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|---|---|
Y dentro a la montaña
del alto bien las guía; ya en la vena
del gozo fiel las baña,
y les da mesa llena,
pastor y pasto él solo, y suerte buena.
| 14lira
|
He vuelto á ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria -barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra.
| 39sexteto
|
Ríe, y su carcajada, tiene notas
del agua fugitiva;
llora, y es cada lágrima un poema
de ternura infinita.
| 23cuarteto_lira
|
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atendido.
| 14lira
|
Melpómene, permite
que con vuestra influencia
dé color y figura
a los gemidos que el dolor expresa.
| 17endecha_real
|
Mío no, mas todo vuestro
soy después que me prendiste,
y si tanto no lo muestro,
es porque lo defendiste.
Mi vida sea más triste
que de otro enamorado,
si no vivo más penado
que todos cuantos oíste.
| 40copla_arte_menor
|
Ventanas y balcones
cierra tu madre,
no quiere que te adore,
ni que te hable,
y ella no sabe
que en el fondo del alma
tengo una llave
| 27seguidilla_compuesta
|
Por nuestro Señor, que es mina
la taberna de Alcocer;
grande consuelo es tener
la taberna por vecina.
Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la taberna.
| 28copla_castellana
|
Agoniza la luz. Sobre los verdes
montes alzados entre brumas grises,
parpadea el lucero de la tarde
cual la pupila de doliente virgen
en la hora final. El firmamento
que se despoja de brillantes tintes
aseméjase a un ópalo grandioso
engastado en los negros arrecifes
de la playa desierta. Hasta la arena
se va poniendo negra. La onda gime
por la muerte del Sol y se adormece
lanzando al viento sus clamores tristes.
| 18romance_arte_mayor
|
Aquestas seis personas referidas,
como están en divinos puestos puestas,
y en sacra religión constitüidas,
| 33terceto
|
.. .En medio del pozo, según parecía,
vimos de bruzas estar aleando
una muy fea visión, trabajando
por levantarse maguer no podía.
Las manos y cola de grado tenía,
y más las espaldas atan escamadas
como las sierpes de Libia conchadas;
y como la Hidra su cuello tendía,
con siete gargantas y lenguas sacadas.
| 38novena
|
y si cántigas de amores
hago yo, que algunas llegan,
ciertas, por dicho se pliegan,
Que vuestros son los loores.
Doncella, cuyos valores
Con pluma y lengua recito
En fablas y por escrito,
Sanad mis tristes langores.
| 40copla_arte_menor
|
Y según lo que se alcanza,
cuatro veces fue mostrada
la Cruz bienaventurada
en diversa semejanza
antes de santificada.
A Set en ramo se da,
y en árbol a Salomón
en el Líbano, do está,
y a la reina de Sabá
en palo hecho pontón.
| 6copla_real
|
Que trenue la profecía
en su palabra de fuego;
que cual sacrosanto riego
esparza la poesía;
que en la miel de la armonía
dé el filtro de la verdad
que muestre a la humanidad
lo luminoso y lo santo;
y que se escuche su canto
por toda la eternidad.
| 13espinela
|
Si un marinero es mar,
rubio mar amoroso cuya presencia es cántico,
no quiero la ciudad hecha de sueños grises;
quiero sólo ir al mar donde me anegue,
barca sin norte,
cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.
| 39sexteto
|
Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y inodos
se pierde su gran alteza
en esta vida!
| 12sextilla
|
rodéase en la cumbre
Saturno, padre de los siglos de oro;
tras él la muchedumbre
del reluciente coro
su luz va repartiendo y su tesoro
| 14lira
|
Mirábala el pastorcillo
Entre animoso y cobarde,
Queriendo á veces huilla
Y á veces queriendo hablalle.
Mas ni los piés le obedecen
Cuando pretende alejarse,
Ni acierta á formar palabras
La lengua helada en las fáuces.
Sólo la vista le queda
Para mirar, para hartarse
En el hermoso prodigio
Que allí contempla delante.
Ella al parecer dormia;
Mas de cuando en cuando al aire
Unos suspiros exhala
De su seno palpitante,
| 1romance
|
"A tiempo estoy, ¡oh Sireno!,
que diré más que quisiera,
que aunque mi mal se entendiera,
tuviera, pastor, por bueno
el callarlo, si pudiera.
