text
stringlengths 41
14.2k
| label
class label 46
classes |
|---|---|
Lo cual, precedentes recomendaciones,
las humiles fijas a ti recordamos,
por cuanto las graves estimulaciones,
no somos silvestres que no las sintamos;
mas cuando en aquellas constantes llamamos
la gracia de Aquel que fizo a Balán
mudar el intento, y tuvo el Jordán,
a todas estrellas y fados sobramos.
| 41copla_arte_mayor
|
¿Dices que nada se crea?
No te importe, con el barro
de la tierra, haz una copa
para que beba tu hermano.
| 11cantar
|
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.
| 11cantar
|
Es tu comienzo lloroso,
tu salida siempre amarga
y nunca buena,
lo de en medio trabajoso,
y a quien das vida más larga
le das pena.
Así los bienes -muriendo
y con sudor- se procuran
y los das;
los males vienen corriendo;
después de venidos, duran
mucho más.
| 31estrofa_manriqueña
|
Luna menguante
las ventanas cerradas
y el puente roto
| 8haiku
|
Tu carne buscó en mi mapa
el amarillo de España.
| 3couplet
|
De esperanza fui vestido
y de lealtad cubierto
cuando quise ser despierto
me encontré muy adormido
mas pues amo verdadero
yo quiero
padecer lo padecido
que por mí fue escogido
el partido
de que me fallo extranjero.
| 25décima_antigua
|
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
| 19redondilla
|
Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida, ¿y por qué?
Porque no brota sangre de la herida...
¡Porque el muerto está en pie!
| 21silva_arromanzada
|
Hierbas aplica a sus llagas,
que si no sanan entonces,
en virtud de tales manos
lisonjean los dolores.
| 11cantar
|
Templado, pula en la maestra mano
el generoso pájaro su pluma,
o tan mudo en la alcándara, que en vano
aun desmentir al cascabel presuma;
tascando haga el freno de oro, cano,
del caballo andaluz la ociosa espuma;
gima el lebrel en el cordón de seda,
y al cuerno, al fin, la cítara suceda.
| 2octava_real
|
Pulimento y matiz del mármol terso
es en la vieja estatua, y melodía
en la cadencia rítmica del verso
donde adquiere la antigua poesía
pulimento y matiz del mármol terso.
| 32quinteto
|
¿Qué fin tendrá mi osadía?
Porfía.
¿Y qué remedio mi daño?
Engaño.
¿Quién es contrario a mi amor?
Temor.
Luego es forzoso el rigor,
y locura el porfiar ,
pues mal se pueden juntar
porfía, engaño y temor.
| 0ovillejo
|
¿Qué es de Córdoba en el día,
Donde las ciencias hallaban
Noble asiento,
Do las artes á porfía
Por su gloria se afanaban
Y ornamento?
| 31estrofa_manriqueña
|
Del santo augusto Nombre
de Jesús con anhelo
seguiste las banderas,
y fuiste de su tribu el jefe electo.
| 17endecha_real
|
La ensalada y salpicón
hizo fin: ¿qué viene ahora?
La morcilla, ¡oh gran señora,
digna de veneración!
¡Qué oronda viene y qué bella!
¡Qué través y enjundia tiene!
Paréceme, Inés, que viene
para que demos en ella.
| 28copla_castellana
|
Corriendo iba por el parque,
luciendo una amplia sonrisa,
tan contenta,
Cuando me dio un buen ataque
por transitar más deprisa
de la cuenta.
| 31estrofa_manriqueña
|
Decid, Reina esclarecida,
¿dónde vais a pie, cansada,
por el monte apresurada,
siendo por madre escogida
de Dios, y estando preñada?
Siendo señora del cielo,
¿cómo vais por este suelo
con tan poca autoridad?
¿Cómo en tanta soledad
no habéis miedo ni recelo?
| 6copla_real
|
¿Qué será ver tantos reyes
Que por saciar su ambición
Pusieron la religión
Por rúbrica de unas leyes
De equívoca explicación?
| 29quintilla
|
Cabellos, ¡cuánta mudanza
he visto después que os vi,
y cuán mal parece ahí
esa color de esperanza!
