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class label 46
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|---|---|
Irá el audaz pendenciero
Con el muerto en desafío;
Acuchillado el primero,
Y el otro en el pecho impío
Escondido el rojo acero.
| 29quintilla
|
Ya pasaste el creciente,
como la luna,
ahora estás en el lleno
de la fortuna:
vete con tiento;
cuidado que al menguante
no mude el tiempo.
| 27seguidilla_compuesta
|
Miras poco, i robas
los corazones;
i aunque te retiras,
(tiras)
flechas de amores.
| 22seguidilla
|
¿Eres tú la bien prendida,
aunque es mejor que te llamen
la que cuanto mira prende
y tiene celos del aire?
Si no puede tu belleza
de ti misma asegurarte,
¿qué hará mi amor, Amarilis,
que para tus celos baste?
| 4octava
|
¡Mi amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos;
| 14lira
|
Los reinos y las cortes
ocupa con la idea
de informarla, influyendo
en las coronas celos y sospechas.
| 17endecha_real
|
Yo siento ahora que en mi ser se agita
grandiosa inspiración, cual fuego hirviente
que se resuelve en el profundo seno
de combusto volcán, y rudamente
a las rocas conmueve. Se levanta
y se eleva mi ardiente fantasía
en alas de lo ideal y mi voz canta.
| 44septeto
|
Y llegada a su presencia,
con dulce rostro riendo,
la gravedad no perdiendo,
con amor y reverencia
la saludaste diciendo:
«Dios os salve, Madre mía;
la gracia del que me envía
tanta parte os dé de sí,
cuanta gloria me da a mí
con miraros este día.
| 6copla_real
|
A Pales su viciosa cumbre debe
lo que a Ceres, y aún más, su vega llana;
pues si en la una granos de oro llueve,
copos nieva en la otra mil de lana.
De cuantos siegan oro, esquilan nieve,
o en pipas guardan la exprimida grana,
bien sea religión, bien amor sea,
deidad, aunque sin templo, es Galatea.
| 2octava_real
|
-SAN GUNDIÁN, padre maestro,
Todo el saber en eso da:
Cuando es misterio, en el misterio
Ha de ser por siempre jamás,
Hasta que el cirio de la muerte
Nos alumbre en la Eternidad.
| 39sexteto
|
Pero en esto es engañada
en pensar por tal razón
que yo faga mi morada
donde no es mi entengión,
ca de cuerpo e coracón
me soy dado por syrviente
a quien dize que non siente
mi trabajo e perdición."
| 15octavilla
|
Siempre en los rincones
te encuentro yorando;
mala puñalá me den, compañera,
si te doy mar pago.
| 26seguidilla_gitana
|
Águila, si en la pluma no, en la vista,
el togado es legista,
atento al pleito de su litigante,
si no a la rutilante
bolsa, de cuatro mil soles esfera.
¡Ciego de aquel que espera
vista, aunque no sea poca,
de un aguileño! ¡Cósanme esta boca!
| 4octava
|
Deja la seca ribera
do está el agua infructuosa,
guarda que no salga fuera
alguna marina fiera
enroscada y escamosa.
Huye ya, y mira que siento
por ti dolores sobrados,
porque con doble tormento
celos me da tu contento
y tu peligro cuidados.
| 6copla_real
|
Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza,
pues antes se consume cuanto más se le atiza;
el hombre, cuando peca, bien ve que se desliza,
mas por naturaleza, en el mal profundiza.
| 9cuaderna_vía
|
ven, y movida a mi ardoroso llanto,
envuelve y llena en tu tiniebla fría
el malicioso resplandor del día,
testigo y causador de mi quebranto.
| 24cuarteto
|
Vuelve paloma
a volar por el monte,
sin tus cadenas.
| 8haiku
|
Y a su movimiento enorme
Rueda en el cóncavo hueco
De la bóveda el informe
Postrer quejido del eco
Con vibración uniforme.
| 29quintilla
|
Mi marido no es sabio
pero es prudente
no es hombre de fortuna
pero es de suerte
tengoe speranza
que a la ocasión primera
salga a la plaza.
| 27seguidilla_compuesta
|
Rendida, al fin, la reina no consiente
que la muerte le den, que ya esperaba,
y a su palacio la conduce esclava
donde la cuida tierna y diligente.
| 24cuarteto
|
Alta estaba la peña
nace la malva en ella.
| 3couplet
|
E dormi, maguer con pena,
fasta en aquella sazón
que comienga Filomena
la triste lamentación
de Teseo e Pandión,
quando ya demuestra el polo
la gentil cara de Apolo
e diurna enflamación.
| 15octavilla
|
Así, después del viaje,
sorprendidos y mudos delante del fantasma,
mientras surgen despacio con el puerto
los antiguos letreros y las luces,
oiremos la canción de los que llegan,
de los que pisan tierra cuando han sido
durante muchos días esperados.
| 44septeto
|
Árbitro de montañas y ribera,
aliento dio, en la cumbre de la roca,
a los albogues que agregó la cera,
el prodigioso fuelle de su boca;
la ninfa los oyó, y ser más quisiera
breve flor, hierba humilde, tierra poca,
que de su nuevo tronco vid lasciva,
muerta de amor, y de temor no viva.
| 2octava_real
|
Presa soy de vos solo, y por vos muero
(mi bella Luz me dijo dulcemente),
y en este dulce error y bien presente,
por vuestra causa sufro dolor fiero.
| 24cuarteto
|
De claridad tal que encante
Aurora dotar vos quiso,
ca vivo sol coruscante
es centro del vuestro viso.
