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Aldecoa, Ignacio | España | 1925-1969 | Seguir de pobres | Cuento | Las ciudades de provincias se llenan en primavera de carteles. Carteles en los que un segador sonriente, fuerte, bien nutrido, abraza un haz de espigas solares; a su vera, un niño de amuñecada cara nos mira con ojos serenos: a sus pies, una hucha de barro recibe por la recta abertura del ahorro –boca sin dientes, como ... |
Aldecoa, Ignacio | España | 1925-1969 | Un cuento de reyes | Cuento | El ojo del negro es el objetivo de una máquina fotográfica. El hambre del negro es un escorpioncito negro con los pedipalpos mutilados. El negro Omicrón Rodríguez silba por la calle, hace el visaje de retratar a una pareja, siente un pinchazo doloroso en el estómago. Veintisiete horas y media lleva sin comer; doce y tr... |
Aldecoa, Ignacio | España | 1925-1969 | Un hombrecillo que nació para actor | Cuento | Eran las cuatro de la mañana. La churrería tenía algo de vagón de tercera clase. Dormía una vieja con sueño altisonante de suspiros y entrecortado de babeos. Un hombre mostraba infinidad de carnets, la faz angulosa y el pelo blandón y rubiaco, a la pareja policial que tomaba el mojapán madruguero. Tres estudiantes tron... |
Aldecoa, Ignacio | España | 1925-1969 | Young Sánchez | Cuento | 1
Dejó el trozo de peine en uno de los ángulos del pequeño lavabo metálico con vaso en forma de cacerola. Con las palmas de las manos se planchó el pelo hacia la nuca. Silbaba. No se molestó en limpiar el peine; lo dejó donde lo había encontrado, junto al grifo, que daba un hilo de agua y no se podía cerrar. Orinó en e... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Calixto Garmendia | Cuento | —Déjame contarte —le pidió un hombre llamado Remigio Garmendia a otro llamado Anselmo, levantando la cara—. Todos estos días, anoche, esta mañana, aun esta tarde, he recordado mucho… Hay momentos en que a uno se le agolpa la vida… Además, debes aprender. La vida, corta o larga, no es de uno solamente.
Sus ojos diáfanos... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Cuarzo | Cuento | El indio Fabián caminaba imaginando la cara que su pequeño hijo pondría al ver el cuarzo. El bloque traslúcido, erizado de varillas refulgentes, estaba con la calabaza y la cuchara de palo del yantar y otros trastos, en el fondo de las alforjas que le ceñían el hombro. Un quebrado sendero, ágil equilibrista de breñales... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Cuento quiromántico | Cuento | Yo me dejaba ir a la deriva. (Paréntesis para los sabios: que haya luz artificial o natural no hace al caso. ¿Os habéis sobresaltado como cuando, mientras dormís plácidamente, el vecino del piso de arriba deja caer violentamente los zapatos? En realidad, no se trata sino de eso: de un molesto ruido de zapatos). Entonce... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | De cómo repartió el diablo los males por el mundo | Cuento | Voy a contarles, y no lo olviden, porque es cosa que un cristiano debe tener bien presente, esta historia que nosotros no olvidaremos jamás y que diremos a nuestros hijos con el encargo de que la repitan a los suyos, y así continúe trasmitiéndose, y nunca se pierda.
Esto ocurrió en un tiempo en que el Diablo salió para... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Duelo de caballeros | Cuento | Voy a contar una historia verdadera. Se trata de un singular duelo de caballeros cuyo interés principal reside en que los protagonistas fueron dos personajes del hampa de Lima, exactamente del barrio de Malambo. El nombre de resonancia africana abarca un dédalo de casas y callejones de adobe, colorido emporio del negre... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | El amuleto | Cuento largo | Ellos estaban en una inmensa altura. Para llegar hasta allí habían tomado, sucesivamente, dos ascensores de rápido impulso, sintiendo en la subida que los oídos les zumbaban. A Lina le dolieron. Ahora las miradas de Joan saltaban de rascacielos en rascacielos, en tanto que suspiraba hondo, moviendo rítmicamente los sen... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | El barco fantasma | Minicuento | Por los lentos ríos amazónicos navega un barco fantasma, en misteriosos tratos con la sombra, pues siempre se lo ha encontrado de noche. Está extrañamente iluminado por luces rojas, tal si en su interior hubiese un incendio. Está extrañamente equipado de mesas que son en realidad enormes tortugas, de hamacas que son gr... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | El brillante | Cuento | El claro sol tropical, que al bajar del avión les pareció un estallido de luz, untaba ahora las estrechas calles de San Juan. Las gentes deambulaban con lentitud. Las puertas de las tiendas solas simulaban un bostezo en la modorra cálida del mediodía. Desde alguna, salían las notas cadenciosas de un bolero. Y desde más... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | El puma de sombra | Cuento | Fue que nuestro padre Adán estaba en el Paraíso, llevando, como es sabido, la regalada vida. Toda fruta había: ya sea mangos, chirimoyas, naranjas, paltas¹ o guayabas y cuanta fruta se ve por el mundo. Toda laya de animales también había y todos se llevaban bien entre ellos y también con nuestro padre. Y así que él no ... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | El sapo y el urubú | Cuento | ¿Saben, niños, por qué el sapo tiene manchas y protuberancias en el lomo? Pues porque se golpeó.
