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46 classes
Agora pues caminad a vuestra visitación; que do llega la afición, la razón y voluntad una misma cosa son. Para vos está guardada esta tan gran embajada, después de la de Gabriel, por la cual será Isabel del caso certificada.
6copla_real
Su influjo y su reflujo las corrientes del mar y su profundo le mostraban, y el ser padre de ríos y de fuentes.
33terceto
Callo la gloria que siento en mi dulce perdición, por no perder el contento que tengo de mi pasión.
5cuarteta
Si es muy dulce merecerlo, Más y más es el gustarlo Con descargo; ¿Queréis ver que es poseerlo? Que hace dulce el desearlo Siendo amargo.
31estrofa_manriqueña
Pasando la vida en mundanos placeres, Dilapidando en vicios toda heredad, Después de tantos vaivenes ¿Qué tu eres? Una sombra, guiñapo, vacío, soledad.
7serventesio
El Pontífice Sumo, con su innata clemencia, al oír tal demanda, de horror, de asombro, de estupor se llena.
17endecha_real
Guerrea con mano armada y bélico poderío la mi vida atormentada, y triste corazón mío. Cual sin patrón el navío soy, después que no vos veo, vida mía y mi deseo, cuyo son más que no mío.
40copla_arte_menor
Dises que no sientes un apartamento; como apartá para siempre el arma se bea e tu cuerpo.
26seguidilla_gitana
Señora, flor de azucena, Claro viso angelical, Vuestro amor me da gran pena.
10tercetillo
Oh tú, que alma del viento tantas veces penetraste la esfera cristalina osando competir la siempre acorde revolución con que sus orbes giran, vuelve, voz mía, a ser en los elogios del grande Carlos nuevamente oída, objeto capaz solo de excitarte, por tantos años muda o intermisa. Y tú, oh lira, que diste a los albogues de incultos bereberes armonía cuando, escuchando desusados tonos, admiró Orfeos la feroz Numidia. Al peine de marfil el dúctil oro presta fácil, y pronta resucita del polvo en que has yacido, infelizmente envuelta de tu dueño en la ruina. Pues, si vosotras ayudáis mi intento, en el registro eterno de los días consagrarán mis versos la memoria de la ocasión feliz que los inspira; contra los cuales ni voraz el fuego, ni el hierro, ni de Júpiter las iras podrán jamás; pues fuero de inmortales de numen superior se les deriva; de aquel, cuyos benéficos influjos siente la humanidad y el mundo admira; pues como sol de más cercana esfera fomenta, ilustra, alienta y vivifica. Ostenta, oh Mantua, tú, principalmente de las magnificencias con que brillas, compendiado el catálogo prolijo a su desvelo paternal debidas; para que retratadas por mi celo de su fama en el templo excelso sirvan, continuando las series dilatadas, a su historia inmortal de pruebas vivas. Hablad vosotros, generosos lares, en que concordemente se concilian naturaleza y arte, émulas solo de la acumulación de maravillas. No siendo la menor la prodigiosa transformación, que dignamente indica vuestro noble destino, y los sublimes genios que os embellecen y habitan. Hablad también vosotros, suntuosos edificios contiguos en que cifra la esplendidez sus profusiones todas, la conveniencia todas sus medidas. Habla igualmente tú, facilitada Correspondencia pública, que afirmas el principal comercio, y proporcionas del trato ausente la delicia. Hablad vosotras, al mantuano suelo transplantadas Hespérides divinas, verdaderos Elisios españoles, nuevos, fragrantes y frondosos Hiblas. Hablad, soberbios arcos, cuyas moles, minando el aire al cielo se encaminan, y conducen de Carlos la memoria de la inmortalidad a la alta silla. Hablad vosotros, genios laboriosos, que con franqueza próvida destina a la instrucción de juventud ilustre, luz del Estado, y esperanza altiva. Habla, oh nuevo Liceo matritense, en que sobre las ya muertas semillas de los héroes del Austria el grande Carlos replanta la piedad y la doctrina. Y tú en particular, noble instituto del Derecho español, que atento explicas, intérprete cabal del nuevo Numa, las sabias leyes que a sus pueblos dicta; ¡Instituto feliz, pues tus cimientos puestos por mano tal ya prometían en tus mismos natales el brillante grado a que dignamente te sublimas! Habla tú, circunspecta, ilustre, sabia Corte de Astrea, que oficiosa miras como propio el común bien de los hombres reglados por tu fiel distributiva; y mostrarán tus útiles aumentos que a Carlos debes la real fatiga, la atención propia de héroes, el desvelo próvido con que afirma la justicia. Habla también del Mérito y Esfuerzo señal y recompensa distinguida, al sujeto más digno consagrada por la causa mayor y más propicia. Hablad vosotras, soledades yermas, en pueblos numerosos convertidas; y vosotros, incultos peñascales, que ya habita Vertumno y Ceres pisa, monumentos eternos, que a la gloria de Carlos el amor grato dedica, en cada piedra consagrando un voto y una oblación humilde en cada espiga. Hablen también las dóciles corrientes de los ríos, que aprenden nuevas vías, y, gloriosos de haberle obedecido, ufanos a morir al mar caminan. Hablen tratables ya los altos montes, que el comercio y el tráfico impedían; soberbios obeliscos que a su gloria alzó naturaleza preventiva. Hablen también por boca de la fama las recientes victorias y conquistas, logradas por quien tiene sus proezas en ambos mundos con su espada escritas. Hablen... Mas, ¿dónde arrebatada lleva mi amor la voz, que audaz y presumida en abreviado plan compendiar quiere materia incomprensible e infinita? Quede a vosotros, oh felices genios, a quienes hoy corona vuestra misma laboriosa virtud por la alta mano, que el premio al repartirle multiplica; quede a vosotros, pues el arduo empeño de ocupar en su historia peregrina los nobles instrumentos con que el arte lienzos, bronces y mármoles anima. Que, si acaso a mi musa amaneciese entre tantas tormentas algún día infausto menos, y benigna estrella alegre influye, y diestra me ilumina; trocada entonces en sonante trompa la poco culta, si obsequiosa lira; y en heroica epopeya convertidos los tonos de la débil elegía; La tierra, el cielo mismo sorprendido de lo sublime de la acción que elija, cuando con ellas eternice a Carlos, repetirán asombros a mis rimas.
18romance_arte_mayor
Pues mis penas os fío, ecos suaves, ¡óigalas Amarilis porque se ablande!
22seguidilla
INQUIETO Zaide está : vio en occidente Hundirse el sol, y descoger su manto La oscura noche, y vio sobre las nubes La luna alzarse en su argentino carro ; Y aun no parece el Huérfano querido En el tranquilo hogar. Ya el cuerdo anciano De sus amores penetró el secreto, Y le da su tardanza sobresalto. Una vez y otra vez desde la torre La vista tiende á los vecinos campos : Sube á su estancia, baja á los jardines, Por Mudarra pregunta a sus esclavos. Al fin sale á esperarle á la plazuela, Do salta un surlidor, y cuyos arcos Arreboleras, yedras y jazmines Visten entretejidos encañados. La noche avanza, su inquietud se aumenta. No parece el garzón, quiere buscarlo ; Y desciende á los bosques convecinos, Y entre los rudos troncos gira un rato ; Cuando oye por la senda, que á la fuente Del Amir va, los presurosos pasos De alguno que á la Albaida se encamina Sobre la muerta pompa del verano ; Y luego ve acercarse de carrera ün bulto que el rumor viene causando. Pronto le reconoce.... sí.... Mudarra ! Ya le recibe mudo en su regazo. j Mas en qué situación llega el mancebo O santo Dios, en qué terible estado ! Pálido, alienta apena, en torno gira Los ojos, que terror pintan y espanto Descefddo el turbante al viento ondea, Desnudo el hierro muéstrase en su mano Y hierro, y mano, y manga es negra sangre, Y sus miembros temblor, nieve su tacto, Todo al punto lo adviene Zaide, y todo Le está de horror el corazón ahogando : Cuájasele la sangre, y confundido, Prorumpe así con balbuciente labio : " Oh Mudarra!....que es esto?—ay hijo mió!. ''Qué golpe amaga á este infelicc anciano? " Mudarra! no respondes?"—El mancebo, Al conocido acento en sí tornando, Alza la faz, lanza un gemido, y dice : " Al padre de Kerima muerte he dado." Y con nuevo terror quiere esconderse Del tierno Zaide en los amigos brazos. "Como ?" pregunta el viejo :"has dado mucrle " A Giafar?"—"A Giafar," responde ahogado El mísero garzón ; y Zaide exclama : " ¿ Quién penetra tus miras, cielo santo?1' "Oh poderoso Alá.... ciertas, terribles Son tus venganzas : sí, la eterna mano Que las estrellas rige, inexorable Pesa sobre la frente del malvado." " O joven ! de las iras del Eterno Es ya ministro tu inocente brazo. . Álzate, torna en ti ; noble principio A tus venganzas sin saberlo has dado Álzate, torna en t i : llegó el momento De la revelaeíon ; llena los altos D estinos á que el cielo te encamina ; Cúmplanse sus decretos soberanos." Tales palabras del turbado joven El corazón confuso reanimaron ; Lumbre de gloria relució en sus ojos^ Cesó de pronto su abatido espanto : Sintió su sangre hervir, miró el anillo. El misterioso anillo que la mano Adornó de Zahira ; estremecióse, Y la diestra estrechó del viejo sabio. Este," resuelto, Sigúeme," le dice : í' Ven conmigo al jardin, y de los astros " Allí en presencia, con el fiero adorno " De esas ropas que sangre están manando," " Y con esa invencible cimitarra Firme en tu diestra; escucha de mi labio La maldad de los hombres, los desastres Que presidieron á tu origen claro," <c Y la alta obligación que el cielo impuso A tu nacer. El tiempo no perdamos, Piies debes para siempre estas riberas Dejar antes que el sol tienda sus rayos. A y l las palabras últimas de Zaide El pecho de Mudarra traspasaron. Tembló, fijó la planta, quedó inmoble, Y un suspiro lanzó. Viéndolo el ayo, Con gran resolución y fuerte diestra Le ase y sacude la siniestra mano, Y ''Oh Mudarra!...oh Mudarra!...en este instante " No vil temblor, esfuerzo es necesario," Grítale, y ante sí firme le impele ; Y entrambos pasan del castillo el atrio, Y en gran silencio, del jardin caminan Por las calles de adelfas y naranjos. Llegan á un sitio de él, donde sus pimUis Siete cipreses jóvenes alzando. Una cuadrada losa circundaban Bruñida y sin emblema ni epitafio : Sitio donde Mudarra muchas veces, Con la atención de los primeros años, Del docto Zaide oyó doctos consejos, Y de honra y de virtud sublimes rasgos ; Y do siempre curioso preguntara Lo que guardaba aquel pulido mármol, Recibiendo tansolo por respuesta Tiernas caricias, lágrimas y abrazos. Páranse pues allí; sobre la losa Se asientan mudos y abatidos ambos, Y alza la faz al vaporoso cielo, Sin prorumpir palabra, el noble anciano. Su marchito semblante iluminaba, Por la cándida barba resbalando, El claror de la luna, que triunfante De las nubes reinaba en el espacio. Su venerable rostro las señales, Y los ojos de lágrimas preñados. Daban de quien recuerda atroces hechos, Y le falta la voz para contarlos. Mudarra en sus facciones juveniles. Vuelta la espalda al disco plateado. De oscuridad cubiertas, escondía Inquietud, atención., dolor y espanto. Estaba el viento en calma ; blandamente El aura hería los desnudos ramos ; Reinaba hondo silencio pero Zaide Rompiólo al fin de esta manera hablando.
18romance_arte_mayor
Habido pues este aviso, consolóse en gran manera, y aunque era larga la espera, partióse del Paraíso con cara más placentera; pero cuando allá llegó, aunque se dio mucha priesa, al padre muerto lo halló, y en su memoria plantó el ramo sobre la mesa.
6copla_real
Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar.
10tercetillo
Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte; y si hubo áspera hiel en mi existencia, melificó toda acritud el Arte.
7serventesio
Si tu fueses sabidor y entendieses la verdad verías que por tu ruindad has avisado mal pastor. Saca, saca de tu seno la ruindad de que estás lleno y verás como será que éste se castigará o dará Dios otro bueno.
38novena
Si puede haber males justos, éstos, Gonzalo, son tales, pues de tus trágicos males sacas generales gustos. Sepan los pechos robustos, si en desdichas te embarazas, que con celestiales trazas, entre agravios y querellas, las desdichas atropellas y las virtudes abrazas.
13espinela
si amasteis en la vida y ya en el firmamento estáis clavadas, pues la pena de amor nunca se olvida, y aun suspiráis en signos transformadas, con Amarilis, ninfa la más bella, estrellas, ordenad que tenga estrella.
45sexteto_lira
Otras, en su inquieto afán, Ruedan y vibran, según Con los clamores que dan Al mundo anunciando están Placer o luto común.
29quintilla
Pienso que habéis de venir, si vais por ese camino, a tomar el agua en vino, como el danzar en reír.
19redondilla
doy por vista la célebre quimera del que en la plaza se nombró despejo, que he visto de la guardia el entrecejo. y desaguar las mulas la trasera.
24cuarteto
Grande rumor en esto, repentino, Súbita confusión y roncas voces Resonaron en torno, á Ñuño y Lara De sobresalto, dudas y temores Llenando á un tiempo. El ciego los oidos Atento aplica : el otro se dispone Las causas á inquirir, y gira y torna Los ojos en rededor, y entrambos oyen Moros.'....morosl g r i t a r , y que se aumentan La a gitacion, los llantos y clamores En Salas toda. Por delante de ellos Varios villanos, pálidos, veloces, Cruzan despavoridos : quién buscando Cercanas breñas y vecinos bosques, En donde refugiar familia y bienes^ Quién á advertir al punto á sus pastores, Que dejando cabañas y rediles Huyan con los ganados á los montesj Quién á esparcir el arma en las aldeas, Y á reunir lanzas y ginetes, corre. Ñuño pregunta en alta voz á algunos La causa de la fuga, y le responden Sin detenerse, que los moros cargan. Con sus huestes cubriendo el horizonte : Nueva que corrobora de la villa El campanario, cuyos huecos bronces A vuelo publicando el arrebato, ~ El viento asordan con sus recios sones. Quedó suspenso Ñuño; pero Lara Al bélico rumor estremecióse, Y animoso exclamó : " ¿Por qué los cielos Me tienen condenado á eterna noche?" Si ojos tuviera yo, (la edad qué importa?) De un caballo ocupara los arzones, Empuñara una lanza, y mis vasallos No huyeran de los moros invasores Del bárbaro Giafar puede que sean Los satélites viles y feroces : De Giafar, que sabiendo estoy ya libre, Quiere que á ser esclavo suyo torne." ''Ah!....si tuviera vista!"-..." No la tienes," Dijo al momento Ñuño, á quien el nombre De Giafar, y de Lara la ocurrencia Heló la sangre. <No la tienes....ponte," "Ponte, señor, en salvo."Amigo Ñuño," Tranquilo Lara continuó, " y ¿en dónde " O cómo? di.. Moverme puedo apenas " Con mi estrella infeliz estoy conforme." " Corre á tomar noticias mas exactas." Ñuño á dos escuderos llama, y órden Da de que á su señor cuiden y asistan, Y que ni un solo instante le abandonen. Manda poner á punto los caballos, Y que las armas una escolta tome, Y á adquirir por sí mismo la certeza De lo que ocurre, por la villa entróse.
18romance_arte_mayor
La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.
5cuarteta
Oigo tañer las campanas, y no me espanto, aunque puedo, que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos.
11cantar
Goza y divierte en la Vega Brihuega. Porque sin miedo va yendo corriendo. Con tomate y ajo moro el toro. Costumbre que es un tesoro música, baile, alegría ¡Qué familiar armonía! Brihuega, corriendo el toro.
0ovillejo
DE la villa de Salas el palacio Contraste singular y extraño ofrece: De su fachada principal se elevan Afrentadas y ciegas las paredes, Y las macizas torres , dominando Una desierta plaza , donde crecen Bastarda yerba y cardos espinosos Sobre helados fangales y entre nieves Mientras los toscos muros de la espalda, Hoy adornados con guirnaldas verdes, Señorean gozosos un espacio, Que si un tiempo corral, hora aparece Escombrado, regado con arena, Y ocupado en reedor por turba alegre De bullicioso pueblo. Y el postigo, Aquel postigo humilde, que la suerte Hizo la sola entrada del palacio, Se ve guardado por armada gente ; Y en el patio interior cruzar los pajes Y antiguos servidores, con sus vestes De gala, aunque sin cifras ni blasones í Todo en fin el apresto de un solemne Ceremonial anuncia. A poco rato Entre la multitud, que alzara al verle Gozosos vivas, se acercó al postigo Un mensajero que de Búrgos viene. Es heraldo del conde de Castilla, Se gun dice su traje, y le preceden Tamboril y mazeros. Danle entrada Honrosa los armados, él desciende De la gallarda muía allá en el patio, Y pajes y escuderos reverentes e conducen al punto á la escalera, Do veinte hidalgos su llegada atienden, Y acia el salón con ellos se encamina En que se celebraban los banquetes. Era aquel mismo en que hace pocos (lias El conde y Rui-Velázquez diferentes Afectos desplegaron, descubriendo De Lara al hijo vengador. Mas tiene Hoy mayor aparato y compostura : Hojas de pino, arena y juncias verdes Le dan alfombra, y á sus toscos muros Adorno ricos paños y doseles. En medio, en un sillón, que en parte cubre Con groseros recamos un tapete, Aunque de luto con flamantes ropas En torno orladas de trenzilla y pieles, Sentado el ciego Lara está : á su diestra Ocupa otro sillón el arcipreste, Y otro á la izquierda Zaide, y á los lados Sendos escaños hay, do asiento tienen, También de luto y con primor vestidos, be la casa de Lara los parientes. Seis armados custodian la gran puerta ; Y de pié y en la mano los birretes, Están tras el sillón de Gústios Lara Escuderos y pajes, y á su frente Con pértiga de plata el mayordomo : Inmobles todos sin hablar parecen Las figuras á e un cuadro. A poco oyóse Grande rumor de pueblo, cunde, crece Por patios y escaleras, y se escucha Fuera gritar : E n hora buena llegue Mensajero del conde soberano De Salas a l c a s t i l l o ; y cual si hubiese Un mágico poder en tales voces, Cuantos están en el salón, se mueven. Quién ajusta su barba, toca y traje, Quién hace rechinar su taburete, Quién habla en voz sumisa á su vecino, Y quién los ojos á la entrada vuelve. Lara la faz alzó, en que los afectos De inquietud, gozo y pena se suceden; Y por órden que dicta el mayordomo. La puerta abren los guardias. Aparece El heraldo del conde de Castilla, Que entrando á paso grave, con solemne Acento, en la mitad del ancho estrado, S a l u d , paz, a t e n c i ó n , grita tres veces. Desarrolla un delgado pergamino, Del que un sello de plomo atado pende Con un listón morado, y en voz clara, Tras de un saludo al auditorio, lee ün privilegio, por el cual el conde Permiso á Gústios Lara le concede Para legitimar al hijo suyo, Y como á sucesor reconocerle; Y haciendo seña de que á leer llegaba Las firmas, todos soalzan reverentes, Y él se inclina, y pronuncia el alto nombre Del señor de Castilla, y otros siete De ilustres ricos homes y prelados, Que el privilegio afirman y sostienen. Besa en seguida el blanco pergamino. Lo lleva al pecho, aplícalo á la frente, Y tras una profunda reverencia. Lo entrega con respeto á Gústios. Este, " Pues me autoriza mi señor," responde, " Para que al hijo natural eleve" " Al grado de legítimo, al momento " La usada ceremonia se celebre." El mayordomo al punto con dos pajes. Mudo y con gran prosopopeya fuese Acia una puerta lateral, abrióla, Y por ella al salón seis dueñas vienen Que parecen fantasmas ; y en seguida, Con largas tocas como pura nieve, Y una bordada ropa rozagante, La viuda del señor de Benavente, Doña Guiomar, del noble ciego hermana, Y que hoy cumplir con las funciones debe De señora de Salas. Por la diestra A Mudarra conduce •, y la precede Una joven doncella, que en las manos Saca un gran azafate con tapete De damasco cubierto. A entrambas partes Las dueñas en dos filas se detienen, Y la anciana señora, cuyo aspecto Ilustre y cuyo grave continente El respeto inspiraban mas profundo, En medio del salón luego procede A ejecutar la usada ceremonia, Que si hoy rara y aun necia nos parece, Porqué usos y costumbres han mudado, Era tan importante y tan corriente, Que aun vive en nuestros labios el proverbio Que nació de ella, v á ella se refiere. La ilustre dueña pues, tras las preguntas De fórmula á su hermano y asistentes, Tomó del azafate una camisa De lienzo, y de grandeza tal que hubiese Sobrado para el cuerpo de un gigante ; Y por Ñuño ayudada, que allí ejerce La parte de padrino, por la manga La cabeza del joven moro mete, Y por el ancho cuello se la saca,33 Y hasta los pies el camisón desciende. Al ver salir como de entre una nube, De en medio de aquel lienzo y grandes plieg ues, Al mancebo gentil; gritó la dueña, Vuelta al señor de Lara : Hoy te concede "Dios un hijo legítimo, heredero "De tu alto nombre, de tu sangre y bienes." '' Hele aquí como tal le reconozco, " Y le presento al mundo."—Así el solemne Acto dió fin : el ciego venerable Abraza al hijo y bésale mil veces-, Abrázale también la anciana tia. Por el órden de grado los parientes; Y pajes, dueñas, guardias y escuderos Su pleitesía le presentan fieles Y fervorosos vivas levantaron, Que pasando artesones y paredes, Hallaron ecos mil en el concurso Que cercaba el palacio. El arcipreste Al punto en un delgado pergamino Un testimonio en toda forma extiende, Donde los caballeros que allí había De la casa de Lara, cual presentes Trazan al acto una cruz, sus nombres Escribir no sabiendo. Gústios este Documento al heraldo entrega, manda Que al conde soberano se lo lleve, Y una salva de plata y una copa Le regaló. Después un gran banquete En aquel salón mismo se dispuso, Do no tuvieron silla solamente Los deudos, caballeros é hijosdalgo, Sino también los servidores fieles De la casa; y en patios y portales Dejando entrar la bulliciosa plebe. Con larga profusión se repartieron En confuso desorden, aunque alegre, Blanco pan, duro queso, varias frutas, Terneras, cerdos, zaques y toneles. Pronto dejó el festín el ciego padre ; Por mas que ya risueña se le muestre La inconstante Fortuna, sus recuerdos, Sus achaques, su edad y los crueles Sobresaltos y dudas que aun le cercan Del porvenir, y el gran pesar que tiene De que el hijo se niega á ser cristiano, Hasta que en dura lid su nombre vengue ; Le privan de contento y de reposo, Le amargan los instantes mas alegres. Atormentan do quier su alma cascada, Y en el bullicio estar no le consienten. Dejó la presidencia del convite. Muy capaz de llevarla, al arcipreste, Y con Ñuño á su estancia retiróse. Rogando a todos que en la mesa queden. No por muy largo tiempo estuvo en ella Mudarra, activo y sobrio : á diferentes Costumbres avezado, aquellos brindis Y extraños usos poco le divierten5 Y dejando su asiento, los portales Atravesando y patios, do la gente Se entregaba al desórden y alegría, Solo á vagar por los contornos fuese.
18romance_arte_mayor
El que más teme el deshonor y oprobio que el trance del morir, y está dispuesto a dar la vida por la Patria amada: ¡ese es feliz y grande!
37estrofa_francisco_de_la_torre
Mas si yo acaso olvidare los ojos en que me vi, olvídese Dios de mí, o si en cosa imaginare, mi señora, si no en ti. Y si ajena hermosura causare en mí movimiento, por una hora de contento me traiga mi desventura cien mil años de tormento.
6copla_real
Aunque en verme tomaréis las quejas de mis enojos, yo quiero, sin más antojos, querer lo que vos queréis; ya me parto, no dudéis, a veros sin más reyerta, que espero que viviréis y esperanza me despierta, aunque en ella va encubierta más pasión que vos tenéis.
25décima_antigua
Procura cuanto puedas que la tu mensajera sea razonadora, sutil y lisonjera, sepa mentir con gracia y seguir la carrera, pues más hierve la olla bajo la tapadera.
9cuaderna_vía
Por lo que yo boy mirando, si no has tiraíyo pieras, poquito te va fartando.
30soleá
Doña Clara me ha mandado, Carrizo hermano..., esté atento..., que dé a hacer el monumento que ayer dejamos tratado.
19redondilla
El corazón me revienta de placer; no sé de ti. ¿Cómo te va? Yo, por mí, sospecho que estás contenta. Alegre estoy, vive Dios: mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos?
28copla_castellana
Contentaros y serviros es el fin de mi deseo; mis cuidados y suspiros por vos sola los poseo;
5cuarteta
Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo, y sentía en mi pecho un secreto movimiento, de grandes hechos generoso guía. La libertad con su inmortal aliento, santa diosa mi espíritu encendía, contino imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura.
2octava_real
Voy, perdido, Señor, ¿cómo encontrarme? De tu mano el castigo es quien me enseña que pequé, más ¿en qué, dime en qué estriba Señor, mi culpa?
36estrofa_sáfica
Sólo más tarde se darían cuenta de que los dos buscaban una historia no demasiado cerca del amor, tal vez alguna excusa para mirar los árboles de enero temblando sobre el parque, atravesar las calles de una ciudad tomada por los himnos y la ropa de invierno o verse acompañados —ilusionadamente— sobre el cristal celeste de los escaparates.
35unknown
Ya esta suerte, que empeora, se vio tan en las estrellas, que formó de mí querellas de quien yo las formo ahora. Y es tal la falta, señora, de este bien, que de pensallo, confuso y triste me hallo, que si por vos me preguntan los que mi daño barruntan, de pura vergüenza callo.
13espinela
Gentil dama, tal parece la ciudad, donde partiste, como una compaña triste donde el capitán fallece. De toda beldad carece, que vuestra fisonomía el centro esclarecería, donde lumbre se aborrece.
40copla_arte_menor
Dises que no me puées be: la cara t'amariyea de la fuersa der queré.
30soleá
El animal más fiero es el marido pero algunas le temen menos que a un niño; pues los hay tales que de ser hombres pierden los memoriales.
27seguidilla_compuesta
La tarde más se obscurece; y el camino que serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece.
19redondilla
Por el sonoro canto de tantas aves, prefiero yo estos bosques a las ciudades: porque en aquestas, los cantos se oyen solo de la sirena.
27seguidilla_compuesta
Pero digo que, acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño, por eso no nos engañen, pues se va la vida apriesa, como sueño, y los deleites de acá son, en que nos deleitamos, temporales, y los tormentos de allá, que por ellos esperamos, eternales.
31estrofa_manriqueña
Así, pues, el Señor cuando el Cielo creó puso en él sus señales, planetas ordenó, poderes e influencia a todos otorgó, pero poder más grande para sí reservó.
9cuaderna_vía
Gruesas gotas de mi llanto ruedan culpa del pecado; es que nunca había yo amado gema del llano tan bella, origina tentación rumor de amores ocultos, ilusión sentir tus bultos, Amor bajo luz de estrella.
15octavilla
¿Y quién contaría los muchos linajes, acuñas y reinos que allí se nombraron de diversos modos, así los lenguajes, cuando los estoles en uno aferraron?; qué duda es aquellos que más se esforzaron a saber del cuento, poderlos contar, pues solos aquellos, a quien da lugar el tiempo, diremos, y nos recontaron.
41copla_arte_mayor
Descansar de esta labor de huracán, amor o infierno no es posible, y el dolor me hará a mi pesar eterno.
5cuarteta
Desde aquel día no he movido las piezas en el tablero.
8haiku
cuando, entre globos de agua, entregar veo a las arenas ligurina haya, en cajas los aromas del Sabeo, en cofres las riquezas de Cambaya; delicias de aquel mundo, ya trofeo de Escila, que, ostentado en nuestra playa, lastimoso despojo fue dos días a las que esta montaña engendra arpías.
2octava_real
Más vale estarse quieto sin hacer nada que ocuparse en las cosas cuando son malas: que la pereza tan solo en este caso parece buena.
27seguidilla_compuesta
Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía...
7serventesio
La fortuna, que trasmuda a todo omme sin tardanza e lo lieva do non [cuda] desque buelve la balanqa, quiere que faga mudanza, e tróxome donde vea este lugar, [por] que crea que amar es desesperanza.
15octavilla
Esta cadenita, mare, que yo llevo, con los añitos que pasan, que pasan, va criando hierro.
26seguidilla_gitana
Aquél que de negro viste, el de las grandes ojeras, es un pensamiento triste… ¡Sufre mucho! ¡Si supieras!…
5cuarteta
¡Qué alegre y desvanecido cantas, dulce ruiseñor, las venturas de tu amor olvidado de tu olvido!
19redondilla
¿Arde de nuevo el corazón inquieto? ¿A quién pretendes enredar en suave Lazo de amores? ¿Quién tu red evita, Mísera Safo?
36estrofa_sáfica
Subí a la muraya me respondió er biento: ¿Pa qué bienen tantos suspiritos si ya no hay remedio?
26seguidilla_gitana
Gentil dama, cuyo nombre os es así conveniente como a Jesús Dios y hombre y al sol claro y muy luciente, mi deseo no consiente que ya no sepa de vos; pues consoladme por Dios con letra vuestra placiente.
40copla_arte_menor
Bajo la adelfa sin luna estabas fea desnuda.
3couplet
Dios de su gloria a Boscán y a Garcilaso poeta, que con no pequeño afán y por estilo galán sostuvieron esta seta, y la dejaron acá ya sembrada entre la gente; Por lo cual debidamente les vino lo que dirá este soneto siguiente:
6copla_real
Bombacho gris guarnecido, bota de ante, espuela de oro, hierro al cinto suspendido, y a una cadena, prendido, agudo cuchillo moro.
29quintilla
Por esos munditos me yaman er loco; ar que tiene la curpa e mis males yo bien lo conosco.
26seguidilla_gitana
Tuve en mi pago en un tiempo hijos, hacienda y mujer, pero empecé a padecer, me echaron a la frontera, ¡y qué iba a hallar al volver! Tan sólo hallé la tapera.
12sextilla
el grave aspecto del abad MALUENDA pareció, dando al monte luz y gloria y esperanzas de triunfo en la contienda;
33terceto
Ese alegre murmullo que se acerca Detrás de los floridos arrayanes, Del limpio estanque perfumada cerca Es que agitan las ondas de la alberca De Zozaya y de Fátima los manes.
32quinteto
Madre sois de vuestro Padre; no disimuléis, María; que Dios cuando os escogía, a vos os tomó por madre, y a mí me quiso por tía. Gloria de vuestro linaje, vestida de nuestro traje, a Dios vestís por aforro; con él andáis en el corro, y habláis nuestro lenguaje.
6copla_real
Venus, sobre delfines recreando, entre tanto se está en el océano, cuando una palomilla, que volando del cielo baja en el salado llano, dícele: "Deja, oh diosa, el ir holgando por el mar, que tu hijo está mal sano; de una gota de aceite y fuego ardiente quemado, llora del dolor que siente"
4octava
Un momento detiene su firmeza balanceada en la suave plenitud de la onda. Polariza los hilos de los vientos en su mástil agudo, y los rasga de un tirón violento, mar afuera, inflamada de marcha, de ciencia, de victoria.
38novena
y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado, y el Júpiter benino, de bienes mil cercado, serena el cielo con su rayo amado;
14lira
Entrará vuestra merced, porque es más honesto entrar, por cima de una pared y dará en un muladar.
5cuarteta
¡Blanquita como la niebe! ¡Qué lástima de gachí, que otro gachó se la yebe!,
30soleá
Puede que sea mejor tener un poco más gruesa la cintura que padecer tal dolor y perecer en la empresa ¡qué locura!
31estrofa_manriqueña
Bien sabe Dios que a ésta y a cuantas damas vi siempre supe apreciarlas y siempre las serví; si no pude agradarlas, nunca las ofendí, de la mujer honesta siempre bien escribí.
9cuaderna_vía
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.
33terceto
Tenía Mari Nuño una gallina en poner tan contina cuanto la vieja atenta a su regalo. Sucedió un año malo, tal, que el pasto faltándole süave, negó su feudo el ave. Perdone Mari Nuño, que la overa se cierra cuando el puño.
4octava
Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir!...
7serventesio
Al afecto replicando, les dio: «Pues satisface u ciencia y nos aplace, yo mando, determinando, que no punto dilatando, reciba en nuestro vergel la corona de laurel, que impetró, poetizando.
40copla_arte_menor
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe y hay un grito en mi boca que mi boca no grita, No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste abandonada en medio de la tierra infinita!
7serventesio
Y Carlos, aquel Infante que fue nuestro Emperador, ¿qué se ha hecho? Ya dicen que va adelante a dar cuenta al gran señor de su pecho.
31estrofa_manriqueña
Ni mueve más ligera, ni más igual divide por derecha el aire, y fiel carrera, o la traciana flecha o la bola tudesca un fuego hecha.
14lira
¿Y quién le avala al señor? - ¡Mi honor! - Que no lo tienes, prevengo. - ¡Tengo! - Mucha ropa hay en el mar... - ¡Que lavar! - Aunque temas a luchar, el más ruin tú de los seres pues te escondes tras mujeres, ¡mi honor tengo que lavar!
0ovillejo
Rizados copos de nevada espuma forma el arroyo que jugando salta, ricos países de vistosa pluma en campos de aire el pajarillo esmalta; álzase lejos nebulosa bruma, de sombras rica, si de luces falta, y el verde prado y el lejano monte muro y término son del horizonte
2octava_real
Técnica suprema, inteligente, Ingenios que llenan la vida toda; Pero la gente de amor indigente, El alma vacía, hueca, incómoda.
7serventesio
Levanta, levanta del yelo de presto: y ¿cómo desmayas?, me dice mi Guía; signa tu frente por tal agonía, que turba de dentro y de fuera tu gesto. ¿Y cómo?, ¿no sabes que tengo propuesto de nunca dejarte por este caos? Tengo la gracia muy alta de Dios, que plácido puede hacerte de mesto; por ende levanta, diciendo: ¡Teos!
38novena
Pues es fuerza casarme chica la quiero ya que son malas todas del mal el menos Dios me la guarde que aunque chica, bien puedes Hacerme grande.
27seguidilla_compuesta
Y vi más de un caballero, que delante ellos estaba, y muy manso razonaba y con bulto falaguero: Mas por hablar verdadero su razón no la diría, maguer que me parecía en la loquera extranjero.
40copla_arte_menor
Y la nota sostenida, cuando florezcan las rosas, serán la beldad de prosas, y en la nota musical la rosa florecerá; y ya, tú, abrirás los ojos y me encontrarás de hinojos ¡entre tu amor y el rosal!.
15octavilla
porque en el rico adorno que mostraba, y en el gallardo ser que descubría, del cielo y no del suelo semejaba.
33terceto
Árbol que no da fruto, fuera al instante, que suelen ser raíces causar mil males.
22seguidilla
Inarco así, de la que adora ausente, a las deidades del Olimpo sordas demandaba piedad. Damon en tanto, joven pastor, que al valle reducía pobre rebaño de manchadas cabras, al pie de un olmo halló sobre la hierba al amante zagal apenas vivo. Le alzó del suelo con amiga mano, razones, no escuchadas, repitiendo, por si con ellas aliviar lograse su grave afán, piadoso le conduce a su rústico albergue, y vagaroso el fiel Melampo a su señor seguía.
35unknown
Entre armas, guerra, fuego, ira y furores que al soberbio francés tienen opreso, cuando el aire es más turbio y más espeso, allí me aprieta el fiero ardor de amores.
24cuarteto
Tuvo mi corazón, encrucijada de cien caminos, todos pasajeros, un gentío sin cita ni posada, como en andén ruidoso de viajeros.
7serventesio
Deja que entanto que el Empíreo absorto, Dicha contempla y majestad tan alta, Tímido el labio del mortal, tu nombre Grato bendiga.
36estrofa_sáfica
Y el roble derrama sus ramas añosas, En donde el milagro florece las rosas, En la azul penumbra de ideal jardin, Y en la inicial roja, gótica y florida, El ave modula su canto prendida. ¡Aurea cotovia! ¡Ave Serafín!
34sexta_rima
ya porque en él, por pasiones, nunca faltan bandoleros. Quien lleva pocos dineros, cantar suele entre ladrones,
19redondilla
¡Qué hermoso es, cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae, de las inquietas llamas ver las rojizas lenguas agitarse!
21silva_arromanzada
Seas fulano o mengana, mañana, los placeres que hoy te dan serán, al venir tiempos peores, dolores. Aunque un día te enamores, el reloj, que va con prisas, marca que lo que hoy son risas mañana serán dolores.
0ovillejo
De gótica sangre fui yo producida al mundo y de línea bienaventurada, de reyes y reinas criada y nutrida, Y de nobles gentes servida y honrada; Y de la Fortuna así contractada que rey en infancia me dio por marido, católico, sabio, discreto y sentido, de quien amadora me hizo gran amada.
41copla_arte_mayor
Diéronme a mí las infalibles Parcas Un campo reducido, el blando aliento De griega Musa, y de inconstante plebe Despreciar los furores.
37estrofa_francisco_de_la_torre