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Solicitamos como estudio complementario una linfografia radioisotópica para descartar un posible linfedema<SPLIT>.
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El informe nos dice que los vasos linfáticos y los ganglios regionales están indemnes (<SPLIT>10,11<SPLIT>)<SPLIT>.
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Tratamiento Quirúrgico Planificamos la extirpación de las tumoraciones que causan la deformidad<SPLIT>.
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En ambiente quirúrgico y bajo anestesia general<SPLIT>, colocamos una sonda vesical Foley no 16 con el objeto de tener control por el tacto del recorrido de la uretra y por tanto<SPLIT>, también del cuerpo esponjoso que la aloja<SPLIT>.
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Incidimos el pene en su línea media ventral y procedemos a disecar y extirpar cada una de los tumoraciones que se pudieron identificar<SPLIT>, procurando no dañar las estructuras nobles del pene<SPLIT>.
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Una vez lograda la resección completa de las tumoraciones<SPLIT>, efectuamos una hemostasia cuidadosa y cerramos la incisión por planos teniendo en cuenta las distintas capas tegumentarias del pene<SPLIT>.
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Dejamos drenaje<SPLIT>.
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Al finalizar la intervención son visibles ya los cambios logrados<SPLIT>.
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En el estudio anatomopatológico se constató que las lesiones estaban formadas por glóbulos de grasa y algunas presentaban en su interior focos de citoesteatonecrosis<SPLIT>.
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Varón de 66 años<SPLIT>, de origen vietnamita y actualmente con residencia en EE<SPLIT>.
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UU<SPLIT>.
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, acude a Urgencias de nuestro centro tras presentar dolor súbito en epigastrio<SPLIT>, brusco y que asocia a comida copiosa<SPLIT>.
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El dolor se irradia al hombro izquierdo<SPLIT>.
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En la exploración aparece sudoración y palidez mucocutánea con pulsos distales conservados<SPLIT>.
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El paciente se encuentra hipotenso y taquicárdico<SPLIT>, su ECG es normal y ante la urgencia del cuadro se solicita ecografía abdominal que nos informa de masa en segmento hepático VI sugestiva de hepatocarcinoma y de la existencia de líquido libre intracavitaria<SPLIT>; a continuación se realiza TAC de abdomen con contraste que nos informa de hemoperitoneo muy abundante y de lesión en segmento VI hepático compatible con hepatocarcinoma probablemente roto y con foco hiperdenso junto a la lesión que sugiere sangrado activo<SPLIT>.
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La analítica nos muestra cifras de hemoglobina de 8,8 g<SPLIT>/<SPLIT>l<SPLIT>, hematocrito de 0,249 L<SPLIT>/<SPLIT>L y 14,310 leucocitos con neutrofilia<SPLIT>.
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Dada la situación de inestabilidad del paciente y los hallazgos de las pruebas de imagen decidimos intervención quirúrgica urgente<SPLIT>.
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En la laparotomía se identifica la lesión descrita en la ecografía y el TAC y se decide realizar segmentectomía<SPLIT>, lavado y drenaje de cavidad<SPLIT>.
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A los 7 días (<SPLIT>4 de ellos en la Unidad de Cuidados Intensivos<SPLIT>) el paciente es dado de alta hospitalaria<SPLIT>.
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Paciente mujer de 52 años<SPLIT>, que acude a urgencias por pérdida de visión brusca e indolora en el ojo izquierdo (<SPLIT>OI<SPLIT>)<SPLIT>.
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No presentaba antecedentes personales ni familiares de interés<SPLIT>.
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En la exploración oftalmológica<SPLIT>, su mejor agudeza visual corregida (<SPLIT>MAVC<SPLIT>) en el ojo derecho (<SPLIT>OD<SPLIT>) era de 0,9 y en el OI de 0,6<SPLIT>.
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La presión intraocular (<SPLIT>PIO<SPLIT>) y la biomicroscopia (<SPLIT>BMC<SPLIT>) de polo anterior no mostraban alteraciones significativas<SPLIT>.