Antes de tal accidente mostraba, sin duda, una espalda pulida y lustrosa, de la cual se enorgullecería ante los otros animales acuáticos, pues ya sabemos que el sapo anda siempre hinchado de vanidad.
Sucedió que el sapo y e... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | El tigre negro y el venado blanco | Cuento | El tigre negro, el más feroz y vigoroso de los animales de la selva, buscaba un lugar para construir su casa y lo encontró junto a un río. Al venado blanco, el más tímido y frágil de los animales de la selva, le pasó cosa igual. Eligieron el mismo lugar: un hermoso sitio, sombreado de árboles y con abundante agua.
Al d... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Guillermo el salvaje | Cuento | No llegué a verlo claramente esa tarde. Cuando nos acercábamos a su bohío –mi padre jineteando una mula y yo un pequeño caballo–, dejó de atizar el fogón donde preparaba la comida y echó a correr a campo traviesa, con los harapos flotando al aire, para esconderse en unos matorrales. Fuimos hacia ellos. Ningún movimient... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Historia de una infidelidad | Cuento | Hay muchas situaciones y maneras de ser infiel. Cristo lo sabía. No nos referiremos a su videncia de la última cena, donde anunció que sería negado tres veces, ni al momento ratificador en que Pedro, efectivamente, lo negó otras tantas. En el caso de la señora Lonigan, debemos recordar cómo Jesús desarmó a los que pret... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | La madre | Cuento | La selva rodeaba una barraca hecha de esbeltos tallos de palmera y levantada en un claro logrado a golpe de hacha, donde los tocones rojos parecían heridas. El vasto cuerpo del bosque había sido mutilado para que el sol se tendiera sobre la casa y los hombres. Ellos, de no estar entregados a sus faenas, jugaban a los d... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | La Madre de las Enfermedades | Minicuento | Se llama Unguymaman, o sea, Madre de las Enfermedades. Vive en las aguas profundas y sale a la superficie en las noches oscuras, tempestuosas o lluviosas, para hacer el mal.
Va dando voces desde el agua, por ríos, quebradas, lagos y lagunas. Da voces cuando ve lanchas, balsas y canoas, o también casas en las orillas. C... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | La piedra y la cruz | Cuento | Los árboles se fueron empequeñeciendo a medida que la cuesta ascendía. El caminejo comenzó a jadear trazando curvas violentas, entre cactos de brazos escuetos, achaparrados arbustos y pedrones angulosos. Los dos caballos reposaban y sus jinetes habían callado. Un silencio aún más profundo que el de los hombres enmudecí... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | La sirena del bosque | Minicuento | El árbol llamado lupuna, uno de los más originalmente hermosos de la selva amazónica, “tiene madre”. Los indios selváticos dicen así del árbol al que creen poseído por un espíritu o habitado por un ser viviente. Disfrutan de tal privilegio los árboles bellos o raros. La lupuna es uno de los más altos del bosque amazóni... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Leyenda del ayaymama | Cuento | Hace tiempo, mucho tiempo, vivía en las márgenes de un afluente del Napo —río que avanza selva adentro para desembocar en el Amazonas— la tribu secoya del cacique Coranke. Él tenía, como todos los indígenas, una cabaña de tallos de palmera techada con hojas de la misma planta. Allí estaba con su mujer, que se llamaba N... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Los ladrones | Cuento | Olía a ron, cerveza y conversaciones de domingo. Los parroquianos, de trajes blancos que destacábanse sobre un fondo de coloreadas etiquetas y un prieto mostrador, bebían despaciosamente, sitiados por un sol rotundo. En un rincón guarnecido de costales de arroz, cuatro muchachos jugaban al dominó. El bodeguero, inclina... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Mañana difunta | Minicuento | Tal vez llegarían mejores tiempos. Porque todo tiene su hora justa y nadie debe quedarse sin su ración de bienandanza. Los momentos buenos llegan de pronto, llegan algún día. Nítido cielo azul arriba. Esplendían los techos rojos y pardos de las casas. Un pájaro cruzó raudamente, con su antigua sabiduría de avión edénic... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Muerte del cabo Cheo López | Minicuento | Perdóneme, don Pedro… Claro que esta no es manera de presentarme… Pero, le diré… ¿Cómo podría explicarle?… Ha muerto Eusebio López… Ya sé que usted no lo conoce y muy pocos lo conocían… ¿Quién se va a fijar en un hombre que vive entre tablas viejas? Por eso no fui a traer los ladrillos… Éramos amigos, ¿me entiende?