La gentil hija de Niso,
del rey de Creta enartada,
nunca fue tan adornada,
ni tan hermoso Narciso.
| 40copla_arte_menor
|
Maresita'r Carmen,
guiarme los pasos,
pa que me aparte de la mala senda
que vengo pisando.
| 26seguidilla_gitana
|
Más agradable y menos zahareña,
al mancebo levanta venturoso,
dulce ya concediéndole y risueña,
paces no al sueño, treguas sí al reposo.
Lo cóncavo hacía de una peña
a un fresco sitïal dosel umbroso,
y verdes celosías unas hiedras,
trepando troncos y abrazando piedras.
| 2octava_real
|
Fuelles de seda calzado,
calzones digo, un cencerro,
que ascendió de edad de hierro
a siglo más que dorado,
menos ahora tiznado
con terciopelado estruendo,
va por las calles diciendo,
hoy tratante, ayer herrero,
| 4octava
|
Las huestes innumerables,
los pendones, estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?
Cuando tú vienes airada,
todo lo pasas de claro
con tu flecha.
| 31estrofa_manriqueña
|
Las culebras y serpientes
y las cosas enconadas
son muy blandas y pintadas
y a la vista muy plazientes;
mas un secreto venino
dexando pueden llegar,
cual, según que yo adevino,
dexarías en el camino
que comigo quies llevar.
| 38novena
|
No te quiero por la ropa,
te quiero por tus partías,
que me están gorbiendo loca.
| 30soleá
|
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
| 7serventesio
|
¿Qué es bueno sin desatino?
¡El vino!
¿Y es del hombre gran placer?
¡La mujer!
¿Y qué cumple en su presencia?
¡Prudencia!
Pues si no cabe en su ausencia
la felicidad lograr
tampoco se ha de olvidar:
¡con vino y mujer, prudencia!
| 0ovillejo
|
Saliste de tu casa por venir a la mía,
cuando salir quisiste hiciste una folía:
piensas sin penitencia cumplir tal romería;
no te agradecerá esto Santa María.»
| 9cuaderna_vía
|
La soledad, que el campo le presenta
Para entregarse á sus delirios, mueve
Al mancebo gentil enamorado,
A anhelar cada instante recorrerle;
Y el primero que en él tuvo por guia,
Que le indicó las sendas y vertientes,
Y los sitios do acaso se encamaban
El jabalí cerdoso, el gamo y liebre.
Fué su acompañador, el podenquero,
Aquel mendigo que del vino alegre
Bajo el influjo, descubrió en Mudarra
El alma de Gonzalo. Vasco Pérez
Era su nombre j y aunqué el torpe vicio
Acomodo tener no le consiente,
Lograba fama en adiestrar aleones,
En armar lazos á la caza y redes,
En adobar ballestas y venablos,
Y en amaestrar pachones y lebreles 5
Y los momentos, en verdad muy pocos.
En que en sana razón llegaba á verse,
Era tan servicial y entretenido,
Cantaba tantas trobas y motetes
De la pasada edad, que recogía
Abundante limosna y era huésped
Recibido con gusto en las tabernas.
Tras de él andaban los muchachos siempre,
O á escuchar boquiabiertos sus romances,
Guando estaba en ayunas ó á romperle
La cabeza con grita y con pedradas,
Rasgarle los andrajos, y en la nieve
0 en el lodo mas sucio á revolearle,
Cuando estaba de vino hasta el gollete.
Pero, bebido ó sin beber, guardaba
Tanta lealtad, amor tan reverente
A la casa de Lara, a los Infantes
Sin ventura, y al que era de los siete
El menor, sobre todos, a Gonzalo,
De quien también hermano fué de leche
Y favorito, y diversión 5 que el pobre
Tuvo persecuciones diferentes,
Sufrió cárcel y azotes, porqué osado
Insultó á Rui-Velázquez varias veces :
Hallando acaso en la embriaguez disculpa
Para el cuello librar de los cordeles.
Esta lealtad y amor le compelieron
Desque llegó Mudarra, (pues no puede
Nadie, nadie en el mundo disuadirle
De que es Gonzalo, que á la vida vuelve,
O por disposición del justo cielo,
0 por mágicas artes) á ofrecerle
Sus servicios en todo, y á seguirle,
Como el fiel can seguir al dueño suele
Y aun se notó empezaba á dar enmienda
Á su antigua afición. Aunque le viese
Con desprecio Mudarra en el principio,
Supo el sagaz borracho merecerse
Su atención y su gracia en el momento.
Cantándole en romances diferentes,
Del conde de Saldaría y de Jimena
El amor infeliz, encierro y muerte ;
Y de Bernardo los famosos hechos,
Y cómo exterminó de los franceses
El poder y orgullosos paladines ;
Con que inflamó del cordobés la mente.
| 18romance_arte_mayor
|
Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta, pero tampoco enana;
si pudieres, no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.
| 9cuaderna_vía
|
Con cada vez que te veo
Nueva admiración me das,
Y cuando te miro más.
