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46 classes
Lo cual, precedentes recomendaciones, las humiles fijas a ti recordamos, por cuanto las graves estimulaciones, no somos silvestres que no las sintamos; mas cuando en aquellas constantes llamamos la gracia de Aquel que fizo a Balán mudar el intento, y tuvo el Jordán, a todas estrellas y fados sobramos.
41copla_arte_mayor
¿Dices que nada se crea? No te importe, con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano.
11cantar
El naranjo sabe a vida y el olivo a tiempo sabe. Y entre el clamor de los dos mis pasiones se debaten.
11cantar
Es tu comienzo lloroso, tu salida siempre amarga y nunca buena, lo de en medio trabajoso, y a quien das vida más larga le das pena. Así los bienes -muriendo y con sudor- se procuran y los das; los males vienen corriendo; después de venidos, duran mucho más.
31estrofa_manriqueña
Luna menguante las ventanas cerradas y el puente roto
8haiku
Tu carne buscó en mi mapa el amarillo de España.
3couplet
De esperanza fui vestido y de lealtad cubierto cuando quise ser despierto me encontré muy adormido mas pues amo verdadero yo quiero padecer lo padecido que por mí fue escogido el partido de que me fallo extranjero.
25décima_antigua
¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro?
19redondilla
Y ella prosigue alegre su camino, feliz, risueña, impávida, ¿y por qué? Porque no brota sangre de la herida... ¡Porque el muerto está en pie!
21silva_arromanzada
Hierbas aplica a sus llagas, que si no sanan entonces, en virtud de tales manos lisonjean los dolores.
11cantar
Templado, pula en la maestra mano el generoso pájaro su pluma, o tan mudo en la alcándara, que en vano aun desmentir al cascabel presuma; tascando haga el freno de oro, cano, del caballo andaluz la ociosa espuma; gima el lebrel en el cordón de seda, y al cuerno, al fin, la cítara suceda.
2octava_real
Pulimento y matiz del mármol terso es en la vieja estatua, y melodía en la cadencia rítmica del verso donde adquiere la antigua poesía pulimento y matiz del mármol terso.
32quinteto
¿Qué fin tendrá mi osadía? Porfía. ¿Y qué remedio mi daño? Engaño. ¿Quién es contrario a mi amor? Temor. Luego es forzoso el rigor, y locura el porfiar , pues mal se pueden juntar porfía, engaño y temor.
0ovillejo
¿Qué es de Córdoba en el día, Donde las ciencias hallaban Noble asiento, Do las artes á porfía Por su gloria se afanaban Y ornamento?
31estrofa_manriqueña
Del santo augusto Nombre de Jesús con anhelo seguiste las banderas, y fuiste de su tribu el jefe electo.
17endecha_real
La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla, ¡oh gran señora, digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme, Inés, que viene para que demos en ella.
28copla_castellana
Corriendo iba por el parque, luciendo una amplia sonrisa, tan contenta, Cuando me dio un buen ataque por transitar más deprisa de la cuenta.
31estrofa_manriqueña
Decid, Reina esclarecida, ¿dónde vais a pie, cansada, por el monte apresurada, siendo por madre escogida de Dios, y estando preñada? Siendo señora del cielo, ¿cómo vais por este suelo con tan poca autoridad? ¿Cómo en tanta soledad no habéis miedo ni recelo?
6copla_real
¿Qué será ver tantos reyes Que por saciar su ambición Pusieron la religión Por rúbrica de unas leyes De equívoca explicación?
29quintilla
Cabellos, ¡cuánta mudanza he visto después que os vi, y cuán mal parece ahí esa color de esperanza! Bien pensaba yo, cabellos (aunque con algún temor) que no fuera otro pastor digno de verse cabe ellos.
28copla_castellana
Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido por el yugo para el cuello.
5cuarteta
Hay en la España Citerior un Monte, Canato los antiguos le llamaron, Y hoy Peñalara: si el feroz Tiphonte Quando el Pelion, y el Osa colocaron Sobre Olimpo , este risco Carpentano Pone, tocara el Cielo con la mano.
