad y una penetración que los transforma en críticos implacables, con un dinamismo y una capacidad de juzgar que los sitúa automáticamente por encima de los rentistas, dueños del poder material pero adocenados^^.
Aunque ajenos a la política e hipercríticos hacia ella, no se desentienden de la España oficial sino que la invocan con la voz de la prensa, de la que reciben el reconocimiento y el influjo escatimados al hombre de letras por la sociedad del tanto vales cuanto tienes.
No se conforman, como poco después los noventayochistas, con contemplar de lejos la crisis de identidad colectiva^^ sino que, interesados al máximo en el acontecer histórico, sueñan con otra España y hacen lo que está en su mano por ayudarla a nacer.
Pero, aunque luchadores incansables, más que rebeldes al sistema son espíritus inquietos que quieren protagonizar el proceso de cambio, dar contenido al descontento y preterición evidentes de su tierra y conformar el futuro desde un conocimiento exacto del pasado.
Su proximidad al socialismo utópico a la francesa los convierte en portavoz de un descontento de raíz económica y moral y los lleva a hacer causa común con los más desfavorecidos.
Evidente es su relación con un cristianismo más hondo y evangélicamente auténtico que el vivido hasta allí por la sociedad española, tal como lo simbolizaba Pastor Díaz.
Por eso, aunque no descuiden la primacía de la caridad, atienden con otros ojos a las capas inferiores y sueñan con emanciparlas por medio de la instrucción, idea heredada del primer liberalismo.
De ahí recogen también la atención al problema agrario, meollo de la revolución burguesa, y ^"^ Confidencias sobre estrecheces económicas y logros profesionales en J. López de la Vega a A. de laL, Santiago, 5.IX. 1863; Antonio Santiago SomozaaF. de laL, Madrid, 8.Xn.l861: RAG, Donación de la Iglesia, caja 97. ^^ Cfr.
Inman FOX, La invención de España, Cátedra, Madrid, 1997, p.
132. con optimismo progresista pretenden dignificar al campesino antes que las tensiones sociales se exacerben.
Pero, aun lamentando la proletarización del campesinado, un sentido del decoro muy burgués los aleja de la liza política.
Para comprender tal compostura quizá baste recordar que «los románticos subversivos formaban una pequeña minoría y provocaron una violenta reacción entre los bienpensantes»^^.
Su descontento resulta siempre incompatible con cualquier forma airada de disensión, como las que teñirían al poco la acción de las asociaciones proletarias y del regionalismo maduro.
EL PRESENTE Y EL FUTURO
La recepción del nuevo nacionalismo europeo está en el germen de esta revista.
Doce años después del auténtico Volkerfrühling esta aventura intelectual es eco de la «primavera de los pueblos»^^ que anuncia una nueva era y encauza una corriente de pensamiento todavía desligada de la acción política.
Con todo, política es su voluntad de llevar a los gallegos a descubrirse a sí mismos, de arrancarlos de la pasividad moral y emanciparlos de un secular complejo de inferioridad, de impulsarlos a descubrir su dignidad para, una vez madurado el sentimiento de comunidad, enaltecerse como pueblo.
Aparte de su valor cultural y de defensa de un patrimonio en trance de perecer, el sentido último de la revista es también político en cuanto aspira a profundizar los logros de la cultura con miras a mejorar las costumbres colectivas y el nivel de la sociedad.
Lo que distingue la nueva conciencia de galleguidad es la cooperación al engrandecimiento peninsular, con miras a beneficiarse del progreso material, incomparable conquista del siglo.
Causa y efecto a la vez del desarrollo, la educación generalizada sería el primer paso para romper el aislamiento material y cultural de Galicia con el resto de la Península.
En la mente de ^^ Cfr.
Donald SHAW, El prólogo de Pastor Díaz a las poesías de Zorrilla ( 1837): contexto y significado, en De místicos y mágicos, clásicos y románticos.
473 estos progresistas la cultura reemplaza el papel de la religión como medio de unificar las conciencias^^ De aquí el constante elogio de la escuela, generadora de cohesión moral, extraordinariamente llamativo dado el contexto de dramática pobreza en que se hacía.
Coincidiendo con la abolición de la esclavitud y poco antes de que los narodniki rusos marchasen a emancipar a los siervos de la gleba, esta revista introduce en el debate cultural inesperadas consideraciones sobre la desastrada existencia de las masas populares de su tierra.
Su denuncia pacata pero firme de la despiadada ferocidad del laissez faire pretende superar con medios legales el desnivel que aniquila a la sociedad.
Porque aun sin tocar a rebato, sin aspavientos, quienes en ella colaboran, adscritos como están a las clases medias urbanas, se solidarizan con el mundo rural y no temen pregonar a los cuatro vientos el malestar económico y moral de los desheredados.
Sólo que en vez de apelarse a la caridad, como el idolatrado Pastor Díaz, proclaman lo injusto del desnivel de todo género que mina la vida colectiva y sugieren superarlo con la difiasión general de la cultura^^.
Más que remozar la fórmula ilustrada de «educación popular» lo que intentan es equiparar fraternidad evangélica y fraternidad civil, haciendo justicia a todos los miembros de la colectividad.
Bajo la acción tutelar del Estado colocan los ideales de revolución burguesa que se cifraban en una aplicación racional de la igualdad.
Sólo así se podría corregir la coyuntura y acabar con analfabetismo y miseria, plagas seculares de Galicia que aliadas al arcaísmo del cultivo y a una administración vejatoria para el paisano no le dejaban levantar cabeza.
La dignidad de ciudadanos alcanzaría así a la muchedumbre de miserables destripaterrones, abocados al «temible feudalismo» de una industrialización inevita-^^ Sobre el papel de la religión como medio educativo en R. de la Sagra, cfr.
243. ^^ V. la petición de escuelas dominicales de F.de la I. al Gobierno de provincia que corrige el espíritu puramente ordenancista y represivo de la circular sobre servicio doméstico a la que sirve de comentario: v.
V. CACHO VIÚ, Crisis del positivismo, derrota de 1898 y morales colectivas, en Vísperas del 98, Biblioteca Nueva, Madrid, 1997, p.
230, se refiere al escepticismo de Costa con respecto a los intelectuales, poco dados a la acción, y a su búsqueda de soluciones más expeditivas para la crisis social que la clave pedagógica defendida por la Institución Libre de Enseñanza. ble"^^.
Entre incitaciones al Gobierno y críticas a su actuación se va perfilando la batalla a favor de las escuelas de primeras letras que con un plan de educación rápida y conocimientos técnicos daría definitivamente al maestro rural el papel que antaño desempeñaba el cura y todavía añoraban algunos.
La defensa que hace GRUR de la agricultura y del campesino pobre refleja los afanes de la Sociedad Económica de Santiago y pide protección para él antes que la proletarización lo aniquilase'^^ Sin bancos agrícolas, sin espíritu de asociación, sin conocimientos técnicos, la ruina rural se comprobaba con el aumento de la emigración aAmérica de los últimos quince años^^.
Esa preocupación obsesiva por las condiciones desastrosas del campo dicta infinidad de artículos y tiene como colofón los debates del Congreso agrícola de Santiago^^ pero no acepta resignada la agricultura como único recurso.
Al revés: como sería quimérico pensar en una recuperación material sin ayuda de la moderna tecnología se ensalza cualquiera de sus rasgos, incluso mínimos.
De ahí el elogio del tecnefón o «aparato de hablar», invención de un pontevedrés"^"^.
Bajo el signo del ca- pitalismo surgían promesas de avance alternativas, algunas en plena realización como el ensanche y derribo de las antiguas murallas, otras de solera acreditada como el arsenal ferrolano, principal concentración fabril gallega'*^ Esa línea de pensamiento explica el enorme espacio que la revista dedica al ferrocarril.
Muchas páginas tratan de los beneficios que traería al aproximar la Corte lejana y dar salida a los recursos locales o introducidos en Galicia por el comercio marítimo extranjero.
Tanta fe ante el progreso -desmedida a nuestros ojos-no es deslumbramiento provinciano sino ambición bien fundada e indispensable para resucitar una economía mortecina"*^.
El ferrocarril promete estimular la cohesión peninsular frente a vetustas y ridiculas pasiones localistas de propietarios temerosos del impacto económico y social de la modernización del transporten^.
De ahí la constante defensa de la apertura hacia lo exterior, reconocimiento implícito de que sólo al contacto entre culturas se debía el florecimiento de la Galicia medieval.
Y como la acuciante crisis económica europea de 1855 a 1866 había hecho retraerse al capital extranjero de inversiones hasta allí productivas, GRUR emprende una campaña publicitaria para que el país entero prohijase la empresa ferroviaria formando un frente de accionistas que garantizase la conclusión de la línea^^ ^^ A. de la L, Mejoras de La Coruña, IV, 1MV.
Jesús Ángel SÁNCHEZ GARCÍA, La construcción de la ciudad burguesa en Galicia.
Revista de comercio, industria, ferro-carriles, telégrafos y letras», 1858, passim; sobre la unión ferroviaria Ferrol-Vigo, I, 15.XI.1860, n° 4, p.
61. ^^ V. el papel primordial que atribuye a ese fervor Alexander GERSCHENKRON, El atraso económico en su perspectiva histórica, Ariel, Barcelona, 1968, p.
168 y 169, que «las Cortes se convirtieron a partir de 1851 en un campo de caza de concesiones provisionales que se obtenían por influencia y sobornando a diputados y senadores, y que más tarde se vendían a precios crecientes, pasando de mano en mano sin que ninguno de los sucesivos adquirentes hiciera ningún esfuerzo por empezar la construcción de la línea concedida [...] en casos los contratistas se embolsaron la subvención sin dedicar un sólo céntimo a los gastos de la obra».
La entusiástica campaña a favor del ferrocarril patentiza cómo el humanitarismo de estos escritores ve un servicio cívico en la labor intelectual.
Con los medios a su alcance -simples opiniones, informes o reelaboraciones literarias-se esfuerzan por interpretar el estado de ánimo general y mueven los ánimos contra la proverbial miseria gallega que el ferrocarril vendría a remediar: menester previsto por la poética romántica que, dando por descontada la existencia de un alma colectiva, adjudicaba al poeta la posibilidad de interpretarla en el peculiar acto comunicativo que es la poesía^^.
Tal actitud implica un concepto totalizador de la sociedad que reconoce en el pueblo el depositario de la personalidad colectiva y adjudica a los intelectuales su defensa y salvación.
Ellos se brindan a salvar el abismo que separa a cultos e iletrados, a captar los matices recónditos del mundo de los pobres, subalterno y despreciado pero indispensable para fijar los perfiles desdibujados de una personalidad histórica común.
Al pretender respeto y atención a los más desfavorecidos delinean el ser de Galicia como entidad amenazada de extinción, de cuya supervivencia se sienten responsables.
Y, como todavía hay fe en la España oficial, se erigen en sus defensores ante las más altas instancias.
Algún arranque de anticolonialismo foráneo insinúa la conveniencia de la explotación de Galicia por gallegos aunque predomina la incitación a los representantes parlamentarios para lograr una mínima protección gubernativa y hacer de Galicia otra Cataluña.
La mesura, el deliberado apoliticismo de la revista y su rechazo a formular teorías no ocultan profunda insatisfacción ante un sistema apoyado en la pasividad de los electores y en un caciquismo de antiguo arraigo^^.
Pero ni recordarle al Estado cit., pp. 209 y sigs.
No faltan ejemplos de cómo ciertas convergencias políticas o económicas alimentaban una propaganda interesada.
Los ingentes beneficios enjuego hicieron surgir de la nada órganos de prensa cuyas conexiones con las empresas ferroviarias no han sido estudiadas.
Los ambientes literarios progresistas se dejaban atraer fácilmente por la gran ocasión de rescate representada por el ferrocarril: v. en Pontevedra, 1853, «El Ferrocarril»; en La Coruña, 1858, «El Ferrocarril del Príncipe D.Alfonso»; enVigo, 1859, «El Porvenir Hispano-Lusitano».
"^^ Leonardo ROMERO TOVAR, Panorama crítico del romanticismo español.
227. ^^ V. opiniones tajantes sobre el falseamiento del sentido del Estado entrañado en la existencia de los caciques, sobre el derecho a votar y la burla electoral, sobre trapícheos políticos en las contratas de ferrocarriles: A. de la IGLESIA., IV, 15.VIL1863, n° 14, pp. SUS deberes equivale en estas fechas a poner en tela de juicio la representatividad parlamentaria de los diputados gallegos, ni animar a éstos a hacerse oír supone subversión alguna^ ^ Por eso no se ahorran críticas a promesas de recuperación que no acababan de despegar, como el ferrocarril aplazado sine die, la dependencia de suministros extranjeros, la insuficiencia de los muelles o de los caminos vecinales, arterias indispensables para vivificar la vida local.
Los intelectuales, gente de bien, no se enardecen ni se solidarizan con la agitación política pero al disentir de la administración pública por su ineficacia demuestran innegable valentía aunque lo hagan guardando las formas.
Su mesura y ponderación en el vital asunto de la revolución de los transportes no resta firmeza a la exigencia de que el Estado se responsabilice de la conclusión de la línea ferroviaria.
Sólo rompiendo su aislamiento quedarían conjurados los males de que adolecía Galicia.
Cuando esa esperanza quede defraudada una vez más y con ella la supervivencia material de un pueblo entero, será ya imposible discutir el tema con la frialdad de una cuestión académica.
Pero para entonces la revista habrá dejado de existir.
LA LECCIÓN DEL PASADO
La argumentación impecable que exigía recobrar la dignidad perdida y con ella un papel de primer orden en el concierto nacional da calidad patriótica a cualquier esfuerzo de reconstrucción, ya fuera en lo material o en lo cultural y artístico.
¿Podría un pueblo salir de su inercia y recobrar el sentimiento de identidad sin noción de lo que había sido?
Para hacer frente al culpable desconocimiento de lo propio, la revista conjuga la exploración del pasado a través de los estudios históricos -fórmula heredada de la escuela romántica-con el análisis de las circunstancias presentes.
Y hace confluir todo ello en un concepto más amplio de nación española que no pone en tela de juicio la fidelidad a la patria común ni alude por 137-139.
El populismo de A. de la IGLESIA se enfrenta con la versión oficial que justificaba un episodio de represión violenta en el cobro de contribuciones: i/owor de Galicia vindicado, VI, 1°.VL1865, n° 11, pp. 161-162; cfi-.
M. R. S. de la I., Apuntes..., cit., pp. 274-275 y 327-329. consiguiente a la necesidad de aflojar lazos con España sino que trata de conjugar dentro del Estado unitario una voz sin resonancia hasta allí.
Nada en esta postura entraña rebeldía ni apunta a descubrir una misión histórica propia como algo desligado del resto de España.
Al contrario, la continuidad nacional improntada por Castilla aparece intensamente sentida y celebrada, ante todo en clave poética.
La epifanía de Galicia, revelación alborozada de su ser auténtico, desvanecido durante siglos, se enfi-enta al desconocimiento y desprecio que la circundan, ahonda en el acervo histórico-literario del pasado y reconstruye la tradición interrumpida.
La historia así vivificada contribuye a fiandamentar el sentimiento patriótico, abandona la estéril erudición y se apresta a la acción cívica, rehabilita el pasado con instrumentos modernos de análisis e interpretación y muestra cómo, tras la rudeza presente, latía una cultura truncada en su desarrollo.
Al desconocimiento de una historia jamás escrita sucedía ahora la revelación de lo oculto; una lengua, venerable pero desprovista de gramática y diccionario, empezaba a brillar expresando algo más que mezquindades de palurdos.
Todo esto no se explica sin la adhesión a corrientes de pensamiento que del concepto romántico de nación habían hecho una clave de la modernidad.
Surgen de ahí una historiografía y una literatura que excitan la autoestima pero sin ansias polémicas ni ideas preconcebidas.
Esa ambición de imparcialidad fíja la crítica científíca como norma para adoctrinar racionalmente a los gallegos y se refleja en el amplio margen concedido a la publicación de documentos de archivo, único modo de deslindar lo legendario de lo demostrable.
La relación entre la historia y otras ramas del saber valoriza el arte, cuyo estudio se encuentra en sus albores, y contribuye a forjar una interpretación estética de Galicia.
Las descripciones de monumentos hechas con rigor analítico ejemplar denotan una fruición ante la belleza antigua teñida de dolor por la ruina a que están abocados.
Ante la carencia de instituciones que preserven ese patrimonio riquísimo se pide con afán la organización de archivos, la publicación de fuentes.
Todo ello peligra por inoperancia del Estado, imitado en su ceguedad y atraso por las administraciones locales.
A falta de sentido del deber en las instancias superiores la minoría intelectual enseña el respeto a las reliquias del pasado: así, mientras los más admirables monumentos se derrumban entre la indiferencia general y la transferencia de los bienes monacales hace desaparecer preciosos documentos, podridos o vendidos al peso, la invocación al espíritu de asociación local insta a salvar ese mundo de recuerdos.
La denuncia sistemática de las barbaridades cometidas tras la Desamortización no se limita a evocar una nostálgica imagen de castillos medievales y conventos ruinosos sino que acaba por anticipar a escala local la polémica sobre la ciencia española^^.
Poco a poco se afianza así un movimiento de opinión sobre la labor de acarreo histórico.
Los hermanos de la Iglesia, sin falsa modestia, tienen clara conciencia de las limitaciones tanto personales como del ambiente para edificar una historia de Galicia a la altura de su objeto y, por conocer la insuficiencia del punto de partida y el atraso de los estudios científicos, cifi*an el programa de la revista en la elaboración de monografias más que de grandes panoramas de conjunto.
No para aplazar indefinidamente la tarea, ni como pretexto para rebajar el tono de la investigación historiográfica con desahogos de aficionados, sino por seriedad científica.
Pero la limitación de objetivos y su aparente modestia tienen doble alcance; mientras sientan las bases de una auténtica ciencia histórica local antes de formular reconstrucciones totales, corroboran con el conocimiento de la importancia pasada un orgullo nacional de buena ley.
Sólo de la propia estimación nacería el comportamiento a seguir en el futuro.
Por otra parte, bastante novedosa es en sí la reconstrucción del pasado no a base de imaginación, según había hecho hasta allí la fantasía romántica, sino partiendo de material documental serio^^ ^^ «... en Galicia no hay una sola ciudad que tenga el más pequeño museo artístico ni arqueológico, y el que tales cosas habla pasa por un visionario o monomaniaco»: El castillo de la Rocha, cit., p.
107; «No sé cómo tenemos valor para hablar de bellas artes en el siglo XIX», afirma A. de la IGLESIA condenando la ruina de edificios notables: Recuerdos de Santiago, II, n° 22, 15.VIIL1861, p.
Sugiere soluciones prácticas: destinar a la enseñanza pública o a hospital edificios monásticos como Santa Catalina de Montefaro, Conxo y Sobrado antes que verlos derrumbarse.
Acerca del vandalismo crecido al amparo del Estado, derribos de obras de arte para obras públicas a poco precio, etc: M. R. SAURÍN DE LA IGLESIA, Apuntes..., cit., pp. 204-205 y 223-224.
^^ «Recoger materiales para la historia de Galicia es uno de los puntos principales a que se consagra nuestra publicación.
Si llegásemos a acopiar tantos apuntes históricos como sean suficientes para en su vista escribir la historia general del país, no faltará después escritor que a tan serio como importante trabajo se dedique, donde no escasea [...] el genio, el estudio, la crítica para dar a luz una obra tan necesaria si Galicia ha de Nace así una serie de ensayos de tenor muy distinto a los de la prensa anterior pues su punto de partida es el examen crítico de documentos de diferentes procedencias, transcritos casi siempre.
Esta labor preparatoria lleva a publicar textos antiguos salvados del expolio de los archivos monacales, o inéditos elaborados por eruditos como el que fuera bibliotecario de la Universidad de Santiago Francisco Javier Rodríguez, recopilador incansable de datos sobre los arzobispos de Santiago, de sus dominios y fortalezas.
Se reproducen papeles pertenecientes a la Academia de la Historia y a la Biblioteca NacionaP"^ y se transcriben instrumentos que el director o los colaboradores poseían en copia^^; por primera vez se saca partido de la epigrafía y la numismática, se hace un preciso balance bibliográfico sobre temas locales y se describen monumentos en trance de desaparición.
No faltan tampoco declaraciones que ilustren la actitud del editor hacia las fuentes que publicaba^^.
El predominio de esos criterios científicos impide que el pasado se transforme en mito consolatorio.
Y aunque no siempre sea evidente el aspecto pragmático de estos estudios, se deduce de la historia local una hermosa lección, encaminada a educar al pueblo gallego y a rescatarlo de conquistar el nombre a que le dan derecho sus hazañas, si ha de elevarse con la sabiduría de lo que fue, si ha de adquirir conciencia de lo que puede ser y si ha de transmitir a sus sucesores ese impulso natural de un amante padre a sus hijos guiándolos por el camino del honor, del bien y de la fama»: I, n° 8, 15.1.1861, p.
Y más tarde: «Siendo nuestro objeto principal consignar en las columnas de la 'Galicia' cuantos datos podamos acopiar relativos a la historia de este antiguo Reino, al carácter físico y moral de sus naturales, a su antigua y moderna literatura, costumbres y progresos, como basa del gran trabajo histórico que en no lejanos días debe fotografiar nuestra querida patria...»; V, 1°.II. 1864, n°3,p.
RAQ Donación de la Iglesia, Caja 106: copias antiguas de documentos de la Encomienda de Portomarín, noticia de privilegios reales, escrituras de Parga, Nogueira, Viana, Furelos, extracto del tumbo de Santo Domingo de Pontevedra, etc.
^^ Pensando en un público abigarrado, A. de la I. transcribe unas páginas sobre la cuestión del tormento indicando: «son cuadros para el poeta, son apuntes para el historiador, son pruebas para los profanos de que el someter a los hombres a cuestión de tormento no fue exclusivo de un solo tribunal.
Son datos acerca de la dureza general de las costumbres y las leyes en siglos anteriores...
Así al historiador como al novelista, al periodista como al literato, al publicista como al lector conviene tener idea de la verdad de las cosas...»: II, n° 9, 1°.II.1861, p.
No interesa, en cambio, subrayar cada descubrimiento del pasado como prueba irrebatible de la singularidad local o como hecho diferencial justificativo de tratamiento de excepción.
Tampoco se observa una excesiva gravitación hacia el pasado, que los estudios arqueológicos e históricos ponen de manifiesto sin instrumentalizarlo.
Por eso el celtismo es sólo un ingrediente más entre los muchos de un ayer ignoto que atrae por igual a estudiosos y poetas, sin visos aún de mitología reivindicativa^^ Tan aséptico acercamiento al pasado es diametralmente opuesto al que en breve rodeará a la exaltación regionalista y, acaso por eso mismo, cuando la afectividad haya invadido definitivamente lo científico, merecerá las críticas de los nuevos militantes^^ Será la coyuntura catastrófica del finis Hispaniae lo que determine la aparición de una mitología allí donde hasta entonces había imperado la razón histórica.
Y es que el regionalismo maduro representa la derrota del pensamiento racional encarnado en GRUR, cuyos colaboradores, hijos de otro tiempo y otro temple, recogían la herencia de una educación ilustrada que entendía el acercamiento a la historia sin idealizarla a pr/or/.
Cierto es que en uno y otro caso el recurso a la historia tiene mucho de pragmático y ese primado de la razón práctica no olvida nunca su fin, que es conseguir un nuevo orden social y político.
La historia en GRUR, si bien necesaria para ese fin, no es nunca un fin en sí misma.
Quienes la escriben pertenecen a un sector de patriotas fervientes que anhelaban conocer el pasado para respetarlo y conservarlo como señal de la peculiaridad local.
El ideal universal de cultura que profesan los lleva a exaltar la humanidad una y varia, la diversidad en la totalidad, la superación del particularismo capaz de armonizar en una rica polifonía la multiplicidad de voces.
Por otra parte, el arraigo en el Romanticismo de casi todos los lleva a sentirse más a gusto en el mundo del arte y de la literatura que en el de la acción.
Tras el 98, por el contrario, el salto de cualidad es ya innegable. ^^ Cfr.
R. BAí^OS SIBELO, Costumbres de las primitivas poblaciones de Galicia..., I, 1°.XL1860, n° 3, pp. 33-35. ^^ «... los hermanos Antonio y Francisco de la Iglesia, tan conocidos por sus variados trabajos, que mejor dirigidos hubieran sido más provechosos para Galicia»: Eugenio CARRE ALDAO, La literatura gallega en el siglo XIX, Librería Regional de Carré, La Coruña, 1903, pp. 31-32.
EL DESCUBRIMIENTO DEL FOLKLORE
GRUR no usa aún este neologismo pero está embebida de su espíritu.
Al lado de la recuperación de textos escritos reveladores del pasado ignoto, observa el comportamiento de los estratos inferiores de la población y registra sus varios matices.
La creencia en el alma de la nación, más viva en el medio rural que en los ambientes cultos y maleados por un intelectualismo cosmopolita, lleva a revalorizar ese mundo subalterno, puro e incontaminado, ignorado de las estructuras estatales si no maltrado por ellas.
Captar esa voz ingenua a través de sus formas de expresión más auténticas había sido en toda Europa tarea de filósofos e historiadores y da lugar ahora a una urgente meditación sobre las particularidades de la cultura local, sofocada por la apisonadora de la centralización.
Es el concepto de la nación como organismo viviente y dotado de alma propia lo que impulsa a buscar en el hontanar profundo y oscuro de los siglos la secreta amalgama, casi biológica, de la colectividad, tal como se reflejaba en lengua, costumbres, cantos y consejas, y a exaltar lo autóctono como aportación a un resurgimiento general.
El amor hacia lo característico de la tierra, aun en sus aspectos más insignificantes, descubre tradiciones que inflaman la imaginación inspirando una nueva literatura.
Esos matices entrañables de la existencia colectiva favorecen un concepto de historia muy próximo a lo que el idealismo consideraba historia interna, incomparablemente más rico que el habitual, ya que no cede al predominio de vicisitudes militares o políticas ni se limita a escarceos estéticos.
Reconocer el valor de esa cultura inferior, fragmentada y localista, lleva a captar estratos recónditos desdeñados por los historiadores de profesión y fija perfiles hasta allí imprecisos de una personalidad histórica.
El interés hacia ese mundo separado propone así fuentes bien distintas de las eruditas con que se confeccionaba la historia al uso.
Esa atención hacia costumbres de vida primitiva se canaliza de un lado hacia la descripción de sus modos de vida y de otro hacia la reelaboración literaria de motivos populares.
Ambos aspectos están presentes con abundancia en la revista, que es una mina de material recogido entre el pueblo y forma el germen que florecerá con la Sociedad del Folklore gallego en 1883.
Esa tendencia colorea textos planteados con intención originariamente arqueológica y donde acaban por recibir igual relieve el monumento arquitectónico y la fiesta celebrada a su alrededor^^.
Con fi-ecuencia las reseñas de manifestaciones colectivas recogen el sabor exótico que les da el sello de los siglos aunque en otros casos la descripción atañe a fenómenos en plena vigencia, pero en cualquier caso esos materiales son calas en el alma del país y como tales concurren a formar la historia del pueblo gallego^^.
Por otra parte, reconocer que existe en los estratos inferiores una cultura digna de ser apreciada en sus diferencias entraña en cierto modo la superación de los condicionamientos de clase.
De aquí no hay más que un paso a un concepto totalizador y más solidario de sociedad gallega que contrarrestase el desnivel entre campo y ciudad, entre miseria labriega y bienestar burgués.
En todo caso, la difusión cultural se entiende como clave de acceso de la comunidad rural a un nivel superior y moderno.
La reelaboración del material popular lleva a veces la matriz zorrilles-ca^', otras se estructura en relatos medievalizantes^^ o se limita a archivar con sugestivas variaciones tradiciones y consejas de innegable cuño oraP.
La glosa de motivos populares y la imitación de pautas tradicionales es practicada con éxito no sólo por Rosalía Castro sino por otros poetas deslumhrados por la afectividad auténtica e incontaminada del pueblo^^.
Lo que rige el interés hacia el folklore no son razones comarcales sino la ambición de completar la relación entre varios niveles del ser de España, con la revelación de su existencia al mundo de los cultos.
Por eso, al revés de lo que sucederá pocos años después, indagar en lo galaico no es contraponer la existencia de una nación gallega a otra española ni imponerse'' A. áQ\alGLESlA, La romería de San Campio,W,r.yillAS63,n'' \5, sobre las demás peculiaridades: cada una de ellas aparece tan digna de respeto como la propia, y estimables las diferencias innumerables y sutiles que caracterizan la vida de los individuos o de las naciones.
En esta óptica no hay lugar para polemizar contra humillaciones presentes sino más bien para avizorar el protagonismo inédito de una pluralidad nacional hecha de mil peculiaridades.
La labor de las élites alumbra así las señas de identidad de la nación gallega afianzándolas sobre un pasado y unos lazos lingüísticos peculiares.
EL PAPEL DE LA HISTORIA
El conocimiento de la historia acerca al pasado y ayuda a prever un futuro de envergadura europea.
GRUR entiende el problema de España como un desnivel cultural que concede diferente peso específico a unas y otras regiones y pretende igualar a Galicia con las que más cuentan.
Considerando la construcción de una historia de Galicia en su fase previa se limita a hacer circular datos inéditos o poco conocidos para «adquirir conciencia de lo que puede» ser el país [...] y «transmitir a los sucesores ese impulso».
No interesa el hecho diferencial a toda costa, como querían Saralegui, Murguía y Vicetto^^ sino la emulación con otros reinos de España de historia bien conocida y estudiada.
En este estadio la meta no es construir una historia general de Galicia sino sentar sus bases con monografías o capítulos de un todo que había de ser su consecuencia.
Ese mismo sentido tiene el acopio de escritos inéditos que desde varios enfoques brindan materiales para la historia: los textos dieciochescos de Sarmiento y del jesuíta Sotelo al lado de los del catedrático de la Escuela Superior de Diplomática Tomás Muñoz y Romero^^ y de las investigaciones de Rodrí-^^ Cfr.
Ramón VILLARES VAZ.LópezFerreiroy la historiografía gallega, en «Grial», n° 66, oct.-dic.
Villares no considera el estadio intermedio entre la historia literaturizada a lo Vicetto y la exaltación reivindicativa del hecho diferencial a lo Murguía, y sin embargo está bien representado en GRUR.
También lo pasa por alto el excelente estudio de Ramón MÁIZ, O rexionalismo galego: organización e ideoloxia (1886-1907), Ed. do Castro, La Coruña, 1984. ^^ Especialmente, la parte relativa a Galicia de su Diccionario bihliográfico-histórico: II, n° 11, 1 °.III. 1861, pp. 164-161 y sigs., revisada y puesta al día por A. de la Iglesia. guez sobre los arzobispos de Santiago, ofrecidas en su desnuda sencillez a la degustación directa.
Todo ello muy distante de la libre imaginación con que hasta allí se había escrito acerca de temas históricos.
Sin desdeñar los fines estéticos, presentes al estilo romántico en consejas y tradiciones locales, prevalece la limpia indagación, la documentación rigurosa, el análisis crítico y la objetividad más escrupulosa.
El gusto por la transcripción de fuentes de primera mano las brinda numerosas a la consulta crítica, y, sin caer en superficialidades como las que solían darse al público, se suceden los temas más dispares.
Un papel importante está reservado a la biografía.
Más que los ecos de Carlyle -con su consideración de los grandes hombres como motor de la historia, sin cuyo impulso ascendente la sucesión de acontecimientos humanos se estancaría-resuena aquí la lección de Cantú, que también reservaba un papel privilegiado a la biografía en la historia universal.
Pero la vocación didáctica del piamontés vivificaba la historia no sólo con el recuerdo de los héroes, individualidades señeras que difundieron lo noble y generoso, sino también con la aportación del personaje colectivo, limitado a hacer de coro y sin embargo imprescindible^^ El lugar ocupado en la historia por alguno de esos seres representativos de una edad, una condición humana o una fase social viene dado por figuras desconocidas, ya que a menudo quienes más influyen en los destinos de la humanidad permanecen en la oscuridad^^ Sin duda ese criterio es el que da voz al «maestre de víveres» de la frdgaXdi Resolución, que recoge en sus crónicas de la Escuadra del Pacífico las peripecias de aquel crucero patriótico, empresa extraordinaria y, si se quiere, heroica, aproximando las vivencias de un hombre oscuro a la curiosidad del lector^^.
Cfr. sus Biografíe per corredo alia storia universale, G. Pomba e C. Ed., Torino, 1847, y éd., I, p.
La presentación de algunas individualidades señeras, traídas a primer plano como signo y compendio del pueblo que las produjo, denota una buena técnica historiográfica.
Ejemplar es, por ejemplo, la monografía sobre María Pita, fundada en investigaciones de archivo completadas con el examen y discusión del estado de la cuestión^^.
Parecido esfuerzo interpretativo lleva a desempolvar figuras heterogéneas del pasado reciente, como el escultor Felipe de Castro y el historiador Cavanilles; o modernas y en pleno apogeo como el diputado Saavedra Meneses.
Aportaciones de varios autores iluminan el controvertido papel de Pardo de Cela, símbolo de la oposición feudal al unitarismo de los Reyes Católicos, estudiado con imparcialidad de buena ley por Manuel Murguía, Félix Alvarez Villamil y José Villamil y Castro, colaborador éste en laHistoria de Lafuente^^ Equilibrado es también el elogio de las instituciones municipales, esencia del nacionalismo hispano^^.
Y sin duda no tiene nada de casual el mensaje de temperancia transmitido por articulistas de extracción muy distinta, ninguno de los cuales persigue la apología ni exalta valores falsos a falta de otros genuinos.
Acordes en consagrar igual recuerdo a luces y sombras del medioevo, tal criterio permite abordar episodios poco honrosos sin manipularlos^^ El análisis temático de hazañas y glorias de la patria, remotas o actuales, arroja una sorprendente variedad de asuntos, ofrecidos al público con extraordinario rigor documental.
Con ello la historia deja de ser menester puramente literario aunque no siempre consiga desprenderse del retoricismo de expresión característico de la época, au-^^ En RAQ Donación de la Iglesia, Caja 105, están reunidos varios manuscritos e impresos sobre el tema, anteriores y posteriores a GRUR.
^^ Particularmente significativa es la actitud del joven Murguía, antitética de la que será de rigor en el regionalismo posterior.
Las primicias de su pluma aquí publicadas anticipan tesis reelaboradas luego con función diferente: Galicia víctima del feudalismo más grosero, los Reyes Católicos como salvaguardia del derecho y el orden; Pardo de Cela no como mártir de la independencia gallega sino como tirano saqueador: v.
Justo GONZÁLEZ BERAMENDI que sintetiza la evolución de ese pensamiento en Manuel Murguía, Xunta de Galicia, 1998, pp. 19-33 y 47.
^^ Pelayo CATOIRA, Conveniencia de la institución de los municipios en España, I 15.XIL1860, n° 6, pp. 93-96 y sigs., que destaca los vínculos interregionales.''^ A. de la IGLESIA, Los Churruchaos y la torre de la Barreira, VI, 15.XI.1865, n° 21, pp. 337-345. sente sólo en la síntesis de historia local escrita en gallego por A. de la Iglesia^"^.
A los desnudos hechos se atiene también la descripción de monumentos venerables, ya sean los más primitivos o los medievales, mejor conocidos.
La descripción arqueológica es siempre un esfuerzo de interpretación que atiende a los datos históricos.
Someras referencias al celtismo, caballo de batalla de la generación siguiente, lo señalan como factor histórico ineludible, sin la carga explosiva consiguiente a la polémica finisecular entre germanos y latinos y, por supuesto, todavía sin respaldo de teoría racial alguna^^
RESCATE DE LA LENGUA Y CONSAGRACIÓN DE LA LITE-RATURA GALLEGA
La pretensión de que Galicia entrase en la historia como una reserva de fuerzas frescas y genuinas conlleva la dignificación y codificación de su expresión espontánea, tarea tan vital como la elaboración de su historia, y que sólo podía surgir de los nativos.
La restauración patria exigía el acceso a instancias más altas de la voz múltiple y diferenciada de sectores hasta allí mudos y subalternos.
Y el habla muestra precisamente el punto de encuentro entre el pueblo iliterato y los escritores que buscan la salvación común integrando en un todo esos dos mundos incomunicados.
Ese concepto alternativo de cultura pasa a través de la recuperación del gallego como lengua de creación literaria, faena ingrata dado el abismo que separa a ricos y pobres.
La presión lingüística castellanizante en el Reino de Galicia durante toda la Edad Moderna había convertido la lengua local en una modalidad popular y en razón del nulo valor humano de sus hablantes carecía de prestigio cultural por lo que el castellano es uso exclusivo de la gente acomodada y el gallego queda para la clase subalterna o el trato familiar.
Tan completa es la aceptación del castellano como lengua culta que hasta en las revistas de la primera toma de conciencia local ^4 Antón da IGREXA, Reseña stórica de Galicia, II, 15.IX.1861, n° 24, pp. 369-371. ^5 R. BARROS SIBELO, Costumbres..., cit.;A. de la IGLESIA, Portugal, III, 1°.IV.1862, n° 7, p.
98;A. da IGREXA, Reseña stórica.... cit., p. el castellano desbanca al gallego: en 1845 «LaAurora de Galicia» relegaba el uso del gallego a una poesía de Anón y otra de Alberto Camino.
Dada la dinámica del conflicto lingüístico es obvio que mejorar de status supone cambiar de lengua y desprenderse de la habitual en los pobretes como quien arroja una prenda indecente'^^.
Combatir prejuicios tan arraigados obligó a los iniciadores del rescate de Galicia a usar métodos de catcquesis y a enseñar que el idioma, como el folklore, no es pintoresquismo vacuo sino crisol donde se funden los motivos de una peculiar evolución cultural.
Al divulgar las razones que asisten su fe en la lengua local siembran ideas que no son en ningún caso mistificaciones ni ilusiones fantásticas.
Y practicándola en todos sus registros abren el debate sobre el deber de conservarla.
En este aspecto la revista es un semillero de ideas: si empieza por denunciar la criminal desidia hacia el idioma, se aplica también a recogerlo y promueve instrumentos que facilitasen el acceso a su conocimiento.
A falta de normalización, cualquiera que fuese, un paso adelante es la publicación áé[ Diccionario de Rodríguez, pionero con todos los defectos del caso^^ Ciertas incursiones en terreno filológico denotan lo prematuro de tal empeño y la improvisación a que se atenía por entonces la pasión lingüística^^ Tan incondicional defensa del idioma ca-^^ «Los gallegos aquí como en Castilla, con muy raras escepciones, parece que reniegan de todas las cosas de su Patria. [...] no adelantarás gran cosa mientras no llegue a arraigarse en el corazón de nuestros gallegos el amor por el suelo que les vio nacer y los sentimientos de su propia dignidad.
Todos se envanecen de decir y proclamar su oriundez y las glorias de su patria, ausiliarse y protegerse cuando nosotros hacemos todo lo contrario.
Parásito he visto yo en Madrid que a mi presencia llegó a negar ser gallego, y a desatarse en dicterios tales contra este desgraciado país, que a no mediar dos amigos que se hallaban presentes hubiera terminado desastrosamente la contienda, no pudiendo yo sufrir con paciencia tanto cinismo y desvergüenza»: Juan Manuel PINTOS, A gaita gallega tocada po lo gaiteiro, ou sea Carta de Cristus para ir deprendendo a 1er, escribir efalar ben a lingua gallega, e ainda mais, Pontevedra, J. y P. Vilas, 1853, pp. 174-175. ^^ Diccionario gallego-castellano, su autor, el Presbítero D. Francisco Javier Rodríguez, ahora difunto.
Bibliotecario que fue de la Universidad literaria de Santiago.
Dalo a lus la Galicia, Revista Universal de este Reino, bajo la dirección de D. Antonio de la Iglesia y González, Coruña, Imp. del Hospicio Provincial, 1863.
José rece de los matices políticos que adquirirá luego, cuando la existencia de una lengua propria se transforme en uno de los principales argumentos a favor de la secesión.
Dando por descontado el prestigio cultural y social del castellano la revista se sirve de él como garantía de difusión a su mensaje pero reserva amplio espacio al gallego.
En prosa usa el castellano por su mayor solera''^ pero paralelamente promueve un corpus poético en los dos idiomas con registros variadísimos.
Un perfecto bilingüismo inspira la recuperación de autores locales tan desconocidos como Sarmiento y el jesuíta Alvarez Sotelo al lado de otros bien afirmados, desde el Cura de Fruime a Pastor Díaz.
Rosalía Castro y los contemporáneos gallegos o portugueses^^ se emparejan con el Rey Alfonso de las Cantigas y con los poetas en gallego del Cancionero de Baena, de reciente publicación^^ Este último hallazgo abre la exploración de terrenos lingüísticos y poéticos que eran hasta allí pura arqueología.
Rescatar la poesía medieval no es complacencia erudita que desempolva glorias pretéritas de dudosa utilidad actual sino que significa deshacer añosos tópicos sobre la falta de una literatura en gallego.
Junto a las cimas de la cultura alta, los frutos de la musa popular que en nada desdecían de ellas: equiparando así la creatividad popular y anónima con los productos culturales de las clases superiores se afirma el valor de la literatura como instrumento de cohesión capaz de estimular la autoestima, de encender la fantasía y ¿por qué no? de consolar de las amarguras presentes.
Serán precisamente los poetas quienes combatiendo la alienación lingüística de la clase dominante le pongan delante el mundo de los pobres que sólo en gallego se expresaban.
Tan entrañable rescate -cívico y artístico a un tiempo-pone en circulación motivos de profundo significado ético -el abismo entre ricos y pobres, la injusticia de las quintas, el dolor de la emigración-que encuentran en el idioma vernáculo su mejor expre-^^ A excepción del cronicón de Don Servando «obispo de Orense y confesor de Don Rodrigo que se halló en la pérdida de España», en versión gallega, y de \a.Reseña..., cit.
^^ Cfr. la nutrida serie de artículos de LÓPEZ DE LA VEGA sobre sus manifestaciones cultas y populares: La poesía portuguesa y la poesía gallega, IV, 1°.IIL1863, n° 5, pp. 39-40 y passim.
^^ El Cancionero de Juan Alfonso de Baena.
Ahora por primera vez dado a luz con notas y comentarios [por Pedro José Pidal], Rivadeneyra, Madrid, 1851. sión.
Ni pocos ni insignificantes fueron los escritores atraídos por el gusto de la imitación popular, de los que la posteridad recuerda principalmente a Rosalía Castro.
En ese contexto, y como eco de la boga literaria de la «dolora»^^ se produce la acuñación del tópico de la Galicia llorona, de consecuencias y persistencia incalculables, que prevalecerá sobre otros matices igualmente relevantes del alma nacional (como aquel genio alegre tan bien captado por las glosas de Rosalía a las coplas populares)^^ En todos estos casos hay una evidente identificación con el gusto popular, ya fuera gallego o portugués.
La continuidad de inspiración es terreno común en el que colaboran el culto al lado del inculto, Rosalía y los anónimos cantores aldeanos.
La maduración de una lengua literaria gallega llega a su sazón en esta incomparable reunión de escritores con una amplitud temática que abarca desde la elaboración folklórica al elogio del ferrocarril, desde la inspiración patriótica hasta la artificiosa imitación de la expresión popular, tan del gusto romántico.
El corpus poético ofrecido por la revista es campo abierto a una prometedora investigación sobre la persistencia de las fórmulas románticas de poesía colectivizada, encarnación panteística de un Volksgeist idealizado.
Como, por otra parte, identificarse con los valores simbolizados en el mundo campesino significa dotar a la expresión poética de particular engagement, una afectividad extraordinaria impregna la percepción de la existencia de los pobres.
Muchas de estas composiciones delatan un cambio de sensibilidad, una mutación en el clima social que capta la existencia rural como problema: así en el caso de la invectiva rosaliana a los castellanos, con su radicalización obvia dada la situación catastrófica, análoga a la inspiración de Juan Manuel Pintos en A gaita gallega, que acentuaba ya la problemática ricos y pobres y la explotación de una clase por otra, etc.^"^.
Todos esos textos ofrecen a los investigadores del Rexurdimento un fértil campo.
En ellos se compendian las fascinantes posibilidades de trabajo literario que seguía ofreciendo la inmersión en la tradición popular, en pos de procedimientos creativos descubiertos por los románticos.
El estudio de la vena popular y sus variaciones, el origen de los relatos, las estrategias narrativas, los recursos descriptivos, el contenido ideológico, etc, etc, están ahí brindándose a una detenida investigación.
Y lo mismo en lo que se refiere a la experimentación lingüística, con procedimientos que parten de la imitación de la lengua popular o de modelos literarios arcaicos y que se sirven de una artificiosa jerga medieval para crear espacios poéticos intencionalmente remotos^^ Otro tanto puede decirse de la constante presencia de la poesía narrativa, reelaboración literaria en verso de motivos radicados en la oralidad.
El repertorio de temas, de gran amplitud, cede apenas a la tentación de la imaginería céltica, por ahora simple pincelada de color histórico^^, cuya función combativa será multiplicada en breve por el desencanto político transformándose en ingrediente indispensable para el deleite de los lectores.
No acaba aquí el intento de dar a conocer a los ingenios locales: aspiraciones más altas toman por modelo el fijado por la Academia española en sus ediciones de clásicos si bien la envergadura de la empresa y la exigüidad de recursos indique repliegues más modestos.
El itinerario a seguir lo inicia la reseña hispano-portuguesa de López de la Vega que hará fortuna e inspirará sucesivas antologías donde conviven lo individual y lo colectivo, lo erudito y lo popular.
En germen está ya ahí El idioma gallego.
Su antigüedad y vida que más tarde publicará A. de la Igle-sia^^ preparado con un rastreo sistemático de manifestaciones lingüísticas gallegas desde los albores hasta el presente.
La primera prueba del reconocimiento público de la literatura local la dan los Juegos florales promo- Al llegar aquí es ya evidente cómo la práctica de la literatura se entreteje con el nuevo panorama de la patria.
En su raíz se adivina una estrategia que enfrenta a la eterna pasividad de los gallegos una enérgica efervescencia.
Aunque minoritario ese talante incita a los vates nacionales a cantar los temas más candentes y a anunciar días de gloria a la patria^^.
Para más, la propensión de GRUR a asomarse fuera del terruño ensancha de modo inesperado el concepto de nación que propugnan sus páginas y deja ver amplitudes ultramarinas.
Ya no sólo referida a Galicia sino a la prolongación de la comunidad ibérica al otro lado del Atlántico aparece la transcripción de usos y valores burgueses popularizada bajo el marchamo de costumbrismo, tan caro a los románticos: los relatos de Virginia Felicia Auber, reseña de costumbres contemporáneas cubanas, además de encarnar una hermandad nada ficticia entre las riberas del Atlántico incorporan al discurso histórico, ensalzándola, una moral que es la de las clases dueñas de la situación^^.
Las mismas que al poco «harían patria» de modo muy concreto fundando centros gallegos en ultramar y que acabarían reivindicando la autonomía.
El rumbo de la revista va de la conciencia de degradación local a la afirmación de Galicia como personalidad complementaria de la totalidad ibérica.
Su conciencia de ser una «publicación patriótica»^^ implica la existencia de España como nación de naciones y suma de diversas colectividades, en una dinámica visión que integra a todos los territorios de la Península y de Ultramar, esto es, lo más distante de cualquier tipo del secesionismo que se pueda imaginar.
A la fuerza centrífuga de la insolidaridad, defecto de educación cívica, contrapone un sistema de principios respetuosos de intereses y libertades recíprocas.
Integrándose en la corriente que desde unos veinte años antes venía llamando la atención sobre la cuestión portuguesa^^, GRUR propugna la unión con Portugal, pieza importante en un nuevo sistema dinámico peninsular.
El deslumbramiento causado por el modelo de unión italiana tiene su reflejo por estas fechas en la prensa gallega encandilada con el engrandecimiento ante Europa derivado de la unión fraternal de los pueblos^^ GRUR comulga con los planteamientos de la Unión Ibérica y aboga por la resurrección de una nación galaico-portuguesa, tan debilitada por siglos de separación política como visible a nivel cotidiano.
Favorecida por la espontánea comunidad de expresión, la patria ideal ambicionada por la Unión Ibérica surgiría por atracción de voluntades más que de manejos gubernativos.
Así lo cree la élite de ambos lados del Miño, ya se tratase de portugueses como el periodista Claudio Adriano da Costa, que veía la recíproca conveniencia de la unión, o de españoles como José López de la Vega en sus editoriales del «Porvenir Hispano Lusitano»^"^.
El mensaje iberista alcanza cierta popularidad y se ventila constantemente en GRUR que aspira a la abolición de «la barrera aduanera y otras vallas más entre dos naciones llamadas a constituir por naturaleza una sola nacionalidad».
Por entonces la «Revista Peninsular» de Lisboa recogía análogas sugestiones.
El elogio de Portugal salpicado a lo largo de las páginas de GRUR subraya los numerosos vínculos de sangre, idioma, religión, literatura, geografía y comercio entre Galicia y Portugal.
A cargo de Antonio de la Iglesia y más a menudo de José López de la Vega, cualquier acontecimiento cultural da pie a mensajes de fraternidad y simpatía: así el elogio de una compañía dramática portuguesa que acababa de actuar en La Coruña es pretexto para recalcar la incomunicación de Galicia con el resto de España en cuestión de artes y ciencias y la mayor comunicación y resonancia de lo portugués.
Razones emotivas, como la ostentación castellana de desprecio hacia la supuesta inferioridad portuguesa, movían también a simpatía hacia los portugueses, «tan celtas como nosotros», y merecedores de una mano amiga porque «su lengua es nuestra lengua, y su raza es nuestra raza y las glorias de Portugal son nuestras glorias»^^ Con ese fin la larga serie de artículos de José López de la Vega subraya la común inspiración popular y reseña la existencia de una literatura contemporánea portuguesa tan valiosa como desconocida, igual que sucedía con la gallega^^ La teoría de la literatura tradicional esbozada por López de la Vega remite a las creaciones individuales perpetuadas por la colectividad en la memoria común.
Un mismo vehículo expresivo sirve de hilo conductor a Rosalía Castro y a los contemporáneos portugueses y los hermana con los copleros e improvisadores de las fiestas aldeanas a ambos lados del Miño.
Incluso el cariz de la inspiración popular sirve para poner de relieve la comunidad espiritual de gallegos y portugueses.
López de la Vega venía batiéndose desde 1858 por la causa portuguesa, cuando redactaba en Vigo un periódico experimental, «El Porvenir hispano-lusitano», significativamente subtitulado «Revista de comercio, industria, ferrocarriles, telégrafos y letras».
Su labor atestigua la amplia aceptación del programa de cohesión peninsular que consideraba Portugal como com- plemento natural.
La idea de una federación, reforzada en aquel momento con proyectos de unión aduanera y línea férrea Oporto-Vigo, prometía hacer a ambos pueblos ricos y felices^^, impide considerar visionarios a los hombres de letras que aplican sus dotes y sensibilidad a electrizar los dos países hermanos.
Si la función histórica de la utopía es enriquecer la conciencia colectiva ensanchando las posibilidades históricas de un pueblo, a esa misión no podían sustraerse sin traicionar su conciencia patriótica.
No cabe duda de la prometedora configuración peninsular esbozada por el federalismo en estos años, muy en consonancia con la transformación cultural de los nuevos tiempos.
La declaración de principios estampada al frente del «Porvenir Hispano-Lusitano» sobrevivió al ser recogida por GRUR, donde López de la Vega prosigue en su empeño y donde su concepto de hermandad literaria gallego-portuguesa tiene algo de manifiesto político de eficacia salvadora.
Lo curioso es que la convicción de esa identidad cultural lleva a sostener la existencia de una literatura común precisamente en el momento en que las diferencias lingüísticas entre castellano y portugués hacían desmoronarse el proyecto de una literatura ibérica en sentido más amplio^^ A estos entusiastas no se les oculta la dificultad de formar un programa sugestivo de vida común, y bien podía serlo la consecución de un tenor de vida elevado.
¿Bastarían esos elementos para unir a Galicia y Portugal en un sistema eficaz?
Frente a la insolidaridad o disgregación localista típicamente gallega, no se cansan de subrayar las ventajas del espíritu de asociación que en otras latitudes producía milagros, como enseñaba la admirable lección de Inglaterra, donde el interés individual se convierte en resorte colectivo^^.
Si el sentimiento unitario lograra sobreponerse a las diferencias locales acabaría por fin el interminable compás de espera de la decadencia ibérica.
Desde las páginas de GRUR la intelectualidad gallega, como respondiendo a un Que doit-on à la Galicel, profetiza el advenimiento de una era mejor y más justa para el inmediato futuro.
Al progreso material y moral de la Península contribuiría de forma decisiva la unión de gallegos y portugueses y su sintonía con América.
No es necesario encarecer el significado de esta precoz toma de conciencia que no ve incompatibilidad alguna entre el protagonismo local y la unidad española.
¿Hubiera evitado la configuración iberística Q\ finis Hispaniael Más allá de hipótesis vacuas lo que interesa subrayar es la inyección de optimismo que por primera vez se les propina a los gallegos desconfiados de su papel en el mundo: GRUR puso de manifiesto los fermentos de vitalidad de una colectividad hasta allí mortecina, demostrando con pruebas irrefutables que Galicia poseía una vida intelectual, científica y artística atenta a lo moderno.
Y aunque los efectos de esa actitud no fueran tangibles ni inmediatos, convendrá no perder de vista la coincidencia entre tan esperanzadora visión y la declaración programática del Comité regionalista de La Coruña que, treinta años después, volvía a traer a primer plano el nombre de Francisco de la Iglesia^^^.
Pero para entonces nuevas exigencias, precipitándose definitivamente por otros derroteros, reclamaban ya movimientos de masas portadores de reivindicaciones galleguistas.
Y esto es harina de otro costal.
Revista Universal de este Reino» IGyA = «La Ilustración Gallega y Asturiana» RAG = Real Academia Gallega. |
En los últimos años ha ocupado un lugar destacado en la historiografía agraria gallega la definición del «agrarismo» como un heterogéneo movimiento social vinculado a las transformaciones socioeconómicas y políticas de la Galicia contemporánea.
Con frecuencia estas interpretaciones realizan una desnaturalización de un movimiento que presenta diversas caracterizaciones y manifestaciones ideológicas, sesgándolo en buena medida hacia una orientación pro-' Profesor de Historia, Colexio Fingoi, Lugo. ^ Optaría dicho movimiento por la resolución de una serie de metas que serían entre otras la supervivencia de la pequeña explotación familiar en el marco de la economía capitalista y la articulación política de los intereses del pequeño campesinado (CABO 1998: 11).
gresista y\o galleguista, en definitiva alternativa al sistema, que margina a aquellos sectores que desde la defensa del orden social propugnaban también la supervivencia de la pequeña propiedad y el encuadramiento societario del campesinado^ Ello no deja de ser significativo cuando supone considerar al agrarismo gallego como una excepción dentro de un movimiento que, por lo general, se identifica en Europa y la Península Ibérica como de organización de los intereses de las clases propietarias en el contexto de su adaptación a las necesidades cambiantes de la economía global (KONING 1994, AMADO 1994)^.
Es más, los estudios de carácter local aportan una visión del agrarismo imbricada en las luchas de poder entre los grupos dirigentes de la sociedad rural y con fi-ecuencia instrumentalizadora, pero no necesariamente representante, de los intereses del pequeño campesino propietario^ Obedece la consideración del agrarismo como movimiento «progresista» a una doble generalización ideológica y metodológica.
Ideológica en el sentido en que se puede asumir «acríticamente» su carácter de alternativa al sistema restauracionista basándose en el mensaje transmitido a partir del discurso generado por la inteligencia agraria^.
Metodológica porque se asume la expansión del asociacionismo campesino como manifestación de la consolidación del movimiento agrario y de los cambios en ^ Hay que destacar en este sentido el excelente trabajo de Alberte Martínez (1989) que describe el devenir del agrarismo católico en la Galicia del primer tercio del siglo XX.
Cabo (1998: 98 y ss) se inclina más por el término «sindicalismo agrícola confesional» que por «agrarismo católico».
De todas formas según este autor se trataría de una desnaturalización del auténtico «agrarismo» como parte de una estrategia de los poderes establecidos (CABO 1998: 95).
^ Respondería la asunción de una táctica societaria por parte de la clases propietarias a la necesidad de superar la «crisis de legitimidad» que deriva de la puesta en cuestión de los mecanismos de poder característicos del Antiguo Régimen (GARRIDO 1996: 51).
^ En esta línea los trabajos de Rosende (1988), Hervés (1997), Román (1997) y Domínguez (1997) nos muestran a los grupos agrarios como relacionados con sectores terratenientes, burgueses o campesinos acomodados, con frecuencia vinculados con la emigración, y aspirantes a reemplazar la tradicional hegemonía de las clases propietarias y sustituirlos en las redes del poder local.
^ Sería el caso de la interpretación sobre las actividades del grupo «Prácticas Modernas» (CABO 1997) más relacionable con los «neofisiócratas reformistas» portugueses que con las fuerzas democráticas que pugnan por la superación del sistema de la Restauración.
Sobre los neofisiócratas vid. AMADO (1994: 233). (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es la sociedad rural, sin que muchas veces encontremos elementos relativos a la eficacia real de dicho asociacionismo ni de sus relaciones con los grupos de poder tradicionales.
La necesidad de aportar una visión crítica a la que en este momento es la interpretación «oficial» del fenómeno agrarista en la Galicia del primer tercio del siglo XX se hace más evidente cuando nos encontramos con una serie de comportamientos que desde las clases dirigentes, y en la línea de lo usual en la Europa del momento, pugnaron por encuadrar al pequeño campesino-propietario lejos de cualquier tentación o veleidad revolucionaria, propugnando una reforma técnica del campo que de ningún modo cuestionaba las relaciones sociales de producción.
Estos comportamientos fueron con frecuencia identificados con las organizaciones social-católicas en oposición a un agrarismo «neutro» de carácter laico y relacionado con diversas aspiraciones más o menos reformistas (HERVES 1991: 866 y ss)^.
En este trabajo, pretendemos como contrapartida demostrar la existencia de una variante del agrarismo que desde la defensa del sistema, pero no necesariamente desde la doctrina social de la Iglesia, involucró a diferentes familias políticas (católico-sociales, republicanos, liberales y conservadores de distintas familias) en el proyecto de reconducir la hegemonía social de las clases propietarias a través de la defensa de la pequeña propiedad y del cooperativismo^.
La Asociación General de Ganaderos del Reino, continuadora de la vetusta «Mesta», adquirirá en Galicia un papel dispar del adoptado en la España seca, más relacionado con la defensa de los derechos de la gran propiedad frente a la roturación de las vías pecuarias y dehesas, en la medida en que va a actuar como uno de los posibles canales de la reforma técnica de la pequeña explotación convi-^ Bajo la denominación de agrarismo neutro, ya utilizada en aquellos tiempos por sus rivales socialcatólicos, incluimos el conjunto de orientaciones agraristas no confesionales ni vinculadas con las organizaciones obreras (HERVES 1991: 867).
Se incluirían aquí a diferentes familias políticas tales como mauristas, republicanos, liberaldemócratas, reformistas o galleguistas.
Como veremos de entre sus dirigentes algunos como Pita Romero serán actores destacados en la actividad de la Asociación de Ganaderos en Galicia.
^ Oscilando entre el «neofísiocratismo» revalorizador del papel de la tierra en el sistema económico y un «agrarismo tradicionalista» que opone la cultura agraria a los desmanes de la civilización industrial.
Una definición para Portugal en AMADO (1994: 233-236). viendo con las diversas familias del agrarismo con las que con frecuencia colabora o comparte dirigentes.
Mostraremos pues en primer lugar los condicionantes sociohistóricos en que se desarrolla esta organización para pasar más tarde a su descripción pormenorizada.
Las fuentes para ello proceden de los fondos que de la Mesta se conservan en el Archivo Histórico Nacional, inéditos en lo referente a su vaciado y tratamiento, por lo que el trabajo aquí presentado adquiere el valor añadido de la exposición a la luz pública de una fuente de valiosas aportaciones de cara al futuro en lo referente a las relaciones de poder en el mundo rural gallego y sus vinculaciones políticas dentro del conjunto del Estado.
PROPIETARIOS Y ORGANI-ZACIONES AGRARIAS ANTE LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL CAPITALISMO
La elaboración de un discurso defensivo de los intereses agrarios ha sido tradicionalmente puesta de manifiesto en relación con la progresiva mundialización de la economía y la consecuente marginación de los intereses de las clases propietarias frente al nuevo discurso industrialista dominante desde las últimas décadas del siglo XIX (TRACY 1989).
En economías de débil industrialización, como es el caso de la española, se elaboraría además junto al discurso de las elites agrarias una alternativa ideológica populista que combina los intereses de sectores de la pequeña burguesía con la resistencia del campesinado al pacto oligárquico entre la burguesía y las clases propietarias, uniéndose por otro lado a las diferentes fuerzas (socialismo, anarquismo...) que pugnan por la movilización social como instrumento de transformación del sistema dominante (ALONSO 1990: 82 y ss)^ ^ La figura del movimiento antiforal, con dirigentes populistas como el mítico Basilio Alvarez, se ajustaría a este modelo tal y como se señala en CABO (1998: 76y ss).
Estos political midlemen, procedentes en buena parte de las clases medias urbanas hegemonizan la acción colectiva de un campesinado parcelario al que utilizan como masa de maniobra electoral para romper el monopolio político de la vieja élite turnista (SOUTELO 1996: 87).
Es en este contexto de movilización de los diferentes sectores sociales involucrados en la cuestión agraria en el que surge el interés de las clases dominantes por apelar a estrategias reformistas que frenen la problemática generada por la cuestión obrera y el éxodo rural (KONING 1994: 192).
La organización de la patronal agraria es pues una respuesta defensiva ante las transformaciones socioeconómicas, presentando además caracteres inequívocos como el corporativismo, el proteccionismo y la desconfianza ante el libre mercado^^.
El estudio pues de dichas organizaciones aporta elementos de juicio para la comprensión de una serie de elementos relacionados con la transformación de la sociedad rural en el contexto de su integración en una economía capitalista mundializada.
-Comprensión de los cambios en las relaciones siempre ambivalentes (entre la conflictividady la dependencia mutua) entre el pequeño campesino propietario o no y las clases dirigentes (WOLF 1971, HOBSBAWM1976, HUIZER 1982).
-Comprensión de la capacidad de resistencia o continuidad del Antiguo Régimen (o por lo menos de parte de sus grupos dirigentes) en adaptación a unas estructuras socioeconómicas cambiantes (MAYER 1984).
-Comprensión de la capacidad de elaboración de un discurso ruralista que busca la consolidación de la pequeña propiedad como rompeolas frente a la conflictividad social derivada de la consolidación del capitalismo (KONING 1994).
En el caso concreto de la España de la Restauración, sobre todo en su momento de crisis entre 1914 y 1923, el asociacionismo patronal agrario viene relacionándose con la defensa de la propiedad y la producción agrarias en forma de un entramado corporativo que aglutinó a asociaciones tradicionales (Asociación de Ganaderos, Sociedades Económicas) con otras'^ La constitución en la segunda mitad del siglo XIX de organizaciones como elBund der Landwirte alemán o la Société des Agriculteurs de France tiene su paralelo en España en la consolidación de la Asociación General de Ganaderos del Reino como una institución semioficial que busca aglutinar a grandes y pequeños propietarios en la «modernización controlada» del sector, así como en la constitución de las Cámaras Agrarias o de la Asociación de Agricultores de España. de nuevo cuño (Cámaras Agrícolas, Federaciones y Sindicatos Agrarios) (REY 1992: 48, FLORENCIO 1994: 83)^^ Han sido los estudios adaptados a las diferentes realidades geográficas dentro del Estado los que han aportado elementos más enriquecedores para la comprensión de la instrumentalización del societarismo por las clases propietarias.
Por ejemplo son ya clásicas las aportaciones de los países de lengua catalana, tanto Catalunya (MAYAYO 1995) como el País Valencia (GARRIDO 1996), en los que se insiste en la conciencia de la necesidad de una reforma controlada del sector agrario que no cuestione las relaciones sociales de producción.
Los grupos propietarios se adaptarían a las transformaciones en las vías de participación política para hegemonizar a las clases subordinadas a través de un entramado societario de nuevo cuño (MILLÁN 1997)'^.
La organización societaria de la patronal agraria sería un fenómeno general en el Estado Español relacionado con la articulación sociopolítica de la oligarquía agraria tradicional (SEVILLA 1979: 87) y la subordinación del pequeño campesinado (CASTILLO 1976: 36), en un movimiento de alianza de los intereses de los grandes y pequeños propietarios (ARRI-BAS 1989: 47).
Esta «alianza de clase» adquiriría en concreto en las economías de pequeña explotación un papel determinante en los procesos de transformación del sector agrario vía «modernización» técnica inducida a través del apoyo estatal y del capital (MAJUELO 1991, PUENTE 1992, LANGREO 1995).
Las asociaciones patronales se constituirían pues en instrumentos de defensa frente a un sistema económico, el capitalismo industrialista, que resultaba lesivo para los intereses de la gran propiedad en la defensa de un desarrollo industrial frente a los poderes agrarios tradicionales, y que presionaba fundamentalmente a través de la fiscalidad y " Contrasta la caracterización que se hace del movimiento agrario en sus múltiples facetas como reaccionario, en trabajos como el citado de Rey o el de Mercedes Cabrera (1983), con la visión desarrollada por la historiografía gallega del Agrarismo.
La coexistencia en Galicia de este movimiento agrario, representante de las elites tradicionales, con el societarismo campesino antiforista y anticaciquil hace necesaria la caracterización y diferenciación interna de unos movimientos que en ocasiones podían compartir prácticas y planteamientos.'^ Se llega incluso a generar una legislación de orientación reformista tal como la Ley de Sindicatos Agrícolas de 1906 que desde el poder interesa no desarrollar en todas sus consecuencias, alentando y al mismo tiempo obstruyendo la reforma del sistema (GA-RRIDO 1994). la competencia a la pequeña.
Ello no evita la contradicción de que los promotores de dicha movilización fuesen al mismo tiempo personas comprometidas con los partidos turnantes y por lo tanto interesadas en la estabilidad del sistema político (ELORZA 1986: 32, GARRIDO 1994).
LAASOCIACION DE GANADEROS DELREINO: CUESTIONES PREVIAS
Ya ha sido mencionada la relación de la AGGR con el «Honrado Concejo de la Mesta», tal y como se señalaba en un folleto de 1849 referente a la disolución de esta institución característica del Antiguo Regimenal En esta línea se continuaba con una serie de labores relativas a la conservación de las Cañadas Reales y servidumbres públicas, adaptándose lógicamente a las consecuencias derivadas de la liquidación del entramado «feudal».
La transformación de las estructuras socioeconómicas mediante la construcción del Estado Liberal implicó por otro lado el compromiso de la Corporación con ¿[fomento de la ganadería nacional y defensa de los intereses pecuarios en todos sus aspectos^^.
Aquí se puede observar una clara declaración de intenciones en torno a dos aspectos: la opción por las medidas de mejora técnica del sector y la defensa corporativa de los intereses sociales en torno al mismo.
El corporativismo complica además las actuaciones de una Asociación que goza de una doble personalidad jurídica, como delegada del Gobierno y representante de la Clase Ganadera^\ En cuanto a los asociados, se incluía la posibilidad de los socios colectivos, lo cual a priori debería constituir un estímulo para las asociaciones de pequeños o medianos propietarios que pueden así disfru-^^ Por Real orden de 31 de Enero de 1836 se mandó que aquella corporación se denominase Asociación general de Ganaderos, vid. F. Hilarión Bravo (1849): Noticia sucinta del origen, organización y atribuciones de la Asociación General de Ganaderos, Madrid, p. tar de los beneficios de laAsociación previo pago de una cuota comunitaria.
Y dichos beneficios eran interesantes pues incluían la adquisición de inputs, acceso a innovaciones biológicas o técnicas, seguros, ventas cooperativas, etc. En contraposición, la rígida jerarquizacion interna de la Asociación y el peso de los grandes propietarios de la España seca en sus estructuras de poder, dejaban en clara desventaja los posibles intereses del pequeño campesinado^^.
Buena parte del poder dentro de laAsociación recaía en el Secretario General, que ejercía una gran influencia a través del control sobre los créditos y la correspondencia.
Además, el control de la Comisión Permanente sobre los concursos y las diferentes actividades de fomento, junto con la aprobación de los reglamentos, dotaba a la organización de un centralismo que evitaba cualquier atisbo de autonomía o federalismo dentro' ^ Así lo denunciaba el publicista agrario, y furibundo crítico de los herederos de la Mesta, Bartolomé Calderón en un artículo de 1904 sobre los intentos de la AGGR por gestionar el abastecimiento de carne de las grandes poblaciones, vid. B. Calderón (1904) de una Asociación que se dotaba de numerosas filiales de carácter local o provincial (REY 1992: 71).
Además, la propia adscripción de clase de sus dirigentes, relacionados con los grandes títulos nobiliarios, implicó junto con la rigidez organizativa la escasa proyección entre los pequeños propietarios con los que obtendrá más éxito el catolicismo social (REY 1992: 12y\ Estas limitaciones comprometían las posibilidades que encerraba la AGGR para el desarrollo de la cooperación agrícola como vía de «modernización» del sector pecuario, aunque son encuadrables entre otras iniciativas de la Europa del momento en las que los notables y terratenientes' ^ Es significativo el siguiente texto de Elorza (1986: 32) referente a las contradicciones internas de la AGGR y la Asociación de Agricultores de España: Hay que advertir que los elementos dirigentes de ambas organizaciones se encontraban muy comprometidos con los partidos políticos turnantes.
Ejemplo de tal compromiso eran, por citar los casos más llamativos, el Vizconde de Eza, Jesús Cánovas del Castillo, Mariano Matesanz, el Marqués de la Frontera o el Marqués de Alonso Martínez (...) sin embargo en sus bases se apreciaba el surgimiento de un radicalismo de signo agrarista que entraba en contradicción con los programas sostenidos por los líderes patronales. asumen la creación de una red societaria como vía de consolidación de sus intereses, hecho que ya ha sido señalado con anterioridad (CLEARY 1989: 34)^^ Todo ello no deja de ser una muestra de un proceso más amplio y complejo de reelaboración de las decisiones políticas y económicas caracterizado por la patrimonialización de las estructuras del Estado y la adaptación de las tradicionales clientelas políticas a los nuevos mecanismos participativos (BERNÁRDEZ 1998: 11)^^
En el contexto de la crisis aguda del período 1917-1919, y coincidiendo en el tiempo con la ofensiva societaria socialcatólica (MARTINEZ 1989: 69), se produce la constitución de filiales de la Asociación de Ganaderos en Galicia.
Ello obedece sin duda a la necesidad de una alternativa técnica a la movilización social del momento así como al intento de hegemonización de las redes de exportación del excedente pecuario gallego a los centros urbanos del Estado^^.
La primera en constituirse es la Junta Provincial de Lugo (30-VIII-1918) vinculada a los poderes instalados en la Diputación ProvinciaP^ Aún así mostraba una heterogeneidad ideológica interna representativa de las diferentes familias políticas en pugna por el control social del campo^^.
Heterogeneidad que a priori no supone un problema dada la vertiente eminentemente técnico-económica de las Juntas, aunque las disparidades derivarán con frecuencia en dificultades organizativas.
Se observa dentro de la directiva la presencia de elementos clave de la vida política provincial como los Pardo^^ o los Quiroga^^, políticos locales como el alcalde de Lugo, López Pérez, propietarios y técnicos.
Esta línea se aprecia con más claridad en la Junta de A Coruña (lO-X-1918) donde ^' Así se lo comunicaba el Inspector Veterinario García Armendáritz al secretario de la AGGR, Marqués de la Frontera, cuando proponía como presidente de la Junta a José Benito Pardo, presidente de la Diputación cuya influencia es decisiva en toda la provincia, AHN: Fondo Mesta, Leg.
^^ En esta lista figuran mauristas, conservadores, integristas, liberales, demócratas y hasta un casi republicano, «Carta de Sánchez Anido al Marqués de la Frontera», agosto 1918, AHN: Fondo Mesta, Leg.
^^ Una explicación elaborada sobre el acceso de la familia Pardo al poder provincial y de sus bases de poder territorial en la Terra Cha se puede encontrar en CARDESÍN (1992: 292 y ss.).
^"^ Sobre Luís Quiroga decía García Armendáritz en 1918:...es hermano de D. Joaquín Quiroga Espí, diputado siempre por esta capital, AHN: Fondo Mesta, Leg.
925\2. aparecen elementos característicos del agrarismo técnico del momento junto con proceres locales y provinciales.
Así, lo más llamativo es la abundante presencia de técnicos vinculados con los inicios del agrarismo gallego a través de Prácticas Modernas.
Es el caso de los Hernansáez, Rof, Hernández Robredo o del arbitrista y publicista agrario García Ibarra.
Junto a ellos, representantes de la gran propiedad y la política tradicional como Romero Donallo o el Vizconde de San Alberto así como notables del poder local como el ortegano Federico Maciñeira.
Estas relaciones entre el poder político y territorial y los reformistas en un proyecto de mejora técnica del agro^^ derivaron en una conflictividad que se hace evidente en las dimisiones de Rof y García Ibarra (octubre 1919) y en los problemas para asegurar el normal funcionamiento de la Junta en 1923 ante la defunción de Romero Donallo y el traslado de residencia de Hernansáez^^.
De todas formas en los últimos años 20 se consolida el poder de los técnicos dentro de la Junta dado el importante peso que va a adquirir Fortunato García Ibarra y la sucesivas crisis y cambios de dirigentes hasta que en 1930 asuma la presidencia el líder ortegano Pita Romero, en lo que supone el triunfo del sector más vinculado al agrarismo burgués y «progresista» frente a los políticos tradicionales^^.
Serán las dos Juntas pione-^^...mejora y fomento de la ganadería, procurando al efecto la organización de concursos, certámenes y conferencias, establecimiento de paradas, formación de registros genealógicos y de la Estadística Pecuaria (art. 3° «Reglamento de la Junta Provincial», AHN: Fondo Mesta, Leg.
^^ En marzo de 1924 asumen la presidencia el Vizconde de San Alberto y la vicepresidencia el Conde de Canillas, en abierta conflictividad con el sector técnico que apostaba por las figuras de Rioja (Agrónomo) y Rof (Veterinario) ante \di exagerada susceptibilidad de Canillas, AHN: Fondo Mesta, Leg.
La opción de la Comisión Permanente por el desempeño de los cargos de importancia por personas que por su industria y propiedad tengan relación con la industria pecuaria y sin que figuren en tales cargos funcionarios del Estado abortó estos movimientos de los técnicos.
^^ En la Directiva de 1928 se podía encontrar a técnicos como Pascual Jiménez, Rof, Sanz de Andino o Escauriaza, representantes de la burguesía comercial y financiera como Barrié, y elementos protagonistas del arbitrismo agrario como Pita o García Ibarra.
La presencia de la alta burguesía urbana no debe resultar chocante, así por ejemplo durante la II República adquirirá un papel protagonista en la Junta de Pontevedra el industrial Javier Sensat Curbera de Alcabre (Vigo), que asimismo venía siendo presentado como un ejemplo de propietario modelo dada la posesión de una explotación lechera innovadora en las afueras de la metrópoli olívica {La Industria Pecuaria, 20-XI-1928, 10-1-1929y 20-1-1929; AHN: Fondo Mesta, Leg.926). hay un intento de constitución de una Junta Local en Vigo en la que junto a proceres locales aparece la figura del fílocarlista Amador Montenegro Saavedra, vinculado al grupo Prácticas Modernas^^ pero no será hasta el período primorriverista, y dentro de la estrategia por consolidar los apoyos al Régimen en el campo, cuando se constituyan las Juntas Provinciales de Ourense (8-XI-1926) y Pontevedra (29-XI-1926) ambas directamente vinculadas a sus respectivas Diputaciones, con las que comparten presidentes^^ Esta dependencia de la administración le confiere a las Juntas un carácter irregular, con sucesivos altibajos y problemas que suponen una escasa presencia sociaP^.
Hay que entender la confluencia de las actuaciones del funcionariado y los poderes locales dentro de la estrategia de establecimiento de «fórmulas de encuadramiento organizativo oficial» (como las Cámaras Agrícolas), que son instrumento de la organización corporativa en defensa de los intereses de las clases dominantes (REY 1992: 199 y ss.).
Precisamente este factor supone una coincidencia con las intenciones de las organizaciones católico-sociales, también apoyadas en los técnicos y notables locales^^ En la Junta coruñesa, por ejemplo, serán muy significativas las fricciones entre Ganaderos y Católicos por el control de los concursos pecuarios y del entramado cooperativo.
Así, en 1930 Pascual ^^ «Expediente relativo a nombramiento de Presidente de la Junta Local de Ganaderos, Vigo, 25-1-1919», AHN: Fondo Mesta, Leg.
^' Nuevamente es decisiva la combinación de técnicos y poder provincial.
En el caso ourensano, el presidente de la Diputación, General de Brigada D. Celso Casar Blanco, se apoyará en la labor del Inspector de Higiene Pecuaria Javier Prado así como en el Agrónomo Vicente Ribadeneira.
En Pontevedra Daniel de la Sota contará con los técnicos García Buela, Gómez Bargo y Cambronero.
^^ En 1932 le decía el Marqués de la Frontera a De la Sota:...hace un siglo que no le he visto ni sé nada de Ud, no habiendo logrado tampoco contestación a ninguna de las cartas, oficios ni invitaciones que se han dirigido a Vdpor la Asociación para la Junta de Pontevedra, que realmente no tiene existencia...
(«Carta del Marqués de la Frontera a Daniel de la Sota, 6-V-1932», AHN: Fondo Mesta, Leg.
La ausencia de actividades respondía ni más ni menos a la marginación de De la Sota ante su compromiso político con la Dictadura de Primo.
" Martínez López reafirma esta tesis al describir un anticaciquismo católico que lo es sólo en teoría al no cuestionar las bases del sistema, aunque los enfrentamientos entre los notables locales o «caciques malos» con los párrocos sean frecuentes en el ámbito parroquial (MARTÍNEZ 1989: 239-243).
Jiménez escribía al Marqués de la Frontera refiriéndose a los roces entre la Junta y sectores católicos de la Federación ProvinciaF^.
Antes, en 1921 llegó a plantearse el ingreso de la Junta de Coruña en la Federación Católica Agraria^^ y elementos socialcatólicos fundaron Juntas Locales que buscaban una línea autónoma con respecto a la ProvinciaP^.
Las diferencias de criterios en asuntos como los mataderos cooperativos de Porrino motivaron por añadidura conflictos entre dos posturas que en buena medida buscaban el mismo objetivo hegemónico. «...una de las cosas hechas más contra la opinión de las personas conocedoras de los asuntos de la ganadería fué el matadero de Porrino.
En efecto, se anticipó que no respondía ni a un estado definitorio de cooperación ni a una necesidad de la ganadería nacional ni a una satisfacción de los intereses generales, y especialmente del consumidor, ni a nada que no fuese producir un efecto, no sabemos con qué fines, pero desde luego torpemente visto, puesto que el fracaso era seguro}?'^.
ACTUACIONES DE LA AGGR EN GALICIA
Hemos insistido en las páginas anteriores en el papel de la Asociación de Ganaderos dentro de un estrategia de reforma controlada del sistema para la consolidación de la pequeña propiedad al servicio de los intereses de la grande.
Ello motiva una serie de actuaciones concretas que aquí ^^ La explicación era compleja ya que se mezclaban la animadversión entre Pita y los católicos (dados los conflictos con la Federación Agraria de Ortigueira), las disensiones internas en la Junta y los vínculos con las redes caciquiles, vid. AHN: Fondo Mesta, Leg.
^^ «Carta de Hernansáez al Marqués de la Frontera, 9-III-1921», AHN: Fondo Mesta, Leg.
^^ Nos referimos en concreto a la Junta de Santiago (6-VII-1927) que buscaba una proyección comarcal en los concellos de Santiago, Trazo, Teo y Yedra, y era presidida por el notable católico Jacobo Várela de Limia (AHN: Fondo Mesta, Leg.
^"^ El texto procede del órgano oficial de la Asociación, La Industria Pecuaria^ 10-III-1930. sintetizaremos en tres grandes grupos: la construcción de un entramado societario, el desarrollo de actividades de difusión de innovaciones y la participación en las redes mercantiles en torno al sector pecuario.
Desde un primer instante, la Asociación buscará apoyar su implantación en el cada vez más numeroso entramado societario campesino.
Para muestra, la relación de socios colectivos de la Junta de A Coruña en 1919, que suponían un total de 789 socios individuales (cuadro V).
En el caso de Lugo, se citaban en 1919 1062 socios pertenecientes a diversas asociaciones de la provincia^l Las sociedades afiliadas muestran el interés por instrumentalizar la red de sociedades de seguros mutuos, heredera de las tradicionales «obrigas», para emplearlas en la difusión de los fines de la Asociación en cuanto a innovación técnica y participación cooperativa.
Sin embargo, la relación de asociados de Coruña para el año 1929 parece sugerir un cierto fracaso en la pugna por hegemonizar el societarismo campesino, ya que nos encontramos solamente con 36 socios entre individuales y colectivos^^.
En el caso Incensé, a fines de los años veinte y en la época republicana se opta por la constitución de numerosas Juntas Locales estrechamente relacionadas con las redes del poder municipal"^^.
Ello es demostrativo del peso de los pequeños y medianos propietarios ñ"ente a los terratenientes de la España seca (REY 1992: 72).
^^ De esos 36, 30 eran individuales, procedentes en buena medida de zonas urbanas o periurbanas (10 de A Coruña, 8 de Santiago, 3 de Ortigueira y 2 de Ferrol).
Los socios colectivos eran las Cámaras agrícolas de Santiago y A Coruña, la Federación Agraria de Ortigueira, la Junta Comarcal de Bergantiños y dos sociedades de seguros del área de Ortigueira, lo cual suponía un aporte numérico significativo pero muy localizado.
"^^ La Junta de Xove-Lago por ejemplo (1935) corresponde a la iniciativa de un exportador de maderas local interesado en la comercialización de bueyes y terneras.
Entre los objetivos de la de Meira, estaban el control de los usos colectivos, guardería rural, defensa de los intereses ganaderos... vid. AHN: Fondo Mesta, Leg.
Obedecía esta táctica a la necesidad de fomentar los socios colectivos ante el predominio de los pequeños ganaderos en la provincia, tal y como se discutió en la Comisión Permanente en abril de 1932, AHN: Fondo Mesta, Leg.
La dificultad por desarrollar un entramado societario subordinado no abortó lo que se puede considerar el mayor éxito de la AGGR, su participación en los proyectos de innovación inducida en el sector pecuario'^^ En este sentido, el carácter semioficial de la Asociación, encargada de canalizar las subvenciones públicas para la difusión de innovaciones a través de los concursos y exposiciones, acercó necesariamente a aquellos cuyas opciones políticas podían discrepar de la línea de la AGGR (como el propio Rof Codina/^. "^^ Entre las funciones de laAsociación ocupa un lugar destacado organizar y subvencionar concursos y exposiciones de ganados y procurar que sean de utilidad para el fomento pecuario, vid. AGGR (1924): Reglamento de la Asociación General de Ganaderos del Reino, Madrid: Imp.
La AGGR se instituiría como uno de esos «primeros adoptantes» que ejercen de intermediarios como líderes de opinión en la difusión de innovaciones entre los innovadores y el entramado social (GARCÍA 1977: 35).
"^^ Es perfectamente aplicable aquí el aserto de Cabo (1997: 7) acerca de las relaciones del grupo Prácticas Modernas con la Administración:...Isto non obsta para que apoien con entusiasmo toda iniciativa de fomento técnico proveniente da Administración, como por exemplo as subvencións ós concursos de gando, a creación de centros agronómicos, o establecemento de paradas de sementáis oficiáis con reproductores seleccionados...
La difusión de innovaciones en el sector agrario a través del estímulo del premio o del prestigio ante la comunidad local es una práctica adoptada en el siglo XIX de las agriculturas europeas y convertida en el siglo XX en uno de los motores del proceso de «mejora» de la cabana ganadera (FERNÁNDEZ 1992: 271 y ss, VEIGA 1997)^3.
La muestra aportada en el cuadro VII permite observar la relativa continuidad con que la AGGR acometió la subvención de este tipo de actuaciones en Galicia, concentrándolas en una serie de actos comarcales que justifican su escaso número"^"^.
Parece de todas formas que las posibilidades de organización de dichos eventos pasaban por la capacidad económica y política de los poderes involucrados.
En esta línea, la Diputación de Lugo asumió desde comienzos de siglo un protagonismo institucional que se echaba en falta en las demás Diputaciones gallegas'^^ Otro aspecto a tener en cuenta era la disponibilidad de dichos poderes a la hora de colaborar con sus medios en las actividades innovadoras.
Por ejemplo desde La Industria Pecuaria se denunciaba en 1914 la negativa del Ayuntamiento de Lugo a subvencionar el concurso de ganados"^^.
Entre la disponibilidad de los poderes locales entraba por supuesto la capacidad para movilizar las redes de cliente-^'^ La importancia de los concursos en la introducción de innovaciones fue reseñada por Rof Codina a lo largo de toda su obra.
Como muestra, su completa síntesis en ROF (1953): La raza bovina gallega rubia mejorada, Lugo: Artes Gráficas Gerardo Castro.
^"^ Número que es inferior a las actuaciones en otras provincias del norte como Guipúzcoa donde en 1924-25 se subvencionaron 8 concursos y 8 «concursillos» de toros sementales, pero semejante a los números de Asturias o Vizcaya, vid. AGGR (1925): Concursos de ganados organizados y subvencionados por la Asociación General de Ganaderos durante el ejercicio 1924-25, Madrid: Tip.
"^^ Así lo resaltaba Rof en 1915 al comentar su política de estímulo a la innovación agropecuaria mediante el premio en forma de maquinaria agrícola, sistema para el veterinario contraproducente ya que el labrador gallego no encuentra estímulo alguno ante el ofrecimiento de una máquina agrícola y se retrae de concurrir a los concursos, vid. ROF (1915): «Concursos de ganados en Galicia», La Industria Pecuaria, l-XII-1915, p.
Argumentaba la autoridad municipal que se trata de un festejo, y tener prohibido todo gasto que no sea para cosas útiles que fomenten la riqueza de los pueblos y proporcionen trabajo.
Contrasta esta actitud con las amargas quejas de la Junta de Coruña ante los problemas de los concursos en Ortigueira, que no podían subsistir con la insignificante ayuda de la AGGR derivando en la discontinuidad de un prometedor proceso de mejora durante la década de los 20, hasta que la Federación Agraria se haga cargo de los mismos Vid.
ROSENDE (1988: 176 las y favores de cara a conseguir subvenciones y premios para las localidades.
Así, el diputado a cortes pontareano Manuel Fernández Barrón movía sus contactos en Madrid en 1922-23 para conseguir concursos en su villa, donde existía una importante tradición en este tipo de eventos"^^.
No cabe duda de que es cuando se produce un compromiso manifiesto del poder local y provincial cuando el proceso de difusión de innovaciones experimenta un importante crecimiento, como demuestra el caso de la gestión de De la Sota en la Diputación pontevedresa durante el período primorriverista^^ Esta interrelación entre poderes locales y difusión de innovaciones traslada al proceso innovador la conflictividad política, muchas veces disfrazada de diferencias de criterios.
Por ejemplo el control católico-social de las Diputaciones durante la Dictadura derivó en determinadas coyunturas en el bloqueo de unas actividades vinculadas a «desafectos» laicos como Pita Romero. «...no puede pues este año la Diputación, aún reconociendo la excepcional importancia de estos concursos, dedicar cifra alguna de su presupuesto al Concurso Nacional de Ganados (...) además cree el Diputado que suscribe que estos servicios como los de los concursos regionales y comarcales pueden ser organizados por la Diputación por medio de sus Consejos Provinciales (...)>/^.
La conflictividad se extendía al terreno de los técnicos.
Con ocasión de los «Concursos Nacionales» fueron frecuentes las disparidades de criterios en torno a los baremos de selección de los ejemplares premiados.
Hay que tener en cuenta la táctica del establecimiento de diferentes fórmulas de difusión de innovaciones como un instrumento más del control del poder local por las elites rurales (POSE & PEÍCNAS 1997: 388).
^^ En el que, por ejemplo, se consigue la implantación en esta provincia del registro lechero, único en Galicia, junto con las provincias de Madrid, Barcelona, Bilbao, Oviedo, Santander, Sevilla y Murcia, AHN: Fondo Mesta, Leg.
Es en el período primorriverista cuando se consigue también la organización de concursos de carácter «regional» a través del apoyo de Ayuntamientos y Diputaciones.
^"^ El texto procede de un dictamen del Diputado Provincial católico Santos Bugallo, comunicado por la Diputación de A Coruña al Marqués de la Frontera (20-11-1930) en el contexto de las tensiones derivadas por ejemplo del debate suscitado por el ya evidente fracaso del Matadero de Porrino y la caída de la Dictadura, AHN: Fondo Mesta, Leg.876. «... que sean revisadas todas las hojas de inscripción de las secciones de ganado vacuno de Raza Gallega, pues en el catálogo no se encuentran los nombres de la mayoría de los ganaderos premiados según la relación expuesta en el pabellón de oficinas de estaAsociación, lo que induce a sospechar que no han sido inscritas»^^.
El mismo Rof Codina se vio marginado en su participación en los Concursos Nacionales como jurado, hecho relacionable con sus problemas políticos en la recta final de la Dictadura^^ Además de los concursos y exposiciones, la AGGR desarrollará en Galicia otra serie de actividades de fomento pecuario como son la participación en la elaboración de la Estadística Pecuaria, los mencionados libros genealógicos del ganado lechero en Pontevedra, la obtención de vacunas contra las epizootias, etc, pero ninguna de ellas con la resonancia y continuidad de las labores de innovación inducida a través de los concursos ganaderos^^.
En todo caso, la vinculación estrecha con los mecanismos clientelares del poder local implicó una distribución desigual de la actividad innovadora así como una serie de dificultades sufridas por determinadas localidades a la hora de incorporarse a esta dinámica^l ^^ «Carta de Rof Codina al presidente del jurado del Concurso Nacional (28-V-1922)», AHN: Fondo Mesta, Leg.
El mismo Rof solicitaba el cambio del Jurado y del sistema de puntuación pues la Raza Bovina Gallega es la única que tiene un sistema científico propio de apreciación y calificación, que es el único que aceptan y al que se someten los ganaderos que tengo el honor de representar en nombre del Comité Provincial de La Coruña (se refiere Rof al «sistema de mediciones y puntos» desarrollado por él mismo en los Concursos gallegos).
^' Así se comprueba en su marginación en el jurado del Concurso de 1930, en el contexto de la pugna corporativa dentro de la clase veterinaria entre el grupo de Gordon Ordás y el de Santos Aran, este último más proclive a la AGGR.
^^ Incluían estas actividades proyectos de instalación de centros permanentes para la mejora del ganado gallego y difusión de razas selectas, como el proyectado en Lugo a fines de los años 20, vid. AGGR (1929): Memoria presentada por la presidencia de la Asociación General de Ganaderos a la Junta General celebrada el día 25 de abril de 1929, Madrid, p.6.
^^ Así les ocurrió a los vecinos de la entidad local menor de San Martín de Domes (concello de Verea, Ourense) que sufren constantes problemas desde 1926 para obtener ayudas para sus concursos, AHN: Fondo Mesta, Leg.
El Último aspecto a reseñar en la descripción de las actividades de la AGGR en Galicia es la creación de redes adecuadas para la eliminación de los intermediarios en el comercio ganadero con las grandes poblaciones urbanas españolas^"^.
En esta línea la AGGR se involucra en los sucesivos intentos de construcción de un entramado cooperativo que regule las exportaciones del sector pecuario gallego colaborando con «católicos» y «neutros» en dicho empeño.
El caso más elocuente de esta ambivalencia es el ortegano, donde la AGGR presta la infraestructura comercial a la PAO y los católicos, en dicha comarca enfrentados por el control del entramado comerciaP^ La AGGR garantizaba al asociacionismo agrario el establecimiento de oficinas receptoras del ganado en los mercados urbanos así como la rápida liquidación de los pagos pertinentes, lo cual no evitaba la rápida contraofensiva de los intermediarios.
«... las que me temo que fracasen son las expediciones de terneras a
Barcelona debido a los gastos que ocasionan a los vendedores.
Además, los abastecedores de Barcelona proponen a estas Sociedades que les vendan directamente a ellos, obligándose a pagar los precios corrientes en plaza y no cargando gasto alguno desde la llegada de las expediciones a Barcelona.
En vista de esta proposición muchos vendedores querían vender el ganado a los abastecedores, a lo que yo me opuse, y después de hacerles toda clase de consideraciones conseguí que siguieran consignando el ganado a la Asociación.
Pero la liquidación de esta última expedición ha disgustado a los labradores y sospecho que mi intervención carecerá de eficacia»^^.
^"^ Se basaba el comercio ganadero en una tupida red de intermediarios establecidos entre el productor y el tablajero, tales eran el tratante, el comisionista y el abastecedor, que promovían un sistema de compra-venta a domicilio o en Xdisfeiras -chalaneo-basado en el control sobre la información referente a los precios, vid. AGGR (1921): Memoria presentada a la presidencia de la Asociación General de Ganaderos a las Juntas Generales celebradas en abril de 1931.
Una síntesis de los problemas en torno al mercado ganadero en las primeras décadas del siglo XX en BERNÁRDEZ (1998).
^^ En 1919 por ejemplo la Asociación colabora con los Pita\Maciñeira y Vázquez Gundín (enfrentados en el poder local ortegano) en la organización de envíos de ganado a Barcelona, AHN: Fondo Mesta, Leg.
Precisamente Rosende (1988: Estos problemas generaban que la Asociación debiera apoyarse incluso en determinados intermediarios como es el caso del comisionista barcelonés Lorenzo Mari que se encargará del establecimiento de la oficina de laAGGR en Barcelona^^ Junto con este aspecto, laAsociación intervino como grupo de presión en cuestiones como la política arancelaria y las tarifas ferroviarias, constituyéndose nuevamente en el vocero de facciones diversas del agrarismo aunque en conflicto con frecuencia con alguna de ellas^l
Hemos intentado presentar en estas páginas una visión general de la presencia de laAsociación General de Ganaderos del Reino, representante de los intereses de los grandes propietarios de la España seca, en una economía agraria de pequeña explotación como es la gallega.
En este sentido laAsociación está vinculada con toda una serie de iniciativas que, en la Europa occidental del período 1885-1930, están orientadas a la defensa de la pequeña propiedad como uno de los elementos de la lucha por el mantenimiento de las prerrogativas de la grande.
La labor de la AGGR está estrechamente relacionada con los movimientos agraristas de la Galicia del momento en cuanto a fines (consolidación de la pequeña propiedad, cooperativismo), anhelos (defensa arancelaria del sector, eliminación de los intermediarios) e incluso dirigentes (Pita Romero, Rof Codina).
Ello debe conducirnos a una reflexión sobre el verdadero carácter de un movimiento social que en las últimas hornadas historiográficas gusta de caracterizarse como alternativo al sistema a pesar de los evidentes puntos comunes con fuerzas sustentadoras dQ\ status quo como los católicos o los propios «Ganaderos del Reino».
^^ Así se refleja enAHN: Fondo Mesta, Leg, 1266\2, en que se describe el proceso de creación de dicha oficina así como los problemas de Mari con otros intermediarios y con la propia Asociación.
^^ Ya hemos citado las disensiones con los católicos por la cuestión del matadero de Porrino considerando, por ejemplo, los efectos perniciosos que las presiones de los socialcatólicos tenían sobre el mercado madrileño en aspectos como por ejemplo la agremiación forzosa de los carniceros («Libro de Actas de la Comisión Especial de Servicios Cooperativos.
Mantenemos pues, aún a riesgo de parecer provocadores, que es inevitable considerar a estas fuerzas defensoras del sistema como parte de un movimiento de múltiples colores y que, a fin de cuentas, con frecuencia sirvió de colchón contra fuerzas de proyectos políticos y sociales más definidos en su apuesta por la democracia, el reparto de la riqueza y la autoorganización de las clases subordinadas.
Además, el estudio de las organizaciones «patronales» es indispensable para la definición de unas sociedades rurales heterogéneas y con intereses de clase contrapuestos (frente al tópico de la uniformidad de los intereses parroquiales) que se manifiestan en conflictos como el desarrollado en torno al comercio ganadero y que todavía presentan puntos oscuros y tópicos que aclarar.
ras las que en los años de la República intenten la creación de una Junta Regional que asuma un protagonismo semejante por ejemplo al de los ganaderos catalanes^^ En el sur de Galicia, área más vinculada con las movilizaciones antifo-ristas^^, la constitución de la Juntas provinciales es más tardía.
En 1919 ^^ Los dirigentes principales de esta Junta serían Pita Romero y José Benito Pardo, en el contexto de la movilización de los intereses agrarios en el bienio progresista, vid.
«Carta de la Asociación General a la Junta de Coruña, l-X-1932», AHN: Fondo Mesta, Leg.
922\2. ^^ Vid. al respecto la completa síntesis elaborada por CABO (1998: 116-127) referente al antiforismo de la Galicia meridional, en contraste con la vertiente más económica del norte. |
El mundo intelectual estadounidense ha disfrutado en los últimos años de intensos debates alrededor de diferentes obras.
Primero han sido los libros de Paul Kennedy The rise and fall of the great powers: economic change and military conflict from 1500 to 2000^ y Allan Bloom The closing of the american mind^; y más tarde fueron los ensayos de Francis Fukuyama The end of History and the lastman"^ y Samuel Huntington The clash of civilitations and the remaking of world order^.
Estos dos últimos han sido dados a conocer con una misma estiategia.
Primero se publicaba un artículo polémico y provocador con una promoción digna de cualquier estreno cinematográfico.
Después, la misma revista que editaba el artículo promovía replicas de varios críticos.
Finalmente, el responsable del' Este trabajo está realizado dentro del marco del Proyecto de Investigación «El estado de la historia», dirigido por el Dr.
ensayo escribía un libro para contestar a sus críticos y ampliar los argumentos de su primer trabajo^.
En este trabajo se analiza la divulgación^ de la tesis de «el fin de la Historia» de Francis Fukuyama^ en España.
Se publicaron tres^ de los cinco trabajos que componen el total de la tesis.
Los trabajos traducidos al castellano fueron los artículos «The end of History?» y «A reply to my critics» y el libro «The end of History and the last man».
Las traduciones de los artículos se realizaron gracias a dos publicaciones del grupo de comunicación PRISA: El País y Claves de Razón Práctica, aunque también el diario ABC difundió muy reducidamente el artículo «¿el fin de la Historia?».
Por otro lado, el libro The end of History and the last man fue volcado al castellano gracias a la editorial Planeta.
^ Recientemente ha aparecido un caso de las mismas características.
Alan Sokal (físico de la Universidad de New York) escribió un artículo sin sentido y lo envió a la revista Social Text, donde incluso le hicieron un número monográfico para celebrar su publicación.
Una vez publicado, Sokal declaró que todo era una broma y que su publicación constataba el relativismo actual de la ciencia, donde a menudo se emplean términos y acepciones sin sentido y desde la ignorancia.
Ahora, acaba de publicar un libro con el belga Jean Bricmont {Fashionable nonsense: postmodern intellecuals abuse of science.
Picador, 1998), donde ataca a los intelectuales franceses postmodernos.
Estos se defienden argumentando que se trata de una guerra cultural y política, no intelecual.
Ver, ROTHSTEESÎ, Edward, «Batalla entre físicos y metafísicos».
^ Para que no haya dudas del objetivo del trabajo, según el diccionario de la lengua de la Real Academia española la palabra «divulgar» significa: «Publicar, extender, poner al alcance del público una cosa».
Ver, Voz «Divulgar» en Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, Madrid, 1984, Tomo I, p.510.
Hacer llegar cierto conocimiento al vulgo o a las personas ajenas al campo a que corresponde específicamente ese conocimiento» y «poner al alcance de la generalidad de la gente algo que antes estaba reservado a una minoría».
Ver voz «Divulgar» en MOLINER, María, Diccionario de uso del español.
^ Para una mayor profundización en el autor, ver: SANMARTÍN, Israel, «¿Quién es Francis Fukuyama?», Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo XLVI, Fascículo III, 1999, pp. 193-206. ^ En el momento de entregar este trabajo se ha publicado el libro Trust en ediciones B. El artículo sobre «el fin de la Historia»^^de Francis Fukuyama («The end of History?»), fue publicado originalmente en la revista norteamericana de pensamiento político y relaciones internacionales The National Interest en el verano de 1989.
En esa primera publicación, usaba cinco subcapítulos para demostrar la tradición hegeliana de la teoría de «el fin de la Historia», constatar «el fin de la Historia» en el actual sistema demócrata liberal, y afirmar la muerte del marxismo-leninismo.
La divulgación del trabajo se adelantó unos meses a la caída del muro del Berlín, haciendo parecer a Fukuyama como un futurólogo.
Sin duda, esta coincidencia, junto con una labor propagandística espectacular, hicieron que el ensayo se llegara a debatir y conocer en muchos círculos intelectuales de todo el mundo.
Debido a la gran repercusión del artículo rápidamente se tradujo al castellano, y como en otros muchos países, el artículo «The end of History?» se divulgó mediante la prensa diaria.
Esa labor correspondió en España a los diarios El País y ABC en un principio y posteriormente a la revista de pensamiento Claves de Razón Práctica.
La traslación del diario El País fue muy utilizada por los comentaristas de Fukuyama, pero pocos se dieron cuenta que era una traducción que no llegaba a la mitad del original.
A esta conclusión sólo se puede llegar analizando el texto cualitativa y cuantitativamente y observando cuánto y qué falta en la traducción respecto al original.
La versión de Claves de Razón Práctica era más completa pero ofrecía erratas y olvidos considerables que son apuntados más adelante.
La gran resonancia y las grandes críticas recibidas por su primer artículo hicieron que Fukuyama publicara un segundo artículo de contestación.
El trabajo se tituló «A reply to my critics» y se editó dos números después en la misma The National Interest, En esta nueva publicación'^ El término «Historia» aparecerá con mayúsculas en el resto del trabajo cuando se refiera a la teoría de «el fin de la Historia».
Fukuyama alude a la Historia (con «H» mayúscula) como un proceso único, evolutivo y coherente de todos los pueblos en todos los tiempos (es la Historia entendida partiendo del concepto elaborado por Hegel y Marx).
Sin embargo, no menciona, en el título de su tesis, a la historia (con «h» minúscula), entendida como la mera sucesión de acontecimientos.
En las diferentes reproducciones de críticos y comentaristas se respetará el criterio de los mismos.
Aunque hay otros significados del térmico «Historia» como el que se refiere a la disciplina científica. aclaraba el concepto de «Historia» en Hegel; explicaba la poca trascendencia que tenía, a su juicio, su pertenencia a la Administración Bush; y respondía a los argumentos sostenidos por muchos de sus críticos en relación a las ideologías alternativas a la democracia liberal.
También esta segunda publicación fue traducida al castellano por el diario El País con título «Respuesta a mis críticos».
Esta vez fiie difiíndida, con más atino, íntegramente, y al poco tiempo de la original.
Como «A reply to my critics» no había solucionado nada, el norteamericano abandonó su puesto de fiancionario en laAdministración Bush y se dedicó a escribir el libro The end of History and the last man^^ publicado en 1992 e inmediatamente traducido a múltiples idiomas.
El libro era una ampliación teórica y empírica de su primer ensayo.
Constaba de cinco capítulos donde desarrollaba dos Historias Universales.
Una basada en la «ciencia natural moderna» (y, sobre todo, en Marx), que correspondía a una explicación económica de la Historia donde emparentaba la Historia con el desarrollo tecnológico.
Y otra cimentada en el «deseo de reconocimiento» (y, sobre todo, en Hegel), que incumbía a una interpretación antropológica de la Historia que la unía con la democracia liberal y con el final de la Historia, al no existir ninguna organización política superior a la democracia liberal, después de caer el fascismo y el comunismo.
¿Cómo elabora Fukuyama esas historias universales?
Descartando pueblos enteros, sobre todo los prehistóricos, y aparcando los países que no llegaron a «el fin de la Historia», o sea, los no históricos (en contraposición a los poshistóricos -que han llegado al fin de la Historia-).
Utiliza una metodología de exclusión que le hace construir unas Historias Universales occidentalistas, basadas más bien en EE.
UU. que en Europa, obviando los países de África, gran parte de Asia y algunos sudamericanos.
De este modo, Fukuyama coincidía con las premisas de Historia Universal del siglo XIX, donde se tomaba como tal la que después de las etapas previas de Egipto y Mesopotamia, concernía a Grecia y Palestina hasta nuestros momentos.
El resto pertenecería a la etnología y quedaría " Traducción española: FUKUYAMA, Francis, El fin de la Historia y el último hombre, trad.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es fuera de la verdadera historia.
Así la Historia Universal era, para Fukuyama, la Historia de Occidente^^.
Por otro lado, en 1994, gracias al profesor Timothy Burns en el libro After History?
Francis Fukuyama and his critics^^, Fukuyamatuvo la oportunidad de dar una última contestación a los numerosos exégetas de su tesis, aunque se quedó en una simple réplica a los comentarios de una docena de profesores universitarios, en su mayoría norteamericanos.
El artículo se titulaba «Reflections on the end of History, five years later»'"^.
En esa ocasión presentaba su tesis de una forma novedosa, desglosándola en «empírica» y «teórica».
Explicaba cada división por separado y las relaciones entre ambas.
Este trabajo no tiene una traducción publicada en castellano'^ Y en 1995 publicó Trust, the social virtues and the creation of prospe-rity^^, un desarrollo de uno de los aspectos tratados QYÍEIfinal de la Historia y el último hombre: el asociacionismo encarnado en la sociedad civil.
En este último libro Fukuyama reconoce la importante labor del Estado en el desarrollo económico de un país y analiza la importancia de la cultura en la economía.
LA DIVULGACIÓN RESUMIDA DE «¿EL FIN DE LA HISTO-RIA?»
El artículo de Fukuyama desató también una importante polémica en España.
Debido a que la revista The National Interest no se distribuye en la Península Ibérica, la difusión del artículo «The end of History?» co-' ^ JASPERS, Karl, Origen y meta de la historia, trad.
Fernando Vela, Alianza editorial Madrid, 1980, p.
También reproducido en History and Theory, vol. 34, 1995, pp. 27-43. •^ Se puede encontrar una traducción en SANMARTÍN, Israel, La Historia según Francis Fukuyama, 1989-1996, Tesis de Licenciatura, Santiago de Compostela, 1996'^ FUKUYAMA, F., Trust: the social virtues and the creation of prosperity.
New York, 1995; En el momento de la entrega de este trabajo ha sido traducido al español como: La Confianza, Ediciones B, 1998. rrespondió al diario ABC y a dos publicaciones del grupo de comunicación PRISA'^, una de las empresas periodísticas más importantes de España y de Europa.
Los dos medios que divulgaron el ensayo fueron la revista Claves de Razón Práctica^^ y el diario El País^^.
En ambos casos se trataba de un resumen extractado del original.
A ellas acudieron todos los críticos españoles del artículo, con lo que se quedaron sin conocer gran parte del trabajo.
Aunque la idea general estaba bien reflejada en las traducciones, sus opiniones estuvieron condicionadas por la falta de algunos datos.
En este sentido, el director del Centro de Estudios de Política Exterior -Santiago de Mora-Figueroa-, escribía:
«Dudo que mucha gente haya podido leerlo.
Además la moda de Fukuyama se extendió en el acto a Europa, donde es aún más difícil hacerse con el texto completo.
En España, por ejemplo, no creo que ningún comentarista lo conozca; todos parecen guiarse por la versión publicada en El País (24-9-89).
Esta última es un resumen cuatro veces más corto que el original.
Tal mutilación no es en sí un sacrilegio: el mensaje de Fukuyama es tan sencillo que puede extractarse más aún»^^.
El resumen no era cuatro veces más corto que el original sino algo más de la mitad, como se verá más adelante, pero en ningún caso se debe hacer la crítica de una argumentación sin conocerla en su totalidad, y menos extractándola todavía más, como pretendía Mora-Figueroa.
De todos modos, los editores del diario El País tuvieron una indudable responsabilidad en la proyección del artículo de esta forma (suprimieron las citas a pie de página, obviaron muchas partes del artículo, había algunos errores de traducción y añadieron una entradilla al artículo).
Los editores del periódico más leído y vendido de España, sólo cumplieron con la misión de dar a conocer, de un modo masivo, la famosa teoría de «el fin de la Historia».
No estaba en el ánimo de los dirigentes del rotativo madrileño una utilización científica del trabajo.
En todo caso, sería problema de los críticos buscar la versión original para comentarla.
La traducción de la revista Claves de Razón Práctica fue publicada en el número inicial de esa publicación periódica cuatro meses después de la del diario El País.
Fue una traslación al castellano mucho más completa, incluía las citas a pie de página y reunía un total de doce páginas.
A pesar de todo, Agustín García Calvo juzgaba la traducción como «poco satisfactoria»^^ cinco números después, en la misma revista.
La difusión del artículo en el diario ABC era más interpretativa y volcada más hacia el debate.
En ningún momento pretendía ofrecer el texto original, sólo algunas ideas que contenía.
En los siguientes subapartados se abordará el tema de las traducciones más en profundidad.
La traducción áe El País.
La traducción de El País fue el texto más común en las citas de los diferentes críticos y para el debate sostenido en la prensa durante varios meses^^.
En su presentación, constaba de dos páginas completas del perió-^' GARCÍA CALVO, Agustín, «Tras el fin de la Historia», Claves de Razón Práctica, octubre 1990, n° 6, p.
^^ Para el particular véase: LEIGHT, Robert, «El abrazo de Alemania», El País, 16 de noviembre de 1989; VÁZQUEZ MONTALBÁN, M., «Historia», El País, 4 septiembre 1990; TALBOTT, Strobe, «El principio del absurdo», El País, 30 de septiembre 1989; TOURAESÍE, Alain, «La caída del segundo muro», El País, 11 de noviembre, de 1989; HOBSBAWM, E., «1989: para el vencedor, los despojos», El País, 23 de octubre 1990; GIL CALVO, Enrique, «La apertura del legado de Marx», El País, 9 de enero de 1990, p.
42; BARRANCO, Juan, «Del pesimismo de Fukuyama y otros pesimismo anteriores», EL País, martes 29 de mayo de 1990, p.
44; NEGRI, T., «Fin de siglo», El Mundo, 1 de abril 1990; USLAR PIETRI, Arturo, «El triunfo de occidente y las erróneas profecías sobre el fin de la historia», La Voz de Galicia, 13 de noviembre de 1989; AYALA, Francisco, «Postrimerías de la historia», Zúf Voz de Galicia, 25 de octubre de 1990; JIMÉNEZ DE PARGA, Manuel, «Estalló la historia».
La Voz de Galicia, 5 de noviembre 1990; CANCIO, M., «El comunismo estalinista».
En la primera hoja incluía una ilustración de las cabezas de Hegel y Marx con la frase «The end» en el medio.
En la segunda incluía una foto de Churchill, Roosevelt y Stalin durante la conferencia de Yalta.
En el pie de texto de la ilustración de Marx y Hegel se podía leer The Independent/ El País, lo que podría hacer pensar que la traducción al español había sido hecha sobre un extracto previamente realizado por el periódico británico progresista The Independent.
De todas formas, el original de The National Interest salió a la venta en el mes de junio de 1989 y la traducción de El País se publicó el 24 de septiembre de 1989.
Por lo tanto, tuvo un retraso de, aproximadamente, tres meses^^ A pesar de la diferencia de fechas el texto de El País alcanzó una significancia especial.
Cambiando de tercio, para este particular de la investigación, se escogerá la técnica áoi Análisis de contenido^"^ tsinto en su variante cualitativa como cuantitativa.
Debido a esto se analizará el texto, en referencia al original, tanto cualitativa como cuantitativamente.
El estudio cuantitativo se refiere a cuánto y qué se tradujo; el cualitativo a la relevancia, importancia y trascendencia de lo que se tradujo^^ Sobre las técnicas d^l Análisis de contenido se ha escogido el método de análisis sistemático^^, to-mando para el análisis cuantitativo el párrafo como unidad básica de codificación, y para el examen cualitativo un examen del contenido temático de cada uno de los epígrafes del texto.
Análisis cuantitativo del extracto del diario El País
El análisis cuantitativo es necesario en el sentido de dejar claro y en números qué es realmente lo que se tradujo en aquel texto, y qué se obvió.
El método cuantitativo es el mejor para reflejar esos resultados^^.
Sin embargo, no se debe olvidar el tratamiento cualitativo de la información: el estudio cuantitativo de la traducción dará los resultados numéricos pero no la importancia y relevancia de los párrafos traducidos.
El volumen de texto que englobaba la traducción no llegaba a la mitad del original, concretamente alcanzaba el 44.8%.
El número de páginas era dos; por dieciséis del original.
El número de párrafos^^ de la versión de El País se quedaba en veintitrés frente a los cincuenta y ocho del difundido por la rewistsiNational Interest^^ (ver tabla 1).
En otro sentido, en el texto 2^ Aunque se trata de un trabajo que trata de unir la Historiografía con la Teoría de la Historia, no significa que el método cuantitativo no tenga cabida.
Siempre que se pueda se debe cuantifícar y no abandonar el rigor crítico y documental; lo que Carlos Barros llama positivismo «bueno», como un paso obligado para entrar y desarrollar en el siglo XXI historiográfico.
BARROS, Carlos, «La Historia que viene».
Historia a Debate, tomo I, Santiago de Compostela, 1995, p.
También en BARROS, Carlos, Mentalidad y Revuelta, Tesis doctoral, ed. facsímil, Santiago, 1988, p.
17, allí consideraba que «aparte del rigor metodológico que aporta, la investigación con base cuantitativa permite descubrir realidades ocultas para un tratamiento cualitativo simple».
En la página siguiente añadía: «estos fogonazos empíricos causan a veces la sorpresa del investigador, que en más de una ocasión tiene que rectificar para sí una previa opinión impresionista, basada en tal o cual dato pero no en la totalidad de los conocidos y utilizados para la cuantificación: así es como se aprende en carne propia a valorar el método cuantitativo».
Estas afirmaciones estaban realizadas para apuntalar el estudio de los Irmandiños, pero son igualmente válidas para este caso.
Se trata de mostrar y captar la verdadera realidad de la traducción y no cometer errores de cálculo como el de Santiago de Mora-Figueroa.
^^ Entendiendo como párrafo: «Cada una de las divisiones de un escrito señaladas por letra mayúscula al principio del renglón y punto y aparte al final del trozo de escritura»; Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, tomo II, 21 edición, Madrid, 1994.
^^ En este caso, el número de párrafos hace referencia al aspecto formal del texto tal y como aparece en cada medio.
Los párrafos no tienen correspondencia entre ambos textos.
Es una referencia descriptiva del texto. en castellano no aparecía ninguna de las diecinueve notas del original y de los cinco epígrafes del ensayo original únicamente aparecían cuatro, y sin ninguna correspondencia entre sí.
Los epígrafes del original eran numéricos e iban del «I» al «V»; los rótulos de la traducción eran: «El último paso», «Pérdida de atractivo», «Formas distintas» y «violencia étnica».
Otra de las características de la traducción incumbía al título, presentaba «historia» con «h» minúscula en comparación a la mayúscula del original de Fukuyama (ver tabla I).
En otro orden de cosas, la entradilla que antecedía al texto era una introducción, con la función de presentación, que no se correspondía con la primera versión.
«¿Una teoría para concluir con todas las teorías?
Esto es lo que parece pretender el provocativo artículo de Francis Fukuyama, número dos de la oficina de planificación a largo plazo del Departamento de Estado norteamericano.
El artículo que ofrecemos extractado...
El final de la historia que describe se ha convertido en la nueva Biblia de la derecha norteamericana, ha originado una fuerte polémica en Estados Unidos y es la última aportación al debate abierto tras el fin de la guerra fría»^^.
^^ FUKUYAMA, Francis, «¿El fin de la historia?», ^/JPÚ[/5, p.
En líneas generales el juicio de valor expresado en la entradilla del texto era cierto, sin embargo, Joseph, McCamey explicaba tres años después que parte de la derecha norteamericana había rechazado los postulados de Fukuyama.
La razón residía en que Fukuyama utilizaba una interpretación marxista de la Historia para llegar a una conclusión no marxista.
También desde posiciones conservadoras, el director de la revista The National Interest aseguraba, en referencia al supuesto final de la Historia, que «No me creo una palabra de todo, aunque... el brillante análisis de Fukuyama no es fácil de rechazar»; en KRJSTOL, Irving, «Response to Fukuyama», The National Interest, n° 16, summer 1989, p.
Tampoco desde la derecha española, en la persona de José María Carrascal, fue bien recibido Fukuyama, en QXABC, 7, 12, 89.
Perry ANDERSON, desde posturas progresistas, consideraba el «marxismo invertido» de Fukuyama como un tributo a la izquierda, en ANDERSON, Perry, A zone of Engagement, Verso, London-New York, 1992.
Finalizado el aspecto formal de la traducción, el siguiente paso es examinar el número de párrafos vertidos al castellano y sus porcentajes en relación a la versión original.
El número total de párrafos trasladados al español fue de veintiséis, que simbolizaba el 44.8% de los cincuenta y ocho del original.
De estos veintiséis párrafos quince aparecían traducidos en su totalidad (un 27,6%) y once parcialmente (el 18.9%)).
Con estos datos se demuestra el escaso número de párrafos traducidos íntegramente y la gran cantidad de ellos, treinta y dos, que quedaron inéditos.
Todos estos números significan que la versión del texto de «¿El fín de la Historia?» aparecido en El País, que fue el medio mediante el cual muchos de los críticos de Fukuyama conocieron la teoría, era un resumen de menos de la mitad del original, considerando como unidad los párrafos.
Del mismo modo se obviaban los pies de páginas y había múltiples incorrecciones y algún añadido (como la entradilla).
Del desglosamiento en párrafos, se desprende que un 55.2% no fue traducido.
Sólo se tradujeron 26 párrafos y únicamente 15 en su totalidad.
¿Que quiere decir esto?
Que los traductores se dedicaron a hacer un refrito del texto recogiendo retales de un lado y de otro para destacar lo sustantivo y lo llamativo del texto, a su juicio.
El criterio de los traductores se limitó a copiar la introducción y el último capítulo, a obviar los dos primeros epígrafes y a hacer un «collage» de los epígrafes III y IV.
En cuanto a los párrafos traducidos parcialmente, mediante la tabla 4 se puede observar que más de la mitad (en concreto seis) no eran traducidos ni al 50%.
Esto nos indica el nivel ínfimo de la traducción del artículo.
En este apartado se pretende convertir en medibles circunstancias que son difíciles de observar mediante una simple lectura del texto y a descubrir nuevas lecturas del mismo mediante los números, sin alterar las condiciones cualitarivas del mismo, pese a que la cuantificación es mirada bajo sospecha hoy en día^'.
Se trata de intentar reflej ar las relaciones exactas entre lo traducido y el original a sabiendas que cuantificar no es un fin en sí mismo^^.
Análisis cualitativo del extracto del diario El País
El análisis cualitativo^^ del diario El País, complementa al examen cuantitativo realizado en el apartado anterior.
Para ello se analizará el contenido de cada epígrafe del texto «¿El final de la Historia?».
Siempre teniendo en cuenta que el análisis cualitativo describe las variables en un ^' ARÓSTEGUI, Julio, La investigación histórica: teoría y método.
^^ ARÓSTEGUI, J., La investigación histórica: teoría y método, p.
382; donde, además, señala que «la investigación cuantificada tiene los mismos fines que la cualitativa.
La cuantificación permite encontrar relaciones, explicaciones de comportamientos, que muchas veces permanecen ocultas a una investigación cualitativa».
Por otro lado, Aróstegui (pp. 381-382) señala que «la cuantificación cumple, al menos, tres importantes funciones metodológicas: 1-obliga a expresar claramente los presupuestos de los que se parte, a desarrollar con especial precisión los argumentos y procura una mayor facilidad de refutación de lo que se expone.
2-La presentación conjunta de los datos cuantitativos hace más probable que la aparición de casos no contemplados o inusuales sea mejor detectada, al tiempo que sea más fácil la observación del comportamiento a lo largo de diferentes períodos, grupos o espacios de alguna cualidad.
3-El empleo del lenguaje matemático y la presentación de los datos de forma ordenada hace más factible que otros investigadores comprueben, verifiquen, o refuten las conclusiones establecidas».
^^ «El tratamiento estadístico de la información histórica revela tendencias, proporciones, diferencias, cambios, discontinuidades,.... pero no explica sus descubrimientos, y ¿qué tipo de historia haríamos si no explicamos causalidades y condicionamientos?.
Precisamos introducir desde el principio la historia cualitativa», BARROS, C, Mentalidad y Revuelta, ed. facsímil, Santiago de Compostela, 1988. proceso, pero no mide las variables numéricamente, aunque puede determinar que hay cambios de valor^^.
A lo largo de todo el siglo XX, la prensa se ha convertido en una fuente documental de mucho uso para el historiador^^, aunque escolásticamente se valore mejor aquello que es más lejano en el tiempo que la Historia inmediata.
Esta última, está en manos de periodistas y aficionados a la Historia, hay pocos historiadores profesionales dedicados a ella.
Los historiadores se deben dar cuenta de que lo que está sucediendo en el momento es ya historia, el periodista o el aficionado sólo es un medio, que intencionadamente o no, puede variar la noticia según unas u otras creencias.
En general la figura del periodista no difiere mucho de los escribanos de la Edad Media o Moderna.
Lo que se debe tener presente cuando se trabaja con prensa es la línea ideológica que sigue el diario en cuestión.
En este caso, el diario El País sigue una línea «social-liberal».
Del aspecto formal del texto se puede deducir que el volumen real de la traducción no se corresponde estrictamente con el número de párrafos traducidos (un 44.8%), sino con el de líneas traducidas.
A pesar de esto, se han escogido como unidad los párrafos y no las líneas, porque es más operativo, tanto para cuantificar como para explicar.
Es significativo que no se hubiera convertido al idioma cervantino ninguna de las dieciocho notas a pie de página, la nota aclaratoria inicial y, lo que es peor, no se respetó la estructura del texto en cuanto a los cinco epígrafes.
Lo mismo sucedió con la «h» minúscula de la palabra «historia» en el título del artículo.
Todos estos elementos contribuyeron considerablemente a crear confusión.
^"^ ARÓSTEGUI, Julio, La investigación histórica: teoría y método, p.
Aróstegui también señala que «las técnicas cualitativas serían aquellas que no aspiran a medir en la construcción de datos.
Su aspiración es, por tanto, la de clasificar, tipologizar, reunir los datos, pues, en función de su cualidad, de su carácter» (ARÓSTEGUI1995: 359-360).
^^ Eric Hobsbawm señalaba la importancia de la prensa para elaborar su libro Historia del siglo XX\ allí argüía: «a medida que el historiador del siglo XX se aproxima al presente depende cada vez más de dos tipos de fuentes: la prensa diaria y las publicaciones y los informes periódicos, por un lado, y los estudios económicos y de otro tipo, las compilaciones estadísticas y otras publicaciones de los gobiernos nacionales y de las instituciones internacionales, por otro»; HOBSBAWM, Eric, Historia del siglo XX, trad.
En líneas generales, la traducción era algo inferior a ese 48% que se señala en el análisis por párrafos.
No se debe olvidar que 11 de los párrafos eran traducidos parcialmente.
La introducción y el epígrafe «V» fueron los únicos apartados traducidos íntegramente.
El subtítulo «I» quedaba totalmente inédito.
Así, en la versión del diario El País no se hacía referencia al reconocimiento por parte de Fukuyama de la falta de originalidad de «el fin de la Historia»; ni se daba a conocer la figura de Kojève, su importancia en el pensamiento de Fukuyama y su evolución profesional.
Del epígrafe «II» sólo se plasmaban unas líneas del original.
Esas pocas palabras no reflejaban la explicación del idealismo (la relación entre lo real y lo ideal) en Hegel, Kojève y Fukuyama; también faltaba la postura de la escuela del materialismo determinista del Wall Street Journal; y tampoco se hacía eco del desarrollo de las actitudes ante el trabajo de los católicos y protestantes, extraídas de libro de Max WeberLa ética protestante y el espíritu del capitalismo.
Al dejar todas estas partes del subtítulo inéditas, la versión del diario madrileño de «el fin de la Historia» quedaba sin cimientos teóricos.
El epígrafe «III» fue un 53% traducido en relación a sus párrafos, aunque sólo un 23.1% de los mismos fueron volcados al castellano íntegramente.
Aquí se recolectaban las conclusiones finales del epígrafe sobre el fracaso del fascismo y del comunismo (en China y la U. R. S. S.) y las nuevas amenazas al régimen democrático liberal: el nacionalismo y el islamismo.
En este caso se nombraba en su totalidad, pero no se explicaba casi nada; el traductor se limitó a recolectar párrafos de aquí y de allá para que las ideas generales apareciesen reflejadas en el texto.
El epígrafe «IV» presentaba el mismo problema y gran parte de la argumentación no se trasladaba a la versión española.
Las interpretaciones históricas sobre las relaciones internacionales en los siglos XIX y XX hasta hoy, permanecieron vírgenes para el lector peninsular.
Únicamente se transportaron a la referencia española las estimaciones sobre el futuro de las relaciones internacionales y la improbabilidad de nuevos conflictos entre los estados de «el fin de la Historia» (Fukuyama también los denomina estados poshistóricos).
En definitiva, como los porcentajes dejaban bien claro en el apartado anterior, la traducción fue incompleta, inexacta e imprecisa.
De igual modo, cumplía perfectamente con la intención informativa para la que estaba diseñada: todo el mundo se enteró, aunque fuera de forma resumida, de las líneas de razonamiento de la tesis de «el final de la Historia».
La traducción aprovechó todas las conclusiones de Fukuyama en sus partes más polémicas para enganchar al lector, pero permaneció enterrado y olvidado en la versión norteamericana todo el desarrollo del discurso histórico y teórico.
Unos meses después, Fukuyama hacía pública una réplica a sus críticos en la misma revista The National Interest.
Para esa ocasión, quizá por la extensión de la contestación a sus detractores, el diario El País cambiaba de estrategia y la publicaba entera.
Era demasiado tarde: el original ya habían sido mutilado y no había vuelta atrás.
La traducción de la revista Claves de Razón Práctica.
La revista Claves de Razón Práctica^^ incluía en su primer número de abril de 1990, cuatro meses después de aparecer Qn El País, la traducción íntegra del artículo^^«¿El final de la Historia?» en su SQCción documentos.
Esta nueva versión en castellano, incorporaba la mudanza al español de las dieciocho notas a pie de página, la división por epígrafes respetando la original y se añadía la denominación por números para cada sección del texto.
El texto consistía en doce páginas maquetadas a cuatro columnas, con las notas en el pie de la columna correspondiente.
La palabra «Historia» aparecía con mayúscula en el título y la entradiUa al texto, incluía parte de la nota introductoria original sobre la situación profesional de Fukuyama.
Cabe destacar que, excepto en un párrafo del epígrafe «II» correspondiente a la explicación de Max Weber, la traducción es fiel en cuanto a la unidad y presentación de los párrafos.
^^ Quiero hacer constar mi agradecimiento personal a la Promotora General de Revistas, s. a.
(PROGRESA), perteneciente al grupo PRISA y editora de la revista Claves de Razón Práctica.
Debido a la dificultad para encontrar el primer número de Claves, agotado en la editora y ausente de las bibliotecas, me puse en contacto directamente con ellos y desde el primer momento mostraron una total disposición en ayudarme.
No dudaron en mandarme desinteresadamente y con la mayor de las diligencias las fotocopias correspondientes al artículo de Fukuyama.
^^ En Sudamérica se hizo una traducción completa del artículo: FUKUYAMA, Francis, «¿El fin de la Historia?», El Gallo ilustrado (semanario de El día de México), 29 de abril de 1990.
Exactamente igual sucedió en Alemania donde la referencia exacta fue: FUKUYAMA, F., «Ende der Geschichte?», Europaische Rundschau, n°17, 1989, pp. lóyss.
Pese a contener gran parte del texto original, la traducción de la revista Claves no respetaba las palabras en cursiva y entre comillas del original.
En ocasiones, las palabras entrecomilladas del original se volvían normales en la traducción (por ejemplo, «material» figuraba como material y «superstructure» como superestructura en la página 87).
En otras palabras o grupos de palabras, las comillas se respetaban («peace» y «end of ideology» (p.
3) seguían como «paz» y «fin de la ideología» en la página 85).
Otros vocablos figuraban en la versión norteamericana entre comillas y en la traducción se hallaban en cursiva.
(Éste es el caso de «natural» (p.
Un cambio muy común en la traducción consistía en eliminar gran parte de las cursivas de la original (Western idea (p.
3) aparecía en el artículo de Claves como idea occcidental (p.
A pesar de estos cambios, en otras oportunidades las cursivas se mantenían.
Debido a que muchas de ellas pertenecían a revistas o títulos de libros {Foreign Affairs).
Resulta difícil dilucidar el criterio seguido por los responsables de la revista Claves para eliminar comillas o cursivas o cambiar unas por otras.
Y si se acude a ejemplos concretos la confusión crece más: el término marxista «superestructura» aparecía en el original entrecomillado; en la traducción figuraba una vez en letra normal y otra en cursivas (ambas en la página 87).
Otro ejemplo correspondía a la palabra «people»^^ El original se ofrecía entrecomillado y en la traducción una vez en cursivas (p.
89), y otra entre comillas (p.
¿Cuál es el juicio empleado para entrecomillar o poner cursivas?.
Agustín García Calvo, sin todavía ojear el artículo de The National Interest, razonaba que el uso de comillas o cursi-^^ La acotación sobre la palabra «people» pertenece a Agustín García Calvo en: GAR-CÍA CALVO, Agustín, «Tras el fin de la Historia», Claves de Razón Práctica, n° 6, octubre 1990, p.
García Calvo criticaba en la página 8 la aplicación del término «pueblo».
Fukuyama relacionaba la palabra «pueblo» con la reducción de la gente a masas que habían hecho el fascismo y el socialismo comunista.
Fukuyama operaba para la democracia liberal con individuos bien definidos cada uno y en conjunto, donde el colectivo no impedía la identidad perfecta de cada uno.
García Calvo decía que Fukuyama hacía la misma idealización que el fascismo y el comunismo, pero de manera más hábil y potente; sólo cambiaba la palabra «pueblo» por la de «hombre». vas equivalía en intención^^.
Sin quitarle la razón a García Calvo, más exacto es pensar que el traductor eliminó las cursivas y las comillas del original cuando eran palabras que aparentemente no tenían un significado especial, como en «pueblo», «matQr 'ml» o disminuir.
De la misma manera, conservó muchos de los entrecomillados correspondientes a grupos de palabras como «Nuevo Pensamiento» o «legalidad burguesa».
La conservación de las cursivas era más evidente porque reflejaba títulos de libros o instituciones.
Y, por último, donde sí parece tener razón García Calvo, es en los cambios de comillas por cursivas; ahí hay si cabe pensar en una equivalencia de significados.
De todas maneras, una buena claridad y transcripción de los términos, es ñindamental para una comprensión perfecta del texto.
Como se vio en este caso, pese a la meticulosidad de la traducción, muchos de estos aspectos formales llevan a confusión ya que de su entrecomillado o forma de letra dependen muchas interpretaciones.
De hecho García Calvo juzga la traducción como «poco satisfactoria»^^.
La traducción ofrecía algunos errores.
«La batalla de Jena» era traducida por la «batalla de lena» en las tres veces que aparecía en el texto (pp. 86 y 87).
Un desacierto mayor se manifestaba en la fecha de la muerte del filósofo francés de origen ruso Alexandre Kojève.
La traducción aseguraba que falleció en 1988, cuando el verdadero año de su expiración ocurrió en 1968"^^.
Además de estas equivocaciones, había un olvido que reflejaba la actitud profesional y política de Fukuyama, que, de alguna manera, intuía la polémica que iba a generar el artículo.
El olvido correspondía a las cuatro últimas líneas de la nota introductoria sobre el cargo profesional de Fukuyama.
Como quedó escrito anteriormente, parte de esa nota iba en la entradilla de la revista Claves, pero se olvidaron de lo siguiente: (especialmente son significativas las tres últimas líneas):
^^ GARCÍA CALVO, Agustín, «Tras el fin de la Historia», p.
En la página 11 afirmaba haber recibido el original «después de escrito el artículo, y ya en pruebas de imprenta».
40 GARCÍA CALVO, Agustín, «Tras el fin de la Historia», p.
11. "^^ «Kojève abandonó la actividad docente después de la guerra y dedicó el resto de su vida trabajando como un burócrata en la Comunidad Europea hasta su muerte en 1968», FUKUYAMA, F., «The end of History?», p.
Kojève falleció súbitamente el día 4 de junio de 1968 en una conferencia sobre el mercado común; AUFRET, Dominique, La philosophie, VEtat, la fin de l'Histoire, Bernard Grasset, París, 1990, p.
Otras erratas menores fueron: la eliminación de siglas como NICs (Newly Industrializing Countries) que debería aparecer en la página 90, en referencia a Asia, también la desaparición de las mayúsculas, como en vecinos Asiáticos (p.
Por su parte, Agustín García Calvo le endosaba un error más al traductor'^^ Se trataba de la palabra «existirá», que aparecía en el último párrafo del artículo, que preconizaba: «En la era poshistórica no existirá ni arte ni filosofía...».
Para García Calvo el «existirá» había que colgárselo al traductor.
En efecto, en el original se utilizaba el tiempo futuro «there will be», pero no el verbo «existir»; la traducción correcta era «habrá»"^"^.
Apesar del error, el intercambio del verbo «haber» por el de «existir» no tenía tanta trascendencia como pretendía García Calvo, pues los dos verbos eran, en ese caso, sinónimos.
La revista Claves, cumplió con la labor de traducir en su totalidad el artículo, aunque fuera con algunas erratas y, casi un año después de su publicación en inglés.
En la fecha que se publicó el artículo en Claves, Fukuyama ya había contestado a todos sus críticos en otro artículo correspondiente al número de invierno de 1989/90 de la revista National Interest.
La difusión de esta traslación de Claves fue mucho menor que la del diario El País.
La incidencia popular de éste último y la repercusión más especializada de Claves actuaron como factores determinantes en el conocimiento de la tesis.
En relación a los lectores de revistas como "^^ FUKUYAMA, F., «The end of History?», nota introductoria, p.
43 GARCÍA CALVO, Agustín, «Tras el fin de la Historia», p.
11. """^ «Habrá» también se encontraba en la traducción sudamericana de «The end of History?», FUKUYAMA, F., «El fin de la Historia», Tareas, Panamá, 29 abril, 1990, p.
Claves^^ o The National Interest, García Calvo indicaba que sus lectores (entre los que se incluía) pertenecían a la élite de los «medios y altos ejecutivos»"^^.
La traducción del diario ^5C.
Ningún crítico^^ han citado la divulgación del artículo «El fin de la Historia» en el diario monárquico y conservador^5C.
Seguramente se haya debido a que sólo aparecieron textualmente unos breves párrafos del mismo y que llegó a los lectores tres meses después del de el áidivio El País.
Juan Pedro Quiñonero'^^ el corresponsal de ABC en Francia, exponía en dos páginas de una forma muy documentada, cómo la revista liberal Commentaire (fundada por Raymond Aron) había difundido «el fin de la Historia» en Francia.
También explicaba, con sus palabras, el artículo de Fukuyama, intercalando diferentes párrafos del artículo original.
Evidentemente no guardaba ninguna rigurosidad formal en cuanto al término Historia con minúscula o con mayúscula, ni en los demás aspectos analizados para el caso del diario El País.
«He intentado resumir, mal que bien, muy sumariamente, un debate filosófico e histórico que exigirá nuevas y renovadas aproximaciones»"^^, reconocía Quiñonero en uno de los pasajes.
El artículo estaba acompañado por una caricatura de Marx desquebrajándose.
El resumen de Quiñonero iba acompañado de un artículo del conservador Dalmacio Negro^^ y otro del marxista Gustavo Bueno^^ Con la inclusión de estos dos trabajos, el periódico dirigido en aquel momento por Luis MaríaAnson, trataba de continuar el debate que ya habían iniciado en las «Terceras» de ese mismo periódico Francisco Ayala^^ y Julián Marías^^ La discusión la continuaron el propio Quiñonero^"^ dos días más tarde, José María Carrascal en dos entregas^^ Alejandro Muñoz Alonso^^ y Federico Jiménez Losantos^^ La difusión de «El fin de la Historia» por el diario ABC fue una divulgación más centrada en el debate y en las opiniones de sus comentaristas.
El texto original, así como las notas a pie de página del mismo, no les interesaban.
Dejaban en manos de su corresponsal la exposición de las ideas de Fukuyama.
Lo sustantivo de la labor ádABC era que informaba que el artículo de Fukuyama existía y, modestamente, ofrecían un resumen del mismo.
Claro, casi tres meses después del diario El País.
La traducción española de «A reply to my critics».
El diario El País, se encargó, una vez más, de la divulgación del escrito de Fukuyama en España^^ Apenas veintiún días después de la publicación del original, los lectores del periódico madrileño ya lo podían ojear.
El artículo estaba traducido en su totalidad.
Comprendía cuatro hojas, e incluía las siete notas a pie de página del original.
Con respecto a la versión norteamericana, se alteraba el título añadiéndole un subtítulo: «El fin de la historia no significa el fin de los acontecimientos del mundo».
De igual modo, se agregaban, seguramente por ra-zones de estilo del rotativo, dos subtítulos: «Éramos hegelianos» y «Falso menosprecio» en la página 4.
Para ilustrar el texto se utilizaron diversas fotocomposiciones carentes de interés para este análisis.
Acompañando a la respuesta de Fukuyama, se insertaban las replicas del lingüista Noam Chomsky; el subdirector de la sección de internacional de The Independent, Robert Cotrell; el historiador de las doctrinas económicas, Pedro Schwartz; los escritores Vicente Urbistondo y Artemio Baigorri; y el sociólogo Ludolfo Paramio^^.
Leopoldo Rodríguez Regueira trasladó el artículo del inglés al castellano, en una traducción demasiado poblada de imprecisiones y errores.
El desliz más importante figuraba en la página 4, donde se podía leer: «Un historiador profesional puede hablarnos de la casualidad en la historia...».
En el original la palabra «casualidad» era en realidad «causality» (p.
22), cuyo significado correcto es «causalidad».
Otro gazapo de interés, ocurría al convertir una frase exclamativa en una enunciativa.
En la página 3 de la traducción estaba escrito: «; pero no tener tiempo de leer completo un artículo de dieciséis páginas...».
En esa frase, el punto y coma inicial era un punto y seguido en la versión norteamericana (p.
21 del original); y los puntos suspensivos correspondían a una exclamación (p.
Igual problema, pero de menor importancia, sucedía con el aforismo alemán «Wahrheit statt Mehrheit», sin admiraciones en la página 3 de la traducción de El País y con ellas en la página 21 de la revista estadounidense.
En otro sentido, en la versión española, se anulaban las dos únicas veces que Fukuyama utilizaba la «H» mayúscula.
La primera competía a una mención del artículo primigenio «The end of History?» con «h» minúscula (p.
3 traducción y 21 del original); la segunda «h» minúscula.
En cuanto a comillas y cursivas no había ningún problema.
Las comillas se utilizaban para frases hechas y referencias literales de otros artículos o comentarios y las cursivas se empleaban para distinguir los usos diferentes de una palabra, títulos de libro y artículos.
Todo cumpliendo las premisas e indicaciones contenidas en el manual de estilo de El País.
Casi tres años después aparecía una ampliación del artículo de 1989 «The end of History?» en forma de libro que Fukuyama tituló The end of History and the last man^^.
Formalmente las diferencias entre la versión norteamericana y española comienzan en la portada.
El libro anglosajón no llevaba impreso el dibujo de Leonardo Da Vinci ni presentaba la foto de Fukuyama con una breve reseña personal.
Además, las notas aparecían en la versión original al final del libro y en la versión en castellano a pie de página.
Tampoco estaba incluido en la versión original la pequeña presentación de la contraportada.
E incluso la encuademación variaba y las endebles pastas que ofrecía el libro de la colección «documento» de la editorial Planeta se convertían en robustas en la edición de Free Press (aunque también había una versión rústica del libro).
Asimismo, las 418 páginas de la primera versión pasaron a 474 en la castellana, en parte debido al mayor tamaño de la obra norteamericana.
Otra diferencia correspondía a las citas de autores, figuraban separadas del texto en el original e inmerso en él en la traducción.
Dentro de las diferencias de contenido entre los dos libros, la versión castellana reproducía numerosos errores a lo largo del libro.
Los más importantes hacían referencia al término «Historia» Todas las ocasiones en las que en la versión norteamericana estaba escrito «History» (con «H» mayúscula) fueron traducidos por «historia» (con «h» minúscula).
Esto llevaba al equívoco en la traducción española de no saber cuando se está ^° FUKUYAMA, Francis, The end of History and the last man.
Versión española El final de la Historia y el último hombre.
Planeta, Barcelona, 1992. refiriendo a la Historia como evolución ideológica de la humanidad o cuando se refería a la historia como sucesión formal de acontecimientos.
Exactamente lo mismo sucede con el término «Universal History», invariablemente con mayúsculas en la versión original y traducido inalterablemente como «historia universal» (salvo en el índice).
A pesar de que no es objeto de este trabajo analizar filológicamente en profundidad la traducción, es necesario tener en cuenta algunas consideraciones al respecto.
En muchas ocasiones, palabras que se hallaban con cursivas en la versión original se volvían normales {The great illusion en lap.
5 del original,/Jea/en la p. xi, y4/ûfwenlap.
17, Movimiento das Forces Armadas (MFA) en la p.
En otras ocasiones, palabras que estaban en letra normal aparecen en cursiva: apartheid en la p.
132 de la versión castellana (en este caso es justificable por el origen no español de la palabra).
Otras veces se suprimían las comillas como en «mechanism» ('mecanismo' en la p.
128 de la traducción) e «historist» ('historicista' en la p.
También se añadían comillas como es el caso de «hombre económico» en lap.
Y en algunas oportunidades, hay palabras que a veces permanecían como cursivas y otras pasan a normales como la palabra dependencistas (dependentistas); se conservaba en cursivas en la edición castellana en la p.
Hay otros casos donde se eliminaban palabras en mayúsculas como en el caso de «LIBERTY» y «FREEDOM» de la p.
Otros cambios eran debidos a cuestiones de estilo.
Es el caso de la persistencia en la versión norteamericana de las mayúsculas para «Left» y «Right» (entendidas como derecha e izquierda políticas), para los gentilicios como «German», «Austrian» o «Russian», en referencia a las partes del libro («Part II», «Part I»...), para los meses del año, o en relación a los títulos de los libros y artículos donde todas las primeras letras de palabras están en mayúsculas.
En castellano todo esto aparecía en minúsculas salvo algunos de los títulos de libros.
No obstante, la palabra «state» siempre se traducía como «Estado».
Error de mayor consideración fue el referente a la tabla «Liberal Democracies Worldwide» (Las democracias liberales en el mundo), basada forms to encourage economic gvoQth», New York Times, 8 de Julio, 1991, p.al^^ La nota 3 también está totalmente equivocada y, según la versión original norteamericana, tiene que leerse: Para un informe del repensamiento de la legitimidad de las dictaduras revolucionarias que han tenido lugar en Latinoamérica en la década pasada, ver Robert Barros, «The left and democracy: recent debates in Latin America», Telos, 68,1986,49-70.
Para un ejemplo de la confusión en la que los sucesos en el Este de Europa han llevado a la izquierda, ver André gunder Frank, «Revolution in Eastern Europe: lessons for democratic social movements (and socialist)», Third World Quartely 12, rf 2, abril 1990, pp. 36-52^^.
La nota 4 presentaba un texto en castellano totalmente errado.
Se debe sustituir por la simple referencia bibliográfica: James Bryce, Modern Democracies, vol. 1, Macmillan, New York, 1931, pp. 53-54^^ La nota 5 ofrecía los mismo signos de equivocación que las anteriores.
El texto que figura allí es necesario cambiarlo por: Aceptando los requisitos de Schumpeter para la definición de las democracias del siglo XVIII, podemos decir con él que la democracia es «la libre competencia entre aspirantes a dirigentes por el voto de los electores».
Véase también la discusión acerca de las definiciones de democracia en Samuel Huntington, «Will more countries become democratic?», Political Science Quartely 99, n''2, verano 1994, 193-218^^ La nota 6 de el libro The end of History and the last man es la que aparecía como nota 4 en la versión española, concretamente en la página 79.
El texto es: La extensión del derecho de voto fue un proceso gradual en la mayoría de las democracias incluido Inglaterra y los Estados Unidos; muchas democracias contemporáneas no alcanzaron el voto universal hasta bien avanzado el siglo actual, y sin embargo se podía hablar de ellas como democracias antes de llegar a este punto.
Véase Bryce, vol. I, 1931, pp.20 La nota 7 del original se correspondía con la nota 6 de la traducción: Ha habido presiones para una mayor democracia en varios países del Oriente Medio como Egipto y Jordania, siguiendo las revoluciones de la Europa del Este en 1989.
Pero en esta parte del mundo, el Islam el ha sido una barrera importante para una mayor democratización.
Como demostraron las elecciones de Argelia de 1990, o las de Irán un decenio antes, una mayor democracia puede no conducir a una mayor liberalización porque lleva al poder a los fundamentalistas islámicos, que aspiran a establecer algunas forma de teocracia islámica'^^ La nota 12 de la versión norteamericana se cambiaba por la nota «*» en la traducción castellana.
Además de esto, a là versión hispana se le añadían unas líneas que sobraban: «p.
En la nota 13 del libro castellano, que era la 14 en la obra norteamericana tras el cambio de la nota 12 por el asterisco, debería figurar: Howard Wiarda, «Toward a framework for the study of political change in the Iberio-Latin tradition».
World Politics 25, QUQW 1973, 106-135^^ En el capítulo 5 «La idea de una Historia Universal», había un error en la nota 39 en la referenda de las páginas del artículo de Howard Wiarda «The ethnocentrism of the Social Science [sic]: Implications for research and policy».
En El final de la Historia y el último hombre venía impreso que ese artículo correspondía a las páginas 153-197 cuando era pp. 163-197^^ En la nota 23 del capítulo 9 se suprimía «Brasil» de la versión hispana en la nota: Sobre el sector público en Brasil, véase Baer, 1989, pp. 238-273^1 En el capítulo 19 «El Estado Universal y Homogéneo», se suprime en la nota 3 de la traducción al español que pertenece a la página 7 del libro de Gellner^^ En la nota 4 del capítulo 28, se eliminaba de la monografía española al final de la nota: citado en Strauss, 1991, p.
En la nota 6 de ese mismo capítulo se obvió al principio de la nota en la traducción: «El grupo de trabajo de amor propio de California...»^^ Otras erratas del libro español en las notas eran las inevitables de presentar palabras originalmente en cursiva a letra normal {Idealpolitik en la nota 2 -capítulo 26-de la p.
385 de la versión norteamericana); los fallos como reflejar «Societología» en lugar de «Sovietología» (nota 20 de la página 346 y del capítulo 3 de la edición de Free Press); o eliminación de entrecomillados como «repackager» por envoltorios (nota 5 del capítulo 3 en la página 345 del original).
Este ejercicio no se debe ver como un examen filológico del libro ya que no se trata de analizar la traducción en sí; sino de apuntalar los defectos formales de la fuente para saber que tipo de texto se está manejando y corregir posibles defectos que permitan analizar y trabajar la fuente con más objetividad.
Los textos de Fukuyama que se divulgaron en España se hicieron de una forma diversa.
La traducción del á\?inoElPaís del artículo «The end of History?» fue la más errónea y la más consultada por los críticos.
Más que una traducción se debe considerar como una forma de dar a conocer un texto a un público masivo desde un periódico «generalista».
Con estas premisas no se puede pedir una rigurosidad en notas a pie de página etc., que se le exige a una revista científica.
Sin embargo, en el segundo artículo «A reply to my critics» el diario progresista lograba una traducción casi perfecta.
En cuanto a la difusión del otro gran diario nacional, ABC, se centraba más bien en el debate y sólo daba a conocer sumariamente el artículo original incluyendo la traducción directa de algunos párrafos.
La divulgación que realizó la revista Claves fue la más acertada aunque a lo largo de este trabajo se señalan sus puntos débiles.
Pero fue la única com- pleta.
En cuanto al libro, El fin de la Historia y el último hombre, fue traducido con algunas erratas que se señalan en el apartado correspondiente.
En referencia a la diferencia de fechas entre el original y las traducciones, todas se realizaron con una diferencia entre dos meses y siete meses del artículo de The National Interest, espacio de tiempo correcto al tratarse de un autor prácticamente desconocido.
La teoría de «el fin de la Historia» tuvo una divulgación más que correcta en España.
Hubo muchas erratas de estilo e informaciones que no se difundieron pero, en general, se daban todas las pistas para recurrir a las fuentes originales.
En este trabajo ha quedado patente la necesidad de traducciones rigurosas, milimétricas y cuidadas para no inducir a errores.
Muchas erratas tipográficas pueden llevar a grandes equívocos, como se ha escrito en páginas anteriores.
Esta divulgación hizo posible el conocimiento de la teoría en España y, lo que es más importante, fomentó el debate, algo fundamental para el avance de la disciplina de la Historia'^^.
^^ Siguiendo a Kuhn, Carlos Barros asegura que «Es preciso recuperar este espíritu inconformista, crítico, resucitar la historia-debate, para superar la crisis finisecular de la historia, y también para, después de ello, alimentar el nuevo paradigma común, aprendiendo de la historiografía pasada».
Ver BARROS, Carlos, «La historia que viene», en Historia a Debate, Tomo I, Santiago de Compostela, p.
^' "^ El grupo Prisa engloba radios {Cadena Ser, 40 Principales, M-80, Sinfo Radio y Cadena Dial), televisión {Canal +, Canales digitales), revistas {Cinemanía, El País Se- manal o Claves de razón práctica), prensa diaria {Cinco Días, As y El País
Carlos Barros en el Instituto de Estudios Gallegos «Padre Sarmiento»(CSIC) y financiado por la Xunta de Galicia (XUGA 40101B96) ^ KENNEDY, Paul, The rise and fall of the great powers: economic change and military conflict from 1500 to 2000, New York, 1987. |
La figura de Francisco de Moure, uno de los escultores más sobresalientes del arte gallego, no requiere presentación alguna por ser sobradamente conocida.
Al respecto, contamos con una abundante bibliografía que progresivamente ha ido desvelando interesantes noticias sobre su vida y producción artística^ No obstante, hay una serie de aspectos que, aunque están contemplados en algunos de los estudios referidos, precisan retomarse con la finalidad de ser puntualizados y ampliados para poder conocer un poco mejor a este gran artista.
Sin embargo, en el pleito promovido por sus herederos -su última mujer.
Angela de Lemos, y dos de sus hijos, Antonio de Moure y Mariana de Moure-contra el colegio jesuítico de Monforte de Lemos, a causa de la tasación del retablo mayor y otras obras realizadas para la iglesia, se transcribió su principio y final,' Véase, entre otros, SAINZ LÓPEZ, J., Biografía del insigne escultor gallego Francisco de Moure, Monforte de Lemos, 1897; PÉREZ COSTANTI, P., Diccionario de Artistas que florecieron en Galicia durante los siglos XVI y XVII, Santiago de Compostela, 1930, pp. 398-401, 586-589; y VILA JATO, M^ D., Francisco de Moure, Xunta de Galicia, 1991.
ALGUNOS ASPECTOS RELEVANTES SOBRE EL
ESCULTOR FRANCISCO DE MOURE
Por FERNANDO PÉREZ RODRÍGUEZ La figura de Francisco de Moure, uno de los escultores más sobresalientes del arte gallego, no requiere presentación alguna por ser sobradamente conocida.
Al respecto, contamos con una abundante bibliografía que progresivamente ha ido desvelando interesantes noticias sobre su vida y producción artística l.
No obstante, hay una serie de aspectos que, aunque están contemplados en algunos de los estudios referidos, precisan retomarse con la finalidad de ser puntualizados y ampliados para poder conocer un poco mejor a este gran artista.
Sin embargo, en el pleito promovido por sus herederos -su última mujer, Angela de Lemos, y dos de sus hijos, Antonio de Moure y Mariana de Moure-contra el colegio jesuítico de Monforte de Lemos, a causa de la tasación del retablo mayor y otras obras realizadas para la iglesia, se transcribió su principio y final, así como una cláusula que ya fue dada a conocer en su día por Sainz López^.
Incluso, Angela de Lemos, con motivo del inventario de bienes ^ «In dei nomine Amen.
Sepan quantos esta carta de testamento ultima y postrimera voluntad hieren como yo francisco de moure escultor vecino de la calle de los Sederos des ta villa de monforte de Lemos que soi presente enfermo en cada de enfermedad natural, tal qual nuestro Señor Jesucristo a tenido por bien de me dar pero en mi juicio y entendimiento natural de que yo escrivano doifee estando a lo que parece recetándome de la muerte que es cosa natural a toda criatura biviente creyendo como firme y berdaderamente creo en el misterio de la Santísima Trinidad Padre hijo y espíritu Sancto tres personas distintas y un solo Dios verdadero y todo poderoso tomando como desde luego tomo por mi intercesora y abogada a la Serenísima Reina de los Angeles que por mi quiera rogar e interceder con su precioso hijo y mi Señor Redenptor Jesuxpto.
Quiera perdonar mis pecados y aber misericordia con mi alma y llebarla a aquellas partes para donde fue formada y con esta fee y creencia hago y ordeno mi testamento, mandas y legatos en el contenidas en la forma y manera siguiente:
Yten digo que yo viene a esta villa abra once años poco más o menos a instancia del P. Rector del Collegio de la Compañía de Jesús, para hacer la costodia y Retablo de dicho Colexio zerca de que hicimos las escrituras que verán a que me refiero acave del todo la custodia y del Retablo esta hecho mucho mas que la mayor parte, y aunque he recibido lo que costara por mis cartas de pago resta que la dicha obra se tasse y que toda su tasación se mediere sin saber cosa cierta ni determinada y para que haya luz y claridad quiero y es mi voluntad que luego que Dios fuere servido de llevarme, se haga recuento y memoria por ante la justicia y con asistencia del P. Rectory Colegio, a quien suplico lo tengan por bien, y con asistencia ansi mesmo de tres oficiales que travajan en dicha obra que uno de ellos sea Francisco de Moure mi hijo para que declaren y se sepa el estado en que se halla la dicha obra, y las figuras y esculturas que quedan acavadas y las que están en vosquejo y toda la demás madera que desbastada y aparejada para que al tiempo de la tasación se sepa lo que tengo travajado y ganado y lo que me resta debiendo descontando lo que por dichas cartas de pago o en otra manera constare haber rescibido. = Y por quanto la dicha obra del dicho Colegio la hice y fabrique durante el matrimonio entre mi y la dicha Angela de Lemos mi muger y son vienes gananciales, pido y suplico al Padre Rector que es o fuere del Santo Colegio, que a la dicha mi muger encargo, que luego que Dios me llevare se procure acomodar en la tasación y paga de dicha obra con la mayor comodidad y suavidad de ambas partes que pudieren, de tal modo y manera que no se de ocasión a pleitos y diferencias, y pido al P Rectory Colegio tengan a bien que la dicha Angela de Lemos su muger fenezca y acabe la dicha obra con el dicho Francisco de Moure mi hijo e con los demás oficiales que a ella les pareciese, por que entrando otro maestro sera ocasión de pleitos.
Con lo qual anulo Revoco y doipor ninguno otro qualquier testamento o testamentos codiçilio o codiçilios que antes de este aya echo por escrito o de palabra que quiero que no valgan sino este qual presente ago y ordeno por mi testamento o por mi ultima y postuma boluntad o en la forma que aya lugar de derecho y por tal le otorgo y firmo de mi nombre en estas ocho ojas con esta en que va mi firma y de Gaspar de Celis escrivano.
Como queda dicho sólo la clausula fue reproducida por SAINZ LÓPEZ, J., op. cit., pp.54-46.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de su difunto marido, hace alusión a otra cláusula en la cual se dejaba «mandado y ordenado que todos los vienes muebles que al tiempo de su fallecimiento se aliaren en su casa fincables... quería y era su voluntad que sus herederos me los dejasen libremente en... por manera de deposito en mi poder».
En ambos documentos no consta la fecha de su otorgamiento, pero se puede precisar que su materialización es anterior al 12 de junio de 1636, ya que en esta fecha se realiza la escritura de donación de la imagen de Nuestra Señora de la Antigua al colegio y en ella se hace alusión al testamento^ En cuanto a la primera cláusula testamentaria parece ser premonitoria de los acontecimientos posteriores, pues, en contra de la voluntad de Moure, sus herederos entablaron un arduo pleito con los jesuítas a causa de la tasación de las obras ejecutadas para la iglesia del Colegio.
Incluso, la aludida intención de que fueran tres de los oficiales de su taller, siendo uno su hijo homónimo, los que realizasen la tasación encontró la férrea oposición de su viuda.
Angela de Lemos, quien recusó a todos los operarios de la obra por considerarlos enemigos personales «y en particular el Francisco de Moure (el mozo)».
A lo largo de este proceso judicial se sucedieron distintas elecciones de peritos porque se exigía la asistencia de maestros que entendiesen en arquitectura, talla y ensamblaje.
Así, en un primer momento el Colegio nombra a Juan de Estrada «maestro de escultura vezino de Balladolid»^ y a Mateo Flores «maestro ensamblador vezino de la villa de Ponferrada», mientras que los herederos lo hacen únicamente en Francisco de Antas Franco, «sculptor y ensamblador vezino de la ciudad de Santiago».
La elección de Antas es cuestionada por el Colegio al sospechar que sólo era maestro de arquitectura y no escultor ni ensamblador, razón por la cual ^ «... ahora para evitar diferencias, que se puedan tener entre sus herederos, aunque deja a sus testamentarios encargada no den lugar a dichas diferencias, en la mejor forma y manera que haya lugar de derecho, dona de nuevo ratificando la donación verbal a que se refiere, la dicha ymagen por ante mi scrivano y testigos, para que como lleva dicho se evite la diferencia que se pueda tener entre los dichos sus herederos cerca de dicha ymagen, o su precio si ha de entrar o no en el quinto de sus bienes, de que en dicho testamento tiene dispuesto;...»
COTARELO VALLEDOR, A., El Cardenal Don Rodrigo de Castro y su fundación en Monforte de Lemos, t.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es solicita un informe del nominado donde exprese «si es maestro de ambas artes de escultura y ensambladura y si tiene noticia desta obra del dicho Retablo y si se atrebe y entiende de tal modo la dicha obra para poderla tasar el solo sin otro maestro».
En la respuesta, fechada el 15 de marzo de 1638, Francisco deAntas no puede ser más explícito al manifestar«^we lo que refiere la dicha petición de atrás esta muy bien en ella y tanvien tiene noticia de la obra en ella contenida y en quanto a dizir si conprehende las dos artes de arquitectura y hescultura no carese de entender la hescultura y su balorpor ser cosa que todos los dias trata y trae entre manos solo que lo que mas profesa hes la arquitectura y asi que noynpide el que las partes traigan hescultor que el que responde dira en la materia de arquitectura lo que supiere y fuere razón y tubiere merecimiento y tanvien podra dizir en la hescultura su parecer que lo questa bueno o malo o en proporción o no tamvien lo podra dizir como el mismo escultor que lo trilla pero que por quitar de dudas a todas partes declara y dize que lo verdadero que hoy en dia hes la arquitectura con la ensamblaje que hes la ligación de la obra».
Teniendo presente la anterior declaración se le exige a Angela de Lemos la elección de un escultor, quien lo hace en Francisco Fermín «maestro de escultura vezino de la ciudad de Balladolid».
Sin motivo aparente el Colegio nombra a Bernardo Cabrera, quizás porque los maestros anteriormente elegidos no pueden asistir o sus servicios resultan muy costosos.
Sea como fuere, la posterior negativa de Francisco deAntas de acudir a Monforte replantea la designación de los peritos, obligándose a las partes a que nombren «a qualquiera de los maestros o oficiales que en ella han trabajado».
De acuerdo con ello, Antonio de Moure elige a Juan de la Cruz, el Colegio lo hace en Francisco de Moure el mozo y de oficio se nombra a Juan García ante la «demoray rebeldía de Angela de Lemos».
Sobre el reconocimiento realizado el 19 de julio de 1639 es preciso resaltar algunos apartados que hasta ahora no han tenido la atención merecida.
Me estoy refiriendo a aquellas piezas escultóricas, unas acabadas y otras en fase de ejecución, que no estaban asentadas en el retablo cuando fallece nuestro escultor, a saber: «Iten dos marcos con sus estípites y una cornixa y frontispicios y sus pirámides.
Doce florones ocho grandes y los demás pequeños, siete pirámides.
Ocho canecillos, ocho cartelas del cornisamento, dos términos que sobraron de pedestal de abajo del Retablo, una pilastra sin vasa ni capitel.
Siete alas pequeñas y grandes para angeles.
Un corazón, un obalo que se hacia para dentro de la Custodia.
Un tronco "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es comenzado a desabastar para los angeles de la Coronación de la Virgen nuestra Señora.
Unos pedazos de nuebecillas, pedestalcillos, piezas sueltas.
Una figura de Habraamy dos virtudes, y un niño de la pasión con su cruz»\ Al respecto es interesante indagar el destino de estas piezas.
En el caso de algunas no resulta difícil adivinarlo, pues la figura de Abraham y las dos virtudes están ubicadas en la custodia, y los ángeles de la Coronación de la Virgen fueron terminados y situados en su lugar.
Sobre quien fue el maestro de escultura que realizó los trabajos pendientes y, por ende, la finalización del tercer cuerpo y remate del retablo no existe duda alguna ya que los peritos certifican que «despues de la muerte del dicho Francisco de Moure se gastaron algunospedaços de madera que algunos estavan desbastados para la obra que el Padre Mato acavo de hazer»^.
En cuanto al resto de las piezas mencionadas no resulta descabellado apuntar que por lo menos algunas forman parte de otros retablos existentes en el templo.
Así, los dos marcos con sus correspondientes estípites, cornisa, frontiscipios y pirámides, muy bien podrían corresponderse con dos retablos ubicados en el brazo del crucero.
Como prueba de ello existen varios comentarios en la documentación que por lo menos de forma indirecta lo refieren; el primero se hace el 7 de julio de 1631 con motivo de la modificación de la traza del retablo mayor cuando expresamente se dice «Iten que por quanto se ha mudado la traza del Retablo y para la primera que estava hecha están acavadas las xajpbas, cornisas y fi-ontispicios de las historias del 1 ° tercio del Retablo y quatro stipites para adorno de dichas historias y todo esto no ha de servir ahora para la nueva traza del Retablo queda a elección del Padre Rectory mas padres que si despues de acavado el Retablo principal pareciere a su R^se hagan dos colaterales de lo que dicho esta labrado>P. No menos significativa es la advertencia hecha en el mismo documento de «que las xambas de las historias y todas las demás del dicho Retablo (según la nueva traza y contrato) se han de hacer sin escultura ninguna, sólo con unas piedras o óvalos», lo que confirmaría que las jambas hechas para el primer proyecto El otro gran aspecto destacado se refiere al inventario de los bienes que dejó nuestro escultor a su muerte.
Al respecto, las únicas noticias conocidas hasta ahora se las debemos a Pérez Costanti que, después de consultar la escritura formalizada ante el escribano Antonio Pérez de las Quintas, copió los apartados referidos a distintas piezas escultóricas, en su mayoría inacabadas, y al escaso número de libros que se inventariaron a su muerte^ La consulta de los protocolos del mencionado escribano me permitió comprobar que Pérez Costanti había entresacado aquellas noticias más atrayentes, no obstante en el documento aparecen otras que merecen difundirse.
No es cuestión de analizar todas las particularidades acaecidas en la realización del recuento de sus bienes, cuya transcripción puede consultarse en el apéndice documental, sino destacar aquellos apartados más interesantes que aporten datos relevantes sobre la vida y obra de nuestro escultor.
En primer lugar, la fecha de su muerte requiere ser revisada.
Hasta ahora se aceptaba el 15 de septiembre de 1636 como data de su fallecimiento porque así constaba en la partida de defunción localizada en un libro parroquial de San Vicente del Pino y que, textualmente, expresa: «Moure escultor.
En quince de Septiembre de 1636 murió Moure el escultor -enterróse C S. Francisco-mando decir en esta yglesia treinta misas.
Y por verdad-ut. a.-Fr.
Sin embargo, esta fecha es errónea y debe adelantarse unos meses, pues la afirmación del Corregidor y Alcalde de la villa de Monforte de Lemos no plantea discusión alguna de que tal acontecimiento se produce el 20 de junio, día en el que se le notifica dicha defunción con la intención de obtener la autorización del inventario de los abundantes bienes muebles y raíces dejados por el finado.
Cinco días después el alguacil Martín de Collantes acude a la casa donde vivía el escultor, sita en la rúa de los Sederos, para proceder al recuento de los bienes.
En su compañía se encuentran los herederos de Moure, a saber, su viuda Angela de Lemos, su yerno Juan Alonso Cuquejo y su hijo Antonio de Moure.
En esta relación sorprende la no intervención directa de otro de sus hijos, Francisco de Moure el mozo, que a imitación del padre también se dedicó al ejercicio de la escultura^^.
Es cierto que su nombre aparece referido varias veces pero sólo de forma ocasional: en la primera se especifica que está casado con una hija de Ángela de Lemos y en la segunda aparece como testigo al lado de Gregorio Rodríguez de Prado, también ensamblador del taller del escultor difunto.
Los bienes inventariados pueden agruparse en distintos apartados: las piezas escultóricas, el ajuar doméstico, sus posesiones inmuebles, distintas herramientas propias de su oficio, y los libros y papeles empleados en su actividad artística.
En el apartado de obras escultóricas se puede hacer una división entre las piezas escultóricas propiamente dichas y el mobiliario.
Entre las primeras se encuentran la figura de Santa Catalina desbastada en una tabla de nogal, un medio relieve cuadrado de nogal con la figura de Nuestra Señora de la Asunción desbastada, la cabeza de San Ignacio con su pescuezo -la única acabada y que posiblemente forma parte de la imagen del santo ubicada en la tercer cuerpo del retablo^^-, la figura de un Santo Cristo desbastado en nogal -cuya altura es de una vara castellana-, y una imagen de Nuestra Señora en nogal que tiene una altura de vara y media.
El mobiliario está compuesto por varios escritorios de nogal, una arquilla y un bufete.
Además se incluyen una rueda grande y otros elementos destinados a la confección de un instrumento para sacar agua de la noria.
A su vez, el ajuar doméstico también tiene distintos grupos: la ropa de vestir-calzones, ropillas y jubones-, de cama-sábanas, mantas, colchas, almohadas, jergones de paja y colchones de lana-, y de mesa -manteles y servilletas-; los muebles -sillas, bancos de espaldar-y utensilios -torno'° De su producción artística sólo se tiene constancia de los trabajos realizados para el convento de San Agustín de Sarria.
PÉREZ COSTANTI, R, op. cit., 402.' ^ En el contrato formalizado el 7 de julio de 1631 entre el Provincial jesuíta y Francisco de Moure se especifica que debe realizar «una imagen de Sr. San Ignacio de talla entera para en medio del retablo en el ultimo tercio».
PÉREZ COSTANTI, P., op. cit., 587. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de hilar-; distintos adornos -un cofre de Castilla «encorado», una imagen quebrada de vidrio de Nuestra Señora de Louro en una cajita, y un cuadro de San Francisco Capuchino con su bastidor pero sin marco-; el menaje de cocina-jarros de estaño, fuentes y platos deTalavera, platos y escudillas de palo, un candelero de latón, cucharas, sartén, asadores, calderilla de cobre y caldera-y otros enseres -cuatro cubas, tres cubetos, dos arcas, un arcaz, un carro y un arado.
Se añaden los animales domésticos -una vaca, una ternera, una «jubenca» de un año, treinta ovejas, dos cameros y tres lechones.
En cuanto a las posesiones inmuebles, comprendidas por los bienes raíces y las rentas, me remito a las escrituras que se recogen en el apéndice documental.
También se contemplan otros bienes perecederos como son las cosechas de pan, vino, lino, castañas, cerdos, becerros, hortalizas, habas y garbanzos.
En el apartado de las herramientas utilizadas en su profesión se comprueba que sólo ha sido posible inventariar una pequeña muestra de las que en realidad poseía, ya que la gran mayoría están en el colegio de la compañía, siendo empleadas por los oficiales que trabajan en la conclusión del retablo mayor.
Se apuntan una garlopa de encina con su hierro, una acullá de mano chiquita, un berbiquí con armadura, un gramil y dos barriletes, ocho gubias grandes y pequeñas, y tres formones pequeños con sus cabos.
Al lado de estos utensilios propios del trabajo manual de escultor se hecha en falta una referencia al instrumental empleado por nuestro escultor en su labor de tracista, como podían ser alguna regla, compás, escuadra y cartabón, pues hay constancia documental que realizó trazas para algunas de sus obras escultóricas^^. ^^ «Con el entallador Cornelio Guillermo, dio la traza para el retablo que Bautista Celma hizo en 1606 con destino a la iglesia de San Lorenzo de Piñor».
«Fue uno de los artistas que en 1625 presentaron trazas para el retablo de la capilla de las Reliquias de la Catedral de Santiago».
Sobre el coro de la Catedral de Lugo se dice «se refirió de parte de su señoría en como havian venido llamados para el choro que se pretendía hacer francisco de moure escultor y Simon de Monasterio maestro de Cantería para la traça de la hechura y que su señoría havia concertado con el dicho francisco de Moure que hiciese el dicho choro conforme a la traça que havia dado».
En el primero contrato del retablo mayor de la iglesia jesuítica de Monforte se especifica «un Retablo con sus ystorias y figuras en semblaxey colunas y de la forma y manera que al dicho Francisco de Moure se le pidió, e todo lo que tenia trazado y sentado con el sobredicho».
Algo parecido cabe pensar de su biblioteca, pues es muy reducido el número de libros inventariados.
Cabe la posibilidad de que una buena parte de ellos ya fuera transpasada a su hijo el escultor, razón por la cuál éste no aparece recibiendo la parte que le debía corresponder de la herencia paterna.
No obstante, tenía la esperanza de que la lista referida por Pérez Costanti fuera tan sólo una pequeña representación, sin embargo, esta esperanza se convirtió en desilusión al comprobar que su colección libresca sólo se veía incrementada con un nuevo título que, por otra parte, resulta casi imposible de descifrar.
En este aspecto, el inventario de algún libro de Francisco de Moure sigue lo que se podría denominar norma general en el inventario de libros, es decir, la parquedad en la relación de sus autores y/o títulos.
Esta dificultad añadida obliga a consultar todos los inventarios de libros conocidos con el objeto de aclarar o perfilar sus señas de identidad.
En el inventario se recogen los siguientes cinco libros:
«un libroyntitulado horlando furioso» (El Orlando Furioso de Ludovico Ariosto, nuevamente traduzido de verbo ad verbum del vulgar Toscano en el nuestro Castellano... por Hernando Alcocer, Toledo, 1550). «un libro yntitulado grandeças despaña» (MEDINA R, Libro de las grandezas y cosas memorables de España, Sevilla, Domingo de Robertis, 1549, o MEDINA R de.
Primera y segunda parte de las grandezas y cosas notables de España/Compuesta primeramente por el Maestro...-Agora nuevamente, corregida y muy ampliada/ por Diego Pérez de Messa...
Impreso en Alcalá de Henares: En Casa de lun Gracian, 1595).
«Otro libro yntitulado tratado de Camilo» (AGRIPA Camilo, Tratatto di scientia d'arme, Roma, 1533).
«Otro libro yntitulado agripa milanense».
«Otro libro titulado Marco bitrubio orinense de arquitectura».
(M. VITRUVIO POLLION De Architectura, dividido en diez libros traduzidos de Latin en Castellano por Miguel de Urrea, architecto, Alcalá de Henares, 1582).
«Otro libro de edificios de obras».
Debido al título tan general resulta práctimente imposible su identificación, no obstante, bajo esta mención bien pudiera ocultarse alguno de los tratados que tuvieron gran difusión en España (Serlio, Vignola e, incluso, Palladio).
En esta biblioteca también debemos incluir «te veinticuatro trazas de Arquitectura en papelón y negros alrededor» o «veinte y quatro quadros de tracas de arquitectura en papelón con sus cercos negros alderredor».
Es bastante habitual que en las bibliotecas de destacados artistas españoles aparezcan referidas estas estampas y trazas de arquitectura'^ En nuestro caso, podría tratarse de una recopilación o colección de distintas estampas y grabados entre los cuales podemos incluir las once estampas de El Escorial, dibujadas por Juan de Herrera y grabadas por Pedro Perret'^, y las restantes, hasta completar el número total, plasmarían edificaciones antiguas y modernas italianas, preferentemente templos romanos'^ El valor de este material gráfico es incuestionable, pues se convierte en una de las fuentes de inspiración más importantes con la que cuenta nuestro escultor para elaborar las trazas de sus retablos.
Como puede comprobarse, el inventario de Francisco de Moure no es precisamente abundante y tampoco lujoso, sino más bien pobre.
Sin embargo, quiero creer que estas pertenencias no fueron las únicas que tuvo durante su vida, sobre todo en lo referente a sus «herramientas de trabajo», incluyendo en ellas sus libros, algunas de las cuales estaban en el taller del colegio monfortino.
Inventario de los bienes de Francisco de Moure «En la villa de monforte de lemos a veinte dias del mes de junio de mill y seiscientos y treinta y seis años...su merced el ld° don P"" Vales...
Corregidor y alcalde de Monforte de lemos dijo que a su noticia era venido que oy dicho dia Francisco de Moure vecino délia se avia muerto y pasado desta presente vida y del avian quedado muchos vienes muebles y raices... sus erederos.
E despues de lo susodicho en la billa de Monforte de lemos a veinte y cinco dias del mes de Junio de seiscientos y treinta e seis años Martin de Collantes alguacil mayor destos estados para hacer ynbentario de los vienes que fincaron del dicho Francisco de Moure por delante mi el escrivanofue a la casa que quedo del susodicho a la rrua de los sederos y abrió un aposento ynesta al entrar en la sala a la mano derecha que stava cerrado con llave y estando presente Angela de Lemos su muger Juan Alonso su hiernoy el bachiller Antonio de Moure hijo del susodicho vecinos de la ciudad de Orense se aliaron los bienes siguientes:
Primeramente veinte y quatro quadros de Traças de arquitectura en papelón con sus cercos negros alderredor.
Ytemas se alio una rueda grande de nogal con otros ynstrumentos todo ello para ynbencion de sacar agua de noria o poco.
Yten mas una tabla desbastada de una figura de santa Catalina y es de nogal.
Yten otra tabla medio rrelebe quadrado por acavar aunquesta desbastada de nuestra señora de la asunción tanbien de nogal.
Mas una figura de un santo cristo desbastada de nogal que tendra bara castellana de alto.
Yten mas se alio en el dicho aposento un escritorio de nogal con doce caxones de la parte de arriva que falta poco para acab alios sin tapaderas y sin suelo y tiene falta de acabarse.
Yten otro escritorio enpeçado a hacer sin tapador y es de nogal.
Mas una arquilla pequeña deporte de una anega y no tiene llave digo que tiene llave.
Yten mas se allô un cesto lleno de lana de obexas mas tres cavecalles llenas de peuma y una savana destopilla y una manta blanca castellana traiday una colcha destopa.
En el dicho aposento no se aliaron otros bienes y se bolbio a cerrar y entregar la llave a la dicha Angela de Lemos.
Y luego se abrió una arca grande de castaño cerrada con una de las llaves que avia tomado el dicho teniente de alguacil mayor y en ella se alio lo siguiente:
Un calcony una ropilla husado de paño abinagrado. mas un jubón de cabritillas falsas usado. mas una ropilla de veinte y dose no negro aforrada en bayeta berde.
Yten un calcon y rropilla de doblete con mangas de rraso ques usado todo.
mas una rropilla de bayeta biexa y no se alio otra cosa en el dicha arca mas de algunos bestidos de muger que se entregaron a la dicha angela de lemos por decir suios y de su ixa casada con Francisco de Moure el Moco y se bolvio a cerrar la dicha arca con los dichos vestidos y se entrego la llave a la dicha Angela de lemos.
Yen la mesma sala se alio una imagen de nogal de la figura de nuestra Señora de baray media de reto que esta por acavar mas un torno de ylar lino con sus adreços.
Yten dos sillas de palo de sentarse que senyausadas. mas dos bancos despaldar Yten se alio en la dicha sala otra arca con su cerradura y llave y no se alio en ella cosa ninguna y se entrego la llave della a la dicha Angela de Lemos.
Yten mas se alio otra arca en el segundo aposento y aviendola abierto se alio en ella lo siguiente: seis ser bille tas de gusani...llo usadas. un trabesero de lienço rroto labrado de seda negra.
Tres mesas de manteles de gusanillo usadas. seis savanas las dos délias delgadas y rrotas y las quatro destopa también viejas.
Yten en la dicha arca no se alio otra cosa y se bolvio a cerrar y se entrego la dicha llave a la dicha Angela de Lemos.
Y luego se abrió un cofre de castilla encorado con su cerradura y en el se alio lo siguiente: Una imagen de vidrio de nuestra Señora de louro en una caxita questa la dicha imagen quebrada y con un bidrio quebrado y en el no se alio otra cosa y se bolvio a cerrar y entregar la dicha llave a la dicha Angela de Lemos.
Y se aliaron dos xarros destaño de a dos copelas cada uno. una fuente y otra media fuente de talabera hordinario. mas tres platos pequeños de la mesma talavera. mas dos docenas de platos y escodillas de palo. mas un candelero de latón de pie alto. dos cuchares de hierro una sartén y dos asadores. una calderilla de cobre de asta gran alunbres. mas otra caldera de la (breviaxa de porte de una tega poco mas o menos).
Mas en el segundo aposento de la dicha sala se alio un jergón lleno de paja y un colchón lleno de lana y dos mantas de sayal y dos savanas y una almoada y la media cama de cordel de nogal.
Yten se aliaron dos... llenos de lana. mas siete cegones y dos ayxadas de canpo. mas un palo de hierro y dos cuchillos de poda viejos. mas un bufete de nogal con sus pies y esta por acavar.
Y en este estado se quedo el dicho ynventario protestando a la tarde de proseguirle asta fenecerle y en fee dello lo fyrme juntamente con el dicho alguacil mayor Martin Collantes.
E despues de lo susodicho en la casa que finco del dicho Francisco de Moure el dicho dia mes y año dichos ante mi el dicho escrivano el dicho alguacil mayor proseguiendo en el dicho ynbentario hico parecer delante si a la dicha Angela de Lemos muger que finco del dicho Francisco de Moure y para saver y aberiguar los mas vienes que fincaron del susodicho della rresçibio juramento en forma de derecho que lo higo como se requiere y prometió de bien e fielmente cumplir con lo que se le manda si encubrir cosa alguna de lo qual doifee.
Quatro cubas de pórtela una délias de quarenta cañados y las tres de a treynta cañados.
Y luego el dicho dia mes y año dichos la dicha Angela de Lemos cumpliendo con el auto de atrás dixo e declaro que demás de los bienes atrás ynbentariados abian quedado los vienes siguientes:
mas tres cubetos deportes e uno dellos de diez y seis cañados y los dos cada uno de doce cañados.
mas una arca grande de quatro pies sin cerradura deporte de quarenta tegas poco mas o menos.
mas otra arca tanbien de quatro pies con su cerradura y llabe deporte de treynta tegas.
otro arcaz grande con su cerradura y llabe deporte de quarenta tegas con un tocino en ella.
Yten mas un lagar con sus aderentes deporte de sesenta cestos y con un palo de castaño para el.
Yten mas un carro con alguna clabaçon y un arado con su relia. mas una baca con una ternera... e otrajubenca de un año. mas treinta ovejas y dos carneros.
Yten mas tres lechonesfrios. mas siete palos que sirben de medios bigotes y para pontones serrados.
Y la dicha Angela de Lemos debaxo del dicho juramento declaro no aber quedado otros bienes muebles al tienpo de la fin y muerte del dicho Francisco de Moure su marido y que beniendo a su noticia los declara y manifestara dentro del termino de la lei siendo testigos Gre.
Rodriguez de Prado y Francisco de Moure el Moco ensenbladores y dello doifee.
E después de lo susodicho en la dicha villa el dicho dia mes y año dichos el dicho alguacil mayor por ser tarde dexo quedar el dicho ynbentario en el estado en questa y protesto proseguirlo asta fenecerlo y acavarlo y lo sino doifee.
E despues de lo susodicho en la dicha villa a beinte e siete dias del dicho mes de Junio del dicho año de seiscientos e treinta y seis años el dicho alguazil maior proseguiendo en el dicho inbentario debaxo del juramento que tiene echo la dicha Angela de Lemos le pregunto diga e declare los bienes muebles rraizes censos bestidos y otros qualesquier que aya traido a poder del dicho Francisco de Moure su marido al tiempo que con el se caso y debajo del dicho juramento declaro lo siguiente:
Que abia honce años poco mas o menos que se caso con el dicho Francisco de Moure en la ciudad de Lugo y alli al dicho tienpo se entro el (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es susodicho en su casa como su marido sin que se hiciese escritura de dote niynbentario de lo que la susodicha tenia y que despues vendieron alguna cosa y otra traxeron a esta villa que al presente no se acuerda de lo que es que se rrefiere al testamento del dicho su marido y a los papeles que en rrazon dello hubiere que unos están en la ciudad de Lugo en poder de sus hermanos dize que en poder de sus hermanos no quedaron papeles antes los que avia están presentados en la ciudad de la Coruñay no save ni se acuerda en rraçon dello otra cossa y esto respondió y el dicho alguacil mayor lo firmo digo lo señalo.
Y luego la dicha Angela de Lemos declaro que a echo quel dicho Francisco de Moure se caso con ella la susodicha tenia en dinero axuares y otras cosas vienes de balor de trecientos y cinquenta ducados y que destos vienes como lleba dicho se consumieron en la dicha Ciudad de Lugo y otros vinieron a esta billa que protesta berificar a su tiempo y esto rrespondio y firmo.
E despues de los susodicho en la dicha billa de Monforte de Lemos a veinte y ocho dias del dicho mes de Junio de mil y seiscientos y treinta e seis años Pedro Gomales Noguerol teniente de alguacil mayor destos estados por ausencia del dicho Martin Collantes alguacil maior proseguiendo en el dicho inbentario mando a la dicha Angela de Lemos declare debaxo del juramento que tiene echo los bienes raizes rrentas y otras cosas que aya conprado el dicho su marido siendo... estando casado con la susodicha.
La qual dijo que los bienes que an conprado están conprehendidos en las escrituras que tiene sacadas y sinadas que pide al dicho alguacil las ponga por ynbentario que por ellas constara la verdad y las exsibioy en presencia de la susodicha y de el dicho licenciado Antonio de Moure hijo del dicho Francisco de Moure y del dicho Juan Alonso Cuquejo su hierno se ynbentariaron y se aliaron las siguientes:
Primeramente una escritura de fuero que paresce higo el concejo y rregimiento de la villa de Monforte de Lemos al dicho Francisco de Moure de unas heredades en elfaneiro sinada e firmada de Diego de Quiroga escrivano su fecha en beintey cinco dias del mes de setiembre del año de mili y seiscientos e veinte y ocho años.
Yten una escriptura de venta que paresce otorgo en favor del dicho Francisco de Moure Juan Alonso vezino desta villa de monforte de Lemos de un prado en cabeiga sinado e firmado de Juan Rodriguez escrivano su fecha en dos de abril de mil e seiscientos y beintey nueve años.
Yten se allô una cédula y benta otoradapor Domingos Perez Picaxan en favor del dicho Francisco de Moure de un lagar cubas y arcas firmada de Domingo Fernandez escrivano su fecha en dos de henero de seiscientos y beinte y nuebe años.
mas una escritura de venta que paresce hiço Juan Marco y sus hermanos en favor del dicho Francisco de Moure de la viña de montepando sinada e firmada de Juan Feixo escrivano su fecha en catorce de enero del año de seiscientos y beyntey ocho años.
Yten una escritura de fuero que hico Domingo de cota al dicho Francisco de Moure de... sinada e firmada de Juan Rodriguez escrivano su fecha en la villa de Monforte a cinco de hebrero de seiscientos y beinte e nuebe.
Yten otra escritura de venta que otorgo Domingo de Coya en favor del dicho Francisco de Moure de la... costado casas sinada e firmada de Juan Rodriguez escrivano su fecha a cinco de ebrero de seiscientos y beinte y nuebe.
Yten mas otra escriptura de benta que otorgo en favor del dicho Francisco de Moure Tome Estevez de Carude de la... a costa sinada e firmada de Antonio Perez de la Quintas escrivano su fecha en cinco de henero de seiscientos y treinta e un años.
Otra escriptura de benta que en favor del dicho Francisco de Moure otorgo Francisco Fernandez y Maria Rodriguez su muger de una bina con su monte en nontepando sinada e firmada de Domingo Fernandez escrivano su fecha en beinte de mayo de seiscientos y beynte e siete años.
Yten otra escriptura de venta que en favor del dicho Francisco de Moure otorgo Martino Rodriguez de una heredad... sinada e firmada de Alvaro de Riva de Neiras su fecha en diez y siete de setiembre de seiscientos y treinta y uno.
Mas otra escriptura de benta que en favor del dicho Francisco de Moure otorgo Juan Condedo Casar de la eredaddos... signada efirmada de Antonio Perez escrivano su fecha en veinte y cinco de otubre de mili e siscientos y beinte y ocho.
Mas una benta que hico Martino Rodriguez do fa... en favor del dicho Francisco de Moure de la leira do casar sinada e firmada de Bernardo de Losada y Somoça su fecha en beinte y nuebe de Junio de seiscientos y beinte e siete.
Yten otra escritura de venta que enfabor del dicho Francisco de Moure otorgo Maria Rodriguez y Juan Rodriguez hermanos de una heredad o casar sinada e firmada de Juan Feixoo escrivano su fecha en Monfijrte de Lemos en catorze dias del mes de enero de mili e seiscientos y treinta y uno.
Yten una escritura de venta de una renta de un fuero del lugar de destraxiz que en favor del dicho Francisco de Moure otorgo Pedro Rodriguez sinado e firmado de Pedro de Baldebieso escrivano su fecha en diez de marco de seiscientos e beinte y siete.
