text
stringlengths 41
14.2k
| label
class label 46
classes |
|---|---|
Años ha, Carrizo hermano,
que de España a Italia fuimos,
donde hasta agora estuvimos
sirviendo y viviendo en vano,
| 19redondilla
|
Después que pasa la laguna muerta
y las malvadas tres rastrilladeras,
llega al honrado can, sobre la puerta,
que con tres bocas guarda crudas, fieras.
De dos panes que trae, el uno acierta
a dar al mostruo, y guarda muy de veras
el otro para darle a la tornada,
como fue de la torre amaestrada
| 4octava
|
Sus miembros lastimosamente opresos
del escollo fatal fueron apenas,
que los pies de los árboles más gruesos
calzó el liquido aljófar de sus venas.
Corriente plata al fin sus blancos huesos,
lamiendo flores y argentando arenas,
a Doris llega, que, con llanto pío,
yerno lo saludó, lo aclamó río.
| 2octava_real
|
¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cautiva,
dejándonos la señora
descompuesta!
| 12sextilla
|
Por el mes era de mayo
cuando hace la calor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero
¡Dele Dios mal galardón!
Cabellos de mi cabeza
lléganme al corvejón,
los cabellos de mi barba
por manteles tengo yo;
las uñas de las mis manos
por cuchillo tajador.
Si lo hacía el buen rey,
hácelo como señor,
si lo hace el carcelero,
hácelo como traidor.
Mas quien ahora me diese
un pájaro hablador,
siquiera fuese calandria,
o tordico, o ruiseñor,
criado fuese entre damas
y avezado a la razón,
que me lleve una embajada
a mi esposa Leonor:
que me envíe una empanada,
no de trucha, ni salmón,
sino de una lima sorda
y de un pico tajador:
la lima para los hierros
y el pico para el torreón.
Oídolo había el rey,
mandóle quitar la prisión.
| 1romance
|
A la muerte yamo,
no quiere bení;
que hasta la muerte tiene, compañera,
lástima e mí.
| 26seguidilla_gitana
|
Oh río —le decía—,
que al tronco menos verde
lo guarnecen de perlas tus espumas:
si la enemiga mía
pasos por aquí pierde,
calzada el fugitivo pie de plumas,
por que no vuele tanto
deténganla tu música o mi llanto.
| 4octava
|
aquel que con su Nombre
imitó los ejemplos
de quien murió enclavado
en la cruz por salvar al universo.
| 17endecha_real
|
Verdugos de ideales afligieron la tierra,
en un pozo de sombra la humanidad se encierra
con los rudos molosos del odio y de la guerra.
| 42terceto_monorrimo
|
ejército de oro,
que por campañas de zafir marchando,
guardáis el trono del eterno coro
con diversas escuadras militando;
Argos divino de cristal y fuego,
por cuyos ojos vela el mundo ciego;
| 45sexteto_lira
|
Vamos al templo. Hoy es fiesta.
Tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta;
y en la tarde, procesión.
| 5cuarteta
|
En túmulo de oro vago
cataléptico fakir
se dio el tramonto a dormir
la unción de un Nirvana vago..
Objetívase un aciago
suplicio de pensamiento,
y como un remordimiento
pulula el sordo rumor
de algún pulverizador
de músicas de tormento.
| 13espinela
|
¿Por qué te vas, di pastor,
por qué me quieres dejar?
¿Dónde el tiempo y el lugar,
y el gozo de nuestro amor ,
no se me podrá olvidar?
¿Qué sentiré desdichada
llegando a este valle ameno,
cuando diga, a tiempo bueno,
aquí estuve yo sentada
hablando con mi Sireno?
| 6copla_real
|
SOL de la tarde, hermoso patriarca del cielo,
Que la cima del monte besas como un abuelo
Que va a morir: La tarde, Bella Samaritana,
Te unge de aromas para resucitar mañana.
Y a la sonrisa de la brisa, un laurel rosa
Da como una oración su rosa más hermosa.
| 39sexteto
|
Fuego sutil dentro mi cuerpo todo
Presto discurre; los inciertos ojos
Vagan sin rumbo; los oídos hacen
Ronco zumbido.
| 36estrofa_sáfica
|
Nunca lozana a su primer contento
La planta vuelve que truncó el arado,
Por más que al cielo le merezca agrado
Y que amoroso la acaricie el viento.
| 24cuarteto
|
Y cuando Cristo murió
por la general querella,
so la tierra se entró ella
porque en ella no halló
manos dignas de tenella;
y ha se estado así enterrada
doscientos y tantos años
por no ser menospreciada,
ni verse mal empleada.
En poder de sus extraños.
| 6copla_real
|
Yo no sé lo que me pasa
cuando me acuesto contigo
y me píes pa la plasa.
| 30soleá
|
Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
| 12sextilla
|
ya tan alto principio, en tal jornada,
os muestra el fin de nuestro santo celo
y anuncia al mundo, para más consuelo,
un Monarca, un Imperio y una Espada.
| 24cuarteto
|
Vengo desde el olvido
toro serrano
Pa’ ver si mato penas
carnavaleando
| 22seguidilla
|
Por las mal enjutas sendas
delante el ganado baja,
que a un mismo tiempo paciendo
come yelo y bebe escarcha.
Por otra parte venía
de sus tristezas la causa,
hermosa como ella misma,
pues ella sola se iguala.
| 4octava
|
Es un joven, y la vida
Llena de sueños de oro,
Pasó ya, cuando aun el lloro
De la niñez no enjugó:
El recuerdo es de la infancia.
