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Ángeles Carbajal
Qué extraña toda esa gente. Llenan los comercios, las calles, las oficinas, amables, bien vestidos, sonrientes. Qué extraña toda esa gente a la que el corazón sólo obliga a dejar de fumar y hacer ejercicio moderado.
Qué extraña toda esa gente
Baltasar del Alcázar
En Ronda, donde resido, vive don Diego de Sosa, y diréte, Inés, la cosa más brava dél que has oído. Tenía este caballero un criado portugués, pero cenemos, Inés, si te parece, primero. La mesa tenemos puesta; lo que se ha de cenar, junto; y el vino y tazas y a punto: falta comenzar la fiesta. Rebana pan. Bueno est...
CENA
Pablo Neruda
QUIERO que sepas una cosa. Tú sabes cómo es esto: si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco junto al fuego la impalpable ceniza o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas...
Si tú me olvidas
Víctor Botas
En tus ojos de lluvia crecen pálidos árboles de hielo Entre sus ramas tiembla labrada en roca viva la imagen de un ansioso dios que sonríe y mata.
Lluvia
Ezequiel Martínez Estrada
Tejes. Callamos. Yo leo, que es mi modo de tejer. La casa empieza a tener frialdad de mausoleo. —Hace frío. —Sí; hace frío. —Pon otro poco de leña. En el cuadro un árbol sueña y frente a él corre un río. —Rafael no viene más. —Ya no viene más Irene. —¿Y Dora? —¿Y Pedro? —¿Y Tomás? —Ya ninguno de ellos viene. Ademá...
TEJES
Vicente García
I Ahora Comienzas a vivir de otra manera. Días que terminaron para siempre, Caminos que se pierden en la noche... Y es justamente ahora El antes y el después en la vida de un hombre. Un cambio, sólo un cambio. Ni ganancia, ni pérdida. No temas al futuro que se acerca. Sombras que vienen, sombras que se van, Cómo s...
En medio del camino
Luis Cernuda
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores o huyendo en un galope de caballos furiosos. El sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto; hacia el mar encamina sus deseos amargos abrie...
Quisiera estar solo en el sur
Gustavo Adolfo Bécquer
Como guarda el avaro su tesoro, guardaba mi dolor; quería probar que hay algo eterno a la que eterno me juró su amor. Mas hoy le llamo en vano y oigo, al tiempo que le acabó, decir: ¡Ah, barro miserable, eternamente no podrás ni aun sufrir!
Rima LXIV
José María Gabriel y Galán
Señol jues, pasi usté más alanti y que entrin tos esos, no le dé a usté ansia no le dé a usté mieo... Si venís antiayel a afligila sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto! ¡Embargal, embargal los avíos, que aquí no hay dinero: lo he gastao en comías pa ella y en boticas que no le sirvier...
EL EMBARGO
Diana Bellessi
He construido un jardín como quien hace los gestos correctos en el lugar errado. Errado, no de error, sino de lugar otro, como hablar con el reflejo del espejo y no con quien se mira en él. He construido un jardín para dialogar allí, codo a codo en la belleza, con la siempre muda pero activa muerte trabajando el cora...
HE CONSTRUIDO UN JARDÍN
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor En los bosques, perdido, corté una rama oscura y a los labios, sediento, levanté su susurro: era tal vez la voz de la lluvia llorando, una campana rota o un corazón cortado. Algo que desde tan lejos me parecía oculto gravemente, cubierto por la tierra, un grito ensordecido por inmensos otoño...
Cien sonetos de amor
Byron Espinoza
Un leve mordisco se transformó en agua y lamió tu cuerpo.
Un leve mordisco se transformó en agua...
Guillermo Valencia
I De lo que fue un amor, una dulzura sin par, hecha de ensueño y de alegría, sólo ha quedado la ceniza fría que retiene esta pálida envoltura. La orquídea de fantástica hermosura, la mariposa en su policromía rindieron su fragancia y gallardía al hado que fijó mi desventura. Sobre el olvido mi recu...
A LA MEMORIA DE JOSEFINA
Tomás de Iriarte
LXVI Hubo un rico en Madrid (y aun dicen que era más necio que rico), cuya casa magnífica adornaban muebles exquisitos. «¡Lástima que en vivienda tan preciosa» le dijo un amigo, «falte una librería!, bello adorno, útil y preciso.» «Cierto», responde el otro. «¡Que esa idea no me haya ocurrido!... A tie...