Mas otra escriptura de venta que en favor del dicho Francisco de Moure otorgo el regidor Gregorio Salgado de un sitio para una casa y huerta en la calle del Cardenal sinada e firmada de Martin Lopez dabarreira escrivano su fecha en seis de marco de seiscientos y treinta.
Yten una escritura de Moure otorgo Antonio Rodriguez de Billarreal de la leira do Casar sinada e firmada de Antonio Diaz de Guitian su fecha en catorce de Junio de seiscientos y beinte e siete años.
Yten mas otra escriptura de benta que enfabor del dicho Francisco de Moure hicoy otorgo Marcos Garda de Prada de una tercia parte de huerta... sinada e firmada de Gregorio Lopez de Cardenas su fecha en Orense a cinco dias del mes de henero de mil e seiscientos e quince años.
Mas una carta de pago que en favor del dicho Francisco de Moure otorgo Domingo Fernandez de beinte ducados y seis reales firmada de su nombre su fecha en digo que no tiene fecha.
Y no se aliaron otras escripturas y se bolbieron a entregar las ynbentariadas a la dicha Angela de Lemos de lo que doifee.
Mas declaración E despues de lo susodicho en la dicha villa de monforte de lemos el dicho dia mes y año dichos antel dicho teniente de alguacil maior y de mi el escrivano la dicha Angela de Lemos de mas de la declaración que tiene echa antes de agora es verdad quel dicho su marido hiço y otorgo una escritura de donación que hiço a la conpañia de Jésus de unaymagen de la birgen questa en medio del rretablo de la compañía que passo ante Antonio Rodriguez escrivano rrecetor de las audiencias desta villa a que se refiere y que délia no sea sacado traslado ninguno.
Consentimiento departes E después de lo susodicho el dicho dia mes y año dichos ante mi el dicho escrivano el dicho teniente de alguacil mayor susodicho queriendo proseguir en la averiguación de las erramientas que an quedado del dicho Francisco de Moure escultor y otros bienes muebles y se mobientes que del fincaron la dicha Angela de Lemos y los dichos Juan Alonso y licenciado Antonio de Moure se contentaron se que de el dicho ynbentario por agora en este estado protestado a su tiempo siendo nescesario pedir se acabe y fenezca aliando luz y claridad dellos y no les pare perjuicio y esto respondieron y lo firmaron de que doifee.
Yten el testamento del dicho Francisco de Moure que paso ante Gaspar de Celis escrivano del numero desta billa cuio traslado saco el dicho Juan Alonso y el licenciado Antonio de Moure y en que declara que no save en poder de quien dellos se quedara y se quedo el dicho ynbentario por oy por ser tarde y el dicho alguacil protesto acabarle y fenescerle a su tienpo y esto dixoy...
En la villa de Monforte de Lemos a siete dias del mes de nobienbre de seiscientos e treinta e seis años ante el dicho Martin de Collantes alguacil mayor deste condado y de my el escrivano páreselo la dicha Angela de Lemos y dixo que ella abia rrecoxido el vino de la cosecha y trigo que avia quedado al tienpo de la fin y muerte del dicho Francisco de Moure y pidió al dicho alguacil maior le fenezca y acave questa presta declarar lo que ai y el dicho alguazil mayor protesto acabarlo y fenecerlo y lo sino de que doifee.
E después de lo susodicho en el araval de la dicha villa y calle de los Sederos a ocho dias del dicho mes de nobienbre del dicho año de seiscientos y treinta y seis años ante mi el escrivano e testigos el dicho alguazil mayor fue a casa de la dicha Angela de Lemos y que quedo del dicho Francisco de Moure para efecto de proseguir en el dicho ynbentario y preguntando por ella a Juana Diaz su ixa dixo no estava en casa y questa y da... por ella un muchacho y se aguardo por ella asta las seis de la tarde y no a benidoysefue el dicho alguacil mayor y protesto proseguir el dicho ynbentario y dello doifee.
E despues de lo susodicho en la villa de Monforte de Lemos a catorce dias del dicho mes de nobienbre de mili y seiscientos e treinta y seis años ante el dicho alguacil mayor y de mi el dicho escrivano la dicha Angela Que del pan que quedaba pendiente al tienpo que Dios se llebo al dicho Francisco de Moure su marido procedieron treinta y quatro tegas de pan centeno que se fue gastando en la casa y en la bendimia y otros labores.
Mas se coxio nuebe tegas de trigo...y cinco de trigo tenporao y este se mezclo con pan centeno.
Yten se coxio de la labrada de bino pendiente asta ciento y sesenta cañados de bino que esta en las cubas en la bodega de casa.
Yten se coxio de la granja de bracamonteos lagares ciento y cinquenta cañados de bino que están en dos tinas y en una cubeta en la bodega de los lagares que hes del dicho bracamonte.
Yten declaro que el dicho su marido traia arrendado el beneficio de caneday se coxio en el algunos rroxelos de obejasy carneros que con los que atras quedan ynbentariados seran asta quarenta rroxelos que andan en casa.
Yten se coxio dosfeixes de lino que la que declara después de coxido adreco y esta macado al presente.
Mas se coxieron del dicho beneficio de caneda doce tegas de castañas verdes.
Mas coxio tres marranas de diezmo chiquitas que quedan en casa al presente.
Mas coxio seis rreales de diezmo de becerros y ortalica.
Mas dos tegas de fabas y (santelgos) todo ello mezclado.
Mas un quartal y medio de garbancos de que llebo la mitad el Licenciado Antonio de Moure estudiante.
Mas dos quartales de manteca que esta por coxer y la mas que se coxio se gasto en bida del dicho Francisco de Moure.
Y mas se quedo un gregiesco negro de beintey dos enos que era ermano de la rropilla que atras queda ynbentariada que despues se dio al licenciado Antonio de Moure por mandado de sus X^.
Mas se quedo a deber al dicho Francisco de Moure en la conpañia de Jesús cantidad de dinero a quenta de la obra y rretablo que acia que no sabe lo ques esta tasada la obra y ajustarlo que se debe.
Yten declaro que la erramienta que quedo del dicho Francisco de Moure quedo en la conpañia y con ella trabajan los oficiales questan acabando la obra.
Y que no se acuerda ni a su noticia es benido de otros vienes que quedasen a la fin e muerte del dicho Francisco de Moure su marido deposito.
E despues de lo susodicho en la dicha billa el otro dia mes y año de atrás ante mi el escrivano e testigos el dicho alguacil maior dijo que para que los dichos vienes atrás ynbentariados estén ciertos y seguros a todo tienpo los depositaba y deposito en Bernardo Perez odrero vecino del arrabal desta villa y le mando los tenga en su poder y dellos de quenta a la persona que los hubiere de aber que dixo acetava y aceto el dicho deposito y se davapor entregado de los dichos vienes y se obligo con su persona e bienes muebles e rraizes abidos e por aver de que los dichos bienes estavan ciertos y seguros y dará quenta dellos a su tienpo a la persona que los hubiere de aber sopeña de los pagar por su persona e bienes con las costas que se rrecrescieren alli de depositario y so las penas dellos y por que la entrega no paresce...la excepción del año numerata y mas deste caso/y presente la dicha Angela de Lemos que dixo se obligava y obligo con su persona e bienes abidos e por aver de que tendra todos los dichos vienes en su poder y dará quenta dellos al dicho Bernardo Perez o a la persona que los aya de aber y sacara a paz y a saibó yndegne deste deposito al dicho Bernardo Perez sin daño de su persona e bienes y anbas partes para lo cunplirpor esta carta dieron su poder cumplido a las justicias del rrei nuestro señor de su fuero e jurisdicion que conpetentes les sean conforme a derecho para que se lo agan cunplir como sentencia pasada en cosa juzgada y rrenunciaron las leis y derechos de sufabor y la leí general y derechos della y la dicha Angela de Lemos renuncio las leis de los emperadores senatus consueto beliano y mas deste casso de las qualesfue abisada por mi el escrivano siendo testigos Domingo Gonçalez y Domingo Sanchez y Rosendo de Caneda vecinos y estantes en la dicha villa y los otorgantes que doifee conozco lo firmaron va testado asta =...
Perez y testado fernandez.
Ante mi Antonio Perez. mayor destos estados y de mi el escrivano parescio Antonio de Moure hijo que finco de Francisco de Moure escultor y como uno de sus herederos = dixo que por quanto se avia començado el ynbentario de los bienes que abian fincado del dicho su padre y asta aora no se abia acavado que pedia al dicho alguacil maior se acave y fenezca = y asi mesmo atento a echo de los bienes ynbentariados deposito en Bernardo Perez y se obligo Angela de Lemos muger del dicho difunto de sacarle a paz y a salvo y dicha fiança... abonada le pide y rrequiere una dos y tres becesy las mas que a su derecho combengan acabe el dicho ynbentario y despues de acabado ansi los unos como los otros los deposite en personas abonadas que dellos den quenta a su tienpo con protestación de aber Recurso...a donde mas a su derecho conbengay lo pedio por testimonio =ybistopor el dicho alguacil maior dixo estaba presto de hacer la averiguación necesaria de los bienes del dicho Francisco de Moure y dellos y de los inbentariados a acer nuebo deposito en forma y en todo cumplir con su comisión para la qual mando a mi escrivano asista con el y esto rrespondio y sino de que doifee= Martin Collantes.
En la billa de Monforte de Lemos a beintey tres dias del mes de enero de seiscientos y treinta e siete años ante mi Martin de Collantes alguacil
Nuebo ynbentario E luego yncontinente el dicho dia mes y año dichos el dicho alguacil maior de mas de los vienes ynbentariados alio en la casa del dicho Francisco de Moure los bienes siguientes:
Siete bigotes largos de mas de los siete questan ynbentariados en el ynbentario de atrás en que entra uno que llebo prestado Juan del Pino errador.
mas otro carro canpo demás del de la clabaçon questa ynbentariado.
Yten mas se alio una arquilla de tres tegas poco mas o menos con su llabe.
Mas se alio un quadro de San Francisco capuchino con un bastidor por detras sin marco.
Mas se alio un libro yntitulado horlando furioso.
Mas otro libro yntitulado grandeças despaña.
Yten otro libro yntitulado tratado de Camilo.
Yten mas otro libro yntitulado agripa milanense.
Mas se alio otro libro yntitulado Marco bitrubio orinense de arquitectura.
Yten mas un libro de edificios de obras.
Yten mas una garlopa de encina con su hierro mas una acullá de mano chiquita.
Un berberiquin con armadura y otro sin ella.
Yten mas una cerradura con su llave todo labrado y grabado con sus tornillos y unas aldabas con gatos y escudetes y dos esquinas labradas con dos aldabas y dos bisagras todo ello para adorno de un escritorio.
Yten mas un pestillo de una puerta.
E después de los susodicho en la dicha villa el dicho dias mes y año dichos el dicho alguacil maior mando a la dicha Angela de Lemos le entregue todos los bienes que le an sido entregados y depositados juntamente con el dicho Bernardo Perez para rremober el dicho deposito que aviendosele notificado dijo esta presta de lo cunplir de lo qual doi fee.
Auto de entrega E después de lo susodicho en las casas que quedaron del dicho Francisco de Moure en la rrua de los Sederos arrabal desta villa a los dichos beintey quatro dias del dicho mes de henero del dicho año de mil y seiscientos y treinta e siete años el dicho alguacil maiorpor ante mi el escrivano y testigos entrego a los dichos Domingo Albarez y Bernardo Perez odreros los bienes que fincaron del dicho Francisco de Moure que son los siguientes: Veinte y quatro quadros de tracas de arquitectura en papelón con sus cercos negros alderredor.
Una rueda grande de nogal con otros ynstrumentos para sacar agua de poco a noria con dos piceas de marco grandes y a la rrueda le faltan once tablillas.
Una tabla de nogal desbastada de una figura de Santa Catalina.
Otra tabla medio rrellebe quadrada por acavar desbastada y es de nuestra Señora de la Asuncion.
Una figura de un santo Cristo desbastada de nogal de una bar a de alto.
Un escritorio de nogal con diez e seis caxones.
Y otro escritorio sin trasera ni delantera que ninguno de ellos esta acabado de acer.
Una arquilla pequeña con llave deporte de una anega.
Dos medios cestos de lana de obexa mal llenos.
Tres cabecales llenos de pluma los dos sucios y otro de listas.
Un calcony una ropilla de paño abinagrado usado. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es alguacil mayor les mando los tengan en su poder en deposito y de manifiesto y no acudan con ellos sino fuere a quien como y quando por su md. el corregidor des tos estados o otro juez conpetente les fuere mandado so pena de los pagar por sus personas y bienes y de beinte mil maravedís para la cámara de su Ex''los quales questavan presentes entrambos juntos y de mancomún a boz de uno y cada uno dellos por si y por el todo rrenunciando como rrenunciaron las leies de duobus rrex debendity la autentica près, hoc y ta defidejusoribus dixeron se obligavany obligaron con sus perssonas e bienes muebles e rrayzes ávidos y por aver de que tendrán los dichos bienes y escrituras atrás declaradas en deposito de manifiesto y darán quenta dellos tales y tan buenos como los rreciben cada y quando que por su mrd el dicho corregidor o otro juez conpetente les fuere mandado a la persona o personas que los hubieren de aber so las penas atrás declaradas ademas de que lo cunpliran y pagaran por sus personas y bienes alli de depositarios y so las penas dellos y para que lo cunpliran y aran cierto por esta carta dixeron que davan e dieron su poder cunplido a las justicias de su magestad de sufueroyjurisdicion que competentes les sean conforme a derecho para que se lo agan cunplir pagar e guardar como sentencia pasada en cosa juzgada e rrenunciaron las leies e derechos de su favor y la lei general e derechos della en testimonio de lo qual otorgaron deposito en forma ante mi escrivano siendo testigos Juan da PenayRRoque RRodriguez y Antonio Gonçalez trabaxadory Pedro Gonçalez Noguerol teniente de alguacil mayor y los otorgantes que doifee conozco por que dixeron no saber firmar a su rruego lo firmo un testigo y tanbien lo firmo el dicho alguacil mayor.
Mas deposito E despues de lo susodicho en la dicha villa de Monforte de Lemos a beinte y cinco dias del dicho mes de henero de seiscientos e treynta e siete años ante mi el dicho escrivano el dicho alguacil mayor = dixo que para que no cese la labor de las binas y se poden y cultiben dixo que acia e hico deposito en forma en los dichos Domingo Albarezy Esteban digo Bernardo Perez odreros de las viñas siguientes: la bina dofaveiro cerrada sobre si questa junta con otra mas eredad= mas la bina del canpo de la conpañia de cinquenta cavaduras cerrada sobre si mas la vina de montepando de otras cinquenta cabaduras y otra bina tanvien en (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es montepando que fue de melchor dos chaos de beynte cataduras las quales mando a los susodichos las poden y beneficien de lo necesario a costa de los bienes comunes que fincaron del dicho Francisco de Moure con protestación de que si quedaren al monte lo pagaran por sus personas e bienes que dixeron anbos a dos acetavan y acetaron el dicho deposito debaxo la mancomunidad de atrás y se obligaron con sus personas e bienes de que las veneficiaran de las laborres nesçesarias dándole lo nesçesario para ello y que protestan hacer sus deligencias de lo qual doi fee testigo P^ Gonçalez Noguerol que firmo a rruego de los susodichos y Antonio Gonçalez y RRoque RRodriguez y el dicho alguacil mayor lo firmo.
E despues de lo susodicho en la dicha villa el dicho dia mes y año atrás dichos la dicha Angela de Lemos dixo que por quanto se avia entregado tres cubas llenas de bino y tres cubetes ansi mesmo llenos de bino que estaban en la bodega de su casa y dos arcas de quatro pies y otro arcaz grande de porte de quarenta tegas y otro arcaz nuebo con cerradura y llave de porte de veinte y quatro tegas y otro arcaz pequeño deporte de quatro tegas a los dichos Domingo Albarezy Bernardo Perez y pretendian sacarlo de la dicha cassa y bodega y de acello era en gran perjuicio y daño de los dichos vienes por no poder ssacarse sin desacerse y lleno se echava a perder trasegándole //por tanto pedia e rrequeria pedio e rrequirio al dicho alguacil mayor los dexe estar en la dicha casa y bodega y no los entregue a los dichos depositarios con protestación de aver recurso y pedirlo que le convenga= y el dicho alguacil mayor dixo que dando la dicha Angela de Lemos fianças legal llanas y abonadas de que tendra el dicho bino cubas y cubetos arcas y arcaces ciertos y seguros y dará quenta de todo ello a la persona o personas que lo hubieren de aver según e de la manera que al presente esta todo ello esta presto dexarlo quedar en el ser y estado en que al presente estay lo firmo de su nombre de lo qual doi fee testigo Pedro Gonçalez y Antonio Gonçalez y Andres Fernandez çapatero= Martin Collantes.
E luego el dicho dia mes y año dichos yo escrivano notefique el dicho auto a la dicha Angela de Lemos en persona que dixo esta presta de dar la dicha fiança y luego ofreció por su fiador a Pedro RRodriguez Penacho E despues de lo susodicho en la dicha villa el dicho dias mes y año dichos los dichos Domingo Alvarez y Bernardo Perez odreros dixeron que atento quel dicho alguacil maior les a echo despositarios de las viñas que fincaron del dicho Francisco de Mourey es tiempo de podallas y no tienen dinero para ello por... causa no se pueden granxear y para s acallo es mas a proposito henderse la baca y becerra y ternero y las obexas y corderos porque se morirán anssi por averse mudado como por ser ynbierno y ser ganado muiflacoy costara mucho el guardallo con pastor que piden al dicho alguacil mayor mande poner en benta el dicho ganado maior y menor y de lo procedido lie de dineros para podar las dichas vinas con protestación que si quedaren por podar no sea por quenta dellos y lo pidieron por testimonio^ y el dicho alguacil maior que estava presente dixo que asi para la poda como para azerse pago de sus salarios y otros derechos mandóse ponga en benta el dicho ganado y si hubiere postor protesto depositar el dinero que de ello procediere para que de alli se gaste por quenta y rraçon y a donde y en que por su mrd el corregidor de estos estados fuere mandado y lo firmo de que doifee.
Scrivano presente de mi por fee y testimonio.
En pp""forma e manera que ees aga fee en juicio y fuera de la mi Angela de hemos Biuda que finque de Francisco de Moure escultor mi marido... disso que save y le es notorio como a tal Biuda que finque del dicho mi marido en el testamento, con que murió según se otorgo ante Gaspar de Celis en una clausula del dejo ynstituido mandado y ordenado que todos los vienes muebles que al tiempo de su fallecimiento se aliaren en su casafincables del sobredicho queriay era su voluntad que sus herederos me los dejassen libremente En... por manera de deposito en mi poder para con ellos pagarme parte de los muchos que me an vendido y gastado según de dicha clausula de testamento mas latamente consta y parece que a V.md. ago notoria y clara demostración de que pido el presente scrivano me lo de por fee y testimonio= Y por quanto ha metido la mano y conoce en sacar de mi cassa en que la presente estoy todos los vienes muebles fincables del dicho mi marido y a persuasion de Antonio de Moure su hijo los va depositando en poder de Domingo Alvarez bot"" con lo quai recivo notorio perjuicio y no se cumple con la voluntad del testador y como recrescen muchos gastos y costas como es notorio = Por tanto le pido y... y ago saver una dos tres y las mas vezes que a mi derecho convengan no se entrometa en sacarme vs. ningunos de mi casa y poder y los sacados me las mande volver libremente con protestación que ago de querellarme de su mredante quien me convenga y protesto todos los daños yntereses......
Archivo Municipal de Monforte de Lemos, Sección de Protocolos, Antonio Pérez de las Quintas, año 1636, fols. |
Antes de comenzar, es conveniente tener en cuenta que, con este trabaj o se ha pretendido una aproximación al estudio histórico-artístico de una zona que no está lo suficientemente estudiada.
Los datos que se aportan, son una base para futuros trabajos de investigación, con los que se ambiciona un mejor conocimiento del arciprestazgo de Ponte Beluso.
De los siglos XVIII, XIX y XX, son los más abundantes.
En algunas parroquias incluso se ha podido llegar hasta la actualidad: Libro de Cuentas de la Fábrica de Araño y el de Cuentas de Rianxo (1976Rianxo ( -1996)).
En todas las parroquias hay libros de Cofi*adías: el más antiguo es el que se encuentra en el archivo parroquial de Araño, perteneciente a la Cofradía de San Juan Bautista.
No se conservan, o no llegaron a existir, libros de Visita exclusivamente, éstas se encuentran reflejadas dentro de los libros de fábrica y cofradías.
Los libros de inventario son escasos, sólo se localizan en Cespón, Bealo (1981) y Rianxo (1981).
Los inventarios suelen aparecer también dentro de los libros de Fábrica y Cofradías.
Son varios, también, los libros de fundaciones; en estos se recogen las fundaciones de misas, obras pías y de capellanía; el más antiguo es el que se conserva en el archivo parroquial de Taragoña (1661-1708) y, él más reciente, lo posee la parroquia de Santa María de Isorna (1909Isorna ( -1930)).
Existe un único caso en todo el arciprestazgo de un Libro de Dotación de Huérfanas (1836Huérfanas ( -1916)), encontrado en el archivo parroquial de Rianxo.
En este apartado se va a tratar de la arquitectura; se atenderá a todo tipo de obras, tanto de nueva planta como reformas, restauraciones u obras de mantenimiento,*^ estas últimas, es decir, blanquear, retejar, repicar paredes, hacer tarimas, allanar las losas de la iglesia, reparaciones en los atrios, "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es abrir y tapiar puertas y ventanas, son las más frecuentes.
En estas obras participan un sin número de maestros de obras, canteros y carpinteros, razón por la cual vamos a enumerar los que se consideran de mayor interés.
No se puede hablar de un foco claro del que provengan dichos artistas, hay maestros de Noia, Padrón y otras localidades, siendo los de la provincia de Pontevedra los más numerosos -Catoira, Morana, Estrada, Pontevedra o Cotobade-, quizás debido a su proximidad geográfica.
Para una mayor claridad, se comenzará por los maestros más destacados de fuera del arciprestazgo, para atender al final a los locales.
Una mención especial es la que merece el maestro de cantería, Benito de Monteagudo^ vecino del Valle de Quireza.
Según Bonet Correa es uno de los tres Monteagudos conocidos de la época^.
Este, en el año 1676, se hace cargo de reedificar la sacristía de la iglesia de San Pedro de Bealo: «Mas da por descargo quatrocientos reales vellón que dio a Benito de Monteagudo, vezino del Valle del Quireza, maestro de cantería por hazer la sacristía que tiene dicha Iglesia, por ser tan conveniente».
^ COUSELO BOUZAS, J.: Galicia Artística en el siglo XVIII y primer tercio del siglo XIX.
463. ^ «Los Monteagudos conocidos de su época son tres: Domingo, Benito y Sebastián...
El segundo es Benito Monteagudo, que en 1712 y 1713, trabajó también en Betanzos, donde construyó la capilla del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo».
BONET CO-RREA, A.: La arquitectura en Galicia durante el siglo XVII.
Por SU parte, el cantero noies Pedro Malvaçez, al que Couselo califica de escultor^ figura en las obras que hace en la iglesia y sacristía de San Pedro de Bealo, en 1685, como cantero y vecino de Noia"^:
«Iten da por descuento ciento y treinta y quatro reales de vellón que pago a Pedro Malvares, cantero, vezino de la villa de Noya, por las obras y labor que hizo en dicha Iglesia, alrededor de ella, sacristía, por adentro y encima de ella, las quales obras y labor son el aver sollado y losado el terreno y ámbito de dicha sacristía a la esquadria; levantado un escalón a la entrada del presbiterio; mullido todas las sepulturas de dicha Iglesia, puéstolas por orden y regla, añadídoles piedras para su mayor concierto, hecho entierros separados para párvulos y de algunos adultos menores para mejor cabida y contenta de todos los naturales; movido los altares colaterales, haziéndolos de nuevo y movídoles diferentemente de lo que antes estaban por no tener capacidad para celebrar en ellos; hecho la pila baptismal con sus gradas, pedestal, basa columna y sumidero con perfección y arte, por ser indecente u quebrada la de que se usaba antes, según ello lo denota y está arrimada; y así mesmo la pila del agua bendita con su columna y basa, en que se sustenta; una fortificación por la parte del nordés pegado a dicha Iglesia que las advenidas y continuación del agua bajada de las corrientes de dicha Iglesia y su alto sofocaban los cimientos de ella, con que se aseguró, haze adorno las defiende y sirve de asiento y por la parte arruynada de los cimientos así mismo de dicha Iglesia y la cal arriba referida la embebió en estas cosas.
Mas da por descargo nobenta reales del mantenimiento de tres meses en días feriados que ocupó dichas obras, contado cada día de gasto a real, importa dichos nobenta reales».
^ «Figura en la Única como escultor de Noya, de 43 años de edad, casado con Bernarda Vázquez, de 50; tenían una hija de 20 años llamada M^ Manuela y otra menor de edad, dándole de sueldo al escultor cinco reales.
Era por lo tanto escultor de cierta importancia, a juzgar por lo que cobraba».
COUSELO BOUZAS, J.: Galicia Artística... op, cit., pp. 348-440. "^ «...a Pedro Malvares, cantero, vezino de la villa de Noya, por las obras y labor que hizo en dicha Iglesia, alrededor de ella, sacristía, por adentro y encima...».
Véase este trabajo, p.
A SU vez, Jacobo de Fontenla, de Santa María das Fragas, jurisdicción de Cotobade (Pontevedra), trabaja en la parroquia de San Vicente de Cespón, en 1701, abriendo dos ventanas en la iglesia: «Mas da por descargo cien reales que llevó el maestro cantero Jacob de Fontenla, vezino de la feligresía de Santa Marina das Fragas, jurisdizión de Cotobade, por las dos ventanas que abrió en esta Iglesia Parroquial, la una por el respaldo del retablo de la capilla maior, y la otra sobre el arco principal de dicha capilla, para dar lus y claridad a dicha Iglesia».
Dos años más tarde, en 1703, se encuentra de nuevo en Cespón, levantando un arco y el campanario de la capilla de San Roque:
«Mas da por descargo trecientos reales que pago a Jacob de Fontenla, maestro de cantería, vecino de la jurisdicción de Cotobade, por hacer el arco en la capilla de San Roque.
Con mas ciento y veinte reales por hacer el campanario y penales de cantaría de dicha capilla de San Roque y tejarla que en todo son quatrocientos y veinte reales».
El mismo artista figura como maestro de cantería en las obras de la capilla de Nuestra Señora y Animas, en el osario añadido a la iglesia parroquial por la parte norte, entre 1705-1706, en las de reedificación de las paredes de la iglesia parroquial (1708), en las del cuerpo, coro y torre de la iglesia de San Pedro de Bealo (1718) y, en las del remate de la cornisa de la iglesia de el Divino Salvador de Taragoña (1719):
«Mas da por descargo mil sieteçientos y setenta reales que entregó dicho mayordomo a Jacobo de Fontenla, vezino de la feligresía de Santa Marina das Fragas, maestro de cantería, por la obra que ha hecho de la capilla de Nuestra Señora y Animas y osario añadido a esta parroquia de Cespón por la parte del norte, que aunque costó dicha obra y otras algunas que hizo en dicha Iglesia, mucho más dinero lo pagó Christoval de Romay fabriquero de dicha fábrica y se le pasó en descargo en sus quentas como de ellas consta; y al mayordomo desta cofradía solo se le descargan por esta razón los dichos mil «Mas da por descargo quinientos y sesenta reales que pagó a Jacobo de Fontenla, maestro de cantería, vecino de Santa Marina das Fraguas, para en quenta de las obras que ha hecho en estayglesia de reedificar las paredes y costados de ella, hacer el zemeterio y otras más obras, con más lo da de otras partidas que además de las dicha pagó a dicho Jacobo de Fontenla para dichas obras; como son dugientos reales, que constan de un recibo de dicho Jacobo que tiene y presentó este mayordomo, su fecha de treinta de mayo de sietecientos y ocho, con más cien reales que refiere otro recibo de treinta de junio de dicho año.
Mas cinquenta y un real, de otro recibo firmado de dicho Jacobo, sin fecha y otro de trescientos y cinquenta y dos reales, su fecha de siete de setiembre de dicho año de sietecientos y ocho, que todas estas partidas juntas importan mil ducientos y sesenta y tres reales».
«Mas tres mil reales que dio a Jacobo Fontenla, en que fue concertado el cuerpo de la Iglesia, por quanto aunque higo tanvién el coro y la torre, se le congertó y pagó aparte, sin que fuese del dinero de la Iglesia, si bien a costa de los patrones, cura y cofradía».
«Mas se le admiten en data quinientos y treinta y ocho reales y treinta maravedís, los mesmos que se emplearon por mano de dicho rector en las cosas siguientes: ducientos y ochenta y un reales y veinte y dos maravedís que pagó a Jacobo de Fontenla, maestro de cantaría, a quenta/ de quinientos reales en que se le ajustó y remató la cornisa del costado de la Iglesia que mira al medio día, ventanas rasgadas de cantaría que hizo en dicho costado; el arco principal del cuerpo de la Iglesia y la media pared que hizo encima de dicho arco, con su cruz».
También en San Pedro de Bealo, en 1719, aparece trabajando Francisco Fraga, maestro de obras, que es posible que sea el que cita Couselo^ y que, a su vez, menciona Murguía^.
Dicho maestro se ocupa del atrio de la parroquial: Otro de los maestros que trabajan en este arciprestazgo es Ignacio Barros, que ejecuta la obra del campanario de la iglesia parroquial de Santa Columba de Rianxo, en 1739; es probable que sea familiar del maestro de cantería Antonio Barros^, natural de Rianxo.
También se debe citar a un artista que trabaja en Santa María de Isorna en 1741, en la obra de la iglesia, torre y sacristía.
Se trata de Pascual Antonio de la Torre y Ferreiro^ uno de los pocos artistas que aparecen con el título de maestro arquitecto:
«Mas de le bonifican en descargo tres mil duc lentos sesenta y cinco reales que dio y entregó a Pasqual Antonio de la Thorrey Ferreiro, maestro arquitecto para en quenta de la cantidad en que está ajustado por el hazer la Iglesia, Thorre, Sacristía y mas que contiene el ajuste, todo ello consta por recibo que exsibe de dicho maestro».
Asimismo, Juan de Fontenla^, maestro natural de Dimo (Pontevedra), que trabaja en la obra de cantería de la iglesia parroquial de Cordeiro (Pontevedra), trazada por Antonio Barros, natural de Rianxo.
A pesar de la coincidencia de apellidos con Jacobo de Fontenla y, aunque ambos son vecinos de la provincia de Pontevedra, no hay datos suficientes para afirmar que tengan relación:
202. ^ «Cerca de la villa de Padrón, distante unos cinco kilómetros, a la derecha del río UUa, hay la parroquia de San Julián de Laiño, la cual cuenta con una iglesia en forma de cruz latina, amplia y con bóveda de cantería.
Es edificación del siglo XVIII.
Por fin determinaron hacerla para lo cual pidieron la traza al P. Fr.
Manuel de la Presentación, carmelita del convento de Padrón...
Se empezó la obra, en conformidad con la planta, por administración, siendo maestro Manuel de la Torre Ferreiro; pero en 1743 se le hizo a éste contrato de lo que faltaba».
«Primeramente da en descargo tres cientos y quarenta reales vellón, los mesmos que pago a Juan de Fontenla, maestro de cantería, vezino de la feligresía San Pedro de Dimo, por rasón del travago que tubo por en enlosar laygleciay hacerla portadilla del atrio desta feligresía.
Según consta de recibo del mismo Fontenla».
Otros artistas que deben ser mencionados son Domingo y Esteban Ferreiro, maestros de cantería, según los datos que aparecen en la documentación consultada.
Lo que no coincide es el lugar de procedencia de ambos, ya que, según Couselo Bouzas^^, Domingo es vecino de Padrón (A Coruña) y Esteban de Caldas (Pontevedra).
Esteban sería el de mayor actividad, ya que había participado en la obra de la Iglesia de Santa María de Caldas, en la de San Cristóbal de Briallos (Pontevedra), en la de Santa María de Gonzar (Arzúa) y en San Julián de Bastavales^^ Los dos Ferreiro, participan en la misma obra, la de una Capilla de la Iglesia de San Vicente de Cespón, en el año 1756: «Mas trescientos reales que entregó a Domingo Antonio Ferreiro para ayuda de la obra de la capilla consta por recibo firmado suio, su fecha diez y seis de abril del año pasado de mil setecientos cinquenta y seis, y este es el recibo que se menciona en la partida de los quatrocientosy treinta que dio en data Francisco de Souto.
Mas trescientos cinquenta y cinco reales que entregó a Esteban Ferreiro, cantero para ayuda de la obra de dicha capilla.
Consta por recibo firmado suio, su fecha veinte y cinco de septiembre del año pasado de treinta y seis.
Mas cien reales que entregó al mesmo Esteban para el mismo efecto de la capilla, según recibo firmado suio.
Su fecha treinta y uno de octubre pasado de cinquenta y seis».
El maestro de cantería natural de Padrón, Bernardo Arosa, que había trabajo en la iglesia y sacristía de Santa Eulalia de Vilacoba^^, repara la bóveda de la parroquial de Santa María de Isorna en 1762-1763: «También se le admiten quinientos y cinquenta reales vellón que pago a Bernardo Aroza, maestro de cantería, vezino de la villa de Padrón por el trabaxo del reparo de la Bóveda de la Iglesia.
Según recibos que exivió del susodicho».
En Santa María de Asados se encuentra Isidro Gontade^^ vecino de San Félix de Estacas (Cuntís) y maestro de cantería, que, en mayo de 1794, concluyó la torre la iglesia, ya que la vieja estaba arruinada; también levantó la bóveda y finalizó la capilla de Santa Lucía:
«En maio de 1794 se remató la torre de esta Iglesia, por esta medio arruinada la vieja, en Isidoro Gontade, maestro vezino de San Félix de Estacas y al mismo tiempo la bóveda de la Capilla de Santa Luzía, a todo coste sin darlos vezinos ni la Iglesia, maderas, estada, ni más servicio que carretar la piedra en la cantidad de onze mil y quince reales y además de ello dar la cal necesaria.
Hízose la obra tan buena como se ve y se acabó la capilla de Santa Lucía, se entienda el coro, aunque pequeño pagóse al maestro la cantidad de los onze mil y quinientos reales que ha dado reziboy está en este libro».
Si bien como oficial, como cierre de este grupo, se debe citar a Francisco Gómez, el cual, en 1739, trabaja en la torre de las campanas de Rianxo.
Puede que sea el mismo que recoge Murguía^"^:' ^ Hizo contrato en Santiago el 13 de Enero de 1735, D. Juan Antonio de Neira, Oficial del Santo Oficio, en nombre de los vecinos de Santa Eulalia de Vilacoba, con Bernardo Arosa maestro de cantería, vecino de Padrón, de la obra de edificación de la capilla mayor y sacristía de la expresada parroquia a cimentis».
194 Entre los artistas locales, menos significativos que los ya citados, deben resaltarse los nombres de:
Juan Campos, maestro cantero de Rianxo, que en 1693, hace obras en la iglesia de San Vicente de Cespón, aunque se desconoce de qué tipo.
La documentación consultada apunta hacia atrás, puesto que en 1700 se anota la posibilidad de que esa primera obra sea el atrio que, en 1700, dicho maestro no concluye: «Mas da por descargo ciento y treinta y seis reales que ha de pagar al maestro cantero que acavare el atrio de esta Iglesia de Cespón, que no acavó el cantero Juan Campos, de Rianxo, ni cumplió el contrato, según la obligación y zédula que higo.
Por quanto tocó a esta cofradía dugientos reales y dellos solos sesenta y quatro se vaxaron en las quentas que dio Luis de Reyno y ahora para ajustarlos se vaxan los dichos ciento y treinta y seis reales».
Alonso Reboredo, maestro de cantería, vecino de la feligresía de Santa María de Asados, que se desplaza entre 1731 -1732 a una parroquia cercana, Santa María de Leiro, para trabajar en la obra de la torre de las campanas:
«Iten ciento y cinquentay nuebe reales que dio a Alonso Reboredo, maestro de pedrería para aiuda de hacer la torre de las campanas».
«Iten se le bonifican trecientos noventa y tres reales que por recivos acredita aver entregado a Alonso Revoredo, cantero, para quenta de los quinientos y noventa reales en que se le remató el lampear y piso de la Iglesia».
«Iten quinientos y ocho reales vellón, los ciento diez y siete y treinta y dos maravedís que le entregó Francisco Mella y Francisco Riveyro, los mismos que resultaron de alcanse contra los susos dichos en la Última revisión de quentas que ha ávido que unos y otros entrego a Alonso de Reboredo, maestro de cantería por el trabajo de enlosar la Iglesia, según recibo que exsivió».
Martín Frieiro, maestro albañil de Rianxo, que realiza únicamente labores de mantenimiento -blanquear y retejar-en Santa María de Asados y Santa Columba de Rianxo, entre las fechas de 1884 y 1900.
El cantero Ricardo Iglesias de Rianxo, quien, entre 1890 y 1894, efectúa las obras de mantenimiento en la iglesia y capilla de Guadalupe de dicha localidad, y, en el año de 1898, hace la espadaña de dicha capilla:
«NOTA: En treinta y uno de Diciembre de mil ochocientos noventa y siete un ciclón muy fuerte derribó la espadaña de la Capilla aplastando el techo, la tribuna y más que encontró a su paso, reduciéndolo todo a escombros por lo que hubo que restaurar todos los daños ocasionados y se invirtieron los materiales y jornales que a continuación se expresan en la forma siguiente».
«Al cantero Ricardo Iglesias de esta misma, /por hacer la espadaña de la capilla doscientos ochenta y ocho reales».
También cabría citar en este apartado al maestro carpintero Bonifacio Canabal, que, entre 1740-1741, hace la tribuna para la iglesia parroquial de Rianxo, y, entre 1743-1744, levanta la tribuna de la iglesia parroquial de Santa María de Isorna:
«Mas trescientos y diez y ocho reales de vellón que llevaron Pedro Dieste y Bonifacio Canaval, carpinteros, los ducientos y noventa y siete por la echura de esta tribuna y los restantes por el travajo que tubieron en hazer los cabeletesy hazimbras para el arco».
«Consiguientemente dicho rector da en data ducientos setenta y dos reales que pago a Bonifacio Canabal, vezino de la villa de Rianjo, maestro de carpintería, por hacer la tribuna de la Iglesia, con su valaustrada, en cuia cantidad dicho maestro remató la referida tribuna.
Dentro de este apartado se recogen las noticias sobre las obras realizadas en retablos y altares -asentamiento, composición y restauración-; la hechura y reparación de imágenes; un número considerable de andas; en menor medida Cristos y, la realización de cruceros.
En este arciprestazgo de Ponte Beluso hay dos focos que, con diferencia sobresalen respecto a otros que podemos calificar de menores o que, simplemente, no se deben denominar focos.
Uno de estos es Santiago, de gran fuerza en esta zona, tanto por su cercanía como por la comunicación relativamente fácil, además de ser el foco artístico gallego más relevante; lo mismo ocurre con Noia, en esta zona se encuentran bastantes obras de maestros de esa villa.
Un tercer foco podría ser, aunque muy lejos de los dos anteriores, el local, los ejemplos más claros son los Núñez de Boiro.
Existen casos aislados como es el ya citado Juan Pérez de Oeste; de Pontevedra Benito Collazo; ó Francisco Vicente de Riobo del Coto de Sobran, que en 1671 hace el retablo mayor de Bealo.
Entre los artistas que figuran en la documentación consultada, cabe destacar a entalladores y escultores de la talla de Miguel Romay -quizás uno de los más importantes del arte gallego-o, al aragonés Juan Bautista Celma, al entallador santiagués Antonio Afonsín, al escultor José Vázquez de Córdoba, Jacobo Quinteiro, Juan Pérez, al pintor Benito Collazo, a Francisco Núñez, Alonso Fernández, Hipólito Fernández Gudín, Bernardo del Río Señoráns, José Benito Malvárez y Juan Novo.
El primero en orden cronológico que debe ser destacado es Juan Bautista Celma^^ este artista aragonés que ha cultivado varios géneros -pintura, talla en piedra y madera, rejería e incluso funde campanas-y que, según Pérez Constanti, es el más fecundo de su tiempo, no solo en Galicia, sino también en España, realiza el retablo de la parroquial de Santa Eulalia de Araño en 1588-1589: «Primeramente dio por descargo el dicho Gregorio doAydo, tener ya pagado a Baptista Selma, pintor, para en pago del Retablo treinta y Dio mas por descargo aver gastado quandofue hazer el concierto del Retablo y con el hazer de la escritura y con yry vuelta a Santiago, llebar la segunda paga para el retablo, aver gastado en todo questo seis reales y medio.
Dio mas por descargo aver gastado quando ha por el retablo diez y seis reales que dio de alugueropor dos carros que lo traxeron con mas un real que dixo avía gastado con que son ansí diez y siete reales.
Mas seis reales y medio que dio por cuenta a aya gastado con los carpinteros que vinieron sentar y componer el retablo, la primera vez resto en darles de comer.
Dio mas por descargo aver gastado cera entreambos que monto ochenta y quatro reales y medio y mas un quartillo».
Otro entallador, Lucas Serrano^^, que trabaja en la capilla mayor de la catedral'^, realiza en San Pedro de Bealo los altares colaterales en 1673: «Primeramente da por descargo sietecientos y trece reales menos seis maravedís, por lo que costaron los coletorales, guardapolvos dellosy acheros, clavos y clavijas para asentarlos, que llevó Lucas Zerrano, maestro de architectura vezino de la villa de Villagarcía, en esta manera: los sietecientos dicho Lucas Zerrano, ocho reales menos seis maravedís el herrero por dichos clavos y clavijas y cinco a cumplimiento de la resta de las barcaxes de dicho mayordomo de averie conducido la partida referida a su casa».
Se debe citar a José Vázquez de Córdoba^^ escultor, oficial de Mateo de Prado^^en 1674, que en 1697-1698 hace una imagen de San Roque y sus andas para Cespón:
«Mas da por descargo duçientos y veinte reales de la echura de la imagen de San Roque, que hiso Josephe Basques de Córdoba, maestro en Santiago; con mas ciento y dies reales que llevó Francisco de Andrade, vezino ansí mesmo de Santiago, por la pintura de dicha ymagen, que anvas partidas ymportan trescientos y treinta reales».
Uno de los escultores más importantes de la historia del arte gallego, Miguel Romay^^, miembro de familia de ilustres artistas, quizás el que mejor representa las distintas tendencias del barroco dieciochesco español y, además, un artista de gran repercusión, ya que en su taller se han formado otros maestros^^ de la talla de Benito Silveira o Felipe de Castro, realiza para San Vicente de Cespón, en 1701-1702, las imágenes de San Francisco y San Antonio: «Mas da por descargo dose ducados de vellón, que hazen ciento y treynta y dos reales, los quales pago a Miguel de Romai, hescultor, vezino de la ciudad de Santiago que vive junto a Santa Clara, por dos Imagines, una de San Francisco y San Antonio, que hestán en uno de los colaterales desta Iglesia».
Y, en 1703, talla otras once imágenes de menor tamaño: Santa Rosa, San Diego, San Benito, San Bernardo, San Rafael, Santo Domingo, San Cayetano, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santo Tomás Aquino y San Pedro Nolasco: «Mas descargo seis cientos cinquenta y seis reales que pago a Miguel de Romai, escultor vecino de la ciudad de Santiago, por onze imagines nuebas que se hicieron para los colaterales desta iglesia, cada una a seis ducados, que aunque importan mas se le bajaron a su compañero Juan Alonso, como se podrá ver en sus quentasy esa advertencia que quatro cientos reales destos salieron de quatro cofrades que no aceptaron la cofradía, que ya están pagos y se cargaron en las quentas de su antecesor Juan Romero».
«Que todas las imagines de sanctos nuebos fueron: San Francisco y San Antonio (que costaron ambos doze ducados cada una a seis y están descargados en las quentas que dio Andrés Tubío, mayordomo de San Roque), Santa Rosa, San Diego, San Benito, San Bernardo, San Rafael, Sancto Domingo, San Cayetano, San Ignacio de Loiola, San Francisco Xavier, Santo Tomás de Aquino y San Pedro Nolasco, que todas estas a seis ducados cada una, como las mas de arriva, importan sesenta y seis ducados, que hacen siete cientos y veinte y seis reales, con más treinta reales que llevó Miguel de Romai, escultor y maestro que las hizo, vezino de Santiago; por el exceso de algunas imagines grandes y mas obra que las otras, como fueron las referidas de Sancto Domingo, San Pedro Nolasco y la de San Rafael y San Antonio de Padua, que juntos con los dichos siete cientos y veinte y seis reales hacen siete cientos y cinquentay seis, de los quales se descargaron a dicho Domingo García de Comba en sus quentas seiscientos y cinquenta y seis, y los otros ciento son los que ban descargados en esta partida, que son unos y otros, el coste todo que hicieron dichas imagines, que tocó a esta cofradía de Nuestra Señora, además de lo que va apuntado arriva que se descargó en la de San Roque, de manera que todas las imagines nuebas referidas son treze, de las quales se pagaron onze de los alcances desta cofradía y las otras dos por la de San Roque, según va dicho; y aunque vino parte deste dinero de los cofrades que ni quisieron aceptar la cofradía, no es fuera del alcanse final, della todo lo que fue para las imagines, pues entra en los cargos finales de los mayordomos, a quienes se cargan estos aumentos de los que no quisieron dar de dicha cofradía y se los deben tomar a quenta sus subcesores, a quienes ban descargados, pero toda esta relazión es por quanto que va dicho y solo en toda la partida se bajan los dichos cien reales de vellón».
La fecha temprana de estas imágenes nos hace suponer que serían de las primeras obras^^ que realiza porque, como dice Couselo Bouzas: «Las obras suyas son muchas y de importancia, comprendidas todas las que de el conocemos entre los años 1705 y 1735, espacio artístico de 30 años»^^ Merece la pena resaltar la figura del entallador compostelano Antonio AfonsiV^, colaborador de Romay, en trabajos como los órganos de la catedral (1705) y el retablo de la Soledad (1705)^^ o en los retablos de la iglesia de los jesuítas de Santiago (1700)^^.
El contacto entre ambos es posible que ya venga de atrás, puesto que en la misma época que Romay trabaja en San Vicente de Cespón también lo está haciendo él.
Afonsín, en 1701, realiza los dos retablos colaterales de la iglesia, de los cuales, uno es para la Imagen de Nuestra Señora:
«Mas da por descargo nuebe cientos reales que pago a Antonio Dafunsín, entallador, vezino de Santiago, a quenta de los dos retablos colaterales desta Iglesia.
Según recibo, que del tiene, con más dos reales que dio al portador que porteó a Santiago dicho dinero, que en todo hazen nuebe cientos y dos reales, los quales se sacaron desta cofradía con beneplácito y junta de los cofrades y dicho retor, por ^^ Anteriores a 1711 serían los primeros treinta años de aprendizaje, de instalación dentro del mundo artístico vigente.
Desde entonces, y hasta 1722, surgirían las nuevas ideas, los motivos originales, el despertar consciente de la propia personalidad.
Después, ya maduro, constituyese en uno de los más genuinos intérpretes de los afanes del último barroco.
OTERO TÚNEZ, R.: «Miguel de Romay, retablista».
Compostellanum, 2, (1958) tener alquanzes sobrados y andaren divertidos en manos de algunos maiordomos, según se suele hazerpara qualquierapartida que se saca dellos para qualquiera obra des ta Iglesia y la referida, con mas razón por quanto uno de dichos retablos es para la Imagen de Nuestra Señora, de cuia advocación es esta cofradía.
Mas lo da de quinientos reales que pago al entallador Antonio de Afunsín, de Santiago a quenta de los dos retablos de los dos colaterales desta Iglesia.
Mas da por descargo quatro cientos reales que faltaban para ajustar la quenta de los dos colaterales desta Iglesia a Antonio Afuncín, entallador y vecino de Santiago, los quales, se sacaron desta cofradía como consta desta partida y de otra que ba en el descargo deste mayordomo, verbo retablos, verbo colaterales a la margen y de otra en las quentas de Andrés Tubío, mayordomo que fue de San Roque, como consta del libro de dicha cofradía, folio treinta y ocho, verbo colaterales a la margen, y de otra que se sacó de la cofradía del Santísimo Sacramento y San Vicente, siendo mayordomo el retor desta feligresía como consta del libro de quenta de dicha cofradía alfolio treinta y siete verbo retablos, que todas las dichas partidas importan los dichos dos mil y cien reales, como se puede ver en las quentas y folios de dichos libros asignados, que dichas cantidades se sacaron de dichos alcanzes con beneplácito y consentimiento de los vecinos por seren cofrades y aver alquances bastantes y tener una mesa caída».
Y, en 1703, Afonsín asienta los dichos retablos laterales con ayuda de sus oficiales, de los que solamente se cita el nombre de uno, el escultor de Santiago, Jacobo Quinteiro^^: «Mas da por descargo sincuenta reales que pago a los oficiales de Antonio Afunsín, entallador en la ciudad de Santiago, por venir aponer y asentar los dos colaterales desta Iglesia, que fue en primero de marco deste presente año de siete cientos.
Mas da por descargo ciento y dies reales que entregó en dicha ocación a Jacobo de Quinteiro, oficial de dicho Afunsín, de cuia horden Pablo Rosende^^ escultor compostelano hace el retablo mayor de Santa María de Asados en 1779: «Como cura propio de esta feligresía de Santa María de Asados zertifico que aviendo tomado posesión de este curato en veinte y nuebe de maio del año de mil setecientos setenta y nuebe por muerte de Don Thomas de Noboa, mi antezesor, hallé la Iglesia sin retablo mayor y solo avía en el altar la custodia del Santísimo, mui vieja, laymagen de la patrona, también mui antigua y la imagen del Señor San Roque nueba, sin otra cosa que sirviese de retablo y para pronto remedio de esta nezesidadfixe zédulaspara dicha obra que se remató en Pablo Rosende, vezino de Santiago, según planta que se le dio, en la cantidad de quatro mil y sietecientos reales.
Retablo mayor tubo de coste con las ymáxenes de Santa Ana y San Blas, con la de laAsumption, quatro mil sietecientos reales».
Ytem cinquenta y cuatro reales y medio al posadero Bernardo Vázquez por la posada y manutención del arquitecto y pintor en los días que se detubieron en esta villa para su colocación y remate de la pintura».
Hasta ahora los escultores y entalladores nombrados eran todos de Santiago, pero también se menciona a otros procedentes de zonas diferentes, un ejemplo es el escultor de Oeste, Catoira -Pontevedra-, Juan Pérez^^ que hace para Santa María de Isorna el retablo mayor en 1772-1773 y lo finaliza el año siguiente: «Iten mil reales vellón que entrego a Juan Pérez, maestro de arquitectura, vezino de la feligresía de Santa Eulalia Doeste, de cuio cargo esta hazer el retablo de la capilla maior de esta parroquial Iglesia.
Según recibo que presentó firmado del susodicho, que queda en poder del Señor Rector».
«Mas se le bonifican un mil y nuebe reales vellón que pago a Juan Pérez, vezino de la feligresía de Santa Baya Doeste, maestro de arquitectura.
Resto que se le debía por fábrica del retablo que se ha echo de nuevo para la Capilla Mayor de la Iglesia de esta feligresía.
Según recibo que exivió firmado del citado Juan Pérez».
Para Santa María de Leiro, que limita con Isorna, ambas parroquias están próximas a la de Oeste, hace una imagen de la Virgen en 1763-1764:
Y en los dos años siguientes, también en Santa María de Leiro, trabaja en el colateral de la iglesia (1764-1766):
«Mas trescientos y cinquenta reales que dio a Juan Pérez, escultor, vezino de Sana Eulalia de Oeste, según recibo que exivió del señor dicho para quenta del colectoral del Santo, yncluso en la parroquial de esta dicha feligresía.
Mas veinte y cinco reales que dio al referido Juan Pérez para el marco que hizo para dicho colecteral.
Mas veinte y cinco reales y quartillo que costó hacer el altar, tarima y tablas para el señor y para todo lo que va aquí referido.
De esta obra concurrió como otro tanto Luis de Rañó, mayordomo que fue de la cofradía del Santísimo Sacramento.
Según constará de sus quentas».
El pintor pontevedrés Benito Collazo^ ^ hace para Rianxo una imagen de su patrona Santa Columba en 1740: «En veinte de diziembre de 1740 he entregado a Don Benito Collazo sesenta reales de vellón para cuenta del corte de una imagen de Santa Columba que encargo al sobredicho me la mande hazer de toda satisfación a un escultor que sea de habilidad, y de hecho estando satisfación doy permiso para que me la pinte el sobredicho que ansí quede de hazerlo en la cantidad de ciento veinte reales de vellón y la escultura en otro tanto poco más o menos inclusos los sesenta que lleva recivido y para que conste lo firmo como rector da una con el sobredicho.
Abiendo llegado la imagen de Santa Columba que refiere la partida de arriba, se alia que su echura costó ciento treinta reales de vellón.
La pintura ciento y veinte.
Y unos oxos de cristal que se le han puesto ocho reales.
La llave dos reales Para cuio coste tengo entregado al referido pintor los sesenta reales que contiene la Primera partida esta oxa, los quales sesenta reales con diez y siete reales más estaban en mi poder a un quiñón que hizieron los mareantes el año pasado de 1739 para aumento de esta cofradía que por todo acen setenta y siete reales».
Uno de los pocos escultores locales que merece ser mencionado es Francisco Núñez^^ de Boiro, que trabaja en dos parroquias, para Rianxo, en 1765, hace una custodia de madera: «Mas setenta y un reales que pagué a Francisco Nuñezpor madera y echura de una custodia para el monumento incluso pintura, llave y cerradura».
Y, en 1786, realiza un crucero para Santa María de Asados: «En primero de maio de mil sietecientos ochenta y seis se puso el cruzero nuevo que está delante de mi puerta, concertado con Francisco Núñez, vecino de Santa Baya de Boiro, en la cantidad de nuebecientos reales vellón, cuia obra tube por prezisa para las prozesiones de la Iglesia por no aver cruzero destinado para ellas; está en terreno propio del la iglesario, por averie echado fuera que estaba zerrado antes nada me dieron para el los fabricantes y solo emplee ducientos quarentay tres reales que estaban en mi poder, limosna del Señor San Roque, que avían sobrado de un estandarte que se hizo nuevo para las prozesiones a costa de las limosnas que se avían ofrezido en zera...».
Por último, pero no por eso menos importante, tenemos el foco noiés, donde existen escultores y talladores de gran valía.
El primero al que se debe hacer referencia es Juan Novo^^ entallador; es uno de los que con fecha más temprana nos consta que trabaja en esta zona, después de Celma.
Las últimas noticias que se tenían de este autor se correspondía con 1655^"^, sin embargo, en el año 1659, ayuda a la ejecución del retablo de San Andrés de Cures:
Alonso Femández^^ que ha realizado gran cantidad de obras en el arciprestazgo, en San Vicente de Cespón, lleva a cabo un Santo Cristo en 1724: «Mas da por descargo cien reales de vellón que entrego a Alonso Fernández da Gudín, vezino de la villa de Noya, para ayuda de la hechura y pintura del Santo Cristo».
En el Divino Salvador de Taragoña, talla las andas de San Salvador en 1733-1734: «Iten se le bonifican ducientos y setenta reales que entrego a Alonso Fernández de Godín, escultor vezino de la Villa de Noia, a quenta de las andas nuebas que se hizieron para el Señor San Salvador, el referido año de mil setecientos treinta y quatro, como consta de recibo que exibe».
Y, en Santa María de Leiro, en 1741, complementa el retablo de la iglesia y, dos años después, en 1743, tasa y añade un nuevo retablo: «Iten duzientos reales que consta por rezivos que exsivió aver entregado a Alonso Fernández Gudín, escultor, vezino de la Villa de Noya, por razón de cumplementar el retablo de la Iglesia».
^"^ «Las últin^as noticias recogidas acerca del artista Juan Novo, reñerense a dos contratos de aprendizaje otorgados, uno en 8 de Marzo de 1650 para enseñar el oficio de escultor en el periodo de cuatro años, y por el estipendio de 16 ducados, a domingo Verde, vecino de Noya; y otro en 9 de abril de 1655, por el que admitió de aprendiz a Domingo Alvarez...»
PÉREZ COSTANTI,?.: Diccionario de Artistas... op. cit., p.
«Primeramente da en descargo ochozientos reales que pagó / a Alonso Fernández de Gudín, maestro escultor, vezino de la Villa de Noia, por la nueba tasación y añadidura del retablo maior.
Según todo ello consta del rezivo que exivió y despacho que gano dicho maestro.
Mas le da de veinte y tres reales de unos hierros grandes y clavos para asegurar dicho retablo.
Mas le da de seis reales que costó el portear el referido retablo desde Noia».
No se deben olvidar los escultores Bernardo del Río Señoráns^^, que en alguna ocasión colaboró con el escultor ya citado Alonso Fernández^^ y, José Benito Malvárez^^ que se supone escultor de cierta importancia teniendo en cuenta lo que cobraba^^.
El primero trabaja en los retablos de Bealo en 1733: «Últimamente se le admiten un mil y sien reales de vellón, que pago por los dos retablos de los dos colectorales de la Iglesia y de dicha cantidad excivió rezivo de Bernardo del Río, vezino de la villa de Noya, maestro que los ha echo».
El segundo, José Benito Malvárez, en 1746-1747, hace para Santa María de Leiro las andillas para el santo: «Iten ciento y sesenta reales que costaron las andillas para el santo, según consta de rezivo de Joseph Malvares, escultor que las hizo».
574. ^^ Hizo en 1727 en unión de Alonso Fernández, escultores ambos de Noya, el retablo mayor de Santa María de Entines.
^^ COUSELO BOUZAS, J.: Galicia Artística... op. cit., pp. 438-440. ^^ Figura en la Única como escultor de Noya, de 43 años de edad, casado con Bernarda Vázquez, de 50; tenían una hija de 20 años llamada M^ Manuela y otra menor de edad, dándole de sueldo al escultor cinco reales.
Era por lo tanto escultor de cierta importancia, a juzgar por lo que cobraba.»
Y por último tenemos a Hipólito Fernández Gudín"^^, que solamente trabaja en la parroquia de Asados en el arreglo de los altares colaterales en 1779:
«Al mismo tiempo en atención a que los colaterales estaban por pintar y su arquitectura era a lo antiguo y tenían mucho coste las pinturas a que se agregaba, que no venían con el retablo mayor por ser a lo moderno su construcción.
Llamé a un escultor de Noia, cuio nombre era Don Hipólito Fernández, para que los remediare y pusiese dezentesy con efecto, los desarmó, añadió y quitó lo que leparezió conveniente, dejándolos en el estado que se ven; puso tornavoz del pulpito e hizo una caxapara la imagen de Santa Luzía, en su misma capilla.
Vinieron canteros para hazer las pilastras de los dos colaterales que no las tenían.
Tapeose una especie de lazena que avía a la parte del vendabal en donde estaba la Imagen de la Soledad metida en un camarín, a quien hazían notable daño las aguas que entraban por la vidriera y lo mesmo la humedad de la pared y se colocó la Imagen al colateral, según oi se halla, hízele un vestido nuevo dezente que antes no teníaypúsele cortinas».
Ponte Beluso no posee mucha producción pictórica; a pesar de esta escasez, los artistas que aparecen son importantes.
Podemos hablar de la existencia de dos focos predominantes: el compostelano y el noiés.
Del foco compostelano, uno de los primeros que tenemos constancia que trabaja en esta zona es Juan Bautista Celma.
Artista aragonés que como dice Pérez Constanti: «Fue sin duda, uno de los más fecundos artistas que en su tiempo (último tercio del siglo XVI y los primeros años del siglo XVII) hubo en España; pues, además de las obras de su principal profesión, dedicábase a la de otros ramos del arte, figurando como entallador, estatuario, broncista, rejero y hasta «constructor de campanas».
De ahí sus salidas frecuentes a varios pueblos de Galicia y Castilla, para atender a importantes obras...»'^^ En Araño pinta, en 1590, el retablo de la iglesia de Santa Eulalia, retablo que ya había realizado y, las imágenes de la Quinta Angustia, Santa Baya y Santa Apolonia:
«Dio mas por descargo aver pagado a Baptista Selma, pintor, diez y siete ducados que se le restaban deviendo al complimiento de lo que avya de aver por la hechura del retablo y esto dio por cédula firmada».
«Dio mas por descargo treze ducados que pago al mismo Baptista Selma por la pintura de las imágenes de la Quinta Angustia y la Santa Baya y Santa Apolonia y aquestos también por cédula firmada».
Cuando realiza estas obras en Araño ya llevaría en Compostela veintidós años"^^.
También se debe destacar la figura de Francisco Andrade, pintor gallego del último tercio del siglo XVIP^ vecino de Santiago, según Couselo Bouzas natural de Mondoñedo y autor del retablo de los Remedios de dicha ciudad'^'*.
Trabaja también en San Martín Pinario en una representación de San Benito, existente en un arco del Oratorio de San Felipe Neri y atribuible a él, dada la semejanza que tiene con otra realizada en el Monasterio de Vilanova de Lourenzá'*^ Este pintor realiza para Cespón la pintura de la imagen de Nuestra Señora y los altares colaterales de la igle-4' PÉREZ COSTANTI, P.: Diccionario de artistas... op. cit., p.
1983, pp. 11-47. ^'^ «Dice el sabio López Ferreiro que «la aparición de Celma en Compostela data del año 1564 en que, como ingeniero oficial de cosas de bronce y de hacer diversas obras y pulpitos de dicho metal, se le hizo venir de Oviedo para dar las trazas y modelos de los que querían encargarse a Flandes» para la catedral; pero esta obra de los pulpitos no se lleva a cabo hasta bastantes años después, como ya veremos». sia en el año 1696 y, entre 1697-1698, pinta la imagen y anda de San Roque.
Imagen y anda en las que había colaborado con el escultor compostelano José Vázquez de Córdoba:
«Mas da por descargo ciento y dos reales que pago al pintor Andrade, vezino de Santiago para ayuda de pintar la imagen y coletorales de Nuestra Señora, que los demás a cumplimiento de los quinientos y cinquenta reales que llebó por todo, los puso el retor en esta forma: los ciento y noventa y siete que fueran de devotos y maiorales de las quadrillas desta feligresía que fueron a Castilla y los ducientos y cinquenta y uno an çido de quiñón y medio, de dicha cofradía que pedieron los de la Secada deAgueiros de devoción a Nuestra Señora; que todo ello era para hazer una corona de plata a dicha Santa Imagen y después resolvieron todos dichos devotos se enpleaze en dicha pintura, que para maior claridad los entregó el maestro Juan Careno de Canpo a dicho retor el medio quiñón entero del año de nobenta y seis y del ciento y quarenta y dos reales que todo importa lo que ha referido y solo aquí se bajan los dichos ciento y dos reales de ariva, por quanto los demás no entraron en cargo ni descargo».
«Mas da por descargo ducientos y veinte reales de la echura de la imagen de San Roque, que hiso Josephe Basques de Córdoba, maestro en Santiago; con mas ciento y dies reales que llevó Francisco de Andrade, vezino ansí mesmo de Santiago, por la pintura de dicha ymagen; que anvas partidas ymportan trescientos y treinta reales».
También figura Manuel Landeira ( 1736-1790), pintor compostelano que trabajó en esta ciudad toda su vida, que no debió ser corta y que, según Murguía, es posible que fuera discípulo de García de Bouzas, fundándose en que su hijo era su compadre, lo cual indica amistad o magisterio'^^.
«Mas da en descargo mil ciento y cinquenta reales que pagó a Manuel Landeira, pintor vezino de Santiago, por haver pintando los dos colectorales de esta Iglesia, por quenta aunque costaron dos mil y trescientos entrambos, concurrió con otro tanto la cofradía de San Roque, y todo ello consta de recibo del sobredicho y el referido Andrés llebó a su poder».
«Iten ciento y cinquenta reales que costaron las pinturas de la Pasión que se ponen sobre el escalón el día de Juebes Santo y todo ello costa de recibo que dio Manuel Landeyra, pintor vezino de la ciudad de Santiago y dicho mayordomo llebó a su poder».
Son una de las pocas pinturas que aparecen en esta zona, junto a éstas de la Pasión se descubre otra del Bautismo de Cristo, de autor anónimo, en San Andrés de Cures (1869).
También se cita a Pedro Antonio Vidal'*^, que trabaja en Araño en el año 1783 pintando las puertas de la Iglesia:
«ítem ochenta reales que pagó por el costo de la pintura de dichas, según consta de recibo dado por Pedro Antonio Vidal, pintor vezino de la citada ciudad».
Dentro del foco noiés se debe destacar al escultor Julián Fernández de Gudín, padre de Femando e Hipólito, que también se dedicaron a la escultura'^l Este escultor pinta las andas de Nuestra Señora para Rianxo en 1730: «Lo ciento y cinco reales que tubo de coste, la pintura de las Andas de Nuestra Señora y los veinte y dos y medio restantes para la echura y pintura de una cruz echa en madera para el pendón de dicha cofra- día según una y otra partida, consta por recivo de Julián Joseph Fernández de Gudín, maestro de escultura y pintura vecino de la villa de Noya, su fecha en ella digo en esta de Rianjo, a primero de Henero del año pasado de setecientos y treinta, firmado de dicho maestro y dicho recibo se reconoció... ».
Francisco Fernández Gudín, es posible que sea familiar del anterior, aunque no se han encontrado datos para afirmar tal cosa, solamente que también es de Noya y pinta la imagen de San Salvador y Nuestra Señora en 1728-1729 para Taragoña: «Mas se le bonifican veinte y siete reales que entregó a Francisco Fernández Godín, pintor, vezino de la villa de Noia, para en quenta de ciento treinta que llevó por pintar las dos imágenes de Señor San Salvador y Ntra.
Sra. de la Expectación.
Mas cinquenta y tres reales que entregó a dicho pintor por quenta de la referida pintura, los que pagó Domingo Vizente, mayordomo antezesor a este por quenta de su alcanze y como tal se los hará buenos, con cuia advertencia se le admiten aquí en data».
No se debe olvidar al pintor Bernardo Rodiño, posiblemente familiar de Antonio Rodiño, también pintor'^^ Trabaja en Bealo, donde pinta una custodia en 1750: «Mas da en data seis cientos quarenta y cinco reales que tuvo de coste la pintura de la custodia, atril y demás reparos, según se entregaron a Bernardo Rodiño, pintor vezino de Noya».
En Cespón, entre 1766-1767, dora el retablo de Nuestra Señora de la Soledad y el mayor: «Mas nueve cientos cinquenta y seis reales y ocho maravedís que puso por su parte para ayuda de dorar el retablo de Nuestra Señora de la Soledad, parte del Retablo Maior, pintar las puertas de la Iglesia ^^ COUSELO BOUZAS, J.: Galicia artística... op. cit., p.
576. y unas andas, según recibo de Bernardo Rudiño, vezino de la Villa de Noia, su fecha veinte y seis de diziembre de sesenta y seis».
Fuera del foco noiés no se puede olvidar a Benito CoUazo^^, pintor pontevedrés que trabaja en Rianxo, en 1736, pintando el anda de Santa Catalina y tres marcos de altar: «... se acordó que de los quatrocientos reales de vellón que expresa la partida tercera de la data, que llevó Benito Collazo, pintor por el oro, pinturay travajo de los tres Marcos que sirven en el altar mayor y colaterales de esta iglesia, sean que quentas de esta cofradía ducientos reales, y los otros ducientos de quenta de la fábrica, y en todo lo demás se aprueba el mencionado borrador de quenta, el qual se escriva y ponga en limpio en este presente libro y a continuación de este cavildo por el presente retor y notario.
Asimismo acordaron se paguen ducientos y quinze reales de vellón al pintor de la villa de Noya, en que con el estay se alia ajustado el oro, pinturay travajo de las Andas de Santa Catalina, con su porqueta y llave, como también la metad del coste que tubieron los acheros que están mandados hazer por cavildo de quatro de Junio pasado...».
Posteriormente aparece en Leiro, entre 1744-1745, pintando el retablo mayor, un Cristo, la imagen de San Andrés y una cruz plateada: «Iten da en data duzientos y cinquenta reales que se pagaron a Benito Collazo, vezino de Pontevedra para ayuda de los mil y ochocientos en que fue conzertada la pintura del retablo maior».
«Mas veinte reales que costó la pintura del Santísimo Cristo, que está en la Sacristía».
«Mas da en descargo veinte y quatro reales que costó la pintura de San Andrés, según que todas tres partidas acreditó el dicho Juan Figueiro con rezivo del referido Collazo».
«Mas diez reales que se dieron a Benito Collazo, por pintar dicha cruz plateada».
Ha quedado para el final un artista local, el escultor Francisco Nunez, natural de Boiro^^ que, en Cespón, en el año 1752-1753 retoca la pintura de Nuestra Señora:
«Mas setenta y siete reales que entregó a Francisco Núñez, escultor, para ayuda de la retocación y pintura de la imagen de Nuestra Señora».
«Iten cinquenta reales que entregó al maestro Francisco Núñez, por pintar las andas de Nuestra Señora, según recibo de quince septiembre de siete cientos cinquenta y cinco».
La mayor parte de las obras que se incluyen en este apartado están realizadas en metales nobles y son: cálices, vinajeras, copones, cruces parroquiales y de pendón, coronas y aureolas de las distintas imágenes, algún relicario, viriles, candeleros y, composición y dorado de las ya existentes.
Se pueden definir dos focos importantes de orfebres y plateros que desarrollan su actividad en este arciprestazgo: Santiago y Padrón.
Sumamente interesante es el foco compostelano por la abundancia de artistas que trabajan en esta zona, tanto en el siglo XVIII como en el siglo XIX.
El primero es el broncista Nicolás Vidal, la importancia de este latonero se ve en que de su taller ha salido la hermosa corona de bronce que se admira en la sala real del Hospital... el 25 de mayo de 1731 le pagan para completar esta suma 350 reales, y en la libranza se le llama «Latonero de la Real Casa»^^.
ParaAraño, realiza en 1755-1756, unos candeleros y una cruz: «Mas da en data quatrocientos ochenta y ocho reales y ocho maravedís que tubieron de coste los candeleros; cruz, cornicopias, composición de la lámpara y otras cosas todo de metal según recibo que ha rexcivido de Nicolás Vidal, latonero, vezino de la expresada ciudad».
Juan Nicolás del Monte, posible miembro de una familia de plateros, ya que Couselo dice: «Todos los de este apellido suponemos que son parientes, quizás Agustín padre y Nicolás y Marcos hermanos»^^ trabaja en Cespón en 1746, en la fabricación de cálices, lámparas, copones y cruces: «Da en data trescientos reales de vellón que entregó a Juan de Montes, platero, vezino de la ciudad de Santiago, según consta por recibo dado en maio de quarentay ocho por dicho Montes a quenta de maior quantía que le devía la Iglesia de la echura de cálizes, lámpara, copón, cruzes y por otras cosas que hizo para la Iglesia, haviéndose mezclado por orden del señor governador provisor los caudales de esta cofradía y la fábrica para lo que la Iglesia necesitare».
Y, en la misma parroquia en 1747-1748, compone la cruz del pendón de Nuestra Señora y resto de la cruz parroquial: «Mas un mil sesenta reales que entregó a Juan Nicolás del Monte, platero, vecino de la ciudad de Santiago, por la composición de la lámpara grande, cruz del pendón de Nuestra Señora y resto de la cruz parroquial, con que ha echo y compuesto para la Iglesia.
Consta por recibo, su fecha cinco de diziembre del año de quarentay ocho, firmado del mismo».
Otro orfebre importante es Antonio de San Mamed, platero que poseía comercio en Santiago^"^, realiza para Leiro un cáliz nuevo en 1755 y, en 1761-1762, la cruz de plata del pendón de la Virgen: ^3 COUSELO BOUZAS, J.: Galicia Artística... op. cit., pp. 461-462. ^^ «En la Única figura como «platero y como tal tenía comercio de compra y venta, siendo al mismo tiempo contraste».
«Iten da en data trescientos y seis reales que llevó Antonio de San Mamed, platero, vezino de Santiago, por la ynfusión de un cálix que hizo de nuevo con la copa y patena sobredorado, en cuia cantidad entran cinquenta y dos reales que les añadió de plata; por que el que antes avía estava yncapazpara su ministerio».
«Iten quatrocientos y noventa reales y medio que tuvo de coste una cruz de plata para el pendón que pesó diez y siete onzas, seis de plata y un quartillo; y por su echura ciento treinta y cinco reales vellón, según todo ello consta de recibo de Antonio de San Mamed, platero, vezino de la ciudad de Santiago».
Para la feligresía de Araño, en 1755-1756, compone un incensario: «Iten setenta reales que así mismo han suplido para la composición del Incensario, también lo acreditó con recibo del referido Don Antonio San Mamed».
Miembro de un «obradoiro» importante es Jacobo Piedra, orfebre y grabador, hermano de Ángel; estuvo relacionado con los Pecul por su matrimonio con Luisa Crespo, hermana política de D. Claudio Pecul.
Es un autor con importantes obras: hizo las rejas para los costados del tabernáculo del Apóstol, y una lámpara para Santo Domingo.
Este Piedra ha trabajado para muchas parroquias de las afueras de Santiago^^ entre ellas dos pertenecientes a este arciprestazgo: Cures y Asados.
En ambas compone la cruz parroquial.
En Cures lo hace en 1770: «Mas duzientos reales de la composición de la cruz de plata de la Parroquia.
Según recibo que recivió de Jacobo de la Piedra y Suplió el señor rector».
«Mas de la composición de la cruz de plata parroquial a Don Jacobo de la Piedra, platero, vezino de la ciudad de Santiago, cien reales».
«Compré un cáliz de moda, todo dorado con su patena y cuchara que tubo de coste mil trescientos sesenta y cinco reales y lo hizo Don Ventura de Castro platero, vezino de Santiago».
El segundo, Fabián Antonio Ordóñez, hace lo mismo paraAraño en 1783: «Iten trescientos cinquenta y un reales de vellón que así mismo paro, procedidas de la composición de un cáliz y patena que igualmente se doraron a fuego, porque antes no lo estaban, y del coste de un relicario portátil que se ha hecho de nuevo con el dorado correspondiente que también acredito con recibo, dado por Fabián Antonio Ordóñez, platero vezino de la ciudad de Santiago».
En el siglo XIX encontramos en Santiago un miembro de una importante familia de orfebres, los Pecul: Jacobo Luis Joaquín Pecul Montenegro y Crespo; hijo de Claudio Pecul y Juana Crespo, fue bautizado el 17 de agosto de 1753, siendo apadrinado por Jacobo de Piedra y su esposa Luisa Crespo^^, aprendió el oficio con su padre; se casó con la hija del escultor Ferreiro^^ y fue el sustituto de su padre en el cargo de platero del Hospital ReaF^ Muere en 1817^^ Jacobo Pecul hace paraAraño en 1805 diversos cálices, patenas e incensarios:
«Da en data mil doscientos sesenta y quatro y con treze maravedís que a Don Jacobo Pecul Montenegro de cambio de dos cálices con sus patenas y cucharas y un incensario todo nuebo de plata, deducido el valor de la plata vieja y otras iguales piezas que tenia la Iglesia cuyas nuebas trajo para esta según consta del recibo quel presentó del mismo, platero.
De fecha ocho de marzo del presente año».
Y, para Leiro en 1809-1810, compone la cruz del pendón y la luneta del viril: « Veinte reales de la composición de la cruz del pendón que llevó Don Jacobo Pecul, platero de Santiago».
«Yten veinte reales que llevó Don Jacobo Pecul, platero en Santiago por componer la luneta del Viril».
Jacinto Fuentes^^ es el platero que repara un incensario en 1830 para Santa Columba de Rianxo: «Ytem es data cien reales que pagó al platero de Santiago Don / Jacinto Fuentes por la composición y limpieza del yncensario y dos cruces pequeñas de dos pendones, incluso el propio que condujo esta alhajas, que llebó cuatro reales».
Ricardo Martínez, platero compostelano, en 1895, hace el dorado y bruñido de dos cálices, patenas y ampolla para Rianxo: «La es de ciento seis reales que pagué a Ricardo Martínez, platero de la S. I. Catedral, por dorar y bruñir dos cálices».
«La es de cincuenta y cuatro reales a Ricardo Martínez por arreglar una ampolla y dorar un par de patenas».
Se puede decir que la zona de Padrón es el otro importante foco de orfebres y plateros que trabajan en Ponte Beluso.
En primer lugar se debe citar a Alejandro Montañés, platero de Iria Flavia, que trabajó para su colegiata haciendo relicarios de plata^^; para Isorna compone a lo largo de 1721-1722 una cruz y un cáliz: «Primeramente da en data y su merced dicho rector le admite en data quinse reales de vellón que pagó a Alejandro Montañés, platero y vezino de la villa de Padrón por la composeción de la coruzy un cáliz de plata, según costa de recivo».
También hay que referirse a Lorenzo Freiré orfebre natural y vecino de Padrón, del que, según Couselo todas las obras que se le conocen pertenecen a la Colegiata de Padrón^^ En 1734 compone y dora un cáliz para Isorna:
«ítem da en data treinta reales los mesmos que tubo de coste la compusición de un cáliz que fue dorar la copa por de adentro y orilla por fuera y soldar el pie que estaba quebrado y por el trabajo del maestro, según recibo que tiene de Lorenzo Freiré, platero, vezino de Padrón».
Y, para Leiro, en 1740, arregla la cruz parroquial: «Iten nobenta y tres reales que acredito con rezivo que exibió de Lorenzo Freiré, platero, vezino de la Villa de Padrón por la echura de una media naranja y media caña, todo de plata para la cruz de la Iglesia, para las puntas de ellas y clabos para clavar los florones y por la echura de todo ello y blanquear dicha cruz y plata que a puesto para todo ello segundo relaciona dicho rezibo firmado del sobredicho Freiré».
De Iria Flavia también es Felipe Antonio Paceiro, que en Isorna en 1751 y 1752 repara la cruz parroquial: «Iten se le admiten noventa y quatro reales vellón de limpiar, componer y repasar la cruz de la Parroquia, según recibo que exive de Phelipe Antonio Pazeyro, platero y vecino de la villa de Padrón».
Relacionado con Paceiro está Francisco Pereira, ya que, según Couselo, en 1749, la fábrica de Iria le paga 100 reales a éste y a Francisco Perei-^^ COUSELO BOUZAS, J.: Galicia Artística... op. cit., p.
356. ra por limpiar la plata de las dos iglesias^"^.
Pereira hace para Leiro, en 1767, un cáliz nuevo con su patena y dos coronitas para la Virgen: «Mas treszientos setenta y ocho reales y medio vellón que llebó Francisco Antonio Pereira, platero, vezino del Padrón por la fábrica de un cáliz nuevo con su patena y cucharita sobredorados por la parte de adentro, en esta forma: Por la echura nobenta y seis reales, de la plata que se añadió a la vieja del otro cáliz, patena y dos coronitas de la Virgen y su hijo que se dieron por ser antiguas sus imágenes, ciento doze reales y medio y ciento y setenta por dorar la copa de dicho cáliz patena y cucharita, componer la cantidad que ba referida y todo ello más largamente consta de recibo que dio el señor rector y llebó a su poder el nominado fabriquero».
Dos excepciones a la regla general de procedencia de los artistas orfebres son: Felipe Rey, natural de Póboa do Caramiñal, que, para Bealo, en 1697, realiza la composición de un cáliz:
«Mas da por descargo ciento y cinco reales de la plata que llevó un cálix viexo que importó setenta e un reales, quarentay quatro del travaxo del platero Phelipe Rey de la Puebla^\ que fue quien lo compuso.
Mas da por descargo once reales de gasto que hizo dicho mayordomo y el lizenciado Carreno en quatro viaxes que fuimos a la puebla por los cálices».
Y, el platero pontevedrés Antonio Carballido, que es posible sea familiar de Juan Ignacio Carballido^^.
Antonio compone en 1768 la cruz del pendón del Santísimo de Cespón: «Mas quinientos veinte reales de una cruz nueba de plata por recibo de Juan Antonio Carvallido, platero, vezino de Pontevedra.
Su fecha, diez y ocho de agosto de sesenta y ocho».
En el capítulo titulado «visitas» se recogen solamente las noticias que se desprenden de las inspecciones periódicas realizadas por el arzobispo a las parroquias de su diócesis, en las cuales se hace referencia a arquitectura, escultura, pintura y, orfebrería.
Se debe tener presente que, en las visitas, a parte de datos artísticos, se pueden recoger otros de tipo social o económico, de sumo interés para otras disciplinas históricas.
Su importancia radica, sobre todo, en la información que ofrecen sobre el estado general del templo, imágenes, retablos y ornamentos.
Dentro de la arquitectura es frecuente que se mande fayar, losar, allanar las sepulturas y calcar el templo.
Pero suele haber obras de mayor envergadura: como es el caso de la fábrica de San Pedro de Bealo, en la cual, en la visita del año 1709, se manda reedificar su capilla mayor: «Ypor que alió su señoría que la Capilla Mayor de dicha Iglesia y bóveda della está de mala calidad y amenazando ruina, y que aunque por la visita pasada se mandó que los patronos de dicha Iglesia la mandasen reedificar y asegurar a un término y no se ha cumplido, manda su señoría que los que lo fueren o pretendan serlo a dicho patronato, dentro de seis meses lo cumplan, con apercivimiento que pasado dicho término no haciéndolo, perderán el derecho que por qualquiera razón ayan adquerido a dicho patronato y serán declarados por no patronos en la razón de que se pasará a los mas que convenga, al seguro y decencia de dicha capillaníay Iglesiay mas que lugar aya lugar».
En la misma parroquia, durante la visita de 1719, se insiste en que se terminen dichas obras de reconstrucción: «Itenpor quanto emos reconozido lo que a contribuido el lizenciado del cura actual, y limosnas de los feligreses para la reedificación de la Iglesia, en la qual faltan aún algunas cosas, para su perfección, mandamos se prosiga conforme lo tenemos comunicado con el lizenciado Don Pedro Zumarristasy que se haga retablo para el altar mayor y atrio y osario».
Otro caso singular es el de la parroquia de Santa Maria de Isorna, a la que, en la visita de 1725, se le manda hacer nueva la iglesia: «Que respecto de estarse undiendo la capilla mayor y se necesita hazer nueva Iglesia, se haga planta nueva y por lo respectivo a la capilla mayor se cite al patrono délia y los feligreses se obliguen a costear el cuerpo, ayudados de el caudal del deposito y cofradías se ponga en posturas y antes de el remate se de quenta, conforme a lo mandado por la visita de el Ilustrísimo Señor Don Luis Salcedo y Azcona y que el patrono de la capilla de el Espíritu Santo ponga en ella un altar y repare y componga con la decencia necesaria al mismo tiempo que se reedificase la Iglesia, con apercivimiento se procederá a lo que aya lugar».
También en Santa Eulalia de Araño, en la visita del año 1790, se esta reedificando la iglesia parroquial: «Así mismo respecto la Iglesia se arruinó con todas sus capillas y actualmente se está reedificando, se le haga saber a los patronos de estas dos capillas concurran a reedificar la parte que les correponde o se convengan con el cura y vezinos en pegar alguna renta anual por razón del sitio que deven obcupar los altares de ellos so pena de que no lo haciendo quedarán privados del derecho que tenían al sitio de dichas capillas, lo que se les hará saver por el cura de la parroquia acompañado de notario que tenga aprovación ordinaria o extraordinaria par todo lo que le damos comisión en forma».
En lo que a escultura se refiere, lo más fi*ecuente que se suele ordenar en las visitas es: hacer y reparar los retablos, y reparar, enterrar o tapar imágenes consideradas por indecentes.
Esto se ve en Santa María de Isorna, que, en 1655, se debe hacer el retablo del altar mayor: «Otrosí mandó su merced se cumplan las obras que están mandadas hacer por las visitas pasadas demás de las quales.
Mandó su merced se haga un retablo para el altar mayor de mano de un buen oficial Ocurre lo mismo en San Pedro Bealo, en 1670, donde se manda hacer un retablo para la iglesia: «Otrosí porque dicha Iglesia necesita de un retablo y la fábrica es pobre y no tiene de que hacerlo, mandó su merced que vezinos de dicha feligresía repartan entre sí lo que importare dicho retablo y hagan hacer y poner en dicha Iglesia con su custodia dentro de seis meses...».
En Araño, por su parte, en el año de 1669, se ven obligados a tapar unas imágenes: «Asimismo aviendo su merced visitado la capilla de Santa María de Nadal sita en esta dicha feligresía que fundó el canónigo Don Juan de Santiago Figueroa alió su merced que los tres niños de bulto que están en el retablo, en lo alto de el están indezentespor estar desnudos y que los han de sacar de la capilla.
An echo vicio por medio de ellos y que respeto de se el peso muy grande por ser toda la bóbeda de piedra puede correr mucho riesgo el edificio, mandava se les ponga un belo de tafetán de medio cuerpo abaxo y que al patrón de dicha capilla con asistencia del rector de dicha feligresía aga se vean dichos arcos por ánimo de obrar el qual devajo de juramento declare si corre riesgo dicha fábrica y declarando que le puede tener dicho rector avise a su merced para que compela a dicho patrón a que le ponga con toda seguridad y que dicho rector notifiqué lo contenido en este auto a dicho patrón».
En esta misma parroquia también se mandan enterrar imágenes, como la de un Santo Angel, en 1740, y, una efigie de Nuestra Señora, en 1791: «Iten manda su Ilustrísima que la imagen de un Santo Angel, que está en un colateral de la Epístola y es mui impropio, se entierre haziendo un oyó profundo en el pórtico de la Iglesia».
«Hai también en el lugar de Araño, términos de esta parroquia una capilla con la advocación de Nuestra Señora, tiene de pensión una misa diaria, fundada por el canónigo fundada por Don Juan de Santiago y Figueroa con la condución de que dicha misa debe dezirsepor tres capellanes alternativamente.
Su patronato se halla en litigio, tiene auto a su favor Don Benito Bazán, está dezente a excepción de una efigie de Nuestra Señora que se halla en el altar de Natividad, la que manda se entierre.
Es su actual capellán...».
En el apartado de pintura podemos destacar las obras de pintura en imágenes y retablos; así en San Andrés de Cures, en la visita de 1659, se exige que se pinte y dore el altar mayor: «Iten por quanto halló Su Señoría Ilustrísima el retablo del altar maior de dicha yglesia por dorar y pintar y faltar al altar de Nuestra Señora frontal decente, sobrando a dicha cofradía el alcance de arriva sin necesidad de el, por tanto mandó Su Señoría Ilustrísima que de dicho cofradía y se emplea en lo dicho y lo demás que fuere menester».
También ocurre lo mismo en San Pedro de Bealo y en Taragoña en el año 1733, y en Araño en 1750, donde se manda pintar el retablo de San Francisco:
«Iten manda su merced que respecto la fábrica tiene bastante caudal que a costa de el se pinte el retablo de la Capilla Mayor. »
«Iten manda su merced que en aviendo caudales sufizientes se pinte el retablo de la capilla mayor. »
« Visitó asimismo su Ilustrísima la capellanía de San Francisco que en esta Iglesia y colateral del evangelio fundó en el año de setezientos y doce Don Domingo de Abuín ante Francisco Torrado Marino con quatro misas anuales de cuia escriptura de Fundación hai copia con los papeles de esta Iglesia y aviendo Phelipe Calbo patrono de esta capilla hizo constar del cumplimiento para certificación de Don Juan Antonio Rodríguez presbíteros en atención a no tener parte que pueda ser capellán y ser cláusula de la fundación que en este caso cumpla con mandar decir dichas misas y respecto el altar necesita otra ara, manda su ilustrísima que el cura entierre la que hai y ponga otra el patrono y que este pinte el retablo, todo dentro de dos meses y el frontal».
En lo referente a orfebrería, la mayor parte de los mandatos son relativos a: hacer inventarios de las alhajas de las parroquias; a la reparación y dorado de cálices, copones, patenas, vinajeras, incensarios, relicarios, cruces y cruces parroquiales; y, en menor medida, a obras nuevas.
Como ejemplo de esto, está la visita del año 1659 a Santa Eulalia de Araño, en la que se manda hacer un relicario: «Mando su merced se agan las obras que están mandadas hacer en la visita pasada y lo mesmo un relicario de plata en que se lleva el Santísimo a los enfermos y las más obras que el rector le pareciere que lo aga el mayordomo dentro de dos meses, pena de los dichos, sola por pena de excomunión mayor lo mando y firmo».
O, la del año 1639, en la que se manda hacer un cáliz nuevo: «Otrosí mandó su merced que los cálices que ai en la dicha yglesia los dos más pequeños se fundan ambos y dos con sus patenas y del hagan uno bueno para el servicio de dicha yglesia, lo qual cumplan dentro de dos meses pena de excomunión y con aperçevimiento».
En la visita a la parroquia de Santa Eulalia de Araño, en el año 1611, hay un caso anecdótico, se manda a los herederos del rector devolver un cáliz:
«Itenpor quanto Francisco de Santiago, rector del dicho beneficio se murió sin manda y declaro delante su merced Juan Quintans, mayordomo que es al presente avía otro cáliz de más de los tres y estaba en casa del dicho rector, mando su merced se notifique a los herederos que fincaron del dicho rector lo entreguen al dicho mayordomo para ello dar quenta quando se le pida y se lo entreguen so pena de excomunión mayor y de quatro días y el mayordomo haga las diligencias debaxo la mesma pena». |
en el municipio de Arbo en las inmediaciones del río Miño, es una de las más ricas de la comarca en cuanto a patrimonio heráldico se refiere.
Entre las numerosas familias hidalgas que la componían sobresalía la de los Sarmientos, cuya principal casa correspondía al llamado «Pazo do Pombeiro», magnífica construcción palaciega todavía en pie pero a la espera de una mano providencial que lo restaure como se merece.
Inmediato a esta parroquia, rica en capillas y como se ha dicho en nobles solares de rancio abolengo, acaeció la famosa batalla llevada a cabo por los paisanos de aquella comarca capitaneados por el Abad de Couto, D. Mauricio Troncoso de Lira, contra las tropas Francesas el 17 y 18 de febrero de 1809 en el impresionante paraje del puente de Mourentán sobre el río Deva.
Seguidamente presentamos las diferentes casas nobles con sus correspondientes escudos:
Se halla situada esta monumental edificación en el barrio que lleva el mismo nombre de «O Pombeiro».
En su origen esta casa solariega perteneció a los Méndez de Gondar Sotomayor, apareciendo como primer personaje conocido de la familia en Mourentán, el Capitán D. Bernardo, que fallece el 5 de febrero de 1650.
Vemos como heredero directo a su hijo "
D. Gaspar Méndez de Gondar Sotomayor quien tuvo como hijo natural de D^ Isabel Blanco de Araújo a D. Domingo Méndez de Gondar, nacido el 24 de abril de 1655.
De este último matrimonio nace una única heredera, D^ Serafina Méndez de Gondar de Araújo Sotomayor, el 23-1-1661, quien casa con D. Antonio Sarmiento y Sotomayor, hijo de D. Bernardo Sarmiento y D^ Lucía de Araújo, entroncando con los de este apellido que desde entonces será privativo de la casa.
Ambos fundan la capilla de San Antonio de Padua en el mismo pazo.
Fruto de este matrimonio son:
En 1704 mantiene un pleito con D. Domingo González Mosquera, Abad de la parroquia, por las obras que éste quería hacer en la capilla del Santo Cristo, colindante con la capilla mayor, al querer transformarla en sacristía y anular la sepultura que los Srs. del Pombeiro tenía en ella'.
Esta sepultura es la que actualmente se conserva trasladada en la nave de la nueva iglesia, cuyos escudos (Fig. 1) estudiamos en el apartado correspondiente.
-D^ Antonia Sarmiento y Sotomayor, funda una capellanía en la capilla de S.Antonio en 1757 y fallece soltera el 4-4-1771.
-D.Antonio Ventura Sarmiento y Sotomayor, presbítero que mantendrá un pleito con su sobrino y heredero del mayorazgo en 1768^ -D^ Ana Sarmiento, residente en la casa de Sande.
D. Diego Sarmiento y Sotomayor ce.
D^ Marta La Calle Santos Troncoso Lira y Sotomayor, de la Casa de Riobó en Ourense, l.q.t.p.h. a:
Fernando Antonio Sarmiento, baut.
En el interior de la Iglesia parroquial y sobre un arcosolio situado en el lado de la Epístola de la nave figuran dos escudos de formato medieval; uno, más pequeño, cortado, 1°, ajedrezado de gules y oro, Sotomayor, tres fajas, Vázquez; 2°, de mayores dimensiones, trece róeles en oro sobre campo de gules.
En el interior del arcosolio están representadas una mano empuñando una espada que atraviesa una gola, tal como lo veremos posteriormente, pertenece al apellido Méndez de Gondar, fundador de esta casa (Figs.
Flanqueando el portalón principal del pazo se encuentran dos escudos (Figs.
El n° 3 partido, 1° un brazo armado saliendo del flanco siniestro que atraviesa una gola.
Armas antiguas de los Méndez de Gondar; 2°, tres bandas ajedrezadas, armas de los Sotomayor.
Timbrado del yelmo con penachos y decorado de sencillos lambequines.
El rf 4 partido, 1° cuartel liso que en las labras de piedra son atribuidas a un solo esmalte o color; 2°, cuatro fajas, armas que atribuimos a una de las variantes del apellido de los Vázquez de Sotomayor de la casa de Vigo.
En el interior del patio aparecen varios escudos; (Fig. 5) de traza medieval con cinco bandas y timbrado de una T o pájaro, similar al n° 4; (Figs.
6 y 7) cuartelados de idéntica labra, 1° trece róeles (Sarmientos), 2° (Sotomayor), 3"" (un árbol), 4° cinco hojas puestas en aspa, timbrado de corona condal y decorado con labra en forma de pergamino.
En el mismo patio y sobre una ñiente figura el escudo (Fig. 8) cuartelado, 1° un brazo armado con una espada con punta hacia abajo atravesando una gola (Méndez de Gondar), 2° Sotomayor, 3° Sarmiento, 4° campo liso.
En la fachada de la Capilla de San Antonio, situada en el mismo Pazo, figura el escudo (Fig. 9), partido, 1° trece róeles de los Sarmiento, 2° tres bandas escaqueadas de los Sotomayor.
Timbrado con corona de marqués y decorado con ramajes saliendo de la punta del escudo.
El escudo, (Fig. 10) realizado en azulejos de Talavera, que figura sobre la fachada principal de la Capilla de las Agustinas y San Mauro, como correspondiente a D. Guillermo Bernardino José II Jacinto Ramón Antonio Sarmiento Gil de Lira y Acuña, según figura en una inscripción de la fachada lateral, también realizado en los mismos azulejos de Talavera, dice ser Señor del Pazo del Pombeiro, quien en 1930 señala esta capilla.
Fig. 10 situada en el lugar de Esmoriz, para su lugar de enterramiento.
Escudo cuartelado, 1° trece róeles, bordura con ocho aspas, 2° dos leones pasantes, bordura con ocho leones, 3° león rampante, 4° nueve cuñas, bordura lisa.
Timbrado de Yelmo con penachos decorado con lambrequines saliendo de la gola del yelmo con una cinta en punta con la inscripción
Encontramos esta antigua casa situada en el barrio del mismo nombre, en cuya fachada principal se abre un gran portalón con arco de medio punto adovelado y ventanas de corredera en la parte superior, todo ello en un estilo propio de finales del siglo XV y principios del XVI.
Sobre esta fachada principal también campean dos escudos de armas (Figs.
11,12), el primero en escudo de forma oval partido bajo yelmo con penacho ostenta las armas de los Méndez de Gondar Sotomayor; la espada empuñada atravesando una gola sobre un puente bajo aguas y los ajedrezados de los Sotomayor.
El segundo, de similares características, presenta una cruz y bandas, varias veces representadas en los del Pazo do Pombeiro.
En la inscripción de la referida capilla de W S^ de las Angustias del barrio de Cobas, fechada en 1541, figura el nombre de Esteban Pérez de Sande como su fundador.
Cabe suponer sea un antecesor de esta familia del Pombeiro perteneciente a esta casa de Sande.
Incluso algunos Pérez ostentan en sus armas las representadas en este segundo escudo.
Escudo (Fig. 11) de forma ovalada, partido 1° sobre ondas de agua un puente de tres arcos de piedra surmontado de una espada que atraviesa una gola (armas de los Méndez de Gondar y Sotomayor); 2° ajedrezado de tres bandas (Sotomayor).
Un yelmo sencillo con plumacho y adornado con molduras o cornudos.
Escudo (Fig. 12) de forma ovalada partido, 1° Cruz floriseada, T cuarto bandas (pensamos que son las armas usadas en el siglo XV por los Pérez de Sande), timbrado con un sencillo yelmo penachado, adornado con molduras en forma de cornudos en lados y punta.
Escudo (Fig. 13) sobre el portalón de entrada, de estilo medieval con los trece róeles de los Sarmientos.
Escudo (Fig. 14) de la fachada de la casa, de trazado simple de dos puntas, cuartelado, 1*^ un brazo armado con la punta hacia bajo que atraviesa una gola, 2° trece róeles, 3° tres fajas (Vázquez?), 4° escaques (Sotomayor).
Escudo (Fig. 15), en el interior de la casa con las figuras de los apellidos labrados sobre el campo del escudo sin líneas de limitación, partido, 1° trece róeles de los Sarmiento, 2° las fajas jaqueladas de los Sotomayor y en punta tres hojas similares a las de los escudos del patio del pazo del Pombeiro.
Timbrado con corona marquesal y decorado con hojas de «carballo» en flanco y cimeras.
Este escudo proviene del panteón familiar que se desmontó en la ampliación del cementerio parroquial de Mourentán.
También como perteneciente al apellido Sarmiento encontramos la llamada Casa Grande de A Lomba en el barrio del mismo nombre, la cual conserva todavía su antigua estructura con portalón y patio de entrada donde estaban situadas las cuadras, hórreo y entrada a las bodegas en los bajos de la propia casa.
Según nos informaron los actuales propietarios, herederos de la familia, la casa conservaba un antiguo escudo que fue robado y ellos mismos habían reemplazado por uno moderno (Fig. 16) con las armas de los Sarmiento.
Desconocemos la procedencia de los primeros personajes conocidos de la misma, D. Luis Sarmiento, fallecido el 7-10-1777, que casa con D^ Benita Gil y tienen por descendencia a D. Diego Sarmiento, baut. el 18-5-1763 y a D. Mauricio Gil, presbítero.
D^ Manuela Méndez Mosquera, hija de D. Jacinto Méndez y D^ Gabriela González, vecinos de Cobas, los q.t.p.h. a.:
Luis Antonio Sarmiento Sotomayor, Patrono de la Capilla de Santa Marta q.s. -D^ Dolores Sarmiento, casada el 14-5-1848 con D. Ramón Martínez Sargento de la Guardia Civil, vecino de San Salvador de Seoane, el cual aparece viviendo y con descendencia en la misma Lomba.
Escudo (Fig. 16) de construcción tosca con escusón central con dos lobos pasantes (Osorios), bordura de trece róeles (Sarmiento).
Es copia del que robaron, según los actuales propietarios descendientes de la familia.
Fig. 16 PAZO DE PARAVEDRA Situado sobre un alto de esta misma parroquia se encuentra el pazo de Paravedra, el cual todavía se conserva en su casi integridad.
Una de sus alas ha sido restaurada recientemente con gran acierto por parte de su nuevo propietario.
No así la parte superior del mismo en que, incomprensiblemente, se ha dejado erigir una moderna edificación, tipo chalet, por encima de la capilla del pazo.
De este interesante conjunto sobresale el escudo de armas de la casa situado sobre la fachada de la referida capilla que estaba bajo la advocación de San José, (Fig. 17) como perteneciente a D. Jacinto Manuel Mosquera lavares y Sotomayor, Señor de la casa a mediados del siglo XVIII.
El primer personaje de que tenemos noticia con referencia a la misma es D. Benito Mosquera Andrade y Sotomayor, fundador de la primera capilla del pazo, también dedicada a San José, en el año 1709"^, fallecido el 24-1-1731 en Carballeda, Ourense.
En este año la dota con dos ducados de vellón en cada año para reparos sobre su persona y bienes en general y en especial por expresa hipoteca sobre la granja del Vieiro en la misma feligresía que se componía de 40 cavaduras de viña con cierre y casas terrenas.
Heráldica del pazo Escudo (Fig. 17) cuartelado de seis, 1° cinco cabezas de lobo sangrantes puestas en aspa (Mosquera), 2° un creciente con las puntas hacia abajo surmontado de dos estrellas y una en el centro del creciente (Luaces), 3° una banda engolada (Andrade), 4° un mato de juncos, 5° un brazo armado acompañado de un tronco (Troncoso de Lira), 6° jaquelado cargado de un ceñidor (Sotomayor).
Timbrado de yelmo con plumacho y lambrequines.
CASA DE LA INQUISICIÓN
Se halla situada en el barrio de Cobas donde todavía presenta un almenado portalón de entrada, sobre cuya puerta está situado el escudo de armas (Fig. 18).
En el interior se conservan los restos de lo que había sido la casa.
Esta casa y escudo en cuestión pertenecieron a D. Juan Luis Pérez Araújo, clérigo de menores y familiar del Santo Oficio de la Inquisición, el cual fallece el 12-8-1818 en el lugar de Cortegada, feligresía de S. Benito del Raviño, con ocasión de estar tomando los baños en aquel balneario, el cual se manda enterrar en la capilla de M^ Santísima de las Angustias en la Iglesia parroquial de Mourentán.
Esta había sido construida a sus expensas en beneficio de sus vecinos.
Sobre el exterior de la misma figura la siguiente inscripción: Heráldica de la casa Escudo (Fig. 18) cuartelado, 1° una palma y una cruz sobre pedestal, T" una cruz de Calatrava, 3° un brazo armado con inscripción: Armas del Sto.
Oficio, 4° un castillo.
En punta una cabeza de angelote.
Se encuentra en el lugar del mismo nombre, mismo al borde de la carretera que viene de Arbo se yergue el portalón almenado de la entrada, en donde se sitúa el escudo de armas (Fig. 19).
En el interior se conserva la estructura de la antigua casa en forma de L. -D^ Teresa Troncoso.
D. José Troncoso ce D^ Josefa Troncoso Vázquez de Valeixe los cuales t.p.h. a: Amalia Inocencia, M^ Ignacia y Luisa Troncoso.
Escudo (Fig. 19), cuartelado 1° un castillo con un león rampante coronado, del lado diestro surmontado de tres estrellas, 2° un árbol custodiado de cinco lanzas, dos a la diestra y tres a la siniestra, 3"^ un brazo cogiendo un ramo de flores o un árbol surmontada de tres flores de lis, 4° una banda engolada con la inscripción AVE MARIA acompañada de una estrella y una flor, una a cada lado de la banda, escaqueado en punta.
Timbrado de corona marquesal, simulando una bordura moldurada atando el escudo.
Armas de los Valanzuela en sus diferentes variantes.
Inmediata a la anterior casa del Reguengo se encuentra el lugar llamado de «A Nogueira», hoy en día transformado con pequeñas casas entre las que se encuentra empotrado en la parte baja de una de ellas el escudo (Fig. 20).
Según información de los vecinos procedía de la llamada casa de Areal, del lugar de Rande en la misma parroquia y propiedad de la misma familia.
Es de resaltar la gran similitud existente entre este escudo y el de la casa do Pazo en Álveos, de donde provenía D^ Jacinta Gómez de Pazos, madre de D. Felipe del Reguengo, el primero que vemos residiendo en esta casa de A Nogueira.
Escudo de forma sencilla, grabadas más que labradas las figuras en todo el campo del escudo: Espada acompañada de tres conchas de vieira y dos espuelas.
En jefe dos espadas y dos calderas.
El flanco diestro de la punta un escudo cuartelado, 1° y 4° cuatro bandas, 2° y 3° tres coronas de vieira.
Catedrático de Medicina en la Uni- versidad de Oporto, actual propietario del Pazo de O Carballal que se- guidamente estudiaremos^ |
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es interese do labor investigador de Murguía.
pensamento racial de Murguía: A influencia deW.
«En efecto, la fisiología, como la lingüística, ha venido á descubrir los lazos indestructibles que unen á los hombres de hoy con los hombres de quienes descienden, y con aquellos que, ramas de un mismo tronco, se parecen como hermanos, aunque se hallen separados por el tiempo y la distancia» (Murguía, 1901: 243).
Esa crenza na inmutabilidade racial estaba bascada ñas teorías de Edwards, como el mesmo recoñecía: «El sabio fundador de la sociedad etimológica de París [é dicir, W. F. Edwards] ha probado con la lógica poderosa de los hechos y con la luz de la ciencia, que muchos de los diversos tipos de la gran familia humana se conservan puros y que no basta ni la influencia del clima para modificar los caracteres distintivos de cada tipo, ni los diversos cruzamientos para alterarlos de una manera decisiva.
Esta gran verdadla hemos visto confirmada en nuestro mismo país de manera decisiva» (Murguía, 1865: 208).
A esta explicación engadía Edwards os efectos inhibidores do isolamento entre as razas, quer por motivos xeográficos (separación física), quer por motivos socio-políticos (existencia de castas endóxenas, segregación social, etc.)
Pesie a recoñecer a presencia no país ó longo da historia doutras razas en contacto coa celta (fenicios, gregos, cartaxineses, romanos), concluía que estas nunca foran un factor importante no componente étnico da poboación galega, que seguía ^Xa en 1889, no seu libro El Regionalismo Gallego, Murguía seguía a afirmar a fixeza das razas: «Después de todo, nosotros no somos los únicos que, sabiendo que se conservan en las razas tanto los rasgos morales como los físicos, creemos reconocer los primitivos en los que son propios de los descendientes de una de ellas» (Murguía, 1889: 44-45).
E recoñecía que «la mayoría de los antropólogos reconocen la ley de la permanencia de los tipos» {ibid: 44); aínda que esta vez non citaba a Edwards (que morrera en 1842), senón que se mostraba mais en consonancia coa ciencia do momento ó citar a Broca e a Topinard.
«cuando el padre y la madre pertencen á dos tipos diferentes y marcados, el fruto de su union viene al mundo con los caracteres de una de las dos razas.
Ni se confunden ni se borran, ni forman un nuevo tipo (...)
Se sabe que el carácter moral de la raza celta se resiente de cierta pasividad y ternura, que indujo á algunos á denominarla raza femenina; pues bien, casi siempre que un habitante de los demás países españoles viene á vivir à Galicia y se une á una muger de raza celta, esta predomina y los hijos tienen todos los rasgos comunes al tipo á que ella pertenece, soliendo, muchas veces, ser aptos, en especial para las artes liberales, ó distinguirse por sus no comunes dotes de inteligencia» (Murguía, 1865: 213).
So quedaba realmente claro a importancia que He concedía, de xulgarmos polas constantes referencias.
«la arqueología nos prueba que hace millares de años permanecen sin variación los tipos negro, egipcio y judío» (Murguía, 1901: 450-451 ).
Tendo en conta isto, e perante parágrafos como o seguinte, a verdade é que nos podemos preguntar seriamente se Murguía «abrazou» opolixenismo: «Lo racional es pensar en que llegó un momento en que todas ellas [as razas] -las inferiores como las superiores-existieron á un tiempo en los diversos puntos del globo en donde las condiciones climatológicas lo permitían á cada una de por sí, [e] que los cruzamientos fueron sin importancia y siempre en detrimento de las razas inferiores» (Murguía, 1901: 448-449).
"* Así como existían razas superiores e inferiores, había, para Murguía, linguas superiores e inferiores, que se correspondían eos distintos chanzos da xerarquía racial: «¿es factible -preguntábase ó comezo da súa Historia de Galicia-que un pueblo de raza superior pueda adoptar fácilmente la lengua de los que le son inferiores?»
Para el, a ariana era a raza superior por excelencia: intelixente, activa, traballadora, moderna...
En verdade que ás veces parecía como se para Murguía o pobo elexido por Deus fose a raza ariana, e non os hebreos como afirmaba a tradición xudeo-cristiá: «[as razas arianas] como si en ellas hubiese algo de divino, marchan siempre, marchan confiadas en la diaria victoria, que jamás les negó el cielo» QsAviXguídi, 1888a: 15-16).
Se compartía con el a admiración polos arios e a consideración deles como a raza superior e civilizadora por excelencia, non admitía o «pesimismo racial» do conde francés; pesimismo que levaba a Gobineau a agoirar a total desaparición da raza aria -e polo tanto da civilización-como consecuencia da «contaminación racial» producida polos cruzamentos con outras razas inferiores (negras, amarelas).
Esta era a súa resposta ó determinismo pesimista de Gobineau, na que amosaba asemade a súa concepción providencialista da superioridade aria e o seu horror perante ós cruzamentos entre razas superiores e inferiores: «Si Dios ha prometido, con gran razón por cierto, á los hijos de Japhet [é dicir, á raza ariana] el dominio de la tierra, es necesario que se cumpla su promesa, que la raza blanca viva y domine con vida enérgica, y que no llegue al término de su viaje, despues de mezclar sus límpidas ondas, con las de todas las corrientes impuras, para caer, por último, aguas completamente muertas y corrompidas, en los ilimitados abismos de la nada» (Murguía, 1865: 481).
Esa era a imaxe predominante na Europa decimonónica, e a que tamén mantiña Murguía: as razas non brancas, razas inferiores, ó longo da historia «permanecieron en el grado de inferioridad que les es propia y en que se encuentran todavía» (Murguía, 1901:449).
A pesar do forte etnocentrismo que esta teoría implicaba, nela subxacía porén a crenza na igu2ild? idQpotencial de toda a humanidade (crenza que sen embargo sería atacada dende varias frontes durante todo o século XIX; cf. Stocking, 1968) Pero precisamente estes eran os presupostos evolucionistas (así como o método comparativo e a procura dos survivals, ou supervivencias de crenzas primitivas, no folklore europeo) que o escritor coruñés rexeitaba, CO argumento claramente racista de que «no se podrá decir nunca que el estado primero en las razas inferiores es igual al de las superiores.
Viven las primeras en un estado primitivo permanente, mientras las últimas, apenas le conocen, cuando ya se han desprendido de sus cadenas.
Hay más: el ario en sus comienzos es superior al negro en todo el esplendor de su civilización posible» (Murguísi, 1888b: 140-141).
Que o fixesen era só cuestión de tempo e de circunstancias favorables.
Non se podía comparar o superior co que lie era (e sería sempre) inferior: «nadie dirá que las razas superiores, ni aún en su estado mental más rudimentario, concibieron y expresaron la idea de la divinidad á la manera que las inferiores.
Vista esta radical diferenciación cabe preguntarse cal era o destino que Murguía enxergaba para esas razas inferiores.
Murguía non o dicía claramente; tampouco debía ser un tema que lie preocupase en exceso.
Realmente non era un futuro moi esperanzados Falando do destino da poboación que vivía en Galicia e en toda Europa antes da chegada dos celtas -poboación que pertencía a unha raza inferior, finesa^-, comentaba de pasada o destino que lie agardaba a todas as razas inferiores en contacto con outras que He eran superiores: «es evidente, y lo demuestra la historia, que los pueblos de raza inferior, no pudiendo sufrir la presencia de los que le son superiores, se retiran, les dejan el campo libre ó desaparecen, no porque se les ester-^Neste punto Murguía seguía, en parte, as teses do antropólogo sueco Anders Retzius -de grande predicamento na Europa de entón-que falaban dunha poboación pre-celta de raza finesa, braquicéfala e de cultura moi primitiva, que se vira substituida (exterminada ou expulsada cara á zonas periféricas -como Euskal Herria) por vagas de invasores arios, dolicocéfalos e de cultura mais avanzada (Blanckaert, 1989). mine á sangre y fuego, sino porque no puede su inteligencia con el orden de ideas que se estiende á su alrededor, y así segados por esta espada, para ellos sin piedad, que se llama civilización, perecen como victimas ofrecidas en holocausto de una ciega divinidad» (Murguía, 1865:7).
Simplemente consideraba «normab> que as razas inferiores fosen sometidas polas superiores, que estas fosen as que dominasen sempre^.
Igualmente, se a desaparición das razas non brancas era un feito que podía ser lamentado, era asemade inevitable, pois estas, como razas primitivas, non podían aturar a presión que para elas significaba a civilización.
Algunhas referencias ó «combate encarnizado entre la raza semítica y la jafética (...), éntrela Cruz y el Koran» (Murguía., 1865: 69) viñan reforzar a dicotomía Galicia/Castilla, pero non se elevaban á categoría de explicación histórica principal.
^ A este respecto é moi significativa a seguinte frase acerca do destino das razas inferiores pre-celtas: «ó desaparecieron ante los invasores [celtas], ó reconociéndose sus tributarios, arrastraron (...) la vida á que por su condición de inferiores y de vencidos, quedaron desde luego sujetos» (Murguía, 1888b: 1.149.
Ese «desde luego» dinos que el aceptaba esa suxección como algo «natural».
Para el existían razas permanentemente inferiores (se ben non explicaba as causas).
En troques, presentaba un listado de cualificativos que se suponía definirán dende sempre o xeito de pensar e de actuar dos habitantes do país.
Nesta singularización do «xenio» celta confiuían tres correntes diferentes que en Murguía se unían e se complementaban (non sen certas tensions latentes).
Por suposto que estas (e os galegos) representaban sempre o polo positivo desa oposición: eran superiores, europeos, progresivos, valentes, civilizados, bariles, libres..
Posteriormente foron adoptadas por autores británicos (por exemplo Mathew Arnold) para caracterizar ós irlandeses, galeses e escoceses (Curtis, 1968).
Como deixara dito Murguía, polemizando contra o pesimismo do Conde de Gobineau, a elas pertencía «el dominio de la tierra», de elas era o futuro.
En palabras do propio Murguía:
«Toda la vida, ya íntima, ya exterior, se informa en las viejas tradiciones conservadas entre nosotros con pía y misteriosa constancia.
No hay dentro de la religión, de las creencias, del gobierno, de la vida interior, cosa alguna que escape á la fatalidad de su origen, delatándose, haciéndose patente, dominando por entero en nuestro corazón y en cuanto nos rodea» (Murguía, 1888b: 112).
O noso autor deixaba sen resposta "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
Como acontecía no caso da raza, o pensamento de Murguía sobre o fenómeno cultural era asistemático.
O que se poida averiguar sobre isto ten que facerse a través de breves referencias, de simples "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
De ai, por exemplo, que faga referencia a <re/grûf Jo de cultura y riqueza á que había llegado [Ribadavia] en los comienzos del siglo XIII» (Murguía, 1888b: 836); que fale dos mosteiros galegos como «centro y hogar de la cultura de su edad en nuestro país» (ibid: 1.137); ou que considere a poesía como a primeira manifestación da cultura dun país.
«Se ignoran los nombres de los que acá trajeron el amor á la ciencia, á la poesía, al arte, en una palabra á la cultura de su tiempo» (Murguía, 1888a: 31.0 subliñado é meu).
En todo caso, eran as distintas ponías do tronco ariano -celtas, xermanos, gregos, latinos-as que obstentaban a primacía civilizadora e o monopolio case exclusivo dos logros culturáis.
Pero se lembramos todo o que se viu ata agora acerca do seu pensamento racial teñamos que admitir de contado que ese suposto determinismo cultural queda-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
Finalmente, o último presuposto do moderno concepto de cultura -o enfoque bolista-tampouco se vía moi representado na obra de Murguía.
A semellanza dos evolucionistas decimonónicos (por mais que el partise de presupostos diferentes), Murguía tiraba do seu contexto cultural certas crenza e prácticas que, analizadas como se fosen supervivencias de antigás épocas e comparadas con certas mitoloxías de xínea ariana, servíanlle para reafirmar a tese dacelticidade de Galicia.
Para rematar con esta análise sucinta do concepto de cultura en Murguía quería ampliar un tanto a perspectiva, e non limitarme únicamente a determinar cales eran para o escritor coruñés os significados posibles do termo e a compáralos co moderno concepto de cultura.
Sen embargo Murguía si semellaba compartir co relato tradicional o providencialismo, a idea de que era Deus quen, en última instancia, dirixía a historia humana.
Se agora pasamos ó enfoque evolucionista, observaremos que a relación que con el mantiña Murguía era igualmente ambigua.
Cada raza ou grupo de razas debía seguir un camino diferente que lies era propio e que non tina comparación con outros.
A frase seguinte (que estaba referida ós fenómenos relixiosos) reflectía ben estas opinions.
Obsérvese que se ben recoñecía a realidade dunha evolución, ou progreso, cultural en termos xerais -esa «ley de la evolución»-, negaba porén a posibilidade dun mesmo proceso evolutivo aplicable a toda a humanidade: «Pretende ahora la escuela evolucionista que la humanidad, en esta serie de conocimientos [as ideas relixiosas], pasó por una génesis igual para todos los hombres y para todas las razas.
Llega hasta asegurar que si pudiéramos leer en el cerebro de los animales superiores hallaríamos una mitología rudimentaria, y que si el antropoideo fuese capaz de elevarse á la idea de Dios, la concebiría á la manera que el primero de los hombres en el orden de la sucesión, y tal como al presente podría hacerlo un tasmanio a ser posible hallarle libre de todo pre-juicio.
Es error fundamental hijo de los exclusivismos de todos los sistemas absolutos {,,.).
La ley de la evolución, es en verdad tan exacta como de antiguo conocida; no quita ni pone, pero nadie dirá que las razas superiores, ni aún en su estado mental más rudimentario, concibieron y expresaron la idea de divinidad á la manera que las inferiores» (Murguía, 1888b: 140-141).
«No es por tanto buen método ir á buscar en los pueblos salvajes, pero que dentro de sí mismos llegaron al summum de sus conocimientos, lo que se halla mejor en el hombre solitario é ignorante de las razas europeas, el cual, aun viviendo vida intelectual rudimentaria, se presenta sin embargo á nuestros ojos superior en todo, al que suponen su equivalente» {Murguía, 1888b: 141).
Neste sentido as culturas particulares só importaban na medida en que podían ser representativas dése devir universal, pero non eran interesantes por si mesmas.
Outra coincidencia que compartían (aínda que igualmente matizable) era a orientación historicista.
Incluso a comparación establecida entre a(s) idea(s) de «cultura» "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
Todo isto fornecíanlle dos elementos co que construir aquilo que se impuxera como tarefa. |
a do s. VI a.C. para escomenzar e a do s. IV d.C. para rematar.
Seguindo este criterio, tan común, a propia catedral de Santiago sería castrexa.
E obvio que con estes criterios tan pouco científicos "CUADERNOS DE ES FUDIOS GAEEEGOS", íbmo XEI, Fascículo 106, Santiago 1993-94.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 1 Meixedo, 2 Basto, 2 Monte Mozinho, 1 Vila Verde, 1 Fafe, 1 Vizela, 1/2 Cendufe, 1/2 Sanfms, 2 Armea, 1 Sabanle, 1 Castromao, 1 Britelo, 1 Midoes, 1 Vilar de Barrio (os tres últimos desaparecidos), 1 Rubias, 1 Añilo e 1 Roriz (estes tres son dubidosos -so a cabeza-, pero con moitas probabilidades de seren parte de guerreiros).
Podemos dicir que hai un nidio ar de familia en toda esta estatuaria, pero ó tempo vemos diferencias de tratamento, de técnica e de detalles que nos fan pensar, non en escolas, para o que carecemos de datos, pero si en diferentes autores, partindo da base de que se trate, como dixen atrás, de pezas contemporáneas.
Na miña opinión a conquista do Noroeste tivo lugar definitivamente na época de César.
Nada desto tería lóxica se o NO. viñera de ser conquistado por Augusto.
E nestas circunstancias aparecen indefectiblemente os colaboracionistas.
Eu pensó que as estatuas de guerreiros galaicos se ergueron, porque Roma quixo, a aqueles notables dos castros que colaboraban con ela.
Iria, 1 de Monte Mozinho, 1 de Tres Minas, 1 de S. Cibrán de Las, 1 de Ocastro, 1 cecals de Torres de Oeste, 1 posible bifronte de Francos, senllos bifrontes en Cutara e Amorín e o cuadrifronte de Pontedeume.
Malia ter sido atopada e doada a Sarmentó a de Sta.
No traballo de Taracena (1943: 157-171) sobre catro cráneos atopados en Numancia, que o fan pensar na "conservación aislada de los cráneos" e enlazar con "La agria costumbre gala de utilizar como trofeo la cabeza cortada del enemigo vencido...", menciona as cabezas de Sta.
Iria, Barán e Cortes "de tiempo impreciso, pero ya de romanización...".
Considéraas de proxenie céltica e di que poden aludir "a la práctica de las cabezas-trofeo".
Para López Cuevillas trátase de "têtes coupées" e lémbranlle positivos de mascariñas funerarias (López Cuevillas, 1951: 195-196).
Conde-Valvís coida que son "imágenes" ou retratos de difuntos, como facían os romanos "quienes muy bien pudieron haber difundido esta práctica entre los indígenas".
A partir destas datas aparecerán e serán publicadas cabezas por toda a Península, desde Lleida a Asturias, Andalucía, Extremadura, Zamora...
Non inclúo na relación a "cabeza de ovella" de Sanfins por tratarse de pura invención ou fantasía.
Trega díxose se serían bois, cans, aves, ofidios, cápridos..., segundo os diferentes autores.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es atopados "in situ" en recintos que se sospeita eran cortes de gando.
A Cultura Castrexa da zona sur, a diferencia da dos "berrôes", amosa un enorme interés polo decorativismo arquitectónico e ai encaixan estas pezas con representación animalística.
Mais adiante, este arqueólogo excavará o lugar tentando, sen éxito, atopalas cabezas das estatuas (Ferro-Lorenzo, 1976: 354).
Para Acuña, anque apareceron nun contexto romano, hai que relaciónalas con obras semellantes da Magna Grecia e do mundo ibérico, chegando aquí por influencia meridional (Acuña, 1980: 63).
Con respecto á interpretación, ó significado, so podemos aventurar hipóteses.
Agora, por mor do espacio disponible e por se-lo mais fiel ó dito no seu día, tampouco entrarei en materia, pois tería que "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLI, Fascículo 106, Santiago 1993-94.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es estudiar peza a peza.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es que teñen coviña, co que a cerámica estaría mais segura.
Xa por último temo-las pezas completamente atravesadas por un furo.
Non podo desenrolalas aquí polo miudo, tendo presente a gran cantidade de bibliografía dispersa que xalundes recollín e sistematicei.
Tampouco me vou deter ñas decoracións das espadas meseteñas e de Alcácer-do-Sal das que se dixo "...que la estética y el espíritu de sus decoraciones se inspira más todavía que en los esquemas de La Téne europea en otros modelos de origen mediterráneo-oriental" (Cabré-Morán, 1979: 768).
(Hawkes, 1965: 211), mentras que aquí triunfará o clasicismo, a pureza do motivo sobre o seu desenrolo gráfico.
Por último quero apuntar que, para min, a gramática decorativa castrexa só ten valor de ornamento.
Tense incluido con reservas un en Borneiro e en 1987 excavouse outro en Punta dos Prados (Ortigueira). |
GARCÍA ORELLÁN Rosa 1998: Etnografía e relatos biográficos na Caliza actual.
Estarealidade de especie permea tódalas culturas e fará que éstas se manifesten ñas múltiples formas.
As misas nembargantes son estructuráis ñas nosas vellas, quero resaltar como viven elas a relación cá transcendencia mediante as misas.
2.-O LOITO EXPRESIÓN ESTÉTICA SOCIAL E PERMANEN-CIA NO TEMPO DE UN RITO DE PASO
Esta categoría do loito baseandome nos datos das miñas informantes, vouno a analizar como un rito de paso permanente no tempo se ben Arnol Van Gennep no seu clásico libro Les rites de passage, 1909 di así:
El símbolo adquiere sentido únicamente en relación con otros símbolos, es decir enmarcado en un sistema.
La medida en que unapersoa observa las restricciones vestimentariasy se abstiene del trato social, varía según suposición en la estructura del grupo doméstico.
También está condicionada por la posición que el difunto ocupaba en la estructura del grupo doméstico.
Na actualidade se ben o loito desaparecen estéticamente de Aia, éste séguese mantendo na mentalidade do grupo doméstico porque éste ten que reorganizarse.
Estas «miradas» son recíprocas e producéronse tanto diacronicamente no desenvolvemento social e cultural como sincrónicamente no momento actual.
2.-«O loito Expresión estético-social da permanencia no tempo de un rito de paso». |
La vida del clero se mueve en dos ámbitos bien definidos y totalmente distintos: uno sagrado y otro profano, por ello tenemos que analizar los comportamientos del clero en el templo y fuera de él.
1.-COMPORTAMIENTOS DEL CLERO EN EL TEMPLO
Manda el visitador que el abad, su teniente y los demás eclesiásticos de esta feligresía de aquí en adelante en las ocasiones y tiempos que estuviesen dentro del templo para celebrar el santo sacrificio de la misa, honras fúnebres, asistencia a vísperas cantadas, vigilias de entierros, y otras funciones solemnes y públicas no tomen tabaco por la gran indecencia que de hacerlo se causa como ya se ha comprobado experimentado y así lo ejecuten y observen en dichas ocasiones y tiempos bajo pena de excomunión mayor y apercibimiento.
A los cuales también les exorta a que no hablen en la iglesia bajo las mismas penas y censuras por ser notable indecencia y porque deben estar en el templo de Dios con todo silencio y devoción, siendo los eclesiásticos los primeros que deben observarlo para que a su imitación lo observen los seglares^ Los visitadores también les manda a los clérigos que no tomen parva, refresco ni otra cosa alguna en la iglesia, la sacristía y su atrio con motivo de funciones ni por ningún otro pretexto para ello^.
Manda que los clérigos o abades no hablen ni conversen entre sí y menos con otras personas dentro de la iglesia y si lo contrario hicieren da comisión al abad para que pueda privarles del emolumento correspondiente por la función o funciones en que contravienieren dichos clérigos y si fuesen contumaces dará cuenta a S. lima, o a su provisor para que procedan contra ellos^
2.-ASISTENCIA DE LOS CLÉRIGOS A FUNCIONES
Los visitadores mandan que los sacerdotes ordenados in sacris y los de menores que fueren vecinos o residentes o asignados a esta parroquia o feligresía asistan a las funciones que en ella se celebren en los dos primeros días de las cuatro pascuas del año, semana santa y demás fiestas solemnes de primera clase en las que se vistirán alternando entre sí los ordenados in sacris diáconos y subdiáconos en la misa mayor, empleándose los de menores en los oficios propios de su ministerio y los que sobraren oficiarán desde el coro en las cuales se emplee a los de menores en oficios propios de su ministerio"^.
Cuando hubiere funciones fuera de la feligresía y dentro de ella en el mismo día los residentes hijos y vecinos deben asistir y preferir las funciones que se hacen dentro de la feligresía por ser esta obligación y ser en ella preferidos a los de fuera y por la misma razón deben ser preferidos a las asistencias a esta parroquia.
Encargamos que todos los clérigos de ella como se dispone en el Santo Concilio de Trento y en las sinodales de este obispado asistan a las tres rogativas de San Marcos y témporas y a la semana santa en su parroquia y a los que no lo ejecutaren por la primera vez se les multe en dos reales aplicados a la fábrica de la iglesia de suerte que la ausencia no sea maliciosa y por la tercera vez se dará parte para proceder contra ellos a mayores castigos, lo mismo asistirán cuando se hicieren rogativas públicas por las necesidades de la iglesia y salud de nuestros reyes y señores y por las necesidades 2 VILLAR DE CONDES, Sta.
Los eclesiásticos somos los primeros que debemos acudir a ellas implorando de Dios la misericordia.
Los jueves santos deben todos los eclesiásticos comulgar de manos del propio párroco sin decir misa ese día.
Encargamos a todos los eclesiásticos lo ejecuten y cuando en los días festivos dijeren misa en alguna capilla, sin perjuicio del derecho parroquial no deben permitir asistir a ella los feligreses los cuales deben concurrir a la parroquia a oír la explicación del evangelio^
3.-TRAJE DE LOS CLÉRIGOS EN LAS FUNCIONES DE LA IGLESIA
Manda el visitador que el abad no le de ornato para celebrar a clérigo no conocido sin licencia in escriptis de S. lima., ni tampoco al conocido que sea de esa parroquia viniendo a decirla sin sotana y con las polainas^.
No admita a las funciones que se hicieren en la iglesia a sacerdote alguno que no cumpla con lo mandado en la circular de 14 de febrero de 1827.
Manda que el abad no admita en su parroquia a clérigo alguno en las funciones ya sean solemnes o fúnebres sin que lleve puesta sotana entera, sobrepelliz, bonete y coronilla abierta sobre lo que carga la conciencia al referido abad que es o fuere haciéndole responsable de cualquier omisión en esta parte, preveniéndole no les dé en caso de que ocurran las providencias correspon-dientes^.
Ningún sacerdote sea admitido a fiesta del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora ni a sus procesiones sin que vaya con sobrepelliz bajo la pena de excomunión mayor y apercibimiento^ No se dé ornato para celebrar misa a los clérigos sin licencia in escriptis de S. lima.
Así mismo manda que dichos clérigos y abades no hablen ni conversen entre sí y menos con otras personas y a los que esto contravenieren S. lima, da comisión a dicho abad para que pueda privarles del emolumento correspondiente por la función el cual emolumento se ha de expender en utilidad de dicha parroquia y si fueren contumaces dará cuenta a S. lima, o al provisor^. ^VIEITE, San Adrián.
«VILLAR DE CONDES, Santa María.
22.18.9, fol. S. lima, está informado de que algunos sacerdotes andan por las aldeas sin cuello, que celebran el santo sacrificio de la misa y asisten a las funciones así en misas como en procesiones con sotanillas cortas que les llegan hasta la rodilla.
Para evitarlo y para que todos asistan con la decencia de su estado, manda que ninguno de hoy en adelante celebre el santo sacrificio de la misa ni admita a función alguna sin que sea con sotana larga, sobrepelliz, cuello, alzacuello y bonete^^.
Siendo los primeros que lo deben ejecutar los abades para que a su imitación y ejemplo lo practiquen los demás y el dicho abad o cura no los admita a ningunas funciones sin que sea en la conformidad que va expresada.
Habiendo llegado a nuestros oídos que en muchas parroquias de su obispado asisten los eclesiásticos a las funciones de ellas sin llevar el traje correspondiente a tan alto ministerio ordena que el abad que es o fuere de la parroquia no admita en lo sucesivo a las funciones que se hicieren en ella así fúnebres como festivas a ninguno que no cumpla con los autos de la visita^ ^ y con lo prevenido en la circular impresa el 14 de febrero de 1827, llevando además cuando asistan a aquellas sotana, sobrepelliz, bonete y coronilla abierta, sobre lo que carga la conciencia del abad^^.
4.-VESTIDO DE LOS CLÉRIGOS FUERA DE LA IGLESIA
El visitador nos dice que está informado de que algunos sacerdotes fuera de la iglesia andan por las aldeas sin cuello y por ello le manda que en sus casas ni fuera de ellas traigan virretes o virretonas en la cabeza de ningún color pues más parecen ser seglares y militares que ministros de la iglesia y sólo les permite que traigan en dichos casos los tales virretes negros o blancos por el camino debajo del sombrero a causa del sudor y de no hacerlo así cumplir y efectuar el abad a sus sacerdotes será castigado y se procederá contra ellos a lo más que haya lugar'^ Manda que ningún ordenado in sacris salga de su casa sin alzacuello y sombrero de teja ni use en' O VILLAR DE CONDES, Santa María.
SUS vestidos otros colores que los correspondientes a su estado, absteniéndose de usar de sombreros boleados o redondos observando lo prevenido en la circular de 20 de julio de 1813 así en este particular como en los demás que comprenden imitan el ejemplo de los eclesiásticos de la capital con los cuales procurarán conformarse en todo cuanto les sea posible*^.
5.-CONDUCTA CLERICAL FUERA DE LA IGLESIA
Atendiendo S. lima, a que los que deben ascender al estado sacerdotal deben manifestar la pureza de las costumbres dando buenos ejemplos a todos especialmente a los vecinos de la iglesia donde residen con la frecuencia de los sacramentos con que se purifican para tan alta dignidad manda que todos los clérigos ordenados de menores y consignados comulguen a lo menos una vez en cada mes en su parroquia y los ordenados in sacris de epístola o de evangelio confiesen y comulguen cada 15 días y el abad o cura de esta feligresía cuando remita la certificación de haber cumplido con el precepto pascual certificará así mismo de los clérigos de su feligresía según su estado y órdenes si cumplen o no con este mandato para lo cual si no lo hiciesen no sean promovidos a otras órdenes y el abad lo cumpla con apercibimiento de que se procederá contra él a lo que haya lugar^^
6.-ASISTENCIA DE SACERDOTES A FERIAS
Manda que los clérigos no vayan a las ferias a comprar ni a vender por sí mismos ni que intervengan personalmente en compra ni venta alguna y cuando tuvieren que ejecutarlo lo hagan por medio de seculares en las referidas ferias y lo cumplan bajo pena de excomunión mdcyor late sentencie y le encarga al abad tenga todo celo y cuidado del cumplimiento de este mandato^^.'^REGODEIGÓN, San Cristobo.
37.6.8, sin 7.-EXORCISMOS HECHOS POR CLÉRIGOS Manda S. lima, que ningún clérigo de dicha parroquia y obispado haga exorcismos a persona alguna por ninguna causa ni motivo sin haber obtenido primero licencia in escriptis de S. lima, bajo pena de las dichas censuras y de la aplicación de los cánones en que incurran'^ Manda que ningún sacerdote se propase a hacer exorcismos sin expresa licencia de S. lima, y que lo cumpla inviolablemente con apercibimiento de que se procederá contra los inobedientes al severo castigo a que haya lugar y los párrocos celen sobre que así se observe dando cuenta en caso de contravención bajo pena de apercibimiento'^ 8.-COMIDAS DE SACERDOTES EN FIESTAS, COFRADÍAS Y FUNCIONES FÚNEBRES Manda S. lima, al dicho abad y a los mayordomos que tuviesen la festividad y las vísperas no den de comer a ningún género de personas, ni de almorzar en el día de la festividad por las muchas ofensas, disensiones, discordias y gastos que de hacerse se ocasionan y manda que el abad y los sacerdotes bajo multa de 4 ducados no asistan a dichas comidas y convites así de las vísperas como del día de la fiesta a almuerzos del día de la festividad y sólo se les permitía a dicho abad y eclesiásticos un desayuno leve en el atrio de la iglesia en el día de la festividad y en las vísperas un refresco percibiendo en dinero de los mayordomos la limosna que les corresponde.
De las personas que contravinieren este mandato el abad dará cuenta a S. lima, para mandarle compeler al cumplimiento y en lo tocante a otras comidas que se ofrezcan así de entierros como en domingos de ofertorio, bodas y bautizos los eclesiásticos de esta dicha feligresía no concurrirán a dichas comidas y convites*^.
De su contravención el abad y cura dará cuenta a S. lima, quien así mismo manda que el día de la festividad haga que se diga y celebre misa a las once de dicho día y a dicha hora concurran los mayordomos y los feligreses de esta feligresía para oír di-i^VIEITE, San Adrián.
22.19.9, fol. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cha misa con apercibimiento de lo que haya lugar^^.
El visitador renueva los mandatos que previenen a todos los eclesiásticos no vayan a comer a las casas de los mayordomos de cofradías y devociones de los santos en el día de la festividad por los excesos y detrimentos que de ello se siguen y que lo cumpla como nuevamente lo mandamos celar al abad o cura en la parte que le corresponda y también para que no se origine gasto alguno para dicho fin aunque los mayordomos lo intenten voluntariamente.
Estos sólo pueden socorrer a dichos eclesiásticos con una leve parva y desayuno fuera del atrio además de las derechuras y uno y otro se observe como así está mandado con apercibimiento^^ Manda que los sacerdotes de esta feligresía de aquí en adelante ni otra persona alguna tomen parva, refresco ni otra cosa en la iglesia, sacristía y atrio con motivo de funciones ni con otro pretexto^^.
Manda S. lima, que de hoy en adelante ningún feligrés con ocasión de que se le muera una persona no dé de comer como está mandado por las visitas que se hallan en el libro viejo a los parientes y más personas que van a ofrecer ofrendas por cuanto se siguen muchos inconvenientes y excesivos gastos en perjuicio del alma del difunto y de sus herederos lo cual cumplan así dichos herederos bajo pena de excomunión y apercibimiento y manda que bajo las mismas penas y censuras dicho abad o cura lo haga obserbar sin condición alguna^^ Para evitar toda ocasión de gastos de los mayordomos de las cofradías o fábrica, de las limosnas de las cofradías, de los fondos de estas o de sus casas lo que puede hacerles falta para la subsistencia de sus familiares, manda que dichos mayordomos con motivo de cofradías, indulgencias, jubileos o otras cualesquiera fiestas, funciones fúnebres no ponga rosca, ni hogazas, ni comidas para los eclesiásticos que asistan a ellas ni para otras personas algunas, ni dé refresco por la tarde a dichos eclesiásticos.
Prohibe que vayan a las dichas comidas y refrescos aunque voluntariamente sean convidados por los mayordomos a quienes únicamente les permite donde haya costumbre dar la moderada parva reducida a un cuarto de pan y a medio cuartillo de vino sin otra cosa ni aumento^"^.
Manda S. lima, bajo pena de excomunión mayor y de 12 reales a los sacerdotes no asistan a los banquetes que suele haber en las fiestas y devociones de los santos por cuanto está informado S. lima, que se siguen de ello graves escándalos, ruidos y otras cosas muy indecentes y peligrosas así en lo espiritual como en lo temporal y a los dichos mayordomos no den dinero bajo las mismas censuras^^ Por cuanto está informado S. lima, que las cofradías están pobres y sin la decencia debida por causa de las comidas que se hacen los días de los patronos manda S. lima, que bajo pena de excomunión mayor con apercibimiento que de aquí en adelante no haya tales comidas y que si algún mayordomo quisiere por su cuenta hacerlas que sea por su cuenta y los demás cofradas no le paguen cosa alguna y a los que esto contradijeren el abad les evite de los oficios divinos.
Bajo las mismas penas manda que todos paguen los dos reales acostumbrados para que gocen de la cera y de los sufragios acostumbrados cuando se mueran^^.
9.-ASISTENCIA DE SACERDOTES A FIESTAS
Teniendo presentes los muchos escándalos que se han cometido de concurrir los clérigos y sacerdotes a las fiestas con motivo de los patronos de las parroquias, santuarios y otras funciones y romerías, manda segunda vez bajo pena de 10 ducados que ninguno concurra a ellas, ni salga de sus casas con pretexto alguno por la tarde en la feligresía de la festividad y le encarga al abad que cuide de que esto se cumpla^'^.
Por cuanto está informado de que algunos eclesiásticos de este partido con grande menosprecio del estado que profesan en cualesquiera festividades que haya concurren a los bureos y danzas que hacen los seglares mezclándose con ellos a danzar y a tocar, para que se atajen los inconvenientes que se pueden ocasionar y el menosprecio y la indecencia de su estado manda que los dichos, por ningún motivo ni pretexto concurran a dichos bureos no toquen ni dancen públicamente ni en secreto ni con otros por no ser de su 24REGODEIGON, San Cristobo.
25 VILLAR DE CONDES, Santa María.
26 VILLAR DE CONDES, Santa María.
22.18.9, fol. profesión antes bien como tales eclesiásticos deben ser los primeros que por las muchas ofensas y disensiones que de hacerlo se han ocasionado y experimentado.
Le manda que lo cumplan con apercibimiento de que hicieren pasar S. lima, a castigarlos^^ Nos llega la noticia de que algunos sacerdotes contraviniendo lo mandado en las visitas de los señores obispos sus antecesores van a santuarios y romerías de lo que se siguen muchos inconvenientes, en atajo de ellos les ordena y les manda S. lima, nuevamente se abstengan de ir a las expresadas romerías y santuarios así de dentro del obispado como de fuera en los días y tiempos en que hubiere concurso de gente aunque sea con pretexto de cumplir algún voto para decir misa y en tal caso lo hará más bien en otro distinto día en que haya concurso de gentes y así lo cumplan inviolablemente en virtud de santa obediencia y con apercibimiento de lo más a que haya lugar^^.
10.-PAGA DE LOS CLÉRIGOS
El visitador está informado de que en este obispado se ha introducido la costumbre de que cuando hay alguna festividad de cofradía, bautismos, casamientos, velaciones, entierros y demás funciones de difuntos, las personas que los tienen llevan al abad y cura carnero, rueda de vaca, pernil, gallinas y otras cosas con pretexto de que es para comer el abad y los clérigos que asisten.
Declara que los párrocos no puedan pedir esto ni otra cosa que en aquel tiempo con el nombre de regalo o de presentes daban algunos feligreses en semejantes ocasiones.
Desde hoy en adelante lo prohibimos por este nuestro mandato y advertimos que los dichos abades y curas no tienen derecho que les ampare para pedir semejantes regalos ni los feligreses obligación de darlos al menos que alguno solo por su gusto y voluntad quiera hacerlos y en esta conformidad y no en otra lo permitimos y así lo cumpla con dar sus derechos en dinero^^.
Perciban los eclesiásticos todos los estipendios legítimamente introducidos que por ley o costumbre legítimamente introducida se le suelen dar por la administra-^^VIEITE, San Adrián.
2^ VILLAR DE CONDES, Santa María.
22.18.9, fol. 19v. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ción de algunos sacramentos o sacramentales pero no de modo que se niegue o se dilate la administración como simoníaco y no aumente los estipendios bajo pena de restitución con las cosas y lo mismo manda que se observe acerca de los entierros sin dilatarlos por causa de los estipen-dios^ ^ Estas dádivas tuvieron principio según S. lima, de las comidas y de los convites que entonces solían hacerse los cuales ya fueron prohibidos y además sólo se tolerarán si los dan voluntariamente y de pura gracia los feligreses.
Sólo así pueden recibirlos dichos regalos los párrocos sin que por eso pase a hacerse costumbre.
Exorta al abad haga saber a los feligreses que no están obligados de justicia en las expresadas ocasiones a contribuirle con las especies y cosas referidas^^.
Halló el visitador que el abad había alterado la costumbre que había de llevar a siete reales por las misas cantadas de las cofradías que hay en su parroquia percibiendo por ellas a diez reales, por ello manda al dicho abad se arregle a las costumbres antiguas de dichos seis reales y restituya lo que ha llevado demás de ellos y de haberlo así hecho remita certificación a la cámara de S. lima, y así mismo no altere la costumbre que hay de percibir por la misa cantada de difunto 10 reales con apercibimiento de proceder contra el que hiciere lo contrario a lo que haya lugar^^ Mandamos a los abades que eviten todo motivo de ser tenidos por interesados y de que piensen sus feligreses que no procuran la salvación de sus almas sino la propia utilidad y que les domina la avaricia por lo cual desengañe tanto a sus feligreses diciéndoles que no tienen obligación de dar semejantes cosas y que sólo pueden dichos abades y curas recibirlas de los que por su gusto y voluntad quieran darlas^"^.
11.-ENTRADA DE CLÉRIGOS EN TABERNAS
Manda que ningún clérigo in sacris entre en taberna alguna por ningún pretexto aunque sea dueño de la taberna por ser de notable indecencia al estado eclesiástico y por seguirse muchos pleitos, y riñas de semejantes entradas y lo cumplan bajo pena de excomunión mayor y de 20 ducados de multa que con efecto se ejecutará en sus personas y bienes y el abad y cura nos dé aviso de los transgresores bajo las mismas penas y censuras^^ Manda que ningún clérigo in sacris entre en tabernas ni haga banquetes en ellas por la grave indecencia que se causa a su estado como S. lima, lo tiene mandado en la visita del año de 1725 y el abad cele si alguno de los de su feligresía lo ejecuta y nos dará cuenta para castigarlos rigurosamente si no cumplen con este mandato^^.
Manda que no entren en tabernas en público ni en secreto bajo pena de excomunión mayor late sentencie ipso facto iñcurrenda'^.
12.-ASISTENCIA DE SACERDOTES A LAS FIESTAS Manda que los clérigos no asistan a los bureos y danzas que hacen los seglares comiendo y bebiendo en las casas de estos ni a danzar con ellos por causa y motivo alguno^l Los eclesiásticos deben ser los primeros que eviten los festejos, danzas y bureos o bureos exortando a los seglares que también lo observen por las muchas ofensas y disensiones que de hacerse lo referido se han ocasionado y experimentado lo cual cumplan y si no lo hicieren S. lima, pasará a castigarles con todo rigor^^.
Haga el abad que al menos una vez a la semana se junten los eclesiásticos de esta feligresía y estudiantes de menores y los que pretendieren ordenarse y estudiar moral, para la conferencia de moral.
La cuestión de cada semana y el que la defienda la señalará el abad.
Si alguno falta el abad le reprenda la primera, segunda y tercera vez y pasado este tiempo si no se enmendare nos lo avisará para proceder contra el conforme viéremos"^^.
Una y otra vez el visitador renueva lo que está prevenido sobre los párrocos y sacerdotes como es la puntual observancia a las conferencias morales y de sagradas ceremonias.
A los referidos párrocos y sus tenientes les recuerda la particular obligación que tienen de hacer cumplir este man-dato^'.
El visitador manda que se observe lo prevenido en la «BulaApostólicii Ministerrii» teniendo indefectiblemente en un día a la semana la conferencia alterando de moralidad y de sagradas ceremonias de la misa entre el abad, los clérigos y estudiantes de dicha parroquia sin excusa alguna bajo excomunión mayor late sentencie en que incurren cada vez que no asisten a dichas conferencias no teniendo enfermedad o ausencia necesaria^^.
Nos dará cuenta de los que han faltado a ellas especificando las multas que les hubiere impuesto y si las han satisfecho o no y manda que así lo cumpla el abad bajo pena de 4 ducados de multa'^^ Por cuanto los abades y curas no convocan a los sacerdotes, clérigos y estudiantes de sus feligresías como está mandado por la «Bula Apostolicii Ministerii» expedida por Inocencio XIII y confirmada por Benedicto XIII para tener un día a la semana sus conferencias morales como en dicha Bula se previene alegando algunos la escusa de haber en su feligresía pocos clérigos y estudiantes manda al abad que de aquí en adelante convoquen los abades a sus clérigos y estudiantes para tener conferencia alternando un día sobre un punto de moralidad y otro para el rezo y las rúbricas o sobre las sagradas ceremonias de la misa y si en la feligresía no hubiese más que un clérigo consignado con ese sólo las tengan y si alguno de los clérigos no cumple con este mandato el abad o cura lo multe en medio real por cada vez que faltare y que el abad remita la justificación de haber cumplido sus feligreses con el precepto pascual certificando también si los eclesiásticos de su parroquia concurren a tener conferencias y las veces que faltaren a ellas especificando las multas que hubiese impuesto y si las han pagado'^'*.
Manda la asistencia del párroco y de los sacerdotes a las conferencias 40A.H.D.O.F.P. VIEITE, San Adrián.
37.6.8, fol. llv (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es morales de doctrina cristiana y ceremonias de la misa que deben tener al menos un día en cada semana con lo cual cumplirá el abad y sacerdotes de esta parroquia cuando en la parte que le toca con apercibimiento y bajo las penas que S. lima, se sirviere tomar en caso de contravención^^ 14.-INSTRUCCIÓN CRISTIANA Los párrocos y sus tenientes tienen la obligación particular de explicar el santo evangelio y la doctrina cristiana a sus feligreses en todos los domingos y días festivos no sólo de adviento y cuaresma sino también en todos los demás días festivos del año en que los feligreses están obligados a acudir a oír misa procurando con el mayor cuidado que estén bien instruidos en ella y en buenas costumbres"^^.
Ordena y manda S. lima, que en lo sucesivo no haga publicaciones ni advertencias algunas en la iglesia y capillas de la feligresía sobre asuntos profanos aunque no sea de los pertenecientes al cumplimiento de obras pías y bien del alma, lo que observe y haga observar el abad o cura y sólo lo harán éstos de lo que conduce al régimen espiritual'^^ 15.-CONFESIONES El abad y más confesores aprobados no confiesen a ninguna persona sino en la iglesia, sacristía o pórtico de ella, salvo en algunos casos de necesidad forzosos que importe a la salud espiritual^l Por cuanto se han experimentado graves desórdenes en algunos sacerdotes que sin tener licencia administran el sacramento de la penitencia.
Manda S. lima, que el abad no consienta que sacerdote alguno confiese en esta feligresía sin que primero haya exhibido la licencia que tiene para ello'*^.
Manda en virtud de santa obediencia a todos los confesores de esta feligresía que no ejerzan este santo ministerio con rejillas manuales o portátiles, ramos ni otra cosa semejante como tampoco fuera de las iglesias igualmente manda que no reciban nada aunque sea la cosa más mínima de sus penitentes ni con pretexto de limosna ni de estipendio de misa y con el mismo rigor prohibe que salgan de su feligresía a confesar en santuarios, ermitas y capillas en aquellos días en que hay mucho concurso de gentes en ellas dado que los fieles que quieren ganar la indulgencia pueden confesarse en sus respectivas iglesias.
Manda a los abades que no permitan que en el distrito de su parroquia contravengan lo aquí prevenido ni que en semejantes días salgan los confesores^^.
16.-USO DE ALTARES PORTÁTILES
Se ha informado también S. lima, que en algunas capillas o ermitas del obispado se dice misa delante de la parte de fuera y en altar que para esto se pone para fuera con el pretexto de que son reducidas y que no pueden acomodarse dentro las gentes del concurso en las funciones y festividades sin que para ello se haya obtenido licencia de S. lima, ni conste que la tengan de los obispos sus antecesores, se prohibe este abuso por los muchos inconvenientes que se originan.
Mandamos que siempre que no se pueda celebrar el santo sacrificio de la misa dentro de las capillas que están habilitadas con aquella devoción y respeto que se debe por el bullicio e incomodidad de los concurrentes la función pase a tenerse en la iglesia parroquial.
El abad o cura de dicha feligresía no permita que ningún eclesiástico regular o secular diga misa en altares portátiles en la iglesia, casas particulares y ni en otra cualquier parte del districto de esta feligresía bajo pena de excomunión mayor y si algún regular pretendiese decirla o supieren que la ha dicho nos dé parte para proceder contra él con todo rigor de derecho.
No permita que ningún sacerdote sea regular o secular que no conozca diga misa en esta feligresía sin exhibir ante el abad y cura las licencias y testimoniales que tuviese de su prelado^^ Deseando que la clase sacerdotal sea tratada con las consideraciones que merece su alta dignidad y no menos que los señores párrocos se guarden el respeto y obediencia que les corresponde por su importante cargo exhortamos a los párrocos que traten a los coadjutores y a los sacerdotes asignados a sus iglesias con todo decoro y dulzura mirándolos en todo como hermanos iguales a ellos en dignidad no ocupándolos en asuntos ni ordenándoles cosas que desdigan de su dignidad y que les exponen a menosprecio de los seglares y no menos ordenamos a todos los eclesiásticos que guarden obediencia y sumisión a los párrocos en cuanto al ejercicio de su función en la parroquia diciendo en los días de precepto misa en el lugar y hora que les designen para mayor comodidad del pueblo exhortándoles así mismo a que según la medida de sus fuerzas ayuden a los párrocos en la explicación de la doctrina cristiana y a los que tienen licencia de confesar que se sienten en el confesionario con frecuencia procurando todos su propia satisfacción y la de los fieles en el ejercicio de los santos ministerios sacerdotales^^.
18.-SUPLENTES Y ESCUSADORES DE PÁRROCOS
Por cuanto ha tenido noticia de que algunos clérigos de este obispado suelen poner por escusadores en las funciones llevando dichos clérigos el emolumento correspondiente a dichas funciones sin asistir a ellas por ser derechuras personales manda que de aquí adelante el abad de dicha parroquia no admita a ningún acólito ni tonsurado como escusador de dichos clérigos y que sean sacerdotes los que asistan a las funciones siendo siempre preferidos en esto los sacerdotes de dicha parroquia a los de fuera^^ 52A.H.D.O.F.P. VIEITE, San Adrián.
37.6.8, fol. Los clérigos de menores, tonsurados y ordenados in sacris se junten y concurran todas las mañanas a la parroquia y en ella antes de la primera misa recen el rosario de María Santísima y después tengan un rato de lección espiritual.
De cómo observan dicho cometido en este mandato dará cuenta el abad a la secretaría de cámara^^ Manda que los sacerdotes asistan con el abad al rosario para que con su ejemplo vayan los legos a obra tan meritoria.
S. lima, concedió 40 días de indulgencias a todas las personas que con devoción asistieren a él.
Manda que el abad tenga especial cuidado en rezar por la tarde el rosario convocando a los sacerdotes de la feligresía para que asistan a esta devoción y que a su imitación lo ejecuten los seglares y parroquianos de ella y rezará a la hora que haya tiempo para que las personas que asistan a él puedan retirarse a sus casas con día, como también los domingos y festivos lo rezarán antes de la misa popular.
Al tiempo de salir las procesiones de la iglesia asistan a ellas los clérigos y ordenados in sacris para que de esta manera se haga con más decencia y devoción^^.
Manda que asistan los sacerdotes a las procesiones que hubiere en la iglesia^^.
22.-PRECEPTO PASCUAL Son pocos en número los feligreses que han dejado de cumplir con el precepto pascual, por las exortaciones que dirigí después de la visita del templo podrán los señores párrocos conocer mis deseos que continúen amonestándoles y que los reciban en cualquier tiempo con las debidas disposiciones y que entretanto no les admita por padrinos en los bautismos y si llegando el año que viene continuasen en su pertinacia no les bendigan sus casas a excepción de si fuese casado y el otro cónyuge hubiese cumplido, ni los admita a la sepultura eclesiástica, si falleciesen sin haber dado muestra de arrepentimiento, además les excluirá de cualquier cofradía o hermandad a que perteneciesen^^
23.-ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS
Por cuanto es cosa saludable hacer oración por las almas de los difuntos.
Por las constituciones y sínodos de este obispado está mandado a todos los abades y curas que hagan tañer a las ánimas todas las noches.
Manda que el dicho vicario tenga cuidado de que después de las oraciones se haga señal por las ánimas del purgatorio para que todos las encomienden a Dios y rueguen las libre de las penas que padecen y concedió a todas las personas que rezaren un padre nuestro y un ave maria por las ánimas de su padre, madre, hermano, pariente u otra persona de su obligación o por las que más necesidad tuvieren de sus oraciones en dichas penas 40 días de indulgencia y de perdón^^.
Deseando que los caudales, haberes y efectos de la fábrica, cofradías y devociones de esa iglesia vayan en aumento y no en disminución ordena y manda que se nombre de dos en dos años tres consiliarios o mayordomos cuyas atribuciones serán las de proponer al párroco los mayordomos que hayan de elegirse cada año, asistir a la toma de cuentas que firmarán junto con el abad y los mayordomos entrante y saliente e intervenir con aquél en la inversión de dichos caudales^^.
Habiendo visitado la capilla de Santa Elena sita en la feligresía de Vieite hallándose informado de los perniciosos desórdenes e irreverencias que se cometen en dicha capilla y a la santa cruz en el día de su festividad llevándose de ella vino y comidas que se gastan al pie de la expresada capilla y su monte con notable desenvoltura a fin de precaver estos inconvenientes y que la función se haga con la devoción y respeto que se requiere ordena y manda se cumpla lo mandado al respecto^^ Por cuanto es obligación precisa de todos los de este obispado que la capilla del glorioso San Pedro González Telmo nuestro patrono y de quien hemos recibido grandes beneficios sea asistida con el mayor culto y decencia que sea posible manda al abad ponga mucho cuidado y diligencia en que se coja limosna en esta iglesia por las casas después de cogidos los frutos la cual se remitirá a la ciudad deXuy y se entregará al provisor de S. lima, quien dará de ella recibo cuando le remita la certificación de confe-sados^^.
Manda al dicho abad tenga mucho cuidado de que se pida limosna para el glorioso mártir S. Pedro Telmo todos los domingos y fiestas de guardar al tiempo del ofertorio de la misa mayor como se dispone en las constituciones sinodales de este obispado y se remita aTuy por la dominica de Quasimodo cada año junto con la matrícula de confesados^^ Los abades y curas de este obispado pidan por sí o por tercera persona la limosna para nuestro patrón San Telmo y para el culto y veneración de la capilla en que descansa su cuerpo y para las demás de la feligresía.
No juzguen que lo recaudado se ha ejecutado mal lo cual es un error porque se gastó con mucha cuenta y razón en el culto y veneración del glorioso San Telmo y de su capilla.
El abad tenga de aquí en adelante mucho cuidado en cumplir con esta obligación y lo que se gastare lo reduzca a dinero y lo remita a la penitenciaría de nuestra santa iglesia catedral y al arcipreste de este obispado para que lo remita cuando vaya por los óleos^"^.
Por cuanto los vecinos de esta parroquia tienen devoción de dar cada año medio ferrado y uno de pan para que se compre cera para alumbrar al Santísimo Sacramento y para el día de su entierro y gastos de la iglesia manda que el despositario o mayordomo que recogiere esta limosna de ningún modo la emplee ni gaste ni compre cera alguna sin expresa licencia del abad^^ ^^A.H.D.O.F.P. VILLAR DE CONDES, Santa María. |
GÓMEZ BUXÁN, César y Francisco RUBIA ALEJOS, Pazos y moradas hidalgas de Deza, [Pontevedra], Diputación Provincial de Pontevedra, Servicio de Publicaciones, [2005], 405 págs.
En los tiempos que corren, de infravaloración cultural y humanística, que dos estudiosos se empeñen en desentrañar el pasado de una comarca pontevedresa simplemente movidos por su afán de curiosidad y compromiso con el patrimonio histórico gallego, es decir, sin mediar ambiciones económicas de por medio, merece, a priori, la mayor admiración y respeto.
Sirvan estas líneas para alentar a todos aquellos que, fuera de su quehacer profesional, emplean su ocio, desde la rigurosidad documental y el buen método historiográfico, en poner de relieve la historia y singularidad de Galicia.
Los autores, César G. Buxán y Francisco Rubia Alejos, no son desconocidos en la Genealogía y Heráldica de Galicia.
Aunque de formación universitaria -y trayectoria profesional-en la rama bio-sanitaria, representan a ese grupo de estudiosos comprometidos con su tierra y con su pasado; la prueba de este compromiso se materializa gracias al generoso patrocinio de la Diputación Provincial de Pontevedra.
El buen hacer de estos dos investigadores se reconoce en el propio Instituto de Estudios Gallegos «Padre Sarmiento», pues colaboran habitualmente en la sección de «Heráldica e Xenealoxía» de la revista Cuadernos de Estudios Gallegos, así como también en diversas iniciativas de este Instituto.
Los estudiosos e investigadores de la Historia de Galicia encontrarán a lo largo de las más de 400 páginas de este volumen muchas aportaciones interesantes.
La «Introducción» se dedica a reseñar el motivo que impulsó la realización de este trabajo: hace varios años, el conocido periódico gallego La Voz de Galicia incorporó semanalmente una serie de «semblanzas pacegas» en sus páginas dominicales, en las que se primaba el dato documental y arquitectónico, en un espacio histórico bien definido, la vieja comarca del Deza.
Este proyecto supuso un esfuerzo en la recopilación de lo publicado sobre la materia, buscando nuevas aportaciones, no sólo en lo estrictamente documental sino también estudiando in situ cada una de las moradas hidalgas dispersas por más de cincuenta parroquias de los seis municipios dezanos: Agolada, Dozón, Lalín, Rodeiro, Silleda y Vilar de Cruces.
Así pudieron observar con admiración los pazos bien conservados por sus propietarios y horrorizarse ante el abandono, destrozos y mutilaciones sufridos por otros.
De todo ello nació un nuevo proyecto, esta vez en forma de libro, que definitivamente conciencia sobre la riqueza patrimonial de la Galicia dezana.
Los autores tratan de explicar que sólo luchando contra el secular ruralismo de nuestros convecinos -unas veces, hay que decirlo, guardián celoso y respetuoso de la tradición, pero muchas otras representando la agresión sistemática a nuestra realidad patrimonial y cultural-Galicia podrá superar el menosprecio al legado de nuestros antepasados.
El libro comienza con una síntesis sobre «la tierra de Deza», pero tratando especialmente la temática «pacega»: qué son los pazos, cómo se vivía en ellos...
No es una narración literaria tan extensa como las primeras páginas del grueso volumen de Carlos Martínez-Barbeito dedicado a los pazos, torres y linajes de la provincia de La Coruña.
Sin embargo, en este caso, en unas pocas páginas, los autores pasan revista a lo imprescindible para conocer el porqué de los pazos: no son sólo una arquitectura, son mucho más que eso.
Es el recuerdo de una forma de vida ya acabada, en la que sus miembros tenían una clara conciencia de hidalguía, pero que en ocasiones tendría mayores similitudes con los labradores que con la alta nobleza, aunque siempre marcando diferencias con respecto a los primeros, ya sea por su posición esencialmente rentista, por la fundación de mayorazgos y capellanías, sus políticas matrimoniales...
Los pazos, en definitiva, son lo que son por su propia historia, por su momento de edificación y por los sucesores de sus fundadores.
La lectura de las siguientes 350 páginas certifica el rigor documental y artístico utilizado por los autores en el análisis de las 63 moradas hidalgas dezanas recopiladas.
Cada apartado se dedica a un pazo concreto, repitiéndose sucesivamente este esquema: el nombre de la casa, un «subtítulo» narrativo, una breve reseña descriptiva, y, por fin, el análisis específico, profundizando en la «Historia», la «Arquitectura» y siempre que se encuentren representaciones heráldicas, en la «Heráldica».
Es especialmente reseñable este último, ya que es difícil encontrar estudios he-ráldicos que no incurran en tópicos, cuando no en barbaridades, que osadamente se escriben cuando se pretende dominar esta complicada materia.
Otra novedad del estudio es el aparato fotográfico de cada reseña «pacega»: fotos tomadas por los propios autores, mostrando vistas generales y otras más de detalle -labras heráldicas, inscripciones, capiteles, curiosidades arquitectónicas, etc.-; fotografías de los siglos XIX y XX tanto de la arquitectura misma como de los señores de los pazos, conservadas unas y otras en distintos archivos particulares o públicos; fotografías de rúbricas en distintos documentos...
Todo ello se acompaña en ocasiones con espléndidas plumillas del dibujante arqueológico y heraldista Xosé Antón García González-Ledo, del Instituto de Estudios Gallegos «Padre Sarmiento», cuyas aportaciones gráficas, precisiones heráldicas e histórico-etnográficas enriquecen cualquier estudio científico.
El libro finaliza con un completo «Índice Onomástico» y una «Bibliografía», que facilita al lector a una búsqueda más precisa de los aspectos tratados en el libro, y que ayuda a paliar la carencia de notas a pie de página, omitidas sin duda por su finalidad divulgativa y por haber sido el germen del estudio una sección periodística, como ya se precisó líneas arriba.
Se puede concluir esta reseña del libro de César G. Buxán y de Francisco Rubia Alejos con las palabras con que finaliza el prologuista de esta obra, el reconocido periodista Martín Fernández Vizoso: «Yo les doy las gracias por toda esta labor discreta y rigurosa, noble y altruista, gallega y eterna».
Efectivamente, como tantos otros estudiosos, no reparan en medios para trabajar con rigor documental en defensa de la cultura y patrimonio de Galicia, con una mentalidad abierta -no abundante en el mundo de la erudición-que les ayuda a corregir aquellos aspectos más específicamente técnicos que, por su formación, no están obligados a dominar.
César G. Buxán y Francisco Rubia Alejos añaden a su prolija producción investigadora un libro de referencia para cualquier estudio histórico del Deza. |
Se esta segunda acepción carece de defensores na actualidade, moi distinta é a situación da corrente que entende a bibliografía como a ciencia do libro en xeral, e ten o seu punto de partida no Diccionario francés de 1762 e, sobre todo, na obra de François Née de la Rochelle: «Discours sur la science bibliographique et sur les devoirs du bibliographe» (1782), ^ LÓPEZ YEPES, J.: «Introducción al concepto de bibliografía».
In VV.AA. Fundamentos de Información y Documentación.
87 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es publicada como introducción ao repertorio universal do libreiro parisino Guillaume François de Bure, titulado: «Bibliographie instructive ou traité de la connaissance des livres rares et singuliers».
Para Née de la Rochelle a bibliografía sería a ciencia dos libros e dividiríase en dúas polas: a) a que se ocupa do estudio da arte tipográfica. b) a que analisa a historia do propio libro, catalogación, clasificación, autores, etc.
Estes principios serían claramente desenvolvidos por Louise Noëlle Malcles en varios traballos^, nos que definirá a bibliografía como a ciencia que se propon: «buscar, identifícar, describir e clasificar os documentos impresos coa finalidade de constituir repertorios axeitados para facilitar o labor intelectual».
-Un obxecto de estudio: a busca, localización e difusión da información en calquera clase de soporte.
-Un método establecido: a compilación de obras.
¿Entrarían nela únicamente os libros impresos ou abranguerá tódolos documentos, impresos, manuscritos e en calquera soporte?
-Guía de lectura, informándonos da producción do mercado editorial.
-Apoio ao labor do bibliotecario-documentalista, que se serve déla ñas actividades de selección e adquisición de materials, así como no servicio de referencia e información bibliográfica.
Cara a fináis de século o británico Andrew Maunsell revoluciona as técnicas bibliográficas de Gessner co seu «Catálogo de libros ingleses» (1595), no que se asenta definitivamente o método na descrición da noticia bibliográfica, xa que se indica o autor, traductor, título extenso da obra, lugar e data de edición, editor e formato; ao tempo que os autores se clasificarán por orde alfabética de apelidos e os manuscritos deixan de incluirse no repertorio bibliográfico.
Así, no terreo da bibliografía xeral internacional merece destacarse o labor do alemán Draud, que entre 1610 e 1625 publicou tres repertorios nos que tentaba de abranguer toda a producción europea de libros escritos en francés, italiano, español, latín e alemán.
En España compre salientar a transformación da imprenta artesanal en capitalista, o aumento do número de librerías e o éxito das primeiras revistas literarias.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es século, únicamente nos deteremos en tres: a bibliografía rexional, as bibliografías de libreiros e as publicacións periódicas de carácter bibliográfico.
A bibliografía consolídase definitivamente debido ao extraordinario desenvolvemento da imprenta e da producción científica, comenzando a acadar pulo as bibliografías periódicas correntes.
-Ordenar a ciencia de xeito sistemático, establecendo para iso o uso da Clasificación Decimal Universal (CDU), adaptación da clasificación de Melvil Dewey.
-Publicar un Repertorio Bibliográfico Universal, elaborado sobre fichas ordenadas segundo o sistema de clasificación adoptado.
-Crear unha Oficina Internacional de Bibliografía que coordene o labor répertoriai a realizar polos distintos países.'^Para ampliar datos sobre a historia da bibliografía española recomendamos o libro de FERNÁNDEZ SANCHEZ, J.: Historia de la bibliografía en España.
-A creación do Corpo de «Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios» para salvar da destrucción os importantes documentos espallados ao longo do país.
-A aparición da «Escuela Superior de Diplomática», na que se impartirá a asignatura de Bibliografía ata que esta materia pase a ensinarse na Universidade Complutense.
-Creación das bibliotecas provincials e municipals.
Estes últimos 25 anos presentan sen dúbida un vizoso panorama na investigación da nosa cultura, xa que nunca houbo tanta xente e tan preparada metodoloxicamente ocupándose dos diferentes campos do saber.
En 1993 o «Diccionario Xerais da Lingua» definíaa como «ciencia auxiliar que mediante a investigación, identificación, descrición e clasificación de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
Cronoloxicamente, os primeiros son dous traballos do s.XVIII: o catálogo de 230 escritores galegos que Antonio Rioboo y Seijas insère no seu manuscrito «Catálogo y serie de todos los prelados que gobernaron las Santas Iglesias Catedrales de Galicia...» (datable nos anos centrais do século) e o «Breve Compendio de los Varones Ilustres de Galicia» de José Pardiñas Villalobos, elaborado entre 1772 e 1786, pero que permaneceu inédito ata que Martínez Salazar decidiu publícalo en 1887 na «Biblioteca Gallega».
Será en 1853 cando o militar e xornalista ferrolán Domingo Díaz de Robles publique en Madrid na imprenta de V Matute a súa «Colección biográfica de los tipos notables de Galicia desde los tiempos más remotos hasta nuestros días», obra ambiciosa da que únicamente chegarían a publicarse dous caderniños.
Neste primeiro número aparece xa a sección «Bibliografía» na que Salvador Cabeza de León tommido como
•^Para ampliar esta somera información recomendamos: -A introducción feita por Ignacio Cabano á obra de Villaamil, mencionada na nota anterior.
-CABANO VÁZQUEZ, L; FERNÁNDEZ VALLADARES, M. e AGENJO BOULLÓN, X.: «De Re bibliogrphica galeciana: situación y perspectiva de la bibliografía en Galicia». \nllXornadas deArquivos, Bibliotecas e Museos de Galicia.
Revista quincenal da cultura galaica, editada na tipografía de «El Eco de Santiago» desde o 1 de maio de 1919.
As análises individuáis de libros son interesantes cualitatitativamente, pero din pouco da producción documental xeral.
B) Os catálogos de editorials comerciáis e centros de Investigación
Entre estas podemos mencionar: a «Editorial de los Bibliófilos Gallegos», «Galaxia» e o «Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos», que pretendeu ser o continuador do labor do «Seminario».
-«Colección de Arte Obradoiro».
No catálogo os encabezamentos van colocados por orde cronolóxico de edición dentro de cada colección, sendo o título e non o autor os escollidos como cabeceira en cada descrición.
b) Ensaios, Entre eles a «Colección Grial». c) p) Historia. q) Música e discos. r) Festa das Letras, dedicada a cada 17 de maio.
C) Os catálogos impresos de bibliotecas
En 1901 imprentábase nos obradoiros da tipografía de «El Noroeste», en Coruña, o catálogo das obras existentes na biblioteca da «Reunión Recreativa e Instructiva de Artesanos», redactado o ano anterior polo bibliotecario da mesma, Eladio Rodríguez González.
Finalmente, as obras musicals clasifícanse por orde alfabético de autores.
Estamos, sen dúbida, diante do primeiro catálogo de bibliotecas publicado en Gali-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 113, Santiago 2000.
Así, en 1927 aparecía na imprenta de «El Eco de Santiago» o primeiro dos catálogos da devandita biblioteca, titulado: «Catálogo alfabético de autores de obras de más de 200 páginas», redactado polo director da biblioteca, José María de Bustamante y Urrutia, e cun limiar de Ciríaco Pérez Bustamante.
En 1929 completaríase este labor coa publicación do segundo dos catálogos da biblioteca «América» nos obradoiros tipográficos da imprenta «Roel» na Coruña.
Sería este o «Catálogo alfabético de autores de folletos», redactado polo mesmo Bustamante, e no que se describen mais de 5000 folletos doados por Gumersindo Busto.
No limiar, feito polo propio autor, este fainos partícipe dos proxectos futuros entre os que se inclue a publicación do resto dos folletos da biblioteca «América», así como das monografías que vaian saíndo, completado todo cun «Catálogo metódico, sistemático o de materias», que contería a clasificación bibliográfica correspondente e as regras para a redacción e ordenación das cédulas ou papeletas, aínda que este último volumen estaría condicionado pola aparición do «Tercer Volumen de Instrucciones» da «Junta Facultativa de Archivos, Bibliotecas Museos», que sería a que marcaría as directrices técnicas.
Finalmente, en 1931 aparecería no establecemento tipográfico de «El Eco Franciscano» o «Apéndice I. 1927-1930» do «Catálogo alfabético de autores de obras de más de 200 páginas», continuación do aparecido en 1927 e no que se reseñan, mais que as novidades publicadas nese período, os libros doados recentemente ou catalogados nese momento, aínda que estivesen no centro anteriormente.
El mesmo recoñece que estamos diante dunha obra imperfecta, imperfección que xustifica pola premura de tempo, erratas de imprenta e abundancia de libros «en lenguas extrañas y de materias de no muy común conocimiento».
A hora de analisar este catálogo podemos decatarnos de que os anteriores traballos de Bustamante non foron en balde, amosándosenos aquí como un bibliógrafo en plena madurez.
Así, comeza facendo mención da bibliografía usada para elaborar esta investigación sobre o mundo dos incunábulos, citando como obras mais relevantes os tres volumes dos catálogos da biblioteca provincial de León, publicados en 1897 por Ramón Alvarez de la Braña, a «Bi- bliotheca Hispana Vêtus» de Nicolás Antonio, o «Manuel du Libraire...» de Charles Brunet, a «Biblioteca antigua y nueva de escritores aragoneses» de Félix Latassa, ou a «Bibliografía Madrileña» de Cristóbal Pérez Pastor, o que pode darnos unha idea do perfecto cofíecemento que tifía Bustamante do mundo da bibliografía.
En total son 141 as obras mencionadas.
Tomo I, 1600-1669», acompafíado dun prólogo do decano da facultade de Filosofía e Letras, Ángel Canellas.
Na advertencia preliminar, Bustamante explícanos os pormenores do seu labor, tomando como modelo na ordenación das cédulas a Cristóbal Pérez Pastor, a quen considera «eximio maestro de la bibliografía hispana».
Coa fínalidade de facilitar a consulta das 3071 obras mencionadas decidiu facer salientar especialmente o encabezamento e a data de edición, cousa que acadará organizando a información por anos e dentro deles, os encabezamentos de autores e obras anónimas, clasificados por rigorosa orde alfabética, irán en negrifía.
Bustamante explica o feito anormal de publicar o volume III correspondente ao s. XVII antes que o II por «...dificultades tipográficas, sin solución posible en este caso».
O tratado, impreso na «Editorial El Eco Franciscano» levaría un prólogo do profesor Luís Iglesias Iglesias.
As obras extraordinarias de Rodríguez González e, sobre todo, de Bustamante deixan nun segundo plano outros catálogos de biblioteca dése tempo como:
-O «índice de la antigua biblioteca provincial de Orense», publicado por Juan Fernández Pérez no «Boletín de La Comisión de Monumentos de Orense» entre os números 197 (marzo-abril de 1931 ) e 246 (maioxuño de 1939).
-O «Catálogo de la Biblioteca Circulante de la Juventud Antoniana de Lugo», editado en Lugo en 1926 nos obradoiros de «La Voz de la Verdad».
-O «Catálogo de las obras existentes en la Biblioteca Pública Provincial» de Lugo, editado na cidade das murallas pola imprenta da Deputación en 1935.
En 1942 Pardo publicaría un «Apéndice al catálogo de 1935», que iría seguido en 1944 do «Catálogo de autores por orden alfabético», ambos saídos do prelo da Deputación Provincial.
-O «Catálogo de los pergaminos monacales del archivo de la catedral de Orense» de Eladio Leirós Fernández, editado en Santiago en 1951 nos obradoiros de «El Eco Franciscano».
A modo de exemplo imos analisar o «Catálogo de la Primera Exposición del Libro lucense», celebrada na cidade de Lugo en abril de 1945.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es narían na edición dunha publicación, dedicada á memoria de Manuel Soto Freiré e impresa nos obradoiros gráficos de «La Voz de la Verdad».
3° Bibliografía de Lugo na que se inclue: os libros impresos en Lugo de calquera materia, os libros escritos por lucenses e impresos en calquera lugar e os libros referentes a Lugo.
Primera Exposición», editado en Buenos Aires polo «Centro Gallego» en 1948.
-«Libros y fotografías de Galicia» dentro das sextas xornadas de cultura galega no Uruguai, catálogo editado en Montevideo en 1961 polo Banco de Galicia.
E) Diccionarios biográficos e bio-bibliográficos
Descripción histórico-geográfica de la provincia de Lugo con las biografías de sus habitantes e hijos más notables en el último año del siglo XIX» do médico Antonio Correa Fernández.
-«Gallegos Ilustres en América durante el descubrimiento y conquista hasta nuestros días» de Benigno Teijeiro Martínez, editada en Buenos Aires en 1901.
-«Orensanos Ilustres» de Benito Fernández Alonso, publicado en Ourense en 1916 na «Imprenta de El Diario» e custeada pola Deputación.
Son en total 67 biografías, moitas délas saídas xa en diferentes revistas de España e América.
-«Siluetas de las personalidades más salientes de Galicia» de Ramiro Vieira Duran, editado en Vigo por M. Marino en 1907.
-«Linajes galicianos» de Pablo Pérez Constanti.
Estamos aquí diante dunha obra por entregas, que aparece no «Boletín de la Real Academia Gallega» desde o rf 45 desta publicación (20 de abril de 1911 ) ata o n° 88 (1 de decembro de 1914).
-«Notas históricas sobre varones ilustres de Pontevedra» de José Millán, editado en Pontevedra en 1920.
-«Diccionario de artistas que florecieron en Galicia durante los siglos XVI y XVII» de Pablo Pérez Constanti, editado en Santiago en 1930.
-«Galicia Artística en el siglo XVIII y primer tercio del XIX» de José Couselo Bouzas, editado en Santiago na Imprenta do Seminario Conciliar en 1932.
-«El Idioma gallego» de Antonio Couceiro Freijomil, editada en Barcelona na imprenta de Alberto Martín en 1935.
Por orde de aparición mencionaremos as seguintes:
-«Varones Ilustres de la Comarca Verinense» de Jesús Taboada, impreso en Madrid nos obradoiros tipográfícos de Bolaños y Aguilar en 1946.
-«Diccionario de escritores de la provincia de Lugo» de Julio Ogando Vázquez.
-«Dos mil nombres gallegos» do viveirense Francisco Lanza Alvarez, editado en Buenos Aires en 1953 por «Ediciones Galicia» do Centro Galego.
Obra en tres volumes, editada en Santiago na «Editorial de los Bibliófilos Gallegos» entre 1951 e 1953.
-«Apunte para un censo de escritores nacidos en Galicia».
Este traballo, editado en Santiago na Imprenta de «El Eco Franciscano», aparecen por vez primeira en 1963, sendo reimpresa eos apéndices correspondentes aos anos seguintes, na data mencionada.
Como exemplo de autobibliografías podemos mencionar:
-«Obras de José Villaamil y Castro», publicado en Madrid a expensas do propio autor en 1907.
Obras publicadas de Pastor Díaz» aparecido no n° 50 (15 de setembro de 1911) do «Boletín de la Real Academia Gallega».
-«Estudio bio-bibliográfíco-crítico acerca de Rosalía de Castro (su vida y su obra)» de Uxío Carré Aldao.
Apuntes biográficos-bibliográficos» de Julio Dávila Díaz, editado na Coruña en 1927 na imprenta «Zincke Hermanos».
-«El primer centenario de Manuel Murguía.
Notas bibliográficas» por C.V.L, aparecido no n° 248 (17 de maio de 1933) do «Boletín de la Real Academia Gallega».
El P. Samuel Eiján» por F. José Campelo.
Estudio bio-bibliográfico» por José Fernández Gallego, editado en 1950 en Coruña pola Editorial Moret.
-«Bibliografía de Ramón Cabanillas» por Francisco Fernández del Riego.
Aparece no n° correspondente a abril de 1961 do «Boletín de la Real Academia Gallega».
G) Tipobibliografías, topobibliografías e bibliografías temáticas
Incluímos uestes tres grupos, sucesivamente: os repertorios de obras impresas nun lugar concreto, de obras sobre un lugar e de obras sobre un tema.
-«La imprenta en Galicia: siglos XV-XVIII» de Atanasio López Fernández.
Editouna en Madrid en 1953 a Biblioteca Nacional, pois fora premiada por esta institución en 1942.
A edición postuma leva un magnífíco limiar de Manuel de Castro.
-«Impresos gallegos de los siglos XVI, XVII y XVIII» de Carlos Martínez Barbeito, que se editaría en 1969 en Santiago por parte do Instituto Padre Sarmiento, constituíndo o anexo 17 de «Cuadernos de Estudios Gallegos».
Sería concibida como a continuación da obra de Atanasio López.
Pasando agora ás topobibliografías, o exemplo mais salientable sería: «Contribución a una bibliografía de Bayona la Real» de Remigio Nieto González, editada en Baiona pola Biblioteca Municipal en 1973.
Finalmente, non quixeramos rematar este epígrafe sen mencionar tres bibliografías temáticas, que tentan de recompilar as fontes existentes sobre un determinado tema.
Así, no caso da historia do noso país merecen salientarse:
-«Bibliografía da prehistoria galega» de Fermín Bouza Brey e Florentino López Cuevillas, editado en 1957 polo Instituto Padre Sarmiento.
Cronoloxicamente o primeiro repertorio en ser publicado como monografía sería: «Historia del periodismo santiagués» de Pablo Pérez Constanti, impreso en 1905 en Santiago na «EscuelaTipográfícaMunicipal»^^ En 1916 era José González Páramos quen daba ao prelo un «Estudio bibliográfíco y crítico acerca de la prensa periódica tudense», que editaba en Madrid na casa editorial da viúva de Pueyo.
^^Estes traballos están recompilados por Xavier Agenjo e Ignacio Cabano no libro: ^4 Imprenta e aprensa en Galicia.
I) As grandes bibliografías galegas
Carré seguiu inserindo a sua colaboración de bibliografía retrospectiva na «Revista Gallega» ata odíal5dexullodel905.
A partires dése intre pasará a publícala no «Boletín de la Real Academia Gallega», desde o n° 2 (20 de xuño de 1906).
A sección, que sairá con periodicidade mensual, levará o título de: «Bibliografía.
Carré publicaría en 1903 na Coruña na súa propia imprenta (2° edición en Barcelona en 1911 na editorial Maucci) a extraordinaria monografía: «Literatura gallega con extensos apéndices bibliográficos y una gran antología de 300 trabajos escogidos en prosa y verso de la mayor parte de los escritores regionales».
Recolle materials bibliográficos procedentes de catalogación de monografías e a catalogación analítica de partes de monografías e publi-'^Nesta liña de investigación resulta modélico e pode ser aplicada ao caso galego o traballo de BOTREL, J.F.: Libros, prensa y lectura en la España del siglo XIX.
Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1993. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cacións seriadas.
-Clasificación desordenada dos asentos dentro do boletín.
^^GARCIA SUMAI, A.: «Bibliografía de centros de documentación local.
Breve guía para a bibliografía en Galicia», Pontevedra.
Revista de Estudios Provinciais. |
Un edicto de Augusto, sobre tabula broncínea, enviado a Susarros y Gigurros desde Narbona, de viaje hacia Hispania Por ANTONIO RODRÍGUEZ COLMENERO En algún número del Diario de León del mes de Diciembre de 1999, así como en La Voz de Galicia del día doce del mismo mes, edición para El Bierzo y Barco de Valdeorras, se daba a conocer un documento, sobre tabula de bronce, de extraordinario interés para el noroeste ibérico, documento que previamente había sido estudiado y publicado por el historiador José A. Balboa de Paz en la Revista del Instituto de Estudios Bercianos del mes de Noviembre'.
Con posterioridad, colegas, como Jesús Rodríguez Morales, a través de Internet, QnArqueohispania, o Julio Mangas, en QIABC del 27 de Diciembre del mismo año, han aportado interpretaciones divergentes de la anterior y también entre ellas mismas.
Al igual que a otros estudiosos de la antigüedad, el documento nos pareció, desde un principio, de enorme trascendencia cara al esclarecimiento de algunos enigmas históricos que están en la mente de todos, a'
Balboa de Paz ha realizado un intento meritorio cara a la correcta transcripción y traducción del texto del epígrafe, lo que sin embargo, y a nuestro modo de ver, sólo ha conseguido con respecto a las ocho primeras líneas.
No es de extrañar ya que las dificultades, a tal respecto, son mayores de las que, a primera vista, se intuyen^.
Por lo que respecta a la versión de Jesús Rodríguez Morales, antes aludida, cabe decir que mejora, en parte, la transcripción latina, pero, en modo alguno, la traducción/interpretación^ Lo mismo podría decirse de la traducción de Julio Mangas, la cual, rectificando adecuadamente algún ^ Su propuesta de traducción es como sigue: El emperador César Augusto, hijo del divino, en su novena Potestad Tribunicia y Procónsul, dice:
He sabido por todos mis legados qwQfueron gobernadores (o que tuvieron el mandojde la Provincia Transduriana, que los habitantes del castellum Paemeobrigense, de la gente de los Susarros, en oposición al resto, han permanecido en la obediencia.
Por consiguiente, a todos ellos sin excepción, les concedo inmunidad perpetua, y los campos y territorio que poseyeron, ordeno poseerlos sin discusión a Lucio Sestio Quirinal, que ha obtenido dicha provincia.
Con los habitantes del Castellum Paemeiobrigense, de la gente de los Susarros, a los que antes había dado la total inmunidad, entre ellos a tu castellano (habitante de ese castro) locoreste, mando que los Miobrigiaecinos, de la gente de los Gigurros, ya que lo quiere la misma población, y los habitantes del Castellum Allobrigaecino cumplan todos su deber (¿ejerzan los cargos públicos?) con los Susarros.
Hecho(dado) en Narbo Martius (Narbona), el XVIy XVde las kalendas de Marzo.
Siendo cónsules Marco Druso Libo y Lucio Calpurnio Piso.
^ La realiza de este modo: «El Emperador César Augusto, hijo del Divino (César), durante su novena potestad tribunicia y proconsulado, dice: Concedo a todos los habitantes del castro Paemeiobriguense, de la gente de los Susarros, la inmunidad perpetua y todos los campos en el territorio que han ocupado, ya que he sabido por todos mis legados anteriores en la Provincia Transduriana que, abandonando a todos los demás (pueblos) aquellos cumplieron hasta el final con sus obligaciones.
Para Lucio Sestio Quirinal, que ha obtenido mi legatura en esta provincia, ordeno que posean estos campos sin controversia alguna.
Para los habitantes del castro Paemeiobrigense, de la gente de los Susarros, de los que más arriba había concedido la inmunidad completa, restituyo en el lugar de éstos (devuelvo su lugar) a los del castro Allobriguiaecino, de la gente de los guigurros, puesto que voluntariamente lo quiere la misma ciudad (de los Paemetobriguenses).
Ya estos habitantes del castro Allobrigiaecino, que cumplan todas sus obligaciones con (dentro de la gente de) los susarros.
aspecto parcial de la primera parte, se aleja, en nuestra opinión, significativamente del sentido del texto en la segunda"^.
Por lo que a nosotros respecta, proponemos la siguiente interpretación:
El Emperador César Augusto, hijo del VIIII. et. proco(n) ^ Esta es su traducción completa: «1. -El emperador César Augusto, hijo del divino (Cesar), durante su novena potestad tribunicia y su proconsulado ordena.
