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|---|---|
Una nave a la tierra tan vecina
llegó, que desde el sitio donde estaba
se ve cuanto hay en ella y determina;
| 33terceto
|
Con su pluma de fuego
triunfar nunca pudieran,
aunque empapada en sangre
de los dragones que la Libia engendra.
| 17endecha_real
|
Quiéreme como te quiero;
luego me berás morí
como Cristo en er maero.
| 30soleá
|
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
| 19redondilla
|
Baje tu carro desde el alto Olimpo
Entre las nubes del tranquilo cielo,
Rápido vuelo traiga tu querida
Blanca paloma.
| 36estrofa_sáfica
|
Jamás vencido el ánimo,
Su cuerpo ya rendido,
Sintió desfallecido
Faltarle, Montemar;
Y á par que mas su espíritu
Desmiente su miseria
La flaca, vil materia
Comienza á desmayar.
| 15octavilla
|
La llaga cierto ya es mía,
aunque, ojos, vos no queráis;
mas si la muerte me dais,
el morir me es alegría.
Y así digo que acabéis,
oh ojos, ya de matarme;
mas muerto, volvé á mirarme,
porque me resucitéis.
| 28copla_castellana
|
El viejo padre de Zela
no ve la llama encendida
y así se pasa la vida
sin temor y sin cautela;
jamás una noche en vela
temeroso se pasó;
porque ¿quién fue aquel que osó
arrugarle el sobrecejo,
si cruel como ese viejo
ningún Bajá se miró?
| 13espinela
|
¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!
| 12sextilla
|
Me rodeas en tu abrazo
con lazo
que me ciñe presuroso,
hermoso;
y me brindas tu calor
de amor.
Tus manos de bello albor
que caricias proporcionan,
suavemente me aprisionan
con lazo hermoso de amor.
| 0ovillejo
|
Desdeñado y sin corona
Cayó el soberbio Darío
Muerto a tierra.
¿A quién la muerte perdona?
¿Del tiempo el andar impío
Qué no aterra?
| 31estrofa_manriqueña
|
Quejoso de la fortuna.
Yo en este mundo vivia,
Y, cuando entre mí decía:
¿Habrá otra persona alguna
De suerte más importuna?
Piadoso me has respondido;
Pues, volviendo en mi sentido.
Hallo que las penas mias.
Para hacerlas tú alegrías,
Las hubieras recogido.
| 13espinela
|
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
| 7serventesio
|
Dejó uno a su mujer (te contaré la hazaña;
si la estimas en poco, cuéntame otra tamaña).
era don Pitas Payas un pintor de Bretaña,
casó con mujer joven que amaba la compaña
| 9cuaderna_vía
|
Ecos que acoja con placer el mundo,
Ecos que se alcen a tu augusto solio,
¡Reina del cielo, y en la tierra triste
Madre del pobre!
| 36estrofa_sáfica
|
Anda que te den un tiro,
que te jases mu persona
y a la cara no te miro.
| 30soleá
|
Con dos prisiones nos ata
el amor cuando se enciende
hermosura es la que prende,
y la gracia es la que mata.
Ya mi alma está en pasión;
los miembros tengo difuntos
en ver dos contrarios juntos
contra un triste corazón.
| 28copla_castellana
|
Muchas noblezas tiene quien sirve a la mujer,
lozano y hablador y sincero ha de ser;
quien es bueno no debe a las damas temer,
que, si causan pesares, también causan placer.
| 9cuaderna_vía
|
Mas a tanta perfección
altos premios no limita
Dios jamás
y aquí da fin mi oración
aunque mal rimada escrita
que no hay más.
| 31estrofa_manriqueña
|
Se dejó el balcón abierto
y el alba por el balcón
desembocó todo el cielo.
| 30soleá
|
Y con el buche bien lleno
era cosa superior
irse en brazos del amor
a dormir como la gente,
pa empezar al día siguiente
las faenas del día anterior.
| 12sextilla
|
Porque hizo el que serví,
que es muy alto y poderoso,
y su nombre glorioso,
muy grandes cosas por mí,
pues se me dio por esposo,
y en edades venideras
para siempre duraderas,
será su misericordia,
que gozarán en concordia
los que le temen de veras.
| 6copla_real
|
Dicha es soñar, porque la vida es sueño,
lo que fingió tal vez la fantasía,
cuando embriagada en lánguido beleño
a las regiones del placer nos guía.
