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Garcilaso de la Vega
Siento el dolor menguarme poco a poco, no porque ser le sienta más sencillo, más fallece el sentir para sentillo, después que de sentillo estoy tan loco. Ni en sello pienso que en locura toco, antes voy tan ufano con oíllo, que no dejaré el sello y el sufrillo, que si dejo de sello, el seso apoco. Todo me empece, e...
SONETO XXXVI
Manuel Machado
A Miguel de Unamuno Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron —soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—, que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Tengo el alma de nardo del árabe español. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... Mi ideal es tenderme, sin ilusió...
ADELFOS
Consuelo Hernández
Este canto de pájaros entre la nieve lo atraviesan balas y misiles camino al medio oriente. Surcan el cielo helicópteros que vigilan nuestros pasos y en la tienda nos saluda el mercader de la guerra con máscaras de gas, equipos de emergencia cintas adhesivas para puertas y ventanas y vacunas contra las imaginarias “ar...
Equipo para la guerra
Juan Ramón Jiménez
Cada minuto de este oro ¿no es toda la eternidad? El aire puro lo mece sin prisa, como si ya fuera todo el oro que tuviera que acompasar. (¡Ramas últimas, divinas, inmateriales, en paz; ondas del mar infinito de una tarde sin pasar!) Cada minuto de este oro ¿no es un latido inmortal de mi corazón radiante por toda...
LA HORA
Ángeles Carbajal
Porque ya no sufro ni sueño con ella. Porque tantas veces nunca, tantas veces nadie, tantas veces nada... (y porque a mi edad ya no soporto despertarme en mitad de una mentira) empiezo a perderle el respeto a la vida.
Razones
Julia de Burgos
Tengo caído el sueño, y la voz suspendida de mariposas muertas. El corazón me sube amontonado y solo a derrotar auroras en mis párpados. Perdida va mi risa por la ciudad del viento más triste y devastada. Mi sed camina en ríos agotados y turbios, rota y despedazándose. Amapolas de luz, mis manos fueron fértiles tent...
¡Oh mar, no esperes más!
Claribel Alegría
Desde tu ausencia llamo de tu exilio desde este viento sur que te convoca y se asemeja a ti.
CONJURA
Pedro Salinas
No me fío de la rosa de papel, tantas veces que la hice yo con mis manos. Ni me fío de la otra rosa verdadera, hija del sol y sazón, la prometida del viento. De ti que nunca te hice, de ti que nunca te hicieron, de ti me fío, redondo seguro azar.
FE MÍA
Luis de Góngora
Cantastes, Rufo, tan heroicamente De aquel César novel la augusta historia, Que está dudosa entre los dos la gloria Y a cuál se deba dar ninguno siente. Y así la Fama, que hoy de gente en gente Quiere que de los dos la igual memoria Del tiempo y del olvido haya victoria, Ciñe de lauro a cada cual la frente. Debéis ...
A JUAN RUFO
Byron Espinoza
Prepara los puñales y alfileres: voy a quitarle vigilancia al corazón.
Prepara los puñales...
Luis de Góngora
Este a Pomona, cuando ya no sea Edificio al silencio dedicado, Que si el cristal le rompe desatado, Suave el ruiseñor le lisonjea, Dulce es refugio, donde se pasea La quïetud, y donde otro cuidado Despedido, si no digo burlado, De los términos huye desta aldea. Aquí la Primavera ofrece flores Al gran pastor de pueb...
DE UNA QUINTA QUE HIZO EL OBISPO DON ANTONIO VENEGAS
Delfina Acosta
El gallo soy de la veleta roja que mira al Norte porque Norte soy. A mi pueblo lo barre el mismo pueblo: un viento malo con que al río voy. La saeta del Este cuando gira da vuelta al pueblo, al lirio y al convoy del caballo al que subo al ser el día para saber al irme en dónde estoy. He plantado una estrella en el Oe...
La rosa dura
Luis de Góngora
En vez de las Helíades, ahora Coronan las Pïérides el Pado, Y tronco la más culta levantado, Suda electro en los números que llora. Plumas vestido ya las aguas mora Apolo, en vez del pájaro nevado Que a la fatal del Joven fulminado Alta rüina, voz debe canora. ¿Quién, pues, verdes cortezas, blanca pluma Les dio? ¿Q...
