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87
María Eugenia Caseiro
El mar lleva en las sienes un peso porfiado y terrible, el golpe de una voz de sal afila su arpón en el oído; una gota de salitre en el ojo soñoliento, desnuda el cielo que brilla en la garganta de los peces y el paso escurridizo de los vientos enjuga imágenes más allá de la geometría donde breves fantasmas destilan el...
Ahora y en la hora del mar
Luis de Góngora
Si ya el griego orador la edad presente, O el de Arpinas dulcísimo abogado Merecieran gozar, más enseñado Éste quedara, aquél más elocuente, Del bien decir bebiendo en la alta fuente, Que en tantos ríos hoy se ha desatado Cuantos en culto estilo nos ha dado Libros vuestra Retórica excelente. Vos reducís, oh Castro,...
AL PADRE FRANCISCO DE CASTRO
José María Gabriel y Galán
I ¿Quieres, Cándida saber cuál es la niña mejor? Pues medita con amor lo que ahora vas a leer. La que es dócil y obediente, la que reza con fe ciega, con abandono inocente. la que canta, la que juega. La que de necias se aparta, la que aprende con anhelo cómo se borda un pañuelo, cómo se escri...
A CÁNDIDA
Ramón López Velarde
Primer amor, tú vences la distancia. Fuensanta, tu recuerdo me es propicio. Me deleita de lejos la fragancia que de noche se exhala de tus tiestos, y en pago de tan grande beneficio te canonizo en estos endecasílabos sentimentales. A tu virtud mi devoción es tanta que te miro en el altar, como la santa Patrona que v...
CANONIZACIÓN
Octavio Paz
Relumbra el aire, relumbra, el mediodía relumbra, pero no veo al sol. Y de presencia en presencia todo se me transparenta, pero no veo al sol. Perdido en las transparencias voy de reflejo a fulgor, pero no veo al sol. Y él en la luz se desnuda y a cada esplendor pregunta, pero no ve al sol.
Misterio
Miguel Florián
Ángel desnudo, mujer inacabable, demonio mineral que llevó hasta mis labios el fruto más sabroso, la delicia ardiente de su beso. (Volvería a nacer sólo por apresar el fulgor encendido de aquel cuerpo). Como un eco de diosa inmarcesible, la memoria, como un mar de infatigables gozos, me ha traído el fantasma de aqu...
LA VISITA DEL ÁNGEL
Francisco de Quevedo
Yace pintado Amante, De amores de la Luz muerta de amores, Mariposa elegante Que vistió rosas y voló con flores; Y codicioso el fuego de sus galas Ardió dos primaveras en sus alas. El aliño del prado Y la curiosidad de Primavera Aquí se han acabado, Y el Galán breve de la Cuarta Esfera Que con dudoso y diver...
Túmulo de la mariposa
José Antonio Labordeta
A nadie golpeamos y fuimos, al contrario, empujados, hasta caer de bruces en la yerba. A nadie hicimos daño y fuimos juzgados, silenciados, hundidos, una y otra vez. No tuvimos valor de levantar la mano de poner la mejilla, el otro rostro lado para recibir un nuevo golpe. Nada hicimos. En...
El tiempo difícil (I)
Blanca Andreu
Los labios impacientes de la noche te sanan mientras abren el olor de la piedra te conducen si acosan el alma de la piedra si el tierno corazón mineral beben es tu hora es la noche así, dirás que te han robado como un vino novicio y te harás piedra ...
LOS LABIOS IMPACIENTES
Miguel de Unamuno
«Me desconozco», dices; mas mira, ten por cierto que a conocerse empieza el hombre cuando clama «me desconozco», y llora; entonces a sus ojos el corazón abierto descubre de su vida la verdadera trama; entonces es su aurora. No, nadie se conoce, hasta que no le toca La luz de un alma hermana que de lo eterno llega y el...
Veré por tí
Gonzalo Rojas
Así que me balearon la izquierda, ¡lo que anduve con esta pierna izquierda por el mundo! Ni un árbol para decirle nada, y víboras, y víboras, víboras como balas, y agárrenlo y reviéntenlo, y el asma, y otra cosa, y el asma, y son las tres. Y el asma, el asma, el asma. Así que son las tres, o ya no son las tres, ni e...
OCTUBRE OCHO
Roxana Popelka
Qué hubiera ocurrido si todas esas niñas bien de apellidos compuestos, de cabellos claros y ojos azules se hubieran dado cuenta a tiempo de que ningún hombre las salvaría. Ahora no estarían llorando por las esquinas, ni sentadas en los bancos del parque en mitad del invierno dando de merendar a sus hijos con ese ridícu...