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Al visualizar el fondo de ojo (<SPLIT>FO<SPLIT>) se apreciaba un moteado marronáceo<SPLIT>, más prominente temporal a la fóvea<SPLIT>, que correspondía con la típica imagen de «<SPLIT>fondo en piel de naranja<SPLIT>»<SPLIT>.
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Se observaban además las características estrías angioides (<SPLIT>EA<SPLIT>)<SPLIT>, así como cuerpos coloides en ambos ojos (<SPLIT>AO<SPLIT>)<SPLIT>.
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En su OI destacaban unas llamativas drusas del nervio óptico y una lesión grisácea subfoveal en el seno de una EA<SPLIT>, elevada y bordeada de hemorragias<SPLIT>, compatible con NVC<SPLIT>.
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Se realizaron<SPLIT>, por tanto<SPLIT>, una serie de pruebas complementarias<SPLIT>, apareciendo en la autofluorescencia de fondo (<SPLIT>FA<SPLIT>) de AO un moteado difuso hiperautofluorescente (<SPLIT>hiper-FA<SPLIT>) y lesiones lineales irregulares hipoautofluorescentes (<SPLIT>hipo-FA<SPLIT>) con moteado hiper-FA en su lecho<SPLIT>.
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En el OI resaltaban las drusas del nervio óptico y los cuerpos coloides con una intensa hiper-FA<SPLIT>.
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La Angiografía fluoresceínica (<SPLIT>AFG<SPLIT>) revelaba un enrejado hiper e hipofluorescente por alteración del epitelio pigmentario retiniano (<SPLIT>EPR<SPLIT>) y una lesión hiperfluorescente con difusión tardía en el OI compatible con una NVC<SPLIT>.
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En la tomografía óptica de coherencia (<SPLIT>OCT<SPLIT>) se evidenciaba una desestructuración de la banda hiperreflectiva EPR-coriocapilar en AO<SPLIT>, y en el OI una lesión cupuliforme densa (<SPLIT>NVC<SPLIT>)<SPLIT>, bordeada de un pequeño desprendimiento de neuroepitelio<SPLIT>.
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Tras el diagnóstico oftalmológico<SPLIT>, fue derivada a la unidad de seudoxantoma elástico de nuestro hospital<SPLIT>, donde confirmaron la enfermedad<SPLIT>.
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Se pautó tratamiento con inyecciones intravítreas mensuales de 0,05<SPLIT>ml de ranibizumab (<SPLIT>Lucentis<SPLIT>) durante 3 meses en su OI<SPLIT>, realizando medición de la MAVC y OCT un mes después de cada inyección<SPLIT>, y AFG de control a los 3 meses<SPLIT>.
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Durante un periodo de seguimiento de un año se practicaron OCT periódicos de control<SPLIT>.
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A los 3 meses se observó la franca mejoría del cuadro<SPLIT>, pues la MAVC mejoró a 0,7<SPLIT>, desapareciendo las hemorragias subretinianas y disminuyendo el grosor macular en la OCT<SPLIT>.
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Varón de 58 años<SPLIT>, que acude por pérdida de visión súbita en su OI<SPLIT>.
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El paciente se encontraba en seguimiento por Medicina Interna y Dermatología desde hace 12 años por PXE<SPLIT>.
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Su MAVC en el OD era de 0,6 y en el OI de 0,4<SPLIT>.
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No se hallaron alteraciones en la PIO ni en la BMC de polo anterior<SPLIT>.
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En la exploración del FO se evidenciaron EA bilaterales<SPLIT>.
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En el OD<SPLIT>, destacaba una lesión gliótica amarillento-grisácea elevada y<SPLIT>, en el OI<SPLIT>, una imagen trirradiada pigmentada bordeada de zonas anaranjadas en el área macular<SPLIT>, junto con una pequeña lesión yuxtafoveal<SPLIT>, algo grisácea y discretamente sobreelevada<SPLIT>, rodeada de abundantes hemorragias subretinianas<SPLIT>, sobre todo nasales<SPLIT>.
