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46 classes
Irá el audaz pendenciero Con el muerto en desafío; Acuchillado el primero, Y el otro en el pecho impío Escondido el rojo acero.
29quintilla
Ya pasaste el creciente, como la luna, ahora estás en el lleno de la fortuna: vete con tiento; cuidado que al menguante no mude el tiempo.
27seguidilla_compuesta
Miras poco, i robas los corazones; i aunque te retiras, (tiras) flechas de amores.
22seguidilla
¿Eres tú la bien prendida, aunque es mejor que te llamen la que cuanto mira prende y tiene celos del aire? Si no puede tu belleza de ti misma asegurarte, ¿qué hará mi amor, Amarilis, que para tus celos baste?
4octava
¡Mi amado, las montañas, los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, los ríos sonorosos, el silbo de los aires amorosos;
14lira
Los reinos y las cortes ocupa con la idea de informarla, influyendo en las coronas celos y sospechas.
17endecha_real
Yo siento ahora que en mi ser se agita grandiosa inspiración, cual fuego hirviente que se resuelve en el profundo seno de combusto volcán, y rudamente a las rocas conmueve. Se levanta y se eleva mi ardiente fantasía en alas de lo ideal y mi voz canta.
44septeto
Y llegada a su presencia, con dulce rostro riendo, la gravedad no perdiendo, con amor y reverencia la saludaste diciendo: «Dios os salve, Madre mía; la gracia del que me envía tanta parte os dé de sí, cuanta gloria me da a mí con miraros este día.
6copla_real
A Pales su viciosa cumbre debe lo que a Ceres, y aún más, su vega llana; pues si en la una granos de oro llueve, copos nieva en la otra mil de lana. De cuantos siegan oro, esquilan nieve, o en pipas guardan la exprimida grana, bien sea religión, bien amor sea, deidad, aunque sin templo, es Galatea.
2octava_real
-SAN GUNDIÁN, padre maestro, Todo el saber en eso da: Cuando es misterio, en el misterio Ha de ser por siempre jamás, Hasta que el cirio de la muerte Nos alumbre en la Eternidad.
39sexteto
Pero en esto es engañada en pensar por tal razón que yo faga mi morada donde no es mi entengión, ca de cuerpo e coracón me soy dado por syrviente a quien dize que non siente mi trabajo e perdición."
15octavilla
Siempre en los rincones te encuentro yorando; mala puñalá me den, compañera, si te doy mar pago.
26seguidilla_gitana
Águila, si en la pluma no, en la vista, el togado es legista, atento al pleito de su litigante, si no a la rutilante bolsa, de cuatro mil soles esfera. ¡Ciego de aquel que espera vista, aunque no sea poca, de un aguileño! ¡Cósanme esta boca!
4octava
Deja la seca ribera do está el agua infructuosa, guarda que no salga fuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. Huye ya, y mira que siento por ti dolores sobrados, porque con doble tormento celos me da tu contento y tu peligro cuidados.
6copla_real
Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza, pues antes se consume cuanto más se le atiza; el hombre, cuando peca, bien ve que se desliza, mas por naturaleza, en el mal profundiza.
9cuaderna_vía
ven, y movida a mi ardoroso llanto, envuelve y llena en tu tiniebla fría el malicioso resplandor del día, testigo y causador de mi quebranto.
24cuarteto
Vuelve paloma a volar por el monte, sin tus cadenas.
8haiku
Y a su movimiento enorme Rueda en el cóncavo hueco De la bóveda el informe Postrer quejido del eco Con vibración uniforme.
29quintilla
Mi marido no es sabio pero es prudente no es hombre de fortuna pero es de suerte tengoe speranza que a la ocasión primera salga a la plaza.
27seguidilla_compuesta
Rendida, al fin, la reina no consiente que la muerte le den, que ya esperaba, y a su palacio la conduce esclava donde la cuida tierna y diligente.
24cuarteto
Alta estaba la peña nace la malva en ella.
3couplet
E dormi, maguer con pena, fasta en aquella sazón que comienga Filomena la triste lamentación de Teseo e Pandión, quando ya demuestra el polo la gentil cara de Apolo e diurna enflamación.
15octavilla
Así, después del viaje, sorprendidos y mudos delante del fantasma, mientras surgen despacio con el puerto los antiguos letreros y las luces, oiremos la canción de los que llegan, de los que pisan tierra cuando han sido durante muchos días esperados.
44septeto
Árbitro de montañas y ribera, aliento dio, en la cumbre de la roca, a los albogues que agregó la cera, el prodigioso fuelle de su boca; la ninfa los oyó, y ser más quisiera breve flor, hierba humilde, tierra poca, que de su nuevo tronco vid lasciva, muerta de amor, y de temor no viva.
2octava_real
Presa soy de vos solo, y por vos muero (mi bella Luz me dijo dulcemente), y en este dulce error y bien presente, por vuestra causa sufro dolor fiero.
