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Recuento apretado de la proximidad de Octavio Paz con el surrealismo y, en particular, con André Breton. Relata el papel jugado por el poeta Benjamín Péret en esta prolongada relación, que el escritor mexicano condensa como un vínculo ético [...] Elogio póstumo a la figura de André Breton, en el cual Octavio Paz establece un nuevo acercamiento al surrealismo, la escritura automática y al concepto de revelación: "El surrealismo, dicen los críticos, ya no es la vanguardia. Aparte de que [...] En este texto, Octavio Paz toma en consideración las características del arte "hispano" en los Estados Unidos. En la sección intitulada "Names and Constitutions" [Nombres y constituciones], comienza describiendo lo que sostiene ser un [...] En "El pachuco y otros extremos", el poeta, escritor y diplomático mexicano Octavio Paz trata de resolver diversos asuntos relacionados con la búsqueda de una identidad nacional en el México posrevolucionario y, más ampliamente, con la relaci [...] En este artículo, titulado "La unidad de Latinoamérica. Batalla diplomática en San Francisco" que apareció en la revista Mañana, en 1945, Octavio Paz, poeta y premio Nobel mexicano, habla sobre el panamericanismo y la unidad de los países [...] En este ensayo, Octavio Paz discute el carácter onírico y surrealista de la obra de Alberto Gironella. Paz señala que el arte de Gironella se sitúa entre la palabra y la imagen y, por esa razón, lo define como un poeta de imágenes visuales: un [...] Después de una revisión de las primeras obras de Orozco (dibujos, grabados, caricaturas y acuarelas) —y de destacar la influencia de El Greco, Giotto, Goya y de Toulouse-Lautrec—, Octavio Paz señala la presencia de una corriente "hermética o [...] Octavio Paz, poeta, escritor y diplomático mexicano, analiza en este ensayo la relación del pintor compatriota Rufino Tamayo con el arte popular mexicano y el arte precolombino. Tamayo no considera que el arte popular deba calificarse como arte, [...] Octavio Paz, poeta, ensayista y diplomático mexicano, investiga en "Voluntad de forma" el arte y la cultura mexicana como un producto de la "voluntad de dar forma" a lo breve y fugaz, hecho que relaciona con el deseo primordial de vivir. Paz [...]
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https://icaadocs.mfah.org/s/es/item?Search=&property%5B0%5D%5Bproperty%5D=2&property%5B0%5D%5Btype%5D=eq&property%5B0%5D%5Btext%5D=http://icaa.mfah.org/vocabs/names/index.php?tema%3D9528
209b459f-d5e5-4bf1-a299-6160907822cf
Hemos cerrado las inscripciones pues hemos alcanzado el número de cupos disponibles. Si te interesa asistir o necesitas otra información, por favor ponte en contacto con la organización al siguiente mail: comiterritoriomsr@protonmail.com
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeZ4we0rSIj8WStsFW_HhbBw2YBJdpv27J9Cg3V7CcbcKqJmQ/closedform
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Solución de problemas del mensaje de advertencia sobre los permisos de acceso de vRealize Business for Cloud Tras iniciar sesión en vRealize Business for Cloud, puede que vea un que indica que debe ponerse en contacto con el administrador del sistema para obtener las funciones necesarias. Al iniciar sesión en vRealize Business for Cloud, puede que aparezca el siguiente mensaje en la página Descripción general: "No se asoció a ninguna función de vRealize Business for Cloud. Póngase en contacto con el administrador del sistema para que agregue su nombre de usuario a un grupo de vRealize Business a fin de obtener el acceso correspondiente". No se le han asignado las funciones de vRealize Business for Cloud necesarias. Inicie sesión en el dispositivo virtual de VMware Identity Manager en https://VMware_Identity_Manager_hostname como administrador. Haga clic en Usuarios y grupos. Podrá ver las siguientes funciones de vRealize Business for Cloud en la lista. VCBM_ALL, que incluye los privilegios de administrador. VCBM_VIEW, que solo incluye privilegios de lectura. Seleccione la función de vRealize Business for Cloud que desee asignar al usuario. Seleccione Usuarios de este grupo y haga clic en Modificar usuarios de este grupo. Busque y seleccione el nombre de usuario al que desee agregar la función.
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https://docs.vmware.com/es/vRealize-Business/7.2/com.vmware.vRBforCloud.troubleshoot.doc/GUID-3FC880C2-E155-47EC-A1CA-2E1B8FD8E893.html
330eb923-e918-4e5e-8cd2-13ba0c1b2888
Frases miticas y consejos sobre Ricardo Amils ¿y cual es el resultado de la fermentación? ¡¡¡Dos cochinos moles de ATéP!!! (fíjense en que lo que está acentuada es la T) (Pregunta de exámen) "Si fueraís una bacteria, ¿Cuál seriíais y por qué?" Yo, cuando muera, me quiero reencarnar en una bacteria roja. La geosmina es lo que produce el olor a suelo mojado cuando llueve, no se sabe realmente por qué la segregan las bacterias, probablemente sea porque están muy contentas! La revisión de examen tendrá lugar el martes día 11 de enero a las 12.30 en el lugar que se anunciará oportunamente. Los alumnos que deseen revisar su examen deberán anotarse en la secretaría del Dpto de Biología Molecular antes de las 12 horas del día 12 de enero. Si hay alguna duda, ¡LEVANTEN LA PATITA! Las mitocondrias ya tienen su cosa...fueron bacterias en su día, ahora están atadas a una dictadura. La mayoría de los patógenos que nos infecta solo quieren el hierro de nuestra hemoglobina. Pero no saben pedirlo elegantemente. Señores esta es la microbiologìa Todos acabaremos en la caja de pino por culpa del oxígeno Buen profesor, examen faciles, entender bien los primeros temas siempre repite los mismos examenes, poniendo las preguntas q sube en internet. examenes complicados trabajol y todo al pie de la letra Gran profesor, sus clases me parecieron muy interesantes. Toma bien los apuntes de los primeros temas y está hecho. Hacer el cuestionario facilita mucho la vida. Se aprende mucho en sus clases y es muy fácil aprobar su parte. Es un profesor que puede saber mucho del tema, pero se explica muy mal. Todas sus clases son bastante desordenadas, sus dibujos son horriblemente confusos, y cuando explica señala elementos del dibujo y cree que todo el mundo los ve mientras copia apuntes: "...Este compuesto entra dentro de esta membrana, se junta con este otro y modifican al de allí...". "Al profesor Amils no le gusta que hablen entre ustedes, el profesor Amils sabe muy bien cuando lo hacen. Me da igual que jueguen en el ordenador, que estén en Facebook o dibujando, ¡pero no hablen interrumpiendo al profesor Amils!" (Habla de sí mismo en 3º persona) Hablando de Ferrobacterias..."estos señores comen pirita y cagan hierro" Estudiar lo que él dice en clase es mucho mejor idea que intentar estudiar de un libro. A mí me bajó puntos literalmente porque "no lo he explicado así en clase", así que ojito. Lo compensa explicándose no demasiado mal.
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https://www.docsity.com/es/profesores/ricardo-amils-1/
6e6bd0f7-b80b-42f0-a715-6e2b8fd6d965
Judith Brodsky, directora del Rutgers Center for Innovative Print and Paper [Centro del Grabado Innovador y del Papel de la Rutgers University], e Isabel Nazario, directora del Center for Latino Arts and Culture [Centro para las Artes y la Cultura Latina de la misma universidad], resumen las razones que las llevaron a invitar a diversas artistas latinas como artistas residentes para instruir a los estudiantes de esa alma mater. En principio, las autoras indicaban desconocimiento general de la importancia de la obra de mujeres de ascendencia latinoamericana en los Estados Unidos. En segundo lugar, las autoras consideraban que los estudiantes se beneficiarían de la muestra sobre la obra de artistas latinas contemporáneas. En tercera instancia, Brodsky y Nazario querían ofrecer un curso interdisciplinar que atrajese a estudiantes de los departamentos de artes plásticas, programa de estudios sobre mujeres y departamento de estudios latinoamericanos, todo ello con el fin de crear un ambiente de aprendizaje dinámico. Finalmente, las autoras querían que los estudiantes pudiesen obtener experiencia de primera mano con la cual documentar y exhibir la obra de artistas latinas contemporáneas. Al curso asistieron treinta y cinco estudiantes y siete destacadas artistas: Catalina Parra, Magdalena Campos-Pons, Analee Davis, Anaida Hernández, Yolanda López, Coco Fusco y Amelia Mesa-Bains. La clase dio como resultado la publicación de un catálogo de exposición bilingüe con ensayos críticos sobre las artistas escritos por los estudiantes. El catálogo de The Latina Artist: The Response of the Creative Mind to Gender, Race, Class, and Identity [La artista latina: Respuesta de la mente creativa ante el género, la raza, clase e Identidad] fue el producto final de una clase interdisciplinar impartida por las profesoras Isabel Nazario y Judith Brodsky en la Universidad de Rutgers en 1997. Las enseñanzas conjugaban metodologías de historia del arte, de estudios latinoamericanos y de estudios sobre la mujer, en la que los estudiantes debían documentar la obra de estas siete destacadas artistas latinas residentes: Catalina Parra, Magdalena Campos-Pons, Analee Davis, Anaida Hernández, Yolanda López, Coco Fusco y Amelia Mesa-Bains. Esta es la versión en español del documento 841093.
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http://icaadocs.mfah.org/icaadocs/ELARCHIVO/RegistroCompleto/tabid/99/doc/841113/language/es-MX/Default.aspx
2a324ed7-1a02-4a9e-a0d3-0ed9212c3bae
El servidor de inscripciones (ES) es un componente de Horizon Cloud que se instala en un equipo de Windows Server como el último paso de la configuración de la infraestructura para True SSO. Al implementar el certificado de agente de inscripción (equipo) en el servidor, se autoriza a este ES a actuar como un agente de inscripción y generar certificados en nombre de los usuarios.
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https://docs.vmware.com/es/VMware-Horizon-Cloud-Service/services/com.vmware.hchosted181.admin/GUID-C6654217-9E69-46A2-8B9A-712E55AF6EB2.html
e3ad60f1-f7b3-432b-99fe-208118b06b08
En los Fondos de Incentivo Cultural respetamos tu tiempo y cuidamos la eficiencia de nuestro trabajo. Nuestra oficina no recibe consultas sin cita previa. Este sistema de comunicación nos permitirá remitir tu consulta a quien corresponda de manera que puedas tener una respuesta personalizada en el menor tiempo posible. Recuerda que los datos serán verificados y la respuesta enviada al promotor del proyecto. IDENTIFICACIÓN DEL PROYECTO - ingresa tu número de proyecto sin espacios y con mayúscula * IDENTIFICACIÓN DEL PROMOTOR - nombre y apellido * DETERMINA LA RAZÓN DE TU CONSULTA * Determina claramente la razón de tu consulta y agrega la información necesaria para que pueda ser remitida a quien corresponda y evacuada en el menor tiempo posible. CONSULTAS ADMINISTRATIVAS e INFORMATIVAS serán remitidas a nuestra oficina y al CONAEF según el caso. CONSULTAS FINANCIERO CONTABLE serán remitidas a nuestro equipo de Asesores Contables / Si ya estás trabajando con uno indícalo al redactar tu consulta. CONSULTAS LEGALES serán remitidas directamente al CONAEF Informativas / Sobre información general Financiero-Contable / Sobre rendiciones, informes de ejecución y observaciones pendientes Legales / Sobre la vigencia de mi proyecto, intimación por informes pendientes, sanciones, etc Administrativa / Sobre la gestión del mecanismo o el estado de mi proyecto
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe32YBFZ0kSz-iiglPV2sJ1j0EuMLcQdAikWCI1m_rO2HkQTA/viewform?embedded=true
51868afa-fea9-4f3a-a192-a3ee92b5e6a7
Ancho de banda de Audio/vídeo en tiempo real El ancho de banda de Audio/vídeo en tiempo real varía en función de la velocidad de fotogramas y la resolución de la imagen de la cámara web y de los datos de audio y de imagen que se estén capturando. Los ejemplos de pruebas que se muestran en Resultados de las pruebas de ancho de banda al mandar datos de audio/vídeo en tiempo real desde Horizon Client hasta Horizon Agent miden el ancho de banda que usa Audio/vídeo en tiempo real en un entorno de View con unos dispositivos de entrada de audio y cámara web estándares. Las pruebas miden el ancho de banda necesario para enviar datos tanto de vídeo como de audio desde Horizon Client hasta Horizon Agent. El ancho de banda total necesario para ejecutar una sesión de escritorio desde Horizon Client puede ser mayor que los valores mostrados. En estas pruebas, la cámara web captura imágenes a 15 fotogramas por segundo para cada resolución de imagen. Tabla 1. Resultados de las pruebas de ancho de banda al mandar datos de audio/vídeo en tiempo real desde Horizon Client hasta Horizon Agent
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https://docs.vmware.com/es/VMware-Horizon-7/7.1/com.vmware.horizon.remote.features.doc/GUID-70ADC8D1-0D42-4692-93D0-F029E6BB0F2D.html
70e50be0-92ea-4fbe-88ac-230efa5fe635
Propiedades del redireccionamiento USB Cuando cree reglas de filtrado, puede usar las propiedades de redireccionamiento USB. Tabla 1. Propiedades de configuración para el redireccionamiento USB Propiedad y nombre de directiva Permitir la división automática del dispositivo Permite la división automática de dispositivos USB compuestos. El valor predeterminado no está definido, lo que equivale a false. Excluir el dispositivo Vid/Pid de la división Excluye un dispositivo USB compuesto especificado mediante los ID de producto y proveedor procedentes de la división. El formato de la configuración es vid-xxx1_pid-yyy1[;vid-xxx2_pid-yyy2]... Debe especificar los números ID en hexadecimales. Puede utilizar el carácter comodín (*) en lugar de dígitos individuales en un ID. Por ejemplo: vid-0781_pid-55** El valor predeterminado no está definido. Dividir un dispositivo Vid/Pid Trata los componentes de un dispositivo USB compuesto especificado por los ID del producto y del proveedor como dispositivos separados. El formato de la configuración es vid-xxxx_pid-yyyy([exintf:zz[;exintf:ww ]])[;...] Puede usar la palabra clave exintf para excluir componentes del redireccionamiento al especificar el número de interfaz. Debe especificar números ID de forma hexadecimal. Además, los números de interfaz en decimales deben incluir un cero a la izquierda. Puede utilizar el carácter comodín (*) en lugar de dígitos individuales en un ID. Por ejemplo: vid-0781_pid-554c(exintf:01;exintf:02) Si el dispositivo compuesto incluye componentes que se excluyen automáticamente, como los dispositivos de mouse y teclado, Horizon no incluirá de forma automática los componentes que no excluyera explícitamente. Debe especificar una directiva de filtrado como Include Vid/Pid Device para incluir estos componentes. Permitir dispositivos de entrada de audio Permite que se redireccionen los dispositivos de entrada de audio. El valor predeterminado no está definido, lo que equivale a true. Permitir dispositivos de salida de audio Permite que se redireccionen los dispositivos de salida de audio. Permite que se redireccionen otros dispositivos de entrada que no sean dispositivos de teclado o mouse. Permite que se redireccionen otros dispositivos de entrada que no sean dispositivos de teclado o mouse y que estén disponibles en el momento del arranque (también denominados dispositivos con arranque HID). Permitir el descriptor del dispositivo Failsafe Permite el redireccionamiento de los dispositivos aunque se produzca un error en Horizon Client para obtener los descriptores del dispositivo y la configuración. Para permitir un dispositivo aunque se produzca un error en la configuración o la descripción, es necesario que aparezca en los filtros de incluidos como IncludeVidPid o IncludePath. Permitir los dispositivos de teclado y mouse Permite que se redireccionen teclados con dispositivos señaladores integrados (como un mouse, bola de seguimiento o panel táctil). Permitir tarjetas inteligentes Permite que se redireccionen los dispositivos de tarjeta inteligente. Permitir dispositivos de vídeo Permite que se redireccionen los dispositivos de vídeo. Deshabilitar la descarga de la configuración remota Deshabilita el uso de View Agent o la configuración de Horizon Agent cuando se realiza el filtrado de dispositivos USB. Excluir todos los dispositivos Excluye el redireccionamiento de todos los dispositivos USB. Si está configurado como true, puede usar otras opciones de directivas para permitir el redireccionamiento de dispositivos o familias de dispositivos específicas. Si está configurado como false, puede usar otras opciones de directivas para evitar el redireccionamiento de dispositivos o familias de dispositivos específicas. Si configura el valor de Exclude All Devices a true en View Agent o Horizon Agent, y esta configuración se traslada a Horizon Client, la configuración de View Agent o de Horizon Agent reemplazará la de Horizon Client. Excluir familia de dispositivos Excluye el redireccionamiento de familias de dispositivos. El formato de la configuración es family_name_1[;family_name_2]... Por ejemplo: bluetooth;smart-card Si habilitó la división automática de dispositivo, Horizon examinará la familia de dispositivos de cada interfaz de un dispositivo USB compuesto para decidir cuál debe excluir. Si deshabilitó la división automática del dispositivo, Horizon examinará la familia del dispositivo de todo el dispositivo USB compuesto. Excluir un dispositivo Vid/Pid Excluye el redireccionamiento de dispositivos con los ID de producto y de proveedor específicos. El formato de la configuración es vid-xxx1_pid-yyy2[;vid-xxx2_pid-yyy2]... Por ejemplo: vid-0781_pid-****;vid-0561_pid-554c Excluye el redireccionamiento de dispositivos en rutas de puerto o concentrador especificado. El formato de la configuración es bus-x1[/y1]..._port-z1[;bus-x2[/y2]..._port-z2]... Debe especificar los números de puerto y bus en hexadecimal. No puede usar el carácter comodín en la ruta. Por ejemplo: bus-1/2/3_port-02;bus-1/1/1/4_port-ff Incluir familia de dispositivos Incluye familias de dispositivos que se pueden redireccionar. El formato de la configuración es family_name_1[;family_name_2]... Incluye dispositivos en rutas de puerto o concentrador que pueden redireccionarse. El formato de la configuración es bus-x1[/y1]..._port-z1[;bus-x2[/y2]..._port-z2]... Por ejemplo: bus-1/2_port-02;bus-1/7/1/4_port-0f Incluir un dispositivo Vid/Pid Incluye el redireccionamiento de dispositivos con los ID de producto y de proveedor específicos. El formato de la configuración es vid-xxx1_pid-yyy2[;vid-xxx2_pid-yyy2]...
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https://docs.vmware.com/es/VMware-Horizon-Client-for-Mac/4.4/com.vmware.horizon.mac-client-44-doc/GUID-67C631DA-D229-43F3-BD3D-8D89CEDAA17C.html
775dd2cf-cdf3-4f08-8770-8e398fb0cf0f
Actualizar de vRealize Automation 6.2 a 7.1 Para actualizar la implementación de vRealize Automation de 6.2 a 7.1, es necesario realizar varios procedimientos de actualización y migración. Las nuevas características de vRealize Automation incluyen varias mejoras junto con la capacidad de actualizar o migrar a la nueva versión. Para obtener recomendaciones e instrucciones antes de comenzar el proceso de actualización, visite la página web del programa de ayuda para la actualización de vRealize Automation en http://www.vmware.com/products/vrealize-automation/upgrade-center. Este procedimiento se aplica para actualizar desde la versión 6.2 de vRealize Automation. Para obtener información sobre otras rutas de acceso de actualización admitidas, incluida la actualización de la versión 7.0 a 7.1, consulte Actualización de vRealize Automation Tras completar los requisitos previos para la actualización y descargar la actualización del dispositivo virtual, instale las actualizaciones y vuelva a configurar algunas opciones del nodo de el dispositivo de vRealize Automation principal. Si utiliza instancias externas en clúster de vRealize Orchestrator con vRealize Automation, deberá actualizar cada nodo de vRealize Orchestrator de forma individual cuando actualice vRealize Automation.
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https://docs.vmware.com/es/vRealize-Automation/7.1/com.vmware.vrealize.automation.doc/GUID-BB9D3BAC-E754-4ED1-B3BF-FA5336D2CC71.html
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Un registro de Docker es una aplicación sin estado del lado servidor. Puede utilizar registros en Contenedores para vRealize Automation para almacenar y distribuir imágenes de Docker. Ya que este protocolo no se considera seguro, no es recomendable que utilice registros HTTP. Si desea utilizar HTTP, debe modificar la propiedad DOCKER_OPTS en cada host del modo siguiente: DOCKER_OPTS="--insecure-registry myregistrydomain.com:5000". Consulte la documentación de Docker en https://docs.docker.com/registry/insecure/.
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https://docs.vmware.com/es/vRealize-Automation/7.2/com.vmware.vrealize.automation.doc/GUID-F78E8195-6E7C-4086-8967-871DB49A6DE4.html
1d0f0767-425a-4009-93e4-e45c61d78490
Para eliminar a un usuario, dirígete al ítem de la barra lateral "Gestión de Usuarios" y selecciona la pestaña "Usuarios". Luego, haz clic en el ícono de la papelera que se encuentra a la derecha del nombre correspondiente. ¿Qué sucede cuando elimino un usuario de la cuenta? ReportesUna vez eliminado, el nombre del usuario ya no figurará en los reportes a medida, ni en las métricas históricas, ni en las de tiempo real. Para todos estos casos se mostrará [Usuario no encontrado] en lugar del nombre. TareasSi el usuario eliminado era el único actor asignado a una tarea, la misma ya no podrá ser completada. Para no generar inconvenientes, asegúrate de que el usuario haya completado las tareas que sólo él podía realizar o reasígnalas a otro usuario antes de eliminarlo. Si vuelves a invitar a un usuario eliminado, su cuenta se reactivará y podrá acceder nuevamente a sus tareas, reportes e instancias de proceso. NotificacionesAl no participar más el usuario de la cuenta, ya no recibirá las notificaciones que le estaban asignadas en el workflow. ¿Puedo eliminar usuarios administradores? Sí. Los usuarios administradores pueden eliminar otros usuarios de la cuenta, salvo el usuario creador (aquél que creó la cuenta).
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https://docs.flokzu.com/es/article/como-elimino-un-usuario-1diapvt/
ee614ed1-5396-4d92-bb47-43648a9cdfe5
Toda decisión que tome en relación con su salud y calidad de vida en general formará parte de las decisiones más importantes y significativas que tome en toda su vida. En DocShop, deseamos que logre tomar esas decisiones con confianza y seguridad. Es por eso que hemos incluido una sección de educación para pacientes que contiene información general acerca de una amplia variedad de procedimientos y servicios estéticos y médicos. Obviamente, las respuestas a las preguntas específicas que probablemente tenga sobre su caso sólo pueden ser proporcionadas por un profesional médico experimentado. El objetivo de nuestra sección educativa para pacientes es proporcionarles la información básica que necesitan para realizar preguntas coherentes y para comprender mejor las opciones de tratamiento. Lo invitamos a explorar este recurso educativo y a utilizar DocShop para buscar un especialista en su zona. La obesidad mórbida es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. Para aquellas personas cuyo exceso de peso pone su salud en un alto nivel de riesgo, la cirugía bariátrica puede ser la mejor solución posible. La red de cirujanos especialistas en cirugía bariátrica de DocShop incluye algunos de los profesionales más ambles y de mejor reputación del campo disciplinario. Si está interesado interés en obtener más información sobre cirugía bariátrica, incluidos el bypass gástrico y la cirugía de banda gástrica LAP-BAND®, lo invitamos a consultar nuestra página de educación para pacientes y a utilizar DocShop para buscar un reconocido especialista en cirugía bariátrica en su zona. Para muchas parejas que tienen dificultades para concebir un hijo, los tratamientos para la fertilidad son una causa de optimismo y de esperanza renovada. Los especialistas experimentados en fertilidad que forman parte de la red de profesionales médicos de DocShop, trabajando en forma conjunta, han ayudado a miles de personas a cumplir el sueño de tener un hijo propio. Nuestras páginas de educación para pacientes contienen información acerca de una variedad de tratamientos para la fertilidad, como fertilización in vitro, inseminación artificial, cribaje (screening) genético y medicamentos para la fertilidad. No dude en consultar estas páginas y luego utilice DocShop para buscar un especialista en fertilidad que pueda responder todas las preguntas específicas que tenga sobre cómo tener la familia que anhela.
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http://www.docshop.com/es/education
5cc39426-b06e-4ec6-ad5d-c093cd8c2914
El Spanglish National Anthem Escrito para sustituir la letra de En Mi Viejo San Juan —himno nacional de Puerto Rico y canción que expresa el anhelo del regreso a la isla— el Spanglish National Anthem [Himno Nacional en Espanglish] de Pedro Pietri hace referencia a los factores económicos que mantienen en condiciones de pobreza a los puertorriqueños en la isla y en la Ciudad de Nueva York. El poema habla sobre la desilusión con la vida y la nostalgia de Puerto Rico. Pedro Pietri (alias "Reverendo Pedro Pietri", 1944–2004) es considerado como el poeta oficial de la diáspora puertorriqueña de Nueva York. Durante su vida, Pietri participó en proyectos colaborativos interdisciplinarios con artistas plásticos tales como Nitza Tufiño y el propio Adal Maldonado. Escrito en 1994, el Spanglish National Anthem fue reimpreso en bolsas de papel de estraza para el proyecto de performance El Puerto Rican Embassy, codirigido por Pietri y Maldonado. Puesto en escena durante los años noventa, Pietri y Maldonado concibieron El Puerto Rican Embassy como "happenings" en los que se confrontaba al público —participante a su vez— con el estatus colonial de Puerto Rico y se le animaba a descolonizar su mente. Aunque El Puerto Rican Embassy es un tipo de teatro político popular semejante a las obras del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, y de los brasileños, educador Paulo Freire y dramaturgo Augusto Boal, los montajes de Pietri y Maldonado se distinguían de aquellos al incluir la emisión de pasaportes que identificaban a los portadores como miembros de la República Espiritual de Puerto Rico. Creados por Maldonado e impresos con un manifiesto de Pietri, los pasaportes son artefactos que han sido expuestos por sí mismos como objetos de arte. La versión del Spanglish National Anthem en las bolsas de papel de estraza forma parte actualmente de una serie de instalaciones de ambos llamada Blueprints for a Nation (2002–) [Anteproyecto de la Nación]. Entre los escritos de Pietri que han pasado a constituirse en objetos en Blueprints for a Nation están: Nuyoricans Out of Focus [Nuyorricanos Borrosos] y El Puerto Rican Embassy Manifesto.
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https://icaadocs.mfah.org/s/es/item/797430
788c878e-ced5-488d-b784-bca6ad429bef
La artista puertorriqueña Myrna Báez explica en su solicitud por qué necesita la prestigiosa beca de estudios Guggenheim. Báez comienza su ensayo explicando que desea enriquecer su obra a través de un análisis visual del desnudo y cómo éste [...] En este ensayo, la artista puertorriqueña Myrna Báez justifica el por qué necesita la prestigiosa beca Guggenheim. Una de las razones más importantes para solicitar esta beca es que sin ella no podría concentrarse completamente en su obra artí [...] Borrador en el que la artista puertorriqueña Myrna Báez comenta las razones por las cuales desea ser considerara para la prestigiosa beca Guggenheim. Báez justifica que la pintura y el grabado son las dos áreas que no ha podido trabajar a [...]
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https://icaadocs.mfah.org/s/es/item?Search=&property%5B0%5D%5Bproperty%5D=2&property%5B0%5D%5Btype%5D=eq&property%5B0%5D%5Btext%5D=http://icaa.mfah.org/vocabs/names/index.php?tema%3D12737
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FAHRENHEIT 451 Fahrenheit 451 Ray Bradbury Ediciones Perdidas Ediciones Perdidas Camino de los Espejos 51 04131 – Retamar – Almería www.librosdearena.es 5 Fuego Brillante Prólogo Cinco pequeños brincos y luego un gran salto. Cinco petardos y luego una explosión. Eso describe poco más o menos la génesis de Fahrenheit 451. Cinco cuentos cortos, escritos durante un período de dos o tres años, hicieron que invirtiera nueve dólares y medio en monedas de diez cen- tavos en alquilar una máquina de escribir en el sótano de una biblioteca, y acabara la novela corta en sólo nueve días. ¿Cómo es eso? Primero, los saltitos, los petardos: En un cuento corto, «Bonfire», que nunca vendí a ninguna revista, imaginé los pensamientos literarios de un hombre en la noche anterior al fin del mundo. Escribí unos cuantos relatos parecidos hace unos cuarenta y cinco años, no como una predicción, sino como una adver- tencia, en ocasiones demasiado insistente. En «Bonfire», mi héroe enu- mera sus grandes pasiones. Algunas dicen así: «Lo que más molestaba a William Peterson era Shakespeare y Platón y Aristóteles y Jonathan Swift y William Faulkner, y los poemas de, bue- no, Robert Frost, quizá, y John Donne y Robert Herrick. Todos arroja- dos a la Hoguera. Después imaginó las cenizas (porque en eso se con- vertirían). Pensó en las esculturas colosales de Michelangelo, y en el Greco y Renoir y en tantos otros. Mañana estarían todos muertos, Sha- kespeare y Frost junto con HuxIey, Picasso, Swift y Beethoven, toda aquella extraordinaria biblioteca y el bastante común propietario...» No mucho después de «Bonfire» escribí un cuento más imaginativo, pienso, sobre el futuro próximo, «Bright Phoenix»: el patriota fanático local amenaza al bibliotecario del pueblo a propósito de unos cuantos miles de libros condenados a la hoguera. Cuando los incendiarios llegan para rociar los volúmenes con kerosén, el bibliotecario los invita a en- trar, y en lugar de defenderse, utiliza contra ellos armas bastante sutiles y absolutamente obvias. Mientras recorremos la biblioteca y encontra- 6 mos a los lectores que la habitan, se hace evidente que detrás de los ojos y entre las orejas de todos hay más de lo que podría imaginarse. Mien- tras quema los libros en el césped del jardín de la biblioteca, el Censor Jefe toma café con el bibliotecario del pueblo y habla con un camarero del bar de enfrente, que viene trayendo una jarra de humeante café. —Hola, Keats —dije. —Tiempo de brumas y frustración madura —dijo el camarero. —¿Keats? —dijo el Censor Jefe —. ¡No se llama Keats! —Estúpido —dije —. Éste es un restaurante griego. ¿No es así, Platón? El camarero volvió a llenarme la taza. —El pueblo tiene siempre algún campeón, a quien enaltece por encima de todo... Ésta y no otra es la raíz de la que nace un tirano; al principio es un protector. Y más tarde, al salir del restaurante, Barnes tropezó con un anciano que casi cayó al suelo. Lo agarré del brazo. —Profesor Einstein —dije yo. —Señor Shakespeare —dijo él. Y cuando la biblioteca cierra y un hombre alto sale de allí, digo: — Buenas noches, señor Lincoln... Y él contesta: —Cuatro docenas y siete años... El fanático incendiario de libros se da cuenta entonces de que todo el pueblo ha escondido los libros memorizándolos. ¡Hay libros por todas partes, escondidos en la cabeza de la gente! El hombre se vuelve loco, y la historia termina. Para ser seguida por otras historias similares: «The Exiles», que trata de los personajes de los libros de Oz y Tarzán y Alicia, y de los persona- jes de los extraños cuentos escritos por Hawthorne y Poe, exiliados todos en Marte; uno por uno estos fantasmas se desvanecen y vuelan hacia una muerte definitiva cuando en la Tierra arden los últimos libros. En «Usher H» mi héroe reúne en una casa de Marte a todos los in- cendiarios de libros, esas almas tristes que creen que la fantasía es per- judicial para la mente. Los hace bailar en el baile de disfraces de la Muerte Roja, y los ahoga a todos en una laguna negra, mientras la Se- gunda Casa Usher se hunde en un abismo insondable. Ahora el quinto brinco antes del gran salto. 7 Hace unos cuarenta y dos años, año más o año menos, un escritor amigo mío y yo íbamos paseando y charlando por Wilshire, Los Ánge- les, cuando un coche de policía se detuvo y un agente salió y nos pre- guntó qué estábamos haciendo. —Poniendo un pie delante del otro —le contesté, sabihondo. Ésa no era la respuesta apropiada. El policía repitió la pregunta. Engreído, respondí: —Respirando el aire, hablando, conversando, pa- seando. El oficial frunció el ceño. Me expliqué. —Es lógico que nos haya abordado. Si hubiéramos querido asaltar a alguien o robar en una tienda, habríamos conducido hasta aquí, habría- mos asaltado o robado, y nos habríamos ido en coche. Como usted puede ver, no tenemos coche, sólo nuestros pies. —¿Paseando, eh? —dijo el oficial —. ¿Sólo paseando? Asentí y esperé a que la evidente verdad le entrara al fin en la cabeza. —Bien —dijo el oficial —. Pero, ¡qué no se repita! Y el coche patrulla se alejó. Atrapado por este encuentro al estilo de Alicia en el País de las Mara- villas, corrí a casa a escribir «El peatón» que hablaba de un tiempo futu- ro en el que estaba prohibido caminar, y los peatones eran tratados como criminales. El relato fue rechazado por todas las revistas del país y acabó en el Reporter, la espléndida revista política de Max Ascoli. Doy gracias a Dios por el encuentro con el coche patrulla, la curiosa pregunta, mis respuestas estúpidas, porque si no hubiera escrito «El peatón» no habría podido sacar a mi criminal paseante nocturno para otro trabajo en la ciudad, unos meses más tarde. Cuando lo hice, lo que empezó como una prueba de asociación de pa- labras o ideas se convirtió en una novela de 25.000 palabras titulada «The Fireman», que me costó mucho vender, pues era la época del Comité de Investigaciones de Actividades Antiamericanas, aunque mu- cho antes de que Joseph McCarthy saliera a escena con Bobby Kennedy al alcance de la mano para organizar nuevas pesquisas. En la sala de mecanografía, en el sótano de la biblioteca, gasté la for- tuna de nueve dólares y medio en monedas de diez centavos; compré 8 tiempo y espacio junto con una docena de estudiantes sentados ante otras tantas máquinas de escribir. Era relativamente pobre en 1950 y no podía permitirme una oficina. Un mediodía, vagabundeando por el campus de la UCLA, me llegó el sonido de un tecleo desde las profundidades y fui a investigar. Con un grito de alegría descubrí que, en efecto, había una sala de mecanografía con máquinas de escribir de alquiler donde por diez centavos la media hora uno podía sentarse y crear sin necesidad de tener una oficina de- cente. Me senté y tres horas después advertí que me había atrapado una idea, pequeña al principio pero de proporciones gigantescas hacia el final. El concepto era tan absorbente que esa tarde me fue difícil salir del sótano de la biblioteca y tomar el autobús de vuelta a la realidad: mi casa, mi mujer y nuestra pequeña hija. No puedo explicarles qué excitante aventura fue, un día tras otro, ata- car la máquina de alquiler, meterle monedas de diez centavos, aporrearla como un loco, correr escaleras arriba para ir a buscar más monedas, meterse entre los estantes y volver a salir a toda prisa, sacar libros, escu- driñar páginas, respirar el mejor polen del mundo, el polvo de los libros, que desencadena alergias literarias. Luego correr de vuelta abajo con el sonrojo del enamorado, habiendo encontrado una cita aquí, otra allá, que metería o embutiría en mi mito en gestación. Yo estaba, como el héroe de Melville, enloquecido por la locura. No podía detenerme. Yo no escribí *Fahrenheit 451+, él me escribió a mí. Había una circulación continua de energía que salía de la página y me entraba por los ojos y recorría mi sistema nervioso antes de salirme por las manos. La máqui- na de escribir y yo éramos hermanos siameses, unidos por las puntas de los dedos. Fue un triunfo especial porque yo llevaba escribiendo relatos cortos desde los doce años, en el colegio y después, pensando siempre que quizá nunca me atrevería a saltar al abismo de una novela. Aquí, pues, estaba mi primer intento de salto, sin paracaídas, a una nueva forma. Con un entusiasmo desmedido a causa de mis carreras por la biblioteca, oliendo las encuadernaciones y saboreando las tintas, pronto descubrí, como he explicado antes, que nadie quería «The Fireman». Fue rechaza- do por todas las revistas y finalmente fue publicado por la revista Ga- 9 laxy, cuyo editor, Horace Gold, era más valiente que la mayoría en aque- llos tiempos. ¿Qué despertó mi inspiración? ¿Fue necesario todo un sistema de raí- ces de influencia, sí, que me impulsaran a tirarme de cabeza a la máqui- na de escribir y a salir chorreando de hipérboles, metáforas y símiles sobre fuego, imprentas y papiros? Por supuesto: Hitler había quemado libros en Alemania en 1934, y se hablaba de los cerilleros y yesqueros de Stalin. Y además, mucho antes, hubo una caza de brujas en Salem en 1680, en la que mi diez veces tatarabuela Mary Bradbury fue condenada pero escapó a la hoguera. Y sobre todo fue mi formación romántica en la mitología romana, griega y egipcia, que empezó cuando yo tenía tres años. Sí, cuando yo tenía tres años, tres, sacaron a Tut de su tumba y lo mostraron en el suplemento semanal de los periódicos envuelto en toda una panoplia de oro, ¡y me pregunté qué sería aquello y se lo pregunté a mis padres! De modo que era inevitable que acabara oyendo o leyendo sobre los tres incendios de la biblioteca de Alejandría; dos accidentales, y el otro intencionado. Tenía nueve años cuando me enteré y me eché a llorar. Porque, como niño extraño, yo ya era habitante de los altos áticos y los sótanos encantados de la biblioteca Carnegie de Waukegan, Illinois. Puesto que he empezado, continuaré. A los ocho, nueve, doce y ca- torce años, no había nada más emocionante para mí que correr a la biblioteca cada lunes por la noche, mi hermano siempre delante para llegar primero. Una vez dentro, la vieja bibliotecaria (siempre fueron viejas en mi niñez) sopesaba el peso de los libros que yo llevaba y mi propio peso, y desaprobando la desigualdad (más libros que chico), me dejaba correr de vuelta a casa donde yo lamía y pasaba las páginas. Mi locura persistió cuando mi familia cruzó el país en coche en 1932 y 1934 por la carretera 66. En cuanto nuestro viejo Buick se detenía, yo salía del coche y caminaba hacia la biblioteca más cercana, donde tenían que vivir otros Tarzanes, otros Tik Toks, otras Bellas y Bestias que yo no conocía. Cuando salí de la escuela secundaria, no tenía dinero para ir a la uni- versidad. Vendí periódicos en una esquina durante tres años y me ence- rraba en la biblioteca del centro tres o cuatro días a la semana, y a me- nudo escribí cuentos cortos en docenas de esos pequeños tacos de 10 papel que hay repartidos por las bibliotecas, como un servicio para los lectores. Emergí de la biblioteca a los veintiocho años. Años más tarde, durante una conferencia en una universidad, habiendo oído de mi total inmersión en la literatura, el decano de la facultad me obsequió con birrete, toga y un diploma, como «graduado» de la biblioteca. Con la certeza de que estaría solo y necesitando ampliar mi forma- ción, incorporé a mi vida a mi profesor de poesía y a mi profesora de narrativa breve de la escuela secundaria de Los Ángeles. Esta última, Jermet Johnson, murió a los noventa años hace sólo unos años, no mucho después de informarse sobre mis hábitos de lectura. En los últimos cuarenta años es posible que haya escrito más poemas, ensayos, cuentos, obras teatrales y novelas sobre bibliotecas, biblioteca- rios y autores que cualquier otro escritor. He escrito poemas como Emily Dickinson, Where Are You? Hermann Melville Called Your Name Last Night In His Sleep. Y otro reivindicando a Emily y el señor Poe como mis padres. Y un cuento en el que Charles Dickens se muda a la buhar- dilla de la casa de mis abuelos en el verano de 1932, me llama Pip, y me permite ayudarlo a terminar Historia de dos ciudades. Finalmente, la biblioteca de *La feria de las tinieblas+ es el punto de cita para un en- cuentro a medianoche entre el Bien y el Mal. La señora Halloway y el señor Dark. Todas las mujeres de mi vida han sido profesoras, bibliote- carias y libreras. Conocí a mi mujer, Maggie, en una librería en la prima- vera de 1946. Pero volvamos a «El peatón» y el destino que corrió después de ser publicado en una revista de poca categoría. ¿Cómo creció hasta ser dos veces más extenso y salir al mundo? En 1953 ocurrieron dos agradables novedades. Ian Ballantine se em- barcó en una aventura arriesgada, una colección en la que se publicarían las novelas en tapa dura y rústica a la vez. Ballantine vio en *Fahrenheit 451+ las cualidades de una novela decente si yo añadía otras 25.000 palabras a las primeras 25.000. ¿Podía hacerse? Al recordar mi inversión en monedas de diez centa- vos y mi galopante ir y venir por las escaleras de la biblioteca de UCLA a la sala de mecanografía, temí volver a reencender el libro y recocer los personajes. Yo soy un escritor apasionado, no intelectual, lo que quiere decir que mis personajes tienen que adelantarse a mí para vivir la histo- 11 ria. Si mi intelecto los alcanza demasiado pronto, toda la aventura puede quedar empantanada en la duda y en innumerables juegos mentales. La mejor respuesta fue fijar una fecha y pedirle a Stanley Kauffmann, mi editor de Ballantine, que viniera a la costa en agosto. Eso aseguraría, pensé, que este libro Lázaro se levantara de entre los muertos. Eso además de las conversaciones que mantenía en mi cabeza con el jefe de Bomberos, Beatty, y la idea misma de futuras hogueras de libros. Si era capaz de volver a encender a Beatty, de dejarlo levantarse y exponer su filosofía, aunque fuera cruel o lunática, sabía que el libro saldría del sueño y seguiría a Beatty. Volví a la biblioteca de la UCLA, cargando medio kilo de monedas de diez centavos para terminar mi novela. Con Stan Kauffmann abatiéndo- se sobre mí desde el cielo, terminé de revisar la última página a media- dos de agosto. Estaba entusiasmado, y Stan me animó con su propio entusiasmo. En medio de todo lo cual recibí una llamada telefónica que nos dejó estupefactos a todos. Era John Houston, que me invitó a ir a su hotel y me preguntó si me gustaría pasar ocho meses en Irlanda para escribir el guión de Moby Dick. Qué año, qué mes, qué semana. Acepté el trabajo, claro está, y partí unas pocas semanas más tarde, con mi esposa y mis dos hijas, para pasar la mayor parte del año siguien- te en ultramar. Lo que significó que tuve que apresurarme a terminar las revisiones menores de mi brigada de bomberos. En ese momento ya estábamos en pleno período macartista— McCarthy había obligado al ejército a retirar algunos libros «corruptos» de las bibliotecas en el extranjero. El antes general, y por aquel entonces presidente Eisenhower, uno de los pocos valientes de aquel año, ordenó que devolvieran los libros a los estantes. Mientras tanto, nuestra búsqueda de una revista que publicara partes de *Fahrenheit 451+ llegó a un punto muerto. Nadie quería arriesgarse con una novela que tratara de la censura, futura, presente o pasada. Fue entonces cuando ocurrió la segunda gran novedad. Un joven edi- tor de Chicago, escaso de dinero pero visionario, vio mi manuscrito y lo compró por cuatrocientos cincuenta dólares, que era todo lo que tenía. 12 Lo publicaría en los números dos, tres y cuatro de la revista que estaba a punto de lanzar. El joven era Hugh Hefner. La revista era Playboy, que llegó durante el invierno de 1953 a 1954 para escandalizar y mejorar el mundo. El resto es historia. A partir de ese modesto principio, un valiente editor en una nación atemorizada sobrevivió y prosperó. Cuando hace unos meses vi a Hefner en la inauguración de sus nuevas oficinas en California, me estrechó la mano y dijo: «Gracias por estar allí». Sólo yo supe a qué se refería. Sólo resta mencionar una predicción que mi Bombero jefe, Beatty, hizo en 1953, en medio de mi libro. Se refería a la posibilidad de quemar libros sin cerillas ni fuego. Porque no hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe. Si el baloncesto y el fútbol inundan el mundo a través de la MTV, no se necesitan Beattys que prendan fuego al kerosén o persigan al lector. Si la enseñanza primaria se disuelve y desaparece a través de las grietas y de la ventilación de la clase, ¿quién, después de un tiempo, lo sabrá, o a quién le importará? No todo está perdido, por supuesto. Todavía estamos a tiempo si eva- luamos adecuadamente y por igual a profesores, alumnos y padres, si hacemos de la calidad una responsabilidad compartida, si nos asegura- mos de que al cumplir los seis años cualquier niño en cualquier país puede disponer de una biblioteca y aprender casi por osmosis; entonces las cifras de drogados, bandas callejeras, violaciones y asesinatos se reducirán casi a cero. Pero el Bombero jefe en la mitad de la novela lo explica todo, y predice los anuncios televisivos de un minuto, con tres imágenes por segundo, un bombardeo sin tregua. Escúchenlo, com- prendan lo que quiere decir, y entonces vayan a sentarse con su hijo, abran un libro y vuelvan la página. Pues bien, al final lo que ustedes tienen aquí es la relación amorosa de un escritor con las bibliotecas; o la relación amorosa de un hombre triste, Montag, no con la chica de la puerta de al lado, sino con una mochila de libros. ¡Menudo romance! El hacedor de listas de «Bonfire» se convierte en el bibliotecario de «Bright Phoenix» que memoriza a Lincoln y Sócrates, se transforma en «El peatón» que pasea de noche y termina siendo Montag, el hombre que olía a kerosén y encontró a 13 Clarisse. La muchacha le olió el uniforme y le reveló la espantosa misión de un bombero, revelación que llevó a Montag a aparecer en mi máqui- na de escribir un día hace cuarenta años y a suplicar que le permitiera nacer. —Ve —dije a Montag, metiendo otra moneda en la máquina— y vive tu vida, cambiándola mientras vives. Yo te seguiré. Montag corrió. Yo fui detrás. Ésta es la novela de Montag. Le agradezco que la escribiera para mí. Prefacio de Ray Bradbury, Febrero de 1993 14 Era estupendo quemar Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo veneno- so sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia. Con su casco simbólico en que aparecía grabado el número 451 bien plantado sobre su impasible cabeza y sus ojos convertidos en una llama anaranjada ante el pensamiento de lo que iba a ocurrir, encendió el deflagrador y la casa quedó rodeada por un fuego devorador que inflamó el cielo del atarde- cer con colores rojos, amarillos y negros. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por encima de todo, como en el anti- guo juego, empujar a un malvavisco hacia la hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio ennegrecía. Montag mostró la fiera sonrisa que hubiera mostrado cualquier hom- bre burlado y rechazado por las llamas. Sabía que, cuando regresase al cuartel de bomberos, se miraría pesta- ñeando en el espejo: su rostro sería el de un negro de opereta, tiznado con corcho ahumado. Luego, al irse a dormir, sentiría la fiera sonrisa retenida aún en la oscuridad por sus músculos faciales. Esa sonrisa nunca desaparecía, nunca había desaparecido hasta donde él podía re- cordar. Colgó su casco negro y lo limpió, dejó con cuidado su chaqueta a prueba de llamas; se duchó generosamente y, luego, silbando, con las 15 manos en los bolsillos, atravesó la planta superior del cuartel de bombe- ros y se deslizó por el agujero. En el último momento, cuando el desas- tre parecía seguro, sacó las manos de los bolsillos y cortó su caída aferrándose a la barra dorada. Se deslizó hasta detenerse, con los taco- nes a un par de centímetros del piso de cemento de la planta baja. Salió del cuartel de bomberos y echó a andar por la calle en dirección al «Metro» donde el silencioso tren, propulsado por aire, se deslizaba por su conducto lubrificado bajo tierra y lo soltaba con un gran ¡puf! de aire caliente en la escalera mecánica que lo subía hasta el suburbio. Silbando, Montag dejó que la escalera le llevara hasta el exterior, en el tranquilo aire de la medianoche, Anduvo hacia la esquina, sin pensar en nada en particular. Antes de alcanzarla, sin embargo, aminoró el paso como si de la nada hubiese surgido un viento, como si alguien hubiese pronunciado su nombre. En las últimas noches, había tenido sensaciones inciertas respecto a la acera que quedaba al otro lado de aquella esquina, moviéndose a la luz de las estrellas hacia su casa. Le había parecido que, un momento antes de doblarla, allí había habido alguien. El aire parecía lleno de un sosiego especial, como si alguien hubiese aguardado allí, silenciosamente, y sólo un momento antes de llegar a él se había limitado a confundirse en una sombra para dejarle pasar. Quizá su olfato detectase débil perfume, tal vez la piel del dorso de sus manos y de su rostro sintiese la elevación de temperatura en aquel punto concreto donde la presencia de una persona podía haber elevado por un instante, en diez grados, la temperatura de la atmósfera inmediata. No había modo de entenderlo. Cada vez que doblaba la esquina, sólo veía la acera blanca, pulida, con tal vez, una noche, alguien desapareciendo rápidamente al otro lado de un jardín antes de que él pudiera enfocarlo con la mirada o hablar. Pero esa noche, Montag aminoró el paso casi hasta detenerse. Su sub- consciente, adelantándosele a doblar la esquina, había oído un debilísi- mo susurro. ¿De respiración? ¿O era la atmósfera, comprimida única- mente por alguien que estuviese allí muy quieto, esperando? Montag dobló la esquina. Las hojas otoñales se arrastraban sobre el pavimento iluminado por el claro de luna. Y hacían que la muchacha que se movía allí pareciese estar andando sin desplazarse, dejando que el impulso del viento y de 16 las hojas la empujara hacia delante. Su cabeza estaba medio inclinada para observar cómo sus zapatos removían las hojas arremolinadas. Su rostro era delgado y blanco como la leche, y reflejando una especie de suave ansiedad que resbalaba por encima de todo con insaciable curio- sidad. Era una mirada, casi, de pálida sorpresa; los ojos oscuros estaban tan fijos en el mundo que ningún movimiento se les escapaba. El vesti- do de la joven era blanco, y susurraba. A Montag casi le pareció oír el movimiento de las manos de ella al andar y, luego, el sonido infinita- mente pequeño, el blanco rumor de su rostro volviéndose cuando des- cubrió que estaba a pocos pasos de un hombre inmóvil en mitad de la acera, esperando. Los árboles, sobre sus cabezas, susurraban al soltar su lluvia seca. La muchacha se detuvo y dio la impresión de que iba a retroceder, sor- prendida; pero, en lugar de ello, se quedó mirando a Montag con ojos tan oscuros, brillantes y vivos, que él sintió que había dicho algo verda- deramente maravilloso. Pero sabía que su boca sólo se había movido para decir adiós, y cuando ella pareció quedar hipnotizada por la sala- mandra bordada en la manga de él y el disco de fénix en su pecho, vol- vió a hablar. —Claro está —dijo—, usted es la nueva vecina, ¿verdad? —Y usted debe de ser —ella apartó la mirada de los símbolos profe- sionales— el bombero. La voz de la muchacha fue apagándose. —¡De qué modo tan extraño lo dice!— Lo... Lo hubiese adivinado con los ojos cerrados —prosiguió ella, lentamente. —¿Por qué? ¿Por el olor a petróleo? Mi esposa siempre se queja — replicó él, riendo—. Nunca se consigue eliminarlo por completo. —No, en efecto —repitió ella, atemorizada. Montag sintió que ella andaba en círculo a su alrededor, le examinaba de extremo a extremo, sacudiéndolo silenciosamente y vaciándole los bolsillos, aunque, en realidad, no se moviera en absoluto. —El petróleo —dijo Montag, porque el silencio se prolongaba— es como un perfume para mí. —¿De veras le parece eso? —Desde luego. ¿Por qué no? Ella tardó en pensar. 17 —No lo sé. —Volvió el rostro hacia la acera que conducía hacia sus hogares—. ¿Le importa que regrese con usted? Me llamo Clarisse McClellan. —Clarisse. Guy Montag. Vamos, ¿Por qué anda tan sola a esas horas de la noche por ahí? ¿Cuántos años tiene? Anduvieron en la noche llena de viento, por la plateada acera. Se per- cibía un debilísimo aroma a albaricoques y frambuesas; Montag miró a su alrededor y se dio cuenta de que era imposible que pudiera percibirse aquel olor en aquella época tan avanzada del año. Sólo había la muchacha andando a su lado, con su rostro que brillaba como la nieve al claro de luna, y Montag comprendió que estaba medi- tando las preguntas que él le había formulado, buscando las mejores respuestas. —Bueno —le dijo ella por fin—, tengo diecisiete años y estoy loca. Mi tío dice que ambas cosas van siempre juntas. Cuando la gente te pregunta la edad, dice, contesta siempre: diecisiete años y loca. ¿Verdad que es muy agradable pasear a esta hora de la noche? Me gusta ver y oler las cosas, y, a veces, permanecer levantada toda la noche, andando, y ver la salida del sol. Volvieron a avanzar en silencio y, finalmente, ella dijo, con tono pen- sativo: —¿Sabe? No me causa usted ningún temor. Él se sorprendió. —¿Por qué habría de causárselo? —Les ocurre a mucha gente. Temer a los bomberos, quiero decir. Pe- ro, al fin y al cabo, usted no es más que un hombre... Montag se vio en los ojos de ella, suspendido en dos brillantes gotas de agua, oscuro y diminuto, pero con mucho detalle; las líneas alrededor de su boca, todo en su sitio, como si los ojos de la muchacha fuesen dos milagrosos pedacitos de ámbar violeta que pudiesen capturarle y con- servarle intacto. El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. No era la luz histérica de la electricidad, sino... ¿Qué? Sino la agradable, extraña y parpadeante luz de una vela. Una vez, cuando él era niño, en un corte de energía, su madre había encontrado y encendido una última vela, y se había producido una breve hora de redescubrimiento, de una ilumina- 18 ción tal que el espacio perdió sus vastas dimensiones y se cerró confor- tablemente alrededor de ellos, transformados, esperando ellos, madre e hijo, solitarios que la energía no volviese quizá demasiado pronto... En aquel momento, Clarisse McClellan dijo: —¿No le importa que le haga preguntas? ¿Cuánto tiempo lleva traba- jando de bombero? —Desde que tenía veinte años, ahora hace ya diez años. —¿Lee alguna vez alguno de los libros que quema? Él se echó a reír. —¡Está prohibido por la ley' —¡Oh! Claro... —Es un buen trabajo. El lunes quema a Millay, el miércoles a Whit- man, el viernes a Faulkner, conviértelos en ceniza y, luego, quema las cenizas. Este es nuestro lema oficial. Siguieron caminando y la muchacha preguntó: —¿Es verdad que, hace mucho tiempo, los bomberos apagaban in- cendios, en vez de provocarlos? —No. Las casas han sido siempre a prueba de incendios. Puedes cre- erme. Te lo digo yo. —¡Es extraño! Una vez, oí decir que hace muchísimo tiempo las casas se quemaban por accidente y hacían falta bomberos para apagar las llamas. Montag se echó a reír. Ella le lanzó una rápida mirada. —¿Por qué se ríe? —No lo sé. —Volvió a reírse y se detuvo—, ¿Por qué? —Ríe sin que yo haya dicho nada gracioso, y contesta inmediatamen- te. Nunca se detiene a pensar en lo que le pregunto. Montag se detuvo. —Eres muy extraña —dijo, mirándola—. ¿Ignoras qué es el respeto? —No me proponía ser grosera. Lo que me ocurre es que me gusta demasiado observar a la gente. —Bueno, ¿Y esto no significa algo para ti? Y Montag se tocó el número 451 bordado en su manga. —Sí —susurró ella. Aceleró el paso—. ¿Ha visto alguna vez los co- ches retropropulsados que corren por esta calle? 19 —¡Estás cambiando de tema! —A veces, pienso que sus conductores no saben cómo es la hierba, ni las flores, porque nunca las ven con detenimiento —dijo ella—. Si le mostrase a uno de esos chóferes una borrosa mancha verde, diría: ¡Oh, sí, es hierba? ¿Una mancha borrosa de color rosado? ¡Es una rosaleda! Las manchas blancas son casas. Las manchas pardas son vacas. Una vez, mi tío condujo lentamente por una carretera. Condujo a sesenta y cinco kilómetros por hora y lo, encarcelaron por dos días. ¿No es curioso, y triste también? —Piensas demasiado —dijo Montag, incómodo. —Casi nunca veo la televisión mural, ni voy a las carreras o a los par- ques de atracciones. Así, pues, dispongo de muchísimo tiempo para dedicarlos a mis absurdos pensamientos. ¿Ha visto los carteles de sesen- ta metros que hay fuera de la ciudad? ¿Sabía que hubo una época en que los carteles sólo tenían seis metros de largo? Pero los automóviles em- pezaron a correr tanto que tuvieron que alargar la publicidad, para que durase un poco más. —¡Lo ignoraba! —Apuesto a que sé algo más que usted desconoce. Por las mañanas, la hierba está cubierta de rocío. De pronto, Montag no pudo recordar si sabía aquello o no, lo que le irritó bastante. —Y si se fija —prosiguió ella, señalando con la barbilla hacia el cie- lo— hay un hombre en la luna. Hacía mucho tiempo que él no miraba el satélite. Recorrieron en silencio el resto del camino. El de ella, pensativo, el de él, irritado e incómodo, acusando el impacto de las miradas inquisitivas de la muchacha. Cuando llegaron a la casa de ella, todas sus luces esta- ban encendidas. —¿Qué sucede? Montag nunca había visto tantas luces en una casa. —¡Oh! ¡Son mis padres y mi tío que están sentados, charlando! Es como ir a pie, aunque más extraño aún. A mi tío, le detuvieron una vez por ir a pie. ¿Se lo había contado ya? ¡Oh! Somos una familia muy ex- traña. —Pero, ¿de qué charláis? 20 Al oír esta pregunta, la muchacha se echó a reír. —¡Buenas noches! Empezó a andar por el pasillo que conducía hacia su casa. Después, pareció recordar algo y regresó para mirar a Montag con expresión intrigada y curiosa. —¿Es usted feliz? —preguntó. —¿Que si soy qué? —replicó él. Pero ella se había marchado, corriendo bajo el claro de luna. La puerta de la casa se cerró con suavidad. —¡Feliz! ¡Menuda tontería! Montag dejó de reír. Metió la mano en el agujero en forma de guante de su puerta principal y le dejó percibir su tacto. La puerta, se deslizó hasta quedar abierta. «Claro que soy feliz. ¿Qué cree esa muchacha? ¿Qué no lo soy?», pre- guntó a las silenciosas habitaciones. Se quedó inmóvil, con la mirada levantada hacia la reja del ventilador del vestíbulo, y, de pronto, recordó que algo estaba oculto tras aquella reja, algo que parecía estar espiándole en aquel momento. Montag se apresuró, a desviar su mirada. ¡Qué extraño encuentro en una extraña noche! No recordaba nada igual, excepto una tarde, un año atrás, en que se encontró con un viejo en el parque y ambos hablaron... Montag meneó la cabeza. Miró una pared desnuda. El rostro de la muchacha estaba allí, verdaderamente hermoso por lo que podía recor- dar; o mejor dicho, sorprendente. Tenía un rostro muy delgado, como la esfera de un pequeño reloj entrevisto en una habitación oscura a medianoche, cuando uno se despierta para ver la hora y descubre el reloj que le dice la hora, el minuto y el segundo, con un silencio blanco y un resplandor, lleno de seguridad y sabiendo lo que debe decir de la noche que discurre velozmente hacia ulteriores tinieblas, pero que tam- bién se mueve hacia un nuevo sol. —¿Qué? —preguntó Montag a su otra mitad, aquel imbécil subcons- ciente que a veces andaba balbuceando, completamente desligado de su voluntad, su costumbre y su conciencia. Volvió a mirar la pared. El rostro de ella también se parecía mucho a un espejo. Imposible, ¿cuánta gente había que refractase hacia uno su 21 propia luz? Por lo general, la gente era —Montag buscó un símil, lo encontró en su trabajo— como antorchas, que ardían hasta consumirse. ¡Cuán pocas veces los rostros de las otras personas captaban algo tuyo y te devolvían tu propia expresión, tus pensamientos más íntimos! ¡Aque- lla muchacha tenía un increíble poder de identificación; era como el ávido espectador de una función de marionetas, previendo cada parpa- deo, cada movimiento de una mano, cada estremecimiento de un dedo, un momento antes de que sucediese. ¿Cuánto rato habían caminado juntos? ¿Tres minutos? ¿Cinco? Sin embargo, ahora le parecía un rato interminable. ¡Qué inmensa figura tenía ella en el escenario que se ex- tendía ante sus ojos! ¡Qué sombra producía en la pared con su esbelto cuerpo! Montag se dio cuenta de que, si le picasen los ojos, ella pestañe- aría. Y de que si los músculos de sus mandíbulas se tensaran impercep- tiblemente, ella bostezaría mucho antes de que lo hiciera él. «Pero —pensó Montag—, ahora que caigo en ello, la chica parecía estar esperándome allí, en la calle, tan avanzada hora de la noche...» Montag abrió la puerta del dormitorio. Era como entrar en la fría sala de un mausoleo despues de haberse puesto la luna. Oscuridad completa, ni un atisbo del plateado mundo exterior; las ventanas herméticamente cerradas convertían la habitación en un mundo de ultratumba en el que no podía penetrar ningún ruido de la gran ciudad. La habitación no estaba vacía. Montag escuchó. El delicado zumbido en el aire, semejante al de un mosquito, el mur- mullo eléctrico de una avispa oculta en su cálido nido. La música era casi lo bastante fuerte para que él pudiese seguir la tonada. Montag sintió que su sonrisa desaparecía, se fundía, era absorbida por su cuerpo como una corteza de sebo, como el material de una vela fantástica que hubiese ardido demasiado tiempo para acabar de- rrumbándose y apagándose. Oscuridad. No se sentía feliz. No era feliz. Pronunció las palabras para sí mismo. Reconocía que éste era el verda- dero estado de sus asuntos. Llevaba su felicidad como una máscara, y la muchacha se había marchado con su careta y no había medio de ir hasta su puerta y pedir que se la devolviera. Sin encender la luz, Montag imaginó qué aspecto tendría la habita- ción. Su esposa tendida en la cama, descubierta y fría, como un cuerpo 22 expuesto en el borde de la tumba, su mirada fija en el techo mediante invisibles hilos de acero, inamovibles. Y en sus orejas las diminutas conchas, las radios como dedales fuertemente apretadas, y un océano electrónico de sonido, de música y palabras, afluyendo sin cesar a las playas de su cerebro despierto. Desde luego la habitación estaba vacía esa noche, las olas llegaban y se la llevaban con la gran marea de sonido, flotando, ojiabierta hacia la mañana en que Mildred no hubiese navega- do por aquel mar, no se hubiese adentrado espontáneamente por tercera vez. La habitación era fresca; sin embargo, Montag sintió que no podía respirar. No quería correr las cortinas y abrir los ventanales, porque no deseaba que la luna penetrara en el cuarto. Por lo tanto, con la sensación de un hombre que ha de morir en me- nos de una hora, por falta de aire que respirar, se dirigió a tientas hacia su cama abierta, separada y, en consecuencia, fría. Un momento antes de que su pie tropezara con el objeto que había en el suelo, advirtió lo que iba a ocurrir. Se asemejaba a la sensación que había experimentado antes de doblar la esquina y atropellar casi a la muchacha. Su pie, al enviar vibraciones hacia delante, había recibido los ecos de la pequeña barrera que se cruzaba en su camino antes de que llegara a alcanzarlo. El objeto produjo un tintineo sordo y se deslizó en la oscuridad. Montag permaneció muy erguido, atento a cualquier sonido de la per- sona que ocupaba la oscura cama en la oscuridad totalmente impenetra- ble. La respiración que surgía por la nariz era tan débil que sólo afectaba a las formas más superficiales de vida, una diminuta hoja, una pluma negra, una fibra de cabello. Montag seguía sin desear una luz exterior. Sacó su encendedor, oyó que la salamandra rascaba en el disco de plata, produjo un chasquido... Dos pequeñas lunas le miraron a la luz de la llamita; dos lunas pálidas, hundidas en un arroyo de agua clara, sobre las que pasaba la vida del mundo, sin alcanzarlas. —¡Mildred! El rostro de ella era como una isla cubierta de nieve sobre la que pod- ía caer la lluvia sin causar ningún efecto; sobre la que podían pasar las movibles sombras de las nubes, sin causarle ningún efecto. Sólo había el 23 canto de las diminutas radios en sus orejas herméticamente taponadas, y su mirada vidriosa, y su respiración suave, débil, y su indiferencia hacia los movimientos de Montag. El objeto que él había enviado a rodar con él resplandeció bajo el borde de su propia cama. La botellita de cristal previamente llena con treinta píldoras para dormir y que, ahora, aparecía destapada y vacía a la luz de su encendedor. Mientras permanecía inmóvil, el cielo que se extendía sobre la casa empezó a aullar. Se produjo un sonido desgarrador, como si dos manos gigantes hubiesen desgarrado por la costura veinte mil kilómetros de tela negra. Montag se sintió partido en dos. Le pareció que su pecho se hundía y se desgarraba. Las bombas cohetes siguieron pasando, pasan- do, una, dos, una dos, seis de ellas, nueve de ellas, doce de ellas, una y una y otra y otra lanzaron sus aullidos por él. Montag abrió la boca y dejó que el chillido penetrara y volviera a salir entre sus dientes descu- biertos. La casa se estremeció El encendedor se apagó en sus manos. Las dos pequeñas lunas desaparecieron. Montag sintió que su mano se precipitaba hacia el teléfono. Los cohetes habían desaparecido. Montag sintió que sus labios se movían, rozaban el micrófono del aparato telefónico. —Hospital de urgencia. Un susurro terrible. Montag sintió que las estrellas habían sido pulverizadas por el sonido de los negros reactores, y que, la mañana, la tierra estaría cubierta con su polvo, como si se tratara de una extraña nieve. Aquél fue el absurdo pensamiento que se le ocurrió mientras se estremecía en la oscuridad, mientras sus labios seguían moviéndose. Tenían aquella máquina. En realidad, tenían dos. Una de ellas se desli- zaba hasta el estómago como una cobra negra que bajara por un pozo en busca de agua antigua y del tiempo antiguo reunidos allí. Bebía la sustancia verduzca que subía a la superficie en un lento hervir. ¿Bebía de la oscuridad? ¿Absorbía todos los venenos acumulados por los años? Se alimentaba en silencio, con un ocasional sonido de asfixia interna y ciega búsqueda. Aquello tenía un Ojo. El impasible operario de la máquina podía, poniéndose un casco óptico especial, atisbar en el alma de la persona a quien estaba analizando. ¿Qué veía el Ojo? No lo decía. 24 Montag veía, aunque sin ver, lo que el Ojo estaba viendo. Toda la ope- ración guardaba cierta semejanza con la excavación de una zanja en el patio de su propia casa. La mujer que yacía en la cama no era más que un duro estrato de mármol al que habían llegado. De todos modos, adelante, hundamos más el taladro, extraigamos el vacío, si es que podía sacarse el vacío mediante la succión de la serpiente. El operario fumaba un cigarrillo. La otra máquina funcionaba tam- bién. La manejaba un individuo igualmente impasible, vestido con un mono de color pardo rojizo. Esta máquina extraía toda la sangre del cuerpo y la sustituía por sangre nueva y suero. —Hemos de limpiarnos de ambas maneras —dijo el operario, in- clinándose sobre la silenciosa mujer—. Es inútil lavar el estómago si no se lava la sangre. Si se deja esa sustancia en la sangre, ésta golpea el cerebro con la fuerza de un mazo, mil, dos mil veces, hasta que el cere- bro ya no puede más y se apaga. —¡Deténganse! —exclamó Montag. —Es lo que iba a decir —dijo el operario. —¿Han terminado? Los hombres empaquetaron las máquinas. —Estamos listos.. La cólera de Montag ni siquiera les afectó. Permanecieron con el ciga- rrillo en los labios, sin que el humo que penetraba en su nariz y sus ojos les hiciera parpadear. —Serán cincuenta dólares. —Ante todo, ¿por qué no me dicen si sanará? —¡Claro que se curará! Nos llevamos todo el veneno en esa maleta y, ahora, ya no puede afectarle. Como he dicho, se saca lo viejo, se pone lo nuevo y quedan mejor que nunca. —Ninguno de ustedes es médico. ¿Por qué no han enviado uno? —¡Diablo! —El cigarrillo del operario se movió, sus labios—. Tene- mos nueve o diez casos como ése cada noche. Tantos que hace unos cuantos años tuvimos que construir estas máquinas especiales. Con lente óptica, claro está, resultan una novedad, el resto es viejo. En un caso así no hace falta doctor; lo único que se requiere son dos operarios hábiles y liquidar el problema en media hora. Bueno —se dirigió hacia la 25 puerta—, hemos de irnos. Acabamos de recibir otra llamada en nuestra radio auricular. A diez manzanas de aquí. Alguien se ha zampado una caja de píldoras, si vuelve a necesitarnos, llámenos. Procure que su es- posa permanezca quieta. Le hemos inyectado un antisedante, se levan- tará bastante hambrienta. Hasta la vista. Y los hombres cogieron la máquina y el tubo, caja de melancolía líquida y traspasaron la puerta. Montag se dejó caer en una silla y contempló a su mujer. Ahora tenía los ojos cerrados, apaciblemente él alargó una mano para sentir en la palma la tibieza de su respiración. —Mildred —dijo por fin. «Somos demasiados —pensó—. Somos miles de millones, es excesi- vo. Nadie conoce a nadie. Llegan unos desconocidos y te violan, llegan unos desconocidos y te desgarran el corazón. Llegan unos desconocidos y se llevan la sangre. ¡Válgame Dios! ¿Quiénes son esos hombres? ¡Jamás les había visto!» Transcurrió media hora. El torrente sanguíneo de aquella mujer era nuevo y parecía haberla cambiado. Sus mejillas estaban muy sonrojadas y sus labios aparecían frescos y llenos de color, suaves y tranquilos. Allí había la sangre de otra persona. Si hubiera también la carne, el cerebro y la memoria de otro... Si hubiesen podido llevarse su cerebro a la lavandería, para vaciarle los bolsillos y limpiarlo a fondo, devolviéndolo como nuevo a la mañana siguiente... Si... Montag se levantó, descorrió las cortinas y abrió las ventanas de par en par para dejar entrar el aire nocturno. Eran las dos de la madrugada. ¿Era posible que sólo hubiera transcurrido una hora desde que encontró a Clarisse McClellan en la calle, que él había entrado para encontrar la habitación oscura, desde que su pie había golpeado la botellita de cris- tal? Sólo una hora, pero el mundo se había derrumbado y vuelto a cons- tituirse con una forma nueva e incolora. De la casa de Clarisse, por encima del césped iluminado por el claro de luna, llegó el eco de unas risas; la de Clarisse, la de sus padres y la del tío que sonreía tan sosegado y ávidamente. Por encima de todo, sus risas eran tranquilas y vehementes, jamás forzadas, y procedían de aque- lla casa tan brillantemente iluminada a avanzada hora de la noche, en 26 tanto que todas las demás estaban cerradas en sí mismas, rodeadas de oscuridad. Montag oyó las voces que hablaban, hablaban, tejiendo y volviendo a tejer su hipnótica tela. Montag salió por el ventanal y atravesó el césped, sin darse cuenta de lo que hacía. Permaneció en la sombra, frente a la casa iluminada, pen- sando que podía llamar a la puerta y susurrar: «Dejadme pasar. No diré nada. Sólo deseo escuchar. ¿De qué estáis hablando?» Pero, en vez de ello, permaneció inmóvil, muy frío con el rostro con- vertido en una máscara de hielo, escuchando una voz de hombre —¿la del tío?— que hablaba con tono sosegado: —Bueno, al fin y al cabo, ésta es la era del tejido disponible. Dale un bufido a una persona, atácala, ahuyéntala, localiza otra, bufa, ataca, ahuyenta. Todo el mundo utiliza las faldas de todo el mundo. ¿Cómo puede esperarse que uno se encariñe por el equipo de casa cuando ni siquiera se tiene un programa o se conocen los nombres? Por cierto, ¿qué colores de camiseta llevan cuando salen al campo? Montag regresó a su casa, dejó abierta la ventana, comprobó el estado de Mildred, la arropó cuidadosamente y, después, se tumbó bajo el claro de luna, que formaba una cascada de plata en cada uno de sus ojos. Una gota de lluvia. Clarisse. Otra gota. Mildred. Una tercera. El tío. Una cuarta. El fuego esta noche. Una, Clarisse. Dos, Mildred. Tres, tío. Cuatro, fuego. Una, Mildred, dos Clarisse. Una, dos, tres, cuatro, cinco, Clarisse, Mildred, tío, fuego, tabletas soporíferas, hombres, tejido dis- ponible, faldas, bufido, ataque, rechazo, Clarisse, Mildred, tío, fuego, tabletas, tejidos, bufido, ataques, rechace. ¡Una, dos, tres, una, dos, tres! Lluvia. La tormenta. El tío riendo. El trueno descendiendo desde lo alto. Todo el mundo cayendo convertido en lluvia. El fuego ascendien- do en el volcán. Todo mezclado en un estrépito ensordecedor y en un torrente, que se encaminaba hacia el amanecer. —Ya no entiendo nada de nadie —dijo Montag. Y dejó que una pastilla soporífera se disolviera en su lengua. A las nueve de la mañana, la cama de Mildred estaba vacía. Montag se levantó apresuradamente. Su corazón latía rápidamente, corrió vestíbulo abajo y se detuvo en la puerta de la cocina. 27 Una tostada asomó por el tostador plateado, y fue recogida por una mano metálica que la embadurnó de mantequilla derretida. Mildred contempló cómo la tostada pasaba a su plato. Tenía las orejas cubiertas con abejas electrónicas que, con su susurro, ayudaban a pasar el tiempo. De pronto, la mujer levantó la mirada, vio a Montag, le sa- ludó con la cabeza. —¿Estás bien? —preguntó Montag. Mildred era experta en leer el movimiento de los labios, a consecuen- cia de diez años de aprendizaje con las pequeñas radios auriculares. Volvió a asentir. Introdujo otro pedazo de pan en la tostadora. Montag se sentó. Su esposa dijo: —No entiendo por qué estoy tan hambrienta. —Es que... —Estoy hambrienta. —Anoche... —empezó a decir él. —No he dormido bien. Me siento fatal. ¡Caramba! ¡Qué hambre ten- go! No lo entiendo. —Anoche —volvió a decir él. Ella observó distraídamente sus labios. —¿Qué ocurrió anoche? —¿No lo recuerdas? —¿Qué? ¿Celebramos una juerga o algo por el estilo? Siento como una especie de jaqueca. ¡Dios, qué hambre tengo! ¿Quién estuvo aquí? —Varias personas. —Es lo que me figuraba. —Mildred mordió su tostada— Me duele el estómago, pero tengo un hambre canina. Supongo que no cometí nin- guna tontería durante la fiesta. —No —respondió él con voz queda. La tostadora le ofreció una rebanada untada con mantequilla. Montag alargó la mano, sintiéndose agradecido. —Tampoco tú pareces estar demasiado en forma —dijo su esposa. A última hora de la tarde llovió, y todo el mundo adquirió un color grisáceo oscuro. En el vestíbulo de casa, Montag se estaba poniendo la insignia con la salamandra anaranjada. Levantó la mirada hacia la rejilla del aire acondicionado que había en el vestíbulo. Su esposa, examinando 28 un guión en la salita, apartó la mirada el tiempo suficiente para obser- varle, —¡Eh! —dijo—. ¡El hombre está pensando! —Sí —dijo él—. Quería hablarte. —Hizo una pausa—. Anoche, te tomaste todas las píldoras de tu botellita de somníferos. —¡Oh, jamás haría eso! —replicó ella, sorprendida —El frasquito estaba vacío. —Yo no haría una cosa como ésa, ¿Por qué tendría que haberlo hecho? —Quizá te tomaste dos píldoras, lo olvidaste, volviste a tomar otras dos, y así sucesivamente hasta quedar tan aturdida que seguiste tomán- dolas mecánicamente hasta tragar treinta o cuarenta de ellas. —Cuentos —dijo ella—. ¿Por qué podría haber querido hacer seme- jante tontería? —No lo sé. Era evidente que Mildred estaba esperando a que Montag se marcha- se. —No lo he hecho —insistió la mujer—. No lo haría ni en un millón de años. —Muy bien. Puesto que tú lo dices... —Eso es lo que dice la señora. Ella se concentró de nuevo en el guión. —¿Qué dan esta tarde? —preguntó Montag con tono aburrido. Mildred volvió a mirarle. —Bueno, se trata de una obra que transmitirán en circuito moral de- ntro de diez minutos. Esta mañana me han enviado mi papel por co- rreo. Yo les había enviado varias tapas de cajas. Ellos escriben el guión con un papel en blanco. Se trata de una nueva idea. La concursante, o sea yo, ha de recitar ese papel. Cuando llega el momento de decir las líneas que faltan, todos me miran desde las tres paredes, y yo las digo. Aquí, por ejemplo, el hombre dice: «¿Qué te parece esta idea, Helen?» Y me mira mientras yo estoy sentada aquí en el centro del escenario, ¿comprendes? Y yo replico, replico... –Hizo una pausa y, con el dedo, buscó una línea del guión. «¡Creo que es estupenda!» Y así continúan con la obra hasta que él dice: «¿Está de acuerdo con esto, Helen?», y yo «¡Claro que sí!» ¿Verdad que es divertido, Guy? 29 El permaneció en el vestíbulo, mirándola. —Desde luego, lo es —prosiguió ella. —¿De qué trata la obra? —Acabo de decírtelo. Están esas personas llamadas Bob, Ruth y Helen. —¡Oh! —Es muy distraída. Y aún lo será más cuando podamos instalar tele- visión en la cuarta pared. ¿Cuánto crees que tardaremos ahora para poder sustituir esa pared por otra con televisión? Sólo cuesta dos mil dólares. —Eso es un tercio de mi sueldo anual. —Sólo cuesta dos mil dólares —repitió ella—. Y creo que alguna vez deberías tenerme cierta consideración. Si tuviésemos la cuarta pared... ¡Oh! Sería como si esta sala ya no fuera nuestra en absoluto, sino que perteneciera a toda clase de gente exótica. Podríamos pasarnos de algu- nas cosas. —Ya nos estamos pasando de algunas para pagar la tercera pared. Sólo hace dos meses que la instalamos. ¿Recuerdas? —¿Tan poco tiempo hace? —se lo quedó mirando durante un buen rato—. Bueno, adiós. —Adiós —dijo él. Se detuvo y se volvió hacia su mujer—. ¿Tiene un final feliz? —Aún no he terminado de leerla. Montag se acercó, leyó la última página, asintió, dobló el guión y se lo devolvió a Mildred. Salió de casa y se adentró en la lluvia. El aguacero iba amainando, y la muchacha andaba por el centro de la acera, con la cabeza echada hacia atrás para que las gotas le cayeran en el rostro. Cuando vio a Montag, sonrió. —¡Hola! Él contestó al saludo y después, dijo: —¿Qué haces ahora? —Sigo loca. La lluvia es agradable. Me encanta caminar bajo la lluvia. —No creo que a mí me gustase. —Quizá sí, si lo probara. —Nunca lo he hecho. Ella se lamió los labios. 