EL RICOTE ERUDITO
William Shakespeare
De los hermosos el retoño ansiamos para que su rosal no muera nunca, pues cuando el tiempo su esplendor marchite guardará su memoria su heredero. Pero tú, que tus propios ojos amas, para nutrir la luz, tu esencia quemas y hambre produces en donde hay hartura, demasiado cruel y hostil contigo. Tú que eres hoy del mund...
De los hermosos el retoño ansiamos...
Oliverio Girondo
Los más oscuros estremecimientos a mí entre las extremidades de la noche los abandonos que crepitan cuanto vino a mí acompañado por los espejismos del deseo lo enteramente terso en la penumbra las crecidas menores ya con luna aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias las teclas que nos tocan hasta el hues...
A MÍ
Fray Luis de León
Elisa, ya el preciado cabello, que del oro escarnio hacía, la nieve ha variado; ¡ay! ¿yo no te decía: —Recoge, Elisa, el pie, que vuela el día? Ya los que prometían durar en tu servicio eternamente, ingratos se desvían por no mirar la frente con rugas afeada, el negro diente. ¿Qué tienes del pasado tiempo sino dolo...
ODA VI - DE LA MAGDALENA
amistad
Vuestro amigo, es la respuesta a vuestras necesidades. Es vuestro campo, que sembrais con amor, y cosechais con gratitud. Y es vuestra mesa, y el fuego de vuestro hogar. Porque acudís a él para saciar vuestra hambre. y lo buscais en procura de paz. Cuando vuestro amigo revela sus pensamientos, no temeis el " no " en v...
Amistad
Alfredo Lavergne
El vehículo avanza a toda velocidad Y deja atrás A la ciudad A la población Utópica Desnuda Abierta A la piedra del desarrollo A la quijada del progreso Al polvo de la emancipación humanista. Yo Que digo no estar en guerra Tomo la inspiración que está al alcance De todos El lápiz Una hoja Y construyo mi fortaleza.
Poesía
Gabriela Mistral
Es verdad, no es un cuento; hay un Ángel Guardián que te toma y te lleva como el viento y con los niños va por donde van. Tiene cabellos suaves que van en la venteada, ojos dulces y graves que te sosiegan con una mirada y matan miedos dando claridad. (No es un cuento, es verdad.) Él tiene cuerpo, manos y pie...
El ángel guardián
Jorge Guillén
Queda curvo el firmamento, Compacto azul, sobre el día. Es el redondeamiento Del esplendor: mediodía. Todo es cúpula. Reposa, Central sin querer, la rosa, A un sol en cénit sujeta. Y tanto se da el presente Que al pie caminante siente La integridad del planeta.
PERFECCIÓN
Ángeles Carbajal
No fue mi intención, disculpa. No se elige el amor, es como una marea... No sé cuándo devolverá a la playa mi tembloroso corazón desnudo y roto.
Un enamorado importuno presenta sus excusas
Lope de Vega
Que otras veces amé negar no puedo, pero entonces amor tomó conmigo la espada negra, como diestro amigo, señalando los golpes en el miedo. Mas esta vez que batallando quedo, blanca la espada y cierto el enemigo, no os espantéis que llore su castigo, pues al pasado amor amando excedo. Cuando con armas falsas esgremí...
Que otras veces amé negar no puedo
Pablo Neruda
Juegan, juegan. Agachados, arrugados, decrépitos. Este hombre torvo junto a los mares de su patria, más lejana que el sol, cantó bellas canciones. Canción de la belleza de la tierra, canción de la belleza de la Amada, canción, canción que no precisa fin. Este otro de la mano en la frente, pálido como la últi...
Pablo Neruda - Los jugadores
Antonio Machado
I ¡Viejos olivos sedientos bajo el claro sol del día, olivares polvorientos del campo de Andahicía! ¡El campo andaluz, peinado por el sol canicular, de loma en loma rayado de olivar y de olivar! Son las tierras soleadas, anchas lomas, lueñes sierras de olivares recamadas. Mil senderos. Con sus machos, a...
Los olivos
Delfina Acosta
Quién pudiera aprender los largos versos que saben las oscuras golondrinas; ellas retornan al oír el canto de lo que fue un lejano Ave María. Quién dijera de pronto al recordarme: delante de una lámpara encendida dejaba en cada línea de papel los versos que las páginas perdían. Solía al ver crecidas su melena, su lág...
