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Gabriela Mistral
La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde. El viento hace a mi casa su ronda de sollozos y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. Y en la llanura blanca, de hori...
Desolación
Lope de Vega
Vierte racimos la gloriosa palma, y sin amor se pone estéril luto; Dafnes se queja en su laurel sin fruto, Narciso en blancas hojas se desalma. Está la tierra sin la lluvia en calma, viles hierbas produce el campo enjuto, porque nunca el Amor pagó tributo, gime en su piedra de Anaxarte el alma. Oro engendra al amor...
Vierte racimos la gloriosa palma
Ramón López Velarde
Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo. A medida que vivo ignoro más las cosas; no sé ni por qué encantan las hembras y las rosas, Sólo estuve sereno, como en un trampolín, para saltar las nuevas cinturas de las Martas y con dedos maniáticos de sastre, medir cuarta...
EL PERRO DE SAN ROQUE
Gerardo Diego
Habrá un silencio verde todo hecho de guitarras destrenzadas La guitarra es un pozo con viento en vez de agua.
GUITARRA
José Asunción Silva
De placeres carnales el abuso, de caricias y besos, goza, y ama con toda tu alma, iluso; agótate en excesos. Y si de la avariosis te librara la sabia profilaxia, al llegar los cuarenta, irás sintiendo un principio de ataxia. De la copa que guarda los olvidos bebe el néctar que agota: perderás el magín y los sentido...
FILOSOFÍAS
Odette Alonso
A Teresa. A Darsi Yo nunca fui la luz yo sólo era la lámpara que su mano encendía o el fuego primigenio que ella me descubrió. Toda anticipación era ilusoria yo broté de su mano como una planta nueva me inflamé en esa llama torpe viento. Yo nunca fui la luz y nunca volverá a ser lo que era polvo que se dispersa y me...
TRANSPARENCIA
Marilina Rébora
Como un rumor de aguas, la voz oí diciendo: «No te estés quieta ahí, por algo toma parte. Ni fría ni caliente, tal irás feneciendo. Según sean tus obras, así habremos de darte. »Ten prendida tu lámpara —la lámpara de fuego— pues que ya llega el tiempo y tu día es ahora. El que tiene la hoz, El que dice: ‘Yo siego’, ...
COMO UN RUMOR DE AGUAS
Vicente Gerbasi
¿Qué fuego de tiniebla, qué círculo de trueno, cayó sobre tu frente cuando viste esta tierra? Pasaron costas negras, arbustos inflamados, barcas con piña, coco, bananas, chirimoyas, sobre un mar tenebroso con medusas y anémonas. Y pararon caminos, zamuros, caseríos, y un niño sin parientes pasar por la llanura, y un ...
CANTO X
Luis de Góngora
Corona de Ayamonte, honor del día, Estas piedras que dio un enfermo a un sano Hoy os tiro, mas no escondo la mano, Por que no digan que es cordobesía; Que dar piedras a Vuestra Señoría Tirallas es por medio de ese llano, Pesadas señas de un deseo liviano, Lisonjas duras de la Musa mía. Término sean, pues, y fundame...
A LA MARQUESA DE AYAMONTE, DÁNDOLE UNAS PIEDRAS
Mario Benedetti
¿De qué se nutre la nostalgia? Uno evoca dulzuras cielos atormentados tormentas celestiales escándalos sin ruido paciencias estiradas árboles en el viento oprobios prescindibles bellezas del mercado cánticos y alborotos lloviznas como pena escopetas de sueño perdones bien ganados pero con esos mínimos no se arma la nos...
Nostalgia
Juan Ramón Mansilla
Mañana. Dormir. Despertar. La calle, las puertas. Unos peldaños. Otra puerta más. Y tú. A contraluz. Mañana.
Mañana
Mario Benedetti
Todo verdor perecerá dijo la voz de la escritura como siempre implacable pero también es cierto que cualquier verdor nuevo no podría existir si no hubiera cumplido su ciclo el verdor perecido de ahí que nuestro verdor esa conjunción un poco extraña de tu primavera y de mi ...
Todo verdor
Juan Ramón Mansilla
Recuerdos: la mano que rasuraba su vientre, la que oponía el éter a su boca, un rápido sopor, las voces, los contornos borrándose Nada después. Nada. Tres horas que un bisturí amputó a su vida. Nada hasta despertar tiritando de frío, la vía conectada a la vena, alguien que decía «ya está». Y el viaje de regreso hasta e...
