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|---|---|
Bien amar nunca mudado,
serviçio firme, leal,
serán cantos agua y cal
para soldar lo quebrado.
Que quien siembra tal simiente,
tan por el cabo sin medio,
a la postre o al comedio
se sentirá lo que siente
el siervo leal y sirviente.
| 38novena
|
En el mi lecho yacía
una noche a la sazón
que Bruto al sabio Catón
demandó cómo faría
en las gentes que bolvía
el suegro contra Pompeo
segund lo cuenta el Anneo
en su gentil poesía.
| 15octavilla
|
Como Tántalo que está
en el agua en tal manera
que hasta la barba le da
y al tiempo que a beber va
húyele, que no le espera,
y la fruta que comiera
tan bien huye y no le toca.
¡O mal que así desespera,
que de hambre y sed se muera
viendo el remedio a la boca!
| 25décima_antigua
|
Cuando expiró de su dolor el grito,
como sombría estatua de granito
quedó Moisés en la montaña inerte,
esperando que el Ángel de la Muerte
su espíritu llevara a lo infinito
| 32quinteto
|
¿por qué tiembla el sepulcro, y desquiciadas
sus sempiternas losas de repente,
al pálido brillar de las antorchas
los justos y la tierra se conmueven?
El luto se derrama por el suelo,
al ángel entregado de la muerte,
que a la virtud persigue: ella medrosa
al túmulo volóse para siempre,
que el campeón ya no muestra el rostro altivo
fatal a los tiranos, ni la hueste
repite de la Patria el sacro nombre,
decreto de victoria tantas veces.
| 18romance_arte_mayor
|
Baco, donde ella está, su gusto anuncia,
y ella derrama en coplas el poleo,
con pa y vereda, y el mastranzo y juncia.
| 33terceto
|
tú dende la hoguera
al cielo levantaste al fuerte Alcides,
tú en la más alta esfera
con las estrellas mides
al Cid, clara victoria de mil lides.
| 14lira
|
Ya que el ajeno provecho
me causa a mí daño tanto,
al menos templad el llanto
ya que vivís en mi pecho;
si no, con él sacaréis
las entrañas donde estáis,
pues de ellas mismas sacáis
las lágrimas que vertéis
| 28copla_castellana
|
Bolvime por do veniera
como quien non se confía,
buscando quien me truxiera
en su guarda e conpañía;
[e] maguer que en torno avía
las ánimas que recuento,
non lo vi, nin fuy contento,
nin supe qué me faría.
| 15octavilla
|
Ver tanto feliz galán,
Tanta enamorada bella,
Que en plática amante van
Sin curarse él de tu afán,
Sin adivinarle ella
| 29quintilla
|
¿Quién es el geógrafo hispano?
Miñano.
¿Quién para hablar da cartilla?
Hermosilla.
¿Quién vence a los dramaturgos?
Burgos.
¿Quién son esos tres Licurgos
que allanan empresas tales?
¿Si serán "los tres iguales"
Miñano, Hermosilla, Burgos?
| 0ovillejo
|
Cuando llegaban las yerras,
¡cosa que daba calor!
tanto gaucho pialador
y tironiador sin yel-.
¡Ah tiempos!... pero sin él
se ha visto tanto primor.
| 12sextilla
|
No me mire usté a la cara,
que me da mucha bergüensa
de lo que la gente jabla.
| 30soleá
|
Uy esta rama
tan parecida a un hombre
croa el poema.
| 8haiku
|
Solo queda la semilla
y también es algo bueno;
mi placer no tiene freno
de comerte por completa.
Es el hambre del poeta
que se sacia con la fruta
de mujer que se disfruta
desde el beso en la mejilla.
| 15octavilla
|
Como una planta llena de estéril jugo
que ahoga de sus ramas la florescencia,
de tu propia alegría serás verdugo
y morirás ahogado por la impotencia
como una planta llena de estéril jugo.
| 32quinteto
|
Buey que vi en mi niñez echando vaho un día
bajo el nicaragüense sol de encendidos oros,
en la hacienda fecunda, plena de la armonía
del trópico; paloma de los bosques sonoros
del viento, de las hachas, de pájaros y toros
salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía.
| 39sexteto
|
Caían los tristes por muchas maneras;
bien como cuando del cielo cayeron
los que los ángeles santos vencieron,
en las batallas que fueron primeras.