Aun más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
Que mis ojos deben ser;
Pues cuando es muerte el beber,
Beben más; y desta suerte.
Viendo que el ver me da muerte,
Estoy muriendo por ver.
| 13espinela
|
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
| 14lira
|
Tañen las esquilas lentas, soñolientas.
Las ovejas madres acezan sedientas
Por la fuente clara de claro cristal.
Y ante el sol que muere, con piafante brío
Se yergue en dos patas el macho cabrío,
Y un epitalamio dice el maizal.
| 34sexta_rima
|
Entre el discorde estruendo de la orgía
acarició mi oído,
como nota de música lejana,
el eco de un suspiro.
| 21silva_arromanzada
|
Con tus ojos me seduces;
y luces
con ese brillo y matiz,
feliz,
e impregnas con esplendor
rubor.
Eres el grato candor
en mi dulce amanecer
eres como el rosicler
que luce feliz rubor.
| 0ovillejo
|
Antes con sana doctrina
y término composado,
conforme soy obligado
por ley humana y divina.
Mas pues la vida es incierta
y no ser por ser mortal
si al entrar tú por su umbral
saldré yo por la otra puerta.
| 28copla_castellana
|
Madre divina del alado niño,
Oye mi ruego, que jamás oíste
Otra tan triste lastimosa pena
Como la mía.
| 36estrofa_sáfica
|
No sabes cómo se llora
Con ese llanto que quema,
Con la noche y con la aurora,
Con ese sol que colora
En la frente un anatema.
| 29quintilla
|
Guárdase mi buena suerte
para dar fin a mi gloria,
porque después de mi muerte
quede mi mal por memoria;
| 5cuarteta
|
Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso:
al que es de la verdad depositario
Rogadle por nosotros.
| 21silva_arromanzada
|
Y no faltó una vieja que en el torno
dijese, a la mañana,
que de algún sacristán muerto en pecado
acaso era yo el alma.
| 21silva_arromanzada
|
Carga después sobre la diestra mano
la ya rugosa y abrumada frente,
y un pensamiento fúnebre, tirano,
fija y domina, al parecer, su mente.
Borrarlo intenta en su ansiedad en vano;
vuelve a leer, y en tanto, que obediente
se somete su vista a su porfía
lánzase a otra región su fantasía.
| 2octava_real
|
Sacuden al surgir las crenchas blondas
Áureos velos de espaldas de alabastro
Y del estanque en las revueltas ondas,
Espejo de los cielos y las frondas,
Es flor de luz entre el ramaje el astro.
| 32quinteto
|
De amos guiada, y pena,
penetra el techo estraño, y atrevida
ofrécese a la ajena
presencia, y sabia olvida
el ojo mofador; buscó la vida;
| 14lira
|
Uno no sabe cómo va hilvanando mentiras,
y uno dice por ellas, y ellas hablan por uno.
Piensa que tengo el alma toda llena de risas,
y no te engañarás, hermana, te lo juro.
| 7serventesio
|
Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
yambos ojos en la tierra,
| 11cantar
|
Sin pleito, sin disgusto,
la muerte nos divorcia;
¡ay de la pobre barca
que en lágrimas se ahoga!
Quedad sobre la arena,
inútiles escotas,
que no ha menester velas
quien a su bien no torna.
| 4octava
|
¿ Mas q u é pueden presagios y terrores,
De la r a z ó n q u é alcanzan los esfuerzos,
Los mayores o b s t á c u l o s q u é s i r v en
Contra el A m o r , que es rey del universo?
A y ! K e r i m a después de aquella tarde
Solamente dirige sus paseos
De Zahira á l a tumba, y nunca en ella
Pasó mas largas horas el mancebo.
n aquel sitio pronto se encontraron,
Y allí l a t u r b a c i ó n , allí el respeto,
Que en almas puras, j ó v e n e s , sencillas
Caracterizan el amor sincero 5
Ambas lenguas ataron, á ambos rostros
Ya de clavel, de gualda ya v i s t i e r o n,
Hasta que por los ojos y los labios
B r o t ó de l a p a s i ó n ardiente el fuego.
B r o t ó por fin, y con palabras tiernas.
Que aquellas flores con asombro oyeron,
Se declararon sus sencillas almas
La mutua llama en que se ven ardiendo ;
Y con l á g r i m a s dulces se j u r a r o n,
A pesar del Destino, amor eterno j
Y el sepulcro fué altar de los amores,
Pronunciando sobre él su juramento.
| 18romance_arte_mayor
|
No sarga la luna
que no tiée pa qué;
con los ojitos e mi compañera
yo m'alumbraré.
| 26seguidilla_gitana
|
Si el oído te disculpa,
la vista te desengaña,
que con los ojos se oye
adonde los ojos hablan.
| 11cantar
|
Era una linda rosa, brillante enredadera,
Tan pura, tan graciosa, espléndida y gentil.