34sexta_rima
Levantóse Gerineldo que al rey dejara dormido, fuese para la infanta donde estaba en el castillo. Abráisme, dijo, señora, abráisme, cuerpo garrido. ¿Quién sois vos, el caballero, que llamáis a mi postigo? Gerineldo soy, señora, vuestro tan querido amigo. Tomárala por la mano, en un lecho la ha metido, y besando y abrazando Gerineldo se ha dormido. Recordado había el rey de un sueño despavorido; tres veces lo había llamado, ninguna le ha respondido. Gerineldo, Gerineldo, mi camarero pulido, si me andas en traición, trátasme como a enemigo. O dormías con la infanta o me has vendido el castillo. Tomó la espada en la mano, en gran saña va encendido, fuérase para la cama donde a Gerineldo vido. Él quisiéralo matar, mas criole de chiquito. Sacara luego la espada, entre entrambos la ha metido, porque desque recordase viese cómo era sentido. Recordado había la infanta y la espada ha conocido. Recordaos, Gerineldo, que ya érades sentido, que la espada de mi padre yo me la he bien conocido.
1romance
¿Qué es esa siniestra esfinge que no nos deja avanzar? ¿por qué venir a borrar las dichas que uno se finge? ¿por qué nuestra fe restringe y aumenta nuestra ansiedad? ¿y por qué en tan corta edad lucha enorme, duda fiera?... Primavera, Primavera, tú no dices la verdad.
13espinela
Aún para combatir mi firme empeño viene a mi mente su visión tenaz... ¡Cuándo podré dormir con ese sueño en que acaba el soñar!
23cuarteto_lira
Mi hogar espera la luz de tu tesoro, carne de bronce, de seda y de topacio; ¡dórame todo con tu esplendor de oro, mujer, abierta lo mismo que un palacio!
7serventesio
Agradécele mucho cuanto ella por ti hiciere, ensálzalo en más precio de lo que ello valiere, no te muestres tacaño en lo que te pidiere ni seas porfiado contra lo que dijere.
9cuaderna_vía
Al escuchar la voz amenazante subir entre las brisas del desierto, Dios, por la ira y el temor cubierto, entre rayos de lumbre fulgurante dejó a Moisés en la montaña muerto.
32quinteto
recibe de la urna matinal luz sagrada que el vasto azul suaviza con límpida mirada.
3couplet
Contra la muerte no hay arma, ni escape, ni sacrificio cuando nos llaman a juicio los tribunales del Karma, nos aterra y nos alarma pensar en nuestra partida; pero ella está ahí vestida de noche para asustarnos y en un minuto cobrarnos el préstamo de la vida.
13espinela
Mi palomita con la tierna pluma, Aun no tocada de pichón amante, Pongo delante de tu simulacro, No la deseches.
36estrofa_sáfica
Cuando a uno aprisionas no le alivias con nada, hoy y mañana humillas su vida acongojada; el que te cree, preso gemirá en tu mesnada y por placer poquillo andará gran jornada.
9cuaderna_vía
¡El dolor de la vida, Que es temor y dolor!... ¡Hermano peregrino Que vas por mi camino, A los labios en flor, Detrás de unos cristales, No digas de dolor!
20septilla
Con el pecho desnudo iba, distraído como si familiares fuesen la villa y sus costumbres, y miré en un portal al mercader de sedas que desplegaba una, color de aurora, fría a los ojos, sintiendo sin tocarla la suavidad escurridiza. Ante un ciego cantor estuve largo espacio, único espectador, y parecía cantar para mí solo. Compré luego a una niña un ramo de jazmines amarillentos, pero en su olor ajado tuvo alivio la dejadez extraña que empezaba a aquejarme.