Cirugía
Amado Nervo
Yo vengo de un brumoso país lejano, regido por un viejo monarca triste... Mi numen sólo busca lo que es arcano, mi numen sólo adora lo que no existe. Tú lloras por un sueño que está lejano, tú aguardas un cariño que ya no existe, se pierden tus pupilas en el arcano como dos alas negras, y estás muy triste. Ere...
Yo vengo de un brumoso país lejano
Carlos Edmundo de Ory
Y volver a dormir y despertar del sueño y este soñar de nuevo envuelto en brumas y no saber si son lunas o espumas lo que mueve este mundo tan grande y tan pequeño Y este ver tristemente cada día encarnada nuestra vida en el tiempo y nuestro rastro de carne en el olvido y sólo queda el astro en todo este misterio de...
Y
Fray Luis de León
¡Oh ya seguro puerto de mi tan luengo error! ¡oh deseado para reparo cierto del grave mal pasado! ¡reposo dulce, alegre, reposado!; techo pajizo, adonde jamás hizo morada el enemigo cuidado, ni se asconde invidia en rostro amigo, ni voz perjura, ni mortal testigo; sierra que vas al cielo altísima, y que gozas del s...
ODA XIV - AL APARTAMIENTO
Santiago Montobbio
Bajé del sueño, del sol y el miedo. Bajé y seguí bajando. No había nada. Deseé volver. Pero en el descenso había olvidado cómo a la infancia del primer verso trepar de nuevo. Y así (niños y niñas) me quedé solo, de ninguna parte rey y en mi noche por nadie abandonado. Y esta sola historia verdadera es el poeta.
Historia verdadera
Salvador García Ramírez
Siempre amanece por las calles del invierno. Arremete la lluvia tras los árboles con rigores de lápida y frescura. Siempre amanece por los miradores del viento, en la lengua del Lima lamiéndonos la vista. De ahí la lejanía, la penumbra ojival que dan los pórticos, la bruma derretida, la piedra minuciosa. De ahí los pe...
Viana do castelo
Francisco de Quevedo
Yace en esta tierra fría, Digna de toda crianza, La vieja cuya alabanza Tantas plumas merecía. No quiso en el cielo entrar A gozar de las estrellas, Por no estar entre doncellas Que no pudiese manchar.
A Celestina
Antonio Machado
Abril florecía frente a mi ventana. Entre los jazmines y las rosas blancas de un balcón florido, vi las dos hermanas. La menor cosía, la mayor hilaba ... Entre los jazmines y las rosas blancas, la más pequeñita, risueña y rosada ?su aguja en el aire?, miró a mi ventana. La mayor seguía silenciosa y páli...
Abril florecía
Juan Boscán
Dulce soñar y dulce congojarme, cuando estaba soñando que soñaba; dulce gozar con lo que me engañaba, si un poco más durara el engañarme; dulce no estar en mí, que figurarme podía cuanto bien yo deseaba; dulce placer, aunque me importunaba que alguna vez llegaba a despertarme: ¡oh sueño, cuánto más leve y sabroso m...
SONETO LXI
Pablo Neruda
PADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire de toda nuestra extensa latitud silenciosa, todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada: tu apellido la caña levanta a la dulzura, el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar, el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar, la patata, el salitre, las sombras espe...
Un canto para Bolívar
Consuelo Hernández
No olvides armarte con una libreta de notas y el lápiz que pacientemente domaste en tus largos ratos de ocio; los necesitarás en las horas vacías. Lleva la picadura del valor para que resuelvas las eternas noches de insomnio y ahuyentes el miedo. ¡Y la piel! ¡ay, la piel! cúbrete bien las nevadas son fuertes y el ve...
Consejos para viajeras
Victoriano Crémer
¿Cómo no amar la rosa? Pero falta descubrirla entre tanta incertidumbre, entre tanta apariencia. ¿Quién no ama la música si acierta a despojarse del grito, rebotado por la sangre...? Conozco su existencia, la sostengo inevitablemente, como el peso tranquilo de la luz, belleza ausente pero cierta, que al hombre corre...
DESCUBRIMIENTO DE LA ROSA
Francisco de Quevedo
Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado. Es un descuido que nos da cuidado, un cobarde con nombre de valiente, un andar solitario entre la gente, un amar solamente ser amado. Es una libertad encarcelada, que dura hast...