24cuarteto
De claridad tal que encante Aurora dotar vos quiso, ca vivo sol coruscante es centro del vuestro viso. La gentil hija de Niso, del rey de Creta enartada, nunca fue tan adornada, ni tan hermoso Narciso.
40copla_arte_menor
Maresita'r Carmen, guiarme los pasos, pa que me aparte de la mala senda que vengo pisando.
26seguidilla_gitana
Más agradable y menos zahareña, al mancebo levanta venturoso, dulce ya concediéndole y risueña, paces no al sueño, treguas sí al reposo. Lo cóncavo hacía de una peña a un fresco sitïal dosel umbroso, y verdes celosías unas hiedras, trepando troncos y abrazando piedras.
2octava_real
Fuelles de seda calzado, calzones digo, un cencerro, que ascendió de edad de hierro a siglo más que dorado, menos ahora tiznado con terciopelado estruendo, va por las calles diciendo, hoy tratante, ayer herrero,
4octava
Las huestes innumerables, los pendones, estandartes y banderas, los castillos impugnables, los muros y baluartes y barreras, la cava honda, chapada, o cualquier otro reparo, ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada, todo lo pasas de claro con tu flecha.
31estrofa_manriqueña
Las culebras y serpientes y las cosas enconadas son muy blandas y pintadas y a la vista muy plazientes; mas un secreto venino dexando pueden llegar, cual, según que yo adevino, dexarías en el camino que comigo quies llevar.
38novena
No te quiero por la ropa, te quiero por tus partías, que me están gorbiendo loca.
30soleá
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...
7serventesio
¿Qué es bueno sin desatino? ¡El vino! ¿Y es del hombre gran placer? ¡La mujer! ¿Y qué cumple en su presencia? ¡Prudencia! Pues si no cabe en su ausencia la felicidad lograr tampoco se ha de olvidar: ¡con vino y mujer, prudencia!
0ovillejo
Saliste de tu casa por venir a la mía, cuando salir quisiste hiciste una folía: piensas sin penitencia cumplir tal romería; no te agradecerá esto Santa María.»
9cuaderna_vía
La soledad, que el campo le presenta Para entregarse á sus delirios, mueve Al mancebo gentil enamorado, A anhelar cada instante recorrerle; Y el primero que en él tuvo por guia, Que le indicó las sendas y vertientes, Y los sitios do acaso se encamaban El jabalí cerdoso, el gamo y liebre. Fué su acompañador, el podenquero, Aquel mendigo que del vino alegre Bajo el influjo, descubrió en Mudarra El alma de Gonzalo. Vasco Pérez Era su nombre j y aunqué el torpe vicio Acomodo tener no le consiente, Lograba fama en adiestrar aleones, En armar lazos á la caza y redes, En adobar ballestas y venablos, Y en amaestrar pachones y lebreles 5 Y los momentos, en verdad muy pocos. En que en sana razón llegaba á verse, Era tan servicial y entretenido, Cantaba tantas trobas y motetes De la pasada edad, que recogía Abundante limosna y era huésped Recibido con gusto en las tabernas. Tras de él andaban los muchachos siempre, O á escuchar boquiabiertos sus romances, Guando estaba en ayunas ó á romperle La cabeza con grita y con pedradas, Rasgarle los andrajos, y en la nieve 0 en el lodo mas sucio á revolearle, Cuando estaba de vino hasta el gollete. Pero, bebido ó sin beber, guardaba Tanta lealtad, amor tan reverente A la casa de Lara, a los Infantes Sin ventura, y al que era de los siete El menor, sobre todos, a Gonzalo, De quien también hermano fué de leche Y favorito, y diversión 5 que el pobre Tuvo persecuciones diferentes, Sufrió cárcel y azotes, porqué osado Insultó á Rui-Velázquez varias veces : Hallando acaso en la embriaguez disculpa Para el cuello librar de los cordeles. Esta lealtad y amor le compelieron Desque llegó Mudarra, (pues no puede Nadie, nadie en el mundo disuadirle De que es Gonzalo, que á la vida vuelve, O por disposición del justo cielo, 0 por mágicas artes) á ofrecerle Sus servicios en todo, y á seguirle, Como el fiel can seguir al dueño suele Y aun se notó empezaba á dar enmienda Á su antigua afición. Aunque le viese Con desprecio Mudarra en el principio, Supo el sagaz borracho merecerse Su atención y su gracia en el momento. Cantándole en romances diferentes, Del conde de Saldaría y de Jimena El amor infeliz, encierro y muerte ; Y de Bernardo los famosos hechos, Y cómo exterminó de los franceses El poder y orgullosos paladines ; Con que inflamó del cordobés la mente.
18romance_arte_mayor
Busca mujer hermosa, atractiva y lozana, que no sea muy alta, pero tampoco enana; si pudieres, no quieras amar mujer villana, pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.
9cuaderna_vía
Con cada vez que te veo Nueva admiración me das, Y cuando te miro más. Aun más mirarte deseo. Ojos hidrópicos creo Que mis ojos deben ser; Pues cuando es muerte el beber, Beben más; y desta suerte. Viendo que el ver me da muerte, Estoy muriendo por ver.