Mas ¡ay de mí, desdichada!,
vengo a tiempo a descubrirlo
que ni aprovecha decirlo
para excusar mi jornada,
ni para yo despedirlo.
| 6copla_real
|
Verás, lector, a nuestro humilde anciano,
que inmortal de su lecho se levanta,
lanzarse al mundo de su dicha ufano,
rico de la esperanza que le encanta.
Verás luego también... Pero ¿a qué en vano
me canso en ofrecerte empresa tanta,
si hasta que el uno al otro nos cansemos,
tú y yo en compaña caminando iremos?
| 2octava_real
|
No Idomeneo y Estenelo solos
brillaron en las lides; no solo ellos
merecieron el canto de las Musas
y los lauros del triunfo.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Una noche a Hero cansada
de mirar hacia Bizancio,
rendida, aunque enamorada,
la hizo dormirse el cansancio.
| 5cuarteta
|
perlas el Sur, Sabea sus olores,
el oro Tíbar, Hibla su dulzura,
galas Milán y Lusitania amores.
| 33terceto
|
¡Oh, lo que esta noche harán
cuando oyan las campanas
los que ilustran con sus canas
las tinieblas de Abraham!
Mas no las conocerán:
David, sí, cuyo rüido
lisonja será, a su oído,
de concertados violines.
| 4octava
|
Los romanos mostraron en seguida su agrado;
la disputa aceptaron en contrato firmado,
mas, como no entendían idioma desusado,
pidieron dialogar por señas de letrado.
| 9cuaderna_vía
|
A la décima l u z logró K e r i ma
De sus dolencias físicas alivio ;
Despareció l a fiebre abrasadora,
De sueño d i s f r u t ó dulce y t r a n q u i l o;
Y poco á poco r e c o b r ó l a vida,
Tornando á l a salud. Cielo benigno !
Qué vida y q u é salud ! . . . . ¿ D ó n d e las rosas
De sus tersas m e j i l l a s ? . . . . ¿ d ó n d e el b r i l lo
De sus radiantes o j o s ? — ¿ d e sus labios
Dónde el fresco j a z m i n ? . . . . y el expresivo
Fuego celeste que en su todo ardía,
¿Cómo así se a p a g ó , y es hielo frió ? —
E l cáncer destructor quedó en su alma,
Devorándola está furioso y vivo,
Y mas y mas a h o n d á n d o s e : su mente
Desarreglada, su c a r á c t e r mismo
Trocado lo demuestran. Vaga idea
Conserva de sus males : siempre fijo
Un pensamiento solo l a domina ;
Mudarra, nada mas. Sí, de comino
Le tiene ante sus ojos, en m i l formas,
En situaciones m i l . Y a su delirio
Es á todos patente. Aunque en silencio
Pasa los largos dias, sus caprichos
E x t r a ñ o s , y el romper tal vez en lloro,
En risadas tal vez, tal vez en gritos ;
Y sus raras preguntas y ademanes
Dan de su estado miserable indicios.
Tansolo l a cautiva castellana
Admite con placer á su servicio,
Y embebida, pendiente de su labio,
La escucha de su t i e r r a m i l prodigios.
Milagros y fantásticas escenas,
Apariciones, p r á c t i c s s y ritos,
Y los bandos de L a r a y de Velázquez,
Lances, batallas, muertes y amoríos.
Con grande afán conserva siempre al cuello
La-medalla de cobre, aunque s o m b r ío
Terror le inspira, sin dudar un punto,
Cuán t e r r i b l e poder le es concedido.
L a nodriza gimiendo, á su K e r i ma
Ve en s i t u a c i ó n tan m í s e r a : su tio
Con dolor la contempla; el pueblo todo
Con l á s t i m a y asombro compasivo.
E l mancebo Zeir, aquel amante
Tan ardiente y tenaz, comienza t i b io
A demostrarse, y del. e m p e ñ o cede.
Que sostener con tanta fuerza quiso.
