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Antonio Machado
El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra. Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; la tempestad llevarse los limos de la tierra por los sagrados ríos hacia los anchos mare...
Por tierras de España
Lope de Vega
Quien supiere, señores, de un pasante que de Juana a esta parte anda perdido, duro de cama y roto de vestido, que en lo demás es blando como un guante; de cejas mal poblado, y de elefante de teta la nariz, de ojos dormido, despejado de boca y mal ceñido, Nerón de sí, de su fortuna Atlante; el que del dicho Bártulo ...
PREGÓNASE EL POETA
Victoriano Crémer
Ángeles con espadas custodian el aire. Un toro de sombra mugiendo en los árboles. —Madre, tengo miedo del aire. Mira las estrellas. Aún no son de nadie; ni son del Obispo ni son del Alcalde. —Madre, quiero una que hable. Patitas de cabra siguen vacilantes al osito blanco de la luna...
CANCIÓN PARA DORMIR A UN NIÑO POBRE
Nicolás Guillén
Cuando me veo y toco, yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con Todo, y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco y me pregunto cómo ha podido ser. Tengo, vamos a ver, tengo el gusto de andar por mi país, dueño de cuanto hay en él, mirando bien de cerca lo que antes no tuve ni podía tener. Zafra puedo d...
TENGO
Jorge Guillén
Blancos, rosas... Azules casi en veta, retraídos, mentales. Puntos de luz latente dan señales de una sombra secreta. Pero el color, infiel a la penumbra, se consolida en masa. Yacente en el verano de la casa, una forma se alumbra. Claridad aguzada entre perfiles, de tan puros tranquilos ...
DESNUDO
Juan de Dios Peza
Yo tengo en el hogar un soberano único a quien venera el alma mía; es su corona de cabello cano, la honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, lleno de firme y varonil constancia, guarda la fe con que me habló del cielo en las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la ...
MI PADRE
Julia de Burgos
¡No me recuerdes! ¡Siénteme! Hay un sólo trino entre tu amor y mi alma. Mis dos ojos navegan el mismo azul sin fin donde tú danzas. Tu arco-iris de sueños en mí tiene siempre pradera abierta entre montañas. Una vez se perdieron mis sollozos, y los hallé, abrigados, en tus lágrimas. ¡No me recuerdes! ¡Siénteme! Un rui...
Canción hacia adentro
Luis Alberto de Cuenca
Dicen que hablamos claro, y que la poesía no es comunicación, sino conocimiento, y que sólo conoce quien renuncia a este mundo y a sus pompas y obras —la amistad, la ternura, la decepción, el fraude, la alegría, el coraje, el humor y la fe, la lealtad, la envidia, la esperanza, el amor, todo lo que no sea intelectual...
LÍNEA CLARA
Manuel Acuña
DOLORA A Elmira Era muy niña María, todavía, cuando me dijo una vez: —Oye, ¿por qué se sonríen las flores tan dulcemente, cuando las besa el ambiente sobre su aromada tez? —Ya lo sabrás más delante niña amante, le contesté yo, y una mañana, la niña pura y hermosa, al entreabrir una rosa me dijo: —¡Ya sé por q...
YA SÉ POR QUÉ ES
Claudio Rodríguez
( Alfistron ) Y llegó la alegría muy lejos del recuerdo cuando las gaviotas con vuelo olvidadizo traspasado de alba entre el viento y la lluvia y el granito y la arena, la soledad de los acantilados y los manzanos en pleno concierto de prematura floración, la savia del adiós de las olas ya sin mar y el establ...
THE NEST OF LOVERS
Luis Cañizal de la Fuente
Quién esconde palabras, quién escatima honra, quién calla como losa la condición del leño; y por culpa de todos hay mendigos de almendra, hay bocados de adán que piden misericordia de un ladrido a las luces en forma de bombilla en bodega. Mas por detrás del mundo hay otras veces en que ingresan miradas inocen...
LANDRE COMA
Lope de Vega
Llenos de lágrimas tristes tiene Belardo los ojos, porque le muestra Belisa graves los suyos hermosos. Celos mortales han sido la causa injusta de todo, y porque lo aprenda dice con lágrimas y sollozos: El cielo me condene a eterno lloro, si no aborrezco a Filis y te adoro. Mal haya el fingido amado, lisonjero y m...