13espinela
Y mientras miserable- mente se están los otros abrazando con sed insacïable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando.
14lira
Tañen las esquilas lentas, soñolientas. Las ovejas madres acezan sedientas Por la fuente clara de claro cristal. Y ante el sol que muere, con piafante brío Se yergue en dos patas el macho cabrío, Y un epitalamio dice el maizal.
34sexta_rima
Entre el discorde estruendo de la orgía acarició mi oído, como nota de música lejana, el eco de un suspiro.
21silva_arromanzada
Con tus ojos me seduces; y luces con ese brillo y matiz, feliz, e impregnas con esplendor rubor. Eres el grato candor en mi dulce amanecer eres como el rosicler que luce feliz rubor.
0ovillejo
Antes con sana doctrina y término composado, conforme soy obligado por ley humana y divina. Mas pues la vida es incierta y no ser por ser mortal si al entrar tú por su umbral saldré yo por la otra puerta.
28copla_castellana
Madre divina del alado niño, Oye mi ruego, que jamás oíste Otra tan triste lastimosa pena Como la mía.
36estrofa_sáfica
No sabes cómo se llora Con ese llanto que quema, Con la noche y con la aurora, Con ese sol que colora En la frente un anatema.
29quintilla
Guárdase mi buena suerte para dar fin a mi gloria, porque después de mi muerte quede mi mal por memoria;
5cuarteta
Apóstoles que echasteis en el mundo de la Iglesia el cimiento poderoso: al que es de la verdad depositario Rogadle por nosotros.
21silva_arromanzada
Y no faltó una vieja que en el torno dijese, a la mañana, que de algún sacristán muerto en pecado acaso era yo el alma.
21silva_arromanzada
Carga después sobre la diestra mano la ya rugosa y abrumada frente, y un pensamiento fúnebre, tirano, fija y domina, al parecer, su mente. Borrarlo intenta en su ansiedad en vano; vuelve a leer, y en tanto, que obediente se somete su vista a su porfía lánzase a otra región su fantasía.
2octava_real
Sacuden al surgir las crenchas blondas Áureos velos de espaldas de alabastro Y del estanque en las revueltas ondas, Espejo de los cielos y las frondas, Es flor de luz entre el ramaje el astro.
32quinteto
De amos guiada, y pena, penetra el techo estraño, y atrevida ofrécese a la ajena presencia, y sabia olvida el ojo mofador; buscó la vida;
14lira
Uno no sabe cómo va hilvanando mentiras, y uno dice por ellas, y ellas hablan por uno. Piensa que tengo el alma toda llena de risas, y no te engañarás, hermana, te lo juro.
7serventesio
Amarrado al duro banco de una galera turquesca, ambas manos en el remo yambos ojos en la tierra,
11cantar
Sin pleito, sin disgusto, la muerte nos divorcia; ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena, inútiles escotas, que no ha menester velas quien a su bien no torna.
4octava
¿ Mas q u é pueden presagios y terrores, De la r a z ó n q u é alcanzan los esfuerzos, Los mayores o b s t á c u l o s q u é s i r v en Contra el A m o r , que es rey del universo? A y ! K e r i m a después de aquella tarde Solamente dirige sus paseos De Zahira á l a tumba, y nunca en ella Pasó mas largas horas el mancebo. n aquel sitio pronto se encontraron, Y allí l a t u r b a c i ó n , allí el respeto, Que en almas puras, j ó v e n e s , sencillas Caracterizan el amor sincero 5 Ambas lenguas ataron, á ambos rostros Ya de clavel, de gualda ya v i s t i e r o n, Hasta que por los ojos y los labios B r o t ó de l a p a s i ó n ardiente el fuego. B r o t ó por fin, y con palabras tiernas. Que aquellas flores con asombro oyeron, Se declararon sus sencillas almas La mutua llama en que se ven ardiendo ; Y con l á g r i m a s dulces se j u r a r o n, A pesar del Destino, amor eterno j Y el sepulcro fué altar de los amores, Pronunciando sobre él su juramento.
18romance_arte_mayor
No sarga la luna que no tiée pa qué; con los ojitos e mi compañera yo m'alumbraré.
26seguidilla_gitana
Si el oído te disculpa, la vista te desengaña, que con los ojos se oye adonde los ojos hablan.
11cantar
Era una linda rosa, brillante enredadera, Tan pura, tan graciosa, espléndida y gentil. Que era el mejor adorno de la feliz pradera, La joya más valiosa del floreciente abril.
7serventesio
Y un mundo inmaterial, todo de sueño, de libertad, de amor, sin ley de piedra, mundo de luz de luna confidente soñar me hiciste.
36estrofa_sáfica
Cyerto, soy nieto de Egeo, fijo del duque de Athenas aquel que vengó á Tideo, ganando tierras ajenas; e soy el que las cadenas de Cupido quebranté, e mis naves levanté sobre sus fuertes entenas
15octavilla
Anda vete a la lamea, que e noche pasa tóo; jasta la farsa monea.