Pasaba en el j a r d i n l a desdichada
Continuas horas, mas su afán prolijo
Por las flores tampoco ya l a anima,
Y con indiferencia y ceño esquivo
Muertas las ve en los vasos de alabastro,
Sin tener mas consuelo que el rocío,
Y por los descuidados arriates,
Los tallos secos y el verdor marchito.
| 18romance_arte_mayor
|
mi corazón en tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana temprano.
| 10tercetillo
|
Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida, ¿y por qué?
Porque no brota sangre de la herida...
¡Porque el muerto está en pie!
| 23cuarteto_lira
|
-Ermitaño que penitencia
Haces en esta soledad:
¿Cómo llegaste a mi cabaña
Donde nadie llegó jamás?
¿Cómo el roble que ayer nacía
Parece cien años contar?
| 39sexteto
|
Hoy que dejo mis huellas en la nieve
Al volver al paraje preferido,
Como es invierno y nada me conmueve
Quiero hacer unos versos al olvido,
Hoy que dejo mis huellas en la nieve...
| 32quinteto
|
Treguas al ejercicio sean robusto,
ocio atento, silencio dulce, en cuanto
debajo escuchas de dosel augusto,
del músico jayán el fiero canto.
Alterna con las Musas hoy el gusto;
que si la mía puede ofrecer tanto
clarín (y de la Fama no segundo),
tu nombre oirán los términos del mundo.
| 2octava_real
|
Pero la virtud divina,
que ociosa estar no consiente,
hizo encima allí por fuente
la probática piscina,
salud del pueblo doliente;
y aunque soterrado estaba
do ninguno lo sabía,
sus maravillas obraba;
que los enfermos sanaba
cuando el agua se movía.
| 6copla_real
|
Lo que sudó en tu ofensa
trabaje en tu servicio, y de mis males
proceda mi defensa;
mis ojos, dos mortales
fraguas, dos fuentes sean manatiales.
| 14lira
|
Amintas, ni del grave mal que pasas
dejes vencerte, ni, volviendo el rostro
a tu fortuna, te acobardes tanto
que sienta tu flaqueza.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
| 7serventesio
|
Pasó la nube de dolor..., Con pena
logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo...
¡Me hacía un gran favor!... Le di las gracias.
| 21silva_arromanzada
|
Que bienes son de Fortuna
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.
| 12sextilla
|
La otra perra ventora
que de lexos barruntaba
y por el rastro sacaba
cualquier bestia robadora,
y las veredas sabía
a donde el lobo acudía,
y aun las cuevas raposeras,
está echada allí en las eras
doliente de modorría.
| 38novena
|
No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando,
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno, en un apuro
me ha visto andar titubiando.
| 12sextilla
|
Vite estar el otro día
hablando con Madalena;
contábate ella su pena,
¡ojalá fuera la mía!
Pensó que de su dolor
consolaras a la triste,
y riendo respondiste:
"Es burla, no hay mal de amor."
| 28copla_castellana
|
Cuantas veces me brindan
tus ojos bellos,
como son de pimienta
bebo con ellos.
Mi forzado me dice
que no le sigo;
daré viento a las velas
con mis suspiros.
| 4octava
|
la boca tengo en aire suspirando,
el cuerpo en tierra está peregrinando,
| 3couplet
|
¿Dónde m'arrimaré yo,
si no hay un pecho er mundo
que quiera darme caló?
| 30soleá
|
Mientras que todo, en la natura vasta,
Vida y belleza de la luz recibe,
Tú ¡luz del alma! ¡de la auros reina!
¡Seme propicia!
| 36estrofa_sáfica
|
¿Qué quieres tú que yo tenga?
Que te busco y no te encuentro;
me ajoga la pena negra.
| 30soleá
|
Y el generoso ardor que, parte a parte
tiene tu libre voluntad rendida,
será de tu silencio el homicida
cuando pienses por él eternizarte.
| 24cuarteto
|
Supongo que ya estoy en talanquera
y que en el sitio dos doblones dejo,
porque me tueste el sol todo el pellejo
y me haga chicharrones la sesera;
| 24cuarteto
|
Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.
| 5cuarteta
|
Gallardo más que la palma
que besa el aire sereno,
salió Fileno:
en sus ojos salió el alma
a recibilla,
y amorosa tortolilla
hizo el caso más solene,
que un sol con dos soles viene.
| 4octava
|
Sus torpes capitanes
Lutero, Henrico y Beza,
Melanchton y Calvino,
al sangriento exterminio siempre anhelan.
| 17endecha_real
|
No te duelan mis enojos,
vete, pastor, a embarcar,
pasa de presto la mar,
pues que por la de mis ojos
tan presto puedes pasar.
