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46 classes
Bien amar nunca mudado, serviçio firme, leal, serán cantos agua y cal para soldar lo quebrado. Que quien siembra tal simiente, tan por el cabo sin medio, a la postre o al comedio se sentirá lo que siente el siervo leal y sirviente.
38novena
En el mi lecho yacía una noche a la sazón que Bruto al sabio Catón demandó cómo faría en las gentes que bolvía el suegro contra Pompeo segund lo cuenta el Anneo en su gentil poesía.
15octavilla
Como Tántalo que está en el agua en tal manera que hasta la barba le da y al tiempo que a beber va húyele, que no le espera, y la fruta que comiera tan bien huye y no le toca. ¡O mal que así desespera, que de hambre y sed se muera viendo el remedio a la boca!
25décima_antigua
Cuando expiró de su dolor el grito, como sombría estatua de granito quedó Moisés en la montaña inerte, esperando que el Ángel de la Muerte su espíritu llevara a lo infinito
32quinteto
¿por qué tiembla el sepulcro, y desquiciadas sus sempiternas losas de repente, al pálido brillar de las antorchas los justos y la tierra se conmueven? El luto se derrama por el suelo, al ángel entregado de la muerte, que a la virtud persigue: ella medrosa al túmulo volóse para siempre, que el campeón ya no muestra el rostro altivo fatal a los tiranos, ni la hueste repite de la Patria el sacro nombre, decreto de victoria tantas veces.
18romance_arte_mayor
Baco, donde ella está, su gusto anuncia, y ella derrama en coplas el poleo, con pa y vereda, y el mastranzo y juncia.
33terceto
tú dende la hoguera al cielo levantaste al fuerte Alcides, tú en la más alta esfera con las estrellas mides al Cid, clara victoria de mil lides.
14lira
Ya que el ajeno provecho me causa a mí daño tanto, al menos templad el llanto ya que vivís en mi pecho; si no, con él sacaréis las entrañas donde estáis, pues de ellas mismas sacáis las lágrimas que vertéis
28copla_castellana
Bolvime por do veniera como quien non se confía, buscando quien me truxiera en su guarda e conpañía; [e] maguer que en torno avía las ánimas que recuento, non lo vi, nin fuy contento, nin supe qué me faría.
15octavilla
Ver tanto feliz galán, Tanta enamorada bella, Que en plática amante van Sin curarse él de tu afán, Sin adivinarle ella
29quintilla
¿Quién es el geógrafo hispano? Miñano. ¿Quién para hablar da cartilla? Hermosilla. ¿Quién vence a los dramaturgos? Burgos. ¿Quién son esos tres Licurgos que allanan empresas tales? ¿Si serán "los tres iguales" Miñano, Hermosilla, Burgos?
0ovillejo
Cuando llegaban las yerras, ¡cosa que daba calor! tanto gaucho pialador y tironiador sin yel-. ¡Ah tiempos!... pero sin él se ha visto tanto primor.
12sextilla
No me mire usté a la cara, que me da mucha bergüensa de lo que la gente jabla.
30soleá
Uy esta rama tan parecida a un hombre croa el poema.
8haiku
Solo queda la semilla y también es algo bueno; mi placer no tiene freno de comerte por completa. Es el hambre del poeta que se sacia con la fruta de mujer que se disfruta desde el beso en la mejilla.
15octavilla
Como una planta llena de estéril jugo que ahoga de sus ramas la florescencia, de tu propia alegría serás verdugo y morirás ahogado por la impotencia como una planta llena de estéril jugo.
32quinteto
Buey que vi en mi niñez echando vaho un día bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, en la hacienda fecunda, plena de la armonía del trópico; paloma de los bosques sonoros del viento, de las hachas, de pájaros y toros salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía.
39sexteto
Caían los tristes por muchas maneras; bien como cuando del cielo cayeron los que los ángeles santos vencieron, en las batallas que fueron primeras. Quedaban algunos las caras enteras fuera del hielo, con ira bramando; otros las piernas en alto trepando, teniendo sus cuerpos y caras muy fieras de yuso, la bestia sangrienta mirando.
38novena
Deténte, cierzo muerto; ven, austro, que recurdas los amores, aspira por mi huerto, y corran sus olores, y pacerá el amado entre las flores.