Quedaban algunos las caras enteras
fuera del hielo, con ira bramando;
otros las piernas en alto trepando,
teniendo sus cuerpos y caras muy fieras
de yuso, la bestia sangrienta mirando.
| 38novena
|
Deténte, cierzo muerto;
ven, austro, que recurdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el amado entre las flores.
| 14lira
|
Por hacerle servicio y por más le alegrar
convidáronle todos para darle a yantar;
le rogaron señale a quién sacrificar;
mandó matar un toro, que podría bastar.
| 9cuaderna_vía
|
Doraba la luna el río
-¡fresco de la madrugada!-.
Por el mar venían olas
teñidas de luz de alba.
El campo débil y triste
se iba alumbrando. Quedaba
el canto roto de un grillo,
la queja oscura de un agua.
Huía el viento a su gruta,
el horror a su cabaña;
en el verde de los pinos
se iban abriendo las alas.
Las estrellas se morían,
se rasaba la montaña;
allá en el pozo del huerto
la golondrina cantaba.
| 1romance
|
Juramento llevan hecho,
todos juntos a una voz,
de no volver a Castilla
sin el conde su señor.
La imagen suya de piedra
llevan en un carretón,
resueltos, si atrás no vuelve,
de no volver ellos, no,
y el que paso atrás volviese
que quedase por traidor.
Alzaron todos las manos
en señal que se juró.
Acabado su homenaje,
pusiéronle su pendón
y besáronle la mano
desde el chico hasta el mayor,
y como buenos vasallos
caminan para Arlanzón,
al paso que andan los bueyes
y a las vueltas que da el sol.
Desierta dejan a Burgos
y pueblos alrededor;
solas quedan las mujeres
y aquellos que niños son.
Tratando van del concierto
del caballo y el azor,
si ha de hacer libre a Castilla
del feudo que da a León.
Y antes de entrar en Navarra
toparon, junto al mojón,
al conde Fernán González,
en cuya demanda son,
con su esposa doña Sancha,
que con astucia y valor
lo sacó de Castroviejo
con el engaño que usó.
Con sus hierros y prisiones
venían juntos los dos,
y al estruendo de las armas
el conde se alborotó;
mas conociendo a los suyos,
de esta suerte les habló:
¿Dó venis, mis castellanos?
Digádesmelo, por Dios.
¿Cómo dejáis mis castillos
a peligro de Almanzor?
Allí habló Ñuño Laínez:
íbamos, señor, por vos,
a quedar presos o muertos
o a sacaros de prisión.
| 1romance
|
seguidillas gitanas
canta mi chula.
que como es tan gitana
gitano gusta,
| 22seguidilla
|
Las mil leyes pienso a fe
que de vuestro docto pecho
traen alcuña
y siendo así no diré
que tenéis todo el derecho
en la uña.
| 31estrofa_manriqueña
|
Tú la dejaste llorando,
yo llegueme luego allí,
quejóseme ella de ti,
respondile suspirando:
"No te espantes de esta fiera,
porque no está su placer
en solo ella no querer
sino en que ninguna quiera."
| 28copla_castellana
|
la que siempre os ofendió,
la adúltera del Esposo
más honrado y más hermoso
que el cielo a la tierra dio?
| 19redondilla
|
Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.
| 10tercetillo
|
Como el mundo es redondo, el mundo rueda;
si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez, ¿por qué acusarme?,
¿puedo dar más de lo que a mí me dieron?
| 21silva_arromanzada
|
Corre a la ilesia y confiesa:
que tú tiene en este mundo
mir cositas malas jechas.
| 30soleá
|
¿Sabes, sabes? El modorro
allá donde se anda a grillos
burlan de él los mozalvillos
que andan con él en el corro:
armanle mil guadramañas,
unol pela las pestañas,
otrol pela los cabellos,
asi se pierde tras ellos
metido por las cabañas.
| 38novena
|
Quedando en pié Mudarra, hondo suspiro
Arrojó Zaide; y con cansada lengua
Anudó el hilo de la horrible historia,
Y prosiguió en decir de esta manera :
"Sí, el noble Lara, el desdichado padre
Vió de sus siete hijos las cabezas.
Encima del bufete, en una fila,
Y por órd^n de edad, ay triste] puestas
Aunque desfiguradas y espantables,
Cual de lejos traídas, y entre yerbas,
Espíritus y sales conservadas,
Distinguió en cada cual las propias señas."
"•En estatua de hielo convertido,
Fijos los ojos, sin moverse, en ellas,
Y los latidos del hinchado pecho
Dando tansolo en él de vida muestras,"
" Quedó Lara infeliz,...Ah! ¿cómo puede
Mi débil voz la situación horrenda
Con palabras pintar?,...Padre es preciso,
Padre es preciso ser, para entenderla. "
" U n esclavo que oculto allí con otros.