Llenos de lágrimas tristes
Manuel Machado
¡Qué tristes almas en pena son las viejas alegrías... Y qué fantasmas de días las noches de luna llena!... ¡Qué lamentable cadena de pobres melancolías las horas largas y frías de la barquilla en la arena! ¡Qué broma absurda y pesada es la aventura de amor, hoy sin amor evocada!... ¡Dolor!... ¿Dónde lo hay mayor q...
NESSUN MAGGIOR DOLORE
Alfredo Lavergne
De una visión de otro mundo Llegar a las peleas callejeras del cosmopolitismo. A la gran ciudad industrial A la cuña utópica del desarrollo Al realismo urbano Al mundillo A la muchedumbre donde el día y la noche se derraman A la multitud que intenta no despertar a los niños. Llegar Y saber que tu cabeza amanece en un m...
Lluvia fina
Pablo Neruda
Tengo el corazón pesado con tantas cosas que conozco, es como si llevara piedras desmesuradas en un saco, o la lluvia hubiera caído, sin descansar, en mi memoria. No me pregunten por aquello. No sé de lo que están hablando. No supe yo lo que pasó. Los otros tampoco sabían y así anduve de niebla en niebla pensando que...
No me pregunten
Víctor Botas
Ni muy feliz, ni triste. Como tantas, parecerá insensible a cuanto pueda ocurrir a su lado. Cada día andará iguales calles y las mismas sombras la mirarán pasar. No habrá ninguno capaz de distinguirla de las otras, así, a primera vista. Cada día se va muriendo un poco (no comulga con esa triste rueda de molino de la mo...
Anónima
para la familia
A Dios doy gracias por ser mi padre. Por tus reproches y consejos. Por el bien que me enseñaste y de mi ser siempre cuidaste. Por ser padre bondadoso, lleno de paz y sabiduría. Porque amas la verdad. Justicia y rectitud en demasía. Por ser mi padre amado y enseñarme la caridad. Sentimientos nobles te cubren. No conoce...
A mi padre
Oliverio Girondo
Y de los replanteos y recontradicciones y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado y de los repropósitos y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables y del revés y del derecho y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios y de lo insíp...
CANSANCIO
Óscar Hahn
"Si hija de mi amor mi muerte fuese..." Quevedo Gladiolos rojos de sangrantes plumas, lenguas del campo, llamas olorosas, de las olas azules, amorosas, cartas os llegan, pálidas espumas. Flotan sobre las olas de las brumas, epístolas de polen numerosas, donde a las aguas piden por esposas, gladiolos rojos de sangr...
GLADIOLOS JUNTO AL MAR
Federico García Lorca
Manzanas levemente heridas por finos espadines de plata, nubes rasgadas por una mano de coral que lleva en el dorso una almendra de fuego, Peces de arsénico como tiburones, tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud, rosas que hieren Y agujas instaladas en los caños de la sangre, mundos enemigos y ...
Grito hacia Roma
José Asunción Silva
No fue pasión aquello, fue una ternura vaga lo que inspiran los niños enfermizos, los tiempos idos y las noches pálidas. El espíritu solo al conmoverse canta: cuando el amor lo agita poderoso tiembla, medita, se recoge y calla. Pasión hubiera sido en verdad; estas páginas en otro tiempo más feliz escritas no tuvier...
AL OÍDO DEL LECTOR
Juan Ramón Jiménez
Y en todo desnuda tú. He visto la aurora rosa y la mañana celeste, he visto la tarde verde y he visto la noche azul. Y en todo desnuda tú. Desnuda en la noche azul, desnuda en la tarde verde y en la mañana celeste, desnuda en la aurora rosa. Y en todo desnuda tú.
EL DÍA BELLO
Ramón María del Valle-Inclán
Por los caminos florecidos va la caravana de los desvalidos, ciegos, leprosos y tullidos. No tienen albergue en la noche fría, no tienen yantar a la luz del día, por eso son hijos de Santa María. El polvo quema sus llagas rojas, sus oraciones son congojas: van entre el polvo como las hojas. Van por camino...
LOS POBRES DE DIOS
Lupercio Leonardo de Argensola
No fueron tus divinos ojos, Ana, los que al yugo amoroso me han rendido; ni los rosados labios, dulce nido del ciego niño, donde néctar mana; ni las mejillas de color de grana; ni el cabello, que al oro es preferido; ni las manos, que a tantos han vencido; ni la voz, que está en duda si es humana. Tu alma, que en t...