¡Y su madre que le llora,
Para morir así ahora
Con tanto amor le crió!
| 15octavilla
|
Abajo, frescas irídeas
cubren la arena del piso,
y forman árido friso
en los muros las orquídeas.
| 19redondilla
|
En la parte adversa, bien como señora
o reina de todos, era la bandera,
la cual contenía la devoradora
bicha milanesa, fiera y temedera.
Y luego cercana como compañera,
que era la cruz, señal genovesa;
águilas y flores en la gran empresa
honraban las proas por la delantera.
| 41copla_arte_mayor
|
Deja las ondas, deja el rubio coro
de las hijas de Tetis, y el mar vea,
cuando niega la luz un carro de oro,
que en dos la restituye Galatea.
Pisa la arena, que en la arena adoro
cuantas el blanco pie conchas platea,
cuyo bello contacto puede hacerlas,
sin concebir rocío, parir perlas.
| 2octava_real
|
La tristeza no es buena
ni vos tampoco,
no me des tanta pena,
quereme un poco.
| 22seguidilla
|
Díxome: "Non rresceledes
de penar, maguer veades
en las letras que leedes
estrafias contrariedades:
ca el título que mirades
al ánima se dirije;
tanto quel cuerpo la rrige
de sus penas non temades.
| 15octavilla
|
Noche de primavera. Solitario,
como rosa amarilla en manto negro,
destácase ya el disco de la Luna
en la negrura azul del firmamento,
y hasta la Tierra, en dilatados haces,
envía sus purísimos reflejos
que flotan en la atmósfera ambarina,
esplendiendo en los montes gigantescos,
erguidos en las áridas estepas,
y a cuyas faldas, con fragor horrendo,
quiebra la mar sus ondas espumantes
o arroja de los náufragos los restos.
Hosco el semblante, torva la mirada,
abierta la nariz, alzado el pecho,
flacias las piernas, rígidos los brazos,
encadenados los robustos miembros
por manos de potencias infernales,
en lo más alto de peñón escueto
donde sólo la espuma llegar puede,
tendido está el doliente Prometeo,
y sobre él, con las alas entreabiertas,
desciende airado el buitre carnicero
nacido un día de Tifón y Echydna
y enviado por Árbitro Supremo
para hacerle expiar eternamente,
con el dolor de bárbaro tormento,
la grave culpa de robar osado
sagrada chispa del celeste fuego
| 18romance_arte_mayor
|
Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de «te adoro», y de «¡ay!» y de suspiro.
| 7serventesio
|
A la sombra van muchos
de ñarbol frondoso;
cayó en tierra, secóse,
le pisan todos.
Así es el hombre:
rico, consigue aplausos,
desprecios, pobre.
| 27seguidilla_compuesta
|
Son macizos eslabones
que abrazan los elementos,
conductos y ligamentos
de las anales sazones.
Porque el minuto y momento
y los átomos instables
no fueron considerables
hasta llegar a su aumento.
| 28copla_castellana
|
De las que han gran locura
galanes nunca os fieis
sabed que gran amargura
se torna según veréis.
Que yo en esperar debía
de mi deseo alcanzar
pero toda mi alegría
me fue tornada en pesar
en la triste canción mía
ya no soy quien ser solía.
| 25décima_antigua
|
¿Será verdad que, cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?
| 21silva_arromanzada
|
Al bello resplandor de vuestros ojos
mi pecho abrasó Amor en dulce llama
y desató el rigor de fría nieve,
que entorpecía el juego de mi alma,
y en los estrechos lazos de oro y hebras
sentí preso y sujeto al yugo el cuello.
| 39sexteto
|
Nace el bruto, y con la piel
Que dibujan manchas bellas,
Apénas signo es de estrellas
(Gracias al docto pincel),
Cuando, atrevido y cruel,
La humana necesidad
Le enseña á tener crueldad,
Monstruo de su laberinto:
¿Y yo, con mejor instinto;
Tengo menos libertad?
| 13espinela
|
Vienen tras este jinete,
sobre potros jerezanos,
de lanceros hasta siete,
y en la adarga y coselete
diez peones castellanos.
| 29quintilla
|
Con su lacayo en Castilla
se acomodó una casada;
no se le dio al señor nada,
porque no es gran maravilla
que el amo deje la silla,
y que la ocupe el lacayo.
Allá darás, rayo,
en cas de Tamayo.
| 4octava
|
Estos dos personajes el palacio
Recorren en silencio, aunque se oían
En sus labios ahogados los suspiros.
Mas de pronto el primero los piés fija
E n medio de un salón, á todos lados
Torna l a ciega faz, cual si l a vista
No le faltase, y conocer pudiera
El sitio aquel y luego en abatida
Voz prorrumpió, lanzando un ay profundo:
“Es sueño?… es ilusión?…mis plantas piaN
“El palacio de Sálas?…Estoy libre
“De la larga prisión, donde las iras,"
| 18romance_arte_mayor
|
Tú lo eres ¡oh Lolio!, afortunado
cumplidor del deber y justo y probo,
que al pueblo haces feliz. ¡Pueda mi lira
eternizar tu nombre!
