author
stringlengths
6
37
content
stringlengths
2
21.7k
title
stringlengths
1
87
Pablo Neruda
ARAUCANÍA, rosa mojada, diviso adentro de mí mismo o en las provincias del agua tus raíces, las copas de los desenterrados, con los alerces rotos, las araucarias muertas, y tu nombre reluce en mis capítulos como los peces pescados en el canasto amarillo! Eres también patria patleada y hueles mal, a rencor, a borrasca, ...
Araucanía, rosa mojada, diviso...
Vicente Aleixandre
Estancia soleada: ¿Adónde vas, mirada? A estas paredes blancas, clausura de esperanza. Paredes, techo, suelo: gajo prieto de tiempo. Cerrado en él, mi cuerpo. Mi cuerpo, vida, esbelto. Se le caerán un día límites. ¡Qué divina desnudez! Peregrina luz. ¡Alegría, alegría! Pero estarán cerrados los ojos. Derribados pa...
JUVENTUD
Amado Nervo
La canción que me pediste, la compuse y aquí está; cántala bajito y triste: ella duerme (para siempre); la canción la arrullará. Cántala bajito y triste, cántala...
Envío
Alfredo Lavergne
De poblado en poblado La modelada El mundillo El furor de vivir Extiende la divertida mezcla social. Por un libro Por el periódico O por el tendido eléctrico recibimos la noticia: Un español Que vivió en América Ha traducido Al castellano A poetas románticos ingleses.
Oviscapto étnico
Pablo de Rokha
Arriba, un atrevimiento de águilas, abajo, el pecho del pueblo y en la línea definitiva, entre los altos y anchos candelabros de la Humanidad, y las trompetas que braman como vacas, entre naranjos y duraznos y manzanos que, como caballos, relinchan, entre barcos y espadas, rifles y banderas en flor, al paso de parada...
GRAN MARCHA HERÓICA
Amado Nervo
Todo en ella encantaba, todo en ella atraía su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar... El ingenio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el Avemaría. ¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar! Ingenua como el agua, diáfana como el día, rubia y nevada como Margarita sin par, el influjo de su a...
Gratia plena
Gabriela Mistral
 
La madre triste
Alfredo Lavergne
No me inquieta no contestar A quien no solicito pregunta o respuesta Porque siempre trabajo alguna representación O porque cuido los textos Que me llevan De ferrocarril en ferrocarril De festival en festival De farfullador en farfullador De fe en fe De clan en clan Y porque los hombres de este fin de siglo Se diferenci...
La noche
Gonzalo Rojas
París, y esto es un día del 59 en el aire. Por lo visto es el mismo día radiante desde entonces. La primavera sabe lo que hace con sus besos. Todavía te busco en ese taxi urgente, y el gentío. Está escrito que esta noche dormiré con tu cuerpo largamente, y el tren interminable. París, y éste es el fósforo de la mara...
LOS AMANTES
Vicente García
Con la esperanza. Que, venga lo que venga, Mejor que no te amargue las mañanas. Con la alegría. Incluso en ese instante En que los días dejen de ser días.
Emblema
José María Hinojosa
Almendros en flor. La primavera se acerca. Cerezos en flor. La primavera está plena. Granados en flor. Ya se aleja la primavera.
ESTELAS
Fray Luis de León
Virgen, que el sol más pura, gloria de los mortales, luz del cielo, en quien la piedad es cual la alteza: los ojos vuelve al suelo y mira un miserable en cárcel dura, cercado de tinieblas y tristeza. Y si mayor bajeza no conoce, ni igual, juicio humano, que el estado en que estoy por culpa ajena, con pode...
ODA XXI - A NUESTRA SEÑORA
Alfredo Lavergne
Con su retroscopio. En Montreal vive el pasajero clandestino, que inventó su Winnipeg.
Geógrama III
Juan Meléndez Valdés
Viendo el Amor un día que mil lindas zagalas huían de él medrosas por mirarle con armas, dicen que de picado les juró la venganza y una burla les hizo, como suya, extremada. Tornóse en mariposa, los bracitos en alas y los pies ternezuelos en patitas doradas. ¡Oh! ¡qué bien que parece! ¡Oh! ¡qué suelto que vaga, y a...
EL AMOR MARIPOSA
Julio Flórez Roa
Ojos indefinibles, ojos grandes, como el cielo y el mar hondos y puros, ojos como las selvas de los Andes: misteriosos fantásticos y oscuros. Ojos en cuyas místicas ojeras se ve el rastro de incógnitos pesares, cual se ve en la aridez de las riberas la huella de las ondas de los mares. Miradme con amor, eternamente...
