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46 classes
Salió y, admirado, el sol se retiró de cobarde, que, como se halló corrido, ni quiso más triunfos darle.
11cantar
-A la cueva de un penitente, En la hondura de un peñascal. -Nunca falte lino a tu rueca Ni verdores a tu linar, Ni a las piedras de tu molino El agua, que impulso les da.
39sexteto
para que no te duermas corazón mío, para que no te duermas, velo contigo.
22seguidilla
¡De amarillo calabaza, en el azul, cómo sube la luna sobre la plaza!
10tercetillo
El santo sintió del milagro El hálito ardiente en su faz, Y bajo el roble, que de rosas Se cubría como un rosal, Vió que dos ángeles estaban Una sepultura á cavar!...
39sexteto
Cintia, si desengaños no son parte para cobrar la libertad perdida, da riendas al dolor, suelta la vida, que no es valor ni es honra el no quejarte.
24cuarteto
Por más que se desespere, el viento por las rendijas se filtra ,con saña hiere y no aguantan las cobijas ordinarias , baratijas que le dejó la mengana. El difiere con la rana, Sin más ,cierra la ventana.
38novena
¡Cuántos silbos, cuántas voces la nava oyó, de Zuheros, sentidos bien de sus valles, guardadas mal de sus ecos! Vaqueros las dan, buscando la hermosa, por lo menos, cerrera, luciente hija del toro que pisa el cielo.
4octava
Estás lleno de bienes, pero te falta saber distribuirlos como Dios manda: porque Él los pone en manos de los ricos para los pobres.
27seguidilla_compuesta
Donde espumoso el mar sicilïano el pie argenta de plata al Lilibeo (bóveda o de las fraguas de Vulcano, o tumba de los huesos de Tifeo), pálidas señas cenizoso un llano -cuando no del sacrílego deseo- del duro oficio da. Allí una alta roca mordaza es a una gruta de su boca.
2octava_real
Ven y sigamos el sendero agreste Que aún guarda unidas nuestras propias huellas, Que he besado las huellas de tu veste: ¡Es templo del Amor! Con luz celeste Lo iluminan temblando las estrellas.
32quinteto
Es el amor que al mismo amor adora, el que creó las sílfides y ondinas, la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. Es el amor que recordando llora las arboledas del Edén divinas, amor de allí arrancado, allí nacido, que busca en vano aquí su bien perdido.
2octava_real
Si el hombre pudiera decir lo que ama, si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo como una nube en la luz; si como muros que se derrumban, para saludar la verdad erguida en medio, pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor, la verdad de sí mismo, que no se llama gloria, fortuna o ambición, sino amor o deseo, yo sería aquel que imaginaba; aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos proclama ante los hombres la verdad ignorada, la verdad de su amor verdadero.
35unknown
Son los Potros del Betis generosos, Debajo de sus píes los campos truenan: Con agudos relinchos sonoros Los establos de Cordova resuenan: Igual es de Aranjuez la casta mesma, Los tuyos beben del nevado Eresma.
34sexta_rima
Pero, ya que camináis, hermosa dama excelente, sin mirar inconveniente, decid, ¿cómo no lleváis de camino algún presente? Parece descortesía ser con otros cada día tan franca, tan liberal, y a vuestra prima carnal visitar mano vacía.
6copla_real
Yo canto las armas de los Palestinos príncipes doce del Omnipotente, sus doce triunfos de don excelente, triunfos de gloria seráfica dinos, y pongo la tierra debajo los sinos del cinto dorado de los animales, y pinto las altas celestes señales y los fortunados y casos indinos de los pasado e vivos mortales.
38novena
¡Tarsis!, ¡ah, Tarsis! Vuelve y endereza tu navecilla contrastada y frágil a la seguridad del puerto; mira que se te cierra el cielo.
37estrofa_francisco_de_la_torre
El aire acaricia y besa como un amante lo haría, la orgullosa bizarría de la cabellera espesa.
19redondilla
En el arroyo frío lavo tu cinta, como un jazmín caliente tienes la risa.
22seguidilla
En pueblo inculto y duro induce poderoso igual costumbre y, do se muestra escuro el cielo, enciende lumbre, valiente a ilustrar más alta cumbre.
14lira
Que en el mundo hay placeres, bien lo concibo; mas también que a la vuelta lo venden tinto. No es cosa extraña, pues todos nuestros gustos caros se pagan
27seguidilla_compuesta
Una noche mi padre, siendo yo niño, mirando que la pena me consumía, con las frases que dicta sólo el cariño, lanzó de mi destino la profecía, una noche mi padre, siendo yo niño.