Yo ... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Navidad en los Andes | Cuento | Marcabal Grande, hacienda de mi familia, queda en una de las postreras estribaciones de los Andes, lindando con el río Marañón. Compónenla cerros enhiestos y valles profundos. Las frías alturas azulean de rocas desnudas. Las faldas y llanadas propicias verdean de sembríos, donde hay gente que labre, pues lo demás es so... |
Alegría, Ciro | Perú | 1909-1967 | Panki y el guerrero | Cuento | Allá lejos, en esa laguna de aguas negras que no tiene caño de entrada ni de salida y está rodeada de alto bosque, vivía en tiempos viejos una enorme panki. Da miedo tal laguna sombría y sola, cuya oscuridad apenas refleja los árboles, pero más temor infundía cuando aquella panki, tan descomunal como otra no se ha vist... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | 1833-1883 | Crónica | ¿Perdemos o ganamos?
Cuando hago la pregunta y comparo las dos fechas que encabezan este artículo, acuden a mi mente infinitos recuerdos de hechos que he presenciado en el espacio de cincuenta años y vengo a dar en la sempiterna cuestión que, bajo distinta forma, está planteándose desde tiempo inmemorial y que con rela... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | Agapito Avellaneda | Cuento | I
Conocí hace mucho tiempo a don Jaime Rocafort, catalán como su apellido, emprendedor y activo como catalán, y económico y cumplidor de sus tratos como hombre honrado que aspira a adquirir fortuna. Alcanzó esta al cabo de algunos años y con ella el aprecio de cuantos le tratan y la amistad de no pocos, en cuyo número ... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | El jíbaro en la capital | Crónica | Don José de los Reyes Pisafirme es uno de mis buenos y antiguos amigos. En el pueblo de Caguas donde él nació y adonde fueron a vivir mis padres cuando yo contaba tres años de edad, asistimos juntos a la escuela, y tanto la población como el hermoso valle que la rodea fueron el teatro de nuestras correrías y travesuras... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | El pájaro malo | Cuento | Si el lector ha hecho alguna vez el camino de Caguas a la capital de Puerto Rico, recordará el hermoso valle que media entre la cuesta de Quebrada-Arenas, y el cerro llamado de la Mesa; valle ameno y muy fértil regado por el río Cañas y la Quebrada-Arenas, y sembrado de infinidad de árboles, algunos de los cuales, situ... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | El sueño de mi compadre | Cuento | Como no podía menos de suceder en la tierra clásica de los compadres, tengo yo varios y entre ellos uno que con el necesario permiso, presento a mis lectores. Llámase don Cándido y le cuadra perfectamente el nombre: lo que no le cuadra es el apellido Delgado porque pesa más de doscientas libras.
Este mi compadre es un ... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | La gallera | Crónica | Puede pasar un pueblo de la isla de Puerto Rico sin espectáculos públicos de toda clase, y si fuera preciso sin alcalde, regidor ni nadie que gobernase en él; pero jamás pasaría sin un ranchón grande, cubierto de teja yagua o paja, en cuyo centro hay un círculo de ocho o diez pasos de diámetro formado de tablas, con un... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | La linterna mágica | Cuento | Una de las cosas que distinguen mi carácter, y que en él sirven de contraste a ciertos arranques impetuosos, es la grandísima flema con que muchas veces me detengo, aun en los parajes más públicos, a mirar objetos que son tenidos por la gente de frac y levita como indignos de llamar su atención; así no es extraño halla... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | La negrita y la vaquita | Crónica | Era una mañana de cierto mes y año que corría en los tiempos en que la autoridad civil y militar de la Isla de Puerto Rico se denominaba “capitán general” y no “gobernador general” como al presente. Empezaban a moverse los criados del Palacio de la Fortaleza, las ordenanzas de servicio estaban ya en su puesto y en el b... |
Alonso, Manuel A. | Puerto Rico | 1822-1889 | Perico Paciencia | Cuento | Tratábase de celebrar la fiesta del santo patrón de un pueblo de esta Isla, y siguiendo la costumbre establecida en casos semejantes, comenzó el Alcalde por abrir una suscripción en la que pronto figuraron los nombres de las principales personas de dicho pueblo. Vivía en el mismo un vecino joven que el señor Cura recog... |
Amicis, Edmundo de | Italia | 1846-1908 | De los Apeninos a los Andes | Cuento juvenil | Hace mucho tiempo un muchacho genovés, de trece años, hijo de un obrero, viajó desde Génova hasta América sólo para buscar a su madre.
