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Marilina Rébora
Se lo ha llevado el viento, esa mano de olvido, el pequeño mensaje que quedara en la puerta; se fue sobrevolando, como ebrio o perdido, la rumorosa calle, en la tarde desierta. Allá irá, todo alma de amor estremecido, náufrago diminuto con dirección incierta, agonizante espíritu, el que pudo haber sido alegría del s...
EL MENSAJE PERDIDO
Teresa Domingo Català
¿Cómo podrás volver a ser quién eres? Si la noche te coge de la mano, te lleva más allá de las estrellas, junto al país donde los niños lloran. ¿Qué le explicarás a tu incierto amante? Cuando la bruma envuelva tu sagrario y tus pechos estén áridos de alas, y hacia el norte no veas ningún trance: ¿Qué aprenderás de ...
Las horas oscuras
Federico García Lorca
Cuando llegue la luna llena iré a Santiago de Cuba, iré a Santiago, en un coche de agua negra. Iré a Santiago. Cantarán los techos de palmera. Iré a Santiago. Cuando la palma quiere ser cigüefla, iré a Santiago. Y cuando quiere ser medusa el plátano, iré a Santiago. Iré a Santiago con la rubia cabeza de Fo...
Son de negros en Cuba
Omar García Ramírez
(¡que reviente mi quilla, que por fin vaya a pique!) LE BATEAU IVRE. A. R. Después que el amor contranatura le dejase una herida negra y supurante, y que el castillo del alba Se derrumbase con el rayo de la tormenta; que la torre de Notre Dame, cayera sobre su cabeza rompiéndole los sueños, tres costillas y un par d...
Rimbaud en Abisinia
Luis de Góngora
Montaña inaccesible, opuesta en vano Al atrevido paso de la gente (O nubes humedezcan tu alta frente, O nieblas ciñan tu cabello cano), Caistro el mayoral, en cuya mano En vez de bastón vemos el tridente, Con su hermosa Silvia, Sol luciente De rayos negros, serafin humano, Tu cerviz pisa dura; y la pastora Yugo te ...
AL PUERTO DE GUADARRAMA
cristianos
(Elvira Vila Massana)Cual oveja descarriada Huyendo de su Pastor, Asi andaba yo alejada Del camino del Señor. Pero mi buen Salvador Me miró y me vio perdida Y vino lleno de amor A salvarme y darme vida. Con tanto amor me buscó Mi amantísimo Pastor, Que su sangre derramó Por librarme del dolor. En vez de darme castigo...
La oveja perdida (Elvira Vila Massana)
Manuel Machado
I Por una de esas raras reflexiones de la luz, que los físicos explicarán llenando de fórmulas un libro... Mirándome las manos —como hacen los enfermeros de continuo— veo en la faceta de un diamante, en una faceta del diamante de mi anillo, reflejarse tu cara, mientras piensas que divago o medito ...
DOLIENTES MADRIGALES
Luis Alberto de Cuenca
Nada, ni el sordo horror, ni la ruidosa verdad, ni el rostro amargo de la duda, ni este incendio en la selva de mi cuerpo que amenaza con no extinguirse nunca, ni la terrible imagen que golpea mis ojos y tortura mi cerebro, ni el juego cruel, ni el fuego que destruye esa otra imagen de armonía y fuerza, ni tus palabr...
LA HERIDA
Pablo Neruda
CUANDO miro la forma de América en el mapa, amor, a ti te veo: las alturas del cobre en tu cabeza, tus pechos, trigo y nieve, tu cintura delgada, veloces ríos que palpitan, dulces colinas y praderas y en el frío del sur tus pies terminan su geografía de oro duplicado. Amor, cuando te toco no sólo han recorrido mis man...
Pequeña América
Ramón López Velarde
La edad del Cristo azul se me acongoja porque Mahoma me sigue tiñendo verde el espíritu y la carne roja, y los talla, el beduino y a la hurí, como una esmeralda en un rubí. Yo querría gustar del caldo de habas, mas en la infinidad de mi deseo se suspenden las sílfides que veo como en la conservera las guayabas. La ...
TREINTA Y TRES
Luis Antonio Chávez
a mi hija que aún no nace Celebremos la noche la conquista de un nuevo día el verbo no conjugado la voz añeja perdida en el miasma el silencio vertiendo lo perdido... Mujer, veo tu vientre creciendo y en mi ansiedad pido diluyamos un nombre, la química de lo que no se hizo... Empujemos la noche... el grito atrapado ...