Bien pensaba yo, cabellos
(aunque con algún temor)
que no fuera otro pastor
digno de verse cabe ellos.
| 28copla_castellana
|
Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
| 5cuarteta
|
Hay en la España Citerior un Monte,
Canato los antiguos le llamaron,
Y hoy Peñalara: si el feroz Tiphonte
Quando el Pelion, y el Osa colocaron
Sobre Olimpo , este risco Carpentano
Pone, tocara el Cielo con la mano.
| 34sexta_rima
|
Levantóse Gerineldo
que al rey dejara dormido,
fuese para la infanta
donde estaba en el castillo.
Abráisme, dijo, señora,
abráisme, cuerpo garrido.
¿Quién sois vos, el caballero,
que llamáis a mi postigo?
Gerineldo soy, señora,
vuestro tan querido amigo.
Tomárala por la mano,
en un lecho la ha metido,
y besando y abrazando
Gerineldo se ha dormido.
Recordado había el rey
de un sueño despavorido;
tres veces lo había llamado,
ninguna le ha respondido.
Gerineldo, Gerineldo,
mi camarero pulido,
si me andas en traición,
trátasme como a enemigo.
O dormías con la infanta
o me has vendido el castillo.
Tomó la espada en la mano,
en gran saña va encendido,
fuérase para la cama
donde a Gerineldo vido.
Él quisiéralo matar,
mas criole de chiquito.
Sacara luego la espada,
entre entrambos la ha metido,
porque desque recordase
viese cómo era sentido.
Recordado había la infanta
y la espada ha conocido.
Recordaos, Gerineldo,
que ya érades sentido,
que la espada de mi padre
yo me la he bien conocido.
| 1romance
|
¿Qué es esa siniestra esfinge
que no nos deja avanzar?
¿por qué venir a borrar
las dichas que uno se finge?
¿por qué nuestra fe restringe
y aumenta nuestra ansiedad?
¿y por qué en tan corta edad
lucha enorme, duda fiera?...
Primavera, Primavera,
tú no dices la verdad.
| 13espinela
|
Aún para combatir mi firme empeño
viene a mi mente su visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar!
| 23cuarteto_lira
|
Mi hogar espera la luz de tu tesoro,
carne de bronce, de seda y de topacio;
¡dórame todo con tu esplendor de oro,
mujer, abierta lo mismo que un palacio!
| 7serventesio
|
Agradécele mucho cuanto ella por ti hiciere,
ensálzalo en más precio de lo que ello valiere,
no te muestres tacaño en lo que te pidiere
ni seas porfiado contra lo que dijere.
| 9cuaderna_vía
|
Al escuchar la voz amenazante
subir entre las brisas del desierto,
Dios, por la ira y el temor cubierto,
entre rayos de lumbre fulgurante
dejó a Moisés en la montaña muerto.
| 32quinteto
|
recibe de la urna matinal luz sagrada
que el vasto azul suaviza con límpida mirada.
| 3couplet
|
Contra la muerte no hay arma,
ni escape, ni sacrificio
cuando nos llaman a juicio
los tribunales del Karma,
nos aterra y nos alarma
pensar en nuestra partida;
pero ella está ahí vestida
de noche para asustarnos
y en un minuto cobrarnos
el préstamo de la vida.
| 13espinela
|
Mi palomita con la tierna pluma,
Aun no tocada de pichón amante,
Pongo delante de tu simulacro,
No la deseches.
| 36estrofa_sáfica
|
Cuando a uno aprisionas no le alivias con nada,
hoy y mañana humillas su vida acongojada;
el que te cree, preso gemirá en tu mesnada
y por placer poquillo andará gran jornada.
| 9cuaderna_vía
|
¡El dolor de la vida,
Que es temor y dolor!...
