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cristianos
(Arturo Borja Anderson)Es muy bueno y delicioso Habitar en comunión; Es divino, es hermoso Ser de un solo corazón. No buscando ya lo nuestro Sino el bien de los demás; El ejemplo del Maestro, Imitarlo más y más. Perdonando las ofensas Y olvidándolas también Deben ya quedar suspensas Procurémonos el bien. Reduciendo a ...
Unidad cristiana (Arturo Borja Anderson)
Genaro Ortega Gutiérrez
Pues tal vez todo resulte, sencillamente, un inmenso malentendido lírico.
Crónica de candelas que siguen sin responder en virtud de directas o indirectas razones
Sor Juana Inés de la Cruz
Deténte, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por quien penosa vivo. Si al imán de tus gracias atractivo sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero, si has de burlarme luego fugitivo? Mas blasonar no puedes satisfec...
CONTIENE UNA FANTASÍA CONTENTA CON AMOR DECENTE
Juan Ramón Jiménez
(A ISOLDITA ESPLÁ) ¡Mira por los chopos de plata cómo trepan al cielo niños de oro! Y van mirando al cielo y suben, los ojos en el azul, con frescos sueños. ¡Mira por los chopos de plata cómo llegan al cielo niños de oro! Y el azul de sus bellos ojos y el cielo se tocan... ¡Son uno ojos y cielo! ¡Mira, po...
HOJILLAS NUEVAS
Juan Ramón Mansilla
In sé crede e nel vero chi dispera? Giuseppe Ungaretti Esta es la hora más difícil. La hora en que el celaje está incubando tu presencia sin que pueda tocarla. A veces, ahora lo sabes, imploro en la distancia con el título de una balada de Brel. Y me quisiera ir, clara la noche respirable, hacia el milagro en ti evoc...
Stardust
Santiago Montobbio
La causa de las palabras, que para nada sirven, o para vivir tan sólo, es una causa pequeña. Pero si cada día sabes con mayor certeza que no sólo repudias las coronas sino que cada vez te dan más asco; si en verdad no quieres hacer de tu ya arruinada inteligencia una prostituta mercenaria que venda sus pechos o su alma...
Manifiesto inicial del humanista
Gabriela Mistral
Ya en la mitad de mis días espigo esta verdad con frescura de flor: la vida es oro y dulzura de trigo, es breve el odio e inmenso el amor. Mudemos ya por el verso sonriente aquel listado de sangre con hiel. Abren violetas divinas, y el viento desprende al valle un aliento de miel. Ahora no sólo comprendo al qu...
Palabras serenas
Luciano Castañón
—Arría, chacho. y desciende la red hasta el panel. —Va boya. Preludia el va boya la saliente cuerda donde el corcho se ha de atar. Quedas plegada en el fondo, arrebujada como un monstruoso gato, red Del puerto zarpas hacia el dudoso mar. Reposan las manos en la espera inquieta avizorando el instante huidizo y ...
Red
Leopoldo Lugones
Tormenta Érase una caverna de agua sombría el cielo; el trueno, a la distancia, rodaba su peñón; y una remota brisa de conturbado vuelo, se acidulaba en tenue frescura de limón. Como caliente polen exhaló el campo seco un relente de trébol lo que empezó a llover. Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco, se vio...
SALMO PLUVIAL
Pablo Neruda
Si alguna vez vivo otra vez será de la misma manera porque se puede repetir mi nacimiento equivocado y salir con otra corteza cantando la misma tonada. Y por eso, por si sucede, si por un destino hindostánico me veo obligado a nacer, no quiero ser un elefante, ni un camello desvencijado, sino un modesto langostino, un...
Resurrecciones
Alfredo Buxán
Hundido, más que preso, en la fatiga de estar vivo, sin haber hecho otro merecimiento que señales de humo desde el pozo, sentirás descender sobre tu frente la placentera humedad de la indolencia, como si aceptaras que la vida es un reflejo en el cristal, un atisbo de música en la noche, un movimiento en el lindero del ...
La vida breve
Ricardo Dávila Díaz Flores
Tú eres la que llega siempre a lugares precisos en horas que no existen. Y yo soy el que acude puntual a esos lugares vacíos. Por eso nos encontramos, aurora, bajo el umbral de aquella puerta que no estaba y que nosotros descubrimos. Recuerdo que al mirarte, un aire lento me borro las grietas de los ojos y sobr...
Escuché el temblor de tus uñas
Garcilaso de la Vega
Amor, amor, un hábito vestí el cual de vuestro paño fue cortado; al vestir ancho fue, más apretado y estrecho cuando estuvo sobre mí. Después acá de lo que consentí, tal arrepentimiento me ha tomado, que pruebo alguna vez, de congojado, a romper esto en que yo me metí. Mas ¿quién podrá de este hábito librarse, teni...
SONETO XXVII
Antonio Machado
Tierra le dieron una tarde horrible del mes de julio, bajo el sol de fuego. A un paso de la abierta sepultura, había rosas de podridos pétalos, entre geranios de áspera fragancia y roja flor. El cielo puro y azul. Corría un aire fuerte y seco. De los gruesos cordeles suspendido, pesadamente, descender hiciero...
En el entierro de un amigo
Nicomedes Santa Cruz
¡Criollo, no: ¡Criollazo! Canta en el tono que rasques. Le llaman “El Amigazo”, Su nombre: ¡PORFIRIO VÁSQUEZ! Escúcheme, por favor, escúcheme aunque no quiera: cómo canta marinera, yo lo creo un trovador. Soy su fiel admirador, lo oí y le di un abrazo; donde él fui pasito a paso por sentir su melodía. Le digo, desde...
A DON PORFIRIO VÁSQUEZ
Julio Flórez Roa
Dicen que los poetas se convierten en astros cuando la muerte fría viene a apagar sus melodiosos cantos. Cuántas noches, mirando a las estrellas, a solas he exclamado: ¡Oh! si es cierto, si es cierto lo que dicen ¿cuál de aquellos luceros será Byron?
LUCEROS
José Ángel Valente
Cuando ya no nos queda nada, el vacío de no quedar podría ser al cabo inútil y perfecto.
POEMA
Alfredo Lavergne
Que no me conocen y no comprenden Le dije a un amigo un día: Cuando leo No regreso Nada cambia Si estamos a favor de signos O en contra del asedio de un villorrio. Con la realidad de las cosas O con terribles Tiranos Colaboradores Cooperantes Y digo que he protestado A los libros Con los cuales comparto mi r...
Discurso
Rubén Darío
En su país de hierro vive el gran viejo, bello como un patriarca, sereno y santo. Tiene en la arruga olímpica de su entrecejo algo que impera y vence con noble encanto. Su alma del infinito parece espejo; son sus cansados hombros dignos del manto; y con arpa labrada de un roble añejo como un profeta nuevo canta...
Walt Whitman
Gustavo Adolfo Bécquer
¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón? Nunca hasta ahora contemplé en el mundo junto al volcán la flor.
Rima XXII
Federico García Lorca
I Un bello niño de junco, anchos hombros, fino talle, piel de nocturna manzana, boca triste y ojos grandes, nervio de plata caliente, ronda la desierta calle. Sus zapatos de charol rompen las dalias del aire, con los dos ritmos que cantan breves lutos celestiales. En la ribera del mar no hay palma que se l...
San Gabriel
Lope de Vega
Las pajas del pesebre, niño de Belén, hoy son flores y rosas, mañana serán hiel. Lloráis entre las pajas de frío que tenéis, hermoso niño mío, y de calor también. Dormid, cordero santo, mi vida, no lloréis, que si os escucha el lobo, vendrá por vos, mi bien. Dormid entre las pajas, que aunque frías las veis, hoy s...
Las pajas del pesebre
Francisco de Quevedo
A fugitivas sombras doy abrazos; en los sueños se cansa el alma mía; paso luchando a solas noche y día con un trasgo que traigo entre mis brazos. Cuando le quiero más ceñir con lazos, y viendo mi sudor, se me desvía, vuelvo con nueva fuerza a mi porfía, y temas con amor me hacen pedazos. Voyme a vengar en una ...
Soneto amoroso
Miguel de Unamuno
Tú me levantas, tierra de Castilla, en la rugosa palma de tu mano, al cielo que te enciende y te refresca, al cielo, tu amo, Tierra nervuda, enjuta, despejada, madre de corazones y de brazos, toma el presente en ti viejos colores del noble antaño. Con la pradera cóncava del cielo lindan en torno tus desnudos ...
Castilla
Luis Benítez
Quien ve a las líneas del mundo unir a la desdicha con la alegría sin tiempo ni motivo, a la ceguera del hombre con lo luminoso del hombre, al cobarde, al justo, al tonto (que asiste a la ceremonia del crepúsculo asombrado, muy quieto, flotando sobre el agua), nunca se vuelve altivo a contemplar la guerra que incendia ...
Las líneas del mundo
Ramón López Velarde
A Jesús B. González He de encomiar en verso sincerista la capital bizarra de mi Estado, que es un cielo cruel y una tierra colorada. Una frialdad unánime en el ambiente, y unas recatadas señoritas con rostro de manzana, ilustraciones prófugas De las cajas de pasas. Católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de épo...
LA BIZARRA CAPITAL DE MI ESTADO
Alfredo Buxán
Cuando por fin recuerda, sella el hombre su borroso pasado, queda en vilo, venera lo que fue cuando esperaba. Es un hueso de ayer que cae al hueco.
La trampa
Vicente Aleixandre
No es tu final como una copa vana que hay que apurar. Arroja el casco, y muere. Por eso lentamente levantas en tu mano un brillo o su mención, y arden tus dedos, como una nieve súbita. Está y no estuvo, pero estuvo y calla. El frío quema y en tus ojos nace su memoria. Recordar es obsceno, peor: es triste. Olvi...
EL OLVIDO
María Eugenia Caseiro
“Estoy perdido en el bosque de las comunicaciones” Miguel S. Aparicio Todos se pierden los felices, los que tienen esperanza los que engullen el pan de la pobreza los que niegan, los que aciertan los que se aprestan a destapar sus par...
Los enredados
Bertolt Brecht
Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado. Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzab...
A los hombres futuros
Antonia Álvarez Álvarez
Así me voy de ti, como el estío, deslizando su mansa inmensidad de siesta hacia la tibia umbría del otoño de colores maduros y aromados, y sabor a olvidanza. Así, después del sol a mediodía —plenilunio de luz y de latido—, hacia el rubor más núbil de las hojas. Con el tiempo en las manos: ...
Así me voy
Anna Ajmátova
Hay en la intimidad un límite sagrado que trasponer no puede aun la pasión más loca siquiera si el amor el corazón desgarra y en medio del silencio se funden nuestras bocas. La amistad nada puede, nada pueden los años de vuelos elevados, de llameante dicha, cuando es el alma libre y no la vence la dulce languidez de...
HAY EN LA INTIMIDAD
Luis Antonio de Villena
Me recreo ante tu cuerpo como ante un paisaje imprevisto. Me sorprende verte en la desnudez juvenil, y ansío recorrerlo, como una anhelada geografía. Me ves pensando en la umbría vegetal de algunas grutas, o en el agua del muslo donde brillan las venas. Me perderé en un bosque que cruzo con mis manos, y pediré una la...
MAGIA EN VERANO
Pablo Neruda
AQUÍen la isla el mar y cuánto mar se sale de sí mismo a cada rato, dice que sí, que no, que no, que no, que no, dice que si, en azul, en espuma, en galope, dice que no, que no. No puede estarse quieto, me llamo mar, repite pegando en una piedra sin lograr convencerla, entonces con siete lenguas verdes de siete perros ...
Oda al mar
Leopoldo María Panero
He vivido entre los arrabales, pareciendo un mono, he vivido en la alcantarilla transportando las heces, he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas y aprendido a nutrirme de lo que suelto. Fui una culebra deslizándose por la ruina del hombre, gritando aforismos en pie sobre los muertos, atravesando mares de carne ...
EL LOCO
Fa Claes
¿Qué, si en otra parte es posible de otra manera? La pesadilla de mis sueños, la jungla de mi odio y mi amor; la selva de copular, tragar, matar. Mi libertad; y en el centro yo, recogiéndome a mí mismo de trozos memoria, de deseo, y, si es preciso, de invenciones de las rayas de mi mano, yo aquí en Rijmenam. Y qué, ...
De otra manera
Gioconda Belli
Vestime de amor que estoy desnuda; que estoy como ciudad -deshabitada- sorda de ruidos, tiritando de trinos, reseca hoja quebradiza de marzo. Rodeame de gozo que no nací para estar triste y la tristeza me queda floja como ropa que no me pertenece. Quiero encenderme de nuevo olvidarme del sabor salado de las lágrimas -l...
Petición
Luis Antonio Chávez
Hace unos segundos le pregunté a mi corazón que si aún latía y él me respondió con un latido entonces interrogué si era tu alma o la mía respondió con dos toc toc comprendí que tu alma y la mía una sola eran
Sistema Morse
Antonio Machado
La calva prematura brilla sobre la frente amplia y severa; bajo la piel pálida tersura se trasluce la fina calavera. Mentón agudo y pómulos marcados por trazos de un punzón adamantino; y de insólita púrpura manchados los labios que soñara un florentino. Mientras la boca sonreír parece, los ojos perspicaces, ...
Fantasía iconográfica
Antonio Machado
Este hombre del casino provinciano que vio a Carancha recibir un día, tiene mustia la tez, el pelo cano, ojos velados por melancolía; bajo el bigote gris, labios de hastío, y una triste expresión, que no es tristeza, sino algo más y menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza. Aún luce de corinto terc...
Del pasado efímero
Federico García Lorca
Yo quiero que el agua se quede sin cauce. Yo quiero que el viento se quede sin valles. Quiero que la noche se quede sin ojos y mi corazón sin la flor del oro. Que los bueyes hablen con las grandes hojas y que la lombriz se muera de sombra. Que brillen los dientes de la calavera y los amarillos inunden la seda. ...
Gacela de la terrible presencia
Carlos Bousoño
Soy como un ciego RUBÉN DARÍO Y tú que tanto amas, tanto ríes, tanto adivinas y conoces tanto, ¿dónde el escudo para que te fíes, dónde el pañuelo de enjugar tu llanto? ¿Dónde el camino que no veo ahora? Dímelo o llora y el mirar suprime. ¿Es ya la noche que no tiene aurora? Dímelo, dime. Y sin embargo tu vivir ...
LETANÍA DEL CIEGO
Víctor Botas
Aquí los veintisiete niños y las veintisiete doncellas entonaron el Canto Secular. Aquí la noche (a esa del tres de junio me refiero) se coronó de música. Aquí Horacio lloraría de júbilo (y de vértigo) al contemplar su gloria. Aquí olvidaron inmóviles procónsules triunfales —entornados los párpados, las caras encendida...
Huellas durmientes en el Palatino
Víctor Botas
Ojos tristes. Azules. No conocen, mas saben. No miran, pero duelen. Se derraman gota a gota en el vaso íntimo de algún sueño. Fueron.
Retrato
Pablo Neruda
ARENA americana, solemne plantación, roja cordillera, hijos, hermanos desgranados por las viejas tormentas, juntemos todo el grano vivo antes de que vuelva a la tierra, y que el nuevo maíz que nace haya escuchado tus palabras y las repita y se repitan. Y se canten de día y de noche, y se muerdan y se devoren, y se prop...
Arena americana, solemne...
Marilina Rébora
Que me traspasen dardos: no habré de defenderme; que me hiera cruel total indiferencia; que los rostros, impávidos, al no reconocerme pasen sin advertir siquiera mi presencia. Que el desamor se infiltre mientras el amor duerme y que a la tolerancia azuce la pendencia; que egoísmo y envidia me descubran inerme y aun ...
EL ALMA ACORAZADA
Pablo Neruda
DEL Norte trajo Almagro su arrugada centella. Y sobre el territorio, entre explosión y ocaso, se inclinó día y noche como sobre una carta. Sombra de espinas, sombra de cardo y cera, el español reunido con su seca figura, mirando las sombrías estrategias del suelo. Noche, nieve y arena hacen la for...
Descubridores de Chile
Claribel Alegría
No sé si con tu muerte has quedado a la zaga ¿eres recuerdo? o has dado un salto repentino que yo tendré que hollar hasta alcanzarte.
ERES RECUERDO
Lope de Vega
Al son de los arroyuelos cantan las aves de flor en flor, que no hay más gloria que amor ni mayor pena que celos. Por estas selvas amenas al son de arroyos sonoros cantan las aves a coros de celos y amor las penas. Suenan del agua las venas, instrumento natural, y como el dulce cristal va desatando los yelos, al so...
Al son de los arroyuelos
Miguel Florián
Aud materia plîngînd... (Oigo llorar a la materia...) GEORGE BACOVIA Me tiendo gris en los metales cuando crecen callados en la noche y se adensan, y recogen los breves destellos de los astros. Siento su filo frío que después será mar, su lamento de hielo y muda carne, el osario de un dios propicio, enorme en su t...
METALES
Sor Juana Inés de la Cruz
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Cambatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. Parecer quiere...
REDONDILLAS
Claribel Alegría
Muero de a poco, amor no es la muerte sorpresa que deseaba la que libera y lanza es la otra la lenta la que corta en pedazos da estocadas y de perfil se escurre.
MUERO DE A POCO
Nicolás Guillén
El alma vuela y vuela buscándote a lo lejos, Rosa tú, melancólica rosa de mi recuerdo. Cuando la madrugada va el campo humedeciendo, y el día es como un niño que despierta en el cielo, Rosa tú, melancólica, ojos de sombra llenos, desde mi estrecha sábana toco tu firme cuerpo. Cuando ya el alto sol ardió con su alto f...
ROSA TÚ MELANCÓLICA
Amado Nervo
?Como renuevos cuyos aliños un cierzo helado destruye en flor así cayeron los héroes niños ante las balas del invasor. ?Fugaz como un sueño, el plazo fue, de su infancia ideal; mas los durmió en su regazo la Gloria, madre inmortal. Pronto la patria querida sus vidas necesitó, y uno tras otro la vida sonrien...
Cantos escolares. Los niños...
Amado Nervo
Todo amor nuevo que aparece nos ilumina la existencia, nos la perfuma y enflorece. En la más densa oscuridad toda mujer es refulgencia y todo amor es claridad. Para curar la pertinaz pena, en las almas escondida, un nuevo amor es eficaz; porque se posa en nuestro mal sin lastimar nunca la herida, como un destello en u...
El amor nuevo
Josefina Plá
A Gastón Figueira La mañana irisada, como fino cristal se curvó sobre el ancho campo reverdeciente. A la abismal succión del azul transparente, agriétase la carne de un ansia germinal. Y a la blondez purísima de su desnudez tierna, la mísera corteza se nos cuartea en congoja, y un sollozo nos sube desde la honda cist...
Amanecer
Fa Claes
Cerca de la ventana en Rijmenam contemplo el campo, hasta el Mar del Norte millares de años. El agua alcanza océanos; trazo una huella de navegación; millares de años alrededor del mundo. Delante de mi ventana en Rijmenam muchedumbres pasan, mil millones los vencedores, mil millones los mártires aherrojados y esclavo...
Navegar
amistad
Qué agradable es sin duda, abrir el buzón, y encontrar tus lindas cartas. Qué agradable es saber que a pesar de tus ocupaciones, te tomes un minuto para dedicármelo. Qué agradable es sentir que en algún momento de tu rutina, te tomas tiempo para recordarme, haciendo un breve paréntesis y escribirme. Qué agradable es s...
Que agradable
Emilio Prados
Aparente quietud ante tus ojos, aquí, esta herida —no hay ajenos límites—, hoy es el fiel de tu equilibrio estable. La herida es tuya, el cuerpo en que está abierta es tuyo, aun yerto y lívido. Ven, toca, baja, más cerca. ¿Acaso ves tu origen entrando por tus ojos a esta parte contraria de la vida? ¿Qué has hallado? ...
Aparente quietud
Genaro Ortega Gutiérrez
Vuelves, más que nada, para continuar, inexorable, esta cabalgata de silencio y polvo, de memoria y laberinto. Ciclos donde el tiempo corre en sentido contrario y las manecillas del reloj son la lógica invención de un sueño sin ataduras. Incluso podrías convencer al solitario mojón de las ventajas que depara resbalar p...
Pie primitivo
Francisco Álvarez
Vino, me amó y partió; dejó a su paso plenitudes, placeres y vacíos; se perdió como el sol en el ocaso, como se pierden en el mar los ríos. Ha de tener el sol otra alborada, y aunque el río se va, también se queda; pero de aquella fiera llamarada, ni el recuerdo quizá en su mente rueda. Mantúvose en silencio y ...
SILENCIO Y LEJANÍA
Ramón López Velarde
Al decir que las penas son fugaces en tanto que la dicha persevera, tu cara es sugestiva y hechicera y juegan a los novios los rapaces. Al escuchar la apología que haces del mejor de los mundos, se creyera que lees a Abelardo... En voz parlera dialogas con los pájaros locua...
EN UN JARDÍN
Garcilaso de la Vega
Con tal fuerza y vigor son concertados para mi perdición los duros vientos, que cortaron mis tiernos pensamientos luego que sobre mí fueron mostrados. El mal es que me quedan los cuidados en salvo destos acontecimientos, que son duros, y tienen fundamientos en todos mis sentidos bien echados. Aunque por otra parte ...
SONETO XX
María Eugenia Caseiro
Tus dedos lanzan oscuros sin ley sobre las horas, granos de sal colmenas y alfileres. ¡Galgos! correr correr correr… dioses como piñas dulces sin templo vuelan juegan saben. Chambelanes como delirios magistralmente tus dedos, mis dedos, nuestros funden lingotes de animal...
Dedos
César Vallejo
Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Todos saben que vivo, que soy malo; y no saben del diciembre de ese enero. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Hay un vacío en mi aire metafísico que nadie ha de palpar: el claustro de un silencio que habló a flor de fuego. Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Herman...
Espergesia
Salvador García Ramírez
Suspensa, en el aire de los parques con sombra de ciudad, como los tuyos, en la proximidad del Largo, nas escadas, en las estrías húmedas donde pululan libros viejos, a la hora contigua con el sol, sobre las pérgolas sin mástil, a merced del polen, poco a poco, nas margens donde el viajero ayuna, nas igrejas, de acá pa...
Latitude
Mario Benedetti
Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a mí porque te escondes dulce en el orgullo pequeñ...
Corazón coraza
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Recordarás aquella quebrada caprichosa a donde los aromas palpitantes treparon, de cuando en cuando un pájaro vestido con agua y lentitud: traje de invierno. Recordarás los dones de la tierra: irascible fragancia, barro de oro, hierbas del matorral, locas raíces, sortílegas espinas como esp...
Cien sonetos de amor
Luis de Góngora
Amarrado al duro banco De una galera turquesca, Ambas manos en el remo Y ambos ojos en la tierra, Un forzado de Dragut En la playa de Marbella Se quejaba al ronco son Del remo y de la cadena: «¡Oh sagrado mar de España, Famosa playa serena, Teatro donde se han hecho Cien mil navales tragedias!, »Pues eres tú el mi...
Amarrado al duro banco
Gabriel Celaya
Quizás, cuando me muera, dirán: Era un poeta. Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia. Quizás tú no recuerdes quién fui, mas en ti suenen los anónimos versos que un día puse en ciernes. Quizás no quede nada de mí, ni una palabra, ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana. Pero visto o no visto...
DESPEDIDA
Mario Benedetti
Están en algún sitio / concertados desconcertados / sordos buscándose / buscándonos bloqueados por los signos y las dudas contemplando las verjas de las plazas los timbres de las puertas / las viejas azoteas ordenando sus sueños sus olvidos quizá convalecientes de su muer...
Desaparecidos
Manuel Machado
Vino, sentimiento, guitarra y poesía, hacen los cantares de la patria mía... Cantares... Quien dice cantares, dice Andalucía. A la sombra fresca de la vieja parra, un mozo moreno rasguea la guitarra... Cantares... Algo que acaricia y algo que desgarra. La prima que canta y el bordón que llora... Y el tiempo callado...
CANTARES
José de Espronceda
Donde sienta mi caballo los pies no vuelve a nacer la hierba. Palabras de Atila CORO ¡Hurra, cosacos del desierto! ¡Hurra! La Europa os brinda espléndido botín: sangrienta charca sus campiñas sean, de los grajos su ejército festín. ¡Hurra! ¡a caballo, hijos de la niebla! Suelta la rienda, a combati...
EL CANTO DEL COSACO
Garcilaso de la Vega
Dentro de mi alma fue de mí engendrado un dulce amor, y de mi sentimiento tan aprobado fue su nacimiento como de un solo hijo deseado; mas luego de él nació quien ha estragado del todo el amoroso pensamiento: que en áspero rigor y en gran tormento los primeros deleites ha tornado. ¡Oh crudo nieto, que das vida al p...
SONETO XXXI
Leopoldo María Panero
(carta al padre) And fish to catch regeneration. Samuel Butler, Pescador de muertos. Solos tú y yo, e irremediablemente unidos por la muerte: torturados aún por fantasmas que dejamos con torpeza arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos del sudario, pero ambos muertos, y seguros de nuestra muerte; dejand...
GLOSA A UN EPITAFIO
Rafael Alberti
Buscad, buscadlos: en el insomnio de las cañerías olvidadas, en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras. No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, unos ojos perdidos, una sortija rota o una estrella pisoteada. Porque yo los he visto: en esos escombros momentáneos que aparecen en las...
LOS ÁNGELES MUERTOS
Gustavo Adolfo Bécquer
Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos. Eso no es corazón...; es una máquina, que, al compás que se mueve, hace ruido.
Rima LXXVII
Alejandra Pizarnik
Como el viento sin alas encerrado en mis ojos es la llamada de la muerte. Sólo un ángel me enlazará al sol. Dónde el ángel, dónde su palabra. Oh perforar con vino la suave necesidad de ser.
FIESTA EN EL VACÍO
Melchor de Palau
ODA Este, que veis, carbón endurecido, yacer a mantos en terrestre fosa, rayos de claro sol un tiempo ha sido, A la voz de la Industria poderosa, abandona, cual Lázaro, su tumba, y a más vida resurge esplendorosa. Con su aliento, no hay miedo que sucumba la que es de nuestro siglo predilecta hija febril, y cual abej...
Al carbón de piedra
Víctor Botas
Una luna encarnada allá en el aire y sola El repentino aroma de un ramo de violetas al salir de un café en vía Clazaiuoli Aquella rosa herida de muerte entre los pliegues de seda del crepúsculo ...
Florencia
Pablo Neruda
SE abrió también la noche de repente, la descubrí, y era una rosa oscura entre un día amarillo y otro día. Pero, para el que llega del Sur, de las regiones naturales, con fuego y ventisquero, era la noche en la ciudad un barco, una vaga bodega de navío. Se abrían puertas y desde la sombra la luz nos escupía: bailaban h...
Locos amigos
Hilario Barrero
Balnea, vina, Venus corrumpunt corpora nostra, sed vitam faciant balnea, vina, Venus. Bellísimos, desnudos, arrogantes, proclamando la fuerza de su sexo, marchan Quinta Avenida hacia la vida. Serenamente turbios, demacrados, veneno derretido por sus miembros, bajan Quinta Avenida hacia la muerte. Algunos tan he...
Carrozas
Ismael Enrique Arciniegas
Cortina de los pilares es la enredadera verde. ¡Cuál se amontonan pesares cuando la ilusión se pierde! ¿Ya olvidaste la canción que decía penas hondas? De un violín el grato son se oía bajo las frondas. Suspendida del alar lucía mata de flores. ¿Ya olvidaste aquel cantar, cantar de viejos amores? De noche en el co...
EN EL SILENCIO
Andrés Bello
Diálogo POETA -Escucha, amigo Cóndor, mi exorcismo; obedece a la voz del mago Mitre, que ha convertido en trípode el pupitre; apréstate a una espléndida misión. CÓNDOR -¡Poeta audaz, que de mi aéreo nido en el silencio lóbrego derramas cántico misterioso! ¿a qué me llamas? Yo sostengo de Chile el paladión. POETA -No...
El cóndor y el poeta
Infantiles
Le dije a la luz: no quiero que la noche me persiga. Y la luz me contestó: lo imposible, no lo pidas. Quiero que todos me vean porque estoy desconsolada; el amor que era mi vida, la noche siempre lo apaga. Ya no vendrá por la noche, sólo brillará en el día. Es un amor tan pequeño que necesita alegría. Yo puedo quererl...
Pero, mi niño es tan débil...
Pedro Salinas
¡Cuando te marchas, qué inútil buscar por dónde anduviste, seguirte! Si has pisado por la nieve sería como las nubes —su sombra—, sin pies, sin peso que te marcara. Cuando andas no te diriges a nada ni hay senda que luego diga: «Pasó por aquí.» Tú no sales del exacto centro puro de ti misma: son los rumbos confundido...
LA SIN PRUEBAS
Gabriela Mistral
Piececitos de niño, azulosos de frío, ¡cómo os ven y no os cubren, Dios mío! ¡Piececitos heridos por los guijarros todos, ultrajados de nieves y lodos! El hombre ciego ignora que por donde pasáis, una flor de luz viva dejáis; que allí donde ponéis la plantita sangrante, el nardo nace más fragante. Sed,...
Piececitos
Pedro Salinas
Sí, sí, dijo el niño, sí. Y nadie le preguntaba. ¿Qué le ofrecías, la noche, tú, silencio, qué le dabas para que él dijera a voces, tanto sí, que sí, que sí? Nadie le ofrecía nada. Un gran mundo sin preguntas, vacías las negras manos —ámbitos de madrugada—, alrededor enmudece. Los síes —¡qué golpetazos de querer en e...
RESPUESTA A LA LUZ
Justo Braga
Él leía cartas de amor a Rosaura. Ensalzaba su apacible hermosura. Ella, azorada, tras la falda, no perdona a Corina el infortunio que su mirada empaña. Él leía versos de amor y desamparo, mientras anuncia, triste su delito: dar tregua a su juventud y su codicia. Mientras Corina avanza por la acera, Rosaura mira anhe...
Tesalina
Álvaro García
Tiempo que nos desunes y nos unes, tiempo que eres abstracto y tan concreto que, por mucho que guardes tu secreto, reaparece en las cosas más comunes: para que con tu norma no importunes el sitio sin lugar, te lanzo el reto de intemporalidad al que me someto: al escribir y amar somos inmunes, amando y escribiendo romp...
Tiempo
Federico García Lorca
¡Fita aquel branco galán, olla seu transido corpo! É a lúa que baila na Quintana dos mortos. Fita seu corpo transido, negro de somas e lobos. Nai: A lúa está bailando na Quintana dos mortos. ¿Quén fire potro de pedra na mesma porta do sono? ¡É a lúa! ¡É a lúa na Quintana dos mortos! ¿Quén fita meus grises ...
Danza da lúa en Santiago
Tomás de Iriarte
Un oso, con que la vida se ganaba un piamontés, la no muy bien aprendida danza ensayaba en dos pies. Queriendo hacer de persona, dijo a una mona: «¿Qué tal?» Era perita la mona, y respondióle: «Muy mal». «Yo creo», replicó el oso, «que me haces poco favor. Pues ¿qué?, ¿mi aire no es garboso? ¿no hago el paso con pr...
EL OSO, LA MONA Y EL CERDO
William Shakespeare
¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees. Tiembla el brote de mayo bajo el viento y el estío no dura casi nada. A veces demasiado brilla el ojo solar y otras su tez de oro se apaga; toda belleza alguna vez declina, ajada por la suerte o por el tiempo. Pero eterno será el verano tuyo. No perderá...
A un día de verano compararte
José Cadalso
Todo lo muda el tiempo, Filis mía, todo cede al rigor de sus guadañas: ya transforma los valles en montañas, ya pone un campo donde un mar había. El muda en noche opaca el claro día, en fábulas pueriles las hazañas, alcázares soberbios en cabañas, y el juvenil ardor en vejez fría. Doma el tiempo al caballo desbocad...
SOBRE EL PODER DEL TIEMPO
San Juan de la Cruz
Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero que muero porque no muero. I En mí yo no vivo ya y sin Dios vivir no puedo pues sin él y sin mí quedo éste vivir qué será? Mil muertes se me hará pues mi misma vida espero muriendo porque no muero. II Esta vida que yo vivo es privación de vivir y assí es...
COPLAS DE EL ALMA
José María Hinojosa
Vino a mí en espiral, con vuelo de mañana, su voz hecha sonrisa de lucero del alba. Mi sangre baña el río en aleteo de agallas; queda el cuerpo sin sangre y oye la voz del alba. Está mi cuerpo frío ya tendido en la playa, y huyendo de la luz desaparece el alba. Su voz hecha sonrisa vino a mí en espiral; mi gesto s...
MI ALEGRÍA
Roque Dalton
Los hombres en este país son como sus madrugadas: mueren siempre demasiado jóvenes y son propicios para la idolatría. Raza dañada. La estación de las lluvias es el único consuelo.
EL OBISPO
José Ángel Buesa
«Mirad: Un extranjero...» Yo los reconocía, siendo niño, en las calles por su no sé que ausente. Y era una extraña mezcla de susto y de alegría pensar que eran distintos al resto de la gente. Después crecí, soñando, sobre los libros viejos; corrí, de mapa en mapa, frenéticos azares, y al despertar, a veces, para via...
EL EXTRANJERO
Jordi Doce
versión de un poema de Ted Hughes Donde no había nada alguien dispuso un lago amedrentado Donde no había nada hombros de piedra se abrieron para sostenerlo De las estrellas vino un viento descendió al agua olió el temblor Con ojos cerrados, con manos enlazadas los árboles se ofrecieron al mu...
Principio del páramo
Lope de Vega
Serrana celestial de esta montaña, por quien el sol, que sus peñascos dora, sale más presto a ver la blanca Aurora que a la noche venció, que el mundo engaña, a quien aquel Pastor santo acompaña, que en el cayado de su cruz adora cuanto ganado en estas sierras mora y con su marca de su sangre baña. ¿Cómo tenéis, si...
Serrana celestial de esta montaña