AL CONDE DE VILLAMEDIANA, DE SU FAETÓN
José Martí
Yo sueño con los ojos Abiertos, y de día Y noche siempre sueño. Y sobre las espumas Del ancho mar revuelto, Y por entre las crespas Arenas del desierto Y del león pujante, Monarca de mi pecho, Montado alegremente Sobre el sumiso cuello,? Un niño que me llama Flotando siempre veo!
Sueño despierto
Dina Posada
Porque fuiste reto desmedido a esta alegría que no me terminaba de nacer y no teniendo a la vista otra vida sino la que desgastan mis pasos y mis horas te designo albacea de mi último suspiro
TESTAMENTO
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros y en mí la noche entraba su invasión pod...
20 poemas de amor y una canción desesperada - Poema 1
José Martí
Dentro de mí hay un león enfrenado: De mi corazón he labrado sus riendas: Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto Me pareció bien enfrenar a la fiera. Antes, cual la llama que en la estera prende, Mi cólera ardía, lucía y se apagaba: Como del león generoso en la selva La fiebre se enciende; lo ciega y se calma. P...
Dentro de mí...
Julio Herrera y Reissig
Je serai ton cercuil, aimable pestilence!... Noche de tenues suspiros platónicamente ilesos: vuelan bandadas de besos y parejas de suspiros; ebrios de amor, los cefiros hinchan su leve pulmón, y los sauces en montón obseden los camalotes como torvos hugonotes de una muda emigración. Es la divina hora azul en que...
DESOLACIÓN ABSURDA
Odette Alonso
Ella alzaba el martillo y lo dejaba caer una vez y otra vez sobre mi frente luego abría las piernas y yo volvía a entrar en un mundo cercano a la esperanza. Decía las manzanas la luz el precipicio y dejaba mi cuerpo enlodarse en la pendiente. Mentira tras mentira levantamos la casa y acunamos al hijo soñamos un futur...
CANCIÓN DEL MANSO PASTORZUELO
Carlos Edmundo de Ory
Triste estoy como un cajón vacío El mutuo sueño de mis ojos rueda Me acuesto en los valles a ver el tiempo Agrando con mi cansancio el espacio El sol todavía me persigue ¡oh dioses! Sigo ciego y en mis manos mis manos pongo Deseo conducirme a espaldas de la vida como un cuerpo que al alma sus horas disminuye Ven tr...
VEN TRISTE VE TÚ
Gabriela Mistral
Al llegar la medianoche y al romper en llanto el Niño, las cien bestias despertaron y el establo se hizo vivo. Y se fueron acercando, y alargaron hasta el Niño los cien cuellos anhelantes como un bosque sacudido. Bajó un buey su aliento al rostro y se lo exhaló sin ruido, y sus ojos fueron tiernos como llen...
El establo
Delfina Acosta
Descalza peregrino debajo de la lluvia. Lloro por dentro un agua de oro. Cuéntame, bienamado. ¿Dónde tu reino, tus lacayos, tu ángel de la guarda, y tu bufón? Mas, ¿dónde tu victoria, tu cicatriz profunda, tu esclava, tu corona, y tu cabeza amada? Mi corazón en llamas es la señal callada de que aún vivo.
Cosecha
Luis de Góngora
Con razón, gloria excelsa de Velada. Te admira Europa, y tanto, que celoso Su robardor mentido pisa el coso, Piel este día, forma no alterada. Buscó tu fresno, y extinguió tu espada En su sangre su espíritu fogoso: Si de tus venas ya lo generoso Poca arena dejó calificada. Lloró su muerte el Sol, y del segundo Luna...
AL MARQUÉS DE VELADA, HERIDO DE UN TORO
Leopoldo María Panero
No es tu sexo lo que en tu sexo busco sino ensuciar tu alma: desflorar con todo el barro de la vida lo que aún no ha vivido.
DIARIO DE UN SEDUCTOR
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose, lento juego de luces, campana solitaria, crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca, caracola terrestre, en ti la tierra canta! En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye como tú lo desees y hacia donde tú quieras. Márcam...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 3
Alfredo Lavergne
Nada cambia. Bajo Me detengo En una población en blanco En uno de esos caseríos marcados con un nombre En una ciudad que soporta Invitaciones Desembarcos Aterrizajes De demasiados países O en una de las astillas del encanto de la naturaleza. Cruzo la calle Culmina una trayectoria. Meto la mano al bolsillo y entre...