¡Hermano peregrino
Que vas por mi camino,
A los labios en flor,
Detrás de unos cristales,
No digas de dolor!
| 20septilla
|
Con el pecho desnudo iba, distraído
como si familiares fuesen la villa y sus costumbres,
y miré en un portal al mercader de sedas
que desplegaba una, color de aurora, fría a los ojos,
sintiendo sin tocarla la suavidad escurridiza.
Ante un ciego cantor estuve largo espacio,
único espectador, y parecía cantar para mí solo.
Compré luego a una niña un ramo de jazmines
amarillentos, pero en su olor ajado tuvo alivio
la dejadez extraña que empezaba a aquejarme.
| 35unknown
|
Grandes guerras se publican
en la tierra y en el mar
y al conde Sol le nombraron
por capitán general.
La condesa, como es niña,
no hacía sino llorar:
acaban de ser casados
y se tienen que apartar.
i Cuántos días, cuántos meses,
piensas estar por allá?
Deja los meses, condesa,
por años debes contar;
si a los tres años no vuelvo,
viuda te puedes llamar.
Pasan los tres y los cuatro,
pasan seis y pasan más,
y el conde Sol no volvía,
ni nuevas suyas fué a dar;
ojos de la condesita
no dejaban de llorar.
Un día estando a la mesa,
su padre la empieza a hablar:
Deja el llanto, condesita,
nueva vida tomarás;
condes y duques te piden,
te debes, hija, casar.
Carta en mi corazón tengo
de que el conde vivo está;
no lo quiera Dios del cielo
que yo me vuelva a casar.
Dadme licencia, mi padre,
para salirle a encontrar.
La licencia tienes, hija,
mi bendición además.
Se retiró a su aposento,
llora que te llorarás;
se quitó medias de seda,
de lana las fué a calzar;
dejó zapatos de raso,
los puso de cordobán,
un brial de seda verde
que valía una ciudad,
y encima del brial puso
un hábito de sayal.
Esportilla de romera
sobre el hombro se echó atrás,
cogió el bordón en la mano
y se fué a peregrinar.
Anduvo siete reinados,
morería y cristiandad;
anduvo por mar y tierra,
no pudo al conde encontrar.
Cansada va la romera
que ya no puede andar más;
subió a un puerto, miró a un valle,
un castillo vio asomar.
Si aquel castillo es de moros,
allí me cautivarán;
mas si es de buenos cristianos,
ellos me han de remediar.
Y bajando unos pinares,
gran vacada fué a encontrar.
Vaquerito, vaquerito,
por la Santa Trinidad,
que me niegues la mentira
y me digas la verdad:
¿de quién llevas tantas vacas
de un mismo hierro y señal?
Del conde Sol son, señora,
que en aquel castillo está.
Vaquerito, vaquerito,
por la Santa Trinidad,
si es el conde Sol tu amo,
más te quiero preguntar:
¿cómo vive por acá?
De la guerra llegó rico,
mañana se va a casar;
ya están muertas las gallinas,
ya están amasando el pan;
muchas gentes convidadas
de lejos llegando van.
Vaquerito, vaquerito,
por la Santa Trinidad,
por el camino más corto
me has de encaminar allá.
Jornada de todo un día
en medio la hubo de andar;
llegado ha frente al castillo,
al conde Sol fué a encontrar,
y arriba vio estar la novia
en un alto ventanal.
Dame limosna, buen conde,
por Dios y su caridad.
¡Oh qué ojos de romera,
en mi vida los vi tal!
Sí los habrás visto, conde,
si en Sevilla estado has.
¿La romera es de Sevilla?
¿ qué se cuenta por allá ?
Del conde Sol, mi señor,
poco bien y mucho mal.
Echó la mano al bolsillo,
un real de plata le da.
Para tan grande señor
poca limosna es un real.
Pues pida la romerica,
que lo que pida tendrá.
Yo pido ese anillo de oro
que en tu dedo chico está.
Abrióse de arriba abajo
el hábito de sayal.
¿No me conoces, buen conde?
