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si ellas entienden el aspecto práctico, es porque éste se basa en un tratado; es
lo que piensa Vatsyayana. Y no sólo en éste, sino en todos los campos sólo
algunos conocen los textos científicos, y, sin embargo, la práctica les afecta a
todos; y, aunque sea de una forma remota, siempre hay un tratado en el origen
de la práctica. Existe la gramática, pero, incluso sin ser gramáticos, los que
realizan los sacrificios, utilizan uha durante los ritos. Existe la astrología, pero
incluso quien no la conoce lleva a buen fin compromisos en los días propicios.
Lo mismo que los pastores de caballos y elefantes saben cuidarlos, aunque no
hayan estudiado los tratados. Por el hecho de que existe un soberano, los
pueblos, aunque estén alejados de él, no se saltan los límites impuestos por la
ley; así están las cosas.
En realidad, hay, incluso cortesanas, hijas de reyes o de altos dignatarios,
que han ocupado su inteligencia con este tratado. Por eso una mujer debería
aprender de forma reservada, a través de una persona de confianza, los
aspectos prácticos, el tratado o al menos una parte del mismo. Cuando es
doncella debe estudiar, en secreto y a solas, las sesenta y cuatro artes que se
aplican con el ejercicio. En otros casos, pueden ser maestras de la doncella: la
hija de su nodriza, que ha crecido con ella, y que ya se ha unido a un hombre;
o una amiga de las mismas características, con la que pueda hablar sin ningún
peligro, y una tía materna que tenga la misma edad que ella; una vieja esclava
de total confianza, que ocupe el lugar de esta última, o una monja mendicante
a la que ya se conozca de antes, y una hermana, si puede confiar en ella.
Las sesenta y cuatro ciencias complementarias del Kamasutra, que forman
sus ramas secundarias, son: canto; música instrumental; danza; pintura;
recortar distintivos [decorativos para la frentel; crear varias líneas
ornamentales con arroz y flores; colocar flores; colorear los dientes, la ropa y
el cuerpo; incrustar gemas en el suelo; preparar la cama; hacer música con
agua; rociar con agua [como juego]; realizar trucos que sorprendan; trenzar
collares de varias maneras; hacer diademas y coronitas; realizar el aseo
personal; distintas formas de adomar las orejas; preparar los perfumes;
disponer adornos; artes de magia; los remedios de Ku cumara; destrezas con
las manos; cocinar distintos tipos de verduras, sopas y alimentos sólidos;
preparar bebidas, zumos, condimentos y licores; los trabajos de sastrería y
tejido; el juego de hilos; tocar música con el laúd y el tambor; resolver
acertijos; el juego de las estrofas; pronunciar trabalenguas; recitar trozos de
libros; conocer las obras teatrales y los cuentos; completar de memoria
estrofas de poesías; distintos modos de trenzar cintas y juncos; trabajos de
alfarero; carpintería; arquitectura; saber distinguir la plata y las piedras
preciosas; metalurgia; conocer el color y los lugares de origen de las piedras
preciosas; saber aplicar las doctrinas sobre el cuidado de los árboles; preparar
peleas de carneros, gallos y perdices; enseñar a hablar a papagayos y
estorninos; ser expertos en dar friegas, masajes y peinar; comunicar con el
lenguaje de las manos; conocer los distintos lenguajes convencionales; hablar
en dialecto; interpretación de los oráculos celestes; descifrar los presagios; el
alfabeto de los diagramas místicos; la técnica de la memorización; saber
recitar un texto en tertulia; componer poesías mentalmente; saber de
diccionarios; conocer la métrica; tener claras las normas poéticas; conseguir
fingir ser otro; disfrazarse con ropa; distintos juegos de azar; el juego de los
dados; conocer los juguetes de los niños; ser expertos en las ciencias de las
buenas maneras, de la estrategia y del ejercicio físico.
Las sesenta y cuatro artes de Babhravya son distintas; expondremos su
utilización, con un argumento tras otro, en la sección dedicada a la unión
erótica, ya que el amor consiste en éstas.
Una prostituta, que destaque en éstas,
y tenga buen carácter, belleza y cualidades,
consigue el título de cortesana
y un puesto en la asamblea pública.
El soberano siempre la respeta,
los hombres superiores la alaban,
se le desea, es digna de recibir visitas,
y se le toma como modelo.
La princesa o la hija de un alto dignatario
que conozca estas artes
somete a su esposo,
unque en el harem haya mil mujeres.
Por este motivo, aunque el esposo esté lejos,
o haya caído en terrible desgracia,
una mujer puede vivir bien con estas ciencias
hasta en un país extranjero.
Un hombre experto en estas artes,
dicharachero y seductor,
aunque sea un desconocido, consigue con facilidad
el corazón de las mujeres.
El éxito en el amor se consigue
cuando se aprenden estas artes;
pero conviene utilizarlas o no,
teniendo en cuenta el lugar y el momento.
4. LA VIDA DEL HOMBRE ELEGANTE
Después de terminar los estudios y convertirse en cabeza de familia,
gracias al patrimonio acumulado con donaciones, victorias militares, comercio
o un estipendio, o recibido por herencia, ya ganado o heredado, un hombre
debe llevar vida de elegante. Viva en una capital, en una ciudad, en un barrio o
en un importante centro, donde está la gente de bien; también puede hacerlo en
otro sitio, según sus medios de subsistencia. Aquí se haga construir una casa
cerca del agua, que tenga un jardín con árboles, un patio distinto para los
trabajos y dos habitaciones.
En la habitación exterior ponga una cama blanda, almohadas en los dos
extremos, flexible en el centro y con una colcha blanca, y un pequeño sofá
adicional. Junto a la cabecera de la cama, un asiento de paja [para cumplir las
devociones a los dioses] y una banqueta. Encima de ésta, sobras de la noche,
ungüento y una guirnalda, un cestito de cera de abejas, un estuche de perfume,
cortezas de limón y hojas de betel.
Una escupidera en el suelo.
En la habitación habrá un laúd colgado, una mesa de dibujo, un estuche de
pinturas, un libro y guirnaldas de amarantos amarillos. No lejos de la cama, en