text
stringlengths 41
14.2k
| label
class label 46
classes |
|---|---|
Algún olmo que escondido
creció entre la yerba blanda,
sobre las aguas tendido
se reflejaba perdido
en su cristalina banda.
| 29quintilla
|
Esta ciudad me mira con tus ojos,
parpadea,
porque ahora después de tanto tiempo
veo otra vez el piano que sale de la casa
y me llega de forma diferente,
huyendo del salón,
abordando las calles
de esta ciudad antigua y tan hermosa
que sigue solitaria como tú la dejaste,
cargando con sus plazas,
entre el cauce perdido del anhelo
y al abrigo del mar.
| 35unknown
|
Mil ocasiones hallamos
con las damas que queremos
y cuando más las tenemos
de cortos no las gozamos.
| 19redondilla
|
Toítos s'arriman
ar pinito berde,
y yo m'arrimo á los atunales
que espinitas tienen.
| 26seguidilla_gitana
|
Aquí pues por la causa
de antiguos odios
en su ciudad tenía
rezo a Pedonio.
Bizarro
de la naval soldado.
valiente
pues a todo se atreve.
Y triste
le cogieron al irse.
| 16chamberga
|
Soleá del alma mía,
tanto te quiero e noche
como te quiero e día.
| 30soleá
|
Grato bendiga, y a su inlfujo santo
Huyan del alma tenebrosas dudas;
Como las sombras de la noche fría
Huyen del alba.
| 36estrofa_sáfica
|
Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.
| 5cuarteta
|
Doliente caravana,
Una tarde en la senda
Vieja y primaveral,
Oirás la celestial
Ave de la leyenda.
Y el Señor Jesucristo
Te besará en la senda.
| 20septilla
|
Al que vencido de amor
se amancebó, le dais guerra
blandamente
sabiendo amigo y señor
que en el mundo hay poca tierra
continente.
| 31estrofa_manriqueña
|
Si me quieres, te advierto
que soy casado.
Mira, no digas luego
que te he engañado
| 22seguidilla
|
Tengo yo una queja
con los artos sielos;
cómo sin frío ni calenturita,
yo me estoy muriendo.
| 26seguidilla_gitana
|
Hoy, enlutado su pendón, y al eco
del clarín angustiado, el paso tiende
y lo embarga el dolor: ¡dolor terrible
que el llanto asoma so la faz del héroe!. . .
Y el lamento responde pavoroso:
“Murió Belgrano” ¡oh Dios! ¡así sucede
la tumba al carro, el ay doliente al viva,
la pálida azucena a los laureles!
¡Hoja efímera cae! ¡tal resiste
al Noto embravecido y sus vaivenes!
Campeón ilustre, atleta esclarecido,
la mano que te roba, hollar las leyes
que el corazón conoce; el jaspe eterno
tu nombre mostrará a los descendientes
de la generación que te lamenta.
La patria desolada el cuello tiende
al puñal parricida que la amaga
en anárquico horror; la ambición prende,
en los ánimos grandes, y la copa
da la venganza al miedo diligente.
Aun de Temis el ínclito santuario
profanado y sin brillo; el inocente,
el inocente pueblo, ilustre un día,
a la angustia entregado; el combatiente
sus heridas inútiles llorando
escapa al tambor; el país se enciende
en guerra asoladora, que lo ayerma;
asoma la miseria, pues que cede
la espiga al pie feroz que la quebranta.
¿Y ora faltas, Belgrano?. . . Así la muerte,
y el crimen, y el destino de consuno,
deshacen la obra santa, que torrentes
vale de sangre, y siglos mil de gloria,
¡y diez años de afán!. . . ¡Todo lo pierde!
Tu celo, tu virtud, tu arte, tu genio,
tu nombre, en fin, que todo lo comprende,
flores fueron un día; marchitólas
la nieve del sepulcro. Así os lamente
la legión que a la gloria condujiste;
con tu ejemplo inmortal probó el deleite,
la magia del honor, y con destreza
amar la hicisteis el tesón perenne,
el hambre angustiadora, el frío agudo. ..
Suspende ¡oh musa! y al dolor concede
una mísera tregua. Yo lo he visto
al soldado acorrer que desfallece,
y abrazarlo, cubrirlo y consolarlo.
Ora Rayo de Marte se desprende,
y al combate amenaza, y triunfa, y luego...
¿Qué más hacer? . . .El desairar la suerte...
Y ser grande por sí; ésta no es gloria
del común de los héroes, él la ofrece
en pro de los rendidos, que perdona.
Ora al genio se presta, y lo engrandece;
corre la juventud, y a la Natura
espía en sus arcanos, la sorprende,
y en sus almas revienta de antemano
el germen de las glorias. ¡Oh!, ¿quién puede
describir su piedad inmaculada,
su corazón de fuego, su ferviente
anhelo por el bien? ¡Sólo a ti es dado,
historia de los hombres; a ti, que eres
la maestra de los tiempos! La arca de oro
de los hechos ilustres de mi héroe
en ti se deposita: recogedla
y al mundo dadla en signos indelebles.