Por órden de Giafar, estaba alerta,
Mil veces me ha contado de aquel dia
Hasta las circunstancias mas pequeñas."
" Sin habla Gústios, ó mejor, sin vida.
Estuvo sin moverse una gran pieza :
Luego un temblor lijero, imperceptible
Apareció en sus miembros, y en violenta "
"Convulsión terminó 5 pero tornando
A la inmobilidad, gira y pasea
Los ojos, cual los ojos de un espectro,
Por una y otra de las siete prendas
Sonrisa amarga agita un breve instante
Sus labios sin color, y en tanto queman
Sus mejillas dos lágrimas, y luego
Los tiernos hijos á nombrar comienza, "
" Los ojos enclavando en el que nombra,
Y esperando tal vez, ayl su respuesta :
Diego!.. M a r t í n ! . . Fernando!.. Suero!.. Enrico!.
Veremundo!... Gonzalo!... y cuando llega"
" A este nombre, dos veces lo repite ;
Y recobrando esfuerzo y vida nueva,
Entrambas manos trémulas extiende,
Agarra de Gonzalo la cabeza, "
" Y la alza; pero al verla sin el cuerpo.
Un grito arroja, y súbito la suelta,
Cual si hecha de encendido hierro fuese.
Empero torna á asirla, se la lleva"
" A los labios, y un beso en la insensible
Mejilla imprime....La frialdad horrenda,
La ascosa fetidez sufrir no pudo,
Y como cuerpo muerto cayó en tierra :"
" Aquel resto infeliz del hijo suyo
Cayó sobre su pecho, y desde él rueda
Por la alfombra, dejando sucio rastro
De sangre helada, corrompida y negra. "
" N i aun Giafar, ya saciado de venganza,
Pudo aguantar mas tiempo tal escena ;
Y huyó bramando, como brama el tigre,
Cansado de exterminio, á su caverna."
| 18romance_arte_mayor
|
Ya se acerca, señor, o ya es llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo,
por suerte a vuestros tiempos reservada;
| 24cuarteto
|
por ti el mayor amigo
l´es importuno, grave y enojoso:
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo,
| 14lira
|
No quiero que me quieras,
ni yo quererte,
sino que me aborrezcas
y aborrezerte
| 22seguidilla
|
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mí, que vale algo
eso..., ¡ni lo pudiste sospechar!
| 21silva_arromanzada
|
¿A quién me quejo?, que no escucha cosa,
de cuantas digo quien debría escucharme.
Eco sola me muestra ser piadosa;
| 33terceto
|
En Santa Águeda de Burgos,
do juran los hijosdalgo,
allí toma juramento
el Cid al rey castellano.
Villanos te maten, Alonso:
villanos, que no hidalgos;
de las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos;
caballeros vayan en yeguas,
en yeguas, que no en caballos;
las riendas traigan de cuerda
y no con frenos dorados,
abarcas traigan calzadas
y no zapatos con lazo,
las piernas traigan desnudas,
no calzas de fino paño ;
traigan capas aguaderas,
no capuces ni tabardos,
con camisones de estopa,
no de holanda ni labrados.
Mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados.
Mátente por las aradas,
no por caminos hollados;
sáquente el corazón
por el derecho costado,
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.
Allí respondió el buen rey,
bien oiréis lo que ha hablado:
Mucho me aprietas, Rodrigo;
Rodrigo, mal me has tratado;
mas hoy me tomas la jura
eras me besarás la mano.
Allí respondió el buen Cid
como hombre muy enojado:
Aqueso será, buen rey,
como fuer galardonado,
que allá en las otras tierras
dan sueldo a los hijosdalgo.
Por besar mano de rey
no me tengo por honrado;
porque la besó mi padre
me tengo por afrentado.
Vete de mis tierras, Cid,
mal caballero probado;
vete, no m'entres en ellas
hasta un año pasado.
Que me place, dijo el Cid;
que me place de buen grado
por ser la primera cosa
que mandas en tu reinado.
Tú me destierras por uno,
yo me destierro por cuatro.
Ya se partía el buen Cid
de Bivar esos palacios;
las puertas deja cerradas,
los alamudes echados,
las cadenas deja llenas
de podencos y de galgos;
con él lleva sus halcones,
los pollos y los mudados;
con él van cien caballeros,
todos eran hijos de algo;
los unos iban a muía
y los otros a caballo;
por una ribera arriba
al Cid van acompañando,
acompañándolo iban
mientras él iba cazando.
| 1romance
|
Jamás vi peor estado
que es el no atrever y osar,
y entre el callar y hablar,
verse un hombre sepultado.