Dicha es soñar, y el riguroso ceño
no ver jamás de la verdad impía.
Dicha es soñar y en el mundano ruido
vivir soñando y existir dormido.
| 2octava_real
|
A cada paso
vas hundiendo los pies
en otra carne
| 8haiku
|
No contiene el bosque gruta,
ni tronco ha roído el tiempo,
que no penetre el cuidado,
que no escudriñe el deseo.
La diligencia, calzada,
en vez de abarcas, el viento,
los montes huella, y las nubes,
turbantes de sus cabezos.
| 4octava
|
Aspire luego de Pegaso al monte
el dulce traductor de Anacreonte.
| 3couplet
|
De ese famoso Lugar
que es pepitoria del mundo
en donde pies y cabezas
todo está revuelto y junto,
salí, señor, a la hora
que ya el Sol, mascarón rubio,
de su caraza risueña
mostraba el primer mendrugo.
Iba en Escoto, mi jaca,
a quien tal nombre se puso
porque se parece al mismo
en lo sutil y lo agudo.
Llegué a Toledo y posé
contra la ley y estatutos
siendo poeta, en mesón,
habiendo casa de Nuncio.
Ví una ciudad de puntillas
y fabricada en un huso
que, si en ella bajo, ruedo;
y trepo en ella si subo.
Vi el artificio espetera,
pues en tantos cazos pudo
mecer el agua Juanelo
como si fuera en columpios.
Flamenco dicen que fue,
y sorbedor de lo puro:
muy mal con el agua estaba,
que en tal trabajo la puso.
Vi en procesion de Terceros
ensartado todo el vulgo
y si yo comprara algo,
no hallara bueno ninguno.
En fin, la imperial Toledo
se ha vuelto, por mudar rumbo,
república de botargas
en donde todos son justos.
Vi la Puerta del Cambrón,
que, a lo que yo me barrunto,
a faltar la primer eme,
fuera una puerta de muchos.
Al fin, salí de Toledo
para La Mancha, confuso,
cuando la alba llora duelos
gime los egidos mustios.
En esta tierra el verano
va hecho un picaro suelo
sin árboles y sin flores,
que aun no se harta de juncos.
Allí primavera ahorra
lo que en Madrid gastó a bulto
anda abril lleno de andrajos
y el propio mayo desnudo.
Partí desde aquí derecho
antes sospecho que zurdo
a Segura de la Sierra,
que es un corcovo del Mundo.
Los vecinos de este pueblo
viven todo el año junto
y un mes batido con otro
gozan a diciembre en junio.
Las viñas para no helarse
tienen los meses adustos
a las cepas con cacheras,
con tocadores los grumos.
Es gusto ver un castaño
de miedo de los diluvios
con su fieltro y su gabán
por agosto muy ceñudo.
Un peral con sabañones
cuando en Aranjuez maduros
recelando que los rapen
ya han puesto en cobro su fruto.
De aquí volví a mis estados:
este sí que es lindo punto,
pues me mido como pozo
y aun de esos no tendré muchos.
Aquí cobro enfermedades,
que no rentas ni tributos
y mando todos mis miembros
y aun de estos no mando algunos.
De Madrid salí y de juicio;
y sin dinero y sin gusto
vuelvo triste y enlutado
como misa de difuntos.
| 1romance
|
Leyendo viene una letra
que a sus estrellas con alma
compuso Lisardo un día
con más amor que esperanza.