No fueron tus divinos ojos
Juan Boscán
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía, y con ello en mi muerte conjuradas. ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía, que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto ...
SONETO LXXIV
Juan Meléndez Valdés
Tus lindos ojuelos me matan de amor. Ora vagos giren, o párense atentos, o miren exentos, o lánguidos miren, o injustos se aíren, culpando mi ardor, tus lindos ojuelos me matan de amor. Si al final del día emulando ardientes, alientan clementes la esperanza mía, y en su halago fía mi crédu...
A UNOS LINDOS OJOS
Víctor Jiménez
Como la brisa apareció en la tarde de aquella tibia calle con naranjos. A mi encuentro venía lentamente, como si no quisiera llegar nunca o buscara quién sabe qué misterio. Por fin llegó a mi altura y se detuvo -justo cuando esperaba su pregunta con ese rubio acento de ojos claros que tienen las muchachas extranjeras- ...
Abril
Jorge Luis Borges
Poema atribuido a Borges, pero cuyo real autor sería Don Herold o Nadine Stair. Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. C...
Instantes
Lope de Vega
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a...
AL PONERLE EN LA CRUZ
Miguel Hernández
Se ha retirado el campo al ver abalanzarse crispadamente al hombre. ¡Qué abismo entre el olivo y el hombre se descubre! El animal que canta: el animal que puede llorar y echar raíces, rememoró sus garras. Garras que revestía de suavidad y flores, pero que, al fin, desnuda en toda su crueldad. Crepitan en mis mano...
CANCIÓN PRIMERA
Josefina Plá
Todo comenzó en el espejo. En la palma indiferente del agua la nube fingió islas, cimientos el arco iris. Todo comenzó en el espejo. En el cielo engañifa de la charca la rama empolló el huevo de la luna; cosió el pájaro un velo con costura perdida. Todo comenzó en el espejo. La estrella guiñó mintiendo al pez incauto;...
Todo comenzó en el espejo
Ángeles Carbajal
Una gota de agua sobre un cristal se vuelve a veces un borroso círculo de polvo. Yo no quiero que esta lágrima -y por eso me la trago se convierta en otra cosa.
Una gota de agua
Luis Álvarez Piner
¿ SABÉIS? Sobre las aguas cerradas del sueño, en medio de la noche, la luna baila pletórica y obscena, gozada por los pájaros. La luna baila arriba, tras de ese tragaluz que da a la muerte. Baila para el mundo invertido de la noche, circo negro y azul en que la tierra dura es trapecio y trampolín. Y donde un silencio ...
Luna
Nacho Buzón
soledad = tranquilidad tranquilidad = momentos de inspiración momentos de inspiración = cartas con forma de mujer mujer = inspiración tranquila con forma de cartas de soledad
desde lo más profundo de mi ventrículo izquierdo
Octavio Paz
La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso Otoño sin confines Alza la sed sus invisibles surtidores Un último pirú predica en el desierto Cierra los ojos y oye cantar la luz: El mediodía anida en tu tímpano ...
Piedra nativa
Antonio Fernández Lera
Se puede oler la humedad en la piel, el agua salpicada en las baldosas frías; percibo incluso la temperatura que te permite estar desnuda delante del espejo con puertas, la ventana que se abre ante tu rostro satisfecho, jadeante todavía; veo tu espalda larga, el hilo de sudor en la columna vertebral, tus piernas estira...
Desnudo delante de la chimenea
Claribel Alegría
No puede conmigo la tristeza la arrastro hacia la vida y se evapora.
NO PUEDE
Atahualpa Yupanqui
Caminito del indio, sendero coya sembrado de piedras. Caminito del indio que junta el valle con las estrellas. Caminito que anduvo de sur a norte mi raza vieja antes que en la montaña la Pachamama se ensombreciera. Cantando en el cerro llorando en el río, se agranda en la noche la pena del indio. El sol y la luna...
Caminito del indio
Mario Benedetti
Los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Jaime Sabines Cada ciudad puede ser otra cuando el amor la transfigura cada ciudad puede ser tantas como amorosos la recorren el amor pasa por los parques casi sin verlos amándolos entre la fiesta de los pájaros y la homilía de los pinos cada ...