30 —La lluvia incluso tiene buen sabor. —¿A qué te dedicas? ¿A andar por ahí probando todo una vez? — inquirió Montag. —A veces, dos. La muchacha contempló algo que tenía en una mano —¿Qué llevas ahí? —Creo que es el último diente de león de este año. Me parecía impo- sible encontrar uno en el césped, avanzada la temporada. ¿No ha oído decir eso de frotárselo contra la barbilla? Mire. Clarisse se tocó la barbilla con la flor, riendo. —¿Para qué? —Si deja señal, significa que estoy enamorada, ¿ha ensuciado? Él sólo fue capaz de mirar. —¿Qué? —preguntó ella —Te has manchado de amarillo. —¡Estupendo! Probemos ahora con usted. —Conmigo no dará resultado. —Venga. —Antes de que Montag hubiese podido moverse la mucha- cha le puso el diente de león bajo la barbilla. Él se echó hacia atrás y ella rió—. ¡Estése quieto! Atisbó bajo la barbilla de él y frunció el ceño. —¿Qué? —dijo Montag. —¡Qué vergüenza! No está enamorado de nadie. —¡Sí que lo estoy! —Pues no aparece ninguna señal. —¡Estoy muy enamorado! —Montag trató de evocar un rostro que encajara con sus palabras, pero no lo encontró—. ¡Sí que lo estoy! —¡Oh, por favor, no me mire de esta manera! —Es el diente de león —replicó él—. Lo has gastado todo contigo. Por eso no ha dado resultado en mí. —Claro, debe de ser eso. ¡Oh! Ahora, le he enojado. Ya lo veo. Lo siento, de verdad. La muchacha le tocó en un codo. —No, no —se apresuró a decir él—. No me ocurre absolutamente nada. 31 —He de marcharme. Diga que me perdona. No quiero que esté eno- jado conmigo. —No estoy enojado. Alterado, sí. —Ahora he de ir a ver a mi psiquiatra. Me obligan a ir. Invento cosas que decirle. Ignoro lo que pensará de mí ¡Dice que soy una cebolla muy original! Le tengo ocupado pelando capa tras capa. —Me siento inclinado a creer que necesitas a ese psiquiatra —dijo Montag. —No lo piensa en serio. Él inspiró profundamente, soltó el aire y, por último dijo: —No, no lo pienso en serio. —El psiquiatra quiere saber por qué salgo a pasear por el bosque, a observar a los pájaros y a coleccionar mariposas. Un día, le enseñaré mi colección. —Bueno. —Quieren saber lo que hago a cada momento. Les digo que a veces me limito a estar sentada y a pensar. Pero no quiero decirles sobre qué. Echarían a correr. Y, a veces, les digo, me gusta echar la cabeza hacia atrás, así, y dejar que la lluvia caiga en mi boca. Sabe a vino. ¿Lo ha probado alguna vez? —No, yo... —Me ha perdonado usted, ¿verdad? —Sí —Montag meditó sobre aquello—. Sí, te he perdonado. Dios sabrá por qué. Eres extraña, eres irritante y, sin embargo, es fácil perdo- narte. ¿Dices que tienes diecisiete años? —Bueno, los cumpliré el mes próximo. —Es curioso. Mi esposa tiene treinta y, sin embargo, hay momentos en que pareces mucho mayor ella. No acabo de entenderlo. —También usted es extraño, Mr. Montag. A veces, hasta olvido que es bombero. Ahora, ¿puedo encolerizarle de nuevo? —Adelante. —¿Cómo empezó eso? ¿Cómo intervino usted? ¿Cómo escogió su trabajo y cómo se le ocurrió buscar el empleo que tiene? Usted no es como los demás. He visto a unos cuantos. Lo sé. Cuando hablo, usted me mira. Anoche, cuando dije algo sobre la luna, usted la miró. Los otros nunca harían eso. Los otros se alejarían, dejándome con la palabra 32 en la boca. O me amenazarían. Nadie tiene ya tiempo para nadie. Usted es uno de pocos que congenian conmigo. Por eso pienso que es tan extraño que sea usted bombero. Porque la verdad que no parece un trabajo indicado para usted. Montag sintió que su cuerpo se dividía en calor y frialdad, en suavidad y dureza, en temblor y firmeza, ambas mitades se fundían la una contra la otra. —Será mejor que acudas a tu cita —dijo, por fin. Y ella se alejó corriendo y le dejó plantado allí, bajo la lluvia. Montag tardó un buen rato en moverse. Y luego, muy lentamente, sin dejar de andar, levantó el rostro hacia la lluvia, sólo por un momento, y abrió la boca... El Sabueso Mecánico dormía sin dormir, vivía sin vivir en el suave zumbido, en la suave vibración de la perrera débilmente iluminada, en un rincón oscuro de la parte trasera del cuartel de bomberos. La débil luz de la una de la madrugada, el claro de luna enmarcado en el gran ventanal tocaba algunos puntos del latón, el cobre y el acero de la bestia levemente temblorosa. La luz se reflejaba en porciones de vidrio color rubí y en sensibles pelos capilares, del hocico de la criatura, que tembla- ba suave, suavemente, con sus ocho patas de pezuñas de goma recogi- das bajo el cuerpo. Montag se deslizó por la barra de latón abajo. Se asomó a observar la ciudad, y las nubes habían desaparecido por completo; encendió un cigarrillo, retrocedió para inclinarse y mirar al Sabueso. Era como una gigantesca abeja que regresaba a la colmena desde algún campo donde la miel está llena de salvaje veneno, de insania o de pesadilla, con el cuerpo atiborrado de aquel néctar excesivamente rico, y, ahora, estaba dur- miendo para eliminar de sí los humores malignos. —Hola —susurró Montag, fascinado como siempre, por la bestia muerta, la bestia viviente. De noche, cuando se aburrían, lo que ocurría a diario los hombres se dejaban resbalar por las barras de latón y ponían en marcha las combi- naciones del sistema olfativo del Sabueso, y soltaban ratas en el área del cuartel de bomberos; otras veces, pollos, y otras, gatos que, de todos modos, hubiesen tenido que ser ahogados, y se hacían apuestas acerca de qué presa el Sabueso cogería primero. Los animales eran soltados. 33 Tres segundos más tarde, el fuego había terminado, la rata, el gato o el pollo atrapado en mitad del patio, sujeto por las suaves pezuñas, mien- tras una aguja hueca de diez centímetros surgía del morro del Sabueso para inyectar una dosis masiva de morfina o de procaína. La presa era arrojada luego al incinerador. Empezaba otra partida. Cuando ocurría esto, Montag solía quedarse arriba. Hubo una vez, dos años atrás, en que hizo una apuesta y perdió el salario de una sema- na, debiendo enfrentarse con la furia insana de Mildred, que aparecía en sus venas y sus manchas rojizas. Pero, ahora, durante la noche, perma- necía tumbado en su litera, con el rostro vuelto hacia la pared, escu- chando las carcajadas de abajo y el rumor de las patas de los roedores, seguidos del rápido y silencioso movimiento del Sabueso que saltaba bajo la cruda luz, encontrando, sujetando a su víctima, insertando la aguja y regresando a su perrera para morir como si se hubiese dado vueltas a un conmutador. Montag tocó el hocico. El Sabueso gruñó. Montag dio un salto hacia atrás. El Sabueso se levantó a medias en su perrera miró con ojos verdeazu- lados de neón que parpadea, en sus globos repentinamente activados. Volvió a gruñir, una extraña combinación de siseo eléctrico, de pitar y de chirrido de metal, un girar de engranajes parecían oxidados y llenos de recelo. —No, no, muchacho —dijo Montag—. El corazón le latió fuertemente. Vio que la aguja plateada asomaba un par de centímetros, volvía a ocultarse, asomaba un par de centímetros, volvía a ocultarse, asomaba, se ocultaba. El gruñido se acentuó, la bestia miró a Montag. Éste retrocedió. El Sabueso adelantó un paso en su perrera. Montag cogió la barra de metal con una mano. La barra, reaccionando, se des- lizó hacia arriba y silenciosamente, le llevó más arriba del techo, débil- mente iluminada. Estaba tembloroso y su rostro tenía un color blanco verdoso. Abajo, el Sabueso había vuelto a agazaparse sobre sus increí- bles ocho patas de insecto y volvía a ronronear para sí mismo, con sus ojos de múltiples facetas en paz. Montag esperó junto al agujero a que se calmaran sus temores. Detrás de él, cuatro hombres jugaban a los naipes bajo una luz con pantalla 34 verde, situada en una esquina. Los jugadores lanzaron una breve mirada a Montag, pero no dijeron nada. Sólo el hombre que llevaba el casco de capitán y el signo del cenit en el mismo, habló por último, con curiosi- dad, sosteniendo las cartas en una de sus manos, desde el otro lado de la larga habitación. —Montag... —No le gusto a ése —dijo Montag. —¿Quién, al Sabueso? —El capitán estudió sus naipes—. Olvídate de ello. Ése no quiere ni odia. Simplemente, funciona. Es como una lec- ción de balística. Tiene una trayectoria que nosotros determinamos. Él la sigue rigurosamente. Persigue el blanco, lo alcanza, y nada más. Sólo es alambre de cobre, baterías de carga y electricidad. Montag tragó saliva. —Sus calculadoras pueden ser dispuestas para cualquier combinación, tantos aminoácidos, tanto azufre, tanta grasa, tantos álcalis. ¿No es así? —Todos sabemos que sí. —Las combinaciones químicas y porcentajes de cada uno de nosotros están registrados en el archivo general del cuartel, abajo. Resultaría fácil para alguien introducir en la memoria del Sabueso una combinación parcial, quizá un toque de aminoácido. Eso explicaría lo que el animal acaba de hacer. Ha reaccionado contra mí. —¡Diablos! —exclamó el capitán. —Irritado, pero no completamente furioso. Sólo con la suficiente memoria para gruñirme al tocarlo. —¿Quién podría haber hecho algo así? —preguntó el capitán—. Tú no tienes enemigos aquí, Guy. —Que yo sepa, no. —¿Quién podría haber hecho algo así? —preguntó el capitán—. Tú no tienes enemigos aquí, Guy. —Que yo sepa, no. —Mañana haremos que nuestros técnicos verifiquen el Sabueso. —No es la primera vez que me ha amenazado —dijo Montag—. El mes pasado ocurrió dos veces. —Arreglaremos esto, no te preocupes. Pero Montag no se movió y siguió pensando en la reja del ventilador del vestíbulo de su casa, y en lo que había oculto detrás de la misma. Si 35 alguien del cuartel de bomberos estuviese enterado de lo del ventilador, ¿no podría ser que se lo «contara» al Sabueso...? El capitán se acercó al agujero de la sala y lanzó una inquisitiva mirada a Montag. —Estaba pensando —dijo Montag— en qué está pensando el Sabue- so Mecánico ahí abajo, toda la noche. ¿Está vivo de veras? Me produce escalofríos. —Él no piensa nada que no deseemos que piense. —Es una pena —dijo Montag con voz queda—, porque lo único que ponemos en su cerebro es cacería, búsqueda y matanza. ¡Qué vergüenza que solamente haya de conocer eso! Beatty resopló amablemente. —¡Diablos! Es una magnífica pieza de artesanía, un proyectil que bus- ca su propio objetivo y garantiza el blanco cada vez. —Por eso no quisiera ser su próxima víctima —replicó Montag. —¿Por qué? ¿Te remuerde la conciencia acerca de algo? Montag levantó la mirada con rapidez. Beatty permanecía allí, mirándole fijamente a los ojos, en tanto que su boca se abría y empezaba a respirar con suavidad. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete días. Y cada vez que él salía de la casa. Clarisse estaba por allí, en algún lugar del mundo. Una vez, Montag la vio sacudiendo un nogal; otra, sentada en el césped, tejiendo un jersey azul; en tres o cuatro ocasiones, encontró un ramillete de flores tardías en el porche de su casa, o un puñado de nueces en un pequeño saquito, o varias hojas otoñales pulcramente clavadas en una cuartilla de papel blanco, sujeta en su puerta. Clarisse le acompañaba cada día hasta la esquina. Un día, llovía; el siguiente, estaba despejado; el otro, soplaba un fuerte viento, y el de más allá, todo estaba tranquilo y en calma; el día siguiente a ese día en calma fue semejante a un horno veraniego y Clarisse apareció con el rostro quemado por el sol. —¿Por qué será —dijo él una vez, en la entrada del «Metro»— que tengo la sensación de conocerte desde hace muchos años? —Porque le aprecio a usted —replicó ella—, y no deseo nada suyo. Y porque nos conocemos mutuamente. —Me haces sentir muy viejo y parecido a un padre. 36 —¿Puede explicarme por qué no tiene ninguna hija como yo, si le gustan tanto los niños? —Lo ignoro. —¡Bromea usted! —Quiero decir... —Montag calló y meneó la cabeza— . Bueno, es que mi esposa... Ella nunca ha deseado tener niños. La muchacha dejó de sonreír. —Lo siento. Me había parecido que se estaba burlando de mí. Soy una tonta. —No, no —replicó Montag—. Ha sido una buena pregunta. Hacía mucho tiempo que nadie se interesaba por mí para hacérmela. Una buena pregunta. —Hablemos de otra cosa. ¿Ha olido alguna vez unas hojas viejas? ¿Verdad que huelen a cinamomo? Tome, huela. —Caramba, sí, en cierto modo, parece cinamomo. Clarisse le miró con sus transparentes ojos oscuros. —Siempre parece ofendido. —Es que no he tenido tiempo... —¿Se fijó en los carteles alargados, tal como le dije? —Creo que sí. Sí. Montag tuvo que reírse. —Su risa parece mucho más simpática que antes. —¿De veras? —Mucho más tranquila. Montag se sintió a gusto y cómodo, —¿Por qué no estás en la escuela? Cada día te encuentro vagabunde- ando por ahí. —¡Oh, no me echan en falta! —contestó ella—. creen que soy inso- ciable. No me adapto. Es muy extraño. En el fondo, soy muy sociable. Todo depende de lo que se entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas. —Hizo sonar unas nueces que habían caído del árbol del patio—. O comentar lo extraño que es el mundo. Estar con la gente es agradable. Pero no considero que sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de transcripción o de reproducción de imágenes, y más depor- 37 tes. Pero ha de saber que nunca hacemos preguntas, o por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen más que lanzarte las respuestas izas!, izas!, y nosotros sentados allí durante otras cuatro horas de clase cine- matográfica. Esto no tiene nada que ver con la sociabilidad. Hay mu- chas chimeneas y mucha agua que mana por ellas, y todos nos decimos es vino, cuando no lo es. Nos fatigan tanto que al terminar el día, sólo somos capaces de acostarnos, ir a un Parque de Atracciones para empu- jar a la gente, romper cristales en el Rompedor de Ventanas o triturar automóviles en el Aplastacoches; con la gran bola de acero. Al salir en automóvil y recorrer las calles, intentando comprobar cuán cerca de los faroles es posible detenerte, o quien es el último que salta del vehículo antes de que se estrelle. Supongo que soy todo lo que dicen de mí, des- de luego. No tengo ningún amigo. Esto debe demostrar que soy anor- mal. Pero todos aquellos a quienes conozco andan gritando o bailando por ahí como locos, o golpeándose mutuamente. ¿Se ha dado cuenta de cómo, en la actualidad, la gente se zahiere entre sí? —Hablas como una vieja. —A veces, lo soy. Temo a los jóvenes de mi edad. Se matan mutua- mente. ¿Siempre ha sido así? Mi tío dice que no. Sólo en el último año, seis de mis compañeros han muerto por disparo. Otros diez han muerto en accidente de automóvil. Les temo, y ellos no me quieren por este motivo. Mi tío dice que su abuelo recordaba cuando los niños no se mataban entre sí. Pero de eso hace mucho, cuando todo era distinto. Mi tío dice que creían en la responsabilidad. Ha de saber que yo soy res- ponsable. Años atrás, cuando lo merecía, me azotaban. Y hago a mano todas las compras de la casa, y también la limpieza. Pero por encima de todo —prosiguió diciendo Clarisse—, me gusta observar a la gente. A veces, me paso el día entero en el «Metro», y los contemplo y los escu- cho. Sólo deseo saber qué son, qué desean y adónde van. A veces, in- cluso voy a los parques de atracciones y monto en los coches cohetes cuando recorren los arrabales de la ciudad a medianoche y la Policía no se mete con ellos con tal de que estén asegurados. Con tal de que todos tengan un seguro de diez mil, todos contentos. A veces, me deslizo a hurtadillas y escucho en el «Metro». O en las cafeterías. Y, ¿sabe qué? —¿Qué? —La gente no habla de nada. 38 —¡Oh, de algo hablarán! —No, de nada. Citan una serie de automóviles, de ropa o de piscinas, y dicen que es estupendo. Pero todos dicen lo mismo y nadie tiene una idea original. En los cafés, la mayoría de las veces funcionan las máqui- nas de chistes, siempre los mismos, o la pared musical encendida y todas las combinaciones coloreadas y bajan, pero sólo se trata de colo- res y de dibujo abstracto. Y en los museos... ¿Ha estado en ellos? Todo es abstracto. Es lo único que hay ahora. Mi tío dice que antes era distin- to. Mucho tiempo atrás, los cuadros algunas veces, decían algo o incluso representaban personas. —Tu tío dice, tu tío dice... Tu tío debe de ser un hombre notable. —Lo es. Sí que lo es. Bueno, he de marcharme. Adiós, Mr. Montag. —Adiós. —Adiós... Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete días: el cuartel de bomberos. —Montag, estás puliendo esa barra como un pájaro encaramado en un árbol. Tercer día. —Montag, he visto que entrabas por la puerta posterior. ¿Te preo- cupa el Sabueso? —No, no. Cuatro días. —¡Qué curioso, Montag! Esta mañana lo he oído contar. Un bombe- ro de Seattle sintonizó adrede un sabueso mecánico con su propio complejo químico y, después, lo soltó. ¿Qué clase de suicidio llamarías a eso? Cinco, seis, siete días. Y, luego, Clarisse desapareció. Montag advirtió lo que ocurría aquella tarde, peor era no verla por allí. El césped estaba vacío, los árboles vacíos, la calle también, y si bien al principio Montag ni siquiera com- prendió que la echaba en falta o que la estaba buscando, la realidad era que cuando llegó al «Metro» sentía en su interior débiles impulsos de intranquilidad. Algo ocurría, algo había alterado su rutina. Una rutina sencilla, es cier- to, establecida en unos cuantos días, y, sin embargo... 39 Estuvo a punto de volver atrás para rehacer el camino, para dar tiem- po a que la muchacha apareciese. Estaba seguro de que si seguía la misma ruta todo saldría bien. Pero era tarde, y la llegada del convoy puso punto final a sus planes. El revoloteo de los naipes, el movimiento de las manos, de los párpa- dos, el zumbido de la voz que anunciaba la hora en el techo del cuartel de bomberos: «... una treinta y cinco. Jueves mañana, 4 noviembre... Una treinta y seis... Una treinta y siete de la mañana... » El rumor de los naipes en la grasienta mesa... Todos los sonidos llegaban a Montag tras sus ojos cerrados, tras la barrera que había erigido momentáneamente. Percibía el cuartel lleno de centelleos y de silencio, de colores de latón, de colores de las monedas, de oro, de plata. Los hombres, invisibles, al otro lado de la mesa, suspiraban ante sus naipes, esperando. «Una cua- renta y cinco...» El reloj oral pronunció lúgubremente la fría hora de una fría mañana de un año aún más frío. —¿Qué te ocurre, Montag? El aludido abrió los ojos. Una radio susurraba en algún sitio: "la guerra puede ser declarada en cualquier momento. El país está listo para defender sus..." El cuartel se estremeció cuando una numerosa escuadrilla de reactores lanzó su nota aguda en el oscuro cielo matutino Montag parpadeó. Beatty le miraba como si fuese una estatua en un museo. En cualquier momento, Beatty podía levantarse y acercársele, tocar, explorar su culpabilidad. ¿Culpabilidad? ¿Qué culpabilidad era aquélla? —Tú juegas, Montag. Miró a aquellos hombres, cuyos rostros estaban tostados por un millar de incendios auténticos y otros millones de imaginarios, cuyo trabajo les enrojecía las mejillas y ponía una mirada febril en sus ojos. Aquellos hombres que contemplaban con fijeza las llamas de encendedores de platino cuando encendían sus boquillas que ardían eternamente. Ellos y su cabello cubierto de carbón, sus cejas sucias de hollín y sus mejillas manchadas de ceniza cuando estaban recién afeitados; pero parecía su herencia. Montag dio un respingo y abrió la boca. ¿Había visto, alguna vez, a un bombero que no tuviese el cabello negro, las cejas negras, un rostro fiero y un aspecto hirsuto, incluso recién afeitado? ¡Aquellos 40 hombres eran reflejos de sí mismo! Así, pues ¿se escogía a los bomberos tanto por su aspecto como por sus inclinaciones? El color de las brasas y la ceniza en ellos, y el ininterrumpido olor a quemado de sus pipas. Delante de él, el capitán Beatty lanzaba nubes de humo de tabaco. Beat- ty abría un nuevo paquete de picadura, produciendo al arrugar el celofán ruido de crepitar de llamas. Montag examinó los naipes que tenía en las manos. —Es... estaba, pensando sobre el fuego de la semana pasada. Sobre el hombre cuya biblioteca liquidamos. ¿Qué le sucedió? —Se lo llevaron, chillando, al manicomio. —Pero no estaba loco. Beatty arregló sus naipes en silencio. —Cualquier hombre que crea que puede engañar al Gobierno y a no- sotros está loco. —Trataba de imaginar —dijo Montag— qué sensación producía ver que los bomberos quemaban nuestras casas y nuestros libros. —Nosotros no tenemos libros. —Si los tuviésemos... —¿Tienes alguno? Beatty parpadeó lentamente. —No. Montag miró hacia la pared, más allá de ellos, en la que había las listas mecanografiadas de un millón de libros prohibidos. Sus nombres se consumían en el fuego, destruyendo los años bajo su hacha y su man- guera, que arrojaba petróleo en vez de agua. —No. Pero, procedente de las rejas de ventilación de su casa, un fresco vien- to empezó a soplar helándole suavemente el rostro. Y, una vez más, se vio en el parque hablando con un viejo, un hombre muy viejo, y tam- bién el viento del parque era frío. Montag vaciló: —¿Siempre..., siempre ha sido así? ¿El cuartel de bomberos, nuestro trabajo? Bueno, quiero decir que hubo una época... —¡Hubo una época! —repitió Beatty—. ¿Qué manera de hablar es ésa? 41 «Tonto —pensó Montag—, te has delatado.» En el último fuego, un libro de cuentos de hadas, del que casualmente leyó una línea... —Quiero decir —aclaro—, que en los viejos días, antes de que las ca- sas estuviesen totalmente a prueba de incendios... —De pronto, pareció que una voz mucho más joven hablaba por él. Montag abrió la boca y fue Clarisse McClellan la que preguntaba—: ¿No se dedicaban los bom- beros a apagar incendios en lugar de provocarlos y atizarlos? —¡Es el colmo! Stoneman y Black sacaron su libro guía, que también contenía breves relatos sobre los bomberos de América y los dejaron de modo que Montag, aunque familiarizado con ellos desde hacía mucho tiempo, pudiese leer Establecidos en 1790 para quemar los libros de influencia inglesa de las colonias. Primer bombero Benjamín Franklin. REGLA 1. Responder rápidamente a la alarma. 2. Iniciar el fuego rápidamente. 3. Quemarlo todo. 4. Regresar inmediatamente al cuartel. 5. Permanecer alerta para otras alarmas. Todos observaban a Montag. Éste no se movía. Sonó la alarma. La campana del techo tocó doscientas veces. De pronto hubo cuatro sillas vacías. Los naipes cayeron como copos de nieve. La barra de latón se estremeció. Los hombres se habían marchado. Montag estaba sentado en su silla. Abajo, el dragón anaranjado tosió y cobró vida. Montag se deslizó por la barra, como un hombre que sueña. El Sabueso Mecánico daba saltos en su perrera con los ojos converti- dos en una llamarada verde. —¡Montag, te olvidas del casco! El aludido lo cogió de la pared que quedaba a su espalda, corrió, saltó, y se pusieron en marcha, con el viento nocturno martilleado por el alarido de su sirena y su poderoso retumbar metálico. Era una casa de tres plantas, de aspecto ruinoso, en la parte antigua de la ciudad, que contaría, por lo menos, un siglo de edad; pero, al igual que todas las casas, había sido recubierta muchos años atrás por una 42 delgada capa de plástico, ignífuga, y aquella concha protectora parecía ser lo que la mantuviera erguida en el aire. —¡Aquí están! El vehículo se detuvo. Beatty, Stoneman y Black atravesaron corrien- do la acera, repentinamente odiosos y gigantescos en sus gruesos trajes a prueba de llamas. Montag les siguió. Destrozaron la puerta principal y aferraron a una mujer, aunque ésta no corría, no intentaba escapar. Se limitaba a permanecer quieta, balan- ceándose de uno a otro pie, con la mirada fija en el vacío de la pared, como si hubiese recibido un terrible golpe en la cabeza. Movía la boca, y sus ojos parecían tratar de recordar algo. y, luego, lo recordaron y su lengua volvió a moverse: —«Pórtate como un hombre, joven Ridley. Por la gracia de Dios, en- cenderemos hoy en Inglaterra tal hoguera que confío en que nunca se apagará.» —¡Basta de eso! —dijo Beatty—. ¿Dónde están. Abofeteó a la mujer con sorprendente impasibilidad, y repitió la pre- gunta. La mirada de la vieja se fijó en Beatty. —Usted ya sabe dónde están, o, de lo contrario, no habría venido — dijo. Stoneman alargó la tarjeta de alarma telefónica, con la denuncia fir- mada por duplicado, en el dorso: "Tengo motivos para sospechar del ático. Elm, número 11 ciudad. E. B". —Debe de ser Mrs. Blake, mi vecina —dijo la mujer, leyendo las ini- ciales. —¡Bueno, muchachos, a por ellos! Al instante, iniciaron el ascenso en la oscuridad, golpeando con sus hachuelas plateadas puertas que, sin embargo, no estaban cerradas, tropezando los unos con los otros, como chiquillos, gritando y alboro- tando. ¡Eh! Una catarata de libros cayó sobre Montag mientras éste ascendía vaci- lantemente la empinada escalera. ¡Qué inconveniencia! Antes, siempre había sido tan sencillo como apagar una vela. La Policía llegaba primero, 43 amordazaba y ataba a la víctima y se la llevaba en sus resplandecientes vehículos, de modo que cuando llegaban los bomberos encontraban la casa vacía. No se dañaba a nadie, únicamente a objetos. Y puesto que los objetos no podían sufrir, puesto que los objetos no sentían nada ni chillaban o gemían, como aquella mujer podía empezar a hacerlo en cualquier momento, no había razón para sentirse, después, una concien- cia culpable. Era tan sólo una operación de limpieza. Cada cosa en su sitio. ¡Rápido con el petróleo! ¿Quién tiene una cerilla? Pero aquella noche, alguien se había equivocado. Aquella mujer estro- peaba el ritual. Los hombres armaban demasiado ruido, riendo, brome- ando, para disimular el terrible silencio acusador de la mujer. Ella hacía que las habitaciones vacías clamaran acusadoras y desprendieran un fino polvillo de culpabilidad que era sorbido por ellos al moverse por la casa. Montag sintió una irritación tremenda. ¡Por encima de todo, ella no debería estar allí! Los libros bombardearon sus hombros, sus brazos, su rostro levanta- do. Un libro aterrizó, casi obedientemente como una paloma blanca, en sus manos, agitando las alas. A la débil e incierta luz, una página desga- jada asomó, y era como un copo de nieve, con las palabras delicadamen- te impresas en ella. Con toda su prisa y su celo, Montag sólo tuvo un instante para leer una línea, ésta ardió en su cerebro durante el minuto siguiente como si se la hubiesen grabado con un acero. El tiempo se ha dormido a la luz del sol del atardecer. Montag dejó caer el libro. Inmediata- mente cayó entre sus brazos. —¡Montag, sube! La mano de Montag se cerró como una boca, aplastó el libro con fiera devoción, con fiera inconsciencia, contra su pecho. Los hombres, desde arriba, arrojaban al aire polvoriento montones de revistas que caían como pájaros asesinados, y la mujer permanecía abajo, como una niña, entre los cadáveres. Montag no hizo nada. Fue su mano la que actuó; su mano, con un ce- rebro propio, con una conciencia y una curiosidad en cada dedo tem- bloroso, se había convertido en ladrona. En aquel momento metió el libro bajo su brazo, lo apretó con fuerza contra la sudorosa axila; salió vacía, con agilidad de prestidigitador. ¡Mira aquí! ¡inocente! ¡Mira! 44 Montag contempló, alterado, aquella mano blanca. La mantuvo a dis- tancia, como si padeciese presbicia. La acercó al rostro, como si fuese miope. —¡Montag! El aludido se volvió con sobresalto. —¡No te quedes ahí parado, estúpido! Los libros yacían como grandes montones de peces puestos a secar. Los hombres bailaban, resbalaban y caían sobre ellos. Los títulos hacían brillar sus ojos dorados, caían, desaparecían. —¡Petróleo! Bombearon el frío fluido desde los tanques con el número 451 que llevaban sujetos a sus hombros. Cubrieron cada libro, inundaron las habitaciones. Corrieron escaleras abajo; Montag avanzó en pos de ellos, entre los vapores del petróleo. —¡Vamos, mujer! Ésta se arrodilló entre los libros, acarició la empapada piel, el impreg- nado cartón, leyó los títulos dorados con los dedos mientras su mirada acusaba a Montag. —No pueden quedarse con mis libros —dijo. Ya conoce la ley —replicó Beatty—. ¿Dónde está su sentido común? Ninguno de esos libros está de acuerdo con el otro. Usted lleva aquí encerrada años con una condenada torre de Babel. ¡Olvídese de ellos! La gente de esos libros nunca ha existido. ¡Vamos! Ella meneó la cabeza. —Toda la casa va a arder —advirtió Beatty. Con torpes movimientos, los hombres traspusieron la puerta. Volvie- ron la cabeza hacia Montag, quien permanecía cerca de la mujer. —¡No iréis a dejarla aquí! —protestó él. —No quiere salir. —¡Entonces, obligadla! Beatty levantó una mano, en la que llevaba oculto el deflagrador. —Hemos de regresar al cuartel. Además, esos fanáticos siempre tra- tan de suicidarse. Es la reacción familiar. Montag apoyó una de sus manos en el codo mujer. —Puede venir conmigo. 45 —No —contestó ella—. Gracias, de todos modos. —Vamos a contar hasta diez —dijo Beatty—. Uno, Dos. —Por favor —dijo Montag. —Márchese —replicó la mujer—. Tres. Cuatro. —Vamos. Montag tiró de la mujer. —Quiero quedarme aquí —contestó ella con serenidad. —Cinco. Seis. —Puedes dejar de contar —dijo ella. Abrió ligeramente los dedos de una mano; en la palma de la misma había un objeto delgado. Una vulgar cerilla de cocina. Esta visión hizo que los hombres se precipitaran fuera y se alejaran de la casa a todo correr. Para mantener su dignidad, el capitán Beatty retro- cedió lentamente a través de la puerta principal, con el rostro quemado, brillante gracias a un millar de incendios y de emociones nocturnas. "Dios —pensó Montag—, ¡cuán cierto es! La alarma siempre llega de noche. ¡Nunca durante el día" ¿Se debe a que el fuego es más bonito por la noche? ¿Más espectacular, más llamativo? El rostro sonrojado de Beatty mos- traba, ahora, una leve expresión de pánico. Los dedos de la mujer se engarfiaron sobre la cerilla. Los vapores del petróleo la rodeaban. Mon- tag sintió que el libro oculto latía como un corazón contra su pecho. —Váyase —dijo la mujer. Y Montag, mecánicamente, atravesó el vestíbulo, saltó por la puerta en pos de Beatty, descendió los escalones, cruzó el jardín, donde las huellas del petróleo formaban un rastro semejante al de un caracol ma- ligno. En el porche frontal, a donde ella se había asomado para calibrarlos silenciosamente con la mirada, y había una condena en aquel silencio, la mujer permaneció inmóvil. Beatty agitó los dedos para encender el petróleo. Era demasiado tarde. Montag se quedó boquiabierto. La mujer, en el porche, con una mirada de desprecio hacia todos, alargó el brazo y encendió la cerilla, frotándola contra la barandilla. La gente salió corriendo de las casas a todo lo largo de la calle. 46 No hablaron durante el camino de regreso al cuartel, Rehuían mirarse entre sí. Montag iba sentado en el banco delantero con Beatty y con Black. Ni siquiera fumaron sus pipas. Permanecían quietos, mirando por la parte frontal de la gran salamandra mientras doblaban una esqui- na y proseguían avanzando silenciosamente. —Joven Ridley —dijo Montag por último. —¿Qué? —Preguntó Beatty. —Ella ha dicho «joven Ridley»— . Cuando hemos llegado a la puerta, ha dicho algo absurdo. «Pórtate como un hombre, joven Ridley», dijo. Y no sé qué más. —«Por la gracia de Dios, encenderemos hoy en Inglaterra tal hoguera que confío en que nunca se apagará» —dijo Beatty. Stoneman lanzó una mirada al capitán, lo mismo que Montag, atóni- tos ambos. Beatty se frotó la barbilla. —Un hombre llamado Latimer dijo esto a otro, llamado Ridley mien- tras eran quemados vivos en Oxford por herejía, el 16 de octubre de 1555. Montag y Stoneman volvieron a contemplar la que parecía moverse bajo las ruedas del vehículo. —Conozco muchísimas sentencias —dijo Beatley—. Es algo necesa- rio para la mayoría de los capitanes de bomberos. A veces, me sorpren- do a mí mismo. ¡Cuidado, Stoneman! Stoneman frenó el vehículo. —¡Diantre! —exclamó Beatty—. Has dejado la esquina por la que doblamos para ir al cuartel. —¿Quién es? —¿Quién podría ser? —dijo Montag, apoyándose en la oscuridad contra la puerta cerrada. Su mujer dijo, por fin: —Bueno, enciende la luz. —No quiero luz. —Acuéstate. Montag oyó cómo ella se movía impaciente; los resortes de la cama chirriaron. 47 —¿Estás borracho? De modo que era la mano que lo había empezado todo. Sintió una mano y, luego, la otra que desabrochaba su chaqueta y la dejaba caer en el suelo. Sostuvo sus pantalones sobre un abismo y los dejó caer en la oscuridad. Sus manos estaban hambrientas. Y sus ojos empezaban a estarlo también, como si tuviera necesidad de ver algo, cualquier cosa, todas las cosas. —¿Qué estás haciendo? —preguntó su esposa. Montag se balanceó en el espacio con el libro entre sus dedos sudoro- sos y fríos. Al cabo de un minuto, ella insistió: —Bueno, no te quedes plantado en medio de la habitación. Él produjo un leve sonido. —¿Qué? —preguntó Mildred. Montag produjo más sonidos suaves. Avanzó dando traspiés hacia la cama y metió, torpemente, el libro bajo la fría almohada. Se dejó caer en la cama y su mujer lanzó una exclamación, asustada. Él yacía lejos de ella, al otro lado del dormitorio, en una isla invernal separada por un mar vacío. Ella le habló desde lo que parecía una gran distancia, y se refirió a esto y aquello, y no eran más que palabras, como las que había escuchado en el cuarto de los niños de un amigo, de boca de un peque- ño de dos años que articulaba sonidos al aire. Pero Montag no contestó y, al cabo de mucho rato, cuando sólo él producía los leves sonidos, sintió que ella se movía en la habitación, se acercaba a su cama, se incli- naba sobre él y le tocaba una mejilla con la mano. Montag estaba seguro de que cuando ella retirara la mano de su rostro, la encontraría mojada. Más avanzada la noche, Montag miró a Mildred. Estaba despierta. Una débil melodía flotaba en el aire, y su radio auricular volvía a estar enchufada en su oreja, mientras escuchaba a gente lejana de lugares remotos, con unos ojos muy abiertos que contemplaban las negras profundidades que había sobre ella, en el techo. ¿No había un viejo chiste acerca de la mujer que hablaba tanto por teléfono que su esposo, desesperado, tuvo que correr a la tienda más próxima para telefonearle y preguntar qué había para la cena? Bueno, entonces, ¿por qué no se compraba él una emisora para radio auricular y hablaba con su esposa ya avanzada la noche, murmurando, susurrando, 48 gritando, vociferando? Pero, ¿qué le susurraría, qué le chillaría? ¿Qué hubiese podido decirle? Y, de repente, le resultó tan extraña que Montag no pudo creer que la conociese. Estaba en otra casa, esos chistes que contaba la gente acerca del caballero embriagado que llegaba a casa ya entrada la noche, abría una puerta que no era la suya, se metía en la habitación que no era la suya, se acostaba con un desconocida, se levantaba temprano y se mar- chaba a trabajar sin que ninguno de los dos hubiese notado nada —Millie... —susurró. —¿Qué? —No me proponía asustarte. Lo que sí quiero saber es... —Di. —Cuándo nos encontramos. Y dónde. —¿Cuándo nos encontramos para qué? —preguntó ella. —Quiero decir... por primera vez. Montag comprendió que ella estaría frunciendo el ceño en la oscuri- dad. Aclaró conceptos: —¿Dónde y cuándo nos conocimos? —¡Oh! Pues fue en... La mujer calló. —No lo sé —reconoció al fin. Montag sintió frío. —¿No puedes recordarlo? —Hace mucho tiempo. —¡Sólo diez años, eso es todo, sólo diez! —No te excites, estoy tratando de pensar.—Mildred emitió una ex- traña risita que fue haciéndose más y más aguda—. ¡Qué curioso! ¡Qué curioso no acordarse de dónde o cuándo se conoció al marido o a la mujer! Montag se frotaba los ojos, las cejas y la nuca, con lentos movimien- tos. Apoyó ambas manos sobre sus ojos y apretó con firmeza, como para incrustar la memoria en su sitio. De pronto, resultaba más impor- tante que cualquier otra cosa en su vida saber dónde había conocido a Mildred. —No importa. 49 Ella estaba ahora en el cuarto de baño, y Montag oyó correr el agua y el ruido que hizo Mildred al beberla. —No, supongo que no —dijo. Trató de contar cuántas veces tragaba, y pensó en la visita de los dos operarios con los cigarrillos en sus bocas rectilíneas y la serpiente de ojo electrónico descendiendo a través de capas y capas de noche y de piedra y de agua remansada de primavera, y deseó gritar a su mujer: «¿Cuántas te has tomado esta noche? ¡Las cápsulas! ¿Cuántas te tomarás después sin saberlo? ¡Y seguir así hora tras hora! ¡Y quizá no esta noche, sino mañana! ¡Y yo sin dormir esta noche, ni mañana, ni ninguna otra duran- te mucho tiempo, ahora que esto ha empezado!» Y Montag se la ima- ginó tendida en la cama, con los dos operarios erguidos a su lado, no inclinados con preocupación, sino erguidos, con los brazos cruzados. Y recordó haber pensado entonces que si ella moría, estaba seguro que no había de llorar. Porque sería la muerte de una desconocida, un rostro visto en la calle, una imagen del periódico; y, de repente, le resultó todo tan triste que había empezado a llorar, no por la muerte, sino el pensar que no lloraría cuando Mildred muriera, un absurdo hombre vacío junto a una absurda mujer vacía, en tanto que la hambrienta serpiente la deja- ba aún más vacía. «¿Cómo se consigue quedar tan vacío? —se preguntó Montag—. ¿Quién te vacía? ¡Y aquella horrible flor del otro día, el diente de león! Lo había comprendido todo ¿verdad? "¡Qué vergüenza! ¡No está ena- morado de nadie!" y ¿ por qué no? » Bueno, ¿no existía una muralla entre él y Mildred pensándolo bien? Literalmente, no sólo un muro; tres, en realidad. Y, además, muy caros. Y los tíos, las tías, los primos, las sobrinas, los sobrinos que vivían en aquellas paredes, la farfullante pandilla de simios que no decían nada, nada, y lo decían a voz en grito. Desde el principio, Montag se había acostumbrado a llamarlos parientes. «¿Cómo está hoy, tío Louis?» «¿Quién?» «¿tía Maude?» En realidad, el recuerdo más significativo que tenía de Mildred era el de una niñita en un bosque sin árboles (¡qué extraño) o, más bien, de una niñita perdida en una meseta donde solía haber árboles (podía percibirse el recuerdo de sus formas por doquier), sentada en el centro de la «sala de estar». La sala de estar ¡Qué nombre 50 más bien escogido! Llegara cuando llegara, allí estaba Mildred, escu- chando cómo las paredes le hablaban. —¡Hay que hacer algo! —Sí, hay que hacer algo. —¡Bueno, no nos quedemos aquí hablando! —¡Hagámoslo! —¡Estoy tan furioso que sería capaz de escupir! ¿A qué venía aquello? Mildred no hubiese sabido decirlo. ¿Quién es- taba furioso contra quién? Mildred lo sabía bien. ¿Qué haría? «Bueno — se dijo Mildred esperemos y veamos.» Él había esperado para ver. Una gran tempestad de sonidos surgió de las paredes. La música le bombardeó con un volumen tan intenso, que sus huesos casi se des- prendieron de los tendones; sintió que le vibraba la mandíbula, que los ojos retemblaban en su cabeza. Era víctima de una conmoción. Cuando todo hubo pasado, se sintió como un hombre que había sido arrojado desde un acantilado, sacudido en una centrifugadora y lanzado a una catarata que caía y caía hacia el. vacío sin llegar nunca a tocar el fondo, nunca, no del todo; y se caía tan aprisa que se tocaban los lados, nunca, nunca jamás se tocaba nada. El estrépito fue apagándose. La música cesó. —Ya está —dijo Mildred. Y, desde luego, era notable. Algo había ocurrido. Aunque en las pare- des de la habitación apenas nada se había movido y nada se había re- suelto en realidad, se tenía la impresión de que alguien había puesto en marcha una lavadora o que uno había sido absorbido por un gigantesco aspirador. Uno se ahogaba en música, y en pura cacofonía. Montag salió de la habitación, sudando y al borde del colapso. A su espalda, Mildred estaba sentada en su butaca, y las voces volvían a sonar. —Bueno, ahora todo irá bien —decía una «tía». —Oh, no estés demasiado segura —replicaba un «primo». —Vamos, no te enfades. —¿Quién se enfada? —¡Tú! —¿Yo? —¡Tú estás furioso! 51 —¿Por qué habría de estarlo? —¡Porque sí! —¡Está muy bien! —gritó Montag—. Pero, ¿por qué están furiosos? ¿Quién es esa gente? ¿Quién es ese hombre Y quién es esa mujer? ¿Son marido y mujer, están divorciados, prometidos o qué? Válgame Dios, nada tiene relación. —Ellos... —dijo Mildred—. Bueno, ellos.... ellos han tenido esta pe- lea, ya lo has visto. Desde luego, discuten Mucho. Tendrías que oírlos. Creo que están casados. Sí, están casados. ¿Por qué? Y si no se trataba de las tres paredes que pronto se convertirían en cuatro para completar el sueño, entonces, era el coche descubierto y Mildred conduciendo a ciento cincuenta kilómetros por hora a través de la ciudad, él gritándole y ella respondiendo a sus gritos, mientras ambos trataban de oír lo que decían, pero oyendo sólo el rugido del vehículo. ¡Por lo menos, llévalo al mínimo! —vociferaba Montag. —¿Qué? —preguntaba ella. —¡Llévalo al mínimo, a ochenta! —gritaba él. —¿Qué? —chillaba ella. —¡Velocidad! —berreaba él. Y ella aceleró hasta ciento setenta kilómetros por hora y dejó a su ma- rido sin aliento. Cuando se apearon del vehículo, ella se había puesto la radio auricular. Silencio. Sólo el viento soplaba suavemente. —Mildred. Montag rebulló en la cama. Alargó una mano y quitó de la oreja de ella una de las diminutas piezas musicales. —Mildred. ¡Mildred! — Sí. La voz de ella era débil. Montag sintió que era una de las criaturas insertadas electrónicamente entre las ranuras de las paredes de fonocolor, que hablaba, pero que sus palabras no atravesaban la barrera de cristal. Sólo podía hacer una pan- tomima, con la esperanza de que ella se volviera y viese. A través del cristal, les era imposible establecer contacto. —Mildred, ¿te acuerdas de esa chica de la que he hablado? —No. 52 —Quería hablarte de ella. Es extraño. —Oh, sé a quién te refieres. —Estaba seguro de ello. —Ella —dijo Mildred, en la oscuridad—. —¿Qué sucede? —preguntó Montag. —Pensaba decírtelo. Me he olvidado. Olvidado. —Dímelo ahora. ¿De qué se trata? —Creo que ella se ha ido. —¿Ido? —Toda la familia se ha trasladado a otro sitio. Pero ella se ha ido para siempre, creo que ha muerto. —No podemos hablar de la misma muchacha. —No. La misma chica. McClellan. McClellan. Atropellada por un au- tomóvil. Hace cuatro días. No estoy segura. Pero creo que ha muerto. De todos modos, la familia se ha trasladado. No lo sé. Pero creo que ella ha muerto. —¡No estás segura de eso! —No, segura, no. Pero creo que es así. —¿Por qué no me lo has contado antes? —Lo olvidé. —¡Hace cuatro días! —Lo olvidé por completo. —Hace cuatro días —repitió él, quedamente, tendido en la cama. Permanecieron en la oscura habitación, sin moverse. —Buenas noches —dijo ella. Montag oyó un débil roce. Las manos de la mujer se movieron. El au- ricular se movió sobre la almohada como una mantis religiosa, tocado por la mano de ella. Después volvió a estar en su oído, zumbando ya. Montag escuchó y su mujer canturreaba entre dientes. Fuera de la casa una sombra se movió, un viento otoñal sopló y amainó en seguida. Pero había algo más en el silencio que él oía. Era como un aliento exhalado contra la ventana. Era como el débil oscilar de un humo verdoso luminiscente, el movimiento de una gigantesca hoja de octubre empujada sobre el césped y alejada. «El Sabueso —pensó Montag— esta noche, está, fuera. Ahora está ahí fuera. Si abriese la ventana...+ 53 Pero no la abrió. Por la mañana, tenía escalofríos y fiebre. —No es posible que estés enfermo —dijo Mildred. Él cerró los ojos. —Sí. —¡Anoche estabas perfectamente! —No, no lo estaba. Montag oyó cómo «los parientes» gritaban en la sala de estar. Mildred se inclinó sobre su cama, llena de curiosidad. Él percibió su presencia, la vio sin abrir los ojos, Vio su cabello quemado por los pro- ductos químicos hasta adquirir un color de paja quebradiza, sus ojos con una especie de catarata invisible pero que se podía adivinar muy detrás de las pupilas, los rojos labios, el cuerpo tan delgado como el de una mantis religiosa, a causa de la dieta, y su carne como tocino blanco. No podía recordarla de otra manera. —¿Querrás traerme aspirinas y agua? —Tienes que levantarte —replicó ella—. Son las doce del mediodía. Has dormido cinco horas más de lo acostumbrado. —¿Quieres desconectar la sala de estar? —solicitó Montag. —Se trata de mi familia. —¿Quieres desconectarla por un hombre enfermo? —Bajaré el volumen del sonido. Mildred salió de la habitación, no hizo nada en la sala de estar y re- gresó. —¿Está mejor así? —Gracias. —Es mi programa favorito –explicó ella. —¿Y la aspirina? —Nunca habías estado enfermo. Volvió a salir. —Bueno, pues ahora lo estoy. Esta noche no iré a trabajar. Llama a Beatty de mi parte. —Anoche te portaste de un modo muy extraño. Mildred regresó canturreando. —¿Dónde está la aspirina? —¡Oh! —La mujer volvió al cuarto de baño—. ¿Ocurrió algo? 54 —Sólo un incendio. —Yo pasé una velada agradable —dijo ella, desde el cuarto de baño. —¿Haciendo qué? —En la sala de estar. —¿Qué había? —Programas. —¿Qué programas? —Algunos de los mejores. —¿Con quién? —Oh, ya sabes, con todo el grupo. —Sí, el grupo, el grupo, el grupo. El se oprimió el dolor que sentía en los ojos y, de repente, el olor a petróleo le hizo vomitar. Mildred regresó, canturreando. Quedó sorprendida. —¿Por qué has hecho esto? Montag miró, abatido el suelo. —Quemamos a una vieja con sus libros. —Es una suerte que la alfombra sea lavable. —Cogió una escoba de fregar y limpió la alfombra—. Anoche fui a casa de Helen. —¿No podías ver las funciones en tu propia sala de estar? —Desde luego, pero es agradable hacer visitas. Mildred volvió a la sala. El la oyó cantar. —¡Mildred! —llamó. Ella regresó, cantando, haciendo chasquear suavemente los dedos. —¿No me preguntas nada sobre lo de anoche? —dijo. —¿Sobre qué? —Quemamos un millar de libros. Quemamos a una mujer. —¿Y qué? La sala de estar estallaba de sonidos. —Quemamos ejemplares de Dante, de Swift y de Marco Aurelio. —¿No era éste un europeo? —Algo por el estilo. —¿No era radical? —Nunca llegué a leerlo. —Era un radical. —Mildred jugueteó con el teléfono—. ¿No espe- rarás que llame al capitán Beatty, verdad? 55 —¡Tienes que hacerlo! —¡No grites! —No gritaba. —Montag se había incorporado en la cama, repentina- mente enfurecido, congestionado, sudoroso. La sala de estar retumbaba en la atmósfera caliente—. No puedo decirle que estoy enfermo. —¿Por qué? «Porque tienes miedo», pensó él. Un niño que se finge enfermo, teme- roso de llamar porque, después de una breve discusión, la conversación tomaría este giro «Sí, capitán, ya me siento mejor. Estaré ahí esta noche a las diez.» —No estás enfermo —insistió Mildred. Montag se dejó caer en la cama. Metió la mano bajo la almohada. El libro oculto seguía allí. —Mildred, ¿qué te parecería si, quizá, dejase mi trabajo por algún tiempo? —¿Quieres dejarlo todo? Después de todos esos años de trabajar, porque, una noche, una mujer, y sus libros... —¡Hubieses tenido que verla, Millie! —Ella no es nada para mí. No hubiese debido tener libros. Ha sido culpa de ella, hubiese tenido que pensarlo antes. La odio. Te ha sacado de tus casillas y antes de que te des cuenta, estaremos en la calle, sin casa, sin empleo, sin nada. —Tú no estabas allí, tú no la viste —insistió él—. Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada. —Esa mujer era una tonta. —Era tan sensata como tú y como yo, quizá más, y la quemamos —Agua pasada no mueve molino. —No, agua no, fuego. ¿Has visto alguna casa quemada? Humea du- rante días. Bueno, no olvidaré ese incendio en toda mi vida. ¡Dios! Me he pasado la noche tratando de apartarlo de mi cerebro. Estoy loco de tanto intentarlo. —Hubieses debido pensar en eso antes de hacerte bombero. —¡Pensar! ¿Es que pude escoger? Mi abuelo y mi padre eran bombe- ros. En mi sueño, corrí tras ellos. 56 La sala de estar emitía una música bailable. —Hoy es el día en que tienes el primer turno —dijo Mildred—. Hubieses debido marcharte hace dos horas. Acabo de recordarlo. —No se trata sólo de la mujer que murió —dijo Montag—— Ano- che, estuve meditando sobre todo el petróleo que he usado en los últi- mos diez años. Y también en los libros. Y, por primera vez, me di cuen- ta de que había un hombre detrás de cada uno de ellos. Un hombre tuvo que haberlo ideado. Un hombre tuvo que emplear mucho tiempo en trasladarlo al papel. Y ni siquiera se me había ocurrido esto hasta ahora. Montag saltó de la cama. —Quizás algún hombre necesitó toda una vida para reunir varios de sus pensamientos, mientras contemplaba el mundo y la existencia, y, entonces, me presenté yo y en dos minutos, izas!, todo liquidado. —Déjame tranquila —dijo Mildred—. Yo no he hecho nada. —¡Dejarte tranquila! Esto está muy bien, pero, ¿cómo puedo dejarme tranquilo a mí mismo? No necesitamos que nos dejen tranquilos. De cuando en cuando, precisamos estar seriamente preocupados. ¿Cuánto tiempo hace que no has tenido una verdadera preocupación? ¿Por algo importante, por algo real? Y, luego calló, porque se acordó de la semana pasada, y las dos pie- dras blancas que miraban hacia el techo y la bomba con aspecto de serpiente, los dos hombres, de rostros impasibles, con los cigarrillos que se movían en su boca cuando hablaban. Pero aquélla era otra Mildred, una Mildred tan metida dentro de la otra, y tan preocupada, auténtica- mente preocupada, que ambas mujeres nunca habían llegado a encon- trarse. Montag se volvió. —Bueno, ya lo has conseguido —dijo Mildred Ahí, frente a la casa. Mira quién hay. —No me interesa. —Acaba de detenerse un automóvil *Fénix+ y se acerca un hombre en camisa negra con una serpiente anaranjada dibujada en el brazo. —¿El capitán Beatty? —El capitán Beatty. Montag no se movió, y siguió contemplando la fría blancura de la pa- red que quedaba delante de él. 57 —¿Quieres hacerle pasar? Dile que estoy enfermo. —¡Díselo tú! Ella corrió unos cuantos pasos en un sentido, otros pasos en otro, y se detuvo con los ojos abiertos, cuando el altavoz de la puerta de entra- da pronunció su nombre suavemente, suavemente, «Mrs. Montag, Mrs. Montag, aquí hay alguien, aquí hay alguien, Mrs. Montag, Mrs. Montag, aquí hay alguien». Montag se cercioró de que el libro estaba bien oculto detrás de la al- mohada, regresó lentamente a la cama, se alisó el cobertor sobre las rodillas y el pecho, semi incorporado; y, al cabo de un rato, Mildred se movió y salió de la habitación, en la que entró el capitán Beatty con las manos en los bolsillos. —Ah, hagan callar a esos «parientes» —dijo Beatty, mirándolo todo a su alrededor, exceptuados Montag y su esposa. Esta vez, Mildred corrió. Las voces gemebundas cesaron de gritar en la sala. El capitán Beatty se sentó en el sillón más cómodo, con una expresión apacible en su tosco rostro. Preparó y encendió su pipa de bronce con calma y lanzó una gran bocanada de humo. —Se me ha ocurrido que vendría a ver cómo sigue el enfermo. —¿Cómo lo ha adivinado? Beatty sonrió y descubrió al hacerlo las sonrojadas encías y la blancura y pequeñez de sus dientes. —Lo he visto todo. Te disponías a llamar para pedir la noche libre. Montag se sentó en la cama. —Bien —dijo Beatty—. ¡Coge la noche! Examinó su eterna caja de cerillas, en cuya tapa decía GARANTIZADO: UN MILLON DE LLAMAS EN ESTE ENCENDEDOR, y empezó a frotar, abstraído, la cerilla química, a apagarla de un soplo, encenderla, apagarla, encenderla, a decir unas cuantas palabras, a apagarla. Contempló la llama. Sopló, observó el humo. —¿Cuándo estarás bien? —Mañana. Quizá pasado mañana. A primeros de semana. Beatty chupó su pipa. 58 —Tarde o temprano, a todo bombero le ocurre esto, Sólo necesita comprensión, saber cómo funcionan las ruedas. Necesitan conocer la historia de nuestra misión. Ahora, no se la cuentan a los niños como hacían antes. Es una vergüenza. —exhaló una bocanada—. Sólo los jefes de bomberos la recuerdan ahora —otra bocanada—. Voy a contár- tela. Mildred se movió inquieta. Beatty tardó un minuto en acomodarse y meditar sobre lo que quería decir. —Me preguntarás, ¿cuándo empezó nuestra labor, cómo fue implan- tada, dónde, cómo? Bueno, yo diría que, en realidad, se inició aproxi- madamente con el acontecimiento llamado la Guerra Civil. Pese a que nuestros reglamentos afirman que fue fundada antes. En realidad es que no anduvimos muy bien hasta que la fotografía se implantó. Después las películas, a principios del siglo XX. Radio. Televisión. Las cosas empe- zaron a adquirir masa. Montag permaneció sentado en la cama, inmóvil. —Y como tenían masa, se hicieron más sencillas —prosiguió dicien- do Beatty—. En cierta época, los libros atraían a alguna gente, aquí, allí, por doquier. Podían permitirse ser diferentes. El mundo era ancho. Pero, luego, el mundo se llenó de ojos, de codos Y bocas. Población doble, triple, cuádruple. Films y radios, revistas, libros, fueron adqui- riendo un bajo nivel, una especie de vulgar uniformidad. ¿Me sigues? —Creo que sí. Beatty contempló la bocanada de humo que acababa de lanzar. —Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los más breves, condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco. —Brusco final —dijo Mildred, asintiendo. —Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minu- tos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Claro está, exagero. Los diccionarios únicamente servían para buscar referencias. Pero eran muchos los que sólo sabían de Hamlet (estoy seguro de que conocerás el título, Montag. Es probable que, para usted, sólo constitu- 59 ya una especie de rumor, Mrs. Montag), sólo sabían, como digo, de Hamlet lo que había en una condensación de una página en un libro que afirmaba: Ahora, podrá leer por fin todos los clásicos. Manténgase al mismo nivel que sus vecinos. ¿Te das cuenta? Salir de la guardería infan- til para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la for- mación intelectual durante los últimos cinco siglos o más. Mildred se levantó y empezó a andar por la habitación, cogía objetos y los volvía a dejar. Beatty la ignoró y siguió hablando. —Acelera la proyección, Montag, aprisa, ¿Clic? ¿Película? Mira, Ojo, Ahora, Adelante, Aquí, Allí, Aprisa, Ritmo, Arriba, Abajo, Dentro, Fuera, Por qué, Cómo, Quién, Qué, Dónde, ¿Eh?, ¡Oh ¡Bang!, ¡Zas!, Golpe, Bing, Bong, ¡Bum! Selecciones de selecciones. ¿Política? ¡Una columna, dos frases, un titular! Luego, en pleno aire, todo desaparece. La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explota- dores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de tiempo. Mildred alisó la ropa de la cama. Montag sintió que su corazón saltaba y volvía a saltar mientras ella le ahuecaba la almohada. En aquel mo- mento, le empujaba para conseguir hacerle apartar, a fin de poder sacar la almohada, arreglarla y volverla a su sitio. Y, quizá, lanzar un grito y quedarse mirando, o sólo alargar la mano Y decir: «¿Qué es esto?», y levantar el libro oculto con conmovedora inocencia. —Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filo- sofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronuncia- ción son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorado. La vida es inmediata, el empleo cuenta, el placer domina todo después del trabajo. ¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas? —Deja que te arregle la almohada —dijo Mildred. —¡No! —susurró Montag—. —El cierre de cremallera desplaza al botón y el hombre ya no dispone de todo ese tiempo para pensar mientras se viste, una hora filosófica y, por lo tanto, una hora de melancolía. —A ver —dijo Mildred. —Márchate —replicó. 60 —La vida se convierte en una gran carrera, Montag. Todo se hace aprisa, de cualquier modo. —De cualquier modo —repitió Mildred, tirando de la almohada. —¡Por amor de Dios déjame tranquilo! —gritó Montag, apasionada- mente. A Beatty se le dilataron los ojos. La mano de Mildred se había inmovilizado detrás de la almohada. Sus dedos seguían la silueta del libro y a medida que la forma le iba siendo familiar, su rostro apareció sorprendido Y, después, atónito. Su boca se abrió para hacer una pregunta... —Vaciar los teatros excepto para que actúen payasos, e instalar en las habitaciones paredes de vidrio de bonitos colores que suben y bajan, como confeti, sangre, jerez o sauterne. Te gusta la pelota base, ¿verdad, Montag? —La pelota base es un juego estupendo. Ahora Beatty era casi invisible, sólo una voz en algún punto, detrás de una cortina de humo. —¿Qué es esto? —preguntó Mildred, casi con alegría. Montag se echó hacia atrás y cayó sobre los brazos de ella—. ¿Qué hay aquí? —¡Siéntate! —gritó Montag. Ella se apartó de un salto, con las manos vacías—. ¡Estamos hablando! Beatty prosiguió como si nada hubiese ocurrido. —Te gustan los bolos, ¿verdad, Montag? —Los bolos, sí. —¿Y el golf? —El golf es un juego magnífico. —¿Baloncesto? —Un juego magnífico. —¿Billar? ¿Fútbol? —Todos son excelentes. —Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, y no hay ne- cesidad de pensar, ¿eh? Organiza y superorganiza superdeporte. Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos Y menos. Impaciencia. Autopistas llenas de multitudes que van a algún sitio, a algún sitio, a algún sitio, a ningún sitio. El refugio de la gasolina. Las ciudades se convierten en moteles, la gente siente impulsos nóma- 61 das y va de un sitio para otro, siguiendo las mareas, viviendo una noche en la habitación donde otro ha dormido durante el día y el de más allá la noche anterior. Mildred salió de la habitación y cerró de un portazo. Las «tías» de la sala de estar empezaron a reírse de los «tíos» de la sala de estar. —Ahora, consideremos las minorías en nuestra civilización. Cuanto mayor es la población, más minorías hay. No hay que meterse con los aficionados a los perros, a los gatos, con los médicos, abogados, comer- ciantes, cocineros, mormones, bautistas, unitarios, chinos de segunda generación, suecos, italianos, alemanes, tejanos, irlandeses, gente de Oregón o de México. En este libro, en esta obra, en este serial de televi- sión la gente no quiere representar a ningún pintor, cartógrafo o mecá- nico que exista en la realidad. Cuanto mayor es el mercado, Montag, menos hay que hacer frente a la controversia, recuerda esto. Todas las minorías menores con sus ombligos que hay que mantener limpios. Los autores, llenos de malignos pensamientos, aporrean máquinas de escri- bir. Eso hicieron. Las revistas se convirtieron en una masa insulsa y amorfa. Los libros, según dijeron los críticos esnobs, eran como agua sucia. No es extraño que los libros dejaran de venderse, decían los críti- cos. Pero el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivencia de los libros de historietas. Y de las revistas eróticas tridimensionales, claro está. Ahí tienes, Montag. No era una imposición del Gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno, a Dios gracias. En la actualidad, gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente, se le permite leer historietas ilustradas o periódicos profesionales. —Sí, pero, ¿qué me dice de los bomberos? —Ah. —Beatty se inclinó hacia delante entre la débil neblina produ- cida por su pipa.— ¿Qué es más fácil de explicar y más lógico? Como las universidades producían más corredores, saltadores, boxeadores, aviadores y nadadores, en vez de profesores, críticos, sabios, y creado- res, la palabra «intelectual», claro está, se convirtió en el insulto que merecía ser. Siempre se teme lo desconocido. Sin duda, te acordarás del muchacho de tu clase que era excepcionalmente «inteligente», que reci- taba la mayoría de las lecciones y daba las respuestas, en tanto que los 62 demás permanecían como muñecos de barro, y le detestaban. ¿Y no era ese muchacho inteligente al que escogían para pegar y atormentar des- pués de las horas de clase? Desde luego que sí. Hemos de ser todos iguales. No todos nacimos libres e iguales, como dice la Constitución, sino todos hechos iguales. Cada hombre, la imagen de cualquier otro. Entonces todos son felices, porque no pueden establecerse diferencias ni comparaciones desfavorables. ¡Ea! Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma, domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho? ¿Yo? No los resistiría ni un minuto. Y así, cuando, por último, las casas fueron totalmente inmunizadas contra el fuego, en el mundo entero (la otra noche tenías razón en tus conjeturas) ya no hubo necesidad de bomberos para el antiguo trabajo. Se les dio una nueva misión, como custodios de nuestra tranquilidad de espíritu, de nuestro pequeño, comprensible y justo temor de ser inferiores. Censores oficia- les, jueces y ejecutores. Eso eres tú, Montag. Y eso soy yo. La puerta que comunicaba con la sala de estar se abrió y Mildred asomó, miró a los dos hombres y se fijó en Beatty y, después, en Mon- tag. A su espalda, las paredes de la pieza estaban inundadas de resplan- dores verdes, amarillos y anaranjados que oscilaban y estallaban al ritmo de una música casi exclusivamente compuesta por baterías, tambores y címbalos. Su boca se movía y estaba diciendo algo, pero el sonido no permitía oírla. Beatty vació su pipa en la palma de su mano sonrosada, examinó la ceniza como si fuese un símbolo que había que examinar en busca de algún significado. —Has de comprender que nuestra civilización es tan vasta que no podemos permitir que nuestras minorías se alteren o exciten. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué queremos en esta nación, por encima de todo? La gente quiere ser feliz, ¿no es así? ¿No lo has estado oyendo toda tu vida? «Quiero ser feliz», dice la gente. Bueno, ¿no lo son? ¿No les mantene- mos en acción, no les proporcionamos diversiones? Eso es para lo único que vivimos, ¿no? ¿Para el placer y las emociones? Y tendrás que admitir que nuestra civilización se lo facilita en abundancia. —Sí. 63 Montag pudo leer en los labios de Mildred lo que ésta decía desde el umbral. Trató de no mirar a ella, porque, entonces, Beatty podía volver- se y leer también lo que decía. —A la gente de color no le gusta El pequeño Sambo. A quemarlo. La gente blanca se siente incómoda con La cabaña del tío Tom. A quemar- lo. Escribe un libro sobre el tabaco y el cáncer de pulmón ¿Los fabri- cantes de cigarrillos se lamentan? A quemar el libro. Serenidad, Montag. Líbrate de tus tensiones internas. Mejor aún, lánzalas al incinerador, ¿Los funerales son tristes y paganos? Eliminémoslos también, Cinco minutos después de la muerte de una persona en camino hacia la Gran Chimenea, los incineradores son abastecidos por helicópteros en todo el país. Diez minutos después de la muerte, un hombre es una nube de polvo negro. No sutilicemos con recuerdos acerca de los individuos. Olvidémoslos. Quemémoslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio. Los fuegos artificiales se apagaron en la sala de estar, detrás de Mil- dred. Al mismo tiempo, ella había dejado de hablar; una coincidencia milagrosa. Montag contuvo el aliento. —Había una muchacha, ahí, al lado —dijo con lentitud—. Ahora se ha marchado, creo que ha muerto. Ni siquiera puedo recordar su rostro. Pero era distinta ¿Cómo... cómo pudo llegar a existir? Beatty sonrió. —Aquí o allí, es fatal que ocurra. ¿Clarisse McClellan? Tenemos ficha de toda su familia. Les hemos vigilado cuidadosamente. La herencia y el medio ambiente hogareño puede deshacer mucho de lo que se inculca en el colegio. Por eso hemos ido bajando, año tras año la edad de ingre- sar en el parvulario, hasta que, ahora, casi arrancamos a los pequeños de la cuna. Tuvimos falsas alarmas con los McClellan cuando vivían en Chicago. Nunca les encontramos un libro. El historial confuso, es anti- social. ¿La muchacha? Es una bomba de relojería. La familia había esta- do influyendo en su subconsciente, estoy seguro, por lo que pude ver en su historial escolar. Ella no quería saber cómo se hacía algo, sino por qué. Esto puede resultar embarazoso. Se pregunta el porqué de una serie de cosas y se termina sintiéndose muy desdichado. Lo mejor que podía pasarle a la pobre chica era morirse. —Sí, morirse. 64 —Afortunadamente, los casos extremos como ella no aparecen a me- nudo. Sabemos cómo eliminarlos en embrión No se puede construir una casa sin clavos en la madera. Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión, para preocuparle; enséñale sólo uno o, mejor aún, no le des ninguno. Haz que olvide que existe una cosa llamada guerra. Si el Go- bierno es poco eficiente, excesivamente intelectual o aficionado a au- mentar los impuestos, mejor es que sea todo eso que no que la gente se preocupe por ello. Tranquilidad, Montag. Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo Iowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia deli- cada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía. Cualquier hombre que pueda desmontar un mural de televisión y volver a armarlo luego, y, en la actualidad, la mayoría de los hombres pueden hacerlo, es más feliz que cualquier otro que trata de medir, calibrar y sopesar el Universo, que no puede ser medido ni sopesado sin que un hombre se sienta bestial y solitario. Lo sé, lo he intentado ¡Al diablo con ello! Así pues, adelante con los clubs, las fiestas, los acróbatas y los prestidigitadores, los coches a reacción, las bicicletas helicópteros, el sexo y las drogas, más de todo lo que esté relacionado con reflejos automáticos. Si el drama es malo, si la película no dice nada, si la comedia carece de sentido, dame una in- yección de teramina. Me parecerá que reacciono con la obra, cuando sólo se trata de una reacción táctil a las vibraciones. Pero no me impor- ta. Prefiero un entretenimiento completo. Beatty se puso en pie. —He de marcharme. El sermón ha terminado. Espero haber aclarado conceptos. Lo que importa que recuerdes, Montag, es que tú, yo y los demás somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la pequeña marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teorías y pensamientos contradictorios. Tenemos nuestros dedos en el 65 dique. Hay que aguantar firme. No permitir que el torrente de melancol- ía y la funesta Filosofía ahoguen nuestro mundo. Dependemos de ti. No creo que te des cuenta de lo importante que eres para nuestro mundo feliz, tal como está ahora organizado. Beatty estrechó la fláccida mano de Montag. Éste permanecía senta- do, como si la casa se derrumbara alrededor y él no pudiera moverse. Mildred había desaparecido en el umbral. —Una cosa más —dijo Beatty—. Por lo menos, una vez en su carrera siente esa comezón. Empieza a preguntarse qué dicen los libros. Oh, hay que aplacar esa comezón, ¿eh? Bueno, Montag, puedes creerme, he tenido que leer algunos libros en mi juventud, para saber de qué trata- ban. Y los libros no dicen nada. Nada que pueda enseñarse o creerse. Hablan de gente que no existe, de entes imaginarios, si se trata de nove- las. Y si no lo son, aún peor: un profesor que llama idiota a otro filósofo que critica al de más allá. Y todos arman jaleo, apagan las estrellas y extinguen el sol. Uno acaba por perderse. —Bueno, entonces, ¿qué ocurre si un bombero accidentalmente, sin proponérselo en realidad, se lleva un libro a su casa? Montag se crispó. La puerta abierta le miraba con su enorme ojo vac- ío. —Un error lógico. Pura curiosidad —replicó Beatty— No nos pre- ocupamos ni enojamos en exceso. Dejamos que el bombero guarde el libro veinticuatro horas. Si para entonces no lo ha hecho él, llegamos nosotros y lo quemamos —Claro. La boca de Montag estaba reseca. —Bueno, Montag. ¿Quieres coger hoy otro turno? ¿Te veremos esta noche? —No lo sé —dijo Montag. —¿Qué? Beatty se mostró levemente sorprendido. Montag cerró los ojos. —Más tarde iré. Quizá. —Desde luego, si no te presentaras, te echaríamos en falta —dijo Be- atty, guardándose la pipa en un bolsillo con expresión pensativa. «Nunca volveré a comparecer por allí», pensó Montag. 66 —Bueno, que te alivies —dijo Beatty. Dio la vuelta y se marchó. Montag vigiló por la ventana la partida de Beatty en su vehículo de brillante color amarillo anaranjado, con los neumáticos negros como el carbón. Al otro lado de la calle, hacia abajo, las casas se erguían con sus lisas fachadas. ¿Qué había dicho Clarisse una tarde? «Nada de porches delan- teros. Mi tío dice que antes solía haberlos. Y la gente, a veces, se sentaba por las noches en ellos, charlando cuando así lo deseaba, meciéndose y guardando silencio cuando no quería hablar. Otras veces permanecían allí sentados, meditando sobre las cosas. Mi tío dice que los arquitectos prescindieron de los porches frontales porque estéticamente no resulta- ban. Pero mi tío asegura que éste fue sólo un pretexto. El verdadero motivo, el motivo oculto, pudiera ser que no querían que la gente se sentara de esta manera, sin hacer nada, meciéndose y hablando. Éste era el aspecto malo de la vida social. La gente hablaba demasiado. Y tenía tiempo para pensar. Entonces, eliminaron los porches. Y también los jardines. Ya no más jardines donde poder acomodarse. Y fíjese en el mobiliario. Ya no hay mecedoras. Resultan demasiado cómodas. Lo que conviene es que la gente se levante y ande por ahí. Mi tío dice... Y mi tío... y mi tío...» La voz de ella fue apagándose. Montag se volvió y miró a su esposa, quien, sentada en medio de la sala de estar, hablaba a un presentador quien, a su vez, le hablaba a ella. —Mrs. Montag —decía él. Esto, aquello y lo más allá—. Mrs. Mon- tag... Algo más, y vuelta a empezar. El aparato conversor, que les había cos- tado un centenar de dólares, suministraba automáticamente el nombre de ella siempre que el presentador se dirigía a su auditorio anónimo dejando un breve silencio para que pudieran encajar, las sílabas adecua- das. Un mezclador especial conseguía, también, que la imagen televisada del presentador en el área inmediata a sus labios, articulara, magnífica- mente, las vocales y consonantes. Era un amigo, no cabía la menor duda de ello, un buen amigo. —Mrs. Montag, ahora mire hacia aquí. 67 Mildred volvió la cabeza. Aunque era obvio que no estaba escuchan- do. —Sólo hay un paso entre no ir a trabajar hoy, no ir a trabajar mañana y no volver a trabajar nunca en el cuartel de bomberos —dijo Montag. —Pero esta noche irás al trabajo, ¿verdad? —preguntó Mildred. —Aún no estoy decidido. En este momento tengo la horrible sensa- ción de que deseo destrozar todas las cosas que están a mi alcance. —Date un paseo con el auto. —No, gracias. —Las llaves están en la mesilla de noche. Cuando me siento de esta manera, siempre me gusta conducir aprisa. Pones el coche a ciento cincuenta por hora y experimentas una sensación maravillosa. A veces conduzco toda la noche, regreso al amanecer y tú ni te has enterado. Es divertido salir al campo. Se aplastan conejos. A veces, perros. Ve a co- ger el auto. —No, ahora no me apetece. Quiero estudiar esta sensación tan curio- sa. ¡Caramba! ¡Me ha dado muy fuerte! No sé lo que es. ¡Me siento tan condenadamente infeliz, tan furioso! E ignoro por qué tengo la impre- sión de que estuviera ganando peso. Me siento gordo. Como si hubiese estado ahorrando una serie de cosas, y ahora no supiese cuáles. Incluso sería capaz de leer. —Te meterían en la cárcel, ¿verdad? Ella le miró como si Montag estuviese detrás de la pared de cristal. Montag empezó a ponerse la ropa; se movía intranquilo por el dormi- torio. —Si, y quizá fuese una buena idea. Antes de que cause daño a alguien. ¿Has oído a Beatty? ¿Le has escuchado? Él sabe todas las respuestas. Tienes razón. Lo importante es la felicidad. La diversión lo es todo. Y sin embargo, sigo aquí sentado, diciéndome que no soy feliz, que no soy feliz. —Yo sí lo soy. —Los labios de Mildred sonrieron Y me enorgullezco de ello. —He de hacer algo —dijo Montag—. Todavía no se qué, pero será algo grande. —Estoy cansada de escuchar estas tonterías —dijo Mildred, volvien- do a concentrar su atención en el presentador. 68 Montag tocó el control de volumen de la pared y el presentador se quedó sin voz. —Millie. —Hizo una pausa.— Ésta es tu casa lo mismo que la mía. Considero justo decirte algo. Hubiera debido hacerlo antes, pero ni siquiera lo admitía interiormente. Tengo algo que quiero que veas, algo que he separado y escondido durante el año pasado, de cuando, en cuando, al presentarse una oportunidad, sin saber por qué, pero tam- bién sin decírtelo nunca. Montag cogió una silla de recto respaldo, la desplazó lentamente hasta el vestíbulo, cerca de la puerta de la entrada, se encaramó en ella, y per- maneció por un momento como una estatua en un pedestal, en tanto que su esposa, con la cabeza levantada, le observaba. Entonces Montag levantó los brazos, retiró la reja del sistema de acondicionamiento de aire y metió la mano muy hacia la derecha hasta mover otra hoja desli- zante de metal; después, sacó un libro. Sin mirarlo, lo dejó caer al suelo. Volvió a meter la mano y sacó dos libros, bajó la mano y los dejó caer al suelo. Siguió actuando y dejando caer libros pequeños, grandes, amari- llos, rojos, verdes. Cuando hubo terminado, miró la veintena de libros que yacían a los pies de su esposa. —Lo siento —dijo—. Nunca me había detenido a meditarlo. Pero ahora parece como si ambos estuviésemos metidos en esto. Mildred retrocedió como si se viese de repente delante de una banda- da de ratones que hubiese surgido de improviso del suelo. Montag oyó la rápida respiración de ella, vio la palidez de su rostro y cómo sus ojos se abrían de par en par. Ella pronunció su nombre, dos, tres veces. Luego, exhalando un gemido, se adelantó corriendo, cogió un libro y se precipitó hacia el incinerador de la cocina. Montag la detuvo, mientras ella chillaba. La sujetó y Mildred trató de soltarse, arañándole. —¡No, Millie, no! ¡Espera! ¡Detente! Tú no sabes... —¡Cállate! La abofeteó, la cogió de nuevo y la sacudió. Ella pronunció su nombre y empezó a llorar. —¡Millie! —dijo Montag—. Escucha. ¿Quieres concederme un se- gundo? No podemos hacer nada. No podemos quemarlos. Quiero examinarlos, por lo menos, una vez. Luego, si lo que el capitán dice es 69 cierto, los quemaremos juntos, créeme, los quemaremos entre los dos. Tienes que ayudarme. —Bajó la mirada hacia el rostro de ella y, cogién- dole la barbilla, la sujetó con firmeza. No sólo la miraba, sino que, en el rostro de ella, se buscaba a sí mismo e intentaba averiguar también lo que debía hacer—. Tanto si nos gusta como si no, estamos metidos en esto. Durante estos años no te he pedido gran cosa, pero ahora te lo pido, te lo suplico. Tenemos que empezar en algún punto, tratar de adivinar por qué sentimos esta confusión, tú y la medicina por las no- ches, y el automóvil, y yo con mi trabajo. Nos encaminamos directa- mente al precipicio, Mildred. ¡Dios mío, no quiero caerme! Esto no resultará fácil. No tenemos nada en que apoyarnos, pero quizá podamos analizarlo, intuirlo y ayudarnos mutuamente. No puedes imaginar cuán- to te necesito en este momento. Si me amas un poco admitirás esto durante veinticuatro, veintiocho horas es todo lo que te pido. Y luego habrá terminado. ¡Te lo prometo, te lo juro! Y si aquí hay algo, algo posible en toda esta cantidad de cosas, quizá podamos transmitirlo a alguien. Ella ya no forcejeaba; Montag la soltó. Mildred retrocedió tambaleán- dose, hasta llegar a la pared. Y una vez allí se deslizó y quedó sentada en el suelo, contemplando los libros. Su pie rozaba uno y, al notarlo, se apresuró a echarlo hacia atrás. —Esa mujer de la otra noche, Millie... Tú no estuviste allí. No viste su rostro. Y Clarisse. Nunca llegaste a hablar con ella. Yo sí. Y hombres como Beatty le tienen miedo. No puedo entenderlo. ¿Por qué han de sentir tanto temor por alguien como ella? Pero yo seguía colocándola a la altura de los bomberos en el cuartel, cuando anoche comprendí, de repente, que no me gustaba, nada en absoluto, y que tampoco yo mismo me gustaba. Y pensé que quizá fuese mejor que quienes ardiesen fueran los propios bomberos. —¡Guy! El altavoz de la puerta de la calle dijo suavemente: —Mrs. Montag, Mrs. Montag, aquí hay alguien, hay alguien, Mrs. Montag, Mrs. Montag, aquí hay alguien. Ambos se volvieron para observar la puerta. Y los libros estaban des- parramados por doquier, formando, incluso; montones. —¡Beatty! —susurró Mildred. 70 —No puede ser él. —¡Ha regresado! —susurró ella. La voz volvió a llamar suavemente: —Hay alguien aquí... —No contestaremos. Montag se recostó en la pared, y, luego, con lentitud, fue resbalando hasta quedar en cuclillas. Entonces empezó a acariciar los libros, distraí- damente, con el pulgar y el índice. Se estremecía y, por encima de todo, deseaba volver a guardar los libros en el hueco del ventilador, pero comprendió que no podría enfrentarse de nuevo con Beatty. Montag acabó por sentarse, en tanto que la voz de la puerta de la calle volvía a hablar, con mayor insistencia. Montag cogió del suelo un volumen pe- queño. —¿Por dónde empezamos? —Abrió a medias un libro y le echó una ojeada—. Supongo que tendremos que empezar por el principio. —El volverá —dijo Mildred—, y nos quemará a nosotros y a los li- bros. La voz de la puerta de la calle fue apagándose por fin. Reinó el silen- cio. Montag sentía la presencia de alguien al otro lado de la puerta, espe- rando, escuchando. Luego, oyó unos pasos que se alejaban. —Veamos lo que hay aquí —dijo Montag. Balanceó estas palabras con terrible concentración. Leyó una docena de páginas salteadas y, por último, encontró esto: —Se ha calculado que, en épocas diversas, once mil personas han pre- ferido morir que someterse a romper los huevos por su extremo más afilado. Mildred se le quedó mirando desde el otro lado del vestíbulo. —¿Qué significa esto? ¡Carece de sentido! ¡El capitán tenía razón! —Bueno, bueno —dijo Montag—. Volveremos a empezar. Esta vez por el principio. 71 La criba y la arena Ambos leyeron durante toda la larga tarde, mientras la fría lluvia de noviembre caía sobre la silenciosa casa. Permanecieron sentados en el vestíbulo, porque la sala de estar aparecía vacía y poco acogedora en sus paredes iluminadas de confeti naranja y amarillo, y cohetes, y mujeres en trajes de lamé dorado, y hombres de frac sacando conejos de sombreros plateados. La sala de estar resultaba muerta, y Mildred le lanzaba conti- nuas e inexpresivas miradas, en tanto que Montag andaba de un lado al otro del vestíbulo para agacharse y leer una página en voz alta. No podemos determinar el momento concreto en que nace la amis- tad. Como al llenar un recipiente gota a gota, hay una gota final que lo hace desbordarse, del mismo modo, en una serie de gentilezas hay una final que acelera los latidos del corazón. Montag se quedó escuchando el ruido de la lluvia. —¿Era eso lo que había en esa muchacha de al lado? ¡He tratado de comprenderlo! —Ella ha muerto. Por amor de Dios, hablemos de alguien que esté vivo. Montag no miró a su esposa al atravesar el vestíbulo y dirigirse a la cocina, donde permaneció mucho rato, observando cómo la lluvia gol- peaba los cristales. Después, regresó a la luz grisácea del vestíbulo y esperó a que se calmara el temblor que sentía en todo su cuerpo. Abrió otro libro. —El tema favorito, yo. Miró de reojo a la pared. —El tema favorito, yo. —Eso sí que no lo entiendo —dijo Mildred. 72 —Pero el tema favorito de Clarisse no era ella. Era cualquier otro, y yo. Fue la primera persona que he llegado a apreciar en muchos años. Fue la primera persona que recuerde que me mirase cara a cara, como si fuese importante. —Montag cogió los dos libros—. Esos hombres llevan muertos mucho tiempo, pero yo sé que sus palabras señalan, de una u otra manera, a Clarisse Por el exterior de la puerta de la calle, en la lluvia, se oyó un leve ara- ñar. Montag se inmovilizó. Vio que Mildred se echaba hacia atrás,con- tra la pared, y lanzaba una exclamación ahogada. —Está cerrada. —Hay alguien... La puerta... ¿Por qué la voz no nos dice...? Por debajo de la puerta, un olfateo lento, una exhalación de corriente eléctrica. Mildred se echó a reír. —¡No es más que un perro! ¿Quieres que lo ahuyente? —¡Quédate donde estás! Silencio. La fría lluvia caía. Y el olor a electricidad azul soplando por debajo de la puerta cerrada. —Sigamos trabajando —dijo Montag. Mildred pegó una patada a un libro. —Los libros no son gente. Tú lees y yo estoy sin hacer nada, pero no hay nadie. Montag contempló la sala de estar, totalmente apagada y gris como las aguas de un océano que podían estar llenas de vida si se conectaba el sol electrónico —En cambio —dijo Mildred—, mi «familia» sí es mi gente. Me cuen- tan cosas. ¡Me río y ellos se ríen! ¡Y los colores! —Si, lo sé —Y, además, si el capitán Beatty se enterase de lo de esos libros... — Mildred recapacitó. Su rostro mostró sorpresa y, después, horror—. ¡Podría venir y quemar la casa y la «familia»! ¡Esto es horrible! Piensa en nuestra inversión. ¿Por qué he de leer yo? ¿Para qué? —¡Para qué! ¡Por qué! —exclamó Montag—. La otra noche vi la ser- piente más terrible del mundo. Estaba muerta y, al mismo tiempo, viva. Fue en el Hospital de Urgencia donde llenaron un informe sobre todo 73 lo que la serpiente sacó de ti. ¿Quieres ir y comprobar su archivo? Quizás encontrases algo bajo Guy Montag o tal vez bajo Miedo o Gue- rra. ¿Te gustaría ir a esa casa que quemamos anoche? ¡Y remover las cenizas buscando los huesos de la mujer que prendió fuego a su propia casa! ¿Qué me dices de Clarisse McClellan? ¿Dónde hemos de buscarla? ¡En el depósito! ¡Escucha! Los bombarderos atravesaron el cielo, sobre la casa, silbando, mur- murando, como un ventilador inmenso e invisible que girara en el vacío. —¡Válgame Dios! —dijo Montag—. Siempre tantos chismes de ésos en el cielo. ¿Cómo diantres están esos bombarderos ahí arriba cada segundo de nuestras vidas? ¿Por qué nadie quiere hablar acerca de ello? Desde 1960, iniciamos y ganamos dos guerras atómicas. ¿Nos divertir- nos tanto en casa que nos hemos olvidado del mundo? ¿Acaso somos tan ricos y el resto del mundo tan pobre que no nos preocupamos de ellos? He oído rumores. El mundo padece hambre, pero nosotros esta- mos bien alimentados. ¿Es cierto que el mundo trabaja duramente mientras nosotros jugamos? ¿Es por eso que se nos odia tanto? Tam- bién he oído rumores sobre el odio, hace muchísimo tiempo. ¿Sabes tú por qué? ¡Yo no, desde luego! Quizá los libros puedan sacarnos a me- dias del agujero. Tal vez pudieran impedirnos que cometiéramos los mismos funestos errores. No esos estúpidos en tu sala de estar hablan- do de, Dios, Millie, ¿no te das cuenta? Una hora al día, horas con estos libros, y tal vez... Sonó el teléfono. Mildred descolgó el aparato. —¡Ann! —Se echó a reír.