Y vos, sombras preciosas de Balcarce,
de Olivera, Colet, Martínez, Vélez,
ved vuestro general, ya es con vosotros:
abridle el templo, que os mostró valiente.
¡Tucumán! ¡Salta! pueblos generosos
al héroe del febrero y del setiembre
alzad el postrer himno; mas vosotras,
vírgenes tiernas, que otra vez sus sienes
coronasteis de flores, id a la urna, -
y deponed con ansia reverente
el apenado lirio, émulo hacedlo
de los mármoles, bronces y cipreses.
| 18romance_arte_mayor
|
Hablo de aquel cativo
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.
| 14lira
|
¡O venturoso para mí este día
do pido poner freno al triste llanto,
y alegrarme de haber dado mi vida
a quien dármela puede, o darme muerte!
¿ mas que puede esperarse sino es risa
de un rostro que al sol vence y vuelve en noche?
| 39sexteto
|
Este pan consagrado
En estos días
causa a todas las almas
mucha alegría,
mujeres
le tenemos enfrente.
amigos
que es Dios Padre y Dios Hijo
hermanos
y el Espíritu Santo.
| 16chamberga
|
Bien venida, oh lluvia, seas
a refrescar nuestros valles,
y a traernos la abundancia
con tu rocío agradable;
bien vengas a dar la vida
a las flores, que fragantes
para mejor recibirte
rompen ya su tierno cáliz,
do a sus galanos colores
en primoroso contraste,
tus perlas del sol heridas
brillan cual ricos diamantes.
Bien vengáis, alegres aguas,
fausto alivio del cobarde
labrador, que ya temía
malogrados sus afanes.
Bajad, bajad, que la tierra
su agostado seno os abre,
do os aguardan mil semillas
para al punto fecundarse.
Bajad, y del mustio prado
vuestro humor la sed apague,
y su lánguida verdura
reanimada se levante,
tejiendo un muelle tapete
cuyo hermoso verde manchen
los más vistosos matices
como en agraciado esmalte.
Bajad, bajad en las alas
del vago viento, empapadle
en frescura deleitosa,
y el pecho lo aspire fácil.
Bajad; ¡oh cómo al oído
encanta el ruido suave
que entre las trémulas hojas
cayendo las gotas hacen!
Las que al río undosas corren,
agitando sus cristales
en sueltos círculos, turban
de los árboles la imagen,
que en su raudal retratados,
más lozano su follaje
y erguidos ven sus cogollos
y su verde más brillante.
Saltando de rama en rama
regocijadas las aves,
del líquido humor se burlan
con su pomposo plumaje,
y a las desmayadas vegas,
en bulliciosos cantares,
su salud faustas anuncian
y alegres las alas baten.
El pastor el vellón mira
del corderillo escarcharse
de aljófares que al moverse
invisibles se deshacen,
mientras él se goza y salta,
y con balidos amables
bendice al cielo, y ansioso
la mojada hierba pace.
El viento plácido aspira;
y viendo cuán manso cae
en sus campos el rocío,
el labrador se complace,
gozando ya de las mieses
su corazón anhelante,
que colmarán sus graneros.
cuando el Can al mundo abrase.
El bosque empapado humea,
de aromas se inunda el aire,
y aparecen las espigas
floreciendo los frutales.
En medio el sol de las nubes
su frente alzando radiante,
de oro y de púrpura al iris
pinta entre gayos celajes;
él, tendiéndose vistoso,
sus inmensos brazos abre,
y en arco fúlgido al cielo
da un magnífico realce.
La naturaleza toda
se agita, anima, renace
más gallarda, ¡oh vital lluvia!,
con tus ondas saludables.
Ven, pues, ¡oh, ven!, y contigo
la fausta abundancia trae
que, de frutos coronada,
regocije a los mortales.
| 1romance
|
Sonó el rumor por la espaciosa cuadra,
Que admiración y que respeto indica;
Pues los que el patrio hogar nunca han dejado.
Semejantes afectos siempre abrigan
Por los que el ancho mundo recorriendo ,
Arrostrando peligros y fatigas,
Otros pueblos han visto, otras costumbres,
Grandes sucesos, raras maravillas.
El arcipreste demandó silencio,
Y su elocuencia demostró en seguida,
Dándole enhorabuena y aun elogios
Porqué el santo sepulcro visto había.
Mezclando como siempre, en su disci rso
De las sagradas Letras doctas citas.
Los hidalgos, después y capellanes
Mil congratulaciones y muy finas
Ofertas á los dos nobles ancianos
Dirigieron también en nuevos vivas
Prorumpió el vulgo ; circuló en la turba
De navarro aguardiente la botija
Y todos se marcharon, de ambos viejos
A repetir la historia á sus familias;
Añadiendo sin duda circunstancias
Que mayor interés excitarían.
