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2.12k
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Mujer de 32 años<SPLIT>, diagnosticada de LES y síndrome antifosfolípido hace 6 años<SPLIT>, controlada en consultas externas de Reumatología<SPLIT>, en tratamiento con prednisona (<SPLIT>15 mg al día<SPLIT>)<SPLIT>, AAS (<SPLIT>100 mg día<SPLIT>)<SPLIT>, calcio (<SPLIT>1 g<SPLIT>)<SPLIT>, vitamina D (<SPLIT>800 u<SPLIT>) y omeprazol (<SPLIT>20 mg al día<SPLIT>)<SPLIT>.
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Refiere fiebre (<SPLIT>40 ºC<SPLIT>) de predominio vespertino<SPLIT>, de una semana de evolución<SPLIT>, sin otra sintomatología acompañante<SPLIT>.
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En la exploración física sólo llama la atención hepatoesplenomegalia<SPLIT>, sin adenopatías palpables<SPLIT>.
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En cuanto a las exploraciones complementarias hemocultivos<SPLIT>, urinocultivo<SPLIT>, mantoux son negativos<SPLIT>; Eco-Dopler y radiografía de tórax<SPLIT>, dentro de la normalidad<SPLIT>; TAC toraco-abdominal normal<SPLIT>, salvo hepatoesplenomegalia sin lesiones focales aparentes<SPLIT>.
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En la analítica Hb 6,7<SPLIT>, leucocitos 1.000 (<SPLIT>400 neutrófilos<SPLIT>, 500 linfocitos<SPLIT>)<SPLIT>, plaquetas 60.000<SPLIT>, ANA 1/1.280<SPLIT>, antiDNA 42,3<SPLIT>, factor reumatoide 176<SPLIT>, PCR 11,9<SPLIT>, C3 122<SPLIT>/<SPLIT>C4 11,2<SPLIT>, proteinograma (<SPLIT>gammaglobulina 44,2<SPLIT>) y serologías normales<SPLIT>.
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Ante posible brote de LES<SPLIT>, se decide transfusión de dos concentrados de hematíes<SPLIT>, inyecciones de C-GSF diarias<SPLIT>, bolos de 1 g de metilprednisolona durante tres días<SPLIT>, y amikazina y ceftazidima como tratamiento empírico de neutropenia<SPLIT>.
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Tras cuatro días con el tratamiento descrito<SPLIT>, se mantiene fiebre de 40 ºC<SPLIT>, con valores analíticos semejantes<SPLIT>:<SPLIT>en nueva analítica Hb 8,5<SPLIT>, leucocitos 1.000 (<SPLIT>400 neutrófilos<SPLIT>, 500 linfocitos<SPLIT>)<SPLIT>, plaquetas 32.000<SPLIT>, pensando que el cuadro no se corresponde con un brote de la enfermedad<SPLIT>.
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Se decide realizar punción esternal<SPLIT>, objetivando abundantes hemoparásitos del género Leishmania<SPLIT>,<SPLIT>confirmando la sospecha diagnóstica<SPLIT>, iniciamos tratamiento con anfotericina B liposomal 200 mg al día durante 5 días<SPLIT>, quedando afebril el segundo día<SPLIT>.
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Analítica de control a los 10 días de tratamiento<SPLIT>: con Hb 11<SPLIT>, leucocitos 2600 (<SPLIT>1.700 neutrófilos<SPLIT>) y plaquetas 97.000 al alta<SPLIT>.
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Revisamos en nuestra consulta un paciente varón joven de 40 años con pérdida de agudeza visual en ojo izquierdo (<SPLIT>OI<SPLIT>) de 2 semanas de evolución y metamorfopsia desde hacía dos años<SPLIT>.
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La mejor agudeza visual corregida del paciente era 0,3 y en el fondo de ojo se observaba además de unas fibras de mielina en la arcada temporal superior<SPLIT>, una MER centrada sobre la región macular produciendo una imagen de pseudoagujero macular<SPLIT>.
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Se podía observar una marcada distorsión de los vasos sanguíneos retinianos alrededor de la mácula<SPLIT>.
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No había evidencia DPV<SPLIT>.
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El ojo derecho era normal<SPLIT>.
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Se realizó angiografía fluresceínica en la que no se observó edema macular ni difusión de los vasos retinianos<SPLIT>.