Y así no quejo del daño
por ser tú quien lo causó,
sino por ver que llegó
a mal tiempo el desengaño.
| 28copla_castellana
|
¡Rosas del anhelo,
voces del consuelo,
amores del Cielo!
| 10tercetillo
|
No igas que no me quieres;
no me pongas de manera
que hasta der sielo reniegue.
| 30soleá
|
¡Benditos aquellos que con el azada
sustentan su vida y viven contentos,
y de cuando en cuando conocen morada
y sufren pacientes las lluvias y vientos!
Estos que no temen a sus movimientos,
ni saben las cosas del tiempo pasado,
ni de las presentes ni se hacen cuidado,
ni las venideras de los nacimientos.
| 41copla_arte_mayor
|
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
| 7serventesio
|
Con las horas los días, con los días
los años volarán,
y a aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar?
| 21silva_arromanzada
|
Chiquiya, ¡cómo m'has puesto!
Con un arfilé de a chabo
se puée pasá me mi cuerpo.
| 30soleá
|
Tres días ha que te fuiste
a los prados y a las fuentes,
dejando las de mis ojos,
adonde pudieras verte.
¿En qué mejores cristales
quien ama mirarse puede,
si espejos del alma vivos
fueron las lágrimas siempre?
| 4octava
|
Y que por los poderíos
de este madero preciado
sería por su pecado
el reino de los judíos
destruido y asolado;
y con don de profecía
alumbrado su sentido,
dijo que en él se pondría
un hombre por quien sería
todo el mundo redimido.
| 6copla_real
|
¿La infancia de mis ojos
y el leve roce
de la sangre en mis venas,
Señor, en dónde?
| 22seguidilla
|
Ven, noche amiga; ven, y con tu manto
mi amor encubre y la esperanza mía;
ven, y mi planta entre tus sombras guía
a ver de Clori el peregrino encanto;
| 24cuarteto
|
Si tienes la pena atrás,
jamás
te tengan preso sus cuerdas
ni pierdas
lo que más fuerza te dé:
la Fe.
Que aunque te parezca que
nunca acabe la tristeza,
busca siempre la Belleza
y jamás pierdas la Fe.
| 0ovillejo
|
¿En qué celajes fundas
que es bien echar la sonda
cuando, perdido el rumbo,
erraste la derrota?
Si te sepulta arena,
¿qué sirve fama heroica?;
que nunca desdichados
sus pensamientos logran.
| 4octava
|
Buitres voraces de potentes garras
cerníanse en las fértiles campiñas,
y se oía la voz de las cigarras
cantar entre los troncos de las parras
que florecían de Engadí en las viñas
| 32quinteto
|
escuchad vos mis quejas, que mi llanto
no es indicio de no rabiosa pena;
no vayan tan perdidas como siempre
tan bien lloradas lágrimas.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Con sal, agua, huevo y especias
Una dura pasta queda,
Sazonada en honda rueda,
Con tomate y sal aprecias.
| 19redondilla
|
Yo he visto muchos cantores,
con famas bien obtenidas,
y que después de alquiridas
no las quieren sustentar-:
parece que sin largar
se cansaron en partidas.
| 12sextilla
|
Que trae en vez de olivo una rosa de fuego.
Un búcaro latino, un noble vaso griego.
| 3couplet
|
Del polvo de la tierra,
saco yo coplas;
No bien se acaba una,
Ya tengo otra.
| 22seguidilla
|
A pesar de calumnias,
Ricci, noble guerrero,
expira en las prisiones
con toda gloria, honor y buen concepto.
| 17endecha_real
|
¡Oh cuán bienaventurada
sois, prima, porque creístes
lo que del ángel oístes,
pues mediante su embajada,
Hijo de Dios concebistes!
Y las grandezas oídas,
por el ángel prometidas,
que por humilde se os dan,
en vos y por vos serán
perfectamente cumplidas.
| 6copla_real
|
Te he visto no sé dónde, ni sé cuándo.
¡Ah! Sí, ya lo recuerdo; fue soñando.
| 3couplet
|
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
| 33terceto
|
Cuando sea primavera
florecerá cada rosa
con luz fina y poderosa
tan capaz de cortar todo
desde el silencio y estío;
veré la magia y rosal
justo en harinas de cal
y así creciendo en el lodo.
| 15octavilla
|
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
| 11cantar
|
Don García de Padilla,
ese que Dios perdonase,
tomara al rey por la mano
y apartólo en puridad
Un castillo hay en Consuegra
que en el mundo no hay su par,
mejor es para vos, rey,
que lo sabréis sustentar.