Pues muchos del concurso echaron menos
Que en una y otra historia peregrinas,
Ni encantadores, brujas, ni gigantes,
Ni dragones de fuego intervenían;
Y de propio caudal tales filetes,
Y otras alteraciones inauditas
En sus repeticiones añadieron;
Tanto, que Lara y Ñuño á pocos dias,
Oyendo referir sus propios lances.
Casi reconocerlos no podían,
Y de su gravedad diz que á despecho
Ambos soltaron riendas á la risa.
| 18romance_arte_mayor
|
A mi lado sin miedo los reptiles
se movían a rastras;
¡hasta los mudos santos de granito
vi que me saludaban!
| 21silva_arromanzada
|
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
| 7serventesio
|
Por mi mala suerte
he benío a dá
con una hija de una mala mare,
jartita e roá.
| 26seguidilla_gitana
|
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.
| 12sextilla
|
Una grand pieca cuydando
estovo en lo que dezía,
e después, como dudando,
"¡Ay (dixo), qué bien sería
que siguiésedes mi vía,
por ver en qué trabajades
e la gloria que esperades
en vuestra postremería!"
| 15octavilla
|
Vase al templo de Juno, y de rodillas
le cuenta la ocasión de sus antojos,
esmaltando con perlas las mejillas,
que derramando van los bellos ojos.
Juno tiene piedad de sus mancillas,
mas no pone remedio a sus cordojos;
antes, por no enojar a Venus bella,
despide de sí presto a la doncella
| 4octava
|
Díxele: "Non entendades,
señora, que vos lo diga
porque lo sepa, nin siga
arte alguna si penssades;
mas por quanto fizo Dios
esmeradas estas dos
en fermosura e bondades.
| 43copla_mixta
|
El acueducto romano
-canta una voz de mi tierra-
y el querer que nos tenemos,
chiquilla, ¡vaya firmeza!
| 11cantar
|
Quédate en mí, soy pobre y soy poeta,
huyó en mi blanco pegaso la fortuna,
y quiero oír tu alegre pandereta
cuando florezca la nieve de la luna...
| 7serventesio
|
aquél que has visto allí del cuello erguido,
lozano, rozagante y de buen talle,
de honestidad y de valor vestido,
| 33terceto
|
Y ahora ya no gozan de ella
sino solos mis enojos,
que manando por los ojos,
satisfacen su querella.
Verdes nascieron, tempranas,
que sin tiempo maduraron;
donde, tristes, se sembraron
las simientes de mis canas.
| 28copla_castellana
|
Al modo que cuentan los nuestros actores
que la triste nuera del rey Laumedón
narraba sus casos de acerbos dolores,
habló la segunda, con gran turbación,
diciendo: «Poeta, que no es opinión
de gentes que puedan pensar ni creer
el nuestro infortunio, ni menos saber
las causas de nuestra total perdición.»
| 41copla_arte_mayor
|
Sintiendo que volaban los momentos
y que a las densas nubes enlutadas
subían a perderse sus lamentos,
como rumores de olas encrespadas
Moisés elevó a Dios estos acentos:
| 32quinteto
|
¡Ábrete toda como una dulce fruta,
llena de rizos al pino de tu palma,
pon, africana, sobre mi amarga ruta,
la sombra fresca del pozo de tu alma!
| 7serventesio
|
¿Lamentará la juventud perdida?
Lejos quedó -la pobre loba- muerta.
¿La blanca juventud nunca vivida,
teme, que ha de cantar ante su puerta?
| 7serventesio
|
En tanto ablanda, oh público severo,
y muéstrame la cara lisonjera;
esto le pido a Dios, y algún dinero,
mientras sigo en el mundo mi carrera;
y porque fatigarte más no quiero,
caro lector, al otro canto espera,
el cual sin falta seguirá, se entiende,
si éste te gusta y la edición se vende.
| 2octava_real
|
Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
* * *
Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!
| 1romance
|
No falta en esta nación,
Religión
Pide el alto con disfraz,
Paz
En España no hay atajo,
sin trabajo
Del más rico al más bajo
debemos de trabajar
no consiste en predicar
Religión, Paz y Trabajo.
| 0ovillejo
|
El que se celebraba con gran pompa
En el alto salón de los doseles,
Duró, aunque sin el ciego y sin el moro,
A fuerza de brindar grato y alegre.
Se habló de guerra, pesca y cetrería.
De aleones, galgos, armas y corceles;
Se contaron hazañas de otros tiempos,
Se trató de navarros y leoneses j
Y también pronunció largos discursos,
Con general aplauso, el arcipreste,
Citando las sagradas Escrituras,
Que, cual habemos dicho, era su fuerte.
El que se celebraba á cielo abierto
En el gran patio á do acudió la plebe,
Como gárrula banda de pardales
Al volcado costal de trigo suele;
No fué tan ordenado y tan tranquilo,
Sí mas alborotado y mas alegre^
A medida que se iban agotando
Las botijas, los zaques y toneles.
En él regocijados asistían
Con todas sus familias los sirvientes
Antiguos del palacio, labradores.
