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Alfonsina Storni
Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una gr...
Alma desnuda
Jaime Sabines
Un ropero, un espejo, una silla, ninguna estrella, mi cuarto, una ventana, la noche como siempre, y yo sin hambre, con un chicle y un sueño, una esperanza. Hay muchos hombres fuera, en todas partes, y más allá la niebla, la mañana. Hay árboles helados, tierra seca, peces fijos idénticos al agua, nidos durmiend...
Entresuelo
Juan Ramón Jiménez
El dormir es como un puente que va del hoy al mañana. Por debajo, como un sueño, pasa el agua, pasa el alma.
LA NOCHE
César Vallejo
Mentira. Si lo hacía de engaños, y nada más. Ya está. De otro modo, también tú vas a ver cuánto va a dolerme el haber sido así. Mentira. Calla. Ya está bien. Como otras veces tú me haces esto mismo, pero yo también he sido así. A mí, que había tanto atisbado si de veras llorabas, ya que otras veces sólo te quedaste en...
Mentira
Eunice Odio
Ven Amado Te probaré con alegría. Tú soñarás conmigo esta noche. Tu cuerpo acabará donde comience para mí la hora de tu fertilidad y tu agonía; y porque somos llenos de congoja mi amor por ti ha nacido con tu pecho, es que te amo en principio por tu boca. Ven Comeremos en el sitio de mi alma. Antes que yo se te abri...
POEMA PRIMERO
Gabriela Mistral
El papagayo verde y amarillo, el papagayo verde y azafrán, me dijo «fea» con su habla gangosa y con su pico que es de Satanás. Yo no soy fea, que si fuese fea, fea es mi madre parecida al sol, fea la luz en que mira mi madre y feo el viento en que pone su voz, y fea el agua en que cae su cuerpo y feo el mundo...
El papagayo
Luis de Góngora
En vez, Señora, del cristal luciente, Licores nabateos espirante, Los faroles, ya luces de Levante, Las banderas, ya sombras de Occidente. Las fuerzas litorales, que a la frente Eran de África gémino diamante, Tanto disimulado al fin turbante Con generosidad expulsó ardiente, Votos de España son, que hoy os consagr...
A NUESTRA SEÑORA DE ATOCHA
Vicente García
Como los años pasan y el recuerdo A veces no perdona, te preguntas Si el viaje que emprendiste Merecerá la pena, si al final del camino Habrás de arrepentirte al mirar hacia atrás. Para entonces, acuérdate, Más que del resultado, De ese entusiasmo tuyo que le daba Mayor fuerza a la vida Cuando ibas descubriendo los tr...
La partida
Federico García Lorca
Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya. Cobre amarillo, su carne, huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas. Soledad, ¿por quién preguntas sin compaña y a estas horas? Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ...
Romance de la pena negra
Ricardo Dávila Díaz Flores
"Yo quiero llorar a veces furiosamente por no sé qué, por algo, porque no es posible poseerte, poseer nada, dejar de estar solo." Jaime Sabines. El amor es perdernos; estar solos, solos sin nosotros mismos; es robarnos al otro y protegernos la espalda para que no nos hagan lo mismo. El amor es ser huésped en otr...
Siempre estamos solos
César Vallejo
Linda Regia! Tus venas son fermentos de mi no ser antiguo y del champaña negro de mi vivir! tu cabello es la ignota raicilla del árbol de mi vid. tu cabello es la hilacha de una mitra de ensueño que perdí! Tu cuerpo es la espumante escaramuza de un rosado Jordán; y ondea, como un látigo beatífico que humillara a la ví...
Comunión
Toni García Arias
De mi infancia, sin embargo, no albergo memoria alguna, de tal modo que jamás fui niño. La vida tiene, al fin, este modo perverso de vengarse de nosotros. Para reponer el hueco de ese órgano sin vida construí un niño semejante a mí, con mis ojos y mis miedos, un niño de papel teñido de recuerdos que otros me han contad...
Infancia
Lope de Vega
Lucinda, yo me siento arder, y sigo el sol que deste incendio causa el daño, que porque no me encuentre el desengaño tengo al engaño por eterno amigo. Siento el error, no siento lo que digo, a mí yo propio me parezco extraño; pasan mis años, sin que llegue un año que esté seguro yo de mí conmigo. ¡Oh dura ley de am...
