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|---|---|
Salió y, admirado, el sol
se retiró de cobarde,
que, como se halló corrido,
ni quiso más triunfos darle.
| 11cantar
|
-A la cueva de un penitente,
En la hondura de un peñascal.
-Nunca falte lino a tu rueca
Ni verdores a tu linar,
Ni a las piedras de tu molino
El agua, que impulso les da.
| 39sexteto
|
para que no te duermas
corazón mío,
para que no te duermas,
velo contigo.
| 22seguidilla
|
¡De amarillo calabaza,
en el azul, cómo sube
la luna sobre la plaza!
| 10tercetillo
|
El santo sintió del milagro
El hálito ardiente en su faz,
Y bajo el roble, que de rosas
Se cubría como un rosal,
Vió que dos ángeles estaban
Una sepultura á cavar!...
| 39sexteto
|
Cintia, si desengaños no son parte
para cobrar la libertad perdida,
da riendas al dolor, suelta la vida,
que no es valor ni es honra el no quejarte.
| 24cuarteto
|
Por más que se desespere,
el viento por las rendijas
se filtra ,con saña hiere
y no aguantan las cobijas
ordinarias , baratijas
que le dejó la mengana.
El difiere
con la rana,
Sin más ,cierra la ventana.
| 38novena
|
¡Cuántos silbos, cuántas voces
la nava oyó, de Zuheros,
sentidos bien de sus valles,
guardadas mal de sus ecos!
Vaqueros las dan, buscando
la hermosa, por lo menos,
cerrera, luciente hija
del toro que pisa el cielo.
| 4octava
|
Estás lleno de bienes,
pero te falta
saber distribuirlos
como Dios manda:
porque Él los pone
en manos de los ricos
para los pobres.
| 27seguidilla_compuesta
|
Donde espumoso el mar sicilïano
el pie argenta de plata al Lilibeo
(bóveda o de las fraguas de Vulcano,
o tumba de los huesos de Tifeo),
pálidas señas cenizoso un llano
-cuando no del sacrílego deseo-
del duro oficio da. Allí una alta roca
mordaza es a una gruta de su boca.
| 2octava_real
|
Ven y sigamos el sendero agreste
Que aún guarda unidas nuestras propias huellas,
Que he besado las huellas de tu veste:
¡Es templo del Amor! Con luz celeste
Lo iluminan temblando las estrellas.
| 32quinteto
|
Es el amor que al mismo amor adora,
el que creó las sílfides y ondinas,
la sacra ninfa que bordando mora
debajo de las aguas cristalinas.
Es el amor que recordando llora
las arboledas del Edén divinas,
amor de allí arrancado, allí nacido,
que busca en vano aquí su bien perdido.
| 2octava_real
|
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
| 35unknown
|
Son los Potros del Betis generosos,
Debajo de sus píes los campos truenan:
Con agudos relinchos sonoros
Los establos de Cordova resuenan:
Igual es de Aranjuez la casta mesma,
Los tuyos beben del nevado Eresma.
| 34sexta_rima
|
Pero, ya que camináis,
hermosa dama excelente,
sin mirar inconveniente,
decid, ¿cómo no lleváis
de camino algún presente?
Parece descortesía
ser con otros cada día
tan franca, tan liberal,
y a vuestra prima carnal
visitar mano vacía.
| 6copla_real
|
Yo canto las armas de los Palestinos
príncipes doce del Omnipotente,
sus doce triunfos de don excelente,
triunfos de gloria seráfica dinos,
y pongo la tierra debajo los sinos
del cinto dorado de los animales,
y pinto las altas celestes señales
y los fortunados y casos indinos
de los pasado e vivos mortales.
| 38novena
|
¡Tarsis!, ¡ah, Tarsis! Vuelve y endereza
tu navecilla contrastada y frágil
a la seguridad del puerto; mira
que se te cierra el cielo.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
El aire acaricia y besa
como un amante lo haría,
la orgullosa bizarría
de la cabellera espesa.
| 19redondilla
|
En el arroyo frío
lavo tu cinta,
como un jazmín caliente
tienes la risa.
| 22seguidilla
|
En pueblo inculto y duro
induce poderoso igual costumbre
y, do se muestra escuro
el cielo, enciende lumbre,
valiente a ilustrar más alta cumbre.
| 14lira
|
Que en el mundo hay placeres,
bien lo concibo;
mas también que a la vuelta
lo venden tinto.
