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46 classes
Algún olmo que escondido creció entre la yerba blanda, sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda.
29quintilla
Esta ciudad me mira con tus ojos, parpadea, porque ahora después de tanto tiempo veo otra vez el piano que sale de la casa y me llega de forma diferente, huyendo del salón, abordando las calles de esta ciudad antigua y tan hermosa que sigue solitaria como tú la dejaste, cargando con sus plazas, entre el cauce perdido del anhelo y al abrigo del mar.
35unknown
Mil ocasiones hallamos con las damas que queremos y cuando más las tenemos de cortos no las gozamos.
19redondilla
Toítos s'arriman ar pinito berde, y yo m'arrimo á los atunales que espinitas tienen.
26seguidilla_gitana
Aquí pues por la causa de antiguos odios en su ciudad tenía rezo a Pedonio. Bizarro de la naval soldado. valiente pues a todo se atreve. Y triste le cogieron al irse.
16chamberga
Soleá del alma mía, tanto te quiero e noche como te quiero e día.
30soleá
Grato bendiga, y a su inlfujo santo Huyan del alma tenebrosas dudas; Como las sombras de la noche fría Huyen del alba.
36estrofa_sáfica
Sigue, pues, sigue cuchillo, volando, hiriendo. Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía.
5cuarteta
Doliente caravana, Una tarde en la senda Vieja y primaveral, Oirás la celestial Ave de la leyenda. Y el Señor Jesucristo Te besará en la senda.
20septilla
Al que vencido de amor se amancebó, le dais guerra blandamente sabiendo amigo y señor que en el mundo hay poca tierra continente.
31estrofa_manriqueña
Si me quieres, te advierto que soy casado. Mira, no digas luego que te he engañado
22seguidilla
Tengo yo una queja con los artos sielos; cómo sin frío ni calenturita, yo me estoy muriendo.
26seguidilla_gitana
Hoy, enlutado su pendón, y al eco del clarín angustiado, el paso tiende y lo embarga el dolor: ¡dolor terrible que el llanto asoma so la faz del héroe!. . . Y el lamento responde pavoroso: “Murió Belgrano” ¡oh Dios! ¡así sucede la tumba al carro, el ay doliente al viva, la pálida azucena a los laureles! ¡Hoja efímera cae! ¡tal resiste al Noto embravecido y sus vaivenes! Campeón ilustre, atleta esclarecido, la mano que te roba, hollar las leyes que el corazón conoce; el jaspe eterno tu nombre mostrará a los descendientes de la generación que te lamenta. La patria desolada el cuello tiende al puñal parricida que la amaga en anárquico horror; la ambición prende, en los ánimos grandes, y la copa da la venganza al miedo diligente. Aun de Temis el ínclito santuario profanado y sin brillo; el inocente, el inocente pueblo, ilustre un día, a la angustia entregado; el combatiente sus heridas inútiles llorando escapa al tambor; el país se enciende en guerra asoladora, que lo ayerma; asoma la miseria, pues que cede la espiga al pie feroz que la quebranta. ¿Y ora faltas, Belgrano?. . . Así la muerte, y el crimen, y el destino de consuno, deshacen la obra santa, que torrentes vale de sangre, y siglos mil de gloria, ¡y diez años de afán!. . . ¡Todo lo pierde! Tu celo, tu virtud, tu arte, tu genio, tu nombre, en fin, que todo lo comprende, flores fueron un día; marchitólas la nieve del sepulcro. Así os lamente la legión que a la gloria condujiste; con tu ejemplo inmortal probó el deleite, la magia del honor, y con destreza amar la hicisteis el tesón perenne, el hambre angustiadora, el frío agudo. .. Suspende ¡oh musa! y al dolor concede una mísera tregua. Yo lo he visto al soldado acorrer que desfallece, y abrazarlo, cubrirlo y consolarlo. Ora Rayo de Marte se desprende, y al combate amenaza, y triunfa, y luego... ¿Qué más hacer? . . .El desairar la suerte... Y ser grande por sí; ésta no es gloria del común de los héroes, él la ofrece en pro de los rendidos, que perdona. Ora al genio se presta, y lo engrandece; corre la juventud, y a la Natura espía en sus arcanos, la sorprende, y en sus almas revienta de antemano el germen de las glorias. ¡Oh!, ¿quién puede describir su piedad inmaculada, su corazón de fuego, su ferviente anhelo por el bien? ¡Sólo a ti es dado, historia de los hombres; a ti, que eres la maestra de los tiempos! La arca de oro de los hechos ilustres de mi héroe en ti se deposita: recogedla y al mundo dadla en signos indelebles. Y vos, sombras preciosas de Balcarce, de Olivera, Colet, Martínez, Vélez, ved vuestro general, ya es con vosotros: abridle el templo, que os mostró valiente. ¡Tucumán! ¡Salta! pueblos generosos al héroe del febrero y del setiembre alzad el postrer himno; mas vosotras, vírgenes tiernas, que otra vez sus sienes coronasteis de flores, id a la urna, - y deponed con ansia reverente el apenado lirio, émulo hacedlo de los mármoles, bronces y cipreses.