Lucinda, yo me siento arder
Marilina Rébora
Ansia de estar un día en un puente de mando, recibir en el rostro el castigo del viento; sin ninguna arribada, por siempre navegando, sin dudas ni temores, cansancio o desaliento. Y no saber siquiera, en qué forma, ni cuándo, ha de concluir el viaje —en milagro de cuento—; ni cuándo retornar a éste mi lecho blando, ...
ANSIEDAD
Luis Palés Matos
Calabó y bambú. Bambú y calabó. El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú. La Gran Cocoroca dice: to-co-tó. Es el sol de hierro que arde en Tombuctú. Es la danza negra de Fernando Poo. El cerdo en el fango gruñe: pru-pru-prú. El sapo en la charca sueña: cro-cro-cró. Calabó y bambú. Bambú y calabó. Rompen los junjunes en furio...
DANZA NEGRA
Marilina Rébora
Señor, quiero ser yo, y sólo con lo mío, por humilde que sea, aun pobre y pequeño; nada de adornos vanos ni lujoso atavío ni aquello que deslumbra en ambicioso sueño. No quiero en devaneo, tampoco en desvarío, lo que no corresponda, aunque sea halagüeño; es triste lo ficticio, y mucho de vacío disponer como propio d...
CON MIS VIEJOS RETRATOS...
Octavio Paz
Quiso cantar, cantar para olvidar su vida verdadera de mentiras y recordar su mentirosa vida de verdades.
Epitafio para un poeta
Federico García Lorca
Empieza el llanto de la guitarra. Se rompen las copas de la madrugada. Empieza el llanto de la guitarra. Es inútil callarla. Es imposible callarla. Llora monótona como llora el agua, como llora el viento sobre la nevada. Es imposible callarla. Llora por cosas lejanas. Arena del Sur caliente que pide ...
Poema de la siguiriya gitana. La Guitarra
Ángeles Carbajal
Mis resacas, amigos, nunca fueron de alcohol, sólo de desesperanza y de tristeza. ¿Debí tal vez confiaros mi debilidad y dejarme llevar, alegre y feliz, por lo vivido? Preferí tener sobre los hombros, mala o buena, pero la mía, mi cabeza. Cuando hice el idiota fue a conciencia.
Resaca
Oliverio Girondo
Cobayo lívido engendro digo de puna que enquena el aire y en uniqueja isola su yo cotudo de ámbito telúrico Yo cobayo de altura * Poco coco del todo sino inórbito asombro acodado al reborde de su caries de nada * Con tedio y tiempo muerto cogitabundo exhumo tibias lívidas líbidos invertebrados ...
POSNOTACIONES
Iacyr Anderson Freitas
Sin duda un ritmo algo impreciso en sus conchas, sabrá recordar lo que se escribe ahora, en la cincha que el calor murmura, pero en contienda, sin otros lazos que el delito de esas flores, oh pobres, oh desguarnecidas, como el sol de un tejado corroído bajo la piel. un ritmo: sin duda muy poco ante el vestigio de lo q...
Sentido
Mario Benedetti
When you are smiling ocurre que tu sonrisa es la sobreviviente la estela que en ti dejo el futuro la memoria del horror y la esperanza la huella de tus pasos en el mar el sabor de la piel y su tristeza When you are smiling the whole world que también vela por su amargura smiles whith you.
When you are smiling
Pablo Neruda
Cómo marcha el reloj sin darse prisa con tal seguridad que se come los años: los días son pequeñas y pasajeras uvas, los meses se destiñen descolgados del tiempo. Se va, se va el minuto hacia atrás, disparado por la más inmutable artillería y de pronto nos queda sólo un año para irnos, un mes, un día, y llega la muert...
Ya se fue la ciudad
León Felipe
Ayer estaba mi amor como aquella nube blanca que va tan sola en el cielo y tan alta, como aquella que ahora pasa junto a la luna de plata. Nube blanca, que vas tan sola en el cielo y tan alta, junto a la luna de plata, vendrás a parar mañana, igual que mi amor, en agua, en agua del mar amarga. Mi amor tiene el rito...
COMO AQUELLA NUBE BLANCA
San Juan de la Cruz
¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!. I Aquella eterna fonte está ascondida. ¡Que bien sé yo do tiene su manida aunque es de noche! II Su origen no lo sé pues no le tiene mas sé que todo origen della viene aunque es de noche. III S...
CANTAR DE LA ALMA
Manuel Altolaguirre
Era mi dolor tan alto, que la puerta de la casa de donde salí llorando me llegaba a la cintura. ¡Qué pequeños resultaban los hombres que iban conmigo! Crecí como una alta llama de tela blanca y cabellos. Si derribaran mi frente los toros bravos saldrían, luto en desorden, dementes, contra los cuerpos humanos. Era ...
