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Jorge Luis Borges
Más allá de los símbolos, más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios, más allá de la aberración del gramático que ve en la historia del hidalgo que soñaba ser don Quijote y al fin lo fue, no una amistad y una alegría sino un herbario de arcaísmos y un refranero, estás, España silenciosa, en nosotros. ...
España
amistad
Creo en tí amigo: Si tu sonrisa es como un rayo de luz que alegra mi existencia. Creo en ti amigo: Si tus ojos brillan de alegría al encontrarnos. Creo en ti amigo: Si compartes mis lágrimas y sabes llorar con los que lloran. Creo en ti amigo: Si tu mano está abierta para dar y tu voluntad es generosa para ayudar. Cre...
Creo en tí Amigo
Luis Alberto de Cuenca
Se llama Marcel Schwob. Tiene veintitrés años. Su vida ha sido plana hasta el día de hoy. Pero el relieve acecha en forma de una puta a la que lo conduce, una noche, el azar. Se llama Louise. Es frágil, menuda y enfermiza, silenciosa y abyecta. Casi no se la ve. Sólo hay terror y angustia en los inmensos ojos que le...
EL LIBRO DE MONELLE
Gabriela Mistral
Una niña que es inválida dijo: ?«¿Cómo danzo yo?» Le dijimos que pusiera a danzar su corazón... Luego dijo la quebrada: ?«¿Cómo cantaría yo?» Le dijimos que pusiera a cantar su corazón... Dijo el pobre cardo muerto: ?«¿Cómo danzaría yo?» Le dijimos: ?«Pon al viento a volar tu corazón...» Dijo Dios desde la...
Los que no danzan
Garcilaso de la Vega
Nadi puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado. Porque la gloria de veros en ese punto se quita que se piensa en mereceros. Así que, sin conoceros, nadi puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado.
COPLA VIII
Rubén Darío
Mía: así te llamas. ¿Qué más harmonía? Mía: luz del día; mía: rosas, llamas. ¡Qué aroma derramas en el alma mía si sé que me amas! ¡Oh Mía! ¡Oh Mía! Tu sexo fundiste con mi sexo fuerte, fundiendo dos bronces. Yo triste, tú triste... ¿No has de ser entonces mía hasta la muerte?
Mía
cristianos
(Calderon de la Barca)¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte, quiero cuanto hay en mí del todo darte sin tener más placer que el agradarte, sin tener más temor que el ofenderte. Quiero olvidarlo todo y conocerte, quiero dejarlo todo por buscarte, quiero perderlo todo por hallarte, quiero ignorarlo todo por saberte. ...
¿Qué quieres? (Calderon de la Barca)
Dulce María Loynaz
Amor que llegas tarde, tráeme al menos la paz: Amor de atardecer, ¿por qué extraviado camino llegas a mi soledad? Amor que me has buscado sin buscarte, no sé qué vale más: la palabra que vas a decirme o la que yo no digo ya... Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna: Tengo la muerte blanca y la verdad lejana... —No m...
BALADA DEL AMOR TARDÍO
Vicente García
A Víctor Botas Ni siquiera la cita más humilde, Esa gracia que a veces conceden a los idos. Cuando llegó, ya estaban ocupados los asientos. Cuando llegó la hora de sentarse, él no supo o no quiso. Quedándose a las puertas, Viendo cómo los otros empujaban, Viendo cómo salían en silencio. Ya nada importa ahora. Igual ...
Historia antigua
Gustavo Adolfo Bécquer
Antes que tú me moriré; escondido en las entrañas ya el hierro llevo con que abrió tu mano la ancha herida mortal. Antes que tú me moriré; y mi espíritu, en su empeño tenaz, se sentará a las puertas de la muerte, esperándote allá. Con las horas los días, con los días los años volarán, y a aquella puerta llam...
Rima XXXVII
Francisco Luis Bernárdez
Dulce como el arroyo soñoliento, mansa como la lluvia distraída, pura como la rosa florecida y próxima y lejana como el viento. Esta mujer que siente lo que siente y está sangrando por mi propia herida tiene la forma justa de mi vida y la medida de mi pensamiento. Cuando me quejo, es ella mi querella, y cuando callo,...