18romance_arte_mayor
Hablo de aquel cativo de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado.
14lira
¡O venturoso para mí este día do pido poner freno al triste llanto, y alegrarme de haber dado mi vida a quien dármela puede, o darme muerte! ¿ mas que puede esperarse sino es risa de un rostro que al sol vence y vuelve en noche?
39sexteto
Este pan consagrado En estos días causa a todas las almas mucha alegría, mujeres le tenemos enfrente. amigos que es Dios Padre y Dios Hijo hermanos y el Espíritu Santo.
16chamberga
Bien venida, oh lluvia, seas a refrescar nuestros valles, y a traernos la abundancia con tu rocío agradable; bien vengas a dar la vida a las flores, que fragantes para mejor recibirte rompen ya su tierno cáliz, do a sus galanos colores en primoroso contraste, tus perlas del sol heridas brillan cual ricos diamantes. Bien vengáis, alegres aguas, fausto alivio del cobarde labrador, que ya temía malogrados sus afanes. Bajad, bajad, que la tierra su agostado seno os abre, do os aguardan mil semillas para al punto fecundarse. Bajad, y del mustio prado vuestro humor la sed apague, y su lánguida verdura reanimada se levante, tejiendo un muelle tapete cuyo hermoso verde manchen los más vistosos matices como en agraciado esmalte. Bajad, bajad en las alas del vago viento, empapadle en frescura deleitosa, y el pecho lo aspire fácil. Bajad; ¡oh cómo al oído encanta el ruido suave que entre las trémulas hojas cayendo las gotas hacen! Las que al río undosas corren, agitando sus cristales en sueltos círculos, turban de los árboles la imagen, que en su raudal retratados, más lozano su follaje y erguidos ven sus cogollos y su verde más brillante. Saltando de rama en rama regocijadas las aves, del líquido humor se burlan con su pomposo plumaje, y a las desmayadas vegas, en bulliciosos cantares, su salud faustas anuncian y alegres las alas baten. El pastor el vellón mira del corderillo escarcharse de aljófares que al moverse invisibles se deshacen, mientras él se goza y salta, y con balidos amables bendice al cielo, y ansioso la mojada hierba pace. El viento plácido aspira; y viendo cuán manso cae en sus campos el rocío, el labrador se complace, gozando ya de las mieses su corazón anhelante, que colmarán sus graneros. cuando el Can al mundo abrase. El bosque empapado humea, de aromas se inunda el aire, y aparecen las espigas floreciendo los frutales. En medio el sol de las nubes su frente alzando radiante, de oro y de púrpura al iris pinta entre gayos celajes; él, tendiéndose vistoso, sus inmensos brazos abre, y en arco fúlgido al cielo da un magnífico realce. La naturaleza toda se agita, anima, renace más gallarda, ¡oh vital lluvia!, con tus ondas saludables. Ven, pues, ¡oh, ven!, y contigo la fausta abundancia trae que, de frutos coronada, regocije a los mortales.
1romance
Sonó el rumor por la espaciosa cuadra, Que admiración y que respeto indica; Pues los que el patrio hogar nunca han dejado. Semejantes afectos siempre abrigan Por los que el ancho mundo recorriendo , Arrostrando peligros y fatigas, Otros pueblos han visto, otras costumbres, Grandes sucesos, raras maravillas. El arcipreste demandó silencio, Y su elocuencia demostró en seguida, Dándole enhorabuena y aun elogios Porqué el santo sepulcro visto había. Mezclando como siempre, en su disci rso De las sagradas Letras doctas citas. Los hidalgos, después y capellanes Mil congratulaciones y muy finas Ofertas á los dos nobles ancianos Dirigieron también en nuevos vivas Prorumpió el vulgo ; circuló en la turba De navarro aguardiente la botija Y todos se marcharon, de ambos viejos A repetir la historia á sus familias; Añadiendo sin duda circunstancias Que mayor interés excitarían. Pues muchos del concurso echaron menos Que en una y otra historia peregrinas, Ni encantadores, brujas, ni gigantes, Ni dragones de fuego intervenían; Y de propio caudal tales filetes, Y otras alteraciones inauditas En sus repeticiones añadieron; Tanto, que Lara y Ñuño á pocos dias, Oyendo referir sus propios lances. Casi reconocerlos no podían, Y de su gravedad diz que á despecho Ambos soltaron riendas á la risa.
