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María Eugenia Caseiro
No eran festones calcinados, ni salamandras, ni murciélagos sino tus manos esperando la lluvia. Y la figura exprimida varias veces se te secaba al sol en un sueño en que también se marchitaban otros sueños. Con tantas diferencias como granos de arroz, o como cáscaras tus manos de pájaros sueltos, tus anillos de afilar ...
Esperando la lluvia
Blas de Otero
Por los puentes de Zamora, sola y lenta, iba mi alma. No por el puente de hierro, el de piedra es el que amaba. A ratos miraba al cielo, a ratos miraba al agua. Por los puentes de Zamora, sola y lenta, iba mi alma.
CANCIÓN CINCO
Juan Ramón Mansilla
Escasas fueron las noches que me gustaron. Cada mañana el humo del café caliente evocaba la bruma de la noche anterior, restos de demasiadas imágenes, lejanas como soles pasados, luces venidas de cosmos extintos. Heridos por el daño con que a solas inquieta lo que no consumamos o de ahogados fuegos se elevan fumarolas...
Escuchando la noche transfigurada de Schoenberg
Rubén Darío
Señora, Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura. No pidas paz a mis brazos que a los tuyos tienen presos: son de guerra mis abrazos y son de incendio mis besos; y sería vano intento el tornar mi mente obscura si me enciende el pensamiento la locura. Clara está la me...
Que el amor no admite cuerdas reflexiones
José Martí
Cuba nos une en extranjero suelo, Auras de Cuba nuestro amor desea: Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo, Cuba en tu libro mi palabra sea.
Cuba nos une...
José Martí
Fuera del mundo que batalla y luce Sin recordar a su infeliz cautivo, A un trabajo servil sujeto vivo Que a la muerte temprano me conduce. Mas hay junto a mi mesa una ventana Por donde entra la luz; y no daría Este rincón de la ventana mía ¡Por la mayor esplendidez humana!
Fuera del mundo...
Jesús Hilario Tundidor
Homenaje a Fray Luis de León Del monte en la ladera del espíritu. Sedentario habitante del espíritu. Orea el huerto el aire del espíritu. Tu plaza recogida del espíritu. Abre Fray Luis el mundo del espíritu y conozca la paz de la materia.
POBLAMIENTO
María Eugenia Caseiro
Una mujer en negro y blanco detiene el minutero se cruza de brazos sin alfileres sin tuercas no sabe llorar espera que todo haya terminado que sus zapatos la lleven donde no hay calumnia.
Retrato
Nicolás Guillén
Esta es la canción del bongó: —Aquí el que más fino sea, responde, si llamo yo. Unos dicen: Ahora mismo, otros dicen: Allá voy. Pero mi repique bronco, pero mi profunda voz, convoca al negro y al blanco, que bailan el mismo son, cueripardos y almiprietos más de sangre que de sol, pues quien por fuera no es de noche, ...
LA CANCIÓN DEL BONGÓ
Paz Díez Taboada
Despójame del ansia desmedida... Ernestina de Champourcín Como si deshojaras una rosa excesiva, despójame de tantos anhelos sin perfiles, del deseo roído, de los sueños voraces que avanzan galopantes. Como si desvelaras un enigma tozudo, despójame del llanto de las horas veloces, de la lluvia de ayer, de las...
Expolio
Marilina Rébora
Sin saber que es domingo, ruidoso día de fiesta, va llevando su carga la minúscula hormiga: el trozo de una hoja en perfilada cresta columpiase oscilante sin impedir que siga. Apenas se apresura, que caminar le cuesta, y se esfuerza consciente pues el deber la obliga, prosiguiendo el sendero, pese a tal lastre, enhi...
LA HORMIGA
Luis de Góngora
Del León, que en la Silva apenas cabe, O ya por fuerte o ya por generoso, Que a dos Sarmientos, cada cual glorioso, Obedeció mejor que al bastón grave, Real cachorro y pámpano suave En este infante en tierna edad dichoso; Cupido con dos soles, que hermoso De ángel tiene lo que el otro de ave. La alta esperanza en é...
DE DON RODRIGO SARMIENTO
Gustavo Adolfo Bécquer
Cruza callada, y son sus movimientos silenciosa armonía: suenan sus pasos, y al sonar recuerdan del himno alado la cadencia rítmica. Los ojos entreabre, aquellos ojos tan claros como el día; y la tierra y el cielo, cuanto abarcan, arden con nueva luz en sus pupilas. Ríe, y su carcajada tiene notas del agua fu...
