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46 classes
Pues que el mundo es opiniones, Amigos, adivinad ¿Cuál es la que tantos dones Heredó en su mocedad? Que yo ya en fin de razones Non pensando malestad, Siempre la obedeceré.
20septilla
Por él, mi adorada hermosa, Por esos labios de rosa De ti imploro Que le escuches con ternura, Y le oirás cómo murmura: «Yo te adoro».
31estrofa_manriqueña
Sola entre lirios la niña oye el rugido de los leones.
8haiku
En varias formas, con diverso estilo, en diferentes géneros, calzando ora el coturno trágico de Esquilo, ora la trompa épica sonando; ora cantando plácido y tranquilo, ora en trivial lenguaje, ora burlando, conforme esté mi humor, porque a él me ajusto y allá van versos donde va mi gusto.
2octava_real
Enternecido se ha ido El Rey de haberle escuchado.) Como habíamos hablado De aquella águila, dormido, Tu sueño imperios han sido; Mas en sueños fuera bien Honrar entonces á quien Te crió en tantos empeños, Segismundo; que aún en sueños No se pierde el hacer bien.
13espinela
Descolgándose cauto por la muralla halló abierta al descuido la puerta falsa. Que dicha fue lograr la salida Trasera pues para él no hay más puerta Angosta no se piensa las cosas.
16chamberga
De pena me estoy muriendo, al ber que en el mundo bibes y ya para mí t'has muerto.
30soleá
¡Oh, canas de las viejas pecadoras a las que arroja el mundo sus reproches, que tuvisteis la luz de las auroras o la sombra azulada de las noches!, ¡oh, canas de las viejas pecadoras!
32quinteto
Es tu caricia perdida. ¡Herida! Por estar bajo tu abrigo. Te sigo. No sé qué será de mí. Sin ti. Desde que yo te perdí, todo camino es oscuro y aunque vivir yo procuro, herida sigo sin ti.
0ovillejo
Y en el viejo camino Cantaba un ruiseñor, Y era de luz su trino.
10tercetillo
Anda, compañera, permitan los sielos que con er cuchiyo que matarme quieres mueras tú primero.
26seguidilla_gitana
Ellas lloran que se vieron sin temor de ser cativas, ý a quien eran más esquivas essos mismos las prendieron. Sus nombres mi vida son, que va perdiendo alegría, y de vellas en prisión siento yo grave passión, sin sentir nadie la mía.
38novena
La berdá, me da coraje: que la quiera ojo la quiera, eso ¿qué le importa a naide?
30soleá
Donde voy, con las mujeres y con los hombres me encuentro, malheridos por la ausencia, desgastados por el tiempo.
11cantar
Fuegos fatuos de exorcismo ilustran mi doble vista, como una malabarista mutilación de exorcismo... Lo Subconsciente del mismo Gran Todo me escalofría y en la multitud sombría de la gran tiniebla afónica fermenta una cosmogónica trompeta de profecía.
13espinela
Recibidle, Nicolás por muchos años y buenos que ni a Dios se ha de dar menos ni Dios puede daros más. Que de Obededón atrás sombras de la antigua ley que no es arca es Agnus Dei porque envidie el Arzobispo que en las casa del Obispo venga a aposentarse el Rey.
13espinela
la que fue tan venturosa, que, siendo un pastor su abuelo, se vio reina de tres mundos y madre del que es rey de ellos,
11cantar
Juyeron los más matreros y lograron escapar- yo no quise disparar- soy manso y no había por qué- muy tranquilo me quedé y ansí me dejé agarrar.
12sextilla
¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar!
29quintilla
La verónica cruje. Suenan caireles. Que nadie la dibuje. Fuera pinceles.
22seguidilla
Pero como el soberano solo puede reparar en tales fechos, hermano, plega te de perdonar: que ya no me da lugar el tiempo a que más me tarde. Respondióme: Dios te guarde el cual te quiera guiar.
15octavilla
Y el eco suena por los techos altos Del noble alcázar, cuyo piso huellas Lleno de estrellas de luceros lleno, y tachonado.