Por todos mis legados que estuvieron en cífrente de la''provincia " Transduriana, he tenido conocimiento de que los castellanos Paemetobrigenses de la "gente " de los Susarros, al margen de los demás, permanecieron en (nuestra) obediencia.
Y por ello concedo a todos ellos la "inmunidad" perpetua y ordeno que aquellos campos y límites que poseyeron en época de mi legado Lucio Sestio Quirinal, que obtuvo aquella provincia, que posean aquellos campos sin litigio alguno.
A los castellanos Paemetobrigenses de la "gente" de los Susarros, a quienes antes había concedido la inmunidad plena (de todos los bienes), les devuelvo al lugar de aquellos.
Y mando que los Allobrigaecinos, de la "gente " de los Cigurros, deseosos de obtener la misma ciudadanía, aquellos castellanos Allobrigaecinos, cumplan con todas las cargas fiscales junto con los.
Hecho en Narbona, los días 16 y 15 antes de las kalendas de Marzo, durante el consulado de Marco Druso Libón (y) Lucio Calpurnio Pisón».
El lenguaje jurídico latino empleado en este documento es, en general, correcto, advirtiéndose sólo las anomalías sintácticas á^eos universos, en vez del dativo, que necesariamente exige el contexto, eis universis, del octavo renglón, optinentem (posible fenómeno de atracción de la m del acusativo anterior), por obtinente, del duodécimo, a no ser que prefiramos leer meos en la palabra siguiente, lo que no parece probable por cuanto no se había aplicado el posesivo a la misma realidad, las tierras, dos renglones antes, y quosq(umque), por el más frecuente quosc(umque) del renglón noveno.
Por otra parte, cabe suplir fácilmente unam en el ea(m) de la línea decimosexta así como una 5, aparentemente omitida, pero que no lo está por hallarse grabada a modo de 5 cursiva entre las líneas incisas paralelas de la orla, en la decimoctava^ En la paleografía de la inscripción predominan los trazos rebasantes, resultando chocante, sin embargo, la doble forma que adopta la g a lo largo del texto.
Por otra parte, la ausencia, en algunos casos, de diferenciación clara entre la í y la / nos deja con la duda de si podría leerse Paemetobrigenses, mejor que Paemeiobrigenses (el examen ocular directo ^Anomalías sintácticas similares se advierten en otros documentos jurídicos de análoga naturaleza, como es el caso de la. deditio de los Seanonesl, con el empleo de inperatore, por imperatoria legates por legatis, eos por eis etc. Cfr.
L. Sánchez Abal-Santiago García Jiménez, «El bronce de Alcántara.
El detenimiento en otras particularidades lingüísticas no cabe en las pretensiones que se ha marcado este trabajo, por lo que dejamos para los filólogos su estudio específico.
No consta que hasta la fecha se hayan efectuado análisis metalográficos, por lo que no restan otros criterios para fijar la autenticidad del documento que las garantías de procedencia vertidas en el estudio en que se dio a conocer por primera vez esta tabula, por una parte, y las razones al respecto que puedan extraerse del texto mismo, por otra.
Un examen pausado de la leyenda y de su contenido histórico aconsejan darlo por genuino.
Cierto que cabe siempre un posible engaño, y por ello hace falta moverse con mucha precaución, pero, y como ya expusimos en su momento al referirnos a un bronce similar^, de producirse tal engaño se debería a un eximio latinista, a la vez que excelente conocedor de la historia antigua de la región, dotado, al mismo tiempo, de una elevada dosis de maldad sin provecho.
Al menos, el que esto escribe no advierte nada de sospechoso o incorrecto en el texto examinado, salvo las anomalías enumeradas, que un supuesto falsificador, en este caso epigrafista de renombre, jamás hubiese cometido, por obvias.
Por otra parte, la finalidad de confundir a una minoría de entendidos, exclusivamente, haría del hecho un exponente de estupidez humana, acentuada, a la vez, por el apreciable dispendio económico que de tal acción se derivaría para ese hipotético historiador/falsificador.
Por el contrario, en el análisis del texto se detectan peculiaridades dotadas de tal originalidad que hacen difícil su falseamiento.
Se habla de una provincia transduriana, jamás mentada por nadie, de Lucio Sestio Quirinal, cuya, hasta ahora, hipotética legación situaban unos al frente de la Citerior y otros de la Lusitania, al constar indirectamente que tal personaje había actuado en la región anteriormente; de divisiones tribales y castros, en parte conocidos y en parte no; en fin, de la equivalencia de significado, en este caso concreto y refiriéndose a los Gigurros, entre c/v/- tas y gens, nunca afirmada anteriormente por nadie, a excepción del autor de estas líneas, para el caso de la primera parte del conocido pacto de los Zoelas, asimismo Astures, como después se dirá.
Naturaleza y contenido del documento
Se trata de un decreto o edicto similar al de Emilio Paulo del año 189 a.
C, concediendo la libertad a los habitantes de la Torre Lascutana, cerca de Cádiz, en el que precisamente se emplea la forma verbal decreivit (decretó)^, y también a la epístola que Vespasiano escribe a los Saborenses, en la que, como en nuestro caso, se emplea la versión dicit (dictamina, determina)^, y de ahí edictum; por no mencionar la deditio de los Seanones? del bronce de Alcántara, del año 104, en donde, tras la consulta oportuna al consejo, el legado emplea la fórmula inperavW,
Por otra parte, el documento se articula, a través de una redacción bien estructurada, en siete partes nítidamente diferentes, marcadas por las distintas expresiones verbales en torno a las cuales se ordena cada una de ellas: titulatura y anuncio de dictamen(íi/c/Y^; conocimiento de los hechos que motivan el decreto(cogwov/j; concesión del premio merecido (dono); en que condiciones se hace la concQsión(iubeo); premio añadido y retorno de poblaciones desplazadas (restitua); condición muneraria de los retornados (muñerefungi iubeo); lugar de emisión y datación (Actum. lo que respecta al contenido histórico, cabe afirmar que viene hecho a medida para los dos lustros en que se desarrolla la fase postrera de la conquista y organización del noroeste hispánico por Roma, esto es, los años que median entre el 25 y el 15 antes de nuestra era.
A través de este documento, sabemos, ahora con certeza, que Lucio Sestio Quirinal ñie gobernador de un gran sector del dominio romano recientemente conquistado; que el ámbito de su gobierno se denominó Provincia Transduriana, una verdadera sorpresa; que después de él hubo varios gobernadores al fi-ente de esta misma circunscripción; que, partes de una civitas, como el Castelhim Paemeiobrogense con respecto a los Susarros, poseían capacidad de decisión para permanecer fieles a Roma o no, y que esta misma Roma podía desplazar a la población de castella enteros al compás de sus intereses políticos.
En fin, una minuta de problemas que trataremos de ir desgranando, breve pero paulatinamente, en las páginas que siguen.
Sabemos por Dión Casio" que el año 27 a.
C, Octaviano, tras recibir el título de Augusto, reparte con el senado el gobierno de las provincias que configuraban el inmenso espacio perimediterráneo conquistado por Roma, reservándose en Híspanla, para su propio control, las provincias Citerior y Ulterior Lusitania, la última una de las nuevamente creadas con ocasión de este reparto, nombrando, posiblemente como primer legado, todavía sin sede fija, a Publio Carisio.
Formula entonces el deseo de marchar a Britania y se pone en camino para ello; pero, a la postre, se detiene en La Galia para, a finales de este mismo año -27, pasar a Hispania'^.
De hecho, el comienzo de su octavo consulado, correspondiente al año -26, le coge ya en Tarraco^^.
Allí le llevarían, sin duda, las preocupantes noticias que llegaban del noroeste hispánico, en donde un conglomerado de pueblos, conocidos globalmente bajo el nombre de Cántabros yAstures, que ya en el -29, junto con los Vacceos, habían provocado la intervención victoriosa de Statilio Tauro^^y en el -28 la de C. Calvisio Sabino'^ empezaban a dar muestras (no sabemos si espontáneas o provocadas) de una gran actividad bélica'^.
A la luz de los acontecimientos posteriores, el año 26 hubo de ser de grandes preparativos militares, aunque no exento de escaramuzas varias, a lo largo de la línea Segisamo-inmQdmciones de Astorga, en la cuenca norte del Duero, no estallando el conflicto global, si tenemos en cuenta la rigurosa cronología de Dión Casio'^, hasta los primeros meses del año 25^^ cuando Cántabros y Astures, pretendiendo ejecutar una estrategia común bien madurada'^, rompen abiertamente las hostilidades.
Sin embargo, en los prolegómenos de este breve avance, conviene precisar varias cuestiones.
La primera, que la campaña bélica cántabra y su coetánea astur no se suceden en el tiempo, como pudiera hacer creer una lectura precipitada de las fuentes^^'sino que son cronológicamente simul-táneas^^ como ya hicimos ver en otra ocasión^^.
La partición que del relato de los acontecimientos bélicos realizan Floro, Orosio e, incluso, Dión Casio es simplemente temática, no cronológica.
La segunda, que el peso global, que no exclusivo, de la guerra recae sobre Augusto mismo, como responsable del ejército de la Provincia Citerior en donde, dado que está él presente, no necesita legado que haga sus veces.
Su objetivo bélico es abrazar la gran Cantabria^^ desplegando en abanico sobre ella, desde Segisama, tres columnas con otros tantos gene-' 4 Dio Cas., LI,20,5.' ^ Act.
Cas.,Lili,25,2.' ^ Es todavía invierno ya que Floro, II, 33, 54 puntualiza que los Astures descienden a niveis montibus para atacar los campamentos romanos del Astura.' ^ Oros., VI,21,[9][10]II,33,[54][55][56][57]Oros.,VI,21,5 2^ Tanto es el peso y la fama de la campaña cántabra, objetivo esencial de Augusto, que multitud de referencias, inluso contemporáneas, silencian, por irrelevante, la intervención contra los Astures.
A modo de ejemplo, Suet..
821: «.. envió mil prisioneros a César, recién llegado de Cantabria»; Epítome de Caesaribus(ed. Pchlmayer), 1, 7: «iste (Augusto)....
Ahora bien, y aunque corresponde a un momento posterior hablar de ello, dentro de la temática cántabra de la guerra se incluye el episodio del Mons Medulius y el de la conquista de las ulteriores Gallaeciae partes, quae montibus silvisque censitae Océano terminantur^^; pero QlMons Medullius se hallaría, según las afirmaciones de Orosio, en las inmediaciones del Miño, y esaspartes de Gallaeciae, aunque Orosio escriba dentro de la realidad política de la Gallaecia de su tiempo, son las de la Galicia oceánica actual; lo que conllevaría, junto con otros argumentos, que tengamos que hablar, al menos como objetivo de conquista por parte de Roma, de una Cantabria amplia, que comprendería todas las tierras bañadas por el Mare Cantabrum, circunscribiéndose laAsturia prebélica a las montañas situadas a mediodía del Bierzo y llanuras orientales colindantes.
En todo caso, Carisio y el ejército de Lusitania aparecen en la contienda como colaboradores del contingente de la Citerior, asignándoseles inicialmente el control de la parcela astur^^.
Este papel subsidiario, desde bases lusitanas, habría sido fundamental, sin embargo, para el asentamiento de campamentos del ejército de la Citerior junto al Astura durante el año -26, data en que, debido a ello, los lancienses se verían obligados a huir a los montes, abandonando su ciudad (en la que se refugiarán, dándose cuenta de que estaba desierta, al ver cortada su retirada hacia el sur por Carisio, al año siguiente) y para el descubrimiento de la conjura secreta cántabroastur revelada a Carisio por los Brigaecinos a comienzos del -25.
Como es sabido, el frente bélico cántabro se desarrolla en el área amplia del mismo nombre y, victorioso Antistio en el finisterre galaico, correrá a relevar a Augusto en el eje centraF"^ hasta que, avanzado el otoño de este mismo año, comunique al Emperador, que descansa de sus achaques en Tarraco, el fin victorioso de las hostilidades^^ Luego vendrá la deductio de veteranos para la fundación de Mérida como capital de Lusitania y las fiestas campamentales que presidirán Tiberio y Marcelo^^.
En todo caso, a Augusto el inicio de su décimo consulado le coge ya fuera de Hispania, posiblemente en el camino de vuelta a Roma^^.
Para el año -24, mientras Augusto regresa a Roma, los territorios, tanto cántabros como astures, tal vez porque Carisio se hallaba ocupado en la fundación de Mérida, quedan bajo el mando de Lucio Emilio^^, supuestamente llamado así debido a una mala transcripción de un pasaje del manuscrito de Dión Casio que, en realidad, habrá que interpretar Lucio Aelio Lamia^^, quien se verá obligado a reprimir un intento de revuelta de ambos pueblos.
Igual situación, esta vez de paz, para el -23.
En cambio, en el -22, Cántabros y Astures tratan de sorprender a sus respectivos gobernadores protagonizando, sobre todo los Cántabros, hechos bélicos de enorme resonancia, como el episodio del Medulio^^ Ello viene a demostrar que siguen perteneciendo, por ahora, a la Citerior y Lusitania, respectivamente.
Otra cosa es lo que pueda suceder durante los años -21 y 20 ya que Carisio y Furnio parecen cesar en sus respectivos mandatos, siendo precisamente éste el ámbito temporal que solía asignársele a la anteriormente hipotética legatura de Lucio Sestio Quirinal, sólo intuida a través de los pasajes de Mela^^, Plinio^^ y Ptolomeo^^ sobre las aras sestianas, sin poder determinar con certeza si había sido, efectivamente, legado de la Lusitania^^.
A partir del presente descubrimiento queda aclarado el enigma: su provincia 29 Dio Cas.
LIO,25,8. ^° Sueton.,Aug.,,,26 dice al respecto que el octavo y el noveno los inicia en Tarragona, «...octavum et nonum(consulatum) Tarracone iniit».
El episodio de cerco de un monte y modo de morir de sus defensores coincide exactamente con la temática que Floro y Orosio explotan para el Medulio, aunque en esta ocasión no se mencione expresamente el orónimo, como se hace en las fuentes que citamos a continuación: Floro, II, 33, 50; Orosio, VI, 21, 7.
La mención a Sestio se rastrea también en Ptolomeo, II, 6,3.
Por definición, los situados al norte del Duero hasta una cierta altura, esto es la porción de curso fluvial que corresponde al límite meridional de dos grandes regiones, ^^fz/r/a y Gallaecia, que, sin duda, serían configuradas ahora de la manera en que van a aparecer durante todo el Alto Imperio, esto es, como unidades de referencia inmediatamente subordinadas a la provincia, prolongando la denominación de su primitivo y respectivo ámbito al territorio que a cada una se añade ahora hasta el Cantábrico.
El resto oriental de la Cantabria conquistada, o sea la verdadera Cantabria, quedaría para la Citerior.
En tal contexto encuentra más adecuada explicación la alusión de Plinio^^ a los commentarii de Agripa respectivos a su célebre orbispictus: «Lusitaniam cumAsturia et Gallaecia patere longitudine DXXXVIAgripaprodidit..», diferenciando dos realidades administrativas en lo que hasta ahora creíamos territorios septentrionales de la provincia de Lusitania extendida hasta el Cantábrico antes de la definitiva reorganización de Augusto^^; la de la Divisio Orbis Terrarum, 5-6 ^°, o que uno de los llamados distritos estrabonianos de la Citerior, tras la definitiva reorganización augústea^^ cuente con dos legiones bajo el mando de un legado, el cual «administra todos los territorios del otro lado del Duero, hacia el Norte», esto es, el antiguo ámbito de la provincia transduriana, que anteriormente se había creado, y que desaparecerá con la definitiva reorganización augústea.
Será este mismo, además, el ámbito territorial de la unidad que, a partir de los Flavios, cuando ya los distritos estrabonianos no sean operativos, va a gozar de autonomía propia dentro de la Citerior, poseyendo legados jurídicos y procuratores específicos a lo largo del Alto Imperio"^^.'^nin., Nat.
Hist.,118 No es mucho lo que sabemos sobre la acción organizativa que Lucio Sestio Quirinal lleva a cabo en este momento sobre el territorio, salvo en el ámbito religioso, al tratar de establecer un embrionario culto imperial, con la fijación de altares dedicados a Augusto en lugares diversos de la orla marítima del finisterre peninsular'^^ Sería una manera de agradecer al Príncipe el perdón por los devaneos habidos, años hacía, en pro de Bruto, el asesino de Julio César, así como la promoción al consulado sufecto del año -IZ^^.
En todo caso, y según ya hemos expuesto en otra ocasión, resultó de bastante trascendencia el que se hubiese fijado en el importante castro marítimo de la Campa de Torres, Gijón, para el establecimiento de uno de sus conjuntos sacros en honor de Augusto, confirmado, además, por los vestigios arqueológicos'^^ lo que, sin duda, motivará la posible elección de este lugar para capital de convento jurídico cuando se realice la definitiva reorganización augústea.
En cuanto a otros establecimientos, y dada la paz precaria que aún se respiraba, seguirían activados los grandes centros campamentales de las Citerior Antoniniana de la época de Caracalla, a tenor de un cursus descubierto recientemente en Lavinium{lta\m).
Según esta hipótesis, la auténtica Nova Citerior Antoniniana sería toda la antigua citerior, menos Gallaecia, que pasaría a ser provincia independiente por breve tiempo, con el nombre de Provincia Superior.
Archivo Español de Arqueología, 71, 1998, 177 ss ^^ El problema de las aras sestianas ha sido extensamente debatido.
Un resumen de lo que opinamos sobre la cuestión en A. Rodrguez Colmenero, Lucus Augusti..., 321 ss; «La nuQYatabula hospitalitatis del Civitas Logueiorum.
Problemática y contexto histórico».
Contrariamente a lo que habíamos defendido años ha, nos inclinamos ahora por situar las aras sestianas en las proximidades del castro de la Campa de Torres, en Gijón, en cuyas inmediaciones ha aparecido una dedicatoria sacra erigida a Augusto, que en su día formaría parte de un altar.
Sin embargo, las demás alusiones que realizan las fuentes a aras de este tipo pueden resultar, asimismo, genuinas, dada la diversidad de puntos en que se localizan a lo largo de la costa gallega.
Calpurnio Pisón, como legado que, sin duda era ya en este momento, de la Citerior.
Si Calpurnio Pisón visita la Campa de Torres en esta ocasión es porque allí existe un centro oficial o religioso importante, a la sazón la sede de uno de los conventos jurídicos, posiblemente.
Su dedicatoria no implica que antes no existiesen otras con el mismo objeto sino que, por el contrario, las supone.
Sobre el personaje, R. Syme, «A Gobernor of Tarraconensis», Epigraphischen Studien, 8, 1969, 125 riberas del Astura (Astorga y alrededores)"^^ y el Miño {Lucus)^\ a la vez que empezaría a prosperar una incipiente vida urbana en los grandes castros de la región galaica primitiva, la bracarense, pacificados e insertados dentro de la órbita romana desde hacía tiempo, puesto que a los Galaicos no se les menciona como intervinientes en los conflictos, a la sazón, recientes.
Sin embargo, a través del párrafo del edicto recientemente descubierto, alusivo a los límites que Augusto establece para los dominios de los Paemeiobrigenses, «.. et quibus finibus possederunt L(ucio) Sestio Quirinale leg(ato) meo earn provinciam obtinentem» se deduce que la acción de Lucio Sestio se detuvo también en la delimitación de fronteras y jurisdicciones entre castella diferentes, intuyéndose, además, por los párrafos que siguen, que la administración romana podía desplazar de unos lugares a otros, integrándolos en pueblos o «civitates» distintas, a poblados enteros, como aconteció con los Allobrigiaecinos.
Y si esto sucedió entre castella, estamos autorizados a suponer reformas análogas para el caso de las civitates opopuli, la unidad sociopolítica en la que aquellos se ^^ Por si existían dudas ante la aseveración pormenorizada de Floro, II, 33, 59, las excavaciones de los últimos lustros han venido a confirmar la existencia en Asturica de un importante campamento de las guerras cántabras.
Al respecto, V. García Marcos-J.
Vidal Encinas, «Asturica Augusta: recientes investigaciones sobre su implantación y desarrollo urbano», Los finisterres atlánticos en la antigüedad.
Época prerromana y romana.
De campamento militar a urbs magnifica», en A. Rodríguez Colmenero, Los orígenes de la ciudad en el noroeste hispánico.
^'^ En nuestra concepción de la estrategia de la primera fase de la guerra cántabra, Lugo gozaría de la condición de campamento-base para la conquista de lo que hoy constituye la Galicia septentrional.
A favor de la naturaleza campamental de Lucus Augusti estarían las acuñaciones denominadas de la caetra, con más de un centenar de hallazgos en suelo lucenese, entre los que se encuentran dos cospeles, que cosntituirían un indicio más de la presencia de una ceca de campaña durante las guerras cántabras.
Por si fuera poco, posteriormente ha sido hallado un bloque reaprovechado para umbral de puerta con la inscripción l(egio).
VLf(ecit) Sin embargo no se ha corroborado todavía esta hipótesis con el descubrimiento de estructuras campamentales, como en Astorga.
Al respecto, A. Rodríguez Colmenero, Lucus Augusti..., 298.
Y sobre las monedas de la caetra, S. Ferrer Sierra, El posible origen campamental., pág. 425 del mismo volumen; E. González Fernández-M^.
Covadonga Carreño, «La capital del extremo noroeste hispánico: Lucus Augusti y su tejido urbano a la luz de las últimas intervenciones arqueológicas», en A. Rodríguez Colmenero (coord.)
Los orígenes de la ciudad.., 1171 ss. integraban.
Lucio Sestio habría organizado, sobre la base de las etniasestado de época prerromana, el conglomerado de civitates o gentes{son estas dos las acepciones que se emplean en el texto de nuestra íaez^/a para designar la misma realidad) que van a servir de base a la administración romana.
Ahora bien, como todavía no existen conventos jurídicos, tales unidades se agruparían en dos entidades regionales superiores denominadas Gallaecia y Asturia, según los parámetros territoriales que ya se han expuesto.
Así se explicaría satisfactoriamente la gradación descendente que se advierte en el encabezamiento de la segunda íaew/a del Caurel, tres lustros después: «ex gente Asturum, conventus Arae Augustae, civitas Lougeiorum'^^», pese a estar datada en una fecha en la que ya existían los conventos jurídicos, en aquel texto interpuestos ya entre lagens (regio) y la civitas; o que las fuentes textuales'*^ y epigráficas^^ sigan aludiendo a estas unidades regionales como a referentes obligados, a pesar de su desvirtuamiento tras la creación de los conventos jurídicos mismos.
Sería, incluso, posible entrever la labor de Lucio Sextio en lo que dice relación al establecimiento de vínculos de dependencia y captación de voluntades de las minorías indígenas cualificadas si pudiese identificarse este personaje con el patrono del liberto, de idénticos duonomina, codedicante del guerrero de Viana do Gástelo^ ^ como quiere Tranoy^^.
A nuestro modo de ver, y dada la condición social del indígena, un posible hijo de príncipe galaico, teniendo en cuenta que a su hermano muerto, Serdeo Glano probablemente, erigen una estatua de guerrero él mismo y Clodame, la, contubernalis de Serdeo, amén de los Tubine(n)s(es), la comunidad a la que todos ellos pertenecen, habría sido llevado como rehén por Lucio Sestio en condición de esclavo, obteniendo tras algún tiempo, y no sabemos si previa su integración en la milicia, la libertad y ciudadanía romanas.
En resumen, la legación de Lucio Sestio Quirinal parece haber sido fecunda en lo que a organización del territorio se refiere, y es posible que se prolongase a lo largo de los años -21 y -20.
En todo caso, tras su marcha, estalla en el -19 la última de las grandes sublevaciones, esta vez de sólo los Cántabros, sublevación, en principio no controlada, que fuerza la intervención personal del gran Agripa, a la sazón ocupado en reprimir otro levantamiento en las Galias^^, quien, mediante la práctica de un sistemático genocidio, acaba con la revuelta cántabra.
Para los años 19, 18, 17, 16 y 15 no conocemos los respectivos legados, ya que el que se atribuía a la Citerior para el periodo 19-16, P. Silio Ner-va^"^, ya no puede aducirse dentro de nuestro específico contexto provincial.
En todo caso, serían varios ya que, como a tales, se refiere el texto de la presente tabula a través del segmento «cognovi ex omnibus legatis meis».
Finalmente, sabemos por Dión Casio^^ que durante el año -16 se producen QnHispania intentos de sublevación que son pronto sofocados.
¿Habría que atribuir a este momento el último de los actos de la reiterada fidelidad de los Paemeiobrigenses a Roma?
DIAGRAMA ETNOPOLÍTICO DEL BIERZO Y SU ENTORNO INMEDIATO TRAS
LA CONQUISTA ROMANA Ante todo, un pequeño debate terminológico para evitar equívocos con respecto a la polivalencia del vocablo «gens».
Según la interpretación que hemos adelantado con respecto al segmento en que la tabula se refiere a los Gigurros, estos se denominan, en su conjunto, «gens» y «civitas» indistintamente; y «gens» se había llamado también, con idéntica equivalencia, ^^ Dio Cas.
A Agripa atribuíamos, personalmente, la ordenación provisional del territorio conquistado {Augusto e Hispania..., 144 ss, 214 ss etc. ), cuando la realidad parece ser otra.
Además, sobre la obra de Agripa en este momento, I. Roda, «El papel de Agripa en la trama urbana de la HispaniaAugustea», en A. a los Susarri en el mismo documento.
En realidad, no es la primera vez que tal sucede dentro del ámbito astur, puesto que la conocida civitas de los Zoelas se halla mentada con el únommo gens en la primera parte de su célebre pacto^^: «ex gente Zoelarum», se dice allí, pese a que nadie, a excepción de nosotros mismos^^, haya insistido anteriormente en dicha equivalencia.
Ahora bien, este mismo término es empleado frecuentemente para designar unidades territoriales mayores, del tamaño de una regio, según ponen de manifiesto, como ya se ha dicho para el caso concreto de Asturia, tanto las fuentes textuales como las epigráficas; y también menores, como claramente se demuestra en la segunda parte de este mismo pacto zoela, cronológicamente posterior al primero^^ así como en otro gran número de inscripciones funerarias de esta misma área astur^^.
La palabra, por tanto, como otras muchas, no posee una connotación fija, dependiendo del contexto en que se aplica su verdadero sentido.
No obstante, era su atribución a las unidades políticas tipo civitas la que hasta el presente escaseaba en nuestras latitudes^^, por lo que esta nueva aportación resulta de un gran valor, de la misma manera que resultaría, de confirmarse su autenticidad, una de las problemáticas inscripciones publicadas recientemente por W. Eck relativa a un quaestor gentium araugustanorum (fig. 3), el cuarto convento jurídico de Asturia-Gallaecia, conocido ya por un epígrafe precedente^^. ^^ Sin embargo, idéntica equivalencia se documenta, por las mismas datas, en la Galia, en donde, entre otros ejemplos, en la dedicatoria del arco de Susa (años 9/8 a.
C)se menciona que es levantado por una serie ÚQ gentes, que poco después son regidas por un praefectus civitatum, lo que corrobora la identidad entre gens y civitas dentro de este contexto.
En nuestra opinión, y contrariamente a como lo explica Eck, esas gentes araugustanae serían las civitates o populi de Plinio, división socio-política que está en la base de la organización inmediata superior, el convento jurídico.
Ahora bien, como nuestro personaje aparece desarrollando su cursus hasta el año 68 de la era, por lo menos, hemos de suponer que ese convento de Ara Augusta, del que habría sido cuestor fue suprimido, o durante el reinado del Claudio o en el de Nerón, puesto que Plinio ya no se hace eco del mismo en su Naturalis Historia.
Por otra parte, el hallazgo de nuestra tabula en las inmediaciones de Bembibre, es de suponer que dentro del perímetro de algún castro, permite situar definitivamente aquí el Castellum Paemeiobrigense, ya que un documento oficial de este género, salvo que fuese robado o desplazado de la ubicación que le es propia, tiene que guardarse en el centro más representativo del grupo social al que se concede, debiendo exhibirse colgado en algún lugar público, como sugiere el apéndice perforado circular de la parte superior.
Tampoco, atendiendo al contexto, debe estar lejos de su territorio el que sería propio del Castellum Allobrigiaecum, puesto que del texto mismo se deducen relaciones de dependencia entre ambos, según más tarde se dirá.
ítem más, como quiera que ambos castella se integran dentro de la gens(civitas) de los Susarri, podemos deducir fácilmente que éste es también territorio susarro.
Los condicionantes geográficos aconsejan atribuir al dominio de estQpopulus toda la planicie del Bierzo alto y sus bordes, ya que sobre el Bierzo bajo, a occidente del curso del Sil, no podemos avanzar, por ahora, ninguna conclusión definitiva.
Peor lo tenemos a la hora de determinar el caput civitatis, la capital de esta unidad política, entre otras causas porque el Castellum Paemeiobrigense no tiene porque ser necesariamente esa capital.
Por otra parte, las fuentes textuales silencian totalmente a los Susarros^^y sólo otra epigráfica, también muy temprana, hace referencia a ellos^^ Por otra parte, la mayoría de los estudiosos de la red viaria romana, tras situarBergidum Flavium en las cercanías de Cacabelos, hacen coincidir la mansión de Interamnium Flavium con algún punto no muy alejado de Bembibre^"^, o también con el yacimiento de Las Murielas, en Almázcara, en cualquier caso dentro de territorio susarro^^ El desajuste podría corregirse hacien-^^ Deben incluirse, aunque los silencie, entre los 22 de Plinio, Naí.
Hist., III, 428, pero los ignora totalmente Ptolomeo, al enumerar las ciudades y pueblos del interior, II, 6, 28.
En su lugar coincide con los itinerarios en situar aquí Bergidum Flavium e Intermanium Flavium.
^^ Se trata de la primera de las tabulas del Caurel, conservada en el Museo de Lugo.: Tillegus Ambatif.
Paris, 1979, 55 De manera similar, en nuestro caso, la civitas de los Interamnici Flavi astures y la de los Susarri esconderían la misma realidad.
^^ Interamnium, con el significado literal de «entre ríos», resulta, de hecho, un topónimo bien ajustado ya que son cuatro, al menos, las corrientes de consideración que cruzan radialmente el territorio: la del Sil, la del Noceda, la del Boeza y la del Tremor.
Sin embargo, no concluyen aquí nuestros problemas.
En el Museo Diocesano de Astorga se guarda un ara fragmentada, procedente de la iglesia de Noceda, a unos 17 kilómetros al norte de Bembibre, incorrectamente leída hasta la fecha^'^, en la que se menciona claramente a Interamnium Flaviumm (fig. 4).
Su interpretación, más que probable, es como sigue:
[Mercurio?] ¡(ibentes). v(otum). s(olverunt). collegfij ani. com(meatores)?
La asociación de transportistas? abastecedores? de Interamnio Flavio cumplió su voto a Mercurio? con ánimo complacido.
LsL suposición de dedicatoria a Mercurio es bastante gratuita, pero deriva de la naturaleza del colegio mismo, si se confirma.
Collegiani, por collegiati, como suele ser normaF^ es una novedad, por otra parte, fácilmente explicable.
Más difícil resulta resolver el desarrollo y significado del vocablo, a todas luces apocopado, del tercer renglón, pero las soluciones no deberían hallarse alejadas de la que hemos propuesto o de otras similares relacionadas con el commercium, para las que existen abundantes paralelos a lo largo y ancho del imperio^^y un ejemplo más próximo, si bien de otra naturaleza, en la cercana Astorga^^.
^^ A. Quintana Prieto, «La religión pagana en tierras de León», Arch.
Leon., XXIII, 1969, 103: l(ibens) v(otum) Sin embargo, lo que ahora interesa es la mención que se hace de Interamnium Flavium sobre este epígrafe votivo que, hallado en el interior de la iglesia parroquial de Noceda, debería proceder, lógicamente, de sus alrededores, explicándose su presencia aquí sólo por dos razones: o porque existía un santuario erigido al patrono divino del colegio, poco probable, o porque la mansión áQInteramnium Flavium, a la vez capital de Xdicivitas, se ubicaba en las cercanías, y no en Las Murielas o Bembibre, a casi veinte kilómetros más al oeste.
A favor de dicha ubicación estaría, entre otros anepígrafes, el casi inmediato miliario de San Justo de Cabanillas, dedicado a Tito, al que gratuitamente se considera desplazado a más de ¡17 kilómetros! de distancia del decurso comprobado de una vía que, en opinión de todos, necesariamente tendría que pasar por San Román, Las Murielas y el Puerto de Manzanal, atendiendo a la aparición de los sucesivos epígrafes viarios que la confirman.
La solución, nada definitiva por cierto, a este problema la hemos avanzado en un trabajo anterior'^^ y consistiría en que QnBergidum confluirían las tres vías, XVIII, XIX y XX del Itinerario de Antonino pero, en vez de avanzar hastdíAsturica por un trazado común, se cruzarían entre sí, prosiguiendo la XVIII, de promoción flavia (y la referencia a la dinastía, tanto del miliario de Tito aparecido en San Justo como la del topónimo de la mansión misma resultan elocuentes al respecto) por Toreno, Noceda, San Justo de Cabanillas y la cuenca del Porcos; la XIX, de origen augústeo, como ya se suponía y podemos confirmar debido a un fragmento de miliario de Augusto, en su día atribuido por Mañanes al Alto Imperio, que se conserva en el Museo de Astorga, avanzaría en línea recta por San Román, Almázcara (miliario de Nerón) y El Manzanal; y la XX coincidiría, por Foncebadón, con el posterior camino de peregrinación a Santiago, aunque Justiniano Rodríguez lo considere de origen augústeo"^^, algo que no parece ajustarse a la realidad (fig. 5).
En resumen: que de todo este galimatías se deduciría la identidad de Susarri e Interamnici Flavi y la posible ubicación de su capital, Intermanium Flavium, a la vez mansión de la vía, en las cercanías de Noceda.
Pero ¿se extenderían también los Susarros por el Bierzo bajo, rebasando hacia noroeste la línea del Sil?.
Creemos que no; probablemente, otro pueblo de entre los 22 que Plinio señala'^^ hasta la data de nombre desconocido, tendría a Bergidum como capital.
Sus raíces indígenas y la promoción flavia, en paridad de igualdad con ínteramnium, así lo hacen suponer.
Ambos, Susarros y Bergidenses, confinarían por el oeste con los Gigurros del valle de Valdeorras y sus bordes, lo que viene a explicar más fácilmente el trasvase y retorno de los habitantes del Castellum Allobrigiaecum de una civitas a otra, aunque para ello no resulte imprescindible que ambas civitates sean estrictamente limítrofes entre sí.
Confinando con la hipotética civitas bergidense por el sureste, y tal vez ya desde el valle del Valcarce, se extendería la de los Lougei mencionada, de alguna manera, por dos bronces, ya célebres, aparecidos dentro del que se supone su territorio, uno de ellos en Torre del Caurel, Esperante (ámbito lucense limítrofe con León), el Castellum Toletense de esta civitas'^^.
Finalmente, por el sureste confinarían los Susarros directamente con los Amacos de la comarca astorgana'^^ ya que entre ambos pueblos no parece haberse interpuesto ningún otro, atendiendo a la poca distancia que desde El Manzanal, previsible límite entre ambas etnias, existe hasta la ciudad augusta (fig. 6).
Ahora bien, pese a lo hasta aquí expuesto, que es bastante, la trama histórica que motiva este documento, así como los hechos a que se alude en su texto, distan de estar claros.
Lo que, en concreto, parece deducirse es que dentro de la «gens» o «civitas» de los Susarri, posible estado embrionario prerromano y peldaño étnico-administrativo básico de la administración romana, existe un castellum, unidad inmediatamente subordinada a la civitas'^^ que, a diferencia de otros castella, susarros o no,'' Plin., Nat.
Bibliografía en nota 53.
Sobre la segunda tabula, además, G. Pereira, «Nueva tabula patronatus del Noroeste de Hispania», Actas del segundo Coloquio Gallego de Estudios Clásicos, 1984, D. Dopico Calzos, «Los conventus luridici: origen, cronología y naturaleza histórica».
Sbre Caius Asinius Gallus, que se menciona en la segunda, R. K. Sherk, «C. Asinius Gallus and his Gobernorship of Asia», GRBS, 1966, 57 http://estudiosgallegos.revistas.csic.es permaneció sumiso a Roma; de ahí que Augusto quiera premiar generosamente esta fidelidad.
Sin embargo, la alusión en el texto a la recuperación, sin que nadie ose oponerse, de las fronteras que poseía cuando Lucio Sestio era gobernador, demuestra que dicha oposición existía y que habían acontecido hechos recientes a causa de los cuales los Paemeiobrigenses habían visto mermados sus dominios, a la par que la expresión «eorum loco restituo», aplicada a los Allobrigiaecinos, que habitaban en este momento en territorio gigurro, confirma que los moradores de QSÍQ castellum se hallaban desplazados, por propia voluntad o por causas de fixerza mayor, lejos del territorio que les era propio, Allobrigiaecium, perteneciente al dominio susarro; de ahí que los Gigurri no osen poner obstáculos a esta restitución.
Pero ¿se trata, para los Allobrigiaecinos, de un territorio fronterizo entre Gigurros y Susarros, susceptible de ir dependiendo de una u otra «civitas» al compás de los acontecimientos bélicos o políticos?
No parece, puesto que lo que se restituye no es el territorio sino los habitantes a este territorio(/ocqJ.
Sin embargo, permanecen sin respuesta otros dos interrogantes: por que este destierro de los Allobrigiaecinos y por que beneficia su vuelta a los Paemeiobrigenses.
No podemos adelantar ninguna otra solución verosímil salvo la de suponer alguna especie de contributio o adtributio de los Allobrigiaecinos con respecto a los Paemeiobrigenses''^, que hubiesen pretendido sacudir sumándose al bando hostil a los romanos, en el que militarían los Gigurros, en cuyo territorio se habrían refugiado, tal vez como clientes colectivos, cuando las cosas vinieron mal dadas.
En cualquier caso, constituye una novedad que dentro de una misma civitas, responsable, en principio, de pagar los vectigalia debidos a su condición de estipendiaría^^ e, incluso, de servir de marco propio para el reclutamiento ^^ Sobre el ius relativo a este doble aspecto, cfr.
Por otra parte, la diversidad de tamaño entre castella, que arqueológicamente se comprueba todavía, hacen pensar en una necesaria subordinación entre ellos mismos dentro de cada una de las comarcas de la civitas/ gens correspondiente.
^^ Conocemos, para el caso de los Interamici bracarenses, que el pago de los vectigalia y otros posibles tributos al estado romano se hacía a través de Idícivitas, según demuestra la inscripción de Asadur, erigida a Quinto Licinio, a causa de las «pares cum fisco rationes» obtenidas, por la Res Publica Interamica..
Al respecto, A. Rodríguez Colmenero, Aquae Flaviae I. Fontes Epigáficas da Gallaecia Meridional Interior Santiago de Compostela, 1997,430. de auxilia (Cohors Lemavorum, Alai Gigurrorum etc.), haya un castellum que, de hecho, pueda decidir en lo que respecta a alianzas, por cuanto hasta el presente solamente era notoria su personalidad jurídica para la corroboración de pactos^^.
Por otra parte, la inmunidad que se concede a los Paemeiobrigenses no afecta, ni a los Susarros, en general, ni a los Allobrigiaecinos, que vuelven al redil, en particular, a los cuales expresamente se carga con todo tipo de obligaciones: «omne muñere fungi iubeo», al igual que al resto de los Susarros.
Es perpetua, lo que no suele ser normal, y exclusiva de \os Paemeiobrigenses', y tanto la relación de la inmunitas perpetua, exclusivamente con agros, en la primera parte, como el segmento «inmunitatem omnium rerum» de la segunda incitan a creer que se trata de la concesión de una inmunitas patrimonii exclusivamente.
En todo caso, la propiedad de las tierras, al tratarse de comunidades estipendiarías, pertenecía al Pueblo Romano^^, otorgándose a los indígenas solamente la possesio de lo que antes de la conquista era suyo.
A través de los datos suministrados por las fuentes epigráficas, podrían ubicarse en el valle del Bierzo y sus bordes orientales y occidentales las dos civitates de Bergidenses y Susarri/Interamnici, que limitarían con Lougei y Gigurri, o Gigurriy Amaci, respectivamente.
Al mismo tiempo, serían reconocibles, y hasta situables posiblemente, los castella de Paemeiobriga y Allobrigiaecium, a la par que el Castellum Toletense de los Lougei (fig. 6).
En cuanto al posible Castellum (indicado con c invertida) Aiobaiciaego, que también menciona la primera de las tabulae del Caurel dentro de territorio susarro, el inconveniente para poder ser interpretado como tal castellum radica en el significado de la sigla bajo la que se oculta.
Cierto que nunca tan sugerente dicho significado como en esta ocasión, habida cuenta de que Tillegus realiza un hospitium a título individual con los Castellani Toletensesy, por lo tanto, resulta coherente que exhiba sus credenciales como procedente de otro castellum.
No se olvide, sin embargo, que dentro de civitates próximas, también atribuidas al área astur, en unos casos la procedencia se indica simplemente por referencia al castdlum (escrito con todas las letras) de origen^*; en otras relacionando tan sólo la unidad gentilicia^^; en algunos casos la civitas y la unidad gentilicia^^ e, incluso, en una ocasión la unidad gentilicia seguida de c invertida más el locativo del castellum precedido extrañamente de domo^^.
O sea que las comunidades gentilicias poblarían los castella, dispersos sus miembros por varios de ellos a tenor de las relaciones exogámicas; los castella de menor tamaño estarían sometidos a los de mayor volumen, y en la cúspide se situaría el caput civitatis, el castellum más representativo, en donde residirían las autoridades de la. civitas.
LA LLEGADA DEL PRÍNCIPE: IMPLANTACIÓN DE UN NUEVO MACROES-QUEMA ADMINISTRATIVO Que Augusto estuvo por segunda vez en Híspanla y en La Galia a partir del año -15, entre otras cosas para fundar ciudades^^y organizar el te-rritorio^^, aparece claro en varios pasajes de distintas fuentes, resultando coherente insertar en el contexto de esta segunda visita el conocido párrafo de Floro, al finalizar el relato de la temática cántabra de la guerra, «.. mox ipsepraesens hos deduxit montibus, hos obsidibus adstrinxit, hos sub corona belli venundedit»^\ o del mismo autor rematando la temática de la fase astur: «.. turn consilio Caesaris, quifiduciam montium timens, in quos se recipiebant, castra sua quia in plano erant, habitare et incolere ^^ Mon.
25, «Augusto, después de componer todos los asuntos de la Galia y de España, gastando en ellos mucho dinero, tomándolo también de otros, dando a unos la libertad y ciudadanía y a otros quitándosela, regresó a Roma».
^^ Flor., II, 33, 52, «Algún tiempo después, estando presente él mismo, hizo bajar a unos de los montes, a otros los obligó a permanecer fíeles mediante la toma de rehenes y a otros los vendió como esclavos, según el derecho de la guerra». iussit, ibi gentis esse consiliusm, illud observan caput»^^.
Consta, incluso, por un pasaje de Dión Casio, que dicha visita a las provincias noroccidentales del Imperio entre el -15 y el -13, en que regresó a Roma, atañó, incluso, a Germania, en donde habría de sustituirle Druso^^.
Nada conocemos con exactitud del sentido de su periplo, pero, sabido ahora que a comienzos del año -15 estaba en Narbona, no resulta disparatado suponer que éste se habría iniciado, tras haber recorrido la levantisca Liguria italiana, en la franja mediterránea francesa, prosiguiendo por la española hastaTarraco; continuaría en la direcciónSalduvia-Segisama-CampmnQntos del Astura y de los piedemontes de la cordillera cántabra propiamente dicha, para, retomando por lo que después será la vía aquitana, recorrer el oeste y centro de la Galia, entrando en Germania por el norte, según ya habíamos intuido en un estudio anterior^^ aunque también es posible que el retorno se hiciera de modo que diera a Augusto tiempo de pacificar a los comati de la Liguria italiana, cuya rebelión anota Dión para el año -14^^ La data de su permanencia en Hispania cabría concretarla, pues, entre la segunda mitad del año 15 y la primera del 14.
Augusto, por tanto, se hallaba en Narbona en el momento de emitir el edicto.
No era la primera vez ya que, cuando en el -27 se desplazaba hacia Hispania, se detuvo también enNarbo Martius^^, como capital que era de la Provincia Narbonensis, para reunir en esta ciudad el conventus de todas las Gallas antes de arribar a Tarraco^^; y, por lo que se ve, en esta ocasión repitió itinerario y parada.
¿Por qué entonces la confección de un decreto que podría emitirse en las proximidades de su territorio de aplica-^^ Flor.
II, 33, 59-60 «...con la previsión de César, quien, desconfiando del amparo de los montes en los que se refugiaban les ordenó ocupar su propio campamento, asentado en la planicie, de modo que a partir de ahora fuese capital de todos los Astures y residencia de su senado».
C., a la orilla del Mediterráneo, constituía el puerto principal, a la vez que la capital, de la Narbonensis.
También resultaba privilegiada su situación con respecto a la Gallia interior, puesto que allí confluían los principales caminos procedentes del norte para enlazar con la Via Domitia, que unía a Italia con Hispania.
Cfr. al respecto M. Leglay, «Narbo», en Der kleine Pauly.
Sospechamos que, o para preparar su llegada a determinados puntos de su viaje con una serie de decisiones ejemplarizantes a propuesta de sus legados, o porque los comisionados del Castellum Paemeiobrigense no conocieran las datas exactas y presumible itinerario del emperador, urgiendo la solución del problema de inmunidad que tenían entre manos.
En todo caso, el funcionamiento de la cancillería ambulante de Augusto era un hecho de todos conocido ya que ni siquiera se interrumpió su actividad diplomática durante los avatares del helium cantabrum del año -25, que personalmente dirigió^"^.
Con sus colaboradores viajaría toda la impedimenta de oficina necesaria para la confección de documentos como el que ahora nos toca analizar^^ Pensar que desde Narbona, y después de otras posibles escalas, arribaría a Tarraco con el fin de revisar la marcha global de los proyectos de reforma que se preparaban para la Citerior es verosímil, como verosímil resulta la posible visita a comarcas más meridionales, si se tienen en cuenta las atribuciones de luliae y Augustae con que son conocidas una serie de fundaciones coloniales de aquellas latitudes.
Ahora bien, lo que no parece admitir discusión es la presencia de Augusto en los bordes septentrionales, al menos, de la submeseta norte y frente a las cordilleras cántabroastures, si hemos de creer al testimonio de Floro anteriormente aducido.
El «mox ipse praesens», al final de la temática cántabra de la guerra, demuestra que supervisaría personalmente la ordenación del territorio conquistado en este área, así como su zona de influencia, según dan a entender, por otra parte, fundaciones tales como Nova Augusta (Salas de los Infantes)^^, Segisama lulia, en las cercanías de Sasamón, luliobriga, y posiblemente Octaviolca, en el corazón de la cordillera cántabra; y, ya en la nueva Asturia y nueva Gallaecia, configuradas con toda probabilidad desde los tiempos de Lucio Sestio, Ara Augusta, Asturica Augusta, para cuyo asentamiento entregaAugusto, según Floro, uno de sus propios campamentos, así como Lucus Augustiy Bracara Augusta.
Es cierto que, conociendo las limitaciones de salud del Príncipe, resulta poco probable que se adentrase personalmente en las montañas del norte o del noroeste para realizar personalmente estas fundaciones.
Es casi seguro, sin embargo, que por él lo hicieron allegados y eficientes colaboradores, como es le caso de Paulo Fabio Máximo para los casos de Lugo y Braga^^.
Pero tales fundaciones urbanas de Augusto, en general de nueva planta, no parecen responder a acciones aisladas sino a un plan bien madurado de organización administrativa e intento de urbanización concomitante, que van a ser aplicados durante los dos lustros siguientes, demostrándose así la voluntad de permanencia romana en estas tierras.
La primera de las reformas toca a las fronteras provinciales.
Desaparecería como tal la Provincia Transduriana, quedando integrados sus dominios en la ya inmensa Citerior, continuando el Duero a servir de frontera entre ella y la Lusitania hasta el territorio de los Vacceos.
Por otra parte, la consolidación progresiva de la conquista hacía innecesaria la presencia de algunas de las legiones que habían tomado parte en las guerras de los dos lustros anteriores, siendo desplazadas a otras fronteras del Imperio.
A partir de ahora, las guarniciones militares, reducidas a tres legiones solamente, seguirán acantonándose en la mitad noroccidental de la Citerior.
Que sepamos, la legio IV Macedónica con otros cuerpos auxiliares en Pisoraca y cerca de Reinosa; la legio X Gemina en Rosinos de Vidríales, y la legio VI Victrix en León (según parecen confirmar las últimas investigaciones arqueológicas), subdividiéndose el territorio de la provincia, debido a ésta y otras causas, en los tres o cuatro distritos que refleja nítidamente Estrabón en un célebre párrafo de su Geographika^^.
Si bien se observa, el primero de los distritos comprende ni más ni menos que los territorios de la anterior provincia transduriana, articulada con las regiones ác Asturia y Gallaecia, que a partir de ahora desaparecerá como provincia.
Pero no van a ser los distritos estrabonianos las unidades administrativas de más trascendencia para el futuro.
De manera paralela, aunque coincidiendo, en grupos de a cuatro o de a dos, con los límites de cada uno de estos distritos, emergen ahora unas divisiones nuevas denominadas conventos, nacidos sobre todo para servir de soporte básico a la organización jurídica, pero llamados a convertirse con el tiempo en la columna vertebral de la organización administrativa hispana.
Al primer distrito estraboniano corresponderían cuatro, dos en la Gallaecia {Lucus y Bracara) y dos QwAsturia (Asturica Augusta y Ara Augusta).
Al segundo distrito, el de Cantabria, no se asignaría ninguno conocido, pero a tenor de lo sucedido con el de Ara Augusta, de similares características topográficas, cabe suponerlo, siendo suprimido cuando lo fue aquél, en una data no posterior al reinado de Claudio.
Al distrito de Celtiberia, ya desprovisto de guarnición militar, el de los togati, pertenecerían otros dos conventos: el cluniense y el cesaraugustano.
Finalmente, al litoral, que no sabemos si considerar independiente o integrado en el anterior, como parece sugerir el texto estraboniano, los de Tarraco y Carthago Nova.
Resultaba esencial, sin embargo, atribuir un núcleo capital a cada uno de los conventos, promocionando la vida urbana en regiones en donde antes no se conocía; y Augusto, echando mano de todos los recursos disponibles, destinaría para este cometido los campamentos, a partir de ahora vacantes, de Asturica y Lucus, del renombre alcanzado por uno de los conjuntos sestianos de aras consagradas a la persona del emperador y que a partir de ahora se va a denominar Ara Augusta, o de un paraje estratégicamente situado, desprovisto de construcciones anteriores, en el área de los Bracari galaicos, Bracara Augusta.
Sólo hacía falta, para completar el panorama, trazar vías de comunicación entre estas capitales y hacerlas discurrir lo más cerca posible de los capita civitatis de los distintos populi que poblaban el territorio, convirtiendo a aquéllos en las mansiones viarias de cada ruta, un semillero de urbanización que dará su fruto pleno en tiempo de los Flavios, cuando tales mansiones o sus emplazamientos inmediatos sean convertidos en centros urbanos promocionados, en mayor o menor grado, por la nueva dinastía.
Frente a la lex data, que garantizaba de alguna forma un régimen estable, los edicta solían ser emitidos por los emperadores para organizar municipios y colonias. |
en un valle, cercano a la vía romana Braga-Lugo (vía 19), que sale por la vaguada de A Pórtela.
Un dato importante es la existencia de más localidades denominadas «villa» con presencia de cerámica romana en superficie'.
Hasta 1973 fiaeron descubiertas importantes construcciones: una cocina, un fragmento de mosaico de fines del s. III o principios del s. IV, ñ-agmentos de capiteles, semicolumnas, una canaleta de conducción de aguas hecha con «tegulas», un bronce de Antonino (año 161-162), tres pequeños bronces ilegibles, uno de Galieno (año 267).
Apareció también una construcción independiente a la villa (dos muros), coetánea del mosaico mencionado anteriormente.
La villa romana de Rodeiro, según datos de 1973, se podría datar entre principios del s. II y finales del s. III o principios del s. IV^.
Debe precisarse que en este artículo se tratará únicamente del material cerámico de dicho yacimiento que se halla depositado en el Instituto «Padre Sarmiento» de Estudios Gallegos, ya que la mayor parte del material resultante de las diferentes campañas de excavación se encuentra en el Museo de Pontevedra.
Se trata, aproximadamente, de 1200 piezas de cerámica que comprenden desde cerámica común (en su mayoría de cocina) hasta «terra sigillata», lucernas, fusaiolas, etc., resultado de tres campañas arqueológicas llevadas a cabo en los años 1971, 1972y 1973 por D. García Alen.
El número que acompaña a alguna pieza en este artículo, corresponde a la numeración del inventario general existente en el Instituto «Padre Sarmiento», realizado en el año 1996.
El conjunto del material cerámico se clasificará, para su análisis, según sus formas y clases; es decir, se dividirá en: cerámica común y «terra sigillata».
Dentro de la primera, a su vez, se diferenciará según se trate de bordes, bases, asas, fragmentos del cuerpo o amorfos, u otros materiales.
(Pieza 1) Curvo convexo con labio recto y perfil sinuoso (ver foto 1); curvo convexo con labio redondeado; alguna pieza con paredes finas.
Curvo cóncavo con labio redondeado, redondeado engrosado hacia el interior o engrosado hacia ambos lados; curvo convexo exvasado; curvado abierto y perfil del cuerpo globular; ligeramente curvo abierto y labio horizontal exvasado; curvo cóncavo exvasado; curvo convexo cerrado, con ligeras inflexiones (apenas visibles) a medio camino entre la técnica indígena o prerromana y la romana, como la 525; curvo, con labio apunta-do y cuello recto; curvo convexo con terminación curvo cóncava y labio apuntado.
Oblicuo abierto con labio redondeado; igual que el tipo anterior pero con grandes molduras incisas en la parte interior del borde; oblicuo abierto con cuello cóncavo angular y labio redondeado; oblicuo con cuello curvo cóncavo; oblicuo abierto con labio horizontal; oblicuo con labio engrosado hacia el exterior o interior; oblicuo ligeramente curvado con labio recto horizontal engrosado hacia el exterior.
Recto horizontal; recto con labio redondeado (con cuello curvo cóncavo en alguna pieza); pared muy ñna, borde recto horizontal y labio redondeado; recto de labio oblicuo; recto horizontal con labio horizontal engrosado hacia el exterior.
(Pieza 21) Borde facetado, lo cual indica un tipo de cerámica más antigua, que no domina aún la técnica romana.
En cuanto a las formas, se trata de ollas de cocina, cuencos, predominando los tamaños mediano-grandes.
(Pieza 52/170) Levemente facetado, lo que indica una etapa de camino hacia la técnica romana, aunque no se haya perfeccionado todavía.
El labio es recto, levemente hundido en el centro.
Se trata de una olla de gran tamaño; la pieza 512 presenta un borde de dos facetas con labio recto horizontal; también hay bordes facetados (una faceta) con labio redondeado, facetado con labio apuntado; a veces presentan pequeñas molduras en el interior que servirían de apoyo a una tapadera; (piezas 167, 2295,2302, 2307, 2311, 2617) paredes gruesas y tamaño grande; borde cóncavo y, a continuación, oblicuo abierto con labio redondeado.
Gris (en todas sus tonalidades, del más claro al más oscuro); gris con pigmento anaranjado; gris parduzco; algunas piezas, como las 7 y 149, con engobe casi negro en toda la superficie; otras con engobe anaranjado o pardo; gris en el interior y, hacia la superficie, anaranjado oscuro.
Anaranjado en diferentes tonalidades; anaranjado con engobe rojo anaranjado en la superficie; con pigmento gris oscuro en la parte exterior; con engobe rojo oscuro en el interior y gris oscuro en el exterior; gris en el interior y ocre anaranjado hacia la superficie; igual con engobe rojo en la superficie interior.
Pardo (del más claro al más oscuro); con barniz gris oscuro o negro; pardo anaranjado; con engobe rojo anaranjado en superficie; pardo grisáceo; pardo con zona anaranjada (cocción irregular).
Ocre; (pieza 214) ocre con mancha rojiza en la superficie (cocción irregular); ocre anaranjado.
Rojo con engobe rojo en la superficie interior, rebasando el borde.
c) Desgrasantes: Graníticos, con abundante mica en la mayoría.
En alguna pieza, como la 2297, son micáceos aunque predominan los graníticos.
Espatulada y, en el exterior, ligeramente bruñida; afinada; bruñida; grosera; afinada en el exterior y grosera en el interior; espatulada y bruñida; barnizada o pigmentada y escobillada; bruñida en el exterior y afinada en el interior; barnizada y bruñida; afinada y engobada en la superficie interior; espatulada en el exterior y engobada en el interior; escobillada; espatulada.
Reductora y oxidante, con un porcentaje similar o un leve predominio de la primera.
Molduras horizontales excisas y decoración de retícula bruñida en la panza, como en la pieza 1; molduras horizontales excisas, líneas horizontales incisas acanaladas y bruñidas, arcos de medio punto puntillados (decoraciones que proceden, en su mayoría, de la tradición prerromana o indígena); líneas horizontales bruñidas; líneas verticales semibruñidas.
En la decoración de la pieza 1 subsiste la tradición prerromana aunque su técnica es más evolucionada.
Se ve en esta pieza una cohesión de am-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es bas culturas: la romana (en la factura) y la prerromana (en la decoración).
Se trata de una pieza de cocina (olla) como lo demuestran las señales de exposición al fuego.
La pieza 52/170 parece tratarse de un recipiente de cocina dedicado a almacenaje o preparación de alimentos ya que no presenta señales de exposición al fuego.
Su factura es muy tosca (al igual que la pieza 2313).
En la mayoría de las piezas aparecen huellas de una exposición al fuego lo que, junto a la aparición en algunas de moldura interior para apoyo de tapadera, nos demuestra que se trata de cerámica de cocina.
Alguna presenta un ennegrecimiento en la pasta debido a una carbonización posterior a su rotura; otras sólo presentan ennegrecimiento en su interior.
Cuando no se utiliza para cocción, es para guardar o preparar alimentos.
Alguna pieza, como las 2114 y 2303, presentan señales de fabricación a torno, dato que indica el conocimiento de la técnica romana, aunque conviviendo con la prerromana.
2) Bases: a) Tipos: Pieza 5: Base con «cartela» rectangular en la parte interior de la pieza (GB), fragmentada.
Este sello indica el taller o fabricante del que procede.
Es una marca producida antes de la cocción: «signacula».
Quizás sea un nombre de persona abreviado (ver foto 2).
Pared oblicua abierta, fondo plano y reborde perimetral recto vertical, curvo convexo o curvo cóncavo; pared curvo cóncava (algunas piezas con perfil globular), como la pieza 76, cuenco de forma semiesférica con arranque de asa; reborde perimetral oblicuo, curvo cóncavo; fondo convexo, formando una carena en la unión de fondo y pared; fondo ligeramente curvo convexo; pared oblicua y fondo curvo cóncavo con reborde perimetral curvo cóncavo; fondo curvo cóncavo y reborde perimetral recto vertical.
Hay piezas, como la 163, con paredes de gran grosor.
Gris muy claro con engobe rojo anaranjado en la superficie; gris en todas sus tonalidades; con engobe anaranjado en el interior y pigmento gris oscuro en superficie.
Anaranjado, en ocasiones muy claro, casi ocre.
Pardo anaranjado; pardo, desde el oscuro hasta el más claro; con barniz negro en la superficie interior (pieza 264); con pigmento gris o con barniz negro en superficie; con pigmento anaranjado en el exterior; pardo oscuro ennegrecido por el fuego y pardo anaranjado en la superficie; pardo claro con barniz negro en superficie; pardo rojizo; pardo con engobe rojo oscuro en toda la superficie; pardo grisáceo; la pieza 2249 presenta ennegrecimiento en toda la pasta por efecto del fuego (quizás fue hallada en un nivel de incendio).
(Pieza 222) Gris y anaranjado (cocción irregular).
Ocre, a veces muy claro.
Rojo anaranjado con engobe rojo oscuro en la superficie interior; mitad interior anaranjada y exterior ocre muy claro. c) Desgrasantes: Graníticos con abundante mica, en la mayoría de las piezas.
Engobada, espatulada y bruñida en la superficie exterior; espatulada y bruñida en la superficie exterior, como la pieza 5; afinada; espatulada; bruñida (algunas sólo en la superficie exterior); algunas piezas con barniz negro; bruñida con espatulado en la superficie exterior; pigmentada; bruñida en la superficie interior y barnizada por toda la superficie; bruñida en el interior y afinada en el exterior con pigmento por toda la superficie; grosera; la pieza 2326 presenta esgrafiado en la superficie exterior del fondo.
Reductora y oxidante (con predominio de la primera); ambas coinciden en algunas piezas. f) Decoración: Moldura horizontal excisa; la pieza 83 muestra una leve línea horizontal incisa marcando el límite entre el fondo y el cuerpo de la misma (se repite en alguna pieza más).
Señales de exposición al fuego y mal estado de conservación en la mayoría de las piezas; se trata de recipientes de cocina como se observa en su ennegrecimiento por el fuego (cuencos, fuentes).
Los recipientes que no presentan estas características podrían ser de mesa o cocina, entendiendo este último término con otras funciones diferentes a la de cocción de alimentos, es decir, para guardarlos o prepararlos.
Las piezas 2213 y 2322 sólo presenta señales de exposición al fuego en el interior y la 2215 huellas de algún instrumento en la superficie interior del fondo.
Algunos recipientes son de gran tamaño y paredes gruesas, como se deduce de las piezas 2322 y 2608.
3) Asas: a) Tipos: Aplanada, de sección ovalada, de cinta, con sección rectangular (leve depresión central en alguna), elevada o no de sección aplanada, sección cuadrangular; de cinta con sección rectangular; sección aplanada con depresión central en la superficie exterior.
Gris claro, alguna con engobe pardo anaranjado en la superficie; gris en el interior y, hacia la superficie, ocre anaranjado como en la pieza 52/ 170; gris en todos sus tonos; gris con pigmento pardo o pardo rojizo en superficie.
Ocre; ocre con pigmento gris oscuro en superficie; ocre anaranjado.
Anaranjado; anaranjado con pigmento parduzco en superficie.
Pardo en diferentes tonos; pardo rojizo. d^ Terminación: Espatulada; afinada en el exterior y grosera en el interior; grosera, bruñida, pigmentada, afinada.
Reductora y oxidante (predomina la segunda); en la pieza 52/170 la cocción es reductora primero y, después, oxidante.
Líneas horizontales incisas, retícula bruñida; la pieza 52/170 presenta digitaciones en sus extremos (ver foto 3); en la pieza 2286, dos bandas incisas, en la superficie exterior, que recorren el asa.
Señales de exposición al fuego en su mayoría.
Algunas fabricadas a torno, lo que demuestra la convivencia de ambas culturas.
4) Amorfos: a) Color:
Gris (en diferentes tonalidades, desde el más claro al más oscuro); gris claro en el interior y, hacia la superficie, anaranjado o pardo; gris oscuro en el interior y rojo anaranjado en el exterior; gris oscuro con pigmento castaño claro en la superficie exterior; gris muy claro con parte exterior ocre; gris oscuro con pigmento pardo anaranjado en la superficie exterior; gris oscuro con engobe anaranjado; gris con pigmento negro o gris oscuro en superficie; gris parduzco; gris claro en la mitad interior y anaranjado en la exterior, con pigmento gris en la superficie exterior; gris claro con barniz negro en la superficie exterior y rojo en la interior; gris con pigmento pardo en superficie o pardo anaranjado en la superficie exterior; gris con engobe rojo en el interior y pardo rojizo en el exterior.
Anaranjado; con barniz negro; rojo; la pasta de la pieza 266 es anaranjada con una zona gris, probablemente debida a una carbonización posterior a la fractura de la pieza (esta característica se repite en más piezas); rojo anaranjado; anaranjado en el interior y, hacia la superficie, gris; anaranjado con pigmento gris muy claro en superficie; anaranjado "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es con engobe rojo en el exterior (pieza 2194) o interior, o engobe rojo muy oscuro en una de las superficies (piezas 2197, 2225); mitad exterior anaranjado y mitad interior gris, con pigmento gris oscuro; anaranjado con pigmento ocre blanquecino; anaranjado con pigmento gris oscuro en el exterior.
Ocre (diferentes tonos); ocre en el interior y, hacia la superficie, anaranjado; ocre parduzco; con pigmento gris oscuro en el exterior; ocre en la parte interna y gris en la externa; con engobe rojo; con pigmento parduzco en la superficie exterior.
Pardo (del más oscuro al más claro); alguna pieza con barniz negro en superficie; pardo anaranjado; pardo con pigmento anaranjado; con superficie interior negra; pardo con pigmento pardo rojizo en superficie; con pigmento anaranjado en la superficie exterior y negro en la interior; pardo grisáceo; pardo claro con pigmento gris oscuro en superficie; pardo hacia el exterior y gris hacia el interior, con barniz gris oscuro en la superficie exterior; pardo con engobe rojo oscuro en la superficie exterior; pardo rojizo; pardo muy oscuro con barniz negro en superficie. b) Desgrasantes: Graníticos, con abundante mica la mayoría y algunas con muchos cuarzos; de diferentes grosores (gruesos como en las piezas 2463-2536).
En alguna pieza (las menos) micáceos, como la 2452.
Bruñida, a veces espatulada, en la superficie exterior y espatulada o afinada en la interior; en alguna pieza, escobillado en la superficie interior; grosera; afinada; barnizada; barniz en la superficie exterior y grosera en la interior; las piezas 261, 2629-2630 están afinadas en la superficie exterior y vidriadas en la interior; bruñida y, a veces, pigmentada; afinada y engobada; espatulada; afinada en el exterior y pigmentada en el interior; barnizada y bruñida en el exterior y grosera en la interior; pigmentada y espatulada; afinada en la superficie exterior, escobillada en la interior y pigmentada en toda la superficie; bruñida y espatulada; escobillada. guiar: gris oscuro y, en partes del interior, anaranjado; oxidante y reductora en una misma pieza.
Líneas horizontales incisas (algunas con líneas oblicuas puntilladas en el medio); líneas horizontales excisas; arcos de medio punto puntillados; líneas oblicuas o verticales incisas; líneas horizontales o verticales bruñidas; bandas horizontales incisas y columnas de «strígiles», como en la pieza 93, decoración muy abundante en el ámbito castreño ( ver foto 4).
Se repite en más piezas.
Molduras horizontales excisas; en la.pieza 153, impresión de cestería o estampillado; esgrafiado; banda horizontal incisa y, debajo, líneas oblicuas incisas (característico de las primeras etapas de época romana, según E. Alcorta Irastorza); en la pieza 290 dos bandas horizontales incisas acanaladas y, en la parte superior, decoración estampillada de friso de arcos de medio punto unidos por sus diámetros (al igual que la pieza 2255), realizada mediante pequeños puntos cuadrangulares.
Según E. Alcorta, este tipo de decoración es característica de la cerámica indígena de una primera época romana.
Puntos estampillados; decoración de retícula bruñida, acompañada o no de una línea horizontal incisa o bruñida; dos líneas horizontales bruñidas y, en el medio, una moldura horizontal excisa; líneas oblicuas bruñidas cortadas en parte por otras tres líneas oblicuas, paralelas entre sí, más finas y juntas que las anteriores; dos bandas horizontales incisas acanaladas; en el medio, líneas verticales incisas; bandas horizontales, oblicuas o verticales bruñidas no uniformes; en la pieza 544, decoración puntillada en forma de «v»; en la pieza 559, tres molduras horizontales excisas en la parte superior de la pieza y, en la inferior, tres círculos concéntricos estampillados; inscripción esgrafíada (pieza 2080); dos bandas horizontales incisas acanaladas y, en el medio, líneas dobles en zig-zag incisas; línea ondulada incisa; líneas oblicuas bruñidas junto a líneas discontinuas incisas; líneas horizontales incisas acanaladas y, entre ellas, líneas oblicuas puntilladas (con una especie de ruedecilla); columnas de «strígiles» separadas por líneas horizontales.
La pieza 2583 presenta tres zonas decoradas a modo de cenefas, separadas por zonas lisas: la primera con impresiones hechas con una ruedecilla u otro instrumento similar, la segunda con «strígiles» triples impresos, la tercera con «strígiles» sencillos impresos.
Cada zona enmarcada por "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es dos líneas horizontales incisas.
Debajo, decoración de retícula bruñida; mamelones y, debajo, moldura horizontal excisa con líneas horizontales impresas (ver foto 5).
La decoración sigue siendo la de la etapa anterior a la romanización, en su mayor parte. j) Observaciones: La mayoría con ennegrecimiento por su exposición al fuego como recipientes para cocción.
Hay piezas que sólo presentan carbonización en su superficie interior y otras ennegrecimiento por carbonización posterior a su fractura.
Algunas piezas presentan perfil curvo convexo (cuencos); muchas son de gran tamaño y paredes gruesas (las piezas 247 y356 podrían ser barreños, recipientes utilizados para lavar), otras como las 137 y 442 tienen paredes muy finas; algunas muestran, en su parte interior, molduras horizontales excisas que pudieran servir para asentar una tapadera; la 2583 también es de gran tamaño (puede tratarse de un recipiente de almacenaje); la pieza 176 posiblemente se trate de cerámica de mesa a juzgar por su acabado y finas paredes.
5) Terra sigillata: a) Tipo:
Terra sigillata con marca de fábrica (ilegible a partir del fragmento conservado); terra sigillata hispánica decorada, forma Dragendorff 29 (pieza 84): (ver foto 6) especie de cuenco con carena, borde oblicuo y labio redondeado; base oblicua abierta de fondo plano y reborde perimetral curvo cóncavo (pieza 86/89); borde horizontal y labio redondeado (pared muy fina) (pieza 371-372); base de terra sigillata hispánica, forma Dragendorff 15/17, de fondo curvo cóncavo y reborde perimetral curvo convexo (pieza 2078); borde de terra sigillata gálica decorada, forma Dragendorff 24/25, con labio redondeado y moldura horizontal excisa (pieza 2079); base de terra sigillata; borde de labio oblicuo; fragmentos y astillas.
Terra sigillata hispánica decorada, forma Dragendorff 24/25 (pieza 2143, g); terra sigillata decorada (pieza 2144, p); terra sigillata hispánica, forma Dragendorff 15/17, base de pared oblicua abierta y fondo curvo cóncavo con reborde perimetral curvo convexo (pieza 2145, c); terra sigillata gálica, base de fondo plano con pie vertical que presenta una pequeña inflexión en el centro (pieza 2146, d); base de pared curvo convexa y fondo plano, con reborde perimetral curvo convexo (pieza 2147,f); borde recto con labio semicircular; (pieza 2149, h) borde recto vertical con labio semicircular (pieza 2148, y); borde oblicuo abierto con labio redondeado y engrosado hacia el exterior (pieza 2150, j); borde con labio redondeado engrosado hacia el exterior (pieza 2151, 1); borde con labio ligeramente oblicuo (pieza 2152, k); borde con labio semicircular (pieza 2153,e); terra sigillata hispánica, forma Dragendorff 37, borde con labio redondeado (pieza 2154, a); borde con labio redondeado engrosado hacia el exterior (pieza 2155, m); terra sigillata gálica, forma Dragendorff 27, borde curvo cóncavo con labio redondeado (pieza 2156,b); amorfos; fragmentos de terra sigillata hispánica decorada (piezas 2168-2172); borde curvo convexo con labio redondeado; base de fondo curvo cóncavo con reborde perimetral curvo convexo; borde con labio apuntado.
Pardo claro con acabado rojo oscuro brillante (pieza 84); anaranjado claro con acabado rojo oscuro brillante (pieza 86/89); rojo anaranjado claro; rojo oscuro (piezas 2078-2079); rojo claro con acabado rojo más oscuro (piezas 2134-2172); rojo muy claro con acabado rojo oscuro brillante; rojo muy claro (piezas 2600-2606); anaranjado (pieza 2607). f) Decoración: La pieza 84 presenta motivos decorativos estampillados de pequeño formato, humanos, separados por metopas, superpuestos en varios frisos divididos por una doble moldura horizontal excisa muy fina.
Decoración de ángulos entre metopas.
Según E. Alcorta Irastorza, se inspira en motivos del Alto Imperio.
Hacia finales del siglo Id.C. se hace normal la decoración en metopas.
En la pieza 2079, línea horizontal incisa y decoración estampillada de líneas verticales; decoración vegetal inscrita en un círculo (pieza 2134); en la pieza 2144 no se puede apreciar el tipo de modelo decorativo debido a su mal estado de conservación; motivos vegetales inscritos en círculos (piezas 2168-2172).
En general, mal estado de conservación.
6) Lucernas: a) Tipo:
La pieza 2071 es una lucerna de «canal abierto», también denominadas «lucernas de fábrica».
Son de factura menos cuidada que los restantes tipos.
Presenta pie circular y agujero de alimentación en la mitad inferior del «discus».
Pico redondeado (ver foto 7).
La pieza 2072 es una lucerna «de volutas» de pico triangular.
Es de factura más cuidada.
Pie plano y circular marcado por una incisión.
Agujero de alimentación en la mitad inferior del «discus» (ver foto 8).
(Pieza 2072): Dos líneas incisas bordeando la «orla o margo».
En el «discus», decoración estampillada que representa, según Fariña Busto, un tema animalístico (ave volando hacia la izquierda); en la pieza 2073, línea incisa bordeando la orla y, en el disco, representación del busto de Helios; en la pieza 2074, tres líneas incisas bordeando la orla.
(Pieza 2072): Este tipo de lucernas presenta menor difusión que las de pico redondeado.
Apareció en un nivel de incendio y relleno, asociada a material de la misma época.Entre las lucernas de volutas hay piezas, según J. Naveiro, de indudable importación itálica.
Ésta correspondería al tipo UBI de Ponsich (segunda mitad del siglo Id.C), según Fariña Busto.
-Material constructivo: fi*agmentos de «tegula».
-«Fusaiolas»: una de color pardo y otra gris oscuro.
Los desgrasantes son graníticos con abundante mica, la terminación afinada y la cocción oxidante, en una, y reductora, en otra.
Medidas: diámetro total = 4.1 y 3.6 cm.; diámetro del orificio central = 1 y 0.5 cm.; grosor = 0.6 cm. las dos (las medidas de la segunda pieza son aproximadas debido a su mal estado de conservación).
Ambas presentan señales de exposición al niego. |
OBISPOS REYES CORRESPONDIENTES V. ESTEBAN (905) 2".
M.R. GARCÍA ALVAREZ, El obispado de Orense durante el sigloX(= Obispado de Orense): Cuadernos de Estudios Gallegos (= CEG), XIV, 1959, cree falso el diploma y niega la existencia de Esteban.
Sin entrar a defender las irregularidades que trae la carta, creemos injusto su rechazo, pues convenimos en la probable existencia de un diploma anterior auténtico.
En cuanto a los confirmantes, Mínguez cree incorrecta la presencia de la reina Jimena en esta escritura, pues según opiniones que recoge, ésta habría desaparecido de los diplomas en 895, y sin embargo es posible verla junto a su esposo el 6 de mayo de 899, con motivo de la consagración de la iglesia compostelana (ed. M. LUCAS ALVAREZ, La documentación del Tumbo A de la catedral de Santiago de Compostela, León 1997, = Tumbo A, doc. 18, 87-91), el 27 de abril d 906 (reg. GAR-CÍA ALVAREZ, Catálogo de documentos reales de la Alta Edad Media referentes a Galicia-714-1109-: Compostellanum, 8 -2-, 1963, los does.
279-435, = Catálogo, doc. 98,222-223), un autor musulmán muy temprano y fiable nos informa que la reina fue encarcelada junto a su marido en 910, con motivo de la rebelión protagonizada por sus propios hijos (IBN HAYYÂN, trad.
Tampoco compartimos con Mínguez las sospechas sobre el obispo Teodomiro, que si no fue titular de Viseo, es cierto, sabemos que estuvo al frente de Egitania, y así aparece en 899, con motivo de la consagración del templo compostelano, antes citada.
Más injustas nos parecen aún las dudas sobre el obispo Recaredo de Lugo, cuya trayectoria es larga y clara a través de no pocos testimonios entre el 16 de septiembre de 893 (ed. CM.YIGIL, Asturias monumental, epigráfica y diplomática.
En cuanto a Froarengo, es cierto que ha srdo muy discutida la diócesis que gobernó, Coimbra u Oporto, pero su existencia está fuera de duda, entre 890 y 918 (vid. M. CARRIEDO TEJEDO, Los episcopologios portugueses en los siglos IXy X, a través de dos obispos de Oporto, "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Hermogio -923-927-, y su situación a comienzos del siglo XI: Bracara Augusta, XLVIII, 1998).
Así pues, tampoco vemos motivos objetivos para dudar de la existencia de este Esteban de Orense, y más teniendo en cuenta que la última mención conocida de Sebastián corresponde al 24 de octubre de 889 (ed. J.M. ANDRADE, O Tombo de Celanova, 2 v., Santiago 1995, doc. 36, 65-67) y la primera de Ansur no llega hasta el 9 de mayo de 909 (vid. post).
Y tampoco nos vale como argumento el hecho de que este Esteban auriense sea citado sólo en esta carta, pues con este criterio deberíamos dar de baja en los episcopologios a no pocos prelados, cuyo gobierno, o no es conocido a través de más diplomas, o simplemente fue muy corto: Ordoño de Oporto (en 931), Wilielmo de Coimbra (en 961), Arias II de Mondoñedo (en 977) y Fortis de León (en 984), por no traer a cuento otros prelados con una única mención documental, cuya sedes se ignoran.
GARCÍA ALVAREZ, Obispado de Orense, 283.
Se trata en este documento sobre la consagración de la iglesia orensana de San Pedro de Laroá, de la que habla asimismo otra carta del año 1054 (ri/mèo de Celanova, ed. ANDRADE,/ez¿,267,[388][389][390].
Confirmación posterior del obispo Assur en la escritura de restauración de la iglesia de San Salvador, territorio Arnoia, expedida por el presbítero Beato el 24 de octubre de 889 {Tumbo de Celanova, ed. ID.,ibid.,doc. 36,[65][66][67].
Situamos la suscripción entre la primera carta del obispo, del año 909 (vid. supra) y su muerte, el 26 de enero de 925 (vid. GARCÍA ALVAREZ, Obispado de Orense, 289).
Notas para el estudio de la monarquía asturleonesa durante los siglos IXy X, Madrid 1948, separata de Hispania XXX, 90-91; TD., Notas sobre el obispo Froarengo: Revista Portuguesa de Historia, III, 1947, 225 y nota 26), quien injustamente alude para tacharla de falsa a la confirmación del obispo Nausto y al estilo de la carta, que sin embargo creemos aprovechable.
(923/924-noviembre)?: «Martinus, episcopusAuriensis» Pontífice desconocido o tal vez rechazado «a priori» por García Alvarez, en su estudio sobre el obispado auriense.
Creemos que se trata aquí de una confirmación posterior conjunta de varios prelados, entre los cuales Branderico dcTuy, Recaredo de Lugo, Hermogio de Oporto, Sabarico de Mondoñedo y un Martín de Orense (¿del siglo X?) en una carta de Ordoño II a favor del monasterio de Lérez, de 17 de agosto de 916?
García Alvarez {Hermogio, doc. 4, 75), cree que las confirmaciones de Branderico y de Hermogio son coetáneas al otorgamiento.
Como ya hemos expuesto en otro lugar (vid. CARRIE-DO TEJEDO, Episcopologiosportugueses, nota 193,11-1%), pensamos que los cinco prelados consignados hubieron de confirmar posteriormente al otorgamiento, de acuerdo con la cronología de Hermogio, quien después de ser hecho prisionero en la conocida batalla de Valdejunquera, en 920, ñie liberado de su cautiverio cordobés viviendo aún Ordoño II, según Sampiro («duo episcopi, Dulcidius et Ermogius, ibidem sunt comprehensy et Cordubam sunt aducti.
Quos episcopus prefatus rex adhuc uiuentes aduxit»; ed. J. PÉREZ DE UR-BEL, Sampiro, su crónica y la monarquía leonesa en el siglo X, Madrid 1952, 313-314), y como su sucesor tudense, Branderico, ya aparece actuando durante su cautiverio, en 922 (ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 33,118-122), la liberación de Hermogio hubo de producirse en 923, y la suscrip-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ción conjunta con los otros obispos, que aquí analizamos, hubo de realizarse siempre antes de la muerte de Sabarico el 18 de noviembre del año 924, deducida a partir de una frase de san Rosendo en una carta de 26 de septiembre de 942 («in memoria sancti patris mei spiritualis Sauarici episcopi festa sancti Romani monachi persoluere functionem»; ed. ANDRA-DE, Tombo de Celanova, doc. 2, 7-13), pues la última carta de Sabarico es del 17 de septiembre de 924 (ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 38, 129-131) y su sucesor, san Rosendo, fue consagrado el 19 de agbril de 925, según el Liber de Vita et virtvtibus sanctissimi Rvdesindi episcopi (ed. ed. DÍAZ Y DÍAZ, Ordoño de Celanova.
A pesar de haber existido un Martín de Orense en el siglo XII, y de que también cabe una confirmación posterior de este obispo, nos hemos inclinado por asumir la posible existencia de un homónimo en el siglo X (algo muy corriente, incluso entre coetáneos: Frunimios de León y Segovia; Salomones en Viseo y Astorga; Ovecos de León y Oviedo; Hermenegildos de Iria y Lugo, y de Lugo y Viseo; Pelayos de Lugo y Coimbra; Viliulfos de Coimbra y Tuy; Gonzalos de Orense y Astorga).
Además, la cronología deducida arriba para este Martín de Orense, no pugna ni con la de su posible antecesor, Assur (909-922), ni con la de su sucesor, Diego I (938-954).
Ordoño II (914-924) dona una villa al monasterio deAbellar; aunque otra copia del siglo XVII (BN, Mss, num.
773, f 73r-v) la sitúa en «VII kalendas septembris, era DCCCCXLIIII», 29 de agosto de 916, en sincronía con el rey; ed. SAEZ, Colección catedral de León, I, doc. 62, 103-105, que la encuadra en los límites del reinado, 914-924, en vista de la «falsedad manifiesta de dicho texto», sin ocultar que pudo forjarse a partir de un original más reducido, y concluyendo que se debe relacionar con otras falsas de Ordoño II a dicho monasterio (ed. ID., ibid., docs. núms.
La suscripción de titular auriense varía cronológicamente según confirmara al otorgamiento (en cuyo caso habría sido Ansur, en 909-922) o posteriormente, junto a «Ramirus rex» y al «Ornatus Lame-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es censis episcopus» que le precede, en cuyo caso se trataría de nuestro Diego, que habría suscrito entre el primer año conocido de su pontificado (938) y el último de Ramiro II, que como es sabido renunció el 5 de enero de 951.
Nos inclinamos por este segundo supuesto.
Archivo Catedral de Astorga (= ACÁ); ed. RODRÍGUEZ, Ordoño III, León 1982, doc. 21, 278-279, escritura datada el 22 de mayo de 954 (vid. post.) en la que Ordoño III confirma a Diego las iglesias de Braganza, tal y como las obtuvo antes de su padre el rey Ramiro, cuya donación, hoy perdida, hubo de efectuarse antes de la abdicación de este monarca (el 5 de enero de 951) y desde el primer diploma conocido del obispo (en 938, vid. supra).
Noticia contenida en un diploma que ha sido objeto de reparos (AHUS, Tumbo de Samos, ff.
Y ello sin contar la existencia de un otro documento de similar contenido {Tumbo de Celanova, f.
44r; ed. LUCAS, ibid., doc. 98, 236-237), puesto de manifiesto por el propio García Alvarez, que no menciona en ningún momento al obispo Diego Pallítiz.
Pero si este prelado tuvo en verdad algo que ver en el negocio, su participación habría que situarla (AHN, Celanova, carp.
Confirman la carta «Hornatus episcopus», que es el titular de Lamego (943-956) y «Dulcidus episcopus» que, sin excluir que sea el zamorense (924-953), es muy probable que se trate de otro portugués, el titular de Viseo (937-955).
Es por ello que tampoco cabe excluir que este Diego que aquí nos ocupa pueda ser el titular de Oporto, que es citado poco después, el 26 de noviembre de 956 (vid. post), aunque no pueda descartarse ni a nuestro Diego auriense, ni al Diego ovetense que también suscribe una escritura fechada el 13 de noviembre (ed. R LOSCERTALES DE GARCÍA VALDEAVELLANO, Tumbos del monasterio de Sobrado de los Monjes, I, Madrid 1976, doc. 106, 125-127, en el 958 que trae la carta), de un año que nosotros creemos el 954 (Vid.
Esa única mención del Diego ovetense (durante los 16 años que van de 951 a 967) que nos ha hecho plantear la posibilidad de su identificación con nuestro Diego I de Orense (938-954), que bien pudo asumir las dos cátedras durante su pontificado.
Una situación que no fiae tan extraña en la monarquía leonesa (vid. post. doc. LVIII). (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es período de Ordoño III, 951-956.
GARCÍA ALVAREZ, Obispado de Orense, 296 y 297, que la sitúa primero en 954, al seguir en un error a Palomeque, y luego en 958, advirtiendo que puede tratarse de Diego de Oviedo.
Creemos que el monarca que expidió esta escritura que nos ocupa no es Ordoño IV (958), pues suscribe la carta «Froila Ueilaci», partidario fiel de Sancho I, según una escritura de 13 de agosto de dicho año (vid. MÍNGUEZ, Colección de Sahagún,I, doc. 159,[197][198].
Tampoco pudo ser expedida por Ordoño III en el 952, pues suscribe Domingo de Zamora, y su antecesor.
Posiblemente sea del 954, cuando Froila Vela, Vermudo Magnítiz, Sisnando de Santiago y Gonzalo de León, aparecen también junto a Ordoño III, todos ellos, en una carta de 12 de septiembre (ed. ES, XIX, 366-367).
Pero además, el conde donatario, Osorio Gutiérrez, sí fue en verdad tío de este monarca, como hermano que era de Adosinda, primera esposa de Ramiro II (vid. SÁEZ, Sobre la filiación de Ordoño IV: CEG, VII, 1947, 372, nota 19).
Y por lo que respecta al «anno primo regni nostri», el 11 de noviembre correspondería al 951, es cierto, por lo que el 954 hubiese requerido «año cuarto», que tal vez confundió el copista.
Se han documentado bien algunos errores en este sentido, hasta en originales, como la donación de Ordoño II a Eslonza de 7 de marzo de 918, mal puesta en su tercer año (vid. ID., Sobre la cronología de Ordoño II de León: CEG, XX, 1951 356, nota 10).
García Alvarez no hace alusión a este diploma en su estudio sobre el episcopologio auriense.
Al igual que expusimos más arriba (vid. doc. XXIV), creemos que el titular de Orense (descartado este fabuloso «Leander») podría identificarse con Ansur (909-922), si la suscripción se hizo en el otorgamiento, o con Diego, supuesto el caso de haberse confirmado después, junto a Ornato de Lamego (943-956), lo que también podría contemplarse si en verdad esta escritura falsa está redactada sobre otra auténtica, como suele ocurrir.
En tal supuesto, la suscripción de Diego se hubiese realizado entre el comienzo del citado Ornato, en 943, y la última mención conocida del propio Diego, en 954 (vid. post).
Sobre las fechas límite propuestas, vid. el doc. XXXIIL XXXV (943-954)?: «Leander, episcopus Oriense sedis» Tumbo de León, ed. ID.,ibid.,I, doc. 56,[93][94][95], que también tiene el documento presente por falso.
Tampoco es citado este diploma por García Alvarez, y también lo encuadramos en el período propuesto más arriba (vid. doc. XXXIII), XXXVI 956?-ll-29 (Santiago): «Fredulfus, Auriensis sedis episcopus» Ed.
Sobre el año que proponemos, vid. CARRIEDO TEJEDO, El concilio de Santiago del año 956, presidido por Sancho h Compostellanum, XXXIX, 3-4, 1994.
Esta misma escritura es suscrita por «Didacus portugalensis sedis episcopus», que, según creemos, tiene continuidad («Didacus episcopus»), en una escritura de 2 de marzo de 958 (ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 46,[145][146][147], en otra de 21 de mayo del mismo año {«Didacus episcopus»', ed. ID.,ibid, doc. 48,[148][149][150] y en una tercera de 26 de enero de 959 {«Didacus episcopus uirque sandecus»; ed. Portvgaliae Monvmenta Histórica.
Hemos llegado a sospechar, incluso, que este Diego portucalense (sucesor ¿inmediato? del Ordoño de 931), cuya trayectoria es posible constatar, con alguna posibilidad, muy tardíamente, en 951 (vid. supra), que sólo vuelve a ser mencionado expresamente al frente de su diócesis en la carta que nos ocupa ahora (de 956), que jamás coincide en los diplomas con Otro Diego, y cuya diócesis (juntamente con la de Orense) son las únicas dos no mencionadas por Odoyno en la multitudinaria asamblea del palacio presidida por Ramiro II al final de su reinado (vid. CARRIEDO TE-JEDO, El concilio de León del año 950, 2-28), este Diego portucalense, decimos, es posible que sea el mismo Diego auriense (938-954), quien ya habría sido sucedido por Fredulfo desde el año 956, no sólo en Orense (de acuerdo con los testimonios expuestos en el transcurso de estas líneas), sino en Oviedo, según proclama una carta del 962 (vid. infi-a).
XXXVII (961-noviembre)?: «Sesnandus, episcopusAuriensis sedis»
Creemos que el copista de esta carta cometió un simple error, al poner «Auriensis» donde «Iriensis»; QÚ.PMH, doc. 100, 63-64,: «era M^ VIP», año 969.
Suscriben la escritura un rey Ordoño (el III: 951-956; o el IV: 958), Sancho I (956-957 y 959-966), Ramiro III (967-985) y Vermudo II (982-999), por lo que hubo de ser expedida en 951 -958, como muy tarde, aunque lo cierto es que diez de los catorce confirmantes aparecen también en bloque, junto a Sancho, el 12 de noviembre de 961 (ibid, doc 84, 53): Hermenegildo de Viseo, Arias I de Mondoñedo, Sisnando II de Iria, Domingo de Zamora, Gonzalo Muñoz, Diego Muñoz, Oveco Muñoz, Nepociano Díaz, Jimeno Díaz y Gundesindo, y nada impide suponer a los otros cuatro junto al mismo rey, pues Rosendo Díaz y el presbítero Domingo no han dejado otras huellas; Wilelmo de Coimbra, tuvo por antecesor a Gundesindo (hasta 30 junio 955; vid. CARRÎEDOTEJEDO, El segundo pontificado mindoniense de san Rosendo, 955-958, y su posterior influencia en la transmisión de su pontificado compostelano: EM, 12, 1996), y por sucesor aViliulfo (desde 22julio 974; éd.
Así pues, todos pudieron suscribir junto a Sancho I, ¿en noviembre de 961?, cuando ya sabemos que en Orense pontificaba Fredulfo.
9r-v; ed. ANDRADE, Tombo de Celanova, doc. 8, 30-32, sin indicación del día.
GARCÍA ALVAREZ, Obispado de Orense, 301.
GARCÍA ALVAREZ, Obispado de Orense, 301-302, que ofrece la lectura «Fredulfus Oriense».
Todo mueve a identificar al corrupto nombre Trudulfus con con nuestro Fredulfo, quien en efecto aquí nos muestra cómo asumió también la titularidad ovetense, dando así fuerza a la identificación entre nuestro Diego I de Orense (938-954) y el Diego I de Oviedo (vid. doc. XXVIII) y tal vez con Diego de Oporto (vid. doc. XXXVII).
Es conveniente constatar que bajo los gobiernos de estos tres coetáneos, nunca coinciden al menos dos de ellos en las cartas, y nunca son mencionadas a lavez, al menos dos de las tres diócesis que gobernaron: Diego de Orense, entre 938 y 954; Diego de Oviedo, sólo citado en su silla en 954, aunque su antecesor Oveco desaparece en 951; Diego de Oporto, únicamente mencionado al frente de su diócesis en 956, aunque su antecesor, Ordoño, desaparece en 931).
García Alvarez desconoció este diploma en su estudio sobre el obispado de Orense.
Se trata de un pleito entre el obispo Sisnando de Santiago y San Rosendo, por entonces abad de Celanova.
La carta lleva la «era DCCCCLXLVIIII», año 961, en el que reinaba Sancho I, y sin embargo confirma en primer lugar «Ranimirus rex», a quien Sampiro sitúa desde 967 (ed. PÉREZ DE URBEL, Sampiro, 339).
Así pues, el segundo año de Ramiro III hubo de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ser el 968, y en efecto la Historia Compostellana sitúa en 28 de marzo de 968 la muerte de Sisnando: «Occisus est III.
De forma que es posible que este pleito entre Sisnando de Santiago y San Rosendo, celebrado un día 27 de febrero, quepa en año 967, teniendo en cuenta que los normandos entraron en Galicia el año siguiente.
La presencia de los dos obispos gallegos citados, y de Viliulfo de Tuy, nos hace pensar en Diego II de Orense, aunque el 30 de marzo de 967 (un mes después) se nos muestra documentado un «Didacus, Ouetensis episcopus» (ed. S. GARCÍA LARRAGUETA, Colección de documentos de la catedral de Oviedo, Oviedo 1962, doc. 27,107-109), de origen asturiano, según se deduce por el mismo diploma («ecclesiis et hereditatibus meis in Asturiis»), obispo que curiosamente sólo vuelve a tener menciones expresas en documentos gallegos, fechados en 968 (ed. ANDRADE, Tombo de Celanova, doc. 92,[140][141], y el 22 de abril de 974 (reg. E. CAL PAR-DO, Catálogo de los documentos medievales escritos en pergamino del Archivo de la catedral de Mondoñedo (871-1492), Lugo 1990, doc. 7,15-16), en tanto que Diego II de Orense no aparece por vez primera, de forma expresa al frente de su silla, hasta el 29 de julio de 974 (vid. doc. XLVI).
Todo este proceso nos ha hecho pensar, también aquí, que tal vez continuara en el tiempo (después de un común Diego I y de Fredulfo) la vinculación entre Oviedo y Orense con un común Diego II.
Recuérdese que ni un sólo documento expedido entre 938 y 974 nos cita a un tiempo las suscripciones de dos Diegos, y ni una única vez, durante dicho período, se nos muestran juntas dichas diócesis, incluso en reuniones muy concurridas por los obispos, como la solemne asamblea palatina del año 974, en el transcurso de la cual la regente Elvira suprimió el obispo de Simancas (ed. C. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, El obispado de Simancas: Miscelánea de Estudios Históricos, León 1970,392-396).
Y por si fuera poco esto, en un diploma del año 1054 fed.
ANDRADE, Tombo de Celanova,267,[388][389][390], después de referir que los fundadores de la iglesia de San Pedro de Laroá acudieron al obispo Ansur de Orense (909-922) para consagrar la iglesia, se rememora cómo «ab eo tempore stetit ipsa ecclesia in robore canónica sub censura Ovetanense sedis per succesoribus vel indaginem fundatorum, mittentes idóneos sacerdotes et deponentes neglegentiores per suos modis et ordines canonum».
La propuesta es tentadora, y cronológicamente parece además oportuna.
Sin embargo nos hemos detenido, primero, porque Gonzalo aún tarda en aparecer en los diplomas, de forma segura, cuatro años y medio, demasiado; segundo, porque la expresión «a Domino electus» tal vez no sea más, aquí, que una simple fórmula, de las muchas que emplearon los pontífices del reino; y tercero, y más importante aún, porque junto a este Gonzalo aparecen Sebastián (de Salamanca), Velasco (dimisionario de León), Juan (de Zamora) y Sisnando (titular leonés).
Y en base a lo expuesto creemos más prudente pensar en el coterráneo Gonzalo de Astorga (973-992), muy presente además en las cláusulas confirmatorias durante todo su pontificado. do la posibilidad de identificar a este Gonzalo con el auriense, propuesta que nos parece poco probable, por más que nada se pueda negar: 1) Porque el Gonzalo de la carta aparece mencionado junto a Sebastián (de Salamanca) y en un asunto relativo al recientemente fallecido Sisnando de León, lo que nos hace pensar que se trate del coterráneo Gonzalo de Astorga (973-992); 2) Porque en 983 se vivía ya en el reino una guerra civil abierta entre Ramiro III y el nuevo pretendiente gallego Vermudo II (coronado en Santiago el 13 de octubre de 982), y Gonzalo de Orense parece haber tomado el partido de este último, y en efecto, a su lado lo vemos, en pleno conflicto, en dos cartas de 30 de mayo y 6 de junio de 985 (vid. infra).
2v-3r: «era M" XXX" V^>, año 997; ed. LUCAS, Samos, doc. 6,12-1 A, con quien no compartimos el juicio sobre las irregularidades del diploma.
Documento desconocido por García Alvarez, tanto en su estudio sobre el episcopado de Viliulfo deTuy, como en su monografía sobre el obispo de Orense en el siglo X, tantas veces citado.
En esta última obra apunta el autor (GARCÍA ALVAREZ, ibid, 311-312) que la sede auriense pasó a ser administrada por los prelados de Lugo, añadiendo que «en tal situación continuará durante parte del siglo XI», lo que parece pugnar con el testimonio de esta carta y de otra del año 986, antes registrada (vid. supra).
Más bien creemos que después de la última mención del obispo Gonzalo de Orense, el 6 de junio de 985, acompañado por Viliulfo (vid. supra), fuera este último el que, sin dejar la sede tudense, se hiciera cargo en 986 de la auriense, al menos hasta 1003.
Agregada tal vez la sede auriense a la tudense (al menos en 986-1003, según acabamos de consignar), destruida a su vez la tierra de Tuy por los normandos (en 1015-1016; vid. ID., ibid., 84-87) y quedando posiblemente vacante la silla mindoniense a la muerte del obispo Armentario, mencionado por última vez el 17 de diciembre de 1017 (ed. ID., ibid., doc. VIII, 243-244), no es extraño que las tres sedes gallegas aparezcan agregadas en 1022 a la de Lugo, cuyo titular, Suario, aparece acaparando los cuatro títulos.
Una situación que, aunque excepcional, no fue tan insólita en la monarquía leonesa, como podría suponerse, y ahí están a modo de ejemplos el pontificado asturicense (como mínimo en 1000-1001) del obispo Gudesteo de Oviedo (vid. CARRIEDO TEJEDO, E/wac/m/e/?fo de Alfonso V-¿Pravia 996?-y el pontificado del obispo Gudesteo de Oviedo enAstorga: Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, 149,1997,145-168), el gobier-,ed. ANDRADE, Tombo de Celanova, doc. 546,[752][753][754] No mucho después del año 1022, y de la previsible muerte del obispo lucense Suario, el reyAlfonso V da los pasos necesarios para la reorganización eclesiástica de todo el reino, y, cómo no, de la provincia gallega, de modo que, según una carta fechada el 29 de octubre de 1024 (ed. FERNÁNDEZ DEL POZO, Alfonso K doc. 32,[220][221][222], ya ha nombrado en Oporto (vacante durante muchos años) al obispo Iñigo, ha puesto al frente de Lugo al obispo Pedro, y procede asimismo a agregar la sede de Tuy a la de Santiago.
En tanto que el 30 de agosto de 1025 ya nos consta de igual modo la designación de un nuevo pastor mindoniense, en la persona del obispo Ñuño (ed. ID.,ibid.,doc. X,[246][247][248][249][250][251], sin que nada podamos conjeturar en la diócesis auriense, cuyos prelados desaparecen de nuestra vista hasta que conocemos la existencia de Vimara. |
El período histórico ocupado por el pontificado de don Alonso de Fonseca, segundo de este nombre, ha suscitado siempre un gran interés en los historiadores.
Ello se debe, no tanto a la compleja personalidad del prelado, como a los difíciles acontecimientos que le tocó vivir y, sobre todo, a su decisiva intervención en ellos.
En efecto, la participación del arzobispo en los conflictos de la Galicia de la segunda mitad del siglo XV es sobradamente conocida en sus rasgos más generales, aunque no de modo preciso, tanto en lo referente al discurrir cronológico, como respecto a las causas y razones que motivaron los posicionamientos y actuaciones de este personaje^.
La calidad de ciertas fuentes históricas y la magnitud de' El presente artículo ha sido realizado dentro del proyecto de investigación: Inventario documental e gráfico das fortalezas medievais de Galicia (XUGA-40101B97).
los acontecimientos sin duda contribuyeron a moldear esta actitud de los estudiosos^ y es, por ello, que importantes aspectos del mandato de Don Alonso permanecen casi desconocidos a causa, sobre todo, de la dispersión y fragmentación de la documentación disponible.
Existen, no obstante, en nuestros días estudios y documentación disponible que permiten una aproximación más completa al personaje, sus circunstancias y labor al frente de la Iglesia compostelana.
Todo este material debe ser confrontado y valorado en busca de una reinterpretación más certera de los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XV.
El mandato de Don Alonso de Fonseca al frente de la Iglesia compostelana está a todas luces -y muy especialmente en los primeros deceniospresidido por las dificultades.
Desde luego no es el único personaje que sufre estas circunstancias, aunque sí parece que muy especialmente en su caso éstas condicionan no sólo su personalidad, sino la imagen que de él ha conformado la historiografía.
Así, esta intensa trayectoria vital ha quedado reducida en la investigación contemporánea al estereotipo del prelado guerrero e iracundo, un tanto alejada de la visión -siempre subjetivade sus contemporáneos.
Las páginas siguientes tienen como único propósito exponer las líneas generales de su biografía y de su gestión al frente de la Iglesia compostelana, reuniendo la información disponible para conformar un cuadro -que se pretende equilibrado-de este personaje, un punto de partida para acercamientos futuros.
ALONSO DE FONSECA Y ACEVEDO: NOTAS BIOGRÁFICAS
La biografía de este arzobispo en el período anterior a su llegada a Santiago apenas puede reconstruirse sobre noticias precisas; de hecho, y de modo incuestionable, la primera información contrastada sobre él se ^ Tanto el documento conocido como Pleito Tabera-Fonseca (editado por A. RODRÍ-GUEZ GONZÁLEZ: Las fortalezas de la Mitra Compostelana y los Irmandiños.
Santiago de Compostela, 1984) como la obra de Vasco de Aponte Recuento de las casas antiguas del reino de Gûf//c/a (Santiago de Compostela, 1986) -si bien por distintas razones-, ponen su énfasis en los acontecimientos de la Revuelta Irmandiña y en la participación en ella y en los sucesos anteriores y posteriores de los caballeros gallegos entre los que se encuentra el prelado compostelano. refiere a su presencia en Sevilla, junto a su homónimo tío -por entonces prelado de aquella iglesia-actuando como deán hispalense^.
Tradicionalmente se le ha considerado como nacido en Salamanca, donde se asientan las familias Fonseca y Acevedo, que ocupan en la ciudad una posición señalada^ hijo de Diego González de Acevedo y Catalina de Fonseca y Ulloa.
Su tío Don Alonso, primero obispo de Avila y luego de Sevilla, es un personaje relevante en la política del reino, especialmente con Enrique IV; otro prelado homónimo -perteneciente a la misma parentela-ocupó las sedes de Ávila, Cuenca y Osma^.
Se trata, pues, de un individuo perteneciente a un linaje de cierta importancia -aunque en ascenso-cuya carrera, sin duda, se desarrolla al amparo de familiares influyentes.
Son varios los autores que atribuyen al prelado compostelano un doctorado en leyes y cánones en la facultad de Padua, sin que pueda por el momento confirmarse esta afirmación"^.
Noticias igualmente confu-^ ORTIZ DE ZIJÑIGA, M.: Annales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla.
^ Sobre los principales linajes salmantinos de la segunda mitad del siglo XV -entre los que destaca el grupo formado por los Fonseca, Acevedo y Maldonado-, vd.
LÓPEZ BENITO, C.L: La nobleza salmantina ante la vida y la muerte.
Salamanca, 1991; y de la misma autora Bandos nobiliarios en Salamanca.
La genealogía de la familia Fonseca ha merecido también la atención de varios investigadores: ALCOCER Y MARTÍNEZ, M.: D. Juan Rodríguez de Fonseca.
Estudio críticobiográfico.Y2i\\2iáoM, 1926; pp. 9-15; PARDO DE GUEVARAY VALDÉS, E.: op. cit., pp. 190-195; SAGARRAGAMAZO,A.: «El protagonismo de la familia Fonseca, oriunda de Portugal y asentada en Toro en la política castellana hasta el descubrimiento de América» en Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florión de Ocampo (1993), pp. 421-457. ^ Una biografía sintética de ambos prelados pueden encontrarse en Diccionario de Historia Eclesiástica de España.
Véase también la semblanza que del primero realiza Fernando del Pulgar en Claros Varones de Castilla (Sevilla, 1500; pp. 37-38).'
ORTIZ DE ZÚÑIGA, M.iAnnales, p.
Este último autor, no obstante, menciona una estancia de Fonseca en Padua como estudiante, sin llegar a alcanzar grado alguno.
Sin embargo, el chantre Juan de Melgarejo -«familiar» y persona cercana al prelado-en su declaración en el pleito Tabera-Fonseca afirma que hera muy letrado utriusque iuris doctor {op. cit., f 1065).
Padova, 1990) no puede hallarse rastro alguno de Don Alonso, es razonable intuir su asistencia a otro centro.
Los acontecimientos que suceden a este nombramiento parecen claros en sus líneas maestras, no así en lo referente a los detalles y las razones de fondo^: sabemos que Alonso de Fonseca I, arzobispo de Sevilla, conmutó con permiso regio y pontificio su sede con la de su sobrino, Alonso de Fonseca II, con el fin de facilitarle la posesión de la sede.
La razón de esta extraña permuta hay que buscarla en las difíciles circunstancias que en este momento viven la iglesia y la ciudad compostelana, pero también en las vicisitudes del rey Enrique IV y en sus dificultades para encaminar la sucesión.
Al tumultuoso mandato del anterior prelado, Rodrigo de Luna, sucede un no menos conflictivo epílogo: la ciudad compostelana rechaza y resiste violentamente al señorío arzobispal, espoleada y apoyada por el Conde de Trastámara.
Para poner fin a este asunto cuenta el nuevo arzobispo con el apoyo del rey, de parte de la nobleza gallega -que le auxilia con sus armas-y de la mayoría de su cabildo catedralicio.
En marzo de 1461 las huestes arzobispales ponen cerco a la ciudad, ocupándola a finales de ese año o en los primeros meses del siguiente -gracias en buena medida a la muerte del conde de Trastámara en el verano de ese año-.
La vuelta de Alonso de Fonseca I a Sevilla resulta cuestión difícil, ya que su sobrino, apoyado por parte del clero y de la población se resiste a ocupar la sede compostelana.
La recomposición de los puestos tiene lugar en 1463, tras largos esfuerzos políticos y pontificios.
En diciembre de ese año se data el primer documento de la administración de don Alonso de Fonseca II, si bien su llegada a la ciudad se demora hasta el año siguiente^.
Noia, 1999; pp. 123-124; SANZ FUENTES, M.J.; SIMÓ RODRÍGUEZ, M.I.: Catálogo de los documentos contenidos en los libros de cabildo del concejo de Sevilla.
Madrid, 1991; pp. 134-146. ^ Así, el 15 de diciembre de ese año, Juan García de Gomara, actuando como provisor -cargo en el que permanecerá hasta su muerte-hace colación de una capellanía en Cacavelos.
Anteriormente, seguramente por designación de su tío ejerce como provisor Juan Arias del Villar (documento del 16-11-1462; editado en VÁZ-QUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v.
El nuevo arzobispo hereda una Iglesia cuya autoridad señorial es contestada y que está sumida en una profunda crisis económica e institucional.
Por ello, los primeros años de Fonseca en su sede son también los de puesta en marcha de un ambicioso programa de actuación encaminado a un objetivo claro: recuperar el control del señorío arzobispal.
Para ello contará con un equipo de personas que trae consigo y que pertenecen a su círculo más íntimo: Luis de Acevedo, su hermano; Juan García de Gomara, que ejercerá como provisor; los futuros canónigos Pedro Maldonado, Gonzalo de Valdivieso, Juan de Barrientos, Pedro deAlmazán y Diego de Castilla -primo del prelado y bisnieto del rey D. Pedro-; y los caballeros Rodrigo Maldonado y Pedro de Ribas, a los que pronto se unirían hidalgos locales como Esteban de Xunqueiras y los Montenegro.
La primera acción está directamente encaminada a la recuperación de parte de la autoridad jurisdiccional y militar: con la creación del oficio de alcalde mayor, conferido a Rodrigo Maldonado, socava también la posición del caballero más importante y peligroso de la Tierra de Santiago, Bernai Yáñez de Moscoso, pertiguero mayor de la Iglesia compostelana y siempre preparado para minar la autoridad arzobispal.
También en estos primeros momentos aparece Don Alonso como participante activo en la política castellana^^.
Si bien es necesario no perder nunca la perspectiva de los acontecimientos castellanos y su repercusión en Galicia, este nombramiento, con la merma de atribuciones que supone para el pertiguero, es la causa fundamental del primer conflicto del arzobispo Fonseca y, muy posiblemente, contribuye a oscurecer sus relaciones futuras con el linaje de los Moscoso.
En una atrevida escaramuza, Bernai Yáñez prende al arzobispo durante una visita de éste a la villa de Noia, reteniéndole en cautividad aproximadamente dos años.
Resulta imposible, por el momento, establecer la cronología de este acontecimiento que debe tener lugar a finales de 1464 o en los primeros meses del año siguiente, ya que el primero de marzo de 1465 el rey Enrique IV da órdenes precisas para procurar la'° En efecto, durante el año 1464 el arzobispo compostelano secunda los repetidos llamamientos que los prelados del reino hacen al rey en favor de la pacificación (REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA: Memorias de Don Enrique IV de Castilla.
La liberación tiene lugar en los primeros días de 1467, merced a una concordia^^ No obstante, los alcaldes de Santiago correspondientes a 1466 fueron designados -facultad reservada al prelado-y juraron su cargo con normalidad, lo que puede indicar que, aún ausente el prelado, el gobierno de la diócesis y señorío mantiene cierta estabilidad^^.
Durante este período de cautiverio tiene lugar un suceso que muy posiblemente marcará la relación del arzobispo Fonseca con su cabildo: el 21 de julio de 1466, reunidos en sesión capitular, los canónigos son hechos prisioneros por Luis de Acevedo y su madre Catalina de Fonseca'^; buscan, principalmente el acceso sin restricción al tesoro catedralicio para engrosar con su riqueza el rescate de 500 doblas de oro que debe pagarse por la libertad del prelado.
Entre los testigos, y posiblemente como participantes, se encuentran algunos canónigos y Rodrigo Maldonado, alcalde mayor^"^.
Los acontecimientos se precipitan: la catedral es cercada por Bernai Yáñez, los defensores fonsecanos la fortifican, los beneficiados permanecerán cautivos durante cinco meses, la ciudad y el ejército atacante son excomulgados,....
Finalmente, y tras la muerte de Bernai Yáñez, se llega a un acuerdo -muy duro en sus condiciones para los fonsecanos-que pone fin al conflicto, pactándose la liberación de los canónigos y del prelado -que deberá exiliarse de su diócesis durante diez años*^ Parece que, inicialmente, Don Alonso se asienta en la villa de Redondela-de señorío compostelano pero en la diócesis tudense-.
Desde allí, el 27 de marzo de 1467 restringe drásticamente los poderes de su obispo auxiliar y de su provisor'^.
La consecuencia más inmediata de este acto es la suspensión de toda colación y provisión beneficial y de todos los proce- SOS judiciales temporales y espirituales de carácter especial de la archi-diócesis^''.
Apenas existen noticias sobre la vida de este personaje durante el conflictivo período Irmandiño^^ y, aunque cabe suponer que participaría junto a su tío, el arzobispo sevillano, en los acontecimientos políticos de la corona castellana, parece que pasa largas temporadas en Portugal, donde mantiene contactos con otros agraviados del movimiento^^.
Sí sabemos, sin embargo, que sus partidarios capitulares se ausentaron de Santiago^^.
No obstante, no parece existir un vacío de poder, al menos en su aspecto'^ Todo ello podría interpretarse como una vuelta al prelado de atribuciones temporalmente cedidas a causa de su incapacidad para ejercerlas directamente.
Sin embargo, tanto el provisor como el obispo de Sebastia -que actúa como auxiliar-recuperarán estas competencias a partir de 1470, lo que induce a creer que la delegación es algo habitual en el procedimiento de la administración diocesana y que la concentración de las prerrogativas en manos del prelado tiene como finalidad hacer sentir su presencia aún permaneciendo fuera de su capital.' ^ Cabe pensar que parte de esta época la pasa en Salamanca.
En esta ciudad, ya desde 1463-64 existe un amplio movimiento de oposición al rey Enrique encabezado por el llamado bando de San Benito -al que pertenecen los Fonseca-; este grupo se mantendrá políticamente activo en defensa de los intereses del infante Don Alonso y después de Doña Isabel, hasta que ésta se consolida como soberana castellana (LÓPEZ BENITO, I.: Bandos, p.
Sobre la hermandad, sus antecedentes, desarrollo y consecuencias ver especialmente ANDRADE CERNADAS, J.M.; PÉREZ RODRÍGUEZ, VJ.: Historia de Galicia.
Vigo, 2^ ed. 1992; RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A.: Las fortalezas, passim.
•^ En la localidad fronteriza de Monçâo otorga una carta (31-08-1468) al cabildo de Ourense relacionada con la elección de un nuevo prelado (LÓPEZ FERREIRO,A.: Galicia,.
En esta zona lo sitúan también algunos testigos del Pleito Tabera-Fonseca (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A.: Las fortalezas, f 1059) y Vasco de Aponte {Recuento, párr. 337-338).
^° En efecto, Juan García de Gomara, Diego de Castilla, Juan de Barrientos, Pedro Maldonado, Gonzalo de Valdivieso y Roy Fernandez de Lugo se ausentaron durante este periodo (VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v.
Este hecho quizás se deba más a un deseo de permanecer con el prelado o al temor, que a una verdadera escisión capitular o expulsión.
En febrero de 1468, se une a ellos Gómez Bailo, para el cual solicita el prelado que sea considerado como su familiar (resulta, cuando menos sorprendente, que la carta arzobispal sea presentada en cabildo por Antonio Yans y Juan Núñez Vinagre, regidor y significado miembro de la Hermandad compostelana).
Sobre el comportamiento del cabildo compostelano respecto a estos sucesos vd.
VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: La institución notarial y el cabildo compostelano.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es político, ya que durante estos años los alcaldes compostelanos son renovados anualmente y hacen su juramento al cabildo con normalidad^'; se nota, no obstante, un cierto desorden dentro del cuerpo clericaF^.
Las noticias existentes confírman la existencia de una relación al menos correcta entre prelado y cabildo: se aprueba su solicitud de familiaridad en favor de Gómez Bailo y la designación que hace de un colegial para el colegio bolones de San Clemente^^ La primera noticia de la vuelta del prelado la proporciona la documentación capitular.
El dos de abril de 1469, la asamblea de canónigos expresa su más rotundo rechazo a cualquier enfeudación, censo o alienación que el prelado realice o haya realizado sobre los bienes de su mesa arzo-bispaF"^, claro indicio de movimientos y dádivas que buscan apoyos y la formación de un ejército.
El tesorero y provisor Juan García de Gomara asiste ya a la reunión capitular del 3 de agosto de ese año^^ El proceso de recuperación del señorío es, sin embargo, lento y laborioso^^ y se hace necesario pactar la entrada del contingente arzobispal en Santiago.
El cerco, que dura casi un año^^, finaliza con el juramento arzobispal de respetar los privilegios, usos y costumbres de la ciudad.
No consta, quizás por ello, la existencia una política de represión del arzobispo hacia aquellos que se levantaron contra éF^.
21 VAZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v.
22 En efecto, el 3 de octubre de 1468, ante la inexistencia de una autoridad eclesiástica definida, el cabildo -recuperando temporalmente su función de cotitular de la Iglesia Compostelana-encomienda a uno de sus miembros la creación de una cárcel eclesiástica (VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v.
En principio, este consentimiento capitular sólo es necesario para las enajenaciones absolutas del patrimonio eclesiástico por lo que esta declaración capitular debería entenderse en este estricto sentido.
2^ Una descripción muy minuciosa de los acontecimientos del retorno señorial en LÓPEZ FERREIRO, A.: Galicia, pp. 45-50.
2"^ Véase sobre todos estos acontecimientos la declaración del chantre Juan de Melgarejo en el pleito Tabera-Fonseca (RODRIGUEZ GONZÁLEZ, A.: Las fortalezas, f 1057v-1068r.).
2^ Los testigos del Pleito Tabera-Fonseca coinciden en declarar que el arzobispo no intenta -salvo en contadas excepciones-resarcirse de sus daños a costa de los vecinos.
De hecho, en la documentación de los años siguientes, es posible encontrar a alguno de La década de los setenta se caracteriza, en el territorio compostelano, por la sucesión de conflictos nobiliarios de carácter militar tras los que subyacen, en muchas ocasiones, las tensiones políticas que en este momento se viven en el reino castellano; hay que tener en cuenta también, la necesidad que tienen los grandes caballeros de recomponer su espacio y de buscar un equilibrio de fuerzas que permita la reconstrucción y la coexistencia pacíñca de sus señoríos.
En la Tierra de Santiago estos procesos serán especialmente dificultosos al coexistir intereses y personajes dispares: el arzobispo Fonseca -que pretende hacer del señorío arzobispal compostelano una entidad hegemónica-, Pedro Alvarez de Sotomayor -interesado en expandirse desde el territorio tudense hacia el norte, con los ojos puestos en Pontevedra-y Lope Sánchez de Moscoso -joven heredero de la casa de Altamira, necesitado de recomponer su señorío y obtener el poder efectivo sobre él-, sin olvidar a personajes de relevancia menor en los acontecimientos generales, pero de gran peso político tanto en el espacio compostelano como en Galicia -Suero Gómez de Sotomayor o Gomez Pérez das Marinas.
Los principales aliados de Fonseca serán Pedro Alvarez Osorio, conde de Lemos, y Sancho de Ulloa, hermano del canónigo compostelano Gonzalo de UUoñ y de María de Ulloa -amante del prelado-.
Inmediatamente, el prelado reinicia su política de recuperar el control efectivo del señorío compostelano^^.
Para conseguir este objetivo y, especialmente, impedir la reconstrucción de las fortalezas nobiliarias de la Tierra de Santiago, el arzobispo Fonseca se ve inmerso en constantes enfrentamientos militares.
Sus principales adversarios serán Lope Sánchez los cabecillas irmandiños de la ciudad compostelana ejerciendo como regidores o alcaldes concejiles (puestos de nombramiento arzobispal); por citar dos casos muy señalados, los regidores Juan Núñez Vinagre -diputado de la Hermandad-y Alvaro García Chantreiro, continúan en los años siguientes ocupando su puesto en el concejo y no es difícil encontrarles en la documentación de la época, incluso relacionándose con el cabildo o el propio prelado.
Por ejemplo, Juan Núñez precibe hacia 1471 -en calidad de tutor de Gómez Bailo-una parte de las rentas devengadas por las alcabalas del vino y el pescado de la ciudad de Santiago (ACS, Leg.
699 C, f llOr-llOv); Alvaro García Chantreiro recibe en 1471 el cargo de alcalde concejil -de nombramiento arzobispal-(VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v.
^"^ Según Vasco de Aponte, Fonseca tardó menos de un año en iniciar las maniobras contra el señor de Altamira (Recuento, párr. 213). de Moscoso -señor de Altamira-y Pedro Alvarez de Sotomayor, que son secundados en muchas ocasiones por otros miembros de la nobleza gallega.
Frente a sus adversarios, establece ligas y confederaciones, según dictan las circunstancias, con el Conde de Lemos, con el de Monterrey o con el adelantado mayor de Galicia, Fernando Pareja,^^ y establece un dispositivo militar constante.
Su hermano, Luis de Acevedo, aparece como el jefe de los ejércitos arzobispales, siendo secundado por hidalgos afectos a la causa fonsecana y algunos otros miembros de la «familia» arzobispaP^ En varias ocasiones citan las fuentes la presencia personal del prelado en estos combates^^.
Estos enfrentamientos alcanzan su punto álgido entre 1472-74 cuando buena parte de las villas del señorío arzobispal -y un incierto número de feligresías y fortalezas-están ocupadas por Lope Sánchez de Moscoso o Pedro Alvarez de Sotomayor^^ En este último año, el prelado pone en práctica una nueva estrategia para encontrar solución a sus problemas.
Para frenar la expansión de Pedro Alvarez de Sotomayor primero pacta con éP'* y posteriormente lleva a cabo una coalición con Diego de Muros, obispo de Tui^^ Concierta también dos matrimonios singulares, que buscan pacificar el frente norte de su señorío: Luis de Acevedo -su hermanocon Ginebra das Marinas y Lope Sánchez de Moscoso con su hermana Aldonza; sobre las condiciones de estos esponsales existen noticias diversas, si bien está claro que Luis de Acevedo recibe en feudo la fortale- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es za de Mesía y Lope Sánchez de Moscoso 300.000 maravedíes como dote de su esposa, a la que se une la cesión temporal de la fortaleza de Cira^^.
También en la corte se emprenden acciones y el arzobispo consigue varias provisiones reales urgiendo a sus oponentes a devolver los bienes usurpados^^.
Este último hecho se relaciona ya con la actitud de Fonseca respecto a la sucesión en el trono castellano^^ Partidario decidido de la causa isabelina, el prelado centra sus esfuerzos diplomáticos y bélicos contra Pedro Alvarez de Sotomayor: renueva el pacto con Diego de Muros^^ y visita la corte en la primavera de 1475^^ A su alrededor se concentrarán los esfuerzos de este partido en Galicia, amenazada por las tropas portuguesas.
La ciudad de Pontevedra, ocupada por las tropas de Pedro Alvarez de Sotomayor, resiste los sucesivos cercos impuestos por el ejército arzobispal hasta el verano de 1477, tras ella, Redondela y Vigo pasarán nuevamente a manos arzobispales'^^ Posiblemente, poco después, el arzobispo necesitará nuevamente concentrar sus esfuerzos contra el señor de Altamira, que le ocupa la fortaleza del Pico Sacro, en las proximidades de Santiago"^^.
^^ Con estos tratos, el prelado busca, sin duda, poner fm a la cuestión existente con Moscoso sobre la posesión de ambas fortalezas.(VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: «El libro memorial de pleitos del arzobispo don Alonso de Fonseca El» en Compostellanum (1999), en prensa, f° 3r; Archivo Histórico Diocesano de Santiago (AHDS), Fondo General, Leg.
^"^ Así, a Pedro Alvarez de Sotomayor, a Lope Sánchez de Moscoso y a Suero Gómez de Sotomayor se les urge para que restituyan al arzobispo la villa de Padrón que, indebidamente, le tenían ocupada y levantasen el cerco puesto a su iglesia (AGS, RGS, 1475-03-05, f° 264).
A Lope Sánchez de Moscoso para que entregue al prelado las villas de Muxía y Malpica y la fortaleza de Cira (AGS, RGS, 1475-03-06, f 343).
A Pedro Alvarez de Sotomayor para que devuelva las villas de Pontevedra, Vigo y Redondela que tenía indebidamente ocupadas (AGS, RGS, 1475-03-06, f 266).
^^ Sintéticamente, pero de modo muy claro, sobre los acontecimientos de la guerra civil en Galicia ver ANDRADE CERNADAS, J.; PÉREZ RODRÍGUEZ, F.J.: Galicia, pp. 302-307.
Ya a principios de año, el cabildo le hace un generoso préstamo (VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, V. I. f 176v) y a principios de marzo se elige la delegación capitular que le acompañará (Ibidem, f \77r).
Durante estos años, al amparo de los conflictos que ha de afrontar el prelado, los compostelanos, que hacen frente común con las demás villas del señorío arzobispal"^-^, conspiran también contra el arzobispo.
Existen, asimismo, desencuentros con el cabildo catedralicio, que quizás son reflejo de las divisiones internas de la sociedad compostelana"^^.
Todas estas cuestiones sin duda crean, además, importantes problemas en la maltrecha economía arzobispal: enormes gastos en contingentes militares; reconstrucción, construcción y mantenimiento de infraestructuras; imposibilidad de recaudar las rentas corrientes,...
Esta década, a la luz de los acontecimientos brevemente relatados, supone un constante cúmulo de dificultades para el prelado que, sin embargo, consigue ir dando forma a su proyecto: consigue presentarse como el principal apoyo de la corona en Galicia y asienta su nuevo modelo administrativo -plenamente operativo en los ochenta-.
Posiblemente, es también el período en el que el prelado reside con mayor continuidad en su iglesia, a tenor de su intensa relación con los acontecimientos.
En el aspecto personal, la vida del prelado es también objeto de cambios.
Su madre, Catalina de Fonseca, que le acompañó a Santiago y constituyó un firme apoyo de su causa en los momentos más difíciles, fallece en Salamanca en los primeros meses de 1470"^^ Por otra parte, de su relación con doña María de UUoa nacen entre 1470 y 1476 sus dos hijos, Diego y Alonso"^^.
A medida que pasan estos años, diferentes miembros de las familias Fonseca, Acevedo, Maldonado y Castilla-profundamente emparentados entre ellos e íntimamente relacionados con el arzobispo-co-'' GARCIA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV,v.
Sobre ella ver VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v.
^^ En CAAMAÑO BOURNACELL, J.: Notas para un estudio sobre la verdadera personalidad de doña María de UUoa, madre del arzobispo don Alonso de Fonseca III.
Coruña, 1950, se encontrarán interesantes datos sobre esta mujer, viuda de Alvaro Páez de Sotomayor.
Resulta imposible, por el momento, establecer con fiabilidad las fechas y lugares de nacimiento de sus hijos, aunque tradicionalmente se considera que el menor de ellos, Alonso, nace en 1476.
En 1480, Diego -denominado hijo de Alvaro de Sotomayor-es prohijado por su tío Pedro de Acevedo (RAH, Colección Salazar y Castro, rf 52.994). mienzan a escalar puestos en los asuntos de estado en un preludio de la influencia que alcanzarán en tiempos venideros"^^.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS
Parte de los problemas en Santiago entran en vías de solución a partir de 1480 con el asentamiento definitivo de la administración real en Galicia, aunque surgirán otros de diferente cariz.
El establecimiento de la Hermandad, que tiene lugar a partir de este año, constituye un hecho ñindamental ya que proporciona una fiíerza militar de apoyo a los agentes reales.
Posiblemente temiendo esta circunstancia y recordando las peligrosas derivaciones de la Hermandad anterior, los grandes caballeros gallegos resistieron la implantación de esta organización'^^ Alonso de Fonseca, seguro de la baza política que ello supone, acepta y promulga con rapidez la hermandad en su señorío"^^.
No cuenta, sin embargo, con los objetivos a largo plazo de la corona ni con la eficiencia de su más reciente delegado, Fernando de Acuña^^.
En efecto, en su misión de fortalecer la presencia real en Galicia el nuevo gobernador Acuña, apoyándonse en un ejército propio, en la recién creada Hermandad, en ocasiones también en los caballeros gallegos y en sus amplios poderes, está firmemente decidido a socavar en ciertos aspectos la poderosa posición del prelado en beneficio del orden público y de la corona: las quejas de las ciudades y villas del señorío -constantes desde los años 70-encontrarán mayor eco y las fortalezas arzobispales pasarán a manos del gobernador.
Surgen, por ello, los primeros desencuentros ^'^ Sobre este tema, si bien estudiado desde otra perspectiva ver SAGARRA GAMA-ZO, A.: Burgos y el gobierno indiano: la clientela del Obispo Fonseca.
Burgos, 1998; pp. 53-56; acerca del entramado familiar SAGARRA GAMAZO, A.: La familia Fonseca, passim.'^^ Sobre ello ver GARCÍA ORO, J.: Galicia na baixa Made Media, pp. 151 y ss. y 300-304; y especialmente Galicia en los siglosXIVy XV, v.
Quizás habría que tener en cuenta también, a la hora de valorar este comportamiento nobiliario, la vertiente económica de la hermandad, a la que contribuyen hidalgos y pecheros, que puede haber constituido una amenaza a los ya maltrechos ingresos señoriales.
Sobre este aspecto de la hermandad ver LADERO QUESADA, M.A.: La Hacienda real de Castilla en el siglo XV La Laguna, 1973; pp. lU-lll.''
GARCÍA ORO, J.: Galicia en los s. XIVy XV, v.
334 ^° Sobre la actuación de Fernando de Acuña ver GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV.
III, pp. 134-141. entre el prelado y el gobernador a los que se unirán otros que tienen su origen en las competencias jurisdiccionales y en la fiscalidad arzobispal.
A tenor de las informaciones de las que disponemos permanecen, además, abiertos algunos conflictos del período anterior: la querella con Pedro Alvarez de Sotomayor sobre las rentas y bienes arzobispales en el sur del señorío^ ^ los problemas con Lope Sánchez de Moscoso^^, el descontento de los compostelanos^^ o la abierta rebelión físcaF"^.
Para la comprensión de la evolución de estos procesos y de los acontecimientos sucedidos en los años siguientes es necesario tener en cuenta que, desde 1481, Don Alonso reside cada vez menos en su diócesis.
Por ello, la resolución inmediata de los problemas cae en manos de sus agentes, personas de gran capacidad pero imposibilitadas para tomar decisiones de gran alcance, que siempre permanecerán en manos del prelado.
En efecto, desde que, en febrero de 1481, Fonseca es nombrado presidente del Consejo Real su alejamiento de los asuntos gallegos es patente, aunque no ocurre lo mismo con sus objetivos respecto a la Iglesia compostelana, ni con la alta eficacia de sus influencias, ya que sus allegados y el gran apoyo de los reyes a su posición evitan a la Iglesia compostelana y a su señorío la entrada en crisis.
^' Sobre ello, el 7 de marzo de 1480, los reyes despacharon una provisión conminando al prelado a entregar a Don Pedro la zona del Morrazo y ciertas feligresías en cerca de Pontevedra -según lo acordado en la paz con Portugal-, (AGS, RGS, 1480-III, P 343).
^^ Un libro de rentas arzobispales de estos años registra referencias a movimientos militares y al conflicto con el conde de Altamira sobre una deuda pendiente a causa de una sentencia sobre el puerto de Fisterra y sobre las feligresías de Bora y Mourente (ACS, Libros de la Recabdança, Cuaderno 2°, f° 5r, 14v).
Indudablemente, el matrimonio de Moscoso con la hermana de Fonseca no consigue la alianza buscada (APONTE, V.: Recuento, párr. 242, 278).
^^ Vasco da Ponte refiere claramente la predominante posición de Sancho de Ulloa, conde de Monterrey, en la ciudad durante los primeros años 80 (Recuento, P 270).
^"^ A las dificultades que suponen las denuncias de arbitrariedad realizadas por las villas en los años 70 (GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV. v.
I, pp. 341-343) se une ahora una expeditiva actuación de los recaudadores reales en Galicia, que impedirán al prelado el cobro de parte de las alcabalas; a ello se unen claras resistencias populares al pago de otras rentas debidas al prelado (ACS, Libro de Recabdança, Cuaderno 1, passim).
El definitivo asentamiento de la autoridad y administración real en Galicia se manifiesta como factor decisivo de estabilidad, especialmente al dotar a la sociedad de un órgano donde dirimir los conflictos (el tribunal real del que nacerá la Real Audiencia de Galicia).
El alejamiento de los contingentes armados nobiliarios y el acercamiento de los grandes caballeros a las tareas cortesanas contribuye decisivamente a la pacificación del reino, al fortalecer sus bases económicas y prestigio personal y social y quedar la administración señorial en manos de agentes ejecutores.
El relevo del gobernador Acuña por Diego López de Haro (eficiente pero más diplomático), la visita de los reyes a Galicia en 1486, su política posterior y el definitivo asentamiento de la Real Audiencia son definitivos elementos a tener en cuenta en este proceso.
Las consecuencias más inmediatas de este cúmulo de circunstancias son: un cierto fortalecimiento de la posición arzobispal respecto al gobernador Acuña, consiguiendo la devolución -por orden real-de la fortificación catedralicia y la amnistía para sus allegados.
La ausencia del prelado de Galicia -a la que seguirá pronto la de los más importantes nobles gallegos, que serán encaminados a la empresa granadina-rebaja las tensiones y los enfrentamientos, cuyo perfil será más bajo, ya que serán escaramuzas y conflictos de carácter local y puntual protagonizados por los correspondientes agentes administrativos.
En efecto, dado que a partir de 1485 las visitas de Fonseca a Santiago son esporádicas, el gobierno de la iglesia y señorío queda en manos de sus allegados.
En esta tesitura, los cargos de provisor, alcalde mayor y recaudador son proveídos en personas de su más estricta confianza y, aunque cada uno de ellos parece tener un cometido específico, son muchos los indicios que apuntan a un grupo compacto que gobierna de modo globaP^ La larga duración del mandato de este prelado le permite también acabar -de modo progresivo y sin grandes estridencias-con las resistencias existentes en los dos órganos colegiados más cercanos: el cabildo y el ^^ Son muchos los documentos en los que aparecen estos tres cargos uniendo fuerzas respecto a un tema (AHDS, Fondo General, Leg.
Las cuentas del recaudador Nicolás de Acevedo refieren explícitamente, en varias ocasiones, actuaciones realizadas con el consejo del alcalde mayor o del provisor (Libro de Recabdança, Cuaderno 2, f 4r, 7r,18r).
No obstante, la sombra de Don Alonso está siempre presente en su Iglesia y señorío, ya sea a través de sus mandatos o de sus visitas a la ciudad^^, que durante los primeros años de su estancia en la corte posiblemente se desarrollan con cierta asiduidad.
Alejado de Galicia, el arzobispo fija su residencia estable en Salamanca, en la casa que fiae de su padre y ahora pertenece a su hermano Luis de Acevedo y posteriormente a su homónimo hij 0^1 Desde 1484, año en el que Don Alonso es nombrado presidente de la Chancillería de Valladolid, muy posiblemente las visitas a Compostela se reducen considerablemente.
De hecho, y a lo largo de esta década y hasta 1493 en que tenemos noticia precisa de su regreso a Santiago, son escasas las informaciones sobre la vida del prelado^^.
Durante algún tiempo vive de modo fijo o esporádico en Valladolid, donde preside la Real Chancillería, aunque su lugar de referencia sigue siendo Salamanca.
La estancia al frente de tribunal vallisoletano no se desarrolla tampoco dentro de unos cauces totalmente pacíficos, siendo el incidente más sobresaliente el que le relaciona con el proceso sobre el nombramiento de rector del estudio de la ciudad y que enfrenta a la universidad con el corregidor Juan de Ayala^^.
Su gestión como presidente del tribunal, a pesar de los -^ En efecto, en los volúmenes de actas capitulares correspondientes al mandato de este arzobispo puede apreciarse claramente una creciente presencia de beneficiados pertenecientes a las familias Fonseca, Acevedo, Maldonado, así como de personajes que por familia u oficio se vinculan al prelado.
En el caso del concejo, la escasa documentación conservada impide un mayor seguimiento de este fenómeno, sin embargo, en la primera década del siglo siguiente es evidente la identificación de personajes fonsecanos como Antón Maldonado, Francisco Ribas.
61 ^^ De hecho, la documentación salmantina de las últimas décadas del siglo XV recoge, con mucha frecuencia, noticias sobre la intervención de familiares y criados del arzobispo en la conflictiva vida política local, pero las menciones explícitas a su presencia en la ciudad son muy escasas (LÓPEZ BENITO, C.L: Bandos, p.
^^ Sobre este conflicto y la intervención del prelado: BELTRÁN DE HEREDIA, V.: Cartulario de la Universidad de Salamanca.
V, pp. 155-156. grandes poderes que le fueron concedidos, no se concreta en una labor reformadora^ ^ Mientras, en Santiago, los representantes arzobispales prosiguen su tarea en persecución de los objetivos fijados por el prelado, especialmente en aquellos asuntos de índole económica y en ocasiones parecen utilizar los mismos métodos expeditivos que su patrón^^.
A pesar de la contrariedad que supone para Don Alonso la perentoria orden de abandonar Galicia^^ el prelado parte sin demora para Castilla, donde dedica sus esfuerzos al servicio de la Corona.
Los reyes, conscientes de la necesidad de moderar el poder del señorío arzobispal, emplean una estrategia de tira y afloja para poner fin a las disputas entre el gobernador y los agentes arzobispales; de este modo, y sin dañar de manera definitiva la posición del prelado, van asentado la presencia real y poniendo coto al ejercicio abusivo de competencias por parte de la administración compostelana.
El comportamiento de Don Alonso y sus agentes ante las frecuentes disputas con los responsables de la gobernación real en Galicia se limita a escaramuzas militares de bajo perfil, a las reclamaciones en la corte y a la iniciación de los correspondientes procesos judiciales.
Esta nueva estrategia no supone, en modo alguno, un abandono del objetivo final y cada maniobra de los agentes reales da ^' El documento de nombramiento le concede un amplio margen de acción con vistas a una profunda renovación de la institución (VARONA GARCÍA, A.: La chancillería de Valladolid en tiempo de los Reyes Católicos.
^^ El documento real en GARCÍA ORO, J.: Galicia na Baixa Made Media, pp. 329-330.
Los indicios confirman que él realmente conoce el alcance y razones de este mandato: Hasta quel dicho rey don Fernando y la reina doña Isabel reinaran dos o tres años que lo echaron deste reino de Galicia, (cfr. declaración del chantre Melgarejo en RO-DRÍGUEZ GONZÁLEZ, A.: Las fortalezas, f 1063); Bernardino Llorca opina que el acuerdo tomado por el clero del reino, en la asamblea celebrada en Córdoba en el año 1482, para que los reyes no obliguen a ningún eclesiástico a trasladase a la corte contra su voluntad constituye una clara alusión al caso del arzobispo Fonseca {Bularlo pontificio de la Inquisición española en su período institucional (1478( -1525( ).
A pesar de la escasez de referencias documentales es evidente que en estos años la posición de Fonseca en la corte se fortalece de modo considerable, posiblemente no sólo a causa de los servicios prestados -por él y su familia, en Galicia, Salamanca y en la corte-a los Reyes en los difíciles acontecimientos de los tiempos pasados, sino también gracias a sus generosas aportaciones al tesoro real.
En efecto, en los años 80 el prelado presta a la Corona importantes cantidades que, tarde o temprano, le serán devueltos en metálico o en mercedes^^ La más importante de ellas, posiblemente, es la concesión -en principio-a título personal y vitalicio, de las alcabalas de los reguengos de la archidiócesis compostelana^^-esta renta cobrada tradicionalmente por los arzobispos está embargada desde 1480-.
Además, durante estos años son varias las provisiones reales enviadas a Santiago para que a Fonseca les sean abonadas cantidades que se deben por razón de procesos judiciales o por derecho institucional^^.
^"^ Asi, es frecuente ver a los provisores -Juan García de Gomara y, posteriormente.
Fray Gonzalo de Ribera y Rodrigo de Acevedo-actuando con la energía y prontitud que de él se exige en defensa de los intereses arzobispales contra el concejo compostelano en 1484 (ACS, Leg.
105-4), e incluso contra el gobernador y alcaldes mayores del Reino de Galicia en 1493 (AHDS, Fondo General, Leg.
Del mismo modo actuará su tesorero y recaudador, Francisco de Treviño, primero, y Nicolás de Acevedo, después (ACS, Libros de la Rccabdança, passim).
^^ Es necesario recordar los mandatos perentorios a los gobernadores y alcaldes mayores de la audiencia del reino de Galicia que buscan siempre un equilibrio entre ambas partes o las repetidas provisiones otorgadas en los años 80 confirmando el derecho arzobispal al señorío de Santiago o a ciertas rentas que deben sus vasallos (AHDS, FG, Leg.
Las alcabalas le fueron concedidas -a tenor del documento real-en gratitud a los gastos y esfuerzos del prelado durante la guerra con Portugal.
Al menos desde 1498, le es concedida una renta vitalicia de 300.000 maravedíes anuales (LADE-RO QUESADA, M.A.: La Hacienda, p.
^^ Así, los reyes otorgan una carta a las justicias de villas y ciudades para que se paguen a don Alonso de Fonseca las rentas que se le deben (AGS, RGS, 1487-VII, f 37); al gobernador y alcaldes mayores del reino de Galicia, a petición de Fonseca, para que se Por todo ello, desde 1490 su posición en la corte parece definitivamen-te^^ consolidada y, finalizada su labor al fi*ente de la Chancillería de Valladolid, recibe de los Reyes la dignidad de gobernador del reino cuando en 1491 parten hacia la campaña de Granada^^.
Durante esta última década del siglo, los esfiierzos de Don Alonso se concentran en dos fi*entes: poner fin a ciertos problemas pendientes en Santiago y preparar el fiituro de sus hijos.
En su señorío compostelano dos son los asuntos que le preocupan de un modo más apremiante: el evidente expansionismo de los oficiales de la justicia real y el creciente malestar en las villas.
De nuevo la presencia personal del prelado en Santiago (en 1493) provocará una subida en el tono de los conflictos.
Los oficiales de la Real Audiencia del reino de Galicia, apoyados sin duda por los concejos de la Tierra de Santiago, comienzan a interferir en las atribuciones de la jurisdicción señorial arzobispal, avocando para sí causas en primera instancia y admitiendo las apelaciones de tribunales locales.
Evidentemente la respuesta del arzobispo no se hace esperar y, ya en 1493, los oficiales reales son excomulgados.
Se inicia así un nuevo conflicto que se mantendrá hasta bien entrado el siglo XVI, en el que la corona aparece como intermediaria necesaria -y a veces interesada-^^.
Dada la importancia de la ciudad compostelana, los oficiales de la Real Audiencia residirán en ella con cierta asiduidad, siendo así protagonistas de escaramuzas y conflictos menores que tienen como trasfondo la polémica jurisdiccional y como referente inmediato reyertas callejeras, visitas a la cárcel arzobispal o abusos en los derechos de posada que tienen los miembros de la audiencumpla ejecutoria contra el conde de Altamira (AGS, RGS, 1488-1, f 130); para que el doctor Sancho García del Espinar, alcalde mayor del reino de Galicia, desembargue los frutos y rentas de Lope Sánchez de Moscoso, conde de Altamira, de los cuales habia hecho almoneda el arzobispo de Santiago (AGS, RGS, 1489-11, f 206).
^^ Por estos años, los Fonseca y Castilla constituyen un grupo que ocupa relevantes puestos en los negocios regios: Sancho de Castilla, Juan de Castilla, Juan Rodríguez de Fonseca, Alonso de Fonseca, obispo de Osma, Antonio de Fonseca y Alonso de Fonseca, señor de Coca y Alaejos.
Con este movimiento los reyes buscan posiblemente retenerlo en la corte y a la vez gratificarle sus servicios.
^0 FERNÁNDEZ VEGA, L.: loe. cit. cia^^ En este mismo año de 1493, y a raíz de una violenta discordia sobre la jurisdicción, los alcaldes mayores son excomulgados y el prelado desterrado de la ciudad.
Fonseca será de nuevo llamado a la corte y alejado de Galicia si bien la reina acabará reconociendo el abuso de los agentes reales^^.
En Santiago y demás villas del señorío se aprovecha el malestar existente y la difícil posición arzobispal para retomar las antiguas reivindicaciones que se centran básicamente en dos aspectos: el derecho del prelado a nombrar alcaldes y los pedidos fiscales.
En años anteriores, el prelado intentó dominar los concejos por la vía de designar unilateralmente a los alcaldes -contrariamente a la tradición y fueros que refieren la participación de las comunidades por la vía de la designación de una relación de candidatos-, la respuesta no se hace esperar y las villas, especialmente, Santiago y Noia, rechazan los nombramientos y entablan sendos procesos judiciales.
La primera sentencia sobre esta cuestión confirmará al prelado el derecho a nombrar alcaldes en Santiago^^ A este documento seguirán otros^"^.
Las resistencias al pago de tributos al arzobispo existen al menos desde los años 80, sin embargo, se recrudecen entre 1493 y 1497, según los testimonios a causa de las nuevas peticiones del prelado^^ aunque posiblemente tienen su origen en una mayor eficiencia del sistema recaudatorio arzobispal y en un cambio en la estrategia administrativa.
A ^' Como ya se ha dicho, la disputa se mantendrá a lo largo de las dos siguientes décadas; los incidentes más graves tienen lugar durante el mandato de Alonso de Fonseca III, especialmente entre 1509 y 1515, alcanzando su punto culminante en 1511 con la suspensión de la jurisdicción temporal del arzobispo Alonso de Fonseca III.
La documentación se encuentra en AHDS, Fondo General, Leg.
Alguno de estos episodios ha sido estudiado por GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV, v. tenor de las fuentes se trata de un conflicto de largo alcance cronológico y geográfíco'^^.
Tras la llamada real para acudir ante los reyes en 1493, Don Alonso posiblemente reside a caballo entre la corte y Salamanca, aunque son escasas las noticias de las que disponemos a este respecto.
La documentación salmantina registra la presencia activa de su hijo Diego en la ciudad, hasta su fallecimiento en 1496 y la participación de éste y de otros personajes del ámbito arzobispal en los conflictos de la ciudad durante esta década^^.
Apenas hay noticias sobre su actividad en la corte, donde habrá que suponerle como miembro del consejo reaF^ Las fuentes muestran también los pasos tomados para encaminar el futuro de sus hijos.
A partir de 1490, el prelado o sus agentes, realizan importantes compras de tierras en los alrededores de la ciudad de Salamanca, al objeto de reunir un fondo patrimonial para Don Diego^^.
Se inician también tratos para realizar un matrimonio ventajoso, que cristaliza en 1487 al contraer nupcias con doña Teresa de Zúñiga, hija de Sancho de UUoa, conde de Monterrey^^.
La prometedora carrera del joven encuentra su fin en 1496, cuando muerre durante el ataque francés a la for-^^ En efecto, como ya se ha dicho, los primeros testimonios claros apuntan a su existencia hacia 1481 (ACS, Libro de la Recabdança, C\, passim) y se registra tanto en las villas como en los concejos rurales {Ibidem, GARCÍA ORO, J.: loe. cit.).''
LÓPEZ BENITO, C.L: Bandos, pp. 72-93 y 189-190. ^^ La declaración de Juan de Melgarejo -personaje muy cercano al prelado-en el pleito entre los arzobispos Tabera y Fonseca sobre las fortalezas de la Mitra compostelana, informa de la presencia del prelado en Sevilla en 1490 con la corte; y posteriormente en Granada y en Barcelona (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A.: Las fortalezas, f 1064-1065).
DonAlonso concede también a su hijo, antes de 1483 una de las notarías del número de la ciudad de Santiago, que ejerce a través de un sustituto (ACS, Leg.
424-1); es ésta la única presencia del joven en la documentación administrativa compostelana.
La cesión de dos notarías de la ciudad en favor de sus hijos, provoca un cierto malestar en la ciudad; a tal punto que los reyes acaban conminándole a entregarlas a personajes que no sean sus familiares, tal y como establecía la legislación que a tal efecto había promulgado Alfonso X (ACS, Leg.
^° Esta unión, realizada por mandato real y no sin recelos del Conde de Monterrey, lleva consigo la cancelación del contrato de matrimonio entre Teresa de Zúñiga y Alonso Pimentel, hijos de Sancho de Ulloa y Rodrigo Alonso Pimentel, respectivamente. taleza de Salsas^^ Los esfuerzos de Fonseca se centrarán en el futuro en encaminar a su nieto, Alonso de Acevedo y Zúñiga, futuro conde de Monterrey, para el que fundará un mayorazgo en 1504 con los bienes que habían sido de su padre y nuevas adquisiciones^^.
Menos accidentados resultan los primeros años de la carrera de su otro hijo, Alonso, al que concede una canonjía en Compostela en 1490, el arcedianato de Cornado de esta iglesia en 1496 y una de las notarías de la ciudad^^ Seguramente por intervención paterna consigue, también en 1492, un beneficio en la iglesia cordobesa, regida a partir de 1499 por su pariente Juan Rodríguez de Fonseca^"^.
En estos años, además, tiene lugar un masivo desembarco de personajes cercanos al arzobispo en las filas del cabildo compostelano, buena parte de ellos formarán el equipo de gobierno y la corte de su hijo y sucesor^^ ^' BERNÁLDEZ, A.: Historia de los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1878; cap. CLIII.
Sobre las honras fúnebres celebradas por Don Diego en Santiago, en diciembre de 1496, ver ACS, Cofradía de la Concepción, Libro 2, f 104v-105r.
Una semblanza de este personaje, elaborada por Gonzalo Fernández de Oviedo en Batallas y Quincuagenas (ed. de J.B. de Avalle-Arce).
No se conoce con exactitud la data de concesión de la notaría compostelana al futuro Alonso de Fonseca III, aunque hay que suponer que tiene lugar poco después del fallecimiento del notario Sancho de Cardama que tiene lugar hacia 1482.
La concesión de estas notarías a sus hijos suscita una importante resistencia en la ciudad donde dos de los cuatro despachos quedan en manos de factores arzobispales, si bien nunca llegaron a ejercer personalmente.
Sobre este asunto ver VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: La institución notarial, v.
Nuestro conocimiento de la biografía de este importante prelado es, por el momento, bastante precario; la más completa es, sorprendentemente, la contenida en la monografía sobre el colegio que bajo su patrocinio se construyó en Salamanca (SENDIN CALABUIQ M.: El colegio mayor del arzobispo Fonseca en Salamanca.
^'^ El disfrute de este beneficio cordobés también da lugar a cierta confusión ya que los datos que hasta el momento se poseen se refieren únicamente a los conflictos surgidos por su posesión (AGS, RGS, 1492-V, f 51S).
^^ En efecto, hacia 1490 pertenecen ya a esta institución Nicolás de Acevedo -sobrino del prelado, tesorero y recaudador mayor en Galicia-, Fernando de Acevedo, Rodrigo de Acevedo -futuro provisor-; a lo largo de la década harán su entrada, entre otros, Alonso de Acevedo, Gonzalo Maldonado, Bernardino de Acevedo, Juan de Acevedo, Joaquín de Auñón o Diego Gutiérrez.
(ACS, Actas Capitulares, vols. II y III).
De la actividad cortesana del prelado en los últimos años de su mandato compostelano tampoco hay mayores informaciones, aunque es sobradamente conocido el apoyo masivo que su familia ofrece en todo momento al rey Don Femando.
Únicamente consta de modo claro su participación en la comitiva que en 1501 acompaña a la infanta Catalina a Inglaterra^^.
Sí hay noticia, en cambio, de su permanencia en Salamanca donde nuevamente puede relacionársele con los choques banderizóse^.
Se conoce asimismo su intervención en la disputa que separa al prelado salmantino Juan de Castilla de su cabildo; en este caso, Don Alonso es partidario decidido del bando capitular contra su propio pariente, quien muy probablemente intenta distanciarse de la influencia del compostelano^^.
Los acontecimientos se suceden de tal modo que se hará necesaria la intervención real en 1506, cuando el arzobispo dicta auto de entredicho contra la ciudad y su pastor^^.
Hasta el verano de 1507, cuando es relevado de la sede compostelana, y aún después con el título de metropolitano, la documentación deja entrever una profunda participación del prelado en la vida ciudadana de Salamanca^^.
Son precarias también las noticias sobre los acontecimientos sucedidos en tierras compostelanas en estos años, sobre todo a causa de la escasez de documentación.
De hecho, los volúmenes de actas capitulares constituyen la fuente principaF^ De su lectura se deduce que, al menos en el ^^ Son varias las crónicas que refieren su presencia en esta expedición, conservándose incluso una de las misivas que como personaje principal de ella envía a la corte castellana (BRAH, Col.
LÓPEZ BENITO, L: Bandos, pp. 84-93. ^^ Una valoración de estos acontecimientos.
Posiblemente en este abuso intervencionista del prelado compostelano se encuentra el origen de la querella sobre la exención de la sede salmantina de la metrópoli compostelana, que enfrentará a ambas iglesias en tiempos de Alonso de Fonseca III y Francisco de Bobadilla.
^^ En este mismo año, tiene lugar una investigación real sobre los alborotos en la ciudad.
Varios personajes son visitados e interrogados, entre ellos, Don Alonso, alojado en las casas que fueron de Luis de Acevedo, donde también se acoge un cierto contingente de hombres armados.
La autora de este estudio apunta también como causa principal de la division de la familia Maldonado (una parte de la cual abandona su tradicional bando de San Benito) al excesivo intervencionismo del arzobispo Fonseca en Salamanca.
^' ACS, Actas Capitulares, volúmenes III y IV. frente compostelano, los problemas se encauzaron de modo pacífico, ya que no existe referencia en ellas a comisiones especiales del prelado o a disturbios.
Ello no obsta para que las heridas permanezcan abiertas y un buen número de procesos judiciales -contra villas y caballeros-estén pendientes de resolución^^.
Otra de sus preocupaciones de estos años es asegurar la posición de su nieto Alonso de Acevedo y Zúñiga, cuya madre Teresa de Zúñiga contrae un nuevo matrimonio con Fernán Pérez de Andrade.
El primer paso es la fundación, en 1504, de un mayorazgo en su favor, utilizando la autorización concedida por los Reyes Católicos^^ Se concertará, en 1503, una importante alianza estratégica, mediante el matrimonio de Don Alonso con doña María Pimentel, hija natural de Alonso Pimentel, Duque de Be-navente^"^.
Comienzan también las negociaciones en la corte para conseguir de Teresa de Zúñiga la entrega de los bienes y fortalezas pertenecientes al condado de Monterrey^^ En 1504, tras la muerte de Lope Sánchez de Moscoso, don Alonso de Acevedo recibe de su abuelo la alta dignidad de pertiguero mayor de la Tierra de Santiago^^.
Existen referencias, si bien oscuras, de un viaje de Don Alonso a la corte romana en 1506.
Si las razones de este viaje no están muy claras, sí pueden apuntarse varias hipótesis: asegurar la sucesión de su hijo en la sede compostelana, el enfrentamiento con el obispo de Salamanca, el conflicto con el cardenal Cisneros sobre la primacía de la Iglesia compostelana o incluso intentar encontrar solución favorable al conflicto de ^^ De hecho, el destierro de su hijo Alonso de la ciudad compostelana en 1496 apunta a la existencia de tensiones de la Iglesia con la Audiencia del Reino de Galicia.
En la misma línea debe interpretarse la referencia al debate sobre la jurisdicción compostelana en el testamento de la reina Doña Isabel.
Poco antes de su muerte, el prelado añadirá nuevos bienes a este vínculo (Ibidem, n° 52.856).
Salazar y Castro, n°s 52.876, 52.879, 52.879. ^^ Se inicia aquí un largo proceso judicial por la propiedad de los bienes de la casa de Ulloa que acabará amargando las relaciones entre madre e hijo y, muy posiblemente, las de Alonso de Fonseca III y Fernán Pérez de'Andrade (GARCÍA ORO, J.: Don Fernando de Andrade, conde de Villalba.
Salazar y Castro, n° 57.600. las iglesias gallegas con los caballeros a causa de los beneficios ecle-siásticos^^.
En cualquier caso, la sucesión en la sede por su hijo DonAlonso necesariamente entra en los planes de esta visita, dado que la complejidad del tema indica que se trata de una operación delicada, pero profundamente madurada.
Según los cronistas de la época, ya en este año de 1506 la corte trabaja en la provisión de la sede a favor de don Alonso y, muy posiblemente, éste sea uno de los motivos del viaje del joven arcediano a Italia en el séquito del rey Don Fernando^l Las gestiones realizadas por él mismo y por los agentes regios dieron resultado en el verano-otoño de 1507, cuando el cardenal Pedro Luis Borja es nombrado temporalmente arzobispo compostelano (del 28 de agosto al 23 de octubre)^^.
En diciembre de ese ^^ El desencuentro de Fonseca con el cardenal Cisneros sobre la primacía de sus Iglesias se enmarca dentro de una serie de disputas y procesos que inicia la iglesia compostelana con otras sedes castellanas en esta centuria; en este preciso caso, no sería aventurado suponer la existencia de un trasfondo político; véase sobre ello la misiva que el prelado compostelano dirige a Cisneros sobre el tema en RAH, Col.
El disfrute de beneficios y diezmos eclesiásticos por parte de laicos -ya sea con derecho o sin él-es una cuestión que enmaraña a lo largo de todo el siglo las relaciones de las iglesias gallegas con los caballeros; cuando los impulsos reformadores dentro de la iglesia castellana se acentúan a partir de la década de los 80, el desencuentro es inevitable y los hidalgos conformarán un frente común en defensa de sus intereses.
Sobre este asunto GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV, v.
^^ La designación de Alonso de Fonseca y Ulloa para regir la Iglesia compostelana suscita una importante resistencia en la Corte, si bien es evidente que su éxito se debe a la existencia de influyentes razones y apoyos.
Este acontecimiento es registrado en un buen número de testimonios coetáneos si bien se nos esconden las razones de fondo (BOLETÍN de la Real Academia Gallega: Colección de Documentos Históricos.
2 v., La Coruña, 1915; doc. n° XXI; GALÍNDEZ, A.: Anales Breves de los Reyes Católicos.
173; COTARELO, A.: «Un arcebispo de Santiago descoñecido» en Nos, 15-02-1926, pp. 3-4; La intervención de este personaje podría dar una nueva pista sobre un tercer elemento a tener en cuenta en toda esta cuestión: los agentes e influencias movidas por el prelado y el rey en Roma.
Si bien no puede establecerse de modo claro, ciertos indicios apuntan, por un lado, a una estrecha relación del arzobispo Fonseca con la familia Borja y, por otro, es necesario recordar la presencia "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mismo año Don Alonso de Fonseca III es proveído de la sede compostelana'^°, mientras que su padre es promovido al patriarcado de Alejandría'^^ De este modo, se cubre la apariencia de la sucesión hereditaria.
No obstante, toda esta maniobra esconde un último movimiento: se reserva al nuevo patriarca el derecho al disfrute de la iglesia compostelana en caso de vacante.
En virtud de esta concesión pontificia, Alonso de Fonseca toma posesión de la sede -a través de procuradores y previa autorización del ahora prelado titular-el 8 de abril de 1508'^^.
Tras el relevo en la iglesia compostelana, parece que el nuevo patriarca asume, por delegación de su hijo, las funciones metropolitanas de la iglesia compostelana y, con ello, la presidencia del tribunal que por tradición se asienta en Salamanca'^^ Nuevamente los conflictos marcan el paso de Don Alonso por esta institución.
Dos son las entidades con las que el Patriarca se va a enfrentar: el episcopado y la universidad salmantina.
El primero, ocupado sucesivamente por Juan de Castilla y Francisco de Bobadilla, intentará por todos los medios evitar la intervención directa de Fonseca en los asuntos diocesanos y, de hecho, Bobadilla acabará consiguiendo en la corte romana un privilegio de exención de su sede y de inmediata obediencia pontificia'^'*.
El choque con el estudio salmantino en Roma de Antonio Flores, obispo de Castellamare y Avignon, renombrado jurista y cercano a los papas Alejandro VI y Julio II.
Este individuo, de origen salmantino, fue también canónigo sevillano y su familia pertenece al bando de San Benito de esta ciudad; asimismo, varias personas de este apellido aparecen en diferentes momentos al servicio del prelado compostelano.'°^ AHDS, Fondo General, Leg.
Según Eubel, el nombramiento tiene lugar en agosto de 1507, sin embargo, los documentos romanos incluidos en el mencionado legajo datan de diciembre de ese año.
"^^ Durante este período el ya patriarca alejandrino mantiene su política de claro intervencionismo en la vida eclesiástica -e incluso civil-de la ciudad Salmantina (BEL-TRÁN DE HEREDIA, V.: Cartulario, v.
No existe clara constancia documental de que su hijo haya delegado en él las atribuciones metropolitanas, hecho que los contemporáneos dan por cierto.
"^"^ Esta cuestión, que llegar a crear una verdadera escisión en la sociedad salmantina y constituye un problema de gran magnitud para la Iglesia compostelana que invertirá importantes recursos en él, no ha merecido hasta el momento la atención de los investigadores.
Las líneas generales de su desarrollo pueden encontrarse en AHDS, Fondo General, Leg.
92. tiene lugar a raíz de sus intentos por imponer sus candidatos en para la provisión de ciertas cátedras; no se trata de un enfrentamiento frontal, pero sí de una escaramuza que acabará provocando el encastillamiento de la catedral salmantina^^^ A pesar de su edad, el Patriarca mantiene su actividad y energías hasta sus últimos días, tal y como se deduce de la documentación localizada.
Fallece en Salamanca el 12 de marzo de 1512, siendo sepultado, aunque años después, en el monasterio de la Anunciación -o de Santa Úrsula-por él fundado en dicha ciudad.
Esta fundación introduce un aspecto de la vida de Don Alonso que aún carece de un estudio en profundidad.
Es constante en la historiografía la referencia a los Fonseca-muy especialmente respecto a su hijo, pero también en relación a él y a la familia en general-como importantes patronos de las artes y las letras, en particular como impulsores del humanismo en Castilla.
En líneas generales, la información disponible sobre esta faceta de su personalidad es muy escasa; pueden, no obstante, establecerse algunos hechos.
En las décadas de 1490 y 1500 existen algunas ediciones impresas que le son dedicadas^^^: Antonio Geraldino, uno de los primeros humanistas italianos que llega a España, le dedica su Carmen bucolicum^^^; Marcos Duran, suSummula de canto de organo^^^; asimismo, la edición que se hace en Sevilla en 1491 de De synonymis elegantibus de Alonso de Palencia^^^.
•«^ BELTRÁN DE HEREDIA, V.: loe. cit.' ^^ Resulta difícil reconstruir con este único dato la calidad de la relación de un escritor con su mecenas, no obstante, parece evidente que de algún modo existe y que este tipo de dedicatorias tienen como finalidad habitual agradecer o ganar apoyos.
A este respecto véanse las útiles apreciaciones de HOYOUX, J.: «Les moyens d 'existence d' Erasme» en Bibliothèque d'Humanisme et renaissance.
Sobre la posibilidad -difícil-de que esta dedicatoria esté dirigida a su hijo, el futuro prelado, ver ODRJOZOLA, A.: «El gran Alonso III de Fonseca.
•0^ HAEBLER, C: Bibliografía Ibérica del siglo XV.
En el ámbito gallego, especial mención debe ser dedicada a la edición que patrocina en 1497 del breviario compostelano, encomendada al impresor salmantino Juan de Porras y que le acarreó problemas con el cabildo y la clerecía diocesana'^^.
Según se desprende de las actas capitulares sobre ese tema, el arzobispo realiza el encargo sin consultar al cabildo, que el año anterior había encargado otra a Nicolás de Sajonia; el desencuentro surge cuando prelado y editor intentan imponer el monopolio de venta para su edición, que ajuicio de los capitulares y clérigos es excesivamente cara.
A su muerte, realiza una generosa donación de un millón de maravedíes para las obras del nuevo claustro y dota, además, una fiesta en honor de San Ildefonso'''.
Sin embargo, su mayores aportaciones se dirigen hacia otra obra: el monasterio de la Anunciación de Salamanca, por él fundado"^.
Esta fundación, que encaminará definitivamente su hijo, es autorizada por el papa Alej andró VI y se concibe como una institución vinculada muy especialmente a las mujeres de los linajesAcevedo, Fonseca, Ulloay Maldonado, según rezan unas constituciones aprobadas por su hijo en 1515 "^ Por mandato expreso del prelado depende directamente de la Iglesia compostelana.
Las valoraciones que sobre él hacen sus contemporáneos oscilan, naturalmente, según la relación con el prelado.
Quizás la más reseñable sea también la más subjetiva; se la debemos al ya mencionado Juan de Melgarejo, chantre de la Iglesia compostelana y perteneciente al círculo más cercano al prelado:/¿/e uno de los mejores perlados que nunca ubo en esta dicha Sancta Iglesia... que hera muy letrado utriusque luris Doctor y hera muy grandísimo eclesiástico y gran limosnero y muy onestoy muy amigo de su Iglesia y muy buen tratador de sus subditos y que andobiera quinze o diez e seis años las armas bestidasy la lança a caballo defendiendo su arçobispado y su Iglesia de los henemigos que gelo tenian tomado y ga-'•0ACS, Actas Capitulares III, f 88r, 89vy 168r.
ODRIOZOLA, A.: «Libros litúrgicos impresos para la diócesis compostelana (siglo XV)» en Cuadernos de Estudios Gallegos, t.
314. "^ Ya en la década de los 80 realiza este prelado dádivas en favor de la casa, regentada por entonces por doña Sancha Maldonado (ACS, Libros de la Recabdança, Cuaderno 2, f 4r, 16r, 29r
EL GOBIERNO DE LA IGLESIA COMPOSTELANA
Una valoración general del pontificado de Alonso de Fonseca pasa, necesariamente, por la apreciación de los dos valores fundamentales que guían su acción política y administrativa: el afán con el que defiende su Iglesia y su innegable capacidad para el juego político.
Es importante tener en cuenta también la magnitud de los problemas que ha de afrontar, los enemigos o partes contrarias a que se enfrenta y las armas de que dispone.
Teniendo en cuenta todo ello, se relacionan a continuación los aspectos más importantes de su gestión; serán, simplemente, esbozados de modo breve, ya que todos ellos, al igual que los acontecimientos de la época y la biografía del prelado, merecen un estudio en profundidad que rebasa el objetivo de este artículo.
Tres serán los aspectos que permitirán una aproximación, siquiera escueta, a la gestión del arzobispo Fonseca: la administración y las reformas llevadas a cabo, la defensa del señorío y los asuntos pastorales.
La falta de documentación impide aclarar -por el momento-de modo preciso el cuadro y los procedimientos de la administración arzobispal compostelana durante el siglo XV, muy especialmente en el período anterior a Fonseca.
En todo caso, las resistencias y problemas que provoca la implantación de algunos aspectos del nuevo modelo invita a pensar que se introducen importantes innovaciones que, en ocasiones, quizás no son calculadas, sino fruto de las circunstancias.
Llama la atención, en primer lugar, el intenso fortalecimiento de la figura del provisor u oficial.
Esta figura, presente en todas las diócesis, tiene como misión la presidencia de la Audiencia o tribunal diocesano y existe en Santiago al menos desde el siglo XIV.
Por la responsabilidad que conlleva se confiere este cargo a una persona con conocimientos jurídicos que por ley y tradición disfrutará de amplios poderes y dado que con frecuencia -pero no siempre ni de modo obligatorio-recae en este personaje la gerencia de la diócesis en caso de ausencia del titular, suele ser persona de su confianza.
La diferencia, en este caso, estriba en su acusado protagonismo.
Apenas presente en la documentación compostelana de épocas anteriores, resuena con fuerza en los textos de este período (y seguirá haciéndolo ya con título de provisor y vicario general bajo Alonso de Fonseca III y Juan Tavera), actuando como verdadero y omnipresente suplente arzobispal: ordena informaciones, dicta sentencias, promulga entredichos y excomuniones o realiza gestiones procesales en defensa de los intereses de su patrón*'^ Junto al provisor -casi un teniente de arzobispo-aparecen otros dos cargos que tienen relevancia en el gobierno de la diócesis: el alcalde mayor y el asistente.
Este último aparece un tanto desdibujado y su labor parece concretarse en tareas de orden público o militar^*^; a pesar de que''^ En efecto, y especialmente durante las ausencias del prelado es posible encontrar al provisor tratando con el gobernador y alcaldes mayores del reino de Galicia, presentando demandas contra ellos, dictando excomuniones contra los concejos por desobedecer la legislación arzobispal o sentenciando sobre asuntos de jurisdicción civil (AHDS, Fondo de San Martín Pinario, Sar 31, 8; AHDS, Fondo General, Leg.
Sobre sus atribuciones al comienzo del mandato ver VÁZQUEZ BERTOMEU, M..
Actas Capitulares, V. /, f 19r; en este documento se cancelan los poderes hasta entonces cedidos al provisor, que parecen concretarse básicamente al fuero eclesiástico (colación beneficial y jurisdicción espiritual).
•'' GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV;v.lp.5S; LÓPEZ FERREIRO, A.: Fueros municipales de Santiago y su Tierra.
Este cargo apenas aparece en la documentación (AHDS, Fondo General, Leg.
Dado que es una figura también existente en la ciudad de Sevilla quizás pueda encontrarse ahí su origen; tampoco la cronología de su implantación está clara, ya que puede remontarse al mandato de Don Lope de Mendoza. en el siglo siguiente ambas funciones están fusionadas en una única magistratura, parece arriesgado retrotraer esta circunstancia al período estudiado, ya que ambos cargos no aparecen en la documentación asociados a una misma persona hasta el mandato de Alonso de Fonseca UV^\ El alcalde mayor nace, posiblemente, como consecuencia de la cada vez menor relevancia real del cargo de pertiguero mayor de la Tierra de Santiago.
Ocupada esta dignidad por un caballero del enemigo linaje de los Moscoso es necesario elaborar un nuevo organigrama con un nuevo oficial -de total confianza y amplios conocimientos jurídicos-para coronar el engranaje de lajurisdicción civiP^^ Dentro de la política centralizadora del prelado y, teniendo en cuenta sus conflictos con los regimientos urbanos, esta magistratura nace con un cierto afán expansionista y busca una simplificación del escalafón administrativo, supone también despojar a los alcaldes ordinarios de la posibilidad de ver causas en apelación^^^.
El tercer gran puntal de la administración compostelana será el recaudador.
Las únicas noticias precisas sobre este cargo, con anterioridad a Fonseca, remiten al mandato de don Lope de Mendoza y a su contador, secretario y recaudador Ruy Martínez de Carballido^^^.
En tiempos de Fonseca, las amplias competencias de Carballido están divididas, correspondiendo la recaudación y gestión de las rentas arzobispales en Galicia -previa delegación expresa-al recaudador mayor^^^ La docu-""^ Sobre la estructura administrativa en la Edad Moderna ver LÓPEZ GUTIÉRREZ, M.: Señorío y municipalidad.
•' ^ Sobre las atribuciones del pertiguero ver VILLA-AMIL Y CASTRO, J.: Los pertigueros de la Iglesia de Santiago.
•' ^ Esta es la causa inmediata del conflicto con los concejos de Compostela y Noia sobre el nombramiento de alcaldes y, muy posiblemente, también de algunos choques jurisdiccionales con la Real Audiencia, a la que acudirían los descontentos de la decisión arzobispal.'^° A este personaje debemos la composición del cuaderno más moderno del llamado «Tumbo Vermello» (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,A.: O tumbo vermello de don Lope de Mendoza.
Anexo XXIII de Cuadernos de Estudios Gallegos).'^' A tenor de la información disponible, la Cámara arzobispal está al cargo de un camarero, correspondiendo la recaudación de las rentas a dos recaudadores generales, uno para los ingresos gallegos y otro para los castellanos.
Se desconoce la capacidad de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mentación existente sobre este cargo inclina a pensar que a partir de 1483 -fecha en la que el prelado pasa a residir en Castilla-este oficial gana en atribuciones, a la vez que se convierte en un puesto de confianza; en efecto, los informes contables del tesorero Nicolás de Acevedo, designado en esta época, refieren no sólo una mayor libertad de acciónsiempre con límites-sino también una progresiva complejidad del proceso recaudatorio, especialmente en lo referente al control de los agentes locales'^^.
Dado el cariz de los acontecimientos y problemas durante los años de mandato de Don Alonso estos tres oficiales son los principales de su administración y sobre ellos recaerá la gestión completa del señorío, cuando desde los años 80 el prelado se ausente de modo casi permanente, formando un sólido núcleo de gobierno.
Se advierten, además, otros síntomas de cambio.
Por un lado, hay claros indicios de la existencia de juicios de residencia a ciertos oficiales de la administración, sin que pueda establecerse la posible novedad de este procedimiento; sí parece, en cambio, que en algunos ámbitos constituye una innovación que provoca fricciones.
Dos casos se documentan claramente: la residencia aplicada hacia 1479 a Fernán Pérez Parragués por su gestión al frente del alfoz de Muros y coto de Xallas'^^; Fonseca intentó también ejercer esta prerrogativa de control sobre los alcaldes compostelanos'^"^.
Por otro, la documentación económica de la mesa arzobispal -la más abundante conservada referente a este mandato-deja traslucir, a falta de un estudio en profundidad, un organigrama administrativo bastante sólido y estructurado que se concreta en la existencia de mecanismos de gestión e iniciativa del recaudador castellano.
Las rentas y el aparato administrativo de la diócesis compostelana parecen tener un cierto margen de independencia en las cuestiones económicas (ACS, Libros de la Recabdança).' ^^ ACS, Libros de la Recabdança, Cuaderno 2.' ^^ APONTE, V.: Recuento, párr. 260.
El pasaje de referencia presenta ciertas dificultades en lo referente a la identificación del afectado, que en principio sería el mencionado (ver notas de los editores).
Según este relato, a causa de este asunto el hidalgo abandona el bando arzobispal.' ^"^ Resulta significativo a este respecto que el prelado intentase aplicar la residencia a los alcaldes concejiles de la ciudad de Santiago.
Esta alteración de la costumbre provoca un nuevo proceso judicial, fallado finalmente en 1521 en favor del arzobispo (AHDS, Fondo General,. actuación y de control de los agentes locales^^^; no puede afirmarse que ello sea obra del gobierno de Fonseca, si bien es una tendencia general de las haciendas y estados señoriales de la época.
El largo mandato del prelado le permite, asimismo, remodelar otros focos de poder como son alcaidías de fortalezas, regimientos o diversos oficios administrativos.
Puede adivinarse, por el momento y a falta de estudios en profundidad, una filtración de personajes afectos al arzobispo a través de nombramientos en los que posiblemente se alternan las designaciones por renuncia dentro de las familias y facciones tradicionales con entradas de personas de nuevo cuño, generalmente cercanas al prelado^^^.
Esta política no soluciona, es evidente, los roces y tensiones existentes en el señorío, pero quizás sí contribuye a encauzarlos de otro modo.
Esta solución se mantiene muy especialmente en los más altos niveles de la administración arzobispal a la que acceden mayoritariamente individuos vinculados familiarmente al prelado.
En efecto, y aunque es algo tradicional en todas las iglesias, es impresionante el número de agentes arzobispales que pertenecen a las familias Maldonado, Fonseca, Acevedo, Paz, Flores,...
Aparecen en todos las vertientes del gobierno pero, a diferencia de los oficiales estables, actúan siempre bajo órdenes precisas -y mandato procuratorio-del prelado, defendiendo sus intereses ante los más diversos foros y entidades^^^.
La defensa del señorío
El señorío temporal de los prelados compostelanos es un ente de gran complejidad y diversidad geográfica, política y económica.
Es, como muchos otros, un conjunto de propiedades y rentas, jurisdicciones, derechos políticos y señoriales que se aplican de modo desigual sobre el espa-' ^^ La situación es muy diferente a la planteada por M. González Vázquez para los siglos anteriores y que presenta una cierta situación de degradación en los últimos decenios del siglo XIV.' ^^ Todo a lo largo de la geografía diocesana y señorial aparecen ya desde los años 70 personajes vinculados con el prelado, fácilmente identificables por sus apellidos: Paz, Ribas, Acevedo, Fonseca,...
También se detecta la participación de personas relacionadas con los concejos urbanos en la administración arzobispal: los Ben de Muros, Castellano, Muros, Prego,...' ^"^ Un simple vistazo a la documentación de la época permite elaborar una relación sumaria de ellos, siendo el grupo más importante el de los canónigos.
CÍO de la diócesis compostelana, prolongándose en ocasiones más allá de ella'^^ Esta heterogeneidad es, a la vez, motivo de fortaleza y de debilidad, ya que si bien los impactos de carácter negativo suelen amortiguarse por su carácter local o sectorial, no es menos cierto que al convivir realidades muy diferenciadas dentro de un mismo territorio -que no es continuo-se generan fácilmente tensiones, ya sean por causas internas o externas.
Durante el mandato de Alonso de Fonseca este señorío vive un momento de intensa transformación por la cristalización y maduración de algunos procesos de largo alcance, el nacimiento de otros y la presencia puntual de elementos coyunturales exógenos.
Tres son los principales, que no únicos, agentes que condicionan el devenir del señorío temporal de los arzobispos compostelanos en este período: los concejos -rurales y urbanos-, los caballeros -especialmente aquellos asentados en la Tierra de Santiago o sus cercanías-y la Coronaen su intento de retomar su posición en Galicia-.
Cada uno de estos frentes presenta una problemática propia a la que la administración arzobispal responde desde la estrategia global de defensa a ultranza de su derecho.
La relación de los prelados compostelanos con los concejos -especialmente los urbanos-es, sin duda, la cuestión más antigua y posiblemente aquélla en la que las partes ensayaron mayor número de soluciones^^^.
Resulta evidente que en este momento existe en los concejos rurales y urbanos del señorío compostelano cierta madurez política y organizativa, cuyos hitos más visibles en estos años son la liga o confederación constituida por las más importantes ciudades del señorío con los caballeros que' ^^ Sobre las características de este señorío, en profundidad, ver GONZÁLEZ VÁZ-QUEZ, M.: op. cit.' ^^ La obra de A. López Ferreiro Fueros municipales de Santiago y su tierra sigue siendo fundamental para el estudio de este tema, no sólo por la ingente cantidad de documentación que aporta, sino también por algunas de sus apreciaciones sobre los hechos.
No obstante, es necesario recalcar su insuficiencia en muchos aspectos, circunstancia que no parece haber movido a la actual historiografía a revisar la cuestión de modo global; sí existen, en cambio, nuevas investigaciones de carácter local: ARMAS CAS-TRO, J.: Pontevedra en los siglos XIIa XV Coruña, 1992; LÓPEZ DÍAZ, M.: op. cit.; REÍ, X.; FRAMIÑÁN SANTAS, A.: «Os tempos medios» en CORES TRASMONTE, B.: Historia de Cee.
Cee, 1999; pp. 171-235. se enfrentan al arzobispo en 1458'^^, la rápida expansión de la Hermandad de 1467 y su capacidad organizativa y ejecutiva y, finalmente, el cúmulo de quejas, resistencias y procesos judiciales que desde los afios 80 se documentan contra el prelado y sus agentes.
Respecto a esta última cuestión es importante señalar que la protagonizan no sólo las ciudades, sino también concejos y comunidades rurales.
Desde su llegada a Santiago, y mucho más desde su efectiva toma de posesión del señorío en 1469, la política seguida por el prelado en este tema es la de los hechos consumados y busca claramente fortalecer su posición.
Dos son los principales conflictos que enfrentan al arzobispo con sus concejos: la fiscalidad y el nombramiento de alcaldes en Santiago y Noia.
El primero de ellos, presente seguramente de modo puntual y local desde muy antiguo, adquiere gran magnitud en los años 80 y 90.
Buscando reparar las maltrechas finanzas de la mesa arzobispal, se reorganiza la administración y se crean mecanismos claros para la ejecución de las deudas y vencer las resistencias al pago; muy posiblemente se intenta también cobrar rentas en desuso y beneficiar rentas reales como la alcabala'^^ El uso de métodos coercitivos -temporales y espirituales-por parte de los administradores arzobispales contribuye al recrudecimiento de las tensiones.
En algunos momentos puede hablarse claramente de abierta rebelión fiscal que se ampara en la supuesta arbitrariedad señorial.
Un factor que seguramente incide en el comportamiento de ambas partes respecto a este asunto es la congelación por parte real del privilegio de las alcabalas que' 30 Editado el documento en PALLARES, M.C.; PÓRTELA, E.: Galicia na época medieval A Comm, 1991; pp. 477-480.
En él se testimonia claramente una nueva estrategia de los concejos en su objetivo de liberarse del señorío arzobispal: la alianza de partes con un enemigo común.
Su resultado -de cara a las pretensiones ciudadanas-no es positivo, no sólo porque finalmente los prelados recuperasen el poder en las villas sino porque, según todos los indicios la ausencia de don Rodrigo de Luna no supuso necesariamente su «libertad».
Este experimento pudo condicionar en algún modo las relaciones de los concejos, especialmente el compostelano, con la nobleza gallega muy en particular con aquella que es ajena a su entorno.'3' ACS, Libros de la recabdança, passim.
Concretamente, el cobro de la alcabalaque comienza como una disputa entre la corona y el arzobispo y tiene un marcado carácter local-acaba implicando a diversos concejos rurales y urbanos a lo largo de toda la geografía diocesana (REÍ, X; FRAMIÑÁN SANTAS, A.: op. cit., pp. 224-227; FER-NÁNDEZ CORTIZO, C: «Las alcabalas enajenadas en la provincia de Santiago: los 'reguengos' de la Mitra compostelana (ss.
XV-XIX)» en Obradoiro de Historia Moderna 2, (1993), pp. 127-142). en ciertas zonas (los «reguengos») cobra el arzobispo; sobre ello se llega a un pacto que supone para el arzobispo seguir recibiéndolas temporalmente -contribuyendo así a la recuperación de la menguada mesa de la mitra-y, quizás, le alienta a movimientos de carácter similar^^^.
Desde el punto de vista concejil, el embargo regio siembra la duda sobre la legalidad de las percepciones arzobispales, así que se sucederán durante estos años multitud de procesos judiciales en Santiago y en Valladolid sobre este tema -y que serán heredados por otros prelados-.
Serán acompañados de las correspondientes cartas reales a las partes solicitando su moderación.
Parece, no obstante, que la decisión regia de encaminar la disputa por el cauce procesal, concediendo mientras al prelado el disfi*ute de esta renta, encamina las energías de ambas partes de modo que la situación no se deteriore en demasía.
Las villas de Santiago y Noia se enfi-entaron directamente al prelado por su capacidad para nombrar alcaldes^^^ La tradición impone que en las villas del señorío arzobispal, cada concejo elabora anualmente una relación de candidatos {cobres o cobrados) -de número variable según el tamaño de la población y con un máximo de 12 para el caso de Santiagoque es presentada al arzobispo.
De entre los candidatos presentados, el prelado elige a aquellos que durante el año ejercerán el oficio de alcaldía {alcaldes o justicias).
En principio, las atribuciones de estos oficiales concejiles atañen a la jurisdicción local criminal y a la civil en primera -aunque no obligatoria-instancia^^"^; aunque la documentación no es cla-' ^^ No hay que perder de vista la influencia que las élites comerciales profesionales y de la pequeña hidalguía -asentadas plenamente en los concejos-pueden tener en el desarrollo de este conflicto.
Muy posiblemente ellas serían las benefíciarias de los contratos de arrendamiento para la recaudación local de esta renta -con las ganancias que ello conlleva-; la titularidad arzobispal plena de la alcabala supone -a tenor de las informaciones disponibles-la utilización del sistema de recaudación a través de fíeles.' ^^ Parece que este conflicto no se presenta en otros lugares de la Tierra de Santiago.
Quizás ello se debe a la distinta configuración de las élites concejiles -entre las que se eligen los alcaldes-o, en el caso de Pontevedra a las difíciles circunstancias durante algún tiempo -varios años amenazada y ocupada por Pedro Alvarez de Sotomayor-o en Muros, a la constante presión del señor de Altamira.' ^"^ Sobre estos oficiales, LOPEZ DÍAZ, M.: Señorío, pp. 214-220.
Aunque este estudio se centra especialmente en el desarrollo de esta oficialidad durante la Edad Moderna, las apreciaciones son de gran valor y pueden tomarse con las debidas precaucionescomo punto de partida para el acercamiento a esta cuestión en el período medieval. ra a este respecto, parece que la apelación de sus sentencias se realiza, en los casos criminales, al tribunal del Pertiguero Mayor de la Tierra de Santiago y, en los civiles, al arzobispo o sus audiencias delegadas (provisor); en cualquier caso, se remiten a los tribunales señoriales.
A estas alturas está claro que el arzobispo Fonseca intenta una reforma en profundidad de la administración judicial de su señorío, aunque no puedan estimarse claramente las fases de su desarrollo, ni tan siquiera el organigrama final (que no se manifiesta con nitidez años después)^^^ La centralización de la administración señorial planteada por el arzobispo Fonseca supone también la de la judicial y así, la creación del cargo de asistente y el alcalde mayor, así como el progresivo crecimiento de las atribuciones del provisor son pruebas evidentes de esta reorganización, mientras que el conflicto con el Bernai Yáñez de Moscoso, escondería la lateralización del Pertiguero Mayor, máxima autoridad judicial seglar, en beneficio de un oficio de plena dependencia respecto al prelado ^^^.
En efecto, el re forzamiento de la autoridad arzobispal pasa por controlar también el organigrama judicial y, además de soslayar la autoridad del pertiguero, por reformar la justicia concejil.
Según los indicios, el cambio se intenta por el camino de la designación de los jueces eliminando la participación de las comunidades por la vía de los cobres.
Durante varios años, el arzobispo Fonseca se niega a recibir el documento de designación que le envían los concejos de Santiago y Noia, bloqueando la actuación de los alcaldes ordinarios.
Cabe pensar también que en este asunto esconden ambas partes motivaciones de mayor alcance: los' ^^ Ya en su forma final HOYO, Jerónimo del: Memorias del arzobispado de Santiago (1607).
Edición por A. Rodríguez González y B. Várela Jácome.
Santiago de Compostela, s.d.; pp. 6-9; LÓPEZ DÍAZ, M.: Señorío, pp. 213 y ss.' ^^ Ya en el siglo XV el cargo de Pertiguero Mayor de Santiago tiene un carácter fuertemente honorífico y es concedido por los prelados a aquellos caballeros más importantes del señorío o a sus parientes de mayor confianza.
No obstante, el tribunal sigue existiendo, al igual que una extensa red de pertigueros menores -de carácter local-posiblemente dependientes de algún modo de su autoridad.
Como es habitual en la época, la presidencia de estos tribunales conlleva rentas y atribuciones que en este caso son difíciles de precisar, pero hacen de esta dignidad algo deseable por muchos caballeros.
Si bien no es creíble ver en este asunto el motivo único de la larga disputa que enfrenta al arzobispo con Bernai Yáñez -y luego a sus sucesores-, tal y como apunta Vasco da Ponte, también es verdad que, sin duda, es uno de los factores que encendieron el fuego de la discordia. concejos, enfrentados ya al prelado por asuntos fiscales, recurren al gobernador real -quizás buscando que la Corona reclame para sí las apelaciones de los tribunales locales-; Fonseca, que tiene en cuenta el creciente fortalecimiento de la autoridad real y ve peligrar su autoridad -de hecho, a través de las resistencias locales, y de derecho, en caso de una intervención directa de los delegados reales-, pretendería posicionar personas fiables al frente de estas entidades para sofocar cualquier movimiento contrario.
Este conflicto, que parece existir al menos desde 1487, tiene una primera solución en 1493, cuando una real ejecutoria compele a las partes a volver a la tradición: el arzobispo debe recibir las cartas de los cobres y de entre ellos designar a los alcaldes; los concejos deben remitir sus apelaciones al tribunal señorial.