Cada ciudad puede ser otra
Roque Dalton
El poeta cara a cara con la luna fuma su margarita emocionante bebe su dosis de palabras ajenas vuela con sus pinceles de rocío rasca su violincito pederasta. Hasta que se destroza los hocicos en el áspero muro de un cuartel.
AMÉRICA LATINA
Luis de Góngora
La Aurora de azahares coronada, Sus lágrimas partió con vuestra bota, Ni de las peregrinaciones rota, Ni de sus conductores esquilmada. De sus risueños ojos desatada, Fragrante perla cada breve gota, Por seráfica abeja fue devota, A bota peregrina trasladada. Uvas os debe Clío, mas ceciales; Mínimas en el hábito, m...
A FRAY ESTEBAN IZQUIERDO
Delfina Acosta
No tengo más rebozo que la escarcha. Un pájaro se calla en el silencio de la tristeza niña de la tarde. Mi alma atardecida busca el fuego de los caminos breves de tu mano donde quedó la boca de mi beso. Te quiero, me decías y en mis hombros venías a morirte de silencio. Noche sin astros. Se enredó mi voz con un sil...
Alma
Pablo Neruda
ALTA sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, punta del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando...
Oda a la araucaria araucana
Luis de Góngora
¡Ayer deidad humana, hoy poca tierra: Aras ayer, hoy túmulo, oh mortales! Plumas, aunque de águilas reales, Plumas son; quien lo ignora, mucho yerra. Los huesos que hoy este sepulcro encierra, A no estar entre aromas orientales, Mortales señas dieran de mortales; La razón abra lo que el mármol cierra. La Fénix que ...
EN EL SEPULCRO DE LA DUQUESA DE LERMA
Melchor de Palau
Es cosa averiguada, por dos naturalistas comprobada, que influyen los colores en el aroma de las gayas flores. Con germana paciencia, que no hasta dar con la evidencia, sometieron a ensayo cuantas tributan el Abril y el Mayo, quedando, según reza la Memoria, a favor de las blancas la victoria; y no así como así, ventaj...
Un secreto de las flores
Antonio Machado
¡Encinares castellanos en laderas y altozanos, serrijones y colinas llenos de oscura maleza, encinas, pardas encinas; humildad y fortaleza! Mientras que llenándoos va el hacha de calvijares, ¿nadie cantaros sabrá, encinares? El roble es la guerra, el roble dice el valor y el coraje, rabia inmoble en su to...
Las encinas
José Asunción Silva
Magia adormecedora vierte el río en la calma monótona del viaje cuando borra los lejos del paisaje la sombra que se extiende en el vacío. Oculta en sus negruras el bohío la maraña tupida y el follaje semeja los calados de un encaje al caer del crepúsculo sombrío. Venus se enciende en el espacio puro, la corriente d...
PAISAJE TROPICAL
Pablo Neruda
LLEGASTE a mí directamente del Levante. Me traías, pastor de cabras, tu inocencia arrugada, la escolástica de viejas páginas, un olor a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado sobre los montes, y en tu máscara la aspereza cereal de la avena segada y una miel que medía la tierra con tus ojos. También el ruiseñor en...
A Miguel Hernández, asesinado en los presidios de España
Luis de Góngora
Fragoso monte, en cuyo basto seno Duras cortezas de robustas plantas Contienen aquel nombre en partes tantas De quien pagó a la tierra lo terreno, Así cubra de hoy más cielo sereno La siempre verde cumbre que levantas, Que me escondas aquellas letras santas De que a pesar del tiempo has de estar lleno. La corteza, ...
EN LA MUERTE DE UNA SEÑORA
Hernando de Acuña
Ya se acerca, señor, o ya es llegada la edad gloriosa en que promete el cielo una grey y un pastor solo en el suelo, por suerte a vuestros tiempos reservada. Ya tan alto principio, en tal jornada, os muestra el fin de nuestro santo celo y anuncia al mundo, para más consuelo, un Monarca, un Imperio y una Espada. Ya ...
YA SE ACERCA
Ramón López Velarde
A Saturnino Herrán En estos hiperbólicos minutos en que la vida sube por mi pecho como una marea de tributos onerosos, la plétora de vida se resuelve en renuncia capital y en miedo se liquida. Mi sufrimiento es como un gravamen de rencor, y mi dicha como cera que se derrite siempre en jubileos, y hasta mi mismo amo...