36estrofa_sáfica
A los moros por dinero; a los cristianos de balde. ¿Quién es ésta que lo cumple? Dígasmelo tú, el romance. Yo, con mi fe de bautismo, tras ella bebo los aires; por moro me tienen todas: dinero quieren que gaste. En lenguaje de mujeres, que es diferente lenguaje, de balde es dos veces dé, cosa que no entendió nadie. Todas me llaman Antón, todas me cobran Azarque, y son, al daca y al pido, mis billetes Alcoranes. El sombrero que les quito se les antoja turbante, y mi prosa, algarabía, por más español que hable. Sin duda, romance aleve, que, por sólo el consonante, a los pordioseros fieles les diste alegrón tan grande. Y aquella maldita hembra, para burlar el linaje de los Baldeses de paga, tocó a barato una tarde. Iuego que el romance oí, me llamaba por las calles cristianísimo, sin miedo del rey de Francia y sus Pares. ¿Adónde están los cristianos que gozan de aqueste lance?: que en el reino de Toledo los Pedros pagan por Tarfes. Si la que lo prometiste en esa cazuela yaces, más gente harás, si te nombras, que las banderas de Flandes. Doña Urraca diz que fue la del pregón detestable: que cosa tan mal cumplida no pudo ser de otras aves.
1romance
La cual, según he sabido, no fue hecha de madera ofrecida como quiera, sino de palo escogido, plantado para lo que era; que Adán, según supe yo, en grave vejez venido, en enfermedad cayó, de la cual al fin murió por escotar lo comido.
6copla_real
Brilla, y despide la fulgente luna Tibios destellos de esplendor dudoso Sobre las ondas, con su luz bañando Verdes colinas.
36estrofa_sáfica
Disen que no hay caras buenas: que miren la e mi dueño, que ninguna es como eya.
30soleá
Hoy en lejana región Prueban ellas del esclavo La amargura, Que destroza el corazón Y hiere la mente al cabo Con locura.
31estrofa_manriqueña
Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso y, al cerrarse, grave golpeó el silencio de la tarde muerta.
7serventesio
¡Todo es mentira y vanidad, locura!» Con sonrisa sarcástica exclamó; y en la silla tomando otra postura, de golpe el libro y con desdén cerró. Lóbrega tempestad su frente oscura en remolinos densos anubló; y los áridos ojos quemó luego una sangrienta lágrima de fuego.
2octava_real
Amigo, llévate lo que tú quieras, penetra tu mirada en los rincones y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera con sus blancas avenidas y sus canciones.
7serventesio
como la ninfa bella, compitiendo con el garzón dormido en cortesía, no sólo para, mas el dulce estruendo del lento arroyo enmudecer querría. A pesar luego de las ramas, viendo colorido el bosquejo que ya había en su imaginación Cupido hecho con el pincel que le clavó su pecho,
2octava_real
Allí irá la hipocresía Con el disfraz en la mano, Y sabremos aquel día Qué pechero hubo hidalguía Y qué hidalgo fue villano.
29quintilla
O me quieres o me olvidas; si me olvidas, ¿cómo vuelves?; y si me quieres, zagala, ¿cómo gustas de mi muerte? Por hablar con las serranas acaso y sin detenerme, ¡ay Dios, qué duras venganzas de culpas que no te ofenden!
4octava
Hoy que es el cumpleaños de mi hermana, no tengo nada que darle, nada. No tengo nada, hermana. Todo lo que poseo siempre lo llevo lejos. A veces hasta mi alma me parece lejana.
7serventesio
Comprendo tu fiel alabanza al fino arte Docto hombre de saber de antaño, De la antigua, clásica voz estandarte, ¿Queda algo acaso para el hogaño?
7serventesio
Dijo la dama cuerda a la mi mensajera: —“A muchas otras veo que convences parlera y se arrepienten luego; yo escarmiento, a manera de la aguda raposa, en ajena mollera.
9cuaderna_vía
y anímase en mi cuerpo de Centauro inmortal la sangre del celeste caballo paternal.
3couplet
A la sombra yaciendo perdí todos cuidados, y oí sones de aves dulces y modulados nunca oyó ningún hombre órganos mas templados ni que formar pudiesen sones más acordados.