Ella se había ido dos años antes a Buenos Aires, capital de Argentina, para ponerse al servicio de alguna casa rica y ganar así, en poco tiempo, el dinero necesario para levantar a la f... |
Amicis, Edmundo de | Italia | 1846-1908 | El pequeño escribiente florentino | Cuento juvenil | Tenía doce años y cursaba la cuarta elemental. Era un simpático niño florentino de cabellos rubios y tez blanca, hijo mayor de cierto empleado de ferrocarriles quien, teniendo una familia numerosa y un escaso sueldo, vivía con suma estrechez. Su padre lo quería mucho, y era bueno e indulgente con él; indulgente en todo... |
Amicis, Edmundo de | Italia | 1846-1908 | El pequeño vigía lombardo | Cuento juvenil | En 1859, durante la guerra por el rescate de Lombardía, pocos días después de las batallas de Solferino y San Martino, donde los franceses y los italianos triunfaron sobre los austriacos, en una hermosa mañana del mes de junio, una sección de caballería de Saluzo iba a paso lento, por una estrecha senda solitaria, haci... |
Amicis, Edmundo de | Italia | 1846-1908 | El tamborcillo sardo | Cuento juvenil | Durante la primera jornada de la batalla de Custozza, el 24 de julio de 1848, sesenta soldados de un regimiento de infantería de nuestro ejército, que habían sido enviados a una altura para ocupar cierta casa solitaria, se vieron de pronto asaltados por dos compañías de soldados austriacos. Atacándolos por varios lados... |
Amicis, Edmundo de | Italia | 1846-1908 | En memoria de mi madre | Cuento juvenil | Es como el recuerdo de un sueño de remotos tiempos; mas, no como los otros, obscuro y fugitivo, sino de un sueño resplandeciente que está en el horizonte de la memoria como un sol enorme y terrible.
Aquella estancia en desorden, aquel querido semblante cambiado, el médico, la Hermana de la Caridad, el agitarse de los p... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Abuelita | Cuento infantil | Abuelita es muy vieja, tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos brillan como estrellas, sólo que mucho más hermosos, pues su expresión es dulce, y da gusto mirarlos. También sabe cuentos maravillosos y tiene un vestido de flores grandes, grandes, de una seda tan tupida que cruje cuando anda. A... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Algo | Cuento infantil | -¡Quiero ser algo! -decía el mayor de cinco hermanos-. Quiero servir de algo en este mundo. Si ocupo un puesto, por modesto que sea, que sirva a mis semejantes, seré algo. Los hombres necesitan ladrillos. Pues bien, si yo los fabrico, haré algo real y positivo.
-Sí, pero eso es muy poca cosa -replicó el segundo hermano... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Ana Isabel | Cuento infantil | Ana Isabel era un verdadero querubín, joven y alegre: un auténtico primor, con sus dientes blanquísimos, sus ojos tan claros, el pie ligero en la danza, y el genio más ligero aún. ¿Qué salió de ello? Un chiquillo horrible. No, lo que es guapo no lo era. Se lo dieron a la mujer del peón caminero. Ana Isabel entró en el ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | ¡Baila, baila, muñequita! | Cuento infantil | -Sí, es una canción para las niñas muy pequeñas -aseguró tía Malle-. Yo, con la mejor voluntad del mundo, no puedo seguir este «¡Baila, baila, muñequita mía!» -Pero la pequeña Amalia si la seguía; sólo tenía 3 años, jugaba con muñecas y las educaba para que fuesen tan listas como tía Malle.
Venía a la casa un estudiant... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Bajo el sauce | Cuento infantil | La comarca de Kjöge es ácida y pelada; la ciudad está a orillas del mar, y esto es siempre una ventaja, pero es innegable que podría ser más hermosa de lo que es en realidad; todo alrededor son campos lisos, y el bosque queda a mucha distancia. Sin embargo, cuando nos encontramos a gusto en un lugar, siempre descubrimo... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Buen humor | Cuento infantil | Mi padre me dejó en herencia el mejor bien que se pueda imaginar: el buen humor. Y, ¿quién era mi padre? Claro que nada tiene esto que ver con el humor. Era vivaracho y corpulento, gordo y rechoncho, y tanto su exterior como su interior estaban en total contradicción con su oficio. Y, ¿cuál era su oficio, su posición e... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Cada cosa en su sitio | Cuento infantil | Hace de esto más de cien años.
Detrás del bosque, a orillas de un gran lago, se levantaba un viejo palacio, rodeado por un profundo foso en el que crecían cañaverales, juncales y carrizos. Junto al puente, en la puerta principal, habla un viejo sauce, cuyas ramas se inclinaban sobre las cañas.