Hombres de armas, sus hijos y mujeres
Del heraldo del conde de Castilla
Los maceres y guardas, y la gente
Perdida del lugar, entre los cuales
Figuraba el primero Vasco Pérez ;
Gañanes y pastores del contorno,
Y también los esclavos cordobeses,
Que vinieron con Zaide y con Mudarra,
Y que vivienda en el castillo tienen.
Estos de un gran disgusto y de discordias
Fueron la causa entonces. Gomo hubiese
Cobrado en toda Salas, y aun en toda
Castilla gran valor la extraña especie
De que era el joven cordobés Gonzalo,
Que por mágicas artes y celeste
Disposición, para vengar al padre.
Tornaba al mundo ; y como todos viesen
En Zaide un sabio encantador ; juzgaban
A los siervos humildes y obedientes,
Que le acompañan por do quier, demonios,
Espíritus, fantasmas, que parecen
Hombres y no lo son; y con sospecha
Eran mirados y evitados siempre,
Cual entonces se vio, pues todos, todos
Huyeron su contacto en el banquete.
Mas cuando los manjares humeando,
Y el olor del aloque y del clarete
El apetito universal abrieron,
Y los mas avisados, sin hacerles
Melindres, se arrojaron decididos
A ejercitar las garras y los dientes
Olvidóse el temor de los fantasmas,
Y aunáronse cristianos con infieles.
De estos algunos, sin hacer memoria
Ni del Coran ni del Profeta, alegres
Se arrojaron al vino y al torrezno.
Como á pasas ó á dátiles silvestres.
Pero otros á agua pura y carne seca,
Haciendo a lo demás ascos y dengues,
Se atuvieron, y sobrios se mostraron,
Guardando sus costumbres y sus leyes.
Caleb, el mas anciano y de mas cuenta,
Favorito de Zaide, cabo y jefe
De todos los demás, y cuya barba
La edad ha convertido en plata ó nieve,
Rígido observador de los preceptos
De la ley musulmana, al punto advierte
La prevaricación de aquellos viles,
Y el buen comportamiento de estos fieles.
Elogiando á los unos, á los otros
Con palabras durísimas reprende;
Y arrastrado de ciego fanatismo,
Les manda retirarse del banquete.
Causó escándalo grande en los cristianos
La disciplina rígida del jeque ;
Y salieron á plaza aquellos chistes,
De alcuzcuz, zancarrón, y otras sandeces.
Caleb, en alta voz y en chapurrado,
Quiso probar á la indignada gente,
Ser los cerdos inmundos animales,
Y el vino pernicioso y vil deleite ;
Pero Sancho, el porquero de la villa,
A. quien asunto tal la honra le hiere.
La defensa tomó de su ganado
Con gran calor ; y aun procedido hubiese
A enarbolar el puño, si Melendo,
Tabernero de Sálas, hombre fuerte
Y de gran voz, entre él y su contrario.
El vino defendiendo, no se mete.
Un anciano escudero, déla fiesta
Director, encargado y presidente,
Logró aquietar los ánimos, y pudo
Ver la tranquilidad restablecerse.
| 18romance_arte_mayor
|
Noble tristeza:
sin florecer das fruto,
eres higuera.
| 8haiku
|
MADRE, Santa María
En dónde canta el ave
De la esperanza mía?..
| 10tercetillo
|
Iba afeitada la novia
todo el tapetado gesto
con hollín y con carbón
y con tinta de sombreros.
| 11cantar
|
Ya muerde aquí, sucumbe allá,
cazando aquí, cazando allá.
| 3couplet
|
Porque quiere está de holgueta
el poeta.
La perdición del muchacho
borracho.
No come por falta de cobre
el pobre.
Aunque la razón me sobre
lo direis en nuestros días
que aquí tenéis a Matías
poeta, borracho y pobre.
| 0ovillejo
|
¿Que es estúpida?... ¡Bah!, mientras, callando
guarde obscuro el enigma,
siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla
más que lo que cualquiera otra me diga.
| 21silva_arromanzada
|
La flora es enérgica para
que indemne y pujante soporte
la furia del soplo del Norte,
que de octubre a febrero no es rara,
y la pródiga lumbre febea,
que de marzo a septiembre caldea.
| 39sexteto
|
Sombra y lejos
es un fondo deforme
esta agonía
| 8haiku
|
¡Mira entre sáuces solitaria gruta,
Templo de amores! espadañas, juneos
Cubren la entrada: la tapizan dentro
Pálidos lirios.
| 36estrofa_sáfica
|
Hemos soñado ya todos los sueños,
hemos vivido aquí
donde la historia olvida sus raíles vacíos,
donde la paz es negra y se recoge
entre plazas cerradas,
sobre tabernas viejas,
bajo el borde morado del misterio.
| 44septeto
|
Debe de haber ocho dias,
Aminta, que en tu tejado,
se juntaron a cabildo
grande cantidad de gatos
y, después que por su orden
en las tejas se sentaron,
puestos en los caballetes
los más viejos y más canos,
los negros a mano izquierda,
a la derecha los blancos,
tras un silencio profundo
que no se oyó "mio" ni "miao",
a la sombra de un humero
se puso un gato romano,
tan aguileño de uñas
cuanto de narices chato.