No es cosa extraña,
pues todos nuestros gustos
caros se pagan
| 27seguidilla_compuesta
|
Una noche mi padre, siendo yo niño,
mirando que la pena me consumía,
con las frases que dicta sólo el cariño,
lanzó de mi destino la profecía,
una noche mi padre, siendo yo niño.
| 32quinteto
|
A ti me vuelvo, gran Señor, que alzaste
a costa de tu sangre y de tu vida
la miseria de Adán, primer caída,
y adonde él nos perdió tu nos cobraste;
| 24cuarteto
|
Con ceño sombrío mira
El Tajo, que a sus pies corre,
Y al despecho que la inspira,
Con las gargantas suspira
De sus campanas la torre.
| 29quintilla
|
Lo que el salvaje que con torpe mano
hace de un tronco a su capricho un dios,
y luego ante su obra se arrodilla,
eso hicimos tú y yo.
| 21silva_arromanzada
|
Allí fueron los de Ymonia,
e Layo con los thebanos,
Marcelo con los toscanos,
e gentes de Macedonia;
e fueron cartageneses,
los turcos e los rrodeses
e Menbrot de Bavilonia.
| 43copla_mixta
|
Es decir, por ayuno, limosna y oración
y por servir a Dios con mucha contrición
se deshace el mal signo y su constelación;
el poder de Dios quita toda tribulación
| 9cuaderna_vía
|
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
| 12sextilla
|
Una cana muy triste, es una cana
de una cabeza que ha quedado calva.
| 3couplet
|
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?
| 12sextilla
|
Torre de Monterrey, cuadrada torre,
que miras desfilar hombres y días,
tú me hablas del pasado y el futuro
Renacimiento.
| 36estrofa_sáfica
|
Allí del liviano mundo
Habrá fin la imbécil farsa;
Todos en montón inmundo,
Sin primero ni segundo,
Iremos en la comparsa.
| 29quintilla
|
¿Qué más consuelo queréis
pues con la vida volvéis?
| 3couplet
|
Entra mayo y sale abril
¡cuán garridico me le vi venir!
| 3couplet
|
Qué glorioso, qué sereno,
en las noches del estío
resplandece el firmamento.
| 30soleá
|
Si vos oviérades madre,
por el más solemne voto
non fablásedes tan roto
por la deshonor del padre.
Mas algún pastor de tierra,
mientra su ganado pace,
vos dió por madre la tierra
y sacóvos una perra
según mandrágola nace.
| 38novena
|
En la noche mojada por tu aroma,
mis caricias aprenden ese idioma
de tu piel en la cima de mis dedos.
Enterrado el cadáver de tus miedos,
vibrará la pasión que no se doma.
| 32quinteto
|
Qué es lo que hacen sin parar?
Trincar.
¿Qué trincan, los muy cachondos?
Fondos.
¿Qué fondos? ¡No me vaciles!
De reptiles.
Ya nunca cuentan en miles,
sino más bien en millones
estos sociatas prensiles,
que saben, los muy mamones,
| 0ovillejo
|
Los hinojos inclinados
de los tres, uno repuso,
tan altamente propuso
por sus cursos ordenados,
Diciendo: «Los diputados,
oh idea, que a ti venimos
humildemente pedimos
que seamos escuchados.
| 40copla_arte_menor
|
Serás feliz, si metes con prudencia
en un saco el amor y la conciencia.
| 3couplet
|
Mi gala en las pulperías
era en habiendo más gente,
ponerme medio caliente
pues cuando puntiao me encuentro
me salen coplas de adentro
como agua de la virtiente.
| 12sextilla
|
Zela por su parte, en sí
tierna, pura, soñadora,
lo que en su alma siente ignora,
desde que vio al negro Alí;
siente la cándida hurí
un continuo suspirar;
siente que quiere llorar
si el etíope está ausente;
siente… muchas cosas siente
que no las puede explicar.
| 13espinela
|
Capote de paseo.