No sufráis más que le tenga
ese prior de Sant Joan;
convidédesle, buen rey,
convidédesle a yantar;
la comida que le diéredes
fuese como en Toro a don Juan:
que le cortéis la cabeza
sin ninguna piedad;
desque se la hayáis cortado
en tenencia me lo dad.
Ellos en aquesto estando
el prior llegado ha.
Mantenga Dios a tu Alteza
y a tu corona real.
Bien vengáis el buen prior;
digádesme la verdad:
El castillo de Consuegra,
sepamos, ¿por quién está?
El castillo con la villa,
señor, a vuestro mandar.
Pues convidóos, el prior,
para conmigo yantar.
Pláceme, dijo, buen rey,
de muy buena voluntad;
déme licencia tu Alteza,
licencia me quiera dar,
monjes nuevos son venidos,
irélos a aposentar.
Vais con Dios, Hernán Rodrigo,
luego vos queráis tornar.
Vase para la cocina,
do su cocinero está;
así habla con él
como si fuera su igual:
Tomes estos mis vestidos,
los tuyos me quieras dar
y a hora de media noche
salirte has a pasear.
Vase a la caballeriza,
do su macho fuera a hallar.
¡Macho rucio, macho rucio,
Dios te me quiera guardar!
Ya de dos me has escapado,
con aquesta tres serán;
si de aquesta tú me escapas
luego te entiendo ahorrar
Presto le echa la silla,
comienza de cabalgar.
Media noche era por filo,
los gallos querían cantar,
cuando entraba por Toledo,
por Toledo, esa ciudad;
antes que el gallo cantase
a Consuegra fué a llegar.
Halló las guardas velando
comiénzales de hablar.
Digádesme, veladores,
digádesme la verdad;
el castillo de Consuegra
si sabéis por quien está.
El castillo con la villa
por el prior de Sant Joan.
Pues abrid luego las puertas;
catadle aquí donde está.
La guarda desque lo oyó
abriólas de par en par.
Tomases allá ese macho,
del muy bien quieras curar;
déjesme la vela a mí
que yo la quiero velar.
¡Vela, vela, veladores,
así mala rabia os mate,
que quien a buen señor sirve
este galardón le dan!
El prior estando en esto
el rey que llegado ha;
halló las guardas velando,
comenzóles de hablar.
Decidme los veladores,
que Dios os guarde de mal:
el castillo de Consuegra,
¿por quién se tiene o está?
El castillo con la villa
por el prior de Sant Joan.
Pues abrid luego las puertas,
que véislo aquí donde está.
¡Afuera, afuera, buen rey,
que el prior llegado ha!
¡Macho rucio dijo el rey
muermo te quiera matar!
Ábreme, tú, buen prior,
allá me dejes entrar;
por mi corona te juro
de no hacerte ningún mal.
Hacerlo vos, el buen rey,
agora en mi mano está.
Mandárale abrir las puertas,
dióle muy bien de cenar.
| 1romance
|
No pretendas que te diga
Cuál venganza, por terrible,
Sea mejor;
Sólo el tiempo bien castiga:
Ese es, Juan, el inflexible
Vengador!
| 31estrofa_manriqueña
|
Júpiter a los dioses dice y prueba
que es bien que sea de Amor Psique la esposa.
Mercurio abaja, y presto al cielo lleva
a Psique, con tal nueva muy gozosa;
la cual por diosa Júpiter aprueba,
hecha inmortal, y luego los desposa,
haciendo que el licor de ambrosia sienta;
de que Venus se aplaca y se contenta.
| 4octava
|
La fuerza del fuego que alumbra que ciega
mi cuerpo, mi alma, mi muerte, mi vida,
do entra, do hiere, do toca, do llega,
mata y no muere su llama encendida.
Pues ¿qué haré triste, que todo me ofende?
Lo bueno y lo malo me causan congoja,
quemándome el fuego que mata, que enciende,
su fuerza que fuerza, que ata, que prende,
que prende, que suelta, que tira, que afloja.
| 38novena
|
Por ende, señora mía,
Vuestro buen gesto alegrad
Con placer y lozanía;
Pues el mundo es vanidad
Que yo ya no osaría
Descubrir la puridad
De un secreto que yo sé.
| 20septilla
|
Fijaron una fecha para ir a contender;
los romanos se afligen, no sabiendo qué hacer,
pues, al no ser letrados, no podrán entender
a los griegos doctores y su mucho saber
| 9cuaderna_vía
|
Desque á Sálas llegó, correr los campos
Y por sus quiebras ásperas perderse,
Ora con un azor ó una ballesta,
Ora con cazadores y lebreles,
Es su contento y diversión. El cuadro
Que la naturaleza allí le ofrece,
Y que el influjo del invierno atristar
Le interesa, le exalta y le suspende»
El gran sacudimiento que á su alma,
Buena y sensible cuanto noble y fuerte,
Diera en tan corlo espacio de sucesos
Extraños y terribles la creciente,
Que á un mar desconocido le arrastraba
Acrecentó los grados de su temple.