9cuaderna_vía
Más hoy a Córdoba ilustra, ser rica prenda de Carlos, que cuanto la ennoblecieron cónsules y califados.
11cantar
Le repuso Santiago: «don traidor palabrero, no os puede vuestra parla valer un mal dinero: que trayendo mi voz como falso vocero diste consejo malo, mataste a mi romero.
9cuaderna_vía
El Sagrario está abierto Vamos llegando que la mesa está puesta, Dios convidando.
22seguidilla
Entienda usté a las mujeres... Si lo quieren, no lo dicen; si lo dicen, no lo quieren.
30soleá
Dices que nada se pierde, y acaso dices verdad; pero todo lo perdemos, y todo nos perderá.
11cantar
Tejió de piernas de araña su barba un colegïal, pensando con ella el tal gobernar a toda España. Cuando el impulso lo engaña, de las partes que no tiene, pisándose a Madrid viene la barba desde Sigüenza
4octava
Pues su hermano el inocente, que en su vida sucesor le hicieron,12 ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor le siguieron!
12sextilla
En mi ardor infantil no cupo el miedo, la vaca vino a mí, de luz dorada, y en sus ojos enormes, con el dedo quise tocar la claridad sagrada.
7serventesio
En la isla en que detiene su esquife el argonauta del inmortal Ensueño, donde la eterna pauta
3couplet
Era blanco el tejado, y se posan aún de día las palomas y sus ojos nos miran como un fuego tardío cada vez que salimos huyendo de la casa. Yo he buscado su piel en todas mis amantes, la marejada rubia de sus hombros, la formación de almendras que estallaba en su boca y que luego ponía en las manos de él, él, que estaba allí, allí también entre nosotros, como un inmenso capitán de plomo.
35unknown
Hijito e mala mare: ¿Te acuerda cuando isías, no te orbiaré por naide?
30soleá
Dícenos Salomón y dice la verdad, que las cosas del mundo todas son vanidad, todas perecederas que se van con la edad; salvo el amor de Dios, todas son liviandad.
9cuaderna_vía
Para ti la existencia no tendrá un goce ni habrá para tus penas ningún remedio y, unas veces sintiendo del mal el roce, otras veces henchido de amargo tedio, para ti la existencia no tendrá un goce.
32quinteto
Alumbraste con tu brillo al castillo. La albahaca a tu trono llega de la vega. Virgen te canta con brío el río. Brihuega, tu señorío, de amor mariano lo encantas y se rinden a tus plantas el castillo, vega y río.
0ovillejo
La agua apenas trata cuando dirás que se desata el pie, y no se desata, plata dando a plata con que, liberal, los viste de nieve, le presta cristal.
4octava
Cuando volvemos las fugaces horas del pasado a evocar, temblando brilla en sus pestañas negras una lágrima pronta a resbalar.
21silva_arromanzada
¡Ya sales de tu casa para la iglesia! ¡El aire pone flores por las arenas!
22seguidilla
fingieron dios a Amor, y que tenía por armas fuego, red, arcos y saetas, porque las fieras gentes no sujetas se allanasen al trato y compañía;
24cuarteto
viendo su nido amado de un labrador robado.
3couplet
Atormentado el can, tanto camina por la casa infernal, toda ahumada, que hallando a la bella Proserpina, de Venus le recuenta la embajada. Ni a reposarse ni a sentarse inclina, ni a comer, ni a otra cosa, aunque rogada; mas la bujeta espera con gran pena, que luego se la da, cerrada y llena.
4octava
Sobre la torre, enigmático, el búho de ojos de azufre, su canto insalubre sufre como un muecín enigmático... Ante el augurio lunático, capciosa, espectral, desnuda, aterciopelada y muda, desciende en su tela inerte, como una araña de muerte, la inmensa noche de Buda...
13espinela
No hay nadie que contemple tu gracia excelsa, que eternizar debiera la voz de un bardo, sin que sienta en su alma de amor el dardo, cual lo sintió Lohengrin delante de Elsa y, al mirar a Eloísa, Pedro Abelardo.