35unknown
Grandes guerras se publican en la tierra y en el mar y al conde Sol le nombraron por capitán general. La condesa, como es niña, no hacía sino llorar: acaban de ser casados y se tienen que apartar. i Cuántos días, cuántos meses, piensas estar por allá? Deja los meses, condesa, por años debes contar; si a los tres años no vuelvo, viuda te puedes llamar. Pasan los tres y los cuatro, pasan seis y pasan más, y el conde Sol no volvía, ni nuevas suyas fué a dar; ojos de la condesita no dejaban de llorar. Un día estando a la mesa, su padre la empieza a hablar: Deja el llanto, condesita, nueva vida tomarás; condes y duques te piden, te debes, hija, casar. Carta en mi corazón tengo de que el conde vivo está; no lo quiera Dios del cielo que yo me vuelva a casar. Dadme licencia, mi padre, para salirle a encontrar. La licencia tienes, hija, mi bendición además. Se retiró a su aposento, llora que te llorarás; se quitó medias de seda, de lana las fué a calzar; dejó zapatos de raso, los puso de cordobán, un brial de seda verde que valía una ciudad, y encima del brial puso un hábito de sayal. Esportilla de romera sobre el hombro se echó atrás, cogió el bordón en la mano y se fué a peregrinar. Anduvo siete reinados, morería y cristiandad; anduvo por mar y tierra, no pudo al conde encontrar. Cansada va la romera que ya no puede andar más; subió a un puerto, miró a un valle, un castillo vio asomar. Si aquel castillo es de moros, allí me cautivarán; mas si es de buenos cristianos, ellos me han de remediar. Y bajando unos pinares, gran vacada fué a encontrar. Vaquerito, vaquerito, por la Santa Trinidad, que me niegues la mentira y me digas la verdad: ¿de quién llevas tantas vacas de un mismo hierro y señal? Del conde Sol son, señora, que en aquel castillo está. Vaquerito, vaquerito, por la Santa Trinidad, si es el conde Sol tu amo, más te quiero preguntar: ¿cómo vive por acá? De la guerra llegó rico, mañana se va a casar; ya están muertas las gallinas, ya están amasando el pan; muchas gentes convidadas de lejos llegando van. Vaquerito, vaquerito, por la Santa Trinidad, por el camino más corto me has de encaminar allá. Jornada de todo un día en medio la hubo de andar; llegado ha frente al castillo, al conde Sol fué a encontrar, y arriba vio estar la novia en un alto ventanal. Dame limosna, buen conde, por Dios y su caridad. ¡Oh qué ojos de romera, en mi vida los vi tal! Sí los habrás visto, conde, si en Sevilla estado has. ¿La romera es de Sevilla? ¿ qué se cuenta por allá ? Del conde Sol, mi señor, poco bien y mucho mal. Echó la mano al bolsillo, un real de plata le da. Para tan grande señor poca limosna es un real. Pues pida la romerica, que lo que pida tendrá. Yo pido ese anillo de oro que en tu dedo chico está. Abrióse de arriba abajo el hábito de sayal. ¿No me conoces, buen conde? Mira si conocerás el brial de seda verde que me diste al desposar. Al mirarla en aquel traje, cayóse el conde hacia atrás; ni con agua ni con vino no le pueden recordar, si no es con palabras dulces que la romera le da. La novia bajó llorando, al ver al conde mortal, y abrazado a la romera se lo ha venido a encontrar. Malas mañas sacas, conde, no las podrás olvidar, que en viendo una nueva moza, luego la vas a abrazar. Malhaya la romerica, quién te trajo por acá. No la maldiga ninguno que es mi mujer natural, con ella vuelvo a mi tierra; adiós, señores, quedad; que los amores primeros son muy malos de olvidar. Quédese con Dios, la novia, vestidica y sin casar, que quien de lo ajeno viste desnudo suele quedar.
1romance
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aún más hermosas, sus flores se abrirán;
21silva_arromanzada
¡Sacra ceniza! repetí mil veces, ¡Sombra de Filis! si mi pecho adora otra pastora, desde tan horrenda lóbrega noche,
36estrofa_sáfica
Alí es el etíope bello; negro hermoso, alto y fornido; de ojo brillante, encendido, y de encrespado cabello; sobre la faz lleva el sello de un vigor que no se doma; según el rumbo que toma, él es en su alma altanera feroz como una pantera, tierno como una paloma.
13espinela
Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino, que dueñas curaban de él, doncellas del su rocino. Esa dueña Quintañona, ésa le escanciaba el vino, la linda reina Ginebra se lo acostaba consigo; y estando al mejor sabor, que sueño no había dormido, la reina toda turbada un pleito ha conmovido: -Lanzarote, Lanzarote, si antes hubieras venido, no hablara el orgulloso las palabras que había dicho, que a pesar de vos, señor, se acostaría conmigo. Ya se arma Lanzarote de gran pesar conmovido, despídese de su amiga, pregunta por el camino. Topó con el orgulloso debajo de un verde pino, combátense de las lanzas, a las hachas han venido. Ya desmaya el orgulloso, ya cae en tierra tendido. Cortárale la cabeza, sin hacer ningún partido; vuélvese para su amiga donde fue bien recibido
1romance
En derredor de tu frente Leve soplo vuela apenas Muy callado, Y allí esparcido se siente Dulce aroma de azucenas Regalado,
31estrofa_manriqueña
Anoche soñé que oía a Dios gritándome: ¡Alerta! Luego era Dios quien dormía, y yo gritaba: ¡Despierta!