30soleá
Espérame, que ya voy, do te veré y me verás, puesto que conmigo estás, adonde quiera que estoy. Mas al fin desta jornada espero sin falta alguna a pesar de la fortuna que seremos camarada.
28copla_castellana
De músico instrumento yo, libro, soy pariente; si tocas bien o mal te diré ciertamente; en lo que te interese, con sosiego detente y si sabes pulsarme, me tendrás en la mente.
9cuaderna_vía
Uno de los del número hambriento se puso en esto al borde de la nave, al parecer mohíno y malcontento;
33terceto
Reclinado sobre el suelo Con lenta amarga agonía, Pensando en el triste día Que pronto amanecerá; En silencio gime el reo Y el fatal momento espera En que el sol por vez postrera En su frente lucirá.
15octavilla
Estrellitas del cielo son mis quereres, ¿dónde hallaré a mi amante que vive y muere?
22seguidilla
Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido cuando, abajo mirando, el cuerpo muerto vido del miserable amante allí tendido,
14lira
Los árabes ginetes conocieron, Al salir á lo llano desde al monte, El gran terror que su presencia daba; Y la llanura atravesar á trote, Para abreviar su marcha, dispusieron ; Y ya en la villa entraban, cuando en orden Los treinta hidalgos vieron. Asustados A su turno, detiénense, y á voces P a z amistad repiten; blancos lienzos Sobre los hierros de sus lanzas ponen Y los dos que los jefes parecían, Sin sacar los alfanjes, á galope Avanzan á encontrar á los armados : Los cuales al momento que conocen Las señales pacíficas, esperan, Y las armas mortíferas deponen. Los dos caudillos de la gente mora Asaz diversos eran : uno joven, De extremada beldad y gentileza \ El otro, anciano, venerando y noble. Armas ricas y ricas vestiduras Ostentan ambos con ilustre porte, Sobre sendos caballos cordobeses. Fuertes, revueltos, ágiles, veloces. El segundo, en lenguaje de Castilla, Dijo á los castellanos : " Bien, señores, " En vuestras armas y apostura veo, " Que enemigas juzgáis las intenciones" " Con que á Sálas venimos ; pero os juro, Que son solo de paz. Fuerzas mayores Que esta tropa no vienen con nosotros, Y esta no es de soldados lidiadores ;" " Es solo de pacíficos esclavos. Gente, cual veis, sin disciplina y orden : Y las armas escasas que traemos. Son armas de viandantes, que agrios montes" " Y solitarias selvas han pasado. Mas si rezelo os dan, estoy conforme En deponerlas al momento. Somos Amigos y rendidos servidores" De vuestro alto señor Gústios de Lara; Y sabiendo ha salido de la torre. Donde fué injustamente aprisionado, A presentarle el homenaje y dones" " Venimos de amistad. A su presencia " Llegar nos permitid."—Dijo y alzóse Vago rumor entre los treinta hidalgos, Que, un instante indecisos, no responden. Uno de ellos astuto rezelando De infieles solo engaños y traiciones , Con ronca voz le preguntó sañudo i " Vienes de parte de Glafar?"— El jóven Con el rostro alterado, antes que el viejo, Contextó : Acaso nosjuzgáis traidores?.... " Ya no vive Giafar, gracias al cielo." Otros al ver, que apenas de prisiones Lara está libre, mensajeros moros Con tal empeño hablarle se proponen , Dan á rezelos y á sospechas viles Entrada; y casi del difunto conde Y del señor de Barbadillo aprueban La gran severidad y los rigores. Mas al fin todos el temor perdiendo, Y cautivados del aspecto noble Y generoso del infiel anciano, Y del semblante y actitud del joven ; Replican á una voz, que entren en Salas Con su acompañamiento. Se disponen A servirles de guia hasta el palacio, Y por la villa entraron en buen orden, Mezclados los cristianos con los moros En tranquila amistad y unión conforme».
18romance_arte_mayor
de más de cuatro mil salmas pasaba (que otros suelen llamarlas toneladas), ancho de vientre y de estatura brava:
33terceto
Claras lumbres del cielo y ojos claros del espantoso rostro de la noche, corona clara y clara Casiopea, Andrómeda y Perseo,
37estrofa_francisco_de_la_torre
Monjes que de la vida en el combate pedisteis paz al claustro silencioso: al que es iris de calma en las tormentas rogadle por nosotros.
21silva_arromanzada
Este Pensil tranquilo nunca se ciega blandos céfiros siempre le lisonjean. El Cierzo causa su desconcierto y el Noto fiero atruena en sus cotos Abrego mete ruido en su pecho.
16chamberga
Nadie se queje de mí, si le quise y no es querido, que yo jamás he podido querer otro, sino a ti, y aun fuera tiempo perdido. Y si algún tiempo miré, miraba pero no vía, que yo, pastor, no podía dar a ninguno mi fe, pues para ti la tenía.