32quinteto
Como me gustaría poder ser voz, como me gustaría poder ser alma, como quisiera poder abrir los ojos de personas ingratas que perdieron la percepción de la línea del bien y del mal. Como quisiera ser luz, como quisiera ser paz, como quisiera ser amor, un soplo de agua fresca en este mundo de odio y rencor.
35unknown
No llames la fortuna, Que es mal mandada. y jamás ella viene Donde la llaman; y aun es tan loca, Que el que menos merece, Mejor la logra.
27seguidilla_compuesta
¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero a lo largo del sendero… la tarde cayendo está,
19redondilla
En el hospitá, a mano erecha, ayí tenía la mare e mi arma la camita jecha.
26seguidilla_gitana
allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
12sextilla
Mano mejor que la mano de Orfeo, mano que la presumo y no la creo.
3couplet
¿Me das, pues, tu asentimiento? Consiento. ¿Complácesme de ese modo? En todo. Pues te velaré hasta el día. Sí, Mejía Páguete el cielo, Ana mía satisfacción tan entera. Porque me juzgues sincera, consiento en todo, Mejía.
0ovillejo
El amor se ha desprendido De los brazos de su madre, Y alegrando el universo Se está suspenso en el aire. Él os contempla, zagalas, Y mirándoos se complace Al ver las gracias que os dieron Las estrellas liberales. Él al placer os convida, Al regocijo y al baile: ¿Y seréis sordas vosotras A sus influjos suaves? Mirad, cuál todo se anima! De flor se visten los valles, De yerba se cubre el campo Y el viento pueblan las aves. Animaos también vosotras: Gozad la estación amable, Que sobrada vida os queda Para devorar pesares. Más rápido que una flecha Que vuela hendiendo los aires, El tiempo vuela y se muere, Muere el tiempo y no renace. Tiempo vendrá en que os aflijan Las memorias lamentables De placeres que perdisteis, De horas que desperdiciasteis. Ea pues: que nadase pierda, Salid alegres al baile, Los instrumentos resuenen Y la risa os acompañe. Ven tú, la alegre zagala, Atención de mil amantes, Y cuyos ojos, si miran, No hay corazón que no abrasen: Plácidamente severa, Severamente agradable Te acompañará tu hermana Y alentaréis todo el valle; Mientras que a encantarnos venga, Mientras que enlazada sale Con la gallarda Belisa La linda y modesta Dafne. Ven tú, en fin, ninfa divina, Ven en fin y no te tardes, Tú en cuya tez los claveles Con la azucena combaten: Tú en cuyos labios de rosa Fabrica amor sus panales, Y en cuyo soberbio seno El placer viene a posarse. ¡Dichoso aquel que tu beldad admira, Que tus gracias contempla atentamente, Que el blando influjo de tu genio siente, Que de amor puede hablarte, y que suspira!
1romance
Cayó precipitado, y aun cayó muerto: En subiendo despacio No hay tanto riesgo Quien sube aprisa, Con la misma que sube Se precipita.
27seguidilla_compuesta
Allí, por bosques y prados, podrás leer todas horas, en mil robles señalados los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. Más seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado, en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado.
6copla_real
Ni vió el fantasma entre sueños Del que mató en desafío, Ni turbó jamás su brío Recelosa previsión. Siempre en lances y en amores, Siempre en báquicas orgías, Mezcla en palabras impías Un chiste a una maldición.
15octavilla
Los pobres más hambrientos son los más ricos, porque todo lo comen con apetito: no así los grandes, que aunque todo les sobra, les falta el hambre.
27seguidilla_compuesta
«Hombre, no riegues tanto, que me quede sin peces, ni cuides tanto de ellos que sin flores, gran bárbaro, me dejes».
17endecha_real
No crió naturaleza reyes ni enperadores en la baja redondeza, ni dueñas dignas de honores, poetas nin sabidores, que non vi ser aguardantes a estos dos ilustrantes, dios y diesa de amores.
15octavilla
Y una saya de sayal forrada en peña tajada, y una pescada cicial de la garganta colgada,
5cuarteta
Sin los puntales de la fe, algún día la bóveda del cielo se caería.