Definición del amor
Miguel Hernández
No conoció el encuentro del hombre y la mujer. El amoroso vello no pudo florecer. Detuvo sus sentidos negándose a saber y descendieron diáfanos ante el amanecer. Vio turbio su mañana y se quedó en su ayer. No quiso ser.
NO QUISO SER
Amado Nervo
Hay tanto amor en mi alma que no queda ni el rincón más estrecho para el odio. ¿Dónde quieres que ponga los rencores que tus vilezas engendrar podrían? Impasible no soy: todo lo siento, lo sufro todo...Pero como el niño a quien hacen llorar, en cuanto mira un juguete delante de sus ojos se consuela, sonríe, y ...
Tanto amor
David Escobar Galindo
Nada es más que un instante. Lo remoto se quedó detenido en su minuto. La sucesiva flor soñó su fruto para prenderlo en el dorado exvoto. En el instante exprime el sol devoto su apuesta cotidiana al Absoluto. Y en esa ardiente vocación de luto se hunde hasta la más pura flor de loto. Todo es instante, entonces, res...
Nada es más que un instante
Garcilaso de la Vega
En tanto que de rosa y de azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, con clara luz la tempestad serena; y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena: coged de vues...
SONETO XXIII
Carlos Edmundo de Ory
Amo a una mujer de larga cabellera Como en un lago me hundo en su rostro suave En su vientre mi frente boga con lentitud Palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos Registro cavidades me esponjo de su zumo Mujer pantano mío araña tenebrosa Laberinto infinito tambor palacio extraño Eres mi hermana única de olvido y abando...
AMO A UNA MUJER DE LARGA CABELLERA
Gabriela Mistral
Corro de las niñas corro de mil niñas a mi alrededor: ¡oh Dios, yo soy dueña de este resplandor! En la tierra yerma, sobre aquel desierto mordido de sol, ¡mi corro de niñas como inmensa flor! En el llano verde, al pie de los montes, que hería la voz, ¡el corro era un solo divino temblor! En la estepa in...
El corro luminoso
Francisco de Quevedo
Escondida debajo de tu armada, Gime la mar, la vela llama al viento, Y a las Lunas del Turco el firmamento Eclipse les promete en tu jornada. Quiere en las venas del Inglés tu espada Matar la sed al Español sediento, Y en tus armas el Sol desde su asiento Mira su lumbre en rayos aumentada. Por ventura la Tierr...
Al Rey Felipe III
Octavio Paz
Nombras el árbol, niña. Y el árbol crece, lento y pleno, anegando los aires, verde deslumbramiento, hasta volvernos verde la mirada. Nombras el cielo, niña. Y el cielo azul, la nube blanca, la luz de la mañana, se meten en el pecho hasta volverlo cielo y transparencia. Nombras el agua, niña. Y el agua brota...
Niña
Juan Ramón Mansilla
Escribo este poema un domingo de abril. La tarde nublada, voces de niños en la calle, al otro lado de la verja. Un árbol se agita con el viento. Ayer, a estas horas, estaba de viaje. Aún ahora sigo viajando, yendo desde estas palabras a otro lugar. Suena una canción, leo en un libro de Auden que las analogías son basur...
Analogías
Jorge Luis Borges
¿Dónde estará mi vida, la que pudo haber sido y no fue, la venturosa o la de triste horror, esa otra cosa que pudo ser la espada o el escudo y que no fue? ¿Dónde estará el perdido antepasado persa o el noruego, dónde el azar de no quedarme ciego, dónde el ancla y el mar, dónde el olvido de ser quien soy? ¿Dónd...
Lo perdido
Pablo Neruda
¿Se va la poesía de las cosas o no la puede condensar mi vida? Ayer -mirando el último crepúsculo- yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. Las ciudades -hollines y venganzas-, la cochinada gris de los suburbios, la oficina que encorva las espaldas, el jefe de ojos turbios. Sangre de un arrebol sobre los ...
Barrio sin luz
José Asunción Silva
Amo las dichas del hogar sencillo Apetezco su plácido cariño Yo quiero que descanse en mis rodillas La rubia cabecita de algún niño. GUTIÉRREZ NÁJERA. Regresar fatigado del trabajo de la diaria fäena e ir a mirarse en lo hondo retratado de sus pupilas negras cerca del rico piano —mientras vaga ...
LAS NOCHES DEL HOGAR
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, porque, no sé decirlo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que ...
Cien sonetos de amor
Francisco Álvarez
Desnuda al pie de la vetusta encina alza los brazos en ofrecimiento, y el arroyo se acerca, claro y lento, roba sus formas y se arremolina. Desierto está el paisaje. En la colina rompe el amanecer, y en un momento invisibles tentáculos de viento la envuelven en espira clandestina. Oh, libertad del cuerpo despojado ...
DESNUDO
Hilario Barrero
Me arrimo a ti en una calle estrecha y dejo pasar la sombra que nos viene siguiendo.
Postdata
Mario Meléndez
Mi hermana me despertó muy temprano esa mañana y me dijo "Levántate, tienes que venir a ver esto el mar se ha llenado de estrellas" Maravillado por aquella revelación me vestí apresuradamente y pensé "Si el mar se ha llenado de estrellas yo debo tomar el primer avión y recoger todos los peces del cielo"
Recuerdos del futuro
Luis de Góngora
En este occidental, en este, oh Licio, Climatérico lustro de tu vida, Todo mal afirmado pie es caída, Toda fácil caída es precipicio. ¿Caduca el paso? Ilústrese el juïcio. Desatándose va la tierra unida; ¿Qué prudencia, del polvo prevenida, La ruina aguardó del edificio? La piel no sólo sierpe venenosa, Mas con la ...
INFIERE, DE LOS ACHAQUES DE LA VEJEZ
Genaro Ortega Gutiérrez
Puestos a desmitificar los elementos románticos que acompañaron aquella pequeña historia, deberías obligarte a vaciar de recuerdos las calles sombreadas por la lluvia y el cansancio. Libre al fin de la tarea harto fatigosa de encajar perfectamente en los axiomas aprendidos, sometido al número siete, palpita muy cálido ...
Vísceras sin sueño
Luis Cernuda
Unos cuerpos son como flores, otros como puñales, otros como cintas de agua; pero todos, temprano o tarde, serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden, convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre. Pero el hombre se agita en todas direcciones, sueña con libertades, compite con el viento, hasta que u...
Unos cuerpos son como flores
Pablo Neruda
Innecesario, viéndome en los espejos con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, arranco de mi corazón al capitán del infierno, establezco cláusulas indefinidamente tristes. Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones, converso con los sastres en sus nidos: ellos, a menudo, con voz fatal y fría cantan y hacen huir ...
Caballo de los sueños
Ángeles Carbajal
Volveremos a subir ' los peldaños granates de las tardes. Pero antes, deja que se vaya todo lo que te abandonó o abandonaste y adivina quién lee tus libros y escoge para ti palabras que se pronuncian o se callan sin olvidarse nunca. Flor de agua entre las manos, bolígrafo y papel, adivina quién enamora la luz de invie...
La primera palabra de tu regreso
José Martí
Ganado tengo el pan: hágase el verso,? Y en su comercio dulce se ejercite La mano, que cual prófugo perdido Entre oscuras malezas, o quien lleva A rastra enorme peso, andaba ha poco Sumas hilando y revolviendo cifras. Bardo ¿consejo quieres? pues descuelga De la pálida espalda ensangrentada El arpa dívea, acal...
Hierro
Rubén Darío
Dejad que siga y bogue la galera bajo la tempestad, sobre las olas: va con rumbo a una Atlántida española, en donde el porvenir calla y espera. No se apague el rencor ni el odio muera ante el pendón que el bárbaro enarbola: si un día la justicia estuvo sola, lo sentirá la humanidad entera. Y bogue entre las ol...
España
Melchor de Palau
I Como caballo salvaje, saltando de nube en nube, corre inquieto, baja y sube sin frenos y sin rendaje; tenido fue por mensaje de celestiales enojos, pues, lanzando dardos rojos, el alto muro derrumba, y abre inesperada tumba a polvorientos despojos. II Caudillo de la tormenta que agita los hondos mares, tronza robl...
El rayo
Dina Posada
Quiero morir con tu espuma carnal envolviendo mi pulso casi de polvo pulpa y zumo del íntimo adiós trazarán la sonrisa que en tus labios de luto habrás de repetir mientras el reloj te aparte el recuerdo
CARTA FINAL
Octavio Paz
Tendida, piedra hecha de mediodía, ojos entrecerrados donde el blanco azulea, entornada sonrisa. Te incorporas a medias y sacudes tu melena de león. Luego te tiendes, delgada estría de lava en la roca, rayo dormido. Mientras duermes te acaricio y te pulo, hacha esbelta, flecha con que incendio la noche. El ...
Relámpago en reposo
Manuel Alcántara
Resulta que la historia estaba escrita cuando yo quise hacerla a mi manera. Cuando yo no quería que volviera resulta que la historia resucita. Resulta que en el tiempo de la cita tendrán que hacer un banco de madera. Al corazón le viene bien la espera, quién sabe si además la necesita. Azafatas de vuelo alicortado ...
SONETO PARA ESPERARTE EN UNA CAFETERÍA
Leopoldo María Panero
Más allá de donde aún se esconde la vida, queda un reino, queda cultivar como un rey su agonía, hacer florecer como un reino la sucia flor de la agonía: yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema.
DEDICATORIA
Marilina Rébora
¡Panadero con pan! ¡Panadero sin pan!, alborozados niños exclaman. ¡Y que vuelva!, al tiempo que hacia el aire con infantil afán resoplan el vilano para que se disuelva. Otros, junto a la arcada entre patio y zaguán, constreñida en follaje una fragante selva, quebrando unos cabillos para deleite están: han de beber ...
VILANO
Antonio Fernández Lera
Una lucha entre dos, como un abrazo, como una voz que se rompe. Carne sobre luz eléctrica, fuego sobre la carne, bajo una luz distinta, y el televisor en tus ojos, encendido. No quiero nada. Mi sonrisa es espumosa como la cerveza, pero yo nunca me doy cuenta –maldita sea, pobre inútil, inservible como la letra de u...
El eco de tu voz: 2
Claribel Alegría
Nunca más esta lluvia ni esa mancha de luz en el peñasco ni el borde de esa nube ni tu inmóvil sonrisa fugitiva. Nunca más este instante que ya me dice adiós desde tus ojos.
DÍA DE LLUVIA
Luis de Góngora
No entre las flores, no, señor don Diego, De vuestros años, áspid duerma breve El ocio, salamandria más de nieve Que el vigilante estudio lo es de fuego: De cuantas os clavó flechas el ciego, A la que dulce más la sangre os bebe Hurtadle un rato alguna pluma leve, Que el aire vago solicite luego. Quejáos, señor, o ...
A DON DIEGO PÁEZ DE CASTILLEJO Y VALENZUELA
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor La niña de madera no llegó caminando: allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos, viejas flores del mar cubrían su cabeza, su mirada tenía tristeza de raíces. Allí quedó mirando nuestras vidas abiertas, el ir y ser y andar y volver por la tierra, el día destiñendo sus pétalos graduales. ...
Cien sonetos de amor
Lope de Vega
Canta pájaro amante en la enramada selva a su amor, que por el verde suelo no ha visto al cazador que con desvelo le está escuchando, la ballesta armada. Tirale, yerra. Vuela, y la turbada voz en el pico transformada en yelo, vuelve, y de ramo en ramo acorta el vuelo por no alejarse de la prenda amada. Desta suerte...
Canta pájaro amante
Francisco de Quevedo
En aqueste enterramiento Humilde, pobre y mezquino, Yace envuelto en oro fino Un hombre rico avariento. Murió con cien mil dolores Sin poderlo remediar, Tan sólo por no gastar Ni aun gasta malos humores.
A un avariento
Luciano Castañón
Brilláis como el oro, residuales peces. Metálico es vuestro torso verde o amarillo. ¿En qué tono inaprensible y vuestro mi pupila ahora se pierde? Color de peces raudos bajo el agua; (en el estanque peces de colores); fantasmal color de peces en la lonja allí donde mis ojos son deudores. Te subastan, humilde calamar,...
La rula
Pelayo Fueyo
Sueño y me pierdo, doble de ser yo y esa mujer. F. Pessoa Quiero llegar a ti desde ti misma, mirándote desde tus ojos, besándote con esa boca que me besa. No puede ser que seamos dos, no puede ser que seamos dos. J. Cortázar I El vaho de mi aliento en el espejo: dibujo un corazón. ...
La dama en el espejo
Claribel Alegría
Malogrados los ojos Oblicua la niña temerosa, deshechos los bucles. Los dientes, trizados. Cuerdas tensas subiéndome del cuello. Bruñidas las mejillas, sin facciones. Destrozada. Sólo me quedan los fragmentos. Se han gastado los trajes de entonces. Tengo otras uñas, otra piel, ¿Por qué siempre el recuerdo? Hubo un ti...
AUTORRETRATO
Miguel Hernández
Boca que arrastra mi boca: boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros. Canción que vuelve las alas hacia arriba y hacia abajo. Muerte reducida a besos, a sed de morir despacio, das a...
LA BOCA
Francisco Álvarez
Déjame penetrar en tu memoria para arrancar de cuajo con mis manos los recuerdos crueles, inhumanos, que oscurecen el cielo de tu historia. He de restablecer toda la gloria de los tiempos felices, tan lejanos; y en tus jardines crecerán lozanos árboles de pasión, gozo y euforia. Entrarás en la tierra prometida libr...
REGENERACIÓN
Gustavo Adolfo Bécquer
Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios expiró. Yo voy por un camino; ella, por otro; pero, al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: ?¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ?¿Por qué no lloré yo?
Rima XXX
Basilio Sánchez
La claridad se agota sobre los pavimentos. Poco a poco se nos van las palabras, se elevan por encima de la línea de sombras que hay sobre nosotros. La altura de la mano que sostiene una vela es la altura del mundo. Aún no tenemos nada, sólo el vaso de vidrio que hemos puesto en la mesa, y la esperanza que hace mover...
El umbral
Toni García Arias
Esa ceniza gris que invade los objetos, esta mano varada en mitad de la mesa aguardando tu mano, esa latitud sin voz que son las fotos, esos espejos que ignoran lo que fuimos, esta pluma sin sangre en las venas, este folio blanco como el mar de los muertos, esta risa sin ti, este día de luna llena. Todo esto y otras co...
Puertas
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo. Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose. En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta. Historias que contarte a la orilla del crepúsculo, muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste. Un cisne...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 13
Luis Cernuda
Por el campo tranquilo de septiembre, del álamo amarillo alguna hoja, como una estrella rota, girando al suelo viene. Si así el alma inconsciente, Señor de las estrellas y las hojas, fuese, encendida sombra, de la vida a la muerte.
Deseo
Juan José Vélez Otero
YA LO SÉ. NO HACE FALTA que me escribas postales, ni me envíes esquejes de cristales oscuros. Hace tiempo que vivo con mis libros a solas y me invento aventuras en las islas lejanas. Ya lo sé. Bebo mucho y redacto poemas que se van al olvido en cajones helados donde guardo la magia de las nubes de invierno y una bruma...
Ya lo sé. No hace falta.
Toni García Arias
Vestía traje de lino pajizo, panamá ladeado. Recuerdo que en su mano derecha lucía un bastón con empuñadura de plata. Cada verano, los vecinos aguardábamos su llegada como aguardan las velas el viento que inventa latitudes. Paco el cubano, le llamaban. Una sonrisa torcida atravesaba su rostro de punta a punta, como un ...
Habanera
Salvador García Ramírez
Insistió. La garganta en las verjas, las pendientes, los flancos rosas del derrumbe, el martillo del agua del envés, la madera sellada en el balcón de una larga clausura. Quién sabe, su soledad estaba plagada de refugios, levitaba en la cola de la niebla, rotaba aún sin saber donde vuelven las corrientes. Formábanse...
Voltar
Rubén Darío
Hay un tropel de potros sobre la pampa inmensa. ¿Es Pan que se incorpora? No: es un hombre que piensa, es un hombre que tiene una lira en la mano: él viene del azul, del sol, del Océano. Trae encendida en vida su palabra potente y concreta el decir de todo un continente... Tal vez es desigual... (¡El Pegaso da s...
Preludio
César Vallejo
Amada: no has querido plasmarte jamás como lo ha pensado mi divino amor. Quédate en la hostia, ciega e impalpable, como existe Dios. Si he cantado mucho, he llorado más por ti ¡oh mi parábola excelsa de amor! Quédate en el seso, y en el mito inmenso de mi corazón! Es la fe, la fragua donde yo quemé el terroso hierro d...
Para el alma imposible de mi amada
Marilina Rébora
¿Y esta melancolía? ¿Por qué tanto abandono si no hay una razón —o por lo menos nueva—, si no existen rencores ni nos muerde el encono? ¿De qué ese sentimiento que al ánimo subleva? ¿A qué causa atribuir tan ciego pesimismo? ¿Qué motivo encontrar a esta tenaz congoja si son nuestros estados un puro fatalismo? ¿Qué e...
VÉRTIGO
José Ángel Valente
Hablaba de prisa. Hablaba sin oír ni ver ni hablar. Hablaba como el que huye, emboscado de pronto entre falsos follajes de simpatía e irrealidad. Hablaba sin puntuación y sin silencios, intercalando en cada pausa gestos de ensayada alegría para evitar acaso la furtiva pregunta, la solidaridad con su pasado, su desnu...
POETA EN TIEMPO DE MISERIA
Miguel Hernández
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.) Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. a las desalentadas amapolas daré tu cor...
ELEGÍA
Rubén Darío
El retorno a la tierra natal ha sido tan sentimental, y tan mental, y tan divino, que aún las gotas del alba cristalinas están en el jazmín de ensueño, de fragancia y de trino. Por el Anfión antiguo y el prodigio del canto se levanta una gracia de prodigio y encanto que une carne y espíritu, como en el pan y el ...
Retorno
Ramón López Velarde
A Pedro de Alba Con planta imponderable cruzas el mundo y cruzas mi conciencia, y es tu sufrido rostro como un éxtasis que se dilata en una transparencia. ¡Pobrecilla sonámbula! Pareces, en tu ruta de novicia, ir diciendo al azar: «No me hagáis daño; temo que me maltrate una caricia». Devuelves su matiz inmaculado...
POBRECILLA SONÁMBULA
José Antonio Labordeta
Javalambre con nieve. Sobre el pecho, como una inmensa herida, los Mansuetos se abren: Carne joven en la vieja tierra. Gira el cielo. Pasan, camino de la mar, los enormes camiones de transporte: ¡Adiós! ¡Adiós! Hoy, San Martín mudéjar, me nostalgia los amigos que tuve, allá, en mi infancia. Miro hacia ...
Teruel
Delfina Acosta
Él hizo mi mirada distraída, la llamarada añil de tu silencio, las seis en punto y el adiós más mustio frente a las olas rubias de aquel puerto. Él hizo las primeras golondrinas, el frío de esa tarde y aquel miedo de que llegaras tarde o no llegaras cuando era una muchacha más del viento. Mi alma llena de gorriones mu...
Dios que es Él
Consuelo Hernández
Dejar atrás mi pueblo, el recuerdo elemental de cada amigo los paseos de domingo salvadores y los almuerzos en mesa compartida Rodar por otros rumbos, ausente de los míos fijar nuevos sentidos impuestos por el lloro del agua vespertina que nunca me abandona. Cambiar el sol por nieve, y el calor por la helada vivir en...
Todo lo que he dejado
Lope de Vega
Quiero escribir, y el llanto no me deja, pruebo a llorar, y no descanso tanto, vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto, todo me impide el bien, todo me aqueja. Si el llanto dura, el alma se me queja, si el escribir, mis ojos, y si en tanto por muerte o por consuelo me levanto, de entrambos la esperanza se me ale...
Quiero escribir
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Pensé morir, sentí de cerca el frío, y de cuanto viví sólo a ti te dejaba: tu boca eran mi día y mi noche terrestres y tu piel la república fundada por mis besos. En ese instante se terminaron los libros, la amistad, los tesoros sin tregua acumulados, la casa transparente que tú y yo constru...
Cien sonetos de amor
Juan Ramón Jiménez
Como médanos de oro, que vienen y que van en el mar de la luz, son los recuerdos. El viento se los lleva, y donde están están, y están donde estuvieron y donde habrán de estar... (Médanos de oro). Lo llenan todo, mar total de oro insondable, con todo el viento en él... (Son los recuerdos).
EL RECUERDO
Marilina Rébora
Quisiera saber, madre, de San Marcos y el león; de San Roque y su perro, San Francisco y las aves; San Huberto y el ciervo, San Jorge y el dragón; de San Pedro y el gallo, con sus signos y claves. De San Martín de Porres, que barriendo su alcoba a las graciosas lauchas se prodigaba tierno para que se durmieran tranq...
LOS SANTOS
Federico García Lorca
Cantan los niños En la noche quieta: ¡Arroyo claro, Fuente serena! LOS NIÑOS ¿Qué tiene tu divino Corazón en fiesta? YO Un doblar de campanas, Perdidas en la niebla. LOS NIÑOS Ya nos dejas cantando En la plazuela. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué tienes en tus manos De primavera? YO Una rosa de sa...
Balada de la placeta
Genaro Ortega Gutiérrez
Gracias a la generosidad de la lluvia has mesurado esta tarde los extremos recónditos del jardín: un fotograma en blanco y negro. Lentitud que ennoblece la llanura del plano y te convoca a la calidez de otra historia, reduciéndolo todo a su última pasión nefanda. Como un amor adolescente o un atentado terrorista, en c...
El ojo del huracán
Octavio Paz
La noche nace en espejos de luto. Sombríos ramos húmedos ciñen su pecho y su cintura, su cuerpo azul, infinito y tangible. No la puebla el silencio: rumores silenciosos, peces fantasmas, se deslizan, fosforecen, huyen. La noche es verde, vasta y silenciosa. La noche es morada y azul. Es de fuego y es de agua. ...
El desconocido
David Escobar Galindo
Hacia la perspectiva de las dunas, esa ilusión comienza a dibujarse. Una mancha de lluvia en movimiento. Un volumen de insólitos cristales. Una escultura onírica de sal. Y un soplo de repente, humana ráfaga.
Hacia la perspectiva de las dunas
Macedonio Fernández
No me lleves a sombras de la muerte Adonde se hará sombra mi vida, Donde sólo se vive el haber sido. No quiero el vivir del recuerdo. Dame otros días como éstos de la vida. Oh no tan pronto hagas De mí un ausente Y el ausente de mí. ¡Que no te lleves mi Hoy! Quisiera estarme todavía en mí. Hay un morir si de unos oj...
HAY UN MORIR
Mario Benedetti
Cuando el no ser queda en suspenso se abre la vida ese paréntesis con un vagido universal de hambre somos hambrientos desde el vamos y lo seremos hasta el vámonos después de mucho descubrir y brevemente amar y acostumbrarnos a la fallida eternidad la vida se clausura en vi...
La vida ese paréntesis
Fa Claes
Por una vez quiero todos mis pensamientos juntos, una vida entera, mil quintillones de ficheros, que abarco de un vistazo. Temo que me cubran por completo, enano entre rascacielos que se espesan sobre mi cabeza. Entonces desde dentro se vuelven arena y se derrumban, una loma como una pirámide, y nadie nunca sabe ni q...
Ojeada
Pablo Neruda
Esta campana rota quiere sin embargo cantar: el metal ahora es verde, color de selva tiene la campana, color de agua de estanques en el bosque, color del día en las hojas. El bronce roto y verde, la campana de bruces y dormida fue enredada por las enredaderas, y del color oro duro del bronce pasó a color de rana: fuer...
Esta campana rota...
José Ángel Valente
Un día nos veremos al otro lado de la sombra del sueño. Vendrán a ti mis ojos y mis manos y estarás y estaremos como si siempre hubiéramos estado al oro lado de la sombra del sueño.
CANCIÓN PARA FRANQUEAR LA SOMBRA
Luis de Góngora
Los días de Noé bien recelara Si no hubiera, Señor, jurado el cielo En su arco tu piedad, o hubiera el hielo Dejado al arca ondas que surcara. Denso es mármol la que era fuente clara A ninfa que peinaba undoso pelo; Montes coronan de cristal el suelo; Atado el Betis a su margen para. A inclemencias, pues, tantas no...
DE LA JORNADA QUE SU MAJESTAD HIZO A ANDALUCÍA
Fa Claes
¿La certeza respecto al hombre? Hay una: morirá. Y por más que el mundo jure y rabie resistencia: ¡eso jamás! Probaremos a toda costa que somos inmortales y, si no sale bien, salta, mozo, salta en el pozo de la fe. Y saltar es lo que hacen, hombre, por centenares, a millares, en compañía; y están seguros de esto: cuan...
Certeza
David Escobar Galindo
Caminaba por calles donde la luz se demoraba mucho, quizás contando gajos de San Carlos. Eran esos lugares apacibles, de inmóviles señoras a las puertas y costureras en un fondo de humo. Yo no nací para las avenidas -hago una salvedad: Campos Elíseos-, sino para los quietos callejones, para los caminitos con recodos....
EL CABALLERO DE MAGRITTE
Jordi Doce
Al hilo de la siesta las callejas se adensan en un silencio impenetrable; es entonces cuando, en este verano solícito, la luz ensaya su apariencia más palpable y gravita tenaz sobre el asfalto, confirma las virtudes del sosiego. Crecen en esta hora extrañas formas de la belleza: el fardo demudado del aire, la quietud d...
Blue hotel