Viole admirado de verla
y de unas cintas moradas,
para matalle a lisonjas
el instrumento desata
| 4octava
|
Obejitas blancas,
y er praíto berde;
er pastorcito, mare, que las guarda
e ducas se muere.
| 26seguidilla_gitana
|
La carnavalesca noche luminosa
Dió á mi triste espíritu la mujer hermosa,
Sus ojos de fuego, sus labios de rosa.
| 42terceto_monorrimo
|
Respondiole: "¡Oh mi Sireno!,
si algún tiempo te olvidare,
las hierbas que yo pisare
por aqueste valle ameno
se sequen cuando pasare;
Y si el pensamiento mío
en otra parte pusiere,
suplico a Dios que si fuere
con mis ovejas al río
se seque cuando me viere.
| 6copla_real
|
Con engaños, lisonjas y sutiles mentiras
emponzoñas las lenguas, envenenas tus viras,
hiere a quien más te sirve tu flecha cuando tiras;
separas de las damas a los hombres, por iras.
| 9cuaderna_vía
|
En vano, descuidado pensamiento,
una loca altanera fantasía,
un no sé qué, que la memoria cría,
sin ser, sin calidad, sin fundamento;
| 24cuarteto
|
Venus, hija del mar, diosa de Gnido,
y tú, ciego rapaz, que revolante
sigues el carro de tu madre hermosa,
la aljaba de marfil pendiente al lado:
Si hay piedad en el cielo, si el humilde
ruego de un infeliz no vos ofende,
¡oh!, basten ya las padecidas penas.
Vuelva yo a ver aquel agrado honesto,
aquel dulce reír, y la süave
voz de sirena escuche, y sus favores
gozando, tornen las alegres horas.
Pero si acaso mi destino fuere
tan enemigo a la ventura mía,
que en larga ausencia padecer me manda:
Alma Citeres, flechador Cupido,
tal rigor estorbad. Falte a mis ojos
la luz pura del sol en noche eterna,
y del cuerpo mi espíritu desnudo,
fugaz descienda, en vana sombra y fría,
a la morada de Plutón terrible.
| 35unknown
|
El alma en primavera tiene flores;
Y aquellos versos míos, los primeros,
Eran la floración de mis amores,
Brotaron espontáneos y sinceros...
El alma en primavera tiene flores.
| 32quinteto
|
Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él.
| 23cuarteto_lira
|
Mira lo que andan jablando;
sin tené naíta contigo,
la bía m'están quitando.
| 30soleá
|
Pues vivía la mamajuana
siempre bajo la carreta,
y aquel que no era chancleta
en cuanto el goyete vía,
sin miedo se le prendía
como güérfano a la teta.
| 12sextilla
|
Esperanzas y deseo
son en tan gran división
que según la perfección
de tu gran bondad, yo creo,
aunque Dios te perdonase,
y la gente
no lo pudiese creer,
que tu merced no pecase,
solamente
por tu virtud mantener.
| 25décima_antigua
|
Y así es bravo en campo abierto,
y no hay quien con él resista
cuando huyen ante su vista
los beduinos del desierto;
cuando de sudor cubierto
pelea con furia y tino;
y no hay cuello de beduino
que a sus alcances se allegue,
que no lo humille o lo siegue
con su alfanje damasquino.
| 13espinela
|
Arquero luminoso, desde el Zodíaco llegas;
aun presas en las crines tienes abejas griegas;
| 3couplet
|
De tu bera no m'aparto,
aunque a puñalás me maten
y me yeben entre cuatro.
| 30soleá
|
Glorioso tu gran nombre,
a la edad venidera
pasará con asombro,
grabado en el diamante de una estrella.
| 17endecha_real
|
De madrugada,
en la ciudad desierta,
los barrenderos.
| 8haiku
|
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
| 11cantar
|
La azul diafanidad de la distancia
en el cuadro los términos reparte;
aquí mi juventud, allá mi infancia
y entre las dos, la pátina del arte...
La azul diafanidad de la distancia.
| 32quinteto
|
De hoy me será el claro sol
Una lámpara importuna;
Hija del suelo español:
Tú eres mi sol y mi luna.
La aurora y el arrebol.
| 29quintilla
|
Noche lunar
un ajedrez de sombras
en la terraza
| 8haiku
|
Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.
| 7serventesio
|
Frente al sagrario se hinca,
el agudo pico tiende
y, lámpara azul, se enciende,
tremulante, la pervinca.
| 19redondilla
|
Alta y envejecida planta, cuando
se encastillan en Pindo y Apenino
Bóreas y Noto, con sus hojas solas
resiste su potencia.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
| 10tercetillo
|
El cuarto gozo finando
sin fin a ver mis cuidados,
mas siempre multiplicando,
el quinto ya discordando,
mis sentidos trabajados
en sus males contemplando,
es poder en la señora
el servidor entender
sus servicios cualquier ora,
ofreciéndole placer,
| 25décima_antigua
|
Soy melancólico sauce
Que su ramaje doliente
Inclina sobre la frente
Que arrugara el padecer;
Y aduerme al hombre, y sus sienes
Con fresco jugo rocía,
Miaptras el ala sombría
Bate el olvido sobre él.
| 15octavilla
|
Y a quien quiso, llevado
del odio injusto
degollarle mil veces
pero no pudo.