Desde el valle llegaban s... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Chácharas de niños | Cuento infantil | En casa del rico comerciante se celebraba una gran reunión de niños: niños de casas ricas y familias distinguidas. El comerciante era un hombre opulento y además instruido; a su debido tiempo había sufrido los exámenes. Así lo había querido su excelente padre, que no era más que un simple ganadero, pero honrado y traba... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Cinco en una vaina | Cuento infantil | Cinco guisantes estaban encerrados en una vaina, y como ellos eran verdes y la vaina era verde también, creían que el mundo entero era verde, y tenían toda la razón. Creció la vaina y crecieron los guisantes; para aprovechar mejor el espacio, se pusieron en fila. Por fuera lucía el sol y calentaba la vaina, mientras la... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Colás el Chico y Colás el Grande | Cuento infantil | Vivían en un pueblo dos hombres que se llamaban igual: Colás.
Pero uno tenía cuatro caballos y el otro solamente uno. Para distinguirlos llamaban Colás el Grande al de los cuatro caballos y Colás el Chico al otro, dueño de uno solo. Vamos a ver ahora lo que les pasó a los dos, pues es una historia verdadera.
Durante to... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Dentro de mil años | Cuento infantil | Sí, dentro de mil años la gente cruzará el océano, volando por los aires, en alas del vapor. Los jóvenes colonizadores de América acudirán a visitar la vieja Europa. Vendrán a ver nuestros monumentos y nuestras decaídas ciudades, del mismo modo que nosotros peregrinamos ahora para visitar las decaídas magnificencias de... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Desde una ventana de Vartou | Cuento infantil | Junto a la verde muralla que se extiende alrededor de Copenhague, se levanta una gran casa roja con muchas ventanas, en las que crecen balsaminas y árboles de ámbar. El exterior es de aspecto mísero, y en ella viven gentes pobres y viejas. Es Vartou.
Mira: En el antepecho de una de las ventanas se apoya una anciana sol... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Día de mudanza | Cuento infantil | ¿Te acuerdas del torero Ole, verdad? Ya te conté que le hice dos visitas. Pues ahora te contaré una tercera, y no es la última.
Por lo regular voy a verlo a su torre el día de Año Nuevo, pero esta vez fue el día de mudanza general, en que no se está a gusto en las calles de la ciudad, pues están llenas de montones de b... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Dos hermanos | Cuento infantil | En una de las islas danesas, cubierta de sembrados entre los que se elevan antiguos anfiteatros, y de hayedos con corpulentos árboles, hay una pequeña ciudad de bajas casas techadas de tejas rojas. En el hogar de una de aquellas casas se elaboran cosas maravillosas; hierbas diversas y raras eran hervidas en vasos, mezc... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | Dos pisones | Cuento infantil | ¿Has visto alguna vez un pisón? Me refiero a esta herramienta que sirve para apisonar el pavimento de las calles. Es de madera todo él, ancho por debajo y reforzado con aros de hierro; de arriba estrecho, con un palo que lo atraviesa, y que son los brazos.
En el cobertizo de las herramientas había dos pisonas, junto co... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El abecedario | Cuento infantil | Érase una vez un hombre que había compuesto versos para el abecedario, siempre dos para cada letra, exactamente como vemos en la antigua cartilla. Decía que hacía falta algo nuevo, pues los viejos pareados estaban muy sobados, y los suyos le parecían muy bien. Por el momento, el nuevo abecedario estaba sólo en manuscri... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El abeto | Cuento infantil | Allá en el bosque había un abeto, lindo y pequeñito. Crecía en un buen sitio, le daba el sol y no le faltaba aire, y a su alrededor se alzaban muchos compañeros mayores, tanto abetos como pinos.
Pero el pequeño abeto sólo suspiraba por crecer; no le importaban el calor del sol ni el frescor del aire, ni atendía a los n... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El alforfón | Cuento infantil | Si después de una tormenta pasan junto a un campo de alforfón, lo verán a menudo ennegrecido y como chamuscado; se diría que sobre él ha pasado una llama, y el labrador observa: -Esto es de un rayo-. Pero, ¿cómo sucedió? Les voy a contar, pues yo lo sé por un gorrioncillo, al cual, a su vez, se lo reveló un viejo sauce... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El ángel | Cuento infantil | Cada vez que muere un niño bueno, baja del cielo un ángel de Dios Nuestro Señor, toma en brazos el cuerpecito muerto y, extendiendo sus grandes alas blancas, emprende el vuelo por encima de todos los lugares que el pequeñuelo amó, recogiendo a la vez un ramo de flores para ofrecerlas a Dios, con objeto de que luzcan al... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El Ave Fénix | Cuento infantil | En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.
Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El bisabuelo | Cuento infantil | ¡Era tan cariñoso, listo y bueno, el bisabuelo! Nosotros sólo veíamos por sus ojos. En realidad, por lo que puedo recordar, lo llamábamos abuelo; pero cuando entró a formar parte de la familia el hijito de mi hermano Federico, él ascendió a la categoría de bisabuelo; más alto no podía llegar. Nos quería mucho a todos, ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El caracol y el rosal | Cuento infantil | Alrededor del jardín había un seto de avellanos, y al otro lado del seto se extendían los campos y praderas donde pastaban las ovejas y las vacas. Pero en el centro del jardín crecía un rosal todo lleno de flores, y a su abrigo vivía un caracol que llevaba todo un mundo dentro de su caparazón, pues se llevaba a sí mism... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El cerro de los elfos | Cuento infantil | Varios lagartos gordos corrían con pie ligero por las grietas de un viejo árbol; se entendían perfectamente, pues hablaban todos la lengua lagarteña.
