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Julio Flórez Roa
Golpea el mar el casco del navío que me aleja de ti, patria adorada. Es medianoche; el cielo está sombrío; negra la inmensidad alborotada. Desde la yerta proa, la mirada hundo en las grandes sombras del vacío; mis húmedas pupilas no ven nada. Qué ardiente el aire; el corazón qué frío. Y pienso, oh patria, en tu afl...
A COLOMBIA
Gonzalo Rojas
1.- Poca confianza en el XXI, en todo caso, algo pasará, morirán otra vez los hombres, nacerá alguno del que nadie sabe, otra física en materia de soltura hará más próxima la imantación de la Tierra de suerte que el ojo ganará en prodigio y el viaje mismo será vuelo mental, no habrá estaciones, con sólo abrir la llav...
CARTA A HUIDOBRO
Miguel de Cervantes y Saavedra
Aquel que tiene de escribir la llave, con gracia y agudeza en tanto estremo, que su ygual en el orbe no se sabe es don Luis de Góngora, a quien temo agraviar en mis cortas alabanças, aunque las suba al grado más supremo.
ELOGIO A GÓNGORA
Jorge Guillén
¡Cima de la delicia! Todo en el aire es pájaro. Se cierne lo inmediato Resuelto en lejanía. ¡Hueste de esbeltas fuerzas! ¡Qué alacridad de mozo En el espacio airoso, Henchido de presencia! El mundo tiene cándida Profundidad de espejo. Las más claras distancias Sueñan lo verdadero. ¡Dulzura de los años Irreparables...
CIMA DE LA DELICIA
Marilina Rébora
Ya no sé qué decirte, Señor: lo he dicho todo; mis lamentos se apagan en el labio callado, no doy con la manera, ni acierto con el modo de dirigirme a Ti como en tiempo pasado. No puedo ni rezar, las palabras no encuentro de aquellas viejas preces de los años de infancia; me ahoga como un algo que se enraíza adentro...
DIÁLOGO CON DIOS
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor No te quiero sino porque te quiero y de quererte a no quererte llego y de esperarte cuando no te espero pasa mi corazón del frío al fuego. Te quiero sólo porque a ti te quiero, te odio sin fin, y odiándote te ruego, y la medida de mi amor viajero es no verte y amarte como un ciego. Tal vez...
Cien sonetos de amor
Delfina Acosta
Tan sólo los cocuyos para ver tus ojos y esas largas manos tuyas donde mi rostro pongo mientras cae un pronto atardecer que me desnuda. Porque este amor es noche sin su tálamo, y duerme solo y con su mal se cura: por eso es que te quiero. Yo acomodo este querer sin madre en la pastura. Si un vendaval enreda mis cabell...
Cocuyos
Luis de Góngora
Noble desengaño, Gracias doy al cielo Que rompiste el lazo Que me tenía preso. Por tan gran milagro Colgaré en tu templo Las graves cadenas De mis graves yerros. Las fuertes coyundas Del yugo de acero, Que con tu favor Sacudí del cuello, Las húmidas velas Y los rotos remos Que escapé del mar Y ofrecí en el puerto,...
Noble desengaño
Luis Alberto de Cuenca
Sombras, Propercio, sombras, gavilanes oscuros, imprecisos, niebla pura, cincha, brida y espuelas. No profanes el mástil del amor, la arboladura del deseo, la ofrenda de los manes, con la triste verdad de tu locura, cosmética, veneno, miel, divanes y el perfume letal de la lectura. Conocerás un puente de cuchillos,...
PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN
Jorge Luis Borges
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios serán favor tan misterioso como el mirar tu sueño implicado en la vigilia de mis brazos. Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria ...
Amorosa anticipación
Santiago Montobbio
A veces empiezan bien mis sueños, y entonces pueden llegar a ser playas de África o improbables pasajes de avión hacia el deseo. A veces empiezan bien mis sueños, a veces me recuerdan lugares que no he visto y en los que fuimos tan felices, lugares anónimos, antiguas cartas, aventuradas huidas y si hay suerte pueden ll...
En el orden que prefiera
Hilario Barrero
Única criatura, la claridad extiende sus raíces en la línea horizonte de la calle vacía, bautizando al color por su apellido: azules infantiles, verdes lluviosos, ocres enamorados, húmedos blancos que son frontera con la sábana tibia, el olor a café, la primera caricia, y el roce de la muerte que, temprana, ...