ERA MI DOLOR TAN ALTO
Luis de Góngora
Varia imaginación que, en mil intentos, A pesar gastas de tu triste dueño La dulce munición del blando sueño, Alimentando vanos pensamientos, Pues traes los espíritus atentos Sólo a representarme el grave ceño Del rostro dulcemente zahareño (Gloriosa suspensión de mis tormentos), El sueño (autor de representaciones...
A UN SUEÑO
Pablo Neruda
Cuando aprendí con lentitud a hablar creo que ya aprendí la incoherencia: no me entendía nadie, ni yo mismo, y odié aquellas palabras que me volvían siempre al mismo pozo, al pozo de mi ser aún oscuro, aún traspasado de mi nacimiento, hasta que me encontré sobre un andén o en un campo recién estrenado una palabra: orég...
Orégano
José Martí
El rayo surca, sangriento, El lóbrego nubarrón: Echa el barco, ciento a ciento, Los negros por el portón. El viento, fiero, quebraba Los almácigos copudos; Andaba la hilera, andaba, De los esclavos desnudos. El temporal sacudía Los barracones henchidos: Una madre con su cría Pasaba, dando alaridos. Rojo, ...
El rayo surca, sangriento
Vicente Gerbasi
Dejaste en mi existencia la nostalgia del mundo. Adoro las ventanas que tiñen los crepúsculos, contemplo las estampas de algún campo del norte, elevo las aldeas a nevadas del cielo y un reno silencioso se yergue en mi silencio. Muero contra los pinos por ráfagas heladas, a mis manos se acercan pájaros del invierno, y...
CANTO IX
Jorge Luis Borges
Entre mi amor y yo han de levantarse trescientas noches como trescientas paredes y el mar será una magia entre nosotros. No habrá sino recuerdos. Oh tardes merecidas por la pena, noches esperanzadas de mirarte, campos de mi camino, firmamento que estoy viendo y perdiendo... Definitiva como un mármol entristecerá tu a...
Despedida
Luis de Góngora
De puños de hierro ayer En este mismo lugar, Fui gran hombre en el sacar Y hoy lo soy en el volver. Los dineros van a ser Restituidos por vos, Y el «por la gracia de Dios Don Felipe», al de Guzmán; Que porque faltas harán Los quiero dejar a dos.
De puños de hierro ayer
Carlos Pellicer
Trópico, para qué me diste las manos llenas de color. Todo lo que yo toque se llenará de sol. En las tardes sutiles de otras tierras pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol. Déjame un solo instante dejar de ser grito y color. Déjame un solo instante cambiar de clima el corazón, beber la penumbra de una cosa desierta...
DESEOS
Juan Ramón Jiménez
Cuando ella se ha ido, es cuando yo la miro. Luego, cuando ella viene, ella desaparece.
EL HECHO
Luis Benítez
Ella creía que la reflejaban los espejos que era esos dedos que hurgaban en el rostro las lentas mutaciones que era su pulóver sus zapatos lo que recordaba y lo olvidado que era una guirnalda detrás suyo que era su cabeza que era sus amigas sus trabajos un hombre en una esquina. Una mañana. Las casas que habitó sus cua...
La ingenua
Ricardo Dávila Díaz Flores
A la madrugada en punto, antes de que despiertes, escribiré cuatro libros de poesía. Al quince a las sol, besaré tu boca, tu cuello y ejerceré mis versos en tu cuerpo. De ahí hasta las mediodía, nos esconderemos del tiempo. A las viento y tarde, bailaremos en el cielo, plantaremos un árbol, visitaremos al abuelo. A las...
Nuevo horario
Toni García Arias
Después de varias copas, de humo de cigarrillos, risas, alguien me preguntó inesperadamente ¿qué es para ti la poesía? Contesté que, si bien, no creía en definiciones, la poesía se semejaba más a una enfermedad que a una ciencia. Hablé de rimas, de locuras y de autores. Mentí. Mentí, dolorosamente. La poesía no es más ...
Poesía
Alfonsina Storni
Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás. ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será! Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán... ¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre ...
¡Adiós!
Alfredo Buxán
A Paco Solano Un tercio de siglo, si somos razonables, apenas es un soplo. Sentado en una piedra, pienso que soy un viejo y no siento temor: miro a las nubes, solas, en lo alto y el alma, según gime, se serena. Otros dirán: se sume en el olvido.