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El paciente no refería traumatismo alguno<SPLIT>, ni patología previa en dicho ojo<SPLIT>, por lo que fué diagnosticado de MER idiopática e incluido en lista de espera para realizar vitrectomía pars plana<SPLIT>.
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Al mes acudió a consulta refiriendo mejoría marcada de la agudeza visual y desaparición de la metamorfopsia<SPLIT>.
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Se observó una mejor agudeza visual corregida de la unidad y en el fondo de ojo ausencia de la MER<SPLIT>, desaparición de la distorsión de los vasos retinianos y un DPV prepapilar denso<SPLIT>.
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Mujer de 51 años de edad que consulta por tumoración en párpado superior izquierdo recidivada<SPLIT>, indolora<SPLIT>, perceptible al tacto y de consistencia firme<SPLIT>.
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Se constata además la existencia de blefarochalasia asociada y bolsas palpebrales<SPLIT>.
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La paciente refiere antecedentes de extirpación transconjuntival de chalazión 2 años antes<SPLIT>, con recurrencia de la lesión al poco tiempo<SPLIT>.
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El examen funcional ocular es normal<SPLIT>.
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Solicitamos para su estudio TAC con contraste del macizo facial en la que encontramos una formación sólida en la región súpero-externa de la órbita<SPLIT>, sin compromiso del globo ocular<SPLIT>, con el dagnóstico de presunción de tumor de glándula lagrimal<SPLIT>.
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Decidimos<SPLIT>, de acuerdo con la paciente<SPLIT>, llevar a cabo la resección quirúrgica del tumor y al mismo tiempo practicar blefaroplastia estética superior e inferior asociada<SPLIT>.
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El hallazgo intraoperatorio de la lesión fue de una formación palpebral izquierda de 1 x 0,8 x 0,5 cm de diámetro<SPLIT>, de superficie lisa y consistencia elástica<SPLIT>, que no invadía estructuras oculares y que pudimos extirpar por completo<SPLIT>.
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La blefaroplastia superior se realizó según técnica clásica y la inferior por vía transconjuntival<SPLIT>, con extirpación de bolsas palpebrales tanto superiores como inferiores<SPLIT>.
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La evolución postoperatoria de la paciente fue buena<SPLIT>, sin complicaciones<SPLIT>, con un resultado estético muy satisfactorio y sin recidiva tumoral después de 12 meses de control<SPLIT>.
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El estudio anatomopatológico de la pieza de resección informó que se trataba de un tumor benigno<SPLIT>, no infiltrativo<SPLIT>, con cápsula bien definida<SPLIT>, constituído por fascículos de células fusiformes dispuestas en patrón verticilado o arremolinado alternando con áreas más laxas (<SPLIT>patrones Antoni A y B respectivamente<SPLIT>)<SPLIT>; sin signos de atipía<SPLIT>.
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Inmunológicamente<SPLIT>, la proteína S-100 fue positiva confirmando el diagnóstico de schwannoma de párpado<SPLIT>.
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Recién nacida hembra<SPLIT>, con embarazo y parto normales<SPLIT>.
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En la exploración clínica se apreció una tumoración de 1 cm de diámetro en el introito<SPLIT>, dura a la palpación situada ligeramente a la derecha del meato uretral<SPLIT>, desplazando este al igual que el introito vaginal<SPLIT>.
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La lesión tenía aspecto quístico de color levemente amarillento<SPLIT>.
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Con el diagnóstico de sospecha de Ureterocele se pidió una ecografía<SPLIT>: no hallando ni duplicidad ni dilatación urinaria<SPLIT>.
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En la ecografía perineal se confirmó la naturaleza quística de la lesión confirmándose el diagnóstico de quiste parauretral de Skene<SPLIT>.
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Se decidió actitud expectante<SPLIT>, en el seguimiento del paciente la lesión fue disminuyendo de tamaño<SPLIT>, siendo de 5 mm a las 2 semanas<SPLIT>, desapareciendo completamente la tumoración al mes de vida<SPLIT>.
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No fue descrita ninguna secuela en la paciente<SPLIT>.
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Paciente varón de 6 años<SPLIT>, sin antecedentes patológicos de interés<SPLIT>, que acude para una revisión a la consulta de odontología<SPLIT>.