Angelus
Juan Ramón Mansilla
Hoy viaja mi pensamiento hacia ti como un tren en la noche. No dormía, se pasaba las horas escuchando, disperso como brasa aventada por todos los caminos del mundo, con un nombre, un solo nombre que llevarse a los labios. A semejanza del viento, volvía como un tren en la noche, llamado por los rumores de un eco cintila...
Un tren en la noche
Fa Claes
Coge a uno de los siete de la mano y llévalo a Blancanieves. Tan pronto como concibe lo que ella tiene escondido bajo sujetador y braguitas, agarra la manzana y muerde. Cuando viene el príncipe y la besa, sus entrañas se desgarran. Los otros esperan en Rijmenam, tienen su erección en la mano. En su reseca manita apr...
Pueblo
Eunice Odio
Tus brazos como blancos animales nocturnos afluyen donde mi alma suavemente golpea. A mi lado, como un piano de plata profunda parpadea tu voz, sencilla como el mar cuando está solo y organiza naufragios de peces y de vino para la próxima estación del agua. Luego, mi amor bajo tu voz resbala, Mi sexo como el mundo di...
POEMA TERCERO
Pablo Neruda
LA tierra verde se ha entregado a todo lo amarillo, oro, cosechas, terrones, hojas, grano, pero cuando el otoño se levanta con su estandarte extenso eres tú la que veo, es para mi tu cabellera la que reparte las espigas. Veo los monumentos de antigua piedra rota, pero si toco la cicatriz de piedra tu cuerpo me respond...
La tierra
Gabriela Mistral
I Cajita mía de Olinalá, palo-rosa, jacarandá. Cuando la abro de golpe da su olor de reina de Sabá. ¡Ay, bocanada tropical: clavo, caoba y el copal! La pongo aquí, la dejo allá; por corredores viene y va. Hierve de grecas como un país: nopal, venado, codorniz, los volcanes de gran cerviz y el in...
La cajita de Olinalá
Pablo Neruda
A TODOS, a vosotros, los silenciosos seres de la noche que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros, lámparas de la luz inmortal, líneas de estrella, pan de las vidas, hermanos secretos, a todos, a vosotros, digo: no hay gracias, nada podrá llenar las copas de la pureza, nada puede contener todo el sol en las bande...
A todos, a vosotros...
Luis Cernuda
Recuerdo que tocamos puerto tras larga travesía, y dejando el navío y el muelle, por callejas (entre el polvo mezclados pétalos y escamas), llegué a la plaza, donde estaban los bazares. Era grande el calor, la sombra poca. Con el pecho desnudo iba, distraído como si familiares fuesen la villa y sus costumbres, y miré ...
Las islas
Rubén Darío
¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines, la espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines. Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes, los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas la gloria sol...
Marcha triunfal
Juan Ramón Jiménez
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes el cielo será azul y plácido, y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron y el pueblo se hará nuevo cada año; y lejos del bu...
EL VIAJE DEFINITIVO
Luis de Góngora
Clavar victorïoso y fatigado Al español Adonis vio la Aurora Al tronco de una encina vividora Las prodigiosas armas de un venado. Conducida llegó a pisar el prado, Del blanco cisne que en las aguas mora, Su venus alemana, y fue a tal hora, Que en sus brazos depuso su cuidado. «Este trofeo —dijo— a tu infinita Belda...
DE LOS SEÑORES REYES DON FELIPE III Y DOÑA MARGARITA
Luis de Góngora
Hojas de inciertos chopos el nevado Cabello, oirá el Genil tu dulce avena, Sin invidiar al Dauro en poca arena Mucho oro de sus piedras mal limado; Y del leño vocal solicitado, Perdonará no el mármol a su vena Ocioso, mas la siempre orilla amena Canoro ceñirá muro animado. Camina, pues, oh tú, Anfión segundo, Si cu...
A UN CABALLERO DE CÓRDOBA
Rubén Darío
Un castillo de blancas azucenas donde una mano leve coloque entre armonías y rumores rocío transparente; un rayo misterioso de la luna empapada en el éter; un eco de las arpas que resuenan y el corazón conmueven; un beso de un querube en tus mejillas; algo apacible y leve, y escrita sobre la hoja de albo lir...
Rimas XV
Luis Alberto de Cuenca
La otra noche, después de la movida, en la mesa de siempre me encontraste y, sin mediar palabra, me quitaste no sé si la cartera o si la vida. Recuerdo la emoción de tu venida y, luego, nada más. ¡Dulce contraste, recordar el amor que me dejaste y olvidar el tamaño de la herida! Muerto o vivo, si quieres más dinero...