Chef - d'Oeuvre
Mario Benedetti
No cabe duda. Ésta es mi casa aquí sucedo, aquí me engaño inmensamente. Ésta es mi casa detenida en el tiempo. Llega el otoño y me defiende, la primavera y me condena. Tengo millones de huéspedes que ríen y comen, copulan y duermen, juegan y piensan, millones de huéspedes que se aburren y tienen pesadillas y ataques d...
Ésta es mi casa
Alfredo Lavergne
Las líneas serpentinas de las cosas del invernadero. C a e n, sobre nuestras rosas.
Geógrama I
Antonio Machado
Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir. ¡Gran cantar! Entre los poetas míos tiene Manrique un altar. Dulce goce de vivir: mala ciencia del pasar, ciego huir a la mar. Tras el pavor del morir está el placer de llegar. ¡Gran placer! Mas ¿y el horror de volver? ¡Gran pesar!
Glosa
Pablo Neruda
Recabarren, en estos días de persecución, en la angustia de mis hermanos relegados, combatidos por un traidor, y con la patria envuelta en odio, herida por la tiranía, recuerdo la lucha terrible de tus prisiones, de tus pasos primeros, tu soledad de torreón irreductible, y cuando, saliendo del páramo, un hombre y otro ...
Envío (1949)
Juan de Arguijo
Pudo quitarte el nuevo atrevimiento, bello hijo del Sol, la dulce vida; la memoria no pudo, qu'extendida dejó la fama de tan alto intento. Glorioso aunque infelice pensamiento desculpó la carrera mal regida; y del paterno carro la caída subió tu nombre a más ilustre asiento. En tal demanda al mundo aseguraste que d...
A FAETÓN
Luis de Góngora
Herido el blanco pie del hierro breve, Saludable si agudo, amiga mía, Mi rostro tiñes de melancolía, Mientras de rosicler tiñes la nieve. Temo (que quien bien ama, temer debe) El triste fin de la que perdió el día, En roja sangre y en ponzoña fría Bañado el pie que descuidado mueve. Temo aquel fin, porque el remedi...
A UNA SANGRÍA DE UN PIE
José Asunción Silva
Ella estaba con él... A su frente pensativa y pálida, penetrando al través de las rejas de antigua ventana de la luna naciente venían los rayos de plata, él estaba a sus pies, de rodillas, ¡perdido en las vagas visiones que cruzan en horas felices los cielos del alma! Con...
LUZ DE LUNA
Nicolás Fernández de Moratín
Admiróse un portugués de ver que en su tierna infancia todos los niños en Francia supiesen hablar francés. «Arte diabólica es», dijo, torciendo el mostacho, «que para hablar en gabacho un fidalgo en Portugal llega a viejo, y lo habla mal; y aquí lo parla un muchacho».
SABER SIN ESTUDIAR
Consuelo Hernández
Aquí derramando sobre mi vasta mar negro sobre blanco delineo mi destino pescando en el tintero voces que nada dicen estrujo las palabras sin poder hallar el sentido de mi pasar. Busco un asidero en esa frágil telaraña donde día a día muero. Entonces, dónde estoy a dónde voy me atraen los imanes de la muerte y me resc...
Volcán en actividad
Luis de Góngora
¿Vos sois Valladolid? ¿Vos sois el valle De olor? ¡Oh fragrantísima ironía! A rosa oléis, y sois de Alejandría, Que pide al cuerpo más que puede dalle. Serenísimas damas de buen talle, No os andéis cocheando todo el día, Que en dos mulas mejores que la mía Se pasea el estiércol por la calle. Los que en esquinas vue...
¿Vos sois Valladolid?
Ramón López Velarde
A Artemio de Valle-Arizpe Tus ventanas, con pájaros y flores, tus ventanas que miran al oriente, están esclarecidas con la gracia de la aurora riente que con primicias de su luz decora la virtud de tu frente. Tus ventanas de antigua arquitectura en que el canario, a trinos, alborota la paz de tu silencio provincian...
TUS VENTANAS
Mario Benedetti
5 (después) El futuro no es una página en blanco es una fé de erratas. 8 (previsión) De vez en cuando es bueno ser consciente de que hoy de que ahora estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro. 9 (plurales) Hay ayeres y mañanas pero no hay hoyes.