Unos del 38, por favor
Luis Benítez
recuerdas amor mío el largo adiós subdividido las innumerables salas como siglos como millones de años cada vitrina absorta y en el centro de donde emanaba la extensa arquitectura el dinosaurio enorme la fiera extinta la cabeza más grande que el cuerpo el bocado feroz todavía tendido hacia la carne asimismo evaporada ...
En el museo de adentro
Nicolás Guillén
Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos: Los negros, su manos negras, los blancos, sus blancas manos. Ay, una muralla que vaya desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa, bien, allá sobre el horizonte. —¡Tun, tun! —¿Quién es? —Una rosa y un clavel... —¡Abre la muralla! —¡Tun, tun! —¿Quié...
LA MURALLA
Julia de Burgos
Nada turba mi ser, pero estoy triste. Algo lento de sombra me golpea, aunque casi detrás de esta agonía, he tenido en mi mano las estrellas. Debe ser la caricia de lo inútil, la tristeza sin fin de ser poeta, de cantar y cantar, sin que se rompa la tragedia sin par de la existencia. Ser y no querer ser? esa es la div...
Canción amarga
Blas de Otero
Imaginé mi horror por un momento que Dios, el solo vivo, no existiera, o que, existiendo, sólo consistiera en tierra, en agua, en fuego, en sombra, en viento. Y que la muerte, oh estremecimiento, fuese el hueco sin luz de una escalera, un colosal vacío que se hundiera en un silencio desolado, liento. Entonces ¿par...
BASTA
Ricardo Molinari
1 Dormir. ¡Todos duermen solos, madre! Penas trae el día, pero ¡ay! ninguna, ninguna como la mía. 2 No tengo cielo prestado ni ojos que vuelvan a mí por un descanso de flores, sin dormir. 3 Amigo, qué mal me sienta el aire solo, el aire solo, perdido, de Extremadura. Aire solo. P...
CANCIONERO DE PRÍNCIPE DE VERGARA
Ángeles Carbajal
Reconozco, alma mía, tu candidez. Sé que malherida mientes detrás de una sonrisa por no devolverle al mundo su verdad y su miseria. Pero reconozco también tu pereza, tu desprecio, tu indiferencia; sonríen cuando tú sonríes y dejan creer que crees que tus amigos son, al fin y al cabo, tus amigos, que tus amores te quier...
Ajuste de cuentas
Oscar Ferreiro
-Por vos, mi pobre inocente, vendrá un día la montada... -La montada ya no existe; no empieces con tus macanas. -Da lo mismo, ya me acuerdo, le dicen la guardia urbana pero igual, a garrotazos, harán charque de tu espalda. A arrancarte de este rancho un día vendrá, sin falta. -Y yo l...
La guardia urbana
Marilina Rébora
Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila que la sutil luciérnaga para alumbrarse tiene? ¿Y tampoco concluye —cuando la araña hila— el misterioso ovillo que encubierto mantiene? ¿En qué forma se ensartan anillos las orugas; bolitas coloradas —por ojos— los conejos; abrigos con recuadros se buscan las tortugas, y e...
YO ME PREGUNTO, MADRE
Marilina Rébora
¡Quién volviese a tener, para que nos cubriera, una madre —de noche, los párpados febriles—, quién un rozar de labios en la frente sintiera despejando el fantasma de temores pueriles! ¡Quién tuviese, otra vez, sobre la cabecera un rostro de ternura —en pálidos marfiles— y quién bajo una mano que al fin nos bendijera...
QUIÉN VOLVIESE A TENER
Mario Benedetti
Well, old spy look like I led you down some pretty blind alleys. Ray Durem Señor molusco caballero lapa ya sabés en qué malos pasos ando conocés mis esquinas y mis fobias mis bares mis amores mi bufanda conocés las puteadas que rezo despacito cuando pasan los verdes apuntando ...
Hombre que mira al tira que lo sigue
Carlos Bousoño
(Homenaje a Octavio Paz) Haber estado fuera de ti mismo, un viaje vertiginoso, y después la quietud, pordiosero de tu conciencia, eremita en el yermo de la inacción, creyendo solamente en el cardo, en la excesiva piedra, sin pozo donde beber, sin comida, sin pan, mísero y sin arboladura, como un barco de...