Nocturno
Gabriela Mistral
Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles hay besos enigmáticos, sinceros hay besos que se dan sólo las almas hay besos por prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que h...
Besos
Marilina Rébora
Ya no sé qué pensar de mi propia existencia, aun si he de poder soportar esta vida, que en viéndome al espejo descubro en tal presencia un ser a todo hostil que extraño me intimida. Deslízanse las horas fuera de mi conciencia; todo se me aparece como cruel despedida por no sé qué catástrofe de fatal evidencia y adol...
DIOS ME SALVA
José Martí
Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche. ¿O son una las dos? No bien retira su majestad el sol, con largos velos y un clavel en la mano, silenciosa Cuba cual viuda triste me aparece. ¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento que en la mano le tiembla! Está vacío mi pecho, destrozado está y vacío en donde estaba el co...
Dos patrias
Gerardo Diego
Las campanas en flor no se han hecho para los senos de oficina ni el tallo esbelto de los lápices remata en cáliz de condescendencia La presencia de la muerte se hace cristal de roca discreta para no estorbar el intenso olor a envidia joven que exhalan los impermeables Y yo quiero romper a hablar a hablar en palabra...
CONTINUIDAD
Efraín Huerta
No la veo, no me baña su doloroso color, ni la oigo correr sobre las piedras, ni mis manos la tocan, ni mis cabellos se oscurecen, ni siquiera mis huesos se ponen amarillos, ni aún mi saliva es verde, amarga y pálida. No la he visto. No. No la he sentido en mi propia sangre revolotear como pájaro perdido, llorando o...
ESA SANGRE
Luis Cernuda
Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente, derriban los instintos como flores, deseos como estrellas para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre. Que derriben también imperios de una noche, monarquías de un beso, no significa nada; que derriben los ojos, que derriben las manos como estatuas vacía...
Todo esto por amor
Josefina Plá
Carne transida, opaco ventanal de tristeza, agua que huye del cielo en perpetuo temblor; vaso que no ha sabido colmarse de pureza ni abrirse ancho a los negros raudales del horror. ¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte, boca que no ha rendido su gran beso de amor! Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte que...
Soy
Josefina Plá
...Tan sólo una mirada, una pupila sólo para todas las cosas. Para la aurora y el ocaso, para el amor y el odio, para el amante y el verdugo, la paloma y la víbora, la estrella y la luciérnaga. Solamente unas manos para el cáliz y el látigo, para la rosa y para el cacto. Solamente unas manos para la arena y el rocío, ...
Tan sólo
Teresa Domingo Català
La cera viva de retales sabios aviva, con el poso de las piedras, las naves acerosas del ayer. Insemina en la llama de la vela el último perdón insobornable. Acrecienta el único dolor que verá su reverso circundado. Atrapa cien mil huellas boreales que insisten en vivir abigarradas. Sentencia la venida del cordero ...
El dolor
Pablo Neruda
ALLÍ termina todo y no termina: allí comienza todo: se despiden los ríos en el hielo, el aire se ha casado con la nieve, no hay calles ni caballos y el único edificio lo construyó la piedra. Nadie habita el castillo ni las almas perdidas que frío y viento frío amedrentaron: es sola allí la soledad del mundo, y por eso ...
Piedras antárticas
José Lezama Lima
Ah, que tú escapes en el instante en el que ya habías alcanzado tu definición mejor. Ah, mi amiga, que tú no querías creer las preguntas de esa estrella recién cortada, que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga. Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño, cuando en una misma agua discursiva se bañan el...
AH, QUE TÚ ESCAPES
Bartolomé Leonardo de Argensola
Yo os quiero confesar, don Juan, primero, que aquel blanco y color de doña Elvira no tiene de ella más, si bien se mira, que el haberle costado su dinero. Pero tras eso confesaros quiero que es tanta la beldad de su mentira, que en vano a competir con ella aspira belleza igual de rostro verdadero. Mas ¿qué mucho qu...
A UNA MUJER QUE SE AFEITABA Y ESTABA HERMOSA
Mario Benedetti
Para matar al hombre de la paz para golpear su frente limpia de pesadillas tuvieron que convertirse en pesadilla para vencer al hombre de la paz tuvieron que congregar todos los odios y además los aviones y los tanques para batir al hombre de la paz tuvieron que bombardearlo hacerlo llama porque el hombre de la paz era...