Guárdete Dios de tormenta,
Sireno, mi dulce amigo,
y tenga siempre contigo,
la fortuna, mejor cuenta
que tú la tienes conmigo.
| 6copla_real
|
Si cuando coronado de laureles
copias, Vander, la primavera amena,
el lirio azul, la cándida azucena,
murmura la ignorancia tus pinceles.
| 24cuarteto
|
A tan continuo vértigo,
A tan funesto encanto,
A tan horrible canto,
A tan tremenda lid;
Entre los brazos lúbricos
Que aprémianle sujeto,
Del hórrido esqueleto,
Entre caricias mil
| 15octavilla
|
Arde la casa encendida
de besos y sombra amante.
No puede pasar la vida
más honda y emocionante.
| 5cuarteta
|
Sacadme ya de cadenas,
señora, y hacedme libre:
que Nuestro Señor os libre
de las infernales penas.
Éstas sean mis estrenas,
esto sólo vos demando,
este sea mi aguilando;
que vos farden fadas buenas.
| 40copla_arte_menor
|
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.
| 12sextilla
|
Feliz quien, despertando cuando nace,
En ilusiones de esperanza crece,
Y un bello mundo de ilusiones hace
Donde loco soñando se adormece.
Que mientras duerme y delirando yace,
| 32quinteto
|
Quedóse en su profundo sueño, y luego
una visión. -¡Visión!, frunciendo el labio,
oigo que clama, de despecho ciego,
un crítico feroz. -¡Perdona, oh sabio!
Sabio sublime, espérame, te ruego;
y yo te juro por mi honor, ¡oh Fabio...!
Si no es Fabio tu nombre, en este instante
a dártelo me obliga el consonante;
| 2octava_real
|
tienen las alabanzas por molestas
que les dan por poetas, y holgarían
llevar la loa sin el nombre a cuestas».
| 33terceto
|
Es dulce patria querida
La región apellidar
Do nacemos;
Pero, Sevilla perdida,
¿Cuál es la patria, el hogar
Que tenemos?
| 31estrofa_manriqueña
|
No por mí, bella aldeana,
aunque sé bien cuánto pierdo;
por ti sola me lastima
que te cases con un necio.
Tan discreta cortesía,
tan gentil aire y aseo,
quien los merezca los goce,
y alcancen más digno dueño,
que si es la desdicha estrella
de la beldad, aunque el cielo
no te hiciera tan hermosa,
ganaras mucho en no serlo,
y hoy dueña de tu albedrío,
gozaras el bien supremo
de querer y ser querida
por tu gusto, y no el ajeno.
¿Qué valen los rizos de oro
ni los alegres ojuelos,
el carmesí de los labios
ni el albo turgente seno?,
¿qué el agasajo apacible
y ese hablar tan halagüeño
que la libertad cautiva
y embebece el pensamiento,
si tan celestiales dones
los ha de ajar un Fileno?
Para tan mal emplearlos,
valiera más no tenerlos,
que mejor yace el diamante
sumido en su tosco seno
que no en la mano villana
que no alcanza su alto precio,
y el clavel más bien flotando
luce en el vástago tierno
que deshojado y sin vida
en fino búcaro puesto,
y más bien el jilguerillo
se goza en dulces gorjeos
volando de rama en rama,
que en dorada jaula preso.
Si por ganadero rico
con él te casan tus deudos,
diles tú que no hay riquezas
donde se echa el gusto menos,
donde en vez de un rostro afable
y el solícito desvelo
con que el fino amor previene
de la amada los deseos,
te abrumarán noche y día
en un porvenir eterno
la dureza de las rocas,
de la noche el torvo ceño.