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Blanca, como la hostia consagrada
que, entre vapores de azulado incienso
y al áureo resplandor de ardientes cirios,
eleva el sacerdote con sus dedos
desde las gradas del altar marmóreo,
mientras que se difunden por el templo
los cánticos del órgano; fragante
como los ramos de azahares frescos
que, en los rizos de joven desposada,
esparcen sus aromas a los vientos
de la noche de nupcias; soñadora
cual la princesa de lejanos tiempos
que, en la alta torre de feudal castillo,
aguardaba el cruzado caballero
a quien jurara amor eterno; casta
como las heroínas que sin sexo,
miró el pálido Poe deslizarse
en la bruma argentada de sus sueños,
llevando las pupilas deslumbradas
por la luz de los astros que, a lo lejos
mostrábanle el palacio de la Dicha,
abierto para siempre a los anhelos
de sus dolientes corazones; cándida
como las almas de los niños tiernos
que, radiantes de júbilo profundo,
suspenden en sus brazos los abuelos
al abrirles los párpados el día,
para colmarlos de sonoros besos
y hundirlos en el mar de la ternura;
tal es, ¡oh, Dios!, el alma que tú has hecho
vivir en la inmundicia de mi carne,
como vive una flor presa en el cieno.
| 18romance_arte_mayor
|
Ni aún agora he dispertado;
Que, según, Clotaldo, entiendo,
Todavía estoy durmiendo;
Yo no estoy muy engañado.
Porque, si ha sido soñado
Lo que vi palpable y cierto.
Lo que veo será incierto;
Y no es mucho que rendido,
Pues veo estando dormido,
Que sueñe estando despierto.
| 13espinela
|
Mil veces el delincuente,
sin entender quién le lleva,
quiere que vaya y se atreva
a poner entre la gente
| 19redondilla
|
Se quebró el jarrito
pintao del querer.
¡Cómo plateros ni artistas joyeros
lo puen componer!
| 26seguidilla_gitana
|
La muerte que nos acerca
viendo ya el tiempo que pasa
de la vida;
con bien la otra vida merca
en aquesta vida escasa
y afligida.
| 31estrofa_manriqueña
|
Y dije á la amada de un día: -¿No viste
De pronto ponerse la noche tan triste?
¿Acaso la Reina de luz ya no existe?
| 42terceto_monorrimo
|
Vuelas, oh tortolilla,
y al tierno esposo dejas
en soledad y quejas;
vuelves después gimiendo,
recíbete arrullando,
lasciva tú, si él blando;
dichosa tú mil veces,
que con el pico haces
dulces guerras de amor y dulces paces.
| 38novena
|
Roja y verde, eché a tu cuerpo
la capa de mi talento.
| 3couplet
|
Gloria de la virtud, pena del vicio
son sus acciones, dando al mundo en ellas
de su alto ingenio y su bondad indicio».
| 33terceto
|
Conserva del obscuro seminario
el talante modesto y la costumbre
de mirar á la tierra ó al breviario.
| 33terceto
|
Porque me hiere un dolor
quiero saber de vos, cierto,
quando matastes Amor
si lo dexastes bien muerto;
o si havía más amores
para dar pena y cuydado,
o si ha ressucitado,
porque, según mis dolores,
Amor me los ha causado.
| 38novena
|
Al joven le mantiene en fuerte madurez;
disimula en el viejo mucho de su vejez,
hace blanco y hermoso al negro como pez;
al Amor da prestancia a quien vale una nuez.
| 9cuaderna_vía
|
«El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.
| 31estrofa_manriqueña
|
Dicen que la verdad rompe las amistades,
pero por no decirla nacen enemistades;
entended del proverbio las sabias claridades;
lisonja de enemigo no guarda lealtades
| 9cuaderna_vía
|
Iban las tranquilas olas
las riberas azotando
bajo las murallas solas,
musgo, espigas y amapolas
ligeramente doblando.
| 29quintilla
|
Y cuando el champaña me cantó su canto,
Por una ventana ví que un negro manto
De nube, de Febo cubría el encanto.
| 42terceto_monorrimo
|
Nieve en la cima
los pájaros descansan
y todo canta
| 8haiku
|
A poco tiempo celebró sus bodas
El noble Ruy-Velázquez, un hermano
De la esposa de Gústios, y orgulloso
Ostentó en ellas su grandeza y fausto."
<l Era el tal Ruy-Velázquez el caudillo,
Que falto de experiencia, aunque bizarro
Llevó á la muerte al conde don García,
De Castilla el valor desperdiciando
Pues joven, sin consejo ni experiencia,
A Gústios antepuesio, el sumo mando
Logró obtener en la poslrer campaña^
Por ser lucido y diestro cortesano.1'
" Y como al mismo ejercito y pendones,
Que él con todo el poder de los cristianos
Ko pudo resistir, venció en seguida.
Con tan escasa hueste su cufiado ;"
<De envidia lleno el corazón maligno
Le detesta feroz, pues los aplausos
Que tributó Castilla á la alta hazaña,
Los juzga de su honor en menoscabo."
" A l verle con doña Ava y el Uíema
El cetro gobernar del conde Sancho,
Premio digno al valor con que á su patria
Salvó glorioso del postrer estrago
" Arde en saña su pecho, y solo anhela
Bien que escondiendo su furor insano,
Al héroe derribar, que á su derrota
Dió noble enmienda con robusto brazo."
"Trató su enlaze pues con doña Lamhra,
Dama de gran linaje y rico estado,
íVunqué hermosa y gallarda, altiva y fiera,
Y no en la flor de los primeros años
En el templo de Búrgos fué la boda,
Con pompa y con magnífico aparato,
Y magníficos fueron los convites,
Los festejos, las danzas y saraos."