Quiso hablar; mas replicole
otro (de unos escribanos)
diciendo se le debía,
porque era gato de gatos.
Un gatillo de unos sastres
se le opuso por sus amos
y fueron Toledo y Burgos
de las cortes de los cacos.
Váyase aguja por pluma
y por renglones retazos,
el dedal por el tintero,
las puntadas por los rasgos.
El Archigato mandó
que enmudeciesen entrambos,
por ahorrar de mentiras
y de testimonios falsos.
Tras los dos, caridoliente
por ladrón desorejado,
un gato de un pupilaje
se quejó de sus trabajos.
"La hambre de cada día
me tiene tan amolado,
que soy punzón en el talle,
y sierra en el espinazo.
Soy penitente en comer,
y diciplinante a ratos;
pues, o como con mis uñas,
u de hambre me las masco.
Y sé deciros por cierto
que debe de haber un año
que a puro huesos mis tripas
se introducen en osario".
"¿Qué mucho es eso?", aquí dijo
un gatillo negro y manco,
que tras una longaniza
perdió un ojo entre muchachos.
"Desdichado del que vive
por la mano de un Letrado,
que me funda el no comer
en los Bártulos y Baldos.
Pues de puro engullir letras,
mi estómago es cartapacio
y a poder de pergaminos
tengo el vientre encuadernado".
"Hablemos todos", replica
un gato zurdo y marcado
con un chirlo por la cara,
sobre cierto asadorazo.
"Un mercader me dio en suerte
la violencia de mis astros,
que es más gato que yo propio,
pues vive de dar gatazos.
Y por la vara en que mide
ha venido a trepar tanto,
que se ha subido a las nubes
para que lo lleve el diablo.
Mejor gatea que yo,
y regatea por ambos:
a lo ajeno dice "mío",
que es el "mi" de nuestro canto.
En cuanto a comer, bien como,
mas cuéstame cara, y caro,
pues de las varas que hurta
a mí me da el diezmo en palos.
Sin ser bellota ni encina,
mi cuerpo está vareado;
y sin ser gato de algalia
azotes me tienen flaco".
Doliéronse todos de él
y el triste quedó llorando
cuando un gato gentilhombre,
de buena presencia y manos,
suspirando a su manera,
dijo tras sollozos largos:
"Yo soy un gato de bien,
aunque soy bien desgraciado;
a puro barrer sartenes
he perdido los mostachos,
que la hambre de mi casa
me fuerza a andar mendigando.
En cas de un rico avariento
penitente vida paso:
sábenlo Dios y mis tripas,
y los vecinos que asalto.
No me da jamás castigo:
solo tengo ese regalo;
aunque yo sospecho de él
que por no dar no me ha dado.
Hoy, porque pesqué un mendrugo,
me dijo: -No hacerte andrajos
agradécelo a tu cuero,
que para bolsón le guardo-
Ved si espero buena suerte".
Mas al punto, cabizbajo,
desjarretada una pierna,
boquituerto y ojizaino,
uno de los más prudentes
que jamás lamieron platos,
de los de mejor maúllo
y más diestro en el araño
"oíd mis sucesos" dijo,
"y atended a mis cuidados,
pues, hablando con respeto,
con un pastelero campo.
Un mes ha que estoy con él,
y hanme dicho no sé cuántos
cómo mis antecesores
han parado en los de a cuatro.
Quien los comió, por mi cuenta,
se halló en la de Mazagatos
el carnero moscovita
de los Toros de Guisando.
Y el no venderme muy presto
lo tendrán a gran milagro;
que lo que es gato por liebre,
siempre lo vendió en su trato.
Pastel hubo que aniñó
al que le estaba mascando
y carne que oyendo ¡zape!
saltó cubierta de caldo".
Atajole las razones
otro a quien dio cierto braco
tantos bocados un dia
que le dejó medio calvo.
Este vino con muletas,
que, por rascar cierto ganso,
dio en manos de un despensero
y dieron en él sus manos.
Llegó con un tocador,
oliendo a ingüente y ruibarbo,
y dijo chillando triste
y hablando un poco delgado:
"Tened compasión, señores,
de mis turbulentos casos,
pues ha permitido el cielo
que sirviese a un boticario.
Bebí ayer, que fui goloso,
nosequé purga o brebajo
y tuve, sin ser posada,
más cámaras que Palacio.
Tampoco yo me sustento,
como otros, de lo que cazo,
porque con recetas mata
los ratones cuatro a cuatro.
Poco ayudan en efeto
a mi buche estos gazapos;
pero en casa hay más ayudas
buenas para los hartazgos".
No bien acabó sus lloros,
cuando un gato afrisonado,
que hace la santa vida
en un refitorio santo,
con seis dedos de tozuelo,
más cola que un arcediano,
les dijo aquestas razones
condolido de escucharlos:
"Después que yo dejé el mundo
y entre bienaventurados vivo
haciendo penitencia,
tengo paz y duermo harto.