Mira si conocerás
el brial de seda verde
que me diste al desposar.
Al mirarla en aquel traje,
cayóse el conde hacia atrás;
ni con agua ni con vino
no le pueden recordar,
si no es con palabras dulces
que la romera le da.
La novia bajó llorando,
al ver al conde mortal,
y abrazado a la romera
se lo ha venido a encontrar.
Malas mañas sacas, conde,
no las podrás olvidar,
que en viendo una nueva moza,
luego la vas a abrazar.
Malhaya la romerica,
quién te trajo por acá.
No la maldiga ninguno
que es mi mujer natural,
con ella vuelvo a mi tierra;
adiós, señores, quedad;
que los amores primeros
son muy malos de olvidar.
Quédese con Dios, la novia,
vestidica y sin casar,
que quien de lo ajeno viste
desnudo suele quedar.
| 1romance
|
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
| 21silva_arromanzada
|
¡Sacra ceniza! repetí mil veces,
¡Sombra de Filis! si mi pecho adora
otra pastora, desde tan horrenda
lóbrega noche,
| 36estrofa_sáfica
|
Alí es el etíope bello;
negro hermoso, alto y fornido;
de ojo brillante, encendido,
y de encrespado cabello;
sobre la faz lleva el sello
de un vigor que no se doma;
según el rumbo que toma,
él es en su alma altanera
feroz como una pantera,
tierno como una paloma.
| 13espinela
|
Nunca fuera caballero
de damas tan bien servido
como fuera Lanzarote
cuando de Bretaña vino,
que dueñas curaban de él,
doncellas del su rocino.
Esa dueña Quintañona,
ésa le escanciaba el vino,
la linda reina Ginebra
se lo acostaba consigo;
y estando al mejor sabor,
que sueño no había dormido,
la reina toda turbada
un pleito ha conmovido:
-Lanzarote, Lanzarote,
si antes hubieras venido,
no hablara el orgulloso
las palabras que había dicho,
que a pesar de vos, señor,
se acostaría conmigo.
Ya se arma Lanzarote
de gran pesar conmovido,
despídese de su amiga,
pregunta por el camino.
Topó con el orgulloso
debajo de un verde pino,
combátense de las lanzas,
a las hachas han venido.
Ya desmaya el orgulloso,
ya cae en tierra tendido.
Cortárale la cabeza,
sin hacer ningún partido;
vuélvese para su amiga
donde fue bien recibido
| 1romance
|
En derredor de tu frente
Leve soplo vuela apenas
Muy callado,
Y allí esparcido se siente
Dulce aroma de azucenas
Regalado,
| 31estrofa_manriqueña
|
Anoche soñé que oía
a Dios gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!
| 5cuarteta
|
según le manda quitar;
pues no le cosía el sastre
pensando en este desastre,
que él diera priesa a hilvanar.
| 19redondilla
|
Vuesamerced me mandó,
si de ello tiene memoria,
que le trovase la historia
de la Cruz que nos salvó;
de cuya causa han estado
en batalla y diferencia,
de un cabo mi insuficiencia,
y de otro vuestro mandado.
| 28copla_castellana
|
Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
| 28copla_castellana
|
¡Carne de música, rosal de sangre loca,
sol con estrellas, manzana matutina,
pon en mi boca las rosas de tu boca,
tu boca roja de sol y coralina!
| 7serventesio
|
La primavera
no tardaría en ser
nuestra madrina
| 8haiku
|
y, toda derrocada
a los divinos pies que la traían,
lo que la en sí fiada
gente olvidado habían,
sus manos, boca y ojos lo hacían.
| 14lira
|
En altas ondas del mar
navegando con fortuna,
al tiempo vela ninguna
non pudiendo comportar,
contrarios vientos a par
sacudiendo las entenas,
esforcé con velas buenas,
mas non pude contrastar
al grand poder de mis penas.
| 38novena
|
Porque fable la verdad
en este que fablar quiero
en estilo no grossero,
non agro, nin lisongero;
nin de gran prolixidad;
e no sea mi fablar
desonesto,
enojoso, nin molesto
de escuchar.