EL MINUTO COBARDE
Antonio Colinas
Zamira ama los lobos. Yo quisiera ir con ella a buscarlos a las tierras más altas, donde los robledales rojos de Sotillo han perdido sus hojas en las fuentes, allá donde los caballos beben el agua helada de las cascadas y se espera la nieve como una bendición. Tú y yo estamos en este hospital esperando a la muerte. ...
ZAMIRA AMA LOS LOBOS
Fa Claes
Lo único que pasa aquí es el tiempo. Canto en todas las tonalidades de poesía, dichoso estoy cuando cierro los ojos y dormito, ¿quién sabe?, duermo. Y sueño. Salimos de mañana miramos a lo alto y elegimos el rumbo donde ninguna nube nos moleste. Ninguna nube. Hasta eso solo es motivo para cantar ¡hurra! para lo que c...
Transeúnte
Gabriela Mistral
Amado Nervo, suave perfil, labio sonriente; Amado Nervo, estrofa y corazón en paz: mientras te escribo, tienes losa sobre la frente, baja en la nieve tu mortaja inmensamente y la tremenda albura cayó sobre tu faz. Me escribías: «Soy triste como los solitarios, pero he vestido de sosiego mi temblor, mi atroz ang...
In memoriam
Gustavo Adolfo Bécquer
Hoy como ayer, mañana como hoy, ¡y siempre igual! Un cielo gris, un horizonte eterno y andar... andar. Moviéndose a compás, como una estúpida máquina, el corazón. La torpe inteligencia del cerebro, dormida en un rincón. El alma, que ambiciona un paraíso, buscándole sin fe, fatiga sin objeto, ola que rueda i...
Rima LVI
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor La casa en la mañana con la verdad revuelta de sábanas y plumas, el origen del día sin dirección, errante como una pobre barca, entre los horizontes del orden y del sueño. Las cosas quieren arrastrar vestigios, adherencias sin rumbo, herencias frías, los papeles esconden vocales arrugadas y...
Cien sonetos de amor
Nicomedes Santa Cruz
A don Porfirio Vásquez A. Ritmos de la esclavitud Contra amarguras y penas. Al compás de las cadenas Ritmos negros del Perú. De África llegó mi abuela vestida con caracoles, la trajeron lo` epañoles en un barco carabela. La marcaron con candela, la carimba fue su cruz. Y en América del Sur al golpe de sus dolores d...
RITMOS NEGROS DEL PERÚ
Rubén Darío
Dijo sus secretos el faisán de oro: —En el gabinete mi blanco tesoro, de sus claras risas el divino coro, las bellas figuras de los gobelinos, los cristales llenos de aromados vinos, las rosas francesas en los vasos chinos. (Las rosas francesas, porque fue allá en Francia donde en el retiro de la dulce estancia...
El faisán
Antonio Fernández Lera
Comer, olvidar, matar. Imágenes: desiertos y habitaciones. Cachorro de hocicos enrojecidos. Sangre hasta las orejas. Festín de la naturaleza, malestar en el pecho. No tristeza: malestar físico. Por el placer ante la sangre, por los brindis en medio de los muertos, por las canciones a través de los bosques: por el fueg...
El loro de Lady Macbeth
Pablo de Rokha
Soy el hombre casado, soy el hombre casado que inventó el matrimonio; varón antiguo y egregio, ceñido de catástrofes, lúgubre; hace mil, mil años hace que no duermo cuidando los chiquillos y las estrellas desveladas; por eso arrastro mis carnes peludas de sueño encima del país gutural de las chimeneas de ópalo. Drome...
SOY EL HOMBRE CASADO
Ramón López Velarde
Tarde de lluvia en que se agravan al par que una íntima tristeza un desdén manso de las cosas y una emoción sutil y contrita que reza. Noble delicia desdeñar con un desdén que no se mide, bajo el equívoco nublado: alba que se insinúa, tarde que se despide. Sólo tú no eres desdeñada, pálida que al arrimo de la turb...
LA TEJEDORA
Juan Ramón Jiménez
¡Color que, un momento, el humo toma del sol que lo pasa; vida mía, vida mía, fugaz y coloreada!