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En la exploración intraoral presentaba una exfoliación de los cuatro incisivos superiores sin erupcionar ninguno de los definitivos<SPLIT>.
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En la palpación se apreciaba una tumefacción en el cortical vestibular que correspondía a las coronas de los incisivos centrales superiores<SPLIT>, pero éstos estaban localizados muy separados de la línea media<SPLIT>.
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Se solicitó una ortopantomografía para valorar la posición y el estado de la erupción de los incisivos superiores<SPLIT>.
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La radiografía mostraba la presencia de dos mesiodens en la línea media<SPLIT>.
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El del lado derecho se encontraba en posición más apical y era de mayor tamaño que el izquierdo<SPLIT>.
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Ambos se hallaban en posición vertical y presentaban una forma conoide<SPLIT>.
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Provocaban un gran diastema interincisal e impedían la correcta erupción de los incisivos centrales superiores<SPLIT>.
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Se informó a la madre de la necesidad de realizar la extracción de los dientes supernumerarios para la correcta erupción dentaria del sector anterior<SPLIT>, y el paciente fue derivado al servicio de cirugía maxilofacial para la extracción quirúrgica de los mesiodens<SPLIT>.
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Antes de la cirugía<SPLIT>, el paciente presentaba la erupción de 1/3 de la corona del incisivo superior izquierdo y la cúspide del mesiodens izquierdo<SPLIT>.
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El servicio de cirugía maxilofacial decide realizar la intervención en dos fases<SPLIT>: primero hace la exodoncia quirúrgica del mesiodens izquierdo y realizará la del derecho cuando éste tenga una posición más baja<SPLIT>.
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El paciente precisará controles periódicos para controlar la erupción dentaria y valorar la necesidad de un tratamiento ortodóncico posterior para cerrar el diastema interincisal y permitir<SPLIT>, además<SPLIT>, la erupción de los incisivos laterales superiores<SPLIT>.
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Varón de 33 años sin antecedentes de interés y sin historia familiar conocida de trombosis que acude a urgencias por un cuadro de dolor abdominal difuso intermitente de varios días de evolución con sensación nauseosa y algún vómito alimenticio-bilioso<SPLIT>.
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En la exploración física destacó un dolorimiento difuso a la palpación abdominal sin signos de irritación peritoneal<SPLIT>.
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Los datos analíticos más relevantes fueron<SPLIT>: glucosa 84 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, urea 30 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, creatinina 0,9 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, amilasa 29 U<SPLIT>/<SPLIT>l<SPLIT>, láctico-dehidrogenasa 241 U<SPLIT>/<SPLIT>l<SPLIT>, aspartato-aminotransferasa 26 U<SPLIT>/<SPLIT>l<SPLIT>, bilirrubina total 0,9 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, proteína C reactiva 4,1 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, hemoglobina 14,4 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl<SPLIT>, plaquetas 301.000 mm3<SPLIT>, leucocitos 6.700 mm3<SPLIT>, actividad de protrombina 85%<SPLIT>, fibrinógeno 518 mg<SPLIT>/<SPLIT>dl y dímero-D 5.871 ng<SPLIT>/<SPLIT>ml<SPLIT>.
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Una ecografía abdominal demostró una vena porta de calibre aumentado (<SPLIT>1,6 cm de diámetro<SPLIT>)<SPLIT>, con ausencia de flujo en su interior en el estudio doppler<SPLIT>.
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Una tomografía computerizada abdominal demostró una trombosis de la vena porta y de la vena mesentérica superior<SPLIT>, sin otras alteraciones<SPLIT>.
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El paciente recibió tratamiento con enoxaparina (<SPLIT>1 mg<SPLIT>/<SPLIT>kg cada 12 horas<SPLIT>) durante 10 días<SPLIT>, con una evolución favorable<SPLIT>, continuando posteriormente tratamiento con acenocumarol<SPLIT>.
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El estudio de trombofilia identificó una heterocigosis para la mutación G20210A del gen de la protrombina<SPLIT>, siendo normales o negativos el factor V de Leiden<SPLIT>, la resistencia a la proteína C activada<SPLIT>, el anticoagulante lúpico<SPLIT>, los anticuerpos anticardiolipina IgG e IgM<SPLIT>, las proteínas C y S<SPLIT>, la antitrombina y la homocisteína plasmática<SPLIT>.