" Gústios de Lara con los siete Infantes
Asistió, de Velázquez siempre al lado,
Y él, y sus hijos, y sus deudos todos
Ricamente á los novios regalaron."
u Las extremas caricias, los obsequios,
Los elogios sin cuento y los abrazos.
Que estaban Ruy-Velázquez y los suyos
A Gústios y á sus hijos prodigando,"
Fueron entonces tales, que mi pecho
Con sospecha y temor atribularon;
Pues los que aborreciendo, tanto halagan,
De saciar su furor están cercanos."
" Los deudos de la novia una gran justa
En la plaza de Búrgos convocaron.
Empresas y ropajes dispusieron,
Cotas, paveses, lanzas y caballos. '
''De doñaLambraprimo Alvaro Sánchez,
El montañés gigante apellidado
Por su vigor y procer estatura,
Era el mantenedor con otros cuatro ;
De lanza á lanza sostener debiendo
Con cuanto guerreador viniese al paso,
Que ninguna á la novia aventajaba
En sangre ilustre, en hermosura y garbo.'
" Publicóse el cartel á media noche,
Y se fijó en las puertas del palacio,
De cien antorchas á la roja lumbre,
Al son de trompas y a la voz de heraldos."
" Hirvió la sangre juvenil, ardieron
Los nobles pechos de los siete hermanos,
Y ya gozosos entre sí trataban
De armaduras^ divisas y penachos,"
" Guando el sesudo padre en mi presencia,
Y del discreto Ñuño aconsejado.
Los reunió y abrazó, y afable y tierno
Así les dijo con prudente labio :"
ے Hijos, templad vuestros fogosos pechos
No requiráis Las armas y caballos.
Que no es para vosotros esta justa,
Y no debéis en ella presentaros.
Sostener de su esposa la belleza
Y la alcurnia, d vosotros no ha encargado,
Vuestro lio Ruy-Velázquez : los parientes
De ella, la empresa toman d su cargo.
Ajeno es de vosotros combatirla.
Dejad que la combatan los extraños:
Sed solo espectadores de una lucha ,
En que fuera perder, ganar el lauro."
'' No, no es para vosotros hijos mios....
A y ! . . . aquel peregrino!... los presagios!....
Parte no tomaréis en la tal fiesta :
Si no basta mi ruego,yo os lo mando."
" Dijo el padre, y quedáronlos mancebos
Con la impaciencia de corcel gallardo,
Que va suelto á arrojarse á la carrera,
Y le contiene la prudente mano."
| 18romance_arte_mayor
|
En fin, la union de todos
Fué tan notable,
Que algunos preguntaban :
¿Son estos frailes!
Como dudando
Que siéndolo, pudieran
Unirse tanto.
| 27seguidilla_compuesta
|
Cerca de Tajo, en soledad amena,
de verdes sauces hay una espesura,
toda de hiedra revestida y llena,
que por el tronco va hasta el altura,
y así la teje arriba y encadena,
que el sol no halla paso a la verdura;
el agua baña el prado con sonido
alegrando la vista y el oído.
| 2octava_real
|
En Búrgos fué terrible aquella noche :
Del arzobispo el conde acompañado
Y de su madre, se encerró en su alcázar-
Levado el puente, los rastrillos bajos,"
" Y llenos de hombres de armas decididos,
De fieles caballeros y de hidalgos,
A defender á su señor resueltos,
Los torreones, pórticos y patios
Ardían fogatas en diversos sitios,
A las que se arrimaban embozados
Rezelosos, con armas escondidas,
Aun no resueltos á seguir un bando."
" Mas á pocas palabras, los puñales
Y las ocultas dagas en sus manos.
Defendiendo uno ú otro, relucían,
Por amistad y deudo atrepellando."
" F i v a el señor de Salas, resonaba
En algún arrabal; en otro barrio,
F i v a el de Barbadillo. Aquí una trompa,
Allá de espadas el rumor lejano ;"
"Tal vez las luengas calles recorría
O piedra ó flecha rápida, silbando
Entre las sombras, sin saberse á dónde,
Ni qué ballesta la tiró, ó qué mano."
" Tal vez reinaba hondísimo silencio,
Roto por el galope de un caballo ;
Y ya en las torres los reflejos daban
De algún incendio en los vecinos campos.'
" Tremenda noche! La primera aurora
Mayores sustos y congojas trajo
Y los siguientes dias todos fueron
A cual mas angustioso y mas amargo
Uno y otro partido en rabia ardían-,
Enfurecidos se aprestaban ambos
A guerra de exterminio, y se engrosaban
Con armas y con nuevos partidarios."
''Los de Velázquez á talar salieron
De Salas rica los feraces campos :
Defendieron valientes los de Lara
Sus arboledas, mieses y ganados."
" Un mar corrió de sangre. ¡ Áy de Castilla,
Si audaz entonces enemigo extraño
La hubiese acometido !.... [Ay de los reinos
Que de discordias tales son teatro !
| 18romance_arte_mayor
|
¡ O sabia Tesaliana!
Si la virgen Atalante
de nuestra vida mundana
puede ser que se levante,
quina ser demandante,
guardante su cirimonia,
si el puerco de Calidonia
se mostró tan admirante.
| 15octavilla
|
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.
| 11cantar
|
¿Oyes, oyes el ruïdo
del aquilón que en la selva
entre los alzados robles
con rápidas alas vuela?
¡Oh!, ¡cuál silba!, ¡cómo agita
las ramas! Sus hojas tiernas
en torbellinos violentos
desparce con rabia fiera.