Sobre la edad
Andrés Bello
Irrite la codicia por rumbos ignorados a la sonante Tetis y bramadores austros; el pino que habitaba del Betis fortunado las márgenes amenas vestidas de amaranto, impunemente admire los deliciosos campos del Ganges caudaloso, de aromas coronado. Tú, verde y apacible ribera del Anauco, para mí más alegre, que los bosqu...
El anauco
Lope de Vega
Corría un manso arroyuelo entre dos valles al alba, que sobre prendas de aljófar le prestaban esmeraldas. Las blancas y rojas flores que por las márgenes baña, dos veces eran narcisos en el espejo del agua. Ya se volvía el aurora, y en los prados imitaban celosos lirios sus ojos, jazmines sus manos blancas. Las ro...
Corría un manso arroyuelo
Jordi Doce
Hay algas en la orilla, y un sol crudo, tenaz, lame las avenidas, abre los descampados, o se enrosca en los buenos días y los quetales que puntean, ligeros, como insectos al vuelo la llegada puntual de los oficinistas. La rosa de los vientos del día, la candente veleta del verano inicia su deriva, se despereza y gira, ...
Julio
José Cadalso
Que un sabio de mal humor llame locura al amor, ya lo veo; pero que no se enloquezca cuando otro humor prevalezca, no lo creo. Que una doncella guardada esté del mundo apartada, ya lo veo; pero que no muera ella por salir de ser doncella, no lo creo. Que un filósofo m...
LETRILLAS SATÍRICAS
Alfredo Lavergne
Antes de presentar una retrospectiva El poeta Debe ser capaz de distinguir La unidad estética La trayectoria De su lápiz negro De sus lápices de colores Y las muestras de sombras y rayados Del pentagrama eléctrico que se extiende De poblado en poblado.
Caricaturesco
Rubén Darío
Musa, la máscara apresta, ensaya un aire jovial y goza y ríe en la fiesta del Carnaval. Ríe en la danza que gira, muestra la pierna rosada, y suene, como una lira, tu carcajada. Para volar más ligera ponte dos hojas de rosa, como hace tu compañera la mariposa. Y que en tu boca risueña, que se une al alegr...
Canción de carnaval
Nicolás Guillén
Como la nieve cae aquí, nieva también dentro de mí. (Verlaine con nieve, ¿no es así?) De ti me acuerdo —ya sin ti. ¿A qué llorar, me digo yo, por quien no llora ni lloró? Si estuve escrito, me borró, si ardí un instante, me apagó. Caiga la nieve, está muy bien. Mas no por eso va Guillén a entristecerse si no hay qu...
NIEVE
Teresa Domingo Català
Crepita el glaciar del cielo, se anuda al pecho liso de la luz como una caracola incandescente. El glaciar alisa los cráteres malditos y se enfrenta al poder de la masacre como un halcón de pico congelado y unas pequeñas alas de amuleto. Sortea las pavesas de la tarde con una pulsación estéril, vaga por los contornos...
El glaciar
Santiago Montobbio
No existe la muerte, no ha existido nunca. Aunque bajo su amenaza haya vivido el hombre, en su mentira, no existe la muerte, no existe, y si adivináis tras la luna el exacto rostro de la ausencia, si con olvido miráis la pupila oscura de la espera entenderéis que no existe, que de verdad no existe y que cómo iba a exis...
El teólogo disidente
Gustavo Adolfo Bécquer
Cuando volvemos las fugaces horas del pasado a evocar, temblando brilla en sus pestañas negras una lágrima pronta a resbalar. Y, al fin, resbala y cae como gota de rocío al pensar que cual hoy por ayer, por hoy mañana, volveremos los dos a suspirar.
Rima LIV
Luis de Góngora
al Duque de Béjar Pasos de un peregrino son, errante, Cuantos me dictó versos dulce Musa En soledad confusa, Perdidos unos, otros inspirados. ¡O tú que de venablos impedido —Muros de abeto, almenas de diamante—, Bates los montes que de nieve armados Gigantes de cristal los teme el cielo, Donde el cuerno, del eco re...
SOLEDADES
Rubén Darío
Un poeta egregio del país de Francia, que con versos áureos alabó el amor, formó un ramo armónico, lleno de elegancia, en su Sinfonía en Blanco Mayor. Yo por ti formara, Blanca deliciosa, el regalo lírico de un blanco bouquet, con la blanca estrella, con la blanca rosa que en los bellos parques del azul se ve. ...