CELEBRACIÓN DE UN CUMPLEAÑOS
Luis Benítez
En cada uno de ellos era muchos un hombre. Eran más todavía. Traían la industria de las armas y el reno rojo, como un bosque ondulante y detrás el lobo que, en una mañana ya añejo, sería el perro de la hoguera y de las sobras, el sirviente blanco. Eran muchos, no un hombre. Vagos sus nombres se referían al viento y a l...
Behering
Gabriel García Márquez
Yo he visto el mar. Pero no era el mar retórico con mástiles y marineros amarrados a una leyenda de cantares. Ni el verde mar cosmopolita -mar de Babel- de las ciudades, que nunca tuvo unas ventanas para el lucero de la tarde. Ni el mar de Ulises que tenía siete sirenas musicales cual siete islas rodeadas de música p...
Poema desde un caracol
Rafael Alberti
Sal tú, bebiendo campos y ciudades, en largo ciervo de agua convertido, hacia el mar de las albas claridades, del martín-pescador mecido nido; que yo saldré a esperarte, amortecido, hecho junco, a las altas soledades, herido por el aire y requerido por tu voz, sola entre las tempestades. Deja que escriba, débil jun...
A FEDERICO GARCÍA LORCA
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Matilde, nombre de planta o piedra o vino, de lo que nace de la tierra y dura, palabra en cuyo crecimiento amanece, en cuyo estío estalla la luz de los limones. En ese nombre corren navíos de madera rodeados por enjambres de fuego azul marino, y esas letras son el agua de un río que desembo...
Cien sonetos de amor
cristianos
(Zaida C. de Ramón)¡Qué hermoso es obedecer al Dueño del universo! No merecemos tal honra ¡Es un grande privilegio! Nuestro Dios en las alturas es Soberano y Supremo, es grande Su Majestad Su gloria cuentan los cielos. Todo aquello que creó con Su palabra y con celo, lo colocó en su lugar ? Él vio que todo era bueno. ...
¡Grande privilegio! (Zaida C. de Ramón)
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna, de día con arcilla, con trabajo, con fuego, y aprisionada tienes la agilidad del aire, si no fuera porque eres una semana de ámbar, si no fuera porque eres el momento amarillo en que el otoño sube por las enredaderas y eres aún el pan que la ...
Cien sonetos de amor
Juan Liscano
Hundimientos de la costumbre. Brotes. El viento construye ciudades (quien las ve no las ha visto). Silencio: súbita elocuencia. Y una luz inmediata que no deja tomar aliento. * No es el tiempo el que corre somos nosotros quienes pasamos iluminados por un lado o en sombras ahogados o cl...
HUNDIMIENTOS DE LA COSTUMBRE
José Luis Piquero
Te juro que de noche vienen a verme todos aquellos que he engañado a lo largo del tiempo. Me miran con los ojos terribles de tristeza, seguro que no saben que me alegro de verles. Mis amigos y víctimas. No es tan malo en el fondo estar aquí sentado recibiendo visitas. Mis víctimas de cuando y por qué. Si pudiera yo le...
Noches a solas con los amigos de antes
Pablo Neruda
LOMO de buey, pesado cargador, sistemático libro espeso: de joven te ignore, me vistió la suficiencia y me creí repleto, y orondo como un melancólico sapo dictaminé: "Recibo las palabras directamente del Sinaí bramante. Reduciré las formas a la alquimia. Soy mago". El gran mago callaba. El Diccionario, viejo y pesado...
Oda al diccionario
Juan Ramón Mansilla
Él dijo: sé práctica, nivela la euforia y la flaqueza, mesura el vértigo de las cumbres y las simas. Él, que nunca entendió por qué Sísifo no se zafó de la piedra. Que gustaba de largos horizontes y del clima calmo del invierno. Imágenes del sosiego y la eternidad. Lo dijo. Y un instante después habría de venirse abaj...
Vértigo
Dámaso Alonso
¿Cómo era Dios mío, cómo era? JUAN R. JIMÉNEZ La puerta, franca. Vino queda y suave. Ni materia ni espíritu. Traía una ligera inclinación de nave y una luz matinal de claro día. No era de ritmo, no era de armonía ni de color. El corazón la sabe, pero decir cómo era no podría po...
¿CÓMO ERA?
José Asunción Silva
Double virginité Corps où rien n'est immonde Ame où rien n'est impure. VICTOR HUGO, Feuilles d'automne. Noble como la cándida adorada del inmortal poeta florentino, corona de la frente inmaculada el dorado cabello que sobre el hombro flota en blondos rizos, perdida en el espacio la mirada como se pierde e...