Una nube le acompaña
de negro polvo; la niebla
se lanza en un mar undoso
del cóncavo de las peñas,
y cubre el cielo. La llama
del sol desperece envuelta
en caliginosas nubes,
y la noche a reinar entra.
Las aves huyen medrosas;
de espanto inmóvil se queda
el tardo buey, y el establo
azorado a hallar no acierta.
Crece el huracán; del trueno
la imperiosa voz resuena,
que al Omnipotente anuncia
a la congojada tierra.
Ya llega; otra vez horrible
el trueno la voz aumenta,
y los relámpagos hacen
del cielo una inmensa hoguera.
¡Señor!, ¡Señor!, compasivo
mi albergue mira, tu diestra
no lo aniquile, perdona
a un ser que te adora y tiembla.
Tú eres, Señor; te descubro
entre el manto de tinieblas
con que misterioso al mundo
tu faz y tu gloria velas.
Tú eres, Señor, poderoso
sobre los vientos te llevan
tus ángeles; de tu carro
retumba la ronca rueda.
Tu carro es de fuego. El trueno,
el trueno otra vez; se acerca
el Señor; su trono en medio
de la tempestad asienta.
La desolación le sigue,
y el rayo su voz espera,
prestas las alas; lo manda,
y el monte abrasado humea.
Arden las nubes; veloces
los relámpagos serpean
del Eterno en torno. Impíos,
¡ay!, temblad, que Jehová llega.
Jehová la cóncava nube
retumba; las hondas vegas,
Jehová; sonoras responden
Jehová las altas esferas.
Despavorido, al estruendo
el libertino despierta,
y confundido el ateo,
su inefable ser confiesa.
De miedo y horror transidos,
al Dios que insultaron ruegan
temblando; y ante sus iras
aniquilarse quisieran.
Él, entre tanto, imperioso
domina: la frente excelsa
mueve; la tormenta crece,
y los montes titubean.
Llama al áspero granizo,
y que anonade le ordena
de la vid el dulce fruto
y las ricas sementeras.
Le obedece, y con funesto
estrépito se despeña
al bajo suelo y lo tala.
¡Señor!, tus iras modera.
Mira al labrador que inmóvil
de espanto la obra contempla
de tu poder; sus hijuelos
y su esposa le rodean.
Todos lloran, todos tienden
a ti las manos, y esperan
el pan de ti que hoy les robas.
¡Buen Dios!, ¿dó está tu clemencia?
¿Vienes a asolarnos?, ¿vienes
a mover al hombre guerra?
¿No hay un justo que te implore?,
¿o a las súplicas te niegas?
Tú, en quien un padre oficioso
hasta el vil insecto encuentra,
que a millones de vivientes
abres la mano y sustentas,
¿olvidas hoy a tus hijos?,
¿o dejarás que perezca
sin pan el pobre? Tus iras
ya desarma la inocencia.
Del justo el humilde ruego
prevaleció: Jehová reina
sobre el trueno, su alto cetro
pasó sobre mi cabeza.
Ledo pasó; yo, asombrado,
no osé alzar la frente. ¡Oh!, deja,
Señor, que, humilde, en el polvo
adore tu providencia,
que ya la benigna lluvia
de tu bendición recrea
la árida tierra; ya baja,
y blanda el aura refresca.
Con júbilo la reciben
las aves, y en dulces lenguas
por el mundo agradecido
tu inmensa bondad celebran.
Pasó el nublado; la mano
del Señor, la ardiente fuerza
del rayo imperiosa calma,
y el viento y el trueno arredra.
Quiérelo, y las torvas nubes
bajo sus pies se congregan;
mándalo, y rápidas parten
de su trono mil centellas.
Oyonos, y a la montaña
la tempestad voló presta.
¿No veis el hórrido estruendo,
y cuál el bosque se anega?
Ya, Padre, ya nos indultas;
y el iris de paz nos muestras
en señal de la alianza
que has jurado con la tierra.
Al cielo el Excelso torna,
mortales, su omnipotencia
cantad, y que el universo
un himno a su gloria sea.
| 1romance
|
Compañera, si me muero,
la casiya e los locos
ha e sé tu paraero.
| 30soleá
|
Dile a tu mare que caye;
que te tengo tapaíta
una fartita mu grande.
| 30soleá
|
Mostrose en vos tan sutil,
naturaleza, y tan diestra,
que una sola facción vuestra
hará hermosas cien mil.
La que llega a pareceros
en lo menos que en vos vi,
ni puede pasar de allí
ni el que os mira sin quereros.
| 28copla_castellana
|
El cuerpo de Lulú sin par en siglos,
será un manjar de dioses cuyo guiso
hará recordar la terrestre vida,
aun en el seno de la negra muerte,
que si en el orbe sólo existe hambre,
grato es el sueño de mudar las sobras.
| 39sexteto
|
Tornó al esquivo planto,
como de cabo, diziendo:
"Venid, non vos deteniendo;
e resuene vuestro llanto
en los [cóncavos] pe[ñe]dos;
e tornad tristes los ledos
amadores, en espanto
| 43copla_mixta
|
¡Benditos aquellos que siguen las fieras
con las gruesas redes y canes ardidos,
y saben las trochas y las delanteras
y hieren del arco en tiempos debidos!
Que si estos por saña no son conmovidos,
ni vana codicia los tiene sujetos;
ni quieren tesoros ni tienen tercetos,
ni turban temores sus libres sentidos.
| 41copla_arte_mayor
|
Atención que ha salido
la luna clara
desterrando tinieblas
dando esperanzas.