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La sospecha de membrana NVC en el seno de una distrofia retiniana «<SPLIT>en patrón reticular<SPLIT>» nos llevó a realizarle una AFG<SPLIT>, donde se observaba una escara gliótica en el OD y<SPLIT>, en el OI<SPLIT>, una imagen hipofluorescente a modo de retículo<SPLIT>, en cuya zona superior aparecía una lesión hiperfluorescente con bordes en encaje que aumentaba en intensidad y tamaño en los tiempos tardíos<SPLIT>, con lo cual se confirmó la sospecha anterior<SPLIT>.
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La OCT corroboraba el diagnóstico<SPLIT>, pues ponía de manifiesto una discreta elevación de la banda EPR-coriocapilar<SPLIT>.
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La FA del OI revelaba una imagen curiosa<SPLIT>, pues la distrofia en patrón aparecía como el negativo de la imagen angiográfica<SPLIT>; es decir<SPLIT>, el retículo<SPLIT>, que angiográficamente se presentaba hipofluorescente<SPLIT>, en la FA se mostraba intensamente hiper-FA por la alteración del EPR a ese nivel<SPLIT>.
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En este caso<SPLIT>, se instauró el mismo tratamiento que en la paciente anterior según el protocolo ya descrito<SPLIT>.
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Se consiguió una mayor AV<SPLIT>, llegando a 0,7<SPLIT>.
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En las OCT evolutivas se observó una disminución progresiva del grosor macular y la AFG de control puso de manifiesto la mejoría del cuadro<SPLIT>.
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Presentamos el caso de una paciente de 35 años<SPLIT>.
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Acude remitida a nuestra Unidad tras su tercer ingreso hospitalario en los 18 meses previos por ascitis quilosa de repetición<SPLIT>.
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Sin antecedentes de interés<SPLIT>, ingresa por primera vez con cuadro de ascitis y edemas leves en miembros inferiores de un mes y medio de evolución<SPLIT>, practicándosele laparotomía exploradora ante la sospecha de neoplasia de ovario<SPLIT>.
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Se evacuaron 12 litros de líquido ascítico de características quilosas<SPLIT>, sin apreciarse anomalías en ovarios ni carcinomatosis peritoneal<SPLIT>.
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Dada de alta con tratamiento diurético con espironolactona 100 mg y prednisona 40 mg en pauta descendente<SPLIT>, a los 5 meses reingresa<SPLIT>, extrayéndose 9 litros de líquido quiloso mediante paracentesis evacuadora<SPLIT>.
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En un nuevo ingreso<SPLIT>, 6 meses después<SPLIT>, durante los cuales la sintomatología había ido reapareciendo progresivamente<SPLIT>, se evacuan 14 litros más de líquido peritoneal<SPLIT>.
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A lo largo de su estancia en hospitalización<SPLIT>, se le realizan las siguientes pruebas complementarias<SPLIT>: hemograma<SPLIT>, con discreta leucocitosis y fórmula normal<SPLIT>, estudio del hierro sin alteraciones<SPLIT>; perfil bioquímico<SPLIT>, con hipoproteinemia e hipoalbuminemia<SPLIT>, hipocalcemia<SPLIT>.
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Las determinaciones de perfil celíaco<SPLIT>, AgHBs<SPLIT>, AcVHC<SPLIT>, marcadores tumorales<SPLIT>, y Mantoux<SPLIT>, fueron negativas<SPLIT>.
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Niveles de ASLO<SPLIT>, proteína C reactiva y a-1 antitripsina sérica<SPLIT>, normales<SPLIT>.
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Estudio de función tiroidea dentro de la normalidad<SPLIT>.
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El proteinograma en suero mostró valores descendidos de albúmina y gammaglobulinas<SPLIT>.