ADRIANA
Mario Benedetti
Cuando el presidente, cualquier presidente se preocupa tanto por los derechos humanos parece evidente que en ese caso derecho no significa facultad o atributo o libre albedrío sino diestro o antizurdo o flanco opuesto al corazón lado derecho en fin en consecuencia ¿no sería hora de que iniciáramos una amp...
Ahora todo está claro
Salvador Novo
¡Mueran los gachupines! Mi padre es gachupín, el profesor me mira con odio y nos cuenta la Guerra de Independencia y cómo los españoles eran malos y crueles con los indios —él es indio—, y todos los muchachos gritan que mueran los gachupines. Pero yo me rebelo y pienso que son muy estúpidos: Eso dice la historia per...
LA HISTORIA
Antonio Machado
LOS OJOS I Cuando murió su amada pensó en hacerse viejo en la mansión cerrada, solo, con su memoria y el espejo donde ella se miraba un claro día. Como el oro en el arca del avaro, pensó que no guardaría todo un ayer en el espejo claro. Ya el tiempo para él no correría. II Mas, pasado el primer aniversario...
Parergón
Jordi Doce
¿Quién llama en el silencio de la tarde? ¿Son las horas, tal vez, al deslizarse sobre tu cuerpo como el agua, como el agua que anhelas y te anhela bajo el oscuro nudo de la luz? ¿O es acaso esa luz, que se debate en el aire inflamado, en el aire sin pulso ni reflejo que humea? No, te equivocas. Es tu cuerpo, el latido ...
Llamada
Mario Benedetti
No creo en vos mordaza pero voy a decirte por qué no creo ta ves ahora no digo no hoy ni ay y sin embargo igual destapo el verbo respiro el grito y armo la blasfemia pienso luego insisto hago inventario de tu alegre pálpito de la miseria de tu crueldad sin muchas ilusiones de tu ira lustrada de tu miedo porque mord...
Oda a la mordaza
Francisco Álvarez
Me ha engañado el espejo, dulce engaño, devolviendo una imagen que no es mía; mi desnudez le ofrezco cada día envuelta sólo en el vapor del baño. Nunca me devolvió un reflejo extraño, sólo a mí, en mi tristeza o mi alegría, pero hoy vi que tu rostro aparecía bajo mi pelo de color castaño. Y al mirarme tus ojos fija...
ANTE EL ESPEJO
Juan de Mena
VIII La orden del cielo exemplo te sea: guarda la mucha costancia del Norte; mira el Trión, que ha por deporte ser inconstante, que siempre rodea; e las siete Pleyas que Atlas otea, que juntas parescen en muy chica suma, siempre s'esconden venida la bruma; cada qual guarde qualquier ley que sea.
EXEMPLIFICA
Delfina Acosta
Me quieres por ser triste y por mayor. Me quieres pues no tienes aún edad para llevar a una mujer a misa. Te permito morder, lamer, sanar. Tú bebes de los ríos de mis senos el agua de las rocas frente al mar. Me pides que te muerda, y al besarte, te pinte mi boquita de labial. Te dejo susurrarme en el oído lo que otr...
La nodriza
Marilina Rébora
Lo he meditado mucho, Señor, aunque no espero visión de corcel blanco o de espada en tu boca, estrella o mar de vidrio —ni menos, candelero—: quiero de Ti otra gracia y mi labio la invoca. Quiero sí un nuevo nombre: el que nadie conoce, únicamente sólo aquel que lo recibe, para perfeccionar en infinito goce lo que a...
BLANCA PIEDRECITA
Eunice Odio
¿Te acuerdas, Louis Armstrong, del día en que viajamos por un corredor de sonidos que amábamos hasta la muerte? ¿Recuerdas la onomatopeya que no salió al paso y que nos dio un trono de un solo golpe? Parece mentira, Louis, amor mío, que hayamos compartido tantas cosas, tantas ramas y tan gran número de espumas. Parec...
SATCHMO LIROFORO
Gerardo Diego
Albert Samain diría Vallejo dice Gerardo Diego enmudecido dirá mañana y por una sola vez Piedra de estupor y madera dulce de establo querido amigo hermano en la persecución gemela de los sombreros desprendidos por la velocidad de los astros Piedra de estupor y madera noble de establo constituyen tu temeraria materia...