Early Sunday Morning
José Ángel Buesa
Ella no fue, entre todas, la más bella, pero me dio el amor más hondo y largo. Otras me amaron más; y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella. Acaso fue porque la amé de lejos, como una estrella desde mi ventana... Y la estrella que brilla más lejana nos parece que tiene más reflejos. Tuve su amor como una cos...
CANCIÓN DEL AMOR LEJANO
Manuel Acuña
Si tu alma pura es un broche que para abrirse a la vida quiere la calma adormecida de las sombras de la noche; si buscas como un abrigo lo más tranquilo y espeso, para que tu alma y tu beso se encuentren sólo conmigo; y si temiendo en tus huellas testigos de tus amores, no quieres ver más que flores, más que montañ...
MISTERIO
Octavio Paz
Canta en la punta del pino un pájaro detenido, trémulo, sobre su trino. Se yergue, flecha, en la rama, se desvanece entre alas y en música se derrama. El pájaro es una astilla que canta y se quema viva en una nota amarilla. Alzo los ojos: no hay nada. Silencio sobre la rama, sobre la rama quebrada.
La rama
Omar García Ramírez
El día que mataron a Icarus el sol estaba en lo alto. Un disco de oro que ardiera como un gran crisol... Icarus intentaba escapar del laberinto. Se había ejercitado en la aérea gimnasia del vuelo, con dedicación y celo. Tenía unos bíceps apolíneos y trapecios de bronce correoso, me dijeron los que vieron su cadáver tir...
El día que mataron a Ícarus
Omar García Ramírez
Franz: Sé que no es tiempo de escribir cartas, afuera llueve y el papel con sus carteros se ha desleído una mancha gris como una tarde en el invierno de Praga. Los hombres hacen fogatas en los andenes de los almacenes debajo de las vitrinas en donde hermosas mujeres de plástico mueren de tristeza. Es un noviembre salp...
La carta a Franz Kafka
Luis de Góngora
La plaza, un jardín fresco; los tablados, Un encañado de diversas flores; Los toros, doce tigres matadores, A lanza y a rejón despedazados; La jineta, dos puestos coronados De príncipes, de grandes, de señores; Las libreas, bellísimos colores, Arcos del cielo, o proprios o imitados; Los caballos, favonios andaluces...
DE UNAS FIESTAS EN VALLADOLID
Mario Benedetti
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, mi paisaje de otoño desolado, elegiría, robaría esta calle que es anterior a mí y a todos. Ella devuelve mi mirada inservible, la de hace apenas quince o veinte años cuando la casa verde envenenaba el cielo. Por eso es cruel dejarla recién atardecida con tantos balcon...
Elegir mi paisaje
Pablo Neruda
I Del aire al aire, como una red vacía, iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando y despidiendo, en el advenimiento del otoño la moneda extendida de las hojas, y entre la primavera y las espigas, lo que el más grande amor, como dentro de un guante que cae, nos entrega como una larga luna. (Días de fulgor vivo e...
Alturas de Macchu Picchu
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Amor, de grano a grano, de planeta a planeta, la red del viento con sus países sombríos, la guerra con sus zapatos de sangre, o bien el día y la noche de la espiga. Por donde fuimos, islas o puentes o banderas, violines del fugaz otoño acribillado, repitió la alegría los labios de la copa, ...
Cien sonetos de amor
Lope de Vega
Érase el mes de más hermosos días, y por quien más los campos entretienen, señora, cuando os vi, para que penen tantas necias de Amor filaterías. Imposibles esperan mis porfías, que como los favores se detienen, vos triunfaréis cruel, pues a ser vienen las glorias vuestras, y las penas mías. No salió malo este vers...
DICE EL MES EN QUE SE ENAMORÓ
Amado Nervo
Tú que piensas que no creo cuando argüimos los dos, no imaginas mi deseo, mi sed, mi hambre de Dios; ni has escuchado mi grito desesperante, que puebla la entraña de la tiniebla invocando al Infinito; ni ves a mi pensamiento, que empeñado en producir ideal, suele sufrir torturas de alumbramiento. Si mi esp...
La sombra del ala
Juan José Vélez Otero
No sólo flor y mar, también es fuego constante el de tu carne, el de tu rosa, abeja zumbadora, mariposa de pluma, silbo y sol, verano y juego. Derramas el caudal de nieve, y luego, liberas un volcán que, ciego, osa ungir el corazón de mirto y fosa, de sábana, hoja azul, dulzor y espliego. Yo sé que en el silencio te ...
No sólo flor y mar
Gabriela Mistral
Padre Nuestro, que estás en los cielos, ¡por qué te has olvidado de mí! Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado, y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo, y lo diste al lagar carmesí; y aventaste las hojas del álamo, con tu aliento, en ...