Rima XXXIV
Bertolt Brecht
1 Señores míos, con diecisiete años llegué al mercado del amor y mucho he aprendido. Malo hubo mucho, pero ése era el juego. Aunque hubo Cosas que sí me molestaron (al fin y al cabo también yo soy persona). Gracias a Dios todo pasa deprisa, la pena incluso; también el amor. ¿Dónde están las lágrimas de anoche? ¿Dónde l...
Canción de la prostituta
Salvador García Ramírez
El zoco tiene toldos y cenefas azules sobre sacos abiertos que huelen a azafrán y a hierbabuena. El zoco es multitud. En sus paredes se hacinan la seda con la lana, la palma con la piel, la fruta con la sal y los aceites. De sus bóvedas pende la luz de los octógonos. A sus esquinas dan las caravanas. A sus puertas se...
Gurfa
Omar García Ramírez
La muerte es un jardín de armas oxidadas, frutas de latón corroídas por una lluvia eterna y sulfurosa donde no florece tu risa ni tu enredadera bruna ebastiana. La muerte es la frontera más allá de tu lecho la muralla enferma donde se pudren ...
La muerte es un jardín
Alfredo Buxán
Porque el instante es todo, el beso que se da es un lento disturbio, un fantasma de ceniza: si supiera durar sería fuego. Anega en un frescor inesperado la pasión de los amantes, su ciega soledad. Se disuelve sin más y se nos muere contra la fría losa de los labios.
Nunca aprendemos
Porfirio Barba Jacob
Nada a las fuerzas próvidas demando, pues mi propia virtud he comprendido. Me basta oír el perennal ruido que en la concha marina está sonando. Y un lecho duro y un ensueño blando; y ante la luz, en vela mi sentido para advertir la sombra que al olvido el ser impulsa y no sabemos cuándo... Fijar las lonas de mi móv...
SABIDURÍA
Delfina Acosta
Un día tú dijiste: soy feliz. La tienda azul del mar es mi camisa. Junté en mi percha todo de este mundo: el torso del océano y la brisa. Te fuiste a caminar alegremente por Chile entero dando Buenos días al vendedor de anzuelos y pescados, a la mujer inmóvil de la esquina, que abrió, feliz, sus ojos, al oírte, y abrió...
Un día tú dijiste...
Nicolás Guillén
¿Cuándo fue? No lo sé. Agua del recuerdo voy a navegar. Pasó una mulata de oro, y yo la miré al pasar: Moño de seda en la nuca, bata de cristal, niña de espalda reciente, tacón de reciente andar. Caña (febril le dije en mí mismo), caña temblando sobre el abismo, ¿quién te empujará? ¿Qué cortador con su mocha te cor...
AGUA DEL RECUERDO
Amado Nervo
«Espíritu que naufraga en medio de un torbellino, porque manda mi destino que lo que no quiero haga; »frente al empuje brutal de mi terrible pasión, le pregunto a mi razón dónde están el bien y el mal; »quién se equivoca, quién yerra; la conciencia, que me grita: ¡Resiste!, llena de cuita, o el titán que me...
El torbellino
Víctor Hugo López Cancino
Nació en mí, de mis sentimientos, de mi felicidad o de mis tormentos, como nace el pájaro, como nace la flor, como nace el odio o como nace el amor. Surgió así tan instantánea, tan de repente, al meditar las cosas que pasan por mi mente, quizá el pensar alguna idea loca se apresuró a surgir, hasta llegar a mi boca. E...
Lágrima
María Eugenia Caseiro
[a] En medio el corazón que ya no cuenta duermevela el tiempo tiempo tiempo… camina sin pesquisa imaginable. [b] Me lleno, te lleno de verdes sin reposo tengo cuajado tanto espacio tengo el paladar cansado de tu huida de mi huida: nuestra. [c] En tus manos abandono el sonido la bar...
Abandono
Garcilaso de la Vega
Un rato se levanta mi esperanza: mas, cansada de haberse levantado, torna a caer, que deja, mal mi grado, libre el lugar a la desconfianza. ¿Quién sufrirá tan áspera mudanza del bien al mal? ¡Oh corazón cansado! Esfuerza en la miseria de tu estado; que tras fortuna suele haber bonanza. Yo mesmo emprenderé a fuerza ...