VALLE VALLEJO
Francisco de Quevedo
Yacen de un home en esta piedra dura El cuerpo yermo y las cenizas frías: Médico fue, cuchillo de natura, Causa de todas las riquezas mías. Y ahora cierro en honda sepultura Los miembros que rigió por largos días; Y aun con ser Muerte yo, no se la diera, Si dél para matarle no aprendiera.
A un médico
Marilina Rébora
“¿Qué quiere decir glauco?” “Muy simplemente, verde.” “Y añil, ¿qué significa?” “Azul; es bien sencillo.” “¿Y el escarlata, madre? Di, para que me acuerde, como siempre recuerdo que el gualdo es amarillo.” “Del latín scarla...
BORDADOS DE DIOS
Paz Díez Taboada
Han perdido los sueños las señas de mi casa o quizá se olvidaron de acudir a la cita. Lo que me prometieron se salvó, pero, en cambio, quedó, solo y desnudo, sentado en el camino, sin que nadie acudiera a remediar el caso. Mientras espero el tren de madrugada, cubren el horizonte tropas vociferantes, uniformadas d...
En el andén
Gustavo Adolfo Bécquer
Las ropas desceñidas, desnudas las espaldas, en el dintel de oro de la puerta dos ángeles velaban. Me aproximé a los hierros que defienden la entrada, y de las dobles rejas en el fondo la vi confusa y blanca. La vi como la imagen que en leve ensueño pasa, como rayo de luz tenue y difuso que entre tinieblas ...
Rima LXXIV
Gabriel García Márquez
“Llueve en este poema” Eduardo Carranza. Llueve. La tarde es una hoja de niebla. Llueve. La tarde está mojada de tu misma tristeza. A veces viene el aire con su canción. A veces… Siento el alma apretada contra tu voz ausente. Llueve. Y estoy pensando en ti. Y estoy soñando. Nadie vendrá esta tarde a mi dolor cerrado....
Canción
Jorge Luis Borges
No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera; eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos. Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente; más remoto que el Ganges y el poniente, tuya es la soledad, tuyo el secreto. Tu lomo condesciende a la moro...
A un gato
Juan Ramón Jiménez
¡Qué miedo el azul del cielo! ¡Negro! ¡Negro de día en agosto! ¡Qué miedo! ¡Qué espanto en la siesta ardiente! ¡Negro! ¡Negro en las rosas y el río! ¡Qué miedo! ¡Negro con sol en mi tierra (¡negro!) sobre las paredes blancas! ¡Qué miedo!
TRASCIELO DEL CIELO AZUL
Mario Benedetti
Sabes gustavo adolfo en cualquier año de éstos ya no van a volver las golondrinas ni aún las pertinaces las del balcón las tuyas es lógico están hartas de tanto y tanto alarde migratorio de tanto y tanto cruce sobre el mar y retórica y pretextos y alcores su tiempo ya pasó lo reconocen y a mitad de su ida o de su vue...
Últimas golondrinas
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Mi fea, eres una castaña despeinada, mi bella, eres hermosa como el viento, mi fea, de tu boca se pueden hacer dos, mi bella, son tus besos frescos como sandías. Mi fea, dónde están escondidos tus senos? Son mínimos como dos copas de trigo. Me gustaría verte dos lunas en el pecho: las gigan...
Cien sonetos de amor
Rubén Darío
En las pálidas tardes yerran nubes tranquilas en el azul; en las ardientes manos se posan las cabezas pensativas. ¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños! ¡Ah las tristezas íntimas! ¡Ah el polvo de oro que en el aire flota, tras cuyas ondas trémulas se miran los ojos tiernos y húmedos, las bocas inundadas de ...
Autumnal
Pablo Neruda
Conservo un frasco azul, dentro de él una oreja y un retrato: cuando la noche obliga a las plumas del búho, cuando el ronco cerezo se destroza los labios y amenaza con cáscaras que el viento del océano a menudo perfora, yo sé que hay grandes extensiones hundidas, cuarzo en lingotes, cieno, aguas azules para una batalla...
Melancolía en las familias
Manuel Acuña
A Rosario ¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy en...
NOCTURNO
Juan Ramón Jiménez
Ante mí estás, sí. Mas me olvido de ti, pensando en ti.
LA SOLA
Carlos Edmundo de Ory
Dame algo más que silencio o dulzura Algo que tengas y no sepas No quiero regalos exquisitos Dame una piedra No te quedes quieto mirándome como si quisieras decirme que hay demasiadas cosas mudas debajo de lo que se dice Dame algo lento y delgado como un cuchillo por la espalda Y si no tienes nada que darme ¡dame t...