-¡Qué ruido y alboroto en el cerro de los ellos! -dijo un lagarto-. Van ya dos noches que no me dejan pegar un ojo. Lo mismo que cuando me duelen las muelas, pues tampoco... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El chelín de plata | Cuento infantil | Érase una vez un chelín. Cuando salió de la ceca, pegó un salto y gritó, con su sonido metálico «¡Hurra! ¡Me voy a correr mundo!». Y, efectivamente, éste era su destino.
El niño lo sujetaba con mano cálida, el avaro con mano fría y húmeda; el viejo le daba mil vueltas, mientras el joven lo dejaba rodar. El chelín era d... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El cofre volador | Cuento infantil | Érase una vez un comerciante tan rico, que habría podido empedrar toda la calle con monedas de plata, y aún casi un callejón por añadidura; pero se guardó de hacerlo, pues el hombre conocía mejores maneras de invertir su dinero, y cuando daba un ochavo era para recibir un escudo. Fue un mercader muy listo… y luego muri... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El cometa | Cuento infantil | Y vino el cometa: brilló con su núcleo de fuego, y amenazó con la cola. Lo vieron desde el rico palacio y desde la pobre buhardilla; lo vio el gentío que hormiguea en la calle, y el viajero que cruza llanos desiertos y solitarios; y a cada uno inspiraba pensamientos distintos.
-¡Salgan a ver el signo del cielo! ¡Salgan... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El compañero de viaje | Cuento infantil | El pobre Juan estaba muy triste, pues su padre se hallaba enfermo e iba a morir. No había más que ellos dos en la reducida habitación; la lámpara de la mesa estaba próxima a extinguirse, y llegaba la noche.
-Has sido un buen hijo, Juan -dijo el doliente padre-, y Dios te ayudará por los caminos del mundo.
Le dirigió un... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El cuello de camisa | Cuento infantil | Érase una vez un caballero muy elegante, que por todo equipaje poseía un calzador y un peine; pero tenía un cuello de camisa que era el más notable del mundo entero; y la historia de este cuello es la que vamos a relatar. El cuello tenía ya la edad suficiente para pensar en casarse, y he aquí que en el cesto de la ropa... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El diablo y sus añicos | Cuento infantil | Cierto día un duende malo, el peor de todos, puesto que era el diablo, estaba muy contento porque había preparado un espejo que tenía la propiedad de que todo lo bueno, bonito y noble que en él se reflejaba desaparecía, y todo lo malo, feo e innoble aumentaba y se distinguía mejor que antes.
¡Qué diablura malvada! Los ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El duende de la tienda | Cuento infantil | Érase una vez un estudiante, un estudiante de verdad, que vivía en una buhardilla y nada poseía; y érase también un tendero, un tendero de verdad, que habitaba en la trastienda y era dueño de toda la casa; y en su habitación moraba un duendecillo, al que todos los años, por Nochebuena, obsequiaba aquél con un tazón de ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El duendecillo y la mujer | Cuento infantil | Al duende lo conoces, pero, ¿y a la mujer del jardinero? Era muy leída, se sabía versos de memoria, incluso era capaz de escribir algunos sin gran dificultad; sólo las rimas, el «remache», como ella decía, le costaba un regular esfuerzo. Tenía dotes de escritora y de oradora; habría sido un buen señor rector o, cuando ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El elfo del rosal | Cuento infantil | En el centro de un jardín crecía un rosal cuajado de rosas y en una de ellas, la más hermosa de todas, habitaba un elfo tan pequeñín que ningún ojo humano podía distinguirlo. Detrás de cada pétalo de la rosa tenía un dormitorio. Era tan bien educado y tan guapo como pueda serlo un niño, y tenía alas que le llegaban des... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El escarabajo | Cuento infantil | Al caballo del Emperador le pusieron herraduras de oro, una en cada pata.
¿Por qué le pusieron herraduras de oro?
Era un animal hermosísimo, tenía esbeltas patas, ojos inteligentes y una crin que le colgaba como un velo de seda a uno y otro lado del cuello. Había llevado a su señor entre nubes de pólvora y bajo una llu... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El gallo de corral y la veleta | Cuento infantil | Éranse una vez dos gallos: uno, en el corral, y el otro, en la cima del tejado; los dos, muy arrogantes y orgullosos. Ahora bien, ¿cuál era el más útil? Dinos tu opinión; de todos modos, nosotros nos quedaremos con la nuestra.