Seda amarilla.
Prieta para el toreo
la taleguilla.
| 22seguidilla
|
A vos presentar os quiero
desta verdad por testigo,
que a un declarado enemigo
os tengo por verdadero.
Que aunque desdeñado muero,
ser sin razón desdeñado
no es, por lo que en mí ha faltado
que en todo el discurso nuestro,
tan buen gusto como el vuestro
no pudo ser engañado.
| 13espinela
|
¡Oh gloria! ¡Oh gloria! ¡Lisonjero engaño
que a tanta gente honrada precipitas!
Tú al mercader pacífico en extraño
guerrero truecas, y a lidiar le excitas;
su rostro vuelves bigotudo, huraño,
con entusiasmo militar le agitas,
y haces que sea su mirada horrenda
susto de su familia y de su tienda.
| 2octava_real
|
Cuando vuelvan los cristianos
De los moros vencedores,
Lee mis destinos tiranos,
La historia de mis amores,
En la sangre de sus manos.
| 29quintilla
|
Los últimos nudos daba
cuando el Cielo la socorre
de un villano en una yegua
que iba penetrando el bosque.
| 11cantar
|
Replicó: "Amigo, no curo
de amar no ser amado,
ca por Júpiter vos juro
nunca fui enamorado;
y bien que el Amor ele grado
asayó mi fantasía,
mas, por saber su falsía,
guárdeme de ser burlado".
| 15octavilla
|
Después lo transplantaron; vivió en otras praderas
Indiferiencia, olvido y hasta placer fingió:
Miraba flores lindas, brillantes y hechiceras,
Pero su amor constante y fiel compareció.
| 7serventesio
|
Aquí estoy con mi pobre cuerpo frente al crepúsculo
que entinta de oros rojos el cielo de la tarde:
mientras entre la niebla los árboles obscuros
se libertan y salen a danzar por las calles.
| 7serventesio
|
Más horrible de todos es tal hambre,
y así no más infiernos fue su vida,
al ver a Lulú ayer sabrosa en guiso
para el feliz que nunca comió sobras,
sino el mejor manjar de cada siglo,
partiendo complacido hacia la muerte.
| 39sexteto
|
Y atiendan la relación
que hace un gaucho perseguido
que fue buen padre y marido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido.
| 12sextilla
|
¡Bullir en el pensamiento
El bello ser de otro ser...
Y ese roedor tormento,
Que hemos bebido en el viento,
En la voz de una mujer!
| 29quintilla
|
Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora.
| 24cuarteto
|
De un collado aquileño
viene mal zarzaganillo,
muerte, flaco amarillo,
pára todo lo estremeño.
Mira agora qué fortuna
que ondea la laguna
sin que corran ventisqueros;
rebosa por los oteros,
no va de buena chotuna.
| 38novena
|
A la guerra me lleva
mi necesidad.
Si tuviera dineros,
no fuera, en verdad.
| 22seguidilla
|
Haz que a mi falso corazón castigue
cuanto las cuevas del Averno ofrecen;
cuanto padecen los malvados, cuanto
Sísisfo sufre.
| 36estrofa_sáfica
|
Celajes de nieve y grana
que tras las cándidas nubes
fingen radiantes querubes
con la luz de la mañana:
pórticos de filigrana
bordados de rosicler,
por do se puede entrever
el trono deslumbrador
de donde lanza el Creador
el rayo de su poder:
| 13espinela
|
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
| 28copla_castellana
|
Contenta con tus redes
a la playa arenosa
mojado me sacabas;
pero vivo, ¿qué importa?