DAME
Jaime Sabines
¡Qué blandos ojos sobre tu falda! No sé. Pero tenías de todas partes, largas mujeres, negras aguas. Quise decirte: hermana. Para incestar contigo rosas y lágrimas. Duele bastante, es cierto, todo lo que se alcanza. Es cierto, duele no tener nada. ¡Qué linda estás, tristeza: cuando así callas! ¡Sácale con un beso todas...
Me gustó que lloraras
Gustavo Adolfo Bécquer
Cuando miro el azul horizonte perderse a lo lejos, al través de una gasa de polvo dorado e inquieto, me parece posible arrancarme del mísero suelo y flotar con la niebla dorada en átomos leves cual ella deshecho. Cuando miro de noche en el fondo oscuro del cielo las estrellas temblar como ardientes pupilas...
Rima VIII
María Eugenia Caseiro
Abre el agujero enfrenta el desabrigo, tiembla el poema tiembla como un ángel recién nacido frente a los bancos alineados que aguardan fríamente Se lo lleva una ausencia repentina como de sombras, como de miedos con rostro desnudo habitando otras bocas desprovistas de palabra y cielo. El poema siente el compromiso la i...
Como un ángel muerto
Oliverio Girondo
Eh vos tatacombo soy yo dí no me oyes tataconco soy yo sin vos sin voz aquí yollando con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos lo sé lo sé y tanto desde el yo mero mínimo al verme yo harto en todo junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre siempre yollan...
YOLLEO
Paz Díez Taboada
Está el jardín chiquito en la ladera de un monte hostil y largo. El panorama es tan desolador como la flecha que se lanza imparable hacia el oeste. Ramilletes de flores y blancas superficies, letras doradas y ángeles sin vuelo; algún árbol sumiso y desmedrado, y caleados muros de tierra pedregosa. Con la fals...
El jardín
Gloria Fuertes
Kikirikí, estoy aquí, decía el gallo Colibrí. El gallo Colibrí era pelirrojo, y era su traje de hernoso plumaje. Kikirikí. Levántate campesino, que ya está el sol de camino. —Kikirikí. Levántate labrador, despierta con alegría, que viene el día. —Kikiriki. Niños del pueblo despertad con el ole, que os esperan e...
EL GALLO DESPERTADOR
David Escobar Galindo
La armonía es un río transitable. Cada aurora embarcamos corriente abajo, en ceremonia inédita. No recordamos nunca las estaciones en las que paramos ayer o antes de ayer o antes de siempre. En el viaje que a diario se repite en una barca nunca vista. Y aunque escribamos cotidianamente las minuciosas obras del trayec...
La armonía
Alejandra Pizarnik
Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.
LA CARENCIA
Hilario Barrero
Abro la caja y se dispara un olor a colegio de monjas, olor a cedro, a mina clausurada, a lápiz encerrado con una sombra en su interior. La Hermana Aurora, la confesión, el ayuno, el rosario, los nueve primeros viernes y el mes de mayo a María. Y esa otra mina dentro de mí del pecado mortal, la carne, el dese...
Bleistifte höchster Qualität
Ángeles Carbajal
Bajo los playeros las mismas rocas, cubiertas de pétalos y ramas; desde ellas asciendes y me alcanzas, oscura hiedra de las tardes perdidas. Debajo corre el agua. Seguiré adelante con el jersey atado a la cintura como entonces, saltaré de piedra en piedra sobre el frío secreto de los musgos. Tal vez resbale.
Debajo corre el agua
Julio Flórez Roa
Ruge el mar, y se encrespa y se agiganta; la luna, ave de luz, prepara el vuelo y en el momento en que la faz levanta, da un beso al mar, y se remonta al cielo. Y aquel monstruo indomable, que respira tempestades, y sube y baja y crece, al sentir aquel ósculo, suspira... y en su cárcel de rocas... se estremece Hace...
IDILIO ETERNO
Jorge Luis Borges
Aquí está la moneda de hierro. Interroguemos las dos contrarias caras que serán la respuesta de la terca demanda que nadie no se ha hecho: ¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera? Miremos. En el orbe superior se entretejan el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio y las inalterables estrellas pl...
La moneda de hierro
Federico García Lorca
Silencio de cal y mirto. Malvas en las hierbas finas. La monja borda alhelíes sobre una tela pajiza. Vuelan en la araña gris, siete pájaros del prisma. La iglesia gruñe a lo lejos como un oso panza arriba. ¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia! Sobre la tela pajiza, ella quisiera bordar flores de su fantasía. ¡...