SONETO DEL AMOR DE OSCURO
María Eugenia Caseiro
Apaga la ciudad y deja esta calle de palabras deslucidas con sus noches de alfabetos y de moscas en los tejados un gato y el chasquido de las sombras que devoran los últimos despojos de las líneas que trazamos. Ya la luz es un recuerdo donde el claro abanico despuntaba y el aroma del jazmín rueda del templo de una hoj...
Es muy tarde
Luciano Castañón
—Mueve mi madre esta mi cuna. El mar da miedo, quiero laguna. Duérmete nena de Cimavilla; tu padre boga al son de quilla. La caracola suena en la playa; mueren tus ojos, la boca calla. —No cantes madre la asturianada, dime la nana de la alborada. Marea que sube, marea que baja; tu sueño es suave mortaja. Párpados ...
Nana marinera
Toni García Arias
Te desnudas frente al espejo –ciudad cansada- y caen como polvo las prendas que te visten y aquellas, invisibles, que te protegen. Te invade de repente el olor a callejón de medianoche, a vidrios rotos, a borrachos de aliento impertinente que cantan la falsedad de los años. Gritas tu cansancio bajo la ducha y van desva...
Te desnudas
Pablo Neruda
DESCUBRIDOR, el ancho mar, mi espuma, latitud de la luna, imperio del agua, después de siglos te habla por boca mía. Tu plenitud llegó antes de la muerte. Elevaste hasta el cielo la fatiga, y de la dura noche de los árboles te condujo el sudor hasta la orilla ...
Homenaje a Balboa
Nicolás Guillén
¿Po qué te pone tan brabo, cuando te disen negro bembón, si tiene la boca santa, negro bembón? Bembón así como ere tiene de to; Caridá te mantiene, te lo da to. Te queja todabía, negro bembón; sin pega y con harina, negro bembón, majagua de dri blanco, negro bembón; sapato de do tono, negro bembón... Bembón así co...
NEGRO BEMBÓN
Hilario Barrero
El invierno pronuncia tu otro nombre y comienza el deshielo. Aventuras el miedo, tienes frío, atraviesas los primeros abrazos, reconoces la cuesta, los rostros y la curva, traduces la inscripción, resuelves el enigma de la piel y, liberando la tela metálica de la serpiente que oscurece la transparencia de...
Tentaciones
Paz Díez Taboada
Fue la esperanza larga. Estrecha y larga como una jabalina. Por el aire volaba y se perdía entre las sombras, cuando el tiempo pesaba sobre el hombro. A veces me alcanzaba por la acera y marchaba delante de mis ansias; pero sólo una vez cogió mi mano y me obligó a seguirla a contraviento. Ahora ya, carcomida,...
Como un hilo
José Martí
Una mora de Trípoli tenía Una perla rosada, una gran perla: Y la echó con desdén al mar un día: ?«¡Siempre la misma! ¡ya me cansa verla!» Pocos años después, junto a la roca De Trípoli... ¡la gente llora al verla! Así le dice al mar la mora loca: ?«¡Oh mar! ¡oh mar! ¡devúelveme mi perla!»
La perla de la mora
León Felipe
Nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy. Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol... y un camino virgen Dios.
Nadie fue ayer
Federico García Lorca
Sobre el cielo negro, culebrinas amarillas. Vine a este mundo con ojos y me voy sin ellos. ¡Señor del mayor dolor! Y luego, un velón y una manta en el suelo. Quise llegar adonde llegaron los buenos, ¡Y he llegado, Dios mío!... Pero luego, un velón y una manta en el suelo. Limoncito amarillo limonero. E...
Lamentación de la muerte
Claribel Alegría
A mi madre Dicen que la muerte es solitaria que nos morimos solos aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman pero tú me llamaste y yo no estuve: no te cerré los ojos no te besé la frente no te ayudé a pasar al otro lado estuve lejos lejos de ti que me alumbraste me nutriste educaste mis alas. No cumplí con el ...
RITO INCUMPLIDO
Alfredo Lavergne
A partir de este puerto Camino hacia Salgo para Voy a Una tierra que es a sí misma como toda tierra. Donde me defenderé Como me defiendo En el lugar del que jamás partí.