Allende
Pablo Neruda
ASOMANDO a la noche en la terraza de un rascacielos altísimo y amargo pude tocar la bóveda nocturna y en un acto de amor extraordinario me apoderé de una celeste estrella. Negra estaba la noche y yo me deslizaba por la calle con la estrella robada en el bolsillo. De cristal tembloroso parecía y era de pronto como si I...
Oda a una estrella
Ramón de Campoamor
¡Ay! ¡Ay! Más cerca de mí te siento cuando más huyo de ti, pues tu imagen es en mí, es en mí, sombra de mi pensamiento, sombra de mi pensamiento. ¡Ay! Vuélvemelo a decir, vuélvemelo a decir pues embelesado ayer te escuchaba sin oír y te miraba sin ver, y te miraba sin ver. ¡Ay!
CANTARES
Gustavo Adolfo Bécquer
No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía. Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas, mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya...
Rima IV
Oliverio Girondo
Las vertientes las órbitas han perdido la tierra los espejos los brazos los muertos las amarras el olvido su máscara de tapir no vidente el gusto el gusto el cauce sus engendros el humo cada dedo las fluctuantes paredes donde amanece el vino las raíces la frente todo canto rodado su corola los muslos los tejidos los ...
TRAZUMOS
Claribel Alegría
Soy una chispa en la tierra un desahogo fugaz del corazón que nos piensa.
DESAHOGO FUGAZ
José María Hinojosa
A José María Chacón Aceituneros del pío-pío, muertos de hambre y muertos de frío. El zagalejo encarnado, ciñe tu cuerpo arrecido. —¿Mocita, quieres bailar en medio de los olivos? Yo cogeré tu tarea y tu bailarás conmigo. ¡Vente chiquilla hacia los olivos! Hoy cuando demos de mano, quisiera bailar contigo. —¿Mo...
CANCIÓN DE LOS ACEITUNEROS
Miguel Hernández
Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encon...
VUELO
César Vallejo
Al callar la orquesta, pasean veladas sombras femeninas bajo los ramajes, por cuya hojarasca se filtran heladas quimeras de luna, pálidos celajes. Hay labios que lloran arias olvidadas, grandes lirios fingen los ebúrneos trajes. Charlas y sonrisas en locas bandadas perfuman de seda los rudos boscajes. Espero que ría l...
Nochebuena
Claribel Alegría
Ese beso de ayer me abrió la puerta y todos los recuerdos que yo creí fantasmas se levantaron tercos a morderme.
ESE BESO
Jaime Sabines
¡Qué risueño contacto el de tus ojos, ligeros como palomas asustadas a la orilla del agua! !Qué rápido contacto el de tus ojos con mi mirada! ¿Quién eres tú? !Qué importa! A pesar de ti misma, hay en tus ojos una breve palabra enigmática. No quiero saberla. Me gustas mirándome de lado, escondida, asustada. A...
¡Qué risueño contacto!
Bertolt Brecht
No tenías ninguna, yo sólo una, que amaba.
Debilidades
Sor Juana Inés de la Cruz
Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena su dolor sumaba, y en cada circunstancia ponderaba que sobraban mil muertes a una vida. Y cuando, al golpe de uno y otro tiro rendi...
DE UNA REFLEXIÓN CUERDA
Teresa Domingo Català
Malditos los que invocan a la noche para admirar tan sólo su negrura. No ven la luz de las hojas tenues que alumbran como pequeños dados el dormitorio de las estrellas. Vendrá el cierzo que triste deambula por los orificios de los pozos y murallas, a derribar el claustro de los cisnes. Se derrumbará el mar de madres...
Vestigios
Josefina Plá
En el paisaje nuevo En el paisaje nuevo en que estarás conmigo reposará la tarde como una flor caída. Nos habremos deseado tanto, que el beso habrá muerto. Yo lo veré en tus ojos, maduros de otra sombra. Ojos de un valle ausente. Ojos con otra luna Entre los dos corazones llorará tu voz antigua. ...Una tarde peinad...
Desnudo día
Federico García Lorca
1 De los cuatro muleros que van al campo, el de la mula torda, moreno y alto. 2 De los cuatro muleros que van al agua, el de la mula torda me roba el alma. 3 De los cuatro muleros que van al río, el de la mula torda es mi marío. 4 ¿A qué buscas la lumbre la calle arriba, si de tu cara sale la brasa ...
