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Diagnóstico final y evolución: se trata pues, de un caso de pancreatitis aguda secundaria a litiasis biliar.
Se procedió a ingreso hospitalario, dándose de alta al cabo de una semana.
A los 5 días del alta presentó un nuevo episodio del mismo cuadro, por lo que volvió a ingresar y se aceleró la programación de una colecistectomía, tras la cual la paciente no ha vuelto a presentar episodios de dolor abdominal.
Mujer de raza caucasiana de 61 años de edad, diagnosticada 13 años antes, mediante biopsia pulmonar transbronquial, de FPI.
La paciente había sido tratada con corticoides hasta dos años antes.
Desde 20 meses antes recibía oxigenoterapia continua domiciliaria.
Seis años antes había sido diagnosticada de un ulcus duodenal y no tenía otros antecedentes de interés.
En la semana previa a su ingreso presentó ataques de tos frecuentes y severos, sin expectoración, fiebre ni aumento de su disnea habitual.
El día de su ingreso acudió al servicio de Urgencias por un cuadro brusco de tumefacción en la región cervical izquierda, dolor centrotorácico intermitente, que aumentaba con la tos y los movimientos respiratorios, y disnea de reposo.
A la exploración física destacó la existencia de taquipnea (32 respiraciones/minuto), taquicardia (120 latidos/minuto), tumefacción y crepitación en la región cervical izquierda, crepitantes finos en ambos campos pulmonares y crepitación a la auscultación cardíaca (signo de Hamman), no existiendo pulso paradójico.
Los datos analíticos más relevantes fueron: leucocitos 23,9x109/l (80% neutrófilos), hemoglobina 132 g/l, hematocrito 39,4%, LDH 342 U/l y creatinquinasa 123 U/l.
Los valores de la gasometría arterial basal fueron: pH 7,47, PO2 54 torr, PCO2 36 torr, HCO3- 27,1 mmol/l y saturación de oxígeno 90%.
El electrocardiograma mostró un ritmo sinusal a 120 latidos por minuto, siendo el resto del trazado normal.
Una radiografía de cuello evidenció un enfisema cervical de predominio izquierdo.
Una radiografía de tórax puso de manifiesto un patrón de fibrosis pulmonar bilateral más acusado en campos inferiores, siendo evidente en la proyección lateral la existencia de un neumomediastino anterior.
Una tomografía computarizada (TC) de tórax objetivó la existencia de un patrón acusado de fibrosis pulmonar bilateral, un neumomediastino y bullas aéreas de gran tamaño en el lóbulo superior izquierdo, sin evidencia de neumotórax.
La evolución fue favorable con tratamiento sintomático, desapareciendo a los 14 días en los controles radiológicos el enfisema subcutáneo y el neumomediastino.
Varón de 24 años de edad que sufre una severa lesión por aplastamiento en miembro superior izquierdo.
Tras una atención inicial, el paciente presenta exposición de la placa de osteosíntesis en el tercio distal del radio y trombosis de las anastomosis de revascularización radial y cubital a nivel del carpo.
La ausencia de flujo reverso en la arteria interósea posterior fue constatada mediante Doppler de Ultrasonidos.
Tras el desbridamiento se procedió a realizar un bypass radio-cubital con injerto de vena safena para revascularización del miembro.
Como medio de cobertura del material de osteosíntesis y la anastomosis distal del by-pass se planteó un colgajo en hélice de perforante interósea posterior de 15x7,5 cm en la cara dorsal del antebrazo.
La perfornte cutánea se halló 4 cm proximal a la articulación distal.
Una vez que el colgajo pudo ser pivotado en los vasos perforantes cutáneos de la arteria interósea posterior se procedió a su rotación 90 grados por el borde cubital del antebrazo hasta alcanzar la cara volar del carpo.
La zona donante se cubrió con un injerto de piel parcial.
Hombre de 38 años con diagnóstico de EB en 1986, con antecedentes de uveítis anterior con hipopión en el OD, aftas orales recidivantes y tromboflebitis en la extremidad inferior izquierda.