Lo dice
la librea que viste,
de tarde,
saca galas la madre,
decían
Dios te salve María.
| 16chamberga
|
Alguno hay en esta vida,
que sé yo que es menester
que a su querida mujer
(nunca fuera tan querida)
tomen, antes, la medida,
que a él le corten el sayo.
Allá darás, rayo,
en cas de Tamayo.
| 4octava
|
Los dos sombreros
sobre aquellas piedras
cansancio y sol
| 8haiku
|
¿Y aún asimismo acertaré a decirlo?
¿Saldré de tanto enredo en que me he puesto?
¿Ya que en mi cuento entré, podré seguirlo,
y el término tocar que me he propuesto?
Y aunque en mi empeño logre concluirlo,
¿a ti no te será nunca molesto,
¡oh caro comprador!, que con zozobra
imploro en mi favor, comprar mi obra?
| 2octava_real
|
De día el sol te adora y a sus rayos
se duermen tus recuerdos vagarosos,
te anjalbega la Luna por las noches
y se despiertan.
| 36estrofa_sáfica
|
¿Qué por lo que quieras pase?...
He repasaíto mis libros;
me tiene cuenta dejarte.
| 30soleá
|
Ya el o t o ñ o espiraba, y rebramando
Arrebataba el a q u i l ó n violento
Las hojas de los á r b o l e s , con ellas
De parda alfombra entapizando el suelo ;
Cuando t u r b ó las fiestas de l a corte
De la africana costa un mensajero,
Que vino á demandar presto socorro
Para aquellas provincias del imperio.
ü n impostor sagaz nuevas doctrinas
P r e d i c ó en ellas con feliz suceso :
Los incautos que fueron á escucharle,
F a n á t i c o s audaces se v o l v i e r o n ;
Y cuando vió el h i p ó c r i t a l a turba
Inflamada y sumisa á sus acentos,
Alzó de r e b e l i ó n el estandarte.
De escondida a m b i c i ó n tronando el fuego.
Tal vez s e r í a miserable aborto,
O principio infeliz de los proyectos
Por que Giafar el pérfido ajustara
De K e r i m a y Zeir el himeneo.
A l m a n z o r , que seguro de su g l o r i a,
De su saber y de su heroico esfuerzo,
Conoce que es bastante su presencia
Para apagar el peligroso incendio j
Dispone su partida sin tardanza,
Y prepara bajeles y guerreros,
Que con él de las playas de Tarifa
Lleven quietud al africano suelo.
Del augusto monarca se despide.
Con la sultana madre sus secretos
Planes combina, instruye á sus amigos,
Con ricos dones se asegura el pueblo;
Y al tiempo de p a r t i r , aunque á disgusto
Dando á Giafar las riendas del gobierno.
Con amarga sonrisa le promete
Pronto l i b r a r l e de tan grave peso.
T a m b i é n abraza al H u é r f a n o , y aparte
Le dice a c a r i c i á n d o l e r i s u e ñ o:
'* Q u é ? . . . . ¿ n o me pides el venir conmigo,
" Como otras veces con fervor has h e c h o ?"
" Cuando apenas l a lanza sostenías,
Ni avasallabas el corcel soberbio,
Quisiste a c o m p a ñ a r m e á l a frontera,
Y un T a r i f te juzgabas en esfuerzo j
Y ahora que en la destreza y lozanía
Eres de nuestros j ó v e n e s m o d e l o—
Mas olvido que te hallas encantado,
Y de un c í r c u l o mágico en el centro."
Del generoso j ó v e n las mejillas
Con ruborosa grana se encendieron,
Y una l á g r i m a pronta á derramarse
A u m e n t ó el b r i l l o de sus ojos negros.
Siente el H a g i b el verle tan turbado,
Y de sus burlas el penoso efecto ,
Y le dice amoroso : ' ' Se que anhelas
" A t u patria servir, l i d i a r cual bueno.
" E s t a empresa, que al A f r i c a me llama,
E x i g i r á mas que valor, consejo,
Y en Alá espero, que mi corvo alfanje
No b r i l l a r á desnudo n i un momento."
" Otras empresas de valor y gloria
Pronto me o c u r r i r á n ; y t ú el primero
A mi lado v e n d r á s , donde t u b r io
Tu frente adorne de l a u r e l eterno ; "
" Y cuando ufano y victorioso tornes,
R e c i b i r á s por merecido premio
L a mano que eligiere t u c a r i ñ o,
Aunque alta sea yo te lo prometo.
Quédate pues, y rinde á l a hermosura
E l homenaje que envidioso apruebo,
Porqué sé que de amor la ardiente fragua
Da el mejor temple á un corazón guerrero."
" Pero entre tanto que mi ausencia dura,
Retirarte á la A l b a i d a te aconsejo,
Donde con Zaide v i v i r á s seguro
Del oculto furor de los perversos. "
E l c o r a z ó n palpita de Mudarra,
La perspectiva hermosa recorriendo
Que las palabras de Almanzor ofrecen
A sus enamorados pensamientos;
Y de su bienhechor la mano besa.