Este conflicto, especialmente por lo que respecta al concejo compostelano, empañará las relaciones con el arzobispo durante muchas décadas'^^.
La mayor dificultad con la que se enfrenta el arzobispo Fonseca, al igual que sus predecesores, es su difícil relación con los caballeros asentados en su archidiócesis o en las cercanías de ella.
Esta cuestión es la que necesita una mayor inversión de energía y, sobre todo, de dinero.
Básicamente es una lucha por la supervivencia: por un lado, los caballeros que pertenecen a linajes ascendidos por el rey Enrique II necesitan, para su subsistencia económica y social, del disfrute -a modo de intermediariosde tierras, jurisdicciones y rentas que pertenecen a las instituciones eclesiásticas, que en realidad son las grandes propietarias de bienes y rentas en Galicia.
Ello se debe a la dificultades que tienen para cubrir sus necesidades económicas, políticas y sociales con unos estados que, territorial y económicamente, son insuficientes.
La posesión -que no propiedad-de jurisdicciones reales pero sobre todo eclesiásticas o la administración de cotos donde se entremezclan jurisdicción, propiedad, derechos de patronazgo, el beneficio de rentas reales,... constituirán las bases fundamenta-' ^^ Toda la documentación relativa a este asunto se encuentra en AHDS, FQ Leg.
El proceso que enfrentó durante años al prelado y al concejo compostelano ha sido estudiado por LÓPEZ DÍAZ, M.: Señorío, passim, muy especialmente la primera parte de la obra.
En general, sobre el tema, GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV. v.
Inevitablemente, las concesiones limitadas y temporales que en su favor realizan prelados, monasterios y cabildos acaban siendo percibidas por los caballeros como derecho propio y las crisis agrícolas del siglo XV les moverán a luchar entre ellos para ampliar sus ingresos.
Si a ello se unen las convulsiones políticas del siglo XV castellano, no será difícil comprender algunos de los acontecimientos y procesos protagonizados por este grupo social.
En tomo al arzobispado de Santiago se mueven los linajes de los Moscoso y Sotomayor, en su rama principal y la de Lantaño, alrededor de los cuales existen otras casas de menor entidad tales como los Xunqueiras, Montenegro, Montaos,...
Tienen también intereses en este territorio ya sea de modo directo o indirecto -a través de alianzas, por ejemplo-, casi todos los grandes señores de Galicia^^^ Dado que las líneas generales de la conflictividad son sobradamente conocidas, únicamente se hace necesario recalcar que se trata de acontecimientos de gran complejidad en los que no parecen existir explicaciones simples ni únicas.
En la relación del arzobispo Fonseca con los caballeros pueden distinguirse dos fases claramente diferenciadas y cronológicamente sucesivas.
La primera de ellas, que se desarrolla hasta el primer «exilio» del prelado en la corte se caracteriza por la actividad militar.
Tal y como recuerda su "criado" Juan de Melgarejo, el arzobispo andobiera quinze o diez e seis años las armas bestidasy la lança a caballo; en efecto, son años de guerra constante, primero para asentar su autoridad, luego contra Bernai Yáñez de Moscoso, su pertiguero y por ello caballero más importante, más tarde contra los Irmandiños y, finalmente, contra los caballeros que disfrutan sin justos títulos los bienes eclesiásticos.
Son tiempos de armas y de alianzas cambiantes, en función de intereses puntuales o de los acontecimientos generales del reino, pero también de apuros económicos, ya que la coyuntura general, los abundantes gastos y la ocupación de bienes y rentas impiden la reconstrucción de la mesa arzobispal^^^.' ^^ GARCÍA ORO, J.: La nobleza gallega en la Baja Edad Media.
Santiago de Compostela, 1981.' ^^ Los testigos del pleito Tabera-Fonseca hacen referencia frecuentemente a las dificultades monetarias del prelado que impidieron reconstrucción efectiva y a tiempo de las fortalezas; refieren también las escaramuzas y construcciones defensivas costeadas por el prelado.
La contabilidad de los años 80 menciona también no sólo gastos por estos Su participación decisiva en los sucesos gallegos del conflicto sucesorio castellano apuntalan la posición del arzobispo Fonseca en la Corte, hecho que le será de gran ayuda en los años que vive fuera de su sede.
Terminados los años de guerra, las diferencias del prelado con los caballeros se dirimen generalmente en el terreno judicial -con rebrotes violentos esporádicos-; en casi todos los casos la Corona -motu propio o por presión-resguarda la posición fonsecana^"^^.
Los principales procesos dirimidos por la mitra compostelana son:
-Contra los caballeros de la Tierra de Santiago sobre la jurisdicción: se inicia en un momento impreciso (posiblemente en los años de 1490) y en 1503 entra en apelación en el Consejo ReaP'^^ -Contra el Conde de Altamira por la ocupación de jurisdicción eclesiástica en ciertas feligresías del Camino Francés^"^^.
-Contra el mismo Conde: sobre la jurisdicción de Mesía, Malpica y Cira con su merindad^'^^ -Contra el Duque de Alburquerque y la villa de Ledesma sobre la jurisdicción de la villa de Palacios^"^"^. conceptos, sino también embargos y resistencias a la fiscalidad arzobispal.
Quizás por su cercanía y trato personal con Fonseca resulta de gran interés -aunque hay que recordar su parcialidad-la declaración del chantre Juan de Melgarejo en el mencionado proceso {vd. supra).
Vasco da Ponte y, tomándolo como referencia, la historiografía contemporánea han estudiado estos acontecimientos, si bien es muy necesaria una revisión de conjunto a la luz de nuevas investigaciones, asi como un acercamiento pormenorizado a los linajes relacionados con esta cuestión.' "^^ Un repaso a la documentación real y acontecimientos de este período permite observar cómo si bien es habitual una amonestación regia a los agentes arzobispales o al prelado mismo por sus excesos, no es menos cierto que generalmente los reyes acaban apoyando sus pretensiones o salvaguardando sus intereses.
Brevemente mencionados pueden encontrarse en AHDS, Fondo General, Leg.
"^' El escrito de apelación presentado por la parte arzobispal se encuentra en AHDS, Fondo General, Leg.
93-7).'' ^^ VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: «El libro memorial de los pleitos del arzobispo Fonseca III (1524)» en Compostellanum (en prensa); AHDS, Fondo General, Leg.
La primera sentencia del proceso de Mesía data de 1509.,4^ ^pj£)g^ Fondo General, Leg.
La villa de Palacios, perteneciente a la diócesis de Zamora, forma parte de la vicaría de Alba y Aliste, donde el arzobispo compostelano posee derechos jurisdiccionales eclesiásticos y seglares. -Contra Enrique Enríquez de Guzman que tiene usurpada la jurisdicción de Vea' "^^.
-Con el Conde de Altamira sobre la villa de Fisterra^'^^ Buena parte de estos procesos se alargaron durante muchos años tal y como se desprende de la documentación correspondiente al mandato de su hijo^'^^ si bien parece que no dan lugar a crisis de carácter violento.
El gobierno de la diócesis
Aunque el mandato del arzobispo Fonseca está sembrado de problemas, hay indicios claros que permiten afirmar que, en ningún modo, la Iglesia Compostelana permanece en el desgobierno.
El mando corresponde al prelado al que, por lo menos en los años 70 y primeros 80, encontramos ejerciendo labores inherentes a su dignidad en reuniones capitulares, confiriendo beneficios y órdenes eclesiásticas, nombrando canónigos,....
No obstante, es lícito pensar que su intervención directa en los asuntos más cotidianos es escasa durante estos años y casi nula en las décadas siguientes, encargando a sus colaboradores más directos el día a día.
Éstos son principalmente el provisor y un obispo auxiliar cuyas ñmciones tienden a suplir las diversas facetas de la realidad episcopal: jurisdicción, pastoral y materias beneficíales.
El provisor es el juez delegado ordinario, presidente del tribunal eclesiástico arzobispal por delegación del prelado; ello supone que juzga las' 45 VAZQUEZ BERTOMEU, M.: op. cit.' 46 AHDS, Fondo General, Leg.
Don Enrique es nieto de Suero Gómez de Sotomayor contra el que muy posiblemente se inició el proceso.' 48 ACS, Libros de la Recabdança, Cuaderno 2, f 5r.' 4^ La relación de procesos judiciales pendientes en 1524 cuando Alonso de Fonseca III es trasladado a Toledo puede encontrarse en VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: El memorial. tia-, Suero de Oca^^^ -arzobispo de Tarso-, Alonso de Castilla -de Berito-^^^ Tenemos constancia de la celebración en estos años de, al menos, un sínodo (1508)*^^ y existe un interesante corpus de documentos relativos a visitas a iglesias que, entre otras noticias, informa de la existencia de un visitador diocesano^^'.
Hay también referencias claras a la visitación de los hospitales compostelanos por orden del prelado^^^.
Precisamente, el derecho arzobispal a visitar los templos y clerecía de su distrito da lugar a un complejo conflicto con el monasterio de San Martín Pinario, que se resiste y apela contra esta intervención'^^ El otro gran problema de la administración eclesiástica será la ocupación de bienes y beneficios de la Iglesia por parte de los caballeros gallegos.
En este aspecto, la política fonsecana sigue las mismas directrices que aquella de carácter seglar: defensa a ultranza del derecho jacobeo.
No obstante, el frente más doloroso es, sin duda, el que reside en su propia Iglesia.
En efecto, los documentos de la corporación capitular reflejan con claridad meridiana la existencia de una relación difícil, que •5^ Sobre este personaje ver GARCÍA ORO, J.: «D. Suero de Oca (X-1513).
El arzobispo» en Cuadernos de Estudios Gallegos t.
232.' ^^ Pertenece a la orden franciscana, nombrado en 1497 (EUBEL, K.: Hierarchia catholica, v.
Eubel menciona en su relación de obispos auxiliares de la diócesis compostelana {Ibidem, p.
274) la existencia de un Diego, maestrescuela compostelano, designado obispo de Berito en 1493, que fallece en 1496, siendo sucedido por Alonso de Castilla {Ibidem, p.
El maestrescuela compostelano de este período es Diego de Castilla-hermano de Alonso-, fallecido en 1521.
Resulta imposible, por el momento, dar explicación a esta anotación de Eubel ya que la documentación compostelana no registra intervención alguna de Don Diego como obispo; únicamente puede aventurarse la hipótesis de una renuncia o de un error en los registros consultados por este autor (la noticia sobre Don Diego procede del denominado Schedario Garampi).' ^° La toma de posesión del ya patriarca como arzobispo compostelano tiene lugar durante uno celebrado en abril de este año (AHDS, Fondo General, Leg.
1262, f 31r.' ^^ Este conflicto se inserta plenamente entre las consecuencias de la reforma eclesiástica en la diócesis compostelana y se relaciona también con las disputas entre arzobispo y monasterio por la jurisdicción de Vilanova de Arousa, el coto del Pico Sacro y otras querellas de menor entidad (ACS, Leg.
282, 1). sólo parece encauzarse hacia los últimos años del siglo, cuando ya el grupo de canónigos ligados estrechamente al arzobispo es mayoritario^^^.
Las disensiones posiblemente tienen su origen en la división del cabildo en 1459-60, cuando la ciudad está ocupada por el Conde de Trastámara; es entonces cuando la comunidad capitular se escinde, permaneciendo un grupo minoritario en la ciudad.
Parece que otro tanto ocurre durante los años en que el arzobispo es prisionero de Bernai Yáñez de Moscoso y durante el gobierno Irmandiño.
Da la sensación de que, progresivamente, se van aglutinando dos bandos diferenciados que, si bien no interfieren en el desarrollo cotidiano de la institución, sí aparecen con claridad en los momentos de crisis política, o ante las intervenciones directas del prelado en la vida común*^^ A medida que la situación se normaliza parecen descender los enfrentamientos directos, aunque siguen apareciendo crisis pun-tuales^^^.
Resulta fundamental, a este respecto, la continua incorporación de familiares y criados del prelado.
La ya mencionada impresión y venta de nuevos breviarios en 1496 provoca el conflicto más importante, que se prolonga durante algunos años, ya que hasta 1499 no encuentra solución.
Hay otros aspectos de la gestión fonsecana que se salen del ámbito estrictamente diocesano, como la defensa de la primacía de la Iglesia Compostelana y la intervención en los asuntos de la Iglesia Salmantina.
Para preservar la primera, se inicia un proceso judicial contra la sede toledana y su prelado, Cisneros, que muy seguramente enturbia sus relaciones.
La implicación -ya mencionada-en la vida catedralicia de Salamanca tiene un origen, por el momento impreciso, aunque puede relacionarse con la dignidad metropolitana del compostelano y con su dominante posición; la querella que enfrenta a Alonso de Fonseca III y al obispo Bobadilla -y que lleva a éste a emprender un destierro forzado-sobre la exención de la iglesia salmantina posiblemente tiene su causa en esta disputa.
^^^ Es en la serie denominada Actas Capitulares y en los cuatro volúmenes que recorren el período estudiado donde se encuentra la más importante fuente de noticias.' ^^ Sobre la relación del cabildo con su arzobispo en el período 1460-1481 ver VÁZ-QUEZ BERTOMEU, M.: La institución notarial, v.
I, pp. 31-36.' ^^ Sería éste el caso, por ejemplo, del enfrentamiento con Diego de Muros (GARCÍA ORO, J.: Galicia en los siglos XIVy XV, v.
I, pp. 475-476) o el de varios canónigos que perdieron su canonjía por privación arzobispal (VÁZQUEZ BERTOMEU, M.: Actas Capitulares, v. /, f 179r, 189v.).
A tenor de lo expuesto, la valoración del mandato del arzobispo Alonso de Fonseca se hace difícil.
Las circunstancias que le toca vivir no son, desde luego, las ideales y, posiblemente, su carácter tampoco contribuye a suavizarlas.
Es, sin embargo, evidente que la imagen forjada por la historiografía es incompleta, en ocasiones, simplista y, en general, fíandamentada en un único aspecto de su gestión.
Sólo el acercamiento a este período y personaje desde una perspectiva más global, nacida del estudio integral de toda la documentación existente permitirá no sólo una apreciación más acertada, sino que descubrirá los motivos y procesos que subyacen a muchos acontecimientos y actuaciones relacionadas con el prelado.
^^ Toda esta sucesión de acontecimientos ha sido relatada muy pormenorizadamente en diferentes investigaciones: GARCÍA ORO, J.: Galicia na Baixa Made Media, pp. |
Esta dispersión se debe a causas tan diversas, como que el señorío arzobispal en la villa de Pontevedra llevaba consigo la custodia de la documentación pertinente en los archivos centrales de la sede compostelana y a que el proceso desamortizador del siglo XIX condujo, entre otras cosas, a desgajar del antiguo Archivo Arzobispal importantes lotes de documentos de carácter civil que pasaron a engrosar los fondos de «Bienes Nacionales»^,
hoy custodiados en el Archivo Histórico Universitario de Santiago.
También algunas instituciones locales de carácter cultural, como la Sociedad Arqueológica de Pontevedra y el propio Museo de Pontevedra, aprovecharon los momentos oportunos para formar su propio depósito documental que hoy puede ser consultado por los investigadores en la sede del referido Museo.
Sin embargo, en esta considerable masa documental que albergan los archivos e instituciones citados se detectan grandes lagunas.
Por ejemplo, de la documentación medieval, casi no se conservan más que unas pequeñas y cortas series en los fondos archivísticos del Archivo Histórico Nacional de Madrid.
Por su parte, la documentación real posterior a 1475 se encuentra en las ricas secciones del Archivo General de Simancas: Registro General del Sello, Cámara de Castilla, Expedientes de Hacienda, Guerra Antigua, Contaduría Mayor de Cuentas, Real Patronato Eclesiástico y otras menores.
A pesar de sus faltas y limitaciones, la documentación municipal pontevedresa que ha llegado hasta nosotros ha servido de fuente de información a los historiadores más conocidos en la investigación sobre la antigua villa.
Valgan como ejemplo los nombres de Castro Sampedro y Folgar, Enrique Fernández-Villamil y Alegre y Xosé Fernando Filgueira Valverde.
Eran profundos conocedores de los fondos documentales relativos a Pontevedra y a ellos se deben los mejores instrumentos de trabajo de que hoy disponen los investigadores interesados en estas cuestiones, por el estudio y la organización que llevaron a cabo del patrimonio documental pontevedrés.
A tan restringida nómina cabe añadir, a partir de 1977, al que fue director del Archivo Provincial de Pontevedra Pedro López Gómez, que en su Guía del Investigador^, une la información histórica y bibliográfica actualizada a la descripción de los fondos custodiados.
Últimamente se han ocupado de hacer avanzar las investigaciones sobre temas municipales pontevedreses nuevos historiadores, entre los que ^ LÓPEZ GÓMEZ, P. Archivo Histórico Provincial de Pontevedra.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es destacan José Armas Castro y Xosé Fortes Bouzán^ a quienes se deben, sin duda, las mejores monografías sobre la vida municipal de Pontevedra a lo largo de sus diversos períodos históricos.
En sus páginas sorprende, con frecuencia, el tema del Archivo Municipal como una continua demanda de la propia villa que clamaba desde el siglo XVI por una mayor institucionalización de sus oficios y por el salvamento de su memoria histórica"^.
A pesar de este intenso deseo, hoy bien documentado, la solución se adoptó tarde, como tardío está resultando un estudio diplomático sobre el patrimonio documental pontevedrés.
Sería deseable que estas breves notas sobre el Archivo Municipal de Pontevedra sirvieran de estímulo a la realización de tan deseada monografía.
^ ARMAS CASTRO, J. Pontevedra en los siglos XII al XV: configuración y desarrollo de una villa marinera en la Galicia medieval.
La Coruña: Fundación Pedro Barrié de la Maza, 1992.
ARMAS CASTRO, J. El Concejo de Pontevedra en el siglo XV.
Proceso de Oligarquización y tensiones sociales.
En «El Museo de Pontevedra».
ARMAS CASTRO, J. Transformaciones sociales y relaciones de poder en una villa de señorío, Pontevedra, siglos XIV-XV.
En «Poder y Sociedad en la Galicia Medieval».
FORTES BOUZÁN, X. Historia de la Ciudad de Pontevedra.
^ El desarrollo burocrático característico de la Edad Moderna y la cada vez mayor amplitud y complejidad de los servicios municipales, planteaban la necesidad de reunir la documentación municipal en un archivo, acabando con la costumbre medieval de responsabilizar de su custodia a los cargos concejiles, que había sido culpable de tantas lagunas documentales.
Como consecuencia de las Leyes de 1500 y 1501, el concejo pontevedrés se limitó a la construcción de un arca para guardar las escrituras y privilegios del concejo y los nuevos libros de ayuntamiento: la famosa «arca de tres llaves» de tradición medieval donde se guardaban los documentos.
Sin embargo, ante el crecimiento de la documentación en el siglo XVI, la medida iba a revelarse insuficiente, por lo que, en los años finales del siglo, el Concejo decidiría la construcción de una dependencia que fiaese destinada exclusivamente a archivo.
Como veremos más adelante, en 1589, por iniciativa de Juan de Presedo y Payo de Ribera, los ediles pontevedreses acordaron construir, a costa de sus propios, un archivo «para que se recojan y guarden en él todos los papeles tocantes a este ayuntamiento, y se pongan en abecedario por su cuenta y razón para que en todo tiempo se hallen y estén juntos, y porque muchas personas que han sido de este ayuntamiento... tienen en su poder muchas escrituras tocantes a esta villa y república y ayuntamiento, y para que se puedan cobrar y juntar, ordenaron que se pida a las personas en cuyo poder están los dichos papeles y escrituras, las exhiban todas... para que se pongan en el dicho archivo».
Véase: FORTES BOUZÁN, X. Historia de la Ciudad de Pontevedra,.
LAS ESCRITURAS MUNICIPALES Y LOS NOTARIOS PONTEVEDRESES
La villa arzobispal de Pontevedra, segunda población en importancia de las que formaban el señorío de los arzobispos compostelanos, contó "1 oficio notarial desde que esta profesión escritoria se generalizó en ¿lo XII, de manera que ya en el XIII funcionaban de manera regular, notarios jurados del concejo, quienes signan sus escrituras como «nojirius iuratus Pontis Veteris»^.
Durante los dos siglos siguientes, XIV y XV, se institucionalizó el notariado en el área.
Además del notario jurado que atiende a los actos públicos del regimiento, había ocho notarios de número que escrituraban los tratos públicos de la villa y su jurisdicción.
Los titulares de estas notarías ejercían el oficio por concesión y nombramiento arzobispal.
Consiguen, de este modo, patrimonializar las notarías en ciertos linajes pontevedreses, con lo que el notariado de Pontevedra se convirtió en una parcela propia de la oligarquía municipal, tan típica de la modernidad^.
Aunque los ejemplos son muy reducidos en número, resultan, sin embargo, muy elocuentes de la actividad de los notarios pontevedreses, e incluso de su carrera de honores y de las rentas que llegaron a disfrutar.
Tales datos han quedado plasmados en el Minutario o Libro de notas de Lorenzo Eanes y Juan Alfonso, referente a los años 1433-1435, pero, sobre todo, en el Livro do Concello de Pontevedra, que abarca desde el año 1431 a 1463.
La transcripción y edición de ambas fuentes por parte de los doctores Rodríguez González y Armas Castro, lo que permite acceder con facilidad a unos textos notariales y municipales, que añaden a su gran valor informativo el no menor de poder discernir el funcionamiento notarial y la codificación de la normativa que rige la vida municipal mediante la confección de un «Libro de Actas».
Por otro lado, la documentación que aporto en el apéndice señala la existencia otros notarios, como Alfonso Pérez, que aparece como tal en documentos fechados entre los años 1400 y 1428, y Juan Rodríguez de Cora, en 1475, quienes se ocuparon, junto con el anteriormente citado Juan Alfonso, en particular, de la documentación arzobispal.
Al servicio del regimiento estuvieron durante esta etapa los notarios Fernán Pérez, Gómez Gago, Gómez Pérez, Jácome Maceino^, Juan Alfonso da Pereira, Juan Alfonso Gago, Juan Alfonso da Rúa do Regó, Juan de Prol, Juan de Santa María, Juan Pérez, Juan Rodríguez de Paredes, Lope Gómez, Lorenzo Eanes, Ruy Fernández de Cedofeita y Ruy Pérez, figurando como notario jurado del concejo Alfonso Eanes o Yanes Jacob^.
Ya desde 1500 existían unas disposiciones reales relativas a la custodia de la documentación municipal, que pretendían la implantación de instrumentos jurídicos de gobierno.
En ellas se tenían presentes las medievales arcas municipales en las que se custodiaban los privilegios del concejo bajo varias llaves y otras cautelas, al tiempo que se imponía la obligación de juntar a este pequeño lote documental los siguientes textos legislativos castellanos: las Partidas y el Fuero del Rey Sabio, el Ordenamiento de Montalvo y las diversas pragmáticas reales que veían la luz y que, por lo general, se difundían ya mediante la imprenta^.
Entre la documentación que, en Pontevedra, se acordó custodiar en la habitual arca se encontraban, también, las «escrituras del concejo», que eran, en primer término, las actas municipales.
Sin embargo, estos últimos textos continuarían custodiándose en los cofres del notario jurado y su transmisión estuvo expuesta a los vaivenes que ocasionaba la sucesión en tal oficio.
Sin embargo, a lo largo del siglo se puso de manifiesto, en reiteradas ocasiones, que el regimiento y el escribano municipal descuidaban gravemente sus obligaciones en lo tocante a las escrituras municipales, al tiempo que se denunciaba la connivencia de regidores y notarios para obstruir los procedimientos escritos, en especial, cuando eran requeridos por particulares que llamaban a los notarios a levantar acta de la demanda.
Por su parte, los procuradores generales Alonso de León, Gregorio de León y Francisco Martínez de Ugarte, coincidían en la misma acusación y lo señalaban como campo de mayores firaudes a la hacienda municipal, acaso con la esperanza de que las autoridades arzobispales reaccionasen con mayor celeridad, ya que tal desorden terminaba por dañar, también, las rentas que percibían en Pontevedra'^.
Para entonces existían ya normas oficiales sobre la disposición archivística de las escrituras y, en particular, estaba vigente un precepto' O FORTES BOUZAN, X. Historia de la ciudad..., cit. R 225. "
Sólo avanzado el siglo, ante la proliferación documental, se decidiría la construcción de un archivo para reunir y albergar «todos los papeles tocantes a este ayuntamiento».
Citado por FORTES BOUZÁN, X., Historia de la ciudad..., cit. P. 225.' ^ Se pedía al escribano del concejo despachase los negocios municipales con rapidez, dando de ello «la fe y memoria».
A pesar de tales y tan fundadas peticiones, resultaba que «en todo, el dicho escrivano es muy remiso».
Santiago, Archivo Histórico Universitario.
73, n° 27.' ^ «...Que Alonso Rodríguez, escrivano del Consexo e sus escusadores, despachen los negocios de reximiento que ante ellos estuvieren brevemente y dentro de los seis días primeros siguientes después que veniere del el memorial de todas las deudas que devieren todas y qualesquiera personas, sin cfuedar ninguna ansy recargada.
Y esto se haga y cumpla dentro del dicho término, so pena de dos mil maravedís para la cámara de Su Señoría; e que verna persona a su costa que se lo aga guardar e cumplir...».
Finalmente, las autoridades compostelanas acabaron por tomar en serio los cargos presentados contra el escribano municipal de Pontevedra, el citado Alonso Rodríguez y, por orden del gobernador del Arzobispado, Alonso de Revenga, el asistente arzobispal en Pontevedra, licenciado Antonio de Vaca, emplazó ante sí, el veintiuno de abril de 1559, a los titulares del regimiento: al juez Lorenzo de Salceda, a los alcaldesAlonso Fernández y Pedro de Saines, a los regidores Juan López, Alvaro Suárez Sarmiento y Alonso García de Rajó, así como a los procuradores generales Alonso de León y Gonzalo de León y con la asistencia del escribano Pedro de Villanueva, que levantó el acta correspondiente, promulgó una serie de normas, entre las que se encontraba la relativa a las escrituras municipales.
Sin más dilaciones, debía hacerse lo siguiente: Inventario de «todas las iscrituras e privilexios de qualquiera manera que fueren tocantes a la dicha villa».
Disposición de las escrituras en mazos con rótulos externos que indiquen su contenido.
Entrega controlada de todas las escrituras de la escribanía municipal, una vez organizadas, al regimiento, previo juramento de no reservarse ninguna y denunciando las personas que, eventualmente, las detentaren.
Custodia de las escrituras en una caja con cuatro llaves, de las que serían responsables el juez, un alcalde, un regidor y un procurador.
El régimen de consulta y excepcional saca de las escrituras custodiadas habría de contar con la presencia de los titulares de las cuatro llaves y del escribano municipal, dejando constancia escrita del acto y señalando plazo de su devolución.
Finalmente, se establecía la asistencia obligatoria del escribano municipal, por sí o por sus excusadores, a todas las sesiones, de las que "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es habría de levantar acta y hacer puntual notificación en el término de un diV^ A pesar de tan claras y concisas disposiciones, el memorial elevado ante prelado compostelano don Gaspar de Zúñiga y Avellaneda por parte de su procurador general, Alonso de León, entre los años 1560 y 1561, insiste en señalar el descuido del escribano del concejo con respecto a los documentos municipales, quejándose en estos términos: «...que yo he pedido muchas vezes, y por provisiones les está mandado, a las dichas justicias y regimiento, hiziesen recuento eynventario de todas las escrituras y hazienday otras cosas tocantes a la dicha villa.
No lo an echo, y el escrivano del concejo, ques Alonso Rodríguez, es muy remiso en estoy en otras cosas que contienen a la república.
Suplico a Vuestra Señoría Ylustrísima, mande quel dicho Asistente, a costa de la justicia y regimiento y escrivano, aga hazer el dicho recuento y libro de las cosas de la villa y su hazienda, para que, por el dicho libro, se sepa lo que la dicha villa tiene»^^.
"* Se insiste en la necesidad de que haya «...Quien ponga por memoria todas las iscrituras e privilexios de qualquiera manera que fueren tocantes a la villa, e las pongan en macos con rótulos que declaren las iscrituras de cada maco; y esto haga y cumpla dentro de veinte días primeros siguientes que le fuere notificado; y las que ansy aliare, las entregue y aga entregar a la justicia y reximiento desta dicha villa, conjuramento que aga que otra ninguna no queda en su poder, ni tiene noticia della, ni a dado ni consentido llevar a ninguna otra persona.
E la justicia e regimiento agan açer y agan en el entretanto, una caxa en la qual pongan todas las dichas iscrituras, la qual tenga el rexidor más antiguo.
Y esta caxa y cerradura tenga quatro llaves, las quales aya de tener la una el juez y la otra uno de los alcalldes, y la otra tenga el rexidor más antiguo y la otra, el procurador de la villa.
Lo qual, quando obieren de ir a sacar alguna cosa, vayan juntamente con el escrivano de consistorio, y de la iscritura que se sacare, quede un conosçimiento en la arca, firmada del que la llieva, y para qué efeto y sobre qués, firmado del escrivano de consistorio, y aga y cumpla lo contenido, so pena de mil maravedís y de que, a su costa, vendrá persona que asy a la justicia e reximiento aga guardar y cumplir lo aquí contenido».
Se añade más adelante: «... se notifique al djcho Alonso Rodríguez y a sus escusadores que los días señalados... vayan a consistorio... y quel consistorio, justicia e rexidores puedan llamar escrivano suficiente ante quien se agan los autos...
Y asi mismo agan noteficar los autos que pasaren en el dicho consistorio dentro de un día...
Pero tampoco esta vez resolvió Pontevedra su carencia de un archivo municipal, y todo hace pensar que la documentación siguió al arbitrio del escribano del concejo.
A lo sumo, es posible que éste hubiera recibido nuevas órdenes de las autoridades arzobispales, que le obligaran a prestar mayor atención a los documentos.
Así se entiende mejor que, en 1589, los regidores Juan de Presedo y Payo de Ribera, se plantearan entonces que ya era hora de buscar una sede segura para las escrituras municipales y que, previamente, se hiciera un inventario del fondo: «en abecedario, por su cuenta y razón».
Al mismo tiempo, reconocían que muchas de estas escrituras continuaban en poder de personas particulares y señalaban la necesidad de tener siempre a mano las relativas a las rentas municipales.
Tampoco estaba el concejo de la villa de Pontevedra como para construir un local específico para su archivo, por lo que el regimiento pensó en una solución menos idónea, pero más segura que la que hasta entonces habían tenido, en la sacristía del convento de San Francisco.
En ella se construiría la alhacena amplia y segura, cerrada con llaves, incluso con rejas, que permitiría custodiar debidamente las escrituras pontevedresas.
A esta providencia parece deberse, según Fortes Bouzán, que, a partir del siglo XVII pueda contarse con las series documentales del municipio de Pontevedra'^.
LA DOCUMENTACIÓN ARZOBISPAL DE PONTEVEDRA
Los ejemplos citados de documentación medieval pontevedresa y, en general, los que han sido utilizados últimamente por investigadores como José Armas Castro, permiten conjeturar cuáles debieron ser los tipos documentales pontevedreses más frecuentes.
Quizá haya que poner en primer lugar las actas municipales con toda la variedad propia de estas series; a las que, probablemente, seguirían los diferentes contratos sociales que se pactaban ante notario; tampoco debía ser despreciable la documentación real, formada, en buena parte, por ejecutorias de sentencias judiciales; otro tipo esta constituido por la documentación arzobispal referente a Pontevedra y a su jurisdicción, y otra documentación de diversa índole.
El documento que ahora doy a conocer pertenece, precisamente, a la última de las secciones destacadas, la de las escrituras arzobispales referentes al área de Pontevedra de las que se guardaba copia auténtica en la escribanía municipal, mientras que el original permanecía en el archivo arzobispal de Compostela.
Su autor fue uno de los escribanos pontevedreses de mayor rango, al que se deben una serie de protocolos, en los cuales se sustancian tratos económicos de gran interés.
Parece ser un experto en los asuntos de Pontevedra que, además, sabe dar de cada pieza un regesto suficientemente claro como para identificar el contenido sin dificultad.
En él figura con precisión el titular del documento, su destinatario, un breve resumen de contenido, el escribano fedatario de cada escritura y, por último, la data del documento.
De los diferentes escritos a que se refiere el documento, en diez se documentan diferentes concesiones de los prelados compostelanos de entonces a diversas familias y linajes pontevedreses, tales como la concesión de foros y mercedes a hidalgos servidores de la iglesia compostelana, entre los que se encuentran los Marino de Lobeira^^ y la estirpe de los Valladares'^; otros se refieren a tratos con los Sotomayor de Lantaño y Toroño, de notable importancia en el siglo XV; o bien a diferentes conflictos del arzobispo don Alonso de Fonseca II con los nobles gallegos, que fueron estudiados por López Ferreiro'^.
Este breve elenco de las escrituras arzobispales tocantes a Pontevedra responde, probablemente, a una demanda ocasional.
No es un inventario formal de la serie, aunque constituye una buena prueba de cómo el gobierno arzobispal quiere que sus oficiales en su villa pontevedresa, en especial el Asistente, tengan en cuenta los acontecimientos que tanto en Pontevedra como en su área han sido especialmente graves.
Escrituras de los notarios de Pontevedra Pedro Frutuoso y otros sobre la jurisdicción de los arzobispos de Santiago en la villa, de las que da fe, por hallarlas en los registros, Pedro Fiel, escribano de número de Pontevedra.
1.-Primeramente, un feudo y merced que parecçe que hizo Don Suero, Arçobispo que fue de la Yglesia de Santiago, a Juan Marino, de las feligresías de Santa María de Carrazedo, de Salvies y San Fruz (sic) das Estacas, que dize en quanto fuere bueno e leal vasallo del Señor Arçobispo y a su Santa Yglesia.
Paresçe que fue otorgada en Pontevedra, primero de diziembre de mili e quatroçientos años.
Está en un libro e registro que paresçe que pasó ante Alonso Pérez, notario que fue de la dicha villa, mi antecesor.
2.-Una confirmatoria hecha por un arçobispo de Santiago a Pero Alvarez de Valladares, su escudero, sobre la pertiguería de las tierras e comarcas e villas e lugares de entrambas las puentes, en que manda que lo ayan por tal pertiguerro y le acudan con todos los derechos y vayan a sus llamamientos y emplaçamientos.
Paresçe que fue hecha a postrimero día de junio de mil e quatroçientos e siete años.
Está autorizada en un libro grande de nota, antiguo, por Juan Martínez, notario de Montes y Cotobad, según por él paresçe.
3.-Ansí mismo, otra merced que un arçobispo de Santiago hiço a Pero Sánchez de Cueto, en quanto fuese su merced y voluntad, de la encomienda y derechos quel dicho señor Arçobispo tenía en cada un año en el coto de Marín.
Fue fecha veinte y ocho de setiembre de mili e quatroçientos e tres años.
Está en un libro grande de la nota de Alonso Pérez, notario que fue de la dicha villa.
4.-Ansí mismo, tengo una partición que paresçe que fue hecha ante Lope Sánches de Moscoso y Fernán Eanes de Sotomayor, del coto de Noguera y coto de Cambados, con su señorío, en la qual están los límites e demarcaciones por estenso.
Parece que fue hecha en el año de mil e quatroçientos e veinte e un años, a veinte y cinco de junio, por ante Alonso Pérez, notario que fue de la dicha villa.
5.-Ansí mesmo, escriptura, inserta en ella una cédula del Arçobispo de la dicha Yglesia de Santiago, como executaron la pena a los de Noguera por no parecer a los emplaçamientos del dicho Señor Arçobispo, y carta de pago de la dicha pena.
Está en un libro de nota de Juan Alfonso, notario que fue del número de la dicha villa, segund por él parece, que fue en el año de mil e quatroçientos e veinte e un años.
6.-Ansi mesmo hallo un auto que se hizo a pedimento de Fernán Yáñez de Sotomayor, ante Alonso Gago, juez desta villa de Pontevedra, como se dio autoridad para trasladar y dar signado el fuero que le fue fecho de las tierras y derechos de Morraço.
Pasó ante Alonso Pérez, notario, año de mili e quatroçientos e veinte e ocho años, a nueve días de abril.
7.-Una sentencia dada por el Señor Patriarca contra todos los caballeros y otras personas deste Reyno que tienen feudos y rentas y encomiendas y tenencias y oficios de la Santa Yglesia, por la qual los privó e quitó de todos ellos, por proceso que contra ellos hiço; en la qual recuenta [de] cada uno lo que hiço e cometió contra la Santa Yglesia e perlados della.
Fue dada en Santiago a veinte e dos días de marco de mil e quatroçientos e setenta y cinco años, y pasó ante Jácome Yáanes de Figueroa, escivano de la ciudad de Santiago.
Esta escritura fue autorizada a pedimento de Lopo de Montenegro en nombre de la dicha Santa Yglesia, por ante Juan Rodríguez de Corra, mi antecesor.
8.-Ansí mesmo tengo y hallé una escriptura de los alcalles del crimen de Valladolid, y signada de Cristóbal Hernández de Sedaño, secretario, por la qual parece que don Alvaro de Sotomayor hizo por fuerça un notario de Cangas, que se dezía Eseban González, que le hiziese ciertas escripturas y privillejos falsos contra dicha Santa Yglesia, por la qual fue preso el dicho escrivano en Valladolid, y pienso que fue castigado por ello.
Esta escriptura está muy auténtica y en forma.
Fue el año de mil e quatroçientos y noventa y quatro.
9.-Ansí mesmo hallé e tengo un inventario que fizo doña Elvira de Bedma, mujer que fue de Pero Alvarez de Sotomayor, padre y madre de Femando Yañes, el qual dicho inventario haze mención de los bienes y feligresías que tiene de feudo de la dicha Santa Yglesia.
Fue el año de mil e quatroçientos e diez e seys años, ante Alonso Gago, juez de la dicha villa, y por ante el dicho Alonso Pérez, notario, mi antecesor. • 10.-Ansí mesmo, tengo allí este testamento del dicho Fernando Yanes de Sotomayor, padre de Don Albaro y de Pedro Alvarez, el qual dicho Fenán Yanes se murió en Valladolid, año de mil e quatroçientos e quarenta años; en el qual confiesa e declara tener, de la dicha Yglesia de Santiago, feudos y encomiendas, y manda a sus herederos los restituyan y dexen libremente.
Las quales dichas escripturas, yo, el dicho Pedro Fiel, hallé y tengo en mi poder, y las daré por salario competente a las personas a quien pertenesçen, seyendo para ello compulso, y seyéndome vuelta esta fee; y por tanto, la di en esta manera que dicha es.
Firmada de mi nombre.
Fecha esta fee en la villa de Pontevedra, a veinte y quatro días del mes de enero, año del Nasçimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e treinta e tres años.
11.-Ansí mesmo tengo el título del Juzgado de Entrambaspuentes, en el qual está declaradas las felegresías las quales hoy día lleva e tiene Sotomayor.
12.-Un pleitomenaje del Castillo de Benquerençia, como es de la Santa Yglesia de Santiago. |
Esta antigua familia de origen portugués constituyó una de las más ilustres de la nobleza tudense de finales del siglo XVI.
Magníficamente estudiada por Valdés Costas', quisiéramos en este trabajo evocar sus más excelsas glorias gracias a los interesantes datos que nos suministra la escritura de institución del vínculo y mayorazgo realizada por el Licenciado Paulo Pereira de Castro de Sousa y su esposa doña María de Montenegro en 1608 en favor de su única heredera, su hija doña María Pereira de Castro y Montenegro.
Documento varias veces citado por los investigadores pero que había permanecido inédito hasta el presente^.
Como ya hemos dicho, el origen de este noble apellido proviene de la
De la estirpe de los Pereira de Castro y personas muy relacionadas con la misma salieron dos grandes figuras de la intelectualidad de aquella época: D. Francisco de Caldas Pereira y Castro, Catedrático del Colegio Mayor de Santa Cruz de Coimbra, Oidor de la Chancillería de Oporto y Consejero del Rey.
Su obra sobre Jurisprudencia fueron impresas en Lisboa, Coimbra, Amoeres, Lyón, Francfor, etc. D. Alvaro de Cadaval Valladares y Sotomayor, también conocido por el nombre de «Cadavalo Gravio CalidonioTydense», hermano de D^ Francisca Cadaval y Sotomayor, esposa de D. Antonio de Caldas Pereira de Castro, Señor de la casa de Arcos, fue un notable poeta y distinguido maestro de la Universidad Compostelana, cuya estatua figura sobre el frontispicio de la fachada de la misma.
El primer miembro conocido de esta familia tudense es el ya referido don Antonio de Caldas Pereira de Castro Sousa y Magallanes, Caballero de la Orden de Santiago y la de Cristo en Portugal, quien casa con doña Francisca Cadaval, hija de don Juan de Cadaval, Regidor Perpetuo de Tui y doña Ana Alvarez Barbosa.
D. Antonio de Caldas Pereira de Castro fallece como Comendador en Tui el 11 de diciembre de 1592, siendo enterrado en el panteón que la familia tenía con sus armas en el Claustro de Santo Domingo de Tui^.
Fruto de este matrimonio son:
Paulo Pereira de Castro y Cadaval, Caldas, Sousa, Magallanes, Valladares y Sotomayor, Señor de la Casa de Arcos.
Francisco de Caldas Pereira y Castro, que pasa a Portugal, tal como hemos visto, casado con doña Ana de Rocha.
Juan Pereira de Castro, que pasa al Brasil al servicio del Rey.
«Sepultura en el claustro de D. Antonio Montenegro.
Sobre la sepultura que está en el claustro junto a la puerta de Gracias en el dia de las Animas se dice una misa cantada con ministro en el altar de piedra en donde estáN^ S^ en talla de piedra, paga 12 rls., un carnero y una buena ofrenda.
Dicen que el entierro es suyo porque tiene sus armas por que la conpraron sus antepasados...».
Don Paulo casa con doña María de Montenegro y ambos constituyen el vínculo y mayorazgo de Arcos, del cual es heredera su única hija doña María Pereira de Castro y Cadaval que casa en Tui el 17 de febrero de 1608 con don Lorenzo Montenegro y Sotomayor, Oca, Sarmiento, Mariño de Lobera, natural de Pontevedra, hijo de D. Pedro de Montenegro y D^.
Clara de Mendoza, era Regidor de Tui.
Desde entonces quedan unidas estas dos importantes casas nobles del Sur de Galicia.
Don Paulo fallece en Tui, viudo siendo canónigo de la Catedral, el 5 de marzo de 1618.
Fue enterrado en la Capilla de las Angustias de la Catedral.
Su esposa doña María de Montenegro había fallecido con anterioridad, el 20 de octubre de 1609, siendo sepultada en el panteón de Santo Domingo de la misma ciudad.
Fruto del matrimonio entre don Lorenzo de Montenegro y D^.
María Pereira de Castro son:
^ A pesar de que en su testamento se manda enterrar en Santo Domingo, éste se hace en la capilla de la Virgen de las Angustias de la Catedral, según se indica en la partida de defunción.
Esta capilla estaba situada a la entrada principal de la Catedral, a la mano derecha, donde se encuentra la subida para el triforio, según se indica en la escritura de Mayorazgo.
ESCRITURA DE FUNDACIÓN DEL VINCULO Y MAYORAZGO
En ella aparece el Lie.
Paulo Pereira de Castro y D^.
Maria de Montenegro como vecinos de Tui, diciendo:
«considerando que los / vienes y patrimonios partidos por grandes que sean en breve tienpo se acabany /peresçeny ansí a este proposito dize la scriptura / debina que a un todo reino en si dibidido en /poco tienpo se acava y de la di bis ion rresultan grandes inconbenientes y por ellos se pier / den y destruyen las familias y casas anti / guas y se acaba la dignidad y memoria de las /personas nobles y por el contrario de la/union que por los mayorazgos se azey bin / culos y probisiones dellos andando los bienes /juntos e unidos y enteros en un cuerpo /de bienes inpartibley en una sola persona /y cassa se perpetúan y la memoria y antigua / nobleza de los passados y mayores dura /y permanesçe en el mayorazgo y subcesores / del como mas poderoso y ansi se con / serban y resplandezen en las familias / y esto sea sienpre seguido y sigue en las repúblicas muy grande vien y veneficio publico /y particular entre todas las gentes y naciones /para serb icio de dios yprobecho común y parti / cular délias y aiuda de los otros hermanos y /parientes pobres y para serbicio de los señores / rreyes naturales y defensa de sus tierras y rey / nos...».
Dicho mayorazgo había sido aprobado por el Rey Felipe III, tal como se indica en el mismo: «...y para mas /firmeza y autoridad de esta institución /pedido y suplicado a su magestad El Rey don Phelipe / tercero nuestro señor "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es nos concediese la açeça y facultad para ellos nos hizo mu / dar su cédula rreal de deligençias cometida al alcalde / mayor de gondomar.. fecha en Madrid A /postrero de henero de mili y seiscientos y siete/ años...».
Sobre la calidad de las personas se indica: «... personas hijasdalgo notorios / muy linpios y de linpia noble sangre y de/mucha qualidady nobleza y descendientes / dellos y que el padre del dho licenciado pereyra / que fue del abito y caballería de Xpo por / ser personas de mucha quenta y prendas /y de la dha calidad serbiçio a la católica magestad / del Rei don Phelipe de santa memoria / nuestro señor En las ocasiones de guerra y sus / cesión del rreyno de Portugal y junto de / la persona y consejo del Conde Don Pedro / de Castro quando En esta ocasión tubo /por su cargo las cossas de guerra de todo el Partido / deste rreyno y el de Duero y Miño y por ello /le hizo su magestad algunas mercedes Ely otros sus / mayores fueron caballeros hijos dalgo de/los libros y cassa rreal del dho rreyno y el dho / licenciado Pereyra de Castro su hijo fue en la misma / ocassion auditor general de dicho conde/y tanvien exerçio el dho oficio de auditor / de las galeras que en aquellos tienpos es / tubieronpor esta costa y en las mas ocasiones / que despues an aubcedido a serbiçio de vtra magestad/y tenido de los ofoçios principales de la re /publica de la dha ciudad y alcalde mayor en ella...»
Se nombra como heredera a su única hija D^.
María Pereira de Castro y Montenegro que era de edad de 16 años, para lo cual se transcribe la cédula Real firmada de los señores presidentes de Castilla y del Consejo de Cámara: «... el tenor della qual / es como sigue / Don Phelipe por la gracia de Dios / Rey de Castilla, de Leon Aragon de las dos / Sizilias de Jerusalem de Portogal de Nabarra de Granada de Toledo de Valencia de Galizia de Mallorca de /Sebilla de Cerdeña de Cordoba de Corzega/de Murcia de Jay en de los Algarbes de Algecira / de Gibraltar de las Yslas de Canaria de la Yn / dias Orientales y Oçidentales Yslas y tierra /firme del mar océano y archiduque de Ma / y orea duque de Borgoña de Brabante y Mi / lan conde deAbspurg de Flandes de Tirol /y de Barcelona Señor de Biscaya y Molina / E por quanto por parte de vosotros El Licenciado Paulo Pereira de / Castro y Dona Maria de Montenegro su muger / vecinos de la ciudad de Tuid nos a sido echa / relación que los hienen muebles y rrayzes /juros censos y eredamientosy otros qua / lesquiera vienes que al presente teneys y / tubieredes adelante o de la parte que dellos os /paresçiere queriades hazer mayorazgo/en dona Maria Pereira de Castro Montenegro /Buestra hija única unibersal herede /ray en sus descendientes supplicando nos / fuésemos servidos de daros facultad ntra /para ello o como la ntra merced fuese / nos acatando lo suso dicho y los servicios / que vos el dho Liçendo Pereira hizistes al / Rey ntro Señor que sancta gloria / aya en lo de Portogal siendo auditor / del exerçito q el Conde de hemos Don /Pedro de Castro tubo a su/ cargo en las partidas de Gondomar Duero /y Miño de las galeras que ubo en la / costa de Galizia y esperamos que nos / areys y an los que asimismo hizo en la / dha ocassiony cerca della persona del/ del dho conde Antonio de Caldas Pereyra buestro /padre caballero que fue de la Orden / de Xpto y a que lo usa buestra hija...»
En el documento se van señalando los diferentes bienes muebles e inmuebles del mayorazgo: «... portantoponemos ante todas cossas /en este binculoy mayorazgo de los bienes /que rresçivimos dio de su mano ave/mos resçivido para devoción y adorno /de la nuestra hija y susçesores un /Rosario de cristal de nuestra Señora Rey/na de los cielos con nuebepiedras y ex/tremos de oro y una cruz de oro / esmaltada pendiente y con una corneza /je montería de oro pendiente con sus ca / denillas de oro y con un agnus dey / de oro del otro lado todo valor de / quinientos rreales encargando como en /cargamos su deboçion a nuestros subce / sores para que por los méritos del/ dho rrosario de nuestra señora se con / serven y lo en esta fundación hordenado / Yten ponemos y tenemos/en este mayorazgo y para fundamento del/ don que se conserbe la ntra / hermita de nuestra Señora de la Guia /y Remedios echa y fundada en nuestro lugar / de Arcos dentro de los limites de la pa / rroquia desta ciudad para que ella/ e lo que hordenamos sienpre nos guie ya/ nuestros sub ces ores cuyo rreparo y or / nato decente les "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es encargamos y man / damos perpetuamente para que /sienpre este bien adronada confor / me agora la tenemos y mandamos se diga / en ella una misa semanaria de / de nuestras en todos los sábados del / año perpetuamente para la quai sien / do dios serbido dexaremos rrenta sena / lada y conparada por ssiy en el en / tretanto se diga y Repare a costa de / nuestros bienes y ansi mesmo en /cargamos a los dhos nuestros sub ce / sores procuren y tengan sienpre / cuy dado e la cofradía de nuestra Sra. / que en la dha hermita havemos yns / tituydo y traydo jubileo per /petuo e se conser / be para que el serbiçio de dios /y de nuestra Señora baya siempre / adelante...
Yten ponemos en este dho mayorzgo nuestra capilla de nuestra / señora la mayor que tenemos y /avemos echo en el claustro del mo/nasterio de Santo Domingo desta ciudad/ en la bóveda de la pared junto / a la puerta del dho claustro que sale /para la dha iglesia y contigua con un mo /numento alto que alli tenemos y a / bemos echo y renobado en el lugar /premynebte por titulo que tene/mos de todo ello del dho convento / en el qual están las armas de nuestras / generaciones y familias y respeto / desta capilla y sepulturas y por derecho de / todo ello ansimesmo tenemos / a prohibición del capitulo pre / çedente y mandamos ande todo junto eyncorporado en nuestra cassa y mayorazgo.
Yten nonbramos por nuestra cassa /y solar deste nuestro mayorzago la / nuestra cassa y torre del nuestro / lugar de arcos de la parroquia desta ciudad en / la qual lo fundamos y señalamos por / cassa y cabeça principal de la donde / Antonio de Caldas Pereira nuestro / padre que santa gloria aya tenido y tras /passo la cassa antigua de uno de sus / solares que era la torre y cassa de la / canpossa en la montana de san Pedro / de Arcos rreyno de Portogaly con / todo lo a la dha cassa anexo y pertenes / dente que al presente alli tenemos y / posehemos que son los bienes siguientes / con todos sus frutos y rentas de pan /y vino castaña y todo genero de /fruta y agoas derechos aciones y serbidun / bres y fuentes y rrobledos».
Se van detallando los diferentes campos y propiedades cercanos a la referida casa de Arcos.
Se especifica la casa donde vivían en la ciudad de Tui que estaba situada junto a la llamada «Porta da Pía» y que correspondería a las que poste- riormente fueran propiedades de los Montenegro y que en los años 1950 se deshicieron para construir el Cine Yut.
Figurando, en la fachada que daba a la plazuela de las Monjas, dos escudos de armas: uno, que con toda probabilidad, representaba a los Pereira de Castro y el otro, de mayores dimensiones, con las alianzas de los Montenegro, sus nuevos propietarios, cuya casa reconstruyen el 10 de Enero de 1675^, cuya descripción junto con la de otras propiedades es la siguiente: «...
Yten la ntra casa /y torre de dos sobrados con su patio / en medio y enxido detras en que mo / ramos en esta ciudad junto de la puerta /principal de la dha ciudad que llaman de / la pia que sale con la delantera a la calle /publica y por uno de los lados parte con /cassa del Liçendo Francisco Teixeira y por el otro lado con cassa de Francisco Marino boticario /y luego sale la dha ntra cassa por el mesmo / lado del Oriente a la calle publica que va/ a la plaça desta ciudad para la plagúela q / esta delante las cassas que fincaron del/ Licenciado Gortázar que agora son del Cabildo / desta ciudad y ansi mesmo para aquel / lado parten con cassa de Alonso Martines y a la parte del Norte sale la dha/ ntra cassa y huerta della con su trasera /al callejón que va para la muralla en/ tre las dhas nuestras cassas y la que finco del / dho Licenciado Gortázar las quales dhas ntras / cassas son de fuero de la dignidad obispal / desta catedral y se paga por ellas en / cada un año cinco rreales y el derecho en /feteotico y de rrenobaçion que en ella / tenemos y los mejoramientos y per / fectos délias que abemos echo y nuestros / antecesores en la dha cassas aziendolas /y rreedificandolas de nuebo y conprando / las a las personas que las avian echo y / subçesores y tanvien a la dha dignidad / episcopal lo ponemos todo ello como / vienes propios nuestros en el dho / mayorazgo.
Yten otra cassa so / brada diezmo a diso ^ Véase nuestro trabajo: «En Torno al primitivo núcleo urbano de Tui», en el boletín Museo y Archivo Histórico Diocesano de Tui, págs. 155-58.
En el solar de esta casa estuvieron situados los antiguos Palacios Episcopales de la Oliveira.
D. Paulo, en su testamento dice: «estando casado con mi muger conpre las cassas y palacios en que vivo que costaron mas de 700 ducados».
En la escritura de mayorazgo con referencia a las mismas dice que eran de fuero de la Dignidad Obispal de esta Catedral, lo que corrobora nuestra teoría.
Escudo del portalón de entrada a la Casa de Arcos con los apellidos Pereira, Sousa, Castro y Lobato.
Restos del escudo de la casa con los apellidos Castro, Pereira y escusón de los Sousa.
Escudo de la Capilla de Ntra.
Sra. de la Guía con los apellidos Pereira, Yáñez, Castro y Cadaval.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es sin fuero censo ni tribu/to alguno que avernos y tenemos en la plagúela que se dize del Poco frontero a la puerta /principal de la iglia mayor desta catedral / en que agora vite por alquiler el al / calde mayor de la dha ciudad asi como /sale con su delantera para la dha plagúela y de una lado parte azia el norte con / cassa q finco de Alonso de Peñaranda /y de la otra parte hazia el me / dio dia con enxidos de dho Alonso de / Peñaranda y lo mismo de la parte del / poniente.
Yten metemos y pone / mos en este dho binculo y mayorazgo /la ntra cassa y torre de dos sobrados / que tenemos en la feligresía de San Tome / de Freixeiro jurisdigion de la dha / villa de bigo con toda la granja y caserío /y bienes y rrentas y frutos ago as /y serbidunbresy aditiones a la dha cassa ane /xosypertenesgientes la qual se dize/y nonbra la granja de Condomiñas / que son los vienes que a ella pertenes / gen los siguientes primeramente las / dhas cassas y torre don sus bodegas que/ están en los baxos délias para reco /xer el vino de las viñas de la dha granja/ con sus fustes y toneles y pipas y / dos lagares de madera y cassas en que están / y con su cavaleriga y paxar salido /y frontera della portada y con su/naranjal y limoneros y arboles...».
Se siguen detallando los diferentes bienes y propiedades, como viñas y huertas con plantaciones de muchos frutales situados en la misma parroquia de Santo Tomé de Freixeiro y en el propio Vigo, todo ello perteneciente a su esposa D^.
María de Montenegro y que habían sido aportados como bienes patrimoniales en su matrimonio.
A este mayorazgo añaden además otras alhajas de oro y plata:
«Primeramente una cadena de oro con siete / trogos de oro esmaltados que /pesa mili y siete gientos y setenta /y seys rreales y de hechura doze duca / dos y un agnus dey tanvien de oro / della colgado de pesso y balor /y echura de gien rreales / Yten una fuente de plata dora/ da de siete marcos de plata a gien rrls /El marco que costo siete gientos rre / ales.
Yten un coutillon de oro para son / brero de mugery honbre o gorra con / treze piegas de oro esmaltadas y cada una / délias con tres perlas blancas orienta/les y la rrosa de oro con su camafeo de /peso todas las dhas piegas y echura/ de quatro gientos y cincuenta rreales.
Yten otros dos contallos de plata /para dos sonbreros.
Yten una porcelana de plata dorada / con sus figuras de montería que pesa / tres marcos siete honças y siete ota / bas que costo peso y echura y oro / diez ducados el marco.
Yten una jarra de plata dorada / de peso de quatro marcos dos honças /y tres octavas pesso oro /y echura diez ducados por marco.
Yten un salero de plata todo dorado en tres plecas con mucha / labor que pesa un marco seys / onças y siete octavas y el marco /al mismo precio de diez ducados que /suma la plata de las tres plecas / porcelana jarro y salero diez marcos/y nuebe octavas que valen las octavas / nuebe rreales que son cien ducados y / nuebe rreales que otras trespi/eças.
Yten otra porcelana lisa toda do /rada que tiene tres marcos y medio/ a nuebe ducados el marco pesso y echu / ra.
Yten otro salero de plata dorado / de dos plecas de balor plata y echura / de ciento y teynta y un rreales el peso / es marco y medio y una honça a siete / ducados y medio.
Yten otra jarra blanca de plata de tres/marcosy una honça a ochenta rrls /por marco pesso y echura y ansi mesmo / otro xarro blanco de plata, esmaltado de dos asillas peso y echura / doze ducados.
Yten dos candeleros de plata de pe/ so de quatro marcos que agora están / aziendoy dos tenedores tanvien de plata /.
Yten una taca de plata blanca del /pie baxo del balor y pesso de setenta / Reales.
Yten un apretador o gargantilla / todo de oro de qunze plecas con sus es / maltes y un rrobi en una délias / de pesso valor u echura de quinientos / rreales.
Yten una petrina para la dha / nuestra hija y suxçessores / que tubieren este mayorozgo fueren / cassadas con el que lo tubiere todo pa / su adorno echa y formada de doblo/nes biejos de dos caras de balor cada uno/ de treynta rreales y uno grande de /sesenta rreales tanvien de dos caras /y otros doblones de quarenta y siete rrls / cada uno entremedidas las quales dhas / plecas muebles de oro y plata queremos y es / nuestra boluntad que tanvien anden unidas / e vinculadas con los mas bienes rra /yzes en esta escriptura... »
Se citan, como modelos de virtud y ejemplo, a sus antepasados, su padre Antonio de Caldas Pereira, Caballero de la Orden de Cristo, D. Luis González de Sousa, Comendador, su cuarto abuelo.
Caballero del Consejo del Rey D. Alfonso V con título y residencia en su casa Real; a Alonso Pereira, su bisabuelo.
Caballero del Consejo del mismo Rey e hidalgo de su casa y a otros antepasados cuyos nombres figuraban en las Cédulas Reales y papeles de los Archivos Reales del tiempo de Felipe II, los cuales tenían en su poder en dos libros encuadernados y firmados por notarios, los cuales les encargaban que fueran renovando en forma pública y se guardasen con todo cuidado los antiguos.
Así mismo agregaban al vínculo varias piezas, armas de fuego y espadas, recuerdo de sus antepasados con un gran valor sentimental e histórico, que hablaban de sus participaciones en las batallas de Portugal y contra el invasor inglés Drake en la cuales habían intervenido:
«ponemos y metemos / en este vinculo y mayorzgo una espa / da ancha de caballo que el dho Conde don /Pedro de Castro dio ami el dho Licenciado Pereira / en el canpo y Exercito de la entrada de / Biana Reino de Portogal en la dha ocassion /yendo junto de su persona como su auditor / del Exercito por el rrey nuestro Señor / q santa gloria aya y una escopeta /y un arcabuz que en la dha guerra ga/ne de los enemigos.
Yten otro arcabuz y un murrion /grabado que gane a los enemigosyn /gleses erejes en el campo sobre bigo an /dando ellos quemando la iglesia y villa / estando en el puerto della la armada Real / Ynglesa de que bino por general Francisco / draques quando bino sobre Portogal / con donant pretenson del dho rreyrno / Yten una rodela dorada con su la/vacon dorada de la china que me dio el/marquez de Garres italiano passando /por aqui quando bino de la armada/de la guerra de Ynglaterra / de que fue general el duque de Medina / con mas dos ballestas de acero y to / do lo demás adereços de la gineta /y de cavallo que tengo en mi cassa /y las demás armas que tengo en / mis cassas sus s o declaradas y aya cuidado / de las azer I inpiar y consumiéndose /por el tienpo adelante se conpren otras y se bay an renobando para que/ quando se ofresiere la ocassion de/ enemigos y defensas de estoa rreynos /y la mas ocassion esten los dhos nu / estros subçesores aperçividos y tengan / en su cassa armas con que puedan salir/y acudir a ellas como yo y los dhos mis mayo /res sienpre abemos echo en defensa / de la fee y servicio de nuestros rrey es /y señores como consta de las sertifi / caçiones de los generales de la dha cédula/ Real y otros que tengo de los papeles de los dhos libros».
Ponían como condición expresa para las personas con que se casaren, hombres o mujeres, no fuesen judíos, cristianos nuevos ni sus des- Se indica igualmente que en caso de juntarse dos mayorazgos, ambos anduviesen juntos sin que uno fuese dependiente del otro, poniendo el apellido de los Pereiras y sus armas y luego, en segundo lugar, el sobrenombre de su apellido.
Lo mismo se guardaría en las armas, con el siguiente orden: Los que tenga por línea de varón en primer lugar, como son los Pereira y Sonsas, luego los Castros y Caldas, y en tercer lugar, si se quieren añadir, los de otros apellidos de las propias generaciones y las de los maridos, según constaba en los papeles, informaciones y blasón del Rey de armas que tenían en los mencionados libros: «y para / que en los tienpos venideros no aya dubida / en la aberiguagion de las armas de nuestras familias y / campos y colores dellos declaramos que/los dhas nuestras armas son notorias /y están algunas de ellas en los nuestros / monumentos y capilla de nuestra Sra la / mayor en santo domingo de esta ciudad dentro / en el claustro en dos monumentos altos / que están en la bobeda de la / pared del dho / claustro devaxo de dos arcos en la dha pared / junto a la puerta que del dho claustro sale /ala Iglesia del dho convento y ansi mismo / están en la nuestra hermita de nuestra /Señora de la Guia y rremedios en el dho ntro/lugar de Arcos y en las almenas de la cerca / y portadas del dho lugar y las armas / de linaje de Pereiras, es una cruz hu / eca floreteada colorada que apares/ció milagrosamente al autor de nuestro / linaje sobre una Pereyra dando la vatalla / de un reí moro con cuya vista fue / vencido y desbaratado por los nuestros y de la Pereyra / tomo el sobrenonbre, y de la cruz las ar / mas despues de ganada la victoria fa / mosa de los moros y el canpo della es / de plata, y las armas del linaje de Soussas son las cinco cuiñas / con siete torres alderredor ylas medias lunas ere / cientes de plata que se ganaron en la famo /sa batalla del canpo de Orique en/ que fueron vencidos por el reiprimero de Portogal / don Alonso enriquez a cinco reyes moros / y ganados cinco banderas y estandartes / que en efecto son cinco escudos pe / queños de colores azul con cinco róeles de /plata en sus "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es escudos de plata a que co / munmente llaman las çinco cuiñas / q son las armas del rreinoyrreys de Portogal / de donde vinieron a nuestros mayores / y ansi por constar dello las dio el Rey / darmas de dho Reyno a nuestra generación / del dho apellido como consta por bla / son del dho rreydearmas que tenemos / que esta en uno de los dhos nuestros li / bros de donde mas por estenso se puede / ver y entender esto, en quanto / a las armas de nuestro linaje de los de / Castro son seys rroeles azules tres de/cada lado en canpo blanco de argén /taria y plata como todo esto tenemos sacado /por mandado del Rey ntro Señor de sus libros y archi /vos de la Torre del Tonbo del dho rreyno de por / togal que del dho nuestro linajes dio el dho Rey / darmas que nos referimos, y en quanto a las / armas de los Montenegros por linea derecha de/baron del padre de mi dha Ynstituyente y de/ que sienpre avemos usado y nuestro mayorazgo / es una eme negra con los bordos de oro y una / corona encima della, todo en canpo roxo / de sangre y encima de la corona un yelmo ce / rrado, y aunque tenemos otras armas de / los otros nobles linajes donde procedemos / no las ponemos aqui por no causar proligidad, y de ellas constan por / los papeles ariba dihosy libros de mano/que tenemos auténticos de que arriba se aze mención...»
Continúa esta escritura de mayorazgo con otros términos técnicos sobre la sucesión en el mismo con una normativa muy estricta sobre repartos, pagos y alimentos a otros miembros de la familia, igualmente en lo que se refiere a delitos y prisiones en que pudieren caer los titulares del mayorazgo.
Ponen como condición las diferentes misas y días en que habían de celebrarse en su memoria y la de sus antepasados en la capilla de La Guía, Iglesia de Santo Domingo, Iglesia de Santo Tomé de Freixeiro y en la capilla de las Angustias de la Catedral, sobre la cual suplicaba al Obispo, Deán y Cabildo: «... nos hagan de dar licencia para que se pueda cerrar / con una rexa de hierro la dha capilla de nuestra /Señora de las Angustias de la dha Catedral Pa /ra que queden dentro las dhas nuestras sepul / turas y en todo por nuestra la dha capilla y queriéndolo conceder se de de limosna para la /fabrica treynta ducados con que se nos aga el titulo / de la dha capilla y en tal casso la rexay pu / erta sera todo de valor de duzientos ducados y le supplicamos en tal casso hagan dezir las dhas miss as / q arriba y abaxo yran declaradas /y sea el cavildo administrador perpetuo y / de la dha capilla y de la dha azienda de las obras /pias y sacrificios de susso y abaxo declarados y /patronos solamente de la dha capilla los aba / xo por nos nombrados y en tal casso se pon / dra la dha capilla con hornamento y rre/tablo decente y hornamentos para dezir las / missas en ella y asta el dinero y rrenta y todo/lo mas por nos declarado para las missas sa / crifiçios y obras pias se sacara en tal casso / de nuestros vienes y censos dellos por la hordenyforma en otro capitulo avaxo de/clarado...»
Se indica igualmente las misas que se habían decir en la iglesia de Santo Tomé de Freixeiro en donde estaban los enterramientos de los padres y antecesores de su esposa D^.
María de Montenegro: «... se a tanvien de dezir una missaperpetua en la Iglia/de la dha feligresía de sto tome de Freixiero jurisdiçion / de la villa de Bigo en donde están sepultados / los padres de mi la dha Instituyente en una / sepultura grande que esta dentro de la capilla / mayor junto con el altar que tiene las armas / de una de nuestras familias que es una/ M con su corona encima para que sea / conosçida en todo tienpo y esta se dira en el / mesmo dia del Señor San Tome por las animas / de nuestros padres y madres de anbos y por / nos y nuestros subçesores como se dizen por los / dhos nuestros padres... ».
Finalmente se nombra, entre los miembros de la familia, el orden que ha de regir com herederos en la sucesión del mayorazgo para el caso de que su hija no tuviese sucesión. |
Nos correspondentes e obrigados artigos laudatorios da súa figura, fálase del como «el primero y más autorizado periodista de esta capital y aún de Galicia», como da «alma en las Cortes de aquellas gestiones (...), que precedieron a la solución legal que se ha dado para llegar a la ansiada construcción de la línea férrea de Falencia a La Coruña», sinálanse os seus importantes traballos políticos, en especial a «notabilísima página de su labor parlamentaria (en el tema) de los foros», lóubase a súa «consecuencia política (...) ejemplar» e o seu disfrute dun «poder omnímodo en esta provincia durante la época del mencionado estadista (Cánovas)», e finalmente destácase a súa conversión do «distrito de Villalba en un modelo de distritos en donde no se conocen las venganzas, en donde no existe el caciquismo, en donde los jueces no reciben jamás ni la menor recomendación...», continuando logo o xornal cun abondoso relatorio das innumerables virtudes persoais do finado.
Dentro deste novo contexto historiográfico a biografía histórica quedou por completo desacreditada: se algo podía representar con exactitude "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es as vellas formas de facer historia, desa historia entendida como sucesión de singularidades e feitos irrepetibles onde non cabía ningún tipo de norma nin de xeneralidade, era a biografía (Chaussinand-Nogaret, 1986; Riosa, 1983, pp. 24-28; Dubois, 1992, p.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es rica un componente fundamental.
Como expresa o propio Vázquez de Parga, ser de utilidad, principal tendencia de la época.
Pola contra, Pallares deixa claro que tal primacía correspóndelle por enteiro á deficiente estructura que presenta a propiedade territorial, legalmente organizada a partires do sistema foral e fisicamente definida'' Informe presentado a la Junta de Agricultura de la provincia de Lugo por su vicepresidente el Conde de Pallares en contestación al interrogatorio sobre el estado de la enseñanza agrícola, sobre los medios de contribuir a su propagación y al fomento de la agricultura, dirigido en 10 de Mayo de 1862, por el Excmo.
Sr Ministro de Fomento, Lugo, 1862; Memoria sobre la necesidad de establecer escuelas de Agricultura en Galicia (Madrid, 1862; en colaboración con José Pardo-Bazán, responsable principal do traballo); «Estado de la propiedad en Galicia», La Época, 25 e 28-IX, 5-X, 10-XI e 12-XII-1866; Memoria y Catálogo de la Exposición agrícola y de ganados celebrada en Lugo en Octubre de 1867, formada según encargo de la Diputación Provincial por el Conde de Pallares... (inédita e sen paxinación; conservada no Museo Provincial de Lugo, fondo «La Exposición Agrícola y de Ganados celebrada en Lugo.
Só logo de solucionados estes problemas centrais plantexa o Conde a seguinte das eivas a superar centrada na ignorancia que preside moitas das prácticas labregas, pois de non seguirse esta orde de prioridades «la enseñanza agrícola ofrecerá el mismo resultado que las lecciones dadas sobre el uso de la libertad a los confinados a cadena perpetua» {Informe, p.
Así, di na Memoria en que glosa a exposición agrícola lucense de 1867: «Cuando se trata de cambiar un sistema de cultivo, por muy atrasado y rutinario que sea, es preciso primero mucha prudencia y después mucha constancia [siendo la rutina] menos temible que los adeptos irreflexivos que acogen con entusiasmo brillantes teorías, poco meditadas a veces y otras de aplicación difícil».
Mantendo un vencello directo eos plantexamentos de reforma agraria está a cuestión do ferrocarril, dúas estradas paralelas que na Galicia do s. XIX (ao igual ca no resto do Estado) se presentan como as metáforas por' ^ Ver, «La Exposición Agrícola y de Ganados celebrada en Lugo.
En resumo, o tren convertíase na versión contemporánea do clásico corno da abundancia^^.
El movimiento de sus puertos, la construcción de otros ramales, y de caminos comunes, la vida de su agricultura, la roturación de terrenos, el establecimiento de fábricas, y nuevos cultivos, la creciente, hoy increíble prosperidad de Galicia, y por consiguiente la utilidad y bien general de toda la península» (N. Pardo Pimentel, «Ferro-Carril de Galicia», JE/ Correo de Lugo, 20-V-l 860).
Pero tampouco esta alternativa, fronte da que Pallares amosa non poucas reticencias pola enorme carga fmancieira que suporía para as provincias, acada concreción práctica algunba'"^.
9, correspondencia de 1863.' ^ O Conde, xunto de Benito Plá Cancela, Antonio Romero Ortiz, Frutos Saavedra Meneses, Augusto Ulloa, Constantino de Ardanaz e Alejandro de Castro, reúnense con Alonso Martínez (titular de Fomento) en decembro de 1863 para solicitarlle dita reforma.
Ver, papel soltó conservado no AHPL, CP, leg.
817. a Gijón, o del Noroeste de España».
Ver, cartas de Venancio de Abella e duns autotitulados «Trabajadores de la compañía del Noroeste» a Pallares, 31-V e 7-VI-1871: MPL, fondo «Documentos sobre el ferrocarril de Galicia».
Do mesmo xeito, as deputacións comezaban a esgotar a súa paciencia coa constructora, e así en maio de 1871 as de Lugo e A Coruña esixían do gobernó a adopción de medidas para fiscalizar as súas actividades e solicitaban a non concesión de novas prórrogas. «(...) la compañía, cobrando los trozos de menor coste por el sistema de grupos de a cuatro kilómetros concluidos, y los costosos por el sistema de relaciones valoradas de obras ejecutadas mensualmente, ha llegado a percibir en alguna época y en casos determinados (...) sumas que dan un 110 por 100 recibido en relación a lo gastado».
«Salud le deseo, y progresos literarios, sin olvidar los espirituales, con lo que podrán contar los Srs. de Lugo mañana con un Sr Diputado que ayude y sostenga sus derechos, sin necesidad de acudir a forasteros, que no hacen más que engrandecerse a costa de los comitentes, y esto si no es, como ya tiene sucedido, en perjuicio de ellos»^^ O biografiado resposta con prontitude a estas demandas, participando como aspirante moderado a Cortes polo distrito de Lugo ñas eleccións de febreiro de 1853 sen ter aínda cumpridos os 25 anos que para ser candidato fixaba a leí electoraF^ Este primeiro intento resulta un completo fracaso, mais non por iso esquece Manuel un obxectivo que de novo tenta acadar ñas eleccións de 1854 coUeitando unha nova derrota, repetindo a intentona un ano despois (tíñase producido unha vacante na representación lucense) con idéntico resultado^"^.
Para as xeiras ñas que está vixente o sufraxio censitario, este esquema clientelar bascado no intercambio de favores por apoio político, complementado coas posibilidades de intervención gobernamental nos procesos électorals, resulta dabondo para garantir a reproducción do sistema. |
As Cámaras Agrícolas no mereceron polo momento a penas atención por parte da historiografía galega, agás as referencias puntuáis aportadas "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
AAPARICIÓN DAS CÁMARAS AGRÍCOLAS
Aínda que como vemos algunhas délas xa se atopaban en funcionamento, as Cámaras Agrícolas galegas non van estar representadas ñas sucesivas asembleas de Cámaras de Comercio de Santiago Alba e Basilio Paraíso nin na Asemblea Nacional de Productores organizada por Joaquín Costa en 1899 onde nace 3.
Liga nacional de Productores, expresión do que se deu en chamar a rebelión das clases medias.
^ Poidemos localizar o seu Regulamento, que deixa adivinar aires transformadores, pois afirmábase por exemplo que se creaba «con el fin de fomentar los intereses de la agricultura, de la ganadería, de las industrias rurales, como asimismo el de defenderse contra los excesos de la administración pública de todos los grados y categorías de la región» (art.P), e entre as vías de actuación que consideraba estaba a de « [axitar] a opinión por medio de meetings de propaganda, á fin de levantar el espíritu público y avivar por este medio la atención distraída de los lectores».
Á parte tomábase partido a favor do asociacionismo agrario, en concreto das sociedades de seguros mutuos de gando que proliferaban xa fose como entidades independentes xa como seccións de sociedades agrarias propiamente ditas, e tamén da creación de Cámaras Agrícolas «en las poblaciones de alguna importancia, solicitando del gobierno para las mismas la excepción de gravámenes y por el contrario toda clase de franquicias»^.
Cámaras Agrícolas e asociacionismo agrario van da man, polo menos en tanto o campo de actuación deste último primase os aspectos técnico-cooperativistas sobre os político-reivindicativos.
Si se reparten entre os socios pequeños lotes de variedades foráneas de pataca e adubos, un campo de actuación este último que centraba a actividade publicística do daquela secretario da Cámara José María Hernansáez, Catedrático do Instituto de Ensino Medio e primeiro representante para Galicia da empresa Cros^^.
Do desglose dos gastos dedúcese que o persoal a soldo da Cámara estaba constituido por un oficial de secretaría e un ordenanza.
Entre os directivos da Cámara deses anos destaca a mestura entre republicanos como Santiago Casares Paz, caciques locáis de distinto signo (Luciano Pita en Ortigueira, o futuro alcalde da Coruña e animador do Sindicato Agrícola de Curtis Sánchez Anido) e técnicos como o perito e colaborador sobre temas agrarios deZa Voz de GaliciaYicente Fernández Torres.
Entre eles ^"^ Esta circunstancia debeu de ser efémera xa que en febreiro de 1909 a Cámara contaba únicamente con 93 socios (El Eco de Galicia, 20-11-09). salienta Salvador Golpe por Betanzos, un dos representantes do rexionalismo de tendencia tradicionalista, activo organizador de sociedades agrarias de inspiración solidaria na sua bisbarra e andando o tempo presidente da Cámara.
Sobre a figura de Valeriano Villanueva, a antoloxía de textos recopilada e comentada por J.A. DURAN (éd., 1984), Organización del cultivo y de la sociedad agraria en Galicia y en la España Atlántica, Madrid: Xunta de Galicia e MAPA, e o inédito recentemente publicado Los grandes problemas del campo (Xunta de Galicia, 1998). razas afíns como a Simmenthal suiza e tendo como obxectivo último a consolidación dun vacún de aptitude mixta (carne, leite e traballo) que respóndese ás necesidades do policultivo practicado polo campesinado realmente existente^^.
Polas referencias de que disponemos a caixa a penas tivo actuación práctica nin paliou polo tanto o endémico problema do crédito no agro galego.
20 FERNÁNDEZ PRIETO, L. E CABO, M. (1998), «Agrarísmo y regeneracionismo en la Galicia de comienzos del século XX.
El discurso del regionalismo agrícola».
2' V. a modo de exemplo os artigos de Calderón «Nuestro atraso agrícola es el efecto del fomento oficial».
Prácticas Modernas n°107 (1-VII-1907), ou «Los Ganaderos del Reino contra la ganadería española».
COS dos servicios estatais e o propio carácter semioficial da institución explican a ruptura con Prácticas Modernas e con ela a imposibilidade no sucesivo de calquera colaboración cun grupo de autores que estaba tendo un protagonismo decisivo no estudio e a divulgación das novidades agronómicas asumibles pola agricultura galega.'O ano seguinte a Cámara organiza o cuarto concurso de gando da Coruña e o director de Prácticas Modernas abre a batería de críticas contra esa institución polas deficiencias do regulamento do concurso e as diferencias eos dos anteriores nos que colaborara a revista, e significativamente son secundadas dende o semanario Solidaridad Gallega e eos mesmos argumentos, presentando a oposición
«entre los que opinamos que los premios en metálico deben ser para los labriegos criadores de ganado y no para los dueños de reproductores adquiridos en el extranjero por quienes con más o menos afición y dinero sólo representan lo hecho por otros; cuando ya se había llegado en los concursos de La Coruña á no dedicar ni un solo premio en metálico á los reproductores de razas para señoritos...en el programa actual vemos premios, en dinero, para razas extranjeras de pura sangrop-^.
A través de diferentes concursos rexionais e comarcáis ó largo da década dos dez e principios dos anos vinte a Cámara coruñesa colabora na selección ^^ Solidaridad Gallega n°l 1 (12-VII-1908); os comentarios de Gradaille en «El cuarto concurso de ganados de La Covnñdi», Prácticas Modernas n°134 (15-VIII-1908), onde tras reivindicar o papel da revista na mellora gandeira («Los Concursos de ganados, podemos decir que son, aquí, obra nuestra»), arremete contra os defectos na organización: a duración pasaba a tres días contra os dous anteriores, co que se multiplicaban os gastos para os participantes, premiábase a razas estranjeras puras e incrementábase a presencia de elementos oficiáis en prexuízo de expertos independentes como se prefería anteriormente.
Valeriano Villanueva, ó tempo colaborador da Cámara e de Prácticas Modernas, recoñece abertamente que ante esta espiral a Cámara coruñesa «intenta formar el núcleo para contrarrestar el movimiento societario campesino de resistencia», se ben con escaso éxito^"^.
A Cámara tentou potenciar un societarismo agrario centrado nos aspectos técnico-cooperativistas e afastado dos aspectos directamente políticos e reivindicativos, involucrando a directivos de sociedades de seguros mutuos dos arredores da Coruña como xurados en sucesivos concursos de gando e facilitando mediante os seus contactos coa Asociación General de Ganaderos del Reino as tentativas de exportar directamente reses ós mercados consumidores de Madrid e Barcelona prescindindo de inter-mediarlos.
Junta de Administración y Patronato que tente salvar da decadencia a Escola de Veterinaria, que á postre sería suprimida en 1924, nela están representados Romero Donallo pola A.G.GR. e o catedrático de Dereito José Rivero de Aguilar como vicepresidente da Cámara, pero resultan inútiles os esforzos por poner en contacto ó centro coas numerosas sociedades gandeiras do entorno compostelano^^.
^' Boletín del Instituto de Reformas Sociales, diciembre de 1915.
AS CÁMARAS ANTE A CUESTIÓN FORAL: 1918-1923'O se iniciar o conflicto europeo podíanse dar por fracasados os diferentes intentos de dotar ó agrarismo galego dunha orientación común {Unión Campesina, Solidaridad Gallega, o Directorio Antiforista dcTeis, di Acción Gallega de Basilio Alvarez).
A cuestión foral foise resolvendo nalgunas comarcas a base de acordos de redención negociados entre perceptores e organizacións agrarias, e con carácter global quedaría desactivada en 1926 co Decreto de Redención promulgado durante a Dictadura.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es galegas no Congreso de Economía de Galicia celebrado en Lugo en 1925, malia o seu carácter moito mais marcadamente oficial que as anteriores Asembleas Agrarias.
O voceiro desta Federación pode anunciar igualmente en 1928 que «La Cámara Agrícola designó a personas afínes a nuestra obra», de novo incluíndo a varios técnicos dos centros oficiales entre eles'^^.
O dominio da Cámara Agrícola permitiu por exemplo ós social-católicos participar na toma de decisions dos investimentos en agricultura a nivel provincial porque lies garantía a presencia na Junta Administrativa Provincial de los Servicios Agrícolas (creadas por R.D. 22-X~1926 con labor de coordinación de tódolos organismos oficiáis con competencias no fomento da agricultura).
Vexamos senón a circular pola que o Gobernador Civil nomeaba en marzo de 1937 unha Comisión Xestora formada case exclusivamente por técnicos por «[estar] constituida la Cámara Oficial Agrícola con elementos elegidos por Sindicatos que, los que no han sido disueltos por ministerio de las disposiciones vigentes del Gobierno Nacional, que son la mayoría, viven una existencia lánguida que desvirtúa su representación en aquel organismo». |
parte, que, como veremos más adelante, ha sido objeto de controversia para diferentes especialistas.
Nos estamos refiriendo al privilegio otorgado por el rey Alfonso III sobre los arciprestazgos de Besancos, Prucios y Trasancos que se concedieron por permuta a la iglesia de Santiago por los votos que le tocaban en el obispado de Mondoñedo.
La fecha de la escritura de este rey asturleonés, apodado "El Magno", es el año 864, lo cual ya nos indica sobre la antigüedad e importancia del documento en cuestión, que tiene como material soporte el pergamino, obviamente.
En la actualidad esta fuente histórica se encuentra archivada, como ya hemos dicho, entre los numerosos fondos conservados en el citado centro madrileño', en una caja de cartón, forrada con papel de color morado, que atesora, además del escrito objeto de nuestro estudio, diversa documentación, toda ella original manuscrita en pergamino y papel, de naturaleza pública y eclesiástica, como por ejemplo el título de virrey de Ñapóles al
de 1581-, un privilegio del rey Alfonso III al obispo Rudesindo datado el año 877^, diferentes cédulas de los Reyes Católicos, testimonios de hidalguía o varias cartas de carácter eclesiástico, tanto apostólicas^ como de otras altas dignidades religiosas.
La mayoría de estas piezas archivísticas han llegado a la Biblioteca mediante donaciones.
Por lo que respecta a su estado de conservación, se puede catalogar de satisfactorio, a pesar de que las condiciones de mantenimiento no son las más idóneas, ya que las piezas documentales se encuentran todas mezcladas y dobladas con numerosos pliegues, lo que originará su paulatino deterioro"^.
Además, cabe significar, la desaparición por pérdida o sustracción de diferentes sellos de placa y de plomo, que debían estar validando su respectivo documento.
En cuanto al documento objeto de estudio, se encuentra en bastante buen estado de conservación, aunque en su superficie aparecen algunas manchas de humedad y unos rotos, producidos por los múltiples dobleces que tiene; asimismo, y como es usual en la documentación de esta época, el material no es de buena calidad y los bordes están recortados irregularmente.
Otras características archivísticas que podemos apuntar de este documento heterógrafo es que el color de la tinta es sepia y que sus dimensiones absolutas son unos 235 mm. x unos 495 mm., estando la escritura dispuesta a línea tendida, siguiendo la parte más ancha del documento.
Por su parte, los márgenes están bien cuidados, siendo sus medidas las siguientes: entre 15 y 20 mm. el superior, entre 35 y 40 mm. el inferior, entre 10 y 20 mm. el lateral izquierdo y 30 mm. el lateral derecho.
Asimismo, los renglones, separados entre sí por un centímetro aproximadamen--Este privilegio, también en latín con letra visigótico-mozárabe, se halla inserto en la obra del padre Enrique FLÓREZ, España Sagrada, tomo XVIII, apéndice, Madrid, pág. 308, aunque existen algunas variantes entre la transcripción publicada por este prestigioso erutido del siglo XVIII y la escritura conservada en este Centro, pero son pocas y nada esenciales, siendo la más notable la que hay en el nombre del último confirmante, que aquél lee "Ousonhis" y en el privilegio se aprecia "Ordonius".
^ En el conjunto de estas "litterae apostolicae", podemos encontrarlas de los pontífices Inocencio XII o Clemente IX, validadas con el sello de plomo.
"* Sin duda, es el citado privilegio de Alfonso III al obispo Rudesindo a finales del siglo IX, también en pergamino (335 mm. x 530 mm.) el que se encuentra en peores condiciones, ya que contiene numerosas lagunas, debidas a rotos, manchas, dobleces, etc. B.R. A.H., signatura 9-5-7/1956, expediente 9.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLI, Fascículo 106, Santiago 1993-94. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es te, tienen unas longitud de 450 mm. En total, la caja de escritura tiene unas dimensiones de 180 mm. x 450 mm.
Peculiaridades paleográficas propiamente dichas estarían en relación con la escritura.
Lo primero que debemos exponer es que el tipo de escritura empleado para la confección del documento es la denominada visigótico-mozárabe^^ en su modalidad de redonda o sentada.
Si tuviéramos que -^ Históricamente, la génesis de esta escritura debe relacionarse con el período correspondiente al reino visigodo de España durante los siglos V y siguientes, hasta el año 711.
Gráficamente, tiene su origen en la escritura nueva romana -en su modalidad de comúnsiendo su evolución la siguiente: surge en el siglo VII, se desarrolla en las centurias posteriores, comienza su decadencia durante el siglo XII y desaparece absolutamente en el siguiente, siendo un documento del año 1234 el último trazado con este tipo de letra.
En un primer momento fue una escritura empleada en la confección de códices o libros manuscritos, pero desde muy pronto se incorporó al campo documental.
En este último, existe un vacío actual en la conservación de originales de los siglos octavo y noveno -de ahí también la importancia del privilegio de Alfonso III-, pero abundan los de las centurias X y XI, con variedad de formas gráficas, ya que no se empleó otra ni para los diplomas reales, ni para los documentos de instituciones civiles y eclesiásticas, ni para los de carácter privado.
Esta escritura ha sido estudiada por diversos especialistas, entre los que destacan J. ALTURO y A.M. MUNDO, "La escritura de transición de la visigótica a la Carolina en la Cataluña del siglo IX", Actas del VIII coloquio del Comité Internacional de Paleografía Latina, Madrid, 1990, págs. 131-138; G. ANTOLIN, "Estudios de códices visigodos".
Boletín de la Real Academia de la Historia, LIV ( 1909); J.M. AZEVEDO, De la visigótica a la Carolina.
Los documentos conservados en Santillana", Altamira, XLVII (1988), págs. 75-128; C. DEL CAMINO, "Los orígenes de la escritura visigótica: ¿Otras posibilidades para su estudio?", Actas del VIII coloquio del Comité Internacional de Paleografía Latina, Madrid, 1990, págs. 29-38;A. CANÉELAS, Diplomática hispano-visigoda, Zaragoza, 1979; M.C. DÍAZ Y DÍAZ, Códices visigóticos en la monarquía leonesa, León, 1983; J.M. FERNÁNDEZ CATÓN, "Documentos leoneses en escritura visigótica", ^/r/z/voj' leoneses, 53 (1973), págs. 99-191, 54 (1973), págs. 203-226, 55 (1974), págs. 31-83 y 72 (1982), págs. 195-292; S. GARCÍA LARRAGUETA, "Consideraciones sobre la datación de códices en escritura visigótica",/íc/a^ del VIIIcoloquio del Comité Internacional de Paleografía Latina, Madrid, 1990, págs. 51-58 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es encuadrarla en un período determinado tendríamos que hacerlo en el segundo, es decir en la etapa de perfeccionamiento^, que abarca los redactados desde finales del siglo IX la mitad de la centuria siguiente.
Como tal ejemplar, aún está escrito con un ductus pausado, con estilización de los astiles, frecuencia de signos auxiliares y abreviaturas, con los trazos finales de las letras rectos y con la aparición del semicolon para indicar la falta de la sílaba final US.
Además de éstas, otras características escriptorias que aparecen en el documento de Alfonso III son que la letra tiende a la verticalidad, descansando todas ellas regularmente sobre la línea del renglón; que la separación de letras y palabras es correcta, siempre que no estén formando ligados o nexos, tan usuales en este tipo de escritura; que el trazo de las letras es algo grueso, con poco contraste, y el módulo mediano; que los desarrollados astiles comienzan por un pequeño remate, mientras que los cortos caídos terminan eíi un minúsculo apoyo ('/ _ xtl)'^ Y Que no hay ornamentación alguna, a no ser la que le pueda conferir los signos de los testigos y confirmantes.
Analizando la morfología de las letras que configuran el alfabeto empleado para la confección de este documento, no ofrece mayor dificultad de la que por sí posee este tipo escriptorio.
Veamos el sencillo alfabeto que se puede obtener de su análisis: cumentos de la época visigoda, Barcelona, 1970; J, MUÑOZ y RIVERO, Paleografía visigoda, Madrid, 1919; M.I. OSTOLAZA, "La transición de la escritura visigótica a la Carolina en los monasterios del reino de León", Actas del VIII coloquio del Comité Internacional de Paleografía Latina, Madrid, 1990, págs. 149-164; J. ROVIRA, "Sobre los orígenes de la visigótica redonda".
Cuadernos de Historia de España, 13 (1950) ^' La división en períodos de la escritura visigótica-mozárabe, tradicional entre los modernos paleógrafos, se debe al alemán E.A. LOWE, quien en su Studiapaleographica.
A contribution to the history of early Latin minuscule and to the dating of visigothic manuscripts (Munich, 1910), divide su evolución gráfica en 4 etapas, aunque propiamente se refiere a la escritura de códices.
A tenor de lo expuesto expliquemos lo siguiente.
La letra a minúscula está formada por dos golpes de pluma que se unen siempre por la parte inferior a modo de un arco más o menos ondulado, mientras que por arriba, no se llegan a tocar, aunque se aproximen; se podría equivocar con la u, pero en la a el segundo trazo se encurva para unirse a la letra siguiente, mientras que el de la u cae recto; la forma mayúscula queda abierta por la base.
La /? y la c no plantean problemas, puesto que son muy semejantes a las actuales.
La letra Jpresenta dos formas: una, de tipo uncial, que vuelve su trazo alto hacia la izquierda, y otro, similar a la actual de imprenta, que mantiene recto y vertical el astil.
La e tiene cierta analogía con la contemporánea, aunque en ocasiones lleva un signo en la parte inferior, a modo de cedilla, que sirve para indicar la sílaba ae, denominándose entonces "e caudada".
La/es parecida a la nuestra de imprenta tanto en su modalidad de mayúscula como de minúscula, aunque en ocasiones se puede confundir con la s, pero ésta es más corta y sin la traviesa intermedia.
La g tiene como características principales que la panza o lazo que forma la cabeza "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLl, Fascículo 106, Santiago 1993-94.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es queda abierto y que el trazo inferior cae recto, por lo que puede equivocarse con la q, pero en ésta se cierra la parte inferior.
La h es parecida a la actual.
La i se presenta de tres formas diferentes: una corriente o corta, semejante a la usada hoy; otra, alargada o baja, que cae de la caja del renglón; y una tercera, alta, que se emplea para la forma mayúscula o cuando es comienzo de palabra.
La k, por su parte, adopta una forma "sui generis".
La / puede equivocarse con la / alta, pero se distingue de ella en la pequeña curva que tiene en la parte inferior.
La m, n, oy q, muy parecidas a las actuales, tanto en sus formas mayúsculas como minúsculas.
La r se presenta en su doble modalidad: cuadrada o redonda, pudiéndose equivocar con la s, aunque la r se une siempre a la letra siguiente y la 5 no. La s minúscula es parecida a la n pero su trazo terminal suele formar un pequeño arco hacia abajo; como, es lógico, poco tiene que ser con la actual y plantea dificultades de lectura; la 6-mayúscula es de las denominadas de "doble curva".
La / es sin duda la letra más difícil de reconocer por ser diferente a la actual, siendo la primera de las formas que nos aparecen en el documento similar a una t uncial cuya traviesa o trazo horizontal se curvara hacia la izquierda, configurando un semicírculo que descansa en la línea del renglón, y la otra a dos t seguidas.
La u, semejante a la empleada en la actualidad en sus modalidades de capital y minúscula.
Lax, como la actual más o menos, a modo de aspa pero con el trazo primero desbordando la caja del renglón.
La z adopta una forma muy extraña, si la comparamos con las diversas maneras de trazarla en la actualidad.
Analizado el alfabeto, pasemos a continuación a estudiar los nexos y ligados, es decir, las uniones de dos o más letras en función de su intencionalidad o naturalidad, respectivamente.
En el documento objeto de estudio no son muy abundantes, siendo los más usuales los conformados por las letras r y t: En el campo de la braquigrafía, encontramos múltiples abreviaturas, tanto formadas por suspensión (la palabra abreviada conserva siempre, por lo menos, su primera letra, y le falta siempre, por lo menos, la última) como por contratación (la palabra abreviada conserva siempre, por lo menos, su primera y última letra).
Veamos las incluidas en el documento de Alfonso III: Sobre ellas dos anotaciones.
Obsérvese la diversidad de formas empleadas para configurar la abreviatura de diaconus y la estructuración de la abreviatura de Christi, a base de la % y la p griega, por lo que se transcribe con Chr.
En cuanto a signos abreviativos, pueden ser generales -con un significado genérico-, y especiales o específicos -con un significado concreto-.
Respecto al primero, se reduce en este documento a una sola raya horizontal corta o con un punto encima, colocado regularmente sobre la letra que inciden: --.
Por su parte, son cinco los signos abreviativos específicos empleados para elidir determinadas letras: ^ = debajo de la letra e una especie de cedilla que sirve para significar la sílaba ae; ¡^ = sobre la caja del renglón aparece una pequeña s que suple la sílaba us; }V-= la letra r lleva su rasgo fiíjal atravesado por una raya recta algo inclinada que elide las letras um; -p = la letra p lleva en su caído un signo que lo corta en horizontal para indicar que se trata de la abreviatura per; O = un signo semejante a una c invertida sirve para elidir la sflaba con.
Por lo que se refiere a otros signos auxiliares, como los de puntuación, significar que nos aparecen tres.
En primer lugar un punto ubicado en la parte baja del renglón, equivalente a nuestra coma o pausa breve.
En segundo, un punto encima de otro, comparable a nuestros dos puntos o punto y seguido.
Por último, una pequeña s invertida encima de un punto (2-), análogo a nuestro punto y seguido.
Importante también apuntar que en el dorso del documento se hallan tres breves notas de registro posteriores a su hechura, ya que están realizadas en el siglo XIV, XV y XVII con letra precortesana, cortesana y humanística cursiva, respectivamente.
Analizadas las peculiaridades paleográficas, pasemos a examinar las diplomáticas.
Comenzaremos indicando que nos encontramos ante un privilegio de Alfonso III, es decir un documento astur-leonés, o lo que es lo mismo, un original singular, ya que hasta el siglo X no se conserva prácticamente ninguno, poco más de una veintena, debido a la vida agitada e inestable, en continua acción bélica y migratoria, de toda la población^.
"^ Sobre este tema se puede consultar la obra dirigida por T. MARIN y J.M. RUIZ ASENCIO, Paleografía y Diplomática, 3^ éd., vol. 2, Madrid, 1988, págs. 269-278.
Estudios más especializados sobre la documentación astur leonesa son, entre otros, los de L. BARRAU-DIHIGO, "Etudes sur les actes des rois asturiens",/?^vwe Hispanique, 3 (1921); M J. CARBONELL y E GIMENO, "El documento astur-leonés: bibliografía, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, LVIII (1982), págs. 549-568; A. Además, este documento presenta alguna peculiaridad, no muy frecuente en los escritos de la época, que veremos seguidamente.
La disposición del texto a lo largo del pergamino es bastante correcta: arriba, a línea tendida, los seis renglones del texto, y posteriormente, en cuatro columnas, las líneas de confirmantes y testigos, todo bien distribuido.
Llegados a este punto, creemos que es el momento más oportuno para transcribir literalmente el diploma expedido por Alfonso III, redactado en un latín vulgar, como podremos comprobar:
Chrismon, Argiricus fiílius Ariani, testis (signo).
Chrismon, Argimirus notarius, testis (signo).
(4" columna) Chrismon, Olerius diaconus, testis (signo).
Transcrito este breve y sencillo privilegio, analizaremos la estructura documental de esta interesante fuente para la historia gallega, fechado el año 864 (era hispánica de 902).
La primera novedad importante que nos ofrece aparece en el protocolo, puesto que solamente encontramos invocación verbal {"In Dei nomine') faltando la, absolutamente indispensable, simbólica; luego hallamos la intitulación y la dirección ( "Ego Adefonsus... tibi Sauarico"^), para concluir esta primera fase con la fórmula de la salutación ("Salutem"), nada corriente en esta primera etapa de la documentación artus-leonesa.
Por su parte, el texto o cuerpo empieza con la exposición de motivos que han llevado al autor a realizar el documento ("Michi ^ Se encuentra incluido este privilegio en la obra citada del historiador burgalés Enrique FLOREZ (tomo XVIII, Apéndice, pág. 307).
Hablando de él, el R Flórez enmienda la data, opinando que debe leerse DCCCCV en lugar de DCCCCII, y además, el día de las calendas es en la copia de la España Sagrada el V, mientras que en la escritura de que se ha sacado esta, el X; acerca de este punto, este autor refiere en la pág. 62 del mismo tomo la variedad de copias.' ^ Sobre el obispo Sabarico se trata en la página 60 del tomo citado de la obra del R Flórez.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es et omnibus Ispanie principibus... in loco qui Mindunietum uocatur fundasse, me concedente et coroborante"), para seguir con la parte esencial del documento, la disposición, es decir, donde se especifica el hecho jurídico que da a aquél su razón de ser ("Quepropter concedimus tibi et successoribus tuis diocesim illam que uocatur Trasancos et Besaucos et Prucios cum omnibus terminis suis... et deinceps de nostro iure et dominio omnium hominum radimus ut habeas tu et succesores tui in integrum")', termina esta segunda fase con sendas cláusulas sancionativas penales, una de carácter espiritual ("excomunicationis crimen incurrat'^ y otra pecuniario ("centum auti talenta"), introducidas por la fórmula "si quis tamen huius scripture nos trae seriem infringere".
Por último, en la tercera parte, el escatocolo, aparecen las dos fases fundamentales: la data y la validación; en cuanto a la primera, sólo cronológica ("X"" kalendas septembris era DCCCCII"), mientras que la validación está compuesta por lo que resta del documento, entre los que podemos destacar el monograma real, las cuatro columnas de confirmantes y testigos (precedido cada nombre del crismón correspondiente, muy estilizado y cursivo, y seguido de su signo propio), y el nombre y signo del notario.
Como conclusión a este estudio^ dejar constancia de que por esta escritura se puede comprobar la corrección hecha con sana crítica por el P. Flórez en el texto de sus copias, pues leyéndose en estas "propter diocesim de Asturias quam lucensi sedi probuimus", corrigió "ovetensi sedi"; en este diploma se lee claramente en el cuarto renglón "uetensi", destruida la "o" inicial por un pliegue del pergamino, y conservándose sólo de ella la parte inferior derecha, si bien sobre esta palabra se sustituyó con letra moderna "lucensi", que después fue tachada, y puesta por debajo de la primitiva, que por fortuna siempre se respetó, la misma "ovetensi".
Asimismo, en el primer renglón nos aparece sobrepuesto, con grafía moderna, los vocablos "salutem" y "michi" sohrQ los originales.
Acciones reprochables, y que nunca se debieran producir, ya que se deben conservar todas las fuentes documentales como fueron expedidas en su momento. |
MARQUÉS VALEA, Xulia, A toponimia de Trabada, [s. l.], Xunta de Galicia, Consellería de Eduación e Ordenación Universitaria, 2004, 1222 páginas + un «Cuaderno adjunto», de corrección de erratas.
Puede resultar extraño que un doctorando de Paleografía se atreva a reseñar un libro sobre la toponimia del joven municipio lucense de Trabada.
En las líneas que siguen se explicará el interés que ha suscitado la obra reseñada.
Xulia Marqués Valea, trabadense, licenciada en Filología Románica y Gallega por la Universidad de Santiago, publica este libro, su Tesis Doctoral, dirigida por el reconocido catedrático compostelano Antón Santamarina.
Tras la «Presentación» del volumen, a cargo del también vecino de este concello Celso Currás, Conselleiro de Educación y Ordenación Universitaria, que fue, de la Xunta de Galicia, el propio Prof. Santamarina redacta el «Limiar» («Prólogo»), y destaca que «de la lingüística histórica, la toponimia es seguramente la rama más comprometida».
Por ello plantea algo que -aunque se intuye-debe subrayarse: la labor ingente de recogida y sistematización de la información, que no sólo se redujo -como muchas veces es habitual-a la búsqueda de informantes, sino que primó el manejo de la documentación histórica publicada y fuentes más modernas a su alcance, conformando un completo repertorio de topónimos, convenientemente depurados, que ahora sí salen a la luz con sus oportunas y completas explicaciones etimológicas y filológicas.
Para los que dedicamos nuestro tiempo a la búsqueda, transcripción, ordenación y edición de documentos históricos, es una satisfacción comprobar como el trabajo, en general poco valorado -incluso paradójicamente dentro de nuestra propia disciplina-de la edición de fuentes, es pilar fundamental para la conclusión de trabajos de lingüística histórica como éste.
Bien es cierto también que, de haberse editado tantos y tantos documentos que permanecen inéditos en distintos archivos, la autora los hubiera agradecido, enriqueciendo, todavía más, su completo repertorio.
Las primeras páginas de su estudio las dedica a situar histórica y geográficamente el municipio mariñano de Trabada, para a continuación exponer la metodología aplicada en su trabajo.
Después de esta introducción, explica y analiza etimológicamente los distintos topónimos que ha encontrado, agrupándolos según su significación en grandes bloques temáticos: «Hidronimia», «Oronimia», «Fitotoponimia», «Zootoponimia», «Toponimia referente a aspectos sociales», «Toponimia y actividad económica», «Posesores», «Toponimia y vías de comunicación», «Topónimos relacionados con la vida religiosa», «Toponimia de origen situacional», «Nombres propios de interpretación y clasificación dudosa», «Nombres propios oscuros» y «Adjetivos».
Y dentro de estos bloques generales, en otros más precisos; valga como ejemplo, dentro del de «Oronimia», «Constitución del terreno», «Piedras», «Elevaciones», «Depresiones», «Zonas llanas»..., proporcionando así una ordenación muy clarificadora que resulta menos árida que la presentación en secuencias alfabéticas.
Pero por el contrario, también incluye un «Índice de topónimos» que permite una consulta directa, lo que siempre es de agradecer.
La variedad de topónimos recopilados por la autora posibilita que aquellos tantas veces repetidos en Galicia sean correctamente explicados, lo que favorece el conocimiento de nuestro entorno rural, ya sea éste el de Trabada, el de Begonte, el de Chantada o el de Neda.
Cualquier persona comprometida con Galicia debería revisar las más de 1200 páginas de este grueso volumen, y demandar la difusión de este tipo de investigaciones.
Como magníficamente señala la autora (pág. 631), el paisaje agrario tradicional gallego convertía al casarío en protagonista y a quien lo trabajaba, el labrador, en posesor de un conocimiento directo y absoluto de la tierra.
Más adelante hace referencia a la ruptura del paisaje tradicional que una mal diseñada concentración parcelaria conllevó: los minifundios se convirtieron en leiras grandes, los vallados desaparecieron (cuando no muros y chantados)... consecuencia de un desequilibrio entre lo tradicional y lo moderno.
Y precisamente es la microtoponimia la que mejor cuenta la desarticulación sufrida por las antiguas estructuras, modos de vida y producción de un pasado muy próximo, pero con muchos siglos de existencia (pág. 633).
Los términos de antes, tan comunes (como searas, vedros...), se han convertido en poco más de 25 años en palabras opacas y destinadas a desaparecer, en unos espacios cada vez más amplios, con los lindes borrados, nombres olvidados y pocos -quizá nulos-lazos de unión afectiva con sus propietarios.
Por todo lo dicho, para los paleógrafos que trabajan con la documentación gallega, disponer de un compendio tan elaborado y sentido como el de la Dra.
Marqués, facilita su trabajo, ya en el momento de toparse con términos de difícil lectura, ya para «recrear» más atinadamente el contenido de las escrituras, casi siempre relacionadas con el universo rural, antaño tan valorado, y hoy tan olvidado.
También son de utilidad para aquella disciplina los apartados dedicados a la «Fonética», «Morfología», «Semántica» y «Dialectología», en donde se pueden encontrar, por ejemplo, clarísimas explicaciones a fenómenos fonéticos como la «Prótesis», «Epéntesis», «Aféresis»... muy repetidos en la documentación escrita.
O, finalmente, para otras disciplinas como la Arqueología, los topónimos referidos a monumentos prehistóricos, e incluso medievales.
Más polémico resulta el apartado dedicado a la «Presencia del castellano y huida del gallego en la toponimia»: efectivamente, la toponimia gallega ha sido víctima de un conglomerado de factores que, por causa de la ignorancia castellana, han supuesto desfiguraciones lamentables.
Pero quizá la consideración de la autora de que «el proceso deturpador de raíz castellanizante fue minando la estructura de nuestro idioma [el gallego]», sea exagera-do: si bien hay casos desafortunados, la convivencia idiomática enriquece, como históricamente se demuestra, la más destacadas lenguas.
La lectura atenta de este tratado toponímico, descubre al lector el compromiso de la autora con su nación: denuncia, al analizar el término «fraga», la desaparición de especies autóctonas, otrora tan extendidas, sustituidas recientemente por eucaliptos (pág. 696); o al tratar la palabra «muíño», lamenta el olvido de este tipo de construcciones, tan gallegas, hoy sin uso y en su mayor parte derruidas.
También, en el apartado dedicado a los «Posesores», resalta que la supervivencia de la onomástica personal en la toponimia es muy alta, debido a la íntima relación que a lo largo de la historia se estableció entre la tierra y su propietario (pág. 827).
Por mucho que nos pese, gran parte del ser secular de Galicia, su paisaje, su razón histórica, se ha casi perdido, de ahí que los trabajos de documentación histórica gallega, sea ésta en el soporte que sea, de patrimonio histórico gallego, más o menos monumental, o de lingüística histórica, como éste que se ha tratado de presentar, merecen un reconocimiento, el mayor de los aplausos y una difusión digna tanto en ambientes científicos como en los meramente educativos.
Son estímulos imprescindibles para valorar, con la razón y el corazón, la riqueza de nuestra Galicia. |
exponente de una serie de características y postulados que hacen que el edificio se convierta, ya desde época temprana, en uno de los símbolos más significativos de la actual ciudad, y cuya importancia, a pesar de su aparente simplicidad explica que se halle incluido en una serie de obras que con carácter general o concreto analizan el patrimonio artístico^ Sin embargo, esta inclusión no implica que en torno a este edificio surjan toda una serie de dudas que no encuentran fácil respuesta ya que, al' Entre las obras que se hacen eco del templo noiense se pueden mencionar: MOLINA, F. (Láo).: Descripción del
igual que otros templos medievales gallegos, su levantamiento no fue fruto de una única campaña constructiva, afirmación atestiguada por la presencia de toda una serie de diferentes elementos estructurales, de referentes heráldicos e, incluso, de arrepentimientos presentes que denotan, sin duda, la existencia de más de una fase.
Los escasos datos conocidos con respecto al templo noiense, implican que para los primeros tiempos del edificio sea necesario recurrir a meras hipótesis; tradicionalmente, y tal y como ocurre en otros edificios de carácter religioso de esta misma época, se apunta la posibilidad de la existencia de una fábrica anterior a la actual de San Martiño^, llegando autores a precisar la cronología de la anterior edificación remontándola por lo menos al siglo XIIP.
A pesar de la ausencia en su interior, al margen de los elementos arquitectónicos, de referentes heráldicos o epigráficos que ayuden a aproximarse a su cronología, en su exterior, sí están presentes, por lo que se posibilita la aproximación al conjunto al margen de elementos meramente estilísticos.
Así, en la portada principal de acceso al templo, en el tímpano liso (Figura 1), se ubican tres escudos; el central, de mayor tamaño, se corresponde con las armas de Castilla y León y se halla flanqueado por dos idénticos, organizados con un campo en el que se representa una luna menguante, ajedrezada y adornada con una orla cargada de róeles con esmaltes figurados que se corresponden con las armas del Arzobispo compostelano, Don Lope de Mendoza (Figura 2).
No obstante, a pesar de que esta combinación de elementos heráldicos no resulta novedosa por su aparición en otras obras patrocinadas por el ^ Los estudiosos coinciden en señalar que en el solar, que ocupa el templo actual, existió una ermita, a la que la tradición le atribuye la advocación de Santa María, razonando tal hipótesis, en el dato de que la iglesia que construyó el Arzobispo compostelano, Don Berenguel, también en Noia, se le denominó Santa María a A^ova, prueba de que hubo otra «vella» y además a San Bartolomé como primer patrón que fue de Noia.
CARRE ALDAO, E.: «Provincia de La Coruña»...
^ López Ferreiro, considera que no se llevaría a cabo en ej siglo XV una nueva construcción, sino que se trataría de una reedificación y engrandecimiento del antiguo templo.
LÓPEZ FERREIRO, 5.: Historia de la S.A.M. Iglesia de Santiago de Compostela.
Arzobispo santiagués^, en el caso del tímpano noiense, es fruto de una reorganización posterior pues, como apunta Caamaño Martínez, el dintel es la única pieza antigua que se conserva en el tímpano, ya que en un fotograbado recogido por Martínez Murguía, se observa la existencia de un vano abierto directamente sobre el dinteP.
A pesar de este hecho, este referente heráldico se completa con el aporte epigráfico al disponerse en la parte inferior del dintel una inscripción, que se constituye en un referente directo a la hora de datar la obra, y en exponente de toda una serie de reminiscencias compostelanas, presentes eso sí, en toda la fachada occidental del templo noiense^.
La inscripción del templo noiense excesivamente parca no proporciona más que una mera referencia cronológica; así en ella se lee «ERA: DA: NAC: D: M: CCCCIIII»^.
Pero junto a estos dos referentes -heráldico y epigráfico-en los contrafuertes de las torres aparecen sendos emblemas heráldicos que no repiten ninguno de los modelos presentes en el tímpano.
El que se encuentra en el lado izquierdo (Figura 3) se compone de un campo cuartelado, figurándose en el primer y cuarto cuartel sobre fondo de plata, cinco cintas o coreas de gules, mientras en el segundo y tercero, sobre un campo de azur.
"* La combinación de las armas del prelado con las de Castilla y León está también presente en una obra financiada por el Arzobispo en Compostela, en concreto en las obras del cimborrio de la Catedral.
MANSO PORTO, C: «A arte Gótica».
359. ^ CAAMAÑO MARTÍNEZ, J.M.: Contribución al estudio...
214. ^ No en vano, la inscripción que conmemora el asiento de los dinteles del Pórtico de la Gloria, se ubica en el dintel derecho e izquierdo del propio pórtico.
Marco histórico y contexto litúrgico en la obra del Pórtico de la Gloria».
19.; tradición ésta que desde la obra catedralicia se irradia también a otros templos de la ciudad compostelana, tal es el caso del de San Fiz de Solovio donde el artista escoge el dintel como el lugar más idóneo para albergar la inscripción.
CAAMAÑO MARTÍNEZ, J.M.: «Seis tímpanos compostelanos de la adoración de los reyes».
• ^ CAAMAÑO MARTÍNEZ, J. El dispuesto sobre el contrafuerte de la derecha (Figura 4), por su parte, no presenta, debido al estado en que se halla, una fácil identificación, pero se cree que al disponer en un campo de plata un manojo de juncos, complementado con una leyenda en caracteres góticos, se corresponde con uno de los cuatro emblemas empleados por los miembros del linaje de los Junqueras^, en concreto, con las armas correspondientes a Martín Rodríguez de Junqueras.
Estos tres referentes heráldicos dispuestos en el hastial occidental, llevarían a pensar que el templo se realiza, bajo el patronato de tres personajes: dos arzobispos compostelanos y un miembro de la nobleza gallega.
No cabe duda que las obras se debieron de iniciar bajo el patrocinio de Don Lope de Mendoza, ya que sus escudos figuran en el tímpano y la inscripción de la parte inferior del dintel se corresponde con uno de los años de su mandato al frente de la diócesis compostelana.
Con la llegada a la Archidiócesis del que «Fue el vigésimo sexto arcohispo de Santiago, en tiempo del rey don Juan, el segundo.
Éralo el año de quatroçientos y ocho, como consta en la Historia de dicho rey don Juan y debía serlo algunos años antes»^^, se produce un «replanteamiento» de los endebles equilibrios de fuerzas en Galicia.
Su designación fue debida a un procedimiento de urgencia que tenía como fin zanjar la incierta situación creada, a causa del exilio del Arzobispo García Manrique, de ahí que el monarca Enrique III, dada la situación de incertidumbre se viera obligado a reiterar la obligación de hacer pleito de homenaje al nuevo prelado ^^ ^ CRESPO DEL POZO, J.: Blasones y Linajes del Reino de Galicia.
^ La nobleza de dicho linaje aparece ya probada en el siglo XII «La antigüedad de la casa cuyos representantes fueron siempre habidos como hidalgos conspicuos sin que tuviesen que demostrar su nobleza en pleito alguno.
La casa comenzaría con la figura de Martín Rodríguez de Junqueras, el Viejo, en 1272, destacando los miembros de su linaje por la importancia y la valentía, así como por sus buenas hazañas».
Éste, de origen sevillano, desarrolló un activo papel político al frente de la archidiócesis compostelana, que dirigió durante un período de cuarenta y cinco años (1400-45)^^.
Durante su mandato, y a pesar de una serie de problemas iniciales, Noia mantiene una situación de normalidad ligada a los intereses municipales de la Tierra de Santiago^^ En Compostela, sin embargo, a pesar de los intentos del arzobispo de mejorar la situación con la concesión de nuevas ordenanzas al concejo, fomentando, así, el régimen municipal al incrementar, a su vez, su papel representativo''^, el prelado se debió de enfrentar a una situación más conflictiva, ya que todas estas medidas legislativas, necesarias para hacer frente a la presión nobiliaria, no lograron que el Arzobispo consiguiera el apoyo de los núcleos urbanos, al convertirse él en el mayor obstáculo para que las ciudades gozaran de las libertades que sí poseían las de realengo, pretensión que lleva a los compostelanos a establecer la llamada Hermandad, generándose una situación de incertidumbre e inextabilidad que, en junio de 1421, desembocará en un conflicto revolucionario, cuyo levantamiento se organiza aprovechando una ausencia del Arzobispo^^ quien cuando intenta regresar a la ciudad ve como se le prohibe la entrada^^.
A pesar de que estos acontecimientos políticos entrañan un cierto componente de crisis, no encuentran el mismo reflejo en el mundo cultural.
Durante los cuarenta y cinco años que Don Lope permanece al frente de la Diócesis compostelana desarrolla una importante labor como patrono de empresas artísticas, tanto en construcciones de carácter civil como religioso, ya que al hacerse cargo de obras de importante magnitud, Don Lope se convierte en el reflejo del hombre de su tiempo y cortesano: «Asaz gracioso y de dulce conversación, muy bien garnido en su persona y casa ^^ Esta política de incentivar la representatividad municipal, afectó a numerosas villas de la tierra de Santiago entre las que se halla Noia, a la que según una carta fechada en Valladolid el doce de Mayo de 1428, el Arzobispo otorgaba ordenanzas idénticas a las concedidas, años antes, a la villa de Muros: derecho de elección de dos representantes por parte de los moradores mayores y sus oficios y un representante de la comunidad y de los pescadores para que éstos, juntamente con el procurador del concejo y los jurados, intervengan en los repartimientos, y en la división de las rentas».
CAAMAÑO MARTÍNEZ, J.M.: «El Arzobispo Don Lope...
27.' ^ El movimiento, que tiene su origen en Compostela reivindicaba entre otros aspectos el deseo de obtener del monarca «cartas para no satisfacer los tributos que siempre habrían satisfecho al Arzobispo a rebelarse contra el prelado y a negarle obediencia que le debían».
28.'^ Los sucesos de la rebelión se conocen gracias la conservación del Memorial que el Arzobispo Don Lope y los miembros del cabildo de Santiago dirigen al pontífice Martín V haciendo hincapié, sobre todo, tanto el arzobispo como los capitulares en las infracciones de carácter religioso que habían infringido los rebeldes.
Op. cit., pp. 37-38. que tenia magnificamente su estado ansi en su capilla como en su cámara e mesa y vestíase muy preciosamente ansi que en guarniciones y arreos ningún Prelado de su tiempo se igualo a ¿/»^^ que busca, al desarrollar su mecenazgo, dejar constancia de la obstentación de su poder^^ Dentro de las construcciones de carácter civil destaca su intervención en el llamado Castillo de la Rocha Blanca^^ a la vez que, en la propia ciudad de Santiago, donde llevará a cabo labores de remodelación urbanística y de control en las calles adyacentes al recinto catedralicio^^.
Por su parte, dentro de las construcciones de carácter religioso, hay que resaltar tanto las emprendidas en la ciudad compostelana, como fuera de ésta.
Dentro del primer grupo, destaca la actividad desarrollada en el recinto catedralicio, donde el Arzobispo realiza su propia capilla funera-ria^^ y las obras de remodelación del cimborrio, en sustitución de la estructura primitiva^^.
Correspondientes al segundo grupo, es decir, fuera de la ciudad compostelana, el Arzobispo centra su actividad en las tres villas más importantes de la Tierra de Santiago, donde todavía se constata su impronta.
En'^ PEREZ DE GUZMAN, P.: Generaciones y semblanzas.
38.'^ CAAMAÑO MARTÍNEZ, J.M.: «El Arzobispo Don Lope de Mendoza...
30.'^ Éste no fue edificado «adfundamentis» por el prelado, quien llevó a cabo una serie de obras de reforma; sin embargo, debido al escaso número de restos que se conservan, casi exclusivamente de carácter decorativo, no pueden avalar el carácter de las obras de reforma emprendidas por el Arzobispo.
^° Sobre las actuaciones llevadas a cabo en las calles adyacentes al recinto catedralicio véase, LÓPEZ FERREIRO, J.: Historia de la S.A.M.....
Op. cit., ^' Esta obra está considerada como la empresa artística más importante emprendida por el Arzobispo compostelano; iniciada en 1442 se remata en 1451, cuando éste ya había fallecido, por su pariente el Cardenal Martín López.
Aunque, en la actualidad como consecuencia de las reformas del siglo XVIII, la capilla ha desaparecido, ésta se abría a la nave lateral en el lado del Evangelio, en el solar en el que actualmente se emplaza la llamada capilla de la Comunión y en la que se albergaba el sepulcro del arzobispo y algunos enterramientos familiares.
^^ Aunque actualmente éste se halla muy reformado debido a los añadidos realizados en la época barroca, que han modificado tanto su estructura interior como exterior, en función de la inscripción conservada en uno de sus vanos, esta obra se data, tal como apunta Manso Porto, entorno a 1422.
En la actualidad se conoce la organización gracias a un dibujo conservado.
Padrón, Don Lope realiza una reforma en la iglesia parroquial de Santia-go^^ en Muros, ordena la reedificación del templo de Santa María del Campo^^, y a su munificencia se debe también en Noia, la iglesia de San Martíño^^ obra que no fue financiada exclusivamente, tal y como apuntan algunos historiadores ya a principios del siglo, por Don Lope; así, Villaamil y Castro, al respecto del templo noiense, indica: «Tampoco admite duda que la hermosa iglesia parroquial de San Martín de la villa de Noya, una de las más notables construcciones ojivales levantadas en Galicia, sea debida al Arzobispo Don Lope sino toda ella, la rica fachada principal con su portada profusamente decorada de estatuas»^^.
Otro de los patrocinadores del templo noiense, tal y como se atestigua por el aporte heráldico existente en su fachada, será el sucesor de Don Lope de Mendoza al frente de la curia compostelana: Don Alvaro de Isorna y Mendaña, quien «fue vigésimo séptimo arçobispo de Santiago y primero había sido obispo de Mondoñedo y de Cuenca y de aquí paso a Santiago.
Fue elegido el primero de nobiembre año de mili quatroçientos quarenta e cinco.
Murió a nuebe-1449-y su cuerpo está en la capilla de los racioneros de Sancto Spiritus.
Dexo a la dignidad arçobispal las tierras de Camba y Rodeiro»^^.
Por su parte, López Ferreiro completa los conocimientos sobre este arzobispo, indicando algunos datos biográficos^^; su estancia al frente de la Archidiócesis comprendió un período muy corto -cuatro años-y ha sido considerado por García Oro como «una etapa de interregno o sede vacante en la que todo cabe y todo es posible»^^, que contrasta con los 23 CAAMAÑO MARTINEZ, J.M.: «El Arzobispo Don Lope de Mendoza....»
2"^ En esta iglesia, al igual que sucede en Noia se atestigua su patronato con la presencia de toda una serie de signos heráldicos y epigráficos, que recuerdan la labor del Arzobispo en la citada construcción.
25 sucesos acaecidos en la diócesis en los obispados que le precedieron y le sucedieron.
Pero si por algo se puede caracterizar su mandato es por conseguir el logro de una perpetua y cordial armonía con el clero^^.
Pero junto a estos dos emblemas heráldicos de arzobispos compostelanos en su hastial se conserva también el de un miembro de la clase nobiliaria: Don Martín Rodríguez de Junqueras; éste guardaría una estrecha relación con el Arzobispo Alvaro de Isorna al ser considerado como su sobrino^^, siendo un personaje del que no se conoce un excesivo número de datos^^.
^° En la información proporcionada por López Ferreiro hay abundantes testimonios al respecto; así a modo de ejemplo se puede citar, el suceso acaecido en 1446, cuando el Cabildo expresa al Arzobispo su deseo de arrendar a Juan de Lisboa los cotos de Ribaderoa en Portugal cuyos beneficios pertenecían a la mesa arzobispal y a la capitular, por lo que se solicita autorización al prelado que se encontraba en Noia, para que su intención fuera aprobada a lo que el Arzobispo responde «Ben sabedes que nosso estilo en semellantes cousas a nos he ynoto, que nunca nos elo acaecemos...en esto poede nosa diligencia honesta et boa se faca o que os ditos señores nos scripuiron et para nos abtoridade para elo damos noso poder complido a o arcediano de Saines».
^' En 1418, el Arzobispo lega a Martín Rodríguez de Junqueras el coto de Vilar de Alón, cerca del castillo de Jallas, el de Verdeogas, con su pazo, tierras y señoríos, así como el derecho de presentar varios curatos.
CRESPO DEL POZO, J.: Blasones y Linajes...
^^ De este caballero se desconoce tanto la fecha de nacimiento como la de defunción.
No obstante, se tiene constancia de que en 1418, se hallaba vivo, al igual que en 1485, fecha en que cede a su hijo Esteban de Junqueras el foro que poseía en San Xusto de Toxosoutos.
Este caballero contrae matrimonio con Inés de Sotomayor, con lo que el señor de Junqueras se vincula a la estirpe más importante del sur de Galicia y de cuyo matrimonio nacerá uno de los personajes más importantes de la Galicia del siglo XV: su hijo Esteban de Junqueras.
Se desconoce donde se hallan enterrados los restos de este caballero, aunque si se tiene constancia de que tanto su esposa como su hijo fueron inhumados en el convento franciscano de San Antonio de la Puebla, aunque actualmente los cenotafios de los Junqueras se hallan ubicados en la capilla del Pazo de Oca, donde fueron trasladados por miembros de la familia Camarasa.
FERNANDEZ RODRIGUEZ, B.: La iglesia parroquial de Santiago de la Puebla del Deán y la influencia de la «nueva devotio».
Tesis de licenciatura inédita.
Información que contrasta con el dato que apuntan algunos historiadores, al reseñar que el Señor de Junqueras al morir sin descendencia, y ser nombrado heredero del Arzobispo compostelano los bienes heredados de éste serían reintegrados a la diócesis.
Véase MANSO PORTO, C: «El códice medieval del Convento de Santo Domingo de Santiago».
Así, en el tercer paramento mural del lado del Evangelio, en las proximidades de la puerta de acceso lateral al templo, se encuentra un escudo que nuevamente alude al prelado compostelano Don Lope de Mendoza, lo que hace que se atestigüe su participación en este lienzo muraF^ Todos estos emblemas heráldicos del exterior referidos tanto a los Arzobispos Don Lope de Mendoza (1440-1445), y Don Alvaro de Isorna (1445-1449), como a su heredero Don Martín Rodríguez de Junqueras, (1418-1485), atestiguan su participación en el exterior de la obra.
Por el contrario, en el interior del conjunto la ausencia total de elementos tanto epigráficos como heráldicos, hace que sea necesario para proceder a su datación recurrir a los elementos propiamente formales, siempre teniendo presente que éstos, en parte, pierden valor cronológico, ya que al desarrollarse a partir de una fuente común -las innovaciones de la arquitectura mendicante-y dada su amplia difusión, se convierten, en referentes nulos a la hora de abordar un aspecto cronológico concreto.
De ahí que los datos referenciales ubicados en la fachada y en el paramento mural del lado del Evangelio, valgan a la hora de encuadrar el templo en un espacio cronológico concreto, convirtiéndose la fecha de 1434 en el único referente cronológico preciso para el templo^"^.
Interiormente, el templo (Figura 5), que se caracteriza por una gran sencillez espacial, responde dentro de la clasificación de Caamaño Martí-^^ La posible participación del Arzobispo compostelano en el templo noiense, aparece también constatada por la figura orante que se representa en el tímpano de la portada lateral.
Ésta, dispuesta en el lado izquierdo, ataviada con una indumentaria -capa pluvial, mitra y báculo-que lo identifica como miembro de la jerarquía eclesiástica, ha sido relacionado tradicionalmente con una representación de Don Lope de Mendoza.
Representación que no supone novedad iconográfica, ya que la presencia de los comitentes en las obras que patrocinan, responde a las pautas artísticas de una corriente que ya se halla presente desde el siglo XIII, cuando el monarca se empieza a representar en las obras que él patrocina.
Sobre el tema, véase NÚÑEZ RODRÍGUEZ, M.: «El rey, la catedral y la expresión de un programa».
Espacio Tiempo y Forma.
^^ El hecho de que Abellá apunte que la fundación del templo por el Arzobispo Don Lope de Mendoza se produce en 1474, se cree que pueda tratarse de un error de lectura del epígrafe del dintel, ya que el arzobispo compostelano fallece el tres de febrero de 1445.
La Villa de Noya, su historia, su topografía y sus monumentos.
Buenos Aires, 1911, p. nez para los templos góticos gallegos, al tipo de una nave y capilla mayor poligonaP^ Ésta se estructura en cinco tramos organizados por cuatro arcos de carácter apuntado, doblados y de perfil rectangular, sobre los que descansa una cubierta de madera a doble vertiente organizada a base de pares y coreas^^ presentando en uno de sus lados, en concreto en el se-^' Tipología que tiene su origen en un carácter autóctono, al tener un claro precedente en los templos románicos gallegos, y estableciendo similitudes con los templos mendicantes, en concreto con las iglesias de las órdenes femeninas, aunque con ellas también se detecten diferencias.
Sin embargo, en su génesis también habrá de tenerse en cuenta la existencia de vinculaciones con construcciones navarras desarrolladas ya desde el siglo XII, marcadas por los rasgos característicos del regionalismo y con su génesis fuertemente enraizada en el mundo galo, o las establecidas con aquellas construcciones que siguen las pautas del mudejar andaluz, o incluso con las construcciones castellanas, muy vinculadas al igual que las obras gallegas a los templos mendicantes femeninos.
^^ A pesar de esta organización la cubierta se corresponde con una estructura moderna, que sustituye a la primitiva, en la que también estaría presente esta misma organización.
LAMPÉREZ Y ROMEA, V.: Historia de la arquitectura...
159. gundo tramo del lado de la Epístola, una capilla de planta Quadrangular, abierta a la nave por medio de un arco de medio punto conocida como Capilla de los Valderrama y que se corresponde con una realización de finales del siglo XVI o principios del siglo XVIP^.
No obstante, el hecho de que los cuatro arcos que organizan el espacio de la nave, no respondan a un mismo esquema lleva a plantear la posibilidad de que la organización de éste no sea fruto de una única fase constructiva, dato que podría explicar el empleo de arcos diferenciados entre los dos primeros tramos de la nave y los dos últimos, a pesar de que todos ellos, como se indicó, respondan a un mismo modelo estructural.
En los últimos tramos de la nave (Figura 6), el espacio se organiza con un tipo de arco en el que la decoración se halla totalmente ausente, solamente por medio de una nácela se achaflanan sus esquinas, moldura que es, así, la encargada de suavizar la arista generada.
La sección de éstos se encuentra presente también en otros templos gallegos coetáneos, bien adscritos a las órdenes mendicantes, como puede ser San Francisco de A Coruña, Santo Domingo de Ribadavia o a instituciones monásticas como San Salvador de Cines e, incluso a simples parroquiales ^^ Ésta fue realizada bajo la advocación de la Encarnación y de San Juan Bautista y levantada por contrato establecido entre Fernando Romero Dacosta, quien ocupa el cargo de «regidor de la dicha villa», y Mateo de Cubas «maestro de cantería», haciéndolo el primero por «deseo de dar cumplimiento a las últimas voluntades de su tío Gabriel Freiré, clérigo de San Mamed do Monte, tal y como se recoge, en una de las cláusulas testamentarias de 1598: «es mi voluntad que mi heredero y cumplidor que yo nombrase luego que yo falleciese traten con el consistorio y Reximiento de la villa de Noia y con las más personas que poder e \ facultad tengan den acceso y consentimiento para que el dicho mi heredero a costa de mis bienes haga facer una capilla de \ cinco clavos de grano en la iglesia de San Martiño de la dicha villa en el altar del Señor San Juan y la haga y perfeccione hasta acabarla y ponerla en perfección para decir misa y ahí trasladar los huesos de mi padre, madre, mios en la dicha capilla y de los demás de mis deudos que a mi heredero le pareciere».
NUNEZ RODRIGUEZ, M.: «Mateo de Cubas y la capilla de los Valderrama (San Martín de Noya)».
Jubilatio, Homenaje de la Facultad de Geografía e Historia a Don Manuel Lucas Alvarez y Don Ángel Rodríguez González.
Santiago de Compostela, 1987, pp. 621-622; sin embargo a pesar de esta cronología y por diversos problemas, Mateo de Cubas no emprenderá la construcción de la misma hasta la segunda década del siglo XVII, tal y como se atestigua por un documento de 1610, donde es requerido por Fernando Romero Dacosta, alegando haberle dado más dinero para la capilla que estaba obligado a realizar en San Martiño de Noia.
PÉREZ CONSTANTI, R: Diccionario de artistas...
144. como en Santa María del Campo de Muros^^ o las de Betanzos^^ tanto Santa María de Azougue como Santiago, a pesar de que en estas últimas se produzcan pequeñas variaciones con respecto a los que articulan San Martiño, al disponerse en los ángulos en vez de molduras en nácela, cortes en chaflán, que, al igual que en el caso anterior, suavizan la arista generada.
Los dos arcos que configuran el espacio de la nave más próximo a la cabecera (Figura 7), poseen un mayor enriquecimiento decorativo, no solo dispuesto en la dobladura del arco sino también extendido a toda su rosca y que se caracteriza por el empleo en el cierre de baquetones.
La proliferación de molduras no presenta, sin embargo, en este periodo un carácter ^^ Este templo parroquial presenta con el ejemplo noiense más de un punto de conexión, ya que como indica Caamaño Martínez ambas se deben al patronato de Don Lope de Mendoza.
Al respecto véase CAAMAÑO MARTÍNEZ, J. recurrente en arcos de perfil rectangular sino que su empleo será más frecuente en los de sección triangular"*^.
No obstante, entre estas dos molduras se disponen frisos con motivos vegetales, tanto en su dobladura como en su rosca.
Motivo decorativo que encuentra su fuente de inspiración en obras de la ciudad compostelana; en concreto, en la Catedral de Santiago, donde el motivo se vincula con la obra que el Maestro Mateo realiza en el Pórtico de la Gloria, en la que los arcos, también baquetonados, se decoran en sus nervios, con motivos vegetales realizados con importante volumen, en los que sobresale el elemento centrad ^ Este motivo goza de importante difusión, así en el Palacio de Gelmírez, en el llamado Salón Sinodal, obra del siglo XIII en la que interviene Pedro Bouth"*^, en concreto en la cabecera y en los primeros tramos del mismo se disponen, aunque con menor volumen que los mateínos, estos elementos decorativos que ocupan, ya no solamente la dobladura del arco sino también las roscas'*^ No obstante, en Santiago, su presencia se detecta también en otros templos, tal es el caso de Santo Domingo de Bonaval, donde su existencia se constata tanto en los arcos de la bóveda de la capilla mayor como en los de ingreso a la misma, realizaciones que Manso Porto vincula con soluciones catedralicias tanto ourensanas como compostelanas"*"*.
A pesar de esta posible conexión compostelana que es altamente viable, teniendo presente los paralelos existentes en el templo de Noia con realizaciones santiaguesas, y que se constituyen en claro ejemplo de lo 40 Ibidem, p.
4' YZQUIERDO PERRÍN, R.: «El protogótico».
La Catedral de Santiago de Compostela, Serie Catedrales, A Coruña, 1990.
265 43 Sobre el refectorio del Palacio de Gelmirez véase NÚÑEZ RODRÍGUEZ, M.: El refectorio del Palacio de Gelmirez.
El espejo moral de un espacio para el yantar.
44 Para la Catedral santiaguesa, la autora constata ya su presencia en las metopas de la portada de Platerías, o en su interior, en la portada conocida como Tímpano de la Batalla de Clavijo, datadas, al igual que las realizaciones del Palacio Arzobispal durante el Arzobispado de Don Juan Arias.
No obstante, esta misma autora señala como el motivo también se halla presente en la rosca interna de las arquerías de la Claustra Nova ourensana, o en varios relieves de su alzado.
MANSO PORTO, C: Arte gótico en Galicia: los Dominicos.
La Coruña, 1993, p. que ha sido definido por Moralejo Alvarez como renacimiento mateíno, característico del arte gallego desde el último tercio del siglo XIV a la primera mitad del XV^^ hay también que señalar que este motivo vegetal, debido a su carácter plano, podría establecer conexión con otros que aparecen en templos dominicos del sur de la provincia de Pontevedra"^^.
^^ En el arte gallego hasta la primera mitad del siglo XIV, no se producen más que citas aisladas que tienen como referencia los motivos desarrollados por Mateo en su obra y que deben ser entendidos como los comienzos de un retorno que se consuma a finales del siglo XIV y en la mitad del XV, hecho éste que lleva a eliminar el término de pervivencia para acuñar este autor el de renacimiento, ya que al evocar en los presupuestos, como indica el autor «no lo determina tanto el que el arte mateíno constituyera la presunta plamación de un genio nacional como otra vez el vacío, la falta de tradición que obliga a vivir sobre el terreno a recurrir a todo lo que se tiene a mano».
"^^ Motivos de estas mismas características aparecen en el templo de Santo Domingo de Tui, en concreto decorando la rosca de la portada de acceso al claustro y a la sala capitular.
Este mismo motivo decorativo aparece igualmente en el arco de ingreso al presbiterio del conjunto noiense, mientras en la dobladura se mantiene la decoración de los dos primeros arcos de la nave, en la rosca se produce un cambio, al introducir un nuevo elemento decorativo constituido por un friso a base de arquillos (Figura 8), carácter diferenciador que enriquece notablemente el acceso al presbiterio.
Sin embargo, éste tampoco resulta novedoso, pues ya se halla presente en portadas de acceso a templos mendicantes de la Diócesis santiaguesa, tales como la Portada sur de San Francisco de Betanzos"^^ a pesar de esta presencia, su origen, ampliamente difundido en Galicia en la época gótica, ha de ser puesto en relación con el denominado por Manso Porto taller lucense IP^ cuya presencia se atestigua en la mayoría de los templos existentes en la propia ciudad de Lugo^^, o en otros de la diócesis mindoniense^^.
^'' A pesar de su presencia en la portada del templo brigantino, en esta tampoco se genera el modelo, sino que se constituye en reflejo de la irradiación del motivo desde otros templos.
Op. cit., pp. 144-145; FRAGA SAMPBDRO, NP.D.: Arquitectura de los frailes menores conventuales en la Edad Media gallega (S. XIII-XV).
^^ Taller que junto con el denominado Lucense I se forma en la obra de la Catedral de Lugo, donde desarrollan su labor en las realizaciones promovidas por Fray Pedro López de Aguiar, en torno a 1380.
"^^ Así, en San Francisco de Lugo se encuentra el mismo motivo que en el templo noiense, en los arcosolios de la capilla absidial del lado del Evangelio, e incluso en los abiertos en el tercer tramo del muro sur de la nave.
PÉREZ MARTINEZ, M.: «Arquitectura mendicante en Galicia: el ejemplo de San Francisco de Lugo».
Igualmente, el motivo también se halla presente en el templo dominico de Lugo, en la portada y donde se constata la presencia del segundo taller lucense trabajando en la capilla absidial de la Epístola, entre 1375-1380.
MANSO PORTO, C: Arte Gótico en Galicia...
^° En estos templos participa un grupo de artífices que si bien forman parte del denominado taller lucense II, eran considerados como el colectivo menos cualificado dentro del mismo, y que llegado un momento, tal vez, de crisis, se excinden del propio taller.
Este colectivo desarrolla, con posterioridad, su actividad en templos de menor relevancia y, por norma general, de carácter parroquial, tales como la Iglesia de Santiago de Baamonde, San Pantaleón de Cabanas, o San Pedro de Riobarba.
Pero junto al empleo de estos arcos diferenciados en su interior existe otro indicio que resulta significativo para la hipótesis de que el templo no fue construido en una única etapa o de que hubo en el momento de su ejecución un cambio de traza con respecto al modelo con que fue concebido.
Así, en el muro del testero de la nave, junto al arco de cierre de la capilla mayor, se disponen dos arranques de arco, testigos, sin duda, de la intencionalidad de organizar este espacio con un sistema de tres naves, en lugar de la única actual, estructura que no se llegó a concretar, tal y como apuntan la mayoría de los historiadores^^ ^' Ya Lampérez y Romea plantea la posibilidad de la existencia de las tres naves que, sin embargo, reduce la idea a una mera hipótesis.
Así apunta: «A la derecha y la izquierda del arco de triunfo hay pilares adosados con arranques de arcos.
¿Iba a tener tres naves?, el caso no sería único (Santiago de La Coruña sería otro...) pero es muy dudoso pues el ancho de la nave no da para la tridivisión; más entonces no se explica la presencia de aquellos pilares.
LAMPÉREZ y ROMEA, V.: Historia de la arquitectura española cristiana.
Este arrepentimiento arquitectónico nos pone también en relación con otro de los aspectos interesantes a la hora de abordar la periodización del templo noiense: el sentido constructivo seguido para edificar la obra que, como ya se ha indicado, dadas las diferencias todavía hoy apreciables sería fruto de dos grandes fases constructivas.
Caamaño Martínez, sostiene al respecto, que el templo en su proceso edificatorio se vio condicionado por la existencia en el mismo recinto de un templo primitivo, lo que lleva a que la nueva obra, siempre según este autor, edificada en una única fase, se comenzase por el hastial occiden-taF^ y no por su cabecera, de ahí que la inscripción presente en el dintel de la puerta de acceso haga referencia a la fecha en que ésta se concluye^^ A la labor del Arzobispo Don Lope en el hastial occidental se debe igualmente añadir que bajo su mandato se debió de ejecutar también el cierre de los muros del inmueble, tal y como se atestigua por la presencia del escudo del prelado compostelano en el tercer paramento mural del lado norte.
Sin embargo, ¿qué se realiza en el interior durante su mandato?.
Responder a este interrogante, dada la ausencia de referentes resulta complejo, no obstante aquí las obras se debieron de realizar en sentido contrario, emprendiendo el prelado compostelano probablemente la capilla mayor y el cierre de los dos primeros tramos de la nave, que presentan una continuidad estructural y decorativa, quedando su labor inconclusa en los dos últimos, ya que si se hubieran realizado, como apunta Caamaño Martínez, en una única fase, el templo gozaría de un principio de homogeneidad que se haya ausente, como se analizó, en el espacio de la nave.
Todos estos aspectos se complementan con el arrepentimiento arquitectónico presente en el testero de la nave ya que éste, probablemente realizado bajo el patrocinio de Don Lope, encuentra su explicación en el sentido constructivo arriba mencionado, es decir, una vez rematado el perímetro y cerrado su capilla mayor se decide la organización del espacio interno en tres naves, para lo cual se procedió a realizar los soportes y el arranque de los arcos formeros, que mantendrían la misma decoración ^^ Este autor con la excepción de la tribuna que interpreta como una realización de finales del siglo XV o principios del XVI, atribuye íntegramente la obra al mecenazgo de Don Lope de Mendoza.
68. y estructura que los que articulan los primeros tramos de la nave, proyecto que fue abandonado, bien por problemas económicos o bien por falta de espacio para la división tripartita, organizándose todo el espacio en una única nave, y quedando relegado el cierre de los dos últimos tramos al patrocinio de su sucesor, el también Arzobispo Don Alvaro de Isornay de su heredero, el Señor de Junqueras, Don Martín Rodríguez de Junqueras, proceso que explicaría que sus referentes heráldicos figuren en los contrafuertes del hastial occidental. |
una base para posibles investigaciones de las restantes en la región, que, como ella, a la sazón capital del reino, son el trazado medieval con añadidos y arreglos renacentistas y barrocos.
En todas ellas, pese a su diferente origen, el urbanismo fue obra eclesiástica, ya en torno a un monasterio, convento, santuario, seminario o colegio.
Antes de que el siglo XVIII llegara a su fin, Fernando de Casas y Novoa, artista fundamental del arte gallego, emprendió una obra en el Monasterio de San Payo.
Corría el año 1744 cuando la comunidad de benedictinas quiso levantar un nuevo dormitorio y una entrada monumental para los carros.
El lugar elegido, la zona sudeste del cenobio, hizo al arquitecto buscar con sabiduría el mejor modo de integrar el nuevo cuarto en el urbanismo compostelano, contribuyendo a enriquecer un espacio circundante a la Catedral.
La cereza a este llamativo pastel la pondría Lucas Caaveiro realizando un volumétrico mirador que corona la portada.
La Puerta de los Carros ha sido arquitectónica, escultórica y estilísticamente estudiada por la profesora Folgar de la Calle en un artículo publicado por Cuadernos de Estudios Gallegos^.
A este completo trabajo queremos nosotros aportarle un último matiz urbanístico, pues cuando las benedictinas deciden realizar esta obra y adelantar levemente los muros del monasterio hacia la Plaza Feijoo, lo hacen buscando unas perspectivas, buscando ser el centro de atención de una pequeña plazuela donde ya se habían reedificado varias viviendas «para mayor adorno y ornato de la ciudadh>.
Dice el profesor Bonet Correa que en Galicia los arquitectos no se ocuparon de cambiar radicalmente el trazado de las ciudades, sino más bien de embellecer lo ya existente por medio de la creación de nuevos espacios ciudadanos en torno a los edificios que tenían que levantar dentro de conjuntos ya existentes"^.
Pues bien, en esa plaza de Feijoo y dominando desde su pétrea presencia tal agora, nace esta Puerta de Carros, como fiel testimonio de la prestancia, del dominio, de la autoridad, de la jerarquía y sobre todo del poder que ostentaban sus moradoras.
Un poder que las señoras de San Payo dejaron plasmado en las piedras que configuran esta portada conocida por el pueblo como la de la borriquita, denominación ésta que nos llevará a hablar de las devociones de estas religiosas.
En este trabajo abordaremos el nacimiento y configuración de esta zona del monasterio en sus aspectos urbanos, trataremos de lograr una visión de cómo era esa zona antes de la construcción de esta portada, qué motivó a las benedictinas a realizarla y también, porqué la obra quedó en parte inconclusa.
En definitiva, nuestra investigación se centra en aportar datos novedosos que contribuyan a enriquecer, aunque sea mínimamente, el panorama urbanístico de la ciudad compostelana.
No por ello olvidaremos citar a aquellas fuentes bibliográficas que han indagado y escrito sobre este monasterio, puesto que sus palabras enriquecerán y darán sentido a nuestro estudio.
2 FOLGAR DE LA CALLE, M" del C, «La Puerta de los Carros del Convento de San Pelayo de Antealtares: Fernando de Casas y Lucas Caaveiro», en, Cuadernos de Estudios Gallegos, Tomo XXV, fase.
«La estructura urbana de Santiago de Compostela», en.
Proyecto y ciudad histórica, C. O.A.G., 1976, (Pág.
35) ^ BONET CORREA, Antonio, La arquitectura en Galicia durante el siglo XVII, Madrid 1984, (pág. 77).
EL MONASTERIO DE SAN PAYO: TIEMPO E HISTORIA
El Monasterio de San Payo de Antealtares posee, desde tiempos medievales, una ubicación privilegiada dentro de la Ciudad Santa Compostelana, vecino a la Catedral, en el centro neurálgico de la urbe.(Plano I) Pero no fue hasta el siglo XVII cuando comenzaron a levantarse los muros del edificio que hoy observamos.
Si queremos conocer cómo nació la Puerta de los Carros, cuáles fueron sus orígenes dentro del conjunto monacal, conviene que realicemos un pequeño recorrido por la historia arquitectónica y urbanística del monasterio.
Cuando en 1486 los Reyes Católicos visitaron el Reino de Galicia^ comprobaron la triste situación y la ruina en que se encontraba el Monasterio de San Martín de Fora, con una comunidad de apenas media docena de monjes que en poco seguían la observancia y el decoro de su orden.
El aspecto de San Payo y de San Pedro de Fora no difería en nada^.
Fue por ello que en 1487 el Papa Inocencio VIII concedía la supresión de las abadías de San Pelayo y San Pedro que perdían su autonomía y pasaban a depender de San Martín.
Esta decisión no se llevaría a efecto hasta 1494^.
Con estas medidas iniciales podemos decir que nacía la reforma religiosa en Santiago.
El objetivo era hacer desaparecer el clima de inseguridad, discordia y corrupción que vivía el monacato: «... se fue enfriando la regular observancia, y no sólo fue abandonada por completo la antigua regla de vida, sino que sus moradores (...) llevan una existencia libre y disoluta, hasta el punto que en muchos conventos ha cesado del todo el culto divino, y sus abades, priores o comendatarios, gastan en hombres de armas sus rentas y frutos o los emplean en otros usos profanos y poco honestos, los despojan de sus tierras y haciendas, y otros bienes destinados al culto de Dios, echan fuera a los monjes y religiosos, y no cesan de cometer todos los ^ Vid.
GARCÍA ORO, J., La reforma de los religiosos españoles durante el reinado de los Reyes Católicos, Madrid, 1968. ^ GARCÍA M. Colombás, M.B., Las señoras de San Payo.
Historia de las monjas benedictinas de San Pelayo de Antealtares, Santiago de Compostela, 1980, (pág. 27).
^ GARCÍA ORO, J., «La reforma de los monasterios gallegos en tiempos de los Reyes Católicos», en, Cuadernos de Estudios Gallegos, n° 21, 1966, (págs. 42-58). días otros muchos y nefastos atentados para perdición de sus almas, ofensa de la divina Majestad, desdoro de la religión, disminución del culto divino en dicho reino de Galicia...»^ La orden benedictina decidió que nadie podría llevar a mejor término la reforma de sus monasterios tanto masculinos como femeninos, que el prior de San Benito de Valladolid.
Así se unificaron sus posesiones y se concentraron sus religiosos.
Las monjas benedictinas gallegas pasaron a habitar el por entonces abandonado cenobio de San Payo, ruinoso y decadente; era julio de 1499^.
Pronto se emprenderían las proyectos para alzar un nuevo monasterio, pero el trazado del nuevo convento no se realizó de inmediato, las monjas tuvieron primero que arreglar sus asuntos económicos, asegurarse unas rentas para subsistir.
De todos modos, aunque no existieran todavía contactos con arquitectos, o planos, o alzados de una nueva arquitectura, sí existían pequeños arreglos sobre los viejos muros*^ y sí existía una intencionalidad de obrar, no en vano, en los últimos años del siglo XVI, las benedictinas comenzaron a ganar terreno, a mover los viejos muros medievales tratando de ganar espacio: ^ LÓPEZ FERREIRO, A., Galicia en el último tercio del siglo XV, 3^ edición, Vigo, 1968, (pág. 163).
^ Uno de los obstáculos más difíciles de saltar a la hora de ubicar a las religiosas en el edificio monacal de San Payo, era la donación que en 1495 hiciera Fray Juan de Melgar, abad de San Martín, a Lopo Gómez de Marzoa.
Le concedían al notario de número y concejo, los claustros, huertas, oficinas, corrales y edificios de San Payo, excepto el cuerpo de la iglesia, fundando en ellos un colegio de estudiantes pobres.
Sea como fuere, antes de que el 18 de julio de 1499 se anulara el contrato establecido con Marzoa, Fray Rodrigo de Valencia, reformador de la orden por aquel entonces, había reparado y adaptado el monasterio para que en régimen de estricta clausura lo ocuparan un grupo de monjas benedictinas observantes.
COLOMBAS, M.B.,Las Señoras de San Payo..., pág. 39).'° En efecto, en un primer momento las intervenciones arquitectónicas se limitaron a adecentar los viejos edificios realizando pequeños apaños para que las recién llegadas pudieran comenzar su actividad en la nueva sede.
Tenemos constancia por ejemplo, de cómo el 4 de agosto de 1499, abadesa y monjas notificaban a Gonzalo de Nájera, notario del reformador, que habían gastado tanto en mantenimiento propio, como en obras y reparos del monasterio, 179.000 maravedís pares de blancas, cantidad nada despreciable.
Archivo de San Payo (A.S.P.), Registro de Gonzalo de Nájera, Libro 1°, fol. 417 v. «...ya V merced sabe, y le es notorio, que por falta de casa que tienen la abadesa, monjas y conbento del dicho monesterio, por visitas del, está ordenado que se acreciente la dicha casa y tanvien que se quiten las casas de particulares arrimadas a la de dicho monesterio^'...».
En efecto, cuando las religiosas se trasladaron a aquel emplazamiento, la casa: «...estaba cercada e cerrada sobre sí e fecha un cuerpo^^...».
Es importante destacar este hecho, porque que el monasterio se hallara cercado, incumbe no sólo al aspecto de la clausura, sino que al existir un muro medieval, con el paso de los años se habían venido construyendo casas adosadas a él, dificultando los proyectos de ampliación y reconstrucción del cenobio.
No entraremos a detallar cual fue la evolución arquitectónica del monasterio, sino tan sólo de aquella zona que hoy ocupa la Puerta de los Carros, lugar que sufrió ciertas transformaciones a lo largo de dos siglos.
En el lugar que hoy ocupa la Puerta de los Carros desembocaba hasta 1600 una pequeña rúa llamada «de las ánimas»^^.
En 1576 el monasterio realizó una petición fundamental, solicitaba la inclusión de esta calleja dentro del recinto amurallado.
La profesora Ana Goy Diz fue la primera en abordar el estudio de esta permuta y así lo recogió en su tesis docto-ral^"^.
De este modo el Consistorio reunido el viernes 20 de julio de aquel mismo año trató sobre: «...lo que se pide por parte del monasterio de San Payo, en rascón de la calle que sale de la Rúa da Conga y va a luengo del dicho monesterio a salir a la calle donde está la portería del dicho monesterio, y que está entre el dicho monesterio y la casa en que biben el Si observamos el Plano II entenderemos cómo era la ubicación de la pequeña rúa y cómo la de las casas que se adosaran a los muros monacales.
Las benedictinas, antes de realizar esta petición, se guardaron bien de adquirir las casas del canónigo López Sánchez, y del Licenciado Ulloa, porque de este modo facilitaban al Consistorio la decisión, ya que la calle, a partir del momento de la compra de ambas casas, transcurría entre propiedades de las benedictinas, es decir, entre los muros de su cenobio, y las viviendas compradas.
Esa era también la condición que la autoridad les imponía: «...los dichos señores justicia y regimiento consintiran y consienten que la dicha calle se recoxa e yncorpore en el dicho monesterio, con que primero y ante todas las cosas el dicho monesterio este entero poseedor de las dichas casas del canónigo, el Licenciado Ulloa, y esté señalado lo que délias y de la huerta se ha de dexar en la calle, y agan la causion y obligación de lo que debierede a la dicha ciudad a contento del dicho regimiento^^... ».
La petición de las benedictinas podría hoy causarnos sorpresa, pero la consulta de los Libros de Consistorio nos desvela que a lo largo de los siglos XVI, XVII e incluso XVIII, la ciudad de Santiago accedió a este tipo de peticiones siempre y cuando se tratase de callejas estrechas, callejones sin salida, lugares que se convertían en vertederos públicos y focos de inmundicias.
De tales concesiones se aprovechaba tanto el pueblo, que por ejemplo tomaba arrendado un callejón sin salida para situar allí su tienda, como las órdenes religiosas que querían ensanchar sus edificaciones.
Sin duda al Consistorio le salían más rentables estos remedios que tener que cerrar por su propia cuenta callejones peligrosos^^.
Las pelayas no cesaron en su empeño de desembarazarse de las casas adosadas a sus muros.
Si retomamos de nuevo el Plano II, observamos una hipotética ubicación de cada una de las casas que hacia la rúa de la Conga, el monasterio adquirió con el fm de incorporar sus solares al recinto religioso ^^ La última casa comprada a la que cronológicamente los legajos nos remiten era una casilla o tiendecita perteneciente a la capilla del canónigo Vivero, ubicada hacia la Quintana y adosada también a los muros monacales.
En una carta, fechada en noviembre de 1599, en la que Fray Simón de Aguilar'^ solicita que se le permita a San Payo su compra, queda patente y manifiesto como se había logrado que el edificio monacal quedara «en ysla»:' ^ La autorización para que San Payo tomara para sí la calleja se dictaminó el 20 de julio de 1576.
Las religiosas no comenzaran a obrar hasta haber adquirido todas las casas que se adosaban a su muro a lo largo de la rúa de la Conga, esas eran las órdenes que habían recibido: «...está ordenado que se acreciente la dicha casa y tanvien que se quiten las casas de particulares arrimadas a la de dicho monasterio por mavenientes que podían resultar..»
De este modo emprendieron la compra de todas las viviendas que se adosaran a sus muros.
Al cabildo, en 11 de octubre de 1599, le compró cuatro casas vecinas al monasterio por la parte sur: «...que son la cassa en que al presente bibe el dicho cardenal Domingo Ruyz de Durana, que linda con la calle de la Conga, y con el dicho monasterio de San Payo, y otra casa donde bibe el canónigo Alonso Belez de Guevara questa junta y pegada con la de arriba, y linda con la dicha calle de la Conga.
Y otra casa en la que solía morar el dotor don Jhoan de Bibero, y linda con la dicha calle da Conga y está pegada en el dicho monasterio de San Payo.
Y otra casa en que mora Gabriel Gomez pincerna desta Santa Yglessia, con su tienda que linda con la casa antecedente y con la Quintana, y con la casa del dicho monasterio de San Payo...»
Un pequeño esconce hacia la Quintana, concedido por el arzobispo Blanco en 1577 y reafirmada la cesión por su sucesor D. Juan de San Clemente, (A.C.S., Varia l'\ Tomo III, Documentos Antiguos 705, (sin datar), fol. 178), o alguna tiendecita (A.C.S., Varia P. Tomo III, Documentos Antiguos 705, noviembre de 1599, fol. 167), fueron las últimas adquisiciones de las benedictinas que lograron liberarse de todas las casas adheridas a sus muros por el Sur, por la Rúa de la Conga, en cuyo extremo oriental se levantará en breve un sencillo portal, antecesor de la Puerta de Carros que hoy observamos.
Una vez compradas las casas y otorgada la calle, había que realizar una medición sobre el terreno para estimar la línea que tomaría la rúa da Conga y el muro de San Payo, línea que hemos punteado en el Plano IL De este modo se absorbió la citada rúa de las Ánimas y se dio una configuración un tanto diferente a la rúa de la Conga, beneficiándose tanto el cenobio como el propio Consistorio, ya que el Ayuntamiento había añadido a su autorización unos condicionamientos de tipo urbanístico para la mejora de la ciudad.
En la mayoría de los casos como en éste en particular, se exigía una recompensa en espacio.
Las señoras de San Payo podrían absorber gran parte de la calleja de las Animas para ampliar su solar deshaciéndose además de las pequeñas edificaciones adosadas^^ pero una pequeña parte del suelo de esas casas, pasaría a pertenecer a la ciudad que lograba así disminuir lo angosto de la rúa de la Conga.
De todos modos la medida beneficiaba en mucho a las religiosas.
A partir de ese momento notamos en las benedictinas una clara intención, un proyecto, al menos mental, de edificar, tal y como lo declara la abadesa en el siguiente párrafo:
«... el dicho monesterio ha comprado unas casas grandes al cabildo desta Santa Yglessia, con sus corrales, por quantía de setemill ducados, las quales a de labrar meter y encerrar en el dicho monesterio para poder edificar dormitorio y otras celdas^^...».
San Payo logra a lo largo del siglo XVI prepararse para configurarse arquitectónica y urbanísticamente hablando, como un monasterio de los tiempos modernos, a lo largo y ancho de los próximos siglos este cenobio levantará un monumental recinto cuya berroqueña presencia nos sigue' ^ Fray Luis de Aguilar era por aquel entonces vicario mayor de las benedictinas.
Dentro de la evolución arquitectónica del convento se configura ese espacio que hoy ocupa la Puerta de Carros, para ella el siglo XVI creó los cimientos, para ella el siglo XVII creará el antecedente, y ella nacerá poderosa, ya en el XVIII, sobre una tradición de dos siglos.
GÉNESIS DE LA PUERTA DE LOS CARROS
Durante el siglo XVII comienzan las primeras obras mayores del monasterio de San Payo en los tiempos modernos.
A pesar de que la primera mitad del XVI no tendrá arquitectónicamente hablando, tanto peso como la segunda, el Monasterio de San Payo contrata, por primera vez en ese tiempo, unas trazas con un maestro de obras de renombre, se trata de Mateo López, aquel portugués que fuera llamado por los benedictinos para trabajar en la mayor obra del tiempo; la iglesia de San Martín Pinario.
No tenemos porqué cuestionar la posibilidad de que los monjes recomendaran a las religiosas a Mateo López, a quien ellas encargan en 1600 que dicte las condiciones para la construcción de una cerca de cierre.
La cerca de Mateo López fue una simple manera de poner límites al cenobio; un alto muro de mampostería con apenas complicaciones constructivas^^ ^^ La historiografía ha venido transmitiendo un error de atribución bastante destacable, nos referimos a la labor de Mateo López en el Monasterio de San Payo.
Diccionarios de artistas, libros de arte, comentarios, etc, propagaron el dato de que Mateo López era el autor del lienzo mural que mira hacia la Quintana, cuando realmente su intervención arquitectónica en el cenobio fue de tono menor, tan sólo trazó una cerca de cierre.
Pérez Costanti no miente cuando en su Diccionario de artistas atribuye a Mateo López las condiciones de una obra que por 1330 ducados toman los maestros canteros Melchor López y Gaspar de Arce el «mozo», pues así es y en breve analizaremos documentos que lo afirman.
El dato que ha llevado al equívoco es el tipo de obra que Costanti cree que se construyó, dice: que se extendía desde la zona oeste del monasterio, es decir, desde la Quintana (aproximadamente desde el medio del lienzo mural que hoy observamos), doblando hacia el sur por la Rúa de la Conga, y doblando nuevamente hacia el este por el lugar que hoy ocupa la Puerta de Carros^l La regla benedictina establecía ya unas condiciones de cómo debía ser ese muro que se iba a levantar: «...que las cercas de los monasterios e de la huertas délias sean altas e rezias e sin ningún agujero^^...».
«...en 1600 dictó las condiciones para la construcción de las grandes paredes externas del monasterio de San
Formalmente se trata de una cerca de mampostería con los esquinales de sillería, de una altura considerable y con una bien pensada cimentación.
Las condiciones las realiza Mateo López, la obra la ejecutan Melchor López, Juan Díaz, Baltasar Fernández, Baltasar González, y Gaspar de Arce el mozo.
Como fiador aparece Gaspar de Arce el viejo^^ Lo que el luso elabora es solamente un diseño de una cerca de cierre lisa y elevada que es más, apenas sí mira hacia la Quintana, centrándose más en la zona sur, la que mira hacia la Conga.
Lechuga es el genuino trazista de ese lienzo nuevo que Bonet relaciona estilísticamente por su belleza geométrica tan de nuestro tiempo, con Gropius o Le Corbusier y que bien poco tiene que ver con el sentido ornatista de Mateo López.
A partir de estos dos estudios el error se propagó y Mateo López aparece citado en mil y una fuentes bibliográficas como el autor del lienzo mural.
Ana Goy Diz sí se percató de este fallo y así lo plasmó en su tesis doctoral (GOY DIZ, A., La arquitectura en Galicia en el paso del Renacimiento al Barroco, Santiago y su área de influencia.
1995 Conviene hacer notar esa primera preocupación por dar una homogeneidad exterior al monasterio, tratando de igualar en una misma línea sus muros, ahora que ya no existen edificaciones adosadas a las paredes^^.
En la rúa de la Conga el muro se realizaría en varios tramos, debido a la pendiente de la calle que les lleva a cuidar extremadamente la cimentación levantando diferentes taludes.
La casa del Licenciado Ulloa era el punto medio del primer tramo de la Rúa de la Conga antes de que se produzca su giro y se encamine hacia la Plaza de Feijoo.
La tapia hacia la calle de la Conga estará marcada por un ángulo que todavía hoy perdura.
A pesar de la existencia de ese giro, había también aquí una preocupación por lograr una uniformidad, por obtener un cierre que hacia todos sus frentes denotase un único dueño.
Veamos como se configuró esta parte del muro.
Para facilitar una buena cimentación sobre una zona en desnivel dividen el muro que uniría la esquina de la Quintana con la parte más elevada del convento, ya en la rúa de Tras San Payo, en tres pedazos de unos 20 palmos de longitud cada uno.
Las tres partes serían iguales en sus medidas sólo que cada una se levantaría sobre su propio talud, su propio escalón de base, sin embargo en el aspecto final no se mostrarían como tres muros, sería uno único rematado en su cima por una hilera de sillería.
El grosor del muro variaba a medida que éste se erguía; en su base era de cuatro pies y medio, en su punto medio era de tres pies y desde allí hasta su punto más alto, aquel que alcanzaba los treinta pies con respecto al suelo, era de dos pies y medio.
Tal diferencia de anchura propiciaba una buena estabilidad de la pared.
Esta reiterada uniformidad en los muros se rompía solamente hacia el este, pues hacia allí se abrió una pequeña portada: «...y a de haber en esta pared, en la parte donde le fuer señalada una puerta muy bien enecha depedra de grano, bien labrada y hes-codada^^ con sus pilares por defuera, y una cornixa muy bien echa.
^"^ Cuando en 1641 Jacome Fernández tome la obra del Cuarto Nuevo trazado por Bartolomé Fernández Lechuga, la importancia de este límite externo será considerable, porque será la que marque la línea sobre la que tanto en la Quintana como en la Rúa Conga, se levantará la cimentación de los nuevos muros del famoso lienzo de San Payo.
^^ «hescodada», viene de «escodar», es decir, labrar las piedras con martillo.
El texto dice que la puerta se abrirá en un punto concreto que se señalará oportunamente a los maestros, lo que nos parece indicar que no debía de existir en aquel lugar un acceso, no debía haber abertura alguna hacia esa zona en donde a partir de ese momento, encontraba su nacimiento la rúa da Conga.
Cuando el documento nos habla de «portería» no debemos pensar en un cuarto cerrado, sino tan sólo en una entrada del recinto monacal que daría paso a su patio o huerta.
Digamos pues, que esta puerta fue la antecesora a la Puerta de los Carros que hoy conocemos.
Las Constituciones de los Monges de San Benito de Valladolid, versan sobre algunos aspectos que guardan relación con la forma que tendría la puerta que ahora nacía en este monasterio femenino: «...si hubiere de haber puerta para el servicio de la huerta, que la tal puerta tenga dos cerraduras la una por la parte defuera e la otra por la parte de dentro, con guardas e llaves diferentes e la llave de la cerradura defuera la tenga el mayordomo del monasterio, y la llave de la cerradura de dentro la tenga la abbadesa para que no pueda entrar nadie sin que la abbadessa lo sepa^^...».
La nueva puerta respondía a la necesidad funcional de un acceso para los carros a la huerta.
Nuevo acceso que, como acabamos de leer, debería de estar vigilado.
En este caso en particular las benedictinas cumplen con la norma y además denotan ya una intención de dejar patente su presencia, flanquean la puerta con unos pilares que sostienen un dintel marcado por una saliente cornisa.
A pesar de la humildad de este proyecto merece la pena su mención.
El siglo XVII continuó con una gran actividad constructiva en el monasterio, las benedictinas levantaron en la primera mitad de esa centuria el lienzo mural de la Quintana, sus habitaciones, refectorio, parte del claustro, cocinas, etc., haciendo realidad las trazas efectuadas por Bartolomé Fernández Lechuga.
En la segunda mitad del siglo, el protagonista fue Melchor de Velasco, continuador en parte de la obra de Lechuga y creador de nuevas habitaciones, locutorios, y de una puerta monumental en el muro este, la que conocemos como Portería de San Payo.
Los nombres de estos arquitectos a los que sumamos el ya mentado Mateo López, son fiel testimonio de la fortaleza de esta orden benedictina que ya en sus Constituciones establecía que las obras tenían que ser encomendadas a artistas de primera fila: «...Quando el Reverendísimo diere licencia para començar alguna obra, mande en la misma licencia que primero se haga la planta y la traza por un Maestro Architecto que sea bien instruido en la arte, y que no se de a tassacion sino a destajo, poniendo primero cédulas en partes donde pueda aver Maestros y Oficiales que puedan tomar la obra, y señalando dia de remate, para que se de al que mejor, más barato, y con mejores fianzas las hiziere: y que en la escritura se concierten las mejoras que se alteraren de la traza^K..».
A pesar de que el «Seicento» llegó a su fin para las benedictinas con grandes pesares y pérdidas sobre sus espaldas; obras, un incendio, precariedad económica... lo cierto es que en el XVIII se recuperaron y afectadas por lo que Colombás dio en llamar «mal de la piedra»^^ realizaron dos nuevos proyectos: el levantamiento de una nueva iglesia y su último «cuarto nuevo», el que va desde la Portería a la Puerta de los Carros.
LA CONSTRUCCIÓN DEL ÚLTIMO «CUARTO NUEVO»
En efecto, la precariedad de la segunda mitad del XVII se olvidó en el XVIII, cuando ya en su primera mitad contaron las religiosas con un superávit tal que les permitió, tras levantar e inaugurar de forma solemne la nueva iglesia en 1707, asumir una nueva gran obra que afectaría a aquella zona donde a principios del XVII se había levantado una simple portada pétrea^^ La función de aquella tosca puerta era la de dar entrada a los carros al convento, era el acceso a la zona de huerta, la zona donde se ubicaban los almacenes de grano, de vino, etc. Ya antes del levantamiento de la nueva portada, la vieja era conocida como Puerta de los Carros.
Así lo comprobamos por ejemplo en el listado de obras llevadas a cabo durante el abadiato de D^ María de Noboa y Sarmiento, datado entre 1709 y 1713, cuando: «...se hizo una calzada de cantería pegada a este monasterio, que principia desde la portería principal hasta la puerta de los carros; se hizo nueva de madera la puerta de los carros^^...».
^^ Las Constituciones de la Orden no permitían que se diera comienzo a obra alguna en tanto existieran deudas que pagar: «...mandamos a los abades pena de suspension de un año que no comiencen obra principal, como Iglesia, Sacristía, Rexa, Retablo, quarto de Casa o otra obra desta calidad, en quanto la casa debiere censos, hasta que se desempeñe, sino fuere con licencia del Reverendísimo general, y su Reverendísima no la dé, si huviere el dicho empeño, o otra obra principal comenzada... »
Augmentadas y añadidas con las nuevas difmiciones que desde el año 1610 hasta el 1701 han sido establecidas y aprobadas en diversos capítulos (...), Impresas en Madrid a costa de la Congregación, en la oficina de la Viuda de Melchor Alvarez, año de 1706.
(Consultado en el A.S.P.), capítulo 26, «Obras de los monasterios», pág. 243.
^^ BUJÁN, Sor Mercedes, Abadalogio Femenino del Monasterio de benedictinas de San Pelayo en Santiago de Compostela, obra inédita, (págs. 81 y 82).
(Nuestro agradecimiento a Sor Mercedes Buján, archivera del Monasterio de San Payo por su paciencia, por todas sus atenciones y por el trato familiar que concede a todos los que requerimos su ayuda).
Unos años antes de llevarse a efecto la obra de las nuevas habitaciones por Fernando de Casas y Lucas Ferro Caaveiro^^ se realizará un pequeño arreglo sobre aquella zona que nos desvela, al menos superficialmente, como era aquel lugar hasta mediados del XVIII: «...se hizo un alpendre con sus puertas para la portería de los carros y una galería para pasedizo desde el monasterio a dicha puerta^^...».
Es decir, se realizó una construcción cubierta donde se albergarían y recogerían los carros, o al menos esa es la definición de alpendre.
Además para lograr un fácil tránsito entre lo que el documento llama «el monasterio», refiriéndose al edificio monacal y la Puerta de los Carros, separado lo uno de lo otro por unos cien metros, se construyó un tejadillo, un pasillo cubierto que seguramente iría adosado, por la parte interna, al muro de cierre del recinto.
Desconocemos en qué momento se tomó la decisión de realizar la gran obra nueva, ni qué motivó esta decisión de ampliar nuevamente el edificio.
Podríamos pensar que se produjo un incremento en el número de religiosas, lo cual haría necesario la construcción de nuevas habitaciones, pero realmente las benedictinas con el paso de los años fueron disminu-^^ Folgar de la Calle («La Puerta de los Carros del... págs. 491-494) es quien atribuye esta obra a ambos arquitectos.
Los libros de Depósito en ningún momento citan maestro de obras, ni proyectista, ni tampoco dicen quien dirigía la obra.
Sin embargo el lenguaje arquitectónico utilizado (enmarcar la portada con pilastras, el cajeado rehundido de las pilastras...) nos habla de Fernando de Casas, y es más, nos habla de su estilo final, más próximo al Rococó que al modo de hacer aprendido de su maestro Domingo de Andrade.
Nada hay en esta portada de decoración vegetal, y mucho de compleja molduración.
La intervención del otro arquitecto se deja notar en el mirador.
Lucas Ferro Caaveiro ya había concluido con anterioridad obras de Casas, por lo que para nada resulta descabellada la propuesta de Folgar de que en este caso sea también él quien tome las riendas de la obra hacia 1750.
En 1749 el mirador aún no se realizara, y ese mismo año fallecía Fernando de Casas.
Lucas Caaveiro debió de tomar la obra, y él mismo debió de ser quien diseñara y elaborara ese mirador.
Apunta la profesora Folgar cómo el peculiar uso de los balaustres llegó a Galicia muy tardíamente, dato que nos acerca nuevamente a Caaveiro como su autor.
Estas obras se llevaron a cabo bajo el abadiato de D^ Antonia Nicolasa Giráldez y Caamaño comprendido entre 1737 y 1741. yendo en número, de tal manera que si durante el siglo XVII podríamos establecer una media de entre 60 y 65 monjas, para el XVIII la encontramos de 50^^.
Ni ese número era el del total de personas que habitaban en el monasterio, ni el descenso de religiosas se debe a una falta de vocaciones.
Lo primero porque en San Payo, al lado de muchas de las religiosas vivía su criada, es bien cierto que la regla mandaba lo contrario, pero también lo es que en el cenobio habitaban auténticas señoras de alta cuna acostumbradas a un modo de vida más señorial que benedictino de estricta clausura.
Tampoco nos centraremos en pensar en el descenso de número de vocaciones, dado que muchas veces era la carestía de los tiempos o las bajas en las rentas que percibía el monasterio lo que llevaba a tomar medidas como:
«...porque al presente se halla este Real convento con excesivo número de religiosas con grandísima baja de sus rentas y casi imposibilitado de sustentarse y acudir a gastos precisos y pleitos inexcusables para conservar y cobrar las que han quedado, mandamos que por este cuatrienio no se den más hábitos^^...».
La razón del porqué de esta nueva fábrica nos es entonces desconocida y quizás sólo explicable, dentro de esa «enfermedad» constructiva que hizo a las benedictinas no abandonar jamás las obras en el convento.
Tenemos constancia de la petición donde la abadesa de San Payo solicita la licencia de obras al Ayuntamiento:
^^ BUJAN, Sor Mercedes, Abadalogio Femenino del Monasterio de benedictinas de San Pelayo en Santiago de Compostela, obra inédita, pág. 58 precisas a hechar y hacer un nuevo quarto dormitorio desde donde termina la Vicaría asta la Puerta de los Carros, y reconocido por los maestros de obras, hallan por esencialmente necesario para salir a nivel, coger alguna porción de la calzada que está contigua a la cerca y que el esquinal último azia la plazuela de Feijoo salga en poca distancia a la calle.
Y siendo cierto no se perjudica en cosa al público que sea notables, suplican a V. S^.
Se sirva dar su permiso y consentimiento, para poder fabricar dicho quarto con la extensión expresada...
Juana Antonia Herce Abadesa» ^^ Las religiosas sabían y conocían cómo era el nuevo cuarto que querían levantar, (Plano III) y tal y como se expresa en la petición anterior, necesitaban tomar unas cuartas a la calle con el fin de que las nuevas paredes siguieran la misma línea que las que antaño erigiera Melchor de Velasco.
El objetivo de este petición era lograr que las dos puertas del convento, la de la Portería y la de los Carros, guardasen la misma línea.
Lo que lograrían era sin embargo muchísimo más, una mayor presencia urbana, una ostentación y una nueva muestra del poder benedictino.
El 22 de Agosto de 1744 se presenta en el Ayuntamiento el informe del arquitecto encargado de reconocer la petición cuyo contenido fue el que sigue: demuestra mas vienpor el diseño que acompaña, en cuia atención, no consideramos ningún perjuicio a la calle pública ni a la servidumbre de los vezinos que la biven^^...».
«...en cumplimiento de lo mandado por V. S^. en ayuntamiento de 8 del corriente, hemos reconozido el sitio que pide el monasterio de San Paio para la fábrica de un nuevo quarto, y aviéndonos acompañado del maestro de obras Fernando de Casas y éste tirado las líneas y medidas según arte, aliamos que desde la esquina de la vicaría de dicho monasterio, debe seguir una pared asta cerca la Puerta de los Carros que mira a la Plaza de Feijoo, la qual dicha pared llega abriendo en aumentazión, asta la cantidad de tres varas menos quarta, y son las que por aquella parte necesita dicho monasterio, quedando la calle de cinco varas y terziapor la parte más angosta como todo ello se
Acompañando a este informe aparece recogido en el Libro de Consistorios ese pequeño plano que elaboró Fernando de Casas donde se especifica con exactitud el trazado de la nueva línea, y donde nosotros además podemos conocer cómo era la antigua.
La autoridad consideró aceptable la petición, eso sí bajo unas condiciones:
«-Que para abrir y cimentar la dicha obra aian de avisar prezisamente a dichos tres señores para que se alien presentes.
-Que no an de estorbar ni empidir en ningún tiempo a los vezinos, dueños y avitadores de las casas de aquella circunferencia, el que puedan reedificarlas y levantarlas con puertas y ventanas a la calle pública.
-Yque aia de ser de cargo de dicho monesterio el azery reedificar la calzada que va desde la Vicaría, arededor de la guerta asta zerrar con el caño de agua que sale de dicho monasterio al riego de agua, componiendo éste.
Con la advertencia de que desde la Puerta de los Carros asta dicho caño, solo se entienda la media calle'^K..».
El primero de los puntos se refiere a Rodrigo Antonio Falcon, Bernardo de Millara y Mathias Moscoso y Romani, los cuales habían sido los encargados de realizar el informe y de acompañar a Fernando de Casas en su evaluación de la solicitud; serían ahora por tanto, los encargados de observar que la obra se llevara a cabo siguiendo la línea fijada y los términos establecidos.
Con respecto al segundo punto no nos debe de causar extrañeza tal exigencia puesto que a la hora de erigir una edificación vecina a un monasterio o convento, éste vigilaba que desde ningún lugar del nuevo inmueble se pudiera divisar su intimidad, sus habitaciones o huerta, en suma, su clausura.
San Payo ejerció este «poder» sabedor de que la legislación favorecía a las comunidades religiosas"^^.
Podríamos citar varios ejemplos de pleitos que las benedictinas interpusieron contra alguno de sus vecinos que trataba de levantar una nueva edificación, o bien dar mayor altura a su vivienda perjudicando, según entendían las religiosas, su recogimiento.
Así sucedió con unas casas en la Quintana de Palacios desde las que se divisaba el coro alto de la iglesia, así sucedió con casas vecinas a la vicaría y así, en viviendas que se levantaban en Fuente Sequelo y que divisaban la huerta de las monjas'^^ Pero sin duda el caso que más nos interesa por su ubicación en la plaza de Feijoo, vecina a la Puerta de Carros, es el de la vivienda que el canónigo Don Juan Antonio Somoza trataba de fabricar allí.
La casa antigua tenía dos alturas, pero en el momento de la demanda, la nueva vivienda alcanzaba en un solo piso, la altura que tendrían los dos que antes existían: «...Don Juan Antonio Somoza estaba fabricando de cantería una casa que tiene suia sita en la Plazuela que se dice de Feijoo de esta ciudad, que hace frente a ella y cercana a la Puerta de los Carros (...) que antes era la mayor parte de pizarra y de dos altos: con su balconada de cantería a dicha plazuela.
Y porque la tiene echa de dicha cantería y solo de un alto, alcanza los dos altos que thenía (...)
Y pretendiendo hacerle otro alto con sus ventanas, maineles y solana también de cantería, y rezelosa dichaAbbadesay convento de que desde dichas ventanas y solana se había de registrar la mayor parte de laszeldas, solanas y salido deste dicho convento, habían (...) puesto sequestropor los noventa días de la ley en dicha obra^^...».
MARTÍN GONZÁLEZ, J.J., «Algunas peculiaridades del urbanismo español», en Homenaje a Hernández Díaz, T.I, Sevilla, 1982, (págs. 466 La solución al embargo de la obra vino de la mano de Domingo de Andrade que realizó petición de ambas partes un peritaje y determinó: «...digo debajo de mi conciencia (...) que dicho sr. Canónigo Don Juan de Somossa, por quanto antes tenía registro a algunas partes de dicho contento como son algunas ventanas y no veia lo interior de las celdas por estar dicha su casa a un lado de dicho contento y no hacer frente a el como hacen otras casas de algunos vecinos; sino que hace frente a dicha plazuela de Feyxo, y por su testero, o delantero hace frente a dicha calle.
Digo que Don Juan de Somossa puede suvir su casa, ygual de las otras de tuena fátrica que ay en dicha plazuela, las cuales están enffrente de dicho contento, por el adorno y ornamento de la ciudad^^».
Se le prohibía a Somoza abrir ventanas hacia el monasterio, y aún es más, aquellas que abriera a partir de una determinada altura deberían ser fijas, al igual que el balcón de la fachada principal que podría realizarse pero que se cerraría con celosías: «...Ypara que no registren tanto a dicho contento la ventana que caie a dicha fachada azia la esquina no la aga y solamente aga encima della una vidriera en el maynel para dar luz a aquella parte de la casa; y asimesmo no aga ventana en dicho segundo alto en la trasera que hace frente a dicho contento (•..) y que en dicha fachada de dicho segundo alto no aga talcón ni corredor azia dicha plazuela y que en las ventanas ponga zelosiasy en las vidrieras y may ne les délias ponga redillas de alamtre.
Y en la ventana del medio de dicha fachada que caie a dicha plazuela, la aga puerta talcón con su rexa de talustres y su celosía, lo uno para adorno de dicha fachada, lo otro para ventilar su casa... "^^ A.C.S. Varia P, Serie, Tomo III, Documentos antiguos 705, Concordia entre el monasterio de San Payo y el canónigo Don Juan Antonio Somoza sobre la fábrica de una casa en la plazuela de Feijoo, año 1707, (foL 50).
Las viejas casas de pizarra fueran sustituidas por casas de cantería: «...estaba de mala calidad y que se arruinaba en partes por ser de piedra pizarra las paredes que caiyan a dicha plazuela, y su fachada que caie a la calle que va de dicha plazuela a la Calderería ser de tabiques^'^...».
Ante el peligro que la actividad suponía el Ayuntamiento tomó las siguientes medidas: «...que los hazes de paja y de hierba que diariamente se venden en esta dicha ciudad que ocupaban el paso en la plazuela de Feixó por donde bienen todas las procesiones públicas del Corpus Christiy otras que salen de la Santa Yglesia, y vienen todos los transitantes, maior parte desde las calles principales de la Rua del Villar, Rua Nueva, y otras a la Plaza Pública, carnicería, pescadería, y a vever a la fuente de dicha plaza, todas las cavallerías del lugar Y del propio modo bajan todos por dicho sitio que no es capaz de sufrir lo que ocupa con dicha hierva y paja, causando graves inconbenientes, y aun apeligro a subceder muertes con tanta cobcurrencia de cavallerías, carros cargados y concurso de gentes.
Por lo cual y para evitarlo hemos dispuesto pasase a venderse dicha paja y hierva a la plazuela nombrada del mercado^^...».
Retomemos el tema de nuestra investigación, cuando en 1748 se firmó y confirmó la autorización para llevar adelante la obra"^^, lo cierto es que las religiosas ya habían comenzado la fábrica.
La actividad constructiva se adelantó a ese permiso, de este modo tenemos noticia de cómo bajo el abadiato de D^ Juana Antonia Herce, comprendido entre 1741 y 1745: «...se empezó la pared interior que ha de servir al Cuarto Nuevo, que mandó tirar el abad general hasta la Portería de los carros, y quedan en ella hechas los arcos que han de servir para bóveda de la granería.
Se dispuso en nueva forma todo el cuarto que sirve de fachada a la vicaría, así en el interior como en el exterior del monasterio, de suerte que, a excepción de tres paredes maestras, todo se hizo Si las obras se iniciaron era porque la economía del monasterio debía permitirlo y en efecto, desde al menos 1737 los libros de cuentas de San Payo rezaban aquello de «no debe nada la casa»^\ lo cual permitía inver-...privo a que nadie se pueda asomar a los maynelesy vidrieras ni que aga corredor o solana en dicho segundo alto^^...».
Las viejas casas de pizarra fueran sustituidas por casas de cantería: «...estaba de mala calidad y que se arruinaba en partes por ser de piedra pizarra las paredes que caiyan a dicha plazuela, y su fachada que cale a la calle que va de dicha plazuela a la Calderería ser de tabiques^^...».
Ante el peligro que la actividad suponía el Ayuntamiento tomó las siguientes medidas: «...que los hazes de paja y de hierba que diariamente se venden en esta dicha ciudad que ocupaban el paso en la plazuela de Feixó por donde bienen todas las procesiones públicas del Corpus Christiy otras que salen de la Santa Yglesia, y vienen todos los transitantes, maior Observamos como en un principio se daban unos límites muy concretos a la obra, límites que en algún momento debieron ser cuestionados porque el lienzo que mira hacia el sur ofrece a la vista un inacabado, (Lámina 2) una dentación que señala la intención de querer continuar la obra hacia la rúa de la Conga, deseo que finalmente no se materializó.
Es muy probable que ese inacabado guarde una estrechísima relación con el pleito que el Señor Canónigo Penitenciario interpuso al Monasterio.
Era el 29 de Abril de 1749 cuando: «...en este cabildo se acordó que los maestros bean esta tarde la obra del Real Monasterio de San Payo y el perjuicio que con ella puede siguirse a la casa en que bibe el Señor Pinitenciario, y según su dictamen, siendo conveniente denunpciala, disponga el señor doctoraP"^».
Tan sólo tres días más tarde se narra como efectivamente, se había puesto embargo a la obra de San Payo.
Los maestros de obras o bien no se enteraron de tal determinación, o bien hicieron caso omiso de ella, lo que les supuso, al menos a uno de ellos, la prisión: «...avían pasado los maestros a reconozer la obra que hace el Real Monasterio de San Payo frente a la Casa del Señor Penitenciario y el perjuicio que a esta se le pueda seguir, y que según lo que hablan expresado se pusiera en nombre del cabildo ante el señor Procurador Pedimiento de denunpcia a dicha obra que avia mandado poner embargo en ella, y puesto se avia innovado y prosiguido a trabajar sobre que se diera queja y se mandara prender los oficiales estando ya uno preso^^...».