El paciente fue tratado con prednisona y ciclosporina, pero tuvo una media de 3 recidivas de uveítis anuales hasta 1997.
En 1999 fue preciso cambiar la ciclosporina por micofenolato mofetilo debido a nefrotoxicidad con insuficiencia renal e hipertensión arterial.
Fue necesario también administrar tratamiento para la osteopenia inducida por corticosteroides.
El paciente no había sufrido una recidiva desde 1997 pero se inició la GCAP en un esfuerzo por reducir las dosis de mantenimiento de fármacos inmunosupresores.
La AV era de percepción luminosa en dos cuadrantes en el OD y de 0,6 en el OI.
Paciente de sexo masculino, de 10 años de edad, derivado al Servicio de Cirugía Buco-maxilofacial del Hospital Piñero para ser valorado por un aumento de volumen en región de ángulo mandibular derecho de dos semanas de evolución; sin antecedentes médicos de interés La tumefacción era no dolorosa a la palpación y no había relato de parestesia.
Al examen intraoral se apreció abombamiento de la tabla vestibular y lingual del maxilar inferior.
Las piezas dentarias se observaban sanas y sin movilidad; la mucosa de aspecto normal.
Radiográficamente se observó una lesión radiolúcida, unilocular de bordes escleróticos.
También se evidenció reabsorción radicular de la pieza 37.
El resultado de la biopsia fue fibroma osificante, por lo cual se programó la enucleación de la lesión bajo anestesia general.
La anatomía patológica confirmó el resultado de fibroma osificante.
El último control clínico-radiográfico se efectuó a los ocho meses, con una evolución buena y una evidencia radiográfica de neoformación ósea, y aumento de grosor de la basal mandibular.
El paciente permanece en seguimiento para descartar recidiva del tumor.
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Mujer de 52 años con AR seropositiva erosiva, títulos altos de factor reumatoide y anticuerpos antipéptido cíclico citrulinado (anti-CCP) de 12 años de evolución, con fallo secundario a infliximab y adalimumab.
Presenta ojo rojo, dolor y fotofobia.
Exploración: infiltrado corneal periférico en semiluna asociado a escleritis.
Cultivo del raspado corneal negativo.
Iniciamos tratamiento con prednisona 1mg/kg/día vía oral y decidimos cambio de diana terapéutica a rituximab a dosis habitual en AR con metotrexato 25mg/semana.
Tras el primer ciclo de rituximab la paciente experimentó gran mejoría con curación de la QUP y entró en remisión clínica de la AR.
A los 10 meses apareció de nuevo un infiltrado corneal y escleritis leve e inicio de clínica articular.
Decidimos mantener tratamiento con rituximab i.v. en pauta de AR cada 8 meses con buen control clínico tanto de su cuadro ocular como sistémico.
Paciente de 4 años remitido a consulta de Oftalmología en junio de 2008 desde Pediatría, con diagnóstico de ptosis congénita de ojo izquierdo, que según los padres se evidenciaba desde los dos años.
Los padres refieren que tiende a frotarse mucho ese ojo.
Embarazo normal, a término por cesárea.
Únicamente destacan problemas de coagulación de la madre durante el embarazo, tratados con heparina subcutánea.
A la exploración se aprecia discreta asimetría entre párpados superiores, tercio interno del párpado superior izquierdo discretamente descendido.
No se palpan masas en esa zona.
La agudeza visual es de 0,8 en ambos ojos con el test de la E de Snellen.
Motilidad ocular normal, test de Cover negativo.
Fondo de ojo sin alteraciones.
Acude para nueva valoración a los cinco meses, refiriendo picor en ojo izquierdo.
En la nueva exploración se aprecia discreto abultamiento en tercio interno del párpado superior de ojo izquierdo.
No se aprecia clara limitación de la motilidad de dicho ojo, pero parece estar en ligera hipotropia.
Resto de la exploración normal.
Se plantea diagnóstico diferencial entre alteración de la motilidad o masa orbitaria.