TUS OJOS
Luis de Góngora
Suspiros tristes, lágrimas cansadas, Que lanza el corazón, los ojos llueven, Los troncos bañan y las ramas mueven De estas plantas, a Alcides consagradas; Mas del viento las fuerzas conjuradas Los suspiros desatan y remueven, Y los troncos las lágrimas se beben, Mal ellos y peor ellas derramadas. Hasta en mi tierno...
Suspiros tristes, lágrimas cansadas
Gonzalo de Berceo
Milagros de Nuestra Señora - versos 877 a 940 IX Era un simple clérigo pobre de clerecía dicié cutiano missa de la Sancta María; non sabié decir otra, diciéla cada día, más la sabié por uso que por sabiduría. Fo est missacantano al bispo acusado, que era idïota, mal clér...
EL CLÉRIGO SIMPLE
Alfonsina Storni
Esta noche al oído me has dicho dos palabras Comunes. Dos palabras cansadas De ser dichas. Palabras Que de viejas son nuevas. Dos palabras tan dulces que la luna que andaba Filtrando entre las ramas Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento Moverme para echa...
Dos palabras
Félix María de Samaniego
Llevaba en la cabeza una Lechera el cántaro al mercado con aquella presteza, aquel aire sencillo, aquel agrado, que va diciendo a todo el que lo advierte «¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!» Porque no apetecía más compañía que su pensamiento, que alegre la ofrecía inocentes ideas de contento, marchaba sola la ...
LA LECHERA
Omar García Ramírez
Como el penitente que masca su cigarro amargo e íntimo voy por estas calles en estos transportes colectivos cruzando estos desolados parques, las fechas no tienen importancia hoy es otro día y el sol no da espera, hay que salir y ver recorrer los rebaños..., como una fiera acecho a la sombra de su...
Diario Urbano
José de Espronceda
Canta en la noche, canta en la mañana, ruiseñor, en el bosque tus amores; canta, que llorará cuando tú llores el alba perlas en la flor temprana. Teñido el cielo de amaranta y grana, la brisa de la tarde entre las flores suspirará también a los rigores de tu amor triste y tu esperanza vana. Y en la noche serena, al...
A UN RUISEÑOR
Francisco Álvarez
Fue un amor a distancia, absorbente y profundo, que vertió luz intensa sobre mi estéril mundo. Fue el clamor estentóreo de vibrante campana, resucitando el eco de una pasión temprana. Vino como una musa, recitando cantares, filtrándose en mi arena, subiendo a mis altares. La percibí a mi lado como una frágil rosa ...
AMOR AUSENTE
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Corazón mío, reina del apio y de la artesa: pequeña leoparda del hilo y la cebolla: me gusta ver brillar tu imperio diminuto, las armas de la cera, del vino, del aceite, del ajo, de la tierra por tus manos abierta de la sustancia azul encendida en tus manos, de la transmigración del sueño a ...
Cien sonetos de amor
Juan de Mena
CVIII »E bien como quando algund malfechor, al tempo que fazen de otro justicia, temor de la pena le pone cobdicia de allí adelante bivir ya mejor, mas desque passado por él el temor, vuelve a sus vicios como de primero, así me bolvieron a do desespero desseos que quieren que muera amador.»
COMPARACIÓN
Mario Meléndez
Debo cuidarme de los gusanos cuando me entierren lo más seguro es que hablen mal de mí que escupan sobre mis poemas y orinen las flores frescas que adornarán mi tumba llegado sea el caso que hasta devoren mis huesos me arranquen los intestinos o en el colmo de la injusticia se roben mi diente de oro y todo esto porque ...
Precauciones de última hora
Marilina Rébora
Que esta noche me duerma bajo un manto de olvido, ajena al desamor, al encono y la saña, considerando a aquel que nunca me ha querido, sorda a la mezquindad y a la torcida maña. Que el corazón regule cadencioso el latido para que no lo alteren mentiras o patraña; que el alma, dadivosa con los que no lo han sido, se ...
DESIGNIO
Alejandra Pizarnik
para reconocer en la sed mi emblema para significar el único sueño para no sustentarme nunca de nuevo en el amor he sido toda ofrenda un puro errar de loba en el bosque en la noche de los cuerpos para decir la palabra inocente
LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, en regiones contrarias, en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo. Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angol, a la luz de la luna de Jun...