Que era el mejor adorno de la feliz pradera,
La joya más valiosa del floreciente abril.
| 7serventesio
|
Y un mundo inmaterial, todo de sueño,
de libertad, de amor, sin ley de piedra,
mundo de luz de luna confidente
soñar me hiciste.
| 36estrofa_sáfica
|
Cyerto, soy nieto de Egeo,
fijo del duque de Athenas
aquel que vengó á Tideo,
ganando tierras ajenas;
e soy el que las cadenas
de Cupido quebranté,
e mis naves levanté
sobre sus fuertes entenas
| 15octavilla
|
Anda vete a la lamea,
que e noche pasa tóo;
jasta la farsa monea.
| 30soleá
|
Espérame, que ya voy,
do te veré y me verás,
puesto que conmigo estás,
adonde quiera que estoy.
Mas al fin desta jornada
espero sin falta alguna
a pesar de la fortuna
que seremos camarada.
| 28copla_castellana
|
De músico instrumento yo, libro, soy pariente;
si tocas bien o mal te diré ciertamente;
en lo que te interese, con sosiego detente
y si sabes pulsarme, me tendrás en la mente.
| 9cuaderna_vía
|
Uno de los del número hambriento
se puso en esto al borde de la nave,
al parecer mohíno y malcontento;
| 33terceto
|
Reclinado sobre el suelo
Con lenta amarga agonía,
Pensando en el triste día
Que pronto amanecerá;
En silencio gime el reo
Y el fatal momento espera
En que el sol por vez postrera
En su frente lucirá.
| 15octavilla
|
Estrellitas del cielo
son mis quereres,
¿dónde hallaré a mi amante
que vive y muere?
| 22seguidilla
|
Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido
cuando, abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante allí tendido,
| 14lira
|
Los árabes ginetes conocieron,
Al salir á lo llano desde al monte,
El gran terror que su presencia daba;
Y la llanura atravesar á trote,
Para abreviar su marcha, dispusieron ;
Y ya en la villa entraban, cuando en orden
Los treinta hidalgos vieron. Asustados
A su turno, detiénense, y á voces
P a z amistad repiten; blancos lienzos
Sobre los hierros de sus lanzas ponen
Y los dos que los jefes parecían,
Sin sacar los alfanjes, á galope
Avanzan á encontrar á los armados :
Los cuales al momento que conocen
Las señales pacíficas, esperan,
Y las armas mortíferas deponen.
Los dos caudillos de la gente mora
Asaz diversos eran : uno joven,
De extremada beldad y gentileza \
El otro, anciano, venerando y noble.
Armas ricas y ricas vestiduras
Ostentan ambos con ilustre porte,
Sobre sendos caballos cordobeses.
Fuertes, revueltos, ágiles, veloces.
El segundo, en lenguaje de Castilla,
Dijo á los castellanos : " Bien, señores,
" En vuestras armas y apostura veo,
" Que enemigas juzgáis las intenciones"
" Con que á Sálas venimos ; pero os juro,
Que son solo de paz. Fuerzas mayores
Que esta tropa no vienen con nosotros,
Y esta no es de soldados lidiadores ;"
" Es solo de pacíficos esclavos.
Gente, cual veis, sin disciplina y orden :
Y las armas escasas que traemos.
Son armas de viandantes, que agrios montes"
" Y solitarias selvas han pasado.
Mas si rezelo os dan, estoy conforme
En deponerlas al momento. Somos
Amigos y rendidos servidores"
De vuestro alto señor Gústios de Lara;
Y sabiendo ha salido de la torre.
Donde fué injustamente aprisionado,
A presentarle el homenaje y dones"
" Venimos de amistad. A su presencia
" Llegar nos permitid."—Dijo y alzóse
Vago rumor entre los treinta hidalgos,
Que, un instante indecisos, no responden.
Uno de ellos astuto rezelando
De infieles solo engaños y traiciones ,
Con ronca voz le preguntó sañudo i
" Vienes de parte de Glafar?"— El jóven
Con el rostro alterado, antes que el viejo,
Contextó : Acaso nosjuzgáis traidores?....
" Ya no vive Giafar, gracias al cielo."
Otros al ver, que apenas de prisiones
Lara está libre, mensajeros moros
Con tal empeño hablarle se proponen ,
Dan á rezelos y á sospechas viles
Entrada; y casi del difunto conde
Y del señor de Barbadillo aprueban
La gran severidad y los rigores.
Mas al fin todos el temor perdiendo,
Y cautivados del aspecto noble
Y generoso del infiel anciano,
Y del semblante y actitud del joven ;
Replican á una voz, que entren en Salas
Con su acompañamiento. Se disponen
A servirles de guia hasta el palacio,
Y por la villa entraron en buen orden,
Mezclados los cristianos con los moros
En tranquila amistad y unión conforme».
| 18romance_arte_mayor
|
de más de cuatro mil salmas pasaba
(que otros suelen llamarlas toneladas),
ancho de vientre y de estatura brava:
| 33terceto
|
Claras lumbres del cielo y ojos claros
del espantoso rostro de la noche,
corona clara y clara Casiopea,
Andrómeda y Perseo,
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso:
al que es iris de calma en las tormentas
rogadle por nosotros.
| 21silva_arromanzada
|
Este Pensil tranquilo
nunca se ciega
blandos céfiros siempre
le lisonjean.
El Cierzo
causa su desconcierto
y el Noto
fiero atruena en sus cotos
Abrego
mete ruido en su pecho.
| 16chamberga
|
Nadie se queje de mí,
si le quise y no es querido,
que yo jamás he podido
querer otro, sino a ti,
y aun fuera tiempo perdido.