| 38novena
|
O ya en aquella parte,
que siempre está sujeta al inclemente
cielo, do no se parte
espesa y fría niebla eternamente,
do árbol no se vee,
ni soplo de aire blando que le oree;
| 45sexteto_lira
|
Así van deslizándose los días
unos de otros en pos,
hoy lo mismo que ayer... y todos ellos
sin goce ni dolor.
| 23cuarteto_lira
|
Una llama en el pecho del monje visionario
Ardía, y aromaba como en un incensario:
Un fulgor que el recuerdo de la celeste ofrenda
Estelaba, con una estela de leyenda.
Y el milagro decía otro fulgor extraño
Sobre la ermita donde morara el ermitaño...
| 39sexteto
|
Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.
| 11cantar
|
moran con ella en una misma estancia
la divina y moral filosofía,
el estilo más puro y la elegancia;
| 33terceto
|
Siendo, pues, la llaga tal,
nadie culpe mi dolor.
¿Cuál es el bruto pastor
que no le duela su mal?
¿Quién es así negligente
que descuida en su cuidado?
¿Quién no llora lo pasado
viendo cuál va lo presente?
| 28copla_castellana
|
la morada que viste luto su puerta abra
al púrpureo y ardiente vibrar de tu palabra:
| 3couplet
|
Un cuerno en una calle
se halló un usía
y se quedó pensando
de quién sería.
Hecho una pieza
no quitaba las manos
de su cabeza.
| 27seguidilla_compuesta
|
Cantor sin par, elemento,
el viento
versátil que se disfrace
se hace,
-versos de cebolla y yuntas-,
preguntas.
¡Con cuánta razón apuntas!
con tu voz de pueblo llano,
Miguel Hernández, hermano,
el viento se hace preguntas.
| 0ovillejo
|
Si a otros crédito has dado,
Fabio, ¿por qué a tus ojos se lo niegas,
y el sentido trocado
de la ley, al cordel mi cuello entregas,
pues liberal me amplías los rigores
y avaro me restringes los favores?
| 45sexteto_lira
|
Por quanto a dezir qual era
el salvaje peligroso
e recontar su manera
es auto maravilloso;
que yo nin pinto nin gloso
silogismos de [poetas],
mas, siguiendo liñas rretas
fablaré non ynfintoso
| 15octavilla
|
Haz, ¡oh señor!, que en público se lea
la lista que Cilenio llevó a España,
porque mi culpa poca aquí se vea.
| 33terceto
|
La celestial belleza de vuestra alma
mi alma enlaza en sus eternas hebras,
y penetra la luz de ardientes ojos,
con divino valor, la helada nieve,
y lleva al alto cielo alegre el cuello
que enciende el limpio ardor inmortal llama.
| 39sexteto
|
Son los Centauros. Cubren la llanura. Les siente
la montaña. De lejos, forman són de torrente
| 3couplet
|
Cuando iban a salir, se hizo una enemiga:
No guardó penitencia como la ley obliga,
En vez de hacer vigilia se acostó con su amiga
Y metiose en camino con esta mala ortiga.
| 9cuaderna_vía
|
Doctores cuyas plumas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro:
al que es raudal de ciencia inextinguible
rogadle por nosotros.
| 21silva_arromanzada
|
Se van dos a casar de gozo llenos:
realizan su ideal: ¡un sueño menos!
| 3couplet
|
Reina bienaventurada,
de todos consolación
en todo tiempo y sazón
sed, pues sois nuestra abogada;
mas por gracia singular,
las rodillas por el suelo,
pedimos nuestro consuelo
mientra estamos en la mar.
| 28copla_castellana
|
Un aguador muy pobre
De aquel convento
Un jumento tenía,
Que supo serlo;
Pues en instintos.