La monja gitana
Pablo Neruda
EL futuro es espacio, espacio color de tierra, color de nube, color de agua, de aire, espacio negro para muchos sueños, espacio blanco para toda la nieve, para toda la música. Atrás quedó el amor desesperado que no tenía sitio para un beso, hay lugar para todos en el bosque, en la calle, en la casa, hay sitio subterrá...
El futuro es espacio
Alfredo Buxán
Una lágrima cae sobre la cal del suelo, arde bajo mis pies, abrasa en soledad mi soledad.
Lápida
Miguel de Unamuno
Hasta que se me fue no he descubierto todo lo que la quise; yo creía quererla; no sabía lo que es de amor morirse. Era como algo mío entonces, era costumbre..., que se dice...; pero hoy soy suyo yo, soy de la muerte a quien nadie resiste. Al irse nació en mí... ¡no!, que en torturas en ella nací al írseme; lo que creí...
Hasta que se me fue no he descubierto...
José Martí
Como un ave que cruza el aire claro Siento hacia mí venir tu pensamiento Y acá en mi corazón hacer su nido. Ábrese el alma en flor: tiemblan sus ramas Como los labios frescos de un mancebo En su primer abrazo a una hermosura: Cuchichean las hojas: tal parecen Lenguaraces obreras y envidiosas, A la doncella de ...
Árbol de mi alma
Luis Cernuda
Verdor nuevo los espinos tienen ya por la colina, toda de púrpura y nieve en el aire estremecida. Cuántos cielos florecidos les has visto; aunque a la cita ellos serán siempre fieles, tú no lo serás un día. Antes que la sombra caiga, aprende cómo es la dicha ante los espinos blancos y rojos en flor. Vé. Mir...
Los espinos
Garcilaso de la Vega
Gracias al cielo doy que ya del cuello del todo el grave yugo ha desasido, y que del viento el mar embravecido veré desde lo alto sin temello; veré colgada de un sutil cabello la vida del amante embebecido en su error, en engaño adormecido, sordo a las voces que le avisan dello. Alegrárame el mal de los mortales, y...
SONETO XXXIV
Odette Alonso
Ella confunde la piel con algún río y al corazón con la ciudad de enfrente F. A. Dopico Ella confunde la piel con un estanque canta junto a mi oído su vieja melodía. Yo le traía el agua vaciaba la botija en sus arenas mitigaba su sed. La sed mi corazón en la ciudad de enfrente un río s...
FÁBULA DEL AGUADOR Y LA CIUDAD DE ENFRENTE
Federico García Lorca
El mariquita se peina en su peinador de seda. Los vecinos se sonríen en sus ventanas postreras. El mariquita organiza los bucles de su cabeza. Por los patios gritan loros, surtidores y planetas. El mariquita se adorna con un jazmín sinvergüenza. La tarde se pone extraña de peines y enredaderas. El escándal...
Canción del mariquita
Gabriela Mistral
Del nicho helado en que los hombres te pusieron, te bajaré a la tierra humilde y soleada. Que he de dormirme en ella los hombres no supieron, y que hemos de soñar sobre la misma almohada. Te acostaré en la tierra soleada con una dulcedumbre de madre para el hijo dormido, y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna al...
Del nicho helado en que los hombres te pusieron
Gabriel Celaya
Andrés, aunque te quitas la boina cuando paso y me llamas «señor», distanciándote un poco. reprobándome —veo— que no lleve corbata, que trate falsamente de ser un tú cualquiera, que cambie los papeles —tú por tú, tú barato—, que no sea el que exiges —el amo respetable que te descansaría—, y me tiendes tu mano floja, ...
A ANDRÉS BASTERRA
Lope de Vega
84 Encaneció las ondas con espuma Argos, primera nave, y sin temellas osó tocar la gavia las estrellas, y hasta el cerco del sol volar sin pluma. Y aunque Anfitrite airada se consuma, dividen el cristal sus ninfas bellas, y hasta Colcos Jasón pasa por ellas, por más que el viento resistir presum...
DE JASÓN
Blas de Otero
Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra. Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra. Si abrí los labios para ver el rostro puro y terrib...
EN EL PRINCIPIO
Mario Benedetti
Si la esmeralda se opacara, si el oro perdiera su color, entonces, se acabaría nuestro amor. Si el sol no calentara, si la luna no existiera, entonces, no tendría sentido vivir en esta tierra como tampoco tendría sentido vivir sin mi vida, la mujer de mis sueños, la que me da la alegría... Si el mundo no girara o el ...