Cuando de rojo nácar
se afeitaba la aurora,
más peces te llenaban
que ella lloraba aljófar.
| 4octava
|
¡Ay, Dios, qué buen caballero
fué don Rodrigo de Lara,
que mató cinco mil moros
con trescientos que llevaba!
Si aqueste muriera entonces,
¡qué gran fama que dejara!
No matara a sus sobrinos,
los siete infantes de Lara,
ni vendiera sus cabezas
al moro que las llevaba.
Ya se trataban sus bodas
con la linda doña Lambra;
las bodas se hacen en Burgos,
las tornabodas en Salas;
las bodas y tornabodas
duraron siete semanas:
las bodas fueron muy buenas,
mas las tornabodas malas.
Ya convidan por Castilla,
por Castilla y por Navarra;
tanta viene de la gente
que no hallaban posadas,
y aún faltaban por venir
los siete infantes de Lara.
¡Helos, helos por do vienen
por aquella vega llana!
Sálelos a recibir
la su madre doña Sancha.
Bien vengades, los mis hijos,
buena sea vuestra llegada.
Norabuena estéis, señora,
nuestra madre doña Sancha.
Ellos le besan las manos,
ella a ellos en la cara.
Huelgo de veros a todos,
que ninguno no faltaba,
y más a vos, Gonzalvico,
porque a vos mucho amaba.
Tornad a cabalgar, hijos,
y tomedes vuestras armas,
y allá iredes a posar
al barrio de Cantarranas
Por Dios os ruego, mis hijos,
no salgáis de las posadas;
porque en semejantes fiestas
se urden buenas lanzadas.
Ya cabalgan los infantes,
ya se van a sus posadas;
hallaron las mesas puestas
y viandas aparejadas.
Después que hubieron comido,
pidieron juego de tablas.
| 1romance
|
Que se pique e cangrena
la boca con que me riñes,
la mano con que me pegas.
| 30soleá
|
Y como el que retrayendo
afuera se va del muro,
e del taragón cubriendo
temiendo el conbate duro,
desque el humo tan escuro
yo vi, hice tal semblante,
hasta que el hermoso infante
me dijo: Mirad seguro;
| 15octavilla
|
Llevadme, por piedad, adonde el vértigo
con la razón me arranque la memoria...
¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!
| 21silva_arromanzada
|
En el peligro ¡qué Cristos!
el corazón se me enancha
pues toda la tierra es cancha,
y de esto naides se asombre,
el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.
| 12sextilla
|
sierra que vas al cielo
altísima, y que gozas del sosiego
que no conoce el suelo,
adonde el vulgo ciego
ama el morir, ardiendo en vivo fuego.
| 14lira
|
Quisiera que te emplearas
con otra mejó que yo
y de mí no t'acordaras.
| 30soleá
|
Ven, Jarifa; tú has sufrido
Como yo; tú nunca lloras;
Mas ¡ay triste! que no ignoras
Cuan amarga es mi aflicción.
Una misma es nuestra pena,
En vano el llanto contienes
Tú también, como yo, tienes
Desgarrado el corazón.
| 15octavilla
|
Aquí mil nobles, rendidos
A mis pies, nombre me dieron
De su Príncipe, y sirvieron
Galas, joyas y vestidos.
La calma de mis sentidos
Tú, trocaste en alegría.
Diciendo la dicha mía.
Que, aunque estoy desta manera,
Príncipe en Polonia era.
Buenas albricias tendría.
| 13espinela
|
Ya no es tiempo de callar,
Virgen bienaventurada,
con el hurto sois tomada;
venistes a saludar,
y quedastes saludada.