Los pelados peñascos y los riscos
Áridos, donde el viento se embravece
De yertos pinos los oscuros bosques?
Que de voraces lobos son albergue
Las gargantas y berrendos precipicios
Y valles sepultados bajo nieve,
En que algún corzo ó ganadillo pobre
En vano busca abrigo, sol y verde;
Y hasta el mismo respeto y el asombro
Con que se apartan de él y huyen al verle
Pastores y labriegos, (pues la fama
De que es el alma de Gonzalo crece
En el vulgo ignorante cada dia)
Un total tan fantástico y solemne
Forman, que con los nuevos pensamientos
Del joven cordobés sin duda tienen
Armonía mayor que tus encantos,
Claro Guadalquivir, y tus verjeles.
Se halla en una existencia tan distinta
De la que acaba de tener, y vese
En escena tan nueva, tan extraña,
Y allá en su corazón y activa mente
Ha habido en pensamientos y afecciones
Tan súbita mudanza, que se puede
Asegurar, ser otro muy diverso
Del que era allá en los campos cordobeses.
Solo en su corazón ( que están grabados
Con un buril de fuego) permanecen
Dos antiguos afectos, y han crecido
Con las mudanzas mismas de la suerte.
Si apacibles nacieron en las flores
Que de Guadalquivir las auras mecen,
Son un volcan de Arlanza en Ere los hielos,
Do el cierzo bramador su saña ejerce;
Pues jamas en el pecho de Mudarra
Tanto poder tuvieron, como tienen
El respeto á la sombra de su madre,
Y acia Kerima su pasión ardiente.
Aquel, con los sucesos, las fortunas
Y esperanzas, de que es blanco y juguete,
Ligado está con vínculos estrechos ;
Y esta, á que tantas ilusiones debe.
Esta tierna pasión correspondida,
Tan contrariada estaba por la suerte,
Por el cielo y el mundo inexorables,
Que era imposible que domada fuese»
Cuando corre el arroyo en la llanura,
Cualquier frágil estorbo lo detiene
Mas cuando entre los riscos y malezas
Cobrando furia, tórnase torrente.
Todo lo arrastra, y troncos y peñascos
Azota, salva, y rebramando tuerce
Sobre ellos su raudal, sin que haya cauce
Que su ímpetu feroz dome y sujete.
Pero....¡lo que es el corazón del hombre !
¿Quién penetrar su laberinto puede ?—
Esta pasión profunda, inarrancable,
Que todo el corazón cautivo tiene
Del cordobés Expósito, borrada,
Olvidada, y aun casi muerta á verse
Ha llegado á tal punto, que cualquiera
Juzgara, que tornar nunca pudiese.
El impensado cambio de fortuna.
Del padre fiero de su bien la muerte,
La historia atroz de su infeliz familia,
La inopinada ausencia; el ver patente
A su amor tanto obstáculo invencible,
Su larga marcha, y encontrando siempre
Nuevos objetos, situaciones nuevas ;
Los abrazos del padre, y finalmente
El retar al traidor, á quien le manda
El cielo exterminar; llegó á tenerle
Tan ocupadas alma y fantasía.
Que en ellas el amor creyera verse
Ahogado, y de Kerima la memoria
Ya reducida á pasajero y leve
Recuerdo, cual de sueño fugitivo.
Que á la luz de la aurora desparece.
Mas, ay! era un amor que concertaron
Los astros á despecho de la suerte,
Y un amor tal su presa no abandona,
Por mas que abandonarla un punto muestre.
Un súbito relámpago confunde
A medio dia, ofusca y oscurece
El claro resplandor del sol eterno •,
El trueno retumbante acalla y vence
Por el momento que la nube rasga
De la gran catarata, que desciende
Del monte, la alta voz con que los valles,
Campos y selvas turba y ensordece ;
Pero pasa el relámpago, y el trueno
Calla también, y á su grandeza vuelve
El inmutable sol, y los bramidos
Del raudal tornan á reinar cual siempre.
Así ya que Mudarra en ocio espera
El plazo del combate, y que su mente
Torna á encontrarse en calma de Keriina
El amor, mas tenaz, mas vivo y fuerte
Tornó en su corazón á levantarse
Al paso que imposible, mas ardiente
Y mas constante con la ausencia eterna,
Y en frenesí continuo al joven pierde.