Cien sonetos de amor
Fray Luis de León
Aunque en ricos montones levantes el cautivo inútil oro; y aunque tus posesiones mejores con ajeno daño y lloro; y aunque cruel tirano oprimas la verdad, y tu avaricia, vestida en nombre vano, convierta en compra y venta la justicia; aunque engañes los ojos del mundo a quien adoras: no por tanto no nacerán abrojos ...
ODA XVI - CONTRA UN JUEZ AVARO
Federico García Lorca
Yo pronuncio tu nombre En las noches oscuras Cuando vienen los astros A beber en la luna Y duermen los ramajes De las frondas ocultas. Y yo me siento hueco De pasión y de música. Loco reloj que canta Muertas horas antiguas. Yo pronuncio tu nombre, En esta noche oscura, Y tu nombre me suena Más lejano que ...
Si mis manos pudieran deshojar
Jorge Luis Borges
I Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines. Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado, cristal de soledad, sol de agonías. Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días. Nadie pierde (...
1964
Lope de Vega
Amor con tan honesto pensamiento arde en mi pecho, y con tan dulce pena, que haciendo grave honor de la condena, para cantar me sirve de instrumento. No al fuego, al celestial atento, en alabanza de Amarilis suena con esta voz, que el curso al agua enfrena, mueve la selva y enamora el viento. La luz primera del pri...
Amor con tan honesto pensamiento
Luciano Castañón
Atalaya, cima cimera, de la ola marinera. Desde ti se atalayaba el oleaje en blanca geometría; hoy, un destacamento militar rompe tu armonía pecera con alambres, uniformes y voces de: «¡Fuera, fuera!» Atalaya, aún sirves para cobijar amor, y para que a los niños les nazcan los dientes de la inquietud aventurera, tan a...
La Atalaya
Octavio Paz
Infrecuentes (pero también inmerecidas) Instantáneas (pero es verdad que el tiempo no se mide Hay instantes que estallan y son astros Otros son un río detenido y unos árboles fijos Otros son ese mismo río arrasando los mismos árboles) Infrecuentes Instantáneas noticias favorables Dos o tres nubes de cristal de ...
Semillas para un himno
Roque Dalton
Nunca entendí lo que es un laberinto hasta que cara a cara con mi mismo perfil hurgara en el espejo matutino con que me lavo el polvo y me preciso. Porque así somos más de lo que fuimos a la orilla del sol alado y fino: de sangre reja y muro bien vestidos de moho y vaho y rata amados hijos.
PERMISO PARA LAVARME
Leopoldo María Panero
Te mataré mañana cuando la luna salga y el primer somormujo me diga su palabra te mataré mañana poco antes del alba cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños y será como cópula o semen en los labios como beso o abrazo, o como acción de gracias te mataré mañana cuando la luna salga y el primer somormujo me di...
PROYECTO DE UN BESO
Omar García Ramírez
Yo no vine a llevarme nada. Soy turista de paso sin cámara, sin mapa, sin equipaje, que sufre con fastidio vuestras aduanas morales pero que mete onírica de contrabando al país de los mercaderes y las efigies. Porque no soy el enviado el recomendado, el postulado, e...
El extranjero
Víctor Hugo López Cancino
No estoy triste porque ya te vas pues me dediqué a quererte, unidos y abrazados más y más haciendo nuestro amor más fuerte. Acaricie tus suaves manos y bien besé tus tiernos labios contemplé tus lindos ojos negros y vi contigo el pasar de los años. Me entregué a tu terso cuerpo me dediqué a quererte, y ese fue mi gra...
Me dediqué a quererte
José Juan Tablada
Tierno saúz, Casi otro, casi ámbar, Casi luz... Por nada los gansos Tocan alarma En sus trompetas de barro. Pavo real, largo fulgor, Por el gallinero demócrata Pasas como una procesión... Aunque jamás se muda, A tumbos, como carro de mudanza, Va por la senda la tortuga. —¡Devuelve a la desnuda rama, Nocturna mari...
HAIKAIS
José Ángel Buesa
Alza la mano y siembra, con un gesto impaciente, en el surco, en el viento, en la arena, en el mar... Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente: En mujer, surco o sueño, sembrar, sembrar, sembrar... Yérguete ante la vida con la fe de tu siembra; siembra el amor y el odio, y sonríe al pasar... La arena del desierto...
SEMBRAR
Marilina Rébora
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños, a la luz de luciérnagas y áureos escarabajos y la mágica ayuda de esos seres pequeños, los gnomos, que se visten con trajes escarlata y brotan cuando alumbran las primeras estrellas, que usan zapatitos con hebillas de pl...