Salvavidas
Manuel Alcántara
Este jueves depende de tu boca. Debes cuidarlo igual que un parque a un niño, como cuida el otoño cada hoja y le procura el aire necesario para que se reúna con las otras. Mira este jueves. No lo sabe. Míralo acercarse a nosotros entre sombras. y ocupar la ciudad como un ejército que no pensara nunca en su derrota. ...
ESTE JUEVES
Antonio Fernández Lera
Dejad que mi lamento se extienda como una lluvia fraterna, todo el ser dividido en un antes y un después, el tiempo y la mirada siempre dos y siempre divididos en dos. Queda el hueco visible de las palabras ausentes que reclaman un eco y una voz en el caos informe del pensamiento. Queda la música flotando en el ai...
Lamento con música
Alfredo Buxán
Morir es un momento, lo demás un vacío que colmamos de tiempo y de silencio. Vivir, en cambio, es fácil: proseguir. Esta severa duda que atraviesa los cuerpos. Pisar la huella de otros pies sobre la grava, aprender con certero dolor el modo más sereno de enfrentar el instante: desnudo y sin aullar, apegado a la paz de ...
Eternidad de la ceniza
Ana Rossetti
Nunca te tengo tanto como cuando te busco sabiendo de antemano que no puedo encontrarte. Sólo entonces consiento estar enamorada. Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla de coches o tiovivos, cafés abarrotados, lunas de escaparates, laberintos de parques o de espejos, pues corro tras de todo lo que se te parec...
WHERE IS MY MAN
Mario Benedetti
El cuento es muy sencillo usted nace contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra el torpe escarabajo que su zapato aplastará valiente usted sufre reclama por comida y por costumbre por obligación llora limpio de culpas extenuado hasta que el sueño lo descalifica usted ama se transf...
Currículum
Claribel Alegría
También me gusta el amor al que le cierran la puerta el que entra por la ventana volando sobre una cuerda.
TAMBIEN ME GUSTA EL AMOR
Ramón López Velarde
A Rafael Pimentel Ya la provincia toda reconcentra a sus sanas hijas en las caducas avenidas, y Rut y Rebeca proclaman la novedad campestre de sus nucas. Las pobres desterradas de Morelia y Toluca, de Durango y San Luis, aroman la Metrópoli como granos de anís. La parvada maltrecha de alondras, cae aquí con el esf...
LAS DESTERRADAS
Rubén Darío
Silencio de la noche, doloroso silencio nocturno... ¿Por qué el alma tiembla de tal manera? Oigo el zumbido de mi sangre, dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta. ¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo, soñar. Ser la auto-pieza de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet! Diluir mi tristeza en un vino de ...
Nocturno
Basilio Sánchez
Añoro la ceguera que es un punto de luz. Bebo de la memoria como otros del agua de las fuentes, de los vasos de la antigua liturgia. Después de mucho tiempo ahora vivo despacio, sin intimidaciones, sin que pueda la noche ganarme en sutileza ni la muerte en sigilo. Soy el hombre que no ha salido nunca de los alrededo...
Entre nosotros
perdón
Asomaba a sus ojos una lágrima y... mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y enjugó un llanto, y la frase en mi labio expiró. Yo voy por un camino, ella por otro; pero al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: ¿Por qué calle aquel día?. Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?. Es cuestión de palabras, y, no ob...
Perdón
Pablo Neruda
Todo ha florecido en estos campos, manzanos, azules titubeantes, malezas amarillas, y entre la hierba verde viven las amapolas. El cielo inextinguible, el aire nuevo de cada día, el tácito fulgor, regalo de una extensa primavera. Sólo no hay primavera en mi recinto. Enfermedades, besos desquiciados, como yedr...
Con Quevedo, en primavera
Gerardo Diego
Estabais las tres hermanas, las tres de todos los cuentos, las tres en el mirador tejiendo encajes y sueños. Y yo pasé por la calle y miré... Mis pasos secos resonaron olvidados en el vesperal silencio. La mayor miró curiosa, y la mediana riendo me miró y te dijo algo... Tú bordabas en silencio, como si no te impo...
LAS TRES HERMANAS
Santiago Montobbio
De entre la mentiras una de las que prefiero es la luna. Antigua o perdida, ni los locos la creen, y con sus torpes palabras pueden fabricársele torpes vestiduras. Porque el poeta -gata falsa- a veces no está para cielos o pájaros es por los que os hago una confesión última. De la noche no hablo. Porque sin engaño o ni...