El corral estaba separado de otro por una valla. En el segundo había un estercolero, y en ést... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El gollete de botella | Cuento infantil | En una tortuosa callejuela, entre varias míseras casuchas, se alzaba una de paredes entramadas, alta y desvencijada. Vivían en ella gente muy pobre; y lo más mísero de todo era la buhardilla, en cuya ventanuco colgaba, a la luz del sol, una vieja jaula abollada que ni siquiera tenía bebedero; en su lugar había un golle... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El gorro de dormir del solterón | Cuento infantil | Hay en Copenhague una calle que lleva el extraño nombre de «Hyskenstraede» (Callejón de Hysken). ¿Por qué se llama así y qué significa su nombre? Hay quien dice que es de origen alemán, aunque esto sería atropellar esta lengua, pues en tal caso Hysken sería: «Häuschen», palabra que significa «casitas». Las tales casita... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El hada del saúco | Cuento infantil | Érase una vez un chiquillo que se había resfriado. Cuando estaba fuera de casa se había mojado los pies, nadie sabía cómo, pues el tiempo era completamente seco. Su madre lo desnudó y acostó, y, pidiendo la tetera, se dispuso a prepararle una taza de té de saúco, pues esto calienta. En esto vino aquel viejo señor tan d... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El hijo del portero | Cuento infantil | El general vivía en el primer piso, y el portero, en el sótano. Había una gran distancia entre las dos familias: primero las separaba toda la planta baja, y luego la categoría social.
Pero las dos moraban bajo un mismo tejado, con la misma vista a la calle y al patio, en el cual había un espacio plantado de césped, con... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El hombre de nieve | Cuento infantil | -¡Cómo cruje dentro de mi cuerpo! ¡Realmente hace un frío delicioso! -exclamó el hombre de nieve-. ¡Es bien verdad que el viento cortante puede infundir vida en uno! ¿Y dónde está aquel abrasador que mira con su ojo enorme?
Se refería al Sol, que en aquel momento se ponía.
-¡No me hará parpadear! Todavía aguanto firmes... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El intrépido soldadito de plomo | Cuento infantil | Éranse una vez veinticinco soldados de plomo, todos hermanos, pues los habían fundido de una misma cuchara vieja. Llevaban el fusil al hombro y miraban de frente; el uniforme era precioso, rojo y azul. La primera palabra que escucharon en cuanto se levantó la tapa de la caja que los contenía fue: «¡Soldados de plomo!».... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El jabalí de bronce | Cuento infantil | En la ciudad de Florencia, no lejos de la Piazza del Granduca, corre una calle transversal que, si mal no recuerdo, se llama Porta Rossa. En ella, frente a una especie de mercado de hortalizas, se levanta la curiosa figura de un jabalí de bronce, esculpido con mucho arte. Agua límpida y fresca fluye de la boca del anim... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El Jardín del Paraíso | Cuento infantil | Érase una vez un príncipe, hijo de un rey; nadie poseía tantos y tan hermosos libros como él; en ellos se leía cuanto sucede en el mundo, y además tenían bellísimas estampas. Se hablaba en aquellos libros de todos los pueblos y países; pero ni una palabra contenían acerca del lugar donde se hallaba el Paraíso terrenal,... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El jardinero y el señor | Cuento infantil | A una milla de distancia de la capital había una antigua residencia señorial rodeada de gruesos muros, con torres y hastiales.
Vivía allí, aunque sólo en verano, una familia rica y de la alta nobleza. De todos los dominios que poseía, esta finca era la mejor y más hermosa. Por fuera parecía como acabada de construir, y... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El libro de estampas del padrino | Cuento infantil | El padrino sabía contar historias, muchas y muy largas. Y sabía también recortar estampas y dibujar figuras. Cuando se acercaban las Navidades cogía un cuaderno de hojas blancas y limpias, y en ellas pegaba ilustraciones, recortadas de libros y periódicos; si no bastaban para su propósito, las dibujaba con su propia ma... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El libro mudo | Cuento infantil | Junto a la carretera que cruzaba el bosque se levantaba una granja solitaria; la carretera pasaba precisamente a su través. Brillaba el sol, todas las ventanas estaban abiertas; en el interior reinaba gran movimiento, pero en la era, entre el follaje de un saúco florido, había un féretro abierto, con un cadáver que deb... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El lino | Cuento infantil | El lino estaba florido. Tenía hermosas flores azules, delicadas como las alas de una polilla, y aún mucho más finas. El sol acariciaba las plantas con sus rayos, y las nubes las regaban con su lluvia, y todo ello le gustaba al lino como a los niños pequeños cuando su madre los lava y les da un beso por añadidura. Son e... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El molino de viento | Cuento infantil | En la cima del cerro había un molino de viento, de altivo aspecto; y la verdad es que se sentía muy orgulloso.