Conjugaciones
Jorge Luis Borges
Si (como afirma el griego en el Cratilo) el nombre es arquetipo de la cosa en las letras de 'rosa' está la rosa y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'. Y, hecho de consonantes y vocales, habrá un terrible Nombre, que la esencia cifre de Dios y que la Omnipotencia guarde en letras y sílabas cabales. Adán y las estrella...
El golem
Gustavo Adolfo Bécquer
Como enjambre de abejas irritadas, de un oscuro rincón de la memoria salen a perseguirme los recuerdos de las pasadas horas. Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil! Me rodean, me acosan, y unos tras otros a clavarme vienen el agudo aguijón que el alma encona.
Rima LXIII
Pablo Neruda
Cuando el deseo de alegría con sus dientes de rosa escarba los azufres caídos durante muchos meses y su red natural, sus cabellos sonando a mis habitaciones extinguidas con ronco paso llegan, allí la rosa de alambre maldito golpea con arañas las paredes y las uñas del cielo se acumulan, de tal modo que no se puede sali...
Enfermedades en mi casa
Luis Benítez
Del útero a la tumba un sueño te llevará, desnudo, el escarpín y la mortaja hechos de la misma seda. Un sueño con mejillas de pétalos que martillea en tu mente, un beso helado, un golpe en la nuca dado por un desconocido con guanteletes de hierro, sonando tras tu puerta en el cerrojo. Fantasma de metal tu cuerpo, desd...
Del útero a la tumba un sueño te llevará
Víctor Botas
No te engañes: no hay más que dos caminos. Mas puedes escoger, así que deja tu estameña y el cuenco de las gachas y cúbrete en silencio de orgullosa púrpura, suave lino, azul diadema, o de húmedas guirnaldas palpitantes, y avanza como un rey o como un toro que inmolaran los flámines a Júpiter. No te engañes: no hay más...
Vía Crucis
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Antes de amarte, amor, nada era mío: vacilé por las calles y las cosas: nada contaba ni tenía nombre: el mundo era del aire que esperaba. Yo conocí salones cenicientos, túneles habitados por la luna, hangares crueles que se despedían, preguntas que insistían en la arena. Todo estaba vacío,...
Cien sonetos de amor
Mario Benedetti
Es importante hacerlo quiero que me relates tu último optimismo yo te ofrezco mi última confianza aunque sea un trueque mínimo debemos cotejarnos estás sola estoy solo por algo somos prójimos la soledad también puede ser una llama.
Canje
Fray Luis de León
Agora con la aurora se levanta mi Luz; agora coge en rico nudo el hermoso cabello; agora el crudo pecho ciñe con oro, y la garganta; agora vuelta al cielo, pura y santa, las manos y ojos bellos alza, y pudo dolerse agora de mi mal agudo; agora incomparable tañe y canta. Ansí digo y, del dulce error llevado, present...
AGORA CON LA AURORA
Gloria Fuertes
Me quité de en medio por no estorbar, por no gritar más versos quejumbrosos. Me pasé muchos días sin escribir, sin veros, sin comer más que llanto.
AUTOEUTANASIA SENTIMENTAL
Consuelo Hernández
A esta hora en que todos duermen en que nada se oye rebozante de ti danza la noche. El deseo deslíe las entrañas desandando del otoño promesas que bostezan. La piel juega a la noche hospedando astros rojos de destronados ecos y no logra olvidarte. Cómo hiere las manos palpar en las mortajas... Cómo duele allá adent...
Árbol de luz
Antonio Fernández Lera
El pincel es la lengua. Los labios apretados colocan el pelo de la mujer desnuda. Quietudes en la piel: reposo inverosímil. El temblor pequeño es el fragmento infinitesimal del estallido. Me gustaría saber quién se ha comido la manzana (pues creo que de haber sido yo me acordaría).
Mujer con espejo
Gabriela Mistral
I La tierra se hace madrastra si tu alma vende a mi alma. Llevan un escalofrío de tribulación las aguas. El mundo fue más hermoso desde que me hiciste aliada, cuando junto de un espino nos quedamos sin palabras ¡y el amor como el espino nos traspasó de fragancia! Pero te va a brotar víboras la tierra si vendes mi alma...