A abrazarle el Hagib torna de nuevo,
Y ocupando el a r z ó n , deja el a l c á z ar
De taciturna muchedumbre en medio ;
De Córdova saliendo acompañado
Con seis ancianos jeques, cuyo esfuerzo,
Experiencia y lealtad aseguraban
De todas sus empresas el acierto.
| 18romance_arte_mayor
|
El alma, que ambiciona un paraíso,
buscándolo sin fe;
fatiga, sin objeto, ola que rueda
ignorando por qué.
| 23cuarteto_lira
|
Y entonces era la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de gotas del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas.
| 7serventesio
|
Porque si es verdad que llora
mi captiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.
| 11cantar
|
La casa dais por San Juan
y por agosto se arrienda
pero haceisle en esta prenda
que en trigo la renta os dan.
Hoy la hacéis casa de pan
nombre de Belén, mas siento
que del trigo al nacimiento
si le aposentaron mal
vos no le dais el portal
sino el mejor aposento.
| 13espinela
|
La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
| 11cantar
|
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
| 39sexteto
|
Si piensas de aburrido
desesperarte,
sabe que te acreditas
de muy cobarde:
que está lo fuerte
en sufrir las desgracias
con rostro alegre
| 27seguidilla_compuesta
|
Y que, pues tiene, de quien ella sabe,
Mil Cupidillos, que nos dé de tantos
Uno que rija su amoroso imperio,
Menos infame.
| 36estrofa_sáfica
|
«¡Santo Luque, yo te pido
que ruegues a Dios por mí;
y no pongas en olvido
de me dar vino de ti!»
| 5cuarteta
|
Y otros que hubo en Grecia
que la tal vida siguieron
y según hizo Lucrecia
por castidad perecieron:
los cuales todos vinieron
en este lugar que vedes,
y con sus canes y redes
hacen lo que allá hicieron.
| 15octavilla
|
En el aire flotáis como el perfume
De algo que fue el aroma de la vida:
¡De ese algo que se esparce y se consume
En cada amor pasado que se olvida,
En el aire flotáis como el perfume!...
| 32quinteto
|
¿Qué más gloria que miraros,
si os entiende el que os miró?
Porque nadie os entendió
que canse de contemplaros.
Y aunque no pueda entenderos,
como yo no os entendí,
estará fuera de sí
cuando no muera por veros.
| 28copla_castellana
|
¿Por qué afanarnos con tan corta vida?
¿Y por qué recorrer países que alumbran
Astros distintos? ¿Con huir su patria
Quién se evita a sí mismo?
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Estrellas hay que saben mi cuidado
y que se han regalado con mi pena;
que, entre tanta beldad, la más ajena
de amor tiene su pecho enamorado.
| 24cuarteto
|
Bernardo del Carpio soy,
espanto de los paganos,
honra y prez de los cristianos,
pues que de mi esfuerzo doy
tal ejemplo con mis manos.
Fama, no es bien que las calles
mis hazañas singulares,
y si acaso las callares
pregunten a Roncesvalles
qué fue de los doce Pares.
| 6copla_real
|
En la cama muy loca, en la casa muy cuerda;
no olvides tal mujer, sus ventajas recuerda.
Estos que te aconsejo con Ovidio concuerda
y para ello hace falta mensajera no lerda.
| 9cuaderna_vía
|
Mas [pues] yo vos he contado
el mi fecho enteramente,
querría ser informado,
señor, si vos es plaziente,
a por qual ynconviniente
venistes, o qué fortuna
vos traxo sin causa alguna
a este siglo presente.
| 15octavilla
|
¿Qué vas a hacer esta tarde?
Ligarte.
¿Traes rosas y chocolates?
Y hojaldres.
¿Es tu intención camelarme?
Y holgarme.
Así que punto y aparte,
que, aunque te falte el anillo,
ya tienes bastante brillo
con ligue, hojaldres y holgarte.
| 0ovillejo
|
El universo
me entrega su virtud
sin menosprecio.
| 8haiku
|
De flecha un t i ro apenas estaría,
Cuando Mudarra por camino opuesto
Llegó al sepulcro, p á l i d o , turbado,
Marchito el rostro, el alma sin aliento.
Un bulto blanco cerca de la tumba
Ha visto entre los troncos desde lejos :
No le ha engañado, no, l a fantasía 5
Y á nadie encuentra á su l l e g a d a . . . . " Cielos"
" ¿ E r a la sombra de Zahira, " exclama,
u Que de estas flores que s e m b r ó mi esmero,
" Viene á gozar ?....A.mada sombra, vuelve,
" Mis l á g r i m a s acoge y m i respeto."
í£ A y ! — h u y ó . . . d i s i p ó s e al acercarme?....
¿ Y q u é otra cosa, m í s e r o ! merezco,
Y o , que casi en olvido su memoria
Por una pasión loca ingrato tengo?"
" S í , de un d e l i r io en pos, que en m i alma débil
Reina, aunque á m i pesar, me arrojo ciego;
Y de saber l a o b l i g a c i ó n sagrada,
Que á otra r e g i ó n me e s t á llamando, tiemblo.
Enmudeció su labio, y en l a yerba
Sentóse, fallos de vigor sus miembros,
y lanzando suspiros y sollozos,
Que reprodujo en voz sumisa el eco.
Oh Mudarra i n f e l i z ! tres largos días
Privado ha estado de los ojos bellos
De su í d o l o . R e r i m a , y esta ausencia
Ha acrecentado el amoroso incendio.
E l pensar que el destino inexorable
Le llama misterioso acia otro suelo,
Do no e s t a r á K e r i m a , s u m e r g i ó le
En el mar borrascoso del despecho.
A h ! . . . . d e Guadalquivir nunca alejarse.
Ni jamas indagar el gran secreto,
Casi ha j u r a d o — y hora en aquel s i t i o . . ..