Bouquet
José Asunción Silva
A una boca vendida, a una infame boca, cuando sintió el impulso que en la vida a locuras supremas nos provoca, dio el primer beso, hambriento de ternura en los labios sin fuerza, sin frescura. No fue como Romeo al besar a Julieta; el cuerpo que estrechó cuando el deseo ardiente aguijoneó su carne inquieta, fue el cue...
ENFERMEDADES DE LA NIÑEZ
Sor Juana Inés de la Cruz
Rosa divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura. Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura. ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia, el riesgo...
EN QUE DA MORAL CENSURA A UNA ROSA
Alfredo Lavergne
Si alguna vez debe considerarse Que fuimos maltratados. Si finalmente no pasas Por la fuente de la honra y el honor. Si alguien te critica Por no gritar... Viva la muerte. Si alguna vez cuentan a tu gente El embeleso Los descuidos Las cosas naturales Y por miedo dudas de tus manos Del aire De la tierra Del agua...
En el navío
Hilario Barrero
Frente al lago una estatua de viejo recompone el pasado; mármol sus movimientos, la cicatriz del tiempo dueña de su mirada. Un desfile de gritos, de colores y fuerza pasan por su tribuna rindiéndole recuerdo. El también fue una flecha en aquel parque y recordó a Cavafis. No reproches, nada que lamentar. Cuando e...
Estatua
Marilina Rébora
No son años la vida, sólo rápidas horas, ésas con sus momentos de placer o dolor, cuando el alma es dichosa o acongojada lloras, instantes de ternura o de cruel desamor. Instantes en que a veces, trémula, rememoras encuentros, despedidas, la ofrenda de una flor, inasibles minutos de ayeres y de ahoras, el beso de lo...
MOMENTOS
Blanca Andreu
Amor de los incendios y de la perfección, amor entre la gracia y el crimen, como medio cristal y media viña blanca, como vena furtiva de paloma: sangre de ciervo antiguo que perfume las cerraduras de la muerte.
AMOR DE LOS INCENDIOS
Luis de Góngora
Menos solicitó veloz saeta Destinada señal, que mordió aguda; Agonal carro en la arena muda No coronó con más silencio meta, Que presurosa corre, que secreta, A su fin nuestra edad. A quien lo duda (Fiera que sea de razón desnuda) Cada sol repetido es un cometa. Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras? Peligro corres,...
DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA
Vicente García
A mi padre, Porque la muerte no interrumpe nada Gente que tú querías y que pierdes, Gente que tú querías y se pierde En medio de la noche. Otros ocuparán su lugar en el mundo. Otras hojas tendrán que brotar en la rama. Pero no te consuela. Cuántas cosas pudiste Haber hecho por ellos. Sabes q...
In memoriam
Ángel González
Otro tiempo vendrá distinto a éste. Y alguien dirá: «Hablaste mal. Debiste haber contado otras historias: violines estirándose indolentes en una noche densa de perfumes, bellas palabras calificativas para expresar amor ilimitado, amor al fin sobre las cosas todas». Pero hoy, cuando es la luz del alba como la espuma ...
OTRO TIEMPO VENDRÁ
Toni García Arias
A veces me invade el pasado como una enredadera que oxida mis paredes y sangra lágrimas ocultas que no puedes ver ni comprender ni apaciguar. No es fácil navegar en la oscuridad, adentrarse furtivo en el pretérito y asesinar con rencor la voz de lo perdido. No te inquietes, no soy yo. Un niño llora por mis ojos.
Por mis ojos
Oliverio Girondo
Sombracanes pregárgolas sangrías canes pluslagrimales entre bastardos roces contelúricos de muy ausentes márgenes Ascuacanes ninfómanos pregono con ululado ahinco que malciernen inhímenes posueños de podrelengua amante Canes viables apenas dilucido tras la yerta penumbra acribillada por sus arpones rabos al rojo in...
CANES MÁS QUE FINALES
Paz Díez Taboada
Los sonidos oscuros que llenaban la noche serpenteaban sobre los cristales. Los hielos resolvían un problema geométrico, disolviéndose en llanto. El saxo se alargaba, inundando los sueños, en un sordo lamento vacilante. Se aguzaba la aguja de la herida trompeta, ahincándose en la carne. Y seguía, seguía, obsesionado y ...
Sesión de jazz
Josefina Plá
Amargas lunas mates de estero hechizan, muertas, noches de frutos altos y de tácitos vuelos. Ríos de cocodrilos y de tortugas lentas descaman las estrellas de un calcinado cielo. En urgencia arterial, por roja tierra tibia discurre el agua madre de las inundaciones, mientras corolas túrgidas como sexos encienden la lá...