Dios lo quiere
Fernando de Herrera
sublime Carlo, el bárbaro africano, y el bravo horror del ímpetu otomano la altiva frente humilla quebrantada. Italia en propia sangre sepultada, el invencible, el áspero germano, y el osado francés con fuerte mano al yugo la cerviz trae inclinada. Alce España los arcos en memoria y en colosos a una y otra parte, de...
Temiendo tu valor
José Martí
Con la primavera Viene la canción, La tristeza dulce Y el galante amor. Con la primavera Viene una ansiedad De pájaro preso Que quiere volar. No hay cetro más noble Que el de padecer: Sólo un rey existe: El muerto es el rey.
Con la primavera
Leopoldo Lugones
El mar, lleno de urgencias masculinas, bramaba en derredor de tu cintura, y como un brazo colosal, la oscura ribera te amparaba. En tus retinas, y en tus cabellos, y en tu astral blancura rieló con decadencias opalinas esa luz de las tardes mortecinas que en el agua pacífica perdura. Palpitando a los ritmos de tu s...
OCEÁNIDA
Delfina Acosta
Déjame que te cuente las palabras. Somos los hijos de los rojos versos que vuelan cuando está la noche encima. Qué pálidos amantes, pues nos vemos sólo a través de los rocíos fríos que salen a morir por un momento. Está la hoguera presta. Y ya la sangre de la poesía corre por los huecos de nuestras manos blancas y apre...
Dos hijos
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego: te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo como la planta que no florece y lleva dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, y gracias a tu amor v...
Cien sonetos de amor
Antonio Machado
El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma. Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino? Pasado el llano verde, en la florida loma, acaso está el cercano final de tu camino. Tú no verás del trigo la espiga sazonada y de macizas pomas cargado el manzanar, ni de la vid rugosa la uva aurirrosada ha de exprimir...
El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma
Carlos Bousoño
La vida, el mar, tumulto y honda seda inmóvil CERVANTES Guerreaste en mar sedoso, te hiciste, te rehiciste, te creciste en el acoso, y, al luchar, te malheriste. Y luego, ¿qué es lo que queda? En la memoria cruel del lector, el verso aquel que hablaba de aquella seda.
POETA EN UN ABORDAJE CON EL MAR EN CALMA
Gabriela Mistral
Una en mí maté: yo no la amaba. Era la flor llameando del cactus de montaña; era aridez y fuego; nunca se refrescaba. Piedra y cielo tenía a pies y a espadas y no bajaba nunca a buscar «ojos de agua». Donde hacía su siesta, las hierbas se enroscaban de aliento de su boca y brasa de su cara. En rápidas re...
La otra
Fray Luis de León
Quien viere el sumptuoso túmulo al alto cielo levantado, de luto rodeado, de lumbres mil copioso, si se para a mirar quién es el muerto, será desde hoy bien cierto que no podrá en el mundo bastar nada para estorbar la fiera muerte airada. Ni edad, ni gentileza, ni sangre real antigua y generosa, ni de la más glorios...
CANCIÓN A LA MUERTE DEL MISMO
Nacho Buzón
la muerte está en todas partes en los aviones en las carreteras tras un árbol en los pasos de cebra dentro de un water en los campos de maíz en las botellas en los combates de boxeo dentro de una ola en los parkings subterráneos en las jeringuillas en los casinos tras un rayo en la bombona de butano acurrucada en un co...
radiografía de una tumba
Lope de Vega
¿Quién es aquel Caballero herido por tantas partes, que está de expirar tan cerca, y no le socorre nadie? «Jesús Nazareno» dice aquel rétulo notable. ¡Ay Dios, que tan dulce nombre no promete muerte infame! Después del nombre y la patria, Rey dice más adelante, pues si es rey, ¿cuándo de espinas han usado coronarse...
A CRISTO EN LA CRUZ
Rubén Darío
En la playa he encontrado un caracol de oro macizo y recamado de las perlas más finas; Europa le ha tocado con sus manos divinas cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro. He llevado a mis labios el caracol sonoro y he suscitado el eco de las dianas marinas, le acerqué a mis oídos y las azules minas me han c...
Caracol
Amado Nervo
Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro eficaz...
Madrigal
Delfina Acosta
Amado, desenrédame las trenzas. Escucha a las reidoras golondrinas que pueblan mis susurros confesarte mi amor donde gotea la llovizna. En esta tarde con olor a mar tú tocas a mi puerta. El lobo avisa su amor voraz. A mi casona llegas y bebes de mi boca bien servida. ¿Escuchas? ¿Son las olas o los árboles? ¿Ves las gav...