Soneto enamorado
Alfredo Lavergne
Cuando viajo De festival en festival Por rutas Senderos Caminos De señal en señal De pista en pista De aldea en aldea De capital en capital Leo. Saco la cabeza Por la ventana del vehículo Y el camino se simplifica De luces De sombras Y la memoria recibe las sabrosas pinceladas De los árboles.
El peregrino y la velocidad
Luis de Góngora
Ya de mi dulce instrumento Cada cuerda es un cordel, Y en vez de vihuela, él Es potro de dar tormento; Quizá con celoso intento De hacerme decir verdades, Contra estados, contra edades, Contra costumbres al fin. No las comente el ruin, Ni las tuerza el enemigo, Y digan que yo lo digo. Si el pobre a su mujer bella L...
Ya de mi dulce instrumento
Federico García Lorca
No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uv...
Alma ausente
Mario Benedetti
¿Te importa mucho que Dios exista? ¿te importa que una nebulosa te dibuje el destino? ¿que tus oraciones carezcan de interlocutor? ¿que el gran hacedor pueda ser el gran injusto? ¿que los torturadores puedan ser hijos de Dios? ¿que haya que amar a Dios sobre todas las cosas y no sobre todos los prójimos y prójimas? ¿Ha...
Quién sabe
Lope de Vega
Cuando las secas encinas, álamos y robles altos, los secos ramillos visten de verdes hojas y ramos; y las fructíferas plantas con mil pimpollos preñados brotando fragantes flores hacen de lo verde blanco, para pagar el tributo al bajo suelo, ordinario natural de la influencia qu'el cielo les da cada año; y secas l...
Cuando las secas encinas
Lope de Vega
Serrana hermosa, que de nieve helada fueras como en color en el efeto, si amor no hallara en tu rigor posada; del sol y de mi vista claro objeto, centro del alma, que a tu gloria aspira, y de mi verso altísimo sujeto; alba dichosa, en que mi noche espira, divino basilisco, lince hermoso, nube de amor, por quien sus...
Serrana hermosa
Rafael Alberti
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años! Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena —fuego rubio cortado—. ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento! No llevabas pendientes. Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo. —...
A MISS X
Pablo Neruda
Si solamente me tocaras el corazón, si solamente pusieras tu boca en mi corazón, tu fina boca, tus dientes, si pusieras tu lengua como una flecha roja allí donde mi corazón polvoriento golpea, si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando, sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,...
Barcarola
Nicanor Parra
Yo soy el Individuo. Primero viví en una roca (Allí grabé algunas figuras). Luego busqué un lugar más apropiado. Yo soy el Individuo. Primero tuve que procurarme alimentos, Buscar peces, pájaros, buscar leña, (Ya me preocuparía de los demás asuntos). Hacer una fogata, Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña, Algo...
SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO
Luis de Góngora
Tonante monseñor, ¿de cuándo acá Fulminas jovenetos? Yo no sé Cuánta pluma ensillaste para el que Sirviéndote la copa aún hoy está. El garzón frigio, a quien de bello da Tanto la antigüedad, besara el pie Al que mucho de España esplendor fue, Y poca, mas fatal, ceniza es ya. Ministro, no grifaño, duro sí, Que en Lí...
A JÚPITER
Carlos Edmundo de Ory
Ábreme las dos puertas de tu casa quiero besar tu boca que me deja adivinar el aire cuando pasa tu corazón envuelto en una abeja O bien decirme puedes qué te pasa pálido rododendro triste y vieja bajo la luna que te pone lasa mientras te llueve el mundo en una oreja Sin duda como sueles llorar lloras Sin duda te de...
SONETO A GRETA GARBO
Manuel Acuña
Página en que la esfinge de la muerte con su enigma de sombrea nos provoca: ¿Cómo poderte descifrar, si es poca toda la luz del sol para leerte?
INSCRIPCIÓN EN UN CRÁNEO
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Radiantes días balanceados por el agua marina, concentrados como el interior de una piedra amarilla cuyo esplendor de miel no derribó el desorden: preservó su pureza de rectángulo. Crepita, sí, la hora como fuego o abejas y es verde la tarea de sumergirse en hojas, hasta que hacia la altura ...