6copla_real
Invidia de las ninfas y cuidado de cuantas honra el mar deidades era; pompa del marinero niño alado que sin fanal conduce su venera. Verde el cabello, el pecho no escamado, ronco sí, escucha a Glauco la ribera inducir a pisar la bella ingrata, en carro de cristal, campos de plata.
2octava_real
Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez.
23cuarteto_lira
y los deleites de acá son, en que nos deleitamos, temporales, y los tormentos de allá, que por ellos esperamos, eternales.
12sextilla
A vos, famose hijo de las musas, que sólo a vos, de polo a polo, para su centro elijo; a vos, asilo sacro, soberano de Apolo simulacro.
45sexteto_lira
Los pobrecillos hambrientos hinchó con sus largas manos de los bienes soberanos, y a los ricos avarientos dejó desiertos y vanos. Israel, que triste estaba porque tanto se tardaba la vista de su Mesías, recibió ya en nuestros días el niño que deseaba.
6copla_real
Que los reyes justicieros y verdaderos y francos, facen llanos los barrancos, y los castillos roqueros; que a justicia con franqueza y con verdad esmaltada, nunca fue tal fortaleza, tal constancia, tal firmeza, que no fuese sojuzgada.
38novena
Todo suscita el cansancio de algún país psicofísico en el polo metafísico de silencio y de cansancio... Un vaho de tiempo rancio historia la unción plenaria, y cunde, ante la arbitraria lógica de la extensión la materialización del ánima planetaria.
13espinela
Entrad en hora buena, excelso Carlos, del popular aplauso precedido, en ese regio alcázar que os previene de larga edad felices vaticinios. Entrad en hora buena, pues sus puertas, movidas por sí mismas de sus quicios, en fe de ser su dueño ya os franquean en augustos salones solio digno. Aquí donde Vulcano de los reyes consumió los alcázares antiguos, siendo retrato del troyano incendio, dorados techos, altos obeliscos. Aquí pues, donde el fuego impetuoso murallas derribó, torres deshizo, envidioso tal vez de los blasones del austríaco César Carlos Quinto. A influjos de otro Quinto, el gran Felipe, primer Borbón a España concedido, el que fue de cenizas monumento cual Fénix renació noble edificio; tan corpulentamente artificioso, que tal vez le juzgaron los sentidos monte de mármol sólido a que el arte dio ilustre forma con sudor prolijo. Pues hierro y mármol solos combinados contra el poder del tiempo y del olvido unen su inmensidad, sin tener parte ni el duro roble o cedro peregrino. En vano así las lluvias importunas, el furioso aquilón, ni el fuego activo contra él conspirarán, y aun a la tierra inmoble la tendrá su peso mismo. Los atrios interiores, que sustentan columnas mil de dórico artificio, de esplendideces nobles y riquezas vasto tesoro son, capaz archivo. Los mármoles y jaspes resplandecen, haciendo que resalten más sus brillos; el oro que por todas partes viste muros, cornisas, bóvedas y frisos. Su hermosa situación nuevo realce de su mérito es, y el extendido término delicioso que descubre por cualquiera sección de su recinto. Pues sobre una colina edificado goza de aires más puros y más limpios, con que alcanza la vista libremente cuanto comprende en sí largo distrito. Por aquí su Real Palacio Febo descubre en los albores matutinos, y por allá las lóbregas estancias en que sepulta su esplendor occiduo. Por esta parte más templado el bóreas, por la otra sopla el austro menos frío; de modo que por todos cuatro aspectos logra del cielo influjos más benignos. Descúbrense de allí por largo trecho los campos abundantes y floridos, de que Ceres y Baco a competencia disputan igualmente el señorío. Al contorno también se ven los montes, en tal forma dispuestos que sus visos figuran un augusto anfiteatro de selvas florecientes guarnecido. Vese el inmenso pueblo que, estrechando el ámbito espacioso en mayor circo, acude a ver ansioso a su monarca de reverente afecto compelido. Aquí, mientras que España feliz fuere en gozaros por Rey, Príncipe invicto, seréis pasmo del orbe, acostumbrado a ser regido de español dominio; pues supo España de su ilustre seno Césares producir esclarecidos, sembrando por el orbe mil coronas, y aun hoy no olvida su anterior estilo. Desde aquí contaréis en larga serie tantos ínclitos reyes como hijos, cuyos hijos después de muchos años por maestro os tendrán y ejemplo vivo. Y entretanto esta Regia Biblioteca, que tanto vuestro amor ha merecido y logra hoy de más cerca contemplaros, último esmero de un feliz destino, al orbe extenderá vuestras grandezas; pues la suerte propicia la ha ofrecido (porque pueda elogiarlas dignamente) la ventura de ser de ellas testigo. Y en tanto que a esta empresa se dedica, porque conste, Señor, el gran motivo de la fe con que os ama, un monumento en estos versos dejará erigido.
18romance_arte_mayor
Vamonos, dijo mi tío, a París, esa ciudad, en figura de romeros, no nos conozca Galván, que si Galván nos conoce nos mandaría matar. Encima ropas de seda vistamos las de sayal; llevemos nuestras espadas por más seguros andar; llevemos sendos bordones por la gente asegurar. Ya se parten los romeros, ya se parten, ya se van, de noche por los caminos de día por el jaral. Andando por sus jornadas a París llegado han; las puertas hallan cerradas, no hallan por donde entrar. Siete vueltas la rodean por ver si podrán entrar, y al cabo de las ocho un postigo van a hallar. Ellos que se vieron dentro empiezan a demandar; no preguntan por mesón ni menos por hospital; preguntan por los palacios donde la condesa está; a las puertas del palacio allí van a demandar. Vieron estar la condesa y empezaron de hablar. Dios te salve, la condesa. Los romeros bien vengáis. Mandedes nos dar limosna por honor de caridad. Con Dios vades los romeros, que nos os puedo nada dar, que el conde me había mandado a romeros no albergar. Dadnos limosna, señora, que el conde no lo sabrá; así la den a Gaiferos en la tierra donde está. Así como oyó Gaiferos, comenzó de sospirar: mandábales dar del vino, mandábales dar del pan. Ellos en aquesto estando el conde llegado ha. ¿Qué es aquesto, la condesa? Aquesto ¿qué puede estar? ¿No os tenía yo mandado a romeros no albergar? Y alzara la su mano puñada le fuera a dar, eme sus dientes menudicos en tierra los fuera a echar. Allí hablaron los romeros y empezaron de hablar. ¡ Por hacer bien la condesa cierto no merece mal! ¡Calledes vos, los romeros, no hayades vuestra parte! Alzó Gaiferos la espada, un golpe le fué a dar que la cabeza de sus hombros en tierra la fuera a echar. Allí habló la condesa, llorando con gran pesar: i Quién érades los romeros, que al conde fuisteis matar? Allí respondió el romero, tal respuesta le fué a dar: Yo soy Gaiferos, señora, vuestro hijo natural. Aquesto no puede ser ni era cosa de verdad, que el dedo y el corazón yo lo tengo por señal. El corazón que vos tenéis en persona no fué a estar; el dedo bien es aqueste, aquí lo veréis faltar. La condesa que esto oyera empezóle de abrazar. La tristeza que tenía en placer se fué a tornar.
1romance
Los padres con el pueblo y con gran llanto y con fúnebre pompa, extraña, oscura la llevan al lugar que el ídol santo le dijo, destinado a su ventura. Con cera y triste son, con bajo canto, con luto, cual se va a la sepoltura, juntos del monte a la más alta parte la dejan sola y cada cual se parte.
4octava
Con vïolencia desgajó infinita, la mayor punta de la excelsa roca, que al joven, sobre quien la precipita, urna es mucha, pirámide no poca. Con lágrimas la ninfa solicita las deidades del mar, que Acis invoca; concurren todas, y el peñasco duro la sangre que exprimió, cristal fue puro.
2octava_real
¡Ay de quien sus mieles y frases recoja! ¡Ay de quien el canto de su amor se fie! Con sus ojos lindos y su boca roja, La divina Eulalia rie, rie, rie.
7serventesio
Suave Patria: te amo no cual mito, sino por tu verdad de pan bendito, como a niña que asoma por la reja con la blusa corrida hasta la oreja y la falda bajada hasta el huesito.
32quinteto
Desde el indio apartado del remoto mundo, llegó mi amigo MONTESDOCA, y el que anudó de Arauco el nudo roto;
33terceto
Esto da fuerza a mi fe a que su intento prosiga, y vuesa merced no diga desta agua no beberé. Podrá ser que lo que fue torne a ser como primero, que en vuestra clemencia espero, y no he de desesperar, que no será justo echar la soga tras el caldero.