A pesar de tomarse estas medidas el penitenciario al ver que el monasterio admitía la denuncia y suspendía las obras consideró oportuno que cesara la criminalidad y se soltara a los presos^^ Pero el embargo sobre la obra prosiguió así como el curso legal de la denuncia:
«...y comenzándose a tratar esta materia, el señor penitenciario expresó que el convento estava llano a admitir la denunpcia y subspender la obra y que si prosiguiera avía sido ygnorando que lo ejecu- oydo por los señores resolvieron se suspenda lo criminal y que se prosiga el embargo puesto en dicha obra, y se siga la ynstancia y denuncia, así quedó acordado^\...».
En agosto de 1749 el pleito continuaba, de hecho encontramos noticias de él hasta abril de 1750^^ Es nuestra opinión que a pesar de existir un embargo sobre la fábrica, ésta continuó su curso normal, las obras sólo debieron de paralizarse justamente hacia la zona donde habitaba el canónigo penitenciario, hacia el nacimiento de la rúa Conga, hacia ese preciso lugar donde aún hoy observamos ese dentado pétreo que nos señala que la obra está inacabada.
No sabemos quien ganó el pleito, ni tan siquiera qué daño podía causar el nuevo muro a la hoy conocida como Casa de la Concha.
No creemos que la demanda se deba tanto al posible incumplimiento del ancho de la calle que el ayuntamiento dispusiera ya en 1744: «...hade ser visto quedar de ancho de la calle desde la obbra de la esquina que ansi hizieren hasta la de la casa que se alia enffrentey en que havita el señor penitenciario de la Santa Iglesia seis varas y tres quartas por la parte que menos^^...».
Creemos más bien que el problema debía de radicar en la elevada altura que los nuevos muros llevaban y que le restarían luz a la casa del canónigo.
Es nuestra opinión que hacia la rúa de la Conga no se proyectó en ningún momento continuar levantando un dormitorio, sino tan sólo levantar de nuevo el viejo muro y hacerlo de cantería, y hacerlo además con una mayor altura.
Las religiosas habían logrado autorización para realizar la obra, habían ganado terreno a la ciudad, pero a cambio, perdieron la posibilidad de pleitear con los vecinos que abriendo ventanas o levantando nuevos altos a sus viviendas invadieran la intimidad del monasterio.
Las benedictinas tenían que elevar sus muros para salvaguardarse del mundo exterior.
En un pequeño plano realizado en 1818 (Plano V) en relación a un nuevo pleito «pro-intimidad» del convento que las monjas quieren emprender con un vecino de Fuente Sequelo^^, se nos habla del dentado que el muro de San Payo tiene hacia la Rúa de la Conga, se señala con el número 5 del mapa y se cita la obra nueva como aquella comprendida entre los números 3, 4 y 5 de este modo:
«Obra nueva con dentadura abierta por haver quedado suspendida en numero 5^^».
Lo cual nos indica el conocimiento por parte de las religiosas de que la obra quedó inconclusa.
Es posible que el viejo muro de cierre de mampostería estuviera ruinoso, pues durante el abadiato de Isabel de Soto acaecido entre 1789 y 1793, el Consejo del Monasterio determinó que ante la amenaza de ruina que ofrecían la fachada que mira hacia la Rúa Nueva y las dos paredes contiguas que dicen al jardín, donde se encontraban la cocina y una escalera, era necesario derribarlas y hacerlas de nuevo.^^ Probablemente también ocurrió así con aquella cerca a la que ya en la década del 60 habían tenido que apuntalar tratando de fortificara^ Todo ello confirma nuestra opinión de que en el proyecto inicial de fabricación del nuevo dormitorio no se pensara ir más allá de la Puerta de Las celdas tienen sus halcones (Lámina 3) bastante capaces, con sus balaustres de hierro, de forma que todas están dispuestas para vivir en ellas^^.
La escalera principal de dentro que da servicio a toda la casa, con otra escalera interior que sube a los dos tramos últimos de las rejas.
En estas partes se hicieron y se pusieron tragaluces grandes para dar luz suficiente a las escaleras^^...».
Es decir un sótano para almacén (Lámina 1 ), una planta baja que haría las funciones de portal, zaguán, y donde además irían cuatro celdas, y cuatro celdas también para el primer piso y segundo (Lámina 4).
Pero de momento no se nos habla de que se construyeran el mirador que hoy con-Lámina 5.-La Puerta de Carros con su mirador. templamos sobre la portada (Lámina 5) y del conjunto escultórico que existe sobre la puerta.
Sin embargo sabemos que las dos cosas estaban ya proyectadas.
De este modo se recoge en el Libro de Depósito de San Payo de aquel mismo año: «...se hicieron los pisos correspondientes y fallados, puertas y ventanas, de manera que todo queda concluido y llave en mano, a excepción de una celda y mirador, y la fachada correspondiente en que se está trabajando encima de la puerta de los carros, y queda concluyéndose la última celda a la que seguirá el mirador encima délias, con el corredor y fachada que les corresponde, para cuyo trabajo hay mucha piedra de cantería y mampostería, y mucha parte de la madera para sus pisos, armazón, puertas y ventanas^^...».
Externamente hacia la rúa de Tras San Payo se siguió el modelo arquitectónico creado por Melchor de Velasco para la Portería.
Internamente había que comunicar la obra nueva con la vicaría y portería y hacerlo de manera que no afecte a las normas de clausura de la orden benedictina: «...para dar entrada desde el claustro principal a la obra nueva, se hicieron dos tabiques a lo largo, con lo que se cerraron las rejas, de manera que para ellas no se puede transitar no siendo por la portería de dentro y a vista de las porter as^^...».
No fue hasta el abadiato de D^ María Santos de Zarate (1749-1753) cuando se dio por concluida la obra: «...se concluyó el corredor de la obra nueva y al final se hizo un mirador de dospisos^^... ».
Es decir durante este cuatrienio que va del 1749 al 1753 se levantó el alto mirador que preside la fachada así como se puso fin a las obras del último piso^^ Quedaba así configurada la nueva ala del monasterio con sus diferentes niveles y sus celdas.
Los tres niveles superiores poseen cada uno cuatro celdas que miran hacia la huerta, comunicadas todas ellas a un pasillo paralelo a la calle.
Este pasillo está iluminado por altos ventanales, de forma que aporten luz pero que no signifiquen una comunicación con el mundo exterior. ^^ A.S.P. Libro de Depósito, n° 5, año 1749, sin foliar.
BUJÁN, Sor Mercedes, Abadalogio Femenino del Monasterio... (pág. 96).
^° BUJÁN, Sor Mercedes, Abadalogio Femenino del Monasterio... (pág. 98). ^' Las Constituciones de la Orden establecían la obligación de continuar las obras iniciadas en los cuatrienios o abadiatos anteriores:
«Asimismo mandamos, que el Abad que entrare de nuevo en una Casa a governarla, no pueda dexar en todo su quadrienio de proseguir la obra començadapor sus antecesores...»
Augmentadas y añadidas con las nuevas difiniciones que desde el año 1610 hasta el 1701 han sido establecidas y aprobadas en diversos capítulos (...), Impresas en Madrid a costa de la Congregación, en la oficina de la Viuda de Melchor Alvarez, año de 1706.
(Consultado en el A.S.P.), capítulo 26, «Obras de los monasterios», pág.
La Puerta de los Carros cuenta con una plasticidad, un movimiento de líneas y un sentido escenográfico modélicos.
Estamos hablando de una de las últimas y más delicadas creaciones de la cultura barroca en Galicia, hablamos de un delicioso marco para una huida a Egipto, para un pasaje de peregrinación que engalana un rincón de la ciudad jacobea.
La elección de este tema no fue para nada arbitraria, primero porque nos habla de la función aquel acceso, por allí entraban los burros, los animales de carga, los carros...
Iconográficamente «la borriquita» se adapta al sentido «viajero» de los carreteros que traían las cargas de cereales desde los prioratos y anexos del monasterio, pero además, en Compostela nunca podemos olvidar la esencia peregrina que irradia la Catedral, ese sentido de peregrinación está patente en la Seo y en las calles.
Un último aporte es el que más nos aproxima a esta advocación como una de las devociones que ya existía en el Monasterio, para demostrarlo no hay más que entrar en la iglesia conventual y observar el retablo del crucero que hace frente al relicario de Casas.
Allí encontramos este mismo tema realizado en la primera mitad del XVIIL También se repite el escudo benedictino que aparece en las pechinas de la iglesia, en la fachada de la Portería y nuevamente en las metopas de la Puerta de Carros, si bien en este último caso su presencia es menos «poderosa» que en los dos anteriormente citados.
Contemplando la portada desde la Calderería nos sentimos aprisionados y en parte sometidos por la fuerte presencia pétrea del torreón-mirador, ¿acaso hay otro modo más eficaz de exteriorizar desde los recios muros de una clausura, la importancia de sus moradoras?
Hablamos de un monasterio poderoso, con anexos, con prioratos, con una importante vida económica y con unas nobiliarias habitantes.
Hablamos del único Monasterio de la Ciudad que compitió con sus muros con la propia Catedral, sucedió en el siglo XVII cuando levantó el lienzo mural que mira a la Quintana, cuya sobria pero monumental presencia, obligó al cabildo catedralicio a reformar la vetusta y caótica cabecera catedralicia.
San Payo es un complejo conjunto, su iglesia, o cada una de sus portadas son el testimonio preciso de un tiempo, de una cronología determinada.
En cada una de esas fechas, en cada uno de esos períodos, el monasterio quiso «ser» hacia el exterior, diferentes fachadas, diferentes rostros para una misma imagen de poder, el poder que nunca ha querido perder.
En el caso que nos ocupa, al hablar de la Puerta de Carros hablamos, en suma, de una obra del urbanismo barroco, porque esta portada quiere engalanar una plazuela, quiere adornarla, quiere deja notar su pétrea presencia, quiere dominarla desde su monumental e impresionante torreón.
Los arquitectos supieron sacar partido del desnivel existente entre la calle de la Calderería, que transcurre a mayor altura por el este de la plazuela de Feijoo, y el propio monasterio, en la zona oeste de la plaza, paralelo a la calle pero a menor nivel.
De esta diferencia de alturas se aprovecharon los maestros arquitectos, por ello y para ello solicitaron aquel pedazo de vía pública que había señalado Fernando de Casas sobre el pequeño plano al que ya hemos hecho mención, porque de este modo lograban un perfecto ángulo recto entre la portada y el ojo inquieto de peregrinos y transeúntes que desde la Calderería dirigiera su mirada hacia la plaza (Lamina 7).
Es desde este sentido como la Puerta de los Carros se convierte en el testimonio de la presencia y del poder del Monasterio de San Payo.
Otro aspecto urbano digno de mención son las chimeneas, (Lámina 8) porque en ellas se encierra otra particularidad del arte barroco.
Es cierto que el urbanismo santiagués del barroco busca cerrar sus calles con lienzos murales que desconcierten al espectador, pero también lo es que nuestro barroco tiene un especial interés por las partes altas^^, y es en esas alturas donde se colocan las cuatro volumétricas chimeneas, una sobre el mirador y las tres restantes sobre el tejado del dormitorio.
Tamaño desorbitado y perspectiva inquietante, son las características fundamentales de estos «escapes de humos» que han sido estudiados estilísticamente por Folgar de la Calle.
Al concluir esta obra, el Monasterio de Antealtares cesó su febril y secular actividad constructiva, manteniendo la llama vibrante de su espiritualidad, encerrada en ese berroqueño estuche que ennoblece el corazón de la Compostela monumental.
A partir de este momento llegaría la crisis a este cenobio; arcas vacías, inestabilidad interna y externa impidieron a las religiosas continuar ya no incrementando, sino tan sólo manteniendo un poder que inevitablemente huyó para siempre. |
El escultor Eduardo Parrado Conde, que fue discípulo directo de Francisco Asorey, fue condenado al olvido por todos aquellos historiadores que se han acercado al estudio del arte contemporáneo gallego.
Sabemos que no es una figura relevante de nuestras artes plásticas ni tampoco es uno de los personajes que aparecerán formando parte de los grandes eventos culturales que últimamente se vienen celebrando en nuestra tierra, claro que esto también puede venir dado, tal vez en parte, por la propia personalidad del escultor dominada por ciertas, llamémosles «manías», como es la de consagrar toda su vida a trabajar la piedra y, en menor medida, el bronce, la madera o el mármol, y con aquellos mismos utensilios y técnicas que había aprendido al lado de su maestro, como la de renunciar voluntariamente a aquellos medios que le permitirían que su escultura trascendiese como hubiera merecido y que le llevasen a figurar en la bibliografía de la Historia del Arte.
Claro que Parrado nunca lo buscó, nunca tuvo tal pretensión este hombre lleno de humildad y de sentimiento religioso, y quizá en esa línea humilde tengamos que apoyarnos para explicar las dos obras que son objeto de estudio y análisis de este artículo.
Parrado, como se le conoce habitualmente, discípulo y continuador de aquella escuela creada por Francisco Asorey, que se engloba dentro de un «primitivismo costumbrista»^ refleja en dos de sus obras, «La creación de Eva» y en «La Piedad», un quehacer que no ha sido continuado por nuestro artesano, destacando mucho más en la primera en relación con lo mencionado anteriormente pero que sin embargo podría haberle ofrecido otras posibilidades escultóricas en cuanto a metodología, pero no creemos que en temática pues Parrado es un hombre de fuertes raíces y costumbres muy vinculadas a la tierra y al mundo gallego.
Tal vez Parrado no tuviera conocimiento de pertenecer de alguna manera, al «primitivismo costumbrista» que desarrolló su maestro, pero en la escultura de «La creación de Eva» hay una serie de características que nos hablan de unas cualidades que se ven unidas en este artesano de la piedra y tal vez ese «primitivismo» surge del modo concreto de trabajar, del material empleado, el granito, o como iniciativa propia del artesano que pretende que el tema resalte sobre la imagen, algo que se explicará a lo largo de este desarrollo.
Hay un «primitivismo» en la manera de esculpir y tallar (en gran medida motivado por el material granítico, ya mencionado), que se observa sobre todo en ciertas partes, como la mano de Dios, una mano esquemática, de cuatro dedos que sostienen la figura femenina y en la que distinguimos la anatomía por la presencia de unas líneas que la delimitan y por el granulado que rodea a la imagen de dicha mano.
Pero este «primitivo» quehacer también se observa en las distintas partes de la figura femenina (manos, busto, rostro y cabello), con un sobrio volumen.
Y es que Parrado sólo ha pretendido destacar aquellas partes más notables dentro del cuerpo de la mujer, y sobre todo aquella que se considera más «pecaminosa», pero que, a la vez, es de algún modo el centro donde se origina la vida, y Eva lo cubre como si fuera un tesoro.
Por otro lado, Eva parte de una figura geométrica^ de la que surge, el rombo, y con un trapecio como base, pero a pesar de surgir del bloque, como los antiguos egipcios.
Parrado le ha imprimido un carácter volumétrico, en gran medida somero, aunque usando la luz como medio diferenciador, podemos ver los planos que hay (por ejemplo, entre las manos. evidentemente más avanzadas y el cuerpo, detrás de éstas); pero son planos que se igualan en volumen en ciertas zonas, como ocurre con los pies de Eva y la mano de Dios, llegando un punto en el que son definibles de la misma manera y sólo distinguibles por una simple línea.
Esto nos habla de una falta de perspectiva, aunque también podría ser buscada, ya que Eva surge de la costilla de Adán por intervención divina^ y por lo tanto Parrado no ha plasmado la diferenciación necesaria que debería haber entre ambas partes.
El rostro, a pesar de ese esquematismo, es una parte notable; nos mira de modo indiferente, como asumiendo lo que ha de pasar, que pasará, o tal vez asumiendo la culpa del pecado cometido, ya que tiene constancia de su desnudez, puesto que se cubre como ya se mencionó.
Es un rostro redondeado, que marca una línea vertical imaginaria con las manos que se tapan un rostro que posee características medievales, como los ojos, la frontalidad.
Tal vez ha intentado plasmar el momento de la concepción (no olvidemos que el nombre de Eva significa «madre de los vivientes» o « la que da la vida»"* ), apareciendo una similitud, que nunca equivalencia, entre la capacidad de dar vida que Dios tiene y la capacidad de concebirla, desarrollarla y traerla al mundo que Eva tiene.
Por eso Eva aparece con una rostro atemperado, serio, por la gran responsabilidad que el mundo de Occidente le otorga en la religión cristiana.
Otro dato que conviene recordar de nuevo es que Asorey se vio influido por la corriente «primitivista» de la Europa finisecular^.
Teniendo en cuenta este hecho en conjunto con el dato compartido de que la escultura que es objeto de análisis de este artículo se realizó en el taller de Santa Marta (entre los años 1955-1960)^, cuando Parrado aún estaba trabajan-^ Génesis 2, 21-22. ^ COSTA GONZÁLEZ, H.: Mil nomes galegas, trabajo realizado dentro de la campaña «En galego é de xustiza», 1991.'
165. ^ Parrado no rememora el año concreto de la realización de la pieza, pero sí sabe que fue en su casa de Santa Marta (Campo de Santa Marta).
Sabiendo que la casa se hizo en el año 1954 y que Parrado estaba mientras trabajando con Asorey en el taller de Santa Clara, es posible que la fecha de ejecución fuera ésta, siendo por ello una de las primeras obras del artista de creación e inspiración propia. do con Asorey en su taller de Santa Clara, nos explicaría por un lado ese «primitivismo técnico» (no olvidemos que es también una obra de pequeñas dimensiones y que esto ha debido de influir en su ejecución) y por otro lado, ese costumbrismo nacionalista que de un modo concreto y particular recoge la obra en su temática.
Todo este «primitivismo» y «esquematismo» del que venimos hablando no puede desligarse en manera alguna del tema que lo origina, una temática religiosa en todos los aspectos, y que se puede considerar costumbrista si tenemos en cuenta que la religión es algo que está muy arraigado en la cultura y tradición gallega; y hay que decir que también es algo inherente del propio Parrado, al cual siempre oiremos agradecer su vida a la «Divina Providencia»^.
El tema, como bien nos dice su título, es la «Creación de Eva»^, un tema que se considera medieval, teniendo en cuenta la concepción de «pecado» que por entonces había.
No olvidemos la presencia de la mano de Dios, firme bajo los pies de la mujer, que nos la presenta seria, surgiendo del bloque, como ya se dijo antes.
Es una figura, con la cabeza erguida, con una aureola esquemática que recuerda los rostros románicos (ojos almendrados.
Parrado, como él dice, se inspira en el románico.
Y tal vez aquí encontró una apoyatura para realizar esta obra).
El granito también permite esa dureza de la forma figurativa.
Un granito que no ha recibido la última fase, la del pulido.
Dando así rudeza y textura a la obra.
Una obra que nos pude recuerdar en ciertos aspectos, el beso de Brancusi (líneas y una temática que lo es todo).
Pero volviendo a la temática.
Parrado ha plasmado a esta Eva como una venus púdica, consciente de su desnudez y que por lo tanto se tapa ante el espectador.
A su vez, podría ser una especie de «Virgen»^ en el amplio sentido de la palabra, cubierta por un manto que, no es otro que su propio pelo, y que aún más le confiere ese carácter geométrico.
Otra obra que nos ha llamado la atención es la «Piedad» que hizo Parrado y que recibió el premio de accésit a la Escuela de Artes y Oficios de Santiago de Compostela^^.
Se trata de un grupo escultórico formado por tres figuras, dos mujeres y un hombre, María Madre, María Magdalena y Cristo Muerto, mientras que la obra anterior era solamente la figura de Eva, presente de un modo material, y la figura de Dios se presentaba a modo de metonimia (la parte por el todo) a través de la Mano Creadora.
Pero hay una serie de características que se pueden observar en las dos obras, aunque también hay diferencias.
Así, en Eva veíamos una composición geométrica y en la «Piedad» de Parrado está presente el triángulo, otra figura que equilibra una composición que ya de por sí es emotivamente «desequilibrada», sentimentalmente hablando.
A su vez esta composición piramidal y cerrada, puesto que ambas mujeres miran el cuerpo del Fallecido y no hay ninguna vinculación con el espectador salvo la de ser mero observador, es dividida por una línea horizontal, cuyos extremos están marcados por la cabeza de Cristo y por las manos de María agarrando a su Hijo.
En esta obra Parrado también emplea el recurso de la peana.
En la «Creación de Eva» la peana se incorpora a la temática, cumpliendo su faceta de resaltar la figura femenina, a la vez que es elemento narrativo y complementario de la misma.
Pero la «Piedad» es el lugar idóneo para la colocación de las figuras que componen la obra, es donde María Madre y María Magdalena van a depositar el cuerpo de Cristo*'.
A diferencia de la «Creación de Eva», en ésta las líneas son más sinuosas, más suaves y curvas, sobre todo en las figuras femeninas (obsérvense los mantos que cubren las cabezas).
El cuerpo de Cristo ya tiene otra composición diferente: la cabeza está relajada y las rodillas, profundamente triangulares, están rígidas (aunque esto también podría ser a causa de que María Magdalena le está sujetando los pies).
De todos modos, la rigidez y la laxitud son características de los cuerpos muertos y ésto nos hace pen-'° Parrado desconoce la fecha del concurso y nosotros hemos calculado que se realizaría anteriormente a la «Creación de Eva», pero también bajo la influencia de su maestro Francisco Asorey, pues trabajó en su taller desde el año 1936 ya en Santa Clara y bajo su tutela directa.
"Mateo 15,47-47. sar que Parrado ha querido reflejar a un Cristo ya inerte.
Claro está, es una Piedad, y en las piedades se nos representa a María con su Hijo falleci-do^^.
Pero el dolor no es una temática que Parrado prefiera, de hecho, en todas las obras, a parte de las comentadas, no aparece el ciclo doloroso de María, sino el gozoso.
Siguiendo con nuestro análisis, esta no es una obra tan «primitivista» ni «esquemática» como la anterior y en ella se aprecia más dedicación y laboriosidad en el trabajo técnico pero se podría decir que es una obra con cierto aire de expresionismo, tal vez heredado de su maestro^^.
Así lo podemos ver en el rostro de Cristo antinaturalmente curvado hacía atrás con los ojos cerrados, la boca entreabierta, barba puntiaguda y pelo rizado, en el cuerpo y en el brazo que se apoya en el suelo, formando un triángulo y como si aún le quedara un pequeño aliento de vida.
Del mismo modo observamos influencias del mundo de lo medieval en cuanto a iconografía^"^, ya que los rostros de Parrado nos recuerdan los rostros de los tímpanos de las iglesias con los ojos almendrados (sólo que en este caso están cerrados) y boca delineada.
Pero iconológicamente el tema es barroco por el sentimiento trágico que se representa y por ser temática preferida en esta época.
Igualmente es románica la frontalidad y el hieratismo de la imagen así como la desproporción de las figuras (con respecto a María, Cristo posee unas medidas más reducidas).
Esta desproporción también aparece en la «Creación de Eva» donde los brazos y la melena son más largos de lo habitual.
Sin embargo, Eva es una figura estilizada y el grupo de la piedad aparece recogido.
El nexo ñindamental de unión entre las dos obras es la representación de la mujer en ambos casos como madre (entendiendo la «Mater» de Asorey, pero diferenciándose en el tiempo, es decir, la «Mater» asoreyana ya ha dado a luz y la de Parrado sólo ha germinado).
Pero se establecen una serie de antítesis.
Eva acaba de concebir y María ha perdido a su hijo.
El Constantin Brâncusi «El beso», escultura en piedra (1912).
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tema de la madre es un tema que Parrado ha cultivado insistentemente al igual que su maestro Asorey^^ incluso el rostro de Eva nos recuerda levemente el de charitas^^.
Otro antagonismo sería que la primera está reflexionada como una «venus prehistórica», diosa de la fecundidad^^ mayestática y erguida, y como tal, a pesar de ser consciente de su desnudez, es receptora del germen de la vida; en cambio en la «Piedad» aparece María que ha perdido a su hijo, pero que de un modo sereno e indulgente es capaz, sobre todo, de sostenerlo para despedirse de él.
Y es que todos los rostros de Parrado que no son retratos, aparecen cargados de una gran dosis de tranquilidad y sosiego, tal vez proyección de su propio mundo interior, humilde y sencillo.
En ambas obras Parrado ha usado un material típicamente galaico, el granito, un granito que se niega a someterlo a la fase de pulido, con lo cual y lógicamente se nos ofrecen dos obras de gran fuerza táctil.
Es una valoración de la materia que nace de la ejecución, a la que se somete al bloque para conseguir la obra, siempre, claro, sin borrar las huellas del proceso técnico, ya que lo que se pretende es plasmar algo que ha sido realizado por la mano del hombre, artesanaP^.
Parrado siente gran admiración por su maestro, pero también ha agradecido siempre a su madre el hecho de poder ser escultor, con lo cual estas obras son una especie de homenaje al carácter generativo que poseen las mujeres.
No olvidemos que es una temática religiosa la que se recoge en estas imágenes, pero también son una muestra de agradecimiento del escultor a la madre de la humanidad y a todas las madres de carne y hueso que por circunstancias sufren como sufrió María.
Con este desarrollo temático, sobre dos de las obras de este artesano de la piedra, hemos pretendido dar a conocer una faceta más de un hombre soberanamente trabajador que, como se dijo en un principio, no ha'^ OTERO TÚNEZ, R.: Op. cit. p.
98.'6 OTERO TUÑEZ, R.: Op. cit. lám. 19.'^MARTÍN GONZÁLEZ, JJ.'.Historia del Arte, editorial Credos, Madrid, 1992, p.
43. •^ Parrado siempre se ha considerado ha si mismp como artesano de la piedra y así lo reconoce y lo mantiene llevándolo a la práctica en sus obras. |
Fálase lexítimamente de xeneración cando un grupo de individuos cumple estas tres condicións: 1) ser coetáneos, 2) ter un referente histórico común, 3) compartir un corpus de opinions, valores, estilos e xeitos de reaccionar cara o ambente.
Sen embargo, acabarían colaborando (Vicente Risco, promotor da revista, pasou a ser o «Conselleiro Supremo» das Irmandades) e ambos grupos confluirían no Partido Galeguista (1931).
Sendo inevitable facer escolma, quedareime con Vicente Risco, Castelao, Otero Pedrayo, Antón Villar Ponte, Losada Diéguez.
Se algún interés merece o presente estudio, deberase a que, en lugar de resume ou paráfrase, aspira a ser interpretación según claves declaradas.
En cambio, para o meu ver, falta un ^Estudios de Beramendi, Xavier Castro, Máiz, etc. Polo carácter sintético e panorámico do presente traballo non é posible entrar en citas nin debates. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es estudio de conxunto que sistematice as suas ideas básicas encol de Galicia como unidade física e cultural, como etnia.
Para encetar o asunto compre determinar en qué acepción tomo a palabra.
Como para calquera outro caso semellante, caben tres enfoques para o noso.
A consecución dun Estatuto de autonomía, por exemplo, será cuestión relevante.
Tales enfoques son lícitos e útiles, pero comenzan polo cabo.
Ora ben, eso non pasa de estímulo.
Que ambos enfoques -o que se interesa pola eficacia práctica e o que comenza desde a interioridade-son necesarios e complementarios confírmao o feito de que, desde cada ún, resulte insatisfactorio o outro.
Pola contra, a un antropólogo cultural e "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
¿Qué ocorreu exactamente?, ¿qué doutrinas pregoaron? ¿a qué sentimentos apelaban para movilizar? ¿en qué prácticas políticas traduciron esos ideáis?
¿Cómo entendían o peculiar da etnia galega? ¿cómo vivenciaban as cousas galegas?
Sen o sistema latente interno de creencias e valores, o suceso estudiado queda sin a xustificación suficiente, puro epifenómeno do intre.
Ñas ideas hai un aspecto intemporal e un aspecto de tendencia: as tendencias históricas son o colar donde enfiar as perlas, o rosario onde se enfian as doas.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es dencias compartidas que condicionan e prolongan esas manifestacións?
Non houbo ningún concilio de Nicea que fixase un Credo.
Sempre en Caliza (1937Caliza ( -1947) ) presenta un certo carácter enciclopédico, pero ven ser o epílogo, no que resoan os temas e teimas comunáis.
En canto 2i El pensamiento político de Galicia, de Risco, ocúpase mais de tácticas oportunistas naquela hora (1931) que da visión teórica.
Esta compre búscala en Teoría do nacionalismo galego, que sin embargo non pasa de folleto programático.
O comezo de «Alba de gloria» reproduce literalmente un discurso de Otero Pedrayo (Vigo, 1931) publicado na revista A^Ó5.
Artículos en revistas de escasa difusión {Nos, A Nosa Terra), manifestos e discursos políticos, artículos na pouca prensa que aceptaba orixináis en galego, obras literarias, discursos autovindicadores (como Sempre en Caliza).
Nos podemos ver o arco completo onde eles, en cada intre, somente podían divisar un comenzó de curvatura.
As referentes á Visión do Mundo e da Vida importan somente desde a perspectiva biográfica, xa que non fixeron ningunha contribución significati- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es y^.
Risco e Castelao serían belixerantes en bandos opostos.
Por non ter en conta o que ocurría en Europa, tense explicado o «caso Risco» como debido somente a motivos de carácter personal (por ter perdido protagonismo, por medo, etc.).
Enfrentamentos e arredamentos parecidos estaban a se producir noutros ámbitos xeográfico por motivos semellantes.
Se fracasaron na acción política, nesto tiveron éxito total.
En Francia estaba ocurrindo daquela cousa parecida (Pode verse o libro La Rive Gauche.
Risco vivirá na Mitteleuropa.
Difícilmente podían eles terse decatado do sistema e formúlalo como programa.
Risco ocupouse por longo do sentimento da natureza na cultura galega e faría del un risco diferencial do noso ethos.
Ben o declaraba o título da obriña de Ramón Villar Ponte que obrou de convocatoria para constituir as Irmandades da Fala: Nuestra afirmación regional.
Para eso era preciso que as xentes galegas se decatasen de seren nos, que adqui-" Teño desenrolado mais este punto nos meus traballosv4 chamada da ierra en Rosalía de Castro e Martin Heidegger (Actas do I Coloquio Luso-Galaico sobre a saudade, Braga, 1966) e Introducción non literaria a Rosalía de Castro (Publicaciones de la Fundación Alfredo Brañas, Santiago 1985).' ^ Pode verse o capítulo «Otero Pedrayo, intelectual» do meu libro Descubrindo a Otero Pedrayo (Santiago, Edit.
Tense discutido sobre por qué os fundadores da revista Nos, escolleron ese título que iba ser epónimo de todo o grupo xeneracional.
¿Un título meramente afirmador da diferencia?
Pola presentación anónima, pero da autoría do director, vese que Risco apuntaba a un grupo de persoas.
En lugar de subdito, dirase en adiante cidadán e, en lugar de Reino, «nación».
En diante xogaría estructuralmente con República (na acepción de Res Publica), Estado, autonomía ou independencia, etc.
Onde non haxa etnias diferentes e que reclamen diferenciarse políticamente, nación ven ser equivalente de Estado, «comunidade política» independente.
Sen embargo, dado que nación implica Estado, caemos no espiñento problema da Nación-Estado, nacionalidade sin Estado, etc.
Que Galicia era nación xa se adiantara a afirmalo Don Manuel Murguía.
«Es un hecho que por el origen, por el territorio y el lenguaje, de igual manera que por su historia y la comunidad de sentimientos y deseos, estos pueblos del noroeste foman una nación con caracteres propios, distinta en gran parte de las que constituyen el Estado español».
O razonamento concluía con este epifonema: «Bélgica no tiene más territorio y Suiza no tiene más población».
Daquela tal afirmación tina que soar a provocación.
Cincuenta anos despois, volvérase tópico entre os nacionalistas, pero na realidade políti-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ca de España nada cambeara.
De ahí que eles tuveran que seguir reafirmando a tese, anque precisando que nación non equivale necesariamente a Estado Nación.
De ahí a cisma dos homes da Xeneración por topar e afirmar feitos diferenciáis.
O propio Murguía preferirá, en lugar de nación, rexión, como decía o rexionalismo de Alfredo Brañas.
Eles eran dos que primaban o cultural sobre o poder fáctico.
Historias de Galicia somentes as había desde a etapa pwvincialista (Vicetto, Murguía, Padín, Verea y Aguiar).
Non se eliminou o de reino porque tivera desaparecido a monarquía: España seguía gobernada por reis.
¿Qué era, no fondo, Galicia?
Encétaa Muguía, quen confesa tela recollido do historiador francés Thierry'^.
Por eso di el, pensando na súa, que prefería o método histórico, «pues conserva como ninguno el carácter peculiar del pueblo, de los individuos y de los sucesos de que el historiador va a ocuparse».
Onde outros vian un pintoresquismo folklórico eles descubren un nivel étnicocultural profundo, cáseque metafísico.
Non tratan somente de descubrir diferencias, senón de cultivalas.
Tradición é, para os nacionalistas, a permanencia desas diferencias naturáis e culturáis a pesares dos cambios de circunstancias.
Todos insistirán nos factores culturáis, pero algúns de Xeneración incluirán rasgos peculiares mais discutibles e non sempre por todos compartidos.
Tanto como as tesis explícitas importou a rede de coincidencias e congruencias tácitas.
¿Cómo compaxinar diferencialismo con universalidade? |
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es identidade no contexto social (AGUIRRE, 1993: entrada «identidad étnica»).
A interpretación primordialista, que se centra en detectar elementos indiscutibles e estáticos da identidade étnica, destaca un aspecto das sociedades humanas que poderiamos definir como a «communitas».
Curiosamente, un antropólogo anglosaxón, V. Turner, especialista en simbolismo e ritual, reelaborou o concepto de «communitas», contrapoñéndoo ó de «estructura» e demostrando que en certas circunstancias reverdece a «communitas» dentro da estructura (TURNER, 1993: 517 e ss.).
B) Fronte ó primordialismo antes citado, hai outra corrente de interpretación das identidades étnicas que podemos denominar situacionalista, ou interaccionalista, consolidada eos estudios do noruegués Barth.
GRUPOS ÉTNICOS E NACIONALISMO EN EUROPA
Dentro destas 15 etnias, na Península Ibérica conviven cinco, denominadas polos citados investigadores como Vascos, Catalans, Españois, Galegos e Portugueses.
Os criterios seguidos para delimitar un grupo étnico foron:
-Estatus político (soberanía plena, autonomía, carencia de estatus político)
Como di o antes citado profesor «las fechas del boom rociero no dejan lugar a dudas: éste tiene lugar a partir de los años setenta, y su impulso y desarrollo, su extensión a todas las provincias andaluzas y entre los andaluces de la emigración, coinciden plenamente con otro boom: el de la extensión y profundización del sentimiento, y parcialmente de la conciencia, de pertenencia a un pueblo y a un país específico, Andalucía» (MORENO, 1995: 139).
Para S. Rusifiol trocase en «resperit del nostre poblé», e o historiador Pella i Porgas proponía en 1883 que fose a danza nacional de Catalunya.
Pep Ventura, considerado como un dos reelaboradores da actual sardana (BRANDES, 1985:165).
Pero por esta mesma razón pode haber sociedades que quedan ancoradas nun estadio determinado do proceso evolutivo, e mesmo ñas sociedades mais evolucionadas poden quedar reminiscencias de estadios anteriores.
Sería moi longo describir con detalle o proceso, que está moi ben documentado, e limitarémonos a citar algúns chanzos puntuáis na construcción desta tradición seguindo o antes citado estudioso.
A pesar de que houbo voces que chamaron a atención sobre o moderno que era o kilt, os propios gobernantes ingleses permitiron que unidades militares escocesas vestirán esta prenda e, cando o Ministerio da Guerra tratou de suprimilo en 1804, atopouse cunha seria resistencia.
Moi ben ilustrado, pero pragado de falsidades, este libro defendía a idea de que o traxe típico escocés dos Hihglands era un fósil da vestimenta medieval europea.
Os datos que manexamos proceden de distintos grupos étnicos europeos, dende Laponia a Galicia, algo que fixemos intencionalmente para que se apreciase que os fenómenos descritos non son exclusivos da nosa terra, senón que están presentes en todo o continente. |
O baseamento cuadrangular está formado por tres chanzos, dos que sae o fuste monolítico, de mais de dous metros de altura (2,24 m), de sección cadrada pero chafranada case dende o comezo.
Estivo pintado, quedándoUe aínda restos de policromía, en particular dentro da cápela.
PARROQUIA DE SAN SALVADOR DE TARAGOÑA
Actualmente a basa asentase sobre un muro, polo que queda algo mais alto que o camino.
Diante del detíanse os enterros para rezar responsos, desaparecendo este costume ó xeralizarse o transporte de defuntos en coche fúnebre.
Sobre a cabeza destaca a coroa.
Por detrás da cabeza sobresae o nimbo circular con tres círculos inscritos dentro.
Os trazos do corpo de Cristo están ben acadados, sobre todo a cabeza e a cara. |
Al abordar este mágico asunto de «La traslación aérea de Santiago Apóstol» confieso que me he dejado guiar por un párrafo leído en una voluminosa///5tor/a General de España y de sus posesiones de Ultramar, editada en 1874 y de la que nadie se acuerda, pues evidentemente su ingenuo y piadoso autor, D. Eduardo Zamora y Caballero, supongo que nada interesante aportó a la investigación de nuestro pasado.
Pero suyas son las líneas tan candorosas, que si no fueran demasiado largas, podrían servir de lema a este ensayo histórico; pues, aunque parezca mentira, expresan con toda su anacrónica credulidad decimonona, el trasfondo del pensamiento impío de quien hasta ahora tenía por lema aquel, mucho más escueto, de su antiguo maestro y mentor Ánxelo Novo: «Como liberal, mendaz y volteriano, amén de masón».
Mas, oigamos lo que escribía el bueno de D. Eduardo Zamora y Caballero:
«Acaso en los tiempos que alcanzamos, en que el racionalismo hace tantos esfuerzos por destronar a Dios, para sustituirlo con cualquiera aberración de una inteligencia calenturienta; en que no se quiere creer en los milagros, pero se cree en las mesas giratorias; que se proclama la soberanía absoluta de la ciencia, para caer en la ridiculez del espiritismo, este relato (el de la traslación y la invención del Cuerpo de Santiago el Mayor) arrancará una sonrisa de desdén a los labios de ciertos hombres superiores, o que imaginan serlo.
Nosotros somos pequeños, y escribimos para los pequeños.
Tenemos fe, creemos en Dios, creemos en los milagros, y no rechazamos lo sobrenatural, sin más razón que la de que no podemos explicárnoslo.
Aún dentro de los limites de lo natural, hay muchas cosas inexplicables, y sin embargo existen.
La electricidad ha existido desde el principio del mundo, y pasaron muchos siglos antes de que la ciencia la encontrara y pudiera explicarla.
Ningún sabio ha podido explicar aún el misterio de la generación de la especie humana, y todos los días nacen centenares de hombres.
Los que niegan los milagros porque no los comprenden, debían negar su propia existencia, que es una cosa también incomprensible»\ Esto se escribiría seguramente en el año de la I República española, que fue el 1873, anterior al de su publicación.
Desde entonces sabido es que las ciencias adelantaron una barbaridad, pero muchísimos fenómenos continúan siendo incomprensibles.
Y quizá haya tenido razón también el fabuloso profesor Pedro Martul, no obstante sus antecedentes rojos y agnósticos como los míos, al escribir un día en El Eco Franciscano que «creer en los milagros es tan legítimo como tener fe en la penicilina».
Por ello, al iniciar nuestro tema, podríamos parodiar la célebre frase de Leiras Pulpeiro, atribuida luego a D. Vicente Risco, e incluso a Alvaro Cunquero; quien ya en una anécdota de la revistaFinisterre había dejado constancia de que pertenecía a su ilustre vecino, el incrédulo poeta y médico mindoniense^.
De ahí que en vez de decir aquello de «eu non creo ñas melgas, mais habelas hainas», diré «eu non creo na traslación do Apóstol, mais habela a houbo» y añadiría «polo^ire, dende Bisria a Compostela».
E non naquel carro de bois da Reina Lupa, o de toros milagrosamente amansados, o quizá castrados, pero sin duda cástrenos, que subían al Pico Sacro, el pagano Monte Ilicino.
Pues en esta cuestión de los milagros opino que se debe dar preferencia en cada caso a la versión más antigua, históricamente contrastada, que existía de cada uno.
Y dada la esencia maravillosa de ellos, lo lógico, y lo mágico, es que escojan los hagiógrafos, entre las variantes del milagro que exalten, al más inverosímil e inexplicable de que dispongan.
Por tanto, es mejor que el origen del milagro se pierda en la noche de los tiempos y de que su concepción responda al vuelo de la más anónima y genial fantasía.
Sin que nunca pudiese ser explicado científicamente, porque entonces dejaría de ser milagro y se trocaría en una lección de física o de bioquímica.
Pero los milagros han de tener una base real, conjugada con su prodigiosa naturaleza.
De ese modo, deben de pertenecer, más bien al mundo literario del realismo mágico, que al religioso de la teología escolástica.
Corresponden a la esfera de la creación humana, más que a la realidad existencial de los hombres.
Mucho más que lo verdaderamente vivido, persiste en el acervo de la humanidad lo que los hombres, y las mujeres, han creado, han inventado, han imaginado a lo largo de los tiempos: los mitos, las religiones, las supersticiones, la filosofía, la literatura, el derecho, con los billones de folios de sus inacabables pleitos, y el producto de la infinita serie de ciencias y saberes, cuyo único origen reside en las elucubraciones, más o menos calenturientas, de la mente humana.
Y con mayor o menor valor estético.
Por ello, ante cada mito, cada novela o cada milagro, inventado por quienesquiera de nuestros antepasados, y desde mi postura de considerar la historia como una hermosa y entretenida diversión -tal como confesé en el proemio de mi libro La raiz mágica del Primero de Mayo-lo que me importa es que el lector decida, al modo del lírico marinero de Gil Vicente^ Si la nave o la vela o la estrella (del milagro) es tan bella... como yo imagino esta historia...
Tal era mi posición histórica en el momento en que escribí, durante el invierno (1992-93) un insólito awaco para el Correo do 93, que publicaba semanalmente el Consorcio de Santiago"^.
Pertenece a una serie de artículos, escritos en mí gallego, escasamente normativizado, en la cual venía divagando sobre cuestiones jacobeas, con motivo de la Gran Perdonanza de 1993.
Que se me perdone por ello, si incurro tanto en faltas gramaticales como en errores históricos o teológicos, pues no dejo de ser un viejo periodista habituado a escribir en español, sobre lo humano, pero nunca acerca de lo divino.
Y al emplear este gallego en los anacos de esa serie que traigo aquí a colación, me parece lícito que en los Cuadernos de Estudios Gallegos, se use, aunque parvamente empobrecida, la lengua inmarcesible de Rosalía, alternando con la de Valle-Inclán, no menos lesionada por mi y entreveradas con algunos latines macarrónicos.
EL VUELO EN EL CODEX CALIXTINUS
Entre «a inmensa maioría dos escritores que ao tratar da traslación do Filio do Trono» ignoraron el hecho milagroso de que el Cuerpo del Apóstol llegase por vía aérea a la futura Compostela, no cabría incluir a Filgueira Valverde.
Pues en su precioso Libro de Santiago -publicado ya en Este motivo no vuelve a aparecer, según escribía Filgueira en 1948, y repite en 1991, «ni en las versiones de la traslación, ni siquiera en las de tan discutida Epístola».
Sin embargo ya veremos como este mágico motivo se halla también en otros trasuntos de la Epístola leonis que han ido apareciendo en estos años, aparte de la lemosina; la cual se conocía desde el último año del siglo pasado, o sea el 1900; cuando la dio a conocer el P. Duchesne en Annales de Midi, en su célebre y polémico estudio acerca de los Milagros de Santiago^^.
Por ello, no fue leída a tiempo esa versión lemosina por D. Antonio López Ferreiro, para poderla mencionar en el tomo I de su Historia de la Iglesia de Santiago, impreso en el año 1898, donde estudia ampliamente, en su capítulo IV^, los documentos referentes a la Traslación de Santiago Apóstol.
Ya queda dicho que únicamente investigó los trasuntos del Codex Calixtino, del Escurialense (descubierto por el P. Fita en 1880) y del Breviario de Évora, en los que no figura la ascensión astral del Apóstol.
Pero sí transcribe el texto de la gran leyenda floriaciense (estudiada por el aludido P. Fita), escrita según él por un monje anónimo del monasterio de Fleury, en Francia, en el siglo X, y donde todavía se dice Atque usque ad poli centrum splendore igneo rutilatis est elevatus, et ad locum suae tumulationi proximum''.
Y por si fuese poco, López Ferreiro también reproduce en su documentadísima///5/or/a el himno del Codex Calixtino sobre «la traslación del beato Jacobo según el Papa León y el maestro Pamcha», que da en verso la variante más antigua, semejante a la lemosina, y distinta, por tanto a la dada en prosa, más moderna y menos maravillosa, por el mismo Calixtino^^.
Pero el insigne canónigo se limita a transcribir la leyenda floriaciense y el himno del maestro Parucha, sin prestar atención positiva o negativa al Por tanta gloria, ¡oh milagroso encanto!, El propio Sol con sus rayos el santo Cuerpo por el celeste espacio lleva Desde Iria a donde su iglesia hoy se eleva.
Así que dos siglos y pico después de haberse escrito «en letra visigoda de finales del siglo IX, o ya del X, añadida en una página en blanco de un manuscrito de lengua franca procedente de Saint-Martial de Limoges»^^ todavía se canta en la catedral de Santiago el maravilloso suceso que se refleja en ese primitivo trasunto de IdiPseudoepístola del Papa León.
Pues el maestro Parucha, que compuso tal poética lección, aunque su nombre suena a italiano, según el mismo P. Fita, pudo ser «alguno de los muchos maestros (cantores) que florecieron en el claustro de la Catedral compostelana durante el siglo XII o a fines del anterior»^^ Ese manuscrito lemosino, «una de las más ricas joyas paleográficas del siglo IX» ^' ^, se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional de París.
Supo de él, posteriormente, López Ferreiro, que ya lo menciona en el primer volumen de Galicia histórica.
Luego el P. García Villada se ocupa de esta antigua versión de la Pseudoepístola en suHistoria eclesiástica de España^^ y la pone al alcance por ello, de cuantos, ignorándola, discurren desahogadamente sobre la leyenda jacobea.
De ese texto ha hecho su edición crítica paleográficaA.
Mundo, en Híspanla Sacra, ya en 1952, en la monografía titulada £"/Co J. Parisinus Lat.
Otra versión parecida a la del Códice lemosino, es la ya mencionada antes, que halló el médico y abnegado investigador de la Alta Edad Media gallega, Rubén García Alvarez, en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, al examinar los documentos procedentes del monasterio de San Sebastián de Pico Sacro, y cuyo contenido publicó en la reyistSi Compostellanum.
Allí también consta aquel hecho maravilloso: Corpus eius centro soils aerea^.
Forma parte del primer ensayo historiográfíco jacobeo, que según Rubén Alvarez, ha sido la Historia del Monasterio de Montesacro, asen- Aparte de las recensiones ya mencionadas de laPseudoepístola, el gran investigador Balduino Gaiffier, en sus «Notas sobre algunos documentos relativos a la Traslación de Santiago en España», publicados QnAnalecta Bollandina, da noticia de otra hallada también en la Biblioteca Nacional de París en 1971, por los bolandistas, que constituyen un ilustre grupo de jesuítas consagrados a la investigación histórica.
Gaiffier informaba también acerca de otro texto encontrado en la Biblioteca Casanetense, o sea la del martirizado Monasterio de Monte Casino, en la Guerra Mundial, y que Guerra Campos publicaría en el rf I de Compostellanum.
Y aún han ido hallándose otros textos medievales de la polémica£p/5tola en las bibliotecas de Bruselas, Copenhague, etc.^.
EL SERMON DEL PAPA CALIXTO
Podría ser considerado este maravilloso viaje aéreo de Santiago Apóstol como una de «las invenciones apócrifas que muchos insensatos y otros que torpemente cayeron en la herejía, que de nuestro Santiago y de su traslación se han atrevido a inventar y, aún lo peor, que han consignado por escrito».
Tal como se condenaba, en el sermón Veneranda dies del Santo Papa Calixto que forma parte del Liber Sancti Jacobi^^.
Así el virtual Papa rechazaba de plano lo que tales insensatos decían acerca de que el Apóstol, «sentado sobre un pedrusco, vino desde Jerusalén a Galicia por en medio de las olas del mar, cumpliendo el mandato del Señor, sin barca alguna», y otras fabulaciones sobre el mismo pedrusco, o a propósito del medio en que se hizo el viaje apostólico.
«Otros igualmente -señalaba el papa predicador-, charlan que el mismo cuerpo fue traído en una nave de cristal de Jerusalén a Galicia, navegando los tripulantes sobre las olas del mar».
Lo cual sería, sin duda, un viaje más transparente y que ahora podría hacerse con la mayor facilidad, en una nave hecha de ese vidrioso material.
Sin embargo, el anatema que atañe particularmente al sistema descrito en las más antiguas variantes de la Epístola Leonis, aunque iniciando ya el mágico vuelo en Tierra Santa, es el destinado a los otros que «sueñan que los ángeles por los aires trajeron su cuerpo de Jerusalén a Galicia sin aportación humana».
El anatemizado vuelo, sin ninguna escala, ni siquiera en Bisria, era desde luego de muchísima mayor longitud que el que partía tan sólo de este puerto fluvial, sito en la confluencia del Sar con el Ulla.
Si descontamos, claro, la ascensión al sol; apenas doce miliarios, o ahora unos veinte kilómetros, si se va por la antigua carretera, ya que por la flamante autopista quizá sea alguno más.
Pero ¿qué autoridad tendría un pseudo Papa Calixto para condenar a un pseudo Papa León, que habría escrito su pseudo epístola, cuando menos tres siglos antes y, por ende, mucho más cerca del milagroso viaje que mencionaba?
No se paraba en barras el sagrado orador, pues a todos aquellos sueños y fábulas las calificaba de apócrifos y los destruía de raíz, llegando «nuestro furor a su colmo -decía-prohibiendo bajo anatema que nadie se atreva a escribir algo acerca de él, a no ser lo auténtico, que se contiene en el códice llamado Jacobeo»'^.
Acaso por esta condena papal, ha ido cubriendo un tupido velo la prodigiosa leyenda astronáutica del Apóstol pues deja casi absolutamente de ser narrada, hasta el punto de que muchos osados explotadores literarios del Camino de Santiago, y de su monumental meta, carecen de la menor idea de ella.
En compensación, hemos de agradecer al Santo Papa Calixto que condenase, en cambio, a los que sostenían que el Apóstol había echado una maldición a la tierra de Galicia para que no diera más vino en adelante.
Por el peregrino motivo de que cierta matrona llamada Compostela, según contaban, embriagada con vino del país, se durmió, mientras el Señor visitaba la Basílica, y no pudo avisar de ello al Apóstol que también dormía en su regazo.
En el regazo catedralicio se entiende; no en el de la matrona llamada Compostela.
Posiblemente, gracias al anatema del Pontífice cluniacense, puede Galicia producir ahora tan excelentes albariños y otros sabrosos vinos de sus diversas y cada vez más reputadas denominaciones de origen.
Sólo echo en falta que alguna de sus marcas no lleve el nombre de aquella matrona Compostela, tan buena bebedora, que a pesar de haber tomado una taza de más, estoy casi seguro que despertó a tiempo al Santo Patrón cuando éste recibió en su Iglesia la divina visita del Señor.
REMINISCENCIA DEL CULTO SOLAR
Cabe imaginar que algunos de estos sueños y fábulas se contasen ya antes de la propia Invención de la Tumba del Apóstol.
Existía en el primer tercio del siglo IX en los castros de Amahía un ambiente propicio para la aceptación de lo maravilloso.
Todavía las viejas creencias castreñas de un pueblo panteísta, tenido después excesivamente por celta y escasamente romanizado, prevalecían con su contenido supersticioso, que apenas había conseguido desvirtuar San Martín Dumiense, mediante sus predicaciones y su libro De correctione rusticorum^^.
Se impuso, al revés, la creciente tendencia del catolicismo a asimilar, a hacer suyas, las ideas y las costumbres que iban hallando en su expansión por tierras paganas.
De ese modo, de la fusión de la cultura mágica castreña con el culto cristiano a los santos, pudo nacer el milagro.
El obispo Guerra Campos, máximo investigador jacobeo, indica, en sus ya citadas Notas críticas sobre el origen del culto sepulcral^, la posibilidad de que la ascensión astral del Apóstol estuviese ligada al culto solar, primitivamente practicado en Galicia, y remite al lector a la obra de D. Florentino López Cuevillas, en la cual el insigne prehistoriador orensano examina ese fenómeno religioso.
Acudí a lo que tenía más a mano: el capítulo sobre A Relixión, escrito por D. Floro en colaboración con el malogrado investigador portugués Rui de Serpa Pinto, y agregado a sus Estudios sobre a Edade do Ferro no Noroeste da Penín-sula^'^.
Luego lo reproduce, apenas alterado, en La Civilización céltica en Galicia.
Si bien lo más interesante, desde mi actual punto de vista, es la cita que hacen de la Hispania de Schulten, a propósito de que «o costume dos celtíberos de deixar os mortos abandoados no campo para que os esgazaran as aves de rapiña, procede da crenza de que asín eran por elas conducidas as almas a morada astral dos deuses.
Si se me permite ahora el ejercicio de la fantasía histórica, cabría imaginar que el Cuerpo del Apóstol, depositado sobre el legendario peñasco que se ablandó con su sagrado peso, pudo estar expuesto a los tremendos picotazos de las aves de rapiña, según la típica costumbre de los nativos, mientras los varones apostólicos que le acompañaban desde Jafa, se habían ido a negociar con la reina Lupa, el enterramiento en su predio, sufriendo entonces la persecución del régulo de Dubio y los zooformes percances del monte Ilicino.
Al regresar, los discípulos del Apóstol se toparían con la triste sorpresa de que su Cuerpo había volado, devorado por los buitres y cuervos.
No faltaría algún castreño de Lestrove, o de la antigua Trabanca, que les diría que de esa forma, había sido conducido su alma a la morada astral de su dios: Corpus eius centro solis aerea, como se haría constar en el Códice del Monte Sacrol Y fue entonces, cuando «entre llantos y oraciones los siete discípulos recorren desconsolados una distancia de doce miliarios a partir de Bisria»^.
Allí se topan con el cuerpo sepultado sub aréis marmoricis, en una urbe occidental, cuyo nombre todavía no se menciona.
La dificultad de esta macabra historia estriba en rehacer un cuerpo, destrozado por los pájaros como en una película de Hitchcock.
Pero a los buenos teólogos, o a los inventores de milagros más o menos insensatos, les sobraría imaginación para reconstruir la carne del santo, acaso con «la fuerza vivificadora del sol», extrayéndola de los estómagos de las aves.
Pero en cuanto a los huesos... ¿qué se hicieron de los huesos del Apóstol?, pues no habría buitre que se los tragara.
Lo natural sería que quedasen mondos y lirondos sobre el legendario peñasco que, siglos después, habría de ser arrojado al Sar, para evitar su continua destrucción por los peregrinos.
Aquí me atrevo a hacer una rectificación a la Epístola Leonis: Los huesos, nada más que los huesos, sin la carne, pudo ser que fuese lo que trasladaron, en el carro de toros amansados de la reina Lupa, hasta el edículo propiedad de ella; en el cual reposaba ya la carne mortal de
LA MISIÓN ASTRAL DEL HIJO DEL TRUENO
Esta maravillosa ascensión astral del Cuerpo del Apóstol tiene su respuesta -según escribe Filgueira Valverde, en El libro de Santiagoen el tema «de que fue una estrella la que, pasado tiempo, anunció la presencia de la tumba entre los robles del 'Burje Libredon'»: Deinde sacris luminaribus quan pluribus fidelibus in ecclesia Sancti Felicis de Lobio conmoratibus ostenditur.
Tal es el tardío relato, del ya bien entrado siglo XII, que aparece en la Historia Compostelana, o de los Hechos de Gelmírez.
Para Filgueira esas luminarias son «lucencias de candelas, una estrella que se posa en el roble más alto, que es el que cobija el túmulo» del ApóstoF.
Pero LópezAlsina rebaja la categoría de tales luminarias, pues «aparecen «en los textos de la época como lámparas que iluminan el interior de las iglesias y contribuyen al brillo y esplendor de las ceremonias litúrgicas»^.
Por tanto, eran lámparas aquellas «QxtrañsiS luminarias, que en medio de la noche ardían sobre el bosque en el que vivía el anacoreta» Pelayo.
Así son, efectivamente, arañas de iglesia en la correspondiente miniatura del Tumbo A de la Catedral compostelana.
No obstante, el finado presidente del Consejo de Cultura de Galicia, las sigue considerando «estrellas que bajan a posarse sobre el sepulcro; almas que ascienden por el camino de las peregrinaciones».
La primera de ellas sería, conforme a la mágica interpretación de la Epístola Leonis, la propia figura del Apóstol Santiago ascendiendo hacia el sol.
«Estrella más que rayo él mismo, hijo del Trueno»...
¡O sidus refulgens Hispaniae
Mas, ¿podría quedar pendiente el alma del Apóstol, colgada de un roble, sobre su propia tumba?
Rara sería esta inmovilidad en el beato Jacobo, a quien ya hace medio siglo, denominé en un artículo dcFinisterre «el santo dinámico por excelencia, que podría ser patrón de cuatro medios distintos de transporte» ^^ El destino de Santiago sería mucho más elevado que el de servir de «lucencias de candelas» en el bosque de la Invención.
El propio Calixtino retocaría versos del gran poeta cristiano, San Venancio Fortunato, obispo de Poitiers, para exaltar la misión astral del Hijo del Trueno: «Desde el país gallego a las estrellas sube», se lee en la loa De Virginitate, y en otro poema se señala que «por sus méritos la fe le levantó hasta las estrellas»^^.
Ya es Santiago un astro que refulge en el cielo de la Cristiandad, «como el lucero, atravesando las llanuras marinas del Océano, cual pregonero de la luz del día, con su salida ahuyenta las sombras de la noche» proclama el Papa Calixto en otro sermón.
Y el Apóstol-estrella se multiplica prodigiosamente hasta el infinito, trocándose en la Vía Láctea, el luminoso Camino de Santiago, tal como Filgueira Valverde advierte:
«Pero no es tan sólo esta reveladora estrella que se posa sobre el roble de Libredón; es todo el camino de estrellas que cruza los cielos y que llamamos, del griego, por su palor lechoso, Galaxia, el que sirve en las leyendas para la revelación de la tumba»^.
Y a continuación D. José Fernando relata lindamente la visión de Carlomagno, que se narra en el libro del «Pseudo Turpin», cuarto del Codex Calixtinus: «Cuando el Apóstol Boenerges se le apareció envuelto en su claridad de rayo y estrella».
El Pseudo Arzobispo, más prosaico, se limita a informar de que «un caballero de apariencia espléndida y mucho más hermosa de lo que decirse puede, se le apareció en un sueño durante la noche» al Imperante.
Y repitió la visita un par de veces.
Carlomagno estaba intrigado por el camino de estrellas que veía por las noches, y que se extendía desde el Mar de Frisia hasta Galicia «en donde entonces se ocultaba, desconocido, el cuerpo de Santiago».
La incógnita sobre aquel camino, en el cual pensaría al quedarse dormido, se la resolvió en sueños el apuesto caballero: Conducía hasta el territorio de su propia tumba que se hallaba en poder de los sarracenos.
Y el Emperador debía ir con un gran ejército «a liberar mi camino y mi tierra», le indicaba el hijo de Zebedeo'^.
Luego el Arzobispo Turpin escribe la gran patraña, fuente de los cantares de gesta del ciclo carolingio, que tanta trascendencia tuvo en la literatura francesa, sobre la peregrinación de Carlomagno a Santiago, llegando a Padrón, donde «clavó una lanza en el mar».
Aunque sería más bien en Rianxo, quizá en la playa de Tanxil...
Y después conquistó toda España.
La verdad histórica y las contradicciones cronológicas no impidieron al afrancesado cabildo medieval compostelano dar como verídicas estas fantásticas hazañas del Emperador.
Incluso se adelanta la fecha del descubrimiento de la Tumba, para que éste pudiese ser conocido por Carlomagno, antes de morir el 28 de enero del 814.
Pero López Alsina puntualizó^ lo que yo luego divulgué en otro artículo del Correo do 93^^: Que Teodomiro, su descubridor, hasta después del 818 no fue obispo de Iria, pues quedan documentos firmados en ese cuatrenio por su predecesor Kindulfus.
Y la rota de Roncesvalles, el acontecimiento culminante del relato de Turpin, había ocurrido justo cuarenta años antes, en el 778.
Pero cabe que Carlomagno haya podido enterarse de la existencia de la Tumba de Santiago con mucha anterioridad a la Invención deTeodomiro.
Bastaba que leyese el arquetipo perdido de la.
Epístola Leonis que estaba dirigida a los regibus francorum, et vandalorum, gotorum et romanorum, los cuales habían reinado ya varios siglos antes que Carlomagno.
Y como en la misteriosa Epístola se afirmaba que había ascendido el Apóstol Santiago hasta el Sol, no parece excesivamente exagerado que el Imperante de la barba florida le viese aparecer en sueños, acaso procedente de los espacios siderales.
Carlomagno reunía en su testa las coronas de casi todos aquellos reyes a los que había sido dirigida tan arcana epístola, adjudicada por López Alsina, a un patriarca León de Jerusalén, mejor que a un Papa León de Roma.
Pero el misterio se acentúa al tener en cuenta que tales monarcas representativos de la Cristiandad Occidental, reinaban en un momento histórico en el cual se denominaba roma/?o al rey ostrogodo Teodorico.
Situándose cronológicamente en un ámbito comprendido entre los años 476 y 535, cuando en Galicia dominaban los suevos^. |
El propósito de exhumar todas las relaciones de sucesos de las bibliotecas provinciales resulta digno de encomio pero irrealizable.
Los repertorios bibliográficos nunca están completos: aparece un libro, un cuaderno suelto o una hoja descabalada y disloca el catálogo exhaustivo que se
consideró cerrado y perfecto.
Ahí reside la grandeza y la servidumbre de la bibliografía, que Amadeu J. Soberanas formuló atinadamente:
La necesaria permeabilidad de los catálogos bibliográficos, siempre abiertos a nuevas fichas y matizaciones, se pone de manifiesto y ha de multiplicarse en el caso de los repertorios de relaciones de sucesos debido a las características específicas y a los problemas conceptuales que plantean: las relaciones de sucesos, como humorísticamente señala Víctor Infantes «existir, existen (y a miles); otra cosa es saber qué son y los límites de sus reconocimientos [...] estoy ciertamente cansado de ver (y hasta de leer) relaciones y no saber en ocasiones qué veo (o qué leo)» [IN-FANTES, D/vagac/o/?^^: 203-204].
Resulta significativo el hecho de que en la mayoría de los estudios sobre el tema, el autor comience aclarando su noción de relación, indicio de la polivalencia y mutabilidad de un término que sería necesario acotar.
Tratar de definir qué es una relación en este trabajo excedería sus límites, básicamente descriptivos; recurriremos de nuevo al clarificador artículo de Víctor Infantes: «las relaciones son textos breves de tema histórico concreto con una intencionalidad de transmisión por medio del proceso editorial» [INFANTES, Divagaciones: 208].
Quizá el adjetivo más apropiado para esbozar la memoria de las relaciones de sucesos (y de los pliegos sueltos en general) SQB. fragilidad^: fragilidad física derivada de su condición de pliegos sueltos, endebles, sin cubiertas ni protección, destinados a ser releídos, doblados y manoseados hasta desvanecerse en el olvido o ser reutilizados para cualquier fin ajeno a su composición originaF.
Aún más frágil que el soporte físico resultaba la consideración de las relaciones de sucesos: un simple vehículo de entretenimiento e información destinado a un público heterogéneo, aunque mayoritariamente situado en los límites del analfabetismo^, un medio de transmisión de noticias en el que la proximidad cronológica, espacial o social del suceso primaba sobre la veracidad o la calidad literaria.
Los detentadores del buen gusto, calificados por Caro Baroja [Ensayo: l6] de «ingenios atildados y eruditos», trocaban la fragilidad en desdén y despreciaban los pliegos de cordel apoyándose en argumentos estéticos y ^ La reutilización, destructiva en la mayoría de los casos, ha servido también para salvaguardar algunos ejemplares utilizados como relleno de encuademaciones [MOLL, Cartilla: 78].
Otros aprovechamientos provocan escalofríos bibliográficos y gastronómicos; por ejemplo la compra que, en la almoneda de los bienes de María Rodríguez (1681), realiza Francisco Gutiérrez, confitero salmantino: catorce libros viejos para utilizarlos como envoltorio de sus pastelillos [WERUAGA, Libros: 40 n.25].
Ya en 1576, Antonio García censuraba a los monasterios «que han vendido, a peso, grandes tesoros de libros a jaboneros, especieros, boticarios y encuadernadores» [DADSON, Libros: 39].
Si esto ocurría con los libros, objetos, al fin y al cabo, de un cierto prestigio en aquellos siglos, podemos imaginar lo que sucedería con los pliegos sueltos.
^ El tópico del analfabetismo de la población durante el Antiguo Régimen está siendo cuestionado y sustituido por la idea de un analfabetismo funcional, derivado de un aprendizaje limitado e insuficiente y unos exiguos hábitos lectores, que da lugar a individuos semianalfabetos «que, habiendo asimilado hasta cierto punto las técnicas de la lectura y de la escritura, no consiguen leer en forma corriente y plenamente eficaz, de los que nunca podrán leer un libro» [CHEVALIER,] pero que pueden consumir literatura efímera.
La crecida producción de este tipo de literatura, respuesta a una abundante demanda, además de otros datos como la copiosa impresión de cartillas escolares, indicio de una considerable población infantil dedicada al aprendizaje de la lectura [MOLL, Cartilla: 80] y los conciertos firmados por maestros de niños para enseñar sólo a leer, o a leer y escribir, o las cinco reglas indican que son varios los grados de analfabetismo posibles [ROJO VEGA, Ciencia: 28] y permiten desterrar la noción de un analfabetismo absoluto y generalizado.
El cotejo de protocolos notariales y procesos inquisitoriales (que equilibran los desajustes que supone la exclusiva utilización de testamentos: testan algunos, los que tienen bienes, deudas o parientes) de ciudades como Madrid o Toledo apunta a un 40-50 por ciento de vecinos capaces de leer/escribir durante el período 1600-1670 [GARCÍA DE ENTERRÍA, Lectura: 121].
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVII, Fascículo 112, Santiago 2000. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es morales'^, acusación paradójica cuando se aplica a una literatura eminentemente formativa y propagandística, subordinada a la ideología imperante y consolidadora de la moral oficial aunque fuese ex contrario.
El desprecio manifestado por los escritores laureados del siglo XVII trasluce preocupaciones egolátricas o mercantiles, como se deduce del memorial sobre la venta de coplas por las calles que Lope de Vega envió a Felipe IIP.
Suponemos que el desinterés que estos discretos sentían hacia la literatura de cordel excluiría aquellos pliegos que les permitían demostrar sus cualidades literarias y su proximidad a los círculos rectores: exequias fúnebres, natalicios principescos, fiestas y relaciones áulicas en general.
La producción de relaciones de sucesos (extensiva a los diversos tipos de pliegos sueltos) supuso un respaldo económico para las imprentas^, un vehículo de adoctrinamiento y propaganda para sus editores y mentores y un medio de información y solaz para el público consumidor, más preocupado por la noticia que por la calidad formal de la exposición.
Ni su contenido, generalmente de interés efímero, ni su soporte, pliegos sueltos sin encuadernar y por lo tanto inadecuados para ornamentar los anaqueles de una biblioteca, fomentaron su conservación.
El ciclo vital de la mayor parte de las relaciones de sucesos, excepto aquellas que, debido a su éxito, se convirtieron en permanentes [MOLL, Surtidos: 49], debió ser corto pero intenso: ocurrido el suceso se escribe el texto, se imprime, se vende, se difunde, se comenta y se olvida, sustituido por un nuevo suceso o por una nueva versión (variante) de la anterior.
"^ El desprecio que los discretos mostraban hacia los pliegos sueltos no implica que dejaran de leerlos y gozarlos.
Roger Chartier ha señalado, apoyándose en el testimonio de Pierre de L'Estoile, el interés que las élites urbanas mostraban hacia los canards aunque tratando de mantener una distancia hacia lo que esas mismas élites calificaban de «tonterías, cuchufletas, necedades y entretiene-papanatas, que creen los ingenuos y los simples» [CHARTIER, L/ôros: 114].
^ Reproducción del documento en García de Enterría [Barroco: 88 y ss]. ^ García de Enterría, apoyándose en los estudios de Jaime Moll y D.W.Cruickshank, ha puesto de manifiesto que la negativa del Consejo de Castilla a conceder licencias de impresión de novelas y comedias en el período 1625-1634 «llevó a los libreros e impresores a desarrollar masivamente su actividad en el campo de los folletos, hojas volantes y pliegos sueltos» [GARCÍADE ENTERRÍA,L/fóraíwra^: 39].
Griffin [Inventario: 193] señaló la importancia que tenía, en tiempos de los Cromberger, la impresión de pliegos sueltos para atenuar los riesgos de las ediciones de mayor trascendencia.
Los catálogos de bibliotecas y los inventarios postmortem que consignan colecciones de libros soslayan los pliegos sueltos y ponen de manifiesto la infravaloración de una literatura sistemáticamente marginada^.
Tal vez la ausencia de pliegos de cordel en los inventarios de bibliotecas no se deba achacar al descuido de unos escribanos y tasadores tantas veces escrupulosos hasta el hastío sino a que, debido a su carácter de literatura efímera, no llegaban a incorporarse a las bibliotecas.
El desinterés por los pliegos sueltos se refleja en los inventarios de bienes de impresores y libreros, minuciosos con los volúmenes encuadernados^ incluso con los de segunda mano y las más pequeñas piezas de los tórculos, e indiferentes ante los pliegos de cordel con los que se hace cajón común.
Si en el momento de su producción pocos se interesaron por conservar los pliegos sueltos^ tampoco su posterior salvaguardia preocupó a casi nadie'^; los conservados, un porcentaje ínfimo, lo fueron más como pro-^ «Las lecturas de los más humildes se nutren de esos librillos [los canards] cuyo valor irrisorio no justifica ninguna tasación» [CHARTIER, Libros: 112].
Cuando se consigna este tipo de literatura se hace bajo títulos genéricos (coplas, noticias, etc.) unificando en el mismo asiento no sólo diferentes ejemplares sino diversos géneros; J.Rubio, en la «Introducción» 3.
Documentos para las historia de la imprenta y librería en Barcelona (1477Barcelona ( -1553) ) explica: «la literatura menos tradicional, la de la actualidad de un día, en prosa y en verso, tanto en romances como en cobles, tenía tan poco precio en el mercado y en la futura almoneda, que los notarios la dejaban a un lado al formalizar un inventario o la concentraban para el remate bajo un título que bastante indicaba el poco aprecio que de ella se hacía» (Tomado de García de ).
Así, en el inventario de libros que se realizó tras la muerte del librero murciano Juan Dorado (1615) se citan «Cuatro paquetes de menudencias» [PASCUAL, Libros: 165] que posiblemente hagan mención a pliegos sueltos.
^ Minuciosidad que no supone la elaboración de una ficha bibliográfica, innecesaria para el tasador, sino la identificación e individualización de los libros para señalar su precio de venta.
^ Como señala Víctor Infantes ducto del azar (palimpsestos modernos que sobrevivieron como refuerzo para el lomo de un volumen o debido al interés de algún colector curioso) que como producto de una recopilación sistemática.
Con el declive del género, los escasos ejemplares llegados a las bibliotecas pasaron a formar parte de los fondos de cajón o de volúmenes misceláneos tan heterogéneos como los iniciales destinatarios de las relaciones de sucesos.
Incluso en bibliotecas particulares se han conservado más volúmenes conteniendo densas disquisiciones teológicas o jurídicas, como objeto de adorno que nadie leyó ni leerá nunca (pero símbolo de la pertenencia de su poseedor a la categoría de los discretos), que pliegos de cordel, mucho más populares y atractivos.
Casi nada ha cambiado: en la actualidad, un imprescindible barniz de cultura instala colecciones de clásicos en los anaqueles de las mismas viviendas donde prima la prensa deportiva y cardíaca y la literatura rápida (reflejo libresco del Q^Q fast-food que los gastrónomos han traducido como comida basura).
Después de tantos años (siglos) de abandono y desprecio, enfrentarse a la labor de rebuscar y catalogar relaciones de sucesos requiere esfuerzos anónimos y solitarios [RUBIO, Relaciones: 315].
Que el Catálogo realizado por Nieves Pena, a pesar de su afán inicial de exhaustividad, sea incompleto no debe extrañar ni supone una merma para su labor.
La autora lo reconoce en las conclusiones: «estes traballos bibliográficos están sempre inacabados e son susceptibles de aceptar en calquera momento modifícacións debidas ó achádego doutros exemplares» [PENA, RS.
Nosotros pretendemos aportar un granito de arena.
Esta Contribución no es el resultado de una búsqueda sistemática de relaciones de sucesos sino el producto de un hallazgo fortuito: la consulta de folletos y volúmenes misceláneos del fondo antiguo de Isi Biblioteca Xeral da Universidade de Santiago para una investigación etnográfica nos permitió tomar contacto con algunas relaciones que nos sorprendieron y fichamos por curiosidad.
Al publicarse el Catálogo de Pena Sueiro advertimos que algunas de nuestras fichas no aparecían y esta ausencia nos mueve a darlas a conocer.
El modelo de ficha que utilizamos para la catalogación se compone de nueve apartados estructurados del modo siguiente: e.
Ejemplares existentes en la BUS: De cada uno de ellos se indica la signatura topográfica y, entre paréntesis, el tipo de encuademación, la existencia de marcas de propiedad, el estado de conservación y cualquiera otra característica relevante.
Observaciones: estructura, sinopsis argumentai, dataciones, etc.
Esta misma ficha de lectura puede almacenarse en una base de datos para facilitar su consulta, establecer relaciones entre registros y crear índices.
A pesar de que el número de relaciones de sucesos de esta Contribución hace innecesario recurrir al auxilio de un ordenador para procesar los datos, optamos por experimentar un método alternativo al propuesto por Nieves Pena para la catalogación de relaciones [PENA, CatalogarRS; PENA,.
Nuestro sistema de trabajo se basa en la utilización paralela de dos aplicaciones informáticas, una base de datos (Microsoft Access 97) y un procesador de textos (Microsoft Word 97).
Para cada relación localizada se abren dos fichas, una en Access 97 conteniendo todos los registros relacionables y otra en Word 97 a la que se traslada la información que en la base de datos se incorporaría a los campos memo; reducimos así el tamaño de la base de datos y podemos indexar los datos introducidos en Word 97 (fundamentalmente las referencias, espaciales y personales).
Resulta indispensable utilizar una clave común para el par de fichas de cada ejemplar de relación, por ejemplo el código autonumérico de la base de datos (un número secuencial único que incrementa Access de forma automática); si además introducimos en cada ficha la signatura topográfica del documento tendremos siempre localizadas las relaciones fichadas y reduciremos al mínimo las posibilidades de error, permitiendo cotejar el código autonumérico con la signatura topográfica.
Estructura: Portada (f Ir).
Biografía de Fray Domingo (f.2r-2v).
Relación de su enfermedad, agonía, muerte y exequias (ff.3r-9v).
En «Al Letor» se explica que la relación de la muerte de Fray Domingo fue escrita en Viena «por un compañero suyo que le asistió en la enfermedad»; según Sánchez Biedma [Ruzola], el compañero que acompañaba al padre Ruzola era el padre Fr.
Alejandro de Jesús María, futuro provincial carmelitano en Alemania, dato que nos mueve a atribuir la autoría del impreso a Fr.
Alejandro de Jesús María.
Enviada ésta relación desde Roma, se imprimió: los días pasados en Barcelona, sin algunas particulares circunstancias que venían en las copias más fieles.
I así por esto, como por la instancia grande con que se busca y pide, ha sido necesario bolverla a imprimir conforme al más cierto i verdadero original añadido lo que de nuevo avisan de Roma.
I porque la relación que de allá vino sólo trata de su muerte, parece conveniente dezir antes della algo de su admirable vida [...] en tanto que la Religión de Carmelitas Descalcos la saca a luz, como se espera» [URL].
Existió pues una relación anterior sobre el mismo asunto, aunque desconocemos si llegó a circular.
La impresión barcelonesa y la fecha en que se escribe la relación permiten aventurar un lugar y fecha de impresión: Barcelona, 1630.
Ambos datos aparecen ya apuntados por Bustamante.
La breve biografía de Fray Domingo (Calatayud, 1559) esboza una vida encaminada a la santidad y presidida por la penitencia (recién nacido, los sábados ayunaba al pecho de su madre, tomándolo sólo una vez) y la humildad.
Resalta el biógrafo el afecto que le profesaba el emperador Fernando II, sobre todo después de que Fray Domingo, a caballo, bendijera y animara a las tropas católicas en la Batalla de Praga.
La relación de la enfermedad y muerte de Fr.
Domingo comienza en el momento en que éste es enviado aAlemania por el papa Urbano VIII para tratar la paz de Italia, partiendo de Roma los últimos días de octubre «del año passado de 1629» (f 3r).
En Viena, residiendo en el palacio imperial, se le descubrió la gravedad de su mal, dándosele el Viático el 2 de febrero de 1630.
Desde este día y a modo de diario se relata el progreso de la enfermedad, la alegría que Fray Domingo siente al notar la proximidad de la muerte y su lucidez, que le permite entrevistarse con el emperador para tratar de procurar la paz a Italia.
Después de unos días de éxtasis tras habérsele aparecido la Virgen, se despide de la familia imperial y de la corte, falleciendo el 16 de febrero.
Al día siguiente, mientras la familia imperial recogía como reliquias los pocos bienes del fallecido, la guardia de palacio no fue capaz de contener al pueblo de Viena en su afán por ver elcadáver de Fray Domingo.
Se celebran las exequias y es enterrado en Viena el día 19 de febrero.
Data: «Convento de nuestra gloriosa Madre Santa Teresa de lesús de Alva de Tormes, 18 de Enero 1675».
Destinatario: Mariana de Austria, reina regente.
Remitentes: Beatriz de Jesús, (priora), Antonia de Jesús María (superiora), Luisa de la Santísima Trinidad y María de la Cruz, monjas del Convento de Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes.
Mediante esta carta las monjas agradecen a la reina regente y a su hijo la dotación de dos lámparas y les hacen participes del extraño suceso que allí acontece desde hace más de diez años: las lámparas que no están dotadas se mueven en algunas fechas especialmente señaladas, sin que este movimiento se pueda atribuir a intervención humana o causa natural; muchos vecinos de la villa han presenciado este suceso, del cual ya han dado testimonio dos escribanos.
Las monjas interpretan este prodigio como una señal de que Santa Teresa quiere que nunca falte aceite en sus lámparas, para que den siempre luz «a la que en sus escritos dio luz para siempre a la Iglesia y a sus Fieles» (f 2r), y se duelen de que todavía queden veinticuatro lámparas sin dotar.
Comienza la relación con una refiexión acerca de la función de María como mediadora para salvar a la humanidad de los rayos de la ira divina provocada por los pecados humanos, ejemplificada mediante la historia bíblica de Ester: María (Ester) intercede a favor de los hombres (los hebreos) ante Cristo (rey Asnero).
A continuación se narra el milagro: un segador gallego ajustado en Santa Cristina de la Polvorosa y ferviente devoto de la Virgen del Rosario salió ileso del impacto de un rayo, cuando los compañeros lo daban por muerto, sin más señales que las cincuenta y cinco cuentas de su rosario estampadas en el cuello y el pecho, donde lo llevaba colgado.
Finaliza con la certificación del suceso, a partir de las declaraciones de los testigos, firmada por loseph Fernández, notario mayor del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Astorga.
Data: «Velmonte, y septiembre seis de mil setecientos uno».
Remitente: D. Francisco Pacheco.
Descripción de la tormenta y los daños que causó, haciendo hincapié en la destrucción del Cristo de la Sangre que se veneraba en la Ermita de la Virgen de las Nieves, extramuros de la villa.
El autor, como es habitual en las relaciones de catástrofes naturales, achaca a los delitos humanos la reiteración de las tormentas ocurridas en el verano de 1701, especialmente rigurosas con los templos peninsulares, interpretando tales fenómenos como señales del Cielo para promover el arrepentimiento «queriendo, para nuestro desengaño, mostrarse riguroso con sus Templos, primero que darnos el castigo» [URL].
Descripción del terremoto ocurrido en Roma el 2 de febrero de 1703 y de sus consecuencias.
Anunciado por las inundaciones que sufriera la ciudad dos meses antes y por el seísmo del 14 de enero anterior, ocasionó notables daños materiales pero sobre todo una ola de pánico entre los romanos que desembocó en una acentuación de la devoción religiosa: se llevaron a cabo masivas penitencias públicas, regándose las calles de sangre al son de tambores destemplados y trompetas con sordina, se realizaron cuantiosos donativos, se prohibieron las modas, las canciones y la enseñanza de música a las mujeres, prometiendo el pueblo de Roma no volver a celebrar los carnavales^^.
Este estado de terror y penitencia generalizados no fue óbice para que alguien, en la madrugada del día siguiente, hiciera correr la voz de un nuevo terremoto que hundiría la ciudad, provocando la masiva salida de los vecinos de Roma, desnudos o semidesnudos, a la calle, chanza que, no hallándose responsable, se atribuyó al diablo.
El día 6 de febrero se realizo una procesión penitencial general presidida por el Papa Clemente XI, cuyo ejemplar comportamiento se realza a lo largo de la relación; finaliza ésta con un recuento de los daños causados por los seísmos en los lugares próximos a Roma y recordando las preces que libraron a Constantinopla y Antioquía de desastres semejantes.
La interpretación de las catástrofes naturales como castigo divino a la perversión humana es habitual en las relaciones de sucesos de la época, trasunto, al fin y al cabo, de la ideología imperante y que cumplen una función pastoral: las miserias humanas rompen el orden natural y se hace necesaria una catarsis redentora que purifique y restituya el orden perdido; cuando la catástrofe expurgadora se intuye porque resulta manifiesta la transgresión del orden natural (conciencia de pecado) hay que recurrir a penitencias públicas preventivas (luz, sangre y donativos) para atenuar la ira divina.' ^ El obispo Luis Belluga y Moneada decía en 1710: «las plagas, miserias y calamidades que experimentamos las buscamos nosotros mismos con nuestros pecados y que en nuestra mano está el remedio que deseamos, guardando la Santísima Ley, huyendo las culpas, llorando las cometidas y haziendo penitencia de ellas» \?^Í^A¥WL, Mentalidad: El autor se dirige a la Reina comunicándole el cumplimiento de la solicitud realizada por Felipe V al obispo, deán y cabildo de la diócesis de Sevilla el 27 de noviembre de 1705, encaminada a que se realizasen rogativas para salvaguardar el reino y a su real persona.
Se refieren las rogativas, que comenzaron el 16 de diciembre con tres repiques solemnes en la torre de la Catedral; el día 19 se celebró una procesión con asistencia masiva de sevillanos a pesar del temporal de lluvia y viento y desde entonces parroquias, ermitas y conventos de la ciudad han preparado diversas funciones como la celebrada el Domingo de Ramos desde el Convento de Nuestra Señora del Valle, a la que asistieron « 150 niños con túnicas blancas, coronas de espinas, sogas de esparto, cruzes en los ombros y totalmente descalcos» (pp.7-8) omitiéndose muchas rogativas, novenarios y procesiones por no abrumar a la Reina.
Se refiere el cumplimiento del donativo que la Reina solicitó a la clerecía de la ciudad, indicando las diferentes cuantías entregadas.
En la Biblioteca Nacional (Ms. El obispo D. Luis Belluga sanciona como milagro el sudor y las lágrimas derramadas por una imagen de la Virgen de los Dolores de las afueras de Cartagena los días 8 y 9 de agosto, atribuyendo el hecho al dolor que le causó a la Virgen las profanaciones y sacrilegios llevados a cabo por los herejes ingleses en la toma de Alicante, coetánea al milagro.
Apoyándose en estos hechos, califica la defensa del rey Felipe V, de quien Belluga fue ardiente partidario y defensor [AGUILAR, BAE 1: 574], como causa de Dios y defensa de la religión y transforma la narración del milagro y los sacrilegios en una apología de Felipe V, llamando a la Guerra Santa y no dudando en asegurar la corona de gloria a quienes muriesen en defensa del monarca.
Una síntesis de este suceso y de sus implicaciones ideológicas puede verse en el trabajo de Desarrolla la noticia dada por Grimaldo (doc. n° 8) sobre la Batalla de Almansa, deteniéndose en algunos detalles que sirven al autor para destacar la bizarría de las tropas de Felipe V: narra el asedio de las tropas enemigas al Castillo de Villena «donde estava de guarnición un Capitán del Regimiento de Blefois con 100 infantes y 12 paysanos, que se defendieron siete días» (h.
A continuación describe la Batalla de Almansa, los movimientos de tropas, la derrota del enemigo y las pérdidas de uno y otro ejército, nombrando a los jefes y oficiales muertos, heridos o hechos prisioneros.
Finaliza el texto: «según se fueren adquiriendo la demás noticias, assí de esta Batalla, como de los otros favorablíssimos efectos que se esperan, y nos debemos prometer de ella, se irán dando a la estampa».
El final en suspenso conecta esta relación con la literatura seriada y subraya el propósito comercial.
La publicación, más de 60 años después de la batalla de Almansa, de un pliego titulado Romance en que se refiere la celebrada Battalia de Almansa, que ganaron los Españoles y Franceses contra el Exército Austríaco el 25 de abril de 1708^^ pone de manifiesto la trascendencia, no sólo estratégica sino ideológica, de esta Batalla, a cuya popularización y calado debieron contribuir relaciones coma la que nos ocupa.
Refiere el avance del ejercito borbónico, al mando del Duque de Berwick, hacia Valencia.
Estacionadas las tropas en Cheste y habiendo huido de la ciudad los partidarios del archiduque, se presentaron el domingo 8 de mayo los diputados de Valencia para claudicar, confesando su error, y suplicar el perdón del Rey.
A continuación, y en la línea de propaganda favorable a Felipe V, se relata la alegría con la que los valencianos recibieron al ejercito victorioso; llegó la noticia a Madrid tres días después y al punto se celebró con grandes muestras de satisfacción, fuegos y luminarias.
En el documento no hay referencias cronológicas precisas, puesto que las fechas aparecen como «el 8 deste mes» o «el día 5», dirigidas a lectores contemporáneos de los hechos.
La datación se realiza a partir del Memorial que presentó a su Magestad el Reyno de Valencia; y el Real Decreto, en que les concede Perdón GeneraP^.
El Decreto de Perdón General fue firmado por Felipe V el 4 de julio de 1707.
Relata el avance del ejército de Felipe V, 3.500 infantes y 6.000 caballeros, desde Guadalajara a Torija y de allí a Brihuega, donde se hallaban las tropas del archiduque.
RUBÍN DE NORIEGA, Miguel + / RESUMEN Y EXTRACTO / DE LOS SACRILEGIOS, PRO-/fanaciones, y excessos, en lo Sagrado, que / por las Informaciones autenticas, execu-/tadas, de orden de los Ordinarios Ecle-/siasticos de los Obispados de Siguença, / Cuenca, Osma, y Arçobispado de Toledo, / se justifica, averse cometido, por los Solda-/dos, y Tropas del Archiduque, en los mas / de los Pueblos adonde llegaron, en las dos / ocasiones, que internaron en este Reyno / de Castilla (por su desgracia) en los años de /1706.y 1710.' ^ S.a.; Madrid, Gerónimo de Estrada, 4°, 2 hs.
Romance zumbático. (s.L,s.i.,s.a.,4 hs.,4°) Este impreso, datado en Madrid el 16 de agosto de 1711, se cierra con la firma autógrafa de su autor, escribano de cámara de Felipe V. Describe de manera apasionada las profanaciones cometidas por las tropas del archiduque Carlos en diversos pueblos de las diócesis de Siguenza, Cuenca, Osmay de la archidiócesis de Toledo, durante las campañas de 1706 y 1710.
El redactor consigna los daños causados a los miembros del clero, bienes parroquiales y objetos sagrados, resaltando mediante una manecilla marginal los sacrilegios llevados a cabo contra el contenido de los vasos sagrados.
No se puede soslayar la finalidad propagandística de este impreso: el detallado relato de las profanaciones, ciertas o inventadas, contribuía a sumar a la causa borbónica a quienes se sintiesen heridos en sus sentimientos religiosos por los sacrilegios cometidos por los protestantes, ingleses u holandeses, con la aquiescencia y complicidad de mandos como Stahrember y Stanhope.
La pormenorizada descripción de objetos artísticos robados, dañados o destruidos, cotejada con los inventarios parroquiales de la época, podría resultar una fuente de información para el estudio del arte religioso de estas diócesis.
Como anexo se recogen dos casos prodigiosos relacionados con las profanaciones: el primero, acaecido en Traid, consistió en la exudación de una efigie pintada de San Francisco de Asís desde que las tropas del archiduque llegaron a Molina (1 de noviembre de 1710) hasta que fueron derrotadas en Villaviciosa (10 de diciembre de 1710); el otro, ocurrido en Tardanedo el 16 de diciembre de 1710, supuso la estampación prodigiosa de seis hostias en un corporal profanado.
En la BUS se conservan dos ediciones diferentes de este documento: la presente, en folio y carente de datos tipográficos y otra (doc. n° 14) en Relata el avance del ejército de Felipe V, 3.500 infantes y 6.000 caballeros, desde Guadalajara a Torija y de allí a Brihuega, donde se hallaban las tropas del archiduque.
RUBÍN DE NORIEGA, Miguel + / RESUMEN Y EXTRACTO / DE LOS SACRILEGIOS, PRO-/fanaciones, y excessos, en lo Sagrado, que / por las Informaciones autenticas, execu-/tadas, de orden de los Ordinarios Ecle-/siasticos de los Obispados de Siguença, / Cuenca, Osma, y Arçobispado de Toledo, / se justifica, averse cometido, por los Solda-/dos, y Tropas del Archiduque, en los mas / de los Pueblos adonde llegaron, en las dos / ocasiones, que internaron en este Reyno / de Castilla (por su desgracia) en los años de /1706. y 1710.'9 S.a.; Madrid, Gerónimo de Estrada, 4°, 2 hs.
Soneto anónimo en elogio del autor: «Nevado cisne, que métrico canoro / con tu suavidad numen elegante» (p.30).
Componen el romance 416 versos endecasílabos, con rima á-e, que el autor ha dividido en estrofas tetrásticas.
Aunque Reyero de la Vandera no revela una extraordinaria destreza literaria, esta obra es un ejemplo de erudición bíblica: cada estrofa se acompaña de una nota marginal, con una o varias citas tomadas de la Biblia, que sirven como fuente y que la estrofa glosa; quizá este sometimiento al caudal erudito ha supuesto una mengua en el fluir poético.
Contiene una pormenorizada descripción de la tormenta ocurrida el 13 de diciembre de 1723, que ocasionó lamina de la torre y cuantiosos daños a la fábrica de la Catedral de Oviedo.
El autor interpreta el desastre como una señal de la ira divina que castiga, con independencia de las leyes físicas, a una ciudad rendida a los pecados capitales^^ El romance está impregnado de providencialismo, y cada fenómeno se interpreta como una señal divina: el impacto de un rayo sobre el reloj de la torre, que nunca más dará la hora «porque sepamos que es la nuestra incierta» (vr.
255) o el que llega al retablo de Santa Bárbara «para señalarnos, que a esta Santa / se pida no nos pesquen estos lances» (vrs.319-320).
Los últimos versos se convierten en una apología de la monarquía y finalizan invitando al rey Luis I a que costee una parte de las reparaciones para servir de ejemplo a sus vasallos, invitación que, como se puede deducir de un memorial de 1730^^, no debió tener éxito.
Las alusiones a Luis I permiten datar la composición entre el 9 de febrero de 1724, fecha de su proclamación como rey, y el 9 de julio del mismo año, fecha de la aprobación del texto.
No cabe duda de que a pesar de carecer de datos tipográficos, la impresión se realizó entre el 10 de julio y el 31 de agosto de 1724, puesto que ese día falleció Luis L ^' Como ha señalado Ettinghausen [Tipología: 59], en la prensa del siglo XVII, las noticias de catástrofes naturales «sirven para poner de manifiesto la ira de Dios y para exigir la penitencia y la reforma de costumbres de un pueblo pecador».
[Memoria del estrago que en 13 de diciembre de 1723 ejecutó un espantoso globo de fuego en la torre de tero de la Congregación de San Pedro Mártir, debió gozar del privilegio para la venta de las relaciones de autos de fe, puesto que todas las que hemos podido ver de la segunda década del siglo XVIII remiten a su librería.
Esta función de expendedor (y posiblemente de editor) le llevó incluso a imprimir un cartel publicitario anunciando las relaciones de autos de fe editadas entre ell8 de mayo de 1721 y el 21 de octubre de 1725 y que se hallaban a la venta en la librería^^ La impresión de las relaciones de autos de fe debió realizarse en diversos talleres.
Así, en la Relación del Auto de Fe celebrado en Sevilla el 14 de diciembre de 1721 figura como impresor el madrileño Nicolás Rodríguez Francés y como librero el susodicho I. J. Serrete.
La Relación que nos ocupa carece de datos tipográficos, pero el grabado del busto femenino que sirve de cierre es exactamente el mismo que el que aparece en algunas impresiones coetáneas realizadas por Gabriel del Barrio «impressor de la Real Capilla de Su Magestad»^"*, por lo que no parece descabellado atribuirle la impresión.
Noticia de los autos de fe celebrados en Granada el 18 de mayo de 1727 y en Valladolid el 30 de mayo del mismo año.
En Granada hubo dos relajados en persona, ocho relajados en estatua y tres penitenciados; en el auto de Valladolid, dos relajados en persona, una relajada en estatua y veintiún reconciliados.
Todos fueron condenados por «herejes judaizantes» a excepción de los tres penitenciados de Granada, que lo fueron: uno por casarse habiendo sido monje, otro por decir misa sin estar ordenado y la otra por hechicera.
Finaliza: «Se hallará en la Plazuela de la Calle de la Sartén, en casa de Isidro Joseph Serrete, Librero, y Portero de la Ilustre Congregación de San Pedro Martyr, de los Señores, y Ministros Familiares del Santo Oficio».
Relación constituida por 244 versos octosílabos con rima asonante (ía) de los pares.
Comienza: «Quando en la infancia del mundo / la providencia divina» La única irregularidad que rompe el isosilabismo octosilábico y la rima (dislocada en é-o) es el desdoblamiento tipográfico de los versos 17 y 18: resulta evidente, tanto por razones métricas como rítmicas que su disposición debería ser «Qué barbaridad, qué yerro / qué ingratitud, qué desdicha».
Comienza el romance con la tesis habitual de las relaciones de catástrofes: éstas son un castigo divino de las maldades humanas (vrs.1-46) ejemplificado en este caso con el Diluvio Universal.
A continuación relata la tormenta e inundación de la ciudad de Murcia y sus contornos un domingo 25 de septiembre, aunque sin precisar el año, deteniéndose en algunos de los daños producidos: los ocasionados por un rayo en la cúpula de la iglesia de los Carmelitas descalzos, los destrozos en la Huerta, la caída del puente de piedra de la ciudad y las innumerables pérdidas, tanto humanas como materiales, que ocasionó la catástrofe.
Finaliza con una invocación a la piedad de Dios para que consuele a los afectados y provoque la enmienda de los pecadores (vrs.
No hemos podido encontrar ninguna referencia que nos permita datar este suceso.
Para finalizar sólo una puntualización al trabajo de Nieves Pena: en las Conclusiones, la autora indica la incorporación al Catálogo de «21 Relacións que non teñen datación segura, pero que se encontraron entre volumes de Papeles Varios do s. XVII, o que non asegura nada, pero pode ser dato significativo» [PENA, RS.Coruña: 222].
Los volúmenes a los que hace referencia contienen impresos de los siglos XVII (pocos), XVIII, XIX y XX (alguno), por lo que el criterio de datación a partir del contexto resulta inviable.
Tanto las referencias cronológicas que ofrecen los tex-tos^^, como los años en que estuvieron en funcionamiento los talleres con ^^ Conocemos dos relaciones que narran esta inundación: Avenida grande en Murcia.
Y relación copiosa de las muertes, pérdidas y daños de su inundación.
Es carta de un religioso capuchino para otro de esta ciudad (\65\, Sevilla, Francisco Ignacio de Lyra) [PÉREZ GÓMEZ, Inundaciones: 79-80] y VILLACIS, Pedro: Copia de una carta que escrivió don Pedro Vülacís, beneficiado y cura propio de la parroquial de Torre Pacheco, para el Illustríssimo Señor Don luán Francisco Pacheco [...]
Refiere la inundación de Murcia, ruyna de sus edificios, pérdida de sus haziendas.
^^ Tanto las características de la relación como la datación de los impresos que la acompañan en el volumen misceláneo BUS: RSE.
Var.3 permiten suponer esta cronología.
^^ De la lectura del doc. N: Nueva relación, curiosa y verdadera de lo ocurrido en un pueblo de la provincia del Vierzo, con un joven de veinte y dos años que [...] arrojó por el orificio un monstruoso animal que se le dio el nombre de pulpo serpentino [...] se deduce que el suceso ocurrió en 1818 y se publicó en Madrid en 1819, por lo que se debe datar el impreso a partir de esa fecha. signados en los pies de imprenta^^ e incluso las características tipográficas de los impresos apuntan a que la mayor parte de los que aparecen en el Apéndice al Catálogo superan, en algunos casos en un siglo^^, los límites cronológicos que Pena Sueiro señala para su estudio (1500-1750)^^.
Este desliz no desmerece en absoluto el meritorio trabajo de Nieves Pena, punta de lanza de una labor silenciosa y poco brillante pero muy necesaria, y que, ojalá, ofrezca muchos más frutos.
Otros rectificarán nuestros errores y corroborarán o desmentirán nuestras apreciaciones. |
Así apenas se sabe, confusamente, o nome de catro monarcas suevos disa oscurísima etapa; nin que suceden nela.
«Nada sabemos de este período salvo los nombres de dos reyes dudosos: Teodemundo y Carriarico; del primero sólo se ha conservado el nom-
bre en algún documento medieval; del segundo sólo hay referenda hecha por San Gregorio de Tours»; afirma o bonísimo sacerdote e historiador D. Casimiro Torres Rodríguez, na sua Galicia SuevaK Quizá podería mencionar tamén Don Casimiro ao «rey Deodiazca, del que sabemos por una moneda de época baja», citado así por D. Vicente Risco, na sua escueta e clara Historia de Galicia^.
E parece raro que ao bo profesor Torres Rodríguez pasaralle desapercibida a «Introducción» que puso D. Paulino Pedret Casado, a sua versiónD^ correctione rusticorum^, a obra mais mencionada de San Martiño Dumiense, publicada en Nos, cuarenta e cinco anos antes de que se imprimirá a Galicia Sueva.
Entón o rei Kharrarico ordenóu labrar un templo en honor a San Martiño, pra albergar as reliquias que volvéu a pedir a Tours.
Decindo que si merecía recibilas, creería canto predicaban os cregos católicos.
Rogándolle inmediatamente: «Dadnos licencia pra ponerlas eiquí e tómalas mañán».
Tal vez las constituían el velo o paño precioso que se extendió sobre el sepulcro del santo y al cual se creía dotado, por esto solo, de las virtudes que el sarcófago y restos que encerraba, tenían a los ojos de los fieles»"^.
NAVEGANDO CON VENTO PRÓSPERO
No Panegírico de San Martín de Tours^, revelóu D. Marcelo Macías a seus fieles ointes a admirable actitud do santo no proceso, e frente a condena, de Prisciliano.
E asimesmo narróu D. Marcelo, con grandilocuentes palabras, a conversión dise incerto rei arriano Kharrarico.
Transcribía o sabio predicador da Cápela Real, a versión que Menéndez Pelayo fixera do relato que San Gregorio de Tours escriben sobre a prodixiosa conversión na sua obra De miraculis Sancti Martini Turonensis, publicada por Ruinart (París, 1699).
Historia de los Heterodoxos Españoles^, editado por vez primeira en 1880, once anos antes do histórico sermón de D. Marcelo.
Ten o relato de San Gregorio Turonense «cierto sabor de piadosa leyenda, que perdería traducido en el árido estilo de nuestra historia», señalaba Menéndez Pelayo.
En cámbeo, mais tarde, D. Casimiro Torres, tamén bo latinista, si que cita e calca na Galicia Sueva, ao autor da Historia de los heterodoxos: «veamos las palabras de San Gregorio de Tours, y para evitar toda sospecha de tergiversación -advierte-, reproducimos la versión hecha por Menéndez y Pelayo, que por otra parte es correcta y elegante» ^ Transcribiréi aquí tamén o párrafo no que San Gregorio conta como viñeron polo mar a nosa terra aquelas reliquias, ou brándeas, de San Martiño Turonense, tal como o escriben D. Marcelino en cas telan: «Y entre acciones de gracias, navegando con viento próspero, so el amparo celeste, mansas las ondas, reposados los vientos, pendientes las velas, tranquilo el mar, aportaron felizmente en Galicia»^.
Unhas palabras moi semellantes leeríanse, nada menos que seis séculos despóis, no trasunto da misteriosa o pseudo Epístola do Papa León, xa aludida, que aparece no libro terceiro do Codex Calixtinus^, ao narrar a traslación marítima do Corpo do Apóstol Santiago, levado por seu discípulos: «Hinchadas las velas por vientos favorables, navegaron sobre las olas del mar, llegando al puerto de Iria, alabando la clemencia de nuestro Salvador» (traducción ao español, do profesor Julio Feo).
Nesta identificación parecen estar conformes moitos historiadores, tales como Ruinart, Baronio, Masdeu, Schmidt, Menéndez Pelayo, D. Marcelo e o bó de D. Casimiro.
«Sin embargo -escribe este último-existen otros de gran prestigio como Flórez, Murguía y Reinhart, que no admiten tal identificación y por tanto opinan que hubo dos conversiones de los suevos, aparte la de Reckiario: una en el reinado de Carriarico y otra en la de Teodomiro» ^ "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo.! 11, Santiago 1999.
Ese encontró poido ocurrir arredor do 550.
Este Martiño, chamado despóis Dumiense, oriundo^ igual que seu tocaio e precursor San Martiño de Tours, da provincia romana da Panonia superior, correspondente a actual Hungría.
Ainda que moi distante no espacio, a Panonia tina certas afinidades con Galicia, pois fora poblada por tribus celtas, pronto romanizadas, e logo ocupada, no sáculo IV, por os cuadosuevos.
Asegún D. Casimiro «es posible que hablase el idioma germánico de los suevos y el latín, de modo parecido a como ocurría en la Galicia de su tiempo»^ Esta circunstancia faría mais idóneo ao novo Martiño pra seu apostolado na Galicia dos suevos; pois podería falar e entender aos dominadores xermánicos na sua propia lingua.
Introducción a sua mencionada «Traducción galega da Non, por certo, no día once de noviembre, ou de Santos, popular e antiquísima festa de San Martiño de Tours, «cuando los orensanos celebran las primicias de las castañas y del vino nuevo»; coma escribe Otero Pedrayo no seu épico Ensayo histórico sobre la cultura gallega.
Así ao falar da Festa de San Martiño, di alí D. Ramón Otero que «de los pinares, de las huertas, y viñas, de las colinas peñascosas y soleadas suben columnas de humo azul, como de sacrificio pagano.
La fiesta popular conserva un inconsciente simbolismo, pues San Martín no sólo convirtió al catolicismo la fiera gente sueva, sino que extirpó, en todo lo posible, los recuerdos de la religión celta y de las gnosis priscilianistas.
San Martín, catequizó definitivamente a Galicia.
Todo lo definitivamente a que puede ser sometido el radical panteísmo de un pueblo celta» ^°.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mental testimonio histórico da Francia merovingia.
Entre os Miraculi e Opera Minora, de Gregorio de Tours, se atopa a haxiografía titulada De miraculis Sti.
E ainda que estos milagros relatados por San Gregorio pertenecen a seu glorioso antecesor na mitra turonense, proporciona nese opúsculo os maiores datos que se saben acerca da procedencia e educación de San Martiño Dumiense.
Si ben cabe pensar ainda que o futuro Dumiense, en vez de vir directamente a Galicia, pola vía marítima do Mediterráneo e o Atlántico, pasase antes algunha temporada en Italia ou en Francia.
Sabemos que Venancio Fortunato nacéu en Treviso, localidad do norte de Italia, e que se educou en Rávena^^.
Pondera alí o bispo italiano de Poitiers as cualidades de dulzura, claridad, virtud e sabiduría de San Martiño de Braga.
Alude eiquí San Venancio, asegún varios comentaristas, a creencia no apostolado de San Pablo en España -explica D. Abelardo Moralejo, nun revelador artigo do Compostellanum-, «ya que llama a San Martín capitán de la primera compañía detrás del jefe Pablo, en el ejército de Cristo Rey, y no parece que haya otra explicación».
Logo Venancio Fortunato inicia seu Carmen tratando, precisamente, da distribución dos apóstoles na predicación da boa nova polas distintas nacións: «Roma cayó en suerte a Pedro, Iliria a Pablo, Etiopía a Mateo, Persia a Tomás, la India a Bartolomé y Grecia a Andrés, sin decir una palabra de los otros Apóstoles, Juan, Santiago el Menor, Simón, Felipe, Judas Tadeo y Matías» (resume así o P García Villada, na sua Historia eclesiástica de España).
Venen a señalao deseguida os versos do bispo poitevino: «Ne mores accelerans, Martini Galia prisci.
Que O Dr. Moralejo e seu ilustre discípulo D. Casimiro han de traducir así ao español: «Acelerando sin demora, la Galicia recibe las armas de la luz por medio de la fe luminosa del primer Martín; Galicia reservada al nuevo Martín, aplaude; este varón tuyo ha tenido el destino de un Apóstol».
Os tres vocablos «ne mores accelerans», acelerando sin demora^^, marcan, sin duda, no Carmen consagrado ao Dumiense -asegún D. Abelardo-una transición del plano de los apóstoles por antonomasia, tras haber mencionado a seis de ellos, al de los apóstoles posteriores, los dos Martines de Galia y de Galicia, a quienes el poeta relaciona por su nombre, su patria, su origen, etc.».
Esa transición, non fora advertida por Mons.
O que no Carmen non se mencionara entre os apóstoles a Santiago Zebedeo, «lo que más puede significar -explicaba o Dr. Moralejo-es ignorancia respecto de apostolados anteriores en Galicia por parte de Fortunato, o exaltación, retórica tal vez», do apostolado galaico de seu coetáneo San Martiño de Dumio.
No caso de que o Santiago citado por San Venancio fose o Maior sería a única referencia que existe no seu Carmen ao Filio do Zebedeo, sin que Logo o bispo de Poitiers exalta ao de Braga «como taumaturgo de los Galli-Suevos en versos llenos de dulces imágenes de cosechas y arboladas», cal di Otero Pedrayo no mencionado Ensayo seu^°.
Constituie unha pasmosa sorpresa topar estos catorce dísticos de Venancio Fortunato, en louvanza de seu coetáneo Dumiense, formando parte do «Sermón del Santo Papa Calixto en la Pasión de Santiago Apóstol que se celebra el día 25 de julio», incluido no capítulo VI do Libro I do Codex Calixtinus^.
E don Abelardo localizóu cento "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es carenta délas, pudendo «comprobar que las citas son efectivamente centones formados con partes de diversos poemas, desde dísticos y versos sueltos hasta grupos de dísticos seguidos, y que, además, tienen alteraciones e interpolaciones para acomodarlos a su nuevo fin de dar autoridad a la compilación en honor de Santiago con el nombre del ilustre poeta y obispo de Poitiers».
Pois figuran nesta outra relación cinco apóstoles mais de Cristo, e varíase a ubicación de Santo Tomás; pois pasa de Persia a Edesa.
Quizaves esa man, insinúa D. Abelardo, fose «la del poitevino Aimerico Picaud, que figura entre los donantes del Códice».
Tanto que lie permitía facer mangas e capirotes con ela; como mostraría o Dr. Moralejo nos seus discretísimos traballos, nos que pasa sobre ascuas no que atañe a precedencia de San Martiño de Tours e de San Martiño de Braga, no patrocinio e a evanxelización, respectivamente, dos galaicos.
Anque nunca imaxinaría Aimerico Picaud, dende logo, que fose posible, no século XX, tan concienzuda e minuciosa labor investigadora dun catedrático zamorano de Santiago, que pusera a descu-berto as suas piadosas trapacerías poéticas^^.
Examinar a antiquísima relación da ciudad episcopal francesa de Tours con Galicia, moi anterior a Invención da Tumba de Santiago e que prosigue, con moi curiosas manifestacións, despóis.
Nela, asegún Murguía, o rei asturiano confirma a existencia no templo ourensán das reliquias de San Martiño: «Sancta confesore Martini quorum reliquia sancta sunt in Ecclesia Auriensis, sedir Provinciae Galletiae...»"^.
Polo que tería relación, quizaves, esta negociación ca cuestión da titularidad imperial que tantos quebradeiros de cachola ven causando aos mais inxels medievalistas^^ Madrid, Nadal do 1997
El reino de los suevos.
Galicia Histórica preparada por el Instituto «R Sarmiento» de Estudios Gallegos.
Fundación Barrié de la Maza.
Manual de Historia de Galicia. |
DÍAZ y DÍAZ, M., «Problemas de la cultura en los siglos XI-XII.
2 RODRÍGUEZ CRUZ, A, «La Universidad de Salamanca en el alba de su historia», en UNIVERSIDAD DE VALLADOLID, Estudios sobre los orígenes de las Universidades españolas.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Entretanto, neste tempo e durante o sáculo XV na Catedral compostelana mantíñase a Escola de Gramática, a xulgar pola existencia da figura do coengo mestrescola, entre outras dignidades tituladas universitariamente.
Como garantía académica, «vacante la dicha cátedra o repetición o otra lectura que por tiempo oviere, hayan de ser puestos edictos en las Escuelas de Salamanca o de Valladolid, para que se opongan (los candidatos) y sean admitidos por votos de los dichos estudiantes»^, seguíndose así unha práctica establecida noutros Estudios de Gramática.
^ LÓPEZ FERREIRO, A., Galicia en el último tercio del siglo XV, Faro de Vigo, Vigo, 1968, 3^ éd., p.
Universidad de Salamanca, 1990, pp. 167 No testamento, fala da intención de facer un «Colexio e Universidade» (sic), quizáis a imaxe do Colexio de San Ildefonso, fundado por Cisneros en Alcalá no 1495, como peza central da universidade alcalaína: «por la experiencia que tovimos de la necesidad que (en el Reyno de Galicia) hay de doctrina, e personas doctas, un colegio e universidad donde los moradores e naturales de dicho Reyno, especialmente de la dicha ciudad y Arzobispado de Santiago, pudiesen estudiar, aprender e ser enseñandos en Gramática y otras facultades, para ser bien instructos en los sacramentos, oficio Divino y otras cosas que convienen» A bula de 1526, pola súa parte, informa que a nova fundación de Fonseca permitiría a educación de clérigos indoctos, así como sustituir «o vello e pequeño edificio do Colexio vello», que só servía para poneos escolares e lectores (refírese ao fundado no 1501), por un magnífico edificio a construir, unindo a éste o Colexio vello e as sua rendas.
García Oro en 1988 ten ocasión de escribir con respecto á creación de 1501: «O que agora se programaba era un Estudio Xeral» (sic), anque anotando que se ben «na Acta Fundacional se lie chama Estudio de Gramática, na documentación específica aparece designado con frecuencia como Estudio Xeral»...
Posteriormente Alonso de Fonseca aspiraba a crear un colexio universitario; «tendo en conta que xa existe en Santiago un Estudio Xeral, afirma (Fonseca) que este non responde xa a sua función» (sic)^^
En canto á organización dos seus estudios, compre salientar que se estructuran mediante o concepto de Facultades, delineándose desde cedo as Facultades de Artes -que chegará a converterse en auténtica Facultade de Filosofía-, a de Teoloxía e a de Cánones, pronto seguidas pola de Medicina, previamente presente a través da «Física» estudiada en Artes, de non ser casos específicos como os de Montpellier e Salerno, inicialmente xa constituidos como Escolas de Medicina.
Ley L-Qué cosa es Estudio e cuántas maneras son de él, e por cuyo mandato deben ser fechos.
Estudio es ayuntamiento de maestros e escolares, que es fecho en algún lugar con voluntad e entendimiento de aprender los saberes.
E son dos maneras de él.
La una es a que dicen Estudio general, en que hay maestros de las artes, así como de gramática e de la lógica e de retórica e de aritmética e de geometría e de astrología; e otrosí en que haya maestros de decretos e señores de leyes.
E este Estudio debe ser establecido por el mandado del papa o del emperador o del rey.
La segunda manera es a que dicen Estudio particular, que quiere tanto decir como cuando algún maestro muestra apartadamente en alguna villa a pocos escolares.
E tal como este pueden mandar facer prelado o concejo de algún lugar.
Ley III.-Cuántos maestros deben ser en el Estudio general e a qué plazos deben ser pagados sus salarios.
Para ser el Estudio general complido, cuantas son las esciencias, tantos deben ser los maestros que las muestren, así que cada una de ellas haya un maestro a lo menos.
Pero si para todas las esciencias no pudiese haber maestro, abonda que haya de gramática, e de lógica, e de retórica, e de leyes e de decretos.
E los salarios de los maestros deben ser establecidos por el rey, señalando ciertamente cuánto haya cada uno, según la esciencia que mostrare o según que fuera sabidor de ella.
E aquel salario que hubieren de haber cada uno de ellos, débenselo pagar en tres veces.
La una parte les deben dar luego que comenzaren el estudio.
La segunda, por la Pascua de Resurrección.
La tercera, por la fiesta de San Juan Bautista.
-A posibilidade de organización de Facultades, de concesión de graos, anque de modo limitado, e de fundación da universidade en Santiago só queda claramente confirmada pola bula de 1526.
¿De que mapas e taboas estamos a falar?.
A OPORTUNIDADE DA CONMEMORACIÓN DO V CENTE-NARIO DURANTE O CURSO 1995-96
«En 1495 iniciouse o proceso de creación dos estudios universitarios en Santiago de Compostela coa instalación en San Paio de Antealtares do Estudio General (sic) promovido por Lope Gómez de Marzoa...».
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es |
Baldomero Cores ha completado con un trabajo dedicado a Enrique Rajoy Leloup su trilogía dedicada al proceso autonomista gallego.
Previamente, le había dedicado un libro a Alexandre Bóveda y casi a la vez que el de Rajoy ha publicado uno dedicado a Osorio Tafall.
El de Rajoy, que es el abuelo del actual jefe de la oposición del parlamento español, es un libro voluminoso pero ágil, además de precioso y con una presentación muy lujosa tanto en fotografías como en infografías y documentación.
Por encima de todo ello, ofrece, como siempre, las maneras siempre exclusivas, diferentes y transgresoras del autor.
En esta ocasión Baldomero Cores no se ha ofuscado en trifulcas de campanario y ha evitado en la redacción y conceptualización de su libro todos los intervencionismos posibles.
De tal forma, ha tallado un personaje, el de Enrique Rajoy Leloup, sin las interferencias morales de la derecha, sin la intromisión cultural e ideológica de la izquierda y sin la mediación sentimental del nacionalismo.
Se ha mantenido en un difícil equilibrio sólo logrado gracias a su dominio terminológico, histórico y cultural de la época, y por su olfato para entender el alcance real de las consecuencias de los hechos.
Esa es una característica fundamental de libro; esa armonía entre las ideas y los hechos del personaje, ese juego malabar que le hace mostrar un biografiado muy matizado y rico en todos sus aspectos.
Incluso gracias a eso vemos muchos de sus defectos.
Cores ha logrado cambiar las cañerías con el agua abierta a toda presión.
Y ese es un méri-to muy de agradecer, pues tanto la época como el personaje son muy proclives a dejarse llevar por el guerracivilismo historiográfico que se ha abierto en los últimos tiempos.
En esa «guerra cultural» los historiadores se dividen entre los de un bando y los de otro, donde lo que unos ven blanco, otros lo visualizan negro.
En ese mismo dogmatismo, unos afirman que la guerra empezó en el 34, otros en el 32; y ambos lados de la trinchera disparan un número de víctimas y unas explicaciones de las causas, desarrollo y consecuencias totalmente opuestas.
Se enfrentan lo que se conoce como tesis franquistas contra las tesis de la izquierda; unas avaladas desde los propagandistas y los historiadores ajenos a la academia y las otras desde dentro de las universidades, aunque también hay síntesis y «terceras españas» 1.
Más alla de esas gazmoñerías y consideraciones generales, Enrique Rajoy fue un hombre conservador y católico, y a la vez uno de los impulsores más significativos del Estatuto gallego del 36.
Era un sujeto «gris», en principio sin mayor importancia, lo que demuestra el interés para la historia de los personajes a la sombra.
Seguramente sería mucho más fácil para Cores elegir a otro protagonista con más nombre para explicar los entresijos del Estatuto, pero ha elegido a Rajoy porque es una persona clave para muchas cuestiones, sobre todo en lo procedimental y lo administrativo, aunque no tanto en la parte intelectual, donde Cores muestra mucha documentación para que podamos valorar sus más que evidentes limitaciones teóricas.
Profundizando en lo mismo, la elección de un actor secundario tiene un aspecto metodológico muy importante, que es el de recurrir a gente semianónima para construir la historia, con lo que aquí Cores también se queda en ese equilibrismo tan de agradecer entre la historia de los grandes hombres, tan personalizada, tan exhaustiva y tan «desde arriba», y esa historia de las masas despersonalizada y utilizada como mero instrumento explicativo o justificativo.
El autor escoge un personaje que entendemos tanto en sí mismo como a través de con quien se relaciona, puesto que salen a relucir muchas de las cuestiones y entresijos de la sociedad civil de la época (aunque en ese intento salgan sobredimensionados algunos actores).
Este particular nos lleva a precisar que tampoco realiza la típica biografía cronológica, sin conceptos y con detalles, sino que entrelaza datos personales con ideas, ideologías, con su época, con el contexto, y con otros personajes o actores del momento.
Esa es la fertilidad de libro, en la que podemos llegar a personajes, ideas y situaciones a través del biografiado y viceversa, lo que muestra una habilidad nada frecuente en este tipo de libros tan concretos.
A Cores no le valen engañifas y ha acudido a una ingente documentación de archivo para dibujar un Rajoy ordenado, metódico, profesional, vocacional, trabajador, servicial y comprometido.
El mérito de Cores es explicar que un hombre que le gusta siempre visitar la misma taza de water y ver la realidad a través de la ventana, también tiene su interés, sus capacidades, y que puede ser más decisivo de lo que en apariencia pudiera parecer.
Rajoy incluso fue cesado de su cargo como profesor universitario e inhabilitado para cargos públicos con la llegada de la dictadura.
Da la impresión que Rajoy sabía menos que por lo que vivía que por lo que sabía sobre lo que estaba viviendo y sus interpretaciones.
También muestra muy bien Cores que Rajoy, al igual que Bóveda o Tafall, fueron sim-ples voceros de un sentimiento más colectivo y de la necesidad de un pueblo de buscar más identidad y capacidad de autogobierno, aunque sea desde una postura autonomista.
En ese sentido, Cores pone a disposición del lector textos de Rajoy para presentarlo como una voz más en el libro.
«La autonomía es la renovación, el despertar de todos los valores gallegos.
Significa, por tanto, la autonomía el progreso hacia el cual caminar en marcha ascensional, los pueblos que no quieren morir», escribe Rajoy, en un alarde de pensamiento teleológico y voluntarista que pone de manifiesto su ideología y sus miras.
La importancia de Rajoy fue fundamental en la puesta en marcha y en el proceso administrativo del Estatuto tanto desde sus labores de abogado como de actor político en el ayuntamiento, porque los ayuntamientos tuvieron, como en el caso irmandiño, una importancia decisiva.
Cores precisa muy precisamente como Rajoy supo aunar sus ideas municipalistas, sus autonomismo y sus convicciones conservadoras y católicas.
En este aspecto de las convicciones, Cores denuncia que Rajoy ha sido «estigmatizado en exceso» y que no dejaba de ser un «monterista» que estaba entre García Prieto y Canalejas, y que, en realidad, no perteneció a ningún partido.
Una vez más, Cores da respuestas concretas a cuestiones precisas y jamás combina afirmaciones críticas con aspiraciones utópicas.
La excesiva pulcritud metodológica le lleva a quedarse un poco al margen del momento actual y a no establecer puentes explicativos entre aquellos años previos a la Guerra Civil y la actualidad, especialmente en referencia al momento constituyente que estamos viviendo.
Por otro lado, también se hecha de menos una mínima conexión entre Rajoy y su nieto, Mariano, actual jefe de la oposición en el Congreso de los diputados.
En otro sentido, sería interesante trazar, por lo menos de pasada, la frustración que supuso para los nacionalistas el Estatuto, a todas luces insuficiente para ellos, un descontento que no se ha resuelto hasta hoy en día.
En definitiva, Rajoy es una biografía imprescindible para acceder a los registros de recuerdos de un momento convulso de la historia.
Cores ha escogido para llevarnos a aquella época un actor secundario en el que hay que bucear un poco para sacarle provecho.
Y a través de él nos explica toda una época y unos hechos.
Para todos aquellos que conocen a Cores no es nada nuevo, puesto que su habilidad, su astucia y su sagacidad son bien conocidas en todos los aspectos.
Porque Cores, muy al contrario de su biografiado, es de los pocos intelectuales que podemos encontrar un día en cualquier barra de bar pisando cacahuetes y al día siguiente en una biblioteca con la monografía más sesuda sobre sociología o politología.
Algo que le aporta a Cores la esencia fundamental del libro: nada provoca más resentimiento que las pequeñas diferencias....sobre todo en el estado de egoísmo colectivo en el que vivíamos y vivimos....
Universidad de Santiago de Compostela |
El objetivo básico del presente artículo no es otro que lograr un acercamiento a la tipología y cuantía de las contribuciones que gravaban la producción pesquera a lo largo de la Edad Moderna.
También tendrán cabida en estas páginas una serie de «limosnas» -a simple vista voluntarias-que mermaban, en un grado difícil de calibrar, el beneficio extraído por los pescadores del producto de sus faenas.
Secundariamente, haremos mención a una renta como los quebrazos de mar que, si bien su naturaleza no es la de una carga impositiva, coartaba, por no decir impedía, el libre aprovechamiento de ciertos frutos salidos de las aguas.
No obstante, la clave discursiva del presente estudio girará en torno al diezmo de mar, prestando especial atención a la conflictividad que, sobre todo desde el último tercio del siglo XVIII, originó su cobranza.
geográfico privilegiado ha sido el Barbanza^, comarca de extenso litoral que en aquellas centurias contaba con un amplio sector profesional dedicado a la explotación de ingentes recursos tanto piscícolas como marisqueros, ambos de remarcada calidad.
Está bien documentada la exquisitez de la sardina capturada en la ría de Noia, que en opinión del Licenciado Molina en su Descripción del Reino de Galicia (1550) «habiendo ésta no se despacha otra»^; por otra parte, en su conocida «visita» a principios del siglo XVII, Jerónimo del Hoyo consideraba a la merluza pescada por los mareantes de a Pobra do Deán como la más apreciada del Reino, una especie capturada a cordel en las aguas arosanas y requerida por los proveedores de la Real Armada^, por no hablar de la gran demanda y calidad acreditada, ya desde el Medievo, de la ostra criada en los recodos de Abanqueiro y Rianxo^ En cuanto a la cantidad de las capturas, señalemos que O Son, otro puerto barbanzano, a la altura de 1751 encabezaba de forma destacada el ranking de valores de la renta de millones sobre pesca industrializada en puertos gallegos, con 313.232 mrs. Precisamente allí se estableció en 1774, con el beneplácito de Carlos III, una pionera factoría para la salazón a gran escala de la merluza y el abadejo -«obgetos de la mayor consequencia al interés nacional»-, que resultó un éxito.
Dirigido por el vasco Juan de Vildós, este establecimiento despa-chaba a la altura de 1787 «hasta 3.000 quintales todos los años»^.
Lógicamente esta relevancia en la cantidad, y sobre todo en el volumen de la pesca explica, como bien patente se muestra en la Tabla 1 que incluímos al final del presente trabajo, las elevadas cifras de marinería (muchachos, hombres de servicio, jubilados e inhábiles para la prestación militar) y embarcaciones del Barbanza registradas, a mediados del siglo XVIII, en las listas de la matrícula de mar, requisito indispensable para ocuparse en las distintas tareas de la navegación y de la pesca^.
Una vez apuntados estos indicios acerca del indudable peso de las actividades pesqueras en el área objeto de estudio, pasamos a analizar, en la medida en que las fuentes consultadas lo permiten, la fiscalidad sobre la pesca comenzando por aquellas contribuciones que propiamente no pueden considerarse cargas impositivas.
Los mareantes veían retraídas las ganancias materiales de su pesca, ya que sus «obligaciones» espirituales les conducían a destinar parte del producto de su trabajo a limosnas.
Citaremos unos cuantos ejemplos de este tipo de contribuciones piadosas satisfechas por los pescadores barbanzanos, si bien no incluiremos aquí, como es de suponer, aquellas ingresadas por cofradías fundadas por ellos, pues en el caso de estas últimas obras pías no ofrece dudas el interés del gremio de mar por el sostenimiento de tales fundaciones, una obligación que por voluntad propia ha-bian aceptado al aprobar sus constituciones^ Comenzando por Pobra do Deán, sabemos que en dicha parroquia había la «costumbre inmemorial» de contribuir con sus petos tanto «barcos» como «chalupas», los primeros a 8 reales cada uno y los segundos a 4 reales.
Hasta 1660, en las cuentas de la fábrica no se especifica el capítulo de la «limosna de las embarcaciones», encontrándonos con contribuciones de «los secadores de la villa» de «los maestros de su serco», de «algunos volanteros», etc..
Desde esa fecha constatamos que los petos aportan cantidades variables un año tras otro; así, por ejemplo en 1670 su limosna alcanza los 92 reales, numerario que se eleva hasta 134 reales en 1720 para volver a bajar a 64 reales en 1740.
En el año 1790 la limosna de los barcos posibilita que las arcas parroquiales ingresen 108 reales, y finalmente en 1820 fecha en la que hemos rematado nuestro seguimiento de estas cuentas, en el cargo de dinero de la fábrica de la Puebla del Deán se anotan 92 reales aportados por las embarcaciones de la villa^.
En cuanto a Rianxo, sabemos por un litigio ventilado en 1673 ante la Real Audiencia de Galicia que los mareantes de esta villa aportaban de limosna «al cura y sin cura que es o fuese de dicha villa desde el día primero de henero asta el de San Miguel de setiembre de 20 reales, uno, y desde dicho día de San Miguel al de henero de quinze, otro, por razón de la pesca...» que se capturase con los aparejos que se armaban en el campo nombrado de Nuestra Señora de la Cruz donde los mareantes disfrutaban de la «quieta y pazífica posesión» de « açer [...] las secadas, chinchorros y más xarzias de pescar engugando redes y otras cosas para aprovechamiento, útiles y convenientes...» a su oficio^°.
También el convento franciscano de San Antonio del Xobre, saca-^ Vid.
VÁZQUEZ LIJO, J.M.: « El mundo de las devociones.
Las cofradías de mareantes en el Barbanza del Antiguo Régimen », en Compostellanum, vol. XLII, n° 1-2(1997).
^ Archivo Parroquial de Santiago de a Pobra do Deán y su anexo Sta.
Real Audiencia de Galicia.
El pleito fue movido por los mareantes contra la Justicia y Regimiento de la villa de Rianxo, acusándola de permitir la edificación de dos casas en dicho campo.
La parte demandada presentó contradición a dicha «querella de fábrica y denuncia de obra nueva», esgrimiendo en su defensa que dicho territorio se incluía entre los bienes de propios de la villa, el cual «de largo a largo consina con la mar [...] y porque no hubiese "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ba partido de este «excedente devocional» de la pesca.
Para mediados del siglo XVII conocemos en qué frutos se concretaba su petitorio y donde se practicaba.
Así se nos informa que: «las pescadas se piden en la Puebla siempre que las cojen.
La sardina también en su tiempo en la villa [posiblemente haga referencia al Caramiñal].
En Santa Eugea [Ribeira] se pide el congrio el mismo dia de la Santa».
El petitorio de esta especie acabada de mencionar, ya curada, igualmente se efectuaba en Corrubedo y en Palmeira, puerto este último que también contribuía con «pulpos y todo género de pescado por el adviento» ^^ III.
EL CAMBO Y LA MEDIA DIEZMA.
OTROS DERECHOS Ahora, ocupándonos de Noia, debemos decir que el Arzobispo de Santiago, señor de dicha villa, gozaba «por virtud de real Privilegio concedido el 4 de Agosto de 1458 por S.M. el señor Don Henrique IV» de la renta conocida como cambo^^, y que se concretaba, en lo relativo al producto pesquero, en la percepción de «cada Barca [del xeito] un Millar de sardina embarazo se plantó de Arboledo y la tempestad de dicho mar arrancó los árboles y en las crecidas se apoderó en mucha parte de dicho campo y dentro de poco tiempo con las tempestades lo anegará todo con que se entrará la mar en dicha villa y la arruynará y se quitan los caminos de a pie y de a cavallo...»
Ya que dicha villa «lo más que thiene de renta son mil reales de vanastería los cuales sirven para el servicio ordinario, para la festividad del Corpus Cristi y para un censo de los racioneros de Santo Expritus, y para la cera del Juebes Santo...», la Justicia y Regimiento optó por aforar el terreno de dicho campo «que está anegado y arruynado... en el Mayor postor para fabricar dichas casas por un ducado de renta...»
Archivo Histórico Universitario de Santiago (A.H.U.S.).
No obstante, estas solicitudes -por lo que sabemos por contabilidades de otros conventos gallegos de dicha orden, con questas litorales-no alcanzaban a cubrir la demanda de pescado de estas comunidades religiosas, que tendrían que recurrir a su compra.
Sobre esta particular, consúltese, REY CASTELAO, O.: El Colegio de Misiones de Herbón y su contexto histórico a mediados del siglo XVIII, Santiago de Compostela, 1997, pp. 34-35.' ^ Véase, Archivo General de Simancas (A.G.S.).
Noticia de los derechos que la gente de mar de varios Puertos de este reyno paga por razón del Pescado que coge o en expecie de él...
El texto íntegro aparece reproducido en el apéndice documental del presente trabajo.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es fresca cabezuda, cada año, pago por el Mes de Diciembre».
Además, se recaudaba «de cada traíña cinco reales y medio al año, pagos por el mes de setiembre y en el presente del 50 [año 1750] son 4 traíñas», y dicha dignidad arzobispal también percibía «por el berano, de los barcos que ban a la pesca de tramallos de cada uno tres reales».
Además del cambo, este señor recaudaba en la villa de Noia la llamada m^J/a diezma.
Por donación «del Rey don Fernando el 4° de la era de 1342» dicha Dignidad había disfrutado de la recaudación de la media diezma en todos los puertos de su arzobispado; este privilegio fue acreditado por reales cédulas e informaciones de los años 1606 y 1709 «y se continuó su cobranza hasta el año de 1716, en el que con el motivo de las Aduanas, S.M. incorporó estas medias diezmas a la Real Hazienda; las cuales consistían y se reducían a lo que se descargaba de puertos extrangeros y cargaba de los del Reino para fuera de él.
La otra mitad de diezmas ya la tenía el Rey.
Acudióse por parte de la Dignidad al Consejo y ante S.M., quien [...] en el año de 1752, resolvió y mandó que desde entonces, y a lo adelante se pague a la Dignidad en recompensa de este derecho al respecto de 9.604 reales vellón al año sobre el producto de las Rentas Generales» ^^ Los mareantes de Noia, por otro lado veían cargadas sus capturas por el concejo de la villa, ya que por privilegio real de 1737, la justicia y regimiento de ella recaudaba 4 mrs. de cada millar de sardina «para atender con su producto a los precisos reparos de la Yglesia Parrochial, Fuente y Puente»^"^.
Por R.O. de 23 de diciembre de 1782 se concedía libertad' ^ Archivo Histórico Diocesano de Santiago (A.H.D.S.).
Dicha carpeta contiene rica información sobre ambos derechos que cobraba el Arzobispo de Santiago en los puertos de mar sitos en el territorio sobre el cual ejercía la máxima autoridad religiosa.
En la Alta Edad Media, este impuesto le reportaba elevados beneficios en puertos de importante tráfico, caso de Pontevedra.
En 1321, precisamente allí, el cabildo compostelano adquiere un censo de 2.500 morabetinos, situado sobre las diezmas de mar de dicha villa.
Indicios documentales apuntan a que el arzobispo compostelano continuaba con la percepción de las medias diezmas a la altura de 1775; por contra, en esas mismas fechas no disfrutaría de los cambos.
Bienes y rentas de la Mitra de Santiago y pensiones que paga.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es absoluta «a los Pescados y Pesquerías de el Reyno de toda clase de arbitrios y demás gabelas municipales, que se exigían en las ciudades o puertos...», si bien indicios apuntan a que tal normativa no siempre se aplicó escrupulosamente; quizás prueba de ello, lo constituya la redacción de una nueva ley similar, en concreto el artículo T del título V de la Ordenanza de Matrículas de 12 de agosto de 1802, donde se exponía que «en ninguna parte podrán los Ayuntamientos ni otras alguna Jurisdicción establecer impuestos sobre el producto de la pesca de los vasallos, sin expresa orden del Sr. Generalísimo de la Armada [Godoy], precedida consulta que en el particular haga a S.M....»^^ Volviendo a los cambos, a la altura de 1753, el Arzobispo de Santiago no estaba en posesión de percibir por dicho concepto «tanto como en lo antiguo, como ni tampoco lo haze en todos los puertos y sólo cobra en Redondela y Noia».
Obligada dicha Dignidad a acreditar documentalmente, ante la Intendencia de Marina de Ferrol, el derecho a la percepción de tales cargas, su escribanía de rentas envió al Subdelegado de Marina de Noia copia de tres privilegios reales custodiados en el Archivo Catedralicio de Santiago'^.
Además de dichos papeles presentó la declara-^^ De similar privilegio era acreedora la junta municipal de Vigo, gracias a una real cédula de 19-XII-1703, aunque en esta información se especifica que se gravaba la sardina salada que salía de la citada villa por mar o tierra.
Tal contribución podía recaudarse «hasta el completo de veinte mil ducados, con la clausula de que así que se completasen, no se exigiese más cantidad, y la obligación de dar las cuentas anualmente al Tribunal de este Reyno».
Lo percibido por tal concepto era destinado a igual fin que en el caso noies.
Posiblemente a instancia de los matriculados de Vigo, la Intendencia de Marina había decretado en 1774 el cese de tal impuesto, ya que la municipalidad no pudo aportar documentación que validase la continuación de tal privilegio.
Dicha prohibición sería ratificada por don Joaquín de Maguna, a la sazón máxima autoridad del departamento ferrolano, en 1779, matizándose que sí debían satisfacer tal carga aquellos que comprasen la sardina para luego comerciarla, lo que practicaban los fomentadores catalanes.
Véase, Museo de Pontevedra.
Pontevedra, A-X-\11A y Fen-ol, 10-11-1779.'^ Entre los papeles que se adjuntan en dicha información sobre los cambos de Noia, nos encontramos con una copia de una carta de juro de heredad otorgada por Felipe II el 13 de abril de 1585 y por la cual se concedían 61.495 mrs. anuales -«situados» en la alcabala de la carne y el vino de la ciudad de Santiago-a la Dignidad arzobispal compostelana por haber «dismembrado» e incorporado a la Real Hacienda «por algunos años a la villa de Noia y su Partido [a excepción de San Félix de Riosieira] con todas sus rentas y derechos» en virtud de breve apostólico de Gregorio XIII, ganado el 6 de abril de 1574.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ción de varios mareantes noieses ante el Procurador General de la villa, entre ellos, ía de Juan Antonio Méndez quien reconoció los referidos derechos sobre el pescado, añadiendo que «en defecto de que así no se le entreguen el millar de sardinas cabezudas frescas, en especie, se le pagan despues al mismo respecto que la venden curada...»
Otro matriculado, Bautista Conde, afirmó que dichas cargas «aún las pagó por sí mismo antes de aora, por haver andado antes de la Matrícula a la mar, como también averio oydo a sus Padres y otros maiores que aseguraban averse echo y pagado a sus tiempos, todo sin contradizción alguna».
Desconocemos si la dignidad arzobispal de Santiago continuó percibiendo tales cambos en Noia, pero resulta significativo que a la altura de mediados del siglo XVIII la Secretaría de Marina comenzase a comprobar la fundamentación de los derechos de los distintos señores sobre el producto de la pesca; así, el artículo 123 de las Ordenanzas Generales de Marina de 1748 disponía que las autoridades competentes informasen «del origen de diezmar el pescado» e igualmente se enterasen de los demás derechos^^.
Sin duda velando por los intereses de los matriculados, intentaban contentar a una mano de obra militar Para fijar la «recompensa», el valor del juro, la Hacienda Real calculó el monto de todas las percepciones del Arzobispo de Santiago durante los últimos 5 años (1580-84) para establecer la media anual.
Sobre el servicio de Cambo de la referida villa, se nos dice que «cada barca que va a pescar sardinas a la mar, al Jeito, un millar de sardinas y cada Pescador tramallero que va a pescar de ocho a ocho días, paga un cambo que son tres pezes, y de las sacadas pequeñas otro cambo que son 6 pescados, y éstas cada vez que va a pescar al mar y traen pescado y de cada Barco forastero una pescada y trayéndola, y de cada Barco de pesca a la línea un congrio y de las sacadas pequeñas si traen jarda de cada ciento una, que pareció aver valido en los dichos cinco años...» 44.715 mrs., lo que supone una media anual de 8.943 mrs., el 14,5% del total de ingresos -calculados extremadamente a la baja por los funcionarios reales, para ahorrarle pagos a la Real Hacienda-, que percibiría cada año la Dignidad arzobispal de Santiago en la jurisdicción de Noia.
También se nos informa que la referida media diezma de dicha villa se cobra «de las mercadurías que vienen y van a fuera del Reyno y de las que pasan por el Puerto de Santa Ugía [Ribeira] imprescindible que aborrecía, con sobrada justificación, el servicio a S.M. en los navíos^^ Como complemento a las noticias que llevamos recopilando acerca de los derechos sobre la pesca percibidos por el arzobispo de Santiago, digamos que tal señor venía disfrutando desde antiguo de una gabela sobre ciertas capturas fluviales, prácticas que continuaron siendo libres tras el establecimiento de la Matrícula.
En concreto, percibía la renta de las lampreas, al ser poseedora de unos «canales» en el Tambre «junto al puente de don Alonso, Jurisdición de Noya» donde se capturaba esta especie; dicha renta solía arrendarse anualmente en 250 lampreas «de las quales ha de dar el arrendador las que se le pidiesen frescas y las restantes frescas y curadas en el tiempo y sazón de ellas, y por lo que faltare ha de dar medio Real»^^.
Hemos tomado la licencia de reseñar aquí el asunto de los bienes mostrencos, y en particular de aquellos que quedaban varados en las orillas y playas de su jurisdicción, cuya propiedad se atribuía la máxima dignidad del cabildo compostelano.
Si bien no se aplicaba sobre las capturas, este privilegio sí tenía implicaciones sobre especies marinas, como los cetáceos, susceptibles de diversos aprovechamientos.
Así se ex-plica que la posesión sobre estos quebrazos de mar provocase multitud de pleitos a lo largo del Antiguo Régimen que enfrentaron a la citada dignidad con vecinos de las poblaciones litorales, los cuales defendían su facultad para apoderarse de los peces y objetos fruto de naufragios^^.
Para el Barbanza sabemos de un litigio dirimido ante la Real Audiencia de Galicia y que enfrentó en 1577 a vecinos de las feligresías de Olveira, Oleiros, Artes y Carreira contra el arzobispo compostelano a raíz del aprovechamiento de una ballena que había salido a la costa.
El procurador de los citados vecinos argumentaba -apoyándose en las declaraciones de los testigos de su parte-que sus representados gozaban desde tiempo inmemorial de la «quieta y pacífica posesión [...] de llevar para sus casas cualquiera pescado de qualquier calidad que sea, ansí ballenas como lubrigantes como otros qualesquiera...» que saliesen a tierra, por las tempestades o por cualquier otra causa.
Afirmaba que tal hacían «en vista, haz y paz de los jueces y alcaldes y alguaciles y más personas de la villa de Noia que lo an visto y nunca lo an contradicho, antes lo aprovarón y dieron por bueno»^^ La parte contraria abogaba por el privilegio del señor arzobispo a la hora de aprovecharse de «qualesquiera quiebras de naos, nabíos y lanças y duelas e pipas y baricas (sic)...» que el mal tiempo arrojaba a la costa.
Entre dichos quebrazos se incluía el citado mamífero marino, al ser de gran tamaño y respetable valor, si bien a la hora de estimar esto último un testigo ^" Abundante documentación referida a causas judiciales sobre este motivo en Archivo Catedralicio de Santiago (A.C.S.)
A, B y C. Lamentablemente en tales carpetas no se custodia ningún expediente sobre quebrazos de mar perteneciente a la comarca que nos ocupa.
Para los siglos XVI y XVII consúltese, A.H.D.S. Fondo General.
En la costa más agreste de la comarca, a la altura de Corrubedo uno de los testigos, Rui Pailón, labrador, en torno a los 60 años de edad, declaró que en su vida recordaba haber visto 7 u 8 ballenas varadas muertas.
Cuando los peces que arrojaba el mar eran de escaso valor (congrios, pescadas, abadejos...) o venían ya en mal estado para su consumo, la propiedad sobre los mismos no resultaba problemática.
Así, 6 meses antes del inicio del pleito que nos ocupa, otra ballena -llamada por algún testigo «alifante»-había salido a la costa de Carreira, pero como «venía ya hedionda» el juez de la villa de Noia permitiera el aprovechamiento de la misma por parte de los vasallos de su señor.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es hable de 300 ducados mientras otro reduce la tasación a 50 de la misma moneda^^.
Es muy probable que los mareantes del Barbanza en los siglos venideros volviesen a tener algún que otro conflicto con la Dignidad arzobispal por el aprovechamiento de animales u otros bienes que llegaban sin dueño a sus costas.
No obstante, desde el siglo XIX los señores jurisdiccionales parece ser que no pusieron en práctica con tanta rigurosidad su atribuida posesión sobre los mostrencos.
Para finalizar con esta cuestión, y a modo de curiosidad, señalemos que el 1 de junio de 1809, en la ensenada de Balieiros (Corrubedo) «embistió con furia hasta barar en la arena una Ballena sin barbas, arrojando con abundancia sangre del costado por una herida bien penetrante del tamaño y figura del escobén del cable de un Navio a línea, la que espiró a pocas horas en la orilla mar.
Los Marineros de aquel Puerto y sus familias de ambos sexos, se subieron sobre ella hasta un número de unas 50 personas, extrayéndole la grasa y esperma que mezclaron porque no se ciñeron al modo de preparar la segunda para velas, por ignorancia: su largo era de 35 1/2 Pies de Burgos y 12 de ancho; se infiere hubiera sido tal vez acometida y herida por algún Pege espada u otro Pez marino devorador de armazón a la semejanza del hueso espada de éste»^-^.
Por otra parte, el comercio de pescado de la villa de Rianxo se veía gravado por el llamado ramo de la banastería, propiedad de dicha villa desde que en 1617 Felipe III se lo había adjudicado por la cantidad de 36.000 mrs. mediante el sistema de la venalidad en la concesión de los oficios.
Este impuesto municipal era arrendado en subasta pública cada año a principios de enero; quien se quedaba con la postura, debía prestar fianza, y tras ello, pasaba a disfrutar del derecho a cobrar «por cada par de banastas que daba [el arrendatario] para la saca del pescado 3 reales vellón.
Sino la da el arrendatario del ramo, éste recibirá 1,5 reales por cada par de banastas de pescado que se saque»^"^.
Dicho ramo no fue suprimido ^^ Ibidem.
Según el estudioso del pleito que nos ocupa, éste no debió pasar de su parte testifical, ya que no aparecen más diligencias en el expediente, lo que posiblemente obedezca tanto a la desaparición del objeto del litigio como a los escasos resultados de las pesquisas efectuadas por los jueces elegidos por la Mitra.
Doc. rf 1. ^^ Sabemos que «la banasta es la gran cesta que sirve para que el pescado de la villa salga en esos recipientes a lomos de caballerías...» pero bajo esa misma denominación también se conoce «la unidad de medida de la exportación de pescado dado que los "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es hasta después de 1820, a pesar de la mencionada Real Orden de 23 de diciembre de 1782^^
Las economías pesqueras que también se veían fiscalizadas por la aplicación de otros derechos señoriales, tales como ciertos privilegios disfrutados por comunidades religiosas y consistentes en su prioridad a la hora de abastecerse de pescado curado en la cuantía que fuera preciso para su alimentación, antes de ser vendido en el mercado^^.
Por otra parte, el libre comercio de la producción pesquera se vio entorpecido por la actuación de las autoridades municipales.
Así, en 1750, el diligente ministro de Marina de la provincia de Pontevedra, don Francisco Javier García Sarmiento, hermano del erudito benedictino, entre sus propuestas para fomentar las pesquerías y la matriculación incluía tomar providencia en el tráfico de pescado «tierra a dentro, porque se padecen muchas extorsiones de los Regidores, que no permitiendo que se venda sin postura, lleban por este título las mejores piezas de las banastas, con que imposibilitan el comercio en perjuicio del público»^^.
En otro orden de cosas, conviene apuntar que en las contabilidades de cofradías religiosas y fábricas parroquiales del litoral barbanzano abundaban los ingresos procedentes de sanciones por faenar en días vedados.
Así en la visita de 1576 realizada por el canónigo compostelano don Cristóbal Colón a la feligresía de la villa de Noia, se ordenaba al vicario de San Nicolás que castigase a los que mareaban en domingo o días festivos, transgresión corriente en todas las Rías Bajas^^ y que continuó en el siglo venidero, mientras que impuestos se realizan [...] efectuando su pago por cada par de banastas que se da para la saca del pescado».
COSTA RODIL, J.: op. cit., pp.59 y ss.
El autor, de la lectura de la concesión real de dicho oficio deduce que «1,5 rs. estaban destinados al pago de las dos banastas, y los otros 1,5 por el pescado que salía en ese par de banastas...».
-^ RODRÍGUEZ GALDO, M^.
J.: «Nos alicerces do subdesenrolo galego: a pesca a mediados do século XVIII», en GriaU tomo XV, n°56 (abril-junio de 1977) (Tesis doctoral inédita).
En la colección Sampedro abunda documentación, sobre todo del siglo XVI, relativa a la imposición de pignoras a los pescadores de la Moureira por faenar en días festivos.
También sobre este particular, en el mismo Archivo de mareantes, consúltese, Gremio, 31. -a juzgar por la falta de ingresos a raíz de multas por tal delito, llamadas péñoras-no se cometería con tanta asiduidad en el siglo XVIII; si bien cabe otra hipótesis: que su no registro se deba al incumplimiento de las sanciones pecuniarias^^, penas a las que en ocasiones se añadía la privación de libertad^^.
Conviene apuntar que la Ordenanza de Pesca de la provincia de Pontevedra del año 1768 seguía prohibiendo expresamente tales prácticas.
En concreto en su artículo 39 se disponía que «ningún matriculado pueda exercitarse en la pesca en los Domingos y Días de Fiesta reser-^^ Así, en la visita de 1684 realizada a la parroquia de Santiago de la Puebla del Deán leemos lo siguiente: «Por quanto su merced halló por el libro antiguo de dicha fábrica que cada barco de dicha villa que andan a la pescada pagan cada uno ocho reales por razón de algún día de fiesta que se quedan en la mar, lo cual no quieren hacer ni pagar lo que tan justamente deben, mande su merced se les notifique dentro de seis días, pague cada uno los años que estubieren deviendo pena de excomunión maior».
En las cuentas de 1640, se ingresan 280 reales por «quebrantamientos de fiestas» por parte de los mareantes.
Véase, A.P. Santiago del Deán y su anexo Santa Cruz de Lesón.
Libro de Fundaciones y Visitas, foL 42 r.; Libro de Visitas y Fábrica.
En cuanto a Palmeira, sabemos por las cuentas de los años 1611-1613 que 71 rs. del total del cargo de la fábrica (502 rs.) se sitúan en el apartado de «condenaciones» por faenar en días vedados.
La misma fuente nos informa del número de infractores, 15; 13 son multados con 4 rs., uno recibe el doble de sanción pecuniria, mientras cierra la lista un pescador que debió satisfacer un real.
A.H.D.S. Fondo Parroquial de San Pedro de Palmeira.
Libro n° 1 de Administración Parroquial.
La sexta de las constituciones antiguas del Santísimo Sacramento del Caramiñal, aprobadas en 1618, disponía «que los mayordomos que fueren, ayan de ir y vayan a la mar como es de costumbre, aprendan los que en esta Ría quebrantaren las fiestas mareando en ellos, sin que persona alguna les ponga en ello impedimento, ni estorbo alguno, y lo que así cobraren asienten en el dicho libro para que se gaste y distribuya en servicio de la dicha cofradía con parecer del dicho Rector y cofrades».
Libro 2" de la cofradía del Santísimo Sacramento.
^° Por denuncia formulada por el abad de Coruxo, subdelegación de Vigo, ante el Ministro de Marina, tres matriculados de dicha feligresía sufrieron «3 días de cárzel» por pescar con dorna en días prohibidos.
Véase, Museo de Fontevedra, Archivo de mareantes, Sampedro 249.
Además, tenemos testimonios de acusaciones ante el ministerio de Marina sobre la escasa diligencia de los cabos celadores y procuradores de ciertos puertos (caso de Lourizán, Canto de la Arena, o de la propia villa de Pontevedra) a la hora de castigar a los que faenasen en los citados días; e incluso se informa de que «como siempre hai retrasos en pagar la pena, para que no suceda, los Cabos Zeladores por de contado le sacarán prenda».
Pontevedra, Canto de la Arena, 10 de septiembre de 1772. vados desde que en su víspera se oculte el sol hasta que pasado el día festivo no buelba a salir por la Mañana, con imposición de péñora o Multa a los que a ello contravengan»'^^
EL DIEZMO DE MAR Y LA TENDENCIA A SU IMPAGO
La principal contribución específica que debían satisfacer los mareantes no era otra que el llamado diezmo de la mar, imposición eclesiástica originaria de época medievaP^.
Comenzando nuestro recorrido por la geografía barbanzana, hay noticia de que «a mediado del siglo de 1500» la dignidad arzobispal de Santiago percibía en el mayordomazgo de Palmeira, «ocho o nuebe dozenas» de pulpos en pago a tal derecho^l Por otra parte, sabemos que a las rentas percibidas por la fábrica de la Puebla del Deán correspondientes al año 1547, los pescadores de dicha villa contribuían con 1.500 mrs. de «diezmos de polbos [pulpos]»^"^; mientras, pocos años antes, en 1538, en Santa Uxía de Ribeira «los mareantes pescadores pagan por abenencia y diezmo personal, porque no pagan diezmos de otros pescados sino de pulpos, 3 reales cada uno»^^ A finales del siglo XVI, concretamente en 1594, diferentes vecinos de Rianxo declaran que en cada uno de los últimos cinco años dicho tributo había reportado a la fábrica de Santa Columba hasta 30 millares de sardina «que se venden comiínmente cada myllar a 6 reales [...] y esto dende el mes de setiembre asta el fin del ano, que esto se paga en sardina, porque en la dicha villa no se pesca otro pescado ninguno [...] y que es verdad que en el berano dende el mes de mayo asta en todo el mes de setiembre se paga el diezmo de ^' Ibidem. ^^ Se ha citado una Real Cédula del rey Juan II de Castilla, expedida en 1408, y por la cual la pesca efectuada en los puertos del arzobispado de Santiago, estaría exenta de la contribución eclesiástica que nos ocupa.
No obstante, como a continuación se indicará, las fuentes documentales manejadas apuntan a que esta gracia real no se aplicaría en el siglo XVI y siguientes.
Vid. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es la sardina en dinero asta quatroçientos reales un año con otro, porque un año a más sardina y otro a menos y estos dos años hubo poca sardina» ^^.
Para principios del siglo XVII, contamos con la información del referido cardenal del Hoyo, según la cual los mareantes del Xobre pagarían 100 reales aproximadamente, en concepto de diezmo del los pulpos, impuesto que también satisfacían los pescadores de Pobra do Deán, Palmeira y Ribeira^^.
Volviendo a la parroquial de Santiago de A Pobra do Deán, además de las limosnas referidas en páginas precedentes, dicho beneficio eclesiástico ingresaba «los diezmos personales de la mar» que casi siempre figuran englobados en el total del ingreso decimal que se completaba con la contribución de los habitantes del «Casco de la villa» y con los vecinos de la «Aldea», obligados a satisfacer los llamados diezmos prediales.
Sabemos que el principal tributario de dicha carga eran los mareantes^^; en copia de un testamento de don Carlos San Mamed, canónigo del cabildo de Santiago y administrador del Hospital de San Roque de dicha ciudad, se declara que el testador había sido «algunas años [concretamente entre 1725 y 1751] cura Parrocho en dicha villa de la Puebla donde se pagan diezmos personales pero tan defectuosamente que exceptuando los marineros, los más faltan a su devida obligación...»
Así, no es de extrañar que, por ejemplo, de los 168 reales y 2 mrs. percibidos por este concepto en el año 1747, los pescadores contribuyeron con 100 reales, mientras el resto fue aportado por el gremio de tierra.
Desde 1795 en adelante, los diezmos personales se fijan en 96 reales, cantidad que creemos sólo fue satisfecha por los mareantes hasta 1828, ya que en dichas ^^ A.C.S. Memorial de los gastos y cargas que paga la dicha Iglesia y el Rector cada año en el dicho beneficio de Rianjo...
A dichos ingresos pagados en «invierno» por los chinchorros (secadas) y en el «verano» por los xeiteiros, había que descontar el salario de «dos o tres mujeres mocas de servicio en el invierno para coger de barco en barco la sardina y pescaría y para la escoger, lavar, cobrar y recoger y poner en las pilas».
Asimismo, había que pagar a uno o dos hombres encargados de ir a la compra de la sal a Villagarcía, Cambados o la Puebla del Deán.
Además «da de comer el Rector, a los maestros pescadores y los geiteiros quando le vienen a entregar los petos y diezmos, da una docena de ducados en la comida y bebida de pan, trigo, carnero y baca y bino blanco como lo han tenido y tienen de uso y costumbre antiquísimo en los diezmos de la mar». cuentas leemos que en ellas no se cargaron «los noventa y seis reales que percive la fábrica por razón de Diezmos de la mar, ni del importe de las lanchas que cada una paga a dicha fábrica por hallarse entorpecido»"^^.
Retomaremos luego la cuestión de la resistencia al pago del diezmo.
Antes de continuar adelante conviene hacer hincapié en la falta de un capítulo específico sobre el diezmo de mar en las contabilidades de las parroquiales barbanzanas por nosotros consultadas, lo que obedece, sin duda a que la fábrica de las mismas no tenía derecho a sustentar los gastos del culto con esta contribución.
Por lo tanto, hay que descartar que dicha ausencia de información pueda atribuirse al impago del diezmo o a su escasa relevancia pues es bien sabido que en el cargo de las fábricas se anota, o debiera anotarse hasta el último maravedí.
Por otra parte, en las visitas no encontramos mención alguna a irregularidades en la gestión de las feligresías.
Con lo que si nos encontramos en estas contabilidades son con capítulos de limosnas o petitorios de determinados pescados"^".
Esta penuria de datos no se repara con las contestaciones a la pregunta decimoquinta del Interrogatorio del Catastro ensenadista, pues los representantes de las parroquias que nos ocupan no reseñan información significativa alguna sobre el diezmo del pescado, con la única excepción de Palmeira y Noia; en el primer puerto, a la uniforme declaración de que el «Diezmo se paga uno de cada diez ferrados de todos los frutos», se precisa que por tal razón satisfacía «cada lancha y Barco de tráfico cinco Reales y Medio».
En cuanto a Noia, esta fuente fiscal hace constar que el párroco de San Martiño percibe enteramente «un medio quiñón... de las ^' ^ Archivo Parroquial de Santiago de A Proba do Deán.
La Fábrica de Cangas deja de perciviiio en 1821 y no vuelve a ingresarlo tras el Trienio Liberal, al contrario de lo que sucedió en otras feligresías.
RODRÍGUEZ FERREIRO, H.: Economía y sociedad..., p.
"^^ Se documentan menciones esporádicas a cantidades irrelevantes «procedidas de el petitorio de pescado» o «de limosna de las dornas».
«Que ynportaron los pulpos que se juntaron de limosna», cuando el cargo total asciende a 2.910 reales.
En cuanto a Palmeira, entre los ingresos percibidos por la fábrica correspondientes a los años 1693-94 se especifican 24 rs. «de limosna de las dornas», siendo el total percibido de 275 reales. traíñas del gremio de la mar».
Para el resto de las localidades barbanzanas los funcionarios de la Real Hacienda se limitan, al margen de anotar quienes son los preceptores de la carga, a constatar entre los productos sujetos a esta contribución, a la sardina y el pulpo, siendo el Coto de Martín la única población que entre sus frutos diézmales, además de estas dos últimas referidas especies, incluye el congrio'^^ Boiro, Corrubedo, Noal (O Son), Caramiñal y Abanqueiro, según las escuetas respuestas al referido interrogatorio no parecen contribuir en concepto de diezmo de mar, por el contrario en la villa de A Pobra do Deán en pago a tal contribución «cada fuego» del gremio de mareantes supuestamente tendría que aportar 5 reales, dineros de los que el cura percibiría 2/3 partes.
Los rectores barbanzanos, según el Catastro, eran en la mayoría de los casos, los principales beneficiarios del diezmo; así, por ejemplo, los párrocos de Carreira y del Caramiñal los percibían «enteramente»"^^.
Esto explica que las contabilidades parroquiales no permitan conocer el monto del diezmo de mar, su evolución y cuándo se iniciaría la caida sostenida en los ingresos por tal concepto.
Lo que sí debemos constatar es que desde mediados del siglo XVIII existen indicios documentales para el Barbanza de una serie de pro- ^" Ibidem.
En ese momento, la parroquia de A Pobra do Deán, registraría 71 marineros como cabezas de casa, si bien el número de fuegos bajo jefatura de gente del gremio de pescadores sería muy posiblemente superior, ya que se documentan viudas al frente de grupos domésticos integrados por hiernos e hijos matriculados.
En cualquier caso, como mínimo, en razón de tal concepto tributario, se recaudaría 355 reales.
A.R.G. Personal de Legos de Puebla del Deán.
En Palmeira, el diezmo general de todos los frutos ascendería en 1753 a 4.136 reales, percibidos a partes iguales entre el cura y la Dignidad Arzobispal de Santiago; de ese monto, 200 reales serían aportados en concepto de pulpo y 214 de los barcos de tráfico, que como es bien sabido conducían fundamentalmente sardina para beneficiar en Portugal.
O sea, indirectamente se fiscalizaba el comercio de pescado.
Véase, BRAVO CORES, D.: El Barbanza Meridional..., p.
87. blemas derivados del intento, por parte de sus preceptores de incrementar dicha carga o modificar las costumbres en su pago; ésta es la causa de los litigios aducida por la parte contribuyente.
Para los beneficiarios del diezmo, los conflictos radicaban en la resistencia del gremio de mareantes -o cuanto menos de cierto número de matriculados-a satisfacer una carga del todo legítima.
Por un poder otorgado el lO-VIII-1763 por los cinco mayordomos y cabos celadores del gremio de mar de Ribeira, Coto de Martín y Coto del Deán -junto con 52 individuos de dicho colectivo-a dos procuradores «de las audiencias arzobispales y más de la ciudad de Santiago», se nos informa que dicho gremio se halla «con la extraña novedad» de que el cura de dicha feligresía había mandado convocar en el atrio, antes de la misa conventual, a los citados otorgantes y allí dicho rector y don Diego de Soto y Melchor Sánchez, escribano, «hiernos de doña Manuela Venavides [...] que es quien por sí, y otros llevan la çincura de la expresada feligresía, que es mitad enteramente de los diezmos de mar y tierra, y más Abinsas que produce dicho curato» expusieron, que los mareantes «les hubiesen de llamar así a dicho cura y çincureros todas las veces y quando quisiesen vender por menor, algunos pescados, así frescos como curados como eran congrio.
Pulpo, sardina, y del Dinero que sacasen de la más pesca de secadas y Diezmo de sus tierras y otras imposturas ympropias a la posesión y costumbre [...] y es, de que [continúan declarando los otorgantes] para mantenérense y a sus pobres familias, quando se le proporsiona mercaderes que compren dichos jéneros así en la Mar, como en la tierra, ajustárselos y vendérselos en lo que puedan sacando de las Libras, Piezas, Quintales o ymporte de lo que produce cada expecie, lo correspondiente y christiano al Diezmo que acostumbran; con lo que quedan en su poder y después lo pagan a dicho cura y sincura, el congrio por el San Miguel, el pulpo por el Henero y el Ymporte del diezmo de sardina y más pesca de secada a los tiempos acostumbrados; y luego que se da aviso en la Yglesia de que se ha de yr a recojer por los unos y otros, por lo qual, siempre han estado y están mui prontos sin causarles ninguna omisión...»
Los representantes del gremio de mar esgrimieron que ninguno de los párrocos anteriores al frente de su feligresía «ni los que antes obtuvieron dicha sincura (que ésta es) de la Ynsigne Colegiata de la ciudad de la Coruña» pretendieron semejante control sobre sus captu-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ras'*^ No obstante, en la feligresía donde, al parecer, las tensiones por asuntos del diezmar estuvieron más a la orden del día, fue en el Xobre.
Centremos nuestra atención en dos pleitos desencadenados en esta localidad, cuya existencia nos es conocida gracias a dos hatillos de papeles conservados en su archivo parroquial.
El 20 de marzo de 1759 daba comienzo un pleito a raíz de la demanda presentada por el rector de Santa María del Xobre contra los matriculados de su parroquia por resistirse al pago del diezmo de la merluza.
Estos alegaban que «anteriormente no havía en dicha feligresía marinero ni pescador alguno, y que sólo vinieran dos de afuera a residir allí»; además esgrimían que solamente solían contribuir con pulpo, ya que carecían de barcos y aparejos apropiados para capturar otras especies'^'^.
Prácticamente un año después, concretamente el 26 de marzo de 1760, el juez provisor y vicario general de la diócesis compostelana emitía una sentencia -no apelada por ninguna de las partes-que reconocía y amparaba el derecho del cura actual, don Fernando Cancela, y de sus sucesores al frente del beneficio curado del Xobre, a percibir el «Diezmo del pulpo seco, y del fresco que se vendiese y beneficiase y a los Demandados en la posesión y livertad de no pagar diezmo de los demás pescados, menos de la Merluza o pescada», la cual debía satisfacerse «en el modo, tiempo y quando se hace de los demás pescados Diézmales, entendiéndose sólo de la fresca que consumiesen en sus Casas, o de otra manera, sin perjuicio del derecho de propiedad a las partes».
El 18 de agosto siguiente, se libraba carta ejecutoria a favor del referido párroco demandante.
A continuación se ^^ A.H.U.S. Distrito de Noia.
30-32. ^"^ Dicha declaración no parece del toda ajustada a verdad si tenemos en cuenta la respuesta al interrogatorio con motivo del establecimiento del Montepío en 1777, según la cual en el puerto del Maño-Xobre nos encontraríamos con dornas que «en todo el año se emplean a la pesca con cordel de Pulpo, Fanecas, Besugos, algunos Abadejos y otros diferentes Pescados».
A.C.S. Montepío para el fomento de la pesca en Galicia.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es intentó por parte de este último que los matriculados o sus consortes declarasen personalmente y bajo juramento qué cantidad de merluza y pulpo habían beneficiado en los años 1758 y 1759, pero tan sólo dos de ellos aceptaron tal requerimiento, debido a lo cual, se acudió al subdelegado de Marina del Caramiñal para que apremiase a los resistentes; nada se logró, pues este funcionario defendió a los pescadores.
Así, el cura elevó recurso ante el Tribunal de Provisorato que nombró un asesor para que librase nuevos autos, decretándose el 22 de enero de 1763 la tasa del diezmo de pulpo y de la merluza beneficiados de 1759 a 1762.
Esta «regulación líquida» del importe de las ventas de ambas especies, fue realizada por dos peritos, elegidos cada uno de ellos por los litigantes.
Por lo que respecta al pulpo fresco se reguló el dinero obtenido por veinte contribuyentes, alcanzándose la cifra de 62 reales y medio, o sea, el beneficio de tal cefalópado había reportado a esta gente del gremio de mar 621 reales, si bien las ganancias por tal comercio variaban bastante; mientras Francisco Moarés debía satisfacer 7 reales, a Sebastián Núñez «no le regularon cosa alguna».
Por lo que respecta a la merluza, los peritos acreditaron que en 1758 diez matriculados habían vendido «en fresco y alguna curada» ciertas cantidades por un valor total de 50 reales, «y a cada uno de ellos por razón de diezmo les toca a medio real de vellón que deven pagar al citado cura».
O sea, esta carga eclesiástica por excelencia, en la parroquia que nos ocupa equivalía exactamente a una décima parte del valor de las capturas'^^ El 23 de febrero de 1763, 19 matriculados por sí y en nombre de los ausentes e impedidos de su misma condición se obligaban con sus personas y bienes a seguir pagando el diezmo del pescado «en la manera que lo hicieron hasta aquí; esto es, del pulpo curado por Natividades de cada año... pero con Condición que no lo puedan vender entonces ni antes sin primero avisar a dicho Cura para que asista a dicho Diezmar, y recoja lo que le corresponda, siendo de la obligación de los otorgantes traerlo a dicha Casa Rectoral, y lo mismo de la pescada Curada si se pescare en los mismos tiempos, y fuera de ellos, y por lo que mira al pulpo fresco y "^^ El «executor» del Tribunal de Provisorato atendió la súplica de 3 matriculados que «mediante heran días de Entruexo [o sea, de carnestolendas] rogaban el retraso de su paga, la cual pasado el carnaval satisfacieron. merluza fresca que cogieren y vendieren en fresco, ha de ser obligación antes de venderlo ygualmente diezmarlo pagando al cura el contingente del mismo modo que queda advertido».
Semejante escritura de allanamiento, pasada ante notario, al parecer pronto dejó de ser respetada"^^, llegándose a que en 1793, el entonces rector del Xobre, don Antonio Carlos Acero, denunciase ante el subdelegado del Caramiñal que tal obligación contraída «no lo executavan los más, y con expecialidad Domingo Gago y Manuel García, que clandestina y subrecticiamente ocultavan y veneficiavan su pesca» sin diezmar en modo alguno.
Dicha queja provocó que el 15 de enero de 1793, 19 matriculados del Xobre otorgasen otra escritura de allanamiento en los mismos términos que la anterior de 1763"^^.
Esta nueva especie de concordia duró bien poco.
^^ En un poder notarial de 1766 con motivo del citado pleito sobre diezmo de pescadas, se nos informa que «obtubo húltimamente el puerto y gremio sentenzia favorable y aora pretende el sobredicho [don Fernando Cancela] se le pague lo correspondiente a la merluza sin estar aiTeglado al tanto que deve ser, porque sólo este año se cojieron algunas por casualidad, y el cura no quiere arreglarse a la costumbre de otros puertos y jéneros de pesca...»
El citado páiToco «alcanzó despacho con que requirió a escrivano que les está apremiando» o sea, a los pescadores, a satisfacer dicha carga.
A.H.U.S. Distrito de Noia.
^'^ Por la coiTespondencia mantenida entre el cura del Xobre y su patrono, el Marqués de Camarasa, señor de la jurisdicción de Xunqueiras a la que pertenecían, además de la referida parroquia, entre otras, las feligresías del Caramiñal y de Corrubedo, sabemos de los frecuentes envíos de pescados y mariscos -en su mayoría escabechados-que desde el Barbanza se destinaban a la capital de España para ser degustados por el citado señor y su familia.
Estas fuentes no nos permiten conocer si tales especies marinas eran reclamadas a los vasallos de Xunqueiras en concepto de renta o si por el contrario eran compradas, lo más probable, por el rector al frente del beneficio eclesiástico para obsequiar a su amo; de obedecer a esto último, creemos que los mareantes no tendrían mayor inconveniente en vender sus piezas, habida cuenta que en la mayoría de las ocasiones se trataba de productos poco significativos en su alimentación cotidiana y destinados fundamentalmente al comercio local o de más alto radio.
Así, por ejemplo, don Carlos Acero en carta remitida a su señor con fecha 11 de junio de 1793, informaba que «Después de algunas solicitudes en los puertos de este contorno, pude solamente, excelentísimo señor, juntar en dos rodaballos, que acompañados de media docena de merluzas suplico a vuesa excelencia con la maior sumisión se digne admitirlas por demonstración de mi reconocido afecto».
Por aquel entonces, el litoral barbanzano sufría una importante crisis pesquera, carestía «qual nunca acuerdan los nacidos», incluso de sardinas «con que se mantengan los pobres» y que era atribuida «a los continuos nortes y con la falta de agua» [suponemos que Acero se refiera a la escasez de precipitaciones]; esta situación extrema condujo a que el citado cura elevase fervorosas súpli-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es El 7 de octubre de 1806 se iniciaba otro pleito que enfrentaba a las partes ya conocidas por igual causa.
Dicho litigio «pendió» en la escribanía de la Comandancia de Marina de Villagarcía, y el desarrollo del mismo nos es conocido gracias a un «memorial ajustado» al expediente abierto por tal motivo'^l Las pretensiones del rector, don Carlos Acero son las mismas que las que formulara trece años antes.
En su defensa esgrimía la antigüedad en la percepción del diezmo, y su derecho avalado por la carta ejecutoria de 1763 y posteriores allanamientos de los matriculados de su parroquia.
Por su parte, los demandados en sus diligencias afirmaban su condición de «Pobres marineros que con el producto de su pesca se mantenían y a sus mugeres y Familias contribuyendo con el diezmo de las tierras que travaxan y aun del Pulpo que pescan», pero en lo relativo al diezmo de la pescada rechazaban por de todo injusta la pretensión de Acero, pues la «gavela en dinero» sobre tal especie -a cuya pesca «solían dedicarse en algunas estaciones del año»-su antecesor al frente de la feligresía, don Domingo Rodal «en 22 años que fue Cura nunca se la havía cobrado», ni había osado reclamársela.
En apoyo de su argumentación, estos matriculados aducían la existencia de 2 textos normativos que vetaban la percepción de ciertas contribuciones sobre la pesca.
En concreto, se trataba del ya citado artículo 7° del título V de las Ordenanzas de Matrículas de 1802, y de un Real Decreto de 1 de febrero de 1806"^^. cas a San Antonio de Padua, advocación del convento franciscano inmediato a su parroquial.
Nada había conseguido con sus súplicas, de ahí que estuviese «enojado con mi santo por esta desatención, maiormente porque conozco que quien pudo obligarlos peces a oir su doctrina, podría también hacer que se metiesen en las redes de los Pescadores de estas inmediaciones».
Como vemos esta pésima coyuntura pesquera no fue óbice para que el cura del Xobre exigiese a rajatabla la satisfacción del diezmo de mar en ese año.
"^^ Archivo Parroquial de Sta.
Memorial ajustado del Pleito de Don Antonio Carlos Acero de Araujo... con Benito Fernández y Consortes, Marineros Matriculados sobre paga de Diezmo de Pulpo y Merluza.
La ley de 12 de agosto de 1802 concedía a los matriculados «amplia facultad para vender libremente el pescado en los muelles y Playas sin postura ni yntervención alguna de las Justicias o regimientos, a que se sujetarán en la forma prevenida sino prefirieren internar el pescado en los Pueblos para venderlo en ellos, no contrayendo esta obligación sino únicamente fueren de tránsito para conducirlo a otras Poblaciones; vien entendido que en todos los Pueblos en que huviese Gefe militar de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Ambas soberanas resoluciones fueron compulsadas por el escribano de Marina de la Comandancia, y añadidas al expediente a petición del apoderado de los denunciados, quien alegaba que sus clientes satisfacían la carga de que venimos tratando «ygnorando quanto a este título o causa lexítima porqué se lo perciven, que sería y será ninguno siempre que se examinase su principio, por no haverlo más que de una de dos maneras, o por sugestión de los Curas Párrocos o por mera condescendencia e ignorancia» de los contribuyentes^^.
En un auto posterior, el abogado de los matriculados -introduciendo en su razonamiento nuevas claves-, se preguntaba «vajo qué principios de sana moral, derecho Natural, civil y canónico, se puede sostener una carga que arruina a tantos vasallos para hazer rico a uno?
Los Diezmos fueron constituidos para el alimento del Ministro del Altar, y por lo mismo no cave en razón que el Alimentante se quede Pobre para poner opulento al Alimentario... teniendo como tiene [el demandante] más de dos mil ducados anuales de Diezmos Prediales» ^K matrícula, deve intervenir en los precios que se pongan al pescado por las Justicias y Ayuntamientos».
El otro texto esgrimido, el real decreto de 1-II-1806 había sido promulgado en atención a la queja del gremio de mar de Cádiz y abolía «el derecho que se cobra de 10 reales Vellón por cada Barco que entra con el pescado» en el puerto de la capital gaditana, disponiendo a su vez la aplicación escrupulosa del artículo de 1802 mencionado más arriba.
-^° Continuaba argumentando el defensor de los pescadores, que el demandante era conocedor de que «aunque los Diezmos son de derecho divino quanto a la Congrua, no lo son quanto ala Cota que ésta no está determinada, y puede serlo de diez uno, o de veinte uno o ninguno en donde no haya costumbre de pagarlos como no la hay en algunos Pueblos de Ytalia, siendo uniforme sentencia de todos los canonistas que siguen al Angélico Doctor Santo Thomas, que no puede percivirse diezmo de las cosas mínimas y de todos aquellas en que no haiga costumbre.
En concreto esta última información se recoge en un auto mandado trasladar por el Auditor de Guerra de Marina de la Comandancia de Villagarcía el 20 de noviembre de 1806.
^' Además dicho apoderado afirmaba que el «Diezmo de la Mar... apenas tiene nombre en Derecho: tal vez la Adversa [el rector del Xobre] le querrá llamar Diezmo personal, pero de esto resulta una desigualdad jamás iniqua que se puede imaginar, atendiendo a que en el Jobre no se paga Diezmo por la Yndustria.
Nada pues diezman los Herreros, sastres.
Carpinteros, ni de otro oficio y luego se ha de cargar a los Marineros que sacrifican sus vidas con desamparo de sus casas y familias y abandono de sus Yntereses en beneficio del Estado».
Hasta aquí la argumentación de la parte demandada.
Ahora, retomando el discurso del apoderado del cura litigante, éste recalcaba que el diezmo gravaba toda producción, si bien llegaba a reconocer que allí donde no hubiera costumbre de satisfacer tal carga eclesiástica «merecería desprecio la pretensión del que lo hiciese».
Y dejaba bien claro que la mencionada carta ejecutoria de 1763, y los allanamientos antes citados, probaban inequívocamente que la reclamación de su cliente en modo alguno chocaba con lo dispuesto en las reales resoluciones que según los matriculados del Xobre amparaban su posición en este pleito.
Además el abogado de Acero traía a colación que en feligresías barbanzanas como Carreira y Palmeira, como igualmente en otras del cercano litoral arousano, se estaba pagando el diezmo de mar según la costumbre.
Sin embargo, el mismo letrado al referirse a litigios semejantes que se resolvieron favorablemente para los preceptores, da prueba de que la resistencia al pago del diezmo estaba bastante extendido por las costas gallegas, al menos por lo que a las Rías Bajas se refiere.
Así, recordaba que el Capitán General del departamento de El Ferrol, luego del informe del auditor del mismo, había resuelto -con la aprobación del Director General de la Armada-que los matriculados del puerto de Vilagarcía de Arousa continuasen satisfaciendo «el uno por quince de la pesca que en razón de Diezmo exsigen el Cura Párroco y el Dueño de la Casa de Vista alegre»^^.
Además, investigaciones llevadas a cabo por la parte acusadora, echaban por tierra la ^^ También citaba otro pleito seguido en el Juzgado de Marina de la Comandancia de Vilagarcía por don Francisco Antonio Moas, párroco de San Xenxo de Bamio, y don Cayetano Blanco, rector de Santiago del Canil, con los matriculados Rafael y Pedro Franco, cuya sentencia obligó a estos últimos a pagar a ambos curas la quinceava parte de lo capturado «en sus redes y aparejos».
La cuantía del diezmo de mar ha sido cifrada entre un 1/14 y un 1/22 de las capturas de pescado.
Más gravosa que esta media aparece la carga cobrada en el Xobre, ya que equivaldría -como se ha señalado más atrás-a una décima parte de los ingresos obtenidos del comercio de pulpo y pescada, igual proporción que la recaudada por tal concepto sobre el congrio y el mencionado cefalópodo («de 10 libras 1 o de cada diez reales 1") en la feligresía de San Julián de la Isla de Arousa.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es supuesta pobreza de los demandados.
Según estas pesquisas, en el Xobre se ejercitaban en la pesca de merluza 22 patrones, de los cuales 11 satisfacieron el diezmo de la pescada, y estos «son menos Pescadores que los diez [demandados] y aunque Domingo Gago [ya denunciado por semejante impago en 1793] hace como los que pagaron y coge menos pescadas por dedicarse al Pulpo, no obstante quiere probar dicho cura, por asentar el sobredicho no las veneficiara, que las ha cogido «, y así hizo incluir en su recurso que los familiares de este último matriculado habían vendido merluzas en las plazas del Caramiñal y de A Pobra do Deán, ya que «en el año próximo pasado hubo una cosecha mui abundante de Pescadas y dilatada por espacio de más de cinco meses».
Por ejemplo, según el preceptor del diezmo, Benito Fernández, uno de los demandados, a la sazón cabo celador de su gremio «hubo noche que cogió más que quatro Docenas [de 26 unidades cada una]... y le han producido 332 rs. en la citada noche»^^.
El apoderado de don Carlos Acero, presentaba recurso, ante el Juzgado de Marina de la Comandancia de Vilagarcía, contra los errores cometidos en la instrucción del sumario, ya que el escribano del citado tribunal, no había hecho constar las ganancias obtenidas por los matriculados denunciados en concepto de venta de merluza^"^.
Y nada sabemos acerca de cómo finalizó este «juicio contencioso e interesante caso, como es el presente que excede de los seis mil reales»; la visita efectuada el 22-IX-1807 a la parroquial que nos ocupa, ni en ninguno de ^^ «Y a proporción hicieron lo mismo los demás denunciados «quienes a veces por no haver Compradores de dichas pescadas en los sitios acostumbrados las llevaban a veneficiar a Villanueba de Arosa, Rianjo y otras partes, de que han echo mayor partida de reales, que a juicio prudente en el referido año de ochocientos seis, excedió dicho Cabo y consortes de dos mil reales cada uno de Producción».
Esta información aparece recogida en un folio encabezado como Advertencias del señor Abad del Jobre contradiciendo la relación presentada... por la parte demandada.
El cálculo de las ganancias por el apoderado del rector del Xobre quizás peque de hipervaloración, como es lógico, ya que a la pregunta 14 del interrogatorio de La Única Contribución correspondiente a la vecina villa de Pobra do Deán, se responde que cada pescada curada se valora en 2 reales.Vid.
Respuestas Generales de la Villa de La Puebla del Deán.
^^ Este letrado, partidario del peritaje de los ingresos obtenidos del comercio de pescado, instaba a desplazarse a Padrón y Rianxo donde residían los compradores «que no quieren venir al auditorio del Jobre».
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es los controles precedentes, menciona para nada los dos litigios que hemos estado viendo, cuando el diezmo de mar, si tomamos por cierta la declaración de los matriculados reportaría al cura 400 reales al año^^ No es de extrañar que los curas del Xobre viesen amparados sus derechos por las justicias pertinentes.
Los preceptores de dicho impuesto a lo largo de la costa gallega venían defendiendo los suyos, e incluso obtuvieron despachos favorables del Consejo de Guerra cuando injustamente habían sido privados de cobrar el diezmo de mar^^.
La resistencia al pago de dicho impuesto eclesiástico, iría incrementándose progresivamente por nuestro litoral, hasta el punto que la Intendencia ferrolana llegó a emitir dictámenes negando el derecho de ciertos preceptores de diezmos de mar^^; litigios por dicha causa llegaron incluso a crear problemas de competencia a nivel judicial.
Así, con fecha 5-X-1775, el Ministro de Marina de Pontevedra, don Gaspar Wauters y Horcasitas enviaba al subdelegado de Vigo copia de una resolución que S.M., a consulta del Consejo de Guerra, había adoptado y por la cual ordenaba que «en lo subcesivo escuse la Real Audiencia de este Reino la Provisión del auto ordinario contra los Matriculados y qualquiera yndividuo militar...»
Dicho auto había sido expedido a instancia del cura de Sada y Fontán, «por querer exigir el diezmo de la Pesca de aquellos matricu-^^ Dicha declaración, efectuada por el gremio de mar en junta plenaria, obedecía al informe requerido por el Capitán General de Marina del departamento de El Fen'ol, con vistas a atajar gabelas injustas como las padecidas por los matriculados gaditanos.
De ahí que el Comandante de Vilagarcía comunicase el 7 de mayo de 1807 al rector del Xobre su obligación de presentar en el plazo de 8 días «los títulos de pertenencia» que legitimasen su derecho a percivir el diezmo de mar.
^^ Así, en 1783 dicho organismo -oídos los alegatos del gremio de mar de Cillero y las declaraciones del cura de dicha feligresía, del cabildo de Mondoñedo y de «los conventos de los Picos», preceptores del diezmo de mar en tal puerto de la costa lucense-«consultó que el Ministro de la Provincia no devió despojar a los Partícipes del Diezmo del Pescado en el Puerto de Cillero de la posesión en que estaban de percibirlo y que devía reintegrárselo en ella con el importe retenido» A.O.S. Secretaría de Marina, leg.
También el cenobio cisterciense de Sta.
María la Real de Oia obtuvo dos autos ordinarios de la Audiencia de Galicia y de la Chancillería de Valladolid, que reconocían su derecho a percibir 6 rs. de cada barco del puerto de Bayona; a tal tributación se habían resistido los mareantes de la citada villa pontevedresa.
Véase el apéndice documental.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVÏ, Fascículo J11, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es lados».
Por la citada resolución se facultaba al Juzgado del Departamento de Marina para entender en «los casos que ocurran a las ordenanzas del exército y de la Armada», mientras en el Consejo de Guerra recaerían las competencias en apelaciones^^ Pero habrá que esperar a fines del XVIII y sobre todo a principios del XIX para encontrarse con una sólida y extendida oposición a dicha contribución religiosa, un frente antidiezmal que encabezaron los salazoneros catalanes -amparados en sus intereses por la legislación reformista emanada de las Cortes de Cádiz^^-quienes esgrimieron, entre otros argumentos, para el impago de tal tributo, que sus fábricas no producían frutos naturales sino industriales^^.
Con tal ardid, ^^ Valga el ejemplo de la feligresía de Corujo, cuyo titular, en 1776 no pudo acreditar ante las autoridades de Marina documentos que certificasen sus privilegios al respecto.
^^ Véase, Museo de Pontevedra.
Cinco años antes, en 1806, a raíz de la intensificación de las voces críticas hacia el diezmo, Ferrol había acordado que no se pagase, excepto donde tuviere larga tradición o cuando los prediales no sustentasen al párroco.
^' " Un antecedente de semejante argumentación se encuentra entre los alegatos del catalán Juan Ricart en 1783, con motivo de la demanda judicial presentada contra él por el párroco de Santa Eulalia de Lubre (Ares).
Especialmente «ruidoso» fue el litigio que enfrentó, entre 1814-1816, al colectivo de fomentadores instalados en la Isla de Arousa, con el párroco de San Julián y el convento de San Martín Pinario de Santiago, preceptores ambos del diezmo que se negaban a satisfacer los primeros.
Ya en 1790, el citado cenobio benedictino había presentado «querella de fuerza» contra estos transgresores, logrando que estos últimos reconociesen mediante escritura de «transación y concordia» el derecho que se habían resistido a contribuir; no obstante, los catalanes volvieron a «perturbar» al citado monasterio en 1801.
Los eclesiásticos afectados mostraban su estupor ante los razonamientos aducidos por los catalanes para el impago de la citada carga, como el de «que el mar es territorio libre, que si algún incauto lo paga [el diezmo] es un abuso», por considerar al Estado como la única autoridad con derecho a cobrar semejantes contribuciones, y al que ya financiaban con sus «personales arbitrios».
La indignación de los preceptores era mayor si cabe al ver como los matriculados de la isla seguían contribuyendo por este concepto a pesar de que habían «decaído en fortuna y los Catalanes hayan absorvido toda la utilidad de la Pesca».
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es descargaban la responsabilidad de dicha contribución sobre los pobres pescadores, quienes capturaban el producto de la salazón, unos mareantes que en su mayoría no eran sino simples asalariados de los fomentadores y que terminaron por secundar a estos capitalistas foráneos, no contribuyendo con una carga, que para los curas arosanos suponía fuente importantísima de ingresos, en particular en Carreira, donde -según información de la década de 1810-«pocas veces le ha bajado el arriendo del diezmo del pulpo que saca a subasta, de 16.000 reales al
Brevemente, haciendo balance de los resultados de nuestro acercamiento a la fiscalidad sobre la pesca en primer lugar debe reseñarse la diversidad de cargas o derechos señoriales que de un modo u otro gravaban o controlaban el aprovechamiento y comercio de la productos animales del mar.
También se ha hecho hincapié en lo extendido de ciertas contribuciones «voluntarias» para financiamiento del culto, recaudadas entre el colectivo de mareantes, unas limosnas -que en menor medida que las péñoras-revestían escasa relevancia en el cargo de las contabilidades parroquiales del Barbanza.
Pero al margen de estos conceptos, cabe subrayar el gran peso específico del diezmo de mar entre las contribuciones satisfechas por los pescadores de la comarca que nos ocupa, una carga que reportaba pingües beneficios, sobre todo a los párrocos, sus principales preceptores.
Esperemos que una próxima consulta de los documentos sobre «valoración de curatos» aporten más luz acerca de este tipo de ingresos.