32quinteto
A ti me vuelvo, gran Señor, que alzaste a costa de tu sangre y de tu vida la miseria de Adán, primer caída, y adonde él nos perdió tu nos cobraste;
24cuarteto
Con ceño sombrío mira El Tajo, que a sus pies corre, Y al despecho que la inspira, Con las gargantas suspira De sus campanas la torre.
29quintilla
Lo que el salvaje que con torpe mano hace de un tronco a su capricho un dios, y luego ante su obra se arrodilla, eso hicimos tú y yo.
21silva_arromanzada
Allí fueron los de Ymonia, e Layo con los thebanos, Marcelo con los toscanos, e gentes de Macedonia; e fueron cartageneses, los turcos e los rrodeses e Menbrot de Bavilonia.
43copla_mixta
Es decir, por ayuno, limosna y oración y por servir a Dios con mucha contrición se deshace el mal signo y su constelación; el poder de Dios quita toda tribulación
9cuaderna_vía
No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera mas que duró lo que vio, pues que todo ha de pasar por tal manera.
12sextilla
Una cana muy triste, es una cana de una cabeza que ha quedado calva.
3couplet
¿Qué se hizo aquel trovar, las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel danzar, aquellas ropas chapadas que traían?
12sextilla
Torre de Monterrey, cuadrada torre, que miras desfilar hombres y días, tú me hablas del pasado y el futuro Renacimiento.
36estrofa_sáfica
Allí del liviano mundo Habrá fin la imbécil farsa; Todos en montón inmundo, Sin primero ni segundo, Iremos en la comparsa.
29quintilla
¿Qué más consuelo queréis pues con la vida volvéis?
3couplet
Entra mayo y sale abril ¡cuán garridico me le vi venir!
3couplet
Qué glorioso, qué sereno, en las noches del estío resplandece el firmamento.
30soleá
Si vos oviérades madre, por el más solemne voto non fablásedes tan roto por la deshonor del padre. Mas algún pastor de tierra, mientra su ganado pace, vos dió por madre la tierra y sacóvos una perra según mandrágola nace.
38novena
En la noche mojada por tu aroma, mis caricias aprenden ese idioma de tu piel en la cima de mis dedos. Enterrado el cadáver de tus miedos, vibrará la pasión que no se doma.
32quinteto
Qué es lo que hacen sin parar? Trincar. ¿Qué trincan, los muy cachondos? Fondos. ¿Qué fondos? ¡No me vaciles! De reptiles. Ya nunca cuentan en miles, sino más bien en millones estos sociatas prensiles, que saben, los muy mamones,
0ovillejo
Los hinojos inclinados de los tres, uno repuso, tan altamente propuso por sus cursos ordenados, Diciendo: «Los diputados, oh idea, que a ti venimos humildemente pedimos que seamos escuchados.
40copla_arte_menor
Serás feliz, si metes con prudencia en un saco el amor y la conciencia.
3couplet
Mi gala en las pulperías era en habiendo más gente, ponerme medio caliente pues cuando puntiao me encuentro me salen coplas de adentro como agua de la virtiente.
12sextilla
Zela por su parte, en sí tierna, pura, soñadora, lo que en su alma siente ignora, desde que vio al negro Alí; siente la cándida hurí un continuo suspirar; siente que quiere llorar si el etíope está ausente; siente… muchas cosas siente que no las puede explicar.
13espinela
Capote de paseo. Seda amarilla. Prieta para el toreo la taleguilla.
22seguidilla
A vos presentar os quiero desta verdad por testigo, que a un declarado enemigo os tengo por verdadero. Que aunque desdeñado muero, ser sin razón desdeñado no es, por lo que en mí ha faltado que en todo el discurso nuestro, tan buen gusto como el vuestro no pudo ser engañado.
13espinela
¡Oh gloria! ¡Oh gloria! ¡Lisonjero engaño que a tanta gente honrada precipitas! Tú al mercader pacífico en extraño guerrero truecas, y a lidiar le excitas; su rostro vuelves bigotudo, huraño, con entusiasmo militar le agitas, y haces que sea su mirada horrenda susto de su familia y de su tienda.
2octava_real
Cuando vuelvan los cristianos De los moros vencedores, Lee mis destinos tiranos, La historia de mis amores, En la sangre de sus manos.