Y si algún tiempo miré,
miraba pero no vía,
que yo, pastor, no podía
dar a ninguno mi fe,
pues para ti la tenía.
| 6copla_real
|
Invidia de las ninfas y cuidado
de cuantas honra el mar deidades era;
pompa del marinero niño alado
que sin fanal conduce su venera.
Verde el cabello, el pecho no escamado,
ronco sí, escucha a Glauco la ribera
inducir a pisar la bella ingrata,
en carro de cristal, campos de plata.
| 2octava_real
|
Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.
| 23cuarteto_lira
|
y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.
| 12sextilla
|
A vos, famose hijo
de las musas, que sólo
a vos, de polo a polo,
para su centro elijo;
a vos, asilo sacro,
soberano de Apolo simulacro.
| 45sexteto_lira
|
Los pobrecillos hambrientos
hinchó con sus largas manos
de los bienes soberanos,
y a los ricos avarientos
dejó desiertos y vanos.
Israel, que triste estaba
porque tanto se tardaba
la vista de su Mesías,
recibió ya en nuestros días
el niño que deseaba.
| 6copla_real
|
Que los reyes justicieros
y verdaderos y francos,
facen llanos los barrancos,
y los castillos roqueros;
que a justicia con franqueza
y con verdad esmaltada,
nunca fue tal fortaleza,
tal constancia, tal firmeza,
que no fuese sojuzgada.
| 38novena
|
Todo suscita el cansancio
de algún país psicofísico
en el polo metafísico
de silencio y de cansancio...
Un vaho de tiempo rancio
historia la unción plenaria,
y cunde, ante la arbitraria
lógica de la extensión
la materialización
del ánima planetaria.
| 13espinela
|
Entrad en hora buena, excelso Carlos,
del popular aplauso precedido,
en ese regio alcázar que os previene
de larga edad felices vaticinios.
Entrad en hora buena, pues sus puertas,
movidas por sí mismas de sus quicios,
en fe de ser su dueño ya os franquean
en augustos salones solio digno.
Aquí donde Vulcano de los reyes
consumió los alcázares antiguos,
siendo retrato del troyano incendio,
dorados techos, altos obeliscos.
Aquí pues, donde el fuego impetuoso
murallas derribó, torres deshizo,
envidioso tal vez de los blasones
del austríaco César Carlos Quinto.
A influjos de otro Quinto, el gran Felipe,
primer Borbón a España concedido,
el que fue de cenizas monumento
cual Fénix renació noble edificio;
tan corpulentamente artificioso,
que tal vez le juzgaron los sentidos
monte de mármol sólido a que el arte
dio ilustre forma con sudor prolijo.
Pues hierro y mármol solos combinados
contra el poder del tiempo y del olvido
unen su inmensidad, sin tener parte
ni el duro roble o cedro peregrino.
En vano así las lluvias importunas,
el furioso aquilón, ni el fuego activo
contra él conspirarán, y aun a la tierra
inmoble la tendrá su peso mismo.
Los atrios interiores, que sustentan
columnas mil de dórico artificio,
de esplendideces nobles y riquezas
vasto tesoro son, capaz archivo.
Los mármoles y jaspes resplandecen,
haciendo que resalten más sus brillos;
el oro que por todas partes viste
muros, cornisas, bóvedas y frisos.
Su hermosa situación nuevo realce
de su mérito es, y el extendido
término delicioso que descubre
por cualquiera sección de su recinto.
Pues sobre una colina edificado
goza de aires más puros y más limpios,
con que alcanza la vista libremente
cuanto comprende en sí largo distrito.
Por aquí su Real Palacio Febo
descubre en los albores matutinos,
y por allá las lóbregas estancias
en que sepulta su esplendor occiduo.
Por esta parte más templado el bóreas,
por la otra sopla el austro menos frío;
de modo que por todos cuatro aspectos
logra del cielo influjos más benignos.
Descúbrense de allí por largo trecho
los campos abundantes y floridos,
de que Ceres y Baco a competencia
disputan igualmente el señorío.
Al contorno también se ven los montes,
en tal forma dispuestos que sus visos
figuran un augusto anfiteatro
de selvas florecientes guarnecido.
Vese el inmenso pueblo que, estrechando
el ámbito espacioso en mayor circo,
acude a ver ansioso a su monarca
de reverente afecto compelido.
Aquí, mientras que España feliz fuere
en gozaros por Rey, Príncipe invicto,
seréis pasmo del orbe, acostumbrado
a ser regido de español dominio;
pues supo España de su ilustre seno
Césares producir esclarecidos,
sembrando por el orbe mil coronas,
y aun hoy no olvida su anterior estilo.
Desde aquí contaréis en larga serie
tantos ínclitos reyes como hijos,
cuyos hijos después de muchos años
por maestro os tendrán y ejemplo vivo.
Y entretanto esta Regia Biblioteca,
que tanto vuestro amor ha merecido
y logra hoy de más cerca contemplaros,
último esmero de un feliz destino,
al orbe extenderá vuestras grandezas;
pues la suerte propicia la ha ofrecido
(porque pueda elogiarlas dignamente)
la ventura de ser de ellas testigo.