Asimismo hemos podido comprobar como el impago del diezmo nunca estuvo muy extendido entre los contribuyentes de cada parroquia; esta resistencia, hasta bien entrado el siglo XIX no fue secundada por la mayoría de los matriculados, estando abanderada, entre los naturales -al menos en el caso del Xobre-, por individuos con responsabilidades en la gestión de su gremio (cabos celadores, mayordomos...), los ^'' MEIJIDE PARDO, A.: Negociantes catalanes y sus fábricas de salazón en la Ría deAwsa (J780-J830), La Coruña, 1973, pp. 13-15.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cuales a menudo vieron amparadas sus posicionamientos por las autoridades de la Matrícula.
La postura catalana fue claramente ofensiva desde bien pronto, introduciendo en su ataque al diezmo nuevas argumentaciones; la arribada del laicismo y la penetración creciente de los presupuestos liberales abrieron un debate político sobre la legitimidad de esta carga que acabó por ser suprimida dentro del proceso general de desmantelamiento de los pilares económicas del Antiguo Régimen.
Según esta fuente, marinería y embarcaciones barbanzanas alcanzan el 27,1% y el 32,2% respectivamente, de los totales para la provincia marítima de Pontevedra.
Noticia de los derechos que la gente de mar de varios Puertos de este reyno, paga por razón del Pescado que coge, o en expecie de él, a Señores eclesiásticos, Seculares, o regulares, o a seculares o de lo con que arrivan a los mismos Puertos aunque los ayan cogido fuera de los de su districto, con expresión de los motivos en que se funda, a saver.
Partido de la Coruña.
En este Puerto se percive por el Cura de él de cada Barco por razón de Diezmo del Congrio que se coge en todo el Berano, quatro reales de vellón, y dos quiñones por el de la sardina en el Ymbierno Cee.
En este Puerto se paga por diezmo al Arcediano de Trastamara, dignidad de la Santa Yglesia de Santiago a quien pertenece el de los fructos, una Sardina de cada quince de las que coge la gente de mar, e igualmente de Sardas, y de todo el demás Pescado Corcubión.
En este Puerto paga el gremio de mar al Cura por razón de Diezmo, diez quiñones de la Sardina que coge en los cercos, y no haviéndolos, le da el mismo gremio 460 reales de vellón al año por el de todo el Pescado Finisterre.
La gente de mar de este Puerto paga al Cura de él por razón de Diezmo de cada quarenta pescadas que coge, una, y por consiguiente de Sardinas y Sardas.
En este Puerto se cobra por la Justicia y regimiento de él, quatro mrs. de cada millar de sardina, y demás Pescados frescos y salados que entran y salen, y ocho mrs. de cada Cesta o Cestón de pescado grueso, por virtud de real Zédula de S.M. el señor Don Phelipo quinto de 19 de diziembre de 1703, para que sirva aquel ingreso a la composición de la Yglesia, Calles, fuentes y Calzadas, a causa de hallarse en aquel entonces uno y otro deteriorado procedido de las Ymbasiones que allí hizo el enemigo Noia.
En este Puerto se recauda por la Justicia y regimiento de él quatro mrs. de cada millar de Sardina consiguiente al Privilegio que S.M. se sirvió concederle el año pasado de 1737 para atender con su producto a los precisos reparos de la Yglesia Parrochial, Fuente y Puente.
Asimismo paga la gente de mar de dicho Puerto a la dignidad Arzobispal de Santiago por virtud de real Privilegio concedido en 4 de Agosto de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 1458 por S.M. el señor Don Henrique, un millar de sardina con el nombre de Cambo, cada Barco de la que coge.
En este Puerto, y los demás que comprehende esta Subdelegacion, se paga por la gente de mar de ellos a los respectivos Curas el diezmo del Pescado que se coge.
En este Puerto consiguiente a los Privilegios de los señores Reyes don Henrique y Don Fernando expedidos en 4 de Agosto de 1458, 8 de Abril y 15 de Diciembre de 1476 en que se ratifican los anteriores, se paga al Arzobispo de Santiago por los vecinos y gente de mar de dicho Puerto las rentas y demás que le corresponden, y le estavan concedidos antecedentemente, aunque se ignoran las que sean, y si sólo que con motivo de los nominados Pribilegios el mismo Arzovispo mandó se procediese a la averiguación y apeo de lo que las embarcaciones que allí, y en Puente Zesures entran está en costumbre de pagar, como depusieron varias personas y han visto cobrar por los Mayordomos del referido Arzobispo y Sugetos a cuyo cuidado estava, de cada Barco de dos puntas que entrava en el expresado Puerto de Puente Zesures, medio real de plata, y de los más pequeños de cada remo de él, dos Cornados; del Navio que trahía géneros, una pieza de cada uno en esta forma, de fierro un quintal, de Higos o Pasas un serón, de Azeite un arrova e igualmente de todo lo demás que conducía, y el Barco que llegava allí con pescado pagaba el Cambo de él siendo menudo, pero de las Pescadas una, y lo mismo de Pulpos y del Pescado que se llebava a Padrón se recaudava de cada cien piezas ocho, y no se save si esta exación continúa al presente, de que se tomarán verídicas noticias Redondela.
Este Puerto es un Señorío del Arzovispo de Santiago, y por lo mismo cobra de él las rentas, y demás que le están concedidas por privilegios anteriores confirmados por S.M. el señor Don Henrique en 2 de Febrero de 1467 y por dos Autos ordinarios del Tribunal de Galicia con motivo de reusar la gente de mar de él la paga de lo que antes hacían, se les mandó continuarla reduciéndose a dar cada Barco que andava a la sardina, un millar de ella y la dorna la mitad siendo desde Noviembre asta Henero, y no matándola en aquel tiempo, y andando a la pesca de otro género avía de pagar cada Barco quatro reales y la Dorna dos, y por cada carga de Sardina que se sacase por tierra fuera de aquel Puerto se devía exigir un maravedí, y siendo Pescado seco o frezco dos mrs. y medio y cada Barco un real Burela.
En este Puerto paga la gente de mar al Cura de él un real de cada quiñón, y un quarto en libra de Pescado curado que consumen en sus Casas, sin que para la percepción de esto último se aya manifestado Privilexio ni concesión real Zillero.
La gente de mar de este Puerto paga al Cura y sincureros de él el Diezmo del pescado que coge Santa Marta.
En este Puerto paga el gremio de mar medio diezmo al Cura del Pescado que coge Cariño.
Los Yndividuos de mar de este Puerto pagan cada año al Marqués de Astorga por razón de Señorío dos reales cada uno, sin que se hubiese exivido ningún Privilegio que lo haga constar Espasante.
En este Puerto paga la gente de mar lo mismo que contiene la partida antecedente, y por los propios motivos Barquero.
En este Puerto cobra el Cura y prestameros el Diezmo del Pescado que la gente de mar de él coge Bares.
En este Puerto se exécuta lo mismo que en el antecedente Zedeyra.
El Gremio de mar de este Puerto paga cada año a la Condesa de Lemus por razón de derecho de Pesca 370 reales de vellón en que antes de ahora lo aforaron, y en tiempo que avía en él 15 Lanchas de pesca, quatro Barcos que andavan al tráfico, y mucho trato, así de españoles como de estranjeros, y a causa de no haver al presente en dicho Puerto más que tres Lanchas que no tienen la gente suficiente, se halla esta vastante aflixida sobre la paga del expresado derecho, no haviéndose exivido por el Mayordomo de la misma Condesa, título ni Privilegio para hacer ver los motivos de la citada contribución.
Que los Ministros de Marina de los Partidos de Asturias y quatro villas asta ahora no han embiado noticia alguna de si en los Puertos de su comprehensión paga la gente de mar de ellos algunos derechos del Pescado que coge, y las que falten de demás de los Partidos de este Reyno así que pasen las respectivas se formará razón de las que sean.
TABLA 1 Resumen del estado de la Matriculadle Mar en el Barbanza. |
Por EVA SAMPAYO SEOANE' Era nuestro deseo empezar el estudio de este fenómeno en un momento más temprano pero la inexistencia de las fuentes con las que hemos trabajado, para esa determinada época, nos ha hecho desistir de nuestro empeño en esta ocasión.
^ Y además de tipo indirecto, como casi todas las fuentes que existen para estudiar este fenómeno.
OBJETIVOS Y PRESENTACIÓN DE LA FUENTE
Nuestra intención al comenzar este breve trabajo era la de intentar demostrar la posible situación de la ciudad de la Coruña como polo de atracción de la población del entorno que la rodea, en un momento deter-minado^ El período elegido fue el tránsito del siglo XVIII al siglo XIX, concretamente el decenio de 1796-1805.
Las razones de la elección de este lapso de tiempo fueron sobre todo la imposibilidad de usar esta fuente concreta para un período anterior, puesto que el primer registro de la serie comenzaba a mediados del año 1795.
La documentación consultada para la elaboración de este trabajo ha sido el registro de enfermos del Hospital de La Caridad de La Coruña.
La elección de esta fuente posiblemente condicione el estudio de partida, ya que como todos sabemos, cualquier intento de acercarnos al fenómeno migratorio a través de una sola fuente^, ofrece una visión incompleta y bastante parcial de la realidad.
Como en casi todas las fuentes hospitalarias, en este caso nos encontramos con que solo aparece reflejado un sector muy particular de la población, en concreto las clases más humildes y desfavorecidas de la sociedad (al menos en teoría, pues habrá excepciones, como luego veremos).
Esto motivará que en algunos casos, por ejemplo a la hora de evaluar a la población, nos aparezca un elevado número de personas procedentes de fuera de la ciudad, algo lógico, puesto que al tratarse de un hospital para indigentes, en él se da cabida a aquéllos que acuden a la Coruña, especialmente a los que carecen de recursos.
Para familiarizarnos un poco con la fuente, recordaremos brevemente la historia de este «Hospital de la Caridad», que fue fundado en 1794 con los bienes que Teresa Margarita Herrera dejó a la Congregación del Divino Espíritu Santo y María Santísima de los Dolores, para ayudar y recoger a los pobres.
Al Hospital se le añadía además un Hospicio o Casa de Misericordia, y una inclusa, pues la situación asistencial en la ciudad durante este período debía de ser bastante caótica.
Así lo deja ver el siguiente informe de la Junta de Gobierno del Hospital, para determinar sus estatutos y atribuciones: « -recolección de una multitud de los que inundan las calles y entradas de las casas, formando entre si una república libre, abandonada y viciosa, para dedicarlos a las labores en que pueda empleárseles y sacar los cuartos de su alimento -... igual recogimiento de un considerable número de mugeres publicas y poco fieles [...] sabiendo que no ai donde encerrarlas para su continencia [...], andan como bagantes de unos pueblos en otros, contagiando con sus torpes tratos y comunicaziones a quantos las ben, de que son testigos los hospitales en que no caben los que necesitan curarse de mal gálico -... socorro de los muchos niños expósitos.... -... lograremos desde luego vaxo la voluntad del Altísimo ver en pocos años un hospital, una casa de expósitos y un hospizio para estos naturales y sus provincianos»\ ^ Archivo Municipal de La Coruña (A.M.C.), Junta Municipal de Beneficencia, caja n°79.
Puede verse, desde luego, en este elocuente texto de la Junta de Gobierno del Hospital parte de ese espíritu ilustrado, tan característico de finales del siglo XVIII preocupado por eliminar la mendicidad y el despilfarro de los ciudadanos útiles para la nación"^.
En un Memorial de la Congregación de el Espíritu Santo y María Santísima de los Dolores y la Junta de Gobierno del Hospital de la Caridad, en Junio del año 1795 se añade: «.,. se recogieron y asisten hasta 76pobres de ambos sexos y edades, ynclusos lo jóvenes guerfanos y abandonados que a todas horas, de dia y de noche se veian gimiendo por las calles, careciendo hasta del socorro espiritual....»
« Jamas hubo en este pueblo cuia remota fundación se ignora, un refugio tan preciso como interesante a la República, y de que todas las naciones cultas han dudado...» «... se veian hasta aora arrojadas estas desdichadas criaturas en las calles, en los atrios de las Yglesias, encima de sus altares, y hasta en las pilas de agua bendita, en los portales de las casas, en las riberas de la Marina, entre los fosos de la Fortificación, en los muladares y en otros sitios.
No pocas veces gimió la humanidad, y se estremecieron los menos sensibles al hallar los fragmentos de aquellos cuerpecitos que habían dejado la voracidad de los perros, y al hallar arrojados otros por las olas del mar, con evidente demostración de que habían sido echados en el mar por unas madres fieras, desnaturalizadas, o por efectos de una venganza que las precipita en la desesperación.
^ Incluso unos cuantos años más adelante -en 1798-se creará dentro del propio Hospital una escuela de hilanderas: «... concurren los jóvenes a la Escuela Real, y a las niñas se las enseña a trabajar con la ahuja, viéndose limpios en lugar de la miseria en que estaban constituidos y serian unas personas inutiles...»; A.M.C. Libros de Actas, Caja n° 80, f.
Pero no será este un caso excepcional dentro del panorama asistencial español.
Son numerosos los ejemplos de creación de instituciones similares -incluso anteriores-al socaire de dicho espíritu.
PALOMARES IBÁÑEZ, J. M^.: «El arzobispo Rajoy y los orígenes del Hospicio de Pobres de Santiago».
También en estos textos se puede apreciar claramente el tipo de «clientela» que nos encontraremos formando parte de la población de la ciudad y que en alguna ocasión durante este período (1796-1805) acaba dando con sus huesos en una de las escasas camas del Hospital.
Como antes mencionábamos, la fuente utilizada ha sido el registro de entrada de enfermos del Hospital.
En él anotaba un párroco -en esta ocasión, pues en años venideros anotará los datos un celador del mismo Hospital-los siguientes datos: nombre y apellidos del enfermo, edad, estado civil, lugar de nacimiento, y tan solo en ocasiones su profesión y la enfermedad por la que había ingresado en el Hospital de la Caridad.
En nuestro caso concreto hemos optado por un vaciado nominal sistemático -para evitar en la medida de lo posible las repeticiones^ que desvirtuarían los porcentajes-de las personas internadas en el centro durante el decenio de 1796-1805, lo que supone casi un total de 1300 individuos.
Desgraciadamente es muy difícil encontrar un registro en el que aparezcan recogidos todos los datos anteriores, pues en ocasiones faltan la edad, en otras el estado civil, otras veces faltan los días de estancia, en otras ocasiones -las menos-el sacerdote se olvida de anotar el lugar de donde es natural, ¿ Y cuáles son los problemas que presenta en concreto, el registro de enfermos del Hospital como fuente para estudiar la población de la Coruña?
Pues son muy variados y algunos de ellos ya han sido esbozados con anterioridad.
Uno podría ser que tiende a primar más a la población foránea, pues es la que menos recursos tiene a la hora de costear y buscar un «médico de confianza», dada su condición de re-" ^ A.M.C., Libros de Actas, Caja n° 80, f.
274-275. ^ Además estas personas repetidas pueden constituir un indicador de la presencia más o menos continua de un individuo en la ciudad, puesto que si esa persona es forastera y aparece en más de una ocasión en el hospital, podemos suponer que reside en la Coruña, y más cuando estas menciones se suceden a lo largo de los años. cien llegado a la localidad, y por consiguiente, ésta es la que aparece mayoritariamente en los registros.
A través de estas series solo podemos acceder a un grupo muy reducido de población, el sector más humilde, con lo que no podremos tener una visión completa de toda la sociedad, sino solo de un sector muy específico.
Hay algunos sectores de la población que aparecen también sobredimensionados en los datos que ofrece la fuente, y suponemos que podría ser por el hecho de contar con una inclusa y un hospicio, lo que podría «inflar» un tanto las cifras.
Pero no sólo por esta razón pueden aparecer elevados porcentajes en algún tramo de edad -sobre todo en los tramos extremos-ya que hay que tener un cuenta que a un hospital acude gente enferma, y los sectores de población que, en buena lógica, eran más proclives a padecer cualquier tipo de enfermedad -al menos en teoríaserían la población infantil y la de mayor edad, y por lo tanto más débil, con lo que pueden aparecer en mayor medida que el resto de la población.
Lógicamente tampoco recoge a toda la población de una localidad que se pueda haber trasladado a la ciudad, puesto que no todo el mundo tiene por que verse en la obligación de pasar por el hospital, con lo que siempre se nos escapará un porcentaje de los moradores de la Coruña, que será difícil de evaluar.
Después de haber visto las particularidades de la fuente, nos queda por decir que los resultados que hemos extraído de los registros que tenemos, y que comentaremos a continuación, no dejan de ser unos meros indicadores, de lo que ocurría en la ciudad, y que sólo podremos aproximarnos a las características de la población foránea, pero de un modo muy indirecto, y siempre con cifras aproximadas, que nunca pretenden tener un valor absoluto, y sí validez como indicadores de una tendencia.
Como podemos ver en la Tabla I, la gran mayoría de la población que pasa por el hospital en este período de tiempo es de fuera de la Coruña.
Tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres una pequeña minoría -en ningún caso se supera el 25%-son naturales de la propia ciudad, y el resto ha llegado de fuera.
Ya hemos podido ver antes como posiblemente este gran desajuste entre la población autóctona y la foránea Y estos forasteros ¿cómo se reparten en cuanto a su procedencia?
Si observamos la Tabla II, podremos hacernos una idea de cuales eran sus lugares de origen.
En el cuadro anterior hemos visto el predominio de la procedencia gallega en los orígenes de los que en su día pasaron por el hospital.
A continuación veremos en que medida influye la distancia en los desplazamientos de estas personas.
Para abordar la cuestión gallega hemos trazado unos radios, en tomo a la ciudad de la Coruña, de diez en diez kilómetros.
Los resultados que hemos obtenido han sido los siguientes (Tabla III):
^MARTÍNEZ RODRÍGUEZ,E.,BURGO LÓPEZ,C.,GONZÁLEZLOPO,D.:«Inmigración urbana en la Galicia del A.R.: Santiago, Tuy y Ferrol a finales del siglo XVHI» tn Actas de la I Conferencia Europea de la Comisión Internacional de Demografía Histórica.
El caso de Ferrol es un caso excepcional dentro del panorama urbano gallego.
Como sucede en otras ocasiones, la proximidad resulta ser la clave para explicar la mayor parte de los movimientos migratorios, que tienen como destino en esta ocasión la ciudad de la Coruña.
De los alrededores de la ciudad, en torno a un radio máximo de unos 50 kilómetros, proviene la mayoría de la población (alrededor de un 74% del total) tanto en el caso de los varones como en el de las mujeres.
^ Esta diferencia de mujeres que hay con respecto al número de gallegas que aparecen en el cuadro anterior es debida a que son aproximadamente unas 40 féminas que sabemos que son gallegas, pero nos ha sido imposible identificar su lugar de origen, en unas ocasiones porque no lo especificaba el párroco encargado de anotarlas («... natural del obispado de Mondoñedo», «... de la provincia de Orense», etc.) y otras veces porque nos resultó imposible identificar el lugar o feligresía que se mencionaba.
A medida que la distancia se va haciendo mayor va disminuyendo el número de personas que aparecen registradas en el HospitaP.
A la vista de estos datos, es de las comarcas periféricas de donde provienen la mayor parte de los individuos gallegos que podemos encontrar durante este período en la Coruña.
En lo referente a las mujeres estas suelen ser en una gran proporción mozas solteras (un 48,73%), seguidas a distancia por un notable contingente de féminas casadas (24,61%) y de mujeres viudas (19,54%) y por último una proporción de mujeres en las que el párroco encargado de anotarlas en el registro no puede precisar su estado civil (7,10%).
Este comportamiento de la población femenina podría considerarse como normal y similar a lo que sucede en otras ciudades de la época^^.
La población masculina presenta unas pautas de comportamiento similares a las de las féminas con respecto a su radio de acción, pero difiere un tanto de éstas en lo que se refiere al estado civil de los que se encuentran en la ciudad.
Como podemos observar el porcentaje de mujeres viudas dobla al de individuos varones en el mismo estado.
Y ¿cómo podríamos explicar esta situación, esta mayor presencia de mujeres viudas en la ciudad?
Pues posiblemente una de las razones pudiera ser la mayor indefensión económica de las mujeres, la imposibilidad de salir adelante, ante la muerte del cónyuge, lo que las obligaría a buscar refugio en la ciudad, donde o bien podrían trabajar -cuando se trata de viudas jóvenes o relativamente jóvenes-o podrían tratar de buscar una solución a su situación en un lugar como por ejemplo pudiera ser un hospicio como en el caso que nos ocupa.
Destaca también en esta tabla la disminución de los porcentajes conforme la distancia se va haciendo mayor, salvo pequeñas excepciones.
^ Como sucede en otras ciudades con hospitales similares.
Véase MAZA ZORRILLA, E.: Valladolid: sus pobres y la respuesta institucional.
236 que se producen cuando nos encontramos con un núcleo de población de cierta entidad^ ^ Si nos detenemos brevemente en la tabla veremos que en la franja de 30^0 kilómetros, donde hemos incluido a Ferrol^^, se rompe esta tendencia de disminución de porcentajes.
Parece ser Ferrol una ciudad emisora de población femenina^\ por lo general soltera, y bastante joven, pues de las 42 mujeres que tenemos registradas en ese tramo, 17 dicen ser naturales de Ferrol, por tan solo 5 varones (de los 17 totales) que declaran ser de esta villa.
A continuación un notable ascenso, en el tramo de 50-60 kilómetros, al encontrarnos en él con la ciudad de Santiago.
Son 29 referencias de mujeres y 15 de hombres que se distribuyen como sigue: 12 solteras, 5 casadas, 10 viudas, 2 mujeres sin determinar, 5 solteros, 8 casados, un viudo y una persona de la que no se especifica su estado civil.
Sorprende en este caso el elevado número de viudas que, procedentes de la ciudad de Santiago, recalaban en el hospital de la Coruña.
El siguiente tramo que vuelve a aumentar ligeramente los porcentajes con respecto al anterior es el de 70-80 kilómetros, en el que se encuentra comprendida la ciudad de Lugo.
Como podemos observar, nuevamente se incrementan los porcentajes, sobre todo en el caso de las mujeres, que son en su mayoría solteras.
Ya a partir de aquí la cifra de personas que desde estas distancias acuden a la Coruña va disminuyendo considerablemente, puesto que no hay que olvidar que ya hemos salido de la actual provincia de la Coruña, que es la que en buena medida provee de habitantes a su capital.
Pero aún así hay tramos que vuelven a llamar nuestra atención.
Uno de ellos es, por ejemplo, el de 80-90 Kms, que en el caso de los hombres presenta un porcentaje relativamente alto.
Pero más que su número lo que nos " Con lo que lógicamente, además de la distancia, también influye la densidad de población de la zona.' ^ Hemos incluido a Ferrol en este tramo, pues si bien es cierto que Ferrol en línea recta tendríamos que incluirlo en el tramo de 10-20 kilómetros, no es menos cierto que la distancia real que separa Ferrol de la Coruña supera ampliamente esos 10-20 kilómetros, con lo que hemos optado por abarcarla con el tramo de 30-40 kilómetros, para tratar de aproximarnos más a la situación real.' ^ Aunque esto pudiera deberse a la sobrerrepresentación de la población femenina en la fuente utilizada. ha llamado la atención en este caso es su homogeneidad.
En efecto, de un total de 12 individuos repartidos por distintas parroquias de Morana -sobre todo-y Campo Lameiro -en menor número-, 11 están casados, y solo uno de ellos permanece soltero.
Además, en todas estas localidades solo hay referencia a una única mujer.
Ya en los últimos tramos, a partir de los 100 kilómetros, únicamente hay que destacar una particularidad.
Consiste ésta, en que las mujeres que encontramos a partir de esta distancia proceden en su mayoría de la provincia de Pontevedra^"^ y, por el contrario la casi totalidad de la población masculina, llega a Coruña procedente de la provincia orensana^^ Otra característica de la población gallega que encontramos durante 1796-1805 en Coruña, es que la mayoría suele proceder de las zonas más occidentales.
Así, cuanto más avanzamos hacia el este, y nos adentramos en las provincias de Lugo y Orense -y no sólo al salir de la provincia, sino al penetrar en el sector más oriental de la provincia de la Coruña: Sobrado, Curtis, Vilasantar, Aranga, Monfero, Boimorto,....-decae considerablemente el número de personas que provienen de estas zonas^^.
Además, en la parte occidental más alejada de la ciudad, normalmente las menciones suelen provenir de zonas costeras, por ejemplo Muxia, Laxe, Camarinas, Moraime, Corcubión,... y a partir de ahí nos encontramos con referencias a lugares situados en torno al litoral atlántico: Muros, Noya, Outes, Negreira, Puebla, Rianxo, Vigo, Baiona,..., sin adentrarnos apenas en el interior de la provincia de Pontevedra.
Por lo que respecta a sus edades, como podemos ver en el Tabla IV, la mayor parte de esta población que no son naturales de la Coruña, tiene entre 16-40 años^^.
Son personas, sobre todo las mujeres, bastante jóvenes que vienen por lo general, de las comarcas limítrofes con la Coruña.
"^ En su mayoría de su parte más Occidental como por ejemplo, Moaña, Vigo, Bayona, Tu y,..., aunque siempre hay excepciones que nos remiten a la zona interior de la actual provincia de Pontevedra.' ^ En concreto de su capital, Orense, y de comarcas más alejadas como Gomesende, Xinzo de Limia, Monterrey, Viana do Bolo, Carballeda,....'^ Probablemente, los individuos de estas zonas tienen otros puntos de destino más atrayentes que la propia ciudad de la Coruña: Santiago, Lugo,....' ^ El 72,4% en el caso de las mujeres y el 52,5% en el de los hombres.
Por lo que se refiere a los hombres, estos doblan a las mujeres en el tramo de edad que va desde 41-55 años.
Esta situación podría estar relacionada con las actividades laborales que esa persona desarrollara en la ciudad.
Se trata, como veremos durante el trabajo, de gente en su mayoría sin especializar, y la ciudad posiblemente demande mano de obra joven, barata y femenina -en su mayoría-en este momento, con lo que su presencia a partir de una cierta edad ya no sería tan solicitada, y tal vez esto pudiera explicar esta desigual situación.
Quizá también esta población femenina al llegar a una etapa concreta de su vida pueda plantearse el regresar a su lugar de origen.
Sea por la razón que fuere, lo cierto es que hay una mayor presencia de hombres maduros que vienen de fuera en la ciudad que de mujeres en la misma situación.
El tramo inferior 0-15, no parece estar muy influido por el hecho de contar el Hospital con una inclusa, y de hecho, no está muy representado dentro de la población foránea, y si mucho más dentro de la población natural de la propia ciudad^^ Tabla IV.
Distribución por tramos de edad de ia población foránea Como también hemos comentado antes, posiblemente pueda ser la fuente la que nos ayude a explicar este aumento de personas en el último tramo de edad.
Sin embargo, como hemos apuntado en el caso de las viudas, este elevado porcentaje de personas ya mayores, podría ser debido a que buscaban en la ciudad de la Coruña una «seguridad» que sus lugares de origen no podrían ofrecerles, y se aventuraban a venir hasta la ciudad en busca de unos recursos que en el campo les resultaban imposibles de encontrar^^.
Llegados a este punto, podríamos preguntarnos ¿ y cuál podría ser la razón por la que la ciudad de la Coruña actuaba como foco de recepción de todos estos individuos, procedentes de las comarcas limítrofes con la ciudad en su mayoría?
Las razones podrían ser muy diversas, y por supuesto, lo único que podemos hacer es aventurar algunas posibles causas, pero sin descartar ni afirmar categóricamente ninguna.
Una posible hipótesis que se nos ocurre, es que en este momento concreto, la ciudad de La Coruña ofrece unas perspectivas laborales nada desdeñables.
Podría considerarse como una localidad dinámica, pujante y con un notable centro manufacturero.
Si nos detenemos un poco en estos pasajes de J. Lucas Labrada podremos observarlo con más detalle:
«La principal industria de esta ciudad es la de las lencerías, pues además de la Real Maestranza de Mantelería [...] hay también esparcidos por la población y sus arrabales como unos ciento y trece telares de lienzos [...] veinticinco o treinta de ellos trabajan todo el año, los demás solo lo hacen uno o dos meses.
Una fábrica de sombreros finos [,..] ocupándose en ella, en el día, de 135 a 140 operarios de ambos sexos además de unos 40 aprendices. [...]
Hay además de ésta, otra pequeña fábrica de sombreros finos y tres de ordinarios [...].
Asimismo existe en esta ciudad una considerable fábrica de jarcia y cordelería [...].
Hay también una de pasamanería y cintas y dos de peines.»
«En efecto, este puerto ha sido siempre uno de los más frecuentados del reino, por dar franca entrada a todos los buques que navegan por esta costa [...] hasta el año 1778 en que se expidió el Reglamento'' ^ Esta presencia numerosa de mujeres que viven solas en las ciudades, solteras y viudas, ha sido puesto de manifiesto en varios trabajos.
Véase CHAUNU, R: LM mort à París.
Paris, 1978, pág. 193 Como vemos, la ciudad poseía, para la época una incipiente «in-dustria^^> y un no menos desarrollado comercio, sobre todo tras la instalación de los Correos Marítimos con Ultramar en 1764 y el Decreto de Libre comercio con América en 1778^^, que «... hace que para las introducciones de los extranjeros y de los efectos coloniales no se ha limitado solo a su consumo, sino al de algunos pueblos de Castilla y Galicia, que caen más cerca de este que de aquel puerto (el de Ferrol), y cuyos caminos se hallan en gran parte franqueados»^^ que convertiría a la capital en un lugar apetecible para la población de los alrededores.
Además no hay que olvidar que en su mayoría -como veremos más adelante-son personas procedentes del campo, mano de obra sin cualificar y no especializada por tanto, y en este momento estamos en una fase de «degradación y pauperización del mundo rural» tras las cosechas deficitarias de 1788-1789^"^.
De ahí que no sería de extrañar que el excedente de población de las comarcas cercanas a la Coruña, optara por acercarse a la ciudad para conseguir salir adelante.
Y la misma causa podemos aplicar para las personas que no procedan de las proximidades de la Coruña: las posibilidades de mejora ante una situación de degradación general, aproximándose a un lugar en fase de despegue económico.
^° LUCAS LABRADA, J., Descripción económica del Reino de Galicia, Vigo, 1971, págs 41 y ss.
^' A las anteriores industrias citadas, hay que unir desde 1804 (coincidiendo además con un fuerte incremento en el número de féminas, que llegan al Hospital) -y de forma oficial desde 1808-la Fábrica de Tabacos que da trabajo a un considerable número de mujeres.
^^ Para este tema puede consultarse L. ALONSO ALVAREZ, Comercio Colonial y Crisis del Antiguo Régimen en Galicia (1778Galicia ( -1818))
Por lo que se refiere a las áreas más alejadas, en lo que hemos denominado «Resto de España», observamos también una mayor presencia de mujeres frente a los hombres, aunque en este caso los porcentajes son más igualados que cuando nos referimos a los gallegos.
Están representadas en esta muestra la casi totalidad de las regiones españolas, formando un grupo bastante heterogéneo en el que destacan de forma considerable los individuos de las regiones más próximas, predominando sobre todo los de la zona norte.
Es en esta franja norte donde las mujeres aparecen más representadas, destacando sobretodo Asturias, Cantabria, el País Vasco, La Rioja y Navarra como las regiones que más féminas aportan y donde su porcentaje supera ampliamente -muy ampliamente en casi todos los casos-al de los hombres.
Las otras zonas, que podríamos considerar como más alejadas, se caracterizan por una mayor movilidad de los hombres frente a la escasa presencia femenina en el total de estas regiones.
Se confirma así el mayor radio de acción de los hombres -su mayor movilidadfrente una escasa presencia femenina conforme aumentan las distancias a recorrer.
Tomando como base los datos que tenemos, la inmigrante tipo de esta zona norte parece ser una mujer joven, concretamente entre 16 y 25 años de edad, soltera^^ y en el caso concreto de las originarias de Asturias, pertenecientes a dos zonas determinadas, como son por un lado la comarca de Oviedo, Aviles y sus valles periféricos, y por otro, los valles de montaña de la Asturias Occidental, limítrofes con la montaña luguesa.
Los demás individuos de la franja norte formarían una masa muy heterogénea con orígenes muy diversos, y con una mayor dispersión en cuanto a sus lugares de procedencia.
Su distribución sería la que podemos ver en la Tabla V:' De un total de 28 menciones de mujeres, 15 de ellas son anotadas como solteras.
Los individuos representantes de la zona meridional del país no demuestran un origen tan disperso como los de la zona norte y parecen mostrar una tendencia a proceder todos de unas cuantas ciudades muy concretas.
Así, por ejemplo en el caso de Andalucía de un total de 12 menciones, 4 corresponden a Sevilla, 3 son de Cádiz, 3 de Granada, 1 persona es de Málaga, y mencionan en una ocasión a una persona de Andalucía pero sin especificar de donde; es decir, en su mayoría puertos comerciales cuyos contactos con el de Coruña explicarían su presencia en estas tierras del norte.
Una vez más la proximidad geográfica es la que explica -en parte-la mayor o menor presencia de extranjeros en nuestra ciudad.
Así, podemos ver en la Tabla VI, como la mayor cantidad de extranjeros provienen del vecino Portugal.
De estos 23 individuos que proceden de Portugal, la inmensa mayoría dicen ser naturales de las inmediaciones de Oporto (o por lo menos pertenecientes a su obispado^^).
Solo hay dos personajes que llegan a la Coruña desde Lisboa -capital-uno, y el otro de un lugar situado a unas cuantas leguas de la ciudad lisboeta, como es Santarem (también ciudades portuarias).
Del resto poco se puede decir salvo que su presencia resulta meramente testimonial, exceptuando a los que vienen de Francia y sobre todo de Italia.
Podría sorprender la nula presencia de ingleses, por lo menos reflejados en este hospital, en este momento, ya que no debemos de olvidar que las relaciones comerciales con Inglaterra desde el puerto de la Coru-^^ Un tal José de Castro de 50 años, operario de una fábrica de sombreros, dice ser natural de Santa María de Vilanova de Gaia (obispado de Oporto), donde residen sus padres y su mujer.
Y otros cuatro que ingresan juntos el mismo día -entre 18-28 añosque declaran ser de Oporto, donde viven sus padres. ña se remontaban a unos cuantos siglos atrás^^, aunque tampoco es menos cierto que en esta fase final de siglo XVIII las acciones bélicas que enfrentaban a España e Inglaterra eran bastante frecuentes, y de hecho en 1800 la ciudad estuvo amenazada por un desembarco inglés, después de un intento fallido en FerroP^.
Bajo este epígrafe hemos reunido a aquellos que se encuentran en la Coruña y proceden en su mayor parte de América del Sur, aunque también nos encontraremos con algún que otro ejemplo de América Central, e incluso algunos que provienen de la Luisiana^^.
También hemos incluido a una persona que venía de Brasil.
Lógicamente, la presencia de estos individuos en la ciudad de la Coruña está muy condicionada por la distancia.
A esto hay que sumar las cada vez más que frecuentes escaramuzas que tienen lugar entre los navios españoles e ingleses sobre todo, por lo que suponemos que las condiciones para navegar no debían de ser las más idóneas.
Es probable que por este motivo la presencia de americanos en Coruña no sea muy importante.
El mayor número de personas lo ofrecen aquellas que provienen de lo que hemos denominado Las Antillas: Cuba, Puerto Rico, Jamaica, y alguna que otra pequeña isla de las Antillas.
Como se puede apreciar son en su inmensa mayoría hombres -tan solo aparece una mujer, y es de La Habana-y de ellos un elevado número suponemos que serían marineros, pues en alguna ocasión así se indica, y en otra sólo se menciona que «... venía en un navio» o «... procedente de tal embarcación».
En un apartado anterior vimos como las posibilidades económicas de la Coruña en este momento podían ayudarnos a explicar la presencia de gentes foráneas en la ciudad.
También observamos como la mayoría de la población era gallega, y en concreto de las comarcas próximas, decreciendo su número según nos alejábamos de Coruña.
Si nos detenemos un poco en sus ocupaciones profesionales, veremos como la gran mayoría eran gente sin especializar.
Las mujeres, de un total de 47 en las que se recoge su profesión, declaran ser 24 (51,06%) criadas o sirvientas.
Podemos afirmar que casi todas se encuentran dentro de los 50 kilómetros antes mencionados^^, salvo dos o tres casos de las provincias de Pontevedra y Lugo.
En otros 17 ocasiones anota el párroco «su oficio pobre», y el resto son 2 pescadoras, 2 costureras, 1 lavandera y 1 vendedora.
Por desgracia no son muchas las ^° Algunos ejemplos pueden verse en: RAMA PATINO, M^.L., «Una cala en la zona de inercia.
El sector occidental de la antigua provincia de la Coruña (1700-1860)», pp 105 y ss.; VÁRELA PARDO, M^.R., «La emigración de cuatro arciprestazgos coruñeses a través de fuentes diocesanas», pp. 87; SOBRADO CORREA, H., «Aproximación al fenómeno migratorio en la Galicia interior de Antiguo Régimen: la tierra de Castroverde, 1700-1850», en EIRAS ROEL, A. (Dir.)
Aportaciones al estudio de la emigración gallega.
Un enfoque comarcal, Santiago, 1992. menciones que tenemos, pero creemos que suficientes para hacernos una idea aproximada de los oficios que desempeñaban estas mujeres en la ciudad.
A este oficio habría que sumarle otra dedicación tradicionalmente femenina, a la que ya se hacía referencia en el informe de la Junta de Gobierno del Hospital, como es la prostitución.
Lógicamente una ciudad en crecimiento, con un comercio importante, un puerto con mucho tráfico, y en definitiva, una ciudad dinámica, con una población también bastante activa debía de ofrecer muchas posibilidades a estas mujeres.
Y su presencia no debía de pasar desapercibida en las calles de la Coruña, a juzgar por el informe de la Junta del Hospital {...considerable número de mugeres públicas y poco fieles de cuio vicio no las contiene ni la umana ni la divina...) ^^ Ya por último, y como dato curioso, reseñar que en el año 1804 se produce un incremento considerable en el número de mujeres que llegan a la ciudad.
No sabemos a que puede ser debido con exactitud, pero creemos que tendrá que estar relacionado con el hecho de que en ese mismo año empiece a trabajar de forma provisional -de hecho empezará de forma oficial en 1808-^^-una industria que emplea fundamentalmente mano de obra femenina, como es la Fábrica de tabacos lo que podría ayudar a explicar ese incremento en la llegada de mujeres^^ a la ciudad.
En lo que se refiere a los hombres, estos presentan una mayor diversidad de oficios, pero siguen siendo en su mayoría sin especializar.
Hemos obtenido un total de 98 referencias a oficios masculinos^"^, y se reparten como sigue: ^' A.M.Coruña, Junta Municipal de Benefícencia, Caja n° 79. ^^ De acuerdo con la información ofrecida por P. Madoz «comenzaría a elaborar en 1808 (...) elevándose su producion a más de 35.000 libras de cigarros comunes» y su personal alcanzaba en 1808 la cifra de «100 cigarreras».
MADOZ, R: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar.
^"^ Descontando las 41 menciones de soldados que tenemos, que suponemos no estarían aquí por voluntad propia (sobre todo los foráneos).
De hecho tampoco los hemos incluido ya que las menciones que se hacen a ellos es por ser el marido de numerosas enfermas «.... su marido cabo en el batallón de Ynbalidos»; «... su esposo es sargento del Regimiento de America» (de 36 en total), y no por estar ellos ingresados en el hospital (por lo que tampoco podíamos saber su naturaleza).
Pero aunque solo aparezcan las actividades laborales en tan escaso número de ocasiones, suponemos que un número superior al de los varones antes reseñados estarían trabajando en las obras de remodelación de La Coruña, pues en más de una ocasión se dice «... accidentado en las obras de la Palloza;.... trabajando en las obras del puerto» y es durante esta época cuando se remodela el puerto y se incorporan nuevas barrios a lo que antes era el núcleo de la ciudad.
Por supuesto, a todos estos oficios habría que sumarles un numero importante de soldados, que también pasarían por el hospital durante estos años^^.
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA SANIDAD
Aunque no era uno de los objetivos iniciales de este trabajo analizar el funcionamiento del Hospital de la Caridad, una vez que contamos con datos que podrían ayudar a ver algunos aspectos concretos, nos hemos decidido a comentarlos de una manera muy breve, y desde luego sin entrar en muchos detalles, ya que muchos de ellos se escapan a nuestros conocimientos.
Por supuesto no son más que datos aproximados, y que solamente servirán para hacernos una idea de la realidad de la vida cotidiana del Hospital.
Y tratados de forma más organizada y sistemática podrían utilizarse, sacándole mayor partido del que nosotros le hemos sacado.
Pasando ya a analizar las causas por las que entran en el hospital las personas registradas, una gran cantidad de ellas lo hacen por causa de lo que hemos denominado «fiebres»^^.
En la Tabla VIII, observamos como prácticamente el número de mujeres que entran aquejadas de esta enfermedad es igual al de los hombres.
Nos encontramos en segundo lugar, en el caso de las mujeres con algo tan ^^ Como se pone de manifiesto en los libros de reuniones del ayuntamiento, a causa de los problemas que hay con el alojamiento de los soldados, y se ordena llevar a los soldados sarnosos al hospital para evitar el roce con los soldados sanos.
^^ En donde englobaríamos las menciones de calenturas, fiebres, tercianas, cuartanas,... genérico como puedan ser los «dolores».
Bajo esta denominación hemos incluido dolores varios «de cabeza, de garganta, de vientre, de estómago, de brazos,...».
A continuación, y a muy escasa distancia una de otra, aparecen la hidropesía y la erisipela, afectando casi por igual a hombres y a mujeres.
Por último y casi a modo anecdótico, comentar que de las 10 mujeres atendidas de parto 8 estaban solteras, lo que en parte parecería confirmar lo escrito unas líneas atrás referente al ejercicio de la prostitución por parte de las féminas llegadas a la ciudad.
Lógicamente no entraremos a comentar las enfermedades, pues entre otras cosas, están anotadas por el párroco, y como podemos ver sus definiciones son un tanto imprecisas y vagas.
Además la clasificación que nosotros hemos hecho, posiblemente no se adapte mucho a la realidad de la época, pero es ciertamente difícil homogeneizar ante frases tan escuetas como «... entro baldada de un lado»; «... hinchada»; «tenía dolores...»; «... con un punto»; «... mal de ojos...».
Lo que si salta a la vista es que unas óptimas condiciones sanitarias e higiénicas no estaban precisamente a la orden del día, a juzgar por las menciones de erisipela, sama, tabardillo y sobre todo de «miseria», que no hemos contabilizado por no saber muy bien en que grupo englobarla, pero que, ciertamente, encajaría "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es con la situación de deterioro a la que aludíamos con anterioridad y que llevaría a gran cantidad de pobres a la ciudad herculina.
Podíamos intentar también calcular los días de estancia en el Hospital y a continuación veremos los resultados que hemos obtenido.
En la tabla IX, se han calculado el tiempo de estancia en el hospital de las mujeres y de los varones.
En la columna I se especifica el número de personas muertas en cada tramo, y en la número II el porcentaje que supone sobre el número total de gente que permaneció ese tiempo en el hospital.
A modo de resumen podemos decir que en este período, 1796-1805, la ciudad de la Coruña que está experimentando una fase de expansión, recibe población que procede, en su inmensa mayoría de las comarcas limítrofes con la urbe.
Son gentes que provienen del campo, y ante la fuerte demanda de mano de obra que existe en este momento en la ciudad, se acercan a ella gentes de las poblaciones vecinas.
Gentes, en su mayoría, con una escasa especialización profesional y que acaban dedicándose a las labores más variadas una vez avecindados en la ciudad, que serán los responsables del importante crecimiento urbano que entonces tiene lugar^^ ^^ BARREIRO MALLÓN, B.: La ciudad de la Coruña según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada.
Distribución de las enfermedades más frecuentes
A la vista de los datos no abundaban precisamente los oficios en los que se requiera una alta cualificación.
En relación con esto hay que comentar, que aunque no sucede siempre, pero si con cierta frecuencia, parece haber alguna relación entre la distancia recorrida y el oficio que realizan en la ciudad.
Los que vendrían de zonas más alejadas -descontando a los militares y a los marineros-serían los cirujanos, los escribanos, el receptor de cuentas del Tribunal, los dos peluqueros (madrileños), uno de los sastres (madrileño), un operario de la fábrica de sombreros y el zapatero (estos dos últimos serían portugueses).
El resto de los mencionados serían gallegos, y en su mayoría de las proximidades de la ciudad, salvo tres canteros (naturales de San Martín de «Alaxe» -Morana-, de Santa Maria de Cequiril -Cuntís-y de San Lorenzo de Almofrei -Cotobadetodos de la Provincia de Pontevedra)^^, un carpintero (de San Adrian de Calvos en Fornelos de Montes), y el arrierro (natural de san Miguel de Candeda -A Veiga-Orense).
^^ Lo que no resulta extraño, según han puesto de manifiesto diversos trabajos, como puede verse en GONZÁLEZ LOPO, D.: «Una aproximación a la emigración de la Galicia Occidental entre mediados del siglo XVII y el primer tercio del XX, a través de las fuentes de protocolos y archivos parroquiales»; en Revista da Comisión Galega do Quinto Centenario, n° 6, Santiago, 1989, págs. 137-169; FERNÁN-DEZ CORTIZO, C: «Ganando la vida con el oficio de cantero: explotación campesina y emigración estacional en la Galicia occidental del siglo XVIII»; en Actas de la I Conferencia Europea de la Comisión Internacional de Demografía Histórica. |
Por CARMEN FERNÁNDEZ CASANOVA
La llegada a mis manos de Apuntes de mi vida societaria.
Memorias de José Costa Alonso^ me ha permitido conocer una fuente, inédita, rica en datos para el conocimiento del desarrollo institucional del Pósito de Pescadores de Moaña, (1921de Moaña, ( -1939)), que adquiere mayor interés por la carencia de estudios monográficos y, en definitiva, por un escaso estado de la cuestión.
Esta realidad y las características de la propia fuente limitan las posibilidades de argumentación y análisis, y condicionan el planteamiento de una hipótesis de trabajo muy ajustada a la letra del documento.
El objetivo a conseguir será, pues, dar a conocer los datos aportados por el recuerdo de las vivencias de Costa Alonso, como responsable de la Asociación, mediante una ordenación temática coherente, enlazada por las referencias cronológicas; en fin, un estudio de microhistoria que permite, a'
la vez, superar el marco local en aspectos relacionados con la institucionalización de estas asociaciones de marcado carácter polivalente.
Además de las limitaciones de planteamiento, conviene señalar las de la propia fuente por su autoría y características: la visión subjetiva y unilateral, «las filias y las fobias»..., ingredientes naturales en la elaboración de diarios, memorias... y que, con mayor o menor intensidad, están presentes en los distintos episodios y escenas de la vida societaria, presentados por Costa Alonso.
De ahí que quepa la diferenciación entre las aportaciones cuestionables, como consecuencia de la percepción personal sobre personas y organizaciones, y los datos relacionados con el resultado de las dinámicas de desenvolvimiento de los Pósitos que nos permiten hacer el seguimiento del organigrama institucional.
La pluma, en definitiva, es dirigida por José Costa Alonso, pescador de Moaña, católico, hombre de orden, bienquerido por la dictadura primorriverista, que acaba vistiendo el uniforme de Falange, y, sobre todo, un trabajador tozudo e infatigable en favor del Pósito de Moaña, que acaba desempeñando puestos de responsabilidad en los distintos niveles de organización de estas sociedades cooperativas.
El marco societario en la Galicia marinera de principios del siglo XX^
Como es sabido la desaparición de los Gremios de Mar en 1864 reduce el panorama asociativo dentro del sector pesquero y resta posibilidades de supervivencia a los pescadores, por la labor benéfica y de «ordenación de los recursos» que desarrollan.
De cualquier forma, se mantienen en Galicia algunos Gremios reformados como el de Mareantes de Pontevedra, y los de Mar en el Porto do Son, Ares y A Guarda, que cumplen una mínima función mutualista, (atención a la muerte y a la enfermedad).
En este tiempo suenan las voces discrepantes de Díaz de Rábago y Alfredo Brañas, y surgen intentos de institucionalizar un asociacionismo mixto, integrado por armadores y pescadores, dentro de una triple vertiente de actuación: mutualista, cooperativa y de crédito.
Responden a estos principios la Sociedad Marítima del Berbés de Socorros Mutuos, (1878), promovida por el clero y las autoridades marítimas, y \di Asocia-^ Este apartado recoge en síntesis la aportación de Dionisio Pereira.
153 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ción Cambadesa de Marineros, organizada por Alfredo Brañas.
Sociedades similares, configuradas alrededor de unos objetivos propios de ese viejo modelo, (mixto y representativo de los intereses de un determinado arte, o bien de corte mutualista), viven un momento de expansión entre los años 1899 y 1909; valga como ejemplificación dentro de un período más reducido, el establecimiento de 29 sociedades marineras desde Corme a Miño: Bouzas, Cangas, Moaña, Domaio, Pontevedra, Marín, Meira, Baiona, Ribeira, Cabo de Cruz, Palmeira, Fisterra...
En estos mismos años, en los dos grandes puertos de Vigo y A Coruña y más tardíamente en Marín, aparecen las primeras sociedades de resistencia al socaire de la modernización del sector, manifiesta en la apertura del mercado, medios de producción con mayor capacidad productiva, y la nueva organización del trabajo dentro de un modelo industrial en expansión.
Fundamentalmente este asociacionismo ha crecido como resultado del enfrentamiento entre armadores, poseedores de medios de producción, y asalariados, que cuentan con los recursos de la solidaridad societaria.
La extensión y organización de las sociedades de resistencia aparecen condicionadas por las características del propio sector: la pervivencia y el peso de la pesca artesanal posibilita la coexistencia de las sociedades de marineros a la parte con las de los tripulantes asalariados de los vapores, (frecuentemente diferenciados en Marineros, Maquinistas, Fogoneros y Patrones), y la convivencia, bajo el techo de un asosacionismo mixto, de patronos y marineros, usuarios de un determinado arte y beneficiarios de una modalidad retributiva a la parte; además la interdependencia de las actividades crea las condiciones de solidaridad y arrastre ante una situación de conflictividad.
Después del conflicto de 1897, los tripulantes de vapores de Vigo establecen su propia sociedad, adscrita a la U.G.T. En 1902 los traineros de A Coruña se reúnen en La Humanidad Libre dentro de la Federación Local Obrera de tendencia anarcosindicalista, para contrarrestar la iniciativa de los patronos-armadores agrupados en El Progreso.
Siguen este ejemplo en 1906 los asalariados de los bous que establecen La Unión Marítima, integrada también en la Federación anarquista.
Desde Vigo y Pontevedra el asociacionismo marinero se irradia hacia todos los pueblos de la Rías Bajas, favorecido, sobre todo, por la expansión de las nuevas técnicas y relaciones laborales.
Sirvan como muestra la creación en Marín de la Alianza Marinera, constituida en 1914 por los tripulantes de los "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es vapores y motoras, y, poco tiempo más tarde, la de sus homónimas de Cangas y Moaña; en Bueu se instituye El Adelanto Marinero y La Necesaria en Ribeira.
Debido al peso de la influencia socialista en las Rías Bajas se organiza la Federación Regional de Obreros de la Industria Pesquera de Galicia, presidida por Lorenzo Corbacho, y que integra colectividades de Aldán, Bouzas, Cangas, Moaña, Bueu, Chapela, Vigo, Pontevedra, Portonovo, Sanxenxo, Porto do Son y Ribeira.
La Federación cumple por primera vez el papel de coordinadora del sindicalismo de clase en el sector pesquero, atendiendo la ordenación pesquera, la reglamentación de los aparejos en las rías, el asesoramiento de las sociedades en conflicto; no obstante desaparece en el año 1922.
En Coruña, por efecto de la animación de la CNT, se establece en 1915 la Sociedad de Marineros, Fogoneros y Patrones «El Despertar Marítimo» que incluye a tripulantes de la marina mercante, trabajadores del servicio del puerto y pescadores.
Esta tendencia de reunión por encima de la especificidad de la actividad profesional es respaldada en el Congreso de la CNT de 1919 y se refleja en la transformación del Despertar Marítimo en la Sección del Sindicato Único del Transporte Marítimo-Terrestre que aglutina todas las profesiones relacionadas con tareas portuarias.
La Dictadura de Primo de Rivera supuso el freno y desaparición de muchas sociedades; excepcionalmente mantienen su actividad el Sindicato General de Trabajadores en Vigo y Despertar en Coruña, ambas de inspiración cenetista, animadas por el objetivo de hacer extensiva la obligatoriedad del descanso dominical al sector pesquero con resultado desigual para los dos sindicatos: en Vigo se alcanza en 1926 frente a la impotencia del Despertar, maniatada por la persecución del gobierno en 1927.
La pervivencia de estos centros empuja a la CNT a la creación de la Federación Regional Marítima en 1926, que acaba su actividad a los pocos meses con el encarcelamiento de su secretario, José Villaverde.
El desgaste provocado por la intensa conflictividad vivida en las Rías de Vigo y Pontevedra entre 1914-20, así como el vacío dejado por las asociaciones de resistencia desaparecidas, facilita la institucionalización de otras de inspiración confesional o vinculadas a la derecha, que buscan contrarrestar el sindicalismo de clase con organizaciones dirigidas por personas de orden, armonizadoras del capital y el trabajo.
Están dentro de esta tipología la Asociación de Marineros Pescadores de Viveiro bajo el "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tutelaje de personas conservadoras de la villa, el Sindicato Católico de Trabajadores del Mar de Bouzas y el Sindicato Católico de Marineros de Cangas, ambos de tendencia confesional.
El establecimiento de los Pósitos de Pescadores es otra iniciativa societaria de interés.
Estaban financiados, además das cotas dos socios, pola Caja Central del Crédito Marítimo dependente do Ministerio de Marina.
A composición dos seus órganos representativos era paritaria, adoptando un talante corporativo que procuraba aunar os intereses de armadores e mariñeiros, afastando a estes das organizacións de clase»l El origen o iniciativa de constitución de estas entidades tiene carácter oficial, sigue una trayectoria vertical, de arriba abajo, a cargo de las autoridades de Marina de las que emergen actuaciones personalizadas como la de Alfredo Saralegui, capitán de corbeta, principal propagandista de los Pósitos.
Colaboran, también, en su funcionamiento, además de muchos funcionarios de las Ayudantías, algunas personas vinculadas al asociacionismo profesional, e incluso agrarios próximos al radicalismo como Ramón Salgado.
El primer Fd^/ío de todo el litoral español se establece en Cambados el 17 de diciembre de 1917; de aquí se extienden, primeramente, a las Rías de Arousa y Muros, y más tarde por las de Vigo, Pontevedra y el norte de Galicia, con un fuerte aumento en los años de la Dictadura, de tal forma que a la llegada de la República existen cincuentaPds/ío^, integrados en la Federación Gallega de Pósitos Marítimos.
Como apreciaremos al presentar las Memorias de Costa Alonso, la institucionalización de estas entidades cuenta con la enemiga de las sociedades de resistencia, que veían en ellas un obstáculo para la consecución de su planteamiento de conflictividad en momentos de reivindicación.
Así la campaña contra los Pósitos dirigida por la Federación Obrera de Marm junto con las Sociedades de Marineros de Cangas y Moaña son la respuesta al boicot a una huelga de marineros, en 1923, al ser sustituidos por socios de aquéllos.
De cualquier forma. los Pósitos consiguen una implantación aceptable en los pequeños puertos, por su actuación benéfica, aliviadora de la carencia de infraestructuras, -lonjas, puertos...-, de la mala situación económica y de la indigencia educativa de los pescadores mediante el mantenimiento de escuelas, algunas de ellas modélicas en la pedagogía de la formación profesional.
Pero si bien se reconoce el papel global y las actividades concretas de \os Pósitos, que sustituyen con mayor acierto al asociacionismo mixto tradicional, también se critica la falta de eficacia para transformar las condiciones de vida y de trabajo de los pescadores.
Durante la Segunda República proliféra el sindicalismo de clase en casi todas las villas costeras, aunque los grandes puertos actuarán como cabeceras de la afiliación y de la conflictividad de los núcleos más pequeños, de pesca artesanal, por las múltiples vinculaciones existentes entre las diversas flotas.
La conciencia de esta interrelación constituye un factor decisivo para la constitución de la Federación Regional de Industria Pesquera, afiliada a la CNT, que aglutina a casi todos los pescadores sindicados en Galicia que suman los 11.471 en 1932.
Los sindicatos anarquistas más importantes son: el Sindicato de Industria Pesquera de Vigo, que en 1932 tiene 2.200 afiliados, el Sindicato de Industria Pesquera de Marín con 1.600, el Despertar Marítimo de A Coruña con t.500, y con censos similares La Alianza Marinera de Cangas y Solidaridad Marinera de Moaña, y así hasta alcanzar a lo largo de la etapa republicana casi todos los puertos de Coruña, Pontevedra y algunos de Lugo.
La Confederación Gallega, para ajustarse a la cada vez más compleja realidad de los puertos, se estructura orgánicamente por medio de sindicatos y de la Federación de Industria que reúne a todas las profesiones relacionadas con la pesca; de esta forma abandona la organización a base de sociedades de oficio y consigue mayor efectividad en la dirección de los conflictos.
Todo parece indicar que en esta etapa el sindicalismo de clase, (60 sociedades, 1930-36), supera, por primera vez, en número e influencia social al sindicalismo mixto, representado por \o^ Pósitos, (57,, y las sociedades mixtas de pescadores, (4,, con mayor implantación en los puertos pequeños, aunque las corrientes proletarias comienzan a disputar también esos espacios, como se evidencia en los Pósitos de Mugardos y Pontevedra, bajo la influencia del PCE, y el de Cambados en la órbita de la CNT.
El dinamismo de la Federación Regional se manifiesta en la convocatoria de numerosas huelgas en puertos dominados por su tendencia, (A "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Coruña, Vigo, Marín, Cangas, Moaña, Teis, Ribeira, Pontedeume, Bueu....), e incluso en aquellos otros donde no tiene esa posición directora, ( Cariño, Celeiro, Cambados, O Grove, Porto do Son....).
La lucha social está protagonizada, fundamentalmente, por los tripulantes de los vapores y motoras, que reivindican mejoras ya planteadas -aumento de salarios, condiciones de trabajo más favorables...-, en los conflictos más prolongados de todos los sectores de la economía gallega.
Se aprecia la extensión de la solidaridad entre los integrantes del sector y partícipes de la misma posición ideológica, sin embargo entre los adscritos a otra tendencia es frecuente la rivalidad y desentendimiento, lo cual dificulta a veces la consecución de una solución favorable de un conflicto.
Pero también resulta comprobable a través de las movilizaciones de los puertos de Vigo, Bueu, Cangas, Ribeira, Moaña, Cariño...,que las luchas marineras prenden cada vez más en la sociedad que se identifica con las partes implicadas, comportamiento ya observable en el 1900 en el movimiento social de jeiteros contra traineros, que se incrementa en este momento por la acción de ese sindicalismo de clase, «forza social de primeira orde ñas cidades e vilas costeiras galegas», como se aprecia en la huelga y lock-out pesquero del segundo semestre de 1932 en Vigo.
Tampoco abandona la Federación Regional la actividad cooperativa con vocación de supervisión de todos los aspectos de la práctica pesquera mediante la creación en Vigo del Comité de Defensa de la Pesca del Litoral Gallego preocupado por evitar la especulación en la venta de la sardina y el jurel en la lonja; controlar la producción y distribución, eliminando a los intermediarios, para conseguir mejores precios; vigilar el uso de la dinamita; proteger los caladeros con criterio conservacionista; y adquirir los aparejos necesarios para la actividad pesquera.
LA ORGANIZACIÓN INTERNA DE LOS PÓSITOS DE PESCADORES: EL EJEMPLO DE CANGAS
Los Pósitos se definen en el Reglamento del Pósito de Pescadores de Cangas'^ como una asociación cooperativa de pescadores que persigue su ^ Los Reglamentos de estas Asociaciones, como los de sociedades de otro signo, recogen una normativa standard que permite la generalización.. «redención», «extendiendo la cultura entre sus asociados, estableciendo en su favor los distintos seguros sociales y explotando sin el auxilio de intermediarios la industria pesquera».^ De acuerdo con estas características, sus objetivos son polivalentes, de índole económica, cultural y de previsión: organizar la venta, exportación y manipulación de los productos de la pesca; adquirir embarcaciones y artes para uso de la asociación; facilitar crédito a módico interés, para la adquisición de los medios de producción necesarios en el ejercicio de la actividad pesquera; aportar cultura general y profesional a los afiliados; además atender a fines de previsión -seguros sociales entre otros-.
La Sociedad está sujeta a la inspección de la Caja de Crédito Marítimo a la que ha de comunicar las modificaciones introducidas en el Reglamento.
En su organización interna el Pósito cuenta, como cualquier otra entidad, con tres ejes fundamentales: l^ Junta General, la.
Junta de Gobierno y las Secciones.
Con criterio democrático, o cuando menos mayoritario, se establece que la Junta General es «el organismo supremo de la Asociación», que «se reunirá ordinariamente en el mes de diciembre», en la fecha más conveniente para la asistencia mayoritaria de los afiliados.
Puede tener carácter extraordinario, cuando lo determine la Junta de Gobierno, su Presidente, «o lo pidan la cuarta parte de los socios de número existentes.
Cuando éstos sean en número superior a 200, bastará con que lo soliciten cincuenta».
Las competencias de las Juntas Generales Ordinarias van de la concreción a la formulación genérica: verificación de votaciones para la elección de la Junta de Gobierno, aprobación de la Memoria de la Sociedad y de las cuentas y balances de las distintas Secciones y de la Asociación en general, y finalmente el debate sobre todas las cuestiones relacionadas con el «régimen, porvenir y gobierno» del Pósito.
La Junta de Gobierno está compuesta por Presidente, Vicepresidente y, al menos, un Vocal-Inspector por cada una de las Secciones, elegidos entre los socios de número; por otros dos Vocales en representación de los socios cooperadores; un Tesorero; un Contador y las Juntas administradoras de las Secciones', además, como situación posible, sin visos de obligación, puede haber dos Vocales del sexo femenino, «en representación de las mujeres que sean socios cooperadores».
La normativa establece que el número de miem- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es bros de la Junta ha de ser impar, pero con representación paritaria para armadores y «obreros pescadores»: cuando menos dos de cada grupo profesional.
Ordinariamente la periodicidad de reunión es mensual, pero con carácter extraordinario puede realizarse siempre que lo solicite un Vocal. h^ Junta General puQde crear una Junta de Gobierno en otro puerto vecino, dependiente y con representación en Xa Junta de G6>¿/^r/ic> principal, si existe un número importante de socios residentes en lugares próximos.
El Presidente de la Junta de Gobierno es el responsable primero de la Sociedad, y, en consecuencia, ostenta su representación.
Sus competencias diversas manifiestan su responsabilidad dentro de la Asociación: presidir las Juntas General, de Gobierno, y las reuniones de las Secciones, hacer cumplir el Reglamento y los acuerdos adoptados, abrir y cerrar las sesiones, supervisar los documentos expedidos, ordenar los pagos e ingresos, firmar escrituras y contratos públicos..; asimismo tiene capacidad resolutiva en asuntos de urgencia, con la obligación de informar en la primera sesión de la Junta.
El Vicepresidente ejerce las funciones del Presidente por ausencia o enfermedad.
El Contador resuelve su papel con atribuciones de supervisor contable: lleva los libros que «prescribe el código de comercio y la ley de Asociaciones», interviene y extiende todos los documentos necesarios para realizar pagos e ingresos, redacta y firma los balances trimestrales y anuales, la memoria anual del estado económico y los presupuestos generales de la Asociación.
Al Tesorero corresponde la custodia de los fondos y los efectos de valor pertenecientes a la Sociedad, pero sin autonomía plena, dependiente de la autorización del Presidente y el Contador; entre sus competencias concretas están: la elaboración de libros contables de ingresos y gastos y movimiento general de fondos, la verificación de arqueos mensuales, hacer efectivos los créditos concedidos y los pagos á^XPosito El Secretario, como corresponde, cumple la función de ayudar al Presidente: convoca las sesiones de las Juntas y recoge su desarrollo en las actas, se encarga de la correspondencia, la elaboración de la Memoria y del archivo y control de la documentación...
El Vicesecretario sustituye al Secretario por ausencia o enfermedad.
Los Vocales deberán integrarse en las comisiones y desempeñar los cargos que se les asignen; en el caso de los Vocales Inspectores velarán por el funcionamiento reglamentario de las Secciones a las que estén adscritos.
En el seno de la Sociedad conviven y se desarrollan diversas Secciones específicas según los objetivos propuestos Todas ellas presentan una orga-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es nización común: disponen de una Junta Administradora por Sección, integrada por Vocales retribuidos, y ligada orgánicamente a la Junta de Gobierno, a la que debe informar de la marcha de la Sección, (recursos propios, burocracia...).
Existe una amplia variedad àt Secciones, configuradas por razones de previsión, económicas y culturales: Socorros Mutuos, Embarcaciones, Venta de productos de la pesca.
Caja de Crédito, Cooperativa de venta de efectos pesqueros.
Cooperativa de consumos, Cultural, Montepío, Exportación y Manipulación de productos de la pesca.
La vertiente de previsión es llevada, en primer lugar, por la Sección de Socorros Mutuos, que se responsabiliza de la inspección y administración de la ayuda a los asociados y sus familiares en situación de enfermedad, muerte, paro involutario, pérdida de los medios de producción, (embarcaciones, artes), e incluso higiene; se complementa con la Sección de Montepío que canaliza la liquidez obtenida por otras actividades seccionarlas a la concesión de seguros de vejez e invalidez a los socios con cierta veteranía.
La modalidad económica se articula alrededor de un doble criterio complementario: la captación y distribución de recursos.
Persiguen la generación de recursos sin perder de vista la ayuda a los afiliados: la Sección de Embarcaciones que explota las embarcaciones compradas o alquiladas y tripuladas por los socios, la de Venta de los productos de la pesca y la Cooperativa de consumos encargada de la oferta de todo lo necesario para el mantenimiento de los útiles de pesca, y además, como desideratum, de lo demandado en là vida diaria.
La distribución de liquidez es objetivo de la Sección Caja de Crédito, que proporciona préstamos a los socios para la adquisición, reparación y entretenimiento de los medios de producción, (embarcaciones, artes..), e incluso en caso de necesidad, para la propia subsistencia.
Por último, la Sección Cultural pretende «una constante acción moral y educadora» sobre los asociados mediante la impartición de clases de conocimientos generales y profesionales, de cursos prácticos de capacitación, conferencias, proyecciones, sesiones cinematográficas, además de la dirección y administración de servicios, (cafetería, restaurante...), y diversiones.
En el capítulo de socios se presentan tres clases: de número, cooperadores y adjuntos.
Reúnen condiciones para ser de número, «los inscriptos de Marina, mayores de veinte años y menores de sesenta, que se dediquen o hayan dedicado a la pesca y los armadores de las embarcaciones que pa-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es guen SU tanto por ciento a la Asociación».^ Esas circunstancias deben concurrir en los cooperadores, si bien esta categoría está abierta, además, «a las mujeres dedicadas a cualquier faena de pesca, y las madres viudas, esposas, hijas viudas o solteras, y viudas de socios de número o de quien lo haya sido hasta ausentarse de la localidad.
Todos ellos deberán ser mayores de veinte años».^ Para ser socio adjunto es necesario tener las relaciones de parentesco arriba expresadas, ser mayores de doce años y no pasar de veinte.
Todas las categorías deberán pagar las cuotas correspondientes, que constituyen el medio de vinculación más determinante con la entidad, y atenerse a la normativa del Reglamento en el ejercicio de derechos y deberes, y respetar los acuerdos de las Juntas.
El Pósito se concibe como una Asociación, «ajena a toda idea política, religiosa o de lucro».
El apoliticismo, junto a la ausencia de vínculos de parentesco, son condiciones a cumplir por los concursantes a cargos retribuidos que han de ser nombrados por la Junta General.
Un Inspector, propuesto por la Junta General a la Caja Central de Crédito Marítimo, tiene potestad para revisar la documentación y asistir a las sesiones.
EL PÓSITO DE MO ANA A TRAVÉS DE LAS MEMORIAS DE COSTA ALONSO
La constitución del Pósito de Moaña
José Costa Alonso comienza la recreación de su andadura como pescador comprometido con la institucionalización de los Pósitos de Pescadores, narrando la dificultad de su establecimiento en Moaña.
Es el verano de 1917 y Costa se entera por su amigo, Manuel Rodríguez Riobó, que Alfredo Saralegui, oficial de la Armada, tiene el propósito de organizar un Pósito de Pescadores en Moaña.
En esta ocasión el proyecto no sale adelante por la falta de colaboración de los armadores más modestos.
Cuatro años más tarde, (abril de 1921), se produce la segunda intentona sin éxito: Gregorio Fernández Ballesta, oficial auxiliar de la Armada, enviado por la Caja Central de Crédito Marítimo, (hoy Instituto Social de la Marina), recibe el desplante de la Alianza Marinera^, sociedad de resistencia de inspiración socialista, que en la Junta celebrada el cinco de mayo, sobre todo por la intervención de los diputados Anguiano y Cordero, rechaza la propuesta de constituirse en Pósito.
Por fin en mayo Costa Alonso culmina el encargo de organizar «un germen» de Pósito, que en su primera Junta General, con la presencia de Gregorio Fernández Ballesta, le nombra presidente.
La constitución definitiva de la Asociación tiene lugar el 5 de junio; en esta sesión inaugural.
Ballesta pide a los dirigentes de la Alianza Marinera, con sentido de la anticipación «que no combatan al Pósito, ya que esta Asociación de cultura, cooperación y previsión, era ajena a toda lucha social, política y religiosa, lo que al parecer prometieron».
Las relaciones con la Sociedad de resistencia
Las relaciones con la Alianza Marinera ocupan un lugar importante en el recuerdo de Costa, en una narración detallada y, por supuesto, unilateral, en la que se trasluce el malestar e incluso cierto resentimiento, va presentando las estrategias y actuaciones de la sociedad de resistencia en el intento de mermar la afiliación del Pósito de Moaña.
Cuenta Costa como al poco tiempo del establecimiento del Pósito de Moaña, la Alianza Marinera emprende una campaña dirigida a la exclusión de los socios del Pósito de las tripulaciones de los barcos, mediante coacciones a los armadores, a los que plantean la imposibilidad de que afiliados de ambas sociedades compartan tareas dentro de una misma embarcación.
La continuidad de estas actitudes alimenta en el verano de 1921 un ambiente de odios y rencores: se suceden las quejas, desatendidas con frecuencia, al Gobernador Civil y al Comandante de Marina, por los atropellos cometidos por la sociedad de resistencia.
Estas situaciones, como si se tratara de un sistema de contrapesos, van minando la afiliación del Pósito y, a la vez, engrosando la de la Alianza, que, para mayor control, exige a sus socios una certificación de cese en la Asociación antagonista bajo la amenaza de una sanción pecuniaria entre 100 y 150 pesetas.
La disolución del Pósito toma visos de probabilidad, entre otras circunstancias porque el Ministro de Marina deniega la solicitud de enrolar en los barcos de pesca a sus asociados.
La concesión de 2.000 pesetas por la Caja Central de Crédito Marítimo para la adquisición de material de enseñanza, supone una escasa inyección de vitalidad para superar la situación de postración.
A comienzos de 1922 la Alianza trata de boicotear la actividad de la lancha del Pósito mediante amenazas a la tripulación y a los vapores para evitar su traslado a los lugares donde realizan las capturas.
Estas circunstancias y la situación de debilitamiento que viven otras asociaciones de este carácter, como la de Vigo, contribuyen a mantener el pesimismo sobre su futuro.
Las tensiones vividas por las dos sociedades se trasladan a la sociedad de Moaña, de tal forma que resulta difícil actuar sin tomar partido por uno de los antagonistas.
Costa Alonso, por ejemplo, cuenta en sus Memorias como el armador Manuel Villaverde Palmas, propietario de la primera casa ocupada por el Pósito, les desaloja a pesar de pagar puntualmente el alquiler-30 pesetas mensuales.
En este ambiente enrarecido por la rivalidad de las asociaciones, se produce una intervención contradictoria de Costa Alonso, significativa del respaldo oficial con que contaba: al saber la intermediación de l3.Alianza Marinera, hace todo lo posible para que el Ministerio de Marina desestime la petición de los propietarios de chinchorros para abolir la prohibición de uso de este aparejo, defendida por Emiliano Iglesias, diputado del partido republicano radical.
Ante la promesa de integración de esos modestos armadores en el Pósito cambia el sentido de su actuación ante el Ministerio, reivindicando ahora el uso de chinchorros con el apoyo de Saralegui y Barreras Massó.
El 13 de junio de 1922, le toca el turno a las rederas: la Alianza Marinera «envió una comisión a visitar a los armadores para que no llamaran al tranajo a las «atadoras» (rederas) que trabajaran en lo sucesivo en los aparejos del Pósito, notificando de antemano a estas para que se abstuvie-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ran de trabajar en dichos aparejos»^.
La respuesta de las mujeres es desigual: la mayoría se abstiene, pero otras, las mejores, en opinión de Costa, intentan mantener su actividad; situación que les conduce a un largo tiempo de paro desde el 13 de junio al 9 de octubre, al reducirse la posibilidad de trabajo a la oferta del Pósito.
Los armadores, que, a pesar de la advertencia, emplean a las rederas, son boicoteados durante el mismo tiempo.
Este enfrentamiento genera nuevas vicisitudes: visitas continuas al Gobernador Civil; concentración en Moaña de la Guardia Civil, insultos, vejámenes, atropellos Costa Alonso habla de la imposibilidad de salir a las faenas de pesca.
«Las pobres mujeres fieles al Pósito eran perseguidas, insultadas, vejadas La Guardia Civil tenía que protegerlas de las acometidas del populacho, con la pasividad de los menguados armadores, pero no se amilanaban.
Su conducta era digna y ejemplar».*° El conflicto se solucionó meses más tarde, (9 de octubre de 1922), por la intervención del nuevo Gobernador, Emilio Llaseras, mediante una fórmula poco favorable y gravosa para los de la Alianza, que en esta confrontación con el Pósito han perdido 8.000 pesetas.
La proximidad de Costa a las autoridades es un hecho en agosto de 1922, cuando la.
Alianza Marinera celebra un mitin en el que intervienen Saborit, Waldo Gil, Zapata y Romero Pineiro.
Costa Alonso asiste con instrucciones secretas del Gobernador, Antonio Lloret y Lloret, para que «le denunciara cuanto mereciera denunciarse».
En sus Memorias reproduce las palabras de Saborit: «Hay que luchar.
Hay que tener agallas.
En esta casa hay honradez., hay buena administración.
No hacer caso a las calumnias que se lanzan por ahí».
«Waldo Gil dijo que el Jefe del Gobierno (Sánchez Guerra) era un chulo.
Y Romero Pineiro, al hacer el resumen, dijo que había que continuar siempre adelante, apelando al puñal y la pistola si los del Pósito se interponían en el camino». ^^ Al final del mitin se canta la Internacional.
Costa Alonso denuncia estas expresiones y se abren diligencias judiciales que obligan a la realización de un careo entre Romero Pineiro y Costa, que acaba con la agresión del presidente del Pósito al de la Alianza, como respuesta a su actitud cínica'^Op. cit., pag.
12 ^^ Apuntes de mi vida..., pag.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de negación de todo lo que había dicho en el mitin.
En este ambiente de tensión resulta «natural la acción de la última escena»: «Un poco más tarde, en la calle, cuando se agruparon alrededor de Romero unos 30 hombres dispuestos a agredirme, este dijo que sí, efectivamente, que era cierto lo que había denunciado».^-Al terminar el otoño y cesar la costera en Portugal, los de la Alianza emprenden una nueva estrategia contra el Pósito, que persigue, de manera pertinaz, el mismo objetivo: dejar de trabajar cuando se incorporen sus rivales, con lo cual obligan a los armadores a no admitirlos.
Costa Alonso denuncia esta situación a las autoridades de Marina que sancionan con multas a los armadores, y éstos para evitarse problemas deciden pagar a los del Pósito aunque no acudan al trabajo.
Ya comenzado el año 1923 los pescadores, cansados de ese procedimiento, acuerdan admitir a los socios del Pósito, lo que, en opinión del presidente, constituye un triunfo para esa Asociación y un fracaso para la Alianza.
También en 1923 se detiene y encarcela a Romero Pineiro por resultar sospechoso del incendio del vapor «Marzo».
Asimismo es requerido por el Ayudante de Cangas, el dueño del vapor «Elena» que se había negado a llevar a los socios del Pósito, aunque en el interrogatorio niegue cualquier connivencia con la Alianza Marinera.
Desde hace un año se producen bajas de algunos pescadores en laAlianza Marinera, seguidas de altas en el Pósito, y que Costa Alonso atribuye a «divergencias y otras causas»^^.
En coherencia con su habitual criterio de actuación, denuncia estas coacciones ante el segundo comandante de Vigo, Joaquín Jáudenes.
Las tensiones vividas en este momento salen a la luz en los pasacalles de las comparsas de carnaval integradas por los de la Alianza Marinera, que tratan de poner en evidencia al presidente del Pósito, aludiendo, en concreto, al conflicto de las atadoras:' ^ Ibidem' ^ Costa Alonso ejemplifica estas «divergencias y causas» en el caso de los hermanos Alvarez Rivas, sufridores de las represalias de Lorenzo Corbacho, presidente de la Alianza, una vez superado el destierro, que trata de frenar su marcha a Málaga para enrolarse en un barco de Curbera, mediante la presión a responsables y patronos.
Apuntes de mi vida..., pag.
19-20 Como respuesta a las continuadas provocaciones, la.
Junta de Gobierno del Pósito acuerda lanzar unas hojas «divulgativas», de propaganda, dirigidas, aunque sin destinatario expreso, al pueblo de Moaña: «A las innumerables calumnias, a las intolerables malas artes que desde la fundación de esta Sociedad se han lanzado contra ella por determinada colectividad, hemos dado la callada por respuesta; a los cruentos ataques que se han dirigido contra nosotros hemos contestado con una pasividad casi criminal, pues no hay ser, por pacífico que sea, que no se defienda de las acometidas innobles del enemigo que ataca por la espalda.
Pero las cosas han llegado a ser hasta tal punto intolerables que nos vemos en la necesidad de rebatir, aunque solo sea por una vez, la serie de insidias lanzadas en un mal escrito prospecto que se repartió el 27 de febrero último, autorizado por la Directiva de la Alianza Marinera y ratificadas unos días después en un periódico socialista de Vigo, por su corresponsal, o lo que sea, en esta Villa»}^ Además en estas hojas de propaganda se valora la repercusión favorable del Pósito, incluso para la Alianza, que, por temor a la competencia, anula las sanciones que impone a sus afiliados; y, además, refuta las imputaciones que hace la Sociedad de resistencia a la Asociación cooperativa: lo tanto caciques, y en sus discursos no hicieron más que propaganda política; jamás conferenciaron en bien del pescador, ni dictaron normas eficaces para encauzar la vida del marinero y procurar el bienestar común.
Los copiosos ingresos que obtuvo la Alianza se invirtieron en propagandas electorales y en defender a quienes por haber vulnerado las leyes cayeron en sus justicieras redes.
A esto se redujo toda la labor que hizo la Alianza durante tanto tiempo, y en estos benéficos fines fueron invertidos muchos miles de pesetas».^^ Por contra el Pósito desarrolla actividades específicas propias de sus obligaciones reglamentarias, ajenas a la propaganda política y postulaciones electorales, sin aplicar sanciones en las relaciones con sus afiliados.
En el balance final Costa Alonso se hace estos interrogantes: «En resumen: la Alianza en cuatro años que lleva de vida ¿qué hizo?.
¿Dónde están los beneficios que indudablemente debía de haber obtenido con tantos miles de pesetas?.
¿Se cultiva la inteligencia de los socios o sus hijos?.
¿Se les socorre legal y reglamentariamente?».
Frente a esto, el Pósito, aún con trabas importantes que no tuvo la Alianza,... «en 21 meses creó una Escuela, tiene Secciones de Socorros, ha concedido préstamos a sus asociados, compró una lancha con aparejos y por último va a crear una sección de suma importancia: la Caja de Crédito».
Además se trasmite un desideratum y un reto: «Que no se nos persiga ni calumnie, que nosotros no le hacemos la guerra a nadie.
Y para los que no hacen más que difamarnos, ahí va un reto: que se deje en libertad de acción a los pescadores de Moaña, para que trabajen como, donde y con quien les convenga, y si dentro de un año no hay en el Pósito más socios que en la Alianza, lo disolveremos»,^^ En la primavera de 1923 llegan a Pontevedra Lerroux y Emiliano Iglesias para gestionar la libertad de José Romero Pineiro; una vez conseguida ocurrirá el gran recibimiento como acontecimiento puntual, pero lo más reseñable es la significación de este suceso como punto de partida de una breve etapa de división entre romeristas y corbachistas en el seno de la Sociedad de resistencia.
En medio de ese pugilato se celebra una Junta General, en la que se elige presidente a Manuel Rodríguez Pérez, (Ralo).
Todo esto le resulta «sumamente agradable» a Costa Alonso y le permite «abrigar la risueña esperanza de que el Pósito iba a quedar tranquilo», aunque, durante un tiempo, el Ayudante de Marina de Cangas, ganado por la Alianza, no atienda «convenientemente» las pretensiones de Costa.
«Las armas más calumniosas de que se valen para combatirnos son las de que este Pósito es político y está mangoneado por caciques, es decir, que con el ropaje de que se reviste la Alianza pretenden sus mangoneadores cubrirnos a nosotros.
Pruebas cantan: por el local de las Pillas desfilaron innumerables oradores políticos todos ellos y por
Sorprende la escasa entidad de las razones aportadas en las Memorias para explicar las actuaciones que provoca el advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera, (13 de septiembre de 1923).
Cuentan que se decreta la clausura de la.
Alianza Marinera, la detención de sus dirigentes, «según parece por irregularidades halladas en los libros de dicha sociedad», y la paralización de la construcción de la Casa del Pueblo.
También a finales de ese año Alfredo Saralegui convoca una Asamblea de todos los Pósitos de España, donde se acordó pedir nueva ayuda al «poder público».
Una vez disuelta la Sociedad de resistencia, Costa Alonso mantiene una actitud de resentimiento contra la Alianza, denunciando, una vez revisados los libros de cuentas, una contabilidad poco cuidada, donde pudo detectar, entre otras irregularidades, un desfalco de 1935 pesetas.
Asimismo el conocimiento de los Libros de Actas de la Sociedad, le permiten destacar, de manera parcial, la existencia de una gran diversidad de sanciones por incumplimiento de acuerdos, que, en opinión del presidente del Pósito, son demostrativas «del fanatismo e incultura de los componentes de la sociedad de resistencia »
El Pósito en la sociedad local: sentido societario y actuaciones políticas
A través de las Memorias se evidencia la carencia de expectativas favorables para el desarrollo societario en la sociedad de Moaña, a lo que contribuye la gestión poco exitosa de la Alianza Marinera y del Pósito de Pescadores de Vigo.
Esta percepción hace inútiles los esfuerzos de Costa por incrementar la aceptación del Pósito que tropieza con la apatía y maledicencia de los pescadores: «las cosas más fantásticas y absurdas se decían contra mi.
Que el Pósito era del Estado, que luchaba por mi conveniencia y que todo era un engaño».
El establecimiento del Retiro Obrero en las embarcaciones pesqueras, debido a las gestiones de Rivera, de Cangas, encienda los ánimos en contra del presidente del Pósito de Moaña: los armadores le consideran «su "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ruina y la causa de todos los males que sufría el pueblo», y la Caja Regional lo culpa de «apático y negligente, de no velar por los intereses y el bienestar de los pescadores».
Esta situación propicia la actitud contraria de todos los armadores a mantener la ayuda al Pósito del medio por 100.
{ ) «Todo esto de remediar desgracias, de enjugar lágrimas y de aliviar miserias era para ellos de muy poco valor Solo les preocupaba unas pesetas que cada año o cada trimestre les obligaban a pagar, por mandato de la Ley.
Y a pesar de sus apuros y de su modestia, en sus fiestas familiares y en su porte, la inmensa mayoría distaba mucho, pero muchísimo, de demostrar esa condición humilde y de pobreza que constantemente demostraban los tripulantes de sus modestas embarcaciones, de cuya suerte poco o nada se preocupaban»}^ Parece que el espíritu asociativo va prendiendo en la sociedad de Moaña tal como se desprende de la iniciativa de una peña de pescadores para el establecimiento en 1927 del Recreo Marítimo-Obrero, sociedad recreativa, que preside, a propuesta de sus promotores, Costa Alonso.
En sus Memorias Costa recoge algunos desacuerdos y rivalidades entre las comunidades de agricultores y pescadores en la sociedad de Moaña, por cuestiones nimias, como el conflicto, surgido por la atribución unilateral por la comunidad de agricultores de la adquisición de una imagen de la Virgen del Carmen que en realidad había sido comprada por suscripción entre pescadores y agricultores.
Establecida la Segunda República, en 1932, cuando el Pósito ha consolidado su institucionalización en la sociedad de Moaña surgen nuevas diñcultades en el cumplimiento de sus objetivos.
Se produce «un nuevo y pavoroso conflicto social», como consecuencia de la modificación del Reglamento de la Mutualidad de Accidentes de Mar y Trabajo, introducida por el Ministerio de Trabajo, y que obliga a los armadores al pago de un gravamen del 2% sobre la venta de la pesca.
En la confusión de cualquier conflicto colectivo se buscan culpas y culpables entre las referencias más próximas, que en este caso recaen en Saralegui y Costa Alonso.
«Hubo explosión de petardos, talas de cepas, insultos, abusos, luchas enconadísimas y excesos de todas clases».
Ese ambiente de tensiones sociales y políticas se mantiene a lo largo de 1933.
En 1934 el triunfo de las derechas hace posible el cambio de la normativa sobre las primas en el Reglamento de la Mutualidad de Accidentes de Mar y de Trabajo que determina su deducción del monte mayor y no de las aportaciones de los armadores.
Esta resolución actúa de cortafuegos del conflicto social que sacude Moaña en esos últimos años.
La revolución de octubre deja la secuela de la represión en la villa; con la detención de los maestros nacionales, Victor Sánchez Mártil «y otro de Coya».
En febrero de 1936 se preparan las elecciones a Cortes, Costa Alonso participa en la campaña a favor de Pascual Diez de Rivera, Marqués de Valterra, que presenta su candidatura por Pontevedra y como defensor «de la causa católica»: «El SK Marqués de Valterra se presentaba también como candidato por esta provincia.
Y como iba a defender la causa católica, yo no vacilé un momento en entrar en acción, empezando primeramente cierta campaña en la prensa de Vigo, en pro de su candidatura.
Y ya en vísperas de las elecciones, yo y el Sr. Meléndez, en el coche de este, hicimos un recorrido hasta El Grove, a donde llegamos ya muy anochecido, encontrando a muy pocos kilómetros del pueblo al candidato también de derechas Sr. Guisasola, el cual, según nos informaron, fue recibido muy hostilmente, tal era la fiebre izquierdista que allí, como en todas partes, existía, llegando incluso a arrojarle piedras. »^^.
Cambados, ganado por las fuerzas de izquierda, resulta el punto más conflictivo de su recorrido propagandístico; Costa relata con minuciosidad esta experiencia en sus Memorias: «Ya bastante anochecido y una vez terminada nuestra misión en Villanueva de Arosa, el Sr Marqués de Valterra mostró deseos de ir a Cambados.
Y yo, dándome perfecta cuenta de lo que iba a ocurrir, le indiqué que no sería muy prudente hacerlo, ya que en otra ocasión. dicho-y desea hablarles Su contestación fue de pura hostilidad, y, como obedeciendo a una consigna, con cierta violencia, fueron agrupándose en mí alrededor, no vacilando en dirigirse a míen actitud amenazadora, mas, como mejor podía, diciéndoles que yo también era pescador, que no era político y que no habíamos ido allí sino con ánimos de saludarles, los fui calmando en parte, pudiendo a muy duras penas abrirme paso y ganar la puerta para unirme con los tres señores, mis acompañantes,....Ya yo en el coche, sin detenernos, salimos de aquel infierno, oyendo gritos de ¡Fuera!.
¡Abajo las derechas!..» 20 Inmediatamente después del Alzamiento, transcurridos los primeros meses de la Guerra Civil, Costa Alonso logra disuadir de su empeño a un grupo de falangistas y a un destacamento de marinos, dirigido por un Teniente de Navio, que pretenden clausurar el Pósito de Moaña, por malos informes, como ya lo habían hecho con el local de la disuelts.
Solidaridad Obrera y la recién establecida Casa del Pescador.
De cualquier forma, algunos Pósitos de la zona, considerados rojos son clausurados y detenidos sus directivos.
El maestro, Ramón Cabirta Otero, de Moaña, es otro más en el censo de perseguidos.
La carencia de recursos, consecuencia de la situación de guerra, empuja a Costa a afiliarse a la Falange, donde alcanza el cargo de Secretario de la Delegación Local: «Y quiero decir, en honor de la verdad, que el programa de la Falange me gustaba, la teoría de tal idea era admirable para mí, pero lo que hicieran algunos militantes me repugnaba en extremo.
Mas como la alimentación y la salud de mis hijos pesaban grandemente sobre mi ánimo, me decidí a solicitar mi ingreso, no como militante sino como adherido.
Mas el Jefe Local, d.
Luis Castells, todo un señor caballero, que, dentro de tantas cosas censurables, logró mantenerse con las manos y la conciencia limpias, me rogó fuera militante diciéndome que la Falange no era, ni podía ser lo que muchos hicieron, viéndome obligado, no de buen gusto, a aceptar.
Ingresé, pues en Falange en noviembre de 1937...».^^
El ascenso social de un pescador: el protagonismo de Costa Alonso en el entramado institucional de los Pósitos
En su Apuntes, Costa cuenta con minuciosidad el desarrollo institucional del Pósito de Moaña y su proyección, a través de la representación de su presidente, dentro del organigrama estatal de estas asociaciones.
Durante la dictadura Costa estrecha su relación personal con Alfredo Saralegui, aprovechando cualquier circunstancia para la aproximación al propagandista de los Pósitos que resultará fundamental para consolidar su presencia en las instituciones.
La visita a Vigo de Primo de Rivera y Saralegui, a finales de julio de 1924, es una buena ocasión para el conocimiento personal; tal como lo revive el presidente en las Memorias: «Y el día 28 fuimos a Vigo una nutrida comisión del Pósito de Moaña, hallando al gran sociólogo sentado a la puerta del Hotel Universal, sin nadie acompañarlo.
La prensa local de Vigo había anunciado que le sería impuesta la Gran Cruz de Beneficencia, que, por peticiones de los Pósitos, le había sido concedida, más como Enrique Bayón, Presidente del Pósito de Pescadores de dicha ciudad, se en-^' Ibidem, pag.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es contraba injustamente enojado contra el Sn Saralegui, hizo cuanto pudo para que el acto de la imposición se desluciera todo lo posible.
Cuando nos encontramos con dicho señor, lo hallamos bastante contrariado, agradeciendo en extremo la visita y las palabras de gratitud y respeto que le hemos prodigado..».(...)
«Ypor la tarde de aquel día el Marqués de Estella y D. Alfredo Saralegui, acompañados de gran número de representaciones llegaron a bordo del «Caramiñal» al muelle de Moaña, donde emocionado, por falta de hábito y por haberme dado cuenta de las personas que tenía delante de mí, le di la más cordial bienvenida al Sr Saralegui.
Más éste, en un tono familiar tan suyo, me rogó saludar en nombre del Pósito de Moaña al Marqués de Estella, lo que hice y creo que bastante regular Formando parte del acompañamiento venía también el exdiputado D. José Barreras Massó, el cual al darse cuenta que lo había visto y no lo había saludado hizo esta exclamación: ¡Ah Costa infiel ¡.
No se daba cuenta en aquel momento, que el no saludarle y haberle demostrado siempre cierta frialdad e indiferencia, obedecía a no habernos facilitado el aparejo que le hemos pedido para el barco tripulado por el Pósito, cuando nos hacía tanta falta y éramos cruelmente perseguidos, después de habernos ofrecido siempre la mayor ayuda y mayor protección. »^^.
El día 29 de julio Alfredo Saralegui, acompañado del Ayudante de Marina de Muros, D. Severino Comix Sixto y del Presidente del Pósito de Pescadores de Puentedeume, visita Moaña, con efecto muy positivo para la marcha del Pósito.
Costa Alonso aprovecha esta circunstancia para comunicar a Saralegui su deseo de dejar la Presidencia, por el abandono en que tiene su trabajo personal y la subsistencia de su familia; no obstante basta el ruego del sociólogo para retirar la propuesta y recobrar «nuevos bríos para luchar en favor de la Asociación».
La devoción que el Presidente át\ Pósito de Moaña profesa a Saralegui queda manifiesta en la determinación de asistir en Vilaxoán, a pesar de la oposición familiar, al acto de su condecoración con la Gran Cruz de Beneficencia, concedida por el Gobierno. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ción, con aceptación por su parte, a diferencia de lo que había ocurrido en las Asambleas de Coruña, (1925), y Vigo, (1926); el cargo de Secretario Contador recae en Antonio Iglesias Rodal, del Pósito de Cangas, y el de Tesorero en José Carvajal Quiroga, inspector local del Pósito Marítimo-Terrestre de Tiran; además se establece en Cangas la capitalidad de la Federación.
Costa, como asistente más «homenajeado», es nombrado, también, vocal de la Caja Regional Gallega de Previsión y representante de Galicia en la Confederación de Pósitos Marítimos.
La sustitución de Amador Bravo en la Ayudantía de Marina de Cangas por el Capitán de Corbeta, Carlos de la Pinera Tomé, amigo de Alfredo Saralegui, y entusiasta, ejerciente, de la obra de los Pósitos Marítimos, resulta positiva para la Asociación de Moaña.
Atendiendo a la petición de Costa Alonso, Carlos de la Pinera plantea a los armadores reunidos en el Pósito de Moaña la necesidad de sus aportaciones para la buena marcha de la sociedad cooperativa; haciendo gala de una actitud inusual hasta ese momento acuerdan conceder el medio por ciento de la venta de la pesca, como aparece reflejado en el acta:
«En el Pósito de Pescadores de Moaña, y con el objeto de que todos sepan la inversión que se da al medio por ciento que conceden los armadores, se nombra una comisión inspectora que presidirá el Sn Ayudante y la cual componen los señores Manuel Cancelas Pena, Primitivo Costa Chapela y Manuel Villaverde Palmas, y suplentes José del Rio Santomé, Francisco Villaverde Boubeta y Manuel Cancelas Grana.
Todos conformes firman en Moaña aide noviembre de 1925».^^
Esta nueva aportación permite la expansión de las actividades del Pósito.
Por primera vez Costa Alonso asiste a la reunión del Consejo Directivo de la Caja Central de Crédito Marítimo que se celebra en el Ministerio de Marina, donde estaban instaladas las oficinas de la institución.
Entre los recuerdos que aporta Costa de ese viaje destaca esta ingenua descripción:
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es «Lo que más me admiraba era ver con tanta complacencia al Sr Saralegui cuando hablaba de mi modesta persona, no avergonzándose nunca en presentarme a los más altos personajes, antes al contrario notaba en él verdadera satisfacción en hacerlo.
Y a este respecto recuerdo perfectamente que fuimos juntos los dos en el metro, desde la Plaza de Santo Domingo hasta la calle de Alcalá, donde se hallaba instalada la Dirección General de Navegación y Pesca, siendo la primera vez en mi vida que había viajado en tal forma, estando con el natural azaramiento por ver donde me hallaba y la clase de mi acompañante.
Ya en la Dirección General, el insigne sociólogo despachó unos asuntos Y cuando nos disponíamos a abandonar el edificio se acordó de que no me había presentado al Director General.
Inmediatamente, por espontánea voluntad suya, dimos la vuelta diciéndome que tenía un verdadero placer en presentarme, haciéndolo así.
El Director General, cuyo cargo lo desempeñaba entonces el Contralmirante D. José González Billón,'me recibió con extremada amabilidad.
El Sr. Saralegui, en su presencia, no cesó en prodigarme toda clase de elogios, lo cual me desconcertaba.
Entre otras cosas le dijo que era un modesto pescador y que podía llegar muy lejos si contaba con ayuda y protección.
Todo aquello -quiero confesarlo ingenuamente-me producía un efecto no muy agradable, pues me daba perfecta cuenta, o al menos así lo creía, de mi pequenez y de mi insignificancia.
Hasta lamentaba que el Sr. Saralegui hubiera formado de mí tal concepto, por que sabía iba a quedar mal..».^^ Están presentes en la reunión: el Ministro de Marina, d.
Honorio Cornejo Carvajal, que ejerce de presidente; d.
Alfredo Saralegui Casellas, como Secretario General, y como vocales el Director General de Navegación y Pesca, d.
José González Billón; el Jefe de la Sección Económica de la Caja Central y alto funcionario de Hacienda, d.
Rafael Riaño López; el jefe de la Sección Jurídica de la misma, d.
Juan Espejo Hinojosa, del Cuerpo Jurídico de la Armada; el Jefe de la Sección Social, R. Rodolfo Viñas Arcos; los representantes del Instituto Nacional de Previsión, d.
Alvaro La impresión que produjo a Costa Alonso la entrada en el lugar de la reunión, refleja la emoción e inseguridad de la persona que accede a un ambiente desconocido y reconocido como superior:
«El encargado del ascensor, como si yo fuera también uno de aquellos personajes que estaban reunidos, con todo respeto abrió la puerta penetrando en su interior, siendo la primera vez en mi vida -así lo confieso-que subía en tal forma.
Ya en la antesala del salón donde tenía lugar la reunión del Consejo Directivo, el portero me preguntó qué deseaba, haciéndole ver mi condición de Vocal de dicho Consejo.
Inmediatamente me condujo al lugar de la reunión.
El corazón me latía apresuradamente.
El momento era para mí de gran emoción, de gran solemnidad.
Con aquella tan especial situación de ánimo me presenté delante de los reunidos....»
Aún sin la emoción que en aquel momento me embargaba, por mi falta de hábito, me hubiera resultado muy difícil hacer en tal instante un buen papel, como suele decirse, pero mucho más difícil me resultaba hacerlo bajo la enorme impresión que por completo me dominaba, viéndome solo en aquel sitio para mi tan desconocido, en aquel lugar tan regio, esplendoroso, con un derroche de luz y de lujo, todo lo cual contribuía a que me considerara más insignificante, más empequeñe-La segunda reunión del Consejo Directivo se celebra en el mes de diciembre.
Las dietas recibidas, (125 pesetas por viaje), constituyeron una inyección revitalizante para la precaria economía de la familia Costa.
En estas fechas es destituido el alcalde de Moaña, Ernesto Carballo García, y nombrado para sustituirle, Ricardo Simil Silva, maestro nacional jubilado; en su equipo de concejales figura Costa Alonso, que renuncia al cargo, alegando sus múltiples ocupaciones, aunque la razón real es ^ Ibidem, pag.
En 1927 la Caja Central de Crédito Marítimo y por acuerdo de la Comisión Permanente, encarga a Costa Alonso la organización de los Pósitos de Pescadores de Vigo, desaparecido por mala gestión, y Redondela; para este último caso, al menos, fracasan rotundamente los variados intentos de establecimiento^^.
En ese mismo año La Confederación Nacional de Pósitos Marítimos, a través de una comisión presidida por Costa, no consigue el favor de Alfonso XIII, en el momento de su visita a Vigo, para solicitar del Estado una ayuda de 5.000.000 de pesetas con objeto de promocionar la pesca del bacalao; Costa Alonso narra el fracaso de los diversos intentos de acercamiento al monarca:
«Afines del mes de septiembre de aquel año -creo que el día 27llegó a Vigo S.M..
El Rey D. Alfonso XIII.
Yo tenía el encargo de la Confederación Nacional de Pósitos Marítimos de ir a verlo al frente de una comisión de pescadores, reuniéndose dicha comisión, marchando a Vigo el día de la llegada.
Nuestra misión era entregarle un escrito solicitando la ayuda del Estado para obtener un crédito de 5000000 de pesetas para fomentar, por medio de la Confederación, la pesca del bacalao.
Pero el primer día de la llegada no nos fue posible lograr nuestro intento, por mucho que lo hemos gestionado.
El profesor del Pósito de Pescadores de Cangas, D. Modesto Novelle, ensayó a los alumnos de la Escuela de dicho Pósito, cantando un himno al Rey delante de la Casa Consistorial de Vigo, acompañados de la música del Regimiento de Murcia, en uno de cuyos balcones se hallaban el Rey y la Reina.
Ya en la Segunda República, Costa nos deja testimonio, en 1932, de la frecuente relación con el Instituto Social de la Marina, de sus constantes viajes a los puertos como enviado de aquella entidad, y sobre todo de la enorme vitalidad que cobran los Pósitos: reorganización de los ya disueltos, constitución de las Agrupaciones Comarcales de Pósitos Marítimos de Galicia con sede en Ferrol, A Coruña, Vilagarcía y Vigo, entre otras.
También por estas fechas empieza a funcionar la Asociación Nacional Mutua de Riesgo Marítimo de las embarcaciones de las listas 3^ y 4^, creado por Q\ Instituto Social de la Marina y apoyado con entusiasmo por Saralegui.
La consecución del seguro de las embarcaciones tropezó con el recelo y la resistencia de los armadores, superados por la tenacidad de Costa, que logra hacer una Junta en Cangas.
Al día siguiente fuimos a bordo del acorazado Jaime I donde se hallaba el Rey, habiendo visitado al Comandante de dicho acorazado, no logrando tampoco nuestro intento de poder hablarle, pues en todas partes hemos hallado dificultades y grandes tropiezos.
Un poco más tarde hubo una recepción en el Ayuntamiento de Vigo, a donde fui.
Y hallándome hablando con el exdiputado D. José Barreras Massó,
La actuación de Saralegui que logra canalizar una pequeña parte de la subida (10 céntimos) del petróleo a favor de la flota pesquera, resulta muy favorable para la expansión de las mutualidades dentro del sector: con la ayuda de la Confederación Nacional de Pósitos y del Instituto Social de la Marina se crea el Secretariado Cooperativo de los Pescadores, al que se asigna un céntimo por cada litro de carburante; el otro céntimo queda para los Pósitos.
Cuando el Secretariado Cooperativo cuenta con un capital de 50.000 pesetas establece como sección la.Mutualidad de Accidentes de Mar y de Trabajo, organizada centralizadamente con la sede en Madrid y delegaciones en el litoral.
Costa es el encargado de la puesta en funcionamiento de las Delegaciones en Galicia, que con esfuerzo, una vez superadas las resistencias pasivas de los dueños de embarcaciones y tripulantes, se van implantando en todos los puestos de Galicia.
En junio de 1932 se celebra una Asamblea de Pósitos Marítimos en Santiago de Compostela, a la que asiste, entre otros, Saralegui.
En opinión de Costa en esta reunión se manifiesta «cierta» rivalidad entre los Pósitos del norte y del sur de Galicia, que responde a un sentimiento de ^Ibidem, pag.
55. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es envidia por los cargos que «inmerecidamente» desempeña, manifestación de una campaña que tiene en la prensa de extrema izquierda y en la actuación de algunos maestros de Orientación Marítima sus máximos exponentes, y que crean un ambiente poco favorable para la actividad del presidente del Pósito de Moaña, a quién imputan la condición de católico y monárquico.
«En mi recorrido continuado por los puertos, tenía que soportar palabras que me molestaban mucho y que tanto me hacían sufrir, pues se dirigían contra los sentimientos más arraigados en mi conciencia, sin encontrar, excepto en Villajuán de Arosa, una de simpatía hacia mis arraigados ideales»^K En este año de 1932 se disuelve la Confederación Nacional de Pósitos Marítimos por su mal funcionamiento.
Por su parte La Junta de Jefes del Instituto Social de la Marina decide ampliar la zona de competencia de Costa Alonso como inspector costero desde Finisterre a Portugal, con la gratificación mensual de 150 pestas más 25 «para gastos de escritorio».
En mayo de 1933 la Dirección de la Mutualidad de Accidentes de Mar y Trabajo promueve la celebración de una Asamblea en Moaña, convocada por Costa para nombrar un representante en Galicia.
Es elegido casi por unanimidad el presidente átlPósito, que renuncia irrevocablemente, al manifestar su oposición un maestro; una muestra más de la actitud poco conciliadora de este colectivo con nuestro hombre.
Como suele ser habitual, en el verano de 1933 tiene lugar en A Coruña una Asamblea de Pósitos Marítimos, en la que se ratifica a Costa en el cargo de Presidente de la Federación de Pósitos Marítimos de Galicia, a pesar de las expectativas de desconfianza creadas por las actitudes de los representantes del norte.
Resulta significativo comprobar como las instituciones encargadas de la organización y dirección del sector marítimo se implican en una campaña a favor de la candidatura de Saralegui para diputado por el partido radical en la circunscripción de Pontevedra en las elecciones de octubre "*' Ibidem, pag.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de 1933.
Luis Fernández de la Rica, funcionario de la Mutualidad de Accidentes de Mar y de Trabajo escribe una carta a Costa, firmada además por Juan Iborra, de Valencia, representante de los Pósitos del Sur y Levante en el Instituto Social de la Marina, en la que le expresa la necesidad de que se una al partido radical y haga propaganda a favor de Saralegui.
Eiroa, alcalde de Cangas por ese partido, manifiesta a Costa el mismo talante de exigencia cuando éste recaba su apoyo para la candidatura de Saralegui: «Es V. desleal al Sn Saralegui -me dijo-si no labora en favor de todos los candidatos del Partido, pues si va tan solo a luchar por la candidatura de dicho Sn, olvidándose de los otros candidatos, nosotros también nos olvidaremos de Saralegui.
Además V. cobra un sueldo del Instituto Social de la Marina y tiene la obligación de hacer De cualquier forma, según nos narra en sus Memorias, Costa se mantiene fiel a sus principios que le distancian del Radicalismo por ser contrario a sus ideales y «a los eternos destinos de España».
Este asunto se supera al cambiar Saralegui su circunscripción electoral de Pontevedra a A Coruña, si bien, finalmente, no consigue suficiente respaldo electoral para su acta de diputado.
En el mes de octubre de 1933 la Junta Central de Pósitos Marítimos, (antes Consejo Directivo), nombra a Costa miembro de la Comisión Permanente del Instituto Social de la Marina lo que le obliga a mantener los viajes mensuales a Madrid, tal como lo hacía habitualmente en su condición de integrante del Consejo Marítimo hasta que la representación se organiza con criterios de diferenciación entre la Galicia Norte y la Galicia Sur. (pag.
En 1934 se llega al acuerdo de apertura de la Casa del Pescador de Vigo, al permitir la impartición de las enseñanzas religiosas para aquellos alumnos que lo deseen; la inauguración tiene lugar en el mes de febrero de 1934, con la asistencia de Saralegui, Marqués de Valterra, Viñas, Costa Alonso.
También en Moaña se lucha por conseguir este mismo objetivo.
El 4 de abril se produce un cambio en las competencias del presidente moañés: por orden ministerial cesa como Inspector Costero por incompatibilidad con el nuevo cargo de Secretario Regional del Secretariado Cooperativo e Inspector de la Mutualidad de Accidentes de Mar y de Trabajo, con un implemento sustancial en el sueldo.
En las visiones que Costa Alonso aporta del difícil recorrido como hombre defensor y trabajador por los Pósitos, no faltan las rivalidades y las insidias personales.
En este sentido, nos cuenta como el intercambio de pareceres y la amistad, surgidos en sus visitas a Vigo, entre el Marqués de Valterra y Joaquín Meléndez Romero, neófito en el mundo de la pesca, provoca el distanciamiento en su relación con el Marqués; a esta circunstancia hay que añadir la constante queja del presidente del Pósito de Moaña por la campaña injusta que se le hace desde la prensa de izquierdas.
En el verano se celebra una gran Asamblea de los Pósitos de Pescadores en la «Casa del Pescador» de Vigo, para solemnizar su inauguración.
En esta reunión Costa presenta su renuncia irrevocable a la presidencia de la Federación de Pósitos Marítimos de Vigo, cargo que había desempeñado «a satisfacción de todos» durante siete años, «para ver si se atenuaba esa campaña»; a propuesta del saliente es nombrado Francisco Diz Viñas, presidente del Pósito de Pescadores de la isla de Arousa.
La revolución de octubre repercute en las instituciones pesqueras del Ministerio del Trabajo: el hecho de que la tripulación del buque Turquesa, sorprendido con un transporte de armamento para los revolucionarios, estuviera asegurada en la Mutualidad, y que Eladio Fdez Egocheaga, diputado de las Cortes Constituyentes y Director de la Mutualidad de Accidentes de Mar y Trabajo, no fuese ajeno a ello, precipita su fulminarle destitución y una breve carcelación.
Recuperada la libertad, tgocheaga inicia una importante campaña contra Saralegui a través de circulares enviadas a los Pósitos y demás entidades del litoral; de la contraofensiva se encarga Costa, utilizando los mismos métodos de disuasión y propaganda.
«Y creo haber logrado fruto con ello, ya que cuantos esfuerzos hizo el Sr. Egocheaga no dieron resultado alguno, pero ciertos señores, que se hacían pasar por íntimos del Sr. Saralegui, con vistas a poder desplazarlo para ocupar su puesto, sacaban fruto de todo esto, "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es culpándole, desde luego injustamente, de izquierdista, de convivir con socialistas y revolucionarios, sin fijarse que el gran sociólogo tenía también en su obra a sacerdotes y a personas de extrema derecha»^^ En 1935, el Jefe de la Sección Social del Instituto Social de la Marina y encargado del Secretariado de los Pescadores, intenta transformar esta entidad en una Cooperativa Nacional de Pescadores, para lo que convoca una Asamblea General en Madrid, donde Francisco Diz Viñas actúa como representante de los Pósitos del Sur de Galicia.
Esta misma Sección Social apoya a Costa para el cargo de Secretario-Contador de la Federación de Pósitos de Galicia, pero esta virtual propuesta no llega a convertirse en nombramiento en la Asamblea General de Vilaxoán por las intrigas de Víctor Sánchez, profesor del Pósito de Coiro.
Una vez creada la Cooperativa Nacional de Pescadores se piensa también en Costa para el cargo de Secretario de la Región Gallega y Representante, en definitiva, de esa entidad, por lo que Montero, Secretario para la parte norte de Galicia del Secretariado Cooperativo, es cesado.
Las protestas de los Pósitos de A Coruña obligan a hacer la oportuna rectificación, quedando Costa como Delegado de la Cooperativa en Galicia y Montero como Subdelegado.
También se encarga al presidente moañés la puesta en marcha de las Delegaciones de la Cooperativa y de las Delegaciones del Banco Popular de Crédito como Sección de la Cooperativa.
En agosto de 1935 se celebra una importante Asamblea de Pósitos de Pescadores en Cillero, presidida por Saralegui.
Una vez concluida, Costa y Saralegui visitan los Pósitos existentes entre Cillero y Foz, en los que el sociólogo es acogido con simpatía, y establecen Delegaciones de la Cooperativa de los Pescadores.
En 1936 se encarga a Iborra, de Valencia, y a Costa Alonso la elaboración de un estudio del nuevo Reglamento de la Pesca Marítima, trabajo que iniciaban en Madrid cuando estalló la Guerra Civil.
Durante la Guerra Civil, en enero de 1938, se constituye en Burgos unsiPonencia de Ordenación Pesqueraen la que participan: Antonio Pazos y Tomás Taracido, de Marín, Augusto Bacariza, de Santiago, un representante de la Organización Sindical de Málaga, Joaquín Vidal Gargallo, ^^ Ibidem, pag.
66. de Santander, José M^ Zumalácarregui, y Costa Alonso.
Ponencia se debe a la iniciativa de Vidal Gargallo, que supo transmitir su idea y convencer a Alejandro Gallo, Presidente de la Comisión de Trabajo de la Junta Técnica del Estado, transformada en pocos meses en Ministerio de Organización y Acción Social, al que pertenecerán Costa, Vidal, Bacariza..., como auxiliares interinos.
El Marqués de Valterra, con el beneplácito de Suances, Ministro de Industria y Comercio, organiza otra ponencia en Bilbao, presidida por él mismo, en pugilato con la de Santander.
Conseguida la pacificación, viene la unificación: al final se superan rivalidades y malos entendidos y surge una única Ponencia con sede en Santander, presidida por el Marqués.
La historia de los trabajos de Santander está jalonada en las Memorias de Costa, por la narración de sus penurias económicas, causadas por la falta de retribución, situación que le lleva a la indignación y enfrentamiento con el Marqués de Valterra: «Ya yo sabía que la visita de Vds. era para esto -nos ha dicho-, piensen en España y déjense de pedir dinero.
Estas palabras me produjeron viva indignación, y, un poco descompuesto y sin poder dominar los nervios, le contesté fuera de tono: Ya pensamos en España, pero debe saber, Sr Marqués -le he dicho-que si V. se viera en nuestra situación haría lo mismo que nosotros.
Luego cruzamos otras palabras y salimos de allí de muy mala manera». ^"^ Al fin, el cobro de las tan reivindicadas dietas, permite a Costa regresar a Moaña y, una vez allí, conocer la constitución en Cambados de una Federación de Pósitos de la que se le había excluido, actuación de la que responsabiliza a Meléndez y la campaña desconsiderada que lidera contra su persona.
En noviembre, Costa se traslada a Bilbao para participar en una reunión que se celebrará en el Ministerio de Industria y Comercio, con el objeto de apoyar la candidatura del Marqués de Valterra a la Jefatura del Instituto Social de la Marina, por iniciativa y orden del propio Pascual Diez de Rivera; Costa Alonso recuerda así aquella actuación:
Ya en presencia del marqués me manifestó que me había llamado para decirme que yo le dijera al Ministro que lo nombrara y confirmara en el cargo de Jefe del Instituto Social de la Marina.
Celebramos la reunión, haciendo uso de la palabra, todos o casi todos los reunidos sobre distintos asuntos.
Luego, ya al final, hablé yo, diciéndole al Ministro que en sustitución del gran hombre fundador de los Pósitos y eminente sociólogo, del que no teníamos noticia alguna, se hacía necesario nombrar a otro que, además de conocerla, sintiera la obra y los sufrimientos de los pescadores.
Y al final -francamente lo confieso-me sentí muy satisfecho porque me pareció haber estado sereno y bastante bien.
Luego, ya terminada la reunión, fui a ver al Marqués en la creencia de que lo hallaría también satisfecho y hasta pensé un momento en que me agradecería aquellas palabras que había pronunciado, sino con acierto, si con nobleza y sinceridad.
Pero no fue así, ya que lo hallé bastante contrariado, manifestándome que no estaba contento de mi intervención, pues por poco -me dijohabla V de Saralegui y ya sabe que de ese hombre no se puede hablar Al oír esto de labios del Marqués, por quién tanto se había desvelado y tanto había defendido Saralegui en los tiempos difíciles de la República, mi asombro no tuvo límites»^^.
El Instituto Social de la Marina, dirigido ya por el Marqués de Valterra, mantiene su sede en Santander,y la Mutualidad de Accidentes de Mar y de Trabajo, del que es responsable Augusto Bacariza, se traslada a Santiago de Compostela.
A comienzos de 1939 hay una gran desorientación sobre la probable fusión de los Pósitos y las entidades sindicales; los jerarcas sindicales del bando franquista persiguen el sometimiento de los Pósitos.
En marzo se concede el Subsidio de Vejez, y su ejecución puede ser competencia de los Pósitos o de la Delegación Sindical.
Los Pósitos de Moaña y la Puebla de Caramiñal disputan entre sí el haber sido los primeros en pagar el Subsidio Familiar; mientras la Federación Gremial de Pósitos Marítimos, residente en Cambados y asesorada por Magariños y Meléndez, con escaso sentido resolutivo, todavía debate sobre esa ayuda económica.
A lo largo del año 1939 Costa Alonso recoge en su narración actuaciones que testimonian la incondicional protección del Marqués de Valterra hacia Meléndez: es el hecho de la inoperancia del Instituto Social de la Marina ante las denuncias de «anomalías e inmoralidades» cometidas por la Federación Gremial de Pósitos Marítimos, o la situación de desamparo en la que deja a Costa al apoyar la tramitación de un expediente promovido por Meléndez ante la actuación equívoca de los armadores de Moaña que hacen efectivo en el Pósito el pago de la compra de una partida de raba, dando pie a la sospecha de intermediación con ánimo de lucro.
La conclusión del expediente deja libre de cargos al presidente moañés.
También en este último año de la guerra, se ratifica como ese aparato institucional que va surgiendo dentro del bando franquista pretende echar en el olvido la obra y la personalidad de Saralegui: en este caso un suelto publicado por Costa con motivo de la inauguración de la Casa del Pescador de Moaña, en el que invita a Saralegui, como fundador de los Pósitos Marítimos, y al Marqués de Valterra, es motivo de recriminación por el Jefe del Instituto Social de la Marina.
Esta actuación llena de indignación a Costa, según se puede leer en sus Memorias: «Antes de la inauguración, el 9 de dicho mes de noviembre, publiqué un suelto en Faro de Vigo, en el que, entre otras cosas, decía que a la inauguración de la Casa del Pescador de Moaña estaban invitados el fundador de los Pósitos Marítimos Sr Saralegui y el Sr Marqués de Valterra, habiendo
La gestión de la presidencia del Pósito
El Pósito de Moaña inicia su andadura con importantes dificultades económicas La concesión de 2.000 pesetas por la Caja Central de Crédito Marítimo para la adquisición de material de enseñanza, supone una escasa inyección de vitalidad, de tal forma que el cierre de la Sociedad puede resultar inminente.
Meses más tarde, gracias a las gestiones de Costa Alonso, la Caja Central de Crédito Marítimo le concede un préstamo de 5.000 pesetas para la compra de la lancha «María» y un arte de pesca al armador Manuel Cancelas Pena, que permiten la materialización de la cooperativa de producción.
Esta cantidad es entregada al Tesorero, Balbino Pena Collazo, que, haciendo gala de una gran ignorancia sobre estas operaciones, se imagina que todo esto va a provocar su ruina.
Narra Costa Alonso que con ese dinero le pagan 4.125 pesetas a Manuel Cancelas Pena, y con el dinero restante y algo más adquieren otro arte de pesca.
La buena marcha de la contabilidad del Pósito y la excelente campaña pesquera del verano permiten amortizar, en total, la cantidad de 3.000 pesetas a la Caja de Crédito Marítimo?^ En 1923 las Secciones de Socorros Mutuos y Caja de Crédito y la organización general están encarriladas y exigen una importante dedicación del presidente en detrimento de su actividad personal, circunstancia que repercute negativamente en su economía doméstica y su relación familiar:
«Cuando recuerdo todo esto, acuden a mi imaginación recuerdos tristísimos, recuerdos de lucha, recuerdos de abandonos, de sufrimiento, de vicisitudes que no se explicar como yo quisiera.
Nadie me preguntaba como yo podía vivir, nadie me decía nada que pudiera servirme de consuelo»^^.
A comienzos de 1924, Costa Alonso está preocupado por la repercusión que tiene en su vida familiar la dedicación a la organización del Pósito: «He aquí, pues, el problema que se me presentaba a principios de 1924 al entrar el Pósito en el tercer año de su vida.
De una parte los intereses sagrados de la organización, por la cual había yo realizado tantos y tan grandes sacrificios.
Y de otra parte los intereses, quizá más sagrados, de mi pobre familia que, por ocuparme del Pósito, tanto la he hecho sufrir y padecer, pues a pesar de haber apelado a medios imaginables, quiero hacer constar que mi honradez en la administración del Pósito, en la alta misión que reiteradamente se me había confiado, era austera en demasía».^"^ Sin embargo, todo ello no es obstáculo para que, en el relevo de cargos electos que hace la dictadura, acepte el cargo de concejal a propuesta del novísimo alcalde, Ernesto Carballo García; de cualquier forma la presencia de Costa Alonso en la gestión pública es breve, ya que es destituido en abril de 1924.
La carta de respuesta del Ayudante de Marina de Mazarrón, Gregorio Fernández Ballesta, al envío de la Memoria anual del Pósito, nos presenta a Costa Alonso como un hombre de la dictadura:
Querido amigo: He recibido la Memoria de ese Pósito Pescador y mucho le agradezco su atención y recuerdo.-Bien se ve, que si no prospera mucho, se debe a los malos tiempos de pesca, pues entusiasmo y competencia los hay sobrados-.
Un Pósito así, con dirección tan acertada, con tan extremada moralidad económica, está llamado a grandes empresas, ayudando las circunstancias.-Recuerdo con mucha frecuencia y con mucho gusto aVdya tantos buenos y honorables pescadores amigos de la bellísima Moaña.-Continúe Vd. su apostólica labor, ya que el nuevo régimen es un estimulo y un apoyo para los hombres que como Vd. solo buscan el cumplimiento de los deberes y el mejoramiento de sus compañeros...»^^ Dada la mala situación económica del Pósito en el verano de 1924, se acuerda solicitar de dicha Caja una ayuda de 200 pesetas que es concedida en sintonía con la promesa de ayuda de Saralegui en su visita a Moaña.
En febrero de 1925 se materializa, mediante acuerdo de Junta General, la aspiración sentida desde hace tiempo de construir un local para el Pósito.
Asimismo conviene señalar en este momento la expansión del Pósito de Moaña con la creación de una Sección en Tiran, para lo cual la Caja Central de Crédito Marítimo concede la correspondiente subvención.
La inauguración se produce en septiembre de 1925, contando con lo necesario para poner en marcha las enseñanzas: materiales y el profesor, Ramiro Moure Moure.
A propuesta de Costa, en Junta General celebrada el 21 de octubre, se acuerda solicitar de la Caja Central de Crédito Marítimo un crédito de 10.000 pesetas para dotar mejor la sección «Caja de Crédito» y tener disponibilidad de mayor liquidez para los asociados.
En 1927 el Pósito de Moaña acuerda solicitar un préstamo importante para aumentar el capital de la Sección Caja de Crédito y poder proporcionar liquidez a aquellos armadores que quisieran poner motores a sus embarcaciones.
De las gestiones a realizar, que se intuyen arduas y difíciles, se hace cargo Costa Alonso por presiones de los armadores, que incluso le prometen una gratificación para compensar el tiempo de desatención a su economía doméstica.
La denegación del préstamo provoca el olvido de las promesas, la enemistad y la baja del Pósito de los armadores implicados, hecho del que se queja con cierta perplejidad Costa Alonso: (....).
«En vista de este fracaso los armadores que tan solemnemente me habían prometido abonarme lo que yo considerara justo con toda largueza, se negaron a ello, quedaron enemistados conmigo, sin tener culpa ninguna, y se dieron de baja en el Pósito, siendo todo ello muy lamentable, pues tal proceder no podía ser más injusto, cuando la causa solo estribaba en el criterio de los señores de la Caja Central, ya que no pagando los motores no era posible expedieran las casas certificado de ser de la propiedad de los armadores, pues precisamente para ello se solicitaba el préstamo, haciéndose, una vez pagados, nunca antes, la hipoteca....»/"^ ^' Ibidem, pag.
La actividad pesquera del Pósito
En 1922 la actividad pesquera de la lancha del Pósito, una vez incorporados los armadores de «boliches» o «chinchorros», sigue una marcha ascendente, solo perturbada por las disensiones entre la tripulación y el patrón: «todos se creían con derecho a mandar y ninguno a obedecer, todos se consideraban dueños del barco y de las artes de pesca, y ninguno con la obligación de velar por su buen estado y conservación»; en un mal entendimiento de los objetivos átlPósito, creían que los artes de pesca y demás enseres serían para ellos, una vez amortizado el préstamo.
Esta tensión se mantiene a lo largo del año, acentuada por el temor de los tripulantes más responsables de no poder devolver la deuda de 5000 pesetas a la Caja Central de Crédito Marítimo y tener que respaldarla con sus propios bienes.
Por otra parte, en este momento, Costa Alonso se lamenta de la falta de honradez de algunos: «unas veces faltaban restos de «casca» (corteza de pino), otras veces faltaban cuerdas de esparto, otras leña, otras red, otros restos de salvado, en fin el caos»."^^ Este ambiente de discordias permanentes provoca la marcha del patrón, José Parada y su sustitución por Antonio Costa Costa, que llega acompañado de una excelente campaña pesquera, coincidiendo con los meses del verano.
En septiembre de 1922 se necesita un barco mayor para ir a pescar a la costa de Portugal; se habla en el pueblo que los vapores «Febrero y Marzo» pueden ser tripulados por los socios del Pósito, hasta que ocurre el incendio del «Marzo», el mejor de los dos.
Se hacen gestiones, sin éxito, con otros armadores para el uso de otra embarcación, y con el diputado por Redondelá, José Barreras Massó que niega su ayuda para conseguir un aparejo bueno.
Para resolver la situación crítica que se genera porque, como es sabido, los socios tampoco son admitidos como tripulantes, el Pósito habilita el vapor «Febrero», a pesar de que no reúne condiciones.
En el verano de 1923, Costa Alonso busca patrón para la trainera del Pósito con escasos resultados: en el caso de José Gayo, (Bocho), su rechazo se basa en una percepción negativa de la situación, «estaba esto muy mal».
De cualquier forma, la solución no tarda en llegar: las gestiones realizadas para atender la costera de Leixoes llevaron a la contratación del vapor «Alianza», uno de los mejores barcos de la zona.
A propuesta del presidente, en Junta General celebrada el 30 de marzo de 1924, se acuerda solicitar el uso libre del «chinchorro», «no solamente en las postas, sino también en todos los parajes».
La respuesta es una concesión a medias: únicamente se permite el uso en las postas..
La nula actividad pesquera por falta de sardina resta posibilidades de amortización de la deuda, (en ese momento: 1750 pesetas), contraída con la Caja Central de Crédito Marítimo, de tal forma que en Junta General de 22 de junio se acuerda vender la lancha «María».
Esta resolución se ratifica meses más tarde en la sesión de 26 de octubre, al dar el visto bueno a la venta de la embarcación y todos sus útiles de pesca por 3750 pesetas.
La operación provoca la protesta y posterior baja de los socios tripulantes, que, en opinión de Costa Alonso, «se habían creído con derecho a repartirse caprichosamente esa cantidad, no dándose cuenta que los Pósitos son organizaciones ajenas a toda idea de lucro e ignorando lo que todavía se adeudaba..»'^^ El descontento de estos ex-socios degenera en una «campaña «contra Costa Alonso y el Pósito.
Memorias se aportan datos contables donde se demuestra que, una vez deducidos gastos pendientes, solamente quedaría un resto de 900,05 pesetas que podrían ser repartidas entre los tripulantes, según un criterio poco ajustado a la significación de la sociedad cooperativa.
El día 5 de junio se celebra la inauguración de las enseñanzas para los hijos de los asociados, coincidiendo con el primer aniversario de la constitución del Pósito.
Asiste el Ayudante de Cangas que dirige la palabra a los concurrentes «que no subían de cincuenta».
Costa Alonso pone en evidencia como actuación vergonzosa que muchos asistentes tuvieran «que llegar hasta el local del Pósito por los campos, y por debajo de las viñas ante el temor de ser descubiertos por los de la Alianza Marinera».
Dentro del capítulo de designación de responsables de la enseñanza, en el año de 1924 se dan pasos importantes: en Junta General de 17 de agosto se dispone el nombramiento de auxiliar de la escuela a José Chamadoira Alonso, y meses más tarde se resuelve la plaza de maestro, ocupada "^ Ibidem, pag.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es interinamente y de manera irregular por Francisco Juncal Curras, padre del maestro titular desde 1922, Manuel Jesús Juncal Paredes.
Según el testimonio de Costa Alonso la provisión de la plaza estuvo jalonada por actitudes caciquiles, superadas con tenacidad por el presidente, que al fin consigue el nombramiento del candidato con mayores méritos, Manuel Sueiro da Riva, quien no tarda mucho en dejar el puesto después de haber solicitado una interinidad «en forma canallesca, ocultamente», en el mes de octubre de 1925; a los pocos días de su partida Augusto Bouzas Lois se hace cargo de la escuela, que pocos meses más tarde ha de abandonar por enfermedad.
Durante el año 1936 nos cuenta Costa Alonso que tiene que enfrentarse con los nuevos maestros de las escuelas de los Pósitos de los pueblos más cercanos a Moaña, excepto el de Darbo, por «extender» su política de izquierda.
Esta actuación repercute en una bajada en la valoración del presidente de Moaña, a quién los pescadores ven «como un elemento contrario a sus aspiraciones, fanatizados por propagandas de violencia...».
Costa se extiende en el comentario sobre estas actuaciones y acaba definiendo su posición ante la República: «Ponía yo empeño en no prestar atención a todas esas campaña, esforzándome en aparentar una indiferencia, que realmente no se ajustaba a la realidad, tratando solo de llevar a buen término mi misión de inspector (....), creyendo haber hecho lo contrario que hacían los maestros (...).
Mas por mucho que aparentara imparcialidad, principalmente cuando en reuniones se hablaba de ciertas cosas que consideraba sagradas, una y otra vez, aunque luego me arrepintiera de ello, hablaba mal contra el régimen y contra los que simpatizaban con él, no solamente en los puertos, sino también hasta en Madrid, por lo que en repetidas ocasiones se me llamó la atención» ^"^ La ayuda mutua En 1923 la Sección de Socorros Mutuos del Pósito tiene en su haber actuaciones benéficas para los socios: donativos a enfermos y préstamos concedidos con el aval de documentos justificativos.
A la altura de la pri- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mavera de 1924 los auxilios prestados a pescadores pobres y sus familiares contribuyen a extender su fama por otros puertos.
En ese tiempo el área mutualista del Pósito de Moaña socorre a la familia de los náufragos de Bueu con 100 pesetas, que son entregadas por Enrique Bello, Ayudante de Marina en esa villa, acompañado de Gaspar Massó y los corresponsales de «Galicia» y «Faro de Vigo»."^^ En Junta General, celebrada el 30 de marzo de 1924, se acuerda que el Pósito se adhiriera al Seguro Mutuo de Ahogamiento.
En el año 1925 la Caja Central de Crédito Marítimo es autorizada para conceder subvenciones a las Secciones de Socorros Mutuos de los Pósitos, lo cual supone un espaldarazo a la actividad mutualista del de Moaña.'^^ En el mes de mayo, el Pósito para paliar las consecuencias económicas del naufragio de la lancha «Peregrina», propiedad de José Sequeiros Rouco, Tesorero del Pósito, realiza una colecta, cuya recaudación se repartiría a partes iguales entre las tres familias afectadas; a esto hay que añadir, en el caso de los herederos de Sequeiros Rouco. la aportación del Seguro Mutuo de Ahogamiento, al que el Pósito está adherido.
A partir de la creación por el Secretariado Cooperativo de su sección, la Mutualidad de Accidentes de Mar y de Trabajo, paulatinamente y con dificultades se va extendiendo el establecimiento de Delegaciones en Galicia.
El Instituto Social de la Marina no ceja en el empeño de poner en funcionamiento la Sección de Socorros Mutuos en todos los Pósitos, aunque las dificultades sean casi insuperables."^^ En 1934, como ya hemos visto, se modifica la normativa sobre primas del Reglamento de la.
Mutualidad de Accidentes de Mary de Trabajo, que a partir de ahora son satisfechas del monte mayor y no por el armador. |
Además de ser autor del famoso artículo The end of History?^ y del no menos célebre libro The end of History and the last man^, ¿a que tradición intelectual pertenece Fukuyama?
¿Cuál es su formación académica?
¿En qué dirección investigó antes de escribir su famosa teoría teleológica?
¿En que contextos surge su famosa tesis?, en definitiva, ¿quién es Francis Fukuyama?
Debido a los diferentes artículos que se han escrito sobre el tema deberían de haber quedado aclaradas algunas de estas interrogantes.
Sin embargo, la reciente polémica suscitada por su nuevo ensayo «The end of order» ha devuelto a Fukuyama a la actualidad intelectual y han aflorado algunas de las lagunas existentes entorno a su figura.
Como muestra, dos artículos recientes aparecidos en el diario El Mundo"^ califi-' Este trabajo está realizado dentro del marco del proyecto de investigación «El Estado de la historia», realizado en el Instituto de Estudios Gallegos «Padre Sarmiento» (CSIC) bajo la dirección del doctor C. Barros y financiado por la Xunta de Galicia (XUGA 40101B96).
can a Fukuyama como «historiador americano de origen japonés»^ y «polémico historiador americano»^.
Ante esta confusión resulta pertinente matizar algunas cuestiones y revelar algunos datos que ayuden a comprender mejor la obra del intelectual norteamericano.
A ello están dedicadas las siguientes líneas.
Recientemente, el hispanista Geoffrey Parker'^ declaraba en la prensa que los norteamericanos tienen miedo a perder su imperio y están preocupados de que su supremacía desaparezca en algún momento^ En un contexto similar, apareció la tesis de «el final de la Historia» de Francis Fukuyama, quien alientado por diferentes mentores concibió su teoría con la intencionalidad política de legitimar la democracia liberal y con el propósito de universalizar el sistema económico capitalista.
Esta defensa del sistema político de EE.
UU. y parte del mundo occidental se anticipó al derrumbamiento de las economías planificadas de la U. R. S. S. y los demás países del Este, adelantando la tesis a la caída y dejando al norteamericano como una especie de profeta.
Coincidencias históricas aparte, «el fin de la Historia» pertenece al amplio elenco de los trabajos de encargo, y conlleva, la defensa del sistema hberal y la defenestración, al precio que sea, del sistema comunista y del marxismo.
Por otro lado, es interesante ver el contexto político en el que surgía la tesis de Fukuyama.
En las elecciones de 1988, George Bush, después de una campaña presidencial destacada por las profundidades demagógicas y la falta de escrúpulos^, tomaba el relevo de Ronald Reagan en el Partido Republicano de los EE.
^ VIDAL, J. M., «La culpa es de ellas, según Fukuyama», p.
El filósofo de la misoginia», p.
6. ^ Geoffrey Parker es un historiador de origen inglés nacionalizado norteamericano.
Desde 1993 imparte sus clases en la Universidad de Yale, donde es profesor de Historia Militar y Naval.
^ Estas declaraciones aparecen en el diario Abe, 9 de julio, 1996, p.
63. ^ MILIB AND, Ralph «Reflexiones sobre la crisis de los regímenes comunistas», trad.
El fracaso del comunismo y el futuro del socialismo.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es el neoliberalismo^^, ideología defensora de la reducción del estatismo y auge de la privatización, proseguía su andadura en el marco de la historia contemporánea.
Bush, antiguo director de la CÍA y jefe de la lucha antidroga para la administración Reagan ^^ era elegido presidente de los Estados Unidos por una gran mayoría el 8 de noviembre de 1988.
El 20 de enero de 1989 tomaba posesión como presidente del país norteamericano.
En sus cuatro años de mandato, Bush recuperó la peor cara de la política exterior beligerante e intervencionista del presidente Reagan, en la guerra contra Irak desarrollada en el Golfo Pérsico en 1991 (pese a que antes había apoyado la invasión de Irak a Irán^^), los intentos de reducción del poder árabe sobre Palestina y la invasión de Panamá, entre otras.
En otro orden de cosas, Bush fue contemporáneo de Gorbachov y ambos asistieron al final de la «guerra fría».
Los dos mantuvieron relaciones cordiales, puesto que Estados Unidos, al igual que todas las democracias'° El neoliberalismo es un fenómeno diferente del liberalismo clásico del siglo pasado.
El neoliberalismo nació después de la segunda guerra mundial en Inglaterra y Estados Unidos.
El texto de Friedrich Hayek Camino a la servidumbre escrito en 1944, junto con diferentes escritos de Raymond Aron, Isaiah Berlin y John Rawls, fueron la base de esa ideología.
En principio, constituyó una reacción contra el Partido Laborista Inglés y el New Deal norteamericano.
Era una reacción teórica y política contra el Estado intervencionista y de bienestar.
En 1947 Hayek promovería una reunión con quienes compartían su visión ideológica, y fueron: Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwing Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga.
Los años 80 fueron los años del triunfo de la ideología neoliberal con Margaret Thatcher en Inglaterra, Hetmun Khôl en Alemania y Ronald Reagan en Estados Unidos.
Para Perry Anderson se habría producido un nuevo brote de neoliberalismo, con un desprecio absoluto por el Keynessianismo y el Estado de bienestar en las economías poscomunistas del Este (Polonia, Rusia, República Checa) y en América Latina (Bolivia, Chile, México, Argentina, Venezuela y Perú).
Ver ANDERSON, Perry, «Neoliberalismo: Balance y perspectivas para la izquierda».
Viento Sur, n° 26, mayo 1996, pp. 107-120; VALLESPÍN, Fernando y GARCÍA-GUITIÁN, Elena, «El neoliberahsmo (1): Friedrich Hayek, Raymond Aron e Isaiah Berlín», en Fernando Vallespín, Historia de la Teoría Política, vol. 6, Aüanza Editorial, Madrid, 1995, pp. 15-87.
26.'^ Algunos eran nombrados y consultados por Fukuyama: Zbigniew Brzezinski con Between two ages: America's role in the technotronic era; Robert Nisbet con Social change and History, Ian Wilson en su artículo publicado en Problems of comunism: «Leadership by lines': China 's unresolved succession»; Daniel Bell con The cultural contradictions of capitalism y otros artículos; Jeanne Kirkpatrick (perteneciente al consejo de redacción de The National Interest) con el trabajo publicado en la revista neoconservadora.
El término «neoconservador» fue acuñado por Michael Harrington, un liberal en sentido anglo-americano, en 1973^1 Los neoconservadores no poseían un cuerpo ideológico común e incluso todos, menos Irving Kristol, rechazaban el apelativo.
Pese a ello, se asociaban, sin demasiados prejuicios, con el neoHberalismo.
Indagando en sus orígenes.
Después de la Segunda Guerra mundial, se percibían en Estados Unidos tres corrientes conservadoras parcialmente diferentes.
La primera corriente era la de los «libertarios extremos» o «libertarios», contrarios a la expansión estatal y partidarios de ampliar la libertad económica y el individualismo.
La segunda tendencia englobaba a los «tradicionalistas», que planteaban el regreso a los principios éticos y religiosos tradicionales ante el relativismo cultural de la izquierda liberal.
La tercera inclinación correspondía a los anticomunistas, obsesionados con el expansionismo comunista.
Significativamente, el «neoconservadurismo» no nació de ninguna fuerza o movimiento conservador ya existente.
Su formación, se produjo en el seno del movimiento intelectual liberal, que en Estados Unidos se denominaba Liberalismo Radical.
Así, salvo Nisbet, todos pertenecían al socialismo americano^^, incluso, algunos como Irving Kristol habían sido ^^ OLIET PALA, Alberto, «Neoconservadurismo», en Vallespín éd., Historia de la Teoría Política, vol. 5, Alianza editorial, Madrid, 1995, p.
399.' ^ Para ésta y sucesivas consideraciones referentes a los «neocons», ver: OLIET PALA, Alberto, «Neoconservadurismo», p.399-489.' ^ Seymour Martin Lipset afirmaba que después de las elecciones de 1976, los Estados Unidos eran la única nación industrializada democrática en la que no ocupaba cargo ni un sólo candidato de un partido laboral o socialista.
Y resaltaba que «ello no significa que los estadounidenses no tengan oportunidad de votar por los socialistas.
En las elecciones de 1976, candidatos de seis diferentes partidos radicales figuraron en las papeletas electorales de varios estados.
Estas incluían al Partido Laboral Socialista, que ha venido presentando candidatos a la Presidencia desde fines de siglo pasado; el Partido Socialista, una fracción minúscula de lo que fue en otro tiempo un partido más grande con ese mismo nombre; el Partido Laboral de los E. U. A., vastago de una facción del grupo de estudiantes en pro de una sociedad democrática; el Partido del Pueblo, un grupo que se define a sí mismo como socialista democrático; el Partido Socialista de los Trabajadores "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
El verdadero germen del «neoconservadurismo» lo constituyó el famoso debate sobre el «fin de las ideologías» desatado por Daniel BelP°.
(trotskista), y el Partido Comunista.
Sin embargo ninguno de ellos alcanzó la cifra de 100.000 votos en toda la nación...
Este triste expediente de apoyo electoral al socialismo representa algo cercano al punto más bajo, en la larga serie de esfuerzos de más de un siglo, por crear un movimiento socialista en los Estados Unidos.
Desde el punto de vista electoral, el esfuerzo que tuvo mayor éxito fue el del Partido Socialista, que antes de la Primera Guerra Mundial contaba con muchos líderes sindicales entre sus 125.000 miembros y que logró la elección de más de 1.000 funcionarios públicos: desde alcaldes y legisladores estatales hasta congresistas nacionales».
Lipset finalizaba sus disertaciones sobre el fracaso de los partidos socialistas y laboristas, asegurando que analizando detalladamente la historia norteamericana y su estructura política, se podría llegar a la conclusión de que la poca representatividad de los partidos socialista y laborista se debía a que los dos principales partidos políticos (Demócrata y Republicano) habían perseguido los mismos principios que aquellos partidos en Europa.
Con esta nota queda clara la existencia de partidos socialistas en Estados Unidos y queda por aclarar, pese a los esfuerzos de Lipset -un «neocon»-, porqué esos partidos políticos no triunfaron.
Para una mayor profundización en BELL ver: BELL, D., Las Ciencias Sociales desde la II Guerra Mundial, Alianza, Madrid, 1984; BELL, D., Las contradicciones culturales del capitalismo.
En España también tuvo su propia versión del final de las ideologías unos años después, con una gran literatura crítica en la época, se trata del libro de FERNANDEZ DE LA MORA, Gonzalo, El Crepúsculo de las ideologías, Salvat-Alianza Editorial, Navarra, 1971(Rialp, Madrid, 1965).
En ese libro, González de la Mora defendía, en un trabajo de mucho más peso teórico que empírico, que el crepúsculo de las ideologías llevaba a una nueva teoría del Estado: la ideocracia o logoarquía.
Pronosticaba la sustitución de las ideologías por las ideas rigurosas, adecuadas y concretas, y que la ideocracia o logoarquía es el Estado del futuro.
Todo en base a una definición de ideología como «filosofía política, simplificada, generalizada, dramatizada, sacralizada y desrealizada; en suma: un subproducto mental, una pseudoidea, una razón caricaturizada y corrompida por un intenso y sostenido tratamiento de masificación» (FERNÁNDEZ 1971: 153).
Llegaba a la idea de «ideocracia» por el derrumbamiento de las ideologías, fundamentados en cinco puntos: 1-El abstencionismo electoral, la decadencia del partidismo y el entusiasmo, la atrofia de la prensa doctrinaria, la despolitización del ocio y la deshumanización del Estado son causas y efectos del desinterés ciudadano por la política.
2-Cuando dos ideologías contrapuestas tienden a fundirse es que están en trance de disolución.
3-La ética social ha alcanzado un alto nivel de perfección teórica.
4-Depuración, despragmatización y despolitización de las religiones.
5-El desarrollo económico solidariza, intelectualiza, responsabiliza y dignifica a los individuos y homogeneiza las clases y los intereses.
En esta tesis sostenía, de una forma sumaria, que las propuestas, los ideales y las normas éticas con pretensiones universalistas se habían diluido en el acontecer pragmático de las sociedades.
Los sucesos de 1968 destaparon las limitaciones de la tesis de Bell.
Y esos acontecimientos del 68 hicieron que Bell en Las contradicciones culturales del capitalismo afirmara que el agotamiento de las ideologías llevaría a buscar otras nue-vas^^.
Esta teoría dejaba traslucir una autocomplacencia liberal y una confianza en el Estado pluralista y socializante.
Pero las circunstancias cambiaron, y en los años setenta surgía una coyuntura histórica y económica que exigió un activismo intelectual fuerte, abanderado por los «neocons».
A saber: vuelta al mercado, defensa a ultranza del capitalismo y puesta en duda del Estado social.
Esta situación surgió por la revuelta estudiantil de los Estados Unidos, los problemas con los «ghetos», la derrota de Vietnam, la procedencia judía de muchos «neoconservadores» (obligados a poner en duda los postulados de la «nueva izquierda» en el estado de Israel, la cual despreciaba los valores liberales) y la nominación del presidente demócrata McGovern, que les hizo posicionarse en favor de Nixon (sobre todo Kristol).
Tanto Daniel Bell como Irving Kristol y otros muchos pertenecieron en un principio a la saga de los «New York Intelectuals»^^, quienes defendían un anticomunismo producto de su antiestalinismo; una ambigüedad ^^ Alberto Oliet pensaba que el artículo de Francis Fukuyama «¿el final de la historia?»
(Oliet se olvidaba de la interrogación y de «H» mayúscula) hacía cristalizar la impotencia definitiva de la Ideología para motivar la acción política.
^^ Los «New York Intelectuals» fueron el símbolo de la transformación cultural y social de la América de Posguerra.
En su mayoría son judíos que se integran en una sociedad W.A.S.P. (White Anglo Saxon Protestant) e intentan integrar la cultura europea en un contexto plenamente americano.
Algunos de los principales integrantes de esta saga fueron: el crítico literario Philip Rabv (editor de Partisan Review); el ensayista Lionel Trilling; Alfred Kazin, Susan Sontang o Robert Silver, estos últimos ensalzados por 772^ New York Review of Books (que nace en 1963 fusionando las ideologías de la alta sociedad W.A.S.P. y los intelectuales de New York), el medio literario más influyente de este grupo; los poetas Delmore Schwartz, Allen Ginsberg, Hohn Berryman o Robert Lowell; los críticos de arte Clement Greenberg y Harold Rosenberg; el filósofo político anticomunista Sidney Hook; el gran sacerdote de la socialdemocracia americana Irving Howe; Daniel Bell; Irving Kristol; los analistas multirraciales Nathan Glazer y Daniel Moyniban; y novelistas como Norman Mailer, Bernad Malamud o Philip Roth.
Ver PIN-TO, Diana, «La saga de los New York intellectuals», Debatís, n° 16, p.
53-54. respecto a la tradición política liberal de las élites W.A.S.P. (White Anglo Saxon Protestant-Blanco, Anglosajón y Protestante-); una desconfianza de la américa auténtica percibida como antiintelectual, hostil y potencialmente peligrosa; y una tensión existencial entre la fidelidad a sus raíces críticas y la satisfacción de verse asimilados social y económicamente al cogollo de la vida americana^^.
La mayoría de estos «New York Intellectuals» son inmigrantes judíos déla Europa del Este.
La evolución de esta saga intelectual comenzó con el radicalismo revolucionario de los años 30 cuando cambian su tendencia izquierdista prosoviética gracias a Stalin.
Más tarde encamarían el triunfo del liberalismo crítico de comienzos de los años 60 y el radicalismo exacerbado de los años 60, hasta llegar a la moderación conservadora y neoconservadora de los años 70.
Esto fue debido a que algunos de los «New York Intellectuals» se sienten traicionados por los movimientos que ellos mismos habían jaleado, como las revueltas estudiantiles contra Vietnam.
Y otros ven en estas protestas un acto peligroso, y se sienten más cerca del poder.
Ante estos hechos, todos los intelectuales próximos a la revista Commentary (encabezados por Norman Podhoretz y Nathan Glazer) y los cercanos a la revista National Review (Irving Kristol y Daniel Bell) se convertirían en intelectuales pragmáticos y realistas, abriéndose al neoconservadurismo.
De tal forma que la revista Commentary se convirtió en el centro del neoconservadurismo en nombre de una visión ultrajudía y sionista del mundo y las relaciones internacionales^"^.
Este grupo sólo fue un botón de muestra del fracaso de la saga de los intelectuales «made in New York», quienes se vieron engullidos por el pragmatismo de la democracia americana.
Curiosamente Irving Kristol es miembro de la revista The National Interest, revista conservadora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales donde se publicó el famoso artículo de Fukuyama «The end of History?».
Abandonando su origen, los «neocons» diagnosticaban una preocupante «ingobernabilidad» en los Estados Unidos de los años 70.
Se centraban en: Frente a esto, proponían:
Reducción de las responsabilidades del estado (recortes sociales, privatización...).
Moderación en el ensalzamiento de la democracia.
Renovación moral y espiritual basada en la tradición y la jerarquía.
El padre filosófico del «neoconservadurismo» fue el filósofo Político de la Universidad de Chicago Leo Strauss (1899Strauss ( -1973)).
Strauss atacó el subjetivismo de la modernidad y enseñó que las ideas fundacionales de virtud y excelencia debían encontrarse en los escritos políticos clásicos.
Atrajo a un gran número de discípulos y exégetas que ocuparon posiciones clave en la rama ejecutiva de la Administración republicana.
Su discípulo más famoso fue Alian Bloom, también de la Universidad de Chicago, quien tuvo un gran éxito con su libro The closing of the american mind.
Francis Fukuyama está influenciado por Bloom^^ y por tanto, estrechamente vinculado, e influenciado, por Strauss^^.
Intelectualmente, Strauss se formó en la Alemania de Weimar en Filosofía y Teología (era judío).
El Filósofo Político centró parte de su obra en hacer confluir la religión y la filosofía política.
Ambas se practicarían ^^ Fukuyama utiliza la traducción de Bloom de La República de Platón en sus escritos.
Esta obra es de capital importancia en su tesis sobre «el fin de la Historia».
^^ BELL, Daniel, «Las guerras culturales en U. S. A..
26. en la escritura de dos formas: «esotérica» y «exotéricamente»^^.
La «exotérica» estaría centrada en lo que el autor transmitiría al lector vulgar, y la «esotérica» sería el sentido último del texto, únicamente accesible para iniciados.
Por otro lado, Strauss estudió con minuciosidad la tensión entre los autores antiguos y los modernos, haciendo, a su vez, una crítica al discurso filosófico de la modemidad^^ Esta crítica a la modernidad, era debida a su elección personal.
Strauss, como judío^^, había optado por la no integración de los judíos y la creación de un Estado hebreo en Israel.
La filosofía política liberal pretendía la universalidad y la unificación del hombre bajo principios abstractos, y Strauss defendía algo, el sionismo, que se apoyaba en el «particularismo» de ser el pueblo elegido^^.
La obra culmen de Strauss fue Natural Right and History^K Y en ésa, como en muchas otras obras, mantenía una actitud de priorizar el estudio de los clásicos griegos y otros grandes filósofos de otras épocas, que para él eran la génesis de la Filosofía Política.
Para Strauss existían las verdades en teoría política al margen del tiempo y lugar (era un gran antihistoricista).
Decía que los textos debían estudiarse por sí solos, porque representaban los problemas de todas las épocas^^: Strauss concebía como investigación histórica el estudio literal de los textos en busca de la intención última del autor.
Otras ideas de Strauss^^ fueron: su concepción de la educación ajena a la cultura de masas, declaraba la «crisis de Occidente» como la crisis de la modernidad, decía que el mundo Occidental estaba amenazado por el comunismo y el despotismo Oriental y que la democracia liberal se hallaba en decadencia^"^.
Con la relación ideológica, política y de escuela intelectual queda suficientemente explicado el contexto de Fukuyama.
De otro modo, Fukuyama es un norteamericano de tercera generación^^ de origen japonés^^, na- ^^ TUCK, Richard, «Historia del pensamiento político», en Peter Burke Formas de hacer Historia, Alianza Universidad, Madrid, 1994, p.
Además, Cruz añadía en referencia al paso del norteamericano por España que había estado «frío y veloz como un corredor de motos... monocorde en su tono de conversación, impasible, este norteamericano de tercera generación parece el japonés que tiene dentro: exacto, milimétrico...».
^^ Ver HALLIDAY, Fred, «An encounter with Fukuyama», New Left Review, 193, mayo-junio, 1992, p. ^^ Además de estas obras, Fukuyama empezó su carrera intelectual ocupándose de Afghanistan: FUKUYAMA, Francis, The future of the soviet role in Afghanistan, a trip report, Santa Monica, Rand Corporation, 1980; véase VERCELLIN, Giorgio, «Fine della storia, storia orientale e orientalistica», Studi Storici, ]Vi\io-septiembre 1991, pp. 97-110.
Hasta 1989 hizo estudios sobre los Estados del Tercer Mundo con orientación socialista como Ethiopia, Mozambique y Yemen del sur; ver HALLIDAY, Fred, «An encounter with Fukuyama», New Left Review, n° 193, mayo-junio, 1992, p.
Otro trabajo fue: FUKUYAMA, Francis, «Capitalism and democracy: the missing link».
Otras publicaciones son FUKUYAMA F, KONGDAN, OH, «The US-Japan security relationship after the cold ^N^».
Rand Paper, septiembre 1993; FUKUYAMA, F, «Great planes». |
Desde que Murguía^ y Couselo Bouzas^ aportaron interesantes noticias sobre la biografía de Melchor de Prado y Marino, se han sucedido numerosas publicaciones de carácter genérico^ y específico"^ que han ido ampliando nuestro conocimiento sobre la vida y obra de este afamado arquitecto gallego.
No es mi intención seguir alguna de las dos modalidades, sino presentar a este académico desde una óptica diferente descu-
briendo otros aspectos reveladores de su biografía.
Hasta el momento se ha hecho hincapié en su formación académica, excelentes proyectos, acertadas direcciones y magníficas obras para presentarnos un ensalzado y laureado arquitecto; sin embargo, en su biografía y actividad artística existen ciertos «agujeros negros» que necesitan ser contemplados si se quiere perfilar su personalidad y que constituyen el núcleo del presente artículo.
Sin lugar a dudas se puede afirmar que uno de los ejes que vertebra su vida artística es el constante enfrentamiento mantenido con otros arquitectos gallegos contemporáneos, empleando cualquier razón con el único objetivo de desacreditarlos y, así, conseguir la absoluta supremacía y protagonismo en el campo artístico.
También es cierto que el argumento más socorrido en sus diatribas va a ser la exclusividad otorgada por las órdenes reales y normas académicas a los arquitectos titulados por la Academia para ejercer la profesión.
El primer ejemplo de semejante actuación se produce inmediatamente a la obtención del título de arquitecto académico de la Academia de San Fernando^ En 1797, cuando llega a Santiago, presenta al Ayuntamiento ^ «Nos el Presidente, y Academia de San Fernando: Por quanto en la persona de Dn.
Melchor de Prado, y Marino, concurren la suficiencia y calidades que requieren nuestros estatutos para ser Académico.
Por tanto usando de las facultades que por el Rey nos están conzedidas le creamos Académico de mérito por la Arquitectura; Y declaramos que ademas del asiento que le corresponde, y de quedar hábil para los ascensos a que se fuere proporcionando en la Academia, debe gozar fuera de ella las honrras, y prerrogativas conzedidas pro S. M. a su clase, que como se contiene en el artículo XXXIV de los estatutos son en la forma siguiente: A todos los Académicos Profesores que por otro Titulo no la tengan, concedo el especial Privilegio de Nobleza personal, con todas las ynmunidades perrogatibas, y excenciones que la gozan los Hixosdalgo de Sangre de mis Reinos.
Y mando que se les guarden, y cumplan en todos los Pueblos de mis Dominios donde se extablecieren presentando el correspondiente Titulo o Certificación del Ss"" de ser tal Académico.
Todos los Académicos, que residen fuera de la Corte podran exercer libremente su profesión sin que por ningún Juez o Tribunal puedan ser obligados a yncorporarse en Gremio alguno ni a ser visitados de veedores o síndicos, y el que en desestimación a su noble arte se yncorporare en algún gremio por el mismo echo quede pribado de los honores y grado de Académico: Y para que en conformidad de las Yntenciones del Rey tenga todo el devido cumplimiento, mandamos expedir el presente firmado por nosotros refrendado por el Ss'''" de S. M. y de la Academia en la Real Casa de su residencia en Madrid a cinco de diziembre de mil setecientos noventa y seis= Pedro de Silva: Près"' el Duque de Granados deyta= Mariano Maella= Pedro Arnal= Ramon de Posada= Ysidro Carnizero= Creado en Junta ordinaria de 4 de Diziembre de SU título y reivindica sus derechos de académico para ocupar la plaza de arquitecto de las obras públicas de la Ciudad^, cargo que el Consejo de Castilla había otorgado al arquitecto no académico Miguel Ferro Caaveyro.
La disputa ocasionada con tal motivo parece resolverse a favor de este último, que seguirá «desempeñando» las funciones de tal cargo'^.
Hay que esperar a la reunión municipal del 31 de enero de 1811 para encontrar nuevos datos sobre su relación con el Ayuntamiento compostelano.
En la mencionada sesión, se da a conocer la representación que el arquitecto Prado y Marino había dirigido al Capitán General quejándose por no haber sido llamado para la dirección de las obras públicas de la ciudad.
Una vez leída, los miembros del concejo deciden que el archivero realice un informe teniendo en cuenta todos los antecedentes relativos a este arquitecto^ El precedente de la queja es el reconocimiento del edificio de la cárcel pública realizado por los diputados del común y remitido a la Real Audiencia.
La respuesta del Intendente Manuel Machón, fechada el 30, apoya el informe hecho por la Contaduría General de Propios, según el cual el mencionado reconocimiento no sólo es defectuoso, sino que carece de cálculo prudencial.
Además, recuerda estar prevenido el nombramiento de arquitectos académicos para el desempeño de estos trabajos y otros similares.
Semejantes razones avalan su propuesta de nombrar a Melchor de Prado para que, de acuerdo con el Ayuntamiento, reconozca el edificio y efectúe el pertinente informe y cálculo de los reparos necesarios.
En la misma fecha Machón le comunica a Prado su decisión^.
A finales del mil setecientos noventa y seis= Por acuerdo de la Academia.
Archivo Histórico Universitario de Santiago.
^ << Don Melchor de Prado y Marino vezino de esta ciudad con la veneración devida, exsive a V. S. el Titulo que se le ha expedido por la Real Academia de San Fernando, por el que se le creo por uno de los Académicos de mérito en la Arquitectura y para los efectos que le combengan.
Suplica aV.S.se sirba mandar que de el se ponga copia en los libros de Acuerdos que V. S. zelebran y que con el correspondiente testimonio de su exsivicion, se le debuelba orixinalmente, como asi lo espera de la vondad de V. S. Melchor de Prado y Marino (rubricado)».
Ibidem, fol. 88v Por otra parte, hay que tener en cuenta que no es el único arquitecto y que, además, tiene un recurso en el Supremo Consejo disputando esta facultad, acto que había repetido con Miguel Ferro Caaveyro, y del que no ha obtenido todavía una respuesta, e incluso que el propio Consejo ha sido quien, a pesar de los privilegios de los académicos de San Fernando, suspendió «sus efectos» y pidió un informe al respecto.
Finalmente, deciden informar al Intendente, Cesarlo de Gardoui, de las razones expuestas para la admisión del reconocimiento de los comisionados diputados del común^^ Pero retomemos el tema pendiente adoptado en el acta del 31 de enero consistente en un informe sobre lo representado por el arquitecto Prado al Capitán General.
El encargado de su confección, Pedro Francisco Várela Fondevilla, lo realiza el 28 de febrero.
Su texto no tiene desperdicio alguno, pues primero recoge algunos de los puntos expresados por Melchor de Prado en su representación al Capitán General para, después, replicarlos o explicarlos según la óptica municipal.
Prado y Marino se presenta como arquitecto académico de mérito de la Real Academia de San Fernando y recuerda que, según se establece en los estatutos y ordenes reales, los arquitectos y maestros mayores, tanto de las capitales como de los cabildos eclesiásticos, deben ser académicos de mérito y sólo a ellos les corresponde «idear y dirigir toda suerte de Fabricas o Edificios, y por consiguiente tasarlos y medirlos».
A continuación, ataca directamente al Ayuntamiento compostelano reprochándole su actitud indiferente ante los estatutos académicos y otras órdenes reales.
Como prueba de ello, no puede escoger un caso más «apropiado» que el nombramiento efectuado por el Consejo de Castilla en el arquitecto Miguel Ferro Caaveyro «para dirigir las obras publicas y aliniar las casas que se fuesen fabricando de nuevo en esta Ciudad».
Sobre esto manifiesta que la Corporación municipal no sólo no tuvo en cuenta tal designación para acometer el empredrado de las calles, a pesar de ser «el espresado Caaveiro un sugeto, aunque no aprovado, de mui lindos conozicimientos en la Arquitectura», sino que encomendó las «funciones de Arquitecto, a un Carpintero sin principios, ni mas conocimientos que saber cortar madera», que se encargó del empedrado de algunas calles y sigue desempeñando «el papel brillante de un profesor consumado en marcar las lineas de las Casas».
Termina solicitando que el Ayuntamiento no pueda nombrar maestro a quien no tenga la correspondiente aprobación académica, y que se le asigne la plaza de arquitecto de la ciudad, pues «no hay mas profesor idóneo que el».
No es cuestión detenerse ahora en algunos comentarios sobre este texto, sino simplemente subrayar la paradoja del ejemplo presentado y las laudatorias palabras referidas a uno de sus «enemigos», Miguel Ferro Caaveyro.
Si la argumentación del arquitecto es contundente, no se queda atrás la «réplica» consistorial.
Confirma la posesión del título de académico de mérito, pero matiza que semejante título «aunque supone ciencia, no la da».
Admite lo referente a los estatutos, reales órdenes y leyes, pero no acepta la ignorancia que se le presupone.
También reafirma el nombramiento del Consejo en Miguel Ferro Caaveyro, arquitecto «aunque sin titulo con mucha ciencia», como director de las obras públicas de la ciudad, pero recalca que la corporación municipal no desestimó tal nombramiento al no ser ella, sino el arzobispo Felipe Vallejo, quien, «a sus espensas», emprendió el empredrado comenzando por la «Calle que desde la Plaza maior sigue por vajo el Arco del Palacio, hasta la esquina de la Casa que avita el Canónigo D. Antonio Thallmam, quien antes de emprender esta obra consultó con diferentes Arquitectos, y prefirió la ydea del Maestro Trasmonte y su regulación, por lo que lo eligió para dirigírsela».
Además, no se puede olvidar la circunstancia de que fue este arzobispo, gobernador del Consejo que nombró a Caaveyro como director, quien eligió otro maestro cuyo proyecto fue muy bien acogido y aceptado por los habitantes de la ciudad, ocasión favorable que debía aprovecharse para que los vecinos construyesen <<a sus expensas la vara "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es que cada uno según las ordenanzas devia costear delante de su casa».
Por ello, el Ayuntamiento decidió continuar el empedrado bajo la misma dirección sin que en su transcurso hubiera la mejor queja sobre Trasmonte, ni siquiera por parte de Caaveyro, <<quien por su pericia en la Arquiteutura, siempre ha tenido obras que le daban lo bastante para vivir con decencia, y se complacía de ber desemrrollar los ingenios de sus conciudadanos».
Y por si esto fuera poco, recuerda que ni siquiera el cabildo recurría a Prado y Marino siendo arquitecto de la Catedral, sino a Trasmonte para dirigir los empedrados que le correspondían e, incluso, «la quenta y razón de los salarios de Canteros y Peones, y su pagamento; como tanvien el ajuste y satisfacción de los materiales».
Estas circunstancias, unidas a la buena opinión pública de Trasmonte, a las quejas vertidas contra el arquitecto académico por su «tiranía y poca inteligencia» y al fallecimiento de Miguel Ferro Caaveyro, determinaron que Trasmonte continuase desempeñando el trabajo de marcar las líneas de las casas sin recibir salario, «no siendo la propina que da el que edifica que suele no exceder de veinte reales, pues aun quando el Ayuntamiento quisiera satisfacerle de cuenta del fondo de Propios y Arvitrios, sobre no tener facultad de usar ni de un solo marabedi de el, tampoco lo permite su cortedad, y esta será tanvien la razón por que el Supremo Consejo no habia señalado dotación para Arquiteuto de la Ciudad, como lo ha echo en otras capitales, según dice D. Melchor de Prado».
Por tanto, el Concejo no puede nombrar un arquitecto municipal por no poder sufragar los gastos derivados de su cargo y, tampoco, autorizar a Prado como el único para formar planos, marcar la línea, dirigir, tasar y medir las obras porque si adoptase tal decisión no nombraría un arquitecto, sino «un despota, y un tirano de todos los vecinos del Pueblo, y aun de muchos de la Provincia» ya que presentía que cualquier plano no confeccionado por él nunca sería aprobado, lo que repercutiría en perjuicio del público, y los suyos no tendrían las comodidades ideadas «por otro Maestro Arquiteuto de mas conocimientos, y mejor gusto».
Y por si fuera poco, se esgrimen algunos ejemplos para poner en evidencia la falta profesionalidad del arquitecto académico: su proyecto para la fachada occidental de la Universidad no fue seguido, siendo sustituido por otro del «cantero» José Pérez Machado; sus defectuosos planos para la fábrica de curtidos de Anselmo Cavello; los funestos resultados de la casa del maragato Castro, o el hecho de que sea el propio cabildo "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es eclesiástico quien recurra al maestro Trasmonte para formar los planos de algunas casas de Tenencia -la de Sar y las de los canóngios Maximino García y Antonio Thallmam.
Teniendo presentes estos casos, aconseja a Prado no malgastar su tiempo en representaciones, sino aprovecharlo en instruirse para ser un buen profesional y, así, aproximarse a los grandes maestros que trabajaron en la ciudad, «famosos por su pericia en el Arte... y no con títulos pomposos», como lo fueron, entre otros, Clemente Sarcia, Lucas Ferro Caaveyro, Miguel Ferro Caaveyro, Fernando de Casas y Novoa, Juan López Freiré y José Pérez Machado.
Especifica que todos, excepto los Caaveyro, habían sido primero carpinteros o canteros, oficios que tienen mayor relación con la arquitectura que el de escultor, trabajo desempeñado por Prado hasta que el arzobispo Malvar <</o envió a sus expensas a Madrid a estudiar, y ynstruirse en el Arte Arquiteutonico, en donde no pudo permanezer mucho tiempo por la temprana muerte deS.E.».
Trasmonte, además de trazar y reconocer las obras realizadas por su taller de carpintería -con más de doce oficiales-, formaba planos, dirigía obras de arquitectura y desempeñaba el cargo de maestro fontanero de la ciudad, demostrando conocimientos en la arquitectura civil, buen gusto en la elección de los materiales, economía en la ejecución de las obras y tener «sana conciencia».
A ello se deben sumar los reconocimientos de los cuarteles, la cortaduría y distintas casas ruinosas sin percibir salario y demostrando poseer conocimientos teóricos y prácticos, ser imparcial y desinteresado.
No quiere extenderse con otros ejemplos y comentarios por considerar que los citados son suficientes para justificar la actuación municipal y demostrar la falsedad de los planteamientos expuestos por el arquitecto académico^^.
Nuevamente, el 12 de julio de 1813, Melchor de Prado y Marino envía otra representación al Ayuntamiento compostelano recogiendo textualmente la que dirigiera el 19 de abril de 1811 al Capitán General, lo que nos permite conocerla integramente, y de este modo calibrar el peso de su argumentación que hace hincapié en las disposiciones de los estatutos http://estudiosgallegos.revistas.csic.es académicos y órdenes reales, según las cuales los arquitectos aprobados por la Academia estaban autorizados para «idear y dirigir toda suerte de Fabricas ó edificios y por consiguiente para tasarlos y medirlos sin necesidad de titulo o licencia de Tribunal alguno, mandando asimismo que por ningún tribunal, Juez ó Magistrado se conceda apersona alguna titulo ó facultad para medir ó tasar y dirigir Fabricas sin que preceda el examen de la Academia de ser hábil y á proposito para estos ministerios».
También destaca que la corporación compostelana se ha mostrado reticente a cumplirlas, al igual que ha hecho con algunos capítulos comprendidos en sus Ordenanzas de Policía.
Pone como ejemplo el último, relativo al nombramiento del arquitecto Miguel Ferro Caaveyro como director de las obras públicas de la ciudad, ante el cual no se hizo el menor «aprecio», a pesar de ser «un sugeto aunque no aprobado de muy buenos conocimientos en la Arquitectura y capaz de desempeñar esta obra según se prebenia en el citado informe del Arquitecto de Madrid y qualquiera otra que se pusiese á su cuidado», y se nombró a otro de su agrado.
Concluye suplicando se adopten medidas para que el Ayuntamiento de Santiago cumpla lo dispuesto en las órdenes y estatutos de la Academia^-^.
También recoge la respuesta dada el 24 de abril por el Capitán General, Nicolás Mahy, relativa a que la ciudad de Santiago debe guardar y cumplir «las Reales Ordenes expedidas enfabor de la Real Academia de San Fernando» hasta que el recurso presentado en 1809 tenga una resolución y que sus obras han de estar asesoradas por un arquitecto aprobado por la Academia.
Al amparo de ambos documentos, Melchor continúa con su representación manifestando que hasta ahora la corporación ha continuado incumpliendo los estatutos académicos, las órdenes Reales^^ e, incluso, el decreto del Capitán General, realidad que no ha comunicado a la Superioridad porque espera que con la nueva Constitución y «cambio político» sus derechos sean reconocidos.
La ausencia de una respuesta por parte del Ayuntamiento, le motiva a dirigirse nuevamente a esta corporación, pero esta vez adoptando un tono amenazante ya que de no recibirla con prontitud recurría «otra vez a V. S. S.» para que se tomasen las medidas convenientes^^.
El 28 de septiembre de 1813 el regidor, Francisco Montenegro dirige su informe al Ayuntamiento ratificando el anterior informe de Fondevilla y añadiendo comentarios en la misma línea como cuando dice que «no parece que el Prado tenga un derecho esclusibo para impedir a sus comprofesores el que travaxen en aquellas obras que puedan proporcionárseles, pues que la Policía y el Govierno de V Y. tiene bien presente todo lo que conduce, asi al bien esttar de los vecinos, a su comodidad, como al buen aspecttopublico de estte Pueblo,... y que queda a la Elección libre de los Vecinos el solicitar quien corra con sus obras particulares, dexando ala de V. Y. la que pertenece a las publicas>>^^.
Dos días más tarde, en la reunión municipal, tras conocer el informe de Montenegro, se acuerda comunicarle a Prado y Marino que su solicitud es denegada.
El 29 de noviembre de 1813 nos volvemos a encontrar otro documento firmado por Francisco Montenegro sobre las pretensiones del arquitecto académico.
En él manifiesta que las numerosas instancias de Prado solicitando la exclusividad en la dirección de las obras públicas y particulares por ser arquitecto académico de San Fernando y los consiguientes El 19 de diciembre de 1814 Manuel Freiré, procurador general de la ciudad, refiriéndose a la Real cédula de 2 de octubre del mismo año, considera la orden que establece «no se construyan los edificios públicos sin la aprovacion de la Real Academia de San Femando» como una sabia providencia por procurar la perfección de las artes y promover <<^/ gusto y decoro exterior de los pueblos», cortando «de raiz tantas monstruosidades, y viciosos modelos, que aun los cuerpos mas sabios ofrecían en sus mismos edificios» ^l A pesar de estas palabras laudatorias, no está conforme con algunos apartados de ella, sobre los que hace las siguientes «reflexiones». <<5'/ la Real Academia ha de examinar escrupulosamente los planos de obras semejantes ¿que importará que estos sean formados por un Académico, ó por una muger, o por un niño si fuere posible?
La Ley 5^ tomo 4^ y 5^, titulo 22, folio 178, de la Novísima Recopilación dice sabiamente: Las nobles Artes... queden enteramente libres como está mandado respecto á la Ysla de Mallorca para que los A su juicio, la aplicación de la orden que establece que los arquitectos de las ciudades, cabildos y directores de obras han de ser obligatoriamente académicos conlleva los siguientes inconvenientes: no todos los pueblos disponen de un arquitecto académico y, en el caso de tenerlo, su poder en el campo artístico puede convertirse en dictatorial; el título de académico no exime de mostrarse ignorante en la práctica como confirman «ciertos medicos catedráticos y escritores que matan a quantos enfermos caen en sus Manos»; el ser gran arquitecto no exime de ser inhumano, aspecto no contemplado en el examen académico; incluso, cabe la posibilidad de ser un académico ignorante, ya que ningún cuerpo facultativo puede aseverar que todos sus individuos son dignos del correspondiente honor; además, antes que un académico lo que necesita cada pueblo es por lo menos tres peritos para los pleitos de obras, siendo conveniente alguno más para que el juez tenga libertad en sus designaciones y se eviten situaciones sospechosas; también considera que los privilegios de los académicos podían estimular a otras personas a obtener el título pero esto no es posible por no existir una academia en cada provincia y porque no todos los que poseen «genio y aptitud» tienen medios para desplazarse a Madrid a hacer el examen; y, sobre todo, se ha de tener en cuenta que hay muchas obras que no requieren los «profundos y extensos conocimientos de un Académico» y que pueden ser dirigidas por maestros con la «satisfacción de su dueños, del publico, y de qualquiera Academia».
A continuación sugiere algunos de los remedios que se pueden adoptar para evitar los inconvenientes mencionados: la «creación» de bachilleres, licenciados y doctores en ost?í «noble arte»; el establecimiento de escuelas de dibujo y de arquitectura civil en las Universidades, departamentos militares o marinos y Consulados, donde se puedan obtener los primeros grados reservando el de doctor para las Academias de San Fernando y San Carlos; y el nombramiento de una comisión en cada provincia, compuesta por académicos e ingenieros y facultada para expedir «títulos menores que habilitasen para ejecutar planos aprovados por las Academias, dirigir obras menores y juzgar como peritos en los pleitos».
En apoyo de estas sugerencias señala que la ley es contraproducente porque su aplicación textual añade, si cabe, mayores atrasos, perjuicios e inconvenientes.
Y no esta hablando teóricamente sino que lo hace desde la práctica manifestada en el caso concreto del académico de Prado y Marino, ejemplo clarificador al respecto.
Comienza recordando los «primeros pasos» en el campo artístico de este «pobre mozo» y como el «caritativo socorro del Arzobispo Malbar» le permitió dejar «un taller de Santicos» pasando a Madrid a «perfeccionar este Ramo» donde obtuvo el título de académico de San Fernando en tres años.
No se cree que <<un hombre nada adornado anteriormente pudiese llegar en tan corto tiempo a la Ciencia que indica este grado», pues se requieren muchos estudios para llegar a poseer el conocimiento y dominio de la arquitectura.
Esta creencia se ve confirmada en los trabajos de Prado que muy pronto lo «delataron», perdiendo la confianza del público porque «no pocos de los que se pusieron en sus manos tubieron bien de que arrepentirse».
Continúa el procurador general manifestando que el informe del capitular Fondevilla hace comprensible la repulsa adoptada ante las «codiciosas pretensiones de Prado» y que el tono adoptado es de moderación, «pues la obra que cita de la Rua de San Pedro, fue un error tan grosero, en que no hubiera caido ninguno de nuestros pequeños sobrestantes, y hubiera escusado la desgraciada muerte, los gastos y pleitos que se siguieron».
Y lo que más le indigna es que tales errores «no le arrendran para aspirar á la sombra de la Ley, á ser el Dictador de la Arquitectura en todo este Pais», empleando cualquier método para desacreditar a sus rivales.
Otro de los motivos esgrimido por el procurador para recusar a Prado se basa en las últimas resoluciones Reales, según las cuales sólo se puede conferir empleo «á los que hayan mostrado declarada adhesion á los sanos principios y amor constante al Rey nuestro Señor», por lo tanto la plaza de arquitecto municipal no puede recaer en Prado porque «sin tener aquellos principios erróneos que estrabiaron á algunos perversos ingenios, y solo por ignorancia, espíritu de Vanidad, de moda, y de sanculotismo, se mostró furioso partidario, andava unido á los Corifeos mas rebolucionarios, hizo demostraciones, y echó Cohetes ensoñados y "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es sacrilegos triunfos y tubo que ocultar sus efectos, su persona, y su familia en los dias en que el Pueblo ha mostrado su regocijo, y su celo, por el Rey adorado, por quien suspiraba lleno de opresión».
Aconseja que antes de nada Prado se debe «purgar y purificar» de los hechos escandalosos^^.
El 25 de febrero de 1815 José Munarriz se dirige al Ayuntamiento compostelano exponiendo que en la Academia de San Fernando, de la que es Secretario, hay constancia de la falta de un arquitecto municipal en la referida ciudad, según se refiere en el expediente remitido por la Cofradía de Animas a la Real Institución con motivo de las obras de su capilla.
Este expediente contenía los planos formados por el arquitecto académico Melchor de Prado para la construcción del Atrio, que recibieron la aprobación pertinente.
Con ello da a entener que la corporación no está cumpliendo lo prevenido en la sucesivas órdenes de 28 de febrero de 1787, 5 de Enero de 1801 y 2 de octubre de 1814, a saber, que cada Ayuntamiento debía tener su correspondiente arquitecto municipal y que este cargo debía recaer en un arquitecto aprobado por la Academia.
Aprovecha la ocasión para recordar las representaciones hechas por el académico Prado con la pretensión de que semejantes órdenes tuvieran efecto.
Lo dicho hasta ahora es más bien una arenga para que de una vez por todas la Corporación nombre como arquitecto municipal al académico o maestro arquitecto «que sea de su agrado», y que lo comunique para comprobar que tal designación es acertada.
Con ello no se altera la obligación de seguir enviando todos los proyectos de cualquier obra pública de arquitectura, escultura y pintura^°.
Esta disposición se trata detenidamente en la reunión del 16 de marzo acordándose remitir como respuesta la exposición hecha por el Procurador General, quien manifiesta textualmente que «este Aiuntamiento no tubo ni puede tener arquitecto; por que no tiene obras ni fondos para hacerlas, y menos para dotar un Maestro titular; pues sus cortos propios y Arbitrios los absorben las cargas, y atenciones de primera necesidad a que aun no alcanzan.
Que aun quando tubiese muchos fondos de que disponer como tienen muchas ciudades no por eso elijiria a D. Melchor (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de Prado, que parece el autor de esta queja y por lo menos ha pasado a este fin insolentes oficios al Aiuntamiento.
A un cuerpo tan respetable ningún particular desautorizado escribe oficios, y menos con autoridad y cominacion; sino atentas representaciones, o pedimentos: este solo rasgo de necio orgullo y mala crianza bastarla para enagenar los ánimos de esa corporación.
Y por si esto fuera poco apunta diversos motivos en contra del nombramiento de Prado: considera que la presentación de su título de académico no es suficiente aval si se tiene en cuenta los errores cometidos en la «Tenerla» de Anselmo Cavello, la Casa de Roig, la Universidad y la casa del maragato Castro, donde el desprendimiento de un muro mató a una señora y arruinó otra casa inmediata; su conducta es calificada de indecente e indecorosa; además, según la última provisión, esta plaza no podía recaer en personas «que han mostrado desafecto al Rey Nuestro Señor por su adhesion a las máximas democráticas, de que Prado se ha mostrado tan partidario, como suena en autos, uniéndose a los facciosos, celebrando con ellos sus pérfidos decretos, hasta echar coetes en el balcon del infame reo Sinforiano, y escondiéndose con toda su familia y efectos, el Glorioso día, que este fiel vecindario celebraba el triunfo del Rey Nuestro Señor»; y para finalizar enjuicia el Atrio de la capilla de las Animas, «no en lo perteneciente a la arquitectura, pues basta que estubiese en esta parte aprobado por la Real Academia», sino desde el punto de vista de las ordenanzas de Policía, considerándolo como perjudicial porque esta obra «colocada en una estrecha plaza, aunque sea un modelo del arte, no impide que sea un grande estorbo, y padrasto en general y particular».
Además, el Ayuntamiento no puede actuar libremente por estar sometido en unos aspectos al Intendente -cualquier gasto público-y en otros al Consejo -ejecución de obras-, impidiéndole cumplir sus deseos de proseguir el empedrado de sus calles, componer sus fuentes, reparar las escuelas de primeras letras, trasladar su «mezquina» pescadería y otras atenciones.
Se pregunta que si estas obras no pueden materializarse para qué quiere nombrar un arquitecto municipal.
Añade que si contara con fondos suficientes para su ejecución ya buscaría encomendárselas al «profesor especulatibo, y práctico, y al mismo tiempo hombre de moderación, probidad, y conducta, y decidido realista»^\ Tres años después, en el acuerdo del 20 de abril de 1818, volvemos a tener noticias sobre la figura de Melchor de Prado.
En esta ocasión es el concejo herculino quien envía una carta, fechada cinco días antes, solicitando un informe sobre su conducta y probidad.
El motivo de la petición es que este arquitecto es uno de los pretendientes a la plaza de arquitecto municipal coruñés, vacante por haber muerto su anterior propietario, Fernando Domínguez y Romay^^.
Al día siguiente se comisiona al procurador general y personero para que, teniendo en cuenta los antecedentes existentes sobre la conducta de Melchor, elaboren el informe^^ El 24 de abril, una vez escuchado a los comisionados que se remitían a dos acuerdos anteriores -1811 y 1815-en los que se manifiestaba que este arquitecto <<carecía de las cualidades y circunstancias que combienen para desempeñar debidamente su profesión», se decidió aplazar este asunto para otro acuerdo al que concurran todos los capitula-res^"^.
Tres días después se decide no elaborar el informe solicitado porque los datos existentes en el archivo del Ayuntamiento sobre la conducta e idoneidad de este académico no son favorables^^.
Ante la ausencia de cualquier contestación la corporación municipal de A Coruña dirige otra misiva, el 12 de mayo, solicitando el referido informe^^.
Una semana más tarde se aborda definitivamente este asunto exponiendo que el referido arquitecto había enviado iguales solicitudes a esta Corporación en diferentes épocas.
Con este motivo se había indagado sobre su conducta advirtiéndose que «en la practica no acreditaba los conocimientos propios de la facultad de tal Arquitecto, como de la ninguna opinion que merecia a los vecinos del pueblo.
Por ello nunca accedió a esta plaza, a pesar de los recursos hechos al Consejo, a la Real Academia de Bellas Artes a Benito Ramón Hermida cuando era Primer Ministro de Gracia y Justicia, y al Capitán General del Reino.
Como respuesta y a petición de algunos de éstos, el Ayuntamiento les había remitido informes sobre el porte e idoneidad del arquitecto académico y, no teniendo nada que añadir al respecto, le recomendaba a la corporación coruñesa consultarlos para hacerse una idea de este candidato^^.
Pero tales sugerencias no debieron influir en la decisión finalmente adoptada por el Ayuntamiento herculino, pues en 1818 nombró como su arquitecto municipal al arquitecto académico Melchor de Prado y Marino.
No quiero terminar sin matizar algunas de las ideas expuestas en este trabajo.
El permanente enfrentamiento entre Melchor de Prado y la corporación municipal compostelana viene dado por las distintas posturas adoptadas en el cumplimiento y acatamiento de las disposiciones establecidas por los estatutos académicos y las distintas órdenes reales.
Melchor de Prado quiere, busca y exige que el ayuntamiento las adopte cuanto antes por la sencilla razón de que él es el único arquitecto académico existente en la ciudad y que como tal, sería nombrado su arquitecto titular.
La postura adoptada por el Ayuntamiento no es tan reacia al cumplimiento de estas normas como al hecho de que recaiga el cargo municipal en una persona de las características de Prado.
De ahí que trate de desacreditarlo a fin de conseguir su objetivo: verse libre de una persona poco grata, a la que ataca políticamente -acusándola de afrancesada-, en su carácter -codicioso y despota-y también en lo profesional -por los errores cometidos en algunas de sus obras, por su actitud de infravalorar a sus rivales y por «carecer de las cualidades exigidas para el desempeño de su profesión».
Lógicamente esta visión municipal es subjetiva y como tal debe ser entendida. alguna se hizo enteramente de quenta de S. Y., le encargó este a Trasmonte no solo la dirección de la obra, sino también la quenta y razon de los salarios de Canteros y Peones, y su pagamento; como tanvien el ajuste y satisfacción de los materiales.
Esta experiencia que acababa de tener el Ayuntamiento y la opinion que tenia adquirido el Trasmonte de lo general del Pueblo junto con las quejas que se ohian de la tiranía y poca inteligencia del Arquiteuto Académico, fue lo que le determino, o mas vien a los de Policía, muerto D. Miguel Ferro Caabeiro, a valerse del Arquiteuto Trasmonte para marcar las lineas de las Casas, trabajo por el que nunca recivio mas paga que la propina que da el que edifica que suele no exceder de veinte reales, pues aunquando el Ayuntamiento quisiera satisfacerle de cuenta del fondo de Propios y Arvitrios, sobre no tener facultad de usar ni de un solo marabedi de el, tampoco lo permite su cortedad, y esta será tanvien la razón por que el Supremo Consejo no habia señalado dotación para Arquiteuto de la Ciudad, como lo ha echo en otras capitales, según dice D. Melchor de Prado; menos puede la Ciudad, ni por consiguiente nombrar Arquiteuto, pues no pudiendo este subsistir de la dotación del Aiuntamiento por ser ninguna y por otra parte hallarse actorizado para ser el solo el que pudiese formar Planos, dirigir obras, tasarlas, y medirlas, marcar linea etc. resultarla que el nombramiento del Ayuntamiento, no seria de Arquiteuto, sino de un despota, y un tirano de todos los vecinos del Pueblo, y aun de muchos de la Provincia ¿ Que Plano se presentaría a su ynspeccion o aprobación, que estubiese arreglado al orden Arquiteutonico?
Que edificio o Fabrica, no hiria mal construhido o no amenazaría ruina?
Enfin, los Planos que no fuesen formados por el, tendrían que sufrir muchísima Traba, de que se seguirla un quantioso desembolso y otros perxuicios al que por voluntad o fuerza tubiese que edificar, y por ultimo, ver su dinero empleado en una Fabrica o casa que sobre carezer del buen gusto, no presentarla las comodidades que ydeada por otro Maestro Arquiteuto de mas conocimientos, y mejor gusto presentaría, y todo ello en tal caso seria terminante a formentar del modo mas ynaudito la ignorancia y desterrar el buen gusto, pues ninguno se dedicaría a la Arquiteutura conociendo que aun quando llegase a ser cosnumado en este arte, y mui subperior al Arquiteuto Académico con nombramiento de Arquiteuto de la Ciudad, nunca ganarla para comer mucho tiempo por la temprana muerte de S. E., con lo que le cesaron los socorros para subsistir; en cuia época, ya el maestro Trasmonte aunque conserbaba Taller de Carpintería, con doce o mas oficiales, en el que solo ocupaba el tiempo preciso para trazar y reconocer las obras que en el se trabajaban, formaba Planos y vajo su dirección se construhian obras de Arquiteutura, ya el Ayuntamiento le tenia eligido su maestro Fontanero, sin mas dotación que las gratificaciones que acostumbran dar algunas comunidades, y dos Señores Grandes de España que tienen Fuentes en sus Casas de esta Ciudad, que todas ellas no excederán de cien ducados, ya tenia bien manifestados sus conocimientos en la Arquiteutura Civil, y en el valor de los Materiales su buen gusto, su economía, en la egecucion de las obras que se ponian a su cuidado, su desinterés y sana conciencia.