Y guarda
que el degüello le mata,
y fuera
cortarle la cabeza
pues muerto
olería más presto.
| 16chamberga
|
Dos años al fin pasaron
en esperar y gemir,
y las guerras acabaron,
y los de Flandes tornaron
a sus tierras a vivir.
| 29quintilla
|
Salta del árbol
con la gracia de un dios
caca de mosca.
| 8haiku
|
La hierba cubre en silencio
el valle gris de tu cuerpo.
| 3couplet
|
Renacer me he sentido a tu presencia,
torre de Monterrey, cuando la Luna
de tus piedras los sueños libertaba
y ellas cedían.
| 36estrofa_sáfica
|
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
| 3couplet
|
¡Oh, canas de los viejos soñadores
caminando en tropel hacia el olvido
bajo el áspero fardo de dolores
que habéis de la existencia recibido!,
¡oh, canas de los viejos soñadores!
| 32quinteto
|
Mi nuevo nacimiento de la muerte
viaja en el firmamento y en la tierra,
brilla el sol en la noche del silencio
mostrando la grandeza de tu gesto.
Mi humana arquitectura en ti palpita
y se viste con flores de tu senda.
| 39sexteto
|
Yo me levantara, madre,
mañanica de San Juan,
vide estar una doncella
ribericas de la mar.
Sola lava y sola tuerce,
sola tiende en un rosal;
mientras los paños se enjugan
dice la niña un cantar:
¿Dó los mis amores, dó los,
¿dó los andaré a buscar?
Mar abajo, mar arriba,
diciendo iba el cantar,
peine de oro en las sus manos
por sus cabellos peinar:
Dígasme tú, el marinero,
sí, Dios te guarde de mal,
si los viste mis amores,
si los viste allá pasar.
| 1romance
|
Por sueño...¡El alma enamora!
Por encanto ¡Azul parece!
Por estrella ¡No anochece!
Y por sol¡Alumbra y dora!
Y tanto os amo, señora,
Por lo gallarda y lo bella,
Que hasta en la mísera huella
Que imprimís a vuestro paso,
Ve este amor en que me abraso
Sueño, encanto, sol y estrella.
| 13espinela
|
En mi vida sígueme la quejumbre
De que mi trabajo de nada vale;
¡Óiganme! Alcanzaré pronta cumbre,
Ya veremos quién sí sobresale.
| 7serventesio
|
Borrosa gravedad del parabrisas
en la despreocupada seducción.
Porque los coches saben su camino
y van como animales en querencia
a la casa, sin dudas, entre besos
que nos duran el tiempo de un semáforo
y un poco más; porque decir mañana
es casi discutir el más allá,
y hablamos del dolor de los horarios,
alejados, cayendo en la imprudencia,
como los vivos hablan de la muerte.
| 35unknown
|
Suelta la venda, sucio y asqueroso;
lava los ojos llenos de legañas;
Cubre las nalgas y el lugar opuesto,
Hijo de Venus.
| 36estrofa_sáfica
|
Allí vi a magno Ponpeo
e a Chipión el Africano,
[a] Menbrot e [a] Perseo,
París, Etor el troyano,
Aníbal, Urbio Trajano
Ar[qu]iles, Pir[r]o, Jasón,
Ercoles, Craso, Sansón,
[e] Cesar Otaviano.
| 15octavilla
|
La color tienes marrida,
el corpanzon regibado,
andas de valle en collado
como res que va perdida,
y no oteas si te vas
adelante o caratrás,
zanqueando con los pies,
dando trancos al través
que no sabes dó te estás.