Los cuatro muleros
Alfonsina Storni
Camino lentamente por la senda de acacias, me perfuman las manos sus pétalos de nieve, mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve y el alma es como espuma de las aristocracias. Genio bueno: este día conmigo te congracias, apenas un suspiro me torna eterna y breve... ¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve? En mis p...
Tu dulzura
Mario Meléndez
Señores del sur he comprometido mis raíces con ustedes mi palabra llegará como un río a recoger la tierra y su origen Llámenme agricultor cuando el trigo se despierte cuando cruja la semilla y el invierno se levante en una mano Llámenme soldado cuando el agua y la piedra se reúnan entonces seré el puñal que desgarre ce...
Señores del sur
Gloria Fuertes
Cuando un árbol gigante se suicida, harto de estar ya seco y no dar pájaros, sin esperar al hombre que le tale, sin esperar al viento, lanza su última música sin hojas —sinfónica explosión donde hubo nidos—, crujen todos sus huecos de madera, caen dos gotas de savia todavía cuando estalla su tallo por el aire, ruedan...
EN LOS BOSQUES DE PENNSYLVANIA
Juan José Vélez Otero
Hoy, como siempre, puse todas las esperanzas en que los dioses me fueran favorables. Hoy que amaneció lloviendo, hoy sin paraguas, hoy que alimenté todas las ilusiones. Hoy que salí acicalado porque no volvieran a irse de fiesta sin mí. El presagio empezó a insinuarse, hoy, cuando puse la radio al levantarme y apareció...
Mal día
César Vallejo
Pasamos juntos. El sueño lame nuestros pies qué dulce; y todo se desplaza en pálidas renunciaciones sin dulce. Pasamos juntos. Las muertas almas, las que, cual nosotros, cruzaron por el amor, con enfermos pasos ópalos, salen en sus lutos rígidos y se ondulan en nosotros. Amada, vamos al borde frágil de un montón de ...
Romería
Francisco de Figueroa
Perdido ando, señora, entre la gente, sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida; sin vos, porque no sois de mí servida; sin mí, porque no estoy con vos presente; sin ser, porque de vos estando ausente no hay cosa que del ser no me despida; sin Dios, porque mi alma a Dios olvida por contemplar en vos continuamente...
SONETO XVII
Amado Nervo
Padre viejo y triste, rey de las divinas canciones: son en mi camino focos de una luz enigmática tus pupilas mustias, vagas de pensar y abstracciones, y el límpido y noble marfil de tu testa socrática. Flota, como el tuyo, mi afán entre dos aguijones: alma y carne; y brega con doble corriente simpática para hall...
A la católica majestad de Paul Verlaine
Delfina Acosta
Ninguna noche ha sido como anoche, Neruda, para ti; ¡los tibios besos que te ofreció Matilde, ya dormida en el camino largo de tu pecho! Mas anteanoche hallaste extraña lengua que te lamía con un duro fuego, y amaste a otra mujer, así, tumbado encima de su bata y de su pelo. También tuviste noches solitarias. “Que el h...
Ninguna noche ha sido...
Julio Herrera y Reissig
DESPEDIDAS Y QUEJAS. LLUEVE. DESFILE DE LA CONCURRENCIA Suenan galanteos y besos y adioses: Se marchan los Papas de ceño fruncido. Las Brujas, los Duendes de acento fingido, Se marchan los Reyes, se marchan los Dioses, Y todos se marchan... Ya todos se han ido...! Pasaron volando las cuatro Estaciones, ...
TERMINACIÓN DE LA FIESTA
José Martí
Cuando nací, sin sol, mi madre dijo: ?Flor de mi seno, Homagno generoso De mí y del mundo copia suma, Pez que en ave y corcel y hombre se torna, Mira estas dos, que con dolor te brindo, Insignias de la vida: ve y escoge. Éste, es un yugo: quien lo acepta, goza: Hace de manso buey, y como presta Servicio a los ...
Yugo y estrella
Gonzalo de Berceo
Milagros de Nuestra Señora - versos 525 a 564 V Era un omne pobre que vivié de raziones, non avié otras rendas nin otras furcïones fuera quanto lavrava, esto poccas sazones: tenié en su alzado bien poccos pepïones. Por ganar la Gloriosa que él mucho amava, partiélo con los...
EL POBRE CARITATIVO
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumu...
La canción desesperada (20 poemas de amor y una canción desesperada)
Lope de Vega
XXXVII ¡Con qué artificio tan divino sales de esa camisa de esmeralda fina, oh rosa celestial alejandrina, coronada de granos orientales! Ya en rubíes te enciendes, ya en corales, ya tu color a púrpura se inclina sentada en esa basa peregrina que forman cinco puntas desiguales. Bien haya tu div...