De las bodas el bullicio
y sus galas y festejos
son cual la miel más süave
en un paladar enfermo:
lucimiento a la riqueza,
de la ociosidad recreo,
fastidio de los velados
y de la envidia alimento.
Acabarán; y tú, triste,
con el duro lazo al cuello
llorarás tarde, y en vano
sentirás del yugo el peso,
yugo que, leve y de flores
cuando Amor lo echa risueño,
de bronce abruma insufrible
si interés lo anuda ciego.
¡Ay, zagala!, por tu vida,
no tengas tan mal empleo;
lástima ten de ti misma,
si yo no te la merezco.
| 1romance
|
¡Ay, triste, que pues te vas,
no sé qué será de ti,
ni sé qué será de mí,
ni si allá te acordarás
que me viste o que me vi!
Ni sé si recibo engaño
en haberte descubierto
este dolor que me ha muerto,
mas lo que fuere en mi daño,
esto será lo más cierto.
| 6copla_real
|
¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos
áridos ni una lágrima brotaban,
cuando ya su color tus labios rojos
en cárdenos matices cambiaban,
cuando de tu dolor tristes despojos
la vida y su ilusión te abandonaban
y consumía lenta calentura
tu corazón al par de tu amargura.
| 2octava_real
|
Desque ví la perfection
de aquesta preciosa nave,
en poder puse la llave
de discreta execucion;
e fise sota patron
largos tiempos abstinencia,
marinos a patientia,
conformes en opinión
a singular diligencia.
| 38novena
|
Tenue, frígido remusgo
entre los alcores sopla.
¡Cuántas perlas en el musgo
hay para tu cuello, copla!
| 5cuarteta
|
Con el tú de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.
| 10tercetillo
|
Hoy el famoso Padilla
con las muestras de su celo
causa contento en el cielo
y en la tierra maravilla,
| 19redondilla
|
Voz que incesante con el mismo tono
canta el mismo cantar;
gota de agua monótona que cae,
y cae sin cesar.
| 23cuarteto_lira
|
Tiraba cierta dama
un cuerno al aire
y el marido la dijo
mira lo que haces
no andes con fiestas
porque pegarme puedes
en la cabeza.
| 27seguidilla_compuesta
|
Flamenca, cuando te mueras,
la lápida la retraten
con sangresita e mis benas.
| 30soleá
|
Su garganta un cuchillo
cortó tan largo,
que toda la cabeza
le llevó al santo;
ya es tiempo,
la chamberga cortemos,
que es larga;
pero airoso quedara
Cristóbal
con chamberga más corta.
| 16chamberga
|
Pagana atrocidad, griegas costumbres,
si calzadas coturno sofocleo,
vertidas en lenguaje menos raro,
aunque no menos noble, os ofrecemos.
Elección meditada y preferencia
ha sido, no penuria del ingenio;
retribución debida a un genio ilustre
y a la sagrada antigüedad obsequio.
No los sufragios del indocto vulgo,
que prodiga sin más conocimiento
que un capricho inconstante los aplausos,
igualmente a lo absurdo que a lo bello;
ni de aquel que en censor se erige grave,
dándole su amor propio el alto empleo,
la aprobación buscamos; ni tampoco
aspiramos a un vano lucimiento.
Contentos con haber hallado al ocio
un destino pacífico y honesto,
(sí ocio pueden llamarse aquellas treguas
que exige la fatiga y pide el tiempo),
divertimos, tranquila y francamente,
es nuestro fin; sin que nos den recelos
ni críticas sangrientas de Aristarcos,
ni nos muevan aplausos lisonjeros.
Porque no faltará, según es uso,
quien la elección moteje, no advirtiendo
que, siendo diversión nuestra es preciso
que haya de ser también a gusto nuestro.
Ni faltará en retorno quien elogie
nuestros más conocidos desaciertos,
y que a pesar de la moral cristiana
a Orestes tenga de héroes por modelo.
Y así tú, oh Melpómene, que diste
tanto entusiasmo al prodigioso griego,
haz resonar tu trompa, porque pueda
seguir yo un tono digno de sus versos.
| 18romance_arte_mayor
|
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.
| 12sextilla
|
Lentas palomas
tejados invisibles
alzan en vuelo.
| 8haiku
|
segura navegabas,
que por la tierra propia
nunca el peligro es mucho
adonde el agua es poca.