Ya los helados troncos de los bosques
Que á Sálas cercan, entallado tienen
El nombre de Kerima en sus cortezas
Y ha escrito y ha borrado muchas veces
La punta de una flecha dulces versos,
Con árabes extraños caracteres,
En el musgo que viste los peñascos,
Y en el papel de inmaculada nieve
Y han sonado en las grutas, en los montes,
Y en las góticas cimbrias, del rugiente
Silbido de aquilón acompañados,
Los sabrosos cantares, que ba dos meses
Sonaban en la tumba de Zahira,
Y de la Albaida en huertos y paredes,
Al blando susurrar del aura suave,
Entre jazmines, nardos y claveles.
| 18romance_arte_mayor
|
Oí, Señor, tu sonido
y temeroso quedé;
tus obras consideré
y quedé despavorido.
Porque oyendo la grandeza
de la tu divinidad,
espantóme la humildad
que escogiste, y la bajeza.
| 28copla_castellana
|
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
| 28copla_castellana
|
Tú, tu vientre caudaloso,
el hijo y el palomar.
Esposa, sobre tu esposo
suenan los pasos del mar.
| 5cuarteta
|
O ¿quién os ha traído a ser vecinas
del Tajo, de sus montes y campaña?
O ¿quién es el que os guía y acompaña
de tierras tan ajenas peregrinas?
| 24cuarteto
|
No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
cuántos moros y caballos
se perdieron;
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.
| 31estrofa_manriqueña
|
El agua se desploma, ¿o es el llanto?,
y un vuelo de palomas desde el tajo
sostiene en gallardía de espinelas
piedra y suspiro.
| 36estrofa_sáfica
|
¡Oh vida dulce y sabrosa,
si no fuese ya pasada;
sazón bienaventurada,
Temporada venturosa!
¡Oh descanso en que me vi!
¡Oh bien de mil bienes lleno!
Tiempo bueno, tiempo bueno,
¿Quién te me apartó de mí?
| 28copla_castellana
|
Asi morir debía
en este siglo adverso
el jefe que llevaba
la insigna de Jesús grabada al pecho,
| 17endecha_real
|
¿Será que el alma su inmortal esencia
entre sueños revela, y desatada
del tiempo y la medida su existencia,
la eternidad formula a la espantada
mente oscura del hombre? ¡Oh ciencia! ¡Oh ciencia
tan grave, tan profunda y estirada!
Vergüenza ten y permanece muda.
¿Puedes tú acaso resolver mi duda?
| 2octava_real
|
Aun aquel Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos,
y a morir en este suelo
do murió.
| 12sextilla
|
y por uno y otro lado
andáis tomando consejo
tan prolijas, que el espejo
da bostezos de cansado;
| 19redondilla
|
Es hombre de piel quemada,
de arados y surco regio
sin medida,
el dolor le importa nada.
Nunca tuvo privilegio
en su vida.
| 31estrofa_manriqueña
|
Bodas se hacían en Francia,
allá dentro de París
¡Cuán bien que guía la danza
esta doña Beatriz!
¡Cuán bien que se la miraba
el buen conde don Martín!
¿Qué miráis aquí, buen conde?
conde, ¿qué miráis aquí?
Decid si miráis la danza
o si me miráis a mí.
Que no miro yo a la danza,
porque muchas danzas vi,
miro yo vuestra lindeza
que me hace penar a mí.
Si bien os parezco, conde,
conde, saquéisme de aquí,
que un marido me dan viejo
y no puede ir tras de mí.
| 1romance
|
Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.
| 14lira
|
Y en el gabinete del café galante
Ella se encontraba con su nuevo amante,
Peregrino pálido de un país distante.
| 42terceto_monorrimo
|
Y no habrá para ninguno
Privilegio ni exención,
Sin justicia no habrá alguno,
Porque iremos uno a uno
Por pena o por remisión.
| 29quintilla
|
Oye, señora, benigna
los inocentes cantares
que del Tormes en la vega
dicta Amor a sus zagales,
los cantares que algún día
envueltos en tiernos ayes
tal vez las serranas bellas
oyeron con rostro afable.
En la primavera alegre
de mis años con süave
caramillo y blandos tonos
los canté por estos valles,
cuando el bozo delicado
aún no empezaba a apuntarme,
ni el ánimo me afligían
los sabios con sus verdades.
La dulce Naturaleza,
como cariñosa madre,
despertó mi helado pecho,
y el Amor me hizo quejarme.