A UNA ROSA
Claudio Rodríguez
Largo se le hace el día a quien no ama y él lo sabe. Y él oye ese tañido corto y duro del cuerpo, su cascada canción, siempre sonando a lejanía. Cierra su puerta y queda bien cerrada; sale y, por un momento, sus rodillas se le van hacia el suelo. Pero el alba, con peligrosa generosidad, le refresca y le yergue. Está ...
AJENO
Ricardo Dávila Díaz Flores
Llegamos ahora a la palabra más sabia y ambigua, el nombre inglés de la pesadilla: the nightmare... que significa para nosotros “la yegua de la noche” JORGE LUIS BORGES El reloj cree que son las cuatro de la mañana. Lo escuchó sin mirarle. Mis ojos miran la pared de enfrente como si la pared de enfrente me mirara: y e...
Pausa
Nicanor Parra
Tengo unas ganas locas de gritar Viva la Cordillera de los Andes Muera la Cordillera de la Costa. La razón ni siquiera la sospecho Pero no puedo más: ¡Viva la Cordillera de los Andes! ¡Muera la Cordillera de la Costa! Hace cuarenta años Que quería romper el horizonte, Ir más allá de mis propias narices, Pero no me ...
VIVA LA CORDILLERA DE LOS ANDES
José Luis Piquero
Me acuerdo de las noches, siempre muy tarde, que tocaba tu timbre y me obligabas a subir. Y yo estaba borracho, como siempre, y traía mi lista de pecados mor- tales, y a lo mejor temía molestar y tú decías: venga, no seas tonto, cuéntame qué te pasa. Y yo hablaba y hablaba, con la san- ...
Días de 1988 y 1989
Juan de Dios Peza
Con letras ya borradas por los años, en un papel que el tiempo ha carcomido, símbolo de pasados desengaños, guardo una carta que selló el olvido. La escribió una mujer joven y bella. ¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero! pues siempre he sido, por mi buena estrella, para todas las damas, caballero. ¿Qué ser algun...
POST-UMBRA
Antonio Machado
1. El crimen Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico ?sangre en la fren...
El crimen fue en Granada...
Lope de Vega
La tarde se escurecía entre la una y las dos, que viendo que el Sol se muere, se vistió de luto el sol. Tinieblas cubren los aires, las piedras de dos en dos se rompen unas con otras, y el pecho del hombre no. Los ángeles de paz lloran con tan amargo dolor, que los cielos y la tierra conocen que muere Dios. Cuando...
A LA MUERTE DE CRISTO NUESTRO SEÑOR
José Ángel Buesa
Un gran amor, un gran amor lejano es algo así como la enredadera que no quisiera florecer en vano y sigue floreciendo aunque no quiera. Un gran amor se nos acaba un día y es tristemente igual a un pozo seco, pues ya no tiene el agua que tenía pero le queda todavía el eco. Y, en ese gran amor, aquel que ama comparti...
EL GRAN AMOR
Julia de Burgos
Estoy sencilla como la claridad... Nada me dice tanto como tu nombre repetido de montaña a montaña por un eco sin tiempo que comienza en mi amor y rueda hasta el infinito... ¡Tú...! Casi paloma erguida sobre un mundo de alas que has creado en mi espíritu. Tú lo dominas todo para mi claridad. Y soy simple destello e...
Transmutación
Garcilaso de la Vega
Mario, el ingrato amor, como testigo de mi fe pura y de mi gran firmeza, usando en mí su vil naturaleza, que es hacer más ofensa al más amigo; teniendo miedo que si escribo o digo su condición, abato su grandeza; no bastando su fuerza a mi crüeza ha esforzado la mano a mi enemigo. Y ansí, en la parte que la diestra...
SONETO XXXV
Ángeles Carbajal
La soledad no sabe tomar decisiones por su cuenta, llegar a un acuerdo, por ejemplo, con su legítima tristeza. Cuando todo lo perdido rebrota en la medianoche, amurallada y vencida bajo la persistente consigna del frío, se te acerca con los nervios arrasados, espera que tú consientas, necesita una vez más dormir conti...
La soledad no sabe
Oliverio Girondo
Mito mito mío acorde de luna sin piyamas aunque me hundas tus psíquicas espinas mujer pescada poco antes de la muerte aspirosorbo hasta el delirio tus magnolias calefaccionadas cuanto decoro tu lujosísimo esqueleto todos los accidentes de tu topografía mientras declino en cualquier tiempo tus titilaciones más secreta...
MITO
José Albi
Llevo en los huesos tanto amor metido que sólo en carne viva y a bandazos, voy capeando el mar de estos dos brazos entre los que me encuentro sometido. No, no basta gritar, tomar partido, morir hasta caerse uno a pedazos; hay que hundir a caricias y a zarpazos tu corazón, tu corazón vencido. Quiero daros la vida qu...
A BRAZO PARTIDO
Anna Ajmátova
Las montañas se doblan ante tamaña pena y el gigantesco río queda inerte. Pero fuertes cerrojos tiene la condena, detrás de ellos sólo "mazmorras de la trena" y una melancolía que es la muerte. Para quién sopla la brisa ligera, para quién es el deleite del ocaso - Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera, sólo o...
DEDICATORIA
Hilario Barrero
Y tener que explicar de nuevo el subjuntivo, acechante la tiza de la noche del encerado en luto, ahora que ellos entregan sus cuerpos a la hoguera cuando lo que desean es sentir el mordisco que tatúa con rosas coaguladas sus cuellos ofrecidos y olvidarse del viejo profesor que les roba su tiempo inútilmente. Mie...
Subjuntivo
Oliverio Girondo
No sólo el fofo fondo los ebrios lechos légamos telúricos entre fanales senos y sus líquenes no sólo el solicroo las prefugas lo impar ido el ahonde el tacto incauto solo los acordes abismos de los órganos sacros del orgasmo el gusto al riesgo en brote al rito negro al alba con su esperezo lleno de gorriones ni tampo...
LA MEZCLA
para la familia
"Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo... en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado." Madre Teresa De Calcuta
Para padres y maestros
Octavio Paz
Vine aquí como escribo estas líneas, sin idea fija: una mezquita azul y verde, seis minaretes truncos, dos o tres tumbas, memorias de un poeta santo, los nombres de Timur y su linaje. Encontré al viento de los cien días. Todas las noches las cubrió de arena, acosó mi frente, me quemó los párpados. La madrug...
Felicidad en Herat
Melchor de Palau
Perdona ¡oh sombra augusta de Quintana! si es osada mi pluma, el tema a proseguir que con lozana inspiración trataste y gloria suma; humilde es el deseo que la mueve: pues loaste la Imprenta en sus albores, al comienzo del siglo diez y nueve, el de cantar su noble gallardía, su viril ardimiento; hoy que, merced a alamb...
A la imprenta
María Cristina Azcona
La luna reluce en espejos de agua. De ingenuo esplendor su grácil figura. De plata es la media faz que fulgura. Sutil navega en su eterna piragua. El sol aflora en carroza leonina Y de oro pinta la beldad oscura La noche de irse no lleva premura. La luna mana su luz mortecina. Mil trozos de prisma en cien mil guedeja...
El pobre el Sol y la Luna
Anna Ajmátova
Cuando escuches el trueno me recordarás y tal vez pienses que amaba la tormenta... El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí y el corazón, como entonces, estará en el fuego. Esto sucederá un día en Moscú cuando abandone la ciudad para siempre y me precipite hacia el puerto deseado dejando entre ustedes apenas ...
CUANDO ESCUCHES EL TRUENO...
Gabriela Mistral
Malas manos tomaron tu vida desde el día en que, a una señal de astros, dejara su plantel nevado de azucenas. En gozo florecía. Malas manos entraron trágicamente en él. Y yo dije al Señor: "Por las sendas mortales le llevan, ¡sombra amada que no saben guiar! ¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales o le hundes en el la...
Malas manos tomaron tu vida
Vicente Aleixandre
Corazón negro. Enigma o sangre de otras vidas pasadas, suprema interrogación que ante los ojos me habla, signo que no comprendo a la luz de la luna. Sangre negra, corazón dolorido que desde lejos la envías a latidos inciertos, bocanadas calientes, vaho pesado de estío, río en que no me hundo, que sin luz pasa como si...
CORAZÓN NEGRO
Juan de Arguijo
A ti, de alegres vides coronado, Baco, gran padre, domador de Oriente, he de cantar; a ti que blandamente tiemplas la fuerza del mayor cuidado Ora castigues a Licurgo airado o a Penteo en tus aras insolente, ora te mire la festiva gente en sus convites dulce y regalado, O ya de tu Ariadna al alto asiento subas ufan...
A BACO
Alfredo Lavergne
¿Dónde está la identidad que no encontramos?. En la desposeída En la modesta En la consumista En ningún lugar O en la ciudad Suelta de cuerpo Portátil Traducida. ¿Dónde la carne y el hueso de esta visión Distinta a todo lo anterior?. Este otro poeta Este yo En otra Letra En esfuerzo En ánimo En enfrenta...
El mirador
Gustavo Pereira
La gallina sentada en lo alto mira pasar gente Si fuese fusil dispararía.
LA GALLINA SENTADA EN LO ALTO
León Felipe
Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar, va cargado de amargura, que allá encontró sepultura su amoroso batallar. Va cargado de amargura, que allá «quedó su ventura» en la playa de ...
VENCIDOS
Marilina Rébora
No comprendes, amor, cuál es mi sentimiento; en vano lo traduzco y en vano te lo explico. A veces me parece que ha llegado el momento de aclarártelo igual que obramos con un chico. No comprendes, amor, que todo lo que siento —y en esto, ya lo sabes, ni dudo ni claudico— es amor, todo amor, el dulce pensamiento que i...
INCOMPRENSIÓN
Teresa Domingo Català
Tiemblan las ramas tenebrosas de los ángeles de una noche intensa, resguardada en los nidos, con las tórtolas, cambiante de su sino y su ventura. Las flamígeras alas del edén están partidas, quebradas en mil puntos llameantes, sembrando de ceniza el paraíso con el polvo de golondrinas muertas. La noche sacude su esc...
Llovía de noche
Juan Ramón Jiménez
Que nada me invada de fuera, que sólo me escuche yo dentro. Yo dios de mi pecho. (Yo todo: poniente y aurora; amor, amistad, vida y sueño. Yo solo universo). Pasad, no penséis en mi vida, dejadme sumido y esbelto. Yo uno en mi centro.
EL SER UNO
Ricardo Dávila Díaz Flores
"... Desde tu corazón me dice adiós un niño. Y yo le digo adiós". Pablo Neruda. Sus labios eran como la espalda de la muerte, y su cuerpo era fogata viva para mis manos de leña. Ella nunca lo supo, pero su espalda era mi luz, y en sus piernas yo renunciaba a todo cobardemente. Ah, cuántas veces mori...
Estos versos que ya se van
Manuel Altolaguirre
¡Qué música del tacto las caricias contigo! ¡Qué acordes tan profundos! ¡Qué escalas de ternuras, de durezas, de goces! Nuestro amor silencioso y oscuro nos eleva a las eternas noches que separan altísimas los astros más distantes. ¡Qué música del tacto las caricias contigo!
LAS CARICIAS
José Ángel Valente
La lluvia como una lengua de prensiles musgos parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar, lamer el eje vertical, contar el número de vértebras que me separan de tu cuerpo ausente. Busco ahora despacio con mi lengua la demorada huella de tu lengua hundida en mis salivas. Bebo, te bebo en las mansiones líquidas del...
EL TEMBLOR
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Pobres poetas a quienes la vida y la muerte persiguieron con la misma tenacidad sombría y luego son cubiertos por impasible pompa entregados al rito y al diente funerario. Ellos ?oscuros como piedrecitas? ahora detrás de los caballos arrogantes, tendidos van, gobernados al fin por los intrus...
Cien sonetos de amor
Víctor Botas
La espuma y altas proas en la espuma de las playas de Italia y de Virgilio. Ese Eça de Queiroz —tan estirado, y toda la ironía que se trae en sus páginas. París, que se resume en las mañanas grises de Simenon. My rose, my rose, tenue final de un soneto de Shakespeare que hoy quisiera olvidar. ...
Mis jóvenes amigos
Luis de Góngora
Aquí entre la verde juncia Quiero (como el blanco cisne Que envuelto en dulce armonía, La dulce vida despide) Despedir mi vida amarga Envuelta en endechas tristes, Y querellarme de aquélla Tan hermosa como libre. Descanse entre tanto el arco De la cuerda que le aflige, Y pendiente de sus ramos Orne esta planta de A...
Aquí entre la verde juncia
Blas de Otero
Para el hombre hambreante y sepultado en sed —salobre son de sombra fría—, en nombre de la fe que he conquistado: alegría. Para el mundo inundado de sangre, engangrenado a sangre fría, en nombre de la paz que he voceado: alegría. Para ti, patria, árbol arrastrado sobre los ríos, ardua España mía, en nombre de la lu...
EN NOMBRE DE MUCHOS
Alfredo Buxán
Quizá haya para mí un lugar al sol, un cubil de soledad donde extender, como mantel de olor, el fluir de la duda. Una sola palabra, un ademán, un rito que diluya el murmullo del pavor que se acrece por dentro y disminuye la fuerza de los músculos, la sangre ya gastada por el severo tránsito que nos conduce, ciegos, de ...
Espejismo
Luis de Góngora
Ni en este monte, este aire, ni este río Corre fiera, vuela ave, pece nada, De quien con atención no sea escuchada La triste voz del triste llanto mío; Y aunque en la fuerza sea del estío Al viento mi querella encomendada, Cuando a cada cual de ellos más le agrada Fresca cueva, árbol verde, arroyo frío, A compasión...
Ni en este monte, este aire, ni este río
Gustavo Adolfo Bécquer
Es cuestión de palabras y, no obstante, ni tú ni yo jamás, después de lo pasado, convendremos en quién la culpa está. ¡Lástima que el Amor un diccionario no tenga donde hallar cuándo el orgullo es simplemente orgullo y cuándo es dignidad!.
Rima XXXIII
Julia de Burgos
Parece mar, el cielo donde me he recostado a soñarte? Si vieras mi mirada, como un ave, cazando horizontes y estrellas. El universo es mío desde que tú te hiciste techo de mariposas para mi corazón. Es tan azul el aire cuando mueves tus alas, que el vuelo nace eterno en repetida ola sin cansancio. No sé si en ola ...
Azul de tierra en tí
Gerardo Diego
Homenaje a San Juan de la Cruz Arrastrar largamente la cola del desmayo sin miedo a una posible rebelión de fragancia Dejarse florecer durante el mes de mayo de alelíes las manos los ojos de distancia Perdonar a la lluvia su vocación profunda su amor de las estatuas su modelado egregio perdonarla aunque luego sepam...
PALABRAS PROFÉTICAS
Gabriel García Márquez
Quisiera una mujer de sangre y plata. Cualquier mujer. Una mujer cualquiera, cuando en las noches de la primavera se oye a lo lejos una serenata. Esa música es alma. Y aunque no fuera verdad tanta mentira sería grato el saber que su voz siempre retrata el corazón de una mujer cualquiera. Quiero querer con música. Y q...
Soneto casi insistente en una noche de serenatas
Ramón López Velarde
Para Bohemio Amanece: se iluminan los vetustos Lepontinos, los aldeanos llevan leche en los jarros blanquecinos, y en los aires se dispersan de los pájaros los trinos. Perezosos van remando los ancianos gondoleros, de las vacas se perciben los mugidos lastimeros, y las nieves se deshacen en los viejos ventisqueros....
SUIZA
Juan de Salinas
La moza gallega que está en la posada, subiendo maletas y dando cebada, penosa se sienta encima de un arca, por ver ir un huésped que tiene en el alma, mocito espigado, de trenza de plata, que canta bonito y tañe guitarra. Con lágrimas vivas que al suelo derrama, con tristes suspiros, con quejas amargas, del pech...
ROMANCE EN ENDECHAS
Marilina Rébora
He querido morir, Señor, pero he vivido y confieso ante Ti mi aleve cobardía. ¿Qué dejo para aquellos semejantes que han sido probados en dolor a punto de agonía? Y por querer morir, Señor, he revivido puesto que Tú dispones que pase al nuevo día, retornada a mí misma, tras haber pretendido ordenar mi existencia com...
ACATAMIENTO
Juan Ramón Jiménez
Murió, como un niño, el hijo de tu loco corazón y mi loco corazón. (¡Ay nuestro amor!) No sé si ríes o lloras mirando muerto tu amor, mirando muerto mi amor. (¡Ay nuestro amor!) Yo siento como si muertos estuviéramos tú y yo, estuviéramos los dos.
SIESTA DE LA TORMENTA
Luis de Góngora
El Conde mi señor se fue a Cherela, Lio el volumen y picó el bagaje, Segovianos de a ocho, buen viaje, Que no os pienso ver más en mi escarcela. En lebrel convertidos, o en lebrela, Os llevará de la traílla un paje, Que en este ya canicular linaje Gasta lo que a presbíteros repela. Perros vivos al hombre, perros mu...
TARDÁNDOSE EL CONDE DE VILLAFLOR