29quintilla
Los últimos nudos daba cuando el Cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque.
11cantar
Replicó: "Amigo, no curo de amar no ser amado, ca por Júpiter vos juro nunca fui enamorado; y bien que el Amor ele grado asayó mi fantasía, mas, por saber su falsía, guárdeme de ser burlado".
15octavilla
Después lo transplantaron; vivió en otras praderas Indiferiencia, olvido y hasta placer fingió: Miraba flores lindas, brillantes y hechiceras, Pero su amor constante y fiel compareció.
7serventesio
Aquí estoy con mi pobre cuerpo frente al crepúsculo que entinta de oros rojos el cielo de la tarde: mientras entre la niebla los árboles obscuros se libertan y salen a danzar por las calles.
7serventesio
Más horrible de todos es tal hambre, y así no más infiernos fue su vida, al ver a Lulú ayer sabrosa en guiso para el feliz que nunca comió sobras, sino el mejor manjar de cada siglo, partiendo complacido hacia la muerte.
39sexteto
Y atiendan la relación que hace un gaucho perseguido que fue buen padre y marido empeñoso y diligente, y sin embargo la gente lo tiene por un bandido.
12sextilla
¡Bullir en el pensamiento El bello ser de otro ser... Y ese roedor tormento, Que hemos bebido en el viento, En la voz de una mujer!
29quintilla
Esta luz, este fuego que devora. Este paisaje gris que me rodea. Este dolor por una sola idea. Esta angustia de cielo, mundo y hora.
24cuarteto
De un collado aquileño viene mal zarzaganillo, muerte, flaco amarillo, pára todo lo estremeño. Mira agora qué fortuna que ondea la laguna sin que corran ventisqueros; rebosa por los oteros, no va de buena chotuna.
38novena
A la guerra me lleva mi necesidad. Si tuviera dineros, no fuera, en verdad.
22seguidilla
Haz que a mi falso corazón castigue cuanto las cuevas del Averno ofrecen; cuanto padecen los malvados, cuanto Sísisfo sufre.
36estrofa_sáfica
Celajes de nieve y grana que tras las cándidas nubes fingen radiantes querubes con la luz de la mañana: pórticos de filigrana bordados de rosicler, por do se puede entrever el trono deslumbrador de donde lanza el Creador el rayo de su poder:
13espinela
¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar?
28copla_castellana
Contenta con tus redes a la playa arenosa mojado me sacabas; pero vivo, ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora, más peces te llenaban que ella lloraba aljófar.
4octava
¡Ay, Dios, qué buen caballero fué don Rodrigo de Lara, que mató cinco mil moros con trescientos que llevaba! Si aqueste muriera entonces, ¡qué gran fama que dejara! No matara a sus sobrinos, los siete infantes de Lara, ni vendiera sus cabezas al moro que las llevaba. Ya se trataban sus bodas con la linda doña Lambra; las bodas se hacen en Burgos, las tornabodas en Salas; las bodas y tornabodas duraron siete semanas: las bodas fueron muy buenas, mas las tornabodas malas. Ya convidan por Castilla, por Castilla y por Navarra; tanta viene de la gente que no hallaban posadas, y aún faltaban por venir los siete infantes de Lara. ¡Helos, helos por do vienen por aquella vega llana! Sálelos a recibir la su madre doña Sancha. Bien vengades, los mis hijos, buena sea vuestra llegada. Norabuena estéis, señora, nuestra madre doña Sancha. Ellos le besan las manos, ella a ellos en la cara. Huelgo de veros a todos, que ninguno no faltaba, y más a vos, Gonzalvico, porque a vos mucho amaba. Tornad a cabalgar, hijos, y tomedes vuestras armas, y allá iredes a posar al barrio de Cantarranas Por Dios os ruego, mis hijos, no salgáis de las posadas; porque en semejantes fiestas se urden buenas lanzadas. Ya cabalgan los infantes, ya se van a sus posadas; hallaron las mesas puestas y viandas aparejadas. Después que hubieron comido, pidieron juego de tablas.
1romance
Que se pique e cangrena la boca con que me riñes, la mano con que me pegas.
30soleá
Y como el que retrayendo afuera se va del muro, e del taragón cubriendo temiendo el conbate duro, desque el humo tan escuro yo vi, hice tal semblante, hasta que el hermoso infante me dijo: Mirad seguro;
15octavilla
Llevadme, por piedad, adonde el vértigo con la razón me arranque la memoria... ¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!
