text
stringlengths
0
143k
amputadas es preocupante y dramática y requiere
de soluciones de orden político y de salud pública. Las personas amputadas requieren de varias
prótesis y de cirugías de remodelación de su muñón por el resto de su vida. Los menores de edad
víctimas de MAP y MUSE tampoco tienen un
tratamiento especial al no tener cubiertas sus
prótesis, hay que tener en cuenta que en promedio deben cambiar de prótesis cada seis meses.
Así que el problema es grande. Es indispensable
darle una solución concreta, ya que cada día está
aumentando el número de víctimas y si la tendencia continúa al alza este será un problema de
salud pública en unos años. ESTÁNDARES DE CALIDAD DE LAS
PRÓTESIS ENTREGADAS A LAS VÍCTIMAS En Colombia las prótesis son fabricadas por los
centros de rehabilitación y otras instituciones,
el problema es que no parecen estar sujetas a
estándares de calidad en su proceso de fabricación. Esta falta de regulación legal puede llegar
a afectar a las víctimas directamente en su proceso de rehabilitación. Caso de Manuel, 42 años, Montería En el mes de febrero de 2005 Manuel se comunicó con la Corporación Paz y Democracia, coordinador de la CCCM en Antioquia, porque su prótesis le molestaba mucho y la rodilla le dolía cada vez que caminaba. Fue remitido a la ciudad de Medellín para tener una consulta en el Hospital General donde tenía su historia clínica. Ninguno de los ortopedistas y fisiatras sabía qué hacer, qué procedimiento seguir para la remodela- ción o cambio de su prótesis. Fueron remitidos ante el fisiatra que había ordenado su prótesis y que era a la vez, dueño del laboratorio de prótesis. Él aseguró que la prótesis no estaba al revés sino que fue diseñada así para una mejor movilidad. Sin embargo, la reali- dad era otra y finalmente otro fisiatra encontró que la prótesis estaba mal elaborada, era del pie con- trario y le estaba afectando su rodilla, desviándosela. Le recomendó mientras cambiaban la prótesis man- tenerse muy quieto, de lo contrario tendrían que amputar un poco más su pie. Hoy Manuel tiene una nueva prótesis, pero como los demás, no tiene garan- tizadas las siguientes. FIDUFOSYGA : UN VERDADERO CUELLO DE BOTELLA Existe una urgencia en encontrar mecanismos para
resolver el principal nudo para la atención a las
víctimas: el cobro de las instituciones de salud y/
o de rehabilitación que le hacen a Fidufosyga. Este
constituye un verdadero cuello de botella que amenaza toda acción para la atención de las víctimas
civiles en el futuro, ya que muchos hospitales y
centros de rehabilitación se encuentran en una
situación financiera frágil, porque Fidufosyga no
les ha reconocido aún los gastos incurridos por la
atención de muchas víctimas de MAP y MUSE.
Por esta razón, las instituciones prefieren trabajar
con Empresas Prestadoras de Salud –EPS- o con
particulares y no con víctimas de MAP y MUSE
que tiene sus tratamientos médicos y de rehabilitación con cargo al Estado. LAS VÍCTIMAS DE MAP Y MUSE: POBLACIÓN
VULNERABLE PARA INCLUIR DENTRO DEL SISBEN19 Las víctimas de MAP y MUSE son personas que
sufrieron un accidente por un arma indiscriminada, cuyo uso está condenado y prohibido a
nivel internacional. Son altamente vulnerables,
de escasos recursos y domiciliadas en las zonas
rurales más alejadas. Además, muchas de ellas
LOS SERVICIOS OFRECIDOS A LAS víctimas de MAP y MUSE para su rehabilitación integral no van desconectados de la capacidad que tiene el Estado en
materia de salud, educación y reinserción laboral.
Al contrario, se enmarcan dentro de las políticas
públicas que se llevan a cabo en estas áreas. Es
igualmente claro que la situación económica del país,
su nivel de desarrollo y la crisis humanitaria actual
constituyen obstáculos mayores para una atención
integral de las víctimas del conflicto armado. Sin embargo, estos argumentos no pueden seguir constituyendo excusas que justifican la pasividad del Estado
colombiano frente a esa problemática y frente a sus
víctimas del conflicto.
En efecto, el gobierno tiene la capacidad de
tomar decisiones políticas en términos de acción y
de ubicación de sus recursos, dando si quisiera una
respuesta rápida y adecuada a las necesidades de
las víctimas por MAP y MUSE y haciendo efectivos
sus derechos. La sociedad colombiana tiene de igual
manera un papel que cumplir, solidarizándose con
ellas y generando dinámicas sociales duraderas que
busquen un mayor compromiso nacional y los cambios legales necesarios para garantizar una rehabilitación real y de por vida de las víctimas.
Por su parte, la comunidad internacional también
puede contribuir a través de un apoyo más consecuente
en materia de asistencia integral a las víctimas civiles
en sus diferentes componentes.
Estas son algunas propuestas para orientar la
acción en la asistencia integral de las víctimas de
MAP y MUSE: 33 presentan alguna discapacidad y requieren de tratamientos médicos de por vida. Por estas razones,
y teniendo en cuenta los criterios para acceder a la
encuesta del SISBEN, estas personas cumplen los
criterios para ser priorizadas dentro del sistema de
salud subsidiado. Es primordial, entonces, iniciar
una labor conjunta para incluir de manera privilegiada a las personas víctimas de MAP y MUSE
dentro de las políticas de salud del gobierno. AUSENCIA DE APOYO LEGAL
PARA INICIAR ACCIONES LEGALES Como los derechos son vulnerados y la ley prescribe es indispensable comenzar a ejecutar acciones
legales (demandas, tutelas) para la reparación de
los perjuicios causados y de la violación de los
derechos de las víctimas. Por obvias razones, las
víctimas no pueden costear un abogado que lleve
acabo estas acciones y se requieren profesionales para que lleven a cabo estos largos procesos.
¿Cómo se está preparando el Estado colombiano para enfrentar estas situaciones, si los sobrevivientes requieren de cuidados médicos durante toda su vida, y el número crece cada día?
Existen numerosas dificultades para localizar a
las víctimas de MAP y MUSE y sobre todo para
recoger información precisa y actualizada acerca
de sus condiciones de vida reales. En efecto, la
información que se tiene es atomizada y parcial,
lo cual no permite hacer visible toda la dimensión
de este flagelo y diseñar acciones encaminadas
a remediar este problema en todos sus componentes. Por consiguiente, es un aspecto que
merece ser reforzado a través de la generación de
canales y redes de comunicación desde lo local
hasta lo nacional. Por ejemplo, la gran mayoría
de las estructuras médicas no especifica en sus
archivos el origen de las heridas de sus pacientes
y por ende, no transmite a las autoridades competentes la ocurrencia de accidentes por MAP o
MUSE. Una de las soluciones, que ha funcionado
en algunos departamentos como en Antioquia, es
la de capacitar facilitadores municipales. Ellos
propician un flujo de información constante y
veraz, así como una interlocución permanente
con los municipios y las regiones.
Los recursos humanos, técnicos y financieros, en
la actualidad, no permiten una atención médica
de las víctimas por MAP y MUSE en las mejores
condiciones. Por esto, el personal médico demanda una capacitación específica para atender las
lesiones causadas por estos artefactos, así como
la dotación de recursos adecuados para los centros
hospitalarios. Por otra parte, las actividades de
capacitación pueden ir dirigidas a las comunidades