Quantos reconocimientos de Quarteles, de Cortaduria y su Rastro, y de Casas que amanazaban ruina se han ofrecido desde la muerte de D. Miguel Ferro Caabiero, otros tantos ha egecutado y egecuta de orden del Ayuntamiento, o de los Comisarios de Policía sin que se le recompensase su trabajo, ni el lo solicitase, dando cada dia nuebos testimonios de sus conocimientos theoricos y prácticos, de su imparcialidad y desinterés.
Muchos mas egemplares se pudieran citar, y mucho mas se pudiera decir en el particular, pero lo dho será suficiente a cumplementar el decreto de S. E.; no pudiendo menos al mismo tiempo de recordar a su savia justificación las providencias a que se hizo acreedor el Arquiteuto Académico D. Melchor de Prado y Marino, por la falsedad y poco respeto con que habla del Ayuntamiento en su memorial o representación pudiendo asegurar a S. E. que ni en su Secretaria, ni enla del Real Acuerdo, Yntendencia ni en otra alguna de las Actorids.
Subperiores, se hallará documento que compruebe la aserción que tan osadamente se atrebe a hacer, y si de que ninguna autoridad hay mas sumisa y puntual a obedecer, y cumplir las ordenes de sus soberanos y superiores, y correspondiendo a la consideración a que S. E. es justo acreedor, manifestarle que este Académico de mérito, quiso sorprender su notoria integridad y recto prozeder, ocultándole que igual solicitud ha echo a S. M. en 18 de octubre del año pasado de 1809 la que bajo a ynforme que se halla pendiente».
«Representa a V. E. que por los Estatutos de dicha Real Academia sancionados por el Señor Rey D. Fernando el 6° en 30 de mayo de 1757 y por las ordenes Reales de 23 de Diciembre de 1777, la de 28 de Febrero de 1787, y últimamente la de 5 mente Académicos de mérito de San Fernando o de San Carlos si fuese en el Reino de Valencia.
Asi han continuado dichas Reales ordenes con otras providencias, y en demostrar la falta de observancia en muchos de los principales Pueblos de España á quienes nuebamente se les encarga su entero cumplimiento.
Baxo este punto de vista no puede menos el que representa de manifestar aV.
E. la sobrada indiferencia con que siempre han mirado los Señores del Ayuntamiento de esta Ciudad los Estatutos y mas Reales ordenes sin embargo de que tienen claro y distinto conocimiento de unos y de otras no solo por habérseles comunicado en la forma ordinaria, y ademas por el mismo Exponente quando les exibió su titulo de aprobación é incorporación y los Estatutos impresos, sino por que unos y otras se hallan estampadas en Varios Autores que por necesidad debian tener a la vista para obrar son rectitud y Justicia.
Mas a pesar de todo parece que su obgeto no solo fue el de eludirlas siempre, sino que hasta las mismas ordenanzas de Policía de esta Ciudad aprobadas por el Real y Supremo Consejo de Castilla en el año de 1780 según el informe dado por el Arquitecto Mayor de Madrid Dn.
Bentura Rodriguez han tergibersado é interpretado de muy distinto modo de lo que expresan todos sus artículos.
Para dar aVE. una idea distinta de esta aserción no hay mas que saber que por el ultimo de sus Artículos, el mismo supremo Tribunal nombró para dirigir las obras Publicas de esta Ciudad y hechar las lineas de las Casas que de nuebo se fuesen fabricando al Difunto D. prensible en un cuerpo ilustrado, celoso del bien publico y fiel observador de los Estatutos políticos.
Ella excita la atención de V. E. para exercicio de su autoridad, en V. E. reside toda la competente para hacer observar y cumplir puntualmente las Reales disposiciones sin necesidad de aguardar otra decision, ni dar lugar á progresibas discusiones: Mande, pues, V. E. que el Ayuntamiento de Santiago y todos los mas Magistrados de la Ciudad, en todo lo correspondiente al Noble Arte de la Arquitectura se acompañen y dirijan por un Académico o Arquitecto Aprobado sea el que fuese con exclusion de otro que carezca de qualquiera de estos títulos: y que respecto en esta Ciudad no hay otro que el Exponente, este tenga la facultad de poder denunciar ó delatar qualquiera obra comprendida en los Estatutos y mas Reales ordenes, en lo qual consiste su principal pretension que reitera como Arquitecto y como conciudadano y a V. E. rendidamente suplica se sirba acceder á ella por lo que interesa al bien común.
Señor = Melchor de Prado y Marino» N^III REAL PROVISIÓN DE LOS SEÑORES DEL CONSEJO, POR LA QUAL SE MANDA GUARDAR LO DISPUESTO en las Reales Ordenes que se refieren sobre los requisitos que han de concurrir en los Arquitectos y Maestros de Obras, y los que han de preceder á la aprobación de los diseños ó planos para las obras públicas, en la forma que se expresa.
EN MADRID EN LA IMPRENTA REAL DON CARLOS POR LA GRACIA DE DIOS, Rey de Castilla, de Leon, de Aragon, de las dos Sicilias,...
A los Presidentes y Oidores de nuestras Audiencias y Chancillerías, y á todos los Corregidores, Asistente, Intendentes, Gobernadores, Alcaldes mayores y ordinarios, y otros Jueces y Justicias, Ministros y personas de todas las Ciudades, Villas y Lugares de estos nuestros Reynos, así de Realengo, como de Señorío, Abadengo y Ordenes, salud y gracia: SABED: Que deseoso nuestro augusto Padre (que Dios goce) de evitar se malograsen caudales en obras públicas, que debiendo servir de ornato y de modelo, existían, solo como monumentos de deformidad, de ignorancia y de mal gusto, tuvo á bien encargar al nuestro Consejo en Real Orden de veinte y tres de Noviembre de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
de Enero de 1801 que las recopila todas y unas y otras se halla recopiladas en la nobisima recopilación y en otros Autores manda con toda fuerza de Ley en la Arquitectura que todos los Directores, Tenientes Académicos de mérito y Arquitectos aprobados por la citada Academia, se hallan autorizados para poder idear y dirigir toda suerte de Fabricas ó edificios y por consiguiente para tasarlos y medirlos sin necesidad de titulo o licencia de Tribunal alguno, mandando asimismo que por ningún tribunal.
Juez ó Magistrado se conceda á persona alguna titulo ó facultad para medir ó tasar y dirigir Fabricas sin que preceda el examen de la Academia de ser hábil y á proposito para estos ministerios.
Y qualquier titulo que sin estas circunstancias se concediese, se declara nulo y de ningún valor ni efecto y el que lo obtuviese ademas de las penas en que hablan de incurrir todos los que practicasen las tasas y medidas sin titulo legitimo, quedasen inhabiles aun para ser admitidos a examen por tiempo de dos años.
En igual forma que habiendo advertido S. M. que habia sobrada negligencia en observar lo mandado en los Estatutos de las Reales Academias de San Fernando, y de San Carlos sobre la aprobación de Arquitectos; del qual resulta un gravísimo perjuicio el publico en la dirección de las Fabricas, al abatimiento de los Profesores de Arquitectura y el descrédito de la Nación, mandaba S. M. acudir al remedio de tan importantes asuntos mandando que se observase puntualmente el Estatuto 33 de la citada Academia de San Fernando y ademas que no pudiese ningún Tribunal, Ciudad, Villa, ni Cuerpo alguno Eclesiástico ó Secular conceder titulo de Arquitecto ni de Maestro de Obras ni nombrar para dirigirlas al que no se hubiese aprobado por la Academia de San Fernando ó de San Carlos en el Reino de Valencia, quedando abolidos desde entonces los pribilegios que contra el verdadero crédito de la Nación y decoro de las Artes nobles conserbaban algunos pueblos de poder dar títulos de Arquitectura y de Maestros de Obras arbitrariamente a sugetos por lo regular incapaces.
Asi mismo manda S. M. que los Arquitectos y Maestros mayores de las Capitales y Cabildos Eclesiásticos del Reyno desde aquella fecha en adelante fuesen precisa-
Y los Sres del Ayuntamiento quando dieron principio al empedrado de las calles en el año de 1799 no hicieron el menor aprecio de tal nombramiento, siendo asi que dho Caabeyro era un sugeto aunque no aprobado de muy buenos conocimientos en la Arquitectura y capaz de desempeñar esta obra según se prebenia en el citado informe del Arquitecto de Madrid y qualquiera otra que se pusiese á su cuidado: mas a pesar de esto sin consultar la razón, ni prebenir consequencias funestas nombraron a quien se les acomodó para dirigir dho empedrado y para marcar las lineas de las Casas que se fueron fabricando, de modo que de este nombramiento escandaloso en concepto de las gentes instruidas é ilustradas resultaron las mas funestas y fatales consequencias en perjuicio de la comodidad, de la economia y del aspecto publico; cuyo procedimiento por ser conocido de todos los imparciales no necesita demostrarse.
La contrabencion de los Estatutos de la Real Academia y mas Reales ordenes y la de las Ordenanzas de Policía ya citadas es muy re-
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es mil setecientos setenta y siete previniese a todos los Magistrados y Ayuntamientos de los Pueblos del Reyno, que siempre que se proyectase alguna obra pública consultasen á nuestra Real Academia de San Fernando, haciendo entregar al Secretario de ella con la conveniente explicación por escrito los dibuxos de los planos, alzados y cortes de las fábricas que se ideasen, para que examinados atentamente, breve y gratuitamente por los Profesores de Arquitectura, advirtiese la misma Academia el mérito ó errores que contuviesen los diseños, planes y proyectos, ó indicase el medio mas proporcionado para el acierto.
Procediendo el nuestro Consejo conforme á las intenciones y deseos de nuestro augusto Padre mandó en virtud de otra Real Orden de once de octubre de mil setecientos setenta y nueve, por no haberse observado el método prescrito, que no se admitiesen recursos en que los Pueblos solicitasen facultad para invertir caudales en alguna obra si los planes y dibuxos de ella no estuviesen ya revisados por la Academia con la firma de su Secretario, quedando á los interesados el arbitrio de acudir á la misma Academia á fin de que se les indicase algún Profesor capaz de desempeñar bien el intento, y se les evitasen por este medio pasos y dispendios infructuosos, sin perjuicio de que si el nuestro Consejo quisiese asegurarse de la aprobación de la Academia, ó que esta satisfaciese á algún reparo ó dificultad, la pidiese noticia ó dictamen oportuno sobre el particular, para que providenciase lo que juzgase mas del caso; y por este medio, sin que aquel Cuerpo entendiese en cosa que no le compitiese, se lograría el fin de la regularidad en los edificios.
En este estado se circuló por la primera Secretaria de Estado y del Despacho en veinte y ocho de febrero de mil setecientos ochenta y siete una Real Orden, cuyo tenor y el del párrafo 3° del Estatuto XXXIII de la Academia que en aquella se refiere, dicen así.
«Advirtiendo el Rey que hay sobrada negligencia en observar lo mandado por S.M. en los Estatutos de las Reales Academias de San Fernando y de San Carlos sobre la aprobación de Arquitectos y Maestros de Obras, de lo qual resulta un gravísimo perjuicio público en la dirección de las fabricas, el abatimiento de los Profesores de Arquitectura, y el descrédito de la Nación; y queriendo S.M. acudir al remedio en tan importantes asuntos, ha resuelto, con arreglo al Estatuto XXXIII de la citada Academia de San Fernando, que no pueda ningún Tribunal, Ciudad, Villa, ni Cuerpo alguno Eclesiástico o Secular conceder titulo de Arquitecto, ni de Maestro de Obras, ni nombrar para dirigirlas al que no se haya sujetado al riguroso examen de la "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es Academia de San Femando, ó de la de San Carlos en el Reyno de Valencia, quedando abolidos desde ahora los privilegios que contra el verdadero crédito de la Nación y decoro de las Nobles Artes conservaban algunos Pueblos de poder dar títulos de Arquitectos y de Maestros de Obras arbitrariamente á sugetos por lo regular incapaces.
Asimismo manda S.M. que los Arquitectos ó Maestros mayores de las Capitales y Cabildos Eclesiásticos principales del Reyno sean precisamente Académicos de mérito de San Fernando (ó de San Carlos si fuere en el Reyno de Valencia); para lo qual, siempre que haya vacante de este empleo, lo avisarán á dichas Academias, con expresión del sueldo asignado, y de los sugetos dignos de desempeñarlo que hayan determinado elegir, antes de darles posesión, para verificar que son tales Académicos, y que en ellos no hay reparo alguno que deba impedir su nombramiento, quedando siempre en su fuerza y vigor la Orden del Rey comunicada á la Academia de Valencia en veinte y quatro de Junio de mil setecientos ochenta y quatro, y la Circular que con fecha veinte y cinco de Noviembre de mil setecientos setenta y siete se expidió á todos los Obispos y Prelados del Reyno, que manda se presente antes á una de las dos referidas Academias para su aprobación el diseño de los retablos y demás obras de los templos; lo que igualmente se debe practicar también con qualesquiera edificios públicos que se intenten construir de nuevo, ó reparar en parte principal.
Lo prevengo á V de orden del Rey para su puntual inteligencia y puntual cumplimiento en todo, y me avisará de quedar enterado de esta Real resolución, para dar cuenta luego á S.M.»
«Mando que desde el dia de la fecha de este mi Despacho por ningún Tribunal, Juez ó Magistrado de mi Corte se conceda título ó facultad para poder medir, tasar ó dirigir fabricas, sin que preceda el examen y aprobación que le dé la Academia de ser hábil y á proposito para estos Ministerios.
Y qualquiera título que sin estas circunstancias se conceda, lo declaro nulo y de ningún valor ni efecto; y el que lo obtuviere, ademas de las penas en que han de incurrir todos los que practiquen las tasas y medidas sin título legítimo, quedará inhábil aun para ser admitido á examen por tiempo de dos años.
Qualquiera persona que no hallándose en el dia de la fecha de este mi Despacho con título ó facultad concedida por el Tribunal ó Magistrado que las ha dado hasta ahora, intentase tasar, medir ó dirigir fábricas, por la primera vez se le sacarán cien ducados de multa, doscientos por la segunda, y trescientos por la tercera: siendo mi volun-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo U1, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tad que todos los que hayan de exercer esta profesión de hoy en adelante no puedan hacerlo, ni ser habilitados por Tribunal alguno sin que se presenten primero á ser examinados por la Academia, y obtengan sus aprobación, que concederá á todos los que hallare hábiles, sin que á ninguno cueste derechos algunos.
Prohibo todas las Juntas, Congregaciones ó Cofradías establecidas, ó que se intenten establecer en mi Corte para reglar los estudios y práctica de las tres Nobles Artes, y con especialidad la que se dice de nuestra Señora de Belén, sita en la Parroquial de San Sebastian de mi Corte de Madrid.
Todos sus Cofrades podrán continuar en los exercicios de piedad y devoción, que con aprobación legítima hayan abrazado; pero no podrán usurpar los títulos de Colegio de Arquitectos, Academia de Arquitectura, ú otros semejantes, ni tasar, ni medir, ni dirigir fábricas sin tener los títulos que quedan expresados, ó presentarse al examen de la Academia para conseguirlos, baxo la pena de cien ducados por la primera vez, doscientos por la segunda, y trescientos por la tercera».
Sin embargo de la antecedente Real Orden y de las demás comunicadas sobre el asunto, fueron repetidos los recursos que se hicieron acerca de la ninguna observancia de ellas que se advertía en la Ciudades y Pueblos inferiores, con notable detrimento de la buena Arquitectura, lo qual dio motivo á que en treinta de Agosto de mil setecientos ochenta y nueve se expidiese por el nuestro Consejo Orden circular, encargando el cumplimiento de las anteriores, y particularmente de la de veinte y tres de noviembre de mil setecientos setenta y siete.
Posteriormente se suscitó expediente en el nuestro Consejo para la reedificación de un puente sobre el rio Gebalo, término de la Villa de Alcaudete, partido de Talavera, y en él se hicieron diferentes recursos por el Arquitecto comisionado; y con vista de ellos, de lo informado por la Academia, y de lo que el nuestro Consejo nos hizo presente en consulta de nueve de marzo de mil setecientos noventa y ocho, después de resolver lo que juzgamos por conveniente sobre la execucion de la obra del referido puente y sus incidencias, tuvimos á bien encargar la exacta observancia de las referidas Ordenes de veinte y tres de Noviembre de mil setecientos setenta y siete, y once de Octubre de mil setecientos setenta y nueve, y dirigir una Real Orden con fecha veinte de Diciembre de mil setecientos noventa y ocho para que en su coseqüencia se expidiese la Circular correspondiente á todos los Ayuntamientos, Cuerpos, Magistrados, y personas á quienes competiese, con especial encargo de que antes de dirigir al nuestro Consejo los proyectos, "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es planes y dibuxos de Obras de Arquitectura, se presentasen á la Academia para su examen y aprobación, ó enmienda en caso de necesitarla; lo que se acreditarla con certificación que pondría al pie y firmarla el Secretario, y que sin este requisito no se despachasen los expedientes en Tribunal alguno, ni sus dependientes diesen curso á los que careciesen de él; y enterado también de la indiferencia con que se miraba en muchos Pueblos la observancia de la Circular de veinte y ocho de febrero de mil setecientos ochenta y siete, que va inserta, respectiva al modo de procederse en la aprobación de Arquitectos y Maestros de Obras, por la milicia de los que estaban en posesión de conceder tales títulos, tuvo a bien mandar N.R.R en diez y siete de Agosto del año proximo se circulase la propia Real Orden por el nuestro Consejo á todos los Tribunales, Chancillerías y Audiencias, Cabildos Eclesiásticos y Seculares, y Prelacias privilegiadas del Reyno, con la correspondiente sobrecarta para su puntual cumplimiento; y en su virtud, de lo anteriormente resuelto, y de lo expuesto por nuestros Fiscales, se acordó expedir la presente; por la qual os mandamos á todos y cada uno de vos en vuestros lugares, distritos y jurisdicciones veáis la Real Orden de veinte y ocho de Febrero de mil setecientos ochenta y siete, comunicada por la prímera Secretaría de Estado, y el párrofo 3° del Estatuto XXXIII de nuestra Real Academia, que uno y otro va inserto, y los guardéis y cumpláis, y hagáis guardar y cumplir en la parte que os corresponda según y como se contiene, sin permitir se contravenga en manera alguna.
Y en su conseqüencia declaramos nulos, de ningún valor ni efecto los títulos de Arquitectos y de Maestros de Obras ó de Albañilería, que los Prelados, Cabildos, Ayuntamientos y Gremios hayan expedido en contravención de la Real Orden de veinte y ocho de febrero hasta el dia; y prevenimos que los sugetos que los hayan obtenido los consignen en las Escribanías de Ayuntamiento, ú otras por donde se les hayan expedido, y de ello darán parte al nuestro Consejo los respectivos Jueces, Magistrados ó Prelados en cuyo poder los hubieren consignado los así titulados; y para cortar de raiz este abuso en los muchos Pueblos de estos Reynos que están incurriendo en él, queremos se observe lo prevenido en el párrafo 3° del Estatuto XXXIII de la Academia, que queda inserto: de modo que aunque el Gremio de Arquitectos ó Maestros de Obras que en él se refiere habia en la Capilla de nuestra Señora de Belén quede en pie para todos los exercicios de piedad y devoción, se han de abstener enteramente de examinar y titular en la Arquitectura á ningún individuo, aun-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es que puedan continuar dando cartas de examen de oficios mecánicos.
Y conforme á lo resuelto en las citadas Órdenes de veinte y tres de noviembe de mil setecientos setenta y siete, y veinte de Diciembre de mil setecientos noventa y ocho os mandamos igualmente que siempre que en los Pueblos de estos nuestros Reynos se proyecte alguna obra pública, se consulte á nuestra Real Academia de San Fernando, entregando al Secretario de ella con la conveniente explicación por escrito los dibuxos de los planes, alzados y cortes de las fabricas que se ideasen, para que examinados atenta, y gratuitamente por los Profesores de Arquitectura, adviertan la misma Academia el mérito ó errores que contuvieren los diseños, ó indique el medio mas proporcionado par el acierto; y á fin de evitar mayores dispendios á los interesados, queremos no se admitan en Tribunal alguno planes ó dibuxos de obras, sin que resulte por certificación puesta al pie de ellos por el Secretario de la Academia, haberse visto y aprobado por este Cuerpo, quedando siempre á los interesados el arbitrio de acudir á la misma Academia para que les señale algún Profesor capaz de desempeñar bien el intento, y al nuestro Consejo el de pedir á la Academia las noticias ó dictámenes oportunos para la mayor seguridad en sus providencias: todo lo qual cumpliréis y executareis, y haréis cumplir y executar, sin permitir su contravención en manera alguna.
Obispos, Cabildos de las Santas Iglesias, Prelados Regulares, y demás Jueces Eclesiásticos de estos nuestros Reynos contribuyan al cumplimiento y observancia de lo que va mandado en lo que les corresponda, dando para ello las órdenes y providencias que tuvieren por oportunas: que así es nuestra voluntad; y que al traslado impreso de esta nuestra Carta, firmado de D. Bartolomé Muñoz de Torres, nuestro Secretario, Escribano de Cámara mas antiguo y de Gobierno del nuestro Consejo, se le dé la misma fe y crédito que á su original.
Dada en Madrid a cinco de Enero de mil ochocientos y uno. = Gregorio de la Cuesta= D. Nicolas Mahy Capitán General que hera al tiempo de este Reino de Galicia, Decretto a su continuación puestto, con lo mas que expone, debo hacer presente Que ya anteriormente y en Consistorio de 31 de Enero de 1811, se ha visto ottra igual pretension, que ha pasado a Ynforme del señor Fondevila, quien en vista de los anttecedenttes ha expuestto todo lo que le pareció combenientte a evacuarlo, y en el que por menor expone, que no esttá precisamente exttrechada la Policía a balerse exclusivamente de un Arquitecto Académico quanto tiene y puede balerse de otro de conocimientos practticos que pueda sufragar en las pequeñas obras publicas que se ofrecen en esta ciudad, y es evidente que no todas las obras de particulares que obcurran esttán contrahidas a la Dirección de un Académico, y por lo mismo en las circunstancias en que el Sabio Govierno que nos dirije, desea y quiere que los vecinos y Abitanttes de los Pueblos usen de sus facultades, no quiere limitárselas a un Profesor solo, sino que confranquesa deban usar del que a cada uno le acomode.
No se ttrata aqui del mérito e ynttelixencia que en su artte pueda tener Dn.
Melchor de Prado, pero si se sabe que Dn.
Agustín Trasmonte, y otros de su Profesión han corrido con barias obras, asi las que costeó el D, Arzobispo Dn.
Felipe Ballexo, como ottras, estubieron vaxo la dirección de Dn.
Joseph Machado, el Grande Edificio de la Universidad de estta ciudad, de Dn.
Francisco Monrroy, y de otros Maestros bien conocidos, de quienes entteramente sattisfechos los avitanttes de estta dha ciudad, de ellos se balen para quantto se les ofrece, sin que unos ni otros hubiesen intenttado, ni menos echo gestiones contra el Prado en alguno ottra obra que después hubo que reconocer.
Nobstante las circunstancias de Académico, y las ordenes de su establecimiento no impidieron a la sabiduría y gravedad del Real y Supremo Consejo de Castilla que pidiese sus ynformes a consequencia de solicitudes que hizo el Trasmonte, Planos que presento con nuebos recursos al Congreso Soverano de la Nación, que esttá pondiente; vaxo cuio concepto, y hastta que se dettermine por la Superioridad, no parece que el Prado tenga un derecho esclusibo para DON FERNANDO VII POR LA GRACIA DE DIOS, Rey de Castilla, de Leon, de Aragon, de las dos Sicilias, &c.
A los del mi Consejo y á todos los Corregidores, Asistente, Intendente, Gobernadores, Alcaldes mayores y ordinarios de todas las Ciudades, Villas y Lugares de estos mis Reynos, tanto á los que ahora son como á los que fueren de aqui adelante, y á todas las demás personas...., SABED: Que en el párrafo tercero del estatuto treinta y tres de la Real Academia de San Fernando se mandó que ningún Tribunal, Juez ó Magistrado de la Corte concediese título ó facultad para poder medir, tasar ó dirigir fábricas sin que precediese el examen y aprobación que le diese la Academia de ser hábil y á propósito para "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es estos ministerios, declarándose nulo y de ningún valor ni efecto qualquiera título que sin estas circunstancias se concediese; y que el que le obtuviese, ademas de las penas en que hablan de incurrir todos los que practicasen las tasas y medidas sin título legítimo, quedarla inhábil aun para ser admitido á examen por tiempo de dos años.
Que qualquiera persona que no hallándose á la fecha de los estatutos con título ó facultad concedida por el Tribunal ó Magistrado que las habla dado hasta entonces, intentase tasar, medir ó dirigir fábricas, por la primera vez se le sacarían cien ducados de multa, doscientos por la segunda, y trescientos por la tercera; siendo la Real voluntad que todos los que hubiesen de exercer esta profesión en adelante no pudiesen hacerlo, ni ser habilitados por Tribunal alguno, sin que se presentasen primero á ser examinados por la Academia, y obtuviesen su aprobación, que concediese á todos los que hallase hábiles, sin que á ninguno costase derechos algunos.
Se prohibieron todas las Juntas, Congregaciones o Cofradías establecidas, ó que se intentasen establecer en la Corte para reglar los estudios y práctica de las tres Nobles Artes, y con especialidad la que se dice Señora de Belén, sita en la Parroquial de S. Sebastian de esta Corte, pudiendo todos sus Cofrades continuar en los exercicios de piedad y devoción que con aprobación legítima hubiesen abrazado; pero no usurpar los títulos de Colegio de Arquitectos, Academia de Arquitectura, ú otros semejantes, ni tasar ni medir ni dirigir fábricas sin tener los títulos expresados, ó presentarse al examen de la Academia para conseguirlos, baxo la pena de cien ducados por la primera vez, doscientos por la segunda, y trescientos por la tercera.
Advirtiendo el Rey mi augusto Abuelo que habla sobrada negligencia en observar lo mandado en los estatutos de las Reales Academias de S. Fernando y la de S. Carlos de Valencia sobre la aprobación de Arquitectos y Maestros de obras, de lo que resultaba un gravísimo perjuicio público en la dirección de las fábricas, el abatimiento de los Profesores de Arquitectura, y el descrédito de la Nación, tuvo á bien expedir una circular en veinte y ocho de Febrero de mil setecientos ochenta y siete para que se observasen, previniendo también que los Arquitectos ó Maestros mayores de las Capitales y Cabildos eclesiásticos principales del Reyno fuesen precisamente Académicos de mérito de S. Fernando ó de S. Carlos (si fuese en el Reyno de Valencia); para lo qual, siempre que hubiese vacante de este empleo, lo avisarían á dichas Academias, con expresión del sueldo asignado, y de los sugetos dignos de desempeñarlo que hubiesen determinado elegir an-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tes de darles posesión, para verificar que eran tales Académicos, y que en ellos no habia reparo alguno que debiese impedir su nombramiento; quedando siempre en su fuerza y vigor la orden comunicada á la Academia de Valencia en veinte y quatro de Junio de mil setecientos ochenta y quatro, y la circular expedida en veinte y cinco de Noviembre de mil setecientos setenta y siete á todos los Obispos y Prelados del Reyno, que mandaba se presentase antes á una de las dos referidas Academias, para su aprobación, el diseño de los retablos y demás obras de los templos, lo que igualmente se debia practicar en qualesquiera edificios públicos que se intentasen construir de nuevo, ó reparar en parte principal.
Al propio efecto expidió el mi Consejo sus circulares de treinta de Agosto de mil setecientos ochenta y nueve y veinte de Diciembre de mil setecientos noventa y ocho; y siendo sin embargo repetidos los recursos que se hacian por su falta de cumplimiento en las ciudades y pueblos inferiores, expedió el mi Consejo provision en cinco de Enero de mil ochocientos uno, declarando nulos, de ningún valor ni efecto los títulos de Arquitectos y de Maestros de obras y de Albañilería que los Prelados, Cabildos, Ayuntamientos y Gremios hubiesen expedido en contravención de la expresada orden de veinte y ocho de Febrero de mil setecientos ochenta y siete, con la prevención de que los sugetos que los hubiesen obtenido, los consignasen en las Escribanías de Ayuntamiento ú otras por donde se les hubiesen librado, y de ello darían parte al mi Consejo los respectivos Jueces, Magistrados ó Prelados en cuyo poder los hubiesen consignado los asi titulados; y para cortar de raiz este abuso en los muchos pueblos de estos mis Reynos que estaban incurriendo en él, se dispuso se observase lo prevenido en el párrafo tercero del estatuto treinta y tres de la Academia; de modo que aunque el Gremio de Arquitectos ó Maestros de obras que en él se refiere habia en la Capilla de Nuestra Señora de Belén, quedase en pie para todos los exercicios de piedad y devoción, se hablan de abstener enteramente de examinar y titular en la Arquitectura á ningún individuo, aunque pudiesen continuar dando cartas de examen de oficios mecánicos; y conforme á lo resuelto en las citadas órdenes de veinte y tres de Noviembre de mil setecientos setenta y siete y veinte de Diciembre de mil setecientos noventa y ocho, se mandó igualmente que siempre que en los pueblos de estos mis Reynos se proyectase alguna obra pública, se consultase á la Real Academia de S. Fernando, entregando al Secretario de ella, con la conveniente explicación por escrito, los dibuxos de los planes, alzados y cortes de las fábricas que se ideasen, para que, examinados atenta, breve y gratuitamente por los Profesores de Arquitectura, advirtiese la misma Academia el mérito ó errores que contuviesen los diseños, ó indicase el medio mas proporcionado para el acierto, y que no se admitiesen en Tribunal alguno planes ó dibuxos de obras sin que resultase, por certificación puesta al pie de ellos por el Secretario de la Academia, haberse visto y aprobado por este Cuerpo, quedando siempre á los interesados el arbitrio de acudir á la misma Academia, para que les señalase algún Profesor capaz de desempeñar bien el intento, y al mi Consejo el de pedir á la Academia las noticias ó dictámenes oportunos para la mayor seguridad en sus providencias.
Dichas resoluciones acordó el Rey mi augusto Padre en Real orden de once de Enero de mil ochocientos ocho fuesen extensivas á las obras de Pintura ó Escultura que se tratase de construir ó colocar de nuevo en los templos, plazas, y demás parages públicos á expensas de los caudales de Propios, ó de Comunidades eclesiásticas, seculares y regulares, ó de qualesquiera otros Cuerpos.
Y teniendo Yo presente que con ocasión de los estragos causados por nuestro bárbaros enemigos, señaladamente en los templos que destinaron á quarteles ú otros usos aun mas profanos, se irán restableciendo muchos dentro y fuera de la Corte á medida que la Nación vaya saliendo de la general miseria en que aquellos nos sumergieron, y que por todo es de la mayor necesidad que se circulen de nuevo dichas Reales resoluciones, con estrechísimo encargo de su cumplimiento, particularmente en quanto á la elección de Arquitectos, en cuyo punto se han notado mayores infracciones, lo manifesté asi al mi Consejo en Real orden de tres de Agosto último, insertándole el dictamen que sobre ello habia dado la Real Academia de S. Fernando; y examinado en él, con lo expuesto por mis Fiscales, me hizo presente su dictamen en consulta de diez y seis de Setiembre último; y conformándome con él, he tenido á bien mandar: r Que se guarde el estatuto treinta y tres de la Academia de S. Fernando en su párrafo tercero sobre la aprobación de Arquitectos y Maestros de obras, continuando la prohibición de que ningún Tribunal, Ciudad, Villa, ni Cuerpo alguno eclesiástico ó secular conceda título de Arquitecto ni de Maestro de obras, ni nombre para dirigirlas al que no se haya sujetado al riguroso examen de la Academia de San Fernando ó de la de S. Carlos en "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es el Reyno de Valencia; y quedando abolidos los privilegios que conservaron algunos pueblos de poder dar títulos de Arquitectos y de Maestros de obras arbitrariamente.
Que con arreglo á la circular expedida en veinte y ocho de Febrero de mil setecientos ochenta y siete los Arquitectos ó Maestros mayores de las Capitales y Cabildos eclesiásticos principales del Reyno sean precisamente Académicos de mérito de S. Fernando ó S. Carlos, si fuere en el Reyno de Valencia; para lo qual, siempre que haya vacante de este empleo, lo avisen á dichas Academias, con expresión del sueldo asignado, y de los sugetos dignos de desempeñarlo que hayan determinado elegir antes de darles posesión, quedando siempre en su fuerza y vigor la orden circular de veinte y cinco de Noviembre de mil setecientos setenta y siete, expedida á todos los RR.
Obispos y Prelados del Reyno, en que se previene que se presenten á una de las dos referidas Academias, para su aprobación, el diseño de los retablos y demás obras de los templos, y la de veinte de Diciembre de mil setecientos noventa y ocho, expedida á todos los Ayuntamientos, Cuerpos, Magistrados y personas á quienes compitiese, con especial encargo de que antes de dirigir al mi Consejo los proyectos, planes y dibuxos de obras de Arquitectura, se presenten á la Academia para su examen y aprobación, ó enmienda en caso de necesitarla, con la explicación conveniente por escrito de los dibuxos de los planes, alzados y cortes de las fábricas que se ideasen, para examinardos atenta, breve y gratuitamente por los Profesores de Arquitectura, advierta la misma Academia el mérito ó errores que contuviesen, dándose de todo la certificación correspondiente por el Secretario de la misma Academia, según todo se expresa en la citada Real provision de cinco de Enero de mil ochocientos uno, y baxo las penas contenidas en ella y demás órdenes y circulares que van expresadas.
3° Y últimamente, que se presenten en la Academia los diseños de pinturas ó estatuas que hayan de fixarse ó colocarse en sitios públicos y templos á expensas de los caudales también públicos, ó de Comunidades ó de otros Cuerpos, conforme á lo prevenido por los sagrados cánones, y en cumplimiento de la Real orden de once de Enero de mil ochocientos ocho.
Publicada en el mi Consejo esta mi Real determinación, acordó su cumplimiento, y para ello expedir esta mi Cédula.
Por la qual os mando á todos y á cada uno de vos en vuestros lugares, distritos y jurisdicciones, las veáis, guardéis, cumpláis y executeis, y hagáis guardar, cumplir y executar en la parte que os corresponda, sin contravenirla, permitir ni dar lugar á que se contravenga en manera alguna.
Obispos, Cabildos de las Santas Iglesias, Prelados regulares y demás Jueces eclesiásticos de estos mis Reynos, contribuyan al cumplimiento y observancia de lo que va mandado en lo que les corresponda, dando para ellos las órdenes y providencias que tuvieren por oportunas: que asi es mi voluntad; y que al traslado impreso de esta mi Cédula, firmado D. Bartolomé Muñoz de Torres, mi Secretario, Escribano de Cámara mas antiguo, y de Gobierno del mi Consejo, Dada en Palacio á dos de Octubre de mil ochocientos catorce= YO EL REY'
"' ^ «Señores del M. Y. Ayuntamiento de la ciudad de Santiago.
D. Melchor de Prado y Marino Arquitecto e Yndividuo de mérito de la Real Acade- mia de San Fernando con el respeto debido expone, que con fecha de 12 de Julio del presente año presentó aV.
S. S. una exposición relatiba al cumplimiento de los Estatutos de la Academia y mas ordenes que obran en Nuestras Leyes; cuia exposición tubieron |
Este trabajo se centra en un tema como el de la cárcel que hasta la fecha apenas ha concitado la atención de los historiadores de la arquitectura en Galicia, en una situación de olvido compartida por otros tipos edificatorios cuya implantación, sin embargo, representará para nuestra tierra uno de los mejores indicadores del tránsito hacia la arquitectura y el urbanismo contemporáneos.
Además, pese a ser una de las dotaciones públicas menos apreciadas debido a la negativa valoración social de su cometido, veremos como se conservan muestras de gran interés tanto por sus intrínsecos valores arquitectónicos como por el ciclo tipológico que posibilitan recorrer a lo largo de los siglos XVIII y XIX, cuando su presencia se generaliza y se convierten en hitos destacados dentro del entramado urbano.
En lo que se refiere a su formalización éste será también uno de los tipos edificatorios que más debates genere durante la Edad Contemporánea, de una parte por su indispensable utilidad pública y de otra como resultado de las nuevas teorías desarrolladas desde la Ilustración sobre las características del cuerpo social y el papel de la arquitectura de cara a colaborar en su perfeccionamiento, aspecto del que igualmente nos ocuparemos al rastrear su incidencia en las cárceles construidas en Galicia.
DE LA EDAD MEDIA AL SIGLO XVIII: UNA FUNCIÓN A LA BÚSQUEDA DE UN EDIFICIO PROPIO
Como punto de partida puede afirmarse que desde la Edad Media hasta el siglo XVIII Galicia compartió con el resto de España el mismo panorama penitenciario en el que se tendía a ver en la cárcel simplemente un lugar de encierro durante un corto espacio de tiempo, mientras el recluso esperaba el juicio y posterior cumplimiento de una pena que en la mayoría de los casos consistía en un castigo corporal, cuando no la propia muerte.
Por esta consideración del lugar de reclusión como antesala del castigo, la cárcel no será todavía una arquitectura especializada, sino que se instalará en recintos construidos para otras finalidades como castillos, torres, murallas, casas consistoriales, palacios, conventos, obviando muchas veces requisitos a primera vista imprescindibles como el de estar dotadas de unas fábricas pétreas de cierta robustez para impedir las mismas fugas de los presos^ Esta concepción de edificio-depósito repercutirá en una organización interior resuelta de forma sumaria y despreocupada por lograr unos mínimos parámetros de habitabilidad: con calabozos comunes donde se hacinaban unos presos mezclados indistintamente, sin observar siquiera la norma de la separación por sexos, y todo en medio de una lacerante falta de condiciones en cuanto a aireación, salubridad o higiene, por tratarse en la mayoría de los casos de dependencias subterráneas.
Al margen de las mazmorras ubicadas en el interior de nuestras fortalezas, Galicia contó con ejemplos de todo el abanico de cárceles medievales que, desde tiempos de Alfonso X el Sabio y según Bonet Correa, se agruparían en cárceles reales, de villa, eclesiásticas y de la Inquisición, estas dos últimas fuera de la jurisdicción regia^.
En cuanto a los recintos utilizados para cubrir esta función, entre los casos de aprovechamiento de edificaciones defensivas tenemos el ejemplo de Cúrense, cuya cárcel clerical se instaló en la torre levantada por el obispo D. Diego Velasco a principios del siglo XII, frente al palacio episcopaP, o el de Ribadeo con su fortaleza del XIV.
En A Coruña la cárcel medieval, según recoge Estrada Gallardo, estaba fundada sobre un lienzo de la muralla en la zona del Parróte, hacia la puerta por donde se desembarcaban las mercancías que venían por mar, arruinándose en 1550 por el derrumbe de parte de aquella cerca"^.
De forma similar en Lugo las cárceles Real y eclesiástica se encontraban en el antiguo castillo emplazado en la plaza o campo del mismo nombre, contiguo a la muralla, mientras que la cárcel de seglares se situaba al lado de la catedraP.
Con el Renacimiento y el Barroco aparecerán al igual que en el resto de España las primeras cárceles dotadas de un edificio propio, ya aspirando a ofrecer una imagen y condiciones cuando menos dignas, que progresivamente huirán de la lobreguez y anonimato anteriores^.
Así, la cárcel como arquitectura intentará situarse tanto a la altura de otros nacientes edificios públicos como de la misma renovación del caserío, fenómenos que poco a poco contribuían a cambiar el aspecto de nuestras ciudades.
Sin embargo, para las construidas en nuestra tierra ésto no dejó de ser en la mayoría de los casos un ideal inalcanzable puesto que veremos como todo lo más se configurarán en las principales poblaciones como grandes caserones de fuertes muros apenas horadados por los indispensables tragaluces, en los que tan solo esa rotundidad parietal y algún escudo o inscripción servirán de elementos diferenciadores con la arquitectura residencial.
En esta línea cabe valorar cárceles desaparecidas como la coruñesa de la calle Herrerías o las cárceles seglar y eclesiástica de Santiago, en especial estas últimas ya que eran dos pequeñas y anodinas edificaciones con patios, situadas junto a la muralla de la ciudad en la zona que hoy ocupa el Palacio de Rajoy, en la plaza del Obradoiro.
Si bien todo parece apun-tar a que la cárcel eclesiástica ya existía desde finales de la Edad Media, en una torre defensiva junto a la puerta de las Huertas, lo cierto es que en el XVII se le añadiría la cárcel pública, sufriendo ambas en adelante constantes reedificaciones gracias a las cuales lograrían mantenerse en uso hasta las postrimerías del siglo XVIIF.
En cuanto a la cárcel de villa de Pontevedra, fue construida a partir de 1595 adoptando la forma de un inmueble de dos plantas adosado a la torre bajo la que se encontraba la puerta del Puente del Burgo (Fig. 1); por lo tanto pese a su escasa entidad arquitectónica era bien visible en la principal entrada urbana^.
Otro ejemplo, ya del pleno barroco, es la cárcel de la Corona construida en Ourense en tiempos del obispo Muñoz de la Cueva, en 1719 (Fig. 2).
Está situada frente a la huerta del Palacio Episcopal, aún aprovechando su planta baja para otro uso bien distinto como era el de pescadería.
En su fachada principal incorpora una serie de elementos de la arquitectura culta como la ornamentada portada con el escudo del prelado, con el capelo de siete borlas, o las molduras de las ventanas y puertas adyacentes^.
En cambio la cárcel del Concejo se alojaba desde el siglo XVI en el antiguo hospitalillo de la rúa das Chousas, hoy Libertad, donde persistió hasta que se construyó la provincial en 1837.
Sin embargo, en nuestra tierra lo más frecuente será que esta mejora en el aspecto de la cárcel fuera producto de su integración dentro de las nuevas tipologías de edificios públicos entonces en alza como las casas consistoriales o, sobre todo, los usados para la administración de justicia como las Audiencias.
De hecho, gracias a la edilicia de otra institución, la Iglesia, se levantaría incluyendo la función de cárcel el desaparecido edificio de la Inquisición de Santiago, situado en la zona que ocupa el actual Hotel Compostela, en la plaza de Galicia.
Para esta obra se conserva un proyecto previo, de la segunda mitad del XVII y que Bonet Correa atribuye a Diego de Romay, donde se plantea un inmueble de cierto empaque.
(Fuente: JUEGA PUIG, J. 1985). con una clasicista fachada organizada por grandes pilastras, que además de albergar el tribunal eclesiástico incluiría las usuales cárceles públicas, medianas y secretas^^.
La construcción definitiva, emplazada frente a la Porta da Mámoa tras desecharse la zona de San Martín Pinado, se atribuye a Femando de Casas Novoa y estaba concluida en los años 30 del siglo XVIir^ El porte de palacio urbano logrado en su fachada principal gracias a los balcones o el cuerpo central flanqueado por dos grandes columnas sobre alto pedestal se imponía ante cualquier referencia a la función represiva también desempeñada^^.
Estos primeros pasos hacia la dignificación del edificio carcelario mediante su inclusión en una construcción de nueva planta y dependiente de alguno de los poderes fácticos de la época tendrán continuidad en la segunda mitad del siglo XVIII, durante la gestación del neoclasicismo, como se aprecia en la inserción dentro del Seminario de Confesores y Ayuntamiento de Santiago costeado por el arzobispo Rajoy de unas plantas inferiores dedicadas a cárceles secular y eclesiástica^ ^ Aprovechando el desnivel del terreno existente los sótanos donde se encuentran los calabozos rodean el patio interior y se orientan hacia la fachada posterior para mostrar, en contraste con el elegante y afrarfcesado frente hacia la plaza del Obradoiro, unos muros con fábrica de gruesa mampostería y la rítmico BONET CORREA, A. (1984), 439 a 442.' ^ El anterior proyecto de Fernando de Casas del año 1726, destinado a ampliar la primitiva sede instalada desde los años 60 del siglo XVI en el Palacio de los Condes de Monterrey, hacia la Puerta de la Peña en las inmediaciones de San Martín, fue identificado por Socorro Ortega, puesto que anteriormente Bonet Correa lo había atribuido a Diego de Romay: ORTEGA ROMERO, M.S. (1987), 653 a 668.'^ Pese a la calidad de su fábrica, enteramente en sillería, fue demolido en el año 1913.
^^ Para este edificio había dado unos primeros planos en 1764 Lucas Ferro Caaveiro, si bien sólo con dedicación a Consistorio y cárceles seglar y eclesiástica, situadas en dos cuerpos a los lados del principal.
Luego, en 1766 elaboraría una nueva propuesta el maestro Andrés García de Quiñones, con idéntica distribución espacial pero ahora las cárceles flanqueando al Seminario central.
A partir de aquí y por las reclamaciones municipales ya se incluiría el tercer uso como Consistorio en un segundo proyecto de García de Quiñones y en el definitivo de Carlos Lemaur (1767), relegando las cárceles a los sótanos.
Véanse al respecto los trabajos de ORTEGA ROMERO, M. S. (1966) ca serie de ventanas enrejadas.
En el interior toda la nobleza de las plantas principales cedía ante la lobreguez de unos calabozos que a mediados del siglo XIX serían duramente criticados en el Diccionario de Madoz^"^.
De todas formas, al margen de los casos reseñados lo más usual continuó siendo el aprovechamiento de edificios de varia finalidad, principalmente defensivos, como por ejemplo la fortaleza de San Antón a la entrada del puerto de A Coruña.
En ella ya desde su construcción a finales del XVI se habilitaron «aposentos» que servían tanto de prisión militar como de acuartelamiento^^.
En este sentido hay que apuntar que estos recursos no diferían en modo alguno de las prácticas observadas en el resto de la Península, por lo que la condición de región periférica de Galicia la situaba al mismo nivel que otras provincias en cuanto a la inadecuación de sus recintos carcelarios.
Tan solo las principales ciudades de la época, como Madrid y Sevilla, podían ofrecer prisiones de gran envergadura y construidas exclusivamente para esa finalidad como eran la renacentista cárcel de San Fernando de Sevilla o la barroca de Corte en Madrid; esta última era sin duda alguna la principal cárcel de España, construida en 1634 por Juan Gómez de Mora y Juan Bautista Crescenzi^^.
Sin embargo, con independencia de la mayor o menor prestancia arquitectónica extema adquirida en estos siglos, en lo referente a su organización y características interiores la solución del calabozo común donde los presos eran reducidos a un estado infrahumano seguirá como nota dominante en todos los casos citados.
Será necesario que se produzca una reflexión en profundidad sobre la eficacia y medios del castigo, enten-^^ «Cárceles públicas y eclesiásticas, que abren sus fuertes rejas a espaldas del edificio: estas cárceles, de las cuales la primera tiene una fuente en el interior, son de bóveda y tan seguras como malas; sus calabozos, especialmente los de la civil, son contrarios a la humanidad».
MADOZ, P. (1847), Tomo IV, 1191.' ^ Además, tras las reformas del XVIII este castillo consolidaría este uso al servir en este siglo y en el XIX como prisión militar y civil.
^^ Ambas se caracterizarán ya por ser unos inmuebles con un patio o patios interiores para el paseo y aireamiento de los presos, mejora luego consolidada y hecha norma constructiva en el XVIII.
Además, la cárcel de Corte de Madrid por estar reservada a nobles y sujetos distinguidos se dotará de un porte palaciego con una elegante fachada principal flanqueada por dos torres, hoy sede del ministerio de Asuntos Exteriores.
BONET CO-RREA, A. (1978), 139 a 144; FRAILE, R (1989) diendo la cárcel no ya como recinto de custodia sino como lugar de redención de la pena, para que tenga lugar una incidencia decisiva en la arquitectura penitenciaria^^.
LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIII: LA IMPLANTA-CIÓN DE UN TIPO
Llegamos así al siglo XVIII, período en el que bajo las Luces de la Ilustración una serie de destacados pensadores reaccionarán en toda Europa contra la forma de entender y aplicar el castigo a los delincuentes, buscando cambiar una situación en la que la desproporción entre delito y condena, con una excesiva aplicación de la pena de muerte o los castigos corporales habían demostrado ser medios insuficientes para contener la criminalidad, desbordando la misma capacidad punitiva de la justicia.
Montesquieu y Rousseau en primer lugar reflexionarán sobre el origen del derecho a castigar fundándolo en una especie de pacto nuclear de la sociedad civil, por lo que para llegar a un estado de armonía y disciplina todo los ciudadanos debían sentir que las leyes eran objetivas y proporcionadas al delito cometido, eliminando los suplicios y castigos corporales por suponer una crueldad innecesaria e improductiva en favor de fórmulas de ejercicio del poder impersonales pero omnipresentes e inexorables.
Desde estos presupuestos básicos, a partir de los años 60 se sistematizarán las nuevas teorías en materia penal con la trascendental obra del italiano Cesare Beccaria, De los delitos y las penas (1764), donde establecerá que el castigo debía servir tanto para disuadir de cometer crímenes como para regenerar al que ya los hubiera cometido, fundamentándose antes que en su intensidad en su duración a través de la prolongada privación de libertad.
El encierro durante extensos períodos de tiempo será, pues, la idea base que acabe circulando por toda Europa, introduciendo esta noción más humanitaria en las reformas de los códigos penales de la época, aunque todavía habrán de pasar años hasta que también encuentre eco y aplicación en la reorganización de unas cárceles que por sus condiciones eran inútiles para llevar a la práctica esta forma de sometimiento ^^ En Galicia esos mismos años centrales y finales del siglo XVIII traen consigo la construcción de las primeras cárceles planteadas exclusivamente para esa función, pero ahora ya con un sentido representativo y una imagen arquitectónica a la altura de las mejores realizaciones edilicias, culminando así la evolución hacia su dignificación urbana que habíamos visto arrancar del Renacimiento y el Barroco.
Por ello en esta centuria dieciochesca se introducirá en nuestra tierra una nueva concepción del edificio penal al proyectarse por iniciativa regia en Coruña o Ferrol cárceles de nueva planta, especializadas y organizadas interiormente para hacer frente a las exigencias de un encierro prolongado en el tiempo.
Estas dos cárceles reales se revestirán además de una imagen seria, clasicista en su gramática estilística, pero combinada a la vez con una apariencia robusta y con el suficiente impacto visual como para hacer efectiva por parte del poder la transmisión del nuevo mensaje de sumisión que debían asimilar los ciudadanos para convertirse en obedientes cumplidores de las leyes.
Sin embargo, pese a estos cambios todavía nos encontramos con la continuidad de la solución del confinamiento común'^ En España estas reflexiones serán recogidas y desarrolladas con ciertos matices por Manuel de Lardizábal en su obra Discurso sobre las penas (1782): entendiendo el castigo como un mecanismo tendente a mantener el orden establecido, con leyes proporcionadas y objetivas, o un encierro en las cárceles donde también se incluyera algún tipo de trabajo para los presos, pero todavía abogando por la aplicación en ciertos casos de las penas corporales.
La mejor síntesis de todos estos planteamientos y su incidencia en la arquitectura carcelaria puede encontrarse en FRAILE, P. (1989), 13 a 38.
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Por estas ideas los grandes calabozos, ahora llamados «cuadras», se acompañarán de otras dependencias como servicios comunes, habitaciones del carcelero, salas para celebrar juicios, o una capilla.
Como fórmula de organización del espacio se situarán en tomo a un patio interior de forma cuadrada o trapezoidal que asegurara unas mínimas condiciones de aireación y salubridad para los condenados, por lo que se asentará una solución tipológica que ya contaba con precedentes ilustres como las reseñadas cárceles de Sevilla y Madrid, o la romana prisión de San Michèle diseñada por Cario Fontana (1703)(1704).
La Cárcel Real de A Coruña se levantó entre 1753 y 1760 con planos del ingeniero militar Miguel Marín, corregidos finalmente por Antonio Gaver en 1758.
Estaba situada en la Ciudad Vieja, a espaldas del Palacio también dieciochesco que albergaba al Capitán General y a la Audiencia del Reino, máxima institución de justicia con la que se comunicaba a través de un paso elevado sobre la calle (Fig. 3).
Su planta irregular, dictada en la parte posterior por la adaptación a la ribera marítima, dejaba en el interior espacio para un patio trapezoidal al que se abrían en las dos primeras plantas los calabozos masculinos y una capilla, situándose encima las habitaciones del alcaide y celdas de mujeres.
El gran escudo real de su fachada principal era el tínico recurso enfatizador de un edificio que, por lo demás, se resolvía externamente sin grandes pretensiones, con un reparto simétrico de vanos recercados en sillería, entre pisos separados por dos líneas de imposta, y una colocación también simétrica de dos puertas de entrada hacia los extremos, una de ellas sólo de adorno ^^.
En cuanto a Ferrol, entre 1765 y 1770 como parte integrante de las obras del Arsenal y siguiendo el plan definitivo de Sánchez Bort se había construido dentro del recinto naval un presidio para los condenados que en gran número se ocupaban de las tareas más penosas, como el achique de los diques.
Estaba situado entre la tapia del Arsenal y el muro de cierre posterior del edificio de la Teneduría, y se configuraba como un largo rectángulo con dos pequeños patios interiores, con un fi-ente de dos pisos muy sobrio en sus ventanas, portada almohadillada y bandas de piedra^^.
Junto con las cárceles también existentes en los arsenales de Cartagena y La Carraca, y los presidios de Ceuta y Oran, integraría la red de penales españoles reservados para los delitos más graves.
Más interesante es, sin embargo, la mencionada cárcel pública de Ferrol, ciertamente una obra de gran calidad en su diseño, máxime en relación a los ejemplos examinados hasta ahora.
Además presenta la ventaja de conservarse en la actualidad, si bien muy reformada en su aspecto por el añadido de dos plantas sobre el inmueble original.
Un primer proyecto de Dionisio Sánchez de Aguilera de 1786, del que se han perdido los planos, preveía construir un vasto edificio para consistorio y cárcel, junto con las sedes de la Audiencia, Peso Real y Casa del Corregidor, cerrando el sector norte de la plaza de los Dolores; le seguiría en 1791 otro debido al arquitecto benedictino Fray Plácido Caamiña, con los mismos usos y emplazamiento, a través de cuyas trazas publicadas por Vigo Trasancos puede comprobarse el reparto de los calabozos y «cuadras», separando a hombres y mujeres, en torno al alargado patio interior centrado por la capilla^^ Su presupuesto demasiado costoso acabó por decidir a las autoridades de Marina a encargar un último proyecto, el definitivo de 1791 del ingeniero de marina D. José López Llanos, también para la plaza de los Dolores pero ya sólo destinado a cárceles y juzgados.
Este sin duda será su mayor valor puesto que arquitectónicamente es un edificio de menor envergadura con respecto a los proyectos anteriores, que incluso en principio sólo preveía tener una altura, luego afortunadamente ampliada en otra planta.
Tras comenzarse las obras en la ubicación prevista, en 1793 se optaría por el traslado a unos terrenos frente a la Nueva Población o Barrio de la Magdalena, en la fachada urbana hacia el Arsenal, siguiendo la línea marcada por la iglesia de San Julián, lo que posibilitó la construcción de un inmueble exento, de planta rectangular, con pequeño patio central al que se abren otra vez los distintos calabozos y dependencias como la sala de Justicia, capilla, o la casa del carcelero (Fig. 4).
A la altura de 1801 estaba concluido, aunque dada la amplitud de sus dependencias albergaría durante algunos años las propias oficinas del Ayuntamiento.
Madoz en su Diccionario no ahorra elogios para el inmueble definiéndolo como: «... (un) edificio digno de atención por su solidez, simetría y hermosa vista que presenta frente a la plaza de la Constitución.
La comodidad y buen orden de sus calabozos y estancias, y lo espacioso del sitio que ocupa, hace menos sensible la suerte de los arrestados»^^.
Exteriormente frente a la cárcel de A Coruña la mayor calidad constructiva reflejada en la sillería del basamento, esquinales, recercado de vanos y sus guardapolvos superiores encuentra también correspondencia con una portada de ingreso enmarcada por pilastras y rematada por un curvo frontón partido.
Según recoge Alfredo Vigo como elementos significantes de la función del edificio estaba previsto que la portada contase con un escudo de armas y una figura alegórica de la Justicia, final- mente no realizadas^^ En nuestro siglo albergaría un Instituto y posteriormente se convertiría en la sede del Gobierno Militar, reformándose la distribución interior a la vez que se añadían dos pisos más y se alteraban los vanos de la planta principal, donde se trasladó el frontón de la portada.
De características reseñables era también la desaparecida cárcel eclesiástica y civil de Mondoñedo, construida en los años 50 de la centuria por el Obispo Sarmiento y Sotomayor, a un lado del Hospital de San Pablo, en el Campo de los Remedios.
Al margen del tipo de construcción con patio interior encarnada en las anteriores estaba la cárcel pública o de Armañá levantada en Lugo por el prelado de este nombre en 1776, y que Madoz definía como «un establecimiento de los mejores de su clase en toda Galicia».
Situada en el solar que hoy ocupa el edificio del Gobierno Civil, cerca del convento de San Francisco, se trataba de un inmueble de una planta pero todo de cantería, con grandes salas abovedadas, y trabaja-do escudo al exterior.
En 1844 se le añadiría un segundo piso, continuando en su uso como cárcel hasta finales del XIX, cuando se inauguró la nueva^"^.
Siguiendo con la dinámica del resto del país, también en estos años en Galicia se utilizarán para la reclusión de quienes cometieran delitos de escasa y mediana gravedad las cárceles ya existentes, donde antes sólo se retenía a los procesados, pero siempre persistiendo en aquellas inadecuadas condiciones ya descritas.
Así, en Pontevedra entre 1750 y 1753 se reedificó la cárcel del Puente del Burgo, destruida en el ataque inglés de 1719, pero manteniendo unas dimensiones y distribución muy similares a la preexistente.
A través de un plano conservado podemos saber que en el piso bajo se dispuso una sala judicial, en el primero los calabozos de hombres, con unos registros superiores abiertos hacia la capilla superior, y en el segundo la cárcel de mujeres con el cuarto del carcelero y una escalera de paso hacia la mencionada capilla, situada en el piso alto de la torre anexa^^.
Más muestras de la continuidad en el aprovechamiento de edificios de otros usos se encuentran en localidades como Betanzos o Ribadeo.
En Betanzos en el año 1776 se recurrirá a instalar la cárcel de la villa en una vieja casa de dos pisos y cuatro piezas interiores, medieval caserón de Fernán Pérez de Andrade, situado en la calle del Castro, inmueble que conservará esa dedicación hasta principios de nuestro siglo^^.
En Ribadeo el local elegido fue la antigua «Casa-Fábrica» de tejidos: construcción dieciochesca inaugurada en 1775 en la calle de San Roque y camino a Viveiro, pero que años después sería alquilada como almacenes y alojaría el Real Alfolí, la escuela o la propia cárcel que nos ocupa^^.
Por Último, otra novedad de la centuria residirá en la aparición de «casas» o «establecimientos de corrección» donde se encerraba a vagos, mendigos o prostitutas para intentar convertirlos en personas útiles por medio de la realización de algunos trabajos comunitarios.
De estas construcciones conocemos la existencia de una «casa Galera» para mujeres en A Coruña: localizada en la calle del mismo nombre en un caserón residencial con un notable escudo de armas que pertenecía a la familia Freyre de Andrade^^.
EL SIGLO XIX: PERSISTENCIAS Y RENOVACIÓN
El panorama de las cárceles gallegas en el siglo XVIII pervivirá y se traspasará a la centuria decimonónica aún desaparecido el Antiguo Régimen, tras la muerte de Femando VII, ya que para las cárceles construidas en la primera mitad del siglo XIX se seguirán adoptando tanto las soluciones más precarias como los modelos arquitectónicos de nueva planta dieciochescos.
Al respecto hay que matizar que ésto no será algo exclusivo de Galicia sino que obedecerá al atraso general de un país y su marco legislativo en relación a las exigencias de la disposición de galerías radiales o la solución de confinamiento celular que se imponían en Europa ya desde fines del siglo XVIII.
Frente a esos innegables avances hacia la configuración de la cárcel como edificio-máquina para corregir, la Ordenanza General de Presidios del Reino de 1834, vigente durante casi todo el ochocientos en España, únicamente aportaba la preocupación por clasificar a los condenados en tres categorías de encierros: los Depósitos correccionales para condenados a dos años, los Presidios Peninsulares para los de dos a ocho años, y los Presidios de Africa para los de más de ocho años^^.
Por lo demás, a nivel arquitectónico esta normativa seguía recurriendo al confinamiento común, con unos dormitorios herederos de las «cuadras» dieciochescas, y para los que sólo se recomendaba en aras de la misma preocupación higiénica que fueran largos, espaciosos, abovedados y con ventanas altas para introducir luz y ventilación.
Este contexto legal, al que se unirá a la perenne carencia de recursos de nuestras autoridades municipales, provocará que el aprovechamiento de edificios preexistentes fuera la tónica dominante para habilitar cárceles tanto en las poblaciones mayores como en las menores.
Por ejemplo en Santiago de Compostela en 1826 el Ayuntamiento y el Capitán General proyectaron la instalación de la Real Audiencia, Capitanía General, Cárceles y otras oficinas públicas a trasladar desde A Coruña en el edificio del Colegio de San Clemente^^.
Entre otros casos conocidos está el de la villa de Pontedeume, donde desde principios del siglo XIX se utilizará como cárcel el medieval Torreón de los Andrade^^ a todas luces muy alejado de las condiciones exigibles a un recinto moderno.
Estas soluciones aún se generalizarán más a partir de la Desarmortización, cuando numerosos conventos de todo el país sean utilizados para instalar en su interior, otra vez muy inadecuadamente, las siempre necesarias cárceles.
Así, en la propia capital de A Coruña el ex-convento de San Francisco se habilitará en principio provisionalmente como Presidio Provincial, mientras no se construía uno de nueva planta, aunque luego la incapacidad para abordar tal obra acabaría prolongando su uso, hasta que en 1879 por su pésimo estado un derrumbe en la zona del dormitorio ocasionaría varios muertos y el traslado de la cárcel al penal de Vallado-lid^^.
La dinámica fue idéntica en Viveiro, utilizando desde 1842 el exconvento de San Francisco^^ también sede del Ayuntamiento y Juzgados, o en villas menores como la de Ortigueira, que aprovecharía las dependencias del ex-convento de dominicos para alojar los principales servicios municipales: casa consistorial, escuela pública, cuartel de la milicia nacional y cárcel de partido^'*.
No faltarán ahora tampoco ejemplos de cárceles construidas de nueva planta, las más importantes las provinciales de Ourense y Pontevedra, Los trabajos conocieron diversas interrupciones por falta de fondos, prolongándose hasta que todavía en 1830 la Academia de San Fernando aprobaría los planos para su conclusión definitiva con una nueva propuesta de fachada que suprimía el segundo cuerpo proyectado originalmente por no ser necesario ni existir caudales suficientes para abordar-lo^^.
Tras la concesión en 1832 de nuevos arbitrios, y en 1835 de un ^^ En 1789 la ciudad de Ourense propondría costear la obra con un arbitrio sobre el vino y aguardiente, petición que sería denegada por el Intendente del Reino al recomendar que se formara otro proyecto a ubicar en el Campo del Outeiro y sin pasar de 150-200.000 reales.
Realizado por el arquitecto Francisco Martínez Vidal y aprobado por la Academia desechando el anterior, en 1799 aún se intentaba relanzarlo sin éxito, por lo que se mantuvo en uso la Cárcel de la Corona tras someterla a distintas reformas, como la de sus subterráneos en 1817.
Sobre este mismo asunto incluye amplias referencias extraídas de la documentación académica GARCÍA MELERO, J.E. (1995).
^^ Este personaje, que contaba a la vez con los estudios de ingeniero, desarrollará su actividad en distintas ciudades gallegas, ocupándose de obras públicas en Ourense, en Lugo, donde se lo designaba como «Ayudante facultativo de los Caminos transbersales del Norte de Galicia», Santiago y finalmente Coruña, donde realizaría su obra más conocida: la Capilla del Cementerio terminada en 1834.
Posteriormente regresaría a Ourense para inspeccionar la terminación de su cárcel y diseñar el Teatro Principal costeado por D. Santiago Sáez Martínez.
A la vez en 1838 elaboró planos para la Junta Suprema de Sanidad del Reino con destino al lazareto a construir en Vigo.
A partir de aquí desaparecen las noticias, siendo muy probable que falleciera en 1844, no sin dejar antes un proyecto de altar para la Capilla Mayor de la Catedral de Ourense y otro para la cárcel de Ribadavia «No hay más que una cárcel, cuyo edificio es nuevo, cuadrado, de dos pisos, y un claustro por donde pasean los presos en ciertas horas; arriba hay una galería descubierta, y falta que concluir el cuerpo superior destinado para la guardia.
Fue costeado por reparto hecho a la provincia»^^.
Tanto a la vista de la ubicación de esta Cárcel Provincial en la que será calle principal de la ciudad como por sus dimensiones y calidad constructiva, al emplear únicamente sillería en su fábrica, se puede corroborar la consolidación del carácter representativo y monumental que el edificio carcelario había adquirido en el siglo XVIII (Fig. 5).
Sin embargo, a diferencia de cárceles dieciochescas como la de Ferrol, ahora nos encontramos con una construcción en un neoclasicismo tardío pero más rotunda e imponente en su volumetría, con un efectista manejo de recursos plásticos como el almohadillado de las pilastras en los esquinales o las placas en resalte sobre el muro.
En el interior se aprecia el esquema distributivo en torno al patio central ya conocido, con un pórtico inferior abierto en arcos y galería con ventanas superior, originalmente descubierta según Madoz.
A diferencia de los ejemplos anteriores contaba con calabozos bien ventilados por las amplias ventanas abiertas al exterior.
Abandonada en su uso como cárcel desde hace años, y por ello en creciente deterioro, hoy en día es un inmueble olvidado en el mismo corazón de Ourense.
En cuanto a la cárcel de Pontevedra, también se construirá para sustituir a un recinto muy inadecuado como era la situada en el Puente del Burgo pese a su reedificación de 1753.
En este caso un primer proyecto saldrá en 1816 de la mano del arquitecto académico Melchor de Prado y Del edificio tan solo se conservan algunas fotografías antiguas ya que en nuestro siglo fue derribado al construirse una nueva cárcel en la zona de A Parda, y en su solar se ubica actualmente la Audiencia Provincial (Fig. 6).
A través de los testimonios fotográficos, y a falta de planos que recojan exactamente su distribución interior, podemos afirmar que se trataba de un gran inmueble cúbico, de aspecto macizo, que conjugaba la sillería en el basamento, esquinales y recercado de vanos con la mampostería encalada del grueso de la fábrica.
Su pesada y monótona imagen, cercana a los cuarteles militares por las rítmicas series de tragaluces y ventanales abiertos en sus muros, sólo se animaba con algunos resaltes de planos o el edículo de remate de la fachada principal.
En suma, era una construcción bastante más pobre en sus recursos que la ya vista de Ourense, aunque sin perder una presencia masiva y la tradicional organización interior centrada por un patio cuadrado.
Sin salir del segundo tercio del siglo XIX, otras construcciones de nueva planta fueron las Cárceles de Partido surgidas con la reorganización de los primeros niveles del sistema penal derivada de la nueva división provincial puesta en marcha en 1833.
Así, las cuatro diputaciones gallegas impulsarán desde los años 50 la construcción de estas cárceles para hacer frente a las necesidades de las localidades de menor entidad, ya que además de los depósitos o cárceles municipales cada Partido Judicial, que agrupaba a varios ayuntamientos, debía estar dotado en su cabecera con una cárcel de tamaño medio en la que también pudiera alojarse, para economizar gastos, el Juzgado de primera instancia correspondiente, y a veces incluso el Ayuntamiento'^^ Al igual que ocurrió en otras provincias como en la vecina Asturias, en Galicia se adoptó un modelo de cárcel sencillo, de reducidas dimensiones y bajo coste, proyectadas para todos los Partidos judiciales salvo aquellos de criminalidad más reducida.
En los casos donde el proyecto no llegó a materializarse el motivo estribó en las dificultades económicas ya que los municipios, constituidos en Junta Carcelaria, debían anticipar una ^^ Por otra parte, dentro del perfil delictivo de la España del XIX si bien en general las provincias gallegas no se encontraban en el grupo de cabeza en cuanto a criminalidad, sí compartían la alta tasa común a otras zonas agrícolas poco desarrolladas de la Península "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999. buena proporción de los gastos, luego reintegrados por la Diputación y el Estado, no siendo capaces de allegar suficientes recursos, o bien relegando el proyecto por disponer de algún edificio más o menos conveniente.
En un proceso que también para toda España se desarrolló entre los años 50 y 60, fueron las provincias de Coruña y Lugo las que mayores esfuerzos volcaron, llegándose en el primer caso a conferirle tal prioridad dentro de las obras públicas que se logró articular una red que abarcaba el 60 % de las cabeceras.
La tarea de concretar arquitectónicamente este programa no podía recaer más que en los respectivos arquitectos provinciales.
Sin embargo, dado que sólo la Diputación de A Coruña contaba desde 1846 con facultativo propio, el leonés afincado en Galicia Faustino Domínguez Domínguez (1817-1890)'^'^, sus servicios fueron igualmente "^"^ Sobre esta figura, sin duda la más interesante de la arquitectura gallega en los años centrales del siglo XIX, y su trayectoria desde el neoclasicismo al eclecticismo, véase MEIJIDE PARDO, A. ( 1989 Lugo y Pontevedra fueron las provincias que primero dieron inicio a la construcción de sus Cárceles de Partido al enviar entre 1849 y 1850 a la Academia de San Fernando los proyectos para las de Viveiro, de Faustino Domínguez, Ponte Caldelas y Cambados, debidas a José Moreno y Teixeira, y Tui, también de la autoría de Domínguez"^^.
Dado que la de Viveiro no llegó a construirse, sí sabemos que a partir del tipo establecido en el proyecto para Tui Domínguez diseñará hasta 1854 las repartidas por Coruña y Lugo (Pontedeume, Negreira, Noia, Ortigueira, Muros, Arzúa, Betanzos, Carballo, Corcubión, Melide, Becerrea, Ribadeo, Quiroga y Chantada), planteando insistentemente pequeñas construcciones de una o dos alturas con patio central y forma tendente al cuadrilátero, con lo cual no estaba haciendo otra cosa que acomodarse al modelo de filiación dieciochesca que ya hemos analizado"^^.
A pesar de los años transcurridos y los cambios de función hoy son todavía fácilmente reconocibles puesto que siempre se configuran como un bloque cúbico con una imagen clasicista muy sobria y normativizada de acuerdo con los principios académicos más básicos de simetría, axialidad y adaptación del carácter del edificio a su función (Fig. 7).
Su fábrica, salvo el caso de Tui, acude siempre a la mampostería encalada, reservando la sillería para esquinales, cuerpo central de la fachada y recercado de vanos, buscando pues conjugar el máximo ahorro en los materiales con el mantenimiento de una cierta calidad edilicia, como correspondía a un edificio oficial.
Además, por su doble función original como Cárceles y Juzgados de Partido debían combinar una imagen sólida y firme con un aire represen-45 A.R.A.B.A.S.E Sección de Arquitectura.
Posteriormente, en Abril de 1851 el mismo José Moreno presentará el proyecto para la cárcel de A Cañiza, y en Junio Manuel de Prado y Vallo, arquitecto municipal de Santiago, hará lo propio con la de Ordes.
4^ Tomando como comparación el caso de Asturias, estudiado por José Ramón Alonso Pereira, las mismas cárceles, construidas entre 1846 y 1862 con planos del arquitecto provincial Andrés Coello, adoptaron mayoritariamente una estructura longitudinal o de pabellón, con doble crujía interior y ordenación ternaria exterior, con un cuerpo central y dos alas laterales, que sólo en las poblaciones mayores giraba sobre si misma hasta configurar un cuadrilátero con patio central.
ALONSO PEREIRA, J. R. ( 1985 tativo, institucional, por lo cual el impacto de toda cárcel como pieza fundamental del aparato represivo estatal, revestida de una arquitectura imponente que transmitiera el mensaje de inexorabilidad de la justicia^^ está suavizado por la adopción de pautas y léxico arquitectónico académicos.
De este modo el almohadillado de los sillares y las rejas en las ventanas, que marcan la personalidad del edificio en la planta baja, se ven contrarrestados por unas fachadas jerarquizadas y distribuidas según el tradicional esquema tripartito de cuerpo central y alas laterales: unas veces insinuado por el reparto de vanos y bandas pétreas, otras remarcado por los planos salientes de cada cuerpo.
En suma, se trata de unas construcciones muy austeras, incluso con cierto tono castrense, en las que las únicas licencias ornamentales se reducen a la presencia de los balcones ^^ Más adelante nos detendremos en la repercusión de reflexiones ilustradas como las de Jeremy Bentham acerca del papel del castigo hacia la consecución de una sociedad mejor y su influencia en la concreción de una arquitectura penitenciaria que también con su organización e imagen colaborara a conseguir la reforma de los presos y la sumisión ciudadana.
En su organización interior las celdas se distribuyen en torno a un patio central reducido, a veces con pozo central, pero muy raramente con pórticos de circulación laterales, que todo lo más aparecen en las cárceles de mayor tamaño, o en un solo tramo en el resto.
Los calabozos introducían en su distribución la exigencia de separar a los presos según su edad o sexo: destinando los del piso bajo para hombres y los del superior para mujeres, junto con alguna celda para incomunicar presos, cocina, enfermería y unos comunes o servicios.
En el lado opuesto a la fachada principal siempre se reservaba un espacio más destacado, en el eje axial del edificio, para la capilla: elemento indispensable para la corrección moral de los presos, que podían asistir a la misa desde sus celdas.
Las dependencias judiciales y administrativas se ubicaban en la crujía de la fachada principal, en la planta superior, mientras que en la baja iban las habitaciones del alcaide y cuerpo de guardia, junto con la escalera principal de comunicación de ambos niveles.
Como emplazamiento se eligieron preferentemente terrenos excéntricos pero dentro de un radio de un kilómetro del núcleo de la villa para así alejar a los presos del contacto cotidiano con la población pero sin dificultar el acceso: casos de Tui, Carballo, Negreira, Arzúa o Ribadeo; otra opción fue la de terrenos de ribera en el mismo borde urbano para aquellas villas costeras como Ortigueira, Corcubión o Pontedeume'^^ Otras cárceles proyectadas coetáneamente por distintos arquitectos, pero muy próximas al modelo establecido por Domínguez fueron las de Caldas, A Cañiza, Ordes, Carballiño, Ribadavia, Lalín, Allariz, Chantada, Quiroga y Becerrea.
Frente a la escasa entidad arquitectónica de cada una de estas cárceles tomada aisladamente, es preciso destacar que el programa edilicio desarrollado por Faustino Domínguez desde 1849 a 1854 constituye la primera y más completa iniciativa abordada en el siglo XIX para dotar al territorio gallego de una arquitectura institucional racionalmente distribuida.
"^^ Las que finalmente llegaron a construirse en las localidades reseñadas se mantienen hoy en pie con escasas transformaciones dado que por sus dimensiones y distribución resultaron con el tiempo, al suprimirse las cárceles de partido en 1931, idóneas para albergar las sedes o servicios municipales de unas villas de mediana importancia. seriada y siempre acomodada a un mismo tipo, en un empeño que no tendrá continuidad con otras dotaciones también urgentes como las mismas escuelas.
No es casual la fecha de arranque de este proceso porque la Ley de régimen general de prisiones y cárceles y casas de corrección aprobada el 26 de Julio de 1849 indicará ya en su artículo 25 dos criterios, al margen del sexo, para separar a los presos en distintos departamentos: primero según la naturaleza de sus condenas, aislando a los sentenciados por causas políticas, y segundo por la diferencia de edad dentro de los que tuvieran la misma condena, separando a los adultos de los menores de 18 años si eran varones, y de 15 si eran mujeres.
De acuerdo con ello tanto en las Cárceles de Partido como en las de Audiencia habría departamentos diferentes para hombres y mujeres, separando en cada sexo a los menores, además del aislamiento de los presos políticos del resto.
Una última recomendación, contenida en el artículo 11, se refería a la necesidad de procurar igualmente que si los edificios lo permitían se separara a los presos con causa pendiente de aquellos que estuvieran cumpliendo condena de arresto mayor.
Se trataba, sin duda, de importantes avances con respecto a la situación anterior, aunque en realidad habrá que esperar hasta el Programa para la construcción de las cárceles de provincia y para la reforma de los edificios existentes destinados a esta clase de establecimientos, aprobado en 1860, para encontrar una normativa global que clasificara y recomendara opciones para configurar los distintos espacios penitenciarios.
Aunque por su fecha más tardía esta norma no llegó a incidir sobre las Cárceles de Partido gallegas, sí queremos resaltar que todavía mantenía la fórmula del confinamiento en «cuadras», rechazando el celular por incrementar demasiado los costos del edificio, por lo que aún aceptando su idoneidad sólo lo recomendaba aplicar en los depósitos municipales y para reos pendientes de causa'*^.
Finalmente, la segunda mitad del siglo XIX supondrá la ruptura con el modelo de cárcel dieciochesco, por lo que a partir de 1860 ya podremos "^^ FRAILE, R (1989), 161.
Sí se incorporarán avances al establecerse los metros cúbicos necesarios para cada individuo, la relación superficie total/número de confinados, la necesidad de talleres de trabajo o de un punto de vigilancia central combinado con una disposición radial de las galerías, recogiendo parte de la teoría del panóptico de Bentham como abordaremos a continuación. rastrear en la arquitectura penitenciaria gallega la recepción de las más modernas tendencias europeas e hispanas.
Estas ya eran conocidas desde años atrás gracias a dos publicaciones trascendentales como fueron la Descripción de los más célebres establecimientos penitenciarios de Europa y América de Marcial Antonio López (1832), y sobre todo el Atlas Carcelario de Ramón de la Sagra (1843).
Sin embargo, estos repertorios carecerán de repercusión en la legislación penitenciaria española hasta el año 1860, cuando unas primeras tentativas de modernización se recojan en el Programa para la construcción de las cárceles de provincia... ya mencionado.
Con vistas a elaborar esta norma una Real Orden del 23 de Julio de 1859 había decretado la necesidad de visitar las cárceles del extranjero para comprobar la eficacia de sus sistemas de reclusión, comisionando para ello a D. Francisco Murube y Galán, profesor de derecho penal y mercantil precisamente en la Universidad de Santiago de Compostela.
Este estudioso con sus apuntes de viaje y otros informes oficiales ya manejados por de la Sagra redactaría un poco conocido Tratado de las prisiones y sistemas penales de Inglaterra y Francia (1860)^^.
Todas las obras y legislación citadas serían completadas hasta final de siglo con los modelos propuestos por Juan Madrazo y otros prestigiosos arquitectos, a veces presentados ante la Escuela de Arquitectura, y finalmente recogidos en los ejemplos de cárceles suministrados en el exhaustivo Anwano Penitenciario de 1889.
Por lo tanto, será en esta segunda mitad del siglo XIX cuando España recoja en su legislación y praxis constructiva propuestas esenciales como las de Jeremy Bentham (1748-1832): hombre de leyes inglés que ya a finales del Setecientos había sentado las bases de un sistema penitenciario orientado a regenerar al convicto, en el que la nueva concepción del edificio carcelario será una pieza fundamental al procurar su aislamiento y separación permanentes para así conseguir su solitaria reflexión y en-^^ En esta obra su autor analiza las prisiones y sistemas penales de Inglaterra y Francia, con ejemplos de las construcciones más notables, además de recoger en un apéndice final las ideas de Howard, la propuesta de panóptico de Bentham o una tabla con la legislación penal española desde 1833.
En sus conclusiones propone adecuar el número de presidios españoles a la cantidad de condenas dictada anualmente, siendo necesario para ello disponer de 1.304 establecimientos, en los que se alojarían hasta un máximo de 20.000 condenados. mienda^^ Su modelo de cárcel que denominará panóptico y dará a conocer en 1791 {Panopticon or the inspection house), se configuraría como un edificio circular de varias plantas, con una organización anular en la que una torre central posibilitaría que un solo vigilante pudiera controlar todas las celdas radiales, dispuestas como en una colmena y abiertas a su vista al cerrarse solo con una reja de hierro; en cambio, la invisibilidad del vigilante por estar oculto tras unas celosías, introduciría en los presos la conciencia de estar permanentemente observados, sin posibilidad de escapar a la mirada del poder, y por tanto sometidos sin remisión^^.
Muy escasas fueron las cárceles que se construyeron según esta teoría por su alto coste y baja capacidad en la ocupación de presos: Richmond en Estados Unidos (1797) o la de Devizes en Inglaterra (1817).
Ahora bien, sus fundamentos arquitectónicos conocerían gran expansión por toda Europa y América, influyendo decisivamente en la renovación del espacio carcelario tradicionaP^ Así, el principio de la inspección central sería aplicado a cárceles constituidas por galerías radiales en las que se renuncia a vigilar el interior de cada celda en favor del control de lo que ocurre en el corredor central de los diferentes pabellones.
Con ello la organización radial de las prisiones, tomada de los hospitales y ya preconizada en construcciones dieciochescas como la Maison de Force de Gante (1772-75), con ocho pabellones sin corredor central pero unidos en un patio central octogonal, se perfeccionó con la teoría del panóptico y su «centro de observación» hasta dar lugar a cárceles con brazos en Y, en T, en cruz.
^^ Estas ideas continuaban en parte las esbozadas por John Howard (1726-1790), el primero en defender la clasificación de los presos según sus delitos y el aislamiento como forma de actuar sobre su conciencia para llegar hasta su arrepentimiento.
Sobre la figura de Howard y sus ideas genéricas para mejorar las características de una cárcel, incluyendo patios, baños, enfermería, capilla, véase: MOSQUETE, D. (1957), 15 a 18; ^^ Sobre las características del panóptico, también aplicables según su autor a construcciones como correccionales, manicomios, hospitales, fábricas, escuelas, pueden consultarse los trabajos de CASTELLÓN, J. ( 1945 en abanico, o en estrella.
Esta sería, pues, la fuente de inspiración de algunas de las cárceles más importantes de principios del XIX como la penitenciaría del Este de Filadelfia (J. Haviland, 1825), donde sus siete pabellones radiales parten de una rotonda central que no obstante va perdiendo su función de vigilancia al ganar protagonismo las celdas ya individuales, separadas por un corredor centraP"^.
Partiendo de estas experiencias europeas y americanas, desde los años 60 del siglo XIX en adelante en Galicia se asentará una arquitectura carcelaria ya con sentido correctivo, asumiendo la idoneidad de los principios de la clasificación y el confinamiento celular que se avanzaban en la normativa de 1860.
Ahora los nuevos recintos se plantearán siguiendo el referido sistema mixto: con soluciones radiales antes que panópticas, por ser las que permitían alojar mayor número de presos y hacer más rentable la construcción.
En estas cárceles radiales el punto central de vigilancia frecuentemente se sustituirá o compatibilizará con una capilla sobreelevada para que los presos situados en el corredor delante de sus celdas pudieran asistir a los oficios.
Por último, en su imagen de cara a la ciudad corrientemente renunciarán a aquellas fachadas rotundas y masivas vistas hasta aquí, perdiendo carga semántica en favor de concepciones más funcionales derivadas de la idea de edificio-máquina contemporánea.
De acuerdo con estos postulados es como conviene valorar nuestras mejores cárceles decimonónicas, entre las que destaca en primer lugar la de Vigo (Fig. 8).
El nuevo edificio sustituía a la antigua, «de escasa comodidad y poco espaciosa» según Madoz, pero con la idea de simultanear su función con la de Palacio de Justicia, lo que explica su cuidada presencia externa en una de las calles más céntricas de la ciudad como es la de Príncipe.
Esta cárcel supondrá además la primera concreción en Galicia del sistema mixto de cárceles radiales con punto central de vigilancia.
Paralelamente también en los Estados Unidos se desarrollaría la fórmula alternativa del sistema de pabellones a los lados del bloque administrativo, con celdas celulares en cada uno, con punto de partida en la prisión de Auburn (Nueva York, 1815-25).
En cuanto a Europa, ya a finales de siglo el sistema radial sería desplazado por las prisiones con pabellones colocados en paralelo entre sí pero perpendiculares a un corredor principal, sistema «en paralelo», menos caro en su construcción y susceptible de ampliaciones sin mayores problemas.
proyecto fue redactado en 1861 por el arquitecto provincial, creemos que el madrileño y académico José María Ortiz, a instancias de una Real Orden del 16 de Mayo de 1861 que venía a eliminar las carencias de la vieja y lóbrega cárcel situada en la zona del mirador de la Piedra, detrás de la PescadenV^ Sin embargo, en la dirección de obras a partir de 1865 intervendrían Juan Ancell, y sobre todo entre 1878 y 1879 Justino Flórez Llamas, entonces arquitecto municipal de Vigo.
Sobre un gran solar hexagonal que durante las obras se vería progresivamente flanqueado por la edificación de viviendas en lo que en un principio fue el arranque de la carretera a Ourense, la cárcel dispone una primera crujía rectangular y paralela a la calle, de 66 metros de largo, donde se alojan las dependencias judiciales y administrativas.
A continuación se sitúa la sala semicircular de vigilancia, de la que parten los ^^ La referencia más completa a la nueva cárcel de Vigo, con la publicación de sus planos y fotografías en unos años en que peligraba su continuidad se encuentra en el valioso trabajo de GARRIDO RODRÍGUEZ, J. tres brazos de galerías, unidas en sus extremos por un cuerpo periférico que abarca los cinco lados externos del inmueble.
Otra de las novedades introducidas es la del sistema de confinamiento celular, aislando a cada recluso en su celda, pero a la vez completado con una noción de clasificación al dividir a los reclusos en categorías, y una atención a las zonas de esparcimiento, con cuatro grandes patios comunes.
Al exterior la doble función del edificio se decanta por una fachada representativa y ecléctica que alude más explícitamente a la condición de Palacio de Justicia por incluir una placa de mármol con este epígrafe y el año de puesta en uso, 1880.
Por esta razón se recurre a una serie de elementos de la arquitectura oficial muy típicos también de ayuntamientos y diputaciones como el basamento inferior en sillería, la escalinata, el resalte del cuerpo central con respecto al plano de fachada, su tratamiento almohadillado, el balcón principal acompañado de pilastras o el ático superior con reloj.
El resto de fachadas, como ha observado Jaime Garrido, son más pesadas y pobres en cuanto a recursos dignificadores, con lo que claramente se adecúan a una concepción más pragmática del espacio carcelario que encierran.
Otro hito importante es el proyecto de Cárcel para Betanzos diseñado en 1865 por Faustino Domínguez Domínguez,,sucediendo a la cárcel de Partido planificada en el año 1853 pero que nunca había llegado a cons-truirse^^.
Ahora Betanzos seguía sin precisar una cárcel de grandes dimensiones, pero su situación en la carretera de Coruña a Madrid le confería la categoría de depósito apto para presos en traslado.
Se eligió como ubicación un terreno a las afueras, cerca de la calle del Rollo, propiedad de D. Faustino Sanmartín, donde luego se construirían las Escuelas García Naveira, con la ventaja de encontrarse algo elevado lo que le aseguraría la ventilación.
Según las directrices del programa de 1860, completado con las mejoras más sobresalientes de Europa y los Estados Unidos en otra disposición de 1863, Domínguez plantea ahora frente a sus proyectos anteriores una cárcel celular y con planta radiaP^.
Estaría constituida ^^ Sobre este proyecto y sus planos se encuentra una breve noticia en MOLINA TABOADA, C. (1986).
^"^ Por su interés para las introducción de la nueva concepción del edificio carcelario en Galicia hemos de reseñar que ya anteriormente, entre 1857 y 1859, Domínguez trabajaría en un nuevo proyecto para el Presidio de A Coruña, ahora con doble carácter, Pe-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es por dos crujías principales, de hombres y mujeres, que van a confluir a un niícleo hexagonal con el centro de vigilancia abajo y la capilla sobre columnas y plataforma de fundición encima (Fig. 9).
Esas dos galerías se subdividen en varias secciones, cada una con su patio, en el que bajo unos cobertizos se sitúan los comunes o servicios.
Otra crujía previa, con dos alturas, contendría los servicios administrativos y enfermería en planta baja, junto con la prisión de presos políticos y sala para tomar declaraciones en la superior.
De acuerdo con los avances ya recogidos en la normativa se incluyen también talleres y locutorios, calculándose además los metros cuadrados que corresponderían de extensión superficial a cada uno de los 51 confinados (46,09 m2).
Las dimensiones de las celdas de 3,90 metros de longi-i^f{ijyu£tii ûjt r-:i--!^ pAñA LA ÛIJJIIAII flfiasï tud por 2,25 de ancho y 4 de alto satisfacían casi exactamente las recomendadas en los programas de 1860 y 1863.
Cada una contaba con su ventana elevada, puerta con postigo para alimentos y tubo de mirilla, abriéndose a los corredores interiores y nunca al camino de ronda extemo para impedir cualquier comunicación.
Aunque carecía de excusados individuales se aseguraba la ventilación de estas celdas por un sistema de tubos de barro cocido que iban a dar a unas tajeas subterráneas.
Su construcción emplearía la mamposteria y sillería, con materiales del país como la pizarra.
Lo más importante es destacar la plena asimilación de la forma radial conjugada con el punto de observación central tomado del panóptico de Bentham, por lo que según su autor se aseguraría una fácil vigilancia, el aislamiento de los presos y su asistencia a los oficios religiosos sin mezclarse.
Al igual que para la Cárcel de Vigo podrían buscarse sus modelos en prisiones como la aludida del Este en Filadelfia o la parisina de la Santé (1862), aunque en este caso hay que destacar la coincidencia formal con el Depósito Municipal propuesto por el arquitecto madrileño Juan Madrazo a partir de la normativa de 1860 y recogido luego junto con otros diseños en el Anuario Penitenciario del año 1889.
Sin embargo, el presupuesto que ascendía a 646.826rs tampoco en esta ocasión llegaría a permitir abordar su construcción, por lo que Betanzos mantuvo en uso hasta nuestro siglo la pésima cárcel de la calle del Rastro.
En cuanto a la Cárcel Provincial de Lugo, es una construcción más singular puesto que se trata de la más perfecta adaptación llevada a cabo en nuestra tierra del modelo del panóptico de Bentham, si bien reducido a un cuerpo semicircular en vez de desplegar un círculo completo^^.
Construida entre 1882 y 1887, vuelve a organizarse con un cuerpo alargado delantero que albergaría el Juzgado de instrucción, sólo de una planta y con portada destacada.
A continua-^^ De la misma se han ocupado X. Fernández y Abel Vilela, aunque ninguno ha llegado a calibrar suficientemente su originalidad tipológica.
Además, el primero confunde la disposición radial y panóptica como cosas equivalentes, viendo por ejemplo en la reseñada cárcel de Vigo un ejemplo de panóptico.
FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, X. ción un bloque de tres plantas rectangular alojaría los locutorios celulares, salas de espera y cuerpo de guardia en planta baja, dedicándose las otras dos a cárcel de mujeres.
Finalmente, el cuerpo semicircular adosado contiene las celdas de hombres, otra vez en tres plantas, solo que ahora dispuestas radialmente y convergiendo hacia el patio central donde estarían el punto de vigilancia y la capilla superior (Fig. 10).
Tras los patios otro bloque de una planta se dedicaba a cocina, almacenes, enfermerías y sala de autopsias.
Al margen de su singularidad tipológica, esta cárcel será una de las más completas de la época entre las existentes en las capitales de provincia por la atención con que fueron diseñados todos los detalles en cuanto a dimensiones de celdas, mobiliario o servicios higiénicos.
Muy probablemente su arquitecto se inspiró en los modelos suministrados por el Atlas carcelario de Ramón de la Sagra, donde se encuentran proyectos de cárceles semicirculares, como una en concreto de 48 celdas; otra posible fuente sería la cárcel de Partido diseñada para la villa de Mataró por Elias Rogent en 1852 al tener la misma forma semicircular del cuerpo de celdas, a pesar de que aún mantenía el confinamiento en «cuadras».
En la actualidad es la sede de la Policía Municipal y Cuerpo de Bomberos.
Finalmente, la Prisión Provincial de A Coruña, inaugurada en el año 1927, constituye dadas sus fuentes de inspiración un último hito en los penales decimonónicos que estamos abordando.
La iniciativa para construir una «nueva cárcel pública que respondiese a las exigencias de la ciencia y de la ley», y sustituyese al »lóbrego e inhumano» edificio del Parróte, partió en 1894 del Alcalde Carlos Martínez Esparís^^.
Si en 1896 se constituyó ya la Junta de Inspección, Vigilancia y Administración de las obras de la nueva cárcel, hasta 1903 no se escogieron para su ubicación unos terrenos situados en el Campo de Marte, a la vez aislados pero de fácil acceso.
Sin embargo, este primer proyecto no llegó a fraguar en ninguna propuesta arquitectónica ya que no se pudo asegurar la necesaria financiación estatal.
Por ello, sólo en el año 1924 el Directorio Militar en el poder notificaría la concesión de créditos para abordar las obras, optándose porque el Ayuntamiento adquiriera de su presupuesto los terrenos necesarios, ahora en la carretera de circunvalación en las inmediaciones de la Torre de Hércules, que luego serían cedidos al Estado para construir la nueva cárcel^^.
El arquitecto encargado de formar los planos para una cárcel llamada a ser de Audiencia, de Partido y Depósito Municipal fue Juan Alvarez de Mendoza, facultativo de la Dirección General de Prisiones a quien el arquitecto municipal de A Coruña, Pedro Marino, enviaría planos y observaciones sobre el terreno elegido.
El proyecto, fechado en Madrid en Enero de 1925, sería sin embargo sometido a posteriores modificaciones por Marino, especialmente en lo que se refiere a las características del cuerpo situado en el acceso.
Ahora bien, conviene destacar que ya desde los primeros planos de Mendoza se configuraban las características básicas de una cárcel con forma general de cruz en sus galerías, que sería la finalmente adoptada tras las obras (Figs.
Así, tras el cuerpo bajo y con porches para las visitas del acceso, dedicado a los servicios adminis-^"^ A.M.C. Obras Municipales.
C-1036. ^° Para la compra de esos terrenos hasta una extensión de 16.800 metros cuadrados se habilitó un crédito especial de 25.000 ptas. Con ello el proyecto recibió autorización gubernativa por R.O. publicada en la Gaceta del 22 de Noviembre de 1924.
Además, al año siguiente se intentaría la misma operación en unos terrenos cercanos con vistas a construir una cárcel de mujeres para la que finalmente no se obtuvo financiación estatal, abortándose la idea.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es trativos, se disponía un primer brazo o galería rectangular que a través de unos escalones desembocaba en el espacio o punto central de vigilancia; manteniendo una disposición típicamente decimonónica esta galería se destinaba para los calabozos de presos políticos y distinguidos, junto con una sala de Audiencia.
En cambio, desde el espacio central ocupado por la plataforma del altar surgían los otros tres brazos de la cruz: ahora con forma trapezoidal para facilitar el ángulo de visión hacia su corredor y puertas de las celdas.
Aquí estarían los departamentos celulares para presos comunes, con los aseos en los extremos, mientras que rodeando el núcleo central se ubicaban un archivo, sala de antropometría, sala de oficiales de guardia y la sacristía.
Esa forma general de cruz, y sobre todo la rotonda cupulada que cubre el espacio central de vigilancia, hacen bastante fácil la identificación de la fuente de inspiración manejada por el arquitecto de prisiones para esta construcción.
Esta no era otra que la Cárcel Modelo de Barcelona: proyectada en 1880 por José Domenech y Salvador Viñals, e inaugurada en 1904, haciéndose eco toda la prensa del país de sus detalles e innovaciones.
Aunque aquí la disposición de seis galerías en diagonal proporcionara una forma general de aspa, más compleja, podemos rastrear la misma solución en planta y alzado para el espacio central cupulado y con ventanas que proporcionaría abundante luz natural^^ En resumen, todavía en la Cárcel de A Coruña es factible comprobar, al igual que en otras construidas coetáneamente, el alto grado de arrraigo de la solución radial conjugada con el punto de vigilancia central preferida en nuestra arquitectura penitenciaria decimonónica, pese a que ya desde principios del XX se impusiera tanto en Europa como en los Estados Unidos la alternativa del confinamiento en una estructura de pabellones. ^' Además, la forma trapezoidal de las galerías remite a modelos como el proyecto de Tomás Aranguren recogido en el Anuario Penitenciario de 1889, si bien sólo con tres galerías y menores dimensiones. |
clero y en la «moralización» del pueblo.
Esto la «iglesia oficial» lo hizo muchas veces a través de una acción represiva con la ayuda del brazo secular, aunque el papel de las autoridades laicas en este terreno nos consta que fue menor que el de los miembros de la «iglesia oficial» quien ha ejercido una acción absorbente sobre la sociabilidad y la moralidad del pueblo gallego.
El papel protagonista de la represión del clero y del pueblo gallego lo tuvo y aún lo sigue teniendo en sus manos la «iglesia oficial».
La represión en el ámbito cultural la ejerció siempre la «iglesia oficial» secundada por las autoridades civiles quienes nunca extremaron su acción sobre el control de las formas de sociabilidad campesina y cuando lo hacen es a instancia de las autoridades eclesiásticas.
Debemos recordar en este sentido los actos dictados por Real Acuerdo contra las hiladas, las muiñadas, las celebraciones de ferias en domingos, las visitas a los molinos y los dictados para controlar la piedad de los fieles y los pecados públicos como son el amancebamien-
to, la usura, los juegos de adivinación y las blasfemias.
La «iglesia oficial» muchas veces tuvo que pedir ayuda a las autoridades laicas sobre todo para castigar los pecados públicos como eran el amancebamiento, las hiladas, las pandeiradas, las muiñadas y las fiestas.
Todo esto cae dentro de una campaña que tiene como objetivo la clericalización de las costumbres, la sacralización de la figura y de las funciones de los sacerdotes y búsqueda de la diferenciación de lo sagrado y de lo profano.
La «iglesia oficial» en los mandatos de las visitas pastorales delimita el sentido religioso de las festividades, frente a las múltiples «supersticiones», el espacio sagrado y el profano y lucha contra ciertas prácticas religiosas.
La iglesia al verse impotente apela siempre a la colaboración de los padres y de los cabezas de familia quienes deben cuidar la educación religiosa y moral de sus hijos.
Los objetivos que persigue la «iglesia oficial» como puede verse siguiendo las visitas pastorales son:
1.-La moralización o domesticación del clero haciendo que sus miembros cuiden su figura y su porte exterior, como es el vestido, el cabello, la asistencia a fiestas, bailes y ferias y la acción pastoral.
2.-La moralización y domesticación del pueblo mediante el control de las fiestas, de las romerías y de los trabajos comunitarios como son las «fiadas», las «muiñadas», velatorios, las comidas fúnebres y la participación en cofradías de pitanzas.
En el mundo rural gallego y aún en las villas y ciudades el verdadero proceso de clericalización y domesticación de las costumbres del campesinado en lo que al tema religioso y lúdico se refiere, recae básicamente en la iglesia.
En este terreno el papel desempeñado por la sociedad laica fue y sigue siendo limitado y tuvo poco peso.
En el presente artículo abordaremos los comportamientos del clero y del pueblo en la Villa de Ribadavia a través de los mandatos de los Libros de Visitas Pastorales hechas por obispos y visitadores a las parroquias de dicha villa.
Intentaremos demostrar cómo a lo largo de tres siglos de historia la iglesia «oficial» orquestó una campaña dirigida a la moralización y domesticación del clero y a la moralización y clericalización del pueblo.
El artículo lo dividiremos en dos partes:
En la primera parte demostraré como la iglesia «oficial» tuvo siempre como objetivo la sacralización de la figura del sacerdote y su domesticación y moralización.
Dicha campaña estuvo siempre dirigida a que los clérigos cuidasen su porte externo, el vestido, la figura, el cabello, la bar-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ba, prohibió la asistencia de los clérigos a bodegas, tabernas, ferias, bailes, mercados, fiestas y otros lugares de reunión de los seglares para sus diversiones.
También dieron normas prohibiendo el trato de los clérigos con mujeres y otras destinadas a que los clérigos no tuviesen manceba ni barragana.
En la segunda parte expondré como los visitadores también dieron normas dirigidas a la moralización y domesticación del pueblo mediante el control de las fiestas, de las muiñadas y de los velatorios.
Nos dice que esta moralización algunas veces se hizo a través de una acción represiva con la ayuda del brazo secular como lo demuestran las Actas dictadas por Reales Ordenanzas acerca de las hiladas, las muiñadas y las fiestas de carnavales, las celebraciones de las ferias en domingos, las visitas a molinos y los pecados públicos como el amancebamiento y los juegos.
En el mundo rural gallego y aún en villas y ciudades el proceso de clericalización y domesticación de las costumbres del campesinado tuvo siempre como objetivo la sacralización y santificación de espacio profano y la erradicación de múltiples formas de sociabilidad popular como son romerías, ferias, hiladas y muiñadas.
Las fuentes de información que tenemos para descubrir los comportamientos socio-religiosos de los vecinos, clérigos y seglares, de la villa de Ribadavia son los Libros de Visitas, pues en ellos los visitadores nos han dejado una verdadera radiografía de como se vivían los acontecimientos religiosos, sociales, lúdico-recreativos y culturales en el corazón del Ribero durante los siglos XVI al XIX.
De la villa de Ribadavia conservamos los siguientes libros de visitas:
Se trata de un libro encuadernado en pastas de pergamino aprovechadas de un misal en buen estado de conservación.
Se compone de 114 páginas numeradas y una al final en blanco y otra al principio que contiene datos de una antigua visita, las dos sin numeración.
-El libro de visitas de la parroquia de Santiago, matriz y primada de la villa, libro que abarca desde el año de 1725 al de 1829, está encuadernado en pastas de pergamino y en buen estado de conservación.
Dicho libro se compone de 58 páginas numeradas escritas y el resto en blanco y sin numerar.
En este libro en la visita hecha a dicha parroquia el año de 1725 en el folio 13 nos dice que había otro libro de visitas llamado «Libro Viejo» el cual no llegó hasta nosotros. -El de la parroquia de Nuestra Señora de Oliveira que contiene dos visitas una de 1779 y otra de 1825.
Se compone de 10 hojas numeradas escritas y el resto en blanco y sin foliar.
Está muy deteriorado en el fondo a causa de la humedad.
Por dichos libros sabemos que los visitadores eran los obispos^ los canónigos dignidades de la santa iglesia catedral así figuran el Maestre Escuela, el canónigo penitenciario, canónigos arcedianos, chantes y canónigos lectorales^ también la visitan canónigos simples\ licenciados"^, párrocos eximios en ciencia y virtud^ y el canónigo tesorero^.
La campaña de clericalización cuyo objetivo es lograr un estado eclesiástico edificante en su porte externo, dotándolo de una mayor formación intelectual y de una ejemplaridad de costumbres cae dentro de un cúmulo de medidas preventivas, que figuran en los sínodos y en las visitas pastorales.
En las diócesis gallegas ya antes del Concilio de Trento los sínodos evidencian una gran preocupación por el estado del clero parroquial igual que las constituciones que recogen en sus títulos mandatos relativos a la vida, hábito y honestidad de los clérigos.
En los sínodos y visitas se propone al bajo clero un ideal de vida basado en el recogimiento y en el celo pastoral y una forma de vida que los distinga del resto de la sociedad.
Conforme a ello el párroco o el espectante debe llevar una existencia que le aparte del resto de la sociedad por la vivencia de la castidad por el ejercicio de ciertas virtudes y el cuidado de signos externos distintivos como son el vestido, el corte de pelo, la no asistencia a actos festivos o profanos como los bailes y la entrada en tabernas.
Todas estas medidas van encaminadas a acreditar su autoridad, su prestigio y su ejemplaridad.
La disociación que se pretende es a la vez espiritual y social, con el fin de «sacralizar» debidamente una sociedad que a menudo confunde lo sagrado y lo profano y la actuación del clero.
Con todas estas normas y otras similares se consuma la sacralización de la figura del sacerdote iniciada antes de Trento y continuada más tarde mediante las constituciones y visitas pastorales.
La represión judicial, la autoridad diocesana emprende una campaña de «sacralización» de la figura y de la función del sacerdote y de la moralización de sus costumbres dictando normas relativas al caso o prohibiendo su presencia en lugares tales como tabernas y en bailes, costumbres fuertemente arraigadas en la sociabilidad popular.
La clericalización se entiende como una condición previa a la cristianización del campesinado.
La familiaridad con lo sagrado y la confusión entre lo sagrado y lo profano exige una acción de la que resulte una nueva pedagogía en el tiempo y en el espacio conforme al modelo cristiano.
Las visitas cuidan primero el aspecto externo del clero porque la vestidura o hábito de fuera es señal de la vestidura o hábito de dentro, o sea «la gracia».
A los hombres sólo les pertenece juzgar las cosas exteriores, por ello los clérigos no deben traer vestiduras verdes ni violetas ni coloreadas, sino mantos cerrados largos hasta abajo de la media pierna y de honestos colores, negros, morados pardillos o pavonado oscuro y no de otro color alguno.
Sus bonetes han de ser honestos y negros, sus calzas negras, moradas o leonadas y sus borceguíes y zapatos negros.
Los visitadores una y otra vez les recuerdan a los clérigos el traje que han de llevar tanto cuando actúan en las funciones sagradas como en la vida cotidiana.
Le mandan a los abades que no admitan en sus iglesias entierros y funerales ni a otras funciones sagradas a clérigo alguno que no trajere sobrepelliz y bonete y que esto lo cumpla bajo pena de excomunión mayor^.
Ningún clérigo ordenado de orden sacro salga de su casa sin alzacuello y sombrero de «texa», ni lleve vestidos de otros colores que los que le corresponden a su estado, absteniéndose de usar sombreros tocados o redondos^ En la visita de 1725 el visitador le dice al abad que está informado de que algunos sacerdotes andan por las aldeas sin cuello y asisten a las funciones litúrgicas con sotanas cortas que sólo les llegan hasta la rodilla, ante esto le manda que ningún clérigo asista a las funciones sin sotana larga, sobrepelliz, cuello y bonete^.
Mandan los visitadores a los clérigos que anden siempre con cuello y que ningún sacerdote diga misa sin alzacuello y sin sotana larga o ropa talar que llegue al zapato y que para celebrar se quiten las polainas^^.
Que en sus casas ni fuera de ellas traigan ^ Libro de Visitas de la parroquia de la Magdalena de la Villa de Ribadavia 1595-1736.
6. birretes o birretonas en la cabeza de ningún color que sean pues así más parecen legos y militares que ministros de la iglesia.
Solo les permite por el camino traer tales birretes negros o blancos debajo del sombrero a causa del sudor ^^ 1.2.
Tonsura, afeitado y coletas Pareja reglamentación se estipula en las visitas para otros signos externos del estado clerical como son la tonsura, las coletas y el afeitado de las barbas.
Así la corona debe ser abierta y en los que no fueren sacerdotes a lo menos del tamaño de una hostia y los sacerdotes han de traerla mayor como del tamaño de dos hostias.
Los visitadores prohiben las coletas y las barbas por lo cual el clérigo debe cortarse el pelo y afeitarse al menos una vez al mes.
Ya antes del Concilio de Trento se insistía en Galicia en la decencia externa, en el vestido, corona y pelo, de los clérigos como un aspecto más de la diferenciación entre el clérigo y el laico.
Por ello el clérigo debe llevar hábito clerical privándose de vestidos de colores, de sombreros laicales y de coletas de lo contrario no se diferenciarían los ordenados de los laicos cuando aquellos son luz de mundo y han de guiar y enderezar al pueblo cristiano y eso ha de hacerse no sólo con la religión y la honestidad interior de vida sino también con la composición del hábito externo y del porte que es lo que el pueblo ve y con ello se moverá mucho a seguir a Jesucristo.
Asistencia a ferias, tabernas y juegos ilícitos
Les están prohibidos los juegos ilícitos, aún a aquellos que a otras personas le son lícitos y honestos.
Deben apartarse de ellos por el ejemplo que están obligados a dar, sobre todo si tienen lugar en bodegas.
Relativo a los juegos de naipes consiente a los sacerdotes que en privado compitan unos con otros alguna poca cosa por vía de entretenimiento lo que no significa abrir la puerta indiscriminadamente a los dados, naipes, tablajes o apuestas de dinero, vino u otras prendas.
Más preocupante a los ojos de las autoridades es el juego y la bebida por que relaja los sentidos y predispone a la razón a salirse de su juicio natural, de ahí que la embria-" Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia 1725-1829. guez sea castigada la primera vez con un mes de cárcel, la segunda con dos y con suspensión de órdenes y por un año la tercera.
Las tabernas participan de otro riesgo por ser escuela de violencia y lugar de reunión donde se multiplican las ocasiones de fricciones, desafíos, chanzas, burlas, insultos, malas palabras y peleas a las que no son ajenos los propios clérigos presentes.
Ningún clérigo ordenado in sacris entre en taberna ninguna por cualquier pretexto que tenga aunque sea dueño de la dicha taberna por ser de notable indecencia pues se siguen muchos pleitos, y riñas de semejantes entradas^^.
Ningún clérigo vaya a banquetes de vino a las puertas de las tabernas por la grave indecencia que causan a su esta-do^^.
También mandan que los clérigos no vayan a ferias a comprar ni a vender personalmente por sí mismos ni intervengan personalmente en comprar y vender y cuando tuvieren que ejecutarlo lo hagan por medio de seculares en las referidas ferias.
Le manda que lo cumplan bajo pena de excomunión mayor^^.
Asistencia de sacerdotes a diversiones y fiestas
En este apartado incluimos las diversiones impropias del clero como son participar en cacerías y monterías pero sobre todo el participar en ayuntamientos y fiestas firmemente arraigadas en la sociedad campesina.
Se le manda apartarse de tales reuniones ante el riesgo de comprometer su autoridad y su ejemplaridad en unas juntas o lugares que se resisten a la voluntad disciplinaria de la iglesia, por ello los visitadores recuerdan las prohibiciones una y otra vez a estos actos.
En la visita de 1780 el visitador viendo los muchos escándalos que se han seguido de concurrir los sacerdotes a las fiestas con motivo de patronos de las parroquias, santuarios y otras funciones y romerías manda bajo pena de 10 ducados que ninguno concurra a ellos ni salga de su parroquia con este motivo concreto y que si alguno asiste a fiestas se restituya a sus casas sin detenerse con pretexto alguno por la tarde en la feligresía de la' ^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
Teniendo presentes los muchos escándalos que se han seguido de concurrir los sacerdotes a fiestas, manda el visitador por segunda vez bajo pena de 10 ducados que ninguno concurra a ellas y le manda al abad o cura que cuide de que este mandato tenga el debido cumplimiento y de dar parte ante cualquier inoservancia para proceder a la sanción de dicha multa y a lo demás que haya lugar^^.
Algunos sacerdotes de su partido concurren a los bailes que hacen los seglares mezclándose con ellos a danzar y tocar y por ello el visitador manda que por ningún motivo ni pretexto concurran a dichos bailes ni dancen públicamente ni en secreto.
Por no ser de su profesión deben ser ellos los primeros que eviten dichos juegos y danzas por las muchas ofensas y disenciones ocasionadas^^.
Le recuerda que se deben evitar las danzas de eclesiásticos pues algunos con grave menosprecio de su estado en cualquiera de las festividades que haya concurren a los burgos y danzas que hacen los seglares mezclándose con ellos a danzar y a tocar.
Para que se alejen los inconvenientes que se pueden ocasionar y el menosprecio y la indecencia de su estado mandan los visitadores que por ningún motivo ni pretexto concurran y que no bailen ni dancen públicamente ni en secreto unos con los otros a no ser de su profesión^^ No entren en casas de los feligreses ni en público ni en secreto a tocar y danzar bajo pena de escomunión^^.
No asistan a las danzas de los seculares comiendo y bebiendo en sus casas por causa ni motivo alguno.
Asistencia de los sacerdotes a bailes y danzas
Los visitadores les recuerdan que se deben evitar las danzas de eclesiásticos dado que algunos con grave menosprecio de su estado en cualquiera de las festividades que haya concurren a los burgos y danzas que (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es bailan los seglares, mezclándose con ellos a danzar y tocar.
Para que se alejen de los inconvenientes que se puedan ocasionar y del menosprecio y la indecencia de su estado mandan los visitadores que por ningún motivo ni pretexto concurran y que no bailen ni danzen públicamente ni en secreto unos con otros a no ser de su profesión^^.
Algunas de las visitas recogen los mandatos referentes a que los clérigos vayan a bodas y bautizos o que se reúnan con los legos en regocijos como son misas nuevas, bodas, fiestas de cofradías y cosas semejantes.
Si allí se hallaren no canten cantares profanos ni tañan ni bailen, ni dancen ni se hagan juglares ni pongan máscaras.
Prohibición de liacer exorcismos
Mandan los visitadores que ningún sacerdote, ningún abad o cura se propase en hacer exorcismos a ninguna persona sin expresa licencia de S. lima, o del provisor y así lo cumplan inviolablemente con apercibimiento de que se procederá contra los inobedientes aplicando el severo castigo a que haya lugar.
Los párrocos celen de que así se observe dando cuenta en caso de contravención bajo el mismo apercibimiento en caso contrario^^ Ninguno que no sea abad haga exorcismos a ninguna persona sin licencia de S. lima, o de su Provisor^^.
Si algún sacerdote ejecutare lo contrario será severamente castigado y multado^^.
La prohibición de hacer exorcismos a persona alguna el visitador le impone bajo pena de escomunión mayor^^.
Trato con mujeres, mancebas, bodas y bautizos
En los mandatos de algunas de las visitas pastorales se nos habla del trato de los clérigos con las mujeres.
Los visitadores les advierten a los ^" Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
29V ^^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
-"^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
12V. párrocos que cuando pregunten la doctrina cristiana a las mujeres han de hacerlo en la iglesia o en el atrio de la misma.
Las visitas eclesiásticas también dedican especial atención al código de vida de los eclesiásticos.
Se trata con ello de erradicar vicios, lacras y de un afán de diferenciar lo clerical de lo profano de advertir a los curas sobre lo impropio de ciertas actividades, hábitos y diversiones que los confunden con los feligreses y por ello les prohiben tener en sus casas mancebas y barraganas.
En algunas de las visitas también recogemos mandatos y prohibiciones referentes a que los clérigos vayan a bodas y bautizos, a que se reúnan con legos en regocijos como son misas nuevas, bodas, cofradías y cosas semejantes, si allí se hablaren o cantaren cantos profanos.
Les manda que no los tañan, ni bailen ni dancen, ni se hagan juglares con máscaras.
Esta campaña de moralización del clero abre un frente destinado a diferenciar los eclesiásticos en el seno de la comunidad campesina y el alejamiento de los eclesiásticos de las reuniones campesinas condición básica para la moralidad de la vida del clero, por ello la jerarquía pide a los clérigos una vida propia de su estado y alejada del espíritu secular y mundano por su costumbre de ir a tabernas y danzar públicamente e incluso dedicarse a tareas de labrador y mantener trato con distintas mujeres.
CLERICALIZACION Y DOMESTICACIÓN DEL PUEBLO
La sacralización de la figura y de la función del sacerdote tiene su contrapartida en un proceso de diferenciación y separación tajante entre lo sagrado y lo profano, ante su confusión en la religiosidad popular y ante la excesiva familiaridad con lo sagrado que presentan al menos algunas formas de vida campesina.
Desde los inicios de la época moderna en las visitas se insistió en la diferenciación de los espacios, uno sacro y otro profano en los cuales discurre la vida del hombre, con normas y reglas bien diferenciadas.
El lugar sagrado está caracterizado por su decoro externo y por ello los templos deben estar cerrados con llave, compuestos para que allí no encierren animales inmundos y sucios así como cabras, ovejas, vacas y puercos ensuciando el suelo.
También mandan los visitadores erradicar de estos lugares ciertas actividades profanas que tienen como marco el recinto eclesial, la iglesia y el atrio.
Entre las prohibi-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es clones más importantes están las referentes a la celebración de comidas y banquetes en los días de todos los santos y de difuntos y con ocasión de mortuorios y honras fúnebres y los días de finados y la celebración de ferias y mercados dentro de la iglesia y de reuniones para tener negocios seculares o para meter en los lugares sagrados gentes, armas y bestias.
La conciencia de hallarse en lugar sagrado debe exteriorizarse en la compostura y en el recogimiento.
Por ello las visitas, recomiendan que los parroquianos no hablen en las iglesias.
El visitador les recuerda a los feligreses de la villa de Ribadavia sus obligaciones espirituales y temporales.
Así manda a los feligreses de la parroquia de la Magdalena de esta villa:
Oír misa y no trabajar en domingos y fiestas
Manda que oigan misa entera todos los domingos y fiestas del año en su parroquia, pues en tales fechas no es justo que queden solas las parroquias.
El abad multe al que faltare la primera vez en dos reales, la segunda en cuatro y la tercera en seis^^.
Tenga cuidado de que oigan misa entera hasta acabarse el postrer evangelio^^ todos los domingos y fiestas de guar-dar^^.
El relajo en esta materia debía ser muy grande pues el visitador repite una y otra vez y les manda a los vecinos de dicha parroquia que guarden las fiestas, que no las quebranten y al que lo contrario hiciere le multe la primera vez en un real, la segunda en dos y la tercera de cuenta al fiscal.
El abad cele que los feligreses no trabajen en los domingos y más días de fiesta no estando dispensados y que los santifiquen empleándose en otras obras de virtud y les exorta a ello con toda edificación^^ En la visita hecha a la parroquia de la Magdalena de esta villa en el año de 1650 el visitador manda a los feligreses que tenga hijos de siete años arriba les traigan a misa todos los domingos y días de fiesta para que se vayan ins-^^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
^^ Antes del Concilio Vaticano II al fínal de la misa el sacerdote recitaba en latín el principio del evangelio de San Juan.
31. trayendo en los misterios de nuestra santa fe^^.
En la visita de 1696 como los feligreses son omisos en asistir a las misas los días de fiesta siguiéndose de ello muchos daños como es el de no poder aprovecharse de la doctrina cristiana que ha de explicarse su cura, le manda al abad que haga recuento de los que faltaren y siendo personas mayores les multe en ocho cuartos por cada vez^°.
En la visita de 1706 insiste sobre lo mismo y manda al abad que haga recuento todos los días festivos de precepto y a los cabezas de casa que faltaren les multará por la primera vez en medio real, por la segunda en uno y por la tercera en dos y si prosiguen en la contumacia pedirá permiso para proceder contra ellos con todo rigor^^ Informado de que muchos feligreses no guardan como es su obligación los mandatos de Nuestro Señor y de la iglesia los domingos y festivos ejercitándose y trabajando en todas las labores a la manera que lo hacen en los demás días de la semana sin ninguna excepción andando en carretos y otros usos mayores le manda al abad cele y tenga cuidado para que ninguno de los feligreses trabaje en días festivos en sus labores y al que trabajare le multe^^ por la primera vez le sacará dos reales y por la segunda cuatro, que aplicará para el aceite de la lámpara, por la tercera dará cuenta para que sean castigados los rebeldes^^ En la visita de 1829 les repite que los feligreses que no estén dispensados no trabajen los domingos y más días festivos y que los santifiquen empleándose en oír misa; rezar el rosario, andar viacrucis y ejercitándose en obras de virtud a que les animará y exortará el abad con toda eficacia^"^.
Compostura en el templo
Las visitas pastorales recomiendan que los parroquianos asistan a la iglesia en modestia, compostura y silencio y a los que fueren rebeldes el abad les multe conforme a las constituciones.
El visitador le manda que asistan los feligreses a misa y más oficios divinos y que estén con la quietud y la reverencia que se debe y guarden las fiestas y al que lo contrario hiciere el abad por la primera vez les multe en dos reales, por la segunda en cuatro y por la tercera vez los evite de los divinos oficios^^.
El visitador también manda que ninguna persona coma tabaco dentro de la iglesia según está mandado por S. Santidad Inocencio XI y tampoco injurie a otros de obra ni de palabra sino que han de estar con la reverencia que deben en la casa de Dios y en presencia de S. Divina Majestad.
Le manda que ningún hombre entre en la iglesia con el pelo atado y manda que así lo cumplan bajo pena de un litro de aceite y otro de cera^^.
En la visita de 1780 el visitador le recomienda a los seglares la compostura en su iglesia con estas palabras: «En la iglesia como casa de oración deben observar la mayor compostura y modestia y por ello le manda al abad que ninguna persona hable dentro de la iglesia»^^.
Asistencia a fiestas y romerías
En la visita de 1725 el visitador nos dice que hay en esta feligresía el abuso de llevar a casa de algunos mayordomos de las cofradías la cruz y los pendones de la iglesia parroquial en las vísperas y en el día de cada festividad y los vuelven a traer a la parroquia llegando a ella con notable indecencia a las doce del día.
Para que se evite tal abuso manda el visitador al abad que de aquí en adelante no lo permita bajo pena de dos ducados.
También manda que los mayordomos que tuviesen las festividades ni en las vísperas ni en el día de la festividad den de comer a ningún género de personas, ni de almorzar en el día de la festividad por los muchos gastos y por las muchas ofensas ^^ Libro de Visitas de la parroquia de la Magdalena de la Villa de Ribadavia.
^"^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es que se ocasionan.
El abad o sacerdote bajo multa de cuatro reales no asista a dichas comidas, tanto en la víspera como el almuerzo del día y solo les permita a dichos eclesiásticos tomar un desayuno^^ Algunos vecinos e hijos de la villa van y permiten a sus hijos e hijas de familia que vayan a las romerías de algunos santuarios y se queden a dormir dentro de ellos yendo y viniendo de noche.
Muchas personas llegan de víspera a los santuarios y pasan la noche en algunos santuarios capillas y ermitan o hacen noche donde les coje el camino y con esto se da una confusión y mezcla de personas.
Tenderos, gaiteros y arrieros acuden a la misa y danzan y arman peleas y cuchilladas.
Trata la iglesia de erradicar las reuniones nocturnas de ambos sexos.
El día pertenece a la iglesia y la noche es tiempo de juegos licenciosos por ello ya desde el siglo XVI se prohiben las vigilias y las juntas que se hacen de noche en las iglesias y en las ermitas.
También prohiben participar en juntas nocturnas de ambos sexos después del toque de la oración.
De aquí se siguen muchas ofensas a Nuestro Señor y para evitarlas manda el visitador que no vayan ni consientan que los hijos de familia salgan de noche y en caso de que quieran ir a dichos santuarios sea la ida y la vuelta de día y no de noche^^.
En la visita de 1778 el visitador hace presente al abad que está informado de los muchos excesos que se ocasionan especialmente entre gente moza en las romerías y en los santuarios a los que suelen acudir con frecuencia abusando del santo fin para que el que fueron erigidos, aconsejándoles que procuren dirigirse en ellos con moderación más bien a hacer cumplir sus votos y ofertas en la iglesia parroquial en la que como casa más propia de oración serán más agradables a Dios'^^.
En la visita de 1725 les dice que se halla informado de que algunos vecinos de esta villa van y permiten a sus hijos e hijas y familias que vayan a las romerías de algunos santuarios y se quedan a dormir dentro de ellos yendo y viniendo de noche de lo que se siguen ofensas contra Dios y por ello les manda que no les permita a sus hijos salir de noche a dichos santuarios ni que duerman en ellos y menos ^^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
1725-1829. que vayan de noche^^ En la visita de 1748 manda al abad que no permita que en las fiestas de la feligresía se baile y dance después del toque de la oración y que no se hagan seranes juntándose hombres y mujeres yendo a las casas o a los molinos y a los que esto contravenieren, les multe en 4 ducados"^^.
En la visita de 1780 el visitador prohibe los seranes y los festines nocturnos entre hombres y mujeres por los muchos inconvenientes que se experimentan sobre lo cual celarán los párrocos cuanto les sea posible exortando y amonestando a sus feligreses a que no permitan por ningún pretexto semejantes festines de noche en sus casas y molinos con el pretexto de fiadas o con otro alguno.
A los sacerdotes y amos les manda que cuiden como deben que sus hijos no salgan de noche de sus casas'^^ y a los padres y amos les manda que cuiden como deben que sus hijos y criados no salgan de noche de sus casas teniendo para esto presente la obligación que les incumbe y la rigurosa cuenta que les espera en caso de omisión y contravensión y para que de todos modos se consiga el mayor servicio de Dios.
Exorta igualmente a todos los justicias ordinarios a que cooperen de su parte como corresponde para que tenga cumplimiento este mandato"^"^.
En la visita de 1735 el visitador manda que ni se hagan juntanzas de noche así de hombres como de mujeres en lo que llaman seranes y empalizadas por las muchas ofensas que se cometen contra Dios Nuestro Señor.
A los que permitieren de noche así en sus casas como en sus molinos tales festejos de tocar y danzar el abad les multe a cada uno en 10 ducados por contumacia y a los padres de los hijos que se hallaren en tales molinos y seranes tocando y danzando les multará por la primera vez en cuatro reales, la segunda en ocho y la tercera dará aviso a S. lima, para mandarles prender y castigarles fuertemente'^^' ^' Libro de Visitas de la parroquia de la Magdalena de la Villa de Ribadavia.
^'^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
^^ Libro de Visitas de la parroquia de W S^ de Oliveira de la Villa de Ribadavia.
3V.'^^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
Reuniones y juntanzas nocturnas de hombres y mujeres en seranes y molinos
Los visitadores mandan que se establezca una separación tajante entre los sacerdotes y los laicos y más concretamente entre hombres y mujeres por los muchos inconvenientes que de ello pueden resultar.
Mandan que en la iglesia ninguna mujer tome asiento entre los hombres.
De este modo el lugar de diversión y esparcimiento está siempre situado fuera de las iglesias y por ello es razón que en ella no se consientan desórdenes, ni descomposición alguna.
Mandan que estén lejos de las iglesias las cosas torpes y desonestas como las representaciones y el «risus pascalis».
Esto obedece a la necesidad de hacer saber a los feligreses la existencia de una doble diferenciación de la separación eclesial entre los laicos y los sacerdotes por razón ministerial y de la función entre los hombres y las mujeres y por razón del sexo.
Paralelamente a la delimitación de lo sacro y de lo profano las autoridades eclesiásticas emprenden la tarea de controlar el tiempo.
El control del tiempo festivo fue siempre una fuente de conflictos entre la cultura popular y la jerarquía eclesiástica.
En el año litúrgico determinados ciclos presentan un carácter más marcadamente profano como es el caso del carnaval, de los mayos y de la noche de San Juan.
Estas celebraciones los visitadores las prohiben o las quieren purificar de las múltiples supersticiones que las rodean como es el caso de las hogueras de San Juan.
Los argumentos que se emplean para tales actos censuran y ligan lo festivo y lo lúdico, las supersticiones paganizantes, el exceso y la desmesura.
Hay otros ciclos de carácter marcadamente religioso como es el caso del adviento, la cuaresma y pentecostés tiempos que la iglesia trata de individualizar prohibiendo en ellos las velaciones e imponiendo la obligación del ayuno y de la abstinencia conyugal.
En la visita de 1725 el visitador manda que no se haga juntanzas de noche así de hombres como de mujeres en lo que llaman seranes y empalizadas por las muchas ofensas que se cometen contra Dios.
Para evitar estas perniciosas concurrencias manda el visitador al abad que de noche así en sus casas como en sus molinos no se hagan festejos donde toquen y dancen y el abad multe a cada uno en diez ducados y a los padres de los hijos e hijas que se hallaren en los tales molinos y seranes tocando y danzando les multará por la primera vez en cuatro reales y por la segunda en "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ocho"^^.
El visitador renueva expresamente los mandatos en que se han prohibido con particular energía los seranes y festines nocturnos entre hombres y mujeres por las muchas ofensas e inconvenientes que se han experimentado sobre lo cual celen los párrocos cuanto les sea posible exortando y amonestando a los feligreses a que no permitan por acontecimientos semejantes festines de noche en sus casas y molinos con pretexto de hiladas o por otro alguno'^'^.
A los padres y amos les manda que cuiden como deben de que sus hijos y criados no salgan de noche de sus casas teniendo para esto presente la obligación que les impone y la rigurosa cuenta que les espera en caso de omisión o contravención para que de todos los modos se consiga el mayor servicio de Dios.
Exorta igualmente a los justicias ordinarias que cooperen de su parte como corresponde a que tengan cumplimiento de estos mandatos'^^ La iglesia no se conforma con delimitar el espacio sagrado y el profano ni con controlar las prácticas religiosas sino que ansia también disciplinar los cuernos salvaguardándolos de las posibles ocasiones de caer en tentación de pecado los que se dan en ferias, muiñadas, velatorios, hiladas y cofradías de pitanzas.
Advertencias a las mujeres que viven solas
En los años iniciales del siglo XVIII la iglesia abre una auténtica campaña por anular el espacio femenino y las formas de sociabilidad que lo rodean y con ello se desencadena una auténtica campaña contra las mujeres que viven solas o de «sobre si» especialmente cuando ejercen determinadas actividades sospechosas como cuando son dueñas de tabernas y de bodegas.
Los visitadores le piden a los justicias locales que no permitan que las mozas solteras estén en una casa y vivan de «sobre si».
A finales del siglo XVIII mandan que las mujeres que se emplean vendiendo vino al por menor en tabernas públicas, expuestas de esta forma a muchos peligros y desórdenes sean recogidas por sus familiares más próximos, por sus vecinos o por quien mejor se les acomode y sea de cristianas "^^^ Libro de Visitas de la parroquia de la Magdalena de la Villa de Ribadavia.
^'^ Libro de Visitas de la parroquia de W S"* de Oliveira de la Villa de Ribadavia.
25. costumbres y de resistirse a ello acudan los abades a la justicia secular para que proceda contra esta forma de vida.
La prevención contra las mujeres solitarias no resulta sólo de los peligros de su condición personal sino también porque la libertad de que disfrutan puede convertir sus casas en viles e infames centros de reunión si a ellas acuden personas de distinto sexo con la consiguiente ocasión para tener tratos ilícitos, perniciosos y reprobados con perjuicio de la honestidad y de la fama y honra causada por recibir en sus casas hombres y mujeres que ilícitamente quieren conversar.
La ocupación de las mujeres de la villa y de sus alrededores en tabernas debió ser muy común y por ello en la visita de 1780 S. lima, atendiendo a que las moradas de este país se hallan dispersas y algunas en montes despoblados lo prohiben.
Deseando remediar cuando sea posible y puedan los daños que de ello se siguen y que tengan cumplimiento las Reales Órdenes comunicadas sobre este particular manda S. lima, que las tales mujeres así solteras como viudas sin hijos que no sean de edad mayor vivan precisamente en compañía de sus padres, tíos o deudos próximos o con uno de los vecinos con quien mejor se les acomode y sea de cristianas costumbres y hallando que no surten efecto dichas amonestaciones pasará oficios a las respectivas justicias para que en esta parte ponga en ejecución dichas Reales Ordenes con la actividad correspondiente y así lo cumplan"^^.
Con apercibimiento de que experimentándose omisión se procederá a lo que haya lugar.
Algunas mujeres solteras de este partido se escapan de sus casas y de la compañía de sus padres y parientes de lo que se han seguido grandes ofensas, pecados y escándalos por ello el visitador les exorta a que no vivan sino en compañía de sus padres y tutores^°.
El abad dará cuenta de quienes contravinieren estas órdenes para castigarlos^ ^ La preocupación por la honestidad femenina al lado de los controles ya expuestos a determinadas formas de sociabilidad profundamente arraigadas en la cultura gallega popular como son fiadas, muiñadas, velatorios, cofradías de pitanzas, sin olvidar bodas y "^^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es bautizos lleva a los visitadores a estar preocupados y a manifestarles sus preocupaciones a los abades para que pongan remedio.
La prohibición de las hiladas nace de la dificultad o imposibilidad que tiene la iglesia para su control por realizarse de noche y a deshora y sobre todo porque transgreden el orden y el código de conducta que la iglesia quiere inculcar en el mundo campesino.
Dichas hiladas reúnen sin consideración alguna individuos de diversos sexos y edades cuyos encuentros discurren conforme a una racionalidad propia que se escapa a la tutela eclesiástica.
La prohibición eclesiástica amenaza con imposiciones de multas para los infractores en el siglo XVIIL La iglesia reclama también la cooperación de los padres y de los cabezas de familia basándose en la obligación que tienen de cuidar de la integridad religiosa y moral de sus hijas y de poner remedio para evitar que los jóvenes salgan de noche de sus casas.
Si la prevención de hiladas es extrema todavía lo es en mayor grado contra las muiñadas de las cuales abominan las autoridades y los jueces eclesiásticos quienes las califican de «juntas infernales» en donde mozos solos y sin vigilancia encuentran a las mozas y hacen las ruindades que traen consigo la noche resultando de aquí pendencias, palos, robos, hurtos y otras ofensas de Dios Nuestro Señor.
Lo que acontece en los molinos genera mayor grado de preocupación entre el clero parroquial, algunos de cuyos representantes a mediados del siglo XVIII llegan a pedir que se haga saber a los jueces seculares.
Rogamos que los jueces a lo menos tres veces en la semana registren los molinos y hallando hombres y mujeres de cualquier estado que sean no siendo hermano y hermana, o marido y mujer por la primera vez les lleven a la casa de sus padres, amos o marido y a ellos los pongan en la cárcel, por la segunda se procederá con todo rigor contra ellos.
La justificación estriba en no ser muy honestos dichos retozos y en las consecuencias que de ello resultan como con la promiscuidad sexual, el desorden, y el desdoro de la honra de las mozas y su posible preñez.
La estrategia contra las fiadas y las muiñadas pasa entonces por su prohibición y erradicación.
En otros casos la actuación de la iglesia se limita a la depuración de las facetas irreverentes, profanas y festivas.
Este es el proceder por ejemplo con los velatorios, las romerías y las cofradías de pitanzas.
Estas medidas preventivas y represivas de la iglesia no fueron suficientes para erradicar del mundo rural la celebración de hiladas y muiñadas que aún perviven en la actualidad en diferentes lugares.
La vitalidad de la sociabilidad campesina mantuvo vivas es-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es tas reuniones nocturnas contra las que a lo largo del siglo XIX prosiguieron las denuncias y las amenazas de las autoridades eclesiásticas.
Siguió perviviendo su profundo arraigo en la cultura popular debido a las diversas funciones que desempeñaron estas juntanzas en la economía y en la sexualidad pues estas reuniones de mozos y mozas además de generar dinero mediante un trabajo comunitario o pagado son una auténtica escuela de sexualidad y un escenario comunitariamente admitido por el cortejo como incluso no dejan de reconocer algunos párrocos en sus relatos sobre el mundo campesino.
Un cortejo que en todo caso, respeta ciertas reglas, como son la vigilancia más o menos atenta y permisiva de las adultas miradas.
Costumbre de echar plagas y maldiciones
Esta costumbre debió estar muy arraigada en la villa de Ribadavia dado que en la visita de 1778 el visitador le manda a los párrocos de la villa que procuren con el mayor cuidado desarraigar de sus feligreses la perniciosa costumbre que tienen de maldecir y de echar plagas haciéndoles presente la grave ofensa que hacen a Dios con ello y el mal ejemplo que dan a sus familias y a los que lo oigan^^.
Trabajos en días de fiesta y en domingos
Durante el año litúrgico se introdujeron una serie de festividades religiosas aprobadas y confirmadas por la iglesia.
Estas fiestas quedan convertidas en los días santos en los cuales debe cada uno descansar de sus trabajos y negocios temporales y dar gracias y loores a Dios.
Así se justifica la obligación de asistir a misa entera y la prohibición de trabajos en poblado ni en campo y de traer bestias cargadas.
Las visitas pastorales responsabilizan al abad de su cumplimiento quien en ocasiones nombra veedores para que hagan relación de ausentes y de los que incumplen el descanso dominical, aplicando las multas para la lámpara del Santísimo.
Manda el visitador que el abad cele que los feligreses no trabajen los domingos y más días festivos que no están dispensados y que los santifiquen empleándose en oír misa, rezar el rosario, andar viacrucis y ejerci-^^ Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
Mortuorios, duelos y plañideras
La autoridad eclesiástica en el siglo XVI aprovecha la ocasión para dictar ciertas prohibiciones sobre algunas costumbres ligadas a los mortuorios y a las honras fúnebres.
Prohibe banquetes en los días de los finados con expresa mención de la asistencia a ellos de los clérigos, a la vez que su celebración en el interior de las iglesias donde comen y beben y ponen mesas y jarros y platos encima de los altares haciendo aparador de ellos.
También prohiben el duelo o costumbre de pedir pan en las casas de los difuntos en los días que hacen honras fúnebres y dicen misas que llaman de plazos.
Las reprobaciones eclesiásticas se dirigen también contra otra costumbre inmemorial como es el duelo y de las plañideras.
A fines del siglo XVIII los visitadores denuncian la costumbre del duelo.
Le dicen al abad que no permita llantos, gritos ni otros extremos ridículos en la iglesia con motivo de entierros.
Manda echar fuera de la iglesia al hombre o mujer que los cause.
De la continuidad hasta tiempos más o menos recientes de los llantos y de las plañideras hablan en su favor las descripciones que hacen de esta costumbre entre otros N. Tenorio y Vicente Risco.
Hay una enorme preocupación de nuestras autoridades eclesiásticas en el control de los velatorios por causa de las diversiones impropias en que a menudo derivan considerándolas como comportamientos blasfemos, irreverentes, y propios de gentes ignorantes que no respetan el santo temor de Dios.
Los abades se quejan de la costumbre que tienen sus feligreses de velar sus difuntos pasándose la noche en juegos, regocijos y diversiones impropias a la vista del horror que causa el cuerpo del muerto.
En las parroquias de la villa de Ribadavia cuando moría alguna persona concurrían de noche a la casa del difunto con el piadoso pretexto de rogar a Dios por el alma del difunto.
Los jóvenes de uno y otro sexo después de rezar sin espíritu de devoción algunas oraciones y sin reparar ni considerar el funesto espectáculo que tienen a la vista olvidándose del ^^ Libro de Visitas de la paiToquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
Libro de Visitas de la parroquia de Santiago de la Villa de Ribadavia.
Libro de Visitas de la parroquia de W S"* de Oliveira.
6V. temor de Dios y de aquel saludable desengaño, comienzan sus perversas diversiones y juegos, ya no tiene lugar allí la modestia y el recato, los chistes provocativos, las palabras obscenas, las vistas licenciosas con tocamientos torpes y otras monstruosidades son entretenimientos de jóvenes y aún de los mayores.
Después se retiran a sus casas y lo que muchas veces sucede en las callps oscuras y tortuosas y no menos las ejecutan junto al cadáver promiscuamente hombres y mujeres.
La iglesia los persigue por razones morales aunque desde la propia racionalidad campesina son ocasiones que sirven para cohesionar la solidaridad de los grupos de jóvenes y acercan el mundo de los vivos al de los muertos en el que se compaginan responsos y misas con celebraciones festivas en los propios cementerios, banquetes y danzas ante la autoridad eclesiástica predomina la visión de lo blasfemo y de lo irreverente porque se cuestiona el sentido cristiano de la vida y de la muerte.
De aquí que los visitadores exijan una depuración de los excesos a través de una limitación del número de asistentes.
La iglesia prohibe estas juntanzas pero todavía a principios del siglo XIX se daban en villas, ciudades y aldeas.
De las llamadas al orden también se hacen merecedores algunos ordenados a quienes les recuerdan la obligación de guardarse de las juntas que se hacen en las honras de los difuntos evitando los excesos en el comer y en el beber de lo que resultan graves inconvenientes y ofensas a Nuestro Señor Jesucristo.
Mandan los visitadores que los clérigos coman en mesas a parte de los seglares porque si se mezclan con ellos además de otros graves inconvenientes se siguen la indecencia de estar en pie los clérigos y sentados los seglares y algunas veces llega a tanto exceso que los clérigos sirven a la mesa a los seglares.
La clericalización se entiende como una condición previa a la cristianización del campesinado entre el cual la familiaridad con lo sagrado o la confusión entre lo sagrado y lo profano exige una acción de la que resulte una nueva pedagogía en el tiempo y en el espacio conforme al modelo cristiano.
Aparecen como objetivos claros por una parte sacralizar el espacio profano y controlarlo y santificar y controlar los espacios profanos como las tabernas, erradicar o depurar determinadas formas de sociabilidad popular como romerías, ferias, hiladas, muiñadas y comidas de cofradías.
La cuaresma, cuarentena, tridentina no triunfa plenamente sobre el carnaval en parte porque el alegrarse y divertirse en las fiestas y el servir "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es y alabar a Dios no son modos incompatibles sino simplemente las dos caras de la vida profundamente religiosa del campesinado a la vez vitalmente sociable y profana.
La conclusión que podemos sacar del cúmulo de datos extraídos de las visitas hechas a las parroquias de la villa de Ribadavia es que a pesar de la imposición clerical siempre presente en la villa, corazón del Ribero, la cuaresma, léase represión, no triunfó nunca plenamente sobre el carnaval, (las diversiones), dado que el divertirse en fiestas y el servir y alabar a Dios no son incompatibles sino dos caras de la vida profundamente religioso pero también vitalmente sociable y profano sin disociar nunca los aspectos. |
Durante décadas se ha discutido de forma recurrente sobre lo oportuno de incluir a científicos sociales, y más concretamente a antropólogos, en las labores de diseño y puesta en marcha de programas de desarrollo comunitario.
No obstante estas reticencias «teóricas», y de forma paralela a las mismas, numerosos organismos -gubernamentales y no-gubernamentales-en todo el mundo han continuado con la financiación y puesta en marcha de ambiciosos proyectos en los que participaban expertos en esas disciplinas.
Ahora bien, si hacemos balance de los resultados obtenidos por algunas de esas experiencias, debemos reconocer que éstas no siempre han reportado a la comunidad sobre la que se trabajaba los beneficios que en principio se preveían; más aún, en algunos casos incluso podríamos afirmar que han provocado situaciones bastante negativas entre los pobladores de las mismas.
Es necesario señalar también como en la mayoría de los casos, esos estrepitosos fracasos han sido consecuencia directa, bien de la premura y escasa planificación con que se iniciaban, bien del estrecho margen de acción que se le otorgaba al científico social que era -claro está-un simple «contratado», con unas directrices rígidas y preestablecidas desde la dirección de cada proyecto en cuestión.
Mucho se podría añadir sobre este tema, pero no seguiré en esa línea ya que, en este breve espacio, mi intención es aportar una visión bastante más positiva de las posibilidades y ventajas que presenta la colaboración interdisciplinar en materia de desarrollo comunitario.
Y de forma más concreta, de aquellas que reporta la aplicación de la Antropología -bien con la intervención directa de antropólogos, bien haciendo uso de los resultados de investigaciones previas de los mismos-en el diseño y puesta en marcha de programas en comunidades refugiadas.
Este es un trabajo basado fundamentalmente en mis reflexiones y experiencias, tras varios años de trabajo de campo con refugiados y estrecho contacto y colaboración con algunas de las organizaciones que los asistían^ En primer lugar, creo que es necesario señalar algunas de las características que a priori caracterizan a estas comunidades.
Unas circunstancias que, sin duda alguna, las hace diferentes y merecedoras de una especial atención.
Se trata de grupos humanos que por distintas y variadas razones se han visto obligados a abandonar sus lugares de origen, sus hogares, y buscar un nuevo espacio donde continuar sus vidas.
En la mayoría de los casos son personas con escasos recursos económicos, que realizan su huida hacia el exilio llevando con ellos a sus familias y sólo algunas pertenencias.
A su llegada no tienen posibilidad de trabajar, ni de acceder a la tierra, ni de obtener alimentos, ni de conseguir una vivienda digna,... no tienen ninguna posibilidad.
Por ello se hace necesaria la diligente intervención desde el exterior, bien por parte del gobierno que los acoge, bien desde instituciones humanitarias internacionales.
A partir de ese momento, y mientras dure su estancia en el refugio, estos extraños en tierra ajena, deberán ser asistidos de forma permanente, y en todas las áreas^.
Todas estas son circunstancias muy específicas, que deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar programas en el interior de estas comunidades.
Es necesario conocer la cultura de la que proceden, sus costumbres, respetar su religión, sus prácticas sociales,...
Demasiados aspectos y condicionantes que no siempre son tenidos en cuenta por las organizaciones que -sin duda con el mayor interés y respeto, pero en ocasiones sin los medios y el personal adecuados-trabajan con estos grupos.
Además de todas estas consideraciones generales, y entrando ya de forma más concreta en el tema que nos interesa, es necesario señalar como en el momento de planificar y poner en marcha proyectos, bien de salud, educación, o de cualquier otra área, es necesario no olvidar un factor, sin duda alguna, de gran importancia: la existencia de una serie de rasgos diferenciadores que afectan de modo esencial la vida de hombres y mujeres en el exilio.
Las mujeres, además de todas las duras circunstancias propias del refugio, sufren problemas muy concretos que las hace diferentes a sus compañeros varones y por tanto, merecedoras de unas normas de atención y protección especiales.
Existen unas necesidades específicas que, aunque reconocidas desde hace tiempo por algunas Convenciones internacionales, no siempre son tenidas en cuentan Desde que inician la huida que las aleja de sus países, las mujeres desplazadas viven constantemente con el miedo a la violación física y de sus derechos.
A su llegada a los campamentos y centros de acogida, además de las inevitables dificultades iniciales que afectan por igual a todos los refugiados, ellas deben hacer frente a problemas como la discriminación y la inseguridad sexual.
Todo esto hace a las mujeres refugiadas merecedoras de unas normas de atención y protección especiales.
En la búsqueda de esa normativa específica, en 1985, la 36° sesión del Comité Ejecutivo del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) presentó una resolución en la que se exponían una serie de recomendaciones para sus propios funcionarios y todos los Estados signatarios, con respecto a las mujeres refugiadas.
Durante los debates mantenidos por el Subcomité de Protección Internacional se reconoció que las normas definidas en los instrumentos internacionales sobre los refugiados eran de carácter general, y aplicables igualmente a refugia-^ Me refiero fundamentalmente a la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es dos de ambos sexos, y no tenían en cuenta los problemas específicos de protección a los que se enfrentan las mujeres refugiadas (Refugiados, 1988(44): 22).
El ACNUR, máximo organismo en asistencia a refugiados, reconoce así que las circunstancias a las que se pueden ver expuestas las mujeres amplía el conjunto de los problemas relacionados con la protección de los mismos y que por tanto, es necesario redéfinir esas garantías de acuerdo a las necesidades de las mismas.
Algunos años después, en 1991, y coincidiendo con la celebración de sus primeros cuarenta años de experiencia en el trabajo con los refugiados, el ACNUR presentó la «GUIA PARA LA PROTECCIÓN DE LAS MUJERES REFUGIADAS».
En ella se reconocen las «diferencias» existentes entre hombres y mujeres en el exilio, y se proponen las soluciones y actuaciones apropiadas para cada caso.
Esta Guía presenta como punto de partida las siguientes consideraciones: «Las mujeres comparten los mismos problemas en materia de protección que el resto de los refugiados.
Al igual que los demás refugiados, las mujeres necesitan protección contra el retorno forzoso a sus países de origen; seguridad contra los ataques armados y otras formas de violencia;(...)
Además de estas necesidaUes básicas, que comparten con todos los refugiados, las mujeres y muchachas refugiadas tienen necesidades especiales de protección relacionadas con su sexo» (ACNUR,1991b: 8)\ Ahora bien, ¿cómo es posible conocer con certeza cuales son esas necesidades especiales a las que hace referencia esta Guía?, ¿de qué modo afecta a la vida de las mujeres refugiadas el que éstas no se tengan en cuenta?.
Dos cuestiones de suma importancia, cuya respuesta suele estar en manos de aquellas personas que, de forma oficial o voluntaria, colaboran habitualmente con los refugiados.
Y hago esta afirmación porque, aunque entiendo que en el trabajo con personas o grupos de desplazados es imprescindible seguir unas líneas programáticas muy claras y mantener unas normas, que en ocasiones pueden parecer excesivamente estrictas; además de eso, y sin tener que abandonar esa línea, creo que sería de gran utilidad contar con la experiencia que día a día aportan los refugiados y, de forma concreta en este caso, las mujeres refugiadas.
Ellas son las únicas que, «desde la otra orilla», van a ser capaces de advertir las auténticas deficiencias; las carencias y problemas urgentes cuyas soluciones, en muchos casos, son relegadas sine die por razones burocráticas o de Estado.
Es de suma importancia obtener información directa de estas mujeres puesto que, sólo partiendo de sus propias experiencias, se podrán elaborar unos programas de trabajo adecuados.
Proyectos acordes a sus necesidades, que mejoren los actuales niveles de asistencia y protección.
En este punto concreto, si lo que realmente nos interesa es conocer las auténticas necesidades de las refugiadas, es donde creo que la Antropología puede y debe jugar un papel muy importante.
Con esta aseveración -y nada más lejos de absurdos intereses gremialistas-, quisiera recordar la posible utilidad de los resultados obtenidos tras una investigación antropológica.
Durante el trabajo de campo, el antropólogo convive durante largos períodos con la comunidad que estudia, e intenta obtener de ésta toda la información posible.
Con frecuencia descubre y analiza problemas, actitudes e iniciativas que hasta ese momento no habían sido observadas por otros que, desde otra perspectiva, trabajaban con esa población.
En algunos temas importantes -y sin duda, el de los refugiados lo es-Ios datos aportados por los antropólogos pueden llegar a ser, siempre que los Estados y Organizaciones implicadas quieran hacer correcto uso de los mismos, aplicables y positivos.
La investigación puede convertirse en auténtica «Antropología Aplicada» y así beneficiar directamente, al menos a medio y largo plazo, a aquellas personas y comunidades que con anterioridad sirvieron al investigador como «objeto de estudio y análisis».
Un paso mucho más importante sería, como ya señalaba páginas atrás, no sólo la utilización de esos datos obtenidos en investigaciones previas, sino una estrecha colaboración interdisciplinar a lo largo de todo el diseño y puesta en marcha de los programas de desarrollo para comunidades refugiadas.
La participación directa de antropólogos podría, en muchos casos, facilitar la relación y asistencia a los refugiados.
LA PROBLEMÁTICA ESPECÍFICA DE LAS MUJERES REFUGIADAS
Las organizaciones gubernamentales y no-gubernamentales hacen públicos, con demasiada frecuencia, datos dramáticos y alarmantes de los abusos sufridos por mujeres refugiadas.
No obstante, la mayoría de los atropellos cometidos contra éstas no son denunciados por el temor de las mismas.
Lo habitual es que sólo se lleguen a conocer aquellos incidentes que provocan graves consecuencias físicas, ya que las refugiadas nunca estarán dispuestas a identificarse como víctimas de violencia, sexual o de cualquier otro tipo.
Por lo tanto, «... analizar el tema de las experiencias y oportunidades de las mujeres refugiadas sin tener en cuenta esos factores, sería ignorar una dimensión fundamental del dilema con que se enfrentan las mismas.
Es necesario no olvidar el constante miedo hacia el abuso sexual, sea potencial o real, puesto que el mismo afectará inevitablemente a todas las acciones y percepciones de éstas mujeres refugiadas, durante su huida y búsqueda de asilo» (Aitchison, 1984.
Para muchas mujeres resulta muy difícil adaptarse a la vida en los países que las acogen, lejos de sus comunidades y su área cultural.
Aquellas que llegan al refugio con sus esposos, con sus familias completas, siguen manteniendo en cierta medida el modelo de vida anterior y limitando su actividad al cuidado de los hijos y el hogar.
Los hombres siguen ocupando sus roles habituales: representan a la familia en la comunidad y procuran los recursos económicos.
Mucho más difícil resulta esa «nueva vida» para aquellas que llegan solas, sin la protección de la familia o la red social con la cual se identificaban en sus comunidades de origen.
Estas mujeres serán inevitablemente más vulnerables a las distintas formas de intimidación sexual y explotación, sobre todo si dependen de una ayuda exterior y tienen que competir con otros por la misma.
En los campamentos y asentamientos de refugiados estas mujeres sin esposo sufren una discriminación que, en ocasiones, las aisla de la comunidad.
Es muy común que se les impida participar en las actividades del campamento, que sus opiniones o problemas no sean tenidos en cuenta, encontrarlas al final de las colas durante el reparto de materiales y alimentos, etc..
Por todo esto, y con el fin de dar un giro a esta injusta situación, creo que sería necesario tener en cuenta su problemática concreta concediéndoles ciertos privilegios, tanto en la distribución de los "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es suministros que llegan a los asentamientos, como en el desarrollo de proyectos específicos, generadores de beneficios reales.
Tenemos múltiples ejemplos que nos demuestran que estas mujeres reciben ese trato preferente, al menos en cuanto a la distribución de alimentos y materiales en el interior de sus campamentos.
Así en México por ejemplo, desde la llegada de los primeros desplazados guatemaltecos se hizo evidente que este colectivo necesitaba un tratamiento especial.
Estas mujeres recibieron numerosas muestras de solidaridad por parte, tanto de sus compatriotas refugiados, como de la GOMARA, el ACNUR y otras ONG's. Respecto a esta cuestión, algunas refugiadas me relataban así lo ocurrido a su llegada a México:
«COMAR pasa a levantar los nombres, ¿cuantas viudas?, ¿cómo se llaman?.
Ya hay muchas viudas y ya lo apuntan y de ahí mandan ropa para sus niños, mandan zapatos y ya preguntan que número van a calzar, y vestidos también les llega.
Llegan otras cosas para las viudas, llegan ollas, llegan cubetas, platos, (...)
Llegan chamarras, cobijas, y así dan de todo antes para las viudas».
«Llegaban muchas viudas, y traían sus hijos y a sus mamas ancianas, también viudas.
Ya al llegar aquí al campamento, toda la comunidad dieron la mano a estas mujeres y a otras también que no tenían sus esposos, para ayudar a levantar sus champitas donde van a vivir Ahora trabajaban barriendo esta parte de aquí del patio central, y cuando vienen los médicos ellas se encargan de dar su alimentación a ellos.
Todo estos trabajos lo hacen voluntariamente, pero siempre les llega alguna ayuda especial por parte de COMAR o del Comité de Solidaridad»^.
Menos frecuentes son los casos donde se reconocen plenamente los derechos de estas mujeres, viudas y solas.
Una de las iniciativas más excepcionales fue la iniciada hace ya algunos años por el gobierno pakistaní.
^ Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados.
Creada en 1980 para estudiar y asistir las necesidades de los refugiados guatemaltecos que estaban llegando a sus fronteras.
^ Testimonio extraído de mis conversaciones con Magdalena Tomás, refugiada guatemalteca asentada en el campamento «La Gloria», Chiapas (México).
Este estableció un campo de viudas en Nasir Bagh, donde alrededor de trescientas mujeres vivían con sus hijos.
Dentro de este asentamiento, las mujeres eran libres para moverse, para ir al dispensario especial y al colegio.
Allí las viudas y mujeres sin esposos esperan a que sus hijos varones crezcan y se hagan cargo del rol de cabeza de familia.
Solamente entonces ellos serán una familia real ante los ojos de su comunidad (Bonnerjea, 1985:8).
Pero además de estos casos puntuales, todas las mujeres refugiadas, independientemente de su situación familiar, precisan medidas fundamentalmente prácticas.
Estas son, entre otras: molinos, mejoramiento del suministro del agua, educación especial, cursos de aprendizaje,...
Igualmente importante es la necesidad de incluirlas en la toma de decisiones, y en la planificación y administración de sus campamentos.
Medidas estas que permitirían: la participación de las mujeres en las actividades económicas de su comunidad; mejorarían su nivel sanitario y educativo; facilitarían el acceso de las mismas a los cargos públicos; y, en definitiva, conseguirían equiparar su situación a la de sus compañeros varones.
En este punto, y para conocer detenidamente algunos de los problemas más graves con los que se enfrentan cotidianamente estas mujeres y valorar las posibles soluciones, pasaré a examinar brevemente la situación de las mismas en las áreas de salud y educación.
MUJERES REFUGIADAS Y SALUD
Al analizar el tema de la salud de las refugiadas es necesario no olvidar que cada mujer proviene de una cultura con su propio sistema de creencias sobre la salud y la enfermedad.
Sistemas en ocasiones distintos, o incluso radicalmente opuestos, a los conceptos occidentales aplicados por el personal sanitario que suele asistir los campamentos.
El parto, por ej., en muchas culturas no es asunto para una relación doctor-paciente.
En esas circunstancias, las mujeres confiarán en el conocimiento y las habilidades de parientes expertas o comadronas tradicionales, antes de acudir al personal médico de sus campamentos.
Asimismo, es preciso tener en cuenta que los problemas médicos planteados por las mujeres refugiadas son substancialmente diferentes a los de los hombres.
Y no sólo hago referencia a los problemas ginecológicos "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es y los frecuentes embarazos y lactancias, exclusivos de las mismas, sino también al estado general de nutrición, que normalmente es peor que el de los hombres.
En situaciones de escasez, las mujeres suelen sufrir las mayores carencias, incluso cuando están amamantando a sus hijos recién nacidos.
A esa malnutrición crónica aparecen ligadas otras enfermedades y complicaciones como tuberculosis, malaria, sarampión y parásitos, desgraciadamente muy frecuentes entre las refugiadas.
Todas estas son circunstancias que nos demuestran como aún hoy, en muchas sociedades y situaciones, el valor asignado a la vida y salud de las mujeres es mucho menor que el fijado para sus compañeros varones.
La planificación familiar es otro área que plantea serias e importantes dificultades.
¿Se debe promocionar la planificación familiar entre mujeres cuya experiencia está determinada por la pérdida?.
Sin duda no hay una respuesta satisfactoria y universal a esta cuestión.
En muchos casos, las refugiadas deciden que no quieren colaborar en estas campañas y expresan abiertamente el deseo de tener más hijos.
Esos hijos del exilio serán la única esperanza de sus familias y el futuro de sus comunidades.
Por el contrario en otros casos, sobre todo en situaciones de refugiados con cierta estabilidad donde ya existen actividades generadoras de beneficios, la mayoría de las mujeres deciden que la planificación familiar es importante y necesaria.
Así, y siguiendo la tendencia general de todas las sociedades, «...cuantas mas oportunidades tienen las mujeres para planificar su futuro en un adecuado contexto económico, social y político, más se interesarán por la planificación de sus familias» (Bonnerjea, 1985:12).
Además de los problemas médicos específicos de las mujeres, hay unas necesidades sanitarias generales que también se deben tener en cuenta.
Los consejos en materia de higiene y cuidado de los niños, que suelen aparecer íntimamente ligados con las más profundas creencias, tradiciones culturales y pudor de las mujeres.
Asimismo, la prevención y tratamiento de los problemas matrimoniales y sexuales, muy comunes en aquellas refugiadas que han sido violadas o asaltadas, serían mejor acogidos si procedieran de mujeres profesionales.
Sin duda, en todas estas situaciones, la existencia de unos equipos sanitarios sensibles hacia las mujeres tendrían un importante potencial, no sólo curativo, sino también preventivo y de desarrollo.
MUJERES REFUGIADAS Y EDUCACIÓN
El acceso a la educación representa para muchas mujeres uno de los pocos aspectos positivos de su estancia en un campamento de refugiados, pero son muchos los obstáculos.
La educación de adultos es un lujo que la mayoría de los campamentos no se puede permitir y, en aquellos que existe, esta es ofrecida prioritariamente a los hombres; ya que se les supone cabeza de los núcleos familiares y por tanto, más necesitados de preparación.
Además, la mayoría de las oportunidades educativas que ofrecen los campamentos son exclusivamente académicas, no técnicas o vocacionales, y esto hace difícil encontrar empleo.
Las estudiantes femeninas, incluso habiendo afrontado el problema del acceso a un nivel de educación elevada, encuentran más problemas que sus compañeros varones al finalizar los estudios.
Considero necesario que los organismos gubernamentales y no-gubernamentales que colaboran con los refugiados aunen esfuerzos y reconozcan la importancia de las campañas de alfabetización de adultos.
Estas beneficiarían fundamentalmente a las mujeres, puesto que ellas presentan los grados más elevados de analfabetismo.
Asimismo sería muy importante capacitar a las refugiadas en determinadas áreas de trabajo -por ej. educación, sanidad, artesanías-, para qye posteriormente desarrollaran sus conocimientos en beneficio de toda la comunidad.
Como ya señalaba, en numerosas ocasiones es sumamente necesario contar con personal femenino capacitado para asistir a las mujeres refugiadas; cuánto más positivos serían los resultados de esos proyectos si el personal procede del mismo campamento, y por tanto del mismo contexto cultural.
Por último, y a modo de conclusión, sólo añadir que es necesario que tanto el ACNUR como las ONG's que colaboran con los refugiados sigan impulsando la aparición de líneas de trabajo más afines a las necesidades concretas de las mujeres refugiadas.
Además de todo esto, en la práctica cotidiana, sería imprescindible contar con la experiencia aportada por las mujeres refugiadas.
Sólo así se podrán elaborar y llevar a cabo futuros proyectos acordes a sus necesidades.
Para conseguir esto sería importante iniciar la andadura de la interdisciplinariedad; no sólo con los antropólogos, cuyas razones ya he expuesto, sino con otros investigadores.
Quizás sea hora de relegar a un segundo plano la labor de gabinete y fundamentar los programas con refugiados en el «trabajo de campo». |
3), se ben nunha redacción abreviada en relación coa copia mecanográfica conservada no Arquivo Dieste.
Os outros dous textos, con bastante probabilidade non pechados totalmente polo autor e en espera' Non me ocuparei aquí desta importante peza, que estudiei noutro lugar {La teoría estética, teatral y literaría de Rafael Dieste, Santiago de Compostela, Universidade, 1997, pp. 324-347), por non considérala estrictamente un tratado sobre teatro senón un texto (meta-)dramático.
«Revelación y rebelión del teatro.
Misterio polemístico en una jornada» aparecen por vez primeira na revista madrileña
dunha reconsideración que nunca tivo lugar, recibiron os títulos de «Notas un tanto descuidadas de Félix Muriel» e «El teatro en el Arte y el arte del teatro».
^En adiante, por interpretar que nel se representa a final vontade autorial, limitareime ao texto de Correo Literario, dividido en catro pequeños capítulos.
Sobre o principio da presencia activa precisará o autor conceptos no terceiro dos tratados mencionados.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es «Toda superficie que se sitúa frente a la mirada, o que la mirada sitúa frente a sí como presencia activa, crea por su virtud, o por nuestra manera de mirarla, un espacio mágico, aunque no se representa en ella el espacio real y aunque la ley de su unidad sea fantástica, decorativa e irreal.
Una escultura lo crea en torno a sí, y también una peña solitaria.
Un cuerpo arquitectónico lo anuncia, visto desde afuera, en su interior; y así conquista el ámbito exterior y lo transfigura».
Sentadas tales bases, o tratadista analiza o vínculo entre drama e representación desde a perspectiva do dramaturgo, desde o acto creativo xa.
Todo lo que aparece en escena debe asistir al acto dramático; de lo contrario no debe aparecer.
En la realidad hay muchas cosas y accidentes que están, pero no asisten...
En el teatro aun la ausencia o sordera de las cosas debe ser un modo de asistir.
Todo ha de participar según su ritmo y cualidad no sólo en la acción, sino en el acto de conocimiento dramático».
Sen descartar a mera utilización da máscara por parte dos actores propon en realidade algo de maior alcance, facer máscara de toda a escena.
Prevén antes de entrar en detalles contra o reduccionismo que é corrente na concepción funcional daquela; establece un vínculo entre a súa inmutabilidade e a capacidade reveladora da voz que a acompaña, a cal, ben usada, fai transparente a máscara nun certo sentido, «y es así como siendo rígida en su límite es libre en su profundidad y ante los ojos, [asistindo] toda entera, en esencial quietud, a su íntima pasión».
E xusto neste punto é onde se concentra o paradoxo anunciado, porque «siendo difícil mover todo un ciclo de máscaras y acordarlas a un tiempo con las perspectivas de la voz esencial, habría que encomendar su representación al rostro del actor.
Y esto es lo que el rostro del actor debe representar».
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es despois, na etapa en que dirixiu o grupo teatral «Nueva Escena» (promovido pola Alianza de Intelectuales Antifascistas tras estalar a Guerra Civil), unha vez asimiladas as ensinanzas de Craig.
E nese sentido esixe que o rostro do actor posúa a fluidez de mutación suñciente para dar conta da multiplicación da máscara en todo o seu ciclo, en toda a pluralidade semiótica ofrecida desde o escenario, de xeito tal que se poidan contemplar as mans e o corpo daquel actor «con el mismo espíritu que nos hizo adivinar el sentido de la máscara».
Pero Dieste non se contenta con ese esforzó.
Neste punto remata a versión impresa do traballo.
Pero, segundo adiantaba, importa saber que a estas reflexions seguían outras na primeira redacción.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ímpeto que se manifeste -nunha ou outra esfera-como «turbio simulacro».
E lémbrase aquí que a serenidade non é sinónimo de frialdade, senón que ante todo é equilibrio: «La experiencia más apasionada, sin la cual es difícil un gran poeta, debe distanciarse y presentar su faz al quieto amor que la ilumine; y sólo entonces es posible el acto creador y su justicia» (Arquivo Dieste, p.
Dieste concede a palabra ao actor na parte final do tratado para que este confirme o seguinte: «...en realidad no represento sólo el personaje, sino el drama, como una nube oscura significa el conñicto y presagios de todo el cielo en que navega.
Así, toda la poesía del drama es como un gran espacio, y en él soy libre y siento las formas de mi gravitación fuera de mí como significativas apariencias con su acento justo, como si fuesen versos», (p.
A copia mecanográfica conservada no Arquivo Dieste comprende vinte folios numerados correlativamente.
Aparecen en varios momentos sinopses do acadado previamente (pp. 6, 11 e 15).
7: «Otras observaciones: Por qué me resisto a escribir tragedia.
Por qué no me inclino decididamente a la comedia.
«Lo cómico es poder hacer previsiones sobre el carácter, aun cuando las circunstancias sean imprevistas»^ (p.
Resumindo o ata aquí alcanzado cifra o ensaísta: «El valor de la tragedia se busca en su alusión a los fundamentos del hombre y del mundo.
El valor de la comedia en su alusión a un fundamento verdadero mediante el fracaso de un simulacro, de un fundamento falso.
Lo primero envuelve cierto alcance religioso.
Lo segundo cierto alcance moral», (p.
Su mundo no es algo sólido.
Por eso no lo puede quebrar.
Su condición olvidadiza le protege de todo conocimiento, el cual hubiera sido mortal.
Si algo se derrumba, la caída no lleva consigo la ruina total del edificio.
Pues las partes son autónomas.
Contempla sorprendido lo fatal, pero no se anonada, sino que al punto dirige su mirada a lo nuevo, a lo próximo» {Conceptos fundamentales de Poética, Madrid, Rialp, 1966, p.
Exactamente o automatismo, pois «sólo es esencialmente risible lo que se realiza de un modo automático» {La risa.
E esa comparecencia do cómico e o tráxico, para ser efectiva, habería de lograrse sen caer en mutua irreverencia de ambos polos.
Pero esíxese a si mesmo -e sería xusto recoñecer que algo moi próximo se deixa sentir na súa praxe dramática toda-que a exemplaridade fose verdadeiramente profunda, isto é, que lograse transcender o seu sentido radialmente ao diverso, porque «En poesía los universales deben ser entendidos como centros de intuición concreta a partir de los cuales, por vías de invención poética, se puede llegar a todos los extremos -en la esfera de lo análogo, de lo distinto y hasta de lo opuesto» (p.
¿Onde localizar o conflicto?
Tal e como comenta Peter Szondi lendo a Schelling^, o proceso tráxico en canto fenómeno dialéctico queda definido como restitución da indiferenciación do conflicto, pois en Dieste chegan a identificárense necesidade e liberdade (ou, noutra orde conceptual, fracaso e victoria: «el vencedor es a la vez el vencido»).
Tentativa sobre lo trágico, Barcelona, Destino, 1994, p.
E o ámbito no que a conciencia humana asiste aos espellos enfrontados daqueles que se definiron como testemuñas recíprocas.
Pasaremos, por último, ao estudio de «El teatro en el Arte y el arte del teatro».
A vista dalgunhas marcas incorporadas ao texto pódese suponer que Dieste non decidirá a ordenación definitiva do tratado. refugiado en la noción de armonía, dando a esta palabra un sentido peculiar, singularmente impuro, inquietante para el alma que busca potencia en sencillez» (p.
«Tenemos que negar que el arte de la escena sea combinación y concierto de las demás artes» (p.
Mentres que naquelas o espirito actúa previo coñecemento e asunción das respectivas leis das súas materias, no teatro impon a súa lei o espirito, que arela fsicorst presencia corpórea, que quere articularse en verbo visíbeU de xeito tal que «si la luz y el cuerpo y el sonido y todas las potencias físicas del hombre y de su ingenio se maravillan y aceptan y devuelven el mensaje, tórnanse presencia activa y significativa y aparece el sencillo milagro del teatro» (p.
De optar por isto último a arte escénica redúcese a espectáculo.
En relación coa opinión de Craig sobre a Gesamtkunstwerk wagneriana véxanse Denis Bablet, The Theater of Edward Gordon Craig, Londres, Methuen, 1981, pp. 66-75 (orixinal francés de 1962); Edgar Ceballos, «Nota del editor» á sua edición de Edward G. Craig, El arte del teatro, México D.E, Universidad Nacional Autónoma de México e Gaceta, 1987, pp. 14-15;e Ricard Salvat, «Edward Gordon Craig, el visionario».
Revista de Occidente, 111 (1972) Únicamente se iluminan para Dieste os valores teatrais do ritmo cando se polarizan «hacia el acto de conocimiento dramático del mito los varios impulsos conjugados» (p.
Nese momento lógrase a exaltación poética do harmónico, a cal se se quere resaltar por acompañamento multiplicador da música acaba dando na ópera (que, recoñece o tratadista, sempre supon desvanecemento certo de «algo esencial al drama»).
Pero antes, sen música, «...la escena será, en quietud, retablo; en acción, danza descriptiva y, con sus voces, síntesis de danza y elocuencia en que ésta no hace las veces de una música, sino que está ella misma subordinada al tema rítmico general...
La acción dramática ha brindado ese tema, que se tradujo en espectáculo como pudiera haberse traducido en música», (p.
E por is to mesmo diríxese ao mito: «Son, pues, nombres o cifras de recuerdo lo que el teatro en su aspecto sensible representa.
No el ritmo de la acción, sino su verbo.
Es la memoria poética, nominal y verbal, no el impulso rítmico que nos lleva a participar en una danza, lo que el teatro representa», (p.
O estilo non é equiparábel, pois, á «expresión de la constancia específica del tipo respecto a la infinita variedad de ejemplos singulares», nin tampouco á pálida pretenciosidade dos mínimos desvíos que aspiran a engrandecer, a maior gloria da beleza, o canon (formal, elocutivo...) no que se contemplan: «Basta querer adentrarse en el alma de tales tipos para descubrir la joroba que ocultan de pedantería» (p.
Agora concreta que «el estilo es la clave de trasposiciones que usa el artista para expresar el orden universal en el particular de su oficio» (p.
O fin da composición rítmica na pintura localízase xusto en lograr aquela presentación, o que evitará de paso a desviación mencionada.
Buonarroti logra encerrar nun corpo de muller «la gravitación de la noche y en ella como en ésta reposan entonces infinitos designios, voluntad dormida, dulce y poderoso fundamento del alba, de todo lo que nace, hijos, victorias, pensamientos lúcidos, y también desastres» (p.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ser dramática: «Así la ópera sólo es posible si se logra restar toda gravedad dramática al mito.
Sólo como decoración narrativa (aunque conserve su valor de apólogo elemental) puede compenetrarse con la música» (p.
O capítulo «Forma y Presencia Activa» (pp. 17-19) volve a partir do ámbito da pintura para posteriormente concluir no do teatro.
Protesta Dieste contra a asunción acrítica, tan estendida, de que a pintura italiana, case sempre polarizada pola composición e a consecución do equilibrio, represente a culminación da arte.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es que personalmente, civilmente»^^ (p.
A épica de carácter novelesco afastaría xa algo mais, porque nela o narrador oriéntase a facer gala da sua infinita potencia testemuñal.
Nalgún caso, como en Esquilo («pero muy rara vez después»), deica o extremo de rozarse a omnipresencia do narrador épico feita voz no relato do rapsodo.
O carácter testemuñal da presencia do espectador en asemblea impon a unidade de tempo, explica Dieste.
A evocación como recuperación de datos informativos do pasado, tan típicamente novelesca, era xa necesaria ao teatro grego, pero este resolveu o problema outorgando a eses antecedentes efectivo p^^6> dramático.
Dése modo o remoto dialogaba co actual e non se limitaba a actuar causalmente.
Os medios atopados foron plurais: «La solución más pura cuando masas episódicas muy lejanas se influyen poderosamente y reclaman presencia con igual imperio, fue tratarlas como piezas escultóricas que cumplen, separadas, todas las exigencias de la unidad de tiempo, y en sucesión -o unidas luego en el recuerdo como figuras de un retablo-componen la unidad del mito.
Tal es la razón de la trilogía antigua y de otras unidades múltiples que pueda concebir el ingenio dramático», (p.
Mediante razoamentos como este que presento proporá o teórico que os valores dramáticos naceron en Grecia das propias necesidades da composición espectacular.
Dieste lembra que xa Eurípides soubo intuílo.
Finalmente, «Virtud del mundo y del hombre» (pp. 26-33) determina a necesidade de que todo o que concorre á escena se faga verbo teatral.
Dieste lamenta aquí a falta de instrumentos precisos de análise para delimitar debidamente aquela necesidade.
Desconfía absolutamente da retórica e, en menor medida, da poética e do que chama «esteticismo académico».
Isto fai que se transcenda o cadro ou a anécdota, algo que para o gusto artístico do tratadista só conseguiron os mellores de entre os pintores das escolas holandesa e española, e moi particularmente O Greco: «Su dicción llega a alcanzar la máxima desnudez, pero es tan sabia en su pureza que parece esconderse -y no se esconde...-cuando la astucia del ingenio quiere descifrarla», (p. |
Montes mestura renovación e tradición en 1930, eos Versos a tres cas o neto^ onde ensaia co versolibrismo, e co caligrama no poema titulado «Cúrense.
Comparte con Huidobro o interese por Nietzche, e a participación ñas tertulias de Pombo e do Colonial, a Cansinos e a Gómez de la Serna.
No poema «Creacionismo» de Gerardo Diego, o poeta recrea en verso a teoría dos manifestos de Huidobro e dedícalle o poema a Montes, «mi Virgilio»^.
O poema di «Modelemos, creemos nuestros lunes, nuestro martes y miércoles, nuestro jueves y viernes» e tamén «con las derruidas piedras levantemos de nuevo nuestros mundos».
As resonancias do «Non serviam» (1914) de Huidobro son evidentes.
Manifesta Huidobro: «El poeta dice a sus hermanos:'Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar el mundo en sus aspectos, no hemos creado nada...'
Y hemos cantado a la naturaleza (cosa que a ella bien poco le importa) Nunca hemos creado realidades propias».
E en «La creación pura» (1921) recalcará esa idea:
«No se trata de imitar la Naturaleza, sus exteriorizaciones, sino de hacer como ella; no imitar sus exteriorizaciones, sino su poder creador».
En Grecia, en 1920, publica Montes outro poema decididamente cubista, «Five o 'clock tea».
Os versos proporcionan diferentes espacios para a contemplación: terra, mar, praia.
Eva VALCÁRCEL, Cuadernos de Estudios Gallegos, n° 103.
Poderíase relacionar esta teoría coa de Huidobro, incluso coa expresión mesma da diferencia entre a verdade da vida e a verdade da arte: « La Venus de Milo es una verdad de la vida que remite a la belleza femenina, una mesa posee verdad de arte, no remite sino a la imagen creada y es eterna».
Así el ve a Venus de Milo (verdade da vida para Huidobro) coma a media aritmética entre a máquina de afeitar (verdade do arte) e un anxo do Beato Angélico.
Dase una converxencia de fontes e ideas.
Traduce os once puntos de Marinetti e comenta que o valor, a violencia estética xa están en Homero e con respecto a comparación entre o «automobile da corsa e a Victoria de Samotracia», opinan irónicamente: «¿Qué es más bella una mujer desnuda o la tempestad? ¿un lirio o un cañonazo?».
A conclusión e a mesma para os tres: O futurismo e vello, por presentarse como descubridor de todo.
Importante e sinalar a idea da creación fronte a antiga representación ou mímese, postulado básico de toda a vangarda.
En 1920, Risco pronunciou a conferencia «Arte Nova»^ con motivo da exposición de Castelao na Coruña.
«Predominio de la inteligencia sobre la sensibilidad Armonía entre la sensibilidad y la inteligencia Predominio de la sensibilidad sobre la inteligencia.»
Nomea a Picasso, a Gris, a Metzinger, posiblemente lera algo de Gris.
Alude ó problema da perspectiva tradicional, inservible para o cubismo e introduce o concepto de cuarta dimensión.
A ialma de Picasso progresa aeito sin ningún fin determinado, deixando facer ó fado sen chamar por il».
Castelao fala en termos de gusto, de beleza, e usa polo tanto un criterio erróneo.
Risco fala de Huidobro, como de un amigo e ofrécelle un diccionario vangardista a Manoel Antonio. |
Situación dos petroglifos de novo achádego.
Nun escalón superior achamos o lugar de Rego Novo.
Tódalas figuras presentan un estilo esquemático.
4 Coviñas cun tamaño superior a 5 cm de diámetro.
Según Santos (1996: 20) «sóense situar na parte superior das rochas e soen ser o motivo único ou cando menos dominante.
Prospección superficial da zona de estudo para o rexistro dos datos, e aplicación de distintas técnicas de observación nos gravados que apareceron.
Elaboración do informe preliminar e memoria dos traballos.
A prospección superficial extensiva realizada no Monte de Rego Novo e arredores permitiu rexistrar un bo número de novos sitios, en concreto gravados rupestres, de interese arqueolóxico.
A búsqueda non se fixo soamente no lugar de Rego Novo, senón que se estendeu polas zonas anexas a este monte.
Proceso de rexistro: recollida de información
Estas fichas de rexistro comprenden varios tipos de información sobre o petroglifo:
Información de conservación: refírese ao estado de conservación, grao e causas de alteración, modo de protección, etc. (Carrera Ramírez et al. 1994, Carrera Ramírez 1996).
Pinturas pastel, son barras de pastel moídas.
Outro motivo está formado por dous círculos concéntricos con coviña central.
Presenta varias gretas de pouca profundidade e anchura.
Vinculadas a esta figura por medio de liñas aparecen círculos, óvalos e figuras irregulares pechadas que abranguen grupos de coviñas.
A rocha presenta una superficie lisa, sen musgo e con pouca cantidade de líquenes (Figura 6).
En xeral, a ubicación destes petroglifos correspóndense con zonas de monte con releves suaves, sen grandes altitudes relativas e con pequenos outeiros que suavizan a pendente das ladeiras.
Este petroglifo relaciónase con outros anteriormente catalogados no contorno da braña que conteñen motivos xeométricos, todos eles estarían conformando o modelo de emprazamento asociado a cubetas que definiu Santos Estévez (1996).
Como conclusión final diremos que se confirma, para algún destes petroglifos, a asociación a cubetas que Santos propoñía para os gravados anteriormente catalogados nesta zona. |
Revisar a bibliografía específica do tema a investigar.
O cuestionario debería detallar as áreas de contido e especificar xeitos concretos en cada área con preguntas concretas e xustificadas para garantir a integridade da información.
En Galiza a chamada Rede Galega do Patrimonio Arqueológico (RGPA, presentada en abril de 2001), constitúe un marco de actuación, un punto de encontro de todas as iniciativas, públicas e privadas, que se dean no ámbito da Protección, Posta en Valor e Divulgación dese Patrimonio, que se estaba a comezar a pór en marcha no momento en que se levou a cabo a enquisa, e que non se sabe do seu futuro debido o cambio político no goberno galego.
A situación editorial desde a Administración é a seguinte: Facendo referencia a situación da que parto no parágrafo anterior, en 1989 se inicia a Serie Informes dentro da colección Arqueoloxía (esta colección está formada polas series: Informes, Memorias e Investigación, estas dúas últimas comentarémolas mais adiante).
Dentro desta mesma colección aparece por primeira vez publicada en 1985 a Serie Memorias, con tres números monográficos adicados as campañas de escavación de tres castros: o Castro de Vigo (Pontevedra), o Castro de Viladonga (Lugo) e o Castro de Troña (Pontevedra), escritas polos arqueólogos directores das mesmas. |
Los calores intensos del estío orensano, encontraban un cierto alivio en la refrigeración de la bebida por medio de la nieve que se recogía y apisonaba en el invierno en un pozo situado en la Cabeza de Meda.
Esta solución fue muy común a lo largo del antiguo régimen, cabildos catedralicios, comunidades monásticas, casas nobiliarias y concejos se preocuparon de construir estas «neveras» y de abastecer con este producto a los individuos de sus comunidades o a las élites urbanas con mayor poder adquisitivo y por tanto más deseosas de todo tipo de refinamiento.
Se usó el hielo además de para refrescar las bebidas, para la fabricación de helados, granizados y sorbetes; para la conservación de los alimentos, carnes y pescados especialmente y para usos medicinales de finalidad antipirética.
Los pozos de la nieve tienen un indudable interés etnográfico en cuanto construcciones populares con técnicas peculiares, y una finalidad hoy ya definitivamente abandonada, así mismo no deja de interesar el conocimiento de estos usos como expresión del refinamiento de las clases pudientes del antiguo régimen e incluso dentro de la historia de la gastronomía y de la medicina es pertinente considerar el uso de la nieve y su distribución.
Nosotros abordamos el tema principalmente desde la historia.
La historia concreta del abasto de nieve al Cabildo de la Catedral de Orense y como un capítulo más del vivir de esta institución tan influyente en el vivir ciudadano del pasado.
En nuestro estudio seguimos las incidencias del abasto de la nieve a los eclesiásticos de la Catedral, al margen del abasto ciudadano y señalamos los conflictos y las concordias entre el cabildo y la Ciudad por este tema.
Las actas capitulares son la fuente principal de información, motivada principalmente por el cobro de ciertas imposiciones a los consumidores que el Cabildo protesta por ir contra sus prerrogativas y por el deseo de la institución capitular de asegurar cada verano este apetecido refrigerio.
La cronología de nuestro trabajo se alarga hasta los últimos años del siglo XVIIL LAS PRIMERAS NOTICIAS Las primeras noticias del pozo de la nieve de la Catedral de Ourense, son del siglo XVIL Concretamente en el cabildo del día 14 de junio de 1638 se dice: «Propúsose que Coutinón abia arrendado la sisa de la niebe y que abia impuesto en cada libra dos mrs más de los ocho que balia y los cobraba a los eclesiásticos sin que ubiese indulto para tal imposición, antes breve de su Sd.
En contrario: resolvióse se presente el breve delante el Ordinario y se le pida dé censura contra él y mas personas eclesiásticas»^.
Dos días después se insiste sobre lo mismo^.
Ignoramos si el obispo D. Juan Velasco y Acevedo que regía entonces la sede auriense, fulminó las censuras que le pedían, pero ello ciertamente no tiene el mayor interés, siéndolo sin embargo, para nuestro tema, las noticias que nos ofrece el acuerdo capitular: precio de la nieve, nombre del nevero de la ciudad, único para para eclesiásticos y para seglares y sobre todo subrayar que en aquellas fechas no era una novedad el consumo de nieve por los eclesiásticos orensanos.
Este uso venía sin duda de bastantes años atrás y la resistencia del Cabildo a pagar la sisa de la nieve es evidente que también se había manifestado en un momento preteito que no podemos precisar pero que culminaría en la obtención del breve pontificio que se cita y que les aseguraría la exención tributaria.
Todo ello permite suponer que sea quizá en pleno siglo XVI cuando se inicia en Orense el consumo de nieve, aunque no aflore en la documentación, quizá porque la falta de conflictos no obliga a consignaciones precisas.
La segunda referencia documental se retrasa hasta 1666 y luego en 1687 será la última vez que en este asunto se alegue el breve pontificio, cuya obtención evidencia que no era asunto de poca monta.
El 14 de junio de 1687 el obispo Diego Ros de Medrano ordena al Cabildo nombre quienes señalen «la cotta fija de niebe que pueden gastar los señores eclesiásticos de la Iglesia y Ciudad para que se mandase al obligado la diese a más bajo precio que al estado secular por no dever el ecr contribuir en este tributo, pues de no hacerlo procedería contra los culpables conforme a lo dispuesto por el breve de S. Santidad»^.
EN BUSCA INFRUCTUOSA DE UNA NEVERA PROPIA
En agosto de 1666 en el tema de la nieve el Cabildo alienta una preocupación nueva: independizarse del nevero común de la ciudad y adquirir una nevera propia para lograr un más seguro y conveniente abasto de nieve durante el periodo estivo.
El 4 de agosto de 1666 el canónigo Don Antonio Pando Enríquez manifestó en cabildo que «tenía noticia que los Monjes de Ribas del Sil querían vernder una nevera que tenían, y ansí por la falta que cada día se experimentaba como por algún útil que se podía seguir» propuso su compra al Cabildo.
La propuesta pareció bien a los capitulares y el canónigo Sr. Río se ofreció para ir a ver, como previa y conveniente medida la «dicha casa de la nieve»^.
Reconocido el pozo y hallado en condiciones se escribió al abad del monasterio sobre el particular, leyéndose la respuesta abacial en el cabildo del 14 de agosto.
El Dr. D. Pedro de Prado fue el transmisor de la información en la que el Abad de San Esteban, con las cortesías y etiquetas del momento, decía que se holgaba de habérsele ofrecido ocasión de servir al Cabildo con el pozo de la nieve y que vendría a Orense se mayordomo de la casa para ajustarlo.^ Sin embargo una serie de dudas se non plantean sobre la exactitud de las noticias del Sr. Prado sobre el propósito del monasterio de vender la nevera y sobre la venida del mayordomo a Orense y ello porque en el mes de noviembre de ese mismo año el canónigo «Sr. Prado da cuenta de que después de haber(se) ofrecido ir a Ribas del Sil al ajuste del pozo de la nieve le habían sobrevenido algunos achaques por lo que le resultaba imposible tal desplazamiento; así rogaba al Cabildo pusiese los ojos en otro senos que él desde luego le ofrecía su muía».
En vista de ello, el Cabildo nombró al secretario Lie.
D. Juan Francisco de Sesma a quien otorgó poder para el ajuste del pozo con el P. Abad y monjes de dicho convento, ante el escribano real Antonio Soutullo.^ El canónigo Sesma viajó hasta San Esteban y el 22 de diciembre informa al Cabildo del resultado de su gestión con el abad benedictino: Este «remitía al Cabildo las llaves de la nevera para que este año se llene».
El Cabildo comisionó entonces a los Señores Araujo y Blazquez para buscar quien se encargase de la recogida y abasto de la nieve o como dice exactamente el acuerdo capitular para que «estén con Canal y ajusten en la forma que esto se ha de hacer»^.