5cuarteta
según le manda quitar; pues no le cosía el sastre pensando en este desastre, que él diera priesa a hilvanar.
19redondilla
Vuesamerced me mandó, si de ello tiene memoria, que le trovase la historia de la Cruz que nos salvó; de cuya causa han estado en batalla y diferencia, de un cabo mi insuficiencia, y de otro vuestro mandado.
28copla_castellana
Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar.
28copla_castellana
¡Carne de música, rosal de sangre loca, sol con estrellas, manzana matutina, pon en mi boca las rosas de tu boca, tu boca roja de sol y coralina!
7serventesio
La primavera no tardaría en ser nuestra madrina
8haiku
y, toda derrocada a los divinos pies que la traían, lo que la en sí fiada gente olvidado habían, sus manos, boca y ojos lo hacían.
14lira
En altas ondas del mar navegando con fortuna, al tiempo vela ninguna non pudiendo comportar, contrarios vientos a par sacudiendo las entenas, esforcé con velas buenas, mas non pude contrastar al grand poder de mis penas.
38novena
Porque fable la verdad en este que fablar quiero en estilo no grossero, non agro, nin lisongero; nin de gran prolixidad; e no sea mi fablar desonesto, enojoso, nin molesto de escuchar.
38novena
O ya en aquella parte, que siempre está sujeta al inclemente cielo, do no se parte espesa y fría niebla eternamente, do árbol no se vee, ni soplo de aire blando que le oree;
45sexteto_lira
Así van deslizándose los días unos de otros en pos, hoy lo mismo que ayer... y todos ellos sin goce ni dolor.
23cuarteto_lira
Una llama en el pecho del monje visionario Ardía, y aromaba como en un incensario: Un fulgor que el recuerdo de la celeste ofrenda Estelaba, con una estela de leyenda. Y el milagro decía otro fulgor extraño Sobre la ermita donde morara el ermitaño...
39sexteto
Ay, el rincón de tu vientre; el callejón de tu carne: el callejón sin salida donde agonicé una tarde.
11cantar
moran con ella en una misma estancia la divina y moral filosofía, el estilo más puro y la elegancia;
33terceto
Siendo, pues, la llaga tal, nadie culpe mi dolor. ¿Cuál es el bruto pastor que no le duela su mal? ¿Quién es así negligente que descuida en su cuidado? ¿Quién no llora lo pasado viendo cuál va lo presente?
28copla_castellana
la morada que viste luto su puerta abra al púrpureo y ardiente vibrar de tu palabra:
3couplet
Un cuerno en una calle se halló un usía y se quedó pensando de quién sería. Hecho una pieza no quitaba las manos de su cabeza.
27seguidilla_compuesta
Cantor sin par, elemento, el viento versátil que se disfrace se hace, -versos de cebolla y yuntas-, preguntas. ¡Con cuánta razón apuntas! con tu voz de pueblo llano, Miguel Hernández, hermano, el viento se hace preguntas.
0ovillejo
Si a otros crédito has dado, Fabio, ¿por qué a tus ojos se lo niegas, y el sentido trocado de la ley, al cordel mi cuello entregas, pues liberal me amplías los rigores y avaro me restringes los favores?
45sexteto_lira
Por quanto a dezir qual era el salvaje peligroso e recontar su manera es auto maravilloso; que yo nin pinto nin gloso silogismos de [poetas], mas, siguiendo liñas rretas fablaré non ynfintoso
15octavilla
Haz, ¡oh señor!, que en público se lea la lista que Cilenio llevó a España, porque mi culpa poca aquí se vea.
33terceto
La celestial belleza de vuestra alma mi alma enlaza en sus eternas hebras, y penetra la luz de ardientes ojos, con divino valor, la helada nieve, y lleva al alto cielo alegre el cuello que enciende el limpio ardor inmortal llama.