Trópico
Ana Istarú
lo que duele es aquí y es de maíz cascado pienso en mi madre que tenía una banderita pasó por esta casa —es preciso explicarlo: la casa ya no existo— pasó por esta casa fulgurante pasó por esta espléndida casa fulgurante flamante refulgente con maldita sea los ramos de heliotropo la pascuit...
NOS ACORDAREMOS TODOS
Pablo Neruda
CUANDO entró San Martín, algo nocturno de camino impalpable, sombra, cuero, entró en la sala. Bolívar esperaba. Bolívar olfateó lo que llegaba. Él era aéreo, rápido, metálico, todo anticipación, ciencia de vuelo, su contenido ser temblaba allí, en el cuarto detenido en la oscurida...
Guayaquil (1822)
Rafael Alberti
Ángeles malos o buenos, que no sé, te arrojaron en mi alma. Sola, sin muebles y sin alcobas, deshabitada. De rondón, el viento hiere las paredes, las más finas, vítreas láminas. Humedad. Cadenas. Gritos. Ráfagas. Te pregunto: ¿cuándo abandonas la casa, dime, qué ángeles malos, crueles, quieren de nuevo...
DESAHUCIO
Pablo Neruda
Cuando llamaron a comer se abalanzaron los tiranos y sus cocotas pasajeras, y era hermoso verlas pasar como avispas de busto grueso seguidas por aquellos pálidos y desdichados tigres públicos. Su oscura ración de pan comió el campesino en el campo, estaba solo y era tarde, estaba rodeado de trigo, pero no tenía más pa...
El gran mantel
Rubén Darío
I De D. Luis de Góngora y Argote a D. Diego de Silva Velázquez Mientras el brillo de tu gloria augura ser en la eternidad sol sin poniente, fénix de viva luz, fénix ardiente, diamante parangón de la pintura, de España está sobre la veste oscura tu nombre, como joya reluciente, rompe la Envidia el fatigado dien...
VII Trébol
Delfina Acosta
Palomas de repente en mis mejillas. Un sacudir de alas si regresas, amante, a mi presencia y me perdonas y arrancas de mi amor la sola queja. Me juras por tus muertos, yo te juro por Dios que a los demonios atormenta. Y en brasas se convierten las palabras. En pájaros sangrientos que pelean por las migajas de las hosti...
Aquella que te amó
Delfina Acosta
Cualquiera llama a mi pequeña puerta. Cenar suelo con reyes y mendigos. Ay, cómo me atareo en repartir en dos iguales partes lo servido. Y es entre gente que a mi casa llega contándome unos casos divertidos, cuando me acuerdo yo de tu anunciada visita, bienamado, y ahorro el vino. Mi hogar aseo día a día y pongo sobre ...
La puerta
Santa Teresa de Jesús, Sánchez de Cep
Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero. Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor, porque vivo en el Señor, que me quiso para sí; cuando el corazón le di puso en mí este letrero: «Que muero porque no muero». Esta divina unión, y el amor con que yo vivo, hace a mi Dios mi cautivo ...
VILLANCICO
Federico García Lorca
El campo de olivos se abre y se cierra como un abanico. Sobre el olivar hay un cielo hundido y una lluvia oscura de luceros fríos. Tiembla junco y penumbra a la orilla del río. Se riza el aire gris. Los olivos, están cargados de gritos. Una bandada de pájaros cautivos, que mueven sus larguísimas colas...
Paisaje
Luis de Góngora
Este monte de cruces coronado, Cuya siempre dichosa excelsa cumbre Espira luz y no vomita lumbre, Etna glorioso, Mongibel sagrado, Trofeo es dulcemente levantado, No ponderosa grave pesadumbre, Para oprimir sacrílega costumbre De bando contra el cielo conjurado. Gigantes miden sus ocultas faldas, Que a los cielos h...
AL MONTE SANTO DE GRANADA
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero. Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, y viven en tu vida mis infinitos sueños. La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, el agrio vino mío es más dulce en tus labios: oh sega...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 16
Luis de Góngora
Volvió al mar Alción, volvió a las redes De cáñamo, excusando las de hierro; Con su barquilla redimió el destierro, Que era desvío y parecía mercedes. Redujo el pie engañado a las paredes De su alquería, y al fragoso cerro Que ya con el venablo y con el perro Pisa Lesbín, segundo Gaminedes: Gallardo hijo suyo, que ...