VEN, MADRE, A DESCANSAR
Rafael Alberti
Rosa de Alberti allá en el rodapié del mirador del cielo se entreabría, pulsadora del aire y prima mía, al cuello un lazo blanco de moaré. El barandal del arpa, desde el pie hasta el bucle en la nieve, la cubría. Enredando sus cuerdas, verdecía, alga en hilos, la mano que se fue. Llena de suavidades y carmines, fan...
A ROSA DE ALBERTI
Pablo Neruda
MÉXICO, de mar a mar te viví, traspasado por tu férreo color, trepando montes sobre los que aparecen monasterios llenos de espinas, el ruido venenoso de la ciudad, los dientes solapados del pululante poetiso, y sobre las hojas de los muertos y las gradas que c...
México (1940)
Juan Boscán
Cargado voy de mí doquier que ando, y cuerpo y alma, todo me es pesado; sin causa vivo, pues que estó apartado de do el vivir su causa iba ganando. Mi seso está sus obras desechando; no me queda otra renta, ni otro estado, sino pasar pensando en lo pasado, y cayo bien en lo que voy pensando. Tanto es el mal, que mi...
SONETO LXXXII
Federico García Lorca
I Salen los niños alegres De la escuela, Poniendo en el aire tibio Del abril, canciones tiernas. ¡Que alegría tiene el hondo Silencio de la calleja! Un silencio hecho pedazos por risas de plata nueva. II Voy camino de la tarde Entre flores de la huerta, Dejando sobre el camino El agua de mi tristeza. En ...
Canción primaveral
Nicolás Guillén
El árbol que verdece a cada primavera, no es más feliz que yo, de nuevo verdiflor. Las amarillas hojas cayeron, y en mi tronco vuelven los novios trémulos a entrelazar sus cifras, y hay corazones fijos por flechas traspasados, vivos en esa muerte. Cuando digo «te amo», mi voz repite el viento y en mi alta copa juega ...
EL ÁRBOL
Mario Meléndez
Ella sacó a pasear las palabras y las palabras mordieron a los niños y los niños le contaron a sus padres y los padres cargaron sus pistolas y abrieron fuego sobre las palabras y las palabras gimieron, aullaron lamieron lentamente sus ciegas heridas hasta que al fin cayeron de bruces sobre la tierra desangrada Y vino l...
La portadora
Delfina Acosta
No se lo muestres nunca a nadie, ni se lo digas a tu mejor amigo haciéndole jurar con muchas copas que nunca contará. Escucha: ya maduró la luz en la primera fruta del parral y quiero que te asombres. Ni siquiera te nombro, y sin embargo, sus versos que poseen el color de mis venas te cuentan a través de los vientos ...
No se lo digas
San Juan de la Cruz
¿Adónde te escondiste, Amado, y me dexaste con gemido? Como el ciervo huyste haviéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ydo. Pastores, los que fuerdes allá por las majadas al otero, si por ventura vierdes aquél que yo más quiero, decilde que adolezco, peno y muero. Buscando mis amores, yré por esos montes y r...
CÁNTICO
Antonio Machado
I Señor, me cansa la vida, tengo la garganta ronca de gritar sobre los mares, la voz de la mar me asorda. Señor, me cansa la vida y el universo me ahoga. Señor, me dejaste solo, solo, con el mar a solas. II O tú y yo jugando estamos al escondite, Señor, o la voz con que te llamo es tu voz. III Por todas...
Tres cantares enviados a Unamuno en 1913
Eugenio Florit
Habréis de conocer que estuve vivo por una sombra que tendrá mi frente. Sólo en mi frente la inquietud presente que hoy guardo en mí, de mi dolor cautivo. Blanca la faz, sin el ardor lascivo, sin el sueño prendiéndose a la mente. Ya sobre mí, callado eternamente, la rosa de papel y el verde olivo. Qué sueño sin ens...
SONETO
Fray Luis de León
No viéramos el rostro al padre Eterno alegre, ni en el suelo al Hijo amado quitar la tiranía del infierno, ni el fiero Capitán encadenado; viviéramos en llanto sempiterno, durara la ponzoña del bocado, serenísima Virgen, si no hallara tal Madre Dios en vos donde encarnara. Que aunque el amor del hombre ya había hech...
A NUESTRA SEÑORA
Carlos Bousoño
Lo último que dijo fue esto: «La vida es un dolor» Ojos que vi tan llenos de dolor en el último día, cuando faltaba poco para morir, y desde el lecho él recordaba triste, lejos, muy lejos, y un poquito borroso, cuando con sus amigos, allá en su niñez, divirtiéndose mucho, inmortal aún la vida, iban al huerto, o al p...
EN LA MUERTE
Julia de Burgos
La carrera del mar sobre mi puerta es sensación azul entre mis dedos, y tu salto impetuoso por mi espíritu es no menos azul, me nace eterno. Todo el color de aurora despertada el mar y tú lo nadan a mi encuentro, y en locura de amarme hasta el naufragio van rompiendo los puertos y los remos. ¡Si tuviera yo un barco de...
El mar y tú
Nicolás Guillén
Pienso en la fría mañana en que te fui a ver, allá donde La Habana quiere irse en busca del campo, allá en tu suburbio claro. Yo con mi botella de ron y el libro de mis poemas en alemán, que al fin te regalé. (¿O fue que te quedaste con él?) Perdóname, pero aquel día me pareciste una niñita sola, o quizás un pequeño...
UNA FRÍA MAÑANA
Pablo Neruda
La mamadre viene por ahí, con zuecos de madera. Anoche sopló el viento del polo, se rompieron los tejados, se cayeron los muros y los puentes, aulló la noche entera con sus pumas, y ahora, en la mañana de sol helado, llega mi mamadre, doña Trinidad Marverde, dulce como la tímida frescura del sol en las regiones tempest...
La mamadre
Rubén Darío
Este gran don Ramón de las barbas de chivo, cuya sonrisa es la flor de su figura, parece un viejo dios, altanero y esquivo, que se animase en la frialdad de su escultura. El cobre de sus ojos por instantes fulgura y da una llama roja tras un ramo de olivo. Tengo la sensación de que siento y que vivo a su lado u...
Soneto
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Espléndida razón, demonio claro del racimo absoluto, del recto mediodía, aquí estamos al fin, sin soledad y solos, lejos del desvarío de la ciudad salvaje. Cuando la línea pura rodea su paloma y el fuego condecora la paz con su alimento tú y yo erigimos este celeste resultado! Razón y amor ...
Cien sonetos de amor
María Eugenia Caseiro
Era de granizo el verde derramado junto a la blancura el pájaro de hielo. El cielo nace al hombre atento que mueve el pan nerviosamente, lanza migas, borra la pregunta y atado a su parque ya es carámbano. Digan lo que digan no te importe el canario comprimido que no muerde ...
Sin domingo
Pablo Neruda
ADIÓS, pero conmigo serás, irás adentro de una gota de sangre que circule en mis venas o fuera, beso que me abrasa el rostro o cinturón de fuego en mi cintura. Dulce mía, recibe el gran amor que salió de mi vida y que en ti no encontraba territorio como el explorador perdido en las islas del pan y de la miel. Yo te enc...
La carta en el camino
Alejandra Pizarnik
Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencia, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto. Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma por...
HIJAS DEL VIENTO
Ángeles Carbajal
Sin saber por qué, has vuelto, y miras la tarde soleada: la misma enredadera verde, las flores junto al muro, la verja de hierro carcomido, el amarillo pálido de la pared gastada. Has vuelto como si estuvieras todavía bajo el antiguo hechizo, como si en algo te parecieras todavía a ti (hubo un tiempo de minuciosa etern...
Volver
Marilina Rébora
No he sido nunca linda —tal vez quise ser alta— y la piel de mis hombros se acentúa morena (al decir esto, claro, una verdad resalta: que tampoco mi espalda ha de ser de azucena). No tuve grandes ojos, y ahora aún me falta el gracioso caer de ondulada melena; tampoco es mío el rosa que reanima y esmalta las mejillas...
MI FÍSICO
Miguel Hernández
En trenes poseídos de una pasión errante por el carbón y el hierro que los provoca y mueve, y en tensos aeroplanos de plumaje tajante recorro la nación del trabajo y la nieve. De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas, sale una voz profunda de máquinas y manos, que indica entre mujeres: Aquí están tus herman...
RUSIA
Amado Nervo
Aquella tarde, en la alameda, loca de amor, la dulce idolatrada mía me ofreció la eglantina de su boca. Y el Buda de basalto sonreía... Otro vino después, y sus hechizos me robó; dile cita, y en la umbría nos trocamos epístolas y rizos. Y el Buda de basalto sonreía... Hoy hace un año del amor perdido. Al sitio vuelvo ...
Y el Buda de basalto sonreía
Luis de Góngora
Poco después que su cristal dilata, Orla el Dauro los márgenes de un Soto, Cuyas plantas Genil besa devoto, Genil, que de las nieves se desata. Sus corrientes por él cada cual trata Las escuche el Antípoda remoto, Y el culto seno de sus minas roto, Oro al Dauro le preste, al Genil plata. Él, pues, de rojas flores c...
AL POETA PEDRO SOTO DE ROJAS
Federico García Lorca
Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo.
El silencio
Delfina Acosta
Tus ojos, dos secretos que me observan. Mas, ¿qué dolor es éste que en mi frente tan pálida, parece algún lunar? Si están los astros pocos, si la muerte echó la puerta, si las hojas secas en viento malo al rato se convierten, si cruje ya el paisaje y van los muertos en busca de las gotas de la fiebre, yo sé que estás a...
Conciencia
Vicente García
Un sincero homenaje, como exige La muerte de un poeta que nos deja tan joven : Hagámosle. Que brille el epitafio Para aquel cuyo nombre se escribió sobre el agua. Pero eso sí. Quemad todas sus ropas, Papeles y demás. Arrancad las ventanas Y rascad las paredes de esta casa maldita. Que la tuberculosis se aleje de noso...
En el día de su muerte
Dulce María Loynaz
Este espejo colgado a la pared, donde a veces me miro de pasada... es un estanque muerto que han traído a la casa. Cadáver de un estanque es el espejo: Agua inmóvil y rígida que guarda dentro de ella colores todavía, remembranzas de sol, de sombra... —filos de horizontes movibles, de la vida que arde y pasa en derred...
EL ESPEJO
Federico García Lorca
Los arqueros oscuros a Sevilla se acercan. Guadalquivir abierto. Anchos sombreros grises, largas capas lentas. ¡Ay, Guadalquivir! Vienen de los remotos países de la pena. Guadalquivir abierto. Y van a un laberinto. Amor, cristal y piedra. ¡Ay, Guadalquivir!
Arqueros
Pablo Neruda
Qué pura eres de sol o de noche caída, qué triunfal desmedida tu órbita de blanco, y tu pecho de pan, alto de clima, tu corona de árboles negros, bienamada, y tu nariz de animal solitario, de oveja salvaje que huele a sombra y a precipitada fuga titánica. Ahora, qué armas espléndidas mis manos, digna su pala de hueso y...
Juntos nosotros
Julio Flórez Roa
Yo vivo encadenado a tu hermosura, lo mismo que a su roca, Prometeo; sin poder quebrantar la ligadura que me une a ti... por más que forcejeo. ¿De qué delito bárbaro fui reo, para tener que soportar tan dura y a la vez dulce pena? Mi deseo es un placer que llega a la tortura. Me atraes como abismo luminoso; lucho, ...
CÁRCEL PERPETUA
Aurelio González Ovies
Qué más quisiera yo que ver desde los montes el animal del tiempo. Ser el reverso de la sombra. El huésped más agraz de las luciérnagas. El viaje más fundible de los túneles. El ritmo artesanal del corazón. El invertebrado rojo de la llama. Qué más quisiera yo que ser el viejo perro del coraje y asustar a la muert...
Sueño de la razón oscura
Santiago Montobbio
Porque vivir no basta al hombre, porque la cárcel injusta de los días hace que se pudra la pequeña carne de los sueños o porque no me quedan calles ya que guarden alguna risa dentro, o algún nombre, sobre mi mesita de noche tengo preparado el final cianuro silencioso. Pues sé que el dolor cabe en un vaso, aunque no cuá...
La tinta de este papel es la tinta última
Josefina Plá
Blanda en mi entraña, como tibia lluvia, beso aplastado corazón a vena; tiembla en mis ojos, como sol en río tañe en mis pulsos dolorida plata. Pincel que te dibuja estremecida rama en el agua azul de mis anhelos pasa por mí, y se lleva mi dulzura como un rayo de luz que fuese abeja. Ave a quien le nací con viento y ...
El soneto de tu voz
Amado Nervo
Sol espledente de primavera, a cuyo beso, fresca y lozana, la flor se yergue, la mariposa viola el capullo, la yema estalla; sol espledente de primavera: ¡yo te aborrezco! porque desgarras las brumas leves, que me circundan como rizado crespón de plata. A mí me gustan las tardes grises, las melancolías, las h...
Perlas negras XII
Nicolás Fernández de Moratín
Madrid, castillo famoso que al rey moro alivia el miedo, arde en fiestas en su coso, por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. Su bravo alcaide Aliatar, de la hermosa Zaida amante, las ordena celebrar, por si la puede ablandar el corazón de diamante. Pasó, vencida a sus ruegos, desde Aravaca a Madrid. Hubo pa...
FIESTA DE TOROS EN MADRID
Antonio Machado
De la ciudad moruna tras las murallas viejas, yo contemplo la tarde silenciosa, a solas con mi sombra y con mi pena. El río va corriendo, entre sombrías huertas y grises olivares, por los alegres campos de Baeza Tienen las vides pámpanos dorados sobre las rojas cepas. Guadalquivir, como un alfanje roto y di...
Caminos
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Le poète est semblable aux oiseaux de passage, Qui ne batissent point leur nid sur le rivage. Lamartine Voz pavorosa en funeral lamento, desde los mares de mi patria vuela a las playas de Iberia; tristemente en son confuso la dilata el viento; el dulce canto en mi garganta hiela, y sombras de dolor viste a mi mente...
A LA MUERTE DE DON JOSÉ MARÍA DE HEREDIA
San Juan de la Cruz
Encima de las corrientes que en Babilonia hallava allí me senté llorando allí la tierra regava acordándome de ti ¡o Sión! a quien amava era dulce tu memoria, y con ella más llorava. Dexé los traxes de fiesta los de trabaxo tomava y colgué en los verdes sauzes la música que llevaba puniéndola en esperança de aquello q...
SUPER FLUMINA BABYLONIS
Paz Díez Taboada
Las flechas, rotas, y el jardín, seguro. El humo nada entre los aires vagos. ¡Traedme el vino, y dejaré que caiga sobre el tapete la verdad inerme! Ya tengo más de un muerto en el almario, más de un cadáver bajo el alfombrado -de hierbas y de flores- triste suelo. Mi memoria, que os llama inútilmente, anda v...
Brindis
César Vallejo
Como horribles batracios a la atmósfera, suben visajes lúgubres al labio. Por el Sahara azul de la Sustancia camina un verso gris, un dromedario. Fosforece un mohín de sueños crueles. Y el ciego que murió lleno de voces de nieve. Y madrugar, poeta, nómada, al crudísimo día de ser hombre. Las Horas van febriles, y en l...
Desnudo en barro
Juan Ramón Mansilla
Puedes entrar. He dejado la puerta abierta, la luz, la calefacción encendidas. Hay un poco de vino en la alacena, el café está reciente por si me demoro y te vence el sueño. Acaso estés aquí cuando regrese, arropada en el sofá con mi manta de viaje, reconfortada, quizá complacida del mundo en su belleza, sabiendo que ...
Canción de año nuevo
Pablo Neruda
DE endurecer la tierra se encargaron las piedras: pronto tuvieron alas: las piedras que volaron: las que sobrevivieron subieron el relámpago, dieron un grito en la noche, un signo de agua, una espada violeta, un meteoro. El cielo suculento no sólo tuvo nubes, no sólo espacio con olor a oxigeno, sino una piedra terrest...
De endurecer la tierra...
Carlos Edmundo de Ory
En el fondo de ti vuela la mariposa personal ¡Salta en el vacío! Nada suplanta la experiencia diestra ¿Qué haces en la ribera lamentándote? momento piloto del ser monumento Estar en el espacio santísimo y divino las dos pupilas diarias y el órgano pineal y mirar las estrellas con ojo terco En la época dorada sab...
NIHILISMO
José Ángel Valente
El sur como una larga, lenta demolición. El naufragio solar de las cornisas bajo la putrefacta sombra del jazmín. Rigor oscuro de la luz. Se desmorona el aire desde el aire que disuelve la piedra en polvo al fin. Sombra de quién, preguntas, en las callejas húmedas de sal. No hay nadie. La noche guarda ciegas, a...
EL SUR
Gutierre de Cetina
Excelso monte do el romano estrago eterna mostrará vuestra memoria; soberbios edificios do la gloria aún resplandece de la gran Cartago; desierta playa, que apacible lago lleno fuiste de triunfos y victoria; despedazados mármoles, historia en quien se ve cuál es del mundo el pago; arcos, anfiteatros, baños, templo,...
AL MONTE DONDE FUE CARTAGO
Luis Cernuda
La plaza sola (gris el aire, negros los árboles, la tierra manchada por la nieve), parecía, no realidad, mas copia triste sin realidad. Entonces, ante el umbral, dijiste: viviendo aquí serías fantasma de ti mismo. Inhóspita en su adorno parsimonioso, porcelanas, bronces, muebles chinos, la casa oscura toda ...
Limbo
Garcilaso de la Vega
No pierda más quien ha tanto perdido, bástate, amor, lo que ha por mí pasado; válgame agora jamás haber probado a defenderme de lo que has querido. Tu templo y sus paredes he vestido de mis mojadas ropas y adornado, como acontece a quien ha ya escapado libre de la tormenta en que se vido. Yo había jurado nunca más ...
SONETO VII
Ramón López Velarde
A Enrique González Martínez Hoy, como nunca, me enamoras y me entristeces; si queda en mí una lágrima, yo la excito a que lave nuestras dos lobregueces. Hoy, como nunca, urge que tu paz me presida; pero ya tu garganta sólo es una sufrida blancura, que se asfixia bajo toses y toses, y toda tú una epístola de rasgos ...
HOY COMO NUNCA
Ángeles Carbajal
Es el vaivén cíe la ciudad amigable escaparate de una vida que parece lo que es; suave roce de ricas telas, delicioso goteo de sutiles aromas, café, conversaciones, risas, libros tan buenos que emocionan a esos huéspedes contentos de una vida que no parece lo que es; horas malpagadas, grisácea letanía de siempres y de...
Distraída felicidad
María Eugenia Caseiro
“Todos mis huesos son ajenos…” Vallejo Me ata otro dolor surcando ese dolor de siempre Si no estuviera mi dolor cuajado de otro que ahora parte de ti, de ustedes todos caminos; encerrados, abiertos blancos, negros, grises, temerarios, pusilánimes, insomnes… Si no tuviera el valor de retene...
De ustedes todos mis caminos
Marilina Rébora
Id por camino estrecho que lleva a puerta angosta —ésa que sólo niños atravesar consiguen, perfumada de nardos donde un ángel se aposta— y no al portal mayor que los grandes persiguen. En haciéndoos pequeños ya seréis inocentes, que para tales es el reino de los cielos; así oiréis la palabra que a sabios y prudentes...
DICE EL SEÑOR
José Asunción Silva
En el derruido muro de la huerta del convento, en un agujero oscuro donde, al pasar, silba el viento, y, como una dolorida queja a las piedras arranca, hay, en el fondo, escondida una calavera blanca. De algún fraile soñador de vida ejemplar y bella y dedicada al Señor, en el mundo única huella. Abre los ojos, sin...
LA CALAVERA
Teresa Domingo Català
Tus ojos son el luto incandescente que se derrama al envolver las manos con la cera caída de los cirios, la mirada de estrellas expectantes. Como un barco velero y silencioso que rodea al vaivén del aire el istmo yacente de la península inmóvil, con sus crespones negros desplegados al roce de las nieves y los vientos,...
La noche
Oliverio Girondo
¿Surgió de bajo tierra? ¿Se desprendió del cielo? Estaba entre los ruidos, herido, malherido, inmóvil, en silencio, hincado ante la tarde, ante lo inevitable, las venas adheridas al espanto, al asfalto, con sus crenchas caídas, con sus ojos de santo, todo, todo desnudo, casi azul, de tan blanco. Hablaban de un cabal...
APARICIÓN URBANA
Octavio Paz
Es una calle larga y silenciosa. Ando en tinieblas y tropiezo y caigo y me levanto y piso con pies ciegos las piedras mudas y las hojas secas y alguien detrás de mí también las pisa: si me detengo, se detiene; si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. Todo está oscuro y sin salida, y doy vueltas y vueltas en e...
La calle
Sor Juana Inés de la Cruz
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba, como en tu rostro y en tus acciones vía que con palabras no te persuadía, que el corazón me vieses deseaba. Y Amor, que mis intentos ayudaba, venció lo que imposible parecía, pues entre el llanto que el dolor vertía, el corazón deshecho destilaba. Baste ya de rigores, mi bien...
EN QUE SATISFAGA UN RECELO
Juan Ramón Mansilla
Telefonear. Quería telefonear, escuchar al otro lado su voz quedamente desgranar las palabras, un faro frente a un mar inseguro, descubrir en su tono una rada, refugio contra la inquietud o el abandono. Mas, ¿cómo tomar el teléfono, blandirlo ante sí mismo sin dejar inerme en el aire todo, definitivamente todo, el or...
Propósitos