18romance_arte_mayor
A mi lado sin miedo los reptiles se movían a rastras; ¡hasta los mudos santos de granito vi que me saludaban!
21silva_arromanzada
Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
7serventesio
Por mi mala suerte he benío a dá con una hija de una mala mare, jartita e roá.
26seguidilla_gitana
y pues de vida y salud hicisteis tan poca cuenta por la fama, esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama.
12sextilla
Una grand pieca cuydando estovo en lo que dezía, e después, como dudando, "¡Ay (dixo), qué bien sería que siguiésedes mi vía, por ver en qué trabajades e la gloria que esperades en vuestra postremería!"
15octavilla
Vase al templo de Juno, y de rodillas le cuenta la ocasión de sus antojos, esmaltando con perlas las mejillas, que derramando van los bellos ojos. Juno tiene piedad de sus mancillas, mas no pone remedio a sus cordojos; antes, por no enojar a Venus bella, despide de sí presto a la doncella
4octava
Díxele: "Non entendades, señora, que vos lo diga porque lo sepa, nin siga arte alguna si penssades; mas por quanto fizo Dios esmeradas estas dos en fermosura e bondades.
43copla_mixta
El acueducto romano -canta una voz de mi tierra- y el querer que nos tenemos, chiquilla, ¡vaya firmeza!
11cantar
Quédate en mí, soy pobre y soy poeta, huyó en mi blanco pegaso la fortuna, y quiero oír tu alegre pandereta cuando florezca la nieve de la luna...
7serventesio
aquél que has visto allí del cuello erguido, lozano, rozagante y de buen talle, de honestidad y de valor vestido,
33terceto
Y ahora ya no gozan de ella sino solos mis enojos, que manando por los ojos, satisfacen su querella. Verdes nascieron, tempranas, que sin tiempo maduraron; donde, tristes, se sembraron las simientes de mis canas.
28copla_castellana
Al modo que cuentan los nuestros actores que la triste nuera del rey Laumedón narraba sus casos de acerbos dolores, habló la segunda, con gran turbación, diciendo: «Poeta, que no es opinión de gentes que puedan pensar ni creer el nuestro infortunio, ni menos saber las causas de nuestra total perdición.»
41copla_arte_mayor
Sintiendo que volaban los momentos y que a las densas nubes enlutadas subían a perderse sus lamentos, como rumores de olas encrespadas Moisés elevó a Dios estos acentos:
32quinteto
¡Ábrete toda como una dulce fruta, llena de rizos al pino de tu palma, pon, africana, sobre mi amarga ruta, la sombra fresca del pozo de tu alma!
7serventesio
¿Lamentará la juventud perdida? Lejos quedó -la pobre loba- muerta. ¿La blanca juventud nunca vivida, teme, que ha de cantar ante su puerta?
7serventesio
En tanto ablanda, oh público severo, y muéstrame la cara lisonjera; esto le pido a Dios, y algún dinero, mientras sigo en el mundo mi carrera; y porque fatigarte más no quiero, caro lector, al otro canto espera, el cual sin falta seguirá, se entiende, si éste te gusta y la edición se vende.
2octava_real
Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya. Cobre amarillo, su carne, huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas. Soledad, ¿por quién preguntas sin compaña y a estas horas? Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ti qué se te importa? Vengo a buscar lo que busco, mi alegría y mi persona. Soledad de mis pesares, caballo que se desboca, al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas. No me recuerdes el mar, que la pena negra, brota en las tierras de aceituna bajo el rumor de las hojas. ¡Soledad, qué pena tienes! ¡Qué pena tan lastimosa! Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca. ¡Qué pena tan grande! Corro mi casa como una loca, mis dos trenzas por el suelo, de la cocina a la alcoba. ¡Qué pena! Me estoy poniendo de azabache, carne y ropa. ¡Ay mis camisas de hilo! ¡Ay mis muslos de amapola! Soledad: lava tu cuerpo con agua de las alondras, y deja tu corazón en paz, Soledad Montoya. * * * Por abajo canta el río: volante de cielo y hojas. Con flores de calabaza, la nueva luz se corona. ¡Oh pena de los gitanos! Pena limpia y siempre sola. ¡Oh pena de cauce oculto y madrugada remota!
1romance
No falta en esta nación, Religión Pide el alto con disfraz, Paz En España no hay atajo, sin trabajo Del más rico al más bajo debemos de trabajar no consiste en predicar Religión, Paz y Trabajo.