Confesión última
Gabriel García Márquez
Murió de mal aroma. Rosa idéntica, exacta. Subsistió a su belleza, Sucumbió a su fragancia. No tuvo nombre: acaso la llamarían Rosaura, O Rosa-fina, o Rosa del amor, o Rosalba; o simplemente Rosa, como la nombra el agua. Más le hubiera valido ser siempreviva, Dalia, pensamiento con luna como un ramo de acacia. Pero el...
La muerte de la rosa
Ramón López Velarde
Omnicromía de la tarde amena... el alma, a la sordina, y la luz, peregrina, y la ventura, plena, y la Vida, una hada que por amar está desencajada. Firmamento plomizo. En el ocaso, un rizo de azafrán. Un ángel que derrama su tintero. La brisa, cual refrán lastimero. En el áureo deliquio del collado, hálito verde, cu...
DISCO DE NEWTON
Leopoldo Marechal
Entre mujeres alta ya, la niña quiere llamarse Viento. Y el mundo es una rama que se dobla casi junto a sus manos, y la niña quisiera tener filos de viento. Pero no es hora, y ríe ya entre mujeres alta: sus dedos no soltaron todavía el nudo de la guerra ni su palabra inauguró en las vivas regione...
DE LA ADOLESCENTE
Xavier Villaurrutia
Primero un aire tibio y lento que me ciña como la venda al brazo enfermo de un enfermo y que me invada luego como el silencio frío al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto. Después un ruido sordo, azul y numeroso, preso en el caracol de mi oreja dormida y mi voz que se ahogue en ese mar de miedo cada vez más del...
NOCTURNO MUERTO
Francisco de la Torre
¡Cuántas veces te me has engalanado, clara y amiga Noche! ¡Cuántas, llena de escuridad y espanto, la serena mansedumbre del cielo me has turbado! Estrellas hay que saben mi cuidado, y que se han regalado con mi pena; que entre tanta beldad, la más ajena de amor, tiene su pecho enamorado. Ellas saben amar, y saben e...
SONETO XX
Ramón López Velarde
Volando del vértice del mal y del bien, es independiente la saltapared. Y su principado, la ermita que fue granero después. Sobre los tableros de la ruina fiel, la saltapared juega su ajedrez, sin tumbar la reina, sin tumbar al rey... Ave matemática, nivelada es como una ruleta que baja y que sube feliz, a cordel....
LA SALTAPARED
Rubén Izaguirre Fiallos
¿Qué noticia le da el suelo a tus pies cuando te detienes?
XVIX
Antonio Machado
A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas. A un lado, el viejo paredón sombrío de una ruinosa iglesia; a otro lado, la tapia blanquecina de un huerto de cipreses y palmeras, y, frente a mí, la casa, y en la casa la reja ante el cristal que levemente empaña su figurilla plácida y risueña. Me aparta...
A la desierta plaza
Nicolás Guillén
Por el Mar de las Antillas anda un barco de papel: Anda y anda el barco barco, sin timonel. De La Habana a Portobelo, de Jamaica a Trinidad, anda y anda el barco barco sin capitán. Una negra va en la popa, va en la proa un español: Anda y anda el barco barco, con ellos dos. Pasan islas, islas, islas, muchas islas,...
UN SON PARA NIÑOS ANTILLANOS
Delfina Acosta
Será tal vez el alma lo que duele porque siendo verano paso frío. Como una gota se cayó y rodó mi alma en la escalera de un altillo. Ayer estaba alegre y contagiosa. Hoy mi ojo triste en el espejo espío. Por la salud de todas tus amantes hago sonar mi copa contra el piso. ¡Noches de amor y ni una medianoche! Las pena...
Porque siendo verano
Ángel González
Largo es el arte; la vida en cambio corta como un cuchillo Pero nada ya ahora —ni siquiera la muerte, por su parte inmensa— podrá evitarlo: exento, libre, como la niebla que al romper el día los hondos valles del invierno exhalan, creciente en un ...
YA NADA AHORA
Nicomedes Santa Cruz
Paso a Nuestro Amo y Señor andas, lienzo y candelabros. Paso a Nuestro Salvador el Señor de los Milagros. La calle es un río humano por cuyo cauce, la gente muy acompasadamente camina desde temprano. “Avancen, avancen hermanos, no estorben al cargador...” grita el Capataz Mayor que las cuadrillas comanda. “Paso, que...