Ya conocéis nuestra vida,
cuán cortos tiene los plazos;
que vivos nos comen perros
y difuntos los cristianos:
que tres pies de un muladar
nos suelen venir muy anchos
y que de esta vida pobre
aun el cuero no llevamos:
cuál nos encierra con trampas,
cuál gusta vernos en lazo,
cuál nos abrasa en cohetes
sin hacer a nadie agravio.
Y lo que aún más nos ayuda
a que nos maten temprano
es el parecer conejos
en estando desollados.
Busquemos, si hay, otro mundo,
porque en este que alcanzamos
son gatos cuantos le viven,
en sus oficios y cargos.
El sastre y el zapatero
ya cosiendo o remendando,
el uno es gato de cuero
y el otro de seda o paño.
Con un alguacil estuve
antes que tomara estado
y al nombre de gato "mío"
solía responder mi amo.
El juez es gato real
cual si fuera papagayo:
no hay mujer que no lo sea
en materia del agarro.
Imitadme todos juntos,
pues que ya os imitan tantos:
meteos cual yo en religión
y viviréis prebendados.
Cobrá amor al refitorio
y cumplid el noviciado,
que se os lucirá en el pelo
pues le luce a vuestro hermano;
póngase remedio en todo"
dijo; mas, sin sospecharlo,
traído de cierto olor,
dio con la Junta un alano:
todos a huir se pusieron
con el nuevo sobresalto
y en diferentes gateras
se escondieron espantados.
Lamentando iban del mundo
los peligros y embarazos,
que aun de las tejas arriba
no pueden hallar descanso.
| 1romance
|
siempre con vestidura rozagante
se muestra en cualquier acto que se halla,
cuando a su profesión es importante.
| 33terceto
|
Arde la juventud, y los arados
peinan las tierras que surcaron antes,
mal conducidos, cuando no arrastrados
de tardos bueyes, cual su dueño errantes;
sin pastor que los silbe, los ganados
los crujidos ignoran resonantes,
de las hondas, si, en vez del pastor pobre,
el céfiro no silba, o cruje el robre.
| 2octava_real
|
Poned atención:
un corazón solitario
no es un corazón.
| 10tercetillo
|
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor
aun primero que miramos
las perdemos:
| 12sextilla
|
Del vulgo se descuesta,
hollando sobre el oro; firme aspira
a lo alto de la cuesta;
ni violencia de ira,
ni blando y dulce engaño le retira.
| 14lira
|
¿Qué se hicieron de sus pompas
y la corte tan crecida
que tuviera?
Ya no le siguen sus trompas,
porque es cosa conocida
que muriera.
| 31estrofa_manriqueña
|
Como en cuna de nácar
que empuja el mar y que acaricia el céfiro
tal vez allí dormía
al soplo de sus labios entreabiertos.
| 21silva_arromanzada
|
Oyóse, en esto, el son de una corneta,
y un «¡trapa, trapa, aparta, afuera, afuera,
que viene un gallardísimo poeta!»
| 33terceto
|
Las niñas de las madres que amé tanto,
me besan ya como se besa a un santo.
| 3couplet
|
por el león simbólico y la Cruz, gracias, sire.
¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire,
| 3couplet
|
Si lo dijera yo, se podría tachar
mas lo dice un filósofo, no se me ha de culpar.
De lo que dice el sabio no debemos dudar,
pues con hechos se prueba su sabio razonar.
| 9cuaderna_vía
|
A tanta pompa de rayos
desvanecidas las aves
segunda aurora saludan,
primera deidad del valle.
| 11cantar
|
El sano que de fortuna
no es bien sobrevalorado
maguer sea un letrado
toda su obra es ninguna
que sin gracia apenas una
no existe mundo que sobre
ni árbol pino ni robre
que hoja ni su fruto cobre
la plata se torna pobre
creedlo sin duda alguna.
| 25décima_antigua
|
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
| 23cuarteto_lira
|
a buena suerte por aquellos dias
De desorden y horror a Búrgos trajo
A un extranjero ilustre. Era otro Ulema,
Del que ellos llaman Vice-Dios, legado ;"
" Que de Roma a León se encaminaba
A cobrar un tributo ; y rezelando
Con las fieras discordias de Castilla
La total perdición de los cristianos
Con el buen arzobispo entró en consejo,
Y uno y otro castillo visitaron,
De la paz las benéficas semillas
En uno y otro con fervor sembrando."
— " El vulgo, ya extinguido el primer fuego,
Ansia solo quietud, busca trabajo :
De la patria el peligro asusta siempre
A los hombres de bien y á los hidalgos."
" Del gran Gonzalo Gústios era el alma
Noble y leal, y nada sanguinario
Su corazón : los pechos de sus hijos
Ardientes y violentos, pero francos |,"
''YRuy-Velázquez, aunque altivo y fiero.,
A traición y á discordias avezado,
Conoció que ceder entonces era,
Para lograr sus planes, necesario."
"Circunstancias que abrieron el camino
De la negociación : á pocos pasos
Vinieron ambasi partes á concierto.