Verdad es que en la patria
no es la virtud dichosa,
ni se estimó la perla
hasta dejar la concha.
| 4octava
|
También hacéis vuestra estancia
en Guadalupe en las breñas,
y así en la Peña de Francia;
yo no siento qué ganancia
sacáis de andar por las peñas;
mas lo que de ello sospecho
es, que salís al atajo
a tomar, contra derecho,
para vos este trabajo
a fin de nuestro provecho.
| 6copla_real
|
Al fin volvimos a España,
como ya desconocidos
en rostro, barba y vestidos,
si el tiempo no nos engaña
| 19redondilla
|
Pues aquel gran Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se habla,
mas sólo cómo lo vimos
degollado.
| 12sextilla
|
Nunca demostró Cadino
el [deseo] tan ferviente
de ferir al serpentino
de la humana simiente,
nin Perseo tan valiente
se mostró, quando conquiso
las tres hermanas que priso
con el escudo enminente.
| 15octavilla
|
Cuánto he soñado por ceñir a rosa,
o adentrarme en el alma de la noche,
mas solitario como día u olmo
he quedado y aun ante rauda yegua,
inalcanzable en mis momentos de asno,
tan desvalido como el propio día.
| 39sexteto
|
Mas hoy le llamo en vano, y oiga al tiempo
que le agotó, decir:
—¡ah, barro miserable, eternamente
no podrás ni aun sufrir!
| 21silva_arromanzada
|
Ya diez y nueve veces vislo había
fe Ramazan las ceremonias vanas
La luna en la mezquita celebrarse,
Donde hoy los ritos de la Iglesia santa,
Desde que entre las murtas á este joven,
En el jardin del opulento alcázar.
Recién nacido infante, le encontraron
Unos esclavos á la luz del alba;
Y manejaba ya con diestra mano
El dócil potro y corva cimitarra,
Aplausos consiguiendo en las escuelas,
Y pruebas de valor é ingenio daba ;
Cuando Almanzor, ardiendo en el deseo
De dejar sucesores de su fama,
Y de dar de su estirpe generosa
Nuevos apoyos á su ilustre patria,
Trató el enlace de su amado hijo
Abdimelik (que en poco sobrepasa
La edad de aquel Expósito, á quien vive
Por amistad unido y semejanza)
Con la hermosa, y honesta, y tierna Habida
Bella como la luz de la mañana.
De Ornar, Walí glorioso de Toledo,
Hija heredera y única esperanza.
Con apáralo regio y regia pompa
Se celebró la boda en el alcázar,
Y en los anchos jardines de la Almunia,
Que á los esposos regaló el monarca.
Era un palacio que de bronce y mármol
En la margen del Bétis descollaba,
Y sus ricos jardines y alamedas
Al delicioso Edén aventajaban ;
Y hoy ni aun se sabe el sitio donde fueron,
Ni el corvo arado sus cimientos halla :
¡ Con tal furor su huella asoladora
En ti, Córdoba ilustre, el tiempo estampa !
A celebrar tan venturoso enlazo
Cuantas naciones el Coran aclaman,
Y el nombre insigne de Admanzor respetan,
Concurren con riquezas y con galas.
De Persia los tejidos matizados.
Los aromas y bálsamos de Arabia,
Las perlas y corales del oriente.
Los metales espléndidos de España,
Del Africa las pieles y las plumas.
Cuanto el orbe produce, cuanto alcanzan
La codicia, el valor, el poderío,
Cuanto puede inventar la industria humana;
Todo reunido en Córdoba enriquece
De lan nobles linajes la alianza.
Que el pueblo numeroso entusiasmado
Bendice con fervor y ansioso aguarda
Pues rico, triunfador, grande, felice,
Del lujo amigo y de la pompa vana.
Los públicos festejos le enloquecen,
Las fiestas y espectáculos le exaltan.
Pero la prenda que valor mas alto
Y mayor precio á tal enlazo daba,
Era el feliz amor, que en los esposos
Vehemente ardía con honesta llama :
Amor, cuyos progresos y dulzuras
De Abdimelik amigo, presenciaba
El Expósito triste, para aumento
Del oculto dolor que le taladra.
Late su tierno pecho contemplando
Las dichas que á su amigo se preparan,
Y concibe el consuelo y las delicias,
Que da el amor recíproco á las almas :
Delicias que jamas tendrá la suya
¡Quién, quién ha de escuchar sus dulces ansias,
Huérfano desdichado, que á otro suelo
Una escondida obligación arrastra!
| 18romance_arte_mayor
|
¿Y Sevilla? ¿Y la ribera
Que el Betis fecundo baña
Tan florida?
Cada ciudad de éstas era
Columna en que estaba España
Sostenida.
| 31estrofa_manriqueña
|
Me treparé con el viento,
en la gramilla que sube,
hasta quedar sin aliento
persiguiendo aquella nube
que aún siendo esquiva ya hube
de tocar alguna vez,
en mi intento,
de ser juez,
en frío vientre de pez
| 38novena
|
Allí doncellas gentiles,
Que al andar perlas y flores
Esparcían,
Para faenas serviles
Los fieros conquistadores
Ofrecían.
| 31estrofa_manriqueña
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Pueblo de amantes que a mi voz llegaste,
A Venus pide que a mi ruego atienda,
Y que a mi prenda la pasión inspire
Cual yo la tengo.
| 36estrofa_sáfica
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Unos cuerpos son como flores,
otros como puñales,
otros como cintas de agua;
pero todos, temprano o tarde,
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un
hombre.
| 44septeto
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Los unos vieron gigantes,
otros toparon enanos,
otros hogueras volantes,
otros mágicos errantes,
y otros brujas y gitanos.
| 29quintilla
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Podemos estar hoy menos tranquilos,
Por la economía y sus locos vaivenes;
Los impuestos son ahora trasquilos,
Y los males de unos, de otros los bienes.
| 7serventesio
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Discreto, para darle el arcipreste
El tiempo indispensable, concluidas
De Gústios y del pueblo las plegarias,
Con gran solemnidad y melodía
Cantó un largo Te Deum, y un discurso
O plática muy larga y muy prolija
Hizo á sus feligreses, que ignorantes
Bostezaron tal vez, aunque de citas
De la santa Escritura estaba llena,
Que era gran sabidor. Después aplica
A los ojos inútiles del viejo
Salmos, y bendiciones, y reliquias,
Y da con ellas paz á los hidalgos ;
Y por ganar mas tiempo, á una capilla
Conduce á Gústios y á otros personajes,
Y allí difusamente traza y pinta
Los reparos y nuevos ornamentos
De que la iglesia aquella necesita;
Entablando sagaz de estas materias
Una conversación entretenida.
Llegó por fin el suspirado aviso
De estar la mesa ya dispuesta y lista,
Y el cortes arcipreste á Lara y Ñuño,
Capellanes é hidalgos les suplica,
Que con él hagan penitencia- Todos
Aceptan el convite, y se encaminan
Acia la casa arcipreslal, en donde
El ama, tan oronda como limpia.
Con tocas de cendal cual nieve pura.
Que las castañas trenzas mal cubrían.
Un brial de paño verde, guarnecido
De franjas de oro, mangas con prolijas
Bordaduras de azul, de rojo y negro,
Y aljófares al cuello, y varias cintas,
Y medallas, y cruces de azabache,
Señala á cada huésped puesto y silla.
Fué harto largo el festin : en él tuvieron
Lugar escenas varias y distintas
De disgusto y placer, como acontece
En todos los sucesos de la vida.
Lara apenas gustaba los manjares,
Y si una ú otra vez dulce sonrisa
Sus labios desplegó, mas á menudo
Ofuscaron su faz nubes sombrías.
Alzados los manteles, á las manos
Agua, y gracias á Dios dadas, se inclina
El arcipreste á Lara, y en el nombre
De todos los presentes, le suplica,
Que alguna relación, aunqué lijera.
De su larga prisión hacer se sirva 5
Y cortesmente luego á Ñuño pide,
Que en pos de su señor también les diga
Algo de sus larguísimos viajes,
Y de su vuelta rápida á Castilla.