Y en tanto que a esta empresa se dedica,
porque conste, Señor, el gran motivo
de la fe con que os ama, un monumento
en estos versos dejará erigido.
| 18romance_arte_mayor
|
Vamonos, dijo mi tío,
a París, esa ciudad,
en figura de romeros,
no nos conozca Galván,
que si Galván nos conoce
nos mandaría matar.
Encima ropas de seda
vistamos las de sayal;
llevemos nuestras espadas
por más seguros andar;
llevemos sendos bordones
por la gente asegurar.
Ya se parten los romeros,
ya se parten, ya se van,
de noche por los caminos
de día por el jaral.
Andando por sus jornadas
a París llegado han;
las puertas hallan cerradas,
no hallan por donde entrar.
Siete vueltas la rodean
por ver si podrán entrar,
y al cabo de las ocho
un postigo van a hallar.
Ellos que se vieron dentro
empiezan a demandar;
no preguntan por mesón
ni menos por hospital;
preguntan por los palacios
donde la condesa está;
a las puertas del palacio
allí van a demandar.
Vieron estar la condesa
y empezaron de hablar.
Dios te salve, la condesa.
Los romeros bien vengáis.
Mandedes nos dar limosna
por honor de caridad.
Con Dios vades los romeros,
que nos os puedo nada dar,
que el conde me había mandado
a romeros no albergar.
Dadnos limosna, señora,
que el conde no lo sabrá;
así la den a Gaiferos
en la tierra donde está.
Así como oyó Gaiferos,
comenzó de sospirar:
mandábales dar del vino,
mandábales dar del pan.
Ellos en aquesto estando
el conde llegado ha.
¿Qué es aquesto, la condesa?
Aquesto ¿qué puede estar?
¿No os tenía yo mandado
a romeros no albergar?
Y alzara la su mano
puñada le fuera a dar,
eme sus dientes menudicos
en tierra los fuera a echar.
Allí hablaron los romeros
y empezaron de hablar.
¡ Por hacer bien la condesa
cierto no merece mal!
¡Calledes vos, los romeros,
no hayades vuestra parte!
Alzó Gaiferos la espada,
un golpe le fué a dar
que la cabeza de sus hombros
en tierra la fuera a echar.
Allí habló la condesa,
llorando con gran pesar:
i Quién érades los romeros,
que al conde fuisteis matar?
Allí respondió el romero,
tal respuesta le fué a dar:
Yo soy Gaiferos, señora,
vuestro hijo natural.
Aquesto no puede ser
ni era cosa de verdad,
que el dedo y el corazón
yo lo tengo por señal.
El corazón que vos tenéis
en persona no fué a estar;
el dedo bien es aqueste,
aquí lo veréis faltar.
La condesa que esto oyera
empezóle de abrazar.
La tristeza que tenía
en placer se fué a tornar.
| 1romance
|
Los padres con el pueblo y con gran llanto
y con fúnebre pompa, extraña, oscura
la llevan al lugar que el ídol santo
le dijo, destinado a su ventura.
Con cera y triste son, con bajo canto,
con luto, cual se va a la sepoltura,
juntos del monte a la más alta parte
la dejan sola y cada cual se parte.
| 4octava
|
Con vïolencia desgajó infinita,
la mayor punta de la excelsa roca,
que al joven, sobre quien la precipita,
urna es mucha, pirámide no poca.
Con lágrimas la ninfa solicita
las deidades del mar, que Acis invoca;
concurren todas, y el peñasco duro
la sangre que exprimió, cristal fue puro.
| 2octava_real
|
¡Ay de quien sus mieles y frases recoja!
¡Ay de quien el canto de su amor se fie!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
La divina Eulalia rie, rie, rie.
| 7serventesio
|
Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito,
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.
| 32quinteto
|
Desde el indio apartado del remoto
mundo, llegó mi amigo MONTESDOCA,
y el que anudó de Arauco el nudo roto;
| 33terceto
|
Esto da fuerza a mi fe
a que su intento prosiga,
y vuesa merced no diga
desta agua no beberé.
Podrá ser que lo que fue
torne a ser como primero,
que en vuestra clemencia espero,
y no he de desesperar,
que no será justo echar
la soga tras el caldero.
| 13espinela
|
De Arrizafa en los campos desiguales,
Donde hoy descuella un santo monasterio, '
E n un bosque de adelfas y naranjos,
Un corto espacio circundaba un seto5
Y allí un cuadrado m á r m o l custodiaba
De la princesa los mortales restos.
Cuatro cipreses l ú g u b r e s en torno
Sus puntas elevaban por el viento :
Un lozano l a u r e l le daba sombra,
Y en derredor b r i l l a b a n , esparciendo
Su embalsamado aroma, lindas flores,
Que ni agostaba el sol, n i helaba el cierzo^
H u e l l a K e r l m a el l ú g u b r e recinto,
Penetrada de asombro y de respeto :
Se acerca muda y palpitante al m á r m o l,
Do logra l a v i r t u d tranquilo s u e ñ o.
Los ojos alza y con sorpresa mira,
Ondeando suave al h á l i t o del viento,
Enlazada al l a u r e l la roja banda,
Que Mudarra ganara en el torneo ;,
Y ve de ella pender el rieo anillo,
A l que del sol los ú l t i m o s reflejos
Daban, reverberando en los diamantes,
La apariencia de un mágico lucero.