Por siempre
León Felipe
No te apiades de mí, luz cenicienta. Dame tu oscura hostia, tu último pan... Un sueño sin retorno y sin recuerdo. Déjame hundirme en ese pozo negro, más abajo del limo y de la larva... Donde la vida es un fantasma verde que nadie vio jamás.
DAME TU OSCURA HOSTIA
Luciano Castañón
El corazón sobre los hombros por la tristeza de las adensadas nubes y el monótono entrechocar de hierros; por la alta pesadumbre en el todo muelle en el cargador, en el marinero, y tanta en mí; en el cielo y en el suelo. Tú, muelle, muelle solo y mañanero, iza bandera, hiéndeme tu arpón,...
Muelle
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Vienes de la pobreza de las casas del Sur, de las regiones duras con frío y terremoto que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte nos dieron la lección de la vida en la greda. Eres un caballito de greda negra, un beso de barro oscuro, amor, amapola de greda, paloma del crepúsculo que vol...
Cien sonetos de amor
José Asunción Silva
El verso es un vaso santo. ¡Poned en él tan sólo, un pensamiento puro, en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes como burbujas de oro de un viejo vino oscuro! ¡Allí verted las flores que en la continua lucha ajó del mundo el frío, recuerdos deliciosos de tiempos que no vuelven, y nardos empapado...
ARS
Jordi Doce
Ya el agua se despliega por tu cuerpo con sus redes de espuma y su tenue perfume, que es el perfume de tu piel desnuda, de tu piel que revive con el agua más acá de este día. Desde el vano, a la confusa luz del despertar (porque al sueño le cuesta irse a dormir), te veo enjabonarte muy despacio, con morosidad casi, ser...
En la ducha
Juan del Encina
Romerico, tú que vienes De donde mi vida está, Las nuevas de ella me da, Dame nuevas de mi vida Así Dios te dé placer, Si tú me quieres hacer Alegre con tu venida. Que después de mi partida De mal en peor me va. Las nuevas de ella me da.
ROMERICO
Toni García Arias
Tu recuerdo es un hilo del que cuelga mi vida. Sólo cinco dedos me sujetan. Qué dulce y dolorosa es, amor, la caída.
Quiebra
Nicolás Guillén
La lluvia, el cielo gris. Pas de téléphone lejos de ti. (Me duele el corazón). ¿Qué hacer para saber si ahora, en esta hora de lluvia y cielo gris, te duele el corazón como me duele a mí? Pas de téléphone lejos de ti. Ay, en París mejoraría la situación un pneumatique. Oh mi adorada, pero aquí no existe el pneumati...
PAS DE TÉLÉPHONE
Juan Boscán
Quien dice que la ausencia causa olvido merece ser de todos olvidado. El verdadero y firme enamorado está, cuando está ausente, más perdido. Aviva la memoria su sentido; la soledad levanta su cuidado; hallarse de su bien tan apartado hace su desear más encendido. No sanan las heridas en él dadas, aunque cese el mir...
SONETO LXXXV
Pablo Neruda
LOS carniceros desolaron las islas. Guanahaní fue la primera en esta historia de martirios. Los hijos de la arcilla vieron rota su sonrisa, golpeada su frágil estatura de venados, y aun en la muerte no entendían. Fueron amarrados y heridos, fueron quemados y abrasados, fueron mordidos y enterrados. Y cuando el tiempo d...
Vienen por las islas (1943)
Fa Claes
Estoy en Rijmenam pensando: quieren parecer grandes en la opinión del otro; se arrastran por la escala siempre más alto, siempre más dinero y más honor, siempre más cabildeo, alzando el gallo más y más; y yo con gran asombro estoy mirando aquí. De vez en cuando ruido llega a mí, desaprobación, por supuesto, estoy an...
Meditación
Óscar Hahn
Yo he visto su cara en otra parte le dije cuando entró en el Café Berlioz Soy de otra dimensión contestó sonriendo y avanzó hacia el fondo del salón Ella finge escribir en su mesa de mármol pero me observa de reojo Desde mi mesa veo su cuello desnudo Como un aerolito cruzó mi mente el rostro de Muriel mi amante m...
UNA NOCHE EN EL CAFÉ BERLIOZ
Mario Benedetti
Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces ...
Chau número tres
Mario Benedetti
Ningún padre de la iglesia ha sabido explicar por qué no existe un mandamiento once que ordene a la mujer no codiciar al hombre de su prójima.
Once