Fueron eficaces en cumplir el acuerdo y el 5 de enero de 1667 «los capellanes Joseph de Canal y Rivela entraron (en Cabildo) y dijeron en como tenían adrecado el pozo de la nieve y que por este año lo llenarían y darían a los señores de el Cabildo a seis mrs. La libra de nieve y pagarían -el foro, sin duda-al Convento de Ribas del Sil».
En esa misma ocasión solicitaron «una cobachuela» de las de debajo de la iglesia, pagando por ella lo acostumbrado a la Fábrica «y di cavildo vino en ello».^ Quizá este procedimiento en el que no parece exista improvisación alguna, puede permitirnos pensar que ya con anterioridad el Cabildo se haya abastecido de nieve por cuenta propia: el «estar con Canal» y la facilidad con la que este dispone el tema del pozo, de la covachuela de la Catedral, que serviría de almacén de distribución y el ofrecimiento de pagar por ella «lo acostumbrado» avalan esta sospecha aunque las noticias documentales nos falten.
En noviembre de 1668 se escribe de nuevo al P. Abad de Ribas del Sil buscando un acuerdo firme y definitivo sobre la nevera: se le cuestionaba «si es ocasión de hacer el fuero de dicho pozo»^.
Tampoco ahora se consigue nada en firme, y otra carta cortés pone dilación a los deseos del Cabildo.
El 7 de diciembre de diciembre se leyó la respuesta abacial: «leyóse una carta del Padre Abad de Ribas del Sil respuesta de la del Cavildo en la que dice queda mortificado de no poder servir al Cavildo como quisiera pero que su general no le havía querido dar licencia para que se hiciese el fuero al Cavildo, que si quería lo haría a un particular y que seguramente se podía mandar llenar el pozo este año»^^.
El Cabildo no deseaba prolongar estas soluciones transitorias y busca abordar definitivamente el problema disponiendo a su gusto de un pozo propio para la recogida de la nieve.
Se piensa, en la compra.
D. Gonzalo de Armada y Araujo, propuso en Cabildo que «tenía entendido que el Convento de Rivas del Sil quería bender un pozo de niebe, que sería conveniente que el Cavildo lo comprase»^K Se encargó de nuevo al Sr. Río del asunto pero tampoco esta vez la gestión fue exitosa.
Se intenta otra solución: edificación de un pozo propio.
Se piensa en la cumbre de San Mamed.
La propuesta se propone en el cabildo de 10 de septiembre de 1688: «propuso el Sn Castell avia y do de orden del Cavildo al zerro de San Mamed a ver si avía sitio competente donde hacer pozo de niebe p"" el abasto eclessco. y ynformado el Cavdo.
De averie acordó q. hiziese dicho Sr. Castell las dilixas conzernientes a ello y para ello se le dio poder»^^.
Tampoco esta tentativa culminó con éxito sin que conozcamos las causas.
El Cabildo tras tantos intentos infructuosos parece resignarse a vivir de prestado.
Desde 1690, al menos el Cabildo utilizará un pozo del monasterio de Xunqueira de Espadañedo por el que anualmente pagará el foro correspondiente.^^ Sobre este pozo daremos a conocer algunos pormenores.
DETALLES SOBRE EL POZO DE LA NIEVE
La documentación incuestionablemente certifica que desde el año 1667 el Cabildo dispone de un pozo de la nieve, en empréstito o en foro, y el abasto de la nieve se hace durante los veranos con regularidad, y en numerosas ocasiones se habla de la pertenencia del pozo al Cabildo.
El Cabildo, lo restaura, lo revisa cada año antes de escriturar el arrendamiento, le llama «suyo» en las escrituras públicas y hasta sostiene por su causa algún pleito en los tribunales de la Real Audiencia de Galicia.
Sin embargo es también cierto que el Cabildo no era propietario.
Los diversos intentos de compra y edificación no tuvieron éxito.
El que utiliza lo tiene en foro del monasterio de Xunqueira de Espadañedo desde el año 1691, pagando anualmente 60 reales de vellón^"^.
Este pozo que llamaremos del Cabildo, estaba situado en la cumbre de la sierra de Cabeza de Meda, a «cautro leguas» de camino de la ciudad.
No lejos estaba también el pozo de la ciudad, que al parecer ni era tan amplio, ni estaba tan atendido y cuidado como el del Cabildo, además también allí estaban algunos otros de monasterios y acaso de particulares y desde luego el del monasterio de Xunqueira de Espadañedo, distinto del aforado al Cabildo^^.
Estaba colocado el pozo en el interior de una caseta baja con techumbre de madera en un principio y con dos puertas, la principal con llave y otra lateral o traviesa cerrada con terrones y que «solo se abría para recoger la nieve».
Contiguos a la caseta del pozo estaban una cuadra y otra casita o alpendre «para recogerse la gente».
Todo ello cubierto de teja y circundado de un muro alto «para que no suban las cabras» y rompiesen las tejas.
Cada año a finales del verano e incluso ya entrado el otoño solía ir un canónigo o racionero, natural o conocedor del país, a reconocer el pozo, juntamente con el carpintero de la Iglesia para comprobar de que el pozo estaba en condiciones para la eficaz recogida de la nieve.
Sin este requi-"^ En el cabildo de 5 de octubre de 1694 se acuerda que el «mayordomo de la mesa capitular» libre a favor del Convento de Junquera 60 rls del pozo de la nieve.
Casi siempre el pozo necesitaba algún reparo y con frecuencia de relativa importancia.
Los vendavales y otras inclemencias atmosféricas en aquellas alturas, los niños y pastores y las cabras solían romper a lo largo del año muchas tejas, luego el agua pudría las maderas y derribaba los muros.
Las reparaciones solían ser costosas y difíciles, en especial el acarreo de los materiales hasta aquellos altos y escarpados parajes.
La primera reparación de la que tenemos constancia documental es de 1689, la hace el canónigo Castel a cuenta de la obra pía del Obispo Castañón.^^ El año 1734 como la techumbre amenazase ruina, «para evitar repetidos gastos» se pensó en hacerle una bóveda de piedra, que se ajustó con el carpintero Antonio de Castro en 1.750 reales.
Corrió con la administración el canónigo Cárdenas como veremos; no se pudo trabajar en aquel invierno con el temporal, pero en octubre de 1735 estaba ya terminada aunque los gastos se habían doblado, abonándosele a Castro los 3.000 reales de coste.
Mientras tanto el Cabildo utilizó «el [pozo] de los monjes de Junquera que lo tenían desocupado»^^.
Algunos inviernos solía escasear la caida de la nieve en la Sierra de Cabeza de Meda, o al menos no cuajaba o duraba el tiempo necesario para recogerla.
Entonces era necesario acudir a la sierra de San Mamed donde jamás solía faltar en sobrada cantidad.
Entonces se recogía allí previamente en barracas y desde allí se trasladaba en tiempo oportuno al pozo, pero como es natural este proceso encarecía el producto.
De algunos años, por ejemplo, sabemos que el Cabildo solicitó y obtuvo en alquiler del monasterio de Montederramo las barracas de San Mamed con el pozo correspondiente.'^ Actas Capitulares 1713-1722.
Pero lo habitual era que la nieve se recogiese en Cabeza de Meda, mediante obreros naturales de aquel contorno empleados a jornal.
Se recogía y llenaba el pozo «por la puerta traviesa»; se pisaba hasta endurecerla lo posible y se protegía después convenientemente con sal, paja y tierra.
Llegado el verano se abría el pozo de noche para poner la nieve en las cargas; y a la luz de un candil de aceite, con una hoz pesada -de seis libras-hecha a propósito, el cortador, iba partiendo trozos de aquella cantera de de nieve endurecida que envuelta en paja y sal era trasportada de noche hasta el depósito o abacería de la Capital.^^
ADMINISTRACCIÓN DIRECTA DEL CABILDO
Una nueva forma, además del arriendo a los neveros, de procurarse el abasto de nieve durante el verano, solía ser la administración directa por parte del Cabildo.
Era ciertamente un recurso extraordinario al que solo en contadas ocasiones se recurre para que por nada faltase en los calores rigurosos del estío auriense un sorbo helado.
Multiples causas llevaban al Cabildo a tomar esta medida.
Cada año, llegado el tiempo a propósito, generalmente en diciembre, se fijaban cédulas ofreciendo el arriendo del pozo y abasto de nieve al mejor postor.
Pero a veces faltaban los postores.
Las razones la poca rentabilidad del oficio ya que fuera de años muy calurosos, que abundaban, era escaso el consumo de nieve como lo expresa con preocupación en 1693 el racionero Mira con estas palabras: «...el consumo de la nieve es tan corto que no produce para el coste de portes y vendaje».
No dejaba al fin y al cabo de considerarse un artículo de lujo y por tanto al alcance de los «señores», nobleza y eclesiásticos únicos que poseían y manejaban dinero y podían gastarlo en ese tipo de refinamientos, hoy felizmente al alcance de cualquiera, es decir que el mercado era reducido y además existían dos abacerías en la ciudad, la del cabildo y la de la ciudad y esto hacía que ambos neveros tuviesen al fin de temparadas pocas ganancias.
En virtud de ello funda José Rodríguez Placer, nevero de la ciudad, un extraño memorial que presenta al Cabildo en mayo de 1672, obedeciendo a esta com-(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es petencia la inquina que Placer manifiesta al nevero del Cabildo.
Si a ello añadimos los 60 ris de pensión del foro del pozo y los 20 ducados libres cada año al Cabildo, más los gastos de recolección y transporte nada extraño es que muchas veces no hubiese personas interesadas en el abasto de la nieve, que echando cuentas no resultaba un negocio demasiado feliz.
Además a esto se añadía la exclusión que el propio Cabildo hacía de los neveros cuyo servicio había sido deficiente.
En octubre de 1722 se mandan poner cédulas...«p^ro no se admita al que la tuvo hasta aquí».
Era este nevero, Juan Fernández a quien se le había cedido en enero de 1721 y de nuevo la solicitaba en enero del año siguiente (1722).
Hubo vez en que se hizo necesario proceder por la vía judicial contra algún nevero, como sucedió en 1749 con Pedro Cachalvite, y quitarle la nieve, no «por motivo de algunas faltas», como reconoce el mismo, sino de «infinitas faltas», en frase del Cabildo^^ No se portó mejor su sucesor inmediato, Ambrosio Casnova contra quien se acordó «tomarprovidencias... por las faltas que hizo... procurando que otro año no suceda lo que este»^^.
Este descontento lo manifestará el Cabildo de otros obligados, de uno en 1689 «porque había subido el precio de ella a dos cuartos, doblándole», de otro por haber ido «contra lo capitulado en la escriptura», en 1735, o porque «de la poca(nieve) que tenía recogida la divertía fuera de la ciudad» en 1690.
O por «continuas faltas... dejando de dar surtimiento en días de mucho calor» etc. etc.
Todo ello hace que el Cabildo, aleccionado fijase a su favor con mucho cuidado las condiciones de la escritura, exigiese fianzas abonadas sin olvidar las clausulas habituales en los contratos en las que quien aceptaba la responsabilidad se «obligaba con su persona y bienes muebles y raíces habidos y por haber» a cumplir con las condiciones estipuladas, aceptando que a ello sería apremiado por todo rigor de derecho y pagar las costas y daños que por su omisión se causaren, dando poder y sometiéndose a las justicias de su fuero y jurisdicción competentes en especial a las que de la causa puedan y deban conocer para que le hagan cumplir lo contenido como si fuese sentencia definitiva de juez competente pasada en auto-^' Actas Capitulares de 7 y 30 de julio de 1749.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es ridad de cosa juzgada cerca de la cual renunciaba todas las leyes de su favor y las generales.
Terminología grandilocuente, con frecuencia letra muerta y que llevaba de querer exigirse a pleitos casi siempre largos.
En los momentos en los que no se encuentra nevero profesional el Cabildo se encarga por si mismo del problema de la nieve.
La primera medida era nombrar comisionados que tomasen las providencias necesarias.
Solían ser estos uno o más canónigos, quienes por la experiencia de años anteriores o por ser naturales de las cercanías de la Cabeza de Meda tenían más conocimiento y recursos que otros poco expertos en ese tema.
El canónigo comisionado si no atendía personalmente a la administración se entendía con algún racionero o capellán de coro.
En otras ocasiones en los memoriales presentados figuraban condiciones inadmisibles para el Cabildo, como ocurrió con José Pato, vecino de Xunqueira de Espadañedo en diciembre de 1728, con José R. Placer, nevero de la ciudad, que solo ofrecía 10 ducados libres, la mitad de lo que entonces se solía; y con Manuel Armada, mercader en 1733 que reclamaba «ser de los exentos del Cabildo para todos los cargos concejiles», y lo que es peor «que no cayendo nieve en el término de dicho pozo, no pudiera obligársele al abasto, ni por ningún pretexto a recogerla en otra parte».
La primera exigencia no creaba dificultad especial y se lo hubiese concedido el Cabildo, como después lo hará a otros, pero en lo segundo no. Si no caía nieve en Cabeza de Meda, que no era infrecuente, el Cabildo abonaría la diferencia de gasto para recogerla, pagaría más cara la libra, adelantaría el dinero; pero ante todo, y precisamente para asegurar «que no falte nieve», exigiría de todos los postores, como lo exigió a Marcos Alavarez en 1722 «que la obligación sea general, caiga o nocaiga en el término (del pozo)», A Juan Nicolás de Espinosa, nevero de la ciudad, que solicitaba se le encomendase la nieve del Cabildo en las mismas condiciones que el Ledo.
Butrón, a seis mrs. la libra, se le niega porque el Cabildo «vio inconveniente insuperable el que la nieve de la ciudad estaba puesta a dis qtos la libra y habiendo de correr por un mismo nevero era muy perjudicial la separación de precios».
Allanado este obstáculo y poniéndola al mismo precio de 6 mrs para «eclesiásticos y seglares» por todo el año (1691) se le concede.
NOTICIAS E INCIDENCIAS DEL ABASTO DE NIEVE
Siguiendo un orden cronológico, veremos las noticias y referencias que las actas capitulares y otra documentación catedralicia nos ofrece del asunto de la nieve.
En 1691 el Licenciado Butrón, capellán de coro, «obligado de la nieve del Cabildo, pide se le permita venderla en el bajo del cuarto nuevo que sirve de taller», y se le concedió.
La vendía, como queda dicho a 6 mrs. la libra.
En 1693 el Sr. Cid, capitular encargado de buscar nevero dice «que no hay postor».
Un mes más tarde el mismo señor da cuenta de que el Racionero Mira le escribe cómo de orden del Cabildo está asistiendo a recoger la 1 nieve, pero que se halla achacoso y con calentura, imposibilitado de asistir.
Entonces se acuerda que vaya a suplirle el Ledo.
Rosendo, capellán de coro y «que reconociendo se hace (la recogida) con conveniencia, se recoja la nieve que se pudiese y siendo el coste considerable se recoja hasta igualar con la puerta del pozo y no más»; es decir, según se concretó al día siguiente: «se recojan hasta 400 cargas con que parece se podrá conservar», ya que basta para su consumo.
En junio de aquel año 1693 encontramos ya restablecido, al frente de la abacería del Cabildo, quejándose, según hemos anotado, del escaso consumo de la nieve y de que encima «algunas criadas de eclesiásticos llevan la nieve de la nevera de la ciudad, y que otras toman abasto en la carnicería del Cabildo siendo para seglares».
No obstante la propuesta de Mira acordó el Cabildo, y esto a fines de septiembre, que «se traiga la nieve».
Rey pase a recoger la nieve y el Señor Espinosa le de el dinero para los gastos».
Se pusieron cédulas, pero en vano.
Como apretaba el calor se acordó que «venga nieve para la Semana Santa y que lo disponga el Sr Cornejo y que se venda a 6 mrs. mientras no la trajere el nevero de la ciudad y después a 4».
La vendía un tal Tabara.
El primero de julio D. Francisco del Villar, canónigo «propuso que entraría él en la administración de la nieve desde el día 2 y daría al Cabildo mil reales mas todo el producto habido hasta hoy si el pozo tenía 200 cargas».
Lo reconoció enseguida, vio que las tenía y se le confirmó el contrato.
Pero pronto se cansó.
El 31 del mismo mes ya propuso en Cabildo que «quería ceder la nieve al nevero de la ciudad y habiéndose tratado largamente este punto, se salió el Sr. Alvarez a asistir al Obispo En 1723 aunque había nevero vemos al Cabildo actuando por su cuenta.
En el Cabildo de 22 de marzo «llevóse un memorial del arrendatario de la nieve que dice que aunque concurrió a cogerla dos veces y cayó, permaneció tan poco tiempo que no cogió casi nada y así pide se informe de esto y en caso de no caer más le proteja el Caboldo para las barracas de San Mamed; y se acordó atento considera el Cabildo ser sujeto incapaz de cumplir se tome providencia para que no haya falta de nieve, ya sea recogiéndose, ya sea estando con los abades de los monasterios que la tienen por si pueden venderla y que solo se traiga en este caso la que fuese necesaria para el consumo de los individuos de la Iglesia... que los Srs.
Deán, Zeballos, Piornedo y Cid sin venir a Cabildo den las providencias conducentes».
Al fin debió recogerla el mismo nevero, que era posiblemente José Placer acaso en la sierra de San Mamed, pues en el Cabildo de 19 de junio se leyó un memorial del nevero representando el mucho coste que tuvo el recoger la nieve y pide se le de licencia, no obstante deber por la escritura dar la nieve a 6 mrs., para poder darla a dos cuartos.
En 1729 nos encontramos, aunque no por primera vez, con el racionero Sr. García.
En agosto de 1723 había estado con el carpintero de la Catedral reconociendo el pozo de la nieve para repararlo en lo necesario.
Ahora, en diciembre de 1729, se documenta que de nuevo se responsabilizó del reparo: «respecto corrió con la composición del pozo», se le manda «pase a reconocerle e informe de su estado».
Pero todavía es mayor su responsabilidad en este negocio; el Sr. Pardiñas da cuenta «que el que corrió con la niebe del año pasado no quería continuar», entonces el Cabildo temeroso de no encontrar quien acepte el arriendo, por lo adelantado de la estación encarga al Sr. García «prevenga persona que se disponga para recoger la nieve y llenar el pozo cuando sea el tiempo oportuno».
El acta con lo acordado tiene interés la conozcamos por su importancia posterior.
«Propuso el Sr Pardiñas como José Placer, nevero, no quiere entrar en el pozo de la niebe en los veinte ducados, sino dando diez y además que se le ha de dar un oficio de essempción a su arvitrio y habiéndose tratado sobre ello, habiendo dicho el Sr. Zevallos estaba debiendo de los años "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es pasados sesenta ducados los que no podía cobrar se acordó que inmediatamente se le encause por ellos y en que a la nieve se llame al Sr. Racionero García como práctico en aquel país por si gusta buscar persona que corra con el abasto de nieve llenando el pozo que para ello se le dará por el Sr, Zevallos los medios necesarios, y habiendo entrado dicho Sr García enterado de la proposición puso la dificultad en hallar paja y conducirla y el Sr.Muñoz dijo haría diligencia por la paja y por conducirla y en vista de esto el Sr. García dijo tenía persona de satisfacción y poniéndole la paja arriba correrá con recoger la nieve y en todo se conformó el Cabldo»^^ En la primera decena de marzo tenemos en la cumbre de Cabeza de Meda al Sr. García.
Había nevado copiosamente, pero no podía recoger un solo copo de nieve por las razones que explica al Deán en una carta leída en el Cabildo del día 11 de marzo, «...aunque hay nieve bastante no halla gente para recogerla respecto el nevero de la ciudad la tiene ocupada y aunque ofreció más salario no pudo conseguirlos atento a que la obliga la justicia para la ciudad, y que el Cabildo tome la providencia que le pareciere pues él no puede detenerse más en aquel paraxe».
El cabildo no pareció darle importancia al incidente: así lo refleja el laconismo frío del acta de aquella misma fecha: «se acordó que la nieve se recoja como está determinado».
Otra segunda carta del Sr. García da cuenta «que el nevero de la ciudad quiere entrar en el arriendo del pozo del Cabildo por tres años, dando por cada uno 20 ducados dándole por los dos últimos essempción».
Todo cuando llevamos escrito del nevero José Placer se adivina como se iba caldeando el ambiente para el incendio del pleito de la nieve con la ciudad.
Sólo faltaba el chispazo, que no tardaría sino unos meses en producirse.
Se evidencia en todo ello la mala voluntad del nevero de la ciudad, estuviese o no respaldado por las autoridades municipales.
Así al menos lo entendió el canónigo Pereira que en el Cabildo de 15 de abril le puso el veto y «contradijo el que se le diese al nevero de la ciudad»; era en principio una prevención que sin embargo los hechos confirmarán.
Todo aquel año de 1730, año de diferencias con la ciudad, ¿corrió con la nieve el racionero García?, o ¿se la dieron a Gregorio Fernández, vecino (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es de Ourense, que la pidió a mediados de junio?
Lo que si es bien conocido es que al menos el año 1731 estuvo a su cargo y lo hizo con tanto acierto y sacrificio que arrancó un voto de gracias al Cabildo, siempre tan parco en los elogios.
El 12 de diciembre de 1731, después de rechazar un memorial de José Pato «se acordó respecto no estar el Sr García en la Iglesia, [el Sr Deán] le dé las gracias en nombre del Cabildo por lo bien que ha dirigido la deshecha de la nieve el año pasado y al mismo tiempo le diga en nombre del Cabildo espera deberle que continúe en este año a dar la providencias conducentes para recoger la nieve y para la deshecha de ella»?^ Pero como no es infrecuente en el vivir las alabanzas vienen a veces cogidas de la mano, jugando a la rueda rueda, con los vituperios, poco más de medio año después, en agosto de 1732, se advirtió la falta de la nieve.
Pasan dos capitulares a reconocer el pozo, encuentran muy poca y en malas condiciones, la llave en poder del nevero de la ciudad; se informan y creen haberse asegurado de la mala conducta en la recogida de la nieve -«hecha solo 3 días y por mujeres».
Se llama a Cabildo al Sr. García para hacerle cargo de todo lo ocurrido; no satifacen los descargos^presentados y «se acordó que no se le abonen al Sr García los gastos hechos», pasando la llave del pozo al Sr. Medela encargado de providenciar sobre la nieve el año que viene.
Pronto se aclararon las cosas y se le hizo justicia al racionero.
En enero de 1733 atenuadas algunas condiciones se le remató la nieve a Armada, por tres años, pero no debió llevarse a cabo.
En mayo el Cabildo vacila varias veces entre aceptar o no aceptar un memorial de José R. Placer.
Volvió sin duda a faltar la nieve.
El 11 de julio hallamos ya otra vez al Sr. García reconociendo el pozo, lo halló muy deteriorado y a su parecer solo habrá 100 cargas de ella y que si se detienen en despacharla teme se consuma toda.
Se acordó que los Srs Rueda, Medela y García «pasen a reconocer el pozo y la nieve que hay y providencien no falte nieve aunque sea reparándola con sal, e informen».
El informe se dio a conocer en el cabildo de 19 de julio.
Estaba concebido en estos términos: «Hallaron (la nieve) de tal mala calidad lo que atribuyen a haverse beneficiado mal al tiempo de recogerse y sólo habrá' ACÓ.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es 30 cargas y así mismo reconocieron el de la Ziudad por informarse si habrá nieve en este año, y que les parece llegará a tener para dos meses y que hicieron juicio que el Sr García tuvo muchas razones para confiar en el cortador, pero este le ha engañado pues la de la ziudad está muy trabajada y la del Cabildo muy floja y mal dispuesta... y siendo de tan mala cantidad no se podrá conducir».
De este modo queda acalarada públicamente la actuación del Sr. García de quien ninguna otra noticia tendremos en este tema de la nieve.
Aquel año se surtirán del pozo de la Ciudad, mientras no les llegaba a los capitulares del monasterio de Montederramo, al que consta trataron de escribir, pidiéndole alguna.
Mientras tanto el Sr. Medela quedaba encargado de prevenir con tiempo la paja necesaria para el tiempo de recoger la nieve, y llegado este, «se escribiría a los PadresAbades de las casas inmediatas al pozo les hagan concurran sus vasallos a recoger la nieve pagándoles por lo que sea justo».
Otro personaje al que las Actas nos documentan en el año 1734 y siguientes ocupado en el asunto de la nieve, aunque no como administrador directo, es el canónigo Sr. Cárdenas.
En enero el Sr. Amoeiro pone cédulas: se presenta solo Manuel de Armada; no se aceptan sus condiciones y entonces se acuerda «que el Señor Cárdenas diligencie si por aquellas cercanías hay persona que quiera encargarse de recoger la nieve».
Le pidieron «1.200 reales por llenar el pozo y pareciendole mucho pasó ajustaría con un hombre abonado».
No sabemos el nombre, pero si que el ajuste se hizo por aquel año, y días depués por cuatro años, y «que el Cabildo se dio por satisfecho de la buena conducta del Sr. Cárdenas».
Tan satisfecho que se le dieron planos poderes para el arreglo de la techumbre del pozo completamente arruinada, «dejando a su arbitrio bóveda o madera» y que al fin se hizo de bóveda ajustándola con Antonio de Castro, carpintero, en 1.750 rls.
El 22 de octubre, Castro dice que no se puede trabajar con el temporal en aquel paraje.
El invierno está encima y todavía falta mucho para terminar el arreglo del pozo y existe la posibilidad de que los de la Catedral se queden el próximo estío sin nieve.
Se hará lo posible para que ello no suceda y se acuerda «se haga la obra cuanto antes ya sea obligando a Castro, ya sea dándola a otro maestro».
Cárdenas irá hasta el lugar llevando otros oficiales, que tampoco pudieron resistir el temporal, buscando el diligente canónigo la siguiente solución: pedir prestado el pozo que "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLVI, Fascículo 111, Santiago 1999.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es usan habitualmente los monjes de Xunqueira de Espadañedo: «se le podía pedir para este año recoger el arrendatario la nieve... y componer el pozo en buen tiempo».
El cabildo aprobó esta solución el el acanónigo Cárdenas volvía camino de Junquera a verse con el abad y pedirle el pozo y ajustarlo para la temporada venidera.
Todavía entenderá en asuntos de la nieve el Señor Cárdenas, así en 1735, aparece multando en 5 reales al arrendatario porque se había «experimentado falta en el abasto».
Acudió al corregidor para que ejecutase la multa, pero se «entrometió el rexidor Coronel Don Antono Guntín oponiéndose y diciendo palabras muy disonantes al Cabildo y al Correxidor», por lo que fue menester siguiendo el Consejo del mismo corregidor y el acuerdo del Cabildo «pedirlo judicialmente» y aún «quejarse del agravio» de Guntín.
En el mes de octubre de este año 1735 Cárdenas da cuenta de que el pozo está concluido y a Antonio de Castro se le abonan 3.000 reales, el doble de lo ajustado.
En la primavera de 1737, se encuentra el Cabildo con que «no se había recogido nieve».
Y acuden a Cárdenas que cogiendo al obligado de la nieve, que sería de la parte de Xunqueira, acudió al Corregidor para que le arrestase y así lo hizo, por la grave negligencia teniendo ofrecido información y prevenidos testigos para llevar a buen fin la denuncia, que no sabemos en que terminó, oues en realidad los que al cabildo le preocupaba era procurarse nieve para el verano ya no lejano, pues era el mes de abril.
Cárdenas propone de nuevo una solución eficaz: «tenía noticia había un cura en el obispado que tenía pozo de nieve lleno y aunque tenía justadas 300 cargas... llevaba muchas más».
Se envió un capellán con cartas, siendo las gestiones favorables.
El 15 de junio el Abad de Couso, dueño del pozo ofrece dar abasto de nieve al Cabildo y este dispuesto a no poner abacería por cuenta propia, sin daber las razones de esta determinación.
Y aquí termina la figura eficaz y diligente del Sr. Cárdenas como responsable principal en el tema de la nieve del Cabildo.
Otras veces aparecerá, pero con responsabilidades más secundarias.
De otros muchos señores encargados de contratar a los neveros, del visitar, el pozo etc. que sería prolijo pormenorizar es prototipo este canónigo del XVIII.
En las actas capitulares de años sucesivos afloran nuevas noticias sobre la nieve.
Así en el Cabildo de 17 de abril de 1747 se vuelve a presentar el probleipa de la falta de nieve y se acuerda escribir al Abad de Montederramo para que permita en una de las barracas del monasterio que tiene en el Monte de San Mamed se recoja la nieve que necesita el Cabildo, respecto que no ha caido en la cabeza de Meda en donde tiene el Cabildo su pozo.
Este mismo año el 5 de julio el Cabildo consigna el incumplimiento por parte del obligado de la nevé que ha «dexado de dar surtimiento en muchos días de riguroso calor», acordándose que el Chantre retenga el importa de la nieve que gastó en la función del Rosario y está debiendo al obligado para los efecto que halla lugar, y se dan las ofdenes para proceder judicialmente contra el mal servidor.
Esta noticia nos alarga el uso de la nieve en los refrigerios tan comunes en las fiestas de iglesia, en las que se convidaba al predicador y asistentes principales generalmente con agua de limón y pastas.
En 1750 el cabildo se reunirá, convocado urgentemente, el mismo día de Santiago, 25 de julio, por un asunto preocupante dice así el acta: «El Sr Deán dixo había juzgado llamar a Cabildo no obstante lasolemnidad del día para exponer que tenñia noticia habían venido de la Coruña seis o siete soldados con orden de asistir en las barracas de la nieve para no dexar venir ninguna carga para esta ciudad y hacer conducir la que hay a la Coruña; cuyo atentado es digno de consideración por el riesgo que amenaza a este lugar de faltar una provisión tan necesaria; además de ser contra la inmunidad y atención debida al Cabildo.
Tratóse de esta novedad tan extraña y se acordó pase el capellán Don Manuel Cid a la nevera, se informe de lo que hay en este particular y con lo que traiga sabido se tomará la providencia que corresponde.
Y a dicho capellán se le abonen los gastos que haga en este viaje».
Las noticias se alargan hasta entrado el siglo XIX aunque con menor intensidad, lo que prueba sin embargo que se seguía utilizando este medio para el refrigerio veraniego y como medicina, hasta que, con la electricidad, otros sistemas de refrigeración lo hicieron definitivamente obsoleto. |
Derivada de su función pastoral, los obispos adquirieron ya en los primeros tiempos del cristianismo potestad para corregir las faltas de sus fieles; progresivamente, la facultad se extendió al clero, al patrimonio eclesiástico e incluso a la ciudad episcopal.
En la Edad Media, la jurisdicción episcopal atiende a una gran variedad de asuntos ya que las competencias del tribunal se establecen en una doble vertiente: por razón de las personas y por las materias^ Por las personas a quienes se enjuicia, pertenecen al tribunal eclesiástico todas las causas relativas a los clérigos, tanto en cuestiones que les afectan como individuos como las referentes a sus bienes; pero también huérfanos y viudas tienen derecho a acudir a la justicia de la Iglesia.
Por la materia que se juzga, la corte episcopal conoce, en principio, asuntos de índole espiritual así como todos los referentes al patrimonio eclesiástico; afecta, pues, a temas como el matrimonio -con todo lo que ello conlleva (separaciones, legitimidad de los hijos, dotes, adulterios)-, la usura, ruptura de juramento, testamentos, sacrilegios, crímenes contra la fe y los sacramentos, simonía, ataques a la inmunidad y patrimonio de la Iglesia, diezmos, beneficios, derechos de presentación, etc.
La Iglesia desarrolló en las diócesis un entramado judicial organizado jerárquicamente.
En su base, están los tribunales de los arciprestes, cuyo funcionamiento y atribuciones están reconocidas por el derecho canónico y cuya existencia en Galicia nos confirman los sínodos^.
Por encima de ellos, los tribunales de loïï arcedianos.
Como delegados territoriales del obispo, éstos juzgan en apelación los casos vistos en los tribunales de los arciprestes, pero también algunas de las causas que corresponden a la jurisdicción arzobispal como los matrimonios o la ejecución de testamentos.
En estos juzgados, siguiendo las normas canónicas, el juez estaría asistido por un escribano -posiblemente un notario apostólico-que levanta acta de las vistas^.
Su existencia también está testimoniada por las fuentes.
Por encima de ellos, la justicia ejercida por el obispo -la audiencia episcopal-que ve las causas sólo a él reservadas y las apelaciones de los tribunales inferiores.
Tras esta instancia sólo cabe el recurso al juzgado metropolitano y a la corte romana.
Las atribuciones de esta corte recaen en el caso compostelano en un tribunal cuya sede parece estar en la ciudad de Salamanca"^.
Los obispos fueron abandonando el ejercicio personal de la justicia en manos de colaboradores.
Las primeras menciones de la existencia de estos servidores se remontan en algunas diócesis europeas a la primera mitad del siglo XII de un modo un tanto impreciso y, más claramente, en los años siguientes^ La aparición e implantación de este juez, en principio delegado, se relaciona estrechamente con la recuperación del derecho y el establecimiento del procedimiento judicial romano-canónico.
Esta nueva realidad hace necesaria la concurrencia de personal capacitado.
Contemporáneamente, se asiste a la progresiva independencia de la curia judicial.
Finalmente, el officialis se encargará, casi en exclusiva, de presidir el tribunal episcopal, juzgando según el derecho común eclesiástico y con poder para pronunciar sentencias y todo tipo de censuras eclesiásticas^; la audiencia tendrá sede estable y única con personal fijo a su servicio.
En 1246, la decretal Romana ecclesia -recogida en las compilaciones posteriores y ampliamente comentada por los canonistas-confiere a este personaje la calidad de juez ordinario^, si bien para ver determinadas causas ha de disponer de un mandato expreso del prelado (generalmente conferido).
La Historia Compostelana da las primeras informaciones acerca del ejercicio de la justicia episcopal en esta diócesis.
Según en ella se relata, existe un entramado judicial -posiblemente en estado rudimentario-, que en Santiago se materializa en la presencia del villicus y los dos indices Loci Sancti^; sus competencias no están muy claras, sin embargo, parecen corresponder al primero los asuntos posteriormente reservados a la justicia seglar.
Los indices Loci Sancti, que en este momento son dos canónigos, atenderán las demás causas de la ciudad y sus contornos.
Esta obra presenta también la imagen del prelado impartiendo personalmente justicia sobre laicos y clérigos^.
Los decretos que se promulgan en 1113 para preservar la justicia en la Tierra de Santiago, señalan los asuntos que juzgan estos indices: causas sobre heredades e iglesias, testamentos y herencias^^.
Las escrituras referentes a estos asuntos habrán de ser redactadas por clérigos autorizados o por los mismos jueces^^ Todos los viernes, se celebrará en el palacio episcopal vista pública, presidida por el prelado^^.
Quizás haya que ver en estas judicaturas los precedentes de las dignidades de jueces de Luou y Villestro, que ya a final de la Edad Media aparecen como dignidades ordinarias, en todo caso de los dos jueces -generalmente canónigos-que juzgarán en la Quintana.
^ La crónica, aún con un fondo real, podría también remitir a tópicos cuya finalidad sería reforzar la imagen de prelado.'° Historia Compostelana, L. Las fuentes no permiten establecer con exactitud la evolución de esta administración judicial.
Un texto del siglo XIII recogido en las constituciones capitulares, se refiere a las competencias de los antiguos indices Loci Sancti, ahora indices Sancti lacobi: ven en apelación todo tipo de causas procedentes de todo el territorio compostelano y en primera instancia aquellos asuntos cuyos actores reclamen el dictamen de este tribu-naP^ Precisamente esta intervención en todo tipo de negocios será denunciada por el concejo en un famoso proceso llevado ante el rey.
Las sentencias de Alfonso X^"^, que recogen importantes informaciones acerca del ejercicio de la justicia en la ciudad, conminan a la justicia eclesiástica a abandonar los juicios de sangre y aquellas causas vistas tradicionalmente por los alcaldes concejiles^^ Denuncian, asimismo, la utilización del derecho canónico recién promulgado (decreto y decretales) en los procesos seguidos en estos tribunales^^.
El panorama descrito, concreta la existencia de un tribunal presidido por los jueces eclesiásticos con actividad regular y otro -quizás más ocasional-presidido por el arzobispo.
Por el momento es imposible establecer en qué momento comenzaron los prelados a delegar de manera habitual las funciones judiciales.
Inicialmente, los nombramientos en este sentido tendrían su origen en sus frecuentes ausencias.
Las primeras menciones a la existencia del officialis -como juez único que asume competencias reservadas al prelado-no aparecen en las fuentes compostelanas hasta el siglo XIV; pero hay que dar como casi segura su presencia al menos desde el período posterior al fallecimiento de D. Juan Arias.
En estos años, los prelados fueron despojados del señorío sobre la ciudad siendo más frecuentes los viajes a la corte ^^.
En 1314, en una carta referida a los excomulgados que desafían su autoridad, don Berenguel se refiere con claridad a las penas impuestas por él o sus antecesores y sus vicarios^^.
Se habla, pues, de sustitutos dotados de esta facultad en nombre del prelado.
Por otro lado, el sínodo provincial de 1335, confirma la existencia de estos vicarios seu ojficiales, como práctica habitual en todas las instancias de la jurisdicción eclesiás-tica^^; se prescribe la necesidad de que sean personas versadas en leyes y se establecen aranceles para la expedición de documentóse^.
La aparición de este vicario arzobispal debió llevar consigo una reestructuración de la administración judicial ya que -como magistrado delegado-entra en su jurisdicción todo tipo de asuntos (incluidos los que veían los jueces eclesiásticos de la ciudad).
Las características, circunstancias y cronología de esta evolución permanece desconocida.
Su resultado final aparece ya a finales del siglo XIV y plenamente esclarecido en el XV.
El oficial arzobispal -denominado en ocasiones provisor-asume casi todas las competencias del prelado, unas en razón de su oficio y otras por procuración.
Junto a su audiencia aparece un segundo tribunal presidido por un canónigo perito en leyes y con sede en la plaza de la Quintana, su presidente se denomina también juyz enna audiencia arçobispal, lo que sin duda induce a confusión.
Este tribunal secundario que tiene su sede en el auditorio dos pleytos de la plaza pública de la villa, juzga -a tenor de las fuentes consultadasen primera instancia causas procedentes sólo de Santiago y su distrito; el ámbito jurisdiccional abarca lo contencioso, algunos asuntos habituales de competencia eclesiástica (ejecución de testamentos) y ciertas funciones de jurisdicción graciosa.
Sus documentos son autorizados por notarios de la ciudad aunque dispone de escribanos adscritos permanentemente a su servicio.
La audiencia del provisor es la instancia judicial más importante de la Tierra de Santiago, por la amplitud de sus competencias y por su organización interna, ocupando en la jerarquía de los tribunales el lugar más alto.
Al asumir la función del prelado, corresponde a ese oficial la jurisdicción contenciosa en todos los asuntos reservados al fuero eclesiástico y la jurisdicción graciosa acerca del cumplimiento de las leyes del prelado y la Iglesia^^ Ello se concreta en la Iglesia compostelana en la capacidad de ver causas çeuiles, criminales, espirituales e tenporales^^.
Con frecuencia a estas capacidades derivadas de su calidad de juez ordinario, se une en Santiago su calidad de vicario en lo espiritual y lo temporal.
De este modo asume competencias directamente ligadas al prelado como son la presentación, colación y provisión de beneficios eclesiásticos^^ La corte tiene su sede en la casa del provisor^"^.
Es él quien preside las sesiones, que tienen lugar en presencia de los escribanos que llevan la escrituración del proceso.
Acuden allí el fiscal, los abogados y las partes o sus procuradores.
El fiscal o promotor expone la acusación y cita a los delincuentes ante el juez; asume, en fin, la representación arzobispal, encarnando la ley por él representada y promulgada.
Los abogados exponen las intenciones o la defensa de sus clientes.
Las partes son generalmente representadas por procuradores^^ Toda esta actividad da lugar a una estructuración de las labores del tribunal, a una organización de los diversos oficios, y a una variada 21 LE BRAS, G.: op. cit., p.
2^ Dado que estas labores son asumidas por delegación especial pueden ser revocadas sin afectar a las judiciales tal y como ocurrió en 1467 (ACS, AC I, f 19r).
2^^ En efecto, las escasas noticias referentes a este asunto localizan la audiencia en este lugar (PÓRTELA SILVA, MJ.: La colección, rf 1329).
La interpretación de esta circunstancia es doble: o bien el provisor vive en unas dependencias anejas a la audiencia, o bien las vistas públicas tienen lugar en su casa, mientras que las labores de escrituración tendrían sede fija en otro lugar.
25 FOURNIER, R: Les ojficialités, pp. 29-41; MARSILLA DE PASCUAL, ER.: El cabildo de la Catedral de Murcia en el siglo XV.
El procedimiento a seguir en la vista de las causas queda fijado en la procedura romano-canónica^^, difundida en los numerosos ordines iudiciarii que circularon durante la Edad Media y cuya presencia en Compostela es demostrable^^.
Dejando a un lado a todos aquellos que intervienen en la escrituración y validación de los procesos y al provisor, no hay información sobre otros empleados de la audiencia.
Escasamente se puede esbozar el papel de otras personas tales como abogados y procuradores de las partes; o la presencia -al igual que en otras sedes-del registrator o de los diversos mensajeros y personal subalterno^^ Las únicas actas procesales compostelanas conocidas proceden del tribunal de la Quintana^^.
La documentación atestigua abundantemente que las partes no suelen defender personalmente sus intereses y que recurren al nombramiento de abogados y procuradores.
A tenor de estos textos, a ellos incumbe la defensa de los intereses de sus representados, exponiendo los cargos y descargos, justificando y alegando las respectivas posturas, aportando las 26 FOURNIER, P.: Les ojficialités, pp. 128-283; GARCIA Y GARCIA, A: «El proceso canónico medieval en los archivos españoles» on Memoria Ecclesiae IV.
La catedral y la diócesis en los archivos de la Iglesia.
Oviedo, 1993; pp. 65-84; IDEM: «El proceso canónico en la documentación medieval leonesa» en El Reino de León en la Alta Edad Media 2: el ordenamiento jurídico del reino.
La escasa documentación conservada permite confirmar que en los tribunales eclesiásticos compostelanos se siguen estos procedimientos (ACS, Carpeta Documentos Sueltos 16, n° 10-3; ACS, Carpeta Sueltos 16, n° 32; ACS, Leg.
2^ GARCÍA Y GARCÍA, A.: «La biblioteca del Arzobispo de Santiago de Compostela Bernardo II» en Antonianum, 61 (1986), pp. 540-568; GARCÍA Y GARCÍA, A.: «El derecho común medieval en las bibliotecas de Galicia» en Glossae.
VÁZQUEZ BERTOMEU, M.; RODRÍGUEZ SUÁREZ, M.R; ALLER ALVAREZ, M.: «Libros y bibliotecas eclesiásticas en la Compostela del siglo XV» en Estudis Castellonencs, 6 (1994-95), pp. 1455-1464.
Posiblemente un estudio más pormenorizado de la documentación permitirá establecer la influencia de estas obras en la legislación compostelana a este respecto y en los escritos procesales.
29 ACS, Carpeta Sueltos 16, n° 10-3; ACS, Carpeta Sueltos 16, n° 32. pruebas y los testigos, solicitando aplazamientos, presenciando la lectura de la sentencia y presentando las oportunas apelaciones.
La vista tiene lugar ante el provisor y ante un escribano que actúa como secretario judicial; éste redacta las actas del proceso, elabora las citaciones y mandamientos del juez, da fe pública a los traslados de las pruebas documentales y a las deposiciones de los testigos y, finalmente, redacta la sentencia decidida por el magistrado.
La escrituración de los procesos eclesiásticos quedó determinada por el IV concilio de Letrán con vista a facilitar la ejecución de los procesos de apelación^^.
LA ORGANIZACIÓN INTERNA DE LAS TAREAS DOCU-MENTALES
Dada la importancia que en la audiencia tiene la escrituración de los asuntos, se desarrolló una organización y división en las tareas.
Como personal adscrito a esta función mencionan las fuentes la existencia de dos tipos de profesionales, el scripuan y el notario.
Según las cartas de nombramiento de escribanos judiciales conocidas en Galicia, estos individuos redactan los autos judiciales y escrituras relativas a ellos^^; sus documentos tendrán validez pública por el mandato episcopal contenido en el documento, siempre y cuando la escritura contenga el dia, mes e año e lugar e los testigos que a ello fueron presentes e vuestro signo.
Según se desprende de estos textos, los escribanos -que con cierta frecuencia son escribanos de cámara del rey-limitan su intervención a aquellas tareas que no invaden las competencias de los notarios públicos ordinarios: la redacción de las actas procesales, los mandamientos judiciales o las citaciones^^.
En ningún caso están habilitados para interferir en el ámbito de los notarios públicos^^.
Participan también, posiblemente, en la escrituración de cartas que luego autorizarán los notarios.
Los personajes que trabajan en este tribunal son generalmente notarios apostólicos, reales, arzobispales^^ o nombrados especialmente para ejercer en la audiencia^^; son ellos los encargados de dar fe a las escrituras públicas emanadas de los actos acontecidos en la audiencia o ante el provisor: sentencias, provisión de beneficios, autorización de traslados, etc. Los notarios -a tenor de sus suscripciones-redactan la primera nota del documento; los escribanos se encargarían de elaborar el escrito final que, una vez sellado con el sello de la audiencia, es autorizado por el notario-^^.
Escribanos y notarios han de prestar juramento acerca del recto cumplimiento de su oficio^^.
Se detecta, en ocasiones, la presencia de los notarios del número en las sesiones del tribunal; este hecho se relaciona con el traslado de documentos, la ejecución de últimas voluntades, testimonios de cumplimiento de la sentencia, etc., cuestiones habitualmente encomendadas a los notarios públicos de las villas.
Es muy posible que existiera entre estos funcionarios una cierta división del trabajo, ya que el ámbito de acción de los notarios apostólicos tiene un límite claro en el reino castellano.
Efectivamente, en 1329 el rey Alfonso XI prohibió en las Cortes de Madrid a los notarios apostólicos el ejercicio de la profesión fuera de la esfera eclesiástica; el veto fue renovado por Enrique II y Juan IP^ Dado que a la audiencia arzobispal llegan'^^ Es decir, aquellos notarios que siendo nombrados por el arzobispo no están adscritos a ningún territorio.
Santiago, 1991, doc. n° 346,347,348,349, etc casi todo tipo de causas (espirituales y temporales), unas remitidas por los diferentes tribunales de la Tierra de Santiago y otras en primera instancia, es razonable suponer que en algunas de ellas intervinieron personas ajenas al estamento clerical.
Sin duda esto debió ser frecuente en aquellos asuntos que permitían apelación a los tribunales reales.
En todo caso, sí parece existir una cierta división del trabajo ya que, según los indicios, cada proceso es escriturado por un mismo escribano^^.
En otras cortes eclesiásticas, el trabajo cotidiano de escritores y notarios está supervisado por el registrador o canciller, cuya presencia no registran las fuentes compostelanas, pero que posiblemente existió.
Este funcionario tendría como misión fijar la hora y el orden de las vistas orales, la designación de escribanos para las causas y la supervisión general de la escrituración^^.
La persona elegida para ocupar este cargo, ha de contar con una gran preparación teórica y práctica y tener, necesariamente, conocimientos del oficio notarial ya que sobre él asume las funciones de dirección de este despacho.
Resulta casi imposible establecer el proceso documental en esta oficina, dado que la información proporcionada por las fuentes es muy avara en esta cuestión; se hace necesario sustituir las lagunas con noticias procedentes de despachos similares'^^ Aunque la actividad del provisor es lánea Medieval Murciana, VIII (1981), pp. 119-190, p.
139 eminentemente judicial, no todos los asuntos se desarrollan por cauces procesales (por ejemplo, los incluidos en el ámbito de la jurisdicción graciosa).
Las peticiones y las demandas (denuncias) se presentan ante el juez oralmente o por escrito y quedarían consignadas en las actas del tribunal literalmente o como anexo a las notas del escribano.
En algunas audiencias estos documentos son presentados directamente ante el escribano que las lee en la vista.
En las causas que se determinan por la vía procesal (es decir, cuando no hay acuerdo entre las partes o bien cuando ha de confirmarse la existencia de un derecho) las escrituras entran en la audiencia a medida que el pleito se va desarrollando: pruebas periciales, interrogatorios testificales, pesquisas y documentación probatoria alegada por las partes o solicitada por el juez; todo ello es incluido en el expediente del proceso a medida que llega al tribunal.
De los escritos producidos por una entidad externa -por ejemplo, un notario público-se adjunta una copia autorizada por el juez o presentada por las partes que se incluye en los registros del proceso, textual o sumariamente.
Asimismo, se elaboran copias de los documentos y actas del proceso para las partes contrarias, con el fin de que puedan ser examinados y aceptados o rebatidos.
En los otros negocios, por ejemplo la concesión de beneficios, licencias, dispensas o absoluciones, la petición muy posiblemente se presenta oralmente o por escrito ante un funcionario de la audiencia; es confirmada o rechazada por el juez en despacho privado con un escribano o con el registrador.
Finalmente, la decisión del provisor (sentencia, mandato, dispensa, etc.) es escriturada por los escribanos y firmada por el juez y el notario"^^ y sellada con el sello de la audiencia'^\ tasada y entregada el interesado"^"^.
Algunos de estos textos necesitan para su completa validez, ciertos requisitos de publicidad.
Las sentencias han de ser leídas en el tribunal ante las "^^ Con frecuencia, la intervención notarial se limita a una rúbrica acompañada del nombre del oficial.
"^^ Las tasas por la aposición del sello pertenecen a la mesa arzobispal (ACS, Tumbo G, r 29r).
"^"^ Los documentos llevarían la nota de su precio en las esquinas inferiores o al dorso (ACS, Carpeta Sueltos 19,n° 6,12,15,16). partes"^^; las cartas de monición, excomunión y algunos mandatos son difundidos públicamente al igual que ocurre con algunos documentos arzobispales cuando su información se considera de interés general; los escritos que atañen a particulares son leídos al afectado y divulgados -en el caso de excomunión-en la iglesia parroquial en presencia de toda la feligresía.
Inicialmente el procedimiento de registración en estas audiencias se lleva a cabo en un solo libro, que recoge todo tipo de asuntos ocurridos ante el tribunal; más tarde, al igual que ocurre en las cancillerías episcopales se produce una diversificación y nacen nuevas series de registros.
En ellos se redactan las noticias en una doble variante: el texto completo (más raros cuanto más se avanza en el tiempo) o simplemente la reseña (lo más frecuente especialmente en el caso de documentos muy sujetos al formulario).
Por lo general, las audiencias diocesanas dispusieron de un registro denominado matricula causarum, verbalia o registra curie donde se recoge el trasunto de los procesos vistos por el tribunal; en ellos se redactan, partiendo de las actas del secretario, los acontecimientos de los procesos"^^.
Sin duda esta es la serie más variada, ya que los regestos afectan a todo tipo de asuntos tratados en la corte.
Los registros especiales recogen normalmente temas repetitivos tales como licencias o dispensas, excomuniones, colaciones de beneficios, etc. Por ello, sólo se consigna el nombre del destinatario y el objeto del documento emitido (el beneficio, la pena, la excomunión o la penitencia), la fecha, las tasas y el nombre del notario que lo redactó.
Son los libri licentiarum, con las licencias y dispensas"^^; los liber collationum o registra collationum, que enumeran las colaciones y provisiones de beneficios eclesiásticos'^l "^^ Esta circunstancia queda, en ocasiones, registrada en el propio documento: PÓR-TELA SILVA, M.J.: La colección, n° 1329; ACS, Carpeta Sueltos 16, n° 17.
XXVII; HILLGARTH, J.N.; SILANO, G.: The register 'notule communium 14' of the diocese of Barcelona (1345Barcelona ( -1348)) La documentación compostelana es parca en informaciones sobre este tipo de instrumentos y no puede confirmarse la existencia de registros.
Algunos testimonios corroboran la presencia de procedimientos de registro y control que, sin embargo, apuntan en otra dirección.
Buena parte de la documentación al ser elaborada por notarios adscritos a este despacho, quedaría registrada en sus protocolos.
Esta obligación se recoge clara y específicamente en los nombramientos de notarios apostólicos y reales"^^ y la documentación compostelana confirma esta práctica^^.
En estos libros se copian todos los documentos elaborados por el notario en esta oficina y abarcarían una amplia variedad de escritos, desde la colación y provisión de beneficios hasta las sentencias^ ^ Dado que algunos de estos notarios ejercen también su profesión fuera de la audiencia, es fácil suponer que dispongan de un registro diferenciado para los asuntos de la audiencia, que quedaría en ella a su muerte y sería entregado a sus sucesores en el oficio^^.
Como ya se ha dicho, posiblemente existieron registros diferenciados de licencias para predicar y de clérigos ordenados.
Estas parcas noticias pueden completarse -siempre con las precauciones necesarias-con las procedentes de otras audiencias gallegas.
El sínodo tudense de 1528 recoge interesantes disposiciones sobre los tribunales episcopales y su documentación^^ Sus cánones constituyen una verdadera recopilación de derecho diocesano elaborado por personajes "^^ No aparece esta obligación en los nombramientos de los escribanos de la audiencia, aunque posiblemente éstos también tendrían obligación de conservar los textos que pasaron ante ellos.
^° Se menciona una relación extraída por un notario de la audiencia de los títulos y colaciones que pasaron ante su antecesor (AHDS, FG, Leg.
Esta noticia no tiene referente cronológico, sin embargo, por los nombres de los notarios (Alonso Galos y Diego de Salamanca) puede datarse en los últimos decenios del siglo XV.
También se menciona su uso a la hora de elaborar nuevos ejemplares de documentos anteriormente otorgados (JUSTO MARTÍN, M.X.; LUCAS ALVAREZ, M.: Fontes documentais, n° 346,349,352,354,358).
^' La existencia de estos registros generales se constata también en otras sedes (MICHEL, F.: Zur Geschichte, p.
GARCÍA Y GARCÍA, A. versados en derecho canónico y en los ordenamientos de sínodos anteriores; por ello, en ocasiones se recogen mandatos cuyo cumplimiento se constata en la diócesis desde tiempo atrás, otras veces se modernizan prácticas anteriores.
Confirma la existencia de registros de procesos en los que se incluyen los documentos presentados ante la corte^"^; prescribe la elaboración de un libro de penas, que está en posesión del notario más antiguo de la audiencia, donde los escribanos anotan las condenas que ante ellos pasaron, con la fecha, la sanción y el nombre del reo.
En este mismo libro se han de consignar las colaciones de beneficios, luctuosas, licencias de ausencia y dimisorias^^ Asimismo, se constata la elaboración de protocolos notariales como los descritos en la audiencia compostelana^^.
Una vez elaborados y registrados los documentos, el personal de la audiencia los tasa.
El precio de la escritura se marca en una de las esquinas inferiores o bien al dorso.
La única relación de aranceles de escrituras que se conserva en la diócesis compostelana, se remonta al período de D. Juan Arias y se aplica a los instrumentos confeccionados por los notarios de Santiago^^.
Una provisión de los Reyes Católicos, dada en Madrid en 1495, informa sobre algunos problemas y abusos cometidos por los escribanos del tribunal emplazado en la plaza de la Quintana^^.
Estos oficiales cobraban cinco maravedís por una carta de excomunión y diez por las demás; sin embargo, han subido los precios sin consentimiento y sin capacidad para hacerlo.
Nuevamente, hay que acudir al sínodo de Tui de 1528 para encontrar una tabla de aranceles completa^^.
Según se aprecia en este documento, cada tipo de escritura tiene un valor, que se acrecienta en el caso de aquellas que han de ser selladas.
Los ingresos se destinan al escribano o notario, a la dependencia del sello (cuyas rentas pertenecen al prelado) y a la audiencia^^.
Los documentos producidos por la audiencia y elaborados por sus empleados presentan una doble vertiente según los ámbitos de acción del oficial o provisor: por un lado están las escrituras relacionadas con el ejercicio de la jurisdicción contenciosa y criminal, por otro las vinculadas a la jurisdicción graciosa.
En el primer caso se trata de instrumentos eminentemente procesales, en el segundo entra una gran variedad de licencias o nombramientos.
Abarcan una tipología extensa de textos; unas nacen directamente de las actuaciones del magistrado (por ejemplo, las sentencias o las citaciones), otras de la escrituración de actos verbales (libelo de denuncia o deposiciones testificales).
Del mismo modo, algunas se redactan en la propia audiencia, otras -como los testimonios de publicidad o las pesquisas-fuera de ella.
En cualquier caso, todas ellas tienen como punto de referencia la actuación del tribunal.
Las vistas ante el provisor originan una importante variedad de textos, directamente relacionados con el desarrollo del proceso en sus diferentes fases.
El procedimiento seguido es el establecido para el ámbito eclesiástico, que renueva las tradiciones procesales del reino leonés^^ La denuncia o libellus conventionis del actor o demandante, que es presentada por escrito o bien redactada por un escribano de la audiencia, da comienzo al juicio^^; ha de contener claramente los datos básicos de la demanda: quién ^' La influencia de los usos procesales clásicos en la legislación del reino leonés a través del Liber ludiciorum es innegable (PRIETO MOREIRA, A.: «El proceso en el reino de León a la luz de los diplomas» en El reino de León en la Alta Edad Media: Ordenamiento jurídico del reino.
GARCÍA Y GARCÍA, A.: El proceso canónico en la documentación medieval leonesa; FOURNIER, R: op. cit. En la procedura eclesiástica, los procesos civiles y los criminales apenas se diferencian en sus fases y desarrollo.
^^ En las causas a las que se aplica la procedura sumaria, la denuncia se concreta en una exposición oral que el secretario resume en las actas (GARCÍA Y GARCÍA, A.: op. cit., pp. 77-78). demanda, qué pide, ante qué juez y en qué derecho basa su actuación; una copia de este escrito es entregado a la parte demandada.
Las citationes o mandatos judiciales convocan a las partes ante el magistrado, a lo largo del proceso se elaboran también este tipo de cartas para llamar a los testigos; han de contener las indicaciones sobre el momento y lugar de la comparecencia.
Cuando las partes no comparecen personalmente, habrán de mostrar sus representantes los mandatos procuratorios que les autorizan a actuar.
En la vista oral, las actuaciones quedan registradas en las actas que redacta el escribano.
Durante la sesión éste toma nota de lo acontecido; más tarde, estos apuntes son redactados incluyéndose -habitualmente de modo literal-los escritos alegados por las partes, las preguntas hechas a los testigos o las exposiciones de los procuradores.
De otros sucesos tales como los juramentos, el escribano se limita a recoger su existencia y dar fe de ellos^^ Para sustentar sus derechos, las partes presentan pruebas.
El sistema probatorio admite -según el derecho-varias modalidades^"^: interrogatorio del demandado y los testigos, la confesión del acusado -que da fin al proceso-, las pruebas documentales y los testimonios periciales.
Casi todas estas actuaciones tienen lugar ante el juez y el notario que llevan la causa.
Finalmente, los contendientes realizan un alegato final replicando los derechos y exposición de la parte contraria y reafirmando la suya.
Las actas del proceso son utilizadas por el juez para dictar sentencia y en ocasiones se dan traslados para las partes^^ Tras la vista, el juez procede a dictar sentencia.
Estas pueden ser de dos tipos: interlocutoria -cuando se refiere a un aspecto de la causa-o definitiva -pone fin al proceso-.
La primera no necesariamente ha de redactarse en pública forma, bastando con que quede registrada en las actas.
La segunda -redactada por el notario-ha de ser promulgada y leída ^^ Así ocurre al menos en el tribunal de la Quintana (ACS, Carpeta Sueltos 16, n° 10-3; ACS, Carpeta Sueltos 16, n° 32) y lo corroboran los precarios testimonios procedentes de la audiencia (ACS, Leg.
En caso de disconformidad las partes presentarán su apelación ante el tribunal superior^^.
Una vez dictada, la sentencia habrá de ser ejecutada.
Esta iniciativa corresponde al juez ordinario que manda elaborar el correspondiente mandamiento (carta ejecutoria).
También incumbe al magistrado decidir el coste del proceso^^ (declaración de costas).
Las escrituras que pasaron ante el provisor compostelano se conservan en escasa medida y la información que nos proporciona ha de completarse con las verbalidades de procesos vistos por los jueces de la Quintana^^.
Estas permiten observar que se sigue el procedimiento arriba descrito: presentación de las partes, pruebas documentales cuya copia se incluye en el proceso (si bien no en las notas instantáneas del secretario judicial), citaciones, deposición de los testigos, alegatos finales y finalmente la sentencia.
La documentación conservada registra, asimismo, la existencia de escritos que aparecen únicamente referidos en actas, sentencias y otros testimonios: citaciones, mandatos judiciales, requisitorias, licencias, absoluciones, etc.^^.
Es de suponer la presencia de otros de los que no nos ha quedado noticia: libelos de denuncia, testimonios de publicidad de las citaciones y del juramento de los testigos, procuraciones, traslados del proceso, partes de él y de los documentos presentados como pruebas, mandamientos y ejecutorias para el cumplimiento de las sentencias interlocutorias, cartas de rebeldía, apelaciones, etc.^^ La documentación conservada relacionada con la audiencia compostelana consiste generalmente en textos conservados por alguna de las partes por su valor probatorio.
Son informaciones testificales sobre un derecho, pesquisas e informaciones realizados por orden judicial; en ellas, el juez local o el procurador de uno de los litigantes, acude con un mandamiento (que generalmente incluye la amenaza de excomunión) al lugar Se conserva, asimismo, un importante número de sentencias definitivas; en su tenor, el juez expone brevemente el asunto en discusión, las actuaciones del proceso y la parte que ha probado sus intenciones; este documento va firmado por el juez y un notario, llevando al dorso el sello de cera roja de la audiencia'^•^.
Algunos de estos documentos relatan con cierta minuciosidad los pormenores de la vista.
Los mandamientos judiciales constituyen, sin duda, el grupo más amplio y de mayor variedad y se refieren tanto a las diversas partes del proceso como a la sentencia; su estructura es claramente dispositiva y ejecutoria; han llegado hasta nosotros en su versión original o -más frecuentemente-insertados o mencionados en otros textos^"^.
Abarcan el amplio espectro temático de las causas de la audiencia: mandamientos para que los testigos declaren en las pesquisas, para que se dé posesión de un bien, para que se admita a un clérigo en un beneficio, para que se paguen las costas, para que se ejecute la sentencia, etc. En ellas se hace un llamamiento para que se ejecute una orden judicial incluyendo en su cláusula de sanción la amenaza de excomunión.
Reciben varias denominaciones, siendo las más frecuentes la de mandamiento, carta monitoria y carta de se.
Las audiencias episcopales ven también nacer tipologías documentales no estrictamente relacionados con actividades procesales sino con el deber de los prelados como garantes del cumplimiento de las normas de la Iglesia y pastores de almas.
Nacen así licencias para desposar sin moniciones previas, absoluciones de casamientos clandestinos, de excomuniones a vivos y muertos, licencias para abrir sepulturas, interposición de decreto para autorizar documentos, licencias para predicar o confesar''^, etc. Pero también procesos matrimoniales, por falsos juramentos, usura, etc. Apenas queda rastro de estas escrituras en los archivos compostelanos.
Otros testimonios referentes a la actuación del juez presentan escritos referentes al derecho familiar y testamentario.
Son las causas vistas acerca de los testamentos, su apertura y ejecución y las asignaciones de curadores o tutores y la protección de los bienes del menor.
Fruto de estas acciones surgen los testimonios de apertura de testamentos''^, los mandatos sobre almoneda de bienes^^, reparto de la herencia^^ cartas de curaduría y tutoría^^, licencias para vender o empeñar los bienes de menores, etc. Generalmente todos estos documentos se caracterizan por su fuerte carácter testimonial ya que su tenor básicamente incide en recoger una actuación judicial: se nombra un tutor que se comprometió ante el juez a cumplir unas normas; se procede a la lectura de un testamento que el magistrado da por válido y cuyo traslado y ejecución autoriza, etc.
Para reforzar el cumplimiento de las disposiciones de sus jueces, la Iglesia dispone de instrumentos específicos como son las censuras eclesiásticas que van desde la monición o amenaza hasta la excomunión e interdicto^^.
La excomunión con frecuencia es administrada por las dignidades -personajes con jurisdicción eclesiástica-de la diócesis tales como el deán o los arcedianos además de los jueces arzobispales.
Las dificultades de los tiempos provocaron que en la segunda mitad del siglo XV -seguramente por el gran número de ellas promulgadas-su efectividad sea más bien escasa; por ello, el arzobispo Fonseca, reservó para sí y su provisor el derecho a emitirlas^^ Estas cartas de censura eclesiástica son publicadas en el templo catedralicio, leídas al interesado y divulgadas en su comunidad parroquiaP^.
Dado que normalmente el excomulgado es absuelto, su conservación es difícil; las que han llegado hasta nosotros proceden de los fondos capitulares como parte de disputas y procesos contra particulares.
La audiencia realiza además -seguramente en virtud de mandatos especiales-algunas funciones propias de una escribanía arzobispal, ya que corresponde al arzobispo autorizar procesos que se inician por indultos, gracias y otras cartas apostólicas^^ Fruto de esta intervención serán, por ejemplo, las cartas monitorias exhortando a cumplir los mandatos apostólicos o los títulos de concesión de beneficios.
Los documentos emanados de la audiencia van siempre intitulados por el provisor, adquiriendo por lo general formas próximas a las de los textos emanados de las secretarías arzobispal, real y pontificia, en los que el magistrado es auxiliado únicamente por un escribano.
Todo un engranaje de profesionales de la escritura trabaja a su servicio.
De la variedad y volumen de la documentación otorgada en la audiencia se deduce su papel como la más importante oficina de la administración arzobispal en lo que a elaboración de documentos se refiere.
Sin duda, estos son los más rutinarios, quedando para el despacho personal del prelado aquellos asuntos de mayor importancia o más directamente ligados a la dignidad.
No es ésta la única diócesis en la que el vicario o provisor asume tan amplias facultades.
Los obispos, ocupados en sus negocios o ausentes de la sede, delegaron en estos personajes altamente competentes buena parte de sus funciones.
Esto da lugar al nacimiento de una institución profundamente vinculada al hecho escrito, donde se desarrolla siempre una mínima organización del proceso documental, existe personal especializado, tipos documentales específicos o incluso un procedimiento de actuación claro y preciso.
Posiblemente a causa de todo ello, podría calificarse a la audiencia del provisor como la entidad, diplomáticamente más interesante de toda la Tierra de Santiago.
Desgraciadamente, sin embargo, estamos muy lejos de poder valorar con exactitud la presencia de este despacho.
Si la escasez de fuentes puede aplicarse, en general, a casi todos los aspectos de la historia de este territorio, en el caso de la audiencia resulta casi dramática ya que casi todos nuestros conocimientos sobre ella provienen de noticias referenciales e indirectas.
No obstante, su importancia y relevancia parece fuera de toda duda a la espera de investigaciones ulteriores. |
Es esa tradición, profundamente enraizada en la campiña europea, lo que explica la tenaz persistencia de una religión campesina intolerante ante dogmas y ceremonias, vinculada a los ritmos de la naturaleza, fundamentalmente precristiana.»
GARLO GINZBURG: El queso y los gusanos.
El cosmos según un molinero del siglo XVI, Barcelona, 1994 (S^.ed.)
L. García Acuña, en particular a documentación referida ó Estado de Ribadavia, da familia Sarmiento.
A este respecto, merecen ser destacados os estudios introductorios que sobre esta tipoloxía documental se fixeron ñas memorias de licenciatura de P. Leiros de la Peña: La Casa de Fontefiz (Contribución al estudio de la hidalguía rural gallega), Santiago, 1986, inédito; V.M. Míguez: Aproximación ao estudo da fidalguía galega a travesó do Marquesado de San Martín de Hombreiro (1500-1800), A Coruña, 1993, inédito; e A. Presedo Garazo: Comportamentos económicos e sociais da pequeña fidalguía na Galicia interior, ss.
XVí-XVlíí, Santiago, 1995, inédito. ^ Desde este punto de vista, certos estudios realizados noutras áreas xeográficas a partir do uso de fontes privadas confirman esta funcionalidade dos arquivos privados.
Vid. entre outros CAMINALS, M. et al.: «Movimiento del ingreso señorial en Cataluña (1770-1835).
Los arriendos de la Casa de Medinaceli», in GARCÍA SANZ, R. e GARRABOU, R. (eds.): Historia agraria de la España contemporánea, Madrid, 1975; CARRASCO, A.: «Alcabalas y renta señorial en Castilla: los ingresos fiscales de la Casa del Infantado», Cuadernos de Historia Moderna, n°12, 1991; FARGAS, M.A.: "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es fectamente diferenciados polos sens distintos contidos, que, se ben teñen por protagonistas os mesmos individuos, definen unidades temáticas individualizadas.
La historia de un exorcista piamontés del siglo XVIIl Madrid, 1990.
"^ Terminoloxía aplicada por I. Dubert para referirse a este proceso.
Nun momento que non se especifica, don Fer- Traía morte do seu pai, D. Pedro ponse á fronte da Casa de Montaos por ser como hera cavallero y persona que podia mucho de echo y por fuerça, e a Mesa Capitular chama a atención de seguido sobre a imposibilidade de suceder no gozo dos beneficios eclesiásticos e nos décimos, alegando que estes foran asimilados ó señorío en tienpos de alteraciones y de guerra.
O señor de Montaos, apoiado pola decisión paterna, decide entón entremeterse a los llebar y quitar e perturbar... con la dha.
O proceso iniciase, pois, na Real Audiencia e vai durar ata a sentencia de 24 de Decembro de 1566 que favorece ó Cabido: Le debemos de condenar y condenamos al dho. don Fernando, dentro de nuebe dias primeros siguientes después que fuere requerido con la executoria desta nuestra sentencia, dexe y entregue...al dho. cabildo y Mesa Capitular todos los prestamos contenidos en su demanda..., y con los frutos y rentas que an rentado desde la contestación deste pleyto e rentaren hasta la real restitución y entrega.
Posteriormente, o apoderado do señor de Montaos apelará á Chancelería de Valladolid, pero tanto a sentencia do 13 de Marzo de 1571 como a sentencia de revista do 13 de Abril de 1576 ratificarán o dictaminado pola Real Audiencia de Galicia; sentencia que se consumará á perfección tal como se observa na visita de Jerónimo del Hoyo de 1607, na que as devanditas rendas aparecen xa mencionadas como de propiedade do arcebispo^^.
"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es pastoral feita por Juan Manxón ó arcediagado de Cornado en 1519 coincide xusto con esta conxuntura particular de usufructo das eclesiásticas dereituras por parte da Casa de Montaos, e nela especificase sempre -no total de nove das dez parroquias visitadas-que el arçobispo lleba desta yglesia su pedido.
LÓPEZ FERREIRO, A.: Historia de la S.A.M. Iglesia de Santiago de Compostela, Santiago, 1905(ed. facsímil de 1983) O preito obxecto de estudio neste traballo obrigou os xuices a consultaren aqueles documentos que poderían aportar información acerca das rendas en litixio; por iso caeu ñas mans do escriban Antonio de Quirós un libro de visitas -hoxe perdido-no que se contiña o informe da realizada en Xuño de 1519, en pleno pontificado de D. Alonso de Fonseca III, por Juan Manxón, clérigo vicario del arcedianazgo de Cornado, e Juan de Cobas, notario apostólico y clérigo de San Juan de Tordoya.
En Santa María de Castenda dise Estando presente Juan de Cobas, clérigo y capellán de la dha. yglesia y notario apostólico, que noutro lugar se titula clérigo de San Juan de Tordoya, o que nos fai pensar que este individuo -como era frecuente daquela-concentraba na sua persoa varios beneficios que administraba por interpósita persoa, o que parece confirmarse cando pouco mais abaixo declaran os vecinos que tienen por cura de la mytad de toda esta yglesia y mas un dezmero a Sancho de Ubiedo, clérigo, que non consta que estea presente no momento da visita.
En calquera caso parece evidente que tampouco era moi firme a residencia do rector nesta freguesía.
^' Trátase de Juan de Molid, párroco de Xesteda. ^^ BARREIRO MALLON, B.: «Sínodos, pastorales y expedientes de órdenes: tres indicadores de la religiosidad en el noroeste de la Península», in ALVAREZ SANTALO, C. et al.: La religiosidad popular IL Vida y muerte: la imaginación religiosa, Barcelona, 1989, pp. 76-77.
GELABERT GONZÁLEZ, J.E.: Santiago y la Tierra..., Op. cit., p.
En San Mamede de Ben*eo o señor de Montaos non tina participación ñas temporalidades eclesiásticas, pero si o Gonde de Altamira, ó que correspondían a metade dos décimos.
Non podemos cuantificar canto suponían estes ingresos porque a fonte non indica o que reportaba cada sinecura en gran ou cartos.
^^ En Ghaián, por exemplo, o arcediago de Gomado leva tódolos décimos e primicias dun casal del yglesario, ademáis de las ropas de los fidalgos de mortuorios guando los dhos. fidalgos se fallesçen.
Eran uns ingresos demasiado apetecibles como para pensar na súa renuncia, por iso non pode estraña-lo comentario que fai o cardeal ó referirse a Santa María de Ghaián: Témala por fuero la casa de Montaos y eran acavadas las voces y porguel retor Pedro de la Mela las saco a lus le dieron de cuchilladas queriéndole matar.
^^ GELABERT GONZÁLEZ, J.E.: Op. cit., pp. 174-175, comenta a boa situación económica dos cregos do arcipretado de A Mahía a fináis do Cincocentos.''
GARCÍA GARCÍA, A. (dir.): Synodicon..., Op. cit., pp.357 e 411-412. ^^... los feligreses reciben notable daño por la ynorancia en que están de lo que conviene a su salvación a causa de la que tienen para enseñárselo sus curas y retores.
Non é de estrañar que as autoridades eclesiásticas reaccionen con dureza ante tamaño descoido:... mando el dho. visitador al cura o su lugarteniente so pena d'escomunyon y de dos mili mrs. para la cámara del arçobispo, que no admita [a los oficios divinos] a los dhos. feligreses fasta que cumplan lo que les fue mandado y paguen las penas en que cayeron..., obtendo con iso a carta de absolución.
É por iso que os vecinos de Santa Comba de Xesteda exponen ó visitador que teñen costumbre de aver mysa cada domingo, y que desto tienen costumbre muy antigua de aver cada domingo y su sentencia de provisor, y agora que el arcediano no quiere dezir misa signo de quinze dias, pidieron justicia e remedio al dho. bicario.
^^ SAAVEDRA FERNÁNDEZ, R: La vida cotidiana en la Galicia del Antiguo Régimen, Barcelona, 1994. p.347.
Precisamente este medo á presencia de bruxas e meigos, así como á do demo, pois «no sólo los santos estaban realmente presentes en iglesias y ermitas; también el demonio -al que las gentes invocaban con toda normalidad a finales del XVI-se aprecia a menudo a los campesinos en figuras espantosas y horribles...^^», é o que explica a insistencia dos ^^ En Chaián, Xavestre, Xesteda, Bardaos e Gástelo ordena pinta-las imaxes dos seus altares, e en Xesteda e Bardaos que fagan campanarios.
En relación con iso débese entende-lo interese por que se pinten determinadas escenas ñas paredes das igrexas, un interese que se manten durante todo o século XVI, pois como dicía a fináis da dita centuria o arcebispo D. Juan de Sanclemente, ellas eran los libros de los rústicos y ignorantes^^.
334: «Estas constituciones sinodales no fueron del gusto de los canónigos, que las consideraron vejatorias, por lo que recurrieron a la Santa Sede, y este asunto coleaba todavía en 1515, 1516y 1521, según la documentación de Santiago.»
EIRAS ROEL, A: «Producción y precios agrícolas en la Galicia atlántica en los siglos XVII-XVIII.
Un intento de aproximación a la coyuntura agraria», in Actas del Congreso de Historia Rural.
Siglos XV al XIX, Madrid, 1984, pp. 393-414. ^^ A xa varias veces citada visita de Jerónimo del Hoyo volve servirnos para apreciar outro dos cambios experimentados ó longo da segunda metade do século XVI.
Compostellanum, 1989, pp. 271-295; «La evolución del Asociacionismo religioso gallego en la segunda mitad del siglo XVIII: el Arzobispado de Santiago», in Actas de los Vil Encuentros de Historia y Arqueología.
Gremios, Hermandades y Cofradías, San Fernando, 1992, II, pp. 27-42; «La evolución del lugar de sepultura en Galicia entre 1550 y 1850: los casos de Tuy y Santiago», in Obradoiro de Historia Moderna.
Homenaje al Prof. Antonio Eiras Roel, Santiago, 1990, pp. 163-180; «La religiosidad femenina en la Galicia de la época moderna», in A muller na Historia de Galicia, Ourense, 1995, pp. 67-91; «Aspectos de la vida religiosa barroca: las visitas pastorales», in GARCÍA QUÍNTELA, M.V.: Las religiones..., Op. cit., pp. 411-450.
LÓPEZ LÓPEZ, R.J.: «Las cofradías gallegas en el Antiguo Régimen»,in Obradoiro...,Op. cit.,; «Religiosidad popular en Galicia durante el Antiguo Régimen», in O feito relixioso..., Op. cit.,.
Heste es un traslado vien y fielmente sacado por mi, Antonio de Quiroos, escribano de Su Magestad, por mandado de los señores oydores deste Reyno de Galicia, y por su comysion que esta en principio // de este traslado, de un libro de bisitas que me fue entregado conforme a la petición y memorial que de las visitas en el contenidas se haze mención, que por el dho. libro paresze hizo Juan Maxon, clérigo y bicario, por delante Juan de Cobas, clérigo, notario apostólico, su tenor de las quales visitas son las siguientes y contenidas en el dho. memorial y petición.
En veynte e un dias del mes de junyo de quinyentos y diez e // nuebe anos, Juan Manxon, clérigo bicario del arçidianazgo de Cornado, monición y permisa, visito la parroquya de Santa Maria de Chayan en ausencia del clérigo, y estando presentes Albaro Perez, clérigo y racionero del Colegio del Santi Spiritus de la Santa Yglesia de Santiago, y Juan de Cobas, clérigo de San Juan de Cordoya /sic./, y estando ansymesmo presentes Roy Dasal /sic./, y Afonso do Casal, y Afonso d'Outeyro, procurador de la dha. yglesia y de otras fele//gresias della.
Los quales, jurados, dixeron que tenyan por clérigo de las tres quartas con cura de toda hesta dha. yglesia a Antonio Rodriguez, canónigo en la Santa Yglesia de Santiago, y presenta estas dhas. tres quartas con cura el señor Pero Vermudez de Castro, señor de Montaos, y que el otro quarto sin cura lleba el dho. señor Pedro Vermudez, y que lleba de padronazgo de las primicias de toda esta dha. felegresia, que es de cada casa una rapada // de centeno de cada vezino que en esta felegresia mora.
Y que el arçobispo lleba desta yglesia un pedido, y el arcediano de Cornado quarenta y tres marabedis viejos, y mas su bisitaçion y jantar quando visita.
Y tiene mas hesta yglesia un casal de heredad del yglesario en que al presente mora Ruy do Casal, y Jacome do Casal y Afonso do Casal, sus hijos, de los quales el dho. arcediano de Cornado lleba los diezmos y primicias y abinçias // y todas las otras eclesiásticas derechuras y tenencias, en costunbre al dho. arçidiano de Cornado y a sus fatores por razón de dha. su dignidad de llebar las ropas de los fidalgos de mortuorios quando los dhos. fidalgos se fallesçen.
Y dixeron que esta yglesia no tiene renta para la obra, y que son veynte felegreses, y que tiene de costumbre aber mysa cada qynze dias los domingos, y que esto hes la verdad para el juramyento que fecho avian // so la pena d'escomonyon que les pusieron.
Dos altares con sus ymagines, un cruçifixo en alto, una cruz de cobre para las procesiones y otra cruz pequeña de cobre, una ara, quatro sabanas, un frontal viejo, dos calizes de plata e uno de plomo, dos bestimentas conplidas con sus corporales, otras dos bestimentas faltosas, un misal de molde, un manual de pergamyño, un quaderno pintado con la misa de Nuestra Seño//ra, otros dos libros viejos de pergamyño, una sobrepelliz vieja, una linterna e dos vinaxeras viejas, y un candelero de ferro, e una pila de bautiçar y otra de agua vendita, una canpana de tañer a mysa y otra de alzar y otra para llebar el Santísimo Sacramento, unos almarios de los dhos. ornamentos.
Mando el dho. bicario y bisitador al cura desta yglesia y a los procuradores, vezinos y parroquianos della so pena d'escomunyon // e de ocho ducados de oro, la mytad para la fabrica desta yglesia y la otra mytad para la justicia que la pena executare, que dentro de seys meses primeros siguientes que hechen fuera las arcas q. hestan dentro de la dha. yglesia, retexen y adreszen la yglesia muy bien de texa e madera de manera que no se les baya, linpien muy bien de edra y de yerba que encima tienen, y cierren una de las puertas trabiesas de piedra y // cal, y cierren lo de tras de la dha. yglesia de manera que las grajas no entren dentro a la ençuçiar, y cubran la pila de bautiçar con una tabla y la tengan sienpre cubierta y la pongan mas alta encima de unos gradios de piedra, y que pinten las ymagines y cruzes, y que encalen el coro y lo pinten con la ystoria de la ^ Pasión el cruçifixo que esta en alto y le pongan dos ymagines, y concadren el coro, lo pinten con la ystoria de la Pasión de Nuestro Señor Jhu.
Otra el Ynfierno ut Dios firmemente dones prenays ad mitins di terre ad juel /sic./, a rayz del alto pinten la ystoria de la Salutación de Nuestra Señora.
Por quinto, no conplieron lo que les fue mandado en las visitaciones, y por ello hestan descomulgados, mando el dho. visitador al cura o su lugarteniente so pena // d'escomunyon y de dos mili mrs. para la cámara del arçobispo, que no admita a los dhos. feligreses ni alguno dellos fasta que cunplan lo que les fue mandado y paguen las penas en que cayeron, sobre todo vuestra carta de ausoluçion.
Juan de Cobas, testigo y notario apostólico.
[San Cristovo de Xavestre] El sobredho. dia, mes y año, premisa munyçione, fue visitada la parroquial yglesia de San Xpobo. de Jabestre en ausencia del clérigo, estando presentes Albaro Perez //, Albaro Perez /sic./, racionero del Colegio de Santi Spiritus de la Santa Yglesia de Santiago, y Juan de Cobas, clérigos y notarios apostólicos, estando ansimesmo presente Gonçalo do Couto, procurador de la dha. yglesia, y Juan Tezelan.
Los quales, jurados, dixeron que hera clérigo de la mitad con cura desta yglesia Juan de Luazes, e que la otra mitad sin cura lleba el señor de Montaos, y que presenta cura y sin cura el monasterio de San Martin de la borden de // San Venito de la ciudad de Santiago, ynsolidun.
Y paga la parte con cura de padronazgo al dho. monesterio de San Martin quatro rapadas de trigo, y la parte sin cura no save que paga de padronazgo, y que el arçobispo lleba desta yglesia su pedido, y el arçidiano de Cornado lleba desta yglesia de colley ta en cada un ano dozientas y çinqiienta y seis mrs. viejos y mas su visitación quando visita, y su jantar.
Tiene mas esta yglesia un casai de heredad en que al presente mora Juan Tezelan //, de que al arçidiano de Cornado por razón de su dinidad lleba los diezmos de todas las eclesiásticas derechuras.
Heste Juan Tezelan no labra las heredades porque no labra, paga un real e un pato de renta en cada un año, y las heredades lábralas Juan do Canpo y paga medios diezmos.
Y dixeron q. heran treynta y quatro feligreses, y que tienen costumbre de aver cada qynze dias dias mysa enpero que contianuamente solian de aver mysa, porque pasan de treynta feligreses pedieron al dho. bicario // les mandase dezir cada domingo misa.
El bicario mando al cura so pena "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es d'escomonyon y de doze ducados para la cámara del arçobispo.
Y esto paso en presencia de nos, Juan de Cobas, clérigo de San Juan de Tordoya, y Albaro Perez, racionero de el colesio de Santi Spiritus y clérigo de Santa Maria de Corbejo, y notarios apostólicos, en presencia de los dhos. testigos, los quales juraron en manos del dho. bicario ser ansi la verdad y so la dha. pena d'escomunyon que les pusieron, e dixeron y declararon como dho. hes.
Tres altares con sus ymagines, un cruzifixo en alto sin ymagines, una cruz de cobre para las proseçiones y otra cruz pequeña para con el Santísimo Sacramento, dos aras, la una délias esta quebrada, mando el bicario so pena d'escomunyon que no se dixese por ella my sa, dos caudillos de açofar, tres sabanas, y un misal de molde, y un manual, y un coderno con el oficio de San Cristobal pintados /sic./, dos calices, uno de plata con su patena de plata y o//tro d'estano, dos bestimentas conplidas, la una délias nueba, otras tres bestimentas faltosas con un manto de çarfan, dos binageras, una lanpa /sic./ d'estano, un caldero de agoa bendita, y una buena pila de bautiçar y otra de agoa vendita, y unos almarios de los dhos. ornamentos, una canpana de tañer a mysa y otra de alçar, una lanterna de oja de Flandes, una lanterna de oja de Flandes /sic./, unos quatro o cinco libros viejos de pergamino.
Mando el dho. bicario visitador al cura desta yglesia // e a su lugarteniente y a los procuradores, vezinos y parrochianos della y a cada uno dellos so pena d'escomunion y de veynte doblas de oro, la mitad para la fabrica de la dha. yglesia y la otra mitad para la cámara del arçobispo, que dentro de seis meses primeros siguientes conpren una sobrepeliz y una canpanilla para llevar el Santísimo Sacramento, y que hagan adresçar y encadernar el manual de molde que esta mal adresçado, y que conpren una ara, porq. // ay tres altares y ninguno esta sagrado y no ay mas de una ara, y que conpren unas aupólas para el olio y crisma y oliun ynfirmorun y el clérigo lo tenga de continuo so pena d'escomunyon y lo administren en los sacramentos que conpeten, y que pinten las ymagines y cruzes, y que hechen fuera los maderos y la allanen muy bien, y que cierren la puerta trabiesa que esta contra la mar de piedra y cal y las otras puertas las adresçen muy bien, e retexen la yglesia y la linpien de la yedra // e yerba que por encima tiene.
Por quanto son quarenta feligreses, que conpren una canpana que pongan con la otra, y que cada domingo se les diga mysa so pena que por cada domingo que faltare el cura o su lugarteniente, caya en pena de treynta marabedis viejos y en pena d'escomunion hasta que los pague.
Y mando el dho. bicario a los conplidores y herederos de Jacome Rodriguez, clérigo que santa gloria aya, que dentro de seis dias primeros siguientes entregue una bestimenta // a la yglesia en pago de la en que Jacome Rodriguez se enterro, buena y conplida y bendita, so pena d'escomunion e de dos ducados para la cámara del arçobispo, y so las dhas. penas dentro de treynta dias los dhos. herederos pongan unas cerraduras y llabes a los almarios de los sacramentos.
Juanes Manjon, clérigo y bicario.
Juan de Cobas, notario.
En veynte e dos de junyo de quinientos y diez y nuebe años, premisa munyçione, fue bisitada la parroquial de San Martino do Moco en pre//sençia de mi, Juan de Cobas, notario apostólico, y en ausencia del clérigo y de los feligreses, estando presentes Juan do Moco, procurador della.
Mando el dho. bicario bisitador al cura y a su lugarteniente y al procurador y a los vezinos y parroquianos della so pena d'escomuyon y de doze ducados de oro, la mitad para la obra de la dha. yglesia, la otra mitad para la cámara del arçobispo, que dentro de cinco meses primeros siguientes conpren un misal, y una sobrepelliz, y una // lanterna para el Santo Sacramento, y encalen la yglesia, y la pinten y la retexen, y encubran la pila del bautiçar con una tabla, fagan la capilla del olibel /sic./, fagan dos tabernáculos sobre dos altares fuera.
Y por quanto no conplieron la visitación pasada quedaron descomulgados, mando al cura o su lugarteniente so pena d'escomunion y de dos mili mrs. para la cámara del arçobispo, que no los admita a los oficios dibinos hasta tanto que de carta de ausoluçion para los sobredhos.
[Santa María de Castenda] Heste sobredho. dia, mes y año, premisa municione, fue bisitada esta yglesia de Santa Maria de Castanda, estando presente Juan de Cobas, clérigo y capellán de la dha. yglesia y "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es notario apostólico, y Pedro Borreyros, y Juan de Castanda y Afonso de Rioboo y otros vezinos de la dha. felegresia.
Los quales, jurados, dixeron que tienen por cura de la mytad de toda esta yglesia y mas un dezmero a Sancho de Ubiedo, clérigo, y que la o//tra mitad sin cura lleba el señor Pedro Vermudez.
Que presenta toda la dha. yglesia ynsolidun el monesterio de San Martin de la ciudad de Santiago de la borden de San Venito.
Q. no saven lo que lleba de padronazgo, y qu'el arçobispo lleba desta yglesia cien mrs. viejos en cada un ano de pedido, y el arcediano de Cornado quarenta y tres marabedis, y lleba mas el dho. arcediano por razón de su dinidad la ropa de los mortuorios de los fidalgos.
Tiene esta yglesia un casal de heredad en que al presente mora // Juan de Morían, de que el arcediano lleba la mitad de los diezmos e de todas las otras eclesiásticas derechuras.
Y que no tiene hesta yglesia ninguna renta para la obra.
Y que son ocho feligreses.
Y que tienen de costunbre de aver cada qynze dias my sa, y que esto hes verdad para el juramento que fecho avian so la dha. pena d'escomunion que el dho. bicario les puso.
Juan de Cobas, capellán como clérigo y notario apostólico, de su nonbre.
Un altar con sus ymagines, un crucifixo en al//to, una ara y tres sabanas, tres bestimentas conplidas, un cáliz de plata con su patena, un misal de molde, un manual bueno de pergamino, un caldero, una pila de bautiçar, unas obraderas, una pila de agoa, una canpana de tañer a mysa, una canpana de alçar y otra de llebar el Sacramento, unos almarios de los homamentos.
Mando el dho. bicario y bisitador al capellán desta yglesia y al procurador, vezinos y parroquianos della so pena d'escomunion y de ocho ducados de oro para la // cámara del arçobispo, la otra mitad para la justicia que la pena executare, que dentro de quatro meses primeros siguientes fagan otro altar, y conpren una ara, y unas binageras, y la pila de bautiçar la arredonden, baticar /sic./ la pared, y la pongan encima de unos grados y la cubran con una tabla, y fagan unos grados a las puertas para decender a la yglesia, y que pongan llabes y cerraduras para los almarios de los homamentos, conpren unas anpollas para olio y crisma y oliun ynfirmorum, y que // cierren las fiestas por que no entren las grajas, y se retexe muy bien la yglesia.
[San Xiao de Cabaleiros] El sobredho. dia, mes y año, premisa munición, fue bisitada la parroquial yglesia de San Giao de Cabaleyros en ausencia del clérigo, estando presentes Garcia de Castro y Afonso de Silbeyra, procurador de la dha. yglesia.
Los quales, jurados, dixeron que tenia por clérigo de un tercio como cura y mas un dezmero de toda esta yglesia a Gonçalo de Santiago, clérigo, y los otros dos tercios los lleba el señor Pe//Pedro /sic./ Vermudez, y que presenta toda esta yglesia el monesterio de San Martino de la ciudad de Santiago, de la horden de San Venito, y que no saven quanto lleba de padronazgo, y que el arçobispo lleba su prestado y el arcediano de Cornado quarenta y tres marabedis viejos de colleita en cada un ano, y mas su visitación y jantar quando visita, y lleba mas el dho. arcediano por razón de su dinidad la ropa de los mortuorios de los fidalgos quando se fallesçen.
Tiene mas un casal de heredad que al // presente hesta despoblado, y el arcediano lleba la mitad del diezmo.
E dixeron que esta dha. yglesia no tiene ninguna renta.
Y que son veynte feligreses, y que tienen de costunbre cada quinze dias misa, y fueron ansimesmo presentes a la dha. bisitaçion, y que hesta es la verdad para el juramiento que fecho avian, y so la dha. pena d'escomunion que el dho. bicario les puso por ante Juan de Cobas, notario apostólico.
Tres altares con sus ymagines, un cruzifixo en alto con sus ymagines, tres sabanas, una ara, quatro bestimentas conpli//das, un calize de plata con su patena, un mysal de molde, un manual de pergamino, otros tres libros viejos de pergamino, una sobrepelliz, una cruz de cobre para las proseçiones, dos vinageras, unas obraderas, unas anpollas para olio y crisma, un caldero, una pila de bautiçar y otra de agoa, una canpana de tañer a mysa y otras dos mas pequeñas de alçar, otra del Santo Sacramento, unos almarios de los hornamentos.
Mando el dho. bicario al cura, procuradores y feligreses desta dha. yglesia, so pena d'escomunion y de seis // ducados de oro, que dentro de quatro meses primeros siguientes conpren una ara y un calize de plomo, y una lanterna, y un caderno con el oficio y misa de San Martin, y la pila de "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es bautiçar, y que le fagan unas gradas y la cubran con una tabla, y que cierren las bentanas de la dha. yglesia de manera que no entren las grajas dentro, y retexen y linpien la yedra.
Juan Manjon, clérigo y bicario.
En veynte e dos de junyo de quinientos y diez y nuebe anos, Juan Manjon, clérigo y bicario de Cornado, etc., primisa munyçione, visito la parroquial // yglesia de Santa Conba de Giesteda en ausencia del clérigo, y en presencia de mi, Juan de Cobas, clérigo de San Juan de Terdoya /sic./, notario apostólico.
Y estando presentes Gonçalo de Veyro, procurador de la dha. yglesia, y Pero Guerra, y de otros feligreses délia.
Los quales, jurados, en forma de derecho en manos del dho. bicario, dixeron que hera clérigo desta dha. yglesia Juan de Molid, clérigo vezino de Santiago, y lleba desta yglesia la mitad e mas un dezmero, y que la otra mitad sin cura lleba el señor Pedro Vermudez de Castro, y que presenta esta // dha. ynsolidum el arçidiano de Cornado, por razón de su dinidad archidiazachonal, que no saven que lleba de patronazgo, y que el arçobispo lleba desta yglesia su pedido, y el arcediano quarenta y tres marabedis viejos de colleytaçion y con su jantar y bisitaçion quando bisita, y mas lleba el dho. arçidiano de Cornado desta yglesia la ropa de los mortuorios de los fidalgos.
Y mas tiene hesta yglesia un casai de heredad en q. al presente mora Pedro Guerra, de que el arçidiano lleba la mitad de los diezmos de todas las eclesiásticas dere//churas.
Y qu'esta yglesia no tiene renta para la obra.
Y serán veynte y quatro feligreses, y que tiene costumbre de aver mysa cada domingo, y que desto tienen costumbre muy antigua de aver cada domingo y su sentencia de provisor, y agora que el arcediano no quiere dezir misa syno de quinze dias, pidieron justicia e remedio al dho. bicario, que esto es verdad para el juramento que fecho avian, so la dha. pena d'escomunyon que les pusieron, y ansi lo dixeron e declararon.
Tres altares con sus ymagines y con sus çilerios de madera //, un cruzifixo en alto con sus ymagines, quatro o cinco sabanas, y dos aras, un misal de molde chequito, otro mysal de pergamyno defetuoso, un salterio, un manual de pergamyno, un sacrimental de molde, una bestimenta conplida con sus corporales, e otras dos bestimentas conplidas que faltan "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es las yjuelas de los corporales, otra bestimenta q. no tiene mas del manto y la alba y la ystola y el manypulo, syete libros viejos de pargamyno /sic./, un caliz de plata con su patena, una binagera, un candelero, una pila de bautiçar, otra de agoa //, una canpana de tañer a mysa, otra de alçar, otra chiquita de llebar el Sacramento.
Y mando el dho. bicario visitador al cura desta yglesia, so pena d'escomuyon y de tres ducados de oro para la cámara del arçobispo, que dentro de treynta dias prymeros siguientes, trayan dos fixolas para los corporales para las bestimentas que estan difituosas arriba dhas., y que dentro del dho. termyno trayan unas anpollas de olio y crisma y oliun ynfirmorum, y lo tengan sienpre, y lo admynistren en los sacramentos en que conpete.
Mas mando // el dho. bicario y bisitador al cura desta yglesia y al procurador y bezinos y parroquianos délia, so pena d'escomunyon y de diez mill marabedis, la mytad para la obra de la dha. yglesia y la otra mitad para la cámara del arçobispo, que dentro de siete meses primeros siguientes fagan unos almarios para los hornamentos con sus cerraduras y llabes, y conpren una cruz para las prosesiones de metal e muy onesta y hagan que sea bendita por obispo, y conpren una lanterna, y conpren un caliz d'estano porque ay tres altares e dos aras, y no ay mas de un caliz, y que hagan // unos gradios en la pila y la pongan en el alto y la cubran con una tabla, y adresçen las puertas de la yglesia y le pongan cerraduras y llabes, y que pinten las ymagines y cruzes, y allanen la yglesia de tierra, y echen fuera los maderos, bancos, y acaben de encalar la yglesia, y conpren madera para hazer sobrado, y saquen piedra para un canpanario, y que encima de la pared de la puerta prençipal hagan un canpanario para poner la canpana grande de tañer a misa con una cruz grande de piedra ut demonis que judise pulsi sumit.
Testigos, los sobredhos. // Fecho ut supra.
En veynte e tres del mes de junyo, ano susodho., permisa municione, el dho. bicario visito la parroquial yglesia de Santa Maria de Bordóos /sic./ en presencia del bachiller Garcia Paz, retor de la mitad con cura y mas un feligrés de toda la dha. yglesia, y la otra mitad sin cura lleba el señor Pedro Vermudez, presenta toda esta dha. yglesia ynsolidun por su patrimonio el dho. señor Pedro Vermudez, y que no lleba nada de padronazgo.
Y estando ansimesmo presente a esta dha. visitación Pedro da Toja, procurador de la dha. yglesia, y Juan de Abelley//ra, y Fernando do Fomo, e Ruy Mosquera, y Basco Ligero, y Juan Ligeiro, y Pedro Dofo, feligreses de la dha. yglesia.
Los quales, jurados en forma devida y de derecho, dixeron que hera clérigo de la mytad con cura el dho.
Garcia Paz, y que lo presenta la dha.
Casa de Montaos como dho. hes, y que el arçobispo lleba nobenta marabedis viejos, y Juan Cachinas lleba quarenta y tres marabedis viejos en cada un ano de colleyta como arrendador y en nonbre del reberendo don Juan de Caniçares, arcediano de Cornado, por razón de su dinidad, la ropa de mortuorios de los fidalgos quando se fallesçen. // Tiene mas hesta yglesia un casal de heredad que el dho. arçidiano lleba la mitad del diezmo y de todas las otras eclesiásticas derechuras.
Y dixeron que hesta dha. yglesia tiene ciertas heredades para la obra.
Y dixeron que ay veynte e quatro feligreses, y que tienen de costunbre de aver misa cada qynze dias, y que esta hes la verdad para el juramiento que fecho tienen.
Tres altares con sus ymagines, y el altar mayor es sagrado, y ay tres sabanas, e una bestimenta blanca conplida sino que no tiene cinta, otra bestimenta con un manto de porcan y no tiene cinta, otra bestimenta vieja no tiene cinta // y admito, otra bestimenta blanca no tiene cinta ny manipulo, mas se aliaron unos corporales, y un admito, y una arca, un ençensario, dos binageras, dos libros viejos de pergamyno que no tienen conplimyento para nyngun oficio, un caldero de agoa, una pila de bautiçar y otra de agoa bendita, una canpana de tañer a misa, dos esquilones de altar, unos almarios de los hornamentos.
Mando el dho. bicario y bisitador so pena d'escomunion canónica, municione premisa, al cura desta yglesia y su lugarteniente, de pribaçion de los frutos aplicados para la obra de la dha. yglesia, la mitad para la justicia que la executare, por // quanto ay tres bestimentas y ninguna hes conplida para que con ella se pueda celebrar ny dezir mysa, ni a ávido de todas se pueda hazer una conplida que no se diga con ella mysa hasta tanto que sean conplidas de cintas corporales, hestolas y manípulos, suplidas cada una según el defeto que tienen según arriba es declarado, y al procurador de la dha. yglesia so pena d'escomunyon, que las tengan en su parte y no las den a ningún clérigo para dezir mysa fasta que sean conplidas.
Yten mas mando el dho. bicario y bisitador al cura desta yglesia e a su "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es lugarteniente y al procurador desta yglesia y a los vezinos y parroZ/quianos délia so pena d'escomunyon e de beynte doblas de oro, la mitad para la obra de la dha. yglesia, y la otra dha. my tad para la justicia que la pena executare si en ella cayeren, que dentro de sesenta dias primeros siguientes conpren quatro cintas y un manipulo y un amito y las otras cosas que faltan a las sobredhas. bestimentas, y antes que con ellas se diga mysa, las hagan labar e procurar, y los corporales los hagan labar a un clérigo, y so las dhas. penas y cada una délias dentro de seis meses primeros siguientes conpren una sobrepelliz y una linterna, y un misal por quanto en la dha. yglesia no ay ningún libro, // e un manual que tienen de molde desenquadernado que lo hagan enquadernar dentro de quarenta dias so las dhas. penas y cada una délias, dentro de seys meses pinten las ymagines y cruzes, y conpren una cruz para las procesiones, y eneagen la ara en una tabla, que el cáliz y la patena de plata que tienen la hagan adresçar y bendecir dentro de treynta dias, conpren unas ynpollas de olio y crisma y olium ynfirmorum, y el clérigo lo tenga sienpre y lo admynistre en los sacramentos en que conpete so la dha. pena, que fagan un canpanario encima de la puerta prençipal y que pongan // alli la canpana de tañer a mysa y encima una cruz grande de piedra ut demo demonis qui male perite sint bidentis sumo cruzes terran turbient ingredino persumantur.
Juan Maxon, clérigo y bicario.
[Santa Eulalia de GorguUos] En beinte y cinco dias de junio de quinientos y diez e nuebe años, Juan Manjon, clérigo bicario del arçidiano de Cornado, et., permysa municione, visito la parroquial yglesia de Santalla dos Gorgullos en presencia de Jacome Garcia, canónigo del monesterio de Santa Maria Mayor de Sar, clérigo y cura de la mytad y ochabo con cura // desta yglesia y mas dos dezimeros, la otra mitad menos un ochabo sin cura lleba el señor Pedro Vermudez de Castro, señor de Montaos.
Y estando ansimesmo presentes Rui de Landeira, notario, y Juan Loçao, procurador della, y Juan de Moure, y otros feligreses vezinos de la dha. felegresia.
Los quales, jurados, dixeron que tenian por cura y clérigo de la dha. mitad con cura al dho.
Jacome Garcia, clérigo, y que presenta toda hesta dha. yglesia cura y sin cura Pedro Vermudez de Castro como forero del "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es monesterio do Porto, del monesterio de San Martin de la borden de San Benyto de la ciudad de Santiago, y que lleba el dho.
Pedro Vermudez // lleba de padronazgo diez rapadas de centeno como fuero, y mas lleba tres ochabos sin cura como forero, y de padronazgo y la cura lleba cinco ochabos como dho. es, y que el arçobispo lleba desta yglesia cada un ano dozientos marabedis viejos, y el arcediano de Cornado quarenta y tres marabedis viejos por razón de su dinidad de coUeyta cada un ano, y mas un jantar y bisitaçion quando visita, y tiene mas el dho. arcediano en esta felegresia la mitad de los diezmos de las heredades de la yglesia porque no ay casal poblado.
Y que hesta yglesia tiene para la obra ciertas heredades que podran // rentar cada un año fasta dos rapadas.
Y que son veynte e ocho felegreses y una viuda, y que tienen de costumbre de aver mysa cada quinze dias los domingos, y que esto hes la verdad para el juramento que fecho tienen, y so la dha. pena d'escomunyon que le pusieron.
Tres altares con sus ymagines, un cruzifixo en alto, dos sabanas, una ara, dos bestimentas, la una esta aun por bendecir, dos calizes, el uno de plata con su patena, otro d'estaño, un misal e un manual de molde, un quaderno de pergamyno con la misa y oficio de Santalla pintado, y otro manual pequeño de pergamyno, otro libro viejo de pergamyno //, un caldero, una pila de bautiçar, otra del agua, una canpana de tañer a mysa, otra de alzar, una arca almario de los hornamentos, una lanterna, e unas binageras.
Mando el dho. bicario visitador al cura, procurador, vezinos y feligreses desta yglesia so pena d'escomunyon e de seys ducados de oro para la cámara del arçobispo, que dentro de cinco meses primeros siguientes conpren una sobrepelliz, y una lanterna, e una ara, y dos binageras, y dos anpollas para el olio y crisma y olium ynfirmorum, y una arca, y dentro de treynta dias fagan bendezir la bestimenta, y fagan unos almarios // para los hornamentos, y encima del alto de las paredes de la yglesia pongan unas dos o tres cruzes grandes de piedra ut demonis que undiçe pie si fiunt, y que conpren una cruz para las procesiones de metal o estaño.
Y firmo yo, Juan de Cobas, con el dho. bicario y Jacome Garcia, que aqui firmaron sus nonbres.
Juan Manxon, clérigo y bicario.
Juan de Cobas, clérigo.
[ San Mamede de Berreo] En beinte y seis dias del mes de junyo de quinientos y diez y nuebe años, Juan Manjon, clérigo y bicario, premisa munyçione, bisito la parroquial de San Mamede de Berrio en presencia de Afonso Dordiales, capellán de ella, y en pre//sençia de mi, Juan de Cobas, clérigo de San Juan de Cardia /sic./, notario apostólico.
Y estando presente ansimesmo Ruy da Xiaya, y Juan de Ruanoba, y Juan Jabial, y otros feligreses de la dha. yglesia.
Los quales, jurados en forma devida y de derecho, dixeron que tenian por clérigo cura de mitad de toda estya dha. yglesia a don Juan Megarexo, chantre de Santiago, y la otra mitad sin cura la lleba el conde de Altamyra, y que presenta toda esta dha. yglesia ynsolidum el monesterio de San Martin de la borden de San Benito de la ciudad de Santiago, y por su anexo el monesterio de San // Payo, y que no saben lo que se lleba de padronazgo, y el arçobispo lleba su pedido, y el arcediano de Cornado quarenta y tres mrs. viejos de colley ta en cada un año, y mas su jan tar y bisitaçion quando visita, mas tiene el dho. arcediano un casal que al presente esta despoblado, de que el arcediano por razón de su dinidad lleba las dezimas y las ropas de los hidalgos quando se mueren, y todas las otras eclesiásticas derechuras.
Y que esta dha. yglesia no tiene nada para la obra.
Y que son doze feligreses, y que tienen de costumbre de aver mysa cada quinze dias, y que esta hes la verdad para el juramento que fecho tienen // y so la dha. pena d'escomunyon que el dho. bicario les puso.
Tres altares con sus ymagines, un cruzifixo en alto sin ymagines, una ara, quatro sabanas, tres bestimentas, la una conplida y las dos sin corporales, un mysal de pargamyno /sic./ de fiesta, un manual de molde, otros dos libros viejos, un cahze de plata con su patena, dos binageras, una cruz chiquita de latón para con el Sacramento, un caldero, una canpana de tañer a mysa, dos canpanas chiquitas, una de alzar, otra de llebar el Santo Sacramento //, una arca de los ornamentos, una pila de bautiçar, otra de agoa bendita, unas anpollas de olio y crisma.
Mando el dho. bicario y bisitador al cura desta yglesia, y a su lugarteniente, y al procurador y bezinos y parroquianos de ella, so pena d'escomunyon e de beynte ducados de oro para la cámara del arçobispo, que dentro de cinco meses primeros siguientes, pongan la pila de bautiçar encima de unos gradiles muy bien adresçada, con un aguxero por medio, cubierta con una tabla, conpren una sobrepelliz, y una lanterna, y unas an/ /pollas para olio y crisma y olium ynfirmorum, y el clérigo lo tenga sienpre en su poder y lo admynistre sienpre en los oficios en que conpete, y no administre ningún sacramento en que conpete sin ello, adtesçen toda la yglesia de madera y tabla, y pongan unas cerraduras y llabes a las puertas.
[Santa María de Gástelo] El sobredho. dia, mes y año, premysa munyçione, fue bisitada la parroquial yglesia de Santa Maria de Gástelo en presencia de mi, Juan de Gobas, clérigo y notario apostólico, estando presentes Afonso Diales, cle//rigo y capellán de la dha. yglesia.
Y estando ansimesmo presentes Antonio de Vilar, y Juan de Estrada, e Ruy Pequeño.
Los quales dixeron que hera clérigo o cura de siete ochabos desta dha. yglesia don Juan Melgarejo, chantre de Santiago, y el otro ochabo sin cura lleba el señor Pedro Vermudez, y apresenta toda esta dha. yglesia ynsolidum el monesterio de San Martin de la borden de San Venito por su anexo el monesterio de San Payo, en que no save que lleba de padronazgo, y que el arçobispo lleba desta yglesia cierto pedido ciento y marabedis / sic./, y el arcediano de Gorna//do lleba de colleyta quarenta y tres viejos cada un año, y mas un jantar y bisitaçion quando bisita, y mas lleba el dho. arcediano desta felegresia por razón de su dinidad ropa de los mortuorios de los fidalgos quando se fallesçen.
Tiene mas esta yglesia un casal de heredad de que el arcediano lleba lleba/sic./ los diezmos y todas las eclesiásticas derechuras.
E dixeron que esta yglesia no tenia renta para la obra.
Y dixeron que son diez feligreses, y que tienen de costunbre de aver mysa cada qynze dias, y que esta es la verdad para el juramento // que tenian, so la dha. pena d'escomunion que el dho. bicario les puso.
Tres altares con sus ymagines, y el uno dellos sagrado, un crucifixo en el alto sin ymagines, una cruz d'estaño para las prosesiones, dos calizes, uno d'estaño y otro de plata con su patena, un misal de molde, y un manual de pergamyno, dos bestimentas, tres sabanas, dos binageras, una canpana de tañer a misa muy ruyn, y otras dos chiquitas para liebar el Santo Sacramento, una pila de bautiçar sin tabla, otra de agoa bendita.
Mando el dho. bicario y bisitador so pena // d'escomunyon al cura desta yglesia, y a su lugarteniente, y al procurador, vezinos y feligreses desta yglesia, so la dha. pena d'escomunyon e diez ducados de oro para la "CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosgallegos.revistas.csic.es cámara del arçobispo, que dentro de seys meses primeros siguientes fagan y manden fazer el coro de la yglesia, y lo pinten la ystoria de la Pasyon de Nuestro Señor Jesucristo, y lleguen el altar a la pared, y que hagan un canpanario en forma del penal de la puerta prençipal, y que pongan alli una buena canpana para tañer a mysa mayor con aquella, y conpren una canpanylla chiquita para quando // alçan, y que conpren una sobrepelliz e una linterna para llebar el Santo Sacramento, y que acaben de pintar e retejar la yglesia, que cubran la pila con una tabla que heste de continuo cubierta, conpren una ara, y que pinten las ymagines y cruzes, y que hagan unas muy buenas puertas con sus cerraduras y llabes, y que pongan dos cruzes encima de la yglesia ut demonis beditis y signunt yn as terrean.
Bala lo escrito entrerrenglones... //,... y no bala lo testado...
Antonio de Quiros, escribano y notario publico de Su Magestad, di este dho. treslado de las dhas. partidas de bisitas, saque y traslade del dho.
Libro de Bisitas conforme a lo probeydo y mandado por los señores gobernador e oydores deste Reyno, que memorial délias que ba por cabeza destos autos /sic./, el qual dho. traslado fue concordado con el dho. // libro por mi, el dho. escribano, y Antonio Mosquera de Parga, escribano de Su Magestad e recetor de la Real Audiencia, que aqui comigo juntamente puso nonbre y sino en la ciudad de Santiago, a doze dias del mes de henero de myll e quynientos y sesenta y quatro anos, estando presentes por testigos el dho.
Antonio Mosquera y Juan Mosquera, su criado.
Por ende, pongo aqui este my nonbre y sino que tal hes.
En testimonio de verdad, Antonio de Quiros.
Antonio Mosquera de Parga, escribano de Sus Magestades, doy fee que juntamente con el dho.
Antonio de Quiros presente fuy al tasar // y concordar heste treslado de las dhas. visitas según y como dho. hes.
Por ende, puse aqui este mi nonbre y sino acostumbrado que es a tal.
En testimonio de verdad, Antonio Mosquera de Parga, escribano.
ÍNDICE (Onomástico e Toponímico)
Vecino de Santa María de Chalán, filio de Roi do Casal.
Crego e capelán das freguesías de San Mamede de Berreo e de Santa María de Castela.
Procurador da freguesía de Santa María de Chalán.
Procurador da freguesía de San Xiao de Cabaleiros.
Notario apostólico da visita, crego racioeiro do Colexio de Santi Espíritu da S.A.M.I. de Santiago, e crego de Santa María de Corbexo.
ANTONIO MOSQUERA DE FARGA
Escriban e receptor da Real Audiencia que supervisa a copia que fai Antonio de Quirós do libro de visitas de 1519.
Coengo da S.A.M.I. de Santiago e crego dos tres cuartos con cura da freguesía de Santa María de Chalán.
Vecino de Santa María de Castelo.
Freguesía do arcediagado de Cornado que ten 12 fregueses.
Don Juan de Cañizares.
Vecino de Santa María de Bardaos.
Vecino de San Xiao de Cabaleiros.
Bacharel rector da metade con cura da freguesía de Santa María de Bardaos presentado pola Casa de Montaos.
Procurador da freguesía de San Cristovo de Xavestre.
Procurador da freguesía de Santa Comba de Xesteda.
Freguesía do arcediagado de Cornado que ten 28 fregueses el viúva.
Vecino de Santa María de Chaián, filio de Roi do Casal.
Procurador da freguesía de Santa Eulalia de Gorgullos.
Crego vicario do arcediago de Cornado que fai a visita pastoral de 1519.
Procurador da freguesía de San Martiño de Monzo.
Criado do escriban Antonio Mosquera de Parga.
Vecino de Santa Eulalia de Gorgullos.
Vecino de San Mamede de Berreo.
Freguesía do arcediagado de Cornado.
Procurador da freguesía de Santa María de Bardaos.
Señor da Casa de Montaos.
Grego da metade con cura con cura da freguesía de Santa María de Gastenda.
Abadía bieita compostela que presenta a cura e sen cura de San Gristovo de Xavestre, Santa María de Gastenda, San Xiao de Gabaleiros, Santa Eulalia de Gorgullos, San Mamede de Berreo, e Santa María de Gástelo.
Abadía bieita compostela anexa a San Martiño Pinario que ten adscritas as freguesías de San Mamede de Berreo e Santa María de Gástelo.
VASCO LIGEIRO' Vecino de Santa María de Bardaos. |
Constatar que la alta nobleza gallega poseía a principios del siglo XIX prácticamente la mitad del señorío gallego^ obligaba a revisar una vieja teoría sobre la suerte de sus «derechos» en el tránsito a la Edad Moderna^.
Tal es el caso de los dominios y prebendas eclesiásticos usurpados en los siglos bajomedievales por las casas de Lemos, Andrade y Monterrei, los cuales, lejos de haber sido reintegrados a la Iglesia, fueron conservados en buena parte por aquellas hasta comienzos del siglo XX.
La forma en que fue tratado el problema por los Reyes Católicos, los testimonios que prueban la continuidad de dichos bienes a manos de la nobleza, así como la instrumentalización social que sus titulares pudieron hacer de prebendas eclesiásticas, como el derecho de patronato, constituyen todos ellos el motivo de este trabajo.
1.-LA USURPACIÓN DE DOMINIOS Y PREBENDAS DE LA IGLESIA EN EL BAJO MEDIEVO
Al entrar en la Baja Edad Media Galicia ya era una región fuertemente señorializada a manos de las instituciones eclesiásticas, las grandes beneficiarlas de las mercedes regias en el siglo XII.
En principio, una realidad de esas características dejaba escasas posibilidades de expansión a la nobleza de pequeños caballeros aupada por los Trastámara, pero la debilidad que seguía padeciendo la Corona, unido al poder que concedía su proyecto político al estamento nobiliario, sentarían las condiciones necesarias para que esa limitación de partida pudiera ser superada de forma efectiva.
El empleo de la fuerza fue el arma por excelencia de expansión de los dominios de los caballeros gallegos, auténticos promotores del clima de violencia privada que afectó a la Galicia bajomedieval y, muy en especial, a las instituciones eclesiásticas por las circunstancias ya aludidas^ De ello dan buena cuenta los abundantes testimonios que nos han quedado sobre el origen tan poco honroso de gran parte de estos dominios: excomuniones, reales pragmáticas, pleitos, y sobre todo los testamentos con sus típicos actos de arrepentimiento «ante mortem» dando orden de dejar libres los bienes ocupados por la fuerza o de recompensar por ello a las instituciones afectadas, tal y como dispusieron, entre otros, Gonzalo Ozores de UUoa en favor del monasterio de Sobrado"^, o D. Sancho Sánchez de Ulloa^.
Efectivamente, la nueva nobleza que se impone en Castilla en el Bajo Medievo medra a la sombra de las donaciones que logra arrancar a la monarquía de los Trastámara, que pese al plan de Enrique II no pudo ^ Véase, García Oro, J., 1981, La nobleza en la Baja Edad Media.
Testamento de Gonzalo Oçores de Ulloa, progenitor de los Condes de Monterrey», Galicia Históríca.
De este caballero Vasco de Aponte, aludiendo a la frecuencia con la que recurrió a la violencia, afirma que se había hecho en A ulloa con todo lo que no era suyo (1986 éd..
Recuento de las casas antiguas del reino de Galicia, Santiago,p.
^ Sus últimas voluntades (1505) son una auténtica sucesión de mandas compensatorias en favor de numerosas instituciones eclesiásticas: véase, Galicia Históríca.
Colección Diplomática, doc. LXXVI. superar la situación de debilidad crónica de la que ella misma había surgido.
Ahora bien, es igualmente cierto que la ambigüedad de los términos en los que frecuentemente fueron redactados los albalaes reales pudo ser aprovechada por los caballeros para intensificar el ejercicio de su señorío, reivindicando unas prerrogativas que no les correspondían en dere-cho^, así como para expandir su ámbito territorial sobre poblaciones que o bien conformaban los alfoces de villas y ciudades de realengo^, o bien pertenecían a la Iglesia.
En este último caso, las relaciones que vinculaban a ambos colectivos y la instrumentalización de mecanismos jurídicamente reconocidos facilitaron si cabe aún más el asalto a sus señoríos.
La «encomienda» fue uno de los mecanismos más recurridos.
Según han puesto reiteradamente de manifiesto los especialistas en el tema, proporcionó a los caballeros el instrumento y la coartada perfecta para hacerse con buena parte de la hacienda de las entidades eclesiásticas.
Consistente en su origen en una relación benéfica entre dos partes libres sobre la base de un compromiso de protección, al igual que las behetrías vio como a lo largo del siglo XIV su función se iba desvirtuando bajo la presión expansionista de la nueva nobleza para convertirse en un mero instrumento de acrecentamiento de solares a costa de los dominios que presuntamente se iba a proteger.
Impuesta cada vez más contra la voluntad de dichas instituciones, su precio -de ser el pequeño canon y servicios pactados en un inicio-pasó a consistir en la ocupación de aquellos dominios que pudieran resultar de interés al comendero, además de en extorsiones tributarias de todo tipo según se ha podido ver en los presupuestos de algunas casase Este fenómeno parece haber tenido en Galicia una intensidad y una vigencia superiores a la de otros ámbitos de la Corona de Castilla.
Las razones de ello estarían en la introversión que dominó en la nobleza gallega desde los siglos centrales de la Edad Media, así como en las opciones políticas tomadas en su momento por los parientes regios asentados en Galicia, y más concretamente por los titulares del condado de ^ Baz Vicente, M" J., 1996, op. cit., pp. 75-124. ^ Caso por ejemplo de Betanzos, según se menciona en el pleito sostenido por los jurisdiccionales de las Marinas dos Condes en 1490: exp.
Trastámara y estados de Lemos: D. Pedro Enríquez, Condestable de Castilla, y su hijo D. Fadrique Castilla Castro, duque de Arjona^.
D. Pedro Enríquez, pese haber sido agraciado en cuanto sobrino de Enrique II con el Condado de Trastámara, militó posteriormente en el bando rebelde al rey Juan I. El perdón real le evitó ser despojado de su casa.
Pero entonces, recluido en sus estados de Lemos y decidido a hacerse con el control de Galicia, se lanzó a la formación de una amplia clientela de caballeros para cuyo sostenimiento y premio promocionó una intensa campaña de extorsión sobre los bienes y rentas de la iglesia.
El poder y control por él alcanzados fueron tales que el rey Enrique III se abstuvo de intervenir en Galicia, especialmente en todo lo relacionado al clima de violencia y anarquía impuesta bajo sus directrices.
Sólo tras su muerte, y aprovechando la vacante de la sede de Santiago, tomó cartas en el asunto nombrando como arzobispo a la persona de D. Lope de Mendoza^^.
La táctica seguida desde la iglesia de Santiago no fue, sin embargo, más allá del intento de alcanzar un compromiso de buen entendimiento y no beligerancia con los caballeros protagonistas de tales atropellos.
Más aún, se emplearon métodos que en principio estaban en contradicción con el objetivo que se perseguía en última instancia, restituir y asegurar la integridad de la hacienda de las diversas instituciones eclesiásticas.
La absolución de las censuras en las que habían incurrido muchos de estos caballeros, como es el caso de Gonzalo Ozores de Ulloa con motivo de la ocupación de la Tierra de Grobas -cuya posesión se le confirmó-, la cesión de toda clase de beneficiosa^ o incluso la puesta en práctica de una hábil política matrimonial^^, son algunas de las estrategias empleadas con el objetivo de plegar a estos caballeros a su política y cometidos.
No se trata de minusvalorar el esfuerzo desarrollado por parte del arzobispo de Santiago, pero lo que no se puede negar es que el proyecto concebido por él y su rey no fue más allá de poner remedios pasajeros a problemas de orden estructural.
Nada se hizo en relación a las circunstancias y relaciones político-sociales que generaban esa dinámica, así que la tregua alcanzada a fuerza de tantas concesiones debió de surtir escasos y fugaces resultados.
El uso privado de la fuerza, lejos de remitir, continuó agravándose de forma alarmante en el siglo XV.
Y es que, como señaló J. García Oro, estos linajes estaban embarcados para entonces en la lucha final por imponer sus respectivas tutelas locales.
Por otra parte, contaban a su favor con la tendencia de los nuevos tiempos a considerar como hereditario todo cargo y beneficio.
Con la encomienda asimilada a un vínculo a perpetuidad, ya nada podría impedir que las familias de comenderos consolidaran en su poder los bienes ocupados a la Iglesia^^ La reiteración de las quejas de la iglesia y de la intervención regia, que precisamente llevó a López Ferreiro a afirmar que prácticamente «los documentos históricos que más abundan en Galicia son las provisiones de los reyes en que mandan que tales o cuales caballeros dejen los cotos y haciendas que tenían usurpadas a este u otro monasterio» ^' ^, si algo pone de manifiesto es justamente la ineficacia de las medidas legales arbitradas por la corona para restablecer el estado primigenio de las posesiones de la Iglesia^^.
Todavía en 1466, Paulo II denunciaba en su bula de 5 de enero que los excesos anatemizados por sus predecesores seguían vigentes con tanta o mayor intensidad sobre los bienes de los monasterios y rentas de las iglesias de Galicia, la mayor parte de las cuales se hallaban abandonadas y desiertas por ese motivo^^.
Esto nos lleva a enlazar con otro aspecto del terna, la usurpación de los derechos de patronato de las iglesias.
El mapa de patronatos y sincuras de Lemos, Andrade y Monterrei, aunque con limitaciones lógicas, entre otras razones por el carácter tardío de estos dominios, responde a la distribución «grosso modo» de sus señoríos^^.
Su origen, no obstante, no parece que esté por norma general en las vías ortodoxas reconocidas por el derecho canónico -fundación, edificación, o dotación de una nueva iglesia.
Aunque es conocido el afán del que dio muestras el que fue el primer señor de Andrade por fundar nuevas iglesias^^, el avanzado estado de ocupación poblacional de Galicia y la presencia ya notable que la Iglesia había alcanzado en el rural no dejaban demasiadas posibilidades para avanzar por esa vía.
Por su parte, las donaciones papales y regias en favor de los caballeros no parece que fueran tan numerosas.
Pese a que en algunas ocasiones los señores pretendieron hacer valer sus títulos de patronos por supuestas donaciones papales, lo cierto es que son muy pocos los casos conocidos, y más aún los probados, tratándose generalmente además de concesiones de la Edad Moderna.
Ese es el caso, por ejemplo, de los beneficios de Centroña, Porto y Vilar, concedidos por León X al Conde de Andrade^^.
194.'^ «La culpa era de los señores y caballeros que á título de patronos, o descendientes de los fundadores se habían apoderado de todas las rentas y emolumentos.
Algunos hasta invocaban en su favor concesiones pontificias»: López Ferreiro, A., 1986, op. cit., p.
306 Por lo que respecta a las donaciones regias, hay que decir que en los documentos de concesión de señoríos otorgados a los fundadores de estas casas para nada se menciona la cesión del patronato real sobre las iglesias.
Únicamente en la donación que Femando IV hace del coto de Augas Santas a Sancho Sánchez de Ulloa en 1310 pudiera presuponerse la inclusión de tales beneficios por cuanto al enumerar sus poblaciones se las 20 refiere con el término de «iglesias» Todo hace pensar, por lo tanto, que en su gran mayoría estos patronatos serían fruto de la situación de fuerza y violencia creada por esos mismos señores, incluso en aquellas ocasiones en las que la transferencia de la totalidad del beneficio reviste visos de legalidad en forma de cesión foral o de donación episcopal, ésta última deslegitimada de forma definitiva por Trento^^ Una prueba más de ello la tenemos en la frecuencia con la que los caballeros gallegos ordenaron en sus últimas voluntades el desembargo de parte de las sincuras que tenían tomadas por la fuerza a iglesias y monasterios^^, y sobre todo en el hecho de que este tipo de peticiones raramente surtían efecto.
Así ocurrió, por ejemplo, con las sincuras que la casa de Monterrei tenía ocupadas al monasterio de Vilar de Donas.
Antas de Ulla y Ligonde, entre otras, habían sido usurpadas en su día por Gonzalo Ozores de Ulloa.
A su muerte, su hijo y sucesor, Lope Sánchez de Ulloa, pese a reconocer que eran del Monasterio, se negó a devolverlas y tomó posesión de las mismas.
Sólo poco antes de morir, y ante el hecho de su excomunión, accedió a negociar su devolución, pero de nuevo su viuda, Dña Inés de Castro, volvería a ocuparlas violentamente para pasarlas a su hijo y sucesor, D. Sancho Sánchez de Ulloa.
La Real Pragmática de Juan II obligó a éste a restituir al monasterio dichas sincuras, pero siguiendo con la pauta de comportamiento propio de este sector, tan sólo un año después volvió a ocuparlas^^ 20 Exp.
2' Véase, Garrote Martín, A., 1921, El derecho de patronato, Lugo, p.
22 En el testamento de Gómez Pérez das Marinas, por poner un ejemplo, se ordena reintegrar a sus legítimos titulares hasta un total de 11 sincuras.
2^ Véase, Novo Cazón, J.L., 1986, El priorato Santiaguista de Vilar de Donas en la Edad Media (1194Media ( -1500)) Para entender el interés que demostraron los señores también por este tipo de prebendas hay que tener en cuenta que el derecho de patronato conllevaba, junto a los derechos honoríficos y a la «devotio» siempre referidos-"^, también un beneficio material directo.
Al pretender gozar los señores, por esa su condición, de un derecho eminente sobre el conjunto de las tierras, exigieron igualmente hacer del derecho de patronato una consecuencia del señorío y, así, participar en los frutos que el curato pudiera producir: los diezmos de rigor, incluyendo a veces las primicias, así como una parte, fija o incluso proporcional, de las rentas procedentes de la explotación de las tierras del iglesario, tal y como ocurría en los dominios de las Marinas de los Andrade, en las que se llegó incluso a repartir proporcionalmente las tierras del iglesiario entre el curato y el señor patrono.
A ese beneficio material directo se une una no menos importante utilidad social.
La condición de patrono de una iglesia conllevaba el derecho de presentación de los curas que la ocuparían, lo que suponía que los señores podían dotarse de clérigos afectos a los intereses y exigencias de sus casas.
Si además tenemos en cuenta, por un lado, la resistencia que éstas generaban entre los vasallos y, por el otro, el papel clave que el clero rural desempeñaba en el control de las voluntades y mentalidades de la masa popular, no se podrá entonces negar el atractivo que ese título tuvo que ejercer sobre los señores, sobre todo después de experiencias como la de las revueltas hirmandiñas, en las que el clero parroquial jugó un papel de primer orden como apoyo psicológico y material de la ruralía levantada.
Desde ese punto de vista, parece algo más que una casualidad el trasvase de beneficios que se produjo justo tras la revuelta hirmandiña en favor por lo menos de algunos de los señores más castigados por el alzamiento.
Entre otros, parece participar de esa reacción y deseo de agregar la autoridad eclesiástica al señorío secular el entonces señor de Andrade, al que vemos actuando en esa dirección justamente en la comarca de Ferrol, conocida por su resistencia histórica contra esta casa.
Siendo el monasterio de Xubia el titular de gran parte del patronato de las iglesias de la -"^ Cfr., Garrote Martín, A., op. cit. zona, el de Andrade se hizo pagar, tras la revuelta hirmandiña, las supuestas honras y mercedes rendidas por los fundadores de su casa nada menos que con un «foro» de un total de veinte patronatos, además de ciertos casares; foro que, por otra parte, parece más una renuncia que otra cosa teniendo en cuenta lo ridículo de la pensión, 400 mrs., y la ambigüedad del alcance cronológico del mismo, «para él y los descendientes de la casa de Andrade»^^ Por su parte, resulta también muy significativo que el otro gran perseguido por los Hirmandiños, el Conde de Lemos, lograra hacerse en los años posteriores con sendas autorizaciones del obispo de Lugo y del provisor de Ourense para que cualquier persona pudiera renunciar en su favor al disfrute de patronatos eclesiásticos o legos, y que a su amparo lograra hacerse con patronatos como el de San Paio de Abeleda, en un marco donde los desafueros de la casa habían provocado una fuerte conflictividad^^.
2.-LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS DOMINIOS DE LA IGLE-SIA EN LA EDAD MODERNA: UNA OPERACIÓN FRUSTRADA
Con la llegada de los Reyes Católicos al poder uno de los problemas más serios con los que hubo de enfrentarse la nobleza bajomedieval fue la exigencia de las instituciones eclesiásticas para que les fuera restituido todo lo a ellas usurpado.
La especial atención que los monarcas prestaron a este problema así como la decisión con la que en un principio actuaron no parecía augurar nada bueno.
La misma decisión de sentar su Monarquía sobre la base de la disciplina, del orden y de la obediencia a la autoridad pública superior, erigida ya en único garante válido de la integridad de bienes y personas, era una sentencia de muerte para todas aquellas ^^ Son las sincuras de S. X. de Ferrol, Serantes, Brión, Doniños, Esmelle, Maniños, Cobas, Vilar, Cerdido, S. Xurxo de Moeche, Feíreira, Sillobre, Maniños, Grandal, Perbes, Andrade, Narón, Franza, y San Mateo.
Véase, Vicetto, B., 1872, Historia de Galicia, t.
-^ Según un documento conservado en el ^chivo de los Duques de Alba, fue por esa vía por la que los condes de Lemos se hicieron con el patronato del coto de San Paio de Abeleda, en tierra de Caldelas: Lemos, 179-8, ADA. posesiones disfrutadas en concepto de encomienda.
Puesto que los hombres del reino eran desde entonces subditos del rey, antes que vasallos de sus señores, era a la Corona a la que correspondía en lo sucesivo su protección.
Conscientes los RRCC del desorden endémico al que conducía la primacía de la «fidelidad individual» sobre la obediencia y el bien públicos, y conocedores de los abusos que se escondían detrás de las encomiendas, proclaman que «de las dychas vyllas e lugares e vasallos e rentas e vienes nos avemos de ser comenderos y los tener y defender»^^.
En conformidad con ello, establecen por las provisiones de 31 de marzo de 1483 y de 5 de octubre de 1486 que los señores gallegos no podían seguir teniendo vasallos en encomienda, ni siquiera con el consentimiento de los encomendados, y que en un plazo de tres meses tendrían que devolver a sus legítimos titulares los dominios que detentaran en ese concepto.
Con todo, la nobleza gallega no se dejó amedrentar a juzgar por las órdenes sucesivas que sobre esa misma cuestión se repitieron en los años posteriores.
Si en 1487 Gobernador y Alcalde Mayor de Galicia recibían la orden de asegurar al monasterio de Celanova frente a las usurpaciones del Conde de Ribadavia y de hacer efectiva la devolución de ciertas pose-siones^^ todavía en 1523 Carlos V ordenaba que ningún castillo llevase bienes eclesiásticos en encomiendan^.
Como en su día reconoció J. García Oro, al no haber ido acompañadas las órdenes reales de las medidas expeditivas necesarias para garantizar la debida ejecución de la voluntad regia, a la Iglesia no le quedaría al final más alternativa que el recurso a la justicia ordinaria, mucho más lento y de resultados inciertos teniendo en cuenta la influencia y consiguiente capacidad de resistencia de la nobleza, algunos de cuyos miembros no dudaron incluso en falsificar los documentóse^. ^^ Fernández Vega, L., 1982, La Real La reivindicación de la titularidad de cotos y señoríos, así como de competencias públicas y regalías concretas cuando se trataba de dominios compartidos, es una constante en los expedientes judiciales a los que hubieron de hacer frente las casas de Lemos, Andrade y Monterrei en el tribunal de la Real Audiencia de Galicia.
Significativamente, la mayoría de los demandantes son entidades eclesiásticas.
La casa de Andrade, por ejemplo, aparece enfrentada por esos motivos en el siglo XVI a los monasterios de Sobrado y de Caaveiro, y en el siglo XVII a los de Santo Domingo de A Coruña y a San Martín de Santiago.
Por lo que se refiere a Lemos, las entidades demandantes son los monasterios de Montederramo y Sobrado, el Hospital de Santiago, el Cabildo de Mondoñedo, el Comendador de Quiroga y Portomarín, y la abadía de San Paio de Abeleda.
En la casa de Monterrei, por último, aunque son también frecuentes los enfrentamientos con otros señores nobles de la zona y con villas del peso de Ribadavia o Allariz, la primacía sigue teniéndola la Iglesia.
Las entidades que reclamaron con mayor frecuencia contra los titulares de esta casa son los monasterios de Celanova, Melón, Melide y San Martín Pinario; los conventos de Santa Clara de Allariz y de San Paio de Antealtares; y el arzobispado de Santiago.
A pesar de la animosidad combativa de la que dieron muestras sobradas las instituciones eclesiásticas, tal y como pudo entrever G.M. Colombás en su estudio sobre el convento de San Paio de Antealtares^^ los viejos comenderos siguieron gozando en la Edad Moderna de vastos dominios procedentes de la Iglesia a cambio del pago de pensiones puramente simbólicas.
Las casas objeto del presente estudio mantuvieron en su poder hasta el final del Antiguo Régimen importantes unidades territoriales arrancadas en situaciones de fuerza.
Entre otras, habría que mencionar por su entidad, el señorío de Cambados, que los condes de Monterrei venían disfrutando en la condición àc feudo a modo de foro de los comendadores de la Orden del Santo Sepulcro; el coto cerrado de Peibás y Casa Naia, aforado también con su jurisdicción y pechos en tan sólo 1.000 maravedís por el obispo D. Juan Fernández de Valdivieso al VIII Conde de Lemos, ^' Colombás, G.M., op. cit., p.
Véase también: González Fernández, J.M., 1986, «Una aproximación a diversos aspectos de la justicia señorial en la Galicia del Antiguo Régimen» en Revista del Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, 22.
D. Francisco Fernández de Castro, todavía en 1640^-; y las jurisdicciones de Deza y Aveancos^^, que logran mantener en su poder una vez que el arzobispo de Santiago, cansado ya de pleitos inacabables y costosos, decide avenirse a que don Fernando Ruiz de Castro permaneciese en la posesión de dichas tierras, cediéndoselo para ello en feudo, por cuyo reconocimiento tendría aquel que pagar una hacanea al año:
^-Noticia sacada de una referencia que a ese documento se hace en una relación de papeles de la época de la marquesa de Aytona viuda de Lemos ya en el XVIII: legajo 3, n° 22, Caja 5265, AHRCM.
^^ La incorporación de estas tierras a los dominios de los Ulloa parece haberse efectuado como consecuencia de los lazos de clientela y de los deudos que con los Ulloa tenían establecidos otros caballeros, en este caso en concreto Pedro Vazquez de Insua, el mismo que tomó por la fuerza dichas tierras.
La versión tradicional sostiene que estos dominios se habrían consolidado en poder de los Ulloa gracias simplemente a una hábil política matrimonial: concretamente a raíz de la boda de D. Lope Sánchez de Ulloa con la sobrina del arzobispo Mendoza, Dña Leonor de Mendoza (Vasco de Aponte, 1986 éd., Recuento de las casas antiguas del Reino de Galicia, Santiago, pp. 130,166,178).
El problema está en que en ocasiones el manuscrito de Vasco de Aponte identifica a esa sobrina también como Dña Mayor, y en que efectivamente existía una sobrina así llamada pero casada con Payo Gómez de Sotomayor.
Los nuevos documentos que hemos podido localizar parecen indicar que esa versión tradicional se habría forjado sobre la confusión de dos o tres mujeres diferentes por causa de la existencia de dos donaciones distintas del dicho feudo (1410 y 1445) así como de una infeliz transposición de nombres y de apellidos: Dña Leonor de Mendoza, hija de Juan de Mendoza, primera mujer de Lope Sánchez y madre del mismo Vasco López que por vía matrimonial se hace con los dominios de los Moscoso; Dña Mayor de Mendoza, hija de Fernán Yáñez de Mendoza, mujer de Payo Gómez de Sotomayor; y Leonor de Sotomayor, hija de Dña Mayor de Mendoza.
Las donaciones hechas por el arzobispo en ningún caso fueron a favor de la misma Dña Leonor casada con el titular de los Ulloa, D. Lope Sánchez de Ulloa: la donación de 1410 se hizo a favor de la mujer de D. Payo Gómez de Sotomayor, lo cual tendría hasta cierto punto lógica teniendo en cuenta la política del Mendoza y que dichas tierras habían sido ocupadas por vía de feudo por un tal Alvar Rodríguez de Sotomayor según se menciona en la donación de 1445; por su parte, la segunda donación se hizo a favor de Dña Leonor de Sotomayor, mujer que fue del mismo caballero Pedro Vazquez de Insua que según el testimonio de esta escritura había ocupado por la fuerza dichas tierras.
Estas pasan a la casa de los Ulloa solamente cuatro años después (1449), cuando Dña Leonor de Sotomayor cede ese feudo a D. Lope Sánchez de Ulloa siendo ya esposa del caballero Díaz Cadórniga.
Todo parece indicar, pues, que fue la muerte entre tanto del que había sido el primer esposo de Dña Leonor de Sotomayor lo que determinaría esa reversión al linaje de los Ulloa, pues en sus mandas testamentarias el caballero Pero Vazques da Insua dispone que se dieran sus «coutos de Aveancos» a Lopo Sánchez de Ulloa.
56 y 57, n° 29, AHN..) conservando y manteniendo al dho señor Marqués en la possesión que de las dhas tierras tiene Sin darle impedimentos ni Molestia alguna sino que libremente dexeys usar sus officios e todos e qualesquierjuezes merinos y escrivanos que el dho Señor Marqués en las tierras de Deçà y Aveancos nombrare (...) assi mesmo a vos el dho nro. provisor que Recibays el feudo que el dicho Señor Marqués nos es obligado dar por Raiz del dho concierto»^'^.
Las reivindicaciones de la Iglesia en materia de usurpación y encomiendas, por lo tanto, no terminaron con demasiada frecuencia de la mejor manera para sus intereses.
Incluso cuando la justicia dictaminó en su favor, estos señores lograron forzar soluciones de compromiso que les permitirían mantener en su poder de forma ya definitiva los bienes usurpados.
De hecho, cotos que en un principio habían sido dados en encomienda aparecen en el siglo XVI en las manos de los mismos señores en calidad de feudos o de foros, instrumentos estos de los que se valieron los señores, no sin resistencias por parte de la Iglesia, para poder mantenerse en el disfrute de esos dominios sin «ir contra derecho».
En el expediente del pleito sostenido por el monasterio de Sobrado con la casa de Monterrei por la Granja de Fente y el Couto de Vilouriz se dice, aludiendo a la «encomienda» detentada en el pasado por los Ulloa sobre esas tierras, que con esa «voz se expresaban en aquel tiempo los foros de maior consequencia», lo que viene a corroborar que efectivamente las viejas encomiendas se perpetuaron en foros^^.
No es casual, de hecho, que la ^"^ «Provisión del Cardenal Fr.
Juan de Toledo Arzobispo de Santiago acerca del concierto con D. Hernando Ruiz de Castro, Marqués de Sarria, Señor de las Casas de Andrade Y Ulloa»: ADA, Lemos, 34315.''
164/18, AHRG. concesión ya en calidad de «foro» que se hizo de esas tierras a Fernando de Andrade -como marido de Dña Francisca de Zúñiga-en 1509 se realizara todavía a «pleito y condición» de que el conde y sus descendientes «fueran obligados de nos defender y amparar defenderedes y amparedes (...) de todas fuerzas y violencias e daños...».
Finalmente, resulta igualmente elocuente la descripción que a comienzos del siglo XVII hace don Gerónimo del Hoyo de los dominios de San Martín Pinario, cuando señala que tiene «aforados» muchos de sus dominios y jurisdicciones a los primeros señores de Galicia, que pagan en su reconocimiento «feudos y otros tributos».
«Este real monasterio solía tener innumerables cotos, jurisdicciones y tierras y muchas délias tiene aforadas a los mejores de este Rey no, como son a los condes de Lemos, de Altamira, de Monterrey y otros muchos caballeros y personas particulares de los guales y en su recoconoscimiento pagan al dicho monasterio feudos y otros tributos y además de los que tiene aforados y otros que ha dexado perder y le traien enaxenados, tiene al presente al pie de sesenta cotos... »^^.
Hay que tener en cuenta, para poder entender esa capacidad de resistencia, que los señores habían logrado ir asimilando sus encomiendas a feudos y foros ya con anterioridad^'^.
La absoluta y crónica incapacidad de la Iglesia para hacer frente de forma eficaz a los desmanes y ambiciones de la nobleza les había llevado a acceder a unos acuerdos de transacción por los que las familias comenderas consolidaban en su poder los bienes usurpados a cambio del reconocimiento del dominio superior de sus legítimos titulares.
En tales ocasiones, efectivamente, la Iglesia veía reconocida su titularidad superior sobre la posesión usurpada.
Pero ello no pasaba de ser, en realidad, un gesto simbólico sin mayor trascendencia en cuanto al ejercicio efectivo de su legítimo dominio señorial.
Eran los señores quienes, en definitiva, iban a poder explotar de forma efectiva ^^ Gerónimo del Hoyo, 1607, Memorias del Arzobispo de Santiago, Santiago, p.
Véase también, García Oro, J., 1969, «Los señoríos monásticos gallegos en la Baja Edad Media», en COMPOSTELLANUM, XIV. dichas posesiones, y ello a cambio tan sólo de un reconocimiento formal de vasallaje, plasmado en la entrega simbólica de unas hacaneas en el caso concreto de los feudatarios del arzobispado de Santiago^^ A ello hay que añadir la confusión entre dominios eclesiásticos y nobiliarios producida con ocasión de la ocupación de los altos cargos eclesiásticos por miembros de los mismos linajes que actuaban de comenderos, tal y como ocurrió en las sedes de Lugo y Mondoñedo con los titulares de los estados de Lemos^^; las vinculaciones y dependencias de todo tipo existentes entre ambas partes; y por último, lo vicioso de las formas procesales de la Edad Moderna así como el marcado conservadurismo/legalismo de la Corona, no dispuesta nunca a soluciones drásticas y, mucho menos aún, a poner en peligro el pacto con la nobleza sobre el que se había establecido la nueva monarquía.
En cuanto a los foros propiamente dichos, la trayectoria no fue muy distinta.
Fue frecuente que los señores se negaran a pagar la renta en su día fijada, o a restituir los bienes al directo dominio una vez que finalizaban las vidas estipuladas, pretendiendo en tales ocasiones alzarse con la plena propiedad.
Aunque a través de la justicia pudo forzarse el reconocimiento del dominio directo de la Iglesia, e incluso cierta actualización de las rentas, lo cierto es que con frecuencia su ejecución no fue posible, al menos en los términos absolutos que preveía la condena judicial restitutoria, logrando forzar de nuevo al amparo de los compromisos creados entre ambas partes concordias siempre favorables a los intereses de estas casas.
El conflicto que los titulares de Lemos sostuvieron en el siglo XVI con el monasterio de S. Salvador de Lourenzá es un ejemplo paradigmático, entre otros muchos, de lo que acabamos de comentar.
En 1597-98 el ^^ En ocasiones el reconocimiento del dominio superior por la vía de del feudo o del foro conllevaba la condición de que el canon a pagar sería estipulado por el propio comendero.
Eso fue lo que ocurrió con las tierras de Noguerosa que los Andrade había usurpado al monasterio de Sobrado en la comarca del Eume: apesar de la real carta de Juan I en 1380 obligando a sus titulares a desembargar dichos bienes, la casa logró mantener en su poder la parte más sustanciosa a pesar de las reclamaciones del monasterio, por lo que éste acabaría optando a dicho acuerdo; el canon fijado por el señor de Andrade sería de 17 insignificantes maravedís.
Por ultimo, cabe añadir que, en ocasiones, los nobles consiguieron forzar la conmutación de los foros a títulos de plena propiedad sin necesidad ni siquiera de llegar al extremo del enfrentamiento judicial; simplemente reclamándolo directamente como una especie de pago por los presuntos servicios y préstamos realizados en favor de las instituciones en cuestión.
Eso es exactamente lo que ocurrió con el coto de Castellanos que el conde de Monterrei llevaba, en un inicio, en calidad de foro del monasterio de Porqueira, con cuyo prior se concertó posteriormente para que le fuera hecha donación de los derechos de propiedad sobre el mismo por «los muchos favores e mercedes» otorgados'^^ La labor de los Reyes Católicos en el seno de la Iglesia se saldó, pues, con la consolidación del reparto bajomedieval del dominio.
Aunque la lucha no cesó por parte de la Iglesia, las soluciones fueron frecuentemente más favorables para los demandados que para los demandantes al encauzarse el conflicto por la vía de la acción judicial y del acuerdo compromisario en forma de feudos y foros.
No es de extrañar por tanto que historiadores como M. Murguía hayan afirmado, y no refiriéndose precisamente a la hidalguía intermediaria moderna, que gracias a la figura del foro «hicieron los señores gallegos las más profundas heridas en las mesas capitulares y en la propiedad de los monasterios» al proporcionarles el relevo jurídico necesario para seguir disfrutando, sin ir contra derecho, de los dominios un día tomados por la fuerza.
Por lo que respecta al derecho de patronato, el resultado final sería similar a pesar de la especial atención que también le brindaron los Reyes Católicos.
Ante el alarmante estado de ocupación en el que se encontraban los beneficios eclesiásticos gallegos, en el Concilio nacional celebrado en Sevilla en 1478 la Iglesia reclamó la urgente intervención de la Monarquía para poder poner remedio al estado de cosas creado"^"*.
La situación se presentaba, sin embargo, tan complicada que los Reyes Católicos optaron, después de su viaje a Galicia, por emprender una reforma radical de la Iglesia gallega.
La bula «ínter curas multíplices», emitida a petición suya por Inocencio VIII el 27 de diciembre de 1487, ordenaba la devolución de los beneficios en los que se probara intromisión.
Paralela y complementariamente a esa medida se establecía con igual fin la reordenación de los beneficios, su disgregación y nueva reunión, siempre que así conviniera"^^.
^^ El 3 de enero de 1466 el Papa Paulo III denunciaba la situación de despojo de las iglesias gallegas en los siguientes términos: «... sabido que los excesos denunciados y anatemizados por sus predecesores (...) seguían repitiéndose de la misma manera, y que sus sacrilegos y criminales autores (...) se conjuraban y confederaban (...) contra el clero, las iglesias, los lugares píos y la libertad eclesiástica; usurpaban diezmos, primicias y demás derechos eclesiásticos; negaban a los clérigos el pan, vino y demás cosas necesarias al sustento...»: cit. por E. Pardo de Guevara y Valdés, HIDALGUÍA 27, p., 873.
^^ Para una relación pormenorizada del proceso de reforma puesto en marcha por los RRCC, véase, García Oro, J., 1971, Cisne ros y la reforma del clero español en tiempos de los Reyes Católicos, Madrid.
Pero tampoco en este caso se logró adelantar nada, dada la fuerte oposición de los señores.
Estos, para impedir que tales disposiciones se llevaran a efecto, no dudaron en recurrir a los monarcas pretendiendo llevar dichos beneficios por justos títulos y causas, y más concretamente, por presuntas donaciones regias hechas a sus antecesores en el proceso de reconquista frente al infiel.
Precisamente, la razón de que no dispusieran de los testimonios documentales que así lo probasen era la propia antigüedad su adquisición, por lo que podían además alegar en su favor el beneficio de la posesión inmemorial.
Todas estas pretensiones y exigencias las hicieron valer, además, recordando amenazadoramente a los monarcas que siendo por su condición «los mas principales del Reino», si se osaba privarlos de unos beneficios legítimos aun cuando sólo fuera por el derecho de posesión inmemorial, «se podría recrescentar algún escándalo entre ellos e los dhos. clérigos e que, por lo evitar se debe permitir e tolerar que las lleven, como hasta aqui.,.»"^^.
Decididos los Reyes Católicos a no permitir que el equilibrio del sistema se rompiera, no dudaron en ceder ante la parte más fuerte y ordenaron de inmediato que se detuviesen las acciones emprendidas contra los patronos legos en tanto se estudiaba una solución al problema más sensible y respetuosa para con los intereses de la nobleza.
El problema es que cualquiera de las soluciones de compromiso que se pudiera adoptar conllevaría siempre el menoscabo de la justicia de la que la Iglesia era acreedora.
La vía finalmente propuesta por los monarcas, decantándose por el respeto de aquellos beneficios que llevasen cuarenta años en poder de legos, supuso una auténtica capitulación.
Conllevó el sacrificio prácticamente sin paliativos de unos beneficios e intereses materiales que la Iglesia tenía derecho a recuperar en su integridad.
Aunque la bula emitida por Alejandro VI el 27 de julio de 1493 dio cierto carácter de transitoriedad a la sanción propuesta por los monarcas, al someter esos beneficios a una investigación judicial, no se puede tampoco olvidar que las investigaciones tendrían que hacerse de forma particularizada e individualizada, y siempre por los cauces de la justicia ordinaria.
De capitulación se puede también hablar en el tema de los beneficios que los señores habían obtenido de manos de los reyes por juro de here-' Ibidem, p.
En su amplio abanico de buenas intenciones, los Reyes Católicos se decidieron a revocar esas cesiones en las Cortes de Toledo.
Pero, de nuevo, las presiones que de inmediato ejercieron las casas nobles les obligaron a prorrogar su aplicación hasta el final de su reinado"^^.
La medida quedaba así en letra muerta, ya que no había medios legales de hacer cumplir esos dictados a los monarcas que en el futuro les sucedieran.
En ese sentido, resulta muy ilustrativo de la conciencia que se consolidó en el Estado de la primera Edad Moderna sobre cuál debía ser la política de la monarquía en este terreno -el más puro respeto a la situación creadael hecho de que en los expedientes de venta de señoríos de la Iglesia -autorizados por Paulo III en su Breve aclaratoria del 5 de junio de 1548se incluyesen también este tipo de beneficios: diezmos, primicias y presentaciones'^^.
Todo parece indicar, por lo tanto, que el proceso de recuperación de beneficios quedó reducido en la práctica a una sucesión de pleitos inacabables, muy costosos y escasamente eficaces.
A comienzos del siglo XVII, por ejemplo, el monasterio de San Martín Pinario gozaba, siempre según el testimonio de don Gerónimo del Hoyo, solamente de 300 beneficios de los más de 600 que originariamente solía percibir'*^.
Pero es que, además, todavía a comienzos del siglo XIX este tipo de prebendas tenían un peso notable en buena parte de los dominios de la nobleza bajomedieval gallega.
Es cierto, efectivamente, que según los datos del Catastro de Ensenada el 90% de los diezmos era percibido por las propias instituciones ecle-siásticas^°.
Tradicionalmente, de hecho, se restó importancia a este capítulo de ingresos en el haber de los señores legos^^ Pero si se desglosa su distribución en el espacio, la realidad que resulta ya no deja lugar a la misma contundencia.
Mientras que en la provincia de Ourense, por ejemplo, el volumen de diezmos en poder de legos estaba bajo mínimos, con tan sólo un 0,2%, en la provincia de Betanzos llegaba hasta el 27% y en la de A Coruña al 24,3%.
Pero aún hay más, en el haber patrimonial de algunos de los primeros títulos gallegos figuraba todavía a comienzos del siglo XIX un alto número de patronatos y de sincuras, a pesar de las cesiones^^ y permutas^-^ de que habían sido objeto en la Edad Moderna^"^.
En los dominios procedentes de los Marinas, Andrade y Ulloa la fiscalidad eclesiástica se presenta como una fuente de ingresos de primera magnitud a finales del Antiguo Régimen.
Además de presentar los curatos, los señores podían participar, en su calidad de patrones, en el beneficio de los diezmos así como en el arriendo o aforo de los diestrales en una proporción que podía ir desde una cuarta parte hasta la totalidad de los mismos.
En el estado de Ulloa, por ejemplo, la renta decimal que cobraban los condes de Monterrei suponía a mediados del siglo XVIII en torno al 70% de los ingresos totales de la mayordomía^^; y en la jurisdicción y estado de Cambados la renta de las sincuras era el ingreso más sustancioso según el testimonio del administrador de esta mayordomía a comienzos del XIX^^.
La importancia de este tipo de ingresos queda, por último, puesta de manifiesto en la importante conflictividad que rodeó a la participación de los Condes de Monterrei en los diezmos de sus sincuras.
En los apeos del siglo XVII del estado de Ulloa y, sobre todo, en el de Cambados puede decirse que el conflicto en torno a los diezmos es prácticamente la única nota disonante.
^^ En los dominios de la casa de Andrade podríamos mencionar la donación hecha en favor del monasterio de Sta M^ de la Gracia de Pontedeume de las sincuras recibidas por concesión de León X: Véase Vaamonde Lores, C, 1917, op. cit., p.
^^ Por poner un ejemplo, el coto de Millán, en tierra de Lemos, se integró en los mayorazgos de esta casa a través de una permuta realizada en 1619 con el monasterio de S. Martín Pinario, que recibe a cambio precisamente la sincura de Sta M^ de Merza, en el coto de Carboeiro: Pleito 1.459/3, AHRG.
^"^ Hasta en un total de 59 parroquias figuraba la casa de Andrade como patrono y/o partícipe de los beneficios de las sincuras: «Certificación de la Declaración de Títulos» de sincuras realizada a partir de la Real Orden de 24 de octubre de 1853, MPL.
^ En los dominios de Andrade es, en principio, más difícil de demostrar su importancia y de averiguar su peso aproximado, dado que su gestión se hacía por la vía del arriendo conjuntamente con la renta foral proporcional a la cosecha, dominante en estos dominios.
El hecho por lo tanto de que los arriendos de las «rentas de sincuras», como se las conocía, fueran sistemáticamente la primera fuente de ingresos en las distintas contabilidades manejadas nada dice sobre el rendimiento real del capítulo de los diezmos en los dominios de Andrade.
Pero sí lo hacen toda una serie de datos indirectos.
Al igual que la casa de Monterrei en los estados de los Ulloa, la de Andrade participaba en las mayordomías de Miraflores, Pontedeume y Vilalba, así como en la jurisdicción de Naraío, tanto en los ^^ Relación de arriendos de los años 1733, 1744 y 1747.
Pleito 13316/19, AHRG. ^^ «Idea de la Administración de Deza», Caja 13A, MPL; Caja 5259, AHRCM. ^^ Además del diezmo, el patrono percibía en algunas feligresías también una parte de las primicias: en total, hemos podido contabilizar por los interrogatorios del Catastro de Ensenada (AHRG) un total de 88,18 ferrados de centeno, 88,18 ferrados de maíz y 679,91 reales en ese concepto.
^" Caja 5259, AHRCM. http://estudiosgallegos.revistas.csic.es beneficios de los bienes diestrales de las iglesias, como en una parte proporcional de los diezmos, si bien aquí con la particularidad de que el cura tenía a mayores generalmente el beneficio del mayor diezmero, como ya ocurría en Deza.
Si a eso añadimos que, cuando con motivo de la suspensión de los diezmos a comienzos del XIX se procedió en el año 1837 a un segundo arriendo por separado de diezmos y terrazgos, su resultado fue que el 78,1% de la renta (155.569 reales) correspondía a los diezmos de las sincuras y que el 21,9% (43.514 reales) procedía de la renta foral alícuota^^ queda claro que también en Andrade los diezmos eran la primerísima fuente de ingresos.
Sólo en la mayordomía de Vilalba eso no ocurría.
El porcentaje de curatos en cuyos diezmos participaba el señor era aquí más bajo de lo que era la norma en las restantes jurisdicciones de esta casa; y eso sin olvidar tampoco el mayor peso comparativamente hablando que aquí tienen los ingresos por derechos jurisdiccionales^^.
En los restantes señoríos de estas casas la participación en la fiscalidad eclesiástica se reduce a mínimos.
En los dominios procedentes de los Biedma, por ejemplo, la participación de los condes de Monterrei en este capítulo se reduce a la percepción de una pequeña cantidad de fanegas o moyos en concepto de reconocimiento de patronato: 65,2 fanegas pagaban los curas de la mayordomía de A Limia^^; 30,5 fanegas y unos reales los curas de la jurisdicción de Torre Portela^^; y 44 fanegas y 120 reales los curas de Calvos de Randín^^.
Su importancia en el conjunto global de ingresos era, de hecho, poco relevante.
Por su parte, los condes de Lemos, pese a ser patronos de la gran mayoría de sus feligresías, al menos en lo que al Condado de Lemos propiamente dicho se refiere, no percibían ni el beneficio de una renta simbólica como la de los señoríos de los Biedma^^.
Las únicas excepciones eran: el curato de San Pedro de Canabal y Santa M^ de Vilaescura en la jurisdicción de Moreda, en los que cobraba la totalidad de los diezmos a cambio de una congrua de un lechón, 32 fanegas y 60 cañados; y las abadías de la provincia de Ourense: San Paio de Abeleda, que pagaba en reconocimiento de patronato originariamente 112 cañados de vino, que desde 1715 fueron reducidos a 560 reales y un yantar; Santa María de Torbeo, 24 cañados, también reducidos en 1715 a una cantidad en dinero, 120 reales; San Paio de Fitoiro, 29,5 fanegas de centeno; y el coto de San Miguel de Melias, que contribuía con 13 moyos de De todos modos, no por eso puede despreciarse el amplio derecho de patronato que tanto Lemos como Monterrei lograron consolidar; sólo en la diócesis de Lugo sus titulares eran patronos en unas 134 feligresías"^^ Si algo pone de manifiesto la ofensiva que llevaron a cabo los señores sobre este tipo de prebendas después de las guerras Hirmandiñas, eso es la extraordinaria utilidad que tenía el derecho del patronato a la hora de asegurarse los señores el deseable ejercicio de sus derechos señoriales, siempre contestados por los pueblos.
Fue precisamente ese interés el que llevó a Fray Simón a aconsejar a las monjas de San Paio que, en pro de una mayor explotación de sus patrimonios, «no dejaren perder las presentaciones, que importaban mucho a la autoridad de la casa»^^; o el que llevó a obispos y clérigos a no cejar en su empeño de recuperar esos mismos derechos en los dos primeros siglos de la modernidad, a juzgar por el creciente número de pleitos entablados desde esas dos instancias contra los titulares de las casas objeto de este estudio, y en especial contra la de Andrade.
En este caso intervino, al margen ya del origen fraudulento de muchas de esas sincuras y de la ineficacia de la estrategia restauradora diseñada por la nueva Monarquía^^, lo gravoso que en ocasiones llegó a resultar la institución del patronato al conseguir sus titulares ir desvinculándose, incluso con el visto bueno de los tribunales reales de justicia, de las cargas que le eran inherentes^"^, contribuyendo así a mantener alto el nivel de tensión hasta el final del Antiguo Régimen.
^' Sobre un total de 637 feligresías, 354 estaban fuera del concurso general y de la libre propuesta del obispo y nombramiento de la Corona por ser de legos.
149. ^^ Las casas nobiliarias pudieron defenderse con bastante eficacia contando con el beneficio de una prescripción rebajada ya a 40 años por los propios RRCC.
En su defensa frente al monasterio de Vilar de Donas, por ejemplo, el Conde de Monterrei esgrimía la prescripción de su estado posesorio en los siguientes términos: «...el transcurso del tiempo tan luengo abastava, non solamente para la dha. posesión, pero tanbien para prescribir qualquier dro. a la propiedad e sennorio»: citado por Novo Cazón, J.L., op. cit.'^^ Las quejas en los libros de visitas sobre el mal estado de las iglesias, así como los pleitos provocados por la indigencia en la que en ocasiones se hallaban los curas -previas solicitudes no atendidas para el aumento de los beneficios del curato-así lo dejan ver.
La misma casa de Monterrei fue absuelta por la Real Audiencia de Galicia de la obligación de costear las necesidades de mantenimiento de las iglesias de su patronato en la dicócesis de Ourense, según noticias del administrador general a la Comisión de Estados Secuestra-"CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS", Tomo XLV, Fascículo 110, Santiago 1998.
A este respecto es muy ilustrativo el relevo que se produce entre las instituciones eclesiásticas demandantes de las casas de Lemos, Andrade y Monterrei.
Mientras que entre los miembros del clero secular en el siglo XVI figuran obispos y cabildos, en el XVII los conflictos se limitan prácticamente a los clérigos rurales •^^; y lo que aiin es más significativo, desengañados dichos clérigos de las expectativas de justicia creadas en su día, se irían alejando del recurso a los tribunales para intentar incrementar su participación en los beneficios del curato por la vía de la acción sobre el terreno aprovechando el absentismo de sus titulares, la lejanía y falta de celo de sus factores, así como la complicidad siempre colaboracionista de los vecinos^^.
Casas como las de Lemos, Andrade y Monterrei dos a comienzos del siglo XIX (Caja 1097, Fondo Hacienda, AHPOR).
Y es que como señala Garrote Martín (op. cit., p.
21), el problema tenía difícil solución en Galicia por cuanto al carecer «la inmensa mayoría de los patronos de escritura originaria de fundación», apoyándose «únicamente en el estado posesorio» que la ley reconocía, no resulta admisible que «los tribunales de justicia estén facultados para imponer una obligación cuando no consta la raíz y fundamento de ella».
Veamos por su parte lo que opinaba el administrador general de los estados de Monterrei en 1815: «En diferentes parrochias del obispado de Lugo y del Arzobispado de Santiago en que (...) (se) percibe sincura ó porciones decimales siempre sus poseedores han concurrido á los gastos de la reedificación ó reparación de las Yglesias con proporción á la parte de Diezmos que llevan; pero nunca he visto que se haya hecho igual solicitud en alguna de las Yglesias del Obispado de Orense porque en ninguna de ellas hay este derecho de sincuras (...).
Es cierto que he oido decir fecuentemente y con especialidad en el Obispado de Lugo, que la construcción o reparación de la capilla mayor de una Yglesia es de cargo del patrono; pero sea que esta opinión tenga por fundamento alguna constitución sinodal, o que tenga otro origen parece que no debe tener lugar sino quando los caudales propios de la Yglesia están agotados».
^^ La casa de Andrade se enfrentó en el siglo XVI a los curas de Grandal y Doroña, y en el XVII, a los de Nogueira, Coiro, Deza, Nos, Bandoxa y Pruzos, con sus respectivos anejos, según puede constatarse en los pleitos conservados en el AHRG.
En cuanto a la casa de Monterrei, se enfrentó en el siglo XVI con los Cabildos de Ourense y Lugo, y en el XVII con los curas de Pidre, Loureda, Ambreixo y Amoexa por el estado de Ulloa, y con el conjunto de los del estado de Cambados.
^^ La pura y simple intromisión, cobrando parte de los diezmos que correspondía a la sincura; la pretensión de tener derecho a cobrar el diezmo entero de todos los herederos del que un día había sido el mayor dezmero por derecho del excusado, aun cuando ya se había dividido su patrimonio (pleitos 1.43/32 y 2.133/51, AHRG); o incluso la pretensión de cobrar el diezmo de los colonos del mayor dezmero cuando, según defendían los señores, el excusado se aplicaba sólo sobre los bienes que el dezmero llevaba por su propia cuenta (pleito 518/2); el negar el derecho del patrono con motivo de estivadas, cierres o nuevos cultivos como el de la patata, etc. acabaron pasando, así, de demandadas a demandantes en la defensa de sus presuntos derechos -aun cuando fuera simplemente por prescripciónfrente a las intrusiones violentas de los clérigos que perturbaban su posesión, como la llevada a cabo a fines del siglo XVII en la tierra de Deza por el clérigo Asorey, que logró que otros correligionarios suyos de la tierra le acompañasen armados «con lanzas, espadas y otras armas» a la era del conde para exigir el diezmo allí reunido^^.
Los derechos de patronato de los señores habían adquirido tales visos de legitimidad que el recurso a la justicia lo terminaron limitando los clérigos prácticamente a los casos de incumplimiento de las obligaciones a las que en contrapartida habían quedado vinculados los patronos por el derecho común^^
3.-LAS PREBENDAS ECLESIÁSTICAS DE LA NOBLEZA EN EL MARCO LIBERAL
La gran sensibilidad de que dio muestras repetidas la legislación liberal para con los intereses de las casas nobiliarias se repite una vez más con aquellas prebendas de procedencia eclesiástica.
Ni la abolición de los señoríos ni la desamortización les impidió seguir en posesión de los dominios que llevaban en concepto de feudo.
En las hijuelas particionales de la casa de Alba siguen, por ejemplo, dominios como los de Cambados y Aveancos a pesar de haber tenido que pasar todo el patrimonio señorial de los Monterrei por un juicio de reversión^^.
Los derechos de posesión ^^ Pleito 1442/11, AHRG. ^^ El enfrentamiento que en 1625 protagonizó el cura de Cambados con la casa de Monterrei se debía, entre otros factores, a la exigencia por parte de aquel de que dicha casa corriese con el pago de la «fábrica de galeones» concedida por S.M. sobre los frutos de los curatos ya que era aquella quien en realidad los llevaba por vía de patronato.
Frente a ello, los condes de Monterrei solicitan que se les exima de tal carga amparándose en el hecho de que la sincura siempre estaba exenta de pagos tales como el subsidio diezmero, el excusado, etc, y máxime en un caso como éste en que su derecho a la sincura era por feudo de los comendadores de Malta: pleito 2.133/51, AHRG.
^' ^ A raíz de la muerte sin descendencia de la duquesa Cayetana en 1802 los dominios de Monterrei fueron secuestrados por la Corona para someterlos al juicio de reversión que venían exigiendo los jurisdiccionales del sur de la provincia de Ourense.
Véase, Baz Vicente, M^ Jesús, op. cit. adquiridos por la nobleza fueron en todo momento respetados, de manera que cuando las prebendas de naturaleza fiscal, como es el caso del diezmo, hubieron de ser abolidos por el nuevo régimen se les reconoció el derecho a una indemnización.
La construcción del régimen liberal conllevaba una reforma en el plano fiscal.
Se imponía la uniformización y la racionalización del sistema impositivo, y con ello la eliminación de los mecanismos fiscales de carácter no estrictamente público, toda vez que los particularismos ya no tenían cabida dentro del régimen liberal.
Los diezmos entraban de lleno en el saco de las figuras fiscales llamadas a desaparecer.
Como señaló Mendizábal, haciendo referencia a los vicios de esta contribución en su «Memoria sobre el sistema actual de diezmos», ésta era una carga «desigual y arbitraria en su cuota, arbitraria también, y con frecuencia inhumana, en el modo de percibirla, e incompatible con un buen sistema de Hacienda»^^.
Sin embargo, al igual que sucedió en otros terrenos, el desmantelamiento del Antiguo Régimen fue también aquí bastante lento dada la urgencia de los recursos financieros de que precisaba la hacienda pública, y dada la oposición que protagonizaron los sectores directamente afectados^^ No fue hasta el año 1837 cuando, después de algunas otras medidas parciales, se estableció por la ley de 16 de julio su percepción por el Estado en calidad de impuesto civil; y no fue hasta 1841 cuando se abolió definitivamente, por la ley de 13 de agosto, estipulándose para el sostenimiento del clero los derechos de estola, obras pías, celebraciones y beneficios eclesiásticos^^.
El respetuoso legalismo que hasta entonces había dominado en la liquidación de otras muchas instituciones del Antiguo Régimen se hizo sentir también en esta ocasión.
La nacionalización y posterior abolición de los diezmos se realizó con la contrapartida del reconocimiento y del respeto de los derechos que los perceptores legos tenían adquiridos, lo ^^ Citado por E. Canales, 1985, «Diezmos y revolución burguesa en España», en A. García Sanz y R. Garrabou, eds., Historia agraria de la España contemporánea, Barcelona, vol. I, p.
^' Sobre el debate abierto y los argumentos empleados a favor y en contra de la abolición decimal, véase.
^^ Escriche, J., 1838-47, Diccionario razonado de legislación y jurisprudencia, Madrid, p.
6696. que evidentemente conllevaba la indemnización de los mismos con cargo a los presupuestos del Estado, y ello, además, de forma prácticamente automática pues se obviaba el origen que en cada caso en particular pudieran tener esos presuntos derechos.
La ley establecía, efectivamente, como uno de los requisitos para poder hacerlos efectivos la presentación de los títulos acreditativos.
Pero en última instancia se admitía también la certificación de la inmemorial posesión, como de hecho ocurrió con los diezmos de los dominios de Andrade según hemos podido ver a partir de la certificación de la declaración de títulos de sincuras realizado con motivo de la R.O. de 24 de octubre de 1853 de cara a acceder a la indemnización prevista por la ley^-^.
En ella se establecía que para reclamar la indemnización por diezmos legos era necesario acreditar su percepción en el decenio de 1827-36 (art. 1°) y presentar los títulos originales de propiedad, pero que en su defecto se reconocería cualquier otro testimonio fehaciente y, en última instancia, la prueba de la posesión inmemorial.
Se establecen dos años como plazo máximo para su reclamación, de 20 de marzo del 46 a igual fecha del 48^"^, y la capitalización inicial se fija en un 3% con la rebaja pertinente por las obligaciones religiosas adquiridas por los legos.
Su indemnización se efectuaría en deuda pública consolidada del 3% por sextas partes a partir del 1 de julio, y las cinco partes restantes en certificaciones que se canjearían por títulos en los momentos que se designase.
Las certificaciones les serían admitidas para pago de los débitos que tuviesen pendientes con la administración -medias annatas, lanzas, etc.; y los títulos de deuda podrían ser utilizados en la compra de bienes nacionales del clero regular o secular en lugar de títulos del 4% y 5%.
Para hacer efectiva esa indemnización, el proceso administrativo a recorrer tenía como primer paso la presentación de los títulos de propiedad de los diezmos.
Estos, una vez instruidos los correspondientes expedientes, se enviaban a la «Junta de Certificaciones de títulos de partícipes legos en diezmos» de acuerdo con lo establecido por la R.O. de 24 de octubre de 1853.
Una vez declarados «legítimos» y su titular «acreedor a ser indemnizado de los diezmos que percibía en las parroquias» correspondientes, se procedía entonces a su liquidación conforme a las normas establecidas en 1846: en primer lugar se realizaba el reconocimiento de los expedientes de certificación de los derechos de percepción en el decenio arriba mencionado; a continuación se requerían dos «testimonios de precios medios», los certificados del párroco y alcaldes acreditando que la casa no tenía carga piadosa de beneficencia alguna, y por último, las certificaciones expedidas por la administración de culto y clero del área correspondiente sobre la parte de diezmos que correspondía al titular lego en la anualidad de 1837-38.
La Real Orden de 20 de mayo de 1849 parecía destinada a hacer cumplir de forma efectiva la defensa de los intereses de la Hacienda Pública en materia de indemnización de diezmos prevista en el artículo 4° de la Instrucción de 28 de mayo de 1847^^ La Hacienda Pública tenía representación en los juicios y contenciosos entablados en los Consejos Provinciales y en el Consejo Real sobre la calificación de los derechos de los partícipes legos de acuerdo con lo establecido en el artículo 4° de la ley de 20 de marzo de 1846.
Pero ahora, además, se insta a esos representantes, los fiscales de las subdelegaciones de rentas de las provincias, a sostener con firmeza los intereses de la Hacienda Pública en las demandas que se entablasen en los consejos provinciales.
Siempre que se presentase una demanda de indemnización habría que dar conocimiento a los, fiscales para que éstos pudieran reclamar del Ministerio de Hacienda las instrucciones, documentos y datos que se considerasen necesarios para la defensa del fisco; y siguiendo en esa misma línea de fuerza, cada vez que recayese sentencia definitiva, los fiscales tendrían que poner el recurso de apelación que correspondiera ante el Consejo Real.
A juzgar por esas órdenes, parece que al final el proceso no iba a resultar tan fácil como en un principio se pudiera pensar.
No fue así, sin embargo.
Cuando en los últimos años de la década de los 60 se elaboró el inventario de los bienes de mayorazgo de la casa de Alba, una buena parte de las solicitudes de indemnización habían sido ya atendidas^^, y ello sin que hubiera supuesto mayor obstácul-^ia falta de documentos acreditativos del origen de la gran mayoría de los diezmos, a juzgar por las pruebas testificales a las que hubo que recurrir en los dominios de Andrade según la documentación conservada^^.
Pero es que, además, no todo se redujo a aboliciones e indemnizaciones.
La moderación que animaba la letra de la ley hizo posible que las casas mantuvieran también vigentes y efectivos algunos de sus privilegios, como fue el caso por ejemplo del derecho de patronato propiamente dicho.
Efectivamente, podría aducirse en contra, que la prerrogativa con rendimiento económico directo, el censo de reconocimiento, fue abolido y que únicamente se preservó la condición de patronos de sus titulares.
Pero, con todo, esa condición de patrono de una iglesia ni siquiera entonces quedó reducida a una mera titulación honorífica.
Para empezar, hasta bien entrado nuestro siglo los patronos siguieron presentando a los párrocos que se deberían hacer cargo de la vida «espiritual» de los fieles.
Para ello, pudieron contar también con el favor de la legislación desvinculadora, que mantuvo al margen de la partición igualitaria y de la libre circulación los derechos anejos a los bienes del mayorazgo^^ como en este caso el patronato.
Fuente: «Inventario y evalúo general de todos los muebles é inmuebles, censos, rentas, derechos y demás que constituían los Estados de los mayorazgos y otros vínculos en que sucedió el Excelentísimo Sr. D. Santiago Luis Fitz-James Stuart Duque de Alba», PP.
^'' «Razón de los gastos causados en las informaciones dadas para acreditar el valor de los*diezmos y la inmemorial posesión de percibirlos por la casa del Exmo.
Sr. Duque en sus estados de Puentedeume y Moeche», Caja )M 1/1, MPL.
^^ El artículo 13 de la ley de 11 de octubre de 1820 establece que los títulos y prerrogativas de honor sussistirían con el orden de sucesión establecido en las fundaciones de mayorazgo.
A falta del documento fundacional se entendería con arreglo, bien al estado posesrio, bien al derecho común que regulaba los mayorazgos. una autoridad tan próxima a los vecinos tuvo que revestir además mayor valor que nunca.
Téngase en cuenta que la vulnerabilidad que tradicionalmente padecían estos dominios, por causa del absentismo de sus titulares, de la extraordinaria dispersión de las propiedades y de la fragmentación de las rentas forales que producían, se vio agravada en el siglo XIX por la desaparición de las justicias y demás autoridades señoriales.
Su autoridad e intermediación iba a servir, de hecho, para mejorar el grado de ejecución de los derechos forales que mantuvieron los titulares de estos linajes.
La instrumentalización del derecho de presentación con miras a la defensa de los intereses materiales de las casas patronas había sido una constante en el Antiguo Régimen.
Los señores se valían de la autoridad moral que tenían los curas, que ellos mismos nombraban, para aquietar los ánimos levantiscos de sus jurisdiccionales y foreros, siempre dispuestos a contestar las demandas de sus señores.
Entre otros muchos testimonios podríamos mencionar la instrumentalización que se hizo de la promoción a los curatos mejores en el conflicto surgido en la segunda mitad del siglo XVIII en la jurisdicción de Vilalba por causa de los derechos vasalláticos que los condes de Lemos cobraban como herederos de los títulos de los Andrade.
En la carta que el 7 de enero de 1775 se envía a uno de los curas puestos por la casa, el administrador en Monforte se expresa en los siguientes términos: «...Pero según está el presente teatro, es preziso mober las voluntades con una virtud remota, por que save Vmd., que ya sea el moelle, o las Péndolas de un Relox, son muy distantes de el, no obstante, su fuerza y su peso se les haze dar las horas, mobiendo antes muchísimas ruedas; Por esto mismo: Para que Vmd. consiga los dos fines que me propone, se haze forzoso, poner los medios adequados; y el primero que se me ofreze, y me parece el mexor, es el que (...)
Vmrd. como hixo de vasallo, mayordomo de esta renta, y que está gozando ese veneficio de la casa, pasase a sufra, y persuadiere a los de su familia, Parientes y conbezinos...».
Y continúa diciendo: «...enfin, si hubiera de dezirlo todo, no me lie gava una resma de Papel; y Vmd. puede en esta ocasión, haziendo el de buen vasallo y capellán afecto, promober la paz y tranquilidad para los vasallos, y la atenzion de S. Exa. al buen oficio de Vmd. a quien Esa instrumentalización de las autoridades eclesiásticas no cambió en nada con el establecimiento del ordenamiento liberal, ni siquiera en fechas tan avanzadas como los inicios del siglo XX, cuando los campesinos ya protagonizan, bajo la dirección de ciertos sectores mesocráticos, una resistencia organizada y radical contra los derechos forales de los antiguos señores.
Para entonces, dados los serios problemas que tenía una casa como la de Alba para seguir defendiendo en los tribunales sus dere-chos^°, se hubo de recurrir sistemáticamente a la influencia de los poderes fácticos: a los caciques de los pueblos, a los que se encomienda más que nunca antes la administración y defensa en los tribunales de los intereses de estas casas; a los jueces y altos cargos políticos, amigos de la casa, para que presionaran sobre los juzgados más reacios; y, cómo no, a los curas de las poblaciones afectadas, contando en este caso con la^garantía que les ofrecía la deuda contraída con la casa, cuando eran de su nombramiento, o, en su defecto, la posibilidad de promocionarlos a uno de sus más apetecidos curatos.
En 1904, por ejemplo, el administrador de Pontedeume propuso a la administración central en Madrid, ante el problema de obscurecimiento que tenían los foros de la parroquia de Serantes, que puesto que esa parroquia, como las restantes, era de nombramiento de la casa «debiera imponerse al que vaya presentado (...) la obligación de describir los foros que en su término disfruta su excia.», ya que con su autoridad sobre los parroquianos podría forzarlos a dar la información que estaban negando a «'^Exp.
23911/26, AHRG.' ^° Entre otros factores habría que mencionar la pérdida de la documentación acreditativa de sus derechos forales a manos de los herederos de sus administradores, así como el desarrollo de un derecho civil novísimo que, junto con la fuerte presión que lograron ejercier los campesinos a través de sus acciones violentas y ya comunitarias, logró que los jueces se inhibieran cada vez más en los conflictos que las casas foristas les llevaban.
Véase, Baz Vicente, M^ Jesús, 1996, op. cit., pp. 346 los administradores y abogados de la casa.
Aunque Alba rechazó por prudencia un uso tan evidente de su prerrogativa aduciendo que siempre se había seguido el principio de optar por aquellas personas que fueran dignas del cargo «por su virtud», lo cierto es que acto seguido añadió que también «por su adhesión a la casa».
Así, aunque desestimó la propuesta del administrador, aclaró de inmediato en relación a la persona que tendría que ocupar la vacante de este curato: que «tendríamos en cuenta si su proceder respondía a la gratitud debida al patrono.
Vea V. por tanto indicamos si al hacer la provisión de la vacante ofrece su recomendado las condiciones de moralidad y adhesión antes expresadas».
Otro ejemplo del papel desempeñado por los sacerdotes en los conflictos agraristas de comienzos del siglo XX y de la utilización que se hizo del privilegio del patronato lo tenemos en la feligresía de Sada.
Después de una década de negociaciones frustradas con los parroquianos para que se avinieran a pagar la renta foral o, de lo contrario, a redimirla, sólo en 1916 se consiguió un acuerdo parcial para su liquidación.
Pues bien, segiin la opinión del administrador, tales resultados se debían a la promoción para ese curato del Sr. Villanueva.
Algunos meses antes de que se produjera la vacante, mientras estaba enfermo de gravedad el sacerdote que ocupaba el curato, el administrador Puente informó a la administración central sobre la oportunidad que se abría para la casa, aconsejándoles que el duque de Alba tuviera en cuenta el sacerdote que él indicase en su momento, pues de esa forma, decía, «algo se iría beneficiando la casa»^^ El efecto favorable de esa elección se habría dejado sentir también en la feligresía de Veigue, en la que por iguales fechas se abren nuevas perspectivas de solución al conflicto con los foreros, ya que, afirma el administrador, «por virtud de esto» (la promoción del señor Villanueva), «personas interesadas en ello se ven obligadas para conmigo»^^.
Recuerda, de hecho, acto seguido a la central que el «Duque puede salvar sus compromisos con otros curatos de los muchos que tiene como el de S. Xulián de Ferrol», cuyo párroco estaba también grave.
Este tipo de procedimientos estaba tan asumido que se llegó incluso a dar el caso de que gentes dis- puestas a comprar rentas forales de las que la casa se quería desprender sometieron la operación a la condición de algún curato^^.
Un ejemplo último de los apoyos más amplios que pudo recabar una casa como la de Alba en la defensa de sus intereses mediante la instrumentalización del derecho de presentación a los curatos lo tenemos en lo ocurrido en las tierras de Chantada.
En tomo al año 1914 la administración central dio orden de que se liquidaran de una vez por todas las rentas de la administración de Ulloa y Deza, pero los tiempos que corrían eran difíciles: crisis de subproducción, inflación, bloqueo de las remesas de la emigración por causa de la guerra y, como agravante, las «malas ideas» que según el testimonio del administrador habían penetrado también en aquellas gentes.
Las redenciones fueron avanzando, pero sólo después de grandes esfuerzos y presiones.
Ante las resistencias, el administrador de Pontedeume hubo de trasladarse a la misma Chantada en 1917 para operar sobre el terreno.
Una vez allí, según él mismo relata, puesto que la justicia de la zona tenía mala fama, decidió ponerse en contacto primero con uno de los personajes de influencia de la zona, un tal D. Jesús Rodríguez Mangueira, probablemente para que intercediera ante los foreros sobre la conveniencia de la redención.
La respuesta del Sr. R. Mangueira no pudo ser más positiva, ofreciéndole incluso su colaboración para cuantos asuntos tuviera la casa pendientes en los juzgados de la provincia de Ourense, donde parecía tener buenos contactos.
¿La razón de tanta generosidad?
Simplemente, tal y como él mismo puso de manifiesto, la cuenta pendiente que tenía con Alba por haberle atendido algún tiempo atrás una recomendación suya para un curato de la misma^"^.
Además de esa prerrogativa de inestimable valía social, el mantenimiento del derecho de patronato en manos de legos dio pie a conservar algunos de los beneficios materiales anejos al mismo contando con la laxitud, en ocasiones escandalosa, con la que se ejecutó la ley.
Con ello nos estamos refiriendo a la abolición del censo de reconocimiento de pa-^^ Es el caso de los hermanos Díaz, que solicitan en 1916 la promoción al curato de Sada para uno de ellos.
La casa de Alba no accedió a entregárselo a ellos por el compromiso que tenía adquirida la casa con el candidato del administrador, pero a cambio les prometió algún otro «curato de entrada».
Carta n°l, 5 de enero de 1918, Caja 12A, MPL. tronato por la legislación desamortizadora^^ El hecho de que en su forma clásica se redujese al pago de un censo fijo, que incluso en ocasiones se había visto conmutado a una cantidad en dinero, no resta interés a lo ocurrido con él en el proceso liberal, entre otras cosas porque, al margen ya de ofrecernos una ocasión nueva para confrontar la forma en que se saldó la revolución burguesa en España, no siempre su importancia nominal era tan reducida.
Puesto que ese censo era con cargo a los bienes del beneficio curado, en algunos dominios revestía la forma de una parte proporcional bien a las tierras del beneficio bien a la renta foral que éstas produjeran, tal y como ocurría en los dominios de Andrade y Ulloa.
Tanto en un caso como en el otro, la casa de Alba logró conservar esos derechos sobre la tierra como propios hasta la liquidación de estos dominios a comienzos de nuestro siglo.
En el Inventario de la casa de Alba de 1870 así como en la Hijuela particional de 1904 figuraba un importante número de partidas de renta foral sobre tierras originarias de los iglesarios.
En los dominios originarios de los Biedma, como ya se dijo, la carga del patronato estaba reducida a un censo fijo.
Su pago fue objeto de resistencias abiertas una vez iniciada la reforma.
Según una misiva de 8 de enero de 1822, los curas de A Limia habían decidido cesar de pagar el derecho de patronato por cuanto por el decreto de Cortes de 29 de junio de 1820 los diezmos ya no iban a sus manos.
A pesar de eso y de que la legislación liberal posterior solucionó el problema por la vía, en principio, de la abolición, en la praxis esos derechos pudieron mantenerse en vigor.
En la antigua jurisdicción de Torre Pórtela, por ejemplo, el censo de reconocimiento de patronato fue asimilado a una renta foral, figurando como tal en los inventarios e hijuelas particionales de la casa.'
Véase Garrote Martín, A., op. cit., p. |
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