3couplet
O joven infelice qué poco puedes si pareces te burlan su huyes te huelen No hay forma de librar la persona aunque andes volando por los aires desgracia de tu mucha arrogancia.
16chamberga
Fuentecilla, no corras tan fugitiva, cuanto más te apresures, más te aniquilas, pues no reparas que tu vida dejas desamparada.
27seguidilla_compuesta
Castellanos y leoneses tienen grandes divisiones, el conde Fernán González y el buen rey don Sancho Ordóñez, sobre el partir de las tierras y el poner de los mojones; echan mano a las espadas, derriban ricos mantones; no les pueden poner treguas cuantos en la corte son; pénensela dos hermanos; aquesos benditos monjes pónenlas por quince días, que no pueden por más, no, que se vayan a los prados que dicen de Carrión. Si mucho madruga el rey, el conde no dormía, no. El conde partió de Burgos, el rey partió de León; venidos se han a juntar al vado de Carrión, y a la pasada del río movieron una quistión: los del rey, que pasarían, y los del conde, que no. El rey, como era risueño, la su muía revolvió; el conde, con lozanía, el caballo arremetió; con el agua y el arena al buen rey ensalpicó. Allí hablara el buen rey, su gesto muy demudado: ¡ Cómo sois soberbio, el conde! ¡Cómo sois desmesurado! Si no fuera por las treguas que los monjes nos han dado, la cabeza de los hombros ya vos la hubiera quitado; con la sangre que os sacara yo tiñera aqueste vado. El conde le respondiera como aquel que era osado: Eso que decís, buen rey, véolo mal aliñado: vos venís en gruesa muía, yo en ligero caballo; vos traéis sayo de seda, yo traigo un arnés tranzado; vos traéis alfanje de oro, yo traigo lanza en mi mano; vos traéis cetro de rey, yo un venablo acerado; vos con guantes olorosos, yo con los de acero claro; vos traéis gorra de fiesta, yo traigo casco afinado; vos traéis ciento de a muía, yo trecientos de a caballo. Ellos en aquesto estando, los frailes allí han llegado. ¡Tate, tate, caballeros! ¡ Tate, tate, hijosdalgo! ¡ Cuan mal cumplisteis las treguas que nos habíades mandado! Allí hablara el buen rey: Yo las cumpliré de grado. Pero respondiera el conde: Yo de pies puesto en el campo. Cuando vido aquesto el rey, no quiso pasar el vado; vuélvese para sus tierras; malamente va enojado, grandes bascas va haciendo, reciamente va jurando que había de matar al conde y destruir su condado. Mandó, pues, llamar a cortes; por los grandes ha enviado; todos ellos son venidos, sólo el conde ha faltado. Mensajero se le hace a que cumpla su mandado; el mensajero que fué de esta suerte le ha hablado:
1romance
Tendrás muchos amigos Si gastas oro; Pero si no lo gastas, Andarás solo: Porque ahora es moda Apreciar el dinero, no la persona.
27seguidilla_compuesta
Si como, me está llevando, ¡oh, Juana!, tu perfección toda la imaginación, y estoy comiendo y pensando.
19redondilla
Cantarillo, cantarillo, vamos teniendo paciencia; pues la fuente no se apura, tomemos lo que nos dejan. Vais y venís a la fuente; quien va y viene mucho a ella ¿de qué se espanta, si el asa o la frente se le quiebra?
4octava
Torerillo en Triana, frente a Sevilla. Cántale a la sultana tu seguidilla.
22seguidilla
Vuela mi ruego, y endulzando el labio Tu grato nombre, que do quier invoco, Ecos del monte, del vergel y el valle, Vuelven ¡María!
36estrofa_sáfica
Si parienta no tienes, toma una de las viejas que andan por las iglesias y saben de callejas; con gran rosario al cuello saben muchas consejas, con llanto de Moisés encantan las orejas.
9cuaderna_vía
el aspirar del aire, el canto de la dulce filomena, el soto y su donaire, en la noche serena con llama que consume y no da pena;
14lira
Esa mujé está sembrá; ba erramando mosquetas por donde quiera que ba.