39sexteto
Son los Centauros. Cubren la llanura. Les siente la montaña. De lejos, forman són de torrente
3couplet
Cuando iban a salir, se hizo una enemiga: No guardó penitencia como la ley obliga, En vez de hacer vigilia se acostó con su amiga Y metiose en camino con esta mala ortiga.
9cuaderna_vía
Doctores cuyas plumas nos legaron de virtud y saber rico tesoro: al que es raudal de ciencia inextinguible rogadle por nosotros.
21silva_arromanzada
Se van dos a casar de gozo llenos: realizan su ideal: ¡un sueño menos!
3couplet
Reina bienaventurada, de todos consolación en todo tiempo y sazón sed, pues sois nuestra abogada; mas por gracia singular, las rodillas por el suelo, pedimos nuestro consuelo mientra estamos en la mar.
28copla_castellana
Un aguador muy pobre De aquel convento Un jumento tenía, Que supo serlo; Pues en instintos. Hay su más y su menor Entre pollinos
27seguidilla_compuesta
Juez justo sois bien lo sabe el poder que administráis sin falacias. más aunque tan justo y grave don Francisco siempre estáis para gracias.
31estrofa_manriqueña
¿Quién al gachupín humilla? Costilla. ¿Quién al pobrísimo defiende? Allende. ¿Quién su libertad aclama? Aldama. Corre, criollo, que te aclama; y para más alentarte, todos están de tu parte: Costilla, Allende y Aldama,
0ovillejo
Con los números terceros siempre fue feliz Sevilla; pues un Tercero la ensalza, si un Tercero la conquista.
11cantar
¡Oh cristalina fuente, si en esos tus semblantes plateados, formases de repente los ojos deseados, que tengo en mis entrañas dibujados!
14lira
A media luz y entre sabanas robadas me acurruco abrazado a la almohada, abrazado a mis ilusiones me deleito entre mis sueños. A media luz me pierdo en la oscuridad, donde la mirada de la picara luna me hace ver entre sombras tu cuerpo desnudo. Y aquí, a media luz, junto al mar de la melancolía, la espera se me hace eterna, pero al final vale la pena pues no hay nada que me dé más placer que ver tu cuerpo desnudo. Piel de luna que acaricia mis sueños dándoles la vida que tanto deseo pero que no poseo.
35unknown
Lo dice Tolomeo y dícelo Platón, otros muchos maestros tienen esta opinión: que según sea el signo y la constelación del que nace, así luego su vida y hechos son.
9cuaderna_vía
Hacía poco tiempo que ella estaba casada, había con su esposo hecho poca morada; un amigo tomó y estuvo acompañada, deshízose el cordero, ya de él no queda nada.
9cuaderna_vía
—¿Quién os enseñó, amiga a hacer la partición tan buena, equitativa y llena de razón? —En cabeza del lobo aprendí la lección, Del lobo tomé ejemplo para mi decisión.
9cuaderna_vía
Árbol de otoño: ¿Las hojas escondidas en las raíces?
8haiku
Si Garcilaso volviera, yo sería su escudero; que buen caballero era.
10tercetillo
Licio mucho más le hablara, y tenía más que hablalle, si ella no se lo estorbara, que con desdeñosa cara al triste dice que calle. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor; y de la misma manera ella queda en la ribera, y él en su mismo dolor.
6copla_real
¿Qué es mejor en sociedad? ¡Igualdad! ¿Y quién hacerla es capaz? ¡La paz! ¿Y qué traen en su embeleso? ¡Progreso! Veo en tal razón de peso que en toda humana invención se cumpla tal condición de igualdad, paz y progreso.
0ovillejo
¡Quién fuea pajarito, y abriera sus alas! Yo le contaré a mi compañerita lo que a mí me pasa.
26seguidilla_gitana
Y gozoso á verla vuela, Y alcanzarla intenta en vano, Que al tender la ansiosa mano Su esperanza á realizar, Su ilusión la desvanece De repente el sueño impío, Y halla un cuerpo mudo y frío Y un cadalso en su lugar :
15octavilla
Oh! ¿Quién así -pensaba- dejar pudiera deslizarse el tiempo? ¡Oh, si las flores duermen, qué dulcísimo sueño!