Se decide valoración por oftalmología infantil y se solicita técnica de imagen.
En la consulta con oftalmología infantil una semana después, se aprecia agudeza visual sin corrección, de 1 en ojo derecho, y 0,7 en ojo izquierdo, que con 1,25 a 40o llega a la unidad.
Cover test negativo en posición primaria con discreta limitación a la aducción y elevación, estereopsis normal y fondo de ojo sin alteraciones.
Se intuye por palpación una masa en tercio interno de párpado superior.
En el tiempo de espera hasta que se realizó la resonancia magnética nuclear (RMN) el astigmatismo aumenta.
La RMN evidencia tumoración en ángulo superointerno de órbita izquierda, que comprime el globo ocular, compatible con quiste dermoide, por lo que se indica tratamiento quirúrgico.
Se realizó orbitomía anterior a través de tercio interno de pliegue palpebral.
Intraoperatoriamente se detecta una lesión bien definida en cuadrante superointerno orbitario que se extrae en su totalidad.
A la semana de la intervención se recupera la simetría entre ambos párpados superiores, y la posición del ojo.
Se presenta un caso de autopsia médico legal de una mujer de 46 años de edad, 1,57 metros de estatura y biotipo normosómico delgado.
Es hallada en el patio de su casa de campo en posición de decúbito supino, con las ropas removidas y empapadas en sangre en su parte declive.
El patio se halla embaldosado, sin techo y con pendiente que se dirige hacia la puerta exterior del mismo que da a un campo.
Las piernas, vestidas con medias y botas altas, se hallan cruzadas.
Las ropas en la parte superior del cuerpo se hallan removidas.
Consta asistencia sanitaria previa, pero no información exacta sobre las maniobras realizadas durante ésta.
Bajo la víctima y a su alrededor se hallan restos escasos de sangre.
La noche anterior al hallazgo de la víctima había llovido profusamente y las ropas y la superficie del patio se hallan húmedas.
Junto al flanco derecho de la víctima se halla un mechón de cabellos negros cortos análogos a los del cabello de la víctima.
En la entrada al lavadero del patio se hallan restos de sangre vomitada con algunos restos de cabellos análogos a los hallados junto a la víctima.
El examen de la casa y del resto de la hacienda no indica signos de violencia.
En la entrada de la hacienda, con la puerta de esta abierta, se halla el coche de la víctima, con el motor en posición de encendido, las luces puestas y la puerta abierta.
A unos metros de la víctima se halla una linterna con las baterías agotadas y en posición de "on".
El cadáver presenta al menos seis de los siete patrones de lesión característicos descritos en la literatura médico legal en muertes por ataques de perros1-4,8-13.
Las lesiones se hallaron localizadas en: Región craneal: - Ausencia de cuero cabelludo casi completa con exposición completa de plano galeal.
Pérdida parcial de aponeurosis galeal.
Bordes de sección corto-contusos.
- Amputación completa de pabellón auricular izquierdo y parcial del derecho.
Heridas con bordes sangrantes irregulares.
- Múltiples heridas en ojal en ambos hemirrostros y labios.
Extremidad superior derecha: - Heridas puntiformes punzo-contusas múltiples.
- Heridas amplias en ojal de eje mayor perpendicular al eje del miembro, de características punzo-cortantes y bordes contusos.
- Desgarro irregular completa de masas musculares.
Destrucción de aponeurosis.
Desinserción del plano dérmico y subdérmico con puentes de tejido fibroso que mantienen parcialmente la continuidad subdérmica.
Región cervical: - Erosiones lineales (compatibles con lesión por garras), así como lesiones punzo-cortantes contusas en ojal.
Tronco, extremidades inferiores o extremidad superior izquierda: sin lesiones.
Los hallazgos de la autopsia completa practicada a la fallecida únicamente evidenciaron la presencia de las lesiones ya descritas, de características vitales y/o perimortales y hallazgos compatibles con hemorragia importante y shock asociado, sin hallazgos indicativos de otras causas de muerte naturales o traumáticas.