13espinela
De Arrizafa en los campos desiguales, Donde hoy descuella un santo monasterio, ' E n un bosque de adelfas y naranjos, Un corto espacio circundaba un seto5 Y allí un cuadrado m á r m o l custodiaba De la princesa los mortales restos. Cuatro cipreses l ú g u b r e s en torno Sus puntas elevaban por el viento : Un lozano l a u r e l le daba sombra, Y en derredor b r i l l a b a n , esparciendo Su embalsamado aroma, lindas flores, Que ni agostaba el sol, n i helaba el cierzo^ H u e l l a K e r l m a el l ú g u b r e recinto, Penetrada de asombro y de respeto : Se acerca muda y palpitante al m á r m o l, Do logra l a v i r t u d tranquilo s u e ñ o. Los ojos alza y con sorpresa mira, Ondeando suave al h á l i t o del viento, Enlazada al l a u r e l la roja banda, Que Mudarra ganara en el torneo ;, Y ve de ella pender el rieo anillo, A l que del sol los ú l t i m o s reflejos Daban, reverberando en los diamantes, La apariencia de un mágico lucero. ¿ Q u é voz humana retratar pudiera Lo que pasó en K e r i m a , en el momento De ver en tal lugar aquella prenda, Y desmentidos sus soñados z e l o s ? . . .. Dio un grito agudo, vaciló su planta, Y en uno de los á r b o l e s funestos Apoyó el brazo y l a sudosa frente, De lágrimas de amor los ojos llenos : De l á g r i m a s de amor, dulces, preciosas ; Lágrimas tiernas, que del grave peso De haber dudado un punto de Mudarra, L i b r a n su c o r a z ó n , de amores centro. Olvidando el origen de su amante, Su propio orgullo y el furor paterno, De la vieja nodriza las palabras, Y cuanto existe entre l a t i e r r a y cielo ; Tan solo ve á Mudarra ante sus ojos; D e r r í t e s e l e el alma de su pecho E n el volcan 5 M u d a r r a es su existencia, E n Mudarra se cifra su universo. Mas no el rostro gentil y g a l l a r d í a, Ni el triunfo allá en la justa del maneebo, Ni l a pasión que d e s c u b r i ó en su frente, Su mente exaltan en aquel momento. Es mas noble l a llama en que se quema : No es una chispa v i l de tal incendio La causa, no es centella voladora, De oscura nube parto pasajero 5 Es el sol puro, el sol es quien l a abrasa. Pues solo tiene fijo el pensamiento E n la v i r t u d insigne de su amante, Que conserva á Z a h i r a tal respeto. " ¡Feliz, f e l i z , " en su entusiasmo exclama, u Quien logre ser de su ternura centro! " Pues yo la conseguí, ni por un trono La cederé : lo j u r o ante el Eterno. " Dijo : ferviente amor b r i l l a en sus ojos, P ú r p u r a t i ñ e su semblante bello, Llama consoladora su alma enciende, Su c o r a z ó n palpita satisfecbo. Pero cual de repente nube parda, Que sigue el curso r á p i d o del viento. Del sol ofusca la radiante lumbre, L a r i s u e ñ a pradera oscureciendo ; Así de pronto una confusa idea L l e n a su menle de escondido miedo, De sus ojos marchita el claro b r i l l o, Torna el ardor en palidez y en hielo. — Y a el sol estaba en los remotos mares; Del crepúsculo escaso los reflejos Y una lijera niebla confundían De aquella muda escena los objetos; Y la hermosa K e r i m a , yerta, inmoble. Cubierta del cendal de un blanco velo, E l alma de Zahira asemejaba Tornando á unirse á sus mortales restos. Quedó suspensa un rato, y de repente Volviendo en sí, desata de su cuello Una sarta de perlas, cuyo broche Tiene su nombre en filigrana puesto; Y sin saber lo mismo que ejecuta, Arrebatada de un poder secreto, La entreteje en l a banda, y se r e t i ra Del f ú n e b r e lugar con pié l i j e r o. J ú n t a s e á sus esclavas, que esperando L a están con impaciencia á corto trecho. Y al d é b i l rayo de naciente luna R e t í r a s e á su a l c á z a r en silencio.
18romance_arte_mayor
Y sabe que te revelo una dolorisa nueva, do sabrás cómo se ceva quien se mete en mi señuelo. Amarás más que Macías, hallarás esquividad, sentirás las plagas mías, y fenescerán tus días en ciega catividad.
38novena
Al mover tu abanico con gracejo quitas el polvo al corazón más viejo.
3couplet
Mas que todas las arias y los tercetos, vale de una bolera un taconeo
22seguidilla
Luna en el horno tibio de aburridas bien inflada de un gas que silba apenas contempla mis rodillas doloridas así no estallen tus mejillas llenas contempla y dime si hay otro infortunio comparable al desdén y al plenilunio
34sexta_rima
Era Acis un venablo de Cupido, de un fauno, medio hombre, medio fiera, en Simetis, hermosa ninfa, habido; gloria del mar, honor de su ribera. El bello imán, el ídolo dormido, que acero sigue, idólatra venera, rico de cuanto el huerto ofrece pobre, rinden las vacas y fomenta el robre.
2octava_real
Para el mal de la ausencia Dicen que sirve De alivio el ser mudable; Mas yo soy firme. Ausencia es aire Que apaga el fuego corto, Y enciende el grande
27seguidilla_compuesta
A obscuras conocía los rincones del atrio y la portada; de mis pies las ortigas que allí crecen las huellas tal vez guardan.
21silva_arromanzada
A desafíos del sol salió Amarilis una tarde, mas, si ella no, ¿quién pudiera con el sol desafiarse?