A deponer las armas se obligaron,"
" A concurrir á Búrgos los dos jefes
Bajo seguro, y solo acompañados
Cada cual de seis deudos, á jurarse
Amistad ante el conde soberano
Con esta condición, de que á la corle
No volviesen en lermino de un año,
Ni doña Lambra, ni los siete Infantes,
Ni Alvaro Sánchez, ni los otros cuatro."
| 18romance_arte_mayor
|
¿Dices que nada se pierde?
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.
| 11cantar
|
Pues acudir al antro de la muerte,
dolido por la sed de amor y el hambre,
como la mayor pena es de los siglos,
que tal hambre se aplaca presto en vida,
cuando los cielos sirven ya no sobras,
mas sí todo el maná de Lulú en guiso.
| 39sexteto
|
Bajó Inés del torreón,
y, llegando recelosa
a las puertas del Cambrón,
sintió latir, zozobrosa,
más inquieto el corazón.
| 29quintilla
|
Si pudiese con la vida
recobrarse el bien perdido,
yo la doy por bien perdida,
que el morir no es a medida
del dolor que he padecido;
y pues veros apartar
fué causa de mis enojos,
pues no queda que mirar
ni lágrimas que llorar,
nunca más vean mis ojos.
| 6copla_real
|
El aguador lloraba
Diciendo a gritos:
i Ay mis piés, y mis manos!
Y era el borrico.
Volvió al convento,
Después, como decimos
Del asno muerto
| 27seguidilla_compuesta
|
Cuando contemplo tu divina frente,
Huyen las sombras de ambición inquieta;
Olvido el mundo y la existencia; solo
Formo un deseo.
| 36estrofa_sáfica
|
Han querido nublar nuestro pasado
—borrón y tabla rasa—
anegar de silencio
la luz de la memoria.
Nada importan desiertos y esperanzas
los caminos abiertos en desvelos perdidos
las escaras de fuego
en el párpado hiriente
de nocturnos insomnios.
Un inmenso erial de horas perdidas.
Tierra yerma sin fruto ni palabra.
| 35unknown
|
Temo, si rompo tan solemne voto,
que Jove apure su rigor conmigo;
y otro castigo, que es el ser llamado
pérfido, aleve.
| 36estrofa_sáfica
|
La fortuna no envidies
de quien se eleva,
pues siempre las alturas
son más expuestas;
y en tal peligro,
la más leve caída
va al precipicio.
| 27seguidilla_compuesta
|
Cumplióse lo que cantó
David, el profeta santo,
en versos de dulce canto
que en testimonio dejó;
pregonando a boca llena
por el mundo en general
que Dios reina sin igual
desde el madero de pena.
| 28copla_castellana
|
Porque la que nunca venga
al señor rey se le vaya,
concertemos una arenga
tal que de menos no tenga
ni de más nada no explaya.
Pues tenéis el atalaya
vos, señor, en todo más,
dad el nudo por compás,
que yo no me tome atrás
a guisa del andarraya...
| 25décima_antigua
|
Con repetida instancia
la súplica presentan
al Sacro Vaticano,
cuando el grande Rezónico gobierna.
| 17endecha_real
|
Aquella tarde, al decirle
que me alejaba del pueblo,
me miró triste, muy triste,
vagamente sonriendo.
Me dijo: ¿Por qué te vas?
Le dije: Porque el silencio
de estos valles me amortaja
como si estuviera muerto.
¿Por qué te vas? He sentido
que quiere gritar mi pecho,
y en estos valles callados
voy a gritar y no puedo.
Y me dijo: ¿Adónde vas?
Y le dije: A donde el cielo
esté más alto y no brillen
sobre mí tantos luceros.
La pobre hundió su mirada
allá en los valles desiertos
y se quedó muda y triste,
vagamente sonriendo.
| 1romance
|
Bosque ideal que lo real complica,
allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela.
| 7serventesio
|
Pues me hacéis casamentero,
Ángela de Mondragón,
escuchad de vuestro esposo
las grandezas y el valor.
Él es un Médico honrado,
por la gracia del Señor,
que tiene muy buenas letras
en el cambio y el bolsón.
Quien os lo pintó cobarde
no lo conoce, y mintió,
que ha muerto más hombres vivos
que mató el Cid Campeador.
En entrando en una casa
tiene tal reputación,
que luego dicen los niños:
«Dios perdone al que murió».
Y con ser todos mortales
los Médicos, pienso yo
que son todos venïales,
comparados al Dotor.
Al caminante, en los pueblos
se le pide información,
temiéndole más que a la peste
de si le conoce, o no.
De Médicos semejantes
hace el Rey nuestro Señor
bombardas a sus castillos,
mosquetes a su escuadrón.
Si a alguno cura, y no muere,
piensa que resucitó,
y por milagro le ofrece
la mortaja y el cordón.
Si acaso estando en su casa
oye dar algún clamor,
tomando papel y tinta
escribe: «Ante mí pasó».