¿ Q u é voz humana retratar pudiera
Lo que pasó en K e r i m a , en el momento
De ver en tal lugar aquella prenda,
Y desmentidos sus soñados z e l o s ? . . ..
Dio un grito agudo, vaciló su planta,
Y en uno de los á r b o l e s funestos
Apoyó el brazo y l a sudosa frente,
De lágrimas de amor los ojos llenos :
De l á g r i m a s de amor, dulces, preciosas ;
Lágrimas tiernas, que del grave peso
De haber dudado un punto de Mudarra,
L i b r a n su c o r a z ó n , de amores centro.
Olvidando el origen de su amante,
Su propio orgullo y el furor paterno,
De la vieja nodriza las palabras,
Y cuanto existe entre l a t i e r r a y cielo ;
Tan solo ve á Mudarra ante sus ojos;
D e r r í t e s e l e el alma de su pecho
E n el volcan 5 M u d a r r a es su existencia,
E n Mudarra se cifra su universo.
Mas no el rostro gentil y g a l l a r d í a,
Ni el triunfo allá en la justa del maneebo,
Ni l a pasión que d e s c u b r i ó en su frente,
Su mente exaltan en aquel momento.
Es mas noble l a llama en que se quema :
No es una chispa v i l de tal incendio
La causa, no es centella voladora,
De oscura nube parto pasajero 5
Es el sol puro, el sol es quien l a abrasa.
Pues solo tiene fijo el pensamiento
E n la v i r t u d insigne de su amante,
Que conserva á Z a h i r a tal respeto.
" ¡Feliz, f e l i z , " en su entusiasmo exclama,
u Quien logre ser de su ternura centro!
" Pues yo la conseguí, ni por un trono
La cederé : lo j u r o ante el Eterno. "
Dijo : ferviente amor b r i l l a en sus ojos,
P ú r p u r a t i ñ e su semblante bello,
Llama consoladora su alma enciende,
Su c o r a z ó n palpita satisfecbo.
Pero cual de repente nube parda,
Que sigue el curso r á p i d o del viento.
Del sol ofusca la radiante lumbre,
L a r i s u e ñ a pradera oscureciendo ;
Así de pronto una confusa idea
L l e n a su menle de escondido miedo,
De sus ojos marchita el claro b r i l l o,
Torna el ardor en palidez y en hielo.
— Y a el sol estaba en los remotos mares;
Del crepúsculo escaso los reflejos
Y una lijera niebla confundían
De aquella muda escena los objetos;
Y la hermosa K e r i m a , yerta, inmoble.
Cubierta del cendal de un blanco velo,
E l alma de Zahira asemejaba
Tornando á unirse á sus mortales restos.
Quedó suspensa un rato, y de repente
Volviendo en sí, desata de su cuello
Una sarta de perlas, cuyo broche
Tiene su nombre en filigrana puesto;
Y sin saber lo mismo que ejecuta,
Arrebatada de un poder secreto,
La entreteje en l a banda, y se r e t i ra
Del f ú n e b r e lugar con pié l i j e r o.
J ú n t a s e á sus esclavas, que esperando
L a están con impaciencia á corto trecho.
Y al d é b i l rayo de naciente luna
R e t í r a s e á su a l c á z a r en silencio.
| 18romance_arte_mayor
|
Y sabe que te revelo
una dolorisa nueva,
do sabrás cómo se ceva
quien se mete en mi señuelo.
Amarás más que Macías,
hallarás esquividad,
sentirás las plagas mías,
y fenescerán tus días
en ciega catividad.
| 38novena
|
Al mover tu abanico con gracejo
quitas el polvo al corazón más viejo.
| 3couplet
|
Mas que todas las arias
y los tercetos,
vale de una bolera
un taconeo
| 22seguidilla
|
Luna en el horno tibio de aburridas
bien inflada de un gas que silba apenas
contempla mis rodillas doloridas
así no estallen tus mejillas llenas
contempla y dime si hay otro infortunio
comparable al desdén y al plenilunio
| 34sexta_rima
|
Era Acis un venablo de Cupido,
de un fauno, medio hombre, medio fiera,
en Simetis, hermosa ninfa, habido;
gloria del mar, honor de su ribera.
El bello imán, el ídolo dormido,
que acero sigue, idólatra venera,
rico de cuanto el huerto ofrece pobre,
rinden las vacas y fomenta el robre.
| 2octava_real
|
Para el mal de la ausencia
Dicen que sirve
De alivio el ser mudable;
Mas yo soy firme.
Ausencia es aire
Que apaga el fuego corto,
Y enciende el grande
| 27seguidilla_compuesta
|
A obscuras conocía los rincones
del atrio y la portada;
de mis pies las ortigas que allí crecen
las huellas tal vez guardan.
| 21silva_arromanzada
|
A desafíos del sol
salió Amarilis una tarde,
mas, si ella no, ¿quién pudiera
con el sol desafiarse?
| 11cantar
|
A Córdoba llegamos, do la fama
Ya divulgara la aventura nuestra,
Y la ciudad ardió, y ardió el imperio
En justa indignación, al ver desheclias"
De modo tan atroz solemnes paees,
De embajador la inmunidad suprema
Profanada, y vertida alevemente
Por cristianos la sangre sarracena."