Golondrinas
Gonzalo Rojas
Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besara, mi vergonzosa, en esos muslos de individua blanca, tocara esos pies para otro vuelo más aire que ese aire felino de tu fragancia, te dijera española mía, francesa mía, inglesa, ragazza, nórdica boreal, espuma de la diáspora del Génesis...
EL FORNICIO
Federico García Lorca
Amparo ¡qué sola estás en tu casa vestida de blanco! (Ecuador entre el jazmín y el nardo). Oyes los maravillosos surtidores de tu patio, y el débil trino amarillo del canario. Por la tarde ves temblar los cipreses con los pájaros, mientras bordas lentamente letras sobre el cañamazo. Amparo, ¡qué sola est...
La Lola
Toni García Arias
Palpita el astillero frente al puente de las Pías. Llueve. Ferrol bosteza su última tormenta y pone al aire húmedo de la ría su vestimenta gris, su negra sombra. Cuando era joven, mi padre trabajaba en el astillero. Recorría veinte kilómetros con los pies descalzos. Por entonces, no presentía el futuro y sus declives, ...
Ferrol
Alberto Girri
Dos veces al año florecen tus rosas, y dos veces la ceniza en el cacto, las fases de la lluvia. ¿Te importará que deseche tal imagen, modelo, verso heredado, para que nuestros ojos bendigan el equilibrio, y urda en cambio, al tocarte, un desafío a lo perdido, el fantasma de tu opulencia, la sombra helénica que viene ...
ELEGÍA DE LA COSTA
Garcilaso de la Vega
La mar en medio y tierras he dejado de cuanto bien, cuitado, yo tenía; y yéndome alejando cada día, gentes, costumbres, lenguas he pasado. Ya de volver estoy desconfiado; pienso remedios en mi fantasía; y el que más cierto espero es aquel día que acabará la vida y el cuidado. De cualquier mal pudiera socorrerme con...
SONETO III
Luis de Góngora
Anacreonte español, no hay quien os tope, Que no diga con mucha cortesía, Que ya que vuestros pies son de elegía, Que vuestras suavidades son de arrope. ¿No imitaréis al terenciano Lope, Que al de Belerofonte cada día Sobre zuecos de cómica poesía Se calza espuelas, y le da un galope? Con cuidado especial vuestros...
A FRANCISCO DE QUEVEDO
Alfredo Buxán
De un tiempo a esta parte el corazón elude, con astucia, ese don de la tierra: el roce de los cuerpos. A qué volver a mendigar el fulgor inexperto de unos labios fértiles pero inconstantes, derrotados de antemano por la siega del tiempo. Cada beso olvidado es una espiga seca, una lengua de ceniza que habita y desbarat...
La renuncia
Lope de Vega
Cayó la torre que en el viento hacían mis altos pensamientos castigados, que yacen por el suelo derribados cuando con sus extremos competían. Atrevidos al sol llegar querían, y morir en sus rayos abrasados, de cuya luz contentos y engañados, como la ciega mariposa ardían. ¡Oh, siempre aborrecido desengaño, amado al...
Cayó la torre
Josefina Plá
Deja llevarme mi última aventura. Déjame ser mi propio testimonio, y dar fe de mi propia desmemoria. Déjame diseñar mi último rostro, apretar en mi oído los pasos de la lluvia borrándome el adiós definitivo. Déjame naufragar asida a un paisaje, una nube, al vuelo humilde de un gorrión, a un brote renaciente, o siquier...
Déjame ser
Víctor Botas
Jadeantes inquietos tercos púgiles de cristal Apenas unas cuantas gaviotas colocadas aquí y allá con gracia Las desnudas rodillas en la arena de una joven igual que ...
Ars Gratia Artis
Federico García Lorca
1 Debajo de la hoja de la verbena tengo a mi amante malo. ¡Jesús, qué pena! 2 Debajo de la hoja de la lechuga tengo a mi amante malo con calentura. 3 Debajo de la hoja del perejil tengo a mi amante malo y no puedo ir.
Las tres hojas
Juan Ramón Jiménez
Qué trasparente amor, en la cálida tarde tranquila, el del azul y yo. Mi pena viene y va. Mas la mira una estrella suave y se pone a cantar.