11cantar
A Córdoba llegamos, do la fama Ya divulgara la aventura nuestra, Y la ciudad ardió, y ardió el imperio En justa indignación, al ver desheclias" De modo tan atroz solemnes paees, De embajador la inmunidad suprema Profanada, y vertida alevemente Por cristianos la sangre sarracena." " Gritó el pueblo muslímico venganza, A Castilla maldijo, pidió guerra, Y decretóla Hixcen.... Mas no regía En momento tan crítico las riendas" " Del gobierno Almanzor. Se hallaba enlónces Del rico oriente en las lejanas tierras Y Giafar (como ayer) el sumo mando Desempeñaba el tiempo de su ausencia." " Giafar, que recobrado el poderío Por sus antiguos triunfos y proezas, Y por su astucia aun mas, ya de la corte Wacir y alcaide del alcázar era," '* Si bien nunca aprobar las pazes pudo, Ni olvidar el mal fin de sus empresas^ De reparar el descalabro antiguo Vio con gozo ocasión tan lisonjera," " Y para castigar al castellano Armas y tropas sin tardanza apresta; Al bárbaro Juzef el mando encarga, Y el exterminio de Castilla ordena Allá en Burgos en tanto con mi fuga Aquietada la turba y satisfecha, Tornó Velázquez del airado conde El furor contra Lara y la condesa." "Don Sancho..., incauto jó ven!.... á Velázquez Creyéndose deudor de su existencia, El gobierno entrególe del estado, Y fué su voluntad la ley primera." "Mayor de edad al punto se declara : Ala madre infeliz prende y encierra En estrecha prisión, donde la muerte Pronto el consuelo fué de su inocencia;" " Y aunqué al de Lara atrepellar no osa. Porqué es grande en poder como en nobleza ; Le desaira, á Sálas le retira, Y á merced de Velázquez todo queda." " Mas, ay! que la ambición y la venganza Son pasiones que nunca satisfechas Logran mirarse, y cual del mar las olas. Van creciendo hasta el punto en que se estrellan Pronto llegaron á la infame Búrgos Los clamores los llantos y las quejas De los míseros pueblos fronterizos, De nuestra furia víctimas primeras 5" " Y advirtiendo Castilla que era en vano Contrarestar las musulmanas fuerzas, Cayó en abatimiento, y en la corte Todo fué confusión, miedo y vileza." " Ricos-hombres, abades y prelados Llevando al arzobispo á su cabeza, Demandaron al conde que al momento Satisfacción á nuestro imperio diera," f' Tal que bastase á contener el curso Del torrente de lanzas y banderas, Que iba á inundar á la infeliz Castilla, Y á arrastrarla á su fin. Esta propuesta" " Fué muy grata á Velázquez, que anhelaba Gozar en paz la autoridad suprema, Y que le presentó nuevo camiiio De asegurarse para siempre en ella." '' Del ofendido Lara harto temible El nombre y el poder aun considera, Y el mismo infierno le inspiró la trama Mas espantosa, abominable y negra Pensó, y dijo entre sí, de fiero gozo Palpitándole el pecho : Giafar tregua Me acordará sin duda, si le entrego A l que humilló en el campo su soberbia. " " Marche pues Lara d Córdoba, y á un tiempo Negociador y victima a l l á sea. Lumbre infernal resplandeció en su frente, Bañó su torva faz sonrisa horrenda," " Y propuso á don Sancho, que al momento A nuestra corte el noble Lara venga A negociar la paz. Pasmóse el conde A tal proposición, pues le profesa" í£ A Lara odio de muerte, no dudando Que del supuesto crimen fué cabeza; Pero astuto Valázquez le convence, Y aun con nuevos temores le aniedrenla." " A l arzobispo encargan al instante De hablar con Gústios, y aun de hacerle fuerza Para que la embajada desempeñe. Sin tener ya de sus agravios cuenta." " Lara, que por su patria siempre estaba Pronto á sacrificarlo todo, deja Al punto á Sálas, y á la corte torna, Donde todos le halagan y festejan, Casi se reconcilia con Velazquez; Solo le ocupa la gloriosa idea De salvar á Castilla, y dar reparo Al crimen cometido con mi ofensa :" " Y con ricos présenles se encamina A estas murallas. Desdicliado!....A ellas Antes llegó Eliazim, astuto hebreo. Que confidente de Velazquez era." " Y con Giafar oculto y sigiloso Tuvo larga entrevista, y dio la vuelta A Burgos al momento....Muchos años Después lo supe yo....¡Si lo supiera" " E n aquel punto!... .Oh, cuántos infortuniosí. Mas ¿quién detiene el curso á las estrellas? ¿ Qué mísero mortal mudar consigue Lo que está escrito en imborrables letras?
18romance_arte_mayor
Estas que me dictó rimas sonoras, culta sí, aunque bucólica Talía, ¡oh excelso conde!, en las purpúreas horas que es rosas la alba y rosicler el día, ahora que de luz tu niebla doras, escucha, al son de la zampoña mía, si ya los muros no te ven, de Huelva, peinar el viento, fatigar la selva.
2octava_real
Atrás dejé las águilas que miran con ojo audaz al sol, atrás quedaron las nubes que relámpagos respiran, los soles mil que por espacios giran, donde mortales ojos no llegaron.
32quinteto