0ovillejo
El que se celebraba con gran pompa En el alto salón de los doseles, Duró, aunque sin el ciego y sin el moro, A fuerza de brindar grato y alegre. Se habló de guerra, pesca y cetrería. De aleones, galgos, armas y corceles; Se contaron hazañas de otros tiempos, Se trató de navarros y leoneses j Y también pronunció largos discursos, Con general aplauso, el arcipreste, Citando las sagradas Escrituras, Que, cual habemos dicho, era su fuerte. El que se celebraba á cielo abierto En el gran patio á do acudió la plebe, Como gárrula banda de pardales Al volcado costal de trigo suele; No fué tan ordenado y tan tranquilo, Sí mas alborotado y mas alegre^ A medida que se iban agotando Las botijas, los zaques y toneles. En él regocijados asistían Con todas sus familias los sirvientes Antiguos del palacio, labradores. Hombres de armas, sus hijos y mujeres Del heraldo del conde de Castilla Los maceres y guardas, y la gente Perdida del lugar, entre los cuales Figuraba el primero Vasco Pérez ; Gañanes y pastores del contorno, Y también los esclavos cordobeses, Que vinieron con Zaide y con Mudarra, Y que vivienda en el castillo tienen. Estos de un gran disgusto y de discordias Fueron la causa entonces. Gomo hubiese Cobrado en toda Salas, y aun en toda Castilla gran valor la extraña especie De que era el joven cordobés Gonzalo, Que por mágicas artes y celeste Disposición, para vengar al padre. Tornaba al mundo ; y como todos viesen En Zaide un sabio encantador ; juzgaban A los siervos humildes y obedientes, Que le acompañan por do quier, demonios, Espíritus, fantasmas, que parecen Hombres y no lo son; y con sospecha Eran mirados y evitados siempre, Cual entonces se vio, pues todos, todos Huyeron su contacto en el banquete. Mas cuando los manjares humeando, Y el olor del aloque y del clarete El apetito universal abrieron, Y los mas avisados, sin hacerles Melindres, se arrojaron decididos A ejercitar las garras y los dientes Olvidóse el temor de los fantasmas, Y aunáronse cristianos con infieles. De estos algunos, sin hacer memoria Ni del Coran ni del Profeta, alegres Se arrojaron al vino y al torrezno. Como á pasas ó á dátiles silvestres. Pero otros á agua pura y carne seca, Haciendo a lo demás ascos y dengues, Se atuvieron, y sobrios se mostraron, Guardando sus costumbres y sus leyes. Caleb, el mas anciano y de mas cuenta, Favorito de Zaide, cabo y jefe De todos los demás, y cuya barba La edad ha convertido en plata ó nieve, Rígido observador de los preceptos De la ley musulmana, al punto advierte La prevaricación de aquellos viles, Y el buen comportamiento de estos fieles. Elogiando á los unos, á los otros Con palabras durísimas reprende; Y arrastrado de ciego fanatismo, Les manda retirarse del banquete. Causó escándalo grande en los cristianos La disciplina rígida del jeque ; Y salieron á plaza aquellos chistes, De alcuzcuz, zancarrón, y otras sandeces. Caleb, en alta voz y en chapurrado, Quiso probar á la indignada gente, Ser los cerdos inmundos animales, Y el vino pernicioso y vil deleite ; Pero Sancho, el porquero de la villa, A. quien asunto tal la honra le hiere. La defensa tomó de su ganado Con gran calor ; y aun procedido hubiese A enarbolar el puño, si Melendo, Tabernero de Sálas, hombre fuerte Y de gran voz, entre él y su contrario. El vino defendiendo, no se mete. Un anciano escudero, déla fiesta Director, encargado y presidente, Logró aquietar los ánimos, y pudo Ver la tranquilidad restablecerse.
18romance_arte_mayor
Noble tristeza: sin florecer das fruto, eres higuera.
8haiku
MADRE, Santa María En dónde canta el ave De la esperanza mía?..
10tercetillo
Iba afeitada la novia todo el tapetado gesto con hollín y con carbón y con tinta de sombreros.
11cantar
Ya muerde aquí, sucumbe allá, cazando aquí, cazando allá.
3couplet
Porque quiere está de holgueta el poeta. La perdición del muchacho borracho. No come por falta de cobre el pobre. Aunque la razón me sobre lo direis en nuestros días que aquí tenéis a Matías poeta, borracho y pobre.
0ovillejo
¿Que es estúpida?... ¡Bah!, mientras, callando guarde obscuro el enigma, siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla más que lo que cualquiera otra me diga.
21silva_arromanzada
La flora es enérgica para que indemne y pujante soporte la furia del soplo del Norte, que de octubre a febrero no es rara, y la pródiga lumbre febea, que de marzo a septiembre caldea.
39sexteto
Sombra y lejos es un fondo deforme esta agonía
8haiku
¡Mira entre sáuces solitaria gruta, Templo de amores! espadañas, juneos Cubren la entrada: la tapizan dentro Pálidos lirios.