30soleá
Yo le pregunté: "Señor. ¿qué es esto que vos hace tan rotamente de Amor decir esto que vos place? ¿es que no vos satisface servicios que le fecistes, o por cual razón decistes que su hecho vos desplace?
15octavilla
Que los reyes justicieros y verdaderos y francos, facen llanos los barrancos, y los catillos roqueros; que a la justicia con franqueza y con verdad esmaltada, nunca fue tal fortaleza, tal constancia, tal firmeza, que no fuese sojuzgada.
38novena
La vieja de mi suegra me dio unos cuadros cada vez que reñimos los descolgamos. de esta manera a cuestas siempre andamos con la escalera.
27seguidilla_compuesta
Sargo e mi casa, sargo mardisiendo jasta los santos que están en los cuadros, la tierra y er sielo.
26seguidilla_gitana
Así, con tal entender, todos sentidos humanos conservados, cercado de su mujer y de sus hijos y hermanos y criados,
12sextilla
Ha prometido Mahoma Un paraíso, una hurí. Tú habrás de ser ángel, sí, En esa región de aroma, Y hemos de amarnos allí.
29quintilla
Refirió Ñuño pues, cómo amarrado Al banco de un bajel por largos dias, Sirviendo á los piratas sarracenos, Ayudó con un remo á sus rapiñas. Hasta que en noche oscura y borrascosa Naufragando en las costas de la Libia, En un mástil salvóse, á la mañana Hallando á un tiempo libertad y y ida; Y que errante por montes y desiertos. Apurando peligros y desdichas, Tomó la dirección acia el oriente, Y á los muros llegó de Alejandría. Era el momento en que invadió el Egipto Mahomad-al-Ashked, el ikschidila; Y aunque halló Ñuño en confusión la tierra, Tuvo la protección y la acogida Del patriarca Macario, sin peligro Vio del fecundo Nilo las orillas, Visitó las pirámides, y luego Prosiguió su camino á Palestina. Contó cómo entre varios peregrinos, Que ruta igual en caravana hacían. Encontró con Egidio, un noble anciano Mozárabe de Córdoba, que había Su hogar abandonado y patria hermosa. Huyendo de Giafar la furia altiva, Que cubriendo sus canas de amargura. Robóle audaz una inocente hija 5 Y vagaba sin sombra el desdichado. Ñuño con él en los pasados dias, En que á Córdoba fué con Zaide, tuvo Estrecha conexión; y de la antigua Amistad renovó la confianza La mutua relación de sus desdichas. Este imprevisto encuentro para entrambos Fué de grande consuelo en las fatigas De peregrinación tan dilatada. Se ofrecieron correr la suerte misma, Juntos atravesaron los desiertos, Pasaron el Jordán, y a la cautiva Jerusalem llegaron. Contó Ñuño Las grandes vejaciones que sufrían Los cristianos en ella, y lamentóse De que ciudad de tan sagrada estima Gimiese entre las bárbaras cadenas Del fiero musulmán. Hizo prolija Relación de las raras ceremonias, Y de las penitencias y vigilias, Con que entrambos allí se prepararon Para entrar del sepulcro en la capilla, Y cómo al fin la santa losa vieron, Que el cuerpo santo custodió tres dias. Del Calvario, Eetlen, y otros lugares, (Santos, porqué lograron la divina Presencia) refirió las circunstancias, Y milagros que en ellos sucedían. Contó cómo después fué con Egidio A buscar del Mar muerto las orillas, En donde un solitario penitente. De extrema santidad, en una ermita Largo tiempo habitaba. Recibidos Fueron por él con gusto y alegría, Y tres años allí lejos del mundo, Bajo su dirección, dulce y tranquila Existencia gozaron. Pero muerto Por extrema vejez el cenobita, Y el sitio aquel expuesto á los furores De las armadas hordas beduinas ; El desierto dejar determinaron, Y guarecerse en Jope algunos dias. Así lo hicieron : en el puerto estaba Una hermosa galera de Sevilla, Que cargada de bálsamos y aromas Para Gebhel-Tareck á partir iba; Y esta ocasión del cordobés Egidio La constancia tentó. Veces distintas Habló con el arráez, y á su patria Determinó