21silva_arromanzada
En el peligro ¡qué Cristos! el corazón se me enancha pues toda la tierra es cancha, y de esto naides se asombre, el que se tiene por hombre ande quiera hace pata ancha.
12sextilla
sierra que vas al cielo altísima, y que gozas del sosiego que no conoce el suelo, adonde el vulgo ciego ama el morir, ardiendo en vivo fuego.
14lira
Quisiera que te emplearas con otra mejó que yo y de mí no t'acordaras.
30soleá
Ven, Jarifa; tú has sufrido Como yo; tú nunca lloras; Mas ¡ay triste! que no ignoras Cuan amarga es mi aflicción. Una misma es nuestra pena, En vano el llanto contienes Tú también, como yo, tienes Desgarrado el corazón.
15octavilla
Aquí mil nobles, rendidos A mis pies, nombre me dieron De su Príncipe, y sirvieron Galas, joyas y vestidos. La calma de mis sentidos Tú, trocaste en alegría. Diciendo la dicha mía. Que, aunque estoy desta manera, Príncipe en Polonia era. Buenas albricias tendría.
13espinela
Ya no es tiempo de callar, Virgen bienaventurada, con el hurto sois tomada; venistes a saludar, y quedastes saludada. Descubierto es el secreto; hombre parirá perfeto Isabel, vos hombre y Dios; que en vos sola caben dos contrarios en un sujeto.
6copla_real
Hagamos doliente y tierno A nuestro canto improviso, Del mundo un recuerdo eterno, Y donde estuvo un infierno Alcemos un paraíso.
29quintilla
Bastantes hermandades aquí encontramos pero es la más completa la de San Marcos; Y con sus fondos se mantienen a veces sus mayordomos.
27seguidilla_compuesta
Desque fué toda guarnida de las cosas necesarias, contra fortunas contrarias noblemente bastecida, oferta siempre mi vida a servitud sin error, varé mi nave, sennor, con precisión ofrecida al templo de dios de amor.
38novena
Sudando néctar, lambicando olores, senos que ignora aun la golosa cabra, corchos me guardan, más que abeja flores liba inquïeta, ingenïosa labra; troncos me ofrecen árboles mayores, cuyos enjambres, o el abril los abra, o los desate el mayo, ámbar distilan y en ruecas de oro rayos del sol hilan.
2octava_real
Entre bien y mal doblado pasa un gran río caudal; yo estó en cabo del mal y el río no tiene vado. Galardón, que era la puente, es ya quebrada por medio; ¿qué me daréis por remedio, que al andar no lo consiente?
38novena
Gran ofensa os tengo hecha hasta aquí en haber hablado, pues en cosa os he enojado que tan poco me aprovecha. Derramaré desde aquí mis lágrimas no hablando, porque quien muere callando tiene quien hable por sí.
28copla_castellana
Miremos la tormenta rigurosa dende la playa, que el airado cielo menos se encruelece de contino con quien se anima menos.
37estrofa_francisco_de_la_torre
No creades, mi senhora, el mar dizer de las gentes, ca la muerte m´es llegada si en ello paredes mentes; ay snhora, noble rosa, mercede vos vengo pidir, avede de mi dolor e no me dexedes morir Yo con cuidado de amores...
38novena
Se muere el universo de una calma agonía sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde. Agoniza Saturno como una pena mía, la tierra e suna fruta negra que el cielo muerde.
7serventesio
que vengo a hurtar la colmena de la miel de tu hermosura. Así Dios te dé ventura, y a mí, Cosme, me haga buena,
19redondilla
adornadas sus plácidas orillas con bosques y paisajes pintorescos. ¡Oh bosquecillos de frondosos mayos, románticos doquiera y hechiceros! ¡Sombras amables del jazmín silvestre y de los altos robles corpulentos, en donde el payanés, a quien Natura dio un corazón sensible, dulce y tierno, iba a gemir de humanidad los males o pasear sus caros pensamientos; donde iba a recordar algún Aminta la hermosa imagen de su dulce dueño, o a sentir anegado en triste llanto el terrible rigor de sus desprecios; do tantas veces con su dulce lira cantó Valdés sus expresivos versos, o el sabio Caldas, con pensar profundo, en pos de Urania se subió a los cielos!