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Una angiorresonancia realizada 10 meses después demostró la existencia de una esplenomegalia de 15 cm y una vena porta de calibre aumentado pero permeable con transformación cavernomatosa (<SPLIT>con pequeños vasos colaterales periportales<SPLIT>)<SPLIT>.
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Una endoscopia digestiva oral realizada 14 meses después del cuadro inicial fue normal<SPLIT>.
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Tras 15 meses de seguimiento en tratamiento con acenocumarol<SPLIT>, el paciente permanece asintomático<SPLIT>.
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Un paciente varón de 28 años de edad<SPLIT>, sin antecedentes de interés<SPLIT>, consultó por una tumoración malar izquierda progresiva<SPLIT>, no dolorosa<SPLIT>, que se había notado desde hacía 15 días<SPLIT>.
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No refería antecedente de traumatismo local<SPLIT>.
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A la exploración se palpaba una lesión de consistencia dura en reborde inferoexterno de la órbita izquierda<SPLIT>, de aproximadamente 1 cm de diámetro<SPLIT>, sin pulsatilidad aparente<SPLIT>.
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La ecografía Doppler informó de lesión malar expansiva<SPLIT>, polilobulada<SPLIT>, con calcificación parcial y sin señal vascular<SPLIT>.
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La tomografía computarizada (<SPLIT>TC<SPLIT>) orbitaria detectó una lesión medular redondeada<SPLIT>, bien definida<SPLIT>, con estructura interna trabeculada y expansión cortical sin infiltración ni reacción perióstica<SPLIT>.
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La resonancia magnética (<SPLIT>RM<SPLIT>) describió una lesión osteolítica malar expansiva de 16x10x13<SPLIT>mm<SPLIT>, con márgenes escleróticos bien definidos<SPLIT>, ausencia de infiltración de partes blandas perilesionales e intensa captación de contraste<SPLIT>.
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Ante el diagnóstico de presunción de lesión vascular de bajo flujo<SPLIT>, y dadas las características progresivas de la lesión<SPLIT>, se decidió extirpación de la lesión bajo anestesia general<SPLIT>.
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A través de un abordaje subciliar izquierdo con ampliación en cola hacia el malar y disección por planos se expuso la lesión<SPLIT>.
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Tras una osteotomía en caja incluyendo un margen de seguridad periférico de 0,5<SPLIT>cm<SPLIT>, el defecto se reconstruyó con injerto de mentón y placa de titanio arqueada<SPLIT>.
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Los gaps intercorticales se rellenaron de hueso esponjoso obtenido de la zona donante<SPLIT>.
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Los controles radiológicos postoperatorios muestran una reconstrucción anatómica con buena consolidación ósea<SPLIT>.
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El estudio anatomopatológico reveló espacios vasculares dilatados recubiertos de endotelio sin atipia<SPLIT>, concluyéndose un "<SPLIT>hemangioma intraóseo<SPLIT>"<SPLIT>.
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Sin embargo<SPLIT>, el estudio inmunohistoquímico fue negativo para GLUT-1<SPLIT>.
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Por tanto<SPLIT>, consideramos que el diagnóstico correcto clínica e inmunohistoquímicamente es de malformación venosa intraósea<SPLIT>.
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Tras 5 meses de seguimiento<SPLIT>, el paciente está completamente asintomático<SPLIT>, con un resultado estético excelente<SPLIT>.
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Presentamos el caso de un varón de 30 años de procedencia subsahariana y con antecedentes de angiodema<SPLIT>, no presentaba cirugía previa ni tomaba tratamientos crónicos<SPLIT>.
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Consulta por diarrea con moco y sangre de varias semanas de evolución<SPLIT>.
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En la exploración física destacaba una esplenomegalia y hepatomegalia no dolorosa<SPLIT>.
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El hemograma puso de manifiesto una hemoglobina de 10,3 g<SPLIT>, 53.000 plaquetas<SPLIT>, 3.460 leucocitos<SPLIT>, con una fórmula normal<SPLIT>.
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En la función hepática se observa una elevación de las enzimas hepáticas (<SPLIT>GOT de 48<SPLIT>, GPT de 63<SPLIT>) y una actividad de protrombina del 53%<SPLIT>.
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En la inmunoquímica la IgE total era de 960 mg (<SPLIT>VN < 100<SPLIT>)<SPLIT>.