Cien sonetos de amor
Fa Claes
Dime, carácter mío de mierda, ¡qué difícil vivir con él!; imagínate, desde que nací te arrastro por todas partes. Mira, tan sosegado ahora, pecio de barco encallado. Apenas piensa, apenas respira con demacrado tórax en quilla. Buenos días, tú, buenos días en la oscuridad. Vaya hombre, un error, nosotros juntos yo, no...
Carácter
Amado Nervo
Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo... No volveré siquiera la mirada para mirar a la mujer amada... Pero dímelo fuerte, de tal modo que tu voz, como toque de llamada, vibre hasta el más íntimo recodo del ser, levante el alma de su lodo y hiera el corazón como una espada. Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo. ...
Si tú me dices "¡Ven!"
Teresa Domingo Català
La felicidad viene por la noche y acurruca su llanto entre las sábanas, su agonía perenne y verdadera. Los garfios de las rosas se declaran. La muchedumbre aspira a la tiniebla. Los huesos de la fe son dispersados. Clama el fuego del alba por su vida, solloza su inocencia quebrantada, el sino pluviforme de los ángele...
Ciclo
José Antonio Labordeta
de mi padre Hoy marzo y siete. ¿Recuerdas? Yo recuerdo. Soy vivo y te recuerdo: Íntegramente puro, siempre igual. Diste la mano a quien te dio la mano y arrancaste el odio a quien te odió de espaldas. ¿Recuerdas? Ya casi primavera, olor a campo, en las viejas ventanas del colegio –alguien dijo que tu labor...
Primer recuerdo
Amado Nervo
La muerta resucita cuando a tu amor me asomo, la encuentro en tus miradas inmensas y tranquilas, y en toda tú... Sois ambas tan parecidas como tu rostro, que dos veces se copia en mis pupilas. Es cierto: aquélla amaba la noche radiosa, y tú siempre en las albas tu ensueño complaciste. (Por eso era más lirio, por eso e...
Una flor en el camino
Mario Benedetti
Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagón o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda. Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza entonces dominguea el almanaque vibran en ...
Una mujer desnuda y en lo oscuro
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. Te amo y no te amo como si tu...
Cien sonetos de amor
Luis Gonzaga Urbina
Era un cautivo beso enamorado de una mano de nieve, que tenía la apariencia de un lirio desmayado y el palpitar de un ave en la agonía. Y sucedió que un día, aquella mano suave de palidez de cirio, de languidez de lirio, de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del...
METAMORFOSIS
Víctor Botas
¿Recuerdas una tarde en que te puse flores granates en el pelo, allá en el Aventino? Parecías talmente una diosa pagana. O mejor, una ninfa: la Dafne legendaria que jamás tuvo Apolo, por obra de los dioses. Esa tarde aún espera su momento preciso, temblando en cierta página de un libro ¿Y aquella noche antigua, su tibi...
Roma
Juan Ramón Jiménez
—No era nadie. El agua. —¿Nadie? ¿Que no es nadie el agua? —No hay nadie. Es la flor. —¿No hay nadie? Pero ¿no es nadie la flor? No es nadie. Era el viento. ...
LAS ILUSIONES
Manuel Machado
«Hijo, para descansar, es necesario dormir, no pensar, no sentir, no soñar...» «Madre, para descansar, morir».
MORIR, DORMIR
Juan Ramón Jiménez
Por fuera luz de plata, por dentro fuego rojo, como los cuerpos mundos del eterno tesoro.
ASTROS
José Albi
¿Me oyes, amor? Hay un fragor de trenes, o quizá de batanes o de espigas que te aleja de mí. No, no me digas que te irás para siempre. Los andenes se despoblaron. Yo, regreso. Penes por donde penes, corazón, no sigas, no te sigas marchando. Más fatigas y más amor perdido si no vienes. Ay, dolor, que yo sé lo que me...
SONETO DE LA AUSENCIA
Jorge Luis Borges
Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive. La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas. Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente. Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas. Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más...
Montevideo
Infantiles
¡Vendo nubes de colores: las redondas, coloradas, para endulzar los calores! ¡Vendo los cirros morados y rosas, las alboradas, los crepúsculos dorados! ¡El amarillo lucero, cogido a la verde rama del celeste duraznero! ¡Vendo la nieve, la llama y el canto del pregonero!