36estrofa_sáfica
Hemos soñado ya todos los sueños, hemos vivido aquí donde la historia olvida sus raíles vacíos, donde la paz es negra y se recoge entre plazas cerradas, sobre tabernas viejas, bajo el borde morado del misterio.
44septeto
Debe de haber ocho dias, Aminta, que en tu tejado, se juntaron a cabildo grande cantidad de gatos y, después que por su orden en las tejas se sentaron, puestos en los caballetes los más viejos y más canos, los negros a mano izquierda, a la derecha los blancos, tras un silencio profundo que no se oyó "mio" ni "miao", a la sombra de un humero se puso un gato romano, tan aguileño de uñas cuanto de narices chato. Quiso hablar; mas replicole otro (de unos escribanos) diciendo se le debía, porque era gato de gatos. Un gatillo de unos sastres se le opuso por sus amos y fueron Toledo y Burgos de las cortes de los cacos. Váyase aguja por pluma y por renglones retazos, el dedal por el tintero, las puntadas por los rasgos. El Archigato mandó que enmudeciesen entrambos, por ahorrar de mentiras y de testimonios falsos. Tras los dos, caridoliente por ladrón desorejado, un gato de un pupilaje se quejó de sus trabajos. "La hambre de cada día me tiene tan amolado, que soy punzón en el talle, y sierra en el espinazo. Soy penitente en comer, y diciplinante a ratos; pues, o como con mis uñas, u de hambre me las masco. Y sé deciros por cierto que debe de haber un año que a puro huesos mis tripas se introducen en osario". "¿Qué mucho es eso?", aquí dijo un gatillo negro y manco, que tras una longaniza perdió un ojo entre muchachos. "Desdichado del que vive por la mano de un Letrado, que me funda el no comer en los Bártulos y Baldos. Pues de puro engullir letras, mi estómago es cartapacio y a poder de pergaminos tengo el vientre encuadernado". "Hablemos todos", replica un gato zurdo y marcado con un chirlo por la cara, sobre cierto asadorazo. "Un mercader me dio en suerte la violencia de mis astros, que es más gato que yo propio, pues vive de dar gatazos. Y por la vara en que mide ha venido a trepar tanto, que se ha subido a las nubes para que lo lleve el diablo. Mejor gatea que yo, y regatea por ambos: a lo ajeno dice "mío", que es el "mi" de nuestro canto. En cuanto a comer, bien como, mas cuéstame cara, y caro, pues de las varas que hurta a mí me da el diezmo en palos. Sin ser bellota ni encina, mi cuerpo está vareado; y sin ser gato de algalia azotes me tienen flaco". Doliéronse todos de él y el triste quedó llorando cuando un gato gentilhombre, de buena presencia y manos, suspirando a su manera, dijo tras sollozos largos: "Yo soy un gato de bien, aunque soy bien desgraciado; a puro barrer sartenes he perdido los mostachos, que la hambre de mi casa me fuerza a andar mendigando. En cas de un rico avariento penitente vida paso: sábenlo Dios y mis tripas, y los vecinos que asalto. No me da jamás castigo: solo tengo ese regalo; aunque yo sospecho de él que por no dar no me ha dado. Hoy, porque pesqué un mendrugo, me dijo: -No hacerte andrajos agradécelo a tu cuero, que para bolsón le guardo- Ved si espero buena suerte". Mas al punto, cabizbajo, desjarretada una pierna, boquituerto y ojizaino, uno de los más prudentes que jamás lamieron platos, de los de mejor maúllo y más diestro en el araño "oíd mis sucesos" dijo, "y atended a mis cuidados, pues, hablando con respeto, con un pastelero campo. Un mes ha que estoy con él, y hanme dicho no sé cuántos cómo mis antecesores han parado en los de a cuatro. Quien los comió, por mi cuenta, se halló en la de Mazagatos el carnero moscovita de los Toros de Guisando. Y el no venderme muy presto lo tendrán a gran milagro; que lo que es gato por liebre, siempre lo vendió en su trato. Pastel hubo que aniñó al que le estaba mascando y carne que oyendo ¡zape! saltó cubierta de caldo". Atajole las razones otro a quien dio cierto braco tantos bocados un dia que le dejó medio calvo. Este vino con muletas, que, por rascar cierto ganso, dio en manos de un despensero y dieron en él sus manos. Llegó con un tocador, oliendo a ingüente y ruibarbo, y dijo chillando triste y hablando un poco delgado: "Tened compasión, señores, de mis turbulentos casos, pues ha permitido el cielo que sirviese a un boticario. Bebí ayer, que fui goloso, nosequé purga o brebajo y tuve, sin ser posada, más cámaras que Palacio. Tampoco yo me sustento, como otros, de lo que cazo, porque con recetas mata los ratones cuatro a cuatro. Poco ayudan en efeto a mi buche estos gazapos; pero en casa hay más ayudas buenas para los hartazgos". No bien acabó sus lloros, cuando un gato afrisonado, que hace la santa vida en un refitorio santo, con seis dedos de tozuelo, más cola que un arcediano, les dijo aquestas razones condolido de escucharlos: "Después que yo dejé el mundo y