14lira
Por hacerle servicio y por más le alegrar convidáronle todos para darle a yantar; le rogaron señale a quién sacrificar; mandó matar un toro, que podría bastar.
9cuaderna_vía
Doraba la luna el río -¡fresco de la madrugada!-. Por el mar venían olas teñidas de luz de alba. El campo débil y triste se iba alumbrando. Quedaba el canto roto de un grillo, la queja oscura de un agua. Huía el viento a su gruta, el horror a su cabaña; en el verde de los pinos se iban abriendo las alas. Las estrellas se morían, se rasaba la montaña; allá en el pozo del huerto la golondrina cantaba.
1romance
Juramento llevan hecho, todos juntos a una voz, de no volver a Castilla sin el conde su señor. La imagen suya de piedra llevan en un carretón, resueltos, si atrás no vuelve, de no volver ellos, no, y el que paso atrás volviese que quedase por traidor. Alzaron todos las manos en señal que se juró. Acabado su homenaje, pusiéronle su pendón y besáronle la mano desde el chico hasta el mayor, y como buenos vasallos caminan para Arlanzón, al paso que andan los bueyes y a las vueltas que da el sol. Desierta dejan a Burgos y pueblos alrededor; solas quedan las mujeres y aquellos que niños son. Tratando van del concierto del caballo y el azor, si ha de hacer libre a Castilla del feudo que da a León. Y antes de entrar en Navarra toparon, junto al mojón, al conde Fernán González, en cuya demanda son, con su esposa doña Sancha, que con astucia y valor lo sacó de Castroviejo con el engaño que usó. Con sus hierros y prisiones venían juntos los dos, y al estruendo de las armas el conde se alborotó; mas conociendo a los suyos, de esta suerte les habló: ¿Dó venis, mis castellanos? Digádesmelo, por Dios. ¿Cómo dejáis mis castillos a peligro de Almanzor? Allí habló Ñuño Laínez: íbamos, señor, por vos, a quedar presos o muertos o a sacaros de prisión.
1romance
seguidillas gitanas canta mi chula. que como es tan gitana gitano gusta,
22seguidilla
Las mil leyes pienso a fe que de vuestro docto pecho traen alcuña y siendo así no diré que tenéis todo el derecho en la uña.
31estrofa_manriqueña
Tú la dejaste llorando, yo llegueme luego allí, quejóseme ella de ti, respondile suspirando: "No te espantes de esta fiera, porque no está su placer en solo ella no querer sino en que ninguna quiera."
28copla_castellana
la que siempre os ofendió, la adúltera del Esposo más honrado y más hermoso que el cielo a la tierra dio?
19redondilla
Muerto se quedó en la calle con un puñal en el pecho. No lo conocía nadie.
10tercetillo
Como el mundo es redondo, el mundo rueda; si mañana, rodando, este veneno envenena a su vez, ¿por qué acusarme?, ¿puedo dar más de lo que a mí me dieron?
21silva_arromanzada
Corre a la ilesia y confiesa: que tú tiene en este mundo mir cositas malas jechas.
30soleá
¿Sabes, sabes? El modorro allá donde se anda a grillos burlan de él los mozalvillos que andan con él en el corro: armanle mil guadramañas, unol pela las pestañas, otrol pela los cabellos, asi se pierde tras ellos metido por las cabañas.