AL SEÑOR DE LOS MILAGROS
Genaro Ortega Gutiérrez
Nada, o muy poco, trae consigo esta lluvia. Un almanaque de recuerdos que has logrado convocar, envilecido, en lo magnético y lo geométrico del pequeño jardín, bien medido, bien rimado. (Cada teoría tiene su arquetipo, al que presta su justa encarnadura la fatiga, la ebriedad, el terciopelo de algunas rosas). Todo por...
Monotonía del tacto
Francisco de Quevedo
Si a una parte miraran solamente vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran? Y si a diversas partes no miraran, se helaran el ocaso o el Oriente. El mirar zambo y zurdo es delincuente; vuestras luces izquierdas lo declaran, pues con mira engañosa nos disparan facinorosa luz, dulce y ardiente. Lo que no miran ven,...
A una dama bizca y hermosa
Miguel de Cervantes y Saavedra
Bailan las gitanas, míralas el rey; la reina, con celos, mándalas prender. Por Pascua de Reyes hicieron al rey un baile gitano Belica e Inés. Turbada Belica, cayó junto al rey, y el rey la levanta de puro cortés; mas como es Belilla de tan linda tez, la reyna, celosa, mándalas prender.
BAILAN LAS GITANAS
Luis de Góngora
Éste, que en traje le admiráis togado, Claro, no a luces hoy de lisonjero Pincel, sino de claro caballero, Esplendor del Buendía que le ha dado; Éste, ya de justicia, ya de estado, Oráculo en España verdadero, A quien por tan legal, por tan entero, Sus balanzas Astrea le ha fiado: Clava serán de Alcides en su diest...
PARA UN RETRATO DE DON JUAN DE ACUÑA
Delfina Acosta
Te esperaría. Yo sería, amado, la primera en llegar hasta la vía, y la última en volver, con un paraguas, de la estación del tren que te traería. Iré hasta el mar como la lluvia, a veces, y pasaré del mar a la otra cita, en el muelle del puerto, frente al río. Seré la gris silueta que tirita. Inmensamente sola como n...
Estatua en la Plaza Verde
Ismael Enrique Arciniegas
Se aleja el barco. Luz de madrugada. La aurora alumbra el peñascal sombrío, y de garzas el vuelo ligera bandada tiende en la quietud del río. En sus alas la luz se atornasola, y del oriente entre rosados velos parecen, blancas, en la orilla sola, un adiós silencioso de pañuelos.
LAS GARZAS
César Vallejo
Hay un lugar que yo me sé en este mundo, nada menos, adonde nunca llegaremos. Donde, aun si nuestro pie llegase a dar por un instante será, en verdad, como no estarse. Es ese sitio que se ve a cada rato en esta vida, andando, andando de uno en fila. Más acá de mí mismo y de mi par de yemas, lo he entrevisto ...
Trilce
José Asunción Silva
(De Th. Gautier.) Bajo los árboles viejos cuya sombra el suelo baña miro perdida a lo lejos una pequeña cabaña. Todo en quietud allí vese, la ventana no está abierta y el musgo grisoso crece sobre el umbral de la puerta. Cual tibio aliento aromado que el frío condensa en nube humo tenue y azulado en espiral de ell...
HUMO
Ramón López Velarde
Y pensar que extraviamos la senda milagrosa en que se hubiera abierto nuestra ilusión, como perenne rosa... Y pensar que pudimos enlazar nuestras manos y apurar en un beso la comunión de fértiles veranos... Y pensar que pudimos en una onda secreta de embriaguez, deslizarnos, valsando un vals sin fin, por el planeta...
Y PENSAR QUE PUDIMOS
Bertolt Brecht
1 Los poemas épicos nos dan noticia de los grandes de este mundo: suben como astros, como astros caen. Resulta consolador y conviene saberlo. Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos, siempre ha sido, ay, más o menos igual. Suben y bajan, pero ¿a costa de quién? Sigue la rueda girando. ...
Canción de la rueda hidráulica
Ángeles Carbajal
Se vuelve al lugar de la dicha para saber que fue cierta, que mienten las pupilas rotas de febrero, el miedo en el reloj; el asfalto que brilla en la noche y se duerme en una esquina de tu cama.
El lugar de la dicha
Blas de Otero
Aquí tenéis mi voz alzada contra el cielo de los dioses absurdos, mi voz apedreando las puertas de la muerte con cantos que son duras verdades como puños. Él ha muerto hace tiempo, antes de ayer. Ya hiede. Aquí tenéis mi voz zarpando hacia el futuro. Adelantando el paso a través de las ruinas, hermosa como un viaje ...