MI OASIS
Juan José Vélez Otero
A VECES EL MAR TIENE un extraño sosiego que las aves imitan, una incierta conciencia de la vida que pasa inútilmente bella, hermosamente vana, calladamente quieta. Es el mudo deseo de ser hoja en la brisa lo que emulan las aves. A veces el mar tiene una cierta tristeza que las aves imitan, el rotundo vacío de un ponie...
A veces el mar
Jordi Doce
Sobre el musgo peinado, sobre la losa negra que confirma tus pasos, mira el tendón del agua, el relieve fluyente que tira de la orilla y de los juncos palidecidos, donde el agua huye de sí, en el umbral del remanso, de su negrura tibiamente limosa. Van por el río tus ojos, por su piel ocelada, entre motas de luz que en...
En Kelmscott Manor
Infantiles
En un trozo de papel con un simple lapicero yo tracé una escalerita, tachonada de luceros. Hermosas estrellas de oro. De plata no había ninguna. Yo quería una escalera para subir a la Luna. Para a subir a la Luna y secarle sus ojitos, no me valen los luceros, como humildes peldañitos. ¿Será porque son dora...
En un trozo de papel
Jaime Sabines
Tu cuerpo está a mi lado fácil, dulce, callado. Tu cabeza en mi pecho se arrepiente con los ojos cerrados y yo te miro y fumo y acaricio tu pelo enamorado. Esta mortal ternura con que callo te está abrazando a ti mientras yo tengo inmóviles mis brazos. Miro mi cuerpo, el muslo en que descansa tu cansancio, tu blando s...
Tu cuerpo está a mi lado
Luis Cernuda
He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente, He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He...
He venido para ver
Gabriel Celaya
Te escribo desde un puerto. La mar salvaje llora. Salvaje, y triste, y solo, te escribo abandonado. Las olas funerales redoblan el vacío. Los megáfonos llaman a través de la niebla. La pálida corola de la lluvia me envuelve. Te escribo desolado. El alma a toda orquesta, l...
A PABLO NERUDA
Antonio Machado
Yo meditaba absorto, devanando los hilos del hastío y la tristeza, cuando llegó a mi oído, por la ventana de mi estancia, abierta a una caliente noche de verano, el plañir de una copia soñolienta, quebrada por los trémolos sombríos de las músicas magas de mi tierra. ... Y era el Amor, como una roja llama... ?...
Cante hondo
Paz Díez Taboada
Líquidas convergencias en la tarde matizan los perfiles cotidianos. Pasan coches y gentes. Pasa el tiempo. Pero no han de volver rosas ni soles.
Crepúsculo
Miguel Florián
Abrí los párpados en medio de la noche y tú estabas allí, insomne, aguardando la lenta aparición, la inminente presencia de la luz, del alba que no llega (del fuego que regresa de una estación desierta) y tú estabas allí, profunda y blanca, tendida sobre la multitud de los instantes, apartando la turbiedad confusa d...
MADRE
Nicanor Parra
no creo en la vía violenta me gustaría creer en algo —pero no creo creer es creer en Dios lo único que yo hago es encogerme de hombros perdónenme la franqueza no creo ni en la Vía Láctea.
NO CREO EN LA VÍA PACÍFICA
Juan José Vélez Otero
Hoy te escribo porque sé que estás sola y oyes la radio en una habitación sin vistas al mar y lees libros que leíste hace tiempo. Porque sientes como si fuera a llegar la noche de inmediato, la inquietud de una tarde de espera en la aséptica sala de un dentista. Hoy te escribo...
Carta de otoño
Pablo Neruda
La paloma está llena de papeles caídos, su pecho está manchado por gomas y semanas, por secantes más blancos que un cadáver y tintas asustadas de su color siniestro. Ven conmigo a la sombra de las administraciones, al débil, delicado color pálido de los jefes, a los túneles profundos como calendarios, a la doliente ru...
Desespediente
Fa Claes
Estoy tumbado aquí con toda mi filosofía en mi sillón en Rijmenam. Fuera, la niebla flota. Gris se desliza por la ventana, gris pálido. La calefacción susurra un murmullo. Poco a poco hace maravilloso por aquí. Cruzo los brazos sobre mi vientre, cierro los ojos. Y bajo. Al pie de la escalera se abren puertas en las t...