" Gritó el pueblo muslímico venganza,
A Castilla maldijo, pidió guerra,
Y decretóla Hixcen.... Mas no regía
En momento tan crítico las riendas"
" Del gobierno Almanzor. Se hallaba enlónces
Del rico oriente en las lejanas tierras
Y Giafar (como ayer) el sumo mando
Desempeñaba el tiempo de su ausencia."
" Giafar, que recobrado el poderío
Por sus antiguos triunfos y proezas,
Y por su astucia aun mas, ya de la corte
Wacir y alcaide del alcázar era,"
'* Si bien nunca aprobar las pazes pudo,
Ni olvidar el mal fin de sus empresas^
De reparar el descalabro antiguo
Vio con gozo ocasión tan lisonjera,"
" Y para castigar al castellano
Armas y tropas sin tardanza apresta;
Al bárbaro Juzef el mando encarga,
Y el exterminio de Castilla ordena
Allá en Burgos en tanto con mi fuga
Aquietada la turba y satisfecha,
Tornó Velázquez del airado conde
El furor contra Lara y la condesa."
"Don Sancho..., incauto jó ven!.... á Velázquez
Creyéndose deudor de su existencia,
El gobierno entrególe del estado,
Y fué su voluntad la ley primera."
"Mayor de edad al punto se declara :
Ala madre infeliz prende y encierra
En estrecha prisión, donde la muerte
Pronto el consuelo fué de su inocencia;"
" Y aunqué al de Lara atrepellar no osa.
Porqué es grande en poder como en nobleza ;
Le desaira, á Sálas le retira,
Y á merced de Velázquez todo queda."
" Mas, ay! que la ambición y la venganza
Son pasiones que nunca satisfechas
Logran mirarse, y cual del mar las olas.
Van creciendo hasta el punto en que se estrellan
Pronto llegaron á la infame Búrgos
Los clamores los llantos y las quejas
De los míseros pueblos fronterizos,
De nuestra furia víctimas primeras 5"
" Y advirtiendo Castilla que era en vano
Contrarestar las musulmanas fuerzas,
Cayó en abatimiento, y en la corte
Todo fué confusión, miedo y vileza."
" Ricos-hombres, abades y prelados
Llevando al arzobispo á su cabeza,
Demandaron al conde que al momento
Satisfacción á nuestro imperio diera,"
f' Tal que bastase á contener el curso
Del torrente de lanzas y banderas,
Que iba á inundar á la infeliz Castilla,
Y á arrastrarla á su fin. Esta propuesta"
" Fué muy grata á Velázquez, que anhelaba
Gozar en paz la autoridad suprema,
Y que le presentó nuevo camiiio
De asegurarse para siempre en ella."
'' Del ofendido Lara harto temible
El nombre y el poder aun considera,
Y el mismo infierno le inspiró la trama
Mas espantosa, abominable y negra
Pensó, y dijo entre sí, de fiero gozo
Palpitándole el pecho : Giafar tregua
Me acordará sin duda, si le entrego
A l que humilló en el campo su soberbia. "
" Marche pues Lara d Córdoba, y á un tiempo
Negociador y victima a l l á sea.
Lumbre infernal resplandeció en su frente,
Bañó su torva faz sonrisa horrenda,"
" Y propuso á don Sancho, que al momento
A nuestra corte el noble Lara venga
A negociar la paz. Pasmóse el conde
A tal proposición, pues le profesa"
í£ A Lara odio de muerte, no dudando
Que del supuesto crimen fué cabeza;
Pero astuto Valázquez le convence,
Y aun con nuevos temores le aniedrenla."
" A l arzobispo encargan al instante
De hablar con Gústios, y aun de hacerle fuerza
Para que la embajada desempeñe.
Sin tener ya de sus agravios cuenta."
" Lara, que por su patria siempre estaba
Pronto á sacrificarlo todo, deja
Al punto á Sálas, y á la corte torna,
Donde todos le halagan y festejan,
Casi se reconcilia con Velazquez;
Solo le ocupa la gloriosa idea
De salvar á Castilla, y dar reparo
Al crimen cometido con mi ofensa :"
" Y con ricos présenles se encamina
A estas murallas. Desdicliado!....A ellas
Antes llegó Eliazim, astuto hebreo.
Que confidente de Velazquez era."
" Y con Giafar oculto y sigiloso
Tuvo larga entrevista, y dio la vuelta
A Burgos al momento....Muchos años
Después lo supe yo....¡Si lo supiera"
" E n aquel punto!... .Oh, cuántos infortuniosí.
Mas ¿quién detiene el curso á las estrellas?
¿ Qué mísero mortal mudar consigue
Lo que está escrito en imborrables letras?
| 18romance_arte_mayor
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Estas que me dictó rimas sonoras,
culta sí, aunque bucólica Talía,
¡oh excelso conde!, en las purpúreas horas
que es rosas la alba y rosicler el día,
ahora que de luz tu niebla doras,
escucha, al son de la zampoña mía,
si ya los muros no te ven, de Huelva,
peinar el viento, fatigar la selva.
| 2octava_real
|
Atrás dejé las águilas que miran
con ojo audaz al sol, atrás quedaron
las nubes que relámpagos respiran,
los soles mil que por espacios giran,
donde mortales ojos no llegaron.
| 32quinteto
|
Subsets and Splits
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