AL MARQUÉS DE AYAMONTE, DETERMINADO
Ramón López Velarde
Muchachita que eras brevedad, redondez y color, como las esferas que en las rinconeras de una sala ortodoxa mitigan su esplendor... Muchachita hemisférica y algo triste que tus lágrimas púberes me diste, que en el mes del Rosario a mis ojos fingías amapola diciendo avemarías y que dejabas en mi idilio proletario y e...
COMO LAS ESFERAS
Alfredo Buxán
A Pedro García Batalla Pasa la página final y se remueve. Apoya el tomo, despacio, sobre la manta que cubre sus rodillas. Meditabundo, mira las brasas de la hoguera e incorpora su integridad al fuego, pone los ojos en la llama que, al arder, al unísono es y se consume. Cede a la noche, cautivo en el embrujo, y se ador...
El lector
Víctor Botas
Dos miradas se amaron en secreto durante muchos años. Dos palabras no dichas. Dos palabras que nadie habrá de pronunciar. Pobres tesoros que guardan pobres páginas. (Lo mismo que este roto jardín, el delicado amor de Abderrahmán.)
Medina Azahara
Gabriela Mistral
El nombre mío que he perdido, ¿dónde vive, dónde prospera? Nombre de infancia, gota de leche, rama de mirto tan ligera. De no llevarme iba dichoso o de llevar mi adolescencia y con él ya no camino por campos y por praderas. Llanto mío no conoce y no la quemó mi salmuera; cabellos blancos no me ha visto, ni...
Balada de mi nombre
Leopoldo María Panero
«Jois e Jovens n'es trichaire e malvestatz es d'aqui» MARCABRÚ Una cucaracha recorre el jardín húmedo de mi chambre y circula por entre las botellas vacías: la miro a los ojos y veo tus dos ojos azules, madre mía. Y canta, cantas por las noches parecida a la locura, velas con tu ma...
LA MALDAD NACE
Basilio Sánchez
De una casa a otra se enviaban saludos, las cintas de humo azul de los hogares y, con las filtraciones de las primeras luces, algunas nubes lentas. Entre una casa y otra los silencios eran ruidos de platos, una flor esmaltada en unas tazas, el murmullo de las copas de vidrio. Desde hace algunos años es un pu...
El pan y la sal
Fray Luis de León
La cana y alta cumbre de Ilíberi, clarísimo Carrero, contiene en sí tu lumbre ya casi un siglo entero, y mucho en demasía detiene nuestro gozo y alegría; los gozos, que el deseo figura ya en tu vuelta y determina, a do vendrá el Lyeo y de la Cabalina fuente la moradora y Apolo con la cítara cantora. Bien eres gener...
ODA XXII - A DON PEDRO PORTOCARRERO AUSENTE
Ángel González
Si tuviésemos la fuerza suficiente para apretar como es debido un trozo de madera, sólo nos quedaría entre las manos un poco de tierra. Y si tuviésemos más fuerza todavía para presionar con toda la dureza esa tierra, sólo nos quedaría entre las manos un poco de agua. Y si fuese posible aún oprimir el agua, ya no nos ...
ESTO NO ES NADA
Toni García Arias
Te gustaba sentarte sobre una roca. Apoyabas el pecho sobre las rodillas y te cubrías del azul ilimitado del océano. Luego, te dejabas navegar como bote a la deriva. En silencio observábamos el tránsito inseguro de los barcos de pesca que se alejaban con lentitud de la costa de Cedeira. Tardábamos horas en regresar a n...
Pantín
Pablo de Rokha
Indiscutiblemente, en casas de arriendo, a la ribera del pan y su situación aldeana de sombrero de sol, contra empleados grandes o desesperados y viudas terribles, que desprenden cabellos de estructura amarilla, así moriremos, tal vez, al bramar contra la montaña. Después de haber gastado electricidad y pantalones, s...
POESÍA FUNERARIA
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
Mucho faz' el dinero, mucho es de amar: al torpe faze bueno e ome de prestar, faze correr al coxo e al mudo fablar, el que non tiene manos, dyneros quier' tomar. Sea un ome nesçio e rudo labrador, los dyneros le fazen fidalgo e sabydor, quanto más algo tiene, tanto es de más valor; el que non ha dineros, non es de s...