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El líquido ascítico extraído presentaba características de exudado y aspecto quiloso<SPLIT>.
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Su cultivo fue negativo<SPLIT>.
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El TAC toracoabdominal puso de manifiesto tórax normal<SPLIT>, ascitis en todos los compartimentos peritoneales<SPLIT>, edemas en asas de intestino delgado<SPLIT>.
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En la ecografía abdominal se observó abundante líquido ascítico peritoneal<SPLIT>, con hígado<SPLIT>, porta<SPLIT>, grandes vasos<SPLIT>, vesícula y bazo normales<SPLIT>.
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La fibroenteroscopia<SPLIT>, alcanzando ciego<SPLIT>, muestra desde bulbo hasta los tramos de yeyuno explorados<SPLIT>, irregularidad en el patrón vellositario<SPLIT>, edema de pliegues y numerosas linfangiectasias puntiformes<SPLIT>.
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Se realiza ileoscopia<SPLIT>, presentando el íleon terminal una mucosa extremadamente irregular<SPLIT>, con placas blanquecinas y friables a la toma de biopsias<SPLIT>.
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La capsuloendoscopia evidencia afectación difusa de intestino delgado<SPLIT>, con formaciones puntiformes "<SPLIT>en grano de mijo<SPLIT>" y pliegues edematosos y congestivos<SPLIT>.
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La biopsia de mucosa intestinal fue informada como hiperplasia folicular linfoide<SPLIT>, linfangiectasia focal<SPLIT>; y la de mucosa gástrica<SPLIT>, duodenal y yeyunal no evidenció alteraciones significativas<SPLIT>.
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Se inicia tratamiento con diuréticos y albúmina intravenosa<SPLIT>, presentando un evolución clínica favorable<SPLIT>, siendo dada de alta con el diagnóstico de linfangiectasia intestinal primaria<SPLIT>, pautándose tratamiento domiciliario con Furosemida 40 mg<SPLIT>, Espironolactona 100 mg y Prednisona 30 mg<SPLIT>, siendo derivada a la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética para su valoración y seguimiento<SPLIT>.
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La exploración en Consultas muestra una talla de 1,65 m<SPLIT>, peso 53,5 kg<SPLIT>, con IMC 19,3 kg<SPLIT>/<SPLIT>m2<SPLIT>, tras evacuación de 14 L de líquido ascítico durante su ingreso<SPLIT>; subjetivamente se encuentra más delgada que antes del inicio de la sintomatología<SPLIT>.
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Presenta palidez cutánea<SPLIT>, dedos de las manos longilíneos<SPLIT>, discretos edemas maleolares simétricos<SPLIT>.
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El resto de la exploración física es normal<SPLIT>.
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No refiere sintomatología gastrointestinal habitual<SPLIT>, salvo 1-2 deposiciones al día con aspecto algo graso<SPLIT>.
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Realiza una dieta variada<SPLIT>, evitando alimentos excesivamente grasos desde siempre<SPLIT>, por intolerancia<SPLIT>.
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Niega hábitos tóxicos<SPLIT>.
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Nuligesta<SPLIT>.
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Analíticamente<SPLIT>, presentaba valores séricos de proteínas totales 3,4 g<SPLIT>/<SPLIT>dL<SPLIT>, albúmina 2,1 g<SPLIT>/<SPLIT>dL<SPLIT>, calcio 7,3 mg<SPLIT>/<SPLIT>dL<SPLIT>.
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El resto de bioquímica básica<SPLIT>, lipidograma<SPLIT>, y hemograma fueron normales<SPLIT>.
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Decidimos instaurar tratamiento dietético<SPLIT>.
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Se elabora una dieta personalizada<SPLIT>, de 2.200 kcal en 24 horas y la siguiente distribución de nutrientes<SPLIT>: 52% hidratos de carbono<SPLIT>, 30% lípidos<SPLIT>, 18% proteínas<SPLIT>.