18romance_arte_mayor
Este pastor se moría por amores de Diana, una pastora lozana, cuya hermosura excedía la naturaleza humana. La cual jamás tuvo cosa que en sí no fuese extremada, pues ni pudo ser llamada discreta por no hermosa, ni hermosa por no avisada.
6copla_real
por el país sagrado en que Herakles afianza sus macizas columnas de fuerza y esperanza,
3couplet
Respondiole un diablo, parósele reacio: «Iago, ¿quieres que hagamos de ti todos escarnio? ¿A la razón derecha quieres tú ser contrario? Traes mala la cubierta bajo el escapulario.
9cuaderna_vía
Nos abruman de cadenas; Hartan con sangre su sed Los cristianos. ¡Doleos de nuestras penas! Nuestra cuita socorred Como hermanos!
31estrofa_manriqueña
Verde y roja, roja y verde. ¡Aquí somos otra gente!
3couplet
¿Qué nube os eclipsó, claros luceros? Dejaos mirar si pretendéis vengaros; mas ¡ay! que os imagino tan avaros, que aun no daréis el mal de conoceros.
24cuarteto
juro que escribo para darte gusto a ti solo, y al mundo entero enojo, un libro en que a Aristóteles me ajusto como se ajusta la pupila al ojo. Mis reflexiones sobre el hombre justo que sirve a su razón, nunca a su antojo, publicaré después para que el mundo mejor se vuelva, ¡oh crítico profundo!
2octava_real
mas, después que pasó tu ardor primero; sólo quieres las flores en dinero.
3couplet
Pasaba arrolladora en su hermosura y el paso le dejé; ni aun a mirarla me volví, y, no obstante, algo a mi oído murmuró: «ésa es».
23cuarteto_lira
Soy desgraciaíto jasta pa'l andá: que los pasitos que yo doy p'alante se güerben p'atrás.
26seguidilla_gitana
¡Ay, cielos! ¿Quién está aquí? Cosme soy; ¿de qué te alteras? No son mis manos tan fieras, que te defiendas de mí.
19redondilla
¡Torpe, mezquina y miserable España, Cuyo suelo, alfombrado de memorias, Se va sorbiendo de sus propias glorias Lo poco que ha de cada ilustre hazaña:
24cuarteto
“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde? ¡Aquí de los antaños que he vivido! La Fortuna mis tiempos ha mordido; las Horas mi locura las esconde.
24cuarteto
No me precio de entendido, de desdichado me precio, que los que no son dichosos, ¿cómo pueden ser discretos?
11cantar
¿De dónde, con guirnaldas florecientes la sacra sien ceñida y sacudiendo la antorcha con más fausta luz brillante, vienes? ¿Dónde caminas, Himeneo? Ya la fama veloz que te precede lo publica, afirmando que del centro de Italia a las regiones españolas y del gran Carlos al Palacio excelso. ¡Qué hermosa, qué feliz, qué memorable esta unión que fomentas considero! ¡Qué verdor tan pomposo se promete la estirpe de Borbón en sus renuevos! ¡Oh, cómo se verán las mismas lises descollarse de España en el terreno, más frecuentes, más bellas, más floridas a beneficio de este enlace nuevo! Pues ya del Parma, oh Príncipe dichoso, digna consorte viene a tus deseos, a quien con todas sus doradas ondas el Tajo compraría por su dueño, Luisa, la más perfecta de las ninfas italianas, amada con extremo de su padre el magnánimo Felipe. ¿La unión de tantas gracias en un lecho qué lengua a celebrar será bastante? ¿De tan nobles esposos dignos versos quién podrá proferir? Mas, entretanto que dispone oficioso el Himeneo coronar con sus flores las dos frentes, tú, oh musa mía, les irás tejiendo otra guirnalda de las varias flores de sus virtudes y merecimientos. Celebrad del esposo los floridos años y juventud, gustoso uniendo los laureles de Marte y las olivas de Minerva al amante árbol de Venus. Apláudele también, porque traslada en su espíritu ya de tantos regios héroes de tres distintas descendencias las virtudes. Celébrale en sus tiernos años digno del cetro y de su padre, cual la gloria y bondad le produjeron. Cántale por delicias de las gentes y por lustre también del orbe ibero. Celébrense las prendas excelentes de Luisa por el dote de más precio. Di el esplendor augusto de su rostro, la bien dispuesta forma de su cuerpo, su gracia dignamente cariñosa, las luces del divino entendimiento, con que ya excede su ínclito linaje el solio augusto y el más noble sexo. Pero, siendo difícil con palabras de arte y naturaleza los esmeros poder