Resignación
José Antonio Labordeta
a Pepe Sanchis y Magüi, que conmigo conocieron Belchite. Hemos ido otra vez, entre las piedras, a través del partido panorama de la adoba y el cierzo venteando en los rincones, a aquel lugar –abandonado hoy- donde papá mamó de nuestra abuela. Hemos ido de yerbajo hasta la tumba, d...
Último paso entre las tumbas
Rubén Darío
Mis ojos espantos han visto, tal ha sido mi triste suerte; cual la de mi Señor Jesucristo, mi alma está triste hasta la muerte. Hombre malvado y hombre listo en mi enemigo se convierte; cual la de mi Señor Jesucristo, mi alma está triste hasta la muerte. Desde que soy, desde que existo, mi pobre alma armonías...
Divagaciones
Xavier Villaurrutia
Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche. Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto, el secreto que los hombres que van y vienen conocen, porque todos están en el secreto y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos si, por el contrario, es tan dulce guardarlo y compartirlo sólo con la p...
NOCTURNO DE LOS ÁNGELES
Miguel de Unamuno
Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan, hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan, hay ojos que ríen -risa placentera, hay ojos que lloran -con llanto de pena, unos hacia adentro -otros hacia fuera. Son como las flores -que cría la tierra. Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa, los que están haciendo -tu mano de ...
Hay ojos que miran, hay ojos que sueñan...
Mario Benedetti
Tres poetas en uno / semillero de tantos más / tu ánima insumisa se topó con la muerte en su pesquisa y la puso a cuidar tu invernadero especialista en empezar de cero detonaste la bomba de la risa sin Dios, sin espejismos y sin prisa perro viejo / filósofo / ingeniero fiel a tu gente / a Amparo / y a ti mismo...
Buenos días, Gabriel
Luis de Góngora
Llegué a este Monte fuerte, coronado De torres convecinas a los cielos, Cuna siempre real de tus abuelos, Del Reino escudo, y silla de su estado. El templo vi a Minerva dedicado, De cuyos geométricos modelos, Si todo lo moderno tiene celos, Tuviera invidia todo lo pasado. Sacra erección de príncipe glorioso, Que ya...
AL CONDE DE LEMUS, YÉNDOLE A VISITAR A MONFORTE
Hilario Barrero
Ahora ocultas con cremas y ungüentos extranjeros las heridas que el tiempo ha dejado en tu cuerpo y muestras orgulloso las oscuras y densas cicatrices del alma. Se ve que eres novicio en el arte de tal ocultamiento e ignoras que es difícil esconder la vejez, que las arrugas se ven aunque tapadas como también ...
Barnices
Luis de Góngora
—Téngoos, señora tela, gran mancilla. —Dios la tenga de vos, señor soldado. —¿Cómo estáis acá afuera? —Hoy me han echado, Por vagabunda, fuera de la Villa. —¿Dónde están los galanes de Castilla? —¿Dónde pueden estar, sino en el Prado? —¿Muchas lanzas habrán en vos quebrado? —Más respecto me tienen: ¡ni una astilla! ...
A LA TELA DE JUSTAR DE MADRID
María Cristina Azcona
Abre sus pétalos de terciopelo Mientras la cubre gélido rocío, Hecho de lágrimas que forman río, De los que sufren sin tener consuelo. Rosa el fulgor ya desvanece el frío De su color bajo un celeste cielo. Ya ni el dolor, el miedo o el flagelo Sobreviven ante su aroma pío. Quiere darnos paz bajo un sol dorado, Esmera...
La flor de la paz
Sor Juana Inés de la Cruz
Que no me quiera Fabio al verse amado es dolor sin igual, en mi sentido; mas que me quiera Silvio aborrecido es menor mal, mas no menor enfado. ¿Qué sufrimiento no estará cansado, si siempre le resuenan al oído, tras la vana arrogancia de un querido, el cansado gemir de un desdeñado? Si de Silvio me cansa el rendim...
RESUELVE LA CUESTIÓN
Julia de Burgos
Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas, desde que hallé tu corazón en la ventana de mi rostro enfermo. ¡Oh pájaro de amor, que trinas hondo, como un clarín total y solitario, en la voz de mi pecho! No hay abandono... ni habrá miedo jamás en mi sonrisa. ¡Oh pájaro de amor, que vas nadando cielo en mi tristeza...! Más ...
Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas...