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Luciano Castañón
Cimadevilla, ¿qué hubieran dicho de ti Antonio y Nicolás, Manuel del Cabra! y Blas si hubieran en ti vivido y probado lo que das? Digo: empapándose de lo salobre, de seres riendo sus miserias en tandas, de calles pinas, ropas azul mahón —desteñidas, desflecadas— o colgando en galerías como banderas humanas. Digo, Cima...
Otros poetas
Teresa Domingo Català
La noche llora racimos de cielo en su pliegue, de su sangre, en el vértice mismo de su manto con llamas negras como lágrimas. La noche besa en incierto paso al tiempo que surge entre la niebla. Recóndita, la voz oscura se asoma al precipicio. Camina en círculos, abrasando el nivel del agua. Crea líquenes al respirar ...
Racimos de cielo
Francisco de Quevedo
Si no temo perder lo que poseo, ni deseo tener lo que no gozo, poco de la Fortuna en mí el destrozo valdrá, cuando me elija actor o reo. Ya su familia reformó el deseo; no palidez al susto, o risa al gozo le debe de mi edad el postrer trozo, ni anhelar a la Parca su rodeo. Sólo ya el no querer es lo que quiero...
Prevención para la vida y para la muerte
José María Hinojosa
El barco es más barco en alta mar, entre las olas y el huracán. Y el águila, en el aire sabe mejor mirar, embistiendo a las nubes que le impiden volar. Rompe los zancos y comienza a andar, sobre la tierra, sobre la tierra de verdad.
AMBIENTE
Federico García Lorca
Flor de jazmín y toro degollado. Pavimento infinito. Mapa. Sala. Arpa. Alba. La niña finge un toro de jazmines y el toro es un sangriento crepúsculo que brama. Si el cielo fuera un niño pequeñito, los jazmines tendrían mitad de noche oscura, y el toro circo azul sin lidiadores, y un corazón al pie de una column...
Casida del sueño al aire libre
Gabriela Mistral
Creo en mi corazón, ramo de aromas que mi Señor como una fronda agita, perfumando de amor toda la vida y haciéndola bendita. Creo en mi corazón, el que no pide nada porque es capaz del sumo ensueño y abraza en el ensueño lo creado: ¡inmenso dueño! Creo en mi corazón, que cuando canta hunde en el Dios profundo el franc...
Creo en mi corazón
Luis de Góngora
Manda Amor en su fatiga Que se sienta y no se diga; Pero a mí más me contenta Que se diga y no se sienta. En la ley vieja de Amor A tantas fojas se halla Que el que más sufre y más calla, Ese librará mejor; ¡Más triste del amador Que, muerto a enemigas manos, Le hallaron los gusanos Secretos en la barriga! Man...
Manda Amor en su fatiga
Ramón López Velarde
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cu...
MI VILLA
Garcilaso de la Vega
¡Oh hado ejecutivo en mis dolores, cómo sentí tus leyes rigurosas! Cortaste el árbol con manos dañosas, y esparciste por tierra fruta y flores. En poco espacio yacen los amores, y toda la esperanza de mis cosas tornados en cenizas desdeñosas, y sordas a mis quejas y clamores. Las lágrimas que en esta sepultura se v...
SONETO XXV
Luis Cañizal de la Fuente
Por la noche, en el corral, el grillo va levantando, ladrillito a ladrillito, el paredón de su canto.
POR LA NOCHE
Manuel María Flores
(Cuento Bohemio) La tarde era triste, la nieve caía, su blanco sudario los campos cubría; ni un ave volaba, ni oíase rumor. Apenas la nieve dejando su huella, pasaba muy triste, muy pálida y bella, la niña que ha sido del valle la flor. Llevaba en el cinto su pobre calzado; su hermano pequeño que marcha a su la...
FRÍO
Rubén Darío
Maravillosamente danzaba. Los diamantes negros de sus pupilas vertían su destello; era bello su rostro, era un rostro tan bello como el de las gitanas de Miguel Cervantes. Ornábase con rojos claveles detonantes la redondez obscura del casco del cabello, y la cabeza, firme sobre el bronce del cuello, tenía la pá...
La gitanilla
Delfina Acosta
¿Camino de partida o de venida es éste en donde estoy desatinada con un pañuelo ausente de señal? No sé si voy o vengo pues son vagas las sombras de los hombres y mujeres que dejan tras mis huellas sus pisadas. Atiéndeme Señor y dime adónde bajo el chubasco voy descarriada. ¿A cuál de tantas puertas llamaré? ¿Por quié...
Camino
Byron Espinoza
Descuartízame y luego almacena mis restos en la bodega de tus párpados para que así recuerdes tu flagelo y te duelan más que a mí los cuchillos del sexo.
Descuartízame...
Lope de Vega
«—¿Apartaste, ingrata Filis, del amor que me mostrabas para ponerlo en aquel que pensando en ti se enfada? ¡Plegue a Dios no te arrepientas cuando conozcas tu falta, mas no te conocerás, que aun para ti eres ingrata! ¡Filis, mal hayan los ojos que en un tiempo te miraban! Aguardando estoy a verte tanto cuanto ya t...
Apartaste, ingrata Filis
Pedro Salinas
Tema De mirarte tanto y tanto, de horizonte a la arena, despacio, del caracol al celaje, brillo a brillo, pasmo a pasmo, te he dado nombre; los ojos te lo encontraron, mirándote. Por las noches, soñando que te miraba, al abrigo de los párpados maduró, sin yo saberlo, este nombre tan redondo que hoy m...
EL CONTEMPLADO
Antonio Fernández Lera
Qué quieres que te diga, me gustas así, abierta, de par en par, a los ojos del mundo, como una verdad pura, desnuda.
El origen del mundo
Carlos Bousoño
Eres feliz. Saber no quieras lo que brilla en los ojos humanos. Sonríe tú como mañana fresca, como tarde colmada en su ocaso. Porque eres eso, sí: la tarde pura en que a veces yo mojo mis manos, en que a veces yo hundo mi rostro. ¡La tarde pura en su placer dorado! La savia dulce de la primavera, toda la luz de la ...
ERES FELIZ
Toni García Arias
Él le cuenta falsas historias, viajes que nunca sucedieron, y le susurra al oído cuánto la quiere, mientras ella juega con sus anillos tímida y nerviosa. Ella mira apasionadamente su boca carnosa, y se deja seducir por el cálido movimiento que producen sus labios al moverse. Le confiesa que al llegar la noche le mostr...
Historia
Ramón López Velarde
Prolóngase tu doncellez como una vacua intriga de ajedrez. Torneada como una reina de cedro, ningún jaque te despeina. Mis peones tantálicos al rondarte a deshora, fracasan en sus ímpetus vandálicos. La lámpara sonroja tu balcón; despilfarras el tiempo y la emoción. Yo despilfarro, en una absurda espera, fantasía...
DESPILFARRAS EL TIEMPO
José Ángel Valente
Homenaje a Rosalía de Castro Se fue en el viento, volvió en el aire. Le abrí en mi casa la puerta grande. Se fue en el viento. Quedé anhelante. Se fue en el viento, volvió en el aire. Me llevó adonde no había nadie. Se fue en el viento, quedó en mi sangre. Volvió en el aire.
LA POESÍA
Gustavo Adolfo Bécquer
Sobre la falda tenía el libro abierto; en mi mejilla tocaban sus rizos negros; no veíamos letras ninguno creo; mas guardábamos ambos hondo silencio. ¿Cuánto duró? Ni aun entonces pude saberlo. Sólo sé que no se oía más que el aliento, que apresurado escapaba del labio seco. Sólo sé que nos volvimos los...
Rima XXIX
Garcilaso de la Vega
Pensando que el camino iba derecho, vine a parar en tanta desventura, que imaginar no puedo, aún con locura, algo de que esté un rato satisfecho. El ancho campo me parece estrecho, la noche clara para mí es escura; la dulce compañía, amarga y dura, y duro campo de batalla el lecho. Del sueño, si hay alguno, aquella...
SONETO XVII
Antonia Álvarez Álvarez
Aromada de amor, dulce y discreta, escondida en la hierba y vergonzosa, nace al sol de febrero que la esposa, semioculta al abrigo de una grieta. Eremita sin dueño y sin maceta, humildemente bella y olorosa, viene envuelta en verdor y es mariposa que aletea en los versos del poeta. Ramillete de añil, flor de lo umbr...
Violeta
Delmira Agustini
Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego... Pido a tus manos todopoderosas ¡su cuerpo excelso derramado en fuego sobre mi cuerpo desmayado en rosas! La eléctrica corola que hoy despliego brinda el nectario de un jardín de Esposas; para sus buitres en mi carne entrego todo un enjambre de palomas rosas. Da a las dos sier...
OTRA ESTIRPE
Mario Benedetti
De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana quiere avisarme que está ahí esperando pero me siento calmo casi diría ecuánime voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas quién sabe dónde quedan...
Piedritas en la ventana
Pablo Neruda
NO han muerto! Están en medio de la pólvora, de pie, como mechas ardiendo. Sus sombras puras se han unido en la pradera de color de cobre como una cortina de viento blindado, como una barrera de color de furia, como el mismo invisible pecho del cielo. Madres! Ellos están de pie en el trigo, altos como el profundo medi...
Canto a las madres de los milicianos muertos
Luis de Góngora
Aunque a rocas de fe ligada vea Con lazos de oro la hermosa nave Mientras en calma humilde, en paz süave Sereno el mar la vista lisonjea; Y aunque el céfiro esté (porque le crea) Tasando el viento que en las velas cabe, Y el fin dichoso del camino grave En el aspecto celestial se lea, He visto blanqueando las arena...
Aunque a rocas de fe ligada vea
Octavio Paz
Sombra, trémula sombra de las voces. Arrastra el río negro mármoles ahogados. ¿Cómo decir del aire asesinado, de los vocablos huérfanos, cómo decir del sueño? Sombra, trémula sombra de las voces. Negra escala de lirios llameantes. ¿Cómo decir los nombres, las estrellas, los albos pájaros de los pianos nocturno...
Nocturno
Jaime Sabines
Para hacer funcionar a las estrellas es necesario apretar el botón azul. Las rosas están insoportables en el florero. ¿Por qué me levanto a las tres de la mañana mientras todos duermen? ¿Mi corazón sonámbulo se pone a andar sobre las azoteas detectando los crímenes, investigando el amor? Tengo todas las páginas par...
Para hacer funcionar a las estrellas
Rosalía de Castro
A través del follaje perenne Que oír deja rumores extraños, Y entre un mar de ondulante verdura, Amorosa mansión de los pájaros, Desde mis ventanas veo El templo que quise tanto. El templo que tanto quise... Pues no sé decir ya si le quiero, Que en el rudo vaivén que sin tregua Se agita...
ORILLAS DEL SAR
Pablo Neruda
ESCLAVA mía, témeme. Ámame. Esclava mía! Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo, y en él despunta mi alma como una estrella fría. Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos. Mi propio latigazo cae sobre mi vida. Eres lo que está dentro de mí y está lejano. Huyendo como un coro de nieblas perseguidas. Junto a mí,...
Esclava mía...
Odette Alonso
Supe de la neblina y salí al mundo. El miedo era un planeta extraño verte venir desde la acera opuesta toda tu luz burlando el mediodía. Yo que apuré el asfalto todo el viento del mundo reteniéndome. De qué sirve el amor qué extraña esencia nutre su llegada para que se convierta en una espera en una melodía. Calle pa...
ANTESALA DEL MIEDO
Gerardo Diego
He aquí helados, cristalinos, sobre el virginal regazo, muertos ya para el abrazo, aquellos miembros divinos. Huyeron los asesinos. Qué soledad sin colores. Oh, Madre mía, no llores. Cómo lloraba María. La llaman desde aquel día la Virgen de los Dolores. ¿Quién fue el escultor que pudo dar morbidez al marfil? ¿Quién...
PENÚLTIMA ESTACIÓN
Jaime Sabines
No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos. Morimos en mi cuarto en que estoy...
No es que muera de amor...
Juan Ramón Mansilla
Atardece de nuevo y un día más ciudades diferentes nos enseñan sucesivos ocasos. Mañana volveremos a encontrarnos, pero hoy, ¿cómo hablarte de las horas que vendrán y otra vez no serán nuestras? Está tendido el horizonte y la penumbra se despliega. Dentro de poco llegará el momento en que todo se detiene y cada cual, ...
Atardecer
Mario Benedetti
Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta un charco era un océano la muerte lisa y llana no existía luego cuando muchachos los viejos eran gente de cuarenta un estanque era océano la muerte solamente una palabra ya cuando nos casamos los ancianos estaban en cincuenta un lago era un océano la muer...
Pasatiempo
Manuel María Flores
Adiós para siempre, mitad de mi vida, un alma tan sólo teníamos los dos; mas hoy es preciso que esta alma divida la amarga palabra del último adiós. ¿Por qué nos separan? ¿No saben acaso que pasa la vida cual pasa la flor? cruzamos el mundo como aves de paso... mañana la tumba, ¿por qué hoy el dolor? ¿La dicha secr...
ADIÓS
Marilina Rébora
Detrás de mis paredes, feliz a mi manera, extraigo del azul la esencia de mi verso y escribo entre las nubes —¡añorante quimera!—, con las letras del alma, un vocablo disperso. Ignorando el tropel que redobla en la acera, extraña a la vorágine que rige el universo, no turba mi interior el bullicio de afuera y así co...
PAZ INTERIOR
Fa Claes
Espera un momento aquí, volveré. Ante todo tengo que desaparecer en mí mismo un rato, busco mi Creador, Dios, algo grandioso, algo eterno, algo que me satisfaga o que por lo menos cause la impresión de que para siempre permanecerá y cumplirá totalmente. Un instante que comprenda todo y que nunca me abandone. Ese mome...
Génesis
Fa Claes
Sesenta y ocho y estoy sentado aquí con mi añoranza de antes de cincuenta años, como si ella llegara al fin, se desnudara y en ella metiera yo mi beatitud. Sesenta y ocho y estoy sentado aquí con mi perspectiva de mil millones de veces, mil quintillones de años, y de todo lo que he esperado o creído o con lo que nunca...
Sesenta y ocho
Antonio Fernández Lera
Esta es la noche de las lagartijas, al acecho en sus escondrijos. Esta es la noche de las cucarachas en el silencio del pasillo. Su canción se arrastra por el suelo y nos expulsa del paraíso.
Poema imprevisto: 1
Aurelio González Ovies
Los caseros no atienden a sus ojos, pero detrás de sus negras pestañas oculta una tristeza tan redonda que apenas le permite la mirada. Por eso algunas veces con la cola, cuando escucha el sigilo de las vacas, dibuja sobre el barro en que reposa retazos de impotencia y de desgana. Y poco a poco el giro de las moscas qu...
Argos
en español
Para tu cumpleaños... Deseo que recibas estos regalos especiales. Felicidad, en lo profundo de tu ser. Serenidad, con cada amanecer. Exito, en cada respecto. Sinceridad, de amigos que te quieran. Amor, que sea eterno. Recuerdos entrañables, de momentos del ayer. Un presente esplendoroso repleto de bendiciones. Un send...
Cumpleaños
Luis de Góngora
Máquina funeral, que desta vida Nos decís la mudanza, estando queda; Pira, no de aromática arboleda, Si a más gloriosa Fénix construida; Bajel en cuya gabia esclarecida Estrellas, hijas de otra mejor Leda, Serenan la Fortuna, de su rueda La volubilidad reconocida, Farol luciente sois, que solicita La razón, entre e...
DEL TÚMULO QUE HIZO CÓRDOBA EN LAS HONRAS
Luis Cernuda
Quiero vivir cuando el amor muere; muere, muere pronto, amor mío. Abre como una cola la victoria purpúrea del deseo, aunque el amante se crea sepultado en un súbito otoño, aunque grite: Vivir así es cosa de muerte. Pobres amantes, clamáis a fuerza de ser jóvenes; sea propicia la muerte al hombre a quien mordió la vida...
Dans ma péniche
Dina Posada
Después de romper el áspero castrante hostil cerrojo de las ataduras apuñalé al pecado cayendo agónicas mis trabas y mis culpas Dejé de pedir permiso para vivir Disponiendo conocerte abrí tus brazos en cruz ...
FUEGO SOBRE EL MADERO
Alfredo Lavergne
En ese mundo sin siesta Muestran Ofrecen Venden Las postales que coleccionan turistas Cerebro Sexo Color Y no saben que si se detienen De noche o de día Los robots Las turbinas Los motores Pueden escucharse los lamentos de los humanos Y el timbre de voz de los inmigrantes.
Impermeable
Hilario Barrero
Facilius in morbos incidunt adolescentes, gravius aegrobant, tristius curantur. De Senectute, Cicerón Del esplendor de entonces nada queda. La nieve ha silenciado el fuego del jardín, las rosas bautizadas por la hermosa mirada del jardinero muerte, convirtieron su esencia al deseo pagano,...
Jardín
Vicente Aleixandre
(MUERTE Y RECONOCIMIENTO) La soledad, en que hemos abierto los ojos. La soledad en que una mañana nos hemos despertado, caídos, derribados de alguna parte, casi no pudiendo reconocernos. Como un cuerpo que ha rodado por un terraplén y, revuelto con la tierra súbita, se levanta y casi no puede reconocerse. Y se...
MIRADA FINAL
Garcilaso de la Vega
Ilustre honor del nombre de Cardona, décima moradora del Parnaso, a Tansillo, a Minturno, al culto Taso sujeto noble de inmortal corona; si en medio del camino no abandona la fuerza y el espirtu a vuestro Laso, por vos me llevará mi osado paso a la cumbre difícil de Helicona. Podré llevar entonces, sin trabajo, con...
SONETO XXIV
Pablo Neruda
ESTA vez dejadme ser feliz, nada ha pasado a nadie, no estoy en parte alguna, sucede solamente que soy feliz por los cuatro costados del corazón, andando, durmiendo o escribiendo. Qué voy a hacerle, soy feliz. Soy más innumerable que el pasto en las praderas, siento la piel como un árbol rugoso y el agua abajo, los páj...
Oda al día feliz
Fa Claes
Sé que en el fondo debo cantar, debería vitorear: el avellano está brotando, el cerezo florece, y el melocotonero y el ciruelo; la primavera llega, temprana e impetuosa, todo florece a un tiempo. Todo florece y brilla el sol. Alarmado lo veo. Tanto esfuerzo gatea por mis pensamientos y mi esperanza. Bajo el esfuerzo s...
Inestable
Lope de Vega
Ya vengo con el voto y la cadena, desengaño santísimo, a tu casa, porque de la mayor coluna y basa cuelgue de horror y de escarmiento llena. Aquí la vela y la rompida entena pondrá mi amor que el mar del mundo pasa, y no con alma ingrata y mano escasa, la nueva imagen de mi antigua pena. Pero aguárdame un poco, des...
Ya vengo con el voto y la cadena
Nimia Vicéns
Un puerquito rubio estaba muy triste, echado en la esquina de un sucio corral. Estaba muy triste, y su sueño era que alguna mañana le nacieran alas de cristal... El puerquito rubio no tuvo la culpa de que lo dejaran sin poder volar. Cuando repartieron aves para el aire, peces para el mar y conchas de nácar para el a...
SUEÑO DEL PUERQUITO RUBIO
Teresa Palazzo Conti
A veces vivo un poco, y ostento la evidencia como un coleccionista. Algún trofeo rutila en las escarchas de mi nombre y emerge la que era en el engaño del verbo flagelado. Mi intemperie descansa un instante en el pedestal de hierba de sus ojos, hasta volver, crucificada, a la oración unitaria de la casa.
La mentira
Juan de Arguijo
Yo vi del rojo sol la luz serena turbarse, y que en un punto desaparece su alegre faz, y en torno se oscurece el cielo, con tiniebla de horror llena. El Austro proceloso airado suena, crece su furia, y la tormenta crece, y en los hombros de Atlante se estremece el alto Olimpo, y con espanto truena; Mas luego vi rom...
A LA MUDANZA DE LA FORTUNA
Leopoldo María Panero
A mi tía Margot Se diría que está aún en la balaustra del balcón mirando a nadie, llorando, Se diría que eres aún visto como siempre que eres aún en la tierra un niño difunto. Se diría, se arriesga el poema por alguien como un disparo de pistola, en la noche, en la noche sembrada de ojos desiertos, los ojos solos de...
PAVANE POUR UN ENFANT DÉFUNT
Luciano Castañón
Calles, callejuelas tristes en las que todo es vereda. Encuentras la que no buscas y buscas la que no encuentras. Entra, tú, mira qué nombres: Tránsito de las Ballenas, Virgen de la Soledad, el Callejón de las Fieras. Si los quieres religiosos hay Las Cruces y el Rosario; belicoso: Artillería; la Corrada es asturiano...
Calles
Delfina Acosta
Nos íbamos a casar. Teníamos los anillos. La fecha fijada en Pascuas, y por supuesto, padrinos. Fue tras la misa del gallo cuando a una cita nos fuimos. Estrellas ya trasnochadas entonces fueron testigos. Señor cura, nos queremos como mujer y marido. Señor juez, habrá una boda dentro de cuatro domingos. Cuánto gira l...
La veleta del pueblo
Pablo Neruda
ANDUVE, San Martín, tanto y de sitio en sitio que descarté tu traje, tus espuelas, sabía que alguna vez, andando en los caminos hechos para volver, en los finales de cordillera, en la pureza de la intemperie que de ti heredarnos, nos íbamos a ver de un día a otro. Cuesta diferenciar entre los nudos de ceibo,...
San Martín (1810)
Salvador Rueda
Deteniendo severo magistrado su pie ante las canéforas preciosas, mira en sus caras de puprpúreas rosas el pudor por carmines dibujado. El temblador ropaje replegado les da esbeltez de vírgenes graciosas y llevan en las manos primorosas ricas bandejas de oro cincelado. Sobre el metal que espejeando brilla, del sacr...
LAS CANÉFORAS
Juan Ramón Jiménez
Señor, matadme, si queréis. (Pero, señor, ¡no me matéis!) Señor dios, por el sol sonoro, por la mariposa de oro, por la rosa con el lucero, los corretines del sendero, por el pecho del ruiseñor, por los naranjales en flor, por la perlería del río, por el lento pinar umbrío, por los recientes labios rojos de ella y p...
A DIOS EN PRIMAVERA
Lope de Vega
A ti la lira, a ti de Delfo y Delo, Juana, la voz, los versos y la fama, que mientras más tu hielo me desama, más arde Amor en su inmortal desvelo. Crióme ardiente salamandra el cielo, como sirena a ti, menos la escama, para ser mariposa no eres llama, fuerza será mariposear en hielo. Mi amor es fuego, elementar se...
DEDICATORIA DE LA LIRA
Jorge Luis Borges
Un hombre trabajado por el tiempo, un hombre que ni siquiera espera la muerte (las pruebas de la muerte son estadísticas y nadie hay que no corra el albur de ser el primer inmortal), un hombre que ha aprendido a agradecer las modestas limosnas de los días: el sueño, la rutina, el sabor del agua, una no sospech...
Alguien
Ramón López Velarde
A Francisco González León Fuensanta, dulce amiga, blanca y leve mujer, dueña ideal de mi primer suspiro y mis copiosas lágrimas de ayer; enlutada que un día de entusiasmo soñé condecorar, prendiendo, en la alborada de las nupcias, en el gro mobiliario de tu pecho una fecunda rama de azahar; dime: ¿es verdad que ha m...
EL ADIÓS
Delfina Acosta
Los goznes de los versos han cedido al golpe de tu puño en carne viva. “No debe ser así; la rosa enferma, la ronca voz de la melancolía primero están”, dijeron los poetas de ayer que cabalgaban tras la brisa, y condenaron luego tus palabras a las que dieron fuego por malditas. Y yo no sé . El hecho es que me gusta el g...
Los goznes de los versos...
Mario Benedetti
Si a uno le dan palos de ciego la única respuesta eficaz es dar palos de vidente.
Contraofensiva
Pedro Miguel Lamet
De la boca asombrosa de la nada, que era el eco de un Alguien en busca de su espejo había estallado el mundo como un cuadro. Ni pincel ni color. Algodones de nubes poblaron el azul y un perfil encrestado de montañas se alzaba sin un nombre, una voz, un destino, la entrañable mirada que los llegara a ser definitivamen...
DE LA BOCA ASOMBROSA DE LA NADA
Luciano Castañón
«Huele a salitre». Estas ellas y estos ellos también son personas, pero con sumisión, sexo, harapos y edad indefinible. Escasas de dinero y con más indigencia que descanso, trasladan los peces muertos —caja o cesto o balde de la cabeza en lo cimero— desde la Rula a las bodegas que pueblan las estrechas —y muy redondame...
Huele a salitre
Roque Dalton
Yo escribí de los muertos sin saber de sus rudas zarabandas nocturnas… Fue cuando murió mi primer hijo y mi novia murió a su manera y mi madre se quedó sin morir pero no importa porque ya había barrido gritando de sus ojos la luz… Sin invitación sin desnudez apropiada sin miedo justo a mi medida llegué ...
MUERTOS
Ricardo Molinari
Cantar. Cante al dichoso día el viento y a la mañana, el sol llene de luces; la pintada ala cante acompañando. La flor repose sobre la hoja. Atento quedará el jardín. Solo. —Tú conduces, hermoso viento, un crespo mar, cantando.— A la luz clara empiece el hilo sordo a tejer su ordenado mundo. Agua ausente. —El laurel ...
PANEGÍRICO
Miguel Florián
Retrocedemos por los caminos harapientos de la sombra, galopamos por los acantilados de la miseria, ansiamos polvo, áspero polvo, y dichosos caemos hacia la masa informe de los gérmenes. Ansiamos raíces, nosotros, los aéreos. Amamos polvo, oscuro, untoso polvo, el osario donde se tienden los nombres, lava gris de la ...
PIETÀ
Pablo Neruda
Yo toco el odio como pecho diurno, yo sin cesar, de ropa en ropa vengo durmiendo lejos. No soy, no sirvo, no conozco a nadie, no tengo armas de mar ni de madera, no vivo en esta casa. De noche y agua está mi boca llena. La duradera luna determina lo que no tengo. Lo que tengo está en medio de las olas. Un rayo de ag...
Vals
Garcilaso de la Vega
Si quejas y lamentos pueden tanto, que enfrenaron el curso de los ríos, y en los diversos montes y sombríos los árboles movieron con su canto; si convertieron a escuchar su llanto los fieros tigres, y peñascos fríos; si, en fin, con menos casos que los míos bajaron a los reinos del espanto, ¿por qué no ablandará mi...
SONETO XV
Mario Benedetti
Ahora sí que es de noche y tenebrosa te acordás cuando el bando reclamaba una sola confianza por ambiente y de pocas bujías el apagón es grande y extendido ahora sí que es de noche y de noche todas las leyes son pardas la libertad está como boca de lobo la justicia no se ve ni las manos el apagón es gr...
Oda al apagón
Ramón López Velarde
(A Eduardo J. Correa) Tenías un rebozo en que lo blanco iba sobre lo gris con gentileza para hacer a los ojos que te amaban un festejo de nieve en la maleza. Del rebozo en la seda me anegaba con fe, como en un golfo intenso y puro, a oler abiertas rosas del presente y herméticos botones del futuro. (En abono de mi...
TENÍAS UN REBOZO DE SEDA
Ángeles Carbajal
En la calle tomada por el frío y por los compradores de regalos cruzamos unas palabras que me recuerdan días de paciencia y desventura. Una fotografía de entonces tiene un fondo de árboles incandescentes y una flor de humo deshaciéndose en el aire. Tal vez no sabían a nada aquellas navidades y sin embargo algo de ellas...
Viejos amigos
Anna Ajmátova
Cuando en la noche oscura espero su llegada, se me antoja que todo pende de un hilo. ¿Qué valen los honores, la libertad incluso, cuando ella acude presta y toca el caramillo? Mira, ¡ahí viene! Ella se echa a un lado el velo y se me queda mirando larga y fijamente. Yo digo: "¿Has sido tú la que le dictó a Dante las ...
LA MUSA
Jorge Teillier
Sentados frente al fuego que envejece miro su rostro sin decir palabra. Miro el jarro de greda donde aún queda vino, miro nuestras sombras movidas por las llamas. Esta es la misma estación que descubrimos juntos, a pesar de su rostro frente al fuego, y de nuestras sombras movidas por las llamas. Quizás si yo pudiera...
SENTADOS FRENTE AL FUEGO
Pablo Neruda
NUEVOS puentes de Praga, habéis nacido en la vieja ciudad, rosa y ceniza, para que el hombre nuevo pase el río. Mil años gastaron los ojos de los dioses de piedra que desde el viejo Puente Carlos han visto ir y venir y no volver las viejas vidas, desde Malá Strana los pies que hacia Moravia se dirigieron, los pesados p...
Los puentes
Marilina Rébora
Preséntase San Goar y suspende la capa en un rayo de sol, al suponerlo un «palo», pues que no advierte cómo desde un cristal escapa, satisfecho, después de encontrar tal regalo. Del haz de luz —entonces— el atavío cuelga, frente al mirar atónito de todo circunstante que conviene en silencio, ya que la duda huelga al...
SAN GOAR
Ismael Enrique Arciniegas
Una flauta en la montaña... es la flauta del pastor... la luna los campos baña... ¡Vuelve el antiguo dolor! Esa música que viene un recuerdo a despertar, ¡cuán honda tristeza tiene! ¡cómo hace a solas llorar! Cogiendo en el huerto flores una mañana la vi. La misma canción de amores, cogiendo flores, le oí. Tocando...
LA FLAUTA DEL PASTOR
Nicanor Parra
Decidme hijos hay Marx Sí padre: Marx hay Cuántos Marxes hay? Un solo Marx no + Dónde está Marx? En el culo* en la tierra y en todo lugar Aleluya? Aleluya! * dice culo léáse cielo
CACHUREO
Luis de Góngora
De pura honestidad templo sagrado, Cuyo bello cimiento y gentil muro De blanco nácar y alabastro duro Fue por divina mano fabricado; Pequeña puerta de coral preciado, Claras lumbreras de mirar seguro, Que a la esmeralda fina el verde puro Habéis para viriles usurpado; Soberbio techo, cuyas cimbrias de oro Al claro ...
De pura honestidad templo sagrado
Hilario Barrero
Es la segunda piel, la anónima fachada, enterrada y bien viva, palpitando, una envoltura frágil que encubre su obediente hidrografía. Sin mar donde llegar se desvía por montes y caminos, se enfrente a Polifemo, ruge, cruza sierras latiendo, se adentra en la memoria de la vena, se serena, se defiende si siente...
Sangre
José Lezama Lima
Sin dientes, pero con dientes como sierra y a la noche no cierra el negro terciopelo que lo entierra entre el clavel y el clavón crujiente. Bailados sueños y las jácaras molientes sacan el vozarrón Santiago de la tierra. Noctámbulo tizón traza en vuelo ardientes elipses en Nápoles donde el agua yerra. Muérdago en s...
RETRATO DE DON FRANCISCO DE QUEVEDO
Ángel González
Vosotras, piedras violentamente deformadas, rotas por el golpe preciso del cincel, exhibiréis aún durante siglos el último perfil que os dejaron: senos inconmovibles a un suspiro, firmes piernas que desconocen la fatiga, músculos tensos en su esfuerzo inútil, cabelleras que el viento no despeina, ojos abiertos que la...
MENSAJE A LAS ESTATUAS
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Suave es la bella como si música y madera, ágata, telas, trigo, duraznos transparentes, hubieran erigido la fugitiva estatua. Hacia la ola dirige su contraria frescura. El mar moja bruñidos pies copiados a la forma recién trabajada en la arena y es ahora su fuego femenino de rosa una sola b...
Cien sonetos de amor
Santiago Montobbio
Como jamás habíamos pensado que Dios podía ser tan pequeño como para dudar de su propia existencia nos sorprendió encontrarlo con los dientes desnudos en las orillas del frío. Dichosos por saber que lo teníamos dentro, lo tendimos al sol, como si fuera una fiesta.
¿Fábula y signo?
Federico García Lorca
Chove en Santiago meu doce amor. Camelia branca do ar brila entebrecida ô sol. Chove en Santiago na noite escura. Herbas de prata e de sono cobren a valeira lúa. Olla a choiva pol-a rúa, laio de pedra e cristal. Olla no vento esvaído soma e cinza do teu mar. Soma e cinza do teu mar Santiago, lonxe do sol....
Madrigal a cibda de Santiago
Miguel de Unamuno
Au fait, se disait-il a lui-même, il parait que mon destin est de mourir en rêvant. (Stendhal, Le Rouge et le Noir, LXX, «La tranquillité») Morir soñando, sí, mas si se sueña morir, la muerte es sueño; una ventana hacia el vacío; no soñar; nirvana; del tiempo al fin la eternidad se adueña. Vivir el día de hoy bajo la ...
Morir soñando
Teresa Domingo Català
Florecemos, aupados por la lumbre, con la inocencia de agua que respira el anónimo olor de los claveles. Nos embrujan las plantas y los pájaros, el desuello, las flores invernales, como una cantinela abovedada que resurge del polvo de los días. La noche es una estrella sin raíces que ampara el canto triste de las ho...
Las flores
Luciano Castañón
Mujeres no tan viejas como la erosión inmemorial de tus sillares, Colegiata vieja; mas sí tanto como las indefectibles viejas acuclilladas en el escalón de tu siempre ¿por qué? cerrada puerta. Fuman a veces como fieras, dando viabilidad de huída al humo su sumida desdentadura —por la forzada desdentadura de sus faltri...
Viejas y colegiata
Felipe Benítez Reyes
El viento golpea la puerta del cuarto siempre cerrado. El viento llama a la puerta. El viento quiere abrir la puerta en que detiene su camino ese caballo blanco con ojos de cristal. El viento araña la puerta con su garra de dragón errabundo. Los sioux y comanches van tensando sus arcos. La paloma mecánica mueve ...
INFANCIA
Antonio Machado
¡Ah, cuando yo era niño soñaba con los héroes de la Ilíada! Áyax era más fuerte que Diomedes, Héctor, más fuerte que Ayax, y Aquiles el más fuerte; porque era el más fuerte...¡Inocencias de la infancia! ¡Ah, cuando yo era niño soñaba con los héroes de la Ilíada!
Proverbios y cantares XVIII
Juan Ramón Mansilla
Y no tendrá dominio la muerte Dylan Thomas No sé si este poema es el que tú necesitas, si sus sonidos dicen más que sus silencios. Tómalos como abrigo de lana, como plato caliente. Si no en ti, en alguna parte de ti habrán de sonar, aunque yo no sepa guiarlos. ¿Quién puede, con palabras, guiar una voz cuando el decir...
Fugaz
Mario Benedetti
Todo campo es el nuestro por ejemplo está éste verde dispuesto verde los surcos y los surcos las nubes con sus gordas pantorrillas de lluvia está tambien el otro campo de pronto abismo recién nacidos muertos sin haberse atrevido a estrenar sus pavores está el amor de siempre el corazón del tacto la noche de la piel ...
Señas del Che
Luis Cernuda
Te hubiera dado el mundo, muchacho que surgiste al caer de la luz por tu Conquero, tras la colina ocre, entre pinos antiguos de perenne alegría. Eras emanación del mar cercano? Eras el mar aún más que las aguas henchidas con su aliento, encauzadas en río sobre tu tierra abierta, bajo el inmenso cielo con nubes que se ...
Un muchacho andaluz
Alejandra Pizarnik
Emboscado en mi escritura cantas en mi poema. Rehén de tu dulce voz petrificada en mi memoria. Pájaro asido a su fuga. Aire tatuado por un ausente. Reloj que late conmigo para que nunca despierte.
TU VOZ