Como es tan agradable de sí mismo
Hablar, aunqué pesares y desdichas
Solo haya que decir ; Gonzalo y Ñuño
No se hacen de rogar, y al ver que indica
El primero que á hablar va sin demora;
Silencio demandando, mayor grita
En el salón se alzó por un momento,
Y á dos ó tres que estaban de tal guisa,
Que era imposible que callar pudiesen.
En hombros á sus casas los envían.
Ábrense las ventanas y las puertas,
Por las que el pueblo audaz se precipita
En silenciosa confusión, ansiando
Escuchar portentosas maravillas.
| 18romance_arte_mayor
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Surtidor que detiene su obelisco.
Ángel en vuelo inmóvil permanente,
vigía de la sima donde líquida
tiembla la estrella.
| 36estrofa_sáfica
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¿Qué importa que no los quieran
a los que saben amar,
y amando se saben dar,
y dándose nada esperan
porque amar no es esperar?
| 29quintilla
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Moneda discreta y fiel
el papel.
Hay quien por ella se mata
la plata.
En España mucho brilla
calderilla.
El Pelos, con su mulilla
baja a Romaneos sin nada
y se trae en la jornada
papel, plata y calderilla.
| 0ovillejo
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Sosegao vivía en mi rancho
como el pájaro en su nido-
allí mis hijos queridos
iban creciendo a mi lao...
Sólo queda al desgraciao
lamentar el bien perdido.
| 12sextilla
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Si milagro del valor
fue un tiempo Chile y Arauco,
ya de Carlos en obsequio
será del amor milagro.
| 11cantar
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Pues guarda y vive con tiento,
que de amor y de ventura
no hay cosa menos segura
que el corazón más exento.
Y podría ser así,
que el crudo amor te entregase
a pastor que te tratase
como me tratas a mí.
| 28copla_castellana
|
De una torre de palacio
se salió por un postigo
la Cava con sus doncellas
con gran gusto y regocijo.
Metiéronse en un jardín
cerca de un espeso ombrío
de jazmines y arrayanes,
de pámpanos y racimos.
Sentadas a la redonda
la Cava a todas les dijo
que se midiesen las piernas
con un listón amarillo.
Midiéronse sus doncellas,
la Cava lo mismo hizo;
y en blancura a las demás
grandes ventajas les hizo.
Pensó la Cava estar sola;
pero la ventura quiso
que por una celosía
mirase el rey don Rodrigo.
Puso la ocasión el fuego
y sacóla cuando quiso,
y amor, batiendo las alas,
abrasóle de improviso.
Fueron del jardín las damas
con la que había rendido
al rey con su hermosura,
con su donaire y su brío.
Luego la llamó al retrete,
y estas palabras le dijo:
-Sabrás, mi florida Cava,
que de ayer acá no vivo;
si me quieres dar remedio
a pagártelo me obligo
con mi cetro y mi corona
que a tus aras sacrifico.
Dicen que no respondió,
y que se enojó al principio;
pero al fin de aquesta plática
lo que mandaba se hizo.
Florinda perdió su flor,
el rey quedó arrepentido
y obligada toda España
por el gusto de Rodrigo.
Si dicen quién de los dos
la mayor culpa ha tenido,
digan los hombres: la Cava,
y las mujeres: Rodrigo.
| 1romance
|
Todas las pérdidas sé
José.
Por su bien todos les hablo
Pablo.
Contra la Junta dió el voto
Peroto.
Porque su mal bien les noto
y el local pagan sin tino
No tragamos el molino
José, Juan Pablo y Peroto.
| 0ovillejo
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El otro, cuyas sienes ves ceñidas
con los brazos de Dafne en triunfo honroso,
sus glorias tiene en Alcalá esculpidas;
| 33terceto
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Sol de la tarde, Augusto Sembrador que el tesoro
De la luz, nos envías como un trigo de oro
A la tierra, que tiembla bajo el sagrado vuelo
De la vital simiente que aventas desde el cielo,
Con tu brazo solemne que el infinito abarca.
¡Augusto Sembrador! ¡Hermoso Patriarca!
| 39sexteto
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Subsets and Splits
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