— ¡Sí, el Payaso Blanco actúa esta noche! Montag se encaminó a la cocina y dejó el libro abajo. «Montag —se dijo—, eres verdaderamente estúpido ¿Adónde vamos desde aquí? ¿Devolveremos los libros, los olvidamos?» Abrió el libro, no obstante la risa de Mildred. «¡Pobre Millie! —pensó—. ¡Pobre Montag! También para ti carece de sentido. Pero, ¿dónde puedes conseguir ayuda, dónde encontrar a un maestro a estas alturas?» Aguardó. Montag cerró los ojos. Sí, desde luego. Volvió a encontrarse pensando en el verde parque un año atrás. Últimamente, aquel pensa- miento había acudido muchas veces a su mente, pero, en aquel momen- to, recordó con claridad aquel día en el parque de la ciudad, cuando vio 74 a aquel viejo vestido de negro que ocultaba algo, con rapidez, bajo su chaqueta. El viejo se levantó de un salto, como si se dispusiese a echar a correr. Y Montag dijo: —¡Espere! —¡No he hecho nada! —gritó el viejo, tembloroso —Nadie ha dicho lo contrario. Sin decir una palabra, permanecieron sentados un momento bajo la suave luz verdosa; y, luego, habló del tiempo, respondiendo el viejo con voz descolorida. Fue un extraño encuentro. El viejo admitió ser un profesor de Literatura retirado que, cuarenta años atrás, se quedó sin trabajo cuando la última universidad de Artes Liberales cerró por falta de estudiantes. Se llamaba Faber, y, cuando por fin dejó de temer a Montag, habló con voz llena de cadencia, contemplando el cielo, los árboles y el exuberante parque; y al cabo de una hora dijo algo a Mon- tag, y éste se dio cuenta de que era un poema sin rima. Después, el viejo aún se mostró más audaz y dijo algo, y también se trataba de un poema. Faber apoyó una mano sobre el bolsillo izquierdo de su chaqueta y pronunció las palabras con suavidad, y Montag comprendió que, si alargaba la mano, sacaría del bolsillo del viejo un libro de poesías. Pero no lo hizo. Sus manos permanecieron sobre sus rodillas, entumecidas e inútiles. —No hablo de cosas, señor —dijo Faber—. Hablo del significado de las cosas. Me siento aquí y sé que estoy vivo. En realidad, eso fue todo. Una hora de monólogo, un poema, un co- mentario; y, luego, sin ni siquiera aludir al hecho de que Montag era bombero, Faber, con cierto temblor, escribió su dirección en un pedaci- to de papel. —Para su archivo —dijo—, en el caso de que decida enojarse conmi- go. —No estoy enojado —dijo Montag sorprendido. Mildred rió estridentemente en el vestíbulo. Montag fue al armario de su dormitorio y buscó en su pequeño archi- vo, en la carpeta titulada: FUTURAS INVESTIGACIONES (?). El nombre de Faber estaba allí. Montag no lo había entregado, ni borrado. 75 Marcó el número de un teléfono secundario. En el otro extremo de la línea, el altavoz repitió el nombre de Faber una docena de veces antes de que el profesor contestara con voz débil. Montag se identificó y fue correspondido con un prolongado silencio. —Dígame, Mr. Montag. —Profesor Faber, quiero hacerle una pregunta bastante extraña, ¿Cuántos ejemplares de la Biblia quedan en este país? —¡No sé de qué me está hablando! —Quiero saber si queda algún ejemplar. —¡Esto es una trampa! ¡No puedo hablar con el primero que me lla- ma por teléfono! —¿Cuántos ejemplares de Shakespeare y de Platón? —¡Ninguno! Lo sabe tan bien como yo. ¡Ninguno! Faber colgó. Montag dejó el aparato. Ninguno. Ya lo sabía, de luego, por las listas del cuartel de bomberos. Pero, sin embargo, quiso oírlo de labios del propio Faber. En el vestíbulo, el rostro de Mildred estaba lleno de excitación. —¡Bueno, las señoras van a venir! Montag le enseñó un libro. —Éste es el Antiguo y el Nuevo Testamento, y... —¡No empieces otra vez con eso! —Podría ser el último ejemplar en esta parte del mundo. —¡Tienes que devolverlo esta misma noche! El capitán Beatty sabe que lo tienes, ¿no es así? —No creo que sepa qué libro robé. Pero, ¿cómo escojo un sustituto? ¿Deberé entregar a Mr. Jefferson? ¿A Mr. Thoreau? ¿Cuál es menos valioso? Si escojo un sustituto y Beatty sabe qué libro robé supondrá que tengo toda una biblioteca aquí. Mildred contrajo los labios. —¿Ves lo que estás haciendo? ¡Nos arruinarás ¿Quién es mas impor- tante, yo o esa Biblia? Empezaba a chillar, sentada como una muñeca de cera que se derritie- se en su propio calor. Le parecía oír la voz de Beatty. 76 —Siéntate, Montag. Observa. Delicadamente, como pétalos de una flor. Cada una se convierte en una mariposa negra. Hermoso, ¿verdad? Enciende la tercera página con la segunda y así sucesivamente, queman- do en cadena, capítulo por capítulo, todas las cosas absurdas que signifi- can las palabras, todas las falsas promesas, todas las ideas de segunda mano y las filosofías estropeadas por el tiempo. Beatty estaba sentado allí levemente sudoroso, mientras el suelo apa- recía cubierto de enjambres de polillas nuevas que habían muerto en una misma tormenta. Mildred dejó de chillar tan bruscamente como había empezado. Mon- tag no la escuchaba. —Sólo hay una cosa que hacer —dijo—. Antes de que llegue la noche y deba entregar el libro a Beatty, tengo que conseguir un duplicado. —¿Estarás aquí esta noche para ver al Payaso Blanco y a las señoras que vendrán? —preguntó Mildred. Montag se detuvo junto a la puerta, de espaldas. —Millie... Un silencio. —¿Qué? —Millie, ¿te quiere el Payaso Blanco? No hubo respuesta. —Millie, te... —Montag se humedeció los labios— ¿Te quiere tu «fa- milia»? ¿Te quiere muchísimo, con toda el alma y el corazón, Millie? Montag sintió que ella parpadeaba lentamente. —¿Por qué me haces una pregunta tan tonta? Montag sintió deseos de llorar, pero nada ocurrió en sus ojos o en su boca. —Si ves a ese perro ahí fuera —dijo Mildred—, Pégale un puntapié de parte mía. Montag vaciló, escuchó junto a la puerta. La abrió y salió. La lluvia había cesado y el sol aparecía en el claro cielo. La calle, el césped y el porche estaban vacíos. Montag exhaló un gran suspiro. Cerró, dando un portazo. Estaba en el «Metro». «Me siento entumecido —pensó—. ¿Cuándo ha empezado ese entu- mecimiento en mi rostro, en mi cuerpo? La noche en que, en la oscuri- 77 dad, di un puntapié a la botella de píldoras, y fue como si hubiera pisado una mina enterrada. »El entumecimiento desaparecerá. Hará falta tiempo, pero lo conse- guiré, o Faber lo hará por mi. Alguien, en algún sitio, me devolverá el viejo rostro y las viejas manos tal como habían sido. Incluso la sonrisa —Pensó—, la vieja y profunda sonrisa que ha desaparecido. Sin ella estoy perdido.» El convoy pasó veloz frente a él, crema, negro, crema, negro, núme- ros y oscuridad, más oscuridad y el total sumándose a sí mismo. En una ocasión, cuando niño, se había sentado en una duna amari- llenta junto al mar, bajo el cielo azul y el calor de un día de verano, tratando de llenar de arena una criba, porque un primo cruel había di- cho: «Llena esta criba, y ganarás un real.» Y cuanto más aprisa echaba arena, más velozmente se escapaba ésta produciendo un cálido susurro. Le dolían las manos, la arena ardía, la criba estaba vacía. Sentado allí, en pleno mes de julio, sin un sonido, sintió que las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Ahora, en tanto que el «Metro» neumático le llevaba velozmente por el subsuelo muerto de la ciudad, Montag recordó la lógica terrible de aquella criba bajó la mirada y vio que llevaba la Biblia abierta. Había gente en el «Metro», pero él continuó con el libro en la mano, y se le ocurrió una idea absurda: «Si lees aprisa y lo lees todo, quizá una parte de la arena permanezca en la criba.» Pero Montag leía y las palabras le atravesaban y pensó: «Dentro de unas pocas horas estará Beatty y estaré yo entregándole esto, de modo que no debe escapárseme ninguna frase. Cada línea ha de ser recordada. Me obligaré a hacerlo.» Apretó el libro entre sus puños Tocaron las trompetas. «Dentífrico Denham.» «Cállate —pensó Montag—. Considera los lirios en el campo.» «Dentífrico Denham.» «No mancha...» «Dentífrico...» «Considera los lirios en el campo, cállate, cállate.» «¡Denham!» 78 Montag abrió violentamente el libro, pasó las páginas y las palpó co- mo si fuese ciego, fijándose en la forma de las letras individuales, sin parpadear. «Denham. Deletreando: D—e—n...» «No mancha, ni tampoco...» Un fiero susurro de arena caliente a través de la criba vacía. ¡«Denham» lo consigue! «Considera los lirios, los lirios, los lirios...». «Detergente Dental Denham.» —¡Calla, calla, calla! Era una súplica, un grito tan terrible que Montag se encontró de pie, mientras los sorprendidos pasajeros del vagón le miraban, apartándose de aquel hombre que tenía expresión de demente, la boca contraída y reseca, el libro abierto en su puño. La gente que, un momento antes, había estado sentada, llevando con los pies el ritmo de «Dentífrico Denham», «Duradero Detergente Dental Denham», «Dentífrico Den- ham», Dentífrico, Dentífrico, uno, dos, uno, dos, uno dos tres, uno dos, uno dos tres. La gente cuyas bocas habían articulado apenas las palabras Dentífrico, Dentífrico, Dentífrico. La radio del «Metro» vomitó sobre Montag, como una represalia, una carga completa de música compuesta de hojalata, cobre, plata, cromo y latón. La gente era forzada a la sumi- sión; no huía, no había sitio donde huir; el gran convoy neumático se hundió en la tierra dentro de su tubo. —Lirios del campo. «Denham. » «¡He dicho lirios!» La gente miraba. —Llamen al guardián. —Este hombre está ido... «¡Knoll Wiew!» El tren produjo un siseo al detenerse. «¡Knoll Wiew!» Un grito. «Denham.» Un susurro. Los labios de Montag apenas se movían. —Lirios... 79 La puerta del vagón se abrió produciendo un silbido. Montag perma- neció inmóvil. La puerta empezó a cerrarse. Entonces, Montag pasó de un salto junto a los pasajeros, chillando interiormente y se zambulló, en último momento, por la rendija que dejaba la puerta corrediza. Corrió hacia arriba por los túneles, ignorando las escaleras mecánicas, porque deseaba sentir cómo se movían sus pies, cómo se balanceaban sus bra- zos, se hinchaban y contraían sus pulmones, cómo se resecaba su gar- ganta en el aire. Una voz fue apagándose detrás de él: «Denham, Den- harn». El, tren silbó como una serpiente y desapareció en su agujero. —¿Quién es? —Montag. —¿Qué desea? —Déjeme pasar. —¡No he hecho nada! —¡Estoy solo, maldita sea! —¿Lo jura? —¡Lo juro! La puerta se abrió lentamente. Faber atisbó, parecía muy viejo, muy frágil y muy asustado. Él tenía aspecto de no haber salido de la casa en años. Él y las paredes blancas de yeso del interior eran muy semejantes. Había blancura en la pulpa de sus labios, en sus mejillas, y su cabello era blanco, mientras sus ojos se habían descubierto, adquiriendo un vago color azul blancuzco. Luego, su mirada se fijó en el libro que Montag llevaba bajo el brazo, y ya no pareció tan viejo ni tan frágil. Lentamente, su miedo desapareció. —Lo siento. Uno ha de tener cuidado. Miró el libro que Montag llevaba bajo el brazo y no pudo callar. —De modo que es cierto. Montag entró. La puerta se cerró. —Siéntese. Faber retrocedió, como temiendo que el libro pudiera desvanecerse si apartaba de él su mirada. A su espalda, la puerta que comunicaba con un dormitorio estaba abierta, y en esa habitación había esparcidos diver- sos fragmentos de maquinaria, así como herramientas de acero. Montag sólo pudo lanzar una ojeada antes de que Faber, al observar la curiosi- dad de Montag, se volviese rápidamente, cerrara la puerta del dormito- 80 rio y sujetase el pomo con mano temblorosa. Su mirada volvió a fijarse, insegura, en Montag, quien se había sentado y tenía el libro en su rega- zo. —El libro... ¿Dónde lo ha...? —Lo he robado. Por primera vez, Faber enarcó las cejas y miró directamente al rostro de Montag. —Es usted valiente. —No —dijo Montag—. Mi esposa está muriéndose. Una amiga mía ha muerto ya. Alguien que hubiese podido ser un amigo, fue quemado hace menos de veinticuatro horas. Usted es el único que me consta podría ayudarme. A ver. A ver... Las manos de Faber se movieron inquietas sobre sus rodillas. —¿Me permite? Disculpe. Montag le entregó el libro. —Hace muchísimo tiempo. No soy una persona religiosa. Pero hace muchísimo tiempo. —Faber fue pasando las páginas, deteniéndose aquí y allí para leer.——, tan bueno como creo recordar. Dios mío, de qué modo lo han cambiado en nuestros «salones». Cristo es uno de la «fami- lia». A menudo, me pregunto si reconocerá a Su propio Hijo tal como lo hemos disfrazado. Ahora, es un caramelo de menta, todo azúcar y esen- cia, cuando no hace referencias veladas a ciertos productos comerciales que todo fiel necesita imprescindiblemente. —Faber olisqueó el libro—. ¿Sabía que los libros huelen a nuez moscada o a alguna otra especia procedente de una tierra lejana? De niño, me encantaba olerlos. ¡Dios mío! En aquella época, había una serie de libros encantadores, antes de que los dejáramos desaparecer. —Faber iba pasando las páginas—. Mr. Montag, está usted viendo a un cobarde. Hace muchísimo tiempo, vi cómo iban las cosas. No dije nada. Soy uno de los inocentes que hubie- se podido levantar la voz cuando nadie estaba dispuesto a escuchar a los «culpables», pero no hablé y, de este modo, me convertí, a mi vez, en un culpable. Y cuando, por fin, establecieron el mecanismo para quemar los libros, por medio de los bomberos, rezongué unas cuantas veces y me sometí, porque ya no había otros que rezongaran o gritaran conmi- go. Ahora es demasiado tarde... —Faber cerró la Biblia—. Bueno ¿Y si me dijera para qué ha venido? 81 —Nadie escucha ya. No puedo hablar a las paredes porque éstas están chillándome a mí. No puedo hablar con mi esposa, porque ella escucha a las paredes. Sólo quiero alguien que oiga lo que tengo que decir. Y quizás si hablo lo suficiente, diga algo con sentido. Y quiero que me enseñe usted a comprender lo que leo. Faber examinó el delgado rostro de Montag. —¿Cómo ha recibido esta conmoción? ¿Qué le ha arrancado la antor- cha de las manos? —No lo sé. Tenemos todo lo necesario para ser felices, pero no lo somos. Falta algo. Miré a mi alrededor. Lo único que me constaba posi- tivamente que había desaparecido eran los libros que he ayudado a quemar en diez o doce años. Así, pues, he pensado que los libros podr- ían servir de ayuda. —Es usted un romántico sin esperanza —dijo Faber— Resultaría di- vertido si no fuese tan grave. No son libros lo que usted necesita, sino alguna de las cosas que en un tiempo estuvieron en los libros. El mismo detalle infinito y las mismas enseñanzas podrían ser proyectados a través de radios y televisores, pero no lo son. No, no: no son libros lo que usted está buscando. Búsquelo donde pueda encontrarlo, en viejos discos, en viejas películas y en viejos amigos; búsquelo en la Naturaleza y búsquelo por sí mismo. Los libros sólo eran un tipo de receptáculo donde almacenábamos una serie de cosas que temíamos olvidar. No hay nada mágico en ellos. La magia sólo está en lo que dicen los libros, en cómo unían los diversos aspectos del Universo hasta formar un conjun- to para nosotros. Desde luego, usted no puede saber esto, sigue sin entender lo que quiero decir con mis palabras. Intuitivamente, tiene usted razón, y eso es lo que importa. Faltan tres cosas. »Primera: ¿Sabe por qué libros como éste son tan importantes? Por- que tienen calidad. Y, ¿qué significa la palabra calidad? Para mí, significa textura. Este libro tiene poros, tiene facciones. Este libro puede colo- carse bajo el microscopio. A través de la lente encontraría vida, huellas del pasado en infinita profusión. Cuantos más poros, más detalles de la vida verídicamente registrados puede obtener de cada hoja de papel, cuanto más «literario» se vea. En todo caso, ésa es mi definición. Detalle revelador. Detalle reciente. Los buenos escultores tocan la vida a menu- 82 do. Los mediocres sólo pasan apresuradamente la mano por encima de ella. Los malos violan y la dejan por inútil. »¿Se da cuenta, ahora, de por qué los libros son odiados y temidos? Muestran los poros del rostro de la vida. La gente comodona sólo desea caras de luna llena, sin poros, sin pelo, inexpresivas. Vivimos en una época en que las flores tratan de vivir de flores, en lugar de crecer gra- cias a la lluvia y al negro estiércol. Incluso los fuegos artificiales, pese a su belleza, proceden de la química de la tierra. Y, sin embargo, pensa- mos que podemos crecer, alimentándonos con flores y fuegos artificia- les, sin completar el ciclo, de regreso a la realidad. Conocerá usted la leyenda de Hércules y de Anteo, gigantesco luchador, cuya fuerza era increíble en tanto estaba firmemente plantado en tierra. Pero cuando Hércules lo sostuvo en el aire, sucumbió fácilmente. Si en esta leyenda no hay algo que puede aplicarse a nosotros, hoy, en esta ciudad, enton- ces es que estoy completamente loco. Bueno, ahí está lo primero que he dicho que necesitábamos. Calidad, textura de información —¿Y lo segundo? —Ocio. —Oh, disponemos de muchas horas después del trabajo. —De horas después del trabajo, sí, pero, ¿y tiempo para pensar? Si no se conduce un vehículo a ciento cincuenta kilómetros por hora, de modo que sólo puede pensarse en el peligro que se corre, se está inter- viniendo en algún juego o se está sentado en un salón, donde es impo- sible discutir con el televisor de cuatro paredes.. ¿Por qué? El televisor es «real». Es inmediato, tiene dimensión. Te dice lo que debes pensar y te lo dice a gritos. Ha de tener razón. Parece tenerla. Te hostiga tan apremiantemente para que aceptes tus propias conclusiones, que tu mente no tiene tiempo para protestar, para gritar: «¡Qué tontería!» —Sólo la «familia» es gente. —¿Qué dice? —Mi esposa afirma que los libros no son «reales». —Y gracias a Dios por ello. Uno puede cerrarlos, decir «Aguarda un momento.» Uno actúa como un Dios. pero, ¿quién se ha arrancado alguna vez de la garra que le sujeta una vez se ha instalado en un salón con televisor? ¡Le da a uno la forma que desea! Es medio ambiente tan auténtico como el mundo. Se convierte y es la verdad. Los libros pueden 83 ser combatidos con motivo pero, con todos mis conocimientos y escep- ticismo, nunca he sido capaz de discutir con una orquesta sinfónica de un centenar de instrumentos, a todo color, en tres dimensiones, y for- mando parte, al mismo tiempo, de esos increíbles salones. Como ve, mi salón consiste únicamente en cuatro paredes de yeso. Y aquí tengo esto —mostró dos pequeños tapones de goma—. Para mis orejas cuando viajo en el «Metro». —«Dentífrico Denham»; no mancha, ni se reseca —dijo Montag, con los ojos cerrados—. ¿Adónde iremos a parar? ¿Podrían ayudarnos los libros? —Sólo si la tercera condición necesaria pudiera sernos concedida. La primera, como he dicho, es calidad de información. La segunda, ocio para asimilarla. Y la tercera: el derecho a emprender acciones basadas en lo que aprendemos por la interacción o por la acción conjunta de las otras dos. Y me cuesta creer que un viejo y un bombero arrepentido pueden hacer gran cosa en una situación tan avanzada... —Puedo conseguir libros. —Corre usted un riesgo. —Eso es lo bueno de estar moribundo. Cuando no se tiene nada que perder, pueden correrse todos los riesgos. —¡Acaba de decir usted una frase interesante! —dijo, riendo, Faber— . Incluso sin haberla leído. —En los libros hay cosas así. Pero ésta se me ha ocurrido a mí solo. —Tanto mejor. No la ha inventado para mí o para nadie ni siquiera para sí mismo. Montag se inclinó hacia delante. —Esta tarde, se me ha ocurrido que si resultaba que los libros merec- ían la pena, podíamos conseguir una prensa e imprimir algunos ejempla- res... —¿Podríamos? —Usted y yo. —¡Oh, no! Faber se irguió en su asiento. —Déjeme que le explique mi plan... —Si insiste en contármelo, deberé pedirle que se marche. —Pero, ¿no está usted interesado? 84 —No, si empieza a hablar de algo que podría hacerme terminar entre las llamas. Sólo podría escucharle, si la estructura de los bomberos pu- diese arder, a su vez, ahora bien, si sugiere usted que imprimamos algu- nos libros y nos las arreglemos para esconderlos en los cuarteles de bomberos de todo el país, de modo que las sospechas cayesen sobre esos incendiarios, diría: ¡Bravo! —Dejar los libros, dar la alarma y ver cómo arden los cuarteles de bomberos. ¿Es eso lo que quiere decir? Faber enarcó las cejas y miró a Montag como si estuviese viendo a otro hombre. —Estaba bromeando. —Si cree que valdría la pena intentar ese plan, tendría que aceptar su palabra de que podría ayudarnos. —¡No es posible garantizar cosas así! Después de todo, cuando tuvié- semos todos los libros que necesitásemos, aún insistiríamos en encon- trar el precipicio más alto para lanzarnos al vacío. Pero necesitamos un respirador. Necesitamos conocimientos. Y tal vez den-tro de un millar de años, podríamos encontrar barrancos más pequeños desde los que saltar. Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que so- mos. Son la guardia pretoriana de César, susurrando mientras tiene lugar el desfile por la avenida: «Recuerda, César, eres mortal.» La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con todo el mundo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando, Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento de ello está en un libro. No pida garantías. Y no espere ser salvado por alguna cosa, persona, máquina o biblioteca. Realice su propia labor salvadora, y si se ahoga, muera, por lo menos, sabiendo que se dirigía hacia la playa. Faber se levantó y empezó a pasear por la habitación. —¿Bien? —preguntó Montag. —¿Habla completamente en serio? —Completamente. —Es un plan insidioso, si es que puedo decirlo. —Faber miró, ner- vioso, hacia la puerta de su dormitorio—. Ver los cuarteles de bombe- 85 ros ardiendo en todo el país, destruidos como nidos de traición. ¡La salamandra devorando su rabo! ¡Oh, Dios! —Tengo una lista de todas las residencias de bomberos. Con un poco de labor subterránea... —No es posible confiar en la gente, eso es lo malo del caso. ¿Quién, además de usted y yo, prenderá esos fuegos? —¿No hay profesores como usted, antiguos escritores, historiadores, lingüistas...? —Han muerto o son muy viejos. —Cuanto más viejos, mejor. Pasarán inadvertidos. Usted conoce a docenas de ellos, admítalo. —¡Oh, hay muchos actores que no han interpretado a Pirandello, a Shaw o a Shakespeare desde años porque sus obras son demasiado conscientes del mundo. Podríamos utilizar el enojo de éstos. Y podría- mos emplear la rabia honesta de los historiadores que no han escrito una línea desde hace cuarenta años. Es verdad, podríamos organizar clases de meditación y de lectura. —¡Sí! —Pero eso sólo serviría para mordisquear los bordes. Toda la cultura está deshecha. El esqueleto necesita un nuevo andamiaje y una nueva reconstitución. ¡Válgame Dios! No es tan sencillo como recoger un libro que se dejó hace medio siglo. Recuerde, los bomberos casi nunca actúan. El público ha dejado de leer por propia iniciativa. Ustedes, los bomberos, constituyen un espectáculo en el que, de cuando en cuando, se incendia algún edificio, y la multitud se reúne a contemplar la bonita hoguera, pero, en realidad, se trata de un espectáculo de segunda fila, apenas necesario para mantener la disciplina. De modo que muy pocos desean ya rebelarse. Y, de esos pocos, la mayoría, como yo, se asustan con facilidad. ¿Puede usted andar más aprisa que el Payaso Blanco, gritar más alto que «Mr. Gimmick» y las «familias» de la sala de estar? Si puede, se abrirá camino, Montag. En cualquier caso, es usted un tonto. La gente se divierte. —¡Se está suicidando, asesinando! Un vuelo de bombarderos había estado desplazándose hacia el Este, mientras ellos hablaban, y sólo entonces los dos hombres callaron para 86 escuchar, sintiendo resonar dentro de sí mismos el penetrante zumbido de los reactores. —Paciencia, Montag. Que la guerra elimine a las «familias». Nuestra civilización está destrozándose. Apártese de la centrífuga. —Cuando acabe por estallar, alguien tiene que estar preparado. —¿Quién? ¿Hombres que reciten a Milton? ¿Qué digan: recuerdo a Sófocles? ¿Recordando a los supervivientes que el hombre tiene tam- bién ciertos aspectos buenos? Lo único que harán será reunir sus pie- dras para arrojárselas los unos a los otros. Váyase a casa, Montag. Váya- se a la cama. ¿Por qué desperdiciar sus horas finales, dando vueltas en su jaula y afirmando que no es una ardilla? —Así, pues, ¿ya no le importa nada? —Me importa tanto que estoy enfermo. —¿Y no quiere ayudarme? —Buenas noches, buenas noches. Las manos de Faber recogieron la Biblia. Montag vio esta acción y quedó sorprendido. —¿Desearía poseer esto? Faber dijo: —Daría el brazo derecho por ella. Montag permaneció quieto, esperando a que ocurriera algo. Sus ma- nos, por sí solas, como dos hombres que trabajaran juntos, empezaron a arrancar las páginas de] libro. Las manos desgarraron la cubierta y, des- pués, la primera y la segunda página. —¡Estúpido! ¿Qué está haciendo? Faber se levantó de un salto, como si hubiese recibido un golpe. Cayó sobre Montag. Éste le rechazó y dejó que sus manos prosiguieran. Seis páginas más cayeron al suelo. Montag las recogió y agitó el papel bajo las narices de Faber. —¡No, oh, no lo haga! —dijo el viejo. —¿Quién puede impedírmelo? Soy bombero. ¡Puedo quemarlo! El viejo se le quedó mirando. —Nunca haría eso. —¡Podría! 87 —El libro. No lo desgarre más. —Faber se derrumbó en una silla, con el rostro muy pálido y la boca temblorosa—. No haga que me sien- ta más cansado. ¿Qué desea? —Necesito que me enseñe. —Está bien, está bien. Montag dejó el libro. Empezó a recoger el papel arrugado y a alisarlo, en tanto que el viejo le miraba con expresión de cansancio. Faber sacudió la cabeza como si estuviese despertando en aquel mo- mento. —Montag, ¿tiene dinero? —Un poco. Cuatrocientos o quinientos dólares, ¿para qué? —Tráigalos. Conozco a un hombre que, hace medio siglo, imprimió el diario de nuestra Universidad. Fue el año en que, al acudir a la clase, al principio del nuevo semestre, sólo encontré a un estudiante que qui- siera seguir el curso dramático, desde Esquilo hasta O'Neil ¿Lo ve? Era como una hermosa estatua de hielo que se derritiera bajo el sol. Recuer- do que los diarios morían como gigantescas mariposas. No interesaban a nadie. Nadie les echaba en falta. Y el Gobierno, al darse cuenta de lo ventajoso que era que la gente leyese sólo acerca de labios apasionados y de puñetazos en el estómago, redondeó la situación con sus devorado- res llameantes. De modo, Montag, que hay ese impresor sin trabajo. Podríamos empezar con unos pocos libros, y esperar a que la guerra cambiara las cosas y nos diera el impulso que necesitamos. Unas cuantas bombas, y en las paredes de todas las casas las «familias» desaparecerán como ratas asustadas. En el silencio, nuestro susurro pudiera ser oído. Ambos se quedaron mirando el libro que había en la mesa. —He tratado de recordar —dijo Montag—. Pero ¡diablo!, en cuanto vuelvo la cabeza, lo olvido. ¡Dios! ¡Cuánto deseo tener algo que decir al capitán! Ha leído bastante, y se sabe todas las respuestas, o lo parece. Su voz es como almíbar. Temo que me convenza para que vuelva a ser como era antes. Hace sólo una semana, mientras rociaba con petróleo unos libros, pensaba: «¡Caramba, qué divertido!» El viejo asintió con la cabeza. —Los que no construyen deben destruir. Es algo tan viejo como la Historia y la delincuencia juvenil. —De modo que eso es lo que yo soy. 88 —En todos nosotros hay algo de ello. Montag se dirigió hacia la puerta de la calle. —¿Puede ayudarme de algún modo para esta noche, con mi capitán? Necesito un paraguas que me proteja de la lluvia. Estoy tan asustado que me ahogaré si vuelve a meterse conmigo. El viejo no dijo nada, y miró otra vez hacia su dormitorio, muy ner- vioso. Montag captó la mirada. —¿Bien? El viejo inspiró profundamente, retuvo el aliento y, luego, lo exhaló. Repitió la operación, con los ojos cerrados, la boca apretada, y, por último, soltó el aire. —Montag... El viejo acabó por volverse y decir: —Venga. En realidad, me proponía dejar que se marchara de mi casa. Soy un viejo tonto y cobarde. Faber abrió la puerta del dormitorio e introdujo a Montag en una pe- queña habitación, donde había una mesa sobre la que se encontraba cierto número de herramientas metálicas, junto con un amasijo de alambres microscópicos, pequeños resortes, bobinas y lentes. —¿Qué es eso? —preguntó Montag. —Una prueba de mi tremenda cobardía. He vivido solo demasiados años, arrojando con mi mente imágenes a las paredes. La manipulación de aparatos electrónicos y radiotransmisores ha sido mi entretenimien- to. Mi cobardía es tan apasionada, complementando el espíritu revolu- cionario que vive a su sombra, que me he visto obligado a diseñar esto. Faber cogió un pequeño objeto de metal, no mayor que una bala de fusil. —He pagado por esto... ¿Cómo? Jugando a la Bolsa, claro está, el último refugio del mundo para los intelectuales peligrosos y sin trabajo. Bueno, he jugado a la Bolsa, he construido todo esto y he esperado. He esperado, temblando, la mitad de mi vida, a que alguien me hablara. No me atrevía a hacerlo con nadie. Aquel día, en el parque, cuando nos sentamos juntos, comprendí que alguna vez quizá se presentase usted, con fuego o amistad, resultaba difícil adivinarlo. Hace meses que tengo 89 preparado este aparatito. Pero he estado a punto de dejar que se mar- chara usted, tanto miedo tengo. —Parece una radio auricular. —¡Y algo más! ¡ Si se lo pone en la oreja, Montag, puedo sentarme cómodamente en casa, calentando mis atemorizados huesos, y oír y analizar el mundo de los bomberos, descubrir sus debilidades, sin peli- gro, soy la reina abeja, bien segura en la colmena. Usted será el zángano, la oreja viajera. En caso necesario, podría colocar oídos en todas las partes de la ciudad, con diversos hombres, que escuchen y evalúen. Si los zánganos mueren, yo sigo a salvo en casa, cuidando mi temor con un máximo de comodidad y un mínimo de peligro. ¿Se da cuenta de lo precavido que llego a ser, de lo despreciable que llego a resultar? Montag se colocó el pequeño objeto metálico en la oreja. El viejo in- sertó otro similar en la suya y movió los labios. —¡Montag! La voz sonó en la cabeza de Montag. —¡Le oigo! Faber se echó a reír. —¡Su voz también me llega perfectamente! —Susurró el viejo. Pero la voz sonaba con claridad en la cabeza de Montag—. Cuando sea hora, vaya al cuartel de bomberos. Yo estaré con usted. Escuchemos los dos a ese capitán Beatty. Pudiera ser uno de los nuestros. ¡Sabe Dios! Le diré lo que debe decir. Representaremos una buena comedia para él. ¿Me odia por esta cobardía electrónica? Aquí estoy, enviándole hacia el peli- gro, en tanto que yo me quedo en las trincheras, escuchando con mi maldito aparato cómo usted se juega la cabeza. —Todos hacemos lo que debemos hacer —dijo Montag—. Puso la Biblia en manos del viejo—. Tome. Correré el riesgo de entregar otro libro. Mañana... —Veré al impresor sin trabajo. Sí, eso puedo hacerlo. —Buenas noches, profesor. —No, buenas noches, no. Estaré con usted el resto de la noche, co- mo un insecto que le hostigará el oído cuando me necesite. Pero, de todos modos, buenas noches y buena suerte. La puerta se abrió y se cerró. Montag se encontró otra vez en la oscu- ra calle, frente al mundo. 90 Podía percibirse cómo la guerra se iba gestando aquella noche en el cielo. La manera como las nubes desaparecían y volvían a asomar, y el aspecto de las estrellas, un millón de ellas flotando entre las nubes, como los discos enemigos, y la sensación de que el cielo podía caer sobre la ciudad y convertirla en polvo, mientras la luna estallaba en fuego rojo; ésa era la sensación que producía la noche. Montag salió del «Metro» con el dinero en el bolsillo. Había visitado el Banco que no cerraba en toda la noche, gracias a su servicio de cajeros automáticos, y mientras andaba, escuchaba la radio auricular que llevaba en una oreja... «Hemos movilizado a un millón de hombres. Consegui- remos una rápida victoria si estalla la guerra... » La música dominó rápi- damente la voz y se apagó después. —Diez millones de hombres movilizados —susurró la voz de Faber en el otro oído de Montag—. Pero dice un millón. Resulta más tranqui- lizador. —¿Faber? —Sí. —No estoy pensando. Sólo hago lo que se me dice, como siempre. Usted me ha pedido que tuviera dinero, y ya lo tengo. Ni siquiera me he parado a meditarlo. ¿Cuando empezaré a tener iniciativas propias? —Ha empezado ya, al pronunciar esas palabras. Tendrá que fiarse de mí. —¡Me he estado fiando de los demás! —Sí, y fíjese adónde hemos ido a parar. Durante algún tiempo, deberá caminar a ciegas. Aquí está mi brazo para guiarle. —No quiero cambiar de bando y que sólo se me diga lo que debo hacer. En tal caso, no habría razón para el cambio. —¡Es usted muy sensato! Montag sintió que sus pies le llevaban por la acera hacia su casa. —Siga hablando. —¿Le gustaría que leyese algo? Lo haré para que pueda recordarlo. Por las noches, sólo duermo cinco horas. No tengo nada que hacer. De modo que, si lo desea, le leeré durante las noches. Dicen que si alguien te susurra los conocimientos al oído incluso estando dormido, se retie- nen. —Sí. 91 —¡Ahí va! —Muy lejos, en la noche, al otro lado de la ciudad, el leví- simo susurro de una página al volverse—. El Libro de Job. La luna se elevó en el cielo, en tanto que Montag andaba. Sus labios se movían ligerísimamente. Eran las nueve de la noche y estaba tomando una cena ligera cuando se oyó el ruido de la puerta de la calle y Mildred salió corriendo como un nativo que huyera de una erupción del Vesubio. Mrs. Phelps y Mrs. Bowles entraron por la puerta de la calle y se desvanecieron en la boca del volcán con «martinis» en sus manos. Montag dejó de comer. Eran como un monstruoso candelabro de cristal que produjese un millar de sonidos, y Montag vio sus sonrisas felinas atravesando las paredes de la casa y cómo chillaban para hacerse oír. Montag se encontró en la puerta del salón, con boca llena aún de co- mida. —¡Todas tenéis un aspecto estupendo! Estupendo. —¡Estás magnífica, Millie! —Magnífica. —¡Es extraordinario! —¡Extraordinario! Montag la observó. —Paciencia —susurró Faber. —No debería de estar aquí —murmuró Montag, casi para sí mismo— . Tendría que estar en camino para llevarle el dinero. —Mañana habrá tiempo. ¡Cuidado! —¿Verdad que ese espectáculo es maravilloso? —preguntó Mildred. —¡Maravilloso! En una de las paredes, una mujer sonreía al mismo tiempo que bebía zumo de naranja. «¿Cómo hará las dos cosas a la vez?», pensó Montag, absurdamente. En las otras paredes, una radiografía de la misma mujer mostraba el recorrido del refrescante brebaje hacia el anhelante estóma- go. De repente, la habitación despegó de un vuelo raudo hacia las nu- bes, se lanzó en picado sobre un mar verdoso, donde peces azules se comían otros peces rojos y amarillos. Un minuto más tarde, tres muñe- cos de dibujos animados se destrozaron mutuamente los miembros con acompañamiento de grandes oleadas de risa. Dos minutos más tarde, la sala abandonó la ciudad para ofrecer el espectáculo de unos autos a 92 reacción que recorrían velozmente un autódromo golpeándose unos contra otros incesantemente. Montag vio que algunos cuerpos volaban por el aire. —¿Has visto eso, Millie? —¡Lo he visto, lo he visto! Montag alargó la mano y dio vuelta al conmutador del salón. Las imá- genes fueron empequeñeciéndose como si el agua de un gigantesco recipiente de cristal, con peces histéricos, se escapara. Las tres mujeres se volvieron con lentitud y miraron a Montag con no disimulada irritación, que fue convirtiéndose en desagrado. —¿Cuándo creéis que va a estallar la guerra? —preguntó él—. Veo que vuestros maridos no han venido esta noche. —Oh, vienen y van, vienen y van –dijo Mrs. Phelps—. Una y otra vez. El Ejército llamó ayer a Pete. Estará de regreso la semana próxima. Eso ha dicho el Ejército. Una guerra rápida. Cuarenta y ocho horas, y todos a casa. Eso es lo que ha dicho el Ejército. Una guerra rápida. Pete fue llamado ayer y dijeron que estaría de regreso la semana próxima. Una guerra... Las tres mujeres se agitaron y miraron, nerviosas, las vacías paredes. —No estoy preocupada —dijo Mrs. Phelps—. Dejo que sea Pete quien se preocupe. —Rió estridentemente—. Que sea el viejo Pete quien cargue con las preocupaciones. No yo. Yo no estoy preocupada. —Sí —dijo Millie—. Que el viejo Pete cargue con las preocupaciones. —Dicen que siempre muere el marido de otra. —También lo he oído decir. Nunca he conocido a ningún hombre que muriese en una guerra. Que se matara arrojándose desde un edifi- cio, sí, como lo hizo el marido de Gloria, la semana pasada. Pero a causa de las guerras, no. —No a causa de las guerras —dijo Mrs. Phelps— De todos modos, Pete y yo siempre hemos dicho que nada de lágrimas ni nada por el estilo. Es el tercer matrimonio de cada uno de nosotros, y somos inde- pendientes. Seamos independientes, decimos siempre. Él me dijo: «Si me liquidan, tú sigue adelante y no llores. Cásate otra vez y no pienses en mí.» 93 —Ahora que recuerdo —dijo Mildred—. ¿Visteis anoche, en la televi- sión, la aventura amorosa de cinco minutos de Clara Dove? Bueno, pues se refería a esa mujer que... Montag no habló, y contempló los rostros de las mujeres, del mismo modo que, en una ocasión, había observado los rostros de los santos en una extraña iglesia en que entró siendo niño. Los rostros de aquellos muñecos esmaltados no significaban nada para él, pese a que les hablaba y pasaba muchos ratos en aquella iglesia, tratando de identificarse con la religión, de averiguar qué era la religión, intentando absorber el suficien- te incienso y polvillo del lugar para que su sangre se sintiera afectada por el significado de aquellos hombres y mujeres descoloridos, con los ojos de porcelana y los labios rojos como rubíes. Pero no había nada, nada; era como un paseo por otra tienda, y su moneda era extraña y no podía utilizarse allí, y no sentía ninguna emoción, ni siquiera cuando tocaba la madera, el yeso y la arcilla. Lo mismo le ocurría entonces, en su propio salón, con aquellas mujeres rebullendo en sus butacas, encen- diendo cigarrillos, exhalando nubes de humo, tocando sus cabelleras descoloridas y examinando sus enrojecidas uñas, que parecían arder bajo su mirada. Los rostros de las mujeres fueron poniéndose tensos, en el silencio. Se adelantaron en sus asientos al oír el sonido que produjo Montag cuando tragó el último bocado de comida. Escucharon la respi- ración febril de él, Las tres vacías paredes del salón eran como pálidos párpados de gigantes dormidos, vacíos de sueños. Montag tuvo la im- presión de que si tocaba aquellos tres párpados sentiría un ligero sudor salobre en la punta de los dedos. La transpiración fue aumentando con el silencio, así como el temblor no audible que rodeaba a las tres muje- res, llenas de tensión. En cualquier momento, podían lanzar un largo siseo y estallar. Montag movió los labios. —Charlemos. Las mujeres se le quedaron mirando. —¡¿Cómo están sus hijos, Mrs. Phelps? –preguntó el. —¡Sabe que no tengo ninguno! ¡Nadie en su juicio los tendría, bien lo sabe Dios! —exclamó Mrs. Phelps, no muy segura de por qué estaba furiosa contra aquel hombre. 94 —Yo no afirmaría tal cosa —dijo Mrs. Bowles—. He tenido dos hijos mediante una cesárea. No objeto pasar tantas molestias por un bebé. El mundo ha de reproducirse, la raza ha de seguir adelante. Además hay veces en que salen igualitos a ti, y eso resulta agradable. Con dos cesáre- as, estuve lista. Sí, señor. ¡Oh! El doctor dijo que las cesáreas no son imprescindibles, tenía buenas caderas, que todo iría normalmente, yo insistí. —Con cesárea o sin ella, los niños resultan ruinosos. Estás comple- tamente loca —dijo Mrs. Phelps. —Tengo a los niños en la escuela nueve días de cada diez. Me entien- do con ellos cuando vienen a casa tres días al mes. No es completamen- te insoportable. Los pongo en el «salón» y conecto el televisor. Es como lavar ropa; meto la colada en la máquina y cierro la tapadera. —Mrs. Bowles rió entre dientes—. Son capaces de besarme como de pegarme una patada. ¡Gracias a Dios, yo también sé pegarlas! Las mujeres rieron sonoramente. Mildred permaneció silenciosa un momento Y, luego, al ver que Mon- tag seguía junto a la puerta, dio una palmada. —¡Hablemos de política, así Guy estará contento! —Me parece estupendo —dijo Mrs. Bowles— Voté en las últimas elecciones, como todo el mundo, y lo hice por el presidente Noble. Creo que es uno de los hombres más atractivos que han llegado a la presidencia. —Pero, ¿qué me decís del hombre que presentaron frente a él? —No era gran cosa, ¿verdad? Pequeñajo y tímido. No iba muy bien afeitado y apenas si sabía peinarse. —¿Qué idea tuvieron los «Outs» para presentarlo? No es posible con- tender con un hombre tan bajito contra otro tan alto. Además, tartamu- deaba. La mitad del tiempo no entendí lo que decía. Y no podía enten- der las palabras que oía. —También estaba gordo y no intentaba disimularlo con su modo de vestir. No es extraño que la masa votara por Winston Noble. Incluso los hombres ayudaron. Comparad a Winston Noble con Hubber Hoag durante diez segundos, y ya casi pueden adivinarse los resultados. —¡Maldita sea! —gritó Montag—. ¿Qué saben ustedes de Hoag y de Noble? 95 —¡Caramba! No hace ni seis meses estuvieron en esa mismísima pa- red. Uno de ellos se rascaba incesantemente la nariz. Me ponía muy nerviosa. —Bueno, Mr. Montag —dijo Mrs. Phelps—, ¿Quería que votásemos por un hombre así? Mildred mostró una radiante sonrisa. —Será mejor que te apartes de la puerta, Guy, y no nos pongas ner- viosas. Pero Montag se marchó y regresó al instante con un libro en la mano. —¡Guy! —¡Maldito sea todo, maldito sea todo, maldito sea! —¿Qué tienes ahí? ¿No es un libro? Creía que, ahora, toda la ense- ñanza especial se hacía mediante películas —Mrs. Phelps parpadeó—. ¿Está estudiando la teoría de los bomberos? —¡Al diablo la teoría! —dijo Montag—. Esto es poesía. —Montag. Un susurro. —¡Dejadme tranquilo! Montag se dio cuenta de que describió un gran círculo, mientras gri- taba y gesticulaba. —Montag, detente, no... —¿Las has oído, has oído a esos monstruos de monstruos? ¡Oh, Dios! ¡De qué modo charlan sobre la gente y sobre sus propios hijos y sobre ellas mismas y también respecto a sus esposos, y sobre la guerra, malditas sean!, y aquí están, y no puedo creerlo. —He de participarle que no he dicho ni una sola palabra acerca de ninguna guerra –replicó Mrs. Phelps. —En cuanto a la poesía, la detesto —dijo Mrs. Bowles. —¿Ha leído alguna? —Montag. —La voz de Faber resonó en su interior—— —Lo hundirá todo. ¡Cállese, no sea estúpido! Las tres mujeres se habían puesto en pie. —¡Siéntense! Se sentaron. —Me marcho a casa —tartamudeó Mrs. Bowles. 96 —Montag, Montag, por favor, en nombre de Dios, ¿qué se propone usted? —suplicó Faber. —¿Por qué no nos lee usted uno de esos poemas de su librito? — propuso Mrs. Phelps—. Creo que sería muy interesante. —¡Eso no está bien! —gimió Mrs. Bowles—. No podemos hacerlo. —Bueno, mira a Mr. Montag, él lo desea, se nota. Y si escuchamos atentamente, Mr. Montag estará contento y, luego, quizá podamos dedi- carnos a otra cosa. La mujer miró, nerviosa, el extenso vacío de las paredes que les ro- deaban. —Montag, si sigue con esto cortaré la comunicación, cerraré todo contacto —susurró el auricular en su oído—. ¿De qué sirve esto, qué desea demostrar? —¡Pegarles un susto tremendo, sólo eso! ¡Darles un buen escarmien- to! Mildred miró a su alrededor. —Oye, Guy, ¿con quién estás hablando? Una aguja de plata taladró el cerebro de Montag. —Montag, escuche, sólo hay una escapatoria, diga que se trata de una broma, disimule, finja no estar enfadado. Luego, diríjase al incinerador de pared y eche el libro dentro. Mildred anticipó esto con voz temblorosa. —Amigas, una vez al año, cada bombero está autorizado para llevarse a casa un libro de los viejos tiempos, a fin de demostrar a su familia cuán absurdo era todo, cuán nervioso puede poner a uno esas cosas, cuán demente. La sorpresa que Guy nos reserva para esta noche es leeros una muestra que revela lo embrolladas que están las cosas. Así pues, ninguna de nosotras tendrá que preocuparse nunca más acerca de esa basura, ¿no es verdad? —Diga «sí». Su boca se movió como la de Faber: —Sí. Mildred se apoderó del libro, al tiempo que lanzaba una carcajada. —¡Dame! Lee éste. No, ya lo cojo yo. Aquí está ese verdaderamente divertido que has leído en voz alta hace un rato. Amigas, no entenderéis 97 ni una palabra. Sólo dice despropósitos. Adelante, Guy, es en esta pági- na. Montag miró la página abierta. Una mosca agitó levemente las alas dentro de su oído. —Lea. —¿Cómo se titula? —Paloma en la playa. Tenía la boca insensible. —Ahora, léelo en voz alta y clara, y hazlo lentamente. En la sala, hacía un calor sofocante; Montag se sentía lleno de fuego, lleno de frialdad; estaban sentados en medio de un desierto vacío, con tres sillas y él en pie, balanceándose mientras esperaba a que Mrs. Phelps terminara de alisarse el borde de su vestido, y Mrs. Bowles apar- tara los dedos de su cabello. Después empezó a leer con voz lenta y vacilante, que fue afirmándose a medida que progresaba de línea. Y su voz atravesó un desierto, la blancura, y rodeó a las tres mujeres sentadas en aquel gigantesco vacío. El Mar es Fe Estuvo una vez lleno, envolviendo la tierra. Yacía como los pliegues de un brillante manto dorado Pero, ahora, sólo escucho Su retumbar melancólico, prolongado, lejano, En receso, al aliento Del viento nocturno, junto al melancólico borde De los desnudos guijarros del mundo. Los sillones en que se sentaban las tres mujeres crujieron. Montag terminó: Oh, amor, seamos sinceros El uno con el otro. Por el mundo que parece Extenderse ante nosotros como una tierra de ensueños, Tan diversa, tan bella, tan nueva, Sin tener en realidad ni alegría, ni amor, ni luz, Ni certidumbre, ni sosiego, ni ayuda en el dolor; 98 Y aquí estamos nosotros como en lóbrega llanura, Agitados por confusos temores de lucha y de huida Donde ignorantes ejércitos se enfrentan cada noche. Mrs. Phelps estaba llorando. Las otras, en medio del desierto, observaban su llanto que iba acen- tuándose al mismo tiempo que su rostro se contraía y deformaba. Per- manecieron sentadas, sin tocarla, asombradas ante aquel espectáculo. Ella sollozaba inconteniblemente. El propio Montag estaba sorprendido y emocionado. —Vamos, vamos —dijo Mildred—. Estás bien, Clara, deja de llorar. Clara, ¿qué ocurre? — Yo... yo —sollozó Mrs. Phelps—. No lo sé, no lo sé, es que no lo sé. ¡Oh, no... Mrs. Bowles se levantó y miró, furiosa, a Montag. —¿Lo ve? Lo sabía, eso era lo que quería demostrar. Sabía que había de ocurrir. Siempre lo he dicho, poesía y lágrimas, poesía y suicidio y llanto y sentimientos terribles, poesía y enfermedad. ¡Cuánta basura! Ahora acabo de comprenderlo. ¡Es usted muy malo, Mr. Montag, es usted muy malo! Faber dijo: —Ahora... Montag sintió que se volvía y, acercándose a la abertura que había en la pared, arrojó el libro a las llamas que aguardaban. —Tontas palabras, tontas y horribles palabras, que acaban por herir —dijo Mrs. Bowles—. ¿Por qué querrá la gente herir al prójimo? Como si no hubiera suficiente maldad en el mundo, hay que preocupar a la gente con material de este estilo. —Clara, vamos, Clara —suplicó Mildred, tirando de un brazo de su amiga—. Vamos, mostrémonos alegres, conecta ahora la *familia». Adelante. Riamos y seamos felices. Vamos, deja de llorar, estamos cele- brando una reunión. —No —dijo Mrs. Bowles—. Me marcho directamente a casa. Cuan- do quieras visitar mi casa y mi «familia», magnífico. ¡Pero no volveré a poner los pies en esta absurda casa! 99 —Váyase a casa. —Montag fijó los ojos en ella, serenamente—. Váya- se a casa y piense en su primer marido divorciado, en su segundo mari- do muerto en un reactor y en su tercer esposo destrozándose el cerebro. Váyase a casa y piense en eso, y en su maldita cesárea también, y en sus hijos, que la odian profundamente, váyanse a casa y piensen en cómo ha sucedido todo, en si han hecho alguna vez algo para impedirlo ¡A casa, a casa! —vociferó Montag—. Antes de que las derribe de un puñetazo y las eche a patadas. Las puertas golpearon y la casa quedó vacía. Montag se quedó solo en la fría habitación, cuyas paredes tenían un color de nieve sucia. En el cuarto de baño se oyó agua que corría. Montag escuchó cómo Mildred sacudía en su mano las tabletas de dormir. —Tonto, Montag, tonto. ¡Oh, Dios, qué tonto! —repetía Faber en su oído. —¡Cállese! Montag se quitó la bolita verde de la oreja y se la guardó en un bolsi- llo. El aparato crepitó débilmente: «... Tonto... tonto...+ Montag registró la casa y encontró los libros que Mildred había es- condido apresuradamente detrás del refrigerador. Faltaban algunos, y Montag comprendió que ella había iniciado por su cuenta el lento pro- ceso de dispersar la dinamita que había en su casa, cartucho por cartu- cho. Pero Montag no se sentía furioso, sólo agotado y sorprendido de sí mismo. Llevó los libros al patio posterior y los ocultó en los arbustos contiguos a la verja que daba al callejón. Sólo por aquella noche, en caso de que ella decida seguir utilizando el fuego. Regresó a la casa. —¿Mildred? Llamó a la puerta del oscuro dormitorio. No se oía ningún sonido. Fuera, atravesando el césped, mientras se dirigía hacia su trabajo, Montag trató de no ver cuán completamente oscura y desierta estaba la casa de Clarisse McClellan... Mientras se encaminaba hacia la ciudad, Montag estaba tan comple- tamente embebido en su terrible error que experimentó la necesidad de una bondad y cordialidad ajena, que nacía de una voz familiar y suave que hablaba en la noche. En aquellas cortas horas le parecía ya que 100 había conocido a Faber toda la vida. Entonces, comprendió que él era, en realidad, dos personas, que por encima de todo era Montag, quien nada sabía, quien ni siquiera se había dado cuenta de que era un tonto, pero que lo sospechaba. Y supo que era también el viejo que le hablaba sin cesar, en tanto que el «Metro» era absorbido desde un extremo al otro de la ciudad, con uno de aquellos prolongados y mareantes sonidos de succión. En los días subsiguientes, y en las noches en que no hubiera luna, o en las que brillara con fuerza sobre la tierra, el viejo seguiría hablando incesantemente, palabra por palabra, sílaba por sílaba, letra por letra. Su mente acabaría por imponerse y ya no sería más Montag, esto era lo que le decía el viejo, se lo aseguraba, se lo prometía. Sería Montag más Faber, fuego más agua. Y luego, un día, cuando todo hubiese estado listo y preparado en silencio, ya no habría ni fuego ni agua, sino vino. De dos cosas distintas y opuestas, una tercera. Y, un día, volvería la cabeza para mirar al tonto y lo reconocería. Incluso en aquel momento percibió el inicio del largo viaje, la despedida, la separa- ción del ser que hasta entonces había sido. Era agradable escuchar el ronroneo del aparatito, el zumbido de mos- quito adormilado y el delicado murmullo de la voz del viejo, primero, riñéndole y, después, consolándole, a aquella hora tan avanzada de la noche, mientras salía del caluroso «Metro» y se dirigía hacia el mundo del cuartel de bomberos. —¡Lástima, Montag, lástima! No les hostigues ni te burles de ellos. Hasta hace muy poco, tú también has sido uno de esos hombres. Están tan confiados que siempre seguirán así. Pero no conseguirán escapar. Ellos no saben que esto no es más que un gigantesco y deslumbrante meteoro que deja una hermosa estela en el espacio, pero que algún día tendrá que producir impacto. Ellos sólo ven el resplandor, la hermosa estela, lo mismo que la veía usted. »Montag, los viejos que se quedan en casa, cuidando sus delicados huesos, no tienen derecho a criticar. Sin embargo, ha estado a punto de estropearlo todo desde el principio. ¡Cuidado! Estoy con usted, no lo olvide. Me hago cargo de cómo ha ocurrido todo. Debo admitir que su rabia ciega me ha dado nuevo vigor. ¡Dios, cuán joven me he sentido! Pero, ahora... Ahora, quiero que usted se sienta viejo, quiero que parte de mi cobardía se destile ahora en usted. Las siguientes horas cuando 101 vea al capitán Beatty, manténgase cerca de él, déjeme que le oiga, que perciba bien la situación. Nuestra meta es la supervivencia. Olvídese de esas solas y estúpidas mujeres... —Creo que hace años que no eran tan desgraciadas —¡dijo Montag— . Me ha sorprendido ver llorar a Mrs Phelps. Tal vez tengan razón, quizá sea mejor no enfrentarse con los hechos, huir, divertirse. No lo sé, me siento culpable... —¡No, no debe sentirse! Si no hubiese guerra, si reinara paz en el mundo, diría, estupendo, divertíos. Pero, Montag, no debe volver a ser simplemente un bombero No todo anda bien en el mundo. Montag empezó a sudar. —Montag, ¿me escucha? —Mis pies —dijo Montag—. No puedo moverme. ¡Me siento tan condenadamente tonto! ¡Mis pies no quieren moverse! —Escuche. Tranquilícese —dijo el viejo con voz suave—. Lo sé, lo sé. Teme usted cometer errores. No tema. De los errores, se puede sacar provecho. ¡Si cuando yo era joven arrojaba mi ignorancia a la cara de la gente! Me golpeaban con bastones. Pero cuando cumplí los cua- renta años, mi romo instrumento había sacado una fina y aguzada pun- ta. Si esconde usted su ignorancia, nadie le atacará y nunca llegará a aprender. Ahora, esos pies, y directo al cuartel de bomberos. Seamos gemelos, ya no estamos nunca solos. No estamos separados en diversos salones, sin contacto entre ambos. Si necesita ayuda, cuando Beatty empiece a hacerle preguntas, yo estaré sentado aquí, junto a su tímpano, tomando notas. Montag sintió que el pie derecho y, después, el izquierdo empezaban a moverse. —Viejo —dijo—, quédese conmigo. El Sabueso Mecánico no estaba. Su perrera aparecía vacía y en el cuar- tel reinaba un silencio total, en tanto que la salamandra anaranjada dormía con la barriga llena de petróleo y las mangueras lanzallamas cruzadas sobre sus flancos. Montag penetró en aquel silencio, tocó la barra de latón y se deslizó hacia arriba, en la oscuridad, volviendo la cabeza para observar la perrera desierta, sintiendo que el corazón se le aceleraba; después, se tranquilizaba; luego, se aceleraba otra vez. Por el momento, Faber parecía haberse quedado dormido. 102 Beatty estaba junto al agujero, esperando, pero de espaldas, como si no prestara ninguna atención. —Bueno —dijo a los hombres que jugaban a las cartas—, ahí llega un bicho muy extraño que en todos los idiomas recibe el nombre de tonto. Alargó una mano de lado, con la palma hacia arriba, en espera de un obsequio. Montag puso el libro en ella. Sin ni siquiera mirar el título, Beatty lo tiró a la papelera y encendió un cigarrillo. —Bien venido, Montag. Espero que te quedes con nosotros, ahora que te ha pasado la fiebre y ya no estás enfermo. ¿Quieres sentarte a jugar una mano de póquer? Se instalaron y distribuyeron los naipes. En presencia de Beatty, Mon- tag se sintió lleno de culpabilidad. Sus dedos eran como hurones que hubiesen cometido alguna fechoría y ya nunca pudiesen descansar, siempre agitados y ocultos en los bolsillos, huyendo de la mirada pene- trante de Beatty, Montag tuvo la sensación de que si Beatty hubiese llegado a lanzar su aliento sobre ellos, sus manos se marchitarían, irían deformándose y nunca más recuperarían la vida; habrían de permanecer enterradas para siempre en las mangas de su chaqueta olvidadas. Porque aquéllas eran las manos que habían obrado por su propia cuenta, inde- pendientemente de él, fue en ellas donde se manifestó primero el impul- so de apoderarse de libros, de huir con Job y Ruth y Shakespeare; y, ahora, en el cuartel, aquellas manos parecían bañadas en sangre. Dos veces en media hora, Montag tuvo que dejar la partida e ir al la- vabo a lavarse las manos. Cuando regresaba, las ocultaba bajo la mesa. Beatty se echó a reír. —Muéstranos tus manos, Montag. No es qué desconfiemos de ti, compréndelo, pero... Todos se echaron a reír. —Bueno —dijo Beatty—, la crisis ha pasado y está bien. La oveja re- gresa al redil. Todos somos ovejas que alguna vez se han extraviado. La verdad es la verdad. Al final de nuestro camino, hemos llorado. Aque- llos a quienes acompañan nobles sentimientos nunca están solos, nos hemos gritado. Dulce alimento de sabiduría manifestada dulcemente, dijo Sir Philip Sidney. Pero por otra parte: Las palabras son como hojas, y cuanto más abundan raramente se encuentra debajo demasiado fruto o sentido, Alexander Pope. ¿Qué opinas de esto? 103 —No lo sé. —¡Cuidado! —susurró Faber, desde otro mundo muy lejano—. —¿O de esto? Un poco de instrucción es peligrosa. Bebe copiosamente, o no pruebes el manantial de la sabiduría; esas corrientes profundas intoxican el cerebro, y beber en abundancia nos vuelve a serenar. Pope. El mismo ensayo. ¿Dónde te deja esto? Montag se mordió los labios. —Yo te lo diré —prosiguió Beatty, sonriendo a sus naipes—. Esto te ha embriagado durante un breve plazo. Lee algunas líneas y te caes por el precipicio. Vamos, estás dispuesto a trastornar el mundo, a cortar cabezas, a aniquilar mujeres y niños, a destruir la autoridad. Lo sé, he pasado por todo ello. —Ya estoy bien —dijo Montag, muy nervioso. —Deja de sonrojarte. No estoy pinchándote, de veras que no. ¿Sabes? Hace una hora he tenido un sueño. Me había tendido a descabezar un sueñecito. Y, en este sueño, tú y yo, Montag, nos enzarzamos en un furioso debate acerca de los libros. Tú estabas lleno de rabia, me lanza- bas citas. Yo paraba, con calma, cada ataque. Poder, he dicho. Y tú, citando al doctor Johnson, has replicado: ¡El conocimiento es superior a la fuerza! Y yo he dicho: «Bueno, querido muchacho», el doctor Johnson también dijo: Ningún hombre sensato abandonará una cosa cierta por otra insegu- ra. Quédate con los bomberos, Montag. ¡Todo lo demás es un caos terrible! —No le hagas caso —susurró Faber—. Está tratando de confundirte. Es muy astuto. ¡Cuidado! Beatty rió entre dientes. —Y tú has replicado, también con una cita: La verdad saldrá a la luz, el crimen no permanecerá oculto mucho tiempo. Y yo he gritado de buen humor: ¡Oh, Dios! ¡Sólo está hablando de su caballo! Y: El diablo puede citar las Escritu- ras para conseguir sus fines. Y tú has vociferado: Esta época hace más caso de un tonto con oropeles que de un santo andrajoso, de la escuela de la sabiduría. Y yo he susurrado amablemente: La dignidad de la verdad se pierde con demasiadas protestas. Y tú has berreado: Las carroñas sangran ante la presencia del asesino. Y yo he dicho, palmoteándote una mano: ¿Cómo? ¿Te produzco anginas? Y tú has chillado: ¡La sabiduría es poder! Y: Un enano sobre los hombros de un gigante es el más alto de los dos. Y he resumido mi opinión con extraordina- 104 ria serenidad: La tontería de confundir una metáfora con una prueba, un torrente de verborrea con un manantial de verdades básicas, y a sí mismo con un oráculo, es innato en nosotros, dijo Mr. Valéry en una ocasión. Montag meneó la cabeza doloridamente. Le parecía que le golpeaban implacablemente en la frente, en los ojos, en la nariz, en los labios, en la barbilla, en los hombros, en los brazos levantados. Deseaba gritar: «¡Ca- lla! ¡Estás tergiversando las cosas, detente!» alargó la mano para coger una muñeca del otro. —¡Caramba, vaya pulso! Te he excitado mucho, ¿verdad, Montag? ¡Válgame Dios! Su pulso suena como el día después de la guerra. ¡Todo son sirenas y campanas! ¿He de decir algo más? Me gusta tu expresión de pánico. Swahili, indio, inglés... ¡Hablo todos los idiomas! ¡Ha sido un excelente y estúpido discurso! —¡Montag, resista! —La vocecita sonó en el oído de Montag—. ¡Está enfangando las aguas! —Oh, te has asustado tontamente —dijo Beatty— porque he hecho algo terrible al utilizar esos libros a lo que tú te aferrabas, en rebatirte todos los puntos. ¡Qué traidores pueden ser los libros! Te figuras que te ayudan, y se vuelven contra ti. Otros pueden utilizarlos también, y ahí estás perdido en medio del pantano, entre un gran tumulto de nombres, verbos y adjetivos. Y al final de mi sueño, me he presentado con la salamandra y he dicho: «¿Vas por mi camino?» Y tú has subido, y hemos regresado al cuartel en medio de un silencio beatífico, llenos de un pro- fundo sosiego. —Beatty soltó la muñeca de Montag, dejó la mano fláccidamente. apoyada en la mesa—. A buen fin, no hay mal principio. Silencio. Montag parecía una estatua tallada en piedra. El eco del mar- tillazo final en su cerebro fue apagándose lentamente en la oscura cavi- dad donde Faber esperaba a que esos ecos desapareciesen. Y, entonces, cuando el polvo empezó a depositarse en el cerebro de Montag, Faber empezó a hablar, suavemente: —Está bien, ha dicho lo que tenía que decir. Debe aceptarlo. Yo tam- bién diré lo que debo en las próximas horas. Y usted lo aceptará. Y tratará de juzgarlas y podrá decidir hacia qué lado saltar, o caer. Pero quiero que sea su decisión, no la mía ni la del capitán. Sin embargo, recuerde que el capitán pertenece a los enemigos más peligrosos de la verdad y de la libertad, al sólido e inconmovible ganado de la mayoría. 105 ¡Oh, Dios! ¡La terrible tiranía de la mayoría! Todos tenemos nuestras arpas para tocar. Y, ahora, le corresponderá a usted saber con qué oído quiere escuchar. Montag abrió la boca para responder a Faber. Le salvó de este error que iba a cometer en presencia de los otros el sonido del timbre del cuartel. La voz de alarma proveniente del techo se dejó oír. Hubo un tic tac cuando el teléfono de alarma mecanografió la dirección. El capitán Beatty, con las cartas de póquer en una mano, se acercó al teléfono con exagerada lentitud y arrancó la dirección cuando el informe hubo termi- nado. La miró fugazmente y se la metió en el bolsillo. Regresó Y volvió a sentarse a la mesa. Los demás le miraron. —Eso puede esperar cuarenta segundos exactos, que es lo que tardaré en acabar de desplumaros —dijo Beatty, alegremente. Montag dejó sus cartas. —¿Cansado, Montag? ¿Te retiras de la partida? —Sí. —Resiste. Bueno, pensándolo bien, podemos terminar luego esta ma- no. Dejad vuestros naipes boca abajo —Preparad el equipo. Ahora será doble. —Y Beatty volvió a levantar- se—. Montag, ¿no te encuentras bien? Sentiría que volvieses a tener fiebre... —Estoy bien. —Magnífico! Éste es un caso especial. ¡Vamos, apresúrate! Saltaron al aire y se agarraron a la barra de latón como si se tratase del último punto seguro sobre la avenida que amenazaba ahogarles; luego, con gran decepción por parte de ellos, la barra de metal les bajó hacia la oscuridad, a las toses, al resplandor y la succión del dragón gaseoso que cobraba vida. —¡Eh! Doblaron una esquina con gran estrépito del motor y la sirena, con chirrido de ruedas, con un desplazamiento de la masa del petróleo en el brillante tanque de latón, como la comida en el estómago de un gigante mientras los dedos de Montag se apartaban de la barandilla plateada, se agitaban en el aire, mientras el viento empujaba el pelo de su cabeza hacia atrás. El viento silbaba entre sus dientes, y él, pensaba sin cesar en las mujeres, en aquellas charlatanas de aquella noche en su salón, y en la 106 absurda idea de él de leerles un libro. Era tan insensato y demente como tratar de apagar un fuego con una pistola de agua. Una rabia sustituida por otra. Una cólera desplazando a otra. ¿Cuándo dejaría de estar furio- so y se tranquilizaría, y se quedaría completamente tranquilo? —¡Vamos allá! Montag levantó la cabeza. Beatty nunca guiaba pero esta noche sí lo hacía, doblando las esquinas con la salamandra, inclinado hacia delante en el asiento del conductor, con su maciza capa negra agitándose a su espalda, lo que le daba el aspecto de un enorme murciélago que volara sobre el vehículo, sobre los números de latón, recibiendo todo el viento. —¡Allá vamos para que el mundo siga siendo feliz. Montag! Las mejillas sonrojadas y fosforescentes de Beatty brillaban en la os- curidad, y el hombre sonreía furiosamente. —¡Ya hemos llegado! La salamandra se detuvo de repente, sacudiendo hombres. Montag permaneció con la mirada fija en la brillante barandilla de metal que apretaba con toda la fuerza de sus puños. «No puedo hacerlo —pensó—. ¿Cómo puedo realizar esta nueva mi- sión, cómo puedo seguir quemando cosas? No me será posible entrar en ese sitio.» Beatty, con el olor del viento a través del cual se había precipitado, se acercó a Montag. —¿Todo va bien, Montag? Los hombres se movieron como lisiados con sus embarazosas botas, tan silenciosos como arañas. Montag acabó por levantar la mirada y volverse. Beatty estaba obser- vando su rostro. —¿Sucede algo, Montag? —Caramba —dijo éste, con lentitud—. Nos hemos detenido delante de mi casa. 107 Fuego vivo Las luces iban encendiéndose y las puertas de las casas abriéndose a todo lo largo de la calle, para observar el espectáculo que se preparaba. Montag y Beatty miraban, el uno con seca satisfacción, el otro con in- credulidad, la casa que tenían delante, aquella pista central en la que se agitarían numerosas antorchas y se comería fuego. —Bueno —dijo Beatty—; ahora lo has conseguido. El viejo Montag quería volar cerca del sol y ahora que se ha quemado las malditas alas se pregunta por qué. ¿No te insinué lo suficiente al enviar el Sabueso a merodear por aquí? El rostro de Montag estaba totalmente inmóvil e inexpresivo; sintió que su cabeza se volvía hacia la casa contigua, bordeada por un colorido macizo de flores. Beatty lanzó un resoplido. —¡Oh! no. No te dejarías engañar por la palabrería de esa pequeña estúpida, ¿eh? Flores, mariposas, hojas, puestas de sol... ¡Oh, diablo! Aparece todo en su archivo Que me ahorquen. He dado en el blanco. Fíjate en el aspecto enfermizo que tienes. Unas pocas briznas de hierba y las fases de la luna. ¡Valiente basura! ¿Qué pudo ella conseguir con todo eso? Montag se sentó en el frío parachoques del vehículo, desplazando la cabeza un par de centímetros a la izquierda, un par de centímetros a la derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda... —Ella lo veía todo. Nunca hizo daño a nadie. los dejaba tranquilos. —¿Tranquilos? ¡Narices! Revoloteaba a tu alrededor, ¿verdad? Uno de esos malditos seres cargados de buenas intenciones y con cara de no haber roto... un plato, cuyo único talento es hacer que los demás se 108 sientan culpables. ¡Aparecen como el sol de medianoche para hacerle sudar a uno en la cama! La puerta de la casa se abrió; Mildred bajó los escalones, corriendo, con una maleta colgando rígidamente de una mano, en tanto que un taxi se detenía junto al bordillo. —¡Mildred! Ella cruzó corriendo, con el cuerpo rígido, el rostro cubierto de pol- vos, la boca invisible, sin carmín. —¡Mildred, no has sido tú quien ha dado la alarma! Ella metió la maleta en el taxi, subió al vehículo y se sentó, mientras murmuraba: —¡Pobre familia, pobre familia! ¡Oh! ¡Todo perdido, todo, todo per- dido...! Beatty cogió a Montag por un hombro, mientras el taxi arrancaba ve- loz y alcanzaba los cien kilómetros por hora antes de llegar al extremo de la calle. Se produjo un chasquido, como el de la caída de los fragmentos de un sueño confeccionado con cristal, espejos y prismas. Montag se volvió como si otra incomprensible tormenta le hubiese sacudido, y vio a Sto- neman y a Black que, empuñando las hachas, rompían cristales de las ventanas para asegurar una buena ventilación. El roce de las alas de una mariposa contra una fría y negra tela metáli- ca. —Montag, aquí Faber. ¿Me oye? ¿Qué ocurre? —Esto me ocurre a mí —dijo Montag. —¡Qué terrible sorpresa! —dijo Beatty—. Porque actualmente todos saben, están totalmente seguros, de que nunca ha de ocurrirme a mí. Otros mueren y yo adelante. No hay consecuencias ni responsabilida- des. Pero sí las hay. Mas no hablemos de ellas, ¿eh? Cuando comprue- bas las consecuencias, ya es demasiado tarde, ¿verdad, Montag? —Montag, ¿puede marcharse, echar a correr? —preguntó Faber. Montag anduvo, pero no sintió cómo sus pies tocaban el cemento ni el césped. Beatty encendió su encendedor y la pequeña llama anaranjada fascinó a Montag. —¿Qué hay en el fuego que lo hace tan atractivo? No importa la edad que tengamos, ¿qué nos atrae hacia él? —Beatty apagó de un soplo la 109 llama y volvió a encenderla—. Es el movimiento continuo, lo que el hombre quiso inventar, pero nunca lo consiguió. O el movimiento casi continuo. Si se la dejara arder, lo haría durante toda nuestra vida. ¿Qué es el fuego? Un misterio. Los científicos hablan mucho de fricción y de moléculas. Pero en realidad no lo saben. Su verdadera belleza es que destruye responsabilidad y consecuencias. Si un problema se hace exce- sivamente pesado, al fuego con él. Ahora, Montag, tú eres un problema. Y el fuego te quitará de encima de mis hombros, limpia, rápida, segura- mente. Después, nada quedará enraizado. Antibiótico, estético, práctico. Montag se quedó mirando aquella extraña casa, que la hora de la no- che, los murmullos de los vecinos, y el cristal quebrado habían conver- tido en algo ajeno a él; y allí en el suelo, con las cubiertas desgarradas y esparcidas como plumas de cisnes, yacían los increíbles libros que pa- recían tan absurdos. Verdaderamente, era indigno preocuparse por ellos, porque no eran más que rayitas negras, papel amarillento y encuaderna- ción semideshecha. Mildred, desde luego. Debió vigilarle cuando escondía los libros en el jardín, y había vuelto a entrarlos. Mildred, Mildred. —Quiero que seas tú quien realice ese trabajo, Montag. Tú solo. No con petróleo y una cerilla, sino a mano, con un lanzallamas. Es tu casa y tú debes limpiarla. —¡Montag, procure huir, marcharse! —¡No! —gritó Montag con impotencia—. ¡El Sabueso! ¡A causa del Sabueso! Faber oyó, y Beatty, pensando que el otro hablaba con él, también le oyó. —Sí, el Sabueso está por ahí cerca, de modo que no intentes ningún truco. ¿Listo? —Listo. Montag abrió el seguro del lanzallamas. —¡Fuego! Un chorro llameante salió desde la boquilla del aparato y golpeó los libros contra la pared. Montag entró en el dormitorio y disparó dos veces, y las camas gemelas se volatilizaron exhalando un susurro, con más calor, pasión y luz de las que él había supuesto que podían conte- ner. Montag quemó las paredes del dormitorio, el tocador, porque quer- 110 ía cambiarlo todo, las sillas, las mesas; y, en el comedor, los platos de plástico y de plata, todo lo que indicara que él había vivido allí, en aque- lla casa vacía, con una mujer desconocida que mañana le olvidaría, que se había marchado y le había olvidado ya por completo, escuchando su radio auricular mientras atravesaba la ciudad, sola. Y como antes era bueno quemar. Montag se sintió borbotear en las llamas y el insensato problema fue arrebatado, destruido, dividido y ahuyentado. Si no había solución... Bueno, en tal caso, tampoco quedaría problema. ¡Él era lo mejor para todos! —¡Los libros, Montag! Los libros saltaron y bailaron como pájaros asados con sus alas en llamas con plumas rojas y amarillas. Y luego, Montag entró en el salón, donde los estúpidos monstruos yacían dormidos con sus pensamientos blancos y sus sueños nebulosos. Y lanzó una andanada a cada una de las tres paredes desnudas y el vacío pareció sisear contra él. La desnudez produjo un siseo mayor, un chillido insensato. Montag trató de pensar en el vacío sobre el que había actuado la nada, pero no pudo. Contuvo el aliento para que el vacío no penetrara en sus pulmones. Eliminó aquella terrible soledad, retrocedió y dirigió una enorme y brillante lla- marada amarillenta a toda la habitación. La cubierta de plástico ignífugo que había sobre todos los objetos, quedó deshecha y la casa empezó a estremecerse con las llamas. —Cuando hayas terminado —dijo Beatty a su espalda—, quedarás detenido. La casa se convirtió en carbones ardientes y ceniza negra. Se de- rrumbó sobre sí misma y una columna de humo que oscilaba lentamen- te en el cielo se elevó de ella. Eran las tres y media de la madrugada. La multitud regresó a sus casas; el gran entoldado del circo se había con- vertido en carbón y desperdicios, y el espectáculo terminó. Montag permaneció con el lanzallamas en sus flácidas manos, mien- tras grandes islas de sudor empapaban sus sobacos, y su rostro estaba lleno de hollín. Los otros bomberos esperaban detrás de él, en la oscu- ridad, con los rostros débilmente iluminados por el rescoldo de la casa. Montag trató de hablar un par de veces, y, por fin, consiguió formular su pensamiento. —¿Ha sido mi esposa la que ha dado la alarma? 111 Beatty asintió. —Pero sus amigas habían dado otra con anterioridad. De una u otra manera, tenías que cargártela. Fue la tontería de ponerte a recitar poe- mas por ahí, como si tal cosa. Ha sido el acto de un maldito estúpido. Dale unos cuantos versos a un hombre y se creerá que es el Señor de la Creación. Cree que, con los libros, podrá andar por encima del agua. Bueno, el mundo puede arreglárselas muy bien sin ellos. Fíjate adónde te han conducido, hundido en el barro hasta los labios. Si agito el barro con mi dedo meñique, te ahogas. Montag no podía moverse. Con el fuego había llegado un terremoto que había aniquilado la casa y Mildred estaba en algún punto bajo aque- llas ruinas, así como su vida entera, y él no podía moverse. El terremoto seguía vibrando en su interior, y Montag permaneció allí, con las rodillas medio dobladas bajo el enorme peso de cansancio, el asombro y el dolor, permitiendo que Beatty le atacara sin que él levantase ni una mano. —Montag, idiota, Montag, maldito estúpido; ¿qué te ha impulsado a hacer esto? Montag no escuchaba, estaba muy lejos, corría tras de su imaginación, se había marchado, dejando aquel cuerpo cubierto de hollín para que vacilara frente a otro loco furioso. —¡Montag, márchate de ahí! —dijo Faber. Montag escuchó. Beatty le pegó un golpe en la cabeza que le hizo, retroceder, dando traspiés. La bolita verde en la que murmuraba la voz de Faber cayó a la acera. Beatty la recogió, sonriendo. La introdujo a medias en una de su orejas. Oyó la voz remota que llamaba: —Montag, ¿está usted bien? Beatty desarmó el pequeño receptor y se lo guardó en un bolsillo. —Bueno, de modo que aquí hay más de lo que me figuraba. Te he visto inclinar la cabeza, escuchando. De momento, he creído que tenías una radio auricular, pero, después, cuando has empezado a reaccionar, he dudado. Seguiremos la pista de esto, y encontraremos a tu amigo. —¡No! —exclamó Montag. Abrió el seguro del lanzallamas. Beatty miró instantáneamente los de- dos de Montag, y sus ojos se abrieron levemente. Montag vio la sorpre- 112 sa que expresaban y, a su vez, se miró las manos, para ver qué habían estado haciendo. Más tarde, al recapacitar sobre la escena, Montag nun- ca pudo decidir si fueron las manos o la reacción de Beatty para con ellas, lo que le impulsó definitivamente al crimen. El último derrumba- miento de la avalancha resonó en sus oídos, sin afectarle. Beatty mostró su sonrisa más atractiva. —Bueno, éste es un buen sistema para conseguir un auditorio. Apun- ta a un hombre y oblígale a escuchar su discurso. Suéltalo ya. ¿De qué se tratará, esta vez? ¿Por qué no me recitas a Shakespeare, maldito estúpi- do? No hay terror, Casio, en tus amenazas, porque estoy tan bien armado de hones- tidad que pasan junto a mí cual una tenue brisa, que no me causa respeto. ¿Qué te parece? Adelante, literato de segunda mano, aprieta el gatillo. Adelantó un paso hacia Montag. Montag sólo pudo decir: —Nunca habíamos quemado... Y, entonces, se produjo una estridente llamarada, y un muñeco sal- tarín, gesticulante, ya no humano ni identificable, convertido en una llamarada, se retorció sobre el césped, en tanto que Montag lanzaba contra él un chorro continuo de ardiente líquido. Se produjo un siseo como cuando un escupitajo cae sobre el hierro ardiente de una estufa, un borboteo y un espumear, como si se hubiese echado sal sobre un monstruoso caracol negro para producir una terrible licuación y un hervor sobre la espuma amarilla. Montag cerró los ojos, gritó, gritó y forcejeó para llevarse las manos a los oídos, para aislarse de aquel ruido. Beatty giró sobre sí mismo una y otra y otra vez, y, por último, se con- trajo sobre sí mismo como si fuera un muñeco achicharrado y quedó silencioso. Los otros dos bomberos no se movieron. Montag contuvo su mareo el tiempo suficiente para apuntar con el lanzallamas. —¡Volveos de espaldas! Ambos obedecieron, con sus rostros totalmente descoloridos y húmedos de sudor; Montag les quitó los cascos y les golpeó en la cabe- za. Ambos cayeron sin sentido. Ambos permanecieron tendidos y sin movimiento. El susurro de una hoja otoñal. 113 Montag se volvió y el Sabueso Mecánico estaba allí. Estaba atravesando el césped, surgiendo de las sombras, moviéndose con tal suavidad que parecía una sólida nube de humo blanco grisáceo que flotara hacia él en silencio. El Sabueso pegó un último salto y cayó sobre Montag desde arriba, con las patas de araña alargadas y la aguja de procaína asomando en su enfurecido morro. Montag lo recibió con un chorro de fuego, un solo chorro que se abrió en pétalos amarillos, azules y anaranjados en torno al perro de metal, que golpeó contra Montag y le hizo retroceder tres metros, hasta chocar contra el tronco de un árbol; pero no soltó el lan- zallamas. Montag sintió que el Sabueso se apoderaba de una de sus piernas y, por un instante, clavaba su aguja en él antes de que el fuego lanzara al Sabueso por el aire, hiciera estallar sus huesos de articulacio- nes de metal, desparramando su mecanismo interior como un cohete arrojado en plena calle. Montag permaneció tendido, observando cómo el aparato se agitaba en el aire, moría. Incluso entonces parecía querer volver junto a él y terminar la inyección que empezaba a causar efecto en la carne de su pierna. Montag experimentó una mezcla de alivio y de horror por haber retrocedido justo a tiempo para que sólo su pierna fuera rozada por el parachoques de un automóvil que pasó a ciento cuarenta kilómetros por hora. Temía levantarse, temía no ser capaz de volver a ponerse en pie, debido a su pierna anestesiada, un entumeci- miento dentro de otro entumecimiento, y así sucesivamente... ¿Y ahora...? La calle vacía, la casa totalmente quemada, los otros hogares oscuros, el Sabueso allí, Beatty más allá, los otros tres bomberos en otro sitio. ¿Y la salamandra? Montag miró el enorme vehículo. También tendría que marcharse. «Bueno —pensó—, veamos cómo estás. ¡En pie con cuidado, con cuidado... Así. » Se levantó y descubrió que sólo tenía una pierna. La otra parecía un tronco de árbol que arrastraba como penitencia de algún pecado come- tido. Cuando apoyó su pie en ella, una lluvia de alfileres de plata le atra- vesó la pantorrilla hasta localizarse en la rodilla. Montag lloró. «¡Vamos! ¡Vamos, no puedes quedarte aquí!» 114 Las luces de algunas casas volvían a encenderse calle abajo, bien a causa de los incidentes que acababan de ocurrir, o debido al silencio que había seguido a la lucha. Montag lo ignoraba. Cojeó por entre las ruinas tirando de su pierna maltrecha cuando le faltaba, hablando, susurrando y gritando órdenes a aquel miembro, y maldiciendo y rogándole que funcionara, cuando tan vital resultaba para él. Oyó una serie de personas que gritaban en la oscuridad. Montag llegó al patio posterior y al ca- llejón. «Beatty —pensó—, ahora no eres un problema. Siempre habías dicho: "No te enfrentes con un problema, quémalo." Bueno, ahora he hecho ambas cosas. Adiós, capitán.» Y se alejó cojeando por el lúgubre callejón. Cada vez que apoyaba el pie en el suelo, un puñal se clavaba en su pierna. Y Montag pensó: «Eres un tonto, un maldito tonto, un idiota, un maldito idiota. En buen lío te has metido. ¿Qué puedes hacer ahora? Por culpa del orgullo, ¡maldita sea!, y del mal carácter. Y lo has estro- peado todo. Apenas comienzas, vomitas sobre todos y sobre ti mismo. Pero, todo a la vez, todo, juntamente, Beatty, las mujeres, Mildred, Clarisse. Sin embargo, no hay excusa, no hay excusa. ¡Un maldito tonto! Ve a entregarte por propia voluntad. »No, salvaremos lo que podamos, haremos lo que se deba hacer. Si hemos de arder, llevémonos a unos cuantos con nosotros. ¡Ea!» Recordó los libros y retrocedió. Por si acaso. Encontró unos cuantos allí donde los había dejado cerca de la verja del jardín. A Mildred, Dios la bendiga, la habían pasado por alto. Cuatro libros estaban ocultos aún, donde él los había dejado. Unas voces mur- muraban en la noche, y se veía el resplandor de los haces de unas linter- nas. Otras salamandras hacían sonar sus motores en la lejanía, y las sirenas de la Policía se abrían paso con su gemido a través de la ciudad. Montag cogió los cuatro libros restantes y cojeó y saltó callejón abajo y, de repente, le pareció como si le hubiesen cortado la cabeza y sólo su cuerpo estuviese allí. Algo en su interior le indujo a detenerse y, luego, le abatió. Permaneció donde había caído, con las piernas dobladas y el rostro hundido en la grava. Beatty había deseado morir. 