ceñir, será el mejor elogio decir que en ella el italiano suelo recompensó al hispano los famosos héroes que le ha debido en varios tiempos. Será bastante publicarla nieta de la heroica Isabel, y que, siguiendo de sus virtudes el ejemplo grande, también la imite en dar a los imperios reyes y reinas que la tierra adore. ¡De estos principios cuánto debe el reino de España prometerse! Para siempre será feliz su suerte. Ya el obsequio besar anhela las augustas manos, que el bien público ha unido en lazo estrecho. Ya en las hachas nupciales, que sacude Himeneo en los regios aposentos, enciende amor las suyas, e inflamados los corazones con piadoso fuego, en otras tantas aras los convierte. En todas partes suben a los cielos por los Príncipes lágrimas y gracias, y votos más ardientes que el incienso. Sigue al deseo alegre voz que dice: «Viva Carlos feliz siglos eternos; viva con Luisa su consorte digna.» Cuyos nombres apenas vuelve el eco, cuando la paz, salud, y la abundancia los van a competencia repitiendo; de tal suerte que sus aclamaciones de placer llenan tierra y firmamento. ¿Quién dirá del amor y reverencia, de las alegres gentes el empeño en la celebridad de este consorcio; las pompas, espectáculos y juegos, que para eternizar la feliz boda previene el rendimiento de los pueblos? Tú más que todos, oh Madrid, te esmeras en las muestras de júbilo y contento, como que das a la Princesa augusta hospedaje feliz en reales techos. Pero otros digan, y cantando ensalcen, las raras invenciones y portentos que ofrece en ti el amor y la alegría: los espaciosos pórticos soberbios, los arcos suntuosos que levantas, las varias colgaduras, los espejos, con que duplicas tu esplendor y adorno. Alaben otros con sublimes versos la taurina palestra, la carrera de los caballos, y jinetes diestros; tu inmensa plaza, que con tantas luces con el cielo compite; y los diversos artificios de fuego en que Vulcano de amor imitar quiere los incendios. Yo para mí reservo solamente el principal decoro y el aseo que en tus calles, oh Mantua, resplandece. Las anchas losas que su pavimento a la planta más débil facilitan; la misma Real Esposa con su bello pie las honrara, si lo permitiera la majestad, cual suele prado ameno de verde grama hollarse blandamente, o llanas calles de espaciosos huertos. Tan bella, tan igual estás ya toda, que al coturno real fueras recreo. Mas, ¿de dónde te vino tanto lustre, tanto esplendor? De Carlos, del hesperio orbe dueño feliz, sólo nacido para dicha y honor de los iberos, para exceder de Alcides las hazañas. El que hoy a Luisa agrades, a su celo lo debes. Ya no hay cosa que desees cuando don la tributas tan excelso. A ti también, oh albergue dedicado a las musas, gran parte de festejo te alcanza como próximo al Alcázar. De Himeneo al plácido concento, dicen, que cuantos elocuentes manes depositas, de sus antiguos senos se levantaron, y en festivo aplauso rompieron con asombro su silencio; y señaladamente los poetas, a quienes inflamó celestial estro, entre los cuales, uno más que todos alegre, y del furor de Apolo lleno, hizo que con dichoso vaticinio se escuchase su voz en estos versos: Del modo que feliz es para todos este Real enlace de Himeneo; por él también las musas se prometen lograr aplauso y esplendor eterno.
18romance_arte_mayor
¿Qué se hizo el Rey Don Juan? Los Infantes de Aragón ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán, qué de tanta invención que trajeron?
12sextilla
No estás ya aquí. Lo que veo de ti, cuerpo, es sombra, engaño. El alma tuya se fue donde tú te irás mañana. Aún esta tarde me ofrece falsos rehenes, sonrisas vagas, ademanes lentos, un amor ya distraído. Pero tu intención de ir te llevó donde querías, lejos de aquí, donde estás diciéndome: aquí estoy contigo, mira. Y me señalas la ausencia.
35unknown
Mas también tengo un laúd de suave y tierna dulzura para cantar la hermosura, la nobleza y la virtud; me da alas mi juventud, tengo fe en el porvenir, y contemplo relucir mis brillantes ilusiones cual bellas constelaciones en un cielo de zafir.
13espinela
¿Quién pasa, quién pasa? El Rey que va a caza.
3couplet