| 38novena
|
No perseveran frailes, ni se hacen caballeros,
ni de sus amos logran mercedes ni dineros:
pues, si tal acontece, estimo verdaderos,
según naturaleza, a aquellos estrelleros.
| 9cuaderna_vía
|
A cada ráfaga
Se desplaza en el suace
la mariposa
| 8haiku
|
Pastores, los que fuerdes
allá, por las majadas, al otero,
si por ventura vierdes
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
| 14lira
|
Severo juez a la maldad y el crimen,
perseguidor de la avaricia, y sordo
a la atracción de la riqueza fuiste
egregio ciudadano.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Voy, pues, a referiros una sencilla historia,
Que en mi alma desolada, honda impresión dejó;
Me la contaron... ¿Dónde?... es frágil mi memoria...
Acaso el héroe de ella... o bien, la soñé yo.
| 7serventesio
|
El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;
| 7serventesio
|
Y lo que más grave siento
es que, teniendo pasiones,
me fuerzan las ocasiones
a mostrar contentamiento.
Que el mayor mal que hay aquí
es que sólo sé que peno;
y pues se tiene por bueno,
bien puedo decir así:
| 28copla_castellana
|
la que le puso de suerte
que los grandes de su reino,
diz que se maravillaron
como tan otro le vieron;
| 11cantar
|
De nuestra simiente y generación
conviene que sepas y sus cualidades,
que fijos y fijas de gran discreción
tuvimos, y amigos de todas bondades.
Dotolos Fortuna en nuevas edades
así de sus dones que por justas leyes
en muy poco tiempo vi los cuatro reyes,
y dos titulados de asaz dignidades.
| 41copla_arte_mayor
|
servía el postillón de pregonero,
mucho más que de guía, a cuyas voces
en pie se puso el escuadrón entero.
| 33terceto
|
¡Oh padres! ¡Oh tutores! ¡Oh maestros!
¡Los que educáis la juventud sencilla!
Sigan senda mejor los hijos vuestros
donde la antorcha de las ciencias brilla.
Tenderos ricos, abogados diestros,
del foro y de la bolsa maravilla,
pueden ser, y si no, sean diputados
graves, serios, rabiosos, moderados.
| 2octava_real
|
Poco mas de mil pasos de la Albaida,
Acia poniente, entre árboles espesos,
Una rambla de arena se conserva.
Madre de claro arroyo en otro tiempo.
Ün solitario risco la corona,
De pardo musgo entapizado á trechos,
En torno hay hondas quiebras y barrancos,
Desnudas peñas y frondosos fresnos.
Allí la fuente del Amir estaba
(Hoy es un sitio temeroso y seco)
Y allí llegó Mudarra, cuando el dia
Retiraba sus últimos reflejos.
La perspectiva hermosa que se ofrece
A la curiosa vista en aquel puesto,
Girando mudo en derredor los ojos,
Parado el joven contemplo un momento.
Ve al frente la ciudad majestuosa,
Que sobre el fondo del oscuro cielo
Aun mas oscuras sus excelsas torres
Dibuja, y sus alcázares soberbios.
Vio á su diestra de Zahara los jardines,
Los pórticos, palacios y liceos;
Y hoy un desnudo llano solo viera,
Pues hasta las ruinas perecieron.
Ve á la siniestra la tranquila Albaida,
Que pudiera llamar su hogar paterno,
Y á la espalda la sierra que se encumbra
De poniente á levante, al fírmamenlo
Pronto las sombras tan soberbia escena
Delante de su vista confundieron,
Y junto al tronco de acopada encina,
Sobre la yerba se asentó el mancebo.
Aun de la gran ciudad á sus oidos
Llega el ronco bullicio de gran pueblo,
Y desde Zahara por el viento cunde
Son confuso de suaves instrumentos.
Una luz relucir mii'a en la Álbaida,
La que alumbra de Zaide el aposento ;
Y oyó en el llano pastoriles voces.
Fieles ladridos y balar corderos.
Era una nocbe de la fin de otoño :
La luna se elevaba á paso lento,
Pero oculta entre espesos nubarrones.
Rotos por partes, y por partes densos.
El reposo del orbe se aumentaba
Turbando solo el general silencio
De las áridas hojas el murmurio,
O de nocturnos pájaros el vuelo.