38novena
Quedando en pié Mudarra, hondo suspiro Arrojó Zaide; y con cansada lengua Anudó el hilo de la horrible historia, Y prosiguió en decir de esta manera : "Sí, el noble Lara, el desdichado padre Vió de sus siete hijos las cabezas. Encima del bufete, en una fila, Y por órd^n de edad, ay triste] puestas Aunque desfiguradas y espantables, Cual de lejos traídas, y entre yerbas, Espíritus y sales conservadas, Distinguió en cada cual las propias señas." "•En estatua de hielo convertido, Fijos los ojos, sin moverse, en ellas, Y los latidos del hinchado pecho Dando tansolo en él de vida muestras," " Quedó Lara infeliz,...Ah! ¿cómo puede Mi débil voz la situación horrenda Con palabras pintar?,...Padre es preciso, Padre es preciso ser, para entenderla. " " U n esclavo que oculto allí con otros. Por órden de Giafar, estaba alerta, Mil veces me ha contado de aquel dia Hasta las circunstancias mas pequeñas." " Sin habla Gústios, ó mejor, sin vida. Estuvo sin moverse una gran pieza : Luego un temblor lijero, imperceptible Apareció en sus miembros, y en violenta " "Convulsión terminó 5 pero tornando A la inmobilidad, gira y pasea Los ojos, cual los ojos de un espectro, Por una y otra de las siete prendas Sonrisa amarga agita un breve instante Sus labios sin color, y en tanto queman Sus mejillas dos lágrimas, y luego Los tiernos hijos á nombrar comienza, " " Los ojos enclavando en el que nombra, Y esperando tal vez, ayl su respuesta : Diego!.. M a r t í n ! . . Fernando!.. Suero!.. Enrico!. Veremundo!... Gonzalo!... y cuando llega" " A este nombre, dos veces lo repite ; Y recobrando esfuerzo y vida nueva, Entrambas manos trémulas extiende, Agarra de Gonzalo la cabeza, " " Y la alza; pero al verla sin el cuerpo. Un grito arroja, y súbito la suelta, Cual si hecha de encendido hierro fuese. Empero torna á asirla, se la lleva" " A los labios, y un beso en la insensible Mejilla imprime....La frialdad horrenda, La ascosa fetidez sufrir no pudo, Y como cuerpo muerto cayó en tierra :" " Aquel resto infeliz del hijo suyo Cayó sobre su pecho, y desde él rueda Por la alfombra, dejando sucio rastro De sangre helada, corrompida y negra. " " N i aun Giafar, ya saciado de venganza, Pudo aguantar mas tiempo tal escena ; Y huyó bramando, como brama el tigre, Cansado de exterminio, á su caverna."
18romance_arte_mayor
Ya se acerca, señor, o ya es llegada la edad gloriosa en que promete el cielo una grey y un pastor solo en el suelo, por suerte a vuestros tiempos reservada;
24cuarteto
por ti el mayor amigo l´es importuno, grave y enojoso: yo puedo ser testigo, que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo,
14lira
No quiero que me quieras, ni yo quererte, sino que me aborrezcas y aborrezerte
22seguidilla
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día me admiró tu cariño mucho más; porque lo que hay en mí, que vale algo eso..., ¡ni lo pudiste sospechar!
21silva_arromanzada
¿A quién me quejo?, que no escucha cosa, de cuantas digo quien debría escucharme. Eco sola me muestra ser piadosa;
33terceto
En Santa Águeda de Burgos, do juran los hijosdalgo, allí toma juramento el Cid al rey castellano. Villanos te maten, Alonso: villanos, que no hidalgos; de las Asturias de Oviedo, que no sean castellanos; caballeros vayan en yeguas, en yeguas, que no en caballos; las riendas traigan de cuerda y no con frenos dorados, abarcas traigan calzadas y no zapatos con lazo, las piernas traigan desnudas, no calzas de fino paño ; traigan capas aguaderas, no capuces ni tabardos, con camisones de estopa, no de holanda ni labrados. Mátente con aguijadas, no con lanzas ni con dardos; con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados. Mátente por las aradas, no por caminos hollados; sáquente el corazón por el derecho costado, si no dices la verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. Allí respondió el buen rey, bien oiréis lo que ha hablado: Mucho me aprietas, Rodrigo; Rodrigo, mal me has tratado; mas hoy me tomas la jura eras me besarás la mano. Allí respondió el buen Cid como hombre muy enojado: Aqueso será, buen rey, como fuer galardonado, que allá en las otras tierras dan sueldo a los hijosdalgo. Por besar mano de rey no me tengo por honrado; porque la besó mi padre me tengo por afrentado. Vete de mis tierras, Cid, mal caballero probado; vete, no m'entres en ellas hasta un año pasado. Que me place, dijo el Cid; que me place de buen grado por ser la primera cosa que mandas en tu reinado. Tú me destierras por uno, yo me destierro por cuatro. Ya se partía el buen Cid de Bivar esos palacios; las puertas deja cerradas, los alamudes echados, las cadenas deja llenas de podencos y de galgos; con él lleva sus halcones, los pollos y los mudados; con él van cien caballeros, todos eran hijos de algo; los unos iban a muía y los otros a caballo; por una ribera arriba al Cid van acompañando, acompañándolo iban mientras él iba cazando.
1romance
Jamás vi peor estado que es el no atrever y osar, y entre el callar y hablar, verse un hombre sepultado. Y así no quejo del daño por ser tú quien lo causó, sino por ver que llegó a mal tiempo el desengaño.
28copla_castellana
¡Rosas del anhelo, voces del consuelo, amores del Cielo!
10tercetillo
No igas que no me quieres; no me pongas de manera que hasta der sielo reniegue.
30soleá
¡Benditos aquellos que con el azada sustentan su vida y viven contentos, y de cuando en cuando conocen morada y sufren pacientes las lluvias y vientos! Estos que no temen a sus movimientos, ni saben las cosas del tiempo pasado, ni de las presentes ni se hacen cuidado, ni las venideras de los nacimientos.
41copla_arte_mayor
Converso con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.
7serventesio
Con las horas los días, con los días los años volarán, y a aquella puerta llamarás al cabo... ¿Quién deja de llamar?
21silva_arromanzada
Chiquiya, ¡cómo m'has puesto! Con un arfilé de a chabo se puée pasá me mi cuerpo.
30soleá
Tres días ha que te fuiste a los prados y a las fuentes, dejando las de mis ojos, adonde pudieras verte. ¿En qué mejores cristales quien ama mirarse puede, si espejos del alma vivos fueron las lágrimas siempre?
4octava
Y que por los poderíos de este madero preciado sería por su pecado el reino de los judíos destruido y asolado; y con don de profecía alumbrado su sentido, dijo que en él se pondría un hombre por quien sería todo el mundo redimido.
6copla_real
¿La infancia de mis ojos y el leve roce de la sangre en mis venas, Señor, en dónde?
22seguidilla
Ven, noche amiga; ven, y con tu manto mi amor encubre y la esperanza mía; ven, y mi planta entre tus sombras guía a ver de Clori el peregrino encanto;
24cuarteto
Si tienes la pena atrás, jamás te tengan preso sus cuerdas ni pierdas lo que más fuerza te dé: la Fe. Que aunque te parezca que nunca acabe la tristeza, busca siempre la Belleza y jamás pierdas la Fe.
0ovillejo
¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda cuando, perdido el rumbo, erraste la derrota? Si te sepulta arena, ¿qué sirve fama heroica?; que nunca desdichados sus pensamientos logran.
4octava
Buitres voraces de potentes garras cerníanse en las fértiles campiñas, y se oía la voz de las cigarras cantar entre los troncos de las parras que florecían de Engadí en las viñas
32quinteto
escuchad vos mis quejas, que mi llanto no es indicio de no rabiosa pena; no vayan tan perdidas como siempre tan bien lloradas lágrimas.
37estrofa_francisco_de_la_torre
Con sal, agua, huevo y especias Una dura pasta queda, Sazonada en honda rueda, Con tomate y sal aprecias.
19redondilla
Yo he visto muchos cantores, con famas bien obtenidas, y que después de alquiridas no las quieren sustentar-: parece que sin largar se cansaron en partidas.
12sextilla
Que trae en vez de olivo una rosa de fuego. Un búcaro latino, un noble vaso griego.
3couplet
Del polvo de la tierra, saco yo coplas; No bien se acaba una, Ya tengo otra.
22seguidilla
A pesar de calumnias, Ricci, noble guerrero, expira en las prisiones con toda gloria, honor y buen concepto.
17endecha_real
¡Oh cuán bienaventurada sois, prima, porque creístes lo que del ángel oístes, pues mediante su embajada, Hijo de Dios concebistes! Y las grandezas oídas, por el ángel prometidas, que por humilde se os dan, en vos y por vos serán perfectamente cumplidas.
6copla_real
Te he visto no sé dónde, ni sé cuándo. ¡Ah! Sí, ya lo recuerdo; fue soñando.
3couplet
Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.
33terceto
Cuando sea primavera florecerá cada rosa con luz fina y poderosa tan capaz de cortar todo desde el silencio y estío; veré la magia y rosal justo en harinas de cal y así creciendo en el lodo.
15octavilla
Sin libros y sin papeles, sin tratos, cuentas ni cuentos, cuando quieren escribir piden prestado el tintero.
11cantar
Don García de Padilla, ese que Dios perdonase, tomara al rey por la mano y apartólo en puridad Un castillo hay en Consuegra que en el mundo no hay su par, mejor es para vos, rey, que lo sabréis sustentar. No sufráis más que le tenga ese prior de Sant Joan; convidédesle, buen rey, convidédesle a yantar; la comida que le diéredes fuese como en Toro a don Juan: que le cortéis la cabeza sin ninguna piedad; desque se la hayáis cortado en tenencia me lo dad. Ellos en aquesto estando el prior llegado ha. Mantenga Dios a tu Alteza y a tu corona real. Bien vengáis el buen prior; digádesme la verdad: El castillo de Consuegra, sepamos, ¿por quién está? El castillo con la villa, señor, a vuestro mandar. Pues convidóos, el prior, para conmigo yantar. Pláceme, dijo, buen rey, de muy buena voluntad; déme licencia tu Alteza, licencia me quiera dar, monjes nuevos son venidos, irélos a aposentar. Vais con Dios, Hernán Rodrigo, luego vos queráis tornar. Vase para la cocina, do su cocinero está; así habla con él como si fuera su igual: Tomes estos mis vestidos, los tuyos me quieras dar y a hora de media noche salirte has a pasear. Vase a la caballeriza, do su macho fuera a hallar. ¡Macho rucio, macho rucio, Dios te me quiera guardar! Ya de dos me has escapado, con aquesta tres serán; si de aquesta tú me escapas luego te entiendo ahorrar Presto le echa la silla, comienza de cabalgar. Media noche era por filo, los gallos querían cantar, cuando entraba por Toledo, por Toledo, esa ciudad; antes que el gallo cantase a Consuegra fué a llegar. Halló las guardas velando comiénzales de hablar. Digádesme, veladores, digádesme la verdad; el castillo de Consuegra si sabéis por quien está. El castillo con la villa por el prior de Sant Joan. Pues abrid luego las puertas; catadle aquí donde está. La guarda desque lo oyó abriólas de par en par. Tomases allá ese macho, del muy bien quieras curar; déjesme la vela a mí que yo la quiero velar. ¡Vela, vela, veladores, así mala rabia os mate, que quien a buen señor sirve este galardón le dan! El prior estando en esto el rey que llegado ha; halló las guardas velando, comenzóles de hablar. Decidme los veladores, que Dios os guarde de mal: el castillo de Consuegra, ¿por quién se tiene o está? El castillo con la villa por el prior de Sant Joan. Pues abrid luego las puertas, que véislo aquí donde está. ¡Afuera, afuera, buen rey, que el prior llegado ha! ¡Macho rucio dijo el rey muermo te quiera matar! Ábreme, tú, buen prior, allá me dejes entrar; por mi corona te juro de no hacerte ningún mal. Hacerlo vos, el buen rey, agora en mi mano está. Mandárale abrir las puertas, dióle muy bien de cenar.
1romance
No pretendas que te diga Cuál venganza, por terrible, Sea mejor; Sólo el tiempo bien castiga: Ese es, Juan, el inflexible Vengador!
31estrofa_manriqueña
Júpiter a los dioses dice y prueba que es bien que sea de Amor Psique la esposa. Mercurio abaja, y presto al cielo lleva a Psique, con tal nueva muy gozosa; la cual por diosa Júpiter aprueba, hecha inmortal, y luego los desposa, haciendo que el licor de ambrosia sienta; de que Venus se aplaca y se contenta.
4octava
La fuerza del fuego que alumbra que ciega mi cuerpo, mi alma, mi muerte, mi vida, do entra, do hiere, do toca, do llega, mata y no muere su llama encendida. Pues ¿qué haré triste, que todo me ofende? Lo bueno y lo malo me causan congoja, quemándome el fuego que mata, que enciende, su fuerza que fuerza, que ata, que prende, que prende, que suelta, que tira, que afloja.
38novena
Por ende, señora mía, Vuestro buen gesto alegrad Con placer y lozanía; Pues el mundo es vanidad Que yo ya no osaría Descubrir la puridad De un secreto que yo sé.
20septilla
Fijaron una fecha para ir a contender; los romanos se afligen, no sabiendo qué hacer, pues, al no ser letrados, no podrán entender a los griegos doctores y su mucho saber
9cuaderna_vía
Desque á Sálas llegó, correr los campos Y por sus quiebras ásperas perderse, Ora con un azor ó una ballesta, Ora con cazadores y lebreles, Es su contento y diversión. El cuadro Que la naturaleza allí le ofrece, Y que el influjo del invierno atristar Le interesa, le exalta y le suspende» El gran sacudimiento que á su alma, Buena y sensible cuanto noble y fuerte, Diera en tan corlo espacio de sucesos Extraños y terribles la creciente, Que á un mar desconocido le arrastraba Acrecentó los grados de su temple. Los pelados peñascos y los riscos Áridos, donde el viento se embravece De yertos pinos los oscuros bosques? Que de voraces lobos son albergue Las gargantas y berrendos precipicios Y valles sepultados bajo nieve, En que algún corzo ó ganadillo pobre En vano busca abrigo, sol y verde; Y hasta el mismo respeto y el asombro Con que se apartan de él y huyen al verle Pastores y labriegos, (pues la fama De que es el alma de Gonzalo crece En el vulgo ignorante cada dia) Un total tan fantástico y solemne Forman, que con los nuevos pensamientos Del joven cordobés sin duda tienen Armonía mayor que tus encantos, Claro Guadalquivir, y tus verjeles. Se halla en una existencia tan distinta De la que acaba de tener, y vese En escena tan nueva, tan extraña, Y allá en su corazón y activa mente Ha habido en pensamientos y afecciones Tan súbita mudanza, que se puede Asegurar, ser otro muy diverso Del que era allá en los campos cordobeses. Solo en su corazón ( que están grabados Con un buril de fuego) permanecen Dos antiguos afectos, y han crecido Con las mudanzas mismas de la suerte. Si apacibles nacieron en las flores Que de Guadalquivir las auras mecen, Son un volcan de Arlanza en Ere los hielos, Do el cierzo bramador su saña ejerce; Pues jamas en el pecho de Mudarra Tanto poder tuvieron, como tienen El respeto á la sombra de su madre, Y acia Kerima su pasión ardiente. Aquel, con los sucesos, las fortunas Y esperanzas, de que es blanco y juguete, Ligado está con vínculos estrechos ; Y esta, á que tantas ilusiones debe. Esta tierna pasión correspondida, Tan contrariada estaba por la suerte, Por el cielo y el mundo inexorables, Que era imposible que domada fuese» Cuando corre el arroyo en la llanura, Cualquier frágil estorbo lo detiene Mas cuando entre los riscos y malezas Cobrando furia, tórnase torrente. Todo lo arrastra, y troncos y peñascos Azota, salva, y rebramando tuerce Sobre ellos su raudal, sin que haya cauce Que su ímpetu feroz dome y sujete. Pero....¡lo que es el corazón del hombre ! ¿Quién penetrar su laberinto puede ?— Esta pasión profunda, inarrancable, Que todo el corazón cautivo tiene Del cordobés Expósito, borrada, Olvidada, y aun casi muerta á verse Ha llegado á tal punto, que cualquiera Juzgara, que tornar nunca pudiese. El impensado cambio de fortuna. Del padre fiero de su bien la muerte, La historia atroz de su infeliz familia, La inopinada ausencia; el ver patente A su amor tanto obstáculo invencible, Su larga marcha, y encontrando siempre Nuevos objetos, situaciones nuevas ; Los abrazos del padre, y finalmente El retar al traidor, á quien le manda El cielo exterminar; llegó á tenerle Tan ocupadas alma y fantasía. Que en ellas el amor creyera verse Ahogado, y de Kerima la memoria Ya reducida á pasajero y leve Recuerdo, cual de sueño fugitivo. Que á la luz de la aurora desparece. Mas, ay! era un amor que concertaron Los astros á despecho de la suerte, Y un amor tal su presa no abandona, Por mas que abandonarla un punto muestre. Un súbito relámpago confunde A medio dia, ofusca y oscurece El claro resplandor del sol eterno •, El trueno retumbante acalla y vence Por el momento que la nube rasga De la gran catarata, que desciende Del monte, la alta voz con que los valles, Campos y selvas turba y ensordece ; Pero pasa el relámpago, y el trueno Calla también, y á su grandeza vuelve El inmutable sol, y los bramidos Del raudal tornan á reinar cual siempre. Así ya que Mudarra en ocio espera El plazo del combate, y que su mente Torna á encontrarse en calma de Keriina El amor, mas tenaz, mas vivo y fuerte Tornó en su corazón á levantarse Al paso que imposible, mas ardiente Y mas constante con la ausencia eterna, Y en frenesí continuo al joven pierde. Ya los helados troncos de los bosques Que á Sálas cercan, entallado tienen El nombre de Kerima en sus cortezas Y ha escrito y ha borrado muchas veces La punta de una flecha dulces versos, Con árabes extraños caracteres, En el musgo que viste los peñascos, Y en el papel de inmaculada nieve Y han sonado en las grutas, en los montes, Y en las góticas cimbrias, del rugiente Silbido de aquilón acompañados, Los sabrosos cantares, que ba dos meses Sonaban en la tumba de Zahira, Y de la Albaida en huertos y paredes, Al blando susurrar del aura suave, Entre jazmines, nardos y claveles.
18romance_arte_mayor
Oí, Señor, tu sonido y temeroso quedé; tus obras consideré y quedé despavorido. Porque oyendo la grandeza de la tu divinidad, espantóme la humildad que escogiste, y la bajeza.
28copla_castellana
Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro?
28copla_castellana
Tú, tu vientre caudaloso, el hijo y el palomar. Esposa, sobre tu esposo suenan los pasos del mar.
5cuarteta
O ¿quién os ha traído a ser vecinas del Tajo, de sus montes y campaña? O ¿quién es el que os guía y acompaña de tierras tan ajenas peregrinas?
24cuarteto
No dejó grandes tesoros, ni alcanzó muchas riquezas ni vajillas; mas hizo guerra a los moros, ganando sus fortalezas y sus villas; y en las lides que venció, cuántos moros y caballos se perdieron; y en este oficio ganó las rentas y los vasallos que le dieron.
31estrofa_manriqueña
El agua se desploma, ¿o es el llanto?, y un vuelo de palomas desde el tajo sostiene en gallardía de espinelas piedra y suspiro.
36estrofa_sáfica
¡Oh vida dulce y sabrosa, si no fuese ya pasada; sazón bienaventurada, Temporada venturosa! ¡Oh descanso en que me vi! ¡Oh bien de mil bienes lleno! Tiempo bueno, tiempo bueno, ¿Quién te me apartó de mí?
28copla_castellana
Asi morir debía en este siglo adverso el jefe que llevaba la insigna de Jesús grabada al pecho,
17endecha_real
¿Será que el alma su inmortal esencia entre sueños revela, y desatada del tiempo y la medida su existencia, la eternidad formula a la espantada mente oscura del hombre? ¡Oh ciencia! ¡Oh ciencia tan grave, tan profunda y estirada! Vergüenza ten y permanece muda. ¿Puedes tú acaso resolver mi duda?
2octava_real
Aun aquel Hijo de Dios, para subirnos al cielo, descendió a nacer acá entre nos, y a morir en este suelo do murió.
12sextilla
y por uno y otro lado andáis tomando consejo tan prolijas, que el espejo da bostezos de cansado;
19redondilla
Es hombre de piel quemada, de arados y surco regio sin medida, el dolor le importa nada. Nunca tuvo privilegio en su vida.
31estrofa_manriqueña
Bodas se hacían en Francia, allá dentro de París ¡Cuán bien que guía la danza esta doña Beatriz! ¡Cuán bien que se la miraba el buen conde don Martín! ¿Qué miráis aquí, buen conde? conde, ¿qué miráis aquí? Decid si miráis la danza o si me miráis a mí. Que no miro yo a la danza, porque muchas danzas vi, miro yo vuestra lindeza que me hace penar a mí. Si bien os parezco, conde, conde, saquéisme de aquí, que un marido me dan viejo y no puede ir tras de mí.
1romance
Apaga mis enojos, pues que ninguno basta a deshacellos, y véante mis ojos, pues eres lumbre dellos, y sólo para ti quiero tenellos.
14lira
Y en el gabinete del café galante Ella se encontraba con su nuevo amante, Peregrino pálido de un país distante.
42terceto_monorrimo
Y no habrá para ninguno Privilegio ni exención, Sin justicia no habrá alguno, Porque iremos uno a uno Por pena o por remisión.
29quintilla
Oye, señora, benigna los inocentes cantares que del Tormes en la vega dicta Amor a sus zagales, los cantares que algún día envueltos en tiernos ayes tal vez las serranas bellas oyeron con rostro afable. En la primavera alegre de mis años con süave caramillo y blandos tonos los canté por estos valles, cuando el bozo delicado aún no empezaba a apuntarme, ni el ánimo me afligían los sabios con sus verdades. La dulce Naturaleza, como cariñosa madre, despertó mi helado pecho, y el Amor me hizo quejarme. Entonces, ¡quién unos días volviera tan agradables!, vi la fuerza encantadora de unos ojos celestiales, el imán irresistible 25 de un halagüeño semblante, y las delicias de un habla toda mieles y azahares; y embebecido y colgado de sus gracias y donaires, recibí la ley rendido, y temí el rigor cobarde. Yo adoré y gocé venturas, o lloré agudos pesares. ¿Es acaso amar delito? ¡Quién no será de él culpable! ¡Quién en la feliz aurora de una edad crédula y fácil, cuando todo al gusto ríe y el seno en júbilos arde, no cedió al plácido aliento que bonancible a engolfarse por el sosegado golfo lleva su inexperta nave! Después los años severos, sufridos ya los embates por desconocidos rumbos de mil fieros huracanes, aherrojándome imperiosos con sus cadenas fatales, en voz triste y faz ceñuda mandaron que atrás tornase. ¡Ay, qué bárbaras contiendas! ¡Oh, qué encendidos combates! ¿Por qué para obedecerlos, blando Amor, debí dejarte? Hícelo al fin, y aun ansiando volver iluso a embarcarme, por la paz de las cabañas troqué los revueltos mares. Quedáronme de mis yerros estas quejas lamentables, que a besar tus pies dichosas vuelan hoy al Manzanares. Ellas en más claros días templaron mis crudos males, y aun ahora en blando alivio me ordena Amor que las cante. Óyelas, pues, y no temas, no temas que ellas te engañen; que Amor no finge en el campo como finge en las ciudades.
1romance
Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata.
11cantar
Pero tornando al vestiglo y su diforme figura, digna de ser en el siglo para siempre en escriptura, digo que la su hechura, maguer que de puerco fuese, nunca fue quien jamás viese tal braveza en catadura.
15octavilla
No más pedirte que tu blanca diestra en mi sombrero ponga el fino lazo, que en sus colores tu firmeza muestra, que allí le colocó tu airoso brazo; no más entre los dos un albedrío, tuyo mi corazón, el tuyo mío.
34sexta_rima
Sobre una mesa de pintado pino melancólica luz lanza un quinqué, y un cuarto ni lujoso ni mezquino a su reflejo pálido se ve. Suenan las doce en el reloj vecino y el libro cierra que anhelante lé un hombre ya caduco, y cuenta atento de cansado reloj el golpe lento.
2octava_real
Pues en ti pierdo el sol hoy, Sin tu sol no he de vivir; Sultana: a Córdoba voy, Que en las tinieblas que estoy, Presto, a fe, que he de morir.
29quintilla
De su mirada largamente verde la luz caía como un agua seca en transparentes y profundos círculos de fresca fuerza.
36estrofa_sáfica
Irá el pálido mendigo En pos del rico avariento Acusador y testigo, Demandando pan y abrigo De su alcázar opulento.
29quintilla
Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira, bruma y tono menor —¡toda la flauta!, y Aurora, hija del Sol— ¡toda la lira!
7serventesio
¿Con qué muestras tal pujanza? - ¡Con lanza! - Arma antigua es esa tal. - ¡Puñal! - Ése ya es menos que nada.. - ¡Con espada! - ¡Me da igual una estocada que un disparo de escopeta! ¡Mato a quien no me respeta con lanza, puñal o espada!
0ovillejo
Reparad en mi dolor, no me seáis inadvertida, concededle a la mi vida siquiera algún miramiento; no dejéis que muera así entre penas abatido, miradme, por Dios, os pido, ¡miradme sólo un momento!
15octavilla
Y al fin resbala, y cae como gota de rocío, al pensar que, cual hoy por ayer, por hoy mañana, volveremos los dos a suspirar.
23cuarteto_lira
Todos los mis bienes los pongan en benta; pero la chaqueta e los alamares por Dios no la bendas.
26seguidilla_gitana
Mas no quiera Dios que sea si ha de ser a costa tuya, y mi vida se destruya primero que en tal te vea. Que un corazón que en mi pecho está ardiendo en fuego extraño, más temor tiene a tu daño que respecto a su provecho.
28copla_castellana
¡Y pues tras la tormenta vienes de peregrino real, a la morada que entristeció el destino,
3couplet