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El estudio de extensión de sangre periférica mostraba una anisocitosis moderada con polisegmentación de neutrófilos<SPLIT>, no apreciando células atípicas<SPLIT>.
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La serología para virus hepatotropos<SPLIT>, VIH<SPLIT>, Toxoplasma<SPLIT>, citomegalovirus<SPLIT>, Salmonella<SPLIT>, Brucella<SPLIT>, hidatidosis<SPLIT>, leishmaniosis<SPLIT>, fasciolosis y amebiasis resultó negativa<SPLIT>, a excepción de la serología para Schistosoma que fue positiva a un título 1/512 (<SPLIT>IgG<SPLIT>)<SPLIT>.
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Los cultivos de heces<SPLIT>, orina y el estudio de parásitos en heces resultaron negativos<SPLIT>.
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En la ecografía abdominal se aprecian signos indirectos de hepatopatía crónica y una esplenomegalia homogénea de 16 cm<SPLIT>, con varices en hilio esplénico<SPLIT>.
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La endoscopia digestiva alta muestra la existencia de varices en esófago grado II<SPLIT>/<SPLIT>IV y en estómago una mucosa gástrica muy congestiva sobre todo en antro y cuerpo gástrico y varices en cardias gástrico de aspecto pseudotumoral<SPLIT>.
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Se realiza una colonoscopia apreciando una rectitis petequial con pequeño pólipo de 0,6 cm que se extirpa<SPLIT>.
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El estudio anatomopatológico de las biopsias rectales evidencian un infiltrado inflamatorio mixto con formación focal de abscesos y presencia moderada de eosinófilos<SPLIT>, sin apreciarse una depleción llamativa de células caliciformes<SPLIT>.
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Tras realizar múltiples cortes de la formación polipoide<SPLIT>, se observa en submucosa unas estructuras ovales de cutícula refringente que miden 150 micras de diámetro máximo con calcificación masiva interna<SPLIT>.
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Con el diagnóstico de esquistosomiasis con afectación rectal y hepática se inicia tratamiento con praziquantel a dosis de 50 mg<SPLIT>/<SPLIT>kg de peso en tres dosis<SPLIT>.
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El paciente mejora clínica y analíticamente<SPLIT>, normalizándose los parámetros de función hepática y el hemograma<SPLIT>.
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La endoscopia digestiva alta y la ecografía abdominal a los seis meses del tratamiento demuestran la desaparición de las varices esofagogátricas y los signos ecográficos de hepatopatía crónica<SPLIT>.
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Se trata de un varón de 42 años de edad con enfermedad periodontal agresiva<SPLIT>, sin ninguna otra patología digna de interés<SPLIT>.
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La intervención siguió la siguiente secuencia<SPLIT>: - Incisión supracrestal con descargas posteriores y medial para evitar tensión del colgajo y localizar adecuadamente los mentonianos<SPLIT>.
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- Legrado intenso de alvéolos postextracción si los hubiera<SPLIT>.
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- Identificación de mentonianos<SPLIT>.
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- Regularización de la cresta<SPLIT>, tratando de que todos los implantes queden a la misma altura oclusogingival<SPLIT>.
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- Osteotomía central con fresa de 2 mm a una profundidad de 10<SPLIT>; se confirma con indicador de dirección que dicha osteotomía es perpendicular a la línea bipupilar<SPLIT>.
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- Posicionamiento de «<SPLIT>guía all-on<SPLIT>- 4<SPLIT>»<SPLIT>: se trata de una guía (<SPLIT>Nobelbiocare ®<SPLIT>) que<SPLIT>, gracias a sus marcas y referencias<SPLIT>, permite la inserción de los implantes con la angulación adecuada (<SPLIT>unos 30º<SPLIT>) a la vez que mantiene la lengua apartada del campo quirúrgico<SPLIT>.
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- Preparación de los lechos de los implantes distales con inclinación de 30º<SPLIT>.
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Obsérvese la presencia del molar distal derecho que servía al paciente para la retención de la prótesis removible y que extraeremos en la misma sesión<SPLIT>.
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- Nótese también la presencia en el lado izquierdo de una diapneusia antiestética en la comisura labial inferior que extirparemos posteriormente mediante excisión quirúrgica convencional<SPLIT>.
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Subsets and Splits
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