Nocturno
Delfina Acosta
¿ Qué historia cuenta, si el ciprés se arquea, y la higuera se rompe, el loco viento ? ¿ Si las puertas se cierran de repente, es que ha estallado su terrible genio ? Ya sufrir pareciera cuando el lobo aterra con su aullido, desde lejos, mientras la tos despierta al moribundo, y ladra sin dejar dormir el perro. Si la...
¿Qué historia cuenta?
Manuel Machado
A Jean Moreas El conde, orgullo y gloria, las damas galantea y a los nobles zahiere —madrigal y epigrama—, cuando un paje, de lejos y por señas, le llama. No lleva el paje escudo ni señorial librea. «Venid —le dice quedo—; seguidme... ¡a donde sea! Sólo deciros puedo que es hermosa la dama... Mas a oscuras el sitio...
LA CORTE
Vicente Aleixandre
¿Qué linfa esbelta, de los altos hielos hija y sepulcro, sobre el haz silente rompe sus fríos, vierte su corriente, luces llevando, derramando cielos? ¿Qué agua orquestas bajo los mansos celos del aire, muda, funde su crujiente espuma en anchas copias y consiente, terso el diálogo, signo y luz gemelos? La alta noch...
A FRAY LUIS DE LEÓN
Vicente Aleixandre
No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente, las huellas de unos besos, ese resplandor que aun de día se siente si te acercas, ese resplandor contagioso que me queda en las manos, ese río luminoso en que hundo mis brazos, en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida...
VEN, SIEMPRE VEN
Miguel de Unamuno
La mar ciñe a la noche en su regazo y la noche a la mar; la luna, ausente; se besan en los ojos y en la frente; los besos dejan misterioso trazo. Derrítense después en un abrazo, tiritan las estrellas con ardiente pasión de mero amor, y el alma siente que noche y mar se enredan en su lazo. Y se baña en la oscura lejan...
La mar ciñe a la noche su regazo
Manuel Machado
A Jacinto Benavente ¡Qué bonita es la princesa! ¡Qué traviesa! ¡Qué bonita! ¡La princesa pequeñita de los cuadros de Watteau! ¡Yo la miro, yo la admiro, yo la adoro! Si suspira, yo suspiro; si ella llora, también lloro; si ella ríe, río yo. Cuando alegre la contemplo, como ahora, me sonríe... Y otras veces su mir...
FIGULINAS
para la familia
Te fuiste de mi lado. En silencio fue tu partida. Mi corazón se ha desangrado por tan súbita despedida. Tu espíritu luchador a la vida se aferraba. Más Dios, desesperado, a su lado te llamaba. En ángel te has convertido. Velando por nosotros estás. Aguardando que se cumpla la cita de reunirnos en la eternidad. Sin em...
A mi madre
Amado Nervo
Pasas por el abismo de mis tristezas como un rayo de luna sobre los mares, ungiendo lo infinito de mis pesares con el nardo y la mirra de tus ternezas. Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; mas, salvando del tiempo los valladares, como un rayo de luna sobre los mares pasas por el abismo de mis tristezas. No m...
Pasas por el abismo de mis tristezas
Antonio Machado
Heme aquí ya, profesor de lenguas vivas (ayer maestro de gay-saber, aprendiz de ruiseñor), en un pueblo húmedo y frío, destartalado y sombrío, entre andaluz y manchego. Invierno. Cerca del fuego. Fuera llueve un agua fina, que ora se trueca en neblina, ora se torna aguanieve. Fantástico labrador, pienso en...
Poema de un día. Meditaciones rurales
Salvador García Ramírez
Latfi pregona chicles por los trenes desde Sousse a Mahdia. Arrastra su bastón de primera a segunda: en la mano una caja de fresa y clorofila. ¡Clorofile, clorofile! (el cuello sudoroso, sucio el vagón, la empuñadura sucia), impasible repite su romanza. La gente con que choca ni compra ni le mira. La suerte le ha ele...
Clorofile
Víctor Botas
Entre las olas que se obstinan en la arena y los tamarindos que se mecen en manos de la brisa surge súbita como un salto de gacela la mirada temible de una niña.
Mediodía
Mario Benedetti
A veces por supuesto usted sonríe y no importa lo linda o lo fea lo vieja o lo joven lo mucho o lo poco que usted realmente sea sonríe cual si fuese una revelación y su sonrisa anula todas las anteriores caducan al instante sus rostros como máscaras sus ojos duros frágiles como espejos en óvalo su boca de morder su me...
Arco iris
Alfredo Lavergne
En la cintura trenzada de estos versos Llevo la joya banal La mal ubicada ciudad La tierra natal La tierra que produce emigrantes La tierra que se empobrece con el destierro La tierra que te oprime dentro de sus muros La tierra de exilio existencial La tierra con su arena Y es otra la urbe donde aprendemos La diferenci...
El vinagre no es vino agrio
Basilio Fernández
Los degenerados morales, los incorruptibles de delicadas maneras, los exquisitos de la usura, exigen a veces muy poca luna para morir de amor. Esto es obvio. Nadie lo reconoce con el plumaje de la vanagloria ni como proveedores de la real casa ni como contribuyentes al erario público. Hasta que un día se marchitan de p...
Los degenerados morales...
Garcilaso de la Vega
En fin, a vuestras manos he venido, do sé que he de morir tan apretado, que aun aliviar con quejas mi cuidado, como remedio, me es ya defendido; mi vida no sé en qué se ha sostenido, si no es en haber sido yo guardado para que sólo en mí fuese probado cuanto corta una espada en un rendido. Mis lágrimas han sido der...
SONETO II
Vicente García
Una ciudad y un hombre. Un hombre solo Que avanza por las calles atestadas En busca de la paz. No encuentra a nadie. Pronto será de noche y siente frío. Busca su propio rostro, el rostro efímero Que va cambiando el mundo, las razones De esta ciudad vacía de razones, Perdida en el espacio y en el tiempo. Entonces acom...
Una ciudad y un hombre
Luis de Góngora
La más bella niña De nuestro lugar, Hoy viuda y sola Y ayer por casar, Viendo que sus ojos A la guerra van, A su madre dice, Que escucha su mal: Dejadme llorar Orillas del mar. Pues me distes, madre, En tan tierna edad Tan corto el placer, Tan largo el pesar, Y me cautivastes De quien hoy se va Y lleva las llaves D...
Dejadme llorar
Luis Alberto de Cuenca
Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa. Me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando rí...
EL DESAYUNO
William Shakespeare
Las horas que gentiles compusieron tal visión para encanto de los ojos, sus tiranos serán cuando destruyan una belleza de suprema gracia: porque el tiempo incansable, en torvo invierno, muda al verano que en su seno arruina; la savia hiela y el follaje esparce y a la hermosura agosta entre la nieve. Si no quedara la ...
Las horas que gentiles compusieron...
Oliverio Girondo
Sigo solo me sigo y en otro absorto otro beodo lodo baldío por neuroyertos rumbos horas opio desfondes me persigo junto a tan tantas otras bellas concas corolas erolocas entre fugaces muertes sin memoria y a tantos otros otros grasos ceros costrudos que me opan mientras sigo y me sigo y me recontrasigo de un extremo ...
ARIDANDANTEMENTE
Mario Benedetti
Sigo en pie por latido por costumbre por no abrir la ventana decisiva y mirar de una vez a la insolente muerte esa mansa dueña de la espera sigo en pie por pereza en los adioses cierre y demolición de la memoria no es un mérito otros desafían la claridad el caos o la tortura seguir en pie quiere...
En pie
Fernando de Herrera
Rojo sol, que con hacha luminosa cobras el purpúreo y alto cielo, ¿hallaste tal belleza en todo el suelo, que iguale a mi serena Luz dichosa? Aura süave, blanda y amorosa, que nos halagas con tu fresco vuelo, ¿cuando se cubre del dorado velo mi Luz, tocaste trenza más hermosa? Luna, honor de la noche, ilustre coro ...
Rojo sol
Pablo Neruda
Yo vine del Sur, de la Frontera. La vida era lluviosa. Cuando llegué a Santiago me costó mucho cambiar de traje. Yo venía vestido de riguroso invierno. Flores de la intemperie me cubrían. Me desangré mudándome de casa. Todo estaba repleto, hasta el aire tenía olor a gente triste. En las pensiones se caía el papel de la...
Oda a la envidia
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, invisible en tu sueño, seriamente nocturna, mientras yo desenredo mis preocupaciones como si fueran redes confundidas. Ausente, por los sueños tu corazón navega, pero tu cuerpo así abandonado respira buscándome sin verme, completando mi sueño...
Cien sonetos de amor
María Eugenia Caseiro
Los trenes pasan a ambos lados de Dios sin arruinar la muerte que lima cada paso. Ausentes de palabra de leyes, de constelaciones caminan lentamente mordiendo las arenas sin pudor. Se anaranjan descienden, almas en pena; después de las campanas anochecen. En la reserva en el gris empedrado bajo el ocre desteñido de ...
Van los trenes
Gutierre de Cetina
¿Qué aprovecha, señor, andar buscando hora el puerco montés cerdoso y fiero?, ¿qué aprovecha seguir ciervo ligero ni con hierba crüel andar tirando?; ¿qué aprovecha, señor, ir remontando la garza con halcón muy altanero?, ¿qué aprovecha, señor, tirar certero allí una liebre, aquí un faisán matando?; si va siempre t...
Qué aprovecha, señor, andar buscando
José María Gabriel y Galán
Lejos, bastante lejos, del pueblo mío, encerrado en un monte triste y sombrío, hay un valle tan lindo que no hay quien halle un valle tan ameno como aquel valle. Entre sus arboledas, por la espesura solitaria y tranquila, corre y murmura una fuente tranquilina y bullanguera, a que dieron por nombre Fuente Vaquera. ...
LA FUENTE VAQUERA
Garcilaso de la Vega
Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por dó me ha traído, hallo, según por do anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado; mas cuando del camino estoy olvidado, a tanto mal no sé por dó he venido: sé que me acabo, y mas he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Yo acabaré, que me ent...
SONETO I
Luis de Góngora
Sobre dos urnas de cristal labradas, De vidrio en pedestales sostenidas, Llorando está dos ninfas ya sin vidas, El Betis en sus húmidas moradas, Tanto por su hermosura dél amadas, Que, aunque las demás ninfas doloridas Se muestran, de su tierno fin sentidas, Él, derramando lágrimas cansadas: «Almas», les dice, «vue...
EN LA MUERTE DE DOS SEÑORAS MOZAS
Amado Nervo
Porque contemplo aún albas radiosas y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas en que tiembla el lucero de Belén, y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas gracias, ¡está bien! Porque en las tardes, con sutil desmayo, piadosamente besa el sol mi sien, y aun la transfigura con su rayo: gracias, ¡está bien! Porque en las noc...
¡Está bien!
Jordi Doce
La luz de media tarde entre la hiedra, la lumbre inextinguible de algún sueño, el niño que se ahoga de risa en su columpio, el temblor repentino de tus muslos, el calor que insinúan tus mejillas al despertarte embriagada de sueño, respirar el vaho gris de la escarcha, jugar al abandono en estas calles donde la clarid...
Despojos
Francisco Álvarez
Te vi en el vórtice del remolino de luz, ceñido en torno a tus caderas, la túnica arrancada por el viento, sobre fondo de estrellas, rebaños de centauros chapoteando en juego en la ribera. Protegías los senos descubiertos con ambas manos, y la cabellera larga, sedosa, flotaba al aire suelta. Qué contraste de labios y...
VIRGINAL
Federico García Lorca
En el blanco infinito, nieve, nardo y salina, perdió su fantasía. El color blanco, anda, sobre una muda alfombra de plumas de paloma. Sin ojos ni ademán, inmóvil sufre un sueño. Pero tiembla por dentro. En el blanco infinito, ¡qué pura y larga herida dejó su fantasía! En el blanco infinito. Nieve. Nardo. ...
Juan Ramón Jiménez
Jaime Sabines
Miss X, sí, la menuda Miss Equis, llegó, por fin, a mi esperanza: alrededor de sus ojos, breve, infinita, sin saber nada. Es ágil y limpia como el viento tierno de la madrugada, alegre y suave y honda como la yerba bajo el agua. Se pone triste a veces con esa tristeza mural que en su cara hace ídolos rápidos...
Miss X
Manuel José Othón
I ¿Por qué a mi helada soledad viniste cubierta con el último celaje de un crepúsculo gris?... Mira el paisaje, árido y triste, inmensamente triste. Si vienes del dolor y en él nutriste tu corazón, bien vengas al salvaje desierto, donde apenas un miraje de lo que fue mi juventud existe. Mas si acaso no...
IDILIO SALVAJE
María Eugenia Caseiro
Los silencios deben parir por ende silencios para permitirte sentado en el origen nuevamente elegido tú mismo rey de tus melancolías encontrarte. Una oscuridad nace en tus alas te amordaza los pulmones novios bajo el humo en la basura trazada con el...
Olvidado de silencio y mancha
Lope de Vega
Pululando de culto, Claudio amigo, minotaurista soy desde mañana; derelinquo la frasi castellana, vayan las Solitúdines conmigo. Por precursora, desde hoy más me obligo al aurora llamar Bautista o Juana, chamelote la mar, la ronca rana mosca del agua, y sarna de oro al trigo. Mal afecto de mí, con tedio y murrio, c...
Pululando de culto
Luis de Góngora
No en bronces, que caducan, mortal mano, Oh católico Sol de los Bazanes (Que ya entre gloriosos capitanes Eres deidad armada, Marte humano), Esculpirá tus hechos, sino en vano, Cuando descubrir quiera tus afanes Y los bien reportados tafetanes Del turco, del inglés, del lusitano. El un mar de tus velas coronado, De...
DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
Marilina Rébora
a Rafael de Diego I La mecedora de la abuela acunó mis años de infancia, horas del arrorró y «La Pájara Pinta»; después a su compás el corazón joven leyó los poetas, y al andar del tiempo, con llanto y canciones, me sorprendió en sus brazos, del amor, la dolencia. II Estás lejos, amor: te cubre el f...
CONFIDENCIAS DE AMOR
Carlos Bousoño
(Éxtasis de alta contemplación) No había ni rastro del día. (En la región veloz y fría allí está inmóvil el verano.) Nada en el alma se sentía que fuese dolor o alegría. Y aunque en la aldaba ya la mano, allá en la casa que dormía, quien iba a entrar se detenía. Y si mirabais por el vano de la escalera q...
HOMENAJE A SANTA TERESA
Antonio Machado
Lejos de tu jardín quema la tarde inciensos de oro en purpurinas llamas, tras el bosque de cobre y de ceniza. En tu jardín hay dalias. ¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece la obra de un peluquero, con esa pobre palmerilla enana, y ese cuadro de mirtos recortados... y el naranjito en su tonel... El agua de la ...
Jardín
Vicente Huidobro
Mi espejo, corriente por las noches, Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto. Mi espejo, más profundo que el orbe Donde todos los cisnes se ahogaron. Es un estanque verde en la muralla Y en medio duerme tu desnudez anclada. Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos, Mis ensueños se alejan como barcos. De pie en la po...
EL ESPEJO DE AGUA
Odette Alonso
Como sombras danzantes saliendo del telón azules los anillos te atenazan bajo una lluvia espesa. Era tibio tu cuerpo arañas asesinas sobre los vidrios rotos y el atrio de la iglesia donde jugaba un niño. Voces lejanas alegres pesadillas bailan sobre la inútil falange enfebrecida colman como lamentos la noche del espe...
INSOMNIOS EN LA NOCHE DEL ESPEJO
Ricardo Dávila Díaz Flores
Caen las hojas, caen las piedras... salgo a caminar para perderte quiero que te vayas pero vas conmigo, cambias de acera cuando yo lo hago me alcanzas, no te veo me rebasas; te persigo caen las hojas, caen las piedras, caminas para que me pierda pero voy contigo cambio de acera cuando tú lo haces te alcanzo, te rebaso ...
Uno mismo
Antonio Machado
Era una noche del mes de mayo, azul y serena. Sobre el agudo ciprés brillaba la luna llena, iluminando la fuente en donde el agua surtía sollozando intermitente. Sólo la fuente se oía. Después, se escuchó el acento de un oculto ruiseñor. Quebró una racha de viento la curva del surtidor. Y una dulce melodía...
A Juan Ramón Jiménez
Lope de Vega
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta cubierto de rocío pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío, si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el...
Qué tengo yo que mi amistad procuras
Amado Nervo
"Vivir sin tus caricias es mucho desamparo; vivir sin tus palabras es mucha soledad; vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro, es mucha oscuridad..." Vuelvo pálida novia, que solías mi retorno esperar tan de mañana, con la misma canción que preferías y la misma ternura de otros días y el mismo amor de siempre, ...
El retorno
Ramón López Velarde
Soñé que comulgaba, que brumas espectrales envolvían mi pueblo, y que Nuestra Señora me miraba llorar y anegar su Santuario. Tanto lloré, que al fin mi llanto rodó afuera e hizo crecer las calles como en un temporal; y los niños echaban sus barcos papeleros, y mis paisanas, con la falda hasta el huesito, según se di...
EL SUEÑO DE LA INOCENCIA
Gabriela Mistral
A la cara de mi hijo que duerme, bajan arenas de las dunas, flor de la caña y la espuma que vuela de la cascada... Y es sueño nada más cuanto le baja; sueño cae a su boca, sueño a su espalda, y me roban su cuerpo junto con su alma. Y así lo van cubriendo con tanta maña, que en la noche no tengo hijo ni ...
Devuelto
Leopoldo Marechal
Yo cantara tus ojos en estrofas sutil porque el arte me ha dado su lira de marfil; pero al mirar tus ojos de un azul tan profundo, solo se la canción mas antigua del mundo... Yo podría decir el frescor de tu boca forjando con mis rimas una hipérbole loca; pero cuando en la fiebre de tus labios me hundo solo se la ca...
LA ANTIGUA CANCIÓN
Gerardo Diego
Góngora 1927 Era el mes que aplicaba sus teorías cada vez que un amor nacía en torno cediendo dócil peso y calorías cuando por caridad ya para adorno en beneficio de esos amadores que hurtan siempre relámpagos y flores Ella llevaba por vestido combo un proyecto de arcángel en relieve Del hombro al pie su línea exac...
AMOR
Teresa Palazzo Conti
Una vez más los buitres desgarrarán el centro de su figura rota. Desde la piedra falsa que grita y descontrola, se estremece la celda que llaga sus espaldas. Entre los ojos de agua del cautivo inocente, se postra una mirada peregrina y ancla una mueca sorda en el muelle de sus labios. Se agotaron las fuerzas, y el e...
En carne viva
Pablo Neruda
DESEMBARQUÉ en Picasso a las seis de los días de otoño, recién el cielo anunciaba su desarrollo rosa, miré alrededor, Picasso se extendía y encendía como el fuego del amanecer. Lejos atrás quedaban las cordilleras azules y entre ellas levantándose en el valle el Arlequín de ceniza. H...
Llegada a Puerto Picasso
Oliverio Girondo
Mi Lu mi lubidulia mi golocidalove mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma y descentratelura y venusafrodea y me nirvana el suyo la crucis los desalmes con sus melimeleos sus eropsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y gormullos mi lu mi luar mi mito demonoave dea rosa mi pez hada mi luvisita nimia ...
MI LUMÍA
Gerardo Diego
A Melchor Fernández Almagro. Los días niños cantan en mi ventana Las casas son todas de papel y van y viven las golondrinas doblando y desdoblando esquinas Violadores de rosas Gozadores perpetuos del marfil de las cosas Ya tenéis aquí el nido que en la más ardua grúa se os ha construido Y desde él cantaréis todos...
PRIMAVERA
Francisco Álvarez
Sin vacilar, tu sombra fugitiva desliza imperceptible su figura bajo mi puerta, cada noche oscura, abrazándose a mí, tensa y lasciva. Indiferentemente insensitiva al sueño de mi esposa, me procura el raudal de placeres de locura de esta pasión fatal que me cautiva. ¡Qué deliciosa, ardiente mensajera, vibrante cual ...
TU SOMBRA
Pedro Salinas
Si no fuera por la rosa frágil, de espuma, blanquísima, que él, a lo lejos se inventa, ¿quién me iba a decir a mí que se le movía el pecho de respirar, que está vivo, que tiene un ímpetu dentro, que quiere la tierra entera, azul, quieto, mar de julio?
ORILLA
Luis Benítez
Cruza tu voz los círculos del sueño, como si un dios antiguo te cerrara la boca, ¿detrás de qué otros cantos sin estela en qué aguas? Es de día en tu sueño bajo un sol diferente, sonámbula a la vez en la orilla y el centro. Oh no despierten a la elegida en las profundas gargantas de las cosas, que nadie, cruzando la h...
Entonces, el canto...
Pablo Neruda
Cebolla, luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío. Bajo la tierra fue el milagro y cuando apareció tu torpe tallo verde, y nacieron tus hojas como espadas en el huerto, la tierra acumuló su poderío most...
Oda a la cebolla
Toni García Arias
Como barcos anclados en un mar cerezo duermen sobre mi mesilla versos de Cavafis, Borges, Pavese. En las costas de Fisterra, al anochecer, las madres de los marineros encienden infinitas velas para que iluminen con su luz la travesía de los barcos que se desvanecen sin memoria en el horizonte. El tiempo palidece temb...
De regreso
Pedro Calderón de la Barca
SEGISMUNDO Es verdad, pues: reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos. Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar. Sueña el rey que es rey, y vive con ...
LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA III - ESCENA XIX
Rubén Darío
Después de Azul... después de Los Raros, voces insinuantes, buena y mala intención, entusiasmo sonoro y envidia subterránea ?todo bella cosecha?, solicitaron lo que, en conciencia, no he creído fructuoso ni oportuno: un manifiesto. Ni fructuoso ni oportuno: a) Por la absoluta falta de elevación mental de la mayoría...