23cuarteto_lira
¡Cuán seductora estabas! ¡No más bella surgió la Emperatriz de los nipones en las pagodas de la santa Kioto o en la fiesta brillante de las flores! ¡Jamás ante una imagen tan hermosa quemaron los divinos sacerdotes granos de incienso en el robusto lomo de un elefante cincelado en bronce por hábil escultor! ¡El Yoshivara en su recinto no albergó una noche belleza que pudiera disputarle el lauro a tu belleza! ¡En los jarrones, biombos, platos, estuches y abanicos no trazaron los clásicos pintores figura femenina que reuniera tal número de hermosas perfecciones!
18romance_arte_mayor
¡Oh, Señor Jesucristo! ¡Por qué tardas, qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas!
42terceto_monorrimo
Ya no sé, triste, qué diga para que pueda venceros; no sé qué modo me siga de teneros enemiga para no querer quereros; piérdeme por no perderos, sin jamás poder ganaros; gano tanto mal en veros que de veros sin haberos muero más por más miraros.
25décima_antigua
La tierra no revive, el campo sueña. Al empezar Abril está nevada la espalda del Moncayo; el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca, y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas.
39sexteto
Éste se ata las espuelas se sale el otro cantando, uno busca un pellón blando, éste un lazo, otro un rebenque, y los pingos relinchando los llaman desde el palenque.
12sextilla
Allí fueron sueltos los fijos de Equina y de sus entrañas salían irados, cercaban en torno toda la marina y la navecilla de entramos los lados; cubrían las vagas sus bajos tillados, y Céfiro y Noto con su gran secuela quebraban el árbol, rompían la vela, y daban mis carnes a todos pescados.
41copla_arte_mayor
Dijo sus secretos el faisán de oro: - En el gabinete mi blanco tesoro, De sus claras risas el divino coro.
42terceto_monorrimo
El ronco arrullo al joven solicita; mas, con desvíos Galatea suaves, a su audacia los términos limita, y el aplauso al concento de las aves. Entre las ondas y la fruta, imita Acis al siempre ayuno en penas graves; que, en tanta gloria, infierno son no breve, fugitivo cristal, pomos de nieve.
2octava_real
Porque quiero creer que no hay demonios. Son hombres los que pagan al gobierno, los empresarios de la falsa historia, son hombres quienes han vendido al hombre, los que le han convertido a la pobreza y secuestrado la salud de España.
39sexteto
¿Qué tienes que decirle? ¡Vamos, habla! Confiésate, confiésale tu angustia, dile el dolor de ser, ¡cosa terrible! siempre tú mismo.
36estrofa_sáfica
Mira qué tonta es la gente, que toíto lo que nos pasa quiere que yo se lo cuente.
30soleá
Y todos cantos vagan, de ti me van mil gracias refiriendo. Y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo.
14lira
¿Y ríe y llora, y aborrece y ama, y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro?
21silva_arromanzada
Aunque es mi vena anciana te felicita; y hace este corto obsequio a tú venía; primita el cielo vivas; ilustre Duque, un siglo enter
27seguidilla_compuesta
¡Cuán traidor eres, Marquillos! ¡Cuán traidor de corazón! Por dormir con tu señora habías muerto a tu señor. Desque lo tuviste muerto quitástele el chapirón; fuéraste al castillo fuerte donde está la Blanca Flor. Ábreme, linda señora, que aquí viene mi señor; si no lo quieres creer, veis aquí su chapirón. Blanca Flor, desque lo viera, las puertas luego le abrió; echóle brazos al cuello, allí luego la besó; abrazándola y besando a un palacio la metió. Marquillos, por Dios te ruego que me otorgases un don: que no durmieses conmigo hasta que rayase el sol. Marquillos, como es hidalgo, el don luego le otorgó; como viene tan cansado en llegado se adurmió. Levantóse muy ligera la hermosa Blanca Flor, tomara cuchillo en mano y a Marquillos degolló.
1romance
Teñido el cielo de amaranto y grana, la brisa de la tarde entre las flores suspirará también a los rigores de tu amor triste y tu esperanza vana.
24cuarteto
Antes que tú me moriré: escondido en las entrañas ya el hierro llevo con que abrió tu mano la ancha herida mortal.
21silva_arromanzada