Pregón
Pedro Salinas
En los extremos estás de ti, por ellos te busco. Amarte: ¡qué ir y venir a ti misma de ti misma! Para dar contigo, cerca, ¡qué lejos habrá que ir! Amor: distancias, vaivén sin parar. En medio del camino, nada. No, tu voz no, tu silencio. Redondo, terso, sin quiebra, como aire, las preguntas apenas le rizan, como pie...
LA DIFÍCIL
Mario Benedetti
Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser si no por una vida al menos por un rato o por un parpadeo en cambio hay hombres que fui y ya no soy ni puedo ser y esto no siempre es un avance a veces es una tristeza hay deseos profundos ...
Como árboles
Ricardo Dávila Díaz Flores
Morena como tus ojos y tu cabellera. Tus ojos como tu piel y como tus ojos. Tus manos pequeñas y finas como tus manos. Tu cuello se parece a tu cuello. Tu cuello en el que quiero dejar, por siempre, el collar de mi tiempo a destiempo, a tu tiempo; a tu tiempo que vas trazando con tus piernas, a tu ritmo, a tu tono. A t...
Balada a una morena
León Felipe
Ser en la vida romero, romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos. Ser en la vida romero, sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo. Ser en la vida romero, romero..., sólo romero. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo, pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero...
ROMERO SÓLO
Antonio Machado
I Era un niño que soñaba un caballo de cartón. Abrió los ojos el niño y el caballito no vio. Con un caballito blanco el niño volvió a soñar; y por la crin lo cogía... ¡Ahora no te escaparás! Apenas lo hubo cogido, el niño se despertó. Tenía el puño cerrado. ¡El caballito voló! Quedóse el niño muy serio p...
Parábolas
Luis Cernuda
Te quiero. Te lo he dicho con el viento, jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano impetuoso; Te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; Te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitiva...
Te quiero
Paz Díez Taboada
El tranvía transporta las velas soñolientas -hace ya mucho tiempo que los aires lo acunan-. Una campana triste le abre paso entre el tránsito y el olor a fritanga. (Calamares, anillos de promesas inciertas). Domina en los jardines el pardo, y la pobreza. Abrigos humillados dejan a la intemperie los miembros ateridos. L...
Domingo de dolor
María Eugenia Caseiro
El temor atrapa lo que queda de tus ojos el destello fijo en la carrera terrible claridad sin muerte como agua en la pureza de tus pies tan blancos conejos que saben huir.
Huir
Jorge Luis Borges
I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se h...
Ajedrez
cristianos
(Zaida C. de Ramón)Lo que no entiendes ahora lo comprenderás después ... Mis pensamientos son altos y mis caminos también. Tú miras lo que está al frente; Yo miro lo que ha de ser Mantente firme, no dudes, pues, mi gloria has de ver. Confía, sé muy paciente; no te inquietes, solo cree que el que lo ha dicho lo ha...
Lo comprenderás después (Zaida C. de Ramón)
Antonia Álvarez Álvarez
Voy perdiendo tu nombre por caminos y plazas, por cristales sin vidrios, por resquicios sin sol; hace frío en mis ojos —era hoguera tu nombre—, y una lluvia de olvido, sin querer, lo apagó. Todo lo era tu nombre: los sabores, la fruta, el color de la tarde, la caricia, la flor... Sólo quedan dos letras que tiritan, per...
Tu nombre
Basilio Fernández
Te encontraré tal vez en esa esquina del paraíso o en el aire trivial de una playa nocturna donde se ata la sombra y se extenúa el infinito. Plenitud en que se abisma la atracción del violonchelo apenas oxidado junto a una vida escorada a estribor por no llorar con las manos crispadas. Ahora el reflector hurga en la op...
Te encontraré...
Jaime Sabines
Lloverás en el tiempo de lluvia, harás calor en el verano, harás frío en el atardecer. Volverás a morir otras mil veces. Florecerás cuando todo florezca. No eres nada, nadie, madre. De nosotros quedará la misma huella, la semilla del viento en el agua, el esqueleto de las hojas en la tierra. Sobre las rocas, ...
Doña Luz XVII
Francisco Álvarez
No sé por qué tus labios me despiertan besos lejanos que jamás me diste; no saben desterrarlos, o no aciertan a dejarlos dormir. Cuando viniste, rozándome la carne, de puntillas, nadie te vio, nadie escuchó tu paso, sino un temblor ligero en mis rodillas, trémulo de enfrentarme a otro fracaso. Cuántas veces idéntico ...
HUELLAS DEL BESO
Francisco Álvarez
Sentada a media luz en mi rodilla, y una sonrisa tenue y luminosa como las alas de una mariposa, me reclinó en el hombro la mejilla y abandonóse inmóvil, silenciosa. Se me quedó dormida entre los brazos, niña interior, aunque mujer externa, un tiempo apasionada, luego tierna, frágil hoy con el alma hecha pedazos, ma...
QUIETUD
Octavio Paz
El mar, el mar y tú, plural espejo, el mar de torso perezoso y lento nadando por el mar, del mar sediento: el mar que muere y nace en un reflejo. El mar y tú, su mar, el mar espejo: roca que escala el mar con paso lento, pilar de sal que abate el mar sediento, sed y vaivén y apenas un reflejo. De la suma de in...
Sonetos II
Dámaso Alonso
Todos los días rezo esta oración al levantarme: Oh Dios, no me atormentes más. Dime qué significan estos espantos que me rodean. Cercado estoy de monstruos que mudamente me preguntan, igual, igual, que yo les interrogo a ellos. Que tal vez te preguntan, lo mismo que yo en vano perturbo el silencio de tu invariable n...
MONSTRUOS
Pablo Neruda
(28 de enero de 1948. Santiago de Chile) YO no vengo a llorar aquí donde cayeron: vengo a vosotros, acudo a los que viven. Acudo a ti y a mí y en tu pecho golpeo. Cayeron otros antes. Recuerdas? Sí, recuerdas. Otros que el mismo nombre y apellido tuvieron. En San Gregorio, en Lonquimay lluvioso, en R...
Los muertos de la plaza
Pablo Neruda
(Puerto de Santa María, España). RAFAEL, antes de llegar a España me salió al camino tu poesía, rosa literal, racimo biselado, y ella hasta ahora ha sido no para mí un recuerdo, sino luz olorosa, emanación de un mundo. A tu tierra reseca por la crueldad trajiste e...
A Rafael Alberti
Ramón López Velarde
Si vieras, amiga, qué espacio transcurre mi lenta existencia la marcha inmutable del tiempo fatiga mi añeja dolencia; mis torvos fastidios apenas mitiga la gloria que llevo: tu amor siempre nuevo, tu afecto sencillo... Y todas las noches mi dulce reclamo escucha en tus rej...
LA CANCIÓN DEL HASTÍO
Pedro Miguel Lamet
Hoy el Po copia reflejos de una tarde italiana que gris y rosa se va con el pálido claror de una mejilla de niña que se descubre muchacha. Los árboles se adivinan ya negros sobre un paisaje de tibios verdes y ocres. Vienen detrás las montañas. La luz se va con el río, y me sueño allí uno más: uno sin tierra y sin c...
HOY EL PO COPIA REFLEJOS
Francisco de Quevedo
Ya llena de sí solo la litera Matón, que apenas anteyer hacía (flaco y magro malsín) sombra, y cabía, sobrando sitio, en una ratonera. Hoy, mal introducida con la esfera su casa, al sol los pasos le desvía, y es tropezón de estrellas; y algún día, si fuera más capaz, pocilga fuera. Cuando a todos pidió, le con...
A la violenta e injusta prosperidad
Ramón López Velarde
¡Oh bienaventuranza fértil de los que saben ir gimiendo y llorando desprecativamente, como en la Salve, que es un óleo y una fuente! Yo también supe antaño de la bondad del cielo que en mis acerbos pésames llovía, y compuse mi Salve, con la fe de un cruzado bajo los muros de Antioquía. Mas hoy es un vinagre mi alma...
COMO EN LA SALVE
José Luis Piquero
Me deprimen los tíos que esperan en un coche, el codo necesario sobre la ventanilla y la radio ofendiendo con la canción de moda. Quedan bien en las tardes de sol, y los veranos, por extensión, son suyos. Cuando cruzas la calle sola y pesan la calle, el sol, el día que te vive, ahí están ellos, fuma que te fuma, dueño...
Mecánica nacional
Luis de Góngora
—¡A la Mamora, militares cruces! ¡Galanes de la Corte, a la Mamora! Sed capitanes en latín ahora Los que en romance ha tanto que sois duces. ¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces? —No, gofo, sino aquesa cantimplora. Las plumas riza, las espuelas dora. —¿Ármase España ya contra avestruces? —Pica, Bufón. ¡Oh...
A LA BAJADA DE MUCHOS CABALLEROS DE MADRID
Gabriela Mistral
Todo adquiere en mi boca un sabor persistente de lágrimas; el manjar cotidiano, la trova y hasta la plegaria. Yo no tengo otro oficio después del callado de amarte, que este oficio de lágrimas, duro, que tú me dejaste. ¡Ojos apretados de calientes lágrimas!, ¡boca atribulada y convulsa, en que todo se me ha...
Coplas
Lope de Vega
Contemplando estaba Filis a la media noche sola una vela [a] cuya lumbre labrando estaba una cofia, porque andaba en torno della una blanca mariposa, quemándose los extremos y quería arderse toda. Suspendióse, imaginando la avecilla animosa; tomóla en sus blancas manos y así le dice envidiosa: «—¿Adónde tienes los...
Contemplando estaba Filis
San Juan de la Cruz
Por toda la hermosura nunca yo me perderé, sino por un no sé qué que se alcança por ventura. I Sabor de bien que es finito lo más que puede llegar es cansar el apetito y estragar el paladar y assí por toda dulçura nunca yo me perderé sino por un no sé qué que se halla por ventura. II El coraçó...
GLOSA A LO DIVINO
Basilio Sánchez
Presiento tus palabras a través de los muros de una habitación que será eterna. Hay un país que crece con la sustancia de los sueños y una casa cerrada en la que se acumulan los escombros de una luz suficiente. Quizá no fuera ésta la vida que esperábamos, pero sí es el lugar. Aquí donde se alzan contra un cielo de p...
Las bayas
Mario Benedetti
Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo si otras vec...
Hagamos un trato
Gonzalo Rojas
Ya todo estaba escrito cuando Vallejo dijo: —Todavía. Y le arrancó esta pluma al viejo cóndor del énfasis. El tiempo es todavía, la rosa es todavía y aunque pase el verano, y las estrellas de todos los veranos, el hombre es todavía. Nada pasó. Pero alguien que se llamaba César en peruano y en piedra más que piedra, ...
POR VALLEJO
José de Espronceda
¿Oís?, es el cañón. Mi pecho hirviendo el cántico de guerra entonará, y al eco ronco del cañón venciendo, la lira del poeta sonará. El pueblo ved que la orgullosa frente levanta ya del polvo en que yacía, arrogante en valor, omnipotente, terror de la insolente tiranía. Rumor de voces siento, y al aire m...
¡GUERRA!
Ana Istarú
Cual red que me retenga, dónde un mástil como a Ulises, dónde un muro de algas pérfidas que me corte este vuelo, que me imprima en la lengua otra sed que no sea esta sed de tomarte con huracanes ciegos. No hay cuerda que me toque, no hay turbios arrecifes. Soy un rayo perfecto. Ardo en un girasol delirante de celo. L...
CUAL RED QUE ME RETENGA
Miguel de Unamuno
Desde mi cielo a despedirme llegas fino orvallo que lentamente bañas los robledos que visten las montañas de mi tierra, y los maíces de sus vegas. Compadeciendo mi secura, riegas montes y valles, los de mis entrañas, y con tu bruma el horizonte empañas de mi sino, y así en la fe me anegas. Madre Vizcaya, voy d...
De vuelta a casa
Luciano Castañón
Virgen de la Soledad, fiestas en el barrio alto. Vociferante y taimada engatusa la música mecánica; y el oropel: rizados papeles de colores de la bodega al balcón, del corredor al dintel. La pobreza se esconde avergonzada. Las sumidas arrugas de la anciana —sin ducha ni agua caliente— vibran atónitas su risa por la ...
Fiesta
Fray Luis de León
A Francisco Salinas Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada, Salinas, cuando suena la música estremada, por vuestra sabia mano gobernada. A cuyo son divino el alma, que en olvido está sumida, torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen p...
ODA III - A FRANCISCO DE SALINAS
Gustavo Pereira
Una libra de queso un metro de leche Sobre el mostrador las migas del pan se levantan rezongando y el dependiente tiene unos ojos largos Etiquetas bebidas baratas las frutas aumentaron la leche también El panadero pone menos harina en el pan Qué pasa todo eso es un robo qué pasa nadie se enfada Salgo del café s...
NADIE SE ENFADE
Ángeles Carbajal
Tal vez tengas razón y sea una tonta manía la de intentar convencer a las palabras para que escriban juntas un poema que hable de ti, de mí... si todo lo que somos ya lo saben estos días azules y a nadie más le importa.
Poética
Luis de Góngora
Parió la Reina; el Luterano vino Con seiscientos herejes y herejías; Gastamos un millón en quince días En darles joyas, hospedaje y vino. Hicimos un alarde o desatino, Y unas fiestas que fueron tropelías, Al ánglico Legado y sus espías Del que juró la paz sobre Calvino. Bautizamos al niño Dominico, Que nació para s...
A LAS FIESTAS DEL NACIMIENTO DEL PRÍNCIPE
Mario Benedetti
¿Cómo compaginar la aniquiladora idea de la muerte con ese incontenible afán de vida? ¿cómo acoplar el horror ante la nada que vendrá con la invasora alegría del amor provisional y verdadero? ¿cómo desactivar la lápida con el sembradío? ¿la guadaña con el clavel? ¿será que el hombre es eso? ¿esa batalla...
Esa batalla
Rubén Darío
En tus ojos un misterio; en tus labios un enigma. Y yo fijo en tus miradas y extasiado en tus sonrisas.
Rimas X
Marilina Rébora
Para evitar que el hombre en el mundo se hastíe, cada día el Señor, atento, lo celebra, y a fin de que el paisaje se embellezca y varíe, desparrama colores y arcos iris enhebra. Que son de Dios pinturas —en las que Dios sonríe—: las manchas del leopardo, las rayas de la cebra, en el tigre bordados, por que en rey se...
PINTURAS DE DIOS
Delfina Acosta
Estrella que es error, yo soy los dientes, y solamente dientes, no la boca que yerra, miente, injuria, a Dios calumnia, y cuando su áspid guarda queda roja. Ay, pobres bocas, lenguas enredadas con las malas palabras que hablan solas. Yo soy los dientes que castañetean cuando filosos muerden a las rocas. La bocas son ...
Dientes
Ángel González
Esperanza, araña negra del atardecer. Tu paras no lejos de mi cuerpo abandonado, andas en torno a mí, tejiendo, rápida, inconsistentes hilos invisibles, te acercas, obstinada, y me acaricias casi con tu sombra pesada y leve a un tiempo. Agazapada bajo las piedras y las horas, esperaste, paciente, la llegada de esta ...
ESPERANZA
Federico García Lorca
¡Mi soledad sin descanso! Ojos chicos de mi cuerpo y grandes de mi caballo, no se cierran por la noche ni miran al otro lado, donde se aleja tranquilo un sueño de trece barcos. Sino que, limpios y duros escuderos desvelados, mis ojos miran un norte de metales y peñascos, donde mi cuerpo sin venas consulta ...
Romance del emplazado
Vicente Aleixandre
(GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER) Mueve el viento. Mueve el velo quedo. Mueve el aire. Mueve el arce. Vase. Luz sin habla. Voz callada. Clara. Sombra justa. Suena muda. Luna. Y él la escucha.
EL ESCUCHADOR
Luis Benítez
No volverá jamás el mar de los antiguos a rebañar las costas creadas por sus olas. Un año de ancho, una vida de largo, se sumió en la honda bocanada del fondo. Con él las bandas de Erik el Violento y la pacífica vela de otro ladrón, fenicio, doblaron para siempre ese horizonte blando y abajo el precipicio que los tragó...
El mar de los antiguos
Juan Ramón Jiménez
Hojita verde con sol, tú sintetizas mi afán; afán de gozarlo todo, de hacerme en todo inmortal.
NOSTALGIA GRANDE
Amado Nervo
Ha muerto Rubén Darío, ¡el de las piedras preciosas! Hermano, ¡cuántas noches tu espíritu y el mío, unidos para el vuelo, cual dos alas ansiosas, sondar quisieron ávidas el Enigma sombrío, más allá de los astros y de las nebulosas! Ha muerto Rubén Darío, ¡el de las piedras preciosas! ¡Cuántos años intensos jun...
Homenaje
Aurelio González Ovies
Ganar, abrir, cerrar, perder. Hoy el encuentro feliz. Mañana la despedida. Todo es lo mismo y contrario. Como la luna y el día. Todo de luz y de sombra. Como una noche muy llena y una casa tan vacía. Tomo un sorbo. Reconozco la fe. Amargamente sonrío: dulce veneno, la vida.
El veneno agridulce de la vida
Mario Benedetti
obviamente, a bud Dice mi amigo bud que los ovnis no vienen de marte ni de la urss ni de cabo cañaberal sencillamente llegan de un remotísimo futuro con la peregrina intención de investigar cómo fue que los terrestres empezamos a jodernos es decir cuál fue el origen de la gran hecatombe ...
Ovnis
Federico García Lorca
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que...
Cuerpo presente
Lope de Vega
Hortelano era Belardo de las huertas de Valencia, que los trabajos obligan a lo que el hombre no piensa. Pasado el hebrero loco, flores para mayo siembra, que quiere que su esperanza dé fruto a la primavera. El trébol para las niñas pone al lado de la huerta, porque la fruta de amor de las tres hojas aprenda. Alba...
Hortelano era Belardo
Manuel Machado
A Ricardo Calvo Fue valiente, fue hermoso, fue artista. Inspiró amor, terror y respeto. En pintarle giadiando desnudo ilustró su pincel Tintoretto. Machiavelli nos narra su historia de asesino elegante y discreto. César Borgia lo ahorcó en Sinigaglia... Dejó un cuadro, un puñal y un soneto.
OLIVERETTO DE FERMO DEL TIEMPO DE LOS MÉDICIS
José Luis Piquero
(Por P. F.) Ese vértigo-abajo de los días peores al fin no es más terrible que ese vértigo-arriba de la infancia mientras alguien se inclina hacia nosotros desde torres monstruosas y nos deja un pellizco de susto en la mejilla. Acaso tu problema fue quedarte en aquellas regiones tanto tiempo y no haber asumido esta e...
Elogios del pez-luna
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Ni el color de las dunas terribles en Iquique, ni el estuario del Río Dulce de Guatemala, cambiaron tu perfil conquistado en el trigo, tu estilo de uva grande, tu boca de guitarra. Oh corazón, oh mía desde todo el silencio, desde las cumbres donde reinó la enredadera hasta las desoladas plan...
Cien sonetos de amor
Federico García Lorca
Cayó una hoja y dos y tres. Por la luna nadaba un pez. El agua duerme una hora y el mar blanco duerme cien. La dama estaba muerta en la rama. La monja cantaba dentro de la toronja. La niña iba por el pino a la piña. Y el pino buscaba la plumilla del trino. Pero el ruiseñor lloraba sus heridas alrededor....
Vals en las ramas
Gabriela Mistral
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa como la hierba a que bajó el rocío, y desconocerán mi faz gloriosa las altas cañas cuando baje al río. Tengo vergüenza de mi boca triste, de mi voz rota y mis rodillas rudas; ahora que me miraste y que viniste, me encontré pobre y me palpé desnuda. Ninguna piedra en el cami...
Vergüenza
Gustavo Adolfo Bécquer
Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego...
Rima LII
Fa Claes
La conversación fue monótona. Oí a Newton y a Einstein; luchando entre sí, se rompieron las uñas de los dedos. El resultado fue un mundo como éste, por todas partes hombres con largos cuchillos, con revólveres, con fusiles. Todos reivindicaron sangre. Si fuera necesario la suya propia. La latitud norte resultó ser la...
Diálogo
Luis de Góngora
Ciego que apuntas y atinas, Caduco dios, y rapaz, Vendado que me has vendido, Y niño mayor de edad, Por el alma de tu madre —Que murió, siendo inmortal, De envidia de mi señora—, Que no me persigas más. Déjame en paz, Amor tirano, Déjame en paz. Baste el tiempo mal gastado Que he seguido a mi pesar Tus inquïetas ba...
Ciego que apuntas y atinas