-No es que sea orgulloso -decía-, lo que sí soy muy ilustrado, por fuera y por dentro. Tengo el sol y la luna para mi uso externo y también interno, y además dispongo de velas de estearina, lámparas de aceite ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El nido de cisnes | Cuento infantil | Entre los mares Báltico y del Norte hay un antiguo nido de cisnes: se llama Dinamarca. En él nacieron y siguen naciendo cisnes que jamás morirán.
En tiempos remotos, una bandada de estas aves voló, por encima de los Alpes, hasta las verdes llanuras de Milán; aquella bandada de cisnes recibió el nombre de longobardos.
O... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El niño en la tumba | Cuento infantil | Había luto en la casa, y luto en los corazones: el hijo menor, un niño de 4 años, el único varón, alegría y esperanza de sus padres, había muerto. Cierto que aún quedaban dos hijas; precisamente aquel mismo año la mayor iba a ser confirmada. Las dos eran buenas y dulces, pero el hijo que se va es siempre el más querido... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El niño travieso | Cuento infantil | Érase una vez un anciano poeta, muy bueno y muy viejo. Un atardecer, cuando estaba en casa, el tiempo se puso muy malo; afuera llovía a cántaros, pero el anciano se encontraba muy a gusto en su cuarto, sentado junto a la estufa en la que ardía un buen fuego y se asaban manzanas.
-Ni un pelo de la ropa les quedará seco ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El pacto de amistad | Cuento infantil | No hace mucho que volvimos de un viajecito, y ya estamos impacientes por emprender otro más largo. ¿Adónde? Pues a Esparta, a Micenas, a Delfos. Hay cientos de lugares cuyo solo nombre os alboroza el corazón. Se va a caballo, cuesta arriba, por entre monte bajo y zarzales; un viajero solitario equivale a toda una carav... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El patito feo | Cuento infantil | ¡Qué lindos eran los días de verano! ¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, la verde avena y las parvas de heno apilado en las llanuras! Sobre sus largas patas rojas iba la cigüeña junto a algunos flamencos, que se paraban un rato sobre cada pata. Sí, era realmente encantador estar en el ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El pequeño Tuk | Cuento infantil | Pues sí, éste era el pequeño Tuk. En realidad no se llamaba así, pero éste era el nombre que se daba a sí mismo cuando aún no sabía hablar. Quería decir Carlos, es un detalle que conviene saber. Resulta que tenía que cuidar de su hermanita Gustava, mucho menor que él, y luego tenía que aprenderse sus lecciones; pero, ¿... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El pino | Cuento infantil | Allá lejos en el bosque había un pino: ¡qué pequeño y qué bonito era! Tenía un buen sitio donde crecer y todo el aire y la luz que quería, y estaba además acompañado por otros camaradas mayores que él, tantos pinos como abetos. ¡Pero se empeñaba en crecer con tan apasionada prisa!
No prestaba la menor atención al sol ... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El porquerizo | Cuento infantil | Érase una vez un príncipe que andaba mal de dinero. Su reino era muy pequeño, aunque lo suficiente para permitirle casarse, y esto es lo que el príncipe quería hacer.
Sin embargo, fue una gran osadía por su parte el irse derecho a la hija del Emperador y decirle en la cara: -¿Me quieres por marido?-. Si lo hizo, fue po... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El príncipe malvado | Leyenda | Érase una vez un príncipe perverso y arrogante, cuya única ambición consistía en conquistar todos los países de la tierra y hacer que su nombre inspirase terror. Avanzaba a sangre y fuego; sus tropas pisoteaban las mieses en los campos e incendiaban las casas de los labriegos. Las llamas lamían las hojas de los árboles... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El ruiseñor | Cuento infantil | En China, como sabes muy bien, el Emperador es chino, y chinos son todos los que lo rodean. Hace ya muchos años de lo que voy a contar, mas por eso precisamente vale la pena que lo oigan, antes de que la historia se haya olvidado.
El palacio del Emperador era el más espléndido del mundo entero, todo él de la más delic... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El sapo | Cuento infantil | Érase un pozo muy profundo, y la cuerda era larga en proporción. La polea giraba pesadamente cuando había que subir el cubo lleno de agua; apenas si a uno le quedaban fuerzas para acabar de levantarlo sobre el pretil. Los rayos del sol nunca llegaban a reflejarse en el agua, con ser ésta tan clara; pero hasta donde lle... |
Andersen, Hans Christian | Dinamarca | 1805-1875 | El soldadito de plomo | Cuento infantil | Había una vez veinticinco soldaditos de plomo, hermanos todos, ya que los habían fundido en la misma vieja cuchara. Fusil al hombro y la mirada al frente, así era como estaban, con sus espléndidas guerreras rojas y sus pantalones azules. Lo primero que oyeron en su vida, cuando se levantó la tapa de la caja en que vení... |
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