115 En medio de su sollozo, Montag comprendió que era verdad. «Beatty quería morir. Permaneció quieto allí, sin tratar de salvarse. Se limitó a permanecer allí, bromeando, hostigándole», pensó Montag. Y este pen- samiento fue suficiente para acallar sus sollozos y permitirle hacer una pausa para respirar. ¡Cuán extraño desear tanto la muerte como para permitir a un hombre andar a su alrededor con armas, y, luego, en vez de callar y permanecer vivo, empezar a gritarle a la gente y a burlarse de ella hasta conseguir enfurecerla! Y entonces... A lo lejos, ruido de pasos que corrían. Montag se irguió. «Larguémonos de aquí. Vamos, levántate, levántate, no puedes quedarte ahí sentado», pero aún estaba llorando, y había que terminar aquello. Iba a marcharse. No había querido matar a nadie, ni siquiera a Beatty. Se le contrajo la carne, como si la hubieran sumergido en un ácido. Sintió náuseas. Volvió a ver a Beatty, convertido en antor- cha, sin moverse, ardiendo en la hierba. Montag se mordió los nudillos. «Lo siento, lo siento. Dios mío, lo siento...» Trató de encajar las piezas, de volver a la vida normal de algún tiempo atrás, antes de la criba y la arena, del «Dentífrico Denham», de las voces susurradas en su oído, de las mariposas, de las alarmas y las excursiones, demasiado para unos breves días, demasiado para toda una vida. Unos pies corrieron en el extremo más alejado de] callejón. «Levántate —se dijo Montag—. ¡Maldita sea, levántate!» —dijo a la pierna. Y se puso en pie. Parecía que le hundieran clavos en la rodilla; y, luego, sólo alfileres; y, por último, un molesto cosquilleo. Y tras arrastrarse y dar otra cincuen- tena de saltos, llenándose la mano de astillas de la verja, la molestia se hizo, por fin, soportable. Y la pierna acabó por ser su propia pierna. Montag había temido que si corría podría romperse el tobillo insensí- bilízado. Ahora, aspirando la noche por la boca abierta, y exhalando un tenue aliento, pues toda la negrura había permanecido en su interior, emprendió una caminata a paso acelerado. Llevaba los libros en las manos. Pensó en Faber. Faber estaba en aquel humeante montón de carbón que carecía ya de identidad. Había quemado a Faber también. Esta idea le impresionó tanto que tuvo la sensación de que Faber estaba muerto de verdad, totalmente cocido en aquella diminuta cápsula verde perdida en el bolsi- 116 llo de un hombre que ahora apenas si era un esqueleto, unido con ten- dones de asfalto. «Tienes que recordarlo: quémalos o te quemarán —pensó Montag—. En este momento, resulta así sencillo.» Buscó en sus bolsillos: el dinero seguía allí. y en otro bolsillo, en- contró la radio auricular normal con que la ciudad hablaba consigo misma en la fría soledad de la madrugada. —Policía, alerta. Se busca: fugitivo en la ciudad. Ha cometido un ase- sinato y crímenes contra el Estado, Nombre: Guy Montag. Profesión: bombero. Visto por última vez... Montag corrió sin detenerse durante seis manzanas, siguiendo el ca- llejón. Y, después, éste se abrió sobre una amplia avenida, ancha como seis pistas. «A la cruda luz de las lámparas de arco parecía un río sin barcas; había el peligro de ahogarse tratando de cruzarla», pensó Mon- tag. Era demasiado ancha, demasiado abierta. Era un enorme escenario sin decorados, que le invitaban a atravesarlo corriendo. Con la brillante iluminación era fácil de descubrir, de alcanzar, de eliminar. La radio auricular susurraba en su oído: —...alerta a un hombre corriendo... Vigilen a un hombre corriendo... Busquen a un hombre solo, a pie... Vigilen... Montag volvió a hundirse en las sombras. Exactamente delante de él había una estación de servicio, resplandeciente de luz, y dos vehículos plateados se detenían ante ella para repostar. Si quería andar, no correr, atravesar con calma la amplia avenida, tenía que estar limpio y presenta- ble. Eso le concedería un margen adicional de seguridad. Si se lavaba y peinaba antes de seguir la marcha para ir... ¿dónde? «Sí —pensó—, ¿hacia dónde estoy huyendo?» A ningún sitio. No había dónde ir, ningún amigo a quien recurrir, ex- cepto Faber. Y, entonces, advirtió que desde luego, corría instintiva- mente hacia la casa de Faber. Pero Faber no podría ocultarle; sólo inten- tarlo, sería un suicidio. Pero sabía que, de todos modos, iría a ver a Faber, durante unos breves minutos. Faber sería el lugar donde poder repostarse de su creencia, que desaparecía rápidamente, en su propia habilidad para sobrevivir. Sólo deseaba saber que en el mundo había un hombre como Faber. Quería ver al hombre vivo y no achicharrado allí, como un cuerpo introducido en otro cuerpo. Y debía dejar parte del 117 dinero a Faber, claro está, para gastarlo cuando él siguiese huyendo. Quizá podría alcanzar el campo abierto y vivir cerca de los ríos o las autopistas, en los campos y las colinas. Un intenso susurro le hizo mirar hacia el cielo. Los helicópteros de la Policía se elevaban desde un punto tan remoto que parecía como si alguien hubiese soplado una flor seca de diente de león. Dos docenas de ellos zumbaron, oscilaron, indecisos a cinco kilómetros de distancia, como mariposas desconcertadas por el otoño. Y, después, se lanzaron en picado hacia tierra, uno por uno, aquí, allí, recorriendo las calles donde, vueltos a convertir en automóviles, zumba- ron por los bulevares o, con igual prontitud, volvían a elevarse en el aire para proseguir la búsqueda. Y allí estaba la estación de servicio, con sus empleados que atendían a la clientela. Acercándose por detrás, Montag entró en el lavabo de hombres. A través de la pared de aluminio oyó que la voz de un locutor decía: «La guerra ha sido declarada.» Estaban bombeando el combusti- ble. Los hombres, en los vehículos, hablaban, y los empleados conver- saban acerca de los motores, del combustible, del dinero que debían. Montag trató de sentirse impresionado por el comunicado de la radio, pero no le ocurrió nada. Por lo que a él respectaba, la guerra tendría que esperar a que él estuviese en condiciones de admitirlo en su archivo personal, una hora, dos horas más tarde. Montag se lavó las manos y el rostro y se secó con la toalla. Salió del lavabo, cerró cuidadosamente la puerta, se adentró en la oscuridad y se encontró en un borde de la vacía avenida. Allí estaba, había que ganar aquella partida en una inmensa bolera en el frío amanecer. La avenida estaba tan limpia como la superficie de un ruedo dos minutos antes de la aparición de ciertas víctimas anónimas y de ciertos matadores desconocidos. Sobre el inmenso río de cemento, el aire temblaba a causa del calor del cuerpo de Montag; era increíble cómo notaba que su temperatura podía producir vibraciones en el mundo inmediato. Era un objetivo fosforescente. Montag lo sabía, lo sentía. Y, ahora, debía empezar su pequeño paseo. Unos faros brillaban a tres manzanas de distancia. Montag inspiró profundamente. Sus pulmones eran como focos ardientes en su pecho. 118 Tenía la boca reseca por el cansancio. Su garganta sabía a hierro y había acero oxidado en sus pies. ¿Qué eran aquellas luces? Una vez se empezaba a andar, había que calcular cuánto tardarían aquellos vehículos en llegar hasta él. Bueno, ¿a qué distancia quedaba el otro bordillo? Al parecer, a un centenar de metros. Probablemente, no eran cien, pero mejor calcula, eso, puesto que él andaba lentamente, con paso tranquilo, y quizá, necesitase treinta segundos, cuarenta segundos para recorrer la distancia. ¿Los vehículos? Una vez en marcha, podían recorrer tres manzanas en unos quince segundos. De modo que, incluso si a mitad de la travesía empezase a correr... Adelantó el pie derecho; después, el izquierdo, y luego, el derecho. Pisó la vacía avenida. Incluso aunque la calle estuviese totalmente vacía, claro está, no podía tener la seguridad de cruzarla sin riesgo, porque, de repente, podía apa- recer un vehículo por el cambio de rasante a cuatro manzanas de dis- tancia y estar a tu altura o más allá antes de haber podido respirar una docena de veces. Montag decidió no contar sus pasos. No miró a izquierda ni a dere- cha. La luz de los faroles parecía tan brillante y reveladora como el sol de mediodía, e igualmente cálida. Escuchó el sonido del vehículo que aceleraba, a dos manzanas de distancia, por la derecha. Sus faros móvi- les se desplazaron bruscamente y enfocaron a Montag. «Sigue adelante.» Montag vaciló, apretó los libros con mayor fuerza, y reanudó su andar pausado. Ahora estaba a mitad de la avenida, pero el zumbido de los motores del vehículo se hizo más agudo cuando éste aumentó su velo- cidad. «La Policía, desde luego. Me ven. Pero, despacio, ahora, despacio, tranquilo, no te vuelvas, no mires, no parezcas preocupado. Camina, eso es, camina, camina...» El vehículo se precipitaba. El vehículo zumbaba. El vehículo acelera- ba. El vehículo se acercaba veloz. El vehículo recorría una trayectoria silbante, disparado por un rifle invisible. Iba a unos doscientos kilóme- tros por hora. Iba como mínimo, a más de doscientos por hora. Montag 119 apretó las mandíbulas. El calor de los faros del vehículo quemó sus mejillas, le hizo parpadear y heló el sudor que le resbalaba por el rostro. Empezó a arrastrar estúpidamente los pies, a hablar consigo mismo. Y, de repente, dio un respingo y echó a correr. Alargó las piernas tanto como pudo, una y otra vez, una y otra vez. ¡Dios, Dios! Dejó caer un libro, interrumpió la carrera, casi se volvió, cambió de idea, siguió ade- lante, chillando en el vacío de cemento, en tanto que el vehículo parecía correr tras sus pasos, a sesenta metros de distancia, a treinta, a veinticin- co, a veinte; y Montag jadeaba, agitaba las manos, movía las piernas, arriba y abajo, más cerca, sudoroso, gritando con los ojos ardientes y la cabeza vuelta para enfrentarse con el resplandor de los faros. Luego, el vehículo fue tragado por su propia luz, no fue más que una antorcha que se precipitaba sobre él; todo estrépito y resplandor ¡De pronto, casi se le echó encima! Montag dio un traspiés y cayó. «¡Estoy listo! ¡Todo ha terminado!» Pero la caída le salvó. Un instante antes de alcanzarle, el raudo vehícu- lo se desvió. Desapareció. Montag yacía de bruces, con la cabeza gacha. Hasta él llegó el eco de unas carcajadas, al mismo tiempo que el sonido del escape del vehículo. Tenía la mano derecha extendida sobre él, llana. Al levantar la mano vio, en la punta de su dedo corazón una delgada línea negra, allí donde el neumático le había rozado al pasar. Montag miró con incredulidad aquella línea media, mientras se ponía en pie. «No era la Policía», pensó. Miró avenida abajo. Ahora, resultaba claro. Un vehículo lleno de chi- quillos, de todas las edades, entre los doce y los dieciséis años, silbando, vociferando, vitoreando, habían visto a un hombre, un espectáculo extraordinario, un hombre caminando, una rareza, y habían dicho: «Vamos a por él», sin saber que era el fugitivo Mr. Montag. Sencillamen- te, cierto número de muchachos que habían salido a tragar kilómetros durante las horas de luna, con los rostros helados por el viento y que regresarían o no a casa al amanecer, vivos o sin vida. Aquello era una aventura. 120 «Me hubiesen matado —Pensó Montag balanceándose. El aire aún se estremecía y el polvo se arremolinaba a su alrededor. Se tocó la mejilla magullada— sin ningún motivo en absoluto, me hubiesen matado.» Siguió caminando hasta el bordillo más lejano, pidiendo a cada pie que siguiera moviéndose. Sin darse cuenta, había recogido los libros desperdigados; no recordaba haberse inclinado ni haberlos tocado, pasándolos de una a otra mano, como si fuesen una jugada de póquer o cualquier otro juego que no acababa de comprender. «Quisiera saber si son los mismos que mataron a Clarisse.» Se detuvo y su mente volvió a repetirlo. «Quisiera saber si son los mismos que mataron a Clarisse.» Sintió deseos de correr en pos de ellos, chillando. Sus ojos se humedecieron. Lo que le había salvado fue caer de bruces. El conductor del vehículo, al ver caído a Montag, consideró instantáneamente la probabilidad de que pisar el cuerpo a aquella velocidad podía volcar el vehículo y matar- los a todos. Si Montag hubiese seguido siendo un objetivo vertical... Montag quedó boquiabierto. Lejos, en la avenida, a cuatro manzanas de distancia, el vehículo había frenado, girado sobre dos ruedas, y retrocedía ahora velozmente, por la mano contraria de la calle, adquiriendo impulso. Pero Montag ya estaba oculto en la seguridad del oscuro callejón en busca del cual había emprendido aquel largo viaje, ignoraba ya si una hora o un minuto antes. Se estremeció en las tinieblas, y volvió la cabe- za para ver cómo el vehículo lo pasaba veloz y volvía a situarse en el centro de la avenida. Las carcajadas se mezclaban con el ruido del mo- tor. Más lejos, mientras Montag se movía en la oscuridad, pudo ver que los helicópteros caían, caían como primeros copos de nieve del largo invierno que se aproximaba La casa estaba silenciosa. Montag se acercó por detrás, arrastrándose a través del denso perfu- me de rosas y de hierba humedecida por el rocío nocturno. Tocó la puerta posterior, vio que estaba abierta, se deslizó dentro, cruzó el por- che, y escuchó. 121 «¿Duerme usted ahí dentro, Mrs. Black? –pensó—. Lo que voy a hacer no está bien, pero su esposo lo hizo con otros, y nunca preguntó ni sintió duda, ni se preocupó. Y, ahora, puesto que es usted la esposa de un bombero, es su casa y su turno, en compensación por todas las casas que su esposo quemó y por las personas a quienes perjudicó sin pensar.» La casa no respondió. Montag escondió los libros en la cocina, volvió a salir al callejón, miró hacia atrás; y la casa seguía oscura y tranquila, durmiendo. En su camino a través de la ciudad, mientras los helicópteros revolo- teaban en el cielo como trocitos de papel, telefoneó y dio la alarma desde una cabina solitaria a la puerta de una tienda cerrada durante la noche. Después, permaneció en el frío aire nocturno, esperando y, a lo lejos, oyó que las sirenas se ponían en funcionamiento, y que las sala- mandras llegaban, llegaban para quemar la casa de Mr. Black, en tanto éste se encontraba trabajando, para hacer que su esposa se estremeciera en el aire del amanecer, mientras que el techo cedía y caía sobre la hoguera. Pero, ahora, ella aún estaba dormida. «Buenas noches, Mrs. Black», pensó Montag. —¡Faber! Otro golpecito, un susurro y una larga espera. Luego, al cabo de un minuto, una lucecilla brilló dentro de la casita de Faber. Tras otra pausa, la puerta posterior se abrió. Faber y Montag se miraron a la media luz, como si cada uno de ellos no creyese en la existencia del otro. Luego, Faber se movió, adelantó una mano, cogió a Montag, le hizo entrar. Lo obligó a sentarse, y re- gresó junto a la puerta, donde se quedó escuchando. Las sirenas gemían a lo lejos. Faber entró y cerró la puerta. —He cometido estupidez tras estupidez —dijo Montag—. No puedo quedarme mucho rato. Sabe Dios hacia dónde voy. —Por lo menos, ha sido un tonto respecto a lo importante —dijo Faber—. Creía que estaba muerto. La cápsula auditiva que le di... —Quemada. —Oí que el capitán hablaba con usted y, de repente, ya no oí nada. He estado a punto de salir a buscarle. 122 —El capitán ha muerto. Encontró la cápsula, oyó la voz de usted y se proponía buscar su origen. Lo maté con el lanzallamas. Faber se sentó, y, durante un rato, guardó absoluto silencio. —Dios mío, ¿cómo ha podido ocurrir esto? —prosiguió Montag—. Hace pocas noches, todo iba estupendamente. Y, de repente, estoy a punto de ahogarme. ¿Cuántas veces puede hundirse un hombre y seguir vivo? No puedo respirar. Está la muerte de Beatty, que un tiempo fue mi amigo. Y Millie se ha marchado. Yo creía que era mi esposa. Pero, ahora, ya no lo sé. Y la casa ha ardido por completo. Y me he quedado sin empleo, y yo ando huyendo. Y, por el camino, he colocado un libro en casa de un bombero. ¡Válgame Dios! ¡Cuántas cosas he hecho en una sola semana! —Ha hecho lo que debía hacer. Es algo que se preparaba desde hace mucho tiempo. —Sí, eso creo, aunque sea lo único que crea. Tenía que suceder. Des- de hace mucho tiempo sentía que algo se preparaba en mi interior, y yo andaba por ahí haciendo una cosa y sintiendo otra. Dios, todo estaba aquí dentro. Lo extraño es que no se trasluciera en mí, como la grasa. Y, ahora, estoy aquí, complicándole la vida. Pueden haberme seguido hasta aquí. —Por primera vez en muchos años me siento vivir —replicó Faber— . Me doy cuenta de que hago lo que hubiese debido de hacer hace si- glos. Durante tiempo, no tengo miedo. Quizá sea porque, por fin, estoy cumpliendo con mi deber. O tal vez sea porque no quiera mostrarme cobarde ante usted. Supongo que aún tendré que hacer cosas más vio- lentas, que tendré que arriesgarme para no fracasar en mi misión y asus- tarme de nuevo. ¿Cuáles son sus planes? —Seguir huyendo. —¿Sabe que ha estallado la guerra? —Lo he oído decir. —¿Verdad que resulta curioso?. —dijo el anciano—. La guerra nos parece algo remoto porque tenemos nuestros propios problemas. —No he tenido tiempo para pensar. —Montag sacó un centenar de dólares—. Quiero darle esto, para que lo utilice de un modo útil, cuan- do me haya marchado. —Pero... 123 —Quizás haya muerto a mediodía. Utilícelo. Faber asintió. —Si le es posible, será mejor que se dirija hacia el río. Siga su curso. Y si encuentra alguna vieja línea ferroviaria, que se adentra en el campo, sígala. Aunque en la actualidad todas las comunicaciones se hacen por vía aérea, y la mayoría de las vías están abandonadas, los raíles siguen allí, oxidándose. He oído decir que aún quedan campamentos de vaga- bundos esparcidos por todo el país. Les llaman campamentos ambulan- tes, y si anda usted el tiempo suficiente y se mantiene ojo avizor, dicen que quedan muchos antiguos graduados de Harvard en el territorio que se extiende entre aquí y Los Ángeles. La mayoría de ellos son buscados y perseguidos en las ciudades. Supongo que se limitan a vegetar. No quedan muchos, y me figuro que el Gobierno nunca los ha considerado un peligro lo suficientemente grande como para ir en busca de ellos. Podría refugiarse con esos hombres durante algún tiempo y ponerse en contacto conmigo en St. Louis. Yo me marcho mañana, en el autobús de las cinco, para visitar a un impresor retirado que vive allí. Por fin salgo a campo abierto. Utilizaré el dinero adecuadamente. Gracias, y que Dios le bendiga. ¿Quiere dormir unos minutos? —Será mejor que siga huyendo. —Veamos cuál es la situación. Faber condujo a Montag al dormitorio y levantó un cuadro que había en la pared, poniendo así al descubierto una pantalla de televisión del tamaño de una tarjeta postal. —Siempre había deseado algo muy pequeño, algo a lo que poder hablar, algo que pudiera cubrir con la palma de la mano, en caso necesa- rio, algo que no pudiera avasallarme a gritos, algo que no fuese mons- truosamente grande. De modo que, ya ve. Conectó el aparato. —Montag —dijo el televisor. Y la pantalla se iluminó—. M—O— N—T—A—G. —Una voz deletreó el nombre—. Guy Montag. Sigue en libertad. Los helicópteros de la Policía le buscan. Un nuevo Sabueso Mecánico ha sido traído de otro distrito... Montag y Faber se miraron. —...Sabueso Mecánico nunca falla. Desde que fue usado por primera vez para perseguir una presa, este invento increíble no ha cometido ni 124 un solo error. Hoy, esta cadena se enorgullece de tener la oportunidad de seguir al Sabueso, con una cámara instalada en un helicóptero, cuan- do inicia la marcha hacia su objetivo... Faber sirvió dos vasos de whisky. —Lo necesitaremos. Bebieron. —...olfato tan sensible que el Sabueso Mecánico puede recordar e identificar diez mil olores de diez mil hombres distintos, sin necesidad de ser rearmado. Faber tembló levemente y miró a su alrededor, las paredes, la puerta, la empuñadura y la silla donde Montag estaba sentado. Éste captó la mirada. Ambos examinaron rápidamente la casa y Montag sintió que su nariz se dilataba y comprendió que estaba tratando de rastrearse a sí mismo, y que su nariz era, de pronto, lo suficientemente sensible para percibir la pista que había dejado en el aire de la habitación; y el sudor de su mano estaba pegado a la empuñadura de su puerta, invisible pero tan abundante como la cera de un pequeño candelabro. Su persona estaba por doquier, dentro, fuera sobre todo, era como una nube lumi- nosa, un fantasma que volvía a hacer imposible la respiración. Vio que Faber contenía, a su vez, el aliento, por miedo a introducir en su propio cuerpo aquel fantasma, a quedar tal vez contaminado con las exhalaciones y los olores de un fugitivo. —¡El Sabueso Mecánico está siendo desembarcado de un helicóptero, en el lugar del incendio! Y allí, en la pantalla pequeña, apareció la casa quemada, y la multitud; y del cielo descendió un helicóptero, como una grotesca flor. «Así, pues, tienen que seguir con su juego —pensó Montag—. El es- pectáculo sigue, aunque la guerra ha empezado hace apenas una hora...» Contempló la escena, fascinado, sin desear moverse ¡Parecía tan re- mota y ajena a él! Era un espectáculo distinto, fascinante de observar, que no dejaba de producir un extraño placer. «Todo eso es para mí, todo eso está ocurriendo por mi causa. Dios mío.» Si lo deseaba, podía entretenerse allí, con toda comodidad, y seguir la cacería con sus rápidas fases, carreras por las calles, por las avenidas vacías, atravesando parques y solares, con pausas aquí y allí para dejar 125 paso a la necesaria publicidad comercial, por otros callejones hasta la casa ardiendo de Mr. y Mrs. Black, y así sucesivamente hasta aquella casa en la que él y Faber estaban sentados, bebiendo, en tanto que Sa- bueso Mecánico olfateaba el último tramo de la pista silencioso como la propia muerte, hasta detenerse frente a aquella ventana. Entonces, si lo deseaba, Montag podía levantarse, acercarse a la ventana, sin perder de vista el televisor, abrirla, asomarse y verse dramatizado, descrito, anali- zado. Un drama que podía contemplarse objetivamente, sabiendo que, en otros salones, tenía un tamaño mayor que el natural, a todo color, dimensionalmente perfecto. Y si se mantenía alerta, podría verse, asi- mismo, un instante antes de perder el sentido, siendo liquidado en bene- ficio de la multitud de telespectadores que, unos minutos antes, habían sido arrancados de su sueño por la frenética sirena de sus televisores murales para que pudieran presenciar la gran cacería, el espectáculo de un solo hombre. ¿Tendría tiempo para hablar cuando el Sabueso lo cogiera, a la vista de diez, veinte o treinta millones de personas?, ¿no podría resumir lo que había sido su vida durante la última semana con una sola frase o una palabra que permaneciera con ellas mucho después de que el Sa- bueso se hubiese vuelto, sujetándolo con sus mandíbulas de metal, para alejarse en la oscuridad, mientras la cámara permanecía quieta, enfocan- do al aparato que iría empequeñeciéndose a lo lejos, para ofrecer un final espléndido? ¿Qué podría decir en una sola palabra, en unas pocas palabras, que dejara huella en todos sus rostros y les hiciera despertar? —Mire —susurró Faber. Del helicóptero surgió algo que no era una máquina. Un animal, algo que no estaba muerto ni vivo, algo que resplandecía con una débil luminosidad verdosa. Permaneció junto a las ruinas humeantes de la casa de Montag y los hombres trajeron el abandonado lanzallamas de éste y lo pusieron bajo el hocico del Sabueso. Se oyó un siseo, un resoplido, un rumor de engranajes. Montag meneó la cabeza, se levantó y apuró su bebida. —Ya es hora. Lamento de verdad lo que está ocurriendo. —¿Qué? ¿Yo? ¿Mi casa? Lo merezco todo. ¡Corra de prisa, por amor de Dios! Quizá pueda entretenerles aquí... 126 —Espere. No vale la pena que se descubra usted cuando me haya marchado, queme el cobertor de esta cama, lo he tocado. Queme la silla de la sala de estar en su incinerador. Frote el mobiliario con alcohol, así como los pomos de las puertas. Queme la alfombra del salón. Dé la máxima potencia al acondicionador de aire y, si tiene un insecticida, rocíelo todo con él. Después, ponga en marcha sus rociadores del césped, con toda la fuerza que pueda, y riegue bien las aceras. Con un poco de suerte, podríamos evitar que nos siguieran la pista. Faber le estrechó la mano. —Lo haré. Buena suerte. Si ambos estamos vivos la semana próxima o la siguiente nos pondremos en contacto. En la lista de Correos, de Saint Louis. Siento que, esta vez, no haya manera de poder acompañarle con mi cápsula auricular. Hubiese sido bueno para ambos. Pero mi equipo era limitado. Hágase cargo, nunca creí que habría de utilizarlo. Soy un viejo estúpido, sin ideas. Estúpido, estúpido. Y, ahora, no tengo otra cápsula verde para que pueda llevársela usted. ¡Márchese ya! —Otra cosa, ¡aprisa! Una maleta. Cójala, con su ropa más sucia, un trapo viejo, cuanto más sucio mejor, una camisa, algunos calcetines y zapatos viejos... Faber se marchó y regresó al cabo de algunos minutos. —Para conservar en su interior el antiguo olor de Mr. Faber, claro está —dijo éste, sudoroso por el esfuerzo. Montag roció todo el exterior de la maleta con whisky. —No creo que ese Sabueso capte dos olores a la vez. Permítame que me lleve este whisky. Lo necesitaré más tarde. ¡Cristo, espero que dé resultado! Volvieron a estrecharse la mano y, mientras se dirigían hacia la puerta, lanzaron una ojeada al televisor. El Sabueso estaba en camino, seguido por las cámaras de los helicópteros, silencioso, silencioso, olfateando el aire nocturno. Bajaba por la Primera Avenida. —¡Adiós! Y Montag salió velozmente por la puerta posterior, corriendo con la maleta semivacía. Oyó que, a su espalda, los rociadores de césped se ponían en marcha, llenaban el aire oscuro con lluvia que caía suavemen- 127 te y con regularidad, lavaban las aceras y corrían hasta la calle. Unas gotas de aquella lluvia mojaban el rostro de Montag. Le pareció que el viejo le gritaba adiós, pero no estuvo seguro. Corrió muy aprisa, alejándose de la casa, hacia el río. Montag corrió. Podía sentir el Sabueso, como el otoño que se acercaba, frío, seco y veloz, como un viento que no agitara la hierba, que no hiciera crujir las ventanas ni desplazara las hojas en las blancas aceras. El Sabueso no tocaba el mundo. Llevaba consigo su silencio, de modo que, a través de toda la ciudad, podía percibirse el silencio que iba creando. Montag sintió aumentar la presión, y corrió. Se detuvo para recobrar el aliento, camino del río. Atisbó por las ven- tanas débilmente iluminadas de las casas las siluetas de sus habitantes que contemplaban en los televisores murales al Sabueso Mecánico, un suspiro de vapor de neón, que corría veloz. Ahora, en Elm Terrace, Lincoln, Cak, Park, y calle arriba hacia la casa de Faber. «Pasa de largo —pensó Montag—, no te detengas, sigue adelante, no te desvíes.» En el televisor mural apareció la casa de Faber, con su rociador de césped que empapaba el aire nocturno. El Sabueso hizo una pausa y se estremeció. ¡No! Montag se aferró al alféizar de la ventana. ¡Por este camino! ¡Aquí! La aguja de procaína asomó y se escondió, asomó, se escondió. Una gotita transparente de la droga cayó de la aguja cuando ésta desapareció en el hocico de Sabueso. Montag contuvo el aliento, y sintió una opresión en el pecho. El Sabueso Mecánico se volvió y se alejó de la casa de Faber, calle abajo. Montag desvió su mirada hacia el cielo. Los helicópteros estaban más próximos, como una nube de insectos que acudiesen hacia una solitaria fuente luminosa Con un esfuerzo, Montag recordó de nuevo que aquello no era ningún espectáculo imaginario que podía ser contemplado mientras huía hacia el río; en realidad, era su propia partida de ajedrez la que estaba contemplando, movimiento tras movimiento. 128 Gritó para darse el impulso necesario para alejarse de la ventana de aquella última casa, y el fascinador espectáculo que había allí. ¡Diablo! ¡Y emprendió la marcha de nuevo! La avenida, una calle, otra, otra, y el olor del río. Una pierna, la otra. Veinte millones de Montag corriendo, muy pronto, si las cámaras le enfocaban. Veinte millones de Montag corriendo, corriendo como un personaje de película cómica, policías, ladrones, perseguidores y perseguidos, cazadores y cazados, tal como lo había visto un millar de veces. Tras de él, ahora, veinte millones de silenciosos Sabuesos atravesaban los salones, de la pared derecha a la central; luego a la izquierda, desaparecían. Montag se metió su radio auricular en una oreja. —La policía sugiere a toda la población del sector Terrace que haga lo siguiente: en todas las casas de todas las calles, todo el mundo debe abrir la puerta delantera o trasera o mirar por una ventana. El fugitivo no podrá escapar si, durante el minuto siguiente, todo el Mundo mira desde el exterior de su casa. ¡Preparados! ¡Claro! ¿Por qué no lo habían hecho antes? ¿Por qué, en todos los años, no habían intentado aquel juego? ¡Todos arriba, todos afuera! ¡No podía pasar inadvertido! ¡El único hombre que corría solitario por la ciudad, el único hombre que ponía sus piernas a prueba! —¡A la cuenta de diez! ¡Uno! ¡Dos! Montag sintió que la ciudad se levantaba. —¡Tres! Montag sintió que la ciudad se dirigía hacia sus millares de puertas. ¡Aprisa! ¡Una pierna, la otra! —¡Cuatro! La gente atravesaba sus recibidores. —¡Cinco! Montag sintió todas las manos en los pomos de las puertas. El olor del río era fresco y semejante a una lluvia sólida. La garganta de Montag ardía y sus ojos estaban resecos por el viento que producía el correr. Chilló como si el grito pudiera impulsarle adelante, hacerle reco- rrer el último centenar de metros. —¡Seis, siete, ocho! Los pomos giraron en cinco millares de puertas. —¡Nueve! 129 Montag se alejó de la última fila de casas, por una pendiente que con- ducía a la negra y móvil superficie del río. —¡Diez! Las puertas se abrieron. Montag vio en su imaginación a miles y miles de rostros escrutando los patios, las calles, el cielo, rostros ocultos por cortinas, rostros desco- loridos, atemorizados por la oscuridad, como animales grisáceos que miran desde cavernas eléctricas, rostros con ojos grises e incoloros, lenguas grises y pensamientos grises. Pero había llegado al río. Lo tocó para cerciorarse de que era real. Se metió en el agua, se des- nudó por completo y se roció el cuerpo, los brazos, las piernas y la cabeza con el licor que llevaba; bebió un sorbo e inspiró otro poco por la nariz. Después, se vistió con la ropa y los zapatos de Faber. Echó su ropa al río y contempló cómo se la llevaba la corriente. Luego, con la maleta en la mano, se metió agua adentro hasta perder pie, y se dejó arrastrar en la oscuridad. Estaba a unos trescientos metros corriente abajo cuando el Sabueso llegó al río. Arriba, las grandes aspas de los ventiladores giraban sin cesar. Un torrente de luz cayó sobre el río, y Montag se zambulló bajo la iluminación, como si el sol hubiese salido entre las nubes. Sintió que el río lo empujaba más lejos, hacia la oscuridad. Después, las luces volvie- ron a desplazarse hacia tierra, los helicópteros se cernieron de nuevo sobre la ciudad, como si hubieran encontrado otra pista. Se alejaron. El Sabueso se había ido. Ya sólo quedaba el helado río y Montag flotando en una repentina paz, lejos de la ciudad, de las luces y de la cacería, lejos de todo. Montag sintió como si hubiese dejado un escenario lleno de actores a su espalda. Sintió como si hubiese abandonado el gran espectáculo y todos los fantasmas murmuradores. Huía de una aterradora irrealidad para meterse en una realidad que resultaba irreal, porque era nueva. La tierra oscura se deslizaba cerca de él, que se alejaba avanzando hacia campo abierto entre colinas. Por primera vez en una docena de años, las estrellas brillaban sobre su cabeza, formando una gigantesca procesión. 130 Cuando la maleta se llenó de agua y se hundió, Montag siguió flotan- do boca arriba; el río era tranquilo y pausado, mientras se alejaba de la gente que comía sombras para desayunar, humo para almorzar y vapo- res para cenar. El río era muy real, le sostenía cómodamente y le daba tiempo para considerar este mes, este año, y todo un transcurso de ellos. Montag escuchó el lento latir de su corazón. Sus pensamientos dejaron de correr junto con su sangre. Vio que la luna se hundía en el firmamento. La luna allí, y su resplan- dor, ¿producido por qué? Por el sol, claro. ¿Y qué iluminaba al sol? Su propio fuego. Y el sol sigue, día tras día, quemando y quemando. El sol y el tiempo. El sol, el tiempo y las llamas. Llamas. El río le balanceaba suavemente. Llamas. El sol y todos los relojes del mundo. Todo se reunía y se convertía en una misma cosa en su mente. Después de mu- cho tiempo de flotar en el río, Montag supo por qué nunca más volvería a quemar algo. El sol ardía a diario. Quemaba el Tiempo. El mundo corría en círcu- los, girando sobre su eje, y el tiempo se ocupaba en quemar los años y a la gente, sin ninguna ayuda por su parte. De modo que si él quemaba cosas con los bomberos y el sol quemaba el Tiempo, ello significaría que todo había de arder. Alguno de ellos tendría que dejar de quemar. El sol no, por supuesto. Según todas las apariencias, tendría que ser Montag, así como las perso- nas con quienes había trabajado hasta unas pocas horas antes. En algún sitio habría que empezar a ahorrar y a preservar cosas para que todo tuviera un nuevo inicio, y alguien tendría que ocuparse de ello, de una u otra manera, en libros, en discos, en el cerebro de la gente, de cualquier manera con tal de que fuese segura, al abrigo de las polillas, de los pece- cillos de plata, del óxido, del moho y de los hombres con cerillas. El mundo estaba lleno de llamas de todos los tipos y tamaños. Ahora, el gremio de los tejedores de asbestos tendría que abrir muy pronto su establecimiento. Montag sintió que sus pies tocaban tierra, pisaban guijarros y piedras, se hundían en arena. El río le había empujado hacia la orilla. Contempló la inmensa y negra criatura sin ojos ni luz, sin forma, con sólo un tamaño que se extendía dos millares de kilómetros sin desear 131 detenerse, con sus colinas cubiertas de hierba y sus bosques que le espe- raban. Montag vaciló en abandonar el amparo del agua. Temía que el Sabue- so estuviese allí. De pronto, los árboles podían agitarse bajo las aspas de multitud de helicópteros. Pero sólo había la brisa otoñal corriente, que discurría como otro río. ¿Por qué no andaba el Sabueso por allí? ¿Por qué la búsqueda se había desviado hacia el interior? Montag escuchó. Nada. Nada. «Millie —pensó—. Toda esta extensión aquí. ¡Escúchala! Nada y na- da. Tanto silencio, Millie, que me pregunto qué efecto te causaría. ¿Te pondrías a gritar "¡Calla, calla!" Millie, Millie?» Y se sintió triste. Millie no estaba allí, ni tampoco el Sabueso, pero sí el aroma del heno, que llegaba desde algún campo lejano y que indujo a Montag a subir a tierra firme. Recordó una granja que había visitado de niño, una pocas veces en que había descubierto que, más allá de los siete velos de la irrealidad, más allá de las paredes de los salones y de los fosos metálicos de la ciudad, las vacas pacían la hierba, los cerdos se revolcaban en ciénagas a mediodía y los perros ladraban a las blancas ovejas en las colinas. Ahora, el olor a heno seco, el movimiento del agua le hizo desear echarse a dormir sobre el heno en un solitario pajar, lejos de las ruidosas autopistas, detrás de una tranquila granja y bajo un antiguo molino que susurrara sobre su cabeza como el sonido de los años que transcurrían. Permaneció toda la noche en el pajar, escarbando el rumor de los leja- nos animales, de los insectos y de los árboles, así como los leves e infini- tos movimientos y susurros del campo. «Durante la noche —pensó—, bajo el cobertizo quizás oyese un so- nido de pasos. Se incorporaría, lleno de tensión. Los pasos se alejarían. Volvería a tenderse y miraría por la ventana del cobertizo muy avanzada la noche, y vería apagarse las luces de la granja, hasta que una mujer muy joven y hermosa se sentaría junto a una ventana apagada, cepillán- dose el pelo. Resultaría difícil verla, pero su rostro sería como el de aquella muchacha que sabía lo que significaban las flores de diente de león frotadas contra la barbilla. Luego, la mujer se alejaría de la ventana, para reaparecer en el piso de arriba, en su habitación iluminada por la 132 luna. Y entonces, bajo el sonido de la muerte, el sonido de los reactores que partían el cielo en dos, yacería en el cobertizo, oculto y seguro, contemplando aquellas extrañas estrellas en el borde de la tierra, huyen- do del suave resplandor del alba.» Por la mañana no hubiese tenido sueño, porque todos los cálidos olo- res y las visiones de una noche completa en el campo le hubiesen des- cansado aunque sus ojos hubieran permanecido abiertos, y su boca, cuando se le ocurrió pensar en ella, mostraba una leve sonrisa. Y allí al pie de la escalera del cobertizo, esperándole, había algo in- creíble. Montag descendería cuidadosamente, a la luz rosada del amane- cer, tan consciente del mundo que sentiría miedo, y se inclinaría sobre el pequeño milagro, hasta que, por fin, se agacharía para tocarlo. Un vaso de leche fresca, algunas peras y manzanas estaban al pie de la escalera. Aquello era todo lo que deseaba. Algún signo de que el inmenso mundo le aceptaría y le concedería todo el tiempo que necesitaba para pensar lo que debía ser pensado. Un vaso de leche, una manzana, una pera. Montag se alejó del río. La tierra corrió hacia él como una marea. Fue devuelto por la oscuri- dad, y por el aspecto del campo, por el millón de olores que llevaba un viento que le helaba el cuerpo. Retrocedió ante el ímpetu de la oscuri- dad, del sonido y del olor; le zumbaban los oídos. Dio media vuelta. Las estrellas brillaban sobre él como meteoros llameantes. Montag sintió deseos de zambullirse de nuevo en el río y dejar que le arrastrara a salvo hasta algún lugar más lejano. Aquella oscura tierra que se elevaba era como cierto día de su infancia, en que había ido a nadar, y una ola sur- gida de la nada, la mayor que recordaba la Historia, le envolvió en barro salobre y en oscuridad verdosa; el agua le quemaba la boca y la nariz, alborotándole el estómago. ¡Demasiada agua! ¡Demasiada tierra! Desde la oscura pared frente a él, una silueta. En la silueta, dos ojos. La noche, observándole. El bosque, viéndole. ¡El Sabueso! Después de tanto correr y apresurarse, de tantos sudores y peligros, de haber llegado tan lejos, de haberse esforzado tanto, y de creerse a 133 salvo, y de suspirar, aliviado... para salir a tierra firme y encontrarse con... ¡El Sabueso! Montag lanzó un último grito de dolor, como si aquello fuera dema- siado para cualquier hombre. La silueta se diluyó. Los ojos desaparecieron. Las hojas secas se agita- ron. Montag estaba solo en la selva. Un gamo. Montag olió el denso perfume almizclado y el olor a hierba del aliento del animal, en aquella noche eterna en que los árboles parec- ían correr hacia él, apartarse, correr, apartarse, al impulso de los latidos de su corazón. Debía de haber billones de hojas en aquella tierra; Montag se abrió paso entre ellas, un río seco que olía a trébol y a polvo. ¡Y a otros olo- res! Había un aroma como a patata cortada, que subía de toda la tierra, áspero, frío y blanco debido al hecho de haber estado iluminado por el claro de luna la mayor parte de la noche. Había un olor como de pepini- llo en vinagre y como de perejil de la cocina casera. Había un débil olor amarillento como a mostaza. Había un olor como de claveles del jardín vecino. Montag tocó el suelo con la mano y sintió que la maleza le aca- riciaba. Se irguió jadeante, y cuanto más inspiraba el perfume de la tierra, más lleno se sentía de todos sus detalles. No estaba vacío. Allí había más de lo necesario para llenarle. Siempre habría más que suficiente. Avanzó por entre el espesor de hojas caídas, vacilante. Y, en medio de aquel ambiente desconocido, algo familiar. Su pie tropezó con algo que sonó sordamente. Movió su mano por el suelo, un metro hacia aquí, un metro hacia allá. La vía del tren. La vía que salía de la ciudad y atravesaba la tierra, a través de bosques y selvas, desierta ahora, junto al río. Allí estaba el camino que conducía adonde quiera se dirigiese. Aquí había lo único familiar, el mágico encanto que necesitaría tocar, sentir bajo sus pies, mientras se adentrara en las zarzas y los lagos de olor y de sensaciones, entre los susurros y la caída de las hojas. Montag avanzó, siguiendo la vía. 134 Y se sorprendió de saber cuán seguro se sentía de repente de un hecho que le era imposible probar. En una ocasión, mucho tiempo atrás, Clarisse había andado por allí, donde él andaba en aquel preciso momento. Media hora más tarde, frío, moviéndose cuidadosamente por la vía, bien consciente de su propio cuerpo, de su rostro, de su boca, con los ojos llenos de negrura, los oídos llenos de sonidos, sus piernas cubiertas de briznas y de ortigas, vio un fuego ante él. El fuego desapareció, volvió a percibirse, como un ojo que parpadea- ra. Montag se detuvo, temeroso de apagar el fuego con un solo suspiro. Pero el fuego estaba allí, y Montag se fue acercando cautelosamente. Necesitó casi quince minutos para estar muy próximo a él y, entonces, lo observó desde un refugio. Aquel pequeño movimiento, el calor blan- co y rojo, un fuego extraño, porque para él significaba algo distinto. No estaba quemando. ¡Estaba calentando! Montag vio muchas manos alargadas hacia su calor, manos sin brazos, ocultos en la oscuridad. Sobre las manos, rostros inmóviles que parecían oscilar con el variable resplandor de las llamas. Montag no había su- puesto que el fuego pudiese tener aquel aspecto. Jamás se le había ocu- rrido que podía dar lo mismo que quitaba. Incluso su olor era distinto. No supo cuánto tiempo permaneció de aquel modo, pero había senti- do una sensación absurda y, sin embargo, deliciosa, en saberse como un animal surgido del bosque, atraído por el fuego. Permaneció quieto mucho rato, escuchando el cálido chisporroteo de las llamas. Había un silencio reunido en torno a aquella hoguera, y el silencio es- taba en los rostros de los hombres, y el tiempo estaba allí, el tiempo suficiente para sentarse junto a la vía enmohecida bajo los árboles, con el mundo y darle vuelta con los ojos, como si estuviera sujeto en el centro de la hoguera un pedazo de acero que aquellos hombres estaban dando forma. No solo era el fuego lo distinto. También lo era el silen- cio. Montag se movió hacia aquel silencio especial, relacionado con todo lo del mundo. Y entonces empezaron a sonar voces, y estaban hablando, pero Mon- tag no pudo oír nada de lo que decían, aunque el sonido se elevaba y bajaba lentamente, y las voces conocían la tierra, los árboles y la ciudad que se extendía junto al río, en el extremo de la vía. Las voces hablaban 135 de todo, no había ningún tema prohibido. Montag lo comprendió por la cadencia y el tono de curiosidad y sorpresa que había en ellas. Entonces, uno de los hombres levantó la mirada y le vio, por primera y quizá por séptima vez, y una voz gritó a Montag: —¡Está bien, ya puedes salir! Montag retrocedió entre las sombras. —No tema —dijo la voz—. Sea usted bienvenido. Montag se adelantó lentamente hacia el fuego, y hacia los cinco viejos allí sentados, vestidos con pantalones y chaquetas de color azul oscuro. No supo qué decirles. —Siéntese —dijo el hombre que parecía ser el jefe del pequeño gru- po—. ¿Quiere café? Montag contempló la humeante infusión que era vertida en un vaso plegable de aluminio y que seguidamente Pusieron en sus manos. Mon- tag sorbió cautelosamente el brebaje y se dio cuenta de que los hombres le miraban con curiosidad. Se quemó los labios, pero aquello resultaba agradable. Los rostros que le rodeaban eran barbudos pero las barbas eran limpias, pulcras, lo mismo que las manos. Se habían levantado como para dar la bienvenida a un invitado, y, entonces, volvieron a sentarse. Montag sorbió el café. —Gracias —dijo—. Muchísimas gracias. —Sea usted bienvenido, Montag. Yo me llamo Granger. —El hom- bre alargó una botellita de líquido incoloro—. Beba esto también. Cam- biará la composición química de su transpiración. Dentro de media hora olerá como otra persona. Teniendo en cuenta que el Sabueso le está buscando, lo mejor es esto. Montag bebió el amargo líquido. —Apestará como una comadreja, pero no tiene importancia —dijo Granger. —Conoce usted mi nombre —observó Montag. Granger señaló un televisor portátil que había junto al fuego. —Hemos visto la persecución. Nos hemos figurado que huiría hacia el Sur, a lo largo del río. Cuando le hemos oído meterse en la selva como un alce borracho, no nos hemos escondido como solemos hacer. Hemos supuesto que estaría en el río cuando los helicópteros con las 136 cámaras se han vuelto hacia la ciudad. Allí ocurre algo gracioso. La cacería sigue en marcha, aunque en sentido opuesto. —¿En sentido opuesto? —Echemos una ojeada. Granger puse el televisor en marcha. La imagen era como una pesadi- lla, condensada, pasando con facilidad de mano en mano, toda en colo- res revueltos y movedizos. Una voz gritó: —¡La persecución continúa en el norte de la ciudad! ¡Los helicópteros de la Policía convergen en la Avenida Ochenta y Siete y en Elm Grove Park! Granger asintió. —Están inventándoselo. Usted les ha despistado en el río y ellos no pueden admitirlo. Saben que sólo pueden retener al auditorio un tiempo determinado. El espectáculo tendrá muy pronto un final brusco. Si empezasen a buscar por todo el maldito río, quizá necesitasen la noche entera. Así, pues, buscan alguna cabeza de turco para terminar con la exhibición. Fíjese. Pescarán a Montag durante los próximos cinco minu- tos. —Pero cómo... —Fíjese. La cámara, sujeta a la panza de un helicóptero, descendió ahora hacia una calle vacía. —¿Ve eso? —susurró Granger—. Ha de tratarse de usted. Al final de esa calle está nuestra víctima. ¿Ve cómo se acerca nuestra cámara? Pre- para la escena. Intriga. Un plano largo. En este momento, un pobre diablo ha salido a pasear. Algo excepcional. Un tipo extraño. No se figure que la Policía no conoce las costumbres de los pajarracos como ése, de hombres que salen a pasear por las mañanas, sólo por el capri- cho de hacerlo, o porque sufren de insomnio. De cualquier modo, la policía le tiene fichado desde hace meses, años. Nunca se sabe cuándo puede resultar útil esa información. Y hoy, desde luego, ha de serles utilísima. Así pueden salvar las apariencias. ¡Oh, Dios, fíjese ahí! Los hombres que estaban junto a la hoguera se inclinaron. En la pantalla, un hombre dobló una esquina. De pronto, el Sabueso Mecánico entró en el campo visual. El helicóptero lanzó una docena de 137 brillantes haces luminosos que construyeron como una jaula alrededor del hombre. Una voz gritó: —¡Ahí está Montag! ¡La persecución ha terminado! El inocente permaneció atónito; un cigarrillo ardía en una de sus ma- nos. Se quedó mirando al Sabueso, sin saber qué era aquello. Probable- mente, nunca llegó a saberlo. Levantó la mirada hacia el cielo y hacia el sonido de las sirenas. Las cámaras se precipitaron hacia el suelo. El Sabueso saltó en el aire con un ritmo y una precisión que resultaban increíblemente bellos. Su aguja asomó. Permaneció inmóvil un momen- to, como para dar al inmenso público tiempo para apreciarlo todo: la mirada de terror en el rostro de la víctima, la calle vacía, el animal de acero, semejante a un proyectil alcanzando el blanco. —¡Montag, no te muevas! —gritó una voz desde el Cielo La cámara cayó sobre la víctima, como había hecho el Sabueso. Am- bos le alcanzaron simultáneamente. El hombre fue inmovilizado por el Sabueso y la cámara chilló. Chilló. ¡Chilló! Oscuridad. Silencio. Negrura. Montag gritó en el silencio y se volvió. Silencio. Y, luego, tras una pausa de los hombres sentados alrededor del fuego, con los rostros inexpresivos, en la pantalla oscura un anunciador dijo: —La persecución ha terminado, Montag ha muerto, ha sido vengado un crimen contra la sociedad. Ahora, nos trasladamos al Salón Estelar del «Hotel Lux», para un programa de media hora antes del amanecer, emisión que... Granger apagó el televisor. —No han enfocado el rostro del hombre. ¿Se ha fijado? Ni su mejor amigo podría decir si se trataba de usted. Lo han presentado lo bastante confuso para que la imaginación hiciera el resto. Diablos —murmuró— . Diablos... Montag no habló, pero, luego, volviendo la cabeza, permaneció sen- tado con la mirada fija en la negra pantalla, tembloroso. Granger tocó a Montag en un brazo. 138 —Bienvenido de entre los muertos. —Montag inclinó la cabeza. Granger prosiguió—: Será mejor que nos conozca a todos. Este es Fred Clement, titular de la cátedra Thomas Hardigan, en Cambridge, antes de que se convirtiera en una Escuela de Ingeniería Atómica. Este otro es el doctor Simmons, de la Universidad de California en Los Ángeles, un especialista en Ortega y Gasset; éste es el profesor West que se especia- lizó en Ética, disciplina olvidada actualmente, en la Universidad de Columbia. El reverendo Padover, aquí presente, pronunció unas confe- rencias hace treinta años y perdió su rebaño entre un domingo y el siguiente, debido a sus opiniones. Lleva ya algún tiempo con nosotros. En cuanto a mí, escribí un libro titulado Los dedos en el guante; la relación adecuada entre el individuo y la sociedad y... aquí estoy. ¡Bien venido, Montag! —Yo no soy de su clase —dijo Montag, por último, con voz lenta—. Siempre he sido un estúpido. —Estamos acostumbrados a eso. Todos cometimos algún error, si no, no estaríamos aquí. Cuando éramos individuos aislados, lo único que sentíamos era cólera. yo golpeé a un bombero cuando, hace años, vino a quemar mi biblioteca. Desde entonces, ando huyendo. ¿Quiere unirse a nosotros, Montag? —Sí. —¿Qué puede ofrecernos? —Nada. Creía tener parte del Eclesiastés, y tal vez un poco del de la Revelación, pero, ahora, ni siquiera me queda eso. —El Eclesiastés sería magnífico. ¿Dónde lo tenía? —Aquí. Montag se tocó la cabeza. —¡Ah! —exclamó Granger, sonriendo y asintiendo con la cabeza. —¿Qué tiene de malo? ¿No está bien? —preguntó Montag. —Mejor que bien; ¡perfecto! —Granger se volvió hacia el reveren- do—. ¿Tenemos un Eclesiastés? —Uno. Un hombre llamado Harris, de Youngtown. —Montag —Granger apretó con fuerza un hombro de Montag—. Tenga cuidado. Cuide su salud. Si algo le ocurriera a Harris, usted sería el Eclesiastés. ¡Vea lo importante que se ha vuelto de repente! — ¡Pero si lo he olvidado! 139 —No, nada queda perdido para siempre. Tenemos sistemas de refres- car la memoria. —¡Pero si ya he tratado de recordar! —No lo intente. Vendrá cuando lo necesitemos. Nosotros tenemos memorias fotográficas, pero pasamos la vida entera aprendiendo a olvi- dar cosas que en realidad están dentro. Simmons, aquí presente ha tra- bajado en ello durante veinte años, y ahora hemos perfeccionado el método de modo que podemos recordar cualquier cosa que hayamos leído una vez. ¿Le gustaría algún día, Montag, leer La República de Platón? —¡Claro! —Yo soy La República de Platón. ¿Desea leer Marco Aurelio? Mr. Simmons es Marco. —¿Cómo está usted? —dijo Mr. Simmons. —Hola —contestó Montag. —Quiero presentarle a Jonathan Swift, el autor de ese malicioso libro político, Los viajes de Gulliver. Este otro sujeto es Charles Darwin, y aquél es Schopenhauer, y aquél, Einstein, y el que está junto a mí es Mr. Albert Schweitzer, un filósofo muy agradable, desde luego. Aquí esta- mos todos, Montag, Aristófanes, Mahatma Gandhi, Gautama Buda, Confucio, Thomas Love Peacock, Thomas Jefferson y Mr. Lincoln. Y también somos Mateo, Marco, Lucas y Juan. —No es posible —dijo Montag. —Sí lo es —replicó Granger, sonriendo—. También nosotros que- mamos libros. Los leemos y los quemamos, por miedo a que los en- cuentren. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado. Siempre es- tamos viajando, y no queremos enterrar la película y regresar después por ella. Siempre existe el riesgo de ser descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni sospechar su existencia. Todos somos fragmentos de Historia, de Literatura y de Ley Interna- cional, Byron, Tom Paine, Maquiavelo o Cristo, todo está aquí. Y ya va siendo tarde. Y la guerra ha empezado. Y estamos aquí, y la ciudad está allí, envuelta en su abrigo de un millar de colores. ¿En qué piensa, Mon- tag? —Pienso que estaba ciego tratando de hacer las cosas a mi manera, dejando libros en las casas de los bomberos y enviando denuncias. 140 —Ha hecho lo que debía. Llevado a escala nacional hubiese podido dar espléndidos resultados. Pero nuestro sistema es más sencillo y creemos que mejor. Lo que deseamos es conservar los conocimientos que creemos habremos de necesitar, intactos y a salvo. No nos propo- nemos hostigar ni molestar a nadie. Aún no, porque si se destruyen, los conocimientos habrán muerto, quizá para siempre. Somos ciudadanos modélicos, a nuestra manera especial. Seguimos las viejas vías, dormir- nos en las colinas, por la noche, y la gente de las ciudades nos deja tran- quilos. De cuando en cuando, nos detienen y nos registran, pero en nuestras personas no hay nada que pueda comprometernos. La organi- zación es flexible, muy ágil y fragmentada. Algunos de nosotros hemos sido sometidos a cirugía plástica en el rostro y en los dedos. En este momento, nos espera una misión horrible. Esperamos a que empiece la guerra y, con idéntica rapidez, a que termine. No es agradable, pero es que nadie nos controla. Constituimos una extravagante minoría que clama en el desierto. Cuando la guerra haya terminado, quizá podamos ser de alguna utilidad al mundo. —¿De veras cree que entonces escucharán? —Si no lo hacen, no tendremos más que esperar. Transmitiremos los libros a nuestros hijos, oralmente, y dejaremos que nuestros hijos espe- ren, a su vez. De este modo, se perderá mucho, desde luego, pero no se puede obligar a la gente a que escuche. A su debido tiempo, deberá acudir, preguntándose qué ha ocurrido y por qué el mundo ha estallado bajo ellos. Esto no puede durar. —¿Cuántos son ustedes? —Miles, que van por los caminos, las vías férreas abandonadas, vaga- bundos por el exterior, bibliotecas por el interior. Al principio, no se trató de un plan. Cada hombre tenía un libro que quería recordar, y así lo hizo. Luego, durante un período de unos veinte años, fuimos entran- do en contacto, viajando, estableciendo esta organización y forzando un plan. Lo más importante que debíamos meternos en la cabeza es que no somos importantes, que no debemos ser pedantes. No debemos sentir- nos superiores a nadie en el mundo. Sólo somos sobrecubiertas para libros, sin valor intrínseco. Algunos de nosotros viven en pequeñas ciudades. El Capítulo 1 del Walden, de Thoreau, habita en Green River, el Capítulo II, en Millow Farm, Maine. Pero si hay un poblado en Mary- 141 land, con sólo veintisiete habitantes, ninguna bomba caerá nunca sobre esa localidad, que alberga los ensayos completos de un hombre llamado Bertrand Russell. Coge ese poblado y casi divida las páginas, tantas por persona. Y cuando la guerra haya terminado, algún día, los libros podrán ser escritos de nuevo. La gente será convocada una por una, para que recite lo que sabe, y lo imprimiremos hasta que llegue otra Era de Oscuridad, en la que, quizá, debamos repetir toda la operación. Pero esto es lo maravilloso del hombre: nunca se desalienta o disgusta lo suficiente para abandonar algo que debe hacer, porque sabe que es importante y que merece la pena serlo. —¿Qué hacemos esta noche? —preguntó Montag. —Esperar —repuso Granger—. Y desplazarnos un poco río abajo, por si acaso. Empezó a arrojar polvo y tierra a la hoguera. Los otros hombres le ayudaron, lo mismo que Montag, y allí, en mitad del bosque, todos los hombres movieron sus manos, apagando el fuego conjuntamente. Se detuvieron junto al río, a la luz de las estrellas. Montag consultó la esfera luminosa de su reloj sumergible. Las cinco. Las cinco de la madrugada, otro año quemado en una sola hora, un amanecer esperando más allá de la orilla opuesta del río. —¿Por qué confían en mí? —preguntó Montag. Un hombre se movió en la oscuridad. —Su aspecto es suficiente. No se ha visto usted últimamente en un espejo. Además, la ciudad nunca se ha preocupado lo bastante de noso- tros como para organizar una persecución meticulosa como ésta, con el fin de encontrarnos. Unos pocos chiflados con versos en la sesera no pueden afectarla, y ellos lo saben, y nosotros también. Todos lo saben. En tanto que la mayoría de la población no ande por ahí recitando la Carta Magna y la Constitución, no hay peligro. Los bomberos eran suficientes para mantener esto a raya, con sus actuaciones esporádicas. No, las ciudades no nos preocupan. Y usted tiene un aspecto endiabla- do. Se desplazaron por la orilla del río, hacia el Sur. Montag trató de ver los rostros de los hombres, los viejos rostros que recordaba a la luz de la hoguera, mustios, y cansados. Estaban buscando una vivacidad, una 142 resolución. Un triunfo sobre el mañana que no parecía estar allí. Tal vez había esperado que aquellos rostros ardieran y brillasen con los conoci- mientos, que resplandeciesen como linternas, con la luz encendida. Pero toda la luz había procedido de la hoguera, y aquellos hombres no parec- ían distintos de cualesquiera otros que hubiesen recorrido un largo camino, una búsqueda prolongada, que hubiesen visto cómo eran des- truidas las cosas buenas, y ahora, muy tarde, se reuniesen para esperar el final de la partida, y la extinción de las lámparas. No estaban seguros de que lo que llevaban en sus mentes pudiese hacer que todos los futuros amaneceres brillasen con una luz más pura, no estaban seguros de nada, excepto de que los libros estaban bien archivados tras sus tranquilos ojos, de que los libros esperaban, con las páginas sin cortar, a los lecto- res que quizá se presentaran años después, unos, con dedos limpios, y otros, con dedos sucios. Mientras andaban, Montag fue escrutando un rostro tras de otro. —No juzgue un libro por su sobrecubierta alguien. Y todos rieron silenciosamente, mientras se movía río abajo. Se oyó un chillido estridente, y los reactores de la ciudad pasaron so- bre sus cabezas mucho antes de que los hombres levantaran la mirada, Montag se volvió para observar la ciudad, muy lejos, junto al río, con- vertida sólo en un débil resplandor. —Mi esposa está allí. —Lo siento. A las ciudades no les van a ir bien las cosas en los próximos días —dijo Granger. —Es extraño, no la echo en falta, apenas tengo sensación —dijo Montag—. Incluso aunque ella muriera, me he dado cuenta hace un momento, no creo que me sintiera triste. Eso no está bien. Algo debe de ocurrirme. —Escuche —dijo Granger, cogiéndole por un brazo y andando a su lado, mientras apartaba los arbustos para dejarle pasar—. Cuando era niño, mi abuelo murió. Era escultor. También era un hombre muy bue- no, tenía mucho amor que dar al mundo, y ayudó a eliminar la miseria en nuestra ciudad; y construía juguetes para nosotros, y se dedicó a mil actividades durante su vida; siempre tenía las manos ocupadas. Y cuan- do murió, de pronto me di cuenta de que no lloraba por él, sino por las cosas que hacía. Lloraba porque nunca más volvería hacerlas, nunca 143 más volvería a labrar otro pedazo do madera y no nos ayudaría a criar pichones en el patio ni tocaría el violín como él sabía hacerlo, ni nos contaría chistes. Formaba parte de nosotros, y cuando murió todas las actividades se interrumpieron, y nadie era capaz de hacerlas como él. Era individualista. Era un hombre importante. Nunca me he sobrepues- to a su muerte. A menudo, pienso en las tallas maravillosas que nunca han cobrado forma a causa de su muerte. Cuántos chistes faltan al mundo, y cuántos pichones no han sido tocados por sus manos. Confi- guró el mundo, hizo cosas en su beneficio. La noche en que falleció, el mundo sufrió una pérdida de diez millones de buenas acciones. Montag anduvo en silencio. —Millie, Millie —murmuró—. Millie. —¿Qué? —Mi esposa, mi esposa. ¡Pobre Millie, pobre Millie! No puedo recor- dar nada. Pienso en sus manos, pero no las veo realizar ninguna acción. Permanecen colgando fláccidamente a sus lados, o están en su regazo, o hay un cigarrillo en ellas. Pero eso es todo. Montag se volvió a mirar hacia atrás. «¿Qué diste a la ciudad, Montag?» «Ceniza.» «¿Qué se dieron los otros mutuamente?» «Nada.» Granger permaneció con Montag, mirando hacia atrás. —Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuan- do tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plan- taste, tú estarás allí. «No importa lo que hagas —decía—, en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ello tus manos. La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténti- co jardinero está en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí, el jardinero estará allí para siempre.» Granger movió una mano. 144 —Mi abuelo me enseñó una vez, hace cincuenta años unas películas tomadas desde cohetes. ¿Ha visto alguna vez el hongo de una bomba atómica desde cientos de kilómetros de altura? Es una cabeza de alfiler, no es nada. Y a su alrededor, la soledad. »Mi abuelo pasó una docena de veces la película tomada desde el co- hete, y, después manifestó su esperanza de que algún día nuestras ciu- dades se abrirían para dejar entrar más verdor, más campiña, más Natu- raleza, que recordara a la gente que sólo disponemos de un espacio muy pequeño en la Tierra y que sobreviviremos en ese vacío que puede re- cuperar lo que ha dado, con tanta facilidad como echarnos el aliento a la cara o enviarnos el mar para que nos diga que no somos tan importan- tes. »Cuando en la oscuridad olvidamos lo cerca que estamos del vacío — decía mi abuelo— algún día se presentará y se apoderará de nosotros, porque habremos olvidado lo terrible y real que puede ser.» ¿No se da cuenta? —Granger se volvió hacia Montag—. El abuelo lleva muchos años muerto, pero si me levantara el cráneo, ¡por Dios!, en las circunvo- luciones de mi cerebro encontraría las claras huellas de sus dedos. Él me tocó. Como he dicho antes, era escultor. «Detesto a un romano llamado Statu Quo», me dijo. «Llena tus ojos de ilusión —decía—. Vive como si fueras a morir dentro de diez segundos. Ve al mundo. Es más fantástico que cualquier sueño real o imaginario. No pidas garantías, no pidas seguridad. Nunca ha existido algo así. Y, si existiera, estaría emparenta- do con el gran perezoso que cuelga boca abajo de un árbol, y todos y cada uno de los días, empleando la vida en dormir. Al diablo con esto —dijo—, sacude el árbol y haz que el gran perezoso caiga sobre su trasero.» —¡Mire! —exclamó Montag. Y la guerra empezó y terminó en aquel instante. Posteriormente, los hombres que estaban con Montag no fueron ca- paces de decir si en realidad habían visto algo. Quizás un leve resplan- dor y movimiento en el cielo. Tal vez las bombas estuviesen allí, y los reactores veinte kilómetros, diez kilómetros, dos kilómetros cielo arriba durante un breve instante, como grano arrojado desde lo alto por la enorme mano del sembrador, y las bombas cayeron con espantosa rapi- dez y, sin embargo con una repentina lentitud, sobre la ciudad que hab- 145 ían dejado atrás. El bombardeo había terminado para todos los fines y propósitos, así que los reactores hubieron localizado su objetivo, puesto sobre aviso a sus apuntadores a ocho mil kilómetros por hora; tan fugaz como el susurro de una guadaña, la guerra había terminado. Una vez soltadas las bombas, ya no hubo nada más. Luego, tres segundos com- pletos, un plazo inmenso en la Historia, antes de que las bombas estalla- ran, las naves enemigas habían recorrido la mitad del firmamento visi- ble, como balas en las que un salvaje quizá no creyese, porque eran invisibles; sin embargo, el corazón es destrozado de repente, el cuerpo cae despedazado y la sangre se sorprende al verse libre en el aire; el cerebro desparrama sus preciosos recuerdos y muere. Resultaba increíble. Sólo un gesto. Montag vio el aleteo de un gran puño de metal sobre la ciudad, y conocía el aullido de los reactores que le seguirían diciendo, tras de la hazaña: Desintégrate, no dejes piedra sobre piedra, perece. Muere. Montag inmovilizó las bombas en el cielo por un breve momento, su mente y sus manos se levantaron desvalidamente hacia ellas. —¡Corred! —gritó a Faber, a Clarisse—. ¡Corred! —a Mildred—. ¡Fuera, marchaos de ahí! Pero Clarisse, recordó Montag, había muerto. Y Faber se había mar- chado; en algún valle profundo de la región, el autobús de las cinco de la madrugada estaba en camino de una desolación a otra. Aunque la desolación aún no había llegado, todavía estaba en el aire, era tan cierta como el hombre parecía hacerla. Antes de que el autobús hubiera reco- rrido otros cincuenta metros por la autopista, su destino carecería de significado, su punto de salida habría pasado de ser metrópoli a montón de ruinas. Y Mildred... ¡Fuera, corre! Montag la vio en la habitación de su hotel, durante el medio segundo que quedaba, con las bombas a un metro, un palmo, un centímetro del edificio. La vio inclinada hacia el resplandor de las paredes televisivas desde las que la «familia» hablaba incesantemente con ella, desde donde la familia charlaba y discutía, y pronunciaba su nombre, y le sonreía, y no aludía para nada a la bomba que estaba a un centímetro, después, a medio centímetro, luego, a un cuarto de centímetro del tejado del hotel. 146 Absorta en la pared, como si en el afán de mirar pudiese encontrar el secreto de su intranquilidad e insomnio. Mildred, inclinada ansiosa, nerviosamente, como para zambullirse, caer en la oscilante inmensidad de color, para ahogarse en su brillante felicidad. La primera bomba estalló. —¡Mildred! Quizá, ¿quién lo sabría nunca? Tal vez las estaciones emisoras, con sus chorros de color, de luz y de palabras, fueron las primeras en des- aparecer. Montag, cayendo de bruces, hundiéndose, vio o sintió, o imaginó que veía o sentía, cómo las paredes se oscurecían frente al rostro de Millie, oyó los chillidos de ella, porque, en la millonésima de segundo que quedaba, ella vio su propio rostro reflejado allí, en un espejo en vez de en una bola de cristal, y era un rostro tan salvajemente vacío, entregado a sí mismo en el salón, sin tocar nada, hambriento y saciándose consigo mismo que, por fin, lo reconoció como el suyo propio y levantó rápi- damente la mirada hacia el techo cuando éste y la estructura del hotel se derrumbó sobre ella, arrastrándola con un millón de kilos de ladrillos, de metal, de yeso, de madera, para reunirse con otras personas de las colmenas de más abajo, todos en rápido descenso hacía el sótano, don- de finalmente la explosión le libraría de todo a su manera irrazonable. Recuerdos. Montag se aferró al suelo. Recuerdo. Chicago. Chicago, hace mucho tiempo, Millie y yo. ¡Allí fue donde nos conocimos! Ahora lo recuerdo. Chicago. Hace mucho tiempo. La explosión sacudió el aire sobre el río, derribó a los hombres como fichas de dominó, levantó el agua de su cauce, aventó el polvo e hizo que los árboles se inclinaran hacia el sur. Montag, agazapado, haciéndo- se todo lo pequeño posible, con los ojos muy apretados. Los entreabrió por un momento y, en aquel instante, vio la ciudad, en vez de las bom- bas, en el aire. Habían permutado sus posiciones. Durante otro de esos instantes imposibles, la ciudad se irguió, reconstruida e irreconocible, más alta de lo que nunca había esperado ser, más alta de lo que el hom- bre la había edificado, erguida sobre pedestales de hormigón triturado y briznas de metal desgarrado, de un millón de colores, con un millón de fenómenos, una puerta donde tendría que haber habido una ventana, un 147 tejado en el sitio de un cimiento, y, después, la ciudad giró sobre sí misma y cayó muerta. El sonido de su muerte llegó más tarde. Tumbado, con los ojos cubiertos de polvo, con una fina capa de pol- villo de cemento en su boca, ahora cerrada, jadeando y llorando, Mon- tag volvió a pensar: recuerdo, recuerdo, recuerdo algo más. ¿Qué es? Sí, sí, Parte del Eclesiastés y de la Revelación. Parte de ese libro, Parte de él, aprisa, ahora, aprisa, antes de que se me escape, antes de que cese el viento. El libro del Eclesiastés. Ahí va. Lo recitó para sí mismo, en silencio, tumbado sobre la tierra temblorosa, repitió muchas veces las palabras, y le salieron perfectas sin esfuerzo, y por ninguna parte había «Dentífrico Denharn», era tan sólo el Predicador entregado a sí mismo, erguido allí en su mente, mirándole... —Allí —dijo una voz. Los hombres yacían boqueando como peces fuera del agua. Se aferra- ban a la tierra como los niños se aferran a los objetos familiares, por muy fríos y muertos que estén, sin importarles lo que ha ocurrido o lo que puede ocurrir; sus dedos estaban hundidos en el polvo y todos gritaban para evitar la rotura de sus tímpanos, para evitar el estallido de su razón, con las bocas abiertas, y Montag gritaba con ellos, una protes- ta contra el viento que les arrugaba los rostros, les desgarraba los labios y les hacía sangrar las narices. Montag observó cómo la inmensa nube de polvo iba posándose, y cómo el inmenso silencio caía sobre el mundo. Y allí, tumbado, le pare- ció que veía cada grano de polvo y cada brizna de hierba, y que oía todos los gritos y voces y susurros que se elevaban en el mundo. El silencio cayó junto con el polvo, y sobre todo el tiempo que necesitarían para mirar a su alrededor, para conseguir que la realidad de aquel día penetrara en sus sentidos. Montag miró hacia el río. «Iremos por el río. —Miró la vieja vía ferro- viaria—. O iremos por ella. O caminaremos por las autopistas y ten- dremos tiempo de asimilarlo todo. Y algún día, cuando lleve mucho tiempo sedimentado en nosotros, saldrá de nuestras manos Y nuestras bocas. Y gran parte de ella estará equivocado, pero otra será correcta. Hoy empezaremos a andar y a ver mundo, y a observar cómo la gente anda por ahí y habla, el verdadero aspecto que tiene. Quiero verlo todo. 148 Y aunque nada de ello sea yo cuando entren, al cabo de un tiempo, todo se reunirá en mi interior, y será yo. Fíjate en el mundo, Dios mío, Dios mío. Fíjate en el mundo, fuera de mí, más allá de mi rostro, y el único medio de tocarlo verdaderamente es ponerlo allí donde por fin sea yo, donde esté la sangre, donde recorra mi cuerpo cien mil veces al día. Me apoderaré de ella de manera que nunca podrá escapar. Algún día, me aferraré con fuerza al mundo. Ahora tengo un dedo apoyado en él. Es un principio.» El viento cesó. Los otros hombres permanecieron tendidos, no preparados aún para levantarse y empezar las obligaciones del día, las hogueras y la prepara- ción de alimentos, los miles de detalles para poner un pie delante de otro pie y una mano sobre otra mano. Permanecieron parpadeando con sus polvorientas pestañas. Se les podía oír respirando aprisa; luego, más lentamente... Montag se sentó. Sin embargo, no se siguió moviendo. Los otros hombres le imitaron. El sol tocaba el negro horizonte con una débil pincelada rojiza. El aire era fresco y olía a lluvia inminente. En silencio, Granger se levantó, se palpó los brazos, las piernas, blas- femando, blasfemando incesantemente entre dientes, mientras las lágrimas le corrían por el rostro. Se arrastró hacia el río para mirar aguas arriba. —Está arrasada —dijo mucho rato después—. La ciudad parece un montón de polvo. Ha desaparecido. —Y al cabo de una larguísima pausa se preguntó—¿Cuántos sabrían lo que iba a ocurrir? ¿Cuántos se llevarían una sorpresa? «Y en todo el mundo —pensó Montag—, ¿cuántas ciudades más muertas? Y aquí, en nuestro país, ¿cuántas? ¿Cien, mil?» Alguien encendió una cerilla y la acercó a un pedazo de papel que había sacado de un bolsillo. Colocaron el papel debajo de un montonci- to de hierbas y hojas, y, al cabo de un momento, añadieron ramitas húmedas que chisporrotearon, pero prendieron por fin, y la hoguera fue aumentando bajo el aire matutino, mientras el sol se elevaba y los hom- bres dejaban lentamente de mirar al río y eran atraídos por el fuego, 149 torpemente, sin nada que decir, y el sol iluminó sus nucas cuando se inclinaron. Granger desdobló una lona en cuyo interior había algo de tocino. —Comeremos un bocado. Después, daremos media vuelta y nos diri- giremos corriente arriba. Tal vez nos necesiten por allí. Alguien sacó una pequeña sartén, y el tocino fue a parar a su interior, y empezó a tostarse sobre la hoguera. Al cabo de un momento, el aroma del tocino impregnaba el aire matutino. Los hombres observaban el ritual en silencio. Granger miró la hoguera. —Fénix. —¿Qué? —Hubo un pajarraco llamado Fénix, mucho antes de Cristo. Cada pocos siglos encendía una hoguera y se quemaba en ella. Debía de ser primo hermano del Hombre. Pero, cada vez que se quemaba, resurgía de las cenizas, conseguía renacer. Y parece que nosotros hacemos lo mismo, una y otra vez, pero tenemos algo que el Fénix no tenía. Sabe- mos la maldita estupidez que acabamos de cometer. Conocemos todas las tonterías que hemos cometido durante un millar de años, y en tanto que recordemos esto y lo conservemos donde podamos verlo, algún día dejaremos de levantar esas malditas piras funerarias y a arrojarnos sobre ellas. Cada generación habrá más gente que recuerde. Granger sacó la sartén del fuego, dejó que el tocino se enfriara, y se lo comieron lenta, pensativamente. —Ahora, vámonos río arriba —dijo George— Y tengamos presente una cosa: no somos importantes. No somos nada. Algún día, la carga que llevamos con nosotros puede ayudar a alguien. Pero incluso cuando teníamos los libros en la mano, mucho tiempo atrás, no utilizamos lo que sacábamos de ellos. Proseguimos impertérritos insultando a los muertos. Proseguimos escupiendo sobre las tumbas de todos los pobres que habían muerto antes que nosotros. Durante la próxima semana, el próximo mes y el próximo año vamos a conocer a mucha gente solita- ria. Y cuando nos pregunten lo que hacemos, podemos decir: «Estamos recordando.» Ahí es donde venceremos a la larga. Y, algún día, recorda- remos tanto, que construiremos la mayor pala mecánica de la Historia, con la que excavaremos la sepultura mayor de todos los tiempos, donde 150 meteremos la guerra y la enterraremos. Vamos, ahora. Ante todo, debe- remos construir una fábrica de espejos, y durante el próximo año, sólo fabricaremos espejos y nos miraremos prolongadamente en ellos. Terminaron de comer y apagaron el fuego. El día empezaba a brillar a su alrededor, como si a una lámpara rosada se le diera más mecha. En los árboles, los pájaros que habían huido regresaban y proseguían su vida. Montag empezó a andar, y, al cabo de un momento, se dio cuenta de que los demás le seguían, en dirección norte. Quedó sorprendido y se hizo a un lado, para dejar que Granger pasara; pero Granger le miró y, con un ademán, le pidió que prosiguiera. Montag continuó andando. Miró el río, el cielo y las vías oxidadas que se adentraban hacia donde estaban las granjas, donde los graneros estaban llenos de heno, donde una serie de personas habían llegado por la noche, fugitivas de la ciudad. Más tarde, al cabo de uno o de seis meses, y no menos de un año, Mon- tag volvería a andar por allí solo, y seguiría andando hasta que alcanzara a la gente. Pero, ahora, le esperaba una larga caminata hasta el mediodía, y si los hombres guardaban silencio era porque había que pensar en todo, y había mucho que recordar. Quizá más avanzada la mañana, cuando el sol estuviese alto y les hubiese calentado, empezarían a hablar, o sólo a decir las cosas que recordaban, para estar seguros de que seguían allí, para estar completamente ciertos de que aquellas cosas estaban seguras en su interior, Montag sintió el leve cosquilleo de las palabras, su lenta ebullición. Y cuando le llegara el turno, ¿qué podría decir, qué podría ofrecer en un día como aquél, para hacer el viaje algo más sencillo? Hay un tiempo para todo. Sí. Una época para derrumbarse, una época para construir. Sí. Una hora para guardar silencio y otra para hablar. Sí, todo. Pero, algo más. ¿Qué más? Algo, algo... Y, a cada lado del río, había un árbol de la vida con doce clases distintas de fru- tas, y cada mes entregaban su cosecha; y las hojas de los árboles servían para curar a las naciones. «Sí —pensó Montag—, eso es lo que guardaré para mediodía. Para mediodía... Cuando alcancemos la ciudad.» Este Libro es único. Ha sido editado, impreso y encuadernado en el TALLER DE LIBROS DE ARENA Retamar, abril de 2006. cabo de un momento, el aroma del tocino impregnaba el aire matutino. Los hombres observaban el ritual en silencio. Granger miró la hoguera. —Fénix. —¿Qué? —Hubo un pajarraco llamado Fénix, mucho antes de Cristo. Cada pocos siglos encendía una hoguera y se quemaba en ella. Debía de ser primo hermano del Hombre. Pero, cada vez que se quemaba, resurgía de las cenizas, conseguía renacer. Y parece que nosotros hacemos lo mismo, una y otra vez, pero tenemos algo que el Fénix no tenía. Sabe- mos la maldita estupidez que acabamos de cometer. Conocemos todas las tonterías que hemos cometido durante un millar de años, y en tanto que recordemos esto y lo conservemos donde podamos verlo, algún día dejaremos de levantar esas malditas piras funerarias y a arrojarnos sobre ellas. Cada generación habrá más gente que recuerde. Granger sacó la sartén del fuego, dejó que el tocino se enfriara, y se lo comieron lenta, pensativamente. —Ahora, vámonos río arriba —dijo George— Y tengamos presente una cosa: no somos importantes. No somos nada. Algún día, la carga que llevamos con nosotros puede ayudar a alguien. Pero incluso cuando teníamos los libros en la mano, mucho tiempo atrás, no utilizamos lo que sacábamos de ellos. Proseguimos impertérritos insultando a los muertos. Proseguimos escupiendo sobre las tumbas de todos los pobres que habían muerto antes que nosotros. Durante la próxima semana, el próximo mes y el próximo año vamos a conocer a mucha gente solita- ria. Y cuando nos pregunten lo que hacemos, podemos decir: «Estamos recordando.» Ahí es donde venceremos a la larga. Y, algún día, recorda-
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Cómo tratar con FlowFields El cálculo de FlowFields lleva mucho tiempo en Microsoft Dynamics 365 Business Central, por lo que no se pueden actualizar todos los FlowFields cada vez que se sincroniza. Tampoco se recomienda ejecutar RECALCFIELDS después de cada rutina de contabilización. Esto resultaría en un largo proceso de sincronización que no es bueno para la experiencia del usuario. Hay otras opciones disponibles para FlowFields. Recálculo nocturno de los FlowFields Recomendamos crear un nuevo campo normal en la tabla de Microsoft Dynamics 365 Business Central que almacena el valor que desea enviar al usuario. En una tarea nocturna se recalcula el FlowField. Si el valor ha cambiado, actualice su nuevo campo y haga una »MODIFY». Esto reduce considerablemente el tráfico de datos. Solicitar un nuevo cálculo A veces es necesario disponer de datos en tiempo real. En este caso, puede solicitar un reenvío de los datos de FlowField. Por supuesto, se requiere una conexión en línea para hacerlo. El primer paso es proporcionar un botón en su interfaz de usuario con un código de acción que marque su FlowField. Se iniciará inmediatamente una sincronización.
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Bienvenido al formulario de inscripción on-line de la Escuela de Mountain Bike. Mediante este formulario on-line podrá realizar la inscripción de sus hij@s en la escuela en el curso 2018/19. Una vez recibido el formulario, recibirán un e-mail con la confirmación de la inscripción. Para poder enviar este formulario se le solicitará un número de cuenta donde domiciliar los recibos, téngalo a mano para poder completar el formulario.