No se le ha muerto ninguno
de los que cura hasta hoy,
porque antes que se mueran
los mata sin confesión.
De envidia de los verdugos
maldice al Corregidor,
que sobre los ahorcados
no le quiere dar pensión.
Piensan que es la muerte algunos;
otros, viendo su rigor,
le llaman el día del juicio,
pues es total perdición.
No come por engordar,
ni por el dulce sabor,
sino por matar la hambre,
que es matar su inclinación.
Por matar mata las luces,
y si no le alumbra el sol,
como murciégalo vive
a la sombra de un rincón.
Su mula, aunque no está muerta,
no penséis que se escapó,
que está matada de suerte
que le viene a ser peor.
Él, que se ve tan famoso
y en tan buena estimación,
atento a vuestra belleza,
se ha enamorado de vos.
No pide le deis más dote
de ver que matáis de amor,
que en matando de algún modo
para en uno sois los dos.
Casaos con él, y jamás
vïuda tendréis pasión,
que nunca la misma muerte
se oyó decir que murió.
Si lo hacéis, a Dios le ruego
que os gocéis con bendición;
pero si no, que nos libre
de conocer al Dotor.
| 1romance
|
Pregunté sin dilación:
Señores, ¿cuál es la vía?
Mostrando gran afición,
pospuesta toda bullía,
dijeron sin villanía:
A nos place que sepáis
aquello que preguntáis,
usando de cortesía.
| 40copla_arte_menor
|
Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.
| 7serventesio
|
En vano a su confesor
pidió remedio o consejo
para aliviar su dolor;
que mal se cura el amor
con las palabras de un viejo.
| 29quintilla
|
Mi adorada de un día, cariñosa,
—¿en qué piensas? —me dijo.
—En nada... —¿En nada, y lloras?
—Es que tengo alegre la tristeza y triste el vino.
| 21silva_arromanzada
|
Amigos de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
¡Que seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león!
| 31estrofa_manriqueña
|
Volverán las obscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
| 21silva_arromanzada
|
Cuando entre la sombra oscura
perdida una voz murmura.
| 3couplet
|
Alabar yo no la sé
su muy perfeta figura
aunque tengo más por qué,
pues le tengo tanta fe
por su muy gran hermosura;
y si alguno, por ventura,
tal dama loar podía
su lindeza, su mesura,
su discreción y cordura,
a mí solo convenía.
| 25décima_antigua
|
y puestos en sus chapines
los pies, aun no se persinan,
que como grullas caminan
al estrado y los cojines;
| 19redondilla
|
Recibir querría engaño,
Que vuestra merced me quiere
Para vos,
Para huir al desengaño,
Porque no me desespere
De los dos.
| 31estrofa_manriqueña
|
Después que hechos famosos
hizo en esta misma guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.
| 12sextilla
|
Cólmame, Juana, el cincelado vaso
Hasta que por los bordes se derrame,
Y un vaso inmenso y corpulento dame
Que el supremo licor no encierre escaso.
| 24cuarteto
|
Llegó a mí triunfante: la vi, y la sorpresa
como un licor grato mi alma embargó...
¿Quién eres?... le dije: ¿Divina princesa?
¿Hermoso fantasma? Su boca de fresa
se abrió dulcemente y así musitó:
| 32quinteto
|
Dio la triste un alarido
tal respuesta al escuchar,
y a poco perdió el sentido,
sin que más voz ni gemido
volviera en tierra a exhalar.
| 29quintilla
|
¿No miras los blancos cirios
de plateadas escamas?
Son encarrujados lirios,
y de mirto son las llamas.
| 5cuarteta
|
en el debido punto los pusiste;
pero con los demás, sin duda alguna,
pródigo de alabanzas anduviste.
| 33terceto
|
¿Por qué una imagen mundana
Viene a manchar mi oración?
Es una sombra profana,
Que tal vez será mañana
Signo de mi maldición.
| 29quintilla
|
Tiempo bienaventurado,
en tiempo no conoscido,
antes de tiempo perdido,
y en todo tiempo llorado:
Yo navegaba por ti
con viento manso y sereno;
tiempo bueno, tiempo bueno,
¿quién te me apartó de mí?
| 28copla_castellana
|
Duerme la casa hidalga
De un jardín en la sombra.
En aquel jardín viejo
El silencio es consejo,
Y la voz nada nombra.
¡El misterio vigila,
Sepultado en la sombra!
| 20septilla
|
Si en bía no me vengo,
me vengaré en muerte;
como andaré toas las seporturas
jasta que t'encuentre.
| 26seguidilla_gitana
|
si luego (y no es maravilla),
como veis que es carne falsa,
porque se coma con salsa,
calentáis la salserilla,
| 19redondilla
|
Filósofo he de ser, y tú, que oíste
mis versos amorosos algún día,
oye sentencias con estilo triste
o lúgubres acentos, Filis mía,
y di si aquél que requebrarte sabe,
sabe también hablar en tono grave.
| 34sexta_rima
|
Subsets and Splits
No community queries yet
The top public SQL queries from the community will appear here once available.