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El aporte de grasas procedentes de los alimentos se restringe<SPLIT>, y se aportan los lípidos en forma de aceite MCT<SPLIT>, utilizando la cantidad de 85 ml al día<SPLIT>, introducidos en la dieta de manera progresiva para evitar intolerancias<SPLIT>.
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Los aportes proteicos de la dieta se completan con 400 ml de fórmula hiperproteica para nutrición enteral y 20 g de módulo proteico en polvo<SPLIT>.
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Además se agrega un complemento vitamínico-mineral<SPLIT>.
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La paciente es colaboradora y presenta un estricto cumplimiento de las pautas recomendadas<SPLIT>, con buena adaptación y excelente tolerancia<SPLIT>.
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Tras 11 meses de seguimiento<SPLIT>, ha logrado ganancia ponderal<SPLIT>, con un peso de 59,3 kg e IMC 21,4<SPLIT>.
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Los parámetros analíticos han experimentado una mejora significativa<SPLIT>, siendo los valores séricos de proteínas totales 5,2 g<SPLIT>/<SPLIT>L<SPLIT>, albúmina 3,7 g<SPLIT>/<SPLIT>L<SPLIT>, calcio 8,5 mg<SPLIT>/<SPLIT>dL<SPLIT>.
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No presenta síntomas gastrointestinales<SPLIT>.
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El perímetro de cintura es de 78 cm<SPLIT>, y en ecografía abdominal de control no se observa líquido libre en abdomen<SPLIT>.
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No ha presentado nuevos episodios de ascitis ni ha precisado ingresos hospitalarios durante este período<SPLIT>.
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Niña de 12 años<SPLIT>, en seguimiento por la Unidad de enfermedades infecciosas pediátricas por un cuadro de dolor torácico izquierdo asociado a neumonía<SPLIT>.
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Tras la resolución del cuadro neumónico el dolor torácico persistió<SPLIT>, por lo que es derivada a la consulta de Neumología pediátrica<SPLIT>, Ortopedia pediátrica y por último a la consulta de Cirugía pediátrica<SPLIT>.
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Presenta un cuadro de dolor costal izquierdo selectivo de 3 meses de evolución<SPLIT>, que no se relaciona con cambios posturales ni movimientos respiratorios<SPLIT>, es continuo y no se calma con analgésicos orales<SPLIT>.
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A la exploración<SPLIT>, presenta un dolor más intenso a la palpación del borde costal izquierdo<SPLIT>, localizando el punto más doloroso en la unión de la 10<SPLIT>a costilla izquierda con la 11<SPLIT>a<SPLIT>.
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Al realizar la maniobra del gancho<SPLIT>, se reproduce el dolor<SPLIT>.
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El resto de la exploración no revela signos patológicos<SPLIT>, como tampoco la radiografía de tórax<SPLIT>.
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Se recomendó tratamiento antiinflamatorio inicial<SPLIT>, descartando así otras posibilidades diagnósticas<SPLIT>.
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Al no haber mejoría<SPLIT>, se indicó la extirpación bajo anestesia general de la unión de la 10<SPLIT>a costilla izquierda con la 11<SPLIT>a<SPLIT>.
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No hubo complicaciones en el postoperatorio inmediato<SPLIT>.
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En ambos casos se apreció una resolución de los síntomas desde el primer día de postoperatorio<SPLIT>.
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Tras cuatro años de evolución<SPLIT>, podemos calificar el resultado como satisfactorio<SPLIT>.
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Recién nacido de 29 días de edad y 4,100 kg de peso llevado por sus padres al centro de salud para valoración por exantema facial<SPLIT>.
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Al explorarlo su pediatra observa taquicardia y taquipnea<SPLIT>, comprobando por pulsioximetría una frecuencia cardiaca de 255 ppm y Sat O2<SPLIT>: 97%<SPLIT>, por lo que lo remite al hospital<SPLIT>.
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Hasta ese momento toleraba bien la alimentación y presentaba una buena ganancia ponderal<SPLIT>.
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