Palabras liminares
Fa Claes
Hormiguean veinte millones en la ciudad de México. ¿Cuántos millones en Nueva York? ¿Cuántos millones en Pekín, en Shanghai, en Hong Kong, en Bangkok, en Hanoi? Hormiguean en París diez millones. ¿Cuántos millones en Moscú? ¿Cuántos en Buenos Aires, o en Río, cuántos en Londres? Hormiguean en Atenas tres millones. ¿C...
Hormiguear
Omar García Ramírez
Grande y oblicua la corazonada, una flecha de basalto que se encarna sobre la floreciente plenitud del silencio. Cuchillada de ceniza en la cara de una ciudad que se va diluyendo, adentro, en su bruma de invierno. Solo queda la huella de la mano que arañaba contra el cristal empañado, la herida negra que no duele, aden...
Grande y oblicua la corazonada
Luis de Góngora
Que pida a un galán Minguilla Cinco puntos de jervilla, Bien puede ser; Mas que calzando diez Menga, Quiera que justo le venga, No puede ser. Que se case un don Pelote Con una dama sin dote, Bien puede ser; Mas que no dé algunos días Por un pan las damerías, No puede ser. Que la viuda en el sermón Dé mil suspir...
Que pida a un galán Minguilla
Rubén Izaguirre Fiallos
Después de caminar dieciséis kilómetros en mi propio cuarto, descubro que sólo mide dos metros de ancho, por tres de largo.
XXXVI
Miguel Hernández
Alto soy de mirar a las palmeras, rudo de convivir con las montañas... Yo me vi bajo y blando en las aceras de una ciudad espléndida de arañas. Difíciles barrancos de escaleras, calladas cataratas de ascensores, ¡qué impresión de vacío!, ocupaban el puesto de mis flores, los aires de mis aires y mi río. Yo vi lo más...
EL SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA
Rubén Darío
Qué alegre y fresca la mañanita! Me agarra el aire por la nariz: los perros ladran, un chico grita y una muchacha gorda y bonita, junto a una piedra, muele maíz. Un mozo trae por un sendero sus herramientas y su morral: otro con caites y sin sombrero busca una vaca con su ternero para ordeñarla junto al corra...
Del trópico
Lope de Vega
Zagalejo de perlas, hijo del Alba, ¿dónde vais que bace frío tan de mañana? Como sois lucero del alma mía, al traer el día nacéis primero; pastor y cordero sin choza y lana, ¿dónde vais que bace frío tan de mañana? Perlas en los ojos, risa en la boca, las almas provoca a placer y enojos; cabellitos rojos, boca de g...
Zagalejo de perlas
Oliverio Girondo
De vértices quemados de subsueño de cauces de preausencia de huracanados rostros que trasmigran de complejos de niebla de gris sangre de soterráneas ráfagas de ratas de trasfiebre invadida con su animal doliente cabellera de líbido su satélite angora y sus ramos de sombras y su aliento que entrecorre las algas del pu...
ALTA NOCHE
José Ángel Valente
La ventana con vistas al desnudo donde aún sobrenada un seno solitario, se prolonga imposible la tristísima longitud de una media abandonada, y los gatos erráticos, las pálidas botellas, la lámpara encendida, moribunda señora, en rigor para quién.
VENTANA
José Luis Piquero
Va a seguir, pero duda, y se detiene a saludar mejor. Acaso entiende que la frecuencia obliga a cierto aumento en lo que atañe a calidad y tiempo. Recuerdo que hace sólo unas semanas nos cruzábamos y él me saludaba con hastaluego y mínima sonrisa, sencillez que también se agradecía por cómoda y ausente de embarazo (nun...
Conocidos
Gerardo Diego
A Manuel Machado. Están todas También las que se encienden en las noches de moda Nace del cielo tanto humo que ha oxidado mis ojos Son sensibles al tacto las estrellas No sé escribir a máquina sin ellas Ellas lo saben todo Graduar el mar febril y refrescar mi sangre con su nieve infantil La noche ha abierto el ...
NOCTURNO
Gonzalo Rojas
Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación, se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones una semana más, los días van tan rápidos al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas. Vuelvo a m...
LOS DÍAS VAN TAN RÁPIDOS
José Santos Chocano
Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión, ¿para mi sed no tienes agua?, ¿para mi frío, cobertor?, ¿parco maíz para mi hambre?, ¿para mi sueño, mal rincón? ¿breve quietud para mi andanza?... —¡Quién sabe, señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son: ¿ignoras tú que deben tuyas ser, ...
¡QUIÉN SABE!