entre bienaventurados vivo haciendo penitencia, tengo paz y duermo harto. Ya conocéis nuestra vida, cuán cortos tiene los plazos; que vivos nos comen perros y difuntos los cristianos: que tres pies de un muladar nos suelen venir muy anchos y que de esta vida pobre aun el cuero no llevamos: cuál nos encierra con trampas, cuál gusta vernos en lazo, cuál nos abrasa en cohetes sin hacer a nadie agravio. Y lo que aún más nos ayuda a que nos maten temprano es el parecer conejos en estando desollados. Busquemos, si hay, otro mundo, porque en este que alcanzamos son gatos cuantos le viven, en sus oficios y cargos. El sastre y el zapatero ya cosiendo o remendando, el uno es gato de cuero y el otro de seda o paño. Con un alguacil estuve antes que tomara estado y al nombre de gato "mío" solía responder mi amo. El juez es gato real cual si fuera papagayo: no hay mujer que no lo sea en materia del agarro. Imitadme todos juntos, pues que ya os imitan tantos: meteos cual yo en religión y viviréis prebendados. Cobrá amor al refitorio y cumplid el noviciado, que se os lucirá en el pelo pues le luce a vuestro hermano; póngase remedio en todo" dijo; mas, sin sospecharlo, traído de cierto olor, dio con la Junta un alano: todos a huir se pusieron con el nuevo sobresalto y en diferentes gateras se escondieron espantados. Lamentando iban del mundo los peligros y embarazos, que aun de las tejas arriba no pueden hallar descanso.
1romance
siempre con vestidura rozagante se muestra en cualquier acto que se halla, cuando a su profesión es importante.
33terceto
Arde la juventud, y los arados peinan las tierras que surcaron antes, mal conducidos, cuando no arrastrados de tardos bueyes, cual su dueño errantes; sin pastor que los silbe, los ganados los crujidos ignoran resonantes, de las hondas, si, en vez del pastor pobre, el céfiro no silba, o cruje el robre.
2octava_real
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.
10tercetillo
Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, que, en este mundo traidor aun primero que miramos las perdemos:
12sextilla
Del vulgo se descuesta, hollando sobre el oro; firme aspira a lo alto de la cuesta; ni violencia de ira, ni blando y dulce engaño le retira.
14lira
¿Qué se hicieron de sus pompas y la corte tan crecida que tuviera? Ya no le siguen sus trompas, porque es cosa conocida que muriera.
31estrofa_manriqueña
Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos.
21silva_arromanzada
Oyóse, en esto, el son de una corneta, y un «¡trapa, trapa, aparta, afuera, afuera, que viene un gallardísimo poeta!»
33terceto
Las niñas de las madres que amé tanto, me besan ya como se besa a un santo.
3couplet
por el león simbólico y la Cruz, gracias, sire. ¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire,
3couplet
Si lo dijera yo, se podría tachar mas lo dice un filósofo, no se me ha de culpar. De lo que dice el sabio no debemos dudar, pues con hechos se prueba su sabio razonar.
9cuaderna_vía
A tanta pompa de rayos desvanecidas las aves segunda aurora saludan, primera deidad del valle.
11cantar
El sano que de fortuna no es bien sobrevalorado maguer sea un letrado toda su obra es ninguna que sin gracia apenas una no existe mundo que sobre ni árbol pino ni robre que hoja ni su fruto cobre la plata se torna pobre creedlo sin duda alguna.
25décima_antigua
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aún más hermosas, sus flores se abrirán;
23cuarteto_lira
a buena suerte por aquellos dias De desorden y horror a Búrgos trajo A un extranjero ilustre. Era otro Ulema, Del que ellos llaman Vice-Dios, legado ;" " Que de Roma a León se encaminaba A cobrar un tributo ; y rezelando Con las fieras discordias de Castilla La total perdición de los cristianos Con el buen arzobispo entró en consejo, Y uno y otro castillo visitaron, De la paz las benéficas semillas En uno y otro con fervor sembrando." — " El vulgo, ya extinguido el primer fuego, Ansia solo quietud, busca trabajo : De la patria el peligro asusta siempre A los hombres de bien y á los hidalgos." " Del gran Gonzalo Gústios era el alma Noble y leal, y nada sanguinario Su corazón : los pechos de sus hijos Ardientes y violentos, pero francos |," ''YRuy-Velázquez, aunque altivo y fiero., A traición y á discordias avezado, Conoció que ceder entonces era, Para lograr sus planes, necesario." "Circunstancias que abrieron el camino De la negociación : á pocos pasos Vinieron ambasi partes á concierto. A deponer las armas se obligaron," " A concurrir á Búrgos los dos jefes Bajo seguro, y solo acompañados Cada cual de seis deudos, á jurarse Amistad ante el conde soberano Con esta condición, de que á la corle No volviesen en lermino de un año, Ni doña Lambra, ni los siete Infantes, Ni Alvaro Sánchez, ni los otros cuatro."