Descubierto es el secreto;
hombre parirá perfeto
Isabel, vos hombre y Dios;
que en vos sola caben dos
contrarios en un sujeto.
| 6copla_real
|
Hagamos doliente y tierno
A nuestro canto improviso,
Del mundo un recuerdo eterno,
Y donde estuvo un infierno
Alcemos un paraíso.
| 29quintilla
|
Bastantes hermandades
aquí encontramos
pero es la más completa
la de San Marcos;
Y con sus fondos
se mantienen a veces
sus mayordomos.
| 27seguidilla_compuesta
|
Desque fué toda guarnida
de las cosas necesarias,
contra fortunas contrarias
noblemente bastecida,
oferta siempre mi vida
a servitud sin error,
varé mi nave, sennor,
con precisión ofrecida
al templo de dios de amor.
| 38novena
|
Sudando néctar, lambicando olores,
senos que ignora aun la golosa cabra,
corchos me guardan, más que abeja flores
liba inquïeta, ingenïosa labra;
troncos me ofrecen árboles mayores,
cuyos enjambres, o el abril los abra,
o los desate el mayo, ámbar distilan
y en ruecas de oro rayos del sol hilan.
| 2octava_real
|
Entre bien y mal doblado
pasa un gran río caudal;
yo estó en cabo del mal
y el río no tiene vado.
Galardón, que era la puente,
es ya quebrada por medio;
¿qué me daréis por remedio,
que al andar no lo consiente?
| 38novena
|
Gran ofensa os tengo hecha
hasta aquí en haber hablado,
pues en cosa os he enojado
que tan poco me aprovecha.
Derramaré desde aquí
mis lágrimas no hablando,
porque quien muere callando
tiene quien hable por sí.
| 28copla_castellana
|
Miremos la tormenta rigurosa
dende la playa, que el airado cielo
menos se encruelece de contino
con quien se anima menos.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
No creades, mi senhora,
el mar dizer de las gentes,
ca la muerte m´es llegada
si en ello paredes mentes;
ay snhora, noble rosa,
mercede vos vengo pidir,
avede de mi dolor
e no me dexedes morir
Yo con cuidado de amores...
| 38novena
|
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra e suna fruta negra que el cielo muerde.
| 7serventesio
|
que vengo a hurtar la colmena
de la miel de tu hermosura.
Así Dios te dé ventura,
y a mí, Cosme, me haga buena,
| 19redondilla
|
adornadas sus plácidas orillas
con bosques y paisajes pintorescos.
¡Oh bosquecillos de frondosos mayos,
románticos doquiera y hechiceros!
¡Sombras amables del jazmín silvestre
y de los altos robles corpulentos,
en donde el payanés, a quien Natura
dio un corazón sensible, dulce y tierno,
iba a gemir de humanidad los males
o pasear sus caros pensamientos;
donde iba a recordar algún Aminta
la hermosa imagen de su dulce dueño,
o a sentir anegado en triste llanto
el terrible rigor de sus desprecios;
do tantas veces con su dulce lira
cantó Valdés sus expresivos versos,
o el sabio Caldas, con pensar profundo,
en pos de Urania se subió a los cielos!
| 18romance_arte_mayor
|
Este pastor se moría
por amores de Diana,
una pastora lozana,
cuya hermosura excedía
la naturaleza humana.
La cual jamás tuvo cosa
que en sí no fuese extremada,
pues ni pudo ser llamada
discreta por no hermosa,
ni hermosa por no avisada.
| 6copla_real
|
por el país sagrado en que Herakles afianza
sus macizas columnas de fuerza y esperanza,
| 3couplet
|
Respondiole un diablo, parósele reacio:
«Iago, ¿quieres que hagamos de ti todos escarnio?
¿A la razón derecha quieres tú ser contrario?
Traes mala la cubierta bajo el escapulario.
| 9cuaderna_vía
|
Nos abruman de cadenas;
Hartan con sangre su sed
Los cristianos.
¡Doleos de nuestras penas!
Nuestra cuita socorred
Como hermanos!
| 31estrofa_manriqueña
|
Verde y roja, roja y verde.
¡Aquí somos otra gente!
| 3couplet
|
¿Qué nube os eclipsó, claros luceros?
Dejaos mirar si pretendéis vengaros;
mas ¡ay! que os imagino tan avaros,
que aun no daréis el mal de conoceros.
| 24cuarteto
|
juro que escribo para darte gusto
a ti solo, y al mundo entero enojo,
un libro en que a Aristóteles me ajusto
como se ajusta la pupila al ojo.