Hay su más y su menor
Entre pollinos
| 27seguidilla_compuesta
|
Juez justo sois bien lo sabe
el poder que administráis
sin falacias.
más aunque tan justo y grave
don Francisco siempre estáis
para gracias.
| 31estrofa_manriqueña
|
¿Quién al gachupín humilla?
Costilla.
¿Quién al pobrísimo defiende?
Allende. ¿Quién su libertad aclama?
Aldama.
Corre, criollo, que te aclama;
y para más alentarte,
todos están de tu parte:
Costilla, Allende y Aldama,
| 0ovillejo
|
Con los números terceros
siempre fue feliz Sevilla;
pues un Tercero la ensalza,
si un Tercero la conquista.
| 11cantar
|
¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!
| 14lira
|
A media luz
y entre sabanas robadas
me acurruco abrazado a la almohada,
abrazado a mis ilusiones
me deleito entre mis sueños.
A media luz
me pierdo en la oscuridad,
donde la mirada de la picara luna
me hace ver entre sombras
tu cuerpo desnudo.
Y aquí, a media luz,
junto al mar de la melancolía,
la espera se me hace eterna,
pero al final vale la pena
pues no hay nada
que me dé más placer
que ver tu cuerpo desnudo.
Piel de luna
que acaricia mis sueños
dándoles la vida que tanto deseo
pero que no poseo.
| 35unknown
|
Lo dice Tolomeo y dícelo Platón,
otros muchos maestros tienen esta opinión:
que según sea el signo y la constelación
del que nace, así luego su vida y hechos son.
| 9cuaderna_vía
|
Hacía poco tiempo que ella estaba casada,
había con su esposo hecho poca morada;
un amigo tomó y estuvo acompañada,
deshízose el cordero, ya de él no queda nada.
| 9cuaderna_vía
|
—¿Quién os enseñó, amiga a hacer la partición
tan buena, equitativa y llena de razón?
—En cabeza del lobo aprendí la lección,
Del lobo tomé ejemplo para mi decisión.
| 9cuaderna_vía
|
Árbol de otoño:
¿Las hojas escondidas
en las raíces?
| 8haiku
|
Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
| 10tercetillo
|
Licio mucho más le hablara,
y tenía más que hablalle,
si ella no se lo estorbara,
que con desdeñosa cara
al triste dice que calle.
Volvió a sus juegos la fiera
y a sus llantos el pastor;
y de la misma manera
ella queda en la ribera,
y él en su mismo dolor.
| 6copla_real
|
¿Qué es mejor en sociedad?
¡Igualdad!
¿Y quién hacerla es capaz?
¡La paz!
¿Y qué traen en su embeleso?
¡Progreso!
Veo en tal razón de peso
que en toda humana invención
se cumpla tal condición
de igualdad, paz y progreso.
| 0ovillejo
|
¡Quién fuea pajarito,
y abriera sus alas!
Yo le contaré a mi compañerita
lo que a mí me pasa.
| 26seguidilla_gitana
|
Y gozoso á verla vuela,
Y alcanzarla intenta en vano,
Que al tender la ansiosa mano
Su esperanza á realizar,
Su ilusión la desvanece
De repente el sueño impío,
Y halla un cuerpo mudo y frío
Y un cadalso en su lugar :
| 15octavilla
|
Oh! ¿Quién así -pensaba-
dejar pudiera deslizarse el tiempo?
¡Oh, si las flores duermen,
qué dulcísimo sueño!
| 23cuarteto_lira
|
¡Cuán seductora estabas! ¡No más bella
surgió la Emperatriz de los nipones
en las pagodas de la santa Kioto
o en la fiesta brillante de las flores!