18romance_arte_mayor
¿Dices que nada se pierde? Si esta copa de cristal se me rompe, nunca en ella beberé, nunca jamás.
11cantar
Pues acudir al antro de la muerte, dolido por la sed de amor y el hambre, como la mayor pena es de los siglos, que tal hambre se aplaca presto en vida, cuando los cielos sirven ya no sobras, mas sí todo el maná de Lulú en guiso.
39sexteto
Bajó Inés del torreón, y, llegando recelosa a las puertas del Cambrón, sintió latir, zozobrosa, más inquieto el corazón.
29quintilla
Si pudiese con la vida recobrarse el bien perdido, yo la doy por bien perdida, que el morir no es a medida del dolor que he padecido; y pues veros apartar fué causa de mis enojos, pues no queda que mirar ni lágrimas que llorar, nunca más vean mis ojos.
6copla_real
El aguador lloraba Diciendo a gritos: i Ay mis piés, y mis manos! Y era el borrico. Volvió al convento, Después, como decimos Del asno muerto
27seguidilla_compuesta
Cuando contemplo tu divina frente, Huyen las sombras de ambición inquieta; Olvido el mundo y la existencia; solo Formo un deseo.
36estrofa_sáfica
Han querido nublar nuestro pasado —borrón y tabla rasa— anegar de silencio la luz de la memoria. Nada importan desiertos y esperanzas los caminos abiertos en desvelos perdidos las escaras de fuego en el párpado hiriente de nocturnos insomnios. Un inmenso erial de horas perdidas. Tierra yerma sin fruto ni palabra.
35unknown
Temo, si rompo tan solemne voto, que Jove apure su rigor conmigo; y otro castigo, que es el ser llamado pérfido, aleve.
36estrofa_sáfica
La fortuna no envidies de quien se eleva, pues siempre las alturas son más expuestas; y en tal peligro, la más leve caída va al precipicio.
27seguidilla_compuesta
Cumplióse lo que cantó David, el profeta santo, en versos de dulce canto que en testimonio dejó; pregonando a boca llena por el mundo en general que Dios reina sin igual desde el madero de pena.
28copla_castellana
Porque la que nunca venga al señor rey se le vaya, concertemos una arenga tal que de menos no tenga ni de más nada no explaya. Pues tenéis el atalaya vos, señor, en todo más, dad el nudo por compás, que yo no me tome atrás a guisa del andarraya...
25décima_antigua
Con repetida instancia la súplica presentan al Sacro Vaticano, cuando el grande Rezónico gobierna.
17endecha_real
Aquella tarde, al decirle que me alejaba del pueblo, me miró triste, muy triste, vagamente sonriendo. Me dijo: ¿Por qué te vas? Le dije: Porque el silencio de estos valles me amortaja como si estuviera muerto. ¿Por qué te vas? He sentido que quiere gritar mi pecho, y en estos valles callados voy a gritar y no puedo. Y me dijo: ¿Adónde vas? Y le dije: A donde el cielo esté más alto y no brillen sobre mí tantos luceros. La pobre hundió su mirada allá en los valles desiertos y se quedó muda y triste, vagamente sonriendo.
1romance
Bosque ideal que lo real complica, allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela; mientras abajo el sátiro fornica, ebria de azul deslíe Filomela.