Mis reflexiones sobre el hombre justo
que sirve a su razón, nunca a su antojo,
publicaré después para que el mundo
mejor se vuelva, ¡oh crítico profundo!
| 2octava_real
|
mas, después que pasó tu ardor primero;
sólo quieres las flores en dinero.
| 3couplet
|
Pasaba arrolladora en su hermosura
y el paso le dejé;
ni aun a mirarla me volví, y, no obstante,
algo a mi oído murmuró: «ésa es».
| 23cuarteto_lira
|
Soy desgraciaíto
jasta pa'l andá:
que los pasitos que yo doy p'alante
se güerben p'atrás.
| 26seguidilla_gitana
|
¡Ay, cielos! ¿Quién está aquí?
Cosme soy; ¿de qué te alteras?
No son mis manos tan fieras,
que te defiendas de mí.
| 19redondilla
|
¡Torpe, mezquina y miserable España,
Cuyo suelo, alfombrado de memorias,
Se va sorbiendo de sus propias glorias
Lo poco que ha de cada ilustre hazaña:
| 24cuarteto
|
“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
| 24cuarteto
|
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
| 11cantar
|
¿De dónde, con guirnaldas florecientes
la sacra sien ceñida y sacudiendo
la antorcha con más fausta luz brillante,
vienes? ¿Dónde caminas, Himeneo?
Ya la fama veloz que te precede
lo publica, afirmando que del centro
de Italia a las regiones españolas
y del gran Carlos al Palacio excelso.
¡Qué hermosa, qué feliz, qué memorable
esta unión que fomentas considero!
¡Qué verdor tan pomposo se promete
la estirpe de Borbón en sus renuevos!
¡Oh, cómo se verán las mismas lises
descollarse de España en el terreno,
más frecuentes, más bellas, más floridas
a beneficio de este enlace nuevo!
Pues ya del Parma, oh Príncipe dichoso,
digna consorte viene a tus deseos,
a quien con todas sus doradas ondas
el Tajo compraría por su dueño,
Luisa, la más perfecta de las ninfas
italianas, amada con extremo
de su padre el magnánimo Felipe.
¿La unión de tantas gracias en un lecho
qué lengua a celebrar será bastante?
¿De tan nobles esposos dignos versos
quién podrá proferir? Mas, entretanto
que dispone oficioso el Himeneo
coronar con sus flores las dos frentes,
tú, oh musa mía, les irás tejiendo
otra guirnalda de las varias flores
de sus virtudes y merecimientos.
Celebrad del esposo los floridos
años y juventud, gustoso uniendo
los laureles de Marte y las olivas
de Minerva al amante árbol de Venus.
Apláudele también, porque traslada
en su espíritu ya de tantos regios
héroes de tres distintas descendencias
las virtudes. Celébrale en sus tiernos
años digno del cetro y de su padre,
cual la gloria y bondad le produjeron.
Cántale por delicias de las gentes
y por lustre también del orbe ibero.
Celébrense las prendas excelentes
de Luisa por el dote de más precio.
Di el esplendor augusto de su rostro,
la bien dispuesta forma de su cuerpo,
su gracia dignamente cariñosa,
las luces del divino entendimiento,
con que ya excede su ínclito linaje
el solio augusto y el más noble sexo.
Pero, siendo difícil con palabras
de arte y naturaleza los esmeros
poder ceñir, será el mejor elogio
decir que en ella el italiano suelo
recompensó al hispano los famosos
héroes que le ha debido en varios tiempos.
Será bastante publicarla nieta
de la heroica Isabel, y que, siguiendo
de sus virtudes el ejemplo grande,
también la imite en dar a los imperios
reyes y reinas que la tierra adore.
¡De estos principios cuánto debe el reino
de España prometerse! Para siempre
será feliz su suerte. Ya el obsequio
besar anhela las augustas manos,
que el bien público ha unido en lazo estrecho.
Ya en las hachas nupciales, que sacude
Himeneo en los regios aposentos,
enciende amor las suyas, e inflamados
los corazones con piadoso fuego,
en otras tantas aras los convierte.
En todas partes suben a los cielos
por los Príncipes lágrimas y gracias,
y votos más ardientes que el incienso.
Sigue al deseo alegre voz que dice:
«Viva Carlos feliz siglos eternos;
viva con Luisa su consorte digna.»
Cuyos nombres apenas vuelve el eco,
cuando la paz, salud, y la abundancia
los van a competencia repitiendo;
de tal suerte que sus aclamaciones
de placer llenan tierra y firmamento.
¿Quién dirá del amor y reverencia,
de las alegres gentes el empeño
en la celebridad de este consorcio;
las pompas, espectáculos y juegos,
que para eternizar la feliz boda
previene el rendimiento de los pueblos?
Tú más que todos, oh Madrid, te esmeras
en las muestras de júbilo y contento,
como que das a la Princesa augusta
hospedaje feliz en reales techos.
Pero otros digan, y cantando ensalcen,
las raras invenciones y portentos
que ofrece en ti el amor y la alegría:
los espaciosos pórticos soberbios,
los arcos suntuosos que levantas,
las varias colgaduras, los espejos,
con que duplicas tu esplendor y adorno.
Alaben otros con sublimes versos
la taurina palestra, la carrera
de los caballos, y jinetes diestros;
tu inmensa plaza, que con tantas luces
con el cielo compite; y los diversos
artificios de fuego en que Vulcano
de amor imitar quiere los incendios.
Yo para mí reservo solamente
el principal decoro y el aseo
que en tus calles, oh Mantua, resplandece.
Las anchas losas que su pavimento
a la planta más débil facilitan;
la misma Real Esposa con su bello
pie las honrara, si lo permitiera
la majestad, cual suele prado ameno
de verde grama hollarse blandamente,
o llanas calles de espaciosos huertos.
Tan bella, tan igual estás ya toda,
que al coturno real fueras recreo.
Mas, ¿de dónde te vino tanto lustre,
tanto esplendor? De Carlos, del hesperio
orbe dueño feliz, sólo nacido
para dicha y honor de los iberos,
para exceder de Alcides las hazañas.
El que hoy a Luisa agrades, a su celo
lo debes. Ya no hay cosa que desees
cuando don la tributas tan excelso.
A ti también, oh albergue dedicado
a las musas, gran parte de festejo
te alcanza como próximo al Alcázar.
De Himeneo al plácido concento,
dicen, que cuantos elocuentes manes
depositas, de sus antiguos senos
se levantaron, y en festivo aplauso
rompieron con asombro su silencio;
y señaladamente los poetas,
a quienes inflamó celestial estro,
entre los cuales, uno más que todos
alegre, y del furor de Apolo lleno,
hizo que con dichoso vaticinio
se escuchase su voz en estos versos:
Del modo que feliz es para todos
este Real enlace de Himeneo;
por él también las musas se prometen
lograr aplauso y esplendor eterno.
| 18romance_arte_mayor
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¿Qué se hizo el Rey Don Juan?
Los Infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invención
que trajeron?
| 12sextilla
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No estás ya aquí. Lo que veo
de ti, cuerpo, es sombra, engaño.
El alma tuya se fue
donde tú te irás mañana.
Aún esta tarde me ofrece
falsos rehenes, sonrisas
vagas, ademanes lentos,
un amor ya distraído.
Pero tu intención de ir
te llevó donde querías,
lejos de aquí, donde estás
diciéndome:
aquí estoy contigo, mira.
Y me señalas la ausencia.
| 35unknown
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Mas también tengo un laúd
de suave y tierna dulzura
para cantar la hermosura,
la nobleza y la virtud;
me da alas mi juventud,
tengo fe en el porvenir,
y contemplo relucir
mis brillantes ilusiones
cual bellas constelaciones
en un cielo de zafir.
| 13espinela
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¿Quién pasa, quién pasa?
El Rey que va a caza.
| 3couplet
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