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Escuela Judicial Instituto de la Judicatura Federal México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS Aula Cintalapa de Figueroa 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 Bautista Flores Mario Fernando Buelna Martínez Orlando Rosario Camacho Sarmiento Gabriela Guadalupe Castro Flores Iván René García Beltrán Estela Gómez Castro Luis Alberto González Cardiel Hernández Érik Brian León Matías David Lopez Flores Antonio Alejandro Montoya González Jade Jennie Ortuño González Abril Estefanía Ríos Escobar Rebeca Sánchez Toledo Osmar Roderico Aula Iguala 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 Castrejón Huicochea Victor Manuel Gamboa Salgado Erik Eduardo Hernandez Garcia Mario Arturo Montalvo Melchor Octavio Ocampo Manzanares Ofelia Preciado Temiquel Daniel Remigio Rojas Nicolas Reyes Quevedo Fredy Daniel Román Zuñiga María Dalia Ruiz Rodríguez José Luis Valencia Vargas Amador Aula Poza Rica 1 2 3 4 5 Diaz Morales Luis Alonso Garcia Velazco Andres Herrera Cordova Marco Arturo Máximo Vázquez Rosa Laura Mora Gonzalez Andres Página 1 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 6 7 8 9 10 11 12 13 14 Olivera Sánchez Germán Ernesto Olvera Andrade Emilio Padilla Martinez Emmanuel Rivera Garcia Bruno Anibal Rivera Garcia Rosa Nayeli Sosa de la Cruz Ramon Vasquez de Jesús José Roberto Vásquez Pacheco Paulina Villegas Estudillo Fabricio Fabio Extensión Acapulco 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Abarca Vargas Abel Alemán Mundo Marcial Bollás Mendoza Adilene Cabrera Bautista María del Carmen Camacho Cárdenas Sandra Verónica Cortés Carbajal Nayeli Gama Avellaneda Francelia Leyva Nava Mónica López Márquez Sonia Martínez Guzmán Rodolfo Méndez Cortés Soledad Mendoza de Jesús Maritza Alejandra Mondragón Hernández Josué Yohano Paya Ayala Fernando Reyes Morales Carlos Romero Portilla Luis Salgado Pastor Juan Carlos Soria Villa Briseida Guadalupe Vázquez Morales Martín Villanueva Fuentes Valentina Extensión Chihuahua 1 2 3 4 Avila Diaz Martin Becerra Segura Luis Adrián Chávez Quezada Blanca Olivia Chávez Quezada Josefina Anahí Página 2 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 Enríquez Suárez María Guadalupe Espinoza Alaniz Victoria Alejandra Estrada Amaya José Luis Flores Contreras José Luis García Carrera Sofía López Chávez Raúl Humberto Quezada Lopez Deanna Paola Rochin García Fernando Soto Franco Hilda Georgina Zamora Tejeda Juan Carlos Extensión Chilpancingo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 Araujo Leonides Pedro Bravo Gómez Nancy Catalan Arias Valentin Cervantes Martínez Héctor Manuel Chávez Soberanis Gilberto Colón Guzman Guadalupe Cruz Bibiano José Irving González Cuenca Federico Guzmán Dieguez Enrique Luisa Tolentino Anselmo Marino Santos Arístides Morales Calixto Sugey Pineda Saldaña Yair Bardomiano Polito Leyva Moises Ulises Rodríguez Escárcega Fernando Romero Sánchez José Cuauhtémoc Villanueva Vejar Héctor René Extensión Ciudad Juárez 1 2 3 4 5 6 Aguilera Avalos Jesus Rogelio Alvarado Salas Maria de los Angeles Alvídrez Baylón Héctor Orlando Campos Ramírez Francelia Ceballos Lopez Edgar Cesar Collazo Zapata Velia María Página 3 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 7 8 9 10 11 12 13 Escamilla Juárez José Antonio Gonzalez Gonzalez Alonso Iram Martínez Ibarra René Ramírez Hernández Ana Patricia Sánchez Iriarte Juan Gabriel Vázquez Almonte Hugo Roberto Zambrano Calero María Teresa Extensión Ciudad Victoria 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Arreola Chino Adriana Carrera de la Fuente Eutiquio Contreras Perales Iliana Fabricia Gallardo Marcelino Anahí García González Diana Mariela Isselin Talavera Carla Landa Durán Graciela Margarita Ortiz Gorbea Eduardo Iván Ramírez López Benito Valadez Barreda Rosa Ofelia Extensión Estado de México 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 Atilano Baltazar Leticia Bossé Navarro Laura María Calderón Blanc David Castro Aguilar Luis Cedillo Velázquez Édgar Genaro de la Luz Arzate Karla Citlalli García Chávez Berenice González Velázquez Irma Emigdia Granados del Rio Martha Hernández Pérez Javier Lizárraga Tarin Elizabeth Martínez Bohórquez Juan Alejandro de la Cruz Martínez Luna Luis Peñaloza Mendoza Jose Francisco Portillo González Fredy Ladislao Rosas Estrada Joel Página 4 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 17 Zárate Martínez Isaías Extensión Guanajuato 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 Arballo Flores Fernando Flores Anguiano Nahielly Alejandra Guerrero Hernández José Luis Miranda Neira Omar Gustavo Navarro Pérez Eugenio Quintero Cardona Alejandra Rodriguez Pazos Francisco Javier Ruvalcaba Ramírez Leonardo Soria Flores Rocío del Carmen Torres Rodríguez Imelda del Rocío Valencia Peña Jesús Extensión Jalisco 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 Aldrete Ramírez Alberto Diaz Ortiz Sergio Arturo Espindola Sanchez Sergio Estrada Torres Gilberto García Pérez José de Jesús Huerta Mata Virginia Elizabeth Lobato Martínez Miguel Lobato Zepeda Andrés Alejandro Lugo Ramírez Mario Óscar Marín Carrillo Roberto Martínez Sanz Cinthya Lisbeth Matus Vázquez Roberto Méndez Echeagaray Aurelio Murillo Aceves Armando Alejandro Rodríguez Cuevas Claudia Guinette Rodriguez Meza Dante Omar Sáizar Álvarez Andrea Salgado Manjarrez José Alfredo Santos Valdovinos María Eugenia Tristán Valadez Gabriela Valdés Padilla José Juan Página 5 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 22 Villafuentes Peña Juan Miguel Extensión Mexicali 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 Abril Andara Lorenth Marcel Bautista Gallardo Nahum Cervantes León Faustino Corrales Valenzuela Rosmery Cristerna Íribe Jesús Rodolfo Delgado Gaytán José Luis Espinoza Angulo Elisa González Orozco Celia Ibet Guzmán Lamas José Luis Labrada Sierra Jovita Carolina Lira Martínez Juan Manuel Pérez Vargas Héctor Sergio Rivera Navarro Manuel Hiram Romero Hernández Víctor Aucencio Ruiz Rubio Jaime Valero Ortiz Manuel Alejandro Extensión Morelia 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Acosta Chavez Maria Mireya Andrés Servín Juan Antonio Chávez Villa Rigoberto de Jesús Cayetano Sergio Enriquez Umeki Silvia Espinoza Cisneros Noel Galinzoga Esparza Gildardo García de los Santos Mario Alberto García Macedo Edelmira González Leyva Francisco Israel López Alvarado Andrea Merino Cisneros Angélica María Pedraza Álvarez Blanca Rosa Salazar Flores Maria Marcela Trujillo Espíndola Esmeralda Página 6 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS Extensión Naucalpan 1 2 3 4 5 6 7 8 Cornejo Quijano Luis Irving García González Julia María del Carmen Guadarrama Rinconi Albalinda Márquez Velasco Juan Salvador Mejía Corona Jair José Luis Ocampo Mejía María Eugenia Osornio Plata Verónica Lorena Sánchez Luna Karla Luisa Extensión Nayarit 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 Alamillo Gutiérrez Raúl Álvarez Medellín Felipe de la Rosa Carrillo Claudia Elizabeth de los Ángeles Valdez Viviana Priscila Esparza Ríos Manuel Eduardo García Álvarez Alejandro Garrido Espinoza Fernando Omar Muñoz de la Cruz Maximino Robles Rodríguez José Luis Ruiz Álvarez Nidia Merlyn Salazar Tecalero Baltazar de Jesus Salcedo Rosales Juan Miguel Santacruz Morales Jonathan Toriz Alcaraz Jose Miguel Extensión Oaxaca 1 2 3 4 5 6 7 Cano Toledo María del Carmen Cruz Rodríguez Dinorah Esther Cuevas González Adriana Ivonne Evaristo Villegas José Luis Gomez Gomez Jose Antonio Isidro Vicente Omar Jiménez Martínez Gabriel Página 7 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 8 9 López Valdivieso Héctor Quiroz Jiménez Ivonne Extensión Puebla 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Arellano Gutiérrez Marycarmen Cordero Damazo Arnulfo Sinuhé Crisantos Sánchez Óscar Cuautle Coconi Perla María de la Rosa Hernández Luis Guillermo Espinosa Rebollo Dora Luz Flores Cortés Jonathan Funez Cerezo Ana Beatriz García Bautista Venancio Claudio García Vázquez Pablo Antonio León Hernández Brenda Lescieur Escudero Jean Lui López Gianopoulos Set Leonel Martínez Abarca Rodolfo Morales Sánchez Ana María Pérez Bravo Lanz Paola Pérez Soriano José Arturo Portillo Galicia Edith Rangel Villanueva Bernardo Reyna Romero Engracia Araceli Robles Espinoza Lázaro Franco Rodríguez García Elsa Eunice Rodríguez Mata Rodrigo Tanganxhuán Salas Rodríguez Mario Alberto Sánchez García Isaías Sandoval Pliego Zulema Segura Roldán Gustavo Roberto Tapia Rosas Minerva Téllez García Juan de Dios Uri Israel Waldo Avila María Ofelia Extensión Reynosa 1 Bastian Lechuga Iveth Magaly Página 8 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Batres Antonio Miguel Ángel de la Garza Garza Lucila Raquel Domínguez Solano Marling Gomez de la Crz Gloria Paloma Guerrero Monsiváis José Juan Juarez Cruz Francisco Javier Reyna Alvarado Minerva Sánchez Rivera Alberto Vargas Méndez Mario Extensión Tabasco 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 Aguirre Aquino Thelma Alejo Marín Rosario Guadalupe Camacho Villegas Javier Espinosa Armengol Martha Karina Estrada Palma Manuel Homero Galicia García Elizabeth Guzman Alfaro Luis Roberto Hernández Pulido Francisco Hilario Flores Víctor Manuel Lázaro Escudero Antonia Mex Tepal Ángel Fernando Orozco Sosa Claudia Esther Pérez Aguilar Magally del Carmen Perez Arias Luis Ivan Ramírez Maldonado Melchor Rafael Reyes Badillo Elizabeth Rosado Valencia Silvia Araly Villegas Cordova Sonia Zavaleta de los Santos Roberto Ulises Extensión Tijuana 1 2 3 4 5 Armenta Chapinal José Luis Curiel García Geovanni García Jiménez Adriana Gonzalez Ruiz Victor Manuel Mejía Vega Martín Ernesto Página 9 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 6 7 8 Montoya Galaviz Miguel Santos Rodríguez Escobar Alejandro Tejeda González Christopher Extensión Veracruz 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Azamar Carranza Arturo Castro Coutiño José Luis Fierro Arias Maribel Gasca Esperon Elena Beatriz Gutiérrez Guevara Pedro Alberto Ramos Liera Juana de Jesús Toral Tenorio Fabian Villegas Cobos Juan Faustino Zúñiga Ahuet Eyra del Carmen Extensión Xalapa 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Amador Pacheco Moroni Lamán Belmontes Hernández Marta Contreras Madero Juan José Coronel Miranda Armando Fernández Espinosa Onésimo Julián Garzón Olvera Alaide González García Nelda Gabriela Hernández Almanza José Alberto Izquierdo García Rita del Carmen Mendoza Ochoa Édgar Raúl Neri Cruz Maria Esther Palma Herrera Liliana Pérez Raygoza Marlene Smith Portilla Patricia Torres Hinojosa Alan Iván Extensión Yucatán 1 2 Beristain Navarro Horacio Castro Gonzalez Luisa Patricia Página 10 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 3 4 5 6 7 8 9 10 Cemé Euán José Honorio Gongora Puerto Juan J. Gongora Puerto Juan Jose Hernández Quiroz Wendy Josefina Monroy Gómez Pablo Vicente Ortiz Ley Rafael Sánchez Monforte Neguibi del Socorro Toledo González Sara Elena Extensión Zacatecas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Alaniz Chávez Zulema Elizabeth de la Torre Orozco Luz Elba García Valdez Monserrat Íñiguez Delgadillo Orlando Lara Rodriguez Rocio del Carmen Leyva Alamillo Francisco Manuel López Gómez Olga Olivia Nerio Álvarez Araminta Rodríguez Flores Jesús Alberto Sánchez Ortiz Jorge Patricio Sede Central 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Solorio Aguilar Raúl Aguilar Herrera Jorge Aguilar Muciño Patricia Nallely Aguilar Valencia Palmira Alamilla Ledesma Brumel Alanís Saldaña Jéssica Álvarez Romero Pedro Amador Brito Reyna Amador Gómez Cristhian Vicente Arellano Ramírez Diana Avendaño Tadeo Estela Ayala Montoya Teresa Bárcenas Degante Óscar Gabriel Bautista Márquez Miriam Bautista Vázquez Juan Miguel Página 11 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 Beltrán Santes Enrique Benítez Tamayo Georgina Caballero Salas Rubén Cabrera Magos May Lyn Cabrera Mar Diocelina Campeche Valencia Diana Casanova Bustillos Ramón Alonso Casarrubias Florencio Felícitas Castillo Suárez Luis Ángel Castro Martínez Míriam Cernas García Rosa Isela Chávez Basaldúa Carlos Israel Cid Rodríguez Guadalupe Coca Sánchez Moisés Colín Valencia Gabriela Conde Chávez Cristina Corona Coronado Isaías Cortes Sibaja Victor Hugo Cota Murillo Saúl Cruz Gerónimo Gladys Cuevas Cortés Mercedes Lucía Díaz Hernández Maria Francisca Díaz Jiménez Víctor Hugo Díaz Meixueiro Manuel Dolores Espinosa Oscar Dorantes Jiménez Iván Enríquez Alfaro Dulce Míriam Escobar Plata Lucía Estela Félix Rodríguez Luis Anselmo Fernández Ibarra Marcela Blanca Flores Loera Ricardo Flores Sánchez María Fernanda Flores Valdes Edgar Fuentes Santos Marivel Gallardo Juárez Héctor García Flores Francisco Javier García Lagunas Margarita García Martínez Jorge Garibi Harper Cabral Mónica Georgina Página 12 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 Genis Palacios Griselda Gómez Rayas Griselda Gómez Reyna Karina Enriqueta Gómez Soriano Juan Manuel Gonzalez Anguiano Jorge González Hemadi Anuar González Loredo Sonia Esmeralda Guerrero Ávila Sergio Armando Guerrero Rosas Rossana Gutierrez Zuñiga Lourdes Guzman Manzano Eduardo Guzmán Marín Sergio Haro Reyes Carlos Hernández Aguilar Liliana Yarec Hernández Álvarez Gabriela Hernandez Caro Mayrali Hernández Enciso Miguel Genaro Hernández González Jorge Arturo Hernandez Hernandez José Luis Hernández Hernández Maria Lina Hernández López Ramón Nonato Hernández Tapia Paulina Lizette Higuera Hernández Jovita Leticia Isidro Aguilar Yesenia Jaimes Ramos Raul Alfredo Lamadrid Rodríguez Francisco Lopez Garcia Alan Daniel Lopez Ortiz Blanca Concepcion López Parada Elizabeht López Santiago Patricia Rosalía Loza Rodríguez Mario Lugo Sánchez Angélica Anay Luján Benítez Édgar Shayam Luna Ortiz Jorge Martínez González Rigo Adán Martínez López Fernando Martínez Yllescas Jonathan Maya Flores Rosalia Medel Mendoza Jose Gabino Página 13 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 Megchún Luna Arturo Nazareth Melendez Aguilera Mario Milan Rodriguez Dulce María Miranda López Julio Moreno Barretos Penélope Deydali Moreno Salas Juan Alberto Mota Velázquez María de los Ángeles Muñoz Ochoa Andrés Nazario Miranda César Núñez Martínez Gerardo Ojeda Solano Ricardo Ordóñez Pineda Jorge Pacheco Hernández María Elena Pedraza Hernandez Sandra Peralta Orozco Alfredo Pérez Hernández Abraham Vladimir Pérez Solano Juan José Ramos Pardo Carlos Rasgado Espinosa Jose Luis Rito Pensamiento Alejandro Rocha Alva Carlos Augusto Rodríguez Arroyo Tristán Romero Domínguez Nataly Ruizadame Hernández Paulina Salas Domínguez Iracema Salas Domínguez María Concepción Salinas Castellanos Consuelo Samperio Antonio Noemi Alejandra Sánchez Pule Anuar Sandoval González Juan Santes Magaña Graciela Rocío Segovia Sánchez Mishelle Serrano Baca Marisol Silva Gutiérrez Juan Carlos Sobrino Cosío Omar Soto Maldonado Eduardo Suárez Orozco Jorge Adolfo Toto Pretelín Juan Uriel Trujillo Murillo Jesús Página 14 de 15 México, D.F. a 24 de octubre de 2014 Instituto de la Judicatura Federal Escuela Judicial JORNADAS SOBRE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. PANORAMA GENERAL EN EL SISTEMA UNIVERSAL, INTERCAMBIO Y NACIONAL LISTA DE ADMITIDOS 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 Trujillo Murillo Pedro Uribe Mejía Leticia Valencia Díaz Raquel Vargas Estrada Brenda Xochipitzahuatl Vargas Hernández Mario Jesús Vargas Solano Marcos Venegas López Gerardo Vera Patiño Erendira Yadira Villalobos Leyva Alejandra Isabel Villarreal Soto Berenice Zacarías Flores Edith Rosalía Zilli Flores Estefanny Página 15 de 15
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http://esdocs.com/doc/174465/escuela-judicial-instituto-de-la-judicatura-federal
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Administrar usuarios de inicio de sesión único (SSO) SAML Una vez que haya terminado de configurar su cuenta de CertCentral para SSO SAML, puede comenzar a agregar sus usuarios SSO (por ejemplo, administradores, gestores, etc.). Antes de comenzar, es importante que observe que hay dos tipos de usuarios SSO: solo SSO SAML y de cuenta. "Solo permitirle a este usuario inicia sesión a través del permiso SSO" SAML Con este permiso puede controlar el modo en que los usuarios (administradores, gestores, gerentes financieros y usuarios) inician sesión en sus cuentas de CertCentral: Solo inicio de sesión SSO SAML o inicios de sesión SSO SAML y directo en CertCentral. El permiso Solo permitirle a este usuario iniciar sesión a través de SSO SAML también elimina la capacidad de los usuarios tipo solo SSO SAML de modificar su nombre de usuario y su dirección de correo electrónico. Solo un administrador o gestor pueden cambiar el nombre de usuario o la dirección de correo electrónico para las cuentas solo SSO SAML Los usuarios de cuentas que pueden iniciar sesión utilizando la credencial de CertCentral o SSO SAML pueden cambiar el nombre de usuario y la dirección de correo electrónico para sus cuentas ellos mismos, aunque no se recomienda. Agregar usuario de cuenta solo SSO SAML o usuario de cuenta Para agregar usuarios tipo solo SSO SAML, simplemente seleccione Solo permitirle a este usuario iniciar sesión a través de SSO SAML al crear la cuenta del usuario. Para agregar un usuario de cuenta, simplemente desactive Solo permitirle a este usuario iniciar sesión a través de SSO SAML al crear la cuenta del usuario. Un usuario solo SSO SAML únicamente puede iniciar sesión en su cuenta de CertCentral a través de la URL de inicio de sesión SSO personalizada (por ejemplo, https://www.digicert.com/account/sso/"federation-name"/login) o la URL de inicio de sesión iniciada por el IdP que le proporcionó. Un usuario de cuenta puede iniciar sesión en su cuenta de CertCentral directamente a través de la URL de DigiCert (por ejemplo, https://www.digicert.com/account/login.php) o de la URL de inicio de sesión SSO personalizada, o la URL de inicio de sesión iniciada por el IdP que le proporcionó. Ambos tipos de usuario (solo SSO SAML y de cuenta) pueden asignarse a una división o tener acceso a todas las divisiones, pueden asignarle a uno de los cuatro roles (administrador, usuario, gerente de finanzas y gestor) y pueden agregarse como un contacto verificado para aprobar solicitudes EV SSL, firma de código EV y firma de código.
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https://docs.digicert.com/es/manage-account/saml-single-sign-on-admin-guide/managing-saml-single-sign-on-sso-users/
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Aprobar (o rechazar) una solicitud para revocar un certificado Utilice estas indicaciones para aprobar (o rechazar) una solicitud para revocar un certificado. Una vez que se revoca un certificado, el proceso no se puede revertir. Un certificado SSL/TLS revocado que se utiliza en un sitio público muestra advertencias de confianza y evita que los usuarios accedan al sitio. Después de que se envía una solicitud para revocar un certificado SSL/TLS, un administrador debe aprobarla. Una vez que se aprueba la solicitud, DigiCert puede revocar el certificado emitido. En su cuenta de CertCentral, vaya a la página Solicitudes. En el menú lateral, haga clic en Certificados > Solicitudes. En la página Solicitudes, en el menú desplegable Estado, seleccione Pendiente,, en el menú desplegable Tipo, seleccione Revocar, y luego haga clic en Ir para ver únicamente la solicitud de certificado que necesita aprobación del administrador. En la columna N.° de pedido, haga clic en el enlace Número de pedido para el certificado que desea revocar. En el panel de detalles Pedido (a la derecha), haga clic en Aprobar. En la ventana Aprobar solicitud, no haga clic en Aprobar, a menos de que esté seguro de que desea revocar el certificado. La revocación no se puede revertir. Cualquier sitio que utilice este certificado mostrará advertencias de confianza cuando los usuarios intenten acceder a él. En la ventana Aprobar solicitud, en la casilla Aprobar comentario, agregue un comentario sobre la revocación del certificado y luego haga clic en Aprobar. Ahora DigiCert revocará el certificado SSL/TLS.
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https://docs.digicert.com/es/manage-certificates/revoke-issued-ssltls-certificate/approve-or-reject-certificate-revocation-request/
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Este fragmento pertenece al canto VII de la Odisea, comúnmente atribuido a la figura de Homero. Se estima que pudo haber sido redactado y recopilado a finales de la Edad Oscura, siglo VIII a.c. Entre 1.200 y 800 antes de cristo situamos la Edad Oscura, momento en el termina el esplendor de la época micénica (se destruye el sistema establecido de los palacios y no se vuelve a él). Hay una contracción de Grecia; se rompen redes comerciales, se empobrece la arquitectura… Ya en el siglo VIII, se habla del "renacimiento griego": se comienzan a abrir redes comerciales y surge la colonización; aparece el alfabeto que recoge sonidos vocálicos, fundamental para la aparición de la poesía (era imposible escribirla con el silabario lineal-b) permitiendo recopilar textos de tradición oral; aparecen Héroes y las poleis, que hasta ese momento no se sabía si existían. En este texto tenemos pues; por un lado una descripción arquitectónica del palacio (descripción de muros, puertas, figuras decorativas…); por otra parte trata la vida tradicional del oikos (costumbres de los jefes, le vida de las esclavas, actividades de los feacios) ; por último describe los cultivos y la riqueza agrícola de la zona. El palacio de Alcinoo reúne características de un palacio micénico, ya que un elemento fundamental de estos palacios es la existencia del megarón, que constituye el núcleo arquitectónico de todo el complejo, donde tenía lugar la vida social de la aristocracia "se sentaban allí de costumbre los jefes del pueblo a beber y a comer". Este tipo de construcción se corresponde a los restos arqueológicos encontrados. En el segundo apartado del texto se hace una descripción de la vida familiar en el palacio de Alcinoo (oikos). Se describe tanto los bienes materiales como la vida de las esclavas (que se acaban convirtiendo en un bien más) "cincuenta mujeres trabajaban de esclavas en la casa de Alcinoo" Este texto trata pues de una descripción de un palacio micénico, todos los elementos descritos evocan a un pasado glorioso ya desaparecido ("dos puertas de oro" "unos perros en plata y oro"), en el cual los incluso cultivos eran perennes. Este texto corresponde al canto II de la Odisea, atribuido habitualmente a la enigmática figura de Homero que podríamos situar en torno al siglo VIII a.C, finales de la Edad Oscura griega. Momento en el que se abandona el lineal-b en la escritura y se recogen los sonidos vocálicos y aparece el alfabeto. Durante la Época Oscura acaba el esplendor micénico y Grecia se retrotrae. Esta época está caracterizada por la escasez de fuentes históricas siendo los escritos de Homero y los escasos restos arqueológicos sus únicas fuentes. En esta edad se abandonan los palacios y parece que se comienza un nuevo sistema diferente; surgen las poleis y las figuras de los héroes. En la primera parte, Telémaco hijo de Odiseo convoca una asamblea y se presenta ante ella tomando el sitio de su padre, en la segunda parte interviene uno de los ancianos preguntándose el motivo de la asamblea ya que desde que Odiseo partió, no se había convocado ninguna; en la última le ponen el cetro de mando a Telémaco y este comienza su intervención. En este fragmento se nos muestra una asamblea, un modelo político mucho más próximo a la era de Homero que el poeta utiliza para atraer a los posibles oyentes. Podríamos decir que no hay un sistema político fijo en la obra, aquí observamos que el Basileus (Telémaco) necesita de la aprobación de los hombres libres para que lo asistan, tampoco hay una administración civil ni de justicia, mas la estructura del oikos no se ve afectada En la segunda parte, al intervenir Egiptio se hace referencia a la figura de los héroes "Matole el salvaje cíclope", así como hay referencias a la Guerra de Troya y no a pequeños enfrentamientos entre etnias. En resumen en este fragmento podemos apreciar la importancia no sólo del Basileus sino también de la aristocracia que le rodea., como figura socio-política que cada vez irá adquiriendo más importancia. UNA MUESTRA DEL MUNDO HOMÉRICO Estos dos fragmentos de la Odisea, cantos II y VII, obra que relacionamos con Homero escrita alrededor del siglo VIII antes de Cristo, a finales de la Edad Oscura griega. La edad oscura abarca del 1200 antes de cristo al 800, en este momento se abandona completamente el esplendor micénico y Grecia entra en una nueva etapa marcada por una rotura de redes comerciales, un decaimiento de la cultura y un abandono de la explotación del bronce. Sin embargo, ya en el siglo VIII, aparece un nuevo tipo de escritura, abandonando el lineal-b, que propicia la aparición de la poesía; se comienzan a relatar historias sobre héroes y se mencionan las poleis. Ambos escritos tienen las características propias de la literatura oral, como son los epítetos y determinadas fórmulas poéticas "Aurora temprana de dedos de rosa". En el primer texto, Homero nos sitúa la acción en un palacio micénico, palacios que ya en el siglo VIII estaban completamente en desuso, por lo que Homero nos está describiendo un pasado glorioso. Sin embargo en el segundo texto, el autor nos describe una asamblea (aunque aún el sistema del voto no está en vigor) en la que el Basileus necesitaba de la aprobación de los hombres libres para que lo siguieran, un sistema basado en la persuasión por parte del Basileus, mucho más próximo para el oyente. En la asamblea tampoco notamos la existencia de otro tipo de instituciones fijadas, todo se basaba en el consenso con el líder. También cabe destacar la importancia del oikos en ambos textos, que es el conjunto de la familia, los bienes materiales y los esclavos. Estos para poder reproducirse necesitaban de alianzas con otros oikos, por ello se realizaban regalos entre la aristocracia y gracias a estas alianzas, la familia del señor seguía manteniendo su posición. Otro tema interesante es la referencia a las armas de bronce, mencionadas e ambos textos, que podrían considerarse de cierta manera anacronismos al estar completamente en desuso en el momento en el que "vivía" Homero. Concluimos pues que los textos de Homero no son historicistas, (existen una serie de anacronismos: no describen el sistema político del momento, ni el tipo de armas que se usaban en su época…) ya que son una recopilación de textos narrados oralmente y que fueron transmitidos de generación en generación.
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https://www.docsity.com/es/trabajo-textos-homero/3635138/
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Vocabulario: la ciudad y su organización / organismos oficiales y monumentos / Medios de transporte / Partes de la casa / Adjetivos ordinales Être en train de + infinitivo Être sur le point de + infinitivo Passé composé ( forma afirmativa) Contar acontecimientos del pasado Estudios / carrera profesional Passé composé ( forma negativa) Pronombre complemento de objeto indirecto « Tout va bien » H. Auge / M.D. Cañada Pujols / C. Marlhens / L. Martin . Clé International 2007 – Livre , cahier et Cd . Unité 3 / 4 "Tests Clé" . Giovanna Tempesta . Clé international – 2003 CRITERIO DE EVALUACIÓN (solamente para alumnos regulares) La evaluación oral será permanente Se practicará la auto y la hétero – corrección y se solicitará la justificación de dichas correcciones. La participación en clase será de fundamental importancia , así como tener al día la carpeta y todo otro material solicitado para el desarrollo de la materia Las evaluaciones escritas serán de dos tipos: permanente (en el pizarrón), o bien se llevará a cabo previo aviso de fecha y temario y al finalizar cada unidad con los temas abordados en la misma. En caso de verse obligados a faltar en el día previsto para una evaluación los alumnos deberán presentar el debido justificado de su ausencia. La profesora determinará oportunamente el momento y la modalidad para recuperar esta evaluación Se tendrán en cuenta también para el cierre de la nota trimestral los trabajos presentados.
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https://docs.google.com/document/pub?id=1YdrMAAoqoWsPIAC-FcAcmIIsiBROFt2ZDsV2ApWBeuM
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Llamar desde una reunión de Microsoft Teams para que otras personas puedan unirse Como organizador de la reunión, puede llamar con la aplicación Teams para permitir que otras personas se unan a la misma reunión con sus teléfonos. Cuando llame a alguien, le recomendamos que lo haga con sus números de teléfono completos (incluido el código de país o región : formato E.164). Solo puede marcar si se une a una reunión con Teams. El organizador de la reunión, se ha habilitado para las audioconferencias, O, en el caso de que no se asigne ninguna licencia de audioconferencia, puede realizar llamadas a la red telefónica conmutada pública a través de planes de llamadas en línea o enrutamiento directo. Esta es la manera de llamar para trabajar: Paso 1: En la reunión, use la captura de pantalla Agregar personas del botón Agregar para llamar a un número de teléfono. Paso 2: Escriba el número de teléfono completo, incluido el código de país o región en el cuadro Invitar a alguien o marcar un número.
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https://docs.microsoft.com/es-MX/microsoftteams/dialing-out-from-a-teams-meeting-so-other-people-can-join-it
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Al pulsar en el menú lateral el enlace Estados de los candidatos, este nos lleva a la siguiente pantalla En la parte superior de la página Estados de los candidatosencontramos estos 3 botones Acciones – Este botón por defecto se encuentra desactivado hasta que se seleccionan al menos 2 estados o más del listado de estados. Una vez ocurre esto el botón se habilita y muestra las siguientes opciones: Exportar – Exporta los mismo datos que se muestran en el listado de estados a un fichero en formato Excel. Filtro de los estados de candidato Nombre del Estado: Busca en el campo nombre del estado. Listado de los estados de los candidatos En la primera columna se muestra el Nombre del estado Columna de nombres de estados de los candidatos Si pulsamos sobre el nombre del estado nos lleva a la pantalla de edición . Aquellos elementos que no estén habilitados para su edición significa que son elementos del sistema y por lo tanto no pueden ser editados ni eliminados. La segunda columna muestra una vista previa de como queda el estado con el color asignado. Al pulsar sobre este icono la aplicación nos lleva a la pantalla de Editar Estados de Candidatos. Esto mismo ocurre si pulsamos sobre el nombre del estado en el listado. Al pulsar sobre este icono la aplicación nos muestra una pantalla de aviso pidiéndonos confirmación para realizar el borrado del estado. Si pulsamos en eliminar se borrará el contacto y le saldrá un mensaje de confirmación. Confirmación de estado eliminado En caso de que el Estado se encuentre asociado a alguna actividad dentro de un proceso de selección este no podrá ser eliminado y le saldrá el siguiente mensaje de error Erro al eliminar estado asociado a actividades
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http://docs.plusats.com/estados-de-los-candidatos/
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Ver detalles de certificados para un host ESXi en VMware Host Client En los hosts ESXi 6.0 y las versiones posteriores en modo VMCA o modo personalizado, se pueden ver los detalles de los certificados al iniciar sesión en el host con VMware Host Client. La información de certificados puede ser útil para la depuración. Haga clic en Administrar desde el inventario de VMware Host Client y, a continuación, haga clic en Seguridad y usuarios.
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https://docs.vmware.com/es/VMware-vSphere/6.0/com.vmware.vsphere.html.hostclient.doc/GUID-5FEA2644-7C1C-4616-9F91-AF3E2DC7C86D.html
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Comenzar con Páginas de GitHub Puedes configurar un sitio básico de Páginas de GitHub para ti, para tu organización o para tu proyecto.
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https://docs.github.com/es/enterprise-server@2.19/github/working-with-github-pages/getting-started-with-github-pages
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nominaciones-primera-semana-resolucion-330-2017 NOMINACIÓN DE TECNOLOGÍAS PARA EXCLUSIÓN CONFORME LA RESOLUCIÓN 330 DE 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud. Bogotá Marzo de 2017 A continuación se muestran los resultados de la nominación de tecnologías para posible exclusión por parte del Ministerio de Salud y Protección Social en cabeza de la Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud realizado durante Marzo del 2017, de acuerdo con el documento "Método para la Fase de Nominación y priorización del Procedimiento técnico-científico de exclusiones". Tabla 1. Consolidado de nominaciones al 7 de marzo de 2017 I D 1 Nombre de la tecnología TEOFILINA Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) J449 - ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRONICA, NO ESPECIFICADA a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica Recomendación fuerte en contra en la Guía de práctica clínica basada en la evidencia para la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en población adulta. 36. No se recomienda el d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia Guía de práctica clínica basada en la evidencia para la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en población adulta http://gpc.minsalud.gov.co /gpc_sites/Repositorio/Con v_563/GPC_epoc/gpc_epoc .aspx 1 I D 2 Nombre de la tecnología ANAKINRA Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) M069 ARTRITIS REUMATOIDE, NO ESPECIFICADA a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica uso de teofilina, dado que la evidencia actual no apoya su uso preferencial sobre ninguna de las terapias inhaladas disponibles y porque su perfil de riesgo/beneficio es estrecho. Se sugiere su uso solo en pacientes que no sean candidatos a terapias inhaladas. 52. Dado el aumento claro de los eventos adversos y la falta de beneficio en el control de síntomas y en disminuir la falla del tratamiento no se recomienda el uso de las metilxantinas en el paciente con exacerbación de la EPOC. Recomendación fuerte en contra en la Guía de práctica clínica para la detección temprana, diagnóstico y d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente No cuenta con Registro Sanitario INVIMA 2 e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia No se encuentra disponible en el país Guía de práctica clínica para la detección temprana, diagnóstico y tratamiento de la Artritis reumatoide http://gpc.minsalud.gov.co I D Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica tratamiento de Artritis reumatoide c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica la d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia /gpc_sites/Repositorio/Con v_563/GPC_art_reumatoide /gpc_art_reumatoide.aspx INVIMA 3 4 DIAZEPAM FENITOINA O150 - PREECLAMPSIA EN EL EMBARAZO O150 - PREECLAMPSIA EN EL EMBARAZO Recomendación fuerte en contra en la Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio. No se recomienda el uso de diazepam, fenitoína o coctel lítico en mujeres con eclampsia. Recomendación fuerte en contra en la Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio. No se recomienda el uso de diazepam, fenitoína o coctel lítico Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio http://gpc.minsalud.gov.co /gpc_sites/Repositorio/Con v_500/GPC_embarazo/gpc_ embarazo.aspx Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio http://gpc.minsalud.gov.co /gpc_sites/Repositorio/Con v_500/GPC_embarazo/gpc_ embarazo.aspx 3 I D 5 6 Nombre de la tecnología RECONSTRUCCIÓ N MAMARIA CON PRÓTESIS Sombras terapéuticas Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) C509 TUMOR MALIGNO DE LA MAMA, PARTE NO ESPECIFICADA F840 - AUTISMO EN LA NIÑEZ a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica en mujeres con eclampsia. Recomendación fuerte en contra en la Guía de práctica clínica (GPC) para la detección temprana, tratamiento integral, seguimiento y rehabilitación del cáncer de mama. 33. En pacientes que vayan a recibir radioterapia postmastectomía se recomienda la reconstrucción mamaria con tejido autólogo. No se recomienda la reconstrucción mamaria con prótesis. Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. No se recomienda el c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia Guía de práctica clínica (GPC) para la detección temprana, tratamiento integral, seguimiento y rehabilitación del cáncer de mama http://gpc.minsalud.gov.co /gpc_sites/Repositorio/Con v_500/GPC_cancer_mama/ gpc_cancer_mama.aspx Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. No se recomienda el 4 Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista http://www.iets.org.co/rep ortes- I D 7 Nombre de la tecnología TERAPIAS QUE NO HACEN PARTE DEL ENFOQUE TERAPEUTICO ABA: O INTERVENCIONES CON AGENTES QUELANTES, O TERAPIA CON CÁMARAS HIPERBÁRICAS, O TERAPIA LIBRE DE GLUTEN, O TERAPIA CELULAR, O INYECCIONES DE SECRETINA, O SUPLEMENTOS VITAMÍNICOS, O ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA TRANSCRANEAL, Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) F840 - AUTISMO EN LA NIÑEZ a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica uso de "sombras terapéuticas", dado que no favorece el cumplimiento del objetivo de la terapia, la autonomía. uso de "sombras terapéuticas", dado que no favorece el cumplimiento del objetivo de la terapia, la autonomía. Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. Las terapias eclécticas, aquellas que mezclan componentes teóricos de ABA, con otras estrategias (TEACCH, intervención con animales, integración sensorial), no han demostrado tener algún efecto significativo en áreas como el lenguaje, habilidades sociales, cognición, estereotipias, autocuidado, en personas Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. Las terapias eclécticas, aquellas que mezclan componentes teóricos de ABA, con otras estrategias (TEACCH, intervención con animales, integración sensorial), no han demostrado tener algún efecto significativo en áreas como el lenguaje, habilidades sociales, cognición, estereotipias, autocuidado, en personas 5 d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia iets/Paginas/protocoloTEA.aspx Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista http://www.iets.org.co/rep ortesiets/Paginas/protocoloTEA.aspx I D 8 9 Nombre de la tecnología O TERAPIA DE INTEGRACIÓN SENSORIAL, O TRABAJO CON ANIMALES (PERROS, DELFINES, CABALLOS, ETC.), O MUSICOTERAPIA, O AROMATERAPIA. DEXRAZOXANE EN POBLACIÓN PEDIÁTRICA COMO CARDIOPROTECTO R EN PACIENTES TRATADOS CON DOXORRUBICINA Y EPIRRUBICINA IRINOTECAN, USO PEDIATRICO EN LAS INDICACIONES APROBADAS POR INVIMA Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica con diagnóstico de TEA, comparadas con ABA con diagnóstico de TEA, comparadas con ABA d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia C509 TUMOR MALIGNO DE LA MAMA, PARTE NO ESPECIFICADA EL IETS encontró evidencia que contraindica su uso en población pediátrica, como cardioprotector en pacientes tratados con doxorrubicina y epirrubicina. Sin registro INVIMA para su uso en población pediátrica Ficha Técnica para Análisis de Medicamentos con Uso No Incluido en Registro Sanitario (UNIRS) C189 TUMOR MALIGNO DEL COLON, PARTE NO ESPECIFICADA C56 TUMOR MALIGNO DEL OVARIO C349 TUMOR MALIGNO DE LOS EL IETS encontró evidencia que contraindica su uso en población pediátrica en las indicaciones aprobadas por INVIMA. Sin registro INVIMA para su uso en población pediátrica Ficha Técnica para Análisis de Medicamentos con Uso No Incluido en Registro Sanitario (UNIRS) 6 I D Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la tecnología (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Evidencia BRONQUIOS O DEL PULMON, PARTE NO ESPECIFICADA 1 0 OCTREOTIDE NEONATOS LACTANTES EN Y P704 OTRAS HIPOGLICEMIAS NEONATALES EL IETS encontró evidencia científica insuficiente para su uso en la indicación para población pediátrica (neonatos y lactantes) Sin registro INVIMA para su uso en población pediátrica Elaboración propia basada en los formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 7 Ficha Técnica para Análisis de Medicamentos con Uso No Incluido en Registro Sanitario (UNIRS) ANEXOS Tabla 2 Formato de nominación para posible exclusión de Teofilina 1 2 3 4 5 6 7 8 9 FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente Tipo de Actor del SGSSS Entidades gubernamentales (gobierno) Nombre persona natural o de la entidad proponente Ministerio de Salud y Protección Social. (según corresponda) Número de identificación (Nit de la empresa o cédula en caso de persona 900.474.727- 4 natural) Representante legal de la entidad nominadora (si aplica) Nombre de la persona de contacto Olinda Gutiérrez Alvarez Dirección de correspondencia Carrera 13 No. 32 - 76 Teléfono fijo / celular 3305000 Ext 3141 Correo electrónico ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión Nombre de la tecnología TEOFILINA 8 Enfermedad asociada a la tecnología 10 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 11 Medicamento (si aplica) J449 - ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRONICA, NO ESPECIFICADA TEOFILINA Información de criterios de exclusión Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas 13 b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica X Justificación Recomendación fuerte en contra en la Guía de práctica clínica basada en la evidencia para la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en población adulta. 36. No se recomienda el uso de teofilina, dado que la evidencia actual no apoya su uso preferencial sobre ninguna de las terapias inhaladas disponibles y porque su perfil de riesgo/beneficio es estrecho. Se sugiere su uso solo en pacientes que no sean candidatos a terapias inhaladas. 52. Dado el aumento claro de los eventos adversos y la falta de beneficio en el control de síntomas y en disminuir la falla del tratamiento no se recomienda el uso de las metilxantinas en el paciente con exacerbación de la EPOC. c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica 9 d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional SI 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" No X SI No Justificación Guía de práctica clínica basada en la evidencia para la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en población adulta http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_563/GPC_epoc/gpc_epoc.aspx Conflicto de interés Describa el conflicto de interés X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 10 Tabla 3 Formato de nominación para posible exclusión de Anakinra 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de 2 la entidad proponente (según corresponda) Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) Representante legal de la 4 entidad nominadora (si aplica) Nombre de la persona de 5 contacto 6 Dirección de correspondencia 7 Teléfono fijo / celular 8 Correo electrónico 9 Nombre de la tecnología 1 Enfermedad asociada a la 0 tecnología FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social 900.474.727- 4 Olinda Gutiérrez Alvarez Carrera 13 No. 32 - 76 3305000 Ext 3141 ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión ANAKINRA M069 - ARTRITIS REUMATOIDE, NO ESPECIFICADA 11 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 1 Medicamento (si aplica) 1 ANAKINRA Información de criterios de exclusión Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia 1 científica sobre su seguridad y X 3 eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad X competente e) Que se encuentre en fase de experimentación Justificación Recomendación fuerte en contra en la Guía de práctica clínica para la detección temprana, diagnóstico y tratamiento de la Artritis reumatoide No está autorizado por la autoridad competente 12 f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional SI 1 4 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla No X Justificación Guía de práctica clínica para la detección temprana, diagnóstico y tratamiento de la Artritis reumatoide http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_563/GPC_art_reumatoide/gpc _art_reumatoide.aspx INVIMA Conflicto de interés 1 5 Presenta algún conflicto de interésSegún la descripción de la hoja "Conflicto de interés" SI No Describa el conflicto de interés X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 13 Tabla 4 Formato de nominación para posible exclusión de Diazepam 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de 2 la entidad proponente (según corresponda) Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) Representante legal de la 4 entidad nominadora (si aplica) Nombre de la persona de 5 contacto 6 Dirección de correspondencia 7 Teléfono fijo / celular 8 Correo electrónico 9 Nombre de la tecnología FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social 900.474.727- 4 Olinda Gutiérrez Alvarez Carrera 13 No. 32 - 76 3305000 Ext 3141 ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión DIAZEPAM 14 Enfermedad asociada a la tecnología 10 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 11 Medicamento (si aplica) Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas 13 b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y X eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente O150 - PREECLAMPSIA EN EL EMBARAZO DIAZEPAM Información de criterios de exclusión Justificación Recomendación fuerte en contra en la Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio. No se recomienda el uso de diazepam, fenitoína o coctel lítico en mujeres con eclampsia. 15 e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional SI 14 Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" No X SI No Justificación Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_500/GPC_embarazo/gpc_emb arazo.aspx Conflicto de interés Describa el conflicto de interés X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 16 Tabla 5 Formato de nominación para posible exclusión de Fenitoina 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de 2 la entidad proponente (según corresponda) Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) Representante legal de la 4 entidad nominadora (si aplica) Nombre de la persona de 5 contacto 6 Dirección de correspondencia 7 Teléfono fijo / celular 8 Correo electrónico 9 Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la 10 tecnología FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social 900.474.727- 4 Olinda Gutiérrez Alvarez Carrera 13 No. 32 - 76 3305000 Ext 3141 ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión FENITOINA O150 - PREECLAMPSIA EN EL EMBARAZO 17 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 11 Medicamento (si aplica) Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia X 13 científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación FENITOINA Información de criterios de exclusión Justificación Recomendación fuerte en contra en la Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio. No se recomienda el uso de diazepam, fenitoína o coctel lítico en mujeres con eclampsia. 18 f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional SI 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" No X SI No Justificación Guías de Práctica Clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto o puerperio http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_500/GPC_embarazo/gpc_emb arazo.aspx Conflicto de interés Describa el conflicto de interés X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 19 Tabla 6 Formato de nominación para posible exclusión de Reconstrucción de Mama con prótesis 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de 2 la entidad proponente (según corresponda) Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) Representante legal de la 4 entidad nominadora (si aplica) Nombre de la persona de 5 contacto 6 Dirección de correspondencia 7 Teléfono fijo / celular 8 Correo electrónico 9 Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la 10 tecnología FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social 900.474.727- 4 Olinda Gutiérrez Alvarez Carrera 13 No. 32 - 76 3305000 Ext 3141 ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión RECONSTRUCCIÓN MAMARIA CON PRÓTESIS C509 - TUMOR MALIGNO DE LA MAMA, PARTE NO ESPECIFICADA 20 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 12 Procedimiento (si aplica) Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas 13 b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica X 85.7.1.01 RECONSTRUCCIÓN DE MAMA UNILATERAL CON DISPOSITIVO 85.7.1.02 RECONSTRUCCIÓN DE MAMA BILATERAL CON DISPOSITIVO Información de criterios de exclusión Justificación Recomendación fuerte en contra en la Guía de práctica clínica (GPC) para la detección temprana, tratamiento integral, seguimiento y rehabilitación del cáncer de mama. 33. En pacientes que vayan a recibir radioterapia post-mastectomía se recomienda la reconstrucción mamaria con tejido autólogo. No se recomienda la reconstrucción mamaria con prótesis. c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente 21 e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional SI 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" No X SI No Justificación Guía de práctica clínica (GPC) para la detección temprana, tratamiento integral, seguimiento y rehabilitación del cáncer de mama http://gpc.minsalud.gov.co/gpc_sites/Repositorio/Conv_500/GPC_cancer_mama/gpc_ cancer_mama.aspx Conflicto de interés Describa el conflicto de interés X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 22 Tabla 7 Formato de nominación para posible exclusión de Sombras terapéuticas FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente 1 Tipo de Actor del SGSSS Entidades gubernamentales (gobierno) Nombre persona natural o de la 2 entidad proponente Ministerio de Salud y Protección Social (según corresponda) Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en 900.474.727- 4 caso de persona natural) Representante legal de la entidad 4 nominadora (si aplica) Nombre de la persona de 5 Olinda Gutiérrez Alvarez contacto 6 Dirección de correspondencia Carrera 13 No. 32 - 76 7 Teléfono fijo / celular 3305000 Ext 3141 8 Correo electrónico ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión 9 Nombre de la tecnología Sombras terapéuticas Enfermedad asociada a la 10 F840 - AUTISMO EN LA NIÑEZ tecnología 23 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) Información de criterios de exclusión Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y 13 eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica X X Justificación Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. No se recomienda el uso de "sombras terapéuticas", dado que no favorece el cumplimiento del objetivo de la terapia, la autonomía. Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. No se recomienda el uso de "sombras terapéuticas", dado que no favorece el cumplimiento del objetivo de la terapia, la autonomía. d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación 24 f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" SI No SI No X Justificación Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista http://www.iets.org.co/reportes-iets/Paginas/protocolo-TEA.aspx Conflicto de interés Describa el conflicto de interés X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 25 Tabla 8 Formato de nominación para posible exclusión de Terapias no ABA FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente 1 Tipo de Actor del SGSSS Entidades gubernamentales (gobierno) 2 Nombre persona natural o de la entidad proponente (según corresponda) Ministerio de Salud y Protección Social 3 Número de identificación (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) 4 Representante legal de la entidad nominadora (si aplica) 5 Nombre de la persona de contacto 6 Dirección de correspondencia 900.474.727- 4 Olinda Gutiérrez Alvarez Carrera 13 No. 32 - 76 26 7 Teléfono fijo / celular 8 Correo electrónico 3305000 Ext 3141 ogutierrez@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión 9 Nombre de la tecnología Terapias que no hacen parte del enfoque terapéutico ABA: o Intervenciones con agentes quelantes, o Terapia con cámaras hiperbáricas, o Terapia libre de gluten, o Terapia celular, o Inyecciones de secretina, o Suplementos vitamínicos, o Estimulación magnética transcraneal, o Terapia de integración sensorial, o Trabajo con animales (perros, delfines, caballos, etc.), o Musicoterapia, o Aromaterapia. Enfermedad asociada a la tecnología 10 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 11 Medicamento (si aplica) F840 - AUTISMO EN LA NIÑEZ 12 Procedimiento (si aplica) 13 Dispositivo médico (si aplica) 14 Otro (si aplica) Información de criterios de exclusión 13 Justificación Marque con una x según corresponda 27 a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica X Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. Las terapias eclécticas, aquellas que mezclan componentes teóricos de ABA, con otras estrategias (TEACCH, intervención con animales, integración sensorial), no han demostrado tener algún efecto significativo en áreas como el lenguaje, habilidades sociales, cognición, estereotipias, autocuidado, en personas con diagnóstico de TEA, comparadas con ABA X Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista. Las terapias eclécticas, aquellas que mezclan componentes teóricos de ABA, con otras estrategias (TEACCH, intervención con animales, integración sensorial), no han demostrado tener algún efecto significativo en áreas como el lenguaje, habilidades sociales, cognición, estereotipias, autocuidado, en personas con diagnóstico de TEA, comparadas con ABA d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente 28 e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior Información adicional SI 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla Justificación No Protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y ruta de atención integral de niños y niñas con trastornos del espectro autista http://www.iets.org.co/reportes-iets/Paginas/protocolo-TEA.aspx X Conflicto de interés Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" SI Describa el conflicto de interés No X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 29 Tabla 9 Formato de nominación para posible exclusión de Dexrazone FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de la 2 entidad proponente (según corresponda) Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social, Dirección de Medicamentos y Tecnologías en Salud Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) 900.474.727- 4 Representante legal de la entidad 4 nominadora (si aplica) 5 Nombre de la persona de contacto Maria Constanza Velandia Escobar 6 Dirección de correspondencia Carrera 13 No. 32 - 76 7 Teléfono fijo / celular 3305000 Ext 1339 30 8 Correo electrónico mvelandia@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión 9 Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la tecnología 10 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) DEXRAZOXANE C509 - TUMOR MALIGNO DE LA MAMA, PARTE NO ESPECIFICADA 11 Medicamento (si aplica) DEXRAZOXANE 12 Procedimiento (si aplica) 13 Dispositivo médico (si aplica) 14 Otro (si aplica) Información de criterios de exclusión Justificación Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o 13 suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las personas 31 b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior X EL IETS encontró evidencia que contraindica su uso en población pediátrica, como cardioprotector en pacientes tratados con doxorrubicina y epirrubicina. X Sin registro INVIMA para su uso en población pediátrica Información adicional 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla SI Justificación No Ficha Técnica para Análisis de Medicamentos con Uso No Incluido en Registro Sanitario (UNIRS) X Conflicto de interés Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" SI Describa el conflicto de interés No X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 32 Tabla 10 Formato de nominación para posible exclusión de Irinotecan FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de la 2 entidad proponente (según corresponda) Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social, Dirección de Medicamentos y Tecnologías en Salud Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) 900.474.727- 4 Representante legal de la entidad 4 nominadora (si aplica) 5 Nombre de la persona de contacto Maria Constanza Velandia Escobar 6 Dirección de correspondencia Carrera 13 No. 32 - 76 33 7 Teléfono fijo / celular 3305000 Ext 1339 8 Correo electrónico mvelandia@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión 9 Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la tecnología 10 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) 11 Medicamento (si aplica) IRINOTECAN C189 - TUMOR MALIGNO DEL COLON, PARTE NO ESPECIFICADA C56 - TUMOR MALIGNO DEL OVARIO C349 - TUMOR MALIGNO DE LOS BRONQUIOS O DEL PULMON, PARTE NO ESPECIFICADA IRINOTECAN 12 Procedimiento (si aplica) 13 Dispositivo médico (si aplica) 14 Otro (si aplica) Información de criterios de exclusión Justificación Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad 13 principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de 34 la capacidad funcional o vital de las personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior X EL IETS encontró evidencia que contraindica su uso en población pediátrica en las indicaciones aprobadas por invima. X Sin registro INVIMA para su uso en población pediátrica Información adicional SI 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla No Justificación Ficha Técnica para Análisis de Medicamentos con Uso No Incluido en Registro Sanitario (UNIRS) X Conflicto de interés 15 SI Describa el conflicto de interés No 35 Presenta algún conflicto de interés Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 36 Tabla 11 Formato de nominación para posible exclusión de Ocreotilde FORMATO DE TECNOLOGÍAS NOMINADAS PARA POSIBLE EXCLUSIÓN Febrero de 2017 Dirección de Regulación de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud Información del proponente 1 Tipo de Actor del SGSSS Nombre persona natural o de la 2 entidad proponente (según corresponda) Entidades gubernamentales (gobierno) Ministerio de Salud y Protección Social, Dirección de Medicamentos y Tecnologías en Salud Número de identificación 3 (Nit de la empresa o cédula en caso de persona natural) 900.474.727- 4 Representante legal de la entidad 4 nominadora (si aplica) 5 Nombre de la persona de contacto Maria Constanza Velandia Escobar 6 Dirección de correspondencia Carrera 13 No. 32 - 76 7 Teléfono fijo / celular 3305000 Ext 1339 37 8 Correo electrónico mvelandia@minsalud.gov.co Información de la tecnología nominada para posible exclusión 9 Nombre de la tecnología Enfermedad asociada a la tecnología 10 (enfermedad o condición de salud para la cual está indicada la tecnología) OCTREOTIDE P704 - OTRAS HIPOGLICEMIAS NEONATALES 11 Medicamento (si aplica) OCTREOTIDE Información de criterios de exclusión Justificación Marque con una x según corresponda a) Que tengan como finalidad principal un propósito cosmético o suntuario no relacionado con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional o vital de las 13 personas b) Que no exista evidencia científica sobre su seguridad y eficacia clínica X EL IETS encontró evidencia científica insuficiente para su uso en la indicación para población pediátrica (neonatos y lactantes) c) Que no exista evidencia científica sobre su efectividad clínica 38 d) que su uso no haya sido autorizado por la autoridad competente e) Que se encuentre en fase de experimentación f) Que tengan que ser prestados en el exterior X Sin registro INVIMA para su uso en población pediátrica Información adicional 14 ¿Adjunta evidencia? Si adjunta evidencia empleé este campo para relacionarla SI Justificación No Ficha Técnica para Análisis de Medicamentos con Uso No Incluido en Registro Sanitario (UNIRS) X Conflicto de interés Presenta algún conflicto de interés 15 Según la descripción de la hoja "Conflicto de interés" SI Describa el conflicto de interés No X Fuente: formatos de tecnologías nominadas para posible exclusión de la 1° vigencia 2017 39
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http://esdocs.com/doc/2927565/nominaciones-primera-semana-resolucion-330-2017
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Ver personas con acceso a tu repositorio Los propietarios de la organización pueden ver el acceso de las personas a un repositorio dentro de una organización. Los propietario de organizaciones que utilizan GitHub Enterprise Cloud o GitHub Enterprise Server también pueden exportar una lista CSV de personas que tienen acceso a un repositorio.
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https://docs.github.com/es/enterprise/2.20/user/github/setting-up-and-managing-organizations-and-teams/viewing-people-with-access-to-your-repository
30a07352-05ca-43c4-a49b-9912fbbcefeb
En este proyecto de fin de carrera se desarrollaron las siguientes tareas: - Se desarrolló una arquitectura de computadores tipo RISC, similar a MIPS - Se diseñó un microprocesador de microarquitectura moderna, construida sobre ideas de última ge... En estos apuntes se tratan los temas estudiados durante la asignatura de Cálculo Integral del primer curso de Ingeniería Informática del Software de la Universidad de Oviedo. Los temas van desde el análisis de funciones (de 1 y de varias variables) h...
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http://www.misdocs.com/es/documents?tag=ingenieria-informatica
3bb49edf-3059-4716-8ee5-6287d644c54b
Visas para Menores de Edad R: Todos los viajeros, incluyendo los menores de edad, necesitan una visa para viajar a los Estados Unidos, o deben calificar para viajar sin visa a través de un programa especial, como el Programa de Exención de Visas. R: Sí,cada solicitante necesita una cita. P: ¿Todos los menores de edad tienen que asistir personalmente a su cita? R: Los menores de 2 años no necesitan asistir personalmente a la entrevista. Los menores de 18 años deberán estar acompañados por sus padres biológicos durante la entrevista de visa. Las únicas excepciones serían por muerte de uno de los padres, divorcio, un certificado de nacimiento que muestra vacío el campo del padre, custodia legal o debido a otras circunstancias (por ejemplo, adopción o huérfanos). Para cada excepción, un documento legal es requerido para demostrar la causa de la ausencia del otro padre. En el caso de un nuevo matrimonio, la madre / padre del niño tiene que aparecer con el cónyuge actual (padrastro del menor). P: ¿Se necesitan otros documentos para la solicitud de visa de menores? R: Sí. Para la solicitud de visa de un menor de 18 años es obligatorio traer la partida de nacimiento original en el momento de la entrevista.
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http://ustraveldocs.com/ni_es/ni-svc-visachild.asp
3d5ec947-e6c1-4045-90a1-4dd680a33e73
Tecnologías de búsqueda: la ciencia aplicada a la localización de desaparecidos y fosas clandestinas ¿Qué tipo de tecnologías forenses podrían utilizar las familias de los desaparecidos para localizar fosas clandestinas? ¿Cuál de ellas podría otorgarles mejores resultados? ¿Qué tipo de tecnologías están utilizando las autoridades mexicanas para las búsqueda en campo? Fueron algunas de la dudas que se despejaron en el Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense que fue convocado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF) y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), y que se realizó del 1 al 4 de julio en la Ciudad de México. ZonaDocs acudió al Encuentro para explicar los esfuerzos ciudadanos y científicos que se han desarrollado para denunciar y combatir graves violaciones a los derechos humanos; así como para dar cuenta de los usos tecnológicos que colectivos de familiares de desaparecidos en México emplean para la localización de sus seres queridos en fosas clandestinas. Por Darwin Franco/@DarwinFranco Para muchos de los colectivos de familiares de desaparecidos en el país, la primera tecnología que usaron para buscar a los suyos en campo fue una varilla en forma de "T"; Grupo Vida de Torreón, Coahuila, fue de los primeros en emplear este dispositivo que se encaja en la tierra utilizando todo el peso del cuerpo (de ahí la necesidad de tener un punto de apoyo horizontal) después se le extrae para oler su punta buscando identificar algún olor fétido o putrefacto que dé indicios de la presencia de restos humanos enterrados. Esta varilla "T" que aún sigue acompañando a los colectivos en sus búsquedas, ahora comienza a alternarse con otros métodos mucho más sofisticados que incluyen desde detectores de metal, drones aéreos y terrestres hasta diversos dispositivos tecnológicos que fueron creados originalmente para la localización de restos arqueológicos o fallas geológicas, pero que dada la crisis de derechos humanos ahora también se han empleado para buscar e identificar fosas clandestinas en países que han padecido conflictos bélicos. Letty Hidalgo, madre de Roy Rivera Hidalgo -víctima de desaparición forzada desde el 11 de enero de 2011 en San Nicolás de los Garza, Nuevo León-, formó parte del Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense, y en entrevista con ZonaDocs explicó que el grupo que encabeza, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos Nuevo León (FUNDENL), ha ido evolucionando en sus procesos de búsqueda en campo, de tal manera que han pasado del uso de la varilla "T" a la implementación de un dron aéreo con el que han tomado diversos videos y fotografías que han sido de utilidad para comprender qué hay en los terrenos antes, durante y después de realizar una búsqueda en campo. No sólo se trata, como lo han aprendido las también llamadas "Madres Coraje" de FUNDENL, de elevar el dron sobre el terreno para tomar fotos y/o videos: "Se trata de saber qué, dónde y cómo se va a buscar; qué ha ocurrido donde se realizará la búsqueda, pero también cuál será la ruta o camino que debemos seguir para hacerlo", precisó Letty Hidalgo, quien junto con sus compañeras no sólo se han quitado el miedo de volar el dron sino también han aprendido a conocer qué es lo que se puede hacer con toda la información que éste recaba; de ahí que han incorporado a su lenguaje de búsqueda conceptos como: "fotogrametría y ortofotografía". Imagen de fotogrametría y ortofotografía a través del uso de drones aéreos. La fotogrametría es la técnica que permiten hacer reconstrucciones de terrenos y medidas a partir de imágenes aéreas y cuyo objetivo principal es convertir datos bidimiensionales (imágenes planas) en información cartográfica para la reconstrucción de mapas y objetos en tercera dimensión (3D) con alta precisión. Para hacer esto se requieren solapar cientos de imágenes consecutivas en alta calidad, de ahí que todo proceso de búsqueda debe estar sustentado en "un plan de vuelo" que facilite al dron, el recorrido por un terreno sobre el cual después se requiere hacer una modelación para identificar diferencias en la composición del espacio. En cambio, la ortofotografía es el trabajo cartográfico georreferenciado que se hace de las fotografías aéreas en la que se pasa de la representación en perspectiva cónica del territorio a una perspectiva ortogonal; esto significa que todos los elementos que ahora aparecen en la fotografía están en la misma escala, libres de errores y deformaciones. En conclusión, una ortofotografía es la combinación de las características y detalles de una fotografía aérea, pero con las propiedades geométricas de un plano. Integrante de FUNDENL con el dron que utilizan en sus búsquedas de campo (Foto: Cortesía FUNDENL). Aprendimos a usar el dron gracias a la ayuda de un arqueólogo forense independiente que nos capacitó a nosotras en FUNDENL, pero también a los peritos de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León que también tenían su dron… y así aprendimos no sólo a usarlo (el dron), sino a entender que se podía hacer con lo que obteníamos de éste; de esta manera conocimos y aprendimos qué es la fotogrametría y ortofotografía… algo que fue totalmente nuevo para nosotras, pero que hemos aprendido a conocer tras diversas capacitaciones… ahora sabemos que sólo las capas de fotografías son las que nos darán datos para entender la conformación del terreno, pero esto es un trabajo que ya no hacemos nosotras solas sino que también contamos con el apoyo del arqueólogo forense que ahora forma parte de FUNDENL, él nos ayuda con la ortofotografía y con la realización de los modelos tridimensionales del terreno que después nos permitirá saber si el terreno fue removido o no, lo cual daría indicios para que nosotras podamos identificar una posible fosa clandestina. Lo que Letty Hidalgo compartió con ZonaDocs es el resultado de un proceso multidisciplinario en el que ahora muchos colectivos de familiares de desaparecidos están inmersos y que implica el poner toda su experiencia de búsqueda en una colaboración cada vez más constante con diversos grupos de científicos que provienen de áreas como: antropología y arqueología forense; medicina forense; ingeniería en mecánica de suelos, ingeniería en sistemas computacionales; geología; geografía; astronomía; astrología; física; informática; ciencias de datos; matemáticas; arquitectura y derecho. Justo con ese espíritu interdisciplinario es que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF) y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) realizaron, del 1 al 4 de julio en la Ciudad de México, el Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense donde participaron tanto familiares de desaparecidos como diversos científicos provenientes de: Argentina, Australia, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Suiza y México, y cuya sede fue el Museo Memoria y Tolerancia. El objetivo principal del Encuentro fue que familiares de desaparecidos y autoridades encargadas de procesos de investigación y búsqueda conocieran el uso de nuevas tecnologías forenses en áreas como: la percepción remota y la data informática; así como la implementación de estos recursos tecnológicos tanto en las investigaciones como en los procesos judiciales en tribunales internacionales, lo cual pretende abrir todo un panorama de oportunidad para que en México, los colectivos de familiares de desaparecidos, exijan a las autoridades el uso de estas tecnologías o, en su defecto, la participación de peritos independientes que sí las están empleando tanto para denunciar graves violaciones a los derechos humanos como para la localización de fosas clandestinas. Proyecto realizado por SITU Research para la División de Crisis de Amnistía Internacional, ésta herramienta interactiva fue diseñada para ayudar a denunciar los ataques dirigidos por el gobierno a civiles en Jebel Marra, una de las regiones más remotas de Darfur, Sudán. Dichas zonas fueron localizadas producto de la combinación de tecnologías de percepción remota e imágenes satelitales. (Fuente: SITU Research). La percepción remota o cómo es que las pistas pueden provenir desde el cielo El Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) define a la percepción remota (o teledetección) como: "La disciplina basada en ciencia ytecnología que permitedesarrollar, capturar, procesar y analizar imágenes, junto con otros datos físicos de la Tierra, obtenidos desde sensores en el espacio, sensores aerotransportados y con sensores que capturan datos in situ". Estas metodologías científicas, en otras palabras, lo que hacen es medir y registrar la energía electromagnética reflejada o emitida por la superficie de la Tierra, así como la relación que existe entre tales mediciones con su naturaleza y distribución. ¿Y qué tiene que ver esto con la búsqueda de los desaparecidos? Para Amy Mundoff del Departamento de Antropología de la Universidad de Tenesse Knoxville (Estados Unidos), los datos que pueden verse desde el cielo son muy significativos porque "permiten identificar alteraciones en la superficie del suelo y el subsuelo que a simple vista son imperceptibles, pero que pasando por una seria de técnicas de percepción remota ayudan a recabar información sobre cómo cambia la tierra cuando en ella se entierran cuerpos", expresó. Para esta bióloga forense que participó en la Comisión Internacional para la búsqueda de Personas Desaparecidas en la guerra en Bosnia-Herzegovina, resulta relevante el acceder a toda la información cuando se tiene sospecha de que existe una fosa clandestina; la implementación de tecnologías de percepción remota, a su parecer, son clave para el análisis del territorio en un proceso histórico; sin embargo, tiene la misma relevancia la información que pueden dar quienes estuvieron ahí: "Las tecnologías no son infalibles, pero sí ayudan a dar más precisión a lo que señalan los testigos", explicó. A esa misma conclusión llegaron tanto Jonathan Drake de American Association for The Advancement of Science (AAAS) de Washington D.C. (Estados Unidos) y Manuel Fiol del Programa sobre Aplicaciones Operacionales de Satélite de las Naciones Unidas (UNOSAT, por sus siglas en inglés), quienes conversaron sobre el uso de tecnologías geoespaciales y de teledetección y sus posibles usos para la identificación de fosas clandestinas. Para ambos científicos queda claro que desde el cielo y a tráves del uso de drones, aviones, aviones no tripulados y/o satélites, es posible generar una infinidad de datos para crear modelos tridimensionales tan precisos y georreferenciados que no habría manera de que los gobiernos nieguen el hallazgos de fosas clandestinas; sin embargo, el empleo de estas tecnologías no sólo es caro sino, incluso, altamente técnico, lo cual incrementa aún más sus costes para quien desee usar y emplear imágenes satelitales; tecnología LiDAR; multi-espectometría e hiper-espectometría como pruebas periciales. Simulación del vuelo con la tecnología LiDAR en un avión del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. La tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging), por ejemplo, detecta la luz a distancia, lo cual se hace empleando un sistema láser que permite medir la distancia entre el punto de emisión hasta un objeto o superficie; el tiempo que tarda dicho láser en llegar a su objetivo y volver al punto de origen, es lo que indica la distancia entre los dos puntos. Con estas mediciones lo que se puede obtener es un mapa en 3D de alta resolución para conocer el terreno en cuestión. Sin embargo, esta tecnología per se no muestra los cuerpos contenidos en una fosa, lo que mostraría en dado caso es la irregularidad en el terreno y algunos otros datos geográficos y geológicos que podrían ayudar a sostener la hipótesis de que ahí pudiera existir un entierro cladestino, ya sea porque la luz se refleja de manera distinta en razón de los diversos desniveles o abultamientos del terreno o porque existen indicadores que dan cuenta de la presencia de algunos tipos de químicos, tales como el mercurio o nitrógeno. Estas vistas aéreas o satelitales se vuelven mucho más precisas con la combinación de datos que pueden obtenerse in situ y sobre los cuales, los colectivos de desaparecidos tienen gran experiencia, pues ante las carencias tecnológicas son sus sentidos los que se han agudizado para detectar en los terrenos no sólo irregularidades (desniveles o abultamientos), sino también patrones criminales; por ejemplo, Las Rastreadoras de El Fuerte, presentes también en el Encuentro, han desarrollado tal pericia en campo que combinan esa visión del terreno con la información de cómo actúan "los enterradores" al norte de Sinaloa: "Los plebes no caminan más de 15 metros de la brecha y casi siempre realizan los entierros debajo de árboles o cercanos a ellos, además no cavan más allá de los 30 o 45 centímetros", afirmó Mirna Nereyda, líder del colectivo. Por ello, para Santiago Perdomo, especialista en propespección geofísica de la Universidad de La Plata (Argentina), ningún trabajo forense que emplee tecnologías de percepción remota debe hacerse sin un pleno conocimiento del contexto y sin contar con la ayuda de quienes fueron testigos de los hechos o de quienes han acumulado información sobre los casos: "Es muy importante conocer el contexto social, económico y forense para usar estas tecnologías con éxito. A esto se llega con testimonios, con trabajo de archivo. ¿Qué es lo que se quiere buscar? Esto es importante para saber qué técnica se quiere usar. Muchas técnicas no ven el entierro en sí, sino la alteración del terreno", explicó. Así pasa con otras sofisticadas técnicas como: la multi-espectometría e hiper-espectometría, las cuales pueden arrojar buenos resultados para identificar en el terreno irregularidades e inconsistencias e, incluso, variaciones en la temperatura que es clave en la identificación de una fosa, pues la presencia de uno o varios cuerpos altera la temperatura del subsuelo por los efectos de la descomposición orgánica. Aunque el uso de las tecnologías de percepción remota han servido para localizar, a través del empleo de imágenes satelitales, fosas clandestinas en países como Iraq: "No puede pensarse que el éxito de esta tecnología en aquel país resultará de la misma manera para México", aclaróPeter Douglas del Victorian Institute of Forensic Medicine (Australia), quien en el Encuentro presentó cómo fue que hallaron las fosas en territorio iraquí, destacando que el éxito no sólo fue producto del uso de la tecnología, sino también del trabajo de campo que se realizó con diversos informantes que dieron datos importantes para saber cómo y hacia dónde apuntar los satélites: "Cada sitio tiene retos: terrenos con jungla; terrenos en zonas de poco acceso. No hay solo un método para localizar fosas; en el pasado se usaban imágenes satelitales, geofísicas, binomios caninos, testigos", puntualizó. La presentación de estas tecnologías impactó tanto a las familias de desaparecidoscomo a los funcionarios públicos presentes en el Encuentro; no obstante, varias de sus dudas sobre el uso de estas tecnologías como: "¿Ese láser puede ayudar a identificar cuerpos que son tirados en canales o ríos?, ¿Qué hay con la identificación de restos que han sido disueltos en ácido o incinerados?, ¿Y si los cuerpos no están en campo o terrenos abiertos, sino dentro de casas: qué tecnología nos ayudaría?", simplemente no pudieron ser contestadas por los expertos, ya que muy pocos de estos desarrollos tecnológicos se han utilizado en México para la búsqueda de desaparecidos o para la localización de fosas clandestinas. Esquema explicativo de cómo funciona un georadar (Fuente: GeoScience). En México, la tecnología forense que más se ha promocionado por parte de diversos gobiernos, tanto federales como estatales, como la panacea para la localización de fosas clandestinas es: el georadar, tecnología que emite pulsos de radar (radiación electromagnética) para obtener imágenes del subsuelo, lo cual permite identificar irregularidades en el terreno sobre el cual se trabaja; sin embargo, nunca ha sido un aparato para detectar cuerpos como se vendió la idea a familiares de desaparecidos en el país. Para especialistas como Santiago Perdomo de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísica de la Universidad Nacional de la Plata (Argentina): "Ninguna tecnología forense está hecha para detectar cuerpos, no existe un aparato que haga eso, lo que hacen es buscar disturbaciones antrópicas que son realizadas por el ser humano (…) al georadar, lo venden como el detector de cuerpos, pero no es así… no existe un detector de fosas y es un error presentarlo como tal porque cuando se falla, duele", puntualiza. Plataforma multimedia que presenta documentación y análisis de cuatro eventos de violencia que tuvieron lugar en Nicaragua entre el 18 de abril y 30 de mayo del 2018. La plataforma funciona tanto como un archivo como una herramiento analitica, procesando un gran numero de video generados por usuarios para mejorar el entendimiento de hechos complejos (Fuente: http://gieinicaragua-cartografia-violencia.org). La data informática y la relevancia del registro Vivimos en tiempos donde casi todo lo que hacemos queda registrado en datos informáticos; es decir, existen registros de tiempo y georrefenciación de cuando hacemos una llamada, recibimos un mensaje o publicamos algo en cualquier red social digital. Esta "huella digital" es clave si de localizar a una persona se trata; sin embargo, en la búsqueda de los desaparecidos en México todo se reduce a la solicitud de una sábada de llamadas y a la geolocalización del teléfono celular de la víctima, información que casi siempre llega meses después de la desaparición y sobre la cual existe muy poco trabajo pericial para hallar datos o pistas que lleven a la localización de las personas. Sobre el tema Brad Samuels, Director de SITU Research en New York (Estados Unidos), clarificó a las familias todas las posibilidades técnicas y tecnológicas que pueden existir cuando se analizan de manera correcta los datos y metadatos contenidos en los dispositivos móviles, principalmente, el teléfono celular. En su exposición sobre cómo se han usado estos metadatos para la exposición de graves violaciones de derechos humanos en tribunales intenacionales, éste explicó que la clave está la estructura narrativa del hecho; es decir, en el cómo los datos contenidos en fotografías y videos pueden acomodarse de tal manera que diversas grabaciones realizadas por múltiples usuarios y en diversos ángulos permiten crear una narrativa completa de lo ocurrido y, con ello, explicar cómo y de qué manera han sucedido los hechos; su equipo intedisciplinario en SITU Researchlo hizo así para comprobar las represiones policíacas en Hong Kong y Nicaragua, en este último caso trabajaron en conjunto con el Equipo Argentino de Antropología Forenses e hicieron la reconstrucción de los hechos -a través del análisis de los metadatos de fotos y videos- donde se comprueba que la muerte de tres jóvenes ocurrió por los disparos que realizaron policías nicaragüenses durante la marcha de "Las Madres", celebrada el 30 de mayo de 2018. En México, el propio Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), la Agencia de Investigación Forensic Architecture y el Centro Prodh crearon: La Plataforma El Caso Ayotzinapa: Una Cartografía de la Violencia, la cual hace una recopilación muy puntual de lo que pasó el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, con los 43 normalistas de Ayotzinapa, así como de la participación, por acción o inacción, que tuvieron las fuerzas del Estado (en sus tres niveles de gobierno) en las agresiones y desaparición de los estudiantes. La gran diferencia entre el trabajo realizado en México y lo que ha hecho SITU Research reside en que estas evidencias forenses digitales sí han sido avaladas y utilizadas en tribunales internacionales, lo cual es relevante porque, entonces, éstas adquieren un valor dentro del proceso judicial y se convierten, así, en pruebas para fincar responsabilidades penales; en nuestro país, a pesar de que los integrante del EAAF están reconocidos como peritos independientes de los padres de los 43 normalistas, sus trabajos y peritajes forenses no han tenido peso en las disertaciones judiciales que se han hecho del caso. Al respecto, Teresa Harris del Departamento de Ciencias y Derechos Humanos de American Association for The Advancement of Science(AAAS) de Washington D.C. (Estados Unidos), precisó que la principal lucha de las víctimas de cualquier violación a los derechos humanos es hacer valer su derecho a los peritajes independientes y, en consecuencia, a la presentación de pruebas durante el desarrollo de la investigación: "Debe pelearse en los escenarios legislativos, pues en tanto no se incorporen o se respeten estas figurales legales (peritos y peritajes independientes) de nada servirá todo el empleo de nuevas y mejores tecnologías, ya que ningún resultado se incorporará a los procesos judiciales", aunque conocedora del contexto mexicano agregó: "El objetivo final es la justicia, pero también sé que en sus circunstancias lo más importante es encontrar a sus desaparecidos". En el caso de FUNDENL, Letty Hidalgo, explica que la única manera que han encontrado para hacer válidos los trabajos forenses que han realizado de manera independiente es apegarse a la Ley General de Víctimas: "Para que todo lo que hacemos en campo tenga validez y se pueda incorporar a nuestros procesos judiciales hemos acreditado a nuestros peritos en cada una de las carpetas de investigación de quienes integran el colectivo; así apegados a la Ley estos expertos realizan dictamenes que después pedimos se incorporen a nuestras investigaciones; esto lo hemos hecho así, aunque ha existido mucha resistencia de parte de las autoridades que se niegan a dar información de los hallazgos que nosotras mismas hemos realizado, ya que indican que no somos terceros interesados. Por ello, hacemos valer nuestro derecho a contar con peritajes y dictamenes independientes, argumentando que este tipo de análisis no lo pueden realizar en el Procuraduría General de Justicia, pues no tiene personal calificado para hacerlo". "Debemos contar con mejores tecnologías para buscar a los desaparecidos": EAAF La realización del Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense ocurrió en tiempos donde la crisis forense del país es palpable y donde, a decir de las autoridades federales, se tienen más de 25 mil cuerpos de personas no identificadas en las instalaciones de los Servicios Médicos Forenses del país. Al respecto, Mercedes Doretti, directora de Proyectos en Centroamérica y Norteamérica del Equipo Argentino de Antropología Forense, señaló a ZonaDocsque: "Los peritajes independientes son muy importantes en México, particularmente, por el escenario que se tiene de macro-criminalidad donde tenemos violaciones a los derechos humanos y, donde en principio, muchos de los acusados son elementos del Estado y, por otro lado, también tenemos a elementos del crimen organizado que señalan, justamente, la participación del Estado en diversos crímenes; por ello, son relevantes los peritajes independientes porque de entrada existe un conflicto de intereses, ya que el Estado no puede investigarse así mismo y muchos de los centros forenses en México siguen dependiendo de las áreas de procuración de justicia". Mercedes Doretti, co-fundadora del EAFF (Foto: Marcos Vizcarra). La integrante del EAAF reflexionó sobre la relevancia de este primer Encuentro de tecnologías forenses: "En este Encuentro intencionalmente hemos combinado colectivos de familiares, peritos independientes y funcionarios del Estado porque creemos que estas nuevas tecnologías, en teoría, deben ser manejadas por todos… claro los especialistas lo harán a nivel más técnico o profundo, pero bien sabemos que quienes siempre impulsan los cambios tecnológicos más fuertes son las familias o los colectivos civiles porque ellos desde su lucha innovan en la búsqueda de sus seres queridos". Y esta nueva perspectiva será muy importante porque: "Si los familiares están al tanto de las nuevas tecnologías podrán exigirle al Estado que las utilice en la búsqueda de sus familiares; por ello, la idea de este Encuentro fue que todos comencemos a utilizar otros lenguajes y tecnologías porque, realmente en México, la búsqueda de los desaparecidos no ha pasado del uso de la varilla; el binomio canino y, a veces, el uso del georadar, pero hay muchos más instrumentos que deben emplearse para elevar la discusión a otro nivel y poner, así, a la tecnología al servicio de una crisis humanitaria tan grande como lo son las desapariciones", precisó Mercedes Doretti. Actualmente en México, la Comisión Nacional de Búsqueda reconoce la existencia de 40 mil personas desaparecidas; sin embargo, el número podría ser aún mayor porque la última actualización del registro oficial ocurrió en abril del 2018.
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https://www.zonadocs.mx/2019/07/09/tecnologias-de-busqueda-la-ciencia-aplicada-a-la-localizacion-desaparecidos-y-fosas-clandestinas/
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INFORME DEL CONSEJO DE UNIVERSIDADES SOBRE LA Intendente Municipal: Dr. Gustavo Bevilacqua Directora del Instituto Cultural: Lic. Marcela Sainz octubre2014 EQUIPO Edición / Área Comunicación y Diseño Instituto Cultural Diseño / Germán Jorge - Fotografía / archivo Instituto Cultural. COLABORARON EN ESTE NÚMERO / Daniela Villanueva, Emilia Erbetta, Museo Ferrowhite. En esta edición Pág. 3-8 Fondo Municipal de las Artes: MULTIPLICAR CULTURA. Cuarenta proyectos ligados a diferentes disciplinas artísticas fueron beneficiados por este fondo de fomento. ¡Conocé de qué se trata! Pág. 9-10 CESTO SENTIDO: Ferrowhite Museo Taller presenta una muestra de fotos que se interesa por el artefacto más modesto de nuestro mobiliario urbano: el cesto de basura. Pág. 11-16 FESTIVAL LATINOAMERICANO DE POESÍA: del 3 al 5 de octubre llegan a la ciudad poetas y editores de Chile, Uruguay, Brasil, Rosario, Córdoba y Entre Ríos. Pág. 17-18 ENCUENTRO NACIONAL DE ARTESANOS: CULTURA POPULAR AL ALCANCE DE LA MANO. Del jueves 9 al lunes 13, la Plaza Rivadavia recibe a 400 artesanos de todo el país. Pág. 19 PRE COSQUÍN: Bahía Blanca vuelve a ser sede del festival folklórico más importante del país. Pág. 20-27 TODA LA AGENDA DEL MES: conocé las actividades de museos, salas de teatro y espacios independientes. Fondo Municipal de las Artes 2014 MULTIPLICAR CULTURA Cuarenta proyectos ligados a diferentes disciplinas artísticas fueron beneficiados por fondos municipales que propiciarán la difusión del trabajo de artistas locales y permitirán disfrutar de nuevas publicaciones, eventos y encuentros nacionales e internacionales. El arte y la cultura no sólo necesitan de inspiración y trabajo creativo, su punto cúlmine y quizás el más esperado es llegar a la gente, a su público, a la ciudad. Y si hablamos de creatividad y talento Bahía Blanca es una ciudad privilegiada que cuenta con una enorme cantidad de artistas con ganas de hacer, con ganas de contribuir a la cultura de este lugar. Y es en ese contexto que el Instituto Cultural acompaña esta necesidad por medio del Fondo Municipal de las Artes, espacio que otorga becas y subsidios con el fin de impulsar el fomento, desarrollo, difusión y promoción de las actividades artísticas y culturales de la ciudad. Este fondo busca contribuir, a través de premios y subsidios, con el perfeccionamiento y capacitación de sus hacedores, auspiciando centros y talleres barriales con asistencia técnica y docente para la formación y el desarrollo artístico cultural que contribuyan a la producción de valores materiales-simbólicos de nuestra región y su permanente y dinámica construcción identitaria. En esta oportunidad, la evaluación a cargo del Consejo Consultivo del Instituto Cultural de Bahía Blanca se dividió en las áreas: música, teatro, plástica, literatura, producción audiovisual, comunicación, archivo, talleres, danza, becas de formación y eventos. Fomentar el trabajo colectivo Con una amplia y exitosa convocatoria, 40 fueron los proyectos seleccionados luego de una evaluación que consideró priorizar a quienes no hubieran recibido este subsidio en otra ocasión, que ante la presentación de varios proyectos por parte de una persona o institución sólo quedara seleccionado uno, y el impacto social o fortalecimiento del campo cultural de la ciudad que el proyecto propiciara. De este modo, Bahía Blanca será sede de nuevos encuentros internacionales, festivales, convenciones, recitales y salones de arte; tendrá a disposición nuevos libros, publicaciones, cortos de animación, DVD y discos, por sólo enumerar algunas de las ideas que crecerán con este financiamiento. Porque el Fondo Municipal es eso, el motor que produce el primer arranque de proyectos que vienen siendo trabajados o pensados desde hace mucho por los artistas locales y que con este impulso pueden lograr difundirse y completarse en el hacer colectivo de la cultura de la ciudad. Eso fue lo que motivó a Rosina Gúngolo y Diego Enrique a presentar el proyecto "Festival Bahía – Danza", un espacio donde la danza contemporánea pueda encontrarse y hacer un intercambio con los espacios urbanos, compartiendo experiencias y conocimientos del lenguaje de la danza, re-significando y apropiándose de los espacios públicos. "La importancia de este tipo de fondos es la misma por la que nos postulamos, contar con el apoyo para comenzar a generar, es un impulso", nos dice Rosina. Y ese impulso es el que los lleva a plantearse la necesidad de hacer más visible la actividad de la danza contemporá- nea en la ciudad, generando un espacio de muestra a la comunidad, promoviendo vínculos artísticos y de gestión entre las ciudades del sur del país. La cultura se gestiona entre espectadores y creadores Para Jorge Moyano, uno de los ganadores del fondo en el área de artes visuales, la importancia de este subsidio "radica en el estímulo y sostenimiento de procesos artísticos y favorece la generación de encuentros entre los creadores y los espectadores, así como también el sostenimiento material y concretos de ideas que sin estos aportes no podrían materializarse". Su proyecto se denomina "Los senderos espontáneos" y promueve la revalorización y el adentramiento público en una fracción de los talleres ferroviarios del Barrio Noroeste, en palabras de Moyano "pretende la producción de obra visual para el rescate y la generación de un relato que pueda dar cuenta de la existencia física, poética y política de un sector de la Ciudad de Bahía Blanca, ligado al momento fundacional de la misma y que en los últimos años ha sido puesto de relieve a partir de la generación de discusiones en la comunidad y de proyectos de reutilización y recuperación del suelo ferroviario en diferentes espacios del casco urbano". Esfuerzo y creación grupal Clementina Zivano es integrante del grupo Milpuentes, y junto a Gustavo Fernández, Maximiliano Corinaldesi, Guillermo García y Lucas Magallán podrán grabar su primer trabajo discográfico. Zivano señala que principalmente les "interesa difundir un concepto de música que se nutre de la dedicación y el trabajo en conjunto. Este disco es el resultado de un largo proceso en el que están presentes los ensayos semanales… el aprendizaje y disfrute en todas las presentaciones hechas hasta el momento, las horas dedicas a la composición, a los arreglos, al estudio de cada parte y al ensamble de todo lo anterior". Poder contar con un disco es tener un material de presentación que permite nuevas formas de difusión para, según palabras de Clementina, "un tipo de música que dialoga con distintos géneros folklóricos argentinos y latinoamericanos", apoyando y difundiendo "la canción como un género musical que cuenta, narra, que habla de cuestiones propias del ser humano". Leandro Coccia Y si de narraciones se trata, la publicación de un libro cuya génesis es el trabajo colectivo, la multiplicidad de disciplinas y miradas, y la interculturalidad, es un buen ejemplo. "Fixture", uno de los proyectos beneficiados por el fondo en el área de literatura, busca hacer un entrame entre la poesía, la narrativa, la ilustración y el fútbol. Resulta interesante analizar los motores que generan las ganas de presentar proyectos a fondos culturales. Para los integrantes del proyecto "Fixture", una de las razones que los motivó no fue entender todo desde una lógica afirmativa, sino plantearse el "por qué no". "Nos pareció atractiva la oportunidad de tener en una edición con una estética agradable, a mucha gente talentosa escribiendo, fotografiando, ilustrando, sobre determinado país. Fue, en partes, una excusa para ver si surgía esa comunión. Muchas de las historias de Fixture no se relacionan con el fútbol y muchas otras sí", señala Gonzalo Ledesma, integrante de este proyecto. De esta manera, Ledesma cree que proyecto es un desafío desde lo económico, lo estético y desde los artistas que van a editar; es un libro que reúne una "producción muy futbolera, ciertas obras que rozan el tema de costado y otras que poco tienen que ver con el tema. Nos gusta ver como conversan esas obras entre sí, algunas dinámicamente y otras haciendo de Fixture un partido picante". Todavía queda mucho por recorrer Todos los artistas entrevistados hacen hincapié en la importancia de contar con este tipo de apoyo eco- nómico. Gonzalo Ledesma cree que "es fundamental que desde la Municipalidad y el Instituto Cultural de cualquier lugar del mundo se estimule y apoye a los proyectos culturales emergentes económicamente y también a través de diferentes acciones. El desarrollo del campo cultural de cualquier sociedad es bueno si desde los gobiernos hay una participación positiva y activa. Muchas ideas interesantes se concretan gracias a los fondos en diferentes ciudades y es importante que en Bahía también exista esta posibilidad". En palabras de Clementina Zivano "apoyar las producciones artísticas locales desde lo económico es darles una 'voz', una entidad, es reconocer y valorar el trabajo de los artistas como tal. Es un reconocimiento y un apoyo fundamental a las personas que trabajamos en las distintas ramas artísticas con mucho esfuerzo y amor a lo que hacemos". Para Jorge Moyano "en los últimos años se han dado cambios realmente interesantes en la política cultural de la ciudad, de los cuales me siento parte y por los cuáles he sido enriquecido"; ese es el camino: seguir creciendo y abarcando nuevos espacios culturales con el fin de llegar aún más y de mejor manera a la sociedad. La cultura es para todos y cultura somos todos. / Cronista Daniela Villanueva Proyectos seleccionados Alicia Antich - Apología del lápiz - Libro de artista / Jorge Luis Moyano - Los senderos espontáneos / Danilo Luciano Cicive - La pequeña muestra más grande del mundo / Mónica Oliver - 6ª Salón Mil Miradas- 2ª Arte Objeto 2014 / Rocío Migueles - Ciclo de conciertos de Música de Cámara 2015 Carla Antonela Lorenzini - Minami animé. Convención de animé, historietas... / María Rosina Gungolo - Festival Bahía – Danza / Asoc. Filarmónica de Bahía Blanca - IV Encuentro Internacional de Clarinetes, Bahía Blanca 2015. / Antonela Ruiz - Taller se serigrafía manual, estampado textil. / Melina Bernardez - Taller Artes Visuales Hospitalario / Alejandra Pupio - Formación de Museos. Museo de Arqueología / Matías José Aguilar - Danzamérica y Prix de lausanne / Darío Mendizabal - Clones - Corto de animación 3D / Rodrigo Lacunza - Leiva de White, el ferroviario / Valentina Cittá - DVD de Yaga Plush / Jimena González - La seda de la mona / Lorena Carrique - Huellas / Mariano Olivera - El Último Punk / Juan Carlos Alecsovich - El Viaje de Ulises / María Belén Sosa - 4.48 Psicosis / Biblioteca Popular Martín Allica - Las musas deben estar locas, quieren editar / Marta Silvia Poggiese - Para mirarte mejor / Ignacio Duval, Ana D`amico y otros - Fixture, un picadito astral / Diego Arnaldo Poggiese - Clausura / Gustavo Darío López - Editorial Lux/ e books / Denise Navarrete Ibáñez - La Memoria desde el bondi / Ignacio Uranga - Materna / Sabrina Anabella Negrín - La obra maestra / Clemantina Luján Zivano - Milpuentes / Matias Morelli - Serebrios, 25 años / Sandro Amarain - Elunay / Maximiliano Pereyra - América Rapiña / Jorge Sebastián Siva Candia - Albastardo "Desequilibrado" / Sara Graciela Cappelletti - Tango Nautas / Sebastián Tomás Islas - Ludos / Sebastián Eduardo Prieto -La máquina de la euforia / María Florencia Fedeli - Vientos del sur / Sebastián Barrionuevo - Orquesta proletaria / Movimiento Por los Niños - Movimiento Murguero / Fermín Ramírez - Sonoteca Bahía Blanca CESTO SENTIDO Octubre trae a la La Casa del Espía una muestra de fotos en la que Guillermo Beluzo se interesa por el artefacto más modesto de nuestro mobiliario urbano: el cesto de basura, un objeto en el que además de la bolsa de residuos, caben mil preguntas acerca de los modos en que una ciudad lidia con lo que desecha. Aunque está siempre ahí, firme en la vereda, casi como si estuviera posando, el canasto de la basura no suele salir en las fotos. Claro, "queda feo" pero ¿Se fijaron que en Bahía no hay uno igual al otro? ¿Y que muchos exhiben volutas y firuletes, un ornato a veces pudoroso y otras tan temerario que la forma desafía a la función? Como la basura que portan, los cestos hablan de nuestra vida más de lo que nosotros quisiéramos. Al retratarlos, el fotógrafo que se interesa en ellos capta algo de quienes somos, sin ni siquiera molestarse en tocar el timbre de nuestra casa. Pero hace más el fotógrafo ciruja: se pregunta también por las maneras en que un vecino, una ciudad, una civilización lidian con aquello que desechan. Visto en perspectiva, nunca antes generamos tantos residuos como ahora. La basura vuelve tangible el vínculo maloliente entre miserables y opulentos. Así, mientras para algunos su acumulación sin precedentes se convierte en amenaza para el propio bienestar, para otros de ella depende la propia supervivencia. Si hoy por hoy algunos de los galpones del ferrocarril que aún quedan en pie son flamante sitio de acopio y labor de los cartoneros, quizás el gran proveedor de tachos de basura de esta ciudad haya sido alguna vez los propios talleres ferroviarios. En el taller, fabricar un cesto de basura era hacer un "perrito". Uno de esos trabajos que cualquier soldador con algo de habilidad hacía "de taquito", en el tiempo que restaba luego de concluida la tarea. El interrogante por lo que se tira no es tan distinto, en definitiva, a la pregunta por lo que decidimos conservar. El tacho de basura y el museo están emparentados. Ambos conciernen al vínculo histórico entre producción y consumo. Ambos son variantes de una misma economía política. AQUí, ALLÁ Y EN TODAS PARTES Del 3 al 5 de octubre llegan a la ciudad poetas y editores de Chile, Uruguay, Brasil, Rosario, Córdoba y Entre Ríos para, junto a los créditos locales, sacar a la poesía a la calle en maratones diurnas y nocturnas de charlas, talleres, lecturas, performances y mucho más. A Bahía van a llegar poetas de todos lados. Algunos vendrán de Chile, de Uruguay y de Brasil. Otros, de Rosario, Córdoba y Entre Ríos. Todos, más muchos poetas bahienses, convocados por el Festival de Poesía Latinoamericana, que el 3, 4 y 5 de octubre va a transformar centros culturales, parques y aulas en un gran espacio de lectura. Durante los tres días, el festival incluirá recitales, conferencias, talleres y paseos por el Puerto de Ingeniero White. Además, en cada lugar donde pongan pie los poetas, habrá una feria de editoriales. Aunque el miércoles 1 a las 18 el poeta, periodista y profesor Mario Verdugo va a abrir el juego con la conferencia "Cartógrafos de pueblo chico: la literatura chilena y el malestar en la nación" en el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, la apertura oficial del festival será el viernes 3 a partir de las 16 en las escalinatas de la UNS, con una maratón diurna de poesía, música y feria al aire libre en la que, además de Verdugo, van a estar Daiana Henderson, la poeta entrerriana que acaba de publicar "Un foquito en el medio del campo", y gmento ir a na -fra e íg mbest r e r ela Te s par a o d a r t a L a No v ies n plen ales ad ario, e eo 10 Anim cesion n o c er torn l e tos d o -prim im s é los nie ig l tr ción de premia monito ero n de un ió t s ganad stripa e ng e se de o la co nte, qu e c s 11 Com ios e d t fru de su eado y medor o c cañon g livin s en el los ojo r de directo o l nuevo e d mínim tían n e ió prom excepc visitas s la o 12 Con s in a od el cam ncia, t altaran f concie s a o t n en cua e) volver o (Chil g u d r Ve io r a M el montevideano Sebastián Pedrozo, para participar de una lectura de poesía al aire libre con Santiago Palacios (Chimpa) – voz de la banda local Los Horrendos y responsable del fanzine Zingo- y Micaela Varela, integrante de Proyecto azahar.Tapando el ruido de los autos a pura música van a estar Ronald Augusto, poeta, músico y ensayista brasilero, especializado en literatura negra en Brasil, y Nico Arias con la Orquesta Proletaria. "Hemos tratado de pensar para la edición de este año la situación de la poesía por fuera de los canales con- vencionales de difusión. Hay mucha circulación de poesía por fuera del libro y de los espacios cerrados y ese será el eje organizador del festival. Por esa razón, muchos de los poetas invitados son también responsables de editoriales alternativas o desarrollan propuestas de difusión a través de la performance, la vinculación con otras disciplinas como las artes visuales o la música, etc.", explicó Omar Chauvié, que forma parte de la Comisión organizadora del festival desde el Instituto Cultural junto con María Julia Mazzaferro y Gonzalo Ledesma. stiza R O ED O R dura po la denta ó c a s o El niñ das e mone lla y llenó d , a la ori a u g ea abuelo. el vaso d u s e de luz d a s e m de la as que ás dorad m n a b Esta ulidas. , como p ninguna vi, Yo no lo n Miento. contaro te me lo n e m emás, la so que, ad gura de e s y to s ye entira. ota es m de la anécd me que jen que e d ro e P mental lmación fi la n ndo o c expulsa onedas m s la e d z os de lu s del sol. finos hil s punta la a n ta que se a o. uiten es No me q on rs uito Hende "Un foq Daiana rs e on de d n e H a 3) (Daian po", 201 d el c a m en medio "Uno de los invitados es Clemente Padín, un poeta visual uruguayo que desde el principio de su carrera ha buscado esas vías novedosas y que, si bien ha publicado libros, también ha realizado intervenciones públicas y performances, atendiendo siempre al carácter social y político de la producción artística", agregó Chauvié. El viernes a las 20, Padín va a dar una charla sobre la "Actualidad de la poesía visual" en la Alianza Francesa. El festival de poesía no se trata nomás de sentarse a escuchar, por eso el sábado a las 10 se desarrollarán varios talleres simultáneos: el poeta bahiense Mario Ortiz va a estar dando un taller de escritura y reflexión crítica en la Confitería de Estación Sud, mientras que Da- vid Wapner, poeta, narrador y músico argentino radicado en Israel, ofrecerá una charla taller sobre literatura infantil en la Escuela Normal Superior, y el poeta y humorista gráfico chileno Jorge Montealegre estará al frente de un taller de historietas. El sábado, también en la Estación, Fran Rovira y Emilio Orbe compartirán una lectura con el traductor y poeta alemán Timo Berger, a las 16, y a las 17 será la presentación de los libros Coto de Caza, de Ernesto González Barnert, Apología de la droga, de Mario Verdugo, Hamaca Paraguaya, de Andrés Montenegro, Martes dedo, de Alfonsina Brión, y dos plaquetas de Diego Recoba y Sebastián Pedrozo de la editorial Chuy. El cierre tendrá una charla sobre poe- e otra b sía contemporánea argentina a cargo del profesor Silvio Mattoni y una intervención con poemas visuales a cargo de Clemente Padín. El domingo, el festival se muda al Museo de Arte Contemporánea con los poetas Andrés Florit, de Chile, Daniel Caico y Luciana Lamas, ambos de Bahía Blanca. A las 17, Ernesto González Barnert va a dar una charla sobre poesía chilena y postdictadura y mostrará su proyecto audiovisual "Obturaciones, Entrevistas con la Nueva Poesía Chilena 1990-2000". A la tardecita, Ronald Augusto y Daiana Henderson compartirán mesa junto a Roberta Iannamico y a las 19 los van a seg uir David Wapner, Jorge Montealegre y el poeta, ensayista y traductor cordobés Silvio Mattoni. s t ia a le g ó r ic a arro r de b os a colo en lej la vac s e lejo d ía n o yo ve me vi o ella buey e cuand d su ojo n e é hall za mena ión una a urcac za b a n if peran u ía b r la es ha e t e nde m por do so mo r da pa y el te en ca í m e d al pie o s tas b s pate u s te em de es s e t n a pos los sa bache úsica yo oía era un r una m a o r c onde d e cada d es joso d espon ca a p l) ua o Br a si de ag us to ( g u A d n a R ol Clemente Padín Car ta Pérez: o Ratón "Querid carta bo esta ía lunes Le escri que el d e rl a rm fo yó para in e me c a o. ctubre s e perdid h 12 de o la uela y m ra o e d m a ontr mi pri aya enc rtante que la h uy impo Espero m s e , e u q a y cionado do, he men a y y guarda o m co lió." porque, e me s a para mí la que s e u m ra me dibles es la pri prescin do Serán im ¿ . a so cuan rm Y fi itos inclu m s o ñ e qu ron estos pe ue pasa ca s dice q o n d a és, nun d v la e r? O al re e re c e d rima los años a, la lág ído. Hijit re c ridad s o la c m he cacia, tu fi e tu lo. e d incrédu y la risa al padre Unos de los mejores momentos de r ia v da día? li a a e cartas c tratan d is m n e las ediciones anteriores del festival se dirig ía s seguir ¿A quién mpo má e ti fueron las visitas de los poetas a las iera to n d no hub ¿Por cuá , de verda i s s argarita la escuelas, una experiencia que se va a M o mo vos, enviánd o C ? , o s d ecreta el senti repetir este año, cuando Daiana Hennedas s nada en n las mo te is x iremos e b o ri derson y Mattoni visiten la ESB n° sé que n er. ¿Esc rd e p s mbie tar no e 345 para leer con los alumnos que ya no se ca que gas nos arta que c a s cotidia n u ro ensaje han estado trabajando con sus textos, todavía m s lo n n a a a? Pas se llev por nad de pie, y y Diego Recoba y Sebastián Pedrozo, s puntas n e , r collare e e h de noc ara hac p s jóvenes poetas uruguayos, visiten la o c mas. n fi tes bla s crías ín s tus dien para su l rfi a e a vece escuela media 13, ex Nacional. d m n s de se confu e u q o juguete o ord rno n ruido s del invie Hacen u sfriada re n ió n c a a También de noche spir r. Se v con tu re o de calo er sofocad o ir p ra envolv s a u o el s uestas p c a ués s p a s e poem Para los que aguanten el ritmo, el ender d con los as y enc s io c re as p ahora festival va a seguir hasta la madrulas piez eo. Soy bterrán u s o g mismo e í gada. El viernes, en el centro cultural un fu e ya en s re c o ativa n que do pens Puentes Amarillos, en Mitre al 400, y un otro te pasan n e g la d oa e pue a pero mir el sábado en Nueva Cruz, donde los o vos qu m o c ie d na isa y no hay tan prec bahienses Melisa Depetris y Milton na carta u ir b ri ) c es rgentina López van a participar con Nurit Kaszattoni (A Silvio M telan, de Buenos Aires, la paranaense Daiana Henderson y con Mattoni, de una maratón nocturna de lectura junto a bandas de rock locales. / Cronista: Emilia Erbetta. XXIII Encuentro Nacional de Artesanos CULTURA POPULAR al alcance de la mano Del jueves 9 al lunes 13, la Plaza Rivadavia recibe a 400 artesanos de todo el país. El Encuentro Nacional de Artesanos nació en el seno de la Feria Municipal, en el '92, cuando en el país se preparaban los festejos por los 500 años de la llegada de Colón. Desde la feria se organizó un contra festejo. Fue un encuentro boca a boca, invitando a artesanos de otros lugares, la idea fue terminar el encuentro el 11 de octubre, el último día de libertad de los pueblos originarios. Ahora, 23 años después, es un encuentro que tiene prestigio internacional, reúne más de 400 artesanos de todo el país, con músicos en vivo y espectáculos todos los días. La Plaza Rivadavia se convierte en una plaza federal. El XXIII Encuentro Nacional de Artesanos recibe a casi 400 artesanos de todo el país, músicos locales y artistas callejeros. Se trata de un encuentro entre las tradiciones más diversas del trabajo manual: con el cuero, la piedra o el metal, tela o re- sina, tradiciones dinámicas armadas de continuidades e interrupciones. En cada uno de los objetos o las prendas exhibidas habrá, entonces, un saber y una experiencia producidos por varias generaciones a la vez. Ser artesano es transformar la materia prima con tus manos. Lograr un producto con identidad. Es una actividad puramente creativa, sin el respaldo de una industria y también es una forma de vida. Uno de los prin- cipios del nacimiento de la feria fue apoyar la cultura originaria. El trabajo de los artesanos es una herencia de los pueblos originarios por eso ellos tienen a cargo desde siempre la inauguración de la feria. Acá en Bahía, hay cerca de 40 que participan en la Feria Municipal y se dedican plenamente, y son los encargados de organizar el Encuentro Nacional, que ya forma parte de los grandes eventos culturales de la ciudad. BAHÍA SEDE PRE COSQUÍN 2015 El Círculo de Folklore de la ciudad con el acompañamiento del Instituto Cultural de la ciudad organizan el concurso Bahía Blanca Pre Cosquín 2015. Es un hecho fundamental para los artistas de la ciudad que Bahía vuelva a ser sede del festival de folklore más importante del país. Todos los fines de semana hay muchísima actividad en peñas, festivales y encuentros, que ahora tienen la oportunidad de mostrarse en un escenario nacional. El Pre Cosquín Bahía Blanca se realizará del 31 de octubre al domingo 2 de noviembre, en el Coloso Cultural de Villa Mitre. La inscripción estará abierta hasta el 24 de octubre. Para más información: Tel. 4523768 – 291154687956 o al mail circulofolklorebblanca@gmail.com 18 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. APERTURA OFICIAL. con la presentación del libro "El Silencio que mastica el pucho" a cargo de sus autores: Mariel Estrada, Carlos Benítez, Evedith Adal Hosni, Eduardo Giorlandini, José Valle y Gabriela Biondo. Entrega de distinciones a la trayectoria a Sergio y Adriana, Olga Gil, Héctor Patrignani, Juan Carlos Valiente, Agustín Neifert y Juan Micik; por su apoyo a la cultura popular a Nidia Moirano y Sergio Raimondi. Intervención musical a cargo de Rubén Páez / SUM Cooperativa Obrera, Zelarrayán 560. 21 hs. FESTIVAL ANUAL DE MÚSICA Y DANZA del Centro de Colectividades Extranjeras de Bahía Blanca. "Los niños del mundo" integrado por las colectividades de Galicia, Cuba, Italia, Valencia, Sirio-Argentina, País Vasco, Andalucía, Cultural Peruano, Casa de España y Pastoral Migratoria / Teatro Municipal. 21:30 hs. SOLISTAS EN EL DON OSVALDO. Ciclo de recitales de la UMSUR / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 19 hs. BORDADORAS Inauguración de Muestra Colectiva en la Salita de la Confitería de la Estación Sud / Av. Cerri 860. SAB04 MIE01 JUE02 VIE03 20 hs. XIIº ENCUENTRO DE COROS DE JÓVENES. Concierto. El Encuentro es realizado por el Coro de Jóvenes de la Ciudad por decimosegundo año consecutivo, este año nos visita el Coro Juvenil del Conservatorio de Tandil y el Coro de Jóvenes del Colegio Don Bosco de nuestra ciudad. El Encuentro de Coros de Jóvenes es un espacio de intercambio de experiencias musicales y humanas que sirven para fomentar el crecimiento de la actividad Coral Juvenil en nuestra ciudad / Salón "Héroes de Malvinas", Palacio Municipal. 21:30 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Presentación del reconocido intérprete Osvaldo Rojas junto a las guitarras de Juan Carlos Brigante y Rodrigo Rivero. La apertura musical estará a cargo del cantante Gastón Peralta / Café Histórico, av. Colón 602. 21 hs. PELADOSKY (Música) / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 21:30 hs. DR. QUEEN. La banda argentina tributo a Queen más importante del mundo presentan un espectáculo renovado, nuevos vestuarios y setlist / Teatro Municipal. 22:30 hs. UNO NUNCA SABE de Roberto Fontanarrosa. Obra Teatral humorística que tiene mucho de lo nuestro, que habla de lo que somos, del pensamiento de la gente en los cafés, con identidad nacional y con el inconfundible sello del genial Fontanarrosa / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 14 y 20 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / Escuela Nº 7, 25 de mayo y Bozzano, Cerri. 21 hs. FESTIVAL ANUAL DE MÚSICA Y DANZA del Centro de Colectividades Extranjeras de Bahía Blanca. Participarán colectividades de Chile, Perú, Sirio-Libanesa, Casa de España, Cuba, Unión Vasca, Portal Valencia, Italia, Andalucía, Grecia, Galicia, Bolivia, Sirio-Argentina, Colombia, Pastoral Migratoria y Cultural Peruano. El espectáculo se complementará con proyección de videos de las naciones intervinientes / Teatro Municipal. 14 hs. MUESTRA: OCTUBRE CERAMICA. La Casa Museo Haydee Natali presenta un paneo por la cerámica bahiense desde las vasijas tehuelches hasta los talleres de hoy. Participa: agrupación TÓTEM de Pablo Cáceres Silva. La muestra permanecerá abierta todos los sábados y domingos de octubre de 16 a 19 hs. / Casa Museo Haydee Natali, Waika 609 barrio Patagonia. 21 hs. XIIº ENCUENTRO DE COROS DE JÓVENES. Concierto de cierre. El Encuentro es realizado por el Coro de Jóvenes de la Ciudad por decimosegundo año consecutivo, este año nos visita el Coro Juvenil del Conservatorio de Tandil y el Coro de Jóvenes del Colegio Don MAR07 10:30 y 14 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / Teatro Municipal. MIE08 15:30 hs. COCINA DEL MUSEO. El Centro Laziale presenta una mesa con torta de ricota, panacota y canuoli cocinados en Ing. White. Además, "Los nonos de Atilio", nietos del pescador y amarrador Atilio Aversano, cantan canzonettas italianas como Oi Marie, O sole mio y Marechiare, ¡atravesadas por el presente! / Museo del Puerto de Ing. White. 17 hs. TANGO EN LA CONFITERÍA DE LA ESTACIÓN. La Asociación de Amigas prepara tartas dulces y más para acompañar con un rico café. Desde las 18 hs. se presenta Rosana Soler / Confitería de la Estación Sud, Avenida Cerri 860. 19 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / Sociedad de Fomento, 12 de Octubre, Humboldt 3728. 21 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Espectáculo LLUVIA DE ESTRELLAS, un repaso por la historia de las grandes orquestas de la historia del tango con Víctor Volpe, Gaby, Paula Barrio, Florencia Albanesi, Alicia Comignani, Omar Olea, Cristina Marinissen, Juan Carlos Deambrossi, Natalia y Gustavo, Mariana Tinervia, Alberto Mansi, Julio Ciccola, Patricia Báez y, llegada de Pigué, la pequeña Valentina / Teatro Municipal. 21 hs. UNA TRAGEDIA ARGENTINA de Daniel Dalmaroni. En la sagrada institución familiar, cualquier verdad puede ser trágica o tragicómica. ¿Cuántas verdades somos capaces de soportar? / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 13:30 hs. 25º ANIVERSARIO JARDÍN Nº 941, con la Banda Juvenil Municipal / barrio Vista Alegre. 20 hs. 3er ANIVERSARIO DEL MUSEO DEL DEPORTE celebramos en el escenario del Bahía Blanca Plaza Shopping. Charla a cargo de tres reconocidos periodistas, entrega de distinciones y exposición históricas camisetas pertenecientes al patrimonio del Museo del Deporte. Espectáculo de tango a cargo de Enrique Bodini y Noralí Polanco / Bahía Blanca Plaza Shopping. 21 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / CENS Nº 453, Empleados de Comercio, Rodríguez 60. 21 hs. APERTURA DEL PRIMER ENCUENTRO DE DANZA CONTEMPORÁNEA DEL TEATRO MUNICIPAL. Presentación de la obra Afuera. AFUERA es una obra estrenada en el 2007. Después de siete años volvieron a encontrarse con una intérprete menos. Es una reconstrucción de aquella obra. Son otros cuerpos que buscan recuperar algo que ya estaba olvidado / Teatro Municipal. JUE09 DOM05 Bosco de nuestra ciudad / Teatro Municipal. 21:30 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Show musical de Abrojito Dúo, "Corte y Confesión" y El Aguante Tango. Invitada especial: Fiorella Guidi / El Motivo Tanguería, Brandsen 550. 21:30 hs. FACTOR POSIBLE y CIUDAD ABORIGEN. Doble recita / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 21:30 hs. MADE IN LANÚS. Una de las piezas más exitosas de los últimos 20 años. Describe con tremenda sencillez y sensibilidad los conflictos del potencial emigrante en el momento de decidir si se va o se queda / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 19 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. "Tango, turf y box", charla ofrecida por José Valle acerca de tres pasiones argentinas. Mariel Estrada compartirá poemas de Mario Iaquinandi y los cantantes Gianlucca Pezzutti y Garibaldi 149. 21 hs. CONCIERTO CORO DE JÓVENES Y CORO UNIVERSIDAD ACONCAGUA / Salón Héroes de Malvinas, Palacio Municipal. 21 hs. DIBAXU. La Compañía de teatro-danza SALITRE De Teatro del Viento presenta la obra inspirada en la vida y obra del poeta argentino Juan Gelman / Teatro Municipal. 21:30 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Vuelve la cantante Valeria Cotado junto al guitarrista Eduardo Rotela. El prólogo musical estará a cargo de los intérpretes Jorge Nacud y Marilisa Arriola / El Motivo Tanguería, Brandsen 550. 21:30 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Show musical a cargo del reconocido Alberto Acuña, vocalista del recordado Hugo Marozzi y Mima Argañaraz / Café Histórico, av. Colón 602. 21:30 hs. MADE IN LANÚS. Una de las piezas más exitosas de los últimos 20 años. Describe con tremenda sencillez y sensibilidad los conflictos del potencial emigrante en el momento de decidir si se va o se queda / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 23 hs. TURIITOS en el 100º Aniversario del Club Sansinena / General Cerri. SAB11 21 hs. CÁMARA LENTA Nuevodrama Teatro presenta una obra de E. Pavlovsky. Un boxeador y su entrenador entrando en el derrotero de la vida, donde solo las visitas de Rosa, pueden romper con una realidad tan incontrastable como predecible / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 21:15 hs. KAIROS, OTRO TIEMPO. Presentación de la obra de danza contemporánea estrenada en agosto del 2011, atravesada por diferentes disciplinas artísticas que complementan y apoyan el movimiento. Se fusionan elementos de danzas africanas tradicionales con elementos de la danza contemporánea / Teatro Municipal. 21:30 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Presentación de la cantante Rosana Soler junto a Sarita Capelletti. Además la participación de Chacho Tinervia y el bolerista Jorge Maza / Café Histórico, av. Colón 602. 22:30 hs. UNO NUNCA SABE de Roberto Fontanarrosa. Obra Teatral humorística que tiene mucho de lo nuestro, que habla de lo que somos, del pensamiento de la gente en los cafés, con identidad nacional y con el inconfundible sello del genial Fontanarrosa / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 11 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. MILONGA CALLEJERA. Como cada año las baldosas del centro bahiense serán la pista para que bailarines de toda la ciudad y la zona engalanen la mañana sabatina / Peatonal Drago y O' Higgins. 20 hs. FESTIVAL FOLKLORICO 22º ANIVERSARIO SENTIMIENTO ARGENTINO / Coloso Cultural, DOM12 VIE10 Julio Lupín ofrecerán el espectáculo musical / Café Miravalles, av. Cerri 777. 21 hs. APERTURA DEL SEGUNDO ENCUENTRO DE MÚSICA POPULAR orientado a la Improvisación. Presentación del Dúo Snajer – Cantero. También se presentarán grupos de gran trayectoria de nuestra ciudad como el quinteto TABÚ y El Cuarteto NAPOSTÁ / Teatro Municipal. 21:30 hs. SOLISTAS EN EL DON OSVALDO. Ciclo de recitales de la UMSUR / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 15:30 hs. COCINA DEL MUSEO. La cocinera Mónica Villagrán del barrio Noroeste llena la mesa de tartas, tortas y sus riquísimos budines. Además, suena el pop y rock nacional interpretado por la 148 band ¡Los esperamos! / Museo del Puerto de Ing. White. 18 hs. CESTO SENTIDO. Una muestra de fotos en la que Guillermo Beluzo se interesa por el artefacto más modesto de nuestro mobiliario urbano: el cesto de basura, un objeto en el que además de la bolsa de residuos, caben mil preguntas acerca de los modos en que una ciudad lidia con lo que desecha. / La Casa del Espía, Juan B. Justo 3885, Ingeniero White. 20 hs. ENCUENTRO DE MÚSICA Y DANZA. BALLET FOLKLÓRICO DE SONIA AGÜERO / Teatro Municipal. 21:30 hs. 4TO FESTIVAL NACIONAL DE TANGO CARLOS DI SARLI. Show del cantautor Daniel Robles junto al pianista Mariano Siccardi VIE17 JUE16 15 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / Escuela de Agricultura y Ganadería, Sarmiento 3300. 21:15 hs. SEGUNDO ENCUENTRO DE MÚSICA POPULAR. Noche de Jazz. Con Oscar Giunta (batería) y Ricardo Cavalli (saxofón) / Teatro Municipal. 14 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / ISFD Nº 86, Salón Club Liniers, Av. Alem 1089. 21:15 hs. VÍCTOR CARRIÓN GRUPO. También se presentará esa noche Yimi Shocron con su disco "Baobab" / Teatro Municipal. 21:30 hs. SOLISTAS EN EL DON OSVALDO. Ciclo de recitales de la UMSUR / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 19:30 hs. BANCA 25 la música pide la palabra. Continúa el ciclo de música en el Concejo Deliberante, con la presentación de Dúo Resolana (folklore) / Honorable Concejo Deliberante, Estomba y Sarmiento. 19:30 ENCUENTRO DE COROS de la Oficina de Culto junto a Relaciones Institucionales de la Municipalidad / Coloso Cultural, Garibaldi 149. 20 hs. ROMEO Y JULIETA DE BOLSILLO. En el 450 aniversario del nacimiento de William Shakespeare, se presenta un espectáculo pensado para toda la familia / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 21:15 hs. CIERRE DEL PRIMER ENCUENTRO DE DANZA CONTEMPORÁNEO, Escuela de Danzas y Taller del Teatro Municipal de Composición de Artes Aplicadas. ROYECTO GUERNICA. Propuesta escénica de teatro expandido en trece escenas, basada en la obra de Pablo Picasso / Teatro Municipal. 21:30 hs. AB-ZURDO. Dirige Gladis Colantonio / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 22:30 hs. UNO NUNCA SABE de Roberto Fontanarrosa. Obra Teatral humorística que tiene mucho de lo nuestro, que habla de lo que somos, del pensamiento de la gente en los cafés, con identidad nacional y con el inconfundible sello del genial Fontanarrosa / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. SAB18 MIE15 para presentar lo mejor de su repertorio / Café Histórico, av. Colón 602. 19 hs. UNA TRAGEDIA ARGENTINA de Daniel Dalmaroni. En la sagrada institución familiar, cualquier verdad puede ser trágica o tragicómica. ¿Cuántas verdades somos capaces de soportar? / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 16 hs. AGRICULTURA FAMILIAR: ALIMENTAR AL MUNDO, CUIDAR EL PLANETA. En el marco del Día Mundial de la Alimentación el Museo de Ciencias organiza una actividad en donde hablaremos sobre qué es la agricultura familiar y por qué es importante. Te enseñaremos, junto a Christian Alvarez y a Pro Huerta del INTA, las nociones básicas para armar tu huerto hogareño, ayudándote con un taller donde sembrarás las primeras semillas, además de brindarte las herramientas necesarias para llevar a cabo los cuidados posteriores. Siempre hablando de bienestar de la comunidad aunado al uso sostenible de los recursos naturales / Museo de Ciencias, Castelli 3702, Parque de la Ciudad. 17 hs. NO ME LO VAS A CREER. ¡Un taller que ya es leyenda! Ferrowhite invita a chicos y grandes a imaginar, dibujar y construir a partir de materiales de descarte las historias extraordinarias que se cuentan en el ferrocarril y el puerto. / Ferrowhite, Juan B. Justo 3885, Ingeniero White. 19 hs. TOMAR LA PALABRA, POEMAS DE SAL. Presentación del libro de Mónica Oliver / Confitería de la Estación Sud, Av. Cerri 860. 21 hs. ENCUENTRO DE MÚSICA POPULAR. Jazz y swing con el grupo Bazo Fuerte / Teatro Municipal. 21:30 hs. MADE IN LANÚS. Una de las piezas MAR21 DOM19 VIE24 más exitosas de los últimos 20 años. Describe con tremenda sencillez y sensibilidad los conflictos del potencial emigrante en el momento de decidir si se va o se queda / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 17 hs. DÍA DE LA MADRE EN LA CONFITERÍA DE LA ESTACIÓN. La Asociación de Amigas prepara tartas dulces y más para acompañar con un rico café. Desde las 18 hs. espectáculo musical especial Día de la Madre / Confitería de la Estación Sud, Avenida Cerri 860. 8 hs. 50 ANIVERSARIO ESCUELA RURAL Nº 51. Encuentro literario entre escuelas y jardines rurales con la escritora ADELA BASCH / Camino La Carrindanga, Km. 15. 9 a 12 y de 15 a 19 hs. TALLER DE SOGUERÍA a cargo de Julio Pinto. Libre y gratuito. No incluye materiales / Coloso Cultural de Villa Mitre, Garibaldi 149. 9 a 12 y de 15 a 19 hs. TALLER DE SOGUERÍA a cargo de Julio Pinto. Libre y gratuito. No incluye materiales / Coloso Cultural de Villa Mitre, Garibaldi 149. 11, 15:30 y 20 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / Escuelas Medias UNS, 11 de Abril 445. 21 hs. CARLOS AGUIRRE EN BAHÍA BLANCA. Se presenta el pianista, guitarrista, cantante, autor y compositor / Teatro Municipal. 21:30 hs. SOLISTAS EN EL DON OSVALDO. Ciclo de recitales de la UMSUR / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. SAB25 JUE23 MIE22 22 hs. LOS PACHECO DÚO. Marianela Pacheco (voz y bombo) Sergio Pacheco (voz y guitarra) y Guillermo Barroso (violín) / Teatro Municipal. 16 hs. BAILE DE LA TERCERA EDAD DÍA DE LA FAMILIA con la actuación de Rubén Monzón y Viento Fuerte / Coloso Cultural, Garibaldi 149. 21:30 hs. ORQUESTA DE TANGO DE JORGE VIGNALES. Con la participación especial de Carlos Rossi de Capital Federal, la voz de Pablo Gibelli y las parejas de baile Gustavo y Natalia y María y Jesús / Teatro Municipal. 21 hs. CÁMARA LENTA Nuevodrama Teatro presenta una obra de E. Pavlovsky. Un boxeador y su entrenador entrando en el derrotero de la vida, donde solo las visitas de Rosa, pueden romper con una realidad tan incontrastable como predecible / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 21:30 hs. AB-ZURDO. Dirige Gladis Colantonio / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 22:30 hs. UNO NUNCA SABE de Roberto Fontanarrosa. Obra Teatral humorística que tiene mucho de lo nuestro, que habla de lo que somos, del pensamiento de la gente en los cafés, con identidad nacional y con el inconfundible sello del genial Fontanarrosa / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 16 hs. LITERA PUNK. Bandas en vivo, charlas y presentación del libro "El último punk" / Confitería de la Estación Sud, Av. Cerri 860. 19 hs. LA ISLA DESIERTA. Comedia Municipal 2º Semestre. "La isla desierta", de Roberto Arlt, versión libre y dirección general de Graciela Musotto. Elenco: Nicolás Caminiti; Facundo Di Marco; Romina Faijoo; Marcelo Koth; Alejandro Minsky; Matías Sanders y Alexandra Teodori. Asistente de Dirección: Alejandro Méndez / Coloso Cultural, Garibaldi 149. 20:30 hs. GALA LÍRICA ARIAS, dúos y tríos de ópera, a cargo de los cantantes Irene Abreu (Mezzosoprano), Alfredo Miranda (Barítono), Maximiliano Marques (Tenor) y Luciana Piovan (Soprano). Acompañados al piano por la reconocida Maestra del Teatro Colón, Susana Cardonnet / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 21:30 hs. PEPE CIBRIÁN PRESENTA "MARICA". MIÉRCOLES 29 21 hs. EL PEOR DE LOS PÚBLICOS. Estreno. Atilio es un viejo maquillador de cadáveres JUE30 20 hs. DONDE SE GESTA EL AMOR. El Centro Cultural Criollo Fortaleza Protectora Argentina celebra 25 años con el espectáculo. Participan: Escuela de Danza; Centro Cultural Criollo "Fortaleza Protectora Argentina"; "El Caburé" de Algarrobo; "Nuevo Rumbo" de Bahía Blanca. español. Expulsado de su país por haber exhibido el cuerpo de un soldado del ejército fascista como payaso en su velatorio, vino a parar por casualidad a la Argentina / Teatro Municipal. 21 hs. CONSTRUCCIÓN. Espectáculo musical del taller: Cantar por cantar, coordinado y dirigido por María Noemí Pérez / Teatro Municipal. 21:30 hs. SOLISTAS EN EL DON OSVALDO. Ciclo de recitales de la UMSUR / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. VIE31 MAR28 15:30 hs. COCINA DEL MUSEO. Vení a escuchar los temas de la banda Vieja Vecindad, con mucho ska, reggae y cumbia para bailar en la cocina. Además, la joven cocinera María Lía González prepara una mesa especial, ¡no te la pierdas! / Museo del Puerto de Ing. White. 17 hs. POP EN LA CONFITERÍA DE LA ESTACIÓN. La Asociación de Amigas prepara tartas dulces y más para acompañar con un rico café. Desde las 18 hs. Se presenta Vivan Simoni / Confitería de la Estación Sud, Avenida Cerri 860. 20 hs. UNA TRAGEDIA ARGENTINA de Daniel Dalmaroni. En la sagrada institución familiar, cualquier verdad puede ser trágica o tragicómica. ¿Cuántas verdades somos capaces de soportar? / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 20:30 hs. MADE IN LANÚS. Una de las piezas más exitosas de los últimos 20 años. Describe con tremenda sencillez y sensibilidad los conflictos del potencial emigrante en el momento de decidir si se va o se queda / Teatro El Tablado, Chiclana 453. 21 hs. RAÚL LAVIÉ. Espectáculo de uno de los cantores de tango más populares de Argentina / Teatro Municipal. MIE29 DOM26 Marica es un homenaje al hombre y sus convicciones. Marica es un homenaje al HOMBRE / Teatro Municipal. 21:30 hs. ENSAYO DE SEÑORONAS. Amanda Heguilen, Angie del Santo y Silvia Palumbo en una propuesta músico-teatral con canciones creadas por mujeres / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 15:30 a 17:30 hs. MUESTRA DE LAS CARRERAS DE HOTELERÍA Y GASTRONOMÍA del Instituto Superior "Pedro Goyena". Charlas, demostraciones y proyectos, vinculados con sus experiencias / Museo y Archivo Histórico de Bahía Blanca, Saavedra 951. 21 hs. CONCIERTO SINFÓNICO CORAL - GALA LÍRICA. Director Musical: Mtro. Gustavo Fontana. Director del Coro: Mtro. Santiago Cano / Teatro Municipal. 18 hs. FESTIVAL PRE COSQUÍN sede Bahía Blanca a cargo del Círculo de Folklore de Bahía Blanca / Teatro Municipal / Coloso Cultural, Garibaldi 149. 21 hs. GRACIELA PIETRACATELLA presenta su álbum en vivo "Hecho a medida" / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544. 22:30 hs. UNO NUNCA SABE de Roberto Fontanarrosa. Obra Teatral humorística que tiene mucho de lo nuestro, que habla de lo que somos, del pensamiento de la gente en los cafés, con identidad nacional y con el inconfundible sello del genial Fontanarrosa / Centro Cultural La Panadería, Lamadrid 544.
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http://esdocs.com/doc/44778/informe-del-consejo-de-universidades-sobre-la
530ac3b5-ae7f-48ce-a514-62a9b1c4361d
Las versiones de Secure Web de 10.8.25 a 10.8.60 no presentan problemas conocidos. Problemas conocidos en la versión 10.8.60 En Secure Web para iOS, no se puede acceder a los sitios internos desde el entorno de Workspace, mientras que sí se puede acceder a los sitios externos. [CXM-55921] Se han resuelto los siguientes problemas en Secure Web. La lista incluye problemas con MDX que afectan a Secure Web. Secure Web para iOS se bloquea al iniciarse desde Secure Hub durante una instalación de cero.[CXM-55417] En Secure Web para iOS, aparece el icono giratorio a pesar de que algunas páginas Web se hayan cargado correctamente en el dispositivo. [CXM-52889] Cuando la directiva "Intercambio de documentos" está configurada como restringida, Secure Web deja de funcionar después de intentar descargar un archivo. [CXM-48447] Secure Web para iOS deja de responder cuando se envían credenciales de inicio de sesión. Este problema se produce de forma intermitente cuando Secure Web intenta publicar datos desde una página Web segura hacia una página Web no segura. [CXM-52977] Cuando hace zoom pellizcando la pantalla, Secure Web para Android actualiza la página Web. [CXM-53026] En Secure Web para iOS, cambiar al modo de escritorio hace que la página Web se muestre incorrectamente. Este problema ocurre de forma intermitente al cambiar al modo móvil. [CXM-52847] Problemas resueltos en la versión 10.8.26 Se ha corregido el siguiente problema en la versión 10.8.26: Debido a una actualización de Chrome 67 o posterior, se producen problemas cuando los usuarios acceden a sitios de intranet a través de Secure Web para Android usando Secure Browse. Para obtener información más detallada, consulte este artículo de asistencia de Knowledge Center. [CXM-52186] Después de actualizar Secure Web para iOS a la versión 10.7.25, los usuarios no pueden unirse a reuniones de Skype. En cambio, la tienda de aplicaciones se abre con la aplicación Lync. [CXM-46336] En dispositivos que usan la API de WebView, incluido Secure Web para Android, no se pueden adjuntar imágenes desde una galería de fotos, aunque la directiva MDX "Bloquear galería" esté desactivada con el valor No. [CXM-41475]
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https://docs.citrix.com/es-es/citrix-secure-web/known-fixed-issues.html
cb37f2e5-51c0-463d-9e47-d7e982dc4c20
4. Da clic en el botón de Alta Servicio y digita nuestro número de RUC 20603424876, para ubicar a Dátil Perú S.A.C. Luego escoge la fecha de Inicio Autorización Envío (debe ser una fecha posterior al día de la autorización. Ej. al día siguiente). 5. Finalmente haz clic en Guardar. Con esto has dado de alta a Dátil como tu PSE ante la SUNAT y puedes emitir comprobantes electrónicos.
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https://docs.datil.co/es/articles/3648221-como-dar-de-alta-a-datil-como-tu-proveedor-de-servicios-electronicos-pse-ante-la-sunat
c37a7c5b-566b-4da1-980e-d3d613fd3e7a
Cierre de Resultados - KPCR En esta opción se realiza el cierre de resultados al finalizar el ejercicio, pero para ello es necesario realizar una serie de parametrizaciones básicas que se describen a continuación. Para esto, dentro de la aplicación BCUE - Cuentas es necesario buscar las cuentas de utilidad y perdida del ejercicio, generalmente dentro del plan de cuentas para comerciantes estas cuentas son la 3605 y la 3610 respectivamente. Una vez encontremos o agreguemos las cuentas de utilidad y perdida del ejercicio –recuerde que el nivel de las mismas depende de la política contable de su empresa, sobre todo para definir la imputación de estas cuentas- es muy importante fijarse que estas cuentas estén marcadas con el ítem de utilidad en el campo utilidad, ubicado en la zona derecha de la tabla de cuentas contables BCUE - Cuentas. Cuando se hayan hecho las modificaciones y guardado los cambios correspondientes es el momento de cerrar el año, para esto se ejecuta el proceso de cierre de resultados KPCR. Al ingresar a esta aplicación, se despliega una ventana como la que se muestra a continuación: Se deberá ingresar la siguiente información: Periodo: ingresar el periodo 12, correspondiente al mes de diciembre. Año: digitar el año inmediatamente anterior al cual se le realizará el cierre correspondiente. Proceso: seleccionar de la lista desplegable el proceso al cual se le realizará cierre (Cierre de resultados o cierre de cuentas de balance). Libro: Ingresar el libro al cual se le realizará el cierre, 1 para libro IFRS y 0 para el libro contable local. Tener en cuenta que se debe realizar el cierre en los dos libros contables.
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http://docs.oasiscom.com/Operacion/erp/contabilidad/kproceso/kpcr
877474fc-e0b5-432a-8bdb-227884c4c23d
17/02/2015 Actualización Tributaria Cr. Alberto P. Coto Marzo 2015 PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE INFORMACIÓN DE OPERACIONES INMOBILIARIAS RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 2820 Alquiler de inmuebles urbanos  Se informan los contratos cuando los alquileres, en conjunto, superen los $ 8.000 mensuales.  Se consideran dentro del concepto alquiler las sumas por: Derechos reales de uso, usufructo o habitación. Mejoras no indemnizables por el locador. ABL u otros gravámenes tomados a cargo por el locatario. Importe abonado por el inquilino por uso de muebles.  Contratos vigentes al 01/01/2015: Se informan el 28/02/2015 y se presenta DJ anual hasta el 26/03/2015.  Contratos firmados a partir del 01/01/2015: se informan hasta el 26 del mes siguiente. DJ anual se presenta el 26/3 del año siguiente. Condominio Debe informar Si no lo hace, informa cada condómino Sociedad de Hecho Debe informar Si no lo hace, informa cada socio 1 17/02/2015 PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE INFORMACIÓN DE OPERACIONES INMOBILIARIAS RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 2820 Locación de espacios o superficies fijas o móviles delimitados dentro de inmuebles  Quedan incluidos los alquileres de locales comerciales, stands, góndolas, espacios publicitarios, cocheras, bauleras, localización de antenas de telefonía celular, etc. por cuenta propia o por cuenta y orden de terceros.  Se informan los contratos cuando los alquileres, en conjunto, superen los $ 8.000 mensuales.  Se consideran dentro del concepto alquiler las sumas por: Derechos reales de uso, usufructo o habitación. ABL u otros gravámenes tomados a cargo por el locatario. Importe abonado por el inquilino por uso de muebles.  Contratos vigentes al 01/01/2015: Se informan el 28/02/2015 y se presenta DJ anual hasta el 26/03/2015.  Contratos firmados a partir del 01/01/2015: se informan hasta el 26 del mes siguiente. DJ anual se presenta el 26/3 del año siguiente. Condominio o Sociedad de Hecho Idem alquiler de inmuebles urbanos PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE INFORMACIÓN DE COMPRAS Y VENTAS RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3685 ¿Quiénes?  Sujetos incluidos en micrositio web http://www.afip.gob.ar/comprasyventas/  Sujetos que emitan factura electrónica, excepto los Monotibutistas obligados a emitir electrónicamente por encuadrar en categoría H o superior.  Quiénes adquirieron el carácter de RI en el IVA desde 01/01/2014.  Sujetos obligados a almacenar electrónicamente las operaciones según RG 1361:  Autoimpresores.  Emitan más de 200.000 comprobantes y posean ingresos anuales mayores a $ 1.000.000. Emitan más de 5.000 comprobantes y posean ingresos anuales mayores a $ 20.000.000. Obligados al CITI Compras.  Agentes de retención régimen general IVA nominados por AFIP.  Quienes emitan el duplicado de manera electrónica. ¿Cómo? Aplicativo "AFIP – DGI – Régimen de Información de Compras y Ventas" 2 17/02/2015 PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE INFORMACIÓN DE COMPRAS Y VENTAS RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3685 ¿Cuándo?  A partir del período mensual Enero 2015. Período Vencimiento Enero - Febrero Junto con la DJ de IVA del período fiscal Mayo Marzo- Abril Junto con la DJ de IVA del período fiscal Junio Mayo - Junio Junto con la DJ de IVA del período fiscal Julio Julio - Agosto Junto con la DJ de IVA del período fiscal Agosto Septiembre en adelante Junto con la DJ de IVA del período fiscal que se informa ¿Qué normas se derogan a partir del 01/01/2015?  Resolución General (AFIP) 3034: CITI Compras.  Resolución General (AFIP) 1361: Emisión del duplicado electrónico y registración electrónica de operaciones.  Resolución General (AFIP) 2457: CITI Ventas para sujetos nominados en el Anexo de la norma. PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE EMISIÓN DE COMPROBANTES RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3665 Responsables Inscriptos Solicitudes de autorización de impresión Hasta 31/03/2015 Se continúan realizando directamente en las imprentas A partir del 01/04/2015 Se solicitan vía web Sujetos Exentos o No Alcanzados por IVA Formularios en existencia al 31/03/2015 Los pueden utilizar hasta el 30/04/2015 A partir del 01/04/2015 Deben utilizar comprobantes con CAI 3 17/02/2015 PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE EMISIÓN DE COMPROBANTES RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3665 Responsables Inscriptos Solicitudes de autorización de impresión Hasta 31/03/2015 Se continúan realizando directamente en las imprentas A partir del 01/04/2015 Se solicitan vía web Sujetos Exentos o No Alcanzados por IVA Formularios en existencia al 31/03/2015 Los pueden utilizar hasta el 30/04/2015 A partir del 01/05/2015 Deben utilizar comprobantes con CAI PARA TENER EN CUENTA RÉGIMEN DE EMISIÓN DE COMPROBANTES RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3665 Monotributistas Formularios en existencia al 31/10/2014 NO ¿Posee comprobantes impresos con CAI? SI ¿Emitió comprobantes con CAI? Puede utilizar los impresos hasta el 31/10/2014 hasta agotarlos Debe cumplir régimen informativo RG 3705 Hasta 31/03/2015 NO SI No puede utilizar los comprobantes en existencia al 31/10/2014 4 17/02/2015 PARA TENER EN CUENTA DETERMINACIÓN E INGRESO DE RETENCIONES Y PERCEPCIONES RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3726 Retenciones y Percepciones Seguridad Social Retenciones Ganancias Beneficiarios del Exterior Practicadas a partir del 01/03/2015: No debe utilizarse el aplicativo SICORE Generan certificado de retención/percepción Generan declaración jurada mensual A través del servicio web "Sistema Integral de Retenciones Electrónicas (SIRE)". Demás retenciones y percepciones previsionales Se continúan informando a través del aplicativo SIJP Retenciones y Percepciones Demás retenciones y percepciones impositivas Se continúan informando a través del aplicativo SICORE PARA TENER EN CUENTA IVA – LIQUIDACIÓN ON LINE RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3711 Establece obligación de realizar la DJ de IVA on line. Se deberá utilizar el servicio "Mis Aplicaciones Web" – Opción "F2002 IVA por actividad" Obligatorio: presentaciones que se realicen a partir del 01/07/2015.     No aplicable para IVA Agropecuario Anual. Exportadores. Empresas promovidas y proveedores de empresas promovidas. Sujetos que soliciten reintegros por operaciones de venta de bienes de capital.  Sujetos con régimen de reintegro de retenciones aropecuarias.  Sujetos alcanzados por los siguientes regímenes de beneficios:  Promoción de inversiones en bosques cultivados.  Promoción para la producción y uso sustentables de biocombustibles.  Uso de fuentes renovables de energía destinadas a la producción de energía eléctrica. Continuarán utilizando el aplicativo bajo SIAP 5 17/02/2015 PARA TENER EN CUENTA BLANQUEO - PRÓRROGA DECRETO 2529/2014 Se prorroga al 31/03/2015 el plazo para acceder al blanqueo dispuesto por la Ley 26.860. AUTÓNOMOS. PLAZO PARA RECATEGORIZACIÓN ANUAL RESOLUCIÓN GENERAL (AFIP) 3721 La recategorización anual de los trabajadores autónomos deberá realizarse en el mes de mayo de cada año. DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Distribución de dividendos o utilidades Sociedad Anónima Sociedad de Responsabilidad Limitada Fideicomisos sujetos del impuesto Sociedad en Comandita Simple Sociedad en Comandita por Acciones (parte comanditada) Paso 1 Retención 35% (impuesto de igualación) – pago único y definitivo Debe analizarse si corresponde Paso 2 Retención 10% pago único y definitivo En todos los casos para dividendos puestos a disposición a partir del 23/09/2013 Accionista, socio o beneficiario persona física Constituyen rentas no computables de 2da categoría en el período fiscal de su puesta a disposición 6 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES  Creado por Ley 25.063. Impuesto de Igualación  Vigencia: para el primer ejercicio fiscal cerrado a partir del 30/12/1998.  Objetivo: evitar que se distribuyan dividendos o utilidades que no han tributado el Impuesto a las Ganancias en cabeza del ente societario. Funcionamiento Importe a distribuir Se comprara con Ganancia a considerar Importe a distribuir > Ganancia a considerar La sociedad debe retener con carácter de pago único y definitivo el 35% de importe a distribuir - ganancia a considerar Importe a distribuir < Ganancia a considerar Se distribuye el dividendo sin retención alguna en concepto de impuesto de igualación DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Ganancia neta sujeta a impuesto Menos Ganancia a considerar Se calcula de manera acumulada Impuesto a las Ganancias Determinado Más Dividendos o utilidades no computables Ejemplo – Año Fiscal 2013 El 01/11/2013 XX SA decide distribuir $ 50.000 de dividendos como resultado de su primer ejercicio comercial, cerrado el 30/06/2013, siendo la determinación del Impuesto a las Ganancias la siguiente: I II Resultado Contable 85.000 Ajuste Incobrables no deducibles 8.000 Dividendos percibidos 40.000 Total 40.000 93.000 Ganancia Neta Sujeta a Impuesto 53.000 Impuesto a las Ganancias 35% 18.550 7 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista 53.000 Ganancia neta sujeta a impuesto Menos Menos Impuesto a las Ganancias Determinado 18.550 Más Más Dividendos o utilidades no computables 40.000 Ganancia a considerar $ 74.450 Importe distribuido $ 50.000  La ganancia a considerar es mayor al importe distribuido, por lo tanto, no corresponde practicar retención alguna en concepto de impuesto de igualación.  El excedente de ganancia a considerar ($ 24.450) se traslada al ejercicio siguiente.  Sólo se practica la retención del 10% conforme lo dispuesto por la Ley 26.893, con carácter de pago único y definitivo. DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Retiene $ 5.000 y lo ingresa a través del SICORE. Sociedad Anónima Entrega $ 45.000 al accionista. Incorpora $ 50.000 como renta no computable de segunda categoría – Columna II Justificación Patrimonial. Accionista Incluye la retención de $ 5.000 como justificación patrimonial en Columna I. 8 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Ejemplo – Año Fiscal 2014 XX SA decide distribuir $ 75.000 de dividendos por el ejercicio comercial cerrado el 30/06/2014, siendo la determinación del Impuesto a las Ganancias la siguiente: I II Resultado Contable 35.000 Gastos de representación no deducibles 3.000 Multas no deducibles 4.000 Total 42.000 Ganancia Neta Sujeta a Impuesto 42.000 Impuesto a las Ganancias 35% 14.700 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Remanente año anterior $ 24.450 Ganancia neta sujeta a impuesto $ 42.000 Menos Menos Impuesto a las Ganancias Determinado $ 14.700 Más Más Dividendos o utilidades no computables $0 Ganancia a considerar $ 51.750 Importe distribuido $ 75.000 Diferencia sujeta al Impuesto de Igualación $ 23.250 Impuesto 35% sobre $ 23.250 $ 8.137,50 Dividendo luego del Impuesto ($ 75.000 - $ 8.137,50) $ 66.862,50 9 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Retiene $ 8.137,50 como impuesto de igualación y lo ingresa a través del SICORE. Sociedad Anónima Retiene $ 6.686,25 como impuesto a las ganancias y lo ingresa a través del SICORE. Entrega $ 60.176,25 al accionista. Incorpora $ 75.000 como renta no computable de segunda categoría – Columna II Justificación Patrimonial. Accionista Incluye la sumatoria de las retenciones de $ 14.283,75 como justificación patrimonial en Columna I. DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Ejemplo – Año Fiscal 2015 XX SA decide distribuir $ 20.000 de dividendos por el ejercicio comercial cerrado el 30/06/2015, siendo la determinación del Impuesto a las Ganancias la siguiente: I Resultado Contable II 25.000 Amortizaciones en exceso 2.000 Dividendos 60.000 Total 85.000 Quebranto 83.000 2.000 Impuesto a las Ganancias 35% 10 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Remanente año anterior $0 Ganancia neta sujeta a impuesto $0 Menos Menos Impuesto a las Ganancias Determinado $0 Más Más Dividendos o utilidades no computables $ 60.000 Ganancia a considerar $ 60.000 Importe distribuido $ 20.000 Ganancia a considerar remanente $ 40.000 No corresponde el impuesto de igualación pues la ganancia a considerar supera al monto distribuido. DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Retiene $ 2.000 y lo ingresa a través del SICORE. Sociedad Anónima Entrega $ 18.000 al accionista. Incorpora $ 20.000 como renta no computable de segunda categoría – Columna II Justificación Patrimonial. Accionista Incluye la retención de $ 2.000 como justificación patrimonial en Columna I. 11 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Ejemplo – Año Fiscal 2016 XX SA decide distribuir $ 80.000 de dividendos por el ejercicio comercial cerrado el 30/06/2016, siendo la determinación del Impuesto a las Ganancias la siguiente: I II Resultado Contable 120.000 Previsión por desvalorización no deducible 12.000 Quebranto ejercicio anterior 83.000 Total 83.000 132.000 Ganancia Sujeta a Impuesto 49.000 Impuesto a las Ganancias 35% 17.150 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Remanente año anterior $ 40.000 Ganancia neta sujeta a impuesto $ 49.000 Menos Menos Impuesto a las Ganancias Determinado $ 17.150 Más Más Dividendos o utilidades no computables $0 Ganancia a considerar $ 71.850 Importe distribuido $ 80.000 Diferencia sujeta al Impuesto de Igualación $ 8.150 Impuesto 35% sobre $ 23.250 $ 2.852,50 Dividendo luego del Impuesto ($ 80.000 - $ 2.852,50) $ 77.147,50 12 17/02/2015 DISTRIBUCIÓN DE DIVIDENDOS Y UTILIDADES Determinación del monto a distribuir al accionista Retiene $ 2.852,50 como impuesto de igualación y lo ingresa a través del SICORE. Retiene $ 7.714,75 como impuesto a las ganancias y lo ingresa a través del SICORE. Sociedad Anónima Entrega $ 69.432,75 al accionista. Incorporan $ 80.000 como renta no computable de segunda categoría – Columna II Justificación Patrimonial. Accionistas Incluyen la sumatoria de las retenciones de $ 10.567,25 como justificación patrimonial en Columna I. JUSTIFICACIÓN PATRIMONIAL - PARTICIPACIÓN EN S.A.  Valuación de las acciones  Norma general: costo histórico de adquisición + gastos de compra (comisiones, tasas, derechos, etc.),  Caso especial: las acciones recibidas como dividendos, se activarán al valor de ingreso al patrimonio (importe del dividendo percibido).  Justificación patrimonial  Deben considerarse:  Dividendos percibidos o acreditados en cuenta.  Retiros u otros movimientos en la cuenta del accionista.  Utilidades obtenidas como Director.  La justificación patrimonial será igual a: Valuación acciones al cierre Menos Valuación acciones al inicio Justificación Patrimonial 13 17/02/2015 JUSTIFICACIÓN PATRIMONIAL - PARTICIPACIÓN EN S.A.  S.A. con cierre 30/06/16  Accionista con 15% de participación que adquirió sus acciones en 2012 por $ 150.000  Movimiento de la cuenta particular durante 2015: Debe Haber Saldo inicial 28.000,00 Deuda al inicio Retiros 85.000,00 Consumo Dividendos cierre 30/06/15 12.000,00 Retención Dividendos 1,585,00 Bienes Personales Resp. Sust. 5.800,00 Gasto deducible (1) 15.000,00 Gasto deducible Pago Autónomos Honorarios Director 25.000,00 Retención Honorarios Renta gravada 4.080,00 Saldo final (1) Renta no computable Deuda al cierre 102.465,00 Postura según Fallos  Conte Grand Gerardo Amadeo – TFN – Sala A – 12/04/2011  Ceide Néstor – TFN - Sala C – 04/08/2011. JUSTIFICACIÓN PATRIMONIAL - PARTICIPACIÓN EN S.A.  Justificación Patrimonial Justificación Patrimonial I Aclaraciones II Patrimonio Inicio 122.000 Renta Gravada Renta No Computable Valor histórico acciones $150.000 – Saldo cuenta particular $ 28.000 4.200 Honorarios director $ 25.000 – Autónomos $ 15.000 – IBP Resp. Sust. $ 5.800 12.000 Dividendos 25% sobre $ 80.000 1.585 Se justifican las retenciones sobre dividendos porque poseen el carácter de pago único y definitvo Patrimonio Cierre 51.614 Valor histórico acciones $150.000 - Saldo cuenta particular $ 102.465 + Retención $ 4.080 Consumo 85.000 Retiros según cuenta particular Retención Dividendos Total 269.200 269.200 14 17/02/2015 JUSTIFICACIÓN PATRIMONIAL - PARTICIPACIÓN EN S.R.L.  Valuación de la participación  % de tenencia sobre el Patrimonio Neto que surja del último balance.  Más/menos saldo acreedor o deudor de la cuenta particular al 31/12.  Justificación patrimonial  Deben considerarse:  Retiros efectuados por el socio.  Movimiento de la cuenta particular  Utilidades impositivas gravadas (honorarios en el caso de socio gerente) o no computables (utilidades distribuidas).  La justificación patrimonial será igual a: Valuación participación sobre PN SRL al cierre Menos Valuación Participación sobre PN SRL al inicio Justificación Patrimonial JUSTIFICACIÓN PATRIMONIAL - PARTICIPACIÓN EN S.R.L.  SRL cierre 30/06/16  Socio Gerente con 50 % de participación. Además de los dividendos, el 23/08/2016 se le asignaron $ 25.000 de honorarios por los cuáles le retuvieron $ 4.080.  Datos de los últimos balances: 30/06/2015 Patrimonio Cuenta Particular 31/12  30/06/2016 280.000 370.000 Deudor 28.000 Deudor 57.363 Movimiento de la cuenta particular durante 2016 Debe Haber Saldo inicial 28.000 Retiros 85.000 Acreditación utilidades Retención utilidades 40.000 5.283 Honorarios Socio Gerente Retención Ganancias Saldo final Importante: 25.000 4.080 57.363 la acreditación en cuenta de las utilidades implica la disponibilidad de las mismas, considerándose percibidas a los fines del Impuesto. 15 17/02/2015 JUSTIFICACIÓN PATRIMONIAL - PARTICIPACIÓN EN S.R.L.  Justificación Patrimonial Justificación Patrimonial I II Patrimonio Inicio 252.000 Renta no computable 40.000 Retención por utilidades 5.283 Renta gravada 25.000 Patrimonio Cierre 316.717 Consumo 85.000 Justificación 90.000 Total Participación SRL Retención Total 407.000 407.000 312.637 Patrimonio al cierre 370.000 4.080 Patrimonio al inicio 280.000 Justificación 90.0000 316.717 16
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http://esdocs.com/doc/728399/descargar-material-ii
49725c65-9fd2-4930-a350-ae27d24537a6
Os invitamos a conocer Impulsacoop, proyecto innovador para apoyar y dar soporte a proyectos emprendedores que inician su actividad dentro de la economía social y solidaria y quieren dar el salto a ser una empresa colectiva. Por favor rellena este formulario para confirmar tu asistencia y así poder organizarnos adecuadamente. Muchas gracias. ¿Cuál es tu motivación/interés por recibir esta formación? *
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSconFUGP1sKAEiebyto3q4OGEhDQknupDjeNeVhXnRCTsCW8A/viewform?usp=send_form
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Frases miticas y consejos sobre Octavio Ruiz Manjón Napoleón siempre estaba en el lugar correcto en el momento adecuado... Era como Forrest Gump. Eso es una abeja... ¿o no? ¿Las abejas tienen alas? (Dirigiéndose a una Erasmus alemana) ¿Cómo se pronuncia su apellido? ¿Ichenstaugfnekghsiubvuibryt? Bueno, si se queda en España, cambiéselo por Ortiz. (Hablando sobre el cuadro de La libertad guiando al pueblo) Aquí está esta mujer con riesgo de pillar un resfriado... Esta parte de la historia de Inglaterra me recuerda a la película el loco el sinvergüenza y el tonto Pasar del 1 al 5 es multiplicar por 5, pero es escaso Inglaterra representa una restauración distinta, pque no tuvo. La Inglaterra urbana que manda representantes al Parlamento no es la de las grandes ciudades porque no hay grandes ciudades Manchester nace como Tres Cantos En el Parlamento había dos partidos políticos,no hay partidos políticos en el sentido estricto Anti austriaco quiere decir contra Autria Había zoos para animales pequeños y para animales grandes Una alumna preguntando a manjon sobre el examen:"si estamos en la lista de los aprobados y hacemos mal el examen que pasa?? y dice el manjon "hare como que no lo he leido Ramiro de Maeztu es polivalente, como las chaquetas reversibles Ramiro de Maeztu no es un nombre que moleste a nadie ¿Que no te gusta el conservador? piensas en el liberal y se acabó el problema Y aquí está Hitler, que yo no recordaba a Hitler guapo(la gente se ríe)(dirigiéndose a una alumna) sí sí, mire, si le quita el bigote es guapo Voy a beber un trago de agua... aunque debería haberme traído ginebra Iba a decir que por si se preguntan qué fue de los diarios de Azaña... claro que lo mismo ustedes no se preguntan nada actriz de carácter: se llama así a las actrices que ya están gordas se dice que el avión de Sanjurjo se estrelló porque pesaba mucho la maleta. Sanjurjo era presumido, quería llevarse todas sus condecoraciones y además era un tío gordo una guerra civil es una guerra... reflexionen... ¿lo pillan? Excelente profesor. Siempre viene muy preparado a las clases con los powerpoints y fotocopias para los alumnos (esquemas y mapas). Habla bastante pausado, ideal para tomar los apuntes y nunca se te atraganta escribiendo. Repite la frase si un alumno lo pide. En los examenes es bastante peculiar: permite usar los apuntes y libros pero ojo, las preguntas son sorprendentes y de reflexión así que tienes que ser original para sacar una gran nota. Tremendamente aburrido, clases ideales para echarse una siesta Clases un poco aburridas pero muy claras, se ciñe perfectamente al programa. El examen es bastante facil Además de pasar lista de forma esporádica, pregunta al azar (y a traición) sobre textos que va leyendo él en clase y no se han visto previamente. Un día te habla de la Revolución Industrial y al día siguiente de la Constitución de Luis XVIII. Viene con powerpoints y muchos textos (de los cuales te va a preguntar en medio de clase sin tener en cuenta que no se ha visto esa parte del temario). Cada día da un temario distinto, un día te habla de Napoleón III y al siguiente de la Revolución Industrial. Manda un trabajo en vez de examen pero afeita en seco con las notas. Hay que entender sus clases teniendo en cuenta que no hace examen, por lo que cada día explica un tema muy por encima para dar una visión y que luego eso te sirva a la hora del comentario de texto final, además sus prácticas van por el mismo camino.
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https://www.docsity.com/es/profesores/octavio-ruiz-manjon/
6669c50b-331c-4b61-80fa-24c22d026841
Comando de información de dominio virtual y API El comando virtinfo le habilita para obtener información sobre un dominio virtual en ejecución. También puede usar la API de información de dominio virtual para crear programas que obtienen información sobre los dominios virtuales. La siguiente lista muestra parte de la información que puede obtener sobre un dominio virtual utilizando un comando o API: Para obtener más información sobre el comando virtinfo, consulte la página del comando man virtinfo(1M). Para obtener más información sobre la API, consulte las páginas del comando man libv12n(3LIB) y v12n(3EXT)
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https://docs.oracle.com/cd/E38736_01/html/E37596/virtualdomaininfoapi.html
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Creación y cambio de particiones fdisk de Solaris Revise las siguientes secciones en busca de directrices y ejemplos de cómo crear o cambiar particiones fdisk de Solaris. x86: Directrices para la creación de una partición fdisk Siga estas directrices al configurar una o más particiones fdisk. El disco se puede dividir en un máximo de cuatro particiones fdisk. Una de las particiones debe ser una partición de Solaris. La partición de Solaris debe convertirse en la partición activa, en el disco. La partición activa es la partición cuyo sistema operativo se iniciará de manera predeterminada al iniciar el sistema. Las particiones fdisk de Solaris deben comenzar en límites de cilindros. Las particiones fdisk de Solaris deben empezar en el cilindro 1, no en el cilindro 0, en el primer disco, porque información de inicio adicional, incluido el registro de inicio maestro, se escribe en el sector 0. La partición fdisk de Solaris puede ser todo el disco. O bien puede que desee hacerla más pequeña para que haya más espacio para una partición de DOS. También puede hacer una nueva partición fdisk en un disco sin que esto afecte las particiones existentes (si hay suficiente espacio disponible) para crear una nueva partición. x86 sólo - Los segmentos de Solaris también se denominan particiones. Algunas interfaces pueden hacer referencia a un segmento como partición. Las particiones fdisk sólo se admiten en sistemas basados en x86. Para evitar confusiones, la documentación de Oracle Solaris intenta distinguir entre particiones fdisk y las entidades dentro de la partición fdisk de Solaris. Estas entidades se pueden denominar segmentos o particiones. Cambio del identificador de la partición fdisk El identificador de la partición fdisk de Solaris en sistemas x86 se ha cambiado de 130 (0x82) a 191 (0xbf). Todos los comandos, las utilidades y los controladores de Oracle Solaris se han actualizado para trabajar con cualquier identificador fdisk. No hay ningún cambio en la funcionalidad de fdisk. Cómo cambiar el identificador fdisk de Solaris Una nueva opción de menú fdisk permite cambiar entre el identificador nuevo y el identificador viejo. El identificador fdisk se puede cambiar, incluso cuando el sistema de archivos que se encuentra en la partición está montado. Dos valores type en el menú fdisk reflejan los identificadores nuevos y viejos, como se indica a continuación:
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http://docs.oracle.com/cd/E26921_01/html/E25879/disksxadd-50.html
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Esteu aquí ("Estais aquí") es un documental muy inédito, realizado en Catalunya y centrado en una temática que genera debate constante en la sociedad europea: la calidad de la enseñanza, los nuevos retos del profesorado ante los nuevos tiempos, las decisiones políticas que marcan las pautas educativas. En España muchas obras audiovisuales, de estilos diversos, quedan sólo visibles para públicos minoritarios, enmarcadas en una distribución tan compleja como escasa, con una aportación raquítica de las cadenas de televisión, especialmente por parte de la cadena de televisión pública estatal. Frente a esta falta de interés por el cine, por los nuevos autores y […] Hay dos tipos de documentalistas que encuentro especialmente misteriosos: el que se abandona al viaje (el exiliado, el flâneur, el caminante solitario); y el que se somete disciplinadamente a las decisiones, muchas veces dolorosas, que el azar toma por él (es decir, el que parece no poder o no querer decidir). Son el cineasta errante y el cineasta herido.
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http://www.blogsandocs.com/?tag=cinema-catala&paged=3
0126fb7a-9e21-41e1-b4c1-a494cf10de5c
Quitar certificado (introducción)Remove Certificate (Intro) En la página de introducción de Quitar certificado, lea con atención las consecuencias que tiene quitar un certificado. Tras haber leído esta información, haga clic en Siguiente para continuar.On the Remove Certificate introduction page, read the information carefully about the implications of removing a certificate. After you have read this information, click Next to continue.
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https://docs.microsoft.com/es-es/skypeforbusiness/help-topics/help-depwiz/remove-certificate-intro
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Habilitar la seguridad para un pool o un grupo de volúmenes Es posible habilitar Drive Security para un pool o grupo de volúmenes con el fin de evitar el acceso no autorizado a los datos en las unidades contenidas en un pool o un grupo de volúmenes. El acceso de lectura y escritura para las unidades solo está disponible a través de una controladora que está configurada con una clave de seguridad. Se debe habilitar la función Drive Security. Debe crearse una clave de seguridad. El pool o el grupo de volúmenes deben tener el estado Óptima. Todas las unidades del pool o grupo de volúmenes deben ser unidades compatibles con la función de seguridad. Si desea usar Drive Security, seleccione un pool o un grupo de volúmenes compatibles con la función de seguridad. Un pool o un grupo de volúmenes pueden contener tanto una unidad compatible con la función de seguridad como una que no lo sea, pero todas las unidades deben ser compatibles con la función de seguridad para usar la funcionalidad de cifrado. Después de habilitar la seguridad, solo es posible deshabilitarla si se elimina el pool o el grupo de volúmenes y, a continuación, se borran las unidades. Seleccione Almacenamiento > Pools y grupos de volúmenes. Seleccione el pool o el grupo de volúmenes en donde desea habilitar la seguridad y, a continuación, haga clic en Más > Habilitar seguridad. Se muestra el cuadro de diálogo Confirmar Habilitar seguridad. Confirme que desea habilitar la seguridad en el pool o el grupo de volúmenes seleccionados y, a continuación, haga clic en Habilitar.
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https://docs.netapp.com/ess-11/topic/com.netapp.doc.ssm-sam-116/GUID-69195658-65FA-43F2-B9E4-1B68EC8C8A41.html?lang=es
d2317bab-6726-4ea2-a6f3-26b56a0a7aad
Preinscripcion Exámen de Suficiencia en Computación, Inglés y Cultura Física Complete sus datos de preinscripción de manera responsable pues esta información nos permitirá planificar de mejor manera el proceso de recepción de Exámenes de Suficiencia para aprobación de Talleres de Computación, Inglés y Cultura Física con la finalidad de que Ud cumpla con el requisito relacionado para la obtención de la Aptitud Legal previo a su graduación. A través de este correo se le notificará lugar, fecha y hora de presentación al exámen
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe5MIF2k4ZgQRyWO2RJnzas1XlLrBp_AfC5fCIcfvKWw8gN4g/viewform?c=0&w=1
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Esta aplicación te permite conectar Chazki como medio de envío en tu tienda de Tiendanube y así poder seguir desde un solo lugar las operaciones logísticas de tu tienda. Durante el siguiente recorrido obtendrás información sobre cada uno de los componentes más relevantes de la plataforma con el fin de brindar un soporte a mano sobre las diferentes etapas y procesos que esta integración posee. Nombre del medio de envío como deseas que se visualice en la tienda. Si deseas mantener los nombres originales, puedes dejar los campos en blanco. En el calculador de envíos se visualizará el nombre que configuraron en el onboarding (opcional) Dirección de retiro de los pedidos (requerido) Piso / Departamento (requerido) Si luego requieres modificar la leyenda del medio de envío y cómo deseas visualizarlo en la tienda, lo podrás hacer ingresando a la configuración del plugin instalado. Una vez creada la cuenta serás redirigido a Conexiones, donde podrás completar las credenciales de las API tanto de Tiendanube, como de Chazki y una vez validadas poder operar. Un paso muy importante para que la aplicación pueda recibir los cambios de estados en las órdenes, envíados por Chazki es configurar la URL de entrada de estos mensajes. A continuación se indican los pasos a seguir. El registro de Chazki como transportista se realiza de forma automática una vez que se instala la aplicación tal como se muestra en las sección Aplicación. Por el momento la aplicación no dispone de la función de cotización dinámica, sin embargo, estos costos pueden ser asignados mediante el panel de administración de Tiendanube aplicados como costos adicionales de envío. La aplicación de Chazki para Tiendanube permite crear órdenes de envío de forma automática al momento de realizar una compra y elegir Chazki como transportista, también podés realizar el seguimiento de los paquetes y descargar las etiquetas relacionadas a los mismos. Para instalar la aplicación de Chazki en Tiendanube podés hacerlo accediendo directamente desde la tienda de aplicaciones, para lo cuál debes navegar hasta Mis Aplicaciones y una vez ahí seleccionar Ver todas las aplicaciones en Tienda de Aplicaciones. Una vez que seleccionás la aplicación de Chazki serás dirigido a una pantalla de confirmación donde se muestra un breve onboarding y los permisos que requiere la misma. En este punto el proceso se completa haciendo click en en el botón Siguiente con el cual luego se llega al siguiente formulario donde se piden los datos básicos para poder operar cn Chazki como medio de envío. Al momento de ser redirigido al formulario es recomendable poseer los datos a mano, debido a que el código de validación que envía Tiendanube expira luego de 30 segundos. Luego de instalar Chazki como medio de envío es necesario realizar algunos ajustes en la sección de costos adicionales. Este paso es muy importante debido a que por defecto Chazki agrega los envíos como gratuitos. Para configurar el costo adicional por cada tipo de envío debes ubicar en la parte inferior del menú principal la opción Configuraciones, luego seleccionar dentro de los medios de envíos a Chazki, hacer click en Editar y una vez ahí agregar el costo adicional por cada tipo. Luego de haber agregado los valores correspondientes no olvides hacer click en Guardar cambios. Para desinstalar la aplicación debes navegar hasta la sección Potenciar del menú principal del panel de administración de tu tienda y luego hacer click en Mis Aplicaciones, una vez ahí debes ubicar la aplicación de Chazki y hacer click en Desinstalar. Las órdenes registradas en el panel son obtenidas vía Tiendanube API y se toma como punto de partida el momento cuando una orden es actualizada a Lista para embalaje en tu tienda Tiendanube. Aunque existe un flujo más complejo, con una variedad de estados, el panel fue desarrollado con la intención de proveer facilidad de uso a los MARCHANTS por este motivo aunque podrías ver muchos más estados durante el ciclo de vida de un envío esta documentación cubrirá los estados claves. Las órdenes Con errores habitualmente corresponden a aquellas en las que alguna las direcciones fueron registradas de forma errónea y requieren la corrección de estos datos desde el panel de administración de Chazki. Si en la sección de órdenes aparece alguna con este estado, puedes posar el mouse sobre el texto donde aparece el mensaje y al hacer click te abrirá una nueva ventana en el panel de Chazki donde podrás posteriormente presionar el botón Arreglar y corregir los datos necesarios.
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https://tiendanube-docs.chazki.com/
d7ea9195-1484-4745-8b47-0dc07be39cb1
Solamente usuarios que tengan permiso de Lectura sobre la instancia finalizada y permiso para iniciar ese proceso, podrán clonar una instancia de proceso finalizada. ¿Cómo puedo clonar una instancia de proceso finalizada? Debes dirigirte a la instancia que quieras clonar, abrirla y luego hacer clic en el botón para clonar documentos. Una vez hecho esto, el usuario será redirigido al formulario de inicio de ese proceso. La nueva instancia contendrá como etiqueta el identificador del documento finalizado que le dio origen. Por defecto, los campos contendrán la información que tenía la instancia finalizada. También se clonarán los adjuntos de la pestaña "Adjuntos".Aquellos campos que tengan valor por defecto a través del inicio normal de un proceso comenzarán con los valores de la instancia de proceso finalizada.Aquellos campos que hayan sido configurados como editables permitirán que su valor sea modificado.También se copiará el valor de aquellos campos que en el inicio del proceso se encontrasen ocultos.
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https://docs.flokzu.com/es/article/clonar-una-instancia-de-proceso-finalizada-r6v4n2/
d70bc68f-4120-441c-b61f-a0230ae57361
9 Temas de listas de correo Algunas listas están configuradas para que Mailman maneje diferentes temas. Por ejemplo, la lista de cursos en Linuxchix.org es una lista de discusión para cursos que se están dictando para miembros de linuxchix, y a menudo, hay varios cursos que se están dictando al mismo tiempo (por ejemplo, redes para principiantes, programación en C, etiquetado de documentos LaTeX). Cada uno de estos cursos que se están dictando está asociado con un tema diferente en la lista de manera que la gente puede escoger que curso o cursos tomar. El administrador debe configurar los temas, pero es responsabilidad de cada suscriptor asegurarse que cada envío tenga el tema correcto. Usualmente, ello requiere adicionar una palabra o etiqueta de algún tipo a la línea de asunto (por ejemplo: [Redes] ¿Qué tipos de cables necesito?) o asegurarse que la línea Palabras claves: tiene la información correcta (por omisión, usted puede poner una sección Palabras claves: en el comienzo del cuerpo de su mensaje, pero esto lo puede configurar su administrador de la lista). Note que estas etiquetas no son sensibles a minúsculas/mayúsculas.
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http://figdocs.sportcentric.net/doc/mailman-member-es/node29.html
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El día jueves 12 de agosto a las 14:00 hrs nos encontraremos virtualmente para conocer y dialogar sobre distintos proyectos de investigación en torno a temas tributarios en Chile. Para participar de esta instancia te pedimos ingresar los datos solicitados en la siguiente sección. El link de conexión te llegará 30 minutos antes de comenzar.
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfYTG2ZFFr2Nl8h4ZooduG4AbWqAAK0l_2_pBkNrg1nZfCMjw/viewform?usp=send_form
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Por Michel Gutiérrez / Integrante de Maroma: Observatorio de Niñez y Juventud El jueves 22 de septiembre falleció el adolescente Edgar de Jesús Guillén Gutiérrez, atropellado por una camioneta blanca a las obscuras 7:00 a.m. en carretera a Tesistán, justo cuando se dirigía a la secundaria técnica 116 en Altagracia. Lo supieron los empleados de la gasolinera aledaña, quienes al intentar auxiliarlo vieron su uniforme y revisaron sus cuadernos para poder avisarle a su familia. Ningún servidor público se pronunció al respecto con esta grave noticia. ¿Y cómo hacerlo, cuando hay un contexto desordenado detrás de esta situación tan lamentable? Tras el vertiginoso desbordamiento del área metropolitana de Guadalajara, Tesistán se ha convertido en el nuevo Tlajomulco para Zapopan. Comparte los mismos dolores, por ejemplo, desconocemos sobre los planes de revisión de habitabilidad que el gobierno debe hacer para controlar el crecimiento urbano, (sin contar que debe crearse o ampliarse la infraestructura del corredor urbano) Lara Guerrero, J. (2016) explica que ante el obvio abandono del Estado, el mercado inmobiliario es quien "regula" el crecimiento de la ciudad, lo hemos visto antes con Tonalá, el bosque de la Primavera, Iconia, el mencionado Tlajomulco y entre otros, ahora Tesistán. Quien sólo cuenta con un corredor urbano para abastecer una población de alrededor de 115 mil habitantes, de 65 colonias. González, R. (2007) ya lo evidenciaba, de los 11 kilómetros de distancia entre Periférico Norte y el pueblo de Tesistán sólo se cuenta con un puente peatonal. Las únicas mejoras ordenadas por la Secretaría de Vialidad, fueron abrir al tránsito vehicular más carriles, para contar con 10 carriles 5 para cada lado, lo cual, desde luego no resuelve el cuello de botella que se presenta de manera constante debido a la mala planeación del crecimiento demográfico para esta zona. Proyectos que no aterrizan van y vienen de administración a administración. En 2017 el presidente municipal Pablo Lemus presentaba su programa "Cruceros seguros" y decía: "Lo que nosotros estamos apostando es a que los cruceros sean a nivel de calle, nos hemos dados cuenta que los pasos peatonales elevados son inseguros, sucios, se cometen delitos al interior de ellos, por eso es tan importante que también los automovilistas entiendan que debemos respetar al peatón". Sin embargo dicho programa se olvidó de su aplicabilidad en Tesistán, como ya mencionaba Jiménez, J. (2021) a movilidad Municipal de Zapopan se le olvidó colocar vialetas, segregadores, bolardos, pasos de cebra y toda la parafernalia vial que luce en otros puntos del municipio. Bueno, la inexistencia de puentes peatonales le cobró la vida a Edgar, pero no solo eso, sino también la falta de alumbrado público, (ya que a la hora en que fue atropellado, aún no había luz ni luminarias encendidas) problemas que Tesistán arrastra desde 2015, y pese a que las luminarias es tema de los ayuntamientos, el municipio de Zapopan no tiene la capacidad para mantener las 80 mil luminarias que requiere, Rello, M (2018). Y aunque el gobierno de Zapopan solicitó a Guadalajara en 2017, le donara luminarias de segunda, al final, la petición no se realizó. Hace 2 años Hernández, R (2019), nos comentaba que los vecinos de esta zona en Zapopan, quienes desde la pasada administración del ex presidente municipal Héctor Vielma se quejaron de que en la avenida instalaron sólo los postes más nunca pusieron las luminarias. Pasó la administración de Héctor Robles y tampoco se colocaron; en la segunda ocasión en que Pablo Lemus es alcalde, sigue igual el panorama. Otro conflicto más que atraviesa la muerte de Edgar… Esto nos lleva a pensar qué elementos se cruzan aleatoriamente para marcar el destino de las personas, muchas veces para mal. Una mala dispersión poblacional, tan aventada al "ay se va" que solo ofrece beneficios para las inmobiliarias y los servidores públicos en el poder quienes se venden por una buena mochada, logran poner en riesgo la vida de los estudiantes, los trabajadores, las familias de Tesistán. Pensábamos con el obligado y precipitado regreso a clases, que el mayor riesgo de muerte para la niñez y adolescencia, sería el Covid-19, pero en este caso, no la pésima infraestructura de las colonias. El jueves 30 de septiembre, 8 días después de la muerte de Edgar, el gobernador del estado, posteaba una foto en su Facebook a bordo de la línea 3 del tren ligero, rumbo a la toma de protesta del alcalde de Zapopan, Juan José Frangie, y mencionaba como platicaba con una niña acerca de la emoción que le producía volver a clases. Es por demás molesto explicar lo práctico que debe ser para el gobernador moverse por la zonas bonitas, bien acondicionadas y organizadas de manera que solo benefician a una parte muy pequeña de la población total de Zapopan. Presume en redes que se da sus "baños de pueblo y escucha a la gente". Hubiera sido significativo que se acercara a Tesistán y pudiese caminar a pie, torear a los carros, sentir el peligro e impotencia de poner en riesgo su vida para llegar a cualquier lado, platicar con la gente, escuchar de sus carencias y peticiones, que se acercara a la dolida familia de Edgar de Jesús Guillén Gutiérrez, darles el pésame, cuestionar a los antiguos gobiernos por el abandono en estas problemáticas que, incluso, comprometa a Frangie a hacer frente a esta situación, pero esto se vuelve lastimosamente, el "de la calzada para allá" en Zapopan, donde es tierra de nadie, y el gobierno sólo aparece para firmar los permisos de las inmobiliarias, comprometiendo aún más a SIAPA y CFE con esfuerzos titánicos que no darán abasto por falta de recursos y que tarde o temprano serán desatendidos y olvidados en una campaña de dimes y diretes sin resolución alguna. El siguiente texto busca poner los puntos sobre las íes, con las terribles condiciones en que la vida le fue arrebatada a este adolescente, porque no fue una acción imprudencial, tenemos que nombrar las fallas del gobierno y admitir que situaciones así nos seguirán alcanzando si no lo reconocemos y exigimos un cambio. Merecemos seguridad en la calle.
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https://www.zonadocs.mx/2021/10/13/el-desorden-de-tesistan/?amp=1
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Modelos de implementación de Site Recovery Manager y vCenter Server Puede instalar Site Recovery Manager en cualquiera de los modelos de implementación que vCenter Server admite. No obstante, el modelo de implementación de vCenter Server que seleccione puede tener implicancias para la operación de Site Recovery Manager. Puede implementar vCenter Server con Platform Services Controller. Puede insertar Platform Services Controller con vCenter Server, o puede ser externo de vCenter Server. Varias instancias de vCenter Server pueden compartir el mismo Platform Services Controller externo. Puede implementar Platform Services Controller en varias configuraciones diferentes. Cada Platform Services Controller puede tener su propio dominio de vCenter Single Sign-On. Varias instancias de Platform Services Controller pueden unirse al mismo dominio de vCenter Single Sign-On. Puede configurar dominios de vCenter Single Sign-On en Enhanced Linked Mode, que federa todas las instancias de Platform Services Controller desde cada uno de los dominios vinculados. Para obtener información acerca de los modelos de implementación que vCenter Server admite, consulte vCenter Server Deployment Models (Modelos de implementación de vCenter Server) en vSphere Installation and Setup (Instalación y configuración de vSphere). Debe tener en cuenta el modelo de implementación de vCenter Server y Platform Services Controller al instalar Site Recovery Manager. Durante una recuperación ante desastres, Site Recovery Manager, vCenter Server y el Platform Services Controller asociado deben estar funcionando en el sitio de recuperación. Configurar el Platform Services Controller y seleccionar la instancia correcta de vCenter Server en un entorno de Enhanced Linked Mode Al instalar Site Recovery Manager Server, proporcione la dirección del Platform Services Controller que está asociado con la instancia de vCenter Server que debe protegerse. A continuación seleccione la instancia de vCenter Server con la que debe registrarse Site Recovery Manager en la lista de todas las instancias de vCenter Server a las que este Platform Services Controller brinda servicio. En un entorno de Enhanced Linked Mode, dicha lista puede incluir instancias de vCenter Server de otros sitios. Si selecciona la instancia de vCenter Server incorrecta y completa la instalación de Site Recovery Manager, posteriormente no puede modificar la instalación de Site Recovery Manager para seleccionar la instancia de vCenter Server correcta. En este caso, debe desinstalar y reinstalar Site Recovery Manager para seleccionar la instancia de vCenter Server correcta. Al instalar Site Recovery Manager Server en el sitio protegido, asegúrese de seleccionar la instancia de vCenter Server que administra las máquinas virtuales que han de protegerse. Al instalar Site Recovery Manager Server en el sitio de recuperación, asegúrese de seleccionar la instancia de vCenter Server en la que las máquinas virtuales han de recuperarse. Asegúrese de que Platform Services Controller, vCenter Server y Site Recovery Manager Server estén ubicados todos en el sitio protegido o todos en el sitio de recuperación. Después de haber instalado Site Recovery Manager, si vCenter Server migra a un Platform Services Controller diferente o si la dirección de Platform Services Controller cambia, puede reconfigurar Site Recovery Manager con la nueva dirección de Platform Services Controller. Por ejemplo, puede cambiar desde un Platform Services Controller insertado a un Platform Services Controller externo. Para obtener información acerca de cómo cambiar Platform Services Controller, consulte Reconfigure vCenter Server with Embedded Platform Services Controller to vCenter Server with External Platform Services Controller (Reconfigurar vCenter Server con un Platform Services Controller insertado para vCenter Server con un Platform Services Controller externo) en vSphere Installation and Setup (Instalación y configuración de vSphere). Cambie la dirección de Platform Services Controller ejecutando el instalador de Site Recovery Manager en modo modificado. Se crea un único punto de error si comparte una instancia de Platform Services Controller entre el sitio protegido y el sitio de recuperación. Si el Platform Services Controller compartido se desconecta, ni el sitio protegido ni el de recuperación funcionarán, lo que hará que sea imposible llevar a cabo la recuperación. Instalaciones simultáneas de Site Recovery Manager en un entorno de Enhanced Linked Mode En un entorno de Enhanced Linked Mode, no instale Site Recovery Manager bajo más de un Platform Services Controller al mismo tiempo. Puede surgir un conflicto en la creación del usuario de la solución que Platform Services Controller crea en el nivel del dominio para autenticación de Site Recovery Manager con vCenter Server si existen las siguientes condiciones: Si la instalación de una de las instancias de Site Recovery Manager Server se superpone con la instalación de otra instancia de Site Recovery Manager Server bajo dos instancias de Platform Services Controller diferentes. El conflicto no impide la instalación, pero origina un error en la instalación de una de las instancias de Site Recovery Manager Server, y se presenta el mensaje de error Failed to start service (Error al iniciar el servicio). El mensaje Failed to start Authorization Manager (Error al iniciar Authorization Manager) aparece en el log de eventos para dicha instancia de Site Recovery Manager Server.
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https://docs.vmware.com/es/Site-Recovery-Manager/6.1/com.vmware.srm.install_config.doc/GUID-5263D308-CA6E-480C-A787-598CD8445156.html
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Protocolo Alba: en funcionamiento al 1% El 10 de abril de 2016, entró en vigor el Protocolo Alba Jalisco, instrumento jurídico que obliga a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, a reaccionar de manera urgente e inmediata ante la desaparición o no localización de niñas, adolescentes y mujeres en la entidad. Uno de los mecanismos más importantes para realizar la búsqueda es la emisión de la Cédula Única de Difusión, documento que el Protocolo Alba está obligada a ejecutar tras conocerse la desaparición de una mujer; sin embargo, esto no siempre ocurre. Este reportaje documenta que, desde su implementación en el año 2016 y hasta terminar el 2018, la Coordinación Estatal de Protocolo Alba Jalisco, publicó sólo 47 Cédulas Únicas de Difusión de un total de 3 mil 938 mujeres y niñas desaparecidas; es decir, sólo 1.1% de los casos fueron reconocidos oficial y públicamente por la autoridad. La presente investigación se realizó de manera conjunta entre ZonaDocs y Líder Informativo 91.9 FM; ésta es la primera de dos partes de un trabajo periodístico que evidencia el ciclo de omisiones e impunidad alrededor de la investigación y búsqueda de niñas y mujeres desaparecidas en Jalisco.
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https://www.zonadocs.mx/2019/03/05/protocolo-alba-en-funcionamiento-al-1/
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Eventos Crypt32 8 notificados continuamente en Windows En este artículo se proporciona ayuda para resolver un problema en el que el evento 8 de Crypt32 se notifica continuamente en el registro de aplicaciones. Versión original del producto: Windows 10: todas las ediciones, Windows Server 2012 R2 Número KB original: 2253680 El siguiente evento se registra en el registro de aplicaciones: Origen del evento: Crypt32 Categoría de evento: Ninguno Identificador de evento: 8 Error en la recuperación de actualización automática del número de secuencia de la lista raíz de terceros de: con error: no se pudo resolver el nombre o la dirección http://www.download.windowsupdate.com/msdownload/update/v3/static/trustedr/en/authrootseq.txt del servidor. También se puede registrar el siguiente evento similar: Error de recuperación automática de actualización del número de secuencia de lista raíz de terceros de: con error: esta conexión de red http://www.download.windowsupdate.com/msdownload/update/v3/static/trustedr/en/authrootseq.txt no existe. Estos eventos se pueden registrar de forma continua, a intervalos regulares (por ejemplo, cada 10 minutos) o solo se pueden registrar al iniciar una aplicación determinada. Además, el equipo en el que se registran los eventos no tiene conectividad con el sitio web de Windows Update debido a la configuración de enrutador o proxy. Estos eventos se registran a pesar de que no hay aplicaciones o servicios instalados en el equipo que no se inicien o se producen errores operativos. Este comportamiento se espera en las siguientes condiciones: El equipo no puede acceder al sitio web de Windows Update debido a la configuración de enrutador o proxy. Se ha instalado una aplicación diseñada para interactuar con el Centro de seguridad de Windows (WSC) en Windows Vista o superior. Las aplicaciones de ejemplo incluyen software antivirus de terceros, escáneres de malware o productos de firewall. Existen tres opciones para controlar estos eventos. Haga caso omiso de estos eventos. Son benignos y pueden omitirse de forma segura. Modificar la configuración del enrutador o proxy para permitir que los equipos que graban estos eventos se conecten a Windows Update. Deshabilita las actualizaciones raíz automáticas en los equipos que graban estos eventos. En el Panel de control, haga doble clic en Agregar o quitar programas. Haga clic en Agregar o eliminar componentes de Windows. Haga clic para borrar la casilla Actualizar certificados raíz y, a continuación, continúe con el Asistente para componentes de Windows. Microsoft requiere que cualquier software se registre e interactúe con el Centro de seguridad de Windows (WSC) que está firmado con un certificado digital que se encadena a una entidad de certificación raíz (CA) de firma de código de Microsoft interna. Esta CA se denomina CA raíz de comprobación de código de Microsoft (MSCV). Microsoft ha certificado cruzadamente el MSCV con varias CA de firma de código de terceros, lo que permite a estos proveedores seguir emitiendo certificados de firma de código válidos a sus clientes. El certificado MSCV está incrustado en el kernel, pero no está disponible como parte del servicio de actualización raíz de confianza automática. Cada vez que se comprueba la firma digital en una de estas aplicaciones, la cadena del certificado de firma de código del proveedor se basa tanto en la CA raíz del tercero que emitió el certificado de firma de código como, en virtud del certificado entre ca emitido por Microsoft, también para el MSCV. En resumen, se construyen dos cadenas y se comprueba la validez de ambas. El certificado MSCV no está incrustado en el kernel, por lo que Windows determina que esa CA no es de confianza. Si las actualizaciones automáticas de raíz de confianza están habilitadas, Windows intentará ponerse en contacto con Windows Update para determinar si Microsoft publica el certificado MSCV como parte del programa raíz de confianza. El MSCV no está disponible a través de ese programa, por lo que se produce un error en esta búsqueda. Windows determina rápidamente que el MSCV no es de confianza y esa cadena se elimina. Esto deja la otra cadena que conduce a una CA raíz de terceros, que probablemente sea válida, lo que permite que la firma de la aplicación se valide correctamente. Por lo tanto, no hay errores o errores asociados con la aplicación. Si Windows puede ponerse en contacto correctamente con Windows Update, no se registran eventos en el registro de la aplicación. Si no se encuentra un certificado de entidad de certificación raíz arbitrario que no es de confianza en Windows Update, se trata de un error que no requiere ningún informe especial. Si las actualizaciones automáticas de raíz de confianza están habilitadas, pero Windows no puede ponerse en contacto con el sitio de Windows Update, se trata de un error que requiere informes a través de los eventos y errores documentados anteriormente. Estos eventos no se registran en Windows Vista o versiones posteriores porque el certificado MSCV está incrustado en el kernel de Windows. Por lo tanto, mscv es de confianza inherente y no es necesario buscar el certificado en Windows Update.
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https://docs.microsoft.com/es-es/troubleshoot/windows-server/windows-security/crypt32-event-8
ac6f0b00-2ee8-4785-bff4-02f84ad4d3da
El responsable del fichero, FFM Isadora Duncan, recoge estos datos a través de Google Forms para conocer las necesidades de las familias monoparentales en el ámbito de su objeto social. Al marcar la casilla de aceptación das tu consentimiento. Esta información quedará almacenada en los servidores de Google. Puedes ver su política de privacidad en https://policies.google.com/privacy?hl=es. Tienes derecho a acceso, rectificación, oposición, supresión, limitación del tratamiento, portabilidad y de no ser objeto de decisiones individualizadas.
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSep2u2ky7t9ejySIvNYEBv_2s9Nwak0Qlde5x4lA4u1gvBrdA/viewform?usp=send_form
a3a55a46-0804-4405-989b-2b45817b6736
Un administrador puede realizar varias tareas relacionadas con cuentas de usuario en Configuraciones > Administración del sitio > Usuarios > Cuentas. Los enlaces inferiores proporcionan más información:
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https://docs.moodle.org/all/es/Gestionando_cuentas
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Se dice que hace muchos años, por las grandes tierras de nuestro planeta, vagaba una gran serpiente de colores. Esta serpiente no era como ninguna otra, esta era grande y tenía un gran manantial en su cascabel. Al moverse siempre se escuchaba SHHH SHHH, cuando pasaba por un lugar ocasionaba que la tierra temblara. Las personas al principio se asustaban y huían de la serpiente, sabían que cuando pasara provocaría que la tierra se moviera. Pero no todo era malo, por donde pasaba dejaba un rastro de agua de su manantial, esto hacía crecer las plantas y acababa con las sequias. Llego el día cuando las personas comenzaron a discutir, pronto esta discusión se convirtió en una guerra. Esta guerra provoco que la serpiente huyera bajo tierra. Cuando la guerra termino la serpiente pronto regreso, pero las personas no estuvieron en paz por mucho tiempo, pronto comenzaron con sus guerras de nuevo, este provoco que la serpiente volviera a esconderse bajo tierra. Cuando las guerras terminaron las personas esperaban que la serpiente saliera, pero esta nunca lo hizo Se dice que la serpiente sigue escondida bajo tierra, que cada vez que hay un temblor o aparece un grieta es porque la serpiente se asoma para ver si las personas siguen en guerra. Durante el primer sol estuvo rigiendo la tierra Tezcatlipoca y su sol terminó a causa de los jaguares, en el segundo lo rigió Quetzalcóatl y todo se vio perdido cuando hubo un huracán que convirtió a las personas en monos, para el tercero que fue de Tláloc, la gente se convirtió en pájaros después de una lluvia de fuego mortal, todo continuo con el cuarto que gobernó Chalchiuhtlicue y un diluvio acabó con todo lo que había hasta que las personas fueron peces, para terminar estamos en el quinto sol, Quetzalcóatl nos creó con su sangre en huesos de los que ya estaban sin vida, pero el destino de este sol es sucumbir por un terremoto o un temblor muy fuerte. Cuentan las leyendas que los gnomos son seres pequeños que suelen pasearse por el bosque, estos nunca se acercan a los humanos, pero hubo una ocasión donde sí lo hicieron. Cuenta la leyenda que una hermosa mujer, esposa de un rico y poderoso cacique, acudía todos los días al rio y nunca permitía que los sirvientes se quedaran una vez que llegaban. Nadie sabía porque la mujer se quedaba sola en el lugar, lo único que sabían era que siempre llevaba mucha comida. Un día uno de los sirvientes decide quedarse y averiguar que sucedía, pero su descubrimiento lo dejo paralizado, corrió rápidamente con su patrón y le conto lo que había observado, pero esto no le creyó pero decidió que el mismo comprobaría la historia al día siguiente. Al día siguiente el hombre observa como la mujer espera a un lado del rio, de pronto una enorme serpiente sale del agua y comienza a comer la comida que llevaba la mujer, después se ambos se entregan apasionadamente, el hombre al ver esto se llena de furia y regresa a su hogar, hay espera a su esposa y al llegar la asesina, la serpiente al darse cuenta de esto sacude su cola en el rio causando una inundación que destruye el pueblo, los sobrevivientes reconstruyen y comienzan a contar la historia de la mujer y la serpiente. La leyenda de la mujer de blanco Cuenta la leyenda que hace algunos años una mujer solía aparecerse en las calles, esta nunca mostraba su cara y siempre que intentaban seguirla desaparecía. Una noche un par de hombres caminaban a sus casa, cuando de pronto observaron a la mujer de blanco que solía aparecerse, ellos al verla les pareció atractiva y comenzaron a seguirla para poder ver su rostro ya que nadie nunca lo había visto antes. Cuando por fin la alcanzaron la mujer los observo y al hacerlo los hombres salieron corriendo al ver su cara deforme y al darse cuenta que la mujer flotaba en el aire. Después de esto la mujer ya no se volvió a ver nunca en ese mismo lugar. Cuenta la leyenda que hace muchos años, una bella mujer dormía en su habitación, justo a media noche la mujer despertó cuando comenzó a escuchar un ruido extraño, al hacerlo observo como un hombre colgaba de una soga en una esquina de su habitación, de inmediato comenzó a gritar y el resto de las personas que Vivian en esa casa acudieron ayudarla pero al llegar ya no había nada. Al día siguiente la mujer fue a la iglesia a contarle al padre lo sucedido, al hacerlo el padre le pregunto que si lo reconocía, a lo que la mujer contesto que no, entonces el padre le dijo que era un alma en pena, que debía preguntar que necesitaba, esa misma noche el fantasma volvió aparecer, pero lo mujer no tenía el valor para preguntar, así ocurrió el día siguiente, hasta que otras mujeres acompañaron a la mujer durante la noche, fue entonces cuando se armó de valor para preguntar que necesitaba, el fantasma dijo que había muerto y que su amada no lo sabía y había pensado que el había huido, el necesitaba que ella supiera lo sucedido, y así fue, la mujer conto lo sucedido después de encontrar a la amada del aquel hombre, y solo así pudo descansar en paz. El objetivo es favorecer encuentros con la lectura, la escritura y la ciencia en personas de todas las edades. Para lo anterior organiza eventos académicos, talleres de animación a la lectura y la ciencia, círculos de lectura, ferias de lectura, entre otras actividades. Atiende principalmente al público infantil en contextos marginados.n seres pequeños que suelen pasearse por el bosque, estos nunca se acercan a los humanos, pero hubo una ocasión donde sí lo hicieron. Cuenta la leyenda que hace algunos años una mujer solía aparecerse en las calles, esta nu
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https://docs.com/oscar-diaz-morales/3371/catalogo-libros-oscar-diaz-morales
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Desde el 2006, el Grupo Médico del Valle Cucamonga ha proveído excelente atención médica gracias a su excelente personal. Nuestro equipo más que una familia. Nosotros ayudamos, apoyamos cada otro dia que empieza y cuando termina. Nosotros no miramos nuestras responsabilidades como un trabajo nada más. Nuestras carreras son lo que nos apasiona. El Grupo Médico del valle Cucamonga tiene una cultura motivada por ayudar a la gente. Cuando tu te unes a CVMG, estarás aceptando ser parte de algo más grande que tu mismo. Estamos orgullosos de proveer oportunidades de crecimiento profesional y personal para nuestro equipo, al igual que promociones internas, desarrolló en tu carrera, viajes misioneros, y más. Siempre estamos buscando profesionales que encarnan confianza, servicio al cliente, colaboración, atención, y crecimiento. Piensas que te gustaría formar parte de esto? Muéstranos tu capacidad, aplicando por nuestras posiciones disponibles. No puedo decir suficientes cosas amables sobre este maravilloso grupo de médicos y profesionales médicos. Primero fui allí cuando eran nuevos en el área. ¡Me enamoré del Dr. Mowjood! Él ayudó a nuestra familia, pasó una gran cantidad de tiempo con nosotros y siempre nos fuimos sintiendo como si tuviéramos un amigo. Maravilloso, poco o nada de tiempo de espera. El personal es excelente La Sarah Perez [NP] es increíble e increíblemente útil. He estado viniendo aquí por menos de un año y, hasta ahora, el personal es excelente y los PA son maravillosos. La oficina es organizada y amigable. Continuaré viniendo aquí.
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https://cvmgdocs.com/esp/careers/
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El objetivo del siguiente diagnóstico, es que el aspirante a cursar la maestría haga una reflexión de su persona, carrera profesional y de negocios, así como, detectar necesidades, deseos y expectativas sobre el programa que desea estudiar. Cualquier duda o aclaración estamos para atenderte en los teléfonos +52 (664) 624-9958 Grupo Consultor Tijuana S.C., en adelante Escuela de Negocios del Pacífico, con domicilio ubicado en Paseo del Centenario 9211 Módulo 7 Local 2, Zona Urbana Río Tijuana, en la ciudad de Tijuana, C.P. 22010, Baja California, México, en su calidad de responsable del tratamiento de sus datos personales le informa que la información contenida en el presente formato será tratada con la finalidad de que el titular inicie con el proceso de admisión al programa académico de su interés, el cual ofrece Escuela de Negocios del Pacífico. En caso de que el titular sea admitido y se inscriba como alumno de Escuela de Negocios del Pacífico, este documento formará parte del expediente académico que en su momento se integre y se conservará durante la realización de sus estudios en Escuela de Negocios del Pacífico. En el supuesto de que, el titular no culmine su inscripción o cuando proceda su baja, o bien cuando concluya en forma definitiva sus estudios en Escuela de Negocios del Pacífico se procederá conforme a la política de conservación implementada por el responsable, misma que podrá consultar directamente en el departamento de privacidad del responsable ubicado en el domicilio aquí señalado o bien solicitándolo a través de la siguiente dirección electrónica: datospersonales@escueladenegocios.edu.mx Con la aceptación del presente documento el titular manifiesta de manera expresa que autoriza a Escuela de Negocios del Pacífico el tratamiento del siguiente dato personal financiero o patrimonial: si el titular cuenta con algún tipo de patrocinio económico o ayuda para el pago de los estudios. Asimismo autoriza el tratamiento de los siguientes datos personales considerados como sensibles: auto percepción, necesidades, deseos y expectativas. Manifiesto de forma expresa la autorización para el tratamiento de mis datos personales PROGRAMA QUE TE INTERESA * Maestría en Administración de Organizaciones del Sector Salud Maestría en Administración del Capital Humano Maestría en Administración de Industrias Culturales y Creativas Aspectos curriculares y recursos del interesado ¿Qué he logrado como profesionista? * ¿Qué experiencia tengo en la formulación, ejecución y evaluación de proyectos? * ¿Tienes el apoyo de tu familia para estudiar este posgrado? * ¿Cuentas con el apoyo de la empresa para destinar tiempo a tu maestría? * ¿Tengo el patrocinio económico de la organización donde trabajo? * ¿Con qué experiencia, valores, actitudes y conocimiento cuento para el desarrollo de mi posgrado? * Necesidades, deseos y expectativas. ¿Por qué necesito estudiar este programa? * ¿Por qué deseo terminar esta maestría? * ¿Cuáles son mis expectativas? * Otros aspectos a considerar por parte del interesado (Detallar en formato libre).
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdZ3oH3vX_i1Jg-rwuSTgE6LX-NgEION0OYS3duDRHLrTuVJg/viewform
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Experimentación y revolución del cine soviético En los primeros años de la Revolución, la industria cinematográfica soviética se encuentra en una grave crisis debido a la guerra y al embargo dictado por los países europeos al nuevo régimen. Se crea un comité, la Sección Panrusa de Fotocinematografía (VFKO), con el fin de poner en orden y reconstruir la industria. Con la Nueva Política Económica se alimenta la iniciativa privada y funcionan la Sevzapkino, la Mezhrapbom –especializada en un cine popular a base de comedias, melodramas y ciencia ficción- y la estatal Goskino, rebautizada en 1924 como Sovkino, que tiene el monopolio de la distribución. En estos años hay una situación compleja donde coexisten un cine popular –melodramas y entretenimiento en películas importadas y nacionales- junto a las directrices políticas y el cine de propaganda. De la importancia que tiene el cine para el régimen soviético da cuenta la célebre frase de Lenin "De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante" 1922 y la consigna del XIII Congreso del PCUS en 1928: " El cine es el más importante de todas las artes y puede y debe desempeñar un gran papel en la revolución cultural como medio de educación generalizada y de propaganda comunista, para la organización y adoctrinamiento de las masas en torno a las consignas y tareas del Partido, para su educación artística y para su sana diversión y entretenimiento". Ya durante la Revolución y la Guerra Civil, uno de los instrumentos de propaganda más utilizados fueron los documentales de agitación destinados a una población cuyas dos terceras partes eran analfabetas, formada por nacionalidades con distintas lenguas y muy acostumbrada al espectáculo cinematográfico. También se considera que, a diferencia del teatro y la literatura, el cine es un arte nuevo y popular que carece del lastre de la tradición burguesa: se le considera un "nuevo esperanto visual" asequible a las masas y superador del elitismo artístico: "La posibilidad mecánica de una reproducción y distribución infinita de las obras del cine lo convierte, a diferencia de otras artes, en el único y exclusivo medio de expresión de la era de la nueva cultura". De gran importancia fue la difusión de Intolerancia 1916, de Griffith, primero se estreno en la Rusia prerrevolucionaria con éxito, pero sin demasiada difusión por ser considerada excesivamente vanguardista. Posteriormente fue admirada por su complejidad técnica y tomada como modelo para el futuro cine soviético, a pesar de tratarse de un filme humanista, nada revolucionario. Se le añadió un prólogo que invitaba a interpretar la visión de la Historia de Griffith en clave marxista. Esta "apropiación" de Intolerancia no resulta extraña si se tiene en cuenta que la cultura norteamericana era admirada en la sociedad rusa, donde tenían éxito la literatura popular norteamericana o las estrellas de Hollywood: los cómicos americanos y estrellas como Mary Pickford y Douglas Fairbanks gozaban de enorme popularidad en Rusia; de hecho, hasta 1928 la exhibición de películas soviéticas no superó a las extranjeras. En Europa había en los años veinte una separación entre el cine comercial norteamericano y el cine artístico europeo. En cierta forma, el cine soviético de esa época realiza una síntesis de ambas posturas, apropiándose del pragmatismo norteamericano para una nueva estética reflexiva; se trata de valorar la destreza narrativa y la capacidad fascinadora del cine como entretenimiento para ponerlo al servicio de la Revolución, siendo conscientes de la dimensión ideológica del cine. La vanguardia constructivista rusa y su defensa de la industrialización y la técnica tiene una admiración crítica hacia la civilización tecnológica existente en Estados Unidos. El programa de la Fábrica del Actor Excéntrico (FEKS) opone la vieja cultura europea de museos, templos, bibliotecas…. A la industria y a la cultura de masas. En fin, el cine soviético establece una unión entre vanguardias y masas al considerar que la nueva tecnología del cine replantea los modos tradicionales de expresión y el propio concepto de arte. En concreto se pueden indicar las siguientes características generales; a. Rechazo de la narratividad burguesa y su carga de psicologismo. b. El cine al servicio de la Revolución, es decir, un cine útil, persuasivo y didáctico, lo que implica una visión de la Historia que subraya los logros de la sociedad comunista. c. Reflexión teórica de gran altura y enseñanza del cine al hilo de la práctica fílmica: la Escuela Estatal de Arte Cinematográfico (1919) es el primer centro especializado del mundo. d. Los directores del cine soviético son todos nuevos creadores, procedentes del teatro o las industrias, sin experiencia en la Rusia prerrevolucionaria. e. Hay una experimentación en todos los órdenes; películas con imágenes de archivo, noticiarios y documentales, interpretación…. Y, sobre todo, en el montaje. f. Los formalistas reflexionan sobre el propio dispositivo cinematográfico y hacen una crítica al concepto de representación. g. En los últimos años de la década de los veinte se acrecientan las diferencias entre las expectativas de los gobernantes y la creatividad de los cineastas, lo que lleva al paulatino abandono del experimentalismo a lo largo de los años treinta. Como rasgos formales, se suelen indicar la composición de la imagen que subraya las diagonales, el uso del objetivo de gran angular, la abundancia de primeros planos, la distorsión del movimiento mediante ralentizaciones y aceleraciones, la línea del horizonte muy baja o muy alta y la posición frontal de los personajes. Pero, sobre todo, una concepción del montaje que se aleja del MRI, pues se considera que debe estar al servicio de la continuidad narrativa de la historia; es en el montaje, en la yuxtaposición de planos para crear ideas, donde se construye la película. El montaje soviético es innovador en saltos de eje, espacio dramático abstracto, mayor número de planos, inserción de imágenes simbólicas, elipsis narrativas, unión de planos por relaciones ideológicas y ruptura de la continuidad temporal y espacial. En cuanto a los elementos del relato, en el cine soviético destacan; a) el protagonismo colectivo, b) los personajes prototípicos encarnados por rostros anónimos con una interpretación naturalista; y c) la evolución de la historia es fruto del impulso colectivo de las fuerzas sociales no de la voluntad individual, es decir, se niega la motivación psicológica del protagonista. La Fábrica del Actor Excéntrico (FEKS) y el experimentalismo de Lev Kulechov La fábrica del Actor Excentrico (FEKS) es un grupo de teatro experimental fundado en Petrogrado, que propugna la inestabilidad, el truco, la pantomima, la acrobacia y la deformación en las representaciones teatrales. En el polo opuesto al naturalismo y a la narración realista y con diversas influencias, el excentricismo busca la creatividad y la imaginación. Konzintsev y Trauberg crean su propio estudio, Feksfilm, dentro del Sevzapkino y, realizan al alimón una decena de películas bajo esta estética de la FEKS, entre ellas la comedia de propaganda y denuncia del capitalismo Las aventuras de Octobrina 1925 y La nueva Babilonia de 1929, evocación en clave del régimen. En este clima cultural se enmarca el trabajo de Vertov y su estética verista. Lev Kulechov; estudia bellas artes y comienza como decorador con el director Eugeni Bauer. Se inicia en el cine con un policíaco de estelo norteamericano, El proyecto del ingeniero Pright 1918, y rueda un documental sobre la guerra civil, y otros trabajos para el ejerció rojo. Trabaja en la escuela de cine y crea en ella el Laboratorio Experimental de Cine 1922 que, dada la falta de película virgen, lleva a teorizar y trabajar con fotos, una especie de "películas sin película". Posteriormente, acusado de formalista y pro-americano, evoluciona hacia un cine más ortodoxo. La importancia de Kulechov está más en sus teorías recopiladas en El arte cinematográfico 1929, y en su enseñanza que en sus películas. Es famoso el efecto Kulechov por su capacidad para expresar el potencial expresivo del montaje. Kulechov utilizó el mismo primer plano del rostro del actor Iván Mozzuchin para creare tres secuencias, uniéndolo, respectivamente, a un plato de sopa, una mujer muerta y un niño jugando, causando así en el espectador las ideas de hambre, dolor o ternura. Este experimento viene a explicar un hecho no teorizado hasta entonces, pero practicado por el cine desde los orígenes. También experimenta con la ilusión cinematográfica, que permit6e crear un espacio fílmico a partir del montaje de planos de realidades espaciotemporales distantes; "Con planos de ventanas que se abren ampliamente, de gentes que se asoman a ellas, de un destacamento de caballería, de niños que corren, de aguas que rompen un dique, del paso acompasado de los soldados de infantería… se puede montar tanto la fiesta para la inauguración de una central eléctrica como la ocupación de una ciudad apacible por el ejército enemigo". Para este cineasta, el montaje es el elemento singular del lenguaje fílmico; gracias a él se consigue el ritmo, que es el verdadero contenido de la película. Pero la reflexión de Kulechov sobre el montaje va mucho más allá y llega a replantear el propio concepto de representación de la estética occidental y de la escritura cinematográfica. Sergei M. Eisentein y la teoría del montaje Tanto por la aportación teórica como por la práctica fílmica, el director más importante del cine soviético es Eisenstein: Estudia ingeniería y se alista al Ejército Rojo; trabaja en el teatro obrero del Proletkul como director artístico, estudia dirección de escena con Meyerdrov y es ayudante de cine con Grigori Alexandrov. YA en sus puestas en escena utiliza recursos para provocar la reacción emocional de los espectadores. Atraído por el realismo de que es capaz el cine, rueda un cortometraje y escribe el artículo "El montaje de atracciones", donde sienta las bases de su concepción del cine, rechaza el montaje como recurso de continuidad narrativa y postula la capacidad de la yuxtaposición de los planos para expresar nuevo conceptos; expone que el "montaje intelectual" permite que las imágenes trasciendan lo narrado a un plano superior. En otros artículos se distancia de la teoría del cine-ojo, de la negación del arte de Vertov y de guión de hierro de Pudovkin. Eisentein ha publicado, entre otros, los libros de memorias y escritos teóricos Teoría y técnica cinematográfica, La forma en el cine, Reflexiones de un cineasta, El sentido del cine, etc. Considerado uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, fue un humanista muy culto, "un exponente soberbio de la tradición del arte colectivo… pero también un hombre que reaccionó a todas las novedades de su época y, especialmente, a la gran novedad de la industria y la tecnología; y, en su arte, intentó reflejar el poder colosal y los enormes recursos de ese nuevo mundo". Contratado por Goskino, realiza su primer largometraje, La huelga 1924, con el grupo del Teatro Obrero. Para conmemorar el vigésimo aniversario de la revolución de 1905 realiza El acorazado Potenkin 1925. A continuación Octubre 1928, basada en la obra del periodista norteamericano John Reed, y La línea general 1929, pero, debido al cambio de la política agraria y a la urgencia de la colectivización del campo, pasó a tener otro tono y a llamarse Lo viejo y lo nuevo. Es una obra que peca de esquematismo y maniqueísmo en el desarrollo del argumento. Al fin y al cabo se trata de ofrecer una historia ejemplar, con imágenes directas que apoyen la política establecida oficialmente; de ahí que presente las ventajas de la industrialización del campo como medio para conseguir la riqueza y la liberación de los campesinos dependientes de los propietarios (kulaks) en conveniencia con la iglesia. Para ello, el director se vale de elementos emotivos en algunas secuencias. En 1928 firma con Pudovkin y Alexandrov el Manifiesto del contrapunto orquestal, donde defiende un uso asincrónico del sonido. Para estudiar el sonoro viaja por Europa y la Paramount lo invita a trabajar en Hollywood, pero sus proyectos son rechazados. Marcha a México para rodar ¡Qué viva México! 1932 en cuatro episodios, con un prólogo y un epílogo, sobre la revolución en este país, pero no la puede acabar y el material rodado se emplea posteriormente en varias películas. Regresa a la Unión Soviética y comprueba que las directrices políticas han cambiado. Ahora impera el "realismo socialista" y Eisenstein, al igual que otros cineastas de vanguardia, es acusado de formalista y espiritualista, por lo que le rechazan varios proyectos. Dirige El prado de Bezhin 1937, sobre un joven que organiza a un grupo para defender la cosecha del colectivo agrícola; se trata de una obra censurada e inacabada "que hereda el nuevo punto de vista contraído por el cineasta en su experiencia mexicana, caracterizado por el patetismo, una mayor subjetividad, un marcado alimento poético y proliferación de símbolos. Tiene que hacer una retractación pública y el negativo es destruido, lo que supone un giro radical en la carrera del cineasta. Alexander Nevki 1938, que gana el premio Stalin, es una epopeya nacionalista que cuenta la derrota histórica del ejército teutón y se sitúa en el ambiente prebélico de finales de los cuarenta. Realiza la biografía del zar Iván IV en el díptico Iván el terrible 1943,y la conjura de los boyardo de 1945, aunque ésta estuvo prohibida hasta la muerte de Stalin por el modo de rehabilitar al zar. Otros directores; Vsevolod Pudovkin y Aleksandr Dovjenko VSEVOLOD PUDOVKIN; comenzó como actor de teatro y estaba orgulloso de su trabajo interpretativo en Iván el terrible. Despreciaba el cine hasta que vio Intolerancia. Se inicio en 1921 como realizador con La hoz y el martillo y Hambre…hambre… hambre, dos cortometrajes al servicio de la revolución, y estudió en la Escuela estatal de cine dirigida por Lev Kulechov, con quien realizó los cortometrajes La fiebre del ajedrez 1925 y El mecanismo del cerebro de 1926, inspirada por el fisiólogo Pavlov. Fue teórico y profesor y escribió libros sobre montaje, dirección e interpretación. Reflexiona sobre la capacidad del cine para superar las limitaciones del teatro: la interpretación más naturalista y la posibilidad de primeros planos, que permiten mayores matices. El tema recurrente en La madre de 1926 y otras películas suyas como El fin de San Petersburgo de 1927 o Tempestad de 1929, es la toma de conciencia revolucionaria por parte de un personaje anónimo que se ve transformado por los acontecimientos y deviene un héroe. Pudovkin valora el "guión de hierro" de forma que, antes de rodar, se dispongan todos los elementos en armonía para plasmar la idea de conjunto que la película la quiera expresar. Mediante el montaje, los fragmentos rodados cobran vida, ya que la realidad no es fotográfica, sino cinematográfica. También tiene presente al espectador como tercer elemento del proceso de creación junto al autor y la obra de arte: el arte del cine radica en su capacidad para actuar sobre la razón y la voluntad del espectador, aunque no está de acuerdo con el didactismo revolucionario. En sus películas sonoras desarrolla el valor contrapuntístico del sonido. Ucraniano de familia campesina, Alexander Dovjenko es maestro y desempeña diversos cargos en la Revolución hasta que deja la carrera diplomática para dedicarse al cine. En su obra destaca el uso de la metáfora de la Naturaleza (el ciclo vital de muerte-vida) para reflejar la renovación. Las imágenes de su cine poseen un lirismo de que carecen sus correligionarios: fue acusado de espiritualista y de nacionalista ucraniano a raíz de Shors 1939. Su obra más famosa es La tierra de 1930, una especie de poema sobre el trabajo de Vasili, un campesino ucraniano que vive en la tierra que el mismo trabajó y se enfrenta a los campesinos ricos y a la iglesia, que se oponen a la industrialización del campo, temiendo la unidad de los campesinos pobre. Es asesinado cuando lleva el primer tractor a los labradores y derriba las vallas que separan las tierras. La película responde a la política del Primer Plan Quinquenal de Stalin cuyo fin era reformar la producción agraria, lo que supuso la deportación a Siberia de quienes se oponían a la colectivización. Posteriormente, tiene dificultades políticas con Ivan 1932, que da cuenta del coste humano de la industrialización, y con Mitchourine1948. Mejor suerte tuvo con Aerograd 1935, que transcurre en el extremo oriente soviético, y con Chichors 1939, una biografía romántica de un héroe de la guerra civil ucraniana.
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https://www.docsity.com/es/historia-del-cine-el-cine-sovietico/3129060/
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AWS Identity and Access Management (IAM) es un servicio web que le ayuda a controlar de forma segura el acceso a los recursos de AWS. Utilice IAM para controlar quién está autenticado (ha iniciado sesión) y autorizado (tiene permisos) para utilizar recursos. Cuando se crea por primera vez una cuenta de AWS, se comienza con una única identidad de inicio de sesión que tiene acceso completo a todos los servicios y recursos de AWS de la cuenta. Esta identidad recibe el nombre de AWS de la cuenta de usuario raíz y se obtiene acceso a ella iniciando sesión con la dirección de correo electrónico y la contraseña que utilizó para crear la cuenta. Le recomendamos que no utilice usuario raíz en sus tareas cotidianas, ni siquiera en las tareas administrativas. En lugar de ello, es mejor ceñirse a la práctica recomendada de utilizar exclusivamente usuario raíz para crear el primer usuario de IAM. A continuación, guarde las credenciales de usuario raíz en un lugar seguro y utilícelas únicamente para algunas tareas de administración de cuentas y servicios. Puede conceder permiso a otras personas para administrar y utilizar los recursos de su cuenta de AWS sin tener que compartir su contraseña o clave de acceso. Puede conceder diferentes permisos a diferentes personas para diferentes recursos. Por ejemplo, puede permitir que algunos usuarios tengan acceso completo a Amazon Elastic Compute Cloud (Amazon EC2), Amazon Simple Storage Service (Amazon S3), Amazon DynamoDB, Amazon Redshift y otros servicios de AWS. En el caso de otros usuarios, puede permitir el acceso de solo lectura a solo algunos buckets de S3 o conceder permiso para administrar solo algunas instancias EC2 o para tener acceso a la información de facturación, pero nada más. Acceso seguro a los recursos de AWS para aplicaciones que se ejecutan en Amazon EC2 Puede utilizar características de IAM para proporcionar de forma segura credenciales para las aplicaciones que se ejecutan en instancias EC2. Estas credenciales proporcionan permisos a la aplicación para obtener acceso a otros recursos de AWS. Entre los ejemplos se incluyen buckets de S3 y tablas de DynamoDB. Multi-Factor authentication (MFA) Puede agregar una autenticación de dos factores a la cuenta y a los usuarios individuales para mayor seguridad. Con MFA usted o sus usuarios deben proporcionar no solo una contraseña o clave de acceso para trabajar con la cuenta, sino también un código de un dispositivo configurado específicamente. Puede permitir que los usuarios que ya tienen contraseñas en otros lugares, por ejemplo, en la red corporativa o en un proveedor de identidad de Internet, obtengan acceso temporal a la cuenta de AWS. Información de identidad para realizar un control Si utiliza AWS CloudTrail, recibirá registros de logs que incluyen información sobre los usuarios que realizaron solicitudes de recursos en su cuenta. Esta información se basa en identidades de IAM. Conformidad con DSS de PCI IAM admite el procesamiento, el almacenamiento y la transmisión de datos de tarjetas de crédito por parte de un comerciante o proveedor de servicios, y se ha validado por estar conforme con el Estándar de Seguridad de los Datos de la Industria de las Tarjetas de Pago (DSS PCI). Para obtener más información acerca de PCI DSS, incluido cómo solicitar una copia de AWS PCI Compliance Package, consulte PCI DSS nivel 1. IAM, al igual que muchos otros servicios de AWS, brinda consistencia final. IAM ofrece una alta disponibilidad, ya que replica datos entre varios servidores ubicados en centros de datos de Amazon de todo el mundo. Si una solicitud para cambiar algunos datos se realiza correctamente, el cambio se confirma y se almacena de forma segura. Sin embargo, el cambio se debe replicar en IAM, lo que puede llevar algún tiempo. Estos cambios incluyen la creación o actualización de usuarios, grupos, roles o políticas. Le recomendamos que no los incluya en las rutas de código de gran importancia y alta disponibilidad de su aplicación. En su lugar, realice los cambios de IAM en otra rutina de inicialización o configuración que ejecute con menos frecuencia. Además, asegúrese de comprobar que los cambios se han propagado antes de que los flujos de trabajo de producción dependan de ellos. Para obtener más información, consulte Los cambios que realizo no están siempre visibles inmediatamente. AWS Identity and Access Management (IAM) y AWS Security Token Service (AWS STS) son características de las cuentas de AWS que se ofrecen sin cargo adicional. Solo se le cobrará cuando tenga acceso a otros servicios de AWS utilizando los usuarios de IAM o las credenciales de seguridad temporales de AWS STS. Para obtener información sobre los precios de otros productos de AWS, consulte la página de precios de Amazon Web Services. Puede trabajar con AWS Identity and Access Management de cualquiera de las siguientes formas. Puede utilizar las herramientas de línea de comandos de AWS para emitir comandos en la línea de comando de su sistema con el fin de llevar a cabo tareas de IAM y de AWS. El uso de la línea de comandos puede ser más rápido y cómodo que la consola. Las herramientas de línea de comandos también son útiles si desea crear scripts que realicen tareas de AWS. AWS ofrece SDK (kits de desarrollo de software) que se componen de bibliotecas y código de muestra para diversos lenguajes de programación y plataformas (Java, Python, Ruby, .NET, iOS, Android, etc.). Los SDK proporcionan una forma cómoda de crear acceso mediante programación a IAM y AWS. Por ejemplo, los SDK se encargan de tareas como firmar solicitudes criptográficamente, gestionar los errores y reintentar las solicitudes de forma automática. Para obtener información sobre los SDK de AWS, incluido cómo descargarlos e instalarlos, consulte la página Herramientas para Amazon Web Services. Puede acceder a IAM y AWS de manera programática mediante la API HTTPS de IAM, que le permite emitir solicitudes HTTPS directamente al servicio. Cuando use la API HTTPS, debe incluir código para firmar digitalmente las solicitudes utilizando sus credenciales. Para obtener más información, consulte Llamar a la API mediante solicitudes de consulta HTTP y la IAM API Reference.
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https://docs.aws.amazon.com/es_es/IAM/latest/UserGuide/introduction.html
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Detectar, autenticar y controlar el acceso Se pueden utilizar distintos mecanismos para detectar el almacenamiento y limitar el acceso a él. El host y el sistema de almacenamiento iSCSI se deben configurar para que admitan la directiva de control de acceso al almacenamiento del usuario. Una sesión de detección es parte del protocolo iSCSI y devuelve el conjunto de destinos al que se puede acceder en un sistema de almacenamiento iSCSI. Los dos tipos de detección disponibles en ESXi son dinámica y estática. La detección dinámica obtiene una lista de destinos a los que se puede acceder desde el sistema de almacenamiento iSCSI, mientras que la detección estática solo puede intentar acceder a un destino específico por nombre y dirección de destino. Los sistemas de almacenamiento iSCSI autentican un iniciador mediante un par de nombre y clave. ESXi es compatible con el protocolo CHAP, que VMware recomienda para la implementación de la SAN. Para utilizar la autenticación de CHAP, el host ESXi y el sistema de almacenamiento iSCSI deben tener CHAP habilitado y disponer de credenciales comunes. Control de acceso es una directiva configurada en el sistema de almacenamiento iSCSI. La mayoría de las implementaciones admiten uno o más de tres tipos de control de acceso: Solo los iniciadores que cumplen con todas las reglas pueden acceder al volumen iSCSI. Utilizar solo CHAP para el control de acceso puede desacelerar el proceso de volver a examinar debido a que el host ESXi puede detectar todos los destinos, pero en el paso de autenticación. El proceso de volver a examinar de iSCSI funciona más rápido si el host detecta solo los destinos que puede autenticar.
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https://docs.vmware.com/es/VMware-vSphere/6.0/com.vmware.vsphere.storage.doc/GUID-B027C3B7-8976-4BD2-8654-CA81E91430C5.html
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CONVOCATORIA N° 004-2014-SN/CNM NOMBRAMIENTO DE MAGISTRADOS EN CONDICION DE CANDIDATOS EN RESERVA CONVOCATORIA N° 004-2014-SN/CNM COMUNICADO El Pleno del Consejo Nacional de la Magistratura en sesión de 4 de febrero del año en curso, respectivamente, acordó nombrar a los siguientes candidatos: FISCAL PROVINCIAL PENAL (CORPORATIVO) DE CHICLAYO DEL DISTRITO JUDICIAL DE LAMBAYEQUE PORTALATINO SEGURO, RODOLFO DANIEL FISCAL PROVINCIAL PENAL DE LIMA DEL DISTRITO JUDICIAL DE LIMA FERNANDEZ CASTILLO, JUAN MANUEL Lima, 4 de febrero de 2015. MARIO ÁLVAREZ QUISPE SECRETARIO GENERAL Página 1 de 1
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http://esdocs.com/doc/531577/convocatoria-n%C2%B0-004-2014-sn-cnm
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Figura 14.101. El icono de la herramienta Desenfocar/Enfocar en la caja de herramientas La herramienta de desenfocar/enfocar utiliza el pincel activo para desenfocar o enfocar lugares de su imagen. Desenfocar con ella puede ser útil cuando algún elemento de la imagen resalta demasiado y quiera suavizarlo. Si quiere desenfocar toda una capa, o una gran parte de la misma, probablemente será mejor usar alguno de los filtros de desenfoque. La dirección del trazo no afecta al resultado: si quiere desenfocar con movimiento utilice la herramienta «Emborronar». En modo "Enfocar", la herramienta funciona incrementando el contraste en donde se aplica el pincel. Un poco de esto puede ser útil, pero una aplicación en exceso producirá ruido. Algunos de los filtros de realce, particularmente la máscara de desenfoque, realizan un trabajo mucho más limpio para enfocar áreas de una capa. Puede crear un pincel para enfocar más sofisticado utilizando la herramienta «Clonar». Para hacerlo, comience duplicando la capa en la que quiere trabajar y ejecute, en la copia, un filtro de enfoque, como el de máscara de desenfoque. Luego active la herramienta para clonar y en sus opciones de la herramienta establezca origen a "imagen origen" y alineación a "registrado". Asigne a la opacidad un valor modesto, por ejemplo 10. Luego Ctrl y pulse sobre la copia para hacerla la imagen origen. Si ahora pinta sobre la capa original, combinará ambas imágenes, donde se aplicó el pincel, la versión enfocada con la desenfocada. Tanto el enfoque como el desenfoque trabajan incrementalmente: al mover el pincel repetidamente sobre un área se incrementa el efecto con cada paso adicional. El control de tasa le permite controlar la velocidad en que las modificaciones se acumulan. El control de opacidad se puede usar para limitar la cantidad de desenfoque producido por un trazo, aún cuando se realicen muchas pasadas con el. 3.15.1. Activar la herramienta Desde el menú de la imagen: Herramientas → Herramientas de pintura → Desenfoar/Enfocar. La herramienta también se puede llamar pulsando sobre el icono de la herramienta: en la caja de herramientas. 3.15.2. Teclas modificadoras (predeterminadas) Pulsando la tecla Ctrl cambia entre los modos desenfocar y enfocar; invierte el ajuste mostrado en las opciones de la herramienta. Figura 14.102. Las opciones para la herramienta de desenfocar/enfocar Opacidad; Pincel; Dinámicas; Opciones de dinámicas; Aplicar «jitter»; Bordes duros El modo Desenfoque hace que cada píxel afectado por el pincel se combine con sus píxeles vecinos, es decir, aumenta la similitud entre los píxeles que se encuentran en el área del trazo. El modo Enfoque hace que cada píxel se vuelva más diferente de sus píxeles vecinos: aumenta el contraste dentro del área del trazo. Demasiado enfoque lleva a un aspecto feo de floculación. Cualquier ajuste que elija aquí, puede revertirlo al vuelo manteniendo pulsada la tecla Ctrl. "Convolución" se refiere a un método matemático usando matrices El deslizador tasa ajusta la intensidad del efecto del efecto desenfocar/enfocar.
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https://docs.gimp.org/es/gimp-tool-convolve.html
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Programa del Concierto Extraordinario de Entre Cuerdas y Metales Concierto Extraordinario Entre Cuerdas y Metales Orquesta de Cámara de Cartagena XVIII Edición Certamen de Música Clásica para Jóvenes Intérpretes de la Región de Murcia Solista: Gabriel Escudero Braquehais / Piano I Premio / Piano II Edición Entre Cuerdas y Metales Director invitado: Andrés Pérez Bernabé martes 30 de diciembre / 20:00 h. / Auditorio y Palacio de Congresos El Batel El Certamen regional de Música Clásica para Jóvenes Intérpretes "Entre Cuerdas y Metales" de Cartagena ofrece un nuevo Concierto Extraordinario para esta su XVIII Edición, con la pretensión de que estos conciertos se conviertan en una nueva cita anual ineludible para los amantes de la música clásica. La singularidad de estos conciertos radica en la incorporación como solistas de antiguos premiados de este certamen que han consolidado su trayectoria y alcanzado el reconocimiento en su carrera musical, lo que confirma y da sentido al certamen mismo como plataforma para la proyección de jóvenes promesas de esta expresión de la música culta. Este año será el joven y destacado pianista cartagenero Gabriel Escudero Braquehais, que fue el Primer Premio de la II Edición del Certamen (1998) y que ha seguido una carrera de éxitos internacionales, el que actúe como solista con la siempre solvente Orquesta de Cámara de Cartagena, a la que de nuevo corresponderá ofrecer este concierto especial, ocasión para la que ha dispuesto de una plantilla ampliada, estando bajo la batuta como director de Andrés Pérez Bernabé. Se ha elegido un programa que rinde homenaje al clasicismo vienés con obras de dos de sus máximos exponentes, como son Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Joseph Haydn, a través de algunos ejemplos de las principales formas instrumentales de la época, como la obertura de ópera, el concierto, la música "ligera" y la sinfonía, estructurándolo todo en torno a dos obras cumbres de la historia de la música: el Concierto nº 20 en re menor para piano de Mozart y la Sinfonía Oxford de Haydn. Será el primer escenario de la ciudad, el del Auditorio de El Batel, el que acoja este Concierto Extraordinario que organizan las Concejalías de Juventud y Cultura del Ayuntamiento de Cartagena junto al Conservatorio de Música de Cartagena y la Orquesta de Cámara de Cartagena, y que ha contado con la colaboración de Repsol. Parte I Overtura de L´isola disabitata Hob. XXVIII / 9 (1779) F.J. Haydn (1732-1809) Concierto para piano y orquesta nº 20 en re menor, K. 466 (1785) W.A. Mozart (1756-1891) Allegro Romanza Rondó Solista: Gabriel Escudero Braquehais Parte II 3 marchas K. 408 (1782) W.A. Mozart (1756-1891) Sinfonía nº 92 en Sol mayor, "Oxford" (1789) F.J. Haydn (1732-1809) Adagio – Allegro spiritoso Adagio cantabile Menuetto: Allegretto Presto Director: Andrés Pérez Bernabé OBERTURA DE "L´ISOLA DISABITATA" (La isla deshabitada) Hob. XXVIII / 9 de Franz Joseph Haydn En 1779, Franz Joseph Haydn (1732-1809) retomó un libreto de Pietro Metastasio, que le había encargado Farinelli, en 1753, para la corte de Aranjuez y que fue estrenado con motivo de la onomástica del rey Fernando VI de España. La popularidad de los libretos de Metastasio instó a que L´isola disabitata fuera adaptada por más de 30 compositores entre 1753 y 1834. La versión de Haydn se estrenó en el teatro de marionetas del palacio de Eszterháza, el 6 de diciembre de 1779. El argumento de la ópera habla de un viaje a América de unas hermanas y el esposo de una de ellas, interrumpido por una tempestad, en el que se produce el rapto del esposo a manos de piratas, por lo que las hermanas se ven obligadas a sobrevivir en una isla paradisiaca. La historia culmina con el reencuentro de los amantes, tras 13 años de cautiverio. En la obertura, dividida en tres partes, se puede intuir la desolación ante el abandono, la tormenta que azota el barco y los sentimientos que se dan entre los protagonistas. CONCIERTO PARA PIANO Y ORQUESTA Nº 20 EN RE MENOR K. 466 de Wolfgang Amadeus Mozart Esta obra fue compuesta por Mozart en pocos días y se presentó en torno al 10 de febrero de 1785. Su amplia orquestación, la persistente tonalidad en re menor, su sabor trágico y oscuro, el cromatismo siniestro, las expresiones tempestuosas contrastan con pasajes de gran delicadeza y patetismo. Magistral por la interrelación entre sus diferentes elementos y la soberbia unidad global, en la obra conviven cuidadosamente características de grandeza (grandes tutti orquestales), brillantez (virtuosismo del solista) y sentido íntimo (diálogo solo-orquesta), trascendiendo la rigidez heredada de Bach y abriendo una nueva perspectiva en la evolución estética del compositor. Así, los instrumentos dialogan (con una gran importancia de la sección de viento), los ritmos varían y los temas andan en continua transformación. Cada idea musical feliz contiene tristeza y todas las tristes conllevan un soplo de esperanza. El primer movimiento, que se abre con unas misteriosas síncopas y grupos de cuatro notas rápidas ascendentes por parte de violonchelos y contrabajos, una mezcla que transmite un sentimiento premonitorio y de energía en desasosiego, combina el viejo ritornello (tutti/solo) con una estructura cercana a la de la sonata, desarrollando e intercambiando los temas, armonías y ritmos. El primer tutti orquestal (genuino Sturm und Drang) ofrece el material que es utilizado en la primera sección del solo. Resulta evidente la relación con su obra Don Giovanni (tonalidad, temática angustiosa, colores sombríos, progresiones cromáticas en terceras paralelas, periodos asimétricos, aceleraciones,…). Exhausta, la orquesta finaliza tiernamente. El milagro de intimidad expresiva que supone el segundo movimiento es una romanza compuesta por cinco secciones presididas por una tranquila melodía que, en la mano derecha del teclado, están acompañados por palpitantes corcheas repetidas en las cuerdas, y que ve rota su calma en la sección cuarta (una suerte de trío schumanniano), por la irrupción de la tonalidad en sol menor, que produce un violento contraste y una ruptura dramática con gran protagonismo de los vientos. El tempestuoso ataque del rondó parte de una fórmula arpegiada al piano, seguido de la furiosa réplica de la orquesta al completo. La orquesta y el piano alternan secciones a partir de un tema en fa mayor, de rítmica femenina, que es irónico y malicioso y que prepara para una coda extrañamente triunfante, tras la que la obra desvela su sorpresa final, pasando al re mayor en una simple y despreocupada melodía. 3 MARCHAS K. 408 de Wolfgang Amadeus Mozart El verano de 1782 fue complicado para un joven Mozart de 26 años. Era su primer año en Viena y su máxima aspiración era obtener la aprobación de su padre para casarse con Constanze, una decisión que, sin embargo, demoraba mientras le apremiaba con multitud de encargos para nuevos conciertos en la capital imperial. Mozart, consciente de la importancia de complacer a su padre, trabajó con ahínco y escribió piezas adicionales para estos conciertos. A estas últimas pertenecen las 3 Marchas K. 408. Todas tienen una forma de sonata simple, con dos partes bien marcadas. En ellas se aprecia la capacidad de Mozart para crear melodías elegantes y combinarlas con la fuerza rítmica de las trompetas y los timbales para concebir un tipo de música más ligero y despreocupado que era muy demandado por el público de la época. Las marchas fueron reunidas en orden arbitrario para su catalogación. La interpretación de estas será diferente al orden del catálogo: 1, 3 y 2. De este modo, la tonalidad de la 2 (re mayor) servirá de preludio a la Sinfonía Oxford (en sol mayor). Respecto a la primera y la tercera, ambas en do mayor, Constanze (que finalmente se casó con Mozart en agosto de 1782) aseguró que fueron compuestas para ella. La primera tiene cierta semejanza con la marcha Idomeneo del año anterior, sobre todo en la generosidad de las melodías. La segunda, en re mayor, fue escrita para acompañar una sinfonía para un banquete de la familia Haffner (la célebre Sinfonía Haffner K. 385). Mozart escribió el 7 de agosto una carta en la que agradecía a su padre su bendición (por fin) para casarse con Constanze (lo que hizo inmediatamente), a la que adjuntó la partitura de esta marcha "con la esperanza de que llegue a tiempo" para el estreno preludiando a la sinfonía. SINFONÍA 92 HOB. 1.92 (OXFORD) de Franz Joseph Haydn Esta obra, la última sinfónica escrita por Haydn en Eszterháza (1789), es también la mayor. Más tarde sería igualada, pero nunca superada. Pese al sobrenombre de Oxford, fue escrita por encargo del Conde D´Ogny para los conciertos de la Loge Olympique de París. El motivo de este título, por el que es más conocida la obra, se debe a que fue la sinfonía escogida por Haydn para el concierto previo a su nombramiento como doctor "Honoris causa" por la Universidad de Oxford, el 7 de julio de 1791. Este recital le abrió las puertas de Londres, donde estrenó sus últimas 12 sinfonías. El primer movimiento comienza con una deliciosa introducción lenta en la que Haydn da pinceladas de todos los temas que sonarán posteriormente. Le sigue un Allegro spiritoso amplio y épico, con dos motivos musicales que serán desarrollados por toda la orquesta. El segundo movimiento es un sublime Adagio en re mayor dividido en tres secciones. La primera contiene dos temas que se distinguen por las intervenciones de la flauta y el oboe, respectivamente, sobre la maravillosa melodía de la cuerda. Este idilio melódico se ve interrumpido por una segunda sección dramática sostenida por el martilleo de los instrumentos de metal y los timbales. La tercera es una repetición variada de la primera, que culmina con una coda de calma casi otoñal. El Minuetto (Allegretto) tiene un tema que evoca el primer movimiento. En el trío, Haydn juega con el ritmo, cambiando el compás al desplazar los acentos en el tema de trompas y fagotes. El Presto final es muy ágil, con un gran impulso y potencia que se mantiene hasta la última nota. Antes, aparecen los toques humorísticos típicos de la música de Haydn, con varios finales falsos para jugar con el oyente. Andrés Pérez Bernabé Gabriel Escudero Braquehais Piano Considerado por la crítica musical como uno de los mejores jóvenes pianistas españoles, Gabriel Escudero (Cartagena, 1982) compagina su actividad interpretativa con la pedagógica a nivel internacional. Comienza sus estudios de piano a la edad de 6 años. Tras obtener Premio Extraordinario Fin de Carrera, prosigue sus estudios musicales en EEUU becado por Manhattan School of Music y Mannes College de Nueva York obteniendo el Master of Music in Piano Performance (2008) y el Professional Studies Diploma (2010). En Mayo de 2013 recibe el doctorado (Doctor of Musical Arts) por la prestigiosa Manhattan School of Music tras pasar el año académico 2012-2013 en la Sibelius Academy de Helsinki, Finlandia. Entre los maestros de los que ha sido discípulo o trabajado se encuentran Eldar Nebolsin, Yefim Bronfman o Arkadi Aronov. Ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera como 1º Premio II Certamen "Entre Cuerdas y Metales" para jóvenes intérpretes de la Región de Murcia (Cartagena 1998), 1º Premio en el Concurso de Piano "Ciutat de Manresa", Mejor Instrumentista Nacional en el Teatro Campoamor de Oviedo, 1º Premio en el Concurso de Piano "Infanta Cristina" y Premio Especial Steinway & Sons, 1º Premio en el Concurso de Piano "Ciutat de Xativa", o el "Piano Concerto Competition" en Mannes College, Nueva York. Gabriel Escudero es invitado a actuar en importantes salas y festivales de diferentes lugares de España y extranjero como Madrid, Cataluña, Oviedo, Murcia, Valencia, Hamburgo, Shanghai, Helsinki, Chicago, Nueva York… Ha tocado en importantes salas como Carnegie Hall, Musikhalle de Hamburgo, Instituto Cervantes de Nueva York, Scandinavian House, The Historical Society Museum, Sibelius Museo… También ha actuado en festivales internacionales como el International Music Festival de Burgos, Festival Internacional de Música de Almansa, Keys to the Future de Nueva York… actuando sólo o con orquestas como el Kammerensamble de la Orquesta de la Ópera de Berlín o la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, y efectuando grabaciones para RNE, TVE, WQXR New York Radio, WFMT Chicago. También ha aparecido estrenando o interpretando obras de compositores actuales españoles como el cartagenero Mateo Soto o el recientemente nominado a los Hollywood Music in Media Awards Javier Pérez Garrido. También ha estrenado e interpretado obras de compositores actuales fuera de nuestras fronteras como los americanos Bruce Stark y Doug Opel, siempre con gran éxito de público y crítica. Interesado en la pedagogía del piano, Gabriel Escudero ha trabajado en la Manhattan School of Music Sunday Program de Nueva York y en la International School of Music Finland de Helsinki. Actualmente reside en Shanghai (China) donde enseña a los jóvenes talentos chinos en el FaceArt Institute of Music desde Septiembre de 2014. La OCCT se crea en el curso académico 2002 – 2003, gracias a la inquietud musical de algunos de los profesores y antiguos alumnos del Conservatorio Profesional de Música de Cartagena, quienes formaron la "Asociación Cultural Orquesta de Cámara de Cartagena", con el fin de difundir la Música Clásica por toda nuestra comarca. Desde su constitución esta agrupación tiene su sede en dicho conservatorio, que presta sus instalaciones desinteresadamente y sin cuya ayuda no hubiera sido posible este proyecto. La Orquesta de Cámara de Cartagena es una orquesta de cuerda formada por 13 componentes: 4 violines primeros, 3 violines segundos, 3 violas, 2 violonchelos y 1 contrabajo. La crítica especializada ha dicho de la orquesta: ...Hay profesionalidad y buen nivel artístico en los instrumentistas. El director es un músico preparado, con buena formación, que conoce muy bien lo que es la cuerda, y sabe como trabajarla y hacerla rendir...y que consigue con la atenta respuesta y clara sintonía de los instrumentistas, interpretaciones muy válidas, bien enfocadas y expresivas..." (La Opinión 4-II-06). "...el joven y prometedor conjunto cartagenero mostró sobradas cualidades para abrirse paso en este mundo de la música instrumental que hasta ahora viene cultivando con tanta dedicación y saludables resultados..." (La Verdad 6-II-06). La Orquesta de Cámara de Cartagena ha ido consolidándose desde el día de su presentación el 5 de diciembre de 2.003 y en cada temporada ha ido aumentando el número de conciertos haciéndose con un público fiel que llena habitualmente las salas en las que actúa, tanto dentro como fuera de la comunidad. Brian Webber ha sido su director titular desde entonces, realizando un magnífico trabajo. A partir de 2010 la orquesta ha dejado de tener un director titular y trabaja con directores invitados. Ha trabajado con solistas de reconocido prestigio como Lina Tur, Felipe Rodríguez, Carlo Marchione , Carles Trepat, Ricardo Gallen o Joaquín Clerch; y con directores de la talla de Brower, Manuel Hernández Silva, Sherif Mohie Eldin o Jordi Mora. Andrés Pérez Bernabé Director Comienza sus estudios musicales en la Agrupación Musical Juvenil de Cabezo de Torres siendo miembro fundador. Posteriormente ingresa en el Conservatorio Superior de Música de Murcia cursando estudios de Bombardino, Tuba, Trombón, Piano y Composición. Ha estudiado dirección de orquesta, banda y coro con profesores como Francisco Cabrelles, Joan Espinosa, Jaime Belda, Salvador Más, Jan Cober y Jesús López Cobos. Ha colaborado con compositores como Javier Pérez Garrido, José Alberto Pina, Andrés Valero, Jan Hadermann y Jan van der Roost. Ha sido por oposición Profesor de Enseñanza Secundaria con la Especialidad de Música y Profesor Colaborador de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Murcia. Ha impartido conferencias en la Universidad Politécnica de Cartagena y en diversas Cofradías de la Semana Santa Murciana. Asimismo imparte cursos para profesores sobre dirección de grupos instrumentales. Como director invitado ha dirigido la Orquesta de Cámara de Cartagena, la Banda Sinfónica de la Federación de Bandas de Murcia y la Schonebecker Jugen Blasorchester de Essen (Alemania). En la actualidad compagina su actividad como profesor titular de Orquesta en el Conservatorio Profesional de Cartagena con la dirección artística de la Agrupación Musical Juvenil de Cabezo de Torres. Entrada libre hasta completar aforo Apertura: 19:00 h. Organizan: Patrocina: Concejalía de Juventud Tfno.: 968 128 862, Ext. 1 Paseo Alfonso XIII, 51 Cartagena Colabora: Conservatorio de Música de Cartagena Tfno.: 968 313 366 C/ Jorge Juan, s/n www.cartagena.es/entrecuerdasymetales www.cpmcartagena.es www.orquestadecamaradecartagena.com
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http://esdocs.com/doc/376180/programa-del-concierto-extraordinario-de-entre-cuerdas-y-.
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Documento de Trabajo , para recibir aportes ANEXO N° 06 ACTA DE CALIFICACIÓN DE PERSONAL DE NÚCLEO EJECUTOR En las instalaciones del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (Sede Miraflores), ubicado en la Av. Benavides N° 395, distrito de Miraflores, provincia de Lima, departamento de Lima, el día 06 del mes de marzo del 2017 desde las 08:30 hasta las 09:00 horas, se reunieron los miembros del CAPNE 01-2017. Luego de proceder a la calificación de los postulantes, contrastando la información proporcionada a través del Formulario de Postulación con las hojas de vida documentadas, y haber realizado las entrevistas personales a los participantes que calificaron a esta etapa, se ha establecido el RESULTADO FINAL de la Convocatoria CAPNE 01-2017 quedando de la siguiente manera: DEPARTAMENTO: CUSCO SUPERVISOR Nombres y Apellidos del PE GRETEL Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos PANDO ESPINOZA SELECCIONADO 78.000 1 CARLOS RUBÉN MERCADO MONTESINOS SELECCIONADO 76.466 2 WILDER SANCHEZ FORTON EN REGISTRO DE PROFESIONALES 67.164 3 CASTRO MESTAS EN REGISTRO DE PROFESIONALES 65.973 4 JIMMY GERBER RESIDENTE Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Mérito SELECCIONADO 78.740 1 76.397 2 75.225 3 VLADIMIR LENIN AMPUERO GONZALES DIANA EDELMIRA LEON PINO MENA DANIEL ALATRISTA TORREBLANCA EN REGISTRO DE PROFESIONALES EN REGISTRO DE PROFESIONALES MARIA DEL CARMEN VICENTE PASTOR EN REGISTRO DE PROFESIONALES 75.000 4 GENY MARIA MUCHICA PARIAPAZA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 74.000 5 FARFÁN QUISPE EN REGISTRO DE PROFESIONALES 72.808 6 CHAHUARA ÑAUPA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 72.000 7 ELÍ CARLOS EDWIN 1 Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Mérito JUAN CARLOS MESCCO RAMOS EN REGISTRO DE PROFESIONALES 67.000 8 LIZDELY BELLY TELLO SARMIENTO EN REGISTRO DE PROFESIONALES 66.419 9 RONALD IVAN AIMITUMA CHECYA NO SELECCIONADO 59.411 10 VICTOR HUGO HUARCAYA IPENZA NO SELECCIONADO 55.342 11 VÍCTOR BILLY VALLE PECHE NO SELECCIONADO 54.740 12 GESTOR SOCIAL Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos OSWALDO GONZA ARCONDO SELECCIONADO 90.000 1 DANNY TOSHIRO HAYASHIDA CALDERÓN SELECCIONADO 76.726 2 JORGE ANGEL QUISPE HUISA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 73.000 3 ANGELA PATRICIA LUDEÑA GONZÁLEZ EN REGISTRO DE PROFESIONALES 71.630 4 SALAS ACROTA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 63.822 5 CÓRDOVA AMAYA NO SELECCIONADO / NO SE PRESENTÓ A ENTREVISTA 45.548 6 JAIME SILVIA INES DEPARTAMENTO: PUNO SUPERVISOR Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos MIRKO DANIEL NUÑEZ CARPIO SELECCIONADO 85.000 1 JUAN CARLOS ANDRADE VELAZCO SELECCIONADO 73.123 2 NÉSTOR ARNULFO CUTIPA MONZÓN EN REGISTRO DE PROFESIONALES 72.233 3 JOSE EFRAIN CAPCHA MUZZO EN REGISTRO DE PROFESIONALES 71.972 4 NINA JUÁREZ EN REGISTRO DE PROFESIONALES 71.781 5 JOSÉ MARIANO 2 Nombres y Apellidos del PE NESTOR ELOY Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos EN REGISTRO DE PROFESIONALES 70.603 6 65.534 7 64.192 8 63.534 9 GONZALES SUCASAIRE ROGER PASCAJA LLALLACACHI EFRAIN BELTRAN PINEDA PERCY FREDY QUILLA COILA DAVID VIDAL RAMOS VILCA NO SELECCIONADO 57.740 10 ANDRÉS WENCESLAO TALAVERA ROJAS NO SELECCIONADO / NO SE PRESENTÓ A ENTREVISTA 45.301 11 Resultados de la Selección Puntaje Orden de Mérito EN REGISTRO DE PROFESIONALES EN REGISTRO DE PROFESIONALES EN REGISTRO DE PROFESIONALES RESIDENTE Nombres y Apellidos del PE VICTOR DAVID MAMANI CANAZA SELECCIONADO 84.000 1 SANTOS CUNO QUISPE SELECCIONADO 83.589 2 CARLOS ELOY VELIZ AGUILAR EN REGISTRO DE PROFESIONALES 82.178 3 EDWIN QUISPE RUELAS EN REGISTRO DE PROFESIONALES 78.808 4 MIGUEL ANGEL MAMANI QUISPE EN REGISTRO DE PROFESIONALES 75.866 5 EDWIN PERCY CALDERÓN RAMOS EN REGISTRO DE PROFESIONALES 70.649 6 MARIO ELIAS CHAVEZ CENTENO EN REGISTRO DE PROFESIONALES 64.068 7 WILFREDO CCOLLA CCOLLA 61.699 8 SMITH SMITH 57.466 9 CARLOS ALBERTO EN REGISTRO DE PROFESIONALES NO SELECCIONADO / NO SE PRESENTÓ A ENTREVISTA GESTOR SOCIAL Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos ALBERTH EMILIO EDUARDO SALAZAR SELECCIONADO 96.500 1 WALTHER CANAHUA MAQUERA SELECCIONADO 85.986 2 DAVID ELEAZAR BARRA QUISPE EN REGISTRO DE PROFESIONALES 84.685 3 3 Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos LLANO ANCCO EN REGISTRO DE PROFESIONALES 81.616 4 SIHUAYRO OSCCO EN REGISTRO DE PROFESIONALES 67.863 5 BACILIO CALCINA MAYTA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 66.055 6 SANDRA MARLENE VARGAS HUAQUI EN REGISTRO DE PROFESIONALES 63.164 7 LESLY ROXANA CANAZA YANCACHAJLLA 62.582 8 EMILIA ROSMERI BEJARANO JIMÉNEZ 61.719 9 Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos CARMEN JUAN EN REGISTRO DE PROFESIONALES NO SELECCIONADO / NO SE PRESENTÓ A ENTREVISTA DEPARTAMENTO: UCAYALI SUPERVISOR Nombres y Apellidos del PE OMAR ERNESTO COLQUI ROJAS SELECCIONADO 92.781 1 NEIL FLORENCIO ALVARADO ALIPAZAGA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 69.110 2 RESIDENTE Nombres y Apellidos del PE HUGO JOSE PERCY DUNCAN STEVENS Resultados de la Selección Puntaje Orden de Mérito DURAN ALVARADO SELECCIONADO 93.000 1 ILDEFONSO VARGAS EN REGISTRO DE PROFESIONALES 83.288 2 SOTOMAYOR ITURRIAGA EN REGISTRO DE PROFESIONALES 62.219 3 GESTOR SOCIAL Nombres y Apellidos del PE Resultados de la Selección Puntaje Orden de Méritos HERAS VARGAS SELECCIONADO 70.534 1 GUEYVI TORRES BERMEO EN REGISTRO DE PROFESIONALES 68.575 2 RAFAEL PERALTA BARZOLA NO SELECCIONADO 57.993 3 RAMON ORLANDO 4 Finalmente, siendo las 09:00 horas se da por terminado el procedimiento de calificación y en señal de conformidad a todo lo actuado, suscriben los presentes: Nombres y Apellidos de los miembros del CAPNE Cargo Sr. Leoncio Rodríguez Rodríguez Presidente del CAPNE 01-2017 Sr. Federico Ulises Pérez Solís Secretaria del CAPNE 01-2017 Srta. María del Rosario Aguirre García Tercer miembro del CAPNE 012017 5 Firma
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http://esdocs.com/doc/2934017/documento-de-trabajo---para-recibir-aportes
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Una vez eliminado, el nombre del usuario ya no figurará en los reportes a medida, ni en las métricas históricas, ni en las de tiempo real. Para todos estos casos se mostrará [Usuario no encontrado] en lugar del nombre. Si el usuario eliminado era el único actor asignado a una tarea, la misma ya no podrá ser completada. Para no generar inconvenientes, asegúrate de que el usuario haya completado las tareas que sólo él podía realizar o reasígnalas a otro usuario antes de eliminarlo. Al no participar más el usuario de la cuenta, ya no recibirá las notificaciones que le estaban asignadas en el workflow. ¿Puedo eliminar usuarios administradores? Sí. Los usuarios administradores pueden eliminar otros usuarios de la cuenta, salvo el usuario creador (aquél que creó la cuenta).
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https://docs.integradoc.com/es/article/como-elimino-un-usuario-jlg2mx/
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Uso de Secure Shell (tareas) La función Secure Shell de Oracle Solaris proporciona acceso seguro a un host remoto por medio de una red no segura. El shell proporciona comandos para el inicio de sesión remoto y la transferencia de archivos remota. A continuación, se muestra una lista de los temas incluidos en este capítulo.
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https://docs.oracle.com/cd/E26921_01/html/E25886/sshuser-1.html
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Informar sobre datos publicitarios en Adobe Analytics Detalles sobre la plantilla Analysis Workspace y los informes en Reports & Analytics y Report Builder. Debe esperar al menos 24 horas antes de que los datos del motor de búsqueda empiecen a rellenarse en los informes de Analytics. Tenga en cuenta también que los informes de Analytics no devolverán datos de la granularidad por hora, ya que los datos de AMO no admiten esta característica. Analysis Workspace: Search Engines Esta plantilla permite a cualquier usuario que implemente esta integración del motor de búsqueda acceder a numerosos datos del motor de búsqueda en Analytics. You can access it via Workspace > Templates > Advertising > Search Engines. La categoría Plantilla de publicidad es visible para todos los clientes, aunque no haya implementado ninguna cuenta de publicidad. Sin embargo, si intenta abrir la plantilla Motores de búsqueda de pago para una empresa que no se ha proporcionado, aparecerá un mensaje de error en el que se explica que todavía no ha configurado ninguna cuenta de motor de búsqueda. En este caso, haga clic en Configurar ahora , lo que lo llevará a la pantalla Configuración de cuenta publicitaria . Información general de tendencias diarias para Impresiones de AMO, Clics de AMO y Coste de AMO. Gráfico circular del costo de las dos principales plataformas (Google, Bing). Totales de las plataformas de publicidad Tabla de formato libre de las plataformas principales desglosada por Impresiones de AMO, Clics de AMO, Costes de AMO, Posición media de AMO y Puntuación de calidad media de AMO. Tabla de formato libre de las cuentas principales desglosada por las métricas asociadas. Gráfico de barras del coste de la campaña. Tabla de formato libre de las campañas principales desglosada por las métricas asociadas. Tabla de formato libre de los grupos publicitarios principales desglosada por las métricas asociadas. Gráficos de barras horizontales de impresiones, clics y costes. Tabla de formato libre de los anuncios principales desglosada por las métricas asociadas. Gráfico de dispersión de impresiones, clics y costes para todas las combinaciones de tipo palabra clave / coincidencia. Tabla de formato libre de las combinaciones de tipo palabra clave / coincidencia principales desglosada por las métricas asociadas. Tan pronto como haya configurado una cuenta de Advertising Analytics, el informe de Advertising Analytics estará disponible.
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https://docs.adobe.com/content/help/es-ES/analytics/integration/advertising-analytics/advertising-analytics-workflow/aa-report-ad-data-an.translate.html
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Magdalena tierra de desplazadas Este es el paisaje que se devela en Xuxchen y Koko', dos de las 13 comunidades del Pueblo Maya Tsotsil de Aldama bajo asedio por grupos civiles armados de corte paramilitar procedentes de Chenalhó. Desolación en tierras de desplazadas. Una de las problemáticas principales es que el desplazamiento forzado que enfrentan las familias tsotsiles de Aldama es continuo, difícil de cuantificar, esto implica que dependiendo de la frecuencia e intensidad de los ataques con arma de fuego, la población abandona sus casas y después cuando baja el riesgo o aumenta el hambre, regresan a sus hogares. También hay quienes llevan cuatro y dos años sin regresar. Algunas mujeres de Magdalena, como ancestralmente se llama este territorio-han desarraigado su fogón de la cocina familiar para hacer las tortillas de manera colectiva en los espacios del desplazamiento forzado, para dar lo mínimo de comida a sus familias. En las canchas de basquetbol y voleibol encuentran su refugio comunitario, en menor riesgo porque están alejadas de los descampados. Otras mujeres carecen de lo mínimo, en su refugio metidas en el monte, para resguardarse de los disparos con armas de alto calibre que cruzan desde Santa Martha, Chenalhó. Estas últimas no han podido escapar del horror, del hambre, la enfermedad y el frio. La mayoría son mujeres, con la mirada perdida al horizonte,con rostros de tristeza, cansancio, dolor y rabia, pero también hay hombres quienes abrazan con el cuerpo de sus hijas e hijos el miedo. Hay familias que llevan más de una semana escondiéndose del horror entre la lluvia y las balas que han bajado pero no han cesado. Así desde hace más de dos años, de manera cíclica. Huyen para salvar su vida. Suelen pasar horas y días, pero también hay familias que desde marzo de 2018 no regresan, las más cercanas al río que las divide de sus agresores. Este límite natural tampoco es garantía de salvaguarda. Han incursionado cada vez más cerca sembrando el terror, como en Yetón el pasado 15 de agosto. El peregrinar inicia en la propia casa, han adaptado espacios para protegerse de los ataques armados a veces en un cuarto o en la cocina, se crean trincheras en los patios para posponer la huida. Otras más se mueven a otra comunidad pero en ninguna de las vecinas hay paz, se desplazan a veces simultáneamente, a veces alternando el miedo. Esta adversidad impacta de manera estructural su vida y cultura como Pueblos Originarios. El sábado 22 de agosto aún seguían escondidas en refugios improvisados mujeres con sus hijas e hijos. A más de una semana no tienen seguridad porque a pesar de la presencia de la Guardia Nacional, la Policía Federal Preventiva y el Ejército mexicano, persisten los disparos que son el pan de cada día en en la región. Estas condiciones les impiden ejercer sus actividades cotidianas. Diversos ataques se han registrado durante sus labores campesinas, no tienen acceso pleno a sus tierras de trabajo ni pueden dedicarse al comercio y a ninguna otra actividad económica de manera regular y completa para obtener el ingreso familiar, no pueden hacer la vida para vivir. No hay lo suficiente en sus reservas de maíz y los cultivos de café también se han perdido. Se avizora una mayor emergencia por carencia de alimentos unida a una crisis humanitaria como impacto del desplazamiento constante de esta población en 13 comunidades de Aldama-Magdalena. Sin embargo hay dignidad en la exigencia al Estado mexicano indiferente a las condiciones del desplazamiento forzado: Tenemos derecho de vivir en paz, pedimos a los tres niveles de gobierno resuelvan este problema, pedimos al gobierno apoyos de primera necesidad: despensa, zapatos, ropas, cobijas, detergentes… pero la ayuda humanitaria no llega. Impera el racismo y la discriminación. En mayo de 2016 comenzó el desplazamiento forzado de población de Magdalena, provocado por ataques de grupos civiles armados de corte paramilitar procedentes de Manuel Utrilla, Santa Martha, municipio de Chenalhó. En esa fecha 115 comuneros fueron despojados de sus tierras, las 60 hectáreas que devienen en un conflicto ocasionado por la Secretaría de la Reforma Agraria desde 1975. Siete familias fueron desplazadas por un grupo armado que incursionó y las atacó. La agresión consistió además en quema de casas, robos y destrucción de cultivos, entre otro delitos que se encuentran denunciados en una carpeta de investigación ante la Fiscalía General del Estado de Chiapas. Desde hace cuatro años, las autoridades del gobierno de Chiapas no ejercieron acción penal-desarme y detención- en contra del grupo invasor, dejando crecer la violencia en esta región de Los Altos de Chiapas. A partir de esa fecha las detonaciones con armas de fuego desde el interior de los predios despojados se han incrementado hasta el ataque reciente del 1 al 17 de agosto de 2020. En febrero de 2018 escalaron los hostigamientos con el asedio a 5 comunidades: Tabak, Koko', Cotsilnam, Tselejpotobtik, Xchuch te', Puente y la cabecera municipal de Aldama. El número de personas en desplazamiento forzado fue aumentando hasta llegar a la cifra de 2036. Sin embargo los ataques en este mes escalaron, el número de personas en desplazamiento forzado es indeterminado por las características de estos nuevos desplazamientos, son un huir continuo para salvar la existencia. Ante la indolencia de los distintos niveles de gobierno en México, organizaciones de la Sociedad Civil hacen llamados a construir un camino de paz y acompañar con ayuda humanitaria a la población en desplazamiento forzado en los límites de Magdalena-Chenalhó, Chiapas. Suma tu apoyo, firma la Acción Avaaz: Queremos a las desplazadas de Aldama en sus casas. Ingresa a: https://bit.ly/3aUpsB3
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https://www.zonadocs.mx/2020/08/25/magdalena-tierra-de-desplazadas/page/2/?et_blog
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Si tiene que utilizar disquetes asegúrese de usar discos de buena calidad. Los disquetes que han estado almacenados en la oficina durante un par de años son una mala elección. Lo mejor sería que utilizara discos nuevos de un fabricante respetado. 18.10.2. ?Cómo respaldo mis datos a discos flexibles? La mejor manera de respaldar a un disquete es usar tar(1) con la opción -M (multi volumen), que permite que el respaldo se guarde en varios disquetes. Para respaldar todos los ficheros en el directorio actual y sus subdirectorios use esto (como root):
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https://docs.freebsd.org/es_ES.ISO8859-1/books/handbook/backups-floppybackups.html
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Esta encuesta ha sido enviada para Musicos comprometidos con Jesus, que brindan su servicio de todo corazon, que hacen un gran esfuerzo para participar en la salvacion de los hombre mediante la utilizacion de sus dones. Tu has sido elegido para participar en este nuevo proyecto que esperemos genere frutos para las nuevas generaciones de musicos catolicos. Agradesco tu tiempo y participacion. Una vez que yo reciba esta encuesta te contactare para darte mas detalles del proyecto.
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdBId0Ed1aLfhpLNNSSInCY4sNkcTXcrXUGiZ89NeuASgtB0w/viewform
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Configuración de la cuenta. El tamaño de este tipo de backup es pequeño y son ideales para la restauración de la configuración de la cuenta en el caso de experimentar problemas de configuración. Contenido del sitio web y configuración de la cuenta. Este tipo de backup requiere más espacio en disco y recursos de sistema, ya que Plesk también guarda el contenido de todos los sitios web, incluyendo las bases de datos. Este tipo de backups son la mejor forma de evitar la pérdida de datos. Usted puede realizar un backup de forma manual siempre que lo desee o bien programar su ejecución para que se realice en una hora específica. Por ejemplo, puede realizar un backup completo cada día por la noche, cuando el número de visitas a un sitio suele ser inferior. Si desea más información acerca del procedimiento de programación de un backup, consulte la sección Programación de backups. Backups completos e incrementales Plesk soporta dos tipos de backup: Completo. Cada vez que cree un backup, este incluirá todos los datos, sin tener en cuenta cuándo se actualizaron por última vez. Incremental. Un backup incremental solo contiene los datos modificados desde la creación del último backup. El uso de backups incrementales reduce de forma significativa el tiempo necesario para realizar el backup, así como el espacio en disco que ocupan los archivos de backup. Nota: Si bien Plesk incluye en los backups incrementales los datos web, de correos y de bases de datos, únicamente se realiza el backup incremental de los datos de hosting web. Dicho de otro modo, en los backups incrementales solo se tienen en cuenta los cambios en los datos relacionados con el hosting web, mientras que para los datos de correo y bases de datos se realiza un backup completo. Existen dos formas de almacenar backups en Plesk: En el servidor de hosting gestionado por Plesk. Todos los archivos de backup se guardan en su servidor Plesk junto con otros contenidos de la cuenta. Tenga en cuenta que en este caso los archivos de backup ocupan el espacio en disco proporcionado por su suscripción. En un servidor FTP remoto. Todos los archivos de backup se guardan en un almacenamiento FTP remoto. En este caso, los archivos de backup no ocupan el espacio en disco proporcionado por su suscripción. Más adelante en esta sección se proporcionan las instrucciones necesarias para configurar Plesk para que guarde los backups en una cuenta FTP. Creación de backups protegidos con contraseña Puede proteger los datos confidenciales presentes en sus backups mediante el establecimiento de una contraseña. Esto impide que un atacante pueda acceder a los datos del backup en el caso de que se comprometa la seguridad de su almacenamiento de backup externo. Usted puede especificar una contraseña de backup en los siguientes casos: En la configuración de su almacenamiento FTP (Sitios web y dominios > Administrador de backups > Configuración de almacenamiento FTP). Cuando se descargue un archivo de backup del almacenamiento interno de Plesk a alguna ubicación externa. Cuando cargue y restaure estos backups a Plesk, se le pedirá que indique la contraseña que usó para la protección. ¡Importante! Si olvida la contraseña que utilizó para proteger el backup, este no podrá recuperarse. Por esta razón es extremadamente recomendable conservar una lista de sus contraseñas y los nombres de los archivos de backup correspondientes en un sitio seguro. Cómo configurar Plesk para usarlo con un almacenamiento FTP Si tiene previsto usar un servidor FTP para almacenar los archivos de backup, debe especificar sus parámetros de configuración en Sitios web y dominios> Administrador de backups > Configuración de almacenamiento FTP.Haga clic en Usar almacenamiento FTP y especifique: Directorio en el servidor donde desea guardar los archivos de backup. Si desea utilizar el modo FTP pasivo. En caso de que se produjera un error al intentar conectar con el servidor FTP, seleccione esta opción y vuelva a intentarlo. Plesk verificará la conexión cuando haga clic en ACEPTAR, en la pantalla de Configuración de almacenamiento FTP.
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https://docs.plesk.com/es-ES/12.5/customer-guide/avanzado-creaci%C3%B3n-de-backups-y-restauraci%C3%B3n-de-sitios-web/copia-de-datos.65198/
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Algunas ventanas contienen información organizada en una tabla. En esta sección se indica cómo trabajar con las tablas. Para cambiar la anchura de una columna, arrastre sus bordes verticales. En algunas tablas, se puede ordenar la información de una determinada columna. Para ordenar la información de una tabla, haga clic en la cabecera situada en la parte superior de la columna por la que desea ordenar. Aparecerá una flecha hacia arriba en la cabecera de la columna por la que se desea ordenar la tabla. La siguiente figura muestra la flecha arriba. Para invertir el orden, basta con hacer clic otra vez en la cabecera de la columna. La flecha arriba cambiará a flecha abajo. La flecha abajo indica que la información de la columna está en orden inverso. En algunas tablas, se puede seleccionar más de un elemento. La siguiente tabla muestra cómo seleccionar los elementos de las tablas. Hacer clic en el elemento. Seleccionar un grupo de elementos contiguos Presionar y mantener pulsada la tecla Mayúsculas. Hacer clic en el primer elemento del grupo y, a continuación, en el último. Mantener pulsada la tecla Ctrl. Hacer clic en los elementos que desea seleccionar.
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http://docs.oracle.com/cd/E19683-01/817-0276/gosbasic-49/index.html
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Estudio de mercado sobre la empresa Zara. Descripción de la estrategia de Zara y su posición a nivel mundial. El estudio hace también hincapié en el proceso de internacionalización de la marca tanto en Europa como en América. [...] Ciertos analistas se preguntan si ZARA no va demasiado rápido. Mientras que ZARA se aventura a ir cada vez más lejos, la cadena se arriesga a perder una de sus mejores cualidades: su velocidad. ZARA se ha inspirado en el principio de la globalización, distribuyendo todos sus productos, sin preocuparse que la producción se origina en España. Según los analistas, con la multiplicación de los puntos de venta en Asia y en Estados Unidos, mantener esta estrategia se dificultará cada vez más y aumentarán los gastos de reaprovisionamiento dos veces por semana, como lo hace hoy. [...] [...] Es la manera como ellos puede responder inmediatamente a la demanda. Esta estrategia es opuesta a la que usa la mayoría de sus competidores, quienes no trabajan en exclusividad con sus contratistas, hecho que exige adaptarse a los tiempos de respuesta de los contratistas, que en promedio es de 2 a 3 meses. Para evitar los factores que puedan demorar el proceso de producción, ZARA debe negociar los precios antes de hacer los pedidos. Por lo tanto, el grupo implementa los llamados ?cross functionnal teams?. [...] [...] Este salto hacia nuevos países, abre para ZARA una nueva fase de incursión en los mercados de América Latina. Como ya se mencionó, la ventaja para ZARA es la presentación de colecciones similares a las que se comercializan en Europa. De otra parte, el tipo de vestuario ?veraniego? predomina es sus colecciones (de hecho el clima predominante en la mayor parte de la América Latina es el clima cálido tropical). En 1999, ZARA lanzó nuevos almacenes en 3 países nuevos para el grupo: Brasil, Chile y Uruguay. [...] [...] El resto, básicos?, son subcontratados (más de un 70% en Europa). La firma con sede en La Coruña, España, maneja directamente 476 de los 507 almacenes implantados en Europa, así como también los almacenes en los Estados Unidos, Suramérica y Japón. Cerca de un millón de artículos por semana son empacados, etiquetados por referencia, talla, color y destino, listos para su envío a los cuatro puntos cardinales del mundo. La rotación es muy alta y el sistema de distribución simplificado. [...] [...] El mercado está dominado por varios grupos, todos ellos muy grandes, dentro de los cuales encontramos a INDITEX; sociedad española dueña de la marca ZARA, entre otras marcas, siendo ZARA, la más importante para el grupo. INDITEX ha sabido superar con éxito y originalidad a sus competidores y el grupo es hoy el número 3 en el mercado mundial, siendo el primero en Europa. ZARA propone un nuevo modelo de negocios: ZARA reduce al mínimo los ciclos de producción de los ?productos de gracias a una cadena logística soportada en la reactividad. [...] [...] A este hecho se suma que el mercado europeo continua siendo prioritario, y que el grupo tiene la ambición de estar en Asia. América Latina continua siendo una región clave para el grupo, dado que es en esta región donde se encuentra la mayoría de sus almacenes fuera de Europa. Sin embargo como lo hemos analizado, ZARA cuenta con numerosos desafíos, los cuales se pueden analizar desde diferentes puntos de vista: Logística: las infraestructuras entre países entorpecen evolucionar hacia un sistema productivo propio para Latinoamérica, debido a que sería demasiado costoso y no aportaría a una economía a escala geográfica. [...] [...] Es el caso de la República Dominicana y El Salvador. Características globales que pueden ser ventajosas El mercado latinoamericano se caracteriza por una fuerte concentración urbana, pero también por una ausencia de legislación que restrinja la superficie a ocupar para instalar sus almacenes. Por otro lado, el desafío que representan los países latinoamericanos es que poseen unas de las economías más abiertas del mundo en lo que se refiere a la inversión extranjera. Los trámites de registro de sociedades son simples. [...] [...] - Los proveedores o contratistas están conectados en línea a la empresa. Intermediación limitada ZARA evita al máximo los costos de transferencia con intermediarios, contratistas o franquicias, que puedan ejercer alguna resistencia sobre la fluidez del sistema. De hecho, la distribución simplificada es otro de los éxitos de la cadena logística, gracias a su sistema de producción centralizada, ZARA distribuye directamente a todos sus almacenes desde La Coruña. De esta forma, esta estrategia limita los niveles de intervención de intermediarios, reduciendo los inventarios injustificados y las demoras. [...] [...] Y en una tercera instancia, presentaremos la introducción de ZARA en los mercados internacionales. PRIMERA PARTE ZARA: UN SÍMBOLO ESPAÑOL QUE VA EN ASCENSO I. Presentación de la empresa Historia de un éxito ZARA es la principal cadena de almacenes de ropa del grupo INDITEX, quien es dueño también de las marcas Massimo Dutti y Bershka. El grupo nació en La Coruña, Galicia (noroeste de España), la familia Ortega Gaona, dio sus primeros pasos en la industria textil, en 1963, creando una fábrica especializada en ropa interior femenina, llamada Confecciones?. [...] [...] Una temporada dura tan solo un mes. Mientras que la competencia ofrece solamente entre 3 y 4 colecciones por año, ZARA ofrece 12. Esto se explica en que ZARA tarda solo 15 días para diseñar nuevos modelos, fabricarlos y distribuirlos, sin importar la ubicación del almacén alrededor del mundo. La flexibilidad de la cadena logística permite proponer siempre un producto más novedoso con respecto a la competencia. Por lo tanto, ZARA se beneficia de una imagen de marca de moda, ganando así algunas partes suplementarias del mercado. [...]
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https://www.docs-en-stock.com/philosophie-et-litterature/zara-mercado-estrategia-competencia-429619.html
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A medida que se suman usuarios tu instancia de servidor de GitHub Enterprise, es posible que necesites ajustar el tamaño de tu volumen de almacenamiento. Consulta la documentación de tu plataforma de virtualización para obtener más información sobre ajuste de tamaño de almacenamiento. Ejecuta el comando ghe-upgrade para instalar un paquete específico de plataforma completo al disco recientemente particionado. Un paquete de actualización de hotpatch universal, como github-enterprise-2.11.9.hpkg no funcionará como se espera. $ ghe-upgrade PACKAGE-NAME.pkg -s -t /dev/xvdg1 En el hipervisor, quita el disco raíz anterior y agrega el nuevo disco raíz en la misma ubicación del disco raíz anterior.
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http://docs.github.com/es/enterprise-server@2.20/admin/enterprise-management/increasing-storage-capacity
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En estos días de fiestas decembrinas, mientras la prensa habla de Clásicos de la provincia II, es bueno evocar dos joyas que dan cuenta del pasado de Carlos Vives y de su relación con el rock capitalino, la cual hizo posible el influyente e inolvidable proyecto de La Provincia. Corría 1989 y RTI produjo la telenovela LP: Loca pasión, inspirada en la cultura pop y protagonizada por Carlos Vives y Marcela Agudelo. De uno de sus capítulos extraemos un video que revela sorpresas como: - La interpretación de Vives del clásico de Charly García "Yo no quiero volverme tan loco". - Una de las primeras incursiones como actor de Pedro Roda (ex Hora Local y ex Sociedad Anónima) - Los alcances de la fama del grupo Pasaporte en 1989. Una más de sus merecidas mojadas de prensa.
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http://rockcolombiadocs.blogspot.com/2009/12/
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Asumiremos que ya ha instalado Django. Puede ver si Django está instalado, así como su versión ejecutando el siguiente comando (señalado por el prefijo $): ...\> py -m django --version Si Django está instalado, debería ver la versión de su instalación. Si no es así, obtendrá un error indicando que «No existe el módulo llamado Django». Este tutorial fue escrito para Django 2.2, que soporta Python 3.5 y superior. Si la versión de Django no coincide puede referirse al tutorial para su versión de Django usando el botón en la esquina inferior derecha o actualizar Django a la última versión. Si usas una versión anterior de Python revisa ¿Qué versión de Python puedo usar con Django? para encontrar una versión compatible con Django. Consulte Cómo instalar Django para obtener información sobre cómo desinstalar versiones anteriores de Django e instalar una versión más reciente.
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https://docs.djangoproject.com/es/2.2/intro/tutorial01/
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Supervisión y administración de replicaciones en vSphere Replication vSphere Replication ofrece una interfaz de administración donde puede supervisar y administrar los estados de conectividad y replicación de máquinas virtuales para los sitios locales y remotos. La pestaña Inicio en vSphere Replication ofrece una lista de servidores de vCenter Server que están unidos en el mismo servidor SSO y el servidor de vSphere Replication con la cantidad total de replicaciones. Cuando selecciona un servidor de vCenter Server y se dirige a la pestaña Resumen, puede ver un portlet de vSphere Replication con un resumen de los sitios de destino y las replicaciones entrantes y salientes para el dispositivo de vSphere Replication asociado con dicho servidor de vCenter Server. Puede ver la información resumida de los sitios de destino y el estado de las replicaciones entrantes y salientes de cada sitio en la pestaña Resumen del vCenter Server en el que vSphere Replication está registrado. Si observa que se producen infracciones de RPO con frecuencia, desea consultar más información sobre el uso de la red de vSphere Replication o quiere comprobar el estado de las replicaciones entrantes y salientes, puede ver las estadísticas de replicación para los sitios de vCenter Server de origen y de destino.
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https://docs.vmware.com/es/vSphere-Replication/6.5/com.vmware.vsphere.replication-admin.doc/GUID-1D2B25DE-D7B7-45F6-9E72-7733698D0A1D.html
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Trátase de la presentación de la delegación argentina organizada por la Subsecretaría de Difusión del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina. El texto oficial destaca el deseo de cumplir una misión cordial de solidaridad [...]
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https://icaadocs.mfah.org/s/es/item?property%5B0%5D%5Bproperty%5D=3&property%5B0%5D%5Btype%5D=eq&property%5B0%5D%5Btext%5D=http://icaa.mfah.org/vocabs/names/index.php?tema%3D5805&property%5B1%5D%5Bjoiner%5D=or&property%5B1%5D%5Bproperty%5D=219&property%5B1%5D%5Btype%5D=eq&property%5B1%5D%5Btext%5D=http://icaa.mfah.org/vocabs/names/index.php?tema%3D5805&property%5B2%5D%5Bjoiner%5D=or&property%5B2%5D%5Bproperty%5D=228&property%5B2%5D%5Btype%5D=eq&property%5B2%5D%5Btext%5D=http://icaa.mfah.org/vocabs/names/index.php?tema%3D5805&property%5B3%5D%5Bjoiner%5D=or&property%5B3%5D%5Bproperty%5D=208&property%5B3%5D%5Btype%5D=eq&property%5B3%5D%5Btext%5D=http://icaa.mfah.org/vocabs/names/index.php?tema%3D5805
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DOGtour estará en Granada los días 6, 7 y 8 de Abril de 2018 gracias al Centro Veterinario Campanilla. Vivirás una experiencia única con tu perr@ para crear un recuerdo muy especial con el fotógrafo de perros Eco Lorka. El evento consta de mini·sesiones fotográficas en las instalaciones del centro veterinario Campanilla donde realizaremos retratos psicológicos de los animales. Además de la fotografía realizada por el fotógrafo experto en perros Eco Lorka, recibirás un Imán, una copia 20x30, dos copias 15x23 y dos fotografías de cartera. La participación en el evento tiene un coste de 40€ por lote y animal.(iva.incluido) Tómate 1 minuto para rellenar el formulario y Eco Lorka se pondrá en contacto contigo.
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScCDTqyBrgx9-5T9wO_PwTq7gSw9gTov2G0Hz9lW5OH9kDAVg/viewform?usp=send_form
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Encuesta: grupo de investigación en geología matemática y computacional El Grupo de Investigación (GI) necesita ser un grupo multidisciplinario. Este formulario se ofrece llenar cuando el interesado en el GI desea formalizar el ingreso al mismo. La formalización del ingreso no implica compromiso de dependencia laboral ni que tenga que tener alguna obligación en el grupo, estos aspectos se formalizan cuando se tiene un proyecto de investigación en curso. El presente formulario tiene el objeto de ver las fortalezas y debilidades del postulante, para poder requerirlo en funciones donde él se sienta a gusto y al a vez sea productivo para el grupo. Las respuestas del presente formulario se mantiene en confidencialidad. Sólo se publicarán resultados bajo el anonimato. Al llenar todo el formulario usted recibirá un sticker a color del logo del GI. Fecha de llenado del formulario * Se ha observado en otros paises que la tendencia masculina es mayor en la ciencias. Vinculación actual con la Universdad Nacional de Colombia (UN) * Conocer la vinculación ayuda a definir el modo de ayuda que puede brindar el miembro al grupo desde su posición dentro de la Universidad Nacional. El ser egresado de una universidad ya ha creado un vículo con ella. No estoy vinculado a la UN pero soy vinculado en otra universidad. No estoy vinculado a ninguna universidad pero trabajo en la industria afín a los intereses del grupo. ¿Cuál es su máximo grado académico certificado? * Las tareas y responsabilidades pueden solicitarse de acuerdo al grado académico. Si es estudiante de algún grado académico, tiene que señalar el grado inmediatamente inferior. Indique la universidad de su máximo grado académico. Queremos saber si tenemos diversidad de paradigmas de educación en el grupo. Nombre del asesor de su tesis de su máximo grado académico. Para conocer la escuela de conocimiento. ¿Está cursando para algún certificado? * Un certificado de profesional sería el de pregrado, por ejemplo; y esta sería la opción para un estudiante de pregrado. Así el mismo criterio se hace extensible para estudiantes de posgrado. Esta información es útil para ver las potencialidades a futuro a corto plazo que puede tener el grupo con el miembro. Si está cursando para algún certificado, indique la universidad donde está cursando. La formación de pregrado normalmente indica un paradigma de razonamiento. Ingenierías distintas de la de ingeniería geológica. ¿Tengo mi hoja de vida en LinkedIn? * Para poder crear un grupo en esta red. Tiene registrado su CVLAC. * CVLAC es la plataforma de hojas de vida de investigadores administado por Colciencias. Necesariamente el miembro tiene que tener registro en CVLAC para ponerlos en el registro GrupLAC del grupo. Sistema Operativo de su computador principal. * La programación tiene algunos trucos en distintos sitemas operativos. El objetivo es lograr programar para múltiples plataformas. Lenguajes de marcas que manejo. * Los lenguajes de marcas son fundamentales para el manejo de datos alfanuméricos, información escrita y bases de datos. Lenguajes de programación que manejo. * Muchas personas se casan con algún lenguaje de programación, eso es bueno saber para poder usar distintas librerías y saber a quién pedir ayuda. Paradigma de programación que uso. * El paradigma procedimental ha sido usado mucho en las ingenierías y las ciencias por personas que no tienen formación de programadores netos; sin embargo, para grandes códigos es necesario entrar al paradigma de la programación orientada a objetos. Entornos de programación que manejo. * Para programas grandes, no se puede programar sin un entorno de programación que posibilita ordenar las funciones y las interfases gráficas de usuario. Lenguaje de busqueda de información en bases de datos * El lenguaje SQL es el lenguaje usado en las comunes bases de datos. Todo programa tiene una estructura de bases de datos. En geología se maneja muchos datos espaciales o no, por tanto el uso de bases de datos es indispensable. Deseo apoyar al Grupo de Investigación con conocimientos de * Como se dijo, este es un grupo multidisiplinario, y el aporte de cada uno en su campo que más se siente libre es donde mejor rendirá. Nota: un algoritmo genérico es una aproximación que se concentra a desarrollar algorítmos eficientes y además de resolver problemas generalizados, este requiere de conocimientos de Álgebra Abstracta. ingeniería geológica, geotecnia o geología; matemáticas y/o estadística; algoritmos no necesariamente genéricos; desarrollo de interfases gráficas de usuarios; desarrollo y manejo de bases de datos; gestión, administración del grupo de investigación y relaciones con el IAMG; lenguajes de marcas y desarrollo/mantenimiento de páginas Web; transcripción de datos numéricos y alfa numéricos; tratamiento de imágenes, desarrollo de figuras vectoriales 2D. desarrollo de animaciones 3D, vídeos, juegos. Aparte de pertenecer al grupo de investigación ¿Estoy interesado en pertenencer al IAMG? * El pertencer al IAMG requiere de un pago anual. Para poder conformar el capítulo estudiantil del IAMG para el grupo necesitamos como mínimo 10 miembros registrados en el IAMG. El costo para un miembro regular solitario y que no es estudiante es de $ 24'000 (pesos colombianos) anual, el de estudiante es menos, y como capítulo estudiantil este se reduciría aún más. Correo electrónico de uso habitual (no necesariamente el institucional)
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeQv85gY-U2fDtM9naQ8ckyj9nzLdMSVokUvu1rHabz5jPrZA/viewform?c=0&w=1&usp=send_form
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Taller dirigido a familias de ED. Infantil, a cargo de Inma Machado, psicóloga y orientadora del centro. Plazas limitadas, sólo 30 personas por grupo. ¡Imprescindible venir con chandal y preparados para disfrutar y aprender! Hay dos fechas: Martes 17 de octubre y martes 24 de octubre, de 17:00 a 20:00. Si en el desplegable hay alguna fecha que no aparece es porque se han acabado las plazas en dicha convocatoria. ¡Les esperamos! Nombre y apellidos del participante (sólo una persona por inscripción):
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdqwLe1iIJdJPpbGnr_JhdbnVVnge_FAcNR4u2aI1ylsW6nTQ/viewform?usp=sf_link
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Instalación del contenedor Solaris Flash en el nuevo entorno de arranque En este segundo paso, se instala un contenedor en el entorno de arranque second_disk creado en el ejemplo anterior. El contenedor se encuentra en el sistema local. Las versiones del sistema operativo para las opciones -s y -a son las dos versiones de Solaris 9. El contenedor recibe el nombre Solaris_9. flar.
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http://docs.oracle.com/cd/E19683-01/817-4890/luexample-40/index.html
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Te damos la bienvenida a nuestra Escuela para Cuidadores de Adultos Mayores de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Nombre del encargado (a) * Nombre del centro de donde nos vista * Necesita algún acomodo razonable durante la actividad * Esperamos conocerlos pronto. La Escuela para Cuidadores de Adultos Mayores, le da las gracias por formar parte de nuestra iniciativa. Cualquier duda o preguntas puedes pasar por nuestras oficinas en el segundo piso del Centro de Estudiantes Manuel González Pato de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico Recinto de Ponce, comunicarte al (787) 841-2000 ext 1414 o correo electrónico: cuidadoresadultosmayores@pucpr.edu
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https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfiROXi0PaaT10tyR101HMCwoehXUSJeL9K8ogT95kZjUUJ3A/viewform?usp=send_form
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2016-2017 School Calendar July July 2016 Su 3 M 4 Tu 5 W 6 Th 7 F Sa 15 Make-Up Exams 1 2 19 National Holiday / School Closed 8 9 25-26 27-29 New Faculty Workshop All Faculty Workshop 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 August August 2016 Su 7 M Tu W Th F Sa 1 2 3 4 5 6 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 September September 2016 Su M Tu W 4 5 6 7 Th F 1 2 3 8 9 10 Sa 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 F Sa 1 4 5 6 2 3 9 10 11 12 13 14 15 7 8 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 6 7 F Sa 1 2 3 8 9 10 11 12 4 5 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 4 5 6 7 PS Health and Nutrition Day First Quarter Exams (Grades 6-12) 1st First Communion Meeting (7:30 a.m.) First Quarter Ends Second Quarter Begins (Q02W01) Parenting School (8:00 a.m.) Bake Sale for the Missions / 2016 LIA Hawks Track Meet Bullying Awareness Week 3rd Confirmation Meeting (7:30 a.m.) First Quarter Report Cards (12:30 m.-4:00 p.m.) / Early Dismissal for Students * 10th Grade Retreat 1 2 4 7 11 12 16 17 18 23 24-25 All Saints Day Mass (Grades 1-12; 8:30 a.m.) All Souls Day / Early Dismissal * 5th Grade Sharing Day Day After National Elections / No School Confirmation Rehearsal (1:00 p.m.) 10th Grade Confirmation Mass (10:00 a.m.) Faculty Workshop / No School for Students * 2nd First Communion Meeting (7:30 a.m.) Retreat for Parents - Advent (8:00 a.m.-12:00 m.) / First Half of Q02 Ends (Follow up student´s progress in PlusPortals) Thanksgiving Dinner for Teachers / Early Dismissal * / Purisima Prayers Begin Thanksgiving Holidays / No School December December 2016 Su M Tu W Th 7 10-14 11 14 17 19 20 24-28 26 28 28-30 November November 2016 Su M Tu W Th SEPTEMBER: PARENT-PRINCIPAL MEETINGS (All grades, please refer to Special Dates Calendar) ES: 1st/2nd/3rd: Sept. 1; 4th/5th: Sept. 6; MS: 6th: Sept. 7, 7th/8th: Sept. 8; HS: 9th/10th: Sept. 7, 11th/12th: Sept. 8 2 1st Grade Sharing Day 9 2nd Grade Sharing Day / First Half of Q01 ends (follow up student's progress in PlusPortals) 13 Independence Day Act (Grades 1-12: 8:30 a.m. / Preschool: 10:30 a.m.) 14-16 Independence Day Holidays / No School 21 2nd Confirmation Meeting (7:30 a.m.) 27 Graduation Meeting (12:00 m.) 28 Faculty Workshop / No School for Students * 30 4th Grade Sharing Day October October 2016 Su M Tu W Th AUGUST: PARENT-PRINCIPAL MEETINGS (All grades, please refer to Special Dates Calendar) PS: PK2/PK3: Aug. 30, PK4/Kinder: Aug. 31 1 Local Holiday / School Closed 2-4 All Faculty Workshop 5 Faculty Workday / Welcome to New Families (1:30 p.m.) / PK2 Parents Orientation (10:00 a.m.) 8 First Day of School 2016-2017 10 Local Holiday / No School 15 Back to School Mass (Grades 1-12; 8:30 a.m.) 17 Back to School Night (BSN) / BSN: 6:00 p.m. 19 Kindergarten Sharing Day 26 1st Confirmation Meeting (7:30 a.m.) F Sa 1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 7 8-9 12-15 15 16 Purisima Celebration (Preschool: 10:00 a.m. / Grades 1-12: 12:30 p.m.) Immaculate Conception Holiday / No School Second Quarter Exams (Grades 6-8) / First Semester Exams (Grades 9-12) / Early Dismissal for Students * Students´ Last Day of School / Second Quarter Ends / Christmas Show and Dinner (5:00 p.m.) Faculty Workday / Christmas Vacation Begins 25 26 27 28 29 30 31 Early Dismissal: Preschool: 11:45 a.m.; Grades 1-5: 11:50 a.m.; Grades 6-12: 12:10 m. Report Card Days: Meetings with teachers by appointment from 12:30 m. to 4:00 p.m. First/Last Day of School No School Early Dismissal January January 2017 Su M Tu W Th 4 5 F Sa 1 2 3 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 5 6 7 F Sa 1 2 3 8 9 10 11 4 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 5 6 7 F Sa 1 2 3 4 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 F Sa 1 4 5 6 Framingham State University´s On Site Master´s Program Second Quarter Report Cards (12:30 m.-4:00 p.m.) / Early Dismissal for Students * 3rd First Communion Meeting (7:30 a.m.) 8th Grade Retreat Catholic Schools Week 2017 1-3 3 6-18 9 10 17 21 22 23 24 Catholic Schools Week 2017 Faculty Retreat / No School for Students * Framingham State University´s On Site Master´s Program Ruben Dario Act (Grades 1-12: 8:15 a.m.; PS: 10:30 a.m.) 7th Grade Retreat / First Half of Q03 Ends (Follow up student´s progress in PlusPortals) 2017 Little Lincoln Hawks Sports Day (Preschool) Parenting School (8:00 a.m.) Faculty Workshop / No School for Students * 2017 Freedom Cup Opening Ceremony (2:30 p.m.) 6th Grade Retreat 1 6-7 9-10 20-24 24 26 27 28 2 3 9 10 11 12 13 14 15 7 8 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 6 7 10-17 18 20 21 30 24-28 25 26 28 29 7 4 F Sa 1 2 3 8 9 10 11 12 13 5 6 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 4 5 6 7 1 5 5-7 11 19 29-31 30 31 Labor Day Holiday / No School First Half of Q04 Ends (Follow up student´s progress in PlusPortals) 9th Grade Retreat Our Lady of Fatima Mass / 5th and 8th Grade Promotion Mass (Grades 1-12; 8:30 a.m.) Mother´s Day Show / No School for Students * Seniors´ Second Semester Exams Mother´s Day / Early Dismissal * Awards Ceremony (ES: 8:00 a.m. / MS: 9:00 a.m. / HS: 10:00 a.m.) June June 2017 Su M Tu W Th ES, MS and HS Science Fair PS Science Fair / Teachers´ Way of the Cross / Early Dismissal * Holy Week Vacation Students return to School from Holy Week Vacation 2017 Freedom Cup Closing Ceremony (2:30 p.m.) Third Quarter Report Cards (12:30 m.-4:00 p.m.) / Early Dismissal for Students * LIA´s Drama Fest (5:00 p.m.) Reading Week Easter Mass (Grades 1-12; 8:30 a.m.) Parenting School (8:00 a.m.) I can Read Parade (1st Grade) / 3rd Grade Sharing Day / First Communion Rehearsal (1:00 p.m.) First Communion Mass (10:00 a.m.) May May 2017 Su M Tu W Th Ash Wednesday / All School Mass (Grades 1-12; 8:30 a.m.) 11th Grade Retreat 12th Grade Retreat Third Quarter Exams (Grades 6-12) Retreat for Parents - Lent (8:00 a.m.-12:00 m.) / Third Quarter Ends LIA Family Kermesse 2017 / Father´s Day Mass (9:00 a.m.) Day After Kermesse / No School Fourth Quarter Begins (Q04W01) April April 2017 Su M Tu W Th 16-28 18 19 20 30-31 March March 2017 Su M Tu W Th Faculty Workday / Welcome to New Families (1:30 p.m.) First Day of School / Third Quarter Begins (Q03W01) Back to School Mass (Grades 1-12; 8:30 a.m.) February February 2017 Su M Tu W Th 9 10 12 F Sa 1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 1 2 5-8 6 7 8 9 10 12 16 12-24 Last Day of School for Seniors Last Day of School for Preschool Students / Seniors´ Mass (7:00 p.m.) Fourth Quarter Exams (Grades 6-8) / Second Semester Exams (Grades 9-11) / Early Dismissal * Last Day of School for Elementary School Students Kindergarten Promotion (10:00 a.m.) Last Day of School for MS & HS Students Faculty workday Class of 2017 Graduation Ceremony (National Theater; 5:30 p.m.) Summer School Begins Final Report Card Hand Out Framingham State University´s On Site Master´s Program Early Dismissal: Preschool: 11:45 a.m.; Grades 1-5: 11:50 a.m.; Grades 6-12: 12:10 m. Report Card Days: Meetings with teachers by appointment from 12:30 m. to 4:00 p.m. First/Last Day of School No School Early Dismissal Q01: 45 Days Q02: 38 Days Q03: 52 Days Q04: 45 Days 180 Total Student´s School Days 17 Extra Faculty Workdays 197 Total School Days 2016-2017 **Dates may be subject to change due to unforeseen circumstances. Approved: January 21st, 2016 Calendario Oficial 2016-2017 July 2016 Julio Su 3 M 4 Tu 5 W 6 Julio F Sa 15 Exámenes de Reparación 1 2 19 Feriado Nacional 8 9 25-26 27-29 Taller para nuevos docentes Taller para todos los docentes Th 7 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Agosto August 2016 2016 Agosto Su 7 M Tu W Th F Sa 1 2 3 4 5 6 8 9 10 11 12 13 AGOSTO: REUNION DE PADRES-DIRECTORES (Todos los grados, ver Calendario de Fechas Importantes) PS: PK2/PK3: Ago. 30, PK4/Kinder: Ago. 31 14 15 16 17 18 19 20 1 2-4 21 22 23 24 25 26 27 5 Feriado Local Taller para todos los docentes Día de trabajo de docentes / Bienvenida a las nuevas familias (1:30 p.m.) / Orientación para padres de familia de PK2 (10:00 a.m.) Primer día de clases 2016-2017 Feriado Local / No hay clases Misa de Regreso a Clases (Grados 1-12; 8:30 a.m.) Noche de Regreso a Clases (NRC) / NRC: 6:00 p.m. Convivencia de Kinder 1ra Reunión de Confirmación (7:30 a.m.) 28 29 30 31 8 10 15 17 19 26 Septiembre September 2016 Septiembre 2016 Su 4 M 5 Tu 6 W 7 Th F Sa 1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Octubre October 2016 Octubre Su M Tu W Th F Sa 1 4 5 6 7 2 3 9 10 11 12 13 14 15 8 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 Su M Tu W Th F Sa 1 2 3 4 5 8 9 10 11 12 7 7 10-14 11 14 17 19 20 24-28 26 28 28-30 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 1 2 4 7 11 12 16 17 18 23 24-25 F Sa 1 2 3 8 9 10 5 6 7 Misa del Día de Todos los Santos (Grados 1-12; 8:30 a.m.) Día de los Fieles Difuntos / Salida Temprana * Convivencia de 5º grado Día después de Elecciones Nacionales / No hay clases Ensayo de Confirmación (1:00 p.m.) Misa de Confirmación de 10º grado (10:00 a.m.) Taller de Docentes / No hay clases para los estudiantes * 2da Reunión de Primera Comunión (7:30 a.m.) Retiro para Padres de Familia - Adviento (8:00 a.m.-12:00 m.) / Termina la primera mitad del 2do Bimestre (Dar seguimiento al progreso de su hijo en PlusPortals) Cena de Acción de Gracias para los Docentes / Salida Temprana * / Inicia la Novena a la Purísima Feriado de Acción de Gracias / No hay clases Diciembre December 2016 Diciembre Su M Tu W Th 4 Día de la Salud y Nutrición (Preescolar) Exámenes del 1er Bimestre (Grados 6-12) 1ra Reunión de Primera Comunión (7:30 a.m.) Termina el 1er Bimestre Comienza el 2do Bimestre (Q02W01) Escuela para Padres de Familia (8:00 a.m.) Venta de Repostería para las Misiones / Encuentro de Atletismo de los Halcones de LIA 2016 Semana de Concientización del Bullying 3ra Reunión de Confirmación (7:30 a.m.) Entrega de Notas del 1er Bimestre (12:30 m.-4:00 p.m.) / Salida temprana para los estudiantes * Retiro de 10º grado Noviembre November 2016 Noviembre 6 SEPTIEMBRE: REUNION DE PADRES-DIRECTORES (Todos los grados, ver Calendario de Fechas Importantes) ES: 1º/2º/3º: Sept. 1; 4º/5º: Sept. 6; MS: 6º: Sept. 7, 7º/8º: Sept. 8; HS: 9º/10º: Sept. 7, 11º/12º: Sept. 8 2 Convivencia de 1º grado Convivencia de 2º grado / Termina la primera mitad del 1er Bimestre (Dar seguimiento al progreso de su hijo en PlusPortals) 9 13 Acto del Día de la Independencia (Grados 1-12: 8:30 a.m. / Preescolar: 10:30 a.m.) 14-16 Feriado de Fiestas Patrias / No hay clases 21 2da Reunión de Confirmación (7:30 a.m.) 27 Reunión de Graduación (12:00 m.) 28 Taller de Docentes / No hay clases para los estudiantes * 30 Convivencia de 4º grado 7 8-9 12-15 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 15 25 26 27 28 29 30 31 16 Celebración de la Purísima (Preescolar: 10:00 a.m. / Grados 1-12: 12:30 p.m.) Feriado Día de la Inmaculada Concepción / No hay clases Exámenes del 2do Bimestre (Grados 6-8) / Exámenes del 1er Semestre (Grados 9-12) / Salida temprana para los estudiantes * Último día de clases para los estudiantes / Termina el 2do Bimestre / Acto de Navidad y Cena (5:00 p.m.) Día de trabajo de docentes / Comienzan las vacaciones de navidad Salida Temprana: Preescolar: 11:45 a.m.; Grados 1-5: 11:50 a.m.; Grados 6-12: 12:10 m. Entrega de notas: Reunión con los profesores de 12:30 m. to 4:00 p.m. Primer/Último día de clases No hay clases Salida temprana Enero January 2017 Enero 2017 Su M Tu W Th F Sa 6 1 2 3 7 9 10 Día de trabajo de docentes / Bienvenida a las nuevas familias (1:30 p.m.) Primer día de clases / Comienza el 3er Bimestre (Q03W01) 8 9 10 11 12 13 14 12 Misa de Regreso a Clases (Grados 1-12; 8:30 a.m.) 16-28 18 19 20 30-31 Maestría Framingham State University Entrega de notas del 2do Bimestre (12:30 m.-4:00 p.m.) / Salida temprana para los estudiantes * 3ra Reunión de Primera Comunión (7:30 a.m.) Retiro de 8º grado Semana de Colegios Católicos 2017 4 5 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 Febrero February 2017 Febrero 2017 Su M Tu W Th 5 6 7 F Sa 1 2 3 4 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 5 6 7 F Sa 4 1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 F Sa 1 4 5 6 1 6-7 9-10 20-24 24 26 27 28 2 3 9 10 11 12 13 14 15 7 8 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 6 7 10-17 18 20 21 30 24-28 25 26 28 29 7 4 Feria de Ciencias (ES, MS y HS) Feria de Ciencias (Preescolar) / Via Crucis de Profesores / Salida temprana * Vacaciones de Semana Santa Regreso a clases después de Semana Santa Ceremonia de Clausura de la Copa Libertad 2017 (2:30 p.m.) Entrega de Notas del 3er Bimestre (12:30 m.-4:00 p.m.) / Salida temprana para los estudiantes * Festival de Drama (5:00 p.m.) Semana de la Lectura Misa de Pascua (Grados 1-12; 8:30 a.m.) Escuela para Padres de Familia (8:00 a.m.) Desfile "Ya puedo leer" (1º grado) / Convivencia de 3º grado / Ensayo de Primera Comunión (1:00 p.m.) Misa de Primeras Comuniones (10:00 a.m.) Mayo May 2017 Mayo 2017 Su M Tu W Th Miércoles de Ceniza / Misa para todo el colegio (Grados 1-12; 8:30 a.m.) Retiro de 11º grado Retiro de 12º grado Exámenes del 3er Bimestre (Grados 6-12) Retiro para Padres de Familia - Ayuno (8:00 a.m.-12:00 m.) / Termina el 3er Bimestre Kermesse Familiar LIA 2017 / Misa del Día del Padre (9:00 a.m.) Día después de la Kermesse / No hay clases Comienza el 4to Bimestre (Q04W01) Abril April 2017 2017 Abril Su M Tu W Th Semana de Colegios Católicos 2017 Retiro de Docentes / No hay clases para los estudiantes * Maestría Framingham State University Acto de Rubén Dario (Grados 1-12: 8:15 a.m.; Preescolar: 10:30 a.m.) Retiro de 7º grado / Termina la primera mitad del 3er Bimestre (Dar seguimiento al progreso de su hijo en PlusPortals) Día Deportivo de los Halconcitos 2017 (Preescolar) Escuela para Padres de Familia (8:00 a.m.) Taller de Docentes / No hay clases para los estudiantes * Ceremonia de Apertura de la Copa Libertad 2017 (2:30 p.m.) Retiro de 6º grado Marzo March 2017 Marzo Su M Tu W Th 1-3 3 6-18 9 10 17 21 22 23 24 F Sa 5 6 1 2 3 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 1 5 5-7 11 19 29-31 30 31 Feriado del Día del Trabajo / No hay clases Termina la primera mitad del 4to Bimestre (Dar seguimiento al progreso de su hijo en PlusPortals) Retiro de 9º grado Misa de la Virgen de Fátima / Misa de Promoción de 5º y 8º grado (Grados 1-12; 8:30 a.m.) Show del Día de la Madre / No hay clases para los estudiantes * Exámenes del 2do Semestre para los Seniors Día de la Madre / Salida temprana * Ceremonia de Entrega de Premios (ES: 8:00 a.m. / MS: 9:00 a.m. / HS: 10:00 a.m.) Junio June 2017 Junio Su M Tu W Th F Sa 1 2 3 1 2 Último día de clases para los Seniors Último día de clases para Preescolar / Misa de los Seniors (7:00 p.m.) 8 9 10 5-8 Exámenes del 4to Bimestre (Grados 6-8) / Exámenes del 2do Semestre (Grados 9-11) / Salida temprana* 6 7 8 9 10 12 16 12-24 Último día de clases para Primaria Promoción de Kinder (10:00 a.m.) Último día de clases para MS y HS Día de trabajo de docentes Ceremonia de Graduación de la Clase del 2017 (Teatro Nacional; 5:30 p.m.) Comienza la Escuela de Verano Entrega de Notas Finales Maestría Framingham State University 4 5 6 7 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Salida Temprana: Preescolar: 11:45 a.m.; Grados 1-5: 11:50 a.m.; Grados 6-12: 12:10 m. Entrega de notas: Reunión con los profesores de 12:30 m. to 4:00 p.m. Primer/Último día de clases No hay clases Salida temprana Q01: 45 Días Q02: 38 Días Q03: 52 Días Q04: 45 Días 180 Días totales de clase 17 Días extra de trabajo docente 197 Días totales año escolar 2016-2017 **Las fechas pueden estar sujetas a cambios debido a circunstancias imprevistas. Aprobado: 21 de enero de 2016
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http://esdocs.com/doc/1819924/school-calendar-template
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San Juditas haznos el milagro Sigue creciendo Por defaultse Cambios en New York Life Estas propiedades generaran un ingreso operativo neto anual de aproximadamente 25 millones de pesos ¿Se acuerdan de Mario Vela Berrondo El presiden te de la Asociación Mexicana de Instuciones de Segu Por defaultse declara confeso ros AMIS para este año El representante del poderoso y atribulado sector asegurador está en ese puesto gracias a que hasta hoy es director general de Seguros Monterrey New York Li Germán Larrea presidente y principal accionista de Grupo México falló en presentarse a las audiencias programadas en el proceso legal en su contra inter fe en México puesto por el fondo de inversión británico Infund LLP Recordemos que hace más de un año se otorgó una medida cautelar para congelar 8 de las accio nes de GMéxico en disputa hecho que pone en riesgo el control de Larrea sobre el conglomerado valuado en Lo interesante es que a partir de noviembre para espantar a varios en el sector será el nuevo responsa ble de la dirección de Seguro de Personas del podero so Grupo Nacional Provincial GNP y reportará direc tamente a la dirección general del grupo de la familia Bailléres ¿Se puede ser presidente de AMIS sin ser di rector general San Juditas haznos el milagro Será mera coincidencia o porque definitivamente muchas de las empresas que cotizan en la Bolsa Mexi cana de Valores BMV no esperan buenos resultados para este tercer trimestre que darán a conocer sus re portes la gran mayoría este próximo 28 de octubre día de San Judas Tadeo Como cada 28 de cada mes miles de fieles católicos acuden a las iglesias en especial al templo de San Hi pólito para pedirle al llamado santo de las causas di fíciles el milagrito a sus problemas por lo que no se descarta ver desde temprano ahí a alguno que otro di rectivo de finanzas 26 000 millones de dólares La demanda de Infund establece que Larrea violó un contrato de comisión mercantil al negarse a entre gar acciones de GMéxico por las que Infund le pagó 75 millones de dólares Un componente clave para el au mento de capital de GMéxico a 230 millones de dólares en el 2003 se debió a la compra secundaria de Infund en nombre de Larrea de aproximadamente 65 millones de acciones de GMéxico Serie B 5 las cuales inicial mente sólo podían ser adquiridas por un grupo selecto incluido Larrea y otra entidad controlada por él Según el propio vocero de Infund José Antonio Marván al no comparecer en las audiencias Germán Larrea ha sido considerado confeso con respecto a las imputaciones que hace Infund en el acta correspon diente del juez Según nos dicen la defensa de Larrea reconoce que recibió 75 millones de dólares de Infund donde dicha El 28 de este mes es la fiesta oficial del santo por lo suma fue acordada para utilizarse en la compra de los que sea coincidencia o no de acuerdo conuncalen títulos en disputa y que en ese entonces Larrea utilizó dario preliminar de fechas de reportes trimestrales dicha suma para la compra de estos títulos cerca de 50 compañías que cotizan en la Bolsa darán a El caso es que se le complica todo a GMéxico y se conocer sus resultados ese día el resto lo harán entre rá interesante ver cómo le va a hacer para salir del el 14 y 27 de octubre ¿Usted qué cree atolladero Sigue creciendo VW auspicia programa Fibra Uno de André El mann no para y es que acaba de comprar un portafolio de oficinas denomi nado P4 localizado en el Corredor Insurgentes uno de los principales corredores de negocios de la ciudad Esta semana se graduó la décima generación del programa Estudiantes Mexicanos en Alemania Se trata de una iniciativa auspiciada por Volkswagen de México para el desarrollo y la capacitación de jóve nes con alto potencial en un programa bicultural que les permite realizar prácticas profesionales en algu na planta de Volkswagen en México y Alemania así como complementar sus estudios en alguna univer sidad alemana y regresar a México para ser contra tados por la empresa para trabajar en sus plantas de de México La adquisición de los dos primeros inmuebles se ce rró por 280 millones de pesos Estas propiedades gene rarán un ingreso operativo neto anual de aproximada mente 24 3 millones La compra de los dos inmuebles restantes se sujetará al cumplimiento de ciertas con diciones estipuladas por el fibra El precio de adquisi ciónpactado es de 288 millones de pesos 105. Puebla o Silao Este programa fue implementado en Volkswagen 2014.10.09 de México desde el 2004 en cooperación con el go mo la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla bierno alemán a través del Servicio Alemán de ínter Instituto Tecnológico de Puebla Instituto Politécnico Nacional Instituto Tecnológico Superior de Irapua to Tecnológico de Monterrey Universidad Anáhuac cambio Académico y tiene como objetivo el desarrollo y formación de profesionistas de las áreas de ingeniería con un perfil altamente especializado A la fecha han egresado 80 jóvenes en las 10 gene raciones de este programa 62 hombres y 18 mujeres procedentes de universidades públicas y privadas co 105. Universidad de las Américas Puebla Universidad Iberoamericana y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla accianesyreaccianes@elecanamista mx 2014.10.09
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- PROMOCIÓN EXCLUSIVA - A todos aquellos que completen todo el proceso de admisión antes del 15 de octubre, recibirán un 5% de descuento quedando el total del programa en USD 6.080 para argentinos y USD 6.365 para extranjeros Se estudia en profundidad los fundamentos pedagógicos y las prácticas actuales del método Montessori prestando particular atención a las características del niño de 3 a 6 años, sus necesidades en esta etapa de su desarrollo y los medios para asistirlo en su trabajo de formación. El estudiante aprenderá a desarrollar los hábitos de estudio, observación y experimentación necesarios para trabajar como Guía en cualquier escuela Montessori del mundo, ya que el diploma AMI tiene validez internacional. 2 Sedes simultáneas: Buenos Aires y ciudad de Santa Fe • Filosofía Montessori, psicología infantil y práctica educativa relacionada con el desarrollo infantil. • Currículo Montessori de todas las áreas presentes en el ambiente Montessori: Vida Práctica, Sensorial, Lenguaje, Matemática, Música, Geografía, Historia, Arte y Biología. • Práctica supervisada con el material Montessori. • Desarrollo de habilidades de observación científica. Incluye 90 hs de observación de ambientes Montessori. • Práctica supervisada con niños en ambientes Montessori AMI. • Organización de un ambiente y/o escuela Montessori de acuerdo con los estándares de AMI. • Elaboración de material. *Los alumnos podrán realizar sus 90h de OBSERVACIÓN por la mañana o por la tarde durante agosto 2018. **Los alumnos podrán realizar sus 120h de PRÁCTICAS entre el segundo y cuarto módulo. ***Los alumnos del interior/exterior podrán realizar Observación y Prácticas en ambientes Montessori AMI de su lugar de residencia o en localidades cercanas. Dictado en ambas sedes por la ENTRENADORA AMI Cristina de León y EQUIPO de FAMM Miembro del Montessori Institute of San Diego/MISD desde 2003, la Sra. de León es Guía y Entrenadora AMI de 3 a 6 años y Guía AMI de Taller. Es licenciada en Psicología por el Centro de Enseñanza Técnica y Superior de Tijuana, México; máster en Pedagogía por la Universidad Estatal de Estudios Pedagógicos y máster en Educación de la Loyola University, Maryland, EEUU. También es profesora y examinadora en San Diego, Costa Rica y España. 1. Completar el Formulario de Admisión (Deberá poseer experiencia terciaria/universitaria, no es necesario tener título docente) 2. Enviar la documentación requerida por email (traerlas en versión papel durante la primer reunión presencial) 3. Solicitar la Carta de Recomendación y obtener el apto físico 4. Entrevista con el Comité de Admisiones quien realizará la selección final de los postulantes. Se otorgará diploma de "Guía Montessori Casa de Niños de 3-6 años" expedido por la Association Montessori Internationale-AMI- (www.montessori-ami.org) a quienes cumplan con los requisitos académicos, prácticos y de asistencia, estén al día con los pagos y aprueben los exámenes escritos y orales correspondientes.
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Gut renovation de Su Friedrich. Fuck you artists! Ya en 1975 Carolee Schneemann había expuesto su cuerpo desnudo para denunciar la indiferencia con la que se recibían los filmes realizados por mujeres en su performance Interior Scroll, donde extraía de su vagina un pergamino-alegato contra la ceguera voluntaria de la comunidad artística y experimental (1). Un gesto provocador y airado que, de forma colectiva, tendría continuidad en 1989, cuando un nutrido grupo de cineastas, entre los que se encontraba Su Friedrich, dirigieron una carta abierta al Experimental Film Congress que se había celebrado ese año en Toronto. Este manifiesto no sólo cuestionaba el clasicismo del congreso (centrado en obras de los sesenta) sino la misma idea de "canon de la vanguardia" evidenciando su componente ideológico. En este punto, la carta era meridiana: "Los trabajos han sido seleccionados para minimizar las diferencias lingüísticas, sexuales y culturales, para ajustarse al modelo del 'lenguaje universal de la forma' tan caro a los esperantistas institucionales. Sólo se reconoce la diferencia cuando puede diluirse en una pluralidad tibia" (2). En un campo dominado por hombres, figuras como Su Friedrich fueron fundamentales para desafiar la autoridad modernista, disolviendo las fronteras entre alta y baja cultura, a través de estrategias de apropiación y de hibridación formal e introduciendo la perspectiva de género (a menudo en intersección con la raza o la orientación sexual) en sus filmes, como ha resumido William C. Wees (3). En definitiva, problematizando, localizando y politizando el lugar de enunciación. En este contexto, la obra de Su Friedrich se caracteriza por su activismo y por la heterogeneidad formal y narrativa en y entre sus filmes. Por un lado, la cineasta se ha servido de la estricta documentación para articular alegatos políticos, ya sea a favor del matrimonio homosexual (First comes love, 1991) o la visibilidad de la comunidad lésbica (The Lesbian Avengers Eat Fire, Too, 1993). Por otro, de la narración experimental para relatar historias de desamor (Rules of the road, 1993) o indagar sobre la expresión y represión del deseo sexual (Damned If You Don't, 1987). Sin olvidar la faceta por la que quizás sea más conocida: la introspección en clave autobiográfica. Desde el yo como instancia enunciativa y política, Friedrich ha explorado la estructura familiar heteropatriarcal (Sink or Swim, 1990), las dinámicas de la nacionalización femenina impuestas por el régimen nazi (The Ties That Bind, 1984) o el sistema sanitario en relación al deseo sexual, presentando de forma no menos significativa un cuerpo (el suyo) marcado no sólo por la diferencia y la orientación sexual, sino también por la edad y la enfermedad (The Odds of Recovery, 2002). Documentación, experimentación, narración y autobiografía convergen en una obra que, como ha resumido Janet Cutler, es "al mismo tiempo furiosa y divertida, dolorosa y analítica" (4). Términos que, hasta cierto punto, sirven también para caracterizar su último documental: Gut Renovation (2012), donde la autora se presenta, como cabe inferir del título, como un sujeto encarnado que habla desde las tripas. La rabia, el sarcasmo y, por último, una dolorosa resignación, marcan su acercamiento a un fenómeno global como la gentrificación urbana. Sirviéndose de un mapa en el que contabiliza las nuevas construcciones (¡hasta 173!), Friedrich documenta y cartografía el proceso de reconversión del barrio de Williamsburg en Brooklyn, Nueva York, al que se había mudado (como muchos otros artistas) a finales de los ochenta. Entonces, era un barrio de clases populares e inmigrantes, poblado por pequeños negocios como panaderías, carnicerías o talleres de automóviles, y amplios lofts que los artistas remodelaron e hicieron habitables contribuyendo, así mismo, a la revalorización —al menos en términos culturales— del barrio. Si bien, como se explica en la cinta, las leyes preservaron en un principio el entorno (ofreciendo moratorias en el pago de impuestos), en 2005 se inició un salvaje proceso de acoso y derribo. De forma puntual, Friedrich explora y desmonta los argumentos esgrimidos por la administración local (la pequeña industria estaba en crisis) en pro de esta liberalización del espacio urbano y la subsiguiente segregación socioeconómica. Con una pequeña cámara doméstica y un estilo desenfadado (en ocasiones recurriendo a la cámara oculta), en Gut Renovation la directora observa divertida desde su ventana las últimas piedras que resisten los embates de la maquinaria, recoge los testimonios de artistas y comerciantes preocupándose de forma solidaria por su futuro incierto, recorre las diferentes inmobiliarias para exponer su obscenidad económica y arquitectónica, o se cuela en fiestas pijas, muy pijas, para, en un último gesto de rabiosa impotencia y venganza privada, robar una botella de vino. Así, la visceralidad y el humor brindan los mejores momentos de la cinta: una directora que increpa con su cámara y su voz a los nuevos inquilinos (hipsters y yuppies) que con su orgullosa indiferencia retan su mirada acusadora o que ironiza sobre una homogeneización urbanística que manufactura una presunta diversidad ("It's French for 'Garden', English for 'Exceptional Lifestyle'", reza el eslogan de una promotora) para vender promesas de confort, lujo y distinción en clave exótica. La ironía (a través de sus reflexiones y un acertado uso de los rótulos y la música) emerge también como posición de resistencia frente a una batalla que se sabe perdida de antemano. Y si bien Gut Renovation documenta con rotundidad —y de forma igualmente eficaz, al fin y al cabo es un fenómeno que nos toca muy de cerca— los feroces y rápidos cambios acaecidos en el barrio, carece de la fuerza analítica de trabajos anteriores. Fundamentalmente por la delicada posición enunciativa que asume Su Friedrich y que queda recogida en la pintada que la propia directora realiza en una de las paredes de su, ya, antiguo barrio: "Artists used to live here". Esto es, apelar de forma exclusiva y sin problematizar, a su condición de artista para vindicar sus derechos sobre el territorio y presentarse igualmente como víctima. No está de más constatar de nuevo que son malos tiempos para la lírica (y en los créditos finales Friedrich rescata algunos mensajes extraídos de un foro de internet donde los artistas son irónicamente despreciados, entre ellos, diversos "Fuck you, artists!"). No obstante, en este caso, se echa en falta mayor capacidad reflexiva o, incluso, una posible (auto)evaluación sobre el paradójico e irónico papel que el arte ha jugado en el proceso de gentrificación, puesto que la revalorización cultural es previa a la económica y, desde la literatura especializada, los mismos artistas han sido vistos como una "fuerza expedicionaria para la gentrificación de los centros urbanos" (5). (1) En las primeras líneas del pergamino se podía leer: "I met a happy man / a structuralist filmmaker / -but don't call me that / it's something else I do- / you are charming but don't ask us to look at your films". La versión completa del texto, así como un análisis de la performance se pueden encontrar en M. M Serra y Kathryn Ramey, "Eye/Body: The cinematic paintings of Carolee Schneemann" en Robin Blaetz (ed.), Women's Experimental Cinema. Critical Frameworks, Duke University Press, Durham, 2007, pp. 103-126. (5) Reflexión realizada por David Lay y recogida por Martín Manuel Checa-Artasu, en "Gentrificación y cultura: Algunas reflexiones", en Biblio 3W. Revista bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, Vol. XVI, nº 914, 15 de marzo de 2011.
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Creación de Sitios Web con Wordpress y Joomla Curso: Creación de Sitios Web con Wordpress y Joomla, Nivel Básico Grupo: 3 Horario: Sábados 8:00 AM a 12:00 PM Fecha de Inicio: Septiembre 19 de 2015 Fecha de terminación: Noviembre 28 de 2015 Nombre Apellidos Juan José Aristizábal Gómez Kevin Augusto Torres Ortega Andrés Alfonso López Zúñiga Winston Carmona Zubiria Cley Antonio Marqués Vargas Hernando Miguel León Araujo Jhonatan Alfonso Paternina Rojas Antonio Adolfo Espinosa Guerrero Carlos Antonio Salcedo Bello Eva Nurys Vanegas García Aldair José Fortiche lenes Oscar Andrés Cerpa Peñates Santander David Navarro Carrascal Wilmer Petro Rodríguez Camilo Andrés Zabala Calonge Luis Fernando Jaramillo Barroso Najer de Jesús Contreras Mendoza Gabriel Gregorio Galván Hernández Juan David Márquez García José Ricardo Lindeman Guerra Augusto Alejandro Llorente Izquierdo Katia Ines Pautt Perez Carrera 2 #28-53 Piso 2, Montería info@vivelabmonteria.com
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Importación de aplicaciones administradas En este tema se proporcionan instrucciones paso a paso para importar aplicaciones que se administran a través de Active Directory o ConfigMgr. En la barra lateral de AppDNA, elija Importar y analizar > Aplicaciones administradas. En la pantalla Aplicaciones administradas, seleccione las aplicaciones administradas que quiere importar. Asegúrese de seleccionar las instalaciones adecuadas (y no reparar o desinstalar instalaciones). Cuando un paquete tiene varias instalaciones, asegúrese de seleccionar solo una de ellas, preferiblemente una que se haya implementado (es decir, para la que el recuento en la columna Usuarios o Equipos sea mayor que cero). Seleccione las opciones de la barra de herramientas que necesite: Perfil de ejecución: Los perfiles de ejecución se utilizan solo para las importaciones de Install Capture. El perfil de ejecución predeterminado se denomina Snapshot. Para obtener más información, consulte Opciones de Install Capture. Usar importación directa de MSI: Active esta casilla de verificación si quiere que los paquetes MSI se importen mediante la importación directa. Esto es recomendable. Desactive esta casilla de verificación para utilizar Install Capture en lugar de la importación directa de MSI para paquetes MSI. Esto no se recomienda porque la importación directa de MSI es más rápida y menos complicada que Install Capture. Los paquetes que no son MSI siempre se importan con Install Capture. Para obtener información acerca de la configuración del sistema para Install Capture, consulte Install Capture. En la barra de herramientas, haga clic en Agregar a la lista de importación. Esto le llevará a la pantalla Importar aplicaciones. Los paquetes MSI seleccionados para la importación se muestran en la ficha Importación directa. Los paquetes que no sean MSI seleccionados para su importación se muestran en la ficha Install Capture. Cuando esté listo para importar las aplicaciones, en la barra de herramientas haga clic en Importar.
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https://docs.citrix.com/es-es/dna/current-release/integration/integrating-ad-sccm/dna-deployed-packages/dna-import-apps-from-ad-sccm.html
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Factura de un autónomo en España, factura de un autónomo en Navarra, factura de autónomo exenta de IVA y sin retención de IRPF, factura de autónoma exenta de IVA y con retención de IRPF, factura de empresa con tipo general de IVA, factura de empresa ... Todas las Cdel cuerpo humano son inteligentes, tienen vida propia y de hecho tienen memoria. Asi se reconocen unas con otras. Al establecer una comunicacion bidireccional independiente, pueden entre ellas transmitirse informacion en una variada gama.... El archivo es un libro en Exel, el cual contiene órdenes de producción de una conocida empresa Mexicana la cual se dedica a fabricar productos de limpieza y comercializar la materia prima para elaborar estos productos. El libro es muy bueno, pues só... Plantilla de CV en Microsoft Word, lista para su uso. No seas un CV más del montón. Diferénciate y causa la mejor impresión con un curriculum de un diseño espectacular, por solo 0,99€. Plantilla totalmente editable. Es la Historia completa desde comienzo de la Criminaliad en el mundo, desde la era antes de cristo hasta finales. Temas importantes en el Trabajo ( ES UNA SINOPSIS) 1.INTRODUCION 2. INVESTIGACION CRIMINAL 3. Investigación Criminal en la Antigü... ¿Tienes un producto, que intentas vender, pero no ganas dinero con él? ¿Tienes una marca que, a pesar de tus esfuerzos, no es muy conocida? ¿Deseas ganar dinero en Internet pero no sabes cómo? La forma de hacer negocios ha cambiado en la era del Soci... Documento que contiene una macro que permite agregar información a una base de datos SQL SERVER. La macro se conecta a la base de datos indicada en la misma hoja de calculo. Despues de conectarse le ofrece al usuario un formulario para agregar los da... En esta presentación se analiza la posible integración regional en ASEAN, en vista a la eventual adopción de una moneda común y otras implicaciones. Además, se analizan los distintos países del sureste asiático en función de distintas variables como ... Un cuadro sobre los principales neurotransmisores, sus funciones, zonas donde tienen un efecto, si son inhibodores o excitadores, sus precursores o metabolitos, así como principales funciones y cómo afectan al ser humano. Buen Resumen y que ayuda a t...
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Anveo Page Table-Field Relation define las relaciones por defecto (filtros de datos) entre las Anveo Pages enlazadas. La combinación de tabla de origen/campo se refiere a la combinación de tabla de destino/campo que se define en cuatro columnas. Esta configuración es una configuración global. A diferencia del Cliente Microsoft Dynamics NAV 2015, no es necesario volver a configurarlo para cada relación de Anveo Page. Es un valor por defecto que puede ser sobrescrito por un <em utilizando código C/AL o Anveo Script si se requieren otras relaciones en algunos casos. Estas relaciones de tabla se aplican globalmente para todas las Anveo Pages en . Si define filtros en las relaciones de tabla predeterminadas, estos filtros se utilizarán en todas partes. Esto le ayuda a establecer relaciones básicas una sola vez sin necesidad de definirlo una y otra vez para cada enlace de Anveo Page. Esta definición se puede utilizar para establecer relaciones simples desde múltiples campos desde la tabla de origen a la de destino, incluyendo filtros estáticos adicionales. Las dos primeras opciones sólo permiten relaciones simples entre dos tablas (y múltiples campos), pero siempre utilizando un valor de campo como filtro o utilizando valores de filtro fijos. No es posible usar filtros complejos con múltiples tablas involucradas, ni puede tener filtros flexibles con datos dinámicos como un filtro basado en la fecha actual (como Due Date <= Esto se puede hacer utilizando el código C/AL o Anveo Script.
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https://docs.anveogroup.com/es/manual/anveo-client-suite-2/creacion-de-la-interfaz-de-usuario/relaciones-con-la-mesa/?product_platform=Microsoft%20Dynamics%20NAV%202015&product_name=anveo-mobile-app
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Cloud & DragonAguja de acupuntura desechable con muy buena relación calidad-precio. El recubrimiento de silicona posibilita una aplicación indolora de la aguja. 35 tamaños distintos de agujas para elegir SEIRIN®Aguja de acupuntura de alta calidad fabricada en Japón. La aguja está centrada en el mango, lo que permite un fácil manejo. Se fabrican con acero especial de la mejor calidad, inoxidable, y reciben un triple pulido. SEIRIN®Aguja de acupuntura desechable de alta calidad y fabricada en Japón. Envase de 10 agujas + 1 tubo guía por blíster. Acero especial de la mejor calidad con triple pulido. Su inserción es especialmente sencilla y delicada. SEIRIN®Aguja de acupuntura desechable de alta calidad y fabricada en Japón. El mango está pegado al tubo guía con una punta de pegamento y se separa mediante una ligera presión. El tubo guía tiene los bordes redondeados. Cloud & DragonAguja de acupuntura desechable con muy buena relación calidad-precio. 14 tamaños de aguja para elegir. Blíster con reverso de papel. Una aguja por cada compartimiento del blíster. Los blisters individuales
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¿Cómo nace algo nuevo? Desarrollo y presentación del Golf VII plásticas universales TECNICAS 'RAPID' ¿Cómo nace algo nuevo? Desarrollo y presentación del Golf VII La fabricación y el montaje de conjuntos completos para series pequeñas está convirtiendo, junto a la fabricación de componentes se sueltos, en el pilar fun- damental de la construcción de prototipos. Como el propio nombre de Rapid Prototyping ya indica: se trata de que las ideas Industrial Prototyping avanza tomen forma lo antes posible. incluso un paso más en cuanto al número de uni- dades: Industrial Prototyping es el método elegido en la fase de desarrollo y preparación de series por la industria del automóvil para llevar a la fase industrial un modelo de serie teniendo en cuenta aspectos de tiempo y costes. Hemos hablado con Michael Mayer, director de proyecto Moldes de aluminio de la Mo- dellbau Robert Hofmann GmbH, sobre el proyecto Golf VII, el perpetuo clásico de serie de Wolfsburg. y sean sometidos en serie de un nuevo modelo La de vehículo está preparación sometida delen arranque la actualidad de la producción a una concluido dicho, la estructura elevada presión en términos de plazos y costes. vehículos Al mismo que los vehículos mercialización. tiempo, conceptuales, se exige más tarde prototipos puedan ser adaptados de preserie, en el marco del desarrollo a pruebas y ensayos. el desarrollo de ventas debe disponer de preserie para poder iniciar Esto exige piezas para los vehículos conceptuales, para 100 vehículos Una vez prototipo de la co- individuales de preserie. La construcción afronta con diferentes estos tres niveles de requerimientos. se encuentran procedimientos estrategias Entre ellas con molde, tec- nologías Rapid y técnicas de acabado. En relación al número el equipamiento y, finalmente, 50 y 100 vehículos de prototipos del vehículo propiamente entre de unidades, rápido en vehículos también de grandes resulta más series, como el Golf VII, el paso del Rapid Prototyping al Industrial Volkswagen Golf Vlllaño fabricación de 20131. Prototyping con entre 100 Y 120 unidades una serie pequeña. La construcción vuelve a entrar en juego una vez más después del arranque modelo para de prototipos de la serie: a la presentación básico del Golf le sigue el desarrollo modelos especiales, del de como el GTI o ediciones especiales. Desarrollo del proyecto Golf VII Una vez definido el diseño con el cliente wagen, asumió la preparación Hofmann des y la aplicación DI b."TTrn" de tecnologías Volksde mol- Rapid Pro- TECNICAS 'RAPID' plásticos universales totyping, como el LaserCUSING (sinterización láser aditiva con metales), para las piezas de los conjuntos faros halógenos, faros antiniebla, reflectores traseros, pilotos traseros, revestimientos del portón trasero, revestimiento de chapa del asiento y el salpicadero. Técnicas de acabado, como el metalizado por alto vacío, son estándares obligatorios en los elementos de iluminación, así como los trabajos de montaje hasta el conjunto terminado. Recubrimiento, flocado y pintado son también técnicas de acabado. Para fabricar conjuntos altamente complejos como un salpicadero, por ejemplo, habitualmente se combinan diferentes técnicas o procedimientos y estrategias. Encuanto a aspecto, tacto, acabado, materiales Michael empleados y funciones no se diferencian en de la serie. Industrial Mayer: "En los vehlculos prototipo, todas las piezas prototipo o Rapid Prototyping significa dar a los coniuntos nada de una pieza de grandes series. Mientras que el periodo de desarrollo de una pieza de grandes series similar se sitúa en torno a las 25 semanas, la aplicación de estas tecnologías permitió al equipo de construcción de prototipos entregar a Volkswagen en 12 semanas las piezas de preserie del Golf VII. Aparte del factor tiempo, que en el caso de los modelos nuevos suele ser el criterio más relevante, cada vez se tienen más en cuenta también aspectos relacionados con los costes. Volkswagen apuesta por la competencia de sus socios Volkswagen, atendiendo en especial a los costes y el factor tiempo, apuesta por socios competentes en la construcciónde prototipos. Calidades y cantidades constantes son factores clave para el socio en Industrial Prototyping. Modellbau Ejemplos de piezas en el Golf VII: faro delantero Hofmann dispone del abanico de competencias necesario para semejante tarea, con la ventaja de estar integrada dentro de un departamento de construcción de moldes que paralelamente puede suministrar a Volkswagen moldes para grandes series. Para el Golf VII se trató de 30 moldes de inyección que hubo que entregar en 10 semanas. Para los ingenieros de desarrollo y de industrialización de Volkswagen un socio de este tipo ofrece muchas ventajas: entran en contacto con procedimientos innovadores de la técnica de moldeo por inyección, se aprovechan de competencias relacionadas con los materiales o los procedimientos y obtienen soluciones para la fabricación de prototipos en gran número, especialmente adaptadas al proyecto de desarrollo. Ejemplos de piezas en el Golf VII: piloto trasero. lejemplo: xenónl. deben funcionar como conjuntos y como si se tratara ya una forma apta para la serie" TECNICAS 'RAPID' plásticos universales Competencia completa en torno al componente Para el Golf VII, Volkswagen petencia en materia apostó por la com- de fabricación de nuestro equipo de construcción Hofmann de piezas de prototipos. puede, p. ej., asignar dentro del Grupo el centro encargado de fabricar las piezas, las piezas fresadas, en Oresde, y las más económicas, en China: por eso es importante los procesos Michael Pero dentro coordinar del Grupo, como bien explica Mayer. una competencia componentes plena significa mientos y acabados: ciones, como pruebas comprobaciones Industrial para el Golf VII tener de de fun- de estanqueidad, incluidas entre las prestaciones de prototipos. en materia algo más que procedi- están de la construcción Prototyping significó BU 4: Ejemplos de piezas en el Golf VII: salpicadero. que poner a disposición entre 100 y 120 piezas de los diferentes conjuntos. Es decir, un volumen mismo proveedor; enorme. los prototipos "Todo de un Trabajo manual con mucha delicadeza: desmoldeo de una pieza y más adelante moldeada en un molde de silicona. los moldes de serie tienen un impacto importante en la calidad y el espacio de tiempo del proyecto. El cliente mantiene área de construcción un contacto estrecho de prototipos durante fase de desarrollo, mientras trucción realiza el traspaso de moldes los expertos de industrialización continúa El con el la que la de consfluido a de Volkswagen", Mayer. arranque de la fabricación nuevo Golf VII transcurrió en serie para el exactamente según lo planificado. Crear y supervisar la calidad: control de calidad en la construcción de prototipos en la mesa de medición. Conjuntos 3D del faro delantero VW Golf VII. Las series pequeñas también requieren mucho cariño: acabado de superficies en la construcción PLASTICOS de prototipos. TECNICAS 'RAPID' plástitDS universales Entrevista con Michael Mayer, director de proyecto Moldes de aluminio de Modellbau Robert Hofmann GmbH ¿Qué particularidades tuvo para la construcción de prototipos el proyecto Golf VII? ¿ y qué viene luego? todas las piezas prototipo deben funcionar como conjuntos y como si se tratara ya de la serie. In- Nuestros matriceros continúan estando aliado dustrial o Rapid Prototyping significa dar a los del cliente durante la serie, es decir, después conjuntos una forma apta para la serie. Por una parte, el proyecto global, integrado por del SOP(inicio de la producción), para trabajos los conjuntos faros halógenos, faros antiniebla, de mantenimiento o de prevención. Nosotros, ¿Qué métodos aplican en el Industrial o reflectores traseros, pilotos traseros, revesti- los de la construcción de prototipos, volveremos Rapid Prototyping? mientos del portón trasero, revestimiento de a entrar en juego cuando se lancen ediciones chapa del asiento y salpicadero, presentaba una especiales. Cuando salgan el Golf Plus o el Golf En general empleamos técnicas con molde, gran diversidad. Al fin y al cabo, se trata de GTI. De esta forma acompañamos a nuestros como moldes de aluminio, vaciados en moldes planteamientos muy distintos desde el punto de clientes a lo largo de todo el ciclo de producto. de resina sintética o moldes de silicona, así como técnicas sin molde, como el sinterizado vista de la construcción de prototipos, con acabados especiales, como el metalizado por alto ¿En qué se diferencian las piezas de pro- láser selectivo, en el que un polímero original vacío, flocado, forrado o pintado. Incluso reali- totipos de las piezas de fundición inyec- se va aplicando capa por capa. Mediante sinte- zamos pruebas de estanqueidad para nuestros tada o de poliuretano de la serie? rizado láser se pueden fabricar piezas tan gran- Engeneral puede afirmarse que en cuanto a as- adelante técnicas de acabado, como el metali- prototipos deben estar a disposición en la fecha pecto, tacto, acabado, materiales empleados y zado por alto vacío del reflector de un faro. prevista y los moldes de serie se entregan en el funciones no se diferencian en nada de una des como un salpicadero. A esto se añaden más clientes. Por otra parte, el espacio de tiempo era todo un reto, ya que los vehículos de ensayo y plazo de 10 a 12 semanas para el SOP.Otra no- pieza de grandes series. Aunque, por razones vedad fue la posibilidad de coordinar la mayoría de tiempo y de costes, en ocasiones puede pro- ¿Existen estrategias para los métodos? Soluciones estándar no suelen existir. Esto de- de piezas directamente con Volkswagen en ducirse alguna desviación de esta norma. Por Wolfsburg. Piezas sueltas del faro y de los pilo- ejemplo, en el caso de un vehículo conceptual. pende fundamentalmente tos traseros se subcontrataron del modo están- Algunas veces los clientes solicitan una ejecu- serie o el lote. Y,evidentemente, también de los del tamaño de la dar a un OEM. Eneste caso, a Valeo. Sin olvidar, ción diferente a la de la serie de los cordones plazos establecidos o el presupuesto. Enfunción naturalmente, el volumen en sí, todo un reto, de soldadura situados fuera de la vista. Pero, en de los tamaños de los lotes hacemos nuestras también para nosotros. principio, pongamos por caso los difusores, recomendaciones. ¿Qué le avala ante Volkswagen como Para las series pequeñas deben cumplir los mismos requerimientos tér- puede que los moldes de aluminio sean la op- micos que las piezas de serie. En cuanto a las ción más rentable, pero si se trata de auténticas funciones, es muy poco frecuente que se permi- piezas únicas, entonces posiblemente sea mejor tan desviaciones. el sinterizado láser selectivo. te, resulta atractivo tener un único proveedor y ¿Cuáles son los motivos por los que la otra difieren en gran medida en función de la una coordinación directa. Nuestro Grupo sumi- construcción de prototipos tiene tanta técnica aplicada. nistra prototipos de conjuntos y más adelante los moldes de serie. También en la coordinación importancia en la introducción de nuevos vehiculos? El sinterizado láser selectivo resulta rentable constructor de prototipos? Yo diría que son varios los puntos. Evidentemen- Los puntos de transición de una estrategia a para la fabricación de piezas grandes hasta un a nivel interno recurrimos a las competencias y número entre 1 y 5. Si se trata de piezas pequeSe trata de que los ingenieros de desarrollo ñas, el tamaño del lote puede ascender a las 50 forma que las piezas fresadas se producen en puedan palpar y concretar el diseño, y de deci- unidades; y en el caso de piezas muy pequeñas, nuestro centro de Dresde y las piezas sencillas siones consensuadas hasta con la cúpula direc- hasta 500 unidades. Si los lotes superan estas en nuestro centro en China. Otro punto sería tiva más cifras, pasamos a fabricar las piezas con moldes nuestra capacidad de innovación para la serie tempranas del desarrollo se exige que los vehí- de aluminio, siempre que se trate de piezas no en lo relativo a los procesos de fabricación y los culos conceptuales produzcan el mismo impacto visibles. Si hemos de trabajar con policarbona- conceptos de molde. Los ingenieros de desarro- visual que el vehículo de serie. A los vehículos tos de alta temperatura o duroplásticos o si el llo y especialistas de industrialización obtienen de pruebas se suman los ensayos y pruebas. Las cliente exige un determinado sistema de bebe- así una información valiosa sobre las diferentes piezas deben resultar tan convincentes como dero, como en la serie, utilizamos moldes de posibilidades, hasta el vehículo de serie. una pieza de serie. En los vehículos prototipo, acero templado .• trabajos parciales del Grupo Hofmann. De tal de la compañía. En las fases PLAS:rJ.~Q.~
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Resolución de pantalla y monitores Puede ampliar un escritorio remoto a varios monitores. Si cuenta con un monitor de alta resolución, puede ver la aplicación o el escritorio remotos en alta resolución. El modo de visualización Todos los monitores muestra la ventana de un escritorio remoto en varios monitores. La ventana del escritorio remoto aparece en todos los monitores de forma predeterminada. Puede utilizar la función selectiva de varios monitores para mostrar la ventana de un escritorio remoto en un subconjunto de los monitores. Si utiliza el modo Todos los monitores y hace clic en el botón Minimizar, al maximizar la ventana, esta volverá a dicho modo. De forma similar, si utiliza el modo Pantalla completa y minimiza la ventana, cuando la maximice, esta volverá a dicho modo en uno de los monitores. Si configuró Horizon Client para que use todos los monitores, al maximizar la ventana de una aplicación se ampliará a pantalla completa solo en el monitor en el que se encuentra. Un usuario que tenga una pantalla de alta resolución como un monitor 4K o que tenga problemas de visión suele tener habilitada la función de escala de pantalla. Para ello, configura los puntos por pulgada (PPP) para que sean superiores al 100% en el equipo cliente. Con la función Ajuste de escala de la pantalla, la aplicación o el escritorio remotos admiten la configuración de la escala del equipo cliente y se mostrarán en tamaño normal en lugar de muy pequeños.
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Adicionalmente, Tenerife Smart Island contará con un área de exposición donde empresas del sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación darán a conocer sus productos y servicios. Un espacio en el que además se celebrarán todas las Pausa-Café programadas durante las tres jornadas de TENERIFE SMART ISLAND fomentando así el encuentro profesional entre expositores, asistentes e invitados. Espacio TIC: 21, 22 y 23 de marzo en horario de 11 a 18 horas Smart Pitch: 22 de marzo a partir de las 16 horas Elige Jornada a la que quieres asistir * Compra Pública de Innovación - jueves 21 de 09:00 a 14:15 horas Edificios Inteligentes - viernes 22 de 09:00 a 14:00 ¿Necesita certificado de asistencia? * Tenerife Smart Island le informa, conforme al Reglamento General de Protección de Datos de carácter personal 2016/679, que los datos facilitados por usted mediante el presente formulario serán objeto de tratamiento informatizado, con la finalidad de gestionar y organizar la celebración de Tenerife Smart Island 2019 así como mantenerle informado de las actividades del mismo. Durante el evento se podrán tomar imágenes por lo que solicitamos su consentimiento para obtener, reproducir y publicar las fotografías, vídeos e imágenes captadas con motivo de su participación en las actividades, sin ningún derecho adicional, de manera indefinida y sin limitación geográfica alguna, autorizando su uso para fines promocionales y divulgativos en los medios y en la forma que Tenerife Smart Island considere oportunos. Asimismo, le informamos que puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición enviando un escrito, acompañado de una fotocopia de su DNI a info@smartislandtenerife.com
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11 años sin Oscar Antonio López Enamorado, migrante hondureño desaparecido en Jalisco "Han pasado once años y sigo sin conocer la verdad, sin saber dónde está mi hijo", afirmó en rueda de prensa este martes 19 de enero, Ana Enamorado, en el décimo primer aniversario de la desaparición de Oscar Antonio López Enamorado, su hijo. Tras aquel 19 de enero de 2010, Ana Enamorado, madre centroamericana e integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano, ha buscado sin reparos, sin demora, sin miedo, el último rastro y el paradero de su amado muchacho; sin embargo, el Estado Mexicano ha sido incapaz de ofrecerle certezas que le permitan calmar el dolor de su ausencia. Más de 4 mil hojas en un expediente, tres líneas de investigación con poco sustento, desechadas o a las que simplemente no se les ha dado seguimiento, son algunas de las tantas negligencias, omisiones y demoras a las que se ha enfrentado esta valiente mujer. Y es que, a decir de sus acompañantes legales, el caso de Oscar, lamentablemente emblemático "muestra el desdén" del Estado Mexicano hacia la población migrante y la ineficacia del sistema de procuración de justicia y búsqueda de personas desaparecidas. Oscar Antonio López Enamorado se comunicó por última vez con su madre un día 19 de enero, pero del año 2010, cuando se encontraba en el poblado de El Carrizo en San Sebastián del Oeste, Jalisco. Había salido de su natal Honduras en el año 2008, huyendo de la violencia desbordada que azota todavía a su país. Lo logró, sin embargo, un grupo de hombres que conoció ya establecido en el norte, le invitaron a que viajara a México con la promesa de "trabajar". Eso es lo único que Ana sabe de su Oscar, que permaneció en la casa de estos sujetos durante todo el año 2009. Lo que sucedió después es historia desconocida o, por lo menos, así lo argumentan las autoridades federales y estatales, quienes entre escusas y malas prácticas han "buscado" a Oscar con escasa voluntad, entre papeles y oficios. En el marco del décimo primer aniversario de su desaparición, Ana dice que no está dispuesta a vivir otro año más sin su amado hijo, no quiere que se sume un nuevo 19 de enero sin tenerlo cerca, sin saber dónde está. Por ello, acompañada de organizaciones de la sociedad civil en México, en Jalisco y en Europa compartió en rueda de prensa este martes, los avances que ella y sólo ella ha logrado obtener a base de esfuerzos conjuntos con personas solidarias, largas jornadas de trabajo, de insistencia y pugna pública, pues como dice, el Gobierno Mexicano sabe que no se detendrá hasta encontrarlo. En este espacio, Sandino Rivera, abogado a cargo del caso, expuso que, a lo largo de esta década, ni la Fiscalía General de la República -quien tiene competencia por tratarse de un delito cometido en contra de la población migrante-, ni la Fiscalía del Estado de Jalisco habían entregado a copias del expediente de investigación a Ana Enamorado, alegando que "la víctima podía poner en riesgo la investigación". Un argumento "ridículo" y alejado de todos los estándares internacionales en materia de derechos humanos, ya que el acceso a la información es un derecho de todas las víctimas, advirtió. Tras este primer obstáculo, reconoció, tuvieron que interponer un amparo, que luego de cuatro meses surtió efecto. La autoridad cedió las copias del expediente, mismas que les permitieron corroborar algo que ya sospechaban: en 10 años, ni la autoridad federal, ni la local en Jalisco, habían hecho una diligencia en campo para buscar con vida a Oscar. Mientras tanto, identificaron al menos tres líneas de investigación, algunas de ellas, sentenció, sin lógica o con poco sustento, incluso, sobre las cuales "no se ha explorado más allá por falta de voluntad política". La primera de éstas tiene que ver con la cremación de un cuerpo en el año 2013 por el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF). En aquel momento, el área de desaparecidos de la Fiscalía del Estado de Jalisco quiso entregar a Ana las cenizas de una persona, sin antes corroborar genéticamente el parentesco. Y es que, como lo ha denunciado el periodista Darwin Franco, en el reportaje Jalisco: Desaparecer hasta volverse cenizas, así como, el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo en un informe sobre el caso, el IJCF cremó a mil 559 cuerpos no identificados, de los cuales existe muy poca información que permita conocer su identidad. Esta línea, asegura el abogado, "es casi imposible saber con certeza que esas cenizas son de Oscar, pues no hay una muestra de ADN y el cuerpo fue cremado". La segunda habla sobre la localización de cuerpos calcinados en diciembre de 2009 en el poblado de El Carrizo en San Sebastián del Oeste, Jalisco. Al respecto, destaca el abogado, "es una línea de investigación ilógica, porque Oscar habló por teléfono con Ana mes y medio después de esta fecha", es decir, Ana escuchó a Oscar en enero de 2010, un mes después de la fecha que argumentan las autoridades. La última línea, sugiere que alguien envió un mensaje de texto a una persona conocida de Ana, donde mencionaba que tenía información sobre quienes estaban involucrados con la desaparición de Oscar. No obstante, aunque la línea de investigación sigue vigente, "la FGR no ha querido investigar más allá sobre quiénes son los dueños de esas líneas telefónicas y tampoco se les ha entrevistado" precisó Sandino Rivera. Por ahora, también permanecen vigente un amparo penal en espera de la resolución de un juez que busca que la autoridad competente ordene "una reparación integral del daño que incluya todos los elementos necesarios para encontrar a Oscar". Reconociendo el trabajo que Ana Enamorado ha realizado de manera independiente con sus abogados y organizaciones de la sociedad civil, informaron sobre las labores de búsqueda en campo que, durante los pasados meses de septiembre, noviembre y diciembre de 2020, se estuvieron llevando a cabo en los municipios de Puerto Vallarta y San Sebastián del Oeste: "Se han realizado dos diligencias de búsqueda en vida de Oscar en Puerto Vallarta, en pueblos aledaños y en El Carrizo, lugar donde vivió Oscar durante el 2009, nosotros esperamos que se pueda determinar la suerte y paradero de Oscar con las acciones de diligencias, pero hemos exigido a las Fiscalías que realicen todo lo que tengan que hacer para buscarlos". Y es que, estas jornadas de búsqueda en vida son históricas, pues si bien, las autoridades federales y locales habían argumentado que no contaban con los elementos para "entrar al lugar" donde había sido visto por última vez Oscar, debido a la peligrosidad de la zona, gracias a las últimas diligencias organizadas por la Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión Estatal de Búsqueda de Jalisco y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fue posible ingresar y tener pistas sobre el paradero del joven migrante: "En la última diligencia que se realizó por parte de la Comisión Nacional de Búsqueda y la Comisión Estatal de Búsqueda de Jalisco se puedo entrar a esta comunidad y Ana se pudo entrevistar con testigos y personas que estuvieron viviendo con Oscar". Sin embargo, los eternos ausentes, preciso en su comunicado Ana Enamorado, siguen siendo la Fiscalía General de la República, la Unidad de Delitos para las Personas Migrantes, la Fiscalía del Estado de Jalisco y, por supuesto, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, quien no ha respondido ante ninguna autoridad sobre su responsabilidad en la cremación de cuerpos sin identificar. En esta rueda de prensa, personas aliadas y acompañantes en el proceso de búsqueda de esta madre incansable, compartieron algunas reflexiones y vivencias en el camino que han emprendido a su lado. Paula Mónaco, periodista, aseguró en su participación que, "si el Estado Mexicano hoy busca a Oscar, es producto del trabajo que ha hecho Ana". May-ek del colectivo Huellas de la Memoria, aseguró por su parte, que Ana Enamorado "encarna y hace presente la búsqueda de miles de personas migrantes en México". Y es que, las huellas de esta mujer buscadora fueron las primeras en ser colocadas en el memorial que permanece en un muro frente a la Fiscalía General de la República desde el mes de enero de 2020, en la Ciudad de México. Estas mismas Huellas de la Memoria, fueron colocadas a las afueras de la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco, sin embargo, fueron retiradas. Finalmente, en la coyuntura de este décimo primer aniversario, Ana reiteró que no se detendrá hasta encontrar a Oscar y hasta que se sancione a los responsables, incluso, cuando estos sean las propias autoridades. "Si la misma autoridad es culpable de la desaparición de Oscar, ellos tendrán que pagar. Porque yo no voy a descansar y mi hijo tiene que regresar".
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