COLOR
Ramón López Velarde
Señora: llego a Ti desde las tenebrosas anarquías del pensamiento y la conducta, para aspirar los naranjos de elección, que florecen en tu atrio, con una nieve nupcial... Y entro a tu Santuario, como un herido a las hondas quietudes hospicianas en que sólo se escucha el toque saludable de una esquila. Vestida de lut...
A LA PATRONA DE MI PUEBLO
José Asunción Silva
Sencilla y grata vida de la aldea levantarse al nacer de la mañana cuando su luz en la extensión clarea y se quiebra en la cúpula lejana, vagar a la ventura en el boscaje... Espiar en los recodos del camino el momento en que el ave enamorada oculta en el follaje sus esperanzas y sus dichas canta. En...
IDILIO
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Mienten los que dijeron que yo perdí la luna, los que profetizaron mi porvenir de arena, aseveraron tantas cosas con lenguas frías: quisieron prohibir la flor del universo. «Ya no cantará más el ámbar insurgente de la sirena, no tiene sino pueblo.» Y masticaban sus incesantes papeles patroc...
Cien sonetos de amor
Mara Romero
I Hoy mi piel despertó lisa; reclamando un silencio que debió, alguna vez, ser mi reposo; desmoronada, espero, y un frío ausente acentúa tus expresiones, te dibuja con fugacidad sigilosa y fascinación. En tu espacio un vacío languidece y reta; mi cuerpo se defiende, traduce gestos, mis manos bail...
Hoy mi piel despertó lisa
Vicente Gerbasi
Por ti sé que el remo que regresa del horizonte, y el hacha que al contacto del árbol llena de resonancia el día, y el martillo que aplasta el hierro y lo moldea como una llama densa, y la mano que amasa el barro, para la vivienda, y amasa la harina para los hijos, y para los hijos de nuestros hijos, y el escalpelo q...
CANTO XI
Pablo de Rokha
Aquí Yace «Juan, el carpintero»; vivió setenta y tres años sobre la tierra, pobremente, vió grandes a sus nietos menores y amó, amó, amó su oficio con la honorabilidad del hombre decente, odió a la capitalista imbécil y al peón canalla, vil o utilitario; —juzgaba a los demás según el espíritu—. * * * Las sencillas ...
EPITAFIO EN LA TUMBA DE JUAN
cristianos
(Francisco E. Estrello)La senda se va haciendo impenetrable, Es un velo de sombras el camino; A tientas va el viajero persiguiendo La ilusión que se fue y que ya no vino ... ¡Mantén tu fuego ardiendo! La noche se echa ya por las veredas, El silencio se tiende en los caminos, Y hay todavía esperanzas rezagadas Que en ...
Mantén tu fuego ardiendo (Francisco E. Estrello)
Ramón López Velarde
Vos una claridad y yo una sombra E. ROSTAND Dama de las eternas palideces, con tu mirar tranquilo me pareces, irradiando destellos de pureza el hada del país de la tristeza. Eres la imagen del dolor que implora, y por eso mi pecho que te adora, al mirar tu expresión contemplativa te juzga una madona pensativa. Tú...
A UNA PÁLIDA
Pablo de Rokha
Yo canto, canto sin querer, necesariamente, irremediablemente, fatalmente, al azar de los sucesos, como quien come, bebe o anda y porque sí; moriría si NO cantase, moriría si NO cantase; el acontecimiento floreal del poema estimula mis nervios sonantes, no puedo hablar, entono, pienso en canciones, no puedo hablar, n...
BALADA DE PABLO DE ROKHA
Andrés Eloy Blanco
Madre: esta noche se nos muere un año. En esta ciudad grande, todos están de fiesta; zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!; claro, como todos tienen su madre cerca... ¡Yo estoy tan solo, madre, tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera; estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año pasado que se queda...
LAS UVAS DEL TIEMPO
Ricardo Molinari
Il va parmi ses fleurs; et les souffles de l’air Hölderlin (Similis factus sum pellicano solitudinis) No es la paciencia de la sangre la que llega a morir, ni el sueño ni el mármol de Delfos, sino el polvo que se calienta entre las uñas. Qué importa morir, que se borren las paredes como un río seco; que no quede u...
UNA ROSA PARA STEFAN GEORGE
Juan Ramón Jiménez
El alba me sorprende buscando entre los lirios la huella de tu paso. ¡Imajen del naciente, que yerras en los hilos del renacer temprano! ¿En dónde el blanco tenue que luzca en el sol fino, por el frescor morado?