Recostado en el tronco de la encina,
Agitado de varios pensamientos,
Y aun de terror oculto poseído,
Pasó el jóven Mudarra largo tiempo ;
Cuando el veloz galope de un caballo,
Que se paro de pronto, oyó á lo lejos :
Después moverse jaras y malezas,
Cual si alguien se acercara acia aquel puesto;
Y pasos, y....Mas cesa de repente
Todo rumor, y el estridor violento
Le sucede de un arco sacudido
Y de flecha veloz el silbo horrendo,
De una flecha, que rauda resbalando
Por el turbante de Mudarra, el hierro
Clavó en el tronco á que la espalda apoya,
Toscas cortezas derribando al suelo.
Alzase el jóven sorprendido, helado :
Grita : "traición ! " y le responde el eco.
El albornoz á la siniestra envuelve,
Y con la diestra desnudó el acero;
Y oye cerca á una voz áspera, airada :
" E s esta tu destreza?.... toma el premio :
'' No errarás otro golpe — te lo j uro....
" Y o solo basto.... Muere , infame negro."
Un ay profundo, y el pesado golpe
Sonó en seguida de quien cae al suelo,
Y un bulto blanco ante Mudarra sale,
Y de un desnudo alfanje el centelleo.
Asesino ! asesino ! " el joven grita,
Y al fantasma se arroja con denuedo,
Pues fantasma parece su enemigo,
De pié á cabeza en un barnuz envuelto.
Trábase horrenda lid : solo retumba
De ambas cuchillas el sonoro encuentro :
El incógnito pone gran cuidado
En encubrirse y en guardar silencio.
Fuerte en las armas es, y ágil pelea
Con ira tal y con furor tan ciego,
Que mas que defenderse, herir procura,
Y tiene al joven en terrible aprieto.
Mas este que ocupado en su defensa.
Ve que reputación pierde y terreno,
Pára con la siniestra un tajo, y pone
La aguda punta del contrario al pecho ;
. Del contrario tenaz, que furibundo
Se arroja sin pensar sobre el acero,
De negra sangre cálido torrente
Del traspasado corazón vertiendo.
Súbito el hierro matador retira
Asustado Mudarra : hondo silencio
Reinó un instante : un hórrido alarido
Lanzó el feroz fantasma, y cayó muerto.
El j oven retrocede horrorizado;
Mas su noble valor recobra luego,
Y quiere conocer al enemigo
Que en tal peligro y trance tal le ha puesto.
Se acerca palpitante, desenvuelve
El rostro que el barnuz tiene aun cubierto,
Y á un rayo de la luna que resbala
Por rotas nubes, reconoce.... oh cielos!
Al cruel Giafar, al padre de Kerima,
Al primer personaje del imperio.
No sabe dónde está, torna á mirarle;
De su cabeza erízase el cabello ;
Queda cual joven escolar de un mago,
Que ignorante en los libros del maestro.
Halla un conjuro, y sin pensarlo evoca
Sombra infernal ó aterrador espectro.
Alzase de repente, y á la Albaida
Huye veloz, como cobarde ciervo,
Que estando descuidado en el arroyo,
Ve aparecer al tigre carnicero.
| 18romance_arte_mayor
|
Y aunque, en desdichas tan graves,
La política he estudiado,
De los brutos enseñado.
Advertido de las aves,
Y de los astros suaves
Los círculos he medido:
Tú solo, tú, has suspendido
La pasión á mis enojos.
La suspensión á mis ojos.
La admiración á mi oído.
| 13espinela
|
Pero el niño que en hombros
pasar intenta,
como hay Cielo le hizo
ver las estrellas;
que es Cielo,
ya se cae de su peso,
y él piensa
que le cae el Cielo a cuestas,
lo siente,
mas si es Dios no le pese.
| 16chamberga
|
Esiendo e buena sepa;
no quiero que por mi causa
ninguna serrana pierda.
| 30soleá
|
Muaron los tiempos,
me he muao yo;
aonde no hay escritura jecha
no hay obligación.
| 26seguidilla_gitana
|
Perdóname, Fray luan, si profano tu lira
un tañido, un compás para
corresponderte y anularme.
Que tu lámpara era
la que me relumbraba en noche fria,
la que ardia a mi vera
y no se consumía.