ENXIENPLO DE LA PROPIEDAT QUE'L DINERO HA
Pablo Neruda
ENTRE plumas que asustan, entre noches, entre magnolias, entre telegramas, entre el viento del Sur y el Oeste marino, vienes volando. Bajo las tumbas, bajo las cenizas, bajo los caracoles congelados, bajo las últimas aguas terrestres, vienes volando. Más abajo, entre niñas sumergidas, y plant...
Alberto Rojas Giménez viene volando
Tomás de Iriarte
Esta fabulilla, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora por casualidad. Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal se dejó olvidada por casualidad. Acercóse a olerla el dicho animal, y dio un resoplido por casualidad. En la flauta ...
EL BURRO FLAUTISTA
María Eugenia Caseiro
Rameras de la noche sin consuelo las notas del reloj que dibujaban sus trípticos, pendientes de la hora buscaban el color desesperadas donde el blanco tajo en la piel de las estrellas llovía sobre el papel y las mudas madreselvas lo miraban. Allá lejos, tan lejos en una arista lunar, donde la blancura prosigue la rup...
Hojas en blanco
Josefina Plá
Nadie le empuja Nadie lo retiene nadie le advierte nadie le cede el paso ni le espera Indiferentes le ven pasar con su sentencia oculta como un zorro robado en la cintura royéndole hasta el hueco de los dientes Nadie le impide el paso ni le espera porque todos quisieran ser los últimos. Nadie le toca. Nadie le empuj...
Nadie le empuja
Luis Cernuda
La noche por ser triste carece de fronteras. Su sombra en rebelión como la espuma, rompe los muros débiles avergonzados de blancura; noche que no puede ser otra cosa sino noche. Acaso los amantes acuchillan estrellas, acaso la aventura apague una tristeza. Mas tú, noche, impulsada por deseos hasta la palidez del agua,...
Razón de lágrimas
cristianos
(Mariano San León Herreras)¿De qué te sirve la lluvia de oro que te visita y hace madurar el fruto del huerto que tú cultivas, si desconoces la Mano que tales dones te envía? ¿De que te sirve la nube deshecha en limpios cristales que da canción a tu fuente y aromas a tus rosales, si muere de sed tu alma cautiva en la...
De qué te sirve (Mariano San León Herreras)
Luis de Góngora
Cuantos forjare más hierros el hado A mi esperanza, tantos oprimido Arrastraré cantando, y su rüido Instrumento a mi voz será acordado. Joven mal de la invidia perdonado, De la cadena tarde redimido, De quien por no adorarle fue vendido, Por haberle vendido fue adorado. ¿Qué piedra se le opuso al soberano Poder, ca...
ACREDITA LA ESPERANZA CON HISTORIAS SAGRADAS
Claudio Rodríguez
Después de tantos días sin camino y sin casa y sin dolor siquiera y las campanas solas y el viento oscuro como el del recuerdo llega el de hoy. Cuando ayer el aliento era misterio y la mirada seca, sin resina, buscaba un resplandor definitivo, llega tan delicada y tan sencilla, tan serena de nueva levadura esta maña...
NUEVO DÍA
Gustavo Adolfo Bécquer
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma...
Rima LXXIII
Santiago Montobbio
Es la historia de siempre y también en la que hay más enredaderas: una vez nos dieron la tierra, pero como nos dio la sensación de que no era sino otra forma de engañarnos y hacernos perder el tiempo entretejiendo la ilusión de que algún día íbamos a poder hacer algo con ella dejamos que se nos muriera. ...
Bis
Gabriela Mistral
En costa lejana y en mar de Pasión, dijimos adioses sin decir adiós. Y no fue verdad la alucinación. Ni tú la creíste ni la creo yo, «y es cierto y no es cierto» como en la canción. Que yendo hacia el Sur diciendo iba yo: «Vamos hacia el mar que devora al Sol». Y yendo hacia el Norte decía tu voz: «Vamos a ver juntos ...
Adiós
Lope de Vega
«—Después que rompiste, ingrata, de amor el estrecho nudo, pruebo a sujetar el cuello y no consiente otro yugo. Gocé libertad tres años, si aquel es libre y seguro que de llorar tus mudanzas no tiene su rostro enjuto. Pensaba que era en amarte cuando menos sin segundo pero ya me dice el tiempo que han sido primeros...
Después que rompiste, ingrata
Juan Ramón Jiménez
Nada me importa vivir con tal de que tú suspires, (por tu imposible yo, tú por mi imposible) Nada me importa morir si tú te mantienes libre (por tu imposible yo, tú por mi imposible)
AZUCENA Y SOL