SONETO IV
Paz Díez Taboada
He soñado que el mundo amanecía sin los rostros perversos y alzado sobre el viento: un ámbito dorado, sobre piedras ingrávidas, en donde frescas rosas perfumaban la vista. El horror y la furia, disueltos ya en aromas de viejos vinos y de flores nuevas. Anulado, vencido, había caducado este mundo cruel, reino del o...
Sueño de rosas
Miguel de Unamuno
¿Por qué esos lirios que los hielos matan? ¿Por qué esas rosas a que agosta el sol? ¿Por qué esos pajarillos que sin vuelo se mueren en plumón? ¿Por qué derrocha el cielo tantas vidas que no son de otras nuevas eslabón? ¿Por qué fue dique de tu sangre pura tu pobre corazón? ¿Por qué no se mezclaron nuestras sangres de...
¿Por qué esos lirios que los hielos matan?
Luis de Góngora
Al Conde de Niebla Estas que me dictó, rimas sonoras, Culta sí aunque bucólica Talía, Oh excelso Conde, en las purpúreas horas Que es rosas la alba y rosicler el día, Ahora que de luz tu niebla doras, Escucha, al son de la zampoña mía, Si ya los muros no te ven de Huelva Peinar el viento, fatigar la selva. Templado...
FÁBULA DE POLIFEMO Y GALATEA
Gil Vicente
Del rosal vengo, mi madre, vengo del rosale. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rosale. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rosale. Viera estar rosal florido. cogí rosas con sospiro: vengo del rosale. [Viera estar rosal granado, cogí rosas con cuidado: vengo...
DEL ROSAL VENGO
José Ángel Buesa
He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío: una blanca, otra roja, como tu amor y el mío. Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo: la roja, en vino blanco; la blanca, en vino rojo. Al beber, gota a gota, los pétalos flotantes me rozarán los labios, como labios de amante; y, en su llama o su nieve de idénti...
BRINDIS
Pedro Salinas
Y ahora, aquí está frente a mí. Tantas luchas que ha costado, tantos afanes en vela, tantos bordes de fracaso junto a este esplendor sereno ya son nada, se olvidaron. Él queda, y en él, el mundo, la rosa, la piedra, el pájaro, aquéllos , los del principio, de este final asombrados. ¡Tan claros que se veían, y aún se ...
EL POEMA
Garcilaso de la Vega
Por ásperos caminos he llegado a parte que de miedo no me muevo; y si a mudarme a dar un paso pruebo, y allí por los cabellos soy tornado. Mas tal estoy, que con la muerte al lado busco de mi vivir consejo nuevo; y conozco el mejor y el peor apruebo, o por costumbre mala o por mi hado. Por otra parte, el breve tiem...
SONETO VI
Lope de Vega
Rota barquilla mía, que arrojada de tanta envidia y amistad fingida, de mi paciencia por el mar regida con remos de mi pluma y de mi espada, una sin corte y otra mal cortada, conservaste las fuerzas de la vida, entre los puertos del favor rompida, y entre las esperanzas quebrantada; sigue tu estrella en tantos dese...
Rota barquilla mía
Ángeles Carbajal
Tu casa aparece en mi sueño. Un aire pequeño habita sus rincones y a veces se duerme y parece que no está. Yo paseo por ella descalza, cubierta apenas por una camisa blanca de algodón. Y hacemos a menudo zumos de naranja y negros cafés y tostadas crujientes y mermeladas de ciruela de melocotón de fresa... Y son infinit...
Tu casa
para la familia
Si los niños viven con crítica Aprenden a condenar. Si los niños viven con hostilidad Aprenden a vivir luchando. Si los niños viven el ridículo Aprenden a ser tímidos. Si los niños viven con vergüenza Aprenden a sentirse culpables. Si los niños viven con tolerancia Aprenden a ser pacientes. Si los niños viven con estí...
Los niños aprenden lo que viven
Hilario Barrero
Prolongado en el tiempo tu signo permanece y, aunque esconde la llave de tu gozo, descifra cada noche la vieja adivinanza del silencio. La reina del Destino, descolgada en andamios de alabastro, traduciendo su mito de mármol malogrado, me expulsa enfurecida del Recinto porque sé las respuestas a sus envenenad...
Signo
Infantiles
1 Amo las cosas que nunca tuve con las otras que ya no tengo: Yo toco un agua silenciosa, parada en pastos friolentos, que sin un viento tiritaba en el huerto que era mi huerto. La miro como la miraba; me da un extraño pensamiento, y juego, lenta, con esa agua como con Pez o con misterio. 2 Pienso en umbral donde deje...
Cosas
Ángeles Carbajal
Sobre la mesa varias fotografías de Taliesin West, casa, taller y escuela hecha de lonas, madera pintada y piedra sin pulir, y desde su dilatado espacio horizontal abierta en logia al sol, a la vegetación, y a los lagartos del desierto de Arizona. Nunca estuve allí. Frente al balcón la gata blanca vigila el juego de s...
Dos lugares en el mundo
Dina Posada
Es tu lengua acierto de vigilia dejándose llevar por el lascivo inquieto travieso viento moreno de mis muslos Hebra de agua tibia descubriendo mis pechos despiertos piruetea con la gana que el espejo refleja en una marejad...
CINTA ABISMAL
San Juan de la Cruz
Sin arrimo y con arrimo, sin luz y ascuras viviendo todo me voy consumiendo. I Mi alma está desassida de toda cosa criada y sobre sí levantada y en una sabrosa vida sólo en su Dios arrimada. II Por esso ya se dirá la cosa que más estimo que mi alma se vee ya sin arrimo y con arrimo. II...
GLOSA DE ÉL MISMO
Federico García Lorca
Un pastor pide teta por la nieve que ondula blancos perros tendidos entre linternas sordas. El Cristito de barro se ha partido los dedos en los tilos eternos de la madera rota. ¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos! Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro. Los vientres del demonio resuenan por los va...
Nacimiento de Cristo
Hilario Barrero
Marchita su belleza en esquinas oscuras, su cuerpo corrompido de gusanos de noche, asediado de heridas, temblores y tumores ya no quiere vivir, desnudo y desterrado se aleja de los suyos. Agobiado de grietas es difícil mirarse en el espejo y ver una carroña sin forma ni esplendor, pergamino sonoro su piel en “de...
In tempore belli
Odette Alonso
Alguien lanza el oscuro mandamiento la muerte es el mejor de los anuncios cualquiera es el profeta. Yo aquí me siento a ver el mar cuando anochece a ver las horas regresar a su tumulto. Los buques se deshacen al final de la línea sin ver mi vela blanca ni mi hoguera. Los marineros señalan desde el puente y ríen. Un n...
NÁUFRAGO SENTADO FRENTE AL MAR
Salvador García Ramírez
Reúne al sol, por caminos de polvo, las recuas sin estrépito. En caóticas filas se amontonan como una multitud de patas sucias. La sombra del oasis los rezuma. Aplastados y viejos, de rodillas, en la gran explanada su cuello balancean con senil parsimonia. Lejos de su jaima, Alí conduce caravanas hacia el plano de f...
Sedentarios
Gustavo Adolfo Bécquer
Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla, cargada de perfumes y armonías en el silencio de la noche vaga, Símbolo del dolor y la ternura, del bardo inglés en el horrible drama, la dulce Ofelia, la razón perdida, cogiendo flores y cantando pasa.
Rima VI
María Cristina Azcona
Plena de cien canciones ella avanza. Por lomadas o ríos ya se asoma. Con fulgor de blancura azul alcanza La oscuridad del alma cual paloma. Deja estela de gloria en la confianza Que al corcel de la furia presto doma. Tras su paso gobierna la esperanza Conquistando a la brisa con su aroma. Se transforma el desierto en...
La paz
Mario Benedetti
Preciso tiempo necesito ese tiempo que otros dejan abandonado porque les sobra o ya no saben que hacer con él tiempo en blanco en rojo en verde hasta en castaño oscuro no me importa el color cándido tiempo que yo no puedo abrir y cerrar como una puerta tiempo para mirar un árbol un farol para andar por el filo del des...
Tiempo sin tiempo
Lope de Vega
Belleza singular, ingenio raro, fuera del natural curso del cielo, Etna de amor, que de tu mismo hielo despides llamas entre mármol paro; sol de hermosura, entendimiento claro, alma dichosa en cristalino velo, norte del mar, admiración del suelo, emula el sol como a la luna el faro. Milagro del Autor de cielo y tie...
Belleza singular
Marilina Rébora
En el entusiasmo del dulce embeleco, nunca imaginara que tal vez un día, con peluca suelta quedara el muñeco, los ojos ausentes, la testa vacía. Sin fondo, un abismo, semejaba el hueco del cráneo desierto, y en esa agonía, a pesar de todo, resonaba el eco del tierno «Mamá», que se repetía. La imagen, por siempre, d...
EL MUÑECO ROTO
Roxana Popelka
Cuando nací me pusieron una pieza de Lego en mi mano con una nota que decía: sólo hay otra pieza - de entre un millón - que pueda encajar con la tuya, podrás encontrarla a lo largo de tu vida, o no. Esa pieza está hoy a mi lado, eres tú.
La pieza
Alfredo Lavergne
Las aves negras Que de noche duermen en el tendido eléctrico Auguran tu final. Las que de día cantan Te distraen.
Pentagrama
Claribel Alegría
Ya la ceiba no existe derrumbaron mi ceiba se hicieron añicos los espejos eché a secar mi Río y se escondió la luna. Estoy vacía de deseos mi espada en su estuche de satén. ¿Por qué ahora por qué busca seducirme la poesía? Entró por la ventana y se posó en mi mano la miré con nostalgia se entreabrieron mis labios y c...
LA MARIPOSA
Juan Boscán
Ha tanto ya que mi desdicha dura, que en esto solo tuve mi esperanza; esperé de fortuna su mudanza, que por mí no negara su natura. Entendióme, yo pienso, la ventura, y ha tornado al revés mi confianza; que por tenerme siempre so la lanza, firme se ha hecho, y de su ser no cura. Para bien destruirme, se destruye; d...
SONETO LIV
Federico García Lorca
La guitarra, hace llorar a los sueños. El sollozo de las almas perdidas, se escapa por su boca redonda. Y como la tarántula teje una gran estrella para cazar suspiros, que flotan en su negro aljibe de madera.
Las seis cuerdas
José María Gabriel y Galán
¿La conoces, musa mía? Es modelo soberano bosquejado por la mano de la gran sabiduría. Es el más dulce buen ver de tus visiones risueñas; es la mujer que tú sueñas cuando sueñas la mujer. La discreta, la prudente, la letrada, la piadosa, la noble, la generosa, la sencilla, la indulgente, la süave, la severa, la fu...
LAS SUBLIMES
Luis de Góngora
¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Mozuelas las de mi barrio, Loquillas y confiadas, Mirad no os engañe el tiempo, La edad y la confianza. No os dejéis lisonjear De la juventud lozana, Porque de caducas flores Teje el tiempo sus guirnaldas. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pa...
¡Que se nos va la Pascua, mozas
Pablo Neruda
YO trabajo de noche, rodeado de ciudad, de pescadores, de alfareros, de difuntos quemados con azafrán y frutas, envueltos en muselina escarlata: bajo mi balcón esos muertos terribles pasan sonando cadenas y flautas de cobre, estridentes y finas y lúgubres silban entre el color de las pesadas flores envenenadas y el gri...
Entierro en el Este
Ramón López Velarde
Una música íntima no cesa, porque transida en un abrazo de oro la Caridad con el Amor se besa. ¿Oyes el diapasón del corazón? Oye en su nota múltiple el estrépito de los que fueron y de los que son. Mis hermanos de todas las centurias reconocen en mí su pausa igual, sus mismas quejas y sus propias furias. Soy la f...
EL SON DEL CORAZÓN
Manuel Machado
Sueña el león. Junto a las tres palmeras se amansa el sol. Existe el agua. Y Dios deja un momento que los pobres camellos se arrodillen... Junto a las tres palmeras, el árabe, tendido, al fin, sonríe y suspira... Damasco lejos aún le aguarda. Los confines del horizonte brillan encendidos. Un silencio terrible llena ...
OASIS
León Felipe
Señor, yo te amo porque juegas limpio; sin trampas —sin milagros—; porque dejas que salga, paso a paso, sin trucos —sin utopías—, carta a carta, sin cambios, tu formidable solitario.
ORACIÓN
Paz Díez Taboada
Entre dos luces anda mi perfil desvelado, desde el atardecer hasta alcanzar el alba. De noche va mi senda, por la noche camino una andadura torpe, braceando entre sombras. Retratando confusos volúmenes o masas que se despliegan, ágiles, burlando mi objetivo, recorro las cornisas y aleros, adoptando la postura del ...
Entre sombras
Toni García Arias
A veces la gripe o la garganta venían a salvarme de un día de escuela y de un maestro con joroba que tuve. Mi madre me preparaba entonces una taza de leche caliente con miel y unas gotitas, bajaba las persianas de mi habitación con sigilo, como cuando moría alguien, y colocaba en mi mesilla un viejo transistor a pilas ...
Oscuridad
Manuel Machado
En el parque, yo solo... Han cerrado y, olvidado en el parque viejo, solo me han dejado. La hoja seca, vagamente, indolente, roza el suelo... Nada sé, nada quiero, nada espero. Nada... Solo en el parque me han dejado olvidado, ...y han cerrado.
OTOÑO
Juan Ramón Mansilla
Deja en paz el día, no, no lo cojas. Reniega de la luz que nos falsea, del tiempo que se desprende la piel reptando como sierpe contra el tiempo. Sea la claridad de esta mañana la irradiación oscura de la noche, que descienda con la llovizna el recuerdo como el polvo dorado de una sombra. Si todo ha de cumplirse, si ...
Carpe noctem
Rubén Darío
Voy a confiarte, amada, uno de los secretos que más me martirizan. Es el caso que a las veces mi ceño tiene en un punto un mismo de cólera y esplín los fruncimientos. O callo como un mudo, o charlo como un necio, suplicando el discurso de burlas, carcajadas y dicterios. ¿Que me miran? Agravio. ¿Me han habla...
Rimas XI
Juan Ramón Jiménez
Todo el otoño, rosa, es esa sola hoja tuya que cae. Niña, todo el dolor es esa sola gota tuya de sangre.
ROSA, NIÑA
Toni García Arias
Decías unas cosas que me asustaban. En cubierta –el pelo ondeando al viento como una bandera- camino de Turquía. Hablabas distante de lo hermoso de lanzarse al mar, sentir en la piel el contacto permanente, ser distancia sin frontera. Esas cosas decías. Quise abrazarte, asustado, y tu cuerpo resbaló por la tarde como u...
Sobre la cubierta
Víctor Jiménez
No es que yo viva para la añoranza ni que, a menudo, ande cabizbajo pero, si alguna vez se viene abajo mi corazón y pierdo la esperanza, si retrocede la ilusión y avanza sombrío el desaliento, no hay atajo mejor, para ponerme a salvo bajo el cielo, que volver a la bonanza de aquella luz, de aquella primavera, de aque...
El atajo
Gonzalo Rojas
Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos, turgentes, desafiantes, rápida la marea, pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle, y echan su aroma duro verdemente. Cálidas impalpables del verano que z...
LAS HERMOSAS
Lope de Vega
Suelta mi manso, mayoral extraño, pues otro tienes de tu igual decoro, deja la prenda que en el alma adoro, perdida por tu bien y por mi daño. Ponle su esquila de labrado estaño, y no le engañen tus collares de oro, toma en albricias este blanco toro, que a las primeras hierbas cumple un año. Si pides señas, tiene ...
Suelta mi manso
Vicente Aleixandre
Dime, dime el secreto de tu corazón virgen, dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra, quiero saber por qué ahora eres un agua, esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma. Dime por qué sobre tu pelo suelto, sobre tu dulce hierba acariciada, cae, resbala, acaricia, se va un sol ardiente o reposa...
CANCIÓN A UNA MUCHACHA MUERTA
amistad
Dos o tres minutos, dos o tres horas ¿Qué significan en nuestra vida? No mucho, pero sí contó como tiempo. Pero minutos de oro y horas sublimes. Si sólo las usaríamos de vez en cuando para hacer feliz a alguien, hacer sonreir a alguien. Un minuto secaría las lágrimas de un niño. Una hora barrería problemas de años. Un...
Minutos de oro
Mario Benedetti
Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnós...
Defensa de la alegría
Teresa Domingo Català
La lluvia, en alemán, es masculina. Penetra el ángel del manantial, caen sus racimos de medianoche con la furia y el clamor del inocente. La vigilia espera, la hora espera la silenciosa red del condenado, la soga, el fusil, la guillotina, por el odio ancestral de los vencidos. El silencio, en alemán, es femenino. M...
Los nombres
Santiago Montobbio
Pero si yo fuera aún más torpe y un torpe poema te enviara quizá sí conseguiría explicarte por qué sólo creo en quien fracasa, en el hombre pequeño que no sabe, en el triste hombre que es el miedo y también frío, en aquel que no halla sino nada y que si su nombre dice –un sol barrido- se ríe en su vacío. Y es que si yo...
Para suplir un envío
Juan Ramón Jiménez
Pájaro del agua ¿qué cantas, qué encantas? A la tarde nueva das una nostalgia de eternidad fresca, de gloria mojada. El sol se desnuda sobre tu cantata. ¡Pájaro del agua! Desde los rosales de mi jardín llama a esas nubes bellas, cargadas de lágrima. Quisiera en las rosas ver gotas de plata. ¡Pájaro del agua! Mi ...
EL PÁJARO DEL AGUA
Infantiles
Iba tocando mi flauta a lo largo de la orilla; y la orilla era un reguero de amarillas margaritas. El campo cristaleaba tras el temblor de la brisa; para escucharme mejor el agua se detenía. Notas van y notas vienen, la tarde fragante y lírica iba, a compás de mi música, dorando sus fantasías, y a mi alrededor volaba,...
Iba tocando mi flauta
Gabriela Mistral
Ha bajado la nieve, divina criatura, el valle a conocer. Ha bajado la nieve, mejor que las estrellas. ¡Mirémosla caer! Viene calla-callando, cae y cae a las puertas y llama sin llamar. Así llega la Virgen, y así llegan los sueños. ¡Mirémosla llegar! Ella deshace el nido grande que está en los cielos y ella lo...
Mientras baja la nieve
Amado Nervo
Al oír tu dulce acento me subyuga la emoción, y en un mudo arrobamiento se arrodilla el pensamiento y palpita el corazón... Al oír tu dulce acento. Canta, virgen, yo lo imploro; que tu voz angelical semeja el rumor sonoro de leve lluvia de oro sobre campo de cristal. Canta, virgen, yo lo imploro: es de alo...
Perlas negras VIII
Odette Alonso
Cuando el avión se alzó sobre La Habana y se perdió hacia el sur como una baratija era otra vez el rito de las horas y el aullido del mar otra vez esa música enterrada en la arena. Todavía te alzabas sobre mi dedo índice desde allí me observabas aterradoramente. Pero aquella ciudad ya no sería mi límite ni colgaría e...
PREMONICIÓN
César Vallejo
Aquella noche de setiembre, fuiste tan buena para mí... hasta dolerme! Yo no sé lo demás; y para eso, no debiste ser buena, no debiste. Aquella noche sollozaste al verme hermético y tirano, enfermo y triste. Yo no sé lo demás... y para eso, yo no sé por qué fui triste... tan triste...! Solo esa noche de setiembre dulc...
Setiembre
Juan Boscán
Como el triste que a muerte está juzgado, y de esto es sabidor de cierta ciencia, y la traga y la toma en paciencia, poniéndose al morir determinado. Tras esto dícenle que es perdonado, y estando así se halla en su presencia el fuerte secutor de la sentencia con ánimo y cuchillo aparejado: así yo, condenado a mi to...
SONETO CVIII
Toni García Arias
Insisto en perdurar, como la huella de un pie que graba su tiempo sobre la arena, pero el futuro, vengativo y minucioso, no cesa de borrarme una y mil veces con su cruel sucesión de minutos y de olas.
Tiempo
Manuel Alcántara
Un arcángel me ronda indiferente, oigo sus alas cerca de mi aliento; un arcángel me ronda, yo lo siento con el peso del aire por mi frente. El me enseñó a decir "inútilmente" y a darle los propósitos al viento; su espada, del metal del desaliento se hundió en mi voluntad desobediente. Arcángel rondador de la desgana,...
ARCÁNGEL DE PEREZA
Garcilaso de la Vega
De aquella vista buena y excelente salen espirtus vivos y encendidos, y siendo por mis ojos recibidos, me pasan hasta donde el mal se siente. Entránse en el camino fácilmente, con los míos, de tal calor movidos, salen fuera de mí como perdidos, llamados de aquel bien que está presente. Ausente, en la memoria la ima...
SONETO VIII
Miguel de Unamuno
¡Dormirse en el olvido del recuerdo, en el recuerdo del olvido, y que en el claustro maternal me pierdo y que en él desnazco perdido! ¡Tú, mi bendito porvenir pasado, mañana eterno en el ayer; tú, todo lo que fue ya eternizado, mi madre, mi hija, mi mujer!
Dormirse en el olvido del recuerdo...
Antonio Machado
Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales cargados de perfume, y el campo enverdecido, abiertos los jazmines, maduros los trigales, azules las montañas y el olivar florido; Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles; y al sol de abril los huertos colmados de azucenas, y los enjambres de oro, para libar sus ...
Recuerdos
Mario Benedetti
Es decir la miraba porque ella se ocultó tras el biombo de nubes y todo porque muchos amantes de este mundo le dieron sutilmente el olivo con su brillo reticente la luna durante siglos consiguió transformar el vientre amor en garufa cursilínea la injusticia terrestre en dolor lapizlázuli cuando los amantes ric...
Hombre que mira la luna
Rubén Darío
Un día estaba yo triste, muy tristemente viendo cómo caía el agua de una fuente. Era la noche dulce y argentina. Lloraba la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba la noche. Y el crepúsculo en su suave amatista, diluía la lágrima de un misterioso artista. Y ese artista era yo, misterioso y gimiente, que mezclaba m...
Triste, muy tristemente
Rubén Darío
Puede ajustarse al pecho coraza férrea y dura; puede regir la lanza, la rienda del corcel; sus músculos de atleta soportan la armadura... pero el busca en las bocas rosadas leche y miel. Artista, hijo de Capua, que adora la hermosura, la carne femenina prefiere su pincel; y en el recinto oculto de tibia alcoba o...
Catulle Mendés
Antonio Fernández Lera
Ven, sombra feliz, tapa mis ojos: no seas muerte fría, sino sed saciada que rehaga mi piel y reanime mis huesos. Cubre mis pies con lanas y algodones. Acaricia mi espalda con tus manos hasta sentir en ella el dolor suave que te avisa de la subida de las aguas en los ríos y en los lagos de mi cuerpo. Ven a mí como un ...
Ecos del jardín 2
Claribel Alegría
Yo sin ti pero contigo llevando a cuestas tu muerte. Mi soledad y la tuya que ya han cerrado su escape.
YO SIN TI
Antonio Machado
Ya en los campos de Jaén, amanece. Corre el tren por sus brillantes rieles, devorando matorrales, alcaceles, terraplenes, pedregales, olivares, caseríos, praderas y cardizales, montes y valles sombríos. Tras la turbia ventanilla, pasa la devanadera del campo de primavera. La luz en el techo brilla de mi v...
Otro viaje
Luis de Góngora
Una moza de Alcobendas Sobre su rubio tranzado Pidió la fe que le he dado, Porque eran de oro las prendas; Concertados sin contiendas Nuestros dulces desenojos, Me pidió sobre sus ojos Por lo menos un doblón; Yo, aunque de esmeralda son, Se le libré en Tremecén. ¿Hice bien? En el dedo de un doctor Engastado en...
Una moza de Alcobendas
Luis Cañizal de la Fuente
No quiero ver más fotos de estropicios de guerra, sino, a lo sumo, lo que les ha hecho el temporal a los troncos de pino: mandarlos crecer en bucle, dejarlos astillados hasta media cepa para que giman cautelosamente al acercarme y pueda yo mecerme sobre tal cautela; descuajarlos para que aromen a tierra humanitaria; ...
PERIÓDICO
Vicente Gerbasi
Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Los pasos en el polvo, el fuego de la sangre, el sudor de la frente, la mano sobre el hombro, el llanto en la memoria, todo queda cerrado por anillos de sombra. Con címbalos antiguos el tiempo nos levanta. Con címbalos, con vino, con ramos de laureles. Mas en el alma caen a...
CANTO II
Juan Meléndez Valdés
La blanda primavera derramando aparece sus tesoros y galas por prados y vergeles. Despejado ya el cielo de nubes inclementes, con luz cándida y pura ríe a la tierra alegre. El alba de azucenas y de rosa las sienes se presenta ceñidas, sin que el cierzo las hiele. De esplendores más rico descuella por oriente en t...
DE LA PRIMAVERA
Juan de Mena
VI E ya, pues, desrama de tus nuevas fuentes en mí tu subçidio, inmortal Apolo; aspira en mi boca por que pueda sólo virtudes e viçios narrar de potentes. A estos mis dichos mostradvos presentes, o fijas de Tespis, con vuestro thesoro, y con armonía de aquel dulçe choro suplid cobijando mis inco...
OTRA VEZ INVOCA
Ángeles Carbajal
Todo queda en el camino: los brazos abiertos y este no ir a parte alguna; todas las inútiles preguntas, los pasos sin fin. Detrás de los cristales de la noche hay un horizonte eterno que ha vivido siempre con nosotros y no sabe decirnos nada.
En el camino
Víctor Botas
Tu carne tan desnuda quieta en la oscuridad Tus pechos dos temblores dos lunas en medio de la noche Mis brazos te rodean violento cuerpo a cuerpo ...
Noche oscura del alma
Lope de Vega
De pechos sobre una torre que la mar combate y cerca, mirando las fuertes naves que se van a Inglaterra, las aguas crece Belisa llorando lágrimas tiernas, diciendo con voces tristes al que se aparta y la deja: «Vete, cruel, que bien me queda en quien vengame de tu agravio pueda». «—No quedo con solo el hierro de t...
De pechos sobre una torre