Y ya me iba a dormir. Y amanecía.
| 35unknown
|
Dos veces al justo son
las que el sol ha declinado
hasta el Capricornio helado
desde el ardiente León,
después que, hijo querido,
puse tanta tierra en medio,
más por buscar tu remedio
que mi descanso cumplido.
| 28copla_castellana
|
¡Aire, Santelmo, aire!
para la avienta,
que se lleve las pajas
a la pajera.
¡Aire, Señor!,
que sin aire las eras,
eras no son.
| 20septilla
|
De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo;
mas otra luz el mundo de visiones
alumbraba por dentro.
| 21silva_arromanzada
|
Procura mensajera de esas negras pacatas
que tratan mucho a frailes, a monjas y a beatas,
son grandes andariegas, merecen sus zapatas:
esas trotaconventos hacen muchas contratas.
| 9cuaderna_vía
|
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
| 7serventesio
|
Hoy sentí tu amor como nunca,
como cada noche, me acosté solo,
sin nadie a mi lado, con un vacío
que eriza la piel,
no sé si me dormí o fue realidad,
la verdad sentí que tú estabas junto a mí,
sentí tus besos en mi nuca, mi piel se erizo,
abrí los ojos y ahí estabas ¡tú!
hermosa, radiante como siempre,
tus cabellos parecían moverse
al son del aire que entraba por la ventana,
susurrabas a mi oído un te amo
mientras yo te acariciaba la espalda.
Tú esencia, el perfume de las rosas
se esparció por la habitación,
mientras, podía percibir el reflejo de la luna
que a través de mi ventana reflejaba el vaivén
de las olas del mar, perfume de rosas
mezcladas con el aroma del mar
belleza que gozo con tu dulce
recuerdo que me hace vibrar.
¿Cuándo a mi volverás?
mi niña bonita
¿cuándo podre de nuevo disfrutar?
de la magnánima belleza de tu
cuerpo, me refugio en mis sueños
esperando un día poderte acariciar,
siente mis besos,
siente mis caricias,
siente mis manos sobre tus pechos
siente mi corazón palpitar
por el deseo que provocas
tan solo en mis sueños.
¿Imaginas amor?
si un sueño provoca todo esto
¿que puede provocar nuestro rencuentro?
ya en mi vida solo existen sueños
sueños que deseo se hagan realidad.
| 35unknown
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Si vas a la vendimia,
mi niña, sola,
volverás con la saya
de cualquier forma.
y a pocos meses
te rondarán el talle
sandías verdes.
| 27seguidilla_compuesta
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Y es amor fuego tenaz,
Y ansia y congoja tan fiera,
Que no hay, Teresa, manera
De que yo goce de paz.
Es pensamiento que audaz
Todo el pensar me domina,
Y sueño que me fascina,
Y encanto que me seduce,
Y estrella que me conduce,
Y ¡hasta sol que me ilumina!
| 13espinela
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Este los salvajes siguió de Diana,
y sabe los colles de Monte Rafeo;
corrió las planizas de toda Espartana,
y los hondos valles del gran Perineo.
La selva nombrada en que venció Teseo
el saturnal toro, terror de las gentes,
este la ha follado con pies diligentes,
y sobra en trabajos al muy gran Oteo.
| 41copla_arte_mayor
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Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano,
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;
| 24cuarteto
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Le dijo a su marido
una mozuela
eres bravo espantajo
para una higuera
mala persona
que de nada me sirves
sino de sombra
| 27seguidilla_compuesta
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Aunque dientes no tengas
como no pidas
será para mi genio
tu boca linda
pero en pidiendo
diré que es propiamente
boca de infierno.
| 27seguidilla_compuesta
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Entonces el sol brillante
Que a las ventanas asoma,
Su fogosa luz gigante
En la llama agonizante
De las lámparas desploma.
| 29quintilla
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¡Oh! cesa; no, yo no quiero
Ver mas, ni saber ya nada:
Harta mi alma y postrada,
Solo anhela descansar.
En mí muera el sentimiento,
Pues ya murió mi ventura,
Ni el placer ni la tristura
Vuelvan mi pecho á turbar.
| 15octavilla
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