tornar, pues de la hija Se refrescó el amor. Recordó Ñuño Lo que afligió su pecho la partida Del venerable anciano, cuyas prendas Eran de amor y de respeto dignas ; Y mostrando el curioso relicario. Que colgado en su pecho se veía. Dijo, habérselo dado aquel amigo, Al despedirse de él, en la marina. Y prosiguió contando, que al hallarse Aislado, solo, y la salud perdida, No se atrevió á tornar á los desiertos 5 Y que en un monasterio, do en la cima Del Carmelo habitaban religiosos, Buscó, y halló consuelo y acogida. Al cabo de diez años uíi incendio El edificio resolvió en cenizas. Por lo que dispersándose los monjes, Ñuño con el abad á Alejandría Se dirigió. Recuerdos de la patria, Anhelo de saber, si ya propicia Con Gústios era la mudable suerte, Y cansancio y horror de aquellos climasr Le decidieron a volver á España; Mas no pudo encontrar armada y lista .Nave alguna en el puerto, que á poniente Enderezase el rumbo. Largos dias En vano la esperó, y al fin cansado, Se hizo á la mar en una barca egipcia^ Y á la cuidad llegó de Constantino A visitar el templo de Sofía. Desde allí una galera veneciana, Recorriendo las costas de Sicilia, Y el mar lirreno, le condujo en salvo Al puerto antiguo de Pro venza rica. Recordó pues que al punto el Pirineo Pasando, fue a Sobrarve, y de Castilla Pisó la tierra al fin con pié turbado, Y con alma embargada de alegría. Sin detenerse dirigióse á Burgos, Y en todo una ciudad halló distinta De aquella que dejó ¡ tántas mudanzas Diez y oclio años producido habían! Dijo que se encontró como extranjero En medio de su patria.... j Gran desdicha, Que acontece después de larga ausencia, Y que al mas duro corazón lastima ! Sí; los recuerdos dulces de la patria Lejos del propio hogar se fortifican 5 Que en ella es todo eterno imaginamos, Y la vuelta se anhela y se suspira. Pensando hallarlo sin mudanza todo. De tornar á la patria llega el dia-, Lo que en ella dejamos, ya no existe, Y realidades nuevas y distintas Se encuentran solo. Con asombro vemos Toda nuestra ilusión desvanecida ; Y extraños somos en la propia tierra, Que es la mayor de todas las desdichas.
18romance_arte_mayor
Soltadnos de las prisiones de nuestros viciosos fuegos, dad lumbre a los que están ciegos de sus propias aficiones; nuestros males apartad, nuestros bienes procurando, para que queden de un bando la razón y voluntad.
28copla_castellana
Un usía en Granada murió de ahíto, Que se cenó en tres noches Un huevo frito.
22seguidilla
¡Ay!, cadenas de amar, ¡cuán malas sois de quebrar!
3couplet
Entran de dos en dos en la estacada, con lento paso y grave compostura, sobre negros caballos, ocho pajes, negras la veste, la gualdrapa y plumas; después cuatro escuderos enlutados, y cuatro ancianos caballeros, cuyas armas empavonadas y rodelas con negras manchas que el blasón ocultan, y cuyas picas que por tierra arrastran, sin pendoncillo la acerada punta, que son, van tristemente publicando, de la casa de Lara y de su alcurnia.
18romance_arte_mayor
Yo miré á Rui-Velazquez, cuyos ojos Ardieron de furor, y con recato Habló algunas palabras al oído De doña Lambra, que su faz turbaron. Dio el caballero en torno a la estacada Aun airoso paseo, acreditando quién era más y más, y haciendo pruebas del poder y obediencia del caballo: y parándose en medio, en voz sonora pidió con Sánchez combatir. Negado por los jueces le fue, por no ser Sánchez el que debía sostener el campo,
18romance_arte_mayor
Un monte era de miembros eminente este que, de Neptuno hijo fiero, de un ojo ilustra el orbe de su frente, émulo casi del mayor lucero; cíclope, a quien el pino más valiente, bastón, le obedecía, tan ligero, y al grave peso junco tan delgado, que un día era bastón y otro cayado.
2octava_real