EL ADOLESCENTE
Ana Istarú
Ábrete sexo como una flor que accede, descorre las aldabas de tu ermita, deja escapar al nadador transido, desiste, no retengas sus frágiles cabriolas, ábrete con arrojo, como un balcón que emerge y ostenta sobre el aire sus geranios. Desenfunda, oh poza de penumbra, tu misterio. No detengas su viaje al navegante. No...
ÁBRETE SEXO
Juan Ramón Jiménez
¡Qué hermosa muestra eres, cielo azul del día, a los despiertos ojos, de lo despierto! ¡Qué ejemplo hermoso eres, cielo azul nocturno, a los ojos dormidos, de lo que sueña!
EL DECHADO
Jorge Debravo
Hoy mi vida no tiene peso alguno: es un viento, menos que un viento, menos que una raya de luz. Ahora ninguno puede serme oneroso. No hay terrenos resquemores debajo de mi alma. Mi sangre es una roja armonía viva. Estoy en armon...
APUNTE INTERIOR
José Asunción Silva
En los húmedos bosques, en otoño, al llegar de los fríos, cuando rojas, vuelan sobre los musgos y las ramas en torbellinos, las marchitas hojas, la niebla al extenderse en el vacío le da al paisaje mustio un tono incierto y el follaje do huyó la savia ardiente tiene un adiós para el verano muerto y un color...
MUERTOS
Gabriela Mistral
Que sopló el viento y se llevó las nubes y que en las nubes iba un pavo real, que el pavo real era para mi mano y que la mano se me va a secar, y que la mano le di esta mañana al rey que vino para desposar. ¡Ay que el cielo, ay que el viento, y la nube que se van con el pavo real!
El pavo real
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Con laureles del Sur y orégano de Lota te corono, pequeña monarca de mis huesos, y no puede faltarte esa corona que elabora la tierra con bálsamo y follaje. Eres, como el que te ama, de las provincias verdes: de allá trajimos barro que nos corre en la sangre, en la ciudad andamos, como tanto...
Cien sonetos de amor
Ángeles Carbajal
Extraño despertar. Abro el armario y encuentro la toalla de aquella lluvia de verano contigo. Abro el armario y encuentro ropa de entonces, tan tibia al amor de ayer. Y me parece extraña la vida. Acaso no perdono que las cosas permanezcan cuando tú y yo nos vamos convirtiendo en difíciles recuerdos. Será que no compren...
Extraño despertar
David Escobar Galindo
Suena el tren en la noche —¿llamando a quién, a quiénes?—, el tren abajo, en los cañaverales, como una larga serie de pañuelos llorados; y su llamar se junta al fuego de los perros, sofocando las luces pequeñas y amarillas, llamándonos, llamándonos, porque nosotros, madre, nos iremos en él, con la canasta virgen y la...
TREN DE LA NOCHE
Delfina Acosta
El mar tú visitabas; le decías lo que le dice el hombre a una muchacha. En tardes pasajeras del verano de novio te pusiste con sus algas. No se sorprenda nadie; es tan común que rompa su cadena, enamorada de algún poeta triste, alguna ola para tumbarse luego en libres playas. También tus novias fueron las estrellas caí...
El mar tú visitabas...
Mario Benedetti
Si cada hora viene con su muerte si el tiempo es una cueva de ladrones los aires ya no son los buenos aires la vida es nada más que un blanco móvil usted preguntará por qué cantamos si nuestros bravos quedan sin abrazo la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos antes aún que e...
Por qué cantamos
Hilario Barrero
Para ellos, eres el nombre que te dieron dentro de su legalidad: un signo solamente. Tu otro nombre, el elegido en la noche de la boca de lobo, es solo mío. Un sonido animal. Y así te escucho.
Código
Lope de Vega
—Pluma, las musas de mi genio autoras versos me piden hoy. ¡Alto, a escribillos! —Yo sólo escribiré, señor Burguillos, éstas que me dictó rimas sonoras. —¿A Góngora me acota a tales horas? Arrojaré tijeras y cuchillos, pues en queriendo hacer versos sencillos arrímese dos musas cantimploras. Dejemos la campaña, el ...