7serventesio
Pues me hacéis casamentero, Ángela de Mondragón, escuchad de vuestro esposo las grandezas y el valor. Él es un Médico honrado, por la gracia del Señor, que tiene muy buenas letras en el cambio y el bolsón. Quien os lo pintó cobarde no lo conoce, y mintió, que ha muerto más hombres vivos que mató el Cid Campeador. En entrando en una casa tiene tal reputación, que luego dicen los niños: «Dios perdone al que murió». Y con ser todos mortales los Médicos, pienso yo que son todos venïales, comparados al Dotor. Al caminante, en los pueblos se le pide información, temiéndole más que a la peste de si le conoce, o no. De Médicos semejantes hace el Rey nuestro Señor bombardas a sus castillos, mosquetes a su escuadrón. Si a alguno cura, y no muere, piensa que resucitó, y por milagro le ofrece la mortaja y el cordón. Si acaso estando en su casa oye dar algún clamor, tomando papel y tinta escribe: «Ante mí pasó». No se le ha muerto ninguno de los que cura hasta hoy, porque antes que se mueran los mata sin confesión. De envidia de los verdugos maldice al Corregidor, que sobre los ahorcados no le quiere dar pensión. Piensan que es la muerte algunos; otros, viendo su rigor, le llaman el día del juicio, pues es total perdición. No come por engordar, ni por el dulce sabor, sino por matar la hambre, que es matar su inclinación. Por matar mata las luces, y si no le alumbra el sol, como murciégalo vive a la sombra de un rincón. Su mula, aunque no está muerta, no penséis que se escapó, que está matada de suerte que le viene a ser peor. Él, que se ve tan famoso y en tan buena estimación, atento a vuestra belleza, se ha enamorado de vos. No pide le deis más dote de ver que matáis de amor, que en matando de algún modo para en uno sois los dos. Casaos con él, y jamás vïuda tendréis pasión, que nunca la misma muerte se oyó decir que murió. Si lo hacéis, a Dios le ruego que os gocéis con bendición; pero si no, que nos libre de conocer al Dotor.
1romance
Pregunté sin dilación: Señores, ¿cuál es la vía? Mostrando gran afición, pospuesta toda bullía, dijeron sin villanía: A nos place que sepáis aquello que preguntáis, usando de cortesía.
40copla_arte_menor
Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben! ¡Que todo como un aura se venga para mí! Que las olas me traigan y las olas me lleven y que jamás me obliguen el camino a elegir.
7serventesio
En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor; que mal se cura el amor con las palabras de un viejo.
29quintilla
Mi adorada de un día, cariñosa, —¿en qué piensas? —me dijo. —En nada... —¿En nada, y lloras? —Es que tengo alegre la tristeza y triste el vino.
21silva_arromanzada
Amigos de sus amigos, ¡qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Que seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Qué benigno a los sujetos! ¡A los bravos y dañosos, qué león!
31estrofa_manriqueña
Volverán las obscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán;
21silva_arromanzada
Cuando entre la sombra oscura perdida una voz murmura.
3couplet
Alabar yo no la sé su muy perfeta figura aunque tengo más por qué, pues le tengo tanta fe por su muy gran hermosura; y si alguno, por ventura, tal dama loar podía su lindeza, su mesura, su discreción y cordura, a mí solo convenía.
25décima_antigua
y puestos en sus chapines los pies, aun no se persinan, que como grullas caminan al estrado y los cojines;
19redondilla
Recibir querría engaño, Que vuestra merced me quiere Para vos, Para huir al desengaño, Porque no me desespere De los dos.
31estrofa_manriqueña
Después que hechos famosos hizo en esta misma guerra que hacía, hizo tratos tan honrosos que le dieron aun más tierra que tenía.
12sextilla
Cólmame, Juana, el cincelado vaso Hasta que por los bordes se derrame, Y un vaso inmenso y corpulento dame Que el supremo licor no encierre escaso.
24cuarteto
Llegó a mí triunfante: la vi, y la sorpresa como un licor grato mi alma embargó... ¿Quién eres?... le dije: ¿Divina princesa? ¿Hermoso fantasma? Su boca de fresa se abrió dulcemente y así musitó:
32quinteto
Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar, y a poco perdió el sentido, sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar.
29quintilla
¿No miras los blancos cirios de plateadas escamas? Son encarrujados lirios, y de mirto son las llamas.
5cuarteta
en el debido punto los pusiste; pero con los demás, sin duda alguna, pródigo de alabanzas anduviste.
33terceto
¿Por qué una imagen mundana Viene a manchar mi oración? Es una sombra profana, Que tal vez será mañana Signo de mi maldición.
29quintilla
Tiempo bienaventurado, en tiempo no conoscido, antes de tiempo perdido, y en todo tiempo llorado: Yo navegaba por ti con viento manso y sereno; tiempo bueno, tiempo bueno, ¿quién te me apartó de mí?
28copla_castellana
Duerme la casa hidalga De un jardín en la sombra. En aquel jardín viejo El silencio es consejo, Y la voz nada nombra. ¡El misterio vigila, Sepultado en la sombra!
20septilla
Si en bía no me vengo, me vengaré en muerte; como andaré toas las seporturas jasta que t'encuentre.
26seguidilla_gitana
si luego (y no es maravilla), como veis que es carne falsa, porque se coma con salsa, calentáis la salserilla,
19redondilla
Filósofo he de ser, y tú, que oíste mis versos amorosos algún día, oye sentencias con estilo triste o lúgubres acentos, Filis mía, y di si aquél que requebrarte sabe, sabe también hablar en tono grave.
34sexta_rima