EN CASTELLANO
Gonzalo Rojas
Lo que me gusta del cuadro es que el muerto da a la ventana y la ventana está abierta y el oxígeno hace de las suyas con él, le canta y le baila, lo hace pensar en otro tiempo como si esto de yacer ahí nadando en lo lívido fuera parte del insomnio. En cuanto a las rosas cuyos pecíolos no hacen sino crecer afuera, ent...
TAN CALLANDO
Francisco de Quevedo
La voluntad de Dios por grillos tienes, Y escrita en la arena, ley te humilla; Y por besarla llegas a la orilla, Mar obediente, a fuerza de vaivenes. En tu soberbia misma te detienes, Que humilde eres bastante a resistilla; A ti misma tu cárcel maravilla, Rica, por nuestro mal, de nuestros bienes. ¿Quién dio a...
A la mar
José Asunción Silva
Esos recuerdos con olor de helecho Son el idilio de la edad primera. G.G.G. Con el recuerdo vago de las cosas que embellecen el tiempo y la distancia, retornan a las almas cariñosas, cual bandadas de blancas mariposas, los plácidos recuerdos de la infancia. ¡Caperucita, Barba Azul, pequeños liliputienses, Gullive...
INFANCIA
Gustavo Adolfo Bécquer
En la clave del arco ruinoso cuyas piedras el tiempo enrojeció, obra de cincel rudo campeaba el gótico blasón. Penacho de su yelmo de granito, la yedra que colgaba en derredor daba sombra al escudo en que una mano tenía un corazón. A contemplarle en la desierta plaza nos paramos los dos; ?Y ese ?me dijo? es ...
Rima XLV
Victoriano Crémer
Por esta paz, esposa, que te ofrezco, ya madura en la sangre, hecha corteza, qué paciente tributo de tristeza pagué día por día. ¡No merezco tanto dolor! (El hombre, entre las manos a veces tiene un corazón y quiere morir con él intacto. Pero muere lleno de soledad). ...
MADRIGAL DE PAZ
Corina Bruni
Un día, risa loca…, y otro, lágrimas; sin que medien caricias ni querellas… Son estados del alma o de la mente, que -en forma ya consciente o subconsciente- marcan el frágil rostro, para siempre, con el sello indeleble de sus huellas.
Altibajos
Gustavo Adolfo Bécquer
?Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión, de ansia de goces mi alma está llena. ¿A mí me buscas? ?No es a ti, no. ?Mi frente es pálida, mis trenzas de oro: puedo brindarte dichas sin fin, yo de ternuras guardo un tesoro. ¿A mí me llamas? ?No, no es a ti. ?Yo soy un sueño, un imposible,...
Rima XI
Gonzalo de Berceo
Milagros de Nuestra Señora - versos 1265 a 1316 XIV San Miguel de la Tumba es un grand monesterio, el mar lo cerca todo, elli yaze en medio, el logar perigloso do sufren grand lazerio los monges que ý viven en essi ciminterio. En esti monesterio que avemos nomnado, avié de...
LA IMAGEN RESPETADA POR EL INCENDIO
Federico García Lorca
Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis ven...
El poeta pide a su amor que le escriba
Leopoldo Marechal
Porque no está el Amado en el Amante Ni el Amante reposa en el Amado, Tiende Amor su velamen castigado Y afronta el ceño de la mar tonante. Llora el Amor en su navío errante Y a la tormenta libra su cuidado, Porque son dos: Amante desterrado Y Amado con perfil de navegante. Si fuesen uno, Amor, no existiría Ni llan...
DEL AMOR NAVEGANTE
Delfina Acosta
La primera señal: te salen lágrimas, y escribes, sin querer, mejores versos. Se apagan los faroles de la cuadra, pero tus ojos brillan más atentos. Y hay dos señales: si con él te cruzas es como si te diste vuelta a verlo. La cerrazón que cae sobre tu alma te lleva a presumir que ya es invierno. Si habré escuchado hi...
Hades
Fa Claes
¿De dónde la locura en nuestras cabezas? Ves a millones creyendo y no das crédito a tus ojos. A millones los ves listos para morderse la yugular unos a otros porque no pertenecen a la misma tribu. Se desprecian unos a otros, reniegan unos de otros, se asesinan unos a otros. ¿De dónde, de dónde esa locura en nuestras ca...
Locura