¡Jamás ante una imagen tan hermosa
quemaron los divinos sacerdotes
granos de incienso en el robusto lomo
de un elefante cincelado en bronce
por hábil escultor! ¡El Yoshivara
en su recinto no albergó una noche
belleza que pudiera disputarle
el lauro a tu belleza! ¡En los jarrones,
biombos, platos, estuches y abanicos
no trazaron los clásicos pintores
figura femenina que reuniera
tal número de hermosas perfecciones!
| 18romance_arte_mayor
|
¡Oh, Señor Jesucristo! ¡Por qué tardas, qué esperas
para tender tu mano de luz sobre las fieras
y hacer brillar al sol tus divinas banderas!
| 42terceto_monorrimo
|
Ya no sé, triste, qué diga
para que pueda venceros;
no sé qué modo me siga
de teneros enemiga
para no querer quereros;
piérdeme por no perderos,
sin jamás poder ganaros;
gano tanto mal en veros
que de veros sin haberos
muero más por más miraros.
| 25décima_antigua
|
La tierra no revive, el campo sueña.
Al empezar Abril está nevada
la espalda del Moncayo;
el caminante lleva en su bufanda
envueltos cuello y boca, y los pastores
pasan cubiertos con sus luengas capas.
| 39sexteto
|
Éste se ata las espuelas
se sale el otro cantando,
uno busca un pellón blando,
éste un lazo, otro un rebenque,
y los pingos relinchando
los llaman desde el palenque.
| 12sextilla
|
Allí fueron sueltos los fijos de Equina
y de sus entrañas salían irados,
cercaban en torno toda la marina
y la navecilla de entramos los lados;
cubrían las vagas sus bajos tillados,
y Céfiro y Noto con su gran secuela
quebraban el árbol, rompían la vela,
y daban mis carnes a todos pescados.
| 41copla_arte_mayor
|
Dijo sus secretos el faisán de oro: -
En el gabinete mi blanco tesoro,
De sus claras risas el divino coro.
| 42terceto_monorrimo
|
El ronco arrullo al joven solicita;
mas, con desvíos Galatea suaves,
a su audacia los términos limita,
y el aplauso al concento de las aves.
Entre las ondas y la fruta, imita
Acis al siempre ayuno en penas graves;
que, en tanta gloria, infierno son no breve,
fugitivo cristal, pomos de nieve.
| 2octava_real
|
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
| 39sexteto
|
¿Qué tienes que decirle? ¡Vamos, habla!
Confiésate, confiésale tu angustia,
dile el dolor de ser, ¡cosa terrible!
siempre tú mismo.
| 36estrofa_sáfica
|
Mira qué tonta es la gente,
que toíto lo que nos pasa
quiere que yo se lo cuente.
| 30soleá
|
Y todos cantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo.
Y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
| 14lira
|
¿Y ríe y llora, y aborrece y ama,
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?
| 21silva_arromanzada
|
Aunque es mi vena anciana
te felicita;
y hace este corto obsequio
a tú venía;
primita el cielo
vivas; ilustre Duque,
un siglo enter
| 27seguidilla_compuesta
|
¡Cuán traidor eres, Marquillos!
¡Cuán traidor de corazón!
Por dormir con tu señora
habías muerto a tu señor.
Desque lo tuviste muerto
quitástele el chapirón;
fuéraste al castillo fuerte
donde está la Blanca Flor.
Ábreme, linda señora,
que aquí viene mi señor;
si no lo quieres creer,
veis aquí su chapirón.
Blanca Flor, desque lo viera,
las puertas luego le abrió;
echóle brazos al cuello,
allí luego la besó;
abrazándola y besando
a un palacio la metió.
Marquillos, por Dios te ruego
que me otorgases un don:
que no durmieses conmigo
hasta que rayase el sol.
Marquillos, como es hidalgo,
el don luego le otorgó;
como viene tan cansado
en llegado se adurmió.
Levantóse muy ligera
la hermosa Blanca Flor,
tomara cuchillo en mano
y a Marquillos degolló.
| 1romance
|
Teñido el cielo de amaranto y grana,
la brisa de la tarde entre las flores
suspirará también a los rigores
de tu amor triste y tu esperanza vana.
| 24cuarteto
|
Antes que tú me moriré: escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano
la ancha herida mortal.
| 21silva_arromanzada
|
Subsets and Splits
No community queries yet
The top public SQL queries from the community will appear here once available.