CORTANDO LA PLUMA HABLAN LOS DOS
Nicolás Fernández de Moratín
Ojos hermosos de mi Dorisa: yo os vi al reflejo de luces tibias... ¡Noche felice, no te me olvidas! Turbado y mudo quedé a su vista, susto de muerte me atemoriza, y sólo huyendo pude evadirla. Ojos hermosos: yo así vivía, cuando amor fiero gimió de envidia. Quiso que al yugo la cerviz rinda, y os me presenta con pom...
ODA A LOS OJOS DE DORISA
Juan de Dios Peza
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra— el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz...» Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carca...
REÍR LLORANDO
Ramón López Velarde
Cuando contemplo a veces que plegando los labios enmudeces, mi adoración pretende en su locura bajar hasta tu alma a paso lento y sorprender, en su mansión oscura, como nota de luz tu pensamiento. Cuando me miran, oh mujer, tus ojos luminosos cual sol de primavera, por oír anhelante las pulsaciones de tus nervios fl...
CUANDO CONTIGO ESTOY, DUEÑA DEL ALMA
Jorge Luis Borges
¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa conjunción de los astros, en qué secreto día que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa y singular idea de inventar la alegría? Con otoños de oro la inventaron. El vino fluye rojo a lo largo de las generaciones como el río del tiempo y en el arduo camino nos...
Soneto del vino
Pablo Neruda
Pequeñísima estrella, parecías para siempre enterrada en el metal: oculto, tu diabólico fuego. Un día golpearon en la puerta minúscula: era el hombre. Con una descarga te desencadenaron, viste el mundo, saliste por el día, recorriste ciudades, tu gran fulgor llegaba a iluminar las vidas, eras una fruta terrible, de elé...
Oda al átomo
Jorge Luis Borges
Al término de tres generaciones vuelvo a los campos de los Acevedo, que fueron mis mayores. Vagamente los he buscado en esta vieja casa blanca y rectangular, en la frescura de sus dos galerías, en la sombra creciente que proyectan los pilares, en el intemporal grito del pájaro, en la lluvia que abruma la azote...
La busca
León Felipe
Luz... Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos ya no será llorar, sino ver.
COLOFÓN
Sor Juana Inés de la Cruz
Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego. Doctrínanle tibiezas y despego, conserva el ser entre engañosos velos, hasta que con agravios o con celos apaga con sus lágrimas su fuego. Su principio, su medio y fin es éste: ¿pues p...
QUE CONSUELA A UN CELOSO
Oliverio Girondo
A lo fugaz perpetuo y sus hipoteseres a la deriva al vértigo al sublatir al máximo las reverberalíbido al desensueño al alba a los cornubios dime sin titilar por ímpetu de bumerang de encelo de gravitante acólito de tanto móvil tránsfuga cocoterráqueo efímero y otros ripios del tránsito meditaturbio exóvulo espiritad...
POR VOCACIÓN DE DADO
José Ángel Buesa
Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta, si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa. Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero, si el amor o la muerte, -lo que pase primero. Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo, y me dará lo mismo cuando lo pierda todo. Pero no me lamento de mi mala fort...
RECAPITULACIÓN
Octavio Paz
Así como del fondo de la música brota una nota que mientras vibra crece y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece y nos suspende y mientras sube caen recuerdos, esperanzas, las pequeñas mentiras y las grandes, y queremos g...
Silencio
Lope de Vega
¡Oh libertad preciosa, no comparada al oro ni al bien mayor de la espaciosa tierra! Más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del Sur entre su nácar cierra, con armas, sangre y guerra, con las vidas y famas, conquistado en el mundo; paz dulce, amor profundo, que el mal apartas y a tu bien nos llamas, en...
Oh libertad preciosa
Vicente Aleixandre
(RETRATO EN REDONDO) 1 Una sombra. Sólo una sombra justa. Sin penumbra. 2 Un perfil. Tan sólo un crudo perfil sobre el cielo puro. 3 Un torso. Un torso de pluma quieto, peinado de espumas. 4 (No hay que tocarlo. Una herida, sin sabers...
EMILIO PRADOS
David Escobar Galindo
No hay para qué llamar, porque está franca la puerta principal, de anciano cedro. Hace un leve chirrido al entreabrirse, a modo del lamento de la seda graciosa que se rasga por el imperio de las manos diestras. Y de manos a boca está el vestíbulo donde se alza un oscuro paragüero de madera pulida, frente al que un gr...
LA BRUMOSA CASA