Entonces, ¡quién unos días
volviera tan agradables!,
vi la fuerza encantadora
de unos ojos celestiales,
el imán irresistible 25
de un halagüeño semblante,
y las delicias de un habla
toda mieles y azahares;
y embebecido y colgado
de sus gracias y donaires,
recibí la ley rendido,
y temí el rigor cobarde.
Yo adoré y gocé venturas,
o lloré agudos pesares.
¿Es acaso amar delito?
¡Quién no será de él culpable!
¡Quién en la feliz aurora
de una edad crédula y fácil,
cuando todo al gusto ríe
y el seno en júbilos arde,
no cedió al plácido aliento
que bonancible a engolfarse
por el sosegado golfo
lleva su inexperta nave!
Después los años severos,
sufridos ya los embates
por desconocidos rumbos
de mil fieros huracanes,
aherrojándome imperiosos
con sus cadenas fatales,
en voz triste y faz ceñuda
mandaron que atrás tornase.
¡Ay, qué bárbaras contiendas!
¡Oh, qué encendidos combates!
¿Por qué para obedecerlos,
blando Amor, debí dejarte?
Hícelo al fin, y aun ansiando
volver iluso a embarcarme,
por la paz de las cabañas
troqué los revueltos mares.
Quedáronme de mis yerros
estas quejas lamentables,
que a besar tus pies dichosas
vuelan hoy al Manzanares.
Ellas en más claros días
templaron mis crudos males,
y aun ahora en blando alivio
me ordena Amor que las cante.
Óyelas, pues, y no temas,
no temas que ellas te engañen;
que Amor no finge en el campo
como finge en las ciudades.
| 1romance
|
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
| 11cantar
|
Pero tornando al vestiglo
y su diforme figura,
digna de ser en el siglo
para siempre en escriptura,
digo que la su hechura,
maguer que de puerco fuese,
nunca fue quien jamás viese
tal braveza en catadura.
| 15octavilla
|
No más pedirte que tu blanca diestra
en mi sombrero ponga el fino lazo,
que en sus colores tu firmeza muestra,
que allí le colocó tu airoso brazo;
no más entre los dos un albedrío,
tuyo mi corazón, el tuyo mío.
| 34sexta_rima
|
Sobre una mesa de pintado pino
melancólica luz lanza un quinqué,
y un cuarto ni lujoso ni mezquino
a su reflejo pálido se ve.
Suenan las doce en el reloj vecino
y el libro cierra que anhelante lé
un hombre ya caduco, y cuenta atento
de cansado reloj el golpe lento.
| 2octava_real
|
Pues en ti pierdo el sol hoy,
Sin tu sol no he de vivir;
Sultana: a Córdoba voy,
Que en las tinieblas que estoy,
Presto, a fe, que he de morir.
| 29quintilla
|
De su mirada largamente verde
la luz caía como un agua seca
en transparentes y profundos círculos
de fresca fuerza.
| 36estrofa_sáfica
|
Irá el pálido mendigo
En pos del rico avariento
Acusador y testigo,
Demandando pan y abrigo
De su alcázar opulento.
| 29quintilla
|
Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira,
bruma y tono menor —¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol— ¡toda la lira!
| 7serventesio
|
¿Con qué muestras tal pujanza?
- ¡Con lanza!
- Arma antigua es esa tal.
- ¡Puñal!
- Ése ya es menos que nada..
- ¡Con espada!
- ¡Me da igual una estocada
que un disparo de escopeta!
¡Mato a quien no me respeta
con lanza, puñal o espada!
| 0ovillejo
|
Reparad en mi dolor,
no me seáis inadvertida,
concededle a la mi vida
siquiera algún miramiento;
no dejéis que muera así
entre penas abatido,
miradme, por Dios, os pido,
¡miradme sólo un momento!
| 15octavilla
|
Y al fin resbala, y cae como gota
de rocío, al pensar
que, cual hoy por ayer, por hoy mañana,
volveremos los dos a suspirar.
| 23cuarteto_lira
|
Todos los mis bienes
los pongan en benta;
pero la chaqueta e los alamares
por Dios no la bendas.
| 26seguidilla_gitana
|
Mas no quiera Dios que sea
si ha de ser a costa tuya,
y mi vida se destruya
primero que en tal te vea.
Que un corazón que en mi pecho
está ardiendo en fuego extraño,
más temor tiene a tu daño
que respecto a su provecho.
| 28copla_castellana
|
¡Y pues tras la tormenta vienes de peregrino
real, a la morada que entristeció el destino,
| 3couplet
|
Subsets and Splits
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