¡ Qué horroroso contraste está sufriendo I
Así al tierno laurel en la montaña,
En noche oscura de s a ñ u d o invierno,
Combaten con furor por todos lados
Lluvias, granizos, terremoto y vientos.
Desahoga al fin su c o r a z ó n mezquino
Derramando sus ojos l l o r o acerbo ;
Poco á poco las auras de la noche
Nueva vida le dan y refrigerio,
Y ya la luna en el zenit brillaba,
Bajel íle plata, que en el mar inmenso
Del espacio navega ; cuando el joven
Se a l z ó , con su aflicción treguas haciendo.
D i r i g i ó s e á u n arroyo cristalino,
Que sobre guijas Cándidas no lejos
Serpenteaba con murmurio manso,
Entre adelfas y frágiles heléchos ;
Y robando al raudal p e q u e ñ a parte,
T o r n ó á las flores que s e m b r ó su anhelo,
Y con la actividad cobrando fuerzas.
Les dió socorro de abundante riego.
Después registra la preciosa banda,
P o r ver si ultraje r e c i b i ó del viento;
Y al apretar las ramas con los lazos.
Hiere sus ojos un e x t r a ñ o objeto.
H a l l a el collar de perlas; se sorprendef
Aunque pronto le dice el pensamiento.
Que será á l a memoria de Z a h i ra
Un don de g r a t i t u d y de respeto.
No es la primera vez, no, que sus ojos
Han visto aquel collar : reconocerlo
Quiere lo alcanza, atento lo examina,
Ve caracteres en el broche puestos
Va cuidoso á leer, cuando sus luces
Robó á l a luna n u b a r r ó n espeso,
Y en la sombra no puede distinguirse
Escrito en filigrana aquel letrero.
Vuela por fin la inoportuna nube,
Torna la luna á esclarecer el cielo,
Y el nombre de KERIMA lee M u d a r r a ,
Y otra vez y otra vez torna á l e e r l o.
E l c o r a z ó n le late sorprendido,.
De agitación inexplicable lleno,
Apenas se sostiene, tiembla todo,
Y queda en un e s t ú p i d o silencio.
Mas pronto r e c o b r á n d o s e , " ¿ Q u é , " exclama,
" K e r i m a ha estado a q u í ?... . K e r i m a ! . . . .Cierto,
" E l l a fué l a que v i j u n to a esta t u m b a . . ..
" ¿ P o r q u é t a r d é en llegar tan largo t i e m p o ' ' . . . .?
I n c l í n a s e en la yerba venturosa
Las huellas á buscar de los pies bellos,
Y dónde se estamparon, le demuestra
Recientemente ajada trecho á trecho.
Enajenado b é s a l a m i l veces,
Y el collar apretando contra el seno,
Se a l z a , y , " ¡ O h prenda, oh cara prenda!" dice,
" Que has enlazado aquel divino c u e l l o
Signo de esclavitud, enlaza el m i ó ,
Formando nudo que jamas romperlo
Pueda el ciego Deslino, n i l a ausencia.
N i los rigores del airado tiempo."
Y de u n amor f r e n é t i c o embriagado,
Va á ponerse el c o l l a r , cuando violento
A g i t ó un soplo raudo y repentino
Las cimas de los á r b o l e s funestos ;
Y un c á r a b o , que acaso entre los ramos
Anidaba, g r i t ó y e x t e n d i ó el vuelo.
E l sxíbito rumor h e l ó á M u d a r r a,
Su acción apasionada suspendiendo.
Recuerda que en l a tumba de Z a h i ra
Tiene en u n loco amor el pensamiento ;
Que va á robar un. don, un don precioso,
Que l a v i r t u d á l a v i r t u d ha hecho 5
Y que una prenda pura sin mancilla.
Que l a inocencia c o n s a g r ó al respeto
Debido de Z a h i r a á l a memoria,
Prenda l a quiere hacer de amor siniestro.
De terror se estremece, se le erizan
E n l a ardorosa frente los cabellos,
Y la i m a g i n a c i ó n acalorada
Le presenta en reedor torvos espectros.
Sobre l a losa helada del sepulcro
Deja el collar precioso, y huye lejos
Del sitio aquel, que profanado juzga,
De aquel s i t i o , do siempre h a l l ó consuelo.
— O h M u d a r r a ! oh K e r i m a ! . . . desdichados !
¿Qué e x t r a ñ o instinto habita en vuestros pecho5»
Que os descubre fantasmas espantosos
A l esplendor del amoroso incendio?
Parece que l a voz del otro mundo
Os está inexorable repitiendo :
Que un mar de sangre entre vosotros brama,
Que se alza un muro de insepultos huesos.
| 18romance_arte_mayor
|
No gastes mal tantas perlas,
no llores más, no me mates,
que pienso que tus estrellas
se están dividiendo en partes.
Baste el enojo, Amarilis,
sal por tu vida a escucharme,
que a las niñas de tus ojos
quiero cantar por que callen:
| 4octava
|
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
| 11cantar
|
¡Ay!, en el mar del mundo, en ansia ardiente
de mayor volaba, el sol de la mañana
llevaba yo sobre mi tersa frente,
y el alma pura de su dicha ufana.
Dentro de ella el amor, cual rica fuente
que entre frescuras y arboledas mana,
brotaba entonces abundante río
de ilusiones y dulce desvarío.
| 2octava_real
|
Subsets and Splits
